Palabras al viento


Palabras al viento, acompañar la vida desde el arte

Esta vez las escenografías y los vistosos vestuarios quedaron en la platea, pero la voz no: las voces ágiles y trastocadas por un matiz juglaresco anuncian tiempos mejores, estaciones cargadas de risas, niños, juegos y esperanzas. Entonces las palabras se vuelven cómplice compañía en medio de los días difíciles, y sus historias siguen el rumbo del viento, sin disiparse, y de cuanto espacio ofrezca oportunidades para compartir la vida y el arte.

Así, la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento de Holguín se mantiene activa desde los inicios de la Covid-19 en Cuba. Cada uno de sus integrantes –ya suman siete narradores– trabajan incesantemente desde diversos proyectos y plataformas, buscando en el arte un alivio, un modo de sanar y un estímulo para la familia cubana y fuera de la isla.

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El espacio “Cuentos de 9 a 12” surgió como iniciativa del actor Yordanis Sera, director de la Casa del Cuento, sede de Palabras al Viento, para acompañar a las personas con las narraciones de historias a través del teléfono, posteriormente modificado de 10 a 12 de la mañana.

“Desde las redes y la radio invitamos al público a que se sumara; acumulamos hasta 25 llamadas al día y las personas encontraron un sitio para relajar el estrés pandémico y canalizar sentimientos y preocupaciones”, comenta Fermín López, director de la compañía.

Así contaron historias para la familia a través de una llamada, y con un entrenamiento fuerte se llegó a muchos oyentes, agotando casi todo el repertorio de cuentos del colectivo. Fueron contactados desde Camagüey, La Habana, Santiago, Granma, Las Tunas y de casi todos los municipios de Holguín.

A este espacio se sumó también la idea de narrar historias a través de WhatsApp, enviando audios a cerca de 846 usuarios de Cuba y de distintas países del mundo, como Venezuela, México, Chile, Estados Unidos, Perú, Ecuador y República Dominicana, añade Fermín.

“Es un trabajo de mucha dedicación y organización, pues la gestora de redes de la compañía se encarga de organizarlos y socializar sin repetir las historias; ya acumulamos 144 mil audios enviados en este tiempo, muchos de los cuales también han sido radiados”.

Radio Holguín La Nueva, emisora del municipio cabecera, es uno de medios que los acompaña. El espacio “Buenos Días Holguín” abrió un apartado para que el colectivo cuente una de sus historias a las ocho de la mañana, de lunes a sábado. Y con “Desde casa” realizan una transmisión en vivo desde la página de la propia compañía los miércoles a las 10 de la mañana, con un narrador distinto para regalar cuentos a los internautas.

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De conjunto con Ediciones La Luz han creado proyectos para los más pequeños de casa, llevando a la escena cuentos de la colección Espejo, y una decena de poemas que componen la antología Dice el musgo que brota; los cuales, en su versión audiovisual, son socializados a través de las redes sociales en los perfiles institucionales del sello holguinero.

Fotos tomadas del perfil en Facebook de la compañía

Sobre estos nuevos materiales para los niños –bajo la dirección general del poeta Luis Yuseff–, Fermín López, quien se encarga de la dirección artística, asegura que consolidan el trabajo entre ambas instituciones, teniendo en cuenta los intereses comunes en función del arte, y mostrando una madurez que culmina en productos hermosos y de alta calidad.

“Lo más importante y difícil es que se trata de un proyecto poético, pero se ha trabajado de manera que va a llegar a todos, con una invitación a transitar el maravilloso mundo del libro”.

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El actor Yordanis Sera explica, además, de la inserción del colectivo en actividades en los vacunatorios en la intervención sanitaria con la vacuna Abdala que se realiza en estos días en Holguín.

“La labor en los vacunatorios ha sido un acto muy humano, proporcionando que las personas que asistían perciban el mejor ambiente posible; es una manera de estar al lado del pueblo llevando de la mano el arte y su función de aliviar y enriquecer el alma”, asegura.

Fotos tomadas del perfil en Facebook de la compañía

Así se desarrollaron 45 actividades de animación y narración oral con diferentes públicos, vinculándose con el Centro Provincial del Libro y la Literatura en lecturas y presentaciones de libros.

Cuando todo vuelva a la normalidad, los actores de la compañía Palabras al Viento llenarán las salas, calles y parques con sus espectáculos, asegura Fermín, y añade que es una manera de devolverle al público el acompañamiento de estos meses pandémicos en sus espacios en las redes y vía telefónica, un compromiso con la cultura, los holguineros y el país.

Fotos tomadas del perfil en Facebook de la compañía

Fotos tomadas del perfil en Facebook de la compañía


En Holguín los títeres están vivos

Desde 2002 en el mundo se escogió el 21 de marzo como Día Mundial de la Marioneta. Dedicada a celebrar una forma de arte antigua y de profundo arraigo, la fecha ha ido extendiéndose por numerosos países y se festeja con presentaciones, desfiles y diversas actividades que ensalzan la hermosa tradición.

Holguín ha sido una importante plaza del arte del títere en Cuba, abanderado esencialmente por el Teatro Guiñol que en su extensa vida como compañía ha acumulado el reconocimiento del público y, según explica María Victoria Guerra, especialista de teatro en la dirección de Artes Escénicas en la provincia, “se mantiene reponiendo los clásicos de su repertorio y es una agrupación que tienen mucha salud. El hecho de que Karelia Fernández, su directora desde hace unos meses, sea joven y venga con ideas nuevas, de mantener la línea estética del Guiñol en el sentido del trabajo del actor, pero con otra visualidad, lo favorece. En esto tienen un papel fundamental Karell Maldonado, su diseñador, que ha recibido numerosos premios por su labor.

“Actualmente trabajan en el montaje de El extraño caso de los espectadores que asesinaron a los títeres, del dramaturgo holguinero Salvador Lemis, farsa que es un homenaje al arte de los títeres y los titiriteros”.

Por su parte, “Alas Buenas está preparando una obra para adultos, aunque su sede está en reparación. No obstante, su estreno más reciente, Lucas y Lucía tuvo una excelente acogida por parte del público”.

Entre tanto, asegura la especialista, “la compañía de narración oral Palabras al Viento está haciendo el montaje de una obra llamada Huasi, el fantasma del piano, que recrea la infancia de Chopin e intenta promover la música clásica y específicamente de este compositor. Para narrar el cuento se utilizan títeres de mesa y de piso, de ahí que hayan trabajado en colaboración con artistas del Guiñol. En la pieza hay también técnicas de teatro de sombra”.

María Victoria afirma que los títeres en Holguín están vivos. “La COVID-19 ha frenado muchas cosas, pero se sigue trabajando. Tal vez necesiten oxigenarse para su renovación, pero tienen posibilidades de hacer un punto y aparte en el teatro de títeres en Cuba”.


La danza de las palabras en la luz: un pacto entre narración oral escénica y literatura (+ video y podcast)

Como aedas de la luz y el viento van guiados por un hilo invisible que los conduce por la calle Maceo de la ciudad de Holguín, una arteria que conecta la mágica casita del cuento, en las faldas de la Loma de la Cruz, con el número 121 de la céntrica vía, en cuyo segundo nivel tiene la joven literatura cubana un oasis luminoso.

De cómo Ediciones La Luz y la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento se unieron en simbiosis que vuelve a la palabra danza, canción, e insufla vida al libro desde las sonoridades de las voces de los narradores, cuentan sus artífices.

Esta plática transcurrió en la sede de Ediciones La Luz, en vísperas de la primavera. Queríamos conversar de cómo se cumplen los sueños. Fermín López habla bajo, con un chisporroteo de satisfacción en los ojos, ha de ser por la historia que ahora lo desborda. Es el director de la agrupación, única de su tipo en la ciudad:

“Desde nuestros inicios quisimos estar vinculados al trabajo de los escritores, principalmente los de las provincias. Nacimos en Holguín, donde hay compañías de tanto prestigio como el Lírico, el Guiñol, Codanza y, por tanto, donde lograr posicionarse, obtener reconocimiento, tener un lugar dentro de la cultura de la provincia y el país, es difícil.

Nuestro vínculo, casi desde los inicios, con Ediciones La Luz y conocer a Luis Yuseff, el director de la editorial, fue muy importante y colaboró a que Palabras al Viento se ubicara en el lugar que tiene en estos momentos, porque todos saben de este sello y su certera selección de textos y autores. El hecho de darnos la posibilidad de empezar a crear con sus publicaciones hizo que nuestro trabajo fuera creciendo y tuviera cada día más valor y una factura artística acabada”.

Yordanis Sera está a mi diestra trae una gran agenda con apuntes. Es integrante de la compañía y me cuenta anécdotas conmovedoras y tiernas, todas no caben en este relato. Es enfático cuando asegura “creo que no coincidimos solamente por estar en el mismo camino. Nuestros trabajos tenían que encontrase, como vanguardistas, como generadores de una visualidad hermosa, por la búsqueda del atractivo para seducir al público.

Retoñando en La Luz

Esta confluencia nos lleva a perpetuar amistad y relación de trabajo, así llegamos a nuestro primer proyecto juntos, Retoños de almendro. Luis Yuseff, siempre nos motiva y nos reta porque desde La Habana, a donde fuimos a participar en el festival Primavera de Cuentos, Mayra Navarro nos habló de Retoños, no teníamos en nuestras manos ese libro y llegamos aquí con el “bicho” de encontrarlo.

Pablo guerra, en grabación de audilibro Retoños de almendro/ cortesía del entrevistado

Esa literatura de autores cubanos nacidos a partir de los 70 no formaba parte de nuestro repertorio como narradores. Entonces Luis Yuseff nos llamó y logró despertar en Fermín la pasión por la idea. Creo que ellos mientras hablan van viendo lo que desean lograr y hasta yo mismo veo lo que se arma y gesta ahí. El audiolibro Retoños de almendro nació así, de una chispa que se prendió.”

“Este proyecto está pensado, más que todo, para un público infantil que tiene limitaciones y que demanda una enseñanza especial: los niños ciegos y débiles visuales” (1), aclara Luis Yuseff, tras una taza de café. Todo el tiempo ha estado escuchando nuestro diálogo tripartito, escoltado por sus infaltables caracoles, cuadros, originales enmarañados y recuerdos de sus amigos de todas partes. Rompe el silencio para acotar: “El audiolibro entra en la colección Quemapalabras. Pablo Guerra y yo la ideamos con la intención de preservar la memoria de la voz, pero Retoños… ya no tiene las voces de los autores como en los audiolibros anteriores de la editorial. El propósito de acercar esa obra a los niños para los que estaba dirigido merecía otros añadidos que fueran más allá, por eso acudimos a un grupo de profesionales que no acostumbraba a lidiar con una cabina de radio, pero sí con un público amplio. La condición siempre fue que se respetara en la grabación el texto tal cual”.  

“El trabajo con Pablo Guerra como director fue una experiencia grandiosa, él llegaba a grabar con todo pensado, también fue muy divertido, existieron muchos encuentros y desencuentros, pero, finalmente tuvo éxito,” resalta Yordanis.

Todo no quedó en el éter. Estos textos fueron a la escena y recuerda Luis Yuseff que “la puesta tiene una visualidad que los niños a los que se destinan los audiolibros no pueden disfrutar, pero hay otros públicos que también merecen la belleza de esta representación que no se resume nada más en buenas actuaciones, salidas ingeniosas, los colores del vestuario, sino en una puesta que es coreográfica”.

Ya antes Yordanis me ha mostrado en su gran libreta de apuntes, algo que dijo Fermín hace unos días y es que “la narración oral es una expresión teatral con estructura danzaría”. Todo coincide con la mirada del poeta-editor sobre los actores. Y esto distingue a Palabras al Viento, su ritmo, el tempo, la forma grácil de moverse en la escena.

Yordanis Sera en grabación de Retoños de almendro/ cortesía del entrevistado

Con ese singular modo de expresión “vino un espectáculo que fue Premio de la ciudad, con autores del catálogo de La Luz: Alabanza para una ciudad, donde Fermín logra que el vestuario se convirtiera en elemento escenográfico dentro de una puesta de narración oral. Fue un espectáculo exitoso y hermoso”, rememora Yordanis.

Retoños… también está versionado para pasacalles y aclara Fermín que “es muy difícil para un narrador trabajar en espacios públicos porque la narración es a viva voz. Para Palabras al Viento se convirtió en algo sencillo porque teníamos una iniciativa que se llamaba Cuenta cuentos en movimiento y entrábamos a las instituciones de la ciudad a narrar.

Sacamos cuentos de Retoños… y fue genial. No teníamos la banda sonora que habitualmente nos acompaña, eso nos obligó a sustituirla por guitarras, claves maracas, y era el mismo cuento, pero en otro contexto.

Y como árbol de raíz persistente Retoños… retoña en un proyecto audiovisual de la joven directora de televisión Eylín Abreu. A la vuelta de media vuelta piensan llamar al programa que prevé de trece a quince entregas con los cuentos del libro interpretados por estos actores.

Abrazos y confesiones

Los pactos entre Palabras al Viento y Ediciones La Luz no van solo dirigidos al público infantil. “Luis Yuseff nos retó con El libro de los abrazos, de Eduardo Galiano”, dice Fermín y sonríe cómplice: “siempre tengo la suerte o el privilegio de que él me de los textos enmarañados, así puedo ver el proceso y eso enriquece mi mundo de creador. Cuando comencé a leer este libro me di cuenta de que era muy complicado lo que me estaba pidiendo hacer. No era un juego creativo como en otros casos. Los textos de Galiano son sintéticos y breves y para llegar a los cuarenta y cinco minutos de espectáculo era necesario trabajar quince o dieciséis cuentos. Entonces pensaba en cómo iba el público a digerir tantas historias pequeñas y me llevó mucho trabajo armarlo, pero el resultado fue fantástico. Se utilizaron todos los recursos de la escena, algo que parece muy distante de nuestra especialización, donde el narrador casi nunca usa todo el aparataje del teatro.

Fermín López en escena/ Autor: Carlos rafael/ cortesía del entrevistado

En esa obra a la que llamamos Confesiones, cada puente está enriquecido por tecnicismos. Trabajamos muchas imágenes que van apoyando cada texto y eso le dio cuerpo al espectáculo. Para mi tiene una magia increíble y nos acabó de posicionar en un lugar soñado. Y lo que ha acontecido con el público es asombroso.

De mi maestro Nelson Dorr aprendí que lo más importante para un espectáculo es el efecto final y este tiene un efecto final sorprendente. Para mi es de los espectáculos más retadores y elaborados que tenemos hasta el momento.     

El vestuario fue diseñado con mucho tino. Es una tela que casi nadie quiere utilizar, guinga, y fue porque no había otra, pero pensé, son cuadros, están enmarcados, es muy difícil distinguir uno del otro, como a veces es difícil entender el texto, hay muchas transparencias en los diseños porque estamos descubriendo cosas, diciendo otras que en un momento no se podían decir, además el peinado y maquillaje tienen que ver con la línea estética y concepción del espectáculo mismo”.

Puede parecer barroco a algunos el modo de presentar a los narradores, con fantásticos atuendos y elaboradas escenografías. Mas, la eficacia comunicativa del texto narrado que se sostiene en los recursos del teatro es de efectos perdurables, extraordinarios. Entonces ¿por qué habría de privarse en la escena a la narración de las posibilidades expresivas de tales herramientas? Indago.

Fermín me explica que “la escuela de narración oral ortodoxa tenía reglas como que los narradores solo debían vestirse de negro o blanco, estaban despojados de los tecnicismos de la escena y solo tenían como arma potente la voz; después la narración se fue nutriendo de otras expresiones y existe el temor de que las personas empiecen a llenar sus espectáculos de otros elementos y se pierda el cuento.

“Pero el cuento te brinda aperturas para las otras manifestaciones del arte. Cuando no haces un análisis profundo de él no las encuentras. Eso lleva un estudio para que fluya la apertura a otras artes y estas se empasten con la historia. Pero siempre digo que independientemente de lo que utilicemos hay que respetar el discurso del cuento, es la única ley”.

Esto me resulta muy claro cuando Yordanis declara que “la narración oral es como un trasvase del texto escrito al oral, de la literatura a la escena, donde se reinventa la historia y se entra a un proceso de cocreación con el escritor. Cuando la palabra está bien dicha, el vestuario y lo demás no la dañan porque está bien danzada, bien escrita, bien armada”.

Al respecto agrega Fermín que “hay autores que uno trabaja y respeta fielmente el texto, en el caso de El libro de los abrazos, nos ajustamos casi todo el tiempo al texto original y fuimos creando una historia a nivel de imágenes, paralela a este texto que se articula a él, y esta historia es la que hace que el público se acerque y se aleje y se reinvente la historia misma”.

Los narradores aseguran que esta obra los aproximó al público joven como ninguna hecha antes. Tal vez por eso se han animado a multiplicarla, según confiesa Fermín: “estamos trabajando en Confesiones 2, que se pondría consecutivamente en escena en dos días. Tendrá otro diseño de vestuario y concepción de montaje. Ya tenemos una selección de textos”.

Cuando brota el musgo

Volviendo a los inicios mis interlocutores me recuerdan que las colaboraciones entre estos equipos creativos continuaron con “Dice el musgo que brota”(2), un audiolibro que recoge una parte de la antología de igual nombre y de donde sale un personaje que tomó vida propia y forma parte de otro espectáculo”, dice Yordanis.

“Este segundo audiolibro es distinto totalmente del primero, que se trataba de cuentos, con un cuerpo amplio donde se podía jugar con la historia. Son poesía. Textos muy cortos, resultado de una selección que hicimos en conjunto, que resultaba un reto porque era el trabajo de diploma para graduarse del ISA del director, Héctor Ochoa. No obstante, lo disfrutamos mucho.

En su caso nos enfrentamos a otra dinámica de trabajo, con gran flexibilidad para trabajar, conocía dónde quería llegar con cada texto, pero daba un margen para crear, proponer cosas. En ambos audiolibros nos sentimos muy bien. Cada uno con sus características y ahí está el resultado”, especifica Fermín.

“Hemos hablado de la posibilidad de insertar en la escena de la puesta de Dice el musgo que brota, la exposición de las ilustraciones en grandes piezas que acompañan al libro”, añade Luis Yuseff.

Y como es de sabios agradecer, añade: “todo esto siempre ha tenido el apoyo de las becas El reino de este mundo de la Asociación Hermanos Saíz. Siempre habrá que agradecer a los amigos que nos han apoyado, entre ellos, Jeremy Harris, músico australiano. Y hay que acotar que estos audiolibros se han distribuido de manera gratuita”.

Reflejos

La extensión del Sars-cov 2 han limitado la presencia en las tablas de la compañía holguinera, pero ellos buscan modos de hacerse escuchar siempre junto a La Luz. Yordanis anuncia que grabarán cuentos de la colección Espejo (3). “Luis nos convocó, en la era del WhatsApp, a grabarlos y ya tenemos algunos”. Estos audios se distribuirán por las distintas redes sociales y plataformas en las que se insertan la editorial y Palabras al Viento.

Los sueños, el futuro, lo alcanzado

Y así se cruzan los caminos de ambos empeños. Aquí se hacen libros, allá se narran, entre ambos se construye la fascinación por la palabra. Luis Yuseff augura “los vínculos entre la editorial y la compañía han estado matizados por libros que dentro de nuestro catálogo son los más importantes y atractivos para el público.

Retoños de almendro y Dice el musgo que brota son dos antologías importantísimas dentro del panorama literario cubano. Ambas antologadas por Eldys Baratute, y con el valor añadido de ser ilustradas por artistas plásticos de todo el país.

En el caso de Retoños… fue el primer libro de la editorial que tuvo todos sus interiores en cuatricromía. Entrábamos a una nueva era. Fue la primera tirada que superó los 6 000 ejemplares para un título de un sello perteneciente al Sistema de Ediciones Territoriales, pensada para el trabajo de la risográfica y las limitantes propias de dicho sistema de impresiones. Pero este se convirtió en un proyecto que sumó una exposición itinerante, juegos de postales y una de las campañas de promoción del libro y la lectura que tuvo a los muchachos de la Casa del Cuento como protagonistas, y fue el primer audiolibro que se grabó dedicado al público infantil.

Retoños de almendro abrió una puerta que no se cerrará. Marca un antes y un después en la proyección de Ediciones La Luz, porque lo que vino luego fue El libro de los abrazos, una idea largamente acariciada que se logró gracias a la amabilidad de Ivonne Galiano y Eduardo Heras León, un libro que atrajo hacia La Luz la atención de un público que tal vez no sabía que existíamos, y luego estuvo Dice el musgo que brota, un libro muy parecido al concepto de Retoños… y toda la campaña que generó, pero tiene el añadido de que nos trajo por primera vez el Premio de la Crítica Literaria y también Premio de Edición en la Feria del Libro en Holguín.

Por último, la colección Espejo, una de las más buscadas y reconocida por un Premio Especial del Lector en la última Feria Internacional del Libro en La Habana. Esta es una colección atractiva también ideada por Eldys Baratute para celebrar la unión de dos generaciones de autores en un mismo volumen”.

Ante los logros comunes no parecen satisfechos. Los narradores, el poeta editor, sus compañeros y cómplices continúan en el inveterado arte de buscar lo imposible para los otros.

“Ellos seguirán trabajando con el catálogo de la editorial”, declara Luis Yuseff convencido y convincente. “Van a permanecer los vínculos porque estos nexos de Ediciones La Luz y Palabras al Viento siempre están relacionados con libros que en la luz marcan hitos”.


A Bremen viajan los músicos con Palabras al viento

Varios de los niños de mi generación crecimos tardíamente con las creaciones de los estudios de animación soviéticos Soyuzmultfilm: Erizo en la niebla, ¡Me las pagarás! (El lobo y la liebre), Cheburashka y El misterio del tercer planeta eran repetidos por la televisión cubana, de entonces solo dos canales, junto a los animados cubanos y las viejas producciones de Disney. Digo tardíamente porque no fueron tan comunes –y por tanto la añoranza es menor– que en la generación anterior, la que tuvo su infancia en los 80. Ya a finales del siglo e inicios del próximo milenio, eran menos frecuentes verlos.

Uno de aquellos animados fue Los músicos de Bremen, producido por la Soyuzmultfilm en 1969 y que tuvo sus secuelas en Sendero de los Músicos de Bremen (1973) y Los Nuevos Músicos de Bremen (2000), basados libremente en el cuento de los hermanos Grimm. En esos años vimos también otra versión de aquella peculiar historia de cuatro animales músicos: Los trotamúsicos, serie de la televisión española (TVE) en 1989 con 26 episodios, creada por el historietista Cruz Delgado y que se mantuvo una década en su parrilla.

Pensaba en esto –y en las versiones de mi padre, cuando yo era un niño, con sombras chinescas creadas con sus manos en el techo del cuarto– cuando disfrutaba el más reciente estreno de la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento, precisamente Los músicos de Bremen, presentado en la sala Alberto Dávalos del Teatro Eddy Suñol de Holguín; y que me reafirmó que, además de ser uno de los colectivos de su tipo más importantes en el país, Palabras al viento explota en su trabajo la experimentación con la oralidad y también las posibilidades que los recursos escénicos le aportan a las obras.

No es –como he escrito en más de una ocasión– un colectivo de narradores orales en el ámbito más restrictivo del término: Los músicos de Bremen, con dirección general de Fermín López y artística de Yeriber Pérez, desborda estas clasificaciones, aunque en menor medida que otro de sus estrenos recientes, Confesiones, para volverse más minimalista, más de las expresiones del cuerpo y las capacidades interpretativas de los actores (subrayar que con esta puesta lograron uno de los objetivos de trabajo del grupo: que uno de sus actores, Yeriber en este caso, fuera capaz de dirigir alguna de las obras).

Bastan solo dos narradores sobre el escenario, Blanca Isabel Pérez Ricardo y Lainier Verdecia Blanco, para que las peripecias de cuatro personajes animales (un burro, un perro, un gato y un gallo) que huyen de sus hogares y del maltrato de sus amos, en busca de la ciudad alemana de Bremen, donde piensan incorporarse a su banda de conciertos, encuentren justo asidero en la narración oral y sus posibilidades, gracias también al arreglo de la maestra mexicana Sara Zepeda y a la estética que define el grupo.

Ambos actores aprovechan sus capacidades musicales e interpretan los instrumentos que caracterizan a los personajes en escena: guitarra, flauta, pandero y el “latófono” (este último, cuenta Fermín, lo hicieron a partir de un juguete artesanal consistente en latas de conservas o similares, unidas mediante una cuerda, que al ser pulsada emite sonidos). Lainier Verdecia es, además de actor, un reconocido cantautor joven de la ciudad.

De todo esto se pertrechan para entregarnos una obra divertida e ingeniosa, que rescata el clásico que muchos padres disfrutaron y que ponen hoy al alcance de los niños. Lo hacen –y ahí parte de su atractivo– incorporando aquellos juegos infantiles hoy casi en desuso, que los pequeños de mi generación y las anteriores, ingenua y felizmente, practicábamos en el barrio o en el patio de la escuela y que hoy, ante la avalancha del Internet y los teléfonos celulares desde edades cada vez menores, son escasos. Cada juego da pie a las peripecias de los personajes, al desenvolvimiento dramatúrgico, a las búsquedas que, en la propia dirección artística, asume un colectivo que, desde sus primeras puestas, han apostado por la interacción con el público y lo lúdico.

Con un diseño de vestuario atractivo y una escenografía aún más minimalista que hace que los instrumentos se “conviertan” con una chispa de imaginación en personajes de la historia, Palabras al viento –ganador, entre otros reconocimientos, del Premio de la Ciudad de Holguín en tres ocasiones (2014, 2017, 2019), el Juglar Honorífico de la Uneac y el premio Contar la vida–, nos recuerda a través de Los músicos de Bremen el valor de la amistad y la perseverancia y sobre todo, la necesidad de seguir cada uno los sueños.


Héctor Ochoa y el sonido de la literatura

Dice el musgo que brota es quizás el libro para niños más importante que se ha publicado en Ediciones La Luz; se condensan en él estéticas diversas de poetas e ilustradores cubanos nacidos a partir de 1970. Por su impacto ante la crítica y los lectores, así como premios de edición, el texto fue escogido para su adaptación al formato de audiolibro en la colección Quemapalabras, de este sello editorial.  

La pieza se realizó bajo la dirección del joven Héctor Ochoa, que escogió este proyecto como ejercicio de culminación de estudios en la filial holguinera de la Universidad de las Artes, en la especialidad de dirección de medios audiovisuales.

En un diálogo con el creador durante la presentación del producto al público infantil en la escuela Primaria Especial La Edad de Oro, Ochoa explica la manera en que lo llevó a cabo.

¿Al niño Héctor le gustaba la literatura?

Cuando era pequeño mis abuelos siempre me leían por las noches antes de dormir, así que desde temprano me acerqué a la literatura, de esa manera, incluso sin saber leer. Tenía un libro que se llamaba Nachito que era de cuentos sobre un niño campesino. Era mi tesoro en esa época.

Podrías haber escogido otro libro, pero ¿por qué uno para niños?

Mientras más temprano sea el acercamiento a la literatura, antes obtendremos conocimientos que necesitamos para desarrollarnos como personas. Desde niños es bueno tener esta idea, si no podemos leer, al menos escucharlo y el formato del audiolibro es lo que me motivó a llevar la literatura a los más pequeños.

¿Por qué escogiste la poesía para tu audiolibro?

Porque la poesía, como acto comunicador, es enriquecedora, invita al autoconocimiento, a conocer el entorno, la sociedad, y de una manera amena y agradable.

¿Cuáles fueron los criterios de selección para escoger los poemas que constituirían el audiolibro?

La intención era recrear la cronología de un día en la vida de un niño. Lo hice pensando en darle un horario a cada texto y así darle una forma dramática al orden de cada uno.

¿Cómo fue el proceso de realización?

Trabajé con la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento, que son profesionales y yo soy nuevo en este ámbito y siento que estoy entrometido en un medio que no es el mío, pero lo disfruté mucho y espero que quienes lo escuchen disfruten también.

Luego de Dice el musgo…, Héctor Ochoa se enroló en otra realización vinculada al mundo del audiolibro, también con el sello de la AHS en Holguín: La Joven Luz. Entrada de Emergencias. Selección de poetas en Holguín. Esta vez reunía a autores bisoños que daban voz a sus propios versos. El lanzamiento a principios de año de este título dio una mirada distinta al novel director sobre este tipo de realizaciones, esta vez sin actores, con otro destinatario.

Por lo pronto Héctor parece enamorado del sonido, trabaja en la radioemisora municipal de la Ciudad de los Parques y sueña con nuevos programas, también para niños. De seguro volveremos a oír de él.


Confesiones como palabras al viento

Considerada por la crítica especializada como una de las compañías de narración oral más importantes en el ámbito nacional, Palabras al viento ha basado su trabajo en la experimentación con la oralidad, pero también con las posibilidades de los recursos escénicos.

No es un colectivo de narradores orales en el ámbito más restrictivo del término: su más reciente estreno, Confesiones, inspirado en El libro de los abrazos, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, confirma que Palabras al viento ha desbordado conscientemente esos límites, para abrirse a las amplias posibilidades de la creación artística.

Fotos Wilker López

Fermín López Hernández, director artístico y general de la compañía, partió para estructurar el espectáculo de doce de las historias que integran El libro de los abrazos y que “funcionan como unidades independientes, entrelazadas con la magia de los tecnicismos de la escena, dándole poder a la voz humana”.

Son relatos fuertes, incluso varios de las más impactantes anecdóticamente en el libro, por tanto era necesario una especie de distanciamiento brechtiano, asegura, que en momentos es roto en busca de una cercanía casi palpable, incluso del diálogo. La cortina que los divide a mitad del escenario, al inicio y al final de Confesiones, que persigue este distanciamiento necesario, queda desplazada cuando narran “Celebración del coraje/ 2”. Aquí un actor llega al escenario, intercambia con el público, lo interroga, lo hace pensar en el coraje, incluso cuando quien está frente al pelotón de fusilamiento es un asesino.

Fotos Wilker López

Si bien es cierto que cada una de estas historias son unidades independientes que pueden impactar de por sí, por su fuerza y realización, la estructura dramatúrgica que las agrupa le da coherencia y eficacia al discurso escénico de Confesiones. La torna compleja, ambiciosa, para un público no complaciente, que espera la confrontación, al salir del teatro con varias preguntas en la cabeza y con los sentimientos algo estrujados.

Esa experimentación escénica de la que hablábamos, sui generis en los colectivos de narración oral, que usualmente explotan, sobre todo, las posibilidades de la palabra y en ocasiones la música, es, en cambio, un sello distintivo del grupo holguinero, fundado en 2004.

Confesiones parte de la confluencia de otras manifestaciones en función del lenguaje del cuento narrado oralmente. Básicamente narran, pero también actúan. Esta puesta y su trabajo reciente, como la versión de Bodas de sangre, el clásico de Federico García Lorca, tienen mucho de teatro, en la estructura escénica, en la vitalidad de actuación, en el manejo del cuerpo como medio de expresión más allá de la palabra.

Además, Palabras al viento potencia la escenografía, minimalista, esencial, capaz de trasmitir la fuerza y al mismo tiempo la sencillez de las breves historias de Galeano; el vestuario, cuyo diseño fue realizado por el propio Fermín López; las luces, cálidas o apoyando el distanciamiento y la cercanía con el espectador, en dependencia del momento. Ellos recrean atmósferas, apoyan las historias, evocan emociones.

Fotos Wilker López

Los personajes, insisten en recordarnos ellos, son caracterizados solo por la voz. “La alambrada”, por ejemplo, es de una belleza plástica encomiable, un derroche de virtuosismo e inventiva en la escena, gracias al director, y al joven actor Lainier Verdecia.

La Compañía de Narración Oral Palabras al viento, que celebra su aniversario15, ha recibido varios reconocimientos, como el Premio de la Ciudad de Holguín en tres ocasiones (2014, 2017, 2019), el Juglar Honorífico de la Uneac y el premio Contar la vida. Además, destaca su trabajo con Ediciones La Luz, reconocido sello de la AHS en Holguín, en audiolibros como Retoños de almendros y el reciente, Dice el musgo que brota.

Siete actores en escena –Yenxi Cruz, Yordanis Sera, Rocío Pérez, Lainier Verdecia, Yeriber Pérez, Linet Fardales y Daniel Núñez, estos últimos miembros del taller de la Compañía– nos demuestran que “no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo”. Ellos insisten en la narración oral como posibilidad para seguir creyendo cada día.

Fotos Wilker López

Fotos Wilker López