Luz


Poesía y teatralidad en la obra de Miriannys Montes de Oca (+ Obras)

La pintura es poesía; siempre se escribe

en verso con rimas plásticas.

Pablo Picasso

Guerreros, 2019. Instalación ambiental expuesta en el parque Mariana, en 23 y D, Vedado, en el marco de la XIII Bienal de La Habana

Figuras vigorosas y altivas, otras famélicas y marchitas, una paleta cromática excitante y diferentes alusiones a la intertextualidad e interdisciplinariedad de manifestaciones saltan a la vista cuando nos acercamos a la carrera de Miriannys Montes de Oca (Matanzas, 1993). Una artista versátil, intranquila. Una hurgadora en cuestiones antropológicas –como todo buen artista que se siente parte integrante de su devenir y actuante del mismo–, que toma al sujeto como núcleo discursivo de sus pasiones, no para regodearse en el ejercicio visual de la morfología y corporalidad humanas; sino para explorar la psiquis, el universo interno del sujeto.

Primavera I, 2014. Óleo sobre tela (400 x 150 cm)

El hombre, sus desafueros y procederes, constituyen en la carrera de Miriannys el punto centrífugo a partir del cual tejer, entrelazar, danzar, pintar, poetizar, proyectar y dar vida a los protagonistas de sus obras, las cuales se expanden más allá de la bidimensionalidad del cuadro para asumir el performance, la video-proyección, la fotografía, la instalación o el site specific como otras plataformas de expresión.

De ahí que el sujeto en sus escenarios vitales aparezca una y otra vez en sus proyecciones artísticas. Y digo “escenario” con toda intención porque la obra de esta creadora ostenta un halo teatral, performático, que le otorga mayor simbolismo y atractivo a su trabajo. Los fondos planos o ahumados cobran fuerza gracias a esos personajes recreados, dispuestos cual escenografía en marcha, cual congelación del momento clímax de una puesta en escena. Incluso, el trabajo con la luz se advierte –ante mis ojos– más teatral que natural, incidiendo en ángulos claves del encuadre, otorgando protagonismo a determinados personajes, gestos, miradas; o acentuando el dramatismo de una escena determinada.

Miriannys Montes de Oca es una artista comprometida con su discurso, con una ontología que proyecta como declaración pasional sobre asuntos conflictuales. Ella nos plantea los dramas de la existencia humana, pero no nos deja sumergidos en esa laguna de angustias, sino lanza un salvavidas para rescatarnos. No cierra del todo la puerta, deja un intersticio posible desde donde avizorar que la Humanidad aún puede ser salvada. Es por ello que más que referirme a Miriannys como una creadora que asume uno o varios estilos en su trayectoria, considero que es una artista de lenguajes, que explora nichos estéticos diversos desde los cuales proyectar ese camino artístico suyo, que transita del sentimiento al gesto, del gesto al trazo, a la instalación o al performance, donde su poesía se materializa en pintura, en metáfora teatral, con una visualización dramatúrgica cargada de simbolismo e intensidad. Su lenguaje es así: lírico, metafórico, vívido.

La marcha de las antorchas, 2016. Serie Los soportables pesos del ser. Óleo sobre lienzo (100 x 145 cm)

Con las botas puestas, 2016. Serie Escenas. Óleo sobre lienzo (120 x 147 cm)

Ya sea desde la pintura, el performance o la instalación, Miriannys Montes de Oca hace de su praxis estética un acto de pensamiento crítico respecto a lo que siente y experimenta como ser social; un acto de escenas reales/teatrales, de colores a veces vivos, a veces pálidos; un acto poético y de fe en el sujeto de hoy. Sus personajes, los que recrea y los que personifica, no son el calco mimético de la naturaleza humana, sino la expresión poética de una reflexión fresca y, por ende, con motivaciones positivas. Es ese universo paralelo que ella recrea en el que se advierten relaciones espaciales con cierto sentido enigmático pero interesante, donde lo real y lo teatral armonizan, en ocasiones se contraen y se tensan, producto de una multiplicidad de posibilidades que le otorgan las miradas y los escrutinios de los espectadores.

La laguna. Esmalte sobre lienzo (120 x 120 cm)

Ojalá que llueva, 2016. Serie Los soportables pesos del ser. Esmalte sobre vinil (145 x 100 cm)

Su punto fuerte está en la creatividad y la versatilidad con que asume y se enfrenta al hecho estético; en dar imagen y cuerpo a esa sensación que la sacude por dentro y que logra concretar desde los predios artísticos. Allí, donde su pincel se agita o su cuerpo interpreta roles múltiples, sale a flote esa poesía que la posee, así como esa capacidad que tiene para “traducir” en arte los sentimientos más íntimos que bullen en su seno creativo.

Delirio, 2014. Serie En tiempos de artificio. Instalación de 9 ataúdes (4 negros y 5 estampados), en el Pabellón Cuba, en 2018

Regalo, 2014. Performance en la intersección de las calles 23 y L, Vedado

    Yenny Hernández. Crítico de arte y curadora

La Habana, 2020


Ray Bradbury por los extraños pueblos

Fue en 1991, en España, cuando probablemente los cubanos tuvimos más cerca a Ray Bradbury (uno de esos años en que la vida nacional cobró los tintes casi posapocalípticos de sus historias). Entonces Eliseo Diego estrechó las manos –y quiero pensar que abrazó– al autor de Crónicas marcianas. Pero poco sabemos de ese encuentro, salvo que habían sostenido una estrecha correspondencia años antes y que, en ese momento, ambos tenían la misma edad, 71 años.

Eliseo Diego era un fabulador irremediable. Ya Divertimentos, su segundo libro, fechado en 1946, destila sus apasionadas lecturas de Perrault, Andersen, los hermanos Grimm, Dickens, Stevenson y Lewis Carroll, entre otros autores que lo acompañaron asiduamente desde su niñez. Con esas narraciones de carácter alegórico o sobrenatural, Eliseo exorciza los miedos de la infancia; hace volar la fantasía por los reinos de la ensoñación y la magia. Eliseo Diego, «uno de los más grandes poetas de la lengua castellana», nos recuerda Gabriel García Márquez, trasmitió en las formas breves —esos diminutos «fuegos vagabundos», según Octavio Paz—la inexorable fugacidad de la vida y el carácter fragmentario de la memoria: la infancia, los antepasados, la ciudad y la familia, pero también el olvido, la pérdida, la muerte y su silencio, que constituyen motores fundamentales de su escritura. Por eso no es extraño que, amante también de la literatura en lengua inglesa, haya quedado prendido de la obra del estadounidense nacido en Waukegan, Illinois, el 22 de agosto de 1920, y que, con solo 30 años, escribió Crónicas marcianas, un libro que se convirtió al instante en todo un clásico.

Similares temas asediaron a Bradbury: la memoria, la pérdida, la muerte, la colonización de una raza o un pueblo por otro supuestamente superior, el fin de la cultura y con ella, el de la literatura… A veces –ahora mismo– he creído que Crónicas marcianas puede prescindir de Marte y sus habitantes, incluso puede hacerlo de los viajes interespaciales, de la colonización humana del planeta rojo… Y no perdería su esencia, su amplia «condición humana», su fuerte «realidad». ¿Por qué? Porque todo eso es una excusa de Bradbury para hablar de nosotros mismos. El hombre frente al hombre desbastándolo todo. Las arañas de Marte, los barcos de arena, y los canales de vino, no hacen más que hablar de nosotros; de los celos, el racismo, la soledad y la nostalgia, el arraigo y el deseo de exploración. El «escenario» fue Marte, pero bien pudo ser el oeste estadounidense y el despojo de las tierras ancestrales de los habitantes de esa región del país hasta reducirlos a «reservas», o la lenta y terrible colonización —él mismo escribió del tema— del continente americano por los europeos, o el racismo y la discriminación diaria… Un sustrato humanista, una condensación del mito, florece en Crónicas marcianas, al punto de que él mismo aseguró no ser un escritor de ciencia ficción, sino de un «estilo poético».

Bradbury mismo se preguntó: «¿Cómo es posible que Crónicas marcianas se reconozca tan a menudo como ciencia ficción? No encaja con esa descripción. (…) Entonces, ¿qué es Crónicas marcianas? Es el rey Tut salido de su tumba cuando yo tenía tres años, las Eddas nórdicas cuando tenía seis, y los dioses griegos y romanos que me cortejaron a los diez: puro mito», dijo.

Por otra parte, sus cuentos contienen, de forma seminal, casi todos los subgéneros fantásticos: «Los hombres de la Tierra» es un cuento kafkiano; y «La tercera expedición» esconde el germen del futuro «realismo mágico» (quizás sembrado por Faulkner en Bradbury). «Aunque siga brillando la luna» hunde sus raíces en el romanticismo inglés (su título parte de un poema de Lord Byron) para hablar de civilizaciones extraterrestres desaparecidas hace milenios y la conservación de su legado arqueológico (un tema recurrente en la actual space opera). «La mañana verde» expone de forma germinal la «terraformación» de Marte; «Encuentro nocturno» habla de universos paralelos con un lirismo pocas veces alcanzado; «Un camino a través del aire» es un cuento realista sobre el racismo a principios de siglo, en el que algunas pinceladas fantásticas enfatizan la tragedia social; y «Usher II» (además de ser un evidente homenaje a la obra de Poe) es un ejercicio distópico, incluso una suerte de esbozo de Fahrenheit 451. En «El marciano» (entre otras cosas) está el germen de los debates filosóficos propiciados por «los visitantes» en Solaris, del polaco Stanisław Lem. «Los pueblos silenciosos» es una ácida sátira sobre la soledad en un escenario «posapocalíptico», y «Vendrán lluvias suaves» una reflexión sobre un mundo posthumano. Mientras «Los largos años», con un costumbrismo casi naíf, aborda las relaciones entre seres humanos e inteligencias artificiales; y aunque su formalización es embrionaria, sus temas son similares a los que han planteado este tipo de historias a lo largo de los años y del apogeo de la ciencia ficción.

Borges, en el prólogo a la traducción al español de Crónicas marcianas, escribió que «en este libro de apariencia fantasmagórica, Bradbury ha puesto sus largos domingos vacíos, su tedio americano, su soledad… (…) ha preferido (sin proponérselo, tal vez, y por secreta inspiración de su genio) un tono elegíaco. Los marcianos, que al principio del libro son espantosos, merecen su piedad cuando la aniquilación los alcanza. Vencen los hombres y el autor no se alegra de su victoria. Anuncia con tristeza y con desengaño la futura expansión del linaje humano sobre el planeta rojo –que su profecía nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena».

Más allá de las aventuras, el misterio y la siempre búsqueda del mito, sabemos que Eliseo admiró la ciencia ficción.Y que llegó a escribirse con Bradbury. En cierta ocasión escribió que tuvo una «sincera admiración por escritores como H. G. Wells y C.S. Lewis, y por supuesto por Ray Bradbury, que han escrito obras de las llamadas de ciencia ficción», pero que con este género le ocurría «lo que con la niñita de cierta rima no sé si inglesa o norteamericana, y que una apresurada traducción diría así: Había una vez una niñita/ que tenía un ricito/ justo en el medio de la frente./ Cuando era buena/ era muy, pero muy buena,/ y cuando era mala/ era horrenda».

En un cuadernillo, titulado «Sobre los viajes al espacio exterior», Eliseo reunió varios poemas inspirado por sus lecturas del género y «con las vistas de la Luna tomadas por los astronautas norteamericanos». «Ya la luna no sería más la que veían o imaginaban nuestros abuelos. ¿Cómo sería, entonces, el mundo que se abriría a los ojos de nuestros descendientes?», añadió.

Aquí incluyó los poemas «Ascensión», «Madre tierra», «A través del espejo», «Hacia los astros», «Constelaciones» y «Ascuas» (dedicado a Bradbury, y dialogantes con la narrativa poética del autor de Fahrenheit 451). En ellos abordó temas como el espacio, las constelaciones, la luna, los viajes espaciales, la pequeñez del hombre en el universo… Atrás, por fin, está la madre Tierra en su conmovedora pequeñez: por fin la vemos toda: sus orillas nos caben en los ojos: es apenas como una linda bola nada más. Y hay algo en ella de azorada, de vieja que se turba como si fuese de saber que la vemos así, que nos da lástima que se nos pueda, un día, morir («Madre tierra»).

En otro de sus poemas (en «Desde la eternidad») nos habla de las «diminutas dichas», entre ellas:

  • La luz de la mañana.
  • La luz de la tarde.
  • El trueno que nos despierta en la noche.
  • La lluvia que nos arrulla nuevamente.
  • Las estrellas a las que les cantaba Ray Bradbury.
  • El viento en la cara, una boca en otra boca, una mano en otra mano…

Con el autor de El vino del estío dialoga en «Ascua», que fuera incluido además en Poemas al margen:

A Ray Bradbury

  • Todo se aviene, ves, a un punto de oro:
  • el mar color de bronce, el bosque oscuro
  • y el unicornio y leviatán fundidos
  • en un copo de fuego, un ascua pura
  • en medio del abismo.
  • Cómo pueden
  • los astronautas regresar un día
  • desde lo enorme a la minucia
  • innumerable de la hierba.
  • Quién
  • sabrá el camino al tiempo del rocío.

Ambos confiaron en el mito y la imaginación, pero también en el hombre. «La ciencia y las máquinas pueden anularse mutuamente o ser reemplazadas. El mito, visto en espejos, permanece», escribió el autor de El hombre ilustrado. Ambos, cuyos centenarios celebramos este 2020 —Eliseo un poco antes, el 2 de julio; Bradbury más de un mes después, el 22 de agosto—poblaron sus historias con una mirada poética y melancólica que nos sobrecogen aun y que, imagino, predominó en aquel encuentro español en 1991 entre estos dos grandes autores.


May Reguera irradia Luz online

En este mes de mayo se inauguró en plataformas la exposición internacional Online Luz, gestada por el fotógrafo camagüeyano Daniel Martínez Reyes y que reunió trabajos fotográficos de más de 40 artistas de Cuba, España, Estados Unidos e Italia. Una iniciativa que nació de forma individual y que desde su anuncio a través de Internet tuvo –y tiene– una gran acogida, extendiéndose más allá de nuestras fronteras digitales.

Una de las principales figuras de la escena fotográfica emergente y contemporánea cubana es May Reguera, una joven actriz, fotógrafa y realizadora audiovisual que desde que supo de la iniciativa no dudó en participar y quien es hoy –sin temor a sonar absoluto– una de las tantas promesas del lente contemporáneo cubano. El Portal del Arte Joven Cubano indagó con la artista sobre su amplio espectro creativo.

de la serie Retrato de una mujer con huevos. Foto May Reguera, Tomado de su perfil de Facebook

–Eres fotógrafa, actriz y realizadora audiovisual, ¿te desempeñas en algo más en el amplio espectro de la creación?

En los audiovisuales pocas veces he dirigido, aunque lo he disfrutado mucho. Generalmente he trabajado para otros directores haciendo Dirección de Arte y Vestuario, cosa que me gusta muchísimo y espero seguir haciendo. En mi estudio @myreguerastudio ofrecemos servicios de producción y logística para proyectos y fotógrafos que vengan a capturar a Cuba, además de la realización de fashion films.

–¿Cómo llevas en paralelo cada una de estas disciplinas, cual es tu estrategia para que una profesión no impida el desarrollo del otra?

Haces un plan y te organizas. Todo puede hacerse y al mismo tiempo todo confluye. Cuando estoy en alguna producción como actriz tengo que dejar lo demás a un plano menos protagónico, pero contar con el equipo hace posible hacerlo todo. Mi esposo dirige el estudio junto conmigo y cuando estoy actuando, él se ocupa.

Póster de la exposición online de fotográfíca LUZ (cortesía del entrevistado)

–¿Desde cuándo comenzó tu interés por la fotografía, como adquiriste los conocimientos que hoy pones en práctica?

Siempre me gustó la fotografía y para mí era un hobby que mantuve desde pequeña. En algún momento tuve la posibilidad de trabajar para una revista y lo hice. Aprendí sobre la marcha, ya montada en el carro como se dice popularmente, equivocándome muchas veces y con el apoyo del equipo de la revista.

Me he apoyado mucho más en la intuición y en mi gusto personal que en conocimientos teóricos; ahora estoy en un momento de búsqueda hacia esas zonas.

–Dentro de los variados géneros o categorías dentro de la fotografía, ¿con cuál o cuáles te sientes más cómoda trabajando?, ¿por qué?

Me gusta el retrato. Amo retratar personas, disfruto conectar con ellas y abrirlos y mostrarlos, para que ellos mismos se redescubran. Es un acto de amor y de mucho crecimiento.

Autorretrato foto May Reguera. tomado de su perfil de Facebook

–¿Cómo ha sido la recepción de tus trabajos en el público nacional e internacional?, ¿Qué opinión tienes sobre estas recepciones?

Generalmente han sido positivas. He estado muy acostumbrada al amor y el apoyo de mis seguidores y espectadores. Mientras más me direcciono a un lugar y lo defino, más atención positiva recibo, pero también aparecen ciertos detractores, que a su vez considero necesario para crecer.

El conflicto genera desarrollo, es un aprendizaje de las clases de Dramaturgia en la Escuela de Arte. Considero que cada uno tiene dos mitades, y son necesarias para formar un todo.

Así que agradezco muchísimo tanto lo positivo como lo negativo, y siento esto último alimento para ser mas detallista y profunda, y mejorar. Cada crítica ha sido para mí un impulso para llegar más lejos.

–Menciona exposiciones tanto nacionales e internacionales que tienes en tu haber. ¿Cuál o cuáles son las que más te han satisfecho por la acogida o la polémica que han suscitado y por qué?

Personales: Telón, #Amarilla, Paisaje y #Libre. Colectivas son siete y con Luz serán ocho. Para mí cada exposición personal han sido una meta, un impulso y una respuesta a necesidades concretas de cada momento, elegir sería difícil, como la Decisión de Sofía.

Las colectivas me nutren mucho, me hacen interactuar con otros fotógrafos y aunque realmente la interacción me gustaría que fuera para mayor, son una oportunidad para compartir y crecer como generación, como grupo.

Autorretrato foto May Reguera. tomado de su perfil de Facebook

–¿Cómo supiste de la convocatoria de la exposición online Luz en la que participas?

El chico fotógrafo que la esta organizando me escribió. Habíamos interactuado en algún momento y yo había publicado una foto suya en la página de mi estudio. Me contó sobre la expo y sin pensarlo le dije que sí.

–¿Qué te motivó para hacerlo?

Estamos en un momento de tránsito, de cambio, nuevas dinámicas se imponen y la necesidad de consumir, hacer creaciones, y el arte son una especie de cura y sanación. Está apoyando la plataforma Behartnet que es un proyecto de una mujer cubana que admiro, y creo que son motivos suficientes.

–¿Crees que con necesarias iniciativas semejantes dentro del contexto que se está viviendo y fuera de este? ¿Qué diferencia ves de esta iniciativa en el contexto actual de pandemia?

Creo que la reclusión nos ha obligado a buscar alternativas, a indagar dentro de casa y aumentar las necesidades de protección, de compartir por lo menos en el ciberespacio.

Para mí siempre ha sido una plataforma necesaria, cuando intenté exponer en galerías y se hizo difícil hice mi instagram, una galería en el que expongo desde entonces. Así que considero que estas iniciativas son totalmente enriquecedoras en cualquier contexto.

–¿Cómo esperas que haya sido la recepción de esta convocatoria/expo/online?

Estoy abierta a la sorpresa, a ver qué pasa. Son 46 artistas y se ha abierto una página nueva para ello. Espero que sea una galería que disfruten todos.

–¿Cómo te sientes al ser parte de esta exposición?

Me encanta. Soy amante de las nuevas experiencias y todo lo que ellas me regalan.

–¿Hay nuevos proyectos en caminos?

Repongo #Libre en la Fototeca de Cuba, lo cual será una experiencia tremendísima. Estaba programado para el 8 de mayo y se pospuso para julio, provisionalmente.

Espero liberarnos de este virus y reencontrarnos con #Libre, con una nueva libertad.

Tenía planeado para finales de año mi expo #Rojo, pero creo que será imposible con el poco tiempo que me va a dejar nuestro contexto actual. Y estoy armando algo nuevo, alternativo, para no quedarme con las ganas de hacer, será mas sencillo que #Rojo, que dependa mas de mí y con impresiones en pequeño formato para asegurar que puedo asumir los gastos. Ya veremos.


“Cada cubano tiene un Martí dentro”

En aquel mundo abstracto, donde es capaz de engendrar las más disímiles sensaciones desde la duda o la afirmación, Raylven Friman laminó de acero a José Martí con la misma fortaleza que se les agiganta en el pecho a los cubanos.

Unos 14,50 metros de alto por 7,50 metros de ancho totalizan las dimensiones del monumento, único emplazado en ese formato dedicada al Apóstol en Bayamo, una ciudad que avistó de “alma intrépida y natural” como reza en lumínico la esfinge.

“Se me ocurrió lo del rostro porque buscaba algo muy sobrio y realmente fuerte. Esa imagen es la que más conocemos, entonces a esa traté de darle fuerza.

“Se trató de buscar un material que le diera perdurabilidad, que la composición de las letras figurara una tipografía manuscrita en correspondencia con los colores de la bandera, tratando de dar sobriedad a la pieza”, precisa Friman.

No obstante, su poca experiencia en el trabajo con metal y las luces, una marcada tendencia por estos días, constituyó a la vez un desafío, aparejado a una pieza que rompió con el arte figurativo que le apasionó desde alumno en la Academia de Artes Plásticas de Las Tunas.

Martí, pieza escultórica inaugurado el 30 de diciembre de 2019/ Ibrahin Sánchez

En la ocasión, el joven granmense no solo concebía de manera habitual en sus trabajos figurativos funcionales el diseño, sino que se adentraría en la nueva meta de redescubrir de cerca la conjugación entre el acero y la luz.

En ese paso fue indiscutible, para desdoblar las varas de hierro en un antojo de creación propiamente, el enlace con Osdanis Antúnez Roselló, y su grupo de creación Divo, adscripto al Fondo Cubano de Bienes Culturales.

“Tienes que combinar la parte tuya creativa con la manufactura que esa persona tiene. Estoy muy agradecido de trabajar con ese equipo. Ellos saben mucho del trabajo de la materia, es decir de hacer una silla, un mueble, que armar una obra que lleva contenido artístico.

“El proyecto se empezó a gestar en octubre (2019). Cuando se aprueba, a partir de noviembre, se comienza a trabajar al entrar en el taller”, detalló.

Las líneas esta vez no precisaron el lenguaje figurado ni los colores se combinaron atractivamente sobre el lienzo. Prefirió el urbanismo, una tendencia retomada para no solo acercar el público al arte sino para hacerlo partícipe de la creatividad.

La pared en blanco de un edificio y chapas de metal fueron el tapiz para moldear en exquisita semejanza el ímpetu de la mirada que emana del rostro del Héroe de Dos Ríos en una arteria que crece desde lo moderno, llena de simbolismos culturales e histórico, el Prado bayamés.

En el Martí de Friman, con un tono serio en su rostro, se advierte la sabia mirada al futuro del más universal de los cubanos, la reflexión temprana, o encuentras la firmeza moldeada en el alma de un patriota digno de su tierra, y acapara la atención entre La Bayamesa y otros íconos de la Cuna de la Nacionalidad Cubana.

Cada mañana, desde el cercano 30 de diciembre de 2019, cuando el sol le descubre, anida en el universo la sospecha de que “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.”

“Mi vínculo con Martí es como el de todo cubano. Creo que cada cubano tiene un Martí dentro”, afimó.


De camino a los orígenes

I

Cuentan que desde el central América, propiedad de Federico Fernández, se financió la revista Orígenes. Un central que produjo azúcar y literatura. El dueño era tío de José Rodríguez Feo, quien fuera uno de los editores de la publicación del grupo homónimo, grupo que dio a la cultura cubana un capítulo de belleza inigualable.

Cerca de lo que fuera el glorioso central, está la ruta funeraria de nuestro Apóstol José Martí. Una ruta que yace imponente como la vena principal de la isla. Una ruta que empieza en Remanganaguas, sitio donde ocurrió el primer entierro de nuestro héroe nacional. Un cementerio donde aún permanece el corazón de la isla.

En estos sucesos nace la inspiración para el Encuentro de Jóvenes Escritores Orígenes en el municipio de Contramaestre. Una jornada capaz de vincular la identidad, el patriotismo y la literatura. Un encuentro para homenajear al cubano a través de la figura y el ideal de Martí, una cita para la historia.

II

La XII edición del Encuentro de Jóvenes Escritores Orígenes estuvo marcada por las condiciones impuestas por el nuevo coronavirus. Cuando el mundo aún no sabe cómo será el volver a la normalidad, y nuestro país mantiene las medidas pertinentes para controlar la situación, los jóvenes de la AHS no han fallado con la historia.

Este año el encuentro estuvo dedico al aniversario 125 de la caída en combate en Dos Ríos del Héroe Nacional y a la vigencia de su pensamiento en nuestro presente. Resulta más que simbólico en un período de emergencia mundial, que los jóvenes busquemos resguardo en la obra del maestro. Martí emerge como luz en un momento de crisis sanitaria, pero también crisis humana. Martí sintetiza todos los valores de nuestra Cuba actual, su imagen hoy, resulta ser el país que un día soñó.

fotos de archivos tomadas del Facebook de la AHS en Contramaestre

III

Esta edición resultó ser una jornada sencilla pero muy significante. Convirtiéndose en un espacio de remembranza, de abrazo colectivo y de búsqueda en nuestra memoria histórica reciente. Estos dos días (18 y 19 de mayo) toda Cuba pelegrinó hasta Remanganaguas y colocó su oído sobre la tierra. Toda Cuba sintió la vibración del suelo en ese campo santo.

También fue un momento para recordar al poeta, narrador y eterno miembro de la AHS Eduard Encina. Fundador del concurso luego devenido en jornada literaria, Encina influyó en la vida cultural toda de Contramaestre y siempre será un espacio para admirarlo y tenerlo presente.

IV

La utilización de las plataformas digitales para la promoción y consumo del arte se instala hoy en nuestra cotidianidad. La gran mayoría de los creadores cubanos entran a la red para mostrar su obra desde casa. Aficionados y profesionales comparten el mismo espacio, el mismo público, el mismo “me gusta”. El arte cubano ahora entra en una democratización diferente, donde las conductas responden a otro tratado sistémico.

En ese panorama atípico, la AHS dimensiona su labor por promover el trabajo de los creadores más jóvenes. Siguiendo la experiencia de Las Romerías de Mayo realizadas en el presente año, la Asociación Hermanos Saíz en Santiago de Cuba se ha propuesto no decaer la programación habitual ni sus eventos principales. Orígenes resultó ser el inicio para concretar esa idea, permanecer activos como organización. Sin dudas, un movimiento que conectará a los asociados y su público con una asociación más extensa, diversa y alcanzable.

Los esfuerzos hechos por la organización antes del estado de emergencia actual parecen minúsculos hoy, en comparación con el accionar diario de la AHS en todo el país. Un esfuerzo que habrá que mantener y priorizar teniendo en cuenta que la vida no volverá hacer igual, y el espacio digital nos convida a un diálogo necesario.

Un camino al corazón de Cuba, un lugar obligado para el homenaje a #MiMartí #MartíMaestro. En homenaje al 125 aniversario de su caída en combate.Sociedad Cultural José MartíAsociación Hermanos Saíz

Publicada por Buena Luz Producciones en Martes, 19 de mayo de 2020

V

La próxima edición del Encuentro de Jóvenes Escritores Orígenes, a realizarse del 18 al 20 de mayo de 2021, estará dedicada a la traducción literaria, una labor a veces subvalorada como ejercicio intelectual. Más de una quincena de jóvenes se reunirán una vez más en Contramaestre para compartir sus experiencias y sus saberes. Más de una quincena de trovadores, poetas y narradores volverán a revisitar los espacios habituales. Se leerán poemas en lo que fuera la casa de Federico Fernández y se irá en busca, otra vez, del corazón de la isla.

Cuando el encuentro físico sea posible, también tendremos el encuentro digital como herencia de la crisis. En ese momento una quincena de jóvenes pudieran ser acompañados por todo un país. Todos en busca de la belleza. Todos en busca de sus orígenes.


«La trova no está ni en la guitarra ni en el cantor»

La sinceridad como recurso para engendrar canciones y una sonrisa estampada en el rostro a modo de bandera. Yunier Pérez García, o simplemente GAPE, es una de las voces más desenfadadas del universo trovadoresco actual. Recientemente ganó la Beca de Creación Musical Ignacio Villa y ya se encuentra listo su primer fonograma Oda al plagio, bajo el auspicio del sello EGREM.

––Estudiaste Historia del Arte en la Universidad de La Habana, no obstante, te dedicas a la creación musical y estás muy vinculado a las artes escénicas, además, escribes canciones, lo cual denota una sensibilidad hacia la palabra. Pareciera que la creación se precipita en ti de cualquier forma y, que es precisamente esta mezcla de impulsos lo que te define como artista. ¿De dónde proviene tu instinto creativo? ¿Alguna influencia familiar?

Ninguna influencia familiar, aunque mucho debo a mis padres y mi hermana menor por haberme servido de horcón para poder dedicarme a pensar en las musarañas. Mi instinto creativo, como lo llamas, supongo que nació conmigo y luego fue creciendo a partir de las diferentes influencias estéticas externas y de la educación que recibí.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

Entonces creo que sí, la palabra me atrae de un modo poderoso. De siempre preferí la Historia a la Química, el Español a las Matemáticas y definitivamente considero que la palabra tiene un poder precioso. Luego la Licenciatura llegó para hacer coincidir con más exactitud las imágenes de mis fantasías con las que al fin y al cabo materializaban mis creaciones.

––¿Cuándo supiste que este era el camino que querías emprender?

Tal vez esto vaya a sonar poco modesto, pero lo supe desde siempre. Soy un artista y mi razón de ser en este mundo es la de legar a la humanidad algo que un segundo antes no existía y que sólo yo puedo extraer de la nada.

––¿Qué géneros y temáticas abordas en tus composiciones musicales?

Me gusta pensar que lo imaginable es mi temática. Tal vez por eso preferí la trova, una música que asimila orgánicamente todos los ritmos y todos los temas, porque su intención es cantar desde el alma con la mente y el corazón, sin tiempo ni espacio preestablecidos, ni mordazas de mercado. La trova se parece a la libertad y eso me enamora.

––Desde el 2011 perteneces a la Compañía Ópera de la Calle. ¿Cómo ha sido el trabajo con esta compañía que, por mucho, ha logrado cambiar la visión elitista con respecto al género?

Es cierto lo que dices, la Ópera de la Calle fue concebida con el afán de desacralizar y actualizar el género lírico, aprovechando las posibilidades de intertextualidad que provee el lenguaje postmoderno para acercarlo al pueblo. Esta fue una de las razones que me hizo gravitar a ella.

En la Compañía lo único que he hecho es crecer como artista. He aprendido a dominar mejor mi voz y mis movimientos y a interrelacionarme con el público. He tenido mucha suerte de formar parte de esta familia, la verdad.

––¿Qué crees que deben hacer los artistas de estos tiempos para llegar a todo tipo de público, teniendo en cuenta que aquellos que no van a conciertos y teatros, y que por lo general consumen otro tipo de música para muchos considerada escasa de valores, también pueden sentirse sensibilizado por el llamado arte inteligente?

Te confieso, alguna vez soñé con ser tendencia, y llenar estadios y que me hicieran la ola, y ver filas de muchachas hermosas esperando su turno para recibir un autógrafo mío, luego la vida me liberó de ese gran peso y me hizo más feliz.

Creo, amiga mía, que la cuestión no está en llegar a todos los públicos más que en sentirse bien con uno mismo. Nada deben hacer los artistas de estos tiempos al respecto: el artista debe sólo educarse para hacer arte y los públicos educarse para apreciar arte. Alterar este orden produce el riesgo de generar un producto empobrecido. Luego si la consecuencia de ello es un arte popularísimo, bienvenido sea entonces.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

Por otra parte, habría que definir con qué concepto de inteligencia vamos a tratar. Si por inteligente vamos a entender un arte diverso, original y que expanda el espíritu y el intelecto aun cuando nos haga bailar, pues sí, desafortunadamente no prima en el gusto popular tal arte inteligente, sin embargo, me niego a pensar que es la sociedad la que se ha embrutecido. El gusto se crea.

––Tus inquietudes creativas te han acercado al mundo de la narración oral. Has recibido clases de excelentes profesoras como Mayra Navarro y Elvia Pérez, y formaste parte de la Compañía Teatro de la Palabra, en la cual también obtuviste algunos reconocimientos. ¿En qué medida crees que los músicos deben desarrollar habilidades histriónicas que le ayuden a desenvolverse en la escena?

Al universo de la narración oral entré por embullo de mi novia. Luego me fascinó. Estos que vivimos, opino, son tiempos de extrema humanización donde mucho han tenido que ver las redes sociales. Se evitan los elitismos y se procura la integración, la visualidad, sentir texturas y olores, todo en el menor espacio y tiempo.

La música no ha podido quedar exenta de ello, de ahí la suma importancia de vincular, sin tabúes, todo cuanto pueda tributar a potenciar el mensaje que queremos transmitir como músicos y artistas. No tiene mucho sentido pasar el día horneando un delicioso pastel para que se nos caiga al suelo al momento de darlo a comer.  

––Has participado en varias ocasiones en el festival de la trova cubana Longina canta a Corona, que se celebra todos los años en Villa Clara. ¿Qué importancia le concedes a estos eventos y cómo contribuyen al desarrollo de la carrera de los jóvenes trovadores?

Les concedo una importancia literalmente vital, a partir de que contribuyen a la memoria de la trova cubana. El Longina es para mí uno de los más atractivos y relevantes, pero todos los festivales donde los trovadores podemos estar son determinantes.

A través de estos eventos los que cultivamos la canción trovadoresca no sólo ganamos en promoción, también tenemos la oportunidad de reencontrar y conocer a otros trovadores del país y nuevos modos, de primera mano, de hacer la canción.   

––¿Cómo puedes definir a los trovadores?

Un trovador es alguien que suele valerse de la guitarra para, bellamente, decir cosas. Pero un trovador puede desconstruir todo lo anterior para continuar siendo un excelente trovador, y es que la trova no está ni en la guitarra ni en el cantor; ni siquiera está en la relación entre ambos. Un trovador es también lo siguiente, lo posible.

––¿Qué figuras, experiencias, obras… han marcado tu formación artística?

Mis mayores influencias vienen de la música cubana en primera instancia, de la española, la brasileña, la norteamericana y la francesa. Me fascinan la fuerza armónica y las hermosas imágenes poéticas de la obra de Silvio, la ironía y el humor finísimo de Joan Manuel Serrat y las disonancias de Chico Buarque, además de la delicadeza que consigue en ciertas creaciones.

No obstante, lo que más amo de los tres es su capacidad de desdoble, de reinventarse en cada canción haciendo parecer que han sido compuestas por personas diferentes. Luego hay millones de otras influencias, aunque ya más dispersas.

––¿Para componer, sigues alguna especie de ritual, o la creatividad salta a flor de piel en todo momento?

Antes me condicionaba más a la hora de crear. Necesitaba regular las persianas para que entrara la luz exacta en la habitación, estar completamente desnudo y una gran cantidad de hojas en blanco, puesto que cada vez que hacía una pausa, ya fuera para almorzar o simplemente refrescar un poco, debía volver a reescribir desde cero lo hecho hasta el momento.

Hoy, no sé si por oficio o por la presión de lo cotidiano me conformo con algo de tiempo libre y un poco de paz interior. Luego a la musa ya la bajo yo. Algunas veces sale primero la letra, otras la música, pero lo que más me ocurre es que me vienen ambas juntas.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

––¿Actualmente cuáles son los principales retos que enfrentan los músicos, en especial los trovadores?

El más importante reto es el de siempre: hacer un arte de calidad, sincero y original. Los demás problemas, que sabemos cuáles son, ya no corresponden tanto a los músicos, menos a los trovadores, son retos de la sociedad toda.

––Recientemente ganaste la Beca de Creación Musical Ignacio Villa, que otorga la Asociación Hermanos Saíz, y grabaste tu primer fonograma Oda al plagio, bajo el auspicio del sello EGREM. Háblanos un poco de la propuesta estética que traes con este proyecto.

Oda al plagio es mi benjamín fonográfico, entonces he procurado presentar a GAPE a través de él. Está conformado por 11 canciones en las que rindo un sencillo tributo a las músicas y músicos que admiro.

En el álbum el escucha podrá encontrar una diversidad temática que transita desde la crítica social hasta canciones de amor y desamor. Estoy muy contento con lo que va saliendo hasta ahora.

El diseño de portada fue por parte de los artistas Kike y Katia, y las palabras del disco, que estuvieron a cargo de Tony Ávila.

Debo siempre agradecer a la AHS y al sello EGREM por el fundamental apoyo, pero también a los Estudios de grabación Pablo Milanés Records, a la ingeniería de Giraldo García, a la producción de José Víctor Gavilondo, a los arreglos de Yasel Muñoz y al exquisito trabajo de los músicos convocados.

––¿Qué rasgos definen al artista y al ser humano que viven en el GAPE?

Muchas ganas de cambiarlo todo, respetuosidad, nobleza, autoexigencia, amor por la familia, por el arte y por la vida.

––En el espacio creativo, ¿con qué sueñas?

Sueño con poder hacer siempre lo que amo, que es la música, y vivir humildemente de ella.