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Convocan a primera edición del premio nacional de narrativa para niños Reina del Mar Editores 2020

El sello literario de Cienfuegos “Reina del Mar Editores”, perteneciente a la Asociación Hermanos Saiz, convoca a la primera edición del premio nacional de narrativa para niños. En el concurso podrán participar escritores menores de 36 años, residentes en Cuba, miembros de la UNEAC o la AHS.

En esta oportunidad el volumen o proyecto de libro tendrá características diferentes y será entregado de una manera habitual por estos días, pues el formato digital cumplirá con las bases de la convocatoria.

Se puede concursar con un texto de Narrativa para niños, ya sea en los géneros noveleta o cuento y el mismo puede tener una extensión de hasta 95 cuartillas, incluyendo ilustraciones.

Es esta la primera ocasión que Reina del Mar editores dedica su principal certamen a la literatura infantil, como reconocimiento también a la fuerza de esta categoría en el territorio sureño.

La convocatoria cierra en el mes de octubre, fecha en la que la comisión de admisión sesionará para dar a conocer los 5 mejores volúmenes presentados.

El sello editorial de los jóvenes escritores cienfuegueros, celebra con este premio el aniversario 23 de su fundación. Más de una década impulsando la literatura, siempre desde textos audaces e innovadores.

*Tomado de Perlavisión


Cuentos para Federico: Un mundo más cercano a la perfección (+Videos y audio)

La pandemia de la covid-19 impuso muchas limitaciones a todos, pero como humanos al fin saltamos esas barreras y con sumo cuidado nos hemos convertido en verdaderos guerreros. Pero siempre en cualquier legión hay grandes guerreros, como nuestros artistas que transformaron la limitación de movimiento en pura creación.

De eso bien sabe Maikel Chávez, un joven que desborda talento y creatividad, y que se la ingenió para entregarnos, junto a su equipo de trabajo, el programa radial Cuentos para Federico, los diez minutos más esperados de las tardes de lunes a viernes. Un encuentro con la magia, la fantasía y los cuentos de la mano de ese gran anfitrión que es Federico Maldemar. Pero dejemos que el propio Maikel Chávez nos cuente: 

¿Cómo surge la idea de hacer Cuentos para Federico?

Desde el mes de marzo de 2020 los estudios de grabación de la radio cerraron a causa de la situación epidemiológica del país provocada por el coronavirus. Esto lleva a que muchos espacios de la programación habitual sufrieran grandes cambios y no se podía elaborar la programación de verano. Los niños fueron el público que más sufrió esta situación. Desaparecieron de todo el país los programas destinados a este público.

Durante el mes de mayo tuve a mi cargo la dirección del programa La Discoteca Popular de Radio Progreso, y allí comencé a establecer una narración de cuentos clásicos cada tarde a las 4:00 P.M. Ernesto Tamayo, quien se encarga de la realización del programa, me sugiere que en vez de narrar los cuentos solamente, pues que incorpore al personaje de Federico Maldemar que es simpático y conecta de inmediato con los espectadores. Así es que comenzamos a realizar el programa piloto para que fuera presentado al consejo de asesores de Radio Progreso.

Cuentos para Federico Lunes a viernes 4pmRadio Progreso Voces y dirección Maikel Chávez Guión y realización Ernesto TamayoDiseño de Federico Alexander Rodríguez Música original de Federico Eduardo Oburke

Publicada por Cuentos para Federico. en Viernes, 18 de septiembre de 2020

Fue “El cangrejo volador”, de Onelio Jorge Cardoso, el cuento inicial; este cuento me ha traído gratas sorpresas en mi vida, pues “Con ropa de domingo”, texto con el que comencé mi carrera de dramaturgo en el año 2000, está también inspirado en esta narración. Inmediatamente nos llamaron de la emisora para confirmarnos que el programa contaba con la aprobación de todos. Así es como surgen los Cuentos para Federico, que durante todo el verano estuvieron transmitiéndose dentro de la Discoteca, con una duración de 10 minutos y una frecuencia semanal de lunes a viernes.

Federico Maldemar es un personaje que te ha acompañado en la literatura, el teatro y ahora la radio. Imagino que es entrañable para ti… 

Federico tiene vida propia. Cuando comencé a escribir sobre él fue en la obra “Un mar para Tatillo”, que resultó ganadora del Premio Dora Alonso en 2008. Es como una suerte de niño travieso, lleno de ilusiones, que se cree que el mundo es el mejor sitio del universo. Federico es alegre y transmite toda esa alegría cada vez que aparece. No sé si llegó primero como personaje para Maikel Chávez el actor, o para Maikel Chávez el escritor, el caso es que ambas cosas me son en extremo muy gratas.

Cuando estoy escribiéndole historias pues fluyen y surgen inmensidad de argumentos, cuando estoy representándolo hay momentos que siento que está vivo y dialoga conmigo. Con Federico he ganado diversos premios, y he visto cómo se divierten los niños con él. En uno de los montajes del teatro me enteré después que algunas de las actrices hacían colas para llevárselo a su casa, y sí, se llevaban al títere a dormir con ellas los fines de semana. Es un personaje que posee una ternura infinita, a veces dice los textos más tiernos del mundo y te quedas suspirando con él.

A Federico Maldemar le tengo un amor profundo, y sé que cada vez que abre sus ojitos, cada vez que mueve su colita y canta sus sueños, el mundo se hace más cercano a la perfección.  

Tomada del perfil de facebook de Cuentos para Federico

Cuéntanos del proceso creativo… elección de los cuentos, la preparación de los personajes, la grabación, la musicalización, toda esa aura que se necesita para lograr una obra artística genuina.

Cuesta muchísimo trabajo realizar cada programa. En primer lugar porque lo hacemos desde la casa, y no contamos con todas las condiciones técnicas para el mismo. Se graba todo desde un celular, tengo que esperar la hora del día en que el folclor cubano no esté en puro apogeo, tarea titánica, teniendo en cuenta que los vecinos se pasan las 24 horas del día gritando, ese es su estado natural, y a veces cuando parece que se va a hacer el milagro y va a haber un poco de silencio, pues hacen entrada los pregoneros.

Ernesto Tamayo y yo hacemos un buen equipo de trabajo, ambos buscamos los cuentos, escogemos el perfil de los personajes. Luego, entro en acción a jugar a hacer voces; esto lo disfruto a mares, siempre me ha gustado jugar con mi voz y darle vida a disímiles personajes. En los cuentos todos los personajes los interpreto yo.

Esta etapa me ha llevado a un mayor aprendizaje sobre mi aparato fonador. He trabajado sobre los resonadores vocales en busca de los distintos personajes que aparecen en los cuentos. Ernesto se encarga luego de la edición, lo hace desde la laptop y con unos audífonos pequeños, o sea que no hay mucha tecnología a nuestro favor. Insisto en esto, pues en lo que dentro de un estudio todos los sentidos están puestos en función del trabajo, aquí tenemos que lidiar con los obstáculos y hacer un ejercicio de reconstrucción de la memoria para que los agentes externos no nos saquen de la concentración que requieren los cuentos para Federico.

Ha sido una experiencia maravillosa que nos ha puesto a prueba. Y sí, se siente un goce enorme cuando los escuchas al aire, cuando descubres que el pequeño ratoncito Federico Maldemar salvó el verano para los niños que escuchan la radio.

Tomada del perfil de facebook de Cuentos para Federico

Cuentos para Federico tiene una página en Facebook, donde pueden verse mensajes de actores, titiriteros, payasos y otras personas. ¿Nos cuentas de esta experiencia?

El trabajo en las redes es parte de las estrategias creativas. Hay una famosa frase que dice que si Mahoma no va a la montaña, pues la montaña va a Mahoma. Con esta página en Facebook buscamos los diversos públicos. Sumamos experiencias a las redes sociales e incitamos a buscar la emisora, la cual también puede ser escuchada en audio real en Internet. Para mantener viva la página pasamos horas de intenso trabajo. Tuvimos que convocar a grandes amigos, a artistas, a líderes de opinión para crear la expectativa alrededor del producto que se promociona. Gracias a esto tenemos seguidores en varias partes del mundo, como en Perú, Estados Unidos, Argentina y España, niños que nos han escrito a la página pidiéndonos los cuentos que desean escuchar.

Desde Argentina nos escribió Ramiro sugiriendo dos cuentos, “El sapo enamorado” y “El fantasma que no asustaba”. Una vez terminado los cuentos se le envió y nos daba sugerencias de lo que le gustaría que hiciera Federico. Lo mismo nos ha pasado con Luana y su hermanito desde Perú. Esa retroalimentación es fabulosa y es una experiencia a tener en cuenta para sumar nuevos públicos en la radio. Desde la página también tenemos un concurso donde los niños nos envían dibujos, que aportan al universo imaginario de Federico.

Tomada del perfil de facebook de Cuentos para Federico

Todo trabajo creativo lleva implícito lágrimas y sonrisas, descúbrenos las emociones que te ha traído Cuentos para Federico.

Me ha traído emociones variadas. Quisiera decirte que todo ha sido maravilloso, que no han existido trabas, pero eso sería mentir. Desgraciadamente contamos aún con personas que se dedican a ser trabas en lugar de despejar caminos a favor de la creación.

Si bien es cierto que Federico cuenta con muchísimos seguidores que han apostado por su realización, también tiene detractores, que por una mera cuestión de ego, prefieren desde su limitada trinchera hacerle guerra para que no salgan. Este tipo de personas son por lo general seres frustrados que solo piensan en ellos, no se han detenido a pensar en que este es un granito de arena para entretener a nuestros niños, los cuales no entienden ni tienen por qué entender los meses extensos de encierro en la casa.

Ha sido doloroso ver cómo dos o tres personas pueden hacerle guerra a un espacio, sin contar con los muchísimos seguidores que esperan cada tarde los Cuentos para Federico. No obstante, una golondrina no hace verano, y es por ello que el programa ha ganado en audiencia, no solo los niños son seguidores, sino que jóvenes y ancianos también los prefieren. Esa satisfacción es la que permite que sigamos insistiendo porque, en definitiva, el público es el que merece todos los esfuerzos para que disfruten de su programa.

Algunos se atreven a afirmar que la radio es un medio que ha perdido público, pero Cuentos para Federico es un ejemplo de cuán viva está. ¿Qué piensas?

Creo que la experiencia de buscar vías alternativas para la promoción es sumamente importante. No podemos vivir de espaldas a los avances tecnológicos. Hay un monstruo llamado Internet y redes sociales que dificulta en gran medida el hecho de que se prefiera la radio. Ya ahora de solo abrir una página puedes tener acceso a los materiales audiovisuales. La cuestión no radica en hacerle competencia, sino en sumar herramientas. Muchas personas han llegado a seguir los Cuentos en la radio gracias a la página en Facebook y viceversa.

Creo que esta experiencia nos ha servido para crear una campaña publicitaria y se enriquece ya que el programa radial no muere en su emisión, sino que crece desde la interacción con los públicos.  

Cuentos para Federico Nos escuchan desde Perú Voces y dirección Maikel Chávez Guión y realización Ernesto Tamayo Diseño de Federico Alexander Rodríguez Edición de video Ángel Ernesto García Música original de Federico Eduardo Oburke

Publicada por Cuentos para Federico. en Viernes, 25 de septiembre de 2020

Hay algo que me llama también la atención, y es la construcción de los programas radiales que a veces hacen caso omiso a la realidad que nos circunda. Parecen anquilosados, acartonados, y por lo tanto, pierden el agrado de los seguidores. El programa radial de la Cuba de aquí y ahora debe comprender a varios públicos, debes pensarlo para el niño, el joven, el adulto y el de la tercera edad, además debes apelar a todos los medios afines para que crezca su divulgación, de lo contrario sería un producto que correría el riesgo de morir. 

A este proyecto lo acompaña también una muy buena imagen visual. ¿Quién se encarga de esta parte? ¿Cuántos beneficios ha traído al programa?

Esta es otra de las estrategias creativas, la visualidad. Alexander Rodríguez, director de animados del ICAIC es el diseñador. Se sumó a la gran aventura de Federico y nos ha realizado el diseño del personaje. Esto es algo en extremo atractivo que provoca que los niños sientan al personaje más cercano ya que lo pueden visualizar. Es por eso que te digo que ya Federico tiene vida propia. También se sumó Eduardo OʼBurke en la realización de la música original, tenemos el tema que identifica a Federico y otras canciones especialmente compuestas para él que van desde la guaracha, el chachachá hasta las sonoridades urbanas de moda.  

¿Qué te traes entre manos para el futuro más próximo?

Pues estamos viendo como darle nuevos caminos a Federico. También espero con ansias la salida de mi nuevo libro, la antología de teatro Ocho historias para un domingo, que cuenta con la selección y prólogo de Rubén Darío Salazar, Premio Nacional de Teatro 2020.

Continuar con La isla en la maleta y la realización de un audiovisual. Sigo escribiendo, actuando para los dibujos animados donde estoy inmerso en nuevas producciones. En fin, seguir soñando la vida desde la escena, desde la radio, desde los animados, y manteniendo siempre la alegría infantil, pues así llegan siempre las buenas oportunidades.  


Ian Padrón: «De eso se trata el cine que me gusta: hacer reír, llorar y pensar»

Por estos días en el que el mundo se encuentra amenazado por una pandemia, el cine, más que una opción, es un aliado. Durante el pasado mes de julio, la Muestra Internacional de Cine y Educación (MICE) ―que se celebra en Valencia― inauguró la reapertura del teatro romano de Sagunto tras el confinamiento por la crisis sanitaria actual. La MICE dio inicio ante el público valenciano con la proyección de un filme cubano que, en su estreno en la Isla, atiborró las salas de cine y ha quedado en nuestra memoria cinematográfica.

póster de habanastation

Se trata de Habanastation, la ópera prima de Ian Padrón ―estrenada en el año 2011― cuando la producción cinematográfica en Cuba respecto al trabajo con infantes como protagónicos no había sido muy explotada aún. Se posicionaba entonces la cinta como el cuarto largometraje de ficción que emplea personajes de este tipo como portavoces de un arquetipo gnoseológico de representación social y que va en consonancia con los objetivos de la MICE en el fortalecimiento de los procesos educomunicativos.

Desde el lanzamiento del filme han pasado ya nueve años, pero la tesis argumental de la obra está vigente, sin precisar de tiempo ni límites geográficos exclusivos, con esa alerta de raciocinio lógico que hay en la empatía emocional con sus personajes. El filme ha contribuido, además, a cristalizar la historia cinematográfica con tópicos temáticos no tratados antes con profundidad en Cuba y que su director pone a relieve con ese lenguaje universal que jamás pasa de moda.

La cinta se debate entre la polémica y sempiterna situación de las clases sociales como tesis principal. Es incuestionable la consecuente segmentación social a raíz de tal fenómeno. No obstante, Habanastation reivindica las incongruencias de ambos mundos mediante un elemento unificador e imponente: los valores humanos. El título responde a una auténtica manera de identificación y combinación del mundo de la tecnología con la realidad del país, retratando, además, un panorama extensivo.

Las vivencias de dos niños que estudian juntos en la misma aula pero que nunca se habían relacionado dadas las marcadas diferencias entre ambos, es el hilo del argumento. Durante el desfile del 1ro. de Mayo se desencadenan una serie de eventualidades que propician la amistad entre los pequeños. Mayito y Carlos son los nombres de los protagónicos, aparentemente opuestos en cuanto a conducta y estilo de vida.

fotograma de habanastation

Mayito despunta en clases por ser un alumno integral, disciplinado. Un ambiente de “familia culta” le rodea, aparejado a una estabilidad económica que le da la posibilidad de disfrutar de bienes materiales a los que no muchos tienen acceso. Pero su vida está llena de restricciones equívocas para un niño de su edad.

Carlitos, en cambio, tiene una familia disfuncional: su madre falleció cuando él era pequeño y su padre está encarcelado. Vive con su abuela en un barrio marginal llamado La Tinta donde se vive de a lleno en un ambiente saturado de violencia, pobreza y degradación ambiental. Las carencias económicas lo han llevado a hacer cosas que tampoco cualquier niño haría para ayudar a su abuela a sostener el hogar. Pudiera parecer esta historia en una primera instancia, una reminiscencia de la novela escrita por Mark Twain El príncipe y el mendigo, en la que la diferencia de estratos sociales es también el hilo desencadenante de los puntos de giro en la narración.

fotograma de habanastation

La idea original del guion es del propio Ian Padrón, quien ha reconocido que en este largometraje se encuentran algunos elementos autobiográficos, sobre todo de sus experiencias escolares. Especialmente se inspiró en un amigo que vivía en La Timba ―barrio habanero periférico―, en otros muchachos del grupo que residían en otra zona del municipio de Plaza, y en su anhelo infantil de tener un Playstation.

tomada del facebook de ian padrón

Los disonantes entornos de vida que experimenta cada uno los lleva a complementar su amistad, aunque pudiera parecer contradictorio. Mayito vive en una burbuja e ignora una realidad oculta pero latente. Carlitos, que crece en un escenario de problemáticas reales, no conoce el jazz, pero sí sabe del mundo de los orishas y las creencias populares que conforman la solidez de su ritmo de vida, tan complejo y profuso. Así que es de esperar que Mayito se sienta asediado y a la vez fascinado por lo desconocido cuando descubre accidentalmente este barrio antes inimaginable para él. Al inicio puede parecernos un poco egoísta, pero va tomando su rumbo con las experiencias que obtiene de su vida real al mismo tiempo que va evolucionando la diégesis fílmica.

 

Es meritorio el trabajo con la fotografía a cargo de Alejandro Pérez, y en el sonido de Diego Javier Figueroa. Plausible es el reconocido elenco actoral, y también loable resulta el despliegue histriónico de los infantes Andy Fornaris y Ernesto Escalón, que supieron darle a la cinta un exacto nivel de verosimilitud, sin caer en artificios ni exaltes de interpretación.

Habanastation articula una realidad social desde su propia base de indeleble existencia. Se representan los hábitos de una Cuba impensada desde la heterogeneidad de estratos que la conforman. Precisamente sobre estos elementos de conceptualización, representación y construcción de personajes, su director, Ian Padrón, nos comenta.

tomada del facebook de ian padrón

―Habanastation es el primer largometraje de ficción dentro de su carrera fílmica, ha sido galardonado en varios festivales internacionales de cine e incluso electo para representar a la Isla en la competencia por una candidatura al Oscar en el año 2012 a mejor película extranjera. ¿Qué ha significado para usted este logro? ¿Cómo concibió la idea del guion y qué lo motivó a incluir en su proyecto fílmico a dos personajes infantiles?

―Habanastation es mi debut en el largometraje de ficción y quizá sea el trabajo más popular en mis 20 años como realizador. Es un filme basado en mi vida personal, aunque no es exactamente autobiográfico. Tuve un amigo en la escuela primaria que inspiró al personaje que hoy es Carlos, del barrio de La Tinta. La idea surgió en un taller de guion que impartió Senel Paz en 2000.

 ―La película Viva Cuba de Juan Carlos Cremata es la promotora por excelencia del debut de los infantes como protagónicos en la cinematografía cubana. A partir de aquí se fomenta el trabajo con los pequeños y se hace ostensible en los filmes La edad de la peseta y Martí: el ojo del canario. Habanastation vendría siendo la cuarta película que sigue esta vertiente de darles mayor voz a los niños en papeles principales, en este caso con los personajes de Carlos y Mayito. De hecho, en algunas entrevistas declara que la cinta hace reflexionar sobre la necesidad de trabajar con niños y para niños. ¿Cómo cree que se inserta esta cinta dentro de esta reciente tendencia del cine cubano?

―Como te decía, Habanastation que entonces se llamada Pleisteichon―, es un argumento que surgió desde el año 2000 pero se “engavetó”. Cuando Cremata hizo Viva Cuba demostró que ese cine que en Cuba nunca había sido valorado, era un cine necesario y valioso para el público nacional. Viva Cuba es una bella película y fue muy popular, como las nuestras lo fueron años después. Este filme de Juan Carlos Cremata demostró, además, la madurez de la compañía teatral para niños La Colmenita, dirigida por su hermano Tim Cremata. 

Ya había un lugar en Cuba donde uno podía ir a buscar a niños capaces de actuar o vencer el miedo a las cámaras y que tenían la vocación y la disciplina para hacer un trabajo que puede llevarles un mes sin jugar o sin ir a fiestas.

tomada del facebook de ian padrón

―Uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta un realizador es, sin dudas, el trabajo con niños. Resulta sumamente complejo; sin embargo, ha sabido manejarlo muy bien, y es destacable además las cualidades histriónicas de Andy Fornaris y Ernesto Escalona. ¿Qué retos asumió y qué experiencias trajo consigo el trabajo con infantes durante el rodaje?

―Andy Fornaris y Ernesto Escalona estuvieron muy motivados desde que los seleccioné. Aprovecho para volverles a agradecer. Primero elegí a Ernesto (Mayito) y luego a Andy (Carlos) en un casting que duró varios días. Fue muy divertido hacer el filme con ellos y el resto de los niños actores.  Jugábamos fútbol, hacíamos chistes y nunca tuvimos ni un sí ni un no. Fueron tan profesionales como los actores adultos y dedicados como el que más. Siempre he dicho que repetiría la experiencia. 

―Es cierto que vivimos en una sociedad que no clasifica de homogénea o heterogénea, sino que se fusiona en una amalgama de sedimentos culturales y sociales. En el filme hay muchos elementos en los que subyacen tópicos  tomando como plataforma los personajes infantiles. ¿Cómo ha concebido la construcción fílmica de estos personajes como reflectores de una sociedad plural y compleja? 

―Creo que esta película es, primariamente, para el público infantil. Después puede haber otras edades que la disfruten o valoren, pero el objetivo central fue conectar con niños y adolescentes. 

Habanastation habla de convivir respetando las diferencias, aun en una sociedad que intentó buscar una igualdad en muchos aspectos.  A nuestra sociedad le falta un largo y difícil camino para respetar más la pluralidad y la complejidad de todos sus ciudadanos. Cuba es un país que tiene muchas personas capacitadas en ciencia, arte o educación. Mi esperanza es que los niños de ahora sean adultos más tolerantes en el mañana, si es que la cultura marginal no arrasa con todo primero.

tomada del facebook de ian padrón

―Los protagónicos experimentan una consecuente evolución en el transcurso del filme, más ostensible en uno que en otro. A ello se deben los encontronazos de Mayito con los escollos de un mundo abrupto e ignoto para él. Juntos se enfrentan al miedo, conocen el real valor de la amistad y conciertan una contrastable relación a tornapunta. ¿De qué herramientas fílmicas se valió para insertar y hacer visible a todo tipo de espectador estos elementos de evolución en los personajes?

―Hay una escena en la que Mayito se esconde de modo egoísta en el baño para comerse un pan con jamón, sin compartir con Carlos, que está afuera cocinando.  Un perro ladra de pronto, asustando a Mayito… y el pan cae casi entero en el inodoro.  El espectador se alegra que por “casasola”, Mayito pierda su merienda. Para rematar, cuando sale del baño se sienta a la mesa de Carlos, quien le brinda su comida recién cocinada y comparte con Mayito el único pan que tiene, mientras le dice: “Mitad y mitad”. Y divide el pan en partes iguales. 

―¿Cómo valora el trabajo con niños luego de culminada la tarea fílmica?

―Excelente. Lo repetiría mil veces si fuera necesario.

―¿Cree que ha logrado con estos personajes el fin que se tenía propuesto?

―Eso lo dirá el tiempo. Aprendí mucho creando estos personajes. Primero junto al guionista Felipe Espinet, luego con los propios actores y al final con la reacción del público que aún los recuerda.  Fue un privilegio hacer este filme. Un honor que el público cubano fuera masivamente a las salas de cine para divertirse, emocionarse y verse reflejados De eso se trata el cine que me gusta: hacer reír, llorar… y pensar. 

tomada del facebook de ian padrón

Este septiembre, otro apacible retorno del Ada (+ canciones)

Es pasada la media noche. En casa, todos duermen, o casi todos, porque unos pasos ligeros desvelan las horas. En ese instante en que la noche, el rugir de los carros afuera y el propio piso frío del apartamento habanero dejan de existir para hacer lugar al escenario poético.

Entonces ella, la dueña de los pasos a deshoras, retorna al recodo de su infancia en busca de inspiración. Pasea las calles desiertas de un pueblo llamado Jarahueca, bajo cielo de estrellas perennes. Echa su suerte con los duendes descalzos que aún yacen en los callejones y agradece a los ángeles que pasan por el parque y que, al amanecer, se habrán quedado precisamente allí, convertidos en aldeanos.

En busca de personajes y escenografía para sus canciones, se llegará al andén de la estación de trenes del mismo pueblo, pero hace muchos años ya. Cuando nuestra poeta insomne vivía la fabulación de los trenes y sospechaba que sus propios pies saltarían a bordo en un viaje que pudo ser definitivo.  

También pudiera suceder que ella tenga un cuadernito pequeño y detiene sobresaltada su paseíto por la casa en penumbras para fijar estos versos. “Queridos habitantes, /allá va el transgresor, /lleva orden de su sed, /lleva absuelto el delirio, /despertará al instante/las fauces cotidianas, /presume de habitual…”[1]

Pero esta madrugada el recuerdo transforma la nostalgia en figuración alegre, en plácido retorno. Dan ganas de rasgar par de notas si no fuera demasiado silenciosa la casa.

Travesía con
Ada Elba Pérez

• ANA LA CAMPANA 

• EL VENDEDOR DE ASOMBROS 

• TRAVESÍA MÁGICA 

• EL CANGREJO ALEJO 

• ESTELA, GRANITO DE CANELA 

• SEÑOR ARCOIRIS 

• EL DESPERTAR 

• ABUELA CANARIA

• EL TRENCITO Y
LA HORMIGA
 

 

Ada Elva se siente ligera y despreocupada como una mariposa nocturna. Enciende una lámpara tenue y comienza a rasgar en papel apuntes sobre un tren de azúcar y una hormiga golosa. Quizás la niña imaginada prefiera refugiarse en la torre alta de una iglesia donde una campana toca, toca y toca, aunque no la escuchen, la campana toca.

Sin embargo, poco de la intimidad creativa de esta muchacha podría asegurar quien describe esta escena. Porque, confieso, de su protagonista tengo un rastro de nostalgias inventadas; acaso verosímiles por tanto escuchar las anécdotas de los otros, los que sí conocieron a la hija ilustre de Jarahueca.

Digo más; ¿quién sabe si esta es la madrugada en que Ada Elba Pérez se imagina pintando los lindos colores de la felicidad? “Escribo canciones que pueden ser cuentos, fábulas, porque las fronteras en el arte no existen”[2], me responden los recortes de las entrevistas que concedió, las palabras que atesoran sus guardianes (familiares, colegas y amigos) en urna de cristal.

Solo que en mi mundo real es septiembre y, ella, la artista que se dio a la infancia y a su pueblo, cumplió 60 años. La mitad de estos vividos desde la eternidad de su obra creativa, de su gesto sensible y del cariño que le profesan aún sus coterráneos.

Porque un día gris se fue Ada Elva Pérez. Sin tiempo para despedirse de su Jarahueca, pero muy joven para irse definitivamente.

Quizás llevaba la guitarra al hombro y una partitura fresca en la memoria. Tal cual se le recuerda de niña, con alguna guitarra a rastros. O de jovencita, con las canciones de Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa o Soledad Bravo siempre a mano.

Ada Elva moldeó sus fantasías en piedra, acorde y papel. En tres décadas de vida atesoró méritos y regaló talento con caudal inagotable. Desde que en la década del 80 egresó de la Escuela Nacional de Arte se entregó a la poesía en un viaje también definitivo. Muchacha hacedora de sensibilidades que dijo de sí misma: “Soy ante todo un ser deslumbrado, una guajira deslumbrada y esos deslumbramientos trato de comunicarlos con todas las cosas que tengo a mano.”

Par de años de titulada y sus manos ya cincelaban el primer busto en Cuba y en América Latina de Alejo Carpentier. Mientras retocaba su primer hijo lírico, el poemario “Correspondencia”. Alternó infatigables versos con la instrucción en la Escuela de Arte de la Isla de la Juventud.

“Yo cada vez que hago algo me transporto y me meto en ese mundo, pero soy yo misma en ese estado de éxtasis y, luego de crear, voy al acto de trabajar una obra. No todo lo que sale del sentimiento es una maravilla, hay cosas a las que hay que ponerles la razón, el intelecto, la técnica. Hay que buscar.”

Fue como en los años que 90 empezó a alimentar de lauros su carrera como músico. Esta muchacha cuyas tonadas se quedaron inscritas en el pentagrama cubano como Siembra, sembrador (Premio Abril en música, 1990),Tonadas para el camino, Tonada para amanecer, El sitio de los ángeles, La guayabita madura… son algunas de las más conocidas-.

“Yo llegué a la música por impulsos internos, por una necesidad imperiosa de hacer este trabajo. En realidad yo no soy músico, sino (…) un ser humano que ama la música y a veces coge una guitarra, la aporrea.”

tomada de uneac

Desde que empezó a componer, su música y letras se abrieron paso entre talentosos, sobre todo obras para niños como El cangrejo Alejo, Señor Arcoíris, Ana la campana, La luna vanidosa, El trencito y la hormiga, El tonto de papel, El vendedor de asombros, Estela, granito de canela, entre otras.

Dijo al respecto: “Yo me cuido ante todo de no tratarlos como tontos.” Tan acertado punto de vista que intérpretes como Liuba María Hevia y Teresita Fernández la abordaron en sus discos. Más aún, la inmortalizaron para generaciones venideras.

Pero la joven que ahora imagino se desempeña como Instructora de Arte en la Casa de Cultura de Plaza en La Habana, por lo cual ha merecido el Diploma de Honor del Ministerio de Cultura. Escribe y conduce tres programas radiales, hace cerámica y artesanía. Compone canciones mientras escudriña las estrofas de Sor Juana. Piensa que la poesía es “el cañón de la ternura. En sus rincones anidan las estrellas y los actos cotidianos. Pero el poeta debe serlo, en primer lugar, en la vida misma.”[3]

Tiene 30 años recién cumplidos. Antes de adentrarse en esa edad madura se sumerge en las culturas mesoamericanas “Todos los asuntos que me puedan conmover son temas de mi poesía. Escribo sobre todo aquello que me emociona, que entre por las puertas por donde siempre debe entrar la poesía, que son las puertas del corazón, del sentimiento. Defiendo siempre dentro de mi poesía al ser humano y sus valores.”[4]

Viaja y riega su halo poético por el continente. Imparte conferencias en el Ateneo de Caracas y recorre los Andes. Sube el Popocatéptl o se carga los bolsillos con piedras que recoge de la casa natal de Sor Juana Inés, la gran poetiza mexicana. Hasta Francia llega la “guajira deslumbrada”, cruzando mares como quien escribe un poema más.

Y donde quiera que va lleva a cuestas su guitarra. Y dentro de la guitarra algún pedazo de su pueblo natal. Que bien pudiera ser el parque en donde corretean los gatos como niñas sueltas. O bien el pedazo de patio en que la abuela Saturnina cultiva romerillos y alimenta gallinas criollas a la sombra de los atejes. Casi todo, la noche, y lo demás, /está en el patio.

Entre todo eso y lo demás corretea Ada Elva. En ese ir y venir de campo y hogar, la abuela Saturnina la llena aún con sus embrujos, los atejes revientan de rojo, y los romerillos mecen los cabellos de la niña. Al menos así lo prefieren sus amigos y familiares; cuando las noches se vuelven largas, muy largas; allá en el norte espirituano.

Ante quienes extrañan a su Ada valiente y necesaria, esta reportera tan solo puede admitir que encontró en aquella muchacha un alma libre y a la vez con hondas raíces. Ideal de vida y de mujer he ido voy armando con los años. Acertijo del buen hacer que descifro entre las anécdotas de sus cercanos, los versos que escribió o las canciones de mi propia infancia. 

Y alguna noche de septiembre en que también me cuesta conciliar el sueño, prefiero imaginarla así, dando paseítos cortos por su apartamento habanero, que la trasborden al escenario de los sueños resoñados; mientras los carros rugen lejos, muy lejos, en la ciudad.

“El tiempo es lo más preciado que posee el hombre, es un regalo frágil, fugaz, inapelable, que solo una vez nos ponen en las manos. Dedicar tiempo es ofrendar lo más valioso, compartir una porción de algo que se acaba. Algún día será un grave delito dejarlo huir”.

Notas:

[1] Fragmento del poema de Ada Elba Pérez “Para que nadie diga que no defendí lo que soñé”.

[2] Declaraciones de Ada Elba Pérez citadas en Identidad. Boletìn de la V Bienal Identidad de homenaje a Ada Elba Pérez. No. 1, Agosto 2005.

[3] Declaraciones de Ada Elba Pérez citadas en Identidad. Boletìn de la V Bienal Identidad de homenaje a Ada Elba Pérez. No. 1, Agosto 2005.

[4] Idem.


Club de los argonautas: Made in Pina

El club de los argonautas es una descarga casi informal, como lo describe su anfitrión y creador, Félix Antonio Castillo Flores, diseñado para leer, reír, cantar y bailar, con los amigos, en su propio patio. El Club surgió en 2019 como una necesidad a suplir, ante la falta de cultura de orígenes alternativos, en los alrededores. Los argonautas coinciden una vez por mes, colindando con la pared de fondo, de una ruina de logia, seguida por el portal lateral de la casa de los Castillo. La familia anfitriona porta un gusto por lo anglosajón, hispano, afro o asiático, cualquiera sea la etnia, pero siempre cultura; y el acercamiento literario, tanto cubano como extranjero. En la casa confluyen idiomas: español, inglés, francés, alemán y ruso. ¡Un hervidero multicultural! Sarah, la mayor de las hijas cursa estudios de Historia del Arte en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba.

Álvaro Pérez Díaz, egresado de la desaparecida Academia de Artes Plásticas Raúl Martínez, de Morón, con la idea de simplemente sentirse realizado, la cual compartía con Félix A. y Sarah Castillo, sentados en la saciedad del aburrimiento, en el parque Sergio Antuña, del municipio de Ciro Redondo (Pina), deciden tras el comentario de Sarah: “¡Álvaro! ¿¡ah que nosotros no hacemos una exposición en Pina?!”, crear en 2019 un proyecto sociocultural conjunto, con la intención de mostrar a un público reducido, mayormente compuesto por amigos, la obra cultural que cebaba en el pequeño Pina. Surge, de propia creación, una forma de reaccionar contra la falta de motivación de los artistas y la poca ayuda institucional.  

Sin título 1. Lázaro R. Torres

Sin título 2. Lázaro R. Torres

Made in Pina es como llamaron los integrantes de El club de los argonautas a este tesoro cultural que comienza a crecer en valor tras su segunda edición, con el apoyo institucional de la Biblioteca Sergio Antuña, que presta su espacio para ello, y un reciente interés por la Casa de la Cultura municipal Sergio Antuña. En realidad, este grupo disperso de creadores formalizan el surgimiento de la peña literaria El club de los argonautas, como hervidero artístico que erupciona hacia un público general, una vez por año, luego de la primera edición del evento.

El club… nombre que intenta conceptualizar la obra de los navegantes de Argos, esta vez en busca de un vellocino artístico, se agrupa por insistencia de Rafael Díaz González (el Duende) y se nombra por idea de Ana Camila Castillo, la más joven hija de la familia. Visitan el espacio de los argonautas, amigos de los amigos, cualquiera que sea quien necesite expresar su creación y, cercano a un segundo Made in Pina, miembros de los talleres literarios municipales como el Olga Alonso. El Duende, ausente, se hizo de la noche de la segunda edición entre poemas, portó sus palabras a viva voz el propio Félix. Los talleristas del Olga Alonso también llevaron su obra allí e intercalaron lecturas con la lírica voz de Mailianys Valdés, de estudios vocales, en su paso por la Escuela de Instructores de Artes.

Sin título. Carlos Mario Ulacia Duquesne

En la primera edición, era objetivo desempolvar lo que hasta 2019 había sido creación invisibilizada en el pueblo. Entonces empujaron más y bajo el subtítulo “Se busca”, decidieron rehacer el evento en 2020. Esta segunda edición apuntó a indagar en los rincones sobre “lo cubierto de polvo y bagazillo de nuestro Macondo” (palabras del catálogo), o sea, sobre aquello que quizás había quedado desvirtuado, y a lo nacido   desde el año pasado.

Ambas ediciones del Made in Pina se han regido por un género musical: por el jazz la primera, y por el rap la segunda. El concepto al que alude “Se busca” es defendido más de una vez: sacar a la luz un género que no tiene sitio en el municipio a pesar de contar con un público, pues os interesados en escuchar este tipo de música lo hacen de manera aislada.

Félix Antonio Castillo abrió las puertas a un público que apreciaría lo folclórico en la danza Isla Bella, interpretada por Lía Rodríguez Michel, estudiante de la escuela vocacional de arte Ñola Sahig Sainz, con vestuario pigmentado según Oshún. La lectura del catálogo dio paso a una pequeña exposición de la obra de artistas plásticos locales, en la que se destacó el erotismo y el preciosismo de la figura femenina abrazada por cálidos colores, en la obra Sin Título (S/T) de Carlos Mario Ulacia Duquesne y la duología, también S/T de Lázaro Richard Torres González. Entre las siete obras, restaron Uróboros de Álvaro Pérez Díaz, otras dos piezas sin título de Guillermo Llada Sotolongo y Edduar Marcos Rosabal Guerrero y la artesanía de Orelvis Carrillo Rodríguez, Buena Música.

Como en todo pequeño pueblo, impresiona lo novedoso, el performance Se busca, por Anna Camila Castillo Babastro, en el pequeño espacio museográfico que aportaba la biblioteca Sergio Antuña. Se robaba el primer destello en las miradas aglomeradas a su vera. Una vigía de griega vestimenta, que intenta desde su ceguera ver más allá de la punta de sus narices. La figura colosal vio el mundo y entonces quiso arrancarse los ojos que empobrecían su curiosidad en llanto.

Se busca. Ana camila

Alejandro Llanes, es conocido entre los buscadores de la bohemia en el pequeño poblado, se destaca como realizador de estudios independiente, en colaboración con amigos del pueblo, compuso el proyecto documental de cuatro años de trabajo La realidad de un sueño, obra que robó la atención de los espectadores en un primer Made in Pina. Entre 2014 y 2018, se generó un producto para el pueblo, nacido del pueblo, ajustado a la realidad y sociedad pinense. En el audiovisual representativo de la música rap con su tendencia protesta, encontré a Llanes. Y la canción Soldado, de Yoanli Piñero Valor (el Yoa), fue un producto expuesto en el evento.  

Alrededor de 15 años atrás, surge la intriga por la creación y cultivo del rap del Yoa: “Tenía como 20 años, escuchaba la música que llegaba de Puerto Rico, los reguetoneros de la época me gustaban pero lo que más escuchaba de sus discos eran los temas de ganstarap, un subgénero que trata de una manera cruda la realidad social de cada país”, De forma casera, por colaboración de algunos amigos que les interesa su obra y le ofrecen pistas fluye su obra, que se agrupa en YouTube para un público general y hoy día en el El club de los argonautas: Made in Pina.

El público fue más que diverso, más de lo que sus realizadores esperaron ver sentados en el patio frontal de la biblioteca con todos los puestos ocupados, incluidos los no planificados sofás, sacados de la recepción a fin de ganar espacio para la bienvenida. En su mayoría jóvenes, pero también presentes niños y adultos mayores, disfrutaron de una velada que se ambientó con rap, en su aspecto sonoro.


El mundo de Daniela: boleto de ida

A sus tres años la miré como si no hubiese salido de mis entrañas. ¿“Tal vez” y “Quizás” son hermanos? Pasaron algunos segundos antes de que lograra reponerme. Casi de inmediato me vi envuelta en una explicación sobre sinónimos que en verdad no sé si fue acertada. A partir de entonces los retos se multiplican a diario. Todo alrededor de ella despierta curiosidad. Los días, todas las cosas y las palabras entre juegos y verdades se antojan laberintos. Ante mí hasta el aire, como entonces a Teresa, también me parece nuevo. Por eso El mundo de Daniela resulta espejo que comparto. Lo leí en su primer nacimiento por Ediciones Santiago, y años después de la mano de la Editorial Oriente (2018) y junto a mi Adriana fue que, en verdad, hallé el reflejo.

Desde su colección de poesía Ala y Espuela, la Editorial Oriente personalizó el primero de los libros que Teresa Melo escribió para los niños, por el que mereció el premio La rosa blanca. Este es un volumen de indagaciones sobre asuntos sencillos y complejos de la existencia, de esos que también agradece descubrir el adulto lector. Estas páginas no solo hurgan en las interrogantes de las que dispone el universo de quienes en años crecen. Si bien por la estructura literaria estos textos clasifican como poesía, sus esencias son relatos en los que la vida se personaliza y en los que en cada planta del jardín, gatos y perros, floreros, retratos, juguetes y vestidos crecen aprendizajes,  recuerdos y porvenir.

El apartado El mundo de Ellas ofrece un paisaje de letras e imágenes que bien invita a la estancia. La edición descansa en el estilo de Rosana Mena. Sergio Rodríguez tuvo a su cargo el diseño de una cubierta que desde la mesura de la grafía y los tonos al uso resume las esencias literarias. Las ilustraciones a cada una de las interrogantes y sapiencias de Daniela tuvieron para sí la segunda ocasión de la artista argentina Mariela de la Puebla, quien realizó unas completamente nuevas para este “mundo”.

Abel Prieto dijo en su dibujo-prólogo El lobo de los cuentos: “Estos poemas son demasiado bellos y demasiado tiernos y delicados y respiran por sí mismos de un modo demasiado limpio y auténtico y hay demasiada luz de la buena en este libro para venir yo con un lápiz a llenarlo groseramente de monstruos, que son, realmente, mi especialidad. (…) es por eso que aquí aparece alguien que asoma brevemente su hocico en el poema Mentiras y verdades (…). Ahí lo tienes: lo pinté lo más lindo que pude, con una flor y un elegante pulóver, incluso, para dulcificarlo”.

En el apartado Mi deseo la autora confiesa que este libro le ha sido dictado por Daniela, escrito con algunas de las frases con que su hija de tres años le hablaba. Solo discrepo en algo, Teresa, estos poemas no son pequeños.  Tal vez  en su estructura lo parezcan, pero sus respuestas al interior del ser humano alcanzan lo contrario.       

¿Alguno de ustedes olvidó cómo era ser niño? ¿Alguno abandonó el hábito de las preguntas? Los hallazgos se componen de ellas, por eso Daniela hurga a su alrededor. Las fotos muestran sitios y personas desconocidas, un antes donde no estás pero contiene las esencias de lo que eres hoy: “Yo las miro una a una/ con atención/ y a mamá le pregunto: / ¿dónde estoy yo?”. Lo confieso, para mí la parte más divertida no son esas interrogantes, porque de alguna manera sabemos que en cualquier momento nos emplazarán. En este juego lo risible casi siempre son nuestras respuestas para explicarles, por ejemplo, cómo llegaron ellos al vientre materno. Hay quien incluso desplaza las respuestas a otro adulto, y a quien le falla la voz o lo aplaza. Pero es en vano, quien busca también tiene hipótesis y no cesará hasta encontrar tu palabra.

“Mi primera palabra fue papá. / Pero él no está”. La vida es tan plural como quienes la habitan. Este libro nos introduce en un escenario donde los modelos de familia son disímiles y válidos. Palabra nos remite a un modelo fuera del clásico “Mamá, Papá y Nené”, para presentarnos la maternidad independiente como un camino donde también es posible la realización del hogar. La figura paterna es un personaje cuya presencia se reitera desde los silencios en cada una de estas páginas. Sin embargo, es un planteamiento sereno, no hay una visión traumática en esta verdad. La protagonista comparte el disfrute de su vida infantil  a través de los espacios de la casa y el entorno, y a partir de  los roles maternos que  de forma inevitable y feliz se pluralizan: “Con ella voy al patio/ a ver la tierra,/ nos mojamos las manos/ de lluvia fresca. Con ella voy al parque; / sobre la arena/ en el columpio rojo/ me balancea./ Ella tiene tesoros:/ libros, flores, botones/ y hace letras”.

ilustración del libro

El patio hogareño es muchas veces centro del universo madre-hija. En el apartado Como el mundo, cada elemento de la naturaleza cobra realce. Las flores, los colores, las hormigas, las plantas, los zunzunes y la tierra crecen en la inmensidad del entorno familiar como símbolo de amor. El patio es espacio de esta intimidad madre-hija, donde cada elemento se antoja tierra fértil para el crecimiento humano: “El patio de mi casa/ como el mundo es:/ yerbas buenas/ yerbas malas/ que las manos de mamá/ separan.

¿Sienten los ladridos, el maullar de un gato? ¿Alguna travesura de mascota interviene su lectura? Yo los percibo, acaricio sus orejas y con la ilusión los alimento. Recuento todas cuantas han pasado por mi historia. Colecciono en la memoria las miradas de mis perros y los gatos que aunque no busqué, también comieron en mi casa. Porque ellos en esta entrega literaria cobran vida.

El poema de mi gato es una reflexión sobre la ruptura de prejuicios por cualquier diferencia. El color del gato es metáfora para que entendamos: “Yo le explico bien despacio/ que no importa cuál color/ tenga su pelo sedoso:/ basta con que esté orgulloso/ de lo que ser le tocó”.

Dina, es el nombre de la perra que recibió la niña  como regalo de una amiga y crece junto a ella, y además convive con el gato rojo-amarillo. Estos poemas presentan el amor hacia las mascotas y los afectos que estas brindan a las personas: “es mi perra, me quiere/ como debieran quererse/ los ʽhumanosʼ”.

ilustración del libro

Un personaje habita muchos de los cuentos clásicos de la literatura universal. ¿Acaso será el mundo como la literatura?  Mentiras y verdades retoma al lobo como protagonista  de la cadena alimenticia que generan las diferencias: “la salamandra comió/ a la mariposa,/ el gato a unos ratones./ Unos a otros comidos y tragados”.

Sensible resulta la poética que entraña el apartado Jugando con mi primo. Sus palabras desafían la división de juegos y juguetes según las construcciones y roles de género. Desde hace cientos de años el mundo norma lo que según, rosados o azules hayamos nacido, nos toca mañana, y en recreo lo  eterniza desde el hoy. Para las niñas llegan los juegos de cocina, peluches y enfermera; para ellos los aviones, carros, soldados, espadas y pistolas. Para todos, un universo de estereotipos. Si se eliminaran las diferencias en los juegos se acortarían muchas distancias en la adultez: “Si yo juego a las espadas/ cruzando brillo con brillo/ no me parece que el juego/ vaya a cambiarme el vestido”.

En el televisor se descubre un mundo que va entre las fantasías de un dibujo animado, hasta llegar al desconcierto que traen imágenes de la guerra para un niño: “Y luego veo las llamas,/ gente que corre entre ella,/ un niño llora y me dicen: es la guerra”. “Prefiero poner entonces/ ante fuegos y tristeza/ ronda de niños y niñas/ jugando a la rueda rueda”.

Lógica comprende otra de las conversaciones hija-madre que a lo largo de estas páginas se descorren ante el lector. En casa todo adquiere un sentido sagrado, un manténgase alejado del alcance de los niños. Las formas, materias y colores invitan al tacto pero todo tiene accesos prohibidos: “-¿Y la luna, mamá?/ -No se puede tocar…/ -Es de cristal?”.  La solución literaria me parece uno de los mejores momentos en que el humor aparece en el volumen con la sutileza que caracteriza a la Melo.  

Siento particular predilección por la lectura de Los Mayores. Vuelvo a él  lo mismo que maquillaje por rectificar ante el espejo. El prospecto de defectos del universo adulto es extenso y camaleónico según indiquen las circunstancias que creemos maniobra: “Mi mamá es como una niña/ que habría que regañar:/ fuma y fuma sin parar”.  “En una mano la pluma/ en la otra mano el cigarro,/ pero si mojo mis pies/ me pronostica un catarro”.  “A las personas mayores/ no las puedo comprender,/ hablan y hablan pero hacen/ lo que yo no debo hacer”.

El orbe de las protagonistas alcanza otros entrañables vínculos familiares que van de las presencias a las ausencias, de la alegría de la vida a las incógnitas de la muerte. El apartado Mi tía Alina le canta a Daniela, pues una figura compinche que le acompaña con sonrisas y regaños. Lee los cuentos como muestra del importante vínculo afectivo que puede existir en estas relaciones parentales.

ilustración del libro

Todo título infantil que se honre tiene un Tesoro. También Daniela y Teresa focalizan el personaje de la abuela en el universo familiar y en el domicilio afectivo de la mayoría de los niños. Los cuartos de las abuelas resultan islas ávidas por la navegación de esos piratas. Un broche o botón, una postal, fotos, collares y alfileres, para ellos todo resulta una cartografía: “En el cuarto de mi abuela/ hay tesoros escondidos/ en los bolsos y carteras,/ en gavetas y vestidos(…)”. “Y hay un tesoro más grande/ cuando ella en su cuarto está:/ mi abuela joven, hermosa,/ siempre mía, siempre más”.

La muerte es un tema tabú en casi todos los hogares con niños. Varios autores en la actualidad visualizan el tópico desde la literatura cubana para infantes. De las tristezas indaga en las ausencias tras la partida física de algún familiar y en la sabiduría de los niños para encontrar respuestas en las evasiones y silencios de los adultos: “En el cuadro está mi abuelo./ Pregunto dónde está/ y me dicen: ʽno estáʼ/ o ʽestá en otro lugarʽ./Y nadie dice más./ Pero mamá lo mira/ cuando nadie la ve/ y los ojos le brillan,/ está triste, lo sé. (…)”. “Pero la tristeza por el abuelo es otra./ Yo le digo: ʼno te preocupes, mami,/ donde él está,/ está mi perro Gitano/ que yo creo que se murióʽ”.

¿Qué niño no tiene jardines de palabra?, unas con posibilidades de florecer, otras, con derecho a la poda. Noel, el de los jardines toma la palabra como plataforma de valores: “Algunos de estos jardines/ parecen dar flores raras,/ pero irás aprendiendo/ en poemas y palabras/ cómo nombrar sentimientos/ y cómo mover montañas/ con la magia de las letras:/ vida y canto, fuego y alas”.

 “-¿Por qué no cambiamos tu cabeza y la mía?/ -Porque la tuya es nueva, niña mía”. Cabeza nueva es otro de los pasajes estelares para una buena carcajada. Quienes crecen te interpelan a cualquier hora y lugar con escenas que semejan la ciencia ficción. El cuerpo es nuestra primera casa, por eso sobre su anatomía y funciones a diario y por años llueven las indagaciones. Lo difícil son las respuestas.

Sueños posibles para soñar regala el Dibujo más hermoso que haya hecho Teresa Melo tal vez en su literaria vida: “Pondré a Daniela en el dibujo,/ en cada mano lleva un color./ ¿No la conoces dentro del mundo?/ Ella soy yo”.

El mundo de… es de todo aquel que pueda desandarle con su lectura. Daniela es la protagonista y como uno de los poemas, Guía de viaje que invita al universo compartido de la literatura. Transcurrieron varios años desde que Teresa y ella comenzaran este descubrimiento por un “nuevo mundo”. Ya Daniela es una inteligente y hermosa joven, creo que a la madre se le cumplieron con creces sus deseos de entonces: “Como para ella el mundo es todo nuevo, acabado de estrenar digamos, yo también trato de verlo así, para que ella, además de ser mi hija quiera ser mi amiga”.


Brasil como isla poética: pórtico de antologías y selecciones

Un año después del 1er. Encuentro de Poetas del Mundo en Cuba “La isla en versos,” efectuado durante las Romerías de Mayo de 2012, se promocionaba en la ciudad de  Santiago de Cuba el libro Memoria de una isla (Apostrofes Ediciones, Santiago de Chile), antología resultante de aquel espacio poético confraternal. Con él, avalado en su preámbulo por las palabras de la Premio Nacional de Literatura Lina de Feria, quien dijo: “Oírlos a ustedes, poetas de todo el mundo, es ampliar el diapasón con el que nuestros juicios adelantarán la comprensión de diversas posiciones,” se ponían a disposición de los amantes del género textos de 60 autores de Angola, Brasil, Cuba, Chile, Colombia, Francia y México; sugerente abanico de generaciones y estéticas que desde la multilateralidad creativa permitirían descubrir, reconocer y dialogar con las diferentes obras.   

La ocasión sirvió para intercambiar criterios y valoraciones, sobre todo, acerca de las obras de los poetas de la lengua portuguesa, específicamente, de Brasil. A todas luces,  fue aquello pretexto y posibilidad para (re)sintonizar con las letras provenientes de esa zona geográfica de alto relieve literario. Los contertulios de esta urbe, publicados o no en Memoria…, traerían a debate la valoración que cataloga a Brasil como una isla dentro de Latinoamérica, a razón de ser el único donde se habla portugués, en su variante local;  especificidad lingüístico-cultural que, imbricada con lo histórico-social, le otorga un sello inconfundible a la literatura del Gigante suramericano, que por años ha provocado profundas reflexiones de grandes figuras de su poesía contemporánea: en el sentir de Manoel de Barros, Brasil es una “isla lingüística,” mientras que Vinicius De Moraes la veía como “una isla de ternura: la Isla/ Brasil.”

Lo expresado por de Barros y por De Moraes se encuentra en la misma cuerda reflexivo–creativa  de Carlos Nejar, el poeta que significaría, enfáticamente, en su obra La Edad de la Aurora. Fundación de Brasil (Editorial Arte y Literatura, 2004), versión al español y presentación de Virgilio López Lemus, este “carácter” de isla de Brasil. Nejar coloca en varios poemas, de las tres secciones del poemario, este término de profundo simbolismo en correlación con el lenguaje, con la palabra: “El suelo de la isla era el mismo que el lenguaje. / Cuando despertaba, con los ojos de animal, toda ella/ cintillaba. Los ojos de la isla, potros galopando entre azules (I. Brasilio y Columba. La edad que duerme. 9.). Brasil, Brasilio, Columba, isla. Palabras frescas o usadas, cocidas en/ el ladrillo, junto al horno”. (I. Brasilio… 10.). En La Edad de la Aurora… poemario de identidad, la palabra, dice en el prefacio López Lemus, viene del Paraíso […] “es reina de sí misma. […]  y resulta una isla –isla de islas– en la que el poeta habita. […]. Y el poeta sujeto de la expresión muestra la aprehensión vital a través de la poesía como acto de identidad […]: Brasil como isla ante el cuerpo global del mundo.”

La isla, para ellos y otros que así lo percibieron –perciben–, es la metáfora (extensamente recurrida) que determina un sentimiento identitario raigal, cuyos signos, subscribiéndose la explicación de José Lezama Lima, son la imaginación, la fidelidad a las grandes causas y la bravura. De cierto modo, las intencionalidades de los compiladores de Memoria… remiten a esos fundamentos y, en el trabajo realizado, emerge la idea de unir “islas” para crear un continente poético. Bajo este presupuesto presentaron los textos de Cyro Mascarenhas Rodrigues (1944), Odete Pereira Alves (1959), Nil Lus (cantante), María Vilmaci Viana Dos Santos (1962) en su idioma original, preservando el espíritu y las atmósferas de las composiciones, como vehículo para compartir narrativas, con temas dedicados a Cuba, el mar, las deidades, los sueños. Para el lector, ante poemas casi comprensibles, era el reto de disfrutar de la experiencia, explotando a fondo las sensaciones, pues se ha dicho, con acierto, que la poseía es la ciencia de las sensaciones.

Lo anterior se sustenta en las proximidades existentes entre los idiomas español y portugués; idiomas de culturas vecinas que antaño, según estudios interdisciplinarios en lengua y literatura, entre ambas se produjeron préstamos léxicos (palabras, morfemas, expresiones) e interferencias lingüísticas (calcos, mezcla de códigos…), fenómenos de gran impacto sociocultural y trascendencia.[1] Esta familiaridad coloca en una relación a Cuba y Brasil, países que se profesan “simpatías recíprocas”, como expresaría el escritor y diplomático João Almino, sobre la base de procesos históricos, sociales, políticos y culturales con no pocas semejanzas. No es de extrañar entonces que la producción literaria brasileña, en nuestro ámbito, goce de distinción, difusión y aceptación, gracias a entregas de casas editoriales como Arte y Literatura, Ciencias Sociales y Casa de las Américas, posiblemente las que más títulos de autores de esa nación tengan en sus catálogos. Ello ha contribuido a que escritores de la talla de Jorge Amado, Frei Betto, Chico Buarque, Clarice Lispector, Thiago de Mello, Pessoa, Rubem Fonseca, constituyan referencias bien conocidas.  

De esa producción literaria, a juzgar por el número de títulos en registros institucionales, como la base de datos que el Instituto Cubano del Libro (ICL) circula periódicamente, para uso de sus dependencias, puede observarse que los géneros más representativos son el narrativo, el dramático y el ensayístico; no así el lírico, escasamente representado en años recientes, tomándose como referencia el año 2005, cuando la 14ta. Feria Internacional del Libro de La Habana (FILH) se dedicó a Brasil, donde estuvo disponible Poemas preferidos por el autor y sus lectores  (Arte y Literatura, 2004) de Thiago de Mello. Esto repercute, directamente, en las opciones –al menos impresas– para ampliar los horizontes de lectura en esa dirección.

Para esa edición 14 de la FILH, Arte y Literatura también publicó el libro, de naturaleza bilingüe, Catorce poetas brasileños (2004) con selección, traducción y prólogo de Ricardo Alberto Pérez,  quien utiliza el momento de la segunda Vanguardia Poética Brasileña del siglo XX: el movimiento concretista (liberación de las palabras de la estructura sintáctica, de su significado o sonido y darles importancia por su aspecto visual) y el neoconcretista de los años 50, como apoyatura para organizar y darle coherencia a una antología compleja, en la que se priorizan las ausencias más significativas dentro de ese panorama.

En el prólogo de Catorce poetas… se plantea que “la escritura poética en Brasil [es] un universo en expansión, con centros localizados, y una amplia periferia donde viven múltiples expresiones del lenguaje.” Esto se corrobora a través de unos 90 poemas, en 331 páginas, que sirven de coordenadas para el lector de este y otros libros de poesía de esa gran nación. Sépase que tales singularidades han sido de interés para estudiosos y especialistas, que vienen a convertirse en exegetas de la triada poesía–poeta–poema; labor demarcada, por lo general, en los métodos histórico, psicológico y estilístico, respectivamente, que dan cuerpo a las antologías y selecciones, que se visualizan factibles para mostrar un cuadro literario lo más completo posible.

En la opinión de la escritora, traductora literaria y periodista uruguaya Rosario Lázaro Igoa, el universo de las antologías de poesía brasileña traducidas al español es amplio y continua aumentando, a partir de un flujo literario que se efectiviza de varias maneras, ya sea por medio de antologías de varios poetas, antologías de un solo autor, o traducciones de un libro específico de un único poeta.[2] Igoa centra su atención en la antología de varios poetas, pues es donde se conjugan en un mismo movimiento dos operaciones paralelas e indisolubles: el antologar y el traducir.

En Cuba, no obstante la esporádica publicación de antologías o selecciones poéticas, propósitos de esta índole son los que coadyuvan –animan– a la circulación de la poesía brasileña en nuestro contexto desde otras plataformas. El poeta y ensayista cubano Félix Contreras es uno de los nombres que se suma a este concierto con Poesía brasileña, compilación de poemas de siete poetas,  publicada en la revista digital El Caimán Barbudo, en 2012. Este autor argumenta, en estrecha relación con el planteamiento de Ricardo A. Pérez, que “No hay en nuestro planeta una poesía más parecida a su país, que la brasileña: amplia, vasta, diversa, colmada de contrastes, profunda, pluriétnica y pluricultural”. Esta  concepción sirve de pórtico para profundizar e indagar en ese universo, de fuerte tradición, con poetas notables y paradigmáticos.

Cabe precisar que en antologías y selecciones de pluralidad internacional se han incluido poetas brasileños. Por ejemplo, la colección Sur editores publicaría en El múltiple trino. Treinta y cinco poetas del siglo XX (2001), diez poemas del periodista y político brasileño Carlos Drummond de Andrade (1902–1987), considerado por la crítica como uno de los mayores poetas de Brasil. Se afirma que desde sus primeros libros la poesía de Drummond se destacó del resto por su calidad y autenticidad, “Toda una literatura, una poética singular,” enfatiza el crítico y periodista Luis Suardíaz gestor del El múltiple trino… Y agrega que es un “Poeta de lo infinito y la materia/cantor sin piedad […]/ sin lágrimas frágiles […],” que hizo uso magistral de la ironía, la sátira, el humor, la auscultación de la realidad, lo cotidiano, lo político.

La bibliografía citada expone, de un modo u otro, que las estéticas y recursos de los autores brasileños, sobre todo los concretistas y modernistas, han dejado una impronta en el discurso poético de Brasil e incluso fuera de sus fronteras. A esto último se aproxima el investigador Virgilio López Lemus en el libro Oro de la crítica (Editorial Oriente, 2013),  a través del capítulo Otra mirada a la poesía cubana en cinco décadas: 1959-2009, donde propone, por medio de un esquema, un compendio nominal para organizar autores cubanos de diferentes épocas. En él están los llamados juveniles (1959-1976), donde se inscriben más de cincuenta poetas, que empezaron a publicar sus obras en la década de los años 80´ y 90´ del pasado siglo XX. La mayor parte de sus integrantes, asevera López Lemus, “[…] elige diversas direcciones: continúan senderos de la métrica tradicional o experimentan hasta aproximarse al concretismo brasileño […].” Entre los juveniles está relacionado Ricardo Alberto Pérez, entendido en el tema como se ha visto.

En los años en que estos escritores comienzan a visibilizarse en el panorama literario cubano, época de cambios en la expresión poética nacional, la crítica ya mostraba interés sobre el fenómeno de la poesía concreta brasileña. La ponencia El signo y las letras: una aproximación crítica a la poesía concreta brasileña de los años 60’, leída por el crítico de arte Rafael Acosta de Arriba en el encuentro Jornada de la cultura brasileña en Cuba, organizado por Casa de las Américas, la Universidad de La Habana y la Sociedad Brasil-Cuba, en noviembre de 1994, realizado en el cine Yara, de La Habana, supone la existencia de una recepción activa para esos contenidos. La revista Casa de las Américas, portavoz de importantes momentos culturales, publicaría íntegramente el texto de la ponencia,  en el Nº 207 de 1997.

También las referencias bibliográficas aludidas ofrecen una idea preliminar de los múltiples paisajes poéticos de y sobre los cultores del Gigante suramericano; paisajes como metáforas del sentido de lugar (geográfico, imaginario), de las circunstancias, del lugar externo e interno que rodea al hombre, de la percepción de pertenecer a algo. Pero, dentro de ese cuadro, existen aún zonas por explorar, atendiendo al detalle que en esas compilaciones y antologías predominan nombres de una generación que nació, fundamentalmente, en la primera mitad del siglo XX, por lo que cabría indagar por la obra de aquellos que nacieron en los años 60’. Es interés para el presente abordaje inquirir por los nacidos en los 70’ y 80.

Comprendidos en las postrimerías de los 30 o transitando ya los 40 años, estos creadores se inscriben en el núcleo de los poetas brasileños de hoy (actuales),  que según el crítico literario carioca Antonio Carlos Secchin, “se mueven entre la tradición lírica y la necesidad de inventar nuevas formas de expresión en un país donde el tema de lo nacional se impone.”[3] Si bien por las edades que ostentan no entran en las estadísticas de los más de 50 millones de jóvenes entre los 15 y 29 años, hay que advertir en ellos rasgos comunes con sus coterráneos, como la vasta diversidad cultural, tecnológica y político-económica. Además, descuellan preocupaciones, como las de no estar ajenos a las grandes desigualdades sociales (racismo, xenofobia, pobreza…), fenómenos que llevan expeditamente a sus creaciones literarias.

La selección Todo comienzo es involuntario. Ocho poetas jóvenes brasileños, sitúa algunos aspectos que distinguen –explican– a esa generación: “Ellos saben la importancia de la Poesía Concreta, del Neobarroco, del Language Poetry, no rechazan el diálogo con esas tendencias inventivas, […] son autores actualizados, que insisten en vivir su tiempo, con derecho a explorar todas las posibilidades ofrecidas por la tecnología, verbal y no verbal, para la creación en nuestra época”[4]. En la selección de Félix Contreras, sucinta pero no menos importante, se logra descifrar tales criterios a través de la obra hecha por Thiago Cervan (1985), Geovani da Silva (1989), Rodrigo Méndes Rodrigues (1989). Hay poemas asumidos como manifestación, en los que el sujeto lirico cuestiona, explícita e implícitamente, los diversos fenómenos –opresores– omnipresentes, sobre todo, de las grandes ciudades.

Los poemas de Poesía brasileña, como los de otras selecciones, evidencian la necesidad de “sancionar” las disimiles problemáticas desde un discurso heterogéneo, pero con numerosos lazos conectivos. Sin embargo, quien quiera ver un conjunto de poetas articulados como generación, defendiendo un lenguaje contestatario desde lecturas históricas, sociales, políticas; además con  (re)visitaciones a temas y personalidades de la literatura, las artes –nacional  y  universal–, sin obviar los grandes temas de siempre: el amor, la esperanza, la muerte, Dios, la naturaleza, la familia…, debe incluir en su hoja de ruta lectora a La Selección. Once poeta brasileños hoy (Ediciones Santiago, 2018).

Este libro bilingüe de 181 páginas, perteneciente a la Colección Códice, al cuidado y edición de Oscar R. Cruz Pérez, poeta y editor santiaguero, forma parte de los empeños editoriales atendibles del Sistema de Ediciones Territoriales (SET), que apuesta, cada año, por renovarse, dando a conocer lo mejor, novedoso y más diverso de la literatura de otras latitudes. Se trata de una apertura impostergable, que ha venido rompiendo, creativamente, los estigmas que sobre la producción del SET sostienen algunos desconocedores de esta fortaleza de las publicaciones cubanas, que insisten aun en comparar, cualitativamente, sus producciones con las de otros sellos editoriales.

Integrado por 44 poemas, la obra es provechosa en muchos sentidos, por supuesto, desde los textos, la traducción de la guatemalteca Claudia Tobar, hasta la imagen de cubierta, un detalle de la obra S.T (2010) de Helena Freddi, que desarrolla actividades artísticas y académicas ligadas a pesquisas y estudios de técnicas y poéticas gráficas. Asimismo, captura de manera inequívoca un proyecto poético en el que late el pensamiento orgánico en torno a la poesía como herramienta de expresión social, como mecanismo crítico, con la cual las voces ahí reunidas, son capaces de manifestarse desde su propia percepción de la realidad circundante. Marcelo Lotufo, su coordinador, lo propone como una “puerta de entrada” para que los lectores cubanos se interesen por conocer los poetas brasileños nacidos en esa década y la venidera; poetas que son parte de una generación que ha renovado la poesía brasileña, dándole un nuevo aliento, según sus palabras.

A Marcelo Lotufo le precede la carta credencial de haber realizado, junto al poeta y escritor guantanamero José Ramón Sánchez y a los traductores Rodrigo A. do Nascimento y Mariana Ruggieri, el libro Nocaute: 6 poetas / Cuba/hoje (Ediciones Jabuticaba, Brasil, 2017), selección en el que constan seis poetas cubanos nacidos después de los 70´, del pasado Siglo: José Ramón Sánchez (1972),Oscar Cruz Pérez (1979), Pablo de Cuba Soria (1980), Jamila Medina Ríos (1981), Javier L. Mora (1983), Legna Rodríguez Iglesias (1984).

En ambas selecciones se advierten similitudes entre los discursos poéticos, una forma loable, de ver (leer) cómo pueden dialogar generaciones análogas, con intereses compartidos, en diferentes partes del orbe. Ello se debe a la dimensión manifiesta del lenguaje poético, que aúpa, simboliza, articula, convoca.

Los poetas llamados a integrar La Selección…, son siete mujeres y cuatro hombres, y en observancia de sus biografías/currículos, se cumple lo que Antonio Carlos Secchin decía de la producción poética –y poetas– del Brasil contemporáneo, que estos dominan un conocimiento técnico del lenguaje, surgido de su formación universitaria, con un mayor grado de especialización, lo que les permite ampliar el horizonte de superación estética. Tienen los 11, efectivamente, formación profesional como abogados, historiadores, críticos de arte, periodistas. Además experiencias de participación en otros campos culturales como la fotografía, las artes visuales, la traducción y la edición. 

Sobresaliente son sus quehaceres dentro de las letras de su país, con  numerosas publicaciones que así lo demuestran, con atención sistemática de la crítica especializada. Tal es el caso de las poetas, que constituyen mayoría en La Selección…, pertinente inclusión, pues la poesía hecha por estas féminas, cual  documento social, emplaza un discurso que da cuentas, entre los muy diversos temas al que recurren, del complejo entramado a las que están sujetas las mujeres en América Latina. En aras de profundizar en este conjunto interesante, transgresor si se prefiere, pueden encontrase abordajes críticos que permiten comprenderlas mejor en sus dimensiones creativas, como sucede en Wonderful Witches, siete poetas brasileñas (1973-1984), breve pauta analítica del poeta mexicano Sergio Ernesto Ríos,[5] que permite llegar a los poemas Micheliny Verunschk (1972), Angélica Freitas (1973) y Marília García (1979),  donde se plasma las sensibilidades y subjetividades de cada una, que pueden confrontarse con sus poemas de La Selección…

Ríos acota que Micheliny Verunschk es “crisol sombrío mezcla de recuerdos y deseos”: (En algún lugar/brazos y piernas/pe da zos que en-caja-n/ con todo los engaños.). A Angélica Freitas la caracteriza el “humor, ironía y una tirante relación con lo que huele a Cultura Oficial, a Alta Cultura”: (papá es el presidente/mamá es primera dama/van a acabar con todos ustedes/voy a acabar con todos ustedes/voy a vivir en Miami/ ¡verga! ¡en su! ¡Culo!/ LALALALA…). Mientras que Marília García es “dueña de momentos enigmáticos, es capaz de hacer que los versos más simples estén más cerca de lo que aparentan” (“es difícil ver las cosas/directamente”, / ellas son muy luminosas/o muy oscuras).

De Ana Martins Marques (1977): activista y periodista brasileña, se suscriben las líneas de la presentación de su poemario El libro de las semejanzas (Killer71ediciones,2015), que permiten conocer sus inquietudes: “[…] la poeta transita a través del juego metalingüístico (lenguaje enriquecido por formas imaginativas) y la recreación de la frase hecha o el dicho popular (y por  más vidas que tenga/cada gato/es el cadáver de un gato); a través también de una cartografía sentimental que nos habla del amor y el desamor (tú me pides que no hable de amor/ de repente tengo una ocupación/ no verte, no llamarte/ no pensar en ti/ todo eso da cierto trabajo/ no voy a habla de amor), o desde una irónica modestia que da cuenta de los límites de la creatividad (¿pensarán en cuchillas/revólveres/veneno?/ pues yo solo pienso en el mar)”.

Érica Zíngaro (1980), que dedicada en la actualidad a la reflexión humorística sobre su propio trabajo poético, experimenta con el lenguaje y recontextualiza los mensajes –subliminares– de la internet como se observa en el siguiente fragmento de “teoría de los géneros”: “este poema fue escrito con datos tomados de Google Inc,/ y la poeta se exime de responsabilidad por la distribución de esta información […]”. Así como problemas éticos inherentes a la ciencia, la tecnología y la innovación científica, el ser humano presa y diana de sus propias dilemas presentes en Problemas metafísicos: “La tecnología/a favor/ de la salud/ del consumidor: Huevo transgénico/ Huevo transfigurado/Huevo industrializado/genético/& genuinamente/transformado/ para usted […] Coma sin culpa”.  En Nina Rizzi (1983), por su parte, con más de nueve libros en su haber, encontramos una poesía poderosamente íntima, feminista y a ratos casi documental de un activismo social y cultural: “¡a la mierda co´el lirismo!/poesía concreta/es tu verga erecta entre/mis grietas y callejones. O –es necesario cuidar bien el corazón/temando un saludo mientras/las manos incendian un vehículo aquí en la calle/-es necesario politizarla herida […]-es necesario cuidar bien el corazón”, dice.Adelaide Ivánova (1982) periodista y activista que trabaja en poesía, fotografía, traducción y publicación, es la editora de la revista anarquista-feminista MAIS PORNÔ, PVFR,  de modo que sus poemas “el broche,”  “la sentencia,”  “la moral” y “el martillo,” son coherentes con sus postulados creativo-profesionales; “el martillo”, ilustrativo de los temas –preocupaciones–que la ocupan,  forma parte de libro homónimo y trata sobre la violencia y la sexualidad femenina. El libro homónimo fue publicado por primera vez en Lisboa (Portugal), en 2016, además posee una edición brasileña de 2017. El poema es un claro manifiesto de lucha contra esa violencia (física–simbólica): “duermo con martillo/ debajo de la almohada/ si alguien entra de nuevo/ y furtivo/ en mi cuarto no basta que/ sea una mierda, tener un hierro/ dándome toques en la cabeza”.

Entre las (opciones) estéticas (éticas) de los poetas La Selección… se entrevén elementos de contactos apreciables que los ha llevado a enrumbar proyectos literarios comunes o participar del o los circuitos culturales de sus ciudades/ país, lo cual es sumamente importante, pues brinda información relativa al momento histórico, intelectual, cultural y académico desde donde se posicionan y defienden el movimiento –corpus–literario del que forman parte. Ejemplo de lo anterior  es Fabiano Calixto (1973) quien ha compartido labores de edición en la revista literaria Modo de User e Co., con Marília García y Angélica Freitas.

En la poesía de la representación masculina de La Selección… la historia y la geografía adquieren intensas relaciones en la que se establecen asociaciones simbólicas abiertas y creativas, con sucesos acaecidos y problemáticas, pretéritas y actuales, corroborando la literatura puede contribuir al conocimiento histórico territorial desde otra forma de entender el (micro-macro) universo a partir de apreciaciones sugestivas (juicios, valoraciones), a veces, agudamente críticas.  Fabiano Calixto, aborda el paisaje anacrónico de la cosmopolita urbe paulista: “ante la lluvia, el mendigo/ya estaba muerto/ […] la boca ya estaba llena/de sangre, de hormigas/de granizo”. En Pedazos esqueleto dice: “La ave. Paulista corriendo es tan graciosa/ parece una cobra de marshmallow/ un viaje ácido/una anguila electrocutando lenguas”. Mientras Tarso de Melo (1976) retrata el problema país en un poema alegato como es Un país: “Un país que se esconde de sí mimo. Un país que segrega, /excluye, amordaza. Sofoca su parte  incomoda. […]Un país grandioso, como el país sin  futuro/  […]  Un país imbatible en las tareas del error.”, de Melo, además, tematiza la impronta de la colonización en el devenir de Brasil con Ellos quieren más: “516 años. Y los indígenas que están en las tierras que les/ interesan a los blancos son muertos en los montes: sin registro […] 516 años. Y los negros que enfrentan los límites/ definidos por los blancos son muertos […] 516 años…”,  y continúa hablando sobre las mujeres, los pobres, los niños. Sobre los desencuentros que resume posteriormente en el poema Convención. El poeta y artista visual Reuben “cavalodadá” da Rocha (1984) es considerado uno de los poderes más extraños y fascinantes de la poesía brasileña contemporánea, como se introduce en una entrevista para el suplemento Pernambuco, de perfil literario.  Cavalodadá se ve a sí mismo como un animal salvaje que vive en una megalópolis del tercer mundo. Y su escritura combina muchos elementos científicos y tecnológicos (me preocupa la tecnología en busca de una posible contemplación en este mundo de chatarra) con elementos ancestrales y primitivos (Nací en una isla, me gusta hablar con el viento, con el movimiento de las mareas, con la gradación de la luz solar)[6]: “ESTUVE AQUÍ MUCHAS VECES/todavía encuentro bonito/extraños seres ligerezas/ extrañas paz precipicio. […] estuve aquí desde temprano/reincidente celeste/hirviendo oxigeno/protones de polen planetas/la gracia plural de los átomos/color intimo de las partículas […]. O /TEMPORADA DE CAZA/AL INDIO KA´APOR/drones tele dirigen/kanoés/caipós/”. Italo Diblasi (1988), cuyos textos han sido publicados también en la citada revista Modo de User e Co tampoco queda indiferente ante el drama humano en la gran ciudad, ante los desafíos de este mundo: “El espectáculo está ahí/ pero nadie lo ve/ había y eso/ bastaba-espejos/ mostrador de deseos/ vendido a plazos” (Un drama sin apoteosis); el silencio cruel del asfalto, los muros de concreto, los trasiegos inciertos por la(s) avenida(s): “Yo vi la muerte lapidar tus alas/de fríos metales/mientras el hambre retorcía/la carne cruda de los real. Un arabesco surrealista gritaba/antiguos cánticos herejes/y eran tristes las melodías decapitadas/en la oscuridad de la urbe” (Breve anotación en la Avenida Central). La lectura de los poemas de estos 11 poetas confirma que, efectivamente, la escritura poética de los creadores jóvenes en Brasil, es un universo en expansión que explora todas las posibilidades ofrecidas por la tecnología, verbal y no verbal. Parecen poemas con temas de intercambio y ello, sin dudas, responde a la forma intrínseca que encontraron para reinventar (se) su país, su isla.  La fuerza de la palabra encuentra resonancias a través de una antología hecha “contra […] vociferaciones belicosas y vacías, contra políticas para mantener a sectores desinformados […] un dialogo poético de lecturas y preocupaciones […] la búsqueda de la diversidad a través del entendimiento y respeto mutuos”, concordaríamos con Marcelo Lotufo.  

Notas y referencias bibliográficas

[1] Dolores Corbella, Alejandro Fajardo (editores) Español y portugués en contacto: Préstamos léxicos e interferencias. Editorial GmBh, Berlín/Boston, 2017.

[2] Rosario Lázaro Igoa: “El universo de las antologías de poesía brasileña en traducción al castellano”. Disponible en http://www.traduccionliteraria.org/1611/art/lazaro.htm

[3] Antonio C. Secchin: “Poesía de Brasil: minimizar lo nacional.” Disponible en https://elpais.com/cultura/2013/10/08/actualidad/1381236313_683936.html

[4] Todo comienzo es involuntario. Ocho poetas jóvenes brasileños. En Revista EL NAVEGANTE Nº2 año 2 – Noviembre de 2007  Escuela de Literatura – Universidad del Desarrollo, Chile.  Disponible en  Proyecto Patrimonio – 2007 http://www.letras.mysite.com/ll231107.html

[5] Revista La Colmena 64, octubre-diciembre 2009. (Formato Pdf)

[6] Gianni Paula de Melo: “entrevista a Reuben da Rocha” en Sexta 29 diciembre de 2017. Disponible en  https://www.suplementopernambuco.com.br/entrevistas/2028-entrevista-reuben-da-rocha.html

 


La adarga del Che sobre las espaldas

Sabrina no ha parado un instante de repetir canciones y cuentos desde la mañana en que Teatro Garabato plantó bandera en el mismísimo corazón de Siguaney. Tanto sonrió y aprendió que ya quienes la conocen saben de memoria que un día será como Lily Alelí, la simpática payasita con nariz roja y pelo alocado que la hizo bailar frente al resto de sus vecinos.

Fue un momento especial que sin dudas ella, como el resto de esa comunidad taguasquense que disfrutó de la XXVI Cruzada de Teatro Por la ruta del Che, no olvidará. Las horas en complicidad con el colectivo, aún de fiesta por celebrar este 4 de agosto 26 años de vida, disiparon las preocupaciones de los adultos por las consecuencias de la pandemia y justificaron a los más pequeños a salir de casa.

“Trabajar en esos lugares nos da mucha alegría porque sentimos que el público necesita de nuestro quehacer. Nos reciben con tanto cariño que esas oportunidades nos dan oxígeno a nuestras carreras”, cuenta también con mucho júbilo Lil Laura Castillo, quien forma parte del espectáculo Jueguipayaso, del cual todavía se habla en Siguaney.

Tanto ella como los teatristas pertenecientes al Consejo Provincial de las Artes Escénicas en Sancti Spíritus esperan siempre con expectativas la llegada del verano para, mochila a la espalda, regalar su arte por donde solo de año en año se va al mundo de las tablas.

“Lamentablemente en esta edición como consecuencia de la COVID-19 no podemos quedarnos en los municipios y así aprovechar mucho más el tiempo, ya que estamos acostumbrados a presentarnos en varios horarios del día y en una semana de estancia nos movíamos más fácilmente”, rememora quien funge, además, como vicepresidenta de la filial espirituana de la Asociación Hermanos Saíz.

El público cumple con las medidas higiénico-sanitarias en cada presentación. (Foto: Tomada del perfil de Facebook de Juan Carlos González).

CRUZADA CON NASOBUCO

Desde que en Cuba se conoció de la entrada de la pandemia, el sector de la cultura fue el primero en suspender todas sus opciones. El mundo escénico no fue la excepción. Y en el caso de sus responsables en tierra espirituana, se mantuvieron atentos a cada decisión planteada por la máxima dirección del país.

“Desde mucho antes teníamos planificada la XXVI Cruzada de Teatro Por la ruta del Che que llegaría del 14 al 24 de junio a los municipios de Sancti Spíritus, Trinidad y Fomento. Coincidió, incluso con el pico de la COVID-19. Mas, no nos dimos por vencidos y el 22 de julio, ya en tercera fase de la actual etapa de recuperación, salimos en condiciones especiales y así tenemos previsto que suceda hasta el 31 de agosto”, explica Juan Carlos González, presidente de las Artes Escénicas en Sancti Spíritus.

En este 2020 la cruzada ha reacomodado sus itinerarios y parte desde la ciudad del Yayabo hacia las localidades, lunes y viernes, una guagua con diferentes proyectos que se dividen por los escenarios que el municipio sede decida.

“Esto requiere de mucha sensibilidad gubernamental porque pedimos como aseguramiento un medio de transporte y combustible. Hasta este momento, ha sido muy especial como los propios vecinos cooperan con el café, el agua y la merienda. Y aunque no hemos contado con mucho público como en ocasiones anteriores porque aquí se ha concientizado la importancia de quedarse en casa, los promotores culturales han logrado que, en círculos sociales, teatros y espacios abiertos nos esperen con grandes sonrisas”, añade.

Esta edición se distingue además por la exigencia, tanto por los teatristas como por los líderes de las comunidades, del cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias establecidas.

El proyecto Teatro Parabajitos incluso ya ha incorporado un divertimento de payasos sobre el tema.

“Enseñamos a los niños y niñas y los familiares que les acompañan mediante juegos y canciones cómo disfrutar el verano y cómo podemos retornar a nuestras tareas cotidianas, pero con la prioridad de las medidas de bioseguridad indicadas por el Ministerio de Salud Pública. Desde lo didáctico y divertido hacemos conciencia en pequeños y adultos para evitar un rebrote de la COVID-19”, cuenta Yojandry Naranjo, director del grupo.

Dicha propuesta artística ha podido disfrutarse ya en La Junta, el lobby del edificio 12 plantas y en la propia sede de Parabajitos, ambos espacios citadinos incluidos dentro de las paradas de la Cruzada.

“Hubo mucha disciplina en ese tema en Siguaney y no permitimos que en nuestros juegos el público dejara de usar el nasobuco. Incluso, cuando subimos a alguien al escenario marcamos distancia para interactuar con esa persona sin correr riesgo”, insiste Lil Laura.

CLIC A LOS RECUERDOS

Cuando la realización de forma física de la XXVI Cruzada de Teatro Por la ruta del Che era prácticamente un sueño, ya en las redes sociales la cita había encontrado su mejor escenario.

“En la fecha planificada, del 14 al 24 de junio publicamos fotos y videos de ediciones anteriores. Fue una idea muy gustada, pues personas que ya por múltiples razones no pueden acompañarnos, así como amigos de otros países se han sumado”, reconoce Juan Carlos González.

“Los chilenos, como han sido nuestros invitados más recurrentes, crearon un grupo en WhatsApp, donde se han intercambiado muchos criterios. Por el impacto positivo aún mantenemos las publicaciones, de modo que llevamos las dos formas de la Cruzada”, acota.

Tanto la pequeña Sabrina como los públicos de esta propuesta de nuestros teatristas tal vez desconozcan esa opción, pero que logra que en casa y con muchos kilómetros de distancia se disfrute de la singularidad de las artes escénicas espirituanas, capaz de construir otros muchos mundos, donde la fantasía tiende puentes con la realidad.

*Tomado de Escambray


Rubén Darío Salazar y Zenén Calero, Premios Nacionales de Teatro 2020 en Cuba

El Consejo Nacional de las Artes Escénicas de Cuba otorgó este 8 de julio el Premio Nacional de Teatro 2020 al director de teatros para niños Rubén Darío Salazar y al diseñador Zenén Calero.

Salazar, director general del Teatro Guiñol Nacional, posee una vasta trayectoria en el teatro para niños y ha trabajado como profesor e investigador de la dramaturgia cubana para niños y sus principales exponentes, entre ellos, la vida y obra de los hermanos Camejo, y la escritora Dora Alonso.

Fundador del Teatro de Las Estaciones, el actor titiritero mereció antes los galardones Villanueva de la Crítica, Caricato de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), así como, la distinción por la Cultura Nacional en sus más de 25 años de labor.

Recientemente, el artista representó a Cuba durante la conferencia online del proyecto ResiliArt de la Unión Internacional de la Marioneta.

Igualmente, el jurado otorgó la distinción al diseñador Zenén Calero, quien ostenta una sólida carrera por su trabajo junto a la compañía teatral Las Estaciones y resultó premiado en el Concurso Nacional de Diseño Rubén Vigón, convocado por la Uneac.

Ambas figuras son el alma y el corazón de Teatro de Las Estaciones, agrupación líder del arte de la figura animada en nuestro país, que ha distinguido a la creación infantil de la isla en numerosos eventos teatrales del Caribe y Centroamérica.

El jurado estuvo, integrado por personalidades del teatro en la isla caribeña, entre ellos, el director Carlos Díaz, la actriz Verónica Lyn, Gerardo Fulleda, Carlos Pérez Peña y la diseñadora, Nieves Laferté.


No apto para mayores: Lecturas de una intrusa

Un niño descalzo se lanza al ataque. Porta una espada de palo, el palo del vampiro. Una cazuela protege su cabeza en el combate. Lo acompaña una legión de hormigas con armamentos. Qué nombre le pondré al protagonista de estas historias. Busco entre mis vecinas a Sary. ¿En cuántas familias descubro a su amigo Ariel?

“La guerra en secreto comenzó el día que le dije a mamá: esto es conversación de Menores.” Y con esta declaración bélica se hace a la luz de la literatura cubana un libro que muestra sombras del universo infanto-juvenil y las familias. Es un volumen donde asoma la crudeza, el dolor, ese que por mucho tiempo se excluyó de las narrativas pensadas para las edades tempranas.

De la autoría de Yunier Riquenes, llega en 2018 este libro a la tutela de la Editorial Oriente. El título tuvo su primera luz por Ediciones Caserón. La presente, cuenta con la edición de Zaylen Clavería, el diseño de cubierta corre a cargo de Naskicet Domínguez, mientras que Amels Rodríguez se ocupa de las ilustraciones. La guerra comprende 16 combates, o más bien 15, y una rendición de las armas con tratado de paz.

¿Cuántos padres no sienten que la corporalidad de sus hijos cual esclavitud les pertenece, que es zona geográfica de sus acciones para lo que entiendan? Aun sin “malas intenciones” la maternidad-paternidad suele construirse desde una relación de poder-subalternidad y no siempre de respeto e igualdad como individuos. Por eso creo que sin pecar en generalizaciones, la letra de Riquenes ahonda en realidades “legítimamente invisibles”.

Yunier, al igual que otros escritores de literatura para niños y jóvenes de su generación, introducen temáticas antes vetadas, temas como la violencia, la muerte, prejuicios de disimiles índoles, la fe religiosa y otros, aparecen con toda intención en sus narraciones.

Los relatos coinciden en la visualización de las relaciones de poder, subalternidad o antagonismo con que de modo tradicional se han entendido en muchas familias las relaciones entre padres e hijos. En algunos momentos se abordan también el modo en que los conflictos de pareja repercuten en el estado emocional de los niños. Las narraciones explicitan actos de violencia que en el seno de la sociedad casi siempre son entendidas como algo normal:

El inicio de la guerra

  • “A veces me pregunto por qué Los Menores no podemos tomar nuestras propias decisiones, por qué no podemos escoger la ropa que queremos usar, por qué siempre, si mamá o papá sacan un short, y uno reclama, ellos dicen: dale, ponte ese; no comprenden que a uno le interesa andar con pantalón para verse más grande. Pero no entienden, si no te lo pones te dan un golpe”.

Los Adversarios

  • “Si uno los enfrenta en la cocina te pueden amenazar con cucharas, vasos, espumaderas, sartenes, o cualquier otro utensilio”.

Predominan las narraciones breves, cuyo dinamismo en ciertos pasajes ilustran escenas violentas y remedan como en el cartel de apertura,  n ring de boxeo: “Halaban por la derecha, por la izquierda. Derecha, izquierda. Derecha, izquierda, hasta que pegué un grito”.  

Y también estos pasajes hurgan en el universo y la psicología de los infantes y en las carencias y desatenciones emocionales que sobrevienen a las rupturas familiares:

Los Adversarios

  • “Cambian de ciudades y se lo llevan todo. O lo dejan todo a tu nombre. Ordenan y hay que recoger, apurarse para ir a donde vayan, en el corto tiempo que tienen”.

Esta página describe cómo todo niño tiene días en que finge algún malestar para quedarse en casa. Ante la presunta afección recibe mayores atenciones y mimos de los adultos. Nos invita de manera implícita a reflexionar si realmente se necesitan situaciones como éstas para dedicarle tiempo y afectos a los hijos.

Hay momentos  en que esta narrativa pareciera recrear escenas de extrema violencia:

  • “Si descubren que mientes, vuelven a ser los de antes y te mandan a la escuela después de una tanda de golpes”.

¿A ustedes les parece crudo? Sí lo es, tanto como la verosimilitud de los conflictos al interior de algunos hogares que hoy se definen como “disfuncionales”. No valen generalizaciones por supuesto, pero todos escuchamos historias como éstas nacidas de la cotidianidad, o peor, hemos sido testigos en nuestros entornos y hasta quizás alguien encuentre algún referente familiar. En los códigos del sistema cultural y hábitos de interacción familiar-popular del área cubano-caribeña, la violencia se asimila en múltiples ocasiones como una conducta normal. Muchas familias no reparan en ello, ni siquiera tienen conciencia de la dimensión de sus actos.

Un par de chancletas –las de la contracubierta– definen la ilustración de este relato. El signo es el más ilustrativo en la comunicación que define este tipo de interacciones familiares. Padres-hijos-chancletas es una tríada muy ilustrativa dentro de la simbología familiar cubano-caribeña, nos guste o no, antes más, quizás menos ahora. Chancletas, cintos y otros accesorios son íconos de la violencia física y psicológica por estos contextos, y solo en tiempos recientes desmontados de su altar gracias por ejemplo a campañas de bien público lideradas por los medios de información.

Las historias acontecen en un escenario rural donde emergen además el tema del amor del niño hacia el entorno, el paisaje natural y los animales. El infante a menudo se arma para su campaña belicista con símbolos de amor y paz, otras veces es preso de las contradicciones propias de la edad:

 Formación y Ataque

  • “Enseguida formé el ejército. No contaba con tanques de guerra, soldados de plomo ni robots de última tecnología; confiaba en el río, la paloma y las ovejas. Formé el ejército sin lema, himno ni bandera.”

La voz que nos conduce en estas narraciones pretende salvar a las ovejas del palo del vampiro, quiere evitarles el sacrificio y traza junto a éstas una estrategia que adopta códigos de la fábula. El desenlace del relato es optimista. Concluye con un excelente toque de humor muy apropiado al entorno campesino:

  • (La madre del niño): -Menos mal que comió, Sary. Ya me estaba preocupando este muchacho. Mírame aquí –señaló la cabeza–. Sentí que algo me cayó al salir del río.
  • -Es mierda de pájaro, dicen que eso es buena suerte.
  • -¡Por ahora no! –ripostó enojada, oliéndose el dedo-. ¡Es mierda!
  • (…)
  • Sonreí, desde otro flanco el ataque había continuado sin instrucciones previas.

En Cómo vuelven a nacer las ovejas el conflicto reitera la preocupación y el sufrimiento del niño ante el sacrificio de las ovejas en el instrumento El palo del vampiro. Tal proceso de la faena campesina se describe al detalle. El personaje del padre se representa como un hombre rudo que asume las faenas y el sacrificio de los animales como un hecho natural, lo cual recibe el cuestionamiento del hijo.

A partir de este motivo central se deslindan otros subtemas como una insinuación de soslayo a los primeros afloramientos eróticos; otros, como las afectaciones medioambientales, y de modo relevante hasta la última oración del compendio, se introduce el subtema de la fe religiosa. El protagonista le cuestiona a Ariel, compañero de mesa y amigo sobre lo verídico de la existencia de “Él”, “ese Señor” o “Dios”.

Hay ciertos tonos jocosos en el abordaje del tema al cuestionamiento de la fe que no le restan trascendencia y respeto, pues desde la voz de la infancia resultan permisibles y hasta simpáticos:

  • “Sus padres hablan mucho de Él:
  • Compraron un televisor: GRACIAS A DIOS
  • Alcanzaron mangos en el mercado: GRACIAS A DIOS
  • Llegaron temprano: GRACIAS A DIOS
  • Pero si llegan tarde, o no consiguen nada: DIOS SABRÁ POR QUÉ, GRACIAS, DIOS MÍO.”

Más adelante en otros relatos se formulan preguntas como qué es la Biblia o si ¿Dios es escritor?

La problemática medioambiental, los desastres, el cambio climático y sus consecuencias afloran en El tren de agua y en La paloma sube y baja del cielo. En el primero, las aguas dulces adquieren protagonismo por sus significados en el escenario campestre y en los nexos afectivos del niño, a quien preocupa cómo su ausencia afecta las costumbres de las personas en ese entorno.

En este relato los personajes de los padres aparecen representados con mayor benevolencia. La narración remite a una retrospectiva, cuando los padres no eran padres, y solo eran jóvenes que se enamoraban:

  • “Me contó que nací gracias a esa poza, a la pasión que mamá y papá desbordaron. Entonces eran unos muchachos y no pensaban tanto como Mayores. Mamá con el pelo largo y la risa tierna, y papá luciendo los mejores saltos en el trampolín”.

En el segundo ejemplo, los desastres medioambientales tienen lugar desde la metáfora del vuelo de una paloma por diversas zonas del planeta en destrucción.

En la significación popular la hoja de la yagruma, por sus diferentes tonalidades a cada lado, es referente de comparación con la hipocresía humana. Así en La tercera cara de la hoja de la yagruma, el protagónico compara las relaciones de Los Mayores con dicha hoja:

  • “Si Sary llega a la casa, Los Mayores piensan de blanco; si mamá habla con papá, hablan de verde. Si Sary habla con mamá, parecen las mejores amigas; si hablan mamá y papá, Sary es una gorda desvergonzada y mentirosa.”

Aparecen otras cuestiones con base en la identidad y las creencias populares del tipo: “Y dicen Los Mayores que cuando una paloma canta, se va a morir un viejo”.

El Ladrón de Agua es un hermoso relato que habla de cómo la escasez, la mentira y la hipocresía destruyen la amistad entre los adultos. Tiene momentos donde se percibe un excelente sentido del humor.

Faltas de Ortografía aborda la importancia de la buena ortografía y el valor de la amistad, pues es Ariel, su compañero de mesa, quien le exhorta y brinda herramientas para mejorar este aspecto. Este cuento trata el modo en que seres de diferentes credos pueden sostener una amistad, pues es Ariel hijo de una familia cristiana, no así en el caso de los protagonistas.

“Le pregunté a mamá y a papá qué cosa era el amor, si uno lo descubría por los olores”. En ¿Qué puede ser el amor? Aparecen discordias capaces de separar todos los afectos posibles. La celebración del cumpleaños de Diana, la perra de la vecina Sary, se torna metáfora pretexto para abordar el asunto de exclusiones por motivos de razas o posicionamientos sociales. Pero esta historia de amor, a la complicidad de varios personajes, tuvo un desenlace feliz:

  • “Cuando Sary pegó el grito, era tarde: por primera vez Lobito amaba a una perra, aunque no fuera de su clase.”

“A veces creo que Los Mayores no saben del amor, si supieran no sucederían esas cosas.” Se cuestiona el personaje en La batalla naval de las hormigas, mientras indaga en las manifestaciones de los conflictos conyugales de sus padres y el modo en que le afectan. Se describen algunos signos de violencia en la comunicación de la pareja. Ri, como el protagonista nombra cariñosamente al río, es el refugio cada vez que tiene alguna tristeza en casa. Compara a las personas con las hormigas y admira el modo en que estas forman su propio ejército y enfrentan unidas la adversidad. “A veces el ejército de las hormigas es invencible”.

No Apto para Menores expone las incomprensiones generacionales como lo que se considera adecuado o no en la televisión para la recepción de los infantes. Se reiteran temas como la fe cristiana, las destrucciones causadas por las guerras y los problemas medioambientales. Como el niño de estas tramas es de pensamiento inquieto se pregunta si realmente existen diferencias entre algunas manifestaciones sentimentales-eróticas (besos) entre las aventuras y las novelas. Se menciona el tópico de las manifestaciones de afectos eróticos en las primeras edades y sus “travesuras” para manifestarlas.

Me conmociona la lectura de El Club de la Pelea. Tras la conclusión de un acto de agresión extrema entre colegas de aula concluye el relato:

  • “La maestra habló de los colombófilos, los hombres que cuidan palomas; algunos, cuando andaban por pueblos lejanos, enviaban mensajes con ellas; otros las echaban a competir contra el tiempo y sobrevolaban campos y ciudades sin saberlo. Pero las palomas no debían ser nunca una razón para la pelea entre los hombres, y mucho menos para la muerte. De eso yo estaba convencido.”

Qué actitud asumimos los adultos cuando los niños se pelean. Si les da vergüenza no lo digan. Una cosa es lo que se admite en público y otra la que se adopta cuando es el niño de casa el que forma parte del conflicto. Genera contradicciones:

  • -“Si te haló el pelo o te cogió la goma no me des las quejas, pártele la cabeza, tírale la silla; no dejes que te cojan la baja.”

Los códigos y manifestaciones de violencia del mundo adulto se trasmiten a las siguientes generaciones, de modo que se perpetúan en la sociedad.

  • En Por dónde se pierden los aviones se plantea  “Si había un buen lugar para castigar a Los Mayores era adonde iban los aviones. (…) Pero nos quedaríamos sin padres, maestros, tíos, médicos, payasos, panaderos, y unas cuantas personas más”.

Infecciones invita a la reflexión en torno al amor a los animales e introduce el tópico de la ingratitud de algunas personas hacia estos. Aborda lo relacionado con el abuso animal. 

Cuando ya al fin se declara el cese al fuego podemos llamarle Gaby al pequeño que nos condujo estas páginas por esta guerra secreta. Es su cumpleaños y aunque cada lector pueda calcularle un año de más o dos de menos, celebra junto a sus padres, vecina y amigo que ya está creciendo. Las armas han sido depuestas en La debilidad de los adversarios, capítulo de conciliación. Los personajes aparecen en una dimensión de mayor equilibrio y matices en sus caracterizaciones. Se difuminan los extremos con que antes el niño había juzgado a sus padres, pues como reconoce “Nunca pude hacer un enfrentamiento real contra Los Mayores”. El aroma de la comida de mamá resulta irresistible. Gaby quería pedir perdón a sus padres por declararles la guerra aunque fuera secreta. El festejo del cumpleaños fue motivo de esperanza. 

Hay reconciliación también en la naturaleza:

  • “…No había ni una nube gris, pero se desprendió tremendo aguacero, como si Dios se hubiera puesto a hacerle cosquillas al cielo para que riera a carcajadas.
  • Ariel y yo nos fuimos a escuchar el arrullo de la paloma que había puesto los huevos en la yagruma, a mirar como Ri engordaba y gritaba, con el pecho abierto: voy a llegar, voy a llegar de nuevo al mar.”