música


Raúl Prieto entre la trova y el rock

Raúl Prieto asegura que es esencialmente un cantautor que se mueve entre la trova y el rock, aunque se siente cercano a géneros como el pop rock, la balada, el bolero, el son… Su obra viene a ser el resultado de múltiples referencias: “Trato de interactuar con todos estos géneros, defendiendo determinados valores estéticos, un cuidado por las letras, las armonías”. Por eso asegura que su “música no es necesariamente trovadoresca al estilo de los viejos juglares”, aunque durante varios años se trasladara desde su natal Báguanos con el instrumento al hombro, interpretando sus temas a guitarra limpia.

Este año Raúl Prieto celebra su aniversario 41 de vida artística, pues marca el inicio de su carrera con la entrada al Movimiento de la Nueva Trova, en 1979, con el grupo Latinoamérica. Surgida después de un concierto de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, en Casa de Las Américas, en 1968, y constituida en Manzanillo, en diciembre de 1972, la Nueva Trova tenía entonces varios exponentes en Holguín: Ramiro Gutiérrez, Aramís Mojena, Yaguajay… “En 1979 yo estaba en noveno grado y tocábamos música folclórica latinoamericana, desde Báguanos, un municipio con un potencial fuerte en la trova, aunque también hacíamos temas de la Nueva Trova y algo de son”.

foto adrián aguilera

“Estando en Latinoamérica formé parte de un grupo de pop rock llamado Kontakt, perteneciente al movimiento de aficionados, que tributaría después a la entonces Brigada Hermanos Saíz. Tocábamos esencialmente rock: Aguas claras, The Beatles, The Rolling Stones… Ahí no creábamos una obra propia, era más músico que cantautor”, dice.

“Al lado de mi casa en Báguanos vivía un marinero y crecí escuchando a Queen, The Beatles, The Rolling Stones, The Jackson 5, y de esa música es imposible no influenciarse. Además, parte de la trova tradicional cubana: Sindo Garay, Manuel Corona; la Nueva Trova desde el Grupo de Experimentación Sonora del Icaic para acá, principalmente Silvio, Pablo, Carlos Varela y Santiago Feliú, que me han influido mucho. Y Fito Páez, Miguel Ríos, Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Queen, Toto, Tierra, Viento y Fuego; la generación de los 80, que realmente marcó la vida de muchos músicos. Me gusta también la música clásica, y los temas de Alejandro Sanz”.

Otro giro en su carrera llegaría con la fundación en 1986 de la Asociación Hermanos Saíz que agrupó a jóvenes escritores, artistas y promotores. Además, se vinculó al surgimiento en Holguín de las Romerías de Mayo, Festival Mundial de las Juventudes Artísticas.

“Cuando empecé a componer me moví más por la trova, pero siempre tuve el incentivo de crear un grupo musical”, asegura el autor de temas como “Sin tanta filosofía”, “Para darte más”, “A esta hora”, “En las alturas de la tarde”, “Capitán en tierra” y “Un disparo de amor”. Por eso, entrado el nuevo milenio, crea “Raúl Prieto y su grupo”, su agrupación acompañante profesional que pertenece a la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos “Faustino Oramas”. “Estamos cumpliendo 20 años”, subraya, y destaca que su hijo, Raulito Prieto, excelente bajista y uno de los jóvenes representantes de la trova en la ciudad, está al frente de la dirección musical del mismo, “compuesto principalmente por piano, teclado, batería, bajo, guitarra eléctrica, guitarra electroacústica, coro, percusión menor y trompeta”, añade.

foto adrián aguilera

Además de la música, Raúl Prieto se ha desempeñado como constante promotor de la trova: “He centrado mi trabajo en los últimos años en el desarrollo de peñas destinadas a proteger y promover la nueva trova cubana, con un poco de énfasis en el trabajo de los jóvenes. Siempre he tenido como inquietud abrirle espacio a las nuevas generaciones”.

En el Hotel Brisas Guardalavaca, con el dramaturgo Carlos Jesús García, realizó la peña “De John Lennon a la trova cubana”, “en la que queríamos mostrar la herencia de The Beatles en la música cubana, pues muchos trovadores tenemos influencia de ellos, de Bob Dylan”. Protagonizaría, además, “Tocando fondo”, en el patio de la Empresa de la Música, y “A esta hora”, espacio característico en la Casa de la Trova “Faustino Oramas”.

A partir de esta peña, fundada en 2006, nacería su primer disco: A esta hora, licenciado por Bis Music en 2008. “Es un disco bien variado, que tiene trova, son, bolero, rock… Ahora acabo de grabar mi segunda producción, que será patentada por la Egrem: Rostro de nadie. Es un disco con una sonoridad mucho más amplia, un formato de agrupación grande, pues contiene baladas, boleros, algo de flamenco, country…”, asegura.

Ahora sus empeños están encaminados al desarrollo de la Feria de los Trovadores, “una especie de cofradía, un gremio que incluye a trovadores de las nuevas generaciones. Así surgió la Feria: una plataforma donde podemos interactuar todos los trovadores, con una agrupación que funciona como el Grupo de Experimentación y acompaña a todos los artistas, para que puedan tener la posibilidad de enriquecer su espectro armónico, darse a conocer desde el inicio con una propuesta musical más amplia. Pusimos mi grupo en función de eso y empezamos a llamar a los creadores que profesionalmente estaban en la Empresa de la Música con la idea de que se fueran sumando”.

foto adrián aguilera

La Feria, realizada por la Dirección Provincial de Cultura de Holguín, “que la ha sostenido de forma ininterrumpida, con creces”, y con el apoyo de otras instituciones, ha consolidado espacios en El Callejón de los Milagros, del Complejo Cultural Plaza de La Marqueta, la Casa de la Trova “Faustino Oramas”, de Artex, y el Álbum-Café “El Chorrito”, de la Egrem, donde trovadores como Fernando Cabreja, Manuel Leandro Ibarra, Lainier Verdecia, Raulito Prieto, y Tony Fuentes, intercambian con un público cada vez más creciente. La Feria realizó, además, el concurso para trovadores noveles “Para una imaginaria María del Carmen”, ganado en esa ocasión por Oscar Sánchez.

La Feria, añade Raúl Prieto, quien es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, “ha sido una especie de cantera, una plataforma interactiva para darles la posibilidad a los jóvenes y además, retroalimentarnos con las nuevas tendencias, porque creo que quien no se sume a las nuevas generaciones y a las tendencias contemporáneas, retrocede. Uno mantiene su estilo, su escencia, su concepto, pero aprende”.

Mientras espera la salida al mercado por la Egrem de su disco Rostro de nadie, Raúl Prieto explota su línea de autor, escribiendo para varias voces interesadas en interpretar sus textos. Además, ve elevarse a sus hijos, también en el mundo del arte, y se sabe un cantautor –además de un creador tremendamente sencillo y talentoso– que desde la trova y las raíces encuentra amplios horizontes donde crecer como músico.


¡Qué manera de quererte, qué manera!

¿Y a quién caldo quiere, cuántas tazas le dan? Un derroche de amor y virtud fue lo que desbordó el claustro y estudiantado del Conservatorio Esteban Salas en la gala por su aniversario 60. Cual quinceañeros por cuarta ocasión celebrados se vistieron de lujo y desplegaron sus mejores pertenencias, talento y consagración. No escatimaron en recursos, hubo señores brindis para todos los gustos. Esplendor y más esplendor, cuando uno creyó que no habría nada mejor los anfitriones salían a bandejas plenas. A fiestas como éstas es a las que siempre quiero asistir. Cuando participo en convites como el del jueves 5 de marzo a partir de las 8.30 p.m en la Sala de Conciertos Dolores, sé que vale todo el empeño y la fe de los buenos cubanos.

Zulema Iglesias junto a Orquesta Sinfónica Juvenil/ foto yori andino

Varias fueron las semanas de ensayos. Bien puedo apuntar que cualquiera de ellos era ya algo muy cercano a lo sublime. ¡Bravo! a todo el claustro de profesores y trabajadores que dejaron el alma en cada jornada; y por supuesto, a los jóvenes artistas que hoy enarbolan la música de una isla. A mí me gusta la palabra isla aunque para muchos no esté de moda, aunque se haya abusado del signo, a mí me va. Un pedazo de ella habita los salones, aulas, pasillos y rincones de nuestra vivienda, el Conservatorio, que a seis décadas expone juventud, salud y armonía.

Yo sé que me reboso cuando de ustedes hablo. ¿Qué le voy a hacer? Habitante incorregible soy.

Carlos Alberto Solís junto a Orquesta Sinfónica Juvenil/ foto yori andino

Varios fueron los formatos musicales que en pasarela tomaron el escenario. Segura estoy que lo hicieron a propósito. Quisieron mostrar a sus concurrentes todo cuánto tienen. No la inútil vanidad de quien cambia de uno a otro traje sin llegar a reconocerse en alguno. ¡Ay sublime belleza de los sentidos, menos mal que existes! Muchas son las generaciones que en Santiago y a miles de kilómetros por tierra y mar reconocen su formación en la institución.

Tal vez por eso es que Silvita Calzado, directora de Vocal Divas, se emocionó al comentar sobre la labor del padre Osmundo Calzado, o de su propia historia de amor familiar con génesis en la calle Santa Lucía. Otro tanto lucieron las muchachas de Vocal Adalias, quienes con varios años de labor son egresadas todas del plantel. Santiago de Cuba ostenta un desarrollo en la música vocal en formaciones femeninas y masculinas que amerita otra dedicatoria. Por lo pronto baste enfatizar que ellos y ellas son hijos de la formación académica que hoy festeja.

Vocal Divas. Imagen de Archivo de yori andino

El Orfeón Santiago y el coro Madrigalista se dieron cita en el tabloncillo bajo la dirección de la maestra Magalys Sánchez. Bueno, ya sabemos de esta tierra y su tradición coral, su añejo Festival de Coros y del rol de la enseñanza musical en la salvaguarda y proliferación de este patrimonio musical.

Formaciones de música de cámara integradas por alumnos y profesores también asistieron al baile junto a solistas instrumentistas. Maestros como la agrupación Magic Sax Quartet y el cuarteto de cuerdas Arkos, por supuesto quisieron aparecer en las instantáneas, porque son referentes cuando de esta historia se narre. Los intrépidos del jazz, que por estas fechas no paran de acaparar el show, otra vez hicieron de las suyas. Sospecho que estos muchachos no tienen pare cochero, en poco tiempo seguirán dando mucho y bueno de que hablar.

Magalyz Sánchez frente al Orfeón y el coro Madrigalista/ foto yori andino

¡Pero Víctor, ARRASASTE!

Víctor Vargas es un todoterreno. Víctor es un hombre orquesta al estilo literal. Desde hace varios años se echó la Orquesta Sinfónica Juvenil a los hombros y la verdad es algo impresionante. A él le han sacado en ocasiones anteriores hasta estribillos congueros a golpe sinfónico ante presentaciones que como las de esta noche de marzo, arrasan.

Esta formación acompañó al mexicano Carlos Alberto Solís, en un tema de su autoría que honró a las madres y que ilustró el hermanamiento entre las culturas de ambos países.

David Gómez y formato de jazz/ foto yori andino

Zulema, para la próxima avisa. ¡Cuánta grandeza! Claro que la Sala Dolores en pleno se puso de pie ante ti. No le pregunten más a la Iglesias por qué con tanta valía se quedó en Santiago, no se lo reiteren por favor. Ella decidió quedarse para que Santiago tenga razones de su orgullo. Respetamos y queremos a los que con talento y amor también habitan otras geografías. Y nos honra que esta mujer sea metáfora de su ciudad.

(a voces, orquesta y conteo de Pérez Prado) Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Seis, Siete, Ocho ¡MaaaaaaaaaamBo! Ahhhh!!!!

…el público baila, no hay quien pueda resistirse.

Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Seis, Siete, Ocho ¡MaaaaaaaaaamBo! Ahhhh!!!!

Hay flores por doquier, aquellas en celofán y aquellas con las que te premia la vida. La felicidad se antoja lágrima en los ojos de algunos. Risas, Fiesta y alma llevan tatuajes de amor.

jazz band del Conservatorio/ foto yori andino

Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Seis, Siete, Ocho ¡MaaaaaaaaaamBo! Ahhhh!!!!

Oigan manit@s, ¡apretaron! Somos una Orquesta que va por mucho más. No me disculpen la sobredosis de adjetivos. No me perdonen el amor. Es mi Conservatorio, y siento orgullo.

(A ritmo de Conga): Unos, Dos y Tres, Uno, Dos y Tres: ¡Qué paso más chévere, qué paso más chévere el del Conservatorio é!


Las Constelaciones de Amalia (+ galería)

Amalia Beatriz es una pintora de la ciudad de Santa Clara que no sé por qué a veces se me parece al atardecer, cuando lleva el cabello rojizo naranja; y en otras ocasiones al fuego lúdico que se identifica con el espíritu. Su espíritu no sé qué forma tiene porque se me olvidó preguntarle en qué se transforma cuando crea, pero de seguro es un ser volátil, o halado. Quizás una piedra bautizada como Amalia; de texturas diversas y saberes ancestrales, ¿filosofal?, ¿mágica?

fotos Fredy Hernández Martínez

O simplemente divago y no se trate más que de Betty, como le dicen sus cercanos; la chica sensorial y laboriosa que devino para estas líneas. Curadora y autora de una exposición personal que bajo el título Constelación, nos permite asomarnos a la mística que ella misma exporta; que constituye su rastro de muchacha imaginaria en la ciudad cosmopolita de Cuba.  

fotos Fredy Hernández Martínez

Amelia Beatriz Delgado Rodríguez es artista de la plástica; docente de la Escuela Provincial de las Artes y jefa de la sección de Artes Plásticas de la filial villaclareña. Y a la vez nutre sus lienzos con las materias aprendidas en el Instituto Superior de Arte (ISA). Estas pudieran ser concepciones metafísicas del mundo, modernas tendencias artísticas o incluso técnicas nuevas, pero también incluyen los volúmenes de psicoanálisis y erudición popular que recomienda Betty a sus compañeros.

La dedicación de esta mujer, sutilmente misteriosa, hecha por tierra cualquier prejuicio a cerca de los individuos espirituales o místicos en sí mismos; y del tiempo que permanecen ensimismados en sus creencias. A sus 36 años de edad ha participado en varios salones de profesores y estudiantes de la enseñanza artística. También en eventos de prestigio como el Taller Nacional de Escuelas de Marzo, y otros internacionales de creación teatral, o de títeres específicamente, entre los que sobresale el Magdalenas Sin Fronteras. Saberes que avocó a la escenografía, atrezos y construcción de títeres para grupos de renombre como Alánimo, La Rosa, y Teatro Escambray, principalmente.

La muestra que durante este mes exhibe la Galería Pórtico de la AHS en Villa Clara constituye su sexta exposición personal desde el 2006 hasta la fecha; a la cual anteceden, entre otras memorables, Espiritual y Recalo, con sede en la Galería del Centro Cultural Mejunje. Exposiciones compartidas con otros artistas figuran en su extenso currículum. Pero la presente, sin dudas, destaca por su intimismo, los conceptos sugestivos y alusivos que emanan de cada pieza y, por supuesto, la madurez de la artista. Pretextos para abordarla, cuestionario en mano, luego de la apertura.

fotos Fredy Hernández Martínez

–¿La música que escuchamos es original para esta ocasión?

Por supuesto, lo cual constituye un regalo hermoso de Isam López, a quien se puede recordar por su trabajo con el grupo Extraño Corazón. Es un tema de música electroacústica que lleva el mismo nombre que la exposición y que mezcla sonidos del espacio, ambiente… ¡tiene que ver!

–La exposición no consta de muchas piezas, unas 12 o 13 pero algunas son un conjunto; dípticos, trípticos y hasta cuatro cuadros para agotar una temática.

Utilizo mucho la metáfora para expresar un mensaje determinado. A veces un solo cuadro me resulta insuficiente para abarcar todo lo que quiero decir. Precisamente porque hablo de mundos interiores, lo cual constituye un riesgo para el artista porque pudiera volverse hermético, incomprensible al espectador y, sin embargo, cuando haces llegar un mensaje de varias formas es más fácil para el espectador decodificar un concepto, un punto de vista.

fotos Fredy Hernández Martínez

–Si me permites la apreciación, creo que tú personalidad misma exporta misticismo al igual que esta muestra.

Constelación es mi propia perspectiva como artista de aquellos que podrían ser los mundos interiores de cada persona. Trabajada desde el simbolismo. Recurriendo a los elementos de la psicología y de la antropología social abordo los intereses humanos para que cada espectador se vea reflejado al interior de cada pieza.

Por eso se llama Constelación, porque la idea es que puedas ver tu mundo interior reflejado en el otro. O sea, lograr una identificación o relación intrínseca entre el artista como creador y el otro como espectador.

fotos Fredy Hernández Martínez

–¿Podemos definir Constelación como una expo mucho más orgánica que las anteriores?

Sí, se utilizan fibras, materiales de la naturaleza; reciclados en su mayoría. Utilizo como técnica principal el bordad que a veces es sobre tela, sobre cuero, saco; principalmente. Adiciono entonces semillas, caracoles, conchas. Este tipo de cosas las he tomado de la forma de creación artesanal de las culturas primitivas, lo cual ha sido retomado por expresiones como el Art Bru.

Pero la base está en esa comunión con la naturaleza que me permite manejar un discurso consecuente, ser sincera conmigo misma. Además, concebir y elaborar cada pieza se vuelve una experiencia inolvidable, pues hago viajes a la playa u otras áreas naturales que enriquecen la espiritualidad que necesito transmitir. Mi propio aprendizaje empírico del bordado, rompiendo agujetas mientras observas a los demás, y la muestra esté compuesta por dos o tres puntos básicos, responde a este discurso.

–¿Qué más dicen tus cuadros sobre ti?

Digamos que me gusta dar un toque folclórico. Intento relacionar todos los elementos que uso al simbolismo de la cultura en que estoy inmersa y a la religiosidad del cubano, a modo general. Con un toque muy íntimo en cada pieza. Como una especie de poética personal.

fotos Fredy Hernández Martínez

Bebo mucho de la psicología de Jung[1], que plantea como la personalidad afecta lo que la escuela cubana denomina como el ello, y que viene siendo la esencia del ser humano. Creo que de eso va cada pieza.

También hablan de nuestra religiosidad y de nuestra pluralidad en ese sentido. Se cree en un dios español lo mismo que en una deidad africana, que en una egipcia o casi en el mismo modo en que se manifiesta una espiritualidad hindú. A mi modo de ver, el cubano cree en todo y yo no me eximo de eso.

–La introspección como poética se revela en tu obra y en sus antecedentes teóricos o filosóficos ¿Crees que definirá tu carrera como artista de la plástica?

Es un camino nuevo. Estoy tratando de manejar elementos, leyes y principios a modo general que tienen que ver con el orden, con el equilibrio del universo, del cosmos; y la relación de todo esto con el ser humano.

Por ejemplo, trato temas como la reencarnación, la magia. Quien haya estudiado a los filósofos presocráticos entendería que son la base de la creación del hombre.

–¿Tu formación académica cómo influye en esta perspectiva de creación y en cómo te asumes a través de tu obra?

Ha sido significativo. Esta exposición ya estaba en proceso antes de ingresar al ISA, pero el aporte de la escuela ha sido una nueva visualidad. Generalmente en un nivel medio de enseñanza, creces como grupo, como conjunto, porque aprendes habilidades y herramientas. Pero ya en el nivel superior adquieres otros conocimientos que te hacen crecer individualmente como artista.

fotos Fredy Hernández Martínez

–La docencia, ¿qué tonalidades aporta a una artista joven y activa como tú?

Entre otros aspectos, y saldos humanos, te vas viendo reflejado en tus alumnos, descubres de pronto como tu trabajo puede tener una carencia semejante a la de cualquier novel y te obliga a superarte y trabajar cada vez más.

–¿Qué significó hacer la curaduría de tu propia exposición?

Tuve la ayuda de Freddy Hernández, diseñador y vicepresidente de la AHS aquí en Villa Clara quien me dio algunos consejos de montaje, pero fue muy especial y retador para mí. Tengo en planes moverla hacia otras galerías de la provincia como la Galería de Arte de Manicaragua; Hurón Azul y la Wilfredo Lam en Sagua la Grande, para lo cual quiero seguir trabajando, para que Constelaciones llegue a esas galerías, que son mucho más amplias con un mayor número de piezas.

fotos Fredy Hernández Martínez

–Por último, ¿por qué Constelación abrió las puertas con la 24 edición del Festival Nacional de Música de Concierto a Tempo con Caturla?

Caturla fue un innovador en su música porque mezcló elementos diversos y esta exposición en cierto modo va de esto también, de mezclar cosas que tienen que ver con el folclor, con otras contemporáneas o primitivas. Y por supuesto, agradezco a la Asociación por confiar en mí para ese gran honor.

[1] Carl Gustav Jung, psicólogo y ensayista suizo cuya metodología incorpora nociones procedentes de la antropología, la alquimia, la interpretación de los sueños, el arte, la mitología, la religión y la filosofía.. Fundador de la escuela de psicología analítica, también llamada psicología de los complejos y psicología profunda.

 

fotos Fredy Hernández Martínez

fotos Fredy Hernández Martínez

fotos Fredy Hernández Martínez

fotos Fredy Hernández Martínez


Fernando Cabreja: Un poeta amparado por una guitarra

Fernando Cabreja se niega a hacer canciones facilistas que lo coloquen “en la punta de la lista”. Asegura que “pudiera hasta llenar cualquier teatro”, haciendo sopa o vendiéndose barato, pero tiene “un corazón insobornable que no acepta ningún trato”.

Ni facilista ni oportunista, Cabreja –especie de cronopio cortaziano nacido en Sagua de Tánamo, Holguín, en 1959– prefiere catalogarse en una de sus canciones más conocidas como “un tipo torpe, algo bohemio, medio loco, que siempre está fuera de foco”.

Asiduo de peñas, tertulias y descargas improvisadas, guitarra en ristre, Cabreja rompió el falso mito de que un concierto de trova no llena un teatro. El coloso holguinero Eddy Suñol, abarrotado en sus dos plantas, fue sede de Fuera de foco, primer gran concierto de este artista que celebró sus 60 años de vida, 40 de ellos dedicados a la música y resumidos también en el cancionero Como una luna en pie, publicado por Ediciones La Luz.

Fotos Carlos Rafael

“Vengo de la tradición de los trovadores de las primeras décadas del siglo XX. Soy autodidacta, pues estudié Historia del Arte en la Universidad de La Habana y aprendí mirando los acordes de músicos que realmente sabían: conocí elementos de la armonía, el solfeo, la composición, trucos a la hora de crear una canción, pues el hecho creativo de la composición musical no tiene reglas y mucho menos recetas”, asegura Cabreja.

Las cálidas luces, una escenografía intimista compuesta por varias farolas citadinas y un banco, como si estuviera en un parque cualquiera, gracias a una adecuada dirección de arte, hicieron del concierto, más allá de la música de Cabreja y gracias precisamente a ella, una cita memorable. Acompañado de su guitarra y varios invitados en su primer momento, y del grupo del cantautor Raúl Prieto después, Cabreja desgranó temas como “Levántate”, primero que compuso “después de salir de la República Federativa de Moa”, lugar donde inició su carrera artística y fundó la Asociación Hermanos Saíz en 1986.

Fotos Carlos Rafael

“El concierto significó el comienzo de mi vida, pues la obra de arte, la canción en este caso, hasta que no interactúa con el público, no existe”, destacó del “preámbulo y portada” de sus 60 años, con coordinación y producción de su esposa, la reconocida cantautora infantil Edelis Loyola, y arreglos de su hija, Edelis Cabreja, flautista además, donde elementos de la música cubana se fusionaron con el funk, el jazz y otros géneros.

Cabreja interpretó canciones –ha compuesto más de 150 canciones, pero interpreta en su repertorio alrededor de 30– como “Alta Marea”, nombre de la peña que realiza en la Casa de la Trova “Faustino Oramas” y que fundara en Moa en 1998; “Muchacha en la ciudad”, acompañada en la flauta por el talento de su hija; “Mi fortuna”, junto al saxofonista Osmar Julio Matos; “Valga la distancia”; “Volviste a mí”, con el violinista Airán González, concertino de la Orquesta Sinfónica de Holguín; “Cosas en común”, “Ya estoy contigo”, “Turbonadas”, “Apuntes de un juglar”, “Algo más de la vida” y “Fuera de foco”.

En su peña Alta Marea, Fernando Cabreja se acompaña por un poeta. Él es esencialmente “un poeta amparado por una guitarra”, que incluso ha sido recogido en varias antologías. Por eso en el concierto invitó a José Luis Serrano, Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén, a compartir uno de sus textos en una especie de descarga performática donde trova y poesía se unieron y compenetraron de la mejor manera posible.

Fotos Carlos Rafael

De Como una luna en pie, cancionero presentado en el Álbum-Café El Chorrito de la Egrem en Holguín y en la Feria Internacional del Libro de La Habana, Fernando Cabreja asegura: “El libro resultó un objeto de arte muy funcional y que se parece mucho a mí. Incluye 60 textos de canciones mías de diferentes etapas de mi vida, desde 1984 hasta más recientes. Es imprescindible hablar de la labor que hizo conmigo Serrano como antologador, él es quien mejor conoce mi obra desde un punto de vista analítico, conceptual”.

Como una luna en pie es el título de una de los temas incluidos en el libro y además del concierto que Cabreja realizó hace unos años en el habanero Centro Pablo de la Torriente Brau. Ahora trabaja en un disco –el primer en su amplia carrera– en los Estudios Siboney, Santiago de Cuba: Cuando todo coincida “redondeará varias etapas de mi vida e incluirá elementos del blues, el son, la balada, del rock, el country, el bolero”.

Durante un tiempo vivió en el alargado y vibrante Chile, junto a su esposa Edelis Loyola: “Estuve del 2014 hasta 2016 y logré tener un espacio fijo en La Calera, una comuna ubicada en la Región de Valparaíso. También me presenté en Santiago de Chile, junto al trovador chileno Juan Francisco Lastra”, comenta este miembro de honor de la AHS y quien defendió, en sus inicios, la trova desde la célula de Moa.

Fotos Carlos Rafael

El final del concierto no pudo ser más apoteósico y necesario: Fernando Cabreja, el maestro de trovadores, llamó a todos los cantautores presentes, muchos que vinieron desde geografías tan distantes como Moa y Estados Unidos. Y juntos –Raúl Prieto, Alito Abab, Raulito Prieto, Manuel Leandro Ibarra, Eider Greseski, Leinier Domínguez, entre otros– corearon aquello de “Y si te cae el peso de la soledad, dale un paseo tranquilo a tu ciudad”.

Cabreja se considera un trovador: un hombre que apoya “la canción reflexiva y verdadera, como decía Víctor Heredia, aquella que te convoca a pensar. Defiendo la canción espontáneamente raigal, natural, sin adornos ni artificios. No la otra, que tienes que ponerle muchos oropeles para que funcione y camine. Como decía Sindo Garay: “la canción un poco desnuda, una canción buena, a capella, incluso sin guitarra, camina”.

Fernando Cabreja cree –como Violeta Parra– que “la canción es un pájaro sin plan de vuelo, odia las matemáticas y adora los remolinos”. A esa canción se aferra y por ella vive.


Cuando el río suena piedras no siempre trae

Cuando el tiempo haga de las suyas, los registros históricos anotarán que la edición del Festival de la Trova Pepe Sánchez, correspondiente al 2020, aconteció del 18 al 22 de marzo.

Sin embargo, me atrevo a asegurar que su celebración primera acaeció en horas de la mañana el pasado 28 de febrero. Cuando finalizaban los ensayos previos a la gala por el aniversario 60 del Conservatorio Esteban Salas, y el plantel era todo jolgorio al calor de los acordes de la Orquesta Sinfónica Juvenil y sus invitados, desembarcaron en el Salón Principal ciertos personajes.

Este año, entre otras dedicatorias, el “Pepe Sánchez” rendirá tributo a la obra del juglar santiaguero Alejandro Almenares, quien en compañía de troveros como Gabino Jardines, Coralito y el vocalista Tony Rondón, desde hace algunas semanas desarrollan talleres trovadorescos en la institución de la enseñanza artística. Pues el referido viernes tuvo la particularidad de que a los creadores mencionados se unieran el trovador Eduardo Sosa y el viceministro de cultura Abel Acosta. 

El primero con la jovialidad que le es inherente declaró que se presentaba en calidad de aprendiz de los maestros santiagueros que prestigiaban el espacio, y también de los propios estudiantes a partir de la formación académica a la que tienen acceso. En tanto Acosta, desde su anterior experiencia como presidente del Instituto Cubano de la Música mantiene un estrecho vínculo con la enseñanza artística, y de modo especial con el “Esteban Salas”. Los que son cercanos a la cultura desde lo institucional conocen la obsesión de Abel por el entorno musical cubano.

estudiantes de guitarra en taller junto a Eduardo Sosa, Abel Acosta y profesora Mireya Hernández/ foto Yorisel andino

Que la trova trascienda los límites que imponen los festivales y otros calendarios es el empeño de Eduardo Sosa y otros hacedores por estas tierras. No siempre se logra, ya sabemos que las festividades obedecen más bien a sets que con mayor o menor alcance de una a otra edición, tras su conclusión, como el eco diluyen sus efectos. La Casa de la Trova ha de ser la catedral de esta sapiencia musical de origen popular lo mismo para entendidos, estudiantes que amantes de dicha musicalidad. ¿Dónde podrían aprender mejor materia los educandos de música que entre sus salones y sus protagonistas? No hay que aguardar porque llegue algún “descubridor” para reconocernos en esas joyas cotidianas que habitan la gran Casa y nuestras calles. Por eso ningún escenario tan propicio como el Conservatorio para trazar caminos de doble vía entre lo popular y la academia o a la inversa.

Fue una clase magistral, es cierto, eso sí, desde el lenguaje jocoso de los trovasoneros que en su modestia atesoran una fonoteca errante. Y no lo digo porque por ejemplo Almenares y Coralito atesoren tantas canciones como años y el tiempo de vida fuera patente de corso. Lo digo porque ellos y otros muchos son historia viva de la música cubana sin hipérboles que valgan.

Eduardo es el sobrino consentido de todos los viejucos, y primo hermano de los más jóvenes como el trovador y sonero vocalista Tony Rondón. Mutuamente se enorgullecen y se reconocen los unos en los otros. Sosa aprovecha el momento para incluir el relato de cómo se inició en las andanzas trovadorescas cuando siendo apenas un muchacho estudiante de la Vocacional se escapaba a la Casona de Heredia para nutrirse en la savia. En lo personal admiro la forma en que el trovador ha creado alianzas profundas entre su hacer y la historia musical. Creo que ya lo dije en otro momento; el creador se alió al maestro Lino Betancourt y supo hallar en sus conocimientos buena cobija. Por eso Eduardo, asistido por su formación pedagógica, a pocos segundos de su presencia tiene al estudiantado, el claustro y artistas concurrentes sumergidos en un capítulo de la Historia de Cuba.

Eduardo Sosa, Abel Acosta y Músicos Santiagueros en Conservatorio/ foto Yorisel andino

Toman la escena Francisco del Castillo, Carlos Manuel de Céspedes, José Fornaris en la noche del 27 de marzo de 1851 cuando dedican a Luz Vázquez la canción La bayamesa. La lección remite al contexto sociohistórico con matices de anécdota y una comunicación cercana a los jóvenes, quienes en más de una ocasión acompañaron el proceso de aprendizaje con sonrisas y ovaciones. Adriana del Castillo, portadora de la bandera cubana en las tropas de Céspedes, emergió también en el coloquio. De inmediato la voz y guitarra sellaron la página en la evocación cantor.

Entre corales emergió un clásico de la trova cubana, Perla Marina. Muchos músicos en Cuba incluyen la pieza en su repertorio, mas la particularidad propuesta por Sosa es que Alejandro Almenares la interpreta a la usanza musical de Sindo Garay, pues siendo muy joven tuvo la oportunidad de conocer al decano trovador. El discípulo se vale de la ocasión para explicar la estructura músico-poética de las primeras piezas trovadorescas. Alumno y maestro exponen cuestiones técnicas inherentes a la armonía de este cancionero y el rol de la primera y segunda voz, así como sus particularidades en intérpretes de la región oriental.

Por su parte Tony Rondón dialogó en torno a las dinámicas que se generaban alrededor de las denominadas descargas y lo trajo a contexto. Ilustró una modalidad casi en desuso, la confluencia de dos duetos de voces y guitarras en la misma interpretación. Así se unieron en Cajón de muerto, otro referente de la trova primera santiaguera, los dúos compuestos por Coralito y Almenares y el propio Tony junto a Gabino. Este momento en particular ofreció toda una lección de campo de la historia de la música. En el caso específico de Rondón es uno de esos vocalistas que bien encarna la simbiosis del sonero-trovador tan usual en Santiago de Cuba como núcleo geocultural. Esas distinciones fueron comprobables en la interpretación realizada al tema A una coqueta, de la firma de Manuel Corona.

Eduardo Sosa, Abel Acosta junto a estudiantes de guitarra y tres y profesores de la enseñanza artística/ foto Yorisel andino

El autor de Retoño del monte y muchas hermosas canciones conversó acerca de la necesidad de despojar lo trovadoresco del encasillamiento como banda de momentos lúgubres y conmemoraciones luctuosas. Si bien la trova cubana protagoniza desde nuestras gestas de independencia hasta la construcción del presente cubano, integra un amplio diapasón temático. Más que un género, para Eduardo el trovar brinda la posibilidad de asumir una actitud y una forma de entender la Canción desde diferenciados postulados estéticos que reclaman de cantautores, intérpretes y receptores un caudal de información. Es la trova entonces un espacio de oposición al facilismo discursivo que proponen otras espacies sonoras. Significa el decir trovadoresco una gama de oportunidades para el regocijo espiritual.

Compay confieso que a mí la trova no me gusta, a mí la trova me encanta. Razón por la que, lo mismo que aprendiz en el taller, aproveché cada una de las enseñanzas. Esta sección matutina concluyó con la descarga a son de trovadores y sinfónica juvenil de una pieza emblemática del repertorio Sosiano, A mí me gusta, Compay. Anécdota mediante, de paso nos enteramos cuáles fueron las vivencias profesionales en ámbitos internacionales que propiciaron los motivos para la creación.

Minutos después Abel Acosta protagonizó el taller impartido a estudiantes de guitarra y Tres de los niveles elemental y medio de la enseñanza musical.  Entonces el músico que le habita dio golpe de guitarra. Acosta escuchó el desempeño de cada uno de los jóvenes instrumentistas en formación. Elogió a quienes alcanzan ya un alto nivel técnico-interpretativo y realizó sugerencias en aquellos aspectos necesarios. Cuando la pasión le desbordó él mismo empuñó ambos instrumentos con el fin de ilustrar las exhortaciones. Importantes autores del repertorio para guitarra clásica latinoamericana ocuparon esta sección. Y entre los aspectos más interesantes vale resaltar el cómo a través de elementos históricos conceptuales se comprende los modos en que se difuminan los ámbitos académico y popular y más bien cada uno incide en el otro.

estudiantes de Tres del Nivel Elemental/ foto Yorisel andino

En lo particular debo expresar mi deseo de que en un futuro cercano fructifique en Santiago de Cuba la creación del nivel medio para la enseñanza del Tres. En la actualidad los egresados del nivel elemental deben continuar sus estudios en las ciudades de Guantánamo o Las Tunas. Con el cariño y respeto que ambas urbes merecen por su desarrollo artístico-cultural, creo que con el Tres los santiagueros tenemos esa asignatura pendiente. Hace poco dediqué mis teclas al monumento al Tresero y me resisto a conformarme con la idea del herrero y su domicilio. La Escuela Vocacional de Arte cuenta con el nivel elemental de este instrumento vital en nuestras trovas y sones. En estos momentos el músico Radamés González funge como profesor de dicha esfera, a la par que se recibe asesoría de personal especializado procedente de Las Tunas, lo cual habla de una importante gestión. Aun así, el Tres clama por su continuidad en la formación de profesionales en el territorio.

Llegado a este punto creo que lo medular no reside en si una celebración comienza tal o más cual día. Lo valeroso será que cada jornada, por cotidiana que parezca, se revierta en 24 horas de aprendizaje. Ojalá y la buena música toda sea una celebración constante de nuestras esencias cubanas. Por lo pronto les aseguro que los del “Esteban Salas” llevan altas cuotas en ello.


De inicio a fin: Trovándote 2020 (fotorreportaje + audios y videos)

Trovándote cumplió aniversario cerrado y los lauros volaron alto. Se escuchó la música  desde los más asistidos conciertos hasta en el más íntimo espacio. Se presenciaron estrenos tanto de locaciones, como de artistas. No solo para el Encuentro Nacional de Jóvenes Trovadores fue el festejo, muchos fueron los homenajeados. Fueron disimiles las ganancias de esta edición, entre ellas, contar con una voz latinoamericana fiel a la defensa de la paz y la soberanía de los pueblos, Cecilia Concha; así como la implementación del patio del Hotel Rueda como una de sus sedes, contribuyendo así al certero intercambio cultura-turismo en Ciego de Ávila.

Hubo noches íntimas en el Teatro Abdala junto a las baladas y canciones. Allí descubrimos del amor de Eduardo Sosa y sus afluentes, aunque esa noche vino de a dos, Sosa compartió el espacio con Noel Batista/ Foto: José Antonio García

Un pedacito de “Ella y yo” en espacio teórico como muestra de la obra de la mujer cantora en Cuba/ Foto: José Antonio García
Un homenaje a obra de toda la vida “Un canto a María Teresa Vera” y al aniversario 125 de su natalicio. Con la presencia de Alexey Musulí Suárez, Marta Campos, Yeni Turiño, Motivos Personales, Cecilia Concha y Heidi Igualada, de izquierda a derecha/ Foto: José Antonio García

 

Kamankola, quien subió la meca, “¡Voy a dar un concierto mañana!… ¿y hoy? ¡también!”. “…esto es Cuba carajo y cuentapropismo…”. El intérprete más asistido del Trovándote 2020. Con intervenciones únicas en descargas y conciertos/ Foto: José Antonio García

La trova santaclareña se vio representada en las serenatas nocturnas en Café Barquito de la Asociación por Yeni Turiño y Alain Garrido/ Foto: José Antonio García

Con su asistencia, honraron los 15 años del evento: Natasha Cabrera, Michel Pérez Abreu, Oristela Pérez Betanzo, Santa Massiel Rueda Moreno, Ricardo Bustinza Montes de Oca, cuatro de los anteriores y actual presidente de la AHS en Ciego de Ávila/ Foto: José Antonio García

La joven trova presente en el escenario de la UNEAC. Con la interpretación de Pedro Antonio Sánchez apoyado por Yurisdel (Yuri) Hernández al bajo, Yordankis Sánches en el cajón, Jorgito Kamakola (coros) y William Martínez en la guitarra eléctrica/ Foto: José Antonio García

El gran cierre por todo lo alto del, por primera vez invitado, Polito Ibáñez en el patio del Hotel Rueda. En Trovándote 2020/ Foto: José Antonio García

… Trovándote y Fin.


Morón es un centro para el jazz

A ocultas del conocimiento generalizado del público mundano, parte de este, gustoso incluso del buen arte; cerca de los días veintitantos de marzo se celebra en Morón, ciudad del Gallo, el Jazz Centro. Organizado por el quinteto La Familia; parte importante de la jazz band compuesta por 13 músicos, con un sobresaliente predominio de instrumentos de viento en las noches de concierto, tales como: la trompeta, la familia del saxofón y el trombón. La eventualidad gana espacio en el teatro Reguero, local que, en futuros años, se estima no alcance para suplir las necesidades de la audiencia.

En una provincia como Ciego de Ávila que para nada es la más destacada en la proyección artística, Morón se muestra como una alternativa cultural de excelencia, gracias al Jazz Centro. El festival surge desde el seno de la familia de músicos Oney. La necesidad de extrapolarse de los cayos turísticos, que, a pesar de ser una excelente oportunidad de trabajo para los artistas, es una prisión de la libertad musical y enriquecimiento del alma. Nace en el año 2015 un nuevo espacio para la música en vivo de orquesta, teniendo sus raíces en una peña representativa del género, con sede en la Fundación Nicolás Guillén de la localidad.

La longevidad no es una característica de dicho espectáculo, pero la calidad sufre sus más altos extremos en el seno de su celebración, justo una semana antes del Piña Colada. A pesar de su corta vida, no se ha dejado reposar la costumbre sobre el mismo, la participación de invitados como, el de su tercera edición, Alfred Hubert Thompson Grinion, director de Caribbean Emsemble; el grupo moronense Dharma, indefinible en un género en específico a pesar de la línea audiovisual que proyectan; Mestizaje, grupo de jazz de Matanzas con jóvenes y virtuosos representantes, y Liván Tartabull y su quinteto de saxofones, son una variable indefinible hasta su llegada cada año.

Jazz Centro 2018

El anhelo de tener en la eventualidad sin precedentes, a músicos de la talla de Alain Pérez, es un deseo que no se le pasó por alto a Dairon Oney, gran amigo del trinitario, en el festival Piña Colada 2019 durante la clase magistral del sonero en la Asociación Hermanos Saíz en Ciego de Ávila. Su cuarta y próxima edición estará dedicada a un multiinstrumentalista moronero, integrante de la agrupación Bellita y Jazz Tumbatá, Miguel Antonio Miranda López, alias El pulpo; nombre ganado por su capacidad para ejercer varios instrumentos a la vez.

Miranda, es también padre del baterista integrante de Dharma, Dairon Miranda Valladares, quien es bien recordado por protagonizar una extraordinaria guerra de baterías en la segunda edición del evento, en 2018. Magnífico sería presenciar en una segunda parte, tal derroche de talentos, esta vez padre e hijo.

Varias locaciones han recibido al elenco en su trayectoria, adaptado a la organización de cada año, tales como la sede Nicolás Guillen, la presentación especial en el cine Higuera del municipio Bolivia (en 2019) y la habitual descarga del último día en el Centro de Casas de Morón, manteniendo su sede principal en las primeras dos noches. No es secreto que, público del municipio cabecera anhela la extensión del festival hacia su territorio, lo cual sería magnífico, si descartamos el miedo a que nos sea extirpado y nunca más vuelva a ser Morón y su reguero un centro para el jazz.


Hasta romperme un pulmón me trovo y Polito conmigo (+ audios y fotos)

Aunque nunca he tenido la real intención de hacerlo, recuerdo haber cantado, más de mil veces, la canción de aquella telenovela sin igual que entonaba: «Pintaré mi pelo de marrón…», aunque sí fumé hasta romperme un pulmón esa tarde. La tarde que Polito Ibáñez estremeció el suelo lírico en el patio del Hotel Rueda 1920 en Ciego de Ávila. Junto a nosotros, por primera vez en la historia de Trovándote, el autor de un hito de nuestra infancia y de algunos, su adolescencia, vino a trovarse.

Polito Ibañez. Trovándote 2020. en Patio del Hotel Rueda/Fotos: Celia Molina Sánchez

Carlos Ibáñez es un cantautor desde el alma, excelente y amable persona. «Fui evaluado, en mis inicios, por Marta Campos, recuerdo que ella decía, a mí me gusta Carlitos, así me llamo, decidí cambiarme a Polito porque había muchos Carlos, Carlos Varela, Carlos Marx, ¡Yo quería distinguirme! Marta me evaluó y me dio el máximo, quizás por eso estoy hoy aquí. Hay algo que a mí me gusta mucho y es cuando alguien me dice: ¡Yo te escucho desde chiquito! y eso me lo dijo una muchacha aquí hoy, primero me recuerda la cantidad de años que tengo, luego me rebosa la alegría de saber que alguien ha crecido con mi música.»

Las canciones no solo cuentan historias, ellas tienen su historia, la basura tiene historia, cuenta Polito que «si, la canción fue inspirada en un amigo mío que era gerente, tras una investigación, no le encontraron nada, hasta que revisaron su basura, ahí encontraron lo suficiente.» La tarde fue de recuerdos, más de una canción fue asistida por su público, por sus amigos y los excelentes músicos con los que colaboró disimiles piezas. Quien tiene amigos, tiene un pueblo, en este caso, una orquesta.

Polito Ibáñez junto a Livan Tartabull/Fotos: Celia Molina Sánchez

El saxofonista avileño Livan Tartabull, quien alguna vez formó grupo con el cantautor, fue uno de tantos que asistieron el enriquecimiento armónico de las canciones de Ibáñez. Hueso o como lo bautizase Polito Ibáñez, “el príncipe del güiro”, todo un personaje, desempeñó junto a Tartabull un entretenido interludio. Reto a aquel que pueda decirme, ha escuchado un solo, guerra de saxofón y güiro…

William Martínez, guitarra eléctrica y Yordankis Sánchez, cajón, acompañaron más de un tema del autor como el que alude a sus años de preuniversitario y adolescente «Fantasmas». Y la intervención sin igual de quien ha robado el show del festival, Jorgito Kamankola.

Polito rememora sobre viejos tiempos «cuando hice «Doble juego», en aquellos tiempos en que las personan iban a ver mis conciertos y se la pasaban de lado a lado, mirando a todas partes, tomando cerveza, hasta llegar la canción del final, era la única que todo el mundo se sabía; fue por allá mi primera vez en Ciego de Ávila. Este concierto a mi parecer, es mejor, porque no siempre tienes la oportunidad de que tu público sean cantautores, artistas apreciando tu obra. Hoy de hecho, he tocado guitarra, yo ya no sabía lo que era eso.»

De izquierda a derecha. William Martínez, Polito Ibáñez y Yordankis Sánchez/Fotos: Celia Molina Sánchez

La tarde vistió de sus más viejas interpretaciones «Papeles», «Números» y «¿Dónde estarás?», como señora coqueta, e intercambió pasarela con los estrenos «Chica Bombillo»…

… «Imagino» y «El cuerpo enfermo y el alma sufre», temas de su nuevo álbum en proceso de masterización, por ahora el nombre sujeto a cambios «No sucede nada» y el inevitable final de un «Doble juego», como en los viejos tiempos.

Cierre con los invitados de Trovándote coreando Doble Juego/Fotos: Celia Molina Sánchez