Mujer


Evas de José Manuel Fernández

Eva, muestra personal del joven artista y realizador audiovisual José Manuel Fernández Lavado (Santiago de Cuba, 1982) se exhibe en la galería Fausto Cristo de la Uneac en Holguín.

De la serie Entre manos I РJosé Manuel Fernández Lavado РFoto Bernardo Cabrera

Trece piezas realizadas con plumilla sobre cartulina ‚Äďaunque tambi√©n emplea los empastes de acr√≠lico, el dripping y la acuarela para darle profundidad a elementos figurativos‚Äď, recorren el cuerpo femenino y sus m√ļltiples posibilidades e interpretaciones con una mirada que va desde lo ancestral (lo neocl√°sico, lo enigm√°tico, lo arcano) a lo posmoderno (la apropiaci√≥n, la reelaboraci√≥n, la hibridaci√≥n).

Las guerreras de Jos√© Manuel ‚Äúposan‚ÄĚ con la voluptuosidad plateada de lo desconocido; parecen sacadas de viejas l√°minas que recuerdan las mitolog√≠as yacentes de aquellas civilizaciones perdidas en el tiempo y la memoria, como la Atl√°ntida de Plat√≥n, con sus mitos, sus dioses y amazonas, y sus misterios tragados por la fuerza del mar. Y por otro lado, sus mujeres parecen ser sacadas de fantas√≠as dist√≥picas y ciberpunk que alimentan la ciencia ficci√≥n y la hibridaci√≥n cultural (como la pieza ‚ÄúAlfa‚ÄĚ).

Incluso en la intimidad del pudor, sus féminas se nos muestran sensuales y libres. Sus cuerpos están cargados de artilugios y significados, re-armados o ensamblados con elementos (las manos, las cuencas como ancianos rostros) que refuerzan la sensualidad del semblante, el misterio detrás de evocación lírica, la fuerza capaz de crear (incluso nos remite con el nombre a un origen bíblico, al génesis, a la propia creación).

Exposición Eva de José Manuel Fernández Lavado РFoto Bernardo Cabrera

Exposición Eva de José Manuel Fernández Lavado РFoto Bernardo Cabrera

‚ÄúGalas de cuerpos que se resisten al mandato eterno, can√≥nico, indemostrado, presunto. Rebeli√≥n contra cualquier fr√≠vola estereotipia u otros, sean lo que fueren, sus roles a priori. He aqu√≠ el quehacer del demiurgo, en la sintaxis de l√≠neas pulcras y precisas, premeditadas ante cualquier otredad sem√°ntica que se les provea, tras encuadres o composiciones distantes. Identidades antiguas como la sed y el vino. Anatom√≠as enaltecidas ante el goce retiniano, am√©n de artes proscritas e intrusa polis√©mica de g√©neros‚ÄĚ, escribe el periodista y profesor Fabio Ochoa en el cat√°logo de la muestra, con curadur√≠a y montaje del autor y Rolando Salvador Pav√≥n y Juan C. Anzardo.

Obra Alfa РJosé Manuel Fernández Lavado РFoto Bernardo Cabrera

Con la precisi√≥n de la l√≠nea de un dibujante h√°bil y perspicaz, capaz de plasmar elementos tan complejos como los detalles de la fisonom√≠a femenina (el tratamiento del rostro, las manos) y que por momentos nos recuerda el simbolismo ‚Äúfantasioso‚ÄĚ, sobre todo en los paisajes, de algunas im√°genes de Gustave Dor√©, Jos√© Manuel Fern√°ndez sabe que estas piezas le permiten saldar una deuda con las mujeres que admira y aquellas que tiene cerca, a las que les seguir√° seguramente debiendo mucho m√°s.

Egresado de la Academia Profesional de Artes Plásticas José Joaquín Tejeda de Santiago de Cuba, en la especialidad Pintura, y de la Universidad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual en Holguín, perfil Fotografía, José Manuel Fernández Lavado ha realizado ocho muestras personales y participado en más de 100 colectivas.

 

 

Exposición Eva de José Manuel Fernández Lavado РFoto Bernardo Cabrera

Exposición Eva de José Manuel Fernández Lavado РFoto 4 Bernardo Cabrera

Obra La pesca РJosé Manuel Fernández Lavado РFoto Bernardo Cabrera


Círculos de muertes y obsesiones: Nuevos versos de Liudmila Quincoses

Si tuviera que distinguir de forma sint√©tica los dos realces m√°s importantes de este libro, Antolog√≠a de la poes√≠a oral-traum√°tica y tan√°tica de Liudmila Quincoses, dir√≠a que son los c√≠rculos y las obsesiones ‚Äďenti√©ndase pulsiones‚Äď de la muerte como principio del placer o como una forma de volver a su estado inanimado y pre-org√°nico, claro, a trav√©s de diferentes maneras.

En la poesía de autoras cubanas actuales la muerte puede traducirse no como el fin de la vida, sino como el silencio, la posibilidad de superar una realidad que produce hastío, inconformidad, rechazo; y por ello mismo debe ser resistida, contestada. He aquí entonces que esta antología viene a insertarse en lo que ahora mismo se concibe estéticamente en el discurso ideoestético de la poesía escrita por mujeres más inmediata.

La Antolog√≠a de la poes√≠a oral-traum√°tica y tan√°tica de Liudmila Quincoses est√° estructurada en cuatro partes: Punci√≥n, Veneno, Decapitaci√≥n y T√°natos. Todos constituyen c√≠rculos que van redondeando ‚Äďy unificando cual √≥rbitas que parten y llegan al mismo lugar perfecta y perpetuamente‚Äď las experiencias de los sujetos l√≠rico alrededor de la muerte. Aqu√≠ la autodestrucci√≥n del sujeto l√≠rico est√° motivada por la mutilaci√≥n y la violencia sobre el cuerpo para marcarlo desde el principio del placer como signo de vida-dolor-muerte. Esto genera entonces que la muerte y la vida est√©n asociadas de manera un√≠voca y permanente como existencia sin fronteras que las concreten.

Tanto la autodestrucci√≥n como la proyecci√≥n po√©tica de lo abyecto ‚Äďrepresentadas en los v√≠nculos din√°micos, complejos, parad√≥jicos, entre la vida y la muerte cuando es esta la encargada de proyectar las pulsiones vitales desde el acto er√≥tico de apropiarse un cuerpo‚Äď se convierte en una estrategia de resistencia, donde el cuerpo f√≠sico se escribe desde su nulidad por la muerte, y la vida pasa a formar parte de las representaciones, im√°genes y experiencias que se describen, con una fuerte tendencia a la abyecci√≥n. Ello me recuerda la opini√≥n del pensador franc√©s George Bataille, quien relacion√≥ lo abyecto con la imposibilidad de asumir con fuerza suficiente el imperativo que necesariamente genera todo orden social. Otra te√≥rica, Julia Kristeva, coincidi√≥ con √©l cuando afirm√≥: ¬ęNo es por lo tanto la ausencia de limpieza o salud lo que lo vuelve abyecto, sino aquello que perturba una identidad, un sistema, un orden. Aquello que no respeta los l√≠mites, los lugares, las reglas¬Ľ (Kristeva, 1988: 11). Para el cubano Alberto Abreu Arcia en ese caso hay que hablar de una estetizaci√≥n de lo abyecto, de todo objeto contaminante que, desde fuera, amenaza con destruir o erosionar la identidad sexual y social del individuo (Abreu, 2007: 41).

Liudmila In√©s Quincoses Clavelo: Poetisa, narradora, editora y periodista espirituana. En el a√Īo 2000 refund√≥, junto a Julio Neira (artista pl√°stico), el proyecto alternativo Escriban√≠a Dollz, que incluye la escritura de cartas de amor, exposiciones de pintura y la promoci√≥n de la obra de escritores j√≥venes.

El empleo de lo abyecto en la Antología de la poesía oral-traumática y tanática de Liudmila Quincoses responde al imperativo de proyectar resistencia, de dinamitar o anular el orden simbólico tradicional y sus convenciones identitarias, a través de la poetización de cuerpos y la descripción de escenas, ambientes, personajes, experiencias tendientes a provocar repulsión, autodestrucción, o, sencillamente, una quietud, una inmovilidad que se traduce como ausencia del Otro, pero también como dinámica del ser y del existir.  

Celebro, entonces, la presencia de esta antolog√≠a, √ļnica en la poes√≠a espirituana, por su notable capacidad de hacer confluir c√≠rculos y obsesiones de muerte donde se unen autodestrucci√≥n, abyecci√≥n, inexistencia, repulsi√≥n, en fin, voces, im√°genes y comportamientos discursivos diferentes. Con este poemario de Liudmila Quincoses podemos visitar una poes√≠a sustentada sobre los cimientos de una nueva l√≥gica en su obra, un nuevo orden simb√≥lico que humaniza lo deshumanizado; donde la muerte es productora de vida y de trascendencia.

Los poemas de la Antología de la poesía oral-traumática y tanática de Liudmila Quincoses nos presentan la muerte transformada en vida. Y en este cambio se revierte lo absurdo de esa lógica indicadora de que toda vida debe terminar necesariamente con la muerte. Se trata de anular la angustia existencial inculcada desde el desarrollo humano ante la consideración de la muerte no solo como un hecho sino como un proceso; y de recuperar los fundamentos pitagóricos que luego inspiraron a Platón para entenderla como la liberación del alma de la cárcel corporal, el juego ilusorio, dialéctico, paradójico, donde las entidades se asumen como discursantes. Este juego le ha permitido a la autora y nos permite a nosotros, lectores, contestar aquello que produce hastío, nulidad, inconformidad, más allá de la propia vida, la muerte o la tan ansiada resurrección.


Somos: mujeres empoderadas del mundo de la m√ļsica cubana

Me han estremecido

un montón de mujeres,

mujeres de fuego,

mujeres de nieve…

Y así, como dice nuestro querido Silvio Rodríguez en una de sus más emblemáticas canciones, son las mujeres que conforman el grupo Somos. Su nómina la conforman siete líderes en varios ámbitos del universo musical, que van desde empresarias o productoras hasta vocalistas, compositoras o directoras, todo un compendio de féminas empoderadas musicalmente.

logo del proyecto

Al frente se encuentra Suyl√©n Milan√©s, una incansable y pr√≥diga creadora. Con ella convers√≥ el Portal del Arte Joven Cubano, para conocer sobre el prop√≥sito de las primeras presentaciones de Somos y por qu√© crear un grupo que incluya solo a mujeres de la m√ļsica:

‚ÄúQuise espec√≠ficamente hacerlo con mujeres porque es importante potenciar el movimiento, del cual soy parte s√© lo dif√≠cil que es promover, divulgar y potenciar esta m√ļsica en Cuba y lograr un proyecto donde ellas lo representen y defiendan a trav√©s de presentaciones, clips, giras, etc. Es bueno rescatar sobre todo esa fuerza que tuvo la m√ļsica alternativa de los a√Īos 90.‚ÄĚ

Somos defiende la premisa de las mujeres empoderadas de la Industria Musical. En los escenarios son principalmente vocalistas, tal vez guitarristas y mayormente utilizan instrumentos de acompa√Īamiento, pero sorprende a√ļn ver a mujeres percusionistas, bateristas o detr√°s de un contrabajo. Y qu√© decir de las poqu√≠simas sonidistas, luminot√©cnicas e incluso productoras o directoras de escena, entre otros tantos trabajos asignados tradicionalmente a los hombres.

Y aunque Cuba ha sido pionera en la defensa de los derechos de las mujeres en todos los √°mbitos, no puede desconocerse que mucho camino queda por recorrer. Para agregar otro grano de arena que llene ese nicho, surge Somos, que busca visibilizar y valorar el papel de las mujeres en la m√ļsica alternativa, pero no solo como vocalistas o m√ļsicas, sino como compositoras, empresarias, sonidistas, luminot√©cnicas, productoras y todas las que desarrollen profesiones en el mundo musical.

tomada del perfil de facebook de iris la do√Īa

Suyl√©n aclara que no es una nueva agrupaci√≥n de mujeres, sino un proyecto por y para darle luz al papel de nosotras a trav√©s de la puesta en escena, la formaci√≥n y la sensibilizaci√≥n a las m√°s j√≥venes, impuls√°ndolas a que persigan sus sue√Īos; creando un espacio donde mujeres y hombres puedan promover la m√ļsica alternativa en igualdad de condiciones.

Somos est√° compuesto por cantantes que de alguna manera ‚Äďcasi todas‚Äď tienen una trayectoria musical, como Isis Flores, que tiene su propia banda, es cantante, compositora, bailarina y empresaria, y ha incursionado tambi√©n en el mundo de la moda; Yanairis Fern√°ndez Delgado, directora de Bonus, agrupaci√≥n de g√©neros como el rock, pop, funk, dance y ritmos latinos, y adem√°s cantante, compositora y bailarina; Diana Ruz Rosa, una vers√°til joven que es graduada de canto l√≠rico y coral, profesora de m√ļsica, tecladista, y que ha formado parte de grupos como Gens, Proyecto Lugones, Silver Hammer Band, Osamu y Tracks; Daima Falc√≥n, productora musical y cantante de bandas como Tesis de Menta y Montespuma; la rapera Iris Caraballo, conocida como La Do√Īa, directora de La Dona D’ Primera Mano, perteneciente a la Agencia Cubana de Rap, quien ha colaborado con Mayco D’ Alma, Isis Flores, David Blanco, Orland Max, La Fes-K, Calle 13, entre otros artistas; Suyl√©n Milan√©s, directora ejecutiva de la Instituci√≥n Cultural P.M., de los Festivales Eyeife, Proelectr√≥nica y Proposicones Records, graduada de canto y miembro de Tesis de Menta; y Sally Beltr√°n, joven DJ, que defiende la m√ļsica alternativa en las m√°s diversas plataformas.

Todas estas mujeres posicionadas desde la m√ļsica alternativa buscan unir sus improntas para defender juntas la m√ļsica alternativa cubana.

tomada del perfil de facebook de iris la do√Īa

El grupo interact√ļa no solo con m√ļsicos, sino tambi√©n con bailarinas, core√≥grafas, dise√Īadoras. A prop√≥sito, Suyl√©n coment√≥: ‚ÄúEn esta ocasi√≥n quise trabajar con Celia Led√≥n, dise√Īadora de gran prestigio, para confeccionar un vestuario que tuviera que ver con la tem√°tica del g√©nero, y la core√≥grafa y directora de Rakat√°n, Nilda Guerra, para perfeccionar los movimientos en la escena.‚ÄĚ

El festival de la m√ļsica electr√≥nica cubana, Eyeife, del 2020, que se centr√≥ en el tema de las mujeres en la m√ļsica, con amplia presencia de f√©minas Djs, se convirti√≥ en espacio propicio para que este grupo expandiera su creatividad. Milan√©s nos comparte:

‚ÄúQuise sumar Eyeife a Somos porque sobre todo me interesa visibilizar el proyecto a trav√©s de todas las v√≠as posibles para luego materializarlo en varios f√≥rums de la escena cubana. Porque Eyeife es fusi√≥n electr√≥nica con cualquier g√©nero y cualquier manifestaci√≥n art√≠stica. Somos es lo mismo pero rock con electr√≥nica alternativa.‚ÄĚ

Ya comienzan a escucharse en diversos espacios las sonoridades de este proyecto que busca trascender los l√≠mites de la m√ļsica y las mujeres, para ello se proponen una serie de acciones futuras que incluyen la creaci√≥n de un video clip y su difusi√≥n; la participaci√≥n en festivales nacionales e internacionales; la realizaci√≥n de conciertos por todo el pa√≠s; e incluso propiciar becas de formaci√≥n a mujeres j√≥venes no solo en disciplinas de canto y m√ļsica, sino a productoras, sonidistas, y otras profesiones tras el escenario.

Mucho camino le queda por recorrer a Somos, iniciativa que ya se legitima por lo s√≥lido de sus bases, por la defensa de la m√ļsica cubana y por la fuerza de ese grupo de mujeres m√ļsicas que no necesitan m√°s que una escena para mostrar todo de lo que son capaces. Luz a Somos, porque todas Somos m√ļsica, Somos Cuba.


Katherine Pérez y la belleza discordante de las diferencias

Katherine P√©rez Santos es una poeta que escribe teatro, o una dramaturga que se sostiene en la poes√≠a. A√ļn es pronto para definirla. Quiz√°s no necesitemos definirla nunca. Porque Katherine persigue la conmoci√≥n, el estremecimiento desde sus textos. No importa si se trata de periodismo o ficci√≥n, a fin de cuentas, ambos se sustentan en el lenguaje, toman el cuerpo de la palabra para existir.

tomado del perfil de facebook de katherine pérez santos

La joven holguinera ha apostado siempre por lo bello, aunque esto sea de una punzante naturaleza o de una √°spera forma. Tal vez por eso su obra Cabo de hornos gan√≥ recientemente el primer lugar en la IX Edici√≥n del Festival Internacional de Teatro Femenino ‚ÄúLa escritura de la/s diferencia/s‚ÄĚ.

El premio fue otorgado por un jurado cubano que la calific√≥ como: ‚Äúuna historia de amor y desamor entre dos mujeres que transita entre el lirismo y las contingencias de la vida cotidiana. Inspirada en la narrativa de Virginia Woolf, la dramaturga traslada la poes√≠a al lenguaje teatral para concebir di√°logos fluidos, capaces de revelar la naturaleza de los personajes. Sue√Īos recurrentes, necesidades dom√©sticas, amistades entra√Īables y una pasi√≥n amorosa que sostiene el conflicto de principio a fin, son los hilos que bordean un texto dram√°tico con m√ļltiples sugerencias para la futura puesta en escena.‚ÄĚ

Igualmente, el jurado internacional del Festival le concedi√≥ a la pieza una menci√≥n especial, alegando que ‚Äúposee un excelente manejo del lenguaje, un buen equilibrio entre los momentos l√≠ricos y una s√≥lida estructura dram√°tica.‚ÄĚ

Y así se abre paso la novel voz femenina, desde las diferencias. Pérez Santos revela que “Cabo de hornos es la metáfora de un estado sentimental. De un vacío, y a la vez es muy voluptuosa. Toma del posdrama. Juega con referentes como Virginia Woolf y Eugenio Montale.

La protagonista, Dina, quien vive en una renta con su mejor amigo y una amante, tiene pesadillas recurrentes sobre las que se estructuran los di√°logos.‚ÄĚ

Leer algunos fragmentos del texto ganador remite a la soledad propia y a la ajena, hay algo de abandono, algo que tiene que ver con ¬†estar desasido pese a la compa√Ī√≠a de los otros. Se refiere a la soledad interior que ataca en sue√Īos y se revela despierta en una angustia perenne, como deja claro el personaje principal:

  • Dina: Nadie me tiene y yo no tengo a nadie.
  • Solo existe el faro y dentro de √©l, yo
  • Y dentro de m√≠, el sue√Īo.
  • Las olas comienzan a trepar por el faro.

Y como cada autor es lo que lee, la urdimbre de las vivencias auténticas o imaginarias, atestiguadas o perseguidas, hay en la obra poemas suyos y reminiscencias de Tarkovski y Bergman.

tomado del perfil de facebook de katherine pérez santos

Por el momento Katherine escribe, escribe, escribe como un modo de vida. Esta no es su primera pieza teatral. ‚ÄúLa primera fue Cempas√ļchil que se estren√≥ en M√©xico en 2019, en espera del 2 de noviembre, d√≠a de los muertos, cuando literalmente ocurre la obra.

Ya se ha puesto varias veces en ese pa√≠s, en sitios como Casa Refugio, y en la sede de Tinglados que es un grupo important√≠simo de D.F, y fue muy aplaudida por el p√ļblico. Me cuentan los actores y la directora que las personas la fueron ver dos y tres veces.‚ÄĚ

Tambi√©n en Cempas√ļchil una mujer fue el centro: Chavela Vargas. Porque el teatro necesita que una mujer d√© voz a todas las mujeres. Y ella no es la primera, pero se suma a un coro urgente.

En tanto, Cabo de hornos se encuentra en proceso editorial. Aguarda por ella el p√ļblico, lector o espectador, que son a la vez uno.


El lado femenino de la afrodescendencia (+ video)

La proclamaci√≥n del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, desde el 1ro de enero de 2015 al 31 de diciembre de 2024, ha sido esencial para el dise√Īo y puesta en marcha de pol√≠ticas gubernamentales y p√ļblicas encaminadas a la defensa de los derechos econ√≥micos, sociales, c√≠vicos o culturales de un importante sector de la comunidad global. Si bien es cierto que el vocablo ¬ęafrodescendencia¬Ľ evoca el origen y la evoluci√≥n de toda la especie humana, en las √ļltimas d√©cadas se ha utilizado, de manera recurrente, para visibilizar un heterog√©neo y complejo grupo social que ha tenido que enfrentar, a lo largo de la historia, las vejaciones e ignominias inherentes a la discriminaci√≥n racial.

Antes de esta proclamaci√≥n, ya la Asamblea General de las Naciones Unidas hab√≠a incluido en sus agendas de trabajo un programa de actividades asociado a este t√≥pico: la declaraci√≥n del ‚ÄúD√≠a Internacional de la Mujer Afrodescendiente‚ÄĚ en 1992, la ‚ÄúConferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminaci√≥n Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia‚ÄĚ en 2001, la ‚ÄúDeclaraci√≥n y el Programa de Acci√≥n de Durban‚ÄĚ, aprobada en esta conferencia, el consenso para la conmemoraci√≥n del ‚ÄúD√≠a Internacional de Recuerdo de las V√≠ctimas de la Esclavitud y la Trata Trasatl√°ntica de Esclavos‚ÄĚ en 2007, as√≠ como el pronunciamiento a favor de la celebraci√≥n del A√Īo Internacional Afrodescendiente en 2011.

En cada una de estas resoluciones ha persistido el inter√©s por atender la situaci√≥n de vulnerabilidad de las mujeres afrodescendientes. Con el prop√≥sito de rememorar el ‚ÄúPrimer Congreso de Mujeres Latinoamericanas y Caribe√Īas‚ÄĚ, que tuvo lugar en Rep√ļblica Dominicana en 1992, cada 25 de julio se celebra el ‚ÄúD√≠a Internacional de la Mujer Afrodescendiente‚ÄĚ, tambi√©n conocido como el ‚ÄúD√≠a de la Mujer Afrolatina, Afrocaribe√Īa y de la Di√°spora‚ÄĚ.

En este congreso se abordaron temas esenciales para el sujeto negro, de manera general, y la mujer negra, de modo particular. Entre ellos podr√≠an se√Īalarse el sexismo, la violencia de g√©nero, la discriminaci√≥n racial, la pobreza, la marginalidad y la migraci√≥n.

Sin dudas, son muchos los desaf√≠os que las mujeres afrodescendientes han tenido que enfrentar. Varios investigadores e investigadoras han insistido en el hecho de que la mujer debe encarar varios niveles de discriminaci√≥n: adem√°s de la condici√≥n de g√©nero, debe afrontar el sistema de prejuicios y estereotipos asociados al color de la piel, a la clase social, a la filiaci√≥n religiosa o a la orientaci√≥n y la identidad sexual. La coexistencia de estas categor√≠as en un mismo sujeto social es lo que la acad√©mica afroamericana Kimberl√© Crenshaw (1959) ha catalogado como la ¬ęinterseccionalidad¬Ľ.

Kimberl√© Crenshaw: «Pero de la misma manera que la interseccionalidad intensifica nuestra percepci√≥n sobre c√≥mo las mujeres negras viven sus vidas, tambi√©n expone las circunstancias tr√°gicas c√≥mo las mujeres afroestadounidenses mueren.» (foto tomada de Tedtalks)

La mujer negra, en tanto sujeto social, no es solo afrodescendiente, puede ser también una mujer pobre, musulmana, homosexual, transexual; lo que la convierte en una especie de receptáculo de discriminaciones con las que tiene que lidiar durante toda su existencia. De este modo, recaen sobre ella un sistema de prejuicios y estereotipos de carácter socio-económico, religioso, sexual o cultural.

Ahora bien, no debemos creer que este sistema de prejuicios y estereotipos son reproducidos, exclusivamente, por el llamado racismo anti-negro. Lamentablemente, algunos de los intelectuales hombres, considerados portavoces de las luchas antirracistas, siguen repitiendo esquemas de pensamiento y pr√°cticas bastante machistas y sexistas.

Sin ánimo de ser absoluta en mis lecturas y reconociendo que en este error también son responsables las mujeres, pienso que no todo el discurso y la praxis antirracista, incluso no todo el discurso y la praxis de izquierda, ha asumido las urgencias por articular los feminismos, las alteridades religiosas o las disidencias sexuales, por solo citar algunos ejemplos.

Creo que las mujeres afrodescendientes, de todo el mundo, han tenido que asumir importantes retos: estudiar, sistematizar y valorar lo mejor del corpus de ideas y prácticas que han marcado la cultura universal, atendiendo, de modo particular, las principales voces del feminismo y el afro-feminismo; articular un movimiento multidisciplinario y plural que realice un trabajo sistemático y consecuente con sus principios y pautas de acción; alzar su voz, alejándose de relatos victimizadores y suplicantes; dialogar, constantemente dialogar con aquellos grupos sociales ninguneados por la colonización y la colonialidad.


Experimento contra el olvido

Pujo el verso, la sustancia, para que nazca con esencia.

Me inclino ante los versos de un hombre que marcó mis noches de insomnio, con falta de apetito y mal humor.

(Hace m√°s de 10 a√Īos dorm√≠a en un cuarto bohemio de una beca y solo t√ļ, Wichy Nogueras, me salvabas).

Me amaste como al cisne, y mis libros fueron devorados con la maldad de una mujer desnuda. Cada amor que llegó, gracias a ti, se fue marchando con mi imposible.

He sido libre, una mujer libre no tiene precio.

He convivido con el abominable dueto de ser mujer y poeta, poeta y mujer.

Pocas veces, he roto el hechizo.

Voy regalando la salida, sin miedo a que sea carcomida de envidia por Neruda,

Una salida l√ļgubre‚Ķ

Tantas veces he expuesto mi cabeza, y aunque la siga desti√Īendo volver√° a su habitual zanahoria.

Poe, Mae West.

Perdiz.

Luego, este poema experimental, regresa al segundo verso.

Para nosotros, no has muerto, de todas las maneras, existes.

 


Las poéticas del cuerpo intervenido (+ fotos y video)

El distanciamiento social y la pandemia no ponen freno a los artistas: no hay claustrofobia, sino nuevas maneras de contar desde las plataformas online que hoy, m√°s que nunca, ofrecen su caudal de posibilidades a creadores y espectadores de las artes visuales. El arte no tiene excusas. Es por eso que estas Romer√≠as de Mayo ‚ÄĒla magna fiesta de las juventudes creativas‚ÄĒ no asumen ahora el rostro ni el jolgorio de las calles, sino que se viven desde casa, desde la inquietud de quienes imaginan para proteger la epidermis de la creaci√≥n, esa esencia que habita en la espiritualidad del ser humano.

Es por eso que quiero detenerme en Tiran√≠a de la tradici√≥n, exposici√≥n fotogr√°fica de Aneli Pupo. Las redes han devenido en el espacio de contemplaci√≥n que la conectividad nos ofrece, una particular galer√≠a para los ojos inquietos que buscan un est√≠mulo y una reflexi√≥n sobre la condici√≥n humana en estos tiempos donde nada ‚ÄĒpr√°cticamente nada‚ÄĒ es ajeno.

Muestra virtual Tiranía de la tradición

La artista visual guantanamera Aneli Pupo nos invita a visitar su muestra Tiran√≠a de la Tradici√≥n. Disponible en los canales de Youtube de la AHS y de la artista.#Romer√≠asenCasa#PorqueNoHayMa√ĪanasinHoy#ArteJoven_Cuba#Elartellamaatupuerta

Publicada por Asociación Hermanos Saíz Guantánamo en Lunes, 4 de mayo de 2020

Aneli Pupo habla, a trav√©s de sus im√°genes, del cuerpo femenino intervenido por la realidad y su crudeza. Una realidad que se experimenta d√≠a a d√≠a, en esas violencias del cotidiano que ‚ÄĒya sean imposiciones, costumbres, c√≥digos o modas‚ÄĒ transforman nuestro espacio privado en un espacio colectivo. Once im√°genes, once fotograf√≠as en blanco y negro que dialogan con el constructo social que hemos denominado ‚Äúbuena mujer‚ÄĚ, ‚Äúbuena madre‚ÄĚ, la guardiana de la familia y la dadora. Las violencias de nuestras pr√°cticas sociales invaden el lente de la c√°mara para mostrarnos un mundo en crudo, un mundo que ocurre cuando las puertas de la calle se cierran, un ritual de iniciaci√≥n en el que las mujeres somos v√≠ctimas y victimarias, jueces y parte.

M√°s que de inequidad de g√©nero, las fotograf√≠as de Pupo nos muestran el cuerpo intervenido, el cuerpo transformado en objeto, ‚Äúcosificado‚ÄĚ, trasmutado en incubadora o en tabla de planchar, el cuerpo ‚Äúanimalizado‚ÄĚ ‚ÄĒla mujer ponedora, la er√≥tica gallina que ha devenido tambi√©n v√≠ctima. Pero no es esta una contemplaci√≥n conformista: la creadora no nos invita a mirar y pasar de largo, como el inevitable chismoso que corre el velo de una realidad o la cortina de una casa para observar el desastre, sino que es un llamado a la acci√≥n, a romper el ciclo donde alma y cuerpo se escinden, y donde el s√≠mbolo ‚ÄĒese arquetipo inoculado en las venas de muchos y muchas‚ÄĒ se rompe, se quiebra. ¬†

Estas fotograf√≠as son un cuestionamiento. La mujer es vista como hembra ‚ÄĒmam√≠fera y ov√≠para‚ÄĒ, las im√°genes nos recuerdan un c√≠rculo/circo de las violencias. Hablo no solo de la violencia que los otros ejercen contra el cuerpo femenino ‚ÄĒcomo se evidencia en las fotos ‚ÄúFelizmente casada‚ÄĚ y ‚ÄúSin voz ni voto‚ÄĚ, quiz√°s las menos logradas de la muestra por la literalidad plana de su mensaje‚ÄĒ sino la violencia que nosotras mismas nos imponemos, en b√ļsqueda de transformarnos en el signo, en la representaci√≥n de la belleza tal y como se ha preconizado en la sociedad de consumo, en el circo del consumo.

Bajo esta mirada se encuentran las fotos ‚ÄúInsensata obsesi√≥n‚ÄĚ, la cual muestra solo la pesa ‚ÄĒesa maldita pesa que determina cu√°n gordas o flacas somos, cu√°n deseables, cu√°n hermosas‚ÄĒ y los pies de una mujer. Pies de tobillos hinchados, solo eso: a tal grado ha llegado la despersonalizaci√≥n, la desaparici√≥n de la mujer en su propio c√≠rculo de cosificaci√≥n y tortura que se ha convertido en el objeto y en una parte √≠nfima de s√≠ misma ‚ÄĒprecisamente aquella parte que carga, que soporta el peso simb√≥lico de las libras y del cansancio. ‚ÄúLe√Īa del √°rbol ca√≠do‚ÄĚ hace gala, nuevamente, del recurso de la despersonalizaci√≥n: una cinta m√©trica mide la cintura de una mujer, nuevamente una usuaria sin rostro, transformada en el objeto y en un fragmento de su cuerpo ‚ÄĒese fragmento que la autora ha decidido enfocar. En contraste con la rigidez de la cinta m√©trica ‚ÄĒy su sentencia‚ÄĒ aparece el cuerpo atado, amordazado, r√≠gido bajo el embate de la cinta; cuerpo que, si se observa atentamente, muestra sus estr√≠as, sus marcas, sus imperfecciones.

En ‚ÄúTierno cilicio‚ÄĚ el cuerpo se transforma en objeto al ser intervenido por un s√≠mbolo, en este caso, una plancha. La mujer se dobla bajo el peso del signo, asume su rol de protectora del hogar, hasta tal punto que se pierde su esencia: una vez m√°s, la fot√≥grafa nos niega ver el rostro de la mujer ‚ÄĒparece decirnos: ‚Äúesta soy yo, eres t√ļ, somos todas en un momento de nuestra vida‚ÄĚ‚ÄĒ y prefiere, en cambio, mostrar el cuerpo en actitud de sometimiento ‚ÄĒa gatas‚ÄĒ, el organismo devenido tabla de planchar, artilugio dom√©stico, cosa.

Un punto y aparte merecen las fotograf√≠as concentradas en los temas de la maternidad y la sexualidad. Me refiero a ‚ÄúPudor‚ÄĚ, ‚ÄúMaslow es un beb√©‚ÄĚ, ‚ÄúA flor de piel‚ÄĚ y ‚ÄúVigilia eterna‚ÄĚ. En todas, aparece en igual proporci√≥n la despersonificaci√≥n del rostro femenino ‚ÄĒque se oculta en uno de los casos; en el resto, se seleccionan partes puntuales del cuerpo relacionadas con el concepto de lo materno, del deseo y el sexo; d√≠ganse manos, pubis, muslos, senos‚ÄĒ, leitmotiv que ya ven√≠amos apreciando en gran parte de la muestra. De nuevo, es preciso se√Īalar c√≥mo la presencia de un s√≠mbolo ‚ÄĒen este caso el huevo, a una misma vez sin√≥nimo de nutrici√≥n y de maternidad‚ÄĒ invade y transforma el cuerpo.

Lo transforma hasta convertirlo en algo obsceno, hermoso y terrible: la mujer ha devenido madre ponedora, gallina que vela el nido, gallina que custodia los embriones que son su carga y bendici√≥n. A este concepto, se antepone la idea de una falsa sensualidad que insin√ļa la genitalia ‚ÄĒa modo de zona de fricci√≥n‚ÄĒ y los pechos ‚ÄĒla idea de lo nutricio‚ÄĒ, como espacios de sometimiento, espacios de carga, donde los huevos se ordenan con una meticulosidad geom√©trica, equilibrada y, por ello ‚ÄĒhasta cierto punto‚ÄĒ tambi√©n terrible. Es en estas fotograf√≠as que la creadora alcanza el cenit de su exposici√≥n.

tomado del perfil de facebook de aneli pupo

Una vez m√°s, hago hincapi√© en que estas im√°genes no invitan a la contemplaci√≥n pasiva ‚ÄĒcomo en nuestro andar por lo cotidiano, donde la violencia simb√≥lica y hasta f√≠sica pasa por nuestro lado sin que movamos un dedo‚ÄĒ, sino que son un llamado a visibilizar, a descorrer las cortinas de nuestro mundo interior, a elevarnos por encima de patrones, c√°nones, violencias exteriores y personales, a humanizar nuestros cuerpos y a desvirtuar estereotipos. El arte es cambio, bien lo sabe Aneli Pupo.

En este momento de aislamiento, cuerpos desconocidos ‚ÄĒcuyas identidades, como los rostros en muchas de las fotos de Aneli, permanecer√°n ocultas‚ÄĒ sufren, batallan contra otros y contra s√≠ mismos, en ese limbo de la mente del que, en ocasiones, parece imposible escapar. Es por eso que la imagen se transforma en voz, con la esperanza de que nos alcance y de que pulse alguna cuerda ‚ÄĒuna necesaria cuerda‚ÄĒ en nuestra espiritualidad.

No lo olvides: t√ļ tambi√©n eres m√°s que un cuerpo.

 

#aneliphotography #anelipupo #tiraniadelatradicion #nomasviolenciadegenero


Capítulo # 4: Zona de confort

(historia de una piedra que observa y canta)

Un poeta es un ser que suda/escupe/finge/bosteza/canta. Sí, un poeta es una piedra que canta. Así pudiéramos definir a Roberto Fournier, guantanamero radicado en Santiago de Cuba. Pudiera hacer una biografía o ficha técnica sobre él como escritor, a la manera convencional de los textos sobre escritores, pero no. Hoy quisiera encontrarme con esa biografía a partir de sus versos, encontrar los carteles de neón que faltan para el poeta.

Mi primer contacto con su poesía fue en la feria del libro de Santiago de Cuba 2017, allí me firmó su libro. Era entonces La cantidad rosada, cuaderno que salía bajo el sello Editorial La Luz, de Holguín.

Aquel es un cuaderno de una voz propia. Duro. Experimental. Era el llamado de un hombre ante su derrota y sus victorias m√°s personales. Aquel era un cuaderno escrito en dos territorios: ‚Äúdentro de la jaula‚ÄĚ y ‚Äúfuera de ella‚ÄĚ. Aquel es un libro con paisajes de la familia: un primo/el armario que gime/la madre que busca y sabe. Entre sus p√°ginas se pueden encontrar vivencias/fantas√≠as er√≥ticas/cuerpos para deseo/canibalismo. Esas p√°ginas poseen una sinfon√≠a particular: quemadura con saliva.

Hoy, el poeta vuelve a la carga. Su causa no es menor, su espuela huele a salitre y estiércol.

Publicado por la editorial El Mar y la Monta√Īa de su provincia natal, el 2019 nos deja Zona de confort. Este es su segundo libro/bocanada de aire/suicidio. Un tratado sobre la fragilidad personal de un ser que se coloca desnudo ante el lector. Una piedra que canta.

I

El libro hace tres registros vivenciales. El primero busca la definición del poeta. Un poeta terrenal que lidia con entidades que lo superan, imágenes para el rezo. Figuras donde se combinan identidad/fe/memoria/el mar como fuerza y angustia/la huida.

Estas primeras secuencias de poemas responden a un camino que no es llano, que no conduce a su carne sino a la superficie, a un espacio breve donde se escucha gemir. El agua es un elemento para purificar instantes sin una imagen total. Se trata de un ritmo que él necesita, un ritmo para el confort.  

No hay ángel que aferre la utopía,

el fr√°gil sino de paseantes y balseros:

Osh√ļn bajo los puentes,

abonando risas, memorias…

demasiado reposo…

No hay carteles de neón

para el poeta…          

Los versos anteriores son el tel√≥n de boca. Son las palabras para mentar la distancia propuesta. Luego aparecen otros nombres para ejercer su comportamiento. Resulta necesario encontrar al poeta tras sus dominios: una ni√Īa ahogada, los embarcaderos, Nelson, Playa Blanca, Yuseff, piedras, ZONA DE CONFORT.

Hay una conexión que nace desde la inconformidad con el agua, con el mar que se lleva personas, con la bahía que aparece ingenua a la vista del sol. Es un peón en cualquier arista y sabe que no quedará íntegro ante su condición de hombre-palabra.

Demasiado intrincadas

demasiados fragmentos

para un altar…

El poeta ha visto demasiado la misma imagen y sabe que ya no es efectiva. Renuncia a la voluntad de la memoria, renuncia a bailar sin complicidad y sin agonía. Suda. Cada palabra es un compromiso con la caída. Suda. Luego vuelve sobre la quietud y nace, es la fuerza que posee.

Formas de la quietud,

la misma fuerza que ejerzo

para nacer…

Ready to fly de Viela Valentin

II

El segundo registro que hace Fournier en el libro de su cuerpo y la memoria lleva un título: Formas de la quietud. Un verso que es utilizado con anterioridad y que ofrece una simbología específica al lector. Si bien en la primera parte encuentra la complicidad con imágenes que huyen de lo cotidiano, sin tanto protagonismo dentro de estas; en la segunda se muestra dentro de la imagen como un observador presente y definitivo. Nos recuerda a la voz más natural que pudiéramos encontrar en las páginas de La cantidad rosada, es un Fournier sin pesos en los hombros. 

En este segmento utiliza la prosa poética, diálogos, personajes y locaciones reales. Hace una revista de momentos significativos por su valor textual y asume una postura en la definición del yo-poeta. La voz cambia. Si en la primera parte la lírica definía el matiz y el ritmo pausado/respiracional, aquí hay una intención por mostrarse como la piedra que yace en el parque. Como la piedra que observa y canta.

Dos viejos alemanes pasan en traje de ba√Īo. Un manisero ¬ĺfrente a dos polic√≠as adolecentes¬ĺ, apunta al globo azul que estalla sobre la hierba, en los ojos de un ‚Äúchico de a d√≥lar‚ÄĚ.

Como una piedra que suda frente a un muchacho hermoso, la poética de Fournier resbala y produce una transgresión sensible a la mirada. Allí donde todos habitamos, él encuentra voces, rostros, amapolas con olor humano, mierda de pájaros que cae.

Encuentra un ap√≥stol a quien le dan las espaldas los cibernautas. Su realidad es la de un hombre-piedra. Una criatura que observa y no puede cambiar nada, solo contemplar y modificar el significado. Es un muchacho ch√©vere, gentil, ausente, morboso, sincero, m√°gico. Sus deseos nacen de lo cotidiano, del d√≠a a d√≠a. Vaga el camino con exactitud y lo resignifica. Tiene el golpe de la POES√ćA-SURF.

La palabra no puede sino alegar empacho, inapetencia, disfunci√≥n ‚Äúherejtil‚ÄĚ. Una vez articulada, ensanchada la zona p√©lvica, crece la mano‚Ķ

En estas páginas el poeta se entrega. Abre el cuerpo y propone el goce, el juego, la acción que en parte lo mueve a ser una piedra humana, una piedra de am-bien-te. Roberto Fournier no solo tiene la necesidad de mostrar imágenes, también necesita el diálogo, necesita incorporar voces que lo construyan desde fuera de la jaula.

El poeta asume su papel en la jungla. No teme. Asume sus experiencias homoeróticas como material sensible. Ama sin censura y aboga por un abrazo.

Si el muchacho se queda una parada antes, la guagua que atraviesa la ciudad es otra.

Sus versos poseen la ternura de un adolescente y la libertad del futuro (donde nada es lo que será). Ser sincero es una condición que no puede evitar, que no podría corregir nunca. Allí te percatas que el poeta no solo es la piedra que observa y canta, también es el parque/los alemanes/los policías/el manisero/o el Apóstol. Entonces manda su carta (cifrada e inconclusa) al editor, al amigo Fraguela. Nada impide que le crea a Roberto, que descubra su biografía sensorial/carnal. Transito páginas sediento de imágenes y aparece una que define al autor frente a sus deseos:

La huida es un tatuaje para saberse puro.

III

La tercera parte del libro se titula Parte sensible. Tomado de un poema que aparece con anterioridad, utilizando así la misma conexión que en la segunda parte del cuaderno. Aquí declara que es un terreno sensible al que se enfrenta el lector, pero el lector ya no podría sorprenderse con los tópicos que lo envuelven. Fournier quiere ser profanado por el lector, revive sus experiencias porque quiere retratar con el poema todo lo que sucede. En este punto su lenguaje armoniza con la figura que se nos ha creado verso tras verso.

Lo que sigue no es La Guantanamera sino

lo que quiera o no mostrar el Decisor.

Se lanza a la aventura. Prueba que lo vivencial es su recorrido más exacto. Lengua/pene/Youtube/un virus. Su zona de confort está en las fórmulas que posee para dominar la experiencia de vida y transformarla en palabras. La ira no existe, todo posee calma, deshielo.

Sin embargo, es perceptible el dolor como una constante ante la violencia. Un travesti perseguido/una mujer degollada/aguacates caros. Su fuerza es humana y eso engrandece sus palabras.

Ma√Īana, la misma cortadura.

Le√Īa, el hombre adoctrinado.

Imagen-realizado-durante-la-grabación-de-Bitácora-Joven

Podemos decir que Roberto Fournier encontró la belleza. Su cuaderno es la resonancia de su imagen corporal y emotiva. Allí está la llave y el cerrojo de la jaula, allí está él sentado, como una piedra que observa y canta para recordar a un muchacho cualquiera en una guagua.

¬ŅHay oscuridad? S√≠, y tambi√©n hay luz. Su inspiraci√≥n radica en el retrato de su biograf√≠a. Es arrastrado por el sexo, los elementos del mar y la tierra, deidades, amigos, familiares, amantes. Nada escapa a su mano. Nada obstruye el camino al poema. Los carteles de ne√≥n que le faltan como poeta ya est√°n impl√≠citos en sus textos; all√≠ descansan al azar las im√°genes con las que construye su zona de confort.


La mujer cubana, una revolución dentro de una Revolución

«Esta mujer cubana, tan bella, tan heroica, tan abnegada, flor para amar, estrella para mirar, coraza para resistir.»¬† ¬† ¬†

José Martí.

Cinco letras dibujan tu nombre, cinco letras que dibujan tu silueta camino perseverante de tu sue√Īo virtuoso y tu fe inquebrantable en la equidad de g√©nero, en la utilidad de la virtud. Cinco letras dibujan tu nombre, m√°s que flor, m√°s que madre, m√°s que hijas, m√°s que esposas.

Para departir y escribir de esta criatura hermosa, fecunda como la tierra negra de nuestros campos, que provoca y engendra la maravilla del nacimiento y la vida, tenemos que esbozar en un papel el instinto apasionado lo que es ser mujer y, sobre todo, una mujer cubana. Quiz√°s un poeta navegar√≠a en su mar de poemas buscando el verso perfecto, meritorio, para describir a una medida exacta de pies a cabeza y del alma al coraz√≥n el significado eterno de la mujer como un ente social, como compa√Īera, revolucionaria, amante y gu√≠a eterna de nuestros tiempos.

Nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz proyectaría con su prosa auténtica de cubanía, de reafirmación amorosa y de igualdad, el valor genuino de la mujer cubana cuando expresara:

«Las mujeres constituyen un verdadero ej√©rcito al servicio de la Revoluci√≥n (‚Ķ) La mujer es una Revoluci√≥n dentro de la Revoluci√≥n (‚Ķ) Cuando en un pueblo pelean los hombres y pueden pelear las mujeres, estos pueblos son invencibles, y la mujer de este pueblo es invencible

La mujer cubana part√≠cipe necesaria de nuestras luchas independentistas arroja una gu√≠a eterna por m√°s de 61 a√Īos y pone de manifiesto con hechos lo que expresara nuestro Fidel referente a las mujeres cubanas. Demostrado a partir de las luchas de independencia contra la metr√≥poli espa√Īola y norteamericana que ten√≠a sometido al archipi√©lago cubano a√ļn yugo colonial e imperialista.

La bayamesa Rosa Castellanos Castellanos ser√≠a unas de las primeras mujeres que demostrar√≠a su valor, su entrega, vocaci√≥n, por un bien com√ļn, por la Patria en la contienda independentista de 1868 a 1878. Las mayores virtudes de esta mujer ser√≠an expuestas en su humanismo, su buen humor y su sentido de la disciplina, pues existe constancia de que siempre estaba jaraneando con los enfermos, mientras que mandaba, ordenaba e infund√≠a respeto entre todos. Esta mujer negra y esclava que sigui√≥ el camino de la independencia de la dignidad y el decoro alcanz√≥ los grados de capitana del Ej√©rcito Libertador participando activamente en las cargas al machete.

Mariana Grajales ser√≠a otras de las mujeres cubanas que dejar√≠a una huella e impronta en la Historia de Cuba. La madre de los Maceos fue un s√≠mbolo del valor y la generosidad de la mujer cubana, aguerrida combatiente que inculc√≥ a todos sus hijos los ideales de independencia y lucha contra el dominio espa√Īol que le acarre√≥ muchos amigos y admiradores como fue Jos√© Mart√≠.

El Apóstol expresó:

«¬ŅQu√© hab√≠a en esta mujer, qu√© epopeya y misterio hab√≠a en esa humilde mujer, qu√© santidad y unci√≥n hubo en su seno de madre, qu√© decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella como de la ra√≠z del alma con serenidad de hijo, y como de entra√Īable efecto? As√≠ queda en la historia, sonriendo al acabar su vida, rodeada de los varones que pelearon por su pa√≠s, criando a sus nietos para que peleen.»

Mariana Grajales demostrar√≠a con sus acciones que la mujer puede ser √ļtil en las labores revolucionarias, patri√≥ticas, combativas, sin perder la ternura vocacional de ser madre, esposa y gu√≠a de familia. Pero ser√≠a Ana Betancourt de Mora quien se adelantar√≠a a su tiempo cuando pedir√≠a a los independentistas la emancipaci√≥n de la mujer en busca de sus derechos. Carlos Manuel de C√©spedes expresar√≠a que la historia habr√≠a de reconocer el hecho de que una cubana se hab√≠a anticipado a su siglo pidiendo la emancipaci√≥n de la mujer.

Emancipación y derechos que no tendrían frutos hasta el Triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959, en el cual fueron partícipes varias mujeres como Melba Hernández, Haydee Santamaría, María Antonia Figueroa, Celia Sánchez Mandule y Vilma Espín, entre otras que forjaron el camino de una Revolución que se construyó para los pobres, los humildes y, en especial, para las mujeres. Las féminas en el mejor de los casos era un objeto decorativo, la sociedad asumía una actitud y un comportamiento de prepotencia y superioridad de los hombres frente a las mujeres, recluidas fundamentalmente en el ámbito doméstico.

El patriarcado se expresaba con igual crudeza de manera visible. A la luz del día se manifestaban insultos, los gritos, las amenazas, las violaciones y el asesinato. En la zona invisible se oprimía a la mujer con el desprecio, el chantaje emocional, el lenguaje sexista, el humor sexista, la publicidad sexista, con mujeres escasas de ropa para incitar el consumo de un producto.

Estas condiciones de desigualdad propiciaron la vocación de justicia y de amor de las mujeres para unirse a la lucha revolucionaria liderada por Fidel contra la dictadura batistiana y defendieron en las lomas y la clandestinidad el proyecto social que promovía el reconocimiento de la dimensión de clases, raza y género.

En 1962 el Comandante en Jefe afirmó que se proponía crear una sociedad distinta, de organizar un mundo mejor para todos los seres humanos; las mujeres tienen intereses muy grandes en ese esfuerzo, porque, entre otras cosas, es un sector que el mundo capitalista en que vivíamos estaba discriminada. Y, en el mundo que estamos construyendo es necesario que desaparezca todo vestigio de discriminación de la mujer.

Palabras que se fueron cumpliendo paulatinamente, con acciones, medidas, leyes, que concibieron una vida de decoro, de dignidad y oportunidades iguales al de los hombres. Entre las medidas que se adoptaron fue la campa√Īa de alfabetizaci√≥n que permiti√≥ a las mujeres de los sectores menos favorecidos de la sociedad beneficiarse de este progreso social; otras de las medidas fue la creaci√≥n de c√≠rculos infantiles destinados a las madres para el acceso a la formaci√≥n, al trabajo y participar en la vida econ√≥mica del pa√≠s. La emancipaci√≥n de la mujer no habr√≠a sido posible sin el nacimiento de la Federaci√≥n de Mujeres Cubanas (FMC) bajo el liderazgo de Vilma Esp√≠n, como expresi√≥n del tratamiento particular, dentro de lo general, que se le brind√≥ al tema de la mujer. ¬†¬†¬†

Sin la FMC habr√≠a sido imposible la construcci√≥n de la nueva sociedad, la elevaci√≥n del nivel educacional, cultural y pol√≠tico de las mujeres. Hoy, 60 a√Īos despu√©s, la mujer cubana integra el 46 por ciento del sector estatal y el 17 del no estatal. De los 612 diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su VIII Legislatura, 229 son mujeres para el 49 por ciento.

La Revolución enalteció a las cubanas ante sí mismas y la sociedad. A la Revolución, a Fidel, a Vilma y a la Federación de Mujeres Cubanas, las mujeres deben lo que son, mujeres preparadas dignas, decididas, revolucionarias y guías insoslayables de nuestro tiempo.