Música cubana


Una propuesta que no se puede perder de vista (+ video)

Hace cerca de dos años unieron sus carreras artísticas el Dj Reitt y la cantante Shanara, dos representantes de la música electrónica en la Mayor de las Antillas a la cual han bautizado como Cuban House.

Reinier Torres Thondike (Reitt), integrante de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), es un activo promotor cultural y ha organizado eventos como la fiesta Habana Play o el Festival Habana Ciudad Electrónica, en saludo al aniversario 500 de la fundación de la Villa de San Cristóbal, con el propósito de visibilizar el desarrollo de un movimiento que ha encontrado un enclave propicio en la Casa del Joven Creador “La Madriguera”, sede de la organización juvenil en la capital.

Para el DJ productor ha sido muy importante la labor de la AHS en los últimos años al haber contribuido a potenciar los géneros menos favorecidos como la trova, el rock, el jazz y el hip hop, a través del sistema de premios y becas de creación, así como a la realización de eventos de carácter nacional, la grabación de DVDs y la realización de videos clips.

Un buen día el Dj conoció a Shanara, egresada del sistema de enseñanza artística, bajista e ingeniera de sonido. Juntos se propusieron revolucionar la escena musical a través del concepto del Live Act o la interacción de Dj, Voz y Sax, con otros músicos en calidad de invitados.

Con el videoclip de su primer single, titulado Babalú Ayé, recibieron una nominación a los premios Lucas y en la edición número 17 del Festival de Música Alternativa Cuerda Viva 2019 se alzaron con el premio en la categoría Pop Electrónico y Electrónica, gracias a lo cual tuvieron la posibilidad de grabar un disco con el auspicio del Laboratorio Nacional de Música Electroacústica (LNME).

Así vio la luz su primer CD Deja la bobería, que recuerda el legado del maestro Juan Formell y tuvo su presentación oficial en la XIV edición del Festival Internacional de Música Electroacústica y Electrónica “Primavera en La Habana”, celebrado en el mes de marzo en homenaje al centenario del natalicio del maestro Juan Blanco, pionero de la música electroacústica en Cuba.

«Es un disco que rinde tributo a los grandes compositores e intérpretes de la música cubana. Abarca un amplio diapasón, desde el changüí, la rumba, el bolero, la cancionística religiosa yoruba. Tratamos de acercarnos a ese público, a veces, un poco reacio a la música electrónica. Por eso introdujimos sonoridades actuales sin perder la esencia de lo tradicional».

«Creímos que era necesario crear un punto de diálogo entre esas generaciones divorciadas: las más jóvenes y las más viejas. Pretendemos llegar a la familia cubana para que lo escuche, baile con el disco y lo goce», dijo Shanara.

La cantante recordó que Formell fue un gran revolucionario de la música cubana y pionero en insertar los sonidos electrónicos en la música popular bailable. Para ella el tema Deja la bobería es un ejemplo de esa intención que tuvo el líder de los Van Van, agrupación emblemática de la Isla.

El dúo de Reitt y Shanara recibió este año una nominación en el Festival Cuerda Viva 2020 cuya gala de premiación no se pudo celebrar en el Teatro Nacional de Cuba debido a la pandemia de la COVID-19. Por suerte, en este tiempo de aislamiento social sus seguidores disfrutaron de su propuesta en uno de los conciertos Online que, como resultado de las alianzas establecidas entre el Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano de Radio y Televisión, son transmitidos cada jornada por el Canal Clave, a través de las ondas de la emisora Radio Progreso, los canales de YouTube del Instituto Cubano de la Música, así como vía streaming por un centenar de páginas de Facebook.

Seguramente el Dj productor y la cantante estarán cocinando algún nuevo proyecto para cuando termine la crisis sanitaria volver a los escenarios con la fusión de varios estilos, tendencias y géneros musicales.


Giordano Guerra Cabrera y su Piedra Lunar

Siento un olor conocido

único en la espacialidad

ando con frío en los pies

me he perdido otra vez

llevo una piedra lunar en el cuello.

(Piedra lunar)

cortesía del entrevistado

Cuando escuché la canción “Piedra Lunar”, en el minuto 16 del capítulo 40 de El rostro de los días, la novela cubana, entendí que estaba ante una verdadera joyita.

 Quise saber de quién era y esperé a los créditos. Allí no aparecía detalladamente, por título ni autores. Al principio, pensé que se trataba de Polito Ibañez. Tuve que hacer una búsqueda en YouTube con esos nombres e ir descartando a los que no me “sonaban”. Porque no era Polito.

Le pregunté a varios amigos como a Santa Masiel Rueda, Rey Montalvo, y otros. Pregunté a los comentaristas de YouTube, en el Twitter y hasta el Facebook. Nadie sabía. Esa canción tan genial no la había escrito Ariel Barreiros, Leonardo García, Inti Santana, ni Silvio Rodríguez.

Hasta que di con un video de la Casona del Bola y un grupo de jóvenes en un destartalado, pero feliz cuarto, que tarareaban las canciones de un joven barbudo. El audio de la grabación era pésimo. Pero casi pude distinguir al demiurgo de la “Piedra Lunar”, la canción.

Entonces me di a buscar su nombre en Facebook y hallé su perfil. Le envié una solicitud de amistad.

VMP: Mis saludos. No nos conocemos, pero me come la curiosidad por saber si en la novela cubana en transmisión hay un tema tuyo, en el cap. 40. Es que pensaba que era de Polito Ibañez.

GGC: Si es mío. Muchas gracias por mencionarlo. Se llama Piedra Lunar y sí, a veces me han confundido con Polito y la verdad que es un honor. Aunque tenemos voces casi con la misma textura, se pueden notar las diferencias. jeje.

 t.me/recalogiordanoguerra este es mi canal de Telegram por si quieres descargar el tema. Saludos.

VMP: ah qué bien

Ha sido un placer encontrarte. He tenido que hacer una búsqueda desde que escuché ese gran tema. Muy lindo y con maestría.Ya lo bajo para disfrutarlo. Podrás contar con mi amistad para lo que sea. Desde Ciego de Ávila, un saludo.

GGC: No sabes el ánimo que me dan tus palabras. Es un placer ser un artista y tener regalos como estos. Saludos de vuelta. Si le interesa estaré publicando más temas por el canal de Telegram. Otro saludo.

Estaba más que feliz. Al fin no solo había hallado al autor de una excelente canción, sino, también, empezaba a una amistad “virtual” con él y, de paso, ya tenía a mano más de tres canciones que había descargado de su canal de Telegram.

Las sensaciones satisfactorias fueron en aumento cuando escuché estos temas. Profundicé en la afirmación de que estaba ante un trovador sublime. Un joven de 30 años, casi desconocido, que quería romper el celofán del invisible, pero le costaba trabajo.

cortesía del entrevistado

En uno de los chat le pregunto si era miembro de la AHS o de la Uneac, y al recibir la respuesta negativa, me quedé más que sorprendido. Pertenecer a alguna de estas organizaciones te lanza al “nuevo mundo” y te abre algunas puertas. Pero Giordano Guerra Cabrera es un trovador más intimista, de espacios reducidos.

Precisamente eso fue lo que marcó mi inicio como cantautor. Los pequeños espacios donde iba y me presentaba. Comencé con la peña fija del grupo G.lo, son un dúo que hacen música trova. No son muy conocidos, pero en su peña van siempre de invitados Ireno Garcia, Mario Arias, repentistas, poetas y todo el que vaya siempre tiene un espacio para participar, en la Casa de los Artistas de San Lázaro. Ellos me invitaron y a cada rato cantaba una canción propia. Recuerdo charlas con ellos e Ireno García, aprendí muchísimo. El otro lugar fue La Casona del Bola en Guanabacoa, uno de los espacios donde el arte fluía libremente.

Esta canción no tiene historia

no tiene destino

esta canción no tiene dueño

se adentra en tus sueños

y salen flores negras de tus manos. (Canción para viajar)

Quise conocer más sobre su vida. Por internet era complicado pues no existía una página con su currículo. Y Facebook tampoco es fecundo en dar informaciones verdaderamente serias sobre alguien.

¿El arte de hacer canciones llegó a ti o tú a él? ¿Cómo fue?

Empecé mis estudios en la Escuela Vocacional de Arte Leonardo Luberta, en la Isla de la Juventud a los siete años. Llegué a terminar los estudios de música en la Enseñanza Elemental. Sin embargo, la canción como género llega por escuchar a mi madre. Ella siempre canta. Paralelo a los estudios, yo tocaba el piano en una iglesia. Un año antes de entrar al Servicio Militar compuse mi primera canción.

He escuchado que dominas el piano y la guitarra, ¿con cuál compones?

Mi instrumento es el piano. Con la guitarra solo puedo acompañar mis temas, no me considero muy diestro en ella. En el piano, a pesar de no ser muy virtuoso, puedo desarrollar mis habilidades musicales mucho mejor. Al componer, lo hago con los dos instrumentos. Cada uno tiene su vibración particular a la hora de crear.

El arte visual, ¿qué le aporta a tu vida musical?

Estudié el Nivel Medio en Artes Plásticas también en la Isla de la Juventud y no sólo dibujo, hago varias manifestaciones dentro de las Artes Visuales y todo eso aporta muchísimo a la música que hago. Uno de mis planes futuro es poder unir de manera coherente Música y Artes Visuales en algún proyecto. Por ahora los trabajo separados.

cortesía del entrevistado

Gustos y preferencias musicales…

Me encanta la buena música, toda, incluyendo la urbana. Tengo mis gustos particulares por el Rock Británico (todos los nombres que pueden caber aquí desde The Beatles, Queen, hasta Coldplay y Racing Glaciers) Dentro de la música cubana me encantó estudiar el género Canción. Pablo Milanés, Santiago Feliú, Carlos Varela, Liuba María Hebia, Habana Abierta, David Torrens, Kelvis Ochoa, Roly Berrío e Israel Rojas son de mis compositores preferidos. Me encantan las Artes Visuales todas sus manifestaciones: pintura, escultura, video arte, performance, libros objetos, grabado, dibujo, etc. Voy mucho a las exposiciones. Me gusta ir a ver obras de teatro, la danza y me fascina el ballet. El cine, los teatros musicales… creo que todo lo que tenga calidad y buena factura me interesa.

Eres muy talentoso, ¿cómo es que todavía, con 30 años, no perteneces a la AHS o a la Uneac?

No me he acercado a esas instituciones por pura pereza, tal vez. Tengo muchos amigos que pertenecen a la AHS o a la Uneac. Cuando empecé la carrera de Historia del Arte en la Universidad de La Habana parecía que mi vida tomaba otro rumbo paralelo a la creación artística. En esa época no tenía pensado ser «artista» en definición, por eso me mantuve cerca de los Festivales de Cultura para Aficionados (era como hacer trampas). A pesar de no ser considerado de un nivel profesional y de tener dentro de ellos artistas con niveles excelentes de interpretación. Este espacio fue lo único que me mantuvo unido a la creación en esa época. Hace solo un año y medio que me decidí ser «artista» en serio.

Tus ojos son tres diamantes

dos son negros uno es viajante

 luz y oscuridad, es parte del mismo elefante. (Camina)

Si no fuera por la telenovela cubana, como mencioné al comienzo de esta entrevista, jamás hubiese conocido a Giordano. Para un joven artista, eventos como este generan expectativas. Aunque no siempre se cumplen todas. La televisión no es la catapulta ideal para satisfacer sus ansias artísticas.

¿Cómo llegaste al playlist de la novela?

Llegué a la novela por Elizabeth, la hija de Esteban, el Editor principal de la novela. A ella le encantó el tema “Piedra Lunar” y se lo enseñó al padre. Me llamaron un día para verme y me sorprendieron con la noticia. La directora también estuvo de acuerdo y decidieron llamar a Ernesto Cisneros, el Director Musical. Tuvimos un encuentro y dio el último voto para que se incluyera la canción dentro del playlist. Y así llegué, todavía no conozco a los demás compositores, pero pronto lo haré en algo que llamaremos «una sorpresa».

¿Qué significa entonces, la AMISTAD en la vida de Giordano?

La amistad es lo primero en mi vida. La real amistad, esa que no traiciona en ningún momento bajó ningún concepto. Mi esposa es mi amiga, mi Madre es mi amiga. Mis amigos son todos aquellos que no me mentirían nunca, que me escuchan y aconsejan como mismo lo he aprendido a hacer yo con ellos.

cortesía del entrevistado

¿Cómo es un día en tu vida?

¿Un día en mi vida? Bueno, imagínate que vivo el día a día. Eso me ha llevado a tener experiencias inolvidables. Hay momentos que son perfectos desde que me levanto hasta que me acuesto. Siempre trato de mantener ese buen ánimo, evito el estrés y trato de ir entendiéndome a mí mismo para amarme lo más que pueda, sin importar cuáles sean las situaciones. Amarme primero para poder amar a los otros como un reflejo.

En sus canciones se nota una frescura que deviene de la claridad de sus letras. A veces las ideas brotan de ellas al final del mismo texto, como en un resumen, a la manera que siempre propuso Emilio Ballagas. También se perciben atisbos de elementos de la ciencia ficción como piedras lunares, espacios, viajes, más allá, gravedad.

No soy de leer libros de Ciencia-Ficción pero sí me gustan las películas de ese género. El misticismo pudiera venir de leer muchas teorías diversas de cómo se creó la vida y cómo ha sido la evolución cognitiva y psicológica del ser humano en la sociedades. Todo lo referente al Espacio Exterior me interesa, sobre todo como recurso visual en mi poesía. Casi siempre hago un símil entre el Cuerpo Humano y el Universo, y voy mezclando los conceptos.

De qué país lejano has salido tú

 de qué planeta azul vienes con tu luz

 solo sé que comienza un viaje

 hacia el más allá. (Sueño azul)

cortesía del entrevistado

Quizás Giordano es un artista simbolista. Prefiere evocar ideas a través de palabras en concreto para que sea el espectador quien se haga su propia canción o letra.

Todavía no me considero dentro de un género en específico, ni musical, ni literario. La música que hago es una mezcla consciente de muchas cosas, algo experimental pero que encuentra patrones sólidos cuando se conforma. Como me he mantenido al margen del mercado y las instituciones pudiera decir que pertenezco a la música hecha en Cuba. Estudiar, conocer y aprender en cada experiencia de la vida me ha dado muchas alegrías. Soy un fiel simbolista, existencialista y experimentalista.

La canción preferida entre mi novia y yo es “Piedra Lunar”. Pero todas las que hemos escuchado de Giordano ha servido para crear ambientes mientras hacemos cualquier cosa en el ámbito casero. Y es que desde el mismo arreglo, su voz casi angustiada, los temas de Giordano transmiten un amor por las relaciones humanas, por el romanticismo.

¿Te consideras romántico?

 Muchísimo. Tengo una esposa preciosa y es una pena que la Covid-19 nos mantenga separados. Pronto espero estar con ella. Tengo muchísimos amigos que me aman y mi familia también. En ese aspecto estoy muy satisfecho con los regalos de amor que el presente me da.

¿Eso va construyendo tu concepto de felicidad?

La felicidad es despertar tranquilo con la persona que amas al lado y una taza de café en la mañana. Tener un instrumento musical cerca y un lienzo en blanco listo para usarse. Abrir el frío y tener comida que uno disfrutó haciéndola. Caminar descalzo por la casa limpia, el olor de los árboles, un tatuaje nuevo, un encuentro con un viejo conocido, un libro policíaco. Hay tantas cosas que me hacen feliz y se traducen en el verdadero concepto de felicidad.

Esto me recuerda lo que leí en varios textos de algunos psicólogos. Para Freud, por ejemplo, un hombre feliz es una especie de ser complementado. La vida social pudiera ser el complemento ideal de un artista.

¿Has valorado tu papel en esta sociedad? ¿Crees que estás asumiendo el rol que siempre quisiste?

Hasta el presente sí. No pienso detenerme en mis metas y sueños. Mientras más entienda como funciona esta sociedad contemporánea y más cerca estén en mis manos cambios reales y necesarios, más comprometido estaré con ellos.

cortesía del entrevistado

Pareces un hombre práctico. Además de la plástica y la música, ¿qué otras manifestaciones artísticas te apasionan?

Me gusta escribir poesía. Siempre he querido escribir un libro.

En ese mal llevado concepto de trovador he querido colocar a Giordano. Las razones que tengo pululan sobre mis hombros. La trova es algo más allá de un hombre y una guitarra. Es, también, una forma de vida, una actitud. Es tener sentido y sensibilidad para andar por ahí mirándole los detalles a todo lo que se mueve. Es un puente, para todo lo que se ama y se aprende.

¿Cómo ves la trova cubana y su promoción?

Actualmente hay muy buenos trovadores. Buenísimos en interpretación y en composición. La promoción es verdad que es escasa, pero más lo es el público.

¿Crees entonces que la trova, como canción, es necesaria?

El público cubano necesita escuchar trova, entender de música y poesía. Hoy día los cantautores tenemos que tener el ánimo de intentar cautivar ese público con un poco de lo que nos piden y un poco de lo que queremos mostrar.

Veo una aurora boreal

juntándose con mi sangre

cuántas vueltas más daré

 me he pintado en la pared

 ver mi rostro no me hace permanecer.

 Hay un paisaje veloz

 un aliento sideral

 siento en mí tu gravedad

eres mi piedra lunar

 tan lejana

  tan palpable.

 Orión me anima a no mirar atrás

 espero en silencio

estatua de sal

puente pequeño

 un muro sin voz

 el mar no fue vil

 el odio es peor.

(Piedra lunar, Giordano Guerra Cabrera)


¡Nuestra Maestra Juventudes está de cumpleaños!

Cuando se piensa en la historia de la música cubana muchos son los nombres que regresan de la memoria. Gracias a la labor y obra de numerosos artistas, músicos y estudiosos, Cuba posee todo un acervo documental que respalda el hecho de ser reconocida como “la isla de la música”. Creadores e intérpretes como Ernesto Lecuona, Rita Montaner, Niño Saquito, Celeste Mendoza, Miguel Matamoros, Benny Moré, sumado a otro tantos que se desempeñaron en el terreno del conocimiento como Fernando Ortiz, Alejo Carpentier, Argeliers León, Danilo Orozco, entre otros, conforman esa comunidad indispensable en la historia y el desarrollo por nuestra cultura musical.

Pero sin dudas, en este 2020 hay un nombre que cobra singular importancia para todos, porque justamente en esta ocasión nos regala cien años de su compañía. Y es que nuestra María Teresa Linares está de cumpleaños.

Resultaría imposible pensar o hablar de los estudios relacionados con la historia de la música cubana sin mencionar de manera indiscutible el nombre de María Teresa Linares. De igual modo, no se puede explorar la musicología de Cuba y Latinoamérica sin que su obra sea un referente obligado. ¿Cómo quedar inerte ante su generoso saber, puesto al servicio la cultura musical de un país y de un continente?

Al acercarnos a todo su quehacer y ser testigos de la vasta obra emanada de sus manos, parecería que son dos los siglos vividos por Teté. Siendo una musicóloga 360, María Teresa Lineras supo involucrarse en todas las aristas de la profesión. Solo existen elogios para contar su desempeño en áreas como la investigación, la docencia y la producción discográfica.

Su labor investigativa recorre todo tipo de procesos musicales gestados en la isla. El interés por el antecedente hispano en la música cubana devino una amplia producción de títulos como “El punto guajiro” (1949), “La décima en el cancionero campesino” (1957), “Influencia española en nuestra música” (1958), “Antecedentes hispánicos en nuestra música” (1964), “Algunos elementos hispánicos en la música cubana” (1989), “La décima como viajera peninsular y su regreso aplatanado” (1995), La música entre Cuba y España (1998), El punto cubano (1999). Todos estos devienen textos medulares para el estudio y entendimiento de esta área temática.

Por otra parte, escritos como “Música popular en la Revolución” (1970), La música popular (1970), La música y el pueblo (1974), “La guaracha cubana, imagen del humor criollo” (1999) son el resultado de su afición por los fenómenos propios de la música popular cubana.

¿Qué decir entonces de esa Teté Linares, Maestra Juventudes? Fue formadora de generaciones y generaciones de músicos y musicólogos cubanos. Más allá de su labor como maestra de música en varios conservatorios y universidades, su faena educativa trascendió las aulas para llegar a enseñar desde la práctica misma la esencia y la ética de la investigación. En sus trabajos de campo, junto a su esposo Argeliers León, transmitió este conocimiento a las próximas camadas de musicólogos en el país. De igual modo, su solo presencia impartiendo conferencias y su papel como interlocutora en las más cotidianas conversaciones fue también parte de esa labor formadora que nunca dejó de ejercer y que los más jóvenes agradecemos.

A María Teresa también debemos numerosas colecciones fonográficas que preservan y difunden el imaginario musical cubano, entre las que destacan La música del pueblo de Cuba y Antología de Música Afrocubana. De igual modo, admiramos su ejemplo de dirección y gestión cultural en instituciones como el Museo Nacional de La Música (1984-1997) y la Fundación Fernando Ortiz, desde las que supo guiar disímiles procesos de conocimiento e intervenir en la formación de nuestros investigadores.

Su labor fue reconocida con las máximas condecoraciones que otorga el estado cubano, incluida La Orden Félix Varela, Héroe del Trabajo de la República de Cuba y Premio Nacional de la Música.

Por todo esto, hoy celebramos los 100 años de una mujer cubana, madre y esposa abnegada; hoy festejamos una vida de trabajo al servicio del pueblo y la cultura, llena de logros y sacrificios. Hoy agradecemos el legado que María Teresa Linares pone en nuestras manos y aceptamos el compromiso de honrar su empeño por la cultura nacional. Hoy Cuba celebra la vida y obra de nuestra Maestra Juventudes.


El Potaje TV: una mirada contemporánea a la historia de la música cubana (+ videos)

En un mundo contemporáneo en el que la globalización de la información deviene no solo una gran herramienta de trabajo y comunicación, sino también la principal causa de una crisis de identidad creativa, sobre todo en el sector artístico, resulta de suma importancia el vínculo continuo con tus raíces, tu idiosincrasia. A día de hoy, en pleno año 2020, el interés de los jóvenes por los valores culturales propios de nuestro país se torna cada vez más distante. Establecer esos nexos con el patrimonio cultural cubano es sin dudas un objetivo a alcanzar.

Y es precisamente eso lo que nos brinda El Potaje, un encuentro con los más autóctonos valores de la cultura musical de Cuba. Gestado desde la Asociación Hermanos Saíz y dirigido a todo tipo de público, principalmente a los más jóvenes creadores y estudiantes de las escuelas de arte del país, este programa televisivo pretende acercarnos a la historia de la música cubana de todos los tiempos, pero esta vez, desde la voz de sus principales protagonistas.

El Potaje Tv los miércoles por Cubavisión

Ya tenemos fechaaaaa! El próximo miércoles 8 de julio llega el estreno de " El Potaje"…!! Pegadito a las nueve de la noche! Una decena de capítulos, donde cada uno de ellos ocupa como eje central un género musical diferente durante 27 minutos! Siempre por el Cubavisión “El canal de todos” , durante los meses de julio y agosto, justo antes de la novela!! No hay forma que te lo pierdas… ya tienes las coordenadas!

Publicada por El Potaje TV en Jueves, 2 de julio de 2020

Con un formato televisivo sencillo a la vez que directo, El Potaje TV consta de varias secciones que son protagonizadas en mayor medida por los invitados al programa. En cada emisión, escuchar hablar de música mediante la presencia de reconocidos músicos de nuestro país que integran la lista de Maestros Juventudes, y otros más jóvenes, representantes de la vanguardia musical cubana contemporánea, hace que el discurso resulte cercano y diáfano para los televidentes. El aunar juventud con experiencia y contemporaneidad con tradición, es sin lugar a dudas un valor añadido.

Reto-Bonito y Sabroso

Aquí les dejamos "El Reto" de esta primera semana de El Potaje!… Propuesto por el multifacético Alain Pérez y con la motivación del emblemático tema "Bonito y Sabroso", de seguro encontrarás espacio para sumarle tus notas!!!… Pueden enviarnos sus acompañamientos e improvisaciones para complementar este reto a través de nuestro correo electrónico elpotajetv@gmail.com y por nuestro chat en Telegram https://t.me/joinchat/L3DxR0rojD0SM9I-vbYILQAquí tienes algunos requisitos necesarios…- Video en formato horizontal- Usar como referencia el audio del reto lanzado- Buscar una buena iluminación en el momento de la grabaciónRecuerda que tienes hasta el viernes en la noche para hacernos llegar tu material, y desde ya lo estamos esperandooo! .El próximo miércoles, justo a las 9.00pm por Cubavisión, conoceremos al ganador de este reto en el programa! Puedes ser tú, anímate!! Súmate a este Potaje!!

Publicada por El Potaje TV en Miércoles, 8 de julio de 2020

Aun cuando resulta difícil recorrer la historia y evolución de un género musical en tan solo 27 minutos, El Potaje logra hacerlo de una manera bastante acertada. La información que se brinda desde la narración con la voz en off, con un enfoque histórico y académico, en contraste con el testimonio de las figuras invitadas, quienes desde su posición de músicos activos ofrecen una visión más humana y personal de los distintos momentos de nuestra música, permiten la conformación de un panorama más completo del tema en cuestión.

Como todo proyecto incipiente, El Potaje TV no está exento de aspectos perfectibles. Un programa por y para los jóvenes sería mucho más certero y preciso en su objetivo (llegar al público joven) si fuera transmitido en otro horario televisivo. Asimismo, se hubiese agradecido un mayor maridaje entre el diseño gráfico de la presentación y toda la infografía del espacio (colorido, desenfadado, juvenil) y aspectos relacionados con el diseño de imagen y fotografía (más oscuro, serio, estático). De igual modo se echan de menos las llamadas cintas informativas que permiten identificar a cada uno de los invitados.

El Reto- Permiso que llegó Van Van

Ya estamos de vuelta con "El Reto" de esta semana de El Potaje!… Repleto del sabor de La Música Popular Bailable y con la motivación del emblemático tema "Permiso, llegó Van Van", de seguro encontrarás espacio para sumarle tus notas!!!… Pueden enviarnos sus acompañamientos e improvisaciones para complementar este reto a través de Gmail o Telegram !!Aquí tienes algunos requisitos necesarios…- Usar como referencia el audio del reto lanzado (Grabar uno con el audio de referencia y uno limpio solo con su instrumento )- Buscar una buena iluminación en el momento de la grabación- No editar el video ni ponerle marcas de aguaDebes enviar al correo o al telegram ambos videos ,el video de mayor calidad sin la guía del audio y video acompañado del video y/o el audio de guía del reto lanzado en el programa.Recuerda que tienes hasta el viernes en la noche para hacernos llegar tu material, y desde ya lo estamos esperandooo! El próximo miércoles, por Cubavisión, conoceremos los ganadores de este reto! Puedes ser tú, anímate!! Súmate a este Potaje!!(https://t.me/joinchat/L3DxR0rojD0SM9I-vbYILQ)

Publicada por El Potaje TV en Miércoles, 15 de julio de 2020

Lo cierto es que más allá de virtudes y defectos, El Potaje TV llegó para revitalizar y mirar desde un prisma más juvenil todo ese imaginario musical tan rico y diverso del que somos herederos. Una vez más, la AHS insiste en su empeño de ayudar, fomentar y potenciar el arte joven de nuestro país. Para algunos, puede que solo sea otra propuesta televisiva que aborda la creación musical. Para otros, estoy segura que representa la materialización de un proyecto soñado en pos contribuir con el desarrollo de la nuestra cultura. Para mí, El Potaje TV es una mirada contemporánea a la historia de la música cubana. 

Ganadores del Reto-Bonito y sabroso

Ya tenemos los ganadores de este retoooo! Varios instrumentos llegaron acompañando "Bonito y Sabroso" y nosotros felicesss! Aquí te dejamos los seleccionados, porque El Potaje no tendrá un único ganador!!! 👇👇👇Andy Garcia / Piano Enmanuel Travieso / Teclado Camilo Bonne / TimbalDavid Navarro / Trompeta William Martínez / Guitarra Eléctrica Roberto Alvarez Guitar / Guitarra Acústica Yandy García / Batería David Soto / Tres Miguel Alejandro Pacífico / Congas Thommy Lowry Garcia Rojas / Trompeta Muchísimas gracias a todos los que nos hicieron llegar su participación!! Desde ya los esperamos para el próximo retooo! Recuerda seguir los detalles de El Potaje por nuestras redes sociales, y ser parte de esta mezcla de música y sabor!

Publicada por El Potaje TV en Miércoles, 15 de julio de 2020


El Potaje de la música cubana en este verano 2020

Sabor, cubanía y diversidad de géneros musicales serán los principales ingredientes de El Potaje: un espacio pensado para tomarle el pulso a la música cubana de estos tiempos.

Con un total de 10 programas de 27 minutos cada uno, dicha iniciativa musical llegará, a partir de este 8 de julio, como parte de las propuestas televisas para el disfrute del verano desde casa. Gracias a su compendio entre latin jazz, fusión, feeling, trova, salsa y hip hop, El Potaje pretende complementar con buen ritmo las noches cubanas de los próximos dos meses.

Un potaje musical para el verano
En exclusiva para VISTAR, Liliam Pérez, productora general del programa, destacó que la idea original surge a partir de la necesidad de crear un espacio para la preservación del patrimonio sonoro de la Isla. “Debido al confinamiento provocado por la pandemia un grupo de creadores pertenecientes a la Asociación Hermanos Saíz (AHS) nos pensamos cómo crear un programa, de corte didáctico, que a su vez encajase en la preferencia del público cubano”.

Bajo la dirección de Maytte Jacobo, la propuesta musical cuenta con la asesoría del saxofonista Michel Herrera y la musicóloga Yentsy Rangel. Su transmisión será todos los miércoles a las 9:00 pm por el canal nacional Cubavisión.

Según su productora, El Potaje siempre fue pensado para trasmitirlo durante el verano. “Todo fue grabado durante la cuarentena e hicimos todo lo posible para que saliera en tiempo sin perder su esencia”.

Lo novedoso de este espacio, además de su formato colorido y dinámico, radica en que se va desarrollando bajo la mirada de los propios músicos. Sus opiniones y la propia historia de los géneros que defienden serán los que lleven de la mano al televidente. El Potaje tendrá un espacio llamado “El Reto”, una sección creada para la interacción en redes sociales con los músicos que complementará cada emisión.
“En el Reto que dejen los artistas invitados en cada programa mediante un video, los músicos tendrán la oportunidad de sumarse desde sus acompañamientos e improvisaciones de manera virtual. Se elegirán varios ganadores y en la próxima transmisión del programa se mostrarán”, explicó Liliam.

Artistas invitados
El programa tendrá como invitados a Alain Pérez, Joaquín Betancourt; estos dos primeros para un primer programa dedicado al Benny Moré, titulado “Bonito y sabroso”.

Además se contará con la presencia de Roberto Fonseca, Eme Alfonso, Beatriz Márquez, César “Pupi” Pedroso, Samuel Formell, Pancho Amat, Israel Rojas, Vicente Feliú, entre otros.


Los cantos mestizos de Cubandaluz (+ video)

foto tomada del perfil de facebook de cubandaluz

Holguín es su tablao y en sus escenarios la agrupación de flamenco-fusión Cubandaluz ha entregado durante cinco años la esencia de un arte nueva y antigua al mismo tiempo. Con guitarra, cajón y voz, típicas del flamenco, mezclado con el bajo, la flauta y el tres, se configura la música mestiza que entregan como pocos cultores del género en Cuba.

Mayte Segura, directora del proyecto y voz líder, aclara que este surgió por la necesidad musical propia y de los integrantes de la agrupación “que ya venían trabajando el flamenco en compañías danzarías. Deseaban crear un proyecto que defendiese la música flamenca en sí, género con el cual nos sentimos identificados, sumando conceptos e ideas entorno a la música cubana. Nació entonces, por primera vez en la historia musical de la provincia holguinera, una agrupación con dichas características.

“Nuestro sello distintivo es la fusión musical del flamenco con géneros de la música cubana, plasmando la relación de ambos estilos desde la guajira cubana y la guajira flamenca, boleros con pinceladas de tango y el son tradicional llevándonos a la rumba catalana. Aquí radica nuestra fortaleza musical.”

Dentro del repertorio de Cubandaluz resuenan temas icónicos dentro del cancionero nacional como El Cuarto de Tula y Sarandonga, que entregan como resultado de una mixtura de los acordes típicos del flamenco y su impronta. “También defendemos obras de nuestra creación como Mis Raíces, una rumba-son llena de ritmo y sabor cubano, ¿Qué sería de mí?, bolero que canta al amor y la pena, así como varias canciones inéditas de mi autoría.”

foto tomada del perfil de facebook de cubandaluz

Actualmente se empeñan en grabar un fonograma, el propósito busca perpetuar el sonido en el que han trabajado durante este lustro y que la sonoridad tenga valores perdurables, así como otorgar a sus seguidores la posibilidad de atesorar su música.

Mis Raíces es la propuesta en la que ya trabajan y tiene una mayoría de temas escritos por Mayte y recoge el espíritu de la música que defienden. Suman a esta idea otros instrumentos en busca de una sonoridad más completa y elaborada que responda a su afán artístico y a entregar un mensaje más claro a su público.

La cantante cuenta sus anhelos: “Con esta propuesta queremos que llegue a todo el que nos escuche una forma distinta de ver y asimilar estas dos vertientes musicales. El sabor y la gracia que solo los ritmos cubanos tienen, anclado al desgarre apasionado y voraz que nos brinda el flamenco. Es una oportunidad para que el proyecto musical llegue a nuevos oyentes, fuera de nuestra provincia y de nuestras fronteras, creando una base de seguidores, haciendo crecer la marca de la agrupación y encontrando un apoyo de promoción contundente, así como una red de distribución real.”

integrantes de cubandaluz/foto tomada del perfil de facebook de la agrupación

Con más de mil seguidores en su página oficial en Facebook y cerca de 300 vistas en videos publicados en distintas plataformas de internet, Cubandaluz sigue ganando adeptos. Mientras, los amantes del flamenco en Holguín van encontrando en los espacios habituales de estos jóvenes artistas un remanso donde lo autóctono y la herencia española se condensan y enriquecen la espiritualidad.

⚠️⚠️¡¡Estreno!!⚠️⚠️ 🆕️ Single #LasVenasDeMiAlma.autora: Mayte Segura, directora y cantante #Cubandaluz #DesdeCasa #Estreno ▶️#RumbaFlamenca #Compártelo 🆗️

Publicada por Cubandaluz en Viernes, 15 de mayo de 2020

Durante los meses que el distanciamiento social los ha distanciado de su público en los espacios habituales de presentación, Cubandaluz ha realizado conciertos online, capsulas de música para seguir promocionando nuestro arte y enriqueciendo las páginas oficiales de Facebook e Instagram. “Nos hemos mantenido haciendo campañas sociales aconsejando a nuestros seguidores que se queden en casa y cumplan con las medidas sanitarias pertinentes Formamos parte de las celebraciones de festivales online, como las Romerías de Mayo, con la participación activa en conciertos que se brindaron a los usuarios de las redes, así como la colaboración con la bailarina Lilianna Hidalgo desde Argentina, en un magnífico dueto de música y baile.”

foto liset prego

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Lo mejor que suena con los López-Nussa

A solo unas semanas del lanzamiento del tema de Harold y Ruy Adrián López-Nussa junto a Randy Malcom, “JazzTón”, llama la atención esta unión singular para la música cubana.

Quizás la supuesta distancia entre ambos géneros es el motivo que despierta mayor inquietud en las audiencias, sin embargo, una vez más la música nos demuestra que las fronteras genéricas son simplemente arquetipos teóricos diseñados para la industria comercial.

Partiendo de uno de los estilos más legitimados en Cuba, hablar de jazz convoca altos juicios de valor, descripciones de excelencia, realce de complejidades técnico-musicales y nombres de autores virtuosos de nuestra historia musical.

Sin embargo, la otra cara de la moneda, el reguetón, nos lleva indiscutiblemente a hablar de un mercado, de estrategias oportunas para públicos, de códigos visuales y estéticos, dejando muchas veces por sentado cualidades y/o calidades musicales. En fin, que se trata de dos universos que han sido abordados por la crítica desde posiciones completamente diversas.

Para los defensores de ambos géneros sería imposible imaginar una mezcla que convocara los elementos más auténticos de uno y otro estilo. Pero “JazzTón” nos propone la unión de progresiones armónicas y diseño melódico jazzístico, ritmática bailable –con la célula rítmica del reguetón– que predomina en todo el tema. Además, un estribillo contagioso, pequeño y de fácil repetición, unido a guías sencillas que tienen la función de convocar la diversión y que melódicamente se remiten al discurso del género urbano.

Para algunos pudiera parecer sencillo, no obstante, el poder de síntesis en una propuesta como esta, construye su éxito. La obra de Harold y Ruy ha resaltado en los últimos años por el cuidadoso trabajo de los elementos que hacen converger el latin jazz con recursos y conducciones de la llamada música de tradición europea. Un discurso que califica entre lo más distintivo de una generación todavía llamada “joven”, pero que ya experimenta la madurez creativa y la consolidación de un estilo personal. Aunque, esta vez apuesta por una mirada desprejuiciada hacia la simplicidad como elemento que construye otros lenguajes musicales.  ¿Es el reguetón un esquema menos complejo en la creación que el jazz? No lo dudo, pero maneja sus propios códigos, los cuales sin dudas entrarían en disputa si no se observan desde el valor de sus características. En este caso, Harold diseña en el piano melodías claras, directas, que se reiteran durante todo el tema pasando por otros instrumentos. Las arropa la rítmica de la percusión, donde además del acompañamiento de drums de Ruy Adrián, se colocan los timbales de Randy Malcom para incrementar la presión sonora de esta entrega.

La voz de Randy, conocida mundialmente por su protagonismo en Gente de Zona, juega con sus llamados habituales de los temas de su agrupación, convocando a otra audiencia a poner atención a un sonido sui generis, que desde su orígenes pretende aunar. Muestra desde su inserción interpretativa un rol determinante en la escena jazzística: la versatilidad.

En este tema, no solo vamos a escuchar un Randy Malcom que canta y seduce con su simpatía y espontaneidad, sino un instrumentista de la percusión con la capacidad de converger entre sus colegas con dominio absoluto de estéticas, códigos y recursos de uno y otro género.

En este sentido, y para más destellos, el tema abre espacio a la improvisación jazzística, en una sección breve pero directa, con recursos como los que pueden encontrar en un álbum de jazz.

En el caso de Randy al timbal, acentuando los juegos con los ritmos y los desplazamientos típico de las conducciones de la percusión en la música de nuestro país. Por otra parte, Harold al piano acentúa a modo de descarga, jocosos guiños cromáticos que acompañan todo el sentido divertido de la propuesta.

Me causa sorpresa agradable… ¡Sí!… porque por lo general nos encontramos con miradas prejuiciosas que legitiman un género y hasta denigran otro, sin observar todas las particularidades que construyen y enriquecen un panorama sonoro. Quizás sin proponérselos, estos creadores han encontrado un punto medio, donde se intercambia con músicas de uno y otro lado, de historias muy diversas, de sentimientos encontrados, pero con un resultado que alegra y sorprende.

La mejor apuesta está en el carácter desenfadado del JazzTón, sin reservas, sin poses, sin demasiada “venta”. Convocar a una audiencia amplia, trasladar la escucha a nuevos terrenos y abrir los caminos infinitos de las músicas de nuestros tiempos.

A esta novedad se suma el lente inquieto de Joseph Ros, siempre en la búsqueda de oportunidades como esta que le provoquen nuevas experiencias audiovisuales. El videoclip como formato indispensable en estos tiempos, deja su protagonismo a los músicos, espacio que se agradece en este caso, y coquetea a modo de “burla”, quizás, con las estéticas de ambos géneros en simple mezcla visual como la que propone esta creación: “JazzTón”. 


Sobrepasar los límites del sonido

A partir de las redes sociales y de una colaboración para un videoarte pude llegar hasta la obra de este artista, cuya mayor virtud podría ser la de estar siempre en constante movimiento y búsqueda interior.

René Rodríguez (Trinidad, 1979) es compositor y artista visual, graduado del Instituto Superior de Arte, con una Maestría en Composición. Ha obtenido diversos premios como compositor, entre ellos el Alejandro García Caturla de la UNEAC, el Premio por mejor música original en el Festival Broadcasting Caribbean de la UNESCO, Premio de composición en el Festival de la Canción por los 500 años de la fundación de Trinidad, y el Caracol de la UNEAC. Así mismo obtuvo tres premios de fotografía en el 22 Salón de la Ciudad de Arte Contemporáneo de La Habana en 2018. 

Su obra ha sido expuesta en importantes eventos y festivales dentro y fuera de Cuba. Como fotógrafo ha desarrollado varias exposiciones colectivas y personales.

Desde los inicios ha desarrollado su estética creativa a partir de la música electroacústica en relación con la poesía, las artes plásticas, el teatro, la fotografía y el cine, inquietudes creativas que han nutrido su sensibilidad y que le permiten ir redescubriendo el mundo con los mismos ojos asombrados y, siempre, desde la humildad.

Desde pequeño comenzaste estudios en el conservatorio de tu provincia natal, Sancti Spíritus, en la especialidad de piano, incluso formaste parte de un grupo musical infantil llamado Juventud 2000, desde donde empezaste a incursionar en el mundo de la composición musical, pero, qué fue lo que realmente te enamoró de la música.

Comenzar a estudiar desde los ocho años el piano e integrar una banda musical infantil desde 6to grado fue la consecuencia de un primer amor, de una certeza que anteriormente se venía enramando. Más que haberme enamorado de la música diría que experimenté un deseo muy fuerte desde niño por descubrir sonidos, puedo afirmar que de manera inconsciente.

De mi primera infancia trinitaria recuerdo que mi abuelo tenía un escaparate viejo en el traspatio, en él conservaba un mundo de entonadas herramientas y objetos con los que construía artefactos y me inventaba historias. Sin quererlo se convirtieron en mis primeras elaboraciones primitivas como artista. Un sonajero de botellas, hierros de diferente peso y tamaño, trozos de madera y cristal, hilos de pescar tensados, el traquear del café mientras se tostaba, trotes de caballo desde el callejón empedrado, más la fauna sonora del platanal, son algunos de los sonidos que inundaron mi entorno y de cierta forma propiciaron una necesidad. En medio de toda esa amalgama de sensaciones descubrí de a poco con el tiempo, un lenguaje por el cual podía conciliar con entera libertad mis emociones.

Durante tus años de estudiante en la ENA, desde tu experiencia como pianista y compositor, integraste varios grupos y lograste nutrirte de géneros tan diversos como el rock, la trova, fusión, pop, los géneros de la música popular tradicional cubana y el jazz. ¿Cómo aportó esta dinámica sonora a tu proceso creativo como compositor? ¿Consideras esto un ejercicio necesario para el proceso formativo de un estudiante de nivel medio?

Es, sin dudas, un camino necesario para cada estudiante en proceso de formación. La interacción con otras fuentes de conocimiento contribuyó a moldear lo que soy ahora. La academia –en mis inicios– fue un poco rígida en este aspecto. Los métodos que se manejaban no daban paso a excepciones, dentro del programa, tan imprescindibles como las expresiones populares o tradicionales. No obstante, a estas limitantes le surgieron fisuras inevitables, pues el entorno era más fuerte que los métodos implantados de la escuela europea.

Ya en Nivel Medio la dinámica fue diferente, la interacción con la música popular (el jazz, la timba, la trova y el rock, fundamentalmente, fue bien intensa. A pesar de no formar parte de la metodología habitual en este tipo de academias, de manera natural gracias al contexto y a una necesidad económica devenida de las ganancias que producen ciertos géneros populares, se fomentaron sin duda una serie de conocimientos y herramientas que enriquecieron mi arsenal de variables y estilos composicionales. Este encuentro espontáneo, casi un “quiéralo o no lo quiera” que les toca a todos los estudiantes de Nivel Medio, es fundamental para su formación, porque aporta, redirecciona y define los caminos a seguir.

Durante un tiempo te desempeñaste como profesor en la ENA y el ISA, coméntanos un poco sobre el proceso de formación que tienen los estudiantes de música en las escuelas de arte.

Bueno, siempre he creído que la enseñanza de música en las escuelas de artes es fundamental para el desarrollo de la música cubana. Los aciertos o deficiencias que pueden tener los jóvenes músicos cuando cursan la enseñanza siempre estarán reflejados en su desempeño como profesionales.

Anteriormente hablaba de aciertos, soy defensor de que la música popular cubana en los estudios es beneficiosa para el futuro de los jóvenes músicos, así como también la de América Latina que muchas veces es olvidada, o desplazada por la preferencia de nuestros ritmos y el jazz. Afortunadamente, estos repertorios están hoy mucho más presentes, sobre todo en las asignaturas de práctica de conjunto. Por otro lado, esto no implica que deje de tocarse la música clásica por ser la base del entrenamiento de todo músico, sin importar su preferencia. Creo que esto no puede perderse de vista.

¿Qué experiencias, obras, vivencias… han marcado tu formación artística?

Es difícil definir particularmente una determinada experiencia, creo que el cúmulo de acciones vinculadas al arte han ampliado mis conocimientos. Te comento algunas sin establecer un rango de importancia entre otras. No podría dejar atrás la interacción con los poetas y el canto. La trova desde niño ha sido un eje en el que permanezco rotando hasta el día de hoy. En este sentido debo citar a una persona que fue y es muy importante en mi vida y en mi carrera, un grande de la trova trinitaria: Pedrito González, fundador del movimiento de la Nueva Trova en nuestro país.

cortesía del entrevistado

Pedrito alimentó la sensibilidad artística en mí a través de las espontáneas tertulias trovadorescas que “accidentalmente” ocurrían en la sala de mi casa trinitaria. Con sus canciones, que incluían inevitablemente a Manuel Corona (obligadas Santa Cecilia y Longina), Sindo Garay, Eusebio Delfín, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat, entre otros, me cautivó de poesía y trova en su totalidad. Como él, también fueron importantes las sonoridades callejeras de aquel entonces en Trinidad, cuando la añeja villa transcurría en una atmósfera apacible, lejos del actual bullicio de visitantes foráneos, denigrante música souvenir y negocios pululantes que laceran la médula espinal de las tradiciones populares. Entre estos sonidos propios, diría entrañales, se destacaban los tambores de algún toque, las canturías en la cercana Casa de la Trova, los cantos litúrgicos en la Iglesia de la Santísima Trinidad y las peñas que frente a la casa realizaba la orquesta de charanga típica Estrellas del 48 que entre boleros, danzones, sones y chachachá deleitaba con deliciosa cadencia mis oídos.

En casa tenía un viejo tocadiscos y un grupo de placas con tesoros ocultos que más tarde apreciaría en su verdadero valor. En particular obras como Las cuatro estaciones de Vivaldi, algunas cantatas de Bach (como la 121), el segundo concierto para piano y orquesta de Rachmaninov, el tercer concierto para piano y orquesta de Bartok, Manita en el suelo de Alejandro García Caturla, Las Rítmicas y el Ballet La Rebambaramba de Amadeo Roldán, un disco de Jazz con temas relevantes de Duke Ellington, la ingeniosidad al piano de Keith Jarrett, las atmósferas de Pat Metheny, Yellow Jacket y un disco con poemas de Roque Dalton y Thiago de Mello, acompañaron mis vacaciones, las noches y sus amaneceres. Debajo de la almohada mientras escuchaba esos tesoros yacía mi imprescindible Dulce María Loynaz, la edición de su poesía completa me abrió las puertas al mundo de la literatura. Así también entre obras musicales apareció Samuel Feijóo, Wichy, entre otros.

Una de las experiencias que, aunque sucedieron en momentos diferentes de mi vida, marcaron de manera trascendental mi concepción de la creación, fue la simbiosis entre dos grandes de la cultura nacional, el destacado compositor y maestro Carlos Fariñas, de quien tuve la enorme dicha de ser parte de su aula, y el importante realizador y Premio Nacional de Cine Enrique Pineda Barnet, quien me dio la oportunidad de adentrarme de manera profesional al mundo del séptimo arte. Curiosamente, ambos trabajaron en estrecho vínculo durante muchos años dando a luz resultados artísticos memorables como Soy Cuba y Cosmorama, por solo citar dos ejemplos. De alguna forma esa interacción llegó hasta mí, tanto desde la formación-profesión hasta la puesta en marcha de proyectos que articulan la trama de imagen y sonido.

¿Qué géneros musicales son más frecuentes en tus obras?

Nunca me he cuestionado la búsqueda de un género a la hora de componer, principalmente para la música culta o contemporánea de concierto, simplemente direcciono la creación según el objetivo al que va dirigido. No creo que uno sea un objeto de determinado color y textura, creo que nos movemos en direcciones de búsqueda siempre inquietas, aunque sí con un específico centro de atención.

Existen dos direcciones básicas en mi labor creativa: una vinculada a la función del oficio propiamente a través de la exigencia de los encargos, los que deciden por lo general el tipo (género) de música a desarrollar, de tal forma que deriva en una gama amplia de diversos géneros de la música culta o popular; y la dirección personal. Es en esta línea que prefiero no definirme porque considero que (como acontece generalmente en todos los casos) siento la necesidad de caminar, de cambiar, de descubrir, indagar, romper. Todos los elementos antes mencionados que marcaron mi universo en la infancia son la materia prima genérica principal, su uso no está determinado por una decisión consciente sino como un resultado de la misma interacción acumulada por años.

Ahora, sí considero una identificación con la corriente de la música experimental que pretende fundirse a través de la búsqueda de nuevos timbres. Para ello me apego a una plataforma que por sí misma cumple con todos los requisitos para volar en grande a la hora de elaborar, transformar y transmitir criterios artísticos: la música electroacústica. Pudiera decir que esta línea resulta ser la más recurrente en mi obra. A partir de esta manera de expresión he coqueteado con géneros como el Jazz, el pop, la música popular bailable, lo incidental o puramente experimental por citar algunos que vienen a mi mente, unas veces consciente –de manera que aporte al discurso audiovisual– y otras veces de forma espontánea, como bombeos intrínsecos del alma.   

Durante tu carrera has tenido la suerte de coincidir y recibir clases de destacados compositores como Carlos Fariñas, Juan Blanco, Roberto Valera, Calixto Álvarez, Tulio Peramo, Harold Gramatges, entre otros, incluso formaste parte del taller formativo de música electroacústica en los tiempos de Juan Blanco (ISA) y tuviste la oportunidad también de generar tres obras allí. Háblanos de esta experiencia en particular.

Me agrada mucho responderte esto, porque soy un poco de todas esas sabidurías académicas que recibí, más la suma de lo que cargamos en el bolso emocional del pasado. Mi desempeño en el arte habla con elocuencia de estas conexiones. Primero te mencionaré un nombre que no incluyes pero que repercutió mucho en mi inclinación por la composición: Amado Touza, mi profesor de Piano en la Escuela Nacional de Arte. Este maestro de la interpretación me enseñó a “componer” de cierta manera mientras ejecutaba a Bach, Scriabin, Debussy, Ravel, Beethoven, Lecuona; lo hacía mediante sus charlas que antecedían cada lectura, charlas en las que descubría a través del marco histórico, el análisis armónico y estructural, la esencia misma del compositor, su tema, la historia que se propone en cada obra.

Cuando me tocó “cruzar” el camino que separaba la ENA del ISA, el encuentro con las destacadas figuras que mencionas fue como el premio de la primera fase donde indirectamente inocularon en mis entrañas el placer por la creación: Touza, el medio y las circunstancias.

Catálogo. Regiones de fe/ cortesía del entrevistado

En el Instituto (actual Universidad de las Artes) tuvimos –los de mi aula– grandes privilegios al ser testigos de la sabia de glorias de la composición. Particularmente haber cursado mi carrera bajo la guía de Carlos Fariñas fue altamente significativo, tanto así que todavía hoy rebusco y hallo en sus partituras un espacio siempre elocuente de transmisión de conocimientos y alternativas, como si el comprometido maestro y obstinado compositor estuviera vivo a través de sus notas, guiando los pasos como solía hacer, con resuelto celo. Fue con Fariñas que me sentí inclinado hacia la música electroacústica. Despojado él de reservas o secretos, me reveló las mieles de la composición como si se las dictara a sí mismo. Fuerte de carácter, recio en su disciplina e inclinado con pasión a la enseñanza, fue y es como una luz para mis pasos en el oficio de la creación.

Recuerdo con mucha nostalgia a Harold, quien me preparó para las pruebas de ingreso al Instituto (curiosamente él fue el primer maestro de Fariñas). A su decir no enseñaba la composición, sino que señalaba las descomposiciones. Incentivaba el fuego interno creativo de cada alumno desde su clase de Audiciones Analíticas infundiendo en nosotros, con la dulzura que lo caracterizaba, la formación de criterios a través de la pintura, el teatro, la literatura y la danza. Casi era una exigencia al grupo de los compositores, el autoexamen con respecto al uso de las variables experimentales, las tendencias, los modelos y métodos de la música culta del siglo XX; todo ello para avivar la creatividad.

El apego a una formación integral en relación a la cultura también fue un ejercicio recurrente entre los maestros del claustro, entre ellos Juan Piñera, Roberto Valera y Tulio Peramo con especial interés, estimulaban y observaban esta inclinación en cada prueba de composición, en cada encuentro espontáneo de pasillo. Todos ellos condicionaron un criterio que asumo como baluarte junto a los ya forjados en mi experiencia de vida.

Durante nueve años, formaste parte de la compañía artística Creación, realizando trabajo comunitario en la Sierra de los Órganos, con el objetivo de difundir el arte entre los pobladores de la región. Coméntanos sobre este proyecto.

Esta experiencia marcó mucho mi vida en lo emocional y lo profesional. Recién graduado del ISA, después de todo ese cúmulo de enseñanzas recibidas, mi ritmo habitual dio un giro inesperado. Cuando muchos de mi generación siguieron desarrollando su espacio propio dentro de la creación artística, yo preferí tomarme una “pausa” en ese escenario y prestar mis conocimientos a una comunidad rural que al principio veía como ajena y que, al término del trabajo, la sentiría tan mía y cercana a partir de los lazos familiares que establecí dentro de ella. Un amasijo de nostalgias me cobija cuando pienso en esos años.

Aunque en lo aparente rompí el ritmo de búsqueda desde la escritura en el medio composicional, en realidad establecí otro patrón de pesquisa a través de la enseñanza de las artes y su puesta en práctica (aún en terrenos inexplorados como la actuación teatral y la realización de trabajos audiovisuales). Asimismo, alimenté con mayor libertad mis inquietudes por la fotografía y el video desde mi afán por archivar historias, las que más tarde serían contadas a través de documentales que testimoniaron el intenso trabajo.

Variación del alba/ cortesía del entrevistado

Todo esto sería inmencionable sin el soporte que fue la compañía artística Creación, integrada por músicos formados en nuestras academias de arte y dirigida por Omar Rojas y Manyú Bernal. Creación trazó como meta sembrar –con ambicioso empeño– cultura en un terreno áspero y en apariencia difícil de penetrar: una comunidad donde la tendencia al alcoholismo primaba en sus derredores por la ausencia de propuestas culturales frecuentes. En Cabeza, Minas de Matahambre, Creación apuntó con el arma de la cultura y la sensibilidad del arte para dar en el blanco. Así muchas personas entregadas al ocio, la violencia y el alcohol, cambiaron esa situación por un instrumento musical. También impartimos talleres de pintura, música y teatro para los pequeños de la comunidad y de otras zonas aledañas. A estas clases alternábamos programaciones de cine móvil para niños y adultos. Hasta cada rincón llegábamos en tractor o en carreta, no importaba el medio, solo importaba llegar y hacer la función.

Desgraciadamente, muchas de estas poblaciones serranas padecen de hábitos negativos motivados por el ocio. Aún no es suficiente el sano esfuerzo de las organizaciones del Gobierno y la cultura. La concientización al respecto por los promotores culturales es vital, de no ser así, la globalización cultural –mediante las tendencias comunicativas actuales– propiciará quebrantar principios y valores necesarios para engranar con tino el motor de la sociedad. Como diría nuestro José Martí: “La ignorancia mata a los pueblos”. Una muestra así, sencilla, donde un puñado de voluntades se unen para llevar luz a través del arte, es un ejemplo de lo mucho que puede hacerse. 

En casi 10 años se hicieron muchas cosas, no solo talleres, actuaciones de música, de teatro infantil, también se organizaron conciertos y festivales que fueron cimiento de muchos artistas reconocidos hoy en la escena nacional e internacional, y que en ese entonces incursionaron como aficionados al arte. Cabe añadir que lejos de la sensación del aplauso de los grandes escenarios, experimenté una emoción insuperable: el milagro oculto detrás de una sonrisa agradecida.

En diversas ocasiones has incursionado en el teatro y el cine, ¿qué retos debe asumir el compositor musical cuando se enfrenta a estos medios?

Como primer requisito, y diría que fundamental, respetar la obra con el fin de establecer un discurso narrativo equilibrado entre las partes. El compositor debe adaptarse al canon previamente establecido por el libreto teatral o el guion cinematográfico. La música debe apuntalar psicológicamente la trama, pero nunca prevalecer donde no se establece como protagonista sino como parte del engranaje total.

Es imprescindible que haya un orden entre la exposición de los diferentes elementos que componen la escena para apoyar finalmente la narrativa de la misma, he aquí donde radica el desafío del ejercicio composicional. Es de por sí un reto negarse a sí mismo hasta cierto punto (sin dejar de serlo) y corresponder estrechamente las exigencias del director. Cuando esta línea de trabajo se respeta, por muy simple que sea el acabado, habrá sin duda un resultado óptimo, el deseado. Fariñas me legó una enseñanza con respecto a esto, él insistía en hacer énfasis en la objetividad dramática, pero siempre yendo más allá en busca de una estética más subjetiva y evitando el realismo frío.   

En medio de tu obra como compositor, despertaron en ti fuertes inquietudes hacia otras ramas del arte. Has incursionado en la fotografía, y en el XXII Salón de la Ciudad, organizado por el Centro Provincial de las Artes Plásticas, obtuviste varios reconocimientos, entre ellos el Premio de la Universidad de las Artes, por tu obra “Coreografía ideológica”. Desde el 2008 hasta la fecha vienes realizando audiovisuales, en los cuales la música, como elemento predominante, dialoga con lo visual y lo poético a modo de experimentación, recurrentemente en colaboración con otros artistas. ¿De dónde surgen estos impulsos, y cómo se mezclan en tu creación musical?

Como bien te decía, el cúmulo de experiencias antes mencionadas, dieron al traste con una serie de herramientas que fui asumiendo como derroteros en mi manera de contar historias (cada obra se debe a un acontecimiento determinado). La articulación entre la música y otras expresiones artísticas como la fotografía y el video se me hace necesaria una vez que descubro en ellas una manera más de componer: veo a estos medios “externos” como “instrumentos musicales” con los cuales se sustenta el objeto temático de cada obra.

Para explicarme mejor: cuando ejerzo la creación a través de la fotografía es imposible no incorporar en ella los sonidos cotidianos que acompañan la instantánea, esto no siempre condicionado hacia la realización de una obra musical, pero sí como inminente acompañamiento. Lo mismo sucede cuando compongo música electroacústica. En este último caso, por lo general, cada sonido utilizado lo trato de forma natural (fijado esto en parte por los fundamentos estéticos de la escuela “concreta” de Pierre Schaeffer), a partir de lo cual implemento una mixtura tras la relación visual que se desprende de cada sonido, a veces utilizada en contraste o contraposición, otras apoyando fielmente lo expuesto.

Uno de los resultados que surgen como consecuencia de esta necesidad de “contar” a través de diferentes fuentes sonoras y visuales son mis electrodocumentales o también llamados poemas visuales. En estos trabajos (con características análogas al cine documental) dispongo con absoluto empeño unificar estos lenguajes para, a través de los procesos de desarrollo comunes en cada obra, mostrar un resultado artístico.  

¿Consideras que, al nadar entre tantas aguas, tu proceso creativo como compositor musical te permite generar un universo más rico y propenso a la experimentación, teniendo en cuenta que el impulso creativo es único y que lo que varía es el modo de manifestarse?

Realmente lo considero una ventaja a mi favor. Partiendo de la música como eje principal, creo que en la gama de alternativas se fortalece aún más el objeto final del arte. Por poner un simple ejemplo: entre los medios expresivos, el tratamiento del timbre siempre ha centrado mucho mi atención. A lo largo de la historia, este elemento no ha dejado de corresponder al desarrollo técnico de los instrumentos y, posteriormente, a los progresivos avances tecnológicos en el campo de la música por computadoras. Hasta el día de hoy, esta búsqueda de sobrepasar límites en la exploración de nuevos paisajes tímbricos confluye a la par de los convencionalismos estéticos.

Una de las herramientas fundamentales que articulo en mis trabajos, por este motivo, es la transformación del sonido a través de estos mecanismos de síntesis a partir de sonidos acústicos o puramente electrónicos, previamente procesados. No obstante, mis recursos no cesan de inquietud y búsqueda, por lo que no se limitan solo a esta corriente –que de por sí tiene aún mucha tela por donde cortar si de descubrimientos se trata–, sino que toma prestados elementos “ajenos” al mundo sonoro musical para asimilarlos como si fueran notas de un pentagrama, tal es el caso de la fotografía y la edición de video, como bien dije antes. Estos últimos elementos fungen como herramientas que aportan, dosifican y sostienen el discurso del material de arte.

Hace unos meses, tras haber colaborado con otros artistas, tuve la oportunidad de trabajar contigo, a través de tu poema “Otra vez en el principio”, imágenes del malecón habanero, sonidos ambientales del entorno, la voz de la poeta y otros elementos afín a la estructura dramatúrgica del trabajo, pude dar a luz al audiovisual titulado “Adagio”. Este material es ejemplo de los excelentes resultados de una colaboración donde la simbiosis entre sensibilidad y sencillez, conspiran en el acabado de una obra, tanto partiendo de la búsqueda de nuevas herramientas expresivas como de la comunión estrecha entre artistas en dinámica consonancia. 

¿Qué rasgos definen a René Rodríguez, como artista y ser humano?

Me cuesta responderte eso, pues no me lo pregunto ni a mí mismo. Me considero un ser contemplativo, amistoso, familiar… mi música es resultado de ello. La gran mayoría de los procesos creativos intervienen con el fin de fomentar esta necesidad espiritual; lo considero el combustible vital para la armonía de las cosas que me rodean. Para darle forma al mundo necesito sentir que cada paso está acoplado a ciertos hilos invisibles que mueven la maquinaria de la vida: la magia de un abrazo, de una sonrisa, el milagro del perdón y del deseo.

Pareciese que tu obra está en constante crecimiento y búsqueda, ¿en el espacio creativo, con qué sueñas?

Creo que con todo, se quiera o no, de forma natural se mantiene en eterno crecimiento. Aun cuando dejamos de caminar, solo lo hacemos en relación a un criterio, bien sea propio o social, más allá de cada postura a través del tiempo se perpetúan inevitablemente ideas y sueños.

Los míos en particular surgen casi siempre del espontáneo paso a paso. Creo que la sucesión de eventos del día a día nos depara un mundo de preguntas por contestar o por dejar en blanco (esto también contiene música), muchas de ellas acumuladas en el pequeño closet del alma, amontonadas y alocadas, prestas a brindar su servicio cuando el intelecto lo precise.

¿Con qué sueño? Con soñar siempre. El día que deje de anhelar un proyecto me habré perdido a mí mismo dentro de todo.


Alejandro Falcón: un pianista completo

En 2017 Alejandro Falcón estuvo en Camagüey para acompañar a músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la batuta de Jorge Luis Betancourt. Aprovechamos la ocasión y gestioné en el Conservatorio José White la presentación de su libro Danzando entre puentes, con partituras para los estudiantes que desde muy temprana edad se inclinan por el estudio de la música popular cubana.

Conversar con mi antiguo compañero de estudios en el ISA acerca del proceso de creación y composición, siempre genera nuevos conocimientos hacia el arte musical y, en especial, el arte pianístico.

El piano apareció de forma tardía en la vida de Alejandro Falcón, uno de los jóvenes más importantes del ambiente musical cubano, quien desde la cuna en Matanzas, y estimulado por sus padres ingenieros, ya anunciaba un promisorio camino en el arte. 

  • “En mi casa se oía a Emiliano Salvador, Chucho Valdés, Bola de Nieve, Benny Moré y mucho jazz. En un inicio fui autodidacta tocando la guitarra y mirando a mi papá, David Falcón, a quien le gustaba mucho la música. Mi mamá hizo el nivel elemental de pintura. Todo eso influyó notablemente en mí”.
  • ¿Cómo el piano logró desplazar a la guitarra?

A los 13 años comencé a interesarme por el piano y tanto le insistí a mis padres que logré entrar al Centro de Superación de mi provincia, donde estudié los cinco años del nivel elemental en solo dos, es decir, en octavo grado hice tres años y, en noveno, los otros dos. Allí me descubrió la profesora de piano María Julia Arango, Premio UNEAC y graduada del ISA, quien me preparó para presentarme por la convocatoria libre a la Escuela Nacional de Arte (ENA) en 1999 y aprobé en mi primera opción.

  • ¿Fue en la ENA donde se produjo el hechizo de la música popular?

Ya en la ENA empecé a tocar con varias agrupaciones de música popular en Matanzas. Aprendí lo que es la guitarra popular y eso me ha servido tanto, porque la armonía fue muy importante en mis inicios. Pude llevar muchos acordes de la guitarra al piano y me ha valido además para mi labor como pianista acompañante de figuras importantes como Beatriz Márquez, Miriam Ramos, Omara Portuondo, Danny Rivera y a la cantante catalana María del Mar Bonet, a la que acompañé en el Teatro del Liceo de Barcelona, como parte de giras y grabación de discos en España.

foto tomada del perfil de facebook de alejandro falcón
  • Tu carrera se ha diversificado como acompañante, pianista solista, compositor y arreglista. ¿Me compartes tu secreto para acompañar?

Acompañar es muy difícil, un reto que a veces se menosprecia. Al acompañante le pasa igual que al arreglista, que se ve como un oficio menor y nada de eso, son los dos oficios más difíciles de la música y requieren de mucho trabajo.

El buen acompañante debe dominar el instrumento, conocer todos los colores de su instrumento. Después, saber y respetar la línea melódica del cantante. Luego, debe conocer los diferentes estilos porque el feeling no se acompaña como una balada, ni como una canción o un son. El acompañamiento lo lleva uno, soy la orquesta de ese cantante.

También depende si es a piano y voz, o cuando es una orquesta, que tienes que imbricarte con todos los instrumentistas. Esos secretos los he ido aprendido con el tiempo; es un entrenamiento de oficio.

  • Es innegable que el Jojazz influyó notablemente en el músico que eres hoy…

Fui parte del Jojazz en sus inicios junto con Ariel Bringues, Reinier Elizarde, en el bajo “El Negro”, Alejandro Vargas, Ronny Barreto, Harold López Nussa; fue una generación muy bonita y de muchos músicos que estábamos en la ENA. También en la escuela formé parte de la orquesta Jazzband que dirigía Basilio Márquez.

Los maestros Luisa Punzano, Pedro Pablo Iturralde y Ana María Mena me prepararon en el piano, y el de armonía fue Fernando Rodríguez Archi, quien descubrió en mí la faceta de compositor y me dio la confianza para seguir ese camino.

foto tomada del perfil de facebook de alejandro falcón
  • ¿En qué momento de tu vida aparece la composición?

Una de las primeras fue Maní con variaciones, mi primer danzón. Lo que componía lo incorporaba a mis pruebas de piano. En 2002 gano el primer premio Jojazz en la categoría de Premio Especial. Al graduarme entro en la orquesta de primera línea de Paulito FG y su élite; logré giras internacionales y participé en festivales de música del mundo.

  • La superación en tu vida ha sido una constante. ¿Cuánto te ha aportado el ISA en tu crecimiento profesional?

Al entrar en el ISA tuve que abandonar la orquesta y Orlando Valle (Maraca) me llamó para entrar a la suya, y en La nueva visión estuve cinco años. ¿Qué cómo llevaba la escuela? Me preparaba en la guagua durante la gira y por eso adelanté un año y, en solo cuatro, me gradué del ISA, en 2008. Estando con Maraca toqué con músicos de la talla de Andy Narel (toca con Chick Corea), el Gran Combo de Puerto Rico, Andy Breaker, Marcus Miller y en los mejores festivales de jazz del mundo con sede en Canadá, México y Francia.

Aprendí mucho con Maraca porque tenía que interpretar el danzón, el jazz afrocubano, el son tradicional, el bolero, el chachachá… Él me exigía que interpretara cada estilo con la esencia que llevaba y me obligó a improvisar escuchando a los grandes como Lilí Martínez, Peruchín, Antonio María Romeu, y luego a ir creando mi propia manera de hacer la música. Además, me inculcó la cubanía en mi música.

  • ¿Cuándo decides emprender tu proyecto en solitario?

En 2009 fundo mi cuarteto Alejandro Falcón y Cubadentro. A mí me gusta toda la música cubana. No tengo un género predilecto aunque prefiero el son, el danzón y el jazz para descargas, porque me dan la oportunidad de improvisar, de crear en el momento.

Con mi cuarteto he tratado de hacer mis composiciones y a lo largo de estos 10 años ya tenemos cuatro discos grabados con música y arreglos míos.

El primer disco fue Claroscuro (2010), que ganó el Premio Cubadisco en Opera Prima y varias menciones. El segundo, Cuba Now Danzón, de 2012, fue el disco más nominado en el Cubadisco de 2015 y su director musical fue Joaquín Betancourt. Ese CD obtuvo el Premio en Música Instrumental, en Grabación y Ópera Prima. Luego, en 2016, Mi monte espiritual obtuvo dos nominaciones al Cubadisco 2018 en Diseño y Música Instrumental. El cuarto disco, Vidas Cruzadas, lo vamos a licenciar próximamente. Este contiene la música de la actual telenovela cubana homónima.

Existen dos discos que he grabado como artista invitado. Uno es Lecuona Jojazz (2013), junto a otros tres pianistas Rolando Luna, Alejandro Meroño y Jorge Luis Pacheco. El otro CD, Alejandro Falcón y la Charanga Rubalcaba (2017) es un homenaje al maestro Guillermo Rubalcaba.

foto tomada del perfil de facebook de alejandro falcón
  • Has participado como jurado del Jojazz, ¿cómo ves las nuevas generaciones?

Cuba es un país bendecido por su gente, en el sentido de que aquí históricamente se fomentó una cultura criolla, muy nuestra. Aquí han surgido más de 15 o 20 géneros de la música popular del mundo. Somos una potencia musical y creo que siempre van a salir buenos músicos, lo tenemos en las venas de disímiles lugares de África, España, Francia, China…, tenemos un poco de todo y eso es lo que nos hace auténticos.

  • ¿Qué piensas de la enseñanza de la música en Cuba actualmente?

La enseñanza cubana se está quedando un poco atrás en muchas cosas, por ejemplo, se menosprecia el oficio del arreglista, se ha perdido el oficio del acompañante, y eso no se enseña en las escuelas, solo con pequeños talleres. Es el momento de cambiar cosas, de hacer una facultad o una escuela de música cubana. Sin embargo, en los Jojazz siempre aparecen nuevos talentos y eso me da mucha alegría.

En el futuro se debe fomentar más la enseñanza y el apoyo para la música cubana, porque al final, como dice nuestro maestro Joaquín Betancourt, la música cubana es uno de nuestros símbolos patrios, y uno se da cuenta cuando sale de Cuba.

Cuando tocamos en el exterior van a vernos los músicos extranjeros más importantes del mundo. Muchos vienen a Cuba a tocar y a aprender con nosotros, como el bajista Rubén Rodríguez, que ha grabado con Mark Antony y DLG. La música cubana es uno de nuestros mayores pilares y nuestra misión es tratar de defenderla y tenerla siempre viva.

  • Como joven creador, ¿te ha aportado ser miembro de la Asociación Hermanos Saíz?

Le agradezco a Rubiel García, a Rafael González y a todo su equipo que me iniciaron allí con 33 años. Mi caso es curioso, porque en 2010 obtengo el premio en el concurso de composición de la Uneac Harold Gramatges, lo que me facilitó la entrada a esa organización. Pero no fue hasta cinco años después que entro a la AHS, una organización que está apoyando mucho a los jazzistas, con peñas y conciertos en La Pérgola todos los veranos.

Cada vez que la necesitamos está allí. Esperamos que se mantenga con ese ímpetu de apoyar el arte hecho por jóvenes.


«La trova no está ni en la guitarra ni en el cantor»

La sinceridad como recurso para engendrar canciones y una sonrisa estampada en el rostro a modo de bandera. Yunier Pérez García, o simplemente GAPE, es una de las voces más desenfadadas del universo trovadoresco actual. Recientemente ganó la Beca de Creación Musical Ignacio Villa y ya se encuentra listo su primer fonograma Oda al plagio, bajo el auspicio del sello EGREM.

––Estudiaste Historia del Arte en la Universidad de La Habana, no obstante, te dedicas a la creación musical y estás muy vinculado a las artes escénicas, además, escribes canciones, lo cual denota una sensibilidad hacia la palabra. Pareciera que la creación se precipita en ti de cualquier forma y, que es precisamente esta mezcla de impulsos lo que te define como artista. ¿De dónde proviene tu instinto creativo? ¿Alguna influencia familiar?

Ninguna influencia familiar, aunque mucho debo a mis padres y mi hermana menor por haberme servido de horcón para poder dedicarme a pensar en las musarañas. Mi instinto creativo, como lo llamas, supongo que nació conmigo y luego fue creciendo a partir de las diferentes influencias estéticas externas y de la educación que recibí.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

Entonces creo que sí, la palabra me atrae de un modo poderoso. De siempre preferí la Historia a la Química, el Español a las Matemáticas y definitivamente considero que la palabra tiene un poder precioso. Luego la Licenciatura llegó para hacer coincidir con más exactitud las imágenes de mis fantasías con las que al fin y al cabo materializaban mis creaciones.

––¿Cuándo supiste que este era el camino que querías emprender?

Tal vez esto vaya a sonar poco modesto, pero lo supe desde siempre. Soy un artista y mi razón de ser en este mundo es la de legar a la humanidad algo que un segundo antes no existía y que sólo yo puedo extraer de la nada.

––¿Qué géneros y temáticas abordas en tus composiciones musicales?

Me gusta pensar que lo imaginable es mi temática. Tal vez por eso preferí la trova, una música que asimila orgánicamente todos los ritmos y todos los temas, porque su intención es cantar desde el alma con la mente y el corazón, sin tiempo ni espacio preestablecidos, ni mordazas de mercado. La trova se parece a la libertad y eso me enamora.

––Desde el 2011 perteneces a la Compañía Ópera de la Calle. ¿Cómo ha sido el trabajo con esta compañía que, por mucho, ha logrado cambiar la visión elitista con respecto al género?

Es cierto lo que dices, la Ópera de la Calle fue concebida con el afán de desacralizar y actualizar el género lírico, aprovechando las posibilidades de intertextualidad que provee el lenguaje postmoderno para acercarlo al pueblo. Esta fue una de las razones que me hizo gravitar a ella.

En la Compañía lo único que he hecho es crecer como artista. He aprendido a dominar mejor mi voz y mis movimientos y a interrelacionarme con el público. He tenido mucha suerte de formar parte de esta familia, la verdad.

––¿Qué crees que deben hacer los artistas de estos tiempos para llegar a todo tipo de público, teniendo en cuenta que aquellos que no van a conciertos y teatros, y que por lo general consumen otro tipo de música para muchos considerada escasa de valores, también pueden sentirse sensibilizado por el llamado arte inteligente?

Te confieso, alguna vez soñé con ser tendencia, y llenar estadios y que me hicieran la ola, y ver filas de muchachas hermosas esperando su turno para recibir un autógrafo mío, luego la vida me liberó de ese gran peso y me hizo más feliz.

Creo, amiga mía, que la cuestión no está en llegar a todos los públicos más que en sentirse bien con uno mismo. Nada deben hacer los artistas de estos tiempos al respecto: el artista debe sólo educarse para hacer arte y los públicos educarse para apreciar arte. Alterar este orden produce el riesgo de generar un producto empobrecido. Luego si la consecuencia de ello es un arte popularísimo, bienvenido sea entonces.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

Por otra parte, habría que definir con qué concepto de inteligencia vamos a tratar. Si por inteligente vamos a entender un arte diverso, original y que expanda el espíritu y el intelecto aun cuando nos haga bailar, pues sí, desafortunadamente no prima en el gusto popular tal arte inteligente, sin embargo, me niego a pensar que es la sociedad la que se ha embrutecido. El gusto se crea.

––Tus inquietudes creativas te han acercado al mundo de la narración oral. Has recibido clases de excelentes profesoras como Mayra Navarro y Elvia Pérez, y formaste parte de la Compañía Teatro de la Palabra, en la cual también obtuviste algunos reconocimientos. ¿En qué medida crees que los músicos deben desarrollar habilidades histriónicas que le ayuden a desenvolverse en la escena?

Al universo de la narración oral entré por embullo de mi novia. Luego me fascinó. Estos que vivimos, opino, son tiempos de extrema humanización donde mucho han tenido que ver las redes sociales. Se evitan los elitismos y se procura la integración, la visualidad, sentir texturas y olores, todo en el menor espacio y tiempo.

La música no ha podido quedar exenta de ello, de ahí la suma importancia de vincular, sin tabúes, todo cuanto pueda tributar a potenciar el mensaje que queremos transmitir como músicos y artistas. No tiene mucho sentido pasar el día horneando un delicioso pastel para que se nos caiga al suelo al momento de darlo a comer.  

––Has participado en varias ocasiones en el festival de la trova cubana Longina canta a Corona, que se celebra todos los años en Villa Clara. ¿Qué importancia le concedes a estos eventos y cómo contribuyen al desarrollo de la carrera de los jóvenes trovadores?

Les concedo una importancia literalmente vital, a partir de que contribuyen a la memoria de la trova cubana. El Longina es para mí uno de los más atractivos y relevantes, pero todos los festivales donde los trovadores podemos estar son determinantes.

A través de estos eventos los que cultivamos la canción trovadoresca no sólo ganamos en promoción, también tenemos la oportunidad de reencontrar y conocer a otros trovadores del país y nuevos modos, de primera mano, de hacer la canción.   

––¿Cómo puedes definir a los trovadores?

Un trovador es alguien que suele valerse de la guitarra para, bellamente, decir cosas. Pero un trovador puede desconstruir todo lo anterior para continuar siendo un excelente trovador, y es que la trova no está ni en la guitarra ni en el cantor; ni siquiera está en la relación entre ambos. Un trovador es también lo siguiente, lo posible.

––¿Qué figuras, experiencias, obras… han marcado tu formación artística?

Mis mayores influencias vienen de la música cubana en primera instancia, de la española, la brasileña, la norteamericana y la francesa. Me fascinan la fuerza armónica y las hermosas imágenes poéticas de la obra de Silvio, la ironía y el humor finísimo de Joan Manuel Serrat y las disonancias de Chico Buarque, además de la delicadeza que consigue en ciertas creaciones.

No obstante, lo que más amo de los tres es su capacidad de desdoble, de reinventarse en cada canción haciendo parecer que han sido compuestas por personas diferentes. Luego hay millones de otras influencias, aunque ya más dispersas.

––¿Para componer, sigues alguna especie de ritual, o la creatividad salta a flor de piel en todo momento?

Antes me condicionaba más a la hora de crear. Necesitaba regular las persianas para que entrara la luz exacta en la habitación, estar completamente desnudo y una gran cantidad de hojas en blanco, puesto que cada vez que hacía una pausa, ya fuera para almorzar o simplemente refrescar un poco, debía volver a reescribir desde cero lo hecho hasta el momento.

Hoy, no sé si por oficio o por la presión de lo cotidiano me conformo con algo de tiempo libre y un poco de paz interior. Luego a la musa ya la bajo yo. Algunas veces sale primero la letra, otras la música, pero lo que más me ocurre es que me vienen ambas juntas.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

––¿Actualmente cuáles son los principales retos que enfrentan los músicos, en especial los trovadores?

El más importante reto es el de siempre: hacer un arte de calidad, sincero y original. Los demás problemas, que sabemos cuáles son, ya no corresponden tanto a los músicos, menos a los trovadores, son retos de la sociedad toda.

––Recientemente ganaste la Beca de Creación Musical Ignacio Villa, que otorga la Asociación Hermanos Saíz, y grabaste tu primer fonograma Oda al plagio, bajo el auspicio del sello EGREM. Háblanos un poco de la propuesta estética que traes con este proyecto.

Oda al plagio es mi benjamín fonográfico, entonces he procurado presentar a GAPE a través de él. Está conformado por 11 canciones en las que rindo un sencillo tributo a las músicas y músicos que admiro.

En el álbum el escucha podrá encontrar una diversidad temática que transita desde la crítica social hasta canciones de amor y desamor. Estoy muy contento con lo que va saliendo hasta ahora.

El diseño de portada fue por parte de los artistas Kike y Katia, y las palabras del disco, que estuvieron a cargo de Tony Ávila.

Debo siempre agradecer a la AHS y al sello EGREM por el fundamental apoyo, pero también a los Estudios de grabación Pablo Milanés Records, a la ingeniería de Giraldo García, a la producción de José Víctor Gavilondo, a los arreglos de Yasel Muñoz y al exquisito trabajo de los músicos convocados.

––¿Qué rasgos definen al artista y al ser humano que viven en el GAPE?

Muchas ganas de cambiarlo todo, respetuosidad, nobleza, autoexigencia, amor por la familia, por el arte y por la vida.

––En el espacio creativo, ¿con qué sueñas?

Sueño con poder hacer siempre lo que amo, que es la música, y vivir humildemente de ella.