poesía cubana


Atento a Daniel Zayas Aguilera

Tomado de Cuba literaria

Cumple Daniel Zayas Aguilera (Isla de la Juventud, 1987) aspectos propios del ritmo de presentación de la promoción poética de la que forma parte: ganar premios literarios, publicar el resultado de esos lauros, avanzar en un tono conversacional que tiene rasgos narrativos, sin dejar a un lado el lirismo esencial, y buscar temas casi siempre sensoriales (vista, oído…) para expresar el entorno y las circunstancias, la praxis vital. También muestra en sus poemas diferentes el agotamiento de los senderos barrocos, altamente tropológicos, inevitablemente oscuros y hasta herméticos de la poesía cubana de las décadas finales del siglo XX, porque Zayas es un poeta de expresión directa, precisa, atinado en el ahorro de recursos y por ello bien dado a la síntesis. Busca temas sociales y los repasa desde la intimidad. Por ello su poesía sigue una línea «externizadora» que han adoptado algunos creadores cercanos a él por su fecha de nacimiento.

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Un arco hecho de palabras

Eduardo Herrera Baullosa es de esos poetas-amigos que se llevan el corazón de una, atado a las maletas de las despedidas, al dedo índice de la mano izquierda, como en cierta leyenda japonesa que habla del buen amor. Ese hilo —rojo— ha corrido entre nosotros a pesar de la separación. Admiro su escritura por honesta. No se carga de tules para contar. No recurre al facilismo poético ni busca el esplendor de los concursos o las publicaciones: solo florece a la sombra, en silencio, casi candorosamente. A pesar de todo, algunos reconocimientos —la flecha de los reconocimientos— apuntaron a la diana correcta y obtuvo, hace apenas unos meses, el Premio Internacional de Poesía El mundo lleva alas 2016, organizado por la Editorial Voces de Hoy, en los Estados Unidos; certamen en el que otros creadores cubanos también se ubicaron en el podio de los triunfadores. En fechas próximas, la Editorial Voces de Hoy dará a luz al primogénito poético de este autor: Despedida en la Habana como si fuera Ítaca, cuaderno que sin dudas hará las delicias de sus futuros lectores. 

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La necesidad de salvar lo inmediato

La colección Pinos Nuevos se engalana nuevamente con la publicación del cuaderno Bon Apéttit (Ed. Letras Cubanas, 2014), propuesta de la joven poetisa Dalila León Meneses (Sancti Espíritus, 1980). Este poemario asume el reto de constituir un examen sobre la urdimbre cotidiana en que se inserta el hombre, acerca de esas conmociones y estados anímicos que vienen a ser consecuencia de su constante bregar, del empeño de descubrir(se) y salvaguardar lo esencial. [+]


Sakura: una mujer frente a la vida

Hace unas semanas, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Antofagasta (FILZIC, 2016) que encontró cita en dicha ciudad minera de Chile, tuvo la presentación del más reciente poemario de la escritora cubana ElaineVilar Madruga. Este cuaderno llegó a mis manos por cortesía de la autora y mientras abordaba sus páginas, comencé a degustar ese imaginario poético tan particular que la distingue de entre la gama de autores que vienen ganando espacio y voz en el quehacer literario de la isla. [+]


Germina la poesía al centro del país

El poeta villaclareño Sergio García Zamora conformó el taller literario «La estrella en germen» en enero de este año, tras un proceso de selección en el que emergieron ocho jóvenes, o un grupo de amigos que pretenden escribir poemas y convertirlos en un hecho trascendente. Ellos se reúnen los segundos y terceros sábados del mes en la sede de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) ubicada en Santa Clara, con la intención de crear un núcleo duro bien definido y consolidarse como grupo literario, dada la evidente coherencia y empatía discursiva. [+]


Yosie Crespo: definir sería limitar

«No está el poeta condenado a definir», me dice Yosie Crespo con una sonrisa que he aprendido a saber cómplice.

Nuestros encuentros trascienden el espacio textual, las redes virtuales, los viajes a una u otra orilla. Intercambiamos modos de pensar en la poesía, en la creación, en el arte como trascendencia. Residente en los Estados Unidos, Yosie Crespo es una de esas voces que considero —sin miedo al error— inextinguible dentro del mapa de la creación joven cubana. A ella, de cualquier manera, no le ocupan esos asuntos: prefiere mirar a la poesía como libertad del alma, cadencia del espíritu, como al árbol perdurable. Escribe, escribe, escribe, y solo el pretexto de esta entrevista —y la amistad que media entre nosotras, que transforma todo a su paso— me hacen acercarme a través de las redes: me obsesiona encontrar, en la medida de lo posible y más allá del espacio físico, a esa mujer y poeta llamada Yosie Crespo. Sé que carga con el peso amoroso de tres libros éditos, que le preocupa la sonrisa de la gente, el partir y el regresar. «Pero el poeta no está condenado a definir —me dice Yosie— definir sería limitar».

Su fe, casi sentencia, me guía cuando lanzo mis preguntas. Quizás la punta de esta flecha logre conocer la diana.  [+]