Patria


¡Sé bendito, Hombre de mármol!

La historia de Cuba, entre sus muchos héroes, ha perpetuado un nombre: Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo. Justo cada mes de febrero Cronos trae a la memoria el aciago recuerdo de su muerte, aquel 27 de febrero de 1874, el día que abandonó el espacio terrenal y que comenzó a vivir para siempre en la memoria del pueblo cubano. Han transcurrido desde entonces 147 años.

[+]


AHS: Al personal de Salud en Cuba

Amigos, artistas. Los invitamos a expresar nuestra gratitud y orgullo por todo el personal de la salud y voluntarios que trabajan en la zona de mayor riesgo de contagio en esta pandemia. Pueden dejar en cada sede de la AHS del país alguna obra propia, un lienzo, un CD, un libro… y los ejecutivos de la AHS en cada provincia al igual que la Dirección Nacional harán llegar ese arte a los hospitales, junto a este mensaje. También queremos ser útiles así ¿Se suman?


José Martí, un guerrero de todos los tiempos (+ Dossier)

La imagen más habitual de José Martí, Héroe Nacional de Cuba, suele ser la de un poeta, un intelectual, acostumbrado a discursos y escribir, especialmente durante horas de la noche. Algunos hasta han intentado presentarlo como hombre incapaz de soportar las exigencias de una contienda en la manigua. Pero el Apóstol de la Independencia era un verdadero guerrero. ¡Qué nadie lo dude! Durante toda su vida libró guerras, luchas constantes en las que nunca cedió.

Muchos fueron los desafíos que enfrentó durante sus 42 años de edad, demasiadas las críticas y privaciones, lo dolores de diversos tipos, las heridas en el alma, pero siguió fiel a sus principios. Solo alguien con enorme fortaleza mental y física podría enfrentar tantos molinos, y mantener su alma poética, la pureza de sus ideas y acciones, la confianza en la verdad y el sueño de Patria.

Nos parece verlo  encarcelado con apenas 16 años de edad en las Canteras de San Lázaro. Desde la madrugada, trabaja y arrastra cadenas y grilletes por un pedregoso camino, excava y desbarata piedras a golpe de pico. Aquello le provocó lesiones en los tobillos y la cintura, por el roce del grillete. Eso le afectó su caminar y le generó dolores para toda la vida. Desde muy joven sufrió de lesiones en su piel y de un sarcocele (tumor de testículo, de tipo quístico), como consecuencia del roce constante de la cadena en el Presidio, del cual fue operado al menos en cuatro ocasiones.

Padeció también sarcoidosis, detonante de otras afecciones del tracto digestivo, respiratorio y cardiovascular. Sufrió, además, laringitis aguda y en más de una ocasión los médicos le recomendaron reposo absoluto de voz, pero era mayor su voluntad, y respondía: “Cuba no puede esperar”. Ahí están también las tristezas del exilio, la lejanía, las incomprensiones de la familia, las tormentas con su esposa Carmen Zayas Bazán, la separación de su hijo amantísimo, los disparos verbales de muchos…

A pesar de todo eso y otras lesiones del alma continuó incesante a favor de una Cuba totalmente independiente. En la preparación de la Guerra de 1895, superó con inteligencia y carácter diferencias con grandes jefes militares, como Antonio Maceo.

Su aporte como principal organizador de la Guerra de 1895 es incuestionable, con una visión integradora en cuanto a estrategia y unión de las generaciones participantes. Cada uno de sus discursos previos es fuente de civismo y claridad política. La creación del Partido Revolucionario Cubano y el periódico Patria también favorecieron las posibilidades de éxito.

En esos preparativos y en la concepción de la lucha demostró también tener un pensamiento militar fruto de análisis de otras experiencias, como la resistencia aborigen a la conquista española, las guerras de independencia de Hispanoamérica, La Guerra de los Diez Años, la Guerra de Independencia de las Trece Colonias, la Guerra de Secesión en los Estados Unidos (1861-65), la Guerra Chiquita, el plan Gómez-Maceo, la guerra de independencia española contra la invasión napoleónica y la guerra franco-prusiana. Se nutrió también de conversaciones con patriotas de contiendas anteriores, como Máximo Gómez, Antonio Maceo y Flor Crombet. Era un estudioso constante.

En su corazón palpitaba el deseo de pelear con los fusiles y las balas, sentir el volcán del campo de batalla. Va sobre su caballo, resuenan los disparos…, pero él sigue de manera impetuosa. Todavía parece cabalgar, con ese coraje indefinible.

Incluso, ahora 126 años después de su desaparición física, Martí continúa siendo un guerrero muy actual. Algunos repiten frases suyas, mencionan su nombre, hasta se atreven a decir cómo actuaría hoy ante determinados hechos, pero la verdad es que nuestro Héroe Nacional jamás traicionaría su amor verdadero a Cuba, su dignidad y antimperialismo. Debemos mantenerlo muy vivo junto a nosotros, palpitante, como parte esencial del corazón de esta nación y su pueblo.

 

———————————–    ——————————————–

Martí nos enseña el camino del bien

Por Doctor en Ciencias Históricas Pedro Pablo Rodríguez

¿Vieron todos en la televisión los personajes que les echaron la sangre a los bustos de Martí? Hay uno de ellos, que dice que él lo hizo porque el otro vino y le dijo que tenía una “pinchita” para ganar dinero. No sabemos cuánto.

Estas personas no tienen realmente ni la menor idea de quién es Martí, no lo sienten, no comprenden su dimensión. Solo así se entiende un poco que hagan semejante cosa.

Entonces yo pienso: ¿y cómo es posible que en Cuba, con todo lo que hablamos de Martí y todo lo que se publica y se hace, pues haya personas que, como esas, no conozcan la obra ni las esencias de José Martí, no sientan suficiente admiración y respeto?

LEER MÁS +…

———————————–    ——————————————–

La política para Martí: Un asunto del alma

Por Lil María Pichs Hernández

Gracias por la invitación a este espacio. Deseo comenzar con referencias al texto de Cintio Vitier José Martí en la hora actual de Cuba, escrito en 1994, el cual me parece vital para entender fenómenos de aquel momento y el presente. El engranaje social no funciona todo lo bien que debería. La fórmula martiana “con todos y para el bien de todos” no ha llegado a todos los que tiene que llegar en nuestro país, y son, efectivamente, la educación y la cultura campos esenciales para revisarnos como país.

Es en el campo de la cultura donde Cintio ubica la solución a muchos de nuestros problemas. Y, de hecho, hace una comparación entre la Campaña de Alfabetización de 1961 y la nueva campaña de alfabetización o de culturización que haría falta entonces en 1994, según sus palabras.

Dijo Cintio entonces: “La campaña de alfabetización martiana que ahora necesitamos, en un pueblo que ya sabe leer y escribir, y que ha alcanzado niveles científicos admirables, pero que en su mayoría desconoce más su historia y por lo tanto el argumento de su propia vida, es una campaña de espiritualidad y de conciencia.  Hoy nuestro mayor problema espiritual, sin excluir los campos, está en las ciudades, y la ignorancia que hay que remediar es de otra especie, es en verdad la ignorancia de sí mismos, de la propia historia, de la propia naturaleza, de la propia alma.”

LEER MÁS +…

———————————–    ——————————————–

Martí en nuestros días, ¿un diálogo con el pasado?

 

Según Gabriela Mistral, Martí es un clásico sin sombra de vejez. Quien accede a su obra, independientemente de su formación académica, queda seducido por ese verbo proteico, profundamente poético, y portador, a la vez, de los más altos valores humanos. La hondura de su pensamiento, la riqueza de sus reflexiones, motiva al análisis histórico, filosófico o político. Siendo un hombre de su tiempo  en toda la extensión de la palabra, Martí es un hombre para todos los tiempos. 

LEER MÁS +… 

———————————–    ——————————————–

Un Martí para ahora mismo

Por Dr.C Fabio Fernández Batista

LEER MÁS

———————————–    ——————————————–

José Martí, un símbolo en disputa

Por Yasel Toledo Garnache

LEER MÁS +…   


José Martí, un símbolo en disputa

Ahí estaba yo. Por primera vez ante originales del periódico Patria. Devoraba aquellas páginas con los ojos en el Centro de Estudios Martianos. Y mi mente, incontrolable, como casi siempre, pasaba imágenes de José Martí escribiendo, guiando, soñando…

Gracias a la imaginación, lo veo en diferentes etapas de su vida. Allí estaba el muchacho, en las clases de Rafael María de Mendive, el adolescente encarcelado con apenas 16 años de edad, el poeta y periodista, el pensador profundo, el romántico, el hermano amoroso, el hombre sufrido, el Apóstol, vestido no con el traje grandilocuente, sino con la humildad de un ser humano que padeció, anheló e hizo a favor de los demás.
Lo observo en las Canteras de San Lázaro. Los grilletes, el sol y el fango mellan su salud, aunque no el valor y la convicción. Desde la madrugada, trabaja y arrastra cadenas y grilletes por un pedregoso camino, excava y desbarata piedras a golpe de pico.

El Apóstol, vestido no con el traje grandilocuente, sino con la humildad de un ser humano… Foto: Cortesía del artista

Después del indulto y ya en España, escribió: “Dolor infinito debía ser el único nombre de estas páginas. Dolor infinito porque el dolor del presidio es el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borrarán jamás…”.

Su mente no descansa: es un volcán en ebullición que, en vez de lava, arroja luz. Le preocupa lo que allá en Washington se trama a espaldas de los pueblos de América. La necesidad de desahogo es inevitable. Toma papel y pluma.

Cada cierto tiempo, da vueltas al anillo de su mano izquierda, mira la inscripción en él (Cuba) y un torbellino se agita en su interior. Viste de negro y esa prenda, forjada con el grillete que llevó en las Canteras, es recuerdo omnipresente de la opresión que se cierne sobre su Patria.

Pasa el tiempo y aquel adolescente que escribió Abdala, obra de profundo sentimiento patriótico, ya es un hombre, un padre lejos de su hijo Ismaelillo, un intelectual reconocido, un revolucionario con la capacidad y el prestigio para aglutinar.

¿Cuánto conocemos en verdad a ese ser humano?, o lo que es más importante para reflexionar: ¿cuánto más nos pueden seguir ayudando sus ideas y enseñanzas hasta la eternidad?

Está claro que del niño y el adolescente Pepe, del revolucionario, hermano, hijo y héroe José Martí, deberíamos conocer lo más posible, de la A hasta la Z. Su ejemplo e ideas deberían navegar siempre en las venas de cada cubano y hombre digno del planeta, como parte de las esencias de sensibilidad, justeza y valor.

¿Cómo conseguir que los niños y todos lo sientan cerca y crezcan con su luz? Hace poco, pregunté a una alumna de segundo grado por él, y con orgullo expresó: “Nació el 28 de enero de 1853…”, y así continuó con una versión de su biografía.

Es muy favorable que los pequeños sepan eso, pero qué dicen cuando hablan de sus amiguitos o primos. ¿Acaso expresan la fecha de nacimiento? Ojalá cada familia conociera al Apóstol más allá de las referencias comunes y transmitiera todo a los infantes con la pasión con la cual algunos abuelos suelen narrar historias.

Martí es, indudablemente, un símbolo en disputa. Están quienes lo aman profundamente, conscientes de que ser martianos significa mucho más que palabras, y hay también quienes “enarbolan sus ideas, su poesía”, al ritmo del dinero recibido del mismo imperio que él tanto combatió o uniéndose a quienes reciben esos billetes provenientes del país que ha impulsado decenas de medidas para matar de hambre y miseria a este pueblo. Sentirse martianos jamás podría ser compatible con eso.

Ojalá cada familia conociera al Apóstol más allá de las referencias comunes y transmitiera todo a los infantes con la pasión con la cual algunos abuelos suelen narrar historias. Foto: Antoine Cedeño

No es casual que los sucesos frente al Ministerio de Cultura de Cuba ocurrieran en dos fechas significativas: 27 de noviembre, aniversario del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, uno de los hechos más tristes de la historia nacional; y 27 de enero, fecha de la Marcha de las Antorchas, y cuando apenas faltaban unas horas para cumplirse otro año del natalicio del Apóstol.

Quienes se digan martianos deben tratar de ser verdaderamente útiles, lo mejor posible en todo, como seres humanos y cubanos. Ser consecuentes con el ejemplo de bondad, valor, sensibilidad y amor total a esta nación y sus esencias, sin asumir jamás poses ni servir como instrumentos, consciente o inconscientemente, a quienes pretenden apagar esta nación.

Los de más edad y los jóvenes debemos ir de manera permanente a los textos del Héroe Nacional, navegar en su pensamiento y aprehender, para bien de nosotros, nuestros hijos y nietos…, el país, porque Martí forma parte del corazón de Cuba, manantial de esencias y fortalezas.

Recuerdo varias visitas a Dos Ríos, donde cayó en combate y se levanta un obelisco, que prefiero considerar sin dimensiones, infinito, como deberá ser siempre el cariño, la admiración y el agradecimiento de los hijos en este archipiélago al Apóstol.

Jóvenes de varias provincias vamos al río Contramaestre, ubicado cerca, cogemos piedras y las colocamos como otro pequeño monumento, tal como suponemos lo hicieron mambises y cubanos de épocas anteriores. En ese lugar conversamos y vibramos por la emoción de estar en un altar sagrado de la Patria, un sitio en el cual el ejemplo del Maestro palpita con más fuerza.

Dejo de teclear durante unos segundos. Me recuesto en el espaldar de la silla, y lo imagino otra vez con la pluma en la mano, redactando y en la conquista de aparentes utopías.

Lo observo sobre su caballo, siento disparos…, pero él sigue de manera impetuosa, renace en cada éxito y muestra de dignidad de los cubanos.

  • *Publicado originalmente en La Jiribilla

Perucho, el Himno y aquel momento de luz

Aquel hombre tremendo, de música y fidelidad total a Cuba, cumpliría este 18 de febrero 203 años de edad. Pedro Felipe Figueredo y Cisneros, como lo llamaron sus padres, el autor del Himno Nacional, sigue siendo un símbolo de poesía más allá de las palabras. Aquella marcha guerrera entraña también el amor verdadero, el decoro y la dignidad de un artista y todo un pueblo.

La escena parece casi de película. Perucho está sobre su caballo. A su alrededor cientos de personas expresan “¡Viva la Revolución!” “¡Viva la independencia!” “¡Muera España!” “¡Viva Carlos Manuel de Céspedes!” “¡Viva Perucho!…”

La Ciudad de Bayamo, la primera liberada por los mambises, era un manantial de emociones, un hervidero patriótico. Después de unas 40 horas de combate y lograr la victoria, todos estaban repletos de entusiasmo.

Aproximadamente, a las 10 de la mañana, del 20 de octubre de 1868, había entrado a la Plaza de la Iglesia Parroquial Mayor la División La Bayamesa, bajo el mando del General Figueredo.

Minutos después, el pueblo aclamaba: “Perucho, la letra”, ¡La letra!…

El historiador Aldo Daniel Naranjo manifiesta que desde fechas anteriores algunos pobladores tarareaban ese himno de libertad. “Estaban ansiosos, por eso lo pedían con tanta insistencia. Era el momento adecuado, no existía ningún impedimento para que esos versos broncíneos estremecieran la ciudad libre y se expandieran por toda Cuba”, expresa.

Resalta que era una marcha de guerra, un llamado permanente al combate. Según refiere, en cualquier análisis debe tenerse en cuenta que simboliza la nación, pues su esencia no es el llamado a los bayameses, sino a todos los cubanos, porque “… morir por la Patria es vivir”.

Aclara que verdaderamente toda la multitud no conocía la letra, aunque sabía su existencia. Ese día Perucho no lo compuso, como han divulgado algunos, aunque sí lo reprodujo en un papel encima de su caballo, gracias a la memoria.

Aquellos párrafos pasaron de mano en mano. Hubo quien realizó copias apresuradamente, y pronto se oyeron voces: “Al combate, corred, bayameses, que la Patria os contempla orgullosa…”

El momento fue más especial, porque también estaba la orquesta del maestro Manuel Muñoz Cedeño, y se armonizaron letra y música, lo cual debió constituir un espectáculo estremecedor.

EL HIMNO ANTES DE 1868

Daniel Naranjo narra que en 1867 el abogado y revolucionario bayamés Francisco Maceo Osorio le dijo a Perucho Figueredo: “A ti, que eres músico, te toca componer nuestra Marsellesa”.

Y meses después, el talentoso bayamés ya tenía la obra, la cual fue conocida por unos pocos. Figueredo entregó las partituras de su composición a otro artista de prestigio, Manuel Muñoz Cedeño, vecino suyo, quien la instrumentó con su orquesta.

Algunos aseguran que la esposa de Perucho, llamada Isabel Vázquez, excelente poetisa, también participó en la creación. Así lo expresó, por ejemplo, Carlos Manuel de Céspedes, hijo del Padre de la Patria y yerno de Figueredo.

Conocido es también que, con la aprobación del cura Diego José Baptista, la música del Himno fue estrenada públicamente el 11 de junio de 1868 en medio de las celebraciones del Corpus Christi, en la Iglesia Parroquial de Bayamo.

En esa ocasión, el teniente coronel Julián Udaeta calificó la melodía de subversiva y revoltosa, pero seguramente jamás imaginó que apenas meses después, el 20 de octubre, él tendría que firmar la capitulación de las tropas españolas, jornada en la cual esa marcha patriótica retumbó en la urbe con su letra completa.

Por la importancia de aquel hecho, se escogió el 20 de octubre como el Día de la Cultura Cubana, fecha en la cual se realizan múltiples actividades en todo el país.

Según historiadores, en el futuro se suprimieron las estrofas del texto original que condenaban casi cuatro siglos de ignominias y crímenes del yugo colonial de España, pues podrían herir la sensibilidad de aquel pueblo, con el cual los cubanos permanecemos relacionados por lazos de sangre y de cultura. No se debe olvidar, además, que muchos españoles integraron el Ejercito Libertador y alcanzaron grados de oficiales.

Investigadores, como Luis Toledo Sande, resaltan que modificaciones textuales y melódicas han dado por fruto una pieza ágil, de contundente brevedad y de musicalidad electrizante.

El Himno constituye símbolo de heroicidades y sacrificios. Nacido de la sinceridad y el coraje de hombres y mujeres que amaron verdaderamente a Cuba y no deseaban verla sometida por potencia extranjera, ni aceptarían jamás ser instrumentos de quienes desean la muerte de su pueblo y la Revolución por la que tanto ellos lucharon.

 


Ignacio y Amalia: «No se podía amar más»

El amor no precisa fronteras, el amor traspasa la cruel e inevitable vorágine del tiempo, rompe las barreras de la distancia, disipa los temores, comparte nuestros infortunios y desvela los secretos para escribir ese camino que nos conecta en la simplicidad. Es la esperanza que vive y nos levanta, fragilidad bienvenida que multiplica las sonrisas, las caricias que nos acoge y sana. Es fragancia perpetua, un beso a media noche bajo el pómulo ingrávido de la sedienta madrugada, el abrazo de un padre, la mano amiga, el significado más grande, una vivencia irracional pero completa y absolutamente necesaria para la vida.

“Si tú supieras como el corazón te adora, como mi pecho se abrasa y arde por ti, solo por ti, siempre por ti. Antes faltará el firmamento y el orden universal que sujeta a los astros entre sí que faltar al amor que a ti me liga…”[1]

Ciento cincuenta y tres años han pasado desde la boda del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz y Amalia Simoni Argilagos en la majestuosa iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, ubicada en la Plaza del Gallo del centro histórico de la ciudad de la Villa del Puerto del Príncipe. El primero de agosto de 1868, pocos meses antes del estallido de la Guerra de los Diez Años, se inscribió en la historia de la Patria uno de los amores más sublimes, idílicos e imperecederos que hoy forma parte indisoluble del espíritu bohemio de la ciudad y del alma de los camagüeyanos.

Amalia Simoni Argilagos/ Tomada de internet

Tanto admiramos a este hombre virtuoso, como lo definiera José Martí, que no son pocas las parejas que hoy sellan su unión en boda simbólicas cada primero de agosto para honrar esa historia de amor bella y fascinante, que no admitió separaciones y que encontró su camino en los besos apasionados, las caricias y las miradas cómplices de dos enamorados que han trascendido a la posteridad.

Centenares de cartas escritas por el héroe epónimo de los camagüeyanos aliviaron la inevitable ausencia de la persona amada y que son consideradas hoy como un preciado ejemplar de la literatura epistolar cubana por su riqueza verbal, su lírica sincera, la prosa fina y cultivada; un valeroso testimonio de un hombre que amó, vivió y luchó por su Patria y su Amalia.

Es este sentimiento la razón que movió la pluma de Agramonte para escribir esas palabras destinadas a su “ángel”, a su “Amalia idolatrada, a su “único delirio”, como se refería en sus apasionados saludos y que expresaron la certeza de lo bueno, lo creíble y la nobleza desmedida de un corazón limpio y sublime:

“… yo no te quiero casi como tú a mí. Si quieres tener una idea (ya que no una medida porque no la admite) de mi amor, multiplica el tuyo, que me figuro es grande, por la inmensidad del espacio y por la eternidad del tiempo y su resultado te la dará. No quiere ni se inquieta una madre por el hijo que contempla en sus brazos como yo por ti, ni concibo amor alguno que alcance la intensidad y vehemencia del mío.”[2]

“Ay, Ignacio mío, el corazón parece querer saltárseme del pecho, cuántas veces la leo (las cartas del Mayor); cada una de tus esperanzas, cada tormento, cada palabra, me hacen sentir demasiado; y me admiro de encontrar las fuerzas para vivir tanto tiempo lejos de la mitad de mi alma. Recuerda que tu amor es mi bien y tu existencia indispensable a la mía…”[3]

 “Todos los días en cualquier parte del mundo, una muchacha y un muchacho se enamoran y se aman”, así expresó el escritor y poeta Juan Ramírez Pellerano en su compilación “Cartas a Amalia” editadas por la editorial Ácana.

Amalia e Ignacio se conocieron siendo muy jóvenes, su noviazgo comenzó en 1866 sabiendo que sus vidas estarían indisolublemente unidas para toda la eternidad a pesar de las negativas del doctor Ramón Simoni, quien cedió ante el ímpetu de su hija al defender su amor con total devoción:

“No te daré el disgusto padre, de casarme en contra de tu voluntad, pero si no es con Ignacio, con ninguno lo haré”. La poetisa Aurelia del Castillo describía a Amalia como “una preciosa criolla, de cuerpo arrogante y postura altiva, negros ojos, gran mata de cabellos y gentil figura”, a lo cual Juan Ramírez Pellerano le añadió, “su intelecto de amplia cultura y esmerada educación, no muy usual en las mujeres de entonces. En ella sobresalía una delicada voz de soprano, cualidad que encauzó estudiando música (canto y piano). Además conocía varios idiomas.”

Por su parte, Ignacio era un hombre culto, gallardo, un joven abogado de ideas independentistas y progresistas y profundamente cautivado por el ingenio y las virtudes de su Amalia.

Parque Ignacio Agramonte y Loynaz/ Tomada de internet

“Sí bella mía, quisiera oírte decir incesantemente que me quieres como no es posible querer a nadie más y que te es necesario mi cariño; que excede a todos; cuya inmensidad no es posible exagerar y que desafía por su duración a la misma muerte, como por su constancia a las mayores contrariedades.”[4]

El 10 de octubre de 1868 Carlos Manuel de Céspedes se levanta en armas por la independencia de Cuba, seguido por los camagüeyanos el 4 de noviembre en Las Clavellinas y una semana después, en el ingenio Oriente del municipio de Sibanicú, Ignacio Agramonte se incorpora a las fuerzas mambisas para  luego escribir una de las páginas más brillantes de las luchas por la independencia de Cuba. A pesar de la distancia, ambos compartían los mismos deseos de libertad con el ímpetu de sofocar ese yugo español que sometía a los cubanos a vivir en un país sin autodeterminación ni soberanía.

“Idolatrada esposa mía: Mi pensamiento más constante en medio de tantos afanes es el de tu amor y el de mis hijos. Pensando en ti, bien mío, paso mis horas mejores, y toda mi dicha futura la cifro en volver a tu lado después de libre Cuba. ¡Cuántos sueños de amor y de ventura, Amalia mía! Los únicos días felices de mi vida pasaron rápidamente a tu lado embriagado de tus miradas y sonrisas. Hoy no te veo, no te escucho, y sufro con esta ausencia que el deber me impone. Por eso vivo en lo porvenir y cuento con afán las horas presentes que no pasan con velocidad como yo quisiera.”

Así expresaba en una de sus cartas, a la cual Amalia respondió: “tu deber antes que mi felicidad, es mi gusto, Ignacio mío y cómo no amarte si eres tan grande, si tan elevado es tu corazón. La resignación por nuestras ausencias se agota y hace aumentar mi odio a los españoles. Cuba exige muchos sacrificios pero será libre a toda costa.”

El 26 mayo de 1870 Amalia Simoni fue echa prisionera por las tropas españolas en la Sierra de Cubitas junto a su hijo Ernesto de apenas un año de edad y embarazada de su hija Herminia, a la que Ignacio nunca llegaría a conocer. Ante la propuesta para que convenciera a su esposo de traicionar sus ideales, Amalia respondió con total entereza y fidelidad a sus principios de emancipación y libertad: “General, primero me corta usted la mano, antes que le escriba a mi esposo que sea traidor.”

“…busqué en el monte y solo encontré la seguridad de que el enemigo me había llevado mis tesoros únicos, mis tesoros adorados, mi adorada compañera y mi hijo. ¡Qué desolación, amor mío! Todos, todos tus sufrimientos los he saboreado y cómo me atormentan.”[5]

boda simbólica en el Museo Quinta Simoni

“Cada día se robustece mi fe en el triunfo a pesar de todas las dificultades. Ni un momento he dudado jamás que nuestra separación terminará y volverá nuestra suprema felicidad con la completa libertad de Cuba…” –escribiría El Mayor el 21 de julio de 1872.

El 11 de mayo de 1873, este gran hombre y patriota cubano cae en combate en los potreros de Jimaguayú con apenas 31 años de edad. La escritora y amiga Aurelia Castillo de González en su libro Ignacio Agramonte en la vida privada señaló:

“Fue aquel un día espantoso en Puerto Príncipe. Jamás podremos olvidarlo los que lo presenciamos. Cuando los españoles descubrieron, gracias a una cartera y a un retrato de la amada esposa, que uno de los muertos en la que habían tenido por la insignificante refriega, era Agramonte, la noticia voló como en alas de electricidad a la capital de la provincia, y los voluntarios, ebrios de gozo –¡ bien sabían el valor de la vida que habían tronchado!– se apoderaron del cadáver y atravesándolo sobre una bestia, la hermosa cabeza a ras de tierra, lo pasearon triunfantes por las principales calles de la ciudad.”

La única epístola, que aún se conserva de Amalia Simoni, un mes después de la muerte atroz de El Mayor, fue el 30 de abril de 1873, desconociendo su deceso.

“Zambrana dice con pesar que no verás el fin de la Revolución. Estas palabras de Zambrana recién llegado del campo de Cuba, no sé cómo no me han hecho perder la razón. ¡Ah! Tú no piensas mucho en tu Amalia, ni en nuestros dos ángeles queridos, cuando tan poco cuidas de tu vida que me es necesaria, y que debes también tratar de conservar para las dos inocentes criaturas que aún no conocen a su padre. Yo te ruego, Ignacio idolatrado, por ellos, por tu madre y también por tu angustiada Amalia que no te batas con esa desesperación que me hace creer que ya no te interesa la vida. ¿No me amas? Además, por interés de Cuba debes ser más prudente, exponer menos un brazo y una inteligencia que necesita tanto. Por Cuba, Ignacio mío, por ella también, te ruego que te cuides más.

Estoy más tranquila porque me parece ver tu semblanza adorada y adivinar en él lo que me ofreces cumplir lo que tan encarecidamente te ruego…”[6]

Amalia falleció el 23 de enero de 1918 La Habana y, según cuentan, bajo su almohada se encontraban todas las cartas que el amado esposo le escribió:

“Quisiera oírte decir incesantemente que me quieres, como no es posible querer a nadie más, y que te es necesario mi cariño; mi cariño que excede a todos.”[7]

De Amalia, el Héroe Nacional José Martí escribió: “por la dignidad de su vida, por su modestia y gran cultura; por el cariño ternísimo y conmovedor que acompaña y guía en el mundo a sus dos hijos, los hijos del héroe, ¡Respeta Patria y admira a la señora Amalia Simoni.”

Hoy después de tanto tiempo de sus muertes, de vivir en la era de Internet donde la comunicación es más rápida y cambia la manera de expresarnos, dejando un tanto olvidada la palabra escrita que se plasma en tinta y papel, aun así existen personas que son y serán paradigmas eternos de lo que muchos deseamos para nuestras vidas.

El amor de Amalia e Ignacio no ha tenido fin. Más allá de la devoción, la infinita ternura, la complicidad de ideales unido siempre a la felicidad de sentirse parte del uno del otro, de la lejanía, los sinsabores, las penas provocadas por la ausencia y la constante esperanza de un futuro juntos en una Patria libre, sencillamente, aún así: “No se podía amar más” – estas fueron las palabras de Amalia a su hija Herminia años después de la muerte de Ignacio.

Notas:

[1] Ignacio Agramonte, La Habana, 8 de mayo de 1867 (Carta a Amalia Simoni).

[2] Ignacio Agramonte, San Diego, 13 de abril de 1867.

[3] Amalia Simoni.

[4] Ignacio Agramonte, La Habana, 3 de octubre de 1867.

[5] Camagüey, 6 de junio de 1870.

[6] Carta a Agramonte, 30 de abril de 1873.

[7] Ignacio Agramonte.


Pronunciamiento de los escritores y artistas cubanos

Ante la provocación que tuvo lugar esta mañana frente al Ministerio de Cultura, el Secretariado de la UNEAC y la Dirección Nacional de la Asociación Hermanos Saíz rechazamos este nuevo intento de crear un show mediático en torno a un supuesto diferendo entre creadores e instituciones para dañar a la Revolución cubana.

Esto sucede en momentos en que, a pesar del grave rebrote de la pandemia de la Covid-19, continúan desarrollándose intercambios entre escritores, artistas y autoridades institucionales, con una agenda que se propone lograr mejores resultados en el campo de la promoción y de la gestión cultural. Nos consta la disposición permanente del sistema institucional de la cultura a dialogar con la intelectualidad y a buscar soluciones de conjunto para proteger la creación y mantener el acceso al arte como uno de los derechos conquistados por nuestro pueblo.

Queremos hacer público nuestro respaldo a la dirección del Ministerio de Cultura. No es posible aceptar las presiones de quienes se niegan a dialogar en un espacio de la institución, con el claro propósito de promover, a través de las redes y de los medios pagados por los Estados Unidos, una imagen de desestabilización en la vía pública.

A pocas horas del 28 de enero, fecha en que conmemoramos el aniversario 168 del nacimiento de Martí, evocamos el sentido ético y la vocación patriótica y antimperialista del Apóstol cuando expresó: “Para la Patria nos levantamos; es un crimen levantarse sobre ella.”

27 de enero de 2021

Secretariado de la UNEAC

Dirección Nacional de la AHS


Casa de la Nacionalidad Cubana: crisol de identidad cultural

Se ha de contar la historia de Bayamo desde los albores del nacimiento patrio y como testigo inmarcesible de las remembranzas “cespedianas”. De esa savia histórica se nutre la Casa de la Nacionalidad Cubana, la más genuina institución promotora de la memoria de nuestras raíces identitarias como génesis de patriotismo.

Sobre los adoquines de la Plaza del Himno, se erige el patrimonial inmueble construido durante el siglo XXVIII, que sobrevivió al incendio de la ciudad el 12 de enero de 1869 y que aún conserva códigos de su arquitectura original que fuera escenario de los hechos históricos más importantes de la nación cubana.

Fundada un 19 de octubre de 1991, a petición del entonces Ministro de Cultura Armando Hart Dávalos, la Casa de la Nacionalidad Cubana desarrolla una labor científica de vital importancia en el arsenal de estudios que comprende el proceso conformador de la nación y nacionalidad cubanas. Desde múltiples áreas disciplinares de las ciencias sociales se cristaliza la herencia cultural de la historia patria y se fragua el rescate de la memoria documental.

Con motivo de celebrarse –el próximo mes de octubre– el XXX aniversario de creado este Centro de Investigación Cultural, se lanzó una campaña para homenajear, desde actividades académicas, la trayectoria científica institucional.

La estrategia comunicacional abarcará 10 meses (de enero a octubre), que incluye entre las acciones la realización de conferencias, paneles, firma de convenios con instituciones de vanguardia artística y centros de investigaciones, exposiciones, eventos teóricos, presentación de libros, conversatorios en centros de enseñanzas primaria y secundaria e intervención de proyectos en comunidades de la localidad granmense.

La campaña dio inicio este mes de enero con la presentación del libro “Cabildo y oligarquía en Holguín (1752-1833)”, del historiador Gerardo Licea, y con la inauguración de la exposición bibliográfica “Casa de la Nacionalidad Cubana: 30 años de producción historiográfica”, que recoge los resultados de trabajo investigativo concretado en publicaciones del período de 1994 a 2020, a través de las colecciones “Bayamo en el Crisol de la Nacionalidad”, “La Historia en la Palabra”, “Proyecto Memoria”, “Colección Crisol” y publicaciones en las revistas Granma, Ventana Sur, Excelencias y Sol de Cuba. Cerró el lanzamiento de la campaña con la firma de un convenio de colaboración con filial granmense de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba para afianzar vínculos laborales e involucrar directamente a los artistas al proceso intelectual.

El programa de actividades a realizarse en los próximos meses prevee la presentación en centros educacionales de la multimedia Comunidad Primitiva, del arqueólogo e investigador José Manuel Yero Masdeu, para estudiantes de quinto y noveno grado, y conversatorios con docentes y educandos sobre temáticas relacionadas con la representación iconográfica “cespediana”, la historia en el cine, la vigencia del pensamiento martiano antes los desafíos actuales y la cultura popular tradicional como rasgo de expresión identitaria.

Se efectuará el acostumbrado espacio académico mensual Aula de Pensamiento Cubano y Latinoamericano, con conferencias de reconocidos investigadores sobre temas que pretenden aunar y fusionar los diversos elementos socio-culturales que conforman la identidad latinoamericana y caribeña, incluyendo temas específicos vernáculos de religiosidad, cultura popular, arqueología, estudios de la criminalidad en el contexto republicano… todas conformadoras de una praxis hacedora de identidad nacional. El espacio también pretende rendir homenaje a dos instituciones homólogas en el quehacer científico de la nación: la Casa de las Américas en su aniversario 62 de fundación (28 de abril de 1959); y la Casa del Caribe, en los 39 años de creada (23 de junio de 1982).

En el mes de junio se efectuará la XVIII Edición de la Conferencia Científica “Nada tengo mientras no tenga patria”, dedicada al bicentenario del natalicio del patricio bayamés Francisco Vicente Aguilera, y que contará con la participación de investigadores de todo el país, sesionando las ponencias en paneles científicos que se llevarán a cabo en modalidad virtual y presencial.

Dentro de las propuestas también se incluye la intervención en comunidades del territorio bayamés con proyectos didácticos en la enseñanza de la historia de Cuba; así como la inauguración de una exposición fotográfica virtual en el centro cultural Ventanas.

Culminan las actividades de homenaje en el mes de octubre, con la XXIX Edición del Evento Teórico Crisol de la Nacionalidad Cubana, que este año estará dedicado al centenario de Cintio Vitier, bicentenario de Francisco Vicente Aguilera, y a los aniversarios 60 de la Campaña de Alfabetización y de Palabras a los Intelectuales. 

Las tres décadas de fundación de la Casa de la Nacionalidad Cubana –institución promotora de los más genuinos valores de expresión sociocultural– constituyen motivo vasto para enaltecer su obra imperecedera en el arsenal de estudio de los cimientos históricos de un país. De esas mieles de cubanía se nutre, como símbolo de nuestra idiosincrasia y crisol de identidad cultural.

 


¡Más vivo que nunca!

…Al que sirvió a sus hermanos, al que dejó la comodidad impura por el peligro creador, al que puso de raíz a su tierra y dio a su pueblo el derecho de codearse con los hombres, se le quiere, como a cosa de las entrañas, se mima su recuerdo, se le hace hueco en nuestro asiento, se le abre para que por él se entre nuestro corazón.

José Martí.

Resuenan los acordes de la guitarra y se escuchan las voces de aquellos que le cantan a la isla de Fidel, pinceles y carboncillos se deslizan por el lienzo para bocetar la sonrisa serena y el rostro sabio de quien ni la muerte puedo arrancar del corazón latente de cada cubano. Las palabras brotan de la pluma del poeta que sobrevuelan una vez más las plazas que su oratoria inundó, recorre nuevamente tus caminos, surca los mares buscando tu figura y la encuentra viva entre la gente.  

Volvió el gigante de barba blanca, el timonel de nuestra gesta, el líder incuestionable, el martiano por convicción, el guerrillero soñador; volvió Fidel para juntar a un pueblo agradecido, continuador de su pensamiento y que hoy lo rememora en cada uno de sus logros y retos.

Cantata dedicada al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Terraza Arte Joven de la AHS/ Foto: Claudia Beatriz Borrero Báez

A cuatro años de su desaparición física, Fidel continúa rompiendo las fronteras de su tiempo para vivir eternamente en cada niño que nace sin la inquietud de cómo será su vida al crecer; en cada joven que ingresa de forma segura y gratuita a una universidad; en cada médico que arriesga su vida en tiempos de crisis; en cada artista creador comprometido con su obra y protagonista de su tiempo; en hombres que defienden bajo cualquier circunstancia a esta nación independiente, una Patria que se construye orgullosa e indoblegable con nuestra verdad e ideales.

Con tributos y ofrendas de amor desde el Camagüey legendario se multiplican sus fotos admirables en el podio, en la trinchera, en el deporte, en la salud, en los campos de caña o con un simple casco de constructor. Los jóvenes creadores celebran su vida –sin lamentos por su pérdida– porque Fidel no se ha ido, está hoy más presente que nunca, porque no hay cabida para la muerte cuando la meta es Cuba, y esta Cuba es el reflejo de Fidel.

El trovador Pedro Sánchez Zapata en la clausura del VIII Festival de Trova Canto a Dentro, dedicado a la vida y obra del eterno Comandante en Jefe./ Foto: Claudia Beatriz Borrero Báez

Fidel Castro fue un baluarte en el impulso de las amplias garantías que tenemos las nuevas generaciones, bondades que se edificaron sólidamente con la Revolución y las ideas que nos inculcó desde 1952. Ejemplo y guía permanente para las más disímiles generaciones, donde el arte, la cultura y sus hacedores siempre calaron y prevalecieron en los peldaños más altos de su pensamiento, vida y proyecto social.

Hablamos de un hombre que hasta el fin de su existencia siguió siendo joven por sus ideas, por su espíritu revolucionario y por su perenne voluntad de transformación propia, por estar siempre alerta ante cualquier manifestación de quebranto de la independencia nacional.

Desde el canto, el óleo, la poesía y la música, los miembros y artistas de la filial principeña de la AHS ofrecieron respeto y homenajearon la vida de quien redimensionó el papel de una juventud comprometida con el arte y la cultura de la nación.

La velada en la Terraza Arte Joven de la Casa del Joven Creador de la provincia, contó con la participación de trovadores de Las Tunas, Granma, La Habana, Guantánamo, Santiago de Cuba y de Camagüey, y con ella concluyó la VIII Edición del Festival de Trova Canto Adentro, un evento que estuvo dedicado a la vida y obra del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y al personal de la salud que enfrenta los avatares de la Covid-19 en el país y en el mundo.

Jesús Pérez y Daniela de la Caridad, jóvenes tuneros, cantaron en el Hospital Provincial Manuel Ascunce Domench a los estudiantes, profesores y personal de la Salud./ Foto: Claudia Beatriz Borrero Báez

Cuatro noches de Festival cargadas de sentimientos donde artistas como los camagüeyanos Harold Díaz y su grupo Punto de Giro, Reinaldo Rodríguez, los Dúos Dulce Capricho y Mi otra Mitad, el santiaguero Pedro Sánchez Zapata, el habanero Jorge Kamankola, Miguel de la Rosa, del Proyecto La Trovuntivitis, los tuneros Jesús Pérez y Daniela de la Caridad, entre otros, demostraron que la memoria se mantiene despierta en cada rinconcito de esta isla antillana que aún recuerda con orgullo las palabras de un titán, pronunciadas un 25 de noviembre, pero del año 1959, a los 82 expedicionarios del yate Granma: “si salimos llegamos; si llegamos, entramos y si entramos, triunfamos.”

Jesús Pérez y Daniela de la Caridad, jóvenes tuneros, cantaron en el Hospital Provincial Manuel Ascunce Domench a los estudiantes, profesores y personal de la Salud./ Foto: Claudia Beatriz Borrero Báez

El destino quiso que ese mismo día, pero 57 años después, gran parte del mundo llorara su partida, pero con la absoluta certeza de que no hay un adiós ni un final para uno de esos hombres que brillaron con luz propia y que será siempre el guía y creador de una gran obra de arte del siglo XX, que es la Revolución cubana. 

 Fidel depositó toda la confianza en los jóvenes porque la Revolución la hizo siendo joven. Confió hasta el último momento en las nuevas generaciones, en su rebeldía, en su deseo de hacer, de crear, y es hoy lo que nos toca defender; porque somos escudo y espada de esta nación y desde la cultura seguiremos dando el apoyo necesario para y por la Revolución que tanto amó.


«Matria» en Santiago de Cuba (+Video)

No hay forma más bella de ver a los espíritus que cuando los cuerpos danzan. Sobre esa premisa llegó el fotógrafo Gabriel Dávalos a Santiago de Cuba, quien después de un largo período de documentación fotográfica a diferentes bailarines de agrupaciones como El Ballet Santiago, Danza Teatro del Caribe y el Ballet Folclórico Kokoyé, quedaron establecidas las imágenes mostradas en la exposición “Matria”. La misma fue inaugurada en la otrora Plaza de Armas, hoy parque Carlos Manuel de Céspedes, uno de los lugares de mayor significado de la ciudad.

La exposición “Matria” es una muestra itinerante que ha estado presente en diferentes ciudades como Matanzas, Santa Clara, y posteriormente será inaugurada en Camagüey y La Habana. Según su creador, “Matria” es la confluencia de un grupo de almas que simboliza ese sentido de Patria hecha mujer y que siempre está dialogando con cada uno de nosotros, como esa suerte de camino que recorremos sobre esta existencia. La inauguración de la misma ocurrió con una velada cultural con la Banda Provincial de Conciertos y las agrupaciones Ballet Santiago y la Compañía Folclórica Kokoyé.

Gabriel Dávalos es periodista de profesión, con una amplia trayectoria de trabajo como fotorreportero y publicista. Se ha especializado en la fotografía danzaría. La cual le ha ganado un importante reconocimiento en el mundo de la danza por haber captado con su lente a muchas figuras cimeras de esa manifestación artística en Cuba. Donde siempre existe una mirada multidisciplinaria al captar a estos hombres y mujeres que danza en lugares tan inverosímiles o comunes de nuestra realidad. Por esta labor sostenida ha obtenido varios reconocimientos nacionales e internacionales. Donde destaca el premio Anna Pavlova Ballet Photography Contest, uno de los reconocimientos más importantes que se les otorga a los fotógrafos especializados en danza.

“Matria” en Santiago sigue esa misma idea, pero con los paisajes de esta oriental provincia, donde los edificios y lugares del centro histórico destacan, amén de que se puede visualizar otros lugares emblemáticos de la urbe santiaguera. Estos paisajes conforman una convergencia precisa con los captados en estas fotografías. La curaduría y el diseño museográfico estuvieron muy acordes con el espacio escogido, logrando una integración con la realidad. Una idea que siempre tiene en cuenta “Matria”, a opinión de su creador.

Las fotos son variadas y muestran la versatilidad de los hombres y mujeres escogidos que representan las formas en movimiento, tomadas para eternizar la danza como un lenguaje universal de los seres humanos. El gran valor de “Matria” es cómo ha podido converger la fotografía y la danza en espacios tan comunes como parques y plazas de gran concurrencia de los principales epicentros culturales de Cuba. Ello posibilita una mayor interacción con el público que asiste comúnmente a estos espacios.

Gabriel Dávalos, como creador de esta muestra integrada por 12 piezas, quiso ampliar su lenguaje artístico para hacerlo más inclusivo con respecto a los momentos en que habitamos, donde el coronavirus ha imposibilitado la presencia de un gran cúmulo de personas en las galerías convencionales.

Considero que “Matria” estructura conceptos y lenguajes legítimamente inclusivos y que siempre llaman a la reflexión personal, ya que concibe el culto a la belleza en las futuras generaciones de cubanos. Es un digno homenaje a la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso en el año de su centenario.

Podemos afirmar, entonces, que la exposición tuvo un gran éxito en Santiago de Cuba, porque logró su objetivo de comunicar a un gran público la belleza por la fotografía que enaltece a la danza a través de los bailarines de diferentes compañías danzarías de la Ciudad Héroe de Cuba.