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«No s√© si la literatura me eligi√≥, pero yo s√≠ la eleg√≠ a ella»

En una Cruzada Literaria ‚ÄĒhace ya algunos a√Īos‚ÄĒ conoc√≠ a Evelin Queipo, una autora que apuesta por una literatura cr√≠tica y sin fronteras. Ella sabe que el talento no eclosiona f√°cilmente. Por eso, quiz√°s, es que Evelin se manifiesta como una autora paciente y algo silenciosa. Silenciosa y creadora, porque es preciso decir que los motores de su arte no paran nunca de moverse.

¬ŅQu√© es lo que m√°s valoras en la formaci√≥n de un escritor?

Valoro la asimilación de lecturas, de contenidos, la asimilación de las críticas negativas. Conozco gente que lee de manera voraz y de todo; pero son incapaces de reflexionar en torno a eso que han leído. Entonces, si leemos y no interpretamos, o no asimilamos el mensaje, no ha servido de mucho la lectura.

 Respecto a la asimilación de contenidos sucede casi igual. Si estudias una carrera de humanidades, perteneces a un taller literario o a un Centro de Formación como el Onelio, y no asimilas el contenido que te imparten, se ha perdido el tiempo asistiendo a clases.

¬†Y finalmente las cr√≠ticas. Si alguien se reh√ļsa a escuchar cr√≠ticas, si solo quiere opiniones favorables u opiniones ‚Äúautorizadas‚ÄĚ, nunca mejorar√° demasiado. Yo siento que uno crece cuando es capaz de asimilar verdaderamente esa cr√≠tica que doli√≥, que nos hizo lanzar un texto a la basura.

Y acepto las cr√≠ticas de donde vengan: de mis alumnos del taller, de los ni√Īos con los que trabajo, de los lectores m√°s diversos y casu√≠sticos, y de los grandes escritores tambi√©n. En un primer momento, mi sistema defensivo se reh√ļsa a aceptar la cr√≠tica, pero despu√©s viene el tiempo y se encarga de demostrarme si hab√≠a o no raz√≥n en ella.

¬ŅQu√© es lo que consideras como madurez literaria? ¬ŅSe puede ser un autor maduro con independencia de la edad biol√≥gica?

En su sentido m√°s amplio, madurez indica la llegada a un nivel completamente funcional del desarrollo. Pero, ¬Ņcu√°ndo y c√≥mo puede un artista o escritor demostrar que lo que hace ha llegado a la etapa superior de su desarrollo? Eso puede suceder a cualquier edad. Ejemplos hay de quienes alcanzaron su madurez literaria en la adolescencia y juventud, y quienes tuvieron que esperar a los 50 a√Īos para dar lo mejor de su producci√≥n art√≠stica. Pero en cualquiera de los casos tiene que pasar el tiempo para poder estudiar todo el corpus literario de ese autor, analizar, comparar.

Si te lees los primeros textos de García Márquez, su periodismo, por ejemplo, hallarás textos maduros, magníficos, excelentes. Pero después vivieron otros muy superiores que dejaron a aquella producción en franca desventaja. Lo que quiero decir es que en sus textos primerizos puede encontrarse madurez literaria, pero muchos críticos te dirán que el Gabo llegó a su madurez mucho más tarde.

¬ŅPor qu√© eliges la literatura? ¬ŅC√≥mo transcurren tus procesos creativos?

No s√© si la literatura me eligi√≥, pero yo s√≠ la eleg√≠ a ella. La eleg√≠ porque me gusta leer, y me resultan inexplicables los resortes que mueven la creaci√≥n literaria. Me gusta mi idioma, que es muy sonoro y musical, me gustan las lenguas, me gustan las rimas, los cuentos, vivo enamorada de ese mundo. No s√© vivir si no es en un ambiente literario y creativo, rodeada de ni√Īos, que son unos creadores magn√≠ficos y nunca bien comprendidos. Me encanta que me asalten con un buen poema o un excelente minicuento. Pero, por favor, que nadie se tome esto demasiado en serio. No me acosen en la calle. (Risas).

El proceso creativo ten√≠a antes en m√≠ un momento espec√≠fico, pero ya no. Ese proceso transcurre lento y no para jam√°s. Siempre estoy mascullando algo, un poema, una idea, un cuento. Si la idea se resiste, puedo darle vueltas durante a√Īos. Eso lo aprend√≠ de Heras Le√≥n: ‚Äúcada cuento tiene una forma especial de ser contado. Nuestra misi√≥n es encontrarla‚ÄĚ.

Aunque te describa mi proceso creativo, me quedo corta. De más está decirte que investigo primero, que estudio un pocotón, que no me atrevo a poner una letra si antes no me he preparado. Pero sigue siendo un misterio el proceso creativo.

Te pongo este ejemplo. Una vez tuve una idea para un cuento. Me pas√© a√Īos estudiando el asunto, pero no sal√≠a. Una madrugada, presionada porque me faltaba una cuartilla para completar el n√ļmero de p√°ginas de un concurso, me sent√© y lo escrib√≠ de un tir√≥n. Una idea que trabaj√© durante a√Īos qued√≥ reducida a 20 l√≠neas. Al otro d√≠a se lo le√≠ a un amigo muy cr√≠tico, a ese que no me perdona una, porque yo tampoco le perdono nada a √©l. Resultado: pude ver el asombro en su cara. Pude ver el efecto que ocasion√≥ el final sorpresivo. Creo que si ese amigo no me minti√≥ con sus gestos, con sus palabras, hay que darme un palo en la cabeza para convencerme de que est√° malo el cuento que escrib√≠ aquella noche.

¬ŅExiste una f√≥rmula, fija o no, que procure como resultado el nacimiento de un buen libro?

Hay fórmulas fijas. Claro que sí. Una de ellas puede ser dominar las técnicas narrativas. Eso es vital. Hay quien no las puede nombrar, pero sabe usarlas, porque imita modelos. Otra fórmula es conocer qué quiere el lector para el que trabajas, qué busca. Luego se lo das. Pero también hay que manipularlo. Hay que agarrar las emociones como quien se agarra las partes blandas. Luego aprietas, cosquilleas, masajeas, hasta que saques una lágrima, una risa, una carcajada, una reacción emocional cualquiera.

Si las reacciones le duran al lector, date con un mazo en el pecho, hiciste un buen libro. Eso sí, como el asunto es netamente emocional y, por tanto individual, un mismo libro puede ser excelente para unos y muy malo para otros. Nunca tendrás una opinión general.

Se ha comentado, no en pocas ocasiones, que la literatura joven cubana sufre una ‚Äúcrisis‚ÄĚ creativa. ¬ŅQu√© opinas de estas afirmaciones? ¬ŅSe han perdido los afanes de contar o ha disminuido el talento?

¬ŅAcaso esos comentaristas se leyeron el cuento de Cirilo Villaverde que sirvi√≥ como boceto a Cecilia Vald√©s? Se public√≥, y en opini√≥n de varios cr√≠ticos es un cuento de escasa factura. Y si te pongo otros ejemplos (nada halag√ľe√Īos) de grandes escritores, seguro no me creer√≠as, pero igual podr√≠a catalog√°rseles como v√≠ctimas de la ‚Äúcrisis‚ÄĚ creativa.

Sin embargo, en el peor de los casos esa ‚Äúcrisis‚ÄĚ se ha creado aqu√≠ mismo, la han creado muchos de los que hoy acusan a la ‚Äúliteratura joven cubana‚ÄĚ, porque ellos mismos han sido los jurados de los concursos que los han premiado. Tampoco tengo la posibilidad de leer a la joven literatura francesa, espa√Īola, norteamericana, argentina‚Ķ Creo que muchos tampoco la tienen. Sin un estudio comparativo no me atrevo a afirmar que la literatura joven cubana sufre una ‚Äúcrisis‚ÄĚ creativa. Se puede especular con esa afirmaci√≥n, pero demostrar que es cierto‚Ķ son otros cinco pesos.

¬ŅC√≥mo observas y valoras la literatura de tus cong√©neres, en tanto cercan√≠a espacial y temporal?

Creo, por sobre todas las cosas, que es variada. Siendo así, la literatura goza de salud. Esta lección la aprendí con el maestro Lino Betancourt, que me dijo lo mismo respecto a la trova joven. Y llevaba razón su enunciado. Nada que se mueva y sea diferente muere.

Creo que hay cosas geniales hechas por los j√≥venes, pero tambi√©n muy malas. Y en ese ir y venir de opiniones favorables y desfavorables avanza la literatura. ¬ŅPor qu√© levantar la voz para hablar mal de lo que hacen los j√≥venes? ¬ŅLos adultos y adultos mayores escriben tan genial? Yo quiero ver, Evelin Queipo, si piensas lo mismo de aqu√≠ a 30 a√Īos. (Esta √ļltima oraci√≥n no la escrib√≠ yo, sino mi otra Yo, que conste en el acta).

La tendencia en cuanto a aparici√≥n de nuevas voces en el panorama literario cubano hace creer que nos encontramos en una era donde el talento eclosiona f√°cilmente. ¬ŅEs as√≠ en realidad? ¬ŅTodo lo que se visualiza o se promociona como ‚Äúlo mejor‚ÄĚ de la literatura joven, es precisamente lo mejor?

En un país que ofrece educación gratuita, que da acceso a diversos medios de comunicación e información, que está lleno de Casas de Cultura, de talleres literarios, que tiene programas tan variados para la promoción de la lectura y la literatura… ¡caramba!, ¡claro que tienen que florecer los escritores por todas partes! Y también los que se creen que pueden ser escritores. Eso es normal. Anormal fuera lo contrario.

El talento es otro asunto. Que te ganes un premio o tres, y te publiquen un libro o 10, no quiere decir que tengas talento. Kafka ten√≠a talento y casi no public√≥ en vida. El talento no eclosiona f√°cilmente, pero la literatura s√≠ cuando se han creado las condiciones para ello. En este pa√≠s se han creado las condiciones. ¬ŅContamos cu√°ntas editoriales hay en Cuba? En un r√°pido conteo: cinco de la AHS, 16 de los CPLL, las FAR y el MININT tienen sendas, la UNEAC tiene una en Santiago, otra en Pinar, existe Uni√≥n en La Habana, est√°n las editoriales nacionales, algunas universidades tienen sellos editoriales, algunas Oficinas del Historiador tambi√©n‚Ķ ¬ŅPor cu√°ntas vamos? Y si hay editoriales, la l√≥gica indica que tienen que eclosionar los escritores. Unas veces m√°s y otras menos maduros, pero est√°n ah√≠ y tambi√©n est√° el lector, que no perdona medias tintas.

Lo ‚Äúmejor‚ÄĚ de la literatura joven‚Ķ es mejor que no hablemos mucho de eso. ¬ŅQui√©n puede darte lecciones a ti, que eres un lector voraz, de ‚Äúlo mejor‚ÄĚ? ¬ŅQui√©n puede darme esas lecciones a m√≠? ¬ŅQui√©n puede decirle a mi hija de siete a√Īos, que lo mejor NO es El gato cient√≠fico, de Yunier Riquenes, o Epaminondas, de Oros Viejos? Me los pide cada noche. Yo quiero leerle Platero y yo, y otros cl√°sicos; quiero demostrarle que la literatura infantil es mucho m√°s que eso.

Pero muy poco se puede hacer cuando un ni√Īo de siete a√Īos va al librero repleto de t√≠tulos infantiles, toma el de su preferencia y te lo pone en las manos para que se lo leas. Hay que respetar las elecciones de cada cual. Y mi hija puede presumir de tener un amplio espectro de lecturas, porque yo me encargo de leerle, de llevarla al teatro Gui√Īol, de llevarla a las pe√Īas, a los talleres…

A m√≠ me cuesta mucho trabajo demostrarle a los ni√Īos que leer es mejor que ver animados. Tal vez no lo logre, pero no me canso de intentar. Igual, que siga intentando la gente convencernos de qu√© es lo mejor. Tal vez lo logren.

¬ŅCu√°l es tu opini√≥n con respecto al sistema de premios? ¬ŅAyudan al escritor, facilitan su trabajo o lo hacen lidiar en un pugilato constante donde solo se crea, o mayoritariamente se crea, para ganar?

Es lindo que haya premios, es bueno y es √ļtil. Pero, ¬°cuidado! Nadie se deje obnubilar por tres mil pesos y una publicaci√≥n. En todas partes del mundo hay cazadores de premios. Viven y producen para eso. Y al que velan, no escapa. Es as√≠ como hay gente que repite ganando premios. A veces los mismos premios.

 Hay libros que uno sabe que son para competir. También los hay que no son buenos para eso. ¡Qué terrible debe ser someter la creación a los premios todo el tiempo! ¡Pero qué terrible debe ser también escribir libros que nunca ganen premios! Un premio ayuda y dos también. Veinte premios son geniales. Lo que es terrible y maligno es el vicio, es la esclavitud. Si negociamos con esos males pueden sobrevenir ataques de muy alta y muy baja autoestima, podemos salir perdiendo nosotros como seres humanos. La creación nunca pierde. Ella existe y ha existido desde siempre. 

¬ŅExiste un mercado editorial cubano?

Vayamos, como en ‚Äúmadurez‚ÄĚ, al concepto b√°sico de la palabra ‚Äúmercado‚ÄĚ: conjunto de transacciones o acuerdos entre compradores y vendedores. Comercio formal y regulado, donde existe competencia entre los participantes. ¬°Caramba! Creo que la respuesta a lo que me preguntas es NO.

Sin embargo, no hay que angustiarse por eso. Tenemos libros, tenemos literatura y tenemos lectores. Creo que nada en el mercado tiene un precio real. Todo lo que podemos comprar, negociar, vender, tiene un valor simbólico. Yo no puedo comprar todos los libros que he leído, no puedo comprar todos los que leeré. Pero los libros están ahí y yo los leo de cualquier manera. Nada me lo prohíbe. Ni las leyes del mercado.

Solo si no existieran los libros, la literatura, si no existiera yo, podr√≠a dejar de leer. Olvidemos a los mercaderes. Ya Jes√ļs los ech√≥ del templo hace m√°s de mil a√Īos. A leer, a consumir libros con la vista, con los dedos, con los o√≠dos, con la mente, con las ganas de leer. Y los escritores y las editoriales que lloren las p√©rdidas mercantiles y la usurpaci√≥n de los derechos de autor. (Esta √ļltima oraci√≥n tampoco la escrib√≠ yo.)

Vives y escribes en Camag√ľey que, sin dudas, es una plaza importante si se habla en materia literaria. ¬ŅSientes que los conceptos centro (d√≠gase la capital) y periferia (el resto de las provincias de Cuba) se difuminan cuando abordamos la materia art√≠stica? ¬ŅTienen los creadores de La Habana cierta ‚Äúventaja‚ÄĚ en cuanto a promoci√≥n, creaci√≥n y/o difusi√≥n de la obra?

He editado algunos libros y me parece un poco soberbio que un autor se cite a s√≠ mismo. Pero hoy comprendo la utilidad. Una pregunta muy parecida me hizo Yasel Toledo y la entrevista sali√≥ publicada en Cubadebate. Ser√≠a bueno poner un hiperv√≠nculo aqu√≠ pero no ¬Ņse puede? (Risas).

Si no existiera la diferencia entre centro y periferia, todo se llamar√≠a ‚Äúcentro‚ÄĚ o todo ‚Äúperiferia‚ÄĚ. Ese es un principio b√°sico de la econom√≠a del lenguaje: no deben existir dos palabras para una misma cosa. Si te fijas en los sin√≥nimos, muy pocos comparten lo que se llama ‚Äúsinonimia absoluta‚ÄĚ. Pero veamos, cada cosa tiene sus pros y sus contras. Hay ‚Äúcabezas de rat√≥n‚ÄĚ que se han mudado a la capital y no han llegado a ser ni siquiera ‚Äúcola de le√≥n‚ÄĚ.

En este sentido se puede favorecer el artista que eligi√≥ no migrar a la capital. Pero de que en los centros est√°n las mejores y mayores posibilidades‚Ķ eso es una realidad. Me quedo estupefacta y llena de sana envidia cuando mis amigos de la capital me cuentan cosas que yo ignoro palmariamente: lecturas con pagos en CUC, extranjeros que hacen ofertas, invitaciones, editoriales que vienen y hacen buenos y malos negocios‚Ķ Y se me va llenando el coraz√≥n de arrugas cuando veo que a ‚Äúprovincia‚ÄĚ llega tan solo una de esas bondades, y all√° va la gente dispuesta a todo con tal de conseguir un beneficio m√≠nimo. Se forma la guerra. Se pelean unos con otros.

Entonces quisiera que se difuminaran los conceptos de ‚Äúcentro‚ÄĚ y ‚Äúperiferia‚ÄĚ aunque sea en materia art√≠stica. Pero la sem√°ntica, dentro de las disciplinas human√≠sticas, suele ser bastante exacta: ‚Äúcentro‚ÄĚ y ‚Äúperiferia‚ÄĚ son ant√≥nimos perfectos.

¬ŅQu√© le falta a la joven literatura cubana para romper las fronteras territoriales de la naci√≥n y llegar a los lectores de otros pa√≠ses?

Aquí cerca, a esta hora de la noche, está mi otra Yo, y está loquísima por responder. Dice que tres palabras son suficientes. Le digo que no y se lo prohíbo rotundamente. Pero ella me ha dado un golpe maestro, me ha paralizado los dedos y…

…responde: un mercado editorial.

Solo entonces me devuelve el teclado y yo quiero borrar lo que ella ha escrito y teclear mi propia respuesta, que es diferente aunque no ant√≥nima. Pero entonces pienso‚Ķ ¬Ņy si ella tiene raz√≥n?

 

Camag√ľey, diciembre de 2019

Evelin Queipo Balbuena y mi otra YO.


«Salvar solo la escritura»

Desde Holgu√≠n escribe Erian Pe√Īa Pupo, joven autor cuya poes√≠a conmueve y ruge. Su oficio sintetiza, de alguna manera, tradici√≥n y modernidad. Erian es una voz nov√≠sima que no se conforma con escribir, sino que busca el √°ngulo cr√≠tico de la realidad para estremecer aquello que merece ser estremecido. Esta entrevista cruz√≥ las redes como un (pre)texto para encontrar al poeta.

‚Äď‚Äď¬ŅCrees que el sistema de estrategias promocionales del libro en nuestro pa√≠s es fallido u obedece a normas antiqu√≠simas? ¬ŅQu√© se har√≠a necesario para actualizarnos?

No recuerdo cu√°ndo fue la √ļltima vez que compr√© un libro gui√°ndome por una estrategia promocional. Sucede que a muchas de las editoriales no les importa el libro m√°s all√° del proceso de recepci√≥n, edici√≥n, correcci√≥n, dise√Īo‚Ķ cuando el texto sale del poligr√°fico o de los talleres de la Riso es como si el hijo hubiese cogido vida propia: lev√°ntate y anda, camina por ti mismo, conquista a un p√ļblico, b√ļscate lectores.

No digo que sean todas, pero la mayor√≠a de las veces la ‚Äúdesidia nacional‚ÄĚ y sus bifurcaciones provocan que esto ocurra. Por ejemplo, qu√© hace un libro de un autor holguinero ganando polvo y moho en una librer√≠a o un almac√©n en Pinar del R√≠o o Matanzas cuando su p√ļblico potencial, ese que busca y persigue sus libros est√° en su provincia. Como mismo digo holguinero, puedo decir un autor de cualquier lugar del pa√≠s‚Ķ Eso sucede muy a menudo. Cuando m√°s, los planes de distribuci√≥n nacional contemplan unos pocos ejemplares para la ciudad de donde es el escritor. Entonces el d√≠a de la presentaci√≥n, los libros no alcanzan para los interesados, esos que buscan la obra de un autor en espec√≠fico, mientras que en otras ciudades esos mismos libros duermen el sue√Īo de los justos, aunque sea bastante ‚Äúinjusto‚ÄĚ para el texto, para los lectores y, claro, para el autor.

Por eso necesitamos a los buenos promotores. Mucho de lo que le√≠ cuando adolescente, sobre todo poes√≠a, estuvo influido por un promotor como pocos, Joaqu√≠n Osorio, quien ten√≠a una pe√Īa ‚ÄĒun mi√©rcoles al mes‚ÄĒ en el Caf√© Tres Luc√≠as de Holgu√≠n; una pe√Īa y un caf√© (aunque este siga abierto) que ya hoy no existen, al menos como antes. Ah√≠ y en otros sitios, Joaqu√≠n incentivaba la lectura como pocos y nos prestaba libros, de cinco en cinco, o de diez en diez, y cuando se los devolv√≠amos, nos prestaba otros. Pero habr√≠a que clonar a Joaqu√≠n por todo Holgu√≠n y toda Cuba, y ser√≠a dif√≠cil hacerlo.

Publiqu√©, hace unos a√Īos, un poemario en Santiago de Cuba y despu√©s del d√≠a de la presentaci√≥n en la librer√≠a principal de la ciudad, no s√© si lo volvieron a presentar o si se vendi√≥‚Ķ A Holgu√≠n, por ejemplo, creo que no llegaron ejemplares.

¬ŅC√≥mo actualizarnos? Pondr√≠a dos ejemplos cercanos a m√≠: Claustrofobia, en Santiago de Cuba, y Ediciones La Luz, aqu√≠ en Holgu√≠n. Ambos est√°n liderando la promoci√≥n del libro en nuestro pa√≠s, y adem√°s lo hacen de manera genuina, refrescante, visualmente atractiva‚Ķ Yunier Riquenes y Naskiset Dom√≠nguez hacen un trabajo magn√≠fico, pues los libros les importan, les preocupan los autores.

Promocionar es una manera no solo de vender, que ser√≠a el elemento excusa, sino de formar lectores potenciales. Y lo hacen utilizando las redes sociales, las posibilidades de la tecnolog√≠a en una √©poca que nos obliga a ello. Por su parte, La Luz se preocupa, en un primer momento, por el libro y el autor: un libro hermoso, con un trabajo de dise√Īo y una portada atractiva, es de por s√≠ una obra de arte que atrae, convida, entra sin pedir permiso‚Ķ Despu√©s dise√Īan pendones, marcadores, postales, calendarios. Cada a√Īo realizan una campa√Īa de promoci√≥n de la lectura, con el t√≠tulo gen√©rico Leer seduce, pero que en cada edici√≥n suma un atractivo m√°s.

Todo esto acompa√Īado por un sistema de pe√Īas, de presentaciones, programas de radio, entrevistas, promociones en la p√°gina web y el Facebook de la editorial, para que el autor se sepa realmente autor, cosa que no todas las editoriales logran. As√≠ logran invitar al lector a acercarse y llevarse un libro a casa, a hacerlo tu compa√Īero por unos d√≠as o, qui√©n sabe, por unos a√Īos o el resto de tu vida. Pero en La Luz est√° Luis Yuseff, uno de los mejores poetas de su generaci√≥n, un amante de la lectura y de todo lo bello. Con seres as√≠, como Yuseff, Riquenes y otros m√°s, el libro y su promoci√≥n alcanzan otros sitios. El tema es una madeja que se complejiza mientras la vamos desenvolviendo poco a poco.

‚Äď‚ÄďEn sentido general, ¬Ņson los escritores cubanos lectores actualizados o, simplemente, buenos lectores? ¬ŅOpinas que los miembros de nuestra ‚Äúgeneraci√≥n‚ÄĚ ‚ÄĒcriterio tan debatido y negado‚ÄĒ somos capaces de leernos cr√≠ticamente?

No creo que los lectores cubanos seamos actualizados. Ni siquiera los escritores y los críticos poseemos un arsenal de lecturas que nos hagan dominar el terreno aunque sea un poco. Qué se nos puede pedir si incluso leemos mal nuestra propia tradición. Tenemos mares y lagunas por delante. Buenos lectores sí, pero eso es otra cosa muy diferente. En esto influye el propio sistema editorial cubano, los derechos de autor, las tantas complejidades que hacen que muchas de las mejores obras y autores no lleguen a nuestras manos, primero en el momento adecuado o al menos después, pero que lleguen.

Com√ļnmente nuestras librer√≠as est√°n desprovistas de autores importantes de otras latitudes. Por eso, si no lees en digital ‚ÄĒa m√≠ no me gusta mucho‚ÄĒ uno termina consumiendo lo que se puede conseguir, aunque no siempre sea lo que se anhela. Al final, acabamos leyendo a quienes tenemos en las manos; as√≠ se conforma nuestro sedimento. Las editoriales cubanas hacen gestiones de derechos de autor que se agradecen mucho y publican a varios autores importantes, pero esto termina siendo insuficiente por la variedad y cantidad de autores que le pueden interesar a un joven escritor. Ediciones La Luz ha publicado a Alice Walker, John Robinson Jeffers, Galeano, Emily Dickinson‚Ķ

Por ejemplo, ni siquiera autores importantes de Am√©rica Latina ‚ÄĒy eso que Casa de las Am√©ricas ha dado luz a varios de ellos‚ÄĒ se publican en Cuba ni se venden en nuestras librer√≠as‚Ķ Cu√°ntos de nuestros j√≥venes escritores, muchos con varios poemarios, libros de cuentos y hasta novelas, han ‚Äúle√≠do y rele√≠do‚ÄĚ ‚ÄĒesta es una frase de mi amigo Eugenio Marr√≥n, el mejor lector que conozco‚ÄĒ la obra de Jos√© Emilio Pacheco, Roberto Juarroz, Blanca Varela, Fernando del Paso, Vargas Llosa, Rubem Fonseca, Roberto Bola√Īo, Carlos Fuentes, Arturo P√©rez-Reverte, Dany Laferri√®re, Luis Sep√ļlveda, Severo Sarduy‚Ķ y tantos otros y tantos, si en primer lugar es dif√≠cil encontrar un libro de cualquiera de ellos en nuestro pa√≠s. Como lectores me atrever√≠a a decir que estamos desactualizados varias d√©cadas.

Y qu√© decir del pol√©mico Premio Nobel, aunque para muchos no sea un buen medidor. ¬ŅCu√°ntos conocemos qui√©nes son Peter Handke y Olga Tokarczuk, los m√°s recientes ganadores de la cita anual de Estocolmo, y cu√°ntos adem√°s hemos le√≠do alguno de sus libros?

En Cuba no se ha publicado la obra de muchos de los ganadores de a√Īos anteriores y sabemos, como hemos visto, que influyen mil cuestiones en ello: Patrick Modiano, Alice Munro, Mo Yan, Tomas Transtr√∂mer, Herta M√ľller, Jean-Marie Gustave Le Cl√©zio, Elfriede Jelinek, J. M. Coetzee, Imre Kert√©sz, V. S. Naipaul, Toni Morrison, Kenzaburo Oe‚Ķ la lista sigue extendi√©ndose. Si alguna editorial cubana los ha publicado, por favor, que alguien me avise, para tratar de comprarlos y ver qu√© escriben estos ‚Äúmonstruos‚ÄĚ. Una vez me contaron que Guillermo Vidal, ese excelente narrador tunero, coleccionaba libros de los premios Nobel, desde el primero hasta el m√°s reciente, y lo hac√≠a para saber qu√© ten√≠an aquellos escritores para merecer este galard√≥n.

El Nobel es un caso peculiar, pero otros tantos libros de escritores importantes no se publican, por un motivo u otro, en nuestro pa√≠s. Y eso nos aleja ‚ÄĒa los escritores y a los lectores‚ÄĒ de una tradici√≥n, de una cosmovisi√≥n que otros escritores y lectores s√≠ poseen. No hablemos, por ejemplo, de los importantes escritores estadounidenses o europeos. Y as√≠, amiga m√≠a, no se puede estar actualizado, mal nos pese, en cuestiones literarias.

Hay casos excepcionales, como mi amiga Mariela Varona, que ha le√≠do medias bibliotecas del mundo, sobre todo de narrativa, en formato digital. Pero qu√© nos queda a los dem√°s, los que nos ‚Äúguiamos‚ÄĚ por las editoriales cubanas, los que leemos lo que aparezca, lo que encontremos, lo que nos preste un amigo‚Ķ y que, de esta misma forma, nos formamos tambi√©n como escritores y asumimos los peligros que ello implica. En muchos casos nos queda leernos a nosotros mismos‚Ķ si es de manera cr√≠tica o no, ya es otra cosa.

Yo te ser√© sincero: en una √©poca le√≠ mucho a mis contempor√°neos, a lo que podr√≠amos llamar ‚Äúnuestra generaci√≥n‚ÄĚ y lo sigo haciendo, casi siempre mediante revistas, un libro que sea de un amigo o aquel que deba presentar o me motive por algo particular‚Ķ Pero cada vez lo hago menos, cada vez me arriesgo menos a dedicarle algunas horas a un contempor√°neo: no s√© si es por el tiempo, o porque las experiencias como generaci√≥n nos son comunes y muchas cosas me dicen poco, o porque miro mi librero y veo varios buenos t√≠tulos esper√°ndome y entonces me pongo a pensar ‚ÄĒaunque es una decisi√≥n algo injusta‚ÄĒ que no podr√© leer todos los libros que deseo; as√≠ acabo escogiendo del librero ese que me espera y a√ļn no he podido leer.

‚Äď‚Äď¬ŅHay mucho de m√≠mesis, de reproducci√≥n autom√°tica, y poco de pensamiento en lo que se escribe hoy d√≠a?

Por eso mismo que antes comentaba, muchos jóvenes acabamos leyéndonos unos a otros y por consiguiente reproduciéndonos, copiándonos casi automáticamente, calcándonos. Muchas veces preferimos saber qué escribió aquel escritor premiado en el concurso al que enviamos o al que pensamos enviar un día.

Tengo amigos cuyos referentes inmediatos son autores de su misma generación o, cuando más, de una o dos promociones mayores que ellos, pero aun así contemporáneos. Estos constituyen sus metas, sus prototipos.

Me han dicho, incluso, que no les importan los cl√°sicos pues, de una manera u otra, reciben sus influencias por ‚Äúsegundas o terceras v√≠as‚ÄĚ en los libros de los escritores contempor√°neos que leen. Eso hace que nuestro mapa sea un poco m√°s reducido. A veces creemos que estamos innovando, cuando eso ha sido pan comido a√Īos atr√°s.

El desconocimiento, la falta del ‚Äúmanoseo‚ÄĚ de libros y autores nos restringen la visi√≥n. Muchos j√≥venes pensaron estar demoliendo los c√°nones de la poes√≠a, dinamitando todo sin orden ni consenso, sin saber que d√©cadas atr√°s el mexicano Octavio Paz escribi√≥ un poema tan innovador y explosivo como ‚ÄúSalamandra‚ÄĚ. La escritura lleva su exorcismo ‚ÄĒo bien el pensamiento fruct√≠fero del que me hablas‚ÄĒ pero tambi√©n su sedimentaci√≥n, su tiempo de fermentaci√≥n como el buen vino.

‚Äď‚Äď¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo?

Recorro un camino pedregoso, movedizo, sobre todo porque trabajo con la palabra. Ella me alimenta, me viste, paga mis gastos elementales… Soy periodista y escribo a diario, pero lamentablemente no siempre es literatura. Cuando la mayoría de mis amigos escritores encienden su computadora, abren un documento Word, lo hacen para escribir ficción. Yo el noventa por ciento de las veces lo hago para escribir periodismo.

Tengo m√°s trabajo ‚ÄĒpara un periodista es bueno‚ÄĒ que el que com√ļnmente puedo hacer: compromisos con revistas, sitios webs, muchos me exigen con cierta frecuencia, adem√°s de mi trabajo en el Centro de Comunicaci√≥n Cultural La Luz, de la Direcci√≥n Provincial de Cultura en Holgu√≠n, que tiene un peri√≥dico hom√≥nimo y un sitio web, Baibrama. Por otra parte me interesa el ensayo y la cr√≠tica especializada en temas culturales, o al menos intento acercarme a ella con el mayor n√ļmero de herramientas posibles. Varias publicaciones me han abierto sus p√°ginas cr√≠ticas: La Gaceta de Cuba, revista sobre la que hice mi tesis, espec√≠ficamente sobre la cr√≠tica literaria en sus p√°ginas, tema poco usual para el muchas veces reducido campo de opciones en la carrera; Noticias de Arte Cubano, El Caim√°n Barbudo, La Jiribilla, Cubacine, La letra del escriba‚Ķ

Creo en la ficción y además en las posibilidades creativas del ensayo y la crítica. En ambos corre la vida, la escritura. Octavio Paz nos lo demostró con sus ensayos, que son joyas literarias. Y varios escritores cubanos le han dado aliento con firmeza y soltura de miras.

Reconozco que la carrera de Periodismo te da herramientas, aprendes a dome√Īar la palabra si tienes intenciones de hacerlo, claro, y no te quedas como un periodista m√°s del mont√≥n; √©rase un periodista a una noticia pegado, parodiando aquellos versos de Quevedo. Pero tienes que despojarte de esas rutinas y moldes, tienes que entregarte a la p√°gina en blanco sabiendo que puedes dar vida realmente ‚ÄĒs√≠, realmente‚ÄĒ a la palabra. Le robo horas al d√≠a, al sue√Īo, para leer.

¬†Y √ļltimamente veo mucho cine. No tengo rutinas ni m√©todos. No me fijo patrones de trabajo, ni horas. Casi nunca busco la escritura, sino dejo que llegue y me sorprenda. A veces no puedo dormir, pues me asalta la idea imperiosa de escribir, sin saber qu√©, pero escribir. Y me levanto y me sale un cuento de un tir√≥n, un cuento al que despu√©s le edito unas pocas palabras. As√≠ me sucedi√≥ con ‚ÄúHabitaci√≥n propia‚ÄĚ, que naci√≥ de madrugada, casi √≠ntegro, y me ha dado varias alegr√≠as como el Premio Cuentos Fr√≠os, de la UNEAC en Matanzas.

Algo similar me ocurrió con una novela infantil que recién obtuvo el premio Casatintas de la AHS, el Centro del Libro y la Promotora Literaria en Sancti Spíritus. Tenía las historias, al menos la anécdota, en la cabeza, y solo fue ponerme a escribir un día… Otras veces apunto las ideas, el boceto de lo que puede ser un cuento. Lo dejo reposar, a veces meses, sabiendo que al ponerme a trabajar en él, le daré cuerpo.

La poes√≠a, por su parte, se asalta, me invita al di√°logo l√≠rico, me muestra un mundo. A veces escribo poemas sueltos y otras, como ahora, trato de armar un cuaderno con un tema en com√ļn, que lo recorra de inicio a fin, cosa compleja sin dudas.

Muchas veces quisiera lanzar por la borda ‚ÄĒy en alta mar‚ÄĒ al periodismo y los compromisos de trabajo; los que, a medida que vas siendo bueno y d√°ndote a conocer, crecen. Lanzarlos por la borda y salvar solo aquel que quiero hacer, que tengo necesidad de concretar: art√≠culos, rese√Īas, entrevistas, cr√≠tica, ensayo‚Ķ Eso es lo que me atrapa a√ļn del periodismo, lo que no ha perdido el matiz de ilusi√≥n con el que uno llega a las aulas universitarias y que se va difuminando poco a poco en la cruenta realidad. Lanzarlo todo, salvar solo la escritura y sus posibilidades. Y crear, escribir, so√Īar.

‚Äď‚ÄďPara ti, ¬Ņc√≥mo puede formarse un escritor?

Pasé el curso del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso en su graduación decimoquinta. Recién llegaba a la universidad, había leído muy poco; indistintamente lo que me caía en las manos, incluidas revistas de todo tipo, pues crecí en una zona rural en las afueras de Holguín, sin cercanía con la literatura, ni talleres ni nada por el estilo que ayudaran. Por eso el Centro Onelio fue una gran puerta que me hizo rodearme de otra familia. Muchos, como yo, ni siquiera habíamos leído al Chino Heras, al que debemos tanto. El Centro no dio herramientas, es la verdad. Quizás no todos han concretado la escritura como fe de vida, pero estoy seguro que salieron siendo, al menos, mejores lectores.

Por otra parte, la universidad, los compa√Īeros, varios profesores amigos, me ayudaron a orientar las inquietudes literarias, aunque de esos a√Īos apenas haya salvado unos cuentos y varios poemas. Puertas para huir de una casa cobr√≥ vida en la Universidad de Holgu√≠n, en las aulas, en las becas, y tuvo la suerte de contar con un pr√≥logo de Norge Espinosa, palabras de contracubierta de Basilia Papastamat√≠u, una rese√Īa de Virgilio L√≥pez Lemus, palabras de presentaci√≥n en la UNEAC holguinera por mi querido Luis Yuseff‚Ķ Hoy esos poemas juveniles no me dicen mucho, pero est√°n ah√≠, son parte de m√≠, reflejan mis inquietudes en ese momento espec√≠fico de mi vida, con apenas 20 a√Īos.

Creo que los talleres literarios pueden ayudar mucho cuando los lleva alguien con fuerzas y amplitud de miras, sin imponer criterios ni estilos. Aquí varios escritores amigos tienen sus talleres y les va muy bien, con resultados, pero en lo particular no he pertenecido ni asistido a ninguno, salvo quizás en los días universitarios, y digamos que esporádicamente. Prefiero dar los tropezones, crear mis murallas, orientar mis rumbos…

Creo que la lectura es primordial para formar a un escritor. Lo dem√°s parte del talento, del sacrificio y el empe√Īo, pero la lectura es la que abre primero el ansia, el apetito, el sue√Īo‚Ķ

‚Äď‚ÄďSe nota que existe una proliferaci√≥n (una eclosi√≥n) de poetas en los √ļltimos a√Īos. Las redes sociales se han convertido en una tela ‚ÄĒmuchas veces de ara√Īa‚ÄĒ que permiten no solo la promoci√≥n de lo m√°s reciente de las producciones individuales sino tambi√©n la proliferaci√≥n, perd√≥name lo reiterado de la palabra, de productos seudoart√≠sticos. La relaci√≥n poeta/redes sociales, escritor/medialidad, ¬Ņhasta qu√© punto impacta en el criterio formativo de los lectores y en la propia opini√≥n escritural de los autores? ¬ŅEs beneficiosa o negativa la inmediatez de las redes, en cuesti√≥n de materia art√≠stica?

Hay muchos poetas o personas escribiendo poes√≠a, que no es lo mismo. Es cierto. Muchos j√≥venes leen dos libros y al poco tiempo ‚ÄĒme hablabas de m√≠mesis, de reproducci√≥n‚ÄĒ se aparecen con sus poemas bajo el brazo, los comparten en las redes, luego en una pe√Īa, en una revista y as√≠ llegan a publicar un libro. ¬ŅY qu√© encuentras en ese libro? Creo que de esa manera comenzamos todos.

Pero la cuesti√≥n es que no sean solo dos libros, ni un manojo de poemas imitando a Lorca o Borges ‚ÄĒque son inimitables, por supuesto‚ÄĒ sino el logro de una voz y, si no es eso, pues no siempre es f√°cil hacerlo, es necesario una identificaci√≥n vital y cabal con la poes√≠a y su esencia, que para cada cual ser√° una, la que m√°s cerca est√© de s√≠.

El holguinero Eri√°n Pe√Īa Pupo result√≥ el ganador del Premio Casatintas de literatura infantil y juvenil, convocado por la filial espirituana de la AHS, en Sancti Sp√≠ritus/Foto tomada del perfil de facebook de Cultura espirituana.

La poes√≠a no es una moda. La literatura no es un juego. No lees hoy, copias ma√Īana y ya eres poeta o narrador. Esa palabra ‚ÄĒcon tantos muertos gloriosos y atormentados, por s√≠ mismos y por el hombre, a veces el peor enemigo de la poes√≠a‚ÄĒ pesa mucho.

Ciertamente las redes sociales han funcionado como una plataforma socializadora de esa producci√≥n po√©tica contempor√°nea. Es como me dices en una pregunta posterior: ¬Ņc√≥mo saber qu√© es bueno o malo realmente? ¬ŅEl lector lee en las redes? ¬ŅConsume poes√≠a de manera inmediata? Yo al menos lo hago muy poco o simplemente no lo hago. Prefiero la ‚Äúintimidad‚ÄĚ de la lectura. No podemos negar la tecnolog√≠a y con ello las redes sociales, las revistas en Internet, en las cuales las personas seguir√°n publicando sus versos, buscar√°n sus espacios de promoci√≥n, esos que no siempre tienen y s√≠, corremos el riesgo de que nos vendan productos seudoart√≠sticos, como siempre ha sucedido con otros medios. Al final, y sonar√° a perogrullada, el tiempo vendr√° implacable a poner las cosas en su justo lugar.

‚Äď‚Äď¬ŅCrees que existe una ‚Äúmoda‚ÄĚ literaria? Si es as√≠, ¬Ņcu√°les son sus s√≠ntomas?

¬ŅModa literaria? De existir, creo que ser√≠a m√°s bien de escritura que de lectura. ¬ŅTe refieres a eso? Mucha gente quiere escribir, a veces sin comprender las responsabilidades que ello encierra; o quieren ser originales imitando a otros sin las lecturas necesarias, que a muchos les pueden parecer prescindibles cuando se tiene talento.

Un joven con much√≠simo talento fue el Reinaldo Arenas de Celestino antes del alba, un talento natural como pocos; pero aunque el narrador de la novela sea ingenuo, un ni√Īo de los campos de Cuba, un guajirito con sue√Īos y anhelos, Arenas antes de escribirlo se pasaba horas leyendo en la Biblioteca Nacional lo mejor de la literatura contempor√°nea y cl√°sica.

Por otra parte, las modas nunca han sido buenas, aunque nos hagan ver modernos, corren el riesgo de reciclarse o de ‚ÄĒseg√ļn las estaciones del a√Īo‚ÄĒ cambiar s√ļbitamente.

‚Äď‚Äď¬ŅEs posible distinguir, hoy en d√≠a, un producto literario de calidad de otro que no la posee, m√°s all√° del criterio personal de ‚Äúme gusta‚ÄĚ o ‚Äúno me gusta‚ÄĚ?

Las barreras y los l√≠mites se han hecho cada vez menos visibles. ¬ŅQu√© es bueno en literatura? ¬ŅAquello que rompe con la tradici√≥n o lo que la sostiene a√ļn? ¬ŅLas obras que ganan premios importantes y legitimadores? ¬ŅLas que publican editoriales relevantes? ¬ŅLas que la cr√≠tica alaba en las revistas o en alg√ļn que otro peri√≥dico? Y en cambio, ¬Ņqu√© es malo? ¬ŅTodo lo contrario a lo anterior? Como ves nos movemos en terreno pantanoso y m√°s si nos ponemos a pensar, hist√≥ricamente hablando, que lo que un d√≠a fue malo ‚ÄĒaquel libro censurado, abucheado como producto del pensamiento del momento‚ÄĒ con el paso del tiempo se ha convertido en un cl√°sico, un referente. Ejemplos sobran. Lo que s√≠ estoy seguro es que no todo el mundo puede ser escritor ni publicar.

Cuando publicas est√°s legitimando, le otorgas a una voz un criterio de fuerza, de valor. Pero, ¬Ņc√≥mo valorar con justeza si como escritores o cr√≠ticos tenemos lagunas? Aqu√≠ volvemos a si somos lectores actualizados, a las estrategias promocionales‚Ķ Todo, como ves, se interrelaciona terriblemente, bien nos guste o nos pese. Tampoco ‚ÄĒcomo me dices‚ÄĒ podemos olvidar algo tan importante como el criterio personal, el gusto que condiciona lo que leemos o no, m√°s all√° de si es bueno o malo. Pero el gusto est√° formado por lo que hemos le√≠do, por los l√≠mites que nos imponemos. Por eso leer a los contempor√°neos ‚ÄĒleer en s√≠ a todos‚ÄĒ es un acto algo riesgoso.

‚Äď‚Äď¬ŅCu√°n evidente es la competitividad en el campo de nuestro oficio? ¬ŅSon los premios una sintomatolog√≠a de ello?

La competitividad siempre existe, más o menos evidentemente, solapada o tras el murmullo de salón… aunque no sé muy bien cómo funcionan sus resortes, pues en lo personal no la he sentido muy cerca; incluso podría afirmar que me ha rozado más en el periodismo que en la literatura.

Mi otro gremio s√≠ es m√°s competitivo. Quiz√°s se trata de que no env√≠o mucho a los concursos y en los que he enviado he tenido algo de ‚Äúsuerte‚ÄĚ. Los premios s√≠ legitiman y visibilizan y quiz√°s por ello sean motivo de competitividad.

Todo el mundo quiere ganarse un Calendario, un David, un Celestino… Y más si vives en provincia y quieres labrarte una carrera literaria y ser reconocido tanto en el gremio como en el sistema de instituciones, o deseas que te inviten a ferias u otros eventos en el país… Al final la competitividad es un mal menor, solo es necesario que prevalezca la creación.

‚Äď‚ÄďEn los tiempos que corren, ¬Ņexiste la involuci√≥n po√©tica o se encuentran otras formas de decir, desde lenguajes y estrategias propositivas nuevos?

Apenas he le√≠do a profundidad la poes√≠a de mis contempor√°neos, en verdad. La conozco por antolog√≠as y revistas, por algunos libros‚Ķ Eso s√≠, he le√≠do a casi todas las voces j√≥venes reconocidas. Muchas veces los he presentado en ferias y pe√Īas‚Ķ y he disfrutado la lectura de sus libros. Otras veces he escrito de ellos, pero no los he le√≠do con la frecuencia necesaria para darle la respuesta correcta a tu pregunta. Muchas veces prefiero llenar mis lagunas ‚ÄĒcosa siempre dif√≠cil‚ÄĒ leyendo a los poetas cuyos libros tengo a mi alcance y que son los llamados cl√°sicos, aunque sean contempor√°neos.

Creo que cada época tiene la poesía que merece, la que le corresponde, la que está en la cosmovisión de sus creadores. La generación conversacionalista de los 60 abrió las puertas a los poetas que publicarían en los 80, nuevas voces, radicales, amplias. Hubo negaciones, acercamientos, rescates… pero la poesía sobrevivió, siempre lo hará.

Los poetas que comienzan a publicar a inicios de los 2000 hab√≠an nacido a fines de los 70 o inicios de los 80 y son una generaci√≥n muy interesante, variada. Los intentas unir y se te escapan, pero siempre tienen hilos conductores en com√ļn. Los que nacimos a inicios de los 90 hemos bebido de todos los arroyos posibles, pero estamos cercanos a la generaci√≥n precedente, no siempre rompiendo con la tradici√≥n pero s√≠ acercando a nosotros a poetas como Baquero, Eliseo Diego, Lezama o Virgilio. Entre la experimentaci√≥n y el puritanismo, la poes√≠a ha buscado nuevos lenguajes. Creo que siempre habr√° nuevas formas de decir, otras necesidades expresivas ‚ÄĒcomo nueva es la vida‚ÄĒ aunque su esencia y contradicciones sean las mismas. La cuesti√≥n es encontrarlas. Eso es lo que har√° que una obra perdure. Pero la perdurabilidad es un terreno polis√©mico y arriesgado, as√≠ que es mejor dejarlo ah√≠.

‚Äď‚Äď¬ŅPiensas que existen, dentro de nuestro canon literario, autores a√ļn vivos que marquen la vanguardia creativa, los pasos a seguir? Entre tus pares, ¬Ņser√≠as capaz de se√Īalar algunas voces que creas forman parte de esa avanzada?

Todo canon conlleva a la discriminaci√≥n, a la exclusi√≥n, a poner unos por encima de otros‚Ķ Eso bien lo sab√≠a el pol√©mico Harold Bloom. Y no es esa nuestra intenci√≥n, aunque claro, existen autores vivos que marcan, de alguna manera, nuestra vanguardia creativa. Es algo innegable. Te puedo mencionar varios de los que ahora mismo integran para m√≠ ese canon tan personal como polis√©mico de la literatura cubana contempor√°nea y que, como me dices, nos muestran a los j√≥venes los pasos a seguir. Parto de experiencias personales, afinidades, m√°s que de una visi√≥n realmente can√≥nica: Reina Mar√≠a Rodr√≠guez, con una poes√≠a (y tambi√©n una narrativa) tan personal y poli√©drica; Roberto Manzano, maestro de varias generaciones; Delf√≠n Prats, que es uno de nuestros poetas vivos m√°s importantes, aunque ya apenas escriba, y que no acaba de recibir el Premio Nacional de Literatura que tanto merece; Lina de Feria, otra postergada para el Premio, varias zonas de su poes√≠a pueden constituir un descubrimiento deslumbrante; la ensay√≠stica de Ambrosio Fornet me parece a√ļn muy l√ļcida y necesaria; Ant√≥n Arrufat, me sigue siendo vital y no solo en nuestro teatro; en Mantilla escribe Leonardo Padura, que pese a quien le pese, es el autor cubano vivo m√°s conocido en el mundo; y en Mallorca escribe, en su isla de repuesto, un novelista excepcional como lo es Abilio Est√©vez; tambi√©n existen Luis Yuseff y Alberto Garrand√©s; y Norge Espinosa, no solo un gran poeta y dramaturgo, sino tambi√©n uno de los cr√≠ticos culturales m√°s completos de este pa√≠s‚Ķ

Como la lista puede extenderse, no pecaré mencionando a otros autores, que considero igualmente importantes, valiosísimos, y parte de ese cuerpo tan movedizo y tambaleante que llamamos literatura cubana. Hay otra parte de nuestra creación literaria que está fuera de la isla y que no leemos, no está en librerías pero también ocupa un lugar importante en ella y debería estar en ese canon.

Entre mis contempor√°neos ‚ÄĒy te recuerdo que no los he le√≠do como deber√≠a hacerlo‚ÄĒ puedo subrayar la existencia de una avanzada. Dentro de ella existen nombres como los de Jamila Medina, Sergio Garc√≠a Zamora, Mois√©s May√°n, Legna Rodr√≠guez, autores un poco mayores que yo. Eldys Baratute, Yunier Riquenes y Maikel Rodr√≠guez Calvi√Īo, entre otros, sostienen zonas interesantes de nuestra literatura infantil. Y otros m√°s j√≥venes, generacionales: Antonio Herrada, Yonnier Torres, t√ļ misma, Junior Fern√°ndez, Milho Montenegro, Bill Cordob√©s, tienen po√©ticas muy interesantes. Hay muchos j√≥venes que escriben y publican, que adem√°s obtienen premios, pero no los he le√≠do a todos como para valorarlos mejor.

‚Äď‚ÄďDe cierta forma, a lo largo de muchas d√©cadas, la idea de publicar m√°s all√° de los m√°rgenes geogr√°ficos de nuestra isla era una utop√≠a casi irrealizable. ¬ŅHasta qu√© punto tienen nuestros escritores preparaci√≥n y conocimientos para lidiar con el mercado internacional y con ciertas editoriales rapaces? ¬ŅQu√© piensas puede hacerse para corregir estas deudas?

No he tenido muchos contactos con editoriales extranjeras, salvo una que otra vez. Los j√≥venes a veces pecamos de incautos, nos dejamos deslumbrar por una buena cubierta, con un dise√Īo bastante comercial al que no escapan ni las peque√Īas ni las grandes editoriales del mundo. Hay quien ha tenido √©xito, pero no todo el mundo es Leonardo Padura, Abilio Est√©vez, Pedro Juan Guti√©rrez, Ena Luc√≠a Portela, Arturo Arango, que han tenido en determinado momento, o hasta ahora, contratos con grandes grupos editoriales.

A los jóvenes nos toca abrir puertas, insistir… Existen muy buenos narradores y poetas jóvenes en Hispanoamérica, para quienes publicar en este tipo de editoriales, donde el libro no es subvencionado, es normal. Creo que nos falta preparación y conocimientos, tal como dices, para caminar con fuerza.

¬ŅQu√© hacer? Primero debemos conocer nuestro propio sistema editorial, sus potencialidades y limitaciones, pero tambi√©n abrirnos al mundo y que el mundo se abra a nosotros, no podemos estar de espaldas a todo. Pero para ello debemos ‚Äúconocer al mundo‚ÄĚ, que ser√≠a conocer a estas editoriales y su funcionamiento, las estrategias de venta y promoci√≥n, cu√°nto verdaderamente importa un autor a un editor‚Ķ Hacerlo aqu√≠, de manera institucional, podr√≠a ayudar a esta sinergia necesaria hoy, para no dejar que, despu√©s de los traspi√©s, los j√≥venes se enfrenten con la realidad. Aunque a veces sea necesario chocar con esa realidad para poder ver mucho mejor.

‚Äď‚ÄďA tu criterio, ¬Ņexiste una especie de autismo literario? Quiero decir, ¬Ņlos autores de hoy d√≠a est√°n solo interesados en el estrecho c√≠rculo que rodea a su propia creaci√≥n, sin mirar a otros horizontes?

Todos estos temas de los que hemos hablado vienen a ser diferentes y, a un tiempo, el mismo. Una gran madeja los envuelve a todos. Son cuestiones que hay que pensarlas m√°s de una vez y la opini√≥n de hoy puede ser diferente a lo que se crea ma√Īana. El t√©rmino autismo literario es un poco polis√©mico. Incluso me pongo a pensar a qu√© horizontes podr√≠a mirar un escritor hoy d√≠a m√°s all√° de su creaci√≥n.

¬†Alguien m√°s ortodoxo podr√≠a asegurar que su principal responsabilidad es con la creaci√≥n; con ella y nada m√°s, una relaci√≥n casi conventual. Ejemplos sobran. Otros podr√≠an hablarte del escritor como intelectual, como ser comprometido con el devenir pol√≠tico y social de su pa√≠s o del mundo. Ejemplos tambi√©n sobran; Cuba es palad√≠n de eso. Am√©rica Latina ha sido ‚ÄĒlo sigue siendo‚ÄĒ un territorio bastante politizado, donde el escritor, sobre todo el llamado escritor de izquierdas, se torna en intelectual y toma su obra como estandarte para la batalla, la cr√≠tica o bien para enaltecer lo hecho hasta ahora. El escritor cubano ‚ÄĒen ambos lados de la balanza‚ÄĒ no ha perdido su posici√≥n como ente social. En cambio la busca, la persigue‚Ķ Vive sumido en la cotidianidad, en los dolores y victorias del pa√≠s, por eso reh√ļye a la torre de cristal y ‚Äúparticipa‚ÄĚ con su obra. Insisto: la literatura, despojada de todo, siempre prevalece.


Una imprenta de carne y huesos

√Āmbar Carralero conversa en esta entrevista sobre Publicaci√≥n Esc√©nica, un espacio para las po√©ticas del cuerpo y de la escritura que ha irrumpido en el panorama esc√©nico habanero. Nuestro di√°logo, m√°s que nada, es un (pre)texto para encontrarnos en el camino donde la literatura y el teatro se unen.

‚Äď‚Äď¬ŅQu√© es Publicaci√≥n Esc√©nica? ¬ŅCu√°ndo y c√≥mo nace la idea? ¬ŅQui√©nes integran el equipo de trabajo?

Una actriz amiga, Yilian Fern√°ndez Alacal, se ley√≥ mi cuaderno in√©dito de narrativa y juntas decidimos llevarlo a escena. Pensando en el t√≠tulo, a Yilian se le ocurre que ‚ÄúPublicaci√≥n Esc√©nica‚ÄĚ ser√≠a la mejor manera de llamarle al cruce de literatura y teatro, y al gesto que nos propon√≠amos al llevar a escena mi cuaderno.

¬†Por otro lado, yo ten√≠a la idea de crear un espacio fijo donde pudiera invitar a autoras con textos in√©ditos y darlos a conocer mediante lecturas. La teatr√≥loga Isabel Cristina Hamze me sugiere el nombre ‚ÄúIn√©ditas‚ÄĚ y Martha Luisa Hern√°ndez Cadenas (Martica Minipunto) hace un hermoso cartel con la ic√≥nica imagen de la Venus de Willendorf‚Ķ.

Casi sin promoción y sin pensarlo demasiado hicimos el primer encuentro en la sala Alfredo Guevara del Pabellón Cuba: las primeras que leímos fuimos la dramaturga y actriz Giselle Lominchar, la propia Marthica y yo. Solo lo hicimos esa vez. Pasó un tiempo y le comenté la idea a la colega y editora que trabaja conmigo en la Casa Editorial Tablas-Alarcos, la narradora Yudarkis Veloz Sarduy, y es entonces que empezamos a perfilar el proyecto de manera más profunda y detenida.

Crédito Elaine Vilar Madruga.

Yudarkis fue fundamental a la hora de elegir que fueran los actores y actrices quienes leyeran, y no los autores como se hace habitualmente en la típica tertulia literaria. Creo que esa peculiaridad le da un sello especial al encuentro.  

Hicimos la carpeta del proyecto Publicación Escénica (espacio de lectura y re/presentación). Yudarkis y yo seríamos las coordinadoras y gestoras, nos encargaríamos de buscar los textos, seleccionarlos y de alguna manera dirigirlos para la escena.

El espacio sucedería una vez al mes teniendo como premisa fundamental la gestación de una zona híbrida de confluencia entre lo literario y lo teatral, de liminalidad entre diversos lenguajes, entre la palabra escrita y la dicha, entre el cuerpo-voz textual y el cuerpo-voz actoral.

Insistí siempre en que fuera narrativa y poesía, y no dramaturgia, que el teatro surgiera del cruce de lenguajes y no como premisa inicial. También pensamos desde el inicio en que sería un proyecto muy ecológico pues nuestra imprenta serían los propios actores, una manera de promocionar textos y autores prácticamente desconocidos en algunos casos y, además, hacer confluir autores de distintas generaciones, de hermanar gremios, estilos, formas de ser en el lenguaje. Una imprenta de carne y huesos, una máquina de impresión actoral.

Otro asunto de car√°cter m√°s pr√°ctico que tuvimos en cuenta fue que quer√≠amos que al final de cada encuentro se generara un momento de fraternidad, di√°logo y lobby entre los participantes. Era fundamental un brindis para que el p√ļblico asistente se quedara m√°s tiempo, pudiera compartir y sintiera una energ√≠a agradable que le hiciera sentir c√≥modo y entre amigos.

Crédito Elaine Vilar Madruga.

La primera ayuda que recibimos en ese sentido fue el patrocinio de la empresa Los Portales S.A, con la colaboraci√≥n de Liuba Betancourt y Rita Pi√Īera del Departamento de Marketing. Luego habl√© con Alexis D√≠az de Villegas y a √©l le interes√≥ el proyecto, as√≠ fue que pudimos insertar el espacio en la peque√Īa sede de Impulso Teatro en la Casona de L√≠nea.

Alexis accedió a ser nuestro asesor artístico y sus actores estarían a nuestra disposición todos los meses. También contaríamos con la ayuda de otros actores de grupos diversos, pero este apoyo directo era fundamental para que el espacio pudiera mantenerse. Desde el primer encuentro contamos con la ayuda de la colega Katia Ricardo, quien asumió la producción de Publicación Escénica. El Consejo Nacional de las Artes Escénicas también nos ha apoyado con la logística.

‚Äď‚Äď¬ŅDe qu√© manera resignifican las teatralidades presentes en la narrativa/poes√≠a para llevarlas a un formato esc√©nico?¬†¬†

En ese punto el actor es la encarnaci√≥n de esas teatralidades, es un sujeto que lee/re-presenta un texto e inmediatamente se convierte en personaje. El sujeto l√≠rico de la poes√≠a, o cualquiera de los ‚Äúnarradores‚ÄĚ en los relatos se sustituyen por este cuerpo-voz-individuo que es un personaje o varios a la vez.

La pauta que adoptamos fue la lectura, no que los actores tuvieran que aprenderse el texto de memoria. Por eso siempre marcamos ‚Äúlectura y re/presentaci√≥n‚ÄĚ, de modo que este sea un espacio abierto, h√≠brido, liminal, que nos permita disfrutar de ese texto a trav√©s del actor sin una camisa de fuerza que termine siendo un mon√≥logo o representaci√≥n teatral.

En principio pedimos ‚Äúpresentaci√≥n del texto‚ÄĚ, pensando en la diferencia entre presentaci√≥n (hacerlo presente) y representaci√≥n (teatralizarlo). Al final, por muy literarios que sean los textos, se produce una re-presentaci√≥n porque el cuerpo del actor lo mediatiza y lo convierte en otra forma de ser en el lenguaje.

A veces los actores eligen hacer más acciones físicas y movimientos, a veces leen los textos sentados y solo cambian los tonos en la manera de enunciar. Hay intervenciones que han sido más performativas, otras más apegadas a la lectura tradicional.

Alexis Díaz de Villegas ha sido fundamental en ese sentido porque ha aportado mucho, sostiene con sus actores un training sistemático que incorpora un trabajo muy interesante con el cuerpo, la voz, las emociones y líneas de pensamiento. Todo eso también está en Publicación Escénica gracias a él y a su gran equipo.

‚Äď‚Äď¬ŅDe qu√© manera colaboran con Impulso Teatro?

Alexis dice a todo ‚Äús√≠‚ÄĚ, y sus actores lo adoran y todos trabajan much√≠simo. Nosotras sentimos, a pesar de que hace solo cinco meses que frecuentamos la sede cada mes para preparar el espacio, que ese lugar ya es como otra casa: s√© que es clich√© la expresi√≥n, pero aqu√≠ es literal. Nosotras los invadimos y ellos se dejan invadir.

Todo el mundo sabe que la Casona de Línea está sometida a una reparación capital. Llegar a la sede de Impulso Teatro, adentrarse en su espacio semi-ruinoso, encontrar a estos jóvenes que entrenan con su maestro, sus rituales del café y la campanita al terminar, lo que han hecho con un par de luces, una alfombra y la energía maravillosa que hay allí, creada por los grandes seres humanos que son, ha sido lo mejor de podía pasarnos con todo esto.

Encontrar a Impulso Teatro y poderlos tener cerca algunos días en el mes es un acto de aprendizaje y fraternidad del que siempre estaremos agradecidas. Brian Estévez, que es productor en Impulso…, siempre nos ayuda con el brindis y la limpieza, e incluso los propios actores. El equipo de técnicos de la Casona también ha colaborado con el espacio.    

‚Äď‚Äď¬ŅQui√©nes han sido los invitados al Publicaci√≥n Esc√©nica?

Empecemos por la casa. Hemos invitado al poeta Jes√ļs David Curbelo, que ha colaborado con la Casa Editorial Tablas-Alarcos en m√ļltiples ocasiones. Y luego nosotras mismas nos ofrecimos de conejillos de Indias. Yudarkis seleccion√≥ cuentos de su novela in√©dita El S√≠ndrome de Estocolmo y yo de mi libro in√©dito Reparaci√≥n Capital (Cuaderno sin licencia de Construcci√≥n Po√©tica).

Esa fue la primera edici√≥n en octubre de 2019, con un elenco maravilloso: Alexis ley√≥ los textos de Curbelo, la colega y actriz de Aldaba Teatro, Jennifer Flechoso ley√≥ los de Yudarkis y Linda Soriano, actriz de Impulso Teatro, ley√≥ los m√≠os. Luego se integr√≥ la m√ļsico Eleanni Montpeller en cada uno de los tres encuentros que hemos hecho hasta ahora.

Crédito Elaine Vilar Madruga.

La segunda edici√≥n ocurri√≥ en noviembre e invitamos a los autores Laidi Fern√°ndez de Juan, Roberto Vi√Īa y Eudris Planche. Sus textos fueron re/presentados por la actriz Dilailis Mart√≠nez y Arbel Molina, ambos de Impulso Teatro, y hasta la productora del espacio, Katia Ricardo ‚ÄĒque tambi√©n es actriz de la Compa√Ī√≠a Rita Montaner‚ÄĒ ley√≥.

En el tercer encuentro, en diciembre del 2019, contamos con textos de Ahmel Echevarría, Elaine Vilar y Taimi Dieguez. Tuvimos para esa ocasión la participación de la actriz Giselle Sobrino de Teatro D’Dos, Ayris Arias y Sergio Gutiérrez de Impulso Teatro.

Para el primer encuentro del 2020 tendremos a Nara Mansur, Abel González Melo y Maité Hernández-Lorenzo, y los actores serán Alexis Díaz de Villegas, Dilailis Martínez y Liliana Lam. Siempre invitamos actores de otros grupos pero es fundamental el apoyo del elenco de Impulso Teatro, de Eleanni Montpeller y del propio Alexis en la dirección. T

ambién integramos en cada edición autores más conocidos con otros noveles o algunos cuyos nombres comienzan ya a resonar; escrituras distintas, generaciones diversas, textos inéditos y otros ya publicados y premiados.

‚Äď‚Äď¬ŅC√≥mo se integra al discurso esc√©nico la presencia de la m√ļsica y de la poes√≠a?

Es clave la clarinetista y tresera Eleanni Montpeller. Ella es m√ļsico en Impulso Teatro y Alexis nos dijo que pod√≠amos contar con su presencia. De esa forma, Eleanni se ha integrado much√≠simo y cada vez resulta m√°s imprescindible su intervenci√≥n en la escena.

Ella hace una especie de banda sonora a partir de lo que le sugieren los textos y los propios actores; nosotras a veces también le pedimos determinados efectos y musicalidades. Tengo muy fresco el recuerdo del encuentro más reciente que hicimos en diciembre, con dos cuentos de Ahmel Echevarría que re/presentó el actor Sergio Gutiérrez. Fue hermoso el momento en el que las líricas imágenes creadas por Ahmel en el cuento se cruzaron con la voz del actor y el sonido del clarinete indicando la llegada de un barco.

El papel que juega la m√ļsica en vivo y en escena resulta esencial para la gestaci√≥n de esa poes√≠a que brota de la combinaci√≥n de lenguajes, tonos, discursos, fabulaciones, cuerpos.

Para nosotros, esa es la poes√≠a a la que aspiramos y la que siento que hemos conquistado en instantes, y que luego se desvanece y se va a otro lugar: no est√° solo en los cuentos y poemas que se han le√≠do en el espacio, sino tambi√©n en los actores y sus energ√≠as que lo transforman todo en vida y lo hacen presente, en los acordes de la m√ļsica trayendo al instante aquello que describen las palabras. El espacio pretende ser po√©tico pero no porque incluya la poes√≠a como g√©nero entre los que se leen, sino porque la poes√≠a est√° en el gesto.

‚Äď‚Äď¬ŅQu√© pueden encontrar los actores en el cruzamiento con lenguajes po√©ticos o narrativos?

Una motivaci√≥n que funciona desde un lugar distinto, un reto y al mismo tiempo un ejercicio de libertad, aunque esto √ļltimo pueda resultar parad√≥jico porque de alguna manera est√°n sujetos a un papel que literalmente tienen que leer.

 Casi todos los actores con los que hemos tenido la oportunidad de trabajar en el tiempo corto en el que se prepara el espacio, terminan semi-construyendo un personaje que se divide en facetas distintas pero que en el fondo es uno, y esto ocurre porque casi siempre el mismo actor lee los tres textos que por lo general elegimos de cada autor.

Esa voz autoral, ese vuelo poético, ese tono, el actor lo siente y suele ver al cuento o poema (preferimos llamarlo texto o material) como un monólogo, aunque no llegue a analizarlo con tanta profundidad por la fugacidad del hecho en sí. Pienso que ahí habita un compromiso de otra naturaleza y además un tipo de análisis que es muy superior al que tratamos de explicar los críticos e investigadores.

Los actores tienen un modo de an√°lisis muy valioso y especial dado por las particularidades de su trabajo y de su tarea, que en definitiva es traducir esas ideas, im√°genes y palabras al momento presente, hacerlas vivas y luego olvidarlas para tomar otras.

Crédito Elaine Vilar Madruga.

‚Äď‚ÄďPublicaci√≥n Esc√©nica hace que, en alguna medida, conozcas el pulso de la creaci√≥n actual en los campos de la literatura nacional. ¬ŅQu√© has encontrado de interesante o de novedoso all√≠?

Ciertamente ha sido una experiencia muy importante para sopesar ese pulso. Las escrituras y caminos son muy distintos, tambi√©n las voces y estilos, pero creo que en definitiva es buena literatura la que se ha le√≠do y por eso agradezco mucho el ejercicio de curadur√≠a, ya que nos permite acercarnos de otra manera a los autores. Tenerlos con nosotras ah√≠, presenciando el hecho y sus reacciones es algo que siempre pedimos: los autores deben estar presentes en esa publicaci√≥n fugaz y carnal de sus textos. Es muy lindo el momento final en el que cada actor sale a buscar en el p√ļblico al autor y todos juntos saludan al p√ļblico, y luego los autores hablan de sus obras.¬†

‚Äď‚ÄďPor lo general, los escritores que han sido invitados a Publicaci√≥n Esc√©nica son j√≥venes. Esta creaci√≥n dialoga con los tambi√©n j√≥venes actores que han colaborado. ¬ŅHa sido una cuesti√≥n de pura coincidencia o una intenci√≥n de unir po√©ticas de la escritura y el cuerpo?

Es tal y como lo dices, de hecho me encanta la forma en la que lo enuncias. La intención siempre ha sido la de unir poéticas del cuerpo y de la escritura. Cuando leemos a un autor pensamos en la persona que es, en lo que escribe, y esos textos nos piden un actor determinado, una voz, un cuerpo, una edad, un temperamento. En eso basamos la elección del elenco. Es muy intuitivo y subjetivo pero hasta ahora ha funcionado.

‚Äď‚ÄďComo creadora te has interesado no solo en la direcci√≥n esc√©nica sino tambi√©n en la escritura. Cu√©ntame un poco sobre esas experiencias.

Como casi todas las personas con afinidad hacia las artes y el mundo intelectual, escribo desde ni√Īa. La cr√≠tica, la investigaci√≥n, la direcci√≥n y todo el universo del estudio teatral han marcado mi vida y mi trabajo en los √ļltimos a√Īos. He dirigido cuatro espect√°culos con intervalos entre uno y otro.

Cuando ten√≠a 19 a√Īos fund√© un grupo en Holgu√≠n junto a varios amigos que eran, como yo, instructores de arte: Roberto Moreno, Yoander Ballester, Yamilsis Pacheco y Yurievna Romero. Se llamaba Lumen Teatro; con este equipo mont√© La Ni√Īita Querida, una adaptaci√≥n a partir del original de Virgilio Pi√Īera. En La Habana, ya estudiando en el ISA y con otro proyecto teatral, montamos el espect√°culo Ejercicio imposible para posibles actores. En el trabajo partimos de unos textos m√≠os y de improvisaciones de los actores Yoander Ballester y Yoana P√©rez Acanda. Llevamos la obra a varios festivales importantes en la Isla: el Festival de Peque√Īo Formato en Santa Clara, el Festival de Teatro Joven en Holgu√≠n y Elsinor en La Habana.

Luego monté Ensayo sobre un suicidio, a partir del original de Jon Fosse, La noche canta sus canciones. Tuvimos una experiencia muy grata porque logramos hacer una temporada en la sede del grupo La isla secreta en Centro Habana, donde usábamos el espacio como lo que es originalmente: una casa.

Ahora estoy trabajando con Katia Ricardo y Mario David C√°rdenas en un proyecto de montaje de un mon√≥logo escrito por m√≠, que forma parte de mi cuaderno in√©dito de narrativa. Estamos muy entusiasmados y esperamos que a m√°s tardar se estrene a mediados de a√Īo. ¬†¬†

Crédito Elaine Vilar Madruga.

Luego de mucho tiempo viendo la escritura como un ejercicio íntimo, le he leído a colegas y amigos mis textos y decidí ordenar todo lo que he escrito. Reparación Capital (Cuaderno sin licencia de Construcción Poética) es un cuaderno de narrativa y prosa poética que fue Mención en el Concurso Pinos Nuevos 2017. Como su nombre indica, tiene algunos cuentos pero también incluye poemas y textos que en realidad son monólogos; otros son crónicas, conversaciones conmigo misma. Ese libro tiene mucho del teatro.

Tengo entre manos también un texto de prosa poética. Aunque no proyecto los libros ni los hago por encargo, tampoco prefiero agotar un tema en un cuaderno de poesía o pretender que lo agoto, que lo abarco.

Escribo con la vida, mientras vivo escribo. Por eso mis libros no serán muchos y demorarán en ser publicados, necesito tiempo para hacerlos. Eso puede parecer un poco amateur pero también es mi manera de salvar lo que hago de las trampas de los tecnicismos, las modas, los temas, las fórmulas. Por ahora, pienso que el teatro será el destino de esos textos.

Mi formación ha sido muy plural. Hace poco terminé mi primer documental junto a una colega que también se inicia en el audiovisual, Katia Ricardo. Eso tiene sus cosas buenas pero también su parte mala porque cada una de las puertas que se abren necesita de tiempo y dedicación. Me apasiona el arte y no soporto las etiquetas, así que seguiré trabajando en aquello que me despierte las ideas y la creatividad.    

‚Äď‚ÄďRecientemente, has asumido la direcci√≥n de la prestigiosa Tablas Alarcos. ¬ŅC√≥mo pensar la dramaturgia y el teatro desde el mundo editorial?

Esa es una pregunta que hay que hacerse todos los días y trabajar para responderla con acciones concretas. La supremacía de lo audiovisual y del mundo de las redes ha cambiado notablemente los hábitos de lectura y los soportes. El teatro tiene una particularidad que hace de sus publicaciones, universos con sus propias reglas.

Tal vez por el car√°cter ef√≠mero del acto esc√©nico, perdurable en la memoria de los individuos pero perecedero en el tiempo, las publicaciones son una de las formas de conservar ese patrimonio, pero al mismo tiempo ‚ÄĒpara que esa letra no sea olvidada‚ÄĒ debe reactivarse el encuentro con el gremio, a trav√©s de conversatorios, conferencias, coloquios, clases magistrales, lecturas. Eso es algo que la Casa Editorial Tablas-Alarcos y las coordinaciones de Omar Vali√Īo fomentaron durante todos estos a√Īos, y que yo pienso continuar junto al equipo.

El convivio del que tanto se habla y que permite el hecho teatral en s√≠, debe reforzarse e ir a la par de la letra impresa. Necesita el testimonio gr√°fico y fotogr√°fico, y un concepto de dise√Īo; todo esto es especial y debe ser llevado a su mejor expresi√≥n en las publicaciones teatrales. La dramaturgia y la teor√≠a deben estar registradas en libros pero adem√°s deben ser dichas continuamente en espacios que permitan el di√°logo. El teatro es un arte de personas actuantes en un tiempo y espacio com√ļn junto a un p√ļblico presente.

Cuba ha vivido un a√Īo muy dif√≠cil con el tema papel, imprentas, insumos. La √ļnica manera de seguir publicando es movernos cada vez m√°s hacia lo digital, a lo web, al ebook. Por razones ecol√≥gicas y tecnol√≥gicas, ya esto sucede en el resto del mundo. Te hablo de cuestiones pr√°cticas y no de conceptos porque los soportes y medios, como sus nombres lo indican, median el modo de relacionarnos con los contenidos.

Celebraremos en este 2020 los 20 a√Īos de la Casa Editorial Tablas-Alarcos, y lo haremos de la mejor manera: trabajando much√≠simo. Omar Vali√Īo nos acompa√Īar√° como fundador de la Casa Editorial y gestor de los hermosos e importantes proyectos que se han creado desde all√≠. Tengo un gran equipo de trabajo y estoy muy feliz por eso.


«El arduo proceso de cuestionar y entender»

En lo real, el escritor encuentra la belleza de la escara y sus (in)certidumbres. Su viaje por el camino de la zozobra es siempre una invitación. Ahmel Echevarría conjuga, en su obra, fotografía y banda sonora de la vida. Por eso, advierto, es que esta entrevista ha de entenderse como un soundtrack incompleto.

‚Äď‚Äď¬ŅSientes que, m√°s all√° del punto de vista del estilo, existen hilos conectores, m√°s o menos visibles, que relacionan a tus textos?

Aunque siempre me propongo ‚Äúcambiar de rostro‚ÄĚ en cada libro, y esto significa no repetirme, o en √ļltima instancia ‚Äúrepetir desde la diferencia‚ÄĚ, hay un prop√≥sito com√ļn en mis libros: el amor y la memoria.

Me interesa situar al individuo en el centro de una historia de amor tan compleja y variable como variable y complejo es el ser humano. Dicha historia, en la que se alternar√°n alegr√≠as y derrotas, acontecer√° en un contexto privado y p√ļblico afectado por los vectores de la ideolog√≠a, la pol√≠tica.

Visto así, las historias que narro, acaso novelas de amor, van del presente a un pasado reciente. Hasta el momento, el pasado en mis libros se ha circunscrito a las décadas del 60 y 70 del siglo XX cubano.

Foto Cirenaica Moreira

‚Äď‚Äď¬ŅExiste una clave, una f√≥rmula, que garantice la hechura de un buen narrador?

No existen, al menos no en el sentido que creo tiene tu pregunta. Sin embargo, pienso en los decálogos como posibles rutas a seguir, no fórmulas.

Cuando analizas el contenido de los decálogos de grandes escritores, esos textos que algunos leen como Mandamientos, además de las coincidencias verás no pocas diferencias. Esas variaciones nos hablan de la imposibilidad de la fórmula.

Los decálogos deben leerse con la alarma de la sospecha siempre activada. Este detalle podría ser una clave.

Hay un factor com√ļn en los grandes narradores: la capacidad de observar y asociar, el singular manejo del idioma, los riesgos asumidos en el acto de construir un relato (personajes, estructura, temas, la disoluci√≥n de las fronteras entre los g√©neros, etc.), la manera en que su literatura se adelanta hasta el punto en que no pocas ocasiones resulta ilegible o incomprensible para sus contempor√°neos.

‚Äď‚Äď¬ŅC√≥mo transcurren tus procesos creativos?

Una imagen siempre es el punto de partida, una imagen que contiene una suerte de enigma. Luego toma la forma de una o varias preguntas cuya respuestas ignoro, lo cual me sit√ļa en el camino de la investigaci√≥n, del modelaje de las tramas, conflictos, personajes, el tipo de narrador.

Junto con la imagen inicial ‚Äúse producen‚ÄĚ una serie de frases relacionadas con el enigma o la(s) pregunta(s). De ah√≠ nace el t√≠tulo del libro y parte del esp√≠ritu que deber√≠a tener.

Como se trata de un proceso de ensayo y error, no doy nada por sentado hasta sentir que he arribado a un punto donde todo cobra sentido. Los elementos que parecían dispares empiezan a conectarse. Entonces solo queda abandonarse al placer de la zozobra.

A la escritura nada le es ajeno, trabajar en un proyecto de novela es casi similar a investigar un crimen.

‚Äď‚ÄďTu obra ha sido identificada como parte de la Generaci√≥n Cero, ¬Ņqu√© ganancias ha reportado, en materia escritural, ser parte de dicha Generaci√≥n? ¬ŅPercibes que es una generaci√≥n ya superada o notas que las nuevas promociones de autores intentan emular, con m√°s o menos √©xito, las f√≥rmulas de la promoci√≥n anterior?

Con Generación Cero hay más de una confusión, toda vez que se ha utilizado para nombrar dos objetos de estudio diferentes.

Partamos de que es una etiqueta. Por un lado, d√≠gase que fue creada por el escritor Orlando Luis Pardo Lazo, en su versi√≥n inicial era Generaci√≥n A√Īo Cero. Bajo esa etiqueta est√°bamos un grupo de escritores que coincidimos en el espacio literario coordinado por el escritor Jorge Alberto Aguiar D√≠az (JAAD), y que adem√°s comenzamos a publicar en el 2000. Para Orlando, el 2000 era nuestro a√Īo cero.

Algunos cr√≠ticos decidieron utilizar la etiqueta a la hora de segmentar y reunir desde el punto de vista temporal, para el estudio de la narrativa y la poes√≠a, a los autores que comenzaron a publicar a partir del 2000. En resumen: redujeron el largo de la etiqueta y ampliaron el tama√Īo del objeto de estudio. En ese punto se gener√≥ cierto desmadre.

Más allá de la aceptación y el disenso de los miembros del grupo que aparece en el párrafo donde menciono a Orlando, y de incorporaciones que luego hicimos, vale aclarar lo siguiente: G0 no es exactamente una generación sino un grupo o promoción de escritores.

En ‚Äúmateria escritural‚ÄĚ, para utilizar tu propio calificativo, al menos en su n√ļcleo la ganancia que report√≥ se resume en una ideolog√≠a de grupo, lo cual conduce a la manera en que pens√°bamos la literatura en relaci√≥n al contexto en el que est√°bamos viviendo, y la cr√≠tica que quer√≠amos hacer.

A pesar de las diferencias de estilo y temas entre sus integrantes, porque esa variedad caracteriza a la G0, pensamos un espacio que no era solo literario, al que no solo le interesaba la literatura, y que no solo era físico, muestra de ello son el e-zine the revolution evening post, las revistas digitales Cacharros(s), 33 y 1/3 y Desliz.

De manera extra√Īa, y tras coincidir en los espacios creados por el escritor JAAD, se produjo una comunidad de afectos e intereses que entre algunos integrantes de G0 dura hasta hoy.

No me concierne responder si G0 ha sido superada. Igual no creo que importe demasiado, porque cada promoción, grupo o generación debe pensar su propio espacio. A su cuenta y riesgo debería reaccionar ante su realidad con sus propias herramientas, con su noción del mundo, con su propio dispositivo de enunciación.

‚Äď‚ÄďHay generaciones inolvidables en la historia de la literatura de un pa√≠s, ¬ŅGeneraci√≥n Cero merece un lugar semejante?

Con el transcurso del tiempo, todo aquello que en cierto momento nos desvel√≥ e hicimos ‚Äēy aqu√≠ uso el plural para referirme a cualquier individuo‚Äē ocupar√° su justo lugar. Ese lugar podr√≠a ser el silencio, la derrota.

Ya se ver√° si los de G0 merecemos el olvido.

‚Äď‚Äď¬ŅDe qu√© manera te relacionas con el mundo de los premios? ¬ŅHay fricci√≥n en tu v√≠nculo con ellos?

Por lo general, los premios solo distribuyen un poco de dinero y resonancia. El dinero y ese tipo de ruido nunca vienen mal.

No tengo ning√ļn problema con los premios. Si lo gana un amigo, me alegra igual. Creo que fue en el 2011 cuando el Guill√©n y los Carpentier cayeron en manos de Luis Yuseff, Jamila Medina, Osdany Morales y Marcial Gala. Fue una muy grata sorpresa, tambi√©n una se√Īal.

Los premios están ahí para que lo intentes, y algunos son menos limpios o menos justos que otros. Son las reglas del juego, no se pueden perder de vista.

Pero la literatura, la literatura a secas, est√° en otra parte.

‚Äď‚ÄďMuchos autores cubanos, tanto j√≥venes como de mayor trayectoria, se quejan de la poca promoci√≥n, a escala internacional, que tienen sus obras. ¬ŅEs este un factor que puede ser combatido por el individuo o requiere de un esfuerzo a mayor escala? ¬ŅQu√© puede aprender nuestro incipiente mercado del libro de otros mercados con mayor experiencia?

La literatura cubana no est√° en ning√ļn mapa literario, en ninguna agenda ni bur√≥ de las grandes, medianas ni peque√Īas editoriales que marcan el pulso de lo que acontece en el panorama literario internacional.

Solo se manejan algunos nombres, muy pocos; la mayoría de esos pocos, porque debo insistir en la cantidad, son los grandes muertos del panteón literario cubano.

Los pocos autores vivos que aparecen en ese panorama o mapa están allí no precisamente por la gestión de agentes o editoriales cubanas.

Cuando en los diferentes movimientos promocionales de autores latinoamericanos j√≥venes ve√≠a y veo la ausencia de Jorge Enrique Lage ‚Äēel Lage de Carbono 14. Una novela de culto, La autopista o Archivo‚ÄĒ confirmo que tal ausencia no solo est√° relacionada con asuntos netamente literarios.

Tu pregunta habla del mercado. Y el mercado tiene reglas duras que hay que conocer. Entre sus actores principales est√°n los agentes y editores. Ellos establecen las reglas del juego, y construyen el mapa o el panorama al que desean acceder los autores que mencionas.

Es casi imposible ubicarse allí desde un lugar tan marginal como Cuba, contando solo con la conexión a Internet.

Puesto que ya estamos hablando de Cuba y el mercado, otra vez utilizar√© tus palabras: ‚Äúnuestro incipiente mercado del libro‚ÄĚ. A mi modo de ver, ni es nuestro, ni es incipiente, tampoco es mercado. No existe.

Lamentablemente, aunque cuenta con personas l√ļcidas, profesionales, y entregadas a su trabajo, incluso con algunas peque√Īas y buenas editoriales, a estas alturas el sistema editorial cubano, tal como est√° dise√Īado, no puede aprender ni mejorar nada.

‚Äď‚ÄďLa palabra ‚Äúcomercial‚ÄĚ, asociada a la literatura, parece ser una condici√≥n de la cual muchos escritores reh√ļyen. ¬ŅQu√© importancia le concedes al hecho de la calidad literaria vinculada al aspecto comercial del libro como objeto arte?

M√°s all√° de la complejidad y densidad de un libro o un autor, lo cual lo sit√ļa en desventaja en un panorama donde la lectura va perdiendo terreno, supongo que el recelo ante ‚Äúlo comercial‚ÄĚ como oposici√≥n a ‚Äúla calidad literaria‚ÄĚ no sea m√°s que un asunto de paradigmas, de nociones personales.

Dejando a un lado ingenuidades, esas que olvidan el verdadero poder de grupos multimediales como el Grupo Planeta, la calidad literaria no siempre est√° divorciada de las ventas. No es secreto ni novedad.

Aunque desconozco con exactitud cu√°nto pueden vender, m√°s all√° de gustos y suspicacias me atrevo a mencionar cinco nombres donde el √≠ndice de ventas no es inversamente proporcional a lo que llamas ‚Äúcalidad literaria‚ÄĚ: Gabriel Garc√≠a M√°rquez, Stephen King, Roberto Bola√Īo, Margaret Atwood, Mario Vargas Llosa, Javier Cercas y Haruki Murakami.

‚Äď‚Äď¬ŅQu√© j√≥venes autores nacionales recomendar√≠as como lecturas indispensables? ¬ŅY cu√°les, a escala internacional?

Puesto que deseo ejercer una crítica férrea ante una pregunta que pide nombres indispensables en el mapa de la literatura escrita por jóvenes, solo me centraré en el contexto nacional. A los otros se les promueve de mil y una maneras, son nombres de mujeres y hombres que circulan en las redes sociales. Pero de esos poetas, narradores y escritores de no ficción solo tenemos, o yo solo tengo, un conocimiento parcial: la lectura de una parte de su obra.

Tomando en cuenta la edad de los autores que mencionar√© (no han llegado a los 45 a√Īos) y la densidad y complejidad del tejido que han ido urdiendo de manera progresiva en sus obras, y por los contenidos de las mismas, te doy dos nombres: la narradora, poeta y ensayista Jamila Medina R√≠os, y el narrador Jorge Enrique Lage.

‚Äď‚ÄďLa narrativa, como g√©nero, aparece cada vez m√°s contaminada por elementos que provienen de la dramaturgia, del performance, de la poes√≠a y del ensayo, ¬Ņesta mixtura se manifiesta en tu creaci√≥n?

De manera consciente he contaminado mis textos con casi todo lo que mencionas salvo con la dramaturgia, entendida aquí como texto escrito estrictamente para el teatro. Que un cuento o una novela tengan diálogos no significa que se haya pensado en la dramaturgia, que la frontera entre los géneros se haya diluido.

En el caso de la performance, me gustaría también decirte que sí. He tratado de ejecutar una suerte de traducción y/o traición teniendo como punto de partida las artes visuales. Otro asunto es conseguir la traducción y la traición.

‚Äď‚ÄďMuchos j√≥venes escritores ven un referente en tu literatura. Son esos mismos j√≥venes que, ahora mismo, comienzan a establecer sus propios caminos y l√≠neas de pensamiento escritural. ¬ŅQu√© te interesar√≠a que encontraran en tus libros?

Inconformidad, placer, riesgo. Tambi√©n desear√≠a que encontraran una serie de preguntas que, junto a las que ya se puedan haber formulado, les acompa√Īen en el arduo proceso de cuestionar y entender el espacio en que viven.

‚Äď‚ÄďTu narrativa tiene mucho de, y es mi criterio, fotograf√≠a en movimiento. ¬ŅLo percibes as√≠?

Entiendo tu observación. Además agregaría la intención de incluir en la ficción una suerte de banda sonora.

He tratado de no pasar por alto el movimiento y el sonido, y no se trata solo de la influencia que puede haber ejercido el cine. La vida es movimiento constante rodeado de una mezcla de sonidos. Como siempre coloco al individuo en el centro de mis historias, adem√°s de construir su universo interior, sus dudas, certezas, alegr√≠as y derrotas, lo sit√ļo en un contexto f√≠sico y all√≠ interact√ļa, vive y muere.

No solo presto atenci√≥n a las peque√Īas historias, a los sujetos que nunca figurar√°n en los grandes relatos hist√≥ricos. Tambi√©n deseo reflejar la cadencia y el sonido de esas vidas aparentemente insignificantes.

‚Äď‚Äď¬ŅPiensas que la cr√≠tica literaria actual se realiza en base a simpat√≠as y antipat√≠as?

La cr√≠tica literaria movida por lealtades o antipat√≠as no es asunto nuevo. Ha sido parte de nuestra ‚Äúindigencia cr√≠tica‚ÄĚ.

La gravedad del problema no radica en la existencia de textos críticos movidos por la simpatía o las bajas pasiones, sino en la escasez de una verdadera crítica no solo literaria, y la poca cultura del debate.

En cuanto a los espacios para el debate, ese detalle ni me los cuestiono. La propia realidad habla por sí sola.

A los críticos mordaces que ni piden ni regalan nada se les lee mal. Se les odia a muerte. Todo se pone peor cuando la polémica pasa del terreno intelectual al personal.

‚Äď‚ÄďY, por √ļltimo, me gustar√≠a preguntarte: ¬Ņcrees que ha muerto una cultura del debate y del encuentro entre individuos que componen los diferentes campos del intelecto nacional? ¬ŅViven cada uno de los creadores encerrados en un particular coto de caza y de referencias? ¬ŅHasta qu√© punto estamos preparados, como naci√≥n y como individuos, para divergir en criterios, tanto en materia escritural como humana?

Ya te había comentado que no veo una verdadera cultura del debate, en muy pocos casos se produce el tipo de encuentro que mencionas desde el punto de vista físico, en el contexto de lo real.

Puedo estar equivocado, igual no s√© si responde a tu pregunta lo que acontece en la relaci√≥n entre peque√Īos grupos de artistas donde casi nunca est√° la literatura.

Las publicaciones digitales no estatales quizás están generando una suerte de cambio en ese marco de relaciones. Son espacios muy dinámicos, con una alta presencia en la web y las redes sociales. Las publicaciones digitales como Hypermedia Magazine, Rialta Magazine o El Estornudo, están inmersas en las nuevas dinámicas de producción y difusión de contenidos, en las nuevas dinámicas económicas; no pocos actores de este escenario son jóvenes.

Tal parece que no solo se están creando redes de trabajo. Esa comunidad de intereses, incluso de afectos, también puede tener la lógica o la materialidad del entorno virtual.

Me preguntas sobre la divergencia de criterios; el panorama es desolador, casi árido. Como nación, como individuos, nos queda muchísimo por aprender. En todos los sentidos.


Tío Ho: un guerrero iluminado por la poesía (+ audio)

El ser humano tiene la condici√≥n de desdoblarse en varias facetas como capacidad inherente de supervivencia ante los retos que las circunstancias le imponen. Este convierte en arte las adversidades, que como material, contribuyen a generar di√°logos e interacciones de los p√ļblicos con la obra resultante, en cualquiera de las manifestaciones art√≠sticas, en lo que vendr√≠a a ser un acto comunicativo, que no es m√°s que uno de los efectos que acompa√Īa el acto creativo. En el caso de la literatura, espec√≠ficamente la poes√≠a, este efecto, seg√ļn el poeta y ensayista espa√Īol Jos√© √Āngel Valente, ‚Äúno alude [directamente] a la naturaleza del proceso creador (‚Ķ) donde importar√≠a (‚Ķ) centrar la consideraci√≥n de lo po√©tico (‚Ķ) para ver que la poes√≠a es, antes que cualquier otra cosa, un medio de conocimiento de la realidad‚Ķ‚ÄĚ[1]

La perspectiva de Valente sugiere que, ‚ÄúEn el momento de la creaci√≥n po√©tica lo √ļnico dado [al poeta] es la experiencia en su particular unicidad‚Ķ‚ÄĚ

Partiendo de tal apoyatura cabe destacar la idea que el arte consiste en dar forma a esa realidad, en sondear lo oscuro ‚Äďdesconocido‚Äď de la misma que el poeta con y desde la palabra intenta clarificar ‚Äďpara s√≠ y para el otro‚Äď con el recurso que dispone, o sea, el lenguaje: hecho frase, hecho palabra, hecho verso.

La creaci√≥n po√©tica, dec√≠a Jorge Luis Borges, parte de la memoria y la memoria est√° hecha sobre todo de olvido; ya que [ella] ‚Äďsuscribiendo lo dicho por el fil√≥sofo franc√©s Henri Bergson‚Äď escoge lo quiere olvidar.[2]

Pero existen experiencias de vida que por su impacto o afectación no pueden ser borradas del todo. Así, por ejemplo, sucede con la pérdida de la libertad en cautiverio, dígase cárcel o prisión, situación que a través de la historia tributó al surgimiento de importantes obras literarias de escritores de la talla de Cervantes (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha), Fiódor Dostoyevski (Recuerdos de la casa de los muertos; Los presidios de Siberia), Oscar Wilde (De profundis), Miguel Hernández (Cancionero y romancero de ausencias), Jean Genet (Santa María de las Flores).  

En otros géneros el tema de la prisión también ha sido articulador, véase los escritos de Nelson Mandela (Autobiografía), Mahatma Gandhi (Canciones desde la prisión), Antonio Gramsci (Pasado y presente: Cuadernos de cárcel), Martin Luther King (Carta desde la cárcel de Birmingham), José Martí (Presidio modelo en Cuba), Pablo de la Torriente (Presidio Modelo) y Fidel Castro (La Historia me absolverá), entre otros.[3]

La libertad engloba dis√≠miles significaciones como determinaci√≥n, soberan√≠a individual, autonom√≠a. Y desde la √©tica filos√≥fica se se√Īala que es inherente al hombre. Es por ello que ante el hecho de perderla no pocos prefieren ‚Äúla muerte, hay quienes se dejan abatir por las circunstancias y hay tambi√©n quienes no solo las soportan estoicamente sino tambi√©n las usan como la oportunidad para definir sus vidas, sus obras y sus filosof√≠as.‚ÄĚ[4]¬†

Reflejo de lo anterior es la obra de Ho Chi Minh (1890-1969), que amerita, por sus valores éticos, políticos, culturales y literarios, traerse nuevamente a la actualidad. Fue este un hombre cuya faceta de revolucionario y estadista ocultaron su personalidad de poeta, forjada en la dura experiencia de lucha y resistencia contra el dominio colonial, que lo llevó al presidio en 1942. De ahí, del tedio horrible del encierro, nacería el poemario Diario de prisión,[5] publicado en varios idiomas y que viera a la luz en Cuba por el sello Colección Sur Editores de la UNEAC, hace más de un lustro.

Esta edici√≥n en espa√Īol fue acogida con benepl√°cito por el p√ļblico lector cubano, sobre todo por la admiraci√≥n que algunos sienten hacia ese gran art√≠fice del pensamiento postcolonial. Y de manera general, por admiraci√≥n hacia la tierra de los anamitas, acerca de los que Mart√≠ expres√≥:

‚ÄúTambi√©n, y tanto como los bravos, pelearon, y volver√°n √° pelear, los pobres anamitas, los que viven del pescado y arroz y se visten de seda, all√° lejos, en Asia (‚Ķ) Trabajan. Parecen plateros finos en todo lo que hacen, en la madera, en el n√°car, en la armer√≠a, en los tejidos, en las pinturas en los bordados, en los arados.‚ÄĚ[6]

La filosof√≠a de vida y acci√≥n de los vietnamitas, reflejada en el escrito martiano, se percibe en el tono de los m√°s de cien poemas de Diario‚Ķ,¬† traducida por el poeta, narrador y ensayista cubano F√©lix Pita Rodr√≠guez, catalogada por la VOV world, emisora de radio nacional de Viet Nam, como ‚Äúuna obra, sencilla y humana, que ayuda a los lectores a comprender mejor la aspiraci√≥n de Ho Chi Minh a la independencia y la libertad nacional‚Ķ‚ÄĚ[7]¬† Una obra que debiera redescubrirse, cuando se aproxima la vigesimonovena edici√≥n de la Feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero de 2020, y la cual estar√° dedicada a la cultura y literatura de la Rep√ļblica Socialista de Viet Nam, naci√≥n del que el bardo fuera su art√≠fice principal. Como expresara en uno de sus versos:

‚ÄúYo del nuevo Vietnam soy el representante‚ÄĚ

La producción literaria de este país asiático, fundamentalmente después de la renovación nacional de 1986,[8] es sustancial, y su promoción, difusión y comercialización se intensificará en la FILH y en otros espacios, teniendo en cuenta que para no pocos lectores sigue siendo desconocida. No obstante, han sido publicados ensayos político-sociales por editoriales como José Martí, Pablo de la Torriente Brau, Ciencias Sociales, Ocean Sur, que sirven, de una manera u otra, como plataforma para conocer algunas particularidades de esa cultura.                                                                 

El libro que nos ocupa fue escrito originalmente en idioma chino para no despertar la sospecha de sus carceleros en cuanto a la tem√°tica de lo que escrib√≠a. Pita Rodr√≠guez,[9] acota que Diario‚Ķ se entrecruza, a veces, con el microrrelato y se caracteriza por versos rimados, (rimando har√© m√°s cortos los d√≠as en la prisi√≥n/ y esperar√© que llegue mi libertad catando), as√≠ como por la s√≠ntesis, emoci√≥n y limpios de estridencias innecesarias y llenos de lirismo, en concordancia con una rese√Īa sobre este libro en la revista chilena de literatura Punto Final.[10]

Diario‚Ķ es el testimonio de un a√Īo (1942-1943) en las c√°rceles chinas de Chang Kai Shek, cuyas descripciones estremecen al leer poemas como Ingresando en la prisi√≥n de Tsing Si:

En la prisión los viejos acogen al que ingresa.

Blancas nubes ahuyentan las nubes de tormenta

y por el cielo, todas, libremente se alejan.

Un hombre libre, solo, permanece en la celda).

La prisión de Nan Ning:

√Čsta es una prisi√≥n de estilo ultramoderno,

 que brilla iluminada por la electricidad.

Ah, pero la comida es sopa bien aguada,

 y vacío el estómago, chilla en la oscuridad.

Traslado a Tian Pao el Día del Doble-Diez:

Por todas partes han colgado faroles, y con flores

las casas engalanan. (…). Amarrado ese día, de cárcel me trasladan.

Sigue el viento obstinado contra el √°guila en vuelo.

La prisión de Kuo Teu:

Esta prisión parece una gran casa familiar.

En le√Īa y en arroz, aceite y sal, cada uno se abastece

Tung Chung:

La c√°rcel de Tung Chung es como la de Ping Ma.

Una taza de sopa por comida.

¬†Gru√Īe el vientre vac√≠o.¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬†

Los poemas de Ho Chi Minh ‚Äďsobre los que algunos estudiosos han afirmado que mezclan las tradiciones vietnamitas, chinas y occidentales‚Äď relatan sus reflexiones

¬ŅQu√© hacer en la prisi√≥n, sin bebida ni flores,

en noche tan radiante, luminosa y serena?

Mira el hombre a la luna que esplendorosa

Asciende.

La luna mira al poeta, a través de la reja.

O penurias:

Apenas medio cubo es la ración de agua.

Te lavas o haces té: decide por tu parte.

Si te quieres lavar, no tomes té.

Si quieres tomar té, no pienses en lavarte.

Sufrimiento:

A caza de piojos, los reclusos, despertando se lanzan.

Dan las ocho: es el gong que a la comida llama.

¬°√Ānimo, camarada! Hay que comer. Los que tanto sufrimos

debemos resistir hasta que llegue el alba.

Pero también sus esperanzas, donde el centro es la libertad del ser humano:

Quien sufrió la prisión, la patria puede hacer.

 Quien soporta las penas, prueba que es hombre fiel.

Quien piensa en su país, es un hombre de bien.

Que la celda se abra y el dragón al cielo se remonte.

En 2020 se estar√° conmemorando 60 a√Īos de relaciones diplom√°ticas entre Cuba y Viet Nam y 130 del natalicio de ‚ÄúEl iluminado,‚ÄĚ significado del nombre Ho Chi Ming, quien naciera un 19 de mayo, fecha en que ca√≠a en combate otro iluminado y poeta: Jos√© Mart√≠.

Sirva entonces la propuesta de lectura de Diario‚Ķ, que a casi seis d√©cadas de su primera publicaci√≥n, continua dialogando ‚Äďpo√©ticamente‚Äď con las generaciones actuales, adentr√°ndonos en el universo simb√≥lico de esa cultura milenaria cuyos hombres y mujeres cambiaron el mapa geopol√≠tico en el pasado reciente, al derrocar potencias como Francia y los EE.UU. Tierra en la que el 16 de septiembre de 1973, el Comandante en Jefe Fidel Castro llor√≥, cuando sosten√≠a en sus manos un ni√Īo mutilado por los horrores de la guerra.[11]

Notas y referencias bibliogr√°ficas

[1] Valente, J. √Ā. (1963) Conocimiento y comunicaci√≥n. Disponible en http://artespoeticas.librodenotas.com/artes/727/conocimiento-y-comunicacion-1963

[2] Borges, J. L. (1996) La creación poética. En Nexos. Disponible en https://www.nexos.com.mx/?p=7698

[3] Consultar art√≠culo de Andreu Farr√°s ‚ÄúDe la celda a la gloria: 11 l√≠deres pol√≠ticos que engrandecieron su reputaci√≥n en la c√°rcel.‚ÄĚ Disponible en https://www.elperiodico.com/es/mas-periodico/20181215/de-la-celda-a-la-gloria-presos-politicos-7200456

[4] Obras escritas desde la c√°rcel. Disponible en https://www.iberlibro.com/libros/obras-literarias-escritas-en-prision-cautiverio.shtml

[5] También se le conoce como Diario de la cárcel.

[6] Un paseo por la tierra de los anamitas. En volumen I. No. 4 Revista La edad de oro.

[7] ‚ÄúSe presenta en Cuba el poemario ‚ÄúDiario de prisi√≥n‚ÄĚ de Ho Chi Minh‚ÄĚ. Disponible en https://vovworld.vn/es-ES/vietnamiberoamerica/se-presenta-en-cuba-el-poemario-diario-de-prision-de-ho-chi-minh-154005.vov

[8] Th√ļy Ng√†. Literatura vietnamita despu√©s de 30 a√Īos de renovaci√≥n nacional. Disponible en https://vovworld.vn/es-ES/cultura/literatura-vietnamita-despues-de-30-anos-de-renovacion-nacional-436427.vov

[9]Ho Chi Ming fue políglota, llegando a dominar varios idiomas además del chino, como el francés, el japonés, el ruso y el inglés.

[10] Alejandro Lavquén. Los libros. Disponible en http://letras.mysite.com/alav100314.html

[11]¬† M√°s informaci√≥n en el art√≠culo ‚ÄúUna noticia recorre el mundo: Fidel Castro cruz√≥ al sur del Paralelo 17‚ÄĚ, de Rafael Suengas Mart√≠nez. En Revista Cuba Socialista. 16 Septiembre, 2018.


«Cuando escribo tengo los senos abiertos y canto las tinieblas de su edad»

Confieso que la quiero. Diana Casta√Īos es una criatura especial. Tan especial que otras calificaciones ser√≠an redundantes. He seguido su literatura desde el primer d√≠a en que tuve el placer de leer uno de sus textos. Escribe desde el riesgo y desde su verdad. Es una viajera, una n√≥mada del arte, y sus libros parten desde esa realidad que no es una, sino plural, sencilla y hermosa.

Cortesía de la entrevistada

¬ŅTe consideras una escritora que demora sus procesos creativos? ¬ŅCu√°l es la perfecta manera de concebir un libro?

No tengo una sola manera de crear. Es un proceso que viene desde muchas partes y constantemente. Y de vez en vez desaparece también (lo cual está bien y acepto como venga). Llevo mucho tiempo con la literatura entre los huesos y sé que ella siempre regresa. La manera perfecta de concebir un libro por estos días no es la que ha sido para mí y, estoy bastante segura, no es la manera que será: cambio mucho, a veces caóticamente.

Pero mi respuesta es esta: con Riesgo… uno que vaya desde cómo vivo mi vida personal a lo que, finalmente, se pone sobre la página en blanco. El infierno es despertarme un día sabiendo la persona en la que pude haberme convertido y nunca llegué a ser.

Ahora tomo todos los riesgos del mundo: conf√≠o en extra√Īos; estudio los nuevos requisitos para escalar el Everest y el Annapurna; invierto mi dinero en disulfuro de molibdeno (porque es m√°s eficiente que el grafeno para convertir agua salada en agua potable). Y amo, por primera vez, con mucha fuerza, a todo lo vivo. (Y tomo como asiento el canto de los p√°jaros; y cuando caigo, lo hago como el viento sobre la luz).

Despu√©s de pasar 30 d√≠as de meditaci√≥n en voto de silencio en una de las islas de Las Maldivas ‚ÄĒque sufrieron falta de agua potable a mediados de este a√Īo‚ÄĒ, poco importa si cumplo o no lo que se espera de una cubana fuera de Cuba: si escribo sobre las putas de La Habana, o si le arreglo o no un poco los detalles imaginativos de la historia que nos cont√≥ la Revoluci√≥n. Poco importa sobre qu√©, siempre que escriba desde la certeza que todo en la vida es impermanente.

El √ļnico riesgo es el riesgo de no hacer nada.

¬ŅExiste el libro ideal? ¬ŅExiste la utop√≠a creativa? ¬ŅCu√°l ser√≠a la tuya?

El libro que escribes, el que sea, es el ideal. No hay nada que lograr excepto ser lo que eres, en este momento. Nada es para ser entendido o logrado. Lo que hay, es para ser escrito. Por alguien. De vez en vez.

Como escritora, ¬Ņcu√°l es tu apuesta m√°s arriesgada?, ¬Ņqu√© buscas contar?

No hay necesidad de hacer apuestas porque no hay necesidad de llegar a ning√ļn punto. La literatura es una manera de expresar lo que soy, una forma de vivir. Como amar a tus padres, como mirarte el cuerpo desnudo frente al espejo, tambi√©n desnudo. La literatura es lo que es. Ya est√° en el punto en que tiene que estar en este momento de mi vida, en este momento de la vida de todos. No hay nada que lograr excepto ser. Uno cuenta lo que necesita en ese momento. Lo que sea que se cuente es lo que hab√≠a necesidad de ser plasmado.

¬ŅCrees que la paciencia y la voluntad est√°n infravaloradas en nuestra profesi√≥n?

La vida lleva paciencia y lleva voluntad. No separo la literatura de la vida. Para mí son la misma cosa.

A tu criterio, ¬Ņqu√© es lo esencial que un escritor debe poseer?

Un escritor se caracteriza por tener una necesidad imperiosa, que viene desde todas partes y hacia todas partes va, de usar la literatura como medio de expresión.

¬ŅLa literatura es un proceso sagrado o profano, o quiz√°s una mezcla de ambos?

La literatura es lo que el escritor defina que sea, si es que le interesa definirla. Y lo que el lector que la est√° leyendo sienta, asuma, piense que sea. Si es que le interesa sentirla, asumirla, pensarla.

No sé qué tan cercana o alejada esté mi literatura de los templos de Dios o de los hombres. Sé que cuando escribo tengo los senos abiertos y canto las tinieblas de su edad. Y soy hermosa como un cielo bajo una paloma.

CORTES√ćA DEL ENTREVISTADA

¬ŅSe publica demasiado en los tiempos que vivimos?

Si lo comparas con otros tiempos, seguro. Pero no tengo quejas del mundo en que vivimos. No digo que sea perfecto, ni el mejor de los mundos posibles, como dir√≠a Leibniz. Pero es parte de la Gran Pintura, parte de lo que ES ‚ÄĒo est√° siendo‚ÄĒ en estos tiempos. Y no hay nada que juzgar al respecto.

En el gremio literario existen, como en todo gremio, pol√©micas. ¬ŅCu√°nto crees que aporta el debate al crecimiento de los autores, y al reconocimiento de sus trabas y sus valores?

No sé cuánto aporta un debate al crecimiento de los autores. Habría que ver el debate, y el autor. Habría que ver cada caso en específico. Y supongo que cada persona tendría su propia visión sobre si el debate le aportó o no. Y qué le aportó.

La verdad es que no pienso mucho en este tema. En otras palabras: no s√© cu√°nto ‚ÄĒni qu√©‚ÄĒ me ha aportado el debate sobre mi literatura.

¬ŅC√≥mo se encuentra una voz propia para contar? ¬ŅEs una b√ļsqueda de toda una vida o llega un momento que, por necesidad, oficio y circunstancia, se cimienta ya un estilo?

… cuando eres la voz. Si tienes que encontrar la voz, si tienes que sentarte durante horas con la mirada en la página en blanco, o raspar ideas de la cabeza, o robarle ideas a otro, o si quieres cimentar un estilo, o tener el oficio de escritor, o cualquier otra ignorancia relacionada con el ego, entonces no tiene sentido. Puede que salgan incluso textos relativamente buenos, pero no tiene sentido.

Solo tiene sentido escribir cuando no puedes hacer otra cosa. La historia, las letras, salen rugiendo de adentro tuyo. Salen disparadas, las escupes y caen sobre tu mano. Y tu mano teclea o dibuja las palabras (en dependencia de qu√© edad tengas y en qu√© siglo te muevas). Solo tiene sentido escribir cuando sabes que si no escribes, te suicidas, te tiras del d√©cimo piso del edificio con diez pisos m√°s cercano. Cuando sabes que dentro tienes algo ‚ÄĒun trauma, un desgarre, un lobo comi√©ndote las entra√Īas‚ÄĒ y, o escribes o te consumes. Entonces eres la voz.

No hay nada que encontrar. Si tienes que encontrar algo, entonces no lo eres.

¬ŅPiensas que existe en la actualidad una crisis de la literatura?

Uno ve lo que quiere ver.

¬ŅLos propios escritores, leen?

Habría que preguntarles a los propios escritores. Yo leo. Ahora mismo casi exclusivamente en inglés.

¬ŅQu√© limita nuestras miradas como escritores y la mirada de nuestra literatura?

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo, decía Wittgenstein.

The Price of Being Young

Algunos de tus libros han cruzado ya la frontera de las publicaciones nacionales, ¬Ņqu√© esperas de este cruce?

M√°s lectores, por supuesto. Mi principal sue√Īo en la vida sigue siendo el mismo de cuando era peque√Īa: que un ni√Īo (no importa qu√© edad tenga, entre 9 y 99 a√Īos est√° bien) sea m√°s feliz porque ley√≥ uno de mis libros. Aunque sea por un instante. Aunque no me lo diga nunca.

¬ŅCu√°nto del periodismo narrativo est√° presente en el resto de tu creaci√≥n?

Dado que soy una escritora que se graduó de periodismo, el periodismo narrativo es el género que fluye más vehementemente de mí.

Ahora que vivo cada mes en un pa√≠s distinto, todos los g√©neros que escribo ‚ÄĒpoes√≠a, narrativa, periodismo literario‚ÄĒ tienen parte de esa pluralidad de religiones y modos de vida de los √ļltimos 15 pa√≠ses que he visitado. De alguna manera, las personas, paisajes y animales que he conocido cohabitan pac√≠ficamente dentro de m√≠, como el mar cuando la luna se mira ahogarse, o como el mar que ha mordido todas las playas.

Mientras más países y culturas visite y habite, más soy ese mar que se desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia.

En tu rese√Īa biogr√°fica hay una l√≠nea que me ha llamado mucho la atenci√≥n. La cito: ‚ÄúDesde diciembre de 2018 vive en un pa√≠s distinto cada mes.‚ÄĚ ¬ŅCu√°nto ha cambiado tu visi√≥n como ser humano creador, esa posibilidad de estar en contacto con otros saberes, culturas y geograf√≠as?

¬°Oh, me ha cambiado tanto!

En Qatar, mujeres musulmanes se compadecieron de mí porque mi clítoris está intacto.

En Japón, apliqué para un asiento en la primera nave que llevará artistas a visitar La Luna, en el 2023.

En Nueva Zelanda ayudé, como voluntaria, en el nacimiento de dos osos pandas rojos.

Estuve mar adentro (perdida y sin rumbo) por dos semanas en las costas de Australia, mientras aprendía a navegar una goleta.

En Nepal estudi√© los nuevos requisitos para escalar Annapurna, monta√Īa del Himalaya.

En la India enfrenté mis sancaras en un centro de meditación vipassana.

En Indonesia ayudé a restablecer el equilibrio del sistema de los arrecifes coralinos de la islita de un kilómetro de diámetro de Gili Air, con lo que (después supe) fue dinero que los indonesios lograron gracias a la venta de hongos alucinógenos a turistas europeos.

En Europa hice inversiones en la Bolsa, con una suerte tremenda.

En Per√ļ hice una peregrinaci√≥n (camin√©, literalmente, tres d√≠as) para visitar Machu Pichu.

Estudié alemán en Serbia; depuré mi francés en Marruecos.

Apliqué para el proceso de congelación de óvulos en Rusia, porque los deseos de ser madre me han nacido, pero no lo seré todavía: tengo antes muchos países a los que viajar, y mucho que escribir, incansablemente.


La fantasía ilustrada

Tuve el placer de dialogar art√≠sticamente con Yasser Curbelo Rego, por primera vez, gracias a la coincidencia que nos ofreci√≥ mi libro Dime, bruja que destellas; el cual, en su segunda edici√≥n, ser√° publicado en Panam√° en fechas cercanas. Fue m√≠o el privilegio: las ilustraciones de Yasser llegaron para acompa√Īar mi viaje literario. A trav√©s de diversos emails comenc√© a (re)conocer m√°s del trabajo de este incre√≠ble artista visual, quien conjuga una obra donde arte, fantas√≠a y vida tienen la primera ‚ÄĒy √ļltima‚ÄĒ palabra.

¬ŅC√≥mo llegas al mundo de la ilustraci√≥n y qu√© te parece es lo m√°s atractivo de √©l?

Yasser Curbelo
Yasser Curbelo

Llego a ese mundo cuando todavía era estudiante en la Escuela Profesional de Artes Plásticas Carlos Hidalgo Díaz de Pinar del Río, que comprende la etapa del 2003-2006. En un taller de creación, el profesor que impartía la clase en ese momento introdujo un ejercicio, a modo de juego, relacionado con seleccionar un texto al azar de un libro de poemas e ilustrar el fragmento que te tocara. A partir de ahí comencé a dibujar imágenes vinculadas con la literatura y me sentí atraído por ese universo que era totalmente nuevo para mí.

Luego por mediaci√≥n de un amigo visit√© la Editorial CAUCE de Pinar del R√≠o y comenc√© a trabajar con ilustraciones para adultos que posteriormente salieron publicadas en varias ediciones de su revista cultural. Al poco tiempo recib√≠ mi primer texto infantil y comenc√© a ilustrar para la colecci√≥n Rehilete y Filil√≠, tambi√©n colaboraba para el Suplemento Infantil ‚ÄúChinchila‚ÄĚ, todos propios de CAUCE.

Lo más atractivo de este campo es poder dar vida, mediante las imágenes, a un juego de palabras o de pensamientos que tuvo el escritor(a) en su momento de creación y tratar de acercarme lo más posible a cómo quisieran que se vieran reflejadas sus ideas.

¬ŅUn buen ilustrador tiene que ser, por necesidad, tambi√©n un buen lector?

Primero tiene que ser un buen dibujante, luego por necesidad debe ser un buen lector. En mi caso particular, debo admitir con sinceridad que no soy un lector excelente. Y no por falta de interés, porque sí he leído; en mi época de Servicio Militar, por ejemplo, me interesaba mucho la literatura rusa y otros libros clásicos de diversos géneros.

Ilustraciones de Yasser Curbelo
Ilustraciones de Yasser Curbelo

Sin embargo, desde ni√Īo me sent√≠a mucho m√°s atra√≠do por los dibujos interiores, al punto de pedirle casi llorando a mi mam√° que me comprara el libro Amad√≠s de Gaula ‚ÄĒa√ļn recuerdo el t√≠tulo‚ÄĒ solo por ver las ilustraciones de dragones y caballeros.

Con el tiempo sí he tenido que leer bastantes textos y en mi caso siento la necesidad y el cuidado de ser responsable con lo que voy a ilustrar. Siempre investigo para que las imágenes se correspondan con el contexto de la historia, los lugares, la cultura, trato de llevar una coherencia para que no se desligue una cosa de la otra.

¬ŅCu√°les son los autores y libros que te interesan?

No quiero citar a ning√ļn autor en espec√≠fico porque el trabajo que hago es por encargo, es decir, la editorial me contacta y me comenta qui√©n va a ser el escritor a ilustrar. En algunos de los casos no conozco su obra; sin embargo, al leerlos me siento identificado y las ilustraciones fluyen con mayor facilidad porque me gusta lo que va surgiendo.

Claro, no siempre me sucede así, no todas las historias suelen cautivarme pero igual debo hacer el trabajo con la calidad que requiere. De manera general me gustan los libros que me hagan saltar la imaginación, que me brinden y me sugieran imágenes interesantes, que sean textos ingeniosos, que me motiven a trabajar en ellos sin llegar al tedio.

El mundo de la fantas√≠a tiene un inmenso valor en tu trayectoria, ¬Ņde qu√© maneras piensas que lo fant√°stico es capaz de dialogar con lo real a trav√©s de la imagen?

En mi obra siempre ha existido un marcado inter√©s por lo fant√°stico. Ser√° que en mi mente siempre he vivido una fantas√≠a llena de sue√Īos desde el punto de vista de la creaci√≥n, pero esa fantas√≠a la he tratado muy apegada a la realidad.

Me caracterizo por ser observador, me fijo mucho en los detalles. Salgo a la calle y las situaciones cotidianas me brindan ideas. A la hora de crear una obra hago mis apuntes y en el proceso de trabajo voy cambiando cosas, voy centraliz√°ndolas m√°s en lo que quiero.

Al final, el resultado es una mezcla de elementos fant√°sticos que se refieren a los personajes que construyo, los cuales aparecen fusionados con fragmentos de una realidad inmediata. Es decir, construyo mis escenas en √°mbitos reales, mi obra refleja las cosas que me son cercanas. Todo ese c√ļmulo de artilugios los pongo en funci√≥n de sugerir un pensamiento est√©tico transformado en imagen.

¬ŅHasta qu√© punto los libros son capaces de promover la obra de los ilustradores?

Las publicaciones son muy importantes tanto para el autor como para el ilustrador. Esos libros llegan a dis√≠miles manos de ni√Īos, j√≥venes y adultos. Claro, todo depende de la distribuci√≥n, de la cantidad de ejemplares de impresi√≥n ‚ÄĒa mayor tirada, m√°s visualizaci√≥n de tus ilustraciones; y esto conlleva a que te conozca mayor cantidad de p√ļblico y autores que aprecien tu trabajo y te soliciten a la editorial para futuros proyectos‚ÄĒ, tambi√©n influye la magnitud del alcance de esos libros.

¬ŅQui√©nes, en el mundo de las artes visuales, constituyen tus principales referentes y por qu√©?

Pienso que casi todos los artistas que crean dentro del amplio mundo de lo fant√°stico han tenido que hojear en alg√ļn momento de su vida un cat√°logo de arte surrealista.

Yo lo hice en mis tiempos de estudiante y quedé fascinado con la obra de Salvador Dalí, de René Magritte y, si me remonto hacia el Renacimiento, tengo que mencionar a Pieter Brueghel llamado el Viejo. En mis comienzos tuve mucha influencia del surrealismo, sobre todo cuando realizaba mis dibujos y pinturas.

Ilustraciones de Yasser Curbelo
Ilustraciones de Yasser Curbelo

Con el paso del tiempo fui desarrollando m√°s las artes gr√°ficas y una manera nueva de adoptar la figuraci√≥n. Sin abandonar los rasgos surrealistas me fui adentrando m√°s en lo grotesco, en lo expresionista, incluso llegu√© a tocar lo caricaturesco. Tambi√©n me gusta mucho la obra de Francisco de Goya, sobre todo sus grabados sobre metal; me encantan las ilustraciones del ilustrador franc√©s Gustave Dor√©, considerado en su pa√≠s el √ļltimo de los grandes ilustradores.

Admiro la obra de Jos√© Luis Posada, conocido como ‚ÄúEl Gallego Posada‚ÄĚ, pintor y grabador espa√Īol exiliado en Cuba. Me retroalimenta en gran manera ver la obra de estos grandes dibujantes con los que me identifico desde el punto de vista estil√≠stico; en fin, que soy un amante fiel del dibujo.

¬ŅCon cu√°les libros estableces una conexi√≥n m√°s hermosa?

La verdad es que establezco una excelente conexi√≥n con los libros que no me aburren, con los cuales no paso trabajo para crear un ambiente dentro de la historia que me cuentan. Lo voy a repetir cada vez que tenga oportunidad: es importante la imaginaci√≥n del escritor, la cual se denota mediante las palabras y provoca una chispa que no se apaga en el proceso de creaci√≥n de las ilustraciones. Esto me permite disfrutar cada imagen que realizo sin tener que ce√Īirme solamente a un compromiso editorial.¬†

¬ŅCu√°l es el valor de la formaci√≥n acad√©mica? ¬ŅQu√© puede ofrecer la formaci√≥n que el talento no, y viceversa?

La formación académica es de mucho valor para un artista. Es la que te moldea y te da las herramientas de aprendizaje para dar tus propios pasos en el camino que decidiste escoger. Pienso que algunos seres humanos vienen al mundo con habilidades especiales; otros las van adquiriendo, y algunos poseen un talento innato o, como decimos a veces, un don.

Ese talento te permite llevar ventaja desde que comienzas como estudiante: haces cosas de manera natural mientras que otros necesitan de una orientación. El talento, vinculado a la academia, da como resultado la formación de un artista más completo, ya que se adquieren conocimientos que luego se pueden utilizar para un mejor enfoque en la carrera artística.

¬ŅCu√°l es la mejor forma de dialogar con un p√ļblico lector a trav√©s de la imagen? ¬ŅHasta qu√© punto piensas que una ilustraci√≥n puede enriquecer o desfavorecer al mundo ya contenido en el libro?

Se dialoga al crear imágenes que no pierdan relación con el contenido de la lectura. He visto libros donde el texto no resulta interesante, simplemente porque no todas las obras que se realizan son geniales, hay unas muy buenas y otras no tanto; pero, al final, las ilustraciones le dan vida a ese libro.

También existen textos con historias muy buenas y una excelente edición; sin embargo, las ilustraciones no están a la altura o existe mala calidad de impresión, fallo que nos golpea en muchas ocasiones.

Yo mismo he tenido mis decepciones cuando he realizado ilustraciones de calidad y el resultado final ha sido malo por este motivo. Sé que a veces las condiciones no son óptimas por la escasez de recursos, también reconozco el esfuerzo de las editoriales, pero creo que hay que velar por lo de uno… me refiero a que debe haber un representante de la editorial en el momento de la impresión y no solo enviar el paquete.

En el campo de la promoci√≥n, ¬Ņcu√°les son las principales herramientas de un artista visual? ¬ŅC√≥mo se promociona la obra de un ilustrador, m√°s all√° del libro como objeto art√≠stico?

Ilustraciones de Yasser Curbelo
Ilustraciones de Yasser Curbelo

Es muy importante la promoción en las redes sociales, la creación de un sitio web donde puedas mostrar tu trabajo y así compartirlo con los demás. Además, también se puede realizar promoción a través de las instituciones que nos respaldan con sus circuitos galerísticos, como el Fondo Cubano de Bienes Culturales y el Consejo de las Artes Visuales.

Pienso que las editoriales nacionales deberían trazarse nuevas estrategias para la promoción de sus ilustradores porque, en la mayoría de los casos, se quedan en la simple presentación y en la distribución de los libros que, en muchas ocasiones, no llegan a cubrir todos los espacios, se quedan en un circuito reducido; sí, escuchas hablar de ellos pero no tienes la oportunidad de adquirirlos.

En mi experiencia personal, desde que estoy en este medio he tenido muy pocas oportunidades de conocer personalmente al autor del libro que voy a ilustrar y eso no debería suceder: el trabajo fluiría más si el autor y el ilustrador tuvieran un contacto cercano.

No quiero decir que esto es algo que no se hace nunca, pero s√≠ creo que la editorial es la encargada de propiciar esos encuentros y de promocionar con m√°s fuerza la obra de sus ilustradores. Las editoriales no deben conformarse con ver solo una impresi√≥n en papel o cumplir con el plan editorial del a√Īo; al final, este es un trabajo muy serio al que uno le pone el coraz√≥n y le dedica su tiempo.

En cuanto a visualidad, ¬Ņcrees que nuestros libros se encuentran actualizados, que sobreviven a una comparaci√≥n est√©tica con los libros de otras geograf√≠as? ¬ŅQu√© puede ofrecer la ilustraci√≥n cubana al mundo?

En nuestra geografía existen excelentes dibujantes e ilustradores, dotados con suficiente talento para trabajar con cualquier editorial. Lo que nos golpea siempre por cuestiones de recursos es la calidad de impresión de los libros.

Muchos ilustradores se quedan insatisfechos porque los filtros que aplicaron no se ven, las im√°genes van descargadas de tinta o aparecen ilustraciones quemadas. Los equipos de imprenta ya no dan para m√°s, aunque tambi√©n debo destacar el esfuerzo de nuestras editoriales para que estos libros salgan a la luz y se muestren a todo tipo de p√ļblico en nuestras Ferias del Libro cada a√Īo.

Todavía en ese sentido no podemos competir con la impresión de editoriales extranjeras. Como ves, no estoy hablando de la calidad de ilustración, pero evidentemente si imprimes una imagen a color en óptimas condiciones materiales, esa ilustración gana mucha visualidad.

Por otro lado, pienso que la ilustraci√≥n cubana puede ofrecer al mundo rasgos de nuestra cultura que, traducida en im√°genes, muestra una manera particular de hacer. Eso sin adoptar completamente las influencias for√°neas; es decir, puedes nutrirte de las nuevas tecnolog√≠as e informarte de lo que se hace en el mundo en cuestiones de arte digital ‚ÄĒque es lo que m√°s se est√° manejando en el campo de la ilustraci√≥n actual‚ÄĒ pero sin dejar a un lado la est√©tica que nos identifica.

En el amplio campo de la ilustraci√≥n de la isla, ¬Ņqu√© piensas puede ofrecer tu obra?

La verdad no s√© hasta qu√© punto sea novedosa. Al menos creo que he aportado un granito m√°s en este mundo de la ilustraci√≥n del cual sigo aprendiendo, en el que me perfecciono d√≠a y d√≠a y al cual trato de aportar una obra de calidad, que pueda ser del disfrute del p√ļblico que la consuma. S√≠ puedo asegurar que mientras est√© trabajando en el campo de la ilustraci√≥n, lo har√© con la entrega que me caracteriza y el amor inseparable que tengo hacia la creaci√≥n.


Sinceridad y belleza son mis divisas

Existen encuentros trascendentales en la vida de un escritor. Uno de los m√≠os, lo confieso, ocurri√≥ cuando, en cierta Feria del Libro, tuve entre mis manos La Concordia, del narrador Evelio Traba. Desde entonces he seguido la trayectoria y √©xitos de este joven autor que re√ļne, en un mismo cuerpo textual, talento, belleza y sinceridad literarios. Su obra merece ser considerada parte de lo mejor de la creaci√≥n que se ha gestado en los predios art√≠sticos de nuestra isla en los √ļltimos a√Īos. Esta entrevista salda, o intenta al menos saldar, una deuda de afecto y respeto hacia de la obra de Traba.

¬ŅCrees que a la literatura nacional joven le faltan universos de referencias y lecturas?

Veo, desde hace algunos a√Īos, en la joven literatura cubana lo que es casi una obsesi√≥n por dejar una marca, una necesidad a veces compulsiva por delimitar un terreno que tiene su anclaje en la negaci√≥n de toda la producci√≥n anterior. En este sentido creo que es un lastre que viene desde las vanguardias, y que lamentablemente ha producido y sigue produciendo un da√Īo de efectos nocivos incalculables: se impone, para que un escritor se empodere de su oficio, conocer la tradici√≥n, lo que equivale a decir que la revisitaci√≥n de los cl√°sicos es indispensable.

 Estoy seguro de que muchos de nuestros autores jóvenes no han leído en profundidad a los clásicos universales de todas las épocas, sin cuya asimilación lenta y consciente es imposible construir un discurso personal y coherente. En este sentido, (hablando solo de narradores) Ramón Meza, Miguel de Carrión, Carlos Montenegro, Lydia Cabrera, Lino Novás Calvo, Carpentier y Lezama son figuras que es necesario revisitar, por tan solo mencionar algunos nombres de la literatura cubana.

Tal vez Arenas y Padura sean los más leídos y sí, es cierto, son escritores de una relevancia capital, pero los grandes maestros que les antecedieron, deben ser (re)leídos con el escalpelo del aprendiz en la mano. Nadie ha llegado a un lugar cimero sin ellos, son sombras tutelares cuyo influjo es siempre benéfico. Y en este sentido respondo concretamente tu interrogante: faltan referencias, lecturas y voluntad de aprendizaje. Ello se aprecia en un trabajo superficial con el lenguaje y en estrategias discursivas muchas veces inefectivas que terminan distanciando a nuestro destinatario de siempre: el lector.

A tu entender, ¬Ņqu√© hace a un escritor bueno?

En primer lugar, no puede faltar el talento, que es esa predisposici√≥n pasional (en el mejor de los sentidos) para vivir literariamente y produciendo significados literarios, lo que equivale a decir que es necesaria una especie de obsesi√≥n y amor por las letras que va m√°s all√° de la l√≥gica ordinaria, lo cual hace que un escritor, hasta el m√°s conservador, viva fuera de los c√°nones de la ‚Äúnormalidad‚ÄĚ.

Pienso en este sentido en una carta. La carta de que un Rimbaud joven le escribe a su maestro Georges Izambard, en mayo de 1871: ‚ÄúDigo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos‚ÄĚ. Un escritor aut√©ntico, es como se autodefin√≠a Fernando Pessoa: ‚ÄúUn indisciplinador de almas‚ÄĚ, alguien que va contra las reglas no porque quiere, sino porque lo necesita.

Otro elemento al que concedo mucho valor es a leer creativamente, es decir, convertir el acto de lectura en un acto de disfrute y de libertad interior, leer aprendiendo, leer descifrando, y hacer de esto un acto cotidiano e incansable. Finalmente, creo que un escritor alcanza la excelencia si deja de preocuparse demasiado por la recepción o el impacto de su obra y se concentra en lo que desea lograr de un modo íntimo y honesto, lo cual implica un trabajo seductor con el lenguaje y con la inteligencia de su discurso, entiéndase esto como un resumen artístico de sus vivencias y sus lecturas más significativas. Un escritor es bueno allí donde un lector, incluso desde la más remota geografía, agradece sus palabras y entabla una amistad en la que no siempre es necesario el contacto personal.

¬ŅPiensas que la disciplina del oficio es indispensable, o su cuenta puede ser saldada por el talento?

Es indispensable la disciplina, la cual no debe ser entendida como una camisa de fuerza, sino como un pivote para la creación, una plataforma de salto que permita organizar el esfuerzo literario y convertirlo en una realidad. He visto grandes talentos malograrse por falta de disciplina, lo cual implica dedicar tiempo para leer, concebir metas a mediano y largo plazos, construir un ritmo de trabajo personal y placentero.

Contrariamente a lo que mucha gente cree, forjarse una disciplina se convierte en una garantía de inspiración. Quien es capaz de administrar su esfuerzo de forma consciente, encuentra siempre las mejores salidas y soluciones. El talento es indispensable como primer elemento, es la argamasa del ladrillo, pero la disciplina es el horno que le da consistencia y termina convirtiendo el esfuerzo creativo en un producto, un resultado.

Siempre, cada vez que se toca este tema, pienso en Alejo Carpentier y Leonardo Padura, dos referentes cercanos cuando se aborda el difícil binomio talento-disciplina.

Eres un joven escritor interesado en la (re)escritura de la Historia. En cuanto a materia investigativa, ¬Ņcu√°nto se te dificulta encontrar los referentes textuales y la bibliograf√≠a necesarios? ¬ŅEst√°n los j√≥venes investigadores cubanos ce√Īidos a la ‚Äúmaldita circunstancia del agua por todas partes‚ÄĚ?

La (re)escritura de la Historia exige, muchas veces, un contacto directo con fuentes primarias que solo se logra en archivos, bibliotecas y otros reservorios. En mi caso, que ya he vivido algunos a√Īos fuera de Cuba, esto ha representado una limitaci√≥n. Gracias a la ayuda de amigos o la consulta de fuentes que hoy se encuentran digitalizadas he podido acceder a la informaci√≥n necesaria, pero b√°sicamente es un problema al que se enfrenta un narrador que est√©, fuera de Cuba o lejos de los centros de la informaci√≥n requerida para que su trabajo alcance la seriedad indispensable a la (re)escritura de la Historia como acto creativo; no solo de gran riesgo intelectual, sino como un acto de responsabilidad plena en cuanto a verosimilitud y respeto al lector.

En cuanto a la ‚Äúmaldita circunstancia del agua por todas partes‚ÄĚ, te dir√≠a que es una realidad aplastante por las limitadas posibilidades de viajes y superaci√≥n que hoy existen para investigar fuera de Cuba. Para entender de una forma m√°s o menos integral la Historia de Cuba, es necesario consultar fuentes que est√°n mayormente en Espa√Īa y Estados Unidos, d√≠gase el Archivo General de Indias, de Simancas, la Biblioteca Nacional, la Biblioteca del Congreso, la P√ļblica de New York o la important√≠sima de la Universidad de Miami.

Mientras las posibilidades de acceso a estos y otros centros de la informaci√≥n sean tan limitadas, los estudios historiogr√°ficos estar√°n incompletos o tristemente ce√Īidos a una visi√≥n unilateral de la Historia. Si bien en archivos y bibliotecas de la Isla es posible encontrar un grueso de informaci√≥n valiosa, poder consultar las fuentes antes mencionadas y otras, ser√≠a de una complementariedad saludable para la Historia como ciencia social viva que reconoce la informaci√≥n como plataforma no exclusiva del territorio insular.

Has podido observar el hacer literario de la Isla desde una distancia geogr√°fica en los √ļltimos a√Īos. ¬ŅQu√© te interesa del hacer de los nuevos escritores en nuestro contexto?

La valentía para abordar situaciones propias de las prácticas y contextos más actuales, así como la capacidad discursiva para dialogar, desde el teatro, la poesía y la narrativa, sobre temas como la dinámica de la familia ante la migración, las categorías de género, identidad sexual y el impacto del acceso a la tecnología en la vida cotidiana.

Me interesa, sobre todo, observar de forma atenta la imbricación que existe entre estas expresiones y la construcción del lenguaje en diferentes discursos que configuran hoy la fisonomía de la joven literatura cubana.

¬ŅNuestra literatura podr√≠a aprender o emular de la creaci√≥n de otros contextos geogr√°ficos? ¬ŅY nuestras editoriales? ¬ŅTememos a las comparaciones o las evitamos?

La literatura cubana, sobre todo en el √°mbito de las letras hisp√°nicas en sentido general, dir√≠a yo, goza de buena salud en cuanto a reconocimiento y recepci√≥n cr√≠tica. Un escritor cubano en el extranjero, sobre todo en Latinoam√©rica y Espa√Īa, por lo general no pasa desapercibido.

Pero creo necesario detenerme en algo puntual: un sector considerable de la literatura cubana, sobre todo la narrativa y la poesía, han perdido de vista una figura elemental de todo proceso literario: el lector.

Muchas veces escribimos para circuitos o c√≠rculos literarios olvidando que nuestro horizonte debe ser el universo de la lengua castellana como meta m√°xima de alcance, que la literatura como ejercicio pueda resumirse en un verbo: comunicar, lo que significa que debemos rescatar la universalidad en el tratamiento de los temas y el lenguaje, lo cual es visible en obras de autores extranjeros como Roberto Bola√Īo, Samantha Schweblin, Rodrigo Rey Rosa, Andr√©s Neuman, Daniel Ferreira, √Ālvaro Enrigue, Carlos Busqued, Guadalupe Nettel, Andr√©s Barba y Juan Pablo Villalobos, entre otros.

Creo que las editoriales cubanas, sin caer en el facilismo, deben rehuir la encriptaci√≥n en los discursos, los malabares t√©cnicos que no llevan a ning√ļn camino; lo que significa, por ende, aumentar el rigor de la selectividad y la visibilidad de los autores cubanos a nivel internacional, un terreno en el que a√ļn resta por ganar cr√©ditos y el cual no queda cubierto solo por la presencia de autores en ferias del libro de Latinoam√©rica principalmente.

En cuanto a las comparaciones, creo muy personalmente que las evitamos por temor, que es principalmente el temor al mercantilismo y la banalizaci√≥n del libro como producto de consumo cultural: Cuba debe comprender de modo m√°s flexible las din√°micas del mercado internacional del libro, y asumir que las editoriales pueden comercializar ampliamente el libro y crear un universo publicitario en torno a √©l, sin renunciar a la calidad est√©tica tanto desde el contenido como la belleza en el dise√Īo, lo cual quiere decir que es posible crear una mayor visualizaci√≥n de los autores cubanos a nivel internacional, sin que estos tengan que recurrir, para lograrlo, necesariamente a sellos como Alfaguara, Tusquets o Anagrama.

¬ŅConf√≠as en el nacimiento de verdaderos pensadores culturales dentro de nuestra generaci√≥n?

Conf√≠o en el nacimiento y consolidaci√≥n de verdaderos pensadores culturales dentro de nuestra generaci√≥n, en personas que desde sus puestos y alcances est√°n generando una visi√≥n renovadora del fen√≥meno editorial, promocional y literario. Como dir√≠a C√©sar Vallejo: ‚ÄúSon pocos, pero son‚ÄĚ. Vale en tal sentido hablar de Luis Yuseff y Yunier Riquenes, sin que por ello sean los √ļnicos inmersos en este despliegue cultural de la edici√≥n y la promoci√≥n de la lectura.

Desde este punto de vista, es más que destacable la línea programática de Ediciones La Luz en Holguín, dirigida por Yuseff, con un catálogo selecto de lo mejor de la literatura joven en Cuba o fuera de ella, y un trabajo integral que, por su calidad, desmiente la falsa tesis de que los jóvenes nos somos capaces de comprometernos en profundidad con proyectos que exijan constancia, disciplina y poder de observación para apostar por lo valedero y lo perdurable.

En otro sentido, emerge en Santiago de Cuba, con Claustrofobias, la figura de Yunier Riquenes, un joven que con su equipo ha sabido demostrar todo lo antes dicho unido a la excelencia desde lo promocional, insistiendo siempre en el hecho de que las nuevas tecnologías y plataformas de consumo cultural están modificando nuestro modo de leer, y más especialmente el modo de leer de las nuevas generaciones y que, por tanto, se impone adaptarse a estas dinámicas en vez de negarlas o desconocerlas.

Tanto Yuseff como Riquenes se han convertido en paradigmas de la gestión cultural desde centros de amplia influencia, legitimando, además, como creadores, la idea de que es posible consolidar una obra de gran validez desde lo personal, y a la vez contribuir a la visualización de la obra de terceros; esto es pensar la cultura desde la acción y vivirla desde un ejemplo, que lejos de alzarse como una consigna, emerge como una virtud espontánea.

Otra pregunta sobre la actualidad literaria nacional. Gracias a la eclosi√≥n de premios se han dado a conocer no pocas nuevas voces. Algunas con propuestas s√≥lidas; otras, con trabajos que lucen m√°s como work in progress o inici√°ticas b√ļsquedas que como libros cerrados. ¬ŅPremiamos por premiar? ¬ŅHasta qu√© punto validamos est√©ticas y autores cuya calidad es a√ļn dudosa?

En este caso creo se impone una pregunta. ¬ŅQui√©nes son los jurados y cu√°les son los par√°metros bajo los cuales toman decisiones, a veces, da√Īinamente trascendentales? Bien sabemos que la objetividad es m√°s resbaladiza que la propia ficci√≥n literaria, pero de igual modo sabemos que existe, o deber√≠a existir la justicia.

A veces, uno abre un libro de un g√©nero u otro y tras la lectura de las primeras 20 p√°ginas (menos en muchas ocasiones), surge la impostergable interrogante: ¬Ņqui√©nes premiaron esto, por qu√©? Y la inquietud surge porque se aprecia, en una lectura preliminar, un discurso vac√≠o, un lenguaje de escasos alcances est√©ticos, unas ideas que asoman como torpe reciclaje de otras, unos personajes endebles, unas estructuras sin el menor suporte conceptual.

Bien sabemos que estas no son meras exageraciones, porque muchas veces los premios literarios se convierten en cónclaves marcados por simpatías personales, por miradas reduccionistas, por oportunismos, y hasta por sencillo y llano fraude. Todo esto trae consigo unos procesos de legitimación alejados de la realidad literaria del país y, por consiguiente, la desilusión muchas veces justificada de quienes, con trabajos impensables, logran imprimir un manuscrito para enviarlo a concurso.

Bajo este modus operandi han sido catapultados a una especie de estrellato nacional, una serie de autores con propuestas de una precaria factura, que m√°s adelante, para desgracia mayor, se erigen en √°rbitros de lo que debe y no debe publicarse, marcando, en muy tristes ocasiones, tendencia. Eso nos ha lastrado y nos seguir√° lastrando mientras muchos jurados fallen premios a partir de elementos extraliterarios, o sencillamente no se tomen con seriedad el trabajo que se les ha encomendado y lancen la hojarasca en el saco del fruto y viceversa.

Tu libro El ritual de las cabezas perpetuas, galardonado con el Premio Iberoamericano Verbum 2016, acaba de ser publicado por Ediciones La Luz. ¬ŅC√≥mo llegas a este texto en particular? ¬ŅD√≥nde nace la historia e inter√©s, valga la redundancia, por la Historia?

Desde que era un ni√Īo, para m√≠, la objetividad, aunque entonces no pudiera explic√°rmelo con estas palabras, fue un concepto en crisis. Nunca estuve conforme con las explicaciones que me daban, y siempre para m√≠, la duda fue un recurso de capital importancia. A√ļn lo sigue siendo, pero ya en calidad de una herramienta consciente.

La Historia era para m√≠, sobre todo en los a√Īos de la secundaria, un m√°s all√° de posibilidades que incluso los buenos profesores solo alcanzaban a se√Īalar con el dedo, desde muy lejos. Una pregunta recurrente me hac√≠a detenerme: ¬ŅFue esto realmente as√≠? ¬ŅEn realidad era fulano de tal, as√≠ como lo pintan? Esto me llev√≥ a conversaciones con ‚Äúexpertos‚ÄĚ en dichos temas, a consultar obras complementarias, a comparar, a no conformarme.

Ah√≠ tuve mi primera vocaci√≥n borgeana sin saberlo: el amor por las enciclopedias y los libros antiguos, que a√ļn hoy no me abandona. Una vez que descubr√≠ el lenguaje literario como la m√°s intensa de todas las emociones est√©ticas, me di cuenta de que todo pod√≠a ser reinventado, remasterizado, recompuesto, reescrito, y que las posibilidades imaginativas estaban por encima de hechos heroicos e incuestionables, para incorporarlos en una nueva dimensi√≥n, que es lo que yo llamo ‚Äúdimensi√≥n de cercan√≠a‚ÄĚ; es decir, acercar los hechos y las personas de la Historia al alcance de otros, convertir los hechos hist√≥ricos en materiales asimilables, gracias a la recreaci√≥n de un contexto por medio de la investigaci√≥n profunda y la m√≠mesis del lenguaje.

Inmerso ya en esta est√©tica, y habiendo escrito un par de novelas donde la Historia juega un rol determinante, me pregunt√© una noche de fines de 2015: ¬Ņfue realmente la Revoluci√≥n Francesa, Libertad, Igualdad, Fraternidad? La pregunta me llev√≥ a descubrir una serie de pasadizos tortuosos que se alejaban cada vez de lo que parec√≠a ser m√°s un eslogan que una realidad hist√≥rica.

En esos días, curiosamente, se hizo viral en Internet, la declaración de un neurocirujano italiano (Sergio Canavero) que aseveraba poder hacer, en 2017, el primer trasplante de cabeza de la historia, lo que terminó siendo no más que una maniobra promocional y el más insulso discurso de pseudociencia.

No obstante, para la percepci√≥n literaria, no hay material de desperdicio, todo es utilizable. Surgi√≥ entonces la pregunta: ¬ŅQu√© tal si desarrollamos trasplantes de cabezas en la √©poca donde m√°s cabezas rodaron a lo largo de toda la Historia Universal? Solo el c√≥digo fant√°stico pod√≠a apuntalar de forma adecuada esta respuesta y ese fue en verdad el principio de todo. Lo que vino despu√©s fue una mezcla de informaci√≥n rigurosamente contrastada, intuici√≥n po√©tica, reflexiones filos√≥ficas sobre el conocimiento, la identidad, las obsesiones y el origen del mal, entre otros temas que contribuyeron a modelar la primitiva fisonom√≠a de El ritual de las cabezas perpetuas.

Te confieso que una de las lecturas m√°s entra√Īables de mi vida es La Concordia, novela ganadora del Acc√©sit Premio Latinoamericano y Caribe√Īo de Novela Alba Narrativa 2012, y publicada por Arte y Literatura en 2013. H√°blanos un poco de c√≥mo llegas a construir tus personajes y cu√°l es tu principal b√ļsqueda escritural.

Mis personajes nacen de la pasión con que suelo sumergirme en la recreación de un determinado argumento. Son, inicialmente, cuchicheos ladinos, frases sueltas que se convierten en discursos autónomos, y para mí, al menos durante el proceso de escritura, se convierten en presencias, en sombras con las que hablo sin descanso.

Mis personajes oscilan entre lo extraordinario de su condición ficcional y la naturalidad con que puede llegar a existir cualquier persona real. Cada personaje, de acuerdo con sus características, cumple una función específica dentro del plano argumental de la obra; yo intento, entre otros tantos cuidados, que no se me desdibujen ni banalicen, que hablen y escriban como les corresponde, que se relacionen entre ellos como la ficción y la lógica narrativa lo demandan.

Me ocupo con el mayor juicio cr√≠tico posible, de que evolucionen adecuadamente desde su primera aparici√≥n hasta la √ļltima y que, sobre todo, sean profundamente humanos.¬†

En este sentido, mi principal b√ļsqueda escritural suele ser la conformaci√≥n de un mundo posible y deseable para el lector, por medio de un lenguaje que intenta lo simb√≥lico desde lo po√©tico y lo filos√≥ficamente significativo. Busco transgredir, y transgredir significa para m√≠, ante todo, ser fiel a m√≠ mismo. No me desgasto en acrobacias in√ļtiles: sinceridad y belleza son mis divisas.

En tu trabajo como creador, ¬Ņqu√© proceso valoras m√°s?

No suelo detenerme de forma obsesiva en los libros que quedaron atrás ni en la suerte que corren una vez publicados. Doy mucha importancia al proceso de construcción, que está lleno de salidas en falso y rectificaciones, en el encuentro con la palabra viva, en el asombro de ver cómo los personajes van alcanzando su mayoría de edad ficcional, y en ver la manera en que se van conectando detalles mínimos con elementos decisivos de la trama, y en cómo todo es una danza de imágenes y sensaciones. Ver cómo la información recopilada pasa de ser un dato frío a una emoción, a una actitud, es algo que disfruto mucho.

Yo escribo a mano todas mis obras narrativas: he intentado despojarme de un método que es arcaico en verdad, pero no he podido. Necesito la tinta y el papel como un ejercicio de humildad que consiste en reconocer a priori la imperfección del texto. Cuando manuscribo siento que mis personajes respiran mejor.

Luego de esto, paso a word verdaderos mamotretos que en el propio proceso de transcripci√≥n van depur√°ndose y alcanzando una condici√≥n m√°s noble; finalmente trabajo sin piedad sobre una primera copia impresa en la que suelo reforzar v√≠nculos, eliminar fragmentos que sobran, hacer correcciones ling√ľ√≠sticas de importancia, y es todo este trabajo en que se hibridan las estrategias constructivas del arquitecto con la fuerza bruta del alba√Īil, lo que de veras disfruto.

Una vez publicados los libros, lo que me hace verdaderamente feliz es el contacto con los lectores, porque estando yo a solas con el libro me asalta una rara sensación de incredulidad y sospecha que no he podido superar.

¬ŅExiste una √©tica, m√°s o menos invisible, entre los creadores del patio o nos encontramos todos inmersos en un ‚Äúcoliseo‚ÄĚ literario?

Desde tiempos de Lope, Cervantes, Góngora y Quevedo han existido y existirán las trifulcas literarias, las animadversiones y los bandos que se enemistan entre sí como si fuesen escuelas de diversos estilos de artes marciales. Es decir, desde que la literatura se convirtió en un oficio más o menos profesional con que es posible ganar notoriedad y algunas veces un poco de dinero, las rencillas se han convertido en plato fuerte en las relaciones de unos escritores y otros.

¬†Personalmente creo que dondequiera que el talento est√° en pugna aparecen los caciques y los cacicazgos. Basta viajar por Cuba para observar, de forma velada o expl√≠cita, las antipat√≠as y querellas que se dan en el gremio de la escritura, pero a mi entender, esto no se ha tornado cr√≥nico a√ļn en Cuba, donde a pesar de la realidad antes descrita, pocas veces los enfrentamientos entre autores alcanzan la categor√≠a de esc√°ndalo, como s√≠ es notorio y absolutamente p√ļblico en Espa√Īa, donde las guerras literarias tienen m√°s de 400 a√Īos y las emboscadas se han convertido casi en un subg√©nero narrativo dentro de la novela y de atenci√≥n medi√°tica del panorama literario y extraliterario.

Tales son los casos de los pugilateos intensos entre Juan Manuel de Prada y P√©rez Reverte, entre Roberto Bola√Īo y Javier Cercas, entre Eslava Gal√°n y Paco Umbral, en fin, que los ejemplos abundan.

En Cuba creo que no hemos llegado a esos extremos, pero sí me ha sido dado observar el favoritismo y zancadilleo, los ataques despiadados en determinados circuitos, y, sobre todo, la invisibilización como ejercicio consciente entre aquellos que, además de escribir, ocupan altos cargos en direcciones provinciales del Libro y Literatura.

¬ŅPodemos evitar la aparici√≥n de este fen√≥meno? Creo que no. Lo importante es cuidar que estas trifulcas no trasciendan lo personal y afecten lo literario en lo tocante a la justa apreciaci√≥n cr√≠tica de la obra de terceros.

Desde lo personal, creo que participar en, o consentir esas fricciones, constituye una p√©rdida de tiempo para el escritor consciente de sus posibilidades y enfocado en mejorar su oficio. Es propio de autores desgastados e improductivos entregarse a esas triqui√Īuelas que, en vez de a√Īadir brillo, restan.

Lope desgast√≥ sus mejores aceros fabricando pullas para destruir el Quijote de Cervantes; hoy Cervantes es universal por derecho propio y Lope, am√©n de sus innegables virtudes, un solo ilustre autor de comedias, comparado con el genio del hombre que aprendi√≥, sobre todo, a ‚Äútener paciencia en las adversidades‚ÄĚ.

En nuestro di√°logo, que trasciende las breves preguntas de esta entrevista, hemos conversado de tu inter√©s en la literatura con visos fant√°sticos. ¬ŅPor qu√© y c√≥mo llegas a la fantas√≠a?

Todo discurso, tarde o temprano, encuentra su agotamiento. Ahora mismo, la novela histórica como subgénero narrativo, a pesar de su enorme demanda en el ámbito de las letras hispanoamericanas, ha entrado en una especie de ocaso donde casi todos los recursos han sido explotados.

Consciente de todo esto, he observado que solo la fantasía y el ejercicio de la contrafactualidad (llámese también ucronía) pueden refrescar el discurso de la narrativa histórica.

En este sentido, la simbiosis entre lo hist√≥rico y lo fant√°stico dota a la narraci√≥n de un poder semi√≥tico que rebasa la imagen de lo veros√≠mil para instalarse en el reino de la posibilidad simb√≥lica, y, por tanto, de expresi√≥n ling√ľ√≠stica.

Llego a la fantasía como una consecuencia de mi incurable inconformidad hacia todo lo que existe, tanto en el plano de lo real como de lo imaginario. Ya que, como autor, me ha marcado (y creo que seguirá haciéndolo) el discurso de la novela histórica, he comprobado que solo la fantasía puede llevarme a establecer, conmigo mismo y los lectores, otros puentes de complicidad.  

Y, finalmente, quisiera hablar del lenguaje cinematogr√°fico con el que est√° acu√Īada buena parte de tu creaci√≥n. ¬ŅEres de esos autores que, de una manera u otra, a priori o a posteriori, piensa en la adaptabilidad de sus obras al s√©ptimo arte?

La literatura, ya lo advertía el gran Lezama, es imagen. Por una cuestión, intrínseca, muy personal, mis obras obedecen a este precepto de lo visual. Sin darme cuenta, en lo que escribo, termino conduciendo a mis lectores por el sendero de lo sensorial: trato de que haya claridad en mi escritura, de que a través de mis textos sea posible ver una realidad.

Esa realidad, en primer t√©rmino, debe ser visible para m√≠ como autor y en segundo (muy importante) para mis lectores. Este empe√Īo, que tambi√©n contiene la intenci√≥n de un ritmo y una fluidez en lo discursivo, lleva espont√°neamente hacia lo cinematogr√°fico, no solamente desde lo visual sino que tambi√©n trabaja estrechamente con el diapas√≥n de otros sentidos como son el gusto, el olfato, la audici√≥n y el tacto.

Pienso en imágenes durante el proceso creativo, pero sin pensar en cine; una que otra vez, ya terminado el producto, no te niego que más de una vez he coqueteado con la posibilidad de una adaptación cinematográfica, pero hasta ahora no se ha materializado este anhelo. En más de una ocasión he tratado con el maestro Fernando Pérez (en base a un interés suyo) sobre el margen de adaptabilidad que presenta La Concordia, mi primera novela, pero sobre todo por cuestiones de financiamiento y otros proyectos antepuestos en la carrera del cineasta no ha sido posible.

De igual modo, hace poco me contactó un joven director cubano, cuyo nombre no debo revelar, con la intención manifiesta de convertir en un filme mi novela El camino de la desobediencia, que es una novela biográfica sobre Carlos Manuel de Céspedes.

De momento, sin ansiedad, espero que este sue√Īo pueda convertirse, alg√ļn d√≠a, en un hecho tangible, pero entiendo que los pasos del cine son mucho m√°s lentos y complejos que los de la literatura, y que deben conjugarse muchas voluntades y recursos para que esta enso√Īaci√≥n cuaje en calidad de hecho. Solo queda esperar como quien no espera, saber leer las se√Īales del viento, volar.


‚ÄúEs el texto el que pondr√° l√≠mites siempre‚ÄĚ

Desde que conocí la obra de Yancarlos Perugorría Díaz sentí encantamiento. Palabra en desuso esa que habla de magia, de ese proceso que es emocional a la vez que intelectual, de ese proceso que visibiliza acción y reacción. El ejercicio del talento de Yancarlos es una de sus bazas de triunfo. Esta entrevista busca identificar la fórmula de su creatividad.

¬ŅExiste una f√≥rmula que explique el talento?

Personalmente no creo que exista f√≥rmula alguna. Cualquier proceso de creaci√≥n debe partir siempre desde la sensibilidad. Para esta √ļltima s√≠ puede existir en parte una f√≥rmula: un fragmento nace con el individuo y es inherente a √©l, y el resto consiste en la idea de que en donde pudiese existir una f√≥rmula hay tambi√©n una vinculaci√≥n y una disposici√≥n del individuo por extenderla o elevarla. Estas son tareas que debe estar dispuesto a llevar a cabo durante su mortal existencia.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo? ¬ŅTienes alg√ļn m√©todo espec√≠fico para crear?

Me considero demasiado emocional, de ese estado parte mi proceso creativo. Utilizo el dolor, el rencor, la esperanza, la verg√ľenza, el amor, la ira, el enojo, el pasado, el presente, el futuro, los errores, los aciertos‚Ķ Son ellos los medios que empleo para enfrentarme a la obra de un autor. Debo hacerla personal para traducirla en una especie de huellas visuales que est√°n en funci√≥n siempre de complementar al texto.

FOTOS: CORTES√ćA DEL ENTREVISTADO
FOTOS: CORTES√ćA DEL ENTREVISTADO

En tu labor como ilustrador has tenido la oportunidad de colaborar tanto con autores noveles como consagrados. ¬ŅEs dif√≠cil trabajar por encargo o forma parte del oficio y la disciplina?

Pienso que las lecciones nos llegan desde cualquier direcci√≥n, solo debemos educarnos en ser receptivos, en saber que nunca tendremos un conocimiento absoluto sobre nada. Un ni√Īo me ha ense√Īado tanto acerca de la ilustraci√≥n como los grandes maestros, un animal me ha ense√Īado m√°s sobre el amor y la sensibilidad que lo que he visto en muchas personas. Es cuesti√≥n de estar dispuesto a aprender a cada segundo.

Has recibido algunos de los premios m√°s importantes de ilustraci√≥n de nuestro pa√≠s. Pienso en La rosa blanca y en el Premio Anual de Dise√Īo del Libro Ra√ļl Mart√≠nez. Dicen algunos que los reconocimientos, cuando se reciben a edades muy tempranas, solo envanecen al artista y cortan su desarrollo, ¬Ņqu√© opinas de esto?

He tenido la gran alegr√≠a de recibir importantes reconocimientos por mi trabajo, que en gran medida han posibilitado la visibilizaci√≥n de mi obra. Eso es algo que agradecer√© siempre a cada persona que me ha apoyado, desde jurados hasta ese lector que vive en alg√ļn lugar rec√≥ndito. S√≠, por supuesto que es muy f√°cil permanecer a la sombra de lo ya hecho y vivir relami√©ndote de los logros obtenidos.

Para m√≠ lo obtenido ya pas√≥, ya qued√≥ atr√°s, me concentro en lo que hago en el presente que es lo que importa, igual ma√Īana ya no me va a interesar ni recordar√© lo que estaba haciendo hoy. Es f√°cil regodearse en el ego de los lauros obtenidos, esto conlleva a dejar de superarte y crear. Yo no trabajo para ganar premios, nunca lo hice y espero no fracasar tanto como para que en un futuro ese sea mi √ļnico objetivo. Trato de hacer lo que me gusta lo mejor que puedo, pensando siempre en regal√°rselo a mi peque√Īa hija. ¬°Yo solo dibujo para ella!

En la vida creativa de todo artista, hay un momento que marca un antes y un despu√©s, ¬Ņcu√°l es el tuyo?

Como ser emocional al fin, he tenido momentos que han marcado el antes y el después de muchas etapas por las que he pasado, por las que ha pasado mi trabajo, pero si tuviera que ser más preciso y nombrar uno sería sin duda el regalo que me hizo la vida de ser papá. Hay un antes y un después a partir de ese punto.

Me gustar√≠a que me conversaras un poco sobre el valor, positivo o negativo, que le otorgas a la influencia art√≠stica. ¬ŅQu√© voces o visualidades han impactado en tu imaginario?

Ser√≠a injusto mencionar nombres de personas que han influido en mi trabajo y forma de pensar porque correr√≠a el ingrato error de no recordarlos a todos. Mejor quisiera aprovechar esta oportunidad para agradecer a todo el que se acerc√≥ a m√≠ e influy√≥ intelectual y visualmente en cada una de las etapas de mi vida: la lista ir√≠a desde el trabajo de un ni√Īo de unos pocos a√Īos hasta grandes obras nacionales y universales.

La influencia art√≠stica es un fen√≥meno com√ļn a lo largo de la historia del arte. Un valor positivo de la apropiaci√≥n visual ocurre cuando el motivo es el estudio y la superaci√≥n, los cuales conducen al individuo a la realizaci√≥n de un estilo influenciado, en cierta medida, a la hora de proponer un discurso visual pero aport√°ndole caracter√≠sticas y elementos desde el enfoque personal. Esto puede culminar en la creaci√≥n de una nueva identidad. Un valor negativo de la apropiaci√≥n radica en llegar hasta un estilo visual, asimilarlo y quedarte estancado en √©l, es un peligro inminente. Hay que exigirse.

So√Īemos: si tuvieras la oportunidad de que un autor, nacional o internacional, te pidiera le ilustraras un libro, ¬Ņa qui√©n elegir√≠as?

He tenido el inmenso placer de trabajar con grandes autores nacionales y del extranjero, y aunque eso no se compara con todos los que me restan y con los que tambi√©n quiero trabajar, ser√≠a injusto mencionar nombres, porque cada autor es como un universo con su obra. No prefiero nombres y, como tenemos la posibilidad de estar so√Īando en esta pregunta, el lugar de origen no es importante; importante para m√≠ ser√≠a que ese autor me propusiera ilustrar un libro de esos que, al leer la primera l√≠nea, sabes es un libro m√°gico. Sin duda ese ser√≠a el autor que elegir√≠a.

FOTOS: CORTES√ćA DEL ENTREVISTADO
FOTOS: CORTES√ćA DEL ENTREVISTADO

Uno de los saltos m√°s deseados por los artistas j√≥venes hoy d√≠a es el reconocimiento internacional, ¬Ņcrees que es sobrevalorado?

El reconocimiento siempre es positivo en cualquier √°mbito. La aceptaci√≥n acent√ļa la creaci√≥n aunque no es totalmente imprescindible para la realizaci√≥n de la obra. En lo personal tiene tanto m√©rito y vitalidad el reconocimiento obtenido dentro como el que se obtiene fuera. Al final, sin importar el orden, uno siempre acaba condicionando al otro, por lo cual no se debe correr el riesgo de subestimar a ninguno.

¬ŅC√≥mo promocionas tu trabajo?

Trato de promocionarlo a través de cualquier medio posible. A través de los mismos autores, mediante la creación de un perfil social específicamente de trabajo y utilizándolo en todas las redes y plataformas posibles.

Y por √ļltimo, si tuvieras que definir tu estilo, ¬Ņqu√© palabras escoger√≠as?

A pesar de ser graduado en Artes Pl√°sticas, nunca tuve ning√ļn roce con la ilustraci√≥n. Este programa fue desconocido para m√≠ hasta que tuve la oportunidad de realizar mi primer trabajo. Por ende me siento m√°s como autodidacta, y como tuve que iniciar mi preparaci√≥n como ilustrador el mismo d√≠a de la primera prueba para un libro, me dediqu√© a la investigaci√≥n profunda de todo lo que tuviera que ver con esta variada y dif√≠cil especialidad.

Todo lo anterior me sirvió para mantener una identidad y tratar de adaptarme visualmente a lo que necesita el libro, a ese estilo que le aportará más. No adapto el libro a mi estilo, mi habilidad la pongo en función de lo que el texto necesite. Voy desde el collage al dibujo a líneas, y luego a un estilo más gráfico, etc. Es el texto el que pondrá los límites siempre.


Una voyeur irreverente de las letras

Darcy Borrero Batista conjuga, en su hacer literario, poesía y periodismo narrativo. Es una joven voz que cuenta desde la hibridez y el mestizaje, desde lo coral de una generación que lucha por no definirse y la experiencia individual.

Darcy Borrero Batista
Darcy Borrero Batista

El radar de lo po√©tico tiende hacia ella cierto puente textual que esta entrevista intentar√°, qui√©n sabe si con √©xito, (re)conocer. En todo caso, es una invitaci√≥n para descubrir a la poeta m√°s all√° de los cuadros de la exposici√≥n ‚ÄĒllam√©mosla as√≠‚ÄĒ del cotidiano art√≠stico del patio.

¬ŅHasta qu√© punto influye o no el periodismo narrativo en tu mirada sobre lo real po√©tico? ¬ŅSientes que hay conexiones, menos o m√°s visibles, entre el periodismo y la poes√≠a?

El periodismo desarrolla una habilidad que los especialistas gustan de llamar olfato, pero que a la larga a mí me sabe a sensibilidad. Hablamos de algo que probablemente se presente desde antes en las personas que no saben vivir de otra manera que no sea esta de andar como radar, preguntándolo todo, escuchando hasta el sonido de una hoja al desprenderse y caer sobre una cabeza.

Sin embargo, no es hasta que estudias Periodismo y te decantas por algo que se ha venido calificando como periodismo narrativo, que esas herramientas se instalan en tu dispositivo mental a lo Dan Sperberg y lo incorporas a tu rutina.

Prefiero no apellidar de productiva a esa rutina, aunque en periodismo se le llame así porque el periodismo que intento hacer aspiro a que se desmarque de lo productivo como se entiende tradicionalmente. Y es ahí donde aparece la poesía que llevo en mi manera de ver el mundo. Quizás porque entiendo el ejercicio escritural como un rictus que demanda amor y compromiso ilimitados. Yo estoy casada desde ya con la escritura, con el periodismo y con la poesía, que vienen a ser otro matrimonio del que participo como una voyeur irreverente a veces, en una especie de triángulo amoroso que prefiero ver como poliamor.

¬ŅC√≥mo comienzas a interesarte y a escribir poes√≠a?

Esto que voy a contar te involucra. El periodismo y la poes√≠a, en mi caso, est√°n ligados sin retorno. Digo que entr√© a la poes√≠a por el periodismo, pero en realidad la mirada po√©tica al parecer siempre estuvo sin que yo encontrara la manera de canalizarla. Fui como periodista a una lectura de poes√≠a que t√ļ moderabas y all√≠ estaban las poetas Yosie Crespo, Jamila Medina, Zurelys L√≥pez y Yanelys Encinosa. Yo deb√≠a entrevistar a Yosie, pero me qued√© a escuchar la lectura. Fue como abrir los ojos.

Hasta ese momento mis contactos con la poesía, desde la lectura, eran esporádicos. Pero llegué esa noche a mi casa luego de la lectura y de la entrevista, abrí el documento de word para empezar a transcribir, y lo que salió fue un verso, luego otro, y llegó el amanecer mientras escribía algo que debían ser poemas. Que luego quise llamar poemas, que los viví y sentí como poemas. Así nació mi primer cuaderno.

Entonces háblame un poco sobre tu libro Mestiza (Jugando a escribir po-e-sí-a).

Mestiza (Jugando a escribir po-e-sí-a)
Mestiza (Jugando a escribir po-e-sí-a)

Como te decía anteriormente, nace del contacto con cuatro voces y tonos poéticos contemporáneos. Nace de mi encuentro con la mujer que se va, de Yosie; las sandalias socialistas de Zurelys en un país capitalista y un tanto medieval; el sexo de las lerdas y las lelas, las enanas de Jamila, por si las moscas de Yanelys.

Me qued√© con un tono y una voz que empez√≥ a dictarme durante un mes en el que escrib√≠ varios poemas por d√≠a. Es un libro que quiero much√≠simo porque habla de mi, de mi entorno, y habla desde otras vidas tambi√©n, desde las tantas mezclas que llevo: √Āfrica, Espa√Īa, China, Am√©rica precolombina.

Mestiza nace tambi√©n como un juego, porque no quise otra forma de escribir que desde la frescura, lo l√ļdico, sin que por ello se divorciara del intelecto. Hay cierto darwinismo social en el libro, hay cuestionamiento de s√≠mbolos, hay reivindicaciones de tono feminista, protesta c√≠vica, pero hay una sinceridad a la que quiz√°s no vuelva a llegar nunca.

La identidad femenina, ¬Ņtiene que ver de alguna manera con tu sujeto po√©tico o vas hacia otras b√ļsquedas? ¬ŅExiste en tu poes√≠a el concepto de ‚Äúisla‚ÄĚ? ¬ŅDe qu√© manera el pa√≠s se manifiesta en tu trabajo?

En un primer momento tenía mucho que ver: mi poemario lleva, gramaticalmente hablando, título en femenino. Sin embargo, hay en él sujetos líricos que escapan a lo femenino, está la voz de un hombre en algunos poemas, en otros es la voz de una conciencia que pudiera llamarse femenina, o de un nosotros generacional.

¬†En ese sentido, hab√≠a cierta intensidad del yo mujer en ese libro, pero no estaba √ļnicamente ese yo. Un poeta santiaguero me dijo que le gustaban mis poemas porque no parec√≠an escritos por una mujer, es decir, lo que se construye como literatura escrita por mujeres, lo que la sociedad entiende que escriben o deben escribir las mujeres.

Más adelante, en un segundo conjunto de poemas, sentí que estaba escribiendo como una mujer, una mujer-isla, pero a la vez mujer-continente, y empecé a cuestionarme eso. Me preguntaba entonces si era necesaria esa marca genérica, si debía escribir desde el yo femenino, si no debía desprenderme de esa segregación a veces involuntaria.

Decidí apostar por la espontaneidad más que por la lógica calculada de la conceptualización artística. Que el yo salga directo al oído, sin filtros tonales. Esto se conecta con el concepto que manejo de la isla imbricada con la mujer y con el país, a lo que tampoco me gusta ponerle filtros, sino que dejo a la voz discurrir. Me gusta pensar que en algunos momentos soy la isla y en otros me siento continente, me siento generación, grupo, circunstancia.

¬ŅQu√© aprecias de novedoso o repetitivo en la literatura que se hace hoy en d√≠a en Cuba, sobre todo la vinculada al arte joven? ¬ŅCu√°les son nuestras cualidades y h√°ndicaps?

Creo que estamos en un momento de aprendizaje y concientización en algunos espacios de lo que podemos hacer juntos los más jóvenes, como generación emergente, Lxs eMergentes, y aprovecho para nombrarla a mi modo.

¬†Lleg√≥ un punto en que lo que se escrib√≠a ‚ÄĒa mi juicio y desde lo que he le√≠do‚ÄĒ era repetitivo. Hace poco escrib√≠ que yo era un verso en una an√°fora nacional y esa era una imagen ret√≥rica para discursar sobre la literatura de j√≥venes autores y sobre el pa√≠s en s√≠ mismo.

No obstante, en el grupo de escritores del que me siento parte por afinidades personales y por decisi√≥n tambi√©n personal, emergen voces que se diferencian mucho entre s√≠ y eso es muy sano. Por otra parte, percibo que en este panorama hay escritores que no se limitan a un g√©nero, viajan por el discurso sin acomodarse en un molde, entran y salen de los g√©neros tambi√©n en busca de nuevas maneras de decir lo que ya est√° dicho (nada nuevo bajo el sol). Que compartamos espacios, lecturas, preocupaciones, aun sin pensarnos como generaci√≥n, es ya una fortaleza. No me gusta juzgar. El tiempo siempre dice la √ļltima palabra: lo exaltado sin sentido, cae; lo verdaderamente bueno, trasciende.

¬ŅC√≥mo calificar√≠as los v√≠nculos literarios entre los escritores de una generaci√≥n que lucha por no ser considerada ni definida como tal?

Lo que veo ahora mismo es diversidad aunque 10 personas se lean a un mismo autor y lo vomiten luego como los conejitos de Cortázar; es un proceso por el que hay que atravesar, es grotesco, difícil, pero a la larga cada quien se percata de que no podemos ser un conjunto uniformado y busca su voz.

Un poeta sin voz propia es una línea en una cebra. Hay quienes vuelven a una tradición neoclásica, más o menos romántica con una apropiación más o menos singular; hay quienes se separan del canon en busca de interpretaciones poéticas para este siglo de redes. A todos los une una línea: la maldita circunstancia, el sol recalcitrante de los 12 agostos que estamos viviendo…

Por otra parte, en cuanto a vínculos más personales, de esporádicos van pasando a ser vínculos sostenidos. Lo veo in crescendo: un grupo de whatsapp por aquí, una exposición por allá, una lectura, una acción poética, un encuentro, hasta un abrazo. Siempre hay vínculos.

¬ŅQu√© aporta el periodismo a tu visi√≥n po√©tica? ¬ŅY qu√© cubre, en material de experiencias, que la poes√≠a no?

El periodismo me aporta el diálogo, el contacto directo con los demás y eso se vierte luego en mi poesía. Mis sujetos poéticos muchas veces vienen de encuentros con personas que he entrevistado o con las que me he encontrado en equis caminos. A veces pienso que he reescrito algo que antes estuvo en mis papeles, en mis agendas de trabajo. Me sucede mucho.

He sentido alguna vez que una historia no me da para un reportaje porque no hice las preguntas que hubiera querido y era porque estaba pensando la escena o el personaje desde la poesía. Un poema que le dediqué a una mendiga tiene de eso; aunque luego vino la crónica, que es el género puente, fronterizo con mi poesía.

Claro, en materia de experiencias hay un espectro que le es sagrado al periodismo: lo que me aporta la conversaci√≥n, el placer de investigar, la frustraci√≥n cuando no puedo llegar a lo que creo es la verdad en un trabajo period√≠stico. En poes√≠a, en todo caso, la frustraci√≥n ‚ÄĒque es una experiencia que valoro porque resulta esencial tratar de saltar sobre ella‚ÄĒ se da en un contexto √≠ntimo, entre las palabras, las ideas y las voces.

EDUARDO HERAS LOS PASOS CUBIERTA 1

¬ŅSobre qu√© te interesa escribir, a primera vista, y luego de manera m√°s profunda?

Me interesa escribir sobre cómo se mueve una sociedad, cómo se mueven mis dedos en el teclado de esa sociedad. Me interesa lo inmediato y lo cotidiano y lo moderno aunque también me interesa mucho volver sobre los rastros que deja una Historia nacional poco contada, amueblada con libros de texto que no son todo lo profundos que quisiéramos.

Me interesan mis ancestros. Me interesa contarlo todo, padezco de gula ante la escritura y la investigación, y siento que violo tiempos cuando escribo aceleradamente e investigo para varios reportajes de manera simultánea. Me interesan los espacios, escribir desde cada entorno por el que paso, yo trotamundos… y si me dejas aquí sale un poema.

¬ŅDe qu√© manera transcurren tus procesos creativos y c√≥mo piensas la arquitectura de un libro de poes√≠a?

Eso ha variado. Mis mejores horas son las de la madrugada. A esas horas se me ocurren ideas que me parecen la octava maravilla y luego tengo que analizarlas. Un libro es a fin de cuentas un concepto. Lo que hila Mestiza es la sinceridad de una postura c√≠vica frente a un orden de cosas. Lo que hila a Lxs eMergentes es una b√ļsqueda de lo que somos, ahora, en un tiempo y espacio compartido, un conjunto de personas que no salen de una producci√≥n en serie (¬°menos mal!).

En otros géneros, los libros se me dibujan con más claridad: en testimonio, los imagino en cuanto a forma desde que empiezo aunque siempre es sorprendente el contenido porque son los recuerdos y vivencias de otros. El proceso creativo siempre es agónico mientras se busca el modo, pero es a la vez de lo que más disfruto en la vida.

Has incursionado también en la narrativa. Me interesaría saber si consideras que aquellos escritores que cultivan pluralidad de géneros tienen ante sí mayores posibilidades de asociación que otros que se decantan por un solo género.

Probablemente sí, abrirse a un nuevo género es explorar un universo de posibilidades asociativas, como sucede con los idiomas. El lenguaje creo que se expande, demanda más respuestas creativas si quien escribe no desea acomodarse.

El concepto de la literatura parece muchas veces disociado de la idea de la comercializaci√≥n, ¬Ņes esto un evento favorable o negativo a largo plazo?

El escritor es escritor y lo suyo es escribir, pero vivimos una época de posibilidades reales de interacción y socialización con quienes no están en nuestro entorno físico inmediato. Hay que escribir y hacerlo con sensibilidad y pasión, pero también hay que socializar y entender que en estos tiempos somos tan buenos como amplia pueda ser nuestra red.

Red de amigos, de contactos, de editores, de lectores. Hay que insertarse en las plataformas disponibles. Solo que eso es decisi√≥n de cada cual y habr√° quienes prefieran el ritual √≠ntimo de la literatura y la vida no publicitada. A largo plazo, creo que es preciso que el proceso creativo est√© enlazado con la comercializaci√≥n. En Periodismo, cuando haces la tesis y esta deriva a libro, debes anticiparte y saber para qui√©n, cu√°l es tu p√ļblico meta. Esto no tiene por qu√© cercenar la espontaneidad de la obra.

Cuba tiene ante s√≠ el reto de insertar su literatura a escala global; reto que, hasta ahora, solo han cumplido algunas puntuales voces. ¬ŅQu√© deficiencias acompa√Īan al proceso actual de ‚Äúdar a luz‚ÄĚ un libro en nuestros predios? ¬ŅC√≥mo podr√≠a ser cambiada o transformada esta realidad? ¬ŅCu√°nto de conformismo nos queda por desterrar de nuestras concepciones literarias y promocionales?

Nos falta a veces perseverancia; y otras, nos falta ser inconformes. Si creemos que el espectro de publicación se reduce a la isla; que para insertarse en un capítulo de la Historia literaria cubana hay que hacer una carrera de circuito David-Pinos Nuevos-Calendario; con el siguiente La Gaceta-CASA-Guillén-Carpentier, que es el circuito 2.0, estamos ante un problema de enfoque.

Realmente sucede que esas son vías para publicar, las más seguras. Todos quieren en el momento cumbre el Premio Nacional de Literatura, pero el compromiso tiene que ser con los lectores, no con el lucro social y ególatra de los premios.

La aspiraci√≥n, creo, debe ser en todo caso multiplicar lectores. No me refiero a escribir bestsellers, pero s√≠ trazarnos estrategias para la promoci√≥n, distribuci√≥n, etc. No es agradable para nadie que su libro, despu√©s de publicado, pase meses sin llegar a las librer√≠as. Nos falta llegar a los p√ļblicos. Y a veces nos falta llegar al papel por procesos dilatados. Nos falta movimiento. ¬ŅQu√© podemos hacer?, intervenciones del espacio p√ļblico, lecturas en las calles o lugares populosos. Lo que no podemos es detenernos. Los j√≥venes tienen que publicar. Las editoriales tienen que mirarlos.