Nueva trova


«Lo que nos interesa es llevar un mensaje, sin recetas» (+ video)

En el centro de Cuba, específicamente en la cosmopolita y siempre animada ciudad de Santa Clara, la canción de autor es asidero para novedosas sonoridades. Cada viernes en la tarde noche, el dúo Círculo de Tiza se da cita en la casona sede de la Asociación Hermanos Saíz en Villa Clara para compartir con su público el gusto por la música rural de Norteamérica.

Víctor Daniel Évora Mendoza y Yasmany López Cuella (El Baby) se conocieron en agosto de 2004 mientras planeaban el acto del primer egreso del Programa Especial de Instructores de Arte en el país. Emergieron intereses profesionales y el gusto por arquetipos como Santiago Feliú, Carlos Varela y Polito Ibáñez. También por el rock and roll y el country.  

En septiembre de 2007, poco después de graduados como instructores de arte, fundaron el dúo a guitarra y dos voces Círculo de Tiza, que les ha hecho crecer como músicos hasta convertirse a profesionales. Y es que Víctor y Yasmany coinciden hasta en la fecha de nacimiento: 10 de mayo de 1985. Quizá por eso en su repertorio es difícil determinar la autoría de una y otra pieza.

—¿Componen a cuatro manos?

—Víctor: Solo un tema, Pacto de humo, que se estrenó hace 11 años. Él tiene sus composiciones y yo tengo las mías — responde mientras fuma un cigarrillo.   

“Yasmany abarca temas diversos, resaltando más lo existencial, y yo tengo una inquietud más acentuada hacia las canciones sociales. En el plano personal compuse mi primera canción a los 14 años, pero realmente comencé a sentir que surgía algo nuevo dentro de mí cuando llevábamos un año con el dúo, que montamos mis primeras composiciones y pude sentirme cantautor”.

En su repertorio en general, estos músicos recrean el panorama musical de los pueblos periféricos (o sea, del campesinado) de Estados Unidos y Canadá, sustentado en géneros como el folk country, el blues, el funk y el rock-pop, aunque según hacen constar ellos mismos; «con reminiscencias de lo que aportó para el Movimiento de la Nueva Trova en Cuba, los elementos del llamado rock nacional, en Argentina y el reggae en Jamaica». 

cortesía de los entrevistados

Te hablo, por ejemplo, del swamp rock, este rock and roll que resalta la guitarra y la voz. Además, trabajamos el blues, el reggae de Jamaica nos llama mucho la atención y recurrimos también al funk conocido en los años 70 en Cuba como pastilla”, explica Yasmany y Víctor argumenta: “Es una línea que desde la canción de autor trabaja elementos de esos géneros, pero últimamente estamos centrados en explorar diversas variantes del country; por ejemplo, la balada country y el bluegrass. Actualmente vamos por el camino de la experimentación alternativa, por ejemplo, te puedes encontrar el reggae, con rock alternativo, con el country.  

Y aunque esta se ajusta al formato de banda (bajo, guitarra, guitarra eléctrica y teclado fundamentalmente), Círculo de Tiza hoy día está integrado solo por sus dos fundadores, Víctor y Yasmany, quienes protagonizan junto a otros trovadores el espacio Cañasanta a la Hora de los Mameyes en la Casa del Joven Creador de la ciudad santaclareña. Allí ofrecen desde hace siete años esta línea de composición rara frente a un público mayoritariamente de miembros la joven vanguardia artística del país.

 —Defienden esta música de habla inglesa preferiblemente, ¿pero cantan todos sus temas en español?

—Sí, casi todos, excepto algunos cover —contestan casi a dúo y se ríen.

Entonces presumo que no soy la primera en acotar la paradoja. “A mucha gente, sobre todo extranjeros que nos escuchan a dos cubanos sin banda y cantando country en español, creo que “no les da la lista con el billete” explica Yasmany sin dejar de reír. Luego se ponen serios, pues lo que hacen constituye “un reto”, sostiene Víctor.

Pienso también en el hecho de cantar country en una plaza frente a otras sonoridades como la timba, la guaracha, el punto; y otro folclor, digamos, caribeño, latino, afrocubano.

—¿Han pensado en la experimentación con mezclas cubanas que les permitan acercarse más al público hispanohablante?

—Yasmany: En ese sentido, específicamente nosotros hemos tenido que lidiar con los cuestionamientos de cerca de por qué no componemos música cubana, y siempre explicamos que defendemos la música cubana en todas las instancias que haya que hacerlo, pero nuestra línea de trabajo es otra, sin que esto constituya una camisa de fuerza para la experimentación futura con los ritmos predominantes o representativos en nuestro país.

—Víctor: En nuestras canciones hay mucho rejuego de palabras, doble sentido, frases que escuchamos en la calle. Son guiños a la cultura cubana más popular. También en la sonoridad nos hemos acercado a nuestras raíces campesinas.

tomada del perfil de facebook círculo de tiza

“Por ejemplo, tenemos un country bluegrass, Pieles de corderos, que es una chota, una descarga a los cornudos, ya que trata sobre prejuicios hacia los hombres que consienten el adulterio femenino; y al final incorporamos unos compases del punto cubano. Es un homenaje que quisimos hacer a nuestro folclor; pero también representan las dos orillas: lo cubano y lo extranjero desde su ruralidad”.

“Observamos la realidad, la gente, sus expresiones y todo eso lo incorporamos a nuestro repertorio,” explica Yasmany, con aire evocador. “Nosotros nacimos en el campo, en pequeños pueblos alejados de la ciudad cuya ruralidad está impregnada de un folclor muy hermoso tanto en el habla como en la forma sana de ver la vida. Subyace la poética del lugar de donde venimos en nuestros temas, que a veces contienen dicharachos propios del campesinado nuestro”.  

—Me comentaban que no les interesa el verso fácil y que les gusta mucho abordar contenidos sociales ¿Cómo se ven dentro del movimiento de la canción política actual?

Lo que nos interesa es llevar un mensaje, sin recetas”, me contesta Víctor con rapidez, y su amigo lo apoya casi sacándole las palabras: “Sencillamente planteamos un punto de vista y la gente lo digiere como mejor entienda. Y las etiquetas no nos interesan mucho.  

“El ser humano trata de etiquetar, de engavetar o encuadernar las cosas; pero tratamos, en la medida de lo posible, de estar por encima de eso y crear sencillamente”.

tomada del perfil de facebook círculo de tiza

—Entre los temas que abordan está presente también la religiosidad…

—Víctor: Abordamos temas reflexivos, las preguntas existenciales que se hace el ser humano, y dentro de esto la relación con Dios, como un referente; tanto si las personas creen que existe como si no.

—¿Cuáles son los desafíos actuales de Círculo de Tiza?

—Yasmany: No hemos abandonado el sueño de tener una banda —responde con los ojos chispeantes—. De hecho, las grabaciones del disco que estamos haciendo ahora van acompañadas por instrumentos reales, gracias a la ayuda desinteresada de algunos amigos músicos.  

—Por último, lo primero: ¿por qué Círculo de Tiza?

tomada del perfil de facebook círculo de tiza

—Víctor: Es una obra de teatro de Bertolt Brecht que se llama El Círculo de Tiza Caucasiano, inspirado en el cuento chino El círculo de tiza; y a su vez da nombre a una canción de Carlos Varela. Todo esto se mezcla con la mitología escandinava, que refiere aquel círculo de sal que protege a las personas de buena voluntad de las malas acechanzas.

Yasmany: También tiene que ver con la lectura que nosotros le damos a esa frase. Un Círculo de Tiza puede ser efímero. Es como el círculo de la vida, que también es frágil. Como mismo se puede borrar de un plumazo un trazo de tiza, se puede borrar la vida de un ser humano.

Víctor: Y estamos empeñados en que dentro de ese círculo solo entren los buenos seres humanos, la gente de buen querer, la buena voluntad. La paz, la esperanza y el amor. Sobre todo, esas tres cosas.  

Así el repertorio de ambos —de Círculo de Tiza, al fin y al cabo— aboga por temáticas de valor universal; el amor, la libertad, la patria, la nostalgia y la crítica social. Estas pasan por la subjetividad de los creadores, cosmovisiones y sensibilidad artística que tributan a la construcción de un discurso de lo cotidiano que se funde en sentimientos y proposiciones más generales.


Guantánamo, otra vez ciudad de trova y pensamiento

Online y con transmisión televisiva en las noches por Cubavisión y el Canal Clave, la 44 Jornada de la Canción Política este año volverá a convidar a cultores de la música trovadoresca cubana para intercambiar y promover lo mejor de ese peculiar canto en Guantánamo del 1 al 4 de agosto, esta vez velando por el cumplimiento de los protocolos sanitarios post COVID-19.

A través de las redes sociales consagrados y noveles artistas unirán voces desde sus respectivos hogares para homenajear a los mártires caídos en la Villa del Guaso el 4 de agosto de 1957.

Entre los invitados confirmados vale destacar a Liuba María Hevia, Nelson Valdés, Marta Campos, Heidi Igualada, La Trovuntivitis, Yaima Orozco, Iraida Williams, así como Josué Oliva y Annalie López, Premio Cuerda Viva 2019 y nominada a los Lucas.

También se sumarán al evento online intelectuales de otras ramas artísticas como la pintora cubana Diana Balboa, la mexicana Berenice A. Moreno, las literatas Elizabeth Reinosa y ElaineVilar (Premios Calendario 2019 y 2020), e historiadores como el guantanamero José Sánchez Guerra, para un total de 30 participantes nacionales y seis desde México, unidos virtualmente.

La creación de un canal de YouTube para la Jornada será otra novedad de esta edición, que además cuenta con una multimedia creada por la propia Asociación Hermanos Saíz, organizadora de esta cita, la más antigua de las vigentes dedicadas a la Nueva Trova en Cuba.

Cinco nuevos espacios en el escenario digital se prevén este año: Te presento a (suerte de ficha biográfica de algunos cantautores invitados); De que callada manera, conjunto de capsulas que aúnan el verso y la música en perfecta simbiosis; además de los esperados Fuera de foco y La ciudad que quiero, con retrospectivas de pasadas ediciones y pronunciamientos de nuestros artistas sobre la villa de Guantánamo, próxima a cumplir 150 años.

El programa abarcará descargas musicales, muestras de las artes visuales, lecturas de jóvenes escritores cubanos, tres paneles especializados (sobre la mujer en la trova, el devenir de la urbe del Guaso y los hechos del 4 de agosto), además de forodebates sobre las nuevas formas de promoción alternativa.

Los perfiles de Facebook del sector cultural en el territorio se harán eco de las actividades, como en anteriores eventos realizados en medio de la pandemia.

La cita servirá de pretexto para recordar la obra de figuras inolvidables como Sara González, y realizar la habitual peregrinación y descarga trovadoresca en el Obelisco a los Mártires, ahora con elenco local y reducido público.

Al encontrarse la provincia en fase recuperativa tres, es posible realizar pequeños conciertos en recintos culturales de la localidad, los que serán transmitidos en paralelo por Internet y la TV.

La Casa de la Trova se anuncia como uno de las sedes de las presentaciones, aunque se prevé que acoja un 50 por ciento de su capacidad, para respetar las normas sanitarias establecidas.

Música, poesía, historia, presentaciones de recientes Premios Calendario, y expediciones artísticas al centro penitenciario y a la Brigada de la Frontera, conforman el amplio programa de la Jornada de la Canción Política, que tomará las plataformas de las páginas Streaming Cuba, el Portal del Arte Joven Cubano y el Noticiero Cultural, para demostrar la vitalidad y capacidad de reinvención de uno de los más trascendentales eventos de la provincia.


Jornada de la Canción Política celebrará la presencia de la mujer en la trova

A la presencia de la mujer en la trova estará dedicada la edición 44 de la Jornada Nacional de la Canción Política, que en contexto pandémico global aprovechará las potencialidades de la multimedialidad para redimensionarse, contando como siempre con notables de la Nueva y Novísima Trova cubana, entre ellos la cantautora Liuba María Hevia.

Este año el evento tendrá canal de YouTube y escenario fijo en otras plataformas alternativas, como la página oficial de Facebook de la filial guantanamera de laAsociación Hermanos Saíz -que lo auspicia- y junto a los hoy socorridos sitios virtuales su programa trascenderá además en transmisiones televisivas desde Cubavisión y el Canal Clave, e igual en actividades presenciales diversas.

La cita, la más antigua de las vigentes dedicadas en Cuba a la Nueva Trova, y que desde sus inicios atrajo a Guantánamo a estrellas del género como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, esta vez no tendrá sus multitudinarios conciertos en las calles, pero su prometedora cartelera volverá a convertir los primeros cuatro días de agosto en jornadas de la canción inteligente y comprometida.

Respondiendo a su dedicatoria este año, a la impronta femenina en la obra trovadoresca, se ensalzará a figuras icónicas como la inolvidable Sara González, quien varias veces prestigió el evento en la Villa del Guaso, en tanto dignas herederas de su savia encabezarán los conciertos en tiempo real: la propia Liuba, Marta Campos, Heidi Igualada, Yaima Orozco, Iraida Williams, y otras.

El cronograma mantendrá su habitual peregrinación y descarga trovadoresca en el Obelisco a los Mártires -ahora con elenco local y reducido público-, y sus otros momentos para las artes visuales, la poesía, la historia, las presentaciones de recientes Premios Calendario, fructíferos intercambios teóricos y expediciones artísticas a centro penitenciario y a la Brigada de la Frontera.

Este capítulo propone cinco nuevos espacios, en el escenario digital, entre ellos Te presento a… y De que callada manera, con contenidos biográficos, música e invitados en línea, y los espacios Fuera de foco y La ciudad que quiero, con retrospectivas de pasadas ediciones, y cápsulas promocionales en homenaje a la Villa de Guantánamo, próxima a cumplir 150 años.

Inmediatamente lanzada la convocatoria del evento, a inicios de julio, confirmaron su presencia online destacados escritores, teóricos, la pintora cubana Diana Balboa, la mexicana Berenice A. Moreno, trovadores cubanos notables como Nelson Valdés y los chicos de La Trovuntivitis, y fundadores de la Jornada en la década del 70, como Lorenzo Cisneros (Topete) y Noel Nicot.

Igual aseguraron su asistencia las literatas Elizabeth Reinosa y Elaine Vilar (Premios Calendario 2019 y 2020), historiadores como el guantanamero José Sánchez Guerra -quienes disertarán lo mismo en sitio virtual que presencial-, y en total una treintena de intelectuales y artistas de varias provincias cubanas, más seis que gracias a la magia de Internet participarán desde México.

La Jornada de la Canción Política, que se hará lugar también desde las páginas Streaming Cuba, el Portal del Arte Joven Cubano y el Noticiero Cultural, tiene una inspiración histórica: cantar a la Patria, al amor, a nobles sueños de la humanidad, y a la memoria de los revolucionarios miembros del Movimiento 26 de Julio caídos en Guantánamo el cuatro de agosto de 1957.

A lo largo de sus 44 años la cita se ha convertido en vitrina del talento de noveles cantautores, apostando por la vitalidad trovadoresca, y esta venidera edición, al decir de los organizadores, será valiosa porque permitirá revisitar y celebrar su trayectoria, ahora desde el alcance internacional e interactivo que le imprimirá su presencia en el ciberespacio.


Sobrepasar los límites del sonido

A partir de las redes sociales y de una colaboración para un videoarte pude llegar hasta la obra de este artista, cuya mayor virtud podría ser la de estar siempre en constante movimiento y búsqueda interior.

René Rodríguez (Trinidad, 1979) es compositor y artista visual, graduado del Instituto Superior de Arte, con una Maestría en Composición. Ha obtenido diversos premios como compositor, entre ellos el Alejandro García Caturla de la UNEAC, el Premio por mejor música original en el Festival Broadcasting Caribbean de la UNESCO, Premio de composición en el Festival de la Canción por los 500 años de la fundación de Trinidad, y el Caracol de la UNEAC. Así mismo obtuvo tres premios de fotografía en el 22 Salón de la Ciudad de Arte Contemporáneo de La Habana en 2018. 

Su obra ha sido expuesta en importantes eventos y festivales dentro y fuera de Cuba. Como fotógrafo ha desarrollado varias exposiciones colectivas y personales.

Desde los inicios ha desarrollado su estética creativa a partir de la música electroacústica en relación con la poesía, las artes plásticas, el teatro, la fotografía y el cine, inquietudes creativas que han nutrido su sensibilidad y que le permiten ir redescubriendo el mundo con los mismos ojos asombrados y, siempre, desde la humildad.

Desde pequeño comenzaste estudios en el conservatorio de tu provincia natal, Sancti Spíritus, en la especialidad de piano, incluso formaste parte de un grupo musical infantil llamado Juventud 2000, desde donde empezaste a incursionar en el mundo de la composición musical, pero, qué fue lo que realmente te enamoró de la música.

Comenzar a estudiar desde los ocho años el piano e integrar una banda musical infantil desde 6to grado fue la consecuencia de un primer amor, de una certeza que anteriormente se venía enramando. Más que haberme enamorado de la música diría que experimenté un deseo muy fuerte desde niño por descubrir sonidos, puedo afirmar que de manera inconsciente.

De mi primera infancia trinitaria recuerdo que mi abuelo tenía un escaparate viejo en el traspatio, en él conservaba un mundo de entonadas herramientas y objetos con los que construía artefactos y me inventaba historias. Sin quererlo se convirtieron en mis primeras elaboraciones primitivas como artista. Un sonajero de botellas, hierros de diferente peso y tamaño, trozos de madera y cristal, hilos de pescar tensados, el traquear del café mientras se tostaba, trotes de caballo desde el callejón empedrado, más la fauna sonora del platanal, son algunos de los sonidos que inundaron mi entorno y de cierta forma propiciaron una necesidad. En medio de toda esa amalgama de sensaciones descubrí de a poco con el tiempo, un lenguaje por el cual podía conciliar con entera libertad mis emociones.

Durante tus años de estudiante en la ENA, desde tu experiencia como pianista y compositor, integraste varios grupos y lograste nutrirte de géneros tan diversos como el rock, la trova, fusión, pop, los géneros de la música popular tradicional cubana y el jazz. ¿Cómo aportó esta dinámica sonora a tu proceso creativo como compositor? ¿Consideras esto un ejercicio necesario para el proceso formativo de un estudiante de nivel medio?

Es, sin dudas, un camino necesario para cada estudiante en proceso de formación. La interacción con otras fuentes de conocimiento contribuyó a moldear lo que soy ahora. La academia –en mis inicios– fue un poco rígida en este aspecto. Los métodos que se manejaban no daban paso a excepciones, dentro del programa, tan imprescindibles como las expresiones populares o tradicionales. No obstante, a estas limitantes le surgieron fisuras inevitables, pues el entorno era más fuerte que los métodos implantados de la escuela europea.

Ya en Nivel Medio la dinámica fue diferente, la interacción con la música popular (el jazz, la timba, la trova y el rock, fundamentalmente, fue bien intensa. A pesar de no formar parte de la metodología habitual en este tipo de academias, de manera natural gracias al contexto y a una necesidad económica devenida de las ganancias que producen ciertos géneros populares, se fomentaron sin duda una serie de conocimientos y herramientas que enriquecieron mi arsenal de variables y estilos composicionales. Este encuentro espontáneo, casi un “quiéralo o no lo quiera” que les toca a todos los estudiantes de Nivel Medio, es fundamental para su formación, porque aporta, redirecciona y define los caminos a seguir.

Durante un tiempo te desempeñaste como profesor en la ENA y el ISA, coméntanos un poco sobre el proceso de formación que tienen los estudiantes de música en las escuelas de arte.

Bueno, siempre he creído que la enseñanza de música en las escuelas de artes es fundamental para el desarrollo de la música cubana. Los aciertos o deficiencias que pueden tener los jóvenes músicos cuando cursan la enseñanza siempre estarán reflejados en su desempeño como profesionales.

Anteriormente hablaba de aciertos, soy defensor de que la música popular cubana en los estudios es beneficiosa para el futuro de los jóvenes músicos, así como también la de América Latina que muchas veces es olvidada, o desplazada por la preferencia de nuestros ritmos y el jazz. Afortunadamente, estos repertorios están hoy mucho más presentes, sobre todo en las asignaturas de práctica de conjunto. Por otro lado, esto no implica que deje de tocarse la música clásica por ser la base del entrenamiento de todo músico, sin importar su preferencia. Creo que esto no puede perderse de vista.

¿Qué experiencias, obras, vivencias… han marcado tu formación artística?

Es difícil definir particularmente una determinada experiencia, creo que el cúmulo de acciones vinculadas al arte han ampliado mis conocimientos. Te comento algunas sin establecer un rango de importancia entre otras. No podría dejar atrás la interacción con los poetas y el canto. La trova desde niño ha sido un eje en el que permanezco rotando hasta el día de hoy. En este sentido debo citar a una persona que fue y es muy importante en mi vida y en mi carrera, un grande de la trova trinitaria: Pedrito González, fundador del movimiento de la Nueva Trova en nuestro país.

cortesía del entrevistado

Pedrito alimentó la sensibilidad artística en mí a través de las espontáneas tertulias trovadorescas que “accidentalmente” ocurrían en la sala de mi casa trinitaria. Con sus canciones, que incluían inevitablemente a Manuel Corona (obligadas Santa Cecilia y Longina), Sindo Garay, Eusebio Delfín, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat, entre otros, me cautivó de poesía y trova en su totalidad. Como él, también fueron importantes las sonoridades callejeras de aquel entonces en Trinidad, cuando la añeja villa transcurría en una atmósfera apacible, lejos del actual bullicio de visitantes foráneos, denigrante música souvenir y negocios pululantes que laceran la médula espinal de las tradiciones populares. Entre estos sonidos propios, diría entrañales, se destacaban los tambores de algún toque, las canturías en la cercana Casa de la Trova, los cantos litúrgicos en la Iglesia de la Santísima Trinidad y las peñas que frente a la casa realizaba la orquesta de charanga típica Estrellas del 48 que entre boleros, danzones, sones y chachachá deleitaba con deliciosa cadencia mis oídos.

En casa tenía un viejo tocadiscos y un grupo de placas con tesoros ocultos que más tarde apreciaría en su verdadero valor. En particular obras como Las cuatro estaciones de Vivaldi, algunas cantatas de Bach (como la 121), el segundo concierto para piano y orquesta de Rachmaninov, el tercer concierto para piano y orquesta de Bartok, Manita en el suelo de Alejandro García Caturla, Las Rítmicas y el Ballet La Rebambaramba de Amadeo Roldán, un disco de Jazz con temas relevantes de Duke Ellington, la ingeniosidad al piano de Keith Jarrett, las atmósferas de Pat Metheny, Yellow Jacket y un disco con poemas de Roque Dalton y Thiago de Mello, acompañaron mis vacaciones, las noches y sus amaneceres. Debajo de la almohada mientras escuchaba esos tesoros yacía mi imprescindible Dulce María Loynaz, la edición de su poesía completa me abrió las puertas al mundo de la literatura. Así también entre obras musicales apareció Samuel Feijóo, Wichy, entre otros.

Una de las experiencias que, aunque sucedieron en momentos diferentes de mi vida, marcaron de manera trascendental mi concepción de la creación, fue la simbiosis entre dos grandes de la cultura nacional, el destacado compositor y maestro Carlos Fariñas, de quien tuve la enorme dicha de ser parte de su aula, y el importante realizador y Premio Nacional de Cine Enrique Pineda Barnet, quien me dio la oportunidad de adentrarme de manera profesional al mundo del séptimo arte. Curiosamente, ambos trabajaron en estrecho vínculo durante muchos años dando a luz resultados artísticos memorables como Soy Cuba y Cosmorama, por solo citar dos ejemplos. De alguna forma esa interacción llegó hasta mí, tanto desde la formación-profesión hasta la puesta en marcha de proyectos que articulan la trama de imagen y sonido.

¿Qué géneros musicales son más frecuentes en tus obras?

Nunca me he cuestionado la búsqueda de un género a la hora de componer, principalmente para la música culta o contemporánea de concierto, simplemente direcciono la creación según el objetivo al que va dirigido. No creo que uno sea un objeto de determinado color y textura, creo que nos movemos en direcciones de búsqueda siempre inquietas, aunque sí con un específico centro de atención.

Existen dos direcciones básicas en mi labor creativa: una vinculada a la función del oficio propiamente a través de la exigencia de los encargos, los que deciden por lo general el tipo (género) de música a desarrollar, de tal forma que deriva en una gama amplia de diversos géneros de la música culta o popular; y la dirección personal. Es en esta línea que prefiero no definirme porque considero que (como acontece generalmente en todos los casos) siento la necesidad de caminar, de cambiar, de descubrir, indagar, romper. Todos los elementos antes mencionados que marcaron mi universo en la infancia son la materia prima genérica principal, su uso no está determinado por una decisión consciente sino como un resultado de la misma interacción acumulada por años.

Ahora, sí considero una identificación con la corriente de la música experimental que pretende fundirse a través de la búsqueda de nuevos timbres. Para ello me apego a una plataforma que por sí misma cumple con todos los requisitos para volar en grande a la hora de elaborar, transformar y transmitir criterios artísticos: la música electroacústica. Pudiera decir que esta línea resulta ser la más recurrente en mi obra. A partir de esta manera de expresión he coqueteado con géneros como el Jazz, el pop, la música popular bailable, lo incidental o puramente experimental por citar algunos que vienen a mi mente, unas veces consciente –de manera que aporte al discurso audiovisual– y otras veces de forma espontánea, como bombeos intrínsecos del alma.   

Durante tu carrera has tenido la suerte de coincidir y recibir clases de destacados compositores como Carlos Fariñas, Juan Blanco, Roberto Valera, Calixto Álvarez, Tulio Peramo, Harold Gramatges, entre otros, incluso formaste parte del taller formativo de música electroacústica en los tiempos de Juan Blanco (ISA) y tuviste la oportunidad también de generar tres obras allí. Háblanos de esta experiencia en particular.

Me agrada mucho responderte esto, porque soy un poco de todas esas sabidurías académicas que recibí, más la suma de lo que cargamos en el bolso emocional del pasado. Mi desempeño en el arte habla con elocuencia de estas conexiones. Primero te mencionaré un nombre que no incluyes pero que repercutió mucho en mi inclinación por la composición: Amado Touza, mi profesor de Piano en la Escuela Nacional de Arte. Este maestro de la interpretación me enseñó a “componer” de cierta manera mientras ejecutaba a Bach, Scriabin, Debussy, Ravel, Beethoven, Lecuona; lo hacía mediante sus charlas que antecedían cada lectura, charlas en las que descubría a través del marco histórico, el análisis armónico y estructural, la esencia misma del compositor, su tema, la historia que se propone en cada obra.

Cuando me tocó “cruzar” el camino que separaba la ENA del ISA, el encuentro con las destacadas figuras que mencionas fue como el premio de la primera fase donde indirectamente inocularon en mis entrañas el placer por la creación: Touza, el medio y las circunstancias.

Catálogo. Regiones de fe/ cortesía del entrevistado

En el Instituto (actual Universidad de las Artes) tuvimos –los de mi aula– grandes privilegios al ser testigos de la sabia de glorias de la composición. Particularmente haber cursado mi carrera bajo la guía de Carlos Fariñas fue altamente significativo, tanto así que todavía hoy rebusco y hallo en sus partituras un espacio siempre elocuente de transmisión de conocimientos y alternativas, como si el comprometido maestro y obstinado compositor estuviera vivo a través de sus notas, guiando los pasos como solía hacer, con resuelto celo. Fue con Fariñas que me sentí inclinado hacia la música electroacústica. Despojado él de reservas o secretos, me reveló las mieles de la composición como si se las dictara a sí mismo. Fuerte de carácter, recio en su disciplina e inclinado con pasión a la enseñanza, fue y es como una luz para mis pasos en el oficio de la creación.

Recuerdo con mucha nostalgia a Harold, quien me preparó para las pruebas de ingreso al Instituto (curiosamente él fue el primer maestro de Fariñas). A su decir no enseñaba la composición, sino que señalaba las descomposiciones. Incentivaba el fuego interno creativo de cada alumno desde su clase de Audiciones Analíticas infundiendo en nosotros, con la dulzura que lo caracterizaba, la formación de criterios a través de la pintura, el teatro, la literatura y la danza. Casi era una exigencia al grupo de los compositores, el autoexamen con respecto al uso de las variables experimentales, las tendencias, los modelos y métodos de la música culta del siglo XX; todo ello para avivar la creatividad.

El apego a una formación integral en relación a la cultura también fue un ejercicio recurrente entre los maestros del claustro, entre ellos Juan Piñera, Roberto Valera y Tulio Peramo con especial interés, estimulaban y observaban esta inclinación en cada prueba de composición, en cada encuentro espontáneo de pasillo. Todos ellos condicionaron un criterio que asumo como baluarte junto a los ya forjados en mi experiencia de vida.

Durante nueve años, formaste parte de la compañía artística Creación, realizando trabajo comunitario en la Sierra de los Órganos, con el objetivo de difundir el arte entre los pobladores de la región. Coméntanos sobre este proyecto.

Esta experiencia marcó mucho mi vida en lo emocional y lo profesional. Recién graduado del ISA, después de todo ese cúmulo de enseñanzas recibidas, mi ritmo habitual dio un giro inesperado. Cuando muchos de mi generación siguieron desarrollando su espacio propio dentro de la creación artística, yo preferí tomarme una “pausa” en ese escenario y prestar mis conocimientos a una comunidad rural que al principio veía como ajena y que, al término del trabajo, la sentiría tan mía y cercana a partir de los lazos familiares que establecí dentro de ella. Un amasijo de nostalgias me cobija cuando pienso en esos años.

Aunque en lo aparente rompí el ritmo de búsqueda desde la escritura en el medio composicional, en realidad establecí otro patrón de pesquisa a través de la enseñanza de las artes y su puesta en práctica (aún en terrenos inexplorados como la actuación teatral y la realización de trabajos audiovisuales). Asimismo, alimenté con mayor libertad mis inquietudes por la fotografía y el video desde mi afán por archivar historias, las que más tarde serían contadas a través de documentales que testimoniaron el intenso trabajo.

Variación del alba/ cortesía del entrevistado

Todo esto sería inmencionable sin el soporte que fue la compañía artística Creación, integrada por músicos formados en nuestras academias de arte y dirigida por Omar Rojas y Manyú Bernal. Creación trazó como meta sembrar –con ambicioso empeño– cultura en un terreno áspero y en apariencia difícil de penetrar: una comunidad donde la tendencia al alcoholismo primaba en sus derredores por la ausencia de propuestas culturales frecuentes. En Cabeza, Minas de Matahambre, Creación apuntó con el arma de la cultura y la sensibilidad del arte para dar en el blanco. Así muchas personas entregadas al ocio, la violencia y el alcohol, cambiaron esa situación por un instrumento musical. También impartimos talleres de pintura, música y teatro para los pequeños de la comunidad y de otras zonas aledañas. A estas clases alternábamos programaciones de cine móvil para niños y adultos. Hasta cada rincón llegábamos en tractor o en carreta, no importaba el medio, solo importaba llegar y hacer la función.

Desgraciadamente, muchas de estas poblaciones serranas padecen de hábitos negativos motivados por el ocio. Aún no es suficiente el sano esfuerzo de las organizaciones del Gobierno y la cultura. La concientización al respecto por los promotores culturales es vital, de no ser así, la globalización cultural –mediante las tendencias comunicativas actuales– propiciará quebrantar principios y valores necesarios para engranar con tino el motor de la sociedad. Como diría nuestro José Martí: “La ignorancia mata a los pueblos”. Una muestra así, sencilla, donde un puñado de voluntades se unen para llevar luz a través del arte, es un ejemplo de lo mucho que puede hacerse. 

En casi 10 años se hicieron muchas cosas, no solo talleres, actuaciones de música, de teatro infantil, también se organizaron conciertos y festivales que fueron cimiento de muchos artistas reconocidos hoy en la escena nacional e internacional, y que en ese entonces incursionaron como aficionados al arte. Cabe añadir que lejos de la sensación del aplauso de los grandes escenarios, experimenté una emoción insuperable: el milagro oculto detrás de una sonrisa agradecida.

En diversas ocasiones has incursionado en el teatro y el cine, ¿qué retos debe asumir el compositor musical cuando se enfrenta a estos medios?

Como primer requisito, y diría que fundamental, respetar la obra con el fin de establecer un discurso narrativo equilibrado entre las partes. El compositor debe adaptarse al canon previamente establecido por el libreto teatral o el guion cinematográfico. La música debe apuntalar psicológicamente la trama, pero nunca prevalecer donde no se establece como protagonista sino como parte del engranaje total.

Es imprescindible que haya un orden entre la exposición de los diferentes elementos que componen la escena para apoyar finalmente la narrativa de la misma, he aquí donde radica el desafío del ejercicio composicional. Es de por sí un reto negarse a sí mismo hasta cierto punto (sin dejar de serlo) y corresponder estrechamente las exigencias del director. Cuando esta línea de trabajo se respeta, por muy simple que sea el acabado, habrá sin duda un resultado óptimo, el deseado. Fariñas me legó una enseñanza con respecto a esto, él insistía en hacer énfasis en la objetividad dramática, pero siempre yendo más allá en busca de una estética más subjetiva y evitando el realismo frío.   

En medio de tu obra como compositor, despertaron en ti fuertes inquietudes hacia otras ramas del arte. Has incursionado en la fotografía, y en el XXII Salón de la Ciudad, organizado por el Centro Provincial de las Artes Plásticas, obtuviste varios reconocimientos, entre ellos el Premio de la Universidad de las Artes, por tu obra “Coreografía ideológica”. Desde el 2008 hasta la fecha vienes realizando audiovisuales, en los cuales la música, como elemento predominante, dialoga con lo visual y lo poético a modo de experimentación, recurrentemente en colaboración con otros artistas. ¿De dónde surgen estos impulsos, y cómo se mezclan en tu creación musical?

Como bien te decía, el cúmulo de experiencias antes mencionadas, dieron al traste con una serie de herramientas que fui asumiendo como derroteros en mi manera de contar historias (cada obra se debe a un acontecimiento determinado). La articulación entre la música y otras expresiones artísticas como la fotografía y el video se me hace necesaria una vez que descubro en ellas una manera más de componer: veo a estos medios “externos” como “instrumentos musicales” con los cuales se sustenta el objeto temático de cada obra.

Para explicarme mejor: cuando ejerzo la creación a través de la fotografía es imposible no incorporar en ella los sonidos cotidianos que acompañan la instantánea, esto no siempre condicionado hacia la realización de una obra musical, pero sí como inminente acompañamiento. Lo mismo sucede cuando compongo música electroacústica. En este último caso, por lo general, cada sonido utilizado lo trato de forma natural (fijado esto en parte por los fundamentos estéticos de la escuela “concreta” de Pierre Schaeffer), a partir de lo cual implemento una mixtura tras la relación visual que se desprende de cada sonido, a veces utilizada en contraste o contraposición, otras apoyando fielmente lo expuesto.

Uno de los resultados que surgen como consecuencia de esta necesidad de “contar” a través de diferentes fuentes sonoras y visuales son mis electrodocumentales o también llamados poemas visuales. En estos trabajos (con características análogas al cine documental) dispongo con absoluto empeño unificar estos lenguajes para, a través de los procesos de desarrollo comunes en cada obra, mostrar un resultado artístico.  

¿Consideras que, al nadar entre tantas aguas, tu proceso creativo como compositor musical te permite generar un universo más rico y propenso a la experimentación, teniendo en cuenta que el impulso creativo es único y que lo que varía es el modo de manifestarse?

Realmente lo considero una ventaja a mi favor. Partiendo de la música como eje principal, creo que en la gama de alternativas se fortalece aún más el objeto final del arte. Por poner un simple ejemplo: entre los medios expresivos, el tratamiento del timbre siempre ha centrado mucho mi atención. A lo largo de la historia, este elemento no ha dejado de corresponder al desarrollo técnico de los instrumentos y, posteriormente, a los progresivos avances tecnológicos en el campo de la música por computadoras. Hasta el día de hoy, esta búsqueda de sobrepasar límites en la exploración de nuevos paisajes tímbricos confluye a la par de los convencionalismos estéticos.

Una de las herramientas fundamentales que articulo en mis trabajos, por este motivo, es la transformación del sonido a través de estos mecanismos de síntesis a partir de sonidos acústicos o puramente electrónicos, previamente procesados. No obstante, mis recursos no cesan de inquietud y búsqueda, por lo que no se limitan solo a esta corriente –que de por sí tiene aún mucha tela por donde cortar si de descubrimientos se trata–, sino que toma prestados elementos “ajenos” al mundo sonoro musical para asimilarlos como si fueran notas de un pentagrama, tal es el caso de la fotografía y la edición de video, como bien dije antes. Estos últimos elementos fungen como herramientas que aportan, dosifican y sostienen el discurso del material de arte.

Hace unos meses, tras haber colaborado con otros artistas, tuve la oportunidad de trabajar contigo, a través de tu poema “Otra vez en el principio”, imágenes del malecón habanero, sonidos ambientales del entorno, la voz de la poeta y otros elementos afín a la estructura dramatúrgica del trabajo, pude dar a luz al audiovisual titulado “Adagio”. Este material es ejemplo de los excelentes resultados de una colaboración donde la simbiosis entre sensibilidad y sencillez, conspiran en el acabado de una obra, tanto partiendo de la búsqueda de nuevas herramientas expresivas como de la comunión estrecha entre artistas en dinámica consonancia. 

¿Qué rasgos definen a René Rodríguez, como artista y ser humano?

Me cuesta responderte eso, pues no me lo pregunto ni a mí mismo. Me considero un ser contemplativo, amistoso, familiar… mi música es resultado de ello. La gran mayoría de los procesos creativos intervienen con el fin de fomentar esta necesidad espiritual; lo considero el combustible vital para la armonía de las cosas que me rodean. Para darle forma al mundo necesito sentir que cada paso está acoplado a ciertos hilos invisibles que mueven la maquinaria de la vida: la magia de un abrazo, de una sonrisa, el milagro del perdón y del deseo.

Pareciese que tu obra está en constante crecimiento y búsqueda, ¿en el espacio creativo, con qué sueñas?

Creo que con todo, se quiera o no, de forma natural se mantiene en eterno crecimiento. Aun cuando dejamos de caminar, solo lo hacemos en relación a un criterio, bien sea propio o social, más allá de cada postura a través del tiempo se perpetúan inevitablemente ideas y sueños.

Los míos en particular surgen casi siempre del espontáneo paso a paso. Creo que la sucesión de eventos del día a día nos depara un mundo de preguntas por contestar o por dejar en blanco (esto también contiene música), muchas de ellas acumuladas en el pequeño closet del alma, amontonadas y alocadas, prestas a brindar su servicio cuando el intelecto lo precise.

¿Con qué sueño? Con soñar siempre. El día que deje de anhelar un proyecto me habré perdido a mí mismo dentro de todo.


José Martí, razones para la música (+ video)

  • Cuando proscrito en extranjero suelo/ La dulce patria de mi amor, soñé/
  • Su luz buscaba en el azul del cielo/ Y allí su nombre refulgente hallé./
  • Perpetuo soñador que no concibo/ El bien enajenado que entre sueños vi./
  • Siempre dulce esperanza va conmigo,/Allí estará en mi tumba junto a mí.
  •                                                                                                (El Proscrito, José Martí)

Preludio

Tal vez sea José Martí el cubano a quien más se ha cantado. Ya en 1906 y 1909 Antonio Morejón,  de quien se dice fue el primero en grabar puntos cubanos, dejó registrado para los sellos Edison y Columbia el tema Al Apóstol Martí. Otros títulos musicales y autores del periodo clamaban la resurrección martiana.  Particular tratamiento reciben las figuras de los próceres en la primigenia trova, y Martí ocupa eje principal en estas composiciones.

Surgen obras como tributo que rinde el trovador a los héroes de las gestas recientes, en admiración y añoranza por la esperanza perdida.  Títulos como Los tres Patriotas (1919) de la firma de Manuel Corona brindan fe de ello.  Dos figuras descuellan en estas composiciones: Antonio Maceo y José Martí. Los títulos Dos patrias, de Salvador Adams, y Pobre Cuba, de Manuel Corona, son  una síntesis de la vastedad de canciones que al respecto emergieron.  

Sindo Garay aseguró en testimonio para Carmela de León que conoció a Martí en Dajabón en 1895, momento a partir del cual y en más de una ocasión le dedicó su poética. Así lo atestigua entre otros, el título Martí.

Canción a Martí (1901), con letra de Francisco Eligio y musicalización de Alberto Villalón, fue cantada en el teatro San Carlos, de Tampa, Cayo Hueso, por la contralto Susana Mellado, el bajo Santiago Lima, y otros músicos.

Recuerdos de Martí, también de Villalón, Clave a Martí, de Emilio Billillo, constituyen unos pocos ejemplos de la vastedad de títulos con temática martiana aportados por los trovadores en la primera mitad del siglo XX.

También, aunque menos conocidos, llega el Apóstol en canción desde los códigos de los soneros. Es el caso de Arsenio Rodríguez en el tema  Adórenla como a Martí, en clara referencia a la tierra cubana.

En lo adelante el canto a José Martí es un punto de encuentro entre los cantautores cubanos y otros hacedores del pentagrama. La musicalización de la poesía martiana y otros textos llegó con la Nueva Trova de la guitarra de Pablo, Sara y Amaury. Teresita Fernández brindó sus acordes para el Ismaelillo.  Las sucesivas promociones de jóvenes trovadores además de musicalizar textos martianos, entregan temas donde Martí deviene sujeto lírico; en otros, la esencia de su pensamiento deviene motivo textual  y paratexto.

La música coral y sinfónica en Cuba cuenta con sendas composiciones, musicalizaciones y arreglos a la obra del universal cubano.  

Post-vida: esto nos dice en sus palabras mágicas la música

Pretexto me resultan las canciones que lo evocan.

¿Qué cantos tocaron la sensibilidad de Julián? ¿Cuáles acordes se replicaron en su tarareo? ¿Dónde hallaron musical remanso sus angustias en tiempos de exilio?  ¿Quiénes fueron los músicos cubanos en cuyos acordes visualizó Martí la patria a la distancia de una nota? ¿Cómo se trueca música la prosa y la poética martiana? ¿Qué paralelismos acontecen entre el romanticismo literario de Martí y los compositores del homónimo periodo musical?

¿Cuáles sitios frecuentó para asistir a las presentaciones de las que gustaba? ¿Qué compositores e intérpretes hoy considerados “clásicos” conmovieron la pluma del crítico, poeta y periodista?

Estas y otras interrogantes quedan satisfechas a la lectura de José Martí y la música, un volumen del Centro de Estudios Martianos (2014), cuya selección, introducción y ensayo corresponde a la autoría de Salvador Arias, en suma con textos complementarios que indagan en el criterio martiano ante hechos musicales.

Los autores en convite ofrecieron sus estudios y criterios en diversos momentos que van desde la tercera década de la República, a una Cuba reciente y que, desde la diferencia de enfoques evidencia el interés de los estudiosos por la obra martiana y en particular en relación a la temática musical:

De Gonzalo de Quesada y Miranda se acude al  título Martí y la música, el que apareció en la revista Bohemia en 1935. Pasión de la música en Martí, es la conferencia que pronunciara Orlando Martínez en conmemoración al centenario del natalicio martiano en La Habana, la que por su extensión solo se presenta para la oportunidad en fragmentos. También de 1953 es la publicación de Alejo Carpentier en El Nacional, de Caracas, en la que el autor descubre al Martí, estudiante de música. De 1972 data uno de los más bellos análisis que guarda la relación martiana con el arte sonoro, de la autoría de Cintio Vitier es el título Música y razón. Este decenio, pero dos años después ve la publicación en el Anuario Martiano, Música en el periódico Patria, por Zoila Lapique.  En 1978 la revista moscovita América Latina, publicó de M.A. Sapónov el trabajo José Martí y la música, la versión al español para el Anuario del Centro de Estudios Martianos, 1981, corresponde a Eduardo Heras León. La Gaceta de Cuba, dio luz en el no 3 de 1985 a Referencia martiana al jazz, de Armando Caballero. De las páginas del periódico Granma fueron seleccionados los títulos Martí en la música, cuya autoría responde a Omar Vázquez, 1985, y de Sonnia Moro, Mozart en Martí, 1991. Concluye el volumen con José Martí y la ópera italiana, en la firma de Diana y Rodolfo Sarracino,  tomado del Anuario del Centro de Estudios Martianos, 2001.

En síntesis, los principales aspectos que guían estos acercamientos al interés martiano por la música se refieren a la musicalidad inherente a la poética y la prosa martiana en consonancia a ciertas características del Romanticismo literario y algunos paralelismos con el impresionismo pictórico. Otros, versan acerca del periodismo y la crítica musical que ejerció Martí tras su asistencia a presentaciones musicales lo mismo de coterráneos en el exilio norteamericano, que en grandes Salas de Europa con el apogeo de la ópera. Varios autores coinciden en la significación que cobraron las reseñas a las presentaciones de compatriotas cubanos en el exilio, no solo en tanto suceso artístico sino como forma de acercamiento al suelo patrio. Algunas de estas páginas se acercan al Martí cuyos oídos se entregaron a las esencias musicales de los pueblos.

Lapique brinda un acucioso estudio acerca de la presencia de la temática sonora en emisiones del Patria. Aunque era un periódico fundamentalmente político, Martí no se sustrajo a escribir sobre otras cuestiones. Legó numerosas páginas sobre artistas cubanos y extranjeros de su época: Ruiz Espadero, White, Díaz Albertini…, y en especial, de aquellos comprometidos con la causa independentista como el tenor Emilio Agramonte y Piña, y Ana Otero, notable pianista puertorriqueña. Se trata de la primera publicación que dio a conocer La bayamesa, himno patriótico cubano, y la danza La borinqueña, por tradición, himno de los boricuas. Estos dos himnos son las únicas piezas musicales que publican, acompañadas de textos históricos  que exaltan el patriotismo y la unidad antillana de esos dos pueblos, entonces bajo el yugo español.

Hermosas son las páginas que coinciden en presentarnos a José Martí en su faceta como autor de un texto para canción. Su liderazgo político y el interés por la música cubana le llevaron a escribir la letra de El proscrito, que musicalizó el tabaquero emigrado Benito O’Hallorans. Llegó a conocerse entre los cubanos de la Florida como La canción del Delegado.

Omar Vázquez recrea en la publicación del Granma correspondiente al 28 de enero de 1985 el relato de cómo 20 años antes, en la entonces popular Peña de Sirique, se le escuchó por primera vez a María Granados, quien la interpretó acompañada por el guitarrista Rafael (Nené) Enrizo.  

María  —quien falleció en La Habana, el 30 de enero de 1971, a los 91 años de edad, pocas horas después de participar en varias actividades con motivo del aniversario 118 del natalicio del Maestro— gustaba de contar la historia de El proscrito, que por primera vez se la cantara a Martí cuando apenas contaba 11 años de edad.

La canción se redimió  para la posteridad gracias al interés del investigador, compositor y apasionado martiano Hilario González. Hoy puede disfrutarse la grabación en las voces del dueto que a tal fin conformaran Eduardo Sosa y la maestra Digna Guerra.

En sus valoraciones, Arias toma como elemento importante los espacios de las presentaciones y divulgación del hecho sonoro a finales de la decimonónica centuria, sobre todo con escenario en el Nueva York entre 1881 y 1895. Sitios diversos cuyo centro según la ocasión se ubica  en un teatro, lo mismo que en salones de baile, fiestas populares, paradas militares, circos y parques. Asimismo, la existencia del piano en varios hogares definió momentos importantes al interior de las familias y en el intercambio de éstas con amigos según los intereses sociales. Es Nueva York una ciudad a la que las oleadas de inmigrantes aportan su folclor.

El siglo XIX,  con el triunfo del romanticismo, es escenario de intensas y nuevas relaciones entre la música y la literatura. Para Arias Martí se siente atraído por las deslumbrantes sonoridades. Los conocimientos musicales de Martí fueron, si no los de un profesional, si de un fervoroso oyente.

En este sentido, Sapónov atribuye especial interés a aquellos aspectos del sistema creador de Martí en los que se interpreta de manera original las influencias de la estética romántica con su culto a la música, y la aspiración a sintetizar los elementos del arte musical con la literatura. En su prosa, plantea, el romántico descubre en el conjunto de ruidos del paisaje campesino, un legítimo encanto en las leyes musicales.

Un ejemplo de lo anterior lo halla Vitier en tierra cubana, un mes justo antes de caer Martí en Dos Ríos:

La noche bella no deja dormir. Silba el grillo; el lagartijo quiquiquea, y su coro le responde (…) entre los nidos estridentes, oigo la música de la selva, compuesta y suave, como de finísimos violines; la música ondea, se enlaza y desata, abre el ala y se posa, titila y se eleva, siempre sutil y mínima –es la miríada del son fluido; ¿qué alas rozan las hojas? ¿qué violín diminuto, y oleadas de violines, sacan son, y alma, a las hojas? ¿qué danza de almas de hojas?

Para Vitier, la música en el poeta es “sustancia de su propio estilo. Musical en alto grado, tanto como pictórica, fue la palabra de Martí”. Lo describe como al “irreprimible músico de la palabra”, que apoyaba su prosa en octosílabos y endecasílabos.

Otro aspecto relevante para Arias y varias de las voces aupadas en el concierto martiano lo constituyen las cartas a María Mantilla. En este epistolario las alusiones a la música aparecen en repetidas ocasiones, incitándola a estudiar y tocar el piano. En carta escrita desde alta mar, el 2 de febrero de 1895, identifica a la música como alta expresión del afecto, y define la de su preferencia: «A mi vuelta sabré si me has querido, por la música útil y fina que hayas aprendido para entonces: música que exprese y sienta, no hueca y aparatosa: música en que se vea el pueblo, o todo un hombre, y hombre nuevo y superior.»

A las atenciones por su formación  cultural y humana, la conduce por primera vez a la ópera cuando María era apenas una adolescente de 12 años. Representaban Carmen, del francés Georges Bizet en la interpretación de Enma Calvé. Se afirma que era vasto el conocimiento que José Martí poseía sobre el argumento y los pasajes musicales.

De estos afectos Gonzalo de Quesada extrae algunas conclusiones de las músicas que pudieron interesarle a José Martí.  

Entre las piezas que la niña Mantilla interpretara al piano y que a Martí proporcionaban tanto placer se citan Evening Star de la ópera Tannhauser de Wagner, una Gavotte, de Nebvin, la Rapsodia no.2 de Lizst, y la música de la ópera Carmen, de Bizet.

Por testimonio de María Mantilla se conoce que a él le gustaba tararear El negro bueno, de Francisco Valdés  Ramírez.  Se presume debió atraerle que esa guaracha se cantó en el Teatro Villanueva de La Habana, el 22 de enero de 1869, hecho que trasciende hasta unos conocidos versos de Martí. Aquella célebre guaracha, cantada en todas partes con más o menos disimulada intención, era una especie de canto de guerra.

Según lo que aportara María a Gonzalo de Quesada, a Martí le gustaban mucho las danzas y también una pieza de Gonzalo Núñez, La mariposa  y Las campanillitas del cubano Pedro Fuentes.

El Delegado participó en veladas hogareñas de amigos en las que entre otras músicas se conoce se interpretó al piano La borinqueña, danza típica de Puerto Rico, y la canción cubana La bayamesa. Alguien recordó tarareando, los versos iniciales de esa antigua canción del oriente de Cuba:

No recuerdas, gentil bayamesa,/ que tú fuiste mi  sol refulgente…

Al encontrarse en los años de la emigración con destacados músicos cubanos que se encontraban en el exilio, como Ignacio Cervantes, pianista y compositor y uno de los fundadores de la corriente romántica nacional de la música cubana, y con el eminente violinista José White, escribió Martí varios artículos en los que expone las ideas sobre el arte de sus coterráneos, sobre la naturaleza del arte musical y sobre la música clásica europea.

Nicolás Ruiz Espadero también mereció la admiración y el entusiasmo de Martí. De él dijo que puso en música el gemido del alma cubana, y a veces su majestad y su tormenta. En una crónica publicada en Patria, en mayo de 1892, Martí habla del famoso acto celebrado en los talleres de tabaco de Tampa, en el que tomaron parte Ignacio Cervantes y Rafael Díaz Albertini

Muchos de los juicios expresados por Martí sobre compositores están vinculados con sus apreciaciones de intérpretes, incluidos numerosos cantantes de ópera italiana y francesa. Para Diana y Rodolfo Sarracino “la opera ítalo-francesa, escuchada por Martí tanto en La Habana como en Madrid y México, tuvo mucho peso en los inicios de su formación musical. Sobre los contactos del joven Julián con las funciones operísticas en La Habana por la década de los 60, los autores aducen la posibilidad la probabilidad de que las haya presenciado al impulso del preceptor Rafael María de Mendive.

Martí es testigo de cómo las óperas de Wagner  ganan terreno  en la gran ciudad, incluso imponiéndose a las italianas o francesas. En consecuencia dedica el mayor número de referencias a este compositor. Del concierto sinfónico de fines de mayo de 1882 en Nueva York, encontramos la vivencia de un testigo presencial, particularmente  cuando habla de la ejecución de Los troyanos de Berlioz. Otros músicos, como Brahms aparecen en sus textos.  

Descubre “las melodías inefables” de Chaikovsky. A la música de Schubert le dedica una sutil definición y de Mozart los elogios. Un músico por quien parece haber sentido indudable empatía fue el polaco Federico Chopin.  Su “música vívida”, con “melodías dolientes o rápidas polonesas”, lo lleva a pensar  que “solo ama y entiende a Chopin quien le conoce a la música lo más fino y misterioso del alma”, esto fue quizás lo último que escribió públicamente sobre un asunto musical, el 26 de enero de 1895. La empatía  tenía una raíz extramusical, al ser el compositor polaco un ardiente defensor de la independencia de su patria.

Mientras convierto este libro en relecturas escucho las mismas músicas que el Apóstol. Su fe de vida inunda los silencios. Cada una de estas páginas da la posibilidad de conocerle un poco más. En sus expresiones se ven identificados con la música a los que aman y fundan, para conseguir ese ideal suyo de Cuba como “futura universalidad americana”.


Destrabando la trova I

 Salud pá tus ojos, ashé pa tu herrumbre

que el sol brinde para todos su justa lumbre

 mucha fortuna y salud pido sobretodo en amores

que a golpe de labios tibios me nazcan flores.

(Nelson Valdés)

                                                                    

Para destrabar la trova no hay manuales. Esencia de la cultura musical cubana los trovadores legan la guitarra y la voz, el pensamiento en síntesis de las generaciones. Un país necesita de sus trotamundos, de esos que ensillan las ideas y con furia las cantan, otras veces, con dulzura desenfundan la verdad. Las ideas trascienden los límites y las molduras. Por eso el mundo y sus heridas resultan insuficientes para detenerles. No son estas las Romerías de siempre, nada lo es. El set puede ser tu casa, o la mía, el teléfono móvil, una Pc, o la TV. La trova se desentiende de obstáculos. Las guitarras levantan sus manos.

Tecnología mediante y ganas de sobra se obra el milagro. La cita está pactada casi a las tres. El anfitrión es Eduardo Sosa, trovador en cuyas cualidades musicales habita un hermoso ser humano, lo he dicho ya, vacilador, jocoso de espléndida carcajada, alguien para quien la trova es su casa.

Su quehacer como cantautor, intérprete y gestor de eventos lo lleva por disímiles contextos de la geografía nacional. Cuando indagué para lo que escribo, esa es mi ventana abierta, sobre las incidencias de esos trasiegos me respondió:  

«He aprendido muchísimo porque tengo un espacio que se llama “Destrabando la Trova”, es, según por quienes llevan las encuestas, uno de los más importantes hoy en las Romerías. Suceden entrevistas a camisa quitá, desde Pedro Luis Ferrer hasta Tony Ávila, Buena Fe, Polito Ibáñez, Willian Vivanco, Raúl Torres. Abogo por el respeto que deben tener las nuevas tecnologías para con la posición de las personas. Este espacio ayuda a conocer más a quienes hacen las canciones que yo respeto, quiero y admiro, a confrontar su pensamiento y conocer la persona detrás de las canciones.»

El espacio que comenzó en la Casa de la Cultura holguinera con posterioridad se trasladó al Club Siboney. Otras ediciones de manera excepcional, como el protagonizado por Buena Fe, aconteció en la Casa de la Música.  Este es el quinto año, y acoge en la primera emisión al cienfueguero Nelson Valdés como invitado.

La poética del joven juglar marca un punto de encuentro de la cancionística  con eje al centro de la isla. Su hoja de trovas se habilita desde las entrañas mismas de la Asociación Hermanos Saíz, presentaciones y premios organizados por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, las ediciones de la Feria del libro en varias provincias cubanas, el Longina, las Romerías de Mayo y otras celebraciones donde la guitarra y la voz se entrelazan. Varios fonogramas registran la autenticidad de canciones que se aferran a crecer justo Al sur de mi mochila.

En la opinión de Nelson, las romerías son parte de la célula cultural cubana y es imprescindible que se siga haciendo evento tan importante para la creación y el arte joven. El ambiente, el suceso cultural y el protagonismo de casi todas las manifestaciones del arte, es un lujo.

Sus ojos cantan en libertad, confiesa el trovador, las cuerdas van a donde la reina de los mares:

Si alguna vez tú fuiste río, llévame al mar/ si alguna vez tu amor fue mío, Yemayá venlo a buscar.

A la interrogante del anfitrión acerca de la relación de Nelson Valdés con la AHS y en particular con la organización del evento  Al sur de mi mochila, el agasajado aportó:

«Al sur de mi mochila es un evento que ha ido creciendo, lleva el título de una canción de nuestro emblemático Lázaro García, fundador del Movimiento de la Nueva Trova y uno de los hombres más importantes dentro de la canción de autor cubana y cienfueguera. Es un evento que trata de hacer alianzas  entre los jóvenes cantautores y los consagrados. Hemos logrado que sus propuestas lleguen a la comunidad, por los diversos espacios donde se hacen los conciertos y descargas. Pasamos a compartir con la EGREM el centro cultural Julio A. Mella, y eso propició que el festival creciera. Han pasado por cantautores muy importantes, han salido de ese escenario jóvenes para la canción de autor cubana. Es un evento que hoy es puntera dentro de la AHS en Cienfuegos. Es de los que mantienen viva la obra de muchísimos amigos, como otros que  hay a lo largo y ancho del país.»

Y es que para salud de la trova en Cuba la parada en Cienfuegos es uno de los eslabones que hoy signan una especie de red de eventos trovadorescos en el país, en su mayoría con el protagonismo de la AHS.

Sal a caminar porque el tiempo se nos va casi siempre a indiscreta velocidad, es la segunda invitación musical de la tarde. Quien ahora le escucha sentirá la avidez por otras de sus canciones. Una palabra, santa caricia bastaría para borrar todas tus desdichas. El vínculo añejo de los trovadores con el panteón afrocubano aparece junto al eros, el deseo por la salud, el retorno de los amores y otras humanas causas:

Si el mar se te alarga junto a Yemayá moja tu camisa/ bastaría para borrar todas tus desdichas/ si yo te beso muchacha oye y te devuelvo la risa/ bastaría…/ abuelo no, abuelo no, la tarea difícil déjesela a Changó/ Santa Bárbara bendita/ la tarea difícil déjesela a Changó/ Santa Bárbara bendita …/ la tarea difícil déjesela a Changó siete rayos…

Eduardo Sosa reconoce en la obra del amigo una coherencia artística que contra los pronósticos de vivir a kilómetros de la capital, logra una presencia en los medios desde Cienfuegos. Un grupo de proyectos ocupan la creación de Valdés:

«Yo creo que la gente agradece el que hayamos homenajeado a Santiago. Y yo feliz porque pienso que homenajear a quien te ha dejado un legado y que ha sido importante en tu obra pues forma parte de lo mínimo que podemos hacer. También hicimos un tema que se llama Querido viejo con los arreglos del maestro Emilio Vega que es un homenaje a Lázaro García con la dirección de Omar Leyva; terminamos también con la dirección de Omar un video dedicado a los doscientos años de la ciudad de Cienfuegos que estrenamos en el cumpleaños 201. Ha sido parte de este trabajo en conjunto. Muchos amigos han puesto su mano para apoyar las cosas que a veces se me ocurren y que creo pueden contribuir a aportar un grano de arena a lo que somos y a lo que pretendemos crecer como nación, como país.»

Desde Graciano Gómez, Sindo Garay, María Teresa Vera, Miguel Matamoros y una amplia representación de trovadores de éstas y sucesivas generaciones le han cantado a la Virgen de la esperanza, mambisa, morena, Imagen Protectora.

Por estos anclajes en el repertorio de la canción cubana y por la trascendencia como símbolo de religiosidad y cultura cubanas, Nelson decidió destrabar la tarde con una canción con remedos vocal-instrumentales de conga que estará en su nuevo fonograma y que a su decir  tiene mucho que ver con tu identidad, las raíces, porque es una canción que le hice a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de todos los cubanos:

Madre no me lleves a la conga oriental/ mira que después yo no puedo parar/ qué no que yo no voy a mirar/mira que después yo no puedo parar/ piensas demorar mis ojos/ mira que ya se respira tu necesidad de bailar/ sin que nos toque luna, hoy nos compondrá la lluvia/ paso por reír atento cuando apareces madre/ (…)

Estribillo. Pero no me lleves a la conga oriental/ mira que después yo no puedo parar.

Un abrazo a Cuba abrió los caminos a las trovas de mayo en Romerías, a la trova toda, espíritu de la nación cubana.


Vivanco endereza el aderezo al Trovándote 2020

Con objetivo, no menos, que de abrir el Trovándote 2020, «tras años de intentos fallidos», según el organizador del evento avileño Jorge Luis Neyra, llega a tierras avileñas, el nacionalmente reconocido por su éxito «Pilón», William Vivanco. Como figura clave de tal evento siempre es bien elegido quien dará el primer paso la noche inicial en el Patio de la UNEAC en Ciego de Ávila; quien pondrá cerca del cielo las expectativas de los restantes tres días. Y sí, lo hizo, William Vivanco vino para recordarnos que «el pilón es sin miseria».

Un atrevimiento sin precedentes dentro del evento en sus 15 años. Por primera vez se toma como una de sus sedes un local que difiere con el público habitual del festival, El Patio de Artex del municipio cabecera, y qué noche, la de apertura. Tocar en centros con costo de entrada superior a los 10 pesos, moneda nacional, suponía un atentado contra la asistencia común al Trovándote. Algo digno de ver la noche del miércoles 11 de marzo.

Fotos: Celia Molina Sánchez

La experiencia para el invitado se resumió en: «Nunca había tocado en este lugar, en giras, aparecí en escena en el Teatro Principal. Neyra me llamó y me comentó que tocaría en un lugar de entrada paga … y por qué no, acepté.» Pero la misión de enfrentar el estar fuera de la zona de confort de organizadores y seguidores, le quedó pequeña al santiaguero. Un buen artista solo tiene como límite su talento.

Fotos: Celia Molina Sánchez

No se puede decir que fue un concierto a patio lleno, tampoco se puede negar que fue un espectáculo de lujo, una entrega íntima entre el interprete y su público, pues todo quien estuvo allí, quedó claro, fue a vivir la experiencia que es escuchar a William Vivanco en vivo. Según mi experiencia, no desiste de incitar a su público a vocalizar, como si todos mostrásemos ser tan histriónicos como él, que logra estupendos agudos y grabes notas, demostrando tener un amplio registro. Es un disfrute total escucharle interpretar como un cantaor gitano o un arraigo afrocubano y hasta un cántico irlandés.

El violín es un adorno melódico que se guardan para el momento perfecto. Fotos: Celia Molina Sánchez

Canciones de su último álbum «Lamento Congo», como «Carabela», formaron parte del repertorio de la noche, así como las más notables y reconocidas «El Pilón», compuesta como un canto nostálgico, recordando el calor del oriente, a cientos de kilómetros de casa, a 30 grados bajo cero, en Noruega, o el son montuno «…ya estamos llegando… jugando, jugando… aquí todos somos proletarios» «Guacho a la cosecha». Una remezcla de ritmos se evidencia de principio a fin, tal es uno de sus más extremos casos, su Danzón-Chá, «Ríos que no vuelven».

Entre las nuevas pistas en su más reciente fonograma, resalta la versión de la autoría de Miguel Matamoros, «La Cocainómana», canción grabada en anterior ocasión por el también cantautor Silvio Rodríguez. Pieza a la cual se refiere Vivanco como «Un tabú que ha trascendido por los años. Al día de hoy se sigue viendo de mala manera. Tema el cual logró tratar Matamoros con una gran elegancia.»

William afirma «El concierto ha sido muy emotivo de parte del público y su respuesta. Es gratificante como en Ciego de Ávila existe un sector joven amante de la canción de autor, con mucho ímpetu y ganas de escuchar el género» –agradece el artista– «corro con la suerte de tener entre los escucha a los hijos de quienes en un principio siguieron a Vivanco, una generación se ha transmitido a la otra como una cadena».

El patio de Artex en pie, al ritmo de la nueva trova. Fotos: Celia Molina Sánchez

Desde hacía un tiempo ya, mucho para él, no visitaba la provincia. Vino en la ocasión, a celebrar en conjunto, sus 15 años de vida artística y el «otra y otra» del final, fueron otras cuatro canciones para su público que terminó la noche bailando ajeno a la existencia de sus sillas.


Sonar en Cubano: mis pretextos para comprar espejos

Primer Movimiento (Moderatto)

En Cuba todos “saben” de béisbol, medicina, cocina y música. Los debates en torno a tumbaos, cantantes, sonoridades y disímiles cuestiones del espacio sonoro, acontecen lo mismo en esquinas, centros laborales, fiestas, que en espacios académicos. Incluso en el discurso de presuntas “voces autorizadas”, el término “Música Cubana” suele presentar una condición reduccionista, especie de postal para exportación donde géneros canonizados por la academia o el gusto popular se presentan cual rostro homogéneo de la identidad sonora insular. Nada más falso, puesto que disímiles sonoridades en cada etapa se integran al concierto.

He disfrutado reencontrarme en mi estantería con las entrevistas compiladas en Sonar en Cubano. Músicos en La Gaceta de Cuba, un material donde coinciden varios de los personajes más polémicos de los últimos 40 años en materia musical. Los textos que conforman el volumen aparecieron en la citada publicación en el periodo del 2000 al 2011 aproximadamente.

¿Qué es la música cubana? ¿Para qué sirve contar la música? La compilación realizada por Arturo Arango y Norberto Codina, salida a la luz por la Editorial Oriente en 2012, propone un punto de conciliación entre el lenguaje popular y el académico.

En el arte de abordar la música con-ciencia algunas revistas culturales y las propiamente especializadas en los cursos de las siete notas, llevan la delantera. Si bien una mirada por los anaqueles dedicados al arte musical en cualquier librería del país arroja una diversidad de títulos, creo hallar juicios de actualidad y transdisciplinariedad en los ensayos, artículos y entrevistas circulados en las publicaciones seriadas.

Los entrevistadores se plantean indagar en varios de los ámbitos que inciden en la obra de cada creador en cuestión y el modo en que son devueltas a sus públicos. Ese sentido analítico dota de un carácter imperecedero las conversaciones que el soporte impreso preserva más allá del momento mismo de la publicación.

La Gaceta que a Cuba suena, presenta caminos múltiples para abordar la obra de los creadores que concurren a la cita. Las entrevistas asumen un enfoque sociomusical desde aristas como las identidades músico-culturales, la atención a los consumos culturales, la preocupación por los públicos, el tema de la diáspora, un acercamiento a la temática de género, los nexos entre los músicos, sus producciones musicales y las instituciones culturales, entre otros ejes temáticos que trascienden todo aislamiento cognitivo.

Segundo Movimiento (Alegro  andante)

Como advierte Arango, desde 1992 una de las características de la publicación ha sido sacar a la luz entrevistas que en el seno de la redacción de la revista llaman “de personalidades”, he ahí uno de los vórtices filosos por los cuales transita esta selección, al asumir una categoría quizás demasiado excluyente y cuestionable.  

No dudo que muchos de los que en este volumen se reúnen ostenten todas las cualidades para merecer el calificativo, pero… ¿acaso todos? Yo preferiría defender la idea de que hay artistas cuyo devenir en la cultura musical cubana les merece aparecer en esta u otras páginas sin que necesariamente deban optar por el adjetivo.  

Por otra parte, estoy segura que cada uno de los entrevistados encontrará su lector-escucha ideal; sin embargo, muchos lectores ––entre los que me incluyo–– quedamos a la espera de que, ya sea La Gaceta en proyecto de continuidad o cualquier otro equipo editorial, ofrezcan cabida además de…, a otras voces del país, innecesariamente desapercibidas.

Aun así y a pesar de las ausencias citadas por el prologuista y aquellas que cada lector pueda extrañar, justo es señalar que entre el conjunto de músicos y entrevistadores a estas páginas convocados no aparecen falsos congraciamientos.  La música, como en pocos acercamientos, se despoja del halo mítico, anecdótico, ingenuo, para funcionar como vocero de los diferentes contextos socioculturales que aparecen reflejados.

Tercer Movimiento (Piano Forte)

¿Quién le tiene miedo a la música? Parecería una interrogante absurda de formular. Sin embargo, ausencias, solapamientos, eufemismos para abordar ciertas zonas de la creación musical en Cuba, en la mayor zona de la bibliografía correspondiente pueden contestar.

¿Por qué aún no cuentan con la misma visibilidad los estudios de rock, rap, música electrónica…?  O en el otro extremo, ¿por qué a pesar del amplio reconocimiento social al que se asocia la llamada música de concierto, apenas es reconocida por la bibliografía?

¿Quién le tiene miedo a la música? Es un estribillo que me reitero a diario cuando no encuentro suficientes publicaciones que visibilicen de forma responsable estudios en torno a lo que denomino “Sonidos Incómodos” de la nación. Sonidos que en el argot institucional se han convertido en términos tabú con inadecuadas políticas para el tratamiento de sus cultores y audiencias, así como para una zona considerable del análisis intelectual que opta por el silencio o casi siempre por juicios carentes de seriedad científica, sustituidos por lamentos catárticos.

La música cubana abarca sonidos plurales, de ahí que las entrevistas compiladas en este libro trasciendan las definiciones y acojan exponentes de la música popular, la llamada música de concierto, el jazz, la cancionística y el rap. Las conversaciones aquí contenidas logran la coexistencia responsable de zonas tan aparentemente distantes como la timba de los 90 y 2000, hasta la pianística de concierto, por solo citar algunos ejemplos.

Permítanme presentar someramente a los artistas que por estas páginas, además de virtuosismo musical, muestran capacidad de análisis y conciencia de su arte creativo, y los contextos donde éste transita:

No me sorprende que a las puertas del volumen nos reciban los criterios que Juan Formell  ofreciera a Abel Sierra Madero y Nora Gámez en No veo el Relevo… Uno de los líderes indiscutibles de la popular bailable cubana manifestó su preocupación en cuanto a la revitalización de ésta en las generaciones de músicos más jóvenes. El vanvanero discurrió en torno a disímiles tópicos como el fenómeno de la timba durante y después del denominado periodo especial; el intergénero en relación con el reguetón, asuntos como los espacios para su socialización y públicos; música-músicos, redes de comercialización y medios de difusión. Se avezó en asuntos como bloqueo versus desarrollo de la música cubana, ejes todos que demuestran el alcance social de esta manifestación.

César Pupy Pedroso, se remite a los momentos en que un grupo de músicos muy jóvenes entre los que contaba él mismo, siendo integrantes de la Revé forman los Van Van. Expresa sus criterios respecto a la música cubana en la coyuntura de los 60 y los 70 de la vencida centuria, momentos en que a pesar de las contradicciones, considera que el baile cubano no sufrió crisis como muchas veces se apunta.

En ésta y todas las entrevistas concernientes al universo bajo la etiqueta de lo popular bailable cubano la entidad “Bailador” cobra una connotación sociológica y es abordado como fenómeno de comunicación.

Norberto Codina (izq.), Director de La Gaceta de Cuba y Darsi Fernández, en la presentación de “Sonar en cubano”. Foto: Marianela Dufflar/ Tomada de Cubadebate

No puedo negar que Algunos secretos malditos de José Luis Cortés es una de las entrevistas del libro que más me seduce a la idea de releer una y otra vez sus páginas.

Emir García Meralla había concebido la entrevista para la revista Salsa Cubana como parte de un dossier dedicado a las figuras o hechos polémicos dentro de nuestra escena musical. Era el año 2003 y no fue sólo hasta el 2008 que pudo materializar su idea pero esta vez acogida desde La Gaceta. Bajo el sobrenombre del Tosco, José Luis Cortés desde finales de los 80, y sobre todo durante la década siguiente, fue uno de los representantes de la timba más cuestionado en la Isla.

Por su parte, el compositor y productor musical Joaquín Betancourt ubica su reflexión en la interrogante ¿Música para el bailador o Música para sobrevivir? Disyuntiva agudizada de los 90 en adelante.

Y como Cuba no es sólo baile, aquí aparecen las teclas trocadas en ideas hacia el piano de Mayarí, Frank Fernández. Y es que el propio entrevistador, Emir García Meralla[1], asegura, bien como ejecutante del piano, como profesor, productor discográfico o como espectador.

Una de las disquisiciones más punzantes es aquella que intenta colocar como eternos contrarios el desarrollo de los géneros populares y el de la llamada música de concierto o “culta”.

Sin embargo, el entrevistado opina que: “Hacer bien la música popular es tan difícil como hacer bien la música de concierto, lo fácil es hacer mal cualquiera de las dos. Para eso no hace falta talento”.

Ernán López Nussa, pianista y compositor; músico que se pasea por el jazz, la música de concierto y la pianística popular, es otro de los estilos a los que estas páginas dan voz. De sus opiniones nos llegan momentos que marcaron el desarrollo musical como lo fuera Afrocuba hasta llegar al Ernán de Habana Report en sus varias etapas.

El tercer pianista de esta nómina es Ulises Hernández, defensor del reconocimiento a la formación de pianistas en Cuba desde comienzos del siglo XIX, aunque no se hable propiamente de una escuela cubana de piano.

Otra de las entrevistas que manifiesta el carácter diverso y abarcador de Sonar en Cubano, es la conversación sostenida con el director de orquesta Manuel Duchesne Cuzán, quien destacó como director de importantes orquestas sinfónicas del mundo, y quien frente a la Orquesta Sinfónica Nacional fuera el responsable de la música de casi la totalidad de los dibujos animados cubanos producidos por el ICAIC en décadas pasadas.

La Gaceta también evocó el diálogo que por 1962 sostuviera Octavio Cortázar con Gilberto Valdés y Gonzalo Roig en torno a la versátil y controvertida Rita Montaner. Ambas conversaciones transcurren desde el talento de la artista, a los abruptos giros y excentricidades de su carácter, e incluye anécdotas en disímiles etapas de su trayectoria. Creo que merece la pena esta visita a partir de terceros en tanto quizás Gonzalo Roig tuviera razón cuando sentenció: “Lo que sí le puedo decir es que Cuba no sabe aún quién era Rita”.

Un acorde llamado Cotán nos devela la guitarra popular de Octavio Benedino Sánchez, Banes 1922.

Sus entrevistadores le eternizaron en 1994, dos años antes de su fallecimiento y nos revelan “¿quién era este hombre que invitó a beber a Errol Flynn, que estuvo en la casa que habitó Martí en Tampa, que fue atrapado por el flash junto a Gary Cooper, sembró pinos con Fidel, fue amigo de Ernest Hemingway, conoció a Faustino Oramas cuando todavía no era el Guayabero y a finales de los sesenta se vinculó al quehacer de la primera generación de la Nueva Trova cuando todavía eran vistos como muchachos inquietos ?”

Con la voz que trajo al mundo, Marta Valdés nos presenta más allá de la cantautora y compositora que es, a la periodista y una de las personalidades más comprometidas con el quehacer musical. Y es que como bien la presenta Darsi Fernández, es “pensadora recia y profunda, una persona de imponente cubanía, una mujer con criterios sólidos y atendibles sobre casi todo”.

Considero que la entrevistadora cae en la reiteración cuando de conversar con mujeres músicos y artistas se trata, al formular la pregunta respecto a si la creadora en cuestión fue víctima o no del machismo. Pero también he de confesar que en materia de respuestas, Marta Valdés ofrece un camino diferente:

“La única manifestación de machismo más o menos sutil que me han aplicado a lo largo de mi vida como creadora, la he percibido cuando me miden siempre en relación con otras compositoras, pero jamás de igual a igual con compositores, y eso ha sido una tendencia general a lo largo de más de medio siglo.”

Por la ruta de la canción de autor podremos hallar a Santiago Feliú y Gerardo Alfonso, de manera inevitable no puedo obviar el hipervínculo que estas entrevistas trazan con un libro como Trovadores de la Herejía y La luz, bróder la luz. 

Como para gustos el arcoíris, la melómana que soy se hubiese complacido un poco más si en lo que respecta al universo del rap, más allá del mito Orishas y sin descontar la página que les concierne, La Gaceta por aquellos años se hubiese acercado a otros exponentes (¿acaso también personalidades o al menos variopintos personajes?) que representaron y en algunos casos aun representan este decir de modo más inmediato en la Isla.

Sin embargo, dentro de la llamada escena alternativa o canción cubana contemporánea creo oportuna traer ante lectores y escuchas, a alguien como Yusa, cuyo trabajo es prácticamente desconocido en Cuba, sobre todo en los ámbitos ajenos a la capital.

Descemer Bueno, X Alfonso y Kelvis Ochoa cierran esta entrega desde la llamada escena alternativa. La manera en que ellos observaron para esta entrega el fenómeno musical en relación con los procesos sociales y el tiempo de la creación nos develan interesantes percepciones desde la óptica de tres artistas representativos del escenario musical cubano más o menos reciente.

Si eres de los que considera la historia nacional puede ser contada desde varias perspectivas, incluyendo el devenir musical, te invito a alborotar algún rincón de estante donde todavía y de modo lamentable dormite el título. Sumergirse en Sonar en Cubano implica el debate y, sobre todo, una lectura a la “música como espejo social”.

[1] Este nombre está ligado a gran parte de los acontecimientos y la historia de la música cubana del último medio siglo.


Longina canta a los grandes (programa + videos)

Huella perenne dejaron los integrantes del Grupo de Experimentación Sonora del ICAI, tanto para el cine como para la producción musical cubana de todos los tiempos. Motivo para que la fiesta intergeneracional de la trova de este enero reviva en Villa Clara temas icónicos de la canción de autor en la Isla.

Ya llega el festival… del 8 al 12 de enero, como hace ya 24 años @Santa Clara se vuelve canción, con la, Asociación Hermanos Saíz, AHS Villa Clara, La Trovuntivitis, Caña Santa, esta vez dedicado al 50aniversario del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC.#AHSCuba, #longina2020, #trovacubana, #encuentrotrovadores, #aquíahora, #cañasanta, #Trovuntivitis, #santaclaradelasartes

Publicada por Festival de Trovadores "Longina" en Viernes, 27 de diciembre de 2019

La vigesimotercera edición del Encuentro Nacional de Trovadores “Longina canta a Corona” tendrá lugar en esta central provincia del 8 al 12 de este enero. Estará dedicado a ese proyecto porque según se explica en pancarta promocional:

“El GESI reunió importantes exponentes de nuestra cultura como: Leo Brouwer, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Eduardo Ramos, Sergio Vitier, Leonardo Acosta, Emiliano Salvador, Pablo Menéndez, Sara González y Amaury Pérez, e influyó en fenómenos posteriores como La Nueva Trova y la obra de diversas agrupaciones defensoras del rock y el jazz afrolatino”.

Programa del evento

Uno de los organizadores del evento, el trovador Yordan Romero, comunicó la presencia de diversas iniciativas para homenajear a los grandes. Los amantes del género que llegan desde todos los escondrijos de la Isla para esta fiesta de acordes, esperan ansiosos la presentación del disco Amor de Haydée Milanés; una novedad del mercado discográfico que lleva como sello las hermosas composiciones de su padre.

Varios espacios fueron diseñados para despabilar nostalgias, como, por ejemplo, El patio de la gorda, en donde Marta Campos, Heidi Igualada y Juan Carlos Pérez recordarán a la poderosa Sara. Mientras cantores más jóvenes: Pedro O´reilly, Yeny Turiño, Tobías Alfonso, Frank Michel Chirino, Erick Mendilahaxon, Amauri del Río y Yahily Orozco, entre otros, realizarán junto al grupo villaclareño Punto de partida, un concierto interpretando a Silvio Rodríguez.

Pero como la fiesta es plural, acoge a los nuevos talentos, y rescata a fundadores de la Nueva Trova, ente ellos el dúo cienfueguero Los Novos y el avileño Clodoaldo Parada. Ambos llegan por primera vez a esta cita, lo cual deviene una especie de reivindicación del evento para con músicos de trayectoria, que hoy resultan menos difundidos entre la nueva generación.

Con igual acogida de afecto arriban a la ciudad cosmopolita Atemporal trío, Motivos personales y Rey Pantoja junto a sus músicos acompañantes. Y desde otros países recibimos a el cantautor rosarino Martín Neri, el español Pedro Pastor y los locos descalzos, el alemán Tobías Thiele y la intérprete mexicana Rosalía León. Cubanos y extranjeros prestigian la jornada tradicional que despabila las noches santaclareñas a golpe de acordes.

Bueno ya estamos anunciando la próxima edición del Longina del 8 al 13 de Enero en Santa Clara, CUBA.También estará el Longina en La casa de la bombilla verde y en Matanzas con la gestión de Rey Montalvo Vasallo y en Trinidad en colaboración con Lia LLorente y Pachi Ruiz del Dúo Cofradía.Contaremos con la colaboración del Festival de Cantoras Ella y Yo.Muchas gracias a todos los que han aceptado nuestra invitación para estar; a Rolando De Marco que grabó con sus siete cuerdas esta hermosa versión medio tanguera de Longina; a Primera Estrella por su colaboración con conseguir la ayuda de @Ibermúsicas para la movilidad de Juan Quintero, Santiago Segret, Andrés Pilar trío y Magdalena Matthey; al proyecto Callejas desde la literatura y sobre todo a la gestión de tantos trovadores y trovadoras de Cuba y otros países que ponen tanto empeño, brazos, voz, guitarra e higado para hacer de éste el más querido y esperado festival de la Trova Cubana.

Publicada por Festival de Trovadores "Longina" en Sábado, 15 de diciembre de 2018

Paralelo a la entrega musical, los conciertos y las innumerables descargas que toman la ciudad y más municipios de Villa Clara, se prevén presentaciones editoriales y discográficas como es el caso de una especial Edición de la Revista Umbral dedicada a Longina y La Trovuntivitis y el disco GES, homenaje de Real Project a Experimentación Sonora, producido por Bis Music bajo la dirección de Enrique Carballea. 

La mayoría de las instituciones culturales de la ciudad se harán eco de esta propuesta tan aclamada que concluye siempre con la peregrinación a la tumba de Manuel Corona y Longina O´farril en la ciudad de Caibarién.

#enelugar, Yaily Orozco Galvez, cantautora y organizadora del longina, ajustando los detalles del festival, #AHS, #longina2020, #trovacubana, #encuentrotrovadores, #aquíahora, #cañasanta, #Trovuntivitis, #santaclaradelasartes

Publicada por Festival de Trovadores "Longina" en Martes, 24 de diciembre de 2019