Mujer


El lado femenino de la afrodescendencia (+ video)

La proclamaci√≥n del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, desde el 1ro de enero de 2015 al 31 de diciembre de 2024, ha sido esencial para el dise√Īo y puesta en marcha de pol√≠ticas gubernamentales y p√ļblicas encaminadas a la defensa de los derechos econ√≥micos, sociales, c√≠vicos o culturales de un importante sector de la comunidad global. Si bien es cierto que el vocablo ¬ęafrodescendencia¬Ľ evoca el origen y la evoluci√≥n de toda la especie humana, en las √ļltimas d√©cadas se ha utilizado, de manera recurrente, para visibilizar un heterog√©neo y complejo grupo social que ha tenido que enfrentar, a lo largo de la historia, las vejaciones e ignominias inherentes a la discriminaci√≥n racial.

Antes de esta proclamaci√≥n, ya la Asamblea General de las Naciones Unidas hab√≠a incluido en sus agendas de trabajo un programa de actividades asociado a este t√≥pico: la declaraci√≥n del ‚ÄúD√≠a Internacional de la Mujer Afrodescendiente‚ÄĚ en 1992, la ‚ÄúConferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminaci√≥n Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia‚ÄĚ en 2001, la ‚ÄúDeclaraci√≥n y el Programa de Acci√≥n de Durban‚ÄĚ, aprobada en esta conferencia, el consenso para la conmemoraci√≥n del ‚ÄúD√≠a Internacional de Recuerdo de las V√≠ctimas de la Esclavitud y la Trata Trasatl√°ntica de Esclavos‚ÄĚ en 2007, as√≠ como el pronunciamiento a favor de la celebraci√≥n del A√Īo Internacional Afrodescendiente en 2011.

En cada una de estas resoluciones ha persistido el inter√©s por atender la situaci√≥n de vulnerabilidad de las mujeres afrodescendientes. Con el prop√≥sito de rememorar el ‚ÄúPrimer Congreso de Mujeres Latinoamericanas y Caribe√Īas‚ÄĚ, que tuvo lugar en Rep√ļblica Dominicana en 1992, cada 25 de julio se celebra el ‚ÄúD√≠a Internacional de la Mujer Afrodescendiente‚ÄĚ, tambi√©n conocido como el ‚ÄúD√≠a de la Mujer Afrolatina, Afrocaribe√Īa y de la Di√°spora‚ÄĚ.

En este congreso se abordaron temas esenciales para el sujeto negro, de manera general, y la mujer negra, de modo particular. Entre ellos podr√≠an se√Īalarse el sexismo, la violencia de g√©nero, la discriminaci√≥n racial, la pobreza, la marginalidad y la migraci√≥n.

Sin dudas, son muchos los desaf√≠os que las mujeres afrodescendientes han tenido que enfrentar. Varios investigadores e investigadoras han insistido en el hecho de que la mujer debe encarar varios niveles de discriminaci√≥n: adem√°s de la condici√≥n de g√©nero, debe afrontar el sistema de prejuicios y estereotipos asociados al color de la piel, a la clase social, a la filiaci√≥n religiosa o a la orientaci√≥n y la identidad sexual. La coexistencia de estas categor√≠as en un mismo sujeto social es lo que la acad√©mica afroamericana Kimberl√© Crenshaw (1959) ha catalogado como la ¬ęinterseccionalidad¬Ľ.

Kimberl√© Crenshaw: «Pero de la misma manera que la interseccionalidad intensifica nuestra percepci√≥n sobre c√≥mo las mujeres negras viven sus vidas, tambi√©n expone las circunstancias tr√°gicas c√≥mo las mujeres afroestadounidenses mueren.» (foto tomada de Tedtalks)

La mujer negra, en tanto sujeto social, no es solo afrodescendiente, puede ser también una mujer pobre, musulmana, homosexual, transexual; lo que la convierte en una especie de receptáculo de discriminaciones con las que tiene que lidiar durante toda su existencia. De este modo, recaen sobre ella un sistema de prejuicios y estereotipos de carácter socio-económico, religioso, sexual o cultural.

Ahora bien, no debemos creer que este sistema de prejuicios y estereotipos son reproducidos, exclusivamente, por el llamado racismo anti-negro. Lamentablemente, algunos de los intelectuales hombres, considerados portavoces de las luchas antirracistas, siguen repitiendo esquemas de pensamiento y pr√°cticas bastante machistas y sexistas.

Sin ánimo de ser absoluta en mis lecturas y reconociendo que en este error también son responsables las mujeres, pienso que no todo el discurso y la praxis antirracista, incluso no todo el discurso y la praxis de izquierda, ha asumido las urgencias por articular los feminismos, las alteridades religiosas o las disidencias sexuales, por solo citar algunos ejemplos.

Creo que las mujeres afrodescendientes, de todo el mundo, han tenido que asumir importantes retos: estudiar, sistematizar y valorar lo mejor del corpus de ideas y prácticas que han marcado la cultura universal, atendiendo, de modo particular, las principales voces del feminismo y el afro-feminismo; articular un movimiento multidisciplinario y plural que realice un trabajo sistemático y consecuente con sus principios y pautas de acción; alzar su voz, alejándose de relatos victimizadores y suplicantes; dialogar, constantemente dialogar con aquellos grupos sociales ninguneados por la colonización y la colonialidad.


Experimento contra el olvido

Pujo el verso, la sustancia, para que nazca con esencia.

Me inclino ante los versos de un hombre que marcó mis noches de insomnio, con falta de apetito y mal humor.

(Hace m√°s de 10 a√Īos dorm√≠a en un cuarto bohemio de una beca y solo t√ļ, Wichy Nogueras, me salvabas).

Me amaste como al cisne, y mis libros fueron devorados con la maldad de una mujer desnuda. Cada amor que llegó, gracias a ti, se fue marchando con mi imposible.

He sido libre, una mujer libre no tiene precio.

He convivido con el abominable dueto de ser mujer y poeta, poeta y mujer.

Pocas veces, he roto el hechizo.

Voy regalando la salida, sin miedo a que sea carcomida de envidia por Neruda,

Una salida l√ļgubre‚Ķ

Tantas veces he expuesto mi cabeza, y aunque la siga desti√Īendo volver√° a su habitual zanahoria.

Poe, Mae West.

Perdiz.

Luego, este poema experimental, regresa al segundo verso.

Para nosotros, no has muerto, de todas las maneras, existes.

 


Las poéticas del cuerpo intervenido (+ fotos y video)

El distanciamiento social y la pandemia no ponen freno a los artistas: no hay claustrofobia, sino nuevas maneras de contar desde las plataformas online que hoy, m√°s que nunca, ofrecen su caudal de posibilidades a creadores y espectadores de las artes visuales. El arte no tiene excusas. Es por eso que estas Romer√≠as de Mayo ‚ÄĒla magna fiesta de las juventudes creativas‚ÄĒ no asumen ahora el rostro ni el jolgorio de las calles, sino que se viven desde casa, desde la inquietud de quienes imaginan para proteger la epidermis de la creaci√≥n, esa esencia que habita en la espiritualidad del ser humano.

Es por eso que quiero detenerme en Tiran√≠a de la tradici√≥n, exposici√≥n fotogr√°fica de Aneli Pupo. Las redes han devenido en el espacio de contemplaci√≥n que la conectividad nos ofrece, una particular galer√≠a para los ojos inquietos que buscan un est√≠mulo y una reflexi√≥n sobre la condici√≥n humana en estos tiempos donde nada ‚ÄĒpr√°cticamente nada‚ÄĒ es ajeno.

Muestra virtual Tiranía de la tradición

La artista visual guantanamera Aneli Pupo nos invita a visitar su muestra Tiran√≠a de la Tradici√≥n. Disponible en los canales de Youtube de la AHS y de la artista.#Romer√≠asenCasa#PorqueNoHayMa√ĪanasinHoy#ArteJoven_Cuba#Elartellamaatupuerta

Publicada por Asociación Hermanos Saíz Guantánamo en Lunes, 4 de mayo de 2020

Aneli Pupo habla, a trav√©s de sus im√°genes, del cuerpo femenino intervenido por la realidad y su crudeza. Una realidad que se experimenta d√≠a a d√≠a, en esas violencias del cotidiano que ‚ÄĒya sean imposiciones, costumbres, c√≥digos o modas‚ÄĒ transforman nuestro espacio privado en un espacio colectivo. Once im√°genes, once fotograf√≠as en blanco y negro que dialogan con el constructo social que hemos denominado ‚Äúbuena mujer‚ÄĚ, ‚Äúbuena madre‚ÄĚ, la guardiana de la familia y la dadora. Las violencias de nuestras pr√°cticas sociales invaden el lente de la c√°mara para mostrarnos un mundo en crudo, un mundo que ocurre cuando las puertas de la calle se cierran, un ritual de iniciaci√≥n en el que las mujeres somos v√≠ctimas y victimarias, jueces y parte.

M√°s que de inequidad de g√©nero, las fotograf√≠as de Pupo nos muestran el cuerpo intervenido, el cuerpo transformado en objeto, ‚Äúcosificado‚ÄĚ, trasmutado en incubadora o en tabla de planchar, el cuerpo ‚Äúanimalizado‚ÄĚ ‚ÄĒla mujer ponedora, la er√≥tica gallina que ha devenido tambi√©n v√≠ctima. Pero no es esta una contemplaci√≥n conformista: la creadora no nos invita a mirar y pasar de largo, como el inevitable chismoso que corre el velo de una realidad o la cortina de una casa para observar el desastre, sino que es un llamado a la acci√≥n, a romper el ciclo donde alma y cuerpo se escinden, y donde el s√≠mbolo ‚ÄĒese arquetipo inoculado en las venas de muchos y muchas‚ÄĒ se rompe, se quiebra. ¬†

Estas fotograf√≠as son un cuestionamiento. La mujer es vista como hembra ‚ÄĒmam√≠fera y ov√≠para‚ÄĒ, las im√°genes nos recuerdan un c√≠rculo/circo de las violencias. Hablo no solo de la violencia que los otros ejercen contra el cuerpo femenino ‚ÄĒcomo se evidencia en las fotos ‚ÄúFelizmente casada‚ÄĚ y ‚ÄúSin voz ni voto‚ÄĚ, quiz√°s las menos logradas de la muestra por la literalidad plana de su mensaje‚ÄĒ sino la violencia que nosotras mismas nos imponemos, en b√ļsqueda de transformarnos en el signo, en la representaci√≥n de la belleza tal y como se ha preconizado en la sociedad de consumo, en el circo del consumo.

Bajo esta mirada se encuentran las fotos ‚ÄúInsensata obsesi√≥n‚ÄĚ, la cual muestra solo la pesa ‚ÄĒesa maldita pesa que determina cu√°n gordas o flacas somos, cu√°n deseables, cu√°n hermosas‚ÄĒ y los pies de una mujer. Pies de tobillos hinchados, solo eso: a tal grado ha llegado la despersonalizaci√≥n, la desaparici√≥n de la mujer en su propio c√≠rculo de cosificaci√≥n y tortura que se ha convertido en el objeto y en una parte √≠nfima de s√≠ misma ‚ÄĒprecisamente aquella parte que carga, que soporta el peso simb√≥lico de las libras y del cansancio. ‚ÄúLe√Īa del √°rbol ca√≠do‚ÄĚ hace gala, nuevamente, del recurso de la despersonalizaci√≥n: una cinta m√©trica mide la cintura de una mujer, nuevamente una usuaria sin rostro, transformada en el objeto y en un fragmento de su cuerpo ‚ÄĒese fragmento que la autora ha decidido enfocar. En contraste con la rigidez de la cinta m√©trica ‚ÄĒy su sentencia‚ÄĒ aparece el cuerpo atado, amordazado, r√≠gido bajo el embate de la cinta; cuerpo que, si se observa atentamente, muestra sus estr√≠as, sus marcas, sus imperfecciones.

En ‚ÄúTierno cilicio‚ÄĚ el cuerpo se transforma en objeto al ser intervenido por un s√≠mbolo, en este caso, una plancha. La mujer se dobla bajo el peso del signo, asume su rol de protectora del hogar, hasta tal punto que se pierde su esencia: una vez m√°s, la fot√≥grafa nos niega ver el rostro de la mujer ‚ÄĒparece decirnos: ‚Äúesta soy yo, eres t√ļ, somos todas en un momento de nuestra vida‚ÄĚ‚ÄĒ y prefiere, en cambio, mostrar el cuerpo en actitud de sometimiento ‚ÄĒa gatas‚ÄĒ, el organismo devenido tabla de planchar, artilugio dom√©stico, cosa.

Un punto y aparte merecen las fotograf√≠as concentradas en los temas de la maternidad y la sexualidad. Me refiero a ‚ÄúPudor‚ÄĚ, ‚ÄúMaslow es un beb√©‚ÄĚ, ‚ÄúA flor de piel‚ÄĚ y ‚ÄúVigilia eterna‚ÄĚ. En todas, aparece en igual proporci√≥n la despersonificaci√≥n del rostro femenino ‚ÄĒque se oculta en uno de los casos; en el resto, se seleccionan partes puntuales del cuerpo relacionadas con el concepto de lo materno, del deseo y el sexo; d√≠ganse manos, pubis, muslos, senos‚ÄĒ, leitmotiv que ya ven√≠amos apreciando en gran parte de la muestra. De nuevo, es preciso se√Īalar c√≥mo la presencia de un s√≠mbolo ‚ÄĒen este caso el huevo, a una misma vez sin√≥nimo de nutrici√≥n y de maternidad‚ÄĒ invade y transforma el cuerpo.

Lo transforma hasta convertirlo en algo obsceno, hermoso y terrible: la mujer ha devenido madre ponedora, gallina que vela el nido, gallina que custodia los embriones que son su carga y bendici√≥n. A este concepto, se antepone la idea de una falsa sensualidad que insin√ļa la genitalia ‚ÄĒa modo de zona de fricci√≥n‚ÄĒ y los pechos ‚ÄĒla idea de lo nutricio‚ÄĒ, como espacios de sometimiento, espacios de carga, donde los huevos se ordenan con una meticulosidad geom√©trica, equilibrada y, por ello ‚ÄĒhasta cierto punto‚ÄĒ tambi√©n terrible. Es en estas fotograf√≠as que la creadora alcanza el cenit de su exposici√≥n.

tomado del perfil de facebook de aneli pupo

Una vez m√°s, hago hincapi√© en que estas im√°genes no invitan a la contemplaci√≥n pasiva ‚ÄĒcomo en nuestro andar por lo cotidiano, donde la violencia simb√≥lica y hasta f√≠sica pasa por nuestro lado sin que movamos un dedo‚ÄĒ, sino que son un llamado a visibilizar, a descorrer las cortinas de nuestro mundo interior, a elevarnos por encima de patrones, c√°nones, violencias exteriores y personales, a humanizar nuestros cuerpos y a desvirtuar estereotipos. El arte es cambio, bien lo sabe Aneli Pupo.

En este momento de aislamiento, cuerpos desconocidos ‚ÄĒcuyas identidades, como los rostros en muchas de las fotos de Aneli, permanecer√°n ocultas‚ÄĒ sufren, batallan contra otros y contra s√≠ mismos, en ese limbo de la mente del que, en ocasiones, parece imposible escapar. Es por eso que la imagen se transforma en voz, con la esperanza de que nos alcance y de que pulse alguna cuerda ‚ÄĒuna necesaria cuerda‚ÄĒ en nuestra espiritualidad.

No lo olvides: t√ļ tambi√©n eres m√°s que un cuerpo.

 

#aneliphotography #anelipupo #tiraniadelatradicion #nomasviolenciadegenero


Capítulo # 4: Zona de confort

(historia de una piedra que observa y canta)

Un poeta es un ser que suda/escupe/finge/bosteza/canta. Sí, un poeta es una piedra que canta. Así pudiéramos definir a Roberto Fournier, guantanamero radicado en Santiago de Cuba. Pudiera hacer una biografía o ficha técnica sobre él como escritor, a la manera convencional de los textos sobre escritores, pero no. Hoy quisiera encontrarme con esa biografía a partir de sus versos, encontrar los carteles de neón que faltan para el poeta.

Mi primer contacto con su poesía fue en la feria del libro de Santiago de Cuba 2017, allí me firmó su libro. Era entonces La cantidad rosada, cuaderno que salía bajo el sello Editorial La Luz, de Holguín.

Aquel es un cuaderno de una voz propia. Duro. Experimental. Era el llamado de un hombre ante su derrota y sus victorias m√°s personales. Aquel era un cuaderno escrito en dos territorios: ‚Äúdentro de la jaula‚ÄĚ y ‚Äúfuera de ella‚ÄĚ. Aquel es un libro con paisajes de la familia: un primo/el armario que gime/la madre que busca y sabe. Entre sus p√°ginas se pueden encontrar vivencias/fantas√≠as er√≥ticas/cuerpos para deseo/canibalismo. Esas p√°ginas poseen una sinfon√≠a particular: quemadura con saliva.

Hoy, el poeta vuelve a la carga. Su causa no es menor, su espuela huele a salitre y estiércol.

Publicado por la editorial El Mar y la Monta√Īa de su provincia natal, el 2019 nos deja Zona de confort. Este es su segundo libro/bocanada de aire/suicidio. Un tratado sobre la fragilidad personal de un ser que se coloca desnudo ante el lector. Una piedra que canta.

I

El libro hace tres registros vivenciales. El primero busca la definición del poeta. Un poeta terrenal que lidia con entidades que lo superan, imágenes para el rezo. Figuras donde se combinan identidad/fe/memoria/el mar como fuerza y angustia/la huida.

Estas primeras secuencias de poemas responden a un camino que no es llano, que no conduce a su carne sino a la superficie, a un espacio breve donde se escucha gemir. El agua es un elemento para purificar instantes sin una imagen total. Se trata de un ritmo que él necesita, un ritmo para el confort.  

No hay ángel que aferre la utopía,

el fr√°gil sino de paseantes y balseros:

Osh√ļn bajo los puentes,

abonando risas, memorias…

demasiado reposo…

No hay carteles de neón

para el poeta…          

Los versos anteriores son el tel√≥n de boca. Son las palabras para mentar la distancia propuesta. Luego aparecen otros nombres para ejercer su comportamiento. Resulta necesario encontrar al poeta tras sus dominios: una ni√Īa ahogada, los embarcaderos, Nelson, Playa Blanca, Yuseff, piedras, ZONA DE CONFORT.

Hay una conexión que nace desde la inconformidad con el agua, con el mar que se lleva personas, con la bahía que aparece ingenua a la vista del sol. Es un peón en cualquier arista y sabe que no quedará íntegro ante su condición de hombre-palabra.

Demasiado intrincadas

demasiados fragmentos

para un altar…

El poeta ha visto demasiado la misma imagen y sabe que ya no es efectiva. Renuncia a la voluntad de la memoria, renuncia a bailar sin complicidad y sin agonía. Suda. Cada palabra es un compromiso con la caída. Suda. Luego vuelve sobre la quietud y nace, es la fuerza que posee.

Formas de la quietud,

la misma fuerza que ejerzo

para nacer…

Ready to fly de Viela Valentin

II

El segundo registro que hace Fournier en el libro de su cuerpo y la memoria lleva un título: Formas de la quietud. Un verso que es utilizado con anterioridad y que ofrece una simbología específica al lector. Si bien en la primera parte encuentra la complicidad con imágenes que huyen de lo cotidiano, sin tanto protagonismo dentro de estas; en la segunda se muestra dentro de la imagen como un observador presente y definitivo. Nos recuerda a la voz más natural que pudiéramos encontrar en las páginas de La cantidad rosada, es un Fournier sin pesos en los hombros. 

En este segmento utiliza la prosa poética, diálogos, personajes y locaciones reales. Hace una revista de momentos significativos por su valor textual y asume una postura en la definición del yo-poeta. La voz cambia. Si en la primera parte la lírica definía el matiz y el ritmo pausado/respiracional, aquí hay una intención por mostrarse como la piedra que yace en el parque. Como la piedra que observa y canta.

Dos viejos alemanes pasan en traje de ba√Īo. Un manisero ¬ĺfrente a dos polic√≠as adolecentes¬ĺ, apunta al globo azul que estalla sobre la hierba, en los ojos de un ‚Äúchico de a d√≥lar‚ÄĚ.

Como una piedra que suda frente a un muchacho hermoso, la poética de Fournier resbala y produce una transgresión sensible a la mirada. Allí donde todos habitamos, él encuentra voces, rostros, amapolas con olor humano, mierda de pájaros que cae.

Encuentra un ap√≥stol a quien le dan las espaldas los cibernautas. Su realidad es la de un hombre-piedra. Una criatura que observa y no puede cambiar nada, solo contemplar y modificar el significado. Es un muchacho ch√©vere, gentil, ausente, morboso, sincero, m√°gico. Sus deseos nacen de lo cotidiano, del d√≠a a d√≠a. Vaga el camino con exactitud y lo resignifica. Tiene el golpe de la POES√ćA-SURF.

La palabra no puede sino alegar empacho, inapetencia, disfunci√≥n ‚Äúherejtil‚ÄĚ. Una vez articulada, ensanchada la zona p√©lvica, crece la mano‚Ķ

En estas páginas el poeta se entrega. Abre el cuerpo y propone el goce, el juego, la acción que en parte lo mueve a ser una piedra humana, una piedra de am-bien-te. Roberto Fournier no solo tiene la necesidad de mostrar imágenes, también necesita el diálogo, necesita incorporar voces que lo construyan desde fuera de la jaula.

El poeta asume su papel en la jungla. No teme. Asume sus experiencias homoeróticas como material sensible. Ama sin censura y aboga por un abrazo.

Si el muchacho se queda una parada antes, la guagua que atraviesa la ciudad es otra.

Sus versos poseen la ternura de un adolescente y la libertad del futuro (donde nada es lo que será). Ser sincero es una condición que no puede evitar, que no podría corregir nunca. Allí te percatas que el poeta no solo es la piedra que observa y canta, también es el parque/los alemanes/los policías/el manisero/o el Apóstol. Entonces manda su carta (cifrada e inconclusa) al editor, al amigo Fraguela. Nada impide que le crea a Roberto, que descubra su biografía sensorial/carnal. Transito páginas sediento de imágenes y aparece una que define al autor frente a sus deseos:

La huida es un tatuaje para saberse puro.

III

La tercera parte del libro se titula Parte sensible. Tomado de un poema que aparece con anterioridad, utilizando así la misma conexión que en la segunda parte del cuaderno. Aquí declara que es un terreno sensible al que se enfrenta el lector, pero el lector ya no podría sorprenderse con los tópicos que lo envuelven. Fournier quiere ser profanado por el lector, revive sus experiencias porque quiere retratar con el poema todo lo que sucede. En este punto su lenguaje armoniza con la figura que se nos ha creado verso tras verso.

Lo que sigue no es La Guantanamera sino

lo que quiera o no mostrar el Decisor.

Se lanza a la aventura. Prueba que lo vivencial es su recorrido más exacto. Lengua/pene/Youtube/un virus. Su zona de confort está en las fórmulas que posee para dominar la experiencia de vida y transformarla en palabras. La ira no existe, todo posee calma, deshielo.

Sin embargo, es perceptible el dolor como una constante ante la violencia. Un travesti perseguido/una mujer degollada/aguacates caros. Su fuerza es humana y eso engrandece sus palabras.

Ma√Īana, la misma cortadura.

Le√Īa, el hombre adoctrinado.

Imagen-realizado-durante-la-grabación-de-Bitácora-Joven

Podemos decir que Roberto Fournier encontró la belleza. Su cuaderno es la resonancia de su imagen corporal y emotiva. Allí está la llave y el cerrojo de la jaula, allí está él sentado, como una piedra que observa y canta para recordar a un muchacho cualquiera en una guagua.

¬ŅHay oscuridad? S√≠, y tambi√©n hay luz. Su inspiraci√≥n radica en el retrato de su biograf√≠a. Es arrastrado por el sexo, los elementos del mar y la tierra, deidades, amigos, familiares, amantes. Nada escapa a su mano. Nada obstruye el camino al poema. Los carteles de ne√≥n que le faltan como poeta ya est√°n impl√≠citos en sus textos; all√≠ descansan al azar las im√°genes con las que construye su zona de confort.


La mujer cubana, una revolución dentro de una Revolución

«Esta mujer cubana, tan bella, tan heroica, tan abnegada, flor para amar, estrella para mirar, coraza para resistir.»¬† ¬† ¬†

José Martí.

Cinco letras dibujan tu nombre, cinco letras que dibujan tu silueta camino perseverante de tu sue√Īo virtuoso y tu fe inquebrantable en la equidad de g√©nero, en la utilidad de la virtud. Cinco letras dibujan tu nombre, m√°s que flor, m√°s que madre, m√°s que hijas, m√°s que esposas.

Para departir y escribir de esta criatura hermosa, fecunda como la tierra negra de nuestros campos, que provoca y engendra la maravilla del nacimiento y la vida, tenemos que esbozar en un papel el instinto apasionado lo que es ser mujer y, sobre todo, una mujer cubana. Quiz√°s un poeta navegar√≠a en su mar de poemas buscando el verso perfecto, meritorio, para describir a una medida exacta de pies a cabeza y del alma al coraz√≥n el significado eterno de la mujer como un ente social, como compa√Īera, revolucionaria, amante y gu√≠a eterna de nuestros tiempos.

Nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz proyectaría con su prosa auténtica de cubanía, de reafirmación amorosa y de igualdad, el valor genuino de la mujer cubana cuando expresara:

«Las mujeres constituyen un verdadero ej√©rcito al servicio de la Revoluci√≥n (‚Ķ) La mujer es una Revoluci√≥n dentro de la Revoluci√≥n (‚Ķ) Cuando en un pueblo pelean los hombres y pueden pelear las mujeres, estos pueblos son invencibles, y la mujer de este pueblo es invencible

La mujer cubana part√≠cipe necesaria de nuestras luchas independentistas arroja una gu√≠a eterna por m√°s de 61 a√Īos y pone de manifiesto con hechos lo que expresara nuestro Fidel referente a las mujeres cubanas. Demostrado a partir de las luchas de independencia contra la metr√≥poli espa√Īola y norteamericana que ten√≠a sometido al archipi√©lago cubano a√ļn yugo colonial e imperialista.

La bayamesa Rosa Castellanos Castellanos ser√≠a unas de las primeras mujeres que demostrar√≠a su valor, su entrega, vocaci√≥n, por un bien com√ļn, por la Patria en la contienda independentista de 1868 a 1878. Las mayores virtudes de esta mujer ser√≠an expuestas en su humanismo, su buen humor y su sentido de la disciplina, pues existe constancia de que siempre estaba jaraneando con los enfermos, mientras que mandaba, ordenaba e infund√≠a respeto entre todos. Esta mujer negra y esclava que sigui√≥ el camino de la independencia de la dignidad y el decoro alcanz√≥ los grados de capitana del Ej√©rcito Libertador participando activamente en las cargas al machete.

Mariana Grajales ser√≠a otras de las mujeres cubanas que dejar√≠a una huella e impronta en la Historia de Cuba. La madre de los Maceos fue un s√≠mbolo del valor y la generosidad de la mujer cubana, aguerrida combatiente que inculc√≥ a todos sus hijos los ideales de independencia y lucha contra el dominio espa√Īol que le acarre√≥ muchos amigos y admiradores como fue Jos√© Mart√≠.

El Apóstol expresó:

«¬ŅQu√© hab√≠a en esta mujer, qu√© epopeya y misterio hab√≠a en esa humilde mujer, qu√© santidad y unci√≥n hubo en su seno de madre, qu√© decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella como de la ra√≠z del alma con serenidad de hijo, y como de entra√Īable efecto? As√≠ queda en la historia, sonriendo al acabar su vida, rodeada de los varones que pelearon por su pa√≠s, criando a sus nietos para que peleen.»

Mariana Grajales demostrar√≠a con sus acciones que la mujer puede ser √ļtil en las labores revolucionarias, patri√≥ticas, combativas, sin perder la ternura vocacional de ser madre, esposa y gu√≠a de familia. Pero ser√≠a Ana Betancourt de Mora quien se adelantar√≠a a su tiempo cuando pedir√≠a a los independentistas la emancipaci√≥n de la mujer en busca de sus derechos. Carlos Manuel de C√©spedes expresar√≠a que la historia habr√≠a de reconocer el hecho de que una cubana se hab√≠a anticipado a su siglo pidiendo la emancipaci√≥n de la mujer.

Emancipación y derechos que no tendrían frutos hasta el Triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959, en el cual fueron partícipes varias mujeres como Melba Hernández, Haydee Santamaría, María Antonia Figueroa, Celia Sánchez Mandule y Vilma Espín, entre otras que forjaron el camino de una Revolución que se construyó para los pobres, los humildes y, en especial, para las mujeres. Las féminas en el mejor de los casos era un objeto decorativo, la sociedad asumía una actitud y un comportamiento de prepotencia y superioridad de los hombres frente a las mujeres, recluidas fundamentalmente en el ámbito doméstico.

El patriarcado se expresaba con igual crudeza de manera visible. A la luz del día se manifestaban insultos, los gritos, las amenazas, las violaciones y el asesinato. En la zona invisible se oprimía a la mujer con el desprecio, el chantaje emocional, el lenguaje sexista, el humor sexista, la publicidad sexista, con mujeres escasas de ropa para incitar el consumo de un producto.

Estas condiciones de desigualdad propiciaron la vocación de justicia y de amor de las mujeres para unirse a la lucha revolucionaria liderada por Fidel contra la dictadura batistiana y defendieron en las lomas y la clandestinidad el proyecto social que promovía el reconocimiento de la dimensión de clases, raza y género.

En 1962 el Comandante en Jefe afirmó que se proponía crear una sociedad distinta, de organizar un mundo mejor para todos los seres humanos; las mujeres tienen intereses muy grandes en ese esfuerzo, porque, entre otras cosas, es un sector que el mundo capitalista en que vivíamos estaba discriminada. Y, en el mundo que estamos construyendo es necesario que desaparezca todo vestigio de discriminación de la mujer.

Palabras que se fueron cumpliendo paulatinamente, con acciones, medidas, leyes, que concibieron una vida de decoro, de dignidad y oportunidades iguales al de los hombres. Entre las medidas que se adoptaron fue la campa√Īa de alfabetizaci√≥n que permiti√≥ a las mujeres de los sectores menos favorecidos de la sociedad beneficiarse de este progreso social; otras de las medidas fue la creaci√≥n de c√≠rculos infantiles destinados a las madres para el acceso a la formaci√≥n, al trabajo y participar en la vida econ√≥mica del pa√≠s. La emancipaci√≥n de la mujer no habr√≠a sido posible sin el nacimiento de la Federaci√≥n de Mujeres Cubanas (FMC) bajo el liderazgo de Vilma Esp√≠n, como expresi√≥n del tratamiento particular, dentro de lo general, que se le brind√≥ al tema de la mujer. ¬†¬†¬†

Sin la FMC habr√≠a sido imposible la construcci√≥n de la nueva sociedad, la elevaci√≥n del nivel educacional, cultural y pol√≠tico de las mujeres. Hoy, 60 a√Īos despu√©s, la mujer cubana integra el 46 por ciento del sector estatal y el 17 del no estatal. De los 612 diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su VIII Legislatura, 229 son mujeres para el 49 por ciento.

La Revolución enalteció a las cubanas ante sí mismas y la sociedad. A la Revolución, a Fidel, a Vilma y a la Federación de Mujeres Cubanas, las mujeres deben lo que son, mujeres preparadas dignas, decididas, revolucionarias y guías insoslayables de nuestro tiempo.


Tres mujeres: entre lo real y lo maravilloso

El d√≠a 8 de marzo se considera como un d√≠a festivo y conmemorativo; sin embargo, hubo acontecimientos hist√≥ricos que condujeron a que ese d√≠a se convirtiera en el D√≠a Internacional de la Mujer. Fue en la Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas (Copenhague, 1910) en donde se constataba que las mujeres estaban ocupando un vigoroso lugar en las luchas de la clase obrera, al punto de ‚Äúconvertirse en una fuerza social que no puede ser ignorada en el proceso de la lucha por la igualdad de g√©nero‚ÄĚ, y donde se vot√≥ por este d√≠a anual de lucha por la emancipaci√≥n de la mujer.

Anto√Īica Izquierdo, la milagrosa cubana que curaba con el agua/ tomada de tococuba

Allí se dejó la fecha de realización a cada país. En Cuba, este día ha servido para homenajear y recordar a grandes mujeres que han marcado la historia de la nación. Pero nunca se recuerda a las mujeres que han sido portadoras de las tradiciones y los imaginarios sociales que sostienen culturalmente el archipiélago cubano.

La primera de esas mujeres es Anto√Īica Izquierdo, famosa espiritista que naci√≥ en Pinar del R√≠o en 1899 y que se dec√≠a que curaba con agua. Seg√ļn cuenta la tradici√≥n, cuando uno de sus hijos estaba muy enfermo y no hab√≠a modo de curarlo por la precariedad en la que viv√≠a, la Virgen Mar√≠a se le apareci√≥ y le ense√Ī√≥ c√≥mo pod√≠a curar con agua.

Anto√Īica hizo lo mismo que le dijo la Virgen y, milagrosamente, su hijo se san√≥. Tiempo despu√©s, La Madre de Dios le comunic√≥ que hiciera lo mismo con las dem√°s personas y con la frase «Perro maldito, ¬†vete al infierno» libraba a las personas que buscaba su caridad de la enfermedad que padec√≠an. La vida de ella se refleja en la pel√≠cula Los d√≠as del agua, del a√Īo 1971 del realizador Manuel Octavio G√≥mez. Como era una figura apol√≠tica le dec√≠a a sus seguidores que se abstuviera de participar en cualquier acto pol√≠tico, por eso los decisores de la √©poca la internaron en Mazorra alegando que estaba loca y que sus pr√°cticas no eran m√°s que actos de brujer√≠a. En dicho lugar muri√≥ en el a√Īo 1945. Hoy d√≠a, en Vi√Īales, en uno de sus mogotes, se pueden encontrar sus seguidores conocidos como los «Acu√°ticos».

La tumba de Leocadia Pérez Herrera: uno de los sitios más visitados del Cementerio de Colón/ tomada de todocuba

Otra mujer de igual fama y caridad fue la habanera Leocadia P√©rez Herrera, nacida el 9 de diciembre de 1893 en el poblado de G√ľines. Como era una espiritista que practicaba el llamado ‚Äúespiritismo cruzado‚ÄĚ cuando ca√≠a en trance pasaba un ser llamado Hermano Jos√©, que seg√ļn se cuenta, realizaba milagros. Las investigaciones contrarias a lo que cuenta la tradici√≥n oral aseguran que Leocadia solo consultaba con perfume, flores y agua, y lograba conectarse con el Hermano Jos√© que muchos llamaban T√° Jos√©.

Uno de los mitos que acompa√Īan esta leyenda es el retrato del Hermano Jos√©; se dice que el esp√≠ritu esclavo se le apareci√≥ a un pintor ciego y este, guiado por el ente, capt√≥ cada trazo de su rostro. Dicho cuadro preced√≠a las consultas espiritistas.

Muchos fueron los hombres y mujeres de fama que Leocadia acogía en su casa, entre los que destacaban artistas y políticos. También fue muy venerada por personas de bajos recursos a la que ayudaba sin recibir retribuciones.

Leocadia Pérez Herrera murió el 3 de junio de 1963 y fue enterrada junto al lienzo del Hermano José, en un féretro de bronce. En la barriada de la Víbora se le construyó un templo, en su honor, en la calle Santa Beatriz No. 52.

En la actualidad, Leocadia Perez Herrera y el Hermano José son venerados por muchas personas, quienes les hacen ofrendas en su tumba que se encuentra en el Cementerio de Colón en La Habana, al tiempo que tocan las argollas piden deseos y colocan los ramos de flores. Se dice que es la segunda tumba más visitada en dicho cementerio, después de la de La Milagrosa. Cada 19 de marzo, día de San José, el lugar se llena de personas que van a escuchar también el violín que le ofrecen, donde es posible escuchar temas como El Ave María y La Bella Cubana.

La √ļltima de estas mujeres fue Aurelia Crespo (Och√ļn Migu√°), una santera que naci√≥ el 9 de junio de 1909 en Corral Falto, un poblado de Matanzas. La trascendencia de Aurelia radica que fue la primera santera en instaurar la tradici√≥n del Viol√≠n para Och√ļn.

tomada del mundo místico y de los orishas

Seg√ļn cuanta la historia, la Venus Lucum√≠ se le apareci√≥ en un sue√Īo y le pidi√≥ para su celebraci√≥n una m√ļsica diferente a los tamboreros que tan com√ļnmente se escucha en las fiestas a los Orishas (Wemileres). Es as√≠ que se le ocurre darle el Viol√≠n para Och√ļn, hecho que ocurri√≥ el 12 de septiembre de 1941 en la calle San Rafael, esquina San Diego del barrio de Pueblo Nuevo de la ciudad de los puentes.

Aurelia Crespo muri√≥ el 29 de septiembre de 1977 y es reconocida en el mundo de la santer√≠a por este hecho. Parte de los objetos que rituales que utilizaba para la adoraci√≥n de su √Āngel de la Guarda se encuentran en el Castillo de San Severiano y San Carlos de Matanzas, donde las personas pueden conocer sobre la vida y obra de estas mujeres y las tradiciones de matriz africana en esa urbe del occidente del archipi√©lago cubano.

Como Anto√Īica, Leocadia y Aurelia a lo largo de la historia han existido diferentes mujeres con estos dones como Titina en las Tunas, Juana P√©rez de Camag√ľey y La Milagrosa de Contramaestre. Por eso sirvan estas palabras para homenajear a todas las mujeres que son portadoras de la cultura popular tradicional cubana, en el d√≠a especial de las f√©minas.


Ovaciones para una mujer que espera…

Con una gran ovaci√≥n fue aclamado el regreso a la escena vueltabajera de Lienzo de una mujer que espera, escrito, dirigido y actuado por Jorge Luis Lugo. Con esta obra, Teatro Rumbo cierra la jornada de acciones (conferencias y presentaciones teatrales), que desarroll√≥ durante el mes de noviembre y diciembre, con motivo de sus 55 a√Īos de existencia creativa.

Premio Caricato de Actuaci√≥n Masculina (2012), entre otros; Lienzo de una mujer que espera es un mon√≥logo, un soliloquio, como tal vez pueda defin√≠rsele, que se estren√≥ en 2001 con el nombre de Lienzo 5×1, en el marco del pinare√Īo Festival ‚ÄúEspacio Vital‚ÄĚ.

Desde entonces, esta obra ha permanecido en el repertorio activo y m√°s reconocido de Teatro Rumbo. Su protagonista, Esperancita, una se√Īora muy singular entrada en a√Īos, se busca la vida vendiendo ilegalmente cucuruchos man√≠ y en un desesperado intento, reclama a su esposo Felipe, muerto en una traves√≠a mar√≠tima en los 90, un sinn√ļmero de cosas que van desde la necesidad de compa√Ī√≠a hasta un sustento econ√≥mico que nunca ha llegado. Esperancita clama, padece lo que no tiene, lo que debe luchar amargamente para lograr algo y lo que sabe que nunca tendr√° o vendr√°. Sin embargo, permanece batallando, y eso es lo que cuenta.

Lienzo‚Ķ, como resultado creativo, tiene la cualidad de apropiarse de la vertiente vern√°cula, del gusto hacia el desarrollo de temas y f√°bulas teatrales marcadas por la comicidad, latentes en imaginario y gran parte de la praxis esc√©nica desplegada por los creadores pinare√Īos; especialmente los del otrora Conjunto Dram√°tico de Pinar del R√≠o, grupo fundado en los primeros a√Īos de la Revoluci√≥n, y que podemos reconocer ahora con el nombre de Teatro Rumbo.

Es una obra en que Jorge Luis Lugo demuestra sabidur√≠a y talento al tejer un material teatral donde, a partir de la sugerencia, el juego con el absurdo, con lo rid√≠culo, con el clich√©, la iron√≠a, el doble sentido, la picard√≠a, se desata un intenso y respetuoso debate (en que el subtexto tiene mayor peso que lo que literalmente se expresa) sobre aquellas cuestiones que han marcado en el plano hist√≥rico, social, psicol√≥gico, econ√≥mico, al cubano de estos tiempos, fundamentalmente aquellos que vivieron con mayor fervor el ‚ÄúPer√≠odo Especial‚ÄĚ y la migraci√≥n de la d√©cada del 90 y en adelante.

Los hemos visto varias veces Lienzo‚Ķ, hemos podido comprobar que, aun cuando tiene m√°s de una d√©cada de concebido, no deja de ser un espect√°culo interesante para el espectador actual. La arquitectura de este representaci√≥n teatral est√° concebida de tal manera que tiene la capacidad, como el rabo del camale√≥n[1], de renovarse, estar siempre abierta a frescos cambios, sumas y supresiones de acciones y texto, en funci√≥n del momento en que se presenta, los cuales no afectan la salud de este mon√≥logo, su n√ļcleo de debate principal.

 Y ello sucede fundamentalmente porque esta puesta en escena está pensada para que sean más significativos los agudos comentarios sobre la realidad social que vive el personaje principal, Esperancita, que para seguir, aunque ello es inevitable, la biografía de esta, su naturaleza psicológica. Provocar la reflexión y la discusión sobre determinados tópicos sociales, es el centro de Lienzo…

Jorge Luis Lugo es un actor talentoso, uno de los pocos que conocemos en Vueltabajo y en una buena parte del país que puede transitar de un género a otro, del drama a la comedia, a la farsa, sin reparos y con virtuosismo.

En este caso, compone una escritura que apuesta por lo esencial en las tablas. Apenas una estatuilla religiosa de un indio, una peque√Īa mesa con un radio que parece emitir programas en directo, un marco de un cuadro, son elementos con los que va develando poco a poco el universo existencial de Esperancita.

 Desde una partitura interpretativa que hace gala de su contención, de un cuidado en la selección de las acciones físicas y gestos (su rostro es una zona muy expresiva en su corporalidad); de una dinámica escénica que no teme explorar la danza, el riesgo de una pantomima deliciosamente expresiva (escena en que su vecina le informa a Esperancita sobre el nuevo tiempo coyuntural); nos develan un trabajo actoral digno de reconocer.

La reposición de Lienzo de una mujer que espera ha sido todo un suceso teatral en Vueltabajo no sólo por la significación de esta obra, del actor que la interpreta o porque, como pocas veces, los espectadores abarrotaron las capacidades del Teatro Milanés, sino porque esta obra, más allá de su madurez como resultado artístico, mantiene su vitalidad, su frescura, su capacidad de polemizar desde la comicidad.

Es un espect√°culo serio que, bien defendido en su interpretaci√≥n, nos deleita al tiempo que nos hace pensar. Esa es la clave del √©xito de esta pieza tanto cuando se estren√≥, como en este minuto. De ah√≠ que su regreso a cerrar la jornada por el aniversario 55 de labor creativa de Teatro Rumbo, m√°s que una eventualidad atendible, es todo un suceso memorable para el teatro pinare√Īo, un cierre de oro teatral.

[1] Frase que enuncia Esperancita, protagonista de Lienzo de una mujer que espera.


Mujer, estereotipos y belleza en la obra de Z√ļ√Īiga

La muestra Lo esencial es invisible a los ojos fue la manera que hall√≥ Marcos Antonio Matos Z√ļ√Īiga, artista de 18 a√Īos para protestar desde el discurso visual contra las pr√°cticas y costumbres que colocan a la mujer como objeto comercial.

En entrevista a Venceremos el novel creador explicó que la exposición que actualmente se encuentra en la Galería Pórtico de la Asociación Hermanos Saíz, agrupa 28 piezas pertenecientes a las series: Nocturnas, Libertinas y Para gusto los Colores; resultantes de las investigaciones para el proyecto tesis de graduado en la Academia de Artes Plásticas de Santiago de Cuba en 2019.

A√Īadi√≥ que al seleccionar el tema de la representaci√≥n de las f√©minas en la publicidad, desea inducir a los observadores a la reflexi√≥n en torno a la belleza, las imperfecciones del cuerpo, y el valor del ser humano; para ello se vale de la t√©cnica de la serigraf√≠a, la mixta y el dibujo (con carboncillo, lapicero, mezclado con acuarela l√≠quida).

Tambi√©n llama la atenci√≥n en la exhibici√≥n el manejo de los colores y la mixtura de estos; de hecho, en confesiones a la prensa, el grabador se√Īal√≥ que el descubrimiento de la combinaci√≥n entre el color rojo, negro y blanco fue casi accidental, durante el proceso de gestaci√≥n de la idea.

La expo logra un gancho de inmediato con la audiencia, quien incluso puede llegar a sentirse reflejada en esas figuras sin rostros, cargadas de optimismo, casi caricaturescas, sarcásticas e, incluso, alejadas de cualquier prejuicio y manipulación.

Marcos ama a cada una de las criaturas que esboza, porque desea que quienes miren la muestra, se aprecien también a sí mismos, tal cual son, ignorando los cánones que intenta imponer la sociedad de consumo.

En la obra de Matos Z√ļ√Īiga se percibe la influencia de varios estilos y figuras cl√°sicas como Fernando Botero, Andy Warhol (arte pop), G√≥mez Proenza (dibujo), pero sobre todo el aporte formativo fruto de la colaboraci√≥n con el Taller Cultural Luis D√≠az Oduardo de la Ciudad H√©roe, bajo la gu√≠a de artistas relevantes santiagueros como Miguel √Āngel Lobaina, Vivian Lozano Caballero, Israel Tamayo Zamora y Joaqu√≠n Bol√≠var Thomas.


«Prefer√≠ la literatura porque es la m√°s silenciosa»

Las primeras l√≠neas se acomodaron por instinto sobre el papel. Cada palabra encontr√≥ su sitio exacto porque hoy reconoce que estuvo dictada por sus m√°s √≠ntimas esencias. Luego aprendi√≥ cu√°l t√©cnica y qu√© recursos justifican los diferentes instantes de la historia de¬†La alternativa de Hum, un libro que cuenta sobre un ni√Īo, un tanto diferente del resto de su grupo etario, y que pr√≥ximamente podr√° hojearse bajo la firma de Rosamary Arg√ľelles Garc√≠a, con el sello editorial Loynaz, de Pinar del R√≠o.

‚ÄúA medida que avanzaba el proceso de edici√≥n, conoc√≠ un mundo un tanto alejado de mi formaci√≥n y al que llegu√© por necesidad. Este ser√° mi primer texto de narrativa, un g√©nero que nunca imagin√© que ser√≠a capaz de escribir porque comenc√© por la poes√≠a‚ÄĚ, dice. Inspirada por su hijo, hace que Hum, el protag√≥nico del volumen, se redescubra en una sociedad donde las etiquetas a las personas muchas veces marcan el ritmo de sus vidas. Solo otros personajes lo conducir√°n a insertarse en un espacio complejo y cuestionador a las diferencias.

Pero junto a ese alegrón llegaron otros dos, como confirmación de que no han sido en vano las horas que ha pasado sentada, vertiendo todo su mundo interior, el cual ya en el papel se ha multiplicado para sumar preocupaciones, sentimientos y cuestionamientos de otras personas.

“El texto Esta, mi yo es de poesía para adultos. En él se encuentran las voces de muchas mujeres cubanas, luchadoras eternas contra estereotipos impuestos desde hace siglos.

‚ÄúEste t√≠tulo vio la luz tras ser aprobado por Ediciones Luminaria con el financiamiento de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS). De conjunto con la noticia de que¬†La alternativa‚Ķ saldr√≠a, supe que hab√≠a ganado la beca del Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, una instituci√≥n cultural donde aprend√≠ mucho tambi√©n, y que por eso podr√° leerse¬†Adnar y las cosas de la memoria, mi segundo libro de narrativa‚ÄĚ, a√Īade.

Precisamente, esta joven santaclare√Īa, aplatanada aqu√≠ por un amor, a√ļn no sale de la sorpresa de que su texto de poes√≠a en muy pocos meses ya hab√≠a sido vendido.

‚ÄúOjal√° los otros tengan la misma suerte y, aunque muchos amigos me dicen que no me entienden, me gusta m√°s Sancti Sp√≠ritus que mi ciudad natal. Mi madre era de Trinidad, as√≠ que el retorno a mis ra√≠ces ha sido con mucho placer‚ÄĚ, acota esta joven que labora en el Centro Provincial del Libro y la Literatura.

¬ŅPor qu√© volviste al g√©nero narrativa, si la primera incursi√≥n fue cargada de miedos?

Es cierto. Empec√© a escribir poes√≠a porque cre√≠a que era lo √ļnico que pod√≠a hacer, pero conversando con los amigos me dec√≠a: ‚Äú¬ŅPor qu√© esas mismas ideas que t√ļ tienes en la cabeza y nos las dices para nuestros proyectos literarios no las desarrollas t√ļ?‚ÄĚ. Entonces me atrev√≠ a crear el texto¬†La alternativa de Hum, y luego¬†Adnar y las cosas de la memoria¬†‚ÄĒas√≠ debe titularse‚ÄĒ, donde diferentes grupos etarios dialogan sobre c√≥mo es la vida como resultado de las complejas relaciones sociales.

Pero la literatura no es el √ļnico camino del arte por el que transitas.

Desde peque√Īa me sent√≠ motivada por todas las manifestaciones art√≠sticas, aunque al final prefer√≠ la literatura porque es la m√°s silenciosa, √≠ntima. En mis a√Īos de secundaria me acerqu√© a la Casa de Cultura de Santa Clara y al mudarme para Sancti Sp√≠ritus sent√≠ la necesidad de involucrarme con j√≥venes que como yo tuvieran inquietudes. Toqu√© entonces las puertas de la AHS y comenc√© a involucrarme directamente con el arte.

¬ŅLa m√ļsica y la investigaci√≥n te acompa√Īan desde aquellos d√≠as en que corr√≠as por el parque Vidal?

Precisamente en una reuni√≥n en la AHS, El Duende me propone que le hiciera coro en su grupo porque consider√≥ que con mi tono de voz podr√≠a hacerlo. Empec√© entonces con Oscarito, un se√Īor que junto a su guitarra me ayud√≥ much√≠simo y nos acercamos a la Casa de Cultura Osvaldo Mursul√≠ y luego Lalito me llev√≥ a la radio, m√°s tarde a la televisi√≥n y as√≠, poco a poco, llegu√© a presentarme en los escenarios.

‚ÄúEn lo de la investigaci√≥n te refieres a mi premio Memoria Nuestra, en el 2016, lauro principal de las¬†Romer√≠as de Mayo. Pero eso fue porque me toc√≥ ser la nieta del cubano que hizo junto a otros colegas, la primera computadora anal√≥gica en nuestro pa√≠s en 1968. Precisamente con mi estudio demostr√© que fue la primera en el mundo de su tipo con piezas reutilizadas y la segunda anal√≥gica en Latinoam√©rica, solo antecedida por M√©xico. Siempre ve√≠a la foto de la m√°quina en la casa de mi abuelo Felipe Ram√≥n Arg√ľelles, quien cre√≥ el dispositivo para auxiliar al estudiantado en sus trabajos de grado en la carrera de Ingenier√≠a El√©ctrica en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. Hoy tengo el mal sabor de que nunca supimos qu√© pas√≥ con el equipo, pues no est√° en el centro y a√ļn el libro con la investigaci√≥n no ha visto la luz, una promesa que no pude cumplirle en vida al autor de la innovaci√≥n‚ÄĚ.

¬ŅDe esa tradici√≥n llega tu t√≠tulo universitario?

Soy licenciada en Educaci√≥n en la especialidad de Computaci√≥n, aunque quer√≠a estudiar Filolog√≠a, pero el escalaf√≥n no me lo permiti√≥. Entonces dije: si domino el mundo de la inform√°tica, pudiera hacer mis propios libros y los dise√Īos de sus cubiertas.

Tales saberes, aunque no los ha puesto en pr√°ctica de forma absoluta en la preparaci√≥n de sus textos, s√≠ le valieron para gestar su exposici√≥n de dise√Īo gr√°fico¬†Entre manos, colgada durante varias semanas en la Casa del Joven Creador de Sancti Sp√≠ritus.

¬ŅQu√© guardas en el tintero?

Escribo una novela histórica para adultos que tiene como contexto a Sancti Spíritus.