Literatura


Buscando a Casal, aplausos entre la ficción y la realidad (+ Fotos y video)

Buscando a Casal, estrenada este 7 de diciembre en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, es indudablemente una buena película. Otro filme que aborda parte de la historia de Cuba, en este caso la vida del poeta Julián del Casal, considerado uno de los iniciadores del modernismo, quien sintió profunda admiración hacia el general mambí Antonio Maceo.

Ah√≠ est√° el Casal sufrido, fiel a sus principios, a la literatura y el periodismo, el amigo, el so√Īador y obstinado. Durante casi dos horas, los espectadores se pueden adentrar en la personalidad enrevesada de quien sufri√≥ la tristeza, pero nunca perdi√≥ su lirismo o refinamiento a veces exagerado, dentro de lo cual era normal escuchar sus referencias a Francia, especialmente a Par√≠s.

Alegran los aplausos del p√ļblico, las expresiones de elogio de varias personas, incluido el sobresaliente cineasta¬†Fernando P√©rez, quien fuera del Chaplin comentaba algunos de los valores de la cinta.

Captura de la película Buscando a Casal
Captura de la película Buscando a Casal

El filme brinda una visión diferente a la imagen que generalmente se transmite de Casal, pues muestra un joven que incluso en momentos difíciles, hasta de peligro para su vida, prefirió permanecer en el país. Se revela su sentimiento patriótico y capacidad para resistir los golpes de la cotidianidad.

Su art√≠culo de cr√≠tica al Capit√°n General, reflejado en la pantalla, no se debi√≥ a un impulso in√ļtil, pues su profunda sensibilidad lo hac√≠a tambi√©n sentir dolor por la realidad de su pa√≠s, repleto de injusticias.

La existencia del autor de los libros ‚ÄúHojas al viento‚ÄĚ y ‚ÄúNieve‚ÄĚ, nunca deber√° reducirse a la manera en que muri√≥, segundos despu√©s de una profunda risa, que le provoc√≥ la rotura de una aneurisma (zona d√©bil en la pared de un vaso sangu√≠neo), lo cual a veces sirve hasta para chistes de quienes solo conocen ese hecho.

Otra vez el joven actor Yasmany Guerrero,¬†el Ferm√≠n Vald√©s Dom√≠nguez de la pel√≠cula Inocencia, logra una convincente actuaci√≥n al interpretar a Casal, quien falleci√≥ cuando apenas ten√≠a 29 a√Īos de edad, una vida corta, pero intensa, como es tambi√©n la pel√≠cula desde su principio.

Al terminar de ver la cinta, uno sigue con varias preguntas sobre aquel hombre, agredido por muchos en su época y con una obra amada por algunos de sus contemporáneos, pero también rechazada por muchos otros.

Hu√©rfano desde muy joven, Casal, fallecido el 21 de octubre de 1893, batall√≥ contra sinsabores, incluida la sensaci√≥n de ser incomprendido, pero tambi√©n cautiv√≥ con fuerza a varias personas, como a la poeta Juana Borrero, hija del literato y patriota Esteban Borrero Echeverr√≠a, la cual muri√≥ cuando todav√≠a no cumpl√≠a los 19 a√Īos de edad.

En Buscando a Casal, resaltan acertadas actuaciones, como las de Blanca Rosa Blanco, Yasmani Guerrero, Enmanuel Galb√°n y Yadier Fern√°ndez en los papeles protag√≥nicos, con reflejo de la realidad del sobresaliente poeta y empleo de algunos recursos de ficci√≥n, como sus alucinaciones, seg√ļn ha expresado el propio director Jorge Luis S√°nchez.

Captura de la película Buscando a Casal
Captura de la película Buscando a Casal

Para S√°nchez, director tambi√©n del largometraje El Benny, Juli√°n del Casal era una especie de obsesi√≥n desde que descubri√≥ su biograf√≠a en una librer√≠a de Matanzas en 1989. Un a√Īo despu√©s, dirigi√≥ el documental Donde est√° Casal, pero la idea de la pel√≠cula gravitaba en su mente desde entonces, por lo cual escribi√≥ el gui√≥n junto a Mariana Torres.

Rodado completamente en los Estudios Cubanac√°n del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematogr√°ficos (Icaic), el filme debe servir como motivaci√≥n para indagar y conocer mucho m√°s a Casal, renovador de las rimas y las formas m√©tricas en la poes√≠a, a quien el bardo nicarag√ľense Rub√©n Dar√≠o llam√≥ el ‚Äúprimer esp√≠ritu art√≠stico de Cuba‚ÄĚ.

La mejor manera de descubrirlo profundamente será siempre a través de sus textos, versos y trabajos periodísticos, nacidos en la segunda mitad del siglo XIX cubano, una etapa repleta de personajes de la realidad que merecen ser llevados a la gran pantalla.

 

 


Saymi quiere dejar su huella literaria

De tanto ver y devorar libros, a los diez a√Īos empez√≥ a escribir su propio relato de la vida, de su vida. Dispuso l√°piz y papel y redact√≥ un diario porque sinti√≥ la necesidad de contar. As√≠ naci√≥ Saymi K. Torres a la literatura, al oficio de escribir, al empe√Īo de relatar, de ser cronista de ‚Äúsus cosas‚ÄĚ y de su tiempo, de su ciudad, de su gente. Conversamos hace un tiempo,¬† apremiadas por las urgencias de la vida y el trabajo: andaba ella envuelta en sus responsabilidades como vicepresidenta de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en Las Tunas y los preparativos del evento literario Portus Patris, en el municipio de Puerto Padre.

Ahora que escucho la grabación y transcribo me sorprende cuánto contó en solo minutos, Saymi tiene mucho que decir, una manera de ilustrar cuánto tiene también por escribir.

-¬ŅC√≥mo descubriste el mundo de la literatura y de la escritura?

‚ÄďEl primer paso para empezar a escribir es la lectura. Desde ni√Īa le√≠a, le√≠a mucho; mi madre ten√≠a un librero enorme que en ese momento me parec√≠a algo incre√≠ble ¬°una cosa muy grande! y empec√© a leer muy pronto, de hecho mi madre me ense√Ī√≥ antes de empezar la escuela y empec√© a leer todo lo que ca√≠a en mis manos.¬† A veces le√≠a cosas que no eran adecuadas para mi edad, pero bueno esa sed de saber y de leer fue lo que me impuls√≥¬† a, en determinado momento, sentir esa necesidad de escribir. Y comenc√© escribiendo diarios, sent√≠a que necesitaba narrar cosas: lo que me pasaba, lo que sent√≠a‚Ķ ponerlo en el papel de alguna manera.

Poco tiempo despu√©s sus textos cayeron en las manos de la poetisa puertopadrense Nuvia Est√©vez: ¬ęElla me dijo: Ah√≠ est√° la madera del escritor, la tienes, pero necesitas todav√≠a perfeccionarla y buscar. Y al final creo que es eso: es un proceso de b√ļsqueda en el que uno se consagra y termina exponi√©ndose al desnudo frente a los lectores, de eso se trata, de un proceso de b√ļsqueda interna.

-¬ŅEn qu√© momento exacto de tu vida te encontraste como escritora?

-Bueno, tengo que decir que el t√©rmino escritora es un t√©rmino que respeto mucho y yo no permit√≠a que me llamar√°n escritora. Dec√≠a: ‚ÄúHasta que no tenga un libro publicado, hasta que no tenga mi obra valor literario pues no voy a permitir que me llamen escritora‚ÄĚ. Entonces cuando me presentaban como escritora yo dec√≠a: ‚ÄúYo soy una muchacha que escribe, no soy una escritora, soy una muchacha que escribe‚ÄĚ. Comenc√© a sentirme como escritora hace muy poco. Pero la literatura en serio me la estoy tomando desde hace unos 5 √≥ 6 a√Īos, o sea que soy muy joven en el mundo de las letras.

-Narrativa y poesía, ambos géneros consagran tus textos…

-Comencé escribiendo cuentos breves, no me gustaban mucho, de hecho los tengo ocultos ¡no dejo que nadie los vea! Pero después la poesía me atrapó y creo que fue esa magia que tiene la poesía, esa musicalidad oculta, esas metáforas, esas imágenes que guarda la poesía lo que me cautivó.

Est√° a punto de salir mi primer libro ‚ÄúSepia‚ÄĚ, un libro de poes√≠a para adultos que viene siendo como un ejercicio de exorcismo. Le cuento al lector mi infancia, cosas de familia‚Ķcosas que me marcaron como persona y escritora a lo largo de mi vida.

Una vez que Saymi puso punto final a ‚ÄúSepia‚ÄĚ naci√≥ ‚ÄúEl mundo de Pablo‚ÄĚ o ‚ÄúMi hermano Pablo‚ÄĚ (a√ļn est√° por definir el t√≠tulo para su publicaci√≥n en el 2020), obra merecedora del Premio de literatura infanto- juvenil Principito 2019. ¬†Y aunque el libro naci√≥ de la adversidad¬† es un retrato de amor y esperanza,¬†¬ęuna compilaci√≥n de las travesuras y de las historias divertidas que suceden en mi casa con mi ni√Īo¬Ľ, declara la autora.

-¬ŅC√≥mo abordar un tema tan dif√≠cil como la enfermedad en la infancia?

-Yo tengo un nene que tiene necesidades especiales. Es un ni√Īo que tiene una lesi√≥n est√°tica del sistema nervioso central pero es un ni√Īo muy feliz y yo quer√≠a escribir un libro feliz. Porque¬† adentr√°ndome en este mundo, buscando¬† a los ni√Īos con necesidades especiales, viendo lo amorosos¬† que pueden ser, las ense√Īanzas que te transmiten como seres humanos que son y defendiendo sus derechos a tener una familia, a tener apoyo, a tener comprensi√≥n ‚Ķpues entonces surgi√≥ este libro.

Creo que la literatura en sí lleva mucho estudio, mucho esfuerzo. Alguien decía que una página que se lee fácil es porque ha costado mucho trabajo escribirla.

-¬ŅQu√© esperas encontrar, entonces, en el mundo de la literatura y entregarle a los lectores a trav√©s de tus libros?

-Creo que el objetivo final de todos los escritores es que el p√ļblico reconozca su obra, que el p√ļblico se sienta identificado con su obra. Poder poner una marca en la persona que lee tu libro, poder compartir una experiencia, un sentimiento, una visi√≥n del mundo. Y al final ese es tambi√©n mi objetivo. Lo que espero de la literatura no son premios, lo que espero es que un d√≠a en una calle, una madre y un ni√Īo me paren y me digan: ‚Äúle√≠ tu libro y nos gust√≥ mucho‚ÄĚ; una joven, me¬† detenga y me diga: ‚Äúle√≠ tu libro y me encant√≥, me sirvi√≥, me ayud√≥‚ÄĚ. Ese tipo de cosas es la que espero de la literatura.


La inconformidad, br√ļjula de la creaci√≥n

Para muchos la inconformidad podría ser una cruz, una especie de piedra de sísifo que solo provocaría incertidumbre y agobio. En cambio, para el poeta que va tejiendo en su creación los significados de la realidad, y en esa tentativa aprende a trastocar lo adverso en pábulo para su acto creativo, esa inconformidad muta de lastre a pavesa, a cinética, a ignición.

Para Yainier Salazar (Manzanillo, 1987) el sentirse inconforme es solo una manera de desamarrarse de la est√°tica y del tedio, quebrar l√≠mites y no acomodarse a la sombra de la comodidad. Este autor afirma que adscribirse a las f√≥rmulas de la escritura podr√≠a aniquilarlo como escritor, es por eso que, evitando extraviarse, lleva siempre consigo la inconformidad como una br√ļjula en su andar.

Tu obra aparece publicada en diversas revistas y antologías, aunque Geometría interior (Ediciones Sed de belleza, 2018) es tu primer libro publicado…

Sí, cuando uno empieza a interesarse en publicar lo que escribe siempre se encuentra con gente que ayuda: amigos, amigos de amigos, a veces desconocidos. Ese fue mi caso. La mayoría de los textos sueltos que publiqué fue gracias a personas que casi me exigieron enviarlos a revistas como el Caimán Barbudo, por ejemplo, la cual respeto mucho. En cuanto a Geometría interior fue lo primero que logré pensar y escribir como volumen y, al igual que con los poemas sueltos, fueron algunos amigos quienes me sugirieron enviarlo a Sed de Belleza, con la facilidad de que esta editorial recibe libros por correo electrónico. Así que tuve la suerte y la oportunidad de que inmediatamente el sello se interesara en su publicación.

Desde el título de tu cuaderno estableces una evidente imbricación entre las ciencias exactas y las emociones…

No es tanta la distancia que hay entre una y otra. Para mí hay pocas cosas tan emocionantes y poéticas como la Sucesión de Fibonacci o la Teoría de cuerdas, por ejemplo. Quizás todo esto esté relacionado con mis desaciertos de adolescente al no estudiar una carrera de ciencias, que siempre fue una idea que estuvo en mí; y ahora esa frustración trabaja desde los envites poéticos.

Al final, uno escribe desde la experiencia: primero desde la experiencia vital y luego desde la experiencia como lector. En ambos casos mis intereses han girado mucho entre la ciencia y la literatura. Sin embargo, aunque en Geometr√≠a‚Ķ es evidente el manejo de elementos de las ciencias exactas, como se√Īalas, la mayor√≠a de los textos partieron de puntos de vista de las artes visuales, una especie de extensi√≥n de la obra de varios amigos artistas en el lenguaje de las palabras. As√≠ trabaja el misterio de la creaci√≥n.

En la lectura de tus versos descubro la mirada de quien observa ‚ÄĒtras una lupa, con minucia‚ÄĒ ciertos procesos (naturaleza, filosof√≠a, colores, etc‚Ķ) que muchas veces pasan inadvertidos ante los ojos. M√°s all√° de eso, ¬Ņqu√© despierta el acto escritural en Yainier Salazar?

Es muy acertada tu observación. Son ese tipo de minucias, precisamente, lo que echa a andar mi escritura. Un insecto, una viruta, una fuerza oculta al entendimiento. Los sentidos son los mecanismos fisiológicos que nos conectan con el mundo, son la posibilidad de entender o al menos percibir todo lo que tenemos alrededor; pero me gusta pensar en los sentidos también como límites.

Existen sonidos que no escuchamos, colores que no vemos, texturas que nunca llegaremos a sentir. A partir de ah√≠, intento traducir en poemas ese universo negado a los sentidos. Quiz√°s por eso la mayor parte de lo que escribo son textos cortos, aunque prefiero decirles peque√Īos. Escribo desde la observaci√≥n y la intuici√≥n. Sospecho de lo que llaman inspiraci√≥n, pero entiendo que cada cual define su universo creativo de dis√≠miles maneras. Y me alegra que as√≠ sea.

Uno de los temas m√°s frecuentes en las reuniones de poetas j√≥venes es la b√ļsqueda de nuevas formas y estilos en la escritura que permitan trasgredir, renovar o al menos enriquecer el canon que ha venido pautando la tradici√≥n literaria. Al margen de esto, ¬Ņasumes ‚ÄĒcomo poeta‚ÄĒ alguna de estas posturas en tu creaci√≥n?

Definitivamente. No puedo evitarlo. Creo que nadie puede. Aunque aclaro que cualquier postura no rebasa más que preferencia estética y especulaciones de lenguaje. No veo nada de malo en ello. Ni de bueno. Lo tribal es una condición humana tan natural como respirar. Todo está en permitir que sea un estado tácito y orgánico; ser consecuente con lo que se hace y al mismo tiempo negarlo, reinventarlo. Algo paradójico, pero poderoso.

Acomodarme en f√≥rmulas que funcionan podr√≠a aniquilarme como poeta, como manipulador del lenguaje. En el fondo, creo que cualquier postura que asuma en mi escritura tiene tantas ventajas como desventajas. E insisto en las √ļltimas: autocensura de lenguaje, prejuicios de composici√≥n, callejones sin salida. Son riesgos que he aprendido a aceptar.

No obstante, cruzando el margen, hablas aqu√≠ de forma y estilo; personalmente prefiero lo primero, aunque lo llamar√≠a tono; lo segundo me suena a una comodidad que sospecho peligrosa en el arte. De cualquier forma, lo que hoy se se√Īala renovador ser√° canon en 50 a√Īos. Por otra parte, se puede ser transgresor de muchas y diferentes maneras.

¬ŅHa sido el trabajo editorial ‚ÄĒen relaci√≥n a tu cuaderno‚ÄĒ lo que esperabas?

Considero que Sed de Belleza tiene una propuesta interesante en cuanto a dise√Īo y factura, de lo m√°s digno que tenemos ahora mismo en Cuba. Igual en contenido. Publican literatura universal dif√≠cil de encontrar en papel, sobre todo algunas zonas de literatura actual convenientes para quienes se dedican a escribir.

Por mi parte, con Geometr√≠a interior puedo decir que super√≥ mis expectativas, que tampoco eran muy altas, pero mi punto de vista ha sido confirmado por mucha gente que respeto. Creo que en general hicieron un trabajo excelente. Qued√© satisfecho con el trabajo ‚ÄĒsobre todo‚ÄĒ del editor y el dise√Īador de cubierta.

También eres realizador audiovisual…

En realidad no creo que merezca el apelativo, sobre todo por el respeto que les tengo a quienes s√≠ lo son y trabajan en condiciones min√ļsculas. Que aparezca as√≠ en la nota biogr√°fica de Geometr√≠a interiores un descuido por el cual me culpo. Quiz√°s lo fui en alg√ļn momento cuando realic√© varios trabajos audiovisuales con amigos y quiz√°s lo sea cuando me dedique a ello en el futuro. Aunque sigo haciendo algunas cosas, igual de peque√Īas a lo que escribo, de momento lo dejamos en poeta.

En su ensayo ¬ŅQu√© pasa con la cr√≠tica literaria sobre poes√≠a?[1], Virgilio L√≥pez Lemus expres√≥: ‚ÄúPues a mi juicio goza de buena salud‚Ķ parcial‚ÄĚ. Desde tu condici√≥n de autor, ¬Ņc√≥mo recibes esta afirmaci√≥n?

No puedo responder esta pregunta con el rigor que demanda, pues de cr√≠tica literaria no leo m√°s que rese√Īas y art√≠culos sueltos, nada de mucho volumen. En lo particular sospecho de toda cr√≠tica sobre arte: oficialista, sensacionalista o seria. Sin embargo, creo que hay buenos ejemplos por ah√≠, quiz√°s m√°s ensayistas que cr√≠ticos, pero leo de buena gana un ensayo sobre poes√≠a, siempre y cuando sea buena literatura.

La afirmaci√≥n a la que haces referencia me resulta un tanto suspicaz, quiz√°s por la misma iron√≠a que utiliza el autor. ¬ŅQu√© es salud parcial? ¬ŅEst√° muy enferma pero tiene cura? ¬ŅEs solo una gripe de temporada? No s√©, pero creo que la cr√≠tica literaria sobre poes√≠a necesita algo m√°s que vitamina C y abundantes l√≠quidos.

¬ŅEl hecho de radicar lejos de la capital es, en alg√ļn sentido, causa de desventaja (o no) en cuanto a visibilidad para tu obra?

Es algo muy natural que en La Habana estén las principales plataformas de participación, promoción y superación para cualquiera que pretenda desarrollar una obra literaria. Creo que esta circunstancia es una desventaja para quien se dedique solo a quejarse de tal desventaja.

Si me disculpas la tautolog√≠a anterior, puedo agregar que conozco mucha gente que ha logrado visibilizar su obra desde varias provincias; y conozco otra ‚ÄĒno poca‚ÄĒ que ha emigrado hacia la capital en busca de esa visibilidad y han tenido que volver porque dejan de escribir: pierden el objetivo del cambio.

Por otro lado est√° el papel de las instituciones y me detengo en la AHS porque soy asociado y porque, en mayor o menor medida, la Asociaci√≥n intenta equiparar las ventajas de visibilidad para todas partes de Cuba. Al menos en mi caso puedo decir que me ha sido muy √ļtil para este prop√≥sito.

Y por √ļltimo, est√°n las redes sociales, que han venido a democratizar ‚ÄĒpor decirlo de alguna manera‚ÄĒ las jerarqu√≠as de promoci√≥n. Sin ir m√°s lejos, esta entrevista no habr√≠a sido posible sin las redes sociales. Entonces, resumiendo, radicar lejos de la capital no significa una desventaja para visibilizar mi obra. Al menos, no seg√ļn mis intereses.

¬ŅAlg√ļn proyecto ocupa tu imaginario creativo por estos d√≠as?

Siempre ando en algo creativo. Ahora mismo intento dar forma a otro volumen de poemas, mientras un tercero se mueve por alguna editorial o concurso. Trabajo en las ideas iniciales para un documental sobre la AHS en Manzanillo; a la vez que me sumerjo en varios proyectos con amigos, que van desde la investigaci√≥n y el audiovisual, pasando por el dise√Īo multimedia y un taller de literatura creativa.

¬ŅCu√°les esencias debe guardar un libro, quiz√°s los tuyos propios, para que llegues a sentirte ‚ÄĒdigamos‚ÄĒ conforme con ellos?

Deben ser auténticos, congruentes con lo que uno mismo es. Deben decirme algo nuevo, o decirme algo conocido de una manera diferente. Deben tener tono y textura. Y deben ser libros un poco arrogantes: seguros de sí mismos. Todo esto para los libros que leo. Con los míos nunca voy a sentirme conforme; o al menos espero no hacerlo nunca.

[1] Cfr: López Lemus, Virgilio: Oro de la crítica, Editorial Oriente, 2013, p. 307.

 


Sinceridad y belleza son mis divisas

Existen encuentros trascendentales en la vida de un escritor. Uno de los m√≠os, lo confieso, ocurri√≥ cuando, en cierta Feria del Libro, tuve entre mis manos La Concordia, del narrador Evelio Traba. Desde entonces he seguido la trayectoria y √©xitos de este joven autor que re√ļne, en un mismo cuerpo textual, talento, belleza y sinceridad literarios. Su obra merece ser considerada parte de lo mejor de la creaci√≥n que se ha gestado en los predios art√≠sticos de nuestra isla en los √ļltimos a√Īos. Esta entrevista salda, o intenta al menos saldar, una deuda de afecto y respeto hacia de la obra de Traba.

¬ŅCrees que a la literatura nacional joven le faltan universos de referencias y lecturas?

Veo, desde hace algunos a√Īos, en la joven literatura cubana lo que es casi una obsesi√≥n por dejar una marca, una necesidad a veces compulsiva por delimitar un terreno que tiene su anclaje en la negaci√≥n de toda la producci√≥n anterior. En este sentido creo que es un lastre que viene desde las vanguardias, y que lamentablemente ha producido y sigue produciendo un da√Īo de efectos nocivos incalculables: se impone, para que un escritor se empodere de su oficio, conocer la tradici√≥n, lo que equivale a decir que la revisitaci√≥n de los cl√°sicos es indispensable.

 Estoy seguro de que muchos de nuestros autores jóvenes no han leído en profundidad a los clásicos universales de todas las épocas, sin cuya asimilación lenta y consciente es imposible construir un discurso personal y coherente. En este sentido, (hablando solo de narradores) Ramón Meza, Miguel de Carrión, Carlos Montenegro, Lydia Cabrera, Lino Novás Calvo, Carpentier y Lezama son figuras que es necesario revisitar, por tan solo mencionar algunos nombres de la literatura cubana.

Tal vez Arenas y Padura sean los más leídos y sí, es cierto, son escritores de una relevancia capital, pero los grandes maestros que les antecedieron, deben ser (re)leídos con el escalpelo del aprendiz en la mano. Nadie ha llegado a un lugar cimero sin ellos, son sombras tutelares cuyo influjo es siempre benéfico. Y en este sentido respondo concretamente tu interrogante: faltan referencias, lecturas y voluntad de aprendizaje. Ello se aprecia en un trabajo superficial con el lenguaje y en estrategias discursivas muchas veces inefectivas que terminan distanciando a nuestro destinatario de siempre: el lector.

A tu entender, ¬Ņqu√© hace a un escritor bueno?

En primer lugar, no puede faltar el talento, que es esa predisposici√≥n pasional (en el mejor de los sentidos) para vivir literariamente y produciendo significados literarios, lo que equivale a decir que es necesaria una especie de obsesi√≥n y amor por las letras que va m√°s all√° de la l√≥gica ordinaria, lo cual hace que un escritor, hasta el m√°s conservador, viva fuera de los c√°nones de la ‚Äúnormalidad‚ÄĚ.

Pienso en este sentido en una carta. La carta de que un Rimbaud joven le escribe a su maestro Georges Izambard, en mayo de 1871: ‚ÄúDigo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos‚ÄĚ. Un escritor aut√©ntico, es como se autodefin√≠a Fernando Pessoa: ‚ÄúUn indisciplinador de almas‚ÄĚ, alguien que va contra las reglas no porque quiere, sino porque lo necesita.

Otro elemento al que concedo mucho valor es a leer creativamente, es decir, convertir el acto de lectura en un acto de disfrute y de libertad interior, leer aprendiendo, leer descifrando, y hacer de esto un acto cotidiano e incansable. Finalmente, creo que un escritor alcanza la excelencia si deja de preocuparse demasiado por la recepción o el impacto de su obra y se concentra en lo que desea lograr de un modo íntimo y honesto, lo cual implica un trabajo seductor con el lenguaje y con la inteligencia de su discurso, entiéndase esto como un resumen artístico de sus vivencias y sus lecturas más significativas. Un escritor es bueno allí donde un lector, incluso desde la más remota geografía, agradece sus palabras y entabla una amistad en la que no siempre es necesario el contacto personal.

¬ŅPiensas que la disciplina del oficio es indispensable, o su cuenta puede ser saldada por el talento?

Es indispensable la disciplina, la cual no debe ser entendida como una camisa de fuerza, sino como un pivote para la creación, una plataforma de salto que permita organizar el esfuerzo literario y convertirlo en una realidad. He visto grandes talentos malograrse por falta de disciplina, lo cual implica dedicar tiempo para leer, concebir metas a mediano y largo plazos, construir un ritmo de trabajo personal y placentero.

Contrariamente a lo que mucha gente cree, forjarse una disciplina se convierte en una garantía de inspiración. Quien es capaz de administrar su esfuerzo de forma consciente, encuentra siempre las mejores salidas y soluciones. El talento es indispensable como primer elemento, es la argamasa del ladrillo, pero la disciplina es el horno que le da consistencia y termina convirtiendo el esfuerzo creativo en un producto, un resultado.

Siempre, cada vez que se toca este tema, pienso en Alejo Carpentier y Leonardo Padura, dos referentes cercanos cuando se aborda el difícil binomio talento-disciplina.

Eres un joven escritor interesado en la (re)escritura de la Historia. En cuanto a materia investigativa, ¬Ņcu√°nto se te dificulta encontrar los referentes textuales y la bibliograf√≠a necesarios? ¬ŅEst√°n los j√≥venes investigadores cubanos ce√Īidos a la ‚Äúmaldita circunstancia del agua por todas partes‚ÄĚ?

La (re)escritura de la Historia exige, muchas veces, un contacto directo con fuentes primarias que solo se logra en archivos, bibliotecas y otros reservorios. En mi caso, que ya he vivido algunos a√Īos fuera de Cuba, esto ha representado una limitaci√≥n. Gracias a la ayuda de amigos o la consulta de fuentes que hoy se encuentran digitalizadas he podido acceder a la informaci√≥n necesaria, pero b√°sicamente es un problema al que se enfrenta un narrador que est√©, fuera de Cuba o lejos de los centros de la informaci√≥n requerida para que su trabajo alcance la seriedad indispensable a la (re)escritura de la Historia como acto creativo; no solo de gran riesgo intelectual, sino como un acto de responsabilidad plena en cuanto a verosimilitud y respeto al lector.

En cuanto a la ‚Äúmaldita circunstancia del agua por todas partes‚ÄĚ, te dir√≠a que es una realidad aplastante por las limitadas posibilidades de viajes y superaci√≥n que hoy existen para investigar fuera de Cuba. Para entender de una forma m√°s o menos integral la Historia de Cuba, es necesario consultar fuentes que est√°n mayormente en Espa√Īa y Estados Unidos, d√≠gase el Archivo General de Indias, de Simancas, la Biblioteca Nacional, la Biblioteca del Congreso, la P√ļblica de New York o la important√≠sima de la Universidad de Miami.

Mientras las posibilidades de acceso a estos y otros centros de la informaci√≥n sean tan limitadas, los estudios historiogr√°ficos estar√°n incompletos o tristemente ce√Īidos a una visi√≥n unilateral de la Historia. Si bien en archivos y bibliotecas de la Isla es posible encontrar un grueso de informaci√≥n valiosa, poder consultar las fuentes antes mencionadas y otras, ser√≠a de una complementariedad saludable para la Historia como ciencia social viva que reconoce la informaci√≥n como plataforma no exclusiva del territorio insular.

Has podido observar el hacer literario de la Isla desde una distancia geogr√°fica en los √ļltimos a√Īos. ¬ŅQu√© te interesa del hacer de los nuevos escritores en nuestro contexto?

La valentía para abordar situaciones propias de las prácticas y contextos más actuales, así como la capacidad discursiva para dialogar, desde el teatro, la poesía y la narrativa, sobre temas como la dinámica de la familia ante la migración, las categorías de género, identidad sexual y el impacto del acceso a la tecnología en la vida cotidiana.

Me interesa, sobre todo, observar de forma atenta la imbricación que existe entre estas expresiones y la construcción del lenguaje en diferentes discursos que configuran hoy la fisonomía de la joven literatura cubana.

¬ŅNuestra literatura podr√≠a aprender o emular de la creaci√≥n de otros contextos geogr√°ficos? ¬ŅY nuestras editoriales? ¬ŅTememos a las comparaciones o las evitamos?

La literatura cubana, sobre todo en el √°mbito de las letras hisp√°nicas en sentido general, dir√≠a yo, goza de buena salud en cuanto a reconocimiento y recepci√≥n cr√≠tica. Un escritor cubano en el extranjero, sobre todo en Latinoam√©rica y Espa√Īa, por lo general no pasa desapercibido.

Pero creo necesario detenerme en algo puntual: un sector considerable de la literatura cubana, sobre todo la narrativa y la poesía, han perdido de vista una figura elemental de todo proceso literario: el lector.

Muchas veces escribimos para circuitos o c√≠rculos literarios olvidando que nuestro horizonte debe ser el universo de la lengua castellana como meta m√°xima de alcance, que la literatura como ejercicio pueda resumirse en un verbo: comunicar, lo que significa que debemos rescatar la universalidad en el tratamiento de los temas y el lenguaje, lo cual es visible en obras de autores extranjeros como Roberto Bola√Īo, Samantha Schweblin, Rodrigo Rey Rosa, Andr√©s Neuman, Daniel Ferreira, √Ālvaro Enrigue, Carlos Busqued, Guadalupe Nettel, Andr√©s Barba y Juan Pablo Villalobos, entre otros.

Creo que las editoriales cubanas, sin caer en el facilismo, deben rehuir la encriptaci√≥n en los discursos, los malabares t√©cnicos que no llevan a ning√ļn camino; lo que significa, por ende, aumentar el rigor de la selectividad y la visibilidad de los autores cubanos a nivel internacional, un terreno en el que a√ļn resta por ganar cr√©ditos y el cual no queda cubierto solo por la presencia de autores en ferias del libro de Latinoam√©rica principalmente.

En cuanto a las comparaciones, creo muy personalmente que las evitamos por temor, que es principalmente el temor al mercantilismo y la banalizaci√≥n del libro como producto de consumo cultural: Cuba debe comprender de modo m√°s flexible las din√°micas del mercado internacional del libro, y asumir que las editoriales pueden comercializar ampliamente el libro y crear un universo publicitario en torno a √©l, sin renunciar a la calidad est√©tica tanto desde el contenido como la belleza en el dise√Īo, lo cual quiere decir que es posible crear una mayor visualizaci√≥n de los autores cubanos a nivel internacional, sin que estos tengan que recurrir, para lograrlo, necesariamente a sellos como Alfaguara, Tusquets o Anagrama.

¬ŅConf√≠as en el nacimiento de verdaderos pensadores culturales dentro de nuestra generaci√≥n?

Conf√≠o en el nacimiento y consolidaci√≥n de verdaderos pensadores culturales dentro de nuestra generaci√≥n, en personas que desde sus puestos y alcances est√°n generando una visi√≥n renovadora del fen√≥meno editorial, promocional y literario. Como dir√≠a C√©sar Vallejo: ‚ÄúSon pocos, pero son‚ÄĚ. Vale en tal sentido hablar de Luis Yuseff y Yunier Riquenes, sin que por ello sean los √ļnicos inmersos en este despliegue cultural de la edici√≥n y la promoci√≥n de la lectura.

Desde este punto de vista, es más que destacable la línea programática de Ediciones La Luz en Holguín, dirigida por Yuseff, con un catálogo selecto de lo mejor de la literatura joven en Cuba o fuera de ella, y un trabajo integral que, por su calidad, desmiente la falsa tesis de que los jóvenes nos somos capaces de comprometernos en profundidad con proyectos que exijan constancia, disciplina y poder de observación para apostar por lo valedero y lo perdurable.

En otro sentido, emerge en Santiago de Cuba, con Claustrofobias, la figura de Yunier Riquenes, un joven que con su equipo ha sabido demostrar todo lo antes dicho unido a la excelencia desde lo promocional, insistiendo siempre en el hecho de que las nuevas tecnologías y plataformas de consumo cultural están modificando nuestro modo de leer, y más especialmente el modo de leer de las nuevas generaciones y que, por tanto, se impone adaptarse a estas dinámicas en vez de negarlas o desconocerlas.

Tanto Yuseff como Riquenes se han convertido en paradigmas de la gestión cultural desde centros de amplia influencia, legitimando, además, como creadores, la idea de que es posible consolidar una obra de gran validez desde lo personal, y a la vez contribuir a la visualización de la obra de terceros; esto es pensar la cultura desde la acción y vivirla desde un ejemplo, que lejos de alzarse como una consigna, emerge como una virtud espontánea.

Otra pregunta sobre la actualidad literaria nacional. Gracias a la eclosi√≥n de premios se han dado a conocer no pocas nuevas voces. Algunas con propuestas s√≥lidas; otras, con trabajos que lucen m√°s como work in progress o inici√°ticas b√ļsquedas que como libros cerrados. ¬ŅPremiamos por premiar? ¬ŅHasta qu√© punto validamos est√©ticas y autores cuya calidad es a√ļn dudosa?

En este caso creo se impone una pregunta. ¬ŅQui√©nes son los jurados y cu√°les son los par√°metros bajo los cuales toman decisiones, a veces, da√Īinamente trascendentales? Bien sabemos que la objetividad es m√°s resbaladiza que la propia ficci√≥n literaria, pero de igual modo sabemos que existe, o deber√≠a existir la justicia.

A veces, uno abre un libro de un g√©nero u otro y tras la lectura de las primeras 20 p√°ginas (menos en muchas ocasiones), surge la impostergable interrogante: ¬Ņqui√©nes premiaron esto, por qu√©? Y la inquietud surge porque se aprecia, en una lectura preliminar, un discurso vac√≠o, un lenguaje de escasos alcances est√©ticos, unas ideas que asoman como torpe reciclaje de otras, unos personajes endebles, unas estructuras sin el menor suporte conceptual.

Bien sabemos que estas no son meras exageraciones, porque muchas veces los premios literarios se convierten en cónclaves marcados por simpatías personales, por miradas reduccionistas, por oportunismos, y hasta por sencillo y llano fraude. Todo esto trae consigo unos procesos de legitimación alejados de la realidad literaria del país y, por consiguiente, la desilusión muchas veces justificada de quienes, con trabajos impensables, logran imprimir un manuscrito para enviarlo a concurso.

Bajo este modus operandi han sido catapultados a una especie de estrellato nacional, una serie de autores con propuestas de una precaria factura, que m√°s adelante, para desgracia mayor, se erigen en √°rbitros de lo que debe y no debe publicarse, marcando, en muy tristes ocasiones, tendencia. Eso nos ha lastrado y nos seguir√° lastrando mientras muchos jurados fallen premios a partir de elementos extraliterarios, o sencillamente no se tomen con seriedad el trabajo que se les ha encomendado y lancen la hojarasca en el saco del fruto y viceversa.

Tu libro El ritual de las cabezas perpetuas, galardonado con el Premio Iberoamericano Verbum 2016, acaba de ser publicado por Ediciones La Luz. ¬ŅC√≥mo llegas a este texto en particular? ¬ŅD√≥nde nace la historia e inter√©s, valga la redundancia, por la Historia?

Desde que era un ni√Īo, para m√≠, la objetividad, aunque entonces no pudiera explic√°rmelo con estas palabras, fue un concepto en crisis. Nunca estuve conforme con las explicaciones que me daban, y siempre para m√≠, la duda fue un recurso de capital importancia. A√ļn lo sigue siendo, pero ya en calidad de una herramienta consciente.

La Historia era para m√≠, sobre todo en los a√Īos de la secundaria, un m√°s all√° de posibilidades que incluso los buenos profesores solo alcanzaban a se√Īalar con el dedo, desde muy lejos. Una pregunta recurrente me hac√≠a detenerme: ¬ŅFue esto realmente as√≠? ¬ŅEn realidad era fulano de tal, as√≠ como lo pintan? Esto me llev√≥ a conversaciones con ‚Äúexpertos‚ÄĚ en dichos temas, a consultar obras complementarias, a comparar, a no conformarme.

Ah√≠ tuve mi primera vocaci√≥n borgeana sin saberlo: el amor por las enciclopedias y los libros antiguos, que a√ļn hoy no me abandona. Una vez que descubr√≠ el lenguaje literario como la m√°s intensa de todas las emociones est√©ticas, me di cuenta de que todo pod√≠a ser reinventado, remasterizado, recompuesto, reescrito, y que las posibilidades imaginativas estaban por encima de hechos heroicos e incuestionables, para incorporarlos en una nueva dimensi√≥n, que es lo que yo llamo ‚Äúdimensi√≥n de cercan√≠a‚ÄĚ; es decir, acercar los hechos y las personas de la Historia al alcance de otros, convertir los hechos hist√≥ricos en materiales asimilables, gracias a la recreaci√≥n de un contexto por medio de la investigaci√≥n profunda y la m√≠mesis del lenguaje.

Inmerso ya en esta est√©tica, y habiendo escrito un par de novelas donde la Historia juega un rol determinante, me pregunt√© una noche de fines de 2015: ¬Ņfue realmente la Revoluci√≥n Francesa, Libertad, Igualdad, Fraternidad? La pregunta me llev√≥ a descubrir una serie de pasadizos tortuosos que se alejaban cada vez de lo que parec√≠a ser m√°s un eslogan que una realidad hist√≥rica.

En esos días, curiosamente, se hizo viral en Internet, la declaración de un neurocirujano italiano (Sergio Canavero) que aseveraba poder hacer, en 2017, el primer trasplante de cabeza de la historia, lo que terminó siendo no más que una maniobra promocional y el más insulso discurso de pseudociencia.

No obstante, para la percepci√≥n literaria, no hay material de desperdicio, todo es utilizable. Surgi√≥ entonces la pregunta: ¬ŅQu√© tal si desarrollamos trasplantes de cabezas en la √©poca donde m√°s cabezas rodaron a lo largo de toda la Historia Universal? Solo el c√≥digo fant√°stico pod√≠a apuntalar de forma adecuada esta respuesta y ese fue en verdad el principio de todo. Lo que vino despu√©s fue una mezcla de informaci√≥n rigurosamente contrastada, intuici√≥n po√©tica, reflexiones filos√≥ficas sobre el conocimiento, la identidad, las obsesiones y el origen del mal, entre otros temas que contribuyeron a modelar la primitiva fisonom√≠a de El ritual de las cabezas perpetuas.

Te confieso que una de las lecturas m√°s entra√Īables de mi vida es La Concordia, novela ganadora del Acc√©sit Premio Latinoamericano y Caribe√Īo de Novela Alba Narrativa 2012, y publicada por Arte y Literatura en 2013. H√°blanos un poco de c√≥mo llegas a construir tus personajes y cu√°l es tu principal b√ļsqueda escritural.

Mis personajes nacen de la pasión con que suelo sumergirme en la recreación de un determinado argumento. Son, inicialmente, cuchicheos ladinos, frases sueltas que se convierten en discursos autónomos, y para mí, al menos durante el proceso de escritura, se convierten en presencias, en sombras con las que hablo sin descanso.

Mis personajes oscilan entre lo extraordinario de su condición ficcional y la naturalidad con que puede llegar a existir cualquier persona real. Cada personaje, de acuerdo con sus características, cumple una función específica dentro del plano argumental de la obra; yo intento, entre otros tantos cuidados, que no se me desdibujen ni banalicen, que hablen y escriban como les corresponde, que se relacionen entre ellos como la ficción y la lógica narrativa lo demandan.

Me ocupo con el mayor juicio cr√≠tico posible, de que evolucionen adecuadamente desde su primera aparici√≥n hasta la √ļltima y que, sobre todo, sean profundamente humanos.¬†

En este sentido, mi principal b√ļsqueda escritural suele ser la conformaci√≥n de un mundo posible y deseable para el lector, por medio de un lenguaje que intenta lo simb√≥lico desde lo po√©tico y lo filos√≥ficamente significativo. Busco transgredir, y transgredir significa para m√≠, ante todo, ser fiel a m√≠ mismo. No me desgasto en acrobacias in√ļtiles: sinceridad y belleza son mis divisas.

En tu trabajo como creador, ¬Ņqu√© proceso valoras m√°s?

No suelo detenerme de forma obsesiva en los libros que quedaron atrás ni en la suerte que corren una vez publicados. Doy mucha importancia al proceso de construcción, que está lleno de salidas en falso y rectificaciones, en el encuentro con la palabra viva, en el asombro de ver cómo los personajes van alcanzando su mayoría de edad ficcional, y en ver la manera en que se van conectando detalles mínimos con elementos decisivos de la trama, y en cómo todo es una danza de imágenes y sensaciones. Ver cómo la información recopilada pasa de ser un dato frío a una emoción, a una actitud, es algo que disfruto mucho.

Yo escribo a mano todas mis obras narrativas: he intentado despojarme de un método que es arcaico en verdad, pero no he podido. Necesito la tinta y el papel como un ejercicio de humildad que consiste en reconocer a priori la imperfección del texto. Cuando manuscribo siento que mis personajes respiran mejor.

Luego de esto, paso a word verdaderos mamotretos que en el propio proceso de transcripci√≥n van depur√°ndose y alcanzando una condici√≥n m√°s noble; finalmente trabajo sin piedad sobre una primera copia impresa en la que suelo reforzar v√≠nculos, eliminar fragmentos que sobran, hacer correcciones ling√ľ√≠sticas de importancia, y es todo este trabajo en que se hibridan las estrategias constructivas del arquitecto con la fuerza bruta del alba√Īil, lo que de veras disfruto.

Una vez publicados los libros, lo que me hace verdaderamente feliz es el contacto con los lectores, porque estando yo a solas con el libro me asalta una rara sensación de incredulidad y sospecha que no he podido superar.

¬ŅExiste una √©tica, m√°s o menos invisible, entre los creadores del patio o nos encontramos todos inmersos en un ‚Äúcoliseo‚ÄĚ literario?

Desde tiempos de Lope, Cervantes, Góngora y Quevedo han existido y existirán las trifulcas literarias, las animadversiones y los bandos que se enemistan entre sí como si fuesen escuelas de diversos estilos de artes marciales. Es decir, desde que la literatura se convirtió en un oficio más o menos profesional con que es posible ganar notoriedad y algunas veces un poco de dinero, las rencillas se han convertido en plato fuerte en las relaciones de unos escritores y otros.

¬†Personalmente creo que dondequiera que el talento est√° en pugna aparecen los caciques y los cacicazgos. Basta viajar por Cuba para observar, de forma velada o expl√≠cita, las antipat√≠as y querellas que se dan en el gremio de la escritura, pero a mi entender, esto no se ha tornado cr√≥nico a√ļn en Cuba, donde a pesar de la realidad antes descrita, pocas veces los enfrentamientos entre autores alcanzan la categor√≠a de esc√°ndalo, como s√≠ es notorio y absolutamente p√ļblico en Espa√Īa, donde las guerras literarias tienen m√°s de 400 a√Īos y las emboscadas se han convertido casi en un subg√©nero narrativo dentro de la novela y de atenci√≥n medi√°tica del panorama literario y extraliterario.

Tales son los casos de los pugilateos intensos entre Juan Manuel de Prada y P√©rez Reverte, entre Roberto Bola√Īo y Javier Cercas, entre Eslava Gal√°n y Paco Umbral, en fin, que los ejemplos abundan.

En Cuba creo que no hemos llegado a esos extremos, pero sí me ha sido dado observar el favoritismo y zancadilleo, los ataques despiadados en determinados circuitos, y, sobre todo, la invisibilización como ejercicio consciente entre aquellos que, además de escribir, ocupan altos cargos en direcciones provinciales del Libro y Literatura.

¬ŅPodemos evitar la aparici√≥n de este fen√≥meno? Creo que no. Lo importante es cuidar que estas trifulcas no trasciendan lo personal y afecten lo literario en lo tocante a la justa apreciaci√≥n cr√≠tica de la obra de terceros.

Desde lo personal, creo que participar en, o consentir esas fricciones, constituye una p√©rdida de tiempo para el escritor consciente de sus posibilidades y enfocado en mejorar su oficio. Es propio de autores desgastados e improductivos entregarse a esas triqui√Īuelas que, en vez de a√Īadir brillo, restan.

Lope desgast√≥ sus mejores aceros fabricando pullas para destruir el Quijote de Cervantes; hoy Cervantes es universal por derecho propio y Lope, am√©n de sus innegables virtudes, un solo ilustre autor de comedias, comparado con el genio del hombre que aprendi√≥, sobre todo, a ‚Äútener paciencia en las adversidades‚ÄĚ.

En nuestro di√°logo, que trasciende las breves preguntas de esta entrevista, hemos conversado de tu inter√©s en la literatura con visos fant√°sticos. ¬ŅPor qu√© y c√≥mo llegas a la fantas√≠a?

Todo discurso, tarde o temprano, encuentra su agotamiento. Ahora mismo, la novela histórica como subgénero narrativo, a pesar de su enorme demanda en el ámbito de las letras hispanoamericanas, ha entrado en una especie de ocaso donde casi todos los recursos han sido explotados.

Consciente de todo esto, he observado que solo la fantasía y el ejercicio de la contrafactualidad (llámese también ucronía) pueden refrescar el discurso de la narrativa histórica.

En este sentido, la simbiosis entre lo hist√≥rico y lo fant√°stico dota a la narraci√≥n de un poder semi√≥tico que rebasa la imagen de lo veros√≠mil para instalarse en el reino de la posibilidad simb√≥lica, y, por tanto, de expresi√≥n ling√ľ√≠stica.

Llego a la fantasía como una consecuencia de mi incurable inconformidad hacia todo lo que existe, tanto en el plano de lo real como de lo imaginario. Ya que, como autor, me ha marcado (y creo que seguirá haciéndolo) el discurso de la novela histórica, he comprobado que solo la fantasía puede llevarme a establecer, conmigo mismo y los lectores, otros puentes de complicidad.  

Y, finalmente, quisiera hablar del lenguaje cinematogr√°fico con el que est√° acu√Īada buena parte de tu creaci√≥n. ¬ŅEres de esos autores que, de una manera u otra, a priori o a posteriori, piensa en la adaptabilidad de sus obras al s√©ptimo arte?

La literatura, ya lo advertía el gran Lezama, es imagen. Por una cuestión, intrínseca, muy personal, mis obras obedecen a este precepto de lo visual. Sin darme cuenta, en lo que escribo, termino conduciendo a mis lectores por el sendero de lo sensorial: trato de que haya claridad en mi escritura, de que a través de mis textos sea posible ver una realidad.

Esa realidad, en primer t√©rmino, debe ser visible para m√≠ como autor y en segundo (muy importante) para mis lectores. Este empe√Īo, que tambi√©n contiene la intenci√≥n de un ritmo y una fluidez en lo discursivo, lleva espont√°neamente hacia lo cinematogr√°fico, no solamente desde lo visual sino que tambi√©n trabaja estrechamente con el diapas√≥n de otros sentidos como son el gusto, el olfato, la audici√≥n y el tacto.

Pienso en imágenes durante el proceso creativo, pero sin pensar en cine; una que otra vez, ya terminado el producto, no te niego que más de una vez he coqueteado con la posibilidad de una adaptación cinematográfica, pero hasta ahora no se ha materializado este anhelo. En más de una ocasión he tratado con el maestro Fernando Pérez (en base a un interés suyo) sobre el margen de adaptabilidad que presenta La Concordia, mi primera novela, pero sobre todo por cuestiones de financiamiento y otros proyectos antepuestos en la carrera del cineasta no ha sido posible.

De igual modo, hace poco me contactó un joven director cubano, cuyo nombre no debo revelar, con la intención manifiesta de convertir en un filme mi novela El camino de la desobediencia, que es una novela biográfica sobre Carlos Manuel de Céspedes.

De momento, sin ansiedad, espero que este sue√Īo pueda convertirse, alg√ļn d√≠a, en un hecho tangible, pero entiendo que los pasos del cine son mucho m√°s lentos y complejos que los de la literatura, y que deben conjugarse muchas voluntades y recursos para que esta enso√Īaci√≥n cuaje en calidad de hecho. Solo queda esperar como quien no espera, saber leer las se√Īales del viento, volar.


Tocar la Clave

La revista de m√ļsica Clave ver√≠a la luz en 1986 bajo la direcci√≥n del music√≥logo Idalberto Suco. Durante su primera etapa, que se extendi√≥ hasta 1990, sus p√°ginas promovieron y ofrecieron reflexiones en torno a dis√≠miles t√≥picos de la cultura musical cubana, y su repercusi√≥n en otras latitudes.

En 1999 y hasta el presente, dirigida por la music√≥loga Laura Vilar, reaparecer√≠a esta revista como publicaci√≥n del Instituto Cubano de la M√ļsica. Informaci√≥n y conocimientoactualizado respecto al devenir socio-musical cubano aparece hoy en cada una de sus ediciones. Por los aportes que entra√Īa al conocimiento del entorno musical cubano desde un prisma cient√≠fico, decid√≠ sostener v√≠a electr√≥nica el di√°logo con Liliana Casanella, jefa de Redacci√≥n.

  • En Cuba las publicaciones especializadas en m√ļsica han sido de vital importancia en el reflejo y an√°lisis del acontecer de esta expresi√≥n; sin embargo, hoy solo se mantienen de forma sistem√°tica el Bolet√≠n M√ļsica y Clave. ¬ŅQu√© retos impone esta realidad al equipo editorial de la segunda?
  • ¬†

Sin lugar a dudas, sostener la salida sistem√°tica de una revista especializada resulta un reto por m√ļltiples razones; algunas de ellas de √≠ndole econ√≥mica; otras, de planificaci√≥n y, en buena medida, por la necesidad de mantener un banco editorial que permita tener trabajos que cumplan las exigencias de la revista para su publicaci√≥n.

La ausencia de otras publicaciones especializadas en m√ļsica con diferente perfil, llena de expectativas a los lectores que buscan en sus p√°ginas trabajos que no siempre se ajustan a los objetivos de Clave. No obstante, se pretende tratar de cubrir la mayor cantidad de temas posibles, lo cual tambi√©n es dif√≠cil pues se trata de abordar la m√ļsica popular y la acad√©mica y dentro de cada una, diferentes estilos, int√©rpretes, autores, etc., as√≠ como art√≠culos o ensayos que aborden los v√≠nculos de la m√ļsica con otras artes o que aporten la mirada de otras disciplinas hacia la m√ļsica.

Como siempre se recalca, Clave no es una revista musicol√≥gica, sino de m√ļsica, por lo tanto, tiene la posibilidad de acoger m√ļltiples miradas acerca de la m√ļsica cubana, en primer lugar, aunque no desde√Īe acercamientos a manifestaciones for√°neas.

  • Desde hace alg√ļn tiempoClave asume la categor√≠a de publicaci√≥n cient√≠fica con la certificaci√≥n del CITMA, por ello la revista se nutre de resultados investigativos desde la perspectiva musicol√≥gica, fundamentalmente, y otras √°reas como la historiograf√≠a, la sociolog√≠a, la literatura y consumos culturales, entre otras; ¬Ņexige de un lector ‚Äúideal‚ÄĚ o se concibe para p√ļblico de formaci√≥n heterog√©nea?
  • ¬†
  • Desde el a√Īo 2009 Clave es considerada publicaci√≥n cient√≠fica, la √ļnica dedicada a la m√ļsica que cuenta con esta categor√≠a, lo cual es sumamente necesario. Ello implica mayor rigor con la selecci√≥n de los trabajos. El perfil de la revista busca textos de an√°lisis y reflexi√≥n, aun cuando el corte de la investigaci√≥n sea historiogr√°fico, se trata de trascender la simple enumeraci√≥n de datos y que los autores den a conocer nuevos puntos de vista, la aplicaci√≥n de teor√≠as investigativas actuales y cualquier tipo de informaci√≥n que enriquezca los estudios sobre m√ļsica en el pa√≠s.

A partir de este momento, predominan los resultados de investigaciones de grado y posgrado (tesis de licenciatura, maestr√≠a y doctorados), fragmentos de libros en proceso editorial, as√≠ como art√≠culos, ensayos, entrevistas relacionados con los temas de investigadores y especialistas de cualquier procedencia, siempre y cuando se vinculen con la m√ļsica cubana.

 

Sin embargo, a pesar de que los trabajos poseen un grado de especializaci√≥n notable, se intenta que los textos sean asequibles para todo tipo de p√ļblico. Por supuesto, el lector especializado siempre tendr√° cierto grado de competencia que le permita interactuar mejor con el contenido de cada edici√≥n pero, ciertamente, la aspiraci√≥n es convocar un p√ļblico lector lo m√°s heterog√©neo posible en cuanto a edades, ocupaciones e intereses.

Ahora bien, debe tenerse en cuenta que cuando fue concebida, Clave no compet√≠a con otras publicaciones en cuanto a objetivos editoriales. De hecho, luego de su reaparici√≥n en la segunda √©poca, convivi√≥ con muchas revistas de diferente perfil, cada una con intereses bien definidos. En la actualidad pr√°cticamente las revistas de m√ļsica se encuentran extintas y su regularidad de aparici√≥n tambi√©n se ha visto afectada por m√ļltiples razones. Es esta quiz√°s una de las causas de que se le exijan otras caracter√≠sticas que la acerquen m√°s a publicaciones de perfil m√°s amplio y a los intereses del gran p√ļblico.

La aspiraci√≥n es que el diapas√≥n editorial se abra lo suficiente como para atender las expectativas cada vez m√°s crecientes de quienes deseen leer sobre m√ļsica cubana.

  • Por lo general existe una tem√°tica central en cada entrega, ¬Ņexiste alg√ļn plan tem√°tico que rija intereses editoriales?
  • ¬†

La decisi√≥n de elaborar dossiers con frecuencia responde a las posibilidades mismas de cada tema, de cu√°ntas miradas diferentes o complementarias pueda este aportar y, por supuesto, con la existencia real de trabajos que se relacionen con el n√ļcleo tem√°tico seleccionado. Al tratarse de una publicaci√≥n especializada no siempre se abordan asuntos de inmediatez pero se trata de que, al menos, los escogidos intervengan en el di√°logo que la sociedad establece con la academia o con otros sitios de posicionamiento en cuanto al conocimiento musical.

Liliana Casanella/ Foto tomada del blog La Isla y la Espina.

El di√°logo permanente con investigadores, pedagogos y especialistas que han tenido la posibilidad de desempe√Īarse en √°mbitos tan diversos como el mundo editorial o el discogr√°fico ‚Äďpor solo mencionar dos de esos campos‚Äď, permite detectar carencias informativas que, en un momento determinado, pueden servir para seleccionar el tema central de una edici√≥n. As√≠ sucedi√≥ por ejemplo, con el n√ļmero monogr√°fico especial sobre g√©nero musical en el pa√≠s y, m√°s recientemente, con el dedicado a la revisitaci√≥n del trabajo del Grupo de Renovaci√≥n Musical.

  • ¬ŅConsideras que Clave cuenta con una representaci√≥n efectiva en la red de librer√≠as del pa√≠s? Por otra parte, una publicaci√≥n convertida en bibliograf√≠a de obligatoria consulta para los interesados en los procesos sociomusicales en nuestro pa√≠s, demanda ‚Äďseg√ļn los momentos actuales‚Äď una visualidad en el ciberespacio. ¬ŅQu√© experiencias y perspectivas aguardan al respecto?
  • ¬†

Todavía es insuficiente la presencia de la revista, sobre todo en provincias. Quizás con los nuevos sistemas de distribución Clave pueda llegar a más lectores en todo el país. En este sentido, cada localidad puede solicitar a las dependencias del ICL la adquisición de los ejemplares que estime pertinentes y así contribuir a captar lectores y consolidar los espacios que ya ha ganado.

La presencia de la revista en el mundo digital es un proyecto en el que se trabaja arduamente. En estos momentos el sitio web de la publicaci√≥n ha sido mudado a software libre y se encuentra en fase de redise√Īo, aunque todav√≠a no se encuentra funcional. Mientras, se puede acceder a la multimedia de la revista que incluye todos los n√ļmeros de la primera √©poca hasta el √ļltimo en circulaci√≥n de la segunda a la fecha de terminaci√≥n del producto editorial.


Una voyeur irreverente de las letras

Darcy Borrero Batista conjuga, en su hacer literario, poesía y periodismo narrativo. Es una joven voz que cuenta desde la hibridez y el mestizaje, desde lo coral de una generación que lucha por no definirse y la experiencia individual.

Darcy Borrero Batista
Darcy Borrero Batista

El radar de lo po√©tico tiende hacia ella cierto puente textual que esta entrevista intentar√°, qui√©n sabe si con √©xito, (re)conocer. En todo caso, es una invitaci√≥n para descubrir a la poeta m√°s all√° de los cuadros de la exposici√≥n ‚ÄĒllam√©mosla as√≠‚ÄĒ del cotidiano art√≠stico del patio.

¬ŅHasta qu√© punto influye o no el periodismo narrativo en tu mirada sobre lo real po√©tico? ¬ŅSientes que hay conexiones, menos o m√°s visibles, entre el periodismo y la poes√≠a?

El periodismo desarrolla una habilidad que los especialistas gustan de llamar olfato, pero que a la larga a mí me sabe a sensibilidad. Hablamos de algo que probablemente se presente desde antes en las personas que no saben vivir de otra manera que no sea esta de andar como radar, preguntándolo todo, escuchando hasta el sonido de una hoja al desprenderse y caer sobre una cabeza.

Sin embargo, no es hasta que estudias Periodismo y te decantas por algo que se ha venido calificando como periodismo narrativo, que esas herramientas se instalan en tu dispositivo mental a lo Dan Sperberg y lo incorporas a tu rutina.

Prefiero no apellidar de productiva a esa rutina, aunque en periodismo se le llame así porque el periodismo que intento hacer aspiro a que se desmarque de lo productivo como se entiende tradicionalmente. Y es ahí donde aparece la poesía que llevo en mi manera de ver el mundo. Quizás porque entiendo el ejercicio escritural como un rictus que demanda amor y compromiso ilimitados. Yo estoy casada desde ya con la escritura, con el periodismo y con la poesía, que vienen a ser otro matrimonio del que participo como una voyeur irreverente a veces, en una especie de triángulo amoroso que prefiero ver como poliamor.

¬ŅC√≥mo comienzas a interesarte y a escribir poes√≠a?

Esto que voy a contar te involucra. El periodismo y la poes√≠a, en mi caso, est√°n ligados sin retorno. Digo que entr√© a la poes√≠a por el periodismo, pero en realidad la mirada po√©tica al parecer siempre estuvo sin que yo encontrara la manera de canalizarla. Fui como periodista a una lectura de poes√≠a que t√ļ moderabas y all√≠ estaban las poetas Yosie Crespo, Jamila Medina, Zurelys L√≥pez y Yanelys Encinosa. Yo deb√≠a entrevistar a Yosie, pero me qued√© a escuchar la lectura. Fue como abrir los ojos.

Hasta ese momento mis contactos con la poesía, desde la lectura, eran esporádicos. Pero llegué esa noche a mi casa luego de la lectura y de la entrevista, abrí el documento de word para empezar a transcribir, y lo que salió fue un verso, luego otro, y llegó el amanecer mientras escribía algo que debían ser poemas. Que luego quise llamar poemas, que los viví y sentí como poemas. Así nació mi primer cuaderno.

Entonces háblame un poco sobre tu libro Mestiza (Jugando a escribir po-e-sí-a).

Mestiza (Jugando a escribir po-e-sí-a)
Mestiza (Jugando a escribir po-e-sí-a)

Como te decía anteriormente, nace del contacto con cuatro voces y tonos poéticos contemporáneos. Nace de mi encuentro con la mujer que se va, de Yosie; las sandalias socialistas de Zurelys en un país capitalista y un tanto medieval; el sexo de las lerdas y las lelas, las enanas de Jamila, por si las moscas de Yanelys.

Me qued√© con un tono y una voz que empez√≥ a dictarme durante un mes en el que escrib√≠ varios poemas por d√≠a. Es un libro que quiero much√≠simo porque habla de mi, de mi entorno, y habla desde otras vidas tambi√©n, desde las tantas mezclas que llevo: √Āfrica, Espa√Īa, China, Am√©rica precolombina.

Mestiza nace tambi√©n como un juego, porque no quise otra forma de escribir que desde la frescura, lo l√ļdico, sin que por ello se divorciara del intelecto. Hay cierto darwinismo social en el libro, hay cuestionamiento de s√≠mbolos, hay reivindicaciones de tono feminista, protesta c√≠vica, pero hay una sinceridad a la que quiz√°s no vuelva a llegar nunca.

La identidad femenina, ¬Ņtiene que ver de alguna manera con tu sujeto po√©tico o vas hacia otras b√ļsquedas? ¬ŅExiste en tu poes√≠a el concepto de ‚Äúisla‚ÄĚ? ¬ŅDe qu√© manera el pa√≠s se manifiesta en tu trabajo?

En un primer momento tenía mucho que ver: mi poemario lleva, gramaticalmente hablando, título en femenino. Sin embargo, hay en él sujetos líricos que escapan a lo femenino, está la voz de un hombre en algunos poemas, en otros es la voz de una conciencia que pudiera llamarse femenina, o de un nosotros generacional.

¬†En ese sentido, hab√≠a cierta intensidad del yo mujer en ese libro, pero no estaba √ļnicamente ese yo. Un poeta santiaguero me dijo que le gustaban mis poemas porque no parec√≠an escritos por una mujer, es decir, lo que se construye como literatura escrita por mujeres, lo que la sociedad entiende que escriben o deben escribir las mujeres.

Más adelante, en un segundo conjunto de poemas, sentí que estaba escribiendo como una mujer, una mujer-isla, pero a la vez mujer-continente, y empecé a cuestionarme eso. Me preguntaba entonces si era necesaria esa marca genérica, si debía escribir desde el yo femenino, si no debía desprenderme de esa segregación a veces involuntaria.

Decidí apostar por la espontaneidad más que por la lógica calculada de la conceptualización artística. Que el yo salga directo al oído, sin filtros tonales. Esto se conecta con el concepto que manejo de la isla imbricada con la mujer y con el país, a lo que tampoco me gusta ponerle filtros, sino que dejo a la voz discurrir. Me gusta pensar que en algunos momentos soy la isla y en otros me siento continente, me siento generación, grupo, circunstancia.

¬ŅQu√© aprecias de novedoso o repetitivo en la literatura que se hace hoy en d√≠a en Cuba, sobre todo la vinculada al arte joven? ¬ŅCu√°les son nuestras cualidades y h√°ndicaps?

Creo que estamos en un momento de aprendizaje y concientización en algunos espacios de lo que podemos hacer juntos los más jóvenes, como generación emergente, Lxs eMergentes, y aprovecho para nombrarla a mi modo.

¬†Lleg√≥ un punto en que lo que se escrib√≠a ‚ÄĒa mi juicio y desde lo que he le√≠do‚ÄĒ era repetitivo. Hace poco escrib√≠ que yo era un verso en una an√°fora nacional y esa era una imagen ret√≥rica para discursar sobre la literatura de j√≥venes autores y sobre el pa√≠s en s√≠ mismo.

No obstante, en el grupo de escritores del que me siento parte por afinidades personales y por decisi√≥n tambi√©n personal, emergen voces que se diferencian mucho entre s√≠ y eso es muy sano. Por otra parte, percibo que en este panorama hay escritores que no se limitan a un g√©nero, viajan por el discurso sin acomodarse en un molde, entran y salen de los g√©neros tambi√©n en busca de nuevas maneras de decir lo que ya est√° dicho (nada nuevo bajo el sol). Que compartamos espacios, lecturas, preocupaciones, aun sin pensarnos como generaci√≥n, es ya una fortaleza. No me gusta juzgar. El tiempo siempre dice la √ļltima palabra: lo exaltado sin sentido, cae; lo verdaderamente bueno, trasciende.

¬ŅC√≥mo calificar√≠as los v√≠nculos literarios entre los escritores de una generaci√≥n que lucha por no ser considerada ni definida como tal?

Lo que veo ahora mismo es diversidad aunque 10 personas se lean a un mismo autor y lo vomiten luego como los conejitos de Cortázar; es un proceso por el que hay que atravesar, es grotesco, difícil, pero a la larga cada quien se percata de que no podemos ser un conjunto uniformado y busca su voz.

Un poeta sin voz propia es una línea en una cebra. Hay quienes vuelven a una tradición neoclásica, más o menos romántica con una apropiación más o menos singular; hay quienes se separan del canon en busca de interpretaciones poéticas para este siglo de redes. A todos los une una línea: la maldita circunstancia, el sol recalcitrante de los 12 agostos que estamos viviendo…

Por otra parte, en cuanto a vínculos más personales, de esporádicos van pasando a ser vínculos sostenidos. Lo veo in crescendo: un grupo de whatsapp por aquí, una exposición por allá, una lectura, una acción poética, un encuentro, hasta un abrazo. Siempre hay vínculos.

¬ŅQu√© aporta el periodismo a tu visi√≥n po√©tica? ¬ŅY qu√© cubre, en material de experiencias, que la poes√≠a no?

El periodismo me aporta el diálogo, el contacto directo con los demás y eso se vierte luego en mi poesía. Mis sujetos poéticos muchas veces vienen de encuentros con personas que he entrevistado o con las que me he encontrado en equis caminos. A veces pienso que he reescrito algo que antes estuvo en mis papeles, en mis agendas de trabajo. Me sucede mucho.

He sentido alguna vez que una historia no me da para un reportaje porque no hice las preguntas que hubiera querido y era porque estaba pensando la escena o el personaje desde la poesía. Un poema que le dediqué a una mendiga tiene de eso; aunque luego vino la crónica, que es el género puente, fronterizo con mi poesía.

Claro, en materia de experiencias hay un espectro que le es sagrado al periodismo: lo que me aporta la conversaci√≥n, el placer de investigar, la frustraci√≥n cuando no puedo llegar a lo que creo es la verdad en un trabajo period√≠stico. En poes√≠a, en todo caso, la frustraci√≥n ‚ÄĒque es una experiencia que valoro porque resulta esencial tratar de saltar sobre ella‚ÄĒ se da en un contexto √≠ntimo, entre las palabras, las ideas y las voces.

EDUARDO HERAS LOS PASOS CUBIERTA 1

¬ŅSobre qu√© te interesa escribir, a primera vista, y luego de manera m√°s profunda?

Me interesa escribir sobre cómo se mueve una sociedad, cómo se mueven mis dedos en el teclado de esa sociedad. Me interesa lo inmediato y lo cotidiano y lo moderno aunque también me interesa mucho volver sobre los rastros que deja una Historia nacional poco contada, amueblada con libros de texto que no son todo lo profundos que quisiéramos.

Me interesan mis ancestros. Me interesa contarlo todo, padezco de gula ante la escritura y la investigación, y siento que violo tiempos cuando escribo aceleradamente e investigo para varios reportajes de manera simultánea. Me interesan los espacios, escribir desde cada entorno por el que paso, yo trotamundos… y si me dejas aquí sale un poema.

¬ŅDe qu√© manera transcurren tus procesos creativos y c√≥mo piensas la arquitectura de un libro de poes√≠a?

Eso ha variado. Mis mejores horas son las de la madrugada. A esas horas se me ocurren ideas que me parecen la octava maravilla y luego tengo que analizarlas. Un libro es a fin de cuentas un concepto. Lo que hila Mestiza es la sinceridad de una postura c√≠vica frente a un orden de cosas. Lo que hila a Lxs eMergentes es una b√ļsqueda de lo que somos, ahora, en un tiempo y espacio compartido, un conjunto de personas que no salen de una producci√≥n en serie (¬°menos mal!).

En otros géneros, los libros se me dibujan con más claridad: en testimonio, los imagino en cuanto a forma desde que empiezo aunque siempre es sorprendente el contenido porque son los recuerdos y vivencias de otros. El proceso creativo siempre es agónico mientras se busca el modo, pero es a la vez de lo que más disfruto en la vida.

Has incursionado también en la narrativa. Me interesaría saber si consideras que aquellos escritores que cultivan pluralidad de géneros tienen ante sí mayores posibilidades de asociación que otros que se decantan por un solo género.

Probablemente sí, abrirse a un nuevo género es explorar un universo de posibilidades asociativas, como sucede con los idiomas. El lenguaje creo que se expande, demanda más respuestas creativas si quien escribe no desea acomodarse.

El concepto de la literatura parece muchas veces disociado de la idea de la comercializaci√≥n, ¬Ņes esto un evento favorable o negativo a largo plazo?

El escritor es escritor y lo suyo es escribir, pero vivimos una época de posibilidades reales de interacción y socialización con quienes no están en nuestro entorno físico inmediato. Hay que escribir y hacerlo con sensibilidad y pasión, pero también hay que socializar y entender que en estos tiempos somos tan buenos como amplia pueda ser nuestra red.

Red de amigos, de contactos, de editores, de lectores. Hay que insertarse en las plataformas disponibles. Solo que eso es decisi√≥n de cada cual y habr√° quienes prefieran el ritual √≠ntimo de la literatura y la vida no publicitada. A largo plazo, creo que es preciso que el proceso creativo est√© enlazado con la comercializaci√≥n. En Periodismo, cuando haces la tesis y esta deriva a libro, debes anticiparte y saber para qui√©n, cu√°l es tu p√ļblico meta. Esto no tiene por qu√© cercenar la espontaneidad de la obra.

Cuba tiene ante s√≠ el reto de insertar su literatura a escala global; reto que, hasta ahora, solo han cumplido algunas puntuales voces. ¬ŅQu√© deficiencias acompa√Īan al proceso actual de ‚Äúdar a luz‚ÄĚ un libro en nuestros predios? ¬ŅC√≥mo podr√≠a ser cambiada o transformada esta realidad? ¬ŅCu√°nto de conformismo nos queda por desterrar de nuestras concepciones literarias y promocionales?

Nos falta a veces perseverancia; y otras, nos falta ser inconformes. Si creemos que el espectro de publicación se reduce a la isla; que para insertarse en un capítulo de la Historia literaria cubana hay que hacer una carrera de circuito David-Pinos Nuevos-Calendario; con el siguiente La Gaceta-CASA-Guillén-Carpentier, que es el circuito 2.0, estamos ante un problema de enfoque.

Realmente sucede que esas son vías para publicar, las más seguras. Todos quieren en el momento cumbre el Premio Nacional de Literatura, pero el compromiso tiene que ser con los lectores, no con el lucro social y ególatra de los premios.

La aspiraci√≥n, creo, debe ser en todo caso multiplicar lectores. No me refiero a escribir bestsellers, pero s√≠ trazarnos estrategias para la promoci√≥n, distribuci√≥n, etc. No es agradable para nadie que su libro, despu√©s de publicado, pase meses sin llegar a las librer√≠as. Nos falta llegar a los p√ļblicos. Y a veces nos falta llegar al papel por procesos dilatados. Nos falta movimiento. ¬ŅQu√© podemos hacer?, intervenciones del espacio p√ļblico, lecturas en las calles o lugares populosos. Lo que no podemos es detenernos. Los j√≥venes tienen que publicar. Las editoriales tienen que mirarlos.


Un ‚Äúviejo‚ÄĚ escritor de 25 a√Īos

Deshacerse de la ingenuidad; un derrotero para muchos j√≥venes que asumen la creaci√≥n literaria como proyecto inmediato, o que alistan sus nombres entre la vanguardia art√≠stica como un angustioso desaf√≠o. Pero, el santaclare√Īo Alejandro Hern√°ndez Rodr√≠guez, carece de prisas, aunque su carrera apunta en subida y sus textos parecen escritos por alguien que le doble la edad.

Y como los textos de Ale pasan de mano en mano, se leen en las pe√Īas y los caf√©s, se beben, y degustan por la ligereza, el rasgo limpio, gran econom√≠a del lenguaje y finales abiertos. El Portal del Arte Joven Cubano se acerca hasta el preuniversiario Osvaldo Herrera para develar al autor de Filetes, Vaya por la puerta de atr√°s, Homeless, entre otros.

En la vida real Alejandro cuenta con 25 a√Īos de edad, es Licenciado en Pedagog√≠a-Psicolog√≠a por la Universidad Pedag√≥gica Osvaldo Herrera de Villa Clara. Miembro de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Result√≥ entre los cinco finalistas de la beca de creaci√≥n Casa Seoane 2019 de la AHS en esta provincia, por lo cual fue invitado al V Encuentro Hispanoamericano de Escritores.

‚ÄúYo comenc√© a escribir durante las largas noches de guardia del Servicio Militar. Compart√≠a varias ideas con los amigos y nos re√≠amos, les gustaba. Luego comenc√© a estudiar Psicolog√≠a, lo cual me nutri√≥ de herramientas para la elaboraci√≥n de personajes, sobre todo para comprender las perspectivas de vida que se van asumiendo».

‚ÄďMuchos psic√≥logos devienen excelentes escritores‚Ķ

Es que a la vez que vas conociendo personas muy diversas haces extractos de situaciones inh√≥spitas de la vida. Adem√°s, la Psicolog√≠a te da las herramientas para meterte introspectivamente dentro de cada personaje, para lograr a partir de all√≠ una diferencia, puesto que todo el mundo es √ļnico en su forma de pensar y de actuar. Como tambi√©n funcionan a su modo la Filosof√≠a, la Comunicaci√≥n o cualquier otro tipo de especialidad, de saberes a modo general, de los cuales bebe un escritor.

‚ÄďSin embargo, aun cuando est√°s rodeado de adolescentes, y de los conflictos y tramas que puedan suscitarse en esta etapa preuniversitaria; los temas que abordas y sus protag√≥nicos pertenecen a otra etapa m√°s adulta de la vida.

Sí, tiene que ver con el tipo de literatura que prefiero consumir, por ejemplo, Charles Bukowski, Raymond Carver, autores del realismo sucio cuyos personajes resultan muy controvertidos.

Sentí cierto gusto por los análisis que hacen, la forma en que se inmiscuyen en contextos y situaciones complicadas. Comencé a buscar textos cada vez más hondos en este sentido.

Estoy muy influenciado por Hemingway, y otros de la escuela norteamericana. La consecuencia ha sido que desde los 18 a√Īos comenc√© a sentirme por dentro como una persona mucho mayor, un viejo casi.

‚Äď¬ŅC√≥mo es tu vida de escritor joven a pesar de todo?

Aparentemente soy muy asequible, tengo amigos y la gente busca mi compa√Ī√≠a. Disfruto de mi familia. Pero cuando cae la tarde, me gusta estar solo, no tener que dejar de escribir por nada, o que alguien llegue a interrumpirme ese espacio privado de concentraci√≥n. ¬°Como cierta gru√Īoner√≠a!

Quienes lo han pillado en el ejercicio creativo ‚Äďesposa, amigos, etc‚Äď, delatan a un ser perfeccionista y meticuloso que se pasa largas horas frente al ordenador. De ah√≠ la consecuencia de unos cuentos muy preciosistas en cuanto a los di√°logos, las escenas bien narradas, sin ‚Äúcabos sueltos‚ÄĚ, o personajes incre√≠bles.

Lo peor que puede pasarle a un escritor es que sus historias tengan ‚Äúcabos sueltos‚ÄĚ. Por ejemplo, que a un esquizofr√©nico le asesten un machetazo y nunca te enteres por qu√©. Tampoco me gusta impresionar al lector, hacerlo re√≠r, o llorar sin que haya un prop√≥sito m√°s alto, o una trama realmente compleja por debajo.

Es por eso que pienso mucho; días, semanas, meses. Edificando la obra, atendiendo al más mínimo detalle. Elaboro un proyecto, con mapas de los lugares que describo, con la ficha de cada personaje. A veces ni los incluyo en la caracterización de estos detalles, pero que me resultan indispensables para hacerlos creíbles. Por ejemplo, la marca de leche que prefiere un asesino X.

‚ÄďEsos personajes a que te refieres suelen tener nombres internacionales, se ubican en contextos indefinidos ¬ŅPor qu√© casi siempre escapas de los localismos en tus textos?

Algunos prefieren, incluso, continuar el enfoque provinciano, o la literatura de denuncias de los nov√≠simos, y puede ser v√°lido abordar las conversaciones en una parada de guaguas, quejas de hospitales, chismes de bodega. Pero hay un despertar, como una peque√Īa vanguardia de j√≥venes autores que abordan tem√°ticas m√°s universales.

En mi caso hasta me invento lugares y denominaciones ambivalentes para situar un relato. Con todo respeto, me parece absurdo seguir insistiendo en algo que se ha hecho mucho y muy bien, y que tuvo su momento, como es esa literatura de mera denuncia social. Sobre todo, porque estamos cada vez m√°s abiertos al mundo exterior, a los derroteros del arte fuera de la isla.

‚ÄúYo creo que mi generaci√≥n est√° buscando una nueva manera de expresarse.‚ÄĚ

Psicopedagogo, escritor, y desde antes de licenciarse, editor en Sed de Belleza, una de las casas editoras de los asociados ubicada en el centro de Cuba y cuyo prestigio ha cruzado las fronteras provinciales y nacionales.

De este trabajo nacer√° un cancionero de la trova santaclare√Īa que mucho agradecer√°n los amantes del g√©nero. A√ļn aguarda para entregarnos un libro propio.

‚ÄúQuiero que mi primer libro tenga unidad conceptual. Que no sea una especie de collage. Bukowski public√≥ a los 45 y eso no demerita su obra. As√≠ que mientras m√°s pueda trabajar y regalarle a la gente un producto de calidad, mejor. No hay prisas.‚ÄĚ


Pabellón Cuba abre sus puertas al FULL

Desde hoy y hasta el pr√≥ximo d√≠a 10, el Pabell√≥n Cuba, sede de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, abri√≥ sus puertas al Festival Universitario del Libro y la Lectura (FULL), evento que cada a√Īo promueve el amor hacia la literatura entre los j√≥venes cubanos.

La cita tendr√° entre sus principales actividades el espacio ‚ÄúMi Universidad y Yo‚ÄĚ, que en esta primera jornada estuvo dedicado a Roberto Fern√°ndez Retamar, de quien se present√≥ el libro Un poeta metido en camisa de once varas.

Los asistentes al FULL tambi√©n debatir√°n sobre la ense√Īanza de la Historia en el Sistema Educacional Cubano, la construcci√≥n colectiva en nuestras universidades, y los retos de La Habana en su aniversario 500.

El Festival tiene muchísima aceptación entre los jóvenes, destacó Nayla Mederos, estudiante de la Facultad Manuel Fajardo de Ciencias Médicas:

‚ÄúEs imprescindible promover la literatura entre los estudiantes, como medio para desarrollar la inteligencia, el pensamiento creativo y sobre todo como filtro hacia contenidos de calidad, tan necesario en estos tiempos de constante informaci√≥n banal‚ÄĚ.

Entre los libros que ser√°n presentados durante los cuatro d√≠as se encuentran Fidel Castro ¬ŅQu√© se encontr√≥ al Triunfo de la Revoluci√≥n?; Cuba frente al buen vecino. Entre el contrato y la herej√≠a; El Libro de las Constituciones; y, Trump contra Cuba: Revelaciones de una nueva era de confrontaciones.

Festival Universitario del Libro y la Lectura
Festival Universitario del Libro y la Lectura

El Festival contará también con presentaciones de artistas aficionados de la Federación Estudiantil Universitaria, y un concierto del grupo Moncada que tendrá lugar hoy a las cinco de la tarde en el escenario central del Pabellón Cuba.

En las tardes los asistentes al FULL pueden disfrutar de proyecciones de películas inspiradas en libros, tal es el caso de Cecilia; La Bella de la Alhambra; y, Fresa y Chocolate.

 


Generación de antologados en tiempos de soledad

El t√≠tulo de esta rese√Īa (Generaci√≥n de Antologados) es una de tantas¬†definiciones utilizadas a lo largo de la novela La soledad del tiempo, del escritor¬†cubano Alberto Guerra Naranjo, para referirse a una generaci√≥n definida por¬†las circunstancias de su tiempo, como cualquier otra, pero con situaciones¬†singulares.¬†

A primera vista pareciera que no necesita una rese√Īa m√°s, un escrito m√°s¬†despu√©s de tantos que se han publicado en los √ļltimos a√Īos acerca de ella; sin¬†embargo, una vez le√≠da por este servidor, me queda claro que a√ļn necesita¬†otras ‚Äďno importa cu√°ntas‚Äď si se trata de ubicarla entre las mejores novelas¬†escritas en los √ļltimos 20 a√Īos de literatura cubana.

Su eje central es el entorno literario de la isla, no su lado agradable, sino esos¬†fantasmas reales que acechan la espiritualidad del escritor y, por¬†consecuencia, el resultado de su trabajo, y el mapa mentiroso que se va¬†creando a partir de un entorno donde el amiguismo, los favores, el sexo, la¬†mediocracia ‚Äďenti√©ndase esa tratada por Alain Deneault en su libro de igual¬†nombre‚Äď que apela a la protecci√≥n entre mediocres (yo dir√≠a inferiores) con el¬†√ļnico objeto de protegerse y prevalecer por un tiempito en nuestras letras¬†nacionales, o m√°s bien sus arrabales, sin esforzarse por dejar la vida en la¬†oraci√≥n.

Semejantes agresiones a una historia letrada no serán jamás adoptadas por textos como este de Guerra Naranjo, más bien extraídos y llevados a juicio literario y moral. Cito y citaré más adelante otros por ser inevitable, un párrafo de esta novela:

‚ÄúLas historias que pienso escribir no ser√°n nuevos bodrios para las letras¬†nacionales. De tantas malas p√°ginas y de tantos escritores rid√≠culos el¬†lector se cansa. Mi novela debe ser mi sangre y mi paz. Ah, Walter¬†Benjam√≠n, qu√© claro estabas, no es la forma ni el contenido lo que¬†importa, es la sustancia, s√≥lo la sustancia.‚ÄĚ

Los extremos de ese eje que mencioné son, por un lado, Sergio Navarro, un escritor de a pie que nos representa a todos: aquellos que no nos prostituimos por un puesto de poder, ni una antología para desesperados, ni ponemos la mirada en el Trono de Hierro, que intimida desde Desembarco del Rey por un viaje.

Un Jean Valjean caribe√Īo marcado, no por la c√°rcel, o un obstinado y muy¬†equivocado en sus principios Javert, sino por el sol implacable, los 10 pesos en¬†el bolsillo, los sue√Īos, los principios correctos y seres como el que habita en el¬†otro extremo: Emilio Varona, funcionario acostumbrado a acumular beneficios y¬†repartirlos seg√ļn le convenga.

Este Emilio es la ant√≠tesis de Sergio. Entre ambos, pasan ante los ojos del¬†lector historias hermosas por bien narradas, pero esencialmente duras como¬†solo pueden serlo cuando se escribe desde el dolor. Trescientas y una p√°ginas¬†y 34 cap√≠tulos que bastar√°n, supongo, para cualquier estudioso de nuestro¬†mundo letrado, en el futuro, cuando quiera comprender los males de un¬†sistema literario que pide a gritos una actualizaci√≥n, un acercamiento a la forma¬†en que se mueve el mercado (s√≠, acabo de escribir mercado), para salvarse del¬†desamparo en que mantiene a sus mejores nuevos escritores, a costa de¬†algunos autores, no todos, por debajo de la calidad media en un pa√≠s que¬†presume de un alto √≠ndice cultural. Treinta y una p√°ginas que al fin han resuelto¬†un problema: tanta literatura sobre escritores (√ļltimos 20 a√Īos) demasiado¬†centrada en complacer precisamente a los escritores:

‚ÄúEste mundo literario, me dije mientras prend√≠a un cigarro (despu√©s de¬†almorzar no hay nada mejor que un cigarro), tiene demasiadas zonas que¬†no son literarias. Escribir bien no basta. Desencadenar toda una¬†estrategia de horas, de d√≠as, de a√Īos frente a la p√°gina en blanco, es s√≥lo¬†el comienzo. Despu√©s, aunque se consiga cierto √©xito, llegan como al¬†n√°ufrago de un barco ahuecado, imprevisibles avalanchas convertidas en¬†un mar de sombras.‚ÄĚ

La soledad del tiempo hace ver a muchos de los más recientes escritores, algunos de la autoproclamada Generación Cero, por ejemplo, como eternos aprendices que se perdieron en la estrategia promocional y jamás en las páginas.

Los malnacidos, o mal remunerados escritores, los que no pertenecieron a un¬†grupo literario que se entreg√≥ premios y espacios para la promoci√≥n de su¬†basura, los que no han sido se√Īaladas mujeres que sonr√≠en a todos y¬†encuentran entre el Todo al intelectualoide que la llevar√° a giras y antolog√≠as y¬†promoci√≥n vergonzosa, los que no pertenecieron a talleres de dudosa¬†ense√Īanza, arcaica ense√Īanza, esquem√°tica ense√Īanza, los solitarios, los que¬†iban al Coppelia a tomar su helado pensando c√≥mo ubicar su novela dentro del¬†circo, y no acompa√Īados de aduladores embriagados de vino barato y t√© de¬†manzanilla, esos, repito, los solitarios y desprotegidos, ya tienen su novela:

‚Äú¬ŅHabr√≠a pasado el genial Julio Cort√°zar por los mismos pasmes que a √©l¬†le suced√≠an? ¬ŅHabr√≠a comprado cigarro a menudeo a un viejo renqueante,¬†que contar√≠a el dinero con una calma incre√≠ble antes de echarlo en el platico del bisne? ¬ŅHabr√≠a sabido qu√© co√Īo era bisne, qu√© co√Īo cigarro a¬†menudeo? ¬ŅHabr√≠a arrastrado un colch√≥n por la ciudad por tirarle un¬†cabo a dos marginales? ¬ŅHabr√≠a trabajado alguna vez de CVP, en alguna¬†empresita de Par√≠s o Buenos Aires? ¬ŅHabr√≠a corrido detr√°s de un¬†extranjero para tumbarle unos fulas e ir tirando? ¬ŅHabr√≠a pasado los¬†mismos trabajos para escribir una cabrona palabra? El viejo trajo los¬†cigarros y se qued√≥ mir√°ndolo.

‚ÄĒ ¬ŅAlg√ļn problema, muchacho?

‚ÄĒ Nada, Prendes, pensaba un poco.‚ÄĚ

Esta novela está escrita desde el dolor, lo mencioné antes, y es posible que sea la versión artística del sufrir que ha experimentado Alberto Guerra en diferentes épocas, mientras bebía samagón de patatas, entiéndase vino de papas de a cinco pesos la botella en aquel Período Especial. En su casa a la espera de un verano mejor, mientras The Others arrojaban toda serie de ruidos que le erizaban la piel pero no lograron quebrarlo.

Carece además, La soledad del tiempo, de alardes estilísticos innecesarios, de palabras rebuscadas, y muestra con lenguaje directo, preciso, lo que se quiere mostrar. Me hizo olvidar estructuras y me atrapó en la mencionada sustancia. Querida sustancia, ausente en muchos libros sin la presión de un embargo, sin regulaciones o planes, ausente en tantos y tantos libros por falta de bomba y talento, y malas gestiones desde la editorial.

Papeles al viento, no así en esta novela que como fenómeno de nuestra reciente literatura ha logrado la reedición en tres ocasiones, rompiendo así con un esquema presente en nuestro sistema editorial donde al estar sometido a planes no es dado a reconocer el impacto de un libro mediante la reedición, sino a continuar con los siguientes en el llamado colchón editorial.

Pocos libros rompen ese esquema y muy pocos desde la calidad literaria. Quizá también esta novela se extiende más allá del anaquel porque representa a muchos, es colectiva y no individual. La individualidad es algo marcado en muchos textos recientes en la literatura de la isla. Algunos exponentes de la autoproclamada Generación Cero están marcados por una literatura individual, donde los intereses son inclinados hacia el autor y sus socios, llena de situaciones que a pocos interesan, no literarias a veces, solo de su inmediata cotidianidad y por efecto poco interesante al lector universal.

He escuchado que hay quienes le se√Īalan a La soledad del tiempo que su¬†mayor defecto es ser una novela para escritores. Eso solo puede afirmarlo quien no ha notado, o no quiere notar, la cr√≠tica impl√≠cita al racismo (Cap√≠tulo¬†Sudoroso), el retrato de una sociedad donde hay maleantes y oportunistas,¬†jineteras circunstanciales y no solo prostitutas de oficio, estafadores, un ensayo¬†sobre el suicidio (Cap√≠tulo 27. Hospital) que me hizo recordar los m√ļltiples¬†ensayos que alberga esa obra universal titulada Los miserables, de V√≠ctor¬†Hugo.

Incluso hay un tratamiento peligroso del sexo, extremo cuando de literatura se¬†trata, zoofilia incluida (Cap√≠tulo 10. Ay, Atencio, compadre). Es cierto que si se¬†es un escritor cubano se entender√°n gui√Īos y situaciones impl√≠citas, expl√≠citas,¬†que alguien ajeno al mundillo literario no alcanzar√≠a a notar de inmediato, pero¬†dudo que al terminar la obra no haya sido bien ilustrado acerca de ese¬†mundillo; y eso es precisamente lo que la buena literatura hace, ilustrar, de no¬†ser as√≠, para qu√© leer.

Esta es novela incómoda y continuará haciéndolo:

‚ÄúLos Nov√≠simos, para mi gusto, eran una triste generaci√≥n de¬†segundones, de tipos incapaces de escribir lo que hac√≠a falta, de¬†c√≥modos mamalones de la teta institucional. No hab√≠an hecho una sola¬†novela con verg√ľenza, un solo libro de cuentos que valiera, y como¬†poetas resultaban incoherentes, caprichosos, experimentales a pulso,¬†iconoclastas en apartamentos de microbrigada‚Ķ‚Ä̬†

‚Äú‚Ķmilitantes de la mariconer√≠a organizada, del lesbianismo chato,¬†v√≠ctimas de antologadores de ocasi√≥n, pastos de eventos literarios,¬†pira√Īitas de concursos acoplados, pla√Īideras frente a la injusticia de los¬†viejos escritores atrincherados en sus cargos p√ļblicos‚Ķ‚ÄĚ

‚Äú‚Ķ escrib√≠an a favor o en contra del gobierno, pero sin miaja, sin bomba,¬†sin demonio. Jam√°s protestaban, ni pronunciaban una queja coherente,¬†eran incapaces de concertar una buena reuni√≥n por cuenta propia,¬†persegu√≠an a los editores extranjeros, ca√≠an como palomas a sus pies y¬†se acomodaban a las exigencias del mercado con una desverg√ľenza¬†incre√≠ble. Hablaban mal unos de otros, se pon√≠an trampas entre s√≠,¬†c√°scaras de pl√°tano entre s√≠, para lograr, por ejemplo, un simple viaje a¬†una feria del libro.‚ÄĚ

Tampoco escapa a esta excelente mirada crítica dividida en capítulos la burla en la que se han convertido muchas citas literarias en la isla, repetitivas, dispuestas para promocionar muchas veces a quienes no merecen ninguna promoción, eso y más se refleja en el capítulo 30: Reunión de Escritores.

Ahora, esta dolorosa vuelta por las miserias del mundillo literario, y el otro¬†mundillo que nos toca a todos, viene desde un lenguaje hermoso, no¬†minimalista a lo cubano ‚Äאּgracias a Dios!‚Äď, sino suelto, natural, sincero, sobre¬†todo sincero y original, s√≠, eso, original, distante de la cuesti√≥n repetitiva que¬†nos invade cuando de nueva literatura se trata. Y, sobre todo, entretenido. No¬†puedo creer que acabo de escribir esa palabra en una rese√Īa, la escribir√© de¬†nuevo: en-tre-te-ni-do. Es claro que el prop√≥sito estuvo en la mente del se√Īor¬†Guerra:

‚ÄúDe nada vale aburrir a los lectores, ¬Ņpara qu√© cansarlos, para qu√© agotarlos? De nada vale competir con el colega inmediato y perderse en la niebla del corrillo literario, es preferible, mil veces, llegarse al Madoka, buscar una pareja entre esos hombres de pueblo, entre esas criaturas de visi√≥n insuperable, y jugar la partida de turno como si fuera la √ļltima. Eso es ser maestro, eso es ser Juan Rulfo, no¬†m√°s que eso. Gracias.‚ÄĚ