Música de Concierto


Las Constelaciones de Amalia (+ galería)

Amalia Beatriz es una pintora de la ciudad de Santa Clara que no sé por qué a veces se me parece al atardecer, cuando lleva el cabello rojizo naranja; y en otras ocasiones al fuego lúdico que se identifica con el espíritu. Su espíritu no sé qué forma tiene porque se me olvidó preguntarle en qué se transforma cuando crea, pero de seguro es un ser volátil, o halado. Quizás una piedra bautizada como Amalia; de texturas diversas y saberes ancestrales, ¿filosofal?, ¿mágica?

fotos Fredy Hernández Martínez

O simplemente divago y no se trate más que de Betty, como le dicen sus cercanos; la chica sensorial y laboriosa que devino para estas líneas. Curadora y autora de una exposición personal que bajo el título Constelación, nos permite asomarnos a la mística que ella misma exporta; que constituye su rastro de muchacha imaginaria en la ciudad cosmopolita de Cuba.  

fotos Fredy Hernández Martínez

Amelia Beatriz Delgado Rodríguez es artista de la plástica; docente de la Escuela Provincial de las Artes y jefa de la sección de Artes Plásticas de la filial villaclareña. Y a la vez nutre sus lienzos con las materias aprendidas en el Instituto Superior de Arte (ISA). Estas pudieran ser concepciones metafísicas del mundo, modernas tendencias artísticas o incluso técnicas nuevas, pero también incluyen los volúmenes de psicoanálisis y erudición popular que recomienda Betty a sus compañeros.

La dedicación de esta mujer, sutilmente misteriosa, hecha por tierra cualquier prejuicio a cerca de los individuos espirituales o místicos en sí mismos; y del tiempo que permanecen ensimismados en sus creencias. A sus 36 años de edad ha participado en varios salones de profesores y estudiantes de la enseñanza artística. También en eventos de prestigio como el Taller Nacional de Escuelas de Marzo, y otros internacionales de creación teatral, o de títeres específicamente, entre los que sobresale el Magdalenas Sin Fronteras. Saberes que avocó a la escenografía, atrezos y construcción de títeres para grupos de renombre como Alánimo, La Rosa, y Teatro Escambray, principalmente.

La muestra que durante este mes exhibe la Galería Pórtico de la AHS en Villa Clara constituye su sexta exposición personal desde el 2006 hasta la fecha; a la cual anteceden, entre otras memorables, Espiritual y Recalo, con sede en la Galería del Centro Cultural Mejunje. Exposiciones compartidas con otros artistas figuran en su extenso currículum. Pero la presente, sin dudas, destaca por su intimismo, los conceptos sugestivos y alusivos que emanan de cada pieza y, por supuesto, la madurez de la artista. Pretextos para abordarla, cuestionario en mano, luego de la apertura.

fotos Fredy Hernández Martínez

–¿La música que escuchamos es original para esta ocasión?

Por supuesto, lo cual constituye un regalo hermoso de Isam López, a quien se puede recordar por su trabajo con el grupo Extraño Corazón. Es un tema de música electroacústica que lleva el mismo nombre que la exposición y que mezcla sonidos del espacio, ambiente… ¡tiene que ver!

–La exposición no consta de muchas piezas, unas 12 o 13 pero algunas son un conjunto; dípticos, trípticos y hasta cuatro cuadros para agotar una temática.

Utilizo mucho la metáfora para expresar un mensaje determinado. A veces un solo cuadro me resulta insuficiente para abarcar todo lo que quiero decir. Precisamente porque hablo de mundos interiores, lo cual constituye un riesgo para el artista porque pudiera volverse hermético, incomprensible al espectador y, sin embargo, cuando haces llegar un mensaje de varias formas es más fácil para el espectador decodificar un concepto, un punto de vista.

fotos Fredy Hernández Martínez

–Si me permites la apreciación, creo que tú personalidad misma exporta misticismo al igual que esta muestra.

Constelación es mi propia perspectiva como artista de aquellos que podrían ser los mundos interiores de cada persona. Trabajada desde el simbolismo. Recurriendo a los elementos de la psicología y de la antropología social abordo los intereses humanos para que cada espectador se vea reflejado al interior de cada pieza.

Por eso se llama Constelación, porque la idea es que puedas ver tu mundo interior reflejado en el otro. O sea, lograr una identificación o relación intrínseca entre el artista como creador y el otro como espectador.

fotos Fredy Hernández Martínez

–¿Podemos definir Constelación como una expo mucho más orgánica que las anteriores?

Sí, se utilizan fibras, materiales de la naturaleza; reciclados en su mayoría. Utilizo como técnica principal el bordad que a veces es sobre tela, sobre cuero, saco; principalmente. Adiciono entonces semillas, caracoles, conchas. Este tipo de cosas las he tomado de la forma de creación artesanal de las culturas primitivas, lo cual ha sido retomado por expresiones como el Art Bru.

Pero la base está en esa comunión con la naturaleza que me permite manejar un discurso consecuente, ser sincera conmigo misma. Además, concebir y elaborar cada pieza se vuelve una experiencia inolvidable, pues hago viajes a la playa u otras áreas naturales que enriquecen la espiritualidad que necesito transmitir. Mi propio aprendizaje empírico del bordado, rompiendo agujetas mientras observas a los demás, y la muestra esté compuesta por dos o tres puntos básicos, responde a este discurso.

–¿Qué más dicen tus cuadros sobre ti?

Digamos que me gusta dar un toque folclórico. Intento relacionar todos los elementos que uso al simbolismo de la cultura en que estoy inmersa y a la religiosidad del cubano, a modo general. Con un toque muy íntimo en cada pieza. Como una especie de poética personal.

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Bebo mucho de la psicología de Jung[1], que plantea como la personalidad afecta lo que la escuela cubana denomina como el ello, y que viene siendo la esencia del ser humano. Creo que de eso va cada pieza.

También hablan de nuestra religiosidad y de nuestra pluralidad en ese sentido. Se cree en un dios español lo mismo que en una deidad africana, que en una egipcia o casi en el mismo modo en que se manifiesta una espiritualidad hindú. A mi modo de ver, el cubano cree en todo y yo no me eximo de eso.

–La introspección como poética se revela en tu obra y en sus antecedentes teóricos o filosóficos ¿Crees que definirá tu carrera como artista de la plástica?

Es un camino nuevo. Estoy tratando de manejar elementos, leyes y principios a modo general que tienen que ver con el orden, con el equilibrio del universo, del cosmos; y la relación de todo esto con el ser humano.

Por ejemplo, trato temas como la reencarnación, la magia. Quien haya estudiado a los filósofos presocráticos entendería que son la base de la creación del hombre.

–¿Tu formación académica cómo influye en esta perspectiva de creación y en cómo te asumes a través de tu obra?

Ha sido significativo. Esta exposición ya estaba en proceso antes de ingresar al ISA, pero el aporte de la escuela ha sido una nueva visualidad. Generalmente en un nivel medio de enseñanza, creces como grupo, como conjunto, porque aprendes habilidades y herramientas. Pero ya en el nivel superior adquieres otros conocimientos que te hacen crecer individualmente como artista.

fotos Fredy Hernández Martínez

–La docencia, ¿qué tonalidades aporta a una artista joven y activa como tú?

Entre otros aspectos, y saldos humanos, te vas viendo reflejado en tus alumnos, descubres de pronto como tu trabajo puede tener una carencia semejante a la de cualquier novel y te obliga a superarte y trabajar cada vez más.

–¿Qué significó hacer la curaduría de tu propia exposición?

Tuve la ayuda de Freddy Hernández, diseñador y vicepresidente de la AHS aquí en Villa Clara quien me dio algunos consejos de montaje, pero fue muy especial y retador para mí. Tengo en planes moverla hacia otras galerías de la provincia como la Galería de Arte de Manicaragua; Hurón Azul y la Wilfredo Lam en Sagua la Grande, para lo cual quiero seguir trabajando, para que Constelaciones llegue a esas galerías, que son mucho más amplias con un mayor número de piezas.

fotos Fredy Hernández Martínez

–Por último, ¿por qué Constelación abrió las puertas con la 24 edición del Festival Nacional de Música de Concierto a Tempo con Caturla?

Caturla fue un innovador en su música porque mezcló elementos diversos y esta exposición en cierto modo va de esto también, de mezclar cosas que tienen que ver con el folclor, con otras contemporáneas o primitivas. Y por supuesto, agradezco a la Asociación por confiar en mí para ese gran honor.

[1] Carl Gustav Jung, psicólogo y ensayista suizo cuya metodología incorpora nociones procedentes de la antropología, la alquimia, la interpretación de los sueños, el arte, la mitología, la religión y la filosofía.. Fundador de la escuela de psicología analítica, también llamada psicología de los complejos y psicología profunda.

 

fotos Fredy Hernández Martínez

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fotos Fredy Hernández Martínez


Camerata Éxtasis, la música de concierto que acerca a los jóvenes

Infinidad de acordes emergían de la ciudad bucólica, de sus parques y salas de concierto. Por esa suerte de un festival dedicado al Maestro Caturla.

Sin embargo, esa tarde la brisa traía olor a café junto al eco de las sinfonías. A leche batida, a chocolate y vino artesanal. Llegaba además con risas de juventud. Fácil seguir todas estas pistas hasta el Café Obrador, una suerte de galería-cafetería en donde suele confluir la élite santaclareña después de las 3:00 P.M.  

Allí, en medio de mesas y sillas corridas, un grupo de músicos jóvenes, casi todas mujeres, habían tomado la instalación con sus violines. Desde Pinar del Río había llegado la Camerata Éxtasis para tomar aquel lugar con un concierto sui géneris. Regalaban también atmósfera de intimidad. Esa a que se avocó la música de concierto para escapar de los grandes salones de la aristocracia en los albores del Renacimiento.

Instrumentaban además el contrabajo, el chelo y el fagot; clarinete, viola y tromba para dar vida a un repertorio singularmente atractivo. Pues la mayoría de los temas que regalaron esa tarde integrantes de Éxtasis pertenecen a bandas sonoras importantes del mundo del anime, el cine manga y del video juego.

Entre otras piezas, amantes del maestro Hayao Miyazaki pudieron deleitarse con “La Princesa Mononoke”, música de Joe Hisaishi, y “El castillo en el cielo”, también del formidable dúo Miyazaki-Hisaishi. Entre otros llamativos de la industria del entretenimiento interpretaron “The Twilight Princess”, una parte del videojuego “La Leyenda de Zelda”. Esta parecía la causa de encontrar al fin, un público joven alrededor de violines, diluidos en la amalgama estética de la mediana y más avanzada edad.

Y es que Livan Labrador Morales, el conductor y arreglista de esta orquesta de cámara, más tarde confesó sin recelos que él también es un seguidor de aquel y otros formidables directores japoneses. Durante la presentación hizo intervalos para adentrar a los espectadores en la magia del anime a la vez que documentaba antecedentes de la próxima pieza.

“La música dicha como clásica–no me gusta encasillar– es bastante deprimida en la aceptación del público. Hay un público muy selecto, muy conocedor al cual apostamos quienes hacemos este tipo de música”, dijo Labrador.

“Entonces cuando a mí se me ocurrió hacer la orquesta de Cámara en Pinar, dije: ¿para quién voy a hacer la orquesta? ¿Para personas adultas solamente? ¡Tengo que buscar un repertorio que abarque el público que más necesitado está de apreciar esta música! Como también soy consumidor de la industria del videojuego y del entrenamiento, pensé: ¡por aquí va a funcionar! Porque hay muy buena música para esta plataforma, tanto para el videojuego como para las películas y los anime.”

–¿Solo interpretan bandas cinematográficas o tienen un repertorio más amplio?

Más bien constituye un sello esto que mostramos hoy, entre otros aspectos porque empezamos por ahí, por el cine, y nos ha ayudado a ganar público sin ceder en nuestra propuesta ni hacer concesiones al gusto estético predominante. Pero la orquesta tiene un repertorio que abarca desde la música estrictamente clásica hasta la más contemporánea y más popular.

Livan Labrador comenzó a presentarse como violinista desde antes de terminar la enseñanza secundaria con la compañía de teatro lírico Ernesto Lecuona. Años más tarde dirigió y fundó la banda de concierto del conservatorio en Pinar del Río, sus primeros aciertos en el género.

Miembro de la Asociación Hermanos Saíz fungió como vicepresidente y presidente de la sección de música Pinar del Río por lo que se inmiscuyó en otros ambientes musicales como la trova y la música popular bailable, llegando a dirigir la charanga danzonera Ases del Ritmo.

Fotos: Freddy Hernández

Hasta que hace unos cinco años decidió apostar por un quinteto de instrumentos de viento conformado hasta entonces por recién egresados de la academia y convertirlo en un formato de más de una decena de músicos (todos graduados de nivel medio), para iniciarlos en la más difícil de las disciplinas dentro del campo de la música de concierto y, por lo tanto, de altísimo nivel técnico-artístico.

“Éxtasis, no es una Camerata de cuerdas como se concibe tradicionalmente, sino que resulta una Orquesta de Cámara que tiene incorporadas también las cuatro maderas clásicas.» Explicó para el Portal del Arte Joven Cubano Liván, una vez que terminó la presentación de Éxtasis en la salita blanquecina del Obrador.

El éxtasis, argumenta, “es según el diccionario es lo que se logra con cierta y determinada carga emocional y eso es lo que queremos lograr y hacer llevar al público.» También coincide en que por el formato y repertorio que defienden, esta, su Camerata, pudiera ser única en el país, al menos en Pinar tiene la certeza de que no existe otra igual.

Ha declarado el propio Liván que el principio fue difícil puesto que esperaron años para que se hiciera oficial la existencia de Éxtasis, pero que hoy por hoy, allí, en la provincia occidental, se presentan una vez en la semana, en la propia sede de la AHS, y no pretenden renunciar a ese espacio porque ya se ha vuelto popular. Casi siempre acuden jóvenes y adolescentes a ese encuentro los cuartos jueves de cada mes.

“Tenemos dos años de fundado, y cinco desde que comenzamos a soñar. En Pinar hemos tenido laboriosas presentaciones ya que en el 2017 hicimos el primer concierto de invierno.  Desde entonces ha sido un boom en nuestra provincia, incluso de otros lugares nos han llamado y para este año tenemos varias invitaciones en sedes y eventos provinciales. Aunque también espero que este año lleguemos a La Habana ya que tenemos una propuesta en Fábrica de Arte y otra en Bellas Artes.”

Generalmente las Cameratas se presentan como conjuntos de cuerdas nada más, pero lo que la fusión con los instrumentos de viento, aunque explota más la tímbrica, no deja de ser una mezcla complicada, sobre todo cuando, según admitió Liván, los arreglos para su Camerata son todos de su autoría.  

“Es un formato atípico para el que casi nadie escribe. Composiciones propias tengo algunas, que en algún futuro espero poner en experimentación, incluso en formatos más y más grandes. Sueño con sumar otras orquestas.”

Hace 16 años Liván Labrador se presentó en Santa Clara, entonces lo acompañaba su violín.

“He tocado con muchos músicos de la ciudad, con el proyecto de la Trovuntivitis, entre otros. Pero ahora que tengo mi orquesta propia me alegra muchísimo llegar hasta aquí. Venimos aquí para brindar arte en un momento y lugar que reúne lo mejor de este género y de este tipo de música.”

“Esa relación, ese punto de referencia que es el A Tempo con Caturla no se debe perder. Cada vez crecemos en agrupaciones mayormente jóvenes. ¡Esa es la esencia!  Además de que hay muy buenas salas en el centro de Cuba, pero Santa Clara también nos permite socializar y asaltar pequeños e informales espacios de los que es propia la orquesta de cámara; como, por ejemplo, este café.”

Fue una hermosa tarde de domingo en Santa Clara, una de esas que parece habitada de nostalgias, de finos acordes que decoran los vientos de marzo a cuerpo de llovizna. Liván Labrador, el violinista de los tejados pinareños, y sus instrumentistas “brillantes” rubricaron tanta exquisitez.


Sonar en Cubano: mis pretextos para comprar espejos

Primer Movimiento (Moderatto)

En Cuba todos “saben” de béisbol, medicina, cocina y música. Los debates en torno a tumbaos, cantantes, sonoridades y disímiles cuestiones del espacio sonoro, acontecen lo mismo en esquinas, centros laborales, fiestas, que en espacios académicos. Incluso en el discurso de presuntas “voces autorizadas”, el término “Música Cubana” suele presentar una condición reduccionista, especie de postal para exportación donde géneros canonizados por la academia o el gusto popular se presentan cual rostro homogéneo de la identidad sonora insular. Nada más falso, puesto que disímiles sonoridades en cada etapa se integran al concierto.

He disfrutado reencontrarme en mi estantería con las entrevistas compiladas en Sonar en Cubano. Músicos en La Gaceta de Cuba, un material donde coinciden varios de los personajes más polémicos de los últimos 40 años en materia musical. Los textos que conforman el volumen aparecieron en la citada publicación en el periodo del 2000 al 2011 aproximadamente.

¿Qué es la música cubana? ¿Para qué sirve contar la música? La compilación realizada por Arturo Arango y Norberto Codina, salida a la luz por la Editorial Oriente en 2012, propone un punto de conciliación entre el lenguaje popular y el académico.

En el arte de abordar la música con-ciencia algunas revistas culturales y las propiamente especializadas en los cursos de las siete notas, llevan la delantera. Si bien una mirada por los anaqueles dedicados al arte musical en cualquier librería del país arroja una diversidad de títulos, creo hallar juicios de actualidad y transdisciplinariedad en los ensayos, artículos y entrevistas circulados en las publicaciones seriadas.

Los entrevistadores se plantean indagar en varios de los ámbitos que inciden en la obra de cada creador en cuestión y el modo en que son devueltas a sus públicos. Ese sentido analítico dota de un carácter imperecedero las conversaciones que el soporte impreso preserva más allá del momento mismo de la publicación.

La Gaceta que a Cuba suena, presenta caminos múltiples para abordar la obra de los creadores que concurren a la cita. Las entrevistas asumen un enfoque sociomusical desde aristas como las identidades músico-culturales, la atención a los consumos culturales, la preocupación por los públicos, el tema de la diáspora, un acercamiento a la temática de género, los nexos entre los músicos, sus producciones musicales y las instituciones culturales, entre otros ejes temáticos que trascienden todo aislamiento cognitivo.

Segundo Movimiento (Alegro  andante)

Como advierte Arango, desde 1992 una de las características de la publicación ha sido sacar a la luz entrevistas que en el seno de la redacción de la revista llaman “de personalidades”, he ahí uno de los vórtices filosos por los cuales transita esta selección, al asumir una categoría quizás demasiado excluyente y cuestionable.  

No dudo que muchos de los que en este volumen se reúnen ostenten todas las cualidades para merecer el calificativo, pero… ¿acaso todos? Yo preferiría defender la idea de que hay artistas cuyo devenir en la cultura musical cubana les merece aparecer en esta u otras páginas sin que necesariamente deban optar por el adjetivo.  

Por otra parte, estoy segura que cada uno de los entrevistados encontrará su lector-escucha ideal; sin embargo, muchos lectores ––entre los que me incluyo–– quedamos a la espera de que, ya sea La Gaceta en proyecto de continuidad o cualquier otro equipo editorial, ofrezcan cabida además de…, a otras voces del país, innecesariamente desapercibidas.

Aun así y a pesar de las ausencias citadas por el prologuista y aquellas que cada lector pueda extrañar, justo es señalar que entre el conjunto de músicos y entrevistadores a estas páginas convocados no aparecen falsos congraciamientos.  La música, como en pocos acercamientos, se despoja del halo mítico, anecdótico, ingenuo, para funcionar como vocero de los diferentes contextos socioculturales que aparecen reflejados.

Tercer Movimiento (Piano Forte)

¿Quién le tiene miedo a la música? Parecería una interrogante absurda de formular. Sin embargo, ausencias, solapamientos, eufemismos para abordar ciertas zonas de la creación musical en Cuba, en la mayor zona de la bibliografía correspondiente pueden contestar.

¿Por qué aún no cuentan con la misma visibilidad los estudios de rock, rap, música electrónica…?  O en el otro extremo, ¿por qué a pesar del amplio reconocimiento social al que se asocia la llamada música de concierto, apenas es reconocida por la bibliografía?

¿Quién le tiene miedo a la música? Es un estribillo que me reitero a diario cuando no encuentro suficientes publicaciones que visibilicen de forma responsable estudios en torno a lo que denomino “Sonidos Incómodos” de la nación. Sonidos que en el argot institucional se han convertido en términos tabú con inadecuadas políticas para el tratamiento de sus cultores y audiencias, así como para una zona considerable del análisis intelectual que opta por el silencio o casi siempre por juicios carentes de seriedad científica, sustituidos por lamentos catárticos.

La música cubana abarca sonidos plurales, de ahí que las entrevistas compiladas en este libro trasciendan las definiciones y acojan exponentes de la música popular, la llamada música de concierto, el jazz, la cancionística y el rap. Las conversaciones aquí contenidas logran la coexistencia responsable de zonas tan aparentemente distantes como la timba de los 90 y 2000, hasta la pianística de concierto, por solo citar algunos ejemplos.

Permítanme presentar someramente a los artistas que por estas páginas, además de virtuosismo musical, muestran capacidad de análisis y conciencia de su arte creativo, y los contextos donde éste transita:

No me sorprende que a las puertas del volumen nos reciban los criterios que Juan Formell  ofreciera a Abel Sierra Madero y Nora Gámez en No veo el Relevo… Uno de los líderes indiscutibles de la popular bailable cubana manifestó su preocupación en cuanto a la revitalización de ésta en las generaciones de músicos más jóvenes. El vanvanero discurrió en torno a disímiles tópicos como el fenómeno de la timba durante y después del denominado periodo especial; el intergénero en relación con el reguetón, asuntos como los espacios para su socialización y públicos; música-músicos, redes de comercialización y medios de difusión. Se avezó en asuntos como bloqueo versus desarrollo de la música cubana, ejes todos que demuestran el alcance social de esta manifestación.

César Pupy Pedroso, se remite a los momentos en que un grupo de músicos muy jóvenes entre los que contaba él mismo, siendo integrantes de la Revé forman los Van Van. Expresa sus criterios respecto a la música cubana en la coyuntura de los 60 y los 70 de la vencida centuria, momentos en que a pesar de las contradicciones, considera que el baile cubano no sufrió crisis como muchas veces se apunta.

En ésta y todas las entrevistas concernientes al universo bajo la etiqueta de lo popular bailable cubano la entidad “Bailador” cobra una connotación sociológica y es abordado como fenómeno de comunicación.

Norberto Codina (izq.), Director de La Gaceta de Cuba y Darsi Fernández, en la presentación de “Sonar en cubano”. Foto: Marianela Dufflar/ Tomada de Cubadebate

No puedo negar que Algunos secretos malditos de José Luis Cortés es una de las entrevistas del libro que más me seduce a la idea de releer una y otra vez sus páginas.

Emir García Meralla había concebido la entrevista para la revista Salsa Cubana como parte de un dossier dedicado a las figuras o hechos polémicos dentro de nuestra escena musical. Era el año 2003 y no fue sólo hasta el 2008 que pudo materializar su idea pero esta vez acogida desde La Gaceta. Bajo el sobrenombre del Tosco, José Luis Cortés desde finales de los 80, y sobre todo durante la década siguiente, fue uno de los representantes de la timba más cuestionado en la Isla.

Por su parte, el compositor y productor musical Joaquín Betancourt ubica su reflexión en la interrogante ¿Música para el bailador o Música para sobrevivir? Disyuntiva agudizada de los 90 en adelante.

Y como Cuba no es sólo baile, aquí aparecen las teclas trocadas en ideas hacia el piano de Mayarí, Frank Fernández. Y es que el propio entrevistador, Emir García Meralla[1], asegura, bien como ejecutante del piano, como profesor, productor discográfico o como espectador.

Una de las disquisiciones más punzantes es aquella que intenta colocar como eternos contrarios el desarrollo de los géneros populares y el de la llamada música de concierto o “culta”.

Sin embargo, el entrevistado opina que: “Hacer bien la música popular es tan difícil como hacer bien la música de concierto, lo fácil es hacer mal cualquiera de las dos. Para eso no hace falta talento”.

Ernán López Nussa, pianista y compositor; músico que se pasea por el jazz, la música de concierto y la pianística popular, es otro de los estilos a los que estas páginas dan voz. De sus opiniones nos llegan momentos que marcaron el desarrollo musical como lo fuera Afrocuba hasta llegar al Ernán de Habana Report en sus varias etapas.

El tercer pianista de esta nómina es Ulises Hernández, defensor del reconocimiento a la formación de pianistas en Cuba desde comienzos del siglo XIX, aunque no se hable propiamente de una escuela cubana de piano.

Otra de las entrevistas que manifiesta el carácter diverso y abarcador de Sonar en Cubano, es la conversación sostenida con el director de orquesta Manuel Duchesne Cuzán, quien destacó como director de importantes orquestas sinfónicas del mundo, y quien frente a la Orquesta Sinfónica Nacional fuera el responsable de la música de casi la totalidad de los dibujos animados cubanos producidos por el ICAIC en décadas pasadas.

La Gaceta también evocó el diálogo que por 1962 sostuviera Octavio Cortázar con Gilberto Valdés y Gonzalo Roig en torno a la versátil y controvertida Rita Montaner. Ambas conversaciones transcurren desde el talento de la artista, a los abruptos giros y excentricidades de su carácter, e incluye anécdotas en disímiles etapas de su trayectoria. Creo que merece la pena esta visita a partir de terceros en tanto quizás Gonzalo Roig tuviera razón cuando sentenció: “Lo que sí le puedo decir es que Cuba no sabe aún quién era Rita”.

Un acorde llamado Cotán nos devela la guitarra popular de Octavio Benedino Sánchez, Banes 1922.

Sus entrevistadores le eternizaron en 1994, dos años antes de su fallecimiento y nos revelan “¿quién era este hombre que invitó a beber a Errol Flynn, que estuvo en la casa que habitó Martí en Tampa, que fue atrapado por el flash junto a Gary Cooper, sembró pinos con Fidel, fue amigo de Ernest Hemingway, conoció a Faustino Oramas cuando todavía no era el Guayabero y a finales de los sesenta se vinculó al quehacer de la primera generación de la Nueva Trova cuando todavía eran vistos como muchachos inquietos ?”

Con la voz que trajo al mundo, Marta Valdés nos presenta más allá de la cantautora y compositora que es, a la periodista y una de las personalidades más comprometidas con el quehacer musical. Y es que como bien la presenta Darsi Fernández, es “pensadora recia y profunda, una persona de imponente cubanía, una mujer con criterios sólidos y atendibles sobre casi todo”.

Considero que la entrevistadora cae en la reiteración cuando de conversar con mujeres músicos y artistas se trata, al formular la pregunta respecto a si la creadora en cuestión fue víctima o no del machismo. Pero también he de confesar que en materia de respuestas, Marta Valdés ofrece un camino diferente:

“La única manifestación de machismo más o menos sutil que me han aplicado a lo largo de mi vida como creadora, la he percibido cuando me miden siempre en relación con otras compositoras, pero jamás de igual a igual con compositores, y eso ha sido una tendencia general a lo largo de más de medio siglo.”

Por la ruta de la canción de autor podremos hallar a Santiago Feliú y Gerardo Alfonso, de manera inevitable no puedo obviar el hipervínculo que estas entrevistas trazan con un libro como Trovadores de la Herejía y La luz, bróder la luz. 

Como para gustos el arcoíris, la melómana que soy se hubiese complacido un poco más si en lo que respecta al universo del rap, más allá del mito Orishas y sin descontar la página que les concierne, La Gaceta por aquellos años se hubiese acercado a otros exponentes (¿acaso también personalidades o al menos variopintos personajes?) que representaron y en algunos casos aun representan este decir de modo más inmediato en la Isla.

Sin embargo, dentro de la llamada escena alternativa o canción cubana contemporánea creo oportuna traer ante lectores y escuchas, a alguien como Yusa, cuyo trabajo es prácticamente desconocido en Cuba, sobre todo en los ámbitos ajenos a la capital.

Descemer Bueno, X Alfonso y Kelvis Ochoa cierran esta entrega desde la llamada escena alternativa. La manera en que ellos observaron para esta entrega el fenómeno musical en relación con los procesos sociales y el tiempo de la creación nos develan interesantes percepciones desde la óptica de tres artistas representativos del escenario musical cubano más o menos reciente.

Si eres de los que considera la historia nacional puede ser contada desde varias perspectivas, incluyendo el devenir musical, te invito a alborotar algún rincón de estante donde todavía y de modo lamentable dormite el título. Sumergirse en Sonar en Cubano implica el debate y, sobre todo, una lectura a la “música como espejo social”.

[1] Este nombre está ligado a gran parte de los acontecimientos y la historia de la música cubana del último medio siglo.


Otra cruzada de nuevas estrofas

Con nuevas estrofas, la AHS en Ciego de Ávila propone un final para el primer mes de un nuevo año. Abanderándose a un evento que no se celebrará como se quiso, pero se hará. Teniendo su fin, la primera jornada anual de fiesta entre música y letras, Estrofa Nueva, en plena celebración de otro aniversario del natalicio de nuestro héroe nacional José Martí. Lo que se pensó como una gran Gira de Poetas y Trovadores, por cuestiones ajenas a la institución, se vio condensado entre los días 26 y 28, con igual o más ganas.

Será sede el Café Barquito de la Asociación en Ciego de Ávila de las estrofas y los versos. Cuenta con una plantilla de escritores entre los que aparecen Heriberto Machado, Masiel Mateos, Leonel Maitel, Claudette Betancourt e Iracema Díaz, entre otros, así como grupos y solistas de trovadorescas obras como Mestizaje y Oscar Sánchez, respectivamente. Este último, ofreciendo un cierre muy esperado por el joven público, alternativo, avileño, en las ya tardías horas del día 28 de enero.

La quijotesca gira antes planificada hubiese sido un atrevimiento a lo grande. Quien pudo presenciar el pasado Siguiendo la Trocha, sería capaz de afirmar que es tarea de cruzados mantenerse en pie por una semana de trabajo que pareciese más larga que de costumbre. A la llegada de los asociados al municipio último, Morón, el agotamiento en sus rostros era inocultable, pero como buenos guerrilleros artísticos tenían sus corazones rebosados de alegría. De ahí que esta propuesta de 10 días ha necesitado de mucho empeño y planificación para mantener andando a cada participante.

Una obra social con proyecciones comunitarias es lo que se acrecienta en el seno de tal evento. Con actividades infantiles a realizar por el grupo teatral Polichinela, en el hogar de niños sin amparo filial. Las planificadas visitas y lecturas en hogares maternos, escuelas de nivel medio y la fábrica de tabaco, enriquecen la conciencia artística y fomentan la cultura en el ciudadano avileño de temprana y mediana edad, así como en los distintos sectores de la sociedad. Lleva en la vanguardia esta gira de poetas y trovadores los ideales de nuestro Martí, teniendo su énfasis en el conversatorio que se realizó este martes conmemorativo de su natalicio.

La inclusión del espacio fijo Recital de Corávila en la logia Modestia, en Libertad #101, con hora 4:00 P.M., así como la presentación de Música de Concierto en la exposición inaugural de estos tres días de buen arte en la noche del domingo, amplían aún más la diversidad de público y alcance de tan elaborado esfuerzo. Cabe resaltar que el uso de subvencionados para la realización de peñas, conmemoraciones y eventos ha sido una estrategia con mejor aceptación que toda aquella que pudiese haberse llevado a cabo en los últimos años.

La variedad de opciones para todo gusto es un reto que se propone en cada evento la sede de la AHS en Ciego de Ávila. Esta Estrofa Nueva 2020 podrá verse menguada, pero no oculta, frente a los pesares que enfrenta, no menos que otros sectores, el sector artístico actual.


Carlos Puig: Ademanes imborrables de la música cubana

Exactamente hace 66 años que Santiago de Cuba se estremeció. Un llanto primogénito, de varón, de buena suerte y de gran corazón, salía del vientre de Dulce María Premión mientras Ramiro Puig impaciente aguardaba en el salón por el muchachón.

El largucho, de sobresalientes ademanes, bautizaron como Carlos Rafael Puig Premión, y sin darse cuenta criaron al director, avezado flautista, saxofonista que también supo clarín, y del llano y la Sierra se adueñó.

El niño ya convertido en un “jovenzón” hacía las primeras señas a la Banda para acomodar las notas musicales Do-Ré-Mí-Fa-Sol, que orquestaron desde un buen rumbón hasta el simbólico canto que a la Patria enardeció.  

Cuando el clarinete, el trombón, la flauta y los platillos, junto al resto de la banda provincial de conciertos de Granma se guiaban por las señas de Puig, lo mismo se alzaba el clarín mambí, que sonaban los cañonazos de La Habana.

La interpretación del Himno Nacional ha sido de esas presentaciones que te erizan por la majestuosidad y exactitud de sus acordes. 

Tampoco se puede olvidar entre sus actos de solemnidad a la Marcha del 26 de Julio que hizo temblar a todos en medio de tanto fulgor, como bien retumba en emoción la Internacional de Mayo.

Cada encuentro con el Maestro y su banda de conciertos, llena de historia y tradición, hinchaba de solemnidad y reconfortaba el alma de la gente porque adquirieron el don de explicarte de dónde vienes y a dónde vas.

*

El simbolismo que encarna Carlos Puig Premión dentro de la cultura local y nacional pasa de acordes bien orquestados a creador de luces sin sombras. Eso lo aprehendió con apenas 13 ó 14 años en las rigurosas filas del Ejército, donde se fomentaron las primeras Bandas de Concierto del país.

Fue en la década del 70 del siglo XX, cuando se definió como hijo indiscutible de la tierra natal de Céspedes, que comenzó su ajetreo incansable por recuperar las sinfonías de una institución musical en peligro de extinción.

Buscando sonoridades para salvar al conjunto incluyó un alto rigor técnico y los sintetizadores, lo que le atribuyó originalidad y lo distinguió del resto del país, al extremo de musicalizar los oídos más necios e ignorantes en fascinantes melodías.

El desafío continuo y su pasión desmedida por la música lo llevaron a permanecer a deshoras frente al teclado de una computadora, detrás de un piano o manoseando una flauta para lograr las piezas icónicas como la música que acompaña el izaje de las banderas de Carlos Manuel de Céspedes, en la Plaza de la Revolución, y del mausoleo de la Plaza de la Patria, ambos sitios emblemas de la ciudad de Bayamo.

Con ese empuje tremendo, que aún muchos buscan descifrar, enrumbó miles de sueños de jóvenes cubanos mediante la creación del programa para la primera Escuela de Bandas de Música de Concierto, que dio sus pasos iniciales en 2004 en Granma, donde egresaron más de un centenar de bandas.

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El currículo de Puig, quien hace solo nueve meses nos dejó físicamente, aún con obras inéditas y cientos de historias que te estrujan el alma, archiva un sinfín de méritos como ser creador del método para la aplicación de la Metodología de Evaluación en todas las especialidades de la música de Concierto y Popular; brindó aportes significativos a la documentación del Sistema Evaluativo para los músicos del país y forjó los festivales Sindo Garay y el infantil Reparador de Sueños. Además, fue miembro de la Comisión Nacional de Evaluación.

A tan elevado nivel llegó su virtuosismo. Cuentan que en una ocasión, en un festival de la música en la Tropical, Puig en plena presentación saltó de la flauta al clarinete, del clarinete al saxofón, del saxofón al trombón. Dejó a no pocos estupefactos en ese afrodisiaco rincón de La Habana.

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La música no fue el único don de Carlos, quien, como hombre previsor, vio la importancia de crear un archivo de la música más significativa de la provincia, que legó a su hijo Carlos Puig Battle, heredero de la batuta de su padre en la Banda Provincial de Conciertos.

En casa se sobran las anécdotas del excelente electricista, mecánico, electrónico…que una vez desarmó el polki y lo tuvo por un año guardado en piezas junto con las esperanzas familiares de volverlo a contemplar y, para asombro del familión, un día despertaron con el rugir de los motores del carro.

Recordado como un hombre de una entera humildad y una desmedida entrega a la música, Carlos Puig Premión caló en el corazón de los artistas e intelectuales cubanos, quienes le agraden y le recuerdan a ratos en la ingratitud de no llevarse, a consideración de muchos, un premio nacional de la música, que se repone con el aplauso permanente y cariño de su gente.

El músico no se retira, muere con las botas puestas, decía Carlos Puig, quien hoy cumpliría 66 años de edad. Sin otro fin que enseñar, elevar la cultura y llevar enriquecedoras propuestas al público, se convirtió un referente para las artes en toda Cuba.


Interesantes propuestas para celebrar la Jornada por la Cultura Cubana

El mes de octubre está lleno de celebraciones en homenaje al aniversario 150 del comienzo de nuestras luchas por la independencia y de la primera entonación de nuestro Himno Nacional, La Bayamesa. Por la fecha, una jornada colmada de proyecciones cinematográficas, conciertos, exposiciones, presentaciones discográficas y mucho más estará al alcance de los cubanos de cada provincia.

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