Literatura cubana


Cita online para la creación joven literaria en Premio Portus Patris 2020

Con una cita desde las plataformas digitales pero dispuesto a defender lo más joven y renovador de la literatura cubana llegará del 24 al 26 del actual mes la XXVI edición del Premio Literario Portus Patris a Las Tunas, dedicado al género poesía y al ya fallecido poeta Antonio (Tony) Borrego.

As√≠ lo confirm√≥ a la Agencia Cubana de Noticias la presidenta de la Filial Provincial de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS), Ana Irma P√©rez Perell√≥, quien explic√≥ que a pesar de la situaci√≥n epidemiol√≥gica provocada por la COVID-19, para la AHS en Las Tunas y en especial para la c√©lula del norte√Īo municipio de Puerto Padre, resulta de gran val√≠a la realizaci√≥n de este evento.

Lecturas po√©ticas, m√ļsica, presentaciones de libros, exposiciones de body art, adem√°s de la invitaci√≥n para que participantes y jurados de las ediciones anteriores del certamen graben un video relatando sus experiencias en el Portus Patris y los compartan a trav√©s de los perfiles en Facebook, Messenger o Whatsapp, est√° entren las propuestas de una edici√≥n diferente.

De manera especial se desarrollar√° el foro por internet «La eternidad de Tony Borrego» y la presentaci√≥n del libro La eternidad no basta para todos, √ļltimo texto escrito por el poeta antes de fallacecer en noviembre de 2019, como consecuencia de complicaciones derivadas de una sepsis generalizada.

Reconocido como el poeta m√°s popular de su generaci√≥n, Tony Borrego cosech√≥ importantes lauros y el respeto y la admiraci√≥n de colegas y p√ļblico con la realizaci√≥n de su primer poemario Doy gracias a Dios por ser ateo, as√≠ como Terrenal, Diapositivas, Juegos Lunares, Juanillo, y Ovejas y demonios.

La XXVI edici√≥n del Portus Patris tendr√° en su √ļltima jornada la premiaci√≥n en directo desde el perfil en Facebook de la AHS Las Tunas, adem√°s de la presentaci√≥n del libro El Diablo est√° en los detalles, del joven escritor de Ciego de √Āvila Leonesky Buquet Rodr√≠guez, ganador de la anterior convocatoria del evento.

Como punto de confluencia y confrontaci√≥n entre la m√°s novel creaci√≥n literaria en Cuba, el Portus Patris convoca a los g√©neros de poes√≠a y narrativa de forma alterna en cada edici√≥n, y entre sus requisitos invita a j√≥venes menores de 35 a√Īos de edad a presentar sus obras originales e in√©ditas bajo un seud√≥nimo.

El Portus Patris se ubica como el evento de literatura m√°s a√Īejo que tiene una c√©lula de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en la provincia; con su desarrollo desde 1994 ha abierto las puertas de la creaci√≥n a una vanguardia literaria renovada y prometedora, fundamentalmente del municipio de Puerto Padre.


¬ŅPor qu√© llamarle haiku?

Normalmente cuando se aborda el tema del haiku en alg√ļn escrito o art√≠culo, lo primero que se hace es decir qu√© es el haiku; en esta ocasi√≥n no voy a romper esa especie de regla, pero lo voy a hacer un tanto diferente, mostrando, o haciendo un intento por mostrar una peque√Īa porci√≥n de lo que es, desde lo que no es.

Idiograma de haiku

Cualquiera puede haber visto alg√ļn libro o poema con esta palabra por t√≠tulo: ‚Äúhaiku‚ÄĚ. Uno muy curioso es el de Berta Caluff, salido bajo el sello de Ediciones Matanzas: √öltimos haikus, en su portada incluso figura un kanji. En este libro podemos encontrar poemas como:

El

Tiempo sobre

sí,

y miente.

Tambi√©n de Samuel Feij√≥o, uno de los primeros escritores que intentaron acercarse al g√©nero, leemos como ‚Äúhaiku libre‚ÄĚ, en el libro El pensador silvestre:

Sue√Īo y hago.

Sue√Īo y no hago.

Hago y no sue√Īo.

De Fermín Carlos Díaz, está publicado como haiku:

No busque fuera

La riqueza que escondes

dentro del pecho.[1]

Pedro Juan Guti√©rrez es otro escritor que tiene algunos poemas publicados como ‚Äúhaiku‚ÄĚ:

 

Todo el significado del círculo,

No interior, no exterior,

No luz, no sombra.[2]

Y se pueden encontrar much√≠simos ejemplos en la literatura cubana y for√°nea, pero, ¬Ņqu√© tanto de ‚Äúhaiku‚ÄĚ tienen esos poemas? T√©cnicamente hablando, el haiku est√° provisto de Kigo, palabra o frase que enmarca al poema en una estaci√≥n del a√Īo determinada. ¬ŅTienen Kigo estos poemas? No. Tambi√©n vemos que existe en este breve poema el Kire, corte sem√°ntico que se realiza, mediante una coma, un punto y aparte, un punto y coma, o muchas veces se dice que est√° ‚Äúoculto‚ÄĚ; este corte se emplea para separar en dos polos o centros de atenci√≥n al poema, haciendo que el lector pueda realizar una ‚Äúcomparaci√≥n interna‚ÄĚ (t√©cnica del Katachi) para degustar en cuanto a semejanzas o diferencias de los elementos (naturales) que lo componen, se dice que ah√≠ es donde surge una especie de ‚Äúchispazo‚ÄĚ o ‚Äúfogonazo‚ÄĚ que despierta un fuerte asombro, adem√°s que transmite determinadas sensaciones. ¬ŅTienen Kire y Katachi estos poemas? No, no lo tienen.

Pero es que el Kigo, el Kire y el Katachi en el haiku no han sido de estricto cumplimiento, porque el haiku es una tradici√≥n, un arte tradicional japon√©s, que ha evolucionado y ha modificado algunas de sus reglas y principios. Entonces, ¬Ņqu√© ha mantenido el haiku inalterable a trav√©s de los siglos, generaci√≥n tras generaci√≥n? ¬Ņla m√©trica de 5-7-5 s√≠labas? ¬Ņlas tem√°ticas?

Lo que ha mantenido el haiku, y que ninguno de estos poemas presentados posee, es lo que los japoneses llaman Aware, pero que no es exclusivo de los japoneses. El Aware es lo que permite al haijin (poeta de haiku) escribir su poema y lo escribe, porque luego de llegar al estado de contemplación (aquí y ahora), hay algo del mundo (la Naturaleza) que ha captado su atención y que le ha hecho conmocionarse: esa conmoción, ese asombro, es el Aware, alma o corazón del haiku.

Tambi√©n hay una idea o concepto fuertemente vinculado al principio del Aware, que es el Haimi, o ‚Äúsabor a haiku‚ÄĚ: el Haimi incluye al Aware pero tambi√©n se abre a todo el entramado de categor√≠as est√©ticas que sustentan el haiku, planteadas en su mayor√≠a por Matsuo Basho y Masaoka Shiki. Esta idea o concepto, en cuanto al lector, es la que va a medir, es decir, va a decir cu√°nto tiene un poema de haiku, cu√°nto ‚Äúsabe‚ÄĚ a haiku; en cuanto al poeta, es la habilidad para incluir en la misma composici√≥n, adecuadamente, determinadas est√©ticas. En estos poemas presentados, tampoco hay Haimi.

El haiku nace o se solidifica, llega a la c√ļspide de g√©nero literario gracias a Basho, porque este poeta rompi√≥ con la est√©tica expresiva (Kokoro ari),

donde si ‚Äúa una luna le pon√≠as un mango, era un abanico‚ÄĚ, o donde ‚Äúel viento peinaba los arrozales‚ÄĚ. El haiku logra trascendencia, porque la naturaleza deja de ser instrumentalizada, deja de ser humanizada y a las cosas se les da su lugar, se les empieza a llamar por sus nombres: la luna deja de ser ‚Äúun abanico‚ÄĚ, para ser solo la luna; el viento deja de ser ‚Äúun peine‚ÄĚ para ser el viento.

Basho sustituye el Kokoro ari (lo expresivo) por el Kokoro nashi (lo transparente). Principios estéticos como Hosomi, Butsuga ichingo, Shiori, Futoki mono, Karumi, Zoka zuijin, etc, llevaron al haiku a ser un poema limpio, sencillo, natural, espontáneo, lejano a la injerencia y pretensión del yo. También lo hicieron principios antiguos que Basho retoma del Manyoshu, primera antología del país del sol naciente: algunos de estos son Yuugen, Sabi, Wabi, Mu, Ma. Estas características del haiku, sobre todo la evasión del yo, dejan bien claro que hay una línea divisoria entre este tipo de poesía y la que normalmente se escribe en occidente, como estos poemas expuestos.

Es que estos poemas, ¬°maravillosos como poes√≠a occidental! qui√©n lo duda,¬† han salido de la mente, del ingenio creativo, cuanto m√°s hace un intento por acercarse esa especie de Koan Zen de Pedro Juan: pero es que el haiku tampoco es un acertijo, un Koan, un misterio a descifrar. El haiku, al igual que Aware, es Makoto, autenticidad, verdad po√©tica, experiencia; ‚Äúel poeta es un fingidor‚ÄĚ, dec√≠a Pessoa, en el haiku no hay espacio para la mentira, porque es todo verdad, sin experiencia (real objetiva, con mundo, con la Naturaleza, llegada mediante los sentidos corporales) no hay haiku.

Estos poetas cubanos presentados ac√°, a los que se pudieran sumar Lezama Lima, Ra√ļl Hern√°ndez Nov√°s, Jes√ļs Orta Ruiz, Juan Luis Hern√°ndez Mili√°n, y por mencionar otros conocidos que no son cubanos como Benedetti, Octavio Paz, Borges‚Ķ apostaron por la reinvenci√≥n del g√©nero desde una perspectiva completamente diferente, asumieron la forma o estructura del poema nip√≥n para expresarse, pero, ¬Ņpor qu√© lo han hecho? ¬Ņpor qu√© han llamado y siguen llamando haiku a algo que NO es haiku?

Para estas interrogantes ‚Äďseg√ļn mi criterio‚Äď, hay dos respuestas: La primera, es la ignorancia, porque si miramos el recorrido del haiku, desde Basho (siglo XVII) hasta la renovaci√≥n propuesta por Shiki (siglo XX) y luego revisamos el primer estudio profundo sobre el haiku, hecho en Occidente, por Reginald Horace Blyth (Haiku, Vol. 1, 2, 3, 4; 1949-52), o en castellano, El haiku japon√©s. Historia y traducci√≥n de Fernando Rodr√≠guez Izquierdo, sabremos que el haiku no se reduce a su forma.

Portada del libro de Reginald Horace Blyth

Su forma no es lo que importa, pues la de 5-7-5 a la que han querido encasillarlo no es ni siquiera la m√°s utilizada; lo realmente importante es el contenido y, en su contenido, inevitablemente se sustenta por todo un entramado de principios y est√©ticas (he mencionado aqu√≠ las principales), las cuales no tuvieron ‚Äďy no tienen en cuenta‚Äď muchos poetas a la hora de hacer un intento de haiku. Respecto a esto, en su libro El coraz√≥n del haiku: la expresi√≥n de lo Sagrado, Vicente Haya, considerado en el mundo hispanohablante como el mayor experto en haiku, dice con cierta aspereza, pero muy acertadamente:

Portada del libro de Mario Benedetti

Recientemente, Mario Benedetti nos ha sorprendido publicando la más desastrosa colección de haikus que no son haikus con que los castellano-parlantes contamos en la actualidad. Veamos uno de sus menos patéticos ejemplos:

            Cuando me entierren

            por favor no se olviden

            de mi bolígrafo.

Luego vuelve a decir en El espacio interior del haiku:

Tenemos que hacernos conscientes de que su √©xito (el del haiku) se debe a claves internas que han de ser comprendidas, y bien comprendidas, antes de pretender que lo que nosotros estamos escribiendo sean haikus. O, de lo contrario, caeremos en el ¬ęs√≠ndrome Benedetti¬Ľ, que en el mejor de los casos es una falta de respeto a la civilizaci√≥n japonesa y en el peor un mamarracho literario.

También expresa en una conferencia impartida en Sofía, Bulgaria, en el 2010:

La IGNORANCIA occidental respecto al haiku hace que no sepan que adem√°s del haiku existe el senryŇę y el zappai.

Por una parte, se encuentra lo ya explicado anteriormente y, por otra, la cuesti√≥n comercial, el nombre de ‚Äúhaiku‚ÄĚ es atractivo, vende, tanto as√≠ que a centros de ventas, cafeter√≠as y productos como perfumes les han puesto ese nombre.

Perfume con el nombre de -haiku-

Entonces, a estos poemas breves, muchas veces hermosos, que se siguen produciendo en Cuba y en Occidente, no se les deber√≠a seguir llamando con un nombre que no le corresponde, habr√≠a que llamarles ‚Äúseguidillas‚ÄĚ, ‚Äútercetos‚ÄĚ, ‚Äúpoetrix‚ÄĚ, ‚Äúzappai‚ÄĚ, ‚Äúanti-haikus‚ÄĚ, ‚Äúminipoemas‚ÄĚ, etc. Tal vez lleguen a tener la popularidad que ha alcanzado el haiku, y me parecer√≠a genial, ¬°perfecto!, pero con su propio nombre: no utilizando el nombre de un g√©nero que merece ser estudiado y respetado, para alcanzar notoriedad.¬†

 

Notas:

[1] Fermín Carlos Díaz. Alma en vilo. Ed Montecallado. p.43

[2] Pedro Juan Gutiérrez. Arrastrando Hojas secas a la oscuridad. Colección Sur Editores. UNEAC. p.83


El mundo de Daniela: boleto de ida

A sus tres a√Īos la mir√© como si no hubiese salido de mis entra√Īas. ¬Ņ‚ÄúTal vez‚ÄĚ y ‚ÄúQuiz√°s‚ÄĚ son hermanos? Pasaron algunos segundos antes de que lograra reponerme. Casi de inmediato me vi envuelta en una explicaci√≥n sobre sin√≥nimos que en verdad no s√© si fue acertada. A partir de entonces los retos se multiplican a diario. Todo alrededor de ella despierta curiosidad. Los d√≠as, todas las cosas y las palabras entre juegos y verdades se antojan laberintos. Ante m√≠ hasta el aire, como entonces a Teresa, tambi√©n me parece nuevo. Por eso El mundo de Daniela resulta espejo que comparto. Lo le√≠ en su primer nacimiento por Ediciones Santiago, y a√Īos despu√©s de la mano de la Editorial Oriente (2018) y junto a mi Adriana fue que, en verdad, hall√© el reflejo.

Desde su colecci√≥n de poes√≠a Ala y Espuela, la Editorial Oriente personaliz√≥ el primero de los libros que Teresa Melo escribi√≥ para los ni√Īos, por el que mereci√≥ el premio La rosa blanca. Este es un volumen de indagaciones sobre asuntos sencillos y complejos de la existencia, de esos que tambi√©n agradece descubrir el adulto lector. Estas p√°ginas no solo hurgan en las interrogantes de las que dispone el universo de quienes en a√Īos crecen. Si bien por la estructura literaria estos textos clasifican como poes√≠a, sus esencias son relatos en los que la vida se personaliza y en los que en cada planta del jard√≠n, gatos y perros, floreros, retratos, juguetes y vestidos crecen aprendizajes,¬† recuerdos y porvenir.

El apartado El mundo de Ellas ofrece un paisaje de letras e im√°genes que bien invita a la estancia. La edici√≥n descansa en el estilo de Rosana Mena. Sergio Rodr√≠guez tuvo a su cargo el dise√Īo de una cubierta que desde la mesura de la graf√≠a y los tonos al uso resume las esencias literarias. Las ilustraciones a cada una de las interrogantes y sapiencias de Daniela tuvieron para s√≠ la segunda ocasi√≥n de la artista argentina Mariela de la Puebla, quien realiz√≥ unas completamente nuevas para este ‚Äúmundo‚ÄĚ.

Abel Prieto dijo en su dibujo-pr√≥logo El lobo de los cuentos: ‚ÄúEstos poemas son demasiado bellos y demasiado tiernos y delicados y respiran por s√≠ mismos de un modo demasiado limpio y aut√©ntico y hay demasiada luz de la buena en este libro para venir yo con un l√°piz a llenarlo groseramente de monstruos, que son, realmente, mi especialidad. (‚Ķ) es por eso que aqu√≠ aparece alguien que asoma brevemente su hocico en el poema Mentiras y verdades (‚Ķ). Ah√≠ lo tienes: lo pint√© lo m√°s lindo que pude, con una flor y un elegante pul√≥ver, incluso, para dulcificarlo‚ÄĚ.

En el apartado Mi deseo la autora confiesa que este libro le ha sido dictado por Daniela, escrito con algunas de las frases con que su hija de tres a√Īos le hablaba. Solo discrepo en algo, Teresa, estos poemas no son peque√Īos.¬† Tal vez¬† en su estructura lo parezcan, pero sus respuestas al interior del ser humano alcanzan lo contrario.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†

¬ŅAlguno de ustedes olvid√≥ c√≥mo era ser ni√Īo? ¬ŅAlguno abandon√≥ el h√°bito de las preguntas? Los hallazgos se componen de ellas, por eso Daniela hurga a su alrededor. Las fotos muestran sitios y personas desconocidas, un antes donde no est√°s pero contiene las esencias de lo que eres hoy: ‚ÄúYo las miro una a una/ con atenci√≥n/ y a mam√° le pregunto: / ¬Ņd√≥nde estoy yo?‚ÄĚ. Lo confieso, para m√≠ la parte m√°s divertida no son esas interrogantes, porque de alguna manera sabemos que en cualquier momento nos emplazar√°n. En este juego lo risible casi siempre son nuestras respuestas para explicarles, por ejemplo, c√≥mo llegaron ellos al vientre materno. Hay quien incluso desplaza las respuestas a otro adulto, y a quien le falla la voz o lo aplaza. Pero es en vano, quien busca tambi√©n tiene hip√≥tesis y no cesar√° hasta encontrar tu palabra.

‚ÄúMi primera palabra fue pap√°. / Pero √©l no est√°‚ÄĚ. La vida es tan plural como quienes la habitan. Este libro nos introduce en un escenario donde los modelos de familia son dis√≠miles y v√°lidos. Palabra nos remite a un modelo fuera del cl√°sico ‚ÄúMam√°, Pap√° y Nen√©‚ÄĚ, para presentarnos la maternidad independiente como un camino donde tambi√©n es posible la realizaci√≥n del hogar. La figura paterna es un personaje cuya presencia se reitera desde los silencios en cada una de estas p√°ginas. Sin embargo, es un planteamiento sereno, no hay una visi√≥n traum√°tica en esta verdad. La protagonista comparte el disfrute de su vida infantil¬† a trav√©s de los espacios de la casa y el entorno, y a partir de¬† los roles maternos que¬† de forma inevitable y feliz se pluralizan: ‚ÄúCon ella voy al patio/ a ver la tierra,/ nos mojamos las manos/ de lluvia fresca. Con ella voy al parque; / sobre la arena/ en el columpio rojo/ me balancea./ Ella tiene tesoros:/ libros, flores, botones/ y hace letras‚ÄĚ.

ilustración del libro

El patio hogare√Īo es muchas veces centro del universo madre-hija. En el apartado Como el mundo, cada elemento de la naturaleza cobra realce. Las flores, los colores, las hormigas, las plantas, los zunzunes y la tierra crecen en la inmensidad del entorno familiar como s√≠mbolo de amor. El patio es espacio de esta intimidad madre-hija, donde cada elemento se antoja tierra f√©rtil para el crecimiento humano: ‚ÄúEl patio de mi casa/ como el mundo es:/ yerbas buenas/ yerbas malas/ que las manos de mam√°/ separan.

¬ŅSienten los ladridos, el maullar de un gato? ¬ŅAlguna travesura de mascota interviene su lectura? Yo los percibo, acaricio sus orejas y con la ilusi√≥n los alimento. Recuento todas cuantas han pasado por mi historia. Colecciono en la memoria las miradas de mis perros y los gatos que aunque no busqu√©, tambi√©n comieron en mi casa. Porque ellos en esta entrega literaria cobran vida.

El poema de mi gato es una reflexi√≥n sobre la ruptura de prejuicios por cualquier diferencia. El color del gato es met√°fora para que entendamos: ‚ÄúYo le explico bien despacio/ que no importa cu√°l color/ tenga su pelo sedoso:/ basta con que est√© orgulloso/ de lo que ser le toc√≥‚ÄĚ.

Dina, es el nombre de la perra que recibi√≥ la ni√Īa¬† como regalo de una amiga y crece junto a ella, y adem√°s convive con el gato rojo-amarillo. Estos poemas presentan el amor hacia las mascotas y los afectos que estas brindan a las personas: ‚Äúes mi perra, me quiere/ como debieran quererse/ los  Ĺhumanos ľ‚ÄĚ.

ilustración del libro

Un personaje habita muchos de los cuentos cl√°sicos de la literatura universal. ¬ŅAcaso ser√° el mundo como la literatura?¬† Mentiras y verdades retoma al lobo como protagonista¬† de la cadena alimenticia que generan las diferencias: ‚Äúla salamandra comi√≥/ a la mariposa,/ el gato a unos ratones./ Unos a otros comidos y tragados‚ÄĚ.

Sensible resulta la po√©tica que entra√Īa el apartado Jugando con mi primo. Sus palabras desaf√≠an la divisi√≥n de juegos y juguetes seg√ļn las construcciones y roles de g√©nero. Desde hace cientos de a√Īos el mundo norma lo que seg√ļn, rosados o azules hayamos nacido, nos toca ma√Īana, y en recreo lo¬† eterniza desde el hoy. Para las ni√Īas llegan los juegos de cocina, peluches y enfermera; para ellos los aviones, carros, soldados, espadas y pistolas. Para todos, un universo de estereotipos. Si se eliminaran las diferencias en los juegos se acortar√≠an muchas distancias en la adultez: ‚ÄúSi yo juego a las espadas/ cruzando brillo con brillo/ no me parece que el juego/ vaya a cambiarme el vestido‚ÄĚ.

En el televisor se descubre un mundo que va entre las fantas√≠as de un dibujo animado, hasta llegar al desconcierto que traen im√°genes de la guerra para un ni√Īo: ‚ÄúY luego veo las llamas,/ gente que corre entre ella,/ un ni√Īo llora y me dicen: es la guerra‚ÄĚ. ‚ÄúPrefiero poner entonces/ ante fuegos y tristeza/ ronda de ni√Īos y ni√Īas/ jugando a la rueda rueda‚ÄĚ.

L√≥gica comprende otra de las conversaciones hija-madre que a lo largo de estas p√°ginas se descorren ante el lector. En casa todo adquiere un sentido sagrado, un mant√©ngase alejado del alcance de los ni√Īos. Las formas, materias y colores invitan al tacto pero todo tiene accesos prohibidos: ‚Äú-¬ŅY la luna, mam√°?/ -No se puede tocar‚Ķ/ -Es de cristal?‚ÄĚ. ¬†La soluci√≥n literaria me parece uno de los mejores momentos en que el humor aparece en el volumen con la sutileza que caracteriza a la Melo. ¬†

Siento particular predilecci√≥n por la lectura de Los Mayores. Vuelvo a √©l¬† lo mismo que maquillaje por rectificar ante el espejo. El prospecto de defectos del universo adulto es extenso y camale√≥nico seg√ļn indiquen las circunstancias que creemos maniobra: ‚ÄúMi mam√° es como una ni√Īa/ que habr√≠a que rega√Īar:/ fuma y fuma sin parar‚ÄĚ.¬† ‚ÄúEn una mano la pluma/ en la otra mano el cigarro,/ pero si mojo mis pies/ me pronostica un catarro‚ÄĚ.¬† ‚ÄúA las personas mayores/ no las puedo comprender,/ hablan y hablan pero hacen/ lo que yo no debo hacer‚ÄĚ.

El orbe de las protagonistas alcanza otros entra√Īables v√≠nculos familiares que van de las presencias a las ausencias, de la alegr√≠a de la vida a las inc√≥gnitas de la muerte. El apartado Mi t√≠a Alina le canta a Daniela, pues una figura compinche que le acompa√Īa con sonrisas y rega√Īos. Lee los cuentos como muestra del importante v√≠nculo afectivo que puede existir en estas relaciones parentales.

ilustración del libro

Todo t√≠tulo infantil que se honre tiene un Tesoro. Tambi√©n Daniela y Teresa focalizan el personaje de la abuela en el universo familiar y en el domicilio afectivo de la mayor√≠a de los ni√Īos. Los cuartos de las abuelas resultan islas √°vidas por la navegaci√≥n de esos piratas. Un broche o bot√≥n, una postal, fotos, collares y alfileres, para ellos todo resulta una cartograf√≠a: ‚ÄúEn el cuarto de mi abuela/ hay tesoros escondidos/ en los bolsos y carteras,/ en gavetas y vestidos(‚Ķ)‚ÄĚ. ‚ÄúY hay un tesoro m√°s grande/ cuando ella en su cuarto est√°:/ mi abuela joven, hermosa,/ siempre m√≠a, siempre m√°s‚ÄĚ.

La muerte es un tema tab√ļ en casi todos los hogares con ni√Īos. Varios autores en la actualidad visualizan el t√≥pico desde la literatura cubana para infantes. De las tristezas indaga en las ausencias tras la partida f√≠sica de alg√ļn familiar y en la sabidur√≠a de los ni√Īos para encontrar respuestas en las evasiones y silencios de los adultos: ‚ÄúEn el cuadro est√° mi abuelo./ Pregunto d√≥nde est√°/ y me dicen:  Ĺno est√° ľ/ o  Ĺest√° en otro lugar Ĺ./Y nadie dice m√°s./ Pero mam√° lo mira/ cuando nadie la ve/ y los ojos le brillan,/ est√° triste, lo s√©. (‚Ķ)‚ÄĚ. ‚ÄúPero la tristeza por el abuelo es otra./ Yo le digo:  ľno te preocupes, mami,/ donde √©l est√°,/ est√° mi perro Gitano/ que yo creo que se muri√≥ Ĺ‚ÄĚ.

¬ŅQu√© ni√Īo no tiene jardines de palabra?, unas con posibilidades de florecer, otras, con derecho a la poda. Noel, el de los jardines toma la palabra como plataforma de valores: ‚ÄúAlgunos de estos jardines/ parecen dar flores raras,/ pero ir√°s aprendiendo/ en poemas y palabras/ c√≥mo nombrar sentimientos/ y c√≥mo mover monta√Īas/ con la magia de las letras:/ vida y canto, fuego y alas‚ÄĚ.

¬†‚Äú-¬ŅPor qu√© no cambiamos tu cabeza y la m√≠a?/ -Porque la tuya es nueva, ni√Īa m√≠a‚ÄĚ. Cabeza nueva es otro de los pasajes estelares para una buena carcajada. Quienes crecen te interpelan a cualquier hora y lugar con escenas que semejan la ciencia ficci√≥n. El cuerpo es nuestra primera casa, por eso sobre su anatom√≠a y funciones a diario y por a√Īos llueven las indagaciones. Lo dif√≠cil son las respuestas.

Sue√Īos posibles para so√Īar regala el Dibujo m√°s hermoso que haya hecho Teresa Melo tal vez en su literaria vida: ‚ÄúPondr√© a Daniela en el dibujo,/ en cada mano lleva un color./ ¬ŅNo la conoces dentro del mundo?/ Ella soy yo‚ÄĚ.

El mundo de‚Ķ es de todo aquel que pueda desandarle con su lectura. Daniela es la protagonista y como uno de los poemas, Gu√≠a de viaje que invita al universo compartido de la literatura. Transcurrieron varios a√Īos desde que Teresa y ella comenzaran este descubrimiento por un ‚Äúnuevo mundo‚ÄĚ. Ya Daniela es una inteligente y hermosa joven, creo que a la madre se le cumplieron con creces sus deseos de entonces: ‚ÄúComo para ella el mundo es todo nuevo, acabado de estrenar digamos, yo tambi√©n trato de verlo as√≠, para que ella, adem√°s de ser mi hija quiera ser mi amiga‚ÄĚ.


Recuerdan en Cuba a Eliseo Diego a centenario de su natalicio

El Ministerio de Cultura de Cuba (Mincult) organizó un programa de homenaje a propósito del centenario del natalicio del escritor Eliseo Diego, a celebrarse el 2 de julio, informó hoy la institución.

Por la fecha instituciones culturales cubanas desarrollar√°n acciones relacionadas con la vida y obra del Premio Nacional de Literatura 1986.

La Biblioteca Nacional José Martí (BNJM), el Instituto Cubano del Libro, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Asociación Hermanos Saíz, y el Centro Cultural Dulce María Loynaz, figuran entre las instituciones promotoras del homenaje.

De acuerdo con el Mincult la celebración de la fecha consiste principalmente en la publicación de la obra, documentos y fotos de Diego en las redes sociales.

La BNJM publicar√° un dossier y la revista cultural La Jiribilla dedicar√° su n√ļmero de la pr√≥xima semana al notable intelectual cubano, y el propio 2 de julio se colocar√° una tarja en su casa natal, en esta capital.

El día del aniversario tendrá lugar en BNJM un acto en el que intervendrán poetas, actores, estudiosos de la obra de Diego y trovadores, además se proyectarán audiovisuales y se inaugurará una exposición bibliográfica.

También el proyecto Cubapoesía convoca a un mitin poético al que confirmaron su participación intelectuales de diversos puntos del orbe.

De igual manera fuera de Cuba se recordar√° al ganador del Premio de Literatura Juan Rulfo 1993, iniciativa en la que destaca la organizada por la Universidad de La Sapienza, en Roma, Italia.

Diego es considerado una de las figuras m√°s importantes de la literatura cubana, en especial de la poes√≠a, manifestaci√≥n a la que pertenece su libro En la calzada de Jes√ļs del Monte, aunque tambi√©n cultiv√≥ con √©xito el ensayo y la prosa.


Lydia Cabrera, un homenaje en los 120 a√Īos de su natalicio

Llegaba el 20 de mayo de 1900 en la calle habanera de Galiano y nac√≠a la √ļltima hija del matrimonio de Elisa Bilbao y Raimundo Cabrera, la cual bautizaron con el nombre de Lydia Cabrera Bilbao. Con una educaci√≥n f√©rrea pero a la vez llena del encanto de la historia y la cultura cubana, a la ni√Īa Lydia le fue formada su esp√≠ritu intelectual que le permiti√≥ a los 14 a√Īos escribir para varias revistas de la √©poca. Por seis meses ingresa en la Academia de San Alejandro, donde su maestro Roma√Īach la gu√≠a por el universo de las artes visuales. Es en este per√≠odo en que conoce a pintores que formar√≠an parte de la vanguardia de esta manifestaci√≥n en Cuba, donde destaca la figura de Amelia Pel√°ez.

Despu√©s de vender la parte de su negocio sobre muebles antiguos y restauraci√≥n, parte a Par√≠s a estudiar Historia de Arte. Sus estudios sobre el arte de la India, Jap√≥n y China, y ‚Äďcomo dijera‚Äď mirando las aguas del Sena es que empieza su inter√©s por la cultura de los negros en Cuba. Su relaci√≥n con la escritora Teresa de la Parra, fue muy decisiva para su formaci√≥n como etn√≥loga. Producto de ese v√≠nculo nace su primer libro Cuentos Negros de Cuba, que fue publicado en 1936. El texto naci√≥ por la insistencia de la escritora venezolana a Lydia y como forma de entretener a Teresa durante su tratamiento de tuberculosis.

Posteriormente regresa a Cuba a causa de la inminencia de la Segunda Guerra Mundial. Ya en la mayor de las Antillas utiliza como principal herramienta el testimonio oral de hombres y mujeres que eran portadores de una sabidur√≠a que hab√≠a llegado por medio de sus antepasados africanos a la isla y que hasta ese momento era desconocida en Cuba. En este per√≠odo se publica la versi√≥n en espa√Īol de Cuentos Negros de Cuba, prologado por Fernando Ortiz. Adem√°s de conocer a la que ser√≠a su compa√Īera de toda la vida, la otra Teresa, de apellido De Rojas y que todos la conoc√≠an como Titina. Es en la Quinta de San Jos√© donde ambas encuentran el refugio de su amor y el √≠mpetu para seguir con las investigaciones del universo afrocubano.

En 1954 todos sus esfuerzos investigativos se concretaron en la aparici√≥n del libro El Monte. Las cr√≠ticas a esa joya de la literatura cubana y afroamericana fueron escritas por varias personalidades, como Lezama Lima, Mar√≠a Zambrano, Argeliers Le√≥n, Gast√≥n Baquero, entre otros. Pero esto no detiene su esp√≠ritu intranquilo que la lleva a seguir sus investigaciones en la cercan√≠a del Central Cuba, en la Laguna Sagrada de San Joaqu√≠n, adonde fue acompa√Īada por diferentes amigos como el franc√©s Pierre Verge.

Asimismo, Lydia contribuye con la creaci√≥n de la sala de etnolog√≠a del Museo Nacional de Bellas Artes, donde comienza su v√≠nculo con Natalia Bol√≠var, quien se convertir√≠a a√Īos despu√©s en su disc√≠pula m√°s aventajada. En 1959 aparece el libro La Sociedad Secreta Abukua, el cual se convirti√≥ en el primer texto que aborda esta fraternidad religiosa constituida por hombres. Este ciclo de su vida termina cuando el 24 de junio de 1960 marcha al exilio, del cual jam√°s se desprender√°.

Fueron casi 10 a√Īos de silencio escritural lo que vive en la di√°spora, ligado con el tormento de vivir en un pa√≠s que no le hac√≠a muchas ilusiones y los deseos de volver a Cuba. En 1970 publica Ot√°n Iyebiy√©, el misterio de las piedras preciosas. De este periodo existen una docena de libros, en los cuales se plasman el universo de la cultura del negro cubano de diferentes formas, pero siempre partiendo de la oralidad.

Todos estos textos en la actualidad no se han podido publicar en Cuba, lo que sin dudas influye en el patrimonio bibliográfico y oral que recopiló Lydia Cabrera. Su relación con los cubanos Jorge e Isabel Castellanos dieron como fruto el libro Cultura Afrocubana, publicado en cuatro tomos y que son otra joya de las investigaciones etnográficas cubana.

El 19 de septiembre de 1991 fallecer√≠a en Miami, rodeada de su colecci√≥n de piedras y jicoteas y amparada por un busto de la Virgen de Regla, de la cual era muy devota. Seg√ļn me confirm√≥ en una ocasi√≥n Natalia Bol√≠var, Lydia entrega su esp√≠ritu despu√©s de pronunciar tres veces la palabra Habana.

Con la muerte de Lydia concluy√≥ un ciclo muy importante de la iniciaci√≥n de las investigaciones sobre el negro en Cuba y sus aportes a la cultura nacional. Este ciclo lo comparte con Don Fernando Ortiz y R√≥mulo Lachata√Īer√©.

Como tantos otros escritores que murieron en la di√°spora, Lydia forma parte de la naturaleza y realidad de esta naci√≥n, por lo que es importante mantener presente su legado cuando del patrimonio cultural de Cuba se hable. Por suerte, en estos √ļltimos a√Īos han existido numerosos esfuerzos por reconocer la importancia que tiene esta escritora y etn√≥loga para este archipi√©lago ba√Īado por las aguas del Mar Caribe.

De ah√≠ que en un futuro sea importante publicar su bibliograf√≠a ‚Äďpublicada en el extranjero‚Äď a√ļn in√©dita y desconocida en Cuba. Solo as√≠ saldamos cuenta con algunos errores de nuestro pasado y, por ende, el futuro ser√° m√°s luminoso.


Lourdes Mazorra: «La literatura es un encuentro con uno mismo»

En menos de un a√Īo, la joven escritora camag√ľeyana Lourdes Mazorra obtuvo dos de los principales galardones disputados por los j√≥venes narradores cubanos: el Premio Celestino de Cuento, organizado por Ediciones La Luz, sello de la AHS en Holgu√≠n, y el Pinos Nuevos, el pasado mayo. El primero por Las fauces, el segundo por Versiones de la sed.

De esta manera su nombre ha empezado a visibilizarse en el panorama literario cubano, con la fuerza del primer empuje, exitoso adem√°s. En ambos casos el jurado subray√≥ el aliento po√©tico de sus cuentos, la atm√≥sfera, el ritmo y la fluidez de sus historias‚Ķ El del Celestino estuvo integrado por F√©lix S√°nchez, Mar√≠a Liliana Celorrio y Rub√©n Rodr√≠guez; y el del Premio Pinos Nuevos, por Julio Travieso, Dazra Novak y Ra√ļl Flores Iriarte. Licenciada en Periodismo y graduada recientemente del Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, donde obtuvo la beca Caballo de coral, Lourdes asegura que la literatura, sobre todas las cosas, es un encuentro con uno mismo.

Con ella nos encontramos, a través de las redes, con la excusa del Celestino de por medio.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Recibiste con Las fauces el XX Premio Celestino de Cuento, uno de los galardones m√°s disputados por los j√≥venes narradores cubanos. Este ser√° tu primer libro‚Ķ Y nada menos que con el Celestino. ¬ŅQueŐĀ ha significado para ti haber obtenido este Premio?

Siempre he dicho que, de manera general, los premios tienen dos ventajas: comienzan a visibilizarte en un panorama bastante complejo y te alientan a seguir trabajando, m√°s fuerte que antes. El Celestino, al ser el primer premio y tambi√©n la primera publicaci√≥n, me deja esa sensaci√≥n de descubrimiento del mundo del libro en Cuba, iniciaci√≥n en un proceso editorial desde la autor√≠a y sobre todo reafirmaci√≥n de certezas que ya ven√≠an acompa√Ī√°ndome. Pero la raz√≥n de escribir no puede ser los premios; sigo convencida de que la escritura es un encuentro con uno mismo, por tanto, del Celestino agradezco formar parte de la familia de Ediciones La Luz.

El jurado destacoŐĀ ‚Äúla buena construcci√≥n de sus personajes, las atm√≥sferas de los relatos, el aliento po√©tico que embellece las historias, lo que influye positivamente en el ritmo y la fluidez de las narraciones, as√≠ŐĀ como la adecuada selecci√≥n del narrador‚ÄĚ. ¬ŅQueŐĀ encontraraŐĀ el lector cuando, ya publicado, se adentre en esas p√°ginas?

No puedo decirte qu√© encontrar√° el lector, cuando uno p√ļblica hace una ofrenda al p√ļblico, la obra deja de pertenecerte. Espero que cada lector encuentre sus propias respuestas, sus propias dudas y tambi√©n sus propias batallas.

¬ŅExiste un hilo conductor en estos cuentos, algo que de alguna manera los una?

Este es un libro que indaga en las significaciones para el ser humano de la pérdida y el dolor. No creo que deba decirte más, por aquello de la ofrenda y de que el lector se acerque a Las fauces buscando sus propios caminos.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Hablemos de tus influencias literarias‚Ķ ¬ŅQueŐĀ autores incluir√≠as ‚Äďadem√°s de Julio Cort√°zar, que seŐĀ te interesa bastante‚Äď en una especie de ‚Äúcanon literario‚ÄĚ creado por ti?

M√°s que un canon literario, puedo decirte qu√© autores prefiero y no precisamente con alg√ļn tipo de jerarqu√≠a. La literatura argentina me encanta: Julio Cort√°zar (lo siento, no puedo dejar de mencionarlo), Abelardo Castillo, Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnik, Ernesto S√°bato, Adolfo Bioy Casares‚Ķ

También Gabriel García Márquez, Horacio Quiroga, Alejo Carpentier, Onelio Jorge Cardoso, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Virginia Wolf, Antón Chéjov y Mario Benedetti. Ya ves, no es un canon, no suelo hacer estas listas porque leo bastante variado y cada vez que nombro autores, siento que me falta alguno y quedo en deuda.

Te menciono dos cuestiones que quisiera nos comentes… La primera sobre la relación del periodismo, pues eres periodista de formación, con la literatura y sus convergencias…

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Yo siempre he defendido que el periodismo es el hijo moderno de la literatura y me disgusta que los vean escindidos. Siento que nos empe√Īamos en poner etiquetas cuando lo m√°s importante es narrar y un periodista es tambi√©n un narrador de hechos.

La diferencia entre un periodista y un escritor de ficci√≥n es principalmente de estilo, modalidades de trabajo y t√©cnica. Esto no lo digo yo, sino Alejo Carpentier. Siempre que se habla de periodismo y literatura recomiendo la conferencia de Carpentier que se titula ‚ÄúEl periodista: un cronista de su tiempo‚ÄĚ, de 1975, en la cual queda zanjada excelentemente esta vieja pol√©mica.

Hay escritores cuya obra periodística parece una antología de cuentos, por el manejo preciso de las técnicas narrativas en el ejercicio periodístico; en Cuba, por ejemplo, Onelio Jorge Cardoso. Muchos grandes escritores de ficción han sido periodistas, porque el periodismo es una escuela imprescindible para la síntesis, el manejo de los adjetivos, la inmediatez, las técnicas narrativas…

Esto me hace pensar que el periodismo cubano hoy necesita retomar ese ‚Äúestilo narrativo‚ÄĚ, potenci√°ndolo en la academia. Tenemos gu√≠as certeras en cuanto a todo lo que puede lograrse desde la escritura; Reynaldo Cede√Īo es uno de esos periodistas.

La segunda cuestión es sobre tu reciente paso por el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, donde obtuviste la beca Caballo de coral que otorgan al finalizar…

El Centro Onelio es una de las mejores experiencias que he tenido. Esta escuela te acorta y te alarga el camino, porque organiza tu manera de leer, recomienda autores, ofrece t√©cnicas y herramientas; pero, al mismo tiempo, abre much√≠simas puertas y comienzas a ver todo de manera distinta, a leer con otras pautas, a cuestionarte la realidad y a pensar en otros temas. El ‚ÄúOnelio‚ÄĚ me regres√≥ con muchas ganas de escribir; a m√≠ no me dio el famoso bloqueo pos-Onelio. Adem√°s, fue la primera experiencia de leer algo en p√ļblico y esto es muy importante a la hora de aceptar cr√≠ticas, saber escuchar es una virtud. Yo estoy muy agradecida por la oportunidad de recibir clases de escritores como Eduardo Heras Le√≥n, Ra√ļl Aguiar y Sergio Cevedo.

Obtuviste tambi√©n el Pinos Nuevos 2020 con Versiones de la sed… Hablemos un poco de un premio tambi√©n importante que visibiliza la obra de los j√≥venes escritores en Cuba‚Ķ

S√≠, es un premio tambi√©n importante. Es el segundo concurso en el que participo. Sigo diciendo que me niego a trabajar en base a concursos, pero reconozco que en el complejo panorama editorial del mundo y de la Isla, una de las formas m√°s directas y r√°pidas de publicaci√≥n es a trav√©s de estos premios, m√°s all√° de toda la carga subjetiva del proceso de selecci√≥n y premiaci√≥n o de las inconformidades que pudieran generar las decisiones finales. Son riesgos que se corren, por eso no se trata de que digas voy a escribir para tal concurso a ver si p√ļblico. E

n mi caso, escribo y tengo proyectos terminados, luego aparecen estas oportunidades: la convocatoria del Celestino llegó por esos azares a los que Cortázar llama vida, y la del Pinos Nuevos por una recomendación de otra escritora. Lo que sí tengo claro es que solo presento cuando estoy dispuesta a que un libro tome su propio camino y yo humildemente lo deje ir.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Ambos jurados ‚Äďel del Celestino y el Pinos Nuevos‚Äď han subrayado el ‚Äúaliento po√©tico‚ÄĚ de los cuentos‚Ķ

Lo dije para el peri√≥dico Adelante, ‚Äúa m√≠ este tipo de elogio me deja sin aliento‚ÄĚ. Como autora tengo m√°s posibilidades de enmascarar mi voz a trav√©s de la narrativa, pero la poes√≠a me resulta m√°s dolorosa, es un desnudo literario y tiene muchos riesgos, para empezar el lector te ve descubierta en los versos. Ahora recuerdo que mis compa√Īeros y profesores del Onelio tambi√©n comentaron ese ‚Äúaliento po√©tico‚ÄĚ en el texto que le√≠ en clases. Que mis cuentos me salgan con aliento po√©tico no es un prop√≥sito expl√≠cito, ellos salen y al parecer me estoy quedando tambi√©n desnuda en la narrativa.

¬ŅQueŐĀ crees caracteriza tu generaci√≥n, si acaso crees pertenecer a una generaci√≥n literaria?

No me siento capaz de caracterizar una generaci√≥n literaria, para ello tendr√≠a que haber le√≠do much√≠simo a los escritores de esta generaci√≥n y no lo he hecho con la amplitud que me gustar√≠a, y tambi√©n creo que deber√≠an pasar unos a√Īos m√°s, mirar con la perspectiva que el tiempo te concede.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

¬ŅC√≥mo valoras el panorama literario cubano desde tu perspectiva como joven escritora?

Si me preguntas por la literatura cubana de manera general, pues es indiscutible que Cuba constituye uno de los paradigmas literarios en el continente y en el mundo. Si se trata de c√≥mo una joven escritora se inserta en el panorama literario cubano, eso es ya un proceso m√°s complicado, que el solo hecho de publicar no garantiza, porque entra√Īa niveles de calidad, compromiso y responsabilidad no siempre presentes y esto me lleva a una preocupaci√≥n: en ocasiones, lamentablemente, la calidad literaria de la obra no est√° entre los primeros par√°metros a la hora de decidir publicar o no un libro. Pero, de manera general y desde mi corta experiencia, considero que el panorama literario cubano es un prol√≠fico paisaje de autores, tem√°ticas y estilos.

¬ŅExpectativas con Las fauces? ¬ŅCon el trabajo de Ediciones La Luz?

Las expectativas con Las fauces han ido cumpliéndose poco a poco. Me quedan algunas que corresponden al proceso en el cual se encuentra el libro. La edición es otro momento de suma creatividad y entendimiento con la obra, que además implica a muchas más personas que el autor. En ese trayecto estamos. Ediciones La Luz ha tenido mucha paciencia conmigo, una autora que se inicia, y por eso le agradezco a su equipo la profesionalidad. Han sido además una escuela y una familia.

 


Bukowski y la estética de la perversión

  • Digan lo que digan, siempre hay algo malo escondido en los hombres que huyen del vino, de las cartas, de las mujeres hermosas o de una buena conversaci√≥n.

¬†La afirmaci√≥n de Voland en El Maestro y Margarita, de Bulgakov, parece escrita ex profeso para canonizar a uno de los malditos de las letras norteamericanas: Charles Bukowski. Devenido mito de la literatura underground, paradigma del realismo sucio y personaje favorito de s√≠ mismo, Bukowski bebi√≥, jug√≥ y am√≥ en proporciones escandalosas, y por alguna causa su estilo es a√ļn visible en toda una tendencia dentro de la literatura cubana contempor√°nea.

Cientos de cuentos, una treintena de poemarios y cuatro novelas publicadas lo definen como un autor prol√≠fico. Lo pasmoso es que la mayor parte de su obra la publicase despu√©s de cumplir cincuenta a√Īos, y que en poco tiempo convirtiera en figura pol√©mica a un hombre que nunca vot√≥, ni milit√≥ en partido pol√≠tico o movimiento literario alguno. La m√°quina de follar; Se busca una mujer; Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones; Escritos de un viejo indecente; bajo esos t√≠tulos se publicaron sus cuentos en editoriales baratas, tan s√≥rdidas como su escritura. Esos cuentos, como las novelas (Factotum, Cartero, Mujeres y La senda del perdedor) hablan sobre borrachos, putas de mala muerte, peleas de bar e incontables escaramuzas sexuales, y ocurren en bares, hoteluchos, garitos, oficinas mugrientas y traspatios. En todas las historias el protagonista es el mismo: Henry Hank Chinasky, el √°lter ego de Bukowski.

Nacido en la ciudad alemana de Andernach en 1920, Bukowski fue el resultado de la uni√≥n de un soldado norteamericano con una joven lugare√Īa, y la familia se traslad√≥ a Los √Āngeles cuando el hijo ten√≠a dos a√Īos de edad. El romanticismo de lo que parece ser una com√ļn historia de amores de guerra se anula por las noticias sobre el comportamiento violento y desp√≥tico de Bukowski padre: un mit√≥mano que hac√≠a creer a los vecinos que era ingeniero cuando en realidad trabajaba en una lecher√≠a, y que meti√≥ la cara de Bukowski adolescente en su propio v√≥mito cuando este ensuci√≥ la alfombra en su primera borrachera. Buscando el alcohol como paliativo de su timidez, acrecentada por erupciones en el rostro que no lo hac√≠an nada atractivo para las muchachas, el joven Bukowski huy√≥ de la casa paterna para entregarse a sus dos grandes pasiones: la bebida y el sexo. La primera lo empujaba hacia el segundo, y este, al neg√°rsele, lo volv√≠a de regreso a la primera.

Hizo una vida errabunda y desordenada, trabaj√≥ en un sinn√ļmero de empleos, viaj√≥ por los estados de la Uni√≥n, pero su destino final volvi√≥ a ser Los √Āngeles, donde trabaj√≥ en una oficina de correos hasta que la publicaci√≥n de su novela Cartero, en 1970, le decidi√≥ dedicarse exclusivamente a la escritura. A pesar de su empe√Īo autodestructivo, la condici√≥n de lector impenitente lo hab√≠a marcado para siempre.

Como dir√≠a en su poema ¬ęD√≠as como navajas, noches llenas de ratas¬Ľ: siendo muchacho divid√≠ en partes iguales el tiempo/ entre los bares y las bibliotecas; c√≥mo me las arreglaba para proveerme/ de mis otras necesidades es un puzzle; bueno, simplemente no me preocupaba demasiado por eso/ ‚ÄĒsi ten√≠a un libro o un trago entonces no pensaba demasiado/ en otras cosas‚ÄĒ/ los tontos crean su propio para√≠so.

Y tambi√©n: pero eran los fil√≥sofos quienes satisfac√≠an/ esa necesidad/ que acechaba en alguna parte de mi confuso cr√°neo: vadeando/ por sus excesos y su/ vocabulario cuajado/ a√ļn me asombraban/ saltaban hacia m√≠/ brincaban/ con una llameante declaraci√≥n l√ļdica que parec√≠a ser/ una verdad absoluta o una puta casi/ absoluta verdad,/ y esta certeza era la que yo buscaba en una vida/diaria que m√°s bien parec√≠a un pedazo de/ cart√≥n.

Para terminar con: qu√© grandes tipos eran esos viejos perros, me ayudaron a atravesar/ esos d√≠as como navajas y noches llenas de ratas;/(…)/ mis hermanos, los fil√≥sofos, me hablaban como nadie/ venido de las calles o alguna otra parte; llenaban/ un inmenso vac√≠o./ Qu√© buenos muchachos, ah, ¬°qu√© buenos muchachos!

Bukowski es a la vez parte y consecuencia de la contracultura californiana. Como en Ginsberg y Kerouac, su discurso pertenece al hombre com√ļn que no puede ni quiere hacer suyo el sue√Īo americano, y disfruta agrediendo la perfecta simetr√≠a de la moral burguesa. Pero digo consecuencia porque Charles Bukowski no tuvo las mismas expectativas que sus coet√°neos hacia la obra creativa; tal vez sinti√≥ menos urgencia en ostentar su inconformidad con el orden y la moral. Aunque public√≥ un cuento en la revista Story en 1944, antes de dar a conocer el resto de su obra le toc√≥ leer lo que escrib√≠an los Kerouac y los Ginsberg que, a pesar de su rebeld√≠a y sus alegres locuras, siempre se las arreglaron para publicar a tiempo y eran santificados y aplaudidos por los j√≥venes de su edad. De ah√≠ que Bukowski pertenezca a la generaci√≥n beat pero sea un beat tard√≠o, un ep√≠gono si se quiere de la loca y transgresora ola que vir√≥ al rev√©s las letras americanas.

Entre sus influencias literarias, adem√°s de sus adorados Henry Miller y C√©line (aquel franc√©s acusado luego de nazista), es pues perfectamente distinguible la prosa violenta y vivaz de Jack Kerouac y su atrevida exaltaci√≥n de la libertad sexual. La opini√≥n de Bukowski sobre otros escritores norteamericanos nos llega signada por su √°lter ego Chinasky en varias de sus obras: ¬ęDejando a un lado a Dreiser, Thomas Wolfe es el peor escritor norteamericano, Burroughs es terriblemente aburrido, Faulkner una nulidad. Saroyan ser√≠a bueno si no fuera tan optimista¬Ľ. O si no: ¬ę¬ŅHemingway? No. Muy torvo, demasiado serio. Buen escritor, frases magn√≠ficas. Pero la vida para √©l siempre fue una guerra total. Nunca se soltaba, no bailaba nunca¬Ľ.

Detrás de esas boutades de eterno transgresor, había sin embargo un respeto hacia la escritura que no lograron quitarle ni las propias burlas sobre sí mismo. Escribía en una carta en 1961:

Yo sol√≠a jugar un juego conmigo mismo, un juego llamado isla desierta, y mientras estaba tirado en la c√°rcel, en la clase de arte o caminando hacia la ventanilla de diez d√≥lares en las carreras, me preguntaba, Bukowski, si t√ļ estuvieras en una isla desierta, t√ļ solo, y no fueras encontrado nunca excepto por p√°jaros y gusanos, ¬Ņtomar√≠as una vara y rascar√≠as palabras sobre la arena? (‚Ķ) la escritura, por supuesto, como el matrimonio, la ca√≠da de la nieve o las llantas de los autos, no siempre perdura. T√ļ puedes ir a la cama el mi√©rcoles en la noche siendo un escritor y despertar el jueves por la ma√Īana y ser otra cosa totalmente diferente. O puedes irte a la cama el mi√©rcoles por la noche siendo un plomero y despertar el jueves por la ma√Īana siendo un escritor. Este es el mejor tipo de escritores… Muchos de ellos mueren. Claro. Por sus arduos intentos; o por otro lado, porque se vuelven famosos y todo lo que escriben es publicado y ya no tienen que buscar m√°s. La muerte tiene muchas avenidas. Y si a pesar de todo t√ļ dices que mi material te gusta, quiero que sepas que si se vuelve roto, no ser√° porque trate demasiado duro o muy poco, ser√° porque me he quedado o sin cervezas o sin sangre. Para lo que sirva, puedo permitirme esperar: tengo mi vara y tengo mi arena.

Sin embargo, es raro encontrar la franqueza de ese empecinamiento en la obra publicada en espa√Īol. Bukowski disfrut√≥ tanto de su papel de automarginado que termin√≥ convirti√©ndose al final de su vida en lo que menos intent√≥ devenir: fen√≥meno medi√°tico. Ordinaria locura (1981), de Marco Ferreri, y El borracho (1987), de Barbet Schroeder y protagonizada por Mickey Rourke, son filmes inspirados en su vida, y lo transformaron en el mismo tipo de √≠dolo que hab√≠a sido Kerouac en su juventud. Un √≠dolo de la est√©tica de la perversi√≥n, de la suciedad y la podredumbre.

Lo que pudi√©ramos llamar el ¬ęcredo bukowskiano¬Ľ est√° en el poema ¬ęC√≥mo ser un gran escritor¬Ľ: tienes que templarte a muchas mujeres/ bellas mujeres,/ y escribir unos pocos poemas de amor decentes/ y no te preocupes por la edad/ y los nuevos talentos./ Solo toma m√°s cerveza, m√°s y m√°s cerveza./ Anda al hip√≥dromo por lo menos una vez/ a la semana/ y gana/ si es posible./ aprender a ganar es dif√≠cil,/ cualquier pendejo puede ser un buen perdedor./ y no olvides tu Brahms,/ tu Bach y tu cerveza./ no te exijas./ duerme hasta el mediod√≠a./ evita las tarjetas de cr√©dito/ o pagar cualquier cosa en t√©rmino./ acu√©rdate de que no hay un pedazo de culo/ en este mundo que valga m√°s de 50 d√≥lares/ (en 1977)./ y si tienes capacidad de amar/ √°mate a ti mismo primero/ pero siempre s√© consciente de la posibilidad de/ la total derrota/ ya sea por buenas o malas razones./ un sabor temprano de la muerte no es necesariamente/ una mala cosa./ qu√©date afuera de las iglesias y los bares y los museos/ y como las ara√Īas, s√© paciente,/ el tiempo es la cruz de todos./ m√°s/ el exilio/ la derrota/ la traici√≥n/ toda esa basura./ qu√©date con la cerveza,/ la cerveza es continua sangre./ una amante continua./ agarra una buena m√°quina de escribir/ y mientras los pasos van y vienen/ m√°s all√° de tu ventana/ dale duro a esa cosa,/ dale duro./ haz de eso una pelea de peso pesado./ haz como el toro en la primera embestida./ y recuerda a los perros viejos,/ que pelearon tan bien:/ Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun./ si crees que no se volvieron locos en habitaciones min√ļsculas/ como te est√° pasando a ti ahora,/ sin mujeres/ sin comida/ sin esperanza…/ entonces no est√°s listo/ toma m√°s cerveza./ hay tiempo./ y si no hay,/ est√° bien/ igual.

La marginalidad engendr√≥ en la obra de Bukowski algunas aristas que pueden resultarnos a√ļn hoy pol√©micas, aunque ya estemos curados de espanto por la posmodernidad. Por ejemplo, su relaci√≥n con las mujeres tuvo una intensidad ambivalente: no era capaz de prescindir de ellas, pero no les hac√≠a tampoco ninguna concesi√≥n. Era lo que se dec√≠a de √©l cuando el escritor chileno Poli D√©lano lo entrevista en su casa de Los √Āngeles en 1987. Te han acusado de machista, le dice. La respuesta que le da es la misma del ¬ęgran poeta¬Ľ de uno de sus cuentos a su joven entrevistador, cuando le pregunta qu√© piensa sobre la liberaci√≥n femenina: ¬ęEn cuanto ellas se dispongan a lavar el auto, a empujar el arado, a perseguir a los dos tipos que acaban de asaltar la tienda de licores o a limpiar alcantarillas, en cuanto ellas se dispongan a que les vuelen las tetas de un balazo en el ej√©rcito, yo estar√© listo para quedarme en casa y lavar los platos y aburrirme recogiendo hilachas de la alfombra¬Ľ. ¬ęMe acusan mucho por mis personajes favoritos¬Ľ, le dijo Bukowski aquella noche. ¬ęSi pinto a una mujer que es basura, las feministas se me echan encima, mientras que si pinto un hombre que es basura, no me dicen nada¬Ľ.

A pesar de estas afirmaciones amargas, am√≥ al menos a dos mujeres que compartieron su vida estable y largamente. La muerte de la primera, con quien tuvo a su hija Marina, gener√≥ textos y poemas estremecedores. En una carta a John Webb en 1962 escrib√≠a: ¬ęCon respecto a la muerte de mi mujer el 22 de enero √ļltimo, no hay mucho que decir, excepto que yo ya no ser√© el mismo. Quiz√° intente escribir sobre eso, pero est√° todav√≠a demasiado cerca. Puede que siempre est√© demasiado cerca. (‚Ķ) Hoy estoy solo, casi afuera de todas ellas: de las nalgas, los pechos, los vestidos limpios como trapos nuevos en la cocina. No me tomes a mal, todav√≠a tengo 1,80 y 90 kilos de posibilidad, pero yo pod√≠a mejor con la que ya no est√°¬Ľ.

Y uno entre muchos de sus poemas m√°s citables, a mi juicio, titulado ¬ęElogio al infierno de una dama¬Ľ: Algunos perros que duermen a la noche/ deben so√Īar con huesos/ y yo recuerdo tus huesos/ en la carne/ o mejor/ en ese vestido verde oscuro/ y esos zapatos de tac√≥n alto/ negros y brillantes,/ siempre puteabas cuando/ estabas borracha,/ tu pelo se resbalaba de tu oreja/ quer√≠as explotar/ de lo que te atrapaba:/ recuerdos podridos de un/ pasado/ podrido, y/ al final/ escapaste/ muriendo,/ dej√°ndome con el/ presente/ podrido./ hace 28 a√Īos/ que est√°s muerta/ y sin embargo te recuerdo/ mejor que a cualquiera/ de las otras/ fuiste la √ļnica/ que comprendi√≥/ la futilidad del/ arreglo con la vida./ las dem√°s s√≥lo estaban/ inc√≥modas con/ segmentos triviales,/¬†criticaban/ absurdamente/ lo peque√Īito:/ Jane, te asesinaron por saber/ demasiado./ vaya un trago/ por tus huesos/ con los que/ este viejo perro/ sue√Īa/ todav√≠a.

Es indudable que la etiqueta impuesta a Bukowski por sus contempor√°neos se dej√≥ llevar por la comodidad: era m√°s f√°cil fijarse en su prosa agresiva y provocadora, directa y sucia, que en el mundo de reflexiones y c√≥digos que manejaba en su poes√≠a. Y fue tambi√©n (lamentablemente) mucho m√°s f√°cil de imitar. Si su imagen p√ļblica era tan tra√≠da y llevada (¬Ņescritor que bebe o borracho que escribe?), qu√© podemos esperar de los juicios sobre su obra. Todav√≠a hay quien afirma que Charles Bukowski es una abominaci√≥n para la literatura‚Ķ Por suerte √©l nunca pareci√≥ preocuparse mucho por la trascendencia.

La huella del realismo sucio es f√°cilmente rastreable en la literatura cubana. Aunque tuvo algunos anuncios notables como Matarile, de Guillermo Vidal, su explosi√≥n (p√ļblica) coincide con los cuentos publicados en los 90 por algunos de los llamados nov√≠simos, sobre todo los pertenecientes al grupo de los ‚Äúfriquis‚ÄĚ: Ronaldo Men√©ndez, Ricardo Arrieta, Ra√ļl Aguiar, Ver√≥nica P√©rez Konina, Ena Luc√≠a Portela y Jos√© Miguel S√°nchez (Yoss). Todos eran o hab√≠an sido miembros entre 1987 y 1988 del grupo conocido como El Establo, el cual se nucle√≥ en La Habana alrededor del escritor Sergio Cevedo y tuvo la intenci√≥n de subvertir el canon de la decencia ¬ęsinflictiva¬Ľ imperante en las letras cubanas. La necesidad de mostrar zonas y temas de la marginalidad hasta ese momento vedadas justific√≥ el uso del estilo bukowskiano en la narrativa de los noventa, pues con su tratamiento directo, casi brutal, lograron caracterizar a personajes de nuestro tiempo que no exist√≠an porque no ten√≠an voz.

Como toda tendencia transgresora, el realismo sucio ha ganado defensores, imitadores huecos y detractores furibundos. Pedro Juan Guti√©rrez y Zoe Vald√©s son hoy dos de los escritores cubanos m√°s le√≠dos en el mundo y a la vez los m√°s cuestionados, no solo por las comunes razones de √©tica y est√©tica, sino porque algunos se preguntan si es ‚Äújusto‚ÄĚ que los lectores de otras tierras crean que todos en Cuba hablan y viven en un perpetuo estado de marginalidad. ¬ŅHay que poner un l√≠mite al uso del lenguaje grosero? ¬ŅEste debe servir solo para ubicar a un personaje en un entorno determinado, ergo lo dem√°s es abuso de la groser√≠a por la groser√≠a? ¬ŅY si el abuso de la groser√≠a se ha vuelto necesario para burlarse de la propia groser√≠a? ¬ŅLas palabras groseras no terminan siendo aceptadas hasta por la Real Academia cuando se incorporan definitivamente al habla cotidiana? ¬ŅQu√© puede ser peor: el lenguaje grosero o la groser√≠a de las ideas?

Cualquier indagaci√≥n en ese sentido, adem√°s de ser desgastante, no tiene a√ļn ninguna consistencia: es el tiempo quien se ocupar√° de ubicar lo ¬ęsucio¬Ľ donde corresponda. Poco le importaba a Bukowski el juicio de sus contempor√°neos, la trascendencia, las poses de los escritores de √©xito. Detr√°s de sus alardes alcoh√≥licos y sexuales hab√≠a un ser indefenso que parec√≠a querer vivir solo para esperar la muerte. Ah√≠ quedan sus textos y los de sus seguidores para que la posteridad siga haciendo su propio juicio.


Entre el espanto y la ternura, Celestino canta

Todo hombre se parece a su dolor.

André Malraux

Solo la infancia es nuestra.

El resto pertenece a los extra√Īos.

Don DeLillo

  • ‚Ķla historia de la literatura cubana de los √ļltimos treinta a√Īos[1] se ha caracterizado por ser una historia de las exclusiones y, por supuesto, las instancias ideol√≥gicas y pol√≠ticas han sido protagonistas en ello. As√≠, se ha promovido una bifurcaci√≥n que remite a la existencia de dos literaturas cubanas en pugna: una dentro del pa√≠s y otra en el extranjero, una comprometida con la Revoluci√≥n y otra en contra del proyecto revolucionario. En esta historia de las exclusiones hemos participado todos.[2]

Uno de los autores que ha quedado oculto tras ese velo de silencio es Reinaldo Arenas (Holgu√≠n, 1943-Nueva York, 1990). Y aunque su √ļltima novela, Antes que anochezca (1992), logra mayor fama internacional ‚ÄĒpor la coyuntura de ser su texto m√°s abiertamente irreverente, adem√°s del impacto por su publicaci√≥n p√≥stuma‚ÄĒ; fue su primera obra, Celestino antes del alba (1967, primera menci√≥n del Premio Uneac en 1965), la que form√≥ parte de un corpus narrativo que introduce en el √°mbito literario cubano a un tipo de narrador con caracter√≠sticas muy especiales, el narrador ni√Īo, que ser√° retomado con √≠mpetu en los a√Īos ochenta por una nueva generaci√≥n de escritores, corriente conocida como ¬ęcuent√≠stica del deslumbramiento¬Ľ,[3] ¬ęnarrativa de la adolescencia¬Ľ o ¬ęde la √©tica¬Ľ.[4]

Celestino antes del alba recrea el enfrentamiento con su entorno de un ni√Īo de campo, cuya voz describe la realidad tal como se le presenta, matizada por las alucinaciones que toman vida en su imaginaci√≥n. De su argumento poco convencional se desprende el tema de la eterna defensa de la belleza y la realizaci√≥n personal. Los recursos del lenguaje y las t√©cnicas narrativas hacen gala de un manejo excepcional que estalla en la mayor contribuci√≥n art√≠stica de esta novela: la persona que enuncia el discurso desde un ¬ęyo¬Ľ que la identifica como narrador-ni√Īo-protagonista y que queda indisolublemente ligada al personaje de Celestino, quien asume la funci√≥n de receptor del discurso (narratario).

Desde el propio t√≠tulo esta novela nos revela el lirismo de sus p√°ginas. Y es que en m√°s de una ocasi√≥n su autor afirm√≥ su mayor aspiraci√≥n: ser recordado por la poes√≠a impl√≠cita en sus novelas y relatos. Celestino antes del alba encierra dos sustantivos claves para la comprensi√≥n del texto: el primero, propio, adelanta al lector que el relato narra la historia de un personaje masculino (Celestino), mientras el segundo aporta la ubicaci√≥n temporal ‚ÄĒen el caso de que se interprete como lo sucedido al personaje en una noche‚ÄĒ aunque en la lectura se comprueba su significado metaf√≥rico. El vocablo alba alude a la iniciaci√≥n del d√≠a, al amanecer, la aurora, la primera luz antes de la salida del sol, pero adem√°s proviene del lat√≠n albus, que significa blanco, y es ese precisamente uno de los momentos m√°s disfrutados por el ni√Īo protagonista de la novela, cuando la neblina cubre todo el campo con su espesa luz blanquecina. Pero el momento al que se refiere es al que le antecede, la noche, hora destinada al sue√Īo, espacio que desarrolla la trama. Todas las acciones est√°n condicionadas por los destellos de l√ļcida conciencia mental del estado de vigilia que alternativamente acompa√Īa al sue√Īo: ¬ęAhora es mejor que dejes tranquila tu imaginaci√≥n, pues en cuanto dejes de so√Īar y duermas m√°s, ellos no te habr√°n de molestar. No pienses, o piensa menos [‚Ķ] Ya sabes: piensa menos, sue√Īa m√°s, y duerme, y duerme¬Ľ.[5]

Los procesos del razonamiento infantil mantienen activa una elevada capacidad imaginativa que conduce el pensamiento por un mundo donde la fantas√≠a es asumida como √ļnica rectora mientras los l√≠mites de lo posible se disuelven. Ello encierra la significaci√≥n l√≠rica de esta historia que enuncia el maravilloso mundo de la infancia, ese fragmento de la existencia humana en que todo asombra y sorprende. Es la etapa de descubrimiento y reconocimiento de una realidad que deslumbra con cada nueva sensaci√≥n, mientras se va dirigiendo esa sensibilidad hacia la aceptaci√≥n o el rechazo de los objetos, provocada por el conocimiento asociativo de la percepci√≥n sensitiva que les corresponde. As√≠, el ni√Īo que despierta en estas p√°ginas retiene la agradable sensaci√≥n que le despierta el olor de la tierra cuando llueve o la frescura en sus pies cuando la pisa.

La novela concluye en el umbral de la adolescencia, del alba como despertar ante esa realidad que se impone a la imaginaci√≥n, dejando atr√°s el mundo de ensue√Īos habitado por brujas y duendes. El fin de la infancia se indica simb√≥licamente en la muerte del personaje. Muerte que es salvaci√≥n, ascensi√≥n al limbo, a la eterna inocencia que persegu√≠a en sus viajes a la luna para escapar de un ambiente repulsivo y miserable.

Arenas recrea el enfrentamiento de un ni√Īo de campo con su entorno, cuya voz describe la realidad tal como se le presenta, matizada por las alucinaciones que toman vida en su imaginaci√≥n. El cl√≠max de la narraci√≥n se halla en la vida fabulada de ese ni√Īo marcado por el sufrimiento que le provoca la ausencia del padre y los maltratos de una familia que lo repudia porque representa la frustraci√≥n de la madre abandonada, que amenaza a cada instante con suicidarse. Para escapar de la soledad, la pobreza, la ignorancia y el convencionalismo de su familia, incapaz de enfrentar la crueldad y el horror de su circunstancia, se inventa un √°lter ego, personaje que encarna al primo Celestino, el poeta que escribe en los √°rboles. La poes√≠a es la v√≠a de salvaci√≥n inicial ante la insulsa vida que le imponen, que encuentra su antag√≥nico en la figura del abuelo que derriba con su hacha los troncos escritos. La escritura y la creatividad se defienden como una forma de rebeli√≥n contra la autoridad destructiva de la familia.

La historia transcurre entre los juegos, invenciones y tristezas del protagonista y las constantes persecuciones de la familia que no acepta la identidad diferente y contradictoria de un ni√Īo ¬ęd√©bil¬Ľ y ¬ęamanerado¬Ľ. Tres diferentes finales multiplican las lecturas de esta novela circular y con cada uno se anuncia la implacable muerte del protagonista, que tiene lugar en el √ļltimo final. La historia, que comenz√≥ en el pozo con los gritos de la madre anunciando un suicidio que no se atreve a cometer, termina justo all√≠ con la liberaci√≥n por fin alcanzada de su protagonista, quien entre sombras anuncia lo sucedido antes que las luces del alba alcancen a entregarle otro tiempo para contar, vivir.

Otro de los motivos que se reitera en toda la trama es la muerte, como acto de rebeld√≠a y liberaci√≥n, lo que destaca algunas de las obsesiones fundamentales de su autor: la nostalgia, el misterio de la madre y el amor a la libertad. Y es que la novela trabaja con evocaciones de corte autobiogr√°fico: ¬ęEs autobiogr√°fico tambi√©n el ambiente, la brutal inocencia con que se expresan los personajes [‚Ķ] en lo que respecta a la aparici√≥n de las brujas y los duendes, los primos muertos, el coro de t√≠as infernales, el acoso de infatigables hachas, los desplazamientos del personaje hacia la luna (las huidas) sin obtener resultados ventajosos¬Ľ.[6]¬†

La concepci√≥n del relato es novedosa por la desfiguraci√≥n espacio-temporal: el espacio se reduce y comprime hasta ubicarse solo en la casa, mientras la historia carece de linealidad, esto se logra con el uso de varios m√©todos para fraccionar o recuperar el tiempo a trav√©s de las asociaciones casuales y la memoria, que se proyecta como un ejercicio de lucidez. La constante exploraci√≥n del recuerdo y del universo imaginario da lugar a una h√°bil disposici√≥n para presentar la estratificaci√≥n de la memoria y de la capacidad de invenci√≥n de la mente infantil, en una prosa que a veces se aproxima al estilo de la l√≠rica. Esta mezcla de realidad e imaginaci√≥n forma un entretejido de alucinaci√≥n donde el triunfo de la pureza es todo un s√≠mbolo. Se incorpora una t√©cnica narrativa que fractura la continuidad de la trama en la b√ļsqueda de una ambig√ľedad entre verdad y fantas√≠a, entre mundo exterior e interior, que asume sin limitaciones la irracionalidad y el absurdo. Por tanto, esta obra transita entre lo que pudiera clasificarse como novela surrealista u on√≠rica.

En cuanto a los componentes formales, es preciso subrayar la incorporación de procedimientos innovadores y experimentales que enriquecen los recursos técnicos del género, como el empleo del monólogo interior con que se trata de captar los estados de conciencia del protagonista, que por momentos se convierte en caótico debido al sinsentido del lenguaje que intenta reproducir estados de completo desgarramiento interior.

¬ęNueva, revolucionaria, con desali√Īo inherente y necesario, Celestino antes del alba, se coloca como uno de los m√°s leg√≠timos experimentos de lo m√°s joven de nuestra novel√≠stica [‚Ķ] Es una obra tensa, ambigua¬Ľ,[7] ¬ę[‚Ķ] una de las novelas m√°s hermosas que se haya escrito jam√°s sobre la infancia, la adolescencia y la vida en Cuba¬Ľ.[8]

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[1] Hago m√≠as las palabras de Rogelio Rodr√≠guez Coronel en su intervenci√≥n en el encuentro ‚ÄúCultura e identidad nacional‚ÄĚ, celebrado en junio de 1995 en La Habana.

[2] Rogelio Rodr√≠guez Coronel: Cuba, novela, revoluci√≥n (‚ÄúColecci√≥n Ach√©‚ÄĚ). Universidad de La Habana, Facultad de Artes y Letras, [s.f.], p. 26.

[3] Francisco L√≥pez Sacha: ‚ÄúEl personaje reflexivo en la nueva cuent√≠stica‚ÄĚ, en Revoluci√≥n y Cultura, No.1, ene/85, Ciudad de La Habana, p. 24-31.

[4] Luis Manuel Garc√≠a: ‚ÄúContar el cuento‚ÄĚ, en La Gaceta de Cuba, agosto 1988, p. 2-4.

[5] Reinaldo Arenas: Celestino antes del alba, Ediciones Unión, La Habana, 1967, p. 45.

[6] Reinaldo Arenas, apud Miguel Barnet: ¬ęCelestino antes y despu√©s del alba¬Ľ, en La Gaceta de Cuba, a√Īo 6, No. 60, julio-agosto 1967, p. 21.

[7] Barnet, op. cit.

[8] Carlos Fuentes, apud Lourdes Arencibia Rodríguez: Reinaldo Arenas entre Eros y Tánatos. Soporte Editorial, Colombia, 2001. p. 59.


Capítulo #9: Geometría Interior

(apuntes sobre la poesía de Yainier Salazar Benítez)

La joven literatura cubana es un Cubo de Rubik. Un rompecabezas mec√°nico tridimensional que posee seis colores uniformes. Donde un mecanismo de ejes permite mezclar y girar de manera independiente sus caras. El objetivo: las caras deben volver a quedar en un solo color.

De esta manera se articula la escritura contemporánea cubana. Los mismos colores y los mismos propósitos. Un resultado que marca una pluralidad de voces similares sin la intención juiciosa de marcar estilos ni vanguardia. Un buen amigo me dice que es el resultado de nuestra amplia gama de concursos y las bondades del sistema editorial cubano, y que de esa mezcla deben surgir voces para la posteridad.

Durante este debate diario entre colegas del gremio me he asomado con ah√≠nco a la obra de algunos escritores de mi generaci√≥n. Una b√ļsqueda que me ha tra√≠do grandes sorpresas.

Entre mis asombros est√° Geometr√≠a interior, el primer poemario de Yainier Salazar Ben√≠tez (Manzanillo, 1987) publicado por la editorial Sed de Belleza en 2018. El libro editado por Idiel Garc√≠a y con dise√Īo de cubierta de H√©ctor Guti√©rrez es un golpe al facilismo. Entre sus p√°ginas aparecen tres conceptos contundentes: la introspecci√≥n como recurso del lenguaje, la sencillez como h√°bito y lo infinito como representaci√≥n.

Cubierta del Libro Geometr√≠a Interior (dise√Īo de H√©ctor Guti√©rrez)

Yainier es una anomal√≠a en el engranaje literario de la Cuba actual. Sus caras y colores representan un cat√°logo espiritual de las acciones del individuo. La poes√≠a no es un juego, es un llamado singular y persigue las normas sensibles de la memoria. Ve el mundo a trav√©s de figuras vivas. Porque para √©l todo puede engendrar y poseer la vida. No circunscribe el concepto de la vida a ning√ļn otro, su percepci√≥n es ilimitada al igual que sus definiciones.¬† ¬†

No es de extra√Īarnos que su intuici√≥n lo lleve a involucrarse con normas conceptuales que rigen el infinito. Su poes√≠a son cuerpos geom√©tricos sincronizados desde las matem√°ticas. En su libro los n√ļmeros nombran lo insospechado, habitan como seres de permanencia eterna y modifican cada valor. Yainier no puede escapar de las disposiciones conceptuales de su escritura y se arrastra junto a ellas en una din√°mica af√≠n con la meditaci√≥n. Se re-interpreta, acude a la experiencia de los sentidos y explora. No hay victimizaci√≥n, se asume. Entonces presenta lo ins√≥lito como un milagro po√©tico.¬†¬†¬†¬†

Geometría interior se estructura en tres partes: AB Lluvia poligonal, BC Vegetación y CA Vértigo de las aguas. Tres momentos que denotan las condiciones: autor vs memoria/autor vs contexto/autor vs espíritu.

Al nombrar cada uno de los segmentos del libro, saltan a la vista los enunciados: AB, BC y CA. Elementos que hacen referencia a conceptos básicos y criterios de congruencia en la geometría. En esta ocasión nos remite a un triángulo isósceles. Una figura con dos lados iguales y un tercero desigual. Una figura imperfecta y a la vez armónica/virtuosa.

El triángulo constituye por su naturaleza, la primera de las superficies geométricas y la base adoptada para conocer todas las medidas. Nuestros antepasados consideraban de origen sagrado las propiedades de esta figura. Su simbología tiene un lugar de preferencia en los preceptos filosóficos y esotéricos.

¬ŅD√≥nde radica la geometr√≠a de este cuaderno?

¬ŅTranscurre al interior de un tri√°ngulo?

¬ŅPor qu√© is√≥sceles?

¬ŅC√≥mo leer m√°s all√° de las palabras?

Yainier Salazar nos muestra las dos primeras partes del libro como líneas de pensamientos paralelos. Ambas conceden la misma longitud pero distintos rostros del autor.

AB Lluvia poligonal posee la duda del acróbata. Está contaminado por parajes existenciales e imágenes concretas. Voces del hombre que es y del dibujo que será. Hay pena pero no lamento.

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Minuto de silencio. Una cruz en cada ojo. Nubes que parten hacia parajes oscuros. ¬ŅFumar salva del marasmo? Toda esa furia es hambre. En el cenicero caen dientes como p√©talos. Cadalsos. Irreversiblemente cadalsos. (P. 13)¬†¬† ¬†

Imágenes de Manzanillo (por Rubén Aja Garí)

BC Vegetación milita en sucesos destilados por la experiencia poética. Son motivos que no puede evadir en medio de su tratado existencial. Motivos que rellenan espacios sensoriales desde su explicación franca. Un ejemplo es el poema Instalación.

III

Bajo el océano

permanece

el √°rbol de los cosenos.

En los cables de alta tensión

crecen las azucenas.  (P. 53)

Imágenes de Manzanillo (por Rubén Aja Garí)

Al final el poeta nos deja una gran met√°fora: CA V√©rtigo de las aguas. Un fragmento del libro que complementa las partes anteriores. Se trata de la base del tri√°ngulo is√≥sceles. Esta fracci√≥n denota una consecuencia de la primera parte del libro. Parece un mismo cuerpo. Pudiera ser el principio como mismo ejerce de final. A este momento se le adhieren b√ļsquedas m√°s gen√©ricas. Intenta que el universo entre en el ojo de una aguja, un ojo triangular.

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Cada segundo vamos hacia la tierra. Cada segundo, la tierra viene un poco hacia nosotros. (P. 69)

Geometría interior puede leerse de manera intuitiva. Pero una lectura ejercida desde todos los significantes que componen el libro podría abrirnos a un sinfín de interpretaciones. En su composición habitan elementos (transcendentes) que no pueden ser comprendidos a plenitud, sin la aprehensión previa de las normas conceptuales que lo regulan. Esta es una capacidad que viene implícita en su exploración.    

Su ejercicio exige conectar/ascender/fluir. Transita por √°reas que ser√≠an desde√Īables para otros poetas y sobrevive. Se desmarca a trav√©s de conceptos amplios/ideol√≥gicos/ ¬Ņmetaf√≠sicos? No evade la construcci√≥n sociocultural del mundo pero su b√ļsqueda pertenece a otro estado.

Algunos de los preceptos más determinantes de la poesía metafísica se pueden encontrar en su escritura. Donde tanto la naturaleza como el arte son desnudados/desmantelados en busca de la ilustración, la comparación y la alusión.

Sin llegar a ser páginas abstractas, sí hay un componente visible de esta categoría entre sus versos. Una herramienta que utiliza para filtrar la realidad.

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¬ŅExiste el salto? ¬ŅLas c√°rceles son tan estrechas? La flotabilidad de los peces contin√ļa siendo gris. (P. 15)

Imágenes de Manzanillo (por Rubén Aja Garí)

El poeta no oscurece. Hay una variedad de colores que matizan las im√°genes dentro de la met√°fora. No le basta con la identidad visual de cada elemento de la naturaleza, necesita agregarles otros relieves.

Mandarria

Dicen que la noche no es azul.

¬ŅQu√© saben los sabuesos

de atrapar un conejo?

Dos golpes sobre la testa

y bailar.

Pero la expansión ocurre adentro.

La mandarria es una mancha.

El conejo persiste. (P. 36)

Como una pintura íntima, su paleta se compone de aquellos pigmentos más personales. Sus dudas nacen de aquello que solo ofrece perplejidad por su estatus, pero que convida a re-interpretar/codificar. En ese dilema todo elemento adquiere una nueva voluntad y con esta un nuevo color. 

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Arroyos de sangre bajo la piel del universo. Piedra azul. Los c√ļmulos son historia. Caen hacia la gravedad. (P. 69)

Geometr√≠a Interior es un paisaje po√©tico donde los elementos de la naturaleza, encuentran significados filos√≥ficos. En √©l convergen distintos modos de relaci√≥n/interpretaci√≥n/obsesi√≥n del autor con los hechos que lo circundan. Sus influencias provenientes de las artes visuales y cinematogr√°ficas son evidentes. Desde ah√≠ puede guiar al lector, por un espacio donde el tiempo se expresa a otro ritmo. No es dif√≠cil leer este libro y sentirse en una pel√≠cula de Terrence Malick o de Carlos Reygadas. ¬ŅPo√©tica de la contemplaci√≥n? El ciclo natural de las cosas. La edad como una estaci√≥n inmortal.

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El se√Īuelo del pescador es un regaliz envuelto en capas infinitas y doradas. El pescador es un ni√Īo. (P. 69) ¬†

Imágenes de Manzanillo (por Rubén Aja Garí)

El poeta necesita encontrar una explicaci√≥n a la existencia de la belleza. Medita sobre la extensi√≥n humana del mundo/el cosmos/el tiempo. Lo atormenta la modificaci√≥n de los objetos (piezas sensibles). ¬ŅQu√© es la existencia? ¬ŅC√≥mo sobrevivimos a ella? En esas interrogantes se puede descubrir que todo lo que existe es bello por condici√≥n natural. La existencia es la palabra que utilizamos para eternizar la belleza. Un gran poeta debe platearse la eternidad desde la belleza, nada compite con semejante sentencia.

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Los barrotes no son de acero. M√°s bien de inercia. (P. 72)

Imágenes de Manzanillo (por Rubén Aja Garí)

Otro elemento perceptible, es la sintonía con el yo espiritual. Un término delicado a la hora de definir debido a sus diferentes acepciones. Pero que conjuga cuatro conceptos ineludibles en Geometría Interior: psique, ser, alma y conciencia.

Se trata de uno de los cuestionamientos m√°s antiguos de la humanidad y que Salazar Ben√≠tez introduce desde peque√Īos detalles. ¬ŅAmbiciona? Claro que s√≠. Pero a partir de su relaci√≥n espacial con los objetos/la memoria/la naturaleza. As√≠ provoca un lenguaje simb√≥lico y concluyente.

El agua, los peces, los colores, la lluvia, un ni√Īo, un √°rbol, la c√°rcel y la tierra, son conceptos repetitivos. En su conjunto crean im√°genes poderosas y auto-referenciales. No son de naturaleza externa al autor, m√°s bien act√ļan como representaci√≥n de sus estados emotivos-conscientes.

Para Yainier Salazar Benítez, la poesía puede ser un gesto instintivo. Un instrumento capaz de echar abajo los límites mientras su expansión lo trasciende todo. Sus vivencias habituales son traducidas en figuras, cuyos significados necesitan explicarse mediante la palabra. No miente. Transgrede categorías científicas y de asociación. Intenta re-orientar la percepción lógica, sensible y emocional en un mismo discurso. Lo sublime y lo ordinario asumen la misma presencia/permanencia. Se muestra próximo y sincero, aunque en su poesía todas las orillas son equidistantes.


Contra todo pronóstico, literatura (+ video)

Gracia, imaginaci√≥n y una t√©cnica pulida son apenas los primeros adjetivos que armonizan y distinguen la obra de Leoneski Buquet, quien ‚Äďpara ser exactos‚Äď todav√≠a no se despoja del miedo de ense√Īar en p√ļblico sus textos.

Es que antes de ser escritor o siquiera esbozar unos trazos sobre el papel, se suponía que se graduaría como Ingeniero en Instalaciones Energéticas Navales y que trabajaría bien cerca de las Tropas de Guardafronteras. Al menos este era el curso real definido para un cadete disciplinado, egresado de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos.

Como la vida a veces se escribe en renglones torcidos, a los tres meses de llegar a la Academia Naval Granma estaba en un punto de no retorno, donde todavía no figuraba la literatura, pero tampoco la vida militar.

No fueron el amor o la alegría los sentimientos que provocaron sus primeras líneas, sino el dolor de la muerte, lo que calcó en unos cuantos versos octosílabos. Entonces, volvieron de un tirón los libros de la infancia, los retazos engavetados, el empujón de la familia y las ganas de hacer y pensar la literatura como algo más que un pasatiempo o un desahogo espiritual.

De Ciro Redondo a los talleres literarios Santa Palabra y Compay Grillo, bajo la tutela de Eduardo Pino y F√©lix S√°nchez, respectivamente, lleg√≥ con la vehemencia de quien quiere recuperar el tiempo perdido y con pasi√≥n fue moldeando su voz l√≠rica. Ni√Īos as√≠ de grandes fue el proyecto de libro de poes√≠a infantil aprobado en el Plan Editorial de Ediciones √Āvila, en cambio, lo que vino despu√©s no era una probabilidad calculada.

Testamento de sombras se alzó con el Premio de Poesía de Primavera, y El diablo está en los detalles mereció el Portus Patris, otorgado por la Asociación Hermanos Saíz en Las Tunas, por el mérito de aunar seis cuentos que exponen distintas situaciones personales ancladas a la realidad cubana.

En puntos suspensivos se mantuvo su ingreso al Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso hasta que lleg√≥ la aprobaci√≥n, y con la beca de creaci√≥n Caballo de Coral cerr√≥ un ciclo que puede devolverle la posibilidad de imprimir este a√Īo el ejemplar Con los ojos cerrados, compendio de cuentos que rozan el absurdo y el realismo m√°gico, con un narrador personaje que matiza sentimientos, situaciones, y un lenguaje balanceado entre lo ir√≥nico y lo coloquial.

Publicada por Ahs Ciego de Avila en Martes, 1 de octubre de 2019

Saberse en un momento de experimentación, en un camino literario construido a base de prueba y error, sería la descripción más exacta de la obra de Leoneski, que hasta ahora parece tan variopinta como existencial y comedida. Aunque sus libros no han salido al mercado, verlos en blanco y negro será satisfacción visceral y confirmación de sus desvelos.

  • ¬ŅQu√© autores han influenciado tus textos?

Las primeras lecturas no fueron encaminadas por nadie, sino que iba a la biblioteca y pedía un título. Recuerdo al Corsario Negro y muchos cuentos de Onelio Jorge Cardoso. Después comencé a interesarme por la décima y me acerqué a Modesto San Gil, José Alexis Díaz Pimienta y José Luis Serrano. Estas primeras influencias las mezclé con clásicos de la literatura cubana y universal, sugeridos en los talleres literarios, y, entonces, descubrí otro mundo de significados.

  • ¬ŅSon importantes los talleres literarios para la preparaci√≥n de un escritor?

El taller literario es el espacio donde se puede decantar qué vale o no la pena. Mis primeros textos cumplían con los requisitos formales de estilo y métrica, pero trataban tópicos muy personales y frecuentes como el amor, porque solo eran descargas que hacía sobre el papel.

Esto lo comprendí allí cuando Eduardo Pino me incitó a salirme del canon de la décima. Además, me ayudaron a visibilizar qué tipo de obra quería hacer y me dieron las herramientas para lograrlo. Entre los escritores decimos que el primer objetivo de un taller es formar buenos lectores.

  • ¬ŅQu√© es lo que m√°s valoras en tu formaci√≥n?

Me importan mucho las lecturas que pueda acumular. Algunos dicen que se nace escritor, aunque en mi opinión son el tiempo y la dedicación quienes lo construyen. Hay que ir de más a mucho más, porque tan importante son los clásicos como los autores contemporáneos. La madurez literaria, en parte, depende de eso y de la posibilidad de valorar un libro con otro y encontrar siempre mejores resultados.

  • ¬ŅEntiendes la literatura como un oficio o un modo de asumir la vida?

La literatura me permite decir cosas que de otra forma nunca expresaría, es mi momento de relajación y de llenar vacíos. Hablo de mis preocupaciones, deseos y obsesiones, y vuelco al papel mis experiencias del día a día. No la veo como un oficio o un modo de sustentarme, para ser exactos, es un plan B, porque lo primero es un trabajo que te garantice solvencia económica, que en estos días no se logra necesariamente por la cantidad de libros publicados.

  • Entre la poes√≠a y la narrativa, ¬Ņcon cu√°l te sientes m√°s c√≥modo?

Me muevo de la poesía a la narrativa y leo todo lo que me cae a mano, tanto que ya me han aconsejado organizar las lecturas. Sin embargo, con la poesía siento cómo las metáforas y sentimientos fluyen mejor.

Lo que escribo hoy no se parece en nada a mis primeras l√≠neas y eso me hace feliz porque denota cierta madurez en mi trabajo. Tengo textos in√©ditos que no he mostrado nunca porque pienso que la siguiente versi√≥n puede ser mejor a√ļn. En cuanto a la literatura infantil, ha sido un desaf√≠o asumido por la inspiraci√≥n de mi ni√Īo Samuel. Quiero que sepa que su pap√° tambi√©n escribe para √©l.

  • ¬ŅCu√°n dif√≠cil es ser un autor in√©dito en Cuba?

Existen muchas posibilidades para la superaci√≥n y el Sistema de Ediciones Territoriales ayuda a visibilizar cada a√Īo la obra de much√≠simos autores j√≥venes, a lo que se suman los concursos y las cinco editoriales adscritas a la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z.

Sin embargo, salir del anonimato, conformar un proyecto de libro y competir siempre son desafíos y el miedo al fracaso está.

Hay momentos en los que dudo y tengo miedo de revisar, por eso trato de ser exigente con mis textos y la primera idea de mejorarla, aunque otras veces elaboro el √ļltimo verso y despu√©s concibo el resto.

Lo cierto es que se necesita mucho martillo y cincel para lograr el buen acabado de un poema, y el miedo a la crítica o a que no sea suficientemente bueno siempre está presente.

  • Entonces‚Ķ ¬Ņconf√≠as en los concursos literarios?

Al respecto hay muchas opiniones encontradas y hay quienes dicen que los concursos vienen con nombres y apellidos. Creo que los jurados deben defender la obra por encima del nombre. En mi caso, he enviado mi trabajo a diversos certámenes y he ganado y perdido en igual proporción; sin embargo, sigo haciéndolo porque competir es apenas el primer paso.