Literatura


Lilian Sarmiento: periodismo transmedia en Ediciones La Luz

No es un secreto para nadie que desde que comenzó esta tragedia del coronavirus, Ediciones La Luz diseñó una estrategia para mantener el arte vivo. Las presentaciones de las novedades editoriales y todo el aparataje que conlleva cada realización, se transformaron para seguir visibles en Cuba y el mundo. La carga de trabajo aumentó para editores, diseñadores, correctores, para todo el equipo editorial, y en medio de todo ese ajetreo aparece Lilian de la Caridad Sarmiento, una mujer que a simple vista para el tráfico y hasta puede provocar accidentes de tránsito, se trata de una criollita en todo su esplendor, con carisma, además, incluido, que culmina en este año su carrera de Periodismo.

Llego a Ediciones La Luz en mayo de 2020 a trabajar como comunicadora, como gestora de redes por voluntad propia. Ya conocía el trabajo de la editorial, era asociada de la sección de literatura de la AHS y en varias ocasiones la visité. Fui a los talleres de narrativa que se hacían allí y estaba al tanto de las propuestas que tenían, pero me parecía que el trabajo de la editorial podría intensificarse, mejorar mucho más si tenía un apoyo comunicativo en las redes sociales, que ya existía, pero debía, a mi juicio, dedicarse a generar contenido para esas redes, más en el período de pandemia que es, cuando comienzo a involucrarme con el trabajo de La Luz más de cerca, en el que no se podían realizar los pasos habituales de la editorial de manera presencial y ese trabajo editorial, ese proceso con los libros, con su publicación, con sus presentaciones debía estar reflejado en las redes sociales. Eso fue lo que le propuse hacer a Luis Yuseff y hasta hoy estoy trabajando en esta área de la comunicación allí.

Fotografía: Sucel Legón

Lilian o Lily que ha sabido ganarse el cariño y admiración de todos en poco tiempo, se pasea entre los intelectuales de marcado renombre realizando entrevistas o streaming para los diferentes eventos que se realizan como las Romerías de Mayo, el Premio Celestino, jornadas por el Día Internacional de la Poesía o el Idioma Español, entre otros tantos, además de ser es la presentadora y moderadora de las habituales peñas literarias como Entrada de emergencia y Oda a la joven luz, forma parte del equipo de programación de actividades y como si fuera poco su trabajo está encaminado también con su proyecto de tesis.

Mi proyecto de tesis es un manual de periodismo transmedia para la casa editora ¡ahora!, el semanario provincial, pero poco a poco ha devenido en una redacción pequeña en la que convergen distintos medios y plataformas de producción periodística y de comunicación. Entonces, dentro de la transmedialidad, de las narrativas transmedia, las redes sociales, el uso de redes sociales y la creación de contenidos para este tipo de plataformas tiene un papel fundamental porque de alguna manera garantiza la interacción con el público, con las audiencias y sobre todo que esas audiencias puedan aportar nuevos contenidos, puedan producir contenidos diferentes a partir del medio que los realizadores le están proponiendo. Por esa parte, creo que es la relación más directa que tiene mi trabajo en Ediciones La Luz con mi proyecto de tesis, por supuesto, todo lo que he estado investigando sobre las narrativas transmedia y el periodismo transmedia como tendencia contemporánea de la comunicación, he tratado de involucrarlo de cierta manera en lo que hago en las redes sociales de La Luz: dirigir por ejemplo la creación de contenidos específicos para cada red social, que esos contenidos logren comprometer a los usuarios que nos siguen, que esos usuarios no solo reaccionen a las publicaciones que hacemos, sino que se sientan con la necesidad de hacer un comentario, de compartir esa publicación, de darnos su punto de vista del libro que estamos proponiendo o de las reseñas del material audiovisual que también hacemos. Trato de involucrar esos conocimientos teóricos de la transmedialidad porque además no es una tendencia que en Cuba sea muy explotada aún, pero estamos en camino a lograr otras narrativas que también comprometan a nuestros públicos y que los productos que se generen sean muchísimo más abarcadores más completos y en la visión tanto del realizador como del público al que está dirigido.

Fotografía: Sucel Legón

La personalidad que despliega esta joven estudiante, la entrega con la que ejerce su oficio, la hacen resaltar aún más y su trabajo va teniendo resultados notorios como el Premio Nacional de Crónica (categoría estudiante) Miguel Ángel de la Torre con el artículo “Bestia de cargar nostalgias”. Colabora con las revistas Somos Jóvenes y El Caimán Barbudo. A propósito del periodismo y sus géneros comenta:

En temas de medios, prefiero siempre la prensa escrita para desarrollarme como periodista, aunque también disfruto hacer locución para televisión y radio, que no es lo mismo que hacer periodismo, pero van de la mano. Creo que siempre disfruto más la prensa escrita como medio no y como género periodístico. Me gustan mucho las entrevistas y los reportajes, son los géneros que prefiero y los que he explotado más.

Al ser egresada del Curso XXI de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, Lilian forma parte de la antología Decamerónicos, una suerte de Analekta que compilara Liset Prego con otras voces de la narrativa joven holguinera. 

Llegada las cinco de la tarde, con la misma sonrisa que subió las escaleras de Ediciones La Luz, Lilian desciende y se despide de cada uno de sus colegas, por lo general deja botada la sombrilla y al regresar a buscarla siente el olor a café, espera por la sexta taza del día, y es así como partimos, rumbo a la casa, soñando los días.


Nuevas propuestas literarias con el sello de lo artesanal

El Centro de Promoción Literaria Pedro Ortiz Domínguez de Holguín prioriza opciones alternativas de publicación mediante el trabajo con el papel artesanal y sus posibilidades, para de esta manera acompañar la labor creativa de los escritores y la promoción de sus obras.

Fotos cortesía del Centro de Promoción Literaria Pedro Ortiz Domínguez

Con la asesoría de Cuadernos Papiro y el Taller de Papel Manufacturado homónimo, en lo que va de año la pequeña fábrica de la Promotora ha producido cuatro proyectos literarios, extendiendo la obra de escritores holguineros, así como las propuestas literarias en tiempos de crisis poligráfica, comentó el poeta Moisés Mayán, especialista de esta institución.

Fotos cortesía del Centro de Promoción Literaria Pedro Ortiz Domínguez

Entre sus novedades se encuentra el lanzamiento de la colección Poesía de Cordel, presentada en la librería Ateneo Villena-Botev, como parte de la reciente campaña de promoción “Vivo enamorado del libro” que realiza este año el Centro, y que está dedicada a incentivar el hábito de la lectura en todos los públicos, especialmente entre los más jóvenes.

Fotos cortesía del Centro de Promoción Literaria Pedro Ortiz Domínguez

La iniciativa retoma la clásica modalidad portuguesa de presentar publicaciones a los lectores a través de textos colgados en un cordel, y consiste en pequeñas obras que acentúan el carácter festivo de la compra de un libro, añadió Mayán. En el lote inaugural fueron incluidos poetas holguineros como Delfín Prats, Lourdes González, Manuel García Verdecia, Belkis Méndez, Eugenio Marrón, Luis Yuseff, José Luis Serrano y Gilberto Gonzáles Seik.

Fotos cortesía del Centro de Promoción Literaria Pedro Ortiz Domínguez

Otra de las propuestas, explicó Mayán, fue la serie Las voces del viento, que reunió textos de diez poetas holguineros fallecidos en el siglo XXI, partiendo de la idea de que Holguín, como región cultural, cuenta con un significativo “club de poetas muertos” que constituyen soporte y referencia obligatorios en la literatura del territorio, entre ellos Ángel Augier, Lalita Curbelo, Orestes González Garayalde, Alejandro Fonseca, José Luis Moreno del Toro, Mayda Pérez Gallego, Elena Guarch, Luis Caissés, Quintín Ochoa y Daniel Santos.

Fotos cortesía del Centro de Promoción Literaria Pedro Ortiz Domínguez

El libro homenaje La media rueda, como celebración de los 50 años del poeta e investigador Ronel González, unido a 10×10. Una cantidad misteriosa, libro-arte que recoge diez poemas del Premio Nacional de Literatura Cintio Vitier, creado en colaboración con Ediciones La Luz, fueron otros de los títulos salidos de este pequeño taller.

Fotos cortesía del Centro de Promoción Literaria Pedro Ortiz Domínguez

Actualmente el equipo creativo de la Promotora se encuentra enfrascado en una suerte de tarjetero dedicado a Palabras a los intelectuales, con la finalidad de socializarlo próximamente, a raíz del 60 aniversario de este importante intercambio del líder histórico de la Revolución Fidel Castro con valiosos creadores cubanos, añadió Moisés Mayán.


Cúmulos en el firmamento: señal de buen tiempo en la ciencia ficción cubana

Cúmulos es el libro de cuentos ganador del Premio Calendario en la categoría de Ciencia Ficción del año 2020, escrito por G. Rei y publicado por la Casa Editora Abril. No creo que hubiera un libro mejor, y más acorde en cuanto a contenido, para tal nefasto año, ya que Cúmulos es un cuaderno con nueve relatos de terror fantástico, ambientados dentro de un universo de ciencia ficción, donde lo fantástico y el thriller sicológico se entrelazan y toman protagonismo en la historia.

Con este libro, Rei nos narra la historia (o un fragmento de ella) del reino homónimo al título del libro: Cúmulos. Un reino gobernado por los Primeros Rayos; una sociedad bastante oscura, donde conviven las altas tecnologías con clases más atrasadas (cyberpunk y steampunk), quizás como único elemento de ciencia ficción del libro. En este reino, aparece una “cosa” que comienza a devorar a todo el que se encuentre adelante, excepto a una niña. Paralelamente, un grupo de rebeldes llamados los Rayos Rojos, se levantan contra el sistema monárquico de los Primeros Rayos.

Lo más interesante del libro es su estructura. Al comenzar a leer el primer relato Conocidos de la oscuridad, no te imaginas que su final abierto, se debe a que el resto de los nueve cuentos narran sucesos posteriores y anteriores a la aparición de “la cosa”. Rei creó y organizó el orden de su libro, de forma tal que el lector se obliga a continuar la lectura para conocer el porqué de lo sucedido y el posible desenlace.

Todos los cuentos dejan una puerta abierta, una pregunta que solo se solucionarán si continúas la lectura. Sin embargo, esto no quiere decir que sea una novela y cada cuento un capítulo. En Cúmulos cada historia funciona a la perfección de manera independiente; a pesar, de que, en forma individual no tuvieran ese impacto, esa fuerza que ganan en su conjunto. Esta cualidad individual permite que el orden de los relatos pueda ser cambiado, o puedas comenzar la lectura por el cuento que prefieras. De cualquier modo, el efecto del libro seguirá siendo el mismo. No obstante, a mi entender, Rei ha conseguido darle la forma que obtiene el mejor resultado en general. Quizás ese sea uno de sus valores agregados más preciados.

Otro de los logros en Cúmulos fue la descripción de un worldbuilding y una sociedad bastante atractivos y contrastantes entre sí. En el reino, además de “la cosa”, hay criadores de nubes, ferias, concursos literarios, vodka, obispos de la Iglesia de los Caballeros Celestiales, excéntricos inspectores con sombreros adornados con penachos de plumas cual diminutos cirros, experimentos científicos en Nimbus, filigranas de alba, Cadillacs de segunda generación y hasta cuatro nuevos jinetes del apocalipsis, entre mucho más. Todos ellos envueltos en una oscura atmósfera de tensión, asesinatos, ansias, hambre, traiciones, sexo, desesperación, epidemias y revoluciones.

En fin, el día a día en el reino de Cúmulos no difiere mucho del nuestro. Quizás debido a la introducción de elementos cotidianos de nuestro mundo al de este universo imaginario, Rei logre que el lector sienta muy real aquel reino, y a sus habitantes. Tal vez sea porque el mayor énfasis descriptivo de los personajes fue hacia sus sentimientos y sensaciones; y no tanto hacia el físico, que se logra tal empatía hacia ellos; incluso, hacia “la cosa”. Lo que sí es seguro, es que todo esto es debido a la honestidad a la hora de crear de G. Rei.

Los elementos del worldbuilding y de la sociedad no están forzados, no hay cargas frontales explicando nada. Todos los detalles imprescindibles para la concepción del universo, por parte del lector, están colocados magistralmente, como estratos, a lo largo de cada cuento. Cada historia te muestra un fotograma del reino de Cúmulos, de su gente y su cotidianeidad. Quizás a eso se deba el nombre de Cúmulos del libro y reino, ya que, por acumulación (del latín cumulus) de datos, personajes, cuentos, se va formando ese maravilloso paisaje creado por G. Rei, como el experto cultivador de nubes y letras que es.


Celestino siempre llega en junio

El Premio Celestino de Cuento regresa este junio a sesionar de forma virtual por segunda ocasión. El evento, en su edición veintidós, es convocado desde la sección de literatura de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín y su sello Ediciones La Luz, y resulta entre los más anhelados por los jóvenes narradores del país.

A través de las distintas redes sociales de Ediciones La Luz llegarán las acciones previstas en video, audios, y otros productos gráficos que forman parte de este homenaje a Augusto Monterroso en su centenario.

Destaca en el programa previsto para este encuentro la presentación del audiolibro 10×10 Veo al dinosaurio en el fondo del pozo, donde se reencuentran autores jóvenes del territorio en cuyas voces se podrán disfrutar relatos breves del prestigioso narrador hondureño, y la propuesta de música electrónica de DJ Arte. El producto forma parte de la colección Quemapalabras y cuenta con la selección de Elizabeth Soto.

Igualmente se podrán disfrutar las presentaciones de novedades editoriales para distintos públicos como: Cuando te llamas Princesa, de Enrique Pérez Díaz; Sexo Chatarra. Los perfectos Crímenes del corazón, de María Liliana Celorrio, y Decamerónicos. Cuentos aislados II, compilación de cuentos cortos escritos por narradores de la sección de literatura holguinera que saldrá dentro de la colección Analekta.

A través de Telegram se desarrollará el taller de técnicas narrativas Contar con la Luz, a cargo de Mariela Varona y Adalberto Santos. Los interesados en la temática podrán sumarse al chat de voz en el que se podrán recibir nociones sobre la escritura del microrrelato y escuchar los cuentos de algunos autores jóvenes del país.

Tendrán lugar además conversatorios sobre la vida y obra de Augusto Monterroso y acerca del relato breve en Latinoamérica, con la participación de noveles y experimentados autores de la provincia.

El día 18 se dará a conocer a través de los perfiles de Ediciones La Luz, el resultado de la deliberación del jurado que integran Emerio Medina, Dazra Novak y Rafael de Águila. En esta jornada se lanzará la convocatoria para la edición veintitrés del importante premio.


Liliana Rodríguez, ¿qué es la felicidad?

La poesía –aun la más desgarradora– resume y rezuma una búsqueda de la felicidad. El poeta ansía, evoca, rememora, con nostalgia o anhelo… y esa ansia o remembranzaestá dadapor la plenitud o ausencia de las múltiples formas, posibles o extrañas, de eso que llamamos felicidad.

Buscamos la felicidad –decía Voltaire– sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una. Tropezando, palpando paredes y puertas, dando traspiés un día tras otro. A veces la asimos, otras se aleja irremediablemente, dejándonos en los labios la extraña sensación del roce, de la posibilidad y sus fragilidades. De lo que pudo ser, pero jamás sucedió. Confirmándonos que la felicidad –frágil idea– no era como yo la imaginaba: Una canasta llena. Un dios mirando/mis huesos en desgaste, perdonando/la ausencia que perdí, la que no tuve.

Pero lo que importa es la búsqueda, pues la felicidad es el camino.

Desde el pórtico, Liliana Rodríguez Peña (Puerto Padre, 1991) nos confirma que El libro de la extraña felicidad (Ediciones La Luz, 2019) es un cuadernopara acompañarnos a lo largo del camino. Incluso la portada –una fotografía de Lino Valcárcel que nos hace recordar algunas páginas neogóticas y tenebristas, o un camino simbólico hacia la luz– evoca el ascenso, el viaje. Cada poema –sus confesiones y búsquedas–nos parece tan próximo que nos invade, después de la lectura, similares afirmaciones, dudas y deseos como somos capaces de aprehender.

En alguno de sus poemas, el mexicano José Emilio Pacheco escribió que el verso solo vive cuando se encuentra en el lector. Poeta y lector se identifican y se hacen uno. Idéntica materia etérea.La poesía no explica, sino indaga. Busca ella en los entresijos de la vida, excava, ahonda.

Hoy mi pájaro azul ya es incoloro/ y olvida que soy triste. Que no lloro.

Liliana –a quien conocemos en las lides del repentismo y la décima escrita, que conllevan al ejercicio de la palabra y sus posibilidades, puestas en función del verso– nos entrega un cuaderno de sonetos, estructura compleja y ambiciosa, que para mí –aunque confieso:soy un lector no asiduo de la mecánica clásica contemporánea– porta la fuerza de los maestros cultores de esta composición donde priman en versos de arte mayor, los endecasílabos en su forma clásica. Esta tradición, esta pureza,trasmuta su abolengo y se encamina hacia nuevas formas de expresión, diferentes usos de la palabra y el lenguaje que buscan, en las estructuras clásicas y sus posibilidades, maneras de experimentación formal con las bases originales del soneto.

Puedo beberme todo, sin embargo/las aguas que se juntan en mi lengua/no me curan la sed ni la memoria.

Cuando leo a mis contemporáneos –sobre todo los de mi generación, nacidos a inicios de la década de 1990– otra cuestión me asalta a simple vista, pues sobrevuela los poemas: nos acompañan en el vía crusis de la poesía, de la literatura, que es el vía crucis de la vida misma, similares voces tutelares, similares maderos a donde aferrarnos. Voces que, en este caso, componen las múltiples influencias creativas de Liliana Rodríguez. El libro de la extraña felicidad, por tanto, es también un homenaje y un receptáculo de poéticas de escritores y artistas queridos: Charles Bukowski, Frida Kahlo, Gastón Baquero, Wolfgang Amadeus Mozart, Haruki Murakami, Mahatma Gandhi, Fernando Pessoa, Raúl Hernández Novás, Anna Ajmatova, Czeslaw Milosz, Alfonsina Storni, Jim Morrison, Roberto Juarroz, Amy Winehouse, Federico García Lorca, Gustavo Adolfo Bécquer y John Lennon, encuentran eco y continuidad en su poesía. Ecos –en forma de versos–que nos resultan familiares, queridos y cercanos, necesarios.

Aunque a ella –a Liliana– no le interesa ser un porvenir provisto de ilusión. Pues la mayor felicidad que puedes tener es saber que no necesariamente necesitas la felicidad, como diría Saroyan.

Lospoemasde El libro de la extraña felicidad, estos sonetos de Liliana, pueden salvarnos en la medida en que puede hacerlo la poesía. Y la poesía es una forma, una de ellas, de la felicidad.


Capítulo #15: Las herrumbres dormidas (II)

(notas sobre la poética de Dianet Espinosa Barbán)

 

III

La segunda parte del libro, “Controlarlo todo”, es una consecutividad de los conceptos y temas de la primera parte, pero esta vez vistos desde la experiencia como noción colectiva. Una mirada donde Espinosa reinterpreta su contexto desde lo trágico y lo inevitable como condena/cadena. Algo que los humanos asumimos y que siempre superará nuestra capacidad de asombro.

Hay en estas páginas muchos vasos comunicantes con pasajes bíblicos, los cuales nos hacen pensar a la autora como una mujer cuya fe descansa en Dios. Un Dios que se muestra de manera abstracta y omnipresente en todo el cuaderno pero que se mantiene observador, como si la autora jugara a ser un puente entre nosotros (los lectores) y él.

Dianet nos conduce por cada círculo de su Divina Comedia, zigzagueando entre la experiencia personal y el canto colectivo de la existencia. En el poema Meditación de Paul Auster expone su frustración, una generada por el sacrificio personal. Una que le permite entender los significados de existir sin poder renunciar a lo que viene luego.

En la otra margen descubro un aneurisma

cizañas del buen trigo

cordones en mis pies de mármol.

(P. 29) 

Su presencia es un castigo. Su imaginación es un castigo. Su sacrificio es asumir el castigo sin lamentar el golpe. Hay que aprender a aguantar los golpes, aunque eso sea un castigo humano. Todo lo humano golpea sobre el alma como si esta resistiera desde su concepción divina.

La constante referencia a los muertos y a la muerte eleva la cadena de sentidos a una búsqueda definitoria de la existencia terrenal. Los poemas I, II, III y IV establecen un paralelismo entre el mundo de los muertos y lo humano como paisaje que asciende y se convierte en colina de tránsito. Allí, el destino se muestra conocido y canta su único desenlace: la herrumbre/la muerte.

Este descenso

sólido

hacia

el imán.

(P. 31) 

fotos del perfil de facebook de dianet espinosa

 

En medio de la exposición poética de la muerte, la autora nos habla de la reencarnación como una posibilidad vana. Una metáfora que traerá dolor, como si todo en vida fuera el sufrimiento, como si todo en vida fuera un viaje hacia el imán.

El libro continúa con el texto Impotencia, donde remarca la idea de condena. El suplicio de no poder transformar ni cambiar el destino. Para ella, lo que se es, posee una condición incambiable. No seremos superiores, nos vamos degradando, corrompiendo. Tenemos defectos y eso hace sangrar al cuerpo.

He guardado mis ojos

para no verme

para no

descender

a

la

virtud

y

olvidar

que aún tengo

un cuerpo

que

se

desangra.

(P. 34)

Luego siguen poemas que reafirman la tesis de la imperfección como enfermedad divina. En ese viaje colectivo hacia la muerte, todos los cuerpos se desgastan/sangran y no tienen forma de negarlo. Así la realidad se convierte en un acertijo donde toda imagen constituye una pieza de un concepto mayor.

Los miedos son recurrentes desde lo temático pero también desde lo sensible. Aun cuando cuestiona “al trabajar” como un mero entretenimiento de la realidad que percibimos, los miedos suelen modificar/movilizar esa necesidad social que es el trabajo. Para la autora, todo ejercicio social es una huida/enajenación del viaje del cuerpo.

Las velas desaparecieron.

También el mar.

(P. 39)

Esta parte del cuaderno es una reflexión sobre el destino cíclico de la existencia, el poder de lo humano, las posesiones, las influencias, el destino y la vergüenza. Todo esto visto desde las acciones colectivas cuyo fin es la contradicción. En ese juego trágico con la existencia, nuestra capacidad de asombro es puesta a prueba como escarmiento celestial.

El día de la destrucción está cerca

basta con encender la rama

Y se quemará todo el bosque.

(P. 44)

 

IV

“Roca de escape” es la tercera parte del libro,un segmento que funciona como adición del espacio simbólico donde pueda estar encallado el lector. Dianet no propone otros caminos para su reflexión sino que enfatiza en la existencia trágica como inevitable. Nacer ya es un fracaso, de ahí que el nacimiento y la muerte sean la misma imagen.

Creo que nací muerta.

Siempre estuve

al final

Del abismo.

(P. 47) 

Paisaje es uno de los poemas que reafirma la cosmovisión filosófica de la autora: el paso del tiempo es el verdadero poder y la memoria una respuesta inservible. Para ella todo cambia, recordamos para engañarnos, para no aceptar que el olvido siempre llega.

El tiempo como noción filosófica es la gran búsqueda de esta parte. El tiempo subvierte nuestra identidad y es testigo de la trasformación física de las cosas. El tiempo todo lo organiza, todo lo cubre con su manto indetenible.Es el tiempo quien nos regala la muerte como escape a una existencia de imperfección. La muerte empieza a tomar forma a partir del olvido tras los efectos del tiempo sobre nuestros cuerpos. En esas interrogantes se expone el dolor de vivir y ser consecuente con ello.

Me duele la cabeza.

No sé si estoy en el principio

o si hay principio.

¿Dónde comienza las úlceras

el cáncer los dolores

los deseos de morir?

(P. 51)

fotos del perfil de facebook de dianet espinosa

La enfermedad es un concepto que rige su obsesión por encontrar nuestros límites. Un dominio desde el cual intenta definir la mirada del otro sobre su ser y su mirada interior. Para ella aguantar el golpe es igual a darlo. Su sentir es un ejercicio de autoflagelación, un manotazo de la muerte como castigo.El futuro es aterrador. Vamos muriendo durante el viaje. Nuestro cuerpo (bendito) es un sacrificio en vano. 

Látigo/ serpiente/ úlceras. Todo se acumula y no encuentro respiración.

(P. 54)

Un aparte merece la utilización de la palabra patria y su implicación en este tratado existencialista que termina siendo Las herrumbres dormidas. La patria de Dianet es su cuerpo transformándose en pez, agua, tierra y olvido. Un paisaje también dañado por la memoria.

La patria continúa estando lejos. Nosotros seguimos por el camino contrario.

(P. 58)

Ese transitar hacia un paraje desconocido y equívoco es la memoria, es su sacrificio mayor por no olvidar su identidad, su imagen imperfecta, su muerte en vida. Si la memoria es la gran mentira del viaje, también es la gran motivación.

Edwar no imaginó

Cuánta mentira

Nos rodearía hoy.

(P. 59)

 

“Somos seres diminutos en el infinito”, es el subtexto del poema Roca de escape. Reconoce que el juego delazar o lo divino, es una imagen superior dominada por el imán que atrae todo a su gravedad. Somos específicos y a la vez: colectivo de voces, de cuerpos. Es el infinito lo único que domina al tiempo, lo único superior al olvido/la muerte. Es entonces cuando en el libro llega el po

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ema Despedida, un último aliento para sobre-morir a la densidad de la imagen poética. Desde lo desconocido el cuerpo saluda y cae, como si reír no fuera una opción posible.

son mis ojos

que desconocen

el paisaje.

(P. 61)

Parece que al final todo es estático, que el tiempo también es una excusa. Que todo seguirá en su lugar aunque diferente. La muerte es para todos pero es un proceso individual. La existencia es una condena inexplicable, un viaje donde algunos van de salida y otros vienen de regreso.

Volverán los días de apuntes

de no hacer nada.

Puede que no sean los mismos

pero caeremos siempre

en el mismo error.

(P. 62)

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A Dianet Espinosa Barbán le sangran los ojos. No se esconde para sentir y aguantar los golpes. Su escritura funciona como un movimiento regulador de su propia existencia. No quiere mentirnos con ella, no quiere obedecer la imagen humana que nos conforma con el régimen de lo cotidiano. Todo es cíclico, todo vuelve y debemos reconocer que el error es el mismo.

¿Será esto existir?

¿Puede el tiempo hacer sangrar la poesía?

Desde la colina se observa el color rojizo en la superficie de nuestros cuerpos. Dicen que es la herrumbre a causa de la humedad y el tiempo. Que estamos corroídos en la superficie, que la enfermedad terminará perforándonos. Dicen que la herrumbre aun dormida es letal: no descansa, no pide permiso, no perdona. Dicen que la existencia, es un cuerpo a merced de su dominio.  

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Convocatoria a Premio Internacional de Cuento Universidad de Antioquia

El Premio Internacional de Cuento Universidad de Antioquia convoca a escritores, de cualquier nacionalidad no colombiana, que se valgan de la multiplicidad de manifestaciones y recursos de la narrativa breve para abordar temáticas, estéticas y culturas distintas de la lengua castellana y las lenguas ancestrales. 

La participación de escritores en lenguas ancestrales americanas, deberán enviar su obra en formato bilingüe.  

Los jurados leerán y evaluarán las obras en español.  

Postulación al 1° Premio Internacional de Cuento Universidad de Antioquia. Los aspirantes al Premio deberán adjuntar en la inscripción una obra en español, de carácter anónimo, sin nombres ni seudónimos; donde se incluyan al menos cinco cuentos de temática libre, inéditos que no hayan sido premiados ni obtenido menciones en otros concursos, ni que estén concursando simultáneamente en otras convocatorias. Las obras en lenguas ancestrales se presentarán en lengua original y con su respectiva traducción al español. La tarea de traducción debe ser obra del mismo creador. 

Condiciones generales de participación.  

  1. Cada participante debe demostrar la autoría de cada obra y la titularidad de sus derechos patrimoniales, si fuese necesario, a la luz de las normas vigentes en la Universidad de Antioquia sobre propiedad intelectual.
  2. Cada participante, al presentar sus obras, debe respetar y cumplir los lineamientos establecidos en la presente convocatoria y en su regulación, que son la base de esta.
  3. Cada participante debe diligenciar en idioma español el formulario de inscripción que se encuentra en www.udea.edu.co/premiosnacioinalesdecultura, en el cual debe manifestar bajo la gravedad de juramento, la titularidad que tiene de los derechos de autor, moral y patrimonial de las obras con las que participa.
  4. Los participantes seleccionados deben ceder a la Universidad los derechos de imagen, audio o testimonios utilizados, según sea el caso, por parte de las fuentes utilizadas para la producción escrita, escénica o mediática de que se trate.

 

Características: 

  1. Tipo de Archivo: PDF con reconocimiento de texto.
  2. Formato: tamaño carta o A4 (216 x 279 mm).
  3. Márgenes: tres centímetros por cada lado.
  4. Extensión: un mínimo de cincuenta (50) y un máximo de cien (100) páginas con interlineado doble y fuente tipográfica Times New Roman 12. Las páginas se empezarán a contabilizar a partir del inicio del texto, no se tendrán en cuenta ni título ni dedicatorias. En el caso de las obras bilingües se entenderá el total de las páginas como la extensión que debe tener la obra en lengua española.

La ausencia de uno o más documentos conlleva al rechazo de la propuesta. 

Publicación. La Universidad de Antioquia tiene el derecho de publicar la propuesta ganadora, y por tanto se reserva el derecho de definir el tiraje. Si la publicación llegara a darse, se entregarán al autor veinticinco (25) ejemplares del tiraje que se consideran el pago de derechos por la primera edición, de acuerdo con las condiciones contractuales que rijan en el Departamento de Publicaciones de la Universidad, al momento de la firma del contrato de edición. Fragmentos de la obra ganadora podrán ser divulgados en los medios y publicaciones de la Universidad de Antioquia. Los derechos patrimoniales de ediciones posteriores pertenecen al autor. 

 

En caso de resultar ganadora una obra bilingüe se publicará un libro en las dos lenguas.  

 

Requerimientos técnicos para la publicación. La Universidad podrá exigir al ganador del premio, por escrito, el cumplimiento de las exigencias técnicas que considere inherentes para la publicación del cuento. El ganador del premio tendrá dos (02) meses para cumplir con todas las exigencias, contados a partir del momento en que se le comunican por escrito. Vencido este plazo, la Universidad se exonera de la obligación de publicar la obra ganadora. 

 

Premio: El ganador recibirá un premio de $45.426.300 (Equivalentes a US 12.000 aprox. Tasa Representativa del Mercado al momento de la premiación). Igualmente, la publicación de la obra y 25 ejemplares

 

 

OSCAR ROLDÁN ALZATE

JEFE DIVISIÓN DE CULTURA Y PATRIMONIO

Universidad de Antioquia

 

 

LUZ ELENA ZABALA JARAMILLO

COORDINACIÓN

Premio Internacional de cuento Universidad de Antioquia

División de Cultura UdeA

ELOISA M. CARRERAS VARONA

MADRINA Y PROMOTORA EN CUBA

Premio Internacional de cuento Universidad de Antioquia

División de Cultura UdeA


Capítulo #15: Las herrumbres dormidas I

(notas sobre la poética de Dianet Espinosa Barbán)

I

Hay poetas cuyo presunto objetivo es activar nuestras contradicciones y dejarnos en el desasosiego. Hay poetas que la existencia le parece una trampa y juegan a contradecirla, a sufrirla. Hay poetas que interpretan al mundo desde una visión celular de la vida. Las cosas más simples son las más tenebrosas y caen sobre nuestros hombros con esas letras pesadas.

La demarcación del ideal del poeta, por medio de una abstracción en la que subsiste la imposibilidad de llegar a la fuente del deseo, pudiera ser la tarea más importante para el lector que se aproxime a la poética de Dianet Espinosa Barbán (Contramaestre, 1993). Hay algo dantesco en su viaje escritural, tal vez la melodía de fondo, la obviedad del trayecto, lo simple que es para ella sentir y expresarlo, o tal vez sea el concepto de nosotrocidad con el cual nos marca la enfermedad colectiva mediante su libro Las herrumbres dormidas.

Para Dianet, la enfermedad se traduce en existir. Aun cuando todo es luz, cuando todo es materia, estamos sentenciados a caer sobre nuestra imagen enferma. Así nos ahoga en nuestra imagen de felicidad y nos asegura que todo cuanto conocemos está llegando a su fin, y que ni siquiera la memoria podrá salvarlo. Para ella la memoria es una trampa y nos deja ciego.  

El libro que salió bajo el sello Sed de Belleza, editado por Idiel García y con diseño de cubierta de Héctor Artiles en el año 2018, es una respuesta al régimen material del mundo tal y como lo conocemos. La vida es un entrenamiento para aprender a des-poseer. Toda imagen es el fracaso de lo sensible en este mundo. Toda imagen engaña al ojo porque el ojo nunca aprendió a sentir.

El cuaderno posee una estructura externa visible, la cual está compuesta de tres momentos: Otros golpes, Controlarlo todo y Roca de escape

La primera parte del libro (Otros golpes), posee catorce poemas: Fantasmas (1), El fantasma del país…, El fantasma ya no vela, Fantasmas (2), (T)errores, Otros golpes, Principio quirúrgico, Filimor forrado de… , Metamorfosis, Sweet dreams, Segundo piso, Insomnio, Otras sombras y Las sillas.

La segunda parte (Controlarlo todo), es integrada por quince poemas: Meditación de Paul Auster, I, II, III, IV, Impotencia, Sábado, Psicología, Ley fundamental, El Cántico del arco, Controlarlo todo, Campo de espadas, Alcantarillas, Fusilamientos y El roble de los adivinos.

La tercera parte del libro (Roca de escape), tiene quince poemas: 11 de julio, Paisaje, DNI, Amanecer, Ontogenia, Rosarios I, II, III, IV, La hora nona, Kibrot-hataava, Mercado, Roca de escape, Despedida y Regresos.

II

En la primera parte, la autora hace referencia a quien fuera su maestro. La declaración de ponerle a ese segmento del libro “Otros golpes” nos remite al libro “Golpes bajos” de Eduard Encina, poeta y amigo de su Contramaestre a quien le dedica el cuaderno.  

Esta primera parte inicia con el texto Fantasmas (1), el cual nos prepara para una lectura existencialista. La mujer es fuerte, es su propio contrincante. Es capaz de soportar el peso de la poesía y salir entre las zarzas y golpear. Golpea para no perder la fe en Dios, aun sabiendo del enojo que esto pueda causarle al divino, pero golpea. Así como el contexto/la memoria/el sentir la rodea de fantasmas, ella responde con un gesto cuya belleza radica en la violencia de la idea. 

En vez de hablar golpeo.

Golpeo y Dios se enoja.

¿Qué hará tanta gente si mí?

Llego al final del viaje

aún tengo mi vara.

(P .11)

Los golpes del poeta son parte del viaje. Dios vigila ese viaje donde un poeta puede hacerle cambiar de humor. Su otro yo, es una mujer que codicia. Una mujer que sobrevive adherida a un concepto emocional de la existencia. Un concepto que suele hacer vulnerable a los hombres y mujeres, pero que en ella es fortaleza y fe.   

Tener es un privilegio que produce fantasmas.

Producirlos es fácil,

Vivir como ellos para sobrevivir.

(P. 13)

¿Qué puede poseer un fantasma? ¿Para qué ser su igual? ¿Será lo mismo poseer en el mundo espiritual que en la dimensión real de las cosas tal y como la entendemos los humanos? Dianet asume que las posesiones te hacen sobrevivir como fantasma. Aunque para ella las imágenes propias son la proyección de ese conflicto, donde la mujer que ha sido y la que es terminarán por contradecir a quién será.

La mujer de la foto no soy yo:

es mi fantasma.

(P. 13)

Esa mujer es la misma que padece de insomnio, que intenta salvarnos junto a Gastón cada noche. Que ha descubierto que la paz de su país es la supervivencia, sin importar si eres un fantasma o las piedras que constituyen la salvación.

El segundo poema Fantasmas (2), es una consecuencia del anterior. En este las posesiones son los miedos, los recuerdos y los deseos. Algo que si podemos trasportar al mundo espiritual, y tal vez la razón por la que los fantasmas continúan viniendo para asustarnos, amenazarnos y recordarnos que ellos ya no están.

Anoche vinieron. No los sentí llegar ni supe si eran reales.

(P. 14)

Dianet Espinosa parece asumir que los fantasmas la acompañan en silencio como si todo estuviera dicho. Pero aun así, los convierte en figuras y espera respuestas, acción, y movimiento. Espera no dudar cuando se convierta en uno de ellos.

(T)errores es el tercer poema. Es tal vez uno de sus textos más oscuros, donde se anuncia una vida ente sombras. Rodeada de muerte y vida en una búsqueda donde ambos elementos son complementarios a sus deseos.

A veces

siento

el dolor

de ir

 

más allá

de mis orillas.

(P. 15)     

En este poema también hay vasos comunicantes con otros del cuaderno. El tema de las sombras, monstruos o fantasmas dentro de su ideario, denota un desasosiego por construir imágenes ausentes, perdidas en el mundo terrenal y que aún no encuentran formas de cicatrizar. Ese es el tema de Otros golpes, donde las sombras que la rodean son imposibles de evitar.

Personas vivas

me enseñan a no hablar

con los fantasmas.

(P. 16) 

Consecutivos a estos textos llegan otros que introducen nuevos elementos a converger con los anteriores. La autora empieza a utilizar un lenguaje afín con los términos empleados en la medicina y que forman parte de su vocabulario como estomatóloga. En Principio quirúrgico el país adquiere la connotación de Patria, lugar donde habitan héroes falsos. Héroes de viajes terrenales que no liderarán ninguna cabalgata por la fe colectiva.

He visto la patria dar a luz

héroes podridos.

(P. 17) 

Entre sus perturbaciones también está la supervivencia colectiva de la nación. Donde algunos discursos no son de su apetencia. Donde despertar a diario duele y desgasta. Donde el viaje es más lento y sombrío.

¿Es la Patria también un lugar espiritual?

¿Pueden los hombres renunciar a ella?

¿La enfermedad de nuestro viaje es también la de la Patria?

¿Dónde y cuándo amanece para los fantasmas de la Patria?

He despertado.    

Soy fémur/ occipital/ metatarso

la dermis se agotó tratando

de salvar hijos muertos.

(P. 17)

Luego llegan los poemas: Filimor forrado de…, Metamorfosis, y Sweet Dreams. En ellos el silencio es utilizado como símbolo y recipiente para la poesía. La rareza asume un rol común en las distintas imágenes y se anuncia un nuevo peregrinaje. Una búsqueda distinta de las imágenes, una que permita a la poesía y al deseo ensancharse.

Segundo piso, Insomnio, y Otras sombras, son los textos que introducen al sexo como vivencia necesaria. Dianet Espinosa Barbán es de carne y hueso. Es un cuerpo dentro del diseño social histórico del mundo y no puede renunciar a ello. No puede evadir los deseos instintivos, ni a la educación civil que les hemos dado a ellos. 

me llama puta,

pero él está debajo

y esa posición

no es ventajosa.

(P. 22)

La autora empieza a explorar al acto sexual desde el cuerpo femenino. Mujer que persiste en tomar riesgos, buscar sombras y en restaurar la confianza. Después todo es funcional para el cuerpo y los objetos del mundo real. Es entonces cuando llega Las sillas, el poema que cierra este segmento del libro y donde Espinosa hace una comparación entre los objetos y sus funciones aplicadas a su mundo/cabeza.

Treinta sillas

Como treinta monedas

No caben

En mi cabeza.

(P. 25)

Dianet Espinosa busca interpretar la realidad desde elementos no-reales. La comprensión de estos, está dada por sus recuerdos, que introducen desde lo sensorial la necesidad de abolir un falso presente. Buscaba construir su identidad o al menos la imagen más honesta de ella. Se trata de una mujer que respira aunque los muros se le vengan encima.

¿Cómo tolerar la construcción hechas por otros sobre mi imagen?

¿Cómo rehacer la realidad de los objetos que me circundan?

¿Este es un viaje para la locura o la poesía?

¿Quiénes son los fantasmas?


«La escritura puede ser un largo viaje hacia la noche»

Leonardo Estrada Velázquez es un joven dramaturgo que persigue a la escritura en su largo viaje hacia la noche. Con motivo de la publicación de su obra teatral Ludoteca, bajo el amparo del sello de Ediciones La Luz, me acerqué a él. En este diálogo, muy semejante a otros que hemos tenido en la Asociación Canaria de Cuba o en el Instituto Superior de Arte (ISA), Leonardo revela sus sueños, sus influencias, sus obsesiones como escritor, la senda que lo conduce en busca de un nuevo texto y una historia por contar.

¿Sientes que al elegir la dramaturgia como tu campo de creación fundamental sucedió un cambio en tu concepción poética del mundo? 

Sí. La dramaturgia es un concepto semánticamente complejo y abarcador. Complejo porque hay muchas dicotomías sobre qué significa la dramaturgia y cuál es su marco conceptual y formal. Muchas personas sitúan la dramaturgia en el mundo netamente de la escritura; sin embargo, ella nos ofrece un amplio abanico de posibilidades que se adentran en planetas visuales, sonoros, cinematográficos, danzarios… como vía láctea de la creación. 

El concepto de dramaturgia comienza a concebirse durante el Teatro de la Ilustración. Existe, entre los ilustrados, un investigador y crítico alemán llamado Gotthold Lessing quien, en su libro La Dramaturgia de Hamburgo, recopila una serie de ensayos en el cual analiza el teatro alemán de su época. Dentro de sus notas aparece el término dramaturgie, o sea, dramaturgia. Pero, obviamente, es una noción compleja pues ya en Grecia, Esquilo, Sófocles y Eurípides eran conocidos como poetas, y si hoy se les presentara quizás se haría utilizando el denominativo dramaturgo.

Asimismo, resulta abarcador porque la dramaturgia no solo nos ayuda a componer, estructurar, delinear las capas, niveles y categorías de un texto escrito, sino también actúa en los otros rubros que te mencionaba. Cada uno posee textualidad específica y autónoma, un lenguaje, signos que articulan su trazado. Hay muchísima dramaturgia en los gestos, movimientos y miradas de una persona, como mismo en la simetría, en el uso de la línea, el color o la luz concernientes a un cuadro; hay muchísima dramaturgia en la agógica, el ritmo, el compás, la instrumentación de una pieza musical; hay, por así decirlo, muchísima dramaturgia en la vida y sus situaciones.

Todo lo anterior representa mi noción del mundo. Admitir ese mundo sin procesos dramatúrgicos equivaldría a la inexistencia de mi yo. Quizás te puedo decir que antes de conocer la dramaturgia, mi cosmos intelectual se notaba difuso. Solo al conocer la dramaturgia cobró personalidad, forma y sentido.

¿Cómo se transmuta la poesía en dramaturgia, y viceversa?

Es un proceso orgánico y fluido, pero también de convivio, es dialéctico, efímero, denso y contradictorio. Desde hace muchísimos siglos atrás la poesía y la dramaturgia eran asumidas como ese acto creativo, imitativo y comunicativo de una persona que contenía una determinada sensibilidad gracias a ser poseído por alguna deidad o fuente cósmica. Los poetas o dramaturgos (si se quiere) eran sencillamente creadores, y no existía esa diferenciación de oficios o términos. Los músicos (coreutas) que cantaban ditirambos en honor a Dionisos fueron nombrados poetas (los textos de Platón y Aristóteles así lo constatan), incluso eran poetas los aedos y rapsodas que iban de pueblo en pueblo tocando la lira o aquellos que escribían para las procesiones en la Hélade.

Había tanta poesía y dramaturgia en los poemas eróticos de Safo a Lesbia, en La Epopeya de Gilgamesh o la Ilíada, de Homero como en Las Bacantes, de Eurípides, en la construcción del Oráculo de Delfos o el agón entre el coro y el corifeo —seguido del hypokrités—, que marcó un salto cualitativo en el origen del teatro. Todo este primer panorama es crucial para entender cómo puede transmutarse la poesía en dramaturgia y viceversa.  

En mi caso, como escritor, puedo aseverar que el poeta no solo escribe desde esa condición espiritual de interpretar la vida misma y sus interioridades (mucho menos hoy, en donde el mercado juega un rol fundamental). El poeta, como el dramaturgo, requiere de una especialización, un oficio; luego, la maestría o dominio del saber hacer nos habla de la técnica. Es esa técnica la que facilita nuestro alumbramiento sobre las leyes de cualquier universo poético o dramático, y que nos induce a crear con un sentido pragmático, empleando formulas casi matemáticas una y otra vez. Significa una trasmutación de corte más científico, en la cual la poesía deviene signo y la dramaturgia resulta la poetización de ese signo.

El problema se agudiza cuando llegamos al espectador: cómo se trasmuta la poesía en dramaturgia y viceversa. Por situar dos tipos de receptores, está el consciente (como yo le digo) que tiene todo el feedback para decodificar ese lenguaje y experimentarlo, pero habrá quien no tenga toda esa consciencia y de todas maneras sienta, llegue a una realidad, su realidad, mediante ese acto comunicativo.

En resumen, poesía y dramaturgia se contienen, necesitan, desean y, por ende, trasmutan. La poesía y la dramaturgia como concepciones modernas quedan reducidas al género literario y escritural;  sin embargo, pueden estar en todo, solo hay que aprender a observarlas, interpretarlas y sentirlas con la técnica y el corazón.

¿Cuáles son las diferencias esenciales entre Leonardo poeta y Leonardo dramaturgo?

El Leonardo poeta saca a la luz mi yo espiritual, ese que me remonta a mis orígenes como escritor en la Asociación Canaria de Cuba, de la mano de mi otrora profesor y padre de la escritura, Rafael Orta Amaro. En aquella centuria, escribía más bien con el afán de expresar algo, sin reparar en públicos y publicaciones o la definición de qué era aquello que había plasmado en una hoja de papel. ¡Eran tiempos vírgenes y hermosos!, como un niño que da sus primeras pisadas y mira con asombro todo a su alrededor.

Mi parte dramatúrgica caracteriza otra etapa de mi vida que tiene que ver mucho más con el despertar de una madurez como escritor (cuando digo escritor no me refiero a mi escritura netamente teatral, sino a cualquier tipo de texto que he redactado). Estudié Dramaturgia casi de casualidad (porque me comentaste con pasión la similitud de tales aprendizajes con el perfil del escritor) en la Universidad de las Artes (ISA): son teorías y técnicas que he ido puliendo a merced de trabajos concretos y que van en continuo aprendizaje.

Tras horas y horas de desvelo, desgaste, asperezas e incomprenciones debido a quienes no entienden o valoran tu trabajo, el Leonardo dramaturgo ya no solo escribe por amor o espiritualidad, sino pensando en hacer visible y también en comercializar la obra mediante un libro, una publicación digital o física, o a través conferencias, charlas, clases, talleres… Hay técnica y oficio en esta etapa, manipulas mucho más las palabras, las frases, los sonidos, los silencios y las acciones.

¿Al estudiar Dramaturgia, tu oficio de poeta quedó relegado a un segundo orden de importancia?

Quisiera pensar que no. Para mí la poesía representa ese aleph borgiano que nunca te abandona, espaciotemporalidad infinita donde todo confluye y que te transporta a lo más recóndito del universo. La poesía es luz, alma y vida, expresión cósmica y tangible del ser y el estar; aunque realmente ha pasado un torreón de años desde la última vez que escribí un texto poético puro.

Yo empecé muy enamorado de la poesía: redactaba sonetos, décimas, cuartetas, también verso libre. Gracias a la poesía gané mis primeros premios (como el Ángel Ganivet Internacional o los nacionales Ala Décima, Farraluque y Oscar Hurtado) y me inserté en un mundo intelectual donde había mucho de romanticismo tras cada palabra, lectura o tertulia.

Luego, una vez en el ISA, mis tiempos se redujeron y con ellos mis encuentros furibundos con la señorita poesía. Recuerdo que me seleccionaron para pasar el curso de la Escuela de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Vinieron años en que practiqué como narrador, más tarde la escritura teatral y, paralelamente, el ensayo. En realidad, para graduarme como dramaturgo debía escribir teatro y, para vencer asignaturas teóricas, debía redactar ensayos, investigar. Así, una vez concluida la universidad, quedó esa savia en mis venas y la canalicé en los trabajos realizados como ensayista, periodista y crítico, hasta que se envaneció mi parte poeta, y la poesía y yo quedamos aislados, en galaxias dispares.  

No obstante, quisiera creer que cuando nuestras supernovas se alineen, nos reencontraremos. Es imposible no amar a la poesía. Es imposible no desearla. Es imposible no volver a ella. La poesía se expresa en todo mi ser: cada parte de lo que pienso, siento, escribo o analizo. Mis ilusiones, enigmas, transiciones y necesidades corresponden irremediablemente a ella. La poesía vive en mí: me guiña un ojo, coqueta y desenfadada, recordándome que me pertenece y yo le pertenezco, como en una relación matrimonial.

¿Qué temas te interesa abordar en un campo y otro de la producción estética?

De manera global, me interesa todo tema que evalúe el ser desde lo social y lo existencial. Intento tomarle el pulso a los conflictos entre un individuo o un grupo de individuos con su contexto, a partir de sus intereses, objetivos, motivaciones, necesidades y urgencias.

Me apasionan temas en donde haya una suerte de destino prefijo que ahoga a los personajes y que ellos tratan de cambiar a toda costa; claro, muchas veces este destino los supera. Pacto con la violencia y el erotismo, también con la religión y la filosofía, en un corpus dramático que fusiona todo y se expresa desde una misma voz.

Por cierto, nunca faltan en mis textos seres con problemas patológicos: los psicóticos, psicópatas, delirantes, ladrones, asesinos… Me fascinan todos los matices que los componen. Incluso tiendo a colocar adolescentes en mis obras, y a sus reacciones dentro de toda esa gama de engendros.

¿Cómo transcurre tu proceso creativo?  

Hay cuestiones genéricas que delinean todos mis procesos creativos: una metodología según el tipo de texto que voy a redactar, su género y para qué espacio o público lo estoy concibiendo. Mucha pasión: si no me interesa el tema que estoy abordando no lo termino ni aunque me ofrezcan la Piedra Filosofal. Investigación: para poder crear cualquier obra debo tener referentes, y no solo me refiero a los intelectuales, sino también a la investigación del tema mediante el viaje de la vida y, por último, espiritualidad, que para mí no es otra cosa que inyectar mis ideas más humanas al discurso de mi obra de arte, y que estas ideas puedan generar cambios —con el favor de Dios— en nuestra especie.

De modo específico, te puedo comentar sobre dos textos teatrales. Utopía es una obra teatral (en proceso, aunque ya pasó la primera etapa) que trata sobre una adolescente quien, tras un intento de violación y el asesinato de sus padres frente a ella, queda inerme a un proceso de coma. La terminé en 24 horas. Toda una noche, mañana y tarde del día siguiente sin dormir absolutamente nada. Escribí y escribí y escribí como si me estuvieran dictando la obra o, más bien, como si la estuviera mirando dentro de mi cabeza.

A decir verdad, Utopía le debe la vida a otro texto que trataba sobre una niña que llevaban a un santuario de reclutamiento y allí la entrenaban para ser una asesina. Me di a la tarea de intervenir y contextualizar ese texto. Para ello potencié una idea dramática (A es violada por B. Llegan C y D y B los asesina. A cae en coma.), cuyo núcleo le diera oxígeno al nuevo manuscrito.

Luego aparecieron los tiempos y espacios de la acción. Yo quería contar todo lo que podía padecer esa muchacha mediante un lenguaje simbólico, poético, onírico e introspectivo, y el medio para hacerlo era su psiquis. Utilicé su psiquis para recrear toda una gama de personajes imaginarios que prueban, fragmentan, hieren su inconsciente en pos de que tome una decisión final: salir o no salir del coma.

A mí me interesaba cómo evolucionaba ese personaje a partir de un proceso complejo y desgarrador, qué tipo de personalidad adoptaría, su visión del mundo tras esa tragedia… y expresar todo eso mediante imágenes.

Fueron mis 24 horas más duras como creador. Me apegué muchísimo al personaje protagónico y sentí miedo, dolor, alegría, angustia, tristeza… Fue terrible aquello, pero al mismo tiempo hermoso por la obra que quedó. Y te confieso, no sentí abrupto el proceso creativo gracias a tenerlo claro en mi cabeza (también ya había investigado anteriormente), y gracias también a una estructura flexible y un texto base dispuesto a mi carnicería literaria.

13 días es una pieza que se inició tras los talleres del Royal Court de Inglaterra, de la mano de la coordinadora Elyse Dogson. Versa sobre un veterano de la guerra de Angola que vive en un contenedor con su hija de doce años y que, cuando recibe la noticia de que van a construir una cadena hotelera allí, busca un nuevo hogar.

El proceso creativo está conectado a dos años en los que tomé las clases de los profesores ingleses y sus notas. En cada sesión surgieron pautas, preguntas, creamos ideas dramáticas, espacios y tiempos imaginarios, posibles historias y sucesos… También, desde un punto de vista personal, me ayudaron los libros y documentos consultados, las entrevistas y testimonios recibidos, incluso el derrumbe de una casa del vecindario que presencié como en una suerte de efecto de realidad.

Con 13 días experimenté toda la desesperación que padece un hombre cuando ve cómo su ideal se demuele sin respuesta. Lo más duro para mí fue traducir todo ese quebranto en la relación del veterano de guerra y su hija. Para él, ella es su única razón de existencia y, cuando la muchacha le pierde la fe debido a su incapacidad para darle un hogar, sencillamente su mundo colapsa, deja de existir.

¿De qué manera el conocimiento del ajedrez como juego ciencia influyó en tu concepción artística del mundo?

Para mí, el ajedrez es teatral y espectacular, es una puesta en escena donde convergen personajes en contradicción representados por piezas. Cada partida vislumbra un planeta lleno de arte, poesía y vida. El ajedrez me recuerda al Principito y los planetas que descubre poco a poco. También me recuerda a Horacio, el protagonista de Rayuela, cuando le explica la causalidad de las cosas a un Roland que no ve más allá de lo tangible. O a Cien Años de Soledad y todo ese universo mágico que se construye desde los sucesos más cotidianos.

Yo fui primero jugador (aficionado) de ajedrez antes de estudiar literatura. Aprendí primero todo el mundo artístico que existe en las combinaciones, sacrificios y ataques que se gestan para capturar una pieza o decirle eufórico a un rival: “¡jaque mate!”. Lo aprendí incluso antes que conocer la caja china, el dato escondido, o qué cosa es un narrador omnisciente. El ajedrez fue ese primer espacio mágico que me acogió sin discriminación y me dotó de una sensibilidad otra que luego vertería en mis escritos.

Al juego ciencia le debo debo además la posibilidad de desarrollar un pensamiento crítico y analítico, la posibilidad de mejorar la concentración, ser alguien mucho más serio en situaciones que lo ameritan. Cada posición en el tablero te obliga forzosamente a formularte hipótesis y estudiarlas y analizarlas en la mente antes de efectuar una jugada.

Todo ello me ayudó muchísimo a darle una dimensión de arte y profundidad a cada cosa que realizo y funge como parte intrínseca de mi mundo. El ajedrez, más que un tablero y unas piezas cualquieras, es un mundo.

Ediciones La Luz lanzará, en fechas próximas, tu obra teatral Ludoteca…

Ludoteca fue la obra que escribí para graduarme del ISA, así que imagínate la carga espiritual, existencial, emocional, semántica y de todo tipo que contiene. Es un texto sobre la fatalidad y el valor, asumido a través de un muchacho de 12 años que quiere devenir ajedrecista profesional, aunque su sino cambia tras jugar una partida por dinero para salvar a su profesor de una deuda que arrastra de su pasado penitenciario.

Me interesó toda la violencia o peripecias negativas que pueden acontecer ante un acto noble. La vida es un gran tablero de ajedrez y nuestros actos van acompañados de procesos complejos y no siempre felices. A veces la infelicidad es provocada por fuerzas mortales, seres humanos que nos enredan porque esas acciones parecen contrapuestas a ellos; a veces, es provocada por fuerzas trascendentes, espíritus, energías, presencias que tejen el equilibrio del mundo y cuando actuamos con demasiada autonomía nos recuerdan que no tenemos todo el control, como si fuéramos piezas de ajedrez que mueven a su antojo.  

Ludoteca fue un proceso de múltiples versiones y sensaciones. Escribí mucho, muchísimo. Primero nació como un texto sobre espionaje trabajado una y otra vez porque no se armaba bien su desarrollo argumental, luego fue mutando hasta que dejó de tratar ese tema. Así arribé a la sinopsis que te comentaba anteriormente.

Con Ludoteca, el proceso fue bastante metodológico, necesario y guiado por mi tutor, el dramaturgo Yerandy Fleites. Se gestaron ideas a partir de sucesos concretos, se conformó una fábula, seleccionamos un cronotopo específico y lo que me interesaba decir a mí como dramaturgo de la Cuba de ese momento. Fleites guió ese proceso en torno a sus charlas, notas y pautas específicas de trabajo. Me enseñó a urdir en mi biografía como ajedrecista mis inquietudes y relaciones con el juego para darle una dimensión humana a la historia.

¿Te preocupan la perfección y la maduración de las obras? ¿Qué ventajas te confiere el hecho de regresar a textos ya culminados y mirarlos con nuevos ojos? ¿No temes acaso viciar o comprometer tu mirada como dramaturgo?

Opino que resulta ventajoso examinar algo a través de los ojos de la experiencia, y un dramaturgo sin experiencia de todo tipo dista de entender la magnitud de su trabajo. El proceso en Ludoteca fue condicionado por el acto formal que representaba, es decir, mi graduación. Además, el tiempo que teníamos para acabarla marcaba una suerte de tensión. Pasaron los años y sentí la necesidad de retomarla porque ese texto, desde su calvario, me seguía susurrando nuevas ideas en términos de estructura, lenguaje, niveles de teatralidad… Entonces respondí a sus llamados para ver si sacaba una versión distinta.

Los riesgos son muchos, también los vicios: zonas erráticas, repeticiones, lugares comunes que te ciegan de tanto verlos; pero es el mismo riesgo que uno corre cuando escribe un libro cualquiera y le pasa por arriba una y otra vez. En tal sentido, muchas veces no se termina. La escritura puede ser un largo viaje hacia la noche. Publicas el trabajo y le encuentras elementos que pueden seguir mejorando. Con el teatro sucede peor porque, cuando lo ves en escena, te ruborizas de todo lo que podría mutar si lo reescribes. La suerte con Ludoteca es que la dejé reposar bastante sobre las arenas del tiempo: transcurrieron años sin volver a dialogar con  ella y ese estado de reposo, de incomunicación, me ayudó.   

Tu cercanía, tanto temporal como física, con otros dramaturgos de tu misma generación, ¿te ha influido, te ha marcado? ¿Cómo intentar ser auténtico cuando otras tantas voces tienen búsquedas estéticas semejantes a las tuyas?

No me preocupa mucho la autenticidad en los términos de si mis creaciones son semejantes a otras, o al comparar estilo, temática, lenguaje, ficción… Me interesa lo que tengo qué decir y cómo lo voy a decir. Mis búsquedas, mis giros, mis soluciones… Obviamente, sí entiendo todo lo contaminado que estoy por signos, símbolos, referentes, estrategias y discursos ecos de mi generación. Entiendo, inclusive, todo lo contaminado que resulto ante una posmodernidad trasdisciplinaria, pastiche, collage y sus volúmenes grandilocuentes de información.

De todas maneras, deseo filtrar mis ideas en consonancia con una realidad determinada, lo que yo pienso de tal tema, y canalizarlo en una praxis creativa concreta. Busco la autenticidad a partir de la sinceridad conmigo mismo y el worldbuilding que diseñe. Ansío transitar —sin mirar atrás como Orfeo— esa coordenada luminosa que me saqué del Inframundo del miedo al plagio. Persigo mis espasmos más fieles y los traduzco en imágenes, palabras y arte.

¿Con cuáles poéticas escénicas, o nombres puntuales del mundo teatral cubano, te interesaría dialogar desde la dramaturgia? ¿Has pensado acaso en la dirección teatral como un posible camino para ti o prefieres concentrarte solo en búsquedas específicas desde el mundo de lo textual?

Una vez pensé, frente al espejo de mi alma, en la dirección teatral y me deslumbré. Eso fue hace años, cuando aún era estudiante y con todo un banco de enigmas sobre mi verdadera vocación. Me inquietaba también la idea de que mis obras de teatro fueran devoradas por el tiempo y su boca milenaria debido a no hacerse cuerpo y vida en escena. Luego desestimé esa opción porque la existencia misma me arrastró hacia otros rumbos.

Sobre los nombres puntuales que debo agradecer se encuentra Abel González Melo, quien fungió como uno de los primeros dramaturgos que leí. Me acerqué a Chamaco, verbigracia, y me cautivó su estructura, la poetización de sus didascalias, la verdad tan grande y profunda de sus personajes. También hojeé a Yerandy Fleites y de él aprendí que se podía crear un teatro que hablara de nuestra realidad tomando como eje otra realidad contenida en tiempos mitológicos.

Luego pacté con la generación teatral llamada «los novísimos»: descubrí en ellos una práctica escritural que dialogaba con una letra performativa, risomática, que resonaba en mí mediante metáforas, símbolos, acciones cuyo epicentro difuminaba mi noción de lo real… Esa dramaturgia me ayudó a entender los personajes como personas, las acciones como actos y, más que representar una ficción, supe que podía crear un teatro que se presentara al espectador sin máscaras, como un pacto lúdico.

A decir verdad, no puedo asegurarte con exactitud que sigo un modelo específico, que esos dramaturgos me impulsaron a crear una obra puramente realista o performática. Mi dramaturgia navega sobre uno y otro mar. Bebí de ellos porque son los dramaturgos cubanos cercanos a mi generación. También bebí de otros textos que me encantaron, como La noche de los asesinos, Electra Garrigó, Réquiem por Yarini o La casa vieja.

Respecto a las puestas en escenas, te puedo decir que he hecho de igual forma. Beber y beber y beber aunque me atragante. Siempre hay catas más deseadas que otras, claro. Recuerdo con beneplácito Jerry viene del zoo, de la tropa de Antonia Fernández, Vida y obra de Pier Paolo Passolini, de Carlos Celdrán, Calígula, de Carlos Díaz, Delirio Habanero, de Raúl Martín… las cuales han marcado mi personalidad artística y, por ende, mi escritura.

¿Quién es, más allá de la página en blanco, Leonardo Estrada?

Alguien a quien le fascina el conocimiento. Me encanta encontrar/experimentar nuevos universos y las musas arcanas que allí habitan, solo para hacernos creer que aún existen los efectos poéticos de la vida.  Ahora mismo encontré una. Me hallo avocado a un proceso de estudio de todo lo que tiene que ver con el Marketing Digital. El Marketing tiene mucho de arte, poesía y dramaturgia, por eso me llena de afanes y sueños. Además he aprendido que para nosotros, los escritores, existe un lúcido camino de trabajo dentro de esta ciencia que se llama copywriting y que es una suerte de escritura persuasiva o publicitaria.

Soy alguien que adora el ajedrez, aunque no sea jugador profesional. Durante la cuarentena llegué de casualidad al mundo del ajedrez online. Trabajé para una revista de ajedrez como editor y traductor de francés durante un tiempo. Asimismo, lideré un equipo con 50 ajedrecistas y, a base de corazón y triunfos en competencias internacionales, he logrado que contemos hoy con más de 800 miembros.

Soy además un romántico y humanista en tiempos demasiado rápidos. Ese que sigue con las cuerdas de su corazón los paradigmas de Víctor Hugo y José Martí, ese que vislumbra una metáfora herida y aún así se aferra a cuidarla, ese que cree de súbito en las vidas pasadas y futuras porque a veces se aburre de su presente pero, sobre todo, ese que sabe que el Universo tatuó en las estrellas una misión para él: escribir, escribir y escribir.


Aquello descubierto en el camino: Entrevista a Dazra Novak

Cuando se habla de alguna de las principales escritoras jóvenes cubanas en la actualidad es sin duda obligatorio mencionar a Dazra Novak. Olvidémonos de sus premios y centremos nuestra atención en su obra artística y literaria para validar esta afirmación. A fin de cuentas, eso es lo que importa y el verdadero legado en la vida de un escritor.

Dazra Novak es una mujer muy interesante y no solo por sus libros; sino porque al tiempo en que hace malabares entre casa, literatura, fotografía y el periodismo, tiene tiempo para dirigir en una de las instituciones más importantes para la literatura cubana actual: el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Y, vale aclarar, que todo lo hace con la mayor calidad.

Estas razones y entre otras más, como la relación simbiótica “escritora/persona”, fueron el motivo para esta entrevista.

Según he leído, comenzaste a escribir por la poesía, sin embargo, se te conoce por tus libros de narrativa. ¿Sigues o seguirás escribiendo poesía? ¿Por qué el cambio o la preferencia hacia la narrativa?

Sí, es una triste historia. Triste y feliz a la vez. En un taller que pasé en el antiguamente llamado Centro Cultural de España (hoy Centro Hispanoamericano de Cultura) me forzaron a escribir un cuento, aunque yo lo que había presentado eran poemas. Los comentarios recibidos, con respecto a la poesía, fueron tan duros y poco cuidadosos que dejé de escribir poemas por un montón de años. El texto narrativo, por el contrario, asombró a todos. Nadie me creía que aquel fuera el primero puesto que lo escribí, o digamos que salió porque yo no sabía lo que hacía, en segunda persona. Para colmo lo resolví en una cuartilla.

Esa fue la parte buena, me inicié en la narrativa. Aupada por el asombro quise probarme en unos pocos intentos más –y cuando digo pocos, es literal, realmente fueron pocos– que me llevaron al Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso por primera vez. Unos casi veinte años más tarde, se me conoce como narradora, pero mis libros de poesía solo los han leído un par de amigos que insisten en que deben ser publicados, pero yo no me lo creo tanto. Creo que aquello me marcó negativamente para siempre. Por eso no pienso en publicarlos. Por eso soy tan cuidadosa al dar opiniones sobre los textos de los escritores en ciernes.

Has recurrido en múltiples ocasiones al género erótico en tus textos. Sin embargo, Cuerpo público me pareció un libro donde le brindabas gran importancia a lo romántico, lo social e incluso lo político como elementos insoslayables de lo erótico. ¿Cómo diferencia Dazra Novak, la mujer y la escritora, a la literatura erótica de la pornografía?

En efecto, el vehículo en Cuerpo Público es el cuerpo. Eso, el vehículo. En él, como bien dices, viajan lo romántico, lo social y lo político. Al principio casi llego a pensar que no había logrado lo que quería, pero luego tuve la suerte de que muchos lectores me dieran de primera mano sus impresiones.

Lo erótico, a diferencia de lo pornográfico, tiene muchas más aristas. Allí donde lo pornográfico comienza a repetirse por falta de otros recursos, lo erótico se multiplica. Lo pornográfico es el acto por el acto, lo erótico tiene una multiplicidad de voces. Creo que en ese libro en particular llegué a una suerte de frontera entre ambos.

Dicen que para que toda ficción parezca real, debe haber algo de verdad en ella. ¿Eres de las autoras que se inspiran en experiencias personales o cercanas para sus textos? Si es así, ¿Cuánto de ti hay en ellos?

Soy muy observadora, una persona que prefiere escuchar. Me gusta conocer las razones que lleva a la gente a hacer ciertas cosas. Voy por el mundo tomando todo tipo de notas. Digamos que tomo piezas del mundo real, les sumo piezas inventadas y/o modificadas por mí y armo otro mundo. Ni mejor ni peor, sencillamente otro donde expreso mis ideas. Algunas personas a mi alrededor se reconocen en esos personajes y escenas. Otras se confunden, creen reconocerse, pero en realidad no están. Otras me piden los convierta en personajes. En fin, las reacciones han sido muy diversas. Y es que creo que en el fondo la mayoría disfruta ser reinventado (esto lo he comprendido con el paso del tiempo), vivir algo que quizás no se permitirían nunca. Eso sí, debo confesarte que la mayoría de las piezas que utilizo son mías, o me atraviesan de algún modo.

¿Qué es lo más difícil para ti a la hora de escribir un texto erótico?

El lenguaje a utilizar. Basta una palabra o frase mal empleada para romper la magia del texto erótico, o una muy bien ubicada para salvarla.

Temáticas (en general): ¿Cuál o cuáles prefieres abordar? ¿Cuál te falta? ¿Cuál crees que es más necesaria en los momentos actuales para el escritor cubano? ¿Cuál es la que nunca escribirías y por qué?

No pienso en temáticas a la hora de escribir. Eso sí, creo que uno aborda la escritura desde la persona que es. A mí me interesa el ser humano, qué lo mueve, cuáles son las pasiones y razones para actuar de un modo determinado, cuánto le condiciona la sociedad y el tiempo histórico en que vive. 

¿A qué se le debe dar más valor en el cuento? ¿Al argumento, al estilo o a la experimentación con las técnicas narrativas?

Depende de si se tiene una buena historia a desarrollar o es un cuento que ganaría más en lo formal. Ambas son válidas. Creo que la experimentación no. Cuando colocas el experimento por encima de los otros dos, por lo general, no pasa de un ejercicio interesante o fallido. Esto, corriendo con suerte.

En el prólogo a Making of, Premio UNEAC de Novela 2011, explicas que ese texto no es realmente una novela, sino un puñado de escenas que ocurren tras las bambalinas de una historia real. El carácter fragmentario del discurso así como sus líneas de fuga, hacen pensar en cierta forma de abordar la narrativa muy característica de los escritores de la Generación Año Cero. ¿Te consideras parte de esa generación? ¿Por qué?

Hace un par de años una amiga me comentó, muy alarmada, que una investigadora estadounidense llegó a preguntarle si era verdad que Ena Lucía Portela pertenecía a la “Generación Cero”, con eso basta para hacerse una idea de hasta dónde ha llegado el manoseo de lo que fue la autodenominación de unos tres o cuatro autores a comienzos de este milenio. A partir de ahí muchos le suman y le restan autores, los critican y los alaban a conveniencia, por lo general con bien pocos argumentos literarios. Por si esto no fuera suficiente, ha llegado a saltar del espacio narrativo para llegar a la poesía y más, del campo literario a la plástica, por solo citar un ejemplo.

“Making of” es eso, un making of. Un puñado de escenas que te cuentan cómo se filmó la película, pero no te cuentan la película. Leyendo ese, mi comienzo, que incluye “Cuerpo público” y “Cuerpo reservado”, y mirándolo desde fuera, pudiera decirse que sí, hay mucho de fragmentario, muchas líneas de fuga, pero eso no es ni la mitad de lo que escribí hasta aquel 2011 en que gané el Uneac con ese experimento único que es “Making of”. En ese periodo antes de escribir lo que sí es mi primera novela “Niñas en la casa vieja”, que debe salir de imprenta de un momento a otro (eso prefiero pensar)[i], yo dejé a medias cerca de una decena de libros de cuentos. Textos que, cuando los sacas de las compilaciones para las que fueron concebidos, no logran convivir con el resto, tomando en cuenta su diversidad. Algunos saldrán publicados por Sed de Belleza en una antología personal titulada “Minandre”, que debe entrar en imprenta de un momento a otro (eso prefiero pensar). Prometo darte uno y ya me dirás si formo parte o no. Yo, por mi parte, prefiero seguir escribiendo a solas.

Al comenzar la lectura de Making of se descubre como la fragmentación de lo narrado se hace muy eficaz con el uso del monólogo interior indirecto, desde la tercera persona. ¿Joyce, Faulkner o Cortázar? ¿Tienes preferencia por alguno? ¿Cuál es tu modelo de escritor?

Cortázar, siempre Cortázar.

En algunos encuentros con otros escritores, ha salido a relucir el tema de las etiquetas. Generalmente se suele adicionar al escritor como: Escritor de realismo, escritor de ciencia ficción, etc. ¿Qué piensa Dazra Novak de las etiquetas? ¿Cómo se “etiquetaría” la escritora Dazra Novak?

Evito las etiquetas en general. Aunque reconozco que sirven para trazar un mapa de la persona en una primera aproximación. Lo que pasa es que eso condiciona luego el acercamiento, y más, exige de esa persona una línea de trabajo que puede no ser más en algún punto, porque el individuo crece todo el tiempo. Cambian sus intereses, sus inquietudes, la manera de abordar ciertos temas. No, no me pondría ninguna.

En tu blog Habana por dentro he notado cómo has unido el texto con la imagen. ¿Es la fotografía o el periodismo otras de tus preferencias? ¿Cuáles otras pasiones tiene Dazra Novak?

El gusto –y el ojo– hacia la fotografía se me fueron entrenando con el blog, que partió de un deseo de mostrar la ciudad desde lo personal, desde la nostalgia, y de rescatar ese sentimiento entre los habaneros que ya no viven más acá. Devolverles el cariño por el barrio, por nuestras costumbres, por esas breves escenas infantiles y/o adolescentes que nunca se borrarán de nuestras mentes vivamos donde vivamos. Fotos y crónicas que apuntan a lo que en verdad se lleva el emigrante en la maleta: lo que se ha sido como persona hasta ese momento. Mi otra gran pasión es la música, o mejor dicho, la gran pasión. Si alguien pone música, ya no puedo escribir.  

Pregunta obligada: has pasado de pensar en no poder entrar al Onelio, a trabajar de secretaria, luego a edición y corrección de la revista El Cuentero, y ahora en la dirección del prestigioso Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. ¿Cuál es la importancia de este centro y sus creadores para Dazra Novak?

La experiencia del Centro Onelio fue un cambio radical en mi vida. A diferencia de otros, que llegan siendo escritores –narradores y/o poetas hechos y derechos–, yo llegué con muchos poemas –que por haber sido tan duramente criticados desaparecieron por completo– y unos pocos textos narrativos. Pensaba que todos eran escritores y yo, apenas una infiltrada. Me sentaba en la silla junto a la puerta –para salir corriendo de hacer falta–.

Jamás critiqué ningún cuento. Jamás opiné. Yo me limitaba a escuchar, a tomar notas, a incorporar todo aquello que iban diciendo. Casi todo, porque allí también vi lo que no quería para mí. Tras la lectura de mi cuento en el aula, quedaron todos en silencio. Luego me aplaudieron y empezaron a señalarle defectos. Mi texto sufría de queísmo, entre otras cosas, pero no me fue tan mal, tomando en cuenta todo lo que pasa en esos análisis –¡tú sabes que a algunos no les queda vivo ni el título!–.

Ese fue y continúa siendo un lugar mágico. Recuerdo claramente haber pensado, yo quiero estar siempre aquí. Y el sentimiento fue tan fuerte como para graduarme de la carrera de Historia, con tres idiomas aprendidos sin contar el español, y comenzar a trabajar como secretaria ante el rostro estupefacto de la familia. Luego comencé a entrenarme como correctora y editora con Heras y Ernesto Pérez Castillo, subdirector en aquel entonces, a quienes les debo muchísimo en ese sentido. Y fue haciendo ese trabajo de revisión que volví a escribir, porque cuando se termina el curso viene un periodo en el que no se escribe nada. Unos años después me fui, para resolver problemas económicos, a trabajar en una productora independiente. El mundo del cine me regaló, entre otras cosas, ese libro raro que es Making of, pero no me dejaba casi tiempo para escribir y por eso terminé abandonándolo –aquí hubo rostros estupefactos otra vez–.

Volví a estar cerca del Centro de algún modo. Ivonne y Heras me invitaban a conversar con los alumnos, a los cierres de curso, como jurado del César Galeano, al panel en defensa del Premio Nacional de Literatura para Heras. Muchos egresados o estudiantes me pedían que leyera sus textos y les dijera mi opinión, algo que hice con sumo cuidado, para que no les pasara lo mismo que a mí con la poesía.

Después Heras comienza a buscar relevo, y ante la dimisión de la persona que había convocado, me pide que asuma. Yo tuve que pensarlo, porque siempre me había imaginado formando parte, estando cerca, pero nunca al frente de lo que es la gran obra de su vida. Me costó también porque yo, a diferencia de Heras, no me veo primero como formadora. En ese sentido me siento más escritora, si bien tengo cierta facilidad para encauzar los proyectos de los demás sin necesidad de créditos. Pero ya ves que en todo esto que te he contado hay, por encima de todo, un sentimiento de cariño, un sentido de pertenencia muy grande. ¿Qué yo puedo hacer crecer al Centro todavía más? Eso se verá en lo adelante. Lo que sí te puedo asegurar es que, mientras tenga fuerzas para estar ahí, lo pienso cuidar mucho.     

Hay quienes aún, luego de los éxitos de los cursos del centro Onelio continúan diciendo que este no es “necesario”, argumentando que ni Cervantes ni Shakespeare pasaron cursos de técnicas narrativas. ¿Qué les dirías, no a ellos, sino a los jóvenes escritores que aún no han pasado el curso del Centro Onelio?

Si seguimos por esa línea también deberíamos decir que no pasaron talleres literarios como tampoco se ganaron ningún concurso, ni tenían perfiles en redes sociales para promocionar sus obras, ni convivieron con una cantidad tal de autores y de obras en formato digital (y grandes editoriales cuyos sistemas de purga y selección dejan mucho que desear) como para hacer difícil –si no imposible– la cata de obras realmente valiosas, revolucionarias y transgresoras. Y digo esto porque sencillamente no existían ni los talleres, ni lo concursos ni Internet (el alcance comercial data de los 90´). Claro que yo puedo imaginar que Cortázar de seguro habría escrito una blogonovela, Joyce habría engrandecido la narrativa transmedia, y probablemente Shakespeare y Cervantes se habrían abierto sendos perfiles en YouTube. Pero de seguir en esta alocada especulación donde quizá Borges escribiría decenas de tweets diarios –muy serios y contundentes– y el realismo mágico natural de Facebook sedujera a García Márquez, también deberíamos decir que quizá no habrían sido tan exitosos, puede que hasta ellos pasaran desapercibidos en este enorme pasacalles chatarra en el que “avanzamos”.

Pero dejemos de lado estas tonterías y vayamos a lo que de verdad importa. Yo no diría del Centro Onelio, ni de ningún otro taller de los que abundan por montones en Cuba y en el mundo (presenciales y online), que sea “necesario” cursarlos para convertirse en escritor. Yo diría más bien que es “útil”, de hecho, “muy útil”, para alguien que pretende convertirse en escritor. Cualquier taller orienta, te entrena para el diálogo con el lector, te muestra los posibles caminos. Y fíjate que digo orienta, entrena, muestra, porque no son una varita mágica que te convierta en escritor. El trabajo lo tiene que hacer el aspirante, que también podría incorporar esas herramientas de manera natural desde algo tan sencillo como la lectura constante, si bien le llevará más tiempo. Fíjate el daño que hace esta idea errónea que incluso muchos de los que pasan por estas experiencias no las aprovechan al máximo porque están buscando afuera lo que en realidad está dentro: la constancia en el desarrollo propio. No hay secreto alguno en los cursos y talleres literarios, lo que hay es trabajo.

¿Qué se vislumbra en el futuro del Centro Onelio?

Más talleres y cursos de géneros y subgéneros, más encuentros para discutir la literatura actual y sus problemáticas, más relación con los egresados, más promoción de sus obras, más oportunidades para desarrollarse profesionalmente, más presencia en Internet. Se espera más. 

Pregunta más o menos en broma, pero que casi todos los egresados se la hacen, ¿hay posibilidades de nuevos cursos para los egresados?

Recién aplicamos una encuesta para evaluar, entre otras cosas, la disposición de los egresados a cursar un segundo bloque, digamos de “actualización”, y la aceptación supera el noventa por ciento. Ya comenzamos a trabajar en esto.

¿Cómo se relaciona el futuro de Dazra Novak y el Centro Onelio? ¿Dazra directora o escritora?

Si algo tengo claro a estas alturas es que no puedo vivir sin escribir. Lo demás lo voy descubriendo por el camino.

[i] La novela fue publicada por la Editorial Letras Cubanas, en abril de 2021, luego de haberse realizado esta entrevista.