música
«He tenido novias celosas con mi guitarra»
Entrevista al joven trovador guantanamero Pedro Antonio Sánchez Zapata
Lo conocà cuando estudiábamos en la Universidad de Oriente. Nunca le gustaba peinarse y una guitarra convertÃa a este joven creador en un itinerante juglar. Muchas veces leà poesÃa en su peña Guitarra a luz. No probé ninguno de sus platos cuando fue cocinero en varios paladares, pero he admirado desde siempre su compromiso con la música. Recibà clases de narratologÃa de él, sin embargo, no he leÃdo ninguno de sus cuentos. Casi por casualidad, nos encontramos nuevamente en la Universidad de Oriente. La entrevista que habÃamos ensayado vÃa digital, la realizamos en un ambiente particular. Una casa tranquila, un piano, dos guitarras que servÃan como una invitación a tocar. Pedro cogió un colchón, lo tiró al suelo, y nos sentamos a tomar café. Me sentà como si estuviéramos en la beca en la etapa universitaria. No sabÃa por dónde empezar. Aunque conozco a este amigo universitario y rebelde, hacÃa varios años que no hablábamos de libros, música o del mundo “patas arribaâ€. Más que una entrevista, es un regalo envuelto en palabras, en los acordes de una guitarra.
¿Cuál fue tu primer acercamiento a la música?
Soy de Guantánamo y mi primer acercamiento a la música como espectador fue gracias a mi papá. En casa desde pequeño se consumÃa la nueva trova. Él tenÃa un gusto musical muy bueno. Escuchaba mucho a Steve Wonder, Van Van, Silvio RodrÃguez, Pablo Milanés, Bob Marley, Alejandro Sanz, y eso de alguna manera me fue formando. La conciencia de la musicalidad y de lo que era bueno no lo tenÃa. De hecho, recuerdo cuando estaba en la primaria, llegaba a casa cantando reguetón, entonces mi padre hacÃa un ejercicio educativo y me hablaba de una particularidad musical, de algo que me pudiera parecer curioso. Por ejemplo, este músico se hizo importante gracias a un hecho y lograba motivarme hasta el punto de hacerme sentir curiosidad e indagar sobre eso. A partir de ahÃ, fui buscando la variedad de música que me gustaban, pero confieso que ese inicial acercamiento por la música fue gracias a lo que escuchaba de mi padre.
Sin embargo, ¿cómo a los 17 años te iniciaste en la trova?
Recuerdo que a esa edad se escuchaba mucha música romántica, pop rock latinoamericano y estaba muy pegado Buena Fe. Hice algunas canciones que luego no me gustaban, pues cuando pasó el tiempo me di cuenta que eran canciones ingenuas, construidas a partir de una fórmula de la cual yo no era consciente, pero era la fórmula utilizada por los compositores para hacer sus canciones.
Luego llegas a la Universidad de Oriente y creas la peña Guitarra a luz en el que se generaba un ambiente favorable para los jóvenes ¿Cómo surgió esa idea?
SÃ, cuando llegué a Santiago conocà al trovador Jorge Noel Batista. Gracias a él intercambié con otros compositores que hacÃan cosas atrayentes y no se parecÃan a lo escuchado por mà anteriormente. De ahà nació un proyecto en común, en el cual tener un lugar para tocar nuestras canciones. Hay una persona maravillosa e importante que es Roberto Tremly, quien nos abrió las puertas de Extensión Universitaria, y de alguna manera nos colocó en el panorama musical de Santiago de Cuba.
En aquel momento habÃa peñas en la AHS, en el Cabildo Teatral, existÃa una vitalidad muy importante no solo para mÃ; también para Jorge Noel Batista y Reynier Fernández era muy bueno sentirse parte de eso. Yo que no soy santiaguero estar en la cuna de la trova y tener un espacio con un nivel de condiciones decorosa para hacer mis canciones, con audio, con un público muy acogedor, interesante y activo, era mágico.
Recuerdo que la peña tenÃa un público muy fiel…
Tienes toda la razón. La gente repetÃa la asistencia, incluso habÃa quienes tenÃan a la peña como parte de su vida.
Ustedes tocaban muchos temas del trovador Josué Oliva…
SÃ, de hecho la peña se llamó Guitarra a luz en homenaje a un tema de este trovador. Él fue la primera persona que admiré desde la trova. Es un trovador no muy conocido pero con una obra musical, a mi juicio, impecable. Incluso en unos de los aniversarios de la peña estuvo con nosotros allÃ.
¿Cómo conjugaste la carrera de Letras con la trova?
Entré estudiando en la Universidad de Oriente la carrera de IngenierÃa Eléctrica, porque mi formación académica era de la Escuela Vocacional de Guantánamo, en un aula de concurso, donde entrenaba FÃsica y me gustaba mucho la programación, las matemáticas. En IngenierÃa Eléctrica me iba súper bien, pero hice el cálculo mal hecho y sin experiencia, de que si me dedicaba a una carrera de Humanidades tendrÃa mucho más tiempo. TenÃa el prejuicio de muchos ingenieros, que una carrera de humanidades es fácil. Y la realidad es que le dedicas el tiempo a lo que quieras hacer; eso depende de ti y no solo de lo que estudies. Entonces me cambié para la Facultad de Humanidades, revisé los planes de estudio gracias a la ayuda de amigos y la carrera más acorde con mi formación como compositor fue Letras. Lo que pasó luego es que le dediqué muchÃsimo tiempo, pero fue un accidente feliz, porque mi gusto por la lectura y mi gusto crÃtico por la literatura, tenÃan tanto en mi vida como la música. Disfruté esa etapa, mis composiciones cambiaron, logré sintetizar las canciones, y lo otro es que el panorama literario permitió rodearnos de escritores, estar muy cerca de los eventos literarios en algo que se llamó la Chagotrovancia.
Cuando sales de la universidad, ¿cómo logras establecer un equilibrio entre la vida laboral y la música?
Equilibrio realmente no hubo. Empecé a trabajar cuando estaba en cuarto año de la carrera para pagar la renta en una casa, porque tomé la decisión de alquilarme fuera de la residencia estudiantil de la universidad. Recuerdo que fui custodio, luego estuve en una brigada de construcción y ya el trabajo más estable fue cuando trabajé en restaurantes. Eso lo continué haciendo durante cuatro años más o menos, luego de graduarme de la universidad. Pero en el afán de mantener un status económico y vestir, comer, ese trabajo consumió todo el tiempo que debà dedicarle a la música. Por ejemplo, estaba 16 horas como cocinero y eso limitaba mucho mi actividad como músico, pero no mi creatividad como compositor. Yo seguÃa escribiendo, investigando aunque no me presentaba ya en ningún festival.
¿Consideras que fue un tiempo de espera, de maduración tuya como músico y compositor?
Creo que fue un tiempo necesario. Mira, cuando tienes 19 años y alguien te dice que haces buenas canciones, ese peso está sobre ti todo el tiempo. Eso crea una ilusión de paradigmas, de lograr metas, te llega ese afán de ir para La Habana, hacer giras y eso le pasa a mucha gente joven, es decir, visualizar una meta y no el camino. Entonces al verme apartado de todo eso, vi mi música como lo que querÃa decir y lo que querÃa hacer, no como un fin para ser famoso que supongo es bueno. Pero empecé a madurar en esa idea de uno joven de cogerte el mundo para ti, y lo aprendà por hacer canciones que me aliviaran en el dÃa a dÃa. No buscando pautas comerciales.
Es como el creador que no solo crea para sÃ, también está presente el público que lo va a recibir. ¿Eso lo lograste entender mejor en este tiempo de aparente impasse?
SÃ. Hay mucho de lo que me ayudó a lidiar con el trabajo y con la vida, hay mucho en las canciones. Esa transparencia, esa honestidad cuando haces esa canción que te rehabilita es fundamental. Y me ayuda a valorar el espacio que estoy teniendo para hacer música.Â
En Camagüey tienes más espacio, más tiempo para crear. ¿Esta provincia es más propicia para un creador?
En Camagüey tengo más tiempo. No tengo la inmediatez que tenÃa en Santiago de trabajar y trabajar. También he tomado la decisión de priorizar mi música aunque tenga menos solvencia económica. Es algo difÃcil pero me siento contento.
¿Al parecer la decisión de priorizar tu música ya brinda sus frutos?
SÃ, tuve el privilegio de conocer a Wilmer Ferrán, el director de Rumbatá. Y en el momento que lo conocà yo estaba grabando un DVD modesto en los estudios Caonao de la EGREM en Camagüey. Esta pequeña producción fue financiada por la AHS, la cual me ha apoyado muchÃsimo, lo cual agradezco de todo corazón. En ese proceso Wilmer, muy humildemente, me pide grabar dos canciones con Rumbatá, cosa que agradeceré toda mi vida. Hubo una excelente quÃmica hasta el punto de grabar cuatro canciones y Wilmer fungió como productor del disco. Existió una gran complicidad musical. Gracias a eso mi DVD es mucho mejor, porque no tengo esa experiencia de enfrentarme a un estudio de grabación. Lo que se graba queda, y para que eso funcione debe haber una dirección musical y eso lo logramos gracias al apoyo de Rumbatá.
¿Qué opinas de la trova que se hace en Cuba hoy?
Mira, yo no veo la trova como género, la veo más bien como un estilo, similar al jazz. Y desde ese estilo asumes géneros como el son, el blues, el funky, aunque de manera abierta, sin restricciones musicales, lo cual hace de un trovador, un creador muy ecléctico y bastante universal. Entonces lo que diferencia a la trova de esos géneros puros es la búsqueda del lenguaje. Por ejemplo, cuando escuchas a Carlos Varela o Santiago Feliú puedes hallar diferencias o saltos poéticos mayores o menores, pero el ejercicio del lenguaje va en una búsqueda determinada, no es estable, no es fijo. Hay códigos en la música popular que en la trova no es una fórmula. Los trovadores tienen tantas formas de decir como trovadores hay. Pero a nivel musical no creo que la trova sea un género.
Quizás esa libertad creativa lleva intrÃnseca una rebeldÃa desde el punto de vista conceptual y formal.
SÃ, creo que la formación de la idiosincrasia trovadoresca va sobre una figura que puede ser vista como ambigua y rebelde. Esta búsqueda que no permite al crÃtico o al académico encasillar al trovador, y que no se sabe qué esperar de él en cuanto a su propuesta, puede ser complicado de entender, pues no te pueden parametrar.

¿Cómo es el proceso creativo?
Es complicado, pero hay dos consejos importantes por los cuales llego a la canción. Una vez Raúl Torres me dijo que él escribÃa todo lo que se le ocurrÃa. Eso es un ejercicio súper difÃcil porque debes estar alerta todo el tiempo. Lo que la gente le llama la musa pasa en cualquier momento, entonces hay que estar preparado siempre y es difÃcil de asumir. Roly BerrÃos me dijo que cuando él compone se imagina a un Roly que está ahà escuchando. Y en una entrevista de Fito Páez expresó que si a uno no le gusta algo es que no estamos preparados para entenderlo. La ignorancia nos hace restrictivos. Si no tienes las herramientas para entenderlo, es difÃcil que te guste. Por eso, trato de trabajar en todo lo que hago, de hacerlo para mÃ, y de ser abierto a lo que estoy haciendo, no despreciar matices, géneros, palabras.
¿Qué quisieras lograr cómo trovador?
Sabes, ya no proyecto mis búsquedas musicales como trovador, me interesa la música y hacer música porque ese es mi karma. Creo que no me puedo restringir a la trova. Quiero ser músico y lograr un pacto comunicativo con quien la escuche. Eso lleva a un nivel de transparencia y honestidad muy difÃcil, porque cualquiera escribe acerca de lo que él supone que los demás quieren oÃr; sin embargo, es difÃcil escribir de lo que uno no le dirÃa a nadie jamás, o sea, mostrarte a la gente, ser sincero y honesto con cosas que guardas y no eres capaz de soltar afuera. Deseo que mi crecimiento musical, popular o no, priorice esa sinceridad, ese pacto comunicativo con el oyente.
La guitarra, ¿complemento o complicidad?
He estado experimentando con otros instrumentos como el bajo, el tres o la percusión que me llama mucho la atención, pero siempre vuelvo a la guitarra. Ya es algo inseparable que no depende de las canciones. Hay mucha complicidad con ella, como si me conociera de antes. De hecho, existe tanta conexión que he tenido novias celosas con mi guitarra.
Rey Montalvo: Discurso de Primavera es un concierto de la amistad (+videos)
Desde el acogedor teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, Rey Montalvo Vasallo offreció un concierto Ãntimo al que todos y todas podemos asistir a través de la magia del audiovisual. Discurso de Primavera, el tercer álbum de este joven cantautor cubano, matancero, ya está disponible en las plataformas digitales de la música, entre ellas Sandunga, disponible para Cuba.
Jornada de la Canción PolÃtica: El mérito de permanecer
Como una plataforma cultural que ha desbordado las fronteras musicales y que ha generado otras manifestaciones artÃsticas en Guantánamo, asà ve la Jornada de la Canción PolÃtica el musicólogo guantanamero José Antonio Cuenca Sosa, director del Centro de información y documentación musical Rafael Inciarte Brioso.
“La Jornada tiene el mérito de permanecer. Muchos eventos culturales en Cuba tienen una vida efÃmera, pero este, con un nombre sui géneris y que ha traÃdo sus polémicas, tiene esa virtud de haber persistido y convocado a figuras importantes no solo de la Nueva Trova, sino de la música en generalâ€, afirma Cuenca y agrega:

“El surgimiento del evento marcó un momento importante en la vida cultural de Guantánamo y contribuyó a visualizar el trabajo que venÃan realizando los trovadores de esta región, con una historia trovadoresca.
“Entonces en el paÃs ya existÃan algunas citas como los activos de la Nueva Trova, que acogimos en más de una ocasión; entre ellos y la Jornada ayudaron a ir conformando un movimiento. También fue significativa la vinculación de músicos importantes de la provincia que no hacÃan precisamente nueva trova, y que desde el inicio hubo cercanÃa con la literatura y hasta con las artes plásticas. Eso creó un ambiente cultural en la ciudad en el mes de agostoâ€.
Sobre las polémicas que ha desatado el nombre del evento, considerado el más antiguo de la Asociación Hermanos SaÃz, Cuenca Sosa asegura que se debe tener claro que la trova no es un género musical, sino una concepción ideo estética que se forma a través de disÃmiles géneros: son, bolero, changüÃ, jazz, blues…
“Se debe pensar en eso no como algo reduccionista, sino al contrario, si el evento mantiene el nombre de Jornada de la Canción PolÃtica deberÃa ver por quiénes están haciendo ese tipo de canción hoy. Por ejemplo, el movimiento del rap.
“Hay que tener una visión ecuménica de todo esto. No es que perdamos esas cosas identitarias del trovador con su guitarra. En un mundo como el de hoy donde todo se mezcla, creo que otros exponentes deben tener su espacio en la Jornada. Ya no se pueden separar las cosas porque se está conviviendo en un entorno musical cubano y si algo tiene calidad artÃstica y aporta al mejoramiento humano, debe tener un lugar aquà y, con eso, se enriquecen trovadores, raperos y el mundo.
“El evento no debe perder esa visión que tuvo desde el principio. En los 70 no habÃa muchos géneros ahora en boga, pero sà se hubo vÃnculo con el changüÃ, la trova tradicional, el son, etc.
“En cuanto a lo que el nombre se refiere, hoy en dÃa muchas veces aunque una canción trovadoresca sea desgarradoramente Ãntima, siempre te das cuenta de que tiene un vÃnculo con la realidad cubana. Por supuesto, lo tiene desde muchas ópticas, pero siempre se puede detectar un basamento que demuestra que los jóvenes cubanos siguen haciendo canción con compromiso. No hay por qué cambiarle el nombre a la Jornada, solo actualizarseâ€.
De acuerdo con el musicólogo el evento podrÃa seguir mejorando en lograr la presencia de lo mejor de la nueva trova en el paÃs y en potenciar un segmento teórico de peso, en el que se pudieran abordar temáticas relacionadas con el movimiento trovadoresco y que podrÃan ayudar en la preparación de sus exponentes actuales. También se podrÃa retomar el concurso para el cartel de cada edición y que, de paso, esa lid rinda homenaje a Alfredo Rosgart, guantanamero creador del cartel La rosa y la espina, que identificó a la Nueva Trova al llevar su nombre.
“PodrÃamos desbordar los marcos de Guantánamo y Cuba, trayendo exponentes de otras naciones que defienden ese tipo de canción. Hay muchas zonas de conflictos polÃticos, medioambientales, donde los músicos tienen una fuerte participación de denuncia, de reflejo, de crÃtica. Traer a algunos de ellos serÃa una oportunidad para visualizarlos y nutrirnos para aportar más al desarrollo de la música en el paÃs, en un contexto lleno de retos respecto a la Cuba del futuroâ€.
(Versión de entrevista publicada en la Multimedia Canción en ristre, 40 años de la Jornada de la Canción PolÃtica, producida por la AHS y RTV Comercial)
Otraz vez suena online el Festival de Música Electrónica Stereo G
Del 5 al 8 de julio y con presencia de artistas nacionales y foráneos, se realiza el Festival de Música Electrónica Stereo G, cita organizada por la Asociación Hermanos SaÃz en HolguÃn y el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica, este año por segunda vez online.
Canciones del Muro: «Trova en formato de banda» (+Video)
Canciones del Muro es una joven banda de la ciudad de Villa Clara que apuesta por llevar la canción de autor en ese formato a las nuevas generaciones. Conformada por Ernesto Fabián (vocal), Rafael Pérez (percusión), Flavia Moreno (bajo) y Gustavo Fabregat (guitarra).
La primera vez que supe de ellos fue en la propia peña “Trazos de ciudad†de Ernesto Jiménez Fabián, también director y fundador de Canciones del Muro. ParecÃa un jueves tranquilo en El Mejunje de Silverio, hasta que comenzó a llenarse de rostros muy jóvenes, y el anfitrión les propuso hacer la peña en uno de los espacios bajo techo del Centro Cultural.
No fue solo la media luz, siempre acogedora de la sala Margarita Casallas, ni la presencia de tantos jóvenes que disfrutan la canción de autor (público habitual de los espacios trovadorescos de El Mejunje), tampoco se reducÃa a la novedad de una banda emergente en la ciudad. Lo que más trascendÃa de aquella tarde, al menos para esta reportera, era encontrar la música de autor tan bien interpretada por noveles, casi adolescentes.
Impresionaba la energÃa que desbordan sobre el escenario, sus composiciones que transcurren por diversos géneros de la canción, asà como la visualidad del grupo. ¿Qué los motivaba? ¿Cuánto habÃan trabajado en solitario, en medio de una pandemia y de exámenes escolares, para regalarnos a los presentes esta grata sorpresa?
Anoté un par de teléfonos, les pedà que me pasaran al móvil sus canciones y, cuando el confinamiento hizo un pequeño oasis, nos volvimos a encontrar. Ellos, tenÃan el sueño de realizar algunos conciertos en el Bar Revolución, la Peña de la Caña Santa en la Casa del Joven Creador de la Ciudad y en otros espacios; a los que me prometà seguirlos.
Pero la pandemia se hizo sentir otra vez, y cuando creà que de Canciones del Muro quedaba apenas un recuerdo de su debut (aquel) en El Mejunje, las redes sociales me devuelven la oportunidad de disfrutar el talento de estos cuatro mosqueteros. Ahora desde el canal en Telegram y sus páginas en Facebook y Twitter, vuelven a impresionarme piezas como “Abrir los ojos†y «Pirata de Galeónâ€, además de algunas piezas de compositores como Noel Nicola, Santiago Feliú, Aute y Sabina.

Gustavo
Fue en la peña de La Caña Santa, una tarde de viernes en la Casa del Joven Creador. Ernesto y Gustavo hicieron los primeros planes para tocar juntos.
“Le pedà uno de sus temas para probar, “Sentenciaâ€, y nos gustó mucho el resultadoâ€, afirma Gustavo Fabregat, estudiante de la Universidad Central de Las Villas, un muchacho delgado, de frente amplia y mirada inteligente, “pero necesitábamos más instrumentos, un percusionista, por ejemploâ€, y mira a su otro amigo, para que continúe la historia.

Rafael
 Estuve con Gustavo en una banda de rock en la Secundaria, luego comencé otro proyecto en el que tocaba la baterÃa. Cuando me reencontré con Gustavo me invitó a la peña de un tal Ernesto Fabián “Trazos de Ciudadâ€; Rafael se rÃe con picardÃa, Ernesto también.
Rafael Pérez es técnico medio en Electricidad y en el momento de esta entrevista se encuentra cursando el servicio militar. Continúa el relato:
“En ese momento ellos estaban sin percusionista asà que le dije a Ernesto: —Mira asere, yo nunca en mi vida he tocado un cajón, pero si te hace falta yo me busco uno y aprendo a sacarle algo. Y asà fue, le saqué algo, comenzamos los ensayos y aquà estoy, me quedé.â€
Estamos sentados a modo de cÃrculo en lo que muchos llaman el Malecón de Santa Clara y que no es más que los portales del Teatro “La Caridadâ€. La ciudad semidesierta parece agradecer este aliento de vida joven, de creatividad, pues nos regala una brisa húmeda que, matizada con la alegrÃa de los muchachos, resulta muy agradable.
“Al principio la idea era acompañar a Ernesto, después él fue hablando con varios músicos para darle formato a la bandaâ€, asegura Gustavo, pero esta vez, tiene los ojos fijos en Flavia, una jovencita rubia y de aspecto delicado.

Flavia
“A Flavia la tenÃa prevista como tecladista hasta que la vi con un bajo y le dije: ¿qué tú haces tocando el bajo?â€, afirma Ernesto, abraza a su amiga que se encoge de hombros, y continúa: “Me dijo que estaba aprendiendo. Comenzó a incorporarlo a mis canciones y me pareció genial.â€
“Asà fue como la cara bonita de la banda de pronto se convirtió en la chica “dura†del piqueteâ€, interviene Rafael. Flavia se sonrÃe también, aparece una lloviznita intermitente como si llegara a participar de aquellas bromas juveniles. Se hace silencio y comienza su parte de la historia la estudiante de fagot de la Escuela Provincial de las Artes.
“¡ImagÃnate! A los quince años pedà de regalo un bajo y comencé a aprender sola. Estuve como seis meses buscando personas que me ayudaran, conseguà algunas plataformas digitales, hasta que di con Andrés Olivera de La Trovuntivitis, y luego con Ernesto, quien me ha ayudado mucho.â€
“Me llamaba la atención sus letras y la música que hace Ernesto Fabián, que es fuera de lo común porque en la actualidad no hay muchos jóvenes que puedan salirse de lo popular. Es un muchacho que rompe con muchas reglas de todo lo tradicional, de la armonÃa del solfeo, por ejemplo, que son cosas teóricas que uno las ve en la escuela, pero es emocionante ver que en la práctica suena bien.â€
—¿Por qué el bajo?
“El fagot es un instrumento armónico que, en formatos grandes, los demás instrumentos le quitan importancia y eso es lo que yo busco en el bajo que es un instrumento que sirve de colchón a las otras melodÃas, pero sà se siente. Me gusta sentirme importanteâ€.
“Yo soy la representación femenina, ellos dicen que soy la cara del grupo, con un instrumento que generalmente lo tocan los hombres, aunque ya no es tan raro ver a una mujer bajista.â€
Se escucha un ladrido a mi espalda. Un perro muy bonito nos ha perseguido y también se sienta en el coro, tan cerquita de mi vasito con café que me da miedo acariciarlo porque si estira las patas delanteras…
—¡Canelo! —le dice Ernesto Fabián y me tomo el café de un gesto, antes de que se levante y empiece a restregar su cuerpo peludo con los presentes.

Ernesto
“A los 14 años compuse mi primera canción, y los 16 me atrevà a cantar en público, o sea, ante mis padres, quienes me dieron el visto bueno para presentarme en escenarios más grandesâ€.
Afirma Ernesto Fabián que fue precisamente, “Sentenciaâ€, la primera pieza que considera digna de divulgar entre sus amigos y familiares. La primera también que hizo acompañar por la guitarra de Gustavo.
Desde entonces se ha presentado como cantautor en diversos espacios de la ciudad. Integra la Peña de La Caña Santa de la AHS, fundó su propio espacio en el Centro Cultural “El Mejunjeâ€; y entre las presentaciones más recientes figura el Festival RomerÃas de Mayo de este año, en HolguÃn. Sin embargo, Canciones del Muro parece ocupar sus sueños y su tiempo creativo, en modo muy especial.
“En mi mente la música que hago estaba diseñada a sonar como banda, con más instrumentos…â€
“Yo escucho un disco a guitarra y voz de arriba abajo y es como que me aburro, como que no estoy disfrutando y a veces me pasaba eso con mis propias canciones.†Hace un pequeño silencio, mira en derredor y afirma: “¡Hasta que los fui encontrando a ellos!â€
Canciones del Muro
“Son las canciones de un trovador, arregladas en un formato de guitarra eléctrica, bajo y percusiónâ€, comenta Gustavo, quien agrega que los arreglos los hacen entre todos, pero estos son mÃnimos, “es un acompañamiento en base a lo que hace Ernestoâ€. Por su parte, el compositor considera que desde que empezamos mis canciones han tomado un camino que me gusta, ¡ni siquiera sabÃamos que podÃamos lograr esa energÃa!â€
Y es que en sus presentaciones este cuarteto imprime una fuerza a la canción de autor que coquetea con la visualidad de sus integrantes, enjundia de juventud (ninguno sobrepasa los 25 años de edad) y creatividad. Asimismo la sonoridad de la banda está marcada por muchas influencias, o lo que es igual, por las preferencias musicales de sus integrantes:
“Flavia tiene una formación académica en el fagot que, aunque el bajo lo aprendió por sà misma, pues esta formación también influye en la bandaâ€, apunta Ernesto, aunque ella afirma que en su reproductora “puedes encontrar cualquier cosa, lo mismo trova, que rock, que jazz alternativo, mientras que sea buena música.â€
“Tenemos algunos arreglos con fagot, con guitarras, con cuerdas de acero. Somos muy abiertos a lo que llegue y suene bien, desde Santiago Feliú a Sternbergâ€, insiste el cantautor. “Para mà el acompañamiento más grande a la canción de autor es Habana Abierta. Es casi imposible no sonar como ellos.â€
Gustavo por su parte considera que, aunque se siente tentado por el jazz, él y Rafael aportan sus experiencias con el rock “y básicamente la tendencia del grupo es a sonar más fuerte, asà más metalero; aunque sea un son. Por supuesto, siempre hay que tener cuidado con lo que canta Ernesto, que es trovador, y la sonoridad que él le da a los temas, pero es que simplemente hay temas que con poner los instrumentos ya suena fuerte, por ejemplo, Sentencia.â€
“Pirata de Galeón es un guaguancó y yo le cogà miedo. Pero salió bienâ€, argumenta Flavia y atribuye el éxito que han tenido a la libertad creativa que brinda Ernesto Fabián, una vez que les entrega sus canciones: “Nunca nos ha dicho eso lo hacen asÃ, sino que nos da la oportunidad de crear y es como mejor funciona y va a funcionar, porque al final suena como una unidadâ€.
Según este trovador, el formato de banda les gusta más a los jóvenes: “Santa Clara es una ciudad acostumbrada al trovador con su guitarra, nosotros tenemos un formato que la gente no está acostumbrada a ver y creo que esa es una de las cosas que llama la atención.â€
Todos coinciden en que lo más llamativo de la banda es “la buena vibraâ€. “Nos llevamos muy bienâ€, dice el director, “Cuando hay peña ensayamos una semana entera y, en concierto, dos semanas; y aunque la dinámica del grupo, sobre todo en estos tiempos es que trabajamos mucho a modo individual, nos reunimos por cualquier cosa.â€
“¡Juntos somos una bomba!â€, concluye decidido Rafael, el resto asiente y Canelo comienza ladrar, otra vez.
Sueños, más allá del muro
Entre acordes, lloviznas y ladridos transcurrÃa aquel encuentro, terminábamos de cantar a coro aquel “dato falso†de Noel Nicola, cuando comenzaron a emerger los sueños de la primera juventud, esos que alientan otras preguntas:
—¿Qué les preocupa como generación?
“Abordamos la temática social —dice Ernesto—, por ejemplo, tenemos montado un tema fuerte dedicado a los perros y a los animales callejeros, pero… de mi generación en especÃfico me preocupa que quieren hacerlo todo muy rápido.â€
“Hay que sentarse a meditar, a pensar. Muchos llegan a un concierto y encuentran a un trovador solo, con su guitarra y sus canciones inteligentes, y se van, yo no me voy. Hay que escuchar que nos quiere decir esa persona. ¡Hay que tener paciencia para escuchar!â€
—¿Qué canciones no cantarÃan?
Flavia contesta sin pensarlo dos veces: “Yo no cantarÃa nada que discrimine a la mujer, porque últimamente hay mucha tendencia a eso.â€
“Al ser humano a modo generalâ€, añade Ernesto.
“También hay que tener cuidado con el hecho de hacernos entender, porque hay quien se ubica en un punto superior y hacen una canción, sà muy inteligente, pero no comunica, no me dice nada porque ofrece una enseñanza desde un punto de superioridad,†sostiene Gustavo.
El guitarrista defiende la necesidad de comunicarse con los demás jóvenes, pues considera que el “truco†de atraer tanto público a sus presentaciones radica en “no pretender hacer lo mismo que se hacÃa antaño y lograr los mismos resultados hoyâ€.
“Ahora mismo están las redes sociales, todo te brilla mucho y va muy rápido. Hay que actualizarse, nosotros tenemos el canal de Telegram, YouTube, en WhatsApp. Y una comunidad en Facebook. Allà la gente nos comenta y hay un intercambio.â€
—¿Cuánto sienten que han crecido desde que fundaron Canciones del Muro?
“En lo personal he crecido mucho en la banda, porque hasta al otro dÃa veÃa un cajón y no sabÃa qué hacer con él, y también en cuanto al conocimiento de ritmos cubanosâ€, reflexiona Rafael; le sigue Flavia.
“Ha sido mi debut con el instrumento que me gusta, la oportunidad de tocar el bajo en banda, ni siquiera habÃa salido a la calle con él, nunca. Pero, además, las canciones de Ernesto no son fáciles, tienen muchos cambios, lo mismo en el ritmo, que en los acordes.â€
Sobre esto afirma el compositor: “Cada canción es un reto, no repetirme, tratar de ser original y tratar de darle la fuerza para que la canción llegue más lejos en la sensibilidad de la gente. También he aprendido que se puede lograr la potencia que uno quiere y la que uno no quiere, una visualidad en escena y una energÃa, como usted dijo, cualquier cosa mientras estemos unidos, como amigos, y trabajemos duro por nuestros sueñosâ€.
—¿Cuáles son ahora mismo esos sueños?
“Grabar un disco que llegue a todo el mundoâ€, dice Ernesto, y “tocar en todos los lugaresâ€, añade Rafael. “Ganar una beca de la AHSâ€, apunta con firmeza Gustavo. Estos y más deseos lanzan al viento, en dudoso tono de broma, hasta que discurren hacia la belleza de la música:
Flavia es la primera:
“Como músico me gustarÃa fusionar trova, jazz, música sudamericana. Pero este es un proyecto que realmente tiene futuro. Tú escuchas una canción de Ernesto Fabián sola y la escuchas con la banda, y te das cuenta de que esto es genial. Él nos ha dado oportunidades, pero nosotros también le hemos aportadoâ€.
Ernesto afirma con un gesto el planteamiento de la bajista.
“Realmente quiero que el público cante mis canciones, pero que sepa lo que está diciendo. A mucha gente se les pegan las canciones y no saben qué quieren decir las palabras, por eso siempre trato de hacer el chisme, doy el camino y cada cual lo interpreta.â€
“Seguir siendo amigos, siempreâ€, afirma Gustavo, y las cuatro cabezas asienten convencidas de que nada podrÃa impedirlo. Canelo comienza a ladrarle a su dueño, quizás para avisarle que están por caer los chubascos, pero ellos, al parecer, lo interpretan como un apoyo más a sus metas, porque se han puesto a cantar otra vez. Â
Cámaras y micrófonos para el rap capitalino
Desde hace poco más de un mes quienes sintonizan el Canal Educativo II han disfrutado del Proyecto Multimedial: De Vuelta a la Madriguera: El rap; evento moldeado desde la coordinación habanera de la Asociación Hermanos SaÃz con el objetivo de visibilizar y promover el trabajo de los exponentes del rap cubano contemporáneo.
Como parte de ese gran espacio multiplataformas que es De Vuelta a la Madriguera, el próximo ocho de agosto la casa del joven creador capitalino celebrará, con carácter virtual, uno de los eventos más importante -y esperados- que cada año acoge: La Jornada de Hip-Hop.
“El recorrido dominical contempla la inauguración de una exposición homónima en la galerÃa de La Madriguera, Antonia Eiriz, que mostrará los diseños de portada de los 16 temas interpretados en el programa de televisión que lleva la firma de David Germán a partir de la fotografÃa de Eduardo (Eddos) Pérezâ€, comentó la musicóloga Neris González Bello, comunicadora de la organización en su sede local.
Ese dÃa, además, incluirá la premier del Making Of del proyecto De Vuelta a la Madriguera, con la participación de los artistas que lo protagonizaron, entre ellos Frank Pedroso, la Reina y la Real, Leonard Akozta, entre otros.
“Este proyecto ha sido la posibilidad de concretar un anhelo y una deuda con el Movimiento de Hipo Hop. Por lo frontal del discurso, por la forma muy cercana con el lenguaje coloquial de los barrios, por lo explÃcito -en muchas ocasiones- con asuntos que la crÃtica está adaptada a recibir de una forma más edulcorada, (pues) todo eso no siempre ha jugado a favor de que los buenos exponentes del género tengan la visibilidad que merecenâ€, sostuvo Gustavo González, lÃder de este evento y director de la agrupación La Cruzadaâ€.
Este espacio es, en definitiva, una oportunidad para acercar a la audiencia a los exponentes del género, las temáticas que abordan, pero sobre todo, para romper con la visión estereotipada que muchas veces acompaña la difusión de este tipo de música






Evocar a los mártires, otra razón de la Canción PolÃtica
Como cada año, la Jornada de la Canción PolÃtica homenajeó en esta 45 edición a los mártires del 4 de agosto justo frente al Obelisco que inmortaliza la figura de los miembros caÃdos del 26 de julio. Con la trova que nace de las cuerdas de los jóvenes defensores de la manifestación, la Asociación Hermanos SaÃz de Guantánamo protagonizó la tradicional peregrinación, ahora menos concurrida de lo habitual debido a las restricciones por la COVID-19.

El cantautor Maykel Moral tuvo a su cargo el tributo hecho melodÃa, que junto a miembros de la dirección provincial de la AHS y representantes del Partido y la Unión de Jóvenes Comunistas en el territorio, rememora el valor y la trascendencia del 4 de agosto para los guantanameros, fecha declarada dÃa de los mártires locales como muestra del apego de este pueblo a la historia y a sus héroes.
La peregrinación, que solÃa ser el momento cumbre de la Jornada, fue la única actividad presencial que se mantuvo en programa del evento debido al valor simbólico de la misma, no obstante, las propuestas la Canción PolÃtica continuarán hasta mañana 4 de agosto, que tiene reservado el concierto de clausura Como una sola voz, con invitados de la talla de Pancho Amat, Eduardo Sosa, Noel Batista y su grupo, Dúo Jade, Josué Oliva, Augusto Blanca, Ernesto Choy, Freddy Laffita, Vicente Feliú y Rey Montalvo, transmitido por el Canal Clave de la Televisión Cubana y las redes sociales.

La presentación de materiales audiovisuales de miembros de la Uneac de Guantánamo como Margarita Canseco, Emilio VizcaÃno y Paula Villalón; la promoción del libro En busca del unicornio, de Graziella Pogolotti, a cargo de Jorge Núñez, y el panel La presencia del son en la trova, con Pancho Amat, Zenovio Hernández, Eduardo Sosa y Yurien Heredia, sobresalen entre las opciones para la última jornada, todas desde el perfil de Facebook de la Asociación Hermanos SaÃz de Guantánamo.
Como novedad y punto culminante de la Canción PolÃtica, a las 11:00 p.m, desde el canal de Telegram del evento se podrá disfrutar del espacio Cambiando de color, con descargas de trova en el chat de voz, que contará con la presencia de artistas como Santa Massiel, Manuel Leandro Sánchez, Yeni Turiño, Richard Gómez, Anisley DÃaz y Caros Gil Calderón.
En 3,2,1… Iroye
Rubén GarcÃa Labaut es el director de Iroye, una agrupación que gana en visibilidad por estos dÃas gracias a la excelente noticia de la proximidad del lanzamiento de su ópera prima.
¡Ya se sienten las vibras de la Canción PolÃtica!
Llegó agosto, bajo el asedio de la COVID-19 nuestros artistas siguen confinados o dan su aporte en el combate face to face del nuevo coronavirus, sin embargo, ante la peor crisis sanitaria de principios del siglo, los jóvenes de la Asociación Hermanos SaÃz en Guantánamo se rehúsan a dejar caer en el olvido la creación artÃstica, como esencia vital de nuestra gente.
Joven y artista: Vivir la Banda de Boyeros
Vivir es el verbo, no sirven estar o formar parte, incluso pertenecer, que es más grande, se quedó chiquito hace nueve años cuando Daya Aceituno, batuta y bombardino en ristre, llegó a la Banda de Boyeros dispuesta a convertirla en una experiencia vital y dinámica:
«Desde que llegué traté de cambiar el estilo, tenÃa la idea de modernizar el repertorio, modernizar la imagen, porque me di cuenta de que eran un montón de jóvenes, pero con una propuesta que se podÃa actualizar», asà comenzó a contarme la historia bajo una lluvia que parecÃa que se ahogaba el mundo, pero ella no, a ella le salÃan las palabras como paraguas.
«Pasa mucho que le preguntas a las personas qué imagen tienen de una banda de concierto y la respuesta se repite: la bandita en el parque del pueblo, el domingo a las cinco de la tarde y los músicos con sus guayaberas blancas detrás del papelito amarillo… yo quise cambiar esa imagen, éramos todos jóvenes y yo decÃa: hay que darle otro sentido a esto.
«Empecé coreando, haciendo palmadas, eso también me identifica como banda, que no solo es instrumental, dentro de la música incluyo coros, voces, tratamos de implicar al público con nosotros en la retreta y empezó a funcionar y hoy se ha convertido en parte de la identidad, el estilo de la Banda de Boyeros».
Una cosa fue llevando a la otra, el repertorio se hacÃa cada vez «más popular, más movido, más bailable», Daya y sus muchachos veÃan a la gente cómo bailaba y fue una suerte de contagio bueno: «tratamos de bailar nosotros también desde la silla, pero qué va, me faltaba más, pero también me faltaba cambiar la mentalidad de la gente, eso cuesta mucho trabajo aunque yo tenÃa claro lo que querÃa.Â
«A pesar de que éramos todos jóvenes, los músicos somos muchas veces sedentarios, entonces para lograr que, de estar sentados tocando el instrumento, se pusieran de pie y bailaran, habÃa que romper muchos esquemas y muchas barreras. Me costó, pero lo fui logrando, al principio como un juego, nos divertimos mucho en los ensayos, no nos salÃa tocar y bailar, entonces lo primero que hacÃamos era aprendernos la música de memoria y después nos parábamos a montar las coreografÃas, comenzamos con movimientos muy simples, pero cada vez nos fue gustando más, fuimos complejizando los pasos, montamos más temas, hasta que dije ¿por qué no hacemos un concierto mitad sentado y mitad bailado?»
La acera del Louvre, en La Habana Vieja, fue el escenario para la primera vez y hasta hoy Daya lo recuerda como «un momento mágico, el público se quedó, te imaginarás, anonadado», claro que esa sensación quisieron repetirla y se ha quedado como sello de la Banda de Boyeros:Â
«Cuando ven que nos paramos, quitamos las sillas nosotros mismos y empezamos a bailar, la gente se une más, llegan más personas, llama más la atención y eso era justamente lo que querÃa con esta propuesta, llamar la atención del público, porque yo necesitaba que los jóvenes de hoy, de mi generación , mis contemporáneos y los que vienen detrás de mÃ, se identifiquen con este formato, que no sea ajeno pà ra ellos, que sepan lo que es una banda de conciertos y esta fue la mejor manera que encontré.
«Ese también era uno de mis objetivos, visibilizar no solo a la Banda de Boyeros, sino darle voz y voto a las bandas de concierto. Cuando yo llegué los mismos pobladores del municipio no sabÃan que tenÃan una banda, o sea, primero tenÃa que ponerla en el mapa de Boyeros y después en el mapa de Cuba y entonces estamos trabajando en ponerla en el mapa del mundo».
Los tres meses más largos y anchos
Con 22 años se convirtió Daya en la cuarta directora que pasaba por la Banda de Boyeros, pero no durarÃa mucho, solo tres meses:
«Tres meses que se han convertido casi en diez años de intenso trabajo, en los que me he dejado la piel, he dejado mi alma, mi corazón y mi vida, pero además hoy te digo que no puedo vivir tampoco sin la Banda de Boyeros. Los muchachos son como mis hijos, a pesar de que tengo la edad de muchos y, cuando llegué, tenÃa menos edad que muchos de los que estaban ahÃ, pero me tocó ser el capitán del barco y tengo que mantener una lÃnea por la que la Banda ha seguido con disciplina, con sacrificio, con sentido de pertenencia».
Los tres meses se ensancharon en un abrazo musical que ha arropado a muchos noveles instrumentistas, algunos como Daya llegan con planes de irse apenas termine el servicio social y luego no logran romper los lazos, otros vuelan (siempre pasa) y algunos como Liyanis «luchan la Banda de boyeros», no están allà porque simplemente les tocó, sino porque estaba en sus sueños:
«A mà la banda me ha cambiado la vida cien por ciento, porque yo estoy acostumbrada a tocar en sinfónicas y, por lo tanto, bailar no sucede allÃ, entonces aquà todos los dÃas es un reto, todos los dÃas tengo que enfocarme más y tratar de hacer lo mejor posible porque el instrumento me pesa, porque es una propuesta completamente diferente a todo lo que yo estudié, por tanto hoy, mañana y pasado va a seguir siendo un reto, pues cada dÃa hacemos cosas diferentes, música diferente y hay que defenderla y para mà ha sido genial, me ha jhecho crecer como artista. Tengo la dicha de tocar en la Banda de Boyeros, que ha sido tan importante como mi escuela, porque me ha exigido mucho y ha sido un avance espectacular en mi formación».
Hay que verla moverse sin que sufra el sonido de la trompa, un instrumento que no es precisamente pequeño. En la baterÃa, los desafÃos de Samuel son otros: » a mà el reto me ha venido por la parte musical, me ha ayudado mucho en el trabajo de la música de cámara, como es una banda, tenemos que leer mucha partitura, también está la variedad de los estilos y de los géneros, que lo mismo tocamos cha cha cha, fonk, mambo, bolero… hemos participado en varios festivales y hemos compartido con otros músicos y nos hemos nutrido de este trabajo, de la dinámica con ellos, a veces salirse de la zona de confort es necesario también…»
La clarinetista, Angélica, no habla solo por ella: «para todos los músicos que entramos a la Banda de Boyeros es un reto para bien, porque nos nutrimos de muchas experiencias. La banda ha compartido, por ejemplo, en obras de teatro y esas experiencias te obligan a ser no solamente un músico, sino un artista más completo, que se puede parar en la escena sin miedo, la mayorÃa de los músicos nos acostumbramos a estar ahà tocando detrás de un atril y en la Banda tenemos que tocar, pero también cantar, bailar, creo que esa versatilidad es un regalo».

Todo por la música
Cuando digo todo, no exagero, dudo que algún músculo quede fuera del performance en las ejecuciones de la Banda de Boyeros, ni una neurona permanece inactiva, ni una molécula de talento. Daya Aceituno sabe que se han puesto la vara muy alta, pero no hace concesiones:
«Lleva muchas horas de entrenamiento. Primero de montar la música, porque, como siempre les digo a los muchachos, nosotros lo primero que somos es músicos, pero además nos atrevimos a bailar, o sea, meternos en un campo que no es nuestro, nunca pretendiendo ser bailarines profesionales, pero sà respetando la profesión de los bailarines y tratando de hacerlo lo mejor posible y lo mejor que nuestra condición de tocar y bailar nos lo permita, porque no podemos abandonar lo que estamos tocando, o sea, se pone el baile en función de la música. Igual la propuesta escénica tiene que ser atractiva, interesante».
La hemos visto en el video clip de la canción de Buena Fe, La fuerza de un paÃs, en la obra de teatro Oficio de isla, que dirige Osvaldo Doimeadios, este verano participan en el Habana Mambo Festival. La frase de moda, «sin miedo al éxito», les queda a la medida, pero hay algo inamovible entre tanta creatividad y dinamismo: «que se haga siempre buena música, eso es para nosotros el principio fundamental, sea cual sea tiene que estar bien tocada y hay que interpretarla con toda la esencia que lleva cada ritmo».


