niños


Dibujando la melodía en la pantalla

Los niños tendrán a Edelis Loyola y su música en casa, para aprender cantando y jugando. Esto gracias a realizadores audiovisuales holguineros de los proyectos Ángulo Ancho y Taguabo, quienes conforman una serie de cápsulas de seis a 10 minutos de magia sonora.

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Los titiriteros del Guaso “echándole mano” a las redes

La niña que fui se recuerda sentada en platea de la sala de Teatro de Guiñol en mi Guantánamo natal. Me recuerdo feliz, y quizás fabulo, pero también persisto en que vi allí a mi primer diablo molido a palos. La niña que fui recuerda cuando le pidió a su padre que la volviera a llevar y recuerda también que le contestaron “que el edificio estaba roto”. ¡Ay! y cómo olvidar tantos años de ver aquel edificio en ruinas. No supe que los titiriteros se iban cada año a las montañas hasta que era una joven estudiante de teatro. La adulta que soy repitió muchas veces que los niños de la ciudad de Guantánamo no habían disfrutado del teatro de títeres como los de las montañas y los campos de mi provincia (por supuesto, habitaba en mí cierto resentimiento “de la niña que fui” a la niña de ciudad que se había quedado sin títeres ni titiriteros durante toda su infancia).

Pero esta realidad cambió. Tardó y mucho, pero la sala se reparó, los titiriteros nómadas tuvieron al fin una sede, empezó la programación sistemática, arribó una tropa efervescente de jóvenes graduados de las escuelas de arte y fue como un proceso natural que surgieran los eventos, las acciones para el intercambio, la posibilidad de pluralizar opciones para ese público “avidísimo” de teatro que son los niños del Guaso, mi Guaso.

Era el 2010. Y eran las 11 de la noche en el patio del Mejunje. Allí conocí a los “niños nuevos” del Guiñol de Guantánamo con un espectáculo fresquísimo, autóctono y pícaro que nos alegró a todos la noche. “El buen curador y la vecina” nos avisó que había una nueva troupe revitalizando a los “Cruzados” y que andaba contaminando con esa savia nueva y buena que aporta la juventud emprendedora. Un año después supe que aquel muchacho (Yosmel López) de aquella noche era primo mío (cosas de “petites villes”).

Hubo talleres, acciones de intercambio teórico, empezaron a asistir al TITIM, por supuesto, se sumaron a La Cruzada y en 2011 promovieron el primer encuentro de lo que, 10 años después, reconocemos como Titereando en la Ciudad, que en breves días –del 1 al 4 de este abril- celebrará su séptima edición.

Quien lo ha preparado sabe que un evento es algo complejo, pero para quien no lo sabe –y hablo como nativa– hacer cualquier cosa en la ciudad más al este de Cuba, con parte del territorio sesgado por una base militar extranjera, con más del 60% de suelos semidesérticos y altísima salinidad, factores que inciden en una significativa precariedad, le da a la tarea una dosis otra de complejidad y exige por tanto de mayor capacidad de emprendimiento, empuje, perseverancia y testarudez creativa de sus coordinadores, una mayor que al resto de los nacionales. Eso se los aseguro.

Estuve una vez –parece ser que aquello de que nadie es profeta en su tierra se aplica–, pero me bastó para entender la utilidad, siempre aportadora, que significa para los teatristas y el público esos días de incesante “titeriterismo”. Es un evento que siempre regresa a los pioneros, a los referentes; rinde homenaje desde sus dedicatorias a personalidades del teatro titiritero o agrupaciones significativas, ratificando así la máxima de que honrar, honra y que un árbol no puede sostenerse si no se cuidan sus raíces. Asimismo, se convierte en una posibilidad para los titiriteros noveles de compartir sus quehaceres y ganar en experiencia. En lo personal creo que revitaliza una zona del país (la oriental) en materia de intercambio especialmente titiritero. Se ejerce la crítica, se hacen conferencias magistrales, se celebra a la marioneta de forma compacta pero precisa.

Me encantaría volver, estar allí con mis coterráneos, disfrutar de estos provechosos encuentros y fatigarles también con lo que ellos llaman “mi hipercrítica”. Este año sigue siendo insólito en sus maneras de desarrollarse. Ahora debe acudirse a las redes, al Internet, a los medios audiovisuales todos para poder trabajar y emerger. Y por supuesto, el teatro precisa de estar en vivo, de estar frente al público, del face to face como condición imprescindible, pero yo como el personaje de Faulkner escogería también entre la nada y la memoria, la memoria. Por eso levanto mi copa por estas acciones de persistencia y reanimación teatral. Levanto mi copa por el Titereando… y la niña que fui… sonríe satisfecha.


Asociación Cubana de las Naciones Unidas convoca a Concurso Anual de Carteles

La Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU), con el coauspicio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y la Oficina de la Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en Cuba, invita a participar en la IV edición de su Concurso Anual de Carteles.

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«Soy un cuerpo que narra historias»

Cuando se dialoga con Yunier Riquenes es imposible no pensar en su gran proyecto de vida, Claustrofobias Promociones Literarias, y también en Naskicet Domínguez: juntos, estos dos creadores orquestan los propósitos y los sueños de Claustrofobias. Naskicet y Yunier son más que los hacedores de un proyecto que ha hecho mucho bien a la literatura cubana; ellos también han acompañado el camino de centenares de autores cubanos, de libros y lectores, y han mapeado la senda de la historiografía de la literatura nacional en los últimos años. Cuando se conversa con Yunier Riquenes se ha de recordar siempre que es un cuerpo que narra; un cuerpo en busca de cambios necesarios, porque la inmovilidad —en lenguaje artístico— es sinónimo de muerte.

cortesía del entrevistado

El concepto “joven promesa” comienza, cada vez más, a quedarse estrecho para muchos creadores. ¿Por qué se insiste, a nivel de país y de cultura, en calificar a los autores de menor edad como “jóvenes promesas” cuando muchos de ellos tienen una trayectoria tan importante como la de los autores más añejos? ¿Es preciso, tal vez, una revisitación de ese concepto, al menos una actualización que valore más la escritura de los creadores jóvenes con una obra sustentada en la calidad?

Error de concepto. Revisitar el concepto. Pero prefiero seguir creyendo en la obra. Hay muchas veces “supuestos consagrados” que han dejado muy poco. Casi nada que leer, ni reflexionar. Pero tuvieron cargos y eso les dio un concepto y reconocimientos. Ya salí de la AHS porque pasé los 35 años, pero me sigo sintiendo joven. Y hay notables artistas que sobrepasan los 50 que siguen en silencio con obra de calidad. Y algunos se mueren —ellos y su obra— en silencio. Prefiero no creer en las promesas; últimamente, “promesa” es una palabra que destierro, y lo que significa. Prefiero que más que promesas y revisitaciones, el creador joven o no, y su obra, se visibilicen y se promuevan. Sin promoción no hay arte, sin promoción no hay público, sin promoción no hay mercado. Sin promoción no hay existencia.

¿Qué define, más allá del rango biológico de una edad determinada, lo que es “literatura joven? ¿Es esta una etiqueta lo suficientemente sólida o cae en lo vacuo, lo repetitivo, que muchas veces es la norma a la hora de intentar “definir” un concepto artístico?

La literatura joven no la produce solo un joven de 20 años, la literatura joven es la que se renueva, la que trae fibra y estremece. La que conecta.

En el panorama literario cubano, ¿cuáles piensas son los asuntos más acuciantes que deben debatirse y que, de una forma u otra, podrían resultar de relevancia para el futuro escritural del país?

Debe haber diversidad, encuentros, eventos que muestren lo diverso que somos. Menos ruido y más resultados.

cortesía del entrevistado

Claustrofobias es un proyecto inmenso, que abarca campañas de promoción de autores, de libros, incluso de editoriales e instituciones. Es, además, un excelente ejemplo de cómo, desde el esfuerzo individual (en este caso, dual, entre Naskicet y tú) se pueden ofrecer alternativas promocionales con vistas a mostrar el talento creativo cubano. ¿Qué necesita aún Claustrofobias? ¿Qué apoyos o sinergias faltan todavía? ¿De qué manera piensas que este proyecto podría servir como una plataforma puntual para incentivar a instituciones y editoriales a emular desde el punto de vista de la promoción?

Claustrofobias Promociones Literarias sigue siendo un proyecto autofinanciado, y con el respaldo legal y monetario de la AHS de dos salarios ahora de 400 pesos, y respaldo legal de la UNEAC. Claustrofobias nació de la AHS, de jóvenes creadores que soñaron y lo siguen haciendo con el respeto al libro y a los autores cubanos. Claustrofobias ha sido y es una reinvención a la promoción literaria y cultural cubana. Nacimos y propusimos estrategias 2.0 hace unos años, cuando no había casi conexión. Ganamos un concurso nacional de trabajo comunitario con la experiencia de promover la lectura en la comunidad virtual cubana, pero esos aprendizajes interesan muy poco a quienes dirigen el mundo del libro en Cuba. Son nueve años. Y no han importado mucho estos aprendizajes. Claustrofobias está y sigue en Cuba marcando la vida literaria del país, de los jóvenes y consagrados, recordando los libros y autores que han sido historia y comienzan a vivir. En Claustrofobias se trabaja con base de datos, un poco de periodismo de datos y se reinventa la comunicación. Somos dos coordinadores que ponemos nuestros ingresos personales para seguir construyendo esta utopía. Se han realizado libros digitales, periódicos culturales, se guardan fotos, audios y videos desde hace años de escritores cubanos que ya han muerto. Para revisar la historia cultural y literaria de Cuba habrá que ir a nuestra multiplataforma, a nuestras publicaciones. ¿Que te diga lo que necesitamos? Nos queda claro que no nos van a apoyar más allá de una invitación a la Feria, y que nos prometerán algo, y ahí llegan las promesas. Claustrofobias es una resistencia al mundo del libro en Cuba. En 2020, en tiempos de Covid, no nos detuvimos y se mantuvo activa la multiplataforma, sugiriendo libros y lecturas para mantener la esperanza ante la pandemia. Muy pocos creen que solo somos dos coordinadores. Seguimos sin apoyo de Ministerios ni embajadas. Todavía no.

cortesía del entrevistado

¿El ejercicio de la promoción cultural podría o no emularse, así sea remotamente, con el de la crítica artística? ¿En Cuba se promociona intencionalmente, en base a criterios de calidad, o más bien a través de diversas coberturas o coyunturas culturales, como por ejemplo la entrega de un premio?

A veces los premios reconocen el talento porque el jurado falla teniendo en cuenta el talento. A veces fabrican algo o a alguien, inventan premios para repartirse. Pero lo verdadero, si vale, sigue. La promoción sigue siendo una asignatura pendiente, pero muchas veces no queremos aprenderla, porque la verdadera promoción muestra la esencia, el fondo. 

¿Cuáles piensas son los principales desafíos para Cuba en el terreno promocional y también en el de la creación? ¿Qué estrategias discursivas y de valor de imagen pueden servir, según tu experiencia como promotor, para impulsar esos desafíos hacia un horizonte próximo de concreciones?

Lo primero es reconocer que el mundo cambió hace tiempo. Hay retos y desafíos y ahora no basta, siempre lo dice Naskicet, con tener la conexión ni los millones de pesos. Con poco se pueden arrastrar multitudes. Hay varios proyectos culturales que han demostrado valía, pero muchas veces eso no importa. Y, muchas veces, cuando miras acuerdos y congresos y eventos y cambian los ejecutivos, la historia comienza otra vez. Entonces no se puede avanzar hacia adelante. 

La promoción cultural en nuestro país, ¿mapea nuestra realidad creativa o es solo un muestrario, una selección, de dicha realidad?

La promoción cultural que hacemos hoy en Cuba es poco atractiva. Maneja discursos y narrativas que poco atraen al público diverso y juvenil. ¿De dónde lo saqué? Tengo derecho a decir lo que pienso y siento en esa realidad en la que me muevo a diario. La promoción muestra muy poco la realidad y diversidad.

¿Cómo se conjuga el ejercicio creativo en tu función como promotor?

Escribo y promuevo todo el tiempo. Promover es un acto creativo. Hay que estudiar las formas de proponer y sugerir para las redes, la radio y la TV, y todo no se puede lograr. Pero uno debe encontrar el discurso, los personajes, la propuesta. La promoción cultural forma parte de mis estados creativos.

En los tiempos presentes se ha comprobado, quizás más que nunca, la necesidad del acceso a las redes sociales, no solo como una vía otra de interacción sino como un medio de comunicación de la realidad artística y del devenir cultural, ya no de una nación, sino del mundo entero, ¿nos incorporamos tardíamente a esa realidad?, ¿sientes que caminamos con desventaja?

Las redes sociales y la velocidad de la comunicación nos imponen a diario muchos retos, lo importante es tratar de usarlas como herramientas para construir y unir, y hay que conocer cuáles son los desafíos que traen, los datos que regalamos de nuestras intimidades y deseos. No es llegar tarde, es llegar y comprender a lo que hemos llegado. Y no podemos bajarnos de las nuevas tecnologías, hay que vivir con ellas. Aprendamos en cada jornada, seamos humildes.

¿De qué manera sientes que la AHS tuvo influencia en tu obra creativa? ¿Qué tal la salud de las instituciones culturales?

La AHS es parte de mi vida. Esa organización me tuvo más tiempo que mi propia familia. Miembro, jefe de sección, vicepresidente provincial en Santiago, el más votado en el congreso de 2013, miembro de la Dirección Nacional, estuve organizando dos congresos. No importa que mi nombre esté o no en reconocimientos ni distinciones. Me queda la alegría de ayudar a muchos jóvenes a revisar proyectos, promoverlos, a pronunciar sus nombres cuando nadie sabía de su existencia. Y eso es lo más valioso. No quiero nada. Me queda la alegría de conocer a muchos artistas jóvenes en toda Cuba que no son promesa, son realidad, y han dejado obras de teatro, literatura, fotografías. El arte salva. Aposté por los premios de la AHS y gané unos cuantos que atesoro con cariño. Aquellos años marcaron mi vida. Y sigo promoviendo a los jóvenes. La AHS que viví es como recordar a un miembro amado de tu familia, que puede estar vivo, o morir.

De las instituciones culturales solo quiero apuntar que existen si existe el arte, la cultura y los artistas, si no, como se dijo en aquel Congreso de la organización en 2013, quedarán disponibles.

cortesía del entrevistado

Siempre he notado en tu narrativa, incluso en tu poesía, una intencionalidad de mostrar la escarificación de lo real y también sus matices, ¿cómo se ha construido o formado el escritor que eres? ¿De qué manera defines la creación?

Escribo sobre lo que me mueve, la realidad que me toca. El escritor que soy surgió por eso, para darles voz a otros, eso se repite. Muchas veces la gente viene a contar sus historias y comprendes cuando no puedes dormir que te lo han contado para escribirlo. Antes en la literatura, ahora también con el Periodismo. Desde hace unos años, el Periodismo y yo conspiramos en cada jornada, la literatura de No ficción. La creación es una bomba de tiempo en mí, es una granada adentro que no busca quedar bien. Estalla. 

La escritura, si bien el oficio más solitario del mundo (¿estás de acuerdo con esa definición?) es también uno de los oficios que más acompaña a los otros. ¿Cuál de tus libros te gustaría que acompañara a ese lector anónimo, a ese rostro desconocido, que ansía leerte, quizás sin conocer incluso que existes?

La escritura, aunque necesite soledad, es como la granada: estalla.

Si a alguien para reinventarse, resistir, seguir, sonreír, masturbarse, prender fuego, le interesa un libro, un poema, una frase, un post, un cuento, un verso, una novela, una entrevista mía, pues basta.

Cuando se habla de Yunier Riquenes, cuando se menciona tu nombre, se habla del promotor, del poeta, del narrador, de quien escribe libros para niños y jóvenes, ¿cuál de estas aristas sientes que se integra en el núcleo del creador que eres?

Soy un cuerpo/territorio que narra historias.

cortesía del entrevistado

Convocan a primera edición del premio nacional de narrativa para niños Reina del Mar Editores 2020

El sello literario de Cienfuegos “Reina del Mar Editores”, perteneciente a la Asociación Hermanos Saiz, convoca a la primera edición del premio nacional de narrativa para niños. En el concurso podrán participar escritores menores de 36 años, residentes en Cuba, miembros de la UNEAC o la AHS.

En esta oportunidad el volumen o proyecto de libro tendrá características diferentes y será entregado de una manera habitual por estos días, pues el formato digital cumplirá con las bases de la convocatoria.

Se puede concursar con un texto de Narrativa para niños, ya sea en los géneros noveleta o cuento y el mismo puede tener una extensión de hasta 95 cuartillas, incluyendo ilustraciones.

Es esta la primera ocasión que Reina del Mar editores dedica su principal certamen a la literatura infantil, como reconocimiento también a la fuerza de esta categoría en el territorio sureño.

La convocatoria cierra en el mes de octubre, fecha en la que la comisión de admisión sesionará para dar a conocer los 5 mejores volúmenes presentados.

El sello editorial de los jóvenes escritores cienfuegueros, celebra con este premio el aniversario 23 de su fundación. Más de una década impulsando la literatura, siempre desde textos audaces e innovadores.

*Tomado de Perlavisión


Cuentos para Federico: Un mundo más cercano a la perfección (+Videos y audio)

La pandemia de la covid-19 impuso muchas limitaciones a todos, pero como humanos al fin saltamos esas barreras y con sumo cuidado nos hemos convertido en verdaderos guerreros. Pero siempre en cualquier legión hay grandes guerreros, como nuestros artistas que transformaron la limitación de movimiento en pura creación.

De eso bien sabe Maikel Chávez, un joven que desborda talento y creatividad, y que se la ingenió para entregarnos, junto a su equipo de trabajo, el programa radial Cuentos para Federico, los diez minutos más esperados de las tardes de lunes a viernes. Un encuentro con la magia, la fantasía y los cuentos de la mano de ese gran anfitrión que es Federico Maldemar. Pero dejemos que el propio Maikel Chávez nos cuente: 

¿Cómo surge la idea de hacer Cuentos para Federico?

Desde el mes de marzo de 2020 los estudios de grabación de la radio cerraron a causa de la situación epidemiológica del país provocada por el coronavirus. Esto lleva a que muchos espacios de la programación habitual sufrieran grandes cambios y no se podía elaborar la programación de verano. Los niños fueron el público que más sufrió esta situación. Desaparecieron de todo el país los programas destinados a este público.

Durante el mes de mayo tuve a mi cargo la dirección del programa La Discoteca Popular de Radio Progreso, y allí comencé a establecer una narración de cuentos clásicos cada tarde a las 4:00 P.M. Ernesto Tamayo, quien se encarga de la realización del programa, me sugiere que en vez de narrar los cuentos solamente, pues que incorpore al personaje de Federico Maldemar que es simpático y conecta de inmediato con los espectadores. Así es que comenzamos a realizar el programa piloto para que fuera presentado al consejo de asesores de Radio Progreso.

Cuentos para Federico Lunes a viernes 4pmRadio Progreso Voces y dirección Maikel Chávez Guión y realización Ernesto TamayoDiseño de Federico Alexander Rodríguez Música original de Federico Eduardo Oburke

Publicada por Cuentos para Federico. en Viernes, 18 de septiembre de 2020

Fue “El cangrejo volador”, de Onelio Jorge Cardoso, el cuento inicial; este cuento me ha traído gratas sorpresas en mi vida, pues “Con ropa de domingo”, texto con el que comencé mi carrera de dramaturgo en el año 2000, está también inspirado en esta narración. Inmediatamente nos llamaron de la emisora para confirmarnos que el programa contaba con la aprobación de todos. Así es como surgen los Cuentos para Federico, que durante todo el verano estuvieron transmitiéndose dentro de la Discoteca, con una duración de 10 minutos y una frecuencia semanal de lunes a viernes.

Federico Maldemar es un personaje que te ha acompañado en la literatura, el teatro y ahora la radio. Imagino que es entrañable para ti… 

Federico tiene vida propia. Cuando comencé a escribir sobre él fue en la obra “Un mar para Tatillo”, que resultó ganadora del Premio Dora Alonso en 2008. Es como una suerte de niño travieso, lleno de ilusiones, que se cree que el mundo es el mejor sitio del universo. Federico es alegre y transmite toda esa alegría cada vez que aparece. No sé si llegó primero como personaje para Maikel Chávez el actor, o para Maikel Chávez el escritor, el caso es que ambas cosas me son en extremo muy gratas.

Cuando estoy escribiéndole historias pues fluyen y surgen inmensidad de argumentos, cuando estoy representándolo hay momentos que siento que está vivo y dialoga conmigo. Con Federico he ganado diversos premios, y he visto cómo se divierten los niños con él. En uno de los montajes del teatro me enteré después que algunas de las actrices hacían colas para llevárselo a su casa, y sí, se llevaban al títere a dormir con ellas los fines de semana. Es un personaje que posee una ternura infinita, a veces dice los textos más tiernos del mundo y te quedas suspirando con él.

A Federico Maldemar le tengo un amor profundo, y sé que cada vez que abre sus ojitos, cada vez que mueve su colita y canta sus sueños, el mundo se hace más cercano a la perfección.  

Tomada del perfil de facebook de Cuentos para Federico

Cuéntanos del proceso creativo… elección de los cuentos, la preparación de los personajes, la grabación, la musicalización, toda esa aura que se necesita para lograr una obra artística genuina.

Cuesta muchísimo trabajo realizar cada programa. En primer lugar porque lo hacemos desde la casa, y no contamos con todas las condiciones técnicas para el mismo. Se graba todo desde un celular, tengo que esperar la hora del día en que el folclor cubano no esté en puro apogeo, tarea titánica, teniendo en cuenta que los vecinos se pasan las 24 horas del día gritando, ese es su estado natural, y a veces cuando parece que se va a hacer el milagro y va a haber un poco de silencio, pues hacen entrada los pregoneros.

Ernesto Tamayo y yo hacemos un buen equipo de trabajo, ambos buscamos los cuentos, escogemos el perfil de los personajes. Luego, entro en acción a jugar a hacer voces; esto lo disfruto a mares, siempre me ha gustado jugar con mi voz y darle vida a disímiles personajes. En los cuentos todos los personajes los interpreto yo.

Esta etapa me ha llevado a un mayor aprendizaje sobre mi aparato fonador. He trabajado sobre los resonadores vocales en busca de los distintos personajes que aparecen en los cuentos. Ernesto se encarga luego de la edición, lo hace desde la laptop y con unos audífonos pequeños, o sea que no hay mucha tecnología a nuestro favor. Insisto en esto, pues en lo que dentro de un estudio todos los sentidos están puestos en función del trabajo, aquí tenemos que lidiar con los obstáculos y hacer un ejercicio de reconstrucción de la memoria para que los agentes externos no nos saquen de la concentración que requieren los cuentos para Federico.

Ha sido una experiencia maravillosa que nos ha puesto a prueba. Y sí, se siente un goce enorme cuando los escuchas al aire, cuando descubres que el pequeño ratoncito Federico Maldemar salvó el verano para los niños que escuchan la radio.

Tomada del perfil de facebook de Cuentos para Federico

Cuentos para Federico tiene una página en Facebook, donde pueden verse mensajes de actores, titiriteros, payasos y otras personas. ¿Nos cuentas de esta experiencia?

El trabajo en las redes es parte de las estrategias creativas. Hay una famosa frase que dice que si Mahoma no va a la montaña, pues la montaña va a Mahoma. Con esta página en Facebook buscamos los diversos públicos. Sumamos experiencias a las redes sociales e incitamos a buscar la emisora, la cual también puede ser escuchada en audio real en Internet. Para mantener viva la página pasamos horas de intenso trabajo. Tuvimos que convocar a grandes amigos, a artistas, a líderes de opinión para crear la expectativa alrededor del producto que se promociona. Gracias a esto tenemos seguidores en varias partes del mundo, como en Perú, Estados Unidos, Argentina y España, niños que nos han escrito a la página pidiéndonos los cuentos que desean escuchar.

Desde Argentina nos escribió Ramiro sugiriendo dos cuentos, “El sapo enamorado” y “El fantasma que no asustaba”. Una vez terminado los cuentos se le envió y nos daba sugerencias de lo que le gustaría que hiciera Federico. Lo mismo nos ha pasado con Luana y su hermanito desde Perú. Esa retroalimentación es fabulosa y es una experiencia a tener en cuenta para sumar nuevos públicos en la radio. Desde la página también tenemos un concurso donde los niños nos envían dibujos, que aportan al universo imaginario de Federico.

Tomada del perfil de facebook de Cuentos para Federico

Todo trabajo creativo lleva implícito lágrimas y sonrisas, descúbrenos las emociones que te ha traído Cuentos para Federico.

Me ha traído emociones variadas. Quisiera decirte que todo ha sido maravilloso, que no han existido trabas, pero eso sería mentir. Desgraciadamente contamos aún con personas que se dedican a ser trabas en lugar de despejar caminos a favor de la creación.

Si bien es cierto que Federico cuenta con muchísimos seguidores que han apostado por su realización, también tiene detractores, que por una mera cuestión de ego, prefieren desde su limitada trinchera hacerle guerra para que no salgan. Este tipo de personas son por lo general seres frustrados que solo piensan en ellos, no se han detenido a pensar en que este es un granito de arena para entretener a nuestros niños, los cuales no entienden ni tienen por qué entender los meses extensos de encierro en la casa.

Ha sido doloroso ver cómo dos o tres personas pueden hacerle guerra a un espacio, sin contar con los muchísimos seguidores que esperan cada tarde los Cuentos para Federico. No obstante, una golondrina no hace verano, y es por ello que el programa ha ganado en audiencia, no solo los niños son seguidores, sino que jóvenes y ancianos también los prefieren. Esa satisfacción es la que permite que sigamos insistiendo porque, en definitiva, el público es el que merece todos los esfuerzos para que disfruten de su programa.

Algunos se atreven a afirmar que la radio es un medio que ha perdido público, pero Cuentos para Federico es un ejemplo de cuán viva está. ¿Qué piensas?

Creo que la experiencia de buscar vías alternativas para la promoción es sumamente importante. No podemos vivir de espaldas a los avances tecnológicos. Hay un monstruo llamado Internet y redes sociales que dificulta en gran medida el hecho de que se prefiera la radio. Ya ahora de solo abrir una página puedes tener acceso a los materiales audiovisuales. La cuestión no radica en hacerle competencia, sino en sumar herramientas. Muchas personas han llegado a seguir los Cuentos en la radio gracias a la página en Facebook y viceversa.

Creo que esta experiencia nos ha servido para crear una campaña publicitaria y se enriquece ya que el programa radial no muere en su emisión, sino que crece desde la interacción con los públicos.  

Cuentos para Federico Nos escuchan desde Perú Voces y dirección Maikel Chávez Guión y realización Ernesto Tamayo Diseño de Federico Alexander Rodríguez Edición de video Ángel Ernesto García Música original de Federico Eduardo Oburke

Publicada por Cuentos para Federico. en Viernes, 25 de septiembre de 2020

Hay algo que me llama también la atención, y es la construcción de los programas radiales que a veces hacen caso omiso a la realidad que nos circunda. Parecen anquilosados, acartonados, y por lo tanto, pierden el agrado de los seguidores. El programa radial de la Cuba de aquí y ahora debe comprender a varios públicos, debes pensarlo para el niño, el joven, el adulto y el de la tercera edad, además debes apelar a todos los medios afines para que crezca su divulgación, de lo contrario sería un producto que correría el riesgo de morir. 

A este proyecto lo acompaña también una muy buena imagen visual. ¿Quién se encarga de esta parte? ¿Cuántos beneficios ha traído al programa?

Esta es otra de las estrategias creativas, la visualidad. Alexander Rodríguez, director de animados del ICAIC es el diseñador. Se sumó a la gran aventura de Federico y nos ha realizado el diseño del personaje. Esto es algo en extremo atractivo que provoca que los niños sientan al personaje más cercano ya que lo pueden visualizar. Es por eso que te digo que ya Federico tiene vida propia. También se sumó Eduardo OʼBurke en la realización de la música original, tenemos el tema que identifica a Federico y otras canciones especialmente compuestas para él que van desde la guaracha, el chachachá hasta las sonoridades urbanas de moda.  

¿Qué te traes entre manos para el futuro más próximo?

Pues estamos viendo como darle nuevos caminos a Federico. También espero con ansias la salida de mi nuevo libro, la antología de teatro Ocho historias para un domingo, que cuenta con la selección y prólogo de Rubén Darío Salazar, Premio Nacional de Teatro 2020.

Continuar con La isla en la maleta y la realización de un audiovisual. Sigo escribiendo, actuando para los dibujos animados donde estoy inmerso en nuevas producciones. En fin, seguir soñando la vida desde la escena, desde la radio, desde los animados, y manteniendo siempre la alegría infantil, pues así llegan siempre las buenas oportunidades.  


Ian Padrón: «De eso se trata el cine que me gusta: hacer reír, llorar y pensar»

Por estos días en el que el mundo se encuentra amenazado por una pandemia, el cine, más que una opción, es un aliado. Durante el pasado mes de julio, la Muestra Internacional de Cine y Educación (MICE) ―que se celebra en Valencia― inauguró la reapertura del teatro romano de Sagunto tras el confinamiento por la crisis sanitaria actual. La MICE dio inicio ante el público valenciano con la proyección de un filme cubano que, en su estreno en la Isla, atiborró las salas de cine y ha quedado en nuestra memoria cinematográfica.

póster de habanastation

Se trata de Habanastation, la ópera prima de Ian Padrón ―estrenada en el año 2011― cuando la producción cinematográfica en Cuba respecto al trabajo con infantes como protagónicos no había sido muy explotada aún. Se posicionaba entonces la cinta como el cuarto largometraje de ficción que emplea personajes de este tipo como portavoces de un arquetipo gnoseológico de representación social y que va en consonancia con los objetivos de la MICE en el fortalecimiento de los procesos educomunicativos.

Desde el lanzamiento del filme han pasado ya nueve años, pero la tesis argumental de la obra está vigente, sin precisar de tiempo ni límites geográficos exclusivos, con esa alerta de raciocinio lógico que hay en la empatía emocional con sus personajes. El filme ha contribuido, además, a cristalizar la historia cinematográfica con tópicos temáticos no tratados antes con profundidad en Cuba y que su director pone a relieve con ese lenguaje universal que jamás pasa de moda.

La cinta se debate entre la polémica y sempiterna situación de las clases sociales como tesis principal. Es incuestionable la consecuente segmentación social a raíz de tal fenómeno. No obstante, Habanastation reivindica las incongruencias de ambos mundos mediante un elemento unificador e imponente: los valores humanos. El título responde a una auténtica manera de identificación y combinación del mundo de la tecnología con la realidad del país, retratando, además, un panorama extensivo.

Las vivencias de dos niños que estudian juntos en la misma aula pero que nunca se habían relacionado dadas las marcadas diferencias entre ambos, es el hilo del argumento. Durante el desfile del 1ro. de Mayo se desencadenan una serie de eventualidades que propician la amistad entre los pequeños. Mayito y Carlos son los nombres de los protagónicos, aparentemente opuestos en cuanto a conducta y estilo de vida.

fotograma de habanastation

Mayito despunta en clases por ser un alumno integral, disciplinado. Un ambiente de “familia culta” le rodea, aparejado a una estabilidad económica que le da la posibilidad de disfrutar de bienes materiales a los que no muchos tienen acceso. Pero su vida está llena de restricciones equívocas para un niño de su edad.

Carlitos, en cambio, tiene una familia disfuncional: su madre falleció cuando él era pequeño y su padre está encarcelado. Vive con su abuela en un barrio marginal llamado La Tinta donde se vive de a lleno en un ambiente saturado de violencia, pobreza y degradación ambiental. Las carencias económicas lo han llevado a hacer cosas que tampoco cualquier niño haría para ayudar a su abuela a sostener el hogar. Pudiera parecer esta historia en una primera instancia, una reminiscencia de la novela escrita por Mark Twain El príncipe y el mendigo, en la que la diferencia de estratos sociales es también el hilo desencadenante de los puntos de giro en la narración.

fotograma de habanastation

La idea original del guion es del propio Ian Padrón, quien ha reconocido que en este largometraje se encuentran algunos elementos autobiográficos, sobre todo de sus experiencias escolares. Especialmente se inspiró en un amigo que vivía en La Timba ―barrio habanero periférico―, en otros muchachos del grupo que residían en otra zona del municipio de Plaza, y en su anhelo infantil de tener un Playstation.

tomada del facebook de ian padrón

Los disonantes entornos de vida que experimenta cada uno los lleva a complementar su amistad, aunque pudiera parecer contradictorio. Mayito vive en una burbuja e ignora una realidad oculta pero latente. Carlitos, que crece en un escenario de problemáticas reales, no conoce el jazz, pero sí sabe del mundo de los orishas y las creencias populares que conforman la solidez de su ritmo de vida, tan complejo y profuso. Así que es de esperar que Mayito se sienta asediado y a la vez fascinado por lo desconocido cuando descubre accidentalmente este barrio antes inimaginable para él. Al inicio puede parecernos un poco egoísta, pero va tomando su rumbo con las experiencias que obtiene de su vida real al mismo tiempo que va evolucionando la diégesis fílmica.

 

Es meritorio el trabajo con la fotografía a cargo de Alejandro Pérez, y en el sonido de Diego Javier Figueroa. Plausible es el reconocido elenco actoral, y también loable resulta el despliegue histriónico de los infantes Andy Fornaris y Ernesto Escalón, que supieron darle a la cinta un exacto nivel de verosimilitud, sin caer en artificios ni exaltes de interpretación.

Habanastation articula una realidad social desde su propia base de indeleble existencia. Se representan los hábitos de una Cuba impensada desde la heterogeneidad de estratos que la conforman. Precisamente sobre estos elementos de conceptualización, representación y construcción de personajes, su director, Ian Padrón, nos comenta.

tomada del facebook de ian padrón

―Habanastation es el primer largometraje de ficción dentro de su carrera fílmica, ha sido galardonado en varios festivales internacionales de cine e incluso electo para representar a la Isla en la competencia por una candidatura al Oscar en el año 2012 a mejor película extranjera. ¿Qué ha significado para usted este logro? ¿Cómo concibió la idea del guion y qué lo motivó a incluir en su proyecto fílmico a dos personajes infantiles?

―Habanastation es mi debut en el largometraje de ficción y quizá sea el trabajo más popular en mis 20 años como realizador. Es un filme basado en mi vida personal, aunque no es exactamente autobiográfico. Tuve un amigo en la escuela primaria que inspiró al personaje que hoy es Carlos, del barrio de La Tinta. La idea surgió en un taller de guion que impartió Senel Paz en 2000.

 ―La película Viva Cuba de Juan Carlos Cremata es la promotora por excelencia del debut de los infantes como protagónicos en la cinematografía cubana. A partir de aquí se fomenta el trabajo con los pequeños y se hace ostensible en los filmes La edad de la peseta y Martí: el ojo del canario. Habanastation vendría siendo la cuarta película que sigue esta vertiente de darles mayor voz a los niños en papeles principales, en este caso con los personajes de Carlos y Mayito. De hecho, en algunas entrevistas declara que la cinta hace reflexionar sobre la necesidad de trabajar con niños y para niños. ¿Cómo cree que se inserta esta cinta dentro de esta reciente tendencia del cine cubano?

―Como te decía, Habanastation que entonces se llamada Pleisteichon―, es un argumento que surgió desde el año 2000 pero se “engavetó”. Cuando Cremata hizo Viva Cuba demostró que ese cine que en Cuba nunca había sido valorado, era un cine necesario y valioso para el público nacional. Viva Cuba es una bella película y fue muy popular, como las nuestras lo fueron años después. Este filme de Juan Carlos Cremata demostró, además, la madurez de la compañía teatral para niños La Colmenita, dirigida por su hermano Tim Cremata. 

Ya había un lugar en Cuba donde uno podía ir a buscar a niños capaces de actuar o vencer el miedo a las cámaras y que tenían la vocación y la disciplina para hacer un trabajo que puede llevarles un mes sin jugar o sin ir a fiestas.

tomada del facebook de ian padrón

―Uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta un realizador es, sin dudas, el trabajo con niños. Resulta sumamente complejo; sin embargo, ha sabido manejarlo muy bien, y es destacable además las cualidades histriónicas de Andy Fornaris y Ernesto Escalona. ¿Qué retos asumió y qué experiencias trajo consigo el trabajo con infantes durante el rodaje?

―Andy Fornaris y Ernesto Escalona estuvieron muy motivados desde que los seleccioné. Aprovecho para volverles a agradecer. Primero elegí a Ernesto (Mayito) y luego a Andy (Carlos) en un casting que duró varios días. Fue muy divertido hacer el filme con ellos y el resto de los niños actores.  Jugábamos fútbol, hacíamos chistes y nunca tuvimos ni un sí ni un no. Fueron tan profesionales como los actores adultos y dedicados como el que más. Siempre he dicho que repetiría la experiencia. 

―Es cierto que vivimos en una sociedad que no clasifica de homogénea o heterogénea, sino que se fusiona en una amalgama de sedimentos culturales y sociales. En el filme hay muchos elementos en los que subyacen tópicos  tomando como plataforma los personajes infantiles. ¿Cómo ha concebido la construcción fílmica de estos personajes como reflectores de una sociedad plural y compleja? 

―Creo que esta película es, primariamente, para el público infantil. Después puede haber otras edades que la disfruten o valoren, pero el objetivo central fue conectar con niños y adolescentes. 

Habanastation habla de convivir respetando las diferencias, aun en una sociedad que intentó buscar una igualdad en muchos aspectos.  A nuestra sociedad le falta un largo y difícil camino para respetar más la pluralidad y la complejidad de todos sus ciudadanos. Cuba es un país que tiene muchas personas capacitadas en ciencia, arte o educación. Mi esperanza es que los niños de ahora sean adultos más tolerantes en el mañana, si es que la cultura marginal no arrasa con todo primero.

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―Los protagónicos experimentan una consecuente evolución en el transcurso del filme, más ostensible en uno que en otro. A ello se deben los encontronazos de Mayito con los escollos de un mundo abrupto e ignoto para él. Juntos se enfrentan al miedo, conocen el real valor de la amistad y conciertan una contrastable relación a tornapunta. ¿De qué herramientas fílmicas se valió para insertar y hacer visible a todo tipo de espectador estos elementos de evolución en los personajes?

―Hay una escena en la que Mayito se esconde de modo egoísta en el baño para comerse un pan con jamón, sin compartir con Carlos, que está afuera cocinando.  Un perro ladra de pronto, asustando a Mayito… y el pan cae casi entero en el inodoro.  El espectador se alegra que por “casasola”, Mayito pierda su merienda. Para rematar, cuando sale del baño se sienta a la mesa de Carlos, quien le brinda su comida recién cocinada y comparte con Mayito el único pan que tiene, mientras le dice: “Mitad y mitad”. Y divide el pan en partes iguales. 

―¿Cómo valora el trabajo con niños luego de culminada la tarea fílmica?

―Excelente. Lo repetiría mil veces si fuera necesario.

―¿Cree que ha logrado con estos personajes el fin que se tenía propuesto?

―Eso lo dirá el tiempo. Aprendí mucho creando estos personajes. Primero junto al guionista Felipe Espinet, luego con los propios actores y al final con la reacción del público que aún los recuerda.  Fue un privilegio hacer este filme. Un honor que el público cubano fuera masivamente a las salas de cine para divertirse, emocionarse y verse reflejados De eso se trata el cine que me gusta: hacer reír, llorar… y pensar. 

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Este septiembre, otro apacible retorno del Ada (+ canciones)

Es pasada la media noche. En casa, todos duermen, o casi todos, porque unos pasos ligeros desvelan las horas. En ese instante en que la noche, el rugir de los carros afuera y el propio piso frío del apartamento habanero dejan de existir para hacer lugar al escenario poético.

Entonces ella, la dueña de los pasos a deshoras, retorna al recodo de su infancia en busca de inspiración. Pasea las calles desiertas de un pueblo llamado Jarahueca, bajo cielo de estrellas perennes. Echa su suerte con los duendes descalzos que aún yacen en los callejones y agradece a los ángeles que pasan por el parque y que, al amanecer, se habrán quedado precisamente allí, convertidos en aldeanos.

En busca de personajes y escenografía para sus canciones, se llegará al andén de la estación de trenes del mismo pueblo, pero hace muchos años ya. Cuando nuestra poeta insomne vivía la fabulación de los trenes y sospechaba que sus propios pies saltarían a bordo en un viaje que pudo ser definitivo.  

También pudiera suceder que ella tenga un cuadernito pequeño y detiene sobresaltada su paseíto por la casa en penumbras para fijar estos versos. “Queridos habitantes, /allá va el transgresor, /lleva orden de su sed, /lleva absuelto el delirio, /despertará al instante/las fauces cotidianas, /presume de habitual…”[1]

Pero esta madrugada el recuerdo transforma la nostalgia en figuración alegre, en plácido retorno. Dan ganas de rasgar par de notas si no fuera demasiado silenciosa la casa.

Travesía con
Ada Elba Pérez

• ANA LA CAMPANA 

• EL VENDEDOR DE ASOMBROS 

• TRAVESÍA MÁGICA 

• EL CANGREJO ALEJO 

• ESTELA, GRANITO DE CANELA 

• SEÑOR ARCOIRIS 

• EL DESPERTAR 

• ABUELA CANARIA

• EL TRENCITO Y
LA HORMIGA
 

 

Ada Elva se siente ligera y despreocupada como una mariposa nocturna. Enciende una lámpara tenue y comienza a rasgar en papel apuntes sobre un tren de azúcar y una hormiga golosa. Quizás la niña imaginada prefiera refugiarse en la torre alta de una iglesia donde una campana toca, toca y toca, aunque no la escuchen, la campana toca.

Sin embargo, poco de la intimidad creativa de esta muchacha podría asegurar quien describe esta escena. Porque, confieso, de su protagonista tengo un rastro de nostalgias inventadas; acaso verosímiles por tanto escuchar las anécdotas de los otros, los que sí conocieron a la hija ilustre de Jarahueca.

Digo más; ¿quién sabe si esta es la madrugada en que Ada Elba Pérez se imagina pintando los lindos colores de la felicidad? “Escribo canciones que pueden ser cuentos, fábulas, porque las fronteras en el arte no existen”[2], me responden los recortes de las entrevistas que concedió, las palabras que atesoran sus guardianes (familiares, colegas y amigos) en urna de cristal.

Solo que en mi mundo real es septiembre y, ella, la artista que se dio a la infancia y a su pueblo, cumplió 60 años. La mitad de estos vividos desde la eternidad de su obra creativa, de su gesto sensible y del cariño que le profesan aún sus coterráneos.

Porque un día gris se fue Ada Elva Pérez. Sin tiempo para despedirse de su Jarahueca, pero muy joven para irse definitivamente.

Quizás llevaba la guitarra al hombro y una partitura fresca en la memoria. Tal cual se le recuerda de niña, con alguna guitarra a rastros. O de jovencita, con las canciones de Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa o Soledad Bravo siempre a mano.

Ada Elva moldeó sus fantasías en piedra, acorde y papel. En tres décadas de vida atesoró méritos y regaló talento con caudal inagotable. Desde que en la década del 80 egresó de la Escuela Nacional de Arte se entregó a la poesía en un viaje también definitivo. Muchacha hacedora de sensibilidades que dijo de sí misma: “Soy ante todo un ser deslumbrado, una guajira deslumbrada y esos deslumbramientos trato de comunicarlos con todas las cosas que tengo a mano.”

Par de años de titulada y sus manos ya cincelaban el primer busto en Cuba y en América Latina de Alejo Carpentier. Mientras retocaba su primer hijo lírico, el poemario “Correspondencia”. Alternó infatigables versos con la instrucción en la Escuela de Arte de la Isla de la Juventud.

“Yo cada vez que hago algo me transporto y me meto en ese mundo, pero soy yo misma en ese estado de éxtasis y, luego de crear, voy al acto de trabajar una obra. No todo lo que sale del sentimiento es una maravilla, hay cosas a las que hay que ponerles la razón, el intelecto, la técnica. Hay que buscar.”

Fue como en los años que 90 empezó a alimentar de lauros su carrera como músico. Esta muchacha cuyas tonadas se quedaron inscritas en el pentagrama cubano como Siembra, sembrador (Premio Abril en música, 1990),Tonadas para el camino, Tonada para amanecer, El sitio de los ángeles, La guayabita madura… son algunas de las más conocidas-.

“Yo llegué a la música por impulsos internos, por una necesidad imperiosa de hacer este trabajo. En realidad yo no soy músico, sino (…) un ser humano que ama la música y a veces coge una guitarra, la aporrea.”

tomada de uneac

Desde que empezó a componer, su música y letras se abrieron paso entre talentosos, sobre todo obras para niños como El cangrejo Alejo, Señor Arcoíris, Ana la campana, La luna vanidosa, El trencito y la hormiga, El tonto de papel, El vendedor de asombros, Estela, granito de canela, entre otras.

Dijo al respecto: “Yo me cuido ante todo de no tratarlos como tontos.” Tan acertado punto de vista que intérpretes como Liuba María Hevia y Teresita Fernández la abordaron en sus discos. Más aún, la inmortalizaron para generaciones venideras.

Pero la joven que ahora imagino se desempeña como Instructora de Arte en la Casa de Cultura de Plaza en La Habana, por lo cual ha merecido el Diploma de Honor del Ministerio de Cultura. Escribe y conduce tres programas radiales, hace cerámica y artesanía. Compone canciones mientras escudriña las estrofas de Sor Juana. Piensa que la poesía es “el cañón de la ternura. En sus rincones anidan las estrellas y los actos cotidianos. Pero el poeta debe serlo, en primer lugar, en la vida misma.”[3]

Tiene 30 años recién cumplidos. Antes de adentrarse en esa edad madura se sumerge en las culturas mesoamericanas “Todos los asuntos que me puedan conmover son temas de mi poesía. Escribo sobre todo aquello que me emociona, que entre por las puertas por donde siempre debe entrar la poesía, que son las puertas del corazón, del sentimiento. Defiendo siempre dentro de mi poesía al ser humano y sus valores.”[4]

Viaja y riega su halo poético por el continente. Imparte conferencias en el Ateneo de Caracas y recorre los Andes. Sube el Popocatéptl o se carga los bolsillos con piedras que recoge de la casa natal de Sor Juana Inés, la gran poetiza mexicana. Hasta Francia llega la “guajira deslumbrada”, cruzando mares como quien escribe un poema más.

Y donde quiera que va lleva a cuestas su guitarra. Y dentro de la guitarra algún pedazo de su pueblo natal. Que bien pudiera ser el parque en donde corretean los gatos como niñas sueltas. O bien el pedazo de patio en que la abuela Saturnina cultiva romerillos y alimenta gallinas criollas a la sombra de los atejes. Casi todo, la noche, y lo demás, /está en el patio.

Entre todo eso y lo demás corretea Ada Elva. En ese ir y venir de campo y hogar, la abuela Saturnina la llena aún con sus embrujos, los atejes revientan de rojo, y los romerillos mecen los cabellos de la niña. Al menos así lo prefieren sus amigos y familiares; cuando las noches se vuelven largas, muy largas; allá en el norte espirituano.

Ante quienes extrañan a su Ada valiente y necesaria, esta reportera tan solo puede admitir que encontró en aquella muchacha un alma libre y a la vez con hondas raíces. Ideal de vida y de mujer he ido voy armando con los años. Acertijo del buen hacer que descifro entre las anécdotas de sus cercanos, los versos que escribió o las canciones de mi propia infancia. 

Y alguna noche de septiembre en que también me cuesta conciliar el sueño, prefiero imaginarla así, dando paseítos cortos por su apartamento habanero, que la trasborden al escenario de los sueños resoñados; mientras los carros rugen lejos, muy lejos, en la ciudad.

“El tiempo es lo más preciado que posee el hombre, es un regalo frágil, fugaz, inapelable, que solo una vez nos ponen en las manos. Dedicar tiempo es ofrendar lo más valioso, compartir una porción de algo que se acaba. Algún día será un grave delito dejarlo huir”.

Notas:

[1] Fragmento del poema de Ada Elba Pérez “Para que nadie diga que no defendí lo que soñé”.

[2] Declaraciones de Ada Elba Pérez citadas en Identidad. Boletìn de la V Bienal Identidad de homenaje a Ada Elba Pérez. No. 1, Agosto 2005.

[3] Declaraciones de Ada Elba Pérez citadas en Identidad. Boletìn de la V Bienal Identidad de homenaje a Ada Elba Pérez. No. 1, Agosto 2005.

[4] Idem.


Club de los argonautas: Made in Pina

El club de los argonautas es una descarga casi informal, como lo describe su anfitrión y creador, Félix Antonio Castillo Flores, diseñado para leer, reír, cantar y bailar, con los amigos, en su propio patio. El Club surgió en 2019 como una necesidad a suplir, ante la falta de cultura de orígenes alternativos, en los alrededores. Los argonautas coinciden una vez por mes, colindando con la pared de fondo, de una ruina de logia, seguida por el portal lateral de la casa de los Castillo. La familia anfitriona porta un gusto por lo anglosajón, hispano, afro o asiático, cualquiera sea la etnia, pero siempre cultura; y el acercamiento literario, tanto cubano como extranjero. En la casa confluyen idiomas: español, inglés, francés, alemán y ruso. ¡Un hervidero multicultural! Sarah, la mayor de las hijas cursa estudios de Historia del Arte en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba.

Álvaro Pérez Díaz, egresado de la desaparecida Academia de Artes Plásticas Raúl Martínez, de Morón, con la idea de simplemente sentirse realizado, la cual compartía con Félix A. y Sarah Castillo, sentados en la saciedad del aburrimiento, en el parque Sergio Antuña, del municipio de Ciro Redondo (Pina), deciden tras el comentario de Sarah: “¡Álvaro! ¿¡ah que nosotros no hacemos una exposición en Pina?!”, crear en 2019 un proyecto sociocultural conjunto, con la intención de mostrar a un público reducido, mayormente compuesto por amigos, la obra cultural que cebaba en el pequeño Pina. Surge, de propia creación, una forma de reaccionar contra la falta de motivación de los artistas y la poca ayuda institucional.  

Sin título 1. Lázaro R. Torres

Sin título 2. Lázaro R. Torres

Made in Pina es como llamaron los integrantes de El club de los argonautas a este tesoro cultural que comienza a crecer en valor tras su segunda edición, con el apoyo institucional de la Biblioteca Sergio Antuña, que presta su espacio para ello, y un reciente interés por la Casa de la Cultura municipal Sergio Antuña. En realidad, este grupo disperso de creadores formalizan el surgimiento de la peña literaria El club de los argonautas, como hervidero artístico que erupciona hacia un público general, una vez por año, luego de la primera edición del evento.

El club… nombre que intenta conceptualizar la obra de los navegantes de Argos, esta vez en busca de un vellocino artístico, se agrupa por insistencia de Rafael Díaz González (el Duende) y se nombra por idea de Ana Camila Castillo, la más joven hija de la familia. Visitan el espacio de los argonautas, amigos de los amigos, cualquiera que sea quien necesite expresar su creación y, cercano a un segundo Made in Pina, miembros de los talleres literarios municipales como el Olga Alonso. El Duende, ausente, se hizo de la noche de la segunda edición entre poemas, portó sus palabras a viva voz el propio Félix. Los talleristas del Olga Alonso también llevaron su obra allí e intercalaron lecturas con la lírica voz de Mailianys Valdés, de estudios vocales, en su paso por la Escuela de Instructores de Artes.

Sin título. Carlos Mario Ulacia Duquesne

En la primera edición, era objetivo desempolvar lo que hasta 2019 había sido creación invisibilizada en el pueblo. Entonces empujaron más y bajo el subtítulo “Se busca”, decidieron rehacer el evento en 2020. Esta segunda edición apuntó a indagar en los rincones sobre “lo cubierto de polvo y bagazillo de nuestro Macondo” (palabras del catálogo), o sea, sobre aquello que quizás había quedado desvirtuado, y a lo nacido   desde el año pasado.

Ambas ediciones del Made in Pina se han regido por un género musical: por el jazz la primera, y por el rap la segunda. El concepto al que alude “Se busca” es defendido más de una vez: sacar a la luz un género que no tiene sitio en el municipio a pesar de contar con un público, pues os interesados en escuchar este tipo de música lo hacen de manera aislada.

Félix Antonio Castillo abrió las puertas a un público que apreciaría lo folclórico en la danza Isla Bella, interpretada por Lía Rodríguez Michel, estudiante de la escuela vocacional de arte Ñola Sahig Sainz, con vestuario pigmentado según Oshún. La lectura del catálogo dio paso a una pequeña exposición de la obra de artistas plásticos locales, en la que se destacó el erotismo y el preciosismo de la figura femenina abrazada por cálidos colores, en la obra Sin Título (S/T) de Carlos Mario Ulacia Duquesne y la duología, también S/T de Lázaro Richard Torres González. Entre las siete obras, restaron Uróboros de Álvaro Pérez Díaz, otras dos piezas sin título de Guillermo Llada Sotolongo y Edduar Marcos Rosabal Guerrero y la artesanía de Orelvis Carrillo Rodríguez, Buena Música.

Como en todo pequeño pueblo, impresiona lo novedoso, el performance Se busca, por Anna Camila Castillo Babastro, en el pequeño espacio museográfico que aportaba la biblioteca Sergio Antuña. Se robaba el primer destello en las miradas aglomeradas a su vera. Una vigía de griega vestimenta, que intenta desde su ceguera ver más allá de la punta de sus narices. La figura colosal vio el mundo y entonces quiso arrancarse los ojos que empobrecían su curiosidad en llanto.

Se busca. Ana camila

Alejandro Llanes, es conocido entre los buscadores de la bohemia en el pequeño poblado, se destaca como realizador de estudios independiente, en colaboración con amigos del pueblo, compuso el proyecto documental de cuatro años de trabajo La realidad de un sueño, obra que robó la atención de los espectadores en un primer Made in Pina. Entre 2014 y 2018, se generó un producto para el pueblo, nacido del pueblo, ajustado a la realidad y sociedad pinense. En el audiovisual representativo de la música rap con su tendencia protesta, encontré a Llanes. Y la canción Soldado, de Yoanli Piñero Valor (el Yoa), fue un producto expuesto en el evento.  

Alrededor de 15 años atrás, surge la intriga por la creación y cultivo del rap del Yoa: “Tenía como 20 años, escuchaba la música que llegaba de Puerto Rico, los reguetoneros de la época me gustaban pero lo que más escuchaba de sus discos eran los temas de ganstarap, un subgénero que trata de una manera cruda la realidad social de cada país”, De forma casera, por colaboración de algunos amigos que les interesa su obra y le ofrecen pistas fluye su obra, que se agrupa en YouTube para un público general y hoy día en el El club de los argonautas: Made in Pina.

El público fue más que diverso, más de lo que sus realizadores esperaron ver sentados en el patio frontal de la biblioteca con todos los puestos ocupados, incluidos los no planificados sofás, sacados de la recepción a fin de ganar espacio para la bienvenida. En su mayoría jóvenes, pero también presentes niños y adultos mayores, disfrutaron de una velada que se ambientó con rap, en su aspecto sonoro.