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Una escritora casi estadísticamente feliz

Mildre Hern√°ndez es una escritora ni√Īa. No ani√Īada o infantil ni una autora con S√≠ndrome de Peter Pan o Wendy, en este caso. Es alguien con la capacidad de moverse en los diversos estratos de codificaci√≥n-decodificaci√≥n que admitir√≠an los lectores habituados a aproximarse a la literatura infantojuvenil, d√≠gase ni√Īos o adultos.

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«Escribir para m√≠ es un acto de placer»

Mar√≠a Karla √Āguila escribe desde Montreal sobre las formas de interpretar la belleza (siempre ef√≠mera y cambiante). Su Cienfuegos natal la acompa√Īa y tambi√©n la obsesi√≥n ‚ÄĒesos motores tambi√©n ef√≠meros y cambiantes‚ÄĒ de encontrar al personaje roto, al fragmento de una historia o de un verso. Poes√≠a y narrativa tejen sus hilos sobre esta joven escritora que ha empezado a recorrer los pasillos amplios de la literatura.

¬ŅC√≥mo construyes, desde lo emocional, lo espiritual y lo racional, tu propio ejercicio creativo?

No hay nada que piense que no pueda ser dicho por uno de mis personajes. Cuando me encuentro frente al papel, la historia parece ser dictada por otra persona, yo soy m√°s bien la copista. No s√© c√≥mo funciona. A veces todo empieza por una frase, el recuerdo de mi madre dici√©ndome que si no me ba√Īaba me iba romper los dientes. Es una frase que puede resultar violenta, pero mi madre es una santa y en el cuento, la madre de la muchacha tambi√©n la quiere mucho, pero la muchacha no soy yo, es otra. La muchacha puede ser una compa√Īera de clase que tuve en la primaria y que vi hace unos d√≠as. Es algo as√≠, es un efecto collage o Frankenstein.¬†¬†

En tu viaje desde Cienfuegos a Montreal, ¬Ņsientes que tu mirada hacia la creaci√≥n y hacia la narrativa ha cambiado sustancialmente? ¬ŅLa migraci√≥n f√≠sica conduce, de manera obligatoria, a una mutaci√≥n est√©tica? ¬ŅC√≥mo asumes, adem√°s, el cambio de una lengua hacia otra?

La Karla que partió de Cuba en abril del 2017, ya no es la Karla que responde a esta entrevista. Yo cambié, cambió mi manera de ver las flores, los animales y mis semejantes. Ya no veo a mi país igual, ya no veo a mi familia igual, ni a mis amigos tampoco. Mi literatura (eternamente mutante) heredó, por suerte, este principio orgánico y evolutivo. Creo que la migración física conduce de manera obligatoria a la mutación estética. Las formas de interpretar la belleza cambian, porque la belleza no es la misma.   

El franc√©s, como lengua proveniente del lat√≠n, guarda bastante hermandad con el espa√Īol. Una vez que conoces un poco de vocabulario te vuelves especialista traduciendo mentalmente de una lengua a la otra, ya que ambas guardan estructuras gramaticalmente id√©nticas. Aunque por el momento no escriba en esta lengua, no abandono la idea de que alg√ļn d√≠a sea capaz de hacerlo. ¬†¬†¬†

En el a√Īo 2019 obtienes el premio que otorga la Universidad de Montreal y la revista Hispanophone por tu cuento Un tren sin puertas ni frigor√≠fico. ¬ŅC√≥mo se abre paso un artista joven en un contexto geogr√°fico que no es el suyo?

No tengo muchos consejos que dar respecto a ello. Realmente participé en ese concurso porque soy estudiante de la Universidad de Montreal en Estudios Hispánicos. La convocatoria llegó directamente a mi correo y vi en ella una oportunidad de probar suerte y ser leída por otras personas que no fueran cubanos. Fue una sorpresa. Un premio siempre se recibe con inmensa sorpresa y sobresalto, cuando dijeron mi nombre casi me desmayo.

D√≠as despu√©s me invitaron a una clase de pr√°ctica del espa√Īol, que se imparte en la misma universidad, y los estudiantes me hicieron algunas preguntas con respecto al acto de creaci√≥n. Era una experiencia que viv√≠a por primera vez en un pa√≠s que no era el m√≠o. Mis compa√Īeros de clase me hablaban en los pasillos de los personajes de mi cuento, les intrigaba el hecho de que fueran reales. Hermos√≠simo.¬†¬† ¬†¬†¬†¬†

¬ŅSientes que el escritor tiene alguna responsabilidad de mapear o retratar su realidad y su tiempo, o debe enfocarse en otras b√ļsquedas?

No creo que necesariamente tenga que retratar su realidad; cuando el acto creativo se convierte en un deber deja de ser arte por arte y comienza a tener otros apellidos. No me considero una escritora militante, no estoy comprometida con mi realidad, ni siquiera estoy comprometida conmigo.

Los temas, los personajes, los versos surgen de una manera inexplicable, vienen en forma de obsesiones o de imágenes. Algunos hablan de lo que he vivido o he visto, pero no surgen de una necesidad social o de un comprometimiento con alguna causa. No me veo hablando de reciclaje, ni de consumismo, ni de maltrato animal. Me veo hablando del ser humano, de mí, buscando…    

De tu experiencia como escritora en Cuba, ¬Ņcon qu√© te quedas? ¬ŅY qu√© desechar√≠as?

Me quedaría con casi todo. Desecharía la parte de imprimir y buscar sobres para enviar a concursos, la parte de enviar por correo mis textos y que casi nunca lleguen.   

La di√°spora de autores cubanos, di√°spora ya sea temporal o permanente, ha provocado una cierta dispersi√≥n en el conocimiento que los creadores tenemos unos de otros; y tambi√©n una cierta dispersi√≥n entre los lectores que pierden de vista a determinados autores. ¬ŅCrees que exista una estrategia, as√≠ sea m√≠nima, para establecer puntos y puentes de conexi√≥n entre las escrituras de la Isla, con independencia del √°rea geogr√°fica en que su creador se encuentre?

Creo que es buena cosa esto que haces, por ejemplo. Mediante las entrevistas podemos conocer lo que piensan otros autores, lo que nos separa, pero principalmente lo que nos une. Admiro la labor de Milho Montenegro. Quisiera, alg√ļn d√≠a, tener esa dedicaci√≥n de promover a otros escritores, esa dedicaci√≥n que hace que nos acerquemos a otras maneras de crear.

Pienso que otra buena estrategia ser√≠an las antolog√≠as; en medio de esta crisis editorial, creo que son una buena soluci√≥n. Dar paso a la publicaci√≥n colectiva. Cada cual, con su estilo y su propia b√ļsqueda, pero tomados de la mano, en un mismo libro. La antolog√≠a como un espacio de socializaci√≥n.

H√°blame un poco de tu libro La que debe morir, Premio Reina de Mar 2017 en el g√©nero narrativa…

La que debe morir es un libro que me hace siempre sonre√≠r. Es un libro que adoro y del cual me siento s√ļper orgullosa. Est√° dividido en dos partes: la primera se desarrolla en una ambientaci√≥n rural y la segunda en una ambientaci√≥n urbana. Es un libro de mujeres, de mujeres al borde de la fatiga, de la existencia. Mujeres tratando de lidiar con la miseria personal y colectiva. Hay risa y llanto, fango y asfalto. Son cuentos breves, medios acabados, como la vida de sus personajes.

¬ŅCu√°les son los temas/obsesiones/seducciones que intenta tocar tu literatura?

Me interesa el sexo, todo se trata de sexo, como dijo Oscar Wilde. Me interesan las din√°micas callejeras, c√≥mo habla la gente, me interesa la gente an√≥nima, los que acompa√Īan a los h√©roes, los que no se atreven a matar, pero lo piensan. Me divierte hacerlos hablar porque tengo alma de titiritera. Poner esperanza all√≠, donde se supone que no hab√≠a espacio para una puerta, entonces la puerta se abre y el ladr√≥n se escapa del polic√≠a.

En la poes√≠a soy otra, la poes√≠a es un espacio m√°s personal. Cada verso es una imagen que cre√≠ ver o que quise que sucediera. Escribo poes√≠a porque no se cantar, ni tocar ning√ļn instrumento musical.¬†¬†¬†

¬ŅDe qu√© manera se imbrica, en tu trabajo, la poes√≠a?

La poes√≠a est√° presente en todos los aspectos de mi vida. Sin embargo, cuando escribo narrativa, hay textos que me demandan alejarme de ella, mientras que en otros se entremezclan ‚Äúlo narrativo‚ÄĚ y ‚Äúlo po√©tico‚ÄĚ, creando as√≠ lo que algunos definen como ‚Äútexto frontera‚ÄĚ. Pienso que de una manera u otra, la poes√≠a est√° presente porque siempre va conmigo, forma parte de lo que soy y de c√≥mo interpreto cada acontecimiento.

¬ŅCu√°nta importancia le concedes a la disciplina y al rigor del oficio en tu ejercicio creativo?

Una vez le√≠ o escuch√© que si no sent√≠as la necesidad de escribir no eras un escritor. Estuve tortur√°ndome mucho tiempo, incluso, cuando me dicen ‚Äúescritora‚ÄĚ algo en m√≠ tiembla de inseguridad.

No siento la necesidad de escribir. Puedo pasarme meses sin hacerlo y no me castigo, ni me deprimo, ni me juzgo mal por ello. Cuando me siento frente a la computadora, el poema se teje solo, el cuento se sucede sin trabas, todo fluye. No veo mi escritura conectada a una estrategia, escribir para mí es un acto de placer… como hacer el amor. 


Las poses indiscretas de Norge Luis Labrada (+ fotos y video)

La cámara recoge una expresión, un rictus, una mirada hecha para los otros, una apariencia construida. La página revela una postura, un desafío, una confesión. Como maniquí en la vidriera que desde las tallas perfectas luce un traje, como si existiera para cada uno un verso hecho a la medida, llega Poses, un cuaderno de poesía escrito por Norge Luis Labrada que se suma al catálogo de Ediciones La Luz.

El autor, tiene en él su primer libro. Todo comenzó así:

‚ÄúRecuerdo que hace dos a√Īos en una feria del libro que se le dedic√≥ a Delf√≠n Pratts en Holgu√≠n, en una pe√Īa Palabras Compartidas me conmovi√≥ mucho un poema suyo que despu√©s no pod√≠a ni ver en el libro. Entonces me di cuenta de que me pasaba algo diferente con la poes√≠a. Al a√Īo de haberme sucedido eso comenc√© a anotar algunas cosas, a leer y tomarme m√°s en serio la escritura y busqu√© algunos poetas que me pudieran ayudar como Luis Yuseff.‚ÄĚ

cubierta poses

‚Äď¬ŅPosas desde la poes√≠a?

Creo que sí, es una forma de hablar de uno mismo. En Poses hay muchas maneras de ver el mundo. Las poses no son para esconderse sino para justificar las reacciones, las influencias y sucesos. Las poses son las maneras de defenderse ante la realidad.

‚Äď¬ŅConsideras la escritura de poes√≠a un acto de exhibicionismo?

Sí, porque lo que tenía como mío lo estoy mostrando a las personas y eso me tiene temeroso. En el libro hay muchas de mis preocupaciones y eso me hace sentir expuesto.

‚Äď¬ŅQu√© puede esperar el lector de este cuaderno?

Conocer la personalidad del autor. Este libro contiene mis obsesiones, seres que no est√°n en este mundo que me acompa√Īaron en la escritura como Nina Simone, Amy Winehouse, Catalina de M√©dici, Ana Bolena, pero est√° mi abuela tambi√©n. Seres que llegan a tu lado cuando uno se pone a escribir.

‚Äď¬ŅQu√© representa para ti que tu primer libro saliera con Ediciones La Luz?

Es una suerte. Llevaba un tiempo trabajando en ella y como disfrutaba tanto del proceso de la creación del libro veía muy lejos que ocurriera con un texto mío. Siento alegría y orgullo de publicar por primera vez en una editorial como esta, y siento que el autor puede descansar y confiar en el equipo de Ediciones La Luz.

‚Äď¬ŅC√≥mo conjugas tu trabajo diario, la escritura y la responsabilidad como jefe de la secci√≥n de Literatura en la Asociaci√≥n de Hermanos Sa√≠z de Holgu√≠n?

El tiempo para escribir siempre existe, incluso cuando he tenido que organizar un evento. Estos pasan. Por muy convulsos que sean, se acaban. Al principio tenía temores frente a esta responsabilidad, pero el tiempo me ha demostrado que es posible concretarlo todo.

presentación ediciones la luz

‚ÄďFormas parte de La Joven luz: entrada de emergencias. Selecci√≥n de poetas en Holgu√≠n. ¬ŅQu√© representa esto para ti?

Es un orgullo, pues muchos autores que son reconocidos hoy hace varios a√Īos formaron parte de proyectos similares de Ediciones La Luz. Le digo a los miembros de la secci√≥n de literatura de la AHS de Holgu√≠n que esta es una enorme oportunidad y un privilegio pues con el ebook y audiolibro nos insertamos en el cat√°logo de una prestigiosa editorial.

poses presentación/ cortesía del entrevistado

‚Äď¬ŅCu√°les son tus proyectos de hoy?

Hay un libro que escrib√≠ antes que Poses que estar√° viajando por ah√≠ hasta que tenga suerte. Tengo otro libro que saldr√° por √Āncoras, el sello de la AHS de la Isla de la Juventud.

Sigo escribiendo. √öltimamente no creo narrativa, pero leo mucha poes√≠a. Tengo la deuda de terminar una novela que comenc√© hace unos a√Īos y la retomar√© junto a otros proyectos que tengo, pero quiero aprovechar lo que me est√° pasando con la poes√≠a. Quiero dedicar a ambos el tiempo que merecen.


Pensar a La Luz, el dise√Īo como arte (+ fotos)

Dedicada al 20 aniversario del Sistema de Ediciones Territoriales (SET), la exposición Pensar a La Luz, organizada por Ediciones La Luz, sello de la AHS en Holguín, se exhibe en el Centro Provincial de Arte con una muestra de carteles, gigantografías, portadas, pendones y otros materiales promocionales creados por la reconocida casa editora.

La muestra incluye parte del material gr√°fico con que la editorial ha acompa√Īado las diferentes campa√Īas de promoci√≥n de la lectura durante los √ļltimos 10 a√Īos, como calendarios, marcadores y spots para la televisi√≥n, coment√≥ al Portal del Arte Joven Cubano Luis Yuseff, editor jefe de La Luz.

foto vanessa pernía arias

En este espacio se exhiben cubiertas de textos que poseen un dise√Īo fresco y atractivo a la altura de los j√≥venes, quienes son el p√ļblico principal al cual est√° dirigida la editorial. Las mismas exhiben un cuidado trabajo de j√≥venes dise√Īadores como Taim√≠ Ocampo, Frank Alejandro Cuesta y Robert R√°ez, y que parten de la obra de artistas de la pl√°stica y fot√≥grafos, incluidos en la exposici√≥n, contribuyendo a la excelencia del cat√°logo.

Dedicada tambi√©n a los 29 a√Īos de la Feria del Libro y del Centro Provincial de Arte, anfitri√≥n de la muestra, en Pensar a La Luz confluye la obra, a trav√©s de las portadas y otros productos comunicativos, de artistas consagrados como Ernesto Garc√≠a Pe√Īa, Zaida del R√≠o, Cirenaica Moreira y Cosme Proenza, as√≠ como otros creadores con un trabajo igualmente interesante en el campo visual: Albertho D√≠az de Le√≥n, Alexei Alfonso, Anel√≠ Pupo, Dagoberto Driggs Dumois, Ernesto Herrera, Glenda Le√≥n, Guadalupe Palacios, Heidi Calder√≥n, Jorge Wellesley, L√©ster Vila, Lidia Morales, Linet S√°nchez, Lino Valc√°rcel, Lisandra L√≥pez, Pedro Manuel Herrera, Rafael A. Leyva Herrera, Rub√©n Ferrero, Yamil Dom√≠nguez, Yauri Ginarte, Yunior Fern√°ndez y Yuris N√≥rido.

foto vanessa pernía arias

Estos artistas acompa√Īan con su trabajo la obra literaria de importantes creadores y otros j√≥venes que han encontrado en La Luz la manera de publicar sus primeros textos, como Delf√≠n Prats, Virgilio L√≥pez Lemus, Joaqu√≠n Borges Triana, Alberto Garrand√©s, Liuba Mar√≠a Hevia, Eduardo Galeano, Eduard Encina, Antonio Herrado, Fabi√°n Su√°rez, Elizabeth Soto, Yunier Serrano (Valerio), Irela Casa√Īas, Evelio Linares y Alexander Jim√©nez.

Adem√°s integran Pensar a la luz varias propuestas audiovisuales, como las grabaciones que componen el audiolibro La joven luz: Entrada de emergencia. Selecci√≥n de poetas en Holgu√≠n, y los spots realizados por Gerardo Perdomo y Robert R√°ez, como parte del audiolibro y de la campa√Īa que organiza este a√Īo la editorial con el nombre A la luz se lee mejor, que obtuvo el Premio de la Ciudad de Holgu√≠n 2020 en Comunicaci√≥n promocional.

foto vanessa pernía arias

‚ÄúCon sostenido trabajo de edici√≥n y publicaci√≥n de libros, amparada por su coherente proyecci√≥n editorial y bien articulada pol√≠tica de promoci√≥n literaria, Ediciones La Luz se encuentra entre las primeras dentro del SET‚ÄĚ, destac√≥ en las palabras del cat√°logo de la exposici√≥n el reconocido narrador y periodista holguinero Rub√©n Rodr√≠guez Gonz√°lez, quien a√Īadi√≥ que este importante sello comprende ‚Äúla promoci√≥n como sistema de acciones encaminado a divulgar y validad el hecho art√≠stico‚ÄĚ, ‚Äúlleva por igual la atractiva concepci√≥n de sus portadas, el intencionado dise√Īo de colecciones, la impresionante visualidad de sus campa√Īas y la atinada conceptualizaci√≥n de sus pe√Īas y actividades‚ÄĚ.

De esta modo textos como El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano; El brillo de la superficie, poes√≠a completa de Delf√≠n Prats y las entrevistas recogidas por Yunier Riquenes en Eduardo Heras Le√≥n en el aula inmensa de la vida, pueden interactuar con el p√ļblico m√°s all√° de las p√°ginas impresas del libro, gracias al excelente trabajo promocional de Ediciones La Luz recogido en esta muestra que exhibe el Centro de Arte.

foto vanessa pernía arias

foto vanessa pernía arias

foto vanessa pernía arias

foto vanessa pernía arias

foto vanessa pernía arias

foto vanessa pernía arias

foto vanessa pernía arias


La poesía transforma la videncia

Ismaray Pozo sorprende, y eso lo consigue no solo su poes√≠a o su belleza interior sino tambi√©n su pensamiento, que crea zonas de grietas y de relumbre. Conversar con ella sobre el arte y la literatura podr√≠a ser un pretexto, transformado al fin en otra cosa: unos instantes maravillosos que quiero compartir con los lectores de esta entrevista. La poes√≠a, esa videncia primera y √ļltima, es el tema que de inmediato sale a la luz.

¬ŅEs posible poetizar la vida, la experiencia cotidiana? ¬ŅO est√° el poeta condenado de antemano a intentar reflejar el mundo, pero solo ver el reflejo de la luz en el fondo de la caverna?

No veo otro modo de poetizar sino a partir de la experiencia vital. ¬ŅDe qu√© otra cosa vamos a poetizar sino de la vida? El hombre habla de lo que conoce. En √ļltima instancia, puede teorizar sobre algo desconocido, pero siempre lo har√° en relaci√≥n a lo que ya sabe, a lo que es para √©l una evidencia. Y lo desconocido ‚ÄĒpienso en el origen del mundo, la existencia de Dios, la muerte, la existencia de la vida despu√©s de la muerte, etc.‚ÄĒ se convierte en una suerte de ‚Äúconflacionismo‚ÄĚ.

El hombre se subordina al orden de las estructuras, a un nivel de la realidad, en ese sentido hay cosas que tendr√°n que seguir en un estado de ocultamiento, por desentra√Īar o (in)desentra√Īables. Por tanto, lo desconocido es otra evidencia. Es ese el material del poeta, que no es para m√≠ un ser condenado, quiz√°s s√≠ como dec√≠a Pessoa, un fingidor. Un develador de formas. Homo locuens. Hombre hablante y pensante capaz de significar; en el caso del poeta, capaz de resignificar ese mundo que est√° ah√≠ y nos viene dado. ¬†

De la misma manera que el hombre es configurador de lo humano, el poeta es un reconfigurador de lo humano/resimbolizante de lo humano. Es alguien con una sensibilidad para desatender ese nivel de la realidad, ese orden del que hablaba ahorita, para construirse otro. De esa nueva entropía o nueva disposición nace el poeta.

¬ŅHay mestizaje, hay hibridez en tu poes√≠a? En este mundo que vivimos, ¬Ņtodo acto po√©tico/art√≠stico es de por s√≠ mestizo y/o h√≠brido?

Salvando las primeras formas sociales, las primeras expresiones del arte asociadas a la caza, la veneraci√≥n de √≠dolos‚Ķ, creo que nunca m√°s ning√ļn pensamiento naci√≥ del vac√≠o. Todo parte de algo. Todo en el arte fue despu√©s relacional, bien por m√≠mesis o por resistencia a algo, como las vanguardias.

Somos seres temporales, precedidos, eso hace que haya mezclas, influencias, referentes, que haya una circularidad, una vuelta sobre los mismos temas, con puntos de conexión con otras poéticas, otras formas de creación. Si es eso a lo que llamas mestizaje, sí, hago una poesía mestiza, atravesada por todas esas herencias quedadas de lecturas, experiencias, estudios.

Si te refieres a un purismo de estilo, tambi√©n, aunque no siempre. No me molesta ese tipo de contaminaci√≥n porque, siendo fiel a la primera pregunta, la vida est√° muy contaminada, afectada. ‚ÄúLos nuevos mapas son distintos‚ÄĚ, dice Eltit. Ya no importa tanto el c√≥mo sino el fin.

Por ejemplo, siempre me ha parecido La mujer del mercader del río: una carta, de Ezra Pound, un poema, una misiva y un magistral cuento. Igual te podría citar narradores sesgados por la poesía y en mí trasciende más lo leído (en la narrativa) cuando encuentro también eso. Lo otro.

Lo importante, creo, es poder hacerlo bien, no todos los caminos nos conducen a Roma, y a veces comenzamos algo que se termina trenzando, trocando en otra cosa.

Lo puro solo lo veo asociado al origen, al germen de algo; cuando ese algo crezca, progrese, ya estará irremediablemente combinado, conminado también, pues hay en todas las formas de comunicación una amenaza/intrusión/ruido/participación.

Se ha dicho que la poes√≠a, en la actualidad, se lee poco. Sin embargo, la poes√≠a aun tiende a escucharse, tal vez con m√°s facilidad que leerse. ¬ŅContinuamos siendo receptores de la oralidad? ¬ŅHasta qu√© punto el acto de vivir la poes√≠a, cuando la comunicamos a trav√©s de la palabra hablada/escuchada, transforma el acto de comunicaci√≥n?

Continuaremos siendo receptores y emisores de la oralidad, en tanto seres hablantes. Incluso viviendo con un alto nivel de enajenación o ensimismamiento vamos compartiendo tradiciones, mitos, leyendas, parte de nuestra historia a través de nuestras acciones. La palabra tiene fuerza, ya sea oral o escrita. Reencarna en cada uno de nosotros.

Cuba está interceptada, pintada por la palabra. Interceptada por mitos, ritos, por las culturas hispanas, africanas, que fueron trasmitidas de esa manera. Cuánta gente no se inicia hoy en las religiones africanas y esa fe es también fe en la palabra, en la herencia de la palabra. Eso que se vuelve inmutable, trasciende. Pero no tienen los mismos códigos la palabra escrita y la palabra oral.

cortesía de ismaray pozo

No creo que el decir la poesía ayude a que se consuma más. Ciertamente la poesía se consume poco; creo que siempre, en relación con otras artes, se ha consumido menos. Hay un riesgo en lo que es consumido por todos. En ese sentido, no lo veo mal, la poesía no puede ser para todos, como tampoco lo es la Física, la enfermería, la pintura, la fundición de metales.

Hay una gran tradición de repentistas, improvisadores, decimistas en nuestro país. Veo en esa forma de trasmitir lo poético una performatividad, necesita de la interacción con el oyente, se reafirma muchas veces en esa interacción y el oyente recibe y reacciona, como una llamada-respuesta. Ahora, toda la poesía no precisa el mismo nivel de interacción.

Yo prefiero trabajar a un nivel m√°s simb√≥lico, sensorial ‚ÄĒno tan audible‚ÄĒ cuando tengo que enfocar el ojo sobre la l√≠nea impresa, como la punta de un aerostato.¬† En la escucha otras cosas pueden disuadirnos. El o√≠do tambi√©n es un √≥rgano con una memoria temporal muy corta.

Charla conla poeta Ismaray Pozo

Les comparto esta charla que tuve con la poeta Ismaray Pozo el pasado 14 de febrero después de la presentación de su libro.

Publicada por Joaquín Chávez Pérez en Martes, 25 de febrero de 2020

En una narraci√≥n, quiz√°s escuchar si la pared era blanca o azul (solo si eso determina en la historia) no har√° la gran diferencia. Si nos perdemos la l√≠nea de un verso en un poema, quiz√°s no entendamos el poema. En lecturas de poes√≠a, pienso que algo siempre se nos pierde, algo siempre intercede entre el texto y el que escucha, trasformando ‚ÄĒcomo dices‚ÄĒ el acto de comunicaci√≥n, o bien haci√©ndolo incompleto.

Háblame un poco de tus referentes literarios y de cómo llegas al mundo de la escritura.

A todo sitio se llega buscando. Así llegue yo a la escritura, buscando un sitio. Empatizamos con lo que conocemos. Lo que siempre está en nosotros se torna parte de nuestro carácter, de nuestra identidad. En casa siempre tuvimos libros. Mi padre era por entonces un gran lector. Lo primero que hacía con su salario era comprar libros en la librería municipal. Entonces me acostumbré a esa presencia.

Leía libros de la colección Huracán en la adolescencia, Flaubert, Dostoievski, V. Hugo, Tolstoi. La escritura llegó después, estando en el IPVCE, o poco antes. Para mí, aquello solo era garabatear en una agenda. Era una de las muchas inquietudes que sentía por el arte, de manera que no lo sobredimensioné.

No me planteaba escribir. Y lo hacía, como es natural, distanciadamente, con períodos de sequía, inconstancias. Ya estando en la Universidad comienzo a recibir otras influencias literarias, pero lo curioso es que los caminos eran siempre corvos, nunca rectos, nunca el acercamiento fue directo porque no buscaba. Leyendo ensayos por lo general llegaba yo a la poesía. Recuerdo lo determinante que fue leer un ensayo de Beatriz Maggi sobre Emily Dickinson. O leer ensayos sobre el Caribe, la megritud para llegar a Cesáire, Glissant, Roumain… Pessoa. Mis primeros referentes poéticos están por ahí.

¬ŅC√≥mo se puede promover mejor la buena escritura?

Si te refieres a promover, de gestarse, de hacer buena escritura, depender√° del nivel de exigencias que cada uno se plantee para lograr eso.

Si te refieres a impulsar la buena escritura, darla a conocer, también.  

Cada persona es due√Īa de s√≠; ‚Äúcada vida la defensa de una forma precisa‚ÄĚ. Cada uno de nosotros toma lo que cree conveniente, decanta, filtra. Lo bueno es siempre una meta, un fin ulterior. Llegar a lo bueno requiere tiempo, sudor, sacrificio.

¬ŅExisten las modas literarias? ¬ŅSon una real sintomatolog√≠a de lo que lee el p√ļblico o de lo que se consume en estrechos c√≠rculos de cr√≠ticos, seguidores de un autor determinado y/o defensores a ultranza de dichos autores?

Existen. La moda siempre responde a un estado de opinión. Dependerá de la globalización del asunto (el libro, el autor), de su mediatización. Siempre han existido las modas, por molestas que sean a veces, en tanto tendencia, disposición a algo. Eso no lo instaura una persona, es un camino de muchos

Puede deberse a todo eso que apuntas y que yo resumir√≠a en una sola palabra: reconocimiento. Incluso si lo que se quiere con eso es detonar algo anterior, centrifugarlo, remover lo que est√° establecido. Confieso que me gusta mantenerme al margen del tema. Como dice una amiga: ‚Äútan esclavo de la moda es el que la sigue, como el que la rechaza‚ÄĚ. Soy esclava de ese rechazo. Hay que negar ciertas corrientes. Pero, ¬Ņacaso no fueron en su momento ‚Äúmodas‚ÄĚ el impresionismo, el neoimpresionismo, el fovismo, el romanticismo, el pop-art, el bebop?

Por otra parte, la lucha por el reconocimiento existe desde el origen de los vínculos sociales, desde la familia. Como existe también un intercambio, una transferencia de dones: en los autores que siguen a otros autores por moda, en los lectores que leen lo que otros leen, los críticos que coronan o fulminan. Eso va creando jerarquías, voces que se expanden con una fuerza tentacular. Es el despliegue humano.

Para mantener una postura cr√≠tica ante eso, porque cualquiera puede perderse en la curvita anhelada de la fama, a veces me pregunto para qu√© hago lo que hago. Y dudar es bueno ‚ÄĒadem√°s de romper toda vanidad‚ÄĒ: centra, recompone.

¬ŅHasta qu√© punto el mundo de las artes visuales impacta, o no, en tu imaginario po√©tico/creativo?

Creo que bastante. Estudié Historia del Arte y eso, como todo lo que se estudia, fue plantando parcelas, rellenando espacios. Ahora me pregunto cuánto no tendrá que ver el ejercicio crítico con la poesía. La poesía es hipercrítica. Hay varias asignaturas en la formación que entrenan de alguna manera para eso.

En mi tiempo recibía clases de Víctor Fowler y Adelaida de Juan. Ambos impartían talleres críticos, el primero sobre el audiovisual, Adelaida sobre las artes visuales. Ese ejercicio es especular como un espejo. Lo que digamos de la obra puede tener más de nosotros mismos que de la obra. Lo cierto es que pasamos mucho tiempo en el aula recibiendo una cantidad de información que ahí está.

A√Īos despu√©s, sobre todo si una se desvincula de las artes visuales, parece que esos caminos antes plantados fueron con el tiempo arrasados como un viejo maizal. Y no. Siguen estando ah√≠. A menudo llegan. Sobre todo, en textos donde tiendo al barroquismo, a la recreaci√≥n de atm√≥sferas, porque as√≠ es como surgen en mi cabeza ese tipo de im√°genes, muy pict√≥ricas. Contrario a la memoria auditiva, la memoria visual/fotogr√°fica logra otra pre√Īez, una gestaci√≥n m√°s larga en el inconsciente.

El cuerpo que habitamos, el g√©nero que habitamos (o nos habita), ¬Ņimpacta directamente en nuestra escritura o es solo una condici√≥n salvable e intrascendente? ¬ŅC√≥mo sientes que te sucede a ti?

Escribimos con el cuerpo. Bailamos con el cuerpo. Dormimos con/en el cuerpo. Vamos a buscar el pan con el cuerpo. Ba√Īamos al cuerpo con el cuerpo. Gracias a esa corporeidad estamos en este mundo. El cuerpo nos universaliza, pero tambi√©n nos individualiza. De manera que tanto la naturaleza de lo que escribo, lo que persigo, lo que hago en la vida, tiene que ver tambi√©n con la naturaleza de mi cuerpo.

¬ŅExisten reales conexiones entre los poetas cubanos de estos tiempos, esencialmente entre los j√≥venes? ¬ŅConexiones que trascienden al hecho de aparecer juntos en una antolog√≠a o leer en un mismo espacio? ¬ŅCrees que, m√°s all√° del acto creativo, ese que es usualmente solitario, les son √ļtiles al autor las asociaciones con otros creadores? ¬ŅPor qu√©?

Siempre existen conexiones cuando se coincide en un sitio, en un tiempo; cuando vivimos en una isla tan peque√Īa como Cuba, tan burbujeante; cuando se tiene una edad aproximada; pasamos quiz√°s por las mismas escuelas, al menos recibimos los mismos planes de ense√Īanza; tenemos iguales s√≠mbolos patrios; nuestros nombres inventados; tenemos como creadores similares divisas, al menos la de seguir creando en la Cuba de ahora, y coincidimos por tanto en Festivales, Ferias del Libro, Juegos Florales, intercambiamos nuestros contactos de m√≥vil y muchos somos amigos por Facebook.

Puede que incluso muchos de nuestros referentes literarios sean los mismos. Intercambiamos libros, novedades, bases de premios en grupos de WhatsApp. A estos premios enviamos cuadernos, seg√ļn la suerte, los enviamos despu√©s a los mismos planes editoriales. S√≠, las conexiones existen.

Pero no te puedo hablar del nivel de trascendencia de todas ellas. Cuando leo algo de la poesía que hacen los jóvenes en Cuba, no encuentro, más allá estas coincidencias temporales, muchas semejanzas. Eso me alegra.   

Las asociaciones creativas siempre son dinamizadoras, propositivas, agentes de cambio y, a menudo aglutinan parte de lo mejor de una generación. Pienso en la Revista de Avance, Orígenes, el Grupo de los Once, Volumen Uno, Arte Calle, Puré, Enema, Diaspora(s), Fluxus, el Cinetismo, los surrealistas, Irakere, La Fania, qué se yo.

La historia est√° marcada por el tendencionismo, los guettos. Eso habla a favor del grupo, de la centralidad de fuerzas en pos de un bien com√ļn. Aunque un grupo o asociaci√≥n, como quieras llamarlo, no funciona si cada miembro no tiene su propia combusti√≥n.

¬ŅLa poes√≠a duele? ¬ŅHace feliz? ¬ŅPuede transformar?

La poesía transforma la videncia. Hace que todo cambie y descambie, como apunta un personaje infantil de Graciliano Ramos. Ese cambio y descambio es también endógeno en lo más interno de nosotros mismos.

Cuando llegó, de esa manera salvaje, germinal, como llegan todas las cosas, podía asociarlo con el dolor. Ya no: es indolora como muchas enfermedades hereditarias, un gen degenerado; como la miopía que hace que vivas recalculando los objetos, las distancias, que vivas recalculándolo todo.

Por otra parte, la felicidad es vaga, oscilante. La poesía simplemente trasvasa, al margen de una condición u otra.


«No s√© si la literatura me eligi√≥, pero yo s√≠ la eleg√≠ a ella»

En una Cruzada Literaria ‚ÄĒhace ya algunos a√Īos‚ÄĒ conoc√≠ a Evelin Queipo, una autora que apuesta por una literatura cr√≠tica y sin fronteras. Ella sabe que el talento no eclosiona f√°cilmente. Por eso, quiz√°s, es que Evelin se manifiesta como una autora paciente y algo silenciosa. Silenciosa y creadora, porque es preciso decir que los motores de su arte no paran nunca de moverse.

¬ŅQu√© es lo que m√°s valoras en la formaci√≥n de un escritor?

Valoro la asimilación de lecturas, de contenidos, la asimilación de las críticas negativas. Conozco gente que lee de manera voraz y de todo; pero son incapaces de reflexionar en torno a eso que han leído. Entonces, si leemos y no interpretamos, o no asimilamos el mensaje, no ha servido de mucho la lectura.

 Respecto a la asimilación de contenidos sucede casi igual. Si estudias una carrera de humanidades, perteneces a un taller literario o a un Centro de Formación como el Onelio, y no asimilas el contenido que te imparten, se ha perdido el tiempo asistiendo a clases.

¬†Y finalmente las cr√≠ticas. Si alguien se reh√ļsa a escuchar cr√≠ticas, si solo quiere opiniones favorables u opiniones ‚Äúautorizadas‚ÄĚ, nunca mejorar√° demasiado. Yo siento que uno crece cuando es capaz de asimilar verdaderamente esa cr√≠tica que doli√≥, que nos hizo lanzar un texto a la basura.

Y acepto las cr√≠ticas de donde vengan: de mis alumnos del taller, de los ni√Īos con los que trabajo, de los lectores m√°s diversos y casu√≠sticos, y de los grandes escritores tambi√©n. En un primer momento, mi sistema defensivo se reh√ļsa a aceptar la cr√≠tica, pero despu√©s viene el tiempo y se encarga de demostrarme si hab√≠a o no raz√≥n en ella.

¬ŅQu√© es lo que consideras como madurez literaria? ¬ŅSe puede ser un autor maduro con independencia de la edad biol√≥gica?

En su sentido m√°s amplio, madurez indica la llegada a un nivel completamente funcional del desarrollo. Pero, ¬Ņcu√°ndo y c√≥mo puede un artista o escritor demostrar que lo que hace ha llegado a la etapa superior de su desarrollo? Eso puede suceder a cualquier edad. Ejemplos hay de quienes alcanzaron su madurez literaria en la adolescencia y juventud, y quienes tuvieron que esperar a los 50 a√Īos para dar lo mejor de su producci√≥n art√≠stica. Pero en cualquiera de los casos tiene que pasar el tiempo para poder estudiar todo el corpus literario de ese autor, analizar, comparar.

Si te lees los primeros textos de García Márquez, su periodismo, por ejemplo, hallarás textos maduros, magníficos, excelentes. Pero después vivieron otros muy superiores que dejaron a aquella producción en franca desventaja. Lo que quiero decir es que en sus textos primerizos puede encontrarse madurez literaria, pero muchos críticos te dirán que el Gabo llegó a su madurez mucho más tarde.

¬ŅPor qu√© eliges la literatura? ¬ŅC√≥mo transcurren tus procesos creativos?

No s√© si la literatura me eligi√≥, pero yo s√≠ la eleg√≠ a ella. La eleg√≠ porque me gusta leer, y me resultan inexplicables los resortes que mueven la creaci√≥n literaria. Me gusta mi idioma, que es muy sonoro y musical, me gustan las lenguas, me gustan las rimas, los cuentos, vivo enamorada de ese mundo. No s√© vivir si no es en un ambiente literario y creativo, rodeada de ni√Īos, que son unos creadores magn√≠ficos y nunca bien comprendidos. Me encanta que me asalten con un buen poema o un excelente minicuento. Pero, por favor, que nadie se tome esto demasiado en serio. No me acosen en la calle. (Risas).

El proceso creativo ten√≠a antes en m√≠ un momento espec√≠fico, pero ya no. Ese proceso transcurre lento y no para jam√°s. Siempre estoy mascullando algo, un poema, una idea, un cuento. Si la idea se resiste, puedo darle vueltas durante a√Īos. Eso lo aprend√≠ de Heras Le√≥n: ‚Äúcada cuento tiene una forma especial de ser contado. Nuestra misi√≥n es encontrarla‚ÄĚ.

Aunque te describa mi proceso creativo, me quedo corta. De más está decirte que investigo primero, que estudio un pocotón, que no me atrevo a poner una letra si antes no me he preparado. Pero sigue siendo un misterio el proceso creativo.

Te pongo este ejemplo. Una vez tuve una idea para un cuento. Me pas√© a√Īos estudiando el asunto, pero no sal√≠a. Una madrugada, presionada porque me faltaba una cuartilla para completar el n√ļmero de p√°ginas de un concurso, me sent√© y lo escrib√≠ de un tir√≥n. Una idea que trabaj√© durante a√Īos qued√≥ reducida a 20 l√≠neas. Al otro d√≠a se lo le√≠ a un amigo muy cr√≠tico, a ese que no me perdona una, porque yo tampoco le perdono nada a √©l. Resultado: pude ver el asombro en su cara. Pude ver el efecto que ocasion√≥ el final sorpresivo. Creo que si ese amigo no me minti√≥ con sus gestos, con sus palabras, hay que darme un palo en la cabeza para convencerme de que est√° malo el cuento que escrib√≠ aquella noche.

¬ŅExiste una f√≥rmula, fija o no, que procure como resultado el nacimiento de un buen libro?

Hay fórmulas fijas. Claro que sí. Una de ellas puede ser dominar las técnicas narrativas. Eso es vital. Hay quien no las puede nombrar, pero sabe usarlas, porque imita modelos. Otra fórmula es conocer qué quiere el lector para el que trabajas, qué busca. Luego se lo das. Pero también hay que manipularlo. Hay que agarrar las emociones como quien se agarra las partes blandas. Luego aprietas, cosquilleas, masajeas, hasta que saques una lágrima, una risa, una carcajada, una reacción emocional cualquiera.

Si las reacciones le duran al lector, date con un mazo en el pecho, hiciste un buen libro. Eso sí, como el asunto es netamente emocional y, por tanto individual, un mismo libro puede ser excelente para unos y muy malo para otros. Nunca tendrás una opinión general.

Se ha comentado, no en pocas ocasiones, que la literatura joven cubana sufre una ‚Äúcrisis‚ÄĚ creativa. ¬ŅQu√© opinas de estas afirmaciones? ¬ŅSe han perdido los afanes de contar o ha disminuido el talento?

¬ŅAcaso esos comentaristas se leyeron el cuento de Cirilo Villaverde que sirvi√≥ como boceto a Cecilia Vald√©s? Se public√≥, y en opini√≥n de varios cr√≠ticos es un cuento de escasa factura. Y si te pongo otros ejemplos (nada halag√ľe√Īos) de grandes escritores, seguro no me creer√≠as, pero igual podr√≠a catalog√°rseles como v√≠ctimas de la ‚Äúcrisis‚ÄĚ creativa.

Sin embargo, en el peor de los casos esa ‚Äúcrisis‚ÄĚ se ha creado aqu√≠ mismo, la han creado muchos de los que hoy acusan a la ‚Äúliteratura joven cubana‚ÄĚ, porque ellos mismos han sido los jurados de los concursos que los han premiado. Tampoco tengo la posibilidad de leer a la joven literatura francesa, espa√Īola, norteamericana, argentina‚Ķ Creo que muchos tampoco la tienen. Sin un estudio comparativo no me atrevo a afirmar que la literatura joven cubana sufre una ‚Äúcrisis‚ÄĚ creativa. Se puede especular con esa afirmaci√≥n, pero demostrar que es cierto‚Ķ son otros cinco pesos.

¬ŅC√≥mo observas y valoras la literatura de tus cong√©neres, en tanto cercan√≠a espacial y temporal?

Creo, por sobre todas las cosas, que es variada. Siendo así, la literatura goza de salud. Esta lección la aprendí con el maestro Lino Betancourt, que me dijo lo mismo respecto a la trova joven. Y llevaba razón su enunciado. Nada que se mueva y sea diferente muere.

Creo que hay cosas geniales hechas por los j√≥venes, pero tambi√©n muy malas. Y en ese ir y venir de opiniones favorables y desfavorables avanza la literatura. ¬ŅPor qu√© levantar la voz para hablar mal de lo que hacen los j√≥venes? ¬ŅLos adultos y adultos mayores escriben tan genial? Yo quiero ver, Evelin Queipo, si piensas lo mismo de aqu√≠ a 30 a√Īos. (Esta √ļltima oraci√≥n no la escrib√≠ yo, sino mi otra Yo, que conste en el acta).

La tendencia en cuanto a aparici√≥n de nuevas voces en el panorama literario cubano hace creer que nos encontramos en una era donde el talento eclosiona f√°cilmente. ¬ŅEs as√≠ en realidad? ¬ŅTodo lo que se visualiza o se promociona como ‚Äúlo mejor‚ÄĚ de la literatura joven, es precisamente lo mejor?

En un país que ofrece educación gratuita, que da acceso a diversos medios de comunicación e información, que está lleno de Casas de Cultura, de talleres literarios, que tiene programas tan variados para la promoción de la lectura y la literatura… ¡caramba!, ¡claro que tienen que florecer los escritores por todas partes! Y también los que se creen que pueden ser escritores. Eso es normal. Anormal fuera lo contrario.

El talento es otro asunto. Que te ganes un premio o tres, y te publiquen un libro o 10, no quiere decir que tengas talento. Kafka ten√≠a talento y casi no public√≥ en vida. El talento no eclosiona f√°cilmente, pero la literatura s√≠ cuando se han creado las condiciones para ello. En este pa√≠s se han creado las condiciones. ¬ŅContamos cu√°ntas editoriales hay en Cuba? En un r√°pido conteo: cinco de la AHS, 16 de los CPLL, las FAR y el MININT tienen sendas, la UNEAC tiene una en Santiago, otra en Pinar, existe Uni√≥n en La Habana, est√°n las editoriales nacionales, algunas universidades tienen sellos editoriales, algunas Oficinas del Historiador tambi√©n‚Ķ ¬ŅPor cu√°ntas vamos? Y si hay editoriales, la l√≥gica indica que tienen que eclosionar los escritores. Unas veces m√°s y otras menos maduros, pero est√°n ah√≠ y tambi√©n est√° el lector, que no perdona medias tintas.

Lo ‚Äúmejor‚ÄĚ de la literatura joven‚Ķ es mejor que no hablemos mucho de eso. ¬ŅQui√©n puede darte lecciones a ti, que eres un lector voraz, de ‚Äúlo mejor‚ÄĚ? ¬ŅQui√©n puede darme esas lecciones a m√≠? ¬ŅQui√©n puede decirle a mi hija de siete a√Īos, que lo mejor NO es El gato cient√≠fico, de Yunier Riquenes, o Epaminondas, de Oros Viejos? Me los pide cada noche. Yo quiero leerle Platero y yo, y otros cl√°sicos; quiero demostrarle que la literatura infantil es mucho m√°s que eso.

Pero muy poco se puede hacer cuando un ni√Īo de siete a√Īos va al librero repleto de t√≠tulos infantiles, toma el de su preferencia y te lo pone en las manos para que se lo leas. Hay que respetar las elecciones de cada cual. Y mi hija puede presumir de tener un amplio espectro de lecturas, porque yo me encargo de leerle, de llevarla al teatro Gui√Īol, de llevarla a las pe√Īas, a los talleres…

A m√≠ me cuesta mucho trabajo demostrarle a los ni√Īos que leer es mejor que ver animados. Tal vez no lo logre, pero no me canso de intentar. Igual, que siga intentando la gente convencernos de qu√© es lo mejor. Tal vez lo logren.

¬ŅCu√°l es tu opini√≥n con respecto al sistema de premios? ¬ŅAyudan al escritor, facilitan su trabajo o lo hacen lidiar en un pugilato constante donde solo se crea, o mayoritariamente se crea, para ganar?

Es lindo que haya premios, es bueno y es √ļtil. Pero, ¬°cuidado! Nadie se deje obnubilar por tres mil pesos y una publicaci√≥n. En todas partes del mundo hay cazadores de premios. Viven y producen para eso. Y al que velan, no escapa. Es as√≠ como hay gente que repite ganando premios. A veces los mismos premios.

 Hay libros que uno sabe que son para competir. También los hay que no son buenos para eso. ¡Qué terrible debe ser someter la creación a los premios todo el tiempo! ¡Pero qué terrible debe ser también escribir libros que nunca ganen premios! Un premio ayuda y dos también. Veinte premios son geniales. Lo que es terrible y maligno es el vicio, es la esclavitud. Si negociamos con esos males pueden sobrevenir ataques de muy alta y muy baja autoestima, podemos salir perdiendo nosotros como seres humanos. La creación nunca pierde. Ella existe y ha existido desde siempre. 

¬ŅExiste un mercado editorial cubano?

Vayamos, como en ‚Äúmadurez‚ÄĚ, al concepto b√°sico de la palabra ‚Äúmercado‚ÄĚ: conjunto de transacciones o acuerdos entre compradores y vendedores. Comercio formal y regulado, donde existe competencia entre los participantes. ¬°Caramba! Creo que la respuesta a lo que me preguntas es NO.

Sin embargo, no hay que angustiarse por eso. Tenemos libros, tenemos literatura y tenemos lectores. Creo que nada en el mercado tiene un precio real. Todo lo que podemos comprar, negociar, vender, tiene un valor simbólico. Yo no puedo comprar todos los libros que he leído, no puedo comprar todos los que leeré. Pero los libros están ahí y yo los leo de cualquier manera. Nada me lo prohíbe. Ni las leyes del mercado.

Solo si no existieran los libros, la literatura, si no existiera yo, podr√≠a dejar de leer. Olvidemos a los mercaderes. Ya Jes√ļs los ech√≥ del templo hace m√°s de mil a√Īos. A leer, a consumir libros con la vista, con los dedos, con los o√≠dos, con la mente, con las ganas de leer. Y los escritores y las editoriales que lloren las p√©rdidas mercantiles y la usurpaci√≥n de los derechos de autor. (Esta √ļltima oraci√≥n tampoco la escrib√≠ yo.)

Vives y escribes en Camag√ľey que, sin dudas, es una plaza importante si se habla en materia literaria. ¬ŅSientes que los conceptos centro (d√≠gase la capital) y periferia (el resto de las provincias de Cuba) se difuminan cuando abordamos la materia art√≠stica? ¬ŅTienen los creadores de La Habana cierta ‚Äúventaja‚ÄĚ en cuanto a promoci√≥n, creaci√≥n y/o difusi√≥n de la obra?

He editado algunos libros y me parece un poco soberbio que un autor se cite a s√≠ mismo. Pero hoy comprendo la utilidad. Una pregunta muy parecida me hizo Yasel Toledo y la entrevista sali√≥ publicada en Cubadebate. Ser√≠a bueno poner un hiperv√≠nculo aqu√≠ pero no ¬Ņse puede? (Risas).

Si no existiera la diferencia entre centro y periferia, todo se llamar√≠a ‚Äúcentro‚ÄĚ o todo ‚Äúperiferia‚ÄĚ. Ese es un principio b√°sico de la econom√≠a del lenguaje: no deben existir dos palabras para una misma cosa. Si te fijas en los sin√≥nimos, muy pocos comparten lo que se llama ‚Äúsinonimia absoluta‚ÄĚ. Pero veamos, cada cosa tiene sus pros y sus contras. Hay ‚Äúcabezas de rat√≥n‚ÄĚ que se han mudado a la capital y no han llegado a ser ni siquiera ‚Äúcola de le√≥n‚ÄĚ.

En este sentido se puede favorecer el artista que eligi√≥ no migrar a la capital. Pero de que en los centros est√°n las mejores y mayores posibilidades‚Ķ eso es una realidad. Me quedo estupefacta y llena de sana envidia cuando mis amigos de la capital me cuentan cosas que yo ignoro palmariamente: lecturas con pagos en CUC, extranjeros que hacen ofertas, invitaciones, editoriales que vienen y hacen buenos y malos negocios‚Ķ Y se me va llenando el coraz√≥n de arrugas cuando veo que a ‚Äúprovincia‚ÄĚ llega tan solo una de esas bondades, y all√° va la gente dispuesta a todo con tal de conseguir un beneficio m√≠nimo. Se forma la guerra. Se pelean unos con otros.

Entonces quisiera que se difuminaran los conceptos de ‚Äúcentro‚ÄĚ y ‚Äúperiferia‚ÄĚ aunque sea en materia art√≠stica. Pero la sem√°ntica, dentro de las disciplinas human√≠sticas, suele ser bastante exacta: ‚Äúcentro‚ÄĚ y ‚Äúperiferia‚ÄĚ son ant√≥nimos perfectos.

¬ŅQu√© le falta a la joven literatura cubana para romper las fronteras territoriales de la naci√≥n y llegar a los lectores de otros pa√≠ses?

Aquí cerca, a esta hora de la noche, está mi otra Yo, y está loquísima por responder. Dice que tres palabras son suficientes. Le digo que no y se lo prohíbo rotundamente. Pero ella me ha dado un golpe maestro, me ha paralizado los dedos y…

…responde: un mercado editorial.

Solo entonces me devuelve el teclado y yo quiero borrar lo que ella ha escrito y teclear mi propia respuesta, que es diferente aunque no ant√≥nima. Pero entonces pienso‚Ķ ¬Ņy si ella tiene raz√≥n?

 

Camag√ľey, diciembre de 2019

Evelin Queipo Balbuena y mi otra YO.


«Salvar solo la escritura»

Desde Holgu√≠n escribe Erian Pe√Īa Pupo, joven autor cuya poes√≠a conmueve y ruge. Su oficio sintetiza, de alguna manera, tradici√≥n y modernidad. Erian es una voz nov√≠sima que no se conforma con escribir, sino que busca el √°ngulo cr√≠tico de la realidad para estremecer aquello que merece ser estremecido. Esta entrevista cruz√≥ las redes como un (pre)texto para encontrar al poeta.

‚Äď‚Äď¬ŅCrees que el sistema de estrategias promocionales del libro en nuestro pa√≠s es fallido u obedece a normas antiqu√≠simas? ¬ŅQu√© se har√≠a necesario para actualizarnos?

No recuerdo cu√°ndo fue la √ļltima vez que compr√© un libro gui√°ndome por una estrategia promocional. Sucede que a muchas de las editoriales no les importa el libro m√°s all√° del proceso de recepci√≥n, edici√≥n, correcci√≥n, dise√Īo‚Ķ cuando el texto sale del poligr√°fico o de los talleres de la Riso es como si el hijo hubiese cogido vida propia: lev√°ntate y anda, camina por ti mismo, conquista a un p√ļblico, b√ļscate lectores.

No digo que sean todas, pero la mayor√≠a de las veces la ‚Äúdesidia nacional‚ÄĚ y sus bifurcaciones provocan que esto ocurra. Por ejemplo, qu√© hace un libro de un autor holguinero ganando polvo y moho en una librer√≠a o un almac√©n en Pinar del R√≠o o Matanzas cuando su p√ļblico potencial, ese que busca y persigue sus libros est√° en su provincia. Como mismo digo holguinero, puedo decir un autor de cualquier lugar del pa√≠s‚Ķ Eso sucede muy a menudo. Cuando m√°s, los planes de distribuci√≥n nacional contemplan unos pocos ejemplares para la ciudad de donde es el escritor. Entonces el d√≠a de la presentaci√≥n, los libros no alcanzan para los interesados, esos que buscan la obra de un autor en espec√≠fico, mientras que en otras ciudades esos mismos libros duermen el sue√Īo de los justos, aunque sea bastante ‚Äúinjusto‚ÄĚ para el texto, para los lectores y, claro, para el autor.

Por eso necesitamos a los buenos promotores. Mucho de lo que le√≠ cuando adolescente, sobre todo poes√≠a, estuvo influido por un promotor como pocos, Joaqu√≠n Osorio, quien ten√≠a una pe√Īa ‚ÄĒun mi√©rcoles al mes‚ÄĒ en el Caf√© Tres Luc√≠as de Holgu√≠n; una pe√Īa y un caf√© (aunque este siga abierto) que ya hoy no existen, al menos como antes. Ah√≠ y en otros sitios, Joaqu√≠n incentivaba la lectura como pocos y nos prestaba libros, de cinco en cinco, o de diez en diez, y cuando se los devolv√≠amos, nos prestaba otros. Pero habr√≠a que clonar a Joaqu√≠n por todo Holgu√≠n y toda Cuba, y ser√≠a dif√≠cil hacerlo.

Publiqu√©, hace unos a√Īos, un poemario en Santiago de Cuba y despu√©s del d√≠a de la presentaci√≥n en la librer√≠a principal de la ciudad, no s√© si lo volvieron a presentar o si se vendi√≥‚Ķ A Holgu√≠n, por ejemplo, creo que no llegaron ejemplares.

¬ŅC√≥mo actualizarnos? Pondr√≠a dos ejemplos cercanos a m√≠: Claustrofobia, en Santiago de Cuba, y Ediciones La Luz, aqu√≠ en Holgu√≠n. Ambos est√°n liderando la promoci√≥n del libro en nuestro pa√≠s, y adem√°s lo hacen de manera genuina, refrescante, visualmente atractiva‚Ķ Yunier Riquenes y Naskiset Dom√≠nguez hacen un trabajo magn√≠fico, pues los libros les importan, les preocupan los autores.

Promocionar es una manera no solo de vender, que ser√≠a el elemento excusa, sino de formar lectores potenciales. Y lo hacen utilizando las redes sociales, las posibilidades de la tecnolog√≠a en una √©poca que nos obliga a ello. Por su parte, La Luz se preocupa, en un primer momento, por el libro y el autor: un libro hermoso, con un trabajo de dise√Īo y una portada atractiva, es de por s√≠ una obra de arte que atrae, convida, entra sin pedir permiso‚Ķ Despu√©s dise√Īan pendones, marcadores, postales, calendarios. Cada a√Īo realizan una campa√Īa de promoci√≥n de la lectura, con el t√≠tulo gen√©rico Leer seduce, pero que en cada edici√≥n suma un atractivo m√°s.

Todo esto acompa√Īado por un sistema de pe√Īas, de presentaciones, programas de radio, entrevistas, promociones en la p√°gina web y el Facebook de la editorial, para que el autor se sepa realmente autor, cosa que no todas las editoriales logran. As√≠ logran invitar al lector a acercarse y llevarse un libro a casa, a hacerlo tu compa√Īero por unos d√≠as o, qui√©n sabe, por unos a√Īos o el resto de tu vida. Pero en La Luz est√° Luis Yuseff, uno de los mejores poetas de su generaci√≥n, un amante de la lectura y de todo lo bello. Con seres as√≠, como Yuseff, Riquenes y otros m√°s, el libro y su promoci√≥n alcanzan otros sitios. El tema es una madeja que se complejiza mientras la vamos desenvolviendo poco a poco.

‚Äď‚ÄďEn sentido general, ¬Ņson los escritores cubanos lectores actualizados o, simplemente, buenos lectores? ¬ŅOpinas que los miembros de nuestra ‚Äúgeneraci√≥n‚ÄĚ ‚ÄĒcriterio tan debatido y negado‚ÄĒ somos capaces de leernos cr√≠ticamente?

No creo que los lectores cubanos seamos actualizados. Ni siquiera los escritores y los críticos poseemos un arsenal de lecturas que nos hagan dominar el terreno aunque sea un poco. Qué se nos puede pedir si incluso leemos mal nuestra propia tradición. Tenemos mares y lagunas por delante. Buenos lectores sí, pero eso es otra cosa muy diferente. En esto influye el propio sistema editorial cubano, los derechos de autor, las tantas complejidades que hacen que muchas de las mejores obras y autores no lleguen a nuestras manos, primero en el momento adecuado o al menos después, pero que lleguen.

Com√ļnmente nuestras librer√≠as est√°n desprovistas de autores importantes de otras latitudes. Por eso, si no lees en digital ‚ÄĒa m√≠ no me gusta mucho‚ÄĒ uno termina consumiendo lo que se puede conseguir, aunque no siempre sea lo que se anhela. Al final, acabamos leyendo a quienes tenemos en las manos; as√≠ se conforma nuestro sedimento. Las editoriales cubanas hacen gestiones de derechos de autor que se agradecen mucho y publican a varios autores importantes, pero esto termina siendo insuficiente por la variedad y cantidad de autores que le pueden interesar a un joven escritor. Ediciones La Luz ha publicado a Alice Walker, John Robinson Jeffers, Galeano, Emily Dickinson‚Ķ

Por ejemplo, ni siquiera autores importantes de Am√©rica Latina ‚ÄĒy eso que Casa de las Am√©ricas ha dado luz a varios de ellos‚ÄĒ se publican en Cuba ni se venden en nuestras librer√≠as‚Ķ Cu√°ntos de nuestros j√≥venes escritores, muchos con varios poemarios, libros de cuentos y hasta novelas, han ‚Äúle√≠do y rele√≠do‚ÄĚ ‚ÄĒesta es una frase de mi amigo Eugenio Marr√≥n, el mejor lector que conozco‚ÄĒ la obra de Jos√© Emilio Pacheco, Roberto Juarroz, Blanca Varela, Fernando del Paso, Vargas Llosa, Rubem Fonseca, Roberto Bola√Īo, Carlos Fuentes, Arturo P√©rez-Reverte, Dany Laferri√®re, Luis Sep√ļlveda, Severo Sarduy‚Ķ y tantos otros y tantos, si en primer lugar es dif√≠cil encontrar un libro de cualquiera de ellos en nuestro pa√≠s. Como lectores me atrever√≠a a decir que estamos desactualizados varias d√©cadas.

Y qu√© decir del pol√©mico Premio Nobel, aunque para muchos no sea un buen medidor. ¬ŅCu√°ntos conocemos qui√©nes son Peter Handke y Olga Tokarczuk, los m√°s recientes ganadores de la cita anual de Estocolmo, y cu√°ntos adem√°s hemos le√≠do alguno de sus libros?

En Cuba no se ha publicado la obra de muchos de los ganadores de a√Īos anteriores y sabemos, como hemos visto, que influyen mil cuestiones en ello: Patrick Modiano, Alice Munro, Mo Yan, Tomas Transtr√∂mer, Herta M√ľller, Jean-Marie Gustave Le Cl√©zio, Elfriede Jelinek, J. M. Coetzee, Imre Kert√©sz, V. S. Naipaul, Toni Morrison, Kenzaburo Oe‚Ķ la lista sigue extendi√©ndose. Si alguna editorial cubana los ha publicado, por favor, que alguien me avise, para tratar de comprarlos y ver qu√© escriben estos ‚Äúmonstruos‚ÄĚ. Una vez me contaron que Guillermo Vidal, ese excelente narrador tunero, coleccionaba libros de los premios Nobel, desde el primero hasta el m√°s reciente, y lo hac√≠a para saber qu√© ten√≠an aquellos escritores para merecer este galard√≥n.

El Nobel es un caso peculiar, pero otros tantos libros de escritores importantes no se publican, por un motivo u otro, en nuestro pa√≠s. Y eso nos aleja ‚ÄĒa los escritores y a los lectores‚ÄĒ de una tradici√≥n, de una cosmovisi√≥n que otros escritores y lectores s√≠ poseen. No hablemos, por ejemplo, de los importantes escritores estadounidenses o europeos. Y as√≠, amiga m√≠a, no se puede estar actualizado, mal nos pese, en cuestiones literarias.

Hay casos excepcionales, como mi amiga Mariela Varona, que ha le√≠do medias bibliotecas del mundo, sobre todo de narrativa, en formato digital. Pero qu√© nos queda a los dem√°s, los que nos ‚Äúguiamos‚ÄĚ por las editoriales cubanas, los que leemos lo que aparezca, lo que encontremos, lo que nos preste un amigo‚Ķ y que, de esta misma forma, nos formamos tambi√©n como escritores y asumimos los peligros que ello implica. En muchos casos nos queda leernos a nosotros mismos‚Ķ si es de manera cr√≠tica o no, ya es otra cosa.

Yo te ser√© sincero: en una √©poca le√≠ mucho a mis contempor√°neos, a lo que podr√≠amos llamar ‚Äúnuestra generaci√≥n‚ÄĚ y lo sigo haciendo, casi siempre mediante revistas, un libro que sea de un amigo o aquel que deba presentar o me motive por algo particular‚Ķ Pero cada vez lo hago menos, cada vez me arriesgo menos a dedicarle algunas horas a un contempor√°neo: no s√© si es por el tiempo, o porque las experiencias como generaci√≥n nos son comunes y muchas cosas me dicen poco, o porque miro mi librero y veo varios buenos t√≠tulos esper√°ndome y entonces me pongo a pensar ‚ÄĒaunque es una decisi√≥n algo injusta‚ÄĒ que no podr√© leer todos los libros que deseo; as√≠ acabo escogiendo del librero ese que me espera y a√ļn no he podido leer.

‚Äď‚Äď¬ŅHay mucho de m√≠mesis, de reproducci√≥n autom√°tica, y poco de pensamiento en lo que se escribe hoy d√≠a?

Por eso mismo que antes comentaba, muchos jóvenes acabamos leyéndonos unos a otros y por consiguiente reproduciéndonos, copiándonos casi automáticamente, calcándonos. Muchas veces preferimos saber qué escribió aquel escritor premiado en el concurso al que enviamos o al que pensamos enviar un día.

Tengo amigos cuyos referentes inmediatos son autores de su misma generación o, cuando más, de una o dos promociones mayores que ellos, pero aun así contemporáneos. Estos constituyen sus metas, sus prototipos.

Me han dicho, incluso, que no les importan los cl√°sicos pues, de una manera u otra, reciben sus influencias por ‚Äúsegundas o terceras v√≠as‚ÄĚ en los libros de los escritores contempor√°neos que leen. Eso hace que nuestro mapa sea un poco m√°s reducido. A veces creemos que estamos innovando, cuando eso ha sido pan comido a√Īos atr√°s.

El desconocimiento, la falta del ‚Äúmanoseo‚ÄĚ de libros y autores nos restringen la visi√≥n. Muchos j√≥venes pensaron estar demoliendo los c√°nones de la poes√≠a, dinamitando todo sin orden ni consenso, sin saber que d√©cadas atr√°s el mexicano Octavio Paz escribi√≥ un poema tan innovador y explosivo como ‚ÄúSalamandra‚ÄĚ. La escritura lleva su exorcismo ‚ÄĒo bien el pensamiento fruct√≠fero del que me hablas‚ÄĒ pero tambi√©n su sedimentaci√≥n, su tiempo de fermentaci√≥n como el buen vino.

‚Äď‚Äď¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo?

Recorro un camino pedregoso, movedizo, sobre todo porque trabajo con la palabra. Ella me alimenta, me viste, paga mis gastos elementales… Soy periodista y escribo a diario, pero lamentablemente no siempre es literatura. Cuando la mayoría de mis amigos escritores encienden su computadora, abren un documento Word, lo hacen para escribir ficción. Yo el noventa por ciento de las veces lo hago para escribir periodismo.

Tengo m√°s trabajo ‚ÄĒpara un periodista es bueno‚ÄĒ que el que com√ļnmente puedo hacer: compromisos con revistas, sitios webs, muchos me exigen con cierta frecuencia, adem√°s de mi trabajo en el Centro de Comunicaci√≥n Cultural La Luz, de la Direcci√≥n Provincial de Cultura en Holgu√≠n, que tiene un peri√≥dico hom√≥nimo y un sitio web, Baibrama. Por otra parte me interesa el ensayo y la cr√≠tica especializada en temas culturales, o al menos intento acercarme a ella con el mayor n√ļmero de herramientas posibles. Varias publicaciones me han abierto sus p√°ginas cr√≠ticas: La Gaceta de Cuba, revista sobre la que hice mi tesis, espec√≠ficamente sobre la cr√≠tica literaria en sus p√°ginas, tema poco usual para el muchas veces reducido campo de opciones en la carrera; Noticias de Arte Cubano, El Caim√°n Barbudo, La Jiribilla, Cubacine, La letra del escriba‚Ķ

Creo en la ficción y además en las posibilidades creativas del ensayo y la crítica. En ambos corre la vida, la escritura. Octavio Paz nos lo demostró con sus ensayos, que son joyas literarias. Y varios escritores cubanos le han dado aliento con firmeza y soltura de miras.

Reconozco que la carrera de Periodismo te da herramientas, aprendes a dome√Īar la palabra si tienes intenciones de hacerlo, claro, y no te quedas como un periodista m√°s del mont√≥n; √©rase un periodista a una noticia pegado, parodiando aquellos versos de Quevedo. Pero tienes que despojarte de esas rutinas y moldes, tienes que entregarte a la p√°gina en blanco sabiendo que puedes dar vida realmente ‚ÄĒs√≠, realmente‚ÄĒ a la palabra. Le robo horas al d√≠a, al sue√Īo, para leer.

¬†Y √ļltimamente veo mucho cine. No tengo rutinas ni m√©todos. No me fijo patrones de trabajo, ni horas. Casi nunca busco la escritura, sino dejo que llegue y me sorprenda. A veces no puedo dormir, pues me asalta la idea imperiosa de escribir, sin saber qu√©, pero escribir. Y me levanto y me sale un cuento de un tir√≥n, un cuento al que despu√©s le edito unas pocas palabras. As√≠ me sucedi√≥ con ‚ÄúHabitaci√≥n propia‚ÄĚ, que naci√≥ de madrugada, casi √≠ntegro, y me ha dado varias alegr√≠as como el Premio Cuentos Fr√≠os, de la UNEAC en Matanzas.

Algo similar me ocurrió con una novela infantil que recién obtuvo el premio Casatintas de la AHS, el Centro del Libro y la Promotora Literaria en Sancti Spíritus. Tenía las historias, al menos la anécdota, en la cabeza, y solo fue ponerme a escribir un día… Otras veces apunto las ideas, el boceto de lo que puede ser un cuento. Lo dejo reposar, a veces meses, sabiendo que al ponerme a trabajar en él, le daré cuerpo.

La poes√≠a, por su parte, se asalta, me invita al di√°logo l√≠rico, me muestra un mundo. A veces escribo poemas sueltos y otras, como ahora, trato de armar un cuaderno con un tema en com√ļn, que lo recorra de inicio a fin, cosa compleja sin dudas.

Muchas veces quisiera lanzar por la borda ‚ÄĒy en alta mar‚ÄĒ al periodismo y los compromisos de trabajo; los que, a medida que vas siendo bueno y d√°ndote a conocer, crecen. Lanzarlos por la borda y salvar solo aquel que quiero hacer, que tengo necesidad de concretar: art√≠culos, rese√Īas, entrevistas, cr√≠tica, ensayo‚Ķ Eso es lo que me atrapa a√ļn del periodismo, lo que no ha perdido el matiz de ilusi√≥n con el que uno llega a las aulas universitarias y que se va difuminando poco a poco en la cruenta realidad. Lanzarlo todo, salvar solo la escritura y sus posibilidades. Y crear, escribir, so√Īar.

‚Äď‚ÄďPara ti, ¬Ņc√≥mo puede formarse un escritor?

Pasé el curso del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso en su graduación decimoquinta. Recién llegaba a la universidad, había leído muy poco; indistintamente lo que me caía en las manos, incluidas revistas de todo tipo, pues crecí en una zona rural en las afueras de Holguín, sin cercanía con la literatura, ni talleres ni nada por el estilo que ayudaran. Por eso el Centro Onelio fue una gran puerta que me hizo rodearme de otra familia. Muchos, como yo, ni siquiera habíamos leído al Chino Heras, al que debemos tanto. El Centro no dio herramientas, es la verdad. Quizás no todos han concretado la escritura como fe de vida, pero estoy seguro que salieron siendo, al menos, mejores lectores.

Por otra parte, la universidad, los compa√Īeros, varios profesores amigos, me ayudaron a orientar las inquietudes literarias, aunque de esos a√Īos apenas haya salvado unos cuentos y varios poemas. Puertas para huir de una casa cobr√≥ vida en la Universidad de Holgu√≠n, en las aulas, en las becas, y tuvo la suerte de contar con un pr√≥logo de Norge Espinosa, palabras de contracubierta de Basilia Papastamat√≠u, una rese√Īa de Virgilio L√≥pez Lemus, palabras de presentaci√≥n en la UNEAC holguinera por mi querido Luis Yuseff‚Ķ Hoy esos poemas juveniles no me dicen mucho, pero est√°n ah√≠, son parte de m√≠, reflejan mis inquietudes en ese momento espec√≠fico de mi vida, con apenas 20 a√Īos.

Creo que los talleres literarios pueden ayudar mucho cuando los lleva alguien con fuerzas y amplitud de miras, sin imponer criterios ni estilos. Aquí varios escritores amigos tienen sus talleres y les va muy bien, con resultados, pero en lo particular no he pertenecido ni asistido a ninguno, salvo quizás en los días universitarios, y digamos que esporádicamente. Prefiero dar los tropezones, crear mis murallas, orientar mis rumbos…

Creo que la lectura es primordial para formar a un escritor. Lo dem√°s parte del talento, del sacrificio y el empe√Īo, pero la lectura es la que abre primero el ansia, el apetito, el sue√Īo‚Ķ

‚Äď‚ÄďSe nota que existe una proliferaci√≥n (una eclosi√≥n) de poetas en los √ļltimos a√Īos. Las redes sociales se han convertido en una tela ‚ÄĒmuchas veces de ara√Īa‚ÄĒ que permiten no solo la promoci√≥n de lo m√°s reciente de las producciones individuales sino tambi√©n la proliferaci√≥n, perd√≥name lo reiterado de la palabra, de productos seudoart√≠sticos. La relaci√≥n poeta/redes sociales, escritor/medialidad, ¬Ņhasta qu√© punto impacta en el criterio formativo de los lectores y en la propia opini√≥n escritural de los autores? ¬ŅEs beneficiosa o negativa la inmediatez de las redes, en cuesti√≥n de materia art√≠stica?

Hay muchos poetas o personas escribiendo poes√≠a, que no es lo mismo. Es cierto. Muchos j√≥venes leen dos libros y al poco tiempo ‚ÄĒme hablabas de m√≠mesis, de reproducci√≥n‚ÄĒ se aparecen con sus poemas bajo el brazo, los comparten en las redes, luego en una pe√Īa, en una revista y as√≠ llegan a publicar un libro. ¬ŅY qu√© encuentras en ese libro? Creo que de esa manera comenzamos todos.

Pero la cuesti√≥n es que no sean solo dos libros, ni un manojo de poemas imitando a Lorca o Borges ‚ÄĒque son inimitables, por supuesto‚ÄĒ sino el logro de una voz y, si no es eso, pues no siempre es f√°cil hacerlo, es necesario una identificaci√≥n vital y cabal con la poes√≠a y su esencia, que para cada cual ser√° una, la que m√°s cerca est√© de s√≠.

El holguinero Eri√°n Pe√Īa Pupo result√≥ el ganador del Premio Casatintas de literatura infantil y juvenil, convocado por la filial espirituana de la AHS, en Sancti Sp√≠ritus/Foto tomada del perfil de facebook de Cultura espirituana.

La poes√≠a no es una moda. La literatura no es un juego. No lees hoy, copias ma√Īana y ya eres poeta o narrador. Esa palabra ‚ÄĒcon tantos muertos gloriosos y atormentados, por s√≠ mismos y por el hombre, a veces el peor enemigo de la poes√≠a‚ÄĒ pesa mucho.

Ciertamente las redes sociales han funcionado como una plataforma socializadora de esa producci√≥n po√©tica contempor√°nea. Es como me dices en una pregunta posterior: ¬Ņc√≥mo saber qu√© es bueno o malo realmente? ¬ŅEl lector lee en las redes? ¬ŅConsume poes√≠a de manera inmediata? Yo al menos lo hago muy poco o simplemente no lo hago. Prefiero la ‚Äúintimidad‚ÄĚ de la lectura. No podemos negar la tecnolog√≠a y con ello las redes sociales, las revistas en Internet, en las cuales las personas seguir√°n publicando sus versos, buscar√°n sus espacios de promoci√≥n, esos que no siempre tienen y s√≠, corremos el riesgo de que nos vendan productos seudoart√≠sticos, como siempre ha sucedido con otros medios. Al final, y sonar√° a perogrullada, el tiempo vendr√° implacable a poner las cosas en su justo lugar.

‚Äď‚Äď¬ŅCrees que existe una ‚Äúmoda‚ÄĚ literaria? Si es as√≠, ¬Ņcu√°les son sus s√≠ntomas?

¬ŅModa literaria? De existir, creo que ser√≠a m√°s bien de escritura que de lectura. ¬ŅTe refieres a eso? Mucha gente quiere escribir, a veces sin comprender las responsabilidades que ello encierra; o quieren ser originales imitando a otros sin las lecturas necesarias, que a muchos les pueden parecer prescindibles cuando se tiene talento.

Un joven con much√≠simo talento fue el Reinaldo Arenas de Celestino antes del alba, un talento natural como pocos; pero aunque el narrador de la novela sea ingenuo, un ni√Īo de los campos de Cuba, un guajirito con sue√Īos y anhelos, Arenas antes de escribirlo se pasaba horas leyendo en la Biblioteca Nacional lo mejor de la literatura contempor√°nea y cl√°sica.

Por otra parte, las modas nunca han sido buenas, aunque nos hagan ver modernos, corren el riesgo de reciclarse o de ‚ÄĒseg√ļn las estaciones del a√Īo‚ÄĒ cambiar s√ļbitamente.

‚Äď‚Äď¬ŅEs posible distinguir, hoy en d√≠a, un producto literario de calidad de otro que no la posee, m√°s all√° del criterio personal de ‚Äúme gusta‚ÄĚ o ‚Äúno me gusta‚ÄĚ?

Las barreras y los l√≠mites se han hecho cada vez menos visibles. ¬ŅQu√© es bueno en literatura? ¬ŅAquello que rompe con la tradici√≥n o lo que la sostiene a√ļn? ¬ŅLas obras que ganan premios importantes y legitimadores? ¬ŅLas que publican editoriales relevantes? ¬ŅLas que la cr√≠tica alaba en las revistas o en alg√ļn que otro peri√≥dico? Y en cambio, ¬Ņqu√© es malo? ¬ŅTodo lo contrario a lo anterior? Como ves nos movemos en terreno pantanoso y m√°s si nos ponemos a pensar, hist√≥ricamente hablando, que lo que un d√≠a fue malo ‚ÄĒaquel libro censurado, abucheado como producto del pensamiento del momento‚ÄĒ con el paso del tiempo se ha convertido en un cl√°sico, un referente. Ejemplos sobran. Lo que s√≠ estoy seguro es que no todo el mundo puede ser escritor ni publicar.

Cuando publicas est√°s legitimando, le otorgas a una voz un criterio de fuerza, de valor. Pero, ¬Ņc√≥mo valorar con justeza si como escritores o cr√≠ticos tenemos lagunas? Aqu√≠ volvemos a si somos lectores actualizados, a las estrategias promocionales‚Ķ Todo, como ves, se interrelaciona terriblemente, bien nos guste o nos pese. Tampoco ‚ÄĒcomo me dices‚ÄĒ podemos olvidar algo tan importante como el criterio personal, el gusto que condiciona lo que leemos o no, m√°s all√° de si es bueno o malo. Pero el gusto est√° formado por lo que hemos le√≠do, por los l√≠mites que nos imponemos. Por eso leer a los contempor√°neos ‚ÄĒleer en s√≠ a todos‚ÄĒ es un acto algo riesgoso.

‚Äď‚Äď¬ŅCu√°n evidente es la competitividad en el campo de nuestro oficio? ¬ŅSon los premios una sintomatolog√≠a de ello?

La competitividad siempre existe, más o menos evidentemente, solapada o tras el murmullo de salón… aunque no sé muy bien cómo funcionan sus resortes, pues en lo personal no la he sentido muy cerca; incluso podría afirmar que me ha rozado más en el periodismo que en la literatura.

Mi otro gremio s√≠ es m√°s competitivo. Quiz√°s se trata de que no env√≠o mucho a los concursos y en los que he enviado he tenido algo de ‚Äúsuerte‚ÄĚ. Los premios s√≠ legitiman y visibilizan y quiz√°s por ello sean motivo de competitividad.

Todo el mundo quiere ganarse un Calendario, un David, un Celestino… Y más si vives en provincia y quieres labrarte una carrera literaria y ser reconocido tanto en el gremio como en el sistema de instituciones, o deseas que te inviten a ferias u otros eventos en el país… Al final la competitividad es un mal menor, solo es necesario que prevalezca la creación.

‚Äď‚ÄďEn los tiempos que corren, ¬Ņexiste la involuci√≥n po√©tica o se encuentran otras formas de decir, desde lenguajes y estrategias propositivas nuevos?

Apenas he le√≠do a profundidad la poes√≠a de mis contempor√°neos, en verdad. La conozco por antolog√≠as y revistas, por algunos libros‚Ķ Eso s√≠, he le√≠do a casi todas las voces j√≥venes reconocidas. Muchas veces los he presentado en ferias y pe√Īas‚Ķ y he disfrutado la lectura de sus libros. Otras veces he escrito de ellos, pero no los he le√≠do con la frecuencia necesaria para darle la respuesta correcta a tu pregunta. Muchas veces prefiero llenar mis lagunas ‚ÄĒcosa siempre dif√≠cil‚ÄĒ leyendo a los poetas cuyos libros tengo a mi alcance y que son los llamados cl√°sicos, aunque sean contempor√°neos.

Creo que cada época tiene la poesía que merece, la que le corresponde, la que está en la cosmovisión de sus creadores. La generación conversacionalista de los 60 abrió las puertas a los poetas que publicarían en los 80, nuevas voces, radicales, amplias. Hubo negaciones, acercamientos, rescates… pero la poesía sobrevivió, siempre lo hará.

Los poetas que comienzan a publicar a inicios de los 2000 hab√≠an nacido a fines de los 70 o inicios de los 80 y son una generaci√≥n muy interesante, variada. Los intentas unir y se te escapan, pero siempre tienen hilos conductores en com√ļn. Los que nacimos a inicios de los 90 hemos bebido de todos los arroyos posibles, pero estamos cercanos a la generaci√≥n precedente, no siempre rompiendo con la tradici√≥n pero s√≠ acercando a nosotros a poetas como Baquero, Eliseo Diego, Lezama o Virgilio. Entre la experimentaci√≥n y el puritanismo, la poes√≠a ha buscado nuevos lenguajes. Creo que siempre habr√° nuevas formas de decir, otras necesidades expresivas ‚ÄĒcomo nueva es la vida‚ÄĒ aunque su esencia y contradicciones sean las mismas. La cuesti√≥n es encontrarlas. Eso es lo que har√° que una obra perdure. Pero la perdurabilidad es un terreno polis√©mico y arriesgado, as√≠ que es mejor dejarlo ah√≠.

‚Äď‚Äď¬ŅPiensas que existen, dentro de nuestro canon literario, autores a√ļn vivos que marquen la vanguardia creativa, los pasos a seguir? Entre tus pares, ¬Ņser√≠as capaz de se√Īalar algunas voces que creas forman parte de esa avanzada?

Todo canon conlleva a la discriminaci√≥n, a la exclusi√≥n, a poner unos por encima de otros‚Ķ Eso bien lo sab√≠a el pol√©mico Harold Bloom. Y no es esa nuestra intenci√≥n, aunque claro, existen autores vivos que marcan, de alguna manera, nuestra vanguardia creativa. Es algo innegable. Te puedo mencionar varios de los que ahora mismo integran para m√≠ ese canon tan personal como polis√©mico de la literatura cubana contempor√°nea y que, como me dices, nos muestran a los j√≥venes los pasos a seguir. Parto de experiencias personales, afinidades, m√°s que de una visi√≥n realmente can√≥nica: Reina Mar√≠a Rodr√≠guez, con una poes√≠a (y tambi√©n una narrativa) tan personal y poli√©drica; Roberto Manzano, maestro de varias generaciones; Delf√≠n Prats, que es uno de nuestros poetas vivos m√°s importantes, aunque ya apenas escriba, y que no acaba de recibir el Premio Nacional de Literatura que tanto merece; Lina de Feria, otra postergada para el Premio, varias zonas de su poes√≠a pueden constituir un descubrimiento deslumbrante; la ensay√≠stica de Ambrosio Fornet me parece a√ļn muy l√ļcida y necesaria; Ant√≥n Arrufat, me sigue siendo vital y no solo en nuestro teatro; en Mantilla escribe Leonardo Padura, que pese a quien le pese, es el autor cubano vivo m√°s conocido en el mundo; y en Mallorca escribe, en su isla de repuesto, un novelista excepcional como lo es Abilio Est√©vez; tambi√©n existen Luis Yuseff y Alberto Garrand√©s; y Norge Espinosa, no solo un gran poeta y dramaturgo, sino tambi√©n uno de los cr√≠ticos culturales m√°s completos de este pa√≠s‚Ķ

Como la lista puede extenderse, no pecaré mencionando a otros autores, que considero igualmente importantes, valiosísimos, y parte de ese cuerpo tan movedizo y tambaleante que llamamos literatura cubana. Hay otra parte de nuestra creación literaria que está fuera de la isla y que no leemos, no está en librerías pero también ocupa un lugar importante en ella y debería estar en ese canon.

Entre mis contempor√°neos ‚ÄĒy te recuerdo que no los he le√≠do como deber√≠a hacerlo‚ÄĒ puedo subrayar la existencia de una avanzada. Dentro de ella existen nombres como los de Jamila Medina, Sergio Garc√≠a Zamora, Mois√©s May√°n, Legna Rodr√≠guez, autores un poco mayores que yo. Eldys Baratute, Yunier Riquenes y Maikel Rodr√≠guez Calvi√Īo, entre otros, sostienen zonas interesantes de nuestra literatura infantil. Y otros m√°s j√≥venes, generacionales: Antonio Herrada, Yonnier Torres, t√ļ misma, Junior Fern√°ndez, Milho Montenegro, Bill Cordob√©s, tienen po√©ticas muy interesantes. Hay muchos j√≥venes que escriben y publican, que adem√°s obtienen premios, pero no los he le√≠do a todos como para valorarlos mejor.

‚Äď‚ÄďDe cierta forma, a lo largo de muchas d√©cadas, la idea de publicar m√°s all√° de los m√°rgenes geogr√°ficos de nuestra isla era una utop√≠a casi irrealizable. ¬ŅHasta qu√© punto tienen nuestros escritores preparaci√≥n y conocimientos para lidiar con el mercado internacional y con ciertas editoriales rapaces? ¬ŅQu√© piensas puede hacerse para corregir estas deudas?

No he tenido muchos contactos con editoriales extranjeras, salvo una que otra vez. Los j√≥venes a veces pecamos de incautos, nos dejamos deslumbrar por una buena cubierta, con un dise√Īo bastante comercial al que no escapan ni las peque√Īas ni las grandes editoriales del mundo. Hay quien ha tenido √©xito, pero no todo el mundo es Leonardo Padura, Abilio Est√©vez, Pedro Juan Guti√©rrez, Ena Luc√≠a Portela, Arturo Arango, que han tenido en determinado momento, o hasta ahora, contratos con grandes grupos editoriales.

A los jóvenes nos toca abrir puertas, insistir… Existen muy buenos narradores y poetas jóvenes en Hispanoamérica, para quienes publicar en este tipo de editoriales, donde el libro no es subvencionado, es normal. Creo que nos falta preparación y conocimientos, tal como dices, para caminar con fuerza.

¬ŅQu√© hacer? Primero debemos conocer nuestro propio sistema editorial, sus potencialidades y limitaciones, pero tambi√©n abrirnos al mundo y que el mundo se abra a nosotros, no podemos estar de espaldas a todo. Pero para ello debemos ‚Äúconocer al mundo‚ÄĚ, que ser√≠a conocer a estas editoriales y su funcionamiento, las estrategias de venta y promoci√≥n, cu√°nto verdaderamente importa un autor a un editor‚Ķ Hacerlo aqu√≠, de manera institucional, podr√≠a ayudar a esta sinergia necesaria hoy, para no dejar que, despu√©s de los traspi√©s, los j√≥venes se enfrenten con la realidad. Aunque a veces sea necesario chocar con esa realidad para poder ver mucho mejor.

‚Äď‚ÄďA tu criterio, ¬Ņexiste una especie de autismo literario? Quiero decir, ¬Ņlos autores de hoy d√≠a est√°n solo interesados en el estrecho c√≠rculo que rodea a su propia creaci√≥n, sin mirar a otros horizontes?

Todos estos temas de los que hemos hablado vienen a ser diferentes y, a un tiempo, el mismo. Una gran madeja los envuelve a todos. Son cuestiones que hay que pensarlas m√°s de una vez y la opini√≥n de hoy puede ser diferente a lo que se crea ma√Īana. El t√©rmino autismo literario es un poco polis√©mico. Incluso me pongo a pensar a qu√© horizontes podr√≠a mirar un escritor hoy d√≠a m√°s all√° de su creaci√≥n.

¬†Alguien m√°s ortodoxo podr√≠a asegurar que su principal responsabilidad es con la creaci√≥n; con ella y nada m√°s, una relaci√≥n casi conventual. Ejemplos sobran. Otros podr√≠an hablarte del escritor como intelectual, como ser comprometido con el devenir pol√≠tico y social de su pa√≠s o del mundo. Ejemplos tambi√©n sobran; Cuba es palad√≠n de eso. Am√©rica Latina ha sido ‚ÄĒlo sigue siendo‚ÄĒ un territorio bastante politizado, donde el escritor, sobre todo el llamado escritor de izquierdas, se torna en intelectual y toma su obra como estandarte para la batalla, la cr√≠tica o bien para enaltecer lo hecho hasta ahora. El escritor cubano ‚ÄĒen ambos lados de la balanza‚ÄĒ no ha perdido su posici√≥n como ente social. En cambio la busca, la persigue‚Ķ Vive sumido en la cotidianidad, en los dolores y victorias del pa√≠s, por eso reh√ļye a la torre de cristal y ‚Äúparticipa‚ÄĚ con su obra. Insisto: la literatura, despojada de todo, siempre prevalece.


Una imprenta de carne y huesos

√Āmbar Carralero conversa en esta entrevista sobre Publicaci√≥n Esc√©nica, un espacio para las po√©ticas del cuerpo y de la escritura que ha irrumpido en el panorama esc√©nico habanero. Nuestro di√°logo, m√°s que nada, es un (pre)texto para encontrarnos en el camino donde la literatura y el teatro se unen.

‚Äď‚Äď¬ŅQu√© es Publicaci√≥n Esc√©nica? ¬ŅCu√°ndo y c√≥mo nace la idea? ¬ŅQui√©nes integran el equipo de trabajo?

Una actriz amiga, Yilian Fern√°ndez Alacal, se ley√≥ mi cuaderno in√©dito de narrativa y juntas decidimos llevarlo a escena. Pensando en el t√≠tulo, a Yilian se le ocurre que ‚ÄúPublicaci√≥n Esc√©nica‚ÄĚ ser√≠a la mejor manera de llamarle al cruce de literatura y teatro, y al gesto que nos propon√≠amos al llevar a escena mi cuaderno.

¬†Por otro lado, yo ten√≠a la idea de crear un espacio fijo donde pudiera invitar a autoras con textos in√©ditos y darlos a conocer mediante lecturas. La teatr√≥loga Isabel Cristina Hamze me sugiere el nombre ‚ÄúIn√©ditas‚ÄĚ y Martha Luisa Hern√°ndez Cadenas (Martica Minipunto) hace un hermoso cartel con la ic√≥nica imagen de la Venus de Willendorf‚Ķ.

Casi sin promoción y sin pensarlo demasiado hicimos el primer encuentro en la sala Alfredo Guevara del Pabellón Cuba: las primeras que leímos fuimos la dramaturga y actriz Giselle Lominchar, la propia Marthica y yo. Solo lo hicimos esa vez. Pasó un tiempo y le comenté la idea a la colega y editora que trabaja conmigo en la Casa Editorial Tablas-Alarcos, la narradora Yudarkis Veloz Sarduy, y es entonces que empezamos a perfilar el proyecto de manera más profunda y detenida.

Crédito Elaine Vilar Madruga.

Yudarkis fue fundamental a la hora de elegir que fueran los actores y actrices quienes leyeran, y no los autores como se hace habitualmente en la típica tertulia literaria. Creo que esa peculiaridad le da un sello especial al encuentro.  

Hicimos la carpeta del proyecto Publicación Escénica (espacio de lectura y re/presentación). Yudarkis y yo seríamos las coordinadoras y gestoras, nos encargaríamos de buscar los textos, seleccionarlos y de alguna manera dirigirlos para la escena.

El espacio sucedería una vez al mes teniendo como premisa fundamental la gestación de una zona híbrida de confluencia entre lo literario y lo teatral, de liminalidad entre diversos lenguajes, entre la palabra escrita y la dicha, entre el cuerpo-voz textual y el cuerpo-voz actoral.

Insistí siempre en que fuera narrativa y poesía, y no dramaturgia, que el teatro surgiera del cruce de lenguajes y no como premisa inicial. También pensamos desde el inicio en que sería un proyecto muy ecológico pues nuestra imprenta serían los propios actores, una manera de promocionar textos y autores prácticamente desconocidos en algunos casos y, además, hacer confluir autores de distintas generaciones, de hermanar gremios, estilos, formas de ser en el lenguaje. Una imprenta de carne y huesos, una máquina de impresión actoral.

Otro asunto de car√°cter m√°s pr√°ctico que tuvimos en cuenta fue que quer√≠amos que al final de cada encuentro se generara un momento de fraternidad, di√°logo y lobby entre los participantes. Era fundamental un brindis para que el p√ļblico asistente se quedara m√°s tiempo, pudiera compartir y sintiera una energ√≠a agradable que le hiciera sentir c√≥modo y entre amigos.

Crédito Elaine Vilar Madruga.

La primera ayuda que recibimos en ese sentido fue el patrocinio de la empresa Los Portales S.A, con la colaboraci√≥n de Liuba Betancourt y Rita Pi√Īera del Departamento de Marketing. Luego habl√© con Alexis D√≠az de Villegas y a √©l le interes√≥ el proyecto, as√≠ fue que pudimos insertar el espacio en la peque√Īa sede de Impulso Teatro en la Casona de L√≠nea.

Alexis accedió a ser nuestro asesor artístico y sus actores estarían a nuestra disposición todos los meses. También contaríamos con la ayuda de otros actores de grupos diversos, pero este apoyo directo era fundamental para que el espacio pudiera mantenerse. Desde el primer encuentro contamos con la ayuda de la colega Katia Ricardo, quien asumió la producción de Publicación Escénica. El Consejo Nacional de las Artes Escénicas también nos ha apoyado con la logística.

‚Äď‚Äď¬ŅDe qu√© manera resignifican las teatralidades presentes en la narrativa/poes√≠a para llevarlas a un formato esc√©nico?¬†¬†

En ese punto el actor es la encarnaci√≥n de esas teatralidades, es un sujeto que lee/re-presenta un texto e inmediatamente se convierte en personaje. El sujeto l√≠rico de la poes√≠a, o cualquiera de los ‚Äúnarradores‚ÄĚ en los relatos se sustituyen por este cuerpo-voz-individuo que es un personaje o varios a la vez.

La pauta que adoptamos fue la lectura, no que los actores tuvieran que aprenderse el texto de memoria. Por eso siempre marcamos ‚Äúlectura y re/presentaci√≥n‚ÄĚ, de modo que este sea un espacio abierto, h√≠brido, liminal, que nos permita disfrutar de ese texto a trav√©s del actor sin una camisa de fuerza que termine siendo un mon√≥logo o representaci√≥n teatral.

En principio pedimos ‚Äúpresentaci√≥n del texto‚ÄĚ, pensando en la diferencia entre presentaci√≥n (hacerlo presente) y representaci√≥n (teatralizarlo). Al final, por muy literarios que sean los textos, se produce una re-presentaci√≥n porque el cuerpo del actor lo mediatiza y lo convierte en otra forma de ser en el lenguaje.

A veces los actores eligen hacer más acciones físicas y movimientos, a veces leen los textos sentados y solo cambian los tonos en la manera de enunciar. Hay intervenciones que han sido más performativas, otras más apegadas a la lectura tradicional.

Alexis Díaz de Villegas ha sido fundamental en ese sentido porque ha aportado mucho, sostiene con sus actores un training sistemático que incorpora un trabajo muy interesante con el cuerpo, la voz, las emociones y líneas de pensamiento. Todo eso también está en Publicación Escénica gracias a él y a su gran equipo.

‚Äď‚Äď¬ŅDe qu√© manera colaboran con Impulso Teatro?

Alexis dice a todo ‚Äús√≠‚ÄĚ, y sus actores lo adoran y todos trabajan much√≠simo. Nosotras sentimos, a pesar de que hace solo cinco meses que frecuentamos la sede cada mes para preparar el espacio, que ese lugar ya es como otra casa: s√© que es clich√© la expresi√≥n, pero aqu√≠ es literal. Nosotras los invadimos y ellos se dejan invadir.

Todo el mundo sabe que la Casona de Línea está sometida a una reparación capital. Llegar a la sede de Impulso Teatro, adentrarse en su espacio semi-ruinoso, encontrar a estos jóvenes que entrenan con su maestro, sus rituales del café y la campanita al terminar, lo que han hecho con un par de luces, una alfombra y la energía maravillosa que hay allí, creada por los grandes seres humanos que son, ha sido lo mejor de podía pasarnos con todo esto.

Encontrar a Impulso Teatro y poderlos tener cerca algunos días en el mes es un acto de aprendizaje y fraternidad del que siempre estaremos agradecidas. Brian Estévez, que es productor en Impulso…, siempre nos ayuda con el brindis y la limpieza, e incluso los propios actores. El equipo de técnicos de la Casona también ha colaborado con el espacio.    

‚Äď‚Äď¬ŅQui√©nes han sido los invitados al Publicaci√≥n Esc√©nica?

Empecemos por la casa. Hemos invitado al poeta Jes√ļs David Curbelo, que ha colaborado con la Casa Editorial Tablas-Alarcos en m√ļltiples ocasiones. Y luego nosotras mismas nos ofrecimos de conejillos de Indias. Yudarkis seleccion√≥ cuentos de su novela in√©dita El S√≠ndrome de Estocolmo y yo de mi libro in√©dito Reparaci√≥n Capital (Cuaderno sin licencia de Construcci√≥n Po√©tica).

Esa fue la primera edici√≥n en octubre de 2019, con un elenco maravilloso: Alexis ley√≥ los textos de Curbelo, la colega y actriz de Aldaba Teatro, Jennifer Flechoso ley√≥ los de Yudarkis y Linda Soriano, actriz de Impulso Teatro, ley√≥ los m√≠os. Luego se integr√≥ la m√ļsico Eleanni Montpeller en cada uno de los tres encuentros que hemos hecho hasta ahora.

Crédito Elaine Vilar Madruga.

La segunda edici√≥n ocurri√≥ en noviembre e invitamos a los autores Laidi Fern√°ndez de Juan, Roberto Vi√Īa y Eudris Planche. Sus textos fueron re/presentados por la actriz Dilailis Mart√≠nez y Arbel Molina, ambos de Impulso Teatro, y hasta la productora del espacio, Katia Ricardo ‚ÄĒque tambi√©n es actriz de la Compa√Ī√≠a Rita Montaner‚ÄĒ ley√≥.

En el tercer encuentro, en diciembre del 2019, contamos con textos de Ahmel Echevarría, Elaine Vilar y Taimi Dieguez. Tuvimos para esa ocasión la participación de la actriz Giselle Sobrino de Teatro D’Dos, Ayris Arias y Sergio Gutiérrez de Impulso Teatro.

Para el primer encuentro del 2020 tendremos a Nara Mansur, Abel González Melo y Maité Hernández-Lorenzo, y los actores serán Alexis Díaz de Villegas, Dilailis Martínez y Liliana Lam. Siempre invitamos actores de otros grupos pero es fundamental el apoyo del elenco de Impulso Teatro, de Eleanni Montpeller y del propio Alexis en la dirección. T

ambién integramos en cada edición autores más conocidos con otros noveles o algunos cuyos nombres comienzan ya a resonar; escrituras distintas, generaciones diversas, textos inéditos y otros ya publicados y premiados.

‚Äď‚Äď¬ŅC√≥mo se integra al discurso esc√©nico la presencia de la m√ļsica y de la poes√≠a?

Es clave la clarinetista y tresera Eleanni Montpeller. Ella es m√ļsico en Impulso Teatro y Alexis nos dijo que pod√≠amos contar con su presencia. De esa forma, Eleanni se ha integrado much√≠simo y cada vez resulta m√°s imprescindible su intervenci√≥n en la escena.

Ella hace una especie de banda sonora a partir de lo que le sugieren los textos y los propios actores; nosotras a veces también le pedimos determinados efectos y musicalidades. Tengo muy fresco el recuerdo del encuentro más reciente que hicimos en diciembre, con dos cuentos de Ahmel Echevarría que re/presentó el actor Sergio Gutiérrez. Fue hermoso el momento en el que las líricas imágenes creadas por Ahmel en el cuento se cruzaron con la voz del actor y el sonido del clarinete indicando la llegada de un barco.

El papel que juega la m√ļsica en vivo y en escena resulta esencial para la gestaci√≥n de esa poes√≠a que brota de la combinaci√≥n de lenguajes, tonos, discursos, fabulaciones, cuerpos.

Para nosotros, esa es la poes√≠a a la que aspiramos y la que siento que hemos conquistado en instantes, y que luego se desvanece y se va a otro lugar: no est√° solo en los cuentos y poemas que se han le√≠do en el espacio, sino tambi√©n en los actores y sus energ√≠as que lo transforman todo en vida y lo hacen presente, en los acordes de la m√ļsica trayendo al instante aquello que describen las palabras. El espacio pretende ser po√©tico pero no porque incluya la poes√≠a como g√©nero entre los que se leen, sino porque la poes√≠a est√° en el gesto.

‚Äď‚Äď¬ŅQu√© pueden encontrar los actores en el cruzamiento con lenguajes po√©ticos o narrativos?

Una motivaci√≥n que funciona desde un lugar distinto, un reto y al mismo tiempo un ejercicio de libertad, aunque esto √ļltimo pueda resultar parad√≥jico porque de alguna manera est√°n sujetos a un papel que literalmente tienen que leer.

 Casi todos los actores con los que hemos tenido la oportunidad de trabajar en el tiempo corto en el que se prepara el espacio, terminan semi-construyendo un personaje que se divide en facetas distintas pero que en el fondo es uno, y esto ocurre porque casi siempre el mismo actor lee los tres textos que por lo general elegimos de cada autor.

Esa voz autoral, ese vuelo poético, ese tono, el actor lo siente y suele ver al cuento o poema (preferimos llamarlo texto o material) como un monólogo, aunque no llegue a analizarlo con tanta profundidad por la fugacidad del hecho en sí. Pienso que ahí habita un compromiso de otra naturaleza y además un tipo de análisis que es muy superior al que tratamos de explicar los críticos e investigadores.

Los actores tienen un modo de an√°lisis muy valioso y especial dado por las particularidades de su trabajo y de su tarea, que en definitiva es traducir esas ideas, im√°genes y palabras al momento presente, hacerlas vivas y luego olvidarlas para tomar otras.

Crédito Elaine Vilar Madruga.

‚Äď‚ÄďPublicaci√≥n Esc√©nica hace que, en alguna medida, conozcas el pulso de la creaci√≥n actual en los campos de la literatura nacional. ¬ŅQu√© has encontrado de interesante o de novedoso all√≠?

Ciertamente ha sido una experiencia muy importante para sopesar ese pulso. Las escrituras y caminos son muy distintos, tambi√©n las voces y estilos, pero creo que en definitiva es buena literatura la que se ha le√≠do y por eso agradezco mucho el ejercicio de curadur√≠a, ya que nos permite acercarnos de otra manera a los autores. Tenerlos con nosotras ah√≠, presenciando el hecho y sus reacciones es algo que siempre pedimos: los autores deben estar presentes en esa publicaci√≥n fugaz y carnal de sus textos. Es muy lindo el momento final en el que cada actor sale a buscar en el p√ļblico al autor y todos juntos saludan al p√ļblico, y luego los autores hablan de sus obras.¬†

‚Äď‚ÄďPor lo general, los escritores que han sido invitados a Publicaci√≥n Esc√©nica son j√≥venes. Esta creaci√≥n dialoga con los tambi√©n j√≥venes actores que han colaborado. ¬ŅHa sido una cuesti√≥n de pura coincidencia o una intenci√≥n de unir po√©ticas de la escritura y el cuerpo?

Es tal y como lo dices, de hecho me encanta la forma en la que lo enuncias. La intención siempre ha sido la de unir poéticas del cuerpo y de la escritura. Cuando leemos a un autor pensamos en la persona que es, en lo que escribe, y esos textos nos piden un actor determinado, una voz, un cuerpo, una edad, un temperamento. En eso basamos la elección del elenco. Es muy intuitivo y subjetivo pero hasta ahora ha funcionado.

‚Äď‚ÄďComo creadora te has interesado no solo en la direcci√≥n esc√©nica sino tambi√©n en la escritura. Cu√©ntame un poco sobre esas experiencias.

Como casi todas las personas con afinidad hacia las artes y el mundo intelectual, escribo desde ni√Īa. La cr√≠tica, la investigaci√≥n, la direcci√≥n y todo el universo del estudio teatral han marcado mi vida y mi trabajo en los √ļltimos a√Īos. He dirigido cuatro espect√°culos con intervalos entre uno y otro.

Cuando ten√≠a 19 a√Īos fund√© un grupo en Holgu√≠n junto a varios amigos que eran, como yo, instructores de arte: Roberto Moreno, Yoander Ballester, Yamilsis Pacheco y Yurievna Romero. Se llamaba Lumen Teatro; con este equipo mont√© La Ni√Īita Querida, una adaptaci√≥n a partir del original de Virgilio Pi√Īera. En La Habana, ya estudiando en el ISA y con otro proyecto teatral, montamos el espect√°culo Ejercicio imposible para posibles actores. En el trabajo partimos de unos textos m√≠os y de improvisaciones de los actores Yoander Ballester y Yoana P√©rez Acanda. Llevamos la obra a varios festivales importantes en la Isla: el Festival de Peque√Īo Formato en Santa Clara, el Festival de Teatro Joven en Holgu√≠n y Elsinor en La Habana.

Luego monté Ensayo sobre un suicidio, a partir del original de Jon Fosse, La noche canta sus canciones. Tuvimos una experiencia muy grata porque logramos hacer una temporada en la sede del grupo La isla secreta en Centro Habana, donde usábamos el espacio como lo que es originalmente: una casa.

Ahora estoy trabajando con Katia Ricardo y Mario David C√°rdenas en un proyecto de montaje de un mon√≥logo escrito por m√≠, que forma parte de mi cuaderno in√©dito de narrativa. Estamos muy entusiasmados y esperamos que a m√°s tardar se estrene a mediados de a√Īo. ¬†¬†

Crédito Elaine Vilar Madruga.

Luego de mucho tiempo viendo la escritura como un ejercicio íntimo, le he leído a colegas y amigos mis textos y decidí ordenar todo lo que he escrito. Reparación Capital (Cuaderno sin licencia de Construcción Poética) es un cuaderno de narrativa y prosa poética que fue Mención en el Concurso Pinos Nuevos 2017. Como su nombre indica, tiene algunos cuentos pero también incluye poemas y textos que en realidad son monólogos; otros son crónicas, conversaciones conmigo misma. Ese libro tiene mucho del teatro.

Tengo entre manos también un texto de prosa poética. Aunque no proyecto los libros ni los hago por encargo, tampoco prefiero agotar un tema en un cuaderno de poesía o pretender que lo agoto, que lo abarco.

Escribo con la vida, mientras vivo escribo. Por eso mis libros no serán muchos y demorarán en ser publicados, necesito tiempo para hacerlos. Eso puede parecer un poco amateur pero también es mi manera de salvar lo que hago de las trampas de los tecnicismos, las modas, los temas, las fórmulas. Por ahora, pienso que el teatro será el destino de esos textos.

Mi formación ha sido muy plural. Hace poco terminé mi primer documental junto a una colega que también se inicia en el audiovisual, Katia Ricardo. Eso tiene sus cosas buenas pero también su parte mala porque cada una de las puertas que se abren necesita de tiempo y dedicación. Me apasiona el arte y no soporto las etiquetas, así que seguiré trabajando en aquello que me despierte las ideas y la creatividad.    

‚Äď‚ÄďRecientemente, has asumido la direcci√≥n de la prestigiosa Tablas Alarcos. ¬ŅC√≥mo pensar la dramaturgia y el teatro desde el mundo editorial?

Esa es una pregunta que hay que hacerse todos los días y trabajar para responderla con acciones concretas. La supremacía de lo audiovisual y del mundo de las redes ha cambiado notablemente los hábitos de lectura y los soportes. El teatro tiene una particularidad que hace de sus publicaciones, universos con sus propias reglas.

Tal vez por el car√°cter ef√≠mero del acto esc√©nico, perdurable en la memoria de los individuos pero perecedero en el tiempo, las publicaciones son una de las formas de conservar ese patrimonio, pero al mismo tiempo ‚ÄĒpara que esa letra no sea olvidada‚ÄĒ debe reactivarse el encuentro con el gremio, a trav√©s de conversatorios, conferencias, coloquios, clases magistrales, lecturas. Eso es algo que la Casa Editorial Tablas-Alarcos y las coordinaciones de Omar Vali√Īo fomentaron durante todos estos a√Īos, y que yo pienso continuar junto al equipo.

El convivio del que tanto se habla y que permite el hecho teatral en s√≠, debe reforzarse e ir a la par de la letra impresa. Necesita el testimonio gr√°fico y fotogr√°fico, y un concepto de dise√Īo; todo esto es especial y debe ser llevado a su mejor expresi√≥n en las publicaciones teatrales. La dramaturgia y la teor√≠a deben estar registradas en libros pero adem√°s deben ser dichas continuamente en espacios que permitan el di√°logo. El teatro es un arte de personas actuantes en un tiempo y espacio com√ļn junto a un p√ļblico presente.

Cuba ha vivido un a√Īo muy dif√≠cil con el tema papel, imprentas, insumos. La √ļnica manera de seguir publicando es movernos cada vez m√°s hacia lo digital, a lo web, al ebook. Por razones ecol√≥gicas y tecnol√≥gicas, ya esto sucede en el resto del mundo. Te hablo de cuestiones pr√°cticas y no de conceptos porque los soportes y medios, como sus nombres lo indican, median el modo de relacionarnos con los contenidos.

Celebraremos en este 2020 los 20 a√Īos de la Casa Editorial Tablas-Alarcos, y lo haremos de la mejor manera: trabajando much√≠simo. Omar Vali√Īo nos acompa√Īar√° como fundador de la Casa Editorial y gestor de los hermosos e importantes proyectos que se han creado desde all√≠. Tengo un gran equipo de trabajo y estoy muy feliz por eso.


«El arduo proceso de cuestionar y entender»

En lo real, el escritor encuentra la belleza de la escara y sus (in)certidumbres. Su viaje por el camino de la zozobra es siempre una invitación. Ahmel Echevarría conjuga, en su obra, fotografía y banda sonora de la vida. Por eso, advierto, es que esta entrevista ha de entenderse como un soundtrack incompleto.

‚Äď‚Äď¬ŅSientes que, m√°s all√° del punto de vista del estilo, existen hilos conectores, m√°s o menos visibles, que relacionan a tus textos?

Aunque siempre me propongo ‚Äúcambiar de rostro‚ÄĚ en cada libro, y esto significa no repetirme, o en √ļltima instancia ‚Äúrepetir desde la diferencia‚ÄĚ, hay un prop√≥sito com√ļn en mis libros: el amor y la memoria.

Me interesa situar al individuo en el centro de una historia de amor tan compleja y variable como variable y complejo es el ser humano. Dicha historia, en la que se alternar√°n alegr√≠as y derrotas, acontecer√° en un contexto privado y p√ļblico afectado por los vectores de la ideolog√≠a, la pol√≠tica.

Visto así, las historias que narro, acaso novelas de amor, van del presente a un pasado reciente. Hasta el momento, el pasado en mis libros se ha circunscrito a las décadas del 60 y 70 del siglo XX cubano.

Foto Cirenaica Moreira

‚Äď‚Äď¬ŅExiste una clave, una f√≥rmula, que garantice la hechura de un buen narrador?

No existen, al menos no en el sentido que creo tiene tu pregunta. Sin embargo, pienso en los decálogos como posibles rutas a seguir, no fórmulas.

Cuando analizas el contenido de los decálogos de grandes escritores, esos textos que algunos leen como Mandamientos, además de las coincidencias verás no pocas diferencias. Esas variaciones nos hablan de la imposibilidad de la fórmula.

Los decálogos deben leerse con la alarma de la sospecha siempre activada. Este detalle podría ser una clave.

Hay un factor com√ļn en los grandes narradores: la capacidad de observar y asociar, el singular manejo del idioma, los riesgos asumidos en el acto de construir un relato (personajes, estructura, temas, la disoluci√≥n de las fronteras entre los g√©neros, etc.), la manera en que su literatura se adelanta hasta el punto en que no pocas ocasiones resulta ilegible o incomprensible para sus contempor√°neos.

‚Äď‚Äď¬ŅC√≥mo transcurren tus procesos creativos?

Una imagen siempre es el punto de partida, una imagen que contiene una suerte de enigma. Luego toma la forma de una o varias preguntas cuya respuestas ignoro, lo cual me sit√ļa en el camino de la investigaci√≥n, del modelaje de las tramas, conflictos, personajes, el tipo de narrador.

Junto con la imagen inicial ‚Äúse producen‚ÄĚ una serie de frases relacionadas con el enigma o la(s) pregunta(s). De ah√≠ nace el t√≠tulo del libro y parte del esp√≠ritu que deber√≠a tener.

Como se trata de un proceso de ensayo y error, no doy nada por sentado hasta sentir que he arribado a un punto donde todo cobra sentido. Los elementos que parecían dispares empiezan a conectarse. Entonces solo queda abandonarse al placer de la zozobra.

A la escritura nada le es ajeno, trabajar en un proyecto de novela es casi similar a investigar un crimen.

‚Äď‚ÄďTu obra ha sido identificada como parte de la Generaci√≥n Cero, ¬Ņqu√© ganancias ha reportado, en materia escritural, ser parte de dicha Generaci√≥n? ¬ŅPercibes que es una generaci√≥n ya superada o notas que las nuevas promociones de autores intentan emular, con m√°s o menos √©xito, las f√≥rmulas de la promoci√≥n anterior?

Con Generación Cero hay más de una confusión, toda vez que se ha utilizado para nombrar dos objetos de estudio diferentes.

Partamos de que es una etiqueta. Por un lado, d√≠gase que fue creada por el escritor Orlando Luis Pardo Lazo, en su versi√≥n inicial era Generaci√≥n A√Īo Cero. Bajo esa etiqueta est√°bamos un grupo de escritores que coincidimos en el espacio literario coordinado por el escritor Jorge Alberto Aguiar D√≠az (JAAD), y que adem√°s comenzamos a publicar en el 2000. Para Orlando, el 2000 era nuestro a√Īo cero.

Algunos cr√≠ticos decidieron utilizar la etiqueta a la hora de segmentar y reunir desde el punto de vista temporal, para el estudio de la narrativa y la poes√≠a, a los autores que comenzaron a publicar a partir del 2000. En resumen: redujeron el largo de la etiqueta y ampliaron el tama√Īo del objeto de estudio. En ese punto se gener√≥ cierto desmadre.

Más allá de la aceptación y el disenso de los miembros del grupo que aparece en el párrafo donde menciono a Orlando, y de incorporaciones que luego hicimos, vale aclarar lo siguiente: G0 no es exactamente una generación sino un grupo o promoción de escritores.

En ‚Äúmateria escritural‚ÄĚ, para utilizar tu propio calificativo, al menos en su n√ļcleo la ganancia que report√≥ se resume en una ideolog√≠a de grupo, lo cual conduce a la manera en que pens√°bamos la literatura en relaci√≥n al contexto en el que est√°bamos viviendo, y la cr√≠tica que quer√≠amos hacer.

A pesar de las diferencias de estilo y temas entre sus integrantes, porque esa variedad caracteriza a la G0, pensamos un espacio que no era solo literario, al que no solo le interesaba la literatura, y que no solo era físico, muestra de ello son el e-zine the revolution evening post, las revistas digitales Cacharros(s), 33 y 1/3 y Desliz.

De manera extra√Īa, y tras coincidir en los espacios creados por el escritor JAAD, se produjo una comunidad de afectos e intereses que entre algunos integrantes de G0 dura hasta hoy.

No me concierne responder si G0 ha sido superada. Igual no creo que importe demasiado, porque cada promoción, grupo o generación debe pensar su propio espacio. A su cuenta y riesgo debería reaccionar ante su realidad con sus propias herramientas, con su noción del mundo, con su propio dispositivo de enunciación.

‚Äď‚ÄďHay generaciones inolvidables en la historia de la literatura de un pa√≠s, ¬ŅGeneraci√≥n Cero merece un lugar semejante?

Con el transcurso del tiempo, todo aquello que en cierto momento nos desvel√≥ e hicimos ‚Äēy aqu√≠ uso el plural para referirme a cualquier individuo‚Äē ocupar√° su justo lugar. Ese lugar podr√≠a ser el silencio, la derrota.

Ya se ver√° si los de G0 merecemos el olvido.

‚Äď‚Äď¬ŅDe qu√© manera te relacionas con el mundo de los premios? ¬ŅHay fricci√≥n en tu v√≠nculo con ellos?

Por lo general, los premios solo distribuyen un poco de dinero y resonancia. El dinero y ese tipo de ruido nunca vienen mal.

No tengo ning√ļn problema con los premios. Si lo gana un amigo, me alegra igual. Creo que fue en el 2011 cuando el Guill√©n y los Carpentier cayeron en manos de Luis Yuseff, Jamila Medina, Osdany Morales y Marcial Gala. Fue una muy grata sorpresa, tambi√©n una se√Īal.

Los premios están ahí para que lo intentes, y algunos son menos limpios o menos justos que otros. Son las reglas del juego, no se pueden perder de vista.

Pero la literatura, la literatura a secas, est√° en otra parte.

‚Äď‚ÄďMuchos autores cubanos, tanto j√≥venes como de mayor trayectoria, se quejan de la poca promoci√≥n, a escala internacional, que tienen sus obras. ¬ŅEs este un factor que puede ser combatido por el individuo o requiere de un esfuerzo a mayor escala? ¬ŅQu√© puede aprender nuestro incipiente mercado del libro de otros mercados con mayor experiencia?

La literatura cubana no est√° en ning√ļn mapa literario, en ninguna agenda ni bur√≥ de las grandes, medianas ni peque√Īas editoriales que marcan el pulso de lo que acontece en el panorama literario internacional.

Solo se manejan algunos nombres, muy pocos; la mayoría de esos pocos, porque debo insistir en la cantidad, son los grandes muertos del panteón literario cubano.

Los pocos autores vivos que aparecen en ese panorama o mapa están allí no precisamente por la gestión de agentes o editoriales cubanas.

Cuando en los diferentes movimientos promocionales de autores latinoamericanos j√≥venes ve√≠a y veo la ausencia de Jorge Enrique Lage ‚Äēel Lage de Carbono 14. Una novela de culto, La autopista o Archivo‚ÄĒ confirmo que tal ausencia no solo est√° relacionada con asuntos netamente literarios.

Tu pregunta habla del mercado. Y el mercado tiene reglas duras que hay que conocer. Entre sus actores principales est√°n los agentes y editores. Ellos establecen las reglas del juego, y construyen el mapa o el panorama al que desean acceder los autores que mencionas.

Es casi imposible ubicarse allí desde un lugar tan marginal como Cuba, contando solo con la conexión a Internet.

Puesto que ya estamos hablando de Cuba y el mercado, otra vez utilizar√© tus palabras: ‚Äúnuestro incipiente mercado del libro‚ÄĚ. A mi modo de ver, ni es nuestro, ni es incipiente, tampoco es mercado. No existe.

Lamentablemente, aunque cuenta con personas l√ļcidas, profesionales, y entregadas a su trabajo, incluso con algunas peque√Īas y buenas editoriales, a estas alturas el sistema editorial cubano, tal como est√° dise√Īado, no puede aprender ni mejorar nada.

‚Äď‚ÄďLa palabra ‚Äúcomercial‚ÄĚ, asociada a la literatura, parece ser una condici√≥n de la cual muchos escritores reh√ļyen. ¬ŅQu√© importancia le concedes al hecho de la calidad literaria vinculada al aspecto comercial del libro como objeto arte?

M√°s all√° de la complejidad y densidad de un libro o un autor, lo cual lo sit√ļa en desventaja en un panorama donde la lectura va perdiendo terreno, supongo que el recelo ante ‚Äúlo comercial‚ÄĚ como oposici√≥n a ‚Äúla calidad literaria‚ÄĚ no sea m√°s que un asunto de paradigmas, de nociones personales.

Dejando a un lado ingenuidades, esas que olvidan el verdadero poder de grupos multimediales como el Grupo Planeta, la calidad literaria no siempre est√° divorciada de las ventas. No es secreto ni novedad.

Aunque desconozco con exactitud cu√°nto pueden vender, m√°s all√° de gustos y suspicacias me atrevo a mencionar cinco nombres donde el √≠ndice de ventas no es inversamente proporcional a lo que llamas ‚Äúcalidad literaria‚ÄĚ: Gabriel Garc√≠a M√°rquez, Stephen King, Roberto Bola√Īo, Margaret Atwood, Mario Vargas Llosa, Javier Cercas y Haruki Murakami.

‚Äď‚Äď¬ŅQu√© j√≥venes autores nacionales recomendar√≠as como lecturas indispensables? ¬ŅY cu√°les, a escala internacional?

Puesto que deseo ejercer una crítica férrea ante una pregunta que pide nombres indispensables en el mapa de la literatura escrita por jóvenes, solo me centraré en el contexto nacional. A los otros se les promueve de mil y una maneras, son nombres de mujeres y hombres que circulan en las redes sociales. Pero de esos poetas, narradores y escritores de no ficción solo tenemos, o yo solo tengo, un conocimiento parcial: la lectura de una parte de su obra.

Tomando en cuenta la edad de los autores que mencionar√© (no han llegado a los 45 a√Īos) y la densidad y complejidad del tejido que han ido urdiendo de manera progresiva en sus obras, y por los contenidos de las mismas, te doy dos nombres: la narradora, poeta y ensayista Jamila Medina R√≠os, y el narrador Jorge Enrique Lage.

‚Äď‚ÄďLa narrativa, como g√©nero, aparece cada vez m√°s contaminada por elementos que provienen de la dramaturgia, del performance, de la poes√≠a y del ensayo, ¬Ņesta mixtura se manifiesta en tu creaci√≥n?

De manera consciente he contaminado mis textos con casi todo lo que mencionas salvo con la dramaturgia, entendida aquí como texto escrito estrictamente para el teatro. Que un cuento o una novela tengan diálogos no significa que se haya pensado en la dramaturgia, que la frontera entre los géneros se haya diluido.

En el caso de la performance, me gustaría también decirte que sí. He tratado de ejecutar una suerte de traducción y/o traición teniendo como punto de partida las artes visuales. Otro asunto es conseguir la traducción y la traición.

‚Äď‚ÄďMuchos j√≥venes escritores ven un referente en tu literatura. Son esos mismos j√≥venes que, ahora mismo, comienzan a establecer sus propios caminos y l√≠neas de pensamiento escritural. ¬ŅQu√© te interesar√≠a que encontraran en tus libros?

Inconformidad, placer, riesgo. Tambi√©n desear√≠a que encontraran una serie de preguntas que, junto a las que ya se puedan haber formulado, les acompa√Īen en el arduo proceso de cuestionar y entender el espacio en que viven.

‚Äď‚ÄďTu narrativa tiene mucho de, y es mi criterio, fotograf√≠a en movimiento. ¬ŅLo percibes as√≠?

Entiendo tu observación. Además agregaría la intención de incluir en la ficción una suerte de banda sonora.

He tratado de no pasar por alto el movimiento y el sonido, y no se trata solo de la influencia que puede haber ejercido el cine. La vida es movimiento constante rodeado de una mezcla de sonidos. Como siempre coloco al individuo en el centro de mis historias, adem√°s de construir su universo interior, sus dudas, certezas, alegr√≠as y derrotas, lo sit√ļo en un contexto f√≠sico y all√≠ interact√ļa, vive y muere.

No solo presto atenci√≥n a las peque√Īas historias, a los sujetos que nunca figurar√°n en los grandes relatos hist√≥ricos. Tambi√©n deseo reflejar la cadencia y el sonido de esas vidas aparentemente insignificantes.

‚Äď‚Äď¬ŅPiensas que la cr√≠tica literaria actual se realiza en base a simpat√≠as y antipat√≠as?

La cr√≠tica literaria movida por lealtades o antipat√≠as no es asunto nuevo. Ha sido parte de nuestra ‚Äúindigencia cr√≠tica‚ÄĚ.

La gravedad del problema no radica en la existencia de textos críticos movidos por la simpatía o las bajas pasiones, sino en la escasez de una verdadera crítica no solo literaria, y la poca cultura del debate.

En cuanto a los espacios para el debate, ese detalle ni me los cuestiono. La propia realidad habla por sí sola.

A los críticos mordaces que ni piden ni regalan nada se les lee mal. Se les odia a muerte. Todo se pone peor cuando la polémica pasa del terreno intelectual al personal.

‚Äď‚ÄďY, por √ļltimo, me gustar√≠a preguntarte: ¬Ņcrees que ha muerto una cultura del debate y del encuentro entre individuos que componen los diferentes campos del intelecto nacional? ¬ŅViven cada uno de los creadores encerrados en un particular coto de caza y de referencias? ¬ŅHasta qu√© punto estamos preparados, como naci√≥n y como individuos, para divergir en criterios, tanto en materia escritural como humana?

Ya te había comentado que no veo una verdadera cultura del debate, en muy pocos casos se produce el tipo de encuentro que mencionas desde el punto de vista físico, en el contexto de lo real.

Puedo estar equivocado, igual no s√© si responde a tu pregunta lo que acontece en la relaci√≥n entre peque√Īos grupos de artistas donde casi nunca est√° la literatura.

Las publicaciones digitales no estatales quizás están generando una suerte de cambio en ese marco de relaciones. Son espacios muy dinámicos, con una alta presencia en la web y las redes sociales. Las publicaciones digitales como Hypermedia Magazine, Rialta Magazine o El Estornudo, están inmersas en las nuevas dinámicas de producción y difusión de contenidos, en las nuevas dinámicas económicas; no pocos actores de este escenario son jóvenes.

Tal parece que no solo se están creando redes de trabajo. Esa comunidad de intereses, incluso de afectos, también puede tener la lógica o la materialidad del entorno virtual.

Me preguntas sobre la divergencia de criterios; el panorama es desolador, casi árido. Como nación, como individuos, nos queda muchísimo por aprender. En todos los sentidos.


Tío Ho: un guerrero iluminado por la poesía (+ audio)

El ser humano tiene la condici√≥n de desdoblarse en varias facetas como capacidad inherente de supervivencia ante los retos que las circunstancias le imponen. Este convierte en arte las adversidades, que como material, contribuyen a generar di√°logos e interacciones de los p√ļblicos con la obra resultante, en cualquiera de las manifestaciones art√≠sticas, en lo que vendr√≠a a ser un acto comunicativo, que no es m√°s que uno de los efectos que acompa√Īa el acto creativo. En el caso de la literatura, espec√≠ficamente la poes√≠a, este efecto, seg√ļn el poeta y ensayista espa√Īol Jos√© √Āngel Valente, ‚Äúno alude [directamente] a la naturaleza del proceso creador (‚Ķ) donde importar√≠a (‚Ķ) centrar la consideraci√≥n de lo po√©tico (‚Ķ) para ver que la poes√≠a es, antes que cualquier otra cosa, un medio de conocimiento de la realidad‚Ķ‚ÄĚ[1]

La perspectiva de Valente sugiere que, ‚ÄúEn el momento de la creaci√≥n po√©tica lo √ļnico dado [al poeta] es la experiencia en su particular unicidad‚Ķ‚ÄĚ

Partiendo de tal apoyatura cabe destacar la idea que el arte consiste en dar forma a esa realidad, en sondear lo oscuro ‚Äďdesconocido‚Äď de la misma que el poeta con y desde la palabra intenta clarificar ‚Äďpara s√≠ y para el otro‚Äď con el recurso que dispone, o sea, el lenguaje: hecho frase, hecho palabra, hecho verso.

La creaci√≥n po√©tica, dec√≠a Jorge Luis Borges, parte de la memoria y la memoria est√° hecha sobre todo de olvido; ya que [ella] ‚Äďsuscribiendo lo dicho por el fil√≥sofo franc√©s Henri Bergson‚Äď escoge lo quiere olvidar.[2]

Pero existen experiencias de vida que por su impacto o afectación no pueden ser borradas del todo. Así, por ejemplo, sucede con la pérdida de la libertad en cautiverio, dígase cárcel o prisión, situación que a través de la historia tributó al surgimiento de importantes obras literarias de escritores de la talla de Cervantes (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha), Fiódor Dostoyevski (Recuerdos de la casa de los muertos; Los presidios de Siberia), Oscar Wilde (De profundis), Miguel Hernández (Cancionero y romancero de ausencias), Jean Genet (Santa María de las Flores).  

En otros géneros el tema de la prisión también ha sido articulador, véase los escritos de Nelson Mandela (Autobiografía), Mahatma Gandhi (Canciones desde la prisión), Antonio Gramsci (Pasado y presente: Cuadernos de cárcel), Martin Luther King (Carta desde la cárcel de Birmingham), José Martí (Presidio modelo en Cuba), Pablo de la Torriente (Presidio Modelo) y Fidel Castro (La Historia me absolverá), entre otros.[3]

La libertad engloba dis√≠miles significaciones como determinaci√≥n, soberan√≠a individual, autonom√≠a. Y desde la √©tica filos√≥fica se se√Īala que es inherente al hombre. Es por ello que ante el hecho de perderla no pocos prefieren ‚Äúla muerte, hay quienes se dejan abatir por las circunstancias y hay tambi√©n quienes no solo las soportan estoicamente sino tambi√©n las usan como la oportunidad para definir sus vidas, sus obras y sus filosof√≠as.‚ÄĚ[4]¬†

Reflejo de lo anterior es la obra de Ho Chi Minh (1890-1969), que amerita, por sus valores éticos, políticos, culturales y literarios, traerse nuevamente a la actualidad. Fue este un hombre cuya faceta de revolucionario y estadista ocultaron su personalidad de poeta, forjada en la dura experiencia de lucha y resistencia contra el dominio colonial, que lo llevó al presidio en 1942. De ahí, del tedio horrible del encierro, nacería el poemario Diario de prisión,[5] publicado en varios idiomas y que viera a la luz en Cuba por el sello Colección Sur Editores de la UNEAC, hace más de un lustro.

Esta edici√≥n en espa√Īol fue acogida con benepl√°cito por el p√ļblico lector cubano, sobre todo por la admiraci√≥n que algunos sienten hacia ese gran art√≠fice del pensamiento postcolonial. Y de manera general, por admiraci√≥n hacia la tierra de los anamitas, acerca de los que Mart√≠ expres√≥:

‚ÄúTambi√©n, y tanto como los bravos, pelearon, y volver√°n √° pelear, los pobres anamitas, los que viven del pescado y arroz y se visten de seda, all√° lejos, en Asia (‚Ķ) Trabajan. Parecen plateros finos en todo lo que hacen, en la madera, en el n√°car, en la armer√≠a, en los tejidos, en las pinturas en los bordados, en los arados.‚ÄĚ[6]

La filosof√≠a de vida y acci√≥n de los vietnamitas, reflejada en el escrito martiano, se percibe en el tono de los m√°s de cien poemas de Diario‚Ķ,¬† traducida por el poeta, narrador y ensayista cubano F√©lix Pita Rodr√≠guez, catalogada por la VOV world, emisora de radio nacional de Viet Nam, como ‚Äúuna obra, sencilla y humana, que ayuda a los lectores a comprender mejor la aspiraci√≥n de Ho Chi Minh a la independencia y la libertad nacional‚Ķ‚ÄĚ[7]¬† Una obra que debiera redescubrirse, cuando se aproxima la vigesimonovena edici√≥n de la Feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero de 2020, y la cual estar√° dedicada a la cultura y literatura de la Rep√ļblica Socialista de Viet Nam, naci√≥n del que el bardo fuera su art√≠fice principal. Como expresara en uno de sus versos:

‚ÄúYo del nuevo Vietnam soy el representante‚ÄĚ

La producción literaria de este país asiático, fundamentalmente después de la renovación nacional de 1986,[8] es sustancial, y su promoción, difusión y comercialización se intensificará en la FILH y en otros espacios, teniendo en cuenta que para no pocos lectores sigue siendo desconocida. No obstante, han sido publicados ensayos político-sociales por editoriales como José Martí, Pablo de la Torriente Brau, Ciencias Sociales, Ocean Sur, que sirven, de una manera u otra, como plataforma para conocer algunas particularidades de esa cultura.                                                                 

El libro que nos ocupa fue escrito originalmente en idioma chino para no despertar la sospecha de sus carceleros en cuanto a la tem√°tica de lo que escrib√≠a. Pita Rodr√≠guez,[9] acota que Diario‚Ķ se entrecruza, a veces, con el microrrelato y se caracteriza por versos rimados, (rimando har√© m√°s cortos los d√≠as en la prisi√≥n/ y esperar√© que llegue mi libertad catando), as√≠ como por la s√≠ntesis, emoci√≥n y limpios de estridencias innecesarias y llenos de lirismo, en concordancia con una rese√Īa sobre este libro en la revista chilena de literatura Punto Final.[10]

Diario‚Ķ es el testimonio de un a√Īo (1942-1943) en las c√°rceles chinas de Chang Kai Shek, cuyas descripciones estremecen al leer poemas como Ingresando en la prisi√≥n de Tsing Si:

En la prisión los viejos acogen al que ingresa.

Blancas nubes ahuyentan las nubes de tormenta

y por el cielo, todas, libremente se alejan.

Un hombre libre, solo, permanece en la celda).

La prisión de Nan Ning:

√Čsta es una prisi√≥n de estilo ultramoderno,

 que brilla iluminada por la electricidad.

Ah, pero la comida es sopa bien aguada,

 y vacío el estómago, chilla en la oscuridad.

Traslado a Tian Pao el Día del Doble-Diez:

Por todas partes han colgado faroles, y con flores

las casas engalanan. (…). Amarrado ese día, de cárcel me trasladan.

Sigue el viento obstinado contra el √°guila en vuelo.

La prisión de Kuo Teu:

Esta prisión parece una gran casa familiar.

En le√Īa y en arroz, aceite y sal, cada uno se abastece

Tung Chung:

La c√°rcel de Tung Chung es como la de Ping Ma.

Una taza de sopa por comida.

¬†Gru√Īe el vientre vac√≠o.¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬†

Los poemas de Ho Chi Minh ‚Äďsobre los que algunos estudiosos han afirmado que mezclan las tradiciones vietnamitas, chinas y occidentales‚Äď relatan sus reflexiones

¬ŅQu√© hacer en la prisi√≥n, sin bebida ni flores,

en noche tan radiante, luminosa y serena?

Mira el hombre a la luna que esplendorosa

Asciende.

La luna mira al poeta, a través de la reja.

O penurias:

Apenas medio cubo es la ración de agua.

Te lavas o haces té: decide por tu parte.

Si te quieres lavar, no tomes té.

Si quieres tomar té, no pienses en lavarte.

Sufrimiento:

A caza de piojos, los reclusos, despertando se lanzan.

Dan las ocho: es el gong que a la comida llama.

¬°√Ānimo, camarada! Hay que comer. Los que tanto sufrimos

debemos resistir hasta que llegue el alba.

Pero también sus esperanzas, donde el centro es la libertad del ser humano:

Quien sufrió la prisión, la patria puede hacer.

 Quien soporta las penas, prueba que es hombre fiel.

Quien piensa en su país, es un hombre de bien.

Que la celda se abra y el dragón al cielo se remonte.

En 2020 se estar√° conmemorando 60 a√Īos de relaciones diplom√°ticas entre Cuba y Viet Nam y 130 del natalicio de ‚ÄúEl iluminado,‚ÄĚ significado del nombre Ho Chi Ming, quien naciera un 19 de mayo, fecha en que ca√≠a en combate otro iluminado y poeta: Jos√© Mart√≠.

Sirva entonces la propuesta de lectura de Diario‚Ķ, que a casi seis d√©cadas de su primera publicaci√≥n, continua dialogando ‚Äďpo√©ticamente‚Äď con las generaciones actuales, adentr√°ndonos en el universo simb√≥lico de esa cultura milenaria cuyos hombres y mujeres cambiaron el mapa geopol√≠tico en el pasado reciente, al derrocar potencias como Francia y los EE.UU. Tierra en la que el 16 de septiembre de 1973, el Comandante en Jefe Fidel Castro llor√≥, cuando sosten√≠a en sus manos un ni√Īo mutilado por los horrores de la guerra.[11]

Notas y referencias bibliogr√°ficas

[1] Valente, J. √Ā. (1963) Conocimiento y comunicaci√≥n. Disponible en http://artespoeticas.librodenotas.com/artes/727/conocimiento-y-comunicacion-1963

[2] Borges, J. L. (1996) La creación poética. En Nexos. Disponible en https://www.nexos.com.mx/?p=7698

[3] Consultar art√≠culo de Andreu Farr√°s ‚ÄúDe la celda a la gloria: 11 l√≠deres pol√≠ticos que engrandecieron su reputaci√≥n en la c√°rcel.‚ÄĚ Disponible en https://www.elperiodico.com/es/mas-periodico/20181215/de-la-celda-a-la-gloria-presos-politicos-7200456

[4] Obras escritas desde la c√°rcel. Disponible en https://www.iberlibro.com/libros/obras-literarias-escritas-en-prision-cautiverio.shtml

[5] También se le conoce como Diario de la cárcel.

[6] Un paseo por la tierra de los anamitas. En volumen I. No. 4 Revista La edad de oro.

[7] ‚ÄúSe presenta en Cuba el poemario ‚ÄúDiario de prisi√≥n‚ÄĚ de Ho Chi Minh‚ÄĚ. Disponible en https://vovworld.vn/es-ES/vietnamiberoamerica/se-presenta-en-cuba-el-poemario-diario-de-prision-de-ho-chi-minh-154005.vov

[8] Th√ļy Ng√†. Literatura vietnamita despu√©s de 30 a√Īos de renovaci√≥n nacional. Disponible en https://vovworld.vn/es-ES/cultura/literatura-vietnamita-despues-de-30-anos-de-renovacion-nacional-436427.vov

[9]Ho Chi Ming fue políglota, llegando a dominar varios idiomas además del chino, como el francés, el japonés, el ruso y el inglés.

[10] Alejandro Lavquén. Los libros. Disponible en http://letras.mysite.com/alav100314.html

[11]¬† M√°s informaci√≥n en el art√≠culo ‚ÄúUna noticia recorre el mundo: Fidel Castro cruz√≥ al sur del Paralelo 17‚ÄĚ, de Rafael Suengas Mart√≠nez. En Revista Cuba Socialista. 16 Septiembre, 2018.