Mundo Interior


«Es imposible crear sin exponerte»

Marlon Duménigo sabe que la literatura se asume como un ejercicio de riesgo. La literatura es un salto al vacío de la (in)certidumbre. Con sus historias, este joven escritor refleja uno de los ángulos de lo real. Ha escogido el vehículo de la palabra escrita para llegar a los otros. Contar es, bien lo sabe, un acto de valor y de supervivencia.

Hay quienes refieren que la literatura les llegó de repente, que el acto creativo los sorprendió en la vida cuando no pensaban, ni siquiera, ser artistas. Otros hablan de un llamado temprano de la vocación. ¿Cuál es tu historia: cómo descubres que este era el camino, o uno de los caminos, que te interesaba transitar?

Mi primer intento de hacer literatura fueron unas cuantas poesías rimadas que escribí a los 12 o 13 años, y que mi madre aún conserva y se empeña en mostrar como un trofeo infantil a los conocidos más cercanos. Digo intento a riesgo de que le palabra le quede grande, pues fueron apenas pinceladas de creación, su principal valor radica en la necesidad de expresar ciertas ideas y que el canal escogido sea precisamente la palabra escrita. Más tarde, en el servicio militar, llevaba siempre en el bolsillo derecho del pantalón una libreta doblada y un lapicero que usaba en los ratos libres para conformar una especie de bitácora que, además, contenía viñetas y reflexiones cortas; concebidas bajo la premisa de “ser escritas solo para mí”. De hecho, llené más de una libreta (al final no se cumplió eso de que eran para mí, pues todas se perdieron), aunque por ese entonces tampoco podría definirlo como una vocación. Lo más parecido a eso llegaría más tarde, en 5to año de la carrera de Ingeniería en Ciencias Informáticas y, esta vez, para bien o para mal, se cumplió el axioma de que a la tercera va la vencida. Entonces tuve la guía de Anisley Miraz Lladosa, una poeta que me animó a la escritura y a presentar mis textos al concurso de talleres literarios de Trinidad, mi Macondo, la ciudad donde viví hasta los 23 años.

La velocidad de los resúmenes hace que no mencione otros nombres y títulos de libros que influyeron de manera consciente o inconsciente en el deseo de convertirme en escritor. Un deseo que cobró otra dimensión mientras cumplía el servicio social en La Habana, cuando entré al Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso” y al Taller de Ciencia Ficción y Fantasía Espacio Abierto. Creo que este fue el punto de no retorno. Era la primera vez en mi vida que estaba rodeado de escritores, de personas con aspiraciones creativas similares a las mías y fue la primera vez que sentí una retroalimentación. Ese saber que hay otros como tú, con los mismos bloqueos literarios, ansias de publicación, cuentos inacabados y deseos de abandonarlo todo en algún punto, pero que siguen en el camino de la literatura a pesar de todo. En mi caso, porque la literatura, tras casi diez años, consigue emocionarme de la misma forma. Hace que me levante a las 5:45 de la mañana a intentar mejorar un texto y lo hago con toda la energía disponible. Eso tiene que significar algo. Solo si dejo de emocionarme con la literatura dejaré de escribir.

¿Sientes que existe una pauta, una constante, en tu proceso creativo, u optas por ser libre de cadenas vinculadas al ejercicio del oficio o a la costumbre escritural?

Al principio bastaba con la soledad y el café. Me sentaba a escribir cuando me sentía inspirado y rechazaba hacerlo esos días en los que procrastinar se vuelve tendencia. Luego asumí cierta disciplina. Actualmente escribo cinco días a la semana. Con el tiempo fui incorporando, además, rutinas que hacen más predecible o menos extraño el proceso creativo. Escribo por lo general en las mañanas, entre las 6:00 y las 9:00, con el ruido del ventilador de fondo. Solo tomo café mientras escribo y nunca comienzo a escribir la historia hasta tener la primera oración exacta. A veces tengo el resto del cuento o del capítulo en la cabeza y no lo comienzo hasta encontrar esa primera línea que dicta el tono de la historia. Cuando tengo bloqueos literarios recurro al manuscrito, lleno decenas de páginas de tinta azul o negra y caligrafía apurada que, muchas veces, no representa otra cosa que desechar caminos, decantar posibles finales o diálogos que reescribo hasta reencontrarme con el tono o la idea que me permita volver a enfrentarme al teclado y la pantalla definitiva en la laptop.

¿Cuáles sientes son los “siete pecados capitales” de un autor?, ¿qué entorpece la creación?

El acto creativo es tan personal que se vuelve casi imposible elaborar listas sobre lo que debe o no hacerse. Así que quizás esta sea la respuesta más arriesgada de todas. Para hacerlo menos difícil me tomo la libertad de no mencionar factores subjetivos como los estados de ánimo. En mi lista, el orden no obedece a jerarquías, únicamente a un sentido numérico indispensable para no pasarnos horas mencionando posibles “pecados capitales” de un escritor.

  1. No leer.
  2. No reconocer cuándo abandonar un texto.
  3. Editar mientras se escribe.
  4. No dejar “enfriar” los textos una vez terminados.
  5. Procrastinar en exceso.
  6. No ser receptivo a las críticas.
  7. Subestimar los títulos.

¿Los premios te han sido esquivos o confías que existe una arquitectura en tu vida creativa que te llevará a algún punto en específico? ¿Confías en la dinámica de los premios?

Honestamente, hubiera preferido ganar más premios de los que tengo hasta ahora. Sobre todo porque los premios son en este momento la vía más expedita para un autor de publicar su obra en Cuba y, probablemente, la única que le asegure cierta promoción. Como autor me queda intentar ser mejor en cada texto. Si los premios llegan, por supuesto que serán bienvenidos. No renuncio a los concursos como tampoco a otras vías para hacer llegar mi obra a los lectores. Al fin y al cabo no basta un premio para legitimar la calidad de una obra.

Dentro del gremio suele pasar que asociamos los nombres de los autores a sus premios, así podemos citar de memoria los premios de X autor, pero rara vez podemos mencionar los títulos de sus libros. Se debe crear expectativa alrededor de la obra galardonada. Garantizar que cuando se publique, un año después, esta no pase desapercibida entre las noticias generadas sobre los nuevos ganadores.

cortesía del entrevistado

¿Cuáles te parecen son los principales problemas de la literatura joven actual? ¿Son problemas vinculados al mundo exterior (sistema de premios, consolidación editorial, industria del libro, etc.) o más bien relacionados con el mundo interior del creador y sus relaciones con su propia obra?

Pienso que entre los problemas de la literatura hay algunos recurrentes: el tema de los premios, la promoción, la crítica literaria y la inserción en el mercado editorial. Si hablamos sobre autores jóvenes, estos tema cobran aún más vitalidad porque son escritores que no están consolidados y requieren estas oportunidades, aprovechar los focos de atención generados por un galardón más o menos importante, alguna crítica sobre su trabajo, una sólida campaña de promoción, para comenzar a formar parte del imaginario de un posible lector.

Incluso la propia etiqueta de “literatura joven” puede generar predisposición, pues se puede interpretar como la referencia a una promesa, a un escritor que aún necesita madurar. Y, aunque es cierto que el oficio de escritor requiere de experiencia, considero un error asociar la edad a la falta de madurez creativa. Se puede hacer buena y mala literatura a cualquier edad. Conozco varios escritores jóvenes, publicados e inéditos, que muestran una calidad extraordinaria en sus textos, que sencillamente hacen buena literatura, a secas.

¿Es la literatura un proceso de fricción entre la realidad del autor y la de sus personajes, o ambas esferas coinciden en algún punto? ¿Cómo te sucede a ti?

Tiene un poco de las dos cosas. Desde el punto de vista de la historia, los personajes tienen vida propia y se desenvuelven de acuerdo a un argumento narrativo que la mayoría de las veces no tiene puntos de contacto con la realidad del autor. Pero la literatura, además de argumento y estilo, necesita emoción. Es muy difícil transmitir emoción si no se ha sentido antes, creo que en este punto es donde el autor apela a su propia experiencia, ya sea apoyándose en situaciones vivenciales o porque ha recreado tanto la escena que termina viviéndola de algún modo. Al menos ese es el recurso que utilizo. Ponerme en el papel del personaje, intentar sentir y reaccionar como lo hubiera hecho él ante una determinada situación, pero desde mis emociones, que son el único recurso a mi alcance para hacerlo lucir verosímil.

Los actores siempre ponen algo de sí mismos a los personajes, creo que sucede parecido con los escritores. Es imposible crear sin exponerte un poco.

¿Cuáles son las historias que te interesa contar y los personajes que quieres representar?

Me interesan las historias en las que pueda sorprender, historias que dejen sensaciones encontradas. En las que pueda llevar al límite situaciones cotidianas, encaminarlas hacia niveles de realidad que, por lo general, mudan hacia el absurdo o el surrealismo, sin perder ese toque de verosimilitud que las haga palpables al lector, casi posibles. Me interesa trabajar con ese nivel de realidad en el que, si das un paso en una dirección, caes en la fantasía y, si vas hacia el otro, te das de bruces con tu propia existencia.

En cuanto a los personajes, me atrapan los matices. El de la historia de vida triste y que aun así te provoca una sonrisa amarga, el que se esfuerza por hacer lo correcto y termina jodiéndolo todo. Personas comunes que de pronto se encuentran en medio de conflictos inesperados que las obligan a tomar decisiones en apariencia irónicas; personajes que dialoguen sin parecernos ajenos, con nuestra percepción de lo conveniente, de lo negativo, de los estereotipos.

Existe el mito del escritor “todoterreno”, el escritor que muchos géneros abarca, ¿asumes de alguna manera este calificativo o prefieres apostar tus cartas en un solo sentido?

Hace algunos años incursioné en la poesía, pero me considero narrador. Es el género donde me siento más cómodo y el que se acerca más a mis intereses creativos. Aunque admiro a los escritores que son capaces de moverse dentro de varios géneros y saltan del teatro a la poesía o al ensayo, prefiero apostar por el cuento y la novela. Eso no descarta que en algún punto decida recorrer otros derroteros literarios.

¿Has renunciado a escribir alguna historia? ¿Por qué?

Prefiero utilizar el término aplazar, acaso un eufemismo con el cual sentirme menos culpable o tornar menos flagrante ese temor a involucrarme en una novela histórica que lleva años orbitando entre mis proyectos, y que siempre se aplaza un año más. Además de algunos cuentos cortos que he dejado a medias o ni siquiera he comenzado porque sé que no dan para más y que ni siquiera vale la pena mencionar. Esta novela biográfica sobre uno de los deportistas cubanos más destacados del pasado siglo sería la respuesta a la primera parte de tu pregunta. ¿Por qué no me decido a escribirla? Porque siento que aún no estoy listo para enfrentarme a una investigación que podría durar años antes de escribir la primera línea de la novela. Porque necesito terminar antes con otros libros que están a medio camino y aprovechar esa certitud, esa alegre confirmación de haber concluido otras novelas, para superar las crisis y los bloqueos que estoy seguro me asaltarán en ese otro proyecto, que irremediablemente tampoco empezaré en el 2021.

¿Existe la autocensura? ¿La has sentido?

Un doble sí a tus preguntas. Existe la autocensura y, de hecho, afecta de forma notable la calidad literaria. La he sentido, a veces de forma más evidente en cuanto a un argumento, un personaje; otras en formas tan sutiles como esa necesidad de edulcorar ciertas frases que pueden resultar ríspidas, incómodas… Vale aclarar que aunque resulte obvio, la autocensura no es un acto inherente al escritor, es una reacción a la censura y, como toda reacción, a veces genera un efecto más destructivo porque es el propio autor quien desarrolla mecanismos para limitar y socavar sus engranajes.

Lo peor es que se ha vuelto casi natural, una parte del proceso creativo y da al traste con muchas obras que terminan convirtiéndose en historias frías, carentes de espíritu, por el simple hecho de estar pendientes al “qué dirán”. Y no solo el “qué dirán” los decisores o las personas encargadas de evaluar o censurar tu texto, muchas veces se trata de cómo puedan reaccionar ante determinada historia tu familia, colegas, amigos… Pero es muy difícil hacer arte con tantas concesiones. Si el arte se empeña en ser complaciente se convierte en un simulacro.

cortesía del entrevistado

El papel del autor como autopromotor, ¿lo defiendes?

Definitivamente. Sobre todo en el contexto cubano en el que los espacios de promoción son tan limitados. Las alternativas de los autores de crearse páginas de Facebook, perfiles en Instagram, gestionarse espacios de presentación y otras estrategias con las que llegar al lector me parecen no solo una opción válida, sino necesaria. Lo que me parece absurdo es que toda la responsabilidad de promoción recaiga en el autor. Que las editoriales asuman que el trabajo está concluido una vez que se imprime el libro, cuando en realidad es ahí donde empieza lo difícil: llamar la atención dentro de un mercado literario plagado de propuestas, muchas de ellas interesantes. Además, el libro no solo compite contra obras literarias: se enfrenta a Internet, a sus redes sociales y sus algoritmos especializados para captar y mantener la atención de un ser humano durante horas. Si pretendemos que el libro llegue al lector, no basta con una presentación en la Feria. Son necesarias muchas, muchísimas otras acciones de promoción y, de algún modo, los escritores aprovechamos los canales digitales para hacerlo. Con impericia, cierto, improvisando sobre la marcha, con las limitaciones propias de los que intentan, qué remedio, reemplazar el rol promocional que deberían cumplir las editoriales.

Si pudieras elegir a un autor, vivo o muerto, con el que escribir a dos manos un cuento o una novela, ¿quién sería?, ¿por qué?

William Faulkner. Cuando pienso en autores es el primer nombre que arriba siempre. Después de leerlo nada quedó en su sitio. Todas las lecturas posteriores estuvieron signadas por una comparación ¿Mejor que Faulkner? No, ni de lejos. Faulkner al derecho, Faulkner al revés. Definitivo. Jodidamente Faulkner.


Santa Massiel Rueda: «Todo estalla»

El chat de mi perfil de Facebook se levanta y es Santa Massiel Rueda: “Hola, tienes un cheque aquí”. Y la alegría me muele a palos. En ese mismo instante escucho a Motivos personales en Todo estalla, y es la voz de Massiel que hurga los espacios de la memoria donde todo cabe.

Nunca imaginé, por allá por el 2004, que la adolescente que iba a la Casa del Joven Creador en busca de “clases de solfeo, consejos, música”, antes de hacer las pruebas de captación para la Escuela de Instructores de Arte, se iba a convertir en presidenta de la AHS en Ciego de Ávila, casi 20 años después. Y mensajera de algunas de mis alegrías actuales.

Formada como instructora de Música en el 2008, su carrera musical empezó a tomar caminos hermosos, todavía insospechados y llenos de lugares apropiados para cultivar la amistad.

Cuando se desató en el terruño el fenómeno Motivos personales, tampoco me creía que fuera el proyecto de esta joven llena de sueños y aspiraciones. Pero era ella, eran sus canciones, su mundo interior lanzado al espacio exterior.

Ahora que lidera la organización que reúne la joven vanguardia artística y que ya casi cumple sus 34 años, le escribo por el chat, que es nuestro chat de compartir casi todo, desde música, hasta malas noticias:

Santa Massiel Rueda/ tomada de su perfil de facebook

VMP: Saludos y buenos días

espero que todo esté bien por casa

ya tu silencio me preocupa

espero que no por mal

14:23

SMR: Todo bien amigo, no te preocupes se me habían perdido tus mensajes entre otros… Gracias por estar pendiente… Espero q te estés cuidando…

14:30

VMP: Bien amiga

qué alivio

yo bien

cuidándome

necesito me ayudes con una entrevista que te quiero hacer

te enviaría las preguntas y me las respondes lo más pronto posible.

puede ser?

14:38

 SMR: Claro, mándame las preguntas.

14:40

Sigo escuchando a Motivos Personales. Todo estalla es una canción que tiene swing y permite que el oyente disfrute una amalgama feliz entre la letra y la música, y que hasta mueva los pies marcando el ritmo. Así conformo las preguntas de esta entrevista con el objetivo de explorar su rol como presidenta de la AHS en Ciego de Ávila.

Una primera incógnita me surge luego de dejarme llevar por los recuerdos del devenir cultural en el que se ha sumergido la Santa. Y han sido tantos Juegos Florales, Llave pública, Trovándote, la caminata cultural Cruzando la Trocha, entre otros espacios avileños, que necesito un respiro antes de continuar.

SMR: ¿Y tú, cómo estás?

VMP: Todo bien, amiga… extrañando estar más tiempo con mis niños, pero sigo trabajando ya que, a fin de cuentas, así se mata el aburrimiento

SMR: ¡Qué ganas de que todo pase!

VMP: ¿Tú también? No es fácil. ¿Estarás componiendo en estos días?

SMR: Sí, algo hice y trabajo en cosas viejas (canciones).

VMP: Anda, qué bien… lo importante es no dejar morir la musa

SMR: Ajá

Santa Massiel Rueda/ tomada de su perfil de facebook

—¿En qué medida la AHS te ha servido para hacer tu obra?

—Diría, más bien, para desarrollarla. Ha sido vital. Existe un antes y un después notable. Me ha acogido como creadora ofreciéndome el vínculo con otros artistas (una de sus riquezas). Me regala diferentes maneras de estar viva como creadora. Me estimula y me hace crecer no solo en mi obra, sino también como persona.

—¿Compartir el cargo como presidenta de la AHS avileña y la realización de tu obra ha mermado en algo tu capacidad creativa?

—No la ha mermado, pero sí limitado. Los días se van volando y cargados, casi siempre salgo temprano y regreso tarde o muy tarde, y entonces hay otras prioridades en esos horarios. En ocasiones, siento la necesidad de tocar, de plasmar una idea y el cansancio me lo impide.

—En estos días de confinamiento y rebrote de la COVID-19 en Ciego de Ávila, ¿cómo es un día en la vida de Santa Massiel?

—Bueno, la mayoría de los horarios están corridos, pero, básicamente, se resume en: higienizar el espacio, tratar de ir o comunicarme con la Casa del Joven Creador, teletrabajo, revisar redes sociales, hablar con el círculo diario de personas que no viven conmigo, hacer cosas con mi hijo, tocar la guitarra (no todos los días), pero en cuanto la tomo en mis manos Samuel busca su violín y entonces tocamos juntos y son momentos hermosos. En las noches (son los momentos más largos) leo y lo acompaño a ver sus películas favoritas, cosa que le gusta mucho.

Santa Massiel Rueda/ tomada de su perfil de facebook

—¿Se han cumplido tus expectativas de antes de entrar en la AHS?

—Sí se han cumplido.

—La vida orgánica de la AHS en la provincia, ¿consideras que ha ganado en masividad o es solo una ilusión que muchos tenemos?

—Uno se pierde muchas cosas por estar desde adentro, pero el mismo reflejo en la gente me lo hace saber, así como la afluencia de público a nuestros espacios, ya sean peñas o eventos, es notable. Considero que sí, que hemos ganado mucho más en eso.

—¿Qué piensa hacer la AHS avileña en días de confinamiento por el rebrote?

—En días de rebrote tanto la presidencia como el ejecutivo hablamos casi diario y compartimos ideas, seguimos temas pendientes y otros. Nos hemos centrado en poner a circular nuevamente contenido de nuestros artistas en redes sociales, promocionar las becas y premios ya que estamos en la recta final para entregar, seguir confeccionando los catálogos de nuestros artistas y perfilar la jornada Todo x el arte, en saludo al aniversario 34 de la AHS, completamente online (como es todo por estos días).

Santa Massiel Rueda/ tomada de su perfil de facebook

—En un futuro no muy lejano, sin COVID-19, ¿qué legado crees que dejará este tiempo especial para los trabajadores de la Casa del Joven Creador y para los artistas jóvenes de la AHS avileña?

—A los trabajadores de la Casa del Joven Creador nos ha dejado la lección de que siempre podemos hacer más, que debemos confiar más en nuestras capacidades y hacer más uso del teletrabajo. A los artistas nos ha demostrado una vez más que los primeros promotores de nuestra obra somos nosotros mismos. A veces dejamos todo a la institución (muchas veces sin brindar las herramientas necesarias) y queremos que ocurra la magia, en poco tiempo, con algo que debe ser de ambas partes. Si algo bueno ha logrado este tiempo en diversos artistas es que los ha puesto a promocionar y compartir su obra mediante las plataformas del momento. Pero lo más importante que nos deja, tanto en trabajadores como en artistas, es la unión. También estos han sido tiempos de reafirmación.

—¿Qué importancia le das al trabajo en las redes sociales? ¿Te has insertado bien ellas?

—Les doy mucha importancia, con ellas nuestros contenidos obtienen mayor alcance y nos abren el camino, nos informan (o desinforman). Me he insertado en ellas, sí, pero aún no lo suficiente, me falta mucho por dominar, aprendo todos los días algo distinto, es que ellas no dejan de ser nuevas para mí.

SMR: Hola, amigo, aquí te mando lo que te debía, espero te sirva. No soy de mucho hablar. Espero estés bien.

VMP: Sí, hey, todo bien. Ahora mejor con tus respuestas. Ya puedo trabajar en la publicación. ¿Sigues oyendo a Giordano Guerra?

SMR: Sí, y me encanta. Gracias por dármelo a conocer.

VMP: ¿Viste la entrevista suya publicada en el sitio de la AHS?

SMR: Sí, la vi, la leí, me gustó y la compartí.

VMP: Anda. Gracias. Es su primera entrevista.

SMR: Anjá. A ti gracias por mostrar a ese talentoso artista. Avísame cuando salga la mía, ¿sí?

VMP: Seguro amiga. Cuídate.

—Santa Massiel, como trovadora, ¿no tendrá un futuro como solista o el plan es estar siempre junto a Motivos personales?

—El plan siempre ha sido cantar lo que vivo, lo que siento, lo que me mueve como sea posible, Motivos personales es Santa Massiel y viceversa, puedo estar así toda la vida, igual me siento preparada para cantar sola también. Es más, hasta me seduce, lo hago con frecuencia y es que Motivos… en muchas ocasiones se fragmenta, se estira, se encoge, se multiplica y yo los disfruto y lo gozo.

—En tus canciones hay cierto desapego por las melodías muy “melosas”. ¿Crees que eso tiene que ver con tu formación musical? ¿Qué música escuchas?

—No creo que tenga que ver con mi formación, sino con un estilo o sello que se apodera de mí, que hace que salgan así. Al inicio, en mi niñez y gran parte de mi adolescencia escuché mucha música “retro”, música hecha por generaciones pasadas: Bola de Nieve, De Aida, Blanca Rosa Gil, La Aragón, música afrocubana… Ya en el final de mi adolescencia me llegó la trova, el rap, el jazz, la música brasileña; también en estos tiempos en los que tenemos más tiempo para uno, me he propuesto renovar lo que escucho, es que me apego de una manera enferma a las canciones que hacen banda sonora de mi vida y estoy escuchando música clásica, géneros caribeños, pop y cantores que he rozado y no profundizado. De todas hay que aprender, todas me ofrecen caminos, los transite o no.

Santa Massiel Rueda/ tomada de su perfil de facebook

—¿Eres de las que cree que el arte salva?

—Indiscutiblemente sí, creo en la vida que da el arte, en su esencia de atrapar sentimientos, plasmar gestos, vivencias, creencias e inmortalizarlas. Creo en el arte como antídoto y cura.

—¿Sigues creyendo que todo estalla?

—Sí, claro que sí.


«Si no hay lugares para ver artes visuales, nos vamos a quedar muy atrás»

Spin off de una entrevista o cómo conocí al artista

La oficina de la presidencia de la filial provincial de la Asociación Hermanos Saíz en Santiago de Cuba es normalmente un lugar alegre, un sitio para la cofradía y cocinar buenas ideas. Pocas veces ves allí gente ansiosa; pero aquel día había una carga de estrés notable en el ambiente; cuando llegué con el desenfado habitual, en el centro de aquella salita estaba Yuri Seoane con sus gafas, su cabello hirsuto y sus manos en la cintura. Hablaba rápido y se quejaba de las pocas posibilidades de los artistas jóvenes de alcanzar espacios estelares en los informativos cubanos. Aclaró que creía que era un problema que había en Santiago porque veía en el Noticiero Cultural la vida de otras provincias.

Le habría gustado que supieran de él en esos días que preparaba su primera expo en la Casa del Joven Creador, en la pequeña galería que estaba cruzando la puerta. Hacía rato que me había acomodado en uno de los llamativos asientos que adornan el lugar que, para ser honesto, puede que con su rojo brillante alteren un poco a los presentes. Lo comprendí, le comenté que no tenía acceso al Noticiero Cultural, pero que podía ayudarlo haciéndole una entrevista para que lo vieran en Internet. Imagino que fue frustrante porque todos quieren el “vidrio”, pero parece que se resignó y pensó que algo es algo.

El diálogo con Yuri comenzó con la búsqueda de sus motivaciones para crear la muestra que llevaría a la expo Mundo Interior, que pronto se inauguraría. El diálogo fluyó, y como esas cosas que suceden, sin saber cómo, ni cuándo, la conversación llegó a un punto de giro. Derivó en sus concepciones sobre el panorama de las artes visuales en Santiago de Cuba y las posibilidades o imposibilidades que tienen los jóvenes para mostrar su obra en la ciudad.

Artes visuales, entre la imposibilidad y la voluntad para existir

¿Cómo valoras la promoción de los artistas jóvenes en el campo de las artes visuales en Santiago de Cuba?

De manera general hay muy poca promoción para los artistas noveles. También debo decir que muy pocos artistas se atreven a incursionar en las artes visuales actualmente, por lo general los artistas se van más por los formatos convencionales, los dibujos, la pintura o el grabado. He visto poca incursión en las artes visuales que reúnen muchas manifestaciones como el video arte y el performance. El arte en esta ciudad sufre de la imposibilidad de mostrar cosas nuevas más allá de lo que ya se conoce.

Si no hay lugares para ver artes visuales, nos vamos a quedar muy atrás, no van a morir pero van a quedar desactualizadas respecto a lo que sucede en un mundo que cambia constantemente. Creo que hay una responsabilidad institucional importante y creo que las entidades de la cultura, que son las que tienen los recursos, deberían analizar el fenómeno de la poca existencia de las artes visuales porque falta apoyo, no hay salones, y hay baja promoción.

Cuáles crees que podrían ser las causas de lo que expresas, ¿tendrá que ver con las ausencias? ¿Con toda la gente que se ha ido a La Habana o del país? Porque si por un lado hay poca promoción también hay que entender que ella depende de la calidad de la obra que se produzca.

Hay muchas maneras de buscarle una explicación al fenómeno, hace muchos años Santiago era una potencia en el campo de las artes plásticas, la pintura, las instalaciones, el grabado. Pero se han perdido muchos espacios vitales para la existencia del arte. Te puedo mencionar los salones 30 de Noviembre, los festivales del Caribe, donde había mucha calidad en las obras, existían muchos eventos que refrendaban la calidad.

En mi visión, muchas de las personas que eran protagonistas de esa vida cultural, especialmente en los 90, que era un peor momento en lo económico que el actual, ya están asentadas, su obra les trajo beneficios. Ahí comenzó una decadencia de esos espacios tan importantes para hacer visible las propuestas artísticas hasta su desaparición. Con ese panorama muchos jóvenes emigran para poder hacer su obra, para poder desarrollarse como artistas, lo que ha traído consigo que no haya un desarrollo de las artes visuales en la ciudad.

¿Cómo crees que esté impactando ese éxodo en la visión que se puede tener en la ciudad sobre las artes visuales y en la posible actualización a nivel conceptual de los artistas para crearlas y de los públicos para apreciarlas?

Para ilustrarte sobre lo valiosa que puede ser la incidencia institucional te pongo el ejemplo del SAVE (Santiago Artes Visuales y Experimentales); es una voluntad del Consejo Provincial de las Artes Plásticas con muy buenos resultados en la visibilización de los artistas jóvenes. Sin embargo, el SAVE es una vez cada dos años, pasa mucho tiempo para que los artistas muestren su obra, además, es competitivo, o sea, que no aseguran la participación porque las obras son sometidas a un proceso de curaduría y de selección.

Sin ánimos de comparar, a veces yo mismo me sorprendo de que en Guantánamo haya tantas posibilidades, a ellos los felicito porque deberíamos aprender de su experiencia, tienen muchos eventos: Salón de la Uneac, Salón del Centro de Artes Visuales, hay salones en Baracoa. Me sorprendo cuando artistas de otras provincias me llaman para decirme que hay salones y espacios para mostrar su arte. Santiago es Santiago, esta no es cualquier provincia, es el eje de Oriente en todos los sentidos, no necesitamos decir la historia de Santiago para entender lo que estoy queriendo decir.

Al escuchar a Seoane me percaté de lo importante que es mostrar a la ciudad como espacio para la creación, para la satisfacción de las necesidades espirituales de los artistas, ese es el único modo de propiciar un desarrollo efectivo de la producción cultural en la provincia. Alegra –¡y mucho!– que los artistas estén preocupados por la promoción, que busquen soluciones a los problemas, que generen interrogantes, que se cuestionen el alcance de su trabajo y, sobre todo, que defiendan desde el arraigo el deseo de quedarse, pero también es importante hacerles saber que quedarse no debe ser un sacrificio a toda costa.

Con Yuri Seoane he seguido conversando, he visto su obra, he escrito sobre él, y aquí va otro pequeño esfuerzo por darlo a conocer, aunque no sea en el “vidrio”, pero algo es algo.


Yuri Elias Seoane: un mundo en expansión (+ fotos y video)

Un mundo se deriva de otro, como una realidad se conjuga con varias realidades que, juntas, constituyen un universo. Un universo que va mutando en constante expansión. Un camino se sostiene de múltiples alternativas. Así son los mundos, y en el del joven artista santiaguero Yuris Elias Seoane, no es una excepción.

Póster exposición Mundo Interior

Nuevas inquietudes van llegando, nuevas incógnitas visitan su pensamiento y lo encierran en una búsqueda perpetua de respuestas, así son el transcurrir de los días en un artista fiel a su misión de creador; dialogando sobre esto nos encontramos con esta conversación a través de las bondades de la tecnología a través de mensajes de sonidos vía WhatsApp, traducidas ahora a palabras escritas, en medio de un contexto que exige tanta reflexión.

A propósito de su última exposición personal, Mundo Interior, realizada en el mes de febrero en la sede la Asociación Hermanos Saíz de su ciudad natal y aún disponible para miradas con ganas de replantearse, el Portal del Arte Joven Cubano ahonda en el cosmos creativo de Yuris.

–En tu obra ya es común encontrarse con el tema de lo cotidiano, sus contradicciones, tu interpretación del entorno a través de la sensibilidad y el cuestionamiento, ¿por qué ahora con esta expo vas a lo autorreferencial luego de tu anterior exposición que invitaba a ver el Espacio? ¿Por qué ahora esta vuelta de mirada?

Es importante decir que mi trabajo no se basa en un estilo o tema especifico, anteriormente en mis obras hablé de temas cotidianos porque era una inquietud que tenía dentro de mi y simplemente quise visualizarlo; sin embargo, en la reciente exposición no fue sobre un entorno en general, sobre el espacio o la interpretación del entorno, sino que busqué mostrar el pensamiento y el sentido en una etapa de mi vida, alejándome de un estilo específico, dejándome llevar más bien en lo que siento y lo que a mi manera de ver es importante para ser mostrado, desde lo interno a lo externo. 

–¿Qué intención buscaste con la exposición Mundo Interior al ponerte en la mira crítica? ¿Qué sentido reflexivo motivó a que fueras tú el eje de las piezas, prácticamente el centro de las obras en relación con tu persona?

No me interesa que me etiqueten por una forma de expresarme pues me cuestiono mucho; poseo muchas miradas sobre lo que va sucediendo en el mundo en que vivo, a mí alrededor. Traté de hacer una interpretación personal a través de muchas metáforas, colocándome en medio de esta realidad y cuestionándome y cuestionando la relación con el contexto, buscando ese posible diálogo entre los dos, entre el yo y el espacio, el contexto.

Creo que para uno aprender tiene que dar el ejemplo, y yo no soy un extraterrestre, soy una persona que respira, que tiene un corazón que late, y no puedo tener miedo a mostrarme, con mis dudas, con mis defectos, y que veamos que esconderse en uno no es la solución. No importa lo lindo o lo feo, ni lo grande o pequeño, sino el mostrarse tal cual se es.

Momentos dentro del performance inicial de su exposición Mundo Interior

–¿Por qué llamaste a la exposición Mundo Interior cuando es mas que obvio que las piezas tienen un dialogo con lo exterior, que te motivó filosóficamente a esto?

Le llamé Mundo Interior a pesar de que lógicamente uno muestra un mundo exterior entre comillas. Muchas veces te miran exteriormente, pero detrás de eso hay un mundo interior. No hay una cosa sin la otra. Y puede ser contradictorio al ser un mundo interior, pero está también lo exterior. 

–¿Por qué técnicas está compuesta la expo, qué tipo de obras puede encontrarse el espectador que acude al espacio galerístico? ¿Por qué esas técnicas y no otras?

El que acuda a la exposición se va a encontrar más que una galería, se va a encontrar una casa, con el interior de un ser humano que puedo ser yo o pueden ser también ellos mismos. Cada quien podrá ver sentimientos, experiencias, formas de ver el mundo a través de la instalación, video, técnicas mixtas… todo un sinfín de formas. Son las idóneas, son las formas que según lo que veo transmitiría mi existencia como metáfora de la existencia de cada ser que me rodea.

–¿Cómo fue el proceso de gestación de las piezas, que parte de ti están reflejadas en la obra y que otro por ciento de externo hay en ellas?

Un ser humano no es lo que muestra, es más bien lo que tiene detrás de lo que muestra. Al final, cuando uno muere con qué se va. Se puede ir al otro lado con todo lo que materialmente poseyó, pero al final qué… es lo que pienso, y eso es lo que está de mí.

La sinceridad, el fluir en el espíritu que vives, es para mí lo más importante. Y por otro lado veo a los que tienen todo lo material que desean y no son humildes, y creo que en mundo interior debe haber humildad. La humildad es sinceridad, y a través de la sinceridad fue esta exposición.

Momentos dentro de la exposición Mundo Interior de Yuris Elias Seoane/ foto frank lahera

–¿Cómo fue el proceso y el diseño de montaje, qué se persigue y cómo las piezas? ¿Dialogan con tu mundo interior y el espacio de la galería?

Se buscó que se sintiera a través del individuo el otro, que se puedan ver, encontrarse con el contexto desde una mirada interior, pero que puede ser el de cada uno de los que vean y se encuentren con las obras, que puedan imaginarse, que reflexionen sobre el otro, sobre ellos mismos.

Que al entrar por la puerta se encuentre con un mundo interior a pesar de también ser exterior. Y el diseño curatorial y todo lo que tiene que ver con esto fue pensando y manejado para lograrlo. ¡Y se logró!

Se fue trabajando progresivamente, primero viendo el espacio de la galería y poco a poco se fue definiendo dónde estaría, dónde se colocaría cada una de las piezas para que al final el espectador se encontrara con un hogar con ventanas al interior y al exterior.

Exposición Mundo Interior de Yuris Elias Seoane/ foto frank lahera

–¿Sientes que se logró el equilibrio existencial que debería existir en las piezas a partir del dialogo INTERIOR/EXTERIOR que persigue la muestra?

Hay muchos puntos de vista, al final todos tienen su Mundo Interior, a su particularidad y yo solo realice esta exposición para movilizar un pensamiento para nuestro mejoramiento como seres humanos, que es lo importante. Siento que sí, que muchos interpretaron, que no solo fueron a ver y se encontraron con una muestra.

–¿Crees que es necesario en los tiempos que corren mirar críticamente a la sociedad y a nosotros mismos dentro de ellas? ¿Por qué?

En los tiempos que estamos viviendo es más que necesario mirarse críticamente, desde dentro. Lamentablemente, en muchas ocasiones todo es superficial, prevalece la estampa. Hoy es necesario mirarse y limpiarse, cuestionarse y depurarse, y así se podrá entenderse mejor, se estará más aliviado. La sociedad es muy fingida. Es autocriticarse para bien.

–¿Sientes que estuvo presente lo que perseguías como creador por una parte y como ser humano por otra?

A mi me hizo bien. Sentí que se depuró el presente. Se percibió en el instante y ha quedado en el eco de los días.

Momentos dentro de la exposición Mundo Interior de Yuris Elias Seoane/ foto frank lahera

–¿Qué nuevos planes tienes para los próximos días en el quehacer artístico y reflexivo?

Seguir reflexionando y crear arte. Ya sea en la casa o donde sea, pero ahora con la amenaza de la COVID-19 todo se está gestando en casa. Siempre voy a estar buscándome, interpretando e interpretándome para mostrar lo que pienso.

Estoy en algo sobre lo que estamos pasando, sobre este momento difícil, investigando desde mi aislamiento personal, pero desde una mirada positiva. Cuestionando….