Literatura


Bradbury, el √ļltimo poeta marciano

  • ‚ÄúLos libros cosen las piezas y los pedazos del universo para hacernos con ellos una vestimenta‚ÄĚ.

Ray Bradbury (1920-2012)

Dos caballeros vestidos con armaduras esperan en la oscuridad la llegada de un drag√≥n al que deben matar. Ellos no lo han visto nunca, pero lo describen como una criatura enorme y monstruosa de un solo ojo, que escupe fuego y echa humo. Cuando por fin se produce el tan temido enfrentamiento, la historia da un giro insospechado…

Es la sinopsis El Dragón, el primer cuento que leí de Ray Douglas Bradbury. No por ser el primero se convirtió en mi relato favorito, me impactó la manera en que presentaba dos de los temas más importantes de su obra: la especulación sobre el tiempo y la amenaza del futuro.

Al dedicarle La Luz esta edición del Premio Celestino a uno de los tres grandes de la ciencia ficción (CF) he vuelto a hojear parte de la correspondencia que además de consejos para un principiante, me obsequió un corpus de lecturas que provocaron emociones y ayudaron a dar sentido a la experiencia de vivir a un adolescente bajo la metáfora de lo anticipado y lejano.

El descubrimiento de este autor comenz√≥ por el art√≠culo ‚ÄúLas manzanas marcianas de Ray‚ÄĚ, publicado en el peri√≥dico ¬°Ahora!: ¬ŅUn padre que construye un cohete en el patio de su casa para darles a sus ni√Īos la alegr√≠a de un viaje a marte?, ¬Ņbomberos cuyo trabajo no es apagar fuegos sino encenderlos para quemar libros?, ¬Ņuna sociedad donde leer libros era un delito?, ¬Ņsujetos que memorizan obras completas para preservarlas y transmitirlas oralmente a otros?, ¬Ņhumanos como extraterrestres en Marte?, ¬Ņinvasores extraterrestres que encuentran en los ni√Īos humanos sus aliados?, ¬Ņun curioso personaje con el cuerpo completamente cubierto de tatuajes que est√°n m√°gicamente vivos?, ¬Ņy todos estos argumentos nac√≠an de la mente de un autor de CF que no se adaptaba a la tecnolog√≠a? ¬Ņ¬Ņ¬°!??

Además de paladear mi apetito literario, aquel artículo se convirtió en el catalizador para conseguir los libros de Bradbury. Encontré Tres de Bradbury (una inolvidable edición de los 80 con carátula azul que incluía Fahrenheit 451, Crónicas marcianas y El hombre ilustrado) y la que sería mi obra favorita de este autor: El vino del estío, una novela que nada tiene que ver con la ciencia ficción.

Pero yo necesitaba m√°s, mi curiosidad por ese autor rara avis crec√≠a. La b√ļsqueda continu√≥ y entre tanto buscar y buscar encontr√© hasta su direcci√≥n postal. Le escrib√≠, y para sorpresa m√≠a y de muchos otros, respondi√≥.

Así comenzó mi intercambio de cartas con este autor amante de los gatos, incapaz de manejar un automóvil y que nunca dependió de una computadora.

‚ÄúNadie puede ense√Īar a escribir ciencia ficci√≥n, aunque muchas veces se ha intentado‚ÄĚ ‚Äď fue su primera sentencia en la correspondencia ‚Äď. ‚ÄúLee poes√≠a y encontrar√°s las mejores ideas‚ÄĚ, ‚Äúse debe escribir rodeado de libros‚ÄĚ y ‚Äútodo lo que necesitas saber sobre c√≥mo escribir lo encuentras en Huckleberry Finn‚ÄĚ.

Las recomendaciones literarias y las lecciones no se detuvieron hasta que obró para que llegara a mis manos su libro de ensayos Zen in the art of writing. Descubrí en aquel texto en inglés reveladoras páginas sobre su infinito placer de escribir, el porqué y el cómo.

Aunque la mayor lección que aprendí fue que existen libros que nunca se deben prestar, y menos si este es una primera edición, con dedicatoria y firma incluida de un autor incluido en el Salón de la Fama de la Ciencia Ficción, con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y con un asteroide (¡nada más y nada menos que un asteroide!) nombrado Bradbury 9766 en su honor.

Muchos califican a Bradbury como autor de culto, maestro del cuento po√©tico dentro del g√©nero, en contraposici√≥n de otros que lo ven como un autor ‚Äúblando‚ÄĚ al no ubicar sus historias dentro de las vertientes m√°s ‚Äúhard‚ÄĚ de la CF. Lo cierto es que este autodidacta escritor transform√≥ el modo en que se entend√≠a la literatura del g√©nero al producir un cambio con respecto al modo de concebirse los relatos, a pesar de que siempre se consider√≥ como un escritor de fantas√≠a. ‚ÄúEn mis obras no he tratado de hacer predicciones acerca del futuro, sino avisos‚ÄĚ, escribi√≥ qui√©n demostr√≥ como nadie que el humanismo y la poes√≠a, combinados con la CF o la fantas√≠a, son una mezcla poderos√≠sima para el deslumbramiento de las posibilidades de la imaginaci√≥n.

Su influencia es visible en autores de CF de nuestro pa√≠s como Oscar Hurtado, √Āngel Arango y Miguel Collazo; mientras que en el audiovisual, los cuentos ‚ÄúRemedio para melanc√≥licos‚ÄĚ, ‚ÄúSol y sombra‚ÄĚ, ‚ÄúEl cohete‚ÄĚ y ‚ÄúEl hombre ilustrado‚ÄĚ fueron adaptados para la televisi√≥n y recontextualizados en el √°mbito cubano sin que esto afectara el sentido cardinal de la historia.

Bradbury no sólo cultivó la ciencia ficción y la literatura de corte fantástico, sino que escribió también libros realistas e incluso incursionó en el relato policial, escribió también poesía, guiones para el cine y la televisión y piezas de teatro. Pero muchos concuerdan al afirmar que lo mejor de este autor fueron sus primeras obras de ciencia ficción: Fahrenheit 451 y Crónicas marcianas. Ambas, a pesar de la época en que fueron escritas, pueden considerarse como objetos de estudio de un experimento de sociología del futuro, sujetas a la exigencia premonitoria de la verdad.

‚Äú¬ŅQu√© ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las p√°ginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me pueblen de terror y de soledad?‚ÄĚ, escrib√≠a Jorge Luis Borges en el pr√≥logo de Cr√≥nicas marcianas. Mensajes de alarma extrema, tramas tan lejanas y ajenas como cercanas y posibles.

Y es que todo es absolutamente cierto con este autor. Su prosa po√©tica marca la diferencia para afirmar que la ciencia ficci√≥n, considerada muchas veces como una rama desde√Īable de la literatura, tambi√©n vale para ajustar cuentas con el presente: ‚ÄúNo hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Tampoco har√°n falta las bibliotecas si nadie las dinamiza y si tampoco nadie es invitado a usarla. Continuamos siendo imperfectos, peligrosos y terribles, y tambi√©n maravillosos y fant√°sticos. Pero estamos aprendiendo a cambiar‚ÄĚ.

A pesar del miedo y la incertidumbre en estos días de confinamiento, revisitar a Bradbury se torna acto de resistencia personal ante la alfombra roja del inconcebible futuro de nuestra humanidad.


Ojos para no ver las cosas simples: escritos en tinta blue

He le√≠do en alg√ļn sitio, en estos d√≠as tambi√©n de infodemia, que las personas que prefieren el azul padecen de seguro de trastornos siqui√°tricos. No s√© qu√© pensar. Me gusta el azul. Y tengo la impresi√≥n de que a Martha Acosta √Ālvarez le gusta el azul. ¬ŅNos hace seres comunes en la insanidad? Quiz√°s‚Ķ Pero he visto un p√°jaro azul suyo describir un drama de a√Īoranza y pesar, de libertad no plena; una habitaci√≥n con vistas al mar, donde se definen los odios y amores, el qui√©n soy y qui√©n es el otro. O una chica, posible y triste, de vinilo soldado, con ojos grises, pasto de la rapi√Īa y la codicia del sexo. Todo en azul. Una tinta que va describiendo desde el fondo de cada historia una secuencia com√ļn, un tono en la palabra que ahonda y apela a profundas reflexiones, donde el dolor interior est√° siempre presente, aun cuando se espere el posible fin de un mundo mientras se cena.

Las ficciones de Martha Acosta llevan en com√ļn, adem√°s, la eterna b√ļsqueda de sus personajes: b√ļsqueda del reconocimiento del yo en los ojos de quien se ama, b√ļsqueda de un tiempo otro donde se fue feliz o donde se hallar√≠a la felicidad, b√ļsqueda de la verdadera esencia humana en medio de esa convenci√≥n que llamamos sociedad. Pero no hay en esta b√ļsqueda una √ćtaca definitiva ni un telar insistente. Solo la p√°lida, azul insinuaci√≥n, de una respuesta que se bifurca en un abanico de posibilidades. ¬ŅEs Martha Acosta una autora azul? ¬ŅUna mujer blue? ¬ŅAlguien que describe desde la aparente calma y la sonrisa la tormentosa realidad que esconde el alma humana? Tal vez‚Ķ ¬†

Solo s√© que esta invitaci√≥n, tambi√©n p√°lidamente blue, para adentrarnos en la lectura de los seis cuentos que propone Ojos para no ver las cosas simples, no puede ser definitiva ni definitoria. Leer a Martha Acosta es adelantar m√°s preguntas que respuestas, es adentrarnos en un mundo quiz√°s enga√Īosamente azul, pero lleno de invitaciones y tonalidades que no pueden ser descritas terminantemente, sino esbozadas, sugeridas, como el p√°jaro azul que describe una historia entra√Īable, o ahora que lo pienso, como mirar al fondo de los ojos de esta joven autora, parad√≥jicamente negros, y encontrar all√≠ un destello azul, como de acero mortal, mientras con una sonrisa suya nos describe posibles modos de ver la vida en blue, y a√ļn dejarnos con la inquietud de quien habla del amor, calladamente, mientras afuera, tras los cristales, el mundo se deshace. ¬†¬†


La noche en llamas de un barco sobre la arena

Formar parte de una tr√≠ada tan selecta como solicitada, a la hora de novelas que describen distop√≠as ‚Äďgravitaci√≥n que signa no pocos trechos de sucesos verbales del siglo XX, para narrar sociedades ficticias inhumanas y su expansi√≥n en busca de cancelar cualquier anhelo redentor‚Äď, es algo m√°s que una reputaci√≥n activa e incesante: se trata de la mejor manera de verificar, seg√ļn lo advertido por Mario Vargas Llosa en el ensayo final de su libro La verdad de las mentiras, que ‚Äúlas invenciones de todos los grandes creadores literarios, a la vez que nos arrebatan a nuestra c√°rcel realista y nos llevan y traen por mundos de fantas√≠a, nos abren los ojos sobre aspectos desconocidos y secretos de nuestra condici√≥n, y nos equipan para explorar y entender mejor los abismos de lo humano‚ÄĚ. As√≠ ocurre con Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, que junto a Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y 1984, de George Orwell, conforma el tr√≠o aludido.

Justo al cumplirse el pr√≥ximo 22 de agosto el centenario del nacimiento de Ray Bradbury, volver a las p√°ginas de aquella novela suya no solo es una oportuna recordaci√≥n del gran maestro norteamericano de la ciencia ficci√≥n y el terror fant√°stico, sino tambi√©n un reencuentro enriquecido con los a√Īos ‚Äďcomo el buen a√Īejamiento para los licores de destacada estirpe‚Äď. Publicada por primera vez en 1953 ‚Äďveinti√ļn a√Īos despu√©s que la de Huxley y apenas cuatro tras la de Orwell‚Äď, hay en la de Bradbury una constante que viene desde la noche de los tiempos: la quema de libros y con ellos del peligro ante el despliegue de las ideas, sea arte, literatura, filosof√≠a o cualquier variedad del pensamiento ejercido con libertad a favor de lo humano y sus circunstancias. Basta citar tres ejemplos: la combusti√≥n de los c√≥dices mayas el 12 de julio de 1562 por √≥rdenes del cl√©rigo Diego de Landa en Yucat√°n ‚Äď‚Äúno ten√≠an cosa en que no hubiese superstici√≥n y falsedades del demonio, se los quemamos todos‚ÄĚ, alegaba el inquisidor‚Äď; la hoguera ordenada por Adolfo Hitler y ejecutada la noche del 10 de mayo de 1933, contra alrededor de veinte mil libros en la plaza Bebel de Berl√≠n; y la fogata dispuesta por el general de divisi√≥n Luciano Benjam√≠n Men√©ndez en la ciudad argentina de C√≥rdoba el 29 de abril de 1976, justo en los inicios de la terror√≠fica dictadura militar, en la que se incendiaron obras de Julio Cort√°zar, Eduardo Galeano, Gabriel Garc√≠a M√°rquez, Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa, juntos a otros autores, ‚Äúa fin de que no quede ninguna parte de estos libros (…) para que con este material no se siga enga√Īando a nuestros hijos‚ÄĚ, seg√ļn lo dicho por el uniformado.

Tal como indica su t√≠tulo ‚Äďla unidad de temperatura en la que el papel se atiza y arde‚Äď, Fahrenheit 451 es un relato que transcurre en una sociedad maniobrada por los bomberos, pero no tal como conocemos su desempe√Īo en la extinci√≥n de incendios, sino todo lo contrario. Armados con unas extra√Īas mangueras lanzallamas, en las p√°ginas de esta novela los bomberos persiguen, capturan y calcinan todas las p√°ginas de la cultura universal, pues se trata de un mundo en el que los libros han sido condenados a su total exterminio ‚Äď‚Äúno sutilicemos con recuerdos (‚Ķ) Olvid√©moslos. Quem√©moslo todo, absolutamente todo. El fuego es brillante y limpio (‚Ķ) Somos los Guardianes de la Felicidad. Nos enfrentamos con la peque√Īa marea de quienes desean que todos se sientan desdichados con teor√≠as y pensamientos contradictorios (‚Ķ) no permitir que el torrente de melancol√≠a y la funesta Filosof√≠a ahoguen nuestro mundo‚ÄĚ, le endosa con su verborrea fanatizada el capit√°n Beatty al bombero Montag, los dos protagonistas que terminar√°n por enfrentarse a la sombra de las hogueras y sus designios m√°s devastadores. A su lado, los otros personajes se bifurcan ‚Äďpor un lado Mildred, la esposa de Montag, domesticada bajo el orden represivo de los bomberos, y por el otro la joven Clarisse junto a Faber y Granger, empecinados junto a otros rebeldes en salvar la memoria de los libros y con ella el sentido mismo de la Humanidad. Es as√≠ como en esa suerte de hermandad para salvaguardar el acto que implica un libro, presta a cualquier enfrentamiento, cada uno de sus integrantes dejar√° a un lado su nombre para, en la nueva identidad, llamarse como un gran autor cuya memorizaci√≥n los convertir√° en biblioteca viva en pos de salvar los libros: ‚ÄúYo soy La Rep√ļblica de Plat√≥n. ¬ŅDesea leer a Marco Aurelio? M√≠ster Simmons es Marco‚ÄĚ, le advierte Granger a Montag. Es as√≠ como le explica a este: ‚ÄúTambi√©n nosotros quemamos libros. Los leemos y los quemamos, por miedo a que los encuentren. Registrarlos en microfilm no hubiese resultado. Siempre estamos viajando, y no queremos enterrar la pel√≠cula y regresar despu√©s a por ella. Siempre existe el riesgo de ser descubiertos. Mejor es guardarlo todo en la cabeza, donde nadie pueda verlo ni sospechar su existencia‚ÄĚ. Y m√°s adelante le acota: ‚ÄúTransmitiremos los libros a nuestros hijos, oralmente, y dejaremos que nuestros hijos esperen, a su vez‚ÄĚ. En ese mundo de la palabra publicada y su reprobaci√≥n fuego en mano, en el que las pantallas rodean por todas las paredes de los hogares, a la vez que cualquier atisbo de pensamiento puede ser la mejor raz√≥n para una condena, los personajes de Ray Bradbury levantan un entramado que eriza al m√°s cauto.

Como una intensa y muy desarrollada f√°bula ‚Äďno exenta de un calado po√©tico que distingue buenos trechos de su prosa, y sin desmayo de la energ√≠a concisa y afilada como un bistur√≠ en su progresi√≥n narrativa‚Äď, que llega de un tiempo lejano, aun cuando sus se√Īas la convierten en suceso ubicuo de ayer, hoy o ma√Īana ‚Äďy as√≠ bien pueden testimoniarlo las atrocidades del llamado Estado Isl√°mico en los d√≠as recientes de Siria e Irak‚Äď ¬†Fahrenheit 451 es una lectura inagotable. Tal es as√≠ que ha conocido dos versiones f√≠lmicas muy referidas a¬† las lecturas que han hecho sus realizadores ‚Äďcon mayores o menores cuotas de apego al texto original‚Äď, muy ajustadas a las se√Īas de sus dos momentos de realizaci√≥n: la de Francois Truffaut en 1966 ‚Äďcon el austriaco Oskar Werner como el recatado bombero Montag y el irland√©s Cyril Cusack como el implacable capit√°n Beatty‚Äď, a las puertas de las intensas revueltas estudiantiles de aquellos tiempos en Francia, M√©xico y otros lugares; y la de Ramin Bahrani en 2018 ‚Äďcon los norteamericanos Michael B. Jordan y Michael Shannon, respectivamente, en aquellos roles‚Äď cuando ya casi pod√≠an avistarse en el horizonte los d√≠as de la COVID-19 expandi√©ndose por el planeta y tambi√©n ese otro estallido global crecido con el impactante homicidio de George Floyd en las calles de Minneapolis. Es as√≠ como, de cierta manera, la novela tambi√©n podr√≠a tenerse como un espejo a la vez aleg√≥rico y contextual de un tiempo preciso, y con ello el don de su autor para entregarnos una lectura de permanencia.

Graduado en la californiana Los √Āngeles High School en 1938, Ray Bradbury nunca asisti√≥ a estudios universitarios: su econom√≠a personal no se lo permit√≠a. Por ello, mientras vend√≠a peri√≥dicos y revistas para ganarse la vida, se formaba autodidactamente con buena parte de su tiempo en la biblioteca p√ļblica, abriendo su camino entre libros, leyendo tenazmente hasta que, a comienzos de los a√Īos cuarenta, comenz√≥ a publicar sus relatos en revistas. En 1950 public√≥ un libro de cuentos que ser√≠a su primer gran √©xito de lectores y cr√≠tica: Cr√≥nicas marcianas, sobre la colonizaci√≥n de Marte y el establecimiento all√≠ de una sociedad similar, en sus fortunas y desgracias, a la Tierra. Tras ese t√≠tulo vinieron, entre otros, El hombre ilustrado (1951), volumen de narraciones sobre los inmutables mecanismos tecnol√≥gicos enfrentados a los comportamientos humanos; El vino del est√≠o (1957), novela delicada y cautivante, digna de un poeta, en torno a las vacaciones de un ni√Īo de doce a√Īos en una ciudad de la regi√≥n del Medio Oeste estadounidense; y Remedio para melanc√≥licos (1959), pieza de narrativa breve entre el realismo m√°s descarnado y la fantas√≠a m√°s apocal√≠ptica. Le√≠do y traducido a numerosas lenguas, al morir el 6 de junio de 2012 a la edad de 91 a√Īos en Los √Āngeles, California, de acuerdo a su estricta solicitud, el epitafio de su tumba s√≥lo lleva la inscripci√≥n: ‚ÄúRay Bradbury. Autor de Fahrenheit 451‚ÄĚ, algo que advierte la predilecci√≥n que siempre sinti√≥ por esa novela suya.

Al prologar la primera traducci√≥n a nuestra lengua de Cr√≥nicas marcianas, realizada por el editor espa√Īol Francisco Porr√ļa para la editorial argentina¬† Minotauro en 1955, uno de los grandes admiradores del autor estadounidense, el argentino Jorge Luis Borges, escribi√≥: ‚ÄúRay Bradbury anuncia con tristeza y con desenga√Īo la futura expansi√≥n del linaje humano sobre el planeta rojo, que su profec√≠a nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena‚ÄĚ. Ahora, a cien a√Īos de su arribo a la Tierra, al releer Fahrenheit 451, percibimos a las puertas de nuestras vidas a Ray Bradbury que llega con la noche en llamas de un barco sobre la arena.


La cultura en Manacas no se detiene ante el coronavirus

¬ęSi se cierra una puerta, se abre una ventana¬Ľ reza un viejo proverbio, ense√Īanza puesta en pr√°ctica muy bien por los instructores de la casa de cultura Jos√© Antonio Cepero Brito, en el poblado de Manacas, municipio de Santo Domingo, Villa Clara, quienes no han dejado de crear y acercar el arte al pueblo durante la dif√≠cil etapa que vive el pa√≠s a causa de la pandemia del nuevo coronavirus.

Flores de papel, cajitas de regalos y pergaminos con décimas fueron algunas de las artesanías obsequiadas por los instructores de la casa de cultura de Manacas a personas de la comunidad. (Foto: Cortesía de Sailí Martínez)

Cumpliendo con las medidas higi√©nico-sanitarias establecidas, los protagonistas trazaron un plan de acci√≥n en equipo para llegar a la comunidad con sencillas, pero hermosas artesan√≠as creadas por ellos mismos, a trabajadores de Salud y Educaci√≥n que laboran en el centro mixto F√©lix √Ālvarez Soto, del central George Washington, as√≠ como al personal de la farmacia y el cuerpo de guardia del policl√≠nico de la localidad.

Asimismo, han regalado sus creaciones a los abuelos que reciben apoyo del Sistema de Ayuda a la Familia (SAF) y a todos los que, de una u otra forma, contribuyen al enfrentamiento a la pandemia.

Sailí Martínez, directora de la casa de cultura, explicó:

¬ęEn el proyecto participan tres instructores, dos de Literatura y uno de Artes Pl√°sticas, quienes reparten los obsequios. Las artesan√≠as se confeccionaron desde casa y con poco material, del que salieron flores de papel, cajitas de regalos y pergaminos con d√©cimas hechas por un aficionado del taller de literatura, todo muy bien acogido por las personas¬Ľ.

Trabajadores de Salud y Educaci√≥n que laboran en el centro mixto F√©lix √Ālvarez Soto, del central George Washington, recibieron obsequios. (Foto: Cortes√≠a de Sail√≠ Mart√≠nez)

Seg√ļn Sail√≠, ella expuso la propuesta a los instructores, los que estuvieron inmediatamente de acuerdo. Entre otras iniciativas, hay adem√°s una minibiblioteca en el portal de la casa de Miguel √Āngel Tamayo Alba, especialista de Literatura y miembro de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS), espacio a donde pueden acudir los interesados en el arte de la expresi√≥n verbal.

Recientemente, inició la Jornada de la Cultura en Manacas con la conmemoración del aniversario 102 del natalicio del inolvidable locutor y presentador José Antonio Cepero Brito, oriundo de esa localidad, y el pasado 21 de mayo se celebró el Día del Artista Aficionado, en el que no se dejó de reconocer la labor de los talentos de la casa de cultura, quienes fueron agasajados en sus propios hogares por parte de la dirección de la institución cultural e instructores.


Poesía para una ciudad creativa (+ video)

«…Santiago es un magnifico desquite

Santiago es un magnifico color.

 […]

Santiago se me antoja fabuloso,

Santiago se me antoja imprescindible.

                                                                        […]  

Santiago yo te amé desde que existes,

¬†Santiago yo te am√© y te conozco…»¬†

(Santiago, Canción, versión, 1995,

Del cancionero de Amaury Pérez Vidal) 

 

‚Äú…hemos cruzado la ciudad/ hemos celebrado su alta memoria…‚ÄĚ

Ra√ļl Ibarra Parlad√©

A fines de noviembre de 2019, medios de prensa como los peri√≥dicos Sierra Maestra de Santiago de Cuba, Juventud Rebelde, Trabajadores, la Agencia Cubana de Noticias, entre otras plataformas informativas, daban a conocer los pormenores del lanzamiento oficial de la campa√Īa de comunicaci√≥n ‚ÄúSuperando sue√Īos‚ÄĚ, a prop√≥sito de los 505 a√Īos de fundaci√≥n de la s√©ptima villa cubana, un 25 de julio de 1515, por el conquistador espa√Īol Diego Vel√°zquez de Cu√©llar, primer gobernador de Cuba. El acontecimiento este 2020, como los anteriores aniversarios cerrados, record√°ndose el fresco a√ļn, en la memoria colectiva, medio milenio de la denominada Capital del Caribe, ha devino proceso dinamizador del accionar de sus habitantes, para con esta fecha de gran significaci√≥n.

El desarrollo de las diferentes etapas de la campa√Īa, estructurada desde una visi√≥n pol√≠tico-social, presupone una continuidad ‚Äďy superaci√≥n‚Äď de las experiencias desarrolladas para el aniversario del 2015, que estuvo animado por la m√°xima ‚Äú500 a√Īos de historia y cultura.‚ÄĚ Precisamente en la historia, la cultura, as√≠ como la tradici√≥n de esta urbe sure√Īa, que le han granjeado reconocimiento y excepcionalidad dentro y fuera de la naci√≥n, est√°n los elementos articuladores para el trabajo integrador de cara al venidero onom√°stico. Es notorio que, en el contexto conmemorativo, lo que m√°s acapara la atenci√≥n es el carnaval: proyecto cultural de mucho arraigo en el imaginario y pr√°cticas socioculturales de la poblaci√≥n, donde se realza la fecha fundacional, expresada, simb√≥licamente, en la cabalgata del santo patrono, Santiago Ap√≥stol, por el √°rea del desfile, representado por el actor de las tablas Dagoberto Ga√≠nza. No obstante, esta fiesta es solo es una parte, primordial, del correlato popular e institucional que demanda una celebraci√≥n de esta envergadura, donde las manifestaciones art√≠sticas y literarias aportan inestimablemente al hecho, incluso con a√Īos de antelaci√≥n. ¬†

El caso espec√≠fico de la literatura es ejemplar en propuestas, dentro del concierto creativo, a los efectos de homenajear una ciudad que ostenta los t√≠tulos Muy noble y muy leal; Hospitalaria de las Am√©ricas; Municipio benem√©rito de las Am√©ricas, H√©roe de la Rep√ļblica de Cuba y la Orden Antonio Maceo. Ello se debe, en gran medida, a que el universo de las letras santiagueras se prestigia de tener un importante cat√°logo de autores, que de una manera u otra, posicionados en sus respectivos g√©neros, lograron (logran) sinterizar la idea de la misma, descrita por el poeta espirituano (santiaguero por elecci√≥n) Reinaldo Garc√≠a Blanco como ‚ÄúDelirante y m√≠stica. Estridente y aguda. Escandalosa y recatada,‚ÄĚ en su testimonio Santiago de Cuba: ciudad para h√©roes, publicado en la Revista SiC No. 46 de 2010.

Mostrar obras y exponentes que hayan expresado la imagen de esta ciudad, a la que se le ha escrito con profusi√≥n, rebasar√≠a los l√≠mites e intereses de estas l√≠neas. Mas los interesados en escudri√Īar lo acontecido en esa riqu√≠sima zona cultural pueden acceder al panorama consultando diversos materiales bibliogr√°ficos. Una presumible gu√≠a de lectura(s) o b√ļsqueda(s) tendr√≠a como punto de partida, atendiendo a la forma en que organiza, cr√≠tica y coherentemente, la informaci√≥n, es el libro referencial Santiago Literario (Editorial Oriente-Fundaci√≥n Caguayo, 2013), coordinado por el poeta Le√≥n Estrada, que brinda la oportunidad de saber cu√°nto se ha hecho, en materia literaria, en el trascurso de los primeros cinco siglos.

Fue gracias a la sostenida labor investigativa de Le√≥n Estrada, que en 2005, se tuviera listo el Diccionario de escritores santiagueros por el sello Ediciones Santiago. Y en igual a√Īo, bajo el mismo sello editorial, el t√≠tulo Para cantarle a una ciudad: Santiago de Cuba, que re√ļne textos po√©ticos ‚Äďy canciones‚Äď de 53 autores, de ellos, 29 santiagueros, de estilos y est√©ticas diferentes, dedicados a la ciudad, en ocasi√≥n de su aniversario490. Dos antolog√≠as con similares intenciones, a saber por la editora de este libro, la poeta Teresa Melo, ya hab√≠an visto la luz con anterioridad.

Desde los estudios acad√©micos es revelador el art√≠culo Ciudad letrada: Santiago de Cuba en su discurso literario,[1] del Doctor en Ciencias Literarias, Ronald A. Ram√≠rez Castellanos, que, circunscrito a los a√Īos coloniales decimon√≥nicos hasta la etapa republicana prerrevolucionaria, analiza algunas de las principales figuras y obras de ese periodo, de grandes aportaciones, en las que se aprecian, en la opini√≥n de este estudioso, ‚Äúun sentido identitario, una imagen de la ciudad, un interesante di√°logo con la realidad social y pol√≠tica de la localidad y del pa√≠s …‚ÄĚ Ram√≠rez Castellanos presta atenci√≥n al g√©nero po√©tico, y describe c√≥mo dentro del discurso l√≠rico local est√° presente la ciudad como tema principal: sucesos, realidades (incluso las m√°s descarnadas), historia local, costumbres, entorno y paisaje natural, personalidades legendarias e ilustres. Nadie dudar√≠a que hoy d√≠a estos siguen siendo t√≥picos a tratar.

La bibliograf√≠a citada pone de relieve el lugar destacad√≠simo que ocupan los poetas por su larga data ‚Äúcant√°ndole‚ÄĚ a la ciudad; a ello s√ļmesele obras de bardos for√°neos, que, por su trascendencia, forman parte del patrimonio literario local y nacional. ¬†Son de negros en cuba, del espa√Īol Federico Garc√≠a Lorca, es una pieza significativa dentro de este mosaico: ‚ÄúCuando llegue la luna llena/ ir√© a Santiago de Cuba, /ir√© a Santiago, /en un coche de agua negra. /Ir√© a Santiago. [‚Ķ]/ Mar de papel y plata de monedas/ Ir√© a Santiago. [‚Ķ]/ Siempre dije que yo ir√≠a a Santiago/ en un coche de agua negra. / Ir√© a Santiago...‚ÄĚ[2] ¬†

Son de negros‚Ķ es el testimonio l√≠rico cubano Lorquiano de m√°s calidad, aseverar√≠a el intelectual Juan Marinello en la ponencia El poeta lleg√≥ a Santiago, que la periodista e historiadora Nydia Sarabia tuvo a bien reproducir en su libro D√≠as cubanos de Lorca (Editorial Cultura Popular, 2007),¬† interesada en exponer especificidades de esta composici√≥n, donde la musicalidad y ‚Äúla suma trepidante de lo cubano en sus claras y complejas intencionales de color y ritmo,‚ÄĚ apunta Marinello, sean algunos de los factores m√°s significativos que permiten colocar a Santiago en otra dimensi√≥n po√©tica. Estos, cabe se√Īalar, han propiciado que los versos del granadino puedan escucharse en arreglos musicales de agrupaciones corales o declamados, como lo hizo, por mucho tiempo, Luis Carbonell.[3] Ambas expresiones art√≠sticas ilustran los m√ļltiples caminos que se entrecruzan, en aras de sensibilizar al p√ļblico amante o no de la poes√≠a.

A su vez, constan las motivaciones de poetas de otras provincias cubanas, por registrar en versos sus apreciaciones sobre Santiago. Varios ejemplos dan cuentas de ello, pero el poema Santiago de Cuba, del poeta y periodista matancero Manuel Navarro Luna, escuchado por varias generaciones, fundamentalmente en tribunas pol√≠ticas por sus connotaciones patri√≥ticas, se nos hace muy cercano: ‚Äú¬°Es Santiago de Cuba!/¬°No os asombr√©is de nada!/¬°Por all√≠ anda la madre de los h√©roes!/¬°Por all√≠ anda Mariana!/¬°Estar√©is ciegos/si no veis ni sent√≠s su firme y profunda mirada‚Ķ!/ [‚Ķ]¬°La Patria viva, eterna,/no entierra nunca a sus propias entra√Īas‚Ķ!/¬°Es Santiago de Cuba!/¬°No os asombr√©is de nada!/ …‚ÄĚ

Por su parte, el volumen Santiago de Cuba. Arpa de troncos vivos (Editorial Oriente-Oficina del Conservador de la Ciudad, 2000), publicado en homenaje al aniversario 485 de la fundaci√≥n de la villa presenta, conjuntamente con fotos, fragmentos de textos po√©ticos de Pablo Armando Fern√°ndez: Santiago, tus pregoneros/tambi√©n contigo se van […]; Alfredo Prieto: La ciudad muestra sus blasones/en los que florece la palabra amor [‚Ķ]; Ariel James: Hemos llegado a la ciudad: / la ciudad se esconde debajo de las piedras [‚Ķ]; Jes√ļs Cos Causse: Mirad el barrac√≥n y las cadenas en llamas. /Mirad el palenque alerta para la guerra; Marino Wilson: Y eres/para nunca asombro del paso incontenible de los tiempos/la siempre mujer en estado de gestaci√≥n […]; Teresa Melo: Y el poema est√° suelto/ sobre los edificios de la ciudad […]; Le√≥n Estrada: […] mi ciudad/ es la costumbre y el sabor extra√Īo.

No menos importante, en el libro referido, son las impresiones del Premio Nacional de Literatura 1999 C√©sar L√≥pez N√ļ√Īez que acota: ‚ÄúLa ciudad/ se ha hecho, pero no se explica, s√≥lo se intenta‚ÄĚ. Y sobre ella, cual ep√≠tome del territorio, argument√≥ en el trabajo de Armando Ch√°vez, para la revista Opus Habana, C√©sar L√≥pez, navegante del tiempo que: ‚Äúes una ciudad cargada de historia, de mucha potencia generadora, misteriosa, endemoniada. Me inquiet√≥ mucho desde mi ni√Īez; por eso, quiz√°s, dedico tanto tiempo a la ciudad. […] En lo que constituye mi obra hasta ahora, Santiago s√≠ es el n√ļcleo generador…‚ÄĚ Estas inquietudes es lo que el lector puede encontrar en la tetralog√≠a Primer‚Ķ, Segundo‚Ķ, Tercer‚Ķ y Cuarto Libro de la Ciudad, respectivamente.

Otra personalidad a enfatizar es la del villaclare√Īo Waldo Leyva Portal, quien desarroll√≥ un activismo loable en los quehaceres culturales y literarios de esta localidad desde la primera mitad de los a√Īos 60‚Äô hasta los 80‚Äô del pasado siglo XX. En su estancia en la tierra de Jos√© Mar√≠a Heredia recibe todo su influjo espiritual para escribir el poema, de amplia difusi√≥n, Para una definici√≥n de la ciudad: ‚ÄúSi encuentras alguna piedra/que no haya sido lanzada contra el enemigo/ si descubres una calle por/ donde no haya pasado/nunca un h√©roe/ si desde el Tivol√≠ no se ve el mar/si hay alguna ventana/ que no se haya abierto nunca a las guitarras/si no encuentras ninguna puerta abierta/ puedes decir entonces que Santiago no existe.‚ÄĚ En el fotorreportaje Santiago. Ciudad de hero√≠smos y puertas abiertas, publicado en el peri√≥dico Granma digital del primero de enero de 2019, el propio Waldo Leyva lo pone a dialogar con im√°genes de sitios emblem√°ticos de la ciudad, tomadas por el fot√≥grafo Juvenal Balan. Cr√≠ticos, como la ensayista Daysi Cu√© Fern√°ndez, coinciden en se√Īalar a Para una definici√≥n‚Ķ como la carta ‚Äďpor excelencia‚Äď de presentaci√≥n de Santiago de Cuba.

Pero, convengamos, atendiendo al conjunto de textos anteriormente esbozados, que existen, a gusto de los lectores, muchas cartas po√©ticas de presentaci√≥n de y sobre Santiago. En estas coordenadas ser√≠a pertinente incluir al libro Santiago de Cuba: Ciudad cantada (Editorial Oriente, 2013), conocido igualmente como Ciudad cantada, el cual tiene diversos valores que lo hacen singular y meritorio de una atenci√≥n m√°s pormenorizada. Es un poemario de 62 p√°ginas, destinado a ni√Īos y j√≥venes, ‚Äúpor donde transcurre la historia de Santiago desde el siglo XVI hasta el XX. Un homenaje a la ciudad,‚ÄĚ seg√ļn valoraci√≥n de su autor, el poeta, escritor para ni√Īos y narrador Jos√© Orp√≠ Gal√≠, miembro de la Uni√≥n de Escritores y Artistas de Cuba, nacido, casualidad o predestinaci√≥n, un 28 de enero de 1953, justo en el a√Īo del centenario de nuestro Ap√≥stol Jos√© Mart√≠. ¬†

En √©l se cumple la m√°xima martiana de que ‚ÄúLa Poes√≠a no ha de perseguirse. Ella ha de perseguir al poeta.‚ÄĚ M√°s de 50 a√Īos escribiendo para todos los p√ļblicos dan razones suficientes para afirmar que esta persecuci√≥n le ha permitido ubicarse entre las voces m√°s destacadas de la po√©tica santiaguera contempor√°nea. Menciones, reconocimientos y premios del alcance del Jos√© Mar√≠a Heredia de la UNEAC, 1999; Premio de la Ciudad en cinco ocasiones; Premio Nosside Caribe, en 2003; el Premio Beca Dador (poes√≠a), en 2006, y el Premio Ciudad del Che, en poes√≠a, en 2008, corroboran el planteamiento anterior. En mayo de 2018, en reconocimiento a su consagrada trayectoria dedicada a los ni√Īos, y por su labor como promotor cultural, recibi√≥ la Distinci√≥n Jos√© Soler Puig, que entrega el Centro de Promoci√≥n Literaria hom√≥nimo, durante la 27 edici√≥n de la Feria Provincial del Libro en Santiago de Cuba.

Para Orp√≠ Gal√≠ el p√ļblico infanto-juvenil es muy importante, y no es raro verlo participando en talleres de creaci√≥n literaria de las casas de cultura, concursos y eventos, en los cuales aporta su maestr√≠a y se retroalimenta con lo que hace este grupo social. Para este p√ļblico ha escrito, adem√°s de Ciudad cantada, los t√≠tulos: El libro de los asombros (Editorial Oriente, 2010) y Para despertar el duende (Ediciones Santiago, 2013), que fuera finalista del Premio Herminio Almendros en el a√Īo 2000, y Puertas a la m√ļsica (Ediciones Santiago, 2014); libros que en Santiago tuvieron una amplia recepci√≥n y comercializaci√≥n en la red de librer√≠as ‚Äďy otros espacios‚Äď, y que se infieren agotados, seg√ļn monitoreos en las citadas instituciones. ¬†

Cabe destacar, acerca de lo anterior, que la √ļltima vez que Ciudad cantada estuvo en circulaci√≥n, fue durante la celebraci√≥n de los natalicios de Antonio Maceo y Ernesto Guevara, respectivamente, el 14 de junio de 2018, en la sede de la Fundaci√≥n Caguayo, donde los gestores de la actividad obsequiaron los ejemplares a ni√Īos y ni√Īas de los proyectos art√≠sticos invitados a la velada. Padres, instructores de arte, personas de la comunidad de Vista Alegre, entre otros, felicitaron la iniciativa y ponderaron los valores culturales-educativos del libro y la conveniencia de una futura reimpresi√≥n, para acercarlo al entorno escolar, como material complementario para el estudio ‚Äďy asimilaci√≥n‚Äď de la historia local. Criterios muy atinados, que ven√≠an a corroborar la funci√≥n formativa que puede tener la literatura infantil, ‚Äúadem√°s de instruir y ense√Īar, la de contribuir, con el insuperable poder est√©tico, al crecimiento humano.‚ÄĚ[4]

La lectura de este poemario, en el que se advierte una producci√≥n colectiva del conocimiento, propone una exploraci√≥n (otra) al acervo hist√≥rico territorial. En este sentido es importante mencionar que cont√≥ con la participaci√≥n de la Doctora Olga Portuondo Z√ļ√Īiga, historiadora de la ciudad, promotora del proyecto y asesora de textos, en cuya persona se pone de manifiesto lo expresado en el comentario final del libro Tres siglos de historiograf√≠a santiaguera (Oficina del Conservador de la Ciudad, 2001), que en Santiago ‚ÄúNunca ha existido distanciamiento entre los historiadores y los artistas [‚Ķ], bien sea por amistad o mediante el trabajo de dichos intelectuales,‚ÄĚ O sea, la historia regional nutrida de todas las humanidades, f√≥rmula creadora para encontrar en la poes√≠a, como en otras ocasiones, las conexiones m√°s √≠ntimas con la historia. Fueron imprescindibles en la n√≥mina creativa editorial que gest√≥ este producto bellamente trabajado, la poeta Teresa Melo Rodr√≠guez, apasionada por estos proyectos (edici√≥n, composici√≥n, dise√Īo y asesor√≠a de textos) y la artista de la pl√°stica Vivian Lozano Caballero (asesor√≠a de im√°genes).

Desde el punto de vista estil√≠stico, Ciudad cantada se concibi√≥ en forma de romance, g√©nero de la tradici√≥n literaria espa√Īola, con el que se contaban ‚Äďy cantaban‚Äď los temas hist√≥ricos, religiosos, novelescos y l√≠ricos, introducido en Cuba en la √©poca de la conquista-colonizaci√≥n por los saldados, de ‚Äúimaginaci√≥n saturada de romances castellanos,‚ÄĚ refer√≠a la profesora en Lengua espa√Īola y literatura Carolina Poncet y de C√°rdenas, en El romance en Cuba (1914). La intencionalidad de Orp√≠ por recuperar este tipo de composici√≥n, intuye un tributo a lo que favoreci√≥ la g√©nesis de las letras en la isla. Y si varios especialistas arguyen sucumbi√≥, ante la preferencia de otras corrientes po√©ticas, el romance (cubano): costumbrista, de leyendas campesinas, geogr√°fico, patri√≥tico, supo pervivir en la pluma de encumbrados escritores, contribuyendo, con sus defectos y virtudes, a enaltecer los sentimientos patrios y a pensar la identidad nacional. En Ciudad cantada la identidad no queda inferida, subyacente, sino declarada desde el prisma local (la patria chica), por lo tanto en √©l lo cubano es ‚Äúsello singular y propio/ con que perfuma su encanto.‚ÄĚ

En los cinco poemas del libro, bordados en sutil tejido de la memoria: siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, predominan la combinaci√≥n de los metros de ocho, 10 y 12 versos. Incluso el poeta, seg√ļn demanda del cap√≠tulo hist√≥rico o escenas a tratar, hace uso de la libertad escritural y llega a trabajar estrofas de 15 a 20 versos, como sucede con el romance dedicado al siglo XIX, que contiene mucha informaci√≥n debido a las caracter√≠sticas del per√≠odo, d√≠gase, la influencia francesa, econom√≠a cafetalera, urbanizaci√≥n, guerra de independencia, crecimiento demogr√°fico, entre otros.

De manera general, se familiarizan con el tipo de los romances hist√≥ricos, o sea, los que tratan asuntos pertenecientes a la historia local-nacional y poseen una visible trama narrativa en la que se distinguen, para ejemplificar, la estructura del poema Siglo XVI, los siguientes elementos: un marco (personajes, lugares y momentos de la acci√≥n): ‚ÄúEn un hermoso paisaje/[‚Ķ.]/viv√≠an los abor√≠genes/en sus singulares casas./Pac√≠ficos y tranquilos,/ coa en ristre trabajaban‚Ķ‚ÄĚ; una situaci√≥n inicial (conflicto o problema): ‚ÄúMuchas cosas cambiar√≠an/con la llegada de Espa√Īa, /Col√≥n, las tres carabelas/ y el encuentro de las razas‚ÄĚ; una complicaci√≥n (desarrollo del conflicto presentado): ‚ÄúVel√°zquez funda la villa,/√ļltima entre siete plazas [‚Ķ.] El oro y su fundici√≥n/hacia ella se trasladan./ Se crean las encomiendas-√©poca activa y esclava-‚Ķ‚ÄĚ; y una resoluci√≥n, que ser√° parcial, hasta la conclusi√≥n ‚Äďresoluci√≥n final‚Äď del poemario: ‚ÄúSantiago, rebelde ayer/hoy se muestra hospitalaria/heroica ser√° por siempre/ porque su luz es la patria.‚ÄĚ

Esta trama en versos, grosso modo, atraviesa etapas complejas que van desde la conquista-colonizaci√≥n hasta los d√≠as actuales de la revoluci√≥n en el poder. Y es estimable que la poes√≠a, con su carga de im√°genes, sea el soporte para ello, porque su empleo, sea o no en las aulas, en el proceso de ense√Īanza-aprendizaje de la historia puede lograr que los educandos se sientan atra√≠dos por dicha ciencia. Olga Portuondo, distinguida pedagoga, ve en lo anterior un prop√≥sito realizable con el libro y en sus palabras introductorias al mismo, destaca la importancia de trasmitir en verso la historia de Santiago de Cuba, fundamento que encuentra resonancia en los aspectos esenciales de la creaci√≥n literaria infantil y juvenil, que ‚Äúel p√ļblico infantil necesita de la poderosa sugesti√≥n del ritmo regular que proporciona la medida versal, [‚Ķ] la reforzada sonoridad que crea la rima, para atraer la atenci√≥n de los ni√Īos y estimular la comprensi√≥n y el disfrute de lo le√≠do.‚ÄĚ[5]

Los ni√Īos, al cual no debe subestim√°rsele como p√ļblico y creadores, estuvieron presentes, activamente en la fase preparatoria de Ciudad cantada. De manera excepcional participaron en √©l ni√Īos y ni√Īas, con un promedio de edad, en aquel entonces, de 10 a√Īos, que dejaron su impronta po√©tica visual, a trav√©s de unos 21 dibujos y pinturas, en cuyas elaboraciones se percibe el laboreo del taller, haciendo uso id√≥neo de t√©cnicas y materiales de diferentes como l√°pices de colores, tinta china, acuarela, esgrafiado, tempera, acr√≠lico, crayola, el collage, estarcido, aguada al caf√©. El resultado final, catalogado por la doctora Portuondo de dibujos excelentes y originales, armoniza con los poemas que cada uno de estos infantes tuvieron en sus manos para (re)interpretarlos.

La experiencia en la educaci√≥n art√≠stica de Vivian Lozano fue decisiva durante los seis meses que llev√≥ a la concreci√≥n de la galer√≠a, cuyo recorrido comienza con la pintura titulada ‚ÄúSantiago Ap√≥stol,‚ÄĚ que aparece en la cubierta del libro, de la autor√≠a de Julio Gerald Ricardo Ruiz (con 11 a√Īos en 2013). La pintura recrea el poema, a modo de introito, sobre la g√©nesis del nombre de la villa y la transcendencia del hecho: ‚ÄúSu apelativo le nace/tras la conquista espa√Īola/gracias a Santiago Ap√≥stol/que con presteza la nombra. /Hereda su lanza firme/junto al fulgor de la aurora/y montado en su caballo/hacia el futuro galopa.‚ÄĚ En lo sucesivo, se observaran algunos cuadros-hitos de la historia y cultura santiaguera: la m√ļsica, la religiosidad, los sitios patrimoniales, las fiestas, la ciudad con sus espacios arquitect√≥nicos emblem√°ticos, sucesos y hechos relevantes, curiosidades, entre otros temas. La capacidad espont√°nea que tuvieron estos ni√Īos para representar los textos de Orp√≠ es la confirmaci√≥n que la poes√≠a y la pintura constituyen manifestaciones emparentadas, cuya relaci√≥n es horizontal, democr√°tica.¬†

Ciudad cantada no est√° concebido como un compendio hist√≥rico de la A a la Z. Sin embargo, se articula de manera tal con la realidad hist√≥rica recreada, que logra captar lo real maravilloso de Santiago y su gente. Los temas que, por razones de s√≠ntesis y espacio, quedaron por tratar sugieren la posibilidad, ahora mismo, de ser un libro del cual puede esperarse una segunda entrega con la incorporaci√≥n de los primeros 20 a√Īos del siglo XXI, donde la ciudad, sujeta a no pocos desaf√≠os sanitarios, econ√≥micos o de otra √≠ndole, ha devenido en paradigma para la naci√≥n, a ra√≠z de las profundas transformaciones que remueven ¬†todos y cada uno de los resortes (f√≠sicos y espirituales) que la sostienen. Probablemente su autor, ‚Äúvital e interactuante con la literatura de su Santiago natal, y [‚Ķ] con la de la isla‚ÄĚ,[6] coquetee con un conjunto de poemas al respecto. Ojal√° as√≠ sea. ¬†

Finalmente, el pasado mes de abril se supo la buena nueva, que Santiago de Cuba, junto a La Habana, se prepara para insertarse en la Red de Ciudades Creativas de la Organizaci√≥n de las Naciones Unidas para la Educaci√≥n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). El motivo escogido fue la m√ļsica. Quiz√°s, en lo adelante, se tenga presente en asociar a Santiago a la red tem√°tica de ciudad creativa en literatura, esa idea ser√≠a tentadora para los que hacen del arte de la palabra, y espec√≠ficamente la poes√≠a, su apostolado.

Notas y referencias bibliogr√°ficas

[1] Ronald Antonio Ramírez Castellanos. Ciudad letrada: Santiago de Cuba en su discurso literario. Disponible en http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0253-92762015000200012

[2] Este poema, así como Santiago de Cuba de Manuel Navarro Luna, están disponible en Santiagoenmi https://santiagoenmi.wordpress.com  /santi/about ago-en-la-poesia/ 

[3] Audio disponible en La Jiribilla http://www.lajiribilla.co.cu/2008/n378_08/poesia.html.

[4] Ramón Luis Herrera Rojas (Coordinador). Panorama de la literatura infantil juvenil. Editorial Universitaria Félix Varela, 2018, p.13.

[5] √ćdem, p.10

[6] Sobre José Fernando Orpí Galí en Santiago Literario, p.270


La vida eterna de Roberto Fern√°ndez Retamar (Fotos, videos y poemas)

(El Portal del Arte Joven Cubano retoma este trabajo period√≠stico, publicado a prop√≥sito de su fallecimiento en 2019, en homenaje a ese gran poeta y ensayista, Maestro de Juventudes, que en el d√≠a 9 de junio cumplir√≠a 90 a√Īos)

Si me dicen que te has marchado O que no vendr√°s, No voy a creerlo: voy A esperarte y esperarte: Si te dicen que me he ido, O que no vuelvo, No lo creas: Esp√©rame Siempre».

La noticia fue un golpe en el alma de millones de personas en Cuba y el mundo. El poeta y ensayista Roberto Fern√°ndez Retamar, el hombre entra√Īable, el profesor de teor√≠a y cr√≠ticas literarias, El Miembro de la Academia Cubana de la Lengua, el Presidente de Casa de las Am√©ricas, el Premio Nacional de Literatura (1989), el doctor en Filosof√≠as y Letras, el revolucionario, el pensador, uno de los intelectuales m√°s grandes del continente, falleci√≥ este 20 de julio a los 89 a√Īos de edad.

Y la gente, aqu√≠ y all√°, en muchas partes, habla de √©l, lo recuerda, lo lee, se sumerge en sus versos y ensayos, le dedica textos‚ĶLlamadas por tel√©fonos, publicaciones en redes sociales y conversaciones entre amigos transmiten el dolor y la admiraci√≥n de quienes lo conocimos personalmente o mediante sus escritos, siempre repletos de lucidez y esa capacidad tremenda para desentra√Īar y alertar, m√°s all√° de lo aparente.

Conocíamos sobre su delicado estado de salud, pero no pensábamos en su partida física. Retamar caló muy hondó en sus familiares y amigos, en la intelectualidad latinoamericana y los amantes de la literatura, pero también mucho más allá.

Lo quieren millones de otras personas que admiran al poeta y pensador, pero sobre todo al ser humano, cultivador de la belleza y empe√Īado siempre en ayudar a su pa√≠s desde las palabras y la acci√≥n.

Nacido en la V√≠bora, La Habana, el 9 de junio de 1930, resalta su capacidad para analizar temas de la cotidianidad y el esp√≠ritu de los pueblos con sencillez y naturalidad, pero tambi√©n con enorme profundidad reflexiva y po√©tica. No escribi√≥ ni habl√≥ nunca √ļnicamente para las √©lites, pero su obra es de una altura tremenda, tal vez por ese mismo don de entender y reflejar como pocos las mareas humanas.

Resulta inevitable pensar en algunas de sus obras, versos y prosas, en su ejemplo de intelectual y hombre fiel a la creaci√≥n y al alma de Cuba y nuestra Am√©rica. Ah√≠ est√° Calib√°n, publicado por primera vez en 1971 y considerado uno de los ensayos m√°s importantes escritos en lengua espa√Īola, un texto con penetrantes reflexiones sobre la identidad latinoamericana, que, como su autor, seguir√° teniendo larga vida. Una fuente a la cual se deber√° volver una y otra vez, desde Cuba y Am√©rica, desde Europa y otras partes del planeta, para entender mejor las esencias de los nacidos en esta regi√≥n del, en estos actuales pa√≠ses, cuyos habitantes somos resultados de ra√≠ces, luchas y procesos muy singulares, mediante los cuales se han ido conformando rostros y cuerpos identitarios peculiares, que incluyen dis√≠miles influencias, pero poseedores de una cultura muy propia, como argumenta Retamar.

Verdaderamente Calib√°n impresiona por la fuerza y profundidad de sus tesis, con¬† an√°lisis sociol√≥gicos, hist√≥ricos, literarios y de otros tipos, desde las entra√Īas del ser humano nacido aqu√≠, de conquistadores, inmigrantes‚Ķ, todo en constante di√°logo con lo ocurrido o proyectado desde otros lugares del mundo, especialmente Estados Unidos y Europa.

Doctor Honoris Causa de las universidades de Sofía, Buenos Aires y Las Villas, Fernández Retamar, quien también impartió clases en universidades extranjeras como las de Yale y Columbia, reafirma sus esencias martianas en ese texto, en el cual varias veces se remite al ensayo Nuestra América y a otros artículos e ideas del Héroe Nacional cubano.

Sin dudas, Calib√°n debe mantenerse siempre como un ser de papel o digital, imprescindible en las aulas de nuestro pa√≠s y Am√©rica, hijo no solo de su autor, sino de dis√≠miles pensadores y sus pueblos, con plena conciencia de que ‚Äúponer en duda nuestra cultura es poner en duda nuestra propia existencia, nuestra realidad humana misma‚ÄĚ, una alerta para el presente y futuro.

  • ¬ŅQu√© es la poes√≠a? dices mientras clavas
    Varias decenas de pinchos en la carne.
    ¬ŅQu√© es poes√≠a? ¬ŅY t√ļ me lo preguntas?
    Que cualquier cosa sea posible, eso es la poesía.

¬ŅC√ďMO VEMOS LOS J√ďVENES A FERN√ĀNDEZ RETAMAR?

Frente a la pantalla del televisor, en el momento de la noticia, la primera imagen que vino a nuestra mente fue la de un Retamar sonriente, repleto de energ√≠as, explicando, leyendo, polemizando, escribiendo, so√Īando‚Ķ

Recordamos el √ļltimo d√≠a cerca, cuando ya caminaba con mucha dificultad, ayudado por un bast√≥n y otra persona, pero todav√≠a con esa imagen po√©tica en el rostro, en su gesto de detenerse y responder una pregunta de manera muy breve, en su jam√°s traicionada sinceridad y compromiso creativo.

Para nosotros es indudablemente un maestro, no solo desde los versos y ensayos, desde su labor en Casa de las Américas, publicaciones en medios de prensa y otras responsabilidades de dirección en la revista Unión, el Centro de Estudios Martianos, y otras instituciones y lugares, sino desde su quehacer como hombre e intelectual, con una permanente proyección social.

Autor de decenas de libros como A quien pueda interesar, Hemos construido una alegría olvidada y Nosotros los sobrevivientes, supo conjugar belleza estética, simplicidad, profundidad, coherencia y capacidad de análisis en sus obras, las cuales son singulares retratos de su época. Las reflexiones suelen estar implícitas en sus versos, tal vez sin proponérselo, pero como algo implícito siempre en su pensamiento.

Leerlo es conocer tambi√©n al esposo, al padre, al revolucionario, al so√Īador que nunca se rindi√≥ y estaba muy seguro de que ‚Äúen Cuba las dificultades son nuestro aire cotidiano. Por lo menos ahora no peleamos una derrota, sino que defendemos una esperanza‚ÄĚ, como expres√≥ en entrevista concedida en 1992, cuando se sufr√≠an los efectos del Per√≠odo Especial.

La obra de Retamar es tambi√©n voz de diferentes momentos de la Revoluci√≥n cubana, y sus ciudadanos, a veces desde la experiencia muy personal. Llama la atenci√≥n el desempe√Īo de diferentes funciones, sin abandonar jam√°s una creaci√≥n de calidad y despojada de hermetismos. Lo recordamos como autor indispensable en la poes√≠a hispanoamericana contempor√°nea, como ensayista pol√©mico y tambi√©n como hombre importante en la pol√≠tica cultural cubana, con efectos innegables en nuestra Am√©rica.

Las nuevas generaciones no podemos olvidar nunca sus consideraciones sobre el papel de los intelectuales y los necesarios procesos de descolonización cultural en nuestro continente, un reto que se mantiene en contextos diferentes, pero iguales de desafiantes.

Debemos tener presente tambi√©n que, como dijo en 1992, m√°s all√° de vientos a favor o en contra, «son los escritores y los artistas los que hacen la obra de arte‚Ķ»

RETAMAR EN EL TIEMPO

  • Cuando pongo mi mano joven,
    Condescendiente,
    Sobre el hombro tormentoso del anciano,
    Es sólo una ilusión, sólo un instante,
    El tiempo
    De mirar a las nubes, a los astros,
    Antes de que otra mano,
    Generosa,
    Se pose sobre mi hombro
    Llam√°ndome ¬°oh anciano!

Hace apenas unas horas de su partida física. Tal vez, todavía algunas personas lloran, muchas sienten la tristeza, el dolor…, pero dentro de todo existe la certeza de que Roberto Fernández Retamar nunca se irá verdaderamente.

Su pensamiento, la obra y cualidades como ser humano resultan demasiados poderosos, como para ser borrados por el tiempo o el olvido. En lo adelante, no se deber√° intentar imitarlo o colocarlo en un pedestal. √Čl est√° en un lugar cimero de la cultura latinoamericana precisamente por la capacidad de di√°logo de sus textos, nacidos desde el amor, la pol√©mica, los sue√Īos, la tristeza‚Ķ, pero sobre todo desde la voluntad, el anhelo y la memoria.

Cada libro suyo permanecerá como parte de su palpitar, la intranquilidad y dimensión de sus ideas. Textos, como Felices los normales, Calibán y Para una teoría de la literatura hispanoamericana le garantizan su presencia junto a cada generación de poetas e intelectuales.

La mejor manera de honrarlo ser√° recordarlo, pero sobre todo tener siempre presentes sus esencias como poeta e intelectual total, en los textos y la cotidianidad, en las decisiones, las propuestas y el quehacer.

ALGUNOS POEMAS DE ROBERTO FERN√ĀNDEZ RETAMAR

EL OTRO

Nosotros, los sobrevivientes,

¬ŅA qui√©nes debemos la sobrevida?

¡Quién se murió por mí en la ergástula,

quién recibió la bala mía,

la para mí, en su corazón?

¬ŅSobre qu√© muerto estoy yo vivo,

sus huesos quedando en los míos,

los ojos que le arrancaron, viendo

por la mirada de mi cara,

y la mano que no es su mano,

que no es ya tampoco la mía,

escribiendo palabras rotas

donde él no está, en la sobrevida?

***

FELICES LOS NORMALES

A Antonia Eiriz

FELICES LOS NORMALES, esos seres extra√Īos.

Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,

Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,

Los que no han sido calcinados por un amor devorante,

Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco m√°s,

Los llenos de zapatos, los arc√°ngeles con sombreros,

Los satisfechos, los gordos, los lindos,

Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,

Los que ganan, los que son queridos hasta la empu√Īadura,

Los flautistas acompa√Īados por ratones,

Los vendedores y sus compradores,

Los caballeros ligeramente sobrehumanos,

Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de rel√°mpagos,

Los delicados, los sensatos, los finos,

Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.

Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sue√Īos,

Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan

Y nos construyen, los m√°s locos que sus madres, los m√°s borrachos

Que sus padres y m√°s delincuentes que sus hijos

Y m√°s devorados por amores calcinantes.

Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

***

POR UN INSTANTE

Esa luz en la noche,

¬ŅSer√° un reflector nuestro?

¬ŅSer√° un arma de ellos?

(Por un instante

Había olvidado

Que hay en el cielo luna, que hay estrellas.)

Roberto Fern√°ndez Retamar

***

OYENDO UN DISCO DE BENNY MOR√Č

ES LO MISMO de siempre:

¡Así que este hombre está muerto!

¡Así que esta voz

Delgada como el viento, hambrienta y huracanada

Como el viento,

es la voz de nadie!

¡Así que esta voz vive más que su hombre,

Y que ese hombre es ahora discos, retratos, l√°grimas, un sombrero

Con alas voladoras enormes

‚ÄĒy un bast√≥n‚ÄĒ!

¡Así que esas palabras echadas sobre la costa plateada de Varadero,

Hablando del amor largo, de la felicidad, del amor,

Y aquellas, √ļnicas, para Santa Isabel de las Lajas,

De tremendo pueblerino en celo,

Y las de la vida, con el ojo fosforescente de la fiera ardiendo en la sombra,

Y las l√°grimas mezcladas con cerveza junto al mar,

Y la carcajada que termina en punta, que termina en aullido, que termina

En qué cosa más grande, caballeros;

Así que estas palabras no volverán luego a la boca

Que hoy pertenece a un montón de animales innombrables

Y a la tenacidad de la basura!

A la verdad, ¬Ņqui√©n va a creerlo?

Yo mismo, con no ser m√°s que yo mismo,

¬ŅNo estoy hablando ahora?

***

A LOS √ĀRBOLES DEL CEMENTERIO

ESTOS √ĀRBOLES SE alimentan

De lo que fuimos, de lo que seremos:

Madera hecha de ojos, ramas

En que, acerc√°ndose, se siente el olor acre

De las piernas.

Por suerte, las hojas m√°s altas,

Las del pelo, van a confundirse

Con el viento de la tarde, el dulce viento

Que menea los primeros terrones sobre el cad√°ver.

***

ANIVERSARIO

Me levanto, a√ļn a oscuras, para llevar a arreglar unas ruedas del auto, que sigue roto,

Y al regreso, cuando ya ha brotado el hermoso y cálido día,

Te asomas a la ventana que da al pasillo de afuera, y me sonríes con tus ojos achinados del amanecer.

Poco después, a punto de marcharme para ir a revisar unos papeles,

Te veo cargando cubos con nuestras hijas,

Porque hace varios días que no entra agua, y estamos sacando en cubos la poca que haya en la cisterna del edificio.

Y aunque tengo ya puesta la guayabera de las reuniones, y en una mano la maleta negra que no debo soltar,

Ayudo algo, con la otra mano, mientras llega el jeep colorado.

Que demora poco, y al cabo me arrastra de all√≠: t√ļ me dices adi√≥s con la mano.

T√ļ me dec√≠as adi√≥s con la mano desde este mismo edificio,

Pero no desde este mismo apartamento;

Entonces, hace m√°s de veinte a√Īos, no pod√≠amos tener uno tan grande como √©ste de los bajos.

El nuestro era peque√Īo, y desde aquel balc√≥n que no daba a la calle,

Pero que yo vislumbraba all√° al fondo, cuando cruzaba r√°pido, en las ma√Īanitas fr√≠as, hacia las clases innumerables de introducci√≥n al universo,

Desde aquel balc√≥n, all√° al fondo, d√≠a tras d√≠a me dec√≠as adi√≥s, metida en tu √ļnica bata de casa azul, que iba perdiendo su color como una melod√≠a.

Pienso estas cosas, parloteando de otras en el jeep rojo que parece de juguete,

Porque hoy hace veintid√≥s a√Īos que nos casamos,

Y quiz√° hasta lo hubi√©ramos olvidado de no haber llegado las ni√Īas (digo, las muchachas) a la hora del desayuno,

Con sus lindos papeles pintados, uno con un 22 enorme y (no sé por qué) dos plumas despeluzadas de pavorreal,

Y sobre todo con la luz de sus sonrisas.

¬ŅY es √©sta la mejor manera de celebrar nuestros primeros veintid√≥s a√Īos juntos?

Seguramente s√≠; y no s√≥lo porque quiz√° esta noche iremos al restor√°n Mosc√ļ,

Donde pediremos caviar negro y vodka, y recordaremos a Mosc√ļ y sus amigos, y tambi√©n a Leningrado, a Bak√ļ, a Erev√°n;

Sino sobre todo porque los celebraremos con un día como todos los días de esta vida,

De esta vida ya m√°s bien larga, en la que tantas cosas nos han pasado en com√ļn:

El esplendor de la historia y la muerte de nuestras madres,

Dos hijas y trabajos y libros y países,

El dolor de la separación y la ráfaga de la confianza, del regreso.

Uno est√° en el otro como el calor en la llama,

Y si no hemos podido hacernos mejores,

Si no he podido suavizarte no sé qué pena del alma,

Si no has podido arrancarme el temblor,

Es de veras porque no hemos podido.

T√ļ no eres la mujer m√°s hermosa del planeta,

Esa cuyo rostro dura una o dos semanas en una revista de modas

Y luego se usa para envolver un aguacate o un par de zapatos que llevamos al consolidado;

Sino que eres como la Danae de Rembrandt que nos deslumbró una tarde inacabable en L`Ermitage, y sigue deslumbrándonos;

Una mujer ni bella ni fea, ni joven ni vieja, ni gorda ni flaca,

Una mujer como todas las mujeres y como ella sola,

A quien la certidumbre del amor da un dorado inextinguible,

Y hace que esa mano que se adelanta parecida a un ave

Est√© volando todav√≠a, y vuele siempre, en un aire que ahora respiras t√ļ.

Eres eficaz y l√ļcida como el agua.

Aunque sabes muchas cosas de otros países, de otras lenguas, de otros enigmas,

Perteneces a nuestra tierra tan naturalmente como los arrecifes y las nubes.

Y siendo altiva como una princesa de verdad (es decir, de los cuentos),

Nunca lo parec√≠as m√°s que cuando, en los a√Īos de las grandes escaseces,

Hac√≠as cola ante el restor√°n, de madrugada, para que las muchachas (entonces, las ni√Īas) comieran mejor,

Y, serenamente, le disputabas el lugar al hampón y a la deslenguada.

Un día como todos los días de esta vida.

No pido nada mejor. No quiero nada mejor.

Hasta que llegue el día de la muerte.

***

CON LAS MISMAS MANOS

Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.

Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían ropas de trabajo,

Pero los hombres y los muchachos que en sus harapos esperaban

Todav√≠a me dijeron se√Īor.

Están en un caserón a medio derruir,

Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches

Ahora en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.

Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando supieron que yo tenía biblioteca.

(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)

Pas√© por el que ser√° el comedor escolar, hoy s√≥lo se√Īalado por una zapata

Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.

Atr√°s estaban las piedras, y un grupo de muchachos

Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una

Y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.

Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores,

Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez

Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba

Como ahora a mí.

¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas,

Amor, qu√© lejos ‚ÄĒcomo uno de otro!

La conversación y el almuerzo

Fueron merecidos, y la amistad del pastor.

Hasta hubo una pareja de enamorados

Que se ruborizaban cuando los se√Īal√°bamos, riendo

Fumando, después del café.

No hay momento

En que no piense en ti.

Hoy quiz√° m√°s,

Y mientras ayude a construir esta

escuela

Con las mismas manos de acariciarte.


Capítulo online del Concurso Regino Boti destacó por la calidad de sus obras

Aunque con aires de aislamiento social, necesario por el contexto epidémico actual en el orbe, la edición 42 del Concurso Nacional de Literatura y Artes Plásticas Regino E. Boti se desarrolló ampliamente y con éxito en la plataforma digital, dejando un sabor dulce tras una veintena de actividades diversas y la develación de sus anhelados premios literarios.

Al coronarse con los respectivos lauros de literatura infanto-juvenil y poesía, la narradora capitalina Malena Salazar Maciá y el poeta santiaguero Yansy Sánchez Fernández agradecieron el dictamen del jurado, y al comité organizador por la persistencia de este premio que, además de honrar al insigne bardo de la Villa del Guaso, visibiliza anualmente parte de lo mejor de la literatura cubana.

La habanera √Āmbar Carralero D√≠az, merecedora del galard√≥n que otorga durante el evento la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS), a un escritor menor de 35 a√Īos, expres√≥ igual su alegr√≠a, y lo hizo a trav√©s de mensaje audiovisual en los perfiles de Facebook de la AHS y el Centro Provincial del Libro en Guant√°namo, dos de los sitios virtuales donde se desarroll√≥ esta vez el programa del certamen, el de mayor prestigio en esta ciudad y uno de los m√°s antiguos del pa√≠s.

Las obras de los tres premiados sobresalieron entre 77 in√©ditas enviadas por autores de todo el pa√≠s a este cap√≠tulo del concurso, que al decir de sus coordinadores y especialistas destac√≥ por la calidad y diversidad tem√°tica y estil√≠stica de las creaciones en competencia, lo cual habla a favor ‚Äďdijeron- de la joven poes√≠a insular.

Este viernes, los dict√°menes del jurado para cada categor√≠a elogiaron, del cuaderno de literatura infantil ganador, su escritura limpia cercana a lo po√©tico; de la entrega del bardo el lenguaje reposado y fino erotismo e iron√≠a, y de la propuesta laureada por la AHS su elevado lirismo que mueve ‚Äďse√Īal√≥ el acta- el pensamiento y las emociones del lector.

El tribunal tuvo, por vez primera en la historia ‚Äúdel Boti‚ÄĚ, deliberaci√≥n online y composici√≥n internacional, con notables figuras cubanas como el Premio Casa de las Am√©ricas Reynaldo Garc√≠a Blanco, los tambi√©n poetas Mireya Pi√Īeiro y Sergio Garc√≠a, los destacados narradores Eldys Baratute y Enrique P√©rez D√≠az, y el invitado italo-espa√Īol Carlos Frabetti.

Por la compleja crisis sanitaria global, que impidi√≥ la celebraci√≥n presencial del evento, el apartado de las artes visuales no tuvo ahora car√°cter competitivo, pero se activaron en su lugar atractivas galer√≠as y salones virtuales, con muestras de noveles y consagrados, como es el caso del guantanamero Jos√© √Āngel Toirac, en 2018 Premio Nacional de la Pl√°stica.

Durante los cuatro días del encuentro el programa en la red de redes fue amplio, seguido y compartido por miles de usuarios, e incluyó entre otras actividades recitales de poesía y narrativa, presentaciones de libros y cápsulas promocionales, conversatorios y cinco conferencias de reconocidos intelectuales, como Virgilio López Lemus y Cira Romero, acerca de la valiosa impronta de Regino E. Boti en la literatura cubana.

La cita instituida en 1978 en el centenario del natalicio de ese insigne guantanamero, poeta, ensayista, jurisconsulto y acuarelista, se celebr√≥ ahora pr√≥ximo a cumplirse un siglo de su obra El Mar y la Monta√Īa, considerado su poemario m√°s monol√≠tico y unitario en cuanto a asunto, tema y estilo, y que al decir de Roberto Fern√°ndez Retamar es uno de los mejores y m√°s perdurables aportes de Boti a la poes√≠a en la Isla.


Celestino en las redes

El XXI Premio Celestino de Cuentos llega este junio. Convocado para jóvenes narradores cubanos desde la sección de Literatura de la Asociación de Hermanos Saíz en Holguín, el certamen literario de amplio reconocimiento en el ámbito de las letras cubanas, sesionará desde el 15 hasta el 19 de junio, esta vez desde las redes sociales a causa del confinamiento impuesto por la permanencia de la COVID 19 en el país.

El ‚ÄúCelestino‚ÄĚ estar√° dedicado a los centenarios de Charles Bukowski, Isaac Asimov y Ray Bradbury y sobre sus obras respectivas sesionar√°n paneles te√≥ricos, conversatorios y mesas de lecturas con autores holguineros de mayor o menor experiencia.

Circular√°n en plataformas como Instagram, Facebook, Twitter y p√°ginas web como Cubaliteraria, Cubarte, Portal del Arte Joven Cubano, dosieres dedicados a los centenarios Asimov, Bokowski y Bradbury; postales digitales con textos de narradores cubanos, fotorreportajes de las ediciones anteriores del evento, podcast y materiales audiovisuales en YouTube.

Igualmente se presentar√°n novedades editoriales como Animal de otra raza, de Maribel Feli√ļ; Instrucciones para divorciar a un hombre, de Juan I. Siam y Ojos para no ver las cosas simples, de Martha Acosta, cuaderno que resultara ganador en la edici√≥n de 2018 de este Premio.

La convocatoria cerró el día primero y más de 40 autores aspiran al galardón que implicará la publicación del título por Ediciones La Luz. El jurado, compuesto por Mariela Varona, Rubén Rodríguez y Adalberto Santos, trabaja ya en la selección del ganador que se dará a conocer en la tarde del día 19. 

En ediciones anteriores este premio ha ido a manos de autores como Rafael Inza, Marvelys Marrero, Luis Yuseff, Ariel Fonseca, Evelyn Queipo y Lourdes María Mazorra.


Un primer libro no es un b√ļcaro sin flores

Aunque se llame¬†Abrazo a un b√ļcaro sin flores, un primer libro siempre es ese jard√≠n a que se espera asomar el lector para conocer al novel ‚Äújardinero‚ÄĚ, que qui√©n sabe si despu√©s figure entre los inspiradores necesarios en su estand. As√≠ nace la primera publicaci√≥n del joven tunero David Montero Figueredo, que vio la luz recientemente por la editorial¬†Primigenios, de Estados Unidos.

Alrededor de 40 poemas en verso libre hablan de su yo interno, ‚Äúde vivencias con las que se buscan respuestas a insatisfacciones espirituales y materiales, y se analiza si somos √ļtiles porque, si no lo somos, qu√© sentido tiene la vida‚ÄĚ.

√Čl empez√≥ a escribir cuando yo apenas gateaba, all√° por los a√Īos 90 del pasado siglo, cuando formaba parte del proyecto La Paliza que, desde la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS), aglutinaba a cultores de varias manifestaciones. Adem√°s de poes√≠a, realiza cuentos y novelas, y ha ganado algunos premios como el prestigioso Portus Patris y otros durante el evento La Pupila Archivada.

Thomas Eliot, William Shakespeare y casi todos los escritores norteamericanos e ingleses son referentes suyos en la literatura. En el caso de este texto, t√≥picos como el vac√≠o interior del ser humano, la soledad acompa√Īada, la muerte real y la llamada muerte en vida, convergen en sus p√°ginas con un halo que conmina a reflexionar, instrospeccionarnos y alejar prejuicios, falsedad y otros lastres.

Muerte y verdugos
tiene la yerba cruda,
el pobre v√°stago abandonado
a su suerte de morir,
a las indomables espinas,
al paraje baldío cubierto de lágrimas,
(…)
Hacia atr√°s vuelve mi vuelo z√°ngano,
la nube que vi,
tempestades torcidas de √°tomos, vientos,
hacia imperiosa torre sin fin.

David Montero‚ÄúPublicar el primer libro es algo incre√≠ble‚ÄĚ, me dice con sencillez. Y lo es, pero no lo entrevisto tanto por eso, sino porque desde que lo escuch√© leer poes√≠a a√Īos atr√°s en el espacio La glorieta y la estrella, que conduc√≠a aqu√≠ la escritora Marina Lourdes Jacobo, reconoc√≠ al gran literato que es.

Por su filosofía de vida, más dado a la onda rockera que a la predominante, ha sido marginado alguna que otra vez por personas carentes de alma y de visión, pero el talento se impone y este cuaderno así lo demuestra.

‚ÄúPara ser escritor hay que ser sincero con uno mismo y las circunstancias. La literatura para m√≠ es catarsis, sentido de la vida y utilidad. Me ha hecho m√°s humano, pues el arte es un ant√≠doto contra los males y un medio de redenci√≥n‚ÄĚ, dice quien se acerca tambi√©n al performance, la pintura, el dibujo y la m√ļsica.

‚ÄúActualmente trabajo en una novela llamada¬†Ratas, que tiene que ver con la hipocres√≠a y la moral de las personas‚ÄĚ, a√Īade este ‚Äúser- lobo estepario‚ÄĚ, que solo sale de ‚Äúsu guarida‚ÄĚ a compartir con verdaderos amigos como los escritores Ana Rosa D√≠az Naranjo y Rafael Vilches. Su hija Lena, de apenas 6 a√Īos, ilumina sus pasos en las letras, ese hermoso universo que conforma con versos como: «Qu√© atisbo cruel es la poes√≠a/ para los ojos de quien la sue√Īa /escapatoria a la expiaci√≥n de los d√≠as vac√≠os. / La poes√≠a de quien la sue√Īa y la viva/ como respuesta a la investigaci√≥n/ porque en el d√≠a o la noche ha sido feliz».


Puertas infinitas y una orquesta de papel

¬ŅQui√©n est√° en casa?

¬ŅCu√°ntas puertas puedes abrir con tres llaves? Te aseguro que no hallar√°s una respuesta matem√°tica. Solo perm√≠tanme confesar que con esa cantidad de llaves me aprest√© a varias travesuras. Es cierto, no siempre hall√© el camino correcto, incluso ante sencillos laberintos. V√≠ctima de la ansiedad, extravi√© mis ojos m√°s de una vez. No me arrepiento, es divertido ponerse en el lugar de los ni√Īos aunque sea por unos instantes. Aunque s√© que los m√°s peque√Īos de casa de seguro encontrar√°n todas las puertas con mayor facilidad.

Este no es solo un libro destinado solo al p√ļblico infantil y adolescente. A primera vista ser√≠a cierto pero tras cruzar la entrada cualquier lector disfrutar√° de la belleza y el conocimiento a su disposici√≥n. No crea que si el volumen llegara a sus manos ser√° un lector apacible. En todo caso ser√° quien le otorgue a estas p√°ginas la din√°mica para la que se concibi√≥. Si√©ntase entonces coautor, y al√≠stese al corretaje, ya con la vista, ya con el l√°piz.

Para Puertas a la M√ļsica (Ediciones Santiago, 2014) encontrar√°s las llaves de entrada pero solo un acertijo no podr√°s resolver. Seas ni√Īo o adulto quedar√°s atrapado en su orquestaci√≥n, en el hechizo m√ļsico-visual. Cuando llegas a la √ļltima p√°gina no encontrar√°s la salida y retornas a cualquiera de las anteriores.

Si bien mis palabras parecieran lanzar un conjuro, perdonen damas y caballeros que yo no he sido, fueron el autor Jos√© Orp√≠ y el ilustrador Ra√ļl Gil, los atrevidos.

Pase usted, la casa es suya

La interrogante, en apariencias ingenua, de una ni√Īa a su madre, dio lugar en las primeras d√©cadas del pasado siglo a que del genio popular brotara el son inmortal en el c√©lebre Mam√°, Son de la loma en la autor√≠a de Miguel Matamoros. Raz√≥n que corrobora el acierto de aproximar a los infantes a las tradiciones musicales, autores e int√©rpretes. No por casualidad en el portal del libro se apela a la antol√≥gica pregunta, a continuaci√≥n de un di√°logo entre un nieto y su abuela, en el cual se cita el tema musical en cuesti√≥n. La pieza afina la orquesta y prepara a los asistentes al concierto que sus p√°ginas ofrecen.

Con un lenguaje asequible a las primeras edades, sin que se apele a √Īo√Īer√≠as del verbo o el adjetivo, Orp√≠ coloca a su lector ideal frente a una s√≠ntesis de nuestro acervo musical. Juego y aprendizaje se intercalan y coinciden en id√©ntico espacio con el fin de dialogar en torno al patrimonio sonoro intangible, o como se escucha en voz de un personaje, el tesoro musical.

Puertas‚Ķ es un v√°lido ejemplo de c√≥mo obrar para que las presentes y futuras generaciones de cubanos conozcan el acervo de su cultura musical sin que se apele a la queja ante los presuntos demonios audibles que nos atormentan. Sospecho de quienes solo se conforman con la cr√≠tica a lo que entienden nocivo. Resulta c√≥modo se√Īalar el rinc√≥n sucio desde el sof√°. ¬ŅPor qu√© no atreverse a llevar a t√©rmino las ideas?

En tal sentido Puertas‚Ķ constituye una atractiva propuesta que se enlaza a esa tradici√≥n literaria, musical y audiovisual que en diferentes etapas marcan la infancia cubana. No es la primera vez que Jos√© Orp√≠ Gal√≠ se aveza en proyectos similares, sobre todo cuando a destinatarios tan importante se dirige. Algunos guardar√°n en sus libreros los t√≠tulos Para despertar al duende, por Ediciones Santiago (2003; 2009) o El mundo de los asombros, en la factura de la Editorial Oriente en 2010. Quien atesore entre sus manos Santiago de Cuba: ciudad cantada, otra vez por la de Oriente (2013; 2015), percibir√° la vocaci√≥n del educador que persiste en su obra. En este √ļltimo texto no solo se sirve de la poes√≠a para comunicar etapas y hechos hist√≥ricos trascendentales de la Villa, sino que conf√≠a la ilustraci√≥n del volumen a la creatividad infantil volcada en im√°genes.

Los primeros 35 compases los dedica a la presentación de varios instrumentos presentes en la musicalidad insular y algunos en la universal. Así, escuchamos la primera tonada a manos de la guitarra, cordófono cuya herencia se debe a las tradiciones hispánicas, cuyo asentamiento es primordial en el desarrollo de nuestros géneros musicales de base. A través de la poesía rimada Orpí nos entrega nombres del cubanísimo pentagrama como Sindo y Matamoros, cuyas obras es imposible de separar de la novia de las seis cuerdas.

¬°Cuidado padres dormilones! Este no es un libro para provocar el bostezo y la ca√≠da de los p√°rpados a tus hijos. Madre, no ser√° con estos acordes que te quites al ni√Īo de encima por un rato. Muy por el contrario, prep√°rate para sacar punta a los l√°pices, y con cada part√≠cula de aprendizaje tendr√°s lista una r√°faga de preguntas. Al√≠stense a formar la orquesta, tomen la libertad de divertirse mientras los instrumentos y la literatura hacen su acople.

Puertas a la M√ļsica posibilita la interacci√≥n entre sus creadores y destinatarios, a trav√©s de diversos juegos y otros caminos ser√°n copart√≠cipes del resultado. De tal fiesta resulta la concurrencia de aer√≥fonos, cord√≥fonos y percusi√≥n que entrelazan las huellas de √Āfrica, Espa√Īa y otras regiones contribuyentes a la formaci√≥n sonora cubana. Quienes se atrevan al juego de este concierto, enriquecer√°n de forma amena su saber.

¬°Que toquen, que toquen! Yo bailo de todo

¡Ay Mamá Inés tu hijo Bola está frente al piano! Llamó a Lecuona y entre teclas se les ve en el retozo.

Las autoridades de la m√ļsica pierden el control. Se desordena el pentagrama y la poblaci√≥n amanece a todo baile. Cada quien elige un ritmo diferente y otros cantan. Hasta la reina Isabel se sum√≥ a la algarab√≠a, perd√≥n, ¬Ņqu√© ha tocado ese?

Tras El Misterio de la Uni√≥n las puertas se abren y desde la d√©cima nos llegan varios g√©neros y ritmos surgidos al mismo ajiaco que nuestra identidad nacional. No ha de extra√Īarse usted mi adulto escucha, si tras este encuentro vuelve en s√≠ su memoria y recuerda que antes de los √≠dolos de hoy estuvieron los de siempre, que a veces no se llama balada, aunque rejuvenecido, su nombre puede ser bolero. Lo mismo sucede con el son, la guaracha, la tonada, guajira o la rumba, a quienes muchos voltean el rostro como a extra√Īos inquilinos.

Por esta senda de los g√©neros musicales llegamos a sus cultivadores. Orp√≠ a√ļpa a varios de los m√°s ilustres en tertulia, las edades desaparecen, y Sindo y Matamoros coinciden en el mismo brindis con Silvio y Formell. Porque la obra de quienes trascienden no se limita a los calendarios o el juego de estar o no a la vista de todos. Quienes por la oreja sue√Īan, siempre sabr√°n de d√≥nde y qui√©nes son los cantantes.

Alguien con m√°s sapiencia que yo, expres√≥ que para saber si un libro para ni√Īos est√° bien escrito, uno de los caminos es que le llegue a un adulto tanto como en su infancia. Gracias a las trampas del autor y el equipo de realizaci√≥n del texto, cada p√°gina sonora de Puertas‚Ķ me hizo olvidar que hay documentos oficiales donde reza el a√Īo en que nacimos. Ahora que se desdibujan esas fronteras del esp√≠ritu, simplemente abrazo una palabra, humanidad.

P.D: ¡Ah! olvidé decirles, el libro dejó de existir en librerías santiagueras casi al instante de su presentación. Sería una suerte una reedición. Por lo pronto, anímese a encontrarlo en bibliotecas.

otras ilustraciones de Puertas a la m√ļsica

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