política cultural


Librerías: espacios esenciales en las nuevas realidades sociales contemporáneas

‚Äú…s√≥lo el j√ļbilo que me produce entrar en una gran librer√≠a es comparable al fr√≠o que se siente al entrar en un gran arsenal‚ÄĚ.

José Martí.

(Diario La Nación El 13 de enero de 1886)

‚ÄúLas librer√≠as son antros donde se pasean unos tipos raros que ojean lo que no compran, que hojean lo que s√≥lo pueden mirar…‚ÄĚ

César Hildebrandt

(Periodista lime√Īo)

Quien se decida a realizar una exhaustiva b√ļsqueda bibliogr√°fica, acerca de temas relacionados con las instituciones culturales en nuestro pa√≠s, podr√° percatarse de siguiente detalle: sobre las librer√≠as resultan, a√ļn, escasos los trabajos que atiendan suficientemente su quehacer y papel, en torno a procesos articuladores como el servicio y la gesti√≥n cultural o su participaci√≥n en la producci√≥n de conocimientos e intercambios de informaci√≥n y significaciones de la sociedad.

La necesidad de indagar en estas y otras zonas de profundas connotaciones para estas instituciones, cuya actividad se relaciona con las formas tradicionales del consumo de libros, radica en el largo tiempo que han estado presentes en los itinerarios y prácticas culturales[1] de muchos cubanos. Ocupan un lugar crucial en la memoria colectiva, fundamentalmente, por el interés de los servicios que prestan y de sus usos, servicios que dejaron de ser una práctica de consumo cultural[2] elitista mediado por signos de status, con peso en las competencias económicas o culturales.

Lo antes descrito les ha permitido ganarse cierta distinci√≥n y destaque en los distintos momentos hist√≥rico-culturales de nuestra sociedad, a partir de interconexiones establecidas en el tejido social, que les imprimen caracter√≠sticas ‚ÄĒquiz√°s las m√°s conocidas‚ÄĒ como las de ser soportes estructuradores de barrios y actividades culturales y lugar de afinidades cultivadas de diversas maneras: El lugar ‚Äúdonde a la memoria y la emoci√≥n se suma el encuentro, seg√ļn postulados de la sicogeograf√≠a[3]‚ÄĚ. ¬†¬†

El periodista, narrador, cr√≠tico y editor cubano Imeldo √Ālvarez Garc√≠a, da cuentas en su art√≠culo «Libros, libreros y librer√≠as‚ÄĚ, de la impronta emotiva que estos lugares tienen al plantear ‚Äúque valdr√≠a la pena compilar los criterios y an√©cdotas de los m√°s importantes escritores, artistas e intelectuales sobre las librer√≠as [donde] Saldr√≠a un libro colmado de experiencias incalculables en la memoria de cualquier densidad cultural‚ÄĚ. Aunque valdr√≠a la pena recoger tambi√©n las vivencias de otros grupos sociales, pues la permanencia y diversificaci√≥n de las librer√≠as por todo el territorio nacional[4] patentiza una de las maneras en que se han defendido, nuestros derechos culturales, en tanto, hacer usos de sus servicios,[5] ejemplifica la democratizaci√≥n y acceso a los productos culturales (espec√≠ficamente los productos editoriales).

II

Urge recuperar y organizar la mayor cantidad de informaci√≥n posible sobre las librer√≠as porque en Cuba, ‚Äúdonde se libra actualmente la m√°s aut√©ntica revoluci√≥n cultural de estos tiempos, la librer√≠a tiene un significado distinto‚ÄĚ[6], ¬†al estar sometidas, entre otras mediaciones, a las cambiantes condiciones de la realidad social contempor√°nea, caracterizada por la diversificaci√≥n (y nuevos h√°bitos) de consumo de bienes y servicios culturales que coadyuvan, de una manera u otra, a debilitar su viabilidad.

La diversificaci√≥n de este tipo de consumo, ya ocupa el centro de dis√≠miles procesos de reproducci√≥n social, lo que significa para las librer√≠as, a escala local, seg√ļn la opini√≥n del pedagogo vazco, experto en politica y gesti√≥n cultural, I√Īaki L√≥pez Aguileta, ‚Äúuna dura competencia en el sector del ocio y la cultura, teniendo en cuenta la existencia de muchas ofertas p√ļblicas y privadas, en el hogar y fuera de √©l‚ÄĚ[7].

Pese a las amenazas que se derivan de estos contextos, las librer√≠as siguen desempe√Īando, desde su objeto social, el papel primordial de asegurar la bibliodiversidad y el fomento de la lectura de los ni√Īos, j√≥venes y adultos, razones que convocan e invitan a reflexionar acerca de su lugar como espacio p√ļblico que ha de ser promovido y defendido por todos los actores de la sociedad, los que deben (debemos) reconocer los roles y funciones de estas instituciones, para hacer ciertos las distintas proyecciones y asumir la pertinencia de valorizar la oportunidad que representan para el desarrollo cultural.

Este reconocimiento puede catalogarse de estrat√©gico porque, hoy d√≠a, sobre las librer√≠as se ci√Īen no pocos pron√≥sticos oscuros, que guardan relaci√≥n por una parte ‚ÄĒy terreno de agudas pol√©micas‚ÄĒ con el empuje de las tecnolog√≠as de la informaci√≥n y las comunicaciones (Tics) consideradas, muchas veces, colaterales a todo el ciclo productivo del libro[8]. ¬†y que afecta indiscutiblemente a los actores involucrados en ese proceso, entre ellos el lector y el libro respectivamente.

Por otra parte relacionados con comportamientos culturales,[9] tanto en el √°mbito social y educativo, que indican que la pr√°ctica de lectura est√° quedando por debajo de otras pr√°cticas como escuchar m√ļsica, ver la televisi√≥n, escuchar la radio y ver pel√≠culas en el hogar gracias al amplio inventario de equipos electr√≥nicos para ello. En otros t√©rminos: desplazamientos hacia otras zonas «m√°s atractivas‚ÄĚ que dan motivos, a veces extremistas, para decir que las librer√≠as ‚Äúse est√°n vaciando aceleradamente». ¬†

Si bien en ambos sentidos existen verdades (relativas), resulta oportuno se√Īalar que estas son las nuevas configuraciones donde las librer√≠as se est√°n (de)construyendo; asimilando e integrando otras interrelaciones y din√°micas para ampliar sus servicios, que no debe ser exclusivamente la venta de libros. Configuraciones donde las Tics pueden ser, efectivamente, excelentes aliadas ante las oportunidades que ellas proporcionan[10].

III

Datos obtenidos de las encuestas sobre el consumo y prácticas culturales en América Latina[11], apuntan a que la asistencia y/o visitas a librerías están exhibiendo cifras alentadoras lo que corrobora que estos espacios constituyen un incentivo para satisfacer intereses diversos. Cuba no es la excepción.

En los estudios que se desarrollan sobre el consumo de libros (producto cultural l√≠der de la industria editorial), las visitas a librer√≠as poseen una importancia particular, en tanto contribuyen a diagnosticar el sistema de pr√°cticas relacionadas con el mismo. Preguntas dise√Īadas sobre la asistencia o visitas a librer√≠as se realizan con el prop√≥sito de diagnosticar la utilizaci√≥n (uso) de esos espacios, ambos a disposici√≥n de las personas durante todo el a√Īo, a lo cual se debe agregar que visitarlas y ser socio de alguna es una pr√°ctica f√°cil de realizar y se pondera sobre la base de la importancia, utilidad y promoci√≥n de la lectura.

La informaci√≥n de y sobre las librer√≠as, extra√≠das de estudios que indagan en otros fen√≥menos culturales vinculados con las mismas, sugiere y ¬†aporta un ¬†material nada desde√Īable para el dise√Īo y puesta en pr√°ctica de los resultados concretos de las pol√≠ticas del libro en estos espacios culturales, esfuerzos institucionales a los que se incorporan investigadores de instituciones culturales y acad√©micas, as√≠ como los propios ¬†agentes de la industria cultural del libro, preocupados, desde visiones interdisciplinares y la conveniente combinaci√≥n de recursos metodol√≥gicos, en conocer las razones por la que determinados grupos sociales asisten a las librer√≠as y a cu√°les asisten.

En perspectiva las valoraciones anteriores contribuyen a bosquejar los actuales derroteros de las librerías, que deben trabajar por superar la representación tradicional como el lugar donde se venden libros, creencias, muchas veces compartidas, entre la población y el personal que labora en ellas[12] y apostar por una  orientación hacia:

  • el servicio caracterizado por la creatividad;¬†la utilizaci√≥n eficientemente de la informaci√≥n aportada por los estudios de la demanda; el sustento en diagn√≥sticos socioculturales y programas de actividades flexibles;¬†por la articulaci√≥n de la actividad atendiendo a los principales factores que influyen en la conducta del consumidor como: los culturales, sociales y personales.[13] Asirse a la convicci√≥n de que presentar un servicio de buena factura contribuir√° al aumento de h√°bitos, necesidades, demandas y expectativas culturales en la poblaci√≥n (potencial comunidad de usuarios).

IV

A modo de conclusi√≥n, repensar las librer√≠as como espacio p√ļblico de la cultura, dedicado a la comercializaci√≥n, posee intereses espec√≠ficos que no deben dejarse pasar por alto, d√≠gase, las relaciones que se establecen entre el binomio econom√≠a‚Äēcultura, pues est√°n en el terreno del sector cultural cuyas actividades econ√≥micas se vinculan a la producci√≥n cultural a partir de ofertas que intentan satisfacer un tipo de necesidad espec√≠fica: la cultural. ¬†

Desde estas relaciones se visualiza la importante funci√≥n de las librer√≠as de ser una organizaci√≥n econ√≥mica proveedora de servicios de distribuci√≥n, funci√≥n que las coloca en calidad de sociedad humana que tiene en mente los intereses de ese tipo de organizaci√≥n, situaci√≥n que, en ocasiones, convierte las ventas al p√ļblico en obsesi√≥n para los libreros,¬† sin tiempo para reparar en la responsabilidad de lo que representa el producto cultural editorial, de manera general, de otro tipo de producto.

La gesti√≥n comercial con enfoque cultural, un tipo de gesti√≥n venida a bien dentro del modelo de actualizaci√≥n social y econ√≥mico cubano, est√° llamada a solventar las deficiencias generadas por esas posturas y reordenar los procesos en aras de elaborar engranajes m√°s org√°nicos. Gesti√≥n que est√° llamada a defender, ‚Äúla √ļnica riqueza renovable (la cultural) y por tanto inagotable que tenemos [la cual] no puede ser sometida a las leyes de la oferta y la demanda‚ÄĚ[14].

As√≠ los procedimientos de trabajo a elegir ‚Äēo los elegidos‚Äē, tendr√°n inevitablemente que ser consecuentes con la creciente importancia del binomio antes se√Īalado y tener la voluntad por comprender, acompa√Īar y dominar mejor el lenguaje del mercado cultural (arm√≥nico y coherente con nuestra pol√≠tica cultural); realidad que exige entrenamientos m√°s s√≥lidos de los libreros y otros gestores para trabajar con recursos cient√≠ficos de la actividad cultural m√°s complejos, expeditos para estimular el deseo y la necesidad de llegarnos a esos ‚Äúgrandes arsenales‚ÄĚ y sentir que tienen definitivamente un protagonismo mayor en nuestra vida cotidiana.

Notas y referencias bibliogr√°ficas

[1] Prácticas culturales (PC): se define como conductas y formas de proceder de las personas que expresan cierta relación con los objetos culturales. La acción directa y conscientemente practicada por los individuos, por ejemplo, escribir, asistir a funciones de teatro o visitar galería, bibliotecas y librerías, etc.

[2] El consumo cultural es un concepto estrat√©gico para interpretar hoy d√≠a los asuntos culturales. El te√≥rico de la cultura N√©stor Garc√≠a Canclini, lo define como ‚Äúel conjunto de procesos de apropiaci√≥n y usos de productos en los que el valor simb√≥lico prevalece sobre los valores de uso y de cambio, o donde al menos estos √ļltimos se configuran subordinados a la dimensi√≥n simb√≥licas‚ÄĚ. La idea del consumo cultural suele tener un √°mbito de aplicaci√≥n m√°s amplio en el que caben las actividades relacionadas con los servicios culturales.

[3] La cursiva pertenece al escritor, poeta y ensayista espa√Īol Manuel Rivas, que desde esta disciplina de la psicolog√≠a, que estudia, entre otros aspectos, los efectos ps√≠quicos que un determinado contexto produce en los individuos o entender los efectos y las formas del ambiente geogr√°fico en el comportamiento y emociones de las personas, asever√≥ que sin las librer√≠as y las bibliotecas no existir√≠a la ciudad.

[4] M√°s de 310 librer√≠as en funcionamiento seg√ļn el Instituto Cubano del Libro.

[5] La respuesta de los usos, a decir del investigador granmense Máximo Gómez Castell, se objetiva en las producciones de sentido, en la actitud creativa de los individuos.

[6] M√°s informaci√≥n consultar el art√≠culo de Imeldo √Ālvarez Garc√≠a ‚ÄúLibros, libreros y librer√≠as‚ÄĚ. Disponible en http://www.cubaliteraria.cu/artbaul.php?idarticulo=23

[7] I√Īaqui L√≥pez Aguileta (2002). La promoci√≥n del libro a escala local. Ponencia presentada en el XVIII Congreso Nacional de Libreros. Orense, Bilbao, Portugal. 1-4 de mayo.

[8] En el esquema del ciclo productivo del libro en Cuba las librerías se destacan como uno de los eslabones esenciales en la distribución. Ellas responden como estructuras comerciales al Instituto Cubano del Libro (ICL) y administrativamente a los Centros Provinciales del Libro y la Literatura.

[9] Entiéndase por comportamiento cultural el comportamiento exhibido por los seres humanos, o sea, la manera de proceder que tienen las personas en relación con su entorno o mundo de estímulos.

[10] El dise√Īo y puesta en pr√°ctica de proyectos como los cibercaf√©s, √°reas de lecturas en la red o √°reas para descargar libros digitales (gratuitamente) de las bibliotecas virtuales son algunos de los ejemplos que ilustran el resultado de estas alianzas.

[11] Refi√©rase, entre otras, a los datos recuperados de los informes del Centro Regional para el Fomento del Libro en Am√©rica Latina, el Caribe, Espa√Īa y Portugal (CERLALC) al cual pertenece Cuba, los informes iberoamericanos del libro y a la segunda Encuesta Nacional sobre Pr√°cticas de Consumo Cultural realizada por el Instituto Cubano de Investigaciones Culturales Juan Marinello (ICICJM) en coordinaci√≥n con el Centro de Estudios de Poblaci√≥n y Desarrollo (CEPDE) de la Oficina Nacional de Estad√≠sticas (ONE).

[12] Ver ‚ÄúLa Gesti√≥n de los Servicios Culturales desde¬† la perspectiva socio-cultural en Santiago de Cuba. El Caso de las Librer√≠as‚ÄĚ de Liudska Guadarrama √Ālvarez.

[13] Los factores que influyen en la conducta del consumidor cultural ser√°n determinantes en la toma de decisiones para usar o no el servicio que se presta. Seg√ļn Philip Kotler, economista y especialista en mercadeo, estos son los: Factores culturales, sociales y personales.

[14] Fragmento de una exclusiva de Fornet aparecida en el art√≠culo » Cultura cubana: Nunca respuestas f√°ciles a preguntas dif√≠ciles.» Publicado: en el sitio digital Cubarte el 27 de febrero de 2012.


«Seca» de Caminos Teatro: ¬°Hay que verla!

Con el montaje de ‚ÄúSeca‚ÄĚ, de Roberto D. M. Yeras, la agrupaci√≥n Caminos Teatro vuelve a salir airoso en el panorama teatral avile√Īo. Pero el nivel de las actuaciones todav√≠a le dar√° algunos dolores de cabeza, antes de que entorne por un mejor camino.

Considero que una de las debilidades de su montaje está en que el espectador no podrá encontrar una escuela de la actuación donde apoyarse para entender de qué se trata. Y pareciera que todavía las cosas no cuajan del todo a la hora de decidirse por la actuación basada en el modo preferido de Bertolt Brecht, la experiencia y la identificación para producir asombro y educar a las masas; o en el método de Serguei Stanislavski, donde lo vívido tiene la preponderancia y se lleva a su máxima expresión el asunto de caracterizar a los personajes y situaciones.

Digo esto porque en la hora y cuarto que dura la puesta no hay algo que nos desvíe el interés para hacernos mirar el reloj. Nos quedamos en nuestra silla más que interesados en la trama que se desarrolla ante nuestros ojos.

Seca, por Caminos Teatro/ foto de vasily m. p

Por lo tanto, tiempo y ritmo van de la mano, buenamente, para que la historia se vaya desenrollando de manera veloz y sin atolladeros. Nos llega a cautivar todo lo que ocurre en escena y hasta nos hace ser part√≠cipe de cada suceso. Si alg√ļn personaje tropieza, nos re√≠mos; si alguno hace algo que da l√°stima, pues nos acongojamos; y as√≠, la puesta nos atrapa desde el mundo afectivo hasta el raciocinio.

Pero, ¬Ņqu√© es lo que pasa que no nos podemos centrar en los personajes tranquilamente? Es m√°s sencillo de lo que parece. Por lo general, cuando un grupo de teatro hace su trabajo de mesa, valora las posibles escuelas de actuaci√≥n por la que ha de erguirse su trabajo esc√©nico. Y hacia esa pauta se dirige la direcci√≥n de actores.

Con esto se consigue que los niveles de actuaci√≥n est√©n lo m√°s parejo posibles para no ‚Äúmarear‚ÄĚ al espectador y conseguir que el mensaje de la obra llegue lo m√°s pronto y certero posible. Adem√°s de que se perfila mejor el objetivo del montaje y se refuerzan las debilidades dramat√ļrgicas que pudiera tener el texto.

Claro que esto no tiene que ser una camisa de fuerza. Cada grupo trabaja a su manera y como mejor le parezca, pero en una cosa sí parecen coincidir todos, y es en la manera en que cada uno de los actores interpretan sus personajes y lo que obtiene con esto.

Si vemos el montaje que ha imaginado Juan Germán Jones (https://uneaciegodeavila.cubava.cu/artes-escenicas/juan-german-jones-pedroso/), y la preparación actoral que ha venido supervisando Jenny Ferrer (https://uneaciegodeavila.cubava.cu/jenny-ferrer-diaz/) con cada uno de los actores, enseguida se echa a ver que algunos de ellos están sobre la línea de lo conversacional. Un tanto a tono con los cánones más contemporáneos de la dramatización cubana donde se apuesta por el discurso verbal más que por el escénico o imaginario.

En este tipo de línea actoral podríamos ver a Roberto Castillo en su personaje del Nene, Jorge Luis Sardinas en El Papi, esencialmente. A pesar de ser un teatro arena, y de no exigir una grandilocuencia en el actor, sus representaciones descansan sobre algunas caracterizaciones físicas, y casi ninguna psicológica. Muy a pesar de que ambos tienen historias personales como para sacarles todo el jugo interpretativo.

Por el contrario, la Raza, interpretado por Mercedes Mesa, tiene una profundidad psicológica que lo lleva a echarle mano a recursos como la tartamudez, los tics nerviosos, las grandes gesticulaciones, y otros, que hacen que su personaje sea más disfrutable en cuanto a las posibilidades histriónicas de la actriz. Pero como que desentona, un tanto, ante una Yamara Pereira y Yanelis Velázquez en los roles como La Chula y la Jefa, indistintamente, y el resto del grupo. Y hasta pudiera crear ese ruido molesto, cual motor de una turbina de agua, a los que quieren concentrarse en la dramatización en sí.

La actuaci√≥n de Mercedes, para los que gustan de la ‚Äúvieja escuela‚ÄĚ, es memorable y con una fuerte dosis de credibilidad. Porque el uso que hace de la personificaci√≥n es mesurado y logra que se dibuje un personaje maltratado por la vida y las situaciones familiares inapropiadas. Por lo que su personaje cala en el espectador y se vuelve identificable.

Mercedes Mesa en el presonaje de la Raza/ foto de vasily m. p

No quiero decir con esto que la obra adolece de una dirección actoral más precisa. Todo lo contrario. Llegar a este tipo de representación y con la calidad que tiene, en apenas cinco puestas, es un mérito.

Una pieza teatral todav√≠a no llega a ‚Äúcuajar‚ÄĚ todo lo que tiene para ser considerada un verdadero ejemplo de genialidad, con muy pocas puestas ante el p√ļblico. En la medida que m√°s personas la ven, y los cr√≠ticos hagan su trabajo, pues ganar√° en precisi√≥n y calidad.

Con una esmerada concepci√≥n escenogr√°fica, la puesta nos revela una especie de c√°rcel circular, donde los personajes interact√ļan y sueltan al viento los textos tan paradigm√°ticos y esclarecedores.

Los elementos escénicos cumplen su función al montar y desmontar el espacio de realidad en que descansa la obra. Por momentos es una cárcel, en otros, un espacio arquitectónico; también es la habitación donde ocurren los interrogatorios y la calle donde se citan el Nene y la Jefa. A veces es un ring de boxeo.

En m√°s de tres l√≠neas de tiempo, donde se juntan pasado y presente, las historias de los personajes se entrelazan y generan nuevos conflictos que van in crescendo hasta dar con el desenlace ¬Ņtr√°gico?

Y estos puntos de vista hacen que la puesta se vuelva interesant√≠sima al colocar al concurrente en funci√≥n de anotar y recordar los ‚Äúbocadillos‚ÄĚ m√°s importantes, y a descartar aquella informaci√≥n que no esclarece ninguno de los subtramas.

Es casi un ejercicio intelectual donde el espectador asume el mayor protagonismo. Y eso es una cortesía. Se agradece. La acción intelectual del espectador siempre traerá consigo la mejor retroalimentación posible. Es casi el objetivo supremo de una obra de arte: la comunicación.

En este sentido, creo profundamente que la pieza se inscribe dentro de aquellas ‚Äúraras avis‚ÄĚ en el panorama teatral cubano, que no echa a mano al fen√≥meno ‚ÄúCuba‚ÄĚ para achacarle las culpas de todos los males que cohabitan con los cubanos. Asunto que me ha llevado a pensar en una crisis de la dramaturgia en esta isla, en los √ļltimos diez a√Īos, porque no todo en el teatro tiene por qu√© ser la oscura realidad ni la espina contra el sistema pol√≠tico que hemos decido llevar sobre los hombros.

Recuerdo obras como las del grupo El Portazo, algunas de Teatro del viento, y otras a todo lo largo de la ínsula, que repiten el nombre CUBA como si quisieran encontrar en ello a un culpable, un redentor o una tabla de salvación, en vez de ponerle el nombre que llevan los responsables de las cosas nefastas que ocurren a diario.

Recuerdo, también, a Fernando Pérez con su multipremiada de 1996, donde es evocada Cuba, el nombre un  personaje, con el doble sentido a su máxima expresión y una fuerte carga dramática.

Historia aparte, pareciera que nadie quiere ponerse el arma de la censura sobre la sien, o se la pasan de mano en mano, provocativamente, para armar cierto caos y para ello, disfrazan un discurso adverso a la política cultural de la Revolución, y a la Revolución misma, tras ese sustantivo provocativo.

¬ŅA qui√©n critican cuando evocan a Cuba ante los males que denuncian? ¬ŅQui√©n es Cuba?

Por suerte, en esta obra, es una palabra apenas dicha. Bastante tenemos ya con nuestras cruces como para querer convertir el teatro de esta nación en calvario.

Caminos Teatro tiene, aqu√≠, obra para seguir trabajando y reestrenar una vez que la pandemia de la COVID-19 abandone para siempre nuestro terru√Īo. Con perfilar un poco m√°s los hilos de la actuaci√≥n se conseguir√° que la pieza gane en sostenibilidad y coherencia. As√≠, su estructura esc√©nica y dram√°tica se erguir√° hasta los mismos cielos.


Forodebate «Rejuvenecer la pol√≠tica». Un homenaje a los hermanos Sa√≠z

La Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, en homanaje a Luis y Sergio Sa√≠z, este 13 de agosto, convoca al forodebate «Rejuvenecer la pol√≠tica». Como invitados contar√° en esta ocasi√≥n con Keyla Rosa Est√©vez, Directora del Centro de Estudios Sobre la Juventud; Iram√≠s Rosique C√°rdenas, investigador de la joven vanguardia; y Claudia Alejandra Damiani, escritora de la Asociaci√≥n.

A continuación, los invitados realizan varias reflexiones en torno a la temática del debate virtual, usted puede dejarnos sus criterios, opiniones o preguntas.

Queda abierta la sección de comentarios para usted.


 

Senda para un tiempo

Luis Saíz

Diciembre de 1956

Hermano en el tiempo:

yo quiero tenerte de frente al sol…

Detén por un momento esa vana carrera sin meta,

y esc√ļchame.

Yo soy como t√ļ… ¬°somos iguales!

la voz recién se me siente grave

y la hombría plena

la barba escasa y el ansia llena

de vivir,

tambi√©n laten en m√≠…

Pero yo necesito que te detengas,

hermano en el tiempo:

la vida… ¬Ņsabes…? es algo m√°s que esa fiesta eterna

que la burla f√°cil,

que la risa franca,

que despreocupación de adolescencia;

por eso yo te pido que hagamos juntos

una excursi√≥n que sepa a realidad…

Quiero llevarte por los trillos de sol

hacerte sentir el dolor de tabaco

y la pena oculta que duerme

callada, ¬°en espera!

tras la puerta sucia de cada bohío;

Quiero, hermano en el tiempo,

saberte entre dientes el dolor humilde

de tanto obrero muerto;

que veas ni√Īos llorando portales,

ancianos de mano extendida

(nieve en s√ļplica de verano),

y que sepas la historia

de los que no tienen padres,

ni risa,

ni Reyes Magos,

ni hogar,

ni escuela,

ni saben la canción de vitrola

o el artista de √©xito…

Los que no tienen la mesa servida,

ni cama tendida

tan sólo un portal que llora

perdido en la brisa…

Ansío llevarte en ese recorrido de sombras,

tan ajeno al disco, al club y la moda.

¬°Ven para que hagamos este viaje con sabor a realidad!

Hermano en el tiempo

ya es hora que comprendas…

Hermano en el tiempo,

encuentra tu senda,

olvida los ritmos exóticos,

los finos perfumes
y el baile de moda.

Elévate desde la misma parte en que te unes

a la tierra m√°s cerca de esperanza,

y dilo con fuerza de entra√Īa viva:
¬°Ya no soy ajeno en ideal!

¬°Ya encontr√© la √ļnica senda!

 


 

En un mundo con días cada vez más cortos

Por: Iramís Rosique Cárdenas

Cuando nos enfrentamos a la cuesti√≥n de c√≥mo los j√≥venes cubanos se involucran en la pol√≠tica, fundamentalmente en la pol√≠tica revolucionaria ‚ÄĒque es la que nos interesa por aqu√≠‚ÄĒ, hay algunas condiciones y fen√≥menos que est√°n presentes en el panorama nacional que no pueden ignorarse. En primer t√©rmino, hay que se√Īalar lo que podr√≠a llamarse una desideologizaci√≥n pol√≠tica en grandes capas de la poblaci√≥n, y especialmente en una franja importante de los j√≥venes, sobre todo los m√°s cercanos a la adolescencia. Los √≠dolos, fetiches y luces de la cultura de masas que nos asola como un tsunami alejan el inter√©s de muchos respecto a militancias comprometidas ‚ÄĒde uno u otro signo‚ÄĒ, servicio p√ļblico, compromiso, al tiempo que los hunden en el hedonismo m√°s hueco. Y hablo de desideologizaci√≥n pol√≠tica y no de despolitizaci√≥n, en tanto este proceso y estas actitudes no dejan de representar posiciones pol√≠ticas con significado para el proyecto de sociedad cubano.

El capitalismo no necesita para avanzar una masa cr√≠tica de individuos constituidos como sujetos pol√≠ticos, sino que avanza precisamente sobre la negaci√≥n, a las grandes multitudes, de la posibilidad de constituirse como sujetos pol√≠ticos. En el socialismo es todo lo contrario: depende, para su realizaci√≥n, avance y supervivencia, de la constituci√≥n de una masa cr√≠tica de pueblo como sujeto de transformaci√≥n revolucionaria. Nada puede ser m√°s delet√©reo para el proyecto pol√≠tico de la Revoluci√≥n, nada puede ser m√°s contrarrevolucionario que esta aparente apat√≠a, que este desinter√©s por lo p√ļblico, por lo pol√≠tico.

De la mano de la desideologizaci√≥n pol√≠tica, asistimos al mismo tiempo ‚ÄĒparad√≥jica, pero no casualmente‚ÄĒ a un auge del pensamiento liberal. Cuando digo pensamiento liberal no me refiero a una escuela econ√≥mica o politol√≥gica puntual, sino al fundamento epist√©mico, te√≥rico, categorial profundo de todo el capitalismo, a la Ideolog√≠a ‚ÄĒcon may√ļsculas‚ÄĒ por excelencia de la burgues√≠a.

Ese liberalismo como lógica, como lenguaje, como forma de entender los fenómenos sociales, que reaparece como un fantasma que se creía superado, y que se refuerza con la influencia del mar capitalista que nos rodea, encuentra acomodo y espacio cada día más en nuestra sociedad, incluso en las instituciones creadas por la Revolución.

Por ejemplo, podemos percatarnos de esto en empresas encargadas de ejecutar la pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n, y que en virtud de la rentabilidad o de otros criterios, propios de una forma liberal de comprender el consumo cultural, violan esta pol√≠tica. Nuestras universidades ‚ÄĒpor citar otro ejemplo‚ÄĒ, empujadas por las circunstancias, por la ¬ęausencia cr√≥nica de revoluciones socialistas en el mundo¬Ľ ‚ÄĒcomo han dicho unos compa√Īeros hace unos meses‚ÄĒ, deben adecuarse a criterios de homologaci√≥n, a estructuras, a unas academias, que son en s√≠ mismas cajas de resonancia de ideolog√≠a burguesa. Y no es nada f√°cil permanecer inmune. Por fuera de las instituciones el escenario suele ser mucho m√°s lamentable: el liberalismo campa a sus anchas. Esta situaci√≥n ha ido convirtiendo a la cultura socialista y a la ideolog√≠a socialista m√°s radical en espacios de resistencia, en culturas de resistencia: terminamos por necesitar una trinchera dentro de nuestra propia casa.

A este panorama, que opera a contrapelo de una politizaci√≥n de izquierdas consecuente de grandes capas de la juventud, hay que sumar obst√°culos que tienen que ver con deficiencias del propio campo revolucionario. Asistimos a un envejecimiento de las pr√°cticas pol√≠ticas tradicionales. En medio de un mundo con d√≠as cada vez m√°s cortos ‚ÄĒdel que Cuba no puede escapar‚ÄĒ, la idea de una juventud expectante a la espera de las convocatorias a los grandes acontecimientos ya no funciona: ese no es el momento pol√≠tico actual. Constantemente surgen de entre la masa juvenil iniciativas, proyectos y colectivos que desarrollan pr√°cticas emancipadoras, que se constituyen como trincheras, como esos espacios de resistencia y de revoluci√≥n, en medio de la apat√≠a; y las instituciones revolucionarias tradicionales han sido deficientes en reconocerlos, metabolizarlos e integrarlos org√°nicamente como miembros de la familia de la Revoluci√≥n.

Estos colectivos emergentes existen en verdadera resistencia; porque mientras quienes operan bajo la hegemon√≠a de la restauraci√≥n del capitalismo disfrutan de los oscuros apoyos y las redes de influencia que ese campo ofrece, cada iniciativa revolucionaria extrainstitucional est√° sola. De hecho, casi todos los j√≥venes revolucionarios que conozco se han sentido solos en alg√ļn momento, se han sentido los √ļnicos, y todos manifiestan una tremenda y desesperada sed de conocer semejantes.

En esta hora de la Revoluci√≥n nuestras organizaciones juveniles, m√°s que ¬ęcorreas de transmisi√≥n¬Ľ deben transformarse en espacios de confluencia y canalizaci√≥n de toda la creatividad y el √≠mpetu revolucionario joven; porque, adem√°s, cuando la Revoluci√≥n no asume org√°nicamente ese mom√©ntum, siempre lo aprovecha alguien m√°s.


 

Juventudes Cubanas: ¬ŅIzquierdas? Pol√≠ticas sociales y Derechos

Por: Keyla Rosa Estévez

La invitaci√≥n a participar del panel lleg√≥ en un momento en que estudio los antecedentes relacionados a ser o no una juventud de izquierda. ¬ŅQu√© significa para los j√≥venes cubanos esa etiqueta y la realidad o no en torno al tema?, por lo tanto, aprovechar√© no para dar mi opini√≥n al respecto, sino para que en el debate que se establezca permita tambi√©n esclarecerme de elementos desde los propios protagonistas.

El Estado cubano reconoce en la Constituci√≥n de la Rep√ļblica de Cuba los deberes y derechos de cada ciudadano con la eliminaci√≥n de la discriminaci√≥n de g√©nero, etnia, color de la piel, por zona geogr√°fica, seg√ļn sexo, grupo etario y estrato social y poblacional.

Las pol√≠ticas sociales dise√Īadas e implementadas en el pa√≠s tienen entre sus prop√≥sitos preservar la equidad social sobre la base de la universalidad y gratuidad en los servicios sociales b√°sicos. Estas pol√≠ticas constituyen el principal instrumento de referencia de un sistema de acciones dirigidas a la juventud. En la actualidad, la pol√≠tica de juventud contin√ļa insertada dentro de las pol√≠ticas sociales dirigidas a toda la poblaci√≥n, pero es a√ļn insuficiente el alcance de mayor integralidad entre las acciones que se desarrollan. No obstante, dicha pol√≠tica tiene un amplio alcance, pues involucra pol√≠ticas econ√≥micas, sociales, programas, estrategias, proyectos y acciones espec√≠ficas en √°reas diversas: educaci√≥n, empleo, salud, cultura, arte, ciencia y tecnolog√≠a, pol√≠tica, entre otras.

A pesar de ello, nuestros jóvenes tienen inquietudes y preocupaciones como son la incapacidad de los ingresos económicos para satisfacer sus necesidades, incluidas aquellas que son propias de la edad. La garantía de empleo, la posibilidad de tener un espacio propio para vivir, las desigualdades sociales y las opciones para el uso del tiempo libre y la recreación, también presentan índices notables como problemas de los jóvenes; en particular para algunos grupos.

Cómo se activan para participar de estos procesos y qué posibilidad tienen de hacerlo, o si saben o quieren participar de procesos constructivos, son de las ideas que pretendo que muevan el debate.

Cierro con la idea de quienes ejercemos una u otra profesión no tenemos verdades absolutas sobre estos temas tan subjetivos y polémicos, por eso prefiero el debate abierto, donde no existe de antemano verdades establecidas; que cada uno de los participantes tengan la capacidad de escuchar y respetar los criterios de todos.


La política de no meterse en política

Por: Claudia Alejandra Damiani

Cuando me propusieron participar en un forodebate cuyo tema es la juventud y la pol√≠tica, como miembro de la secci√≥n de lLteratura de la AHS, me pregunt√© ¬Ņpor qu√© yo?, ¬Ņqu√© tiene que ver mi quehacer diario con la pol√≠tica?, ¬Ņy si no tributo a ella, qu√© de relevante podr√≠a decir? Despu√©s me di cuenta que este pensamiento es parte del problema.

Creo que no es errado generalizar mi reacci√≥n y decir que muchas veces entendemos lo pol√≠tico como algo ajeno: la pol√≠tica es solo pol√≠tica para s√≠ misma, y de ella se ocupan solo los profesionales de esta esfera, los cargos p√ļblicos o quienes la abordan desde una posici√≥n de militancia. Son estas nociones reduccionistas, las mismas que hablan de ciencias ‚Äúduras‚ÄĚ (como la ciencia verdadera), y ciencias ‚Äúblandas‚ÄĚ (a donde se relega todo lo que ata√Īe solo al ser humano) o que cuestionan la relaci√≥n entre las ciencias (duras) y la filosof√≠a. Como si todas esas actividades no tuvieran en lo humano, su esencia: ¬Ņa qui√©n ata√Īe estudiar y entender los fen√≥menos de la naturaleza o las relaciones entre entidades abstractas?, ¬Ņpara qui√©n es la tecnolog√≠a?… puede parecer que estoy desvariando, pero la relaci√≥n entre pol√≠tica y filosof√≠a no es casual, ni la relaci√≥n entre estas y cualquier otra actividad humana. El origen de ambas palabras proviene de la antig√ľedad griega, donde pol√≠tica era todo lo que ten√≠a que ver con la vida en sociedad y esta definici√≥n es medular y vigente. La pol√≠tica permea toda actividad social y el ser humano y su producci√≥n es impensable al margen de lo social: sin la sociedad no existe lo humano. Entonces, hay que entender que todo lo que hacemos, tiene, por fuerza, un significado y una dimensi√≥n pol√≠tica.

Sin embargo, es una postura bastante generalizada en la juventud, definirse a s√≠ misma como ‚Äúapol√≠tica‚ÄĚ o declarar que ‚Äúno se mete en pol√≠tica‚ÄĚ. Esto tiene sus causas (geopol√≠ticas e ideol√≥gicas, de hecho): los j√≥venes de hoy hemos heredado un mundo aparentemente unipolar, donde existe un bando ganador a las polarizadas luchas del siglo XX, cuyo paradigma fue, sin duda, el progreso social, como fue el progreso industrial, el del siglo XIX.

Que tras las pugnas del siglo XX, el orden socio-económico más antiguo sea el que haya prevalecido, representa una derrota para esas aspiraciones y esa sensación, se traduce en una desideologización y despolitización de la sociedad (tendencia que, por cierto, ya venía ocurriendo, es deliberada, y tuvo un papel importante en la concreción de esa derrota). No obstante, esto es solo apariencia, porque ni el mundo de la actualidad es unipolar, ni el paradigma de luchas sociales del siglo XX ha sido derrotado…

Nos encontramos ante una realidad m√°s heterog√©nea, diversa y atomizada, y por eso mismo, confusa. La posici√≥n apol√≠tica no existe, o m√°s bien es una posici√≥n conservadora, declararse ‚Äúapol√≠tico‚ÄĚ es declararse conforme al orden hegem√≥nico imperante en el mundo o, al menos, declararse incapacitado de confrontarlo. Es consentir que se destruyan los ecosistemas y el medio ambiente en general, que se margine a determinados grupos, que existan desigualdades sociales y de g√©nero, que las desigualdades de desarrollo entre pa√≠ses no puedan superarse, que mueran personas por causa de las guerras imperialistas, que no podamos ajustar nuestra realidad inmediata a nuestros paradigmas de c√≥mo debe ser esa realidad.

Toda insatisfacción o reclamo individual, responde a una carencia dentro de las dinámicas sociales y, por tanto, es política. El ser humano, como ser social, no puede dar soluciones individuales a problemas colectivos, porque estamos inmersos en una sociedad y a ella nos debemos.

No existe una sola lucha que sea apolítica, como no existe actividad humana a la que se le pueda aplicar, con justeza, tal adjetivo. Lo que ha de ponerse cuidado en entender bien las causas de la enfermedad social y no limitarse a aliviar solo los síntomas, no conformarse con la epidermis del problema.

Para ello es necesario que la juventud se desperece, deje de renegar de lo político (como si de lo político fuera posible escapar) y comprenda que las soluciones individuales, no son soluciones; que toda lucha emancipadora es una lucha política y que toda emancipación es igualmente importante para erradicar las injusticias de este mundo que hemos heredado y que dependerá de nosotros dejar en herencia; que todas nuestras acciones individuales (desde los temas por los que sentimos interés, la forma en que escogemos pasar nuestro tiempo libre hasta los debates virtuales en los que participamos) tienen una dimensión política. La importancia histórica de la juventud como protagonista de los cambios sociales es innegable y, en Cuba, mucho más. Por tanto, es tarea nuestra transformar la realidad para que sea mejor y más justa.


Palabras para abrir caminos

A 59 a√Īos de aquel acto, la Uni√≥n de Escritores y Artistas de Cuba acogi√≥ el panel ¬ęPalabras a los Intelectuales: Defender la Revoluci√≥n es defender la cultura, en el que se debati√≥ acerca de la vigencia de ese discurso, justo cuando tambi√©n se cumple el primer a√Īo del IX Congreso de la Uneac.

La frase m√°s c√©lebre, m√°s citada, discutida y habitualmente sacada de contexto de aquella alocuci√≥n fue ¬ęDentro de la Revoluci√≥n todo, contra de la Revoluci√≥n nada¬Ľ.

El escritor Miguel Barnet explic√≥ su esencia: ¬ęHab√≠a que salvar a la Revoluci√≥n, hab√≠a que defenderla. Salvar la Revoluci√≥n era salvar la cultura¬Ľ.

¬ęMe di cuenta de que se iniciaba un camino diferente¬Ľ, evoc√≥ el tambi√©n presidente de honor de la Uneac, quien afirm√≥ que las Palabras a los Intelectuales complementaron otro documento esencial de Fidel Castro: su alegato La historia me absolver√°.

El director de la Oficina del Programa Martiano, doctor Eduardo Torres Cuevas, consider√≥ que en 1961, a√Īo de definiciones, se estaba creando la nueva cultura, la nueva intelectualidad, que eran continuaci√≥n de los mejores valores de la tradici√≥n nacional, pero tambi√©n determinaci√≥n de cambio.

El discurso de Fidel, seg√ļn Torres Cuevas ¬ęle dio racionalidad a un proceso: pensamiento y sentimiento‚Ķ Ah√≠ naci√≥ una cultura que no exist√≠a antes de esas palabras¬Ľ.

¬ęLa Revoluci√≥n es cultura, eso el primero que nos lo dijo fue Fidel Castro¬Ľ, concluy√≥ Torres Cuevas.

Rafael González, presidente de la Asociación Hermanos Saíz, consideró fundamental para los más jóvenes creadores el contacto directo con la historia. En las Palabras de los Intelectuales Fidel estableció una relación estrecha con los artistas y escritores, que mantuvo hasta el final.

El presidente de la Uneac, Luis Morlote Rivas, resaltó el método que instauró Fidel en aquellas Palabras. Ese diálogo franco y distendido con los creadores fue un ejercicio cotidiano del líder de la Revolución Cubana.

Morlote instó a revisar también el discurso que Fidel pronunció semanas después en la clausura del congreso fundacional de la Uneac, en el que reafirmó el espíritu democrático e integrador de la política cultural naciente.

Los estrechos vínculos de Fidel con la Uneac, dijo Morlote, odedecieron a su interés permante por conocer el pensamiento y la acción de los creadores.

Morlote recordó el análisis que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel hizo de las Palabras a los Intelectuales en su discurso en la clausura del IX Congreso de la Uneac, donde remarcó su vigencia y proyección.

El presidente de la Casa de las Am√©ricas, Abel Prieto, reflexion√≥ sobre la idea de continuidad que defendi√≥ D√≠az-Canel en ese discurso, considerado por muchos de los que lo escucharon como ¬ęunas segundas¬Ľ Palabras a los Intelectuales.

Citando frases de la alocución de Fidel en junio de 1961 y haciendo énfasis en su contexto, Abel Prieto destacó la altura, la honestidad, la meridiana posición de Fidel durante aquellos encuentros.

Reducir Palabras a los Intelectuales a un eslogan, a una receta, es lamentable, pues es un discurso lleno de matices, que partiendo de principios sólidos, no renunciaba al diálogo, al debate. Fidel fue un excepcional constructor de consensos, afirmó Prieto.

En el esp√≠ritu de las Palabras a los Intelectuales, Abel Prieto inst√≥ a los artistas e intelectuales a pensar en c√≥mo la cultura puede seguir siendo √ļtil a la Revoluci√≥n en los tiempos tan complejos que vivimos.

Al acto asistieron el Ministro de Cultura Alpidio Alonso, la secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, Nereida López Labrada, y miembros de la dirección de la Uneac.

El panel, moderado por la vicepresidenta de la Uneac Magda Resik, será transmitido este martes a las 4:00 p.m. por la Televisión Cubana.

*Tomado de Trabajadores


Réquiem por tu presencia

Esos papeles de Armando me hablan.

Lo primero fue su palabra apasionada, su voz encendida que es futuro y utopía casi perfecta y adorable…

Aunque su partida fue as√≠‚Ķ tan r√°pida‚Ķ; ya lo he repetido una y otra vez, S√≠, he estado triste, pero no estoy, no me siento desconsolada…, porque el vac√≠o y el desconsuelo sin fin de aquellas terribles primeras horas sin √©l, se fue nutriendo de una forma muy sutil de su entra√Īable presencia y su maravilloso recuerdo, al punto que √©l sigue llenando mi vida de forma plena‚Ķ ¬°Caramba‚Ķ! qu√© grande tiene que ser el amor‚Ķ, cu√°n grande tiene que ser todo lo que √©l hizo a lo largo de mi vida, cu√°n grande ha tenido que ser √©l, para que a√ļn, despu√©s de su partida, pueda afirmar que no me he sentido sola. S√≠, porque Armando dej√≥ una huella de cari√Īo y de amor tan grande en nuestro pueblo y en su patria latinoamericana toda, que ese amor que √©l forj√≥ me acompa√Īa cada segundo, me abraza y hasta me mima, aunque √©l ya no est√© f√≠sicamente. Por eso le doy las gracias por seguirme protegiendo a√ļn con la fuerza que brota de su ejemplo inolvidable, y a ustedes por quererlo, recordarlo y acompa√Īarme con tantas muestras de afecto y cari√Īo del bueno.

S√© que tambi√©n podr√° comprenderse que, aunque en mi alma tambi√©n hay angustia, dolor y mucho dolor‚Ķ, y a ratos ese sufrimiento me embarga plenamente, de eso no solo no puedo, ni debo, de eso no quiero y no voy hablar, porque en verdad fui/ soy una privilegiada por haberlo tenido tantos a√Īos compartiendo todo‚Ķ

Para mí, todo está inundado de Armando y claro que no son, ni serán nunca mis lágrimas, el mejor tributo para él; porque nunca quiso que yo sufriera, me colmó de amor…, plantó en mí los más bellos e imborrables recuerdos… Ya hasta me he sonreído recordando su ingenio, su carisma y su buen humor. Desde luego, que él también supo hacerlo todo para que yo viviera plena y, como si fuera poco, del mismo modo, supo dejarme llena de proyectos…

Por mi parte, le agradecer√© siempre su confianza por haberme hecho su compa√Īera y esposa para siempre. Por todo ello, les pido permiso para hablarles de √Čl, del hombre a quien termin√© de comprender aquella tr√°gica noche que Fidel parti√≥ a la inmortalidad. Y no me pregunten por qu√©, ni c√≥mo; pero durante esos tristes d√≠as que Fidel se fue, supe que el final estaba muy cerca, tanto conoc√≠a a Armando que lo pude intuir‚Ķ Luego, fue as√≠, justo se fue con √©l, a un a√Īo y un d√≠a‚Ķ

tomado del perfil de facebook de Eloisa Maria Carreras Varona

Nunca supe estar lejos de Armando‚Ķ, porque siempre he tenido la sensaci√≥n de que me pierdo cuando √©l no est√° y deja de iluminarme con la luz, la bondad plena y la transparencia que brota de su ser todo. Pero fue solo a partir de aquella aciaga noche que Fidel se fue y de los conmovedores d√≠as de duelo subsiguientes, que comprend√≠ muchas cosas de Armando‚Ķ, aunque las ni√Īas ya cumplieron 27 y yo cuento m√°s de treinta de que nos acompa√Īamos en la vida ¬ŅQu√© no sabr√© de √©l?, cuando nunca m√°s me mov√≠ de su lado, ni √©l del m√≠o; todos esos a√Īos estuvimos ah√≠, as√≠, el uno para el otro, siempre. En cada alegr√≠a y en cada pena de la vida, que ni la una ni la otra son pocas en un lapso de tiempo como este. Aunque para m√≠, el tiempo vol√≥ luchando cada segundo por sus maravillosas existencias‚Ķ Aquella noche tambi√©n comprend√≠ que Fidel es la persona por la que Armando vivi√≥ y solo entonces termin√© de vislumbrar las razones por las que Hayd√©e am√≥ as√≠ a Armando. Porque √©l, como Abel y Boris, vivi√≥ para que Fidel viviera, y ella que era una iluminada, lo supo desde entonces, que Armando tambi√©n le hab√≠a entregado su vida; lo dem√°s fue cosa o cuesti√≥n del destino de cada quien y un poco del azar que siempre hace lo suyo‚Ķ

Por eso creo que, cuando Armando se fue con √©l ‚ÄĒa esa otra dimensi√≥n en la estrella que me dec√≠a mi madre, muy cerca del Se√Īor y del Ap√≥stol‚Ķ, a continuar en la lealtad en la que vivi√≥ por √©l toda la vida‚ÄĒ se fue tranquilo, se fue en calma‚Ķ Y cuando se fue y en ese √ļltimo suspiro que me ofreci√≥ antes de partir, lo hizo con valent√≠a y no emiti√≥ ni una sola queja de dolor. En ese instante decisivo, cuando a√ļn estaba en mis brazos, fue capaz de acariciarme el alma, darme fuerzas y una vez m√°s, brindarme su protecci√≥n, para poder descansar en paz y no dejarme perdida en medio de tanto desconsuelo.

Por mi parte, puedo confesarles que desde hace muchos a√Īos descubr√≠ que estudiar y promover su vida, obra y pensamiento, era lo mejor y m√°s provechoso que deb√≠a hacer. Desde el a√Īo 1979, cuando era una estudiante de la Licenciatura en Historia del Arte, su pensamiento despert√≥ en m√≠ particular admiraci√≥n, a partir de que lo conoc√≠, en una conferencia que dict√≥ para los entonces alumnos de la Facultad de Filosof√≠a e Historia, en el Teatro Manuel Sanguily de la Universidad de La Habana. A√Īos despu√©s, en las complejas circunstancias y contradicciones en las que se desenvolvi√≥ mi trabajo, la ayuda de cada uno de sus art√≠culos, discursos e intervenciones, me permitieron comprender la coyuntura pol√≠tica y, sobre todo, tener la certeza de que, en oportunidad propicia, sus ideas ‚ÄĒportadoras de la aut√©ntica Pol√≠tica Cultural de Fidel y la Revoluci√≥n Cubana‚ÄĒ se abrir√≠an paso sin tantos y tan diversos obst√°culos para su aplicaci√≥n. Desde aquellos dif√≠ciles momentos pens√© que era indispensable que se laborara por difundir su obra y pensamiento; pero al consultarle mi inter√©s, su modestia imposibilit√≥ cualquier gesti√≥n en esa direcci√≥n.

Fue solo a principios de los a√Īos 90, tras el derrumbe del socialismo en Europa Oriental y la URSS, en los embarazosos comienzos del Per√≠odo Especial, cuando se intensific√≥ la necesidad de promover el original pensamiento de la Revoluci√≥n Cubana y al calor de los debates por la salvaguarda de nuestra excepcional historia y tradici√≥n, en el I Taller de Pensamiento Cubano que sesion√≥ en la Universidad Central de Las Villas, en noviembre de 1994, que obtuve ‚ÄĒfinalmente‚ÄĒ su aprobaci√≥n para poder comenzar a gestionar el proyecto investigativo, de lo que se convirti√≥ poco tiempo despu√©s en el anhelado por m√≠: ‚ÄúProyecto Cr√≥nicas. Historia y memoria de la Revoluci√≥n Cubana en la voz de Armando Hart‚ÄĚ, el que, junto a las gemelitas es la causa de mi vida.

Tambi√©n puedo afirmar que contin√ļa siendo mi deber, seguir pensando y, desde luego, hablando de √©l, porque todo lo que conozco me lo dijo y me lo ense√Ī√≥ √©l; desde esa sencillez, modestia y lealtad absoluta en la que vivi√≥ y en la que parti√≥. Pero como ya he contado en otras ocasiones, su amor me ha permitido sentirme iluminada, pose√≠da de una fuerza de la naturaleza que me conmina a trabajar sin descanso para que su obra viva; por eso en tan breve tiempo ya contamos con los primeros 8 vol√ļmenes de la colecci√≥n ‚ÄúCuba, una Cultura de Liberaci√≥n‚ÄĚ. Selecci√≥n de escritos del Dr. ARMANDO HART D√ĀVALOS 1952-2017‚ÄĚ.

Ahora mismo no puedo olvidar que él solo quería trabajar y hacer, porque no conoció el reposo ni el descanso jamás; aunque conocía el sacrificio, sus actos solo eran para él algo necesario y natural como respirar. Siempre fue infatigable, salía de una cosa para entrar en otra; era un verdadero vértigo de acción y de labor; un hombre incansable.

En nuestro hogar fue ejemplo de virtudes extraordinarias; desde luego, primaron en √©l, el infinito amor a nuestras ni√Īas, el honor, la extrema delicadeza y la rectitud de car√°cter, las buenas costumbres, el cari√Īo, la pasi√≥n por el saber, la cordialidad, la solidaridad, el afecto, la pasi√≥n y la consideraci√≥n total. Fue, asimismo, un esp√≠ritu independiente y soberano. Ahora recuerdo que, como su inolvidable hermano Enrique ‚ÄĒa quien vener√≥ toda la vida‚ÄĒ odiaba a quien ment√≠a, porque para √©l la mentira originaba todo la enga√Īifa criminal que hace tan dif√≠cil el arte de gobernar y de crear.

Se refugi√≥ toda la vida en el mundo de las concepciones y en su inmensa pasi√≥n por la abstracci√≥n porque, como √©l dec√≠a, cuando se siente pasi√≥n por una causa, por un valor abstracto como la Justicia, todo hombre honrado debe darse a √©l ‚Äúy es honor al que no se renuncia y deber ante el que no se debe claudicar‚ÄĚ.

Fue amante de lo grande y un total apasionado de la emancipaci√≥n de su amada Cuba, la querida y martiana patria de Fidel; pero es que, como nos dijo Mart√≠, ¬Ņacaso los apasionados no son los primog√©nitos del mundo?

Crey√≥, asimismo, en la necesidad de la dignidad, el decoro y la justicia para todos. Piensen que, para √©l, ‚Äúla Justicia no es odio infecundo, no es tiran√≠a de nuestras ideas, no es parcialidad absurda, es predominio de la raz√≥n, del entendimiento cordial entre los componentes reales de la sociedad cubana‚ÄĚ. Y por eso afirm√≥, ‚ÄúJusticia es elevar al homo sapiens a la categor√≠a de hombre, es darle a cada cual sus bienes y derechos, es hacer que cada cubano disfrute a plenitud de la herencia cultural y material de nuestro tiempo‚ÄĚ.

Toda su vida estuvo caracterizada por un esp√≠ritu inquieto y una intensa pasi√≥n rebelde y furia contra la injusticia y el atropello. Siempre me dijo que la arbitrariedad, la injusticia y ‚Äúla sinraz√≥n y el desajuste‚ÄĚ le provocaban un brote espont√°neo de impotencia, rabia, ira y excitaci√≥n, que no pod√≠a controlar.

Compartir la vida con Armando fue para m√≠ una bendici√≥n, un verdadero privilegio, satisfacci√≥n y goce, un sublime honor. No puedo olvidar que cada amanecer consegu√≠a palpar sus cercanas utop√≠as y convertir lo cotidiano en extraordinario. En el hogar, con la familia, en las relaciones con sus amigos, compa√Īeros, e incluso con simples conocidos, mostraba una sensibilidad, nobleza y humanidad verdaderamente admirables; fue ese uno de sus principales rasgos.

Cuando advertimos el entorno donde creci√≥ y se educ√≥, encontramos los componentes esenciales que contribuyeron a la formaci√≥n de su exquisita personalidad. No olvidemos que cuando recordaba a su madre, su primera asociaci√≥n era el pleno rigor y la exigencia, mezclados con el amor, la bondad y la justicia, sentimientos con los que tambi√©n relacionaba muy directamente a su padre, adem√°s del estricto cumplimiento de la Ley. Les agradeci√≥ infinitamente la educaci√≥n brindada, la cual empez√≥ con la pr√©dica de su intachable ejemplo. De sus padres conserv√≥ siempre vivencias entra√Īables; de ellos aprendi√≥ los estrechos v√≠nculos entre el derecho y la moral, principios esenciales que sustentaron la educaci√≥n que Marina y Enrique brindaron a sus hijos; por ello recordaba que, en su hogar, cuando quer√≠an distinguir a alguien por sus cualidades, dec√≠an: ‚Äúesa es una persona decente‚ÄĚ.

Ese es un detalle clave para entender a esta familia, el origen de sus ideas y actuaci√≥n en la vida, porque como bien √©l afirm√≥: ‚Äúsi entend√≠ la Revoluci√≥n Cubana, el socialismo, y tom√© partido por las causas justas, fue porque he aspirado siempre a ser una persona decente y honesta‚ÄĚ. Estudi√≥ fecundamente en la vasta biblioteca de su padre; la historia, la filosof√≠a, la sociolog√≠a, el derecho y la c√≠vica fueron invariablemente sus materias favoritas. Desde que tuvo uso de raz√≥n le interes√≥ la pol√≠tica como la mayor motivaci√≥n en la vida. So√Īaba que deb√≠a trabajar para transformar la realidad a partir de la √©tica y la justicia. Eligi√≥ la carrera de Derecho porque pensaba que de esa forma podr√≠a encauzar sus ingentes inquietudes pol√≠ticas y su vocaci√≥n de lucha por la justicia y la moral. Deseaba ejercer una c√°tedra como profesor universitario de Derecho Constitucional, lo que, ‚ÄĒcomo se conoce‚ÄĒ no lleg√≥ a realizar porque pas√≥ directamente a servir a la patria en la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Se incorpor√≥ tempranamente a las filas de la Juventud Ortodoxa, como una manera de hacer pol√≠tica y participar en la lucha contra la corrupci√≥n imperante. En la universidad fue un alumno perspicaz y aplicado, con dotes de orador y comunicador social, lo que se evidenci√≥ en su constante participaci√≥n como dirigente de la Federaci√≥n Estudiantil Universitaria (FEU). Estuvo entre los j√≥venes de la direcci√≥n de la FEU que en la misma ma√Īana del cuartelazo se trasladaron al Palacio Presidencial, para ofrecerle su apoyo y respaldo al presidente constitucional con vistas a enfrentar la ilegalidad. A nombre de la Asociaci√≥n de Estudiantes de Derecho denunci√≥, en una carta ante el Tribunal de Garant√≠as Constitucionales y Sociales, la ilegitimidad del r√©gimen nacido el 10 de marzo. Particip√≥ en la Jura de la Constituci√≥n de 1940 y tambi√©n result√≥ v√≠ctima del violento asalto de la polic√≠a batistiana al programa radial la Universidad del Aire. Fue uno de los m√°s destacados miembros del MNR, fundado por el ilustre profesor universitario Rafael Garc√≠a B√°rcena, a quien consider√≥ su maestro y mentor. Precisamente Garc√≠a B√°rcena, lo nombr√≥ su abogado y no admiti√≥ las presiones que le hicieron para que aceptara a otro letrado de experiencia que lo representara, en la causa por la cual fue juzgado en relaci√≥n con los hechos conocidos como la Conspiraci√≥n del Domingo de Resurrecci√≥n.

Cuando se conoce la trayectoria ideol√≥gica y pol√≠tica de Armando, resulta muy elocuente su afirmaci√≥n: ‚ÄúMi integraci√≥n al Movimiento 26 de Julio fue el resultado de un proceso natural. El programa del Moncada ven√≠a a materializar el sentimiento √©tico que estaba profundamente arraigado en la tradici√≥n patri√≥tica cubana‚ÄĚ. Debemos recordar, asimismo, la dura clandestinidad que le toc√≥ vivir en aquellos a√Īos febriles y su pasi√≥n por el trabajo revolucionario.

Estuvo entre los principales gestores y vivi√≥ de forma prominente el Alzamiento del 30 de Noviembre en Santiago de Cuba. El 4 de enero de 1957, en una carta que escribi√≥ a su familia encontramos sus principios y razones esenciales para continuar en la lucha, cuando dijo: ‚ÄúTengo fe porque si yo, lleno de limitaciones soy capaz de entregar lo poco que poseo por alcanzar una vida superior ‚ÄĒla que se vive al servicio de la historia‚ÄĒ, ¬Ņqu√© no est√°n ya haciendo las inmensas legiones de compa√Īeros que son capaces de mayores sacrificios y de m√°s altas virtudes? Y los he visto de carne y hueso en estos d√≠as llenos de emoci√≥n que mi destino pobre me hab√≠a reservado en medio de tanto dolor. Dolor por la angustia que produce saber perdidos para siempre a los mejores cubanos, cuando los malvados nos siguen entorpeciendo. Dolor porque es triste ver caer a personas con quienes hab√≠amos intimado por el trabajo conjunto de meses. Pero todo tiene su parte buena; sin esas grandes emociones la vida no valdr√≠a nada para m√≠‚ÄĚ.

A mediados de febrero de 1957 form√≥ parte del peque√Īo grupo de combatientes que participaron en la primera reuni√≥n entre la Sierra y el Llano. Luego de su regreso a La Habana, en el mes de abril result√≥ detenido y recluido en las c√°rceles de la tiran√≠a. En la ma√Īana del 4 de julio protagoniz√≥ una audaz fuga de la Audiencia de La Habana. Aunque todos pensaban que entonces lo m√°s prudente era que pasara a la Sierra, ello no ocurri√≥. Porque poco tiempo antes de la muerte de Frank Pa√≠s se hab√≠a convenido su traslado a Santiago, para que laborara all√≠, en las actividades organizativas y de direcci√≥n del Movimiento 26 de Julio.

En noviembre de 1957 subi√≥ de nuevo a la Sierra para encontrarse con Fidel y el grupo guerrillero, a fin de tratar todo lo relacionado con la llamada Junta de Liberaci√≥n o Pacto de Miami. All√≠ pas√≥ la Navidad de 1957 y esper√≥ el nuevo a√Īo; pero en los primeros d√≠as de enero tuvo que bajar al Llano a fin de continuar la lucha en su puesto de combate, porque era all√≠ donde √©l consideraba que resultaba m√°s √ļtil para los planes de Fidel y el M-26-7. Cuando bajaba de las monta√Īas fue arrestado como sospechoso por unos guardias de la tiran√≠a cerca de Palma Soriano.

Los compa√Īeros del Movimiento que trabajaban en la Compa√Ī√≠a de Tel√©fonos en la ciudad de Santiago de Cuba interceptaron una llamada del propio Batista para Alberto R√≠o Chaviano ‚ÄĒel asesino de los moncadistas‚ÄĒ en la que le dec√≠a que ‚Äúhab√≠a que matar a Armando Hart como a un perro, que simularan un combate en los alrededores de la Sierra‚ÄĚ. Armando recordaba emocionado que la solidaridad de los combatientes del Llano, con Ren√© Ramos Latour ‚ÄĒel Comandante Daniel‚ÄĒ al frente y la movilizaci√≥n de la opini√≥n p√ļblica le salvaron la vida.

La tiran√≠a lo estuvo trasladando de una c√°rcel a otra del pa√≠s durante todo el a√Īo 1958, no olvidemos que el r√©gimen lo consideraba un individuo muy peligroso. Cuando cay√≥ preso, lo encerraron en el cuartel de Palma Soriano; de all√≠ lo llevaron a un calabozo en las afueras de Santiago de Cuba; luego lo reubicaron en el cuartel Moncada ‚ÄĒlugar donde fue interrogado por el propio Chaviano‚ÄĒ; m√°s tarde lo pasaron a la C√°rcel de Boniato hasta principios de julio, cuando fue trasladado al Castillo del Pr√≠ncipe, en La Habana. En las primeras semanas del mes de agosto, tal parece que, para aislarlo de la capital, lo trasladaron a las galeras del Presidio Modelo de Isla de Pinos. Despu√©s vino el esperado triunfo de Fidel y todos estos a√Īos en la primera trinchera de pensamiento y acci√≥n por su amada patria Cuba, la patria Am√©rica y la patria Humanidad.

Desde los inicios la lucha tuvo para √©l un contenido profundamente √©tico, pi√©nsese en su elocuente afirmaci√≥n: ‚ÄúPara m√≠ todo empez√≥ como una cuesti√≥n de car√°cter moral‚ÄĚ. Esa frase demuestra el enorme peso que tuvo la √©tica en la formaci√≥n de su car√°cter y a lo largo de toda la vida. Para √©l, el tema de la √©tica es el tema central de la pol√≠tica.

La historia de Cuba estar√° marcada para siempre por el obrar y el proceder de la vanguardia revolucionaria de la Generaci√≥n del Centenario que, con su lucha, promovi√≥ el cambio radical de nuestra historia. Armando le aport√≥ a su generaci√≥n y a nuestra patria no solo su destacad√≠sima actuaci√≥n, sino tambi√©n su pensamiento a lo largo de todo el proceso revolucionario, porque para √©l la idea de la felicidad est√° en el trabajo y en la lucha, por eso pudo escribir en sus memorias en abril de 1958: ‚Äúyo era feliz porque estaba luchando y no hay mayor satisfacci√≥n que la de combatir y trabajar por el futuro‚ÄĚ; pensemos que en ese momento estaba preso en la c√°rcel de Boniato, reci√©n hab√≠a conocido la terrible noticia de la muerte de su hermano Enrique y del fracaso de la Huelga de Abril.

Armando fue un ser que no descansó jamás, fue creativo, tenaz, perseverante y esforzado, inquieto e hiperquinético hasta el fin. Amanecía y terminaba el día lleno de proyectos. Al lado de un hombre así, me fue imposible conocer el tedio, la monotonía o la rutina. Practicó en su actuar diario y cotidiano, la filosofía de la ética y el optimismo revolucionario unida a su vocación de servicio a la patria y a la Revolución, lo cual significaba estar allí, donde hacía más falta, en el momento oportuno para desbrozar del arribismo y la mediocridad el camino a la luz. Aparecían entonces su ternura, paciencia profunda y reflexiva, siempre dispuestas al diálogo de lo esencial y a la exposición de la verdad. Pero por encima de todas esas cosas, Armando siempre fue un hombre bueno, fue un ser bondadoso en la profundidad total de esta cálida y tierna palabra. Su vida estuvo bordada de sencillez, humildad y modestia, al punto que jamás reparó en el hecho de que, como dijera el poeta Miguel Barnet, su nombre ya estaba no solo en los museos, sino también en la leyenda.

Por todo esto aparecen las palabras para rezar por tu presencia; por eso no hay comienzo, ni fin, solo estas t√ļ‚Ķ

Gracias Armando por el tibio y tierno beso; Gracias por encender el AMOR hasta en la √ļltima batalla; Gracias por tu confianza, por darme el privilegio de ser tu esposa y compa√Īera; Gracias por Marinita y Florecita.

Lo demás ahora les toca a ustedes, porque solo leyéndolo podrán conocerlo y lo puedo afirmar porque lo que es a mí, los papeles de Armando me han hablado y me lo han dicho casi todo, perdón, me lo han dicho todo…

Descansa en la paz que viviste amado mío, para siempre allí estaré contigo, mi amor.


La vida eterna de Roberto Fern√°ndez Retamar (Fotos, videos y poemas)

(El Portal del Arte Joven Cubano retoma este trabajo period√≠stico, publicado a prop√≥sito de su fallecimiento en 2019, en homenaje a ese gran poeta y ensayista, Maestro de Juventudes, que en el d√≠a 9 de junio cumplir√≠a 90 a√Īos)

Si me dicen que te has marchado O que no vendr√°s, No voy a creerlo: voy A esperarte y esperarte: Si te dicen que me he ido, O que no vuelvo, No lo creas: Esp√©rame Siempre».

La noticia fue un golpe en el alma de millones de personas en Cuba y el mundo. El poeta y ensayista Roberto Fern√°ndez Retamar, el hombre entra√Īable, el profesor de teor√≠a y cr√≠ticas literarias, El Miembro de la Academia Cubana de la Lengua, el Presidente de Casa de las Am√©ricas, el Premio Nacional de Literatura (1989), el doctor en Filosof√≠as y Letras, el revolucionario, el pensador, uno de los intelectuales m√°s grandes del continente, falleci√≥ este 20 de julio a los 89 a√Īos de edad.

Y la gente, aqu√≠ y all√°, en muchas partes, habla de √©l, lo recuerda, lo lee, se sumerge en sus versos y ensayos, le dedica textos‚ĶLlamadas por tel√©fonos, publicaciones en redes sociales y conversaciones entre amigos transmiten el dolor y la admiraci√≥n de quienes lo conocimos personalmente o mediante sus escritos, siempre repletos de lucidez y esa capacidad tremenda para desentra√Īar y alertar, m√°s all√° de lo aparente.

Conocíamos sobre su delicado estado de salud, pero no pensábamos en su partida física. Retamar caló muy hondó en sus familiares y amigos, en la intelectualidad latinoamericana y los amantes de la literatura, pero también mucho más allá.

Lo quieren millones de otras personas que admiran al poeta y pensador, pero sobre todo al ser humano, cultivador de la belleza y empe√Īado siempre en ayudar a su pa√≠s desde las palabras y la acci√≥n.

Nacido en la V√≠bora, La Habana, el 9 de junio de 1930, resalta su capacidad para analizar temas de la cotidianidad y el esp√≠ritu de los pueblos con sencillez y naturalidad, pero tambi√©n con enorme profundidad reflexiva y po√©tica. No escribi√≥ ni habl√≥ nunca √ļnicamente para las √©lites, pero su obra es de una altura tremenda, tal vez por ese mismo don de entender y reflejar como pocos las mareas humanas.

Resulta inevitable pensar en algunas de sus obras, versos y prosas, en su ejemplo de intelectual y hombre fiel a la creaci√≥n y al alma de Cuba y nuestra Am√©rica. Ah√≠ est√° Calib√°n, publicado por primera vez en 1971 y considerado uno de los ensayos m√°s importantes escritos en lengua espa√Īola, un texto con penetrantes reflexiones sobre la identidad latinoamericana, que, como su autor, seguir√° teniendo larga vida. Una fuente a la cual se deber√° volver una y otra vez, desde Cuba y Am√©rica, desde Europa y otras partes del planeta, para entender mejor las esencias de los nacidos en esta regi√≥n del, en estos actuales pa√≠ses, cuyos habitantes somos resultados de ra√≠ces, luchas y procesos muy singulares, mediante los cuales se han ido conformando rostros y cuerpos identitarios peculiares, que incluyen dis√≠miles influencias, pero poseedores de una cultura muy propia, como argumenta Retamar.

Verdaderamente Calib√°n impresiona por la fuerza y profundidad de sus tesis, con¬† an√°lisis sociol√≥gicos, hist√≥ricos, literarios y de otros tipos, desde las entra√Īas del ser humano nacido aqu√≠, de conquistadores, inmigrantes‚Ķ, todo en constante di√°logo con lo ocurrido o proyectado desde otros lugares del mundo, especialmente Estados Unidos y Europa.

Doctor Honoris Causa de las universidades de Sofía, Buenos Aires y Las Villas, Fernández Retamar, quien también impartió clases en universidades extranjeras como las de Yale y Columbia, reafirma sus esencias martianas en ese texto, en el cual varias veces se remite al ensayo Nuestra América y a otros artículos e ideas del Héroe Nacional cubano.

Sin dudas, Calib√°n debe mantenerse siempre como un ser de papel o digital, imprescindible en las aulas de nuestro pa√≠s y Am√©rica, hijo no solo de su autor, sino de dis√≠miles pensadores y sus pueblos, con plena conciencia de que ‚Äúponer en duda nuestra cultura es poner en duda nuestra propia existencia, nuestra realidad humana misma‚ÄĚ, una alerta para el presente y futuro.

  • ¬ŅQu√© es la poes√≠a? dices mientras clavas
    Varias decenas de pinchos en la carne.
    ¬ŅQu√© es poes√≠a? ¬ŅY t√ļ me lo preguntas?
    Que cualquier cosa sea posible, eso es la poesía.

¬ŅC√ďMO VEMOS LOS J√ďVENES A FERN√ĀNDEZ RETAMAR?

Frente a la pantalla del televisor, en el momento de la noticia, la primera imagen que vino a nuestra mente fue la de un Retamar sonriente, repleto de energ√≠as, explicando, leyendo, polemizando, escribiendo, so√Īando‚Ķ

Recordamos el √ļltimo d√≠a cerca, cuando ya caminaba con mucha dificultad, ayudado por un bast√≥n y otra persona, pero todav√≠a con esa imagen po√©tica en el rostro, en su gesto de detenerse y responder una pregunta de manera muy breve, en su jam√°s traicionada sinceridad y compromiso creativo.

Para nosotros es indudablemente un maestro, no solo desde los versos y ensayos, desde su labor en Casa de las Américas, publicaciones en medios de prensa y otras responsabilidades de dirección en la revista Unión, el Centro de Estudios Martianos, y otras instituciones y lugares, sino desde su quehacer como hombre e intelectual, con una permanente proyección social.

Autor de decenas de libros como A quien pueda interesar, Hemos construido una alegría olvidada y Nosotros los sobrevivientes, supo conjugar belleza estética, simplicidad, profundidad, coherencia y capacidad de análisis en sus obras, las cuales son singulares retratos de su época. Las reflexiones suelen estar implícitas en sus versos, tal vez sin proponérselo, pero como algo implícito siempre en su pensamiento.

Leerlo es conocer tambi√©n al esposo, al padre, al revolucionario, al so√Īador que nunca se rindi√≥ y estaba muy seguro de que ‚Äúen Cuba las dificultades son nuestro aire cotidiano. Por lo menos ahora no peleamos una derrota, sino que defendemos una esperanza‚ÄĚ, como expres√≥ en entrevista concedida en 1992, cuando se sufr√≠an los efectos del Per√≠odo Especial.

La obra de Retamar es tambi√©n voz de diferentes momentos de la Revoluci√≥n cubana, y sus ciudadanos, a veces desde la experiencia muy personal. Llama la atenci√≥n el desempe√Īo de diferentes funciones, sin abandonar jam√°s una creaci√≥n de calidad y despojada de hermetismos. Lo recordamos como autor indispensable en la poes√≠a hispanoamericana contempor√°nea, como ensayista pol√©mico y tambi√©n como hombre importante en la pol√≠tica cultural cubana, con efectos innegables en nuestra Am√©rica.

Las nuevas generaciones no podemos olvidar nunca sus consideraciones sobre el papel de los intelectuales y los necesarios procesos de descolonización cultural en nuestro continente, un reto que se mantiene en contextos diferentes, pero iguales de desafiantes.

Debemos tener presente tambi√©n que, como dijo en 1992, m√°s all√° de vientos a favor o en contra, «son los escritores y los artistas los que hacen la obra de arte‚Ķ»

RETAMAR EN EL TIEMPO

  • Cuando pongo mi mano joven,
    Condescendiente,
    Sobre el hombro tormentoso del anciano,
    Es sólo una ilusión, sólo un instante,
    El tiempo
    De mirar a las nubes, a los astros,
    Antes de que otra mano,
    Generosa,
    Se pose sobre mi hombro
    Llam√°ndome ¬°oh anciano!

Hace apenas unas horas de su partida física. Tal vez, todavía algunas personas lloran, muchas sienten la tristeza, el dolor…, pero dentro de todo existe la certeza de que Roberto Fernández Retamar nunca se irá verdaderamente.

Su pensamiento, la obra y cualidades como ser humano resultan demasiados poderosos, como para ser borrados por el tiempo o el olvido. En lo adelante, no se deber√° intentar imitarlo o colocarlo en un pedestal. √Čl est√° en un lugar cimero de la cultura latinoamericana precisamente por la capacidad de di√°logo de sus textos, nacidos desde el amor, la pol√©mica, los sue√Īos, la tristeza‚Ķ, pero sobre todo desde la voluntad, el anhelo y la memoria.

Cada libro suyo permanecerá como parte de su palpitar, la intranquilidad y dimensión de sus ideas. Textos, como Felices los normales, Calibán y Para una teoría de la literatura hispanoamericana le garantizan su presencia junto a cada generación de poetas e intelectuales.

La mejor manera de honrarlo ser√° recordarlo, pero sobre todo tener siempre presentes sus esencias como poeta e intelectual total, en los textos y la cotidianidad, en las decisiones, las propuestas y el quehacer.

ALGUNOS POEMAS DE ROBERTO FERN√ĀNDEZ RETAMAR

EL OTRO

Nosotros, los sobrevivientes,

¬ŅA qui√©nes debemos la sobrevida?

¡Quién se murió por mí en la ergástula,

quién recibió la bala mía,

la para mí, en su corazón?

¬ŅSobre qu√© muerto estoy yo vivo,

sus huesos quedando en los míos,

los ojos que le arrancaron, viendo

por la mirada de mi cara,

y la mano que no es su mano,

que no es ya tampoco la mía,

escribiendo palabras rotas

donde él no está, en la sobrevida?

***

FELICES LOS NORMALES

A Antonia Eiriz

FELICES LOS NORMALES, esos seres extra√Īos.

Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,

Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,

Los que no han sido calcinados por un amor devorante,

Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco m√°s,

Los llenos de zapatos, los arc√°ngeles con sombreros,

Los satisfechos, los gordos, los lindos,

Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,

Los que ganan, los que son queridos hasta la empu√Īadura,

Los flautistas acompa√Īados por ratones,

Los vendedores y sus compradores,

Los caballeros ligeramente sobrehumanos,

Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de rel√°mpagos,

Los delicados, los sensatos, los finos,

Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.

Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sue√Īos,

Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan

Y nos construyen, los m√°s locos que sus madres, los m√°s borrachos

Que sus padres y m√°s delincuentes que sus hijos

Y m√°s devorados por amores calcinantes.

Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

***

POR UN INSTANTE

Esa luz en la noche,

¬ŅSer√° un reflector nuestro?

¬ŅSer√° un arma de ellos?

(Por un instante

Había olvidado

Que hay en el cielo luna, que hay estrellas.)

Roberto Fern√°ndez Retamar

***

OYENDO UN DISCO DE BENNY MOR√Č

ES LO MISMO de siempre:

¡Así que este hombre está muerto!

¡Así que esta voz

Delgada como el viento, hambrienta y huracanada

Como el viento,

es la voz de nadie!

¡Así que esta voz vive más que su hombre,

Y que ese hombre es ahora discos, retratos, l√°grimas, un sombrero

Con alas voladoras enormes

‚ÄĒy un bast√≥n‚ÄĒ!

¡Así que esas palabras echadas sobre la costa plateada de Varadero,

Hablando del amor largo, de la felicidad, del amor,

Y aquellas, √ļnicas, para Santa Isabel de las Lajas,

De tremendo pueblerino en celo,

Y las de la vida, con el ojo fosforescente de la fiera ardiendo en la sombra,

Y las l√°grimas mezcladas con cerveza junto al mar,

Y la carcajada que termina en punta, que termina en aullido, que termina

En qué cosa más grande, caballeros;

Así que estas palabras no volverán luego a la boca

Que hoy pertenece a un montón de animales innombrables

Y a la tenacidad de la basura!

A la verdad, ¬Ņqui√©n va a creerlo?

Yo mismo, con no ser m√°s que yo mismo,

¬ŅNo estoy hablando ahora?

***

A LOS √ĀRBOLES DEL CEMENTERIO

ESTOS √ĀRBOLES SE alimentan

De lo que fuimos, de lo que seremos:

Madera hecha de ojos, ramas

En que, acerc√°ndose, se siente el olor acre

De las piernas.

Por suerte, las hojas m√°s altas,

Las del pelo, van a confundirse

Con el viento de la tarde, el dulce viento

Que menea los primeros terrones sobre el cad√°ver.

***

ANIVERSARIO

Me levanto, a√ļn a oscuras, para llevar a arreglar unas ruedas del auto, que sigue roto,

Y al regreso, cuando ya ha brotado el hermoso y cálido día,

Te asomas a la ventana que da al pasillo de afuera, y me sonríes con tus ojos achinados del amanecer.

Poco después, a punto de marcharme para ir a revisar unos papeles,

Te veo cargando cubos con nuestras hijas,

Porque hace varios días que no entra agua, y estamos sacando en cubos la poca que haya en la cisterna del edificio.

Y aunque tengo ya puesta la guayabera de las reuniones, y en una mano la maleta negra que no debo soltar,

Ayudo algo, con la otra mano, mientras llega el jeep colorado.

Que demora poco, y al cabo me arrastra de all√≠: t√ļ me dices adi√≥s con la mano.

T√ļ me dec√≠as adi√≥s con la mano desde este mismo edificio,

Pero no desde este mismo apartamento;

Entonces, hace m√°s de veinte a√Īos, no pod√≠amos tener uno tan grande como √©ste de los bajos.

El nuestro era peque√Īo, y desde aquel balc√≥n que no daba a la calle,

Pero que yo vislumbraba all√° al fondo, cuando cruzaba r√°pido, en las ma√Īanitas fr√≠as, hacia las clases innumerables de introducci√≥n al universo,

Desde aquel balc√≥n, all√° al fondo, d√≠a tras d√≠a me dec√≠as adi√≥s, metida en tu √ļnica bata de casa azul, que iba perdiendo su color como una melod√≠a.

Pienso estas cosas, parloteando de otras en el jeep rojo que parece de juguete,

Porque hoy hace veintid√≥s a√Īos que nos casamos,

Y quiz√° hasta lo hubi√©ramos olvidado de no haber llegado las ni√Īas (digo, las muchachas) a la hora del desayuno,

Con sus lindos papeles pintados, uno con un 22 enorme y (no sé por qué) dos plumas despeluzadas de pavorreal,

Y sobre todo con la luz de sus sonrisas.

¬ŅY es √©sta la mejor manera de celebrar nuestros primeros veintid√≥s a√Īos juntos?

Seguramente s√≠; y no s√≥lo porque quiz√° esta noche iremos al restor√°n Mosc√ļ,

Donde pediremos caviar negro y vodka, y recordaremos a Mosc√ļ y sus amigos, y tambi√©n a Leningrado, a Bak√ļ, a Erev√°n;

Sino sobre todo porque los celebraremos con un día como todos los días de esta vida,

De esta vida ya m√°s bien larga, en la que tantas cosas nos han pasado en com√ļn:

El esplendor de la historia y la muerte de nuestras madres,

Dos hijas y trabajos y libros y países,

El dolor de la separación y la ráfaga de la confianza, del regreso.

Uno est√° en el otro como el calor en la llama,

Y si no hemos podido hacernos mejores,

Si no he podido suavizarte no sé qué pena del alma,

Si no has podido arrancarme el temblor,

Es de veras porque no hemos podido.

T√ļ no eres la mujer m√°s hermosa del planeta,

Esa cuyo rostro dura una o dos semanas en una revista de modas

Y luego se usa para envolver un aguacate o un par de zapatos que llevamos al consolidado;

Sino que eres como la Danae de Rembrandt que nos deslumbró una tarde inacabable en L`Ermitage, y sigue deslumbrándonos;

Una mujer ni bella ni fea, ni joven ni vieja, ni gorda ni flaca,

Una mujer como todas las mujeres y como ella sola,

A quien la certidumbre del amor da un dorado inextinguible,

Y hace que esa mano que se adelanta parecida a un ave

Est√© volando todav√≠a, y vuele siempre, en un aire que ahora respiras t√ļ.

Eres eficaz y l√ļcida como el agua.

Aunque sabes muchas cosas de otros países, de otras lenguas, de otros enigmas,

Perteneces a nuestra tierra tan naturalmente como los arrecifes y las nubes.

Y siendo altiva como una princesa de verdad (es decir, de los cuentos),

Nunca lo parec√≠as m√°s que cuando, en los a√Īos de las grandes escaseces,

Hac√≠as cola ante el restor√°n, de madrugada, para que las muchachas (entonces, las ni√Īas) comieran mejor,

Y, serenamente, le disputabas el lugar al hampón y a la deslenguada.

Un día como todos los días de esta vida.

No pido nada mejor. No quiero nada mejor.

Hasta que llegue el día de la muerte.

***

CON LAS MISMAS MANOS

Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.

Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían ropas de trabajo,

Pero los hombres y los muchachos que en sus harapos esperaban

Todav√≠a me dijeron se√Īor.

Están en un caserón a medio derruir,

Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches

Ahora en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.

Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando supieron que yo tenía biblioteca.

(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)

Pas√© por el que ser√° el comedor escolar, hoy s√≥lo se√Īalado por una zapata

Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.

Atr√°s estaban las piedras, y un grupo de muchachos

Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una

Y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.

Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores,

Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez

Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba

Como ahora a mí.

¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas,

Amor, qu√© lejos ‚ÄĒcomo uno de otro!

La conversación y el almuerzo

Fueron merecidos, y la amistad del pastor.

Hasta hubo una pareja de enamorados

Que se ruborizaban cuando los se√Īal√°bamos, riendo

Fumando, después del café.

No hay momento

En que no piense en ti.

Hoy quiz√° m√°s,

Y mientras ayude a construir esta

escuela

Con las mismas manos de acariciarte.


Destrabando la Trova: segunda cita

El preludio nos pone en aviso. La Oda a la alegría se multiplica en miles de hogares cubanos y quién sabe en cuántos del mundo. Los protagonistas son jóvenes instrumentistas que sacuden cuerdas, flauta, quena, percusión cubana, guitarras, bajos y teclados eléctricos, trompeta, batería y sonidos de ordenador, que evidencian el poder del arte para trascenderse a sí mismo. En breve cederán el espacio a la guitarra en ropaje de mujer.

Y es que el discurso femenino traza particulares sendas en el trovadoresco hacer. Ellas acomodan los lenguajes l√≠rico-sonoros a sus propios decires. Varias son las voces de mujer que hoy se empoderan en Cuba y eligen por compa√Īera la guitarra.

Santa Massiel Rueda Moreno, trovadora, directora de la agrupaci√≥n Motivos Personales, presidenta ¬†de la AHS en Ciego de √Āvila y coordinadora del festival Trov√°ndote, fue la invitada a la segunda cita del Destrabando la trova con Eduardo Sosa.

Para la creadora las Romerías de Mayo son vitales en el movimiento cultural y juvenil del país. Rememora como punto de giro en su carrera la primera ocasión en el evento de juventudes, los espacios como oportunidad para coincidir con artistas de varias manifestaciones y ese sabor de enriquecimiento. Es algo que no se puede pensar en el movimiento cultural del país sin hablar de Romerías.

«Despu√©s de tu beso todo puede ser menos amargo/(‚Ķ) Este viento va a tu encuentro», rezan algunos de los versos de Todo es talla, su primer regalo musical para despejar de cualquier ¬†traba el di√°logo entre ambos cantautores.

Como gu√≠a de Motivos personales expone razones para no aceptar encasillamientos en denominaciones al formato como tr√≠o o cuarteto, pues explica, seg√ļn las inquietudes musicales se descubre el tr√°nsito desde el d√ļo hasta la banda. Prefiere entenderse como agrupaci√≥n o proyecto.

Uno de los n√ļcleos de la entrevista radic√≥ all√≠ donde el trovador indag√≥ por temas aun √°lgidos, pues entronizan con la revitalizaci√≥n de la pol√≠tica cultural cubana desde espacios como el turismo, y la a√ļn latente incapacidad de algunos gestores institucionales para el desarrollo de la actividad:

Desde Ciego de √Āvila, (‚Ķ) en esa zona del pa√≠s siempre hay una presi√≥n por ir a trabajar a los Cayos, el tema del turismo, etc. ¬ŅC√≥mo se las arreglan los m√ļsicos que pretenden, quieren o hacen una m√ļsica como la de ustedes, que no es precisamente tal vez lo que venga buscando el turista?, indaga Sosa.

Desde sus experiencias la trovadora manifest√≥ las precarias propuestas para la inserci√≥n de dichos formatos musicales en el circuito del turismo, y que solo la autogesti√≥n les vale las presentaciones realizadas. «Nuestro trabajo suele ser muy subvalorado. Dependemos de la opini√≥n de alguien que a veces no es la mejor, y entonces choca un poco.»

Santa Massiel se refirió al hecho de una cuidada selección del repertorio que escogen para estos espacios, que se aleja de las sopas y etiquetas de moda. De Matamoros a Pablo Milanés hay personales motivos que adecuan las interpretaciones desde nuestro tiempo, a partir de nuestro concepto musical, con muchísimo amor.

Las palabras de esta mujer son sus propias canciones ¬Ņo viceversa? Todo el fuego en la canci√≥n que digo es aforismo que devolver/ este acto final, que devorar√©.

Se refiri√≥ tambi√©n a la g√©nesis, organizaci√≥n, caminos actuales y pericias del Trov√°ndote, Encuentro Nacional de J√≥venes Trovadores que ya arrib√≥ a su aniversario 15. ¬†A su consideraci√≥n, este evento con sus descargas, recitales y espacios te√≥ricos revolucion√≥ el movimiento cultural de Ciego de √Āvila. «La AHS se erige columna de la celebraci√≥n de la que participan la Empresa de la M√ļsica en la provincia y el Centro Nacional de M√ļsica Popular. Organizarlo es una experiencia enriquecedora que tambi√©n da muchos dolores de cabeza que se compensan porque el resultado es muy grato.»

Definitivamente los trovadores del centro de la Isla apuestan a golpe de congas para echar al suelo las bisagras. Conga pá ti contiene el universo de quien la firma, con una delicadísima poética que a ratos se desarma entre la guitarra y la voz que arrolla:

Mira c√≥mo riego girasoles/ mira c√≥mo rifo tu querer ay ay/ mira c√≥mo tocan las campanas/ para ir a dormir cuando vas a pasar/ que tanta palabra me disocia/ tanto desamor para un velero/ y yo que no doy, f√≠o ni presto/ rezo porque un d√≠a seas ola/ ayer, ¬†ayer fuimos luz para no perder/ tal vez, tal vez, nuestro tiempo dej√≥ de ser/ ma√Īana atardeciendo voy bajando/ pagando la colina de tus besos/ no encuentro qu√© me salve de este invierno/ as√≠ que mejor lo doy por hecho/ ser√©, ser√© lo que siempre te har√° nacer/ tal vez, tal vez, fuimos luz para no perder/ donde te encontr√© ha pasado algo/ algo que hoy espanta hasta lo cierto/ algo que intenta errar mi canto/ y no es cosa f√°cil de lo advierto/ mira c√≥mo riego girasoles (…) Que si vienes por aqu√≠ yo me voy p√° ll√°/ si canto para ti conga nacer√°.

 


Forodebate: Problemas actuales de la cultura cubana. El desafío de la emancipación

¬ŅCultura es sin√≥nimo de creaci√≥n art√≠stico-literaria? ¬ŅTenemos pol√≠tica cultural? ¬ŅLas instituciones representan a los artistas e intelectuales? ¬ŅEst√°n avanzando los valores conservadores en Cuba? ¬ŅQu√© expresiones est√°n teniendo en el campo art√≠stico-literario? ¬ŅC√≥mo hacer nuestra pol√≠tica cultural m√°s √ļtil para el avance del socialismo? ¬ŅQu√© papel debe jugar la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en este empe√Īo?

Sobre estas preguntas y otras estaremos interactuando con la historiadora Mildred de la Torre y el trovador y uno de los vicepresidentes de la AHS Rey Montalvo Vasallo. La cita es el 6 de mayo desde las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociación Hermanos Saíz.

Cultura v/s cultura

Por Rey Montalvo Vasallo

Tambi√©n la cultura es un instrumento de dominaci√≥n. El ser humano pasional, aun cuando intenta la objetividad, reacciona influenciado por sentimientos y estados de √°nimo, de ah√≠ que el lenguaje de la m√ļsica, la danza, el teatro, la pintura, la literatura, sea el m√°s efectivo transmisor de ideas y valores. El arte puede emancipar o consumir a los pueblos, es un medio para la comunicaci√≥n y un modo de traducir lo cotidiano en emociones.

La cultura define y expresa imaginarios, representaciones, modos de vida y pr√°cticas sociales. No existe una √ļnica cultura en Cuba, y ese ha sido el desaf√≠o fundamental de aquella cultura nueva, la que intent√≥ contrastar los dogmas de la cultura establecida.

La Cuba del presente vive inmersa en el eterno combate entra culturas: una que aliena, que esclaviza (porque sin cultura tampoco hay esclavitud posible), y la otra que pretende liberar.

¬ŅCu√°l es el lugar de la cultura nueva hoy?, esa es la cuesti√≥n. ¬ŅEst√° en la vanguardia, nos representa como pa√≠s, la defienden las instituciones, la socializan los medios de comunicaci√≥n, o est√° en la resistencia, en la voluntad de algunos que se imponen al burocratismo, a lo que nos dictan como imposible, a los sentidos comunes de una realidad que parece inmutable?

¬ŅQu√© cultura es due√Īa de lo banal, del sensacionalismo, de las postales de una sociedad consumista, vulgar, machista, homof√≥bica, mis√≥gina?

He preferido hablar de culturas, en plural, y quizás de problema en singular: el reto de este tiempo es transitarlo consciente de esa dicotomía entre saberes. La Asociación Hermanos Saíz (AHS), por ejemplo, será efectiva en la defensa de una cultura nueva en tanto contribuya a socializar el arte que funda y no el que reproduce la ecuación de un mercado occidental que aliena.

La tendencia a universalizar lo f√°cil y edulcorado va m√°s all√° de una seguridad de √©xito. El mensaje de vivir despreocupados, por ejemplo, que transmiten algunos hits del momento, cuando transciende al sujeto receptor y se convierte en una representaci√≥n colectiva, sustenta una √©lite de poder que aspira a permanecer en √©l, mientras el pueblo se convierte en p√ļblico, ap√°tico de responsabilidades sociales y de las transformaciones que necesita su entorno.

La AHS (una organizaci√≥n de creadores con representantes y no jefes) existe para defender una cultura inconforme de lo obvio, de la que son voceros los artistas que erigen un universo sensitivo y extraordinario donde el p√ļblico logre mirarse por dentro y saltar al mundo a descubrirle las luces y los parches.

Es imperativo que la política cultural cubana no se divorcie de la voluntad y esencia del proceso revolucionario, tiene que resignificar lo valioso en medio de la inevitable disputa entre culturas. Es imperativo que la práctica de las instituciones y organizaciones no se divorcie de la política cultural establecida, y que estas sean consecuentes entre lo que llaman vanguardia y lo que defienden como tal. 

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Las políticas nacen y se nutren de las realidades concretas

Por Mildred de la Torre Molina

  • 1- ¬ŅCultura es sin√≥nimo de creaci√≥n art√≠stico-literaria?

Esta pregunta tiene m√ļltiples respuestas, como conceptos existen sobre cultura. Recu√©rdese que su origen es antropol√≥gico. Lo interesante del asunto es la persistencia del criterio, a la altura de nuestros tiempos actuales, de que la cultura tiene un car√°cter reduccionista en tanto solo se expresa o es potestativa de la creaci√≥n art√≠stica y literaria. Semejante criterio no solo resulta acultural sino tambi√©n discriminatorio. Acultural porque no todo lo que se produce, en esa esfera, es creaci√≥n, entendida esta en su valor universal, ni tampoco siempre expresa los valores de su tiempo y mucho menos constituye un referente √ļnico para conocer, aprehender y crear, apreciado esto √ļltimo como concreci√≥n y punto de partida para la renovaci√≥n constante del arte y la literatura.¬† Discriminatorio porque excluye a otras disciplinas, tales como la Educaci√≥n y las Ciencias sociales y human√≠sticas y las cient√≠ficas en general. Pero, sobre todo, al resto del mundo espiritual con sus creencias, h√°bitos, costumbres, tradiciones, lenguajes, aspiraciones, ideolog√≠as, etc. La cultura es el universo de los seres humanos en el que se asienta el pasado, el presente y el futuro. Sin ella no hay vida, no hay sentido de existencia. Apreciar la creaci√≥n art√≠stica y literaria como parte de la cultura o como expresi√≥n de ella es dignificarla, siempre y cuando muestre los valores espirituales de su tiempo e incite a la gestaci√≥n del futuro. En fin, la cultura es siempre trascendencia y de ella no escapa la creaci√≥n art√≠stica y literaria. La banalidad, la bisuter√≠a, la vulgaridad, el mal decir, entre otras cuestiones, quedar√°n como lo execrable de una √©poca determinada. Eso es acultura.

La discriminación también se aprecia en las relaciones interpersonales. No pocos artistas y escritores se opusieron al ingreso en la UNEAC de los científicos sociales que poseían obras escritas por entender que ellos poseían otras asociaciones; y lo peor, que el oficio del escritor solo es potestativo de la literatura de ficción y de la crítica literaria. Como concesión se le otorgaba a los traductores y editores. Por suerte, la dirección de la UNEAC no estuvo conforme con semejantes criterios y facilitó nuestro ingreso. Así lo demuestra la existencia de la Sección de Literatura histórico social en la Asociación de escritores y artistas.

Hay otro aspecto insoslayable. Me refiero al intrusismo profesional sin respeto al conocimiento especializado. Lo mismo se habla de historia, econom√≠a, sociolog√≠a, m√ļsica, literatura, etc., en los medios de divulgaci√≥n o en los eventos cient√≠ficos sin conocimiento puntual. Ese es un problema √©tico en detrimento del desarrollo de los saberes culturales. No existen normas para evitarlo.

  • 2- ¬ŅPuede hablarse de una pol√≠tica cultural en Cuba?

Existen las pol√≠ticas culturales desde la existencia del estado-naci√≥n en Cuba hasta los d√≠as presentes. Durante la rep√ļblica burguesa hubo las encomiables gestiones de Jos√© Mar√≠a Chac√≥n y Calvo y Ra√ļl Roa, por solo mencionar los m√°s relevantes promotores gubernamentales. Hay una literatura reveladora de ese particular, de la autor√≠a de Graziella Pogolotti, Malena Balboa, Jorgelina Guzm√°n Mor√©, Danay Ramos, Ricardo Quiza, Norma Su√°rez, Dayana M√ļrguia,¬† y otros. Hay m√ļltiples autores que, de forma tangencial, lo han evidenciado cuando se refieren a autores, tendencias y obras espec√≠ficas. Al respecto existe una excelente literatura indicadora de los esfuerzos realizados, en ese campo espec√≠fico, por el movimiento intelectual hasta 1959. Bien puede afirmarse que la institucionalizaci√≥n del quehacer cultural, en sus diferentes niveles de expresi√≥n, est√° presente en los proyectos de quienes ejercieron el noble oficio del arte y la escritura. La sociabilidad y el asociacionismo de aquellos largos y complejos a√Īos as√≠ lo ponen de manifiesto, m√°s all√° de los malignos y empobrecidos prop√≥sitos de los gobernantes de turno. La creaci√≥n cultural, apreciada en su sentido m√°s amplio, no solo debe conocerse por sus valores epistemol√≥gicos, sino tambi√©n por sus aportes al desarrollo de una progresiva conciencia cr√≠tica generadora, entre otras cuestiones, del movimiento liberador actual. La pobreza no genera la emancipaci√≥n, esta es obra de la cultura pol√≠tica. Cuba es poseedora de un extraordinario legado cultural merecedor de socializaciones masivas, docentes y acad√©micas. Bien honrados estamos de esa realidad aunque no siempre somos capaces de transmitirla.

Resulta interesante destacar la existencia, en estos momentos, de opiniones sobre la existencia o no de pol√≠ticas culturales antes de 1959. Por lo que he expresado, ahora y en otras oportunidades, defiendo su existencia se√Īalando sus valores, limitaciones y deficiencias. Ello conforma una herencia imposible de ignorar. Por otra parte, tambi√©n se cuestiona el car√°cter plural de nuestras pol√≠ticas culturales. Creo que he dejado esclarecida mi posici√≥n al respecto. La unidad y cohesi√≥n de nuestras fuerzas pol√≠ticas y gubernamentales no contradice dicha pluralidad, por el contrario, la enriquece. A continuaci√≥n insisto sobre el tema.

Desde el triunfo revolucionario hasta nuestros d√≠as hay pol√≠ticas culturales en Cuba. Hablo en plural porque han existido las de las instituciones tales como el CNC, el Mincult, la Casa de las Am√©ricas, el ICAIC, la Biblioteca Nacional Jos√© Mart√≠, La UPEC, la UNEAC y la AHS, que han trazado sus respectivas pol√≠ticas, y tambi√©n hay diferentes etapas, divergentes y convergentes, que se corresponden con la polisemia social e ideo-pol√≠tica del proceso revolucionario. Esto es algo digno de an√°lisis aunque existen estudios sustentadores de la existencia de dicha pluralidad. A la altura de este tiempo los problemas confrontados con la aplicaci√≥n de la pol√≠tica del sector no son los heredados de la rep√ļblica burguesa sino los inherentes al proceso revolucionario, salvo aquellos que responden a nuestra formaci√≥n ancestral. Pero creo que para entenderlos no hay que recurrir solamente a la comunidad primitiva, a la plantaci√≥n esclavista ni al capitalismo deformado de la rep√ļblica neocolonizada por el imperialismo sino a las mentalidades generadas por el colonialismo cultural contempor√°neo, entre otras muchas causas. Debemos asumir la historia para cultivarnos en conocimientos creadores y no para justificar nuestros errores. Pese a sus imperfecciones, apreciadas por momentos o etapas, la Pol√≠tica Cultural se corresponde con los principios emancipadores de la revoluci√≥n. No pueden negarse sus logros con la educaci√≥n, la creaci√≥n art√≠stica y literaria, la sociabilidad, la divulgaci√≥n masiva, la investigaci√≥n, entre otros. Como obra humana tiene exigencias propias de su tiempo y ello implica su perfeccionamiento continuo mediante la cr√≠tica y la auto-cr√≠tica y el di√°logo continuo con el pueblo que es y debe ser su principal receptor. Debates y an√°lisis e imbricaci√≥n continua con los problemas neur√°lgicos de la sociedad constituyen los caminos para el perfeccionamiento de las pol√≠ticas del sector.

  • 3- ¬ŅLas instituciones representan a los artistas e intelectuales?

S√© que hay un debate intenso sobre ese particular, al menos en el seno de los √ļltimos congresos de la UNEAC y de la AHS. No quiero repetir lo conocido. Insisto solamente en la necesidad de que sea el movimiento intelectual el generador de las instituciones y no a la inversa. Surgen por la necesidad de aunar el esfuerzo de los creadores en beneficio de la sociedad y no como una acci√≥n m√°s para garantizar la unidad de los mismos. Deben ser escenarios de discusi√≥n, an√°lisis, confrontaci√≥n de ideas y conocimientos e incubaci√≥n de proyectos colectivos e individuales, de respaldo y socializaci√≥n¬† a la obra creadora, entre otras muchas acciones. Deben nacer y crearse seg√ļn los intereses de los intelectuales en correspondencia con los del pa√≠s.

  • 4- ¬ŅEst√°n avanzando los valores conservadores en Cuba?¬ŅQu√© expresiones est√°n teniendo en el campo art√≠stico-literario?

Resulta interesante la pregunta sobre el conservadurismo. Me alegra que se hable de tan importante asunto porque, aunque parezca contradictorio, revela lo que hemos avanzado en la aceptaci√≥n o entendimiento del car√°cter polis√©mico de nuestra realidad social. Al fin entendemos que no existen uniformidades ideo-culturales, problem√°tica presente en las equivocadas pol√≠ticas de las primeras d√©cadas de la Revoluci√≥n. S√≠, hay fundamentalismo, aunque no puedo afirmar que sea una caracter√≠stica de la creaci√≥n art√≠stica y literaria. Esta, por lo general, en Cuba, generalmente se ha caracterizado por su liberalismo e independencia de los c√°nones tradicionales. Ese conservadurismo devenido en quietismo social constituye un flagelo necesitado de enfrentamiento por todas las fuerzas intelectuales del pa√≠s. M√°s bien puedo afirmar que no aprecio una ofensiva, salvo en algunas realizaciones del teatro, el cine, las artes pl√°sticas y las ciencias sociales, capaz de desconstruir las manifestaciones homof√≥bicas, racistas, sexistas y de apoyo a los a√Īejos roles familiares. Ese conservadurismo, repito, se expresa sutilmente cuando intenta detener el avance de las ideas y cuestiona la liberaci√≥n de los pensamientos a tenor del supuesto respeto hacia el tradicional discurso, sea pol√≠tico o cultural. Es la eterna lucha de contrarios, la incesante pugna entre lo viejo que no quiere morir y lo nuevo que aspira a movilizar ideas renovadoras. Hay que andar aprisa para que ese odioso inmovilismo solo sea recuerdo y no presente y futuro.

  • 5- ¬ŅC√≥mo hacer nuestra pol√≠tica cultural m√°s √ļtil para el avance del socialismo?

La pen√ļltima pregunta est√° relacionada con lo anterior. Creo que nuestras pol√≠ticas culturales no solo deben dirigirse hacia el desarrollo o desenvolvimiento de la creaci√≥n art√≠stica y literaria sino tambi√©n hacia la promoci√≥n de acciones cultas e inteligentes contra los flagelos sociales tales como la homofobia, el racismo, la misoginia, la violencia en sus m√ļltiples manifestaciones, las contradicciones sociales, la bisuter√≠a mental, las adicciones, el machismo, en fin todo aquello que obstaculiza la renovaci√≥n social y cultural. Debo insistir sobre la necesidad de que las pol√≠ticas culturales se nutrieran m√°s de los resultados de las investigaciones culturales, econ√≥micas, demogr√°ficas, sociales e hist√≥ricas para propiciar acciones mejor fundamentadas contra los mencionados flagelos. Insisto, perdonen la redundancia, cuando las pol√≠ticas culturales tengan en cuenta las miradas cient√≠ficas se podr√° convenir que comienzan a acercarse a lo que el pa√≠s necesita de ellas como pol√≠ticas sociales.

Otra cuesti√≥n, relacionada con lo expresado, es la imperiosa necesidad de mejorar la pol√≠tica de selecci√≥n de los cuadros sobre la base de la formaci√≥n docente y acad√©mica y del conocimiento de las especificidades del √°rea y lugar donde desarrollen sus actividades. ¬†Las pol√≠ticas nacen y se nutren de las realidades concretas. Las exigencias no se imponen, existen y hay que darles respuestas. Por eso es importante el di√°logo, el debate participativo e inteligente con todos para que todos se sientan partes indisolubles de las soluciones. No tenemos un di√°logo cultural inclusivo sino elitista. ¬ŅHasta d√≥nde las pol√≠ticas culturales han contribuido al mejoramiento humano? Las respuestas quedan pendientes de nuevas profundizaciones. Estoy convencida que s√≠, pero es necesario ahondar m√°s en nuestras deficiencias que en los logros, en lo que nos falta por hacer que en lo que hemos hecho. El asunto es fascinante y requiere de otros an√°lisis.

  • 6- ¬ŅQu√© papel debe jugar la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en este empe√Īo?

La AHS tiene un papel determinante en lo anteriormente apuntado. Sus espacios de debate tienen prestigio por sus contenidos cultos e inteligentes. He podido apreciar algo que admiro y es su independencia del resto de la institucionalidad de la cultura. Todo cuanto hace, nace de ella misma sin tutelaje externo, al menos es lo que devela su actuaci√≥n. Debe mantener su autocton√≠a reflejando los pensamientos j√≥venes frescos y continuadores de lo mejor de la creaci√≥n cultural. Ella en s√≠, sin padrinazgos y parientes cercanos, como parte de una sociedad requerida a√ļn de reformulaciones continuas.¬† Vigilantes siempre, sin matices represores, de todo lo que pueda detener el progreso social, la libertad creativa, y la materializaci√≥n de los pensamientos nobles y justos. La AHS debe ser siempre una esperanza hecha realidad para suerte de los que no traicionamos los sue√Īos eternos.


Desde casa, ¬°ven y s√ļmate a los forodebates de las Romer√≠as!

Forodebate: Holguín 300 (Haz clic y participa)

Holguín celebró el 4 de abril el aniversario 300 de la fundación de su pueblo. Tres siglos después los invitamos a volver la vista atrás y a reflexionar:

¬ŅCu√°nto ha aportado Holgu√≠n a la conformaci√≥n del corpus cultural e hist√≥rico del pa√≠s? ¬ŅPodemos hablar de una cultura holguinera o un sentimiento de holguineridad? ¬ŅCu√°les son los elementos que la distinguen y definen? ¬ŅEs Holgu√≠n un n√ļcleo cultural clave en la conformaci√≥n de la cultura nacional? ¬ŅC√≥mo comprender la historia y la cultura nacional a partir de la aprehensi√≥n de la identidad local?

Sobre estos y otros temas de la Ciudad Cubana de los Parques los invitamos a interactuar y a debatir con nuestros invitados el próximo 4 de mayo a las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociación Hermanos Saíz.

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Convocatoria Forodebate Nación y socialismo (Haz clic y participa)

La relación entre nación y socialismo tiene en Cuba una historia rica y no exenta de contradicciones. En la cohesión entre el proyecto nacionalista, donde la tradición liberal burguesa juega un papel importante, y el carácter internacionalista del socialismo, donde los aciertos y errores emanados de la experiencia soviética tienen también su peso, se ha conformado el ideal de soberanía e independencia nacional.

Para reflexionar y debatir sobre los límites de esta imbricación, sobre el proyecto socialista cubano y sus especificidades, sobre las formas en que se ha entendido este socialismo, sobre el significado que deben tener en un proyecto nacional socialista conceptos como democracia o soberanía nacional, sobre la relación de esta práctica con la herencia liberal y libertaria que nos legara el siglo XIX y mucho más, estaremos dialogando este martes 5 de mayo a partir de las 10:00 am en el Forodebate Nación y socialismo. Márgenes, dinámicas e imaginarios.

Contaremos con la presencia de dos destacados investigadores: Frank José Soler (UO) y Daniel Rafulls (UH), así como miembros de la sección de crítica de la AHS en todo el país.

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Forodebate: Problemas actuales de la cultura cubana. El desafío de la emancipación (Haz clic y participa)

¬ŅCultura es sin√≥nimo de creaci√≥n art√≠stico-literaria? ¬ŅTenemos pol√≠tica cultural? ¬ŅLas instituciones representan a los artistas e intelectuales? ¬ŅEst√°n avanzando los valores conservadores en Cuba? ¬ŅQu√© expresiones est√°n teniendo en el campo art√≠stico-literario? ¬ŅC√≥mo hacer nuestra pol√≠tica cultural m√°s √ļtil para el avance del socialismo? ¬ŅQu√© papel debe jugar la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en este empe√Īo?

Sobre estas preguntas y otras estaremos interactuando con la historiadora Mildred de la Torre y el trovador y vicepresidente de la AHS Rey Montalvo Vasallo. La cita es el 6 de mayo desde las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociación Hermanos Saíz.

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Forodebate: La representación intelectual de la Revolución: creación, pensamiento social y comunicación (Haz clic y participa)

La Revolución cubana, por su carácter emancipatorio, estuvo obligada a convertir la cultura en uno de los ejes centrales de su acción. El complejo escenario de transformaciones y deslindes ideológicos reconfiguró aceleradamente la dinámica del campo intelectual y sus prácticas en el país. Lo social y lo cultural dejaron de asumirse como compartimentos estancos. En el centro de esas variaciones ocupó un espacio principal el debate sobre la responsabilidad, las tareas y el papel del intelectual frente a la Revolución.

Pasadas seis décadas, la continuidad de estos análisis resulta esencial. Importantes variables se han modificado. Cambios de paradigmas y ambientes generacionales, retrocesos visibles en los escenarios en que se forma, produce y se amplifica el pensamiento cultural, tensiones no resueltas en el plano institucional, modificación del eje de resistencia intelectual de la izquierda a escala planetaria, agotamiento de los nichos de reflexión crítica sobre nuestra realidad; pudieran contabilizarse entre los desafíos principales que asumen las prácticas intelectuales en el momento actual que vive la Revolución Cubana. 

Sobre el compromiso intelectual, las responsabilidades, el rol de los intelectuales en la Revoluci√≥n, invitamos a reflexionar el venidero 7 de mayo a partir de las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Acompa√Īar√°n esta iniciativa la Dr.Cs. Mely Gonz√°les Ar√≥stegui, Profesora Auxiliar de la Universidad Central de Las Villas, y el joven historiador e investigador Fernando Luis Rojas, especialista del Instituto Cubano de Investigaci√≥n Cultural Juan Marinello.

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«Las revistas acad√©micas le han dado el golpe de gracia al ensayo»

Creci√≥ en Cabaigu√°n, entre los libros de sus padres y la finca del abuelo, donde le fascinaba montar a caballo. En el preuniversitario comenz√≥ a leer en serio; all√≠ se inscribi√≥ con un amigo en un programa de investigaci√≥n. Aunque ¬ęel incentivo verdadero era tener autorizaci√≥n para salir de la escuela¬Ľ, se plantaron en la biblioteca provincial de Sancti Sp√≠ritus y como resultado obtuvieron el primer lugar en un evento cient√≠fico del IPVC. ¬ęEsa fue mi primera rudimentaria investigaci√≥n¬Ľ, recuerda Hamlet Fern√°ndez D√≠az, con quien converso para conocer detalles sobre su libro in√©dito La acera del sol‚Ķ Impactos de la pol√≠tica cultural socialista en el arte cubano (1961-1981), que mereci√≥ el Premio de Ensayo Alejo Carpentier (2019).

¬ŅCu√°l fue la g√©nesis del libro?

No lo hubiera escrito si Desiderio Navarro no me hubiera pedido un ensayo sobre el quinquenio gris en las artes visuales. Me encontraba en el proceso de defensa de mi tesis de doctorado. Se lo hice saber, pero él insistió. El ensayo, que debió haber sido de unas cuarenta o cincuenta páginas, se convirtió en un libro de más de doscientas. Desiderio pudo leer más o menos la mitad. Cuando terminé de escribir y estuve listo para enviarle el manuscrito, justo en esos días, sobrevino su muerte.

El volumen cubre el periodo 1961-1981, el cual incluye el quinquenio gris. ¬ŅNo corr√≠as el riesgo de que el peso del ensayo se inclinara hacia esa etapa?

Me di cuenta de que no podía limitar el análisis al periodo 1971-1976, flanqueado en ambos extremos por el Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura y por la creación del Ministerio de Cultura, respectivamente. Varios autores, empezando por Desiderio, ya habían cuestionado esa periodización, por ser más que gris y más que un quinquenio.

El pensamiento que se hace dominante en la política cultural en términos de institucionalización oficial a partir de 1971, ni siquiera tiene su origen en la propia Revolución, sino que viene de mucho más atrás, del seno del Partido Socialista Popular. A partir de 1976 ese pensamiento y sus políticas no desaparecen. Necesitaba mirar hacia atrás y hacia adelante, para que ese momento crítico que se enmarca entre 1971 y 1976 pudiera ser comprendido como parte de un proceso mucho más englobante y complejo: la lucha al interior del proceso revolucionario entre varias perspectivas intelectuales y políticas, para imponer un canon desde el cual trazar la política cultural.

En el caso de la pl√°stica, exist√≠a el lugar com√ļn de que como los artistas que adquieren protagonismo en los a√Īos 70 son los de la primera generaci√≥n formada por el sistema de ense√Īanza art√≠stica creado por la Revoluci√≥n ‚ÄĒque en su mayor√≠a hicieron en ese momento un arte bastante tradicional, figurativo, complaciente con los temas sociales, comprometidos con el proceso‚ÄĒ, entonces el efecto del quinquenio gris en las artes visuales nunca se percibi√≥ tan dram√°tico como en el caso del teatro, la narrativa, la poes√≠a, las ciencias sociales, etc. Da la impresi√≥n de haber sido la manifestaci√≥n m√°s alineada con la pol√≠tica oficial.¬†

El problema consiste en que las v√≠ctimas, en la pl√°stica, hab√≠an quedado atr√°s, en los a√Īos 60. El primer g√©nero art√≠stico fuertemente cuestionado desde el inicio de la Revoluci√≥n fue la abstracci√≥n. La primera discusi√≥n est√©tica permeada por lo pol√≠tico-ideol√≥gico que acontece en la Revoluci√≥n, pero que ven√≠a de atr√°s, tuvo como objeto una manifestaci√≥n visual: el arte abstracto.

En la medida en que avanzaron los 60, los artistas más significativos, los que desarrollaron el lenguaje más singular y revolucionario en términos estéticos, fueron incomprendidos, marginados y excluidos. Cuando se aprueba la nefasta Declaración del Congreso de Educación y Cultura, ya esos artistas estaban fuera de circulación. En los casos más dramáticos habían dejado de crear; abandonaron su oficio más visceral, sobre todo porque tuvieron la grandeza moral de sacrificar su talento y su obra en pos del ideal, de la utopía revolucionaria, y se hicieron a un lado ante la incomprensión y la hostilidad de algunos que ostentaron poder para vetar.        

Por eso, para que la historia estuviera completa, había que comenzar desde el origen mismo de las polémicas, para así hacer emerger las contradicciones, las relaciones de poder que subyacen en los procesos culturales, los aspectos progresistas y los retardatarios, que se expresan en un experimento social tan singular como el cubano. Por supuesto, para la plástica los conflictos no desaparecieron a partir de 1981, pero sí se comienza a configurar un contexto diferente, de otra complejidad, que ha sido hasta el momento bastante bien estudiado por la crítica y la historiografía.

¬ŅEn Cuba hay suficientes ensayistas j√≥venes dedicados a las artes visuales?

Hay suficientes jóvenes muy bien formados para dedicarse al ensayo, pero existen problemas que no favorecen que se desarrollen. El primero es el medio editorial. Resulta difícil publicar un ensayo con una extensión que exceda los estándares de las revistas culturales del país. Por ejemplo, Artecubano y Cine Cubano tienen una sección de ensayo, sin embargo, un texto de apenas 20 cuartillas no es publicable en ellas porque excede sus normas; uno termina escribiendo textos más breves, con menos fondo investigativo, con menos referencial teórico, menos densos.

Por otra parte, tenemos pocas revistas académicas y su fuerte es el artículo, que exige rigor investigativo y teórico; manejar bibliografía abundante y actualizada; profundidad en el análisis… Por ello, es mucho más rígido que el ensayo, no deja mucho espacio para la creatividad, la experimentación, el uso estético del lenguaje, la especulación arriesgada. Creo que se trata de un fenómeno global: el ensayo agoniza. Las revistas académicas le han dado el golpe de gracia al ensayo como género.