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¬ęSoy un explorador, un buscador de f√≥siles y de maravilla latente¬Ľ

Este a√Īo, la convocatoria del Premio David trajo alegr√≠as a no pocos escritores, entre los que me incluyo. Como jurado de la convocatoria de libros de ciencia ficci√≥n, tuve el privilegio de conocer una docena de obras nacidas de las plumas noveles de igual n√ļmero de creadores: entre ellas, la de Javier P√©rez. Luego de que el fallo del premio se anunciara por las redes, quise contactar con este autor y proponerle una entrevista. Javier sabe que los motores del humano‚ÄĒlas llaves que abren esas puertas por las que el creador asoma la cabeza para luego contar a otros sobre lo que ha atisbado en una breve ojeada‚ÄĒ se ponen en funcionamiento a trav√©s de la escritura. Sin duda su voz, en un futuro que ya es casi presente, nos dar√° alegr√≠as a los amantes del g√©nero m√°s espectacular del amplio diapas√≥n de lo creativo.

A la hora de enfocarte en dise√Īar una historia o un personaje, ¬Ņqu√© papel juega para ti el lector? ¬ŅPiensas en √©l en ese momento, procuras complacerle o buscas el camino de la satisfacci√≥n personal?

Pues, un poco de ambas cosas, la verdad. Cuando me lanzo a tallar espacios en esos mundos trato de buscar visiones que asombren, habit√°culos que quiten el aliento por una raz√≥n u otra. Tal vez sea por la rareza; aunque me gusta dejar cierta familiaridad para que el lector pueda introducirse en el mundo y no se sienta excluido por una narraci√≥n ajena o cr√≠ptica en la que no podr√≠a vivir ni siquiera imagin√°ndoselo. As√≠ que, de cierta forma, yo soy el representante del lector a la hora de recorrer la historia. Si algo me parece cautivante, un ambiente o un personaje, entonces me concentro en eso porque asumo que otros tambi√©n lo hallar√°n atrayente. Supongo que me rijo por esa idea de escribir el libro que quisiera encontrar. Por ahora no soy muy bueno en eso de captar mi p√ļblico objetivo y a partir de ello dise√Īar la historia. Enarbolo una especie de fe en que haya otros como yo all√° afuera y que las ‚Äútallas que me cuadran‚ÄĚ tambi√©n resuenen con ellos, porque a fin de cuentas s√≠ me encantar√≠a que el p√ļblico pudiera acompa√Īarme en esos viajes.

¬ŅPor qu√© elegiste el mundo de la escritura?

Tengo la sospecha de que fue la escritura lo que me eligi√≥ a m√≠. A los once a√Īos yo no le√≠a nada. No pod√≠a terminar ni siquiera La isla del tesoro que hab√≠a que leerse en sexto grado; pero un aciago d√≠a me col√© en el cuarto de mi hermana mayor (nos llev√°bamos como Dexter y Vivi, los personajes del animado). Y all√≠ me encontr√© a ‚Äúmi precioso‚ÄĚ, el cuarto tomo de Harry Potter. Soy uno de los tantos atrapados por ese incre√≠ble universo capaz de transformar ni√Īos mataperros en fan√°ticos lectores. Mientras me adentraba en esa saga me percat√© del asombroso poder de los libros, o tal vez no sea solo un poder externo que emana de simples l√≠neas en papel. El cerebro de nuestra especie parece tener la ins√≥lita capacidad de traducir dibujos en sonidos, sonidos en palabras que forman frases con significado y estos finalmente se estabilizan como mundos internos. ¬ŅSer√° este rasgo de la imaginaci√≥n una capacidad inherente de los organismos conscientes en el universo o solo algunos pueden dislocar sus realidades de esta forma? Pero, bueno, mejor regresamos a nuestra Tierra. Como dec√≠a, la lectura fue la que me ense√Ī√≥ sobre la creaci√≥n de mundos y de inmediato, casi como un acto natural, comenc√© a escribir mis fanfictions. Era tanto mi deseo de vivir esas aventuras que sin tener idea alguna de t√©cnicas o redacci√≥n me puse a garabatear una historia donde yo, un pobre muggle, me un√≠a a Harry, Ron y Hermione en sus aventuras. Claro que apenas complet√© unas diez p√°ginas, pero fue suficiente para darme cuenta de que pod√≠a hacer lo mismo que la autora.

Me atrapó esa fascinación por el ensamblaje de realidades, idear personajes, tomar de episodios reales y hacer que vivieran a través de esas vicisitudes. Las infinitas posibilidades, eso fue lo que me atrapó y una creencia personal de que esas historias no son mentiras inventadas sino puertas en las que echamos un vistazo y luego corremos a contarle a otros. Los escritores son los guardianes y tienen las llaves a estas puertas.        

¬ŅCrees que en Cuba existen suficientes oportunidades para el escritor novel?

Hay oportunidades, pero se podr√≠a hacer mucho m√°s. El escritor novel necesita preparaci√≥n en el oficio y conocimientos para poder moverse entre editoriales, concursos, becas y publicaciones. Para aprovechar estas oportunidades estar√≠a bien contar con m√°s cursos de escritura. He visto que en algunas universidades extranjeras se ofrece gran diversidad de clases de escritura creativa y publicaci√≥n. Yo tengo que agradecer mucho al Centro del Onelio que me dio las herramientas para expandir mis habilidades literarias, pero su matr√≠cula es limitada y hay muchos j√≥venes √°vidos de aprender. Tambi√©n sabemos de las carencias de papel en las editoriales, lo que dificulta la aceptaci√≥n de obras de escritores noveles. As√≠ que a veces solo queda la esperanza de ganar alg√ļn concurso que premie con la edici√≥n del libro ganador fuera o dentro de Cuba. No estoy tratando de decir que todo texto escrito y presentado por un joven debe ser aceptado y publicado, claro que no. Lo importante es que haya m√°s oportunidades de aprender de los buenos escritores y que el mercado editorial se expanda en la medida que lo exija este crecimiento de nuevos escritores.

¬ŅCu√°les son los principales retos que ha enfrentado tu creaci√≥n hasta el d√≠a de hoy?

Hasta ahora, los principales retos se me han presentado en cuanto a la forma de insertar la escritura en medio de la vida social y econ√≥mica. Durante varios a√Īos, en especial durante la universidad, solo escrib√≠a de vez en cuando, tal vez en las noches. El estudio me absorb√≠a y luego sucedi√≥ igual con el trabajo. Apenas me quedaba energ√≠a para teclear un minicuento. Hay quien no se imagina el esfuerzo que lleva escribir cuatro mil o cinco palabras nada m√°s. Uno termina medio grogui como si hubiese corrido diez pistas. As√≠ que el tiempo se convirti√≥ en un gran reto. Solo en estos √ļltimos a√Īos, con el trabajo en casa, he podido hacerme con un buen horario para trabajar y escribir. Pero sigue siendo dif√≠cil; a veces me pregunto c√≥mo lo logran esos escritores que tienen empleos de jornadas extensas. Pura voluntad y compromiso, porque si uno mismo no se toma en serio lo que hace y dice: ‚Äúnah, esto es solo un hobby‚ÄĚ, entonces la obra final dejar√° ver esos descuidos. Hay que dar el salto y ser decisivo. El trabajo del escritor que empieza es algo aterrador. Es como un alba√Īil que pasa meses y a√Īos levantando esta torre o mansi√≥n, y al terminarla, despu√©s de todo ese esfuerzo, abre las puertas al mundo. Entonces, existe la posibilidad de que a nadie le guste, que nadie quiera entrar y recorrer sus vericuetos. La construcci√≥n quedar√≠a desierta y abandonada (sin comprador). Ese es un miedo contra el que no se deja de luchar, hay que ir ganando confianza y a veces ser bastante testarudo y como hacen en mi barrio, darse dos palmadas en el pecho y decir: ‚Äú¬ŅQu√© pasa? ¬°Voy a m√≠!‚ÄĚ ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†

Rutina o inspiraci√≥n, ¬Ņqu√© funciona mejor en tu proceso de trabajo?

He reconocido tres fases en mi desarrollo. Una primera repleta de entusiasmo juvenil en la que escrib√≠a como un poseso imbuido en la emoci√≥n de una idea que para m√≠ era lo m√°s grande y sin pensar mucho en reglas. Luego, el ritmo de mi producci√≥n se redujo mucho. Curiosamente eso ocurri√≥ cuando aprend√≠ sobre t√©cnicas narrativas. Creo que estaba pasando por ese proceso en el que uno empieza a concientizar las partes instintivas de la escritura. Demor√© varios a√Īos en procesar todas aquellas mudas, caracterizaciones y puntos de vista. Entonces, comenc√© a leer a mis autores favoritos de una forma distinta. No me puse a diseccionar los textos ni nada de eso, porque no me gusta considerar las obras como trucos del lenguaje cuyo objetivo es proyectar realidades falsas. Aunque suene un poco loco, para m√≠ la historia es anterior y m√°s real que las palabras escritas. As√≠ llegu√© a lo que creo que es como una tercera fase en la que llevo una libreta con ideas viejas y nuevas, piezas que puedo convertir en llaves para abrir m√°s puertas. Ahora conf√≠o mucho en la rutina, la preparaci√≥n de outlines antes de sentarme a escribir. Soy uno de esos arquitectos que bosquejan sus historias a grandes rasgos y luego cultivan los peque√Īos detalles a medida que los personajes viven los episodios. ¬†¬†

¬ŅC√≥mo definir√≠as tu estilo?

Esa es una pregunta dif√≠cil. Me cuesta tomar en consideraci√≥n lo que escribo y darle una descripci√≥n distintiva. Supongo que mi estilo actual est√° muy relacionado a los g√©neros que prefiero: lo fant√°stico, la ciencia ficci√≥n, el horror y la aventura. Por eso suelo mostrar un lenguaje simple, directo, para contrastar con los argumentos extra√Īos que de repente irrumpen o que son naturalmente aceptados por los personajes. Lo que m√°s me gusta es mezclar elementos inusuales, hacer que mundos y culturas colisionen como nunca lo hab√≠an hecho. Y en el fondo de todo esto, algo que persigo y que a√ļn no he conseguido con mi estilo es lograr la completa inmersi√≥n, la reconexi√≥n sensorial del lector a la realidad tras las palabras. No estar√© contento hasta que no presencie el primer caso de p√©rdida de consciencia inducido por lectura (risas). Esa sensaci√≥n que nos dan los buenos libros cuando parece que los personajes est√°n vivos y no podemos parar de leer p√°gina tras p√°gina. ¬°Magic! ¬†¬†¬†

¬ŅEs m√°s importante la cr√≠tica especializada o la cr√≠tica de los lectores? ¬ŅCu√°l influye m√°s en la obra?

Creo que ambas cr√≠ticas pueden influirse una a la otra. Un especialista publica una rese√Īa positiva de tal autor y eso atrae a m√°s lectores. O viceversa, un autor es tan le√≠do que a la cr√≠tica no le queda otra que emitir su criterio. Es cierto que en muchos casos ambas cr√≠ticas discrepan bastante. Yo me decanto m√°s por la cr√≠tica de los lectores. La fantas√≠a y la ciencia ficci√≥n son g√©neros muy populares. Le doy un poco m√°s de importancia al hecho de poder llegar a m√°s p√ļblico que a recibir las alabanzas de los estudiosos. Aunque no estar√≠a mal poder disfrutar de ambas. La influencia de la cr√≠tica depende mucho de los objetivos del escritor y las caracter√≠sticas de su obra, a qui√©n est√° dirigida y cu√°l es su prop√≥sito. ¬ŅRevolucionar los fundamentos formales de un g√©nero u ofrecer una experiencia dram√°tica entretenida y atrayente? Tampoco le veo sentido tratar de encajar en los marcos de lo que se considera la alta literatura, comprometida y realista. Hay escritores que son geniales en esos estilos vanguardistas, pero creo que todav√≠a no he llegado a ese per√≠odo. Ando por los libros de caballer√≠a de la baja edad media (risas).

A tu criterio, ¬Ņqu√© hace que una obra perdure y sobreviva a su tiempo? ¬ŅAspiras a la perdurabilidad o te concentras en buscar otros caminos para tus textos?

Esos son los cl√°sicos, los dignos de ser imitados. Las obras as√≠ tienen una especie de fragmento muy √ļnico contenido en sus p√°ginas. Tanto Homero como Shakespeare o Cervantes destilaron en sus libros una sinceridad muy pura acompa√Īada de otras sustancias ficticias para retocar su buqu√©. Leerlas es una experiencia casi m√°gica porque vemos reflejadas all√≠ formas e insinuaciones de la realidad que uno mismo no hab√≠a tenido la capacidad de vislumbrar o acaso el coraje de reconocer su existencia. Tal vez sea eso lo que los hace perdurables, esa osad√≠a de ser honestos, exponerse y embotellar emociones y naturalezas ocultas.

A m√≠ me gustar√≠a ser inmortal, claro, pero lo que m√°s me atrae de ese sue√Īo es la posibilidad de presenciar el desenlace de nuestra historia, los episodios de esta aventura planetaria y las astutas bacterias adheridas a su superficie. El legado de la literatura es una forma de luchar contra esa fuerza inexorable de la muerte. El hecho de que los libros no ardan de golpe tras la muerte de su autor es una insolencia natural que define a nuestra civilizaci√≥n. Aqu√≠ estamos, susurrando los secretos que aprendimos antes de caer hechos polvo. Y f√≠jate, la antorcha a√ļn no ha ca√≠do. Hemos llegado lejos, pero me gustar√≠a ver qu√© sorpresas le aguardan al homo sapiens en los siglos por venir. Soy muy optimista. No creo en las distop√≠as definitivas. Como algunos de mis textos tratan sobre sociedades futuras, ser√≠a genial si llegaran a manos de esos lectores. Imagino que los har√≠a re√≠r. Los escritores de ciencia ficci√≥n casi nunca dan en el blanco en sus vaticinios. Suelen proyectar sus √©pocas sin percatarse de esas cosas que no dejan ir, como en los sets de la vieja serie de Star Trek con ese aire espacial de los sesenta.

Por ahora mis textos est√°n escritos para gente cercana, s√≠, eso creo. Tal vez, en la medida que madure mi concepci√≥n del mundo, pueda invocar escritos con una potencia temporal m√°s larga. A veces me complazco imaginando que tal vez el afterlife de los escritores sean precisamente los mundos que son capaces de crear. All√≠ es donde terminan luego de esta vida y los habitantes de esos mundos, adem√°s de los personajes, podr√≠an ser todos aquellos fan√°ticos lectores atrapados con el gancho de sus libros. Si nos basamos en esta teor√≠a se podr√≠a afirmar que la Tierra Media se ha despoblado un poco en favor del Westeros de Martin, aunque luego de la √ļltimo temporada de Juego de Tronos asumo que dicha superpoblaci√≥n disminuy√≥ un tanto. ¬†

¬ŅEl escritor necesita formarse?

Ese es un gran s√≠ para m√≠. En el contexto actual donde no dejan de publicarse miles de libros al a√Īo, sin mencionar otros medios como el cine, la televisi√≥n, c√≥mics o videojuegos, es imprescindible poner un poco de orden en el caos. Creo que eso es lo que ofrecen los distintos cursos. Un sistema de aprendizaje para poder hacer uso de todo esos adelantos que nos dejan sobrecogidos ante tanta sobresaturaci√≥n en los medios actuales.

Sin embargo, tambi√©n habr√° narradores y poetas que emerger√°n aut√≥nomos en sus propios entornos con habilidades casi innatas para la comunicaci√≥n y la captura de im√°genes mediante un lenguaje √ļnico y sensible. Pero acept√©moslo, el mundo se ha globalizado, las redes transportan obras digitales al otro lado del mundo antes de que salgan de la imprenta. Las artes nacionales y las escuelas literarias se beben entre s√≠, y los autores m√°s influyentes en sus campos terminan creando verdaderas modas literarias. Es toda una tormenta mercantil que no siempre es justa con las peque√Īas naciones as√≠ que hay que contar con una formaci√≥n s√≥lida en nuestros respectivos g√©neros. Hay que aprender de los m√©todos de ense√Īanza exitosos, tener constancia, manejar las industrias editoriales y, por encima de todo, hay que mantenernos aut√©nticos.

¬ŅQu√© posibilidades comunicativas, est√©ticas y de lenguaje te ofrece el g√©nero de la ciencia ficci√≥n? ¬ŅSigue siendo un g√©nero menospreciado en Cuba?

La ciencia ficci√≥n y el g√©nero fant√°stico en general es el espacio que m√°s adoro. Es la posibilidad de conjurar mundos completamente extra√Īos que dejan sin aliento a quienes apenas atisban escenas a trav√©s de un libro. Los l√≠mites son infinitos. Con la ciencia ficci√≥n podemos adelantarnos a nuestro tiempo y mostrar realidades insospechadas y aberrantes de c√≥mo podr√≠a cambiar el mundo. Pero no todo tiene que ser dist√≥pico y pesimista, yo prefiero usar la ciencia ficci√≥n para iluminar ese potencial insospechado de nuestra civilizaci√≥n. Al lector no solo se le engancha con mundos postapocal√≠pticos en los que el hombre involuciona hacia formas socio-biol√≥gicas m√°s salvajes; aunque estas historias tipo Mad Max y The Hunger Games s√≠ que son divertidas. El g√©nero fant√°stico abre un espacio no colonizado, un lienzo en blanco no delimitado por razas, culturas o historias conocidas. Es casi un acto divino este de insuflar vida a nuevos mundos, pero tambi√©n es una responsabilidad de los creadores hacer uso de su mejor lenguaje y conocimientos para obtener un resultado interesante.

En Cuba, entre las esferas especializadas de la literatura y el arte, creo que se menosprecia al g√©nero fant√°stico. Tal vez se subestime por una raz√≥n de ignorancia. La ciencia ficci√≥n y la fantas√≠a suelen tratar temas extra√Īos con un lenguaje t√©cnico sacado de las ciencias. Estamos en la frontera entre las dos culturas (las letras y las ciencias). La ciencia ficci√≥n ha pasado a ser un g√©nero muy popular en los medios audiovisuales, as√≠ que es f√°cil para algunos, fuera de ese ambiente, catalogarlo como literatura comercial o chatarra. Sin embargo, no faltan ejemplos que ponen en su sitio a los cr√≠ticos de la ciencia ficci√≥n cubana como: la ins√≥lita serie de Shiralad o la novela Espiral, de Agust√≠n de Rojas. Las generaciones de escritores cubanos de ciencia ficci√≥n y fantas√≠a no se han extinguido ni el legado ha perdido su agudeza. El templo de los buenos escritores no deja de crecer desde los a√Īos de Oscar Hurtado, F. Mond, Gina Picart, Da√≠na Chaviano, Michel Encinosa, Eric Mota y, por supuesto, Yoss. Aunque la promoci√≥n de estos autores y sus obras puede que se haya descuidado un poco, ellos y ellas siguen siendo √≠dolos (the elders) a los que sigo.¬† ¬†

¬ŅC√≥mo funciona tu proceso creativo?

Bueno, siempre comienza como se podr√≠a esperar: por una idea, una noci√≥n s√ļbita de algo intrigante, llena de potencialidades. Durante el d√≠a me la paso so√Īando despierto d√°ndole vueltas a esa imagen, circunstancia o personaje; viendo qu√© se le puede sacar. Es algo as√≠ como rumiar, s√© que tengo algo entre manos, pero no logro digerirlo. Y ah√≠ se queda en el fondo de mi subconsciente hasta que descubro qu√© es eso que me atrajo en primer lugar. Entonces escribo la premisa de la historia: ‚Äúsujeto se enamora de personaje de videojuego que no sabe que es un personaje‚ÄĚ. ¬°Boom! Ese es el inicio, pero as√≠ no sirve para nada, es apenas una postal. As√≠ que me pongo dar pinceladas en el mundo, agrego detalles reales o no que me atraigan e interesen pues este negocio de la creaci√≥n es agotador y siempre conviene estar a gusto con nuestras creaciones. Al final puede que decida que ser√° un cl√°sico mundo medieval de fantas√≠a en el que se mezclan humanos e inteligencias artificiales ‚Äúnacidas‚ÄĚ en esa realidad. Ahora llega el momento de decidir c√≥mo contar. Elijo un narrador que me convenga para esta clase de historia. Una primera persona en la historia de la chica virtual debe ser interesante. Y partir de aqu√≠ es solo cuesti√≥n de construir una trama donde el giro final sea la revelaci√≥n de que el chico es solo un pobre nerd en casa de su madre y no el poderoso palad√≠n que aparenta ser. Muchas veces no logro ver el final exacto. Solo dejo que los personajes avancen en sus comportamientos m√°s l√≥gicos sin inmiscuir mis criterios. Mientras m√°s insatisfactorio e inc√≥modo sea el desenlace, m√°s satisfecho estoy porque significa que las tendencias y modas de mi realidad no se colaron en las p√°ginas. Despu√©s de esto toca la parte m√°s dura: la revisi√≥n. Hago como m√≠nimo tres revisiones. Despu√©s de la primera, trato de ense√Īarle el texto a alguien o lo mando al taller Espacio Abierto para que me den sus visiones y, a partir de all√≠, sigo corrigiendo. Es importante poder aprovechar las opiniones de amigos y colegas, saber discernir entre feedbacks √ļtiles que en verdad ayudan a reparar los errores que a veces se nos escapan. ¬†¬†

De todas tus historias, ¬Ņcu√°l le recomendar√≠as al lector en estos tiempos de pandemia y aislamiento?

Tiempos de pandemia, enclaustramiento, aburrimiento y soledad, ¬Ņqu√© recomendar para esa depresi√≥n que nos persigue tras d√≠as y d√≠as de monoton√≠a? Pues algo que nos suba el √°nimo tal vez, o que por unas horas nos permita escapar de la agobiante rutina. Tiene que ser algo √©pico e interesante que rete nuestras mentes, nos distraiga y que cuando regresemos estemos como renovados. Bueno, no s√© si tendr√© algo con todas esas propiedades, pero hace poco hice un experimento, escrib√≠ uno de esos relatos de ‚Äúelige tu propia aventura‚ÄĚ. La historia se compone de una docena de cuentos cortos interconectados a trav√©s de los cuales el lector debe ir navegando para desentra√Īar el misterio de ‚ÄúLas tinieblas de Hamel√≠n‚ÄĚ, as√≠ se llama. Pero al final de cada cuento se debe elegir entre dos caminos que nos conducen a cap√≠tulos distintos, o sea cada lectura es un recorrido distinto. Y viene al caso pues la ciudad de Hamel√≠n tambi√©n tiene una plaga o vieja maldici√≥n enraizada en lo profundo de sus catacumbas. Pero bueno, no s√© si en medio de todas las tristezas que estamos pasando alguien querr√° sumergirse en m√°s tinieblas. Si a alguien le pica la curiosidad les hago otro spoiler: el protagonista es un cazador que tiene dos hurones mascotas llamados Lins y Sharl. En caso de que est√©n aislados y en busca de leer algo raro me pueden escribir al javierpr90@nauta.cu y se los env√≠o. ¬°Exterminador de ratas a su servicio!¬†

¬ŅLa realidad puede asomarse al espejo gen√©rico de la ciencia ficci√≥n? ¬ŅC√≥mo manejas lo real, a manera de concepto, en las estructuras de tus mundos?

Lo real me sirve a veces como premisa. En muchas historias el elemento fant√°stico est√° oculto en el tejido de la realidad y brota como una anomal√≠a maravillosa o aterrorizante. En otras obras, la ciencia ficci√≥n ha retorcido las normas de lo que conocemos por cotidiano. A trav√©s de los personajes andamos por planetas lejanos en el que conejos animatr√≥nicos brotan de las madrigueras para servir el t√© en los picnics. Lo real es esa tierra f√©rtil de la que tomo nutrientes para cultivar formas de vida extra√Īas. De los sue√Īos tambi√©n suelo robar mucho, ¬°alabada sea mi enloquecida subconsciencia!

Otra dimensi√≥n que me gusta aprovechar de la realidad es la historia, el pasado. Todas esas memorias que tenemos ya muy bien aprendidas desde peque√Īos ahora pueden convertirse en arcilla para tramas ucr√≥nicas y realidades alternativas cuyo objetivo no sea solo el entretenimiento, sino que tambi√©n contemplen el an√°lisis sobre lo que consideramos el curso inevitable de la Historia. ¬ŅQu√© habr√≠a pasado si Mart√≠ y Maceo no hubiesen ca√≠do en combate? ¬ŅSe habr√≠a aceptado la ayuda de Estados Unidos o la Enmienda Platt y una rep√ļblica dependiente? La Historia es una ciencia social, as√≠ que esto tambi√©n es ciencia ficci√≥n con una larga tradici√≥n en autores del g√©nero como Philip K. Dick con su obra El hombre en el castillo.

As√≠ que la realidad es un mar de l√°tigos siempre fustig√°ndome a elegir este u otro tema. En su relaci√≥n con la ciencia ficci√≥n y la fantas√≠a, yo le otorgo a la literatura la funci√≥n so√Īadora m√°s elevada: proponer y dise√Īar a partir de nuestros ambientes sociales mundos trastocados, donde se puedan detectar toques de la realidad, pero que esta se vea superada o malograda de acuerdo con la intenci√≥n de la trama. Para m√≠ la realidad es inspiraci√≥n, no puedo contentarme con relatar como la madre pone su ni√Īo a dormir sin advertirle al lector que una cucaracha con cabeza humana anida bajo el entablado de la cama. ¬†¬†¬†

¬ŅQu√© es lo esencial para ti a la hora de dise√Īar un universo?

Necesito consistencia. Busco que el espacio de mi universo se expanda y haya una estabilidad. Evitar esa sensación de que el mundo es solo un telón de fondo que se desvanece una vez que el foco de la trama pasa de largo. Por eso empiezo dibujando mapas, inventando razas y fronteras, eligiendo varios sistemas políticos y actividades económicas (hay que aprovechar el marxismo). Luego trazo una cronología de algunos siglos y determino qué punto sería interesante ahondar. Y a partir de allí empieza toda esa labor de worldbuilding en el que uno busca nombres (una pesadilla) y distinciones culturales, mágicas o científicas que definan estas nuevas tierras (o fondos abismales).

Lo esencial es que se den los deseos de recorrer esos reinos, que sus horizontes estén vivos en tres dimensiones, que guarden esa sensación de curiosidad y aventura que es la verdadera esencia de los homo sapiens. Eso es algo esencial para mí y que persigo con insistencia pues no es fácil conseguirlo.

M√°s all√° de la p√°gina en blanco, ¬Ņqui√©n es Javier P√©rez?

Beyond the White Page, ¬°qu√© buen t√≠tulo! Creo que soy un explorador, un buscador de f√≥siles y de maravilla latente. Agradezco que las estrellas brillen cada noche para recordarnos que hay un universo de misterios silenciosamente girando a nuestro alrededor (no como en ‚ÄúAnochecer‚ÄĚ de Asimov, que pueden leer en revista cubana de ciencia ficci√≥n y fantas√≠a Korad #40). A pesar de que la rutina anestesie los sentidos para que podamos completar las tareas de vivir en sociedad, siempre trato de mantener alerta ese tercer ojo que te eleva sobre el bosque de concreto, uno nunca sabe cu√°ndo puede pasar una extra√Īa silueta frente al horizonte. As√≠ que sigo el camino de los cient√≠ficos locos, experimentando por lo imposible en mi laboratorio con una fe que no parece proceder de este mundo. La se√Īorita Shelley no nos explic√≥ bien c√≥mo lo hizo, pero yo sigo galvanizando la p√°gina en blanco para que cobre vida. Creo que terminar√© con una frase del viejo cuervo E. A. Poe: ‚ÄúMi vida ha sido capricho, impulso, pasi√≥n, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; un honesto deseo de futuro.‚ÄĚ Bien dicho. ¬†


Experimentar piel a piel la necesidad de decir

Lisbeth Lima Hechavarría experimenta en piel propia la necesidad de dar cuerpo al arte. Su creación late y se construye sobre en un puente que enlaza memoria y realidad. Bien sabe que cada escritor es, a su manera, un cronista de su tiempo. Hoy les invito a conocer un poco más de esta joven autora santiaguera que ya ha conquistado, con su literatura, un fértil terreno editorial más allá de las fronteras nacionales.

En la escritura, en la creaci√≥n, ¬Ņqu√© consideras es esencial o indispensable?

Libertad. Un creador se debe ser fiel a su ideal, a defender su posici√≥n, sea cual sea. Todo es un proceso de pensamiento, de conclusiones conceptuales a las que se arriba tras poner en pr√°ctica lo √ļnico que no se le logra arrebatar a un artista nunca: la capacidad de transfigurarse e ir experimentando piel a piel la necesidad de decir.

¬ŅPuede ser mesurable la calidad de un libro, o esto depende de las sensaciones, emociones, experiencias, referencias y del mundo est√©tico personal de cada uno de los lectores?

Es un poco de ambas cosas que planteas. Aunque la apreciaci√≥n de lo ‚Äúbueno‚ÄĚ o ‚Äúmalo‚ÄĚ es subjetiva y est√° completamente estribada en las concepciones individuales de cada quien, es cierto que la calidad de un libro s√≠ es mesurable y puede ir desde la propia conformaci√≥n de este hasta el estilo, la complejidad ling√ľ√≠stica, recursos, el c√≥mo se desarrolla la tem√°tica, la edici√≥n, por citar algunos ejemplos. Pero sucede que m√°s all√° de esos criterios se encuentra el tema de las emociones que produce el texto: cu√°nto nos transmite, nos contextualiza, nos incita a la reflexi√≥n, cu√°nto provoca, todo esto resulta de gran peso a la hora de evaluar una obra. Pienso que es parte indispensable tambi√©n en esa mensuraci√≥n. Porque, ¬Ņde qu√© sirve la literatura si no es capaz de transmitir y comprometer al lector por m√°s limpieza estil√≠stica que tenga?

¬ŅEs posible definir qu√© es la creaci√≥n? ¬ŅPodr√≠as aventurar tu definici√≥n personal?

La creación es exorcismo para el alma. Libertad. Casi siempre mi proceso creativo está unido a la imperante necesidad de desfogarme, de liberar a los demás. Me transfiguro en rostros ajenos y los desato. Con el tiempo ya es oficio, y aun estando en paz logro crear, pero debo admitir que nunca con la facilidad, fuerza y prontitud que logro cuando algo me perturba. También es magia. No creo que algo que no lleve magia sea capaz de salvar.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo? ¬ŅC√≥mo piensas la estructura o arquitectura de un libro?

No la pienso, la verdad. Por lo general eso es algo que analizo después, cuando de poesía o cuentos se trata, claro. No logro condicionar mi creación a esquemas. Ya es suficiente con lo menguado que se ve el proceso ante las peripecias de esta vida tan convulsa y precaria que llevamos.

Y en cuanto a mi proceso creativo, lo cierto es que ya no s√© trabajar de otro modo que no sea bajo presi√≥n. Es una condici√≥n impuesta ante la cual no me ha quedado otra que adaptarme, pero ir√≥nicamente lo disfruto porque en medio de tanto alboroto que hay siempre en casa con el ni√Īo, mis madres aclamando a Dios cada dos por tres, los gritos adolescentes de mi hermana y la tristeza tremenda que nos invade, pues yo escapo, escapo y es como un momento de abstracci√≥n febril. Calor, horas sin corriente, muchachos desde los portales vecinos enchuchando a los perros, Mateo de un lado a otro tirando de un carrito viejo sin ruedas y yo ah√≠, en ese vaiv√©n que logro entre ficci√≥n y realidad. Pocas veces tengo paz para escribir, leer o estudiar, pero esas son tambi√©n mis acciones vitales, como tragar, as√≠ que me adapto para sobrevivir.

¬ŅEs el escritor un cronista de su tiempo? ¬ŅTiene el escritor deber con el tiempo que le ha tocado vivir?

cortesía de la entrevistada

Creo que sí, somos cronistas de nuestros tiempos, de los momentos históricos que nos han tocado vivir, lo queramos o no. Es difícil escapar de nuestra realidad. Es contraproducente querer luchar frente a ello, seríamos esclavos de cada frase escrita mientras huimos de nuestro entorno.

Pero no ser√≠a ‚Äúdeber‚ÄĚ el t√©rmino. A fin de cuentas, como ya expresaba anteriormente, creaci√≥n es libertad y donde empiezan los deberes, comienza la atadura de alguna forma, y crear siempre debe estar por encima de todo eso. La cronicidad viene inmersa en el propio proceso de creaci√≥n, fluye de modo natural, muchas veces sin que seamos conscientes de ello. Cuando lo condicionamos entonces estamos dejando de ficcionar nuestros planos y ah√≠ s√≠ surge ya el deber a ser fehacientes con nuestras circunstancias.¬†

¬ŅTiene el escritor un deber con la obra que ha elegido escribir?

Aqu√≠ s√≠ considero que el t√©rmino ‚Äúdeber‚ÄĚ se impone. Si el creador no es capaz de sentirse comprometido y deberse a su obra, entonces nunca le debi√≥ ser otorgado el don. Porque una cosa es imponerse requisitos que entorpezcan el nacimiento de la idea, atarse a concepciones estil√≠sticas para complacer a eruditos o sentir presi√≥n ante la realidad que se impone y otra muy distinta es no ser fieles a nuestra condici√≥n de creadores. Cuando estoy en el proceso de culminaci√≥n de un texto, no estoy tranquila hasta que ha quedado listo y el deber sigue, porque engavetarlo no sirve de nada, hay que darle luz a esa idea, velar que llegue a todos cuantos puedas, nunca se sabe cu√°ntas buenas emociones seas capaz de generar.

¬ŅRutinas o man√≠as a la hora de escribir? ¬ŅInspiraci√≥n o m√©todo?

cortesía de la entrevistada

No tengo man√≠as ni rutinas. Son tiempos donde el pragmatismo se impone. Aunque sin perder ni una pizca de pasi√≥n, s√≠ debo acogerme y aprovechar donde me llegue la musa para escribir. A veces es mientras dejo que se sofr√≠a un quimbomb√≥ con carne y hago apuntes en el blog de notas, o en una cola. Juego con mi ni√Īo, de pronto algo dice que me suena divertido y acopla bien en una escena, pues all√° voy corriendo a escribirla: esos son mis mecanismos. Pero puedo hablarte de cu√°les fueron, y todav√≠a son de vez en cuando (no por elecci√≥n propia sino porque no me queda de otra) esas rutinas que disfrut√© en mi proceso de escritura: escribir a partir de las once de la noche, en la madrugada, per√≠odos de noctambulismo creativo, taza de caf√© en mano. Pero si de preferencias se trata, elijo un ambiente limpio, agradable. Sue√Īo con lo que pudiera ser en una casa grande, ventilada, donde se respire paz, y yo sentada en mi escritorio, nada sofisticado sino m√°s bien artesanal, frente a un librero inmenso. Entonces poder escribir toda la ma√Īana, desde bien temprano hasta medio d√≠a, es el horario que considero se aprovecha mejor.

Inspiración: vivir y leer, leer y vivir. No se puede crear sin vivir, vivir mucho, que no es lo mismo que llevar a cabo nuestras funciones vegetativas.

cortesía de la entrevistada

¬ŅQu√© resulta, a tu criterio, lo m√°s interesante de la creaci√≥n joven en estos momentos?

Siento que lo más interesante en la creación de estos momentos, no solo a nivel nacional, sino también internacional, es el riesgo. El arte que está moviendo el mundo hoy es un arte experimental, y sí, esto no viene de ahora, ya ha sido una constante desde décadas, pero no es que ahora se trate de novedad, sino de traer a los planos actuales, a nuestro momento histórico, el arte que tiempo atrás también cumplió su objetivo. Experimentar complementándolo con elementos vigentes y evaluar los resultados, ver lo que provoca. Hoy son muchos más los creadores que apuestan por el riesgo, son más los que aspiran a revolucionar los dogmas y corrientes de pensamientos. El arte ha sido puente, mecanismo, eso es inmutable e imagino que lo será siempre… los que no somos estáticos en nuestro modo de comprender y hacer somos nosotros, de ahí que hoy se perciba distinto ese mismo arte y por ende pueda generar el cambio inminente.   

Entonces, como artistas, ¬Ņqu√© valores nos salvan y cu√°les nos hunden?

La humildad es una virtud que admiro. La sencillez. El saber ser agradecidos es algo que engrandece y salva, siempre salva. Nos hunde el sobreponer el ego antes que la tolerancia y la empatía.

¬ŅCu√°les son los temas que resultan, para ti, obsesiones o leitmotivs en la escritura?

La muerte. La muerte y su relaci√≥n con los dem√°s procesos de la vida: el amor, la soledad, la psicosis. Siempre he asumido la muerte con una especie de‚Ķ no s√© si ‚Äúnaturalidad‚ÄĚ sea la palabra correcta, pero me enfrento a ella con desapego. Quiz√° porque la asumo y concientizo como lo que es: un proceso inevitable, al que por m√°s intentos que hagas no lograr√°s frenar llegada la hora; entonces aferrarnos a la negaci√≥n solo entorpece el devenir del ciclo.

A los nueve a√Īos muri√≥ mi abuelo materno, el √ļnico que realmente tuve. Recuerdo que mi madre fue a buscarme a casa de la veterinaria amiga de la familia, la cual viv√≠a a unas pocas cuadras. Estaba lloviendo. Al bajar las escaleras tropec√© y casi caigo, mi madre procur√≥ que me fijara bien d√≥nde pisaba, que ya estaba bueno de desgracias ese d√≠a, dijo. No mostr√≥ muchas objeciones en que fuera al velatorio. Llegu√© y sin pensarlo fui hasta el cuarto y me sub√≠ en la cama donde yac√≠a mi abuelo muerto. Ah√≠ pas√© rato acarici√°ndole el pelo lacio y sedoso, recordando los cuentos ‚Äúde nunca acabar que siempre hac√≠a‚ÄĚ. Mi madre se asombr√≥ y cuentan mis t√≠as que quiso sacarme de all√≠, pero ellas lo impidieron. Fue uno de mis primeros encuentros con la muerte. Agradezco el que mi familia se mostrara siempre tambi√©n presta a asumirlo sin tab√ļes, sin inventar historias para ocultarme las ausencias de los que mor√≠an. Luego parti√≥ mi bisabuelo paterno, con el cual tambi√©n de ni√Īa establec√≠ un v√≠nculo.

En 4to a√Īo de la universidad cambi√© de bi√≥loga de campo y estudios sobre Biodiversidad a interesarme por la Antropolog√≠a F√≠sica, Forense, la Tafonom√≠a (t√©cnicas de enterramientos), campo en el que hoy desarrollo mis estudios cient√≠ficos. Trabaj√© durante casi cuatro a√Īos con cad√°veres humanos, en la morgue y cementerios. Creo que esta pasi√≥n que siento por mi especialidad tiene mucho que ver tambi√©n con mi forma de enfrentarme a este fen√≥meno y, como v√°lvula de escape que es al fin y al cabo la literatura, pues forma parte de mi universo creativo.¬†

¬ŅCu√°n dif√≠cil es para un autor joven abrirse paso en el terreno nacional y, luego, un poco m√°s adelante, en el campo internacional?

A mí me ha sucedido al revés y no sé hasta qué punto pueda ser eso favorable o no, pero encontré espacio primero en medios internacionales. Mi primera publicación fue traducida al alemán en una antología de joven narrativa cubana, llevada a cabo por la editorial PODIUM, de Viena. Tuve el placer de ver publicado mi cuento Fototaxia negativa, uno de mis primeros textos, hoy contenido en el libro Matices de vida. Luego otros tres fueron traducidos al francés y publicados por la Revista Literaria Especializada de la Universidad de Poitiers, Francia, después en una antología en Polonia, y así fueron llegando las primeras publicaciones, felizmente de la mano también de traducciones.

cortesía de la entrevistada

En los √ļltimos dos a√Īos no han sido pocas las oportunidades de publicaci√≥n en revistas literarias extranjeras, las cuales he utilizado como v√≠a de promoci√≥n y mecanismo para establecer contacto con personas del mundo editorial. En este a√Īo han visto la luz dos de mis libros, ambos publicados por editoriales del exterior y un tercero ya aceptado que corri√≥ con igual destino.

Nada me har√≠a m√°s feliz que comenzar a ver los frutos de estos a√Īos de trabajo echar ra√≠ces en mi terru√Īo, pero he de admitir que se vuelve un proceso engorroso, desde la presentaci√≥n del texto hasta con suerte ver el libro publicado. Cierto que desde hace unos meses, tras el proceso de informatizaci√≥n que viene atravesando el pa√≠s, ya al menos pueden presentarse a evaluaci√≥n las obras en formato digital; aun as√≠, sigue quedando un arduo camino. En un contexto donde, por cuestiones obvias hay crisis m√°s inminentes que resolver que la del papel y descongestionar los planes editoriales de a√Īos de retrasos, pues entonces s√≠, es dif√≠cil, no s√© mesurablemente en cu√°nto, pero lo es, para los j√≥venes autores y para los no tan noveles tambi√©n.

¬ŅCrees en el fatalismo geogr√°fico? ¬ŅExiste a√ļn para los j√≥venes autores cubanos, pese al avance paulatino que han tenido las redes sociales en nuestro pa√≠s?

S√≠, claro que s√≠, es un fen√≥meno que ha afectado a trav√©s de la historia a no pocos artistas, buenos artistas. Tal como mencionaba en la respuesta anterior, no basta tener la llave si no sabes encontrar qu√© puerta abrir. Hay procesos que no pueden llegar a cuentagotas. ‚ÄúPor algo hay que comenzar‚ÄĚ, nos resignamos muchos, pero ¬Ņavanzamos realmente? El universo ‚ÄúInternet=posibilidades reales‚ÄĚ no es un camino que se sondee f√°cil. Lleva tiempo de estudio, fracasos, riesgos y p√©rdidas. ¬†

Al dise√Īar tus personajes, ¬Ņen qu√© fijas primero tu atenci√≥n? ¬ŅQu√© debe tener, esencialmente, un personaje para ser inolvidable?

Autenticidad.

Nunca es una sola o la misma cosa la que fijo para comenzar a darles vida a mis personajes. A veces simplemente llegan y se presentan: ‚ÄúHola, soy fulano/a de tal, y esta es mi historia‚ÄĚ. Esto suele pasarme con frecuencia, se me relevan, toman autonom√≠a. Yo solo me vuelvo entonces el medio para un fin. Ellos viven dentro m√≠, esa es la gran verdad. Como mencionaba, no suelo tener esquemas, ni bosquejo, eso lo hago internamente; sin embargo, considero que a veces es necesario, puede ser un h√°bito sano. ¬°Mira que lo he intentado!, pero no me sale, y eso que soy de las que llevan agenda y pegan papelitos en el fr√≠o y van tachando listas, pero a la hora de crear no me sirve. Las ideas me llegan hasta de un t√≠tulo que se me ocurre, de ah√≠ voy hilando trozo a trozo la historia y conforme avanzo van llegando ellos, se amoldan. En mi obra no busquen h√©roes, al menos no hasta el momento. Son personajes habituales, sin finales felices, llenos de cotidianeidad. Tambi√©n los hay marcados por la perturbaci√≥n, la soledad, el miedo. A veces pienso que encuentro una especie de regocijo en crearlos y hacerlos transitar caminos que yo nunca elegir√≠a, esa es la magia de este oficio: transmutarnos constantemente, ser todos y nadie a la vez, vivir cientos de vida, ¬Ņqui√©n dice que no sabemos de inmortalidad? Que le pregunten a Macondo.

¬ŅQu√© autores te han marcado?

Me resulta difícil responder porque me han marcado muchos autores y obras, desde los más desconocidos y rechazados por el gremio hasta algunos de los más aclamados y reverenciados. Con los clásicos, siempre lo admito sin pena, me pasa algo raro, no me siento libre, despojada a la hora de leerlos y eso me perturba. El medio crea demasiado ruido respecto a sus obras, unas expectativas que luego no logro y por eso llegan las decepciones. No me pasa con todos, claro está, pero me pasa.  

Jos√© Soler Puig, sin dudas es un autor que marc√≥ su impronta en m√≠, Montenegro con Hombres sin mujer, Carpentier me encanta, Juan Rulfo con El llano en llamas sobre todo, a quien a la vez en los √ļltimos tiempos asocio mucho con el cantautor argentino Jorge Fandermole, otro que tambi√©n lleg√≥ para quedarse; Clarice Lispector y Camus. ¬ŅM√°s contempor√°neos?, me gusta siempre mencionar autores cubanos cuya obra marc√≥ una etapa que defino como mi primera fase escritural: Mar√≠a Liliana Celorrio con Mujeres en la cervecera, Ena Luc√≠a Portela con Cien botellas en una pared y P√°jaro pincel y tinta china, Pedro Juan Guti√©rrez, Daniel Chavarr√≠a y Ana Lidia Vega Serova. Mildre Hern√°ndez es otra autora que tambi√©n me brinda matices interesantes desde su LIJ. Muchos otros.

¬ŅTienes miedo a lo rutinario en tu oficio como escritora?

Mi respuesta puede tener varias lecturas. Por un lado, no, para nada, no creo que la rutina o el agobio me invadan nunca. Este es un oficio tan rico en materia de hacer que será la vida lo que no me alcance para crear todo cuanto quisiera. Habrá momentos de silencio escritural pero pienso que esos también cuentan dentro del proceso, es tiempo para estudiar nuevos estilos, géneros, reinventarnos como creadores.

Por otro lado, rutina puede ser también disciplina, focus, y eso, para un autor que ya ha descubierto su sello, puede ser la clave del éxito. Ahí quisiera verme un día, no en el éxito, sino en el focus total de mi estilo creativo. Por el momento toca seguir descubriéndome, así que no le temo a la rutina.

Tus dos obras m√°s recientes son Rostros, Editorial Primigenios, en Estados Unidos y Matices de vida, del sello editorial Libros Duendes en Ecuador, en colaboraci√≥n con la Editorial Italiana TekTime. ¬ŅEn qu√© se diferencian ambas propuestas y cu√°l eje com√ļn las une o ata?

Rostros es mi primer libro publicado. Siempre me ser√° infinitamente grato volver a sus p√°ginas y redescubrirme en ellas. Los cuentos compilados en este volumen llevan mucho de m√≠, la mayor√≠a tienen m√°s de seis a√Īos. Significan inicio, crecimiento y, por qu√© no, tambi√©n escuela. Rostros tiene la magia, dir√≠a yo, de hacer que nos miremos desde adentro. A fin de cuentas, sus personajes no son m√°s que el reflejo de nosotros mismos en situaciones cercanas, situaciones que escuchamos en boca de unos, de otros, que nos llegan y nos conciernen a veces m√°s de lo que creemos o queremos admitir.¬† Erotismo, sexo, amor, desamor son el convite que existe entre esas p√°ginas, donde pongo fin a una etapa creativa inicial de mi carrera como escritora y doy paso, feliz ante lo concebido, a una nueva fase escritural.

Matices de vida igual es el resultado de varios a√Īos de trabajo. Algunos de sus textos fueron concebidos en paralelo a los del libro Rostros, otros son m√°s recientes como es el caso de ‚ÄúCifras‚ÄĚ, ‚ÄúEl despertar de Alicia‚ÄĚ, ‚ÄúNece(si)dades‚ÄĚ. Es un compendio de historias que sin grandes ambiciones deja entrever los roles que asumimos en el transcurso de eso que llamamos vida, es la sumatoria de cuanto enfrentamos: muertes, p√©rdidas, resignaci√≥n‚Ķ

A ambos los ata el hecho de que están compuestos por historias-espejos. Sin proponérmelo persiguen los mismos objetivos: hacer que mutemos de piel y nos veamos transitando de pronto por las páginas de un libro. Creo que el ponernos en situación de vez en cuando nos ayuda a comprendernos y tolerar a los demás.     

Volvamos a hablar de Matices de vida‚Ķ ¬ŅEscribiste este libro con el prop√≥sito de antologar tus cuentos bajo en eje tem√°tico o fueron textos que nacieron paulatinamente, sin un prop√≥sito de homologaci√≥n? ¬ŅQu√© puede esperar el lector de esta propuesta?

No hubo tal prop√≥sito en la concepci√≥n de este libro. Siempre me cuesta armar los cuadernos, debo admitir, ya que al menos en estos dos primeros, que han sido m√°s bien compilaciones, no hay un mismo hilo tem√°tico o una intencionalidad com√ļn hacia cada uno de los textos. En Matices de vida est√°n b√°sicamente aquellos cuentos que no cab√≠an en Rostros, pues en ese √ļltimo t√≠tulo al final logr√© que el sexo y el amor o desamor fuesen de alguna forma el eje. Luego surgieron otros cuentos que comenzaron a encajar y pues‚Ķ voil√°, sali√≥.

No obstante, nuestros procesos creativos van madurando y, aunque sin camisa de fuerza, ahora tengo en marcha otro libro de cuentos cuyas historias sí guardan relación. Es un proyecto que me está produciendo mucho placer ya que requiere un profundo estudio y yo amo estudiar.

cortesía de la entrevistada

M√°s all√° de la p√°gina en blanco, ¬Ņqui√©n es Lisbeth Lima Hechavarr√≠a?

Una apasionada de la Antropolog√≠a F√≠sica que sue√Īa con trabajar en alg√ļn yacimiento arqueol√≥gico y viajar a Egipto. Vivo enamorada de la gen√©tica y las aberraciones cromos√≥micas. Madre de un ni√Īo divertido y ocurrente. Miembro de una familia peque√Īita y sufrida pero con una fuerza incre√≠ble.

 


El sue√Īo de aprisionar el coraz√≥n de los lectores

Claude Nogueras es muy joven. A veces olvido su edad cuando la oigo defender con pasi√≥n un proyecto o una idea literaria, y m√°s a√ļn cuando leo sus textos. Bien sabe Claude que la literatura es la pieza esencial en el laboratorio de su vida, en el acertijo y en el rompecabezas de su espiritualidad. Reciente ganadora del Primer Premio Laboratorio de Escrituras ‚ÄúEncrucijada‚ÄĚ en las categor√≠as de Narrativa y Proyecto de Libro, esta joven escritora comienza a abrirse paso en el mundo de la literatura, convencida de que este es su camino inevitable.

¬ŅCu√°ndo decidiste que la literatura iba a ser el camino que acompa√Īar√≠a tus pasos?

De una forma u otra, nunca tuve dudas. Desde ni√Īa me interes√© mucho por la literatura. Cuando me preguntaban a qu√© quer√≠a dedicarme en el futuro, mencionaba todas las profesiones habidas y por haber pero, al final, ‚Äúcontaba los votos‚ÄĚ y eran mayor√≠a aquellas relacionadas con las letras. Tengo guardados poemas y cuentos que a√ļn hojeo de vez en cuando. Verlos me saca una sonrisa porque, a pesar de que no eran gramatical u ortogr√°ficamente perfectos, recuerdo haberlos escrito con mucha pasi√≥n, durante horas de dedicaci√≥n e ilusiones. Siempre disfrut√© leer, sobre todo las obras de Jos√© Mart√≠; me acompa√Ī√≥ durante preciados a√Īos de mi vida el libro La noche, de Excilia Salda√Īa, y viv√≠ tambi√©n grandes romances con B√©cquer, Lorca y Rub√©n Dar√≠o. En mi etapa estudiantil particip√© en concursos nacionales de Espa√Īol Literatura y tuve el gusto de ganar en varias ocasiones. Me vincul√© tambi√©n a talleres literarios y Casas de Cultura. En resumen, me gusta pensar en la literatura como un refugio, una pieza que completa el rompecabezas de mi vida y una parte inevitable de m√≠.

Entre el momento en que el artista descubre el llamado de la vocaci√≥n y ese otro momento en que sigue sin frenos su llamado puede transcurrir un buen tiempo. ¬ŅSucedi√≥ as√≠ en tu caso?

Totalmente. A pesar de amar la literatura, hay momentos en los que ciertos caminos dentro de uno mismo se bifurcan. Estudi√© Licenciatura en Turismo en la Universidad de La Habana y mi escritura pas√≥ a habitar un segundo plano. Dej√© de contemplarla como una profesi√≥n a futuro. Nos cas√°bamos y nos divorci√°bamos muy seguido pero, tarde o temprano, retorn√°bamos juntas al punto cero, al espacio en el que solo √©ramos ella y yo, al espacio de la creaci√≥n. Considero ese un m√©todo muy efectivo para saber si algo te apasiona. El secreto est√° en preguntarte si alguna vez has logrado sacud√≠rtelo del alma. Mi respuesta siempre ha sido no. La escritura me acompa√Īa. Crece y evoluciona conmigo. Todos los d√≠as aprendemos juntas.

De ah√≠ que pueda decir, con absoluta certeza, que el momento en el que decid√≠ emprender un camino sin frenos con destino a mi vocaci√≥n de escritora fue hace pocos meses. A trav√©s de un gran amigo, a quien le estar√© por siempre agradecida, conoc√≠ el proyecto Laboratorio de Escritura ‚ÄúEncrucijada‚ÄĚ, que de manera online diriges. Este espacio y mis compa√Īeros de laboratorio me han inspirado e impulsado a redescubrirme o, quiz√°s, a descubrirme como autora, a asumirlo con todas sus letras. A todos agradezco por formar parte de una experiencia tan enriquecedora.

¬ŅPor qu√© decidiste usar un seud√≥nimo en vez de tu nombre? ¬ŅQu√© evocaciones te trae el nombre que elegiste para firmar tu obra o a qui√©n rinde homenaje?

Utilizo el seudónimo Claude Nogueras en lugar de mi nombre porque la escritura es un acto tan introspectivo para mí, que a veces me produce la sensación de ser una persona distinta, conformada solo por letras e ideas que logro moldear durante las horas de creación. Es mi alter ego.

Claude es una modificaci√≥n del nombre Claudia, personaje principal del libro El cuervo dijo nunca m√°s, de Carlo Frabetti. Le√≠ esta novela en mi etapa adolescente y me caus√≥ un gran impacto. Me convirti√≥ de manera s√ļbita en amante definitiva de la poes√≠a y la prosa. Despert√≥ en m√≠ un instinto de indagaci√≥n que me llev√≥ a conocer, posteriormente, las creaciones de dis√≠miles poetas y escritores. Marc√≥ un antes y un despu√©s en mi relaci√≥n con la literatura. Por otra parte, Nogueras hace honor al apellido de Luis Rogelio Nogueras, escritor cubano cuya poes√≠a me cautiv√≥ desde el primer instante. Entend√≠ enseguida su obra y leerlo se me pareci√≥ a una conversaci√≥n, en la que me familiarizaba de manera incre√≠blemente f√°cil con la intenci√≥n de su voz y su forma de expresar.

cortesía de la entrevistada

¬ŅCu√°les son tus principales influencias creativas?

En todo momento, cuando hable de influencia, hablar√© de inspiraci√≥n. No me referir√© al hecho de partir, quiz√°s, del estilo de algunos autores para conformar el m√≠o. Nunca me ha resultado de esa manera. En realidad, tengo serios problemas para responder cuando me preguntan cu√°l es mi autor o mi libro favorito. La lista es tan extensa como alcanzo a recordar. Antes que escritora, me gustar√≠a considerarme una admiradora de todo tipo de autores y artes. No me cierro a ninguna creaci√≥n. Tal vez me aferro a unas m√°s que a otras porque conectan conmigo desde un punto de vista √≠ntimo. La cuesti√≥n es que, para m√≠, las influencias se traducen en golpes de motivaci√≥n, en lo que se siente cuando ‚Äúse te prende el bombillo‚ÄĚ. Es el caso de las historias que nacen de observar una fotograf√≠a, una escultura o, simplemente, del estado de √°nimo que me provocan las actitudes de los personajes de un libro. Tambi√©n pueden surgir de la letra de una canci√≥n o de la m√ļsica; incluso de las personas del d√≠a a d√≠a, que son grandes artistas y ni siquiera lo sospechan.

¬ŅC√≥mo definir√≠as tu estilo?

No sabr√≠a definirlo. Dir√≠a que mi creaci√≥n se encuentra en fase experimental. Estoy concentrada en explorar varios g√©neros dentro de la literatura y, a medida que lo he hecho, he encontrado nuevas formas de contar historias y conformar personajes. Probablemente me ubico en uno de los momentos m√°s importantes de mi desarrollo como autora; por eso a√ļn no me atrevo a caracterizar mi estilo de escritura. Queda un largo camino por recorrer. De hecho, siento una gran curiosidad por saber c√≥mo me percibir√°n los lectores. Soy toda o√≠dos.

Y tu proceso creativo, ¬Ņc√≥mo transcurre?

Puedo definirlo en dos etapas. La primera corresponde al momento en el que fundo a mi personaje: sus caracter√≠sticas, sus conflictos y el espacio en el que habita. Se asemeja a crear un universo, uno que empieza de cero cada vez que se inicia una historia. Puede demorar d√≠as, una semana o m√°s, en dependencia de los ritmos de la vida y las exigencias de labores adyacentes a la escritura. Llega a ser un proceso lleno de cuestionamientos, frustraciones, desesperanzas, expectativas traicioneras; pero se torna similar a la sensaci√≥n de subir a una monta√Īa rusa, pues sabes que se acerca el punto de inflexi√≥n y, de ah√≠ en adelante, ser√° una ca√≠da libre, a la que puedes dilatarle el aterrizaje tanto como prefieras. Concibo ese momento de ca√≠da como la fase de creaci√≥n literaria en s√≠, cuando ya soy capaz de monitorear los signos vitales de mis personajes y comienzo a escribir sin ataduras. En mi caso, las citas con la p√°gina en blanco deben transcurrir en absoluto silencio y completa soledad; raz√≥n por la cual a veces despierto temprano para escribir de madrugada.

A tu criterio, ¬Ņun escritor tiene que ser necesariamente un buen lector o basta con que sea un buen int√©rprete de su propia realidad?

Considero que la lectura es para la escritura lo mismo que la afinaci√≥n para la m√ļsica. En mi caso, leer me ayuda a escribir, me hace ‚Äúentrar en el tono adecuado‚ÄĚ. Por otra parte, la realidad de un escritor es tan transformable como alcance a dise√Īar su imaginaci√≥n. La realidad nos ofrece valiosas libertades de construcci√≥n literaria. As√≠ que definir√≠a ambas opciones como m√©todos de estudio, fuentes de inspiraci√≥n e impulsoras de la creatividad.

¬ŅCu√°l es el lugar que ocupa el escritor en el mundo contempor√°neo?

El escritor puede ser tan poderoso y versátil a través de su arte como se lo proponga. Puede convertirse en un magnífico showman de las letras, entretener y moldear lo increíble en la mente de sus lectores. Puede también darles voz e identidad, al crear personajes con los que las personas logren empatizar. Puede ejercer el derecho a la crítica mediante sus obras, desde puntos de vista históricos, sociales, culturales, económicos y proponer nuevas formas de entendimiento. En el mundo contemporáneo, específicamente, tan marcado por el intercambio en redes sociales, el escritor se convierte además en vocero, consejero, promotor directo de sus obras e ideas. Se ubica más cercano a sus lectores, tiene la posibilidad de conocerlos mejor y viceversa. En este sentido, adquiere también mayor responsabilidad y competencia al reinventarse constantemente y al generar un impacto en cadena que se propaga con alarmante rapidez.

¬ŅQu√© tipo de colaboraciones con otros artistas te interesar√≠an en tu vida creativa?

No me lo hab√≠a preguntado hasta ahora; pero me encantar√≠a adentrarme m√°s en el mundo de la escritura cubana actual, y conocer todas las posibilidades de colaboraci√≥n que existan. Me interesa la transversalidad entre las diferentes formas del arte, por lo que me gustar√≠a llevar a cabo proyectos que mezclaran la literatura con otros medios de expresi√≥n art√≠stica. Por el momento, alcanzo a pensar en mis maravillosos y talentosos compa√Īeros del Laboratorio de Escritura y en lo interesante que ser√≠a llegar a concretar una propuesta de obra literaria entre todos, una colecci√≥n de nuestras creaciones. Por otra parte, fantaseo con la idea de lograr la puesta en escena de mis obras teatrales. Me sentir√≠a muy honrada y ser√≠a un sue√Īo cumplido verlas interpretadas por actores y disfrutadas por el p√ļblico.

Un escritor es siempre un analista de su tiempo, ¬Ņhasta qu√© punto lo real es importante en tu obra?

Lo real podrá llegar a ser tan importante en mis obras como lo sea el objetivo supremo de estas. Soy bastante fiel a la idea de que el escritor debe escribir acerca de lo que sabe. Y si hay algo que sé o al menos siento, con toda certeza, es mi realidad. Esto no significa que no pueda reinterpretarla o ponerla de cabeza a la hora de plasmarla en una historia, al punto de llegar a transformarla en una realidad distinta. Tampoco significa que sea la misma realidad del lector o de otros escritores. Es completamente relativa. Creo que de este principio parte la originalidad y la genialidad de la escritura o de cualquier otra manifestación artística. Lo real, percibido de manera diferente por parte de todos, enriquecerá las obras con interpretaciones diversas, válidas y enfocadas en tantos puntos de vista como autores y lectores sean capaces de imaginar.

Eres una autora que juega con dis√≠miles g√©neros (el teatro para ni√Īos, la ciencia ficci√≥n, la narrativa, etc.), ¬Ņpor qu√© te interesa cruzar esas fronteras gen√©ricas?, ¬Ņqu√© nuevas visiones otorga ese cruzamiento a tu escritura?

El trabajo en dis√≠miles g√©neros constituye la l√≠nea trazada en ese plan experimental que hab√≠a mencionado anteriormente. Soy una escritora reci√©n nacida, dir√≠a yo, me resulta imprescindible explorar todas las formas de locomoci√≥n, expresi√≥n y gestualidad dentro de la escritura. Estoy convencida de que, en alg√ļn punto, sabr√© delimitar mi zona de confort; sin embargo, no ofrezco garant√≠a de que me quede ah√≠. Me gusta plantearme desaf√≠os y enfocarme en diferentes perspectivas. Por eso me interesa cruzar estas fronteras gen√©ricas. Se trata de aprender y lograr sorprenderme a m√≠ misma. Si el a√Īo pasado alguien me hubiese dicho que estar√≠a escribiendo teatro, por ejemplo, quiz√°s no me hubiese re√≠do, pero al menos hubiese hecho resistencia ante la credibilidad de ese augurio. Sin embargo, he encontrado un g√©nero en el que me siento bastante c√≥moda y que ha llegado a resultarme fascinante.

No voy a negar que, a veces, encontrarme ante un océano tan vasto de posibilidades genéricas me ha provocado cierta parálisis como escritora, o me ha hecho correr el riesgo de brincar de un género a otro sin llegar a vincularme con ninguno. No obstante, he logrado dedicarle el tiempo necesario al estudio de las particularidades que se requieren para la escritura en cada caso y continuaré haciéndolo. Tengo claro que la base para desarrollar la experticia en cualquier campo parte de la constancia y la paciencia, así como del esfuerzo realizado en la medida correcta.

cortesía de la entrevistada

En tu obra abordas la reescritura y actualizaci√≥n de los mitos griegos, ¬Ņqu√© tienen estas historias antiqu√≠simas que contarnos y por qu√© volver a ella desde una mirada actualizada?

La mitolog√≠a ha sido uno de mis grandes descubrimientos dentro de la escritura. Si bien hab√≠a estudiado antes algunos mitos y leyendas, no hab√≠a vislumbrado la posibilidad de utilizarlos en la creaci√≥n. Cuando tuve conciencia de esto, me result√≥ tan obvio como saber mi nombre. Claro que pod√≠a transformar lo que tan ingeniosamente hab√≠a sido creado hac√≠a muchos a√Īos y traerlo a un contexto actual, incluso futurista. La mitolog√≠a es como la realidad de otro mundo, nuevamente me detengo en lo relativo que puede llegar a ser aquello que conocemos o creemos conocer. Desde nociones tan distintas a las actuales, referidas a los or√≠genes del d√≠a y la noche, la luna y el sol, la mortalidad y la inmortalidad, hasta el replanteamiento de las reglas entre los lazos familiares, la moralidad, o las relaciones entre los hombres y los animales, entre otras cuestiones; la mitolog√≠a es un universo de libertades, sin censuras, de lo inimaginable, de l√≠mites difusos o inexistentes en lo absoluto. Todo esto la convierte en un para√≠so para el escritor, tan apetecible como envidiable, pues siempre me hace cuestionarme si alguna vez llegar√© a crear algo tan perfecto y completo, como el gran entramado de mitos y leyendas que conforman un sistema de historias con valor universal imperecedero.

Volvería a ella una y otra vez en mis escritos por dos razones: por una absoluta fascinación personal y para mantenerla latente, de la manera más honrosa posible, dentro de la literatura. Cuando trabajo en su reescritura y actualización, lo hago con el propósito de brindar una lectura nueva de estas historias antiguas y con el objetivo también de dejar abierto el camino hacia la historia original, lo que puede resultar muy beneficioso para aquellas personas que quizás no se hayan acercado lo suficiente a su estudio.

¬ŅEl mundo del teatro infantil (en este caso espec√≠fico, su escritura) es tan dif√≠cil como muchos otros dramaturgos han afirmado antes? ¬ŅQu√© particularidades has descubierto al encauzarte en esa ruta?

Cuando me dispongo a escribir en cualquier g√©nero no suelo pensar en las dificultades que pueden llegar a presentarse. Simplemente escribo con el empe√Īo de llegar al final. En el caso del teatro para ni√Īos no fue diferente. He escuchado que muchos autores lo consideran dif√≠cil; sin embargo, pude abordarlo con tranquilidad y confianza. ¬ŅEs particular? Por supuesto. Escribir para ni√Īos implica, al mismo tiempo, no excedernos en intentar escribirles. Creo que se puede incurrir en el error de explicar demasiado o utilizar expresiones que quiz√°s puedan subestimar la inteligencia de los peque√Īos lectores. Es necesario delimitar el rango de edades para el que se escribe, definir el p√ļblico meta y, a partir de ah√≠, modular el lenguaje, los temas a tratar, as√≠ como la manera de expresar las ideas sin que el ni√Īo lo encuentre en exceso complejo o, por el contrario, expl√≠cito. Un equilibrio en este sentido garantizar√° que se mantenga atento hasta el final de la obra. Una vez se hacen a un lado estas preocupaciones, la literatura infantil es muy divertida de crear. Especialmente en el g√©nero teatral, con su car√°cter dual, literario y de representaci√≥n, la escritura se convierte en una grata experiencia, pues te permite imaginar las acciones de los ni√Īos sobre el escenario y el desborde de sus personalidades arrolladoras y espont√°neas.

¬ŅCu√°les son las principales ventajas que el mundo contempor√°neo le puede ofrecer a un artista, y cu√°les los principales h√°ndicaps?

Tal y como expresaba anteriormente, son innegables las ventajas que el mundo contempor√°neo le otorga al artista a trav√©s de su presencia en redes sociales. Le facilita un medio para la promoci√≥n y distribuci√≥n de su obra, as√≠ como para el establecimiento de un contacto m√°s directo e inmediato con sus seguidores. Le plantea la posibilidad de acceder a numerosos cert√°menes internacionales y de participar, de manera virtual, en conferencias, ferias y dem√°s eventos desde cualquier parte del mundo. Podr√≠a hablarse entonces de la globalizaci√≥n del arte. Sin embargo, la creaci√≥n de contenido en redes o sitios web no siempre se realiza de forma responsable y, junto al valor creativo de diversas obras art√≠sticas, coexisten otras de conceptos err√≥neos y proyecciones con car√°cter destructivo. Por esta raz√≥n es importante desarrollar estrategias de posicionamiento, para ubicar al buen arte en las plataformas indicadas, que le permitan desarrollarse y protegerse dentro de un entorno adecuado de convivencia virtual, y en el que se canalice a un p√ļblico meta determinado.

Por otra parte, si hablamos de ventajas y desventajas, me viene a la mente tambi√©n el caso de las autopublicaciones en el mundo literario y las crecientes posibilidades virtuales que¬† llaman a la puerta del escritor. Los autores deben pensar en esta forma de publicaci√≥n como en las dos caras de una moneda: funcional siempre y cuando la acompa√Īen factores como la experiencia, el prestigio de autor y las herramientas cognoscitivas necesarias; e ilusoria cuando, desarmado de dichos factores, el escritor corre el riesgo de dejarse llevar por cantos de sirenas y convertirse en el responsable de conducir su obra a un tr√°gico naufragio.

cortesía de la entrevistada

El a veces dif√≠cil recorrido de los premios literarios ha comenzado a abrir sus puertas para ti. Acabas de obtener el Premio Laboratorio de Escrituras ‚ÄúEncrucijada‚ÄĚ en su primera edici√≥n, y adem√°s en dos categor√≠as de las tres convocadas (Narrativa y Proyecto Literario). ¬ŅCu√°les son los beneficios puntuales que sientes que un premio puede otorgarle a un autor novel como t√ļ?

Aprovecho esta ocasi√≥n para agradecerles nuevamente a todos los involucrados en la realizaci√≥n de esta primera edici√≥n del Premio, especialmente a los jurados Eduardo Herrera Baullosa, Annalis Castillo Segu√≠, Milho Montenegro, Malena Salazar Mac√≠a, David Mart√≠nez Balsa y Eric Flores Taylor, por la dedicaci√≥n y el arduo trabajo de deliberaci√≥n realizado. Igualmente, felicito a todos mis compa√Īeros del Laboratorio participantes del concurso, especialmente a los ganadores: Rolando Enrique Labrador (ganador del Premio de Poes√≠a), Melissa D√≠az Leyva (Menci√≥n en Poes√≠a), Diana Mesa Levy (Menci√≥n en Narrativa), Lisandra Quir√≥s Izquierdo (Menci√≥n en Narrativa), Shabely de la C. Botello (Primera Menci√≥n en Narrativa) y Amelia Apolinario (Menci√≥n en Proyecto).¬†

Obtuve el premio de Narrativa con mi relato Mujer-canci√≥n, donde abordo la relaci√≥n entre los recuerdos y la m√ļsica; mientras que, en el caso de la categor√≠a de Proyecto Literario, result√© ganadora con mi proyecto de obra dram√°tica Zona Mundo: descendientes de la ira, basada en una investigaci√≥n y actualizaci√≥n de la mitolog√≠a griega, emplazada en un contexto futurista. Para una autora novel como yo, los premios en cert√°menes literarios influyen mucho en la motivaci√≥n y consolidan la seguridad y la confianza que uno desarrolla respecto a su escritura. A pesar de la subjetividad a la que se someten las obras en concurso, los galardones brindan la oportunidad de ganar una mayor visibilidad y ponen en valor el trabajo del escritor, avalado por el criterio de expertos. Por otra parte, triunfar en un certamen puede significar la entrada al mundo de los contratos editoriales y constituir un paso m√°s de avance hacia la materializaci√≥n del sue√Īo de ver publicada la obra.

M√°s all√° de la p√°gina en blanco, ¬Ņqui√©n es Claude Nogueras?

Un signo de interrogante y una corredora contrarreloj, cazadora de migajas de tiempo. Claude Nogueras transcurre entre espacios de observaci√≥n, cuestionamiento y estudio. Es de una edad distinta cada d√≠a, de pensamientos indisciplinados con un com√ļn denominador: el sue√Īo de aprisionar el coraz√≥n de los lectores. Si no habita en la p√°gina en blanco, entonces acampa en sus fronteras. No se concibe en ning√ļn escenario distante de los dominios de la literatura y de las tierras conquistadas en su favor.

cortesía de la entrevistada

La intransigencia de los lectores salvar√° tu libro

David Martínez Balsa confía en los lectores: en su libertad de elegir, en su intransigencia, en su mirada crítica. Solo los lectores son capaces de salvar los libros y, por tanto, también a sus hacedores. Para David, un lector es más que un aliado; forma parte también de la estructura propia del texto y, sin ellos, las palabras no son más que hilo unido a otro hilo semejante. Conversar con David es también un pasaje al mundo de la fabulación…

En la escritura, en la creaci√≥n, ¬Ņqu√© consideras sea esencial o indispensable?

Persistir, no desfallecer ante los retos que imponga el acto creativo. No negar√© el rol esencial que juega la inspiraci√≥n en todo creador, pero si algo aprendemos es que la musa no siempre nos acompa√Īa al abordar nuestras obras. S√ļmale a ello las desilusiones, los tropiezos y las dudas, todos obst√°culos siempre al acecho. Por eso, encuentro indispensable la voluntad del creador para construir su obra; enfrentarse a la p√°gina en blanco, el lienzo, la partitura, aunque cada part√≠cula de su ser intente llevarlo en la direcci√≥n opuesta. Arrancar, sin detenerse a esperar la inspiraci√≥n. Esa fuerza, el √≠mpetu de seguir batallando, lo lleva grabado todo creador en su ADN, sin dudas.

¬ŅPuede ser mesurable la calidad de un libro de poes√≠a o de cuentos, o esto depende de las sensaciones, emociones, experiencias, referencias y del mundo est√©tico personal de cada uno de los lectores?

Me encanta esta pregunta, pues a mi juicio, tiene un poco de trampa. Yo, en lo personal, siempre aspiro a llegarle a los lectores, provocar una sonrisa, una l√°grima o al menos la satisfacci√≥n de haber disfrutado el libro al que eligieron dedicarle su tiempo. No existe mayor alegr√≠a que se te acerque alguien que haya le√≠do tu novela o libro de cuentos y te diga cu√°n placentera le result√≥ la experiencia. Claro, siempre existir√° una dualidad de opiniones, habr√° apoyo y detractores, y eso lo encuentro igual de bien; pues, como creador, te pones a disposici√≥n del juicio del p√ļblico al entregarles tu trabajo. Si la mayor√≠a de las opiniones te favorecen, pues cel√©bralo; de lo contrario, lev√°ntate, aprende y sigue.

Por supuesto, existen estándares literarios, críticos especializados, jurados de concursos, quienes abordan el tema desde una perspectiva más imparcial. No obstante, por muy fríos que intentemos ser a la hora de evaluar una obra para emitir un dictamen, a veces el lado humano prevalece; la parte que siente y se conmueve ante un cuento que, tal vez, otros hallaron falto de elementos que sus contrincantes sí poseen. Estos detalles hacen difícil llegar a un consenso a la hora de premiar o reconocer un texto (hablo en caso de un concurso literario). Todo libro necesita una estructura sólida, fuerza en las técnicas narrativas, un lenguaje limpio (pues no vamos a pedirle a quien nos entregue un poco de su tiempo que se lea un libro en el que no hayamos dejado hasta la sangre con tal de construirlo lo mejor posible) pero, en mi opinión, no puede faltarle ese ingrediente que lleva al lector a brincar, casi sin darse cuenta, de la acción de leer a la de sentir. Eso es magia y quien pueda provocarla, no sé si su obra tendrá calidad en el más estricto sentido de la palabra, pero para mí merece aplausos.

¬ŅEs posible definir qu√© es la creaci√≥n? ¬ŅPodr√≠as aventurar tu definici√≥n personal?

Difícil, pero déjame intentarlo y ser lo más breve posible: te diría que es una adicción saludable. Placer y al mismo tiempo tormento. Es una necesidad que llevas dentro, que no para de perseguirte; incluso cuando estás creando, sientes ese apremio, una especie de frenesí que disminuye, pero no cesa del todo.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo? ¬ŅC√≥mo piensas la estructura o arquitectura de un libro?

Por lo general, escribo de noche o en las ma√Īanas, aunque prefiero las noches: hay m√°s tranquilidad. En ocasiones escucho m√ļsica, otras no (depende de lo que me pida el cuerpo); eso s√≠, no puede faltar la compa√Ī√≠a del caf√© y el cigarro. A veces arranco una historia sin saber en qu√© acabar√° la cosa. Todo empieza por una escena, un personaje, o algo tan simple como una frase. Llegan de golpe y enseguida me siento frente a la computadora y trato de llevarlo todo a la p√°gina, sin saber bien el rumbo que se va dibujando mientras avanzo. Hay otros momentos en los que la historia cae completa y anoto enseguida los detalles, no vaya a ser que la musa me traicione si la descuido mucho. Siempre escribo tres versiones de un libro: la primera es un desastre, un rompecabezas armado a todo tren. En la segunda, abordada desde una perspectiva m√°s fr√≠a, estructuro el libro lo mejor posible; trabajo los personajes y las escenas al detalle, elimino los excesos innecesarios, intento darle coherencia y realismo al texto. En esta versi√≥n invierto m√°s tiempo, pues es la que entrego a mis lectores de confianza. Ya con las cr√≠ticas que recibo, pulo una tercera versi√≥n hasta dejarla lo m√°s digna posible de ser le√≠da.

¬ŅCu√°nto valoras el contacto cr√≠tico con los creadores de tu propia generaci√≥n?

Si algo aprendemos todos los que pasamos el Onelio es lo esencial que puede llegar a ser la comunicación con los creadores, ya sea de tu propia generación como de cualquier otra. El beneficio del contacto crítico es mutuo y para nada debe desestimarse; se obtienen lecciones vitales y que pueden ayudarte muchísimo en tu proceso creativo, así como incentivarte a crear.

Recientemente acabas de obtener el Premio Boti por un libro escrito para ni√Īos y j√≥venes‚Ķ

Amarrados al puerto, el libro que mereci√≥ el Premio Regino E. Boti, es un cuaderno de cuentos escrito en el 2020, durante los momentos m√°s dif√≠ciles que se vivieron ese a√Īo por el coronavirus. Los cuentos que lo componen tratan precisamente este tema, vistos desde el lente de sus personajes, todos ni√Īos que viven las vicisitudes propiciadas por la pandemia, sin escapar tambi√©n a las impl√≠citas en el tr√°nsito de la ni√Īez a la adolescencia. En el libro se abordan temas como la soledad, el abuso f√≠sico y emocional, la inseguridad y el temor a no ser aceptado por tus caracter√≠sticas, todo fundido con las dificultades impuestas por la pandemia y lo que ello conlleva para un ni√Īo. Te confieso que nunca esper√© que obtuviera premio y el galard√≥n ha sido una muy grata sorpresa. Ahora mi anhelo es que el libro termine su viaje y llegue a los lectores lo m√°s pronto posible, para que ellos den la √ļltima palabra.

Como escritor, siempre he preferido el realismo, aunque en ocasiones abordo el fant√°stico y la ciencia ficci√≥n (g√©neros que disfruto y respeto much√≠simo). Creo que, como escritores, nunca debemos dejar de experimentar, de atrevernos, de probar nuevos horizontes y g√©neros y demostrarnos a nosotros mismos que s√≠ se puede. Salir del √°rea de confort, arriesgarse. El estilo propio se cultiva mediante la lectura y sobre todo, la escritura constante. Yo, en lo personal, aunque tengo mis preferencias de estilo, sigo en la b√ļsqueda. Este libro fue mi segundo intento de alejarme del g√©nero que usualmente practico. El primer intento lleg√≥ con Los Caciques, una novela juvenil que obtuvo menci√≥n en el Edad de Oro 2020 y que la Editorial Gente Nueva me har√° el honor de publicar, contando con la edici√≥n de la excelente Gretel √Āvila. Y ahora este librillo. Ambos han sido muy importantes, pues han marcado un cambio en mi forma de abordar la literatura y me han hecho comprender lo complicado que es el g√©nero infanto-juvenil y con cu√°nta delicadeza debe recorrerse ese terreno, pues escribir para ni√Īos y j√≥venes se las trae‚Ķ S√≠, mi escritura est√° en constante cambio y ojal√° sea para mejor.

¬ŅCrees que el oficio del escritor es el m√°s solitario del mundo? ¬ŅPor qu√©?

El oficio en s√≠, en su n√ļcleo, es y debe ser solitario. Necesitas estar solo para dar vida y orden al c√ļmulo de ideas que tienes en la cabeza, pidiendo a gritos que las lleves a la p√°gina en blanco delante de ti. Esa tarea requiere concentraci√≥n, disciplina y soledad. Ahora, ya culminado el proceso creativo, el escritor, como todo ser humano, debe escapar de esa burbuja y socializar: en esto incluyo el di√°logo cr√≠tico con otros creadores, compartir su obra con lectores de confianza que le ofrezcan su opini√≥n. El oficio es solitario, quien lo practica no necesariamente tiene que ser una persona solitaria.

En los a√Īos que llevas de carrera literaria has recibido no pocos premios, ¬Ņcu√°nto importan estos en la vida de un autor? ¬ŅSon acaso un tr√°nsito m√°s, uno necesario, si se quiere publicar con algo de facilidad?

No negar√© la importancia de los premios literarios, pues adem√°s de atraer el foco sobre tu obra y elevar los √°nimos, te permiten la realizaci√≥n del sue√Īo de todo escritor: la publicaci√≥n de su trabajo. Ahora, no debemos convertirlo en el Santo Grial, pues se corre el riesgo de una innecesaria decepci√≥n cuando no ganamos y ello vuelve m√°s dif√≠cil el levantarse tras la ca√≠da. Te lo digo por experiencia, pues me he quedado al fly en muchos concursos (y todav√≠a me faltan unos cuantos ponches m√°s). De los premios debemos llevarnos dos cosas muy importantes. Primero: si ganas, cel√©bralo, disfruta cada segundo del privilegio que le han entregado a tu trabajo. Y segundo: si no ganas, no te atrevas a menospreciar ni a tu obra ni a ti como escritor. Rendirse no se vale, le debes a tus libros seguir insistiendo en publicarlos y, sobre todo, seguir escribi√©ndolos.

Para dialogar con el lector de su tiempo, ¬Ņla obra debe parecerse a ese tiempo, a esa realidad, o debe poetizarla, transformarla en algo m√°s? ¬ŅCu√°l es tu apuesta?

Prefiero una mezcla de las dos opciones que ofreces. No hay motivo para que una novela o cuento, con sus transformaciones, embellecimientos y detalles que puedan resultar hasta fantasiosos, no guarde relación con su tiempo; eso sí, el escritor debe entregarle al lector las herramientas para hallar la conexión entre ambos. 

¬ŅCrees en el fatalismo geogr√°fico? ¬ŅExiste a√ļn ese fatalismo para los j√≥venes autores cubanos, pese al avance paulatino que han tenido las redes sociales en nuestro mundo?

En parte, s√≠. Las redes sociales y su impacto en el mundo han ayudado a muchos autores j√≥venes cubanos a dar a conocer su obra no solo a nivel nacional, sino internacional (el tuyo es uno de esos casos) y creo que es maravilloso cu√°ntos autores cubanos est√°n publicando en revistas extranjeras o son reconocidos por editoriales de Espa√Īa, Latinoam√©rica, incluso de Estados Unidos. No obstante, ese horizonte reci√©n empieza a expandirse y todav√≠a tiene espacio para m√°s. Lo que es digno de celebraci√≥n es que est√©n abri√©ndose poco a poco las puertas para que la literatura cubana sea m√°s reconocida a nivel mundial. Hay que seguir insistiendo.

En tu experiencia, ¬Ņcu√°les son los valores de la narrativa actual? ¬ŅEs posible aventurar la opini√≥n de qu√© sobrevivir√° o no al paso del tiempo?

Hay mucho potencial en la narrativa de nuestros tiempos; sobran talento y ganas de trabajar. Creo que la pandemia ha puesto a prueba muchas determinaciones, y entre ellas cuento el af√°n de la literatura por crecerse ante los obst√°culos. El √°nimo de los j√≥venes autores (y los no tan j√≥venes tambi√©n) es contagioso. Entre el 2020 y el 2021, las redes sociales han cobrado un auge indiscutible y basta darse una vuelta por internet para conocer el inter√©s, el apetito y la promoci√≥n que disfruta la literatura hoy en d√≠a, la disposici√≥n a defenderla a capa y espada. Escritores, editores, casas editoriales, los organizadores de cert√°menes, jornadas y pe√Īas literarias, nadie ha dejado de trabajar, a pesar de las duras circunstancias; al contrario, se han superado. As√≠ que me atrevo a decirte que, mientras sigamos escribiendo, leyendo y disfrutando de lo que hacemos, la narrativa sobrevivir√° a lo que sea.

A tu criterio, ¬Ņcu√°les son las principales herramientas, materiales o espirituales, de las que debe estar dotado un buen escritor?

Las principales herramientas de todo escritor (y me limito a repetir lo que tantos han afirmado) son la lectura y la escritura incansables. Una cosa complementa a la otra. La lectura, otra adicción saludable, te entrega todo un arsenal de herramientas con las que afrontar el oficio. Por otro lado, escribir, así sea un párrafo al día o si te parece un desastre lo que acabaste de teclear, permite conservar la agilidad en la mano. La perseverancia es también esencial y, por supuesto, la capacidad de escuchar y saber trasladar a tu obra las críticas sinceras que recibes de quienes te leen.

¬ŅC√≥mo ser√≠a tu lector ideal? ¬ŅQu√© le pides a ese lector a la hora de enfrentarse a uno de tus textos? ¬ŅC√≥mo te gustar√≠a ser le√≠do?

Que sea despiadado conmigo, que no me perdone en lo absoluto. Al final, su intransigencia salvar√° mi libro. Son incre√≠bles los errores que cometemos los escritores en medio del vuelo creativo y no existe nada m√°s maravilloso que el hecho de que te se√Īalen la barbaridad que eludi√≥ todas las revisiones al texto. Gajes del oficio de los que nos salva ese lector o lectores ideales. A ellos les pido lo que me gustar√≠a o√≠r de todos mis lectores: la verdad. Si no lo disfrutaron, aprender√©. Si les gust√≥, me doy por satisfecho. De todos modos, siempre agradecer√© que le hayan dedicado su tiempo a mi trabajo.

M√°s all√° de la p√°gina en blanco, ¬Ņqui√©n es David Mart√≠nez Balsa?

Quienes conocen a este desconocido saben que es tímido, de pocas palabras, aunque cuando le da por hablar, su novia lo manda a tomar agua para que refresque la boca. Tomo café con sed de dragón y echo humo también como uno. Los días trato de repartirlos entre la familia, mi novia, el trabajo y, claro está, la lectura y la escritura, aunque admito que desgraciadamente no siempre de forma equitativa o justa. En pocas palabras, David es un joven que trata de escribir un poquito mejor cada día y busca impulsar sus libros hacia el fin del viaje: el lector, que ojalá disfrute tanto de leerme como yo de escribir ese librillo que logró llegar a sus manos.


¬ęEl trato del arte con el universo es de supervivencia¬Ľ

Nunca me he cansado de escuchar la poesía de Eduardo Herrera Baullosa. Quienes lo conocen, saben que habla también con poesía, que su lenguaje está matizado por la ironía y la belleza de las palabras. Esa, quizás, sea su forma de supervivencia, su trato con el arte, con el universo de la creación. Cuando hecho mucho de menos la poesía de Eduardo, le escribo por Instagram o Messenger, ocasionalmente por WhatsApp, y así nos ponemos al día, justo como hago ahora, a modo de (pre)texto y a través de una entrevista.

¬ŅSientes que, con tras el paso de la pandemia, las relaciones art√≠sticas o el acto comunicativo del hecho creativo variar√°n significativamente?

Fotos cortesía del entrevistado

Sin lugar a dudas existe un antes y un despu√©s que afecta todos los aspectos de la vida; tambi√©n las ‚Äúrelaciones art√≠sticas‚ÄĚ o, como defines, ‚Äúel acto comunicativo del hecho creativo‚ÄĚ. La nueva realidad un tanto ‚Äúdist√≥pica‚ÄĚ, causante de cierta alienaci√≥n ‚Äďinevitable y necesaria‚Äď, nos obliga a modificar las relaciones interpersonales. A su vez, ese mismo distanciamiento f√≠sico y psicol√≥gico ha potenciado otras maneras de hacer. Si en la realidad pre-pandemia las constantes eran las ferias del libro, los congresos, las lecturas literarias, tertulias, talleres, etc.; en fin, el t√ļ a t√ļ presencial tan enriquecedor ‚Äďquedan algunos casos muy aislados que contin√ļan de la manera tradicional‚Äď; ahora es Internet quien lleva la voz cantante y en ocasiones ‚Äďal menos as√≠ lo creo‚Äď nos ha permitido ampliar con su cualidad casi ‚Äúomnisciente‚ÄĚ las necesidades de intercambio y comunicaci√≥n tan inherentes a la literatura. Ojo: no es algo nuevo, pero sin duda se ha potenciado y al parecer no ser√° temporal o inherente a las condiciones actuales.

En estos tiempos de aislamiento, ¬Ņqu√© lugar ha ocupado la poes√≠a para ti? ¬ŅNotas cambios perceptibles en su papel transformador de la realidad? ¬ŅQu√© realidad transforma, hoy en d√≠a, la poes√≠a?

La poes√≠a siempre ha ocupado y ocupar√° un lugar esencial en mi vida. Ha sido as√≠ desde que tom√© conciencia de la necesidad del decir po√©tico que obliga bien lo sabes t√ļ‚Äď, a ese parto de introspecci√≥n llevado por la necesidad de sacar ‚Äúla palabra‚ÄĚ a la fuerza de ese lugar oscuro que habita en los poetas. No nos queda de otra, porque sobrecarga la raz√≥n y el dominio de uno mismo, probado ya tantas veces.

M√°s que un papel transformador, la poes√≠a determina la realidad: mi realidad. Le da un estado de ambig√ľedad a la vez que de certidumbre. As√≠, cualquier cosa que hago ‚Äďy si lo hago es porque lo pienso‚Äď est√° determinada por ella. Esto no significa que todo en mi vida sea poes√≠a ‚Äďno es poes√≠a lo que sale del cuerpo f√≠sico por necesidad de vida‚Äď; aunque aqu√≠ hay una paradoja: ‚Äútambi√©n podr√≠a serlo‚ÄĚ cuando el hecho es reinterpretado por esa capacidad de relectura de la realidad que es inherente al arte.

La poes√≠a s√≠ misma no es un ente est√°tico o disidente del cambio ‚Äďpor poner un ejemplo a tono con el contexto‚Äď; pensemos en ella como un virus y su extraordinaria capacidad de mutaci√≥n. Son muchas las razones que hoy en d√≠a coexisten y la hacen evolucionar, por mencionar algunas: por supuesto, la pandemia y su capacidad transformadora de la sociedad, pero sin dudas tambi√©n la revoluci√≥n tecnol√≥gica y su reescritura del tiempo y de los valores tradicionales en una abierta y din√°mica g√©nesis de la nueva generaci√≥n. No hacemos ‚Äďmejor dicho, no podemos hacer, por elemental responsabilidad evolutiva‚Äď la misma poes√≠a que generaciones anteriores, ser√≠a un sinsentido.

¬ŅCu√°les son los principales dilemas creativos que acompa√Īan a un creador joven que ha decidido establecer su vida m√°s all√° de las fronteras geogr√°ficas en las que naci√≥? ¬ŅHa cambiado el mapa de tu poes√≠a al variar el espacio d√≥nde vives? ¬ŅC√≥mo?

Cuando tom√© la decisi√≥n de vivir fuera de la Isla, incorpor√© las contradicciones ‚Äúdel mundo nuevo‚ÄĚ al acto creativo; fue un hecho consciente, pero tambi√©n org√°nico, inevitable. No dej√≥ de existir el yo tra√≠do, simplemente la nueva realidad lo remodel√≥. Como artista realizo una obra abierta y din√°mica ‚Äďno soy para nada especial por hacerlo‚Äď, esto lleva a un an√°lisis transformador que la mayor√≠a de las veces ocurre espont√°neamente. Sin dudas ha cambiado el mapa, pero tambi√©n ha cambiado la vida como la conocemos, creo que para mejor.

La humanidad, en especial los artistas, necesitan del otro y de lo otro, del polvo de todos los caminos que sean capaces de pisar; que sean capaces cuestionar para captar y significar la vida. El trato del arte con el universo es de supervivencia. En Cuba se le est√° vedado a casi todos, no solo a los creadores. En cuanto a los dilemas creativos, se mueven con mi cuerpo a donde quiera que vaya ‚Äďsomos uno, y en el todo, parte‚Äď; vivir fuera no cambia significativamente las mediocridades, miserias y recurrentes degeneraciones del mundo literario. Con ellas, y con las propias, hay que cargar y seguir viviendo.¬†¬†

La ciudad y su amnios es un tema que afecta y atraviesa toda la estructura de tus libros; con m√°s o menos evidencia. ¬ŅDe qu√© manera la ciudad se transforma en leitmotiv de tu creaci√≥n?

En Cuba, ‚Äúla ciudad‚ÄĚ ten√≠a un alma m√°s arquitect√≥nica: de cemento y ladrillo eran sus formas; ahora es m√°s de carne, ha dejado de ser ciudad observable y externa para ser del hombre, del yo y del ellos. Sigue siendo ese leitmotiv aunque ahora ya no sea tan evidente.

Este es un mundo donde la poes√≠a se hace esquiva en tanto cotidianidad. Sin embargo, hay proliferaci√≥n de creadores, de poetas, ¬Ņpor qu√© ocurre, a tu criterio, esta ecuaci√≥n si se quiere parad√≥jica?

La poes√≠a tiene una cualidad sanadora. ¬°M√≠stica! Como somos animales de pensamiento abstracto, aun sin darnos cuenta, la necesitamos para vivir; sin importar que se lea menos. Es ir√≥nico, contradictorio, polis√©mico en su ambivalencia que surjan m√°s poetas, o voluntades que intentan serlo. Aunque no siempre con buenas intenciones o buenos resultados, a esa masividad no hay que tenerle miedo ‚Äďha ocurrido antes‚Äď; ya se encargar√° el tiempo de hacer lugar a quien de verdad vale. Hoy en d√≠a hay mucha gente que no le interesa ser √ļtil a la literatura‚Ķ a nada. Su √ļnica aspiraci√≥n es la fama: observador/observado, mientras m√°s seguidores m√°s premios, m√°s ‚Äúpopularidad‚ÄĚ. La creaci√≥n es un ejercicio de soledad, la introspecci√≥n se relaciona directamente con el creador: distanciamiento del mundo (distancia de √©l y de sus existencias). Al perder el individuo la fe renacentista, el intento de preservar sin meretricio las contradicciones a que est√° sujeta la «aventura de la escritura», es cada vez m√°s dif√≠cil de lograr.

Has estado en los dos lugares de la balanza: jurado y concursante de un premio; ¬Ņsientes que hay una semejanza en ambos roles?, ¬Ņc√≥mo enfrentas la labor de jurado?

No es una novedad que los grandes y medianos premios son un espaldarazo para la carrera de cualquiera. A casi todos nos ha tocado estar en ambos lugares, jurado y concursante: similitud m√°s all√° de que casi siempre el jurado sea un creador, no veo.

Estos roles son por naturaleza dicotómicos, antagonistas, no hay como darle a alguien cualquier autoridad para que automáticamente lo ecuménico desaparezca y, de paso, al placer del poder. Es algo inherente. Lo importante es la justicia, que esta prevalezca sobre los intereses degenerados que lamentablemente son los que priman muchas veces.

Lo que antes te comentaba, nadie es ajeno a esa realidad que se ve a diario en cert√°menes nacionales e internacionales‚Ķ si hay dinero de por medio, publicaci√≥n en una gran editorial o prestigio por la antig√ľedad y significaci√≥n del certamen, todav√≠a m√°s. De ah√≠ que en nuestro ‚Äúmundillo‚ÄĚ, muchos creamos que gran parte de esos premios nacen con ‚Äúnombre y apellidos‚ÄĚ, y que de vez en cuando, muy de vez en cuando, tocan a quien de verdad lo merece.

He visto construir en Cuba, pero tambi√©n en el extranjero, la carrera de m√°s de un escritor o escritora porque as√≠ lo piden las instituciones que lo auspician; incluso por razones mezquinas o poco relevantes en el contexto, como puede ser el hecho de que sean amantes el jurado y el concursante. Como nadie est√° exento de errores como esos ‚Äďnadie es perfecto‚Äď, en la medida de lo posible trato de distanciarme del individuo para evitar subjetividades. Siempre intento ser justo, a√ļn cuando en algunas ocasiones no me gusta lo que premio (hablo de satisfacciones, no de calidad). Por eso me parecen perfectos los cert√°menes que son an√≥nimos y no piden curriculares.

Con el paso de los a√Īos, al autor prol√≠fero ‚Äďcomo es tu caso‚Äď se le queda una deuda invisible con los t√≠tulos que ha escrito y que, por una raz√≥n u otra, no se han publicados. ¬ŅConf√≠as en el valor imperecedero de la buena poes√≠a?, ¬Ņte preocupa que sus temas o motivos puedan envejecer?, ¬Ņcu√°les son tus certidumbres e incertidumbre acerca de esos libros?

No podemos llamarnos a enga√Īo, no con los tiempos que nos corren. La raz√≥n de un libro es el lector, y la raz√≥n del escritor es la publicaci√≥n. Me preocupa que algunos libros se queden suspendidos en ese limbo del mal destino, por los inconvenientes de no encontrar una editorial decente. Sobre todo cuando la creaci√≥n ha estado influenciada de manera particular por el contexto, o m√°s, cuando la intenci√≥n era reflejarlo o participar de √©l. No me preocupa el envejecimiento que necesariamente no conlleva decrepitud, me preocupa el no estar presente cuando cre√≠a que deber√≠a estarlo. No es exagerado decir que cada vez es m√°s dif√≠cil publicar, m√°xime cuando se trata de poes√≠a y no hablo de la auto-publicaci√≥n complaciente que ofrece Amazon y otras editoriales, donde el libro con toda literalidad nace muerto.

Estoy consciente que muchas cosas que he escrito no merecen ser publicadas, pero otras tantas se acumulan en las PC de los escritores con suficiente valor y sufren el mismo destino. De cualquier manera el buen arte es imperecedero, sobrevive a la vanidad de su autor, ¬Ņpero c√≥mo saberlo sin antes haber publicado?, no hay forma. Si no se expone (p√ļblicamente) la creaci√≥n, el estar vivos y el hecho de ser valorados no existen. Quiero pensar que mi obra es lo suficientemente sincera como para sobrevivir: La que habla es mi vanidad, y aunque en concreto nadie sabe lo que se estar√° leyendo dentro de un siglo ‚Äďsi es que se lee o de qu√© manera, si es que logramos sobrevivir el pr√≥ximo siglo‚Äď tengo que ser optimista.

¬ŅC√≥mo se desarrolla el m√ļsculo de la escritura? ¬ŅTienes una rutina? ¬ŅConf√≠as en el rigor del oficio o prefieres transitar por otros caminos?

De esto se ha discutido largo y tendido. Yo creo que no existe un m√©todo m√°gico-universal para la escritura; menos a√ļn para la poes√≠a. Soy bastante vulgar al hacerlo: escribo siempre y cuando siento deseos. Avanzo con rapidez en la poes√≠a y la disfruto m√°s. La narrativa me exige mucho, necesita m√©todo. Si escribes una oraci√≥n o dos, un p√°rrafo o dos, una p√°gina o dos diarias, estar√≠amos hablando de matem√°ticas; no de calidad, mucho menos de literatura. Por eso creo que es algo idiosincr√°tico. El oficio sin dudas se aprende y se perfecciona. Pero esto no funciona con la poes√≠a. En la poes√≠a el oficio es una p√©rdida de tiempo y una burla al lector. No solo hablo de la poes√≠a libre; tampoco la poes√≠a cl√°sica, rimada, compleja y estructurada, se aprende por oficio en ninguna academia o talleres de Instagram.

¬ŅCu√°les son las ra√≠ces que nutren la teatralidad y el valor perform√°tico de tus poemas?

La existencia: mi vida… la de todos. 

¬ŅHasta qu√© punto sientes que la poes√≠a, o el lenguaje po√©tico en concreto, transita de manera estructurada en tus textos narrativos?

Todo el tiempo. Soy de los que piensa que ning√ļn g√©nero escrito est√° exento de poes√≠a. Una vez dije que ‚ÄúLa poes√≠a era la Metaf√≠sica de la Palabra‚ÄĚ, todav√≠a lo creo, pero tambi√©n pienso que es la gemaci√≥n del pensamiento hecha con frases; conjunci√≥n l√ļdica entre pensamiento y lenguaje que en el subconsciente colectivo se hace a s√≠ misma como un instinto.


Anita Mur: Mucho m√°s que una historia de amor

Cuando comenc√© a leer la novela Anita Mur, del escritor cubano Frank David Fr√≠as Rond√≥n, publicada por la Editorial Primigenios, lo primero que me vino a la mente fue ‚Äúesto es una historia de amor preciosa‚ÄĚ, y enseguida tuve una mezcla de sensaciones encontradas. Toda la novela transcurre en un balance perfecto: de emociones, estructura, t√©cnicas, personajes, vivencias. Por un lado, el augurio de violencia y sangre, y del otro lado, el hermoso y sexy recuerdo de aquella colegiala recordada por el protagonista, en una costa habanera, con un hueco en el bl√ļmer.

Desde ese mismo momento Frank David comienza a realizar la narración de texto nostálgico; repleto de precisas descripciones sinestésicas donde logra sumergir al lector dentro del texto, hacerlo parte de él. En Anita Mur logras oler y ver todo en 360 grados con gran nivel de detalles. Incluso puedes sentir el frío, el paso del tiempo, las emociones y la brisa invernal de un mes de febrero frente al mar, personaje recurrente durante toda la novela.

Frank David logró, mediante sus descripciones, que parece que la novela esté envuelta en un hermoso velo gris de invierno londinense (quizás uno de los velos que usualmente usaba la protagonista de la novela). Este es un efecto que le brinda esa atmósfera de misterio, belleza y nostalgia al texto. Logra dar vida a su novela hasta el punto en que el lector logra notar que Ana Isabel Fiss es una persona real envuelta en una trágica, romántica y hermosa historia de amor.

Foto tomada de internet

Las incre√≠bles, precisas y originales descripciones no son el √ļnico logro del autor de la novela, pero quiz√°s s√≠ la base, cimiento o matriz de todo el libro. En Anita Mur todo funciona como un organismo vivo. Al igual que el argumento, todo parece hilado, entrelazado como un hermoso lienzo en cuatro dimensiones. Exacto, en cuatro dimensiones, ya que Frank David ha planteado su historia a trav√©s del tiempo de forma tan precisa que el lector no se pierde ni un instante y se encuentra ubicado en tiempo y espacio en todo momento. Resulta muy interesante uso de la retrospectiva en una complicada historia que abarca desde la √©poca de inicios de los a√Īos 90 hasta la actualidad.

Frank David no ha necesitado recurrir a una magdalena para los saltos temporales o espaciales. Tampoco decirlo de forma expl√≠cita. Estos suceden de manera tan fluida y precisa, gracias al uso de diversas t√©cnicas narrativas y capturas exactas del momento hist√≥rico narrado. Un ejemplo de esta afirmaci√≥n es el cap√≠tulo cuando se narra la √©poca del ‚Äúper√≠odo especial‚ÄĚ cubano. El autor nunca menciona esas palabras ni los protagonistas realizan queja alguna. Sin embargo, el lector es capaz de identificar cada fase de este per√≠odo a trav√©s de las escenas vividas/sufridas/disfrutadas por estos personajes. Me impresion√≥ leer sobre este tema, en apariencia tan gastado por otros escritores, y que funcionara de maravilla y actual en estos momentos. Nada demod√©. Prueba, adem√°s, que se puede escribir sobre cualquier tema con √©xito, mientras se escriba bien. Este es uno de los casos.

Otro aspecto destacable en Anita Mur es la riqueza y dominio del lenguaje. La novela está plagada de un excelente uso de metáforas, símiles y analogías exquisitas y propias, con los cuales el autor, no solo economizó recursos narrativos, sino que enriqueció el texto con imágenes precisas y siempre de acorde con el momento específico de la historia. 

Como bonus extra, (ya que no es la idea del autor, sino mi opinión como lector), Anita Mur puede parecer una crítica a la sociedad actual cubana, en la que se deja claro que nada ha cambiado de 1980 hasta la actualidad.

En esta novela/organismo vivo que es Anita Mur, lo que m√°s me impresiona es su estructura y evoluci√≥n. Frank David no realiza la cl√°sica estructura c√≠clica. M√°s bien, es una espiral conformada por espirales narrativas en su interior. La novela est√° conformada por peque√Īas narraciones que comienzan y se van enlazando con otras y viajan del presente al pasado como si tuvieran voluntad propia. Como un organismo vivo. Son anillos/historias/espirales donde cada palabra cuenta y nada sobra. Ni siquiera el hueco del bl√ļmer de Ana Isabel, la foto entre los pilotes, ni el loco del barrio, ni siquiera el clima. Todo en Anita Mur est√° pensado para que funcione como un ancla, como un s√≠mbolo, como una pista para el lector. No puedes dejar de leer/o√≠r/ver/oler/experimentar nada de lo que Frank David pone a tu disposici√≥n. Cada letra, signo de puntuaci√≥n est√° meticulosamente pensado para el disfrute de esta hermosa historia. Una prueba de esto te la da la propia Anita al inicio cuando advierte: ‚Äúrecuerda esto ‚ÄĒme dijo mientras exprim√≠a la saya‚ÄĒ, tiene un significado.‚ÄĚ

¡Y vaya si tenía razón! ¡Todo lo tiene!

Anita Mur es una novela equilibrada en todo sentido. Como en toda historia de amor, hay luces y sombras, alegr√≠a y felicidad. Quiz√°s es por eso que sus personajes se sienten tan vivos, sus escenas tan familiares y el lector logra sentirse identificado con la historia desde la primera p√°gina hasta la √ļltima. Este es un texto donde se disfruta tanto del viaje, como del arribo al destino final.

Como dije al inicio, Anita Mur es una historia de amor. Pero no el amor de las novelas rosa de anta√Īo. El amor entre Abel y Ana Isabel Fiss es real. No est√° edulcorado. Frank David narra todo lo que sucede o puede suceder en una relaci√≥n verdadera. O sea, el amor perfecto, ese que acepta y reconoce las imperfecciones de cada uno. El amor de las parejas que se apoyan, que se aman, gustan, desean y no juzga: el amor incondicional y eterno. Anita Mur tambi√©n est√° repleto de momentos felices, acci√≥n, sexo, escenas de gran erotismo, alegr√≠a, bromas y felicidad.

El libro entero parece una fotograf√≠a de esta hermosa historia. Quiz√°s por eso el uso de la foto de Anita que conserva el protagonista y reaparece a cada rato a modo de leitmotiv y te hacen pensar en que Anita Mur es ahora, y as√≠ ser√° siempre un texto tal y como dice la propia protagonista: ‚Äú…limpia y con brillo destacando entre tanta mierda. Dura igual que los pilotes de este r√≠o‚ÄĚ.


¬ęLa literatura es un ritual de sanaci√≥n¬Ľ

A Isabel Cristina L√≥pez Hamze la he llamado siempre Isabelita, desde aquellos tiempos en que ambas coincidimos en el ISA: ella, ya maestra; yo todav√≠a alumna. Lo primero que se descubre en Isabelita es su sonrisa. Es amable. Es buena persona. Y nada de eso es postura, ni cartulina, ni confeti. Tard√© a√Īos en descubrir a Isabel Cristina en su rol de escritora. La conoc√≠a, claro que s√≠, como una joven mente teatrol√≥gica, como investigadora y, ya lo he dicho, como profesora. Sus publicaciones en Facebook me hicieron seguir cada vez m√°s sus letras y, luego de leer su primera obra, Est√°tica milagrosa, le ped√≠ esta entrevista, en un af√°n por descubrir m√°s que su sonrisa amable o su pensamiento teatral. Este es el viaje de Isabelita a trav√©s del ritual de sanaci√≥n de la escritura.

¬ŅC√≥mo ocurre el tr√°nsito entre Isabel Cristina, teatr√≥loga, e Isabel Cristina, escritora? ¬ŅEn qu√© difieren, si acaso difieren, tus procesos de creatividad y pensamiento cuando debes enfrentarte al oficio cr√≠tico y luego al oficio creativo?

Siempre quise ser escritora. A√ļn guardo libretas de la escuela de cuando ten√≠a 10 a√Īos que son un documento surrealista. En una p√°gina hay una clase de matem√°tica o de espa√Īol y en la otra hay dibujos rar√≠simos y descripciones de mis compa√Īeritos del aula, un p√°rrafo sobre las telenovelas, las cucarachas alemanas o cualquier otro tema cotidiano. Despu√©s, cuando estaba en la secundaria, ya no solo escrib√≠a en las libretas de la escuela, escrib√≠a sobre la gente, y luego mi mam√° y mi pap√° me imprim√≠an la hojita y yo se la entregaba a la persona que me hab√≠a inspirado. Recuerdo cuando le llevamos la hojita impresa al primer viol√≠n de la Orquesta Sinf√≥nica de Oriente. De aquello hace m√°s de veinte a√Īos, pero todav√≠a me acuerdo de la cara que puso Marco Tulio Ni√Īo Wong cuando sali√≥ de la Sala Dolores y se ley√≥ mi poema que, visto desde ahora, era una especie de cr√≠tica impresionista de su brillante ejecuci√≥n musical. Yo escrib√≠a mucho y adem√°s le√≠a mis cuentos y mis poemas a la gente. No tuve pena, en mi infancia y adolescencia, de mostrar las cosas que escrib√≠a. Esa pena lleg√≥ despu√©s, con la Teatrolog√≠a.

Siempre me gust√≥ escribir sobre la realidad, pero no tanto como para ser periodista. La otra opci√≥n que valor√© fue Filolog√≠a, pero uno de mis mejores amigos me dijo que esa carrera era para eruditos y yo nunca he sido tan buena con las letras as√≠ que no opt√© por ella. Mi amigo estudi√≥ Derecho y se hizo Doctor en Ciencias a los 27 a√Īos; yo estudi√© Teatrolog√≠a, la mejor carrera del mundo.

En el ISA le√≠ los cl√°sicos de la literatura y el teatro, aprend√≠ sobre los genios de las artes visuales, sobre los talentos musicales m√°s grandes. El fuerte v√≠nculo con la teor√≠a, la investigaci√≥n y el conocimiento del arte y la literatura que me proporcion√≥ la carrera inhibieron mis ganas de crear. Yo creo que cuando ni√Īa era una escritora en potencia y luego me convert√≠ en teatr√≥loga. Claro que los teatr√≥logos tambi√©n crean, pero desde otra perspectiva. Desde que entr√© al ISA hasta el 2016 escrib√≠ decenas de rese√Īas cr√≠ticas, art√≠culos, ensayos y dos tesis: una de licenciatura y otra de maestr√≠a, pero no escrib√≠ nada que no estuviera asociado a mi trabajo como cr√≠tica e investigadora teatral. Mis ganas de ser escritora se despertaron gracias a que un d√≠a mi primo Abraham Hamze, que tambi√©n es teatr√≥logo, me abri√≥ una cuenta de Facebook.

Actualmente sigo escribiendo críticas, ensayos teatrales y una tercera tesis, esta vez de doctorado. Para esas labores intelectuales debo usar un lenguaje académico y cuando escribo sobre las cosas de la vida, entonces uso un lenguaje coloquial. Sentarme a escribir sobre teatro es estresante, casi tortuoso, sentarme a escribir un cuento o una crónica es muy relajante y divertido. Sin embargo, creo que ambos ejercicios de escritura se complementan. Muchas de mis reflexiones sobre el teatro están permeadas por esa mirada a lo cotidiano, a lo que parece insignificante, pero tiene gran relevancia para algunos. Así mismo, los textos que escribo sobre otros temas tienen una aparente liviandad, porque así los concibo desde el lenguaje y los abordajes, pero en realidad están calzados por una invisible densidad que vive en mi parte teatrológica.

¬ŅQu√© te aporta tu conocimiento del teatro a tu concepci√≥n de la escritura?

Ya te dije que para m√≠ la Teatrolog√≠a es la mejor carrera del mundo. Siempre digo que soy teatr√≥loga, en todos los espacios, aunque la gente no entienda bien qu√© significa. Ese es uno de los encantos de mi carrera. Tuve la suerte de tener profesores excepcionales. Tambi√©n tuve la suerte de ser una estudiante aplicada y tener compa√Īeros aplicados con los que compartir lecturas y puntos de vista. Me le√≠ casi todos los libros que mandaron en el ISA y no solo los de teatro, sino tambi√©n los de filosof√≠a, historia, literatura, est√©tica, psicolog√≠a‚Ķ Mi concepci√≥n de la escritura y mi concepci√≥n de la vida est√°n atravesadas por el teatro. M√°s bien por la manera de entender la escena.

 

En el teatro hay muchos planos de significaci√≥n: plano gestual, objetual, espacio-temporal, ling√ľ√≠stico, verbal, representacional, ficcional, intertextual, simb√≥lico, metaf√≥rico‚Ķ Todos esos niveles de sentido tambi√©n pueden coexistir en otras esferas de la vida. Haber aprendido a descifrar los c√≥digos del teatro y transpolar esa experiencia a otros escenarios de la vida me ha permitido ver lo que otros no pueden ver a simple vista. Ese es un talento que tenemos los teatristas. Mi trabajo como cr√≠tico tambi√©n me ha ense√Īado a ponerme en el lugar del creador, a atender con igual inter√©s las m√°s dis√≠miles est√©ticas. Esos son aprendizajes v√°lidos para la escritura, para la creaci√≥n y tambi√©n para ser una mejor persona.

Si tuvieras que definir tu estilo en pocas palabras, ¬Ņcu√°les eligir√≠as?

No creo que tenga ning√ļn estilo a√ļn, pues llevo muy pocos a√Īos escribiendo de manera sistem√°tica. Lo que m√°s la gente conoce son las cr√≥nicas que escribo para las redes sociales, pero escribo otras cosas que no muestro. Hasta ahora solo he estado como los pitcher, ‚Äúcalentando el brazo‚ÄĚ, como me dijo un d√≠a Francisco L√≥pez Sacha cuando le cont√© que yo quer√≠a escribir novelas. ‚Äú¬°Oh, p√° eso hay que calentar bastante el brazo!‚ÄĚ

Me gustar√≠a tener un estilo que para mi pap√° era el mejor: ‚ÄúTodos los estilos y ning√ļn estilo, he ah√≠ el estilo.‚ÄĚ

Las redes sociales han servido, al menos para ti, como un cimiento de posibilidades no solo comunicativas, de asociaci√≥n y conexi√≥n, sino tambi√©n creativas. ¬ŅCambia el lenguaje de la creaci√≥n cuando lo concibes para ser pensado y comunicado desde la inmediatez de la red, o apuestas por un lenguaje universal que se adapte a las particularidades de cada proceso receptor?

Gracias al Facebook yo volv√≠ a interesarme por la creaci√≥n. Al principio era un juego divertido, una forma de expresarme diametralmente opuesta a la cr√≠tica teatral. Con el tiempo, ese juego se fue poniendo serio, pues la gente me escrib√≠a cuando dejaba de publicar, me llamaban a la casa, me exig√≠an de alguna manera que escribiera algo nuevo. Con los a√Īos se ha convertido en una especie de experimento. He descubierto qu√© cosas les gustan a la gente de Facebook. Por ejemplo, un texto cotidiano sobre mi perrita o sobre el pan de la bodega gusta m√°s que un poema escrito por m√≠. Gustan las historias personales, los temas como las cosas de ni√Īos, los viejitos, las muertes, los nacimientos, los cumplea√Īos, la pol√≠tica‚Ķ Y tambi√©n gusta una manera determinada de narrar.

Yo escribo textos muy diferentes a los que publico en Facebook. Textos más abstractos, o más densos, con otro estilo y cuando he publicado alguno, a pesar de tener ya a mucha gente que me sigue, no les ha parecido bueno. Me gusta tensar esa cuerda y de vez en cuando subir algo rarísimo que descontrola a la gente. Eso forma parte del experimento.

Escribir para la inmediatez de las redes es una estrategia de lenguaje, un estudio de los gustos y de los deseos de la gente. Es muy interesante ver d√≥nde se unen los gustos, las experiencias, las tristezas y las alegr√≠as de un p√ļblico tan diverso como el de mi perfil de Facebook. Tengo amigos de todo tipo: peluqueras, funcionarios, periodistas, artistas, m√ļsicos, viceministros, campeones panamericanos, estudiantes, maestros, premios nacionales, raperos, caricaturistas, torneros, disidentes, evang√©licos, campesinos, h√©roes. Tengo amigos en China, Jap√≥n, Dinamarca, Estados Unidos, en casi todos los pa√≠ses de Am√©rica. Es incre√≠ble, pero en un punto toda esa gente diferente se conecta. Es muy lindo cuando uno escribe algo sin grandes pretensiones y ves a personas de muchos lados identificadas con tu historia. Tambi√©n me gusta descubrir que hay temas que mueven a determinadas personas o grupos y otros que no causan ese efecto. Ambas reacciones de los lectores son parte de mi experimento, que es una manera de buscar ese lenguaje universal, una manera de ‚Äúcalentar el brazo‚ÄĚ para cuando pueda escribir novelas, que es mi sue√Īo.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo? ¬ŅCu√°nto tiempo le dedicas a la escritura?

Escribo mucho en el celular, quizás porque no tengo tanto tiempo para sentarme delante de una computadora. Antes escribía en las guaguas, en las paradas, caminando. Escribía a mano en las reuniones y en las clases cuando los estudiantes se demoraban demasiado en hacer la tarea. Ahora, desde que nació mi segundo hijo, escribo mucho en la mente, pues paso casi todo el tiempo con él. Cuando duerme en mis brazos durante el día escribo en el celular, con una sola mano. Rezo para que se quede dormido en el lado izquierdo y poder escribir con la derecha, sino, me toca escribir en la mente. Muchas veces voy escribiendo por pedacitos en el teléfono de mi hijo grande, en el de mi esposo, en el de mi madre, en un tablet, en lo que esté cargado en ese momento. En las noches, cuando el bebé duerme, unifico todos los picotillos que escribí durante el día y los paso a la computadora. Después edito y a veces desecho lo que quedó.

Como mi mente va m√°s r√°pido que mis manos, siempre tengo una lista grande de temas para escribir. Escribo de las cosas que me pasan, por eso hay temas que nunca se tachan de la lista y se van quedando eternamente ah√≠. Yo hablo de lo que quiero escribir. Una vez un amigo me dijo que eso era muy malo, que cuando uno habla de lo que quiere escribir nunca lo escribe. Quiz√°s me ha pasado con alg√ļn que otro texto que se qued√≥ en la oralidad, pero casi todas las ideas llegan a ser escritas.

Generalmente Jorge Ricardo, mi compa√Īero de vida, y yo trabajamos juntos. Como √©l es fot√≥grafo siempre hacemos foto y texto. A veces hacemos el texto primero y √©l crea la imagen en funci√≥n de la escritura, pero muchas veces la foto viene primero y escribo para complementar la imagen. Es muy divertido trabajar de esa manera. ¬†¬†

Escribo todos los días de mi vida. Hago textos para Facebook, escribo cuentos para completar un libro que ya va por su séptima versión, escribo crónicas sobre maternidad, escribo parte de mi tesis de doctorado, escribo cartas a mis amigos, escribo para mis estudiantes del ISA, escribo informes de tutoría y oponencia, escribo guiones para un programa de televisión.

Con Est√°tica milagrosa. Listas para vencer y no para ser vencida apuestas por una estructura externa que bebe, sin lugar a dudas, de la relaci√≥n de tus textos con las redes, ¬Ņhasta qu√© punto te preocupa lo novedoso en tu escritura?, ¬Ņhas pensado la medialidad propia de un libro f√≠sico en relaci√≥n o comparaci√≥n con la medialidad propia del mundo del Facebook, espacio natural en el que fue concebido el libro?

Lo novedoso no es algo que yo busque de forma arbitraria. Para mí es más importante lo genuino que lo novedoso. Creo que en el caso de las listas hay cierta novedad en la estructura, pero no tanto, ya que otras personas han escrito listas antes que yo. Cuando escribí la primera lista no pensé en si era novedoso o no, fue algo espontáneo. Un día quería subir un montón de fotos a mi perfil y como la conexión estaba tan lenta hice una lista con la descripción de las fotos. Así surgió la idea de las listas en casa de mi amiga, la actriz y dramaturga Eileen López Portilla. No fue algo muy pensado. Luego vino un análisis clave: las listas son dinámicas, se leen rápido, su estructura es buena para las redes. Pero ya te digo, ese análisis vino después.

Si comparo el Facebook y una publicaci√≥n impresa, puedo decirte que no es com√ļn que un mismo contenido coexista en ambos universos. El mundo de las redes es tildado de banal, de tonto, de vanidoso y un libro es un libro. Internet aguanta todo lo que le pongan, aguanta m√°s que el papel. A pesar del impacto inmenso que hoy en d√≠a puede tener un contenido en las redes sociales, no se acerca al que puede tener un libro impreso en el √°mbito profesional de la literatura. A pesar del alcance de lo virtual, creo que la gente nunca va a dejar de creer en los libros. A m√≠ nadie me dijo que era escritora hasta que Ediciones La Luz edit√≥ mi primer libro. Es muy simp√°tico porque las listas fue lo primero que escrib√≠ y despu√©s de eso he transitado por varios estilos, he madurado, he aprendido a lidiar mejor con las palabras. Pero lo que me legitima como escritora es ese libro, no importa cu√°nto escrib√≠ antes o cu√°nto escribo ahora para las redes, cu√°ntos comentarios, compartidos o likes, hace falta un libro para que la gente diga: ‚Äú¬°Oh, es escritora!‚ÄĚ

Quisiera que me comentaras un poco c√≥mo naci√≥ la idea de convertir tus listas de Facebook en un libro. ¬ŅQu√© tal el trabajo editorial con Ediciones La Luz?

Cuando escrib√≠a las listas nunca pens√© que ser√≠an un libro, aunque mucha gente me dec√≠a que las reuniera para publicar. La persona que me dijo: ‚Äúmanda tus listas a La Luz‚ÄĚ fue mi amigo, el dramaturgo, narrador y poeta Roberto Vi√Īa, que ya hab√≠a publicado con ellos y qued√≥ encantado con el trabajo de la editorial. A m√≠ me gustan mucho los libros de La Luz. Tengo en mi casa una peque√Īa colecci√≥n de libros editados por ellos y en dos ocasiones he presentado publicaciones de amigos. Que mi primer libro sea editado por Ediciones La Luz es un sue√Īo. Para m√≠ fue una sorpresa que la propuesta fuera aceptada para el plan editorial y una sorpresa a√ļn m√°s grande que saliera tan r√°pido. T√ļ sabes que los libros pueden pasan a√Īos en los planes editoriales y otros a√Īos m√°s en la imprenta. Tuve la suerte de ser bien aconsejada por mi amigo Bobby y tambi√©n el impulso de mi mam√° que me dijo: ‚Äúmanda, ni√Īa, manda, que no pierdes nada‚ÄĚ.

El trabajo con la editora Liset Prego fue muy bueno. Primero, ella se conect√≥ con el libro desde el punto de vista emocional y eso fue maravilloso. Creo que se hizo un cuidadoso trabajo de edici√≥n y de dise√Īo. Fue un proceso muy profesional, muy colaborativo y no s√© hasta qu√© punto sea as√≠, pero yo sent√≠a que Luis Yuseff, el director de la editorial, estaba muy al tanto de todo, de cada detalle. Eso es algo admirable.

Despu√©s de que el libro sali√≥ yo comenc√© a descubrir la mujer extraordinaria que es Liset Prego, todos los puntos que tenemos en com√ļn y me siento muy privilegiada de que ella haya sido la editora.

La maternidad, Cuba, la familia, el amor, la cr√≠tica social, la ilusi√≥n por el futuro, incluso cuando todo parezca desmoronarse alrededor, son algunos de los leitmotivs que he encontrado en tu opera prima. ¬ŅCrees que este libro habla, precisamente, de la esperanza? ¬ŅVes o entiendes a la literatura como un camino que ha de conducir hacia la felicidad? ¬ŅO hacia d√≥nde, si no?

Tal vez el libro hable de la esperanza, no sé. No me planteé que hablara de nada específicamente. Esas listas son una especie de registro de los paisajes a mi alrededor, que a mí me gusta verlos como paisajes esperanzadores a pesar de los derrumbes. Me encantaría que muchos lo vieran como un libro sobre la esperanza.

La literatura es para m√≠ un ritual de sanaci√≥n. Escribir es analg√©sico para m√≠. Cuando extra√Īo mucho a mi pap√° escribo sobre √©l y me siento m√°s cerca, m√°s feliz con su otra presencia. Cuando me molestan cosas del pasado, escribo cambiando los sucesos y con esa nueva versi√≥n fabulada me siento m√°s contenta. Cuando algo me hiere o me mortifica, solo tengo que sentarme y escribir sobre eso. Inmediatamente pasa a otro plano de la realidad donde todo o casi todo est√° sublimado, desacralizado, burlado, trasgredido, entonces ya no duele, sino que causa sentimientos encontrados y, en esa contradicci√≥n, est√° el progreso. En el equilibrio entre lo triste y lo alegre, lo serio y lo ligero, lo profundo y lo llano, lo vivo y lo muerto, lo hermoso y lo feo est√°, para m√≠, la felicidad a la que la literatura puede conducirte a veces.

Si tuvieras que anunciarle a un potencial lector los temas de Est√°tica Milagrosa, si tuvieras que adelantarle un poco de la esencia del libro, ¬Ņqu√© le dir√≠as?

Le dir√≠a que es un libro de cosas peque√Īas. Un libro para leer en un viaje en guagua. Un libro apto para todas las edades. Un libro que cabe en un bolsillo de atr√°s del pantal√≥n, que se puede doblar como una libreta de la secundaria. Un libro de aprendizaje. Un libro que trata sobre la vida de una muchacha cubana que se parece a la vida de otras personas en el mundo, porque es un libro de cosas peque√Īas y esas cosillas tristes o alegres son las que conectan a la gente. Es un libro de listas, que puede retratarte en alguno de sus puntos.

¬ŅHas pensado escribir teatro o poes√≠a?

Teatro nunca. Poesía sí. Pero me han convencido varios amigos poetas de que siga haciendo crónicas o intentos de narrativa. En mi experiencia creo que hacer poesía es muy complejo, aunque es muy fácil hacer una mala poesía.

Provienes de una familia de artistas. Tu padre fue un gran y querido poeta. ¬ŅHasta qu√© punto sientes que esa herencia gen√©tica, ese legado, est√° presente en tu trabajo creativo?

Mis abuelas cantaban y declamaban, se sab√≠an muchas historias. Una fue maestra Normalista y la otra estudi√≥ en un colegio de se√Īoritas. As√≠ que sus cuentos y sus experiencias eran muy diferentes. Una era cat√≥lica y la otra espiritista. Una vivi√≥ en Carretera del Morro y la otra en Pinarito de Cambute. Una pintaba paisajes al √≥leo y la otra era una artista de la cocina. Mis abuelas murieron hace muchos a√Īos, pero ellas influyen de forma determinante en mi personalidad creativa.

Por otro lado, mi mam√° no es una artista, pero es una mujer muy culta, ha le√≠do mucho, lo mismo cl√°sicos de la literatura que obras contempor√°neas. Ella est√° muy al tanto de todo lo que pasa en el mundo, sabe de un golpe de estado en alg√ļn pa√≠s, de los m√°s recientes descubrimientos arqueol√≥gicos, de las investigaciones de la NASA, del √ļltimo disco de Bad Bunny. Ella es mi br√ļjula, mi Internet con coraz√≥n y mi m√°s ferviente cr√≠tica. Y mi pap√° era mi socio, mi hermano, mi amigo, mi amor m√°s grande. Mi pap√° era un tipo muy genial, muy creativo, muy inventor, muy simp√°tico. En todo lo que escribo est√° su marca, no me refiero a su impronta po√©tica, sino a su condici√≥n de pap√°, a su personalidad. Est√°tica Milagrosa, mi primer libro, est√° dedicado a √©l y los otros que a√ļn no he escrito tambi√©n est√°n dedicados √©l.

En tu opini√≥n, ¬Ņcu√°les son las principales necesidades de los artistas j√≥venes en la Cuba de hoy? ¬ŅY los principales desaf√≠os creativos y sociales de estas mismas voces?

Hace unos a√Īos particip√© en Santa Clara en el Magdalena sin Fronteras, un evento organizado por Roxana Pineda, una de las artistas que m√°s admiro. All√≠ conoc√≠ a muchas mujeres incre√≠bles. Conoc√≠ a Julia Varley, actriz del Odin Teatret, una mujer extraordinaria con una sabidur√≠a y una belleza admirables. De ella aprend√≠ la importancia de hablar en primera persona. Creo que despu√©s de ese Magdalena no he vuelto a hablar en nombre de otros. Hablo de mi experiencia, de mi peque√Ī√≠simo entorno familiar y profesional. Las necesidades de los j√≥venes artistas son muy dis√≠miles, como dis√≠miles son las realidades de la Cuba de hoy. Algunos demandan m√°s conexi√≥n a Internet, otros un piano de cola, otros piden libertad de expresi√≥n, otros la posibilidad de presentar su obra en espacios de primera l√≠nea. Las necesidades pueden variar, incluso pueden ser materiales, est√©ticas o espirituales. Pero yo considero que todas, si provienen de un artista joven de la Cuba de hoy, deben considerarse como necesidades leg√≠timas.

Mi necesidad parte, esencialmente, de defender lo bello, lo inspirador, lo enaltecedor. Son valientes los que denuncian los horrores, los que alzan su voz nombrando las injusticias, pero tambi√©n hay valent√≠a en defender la belleza, porque ya lo feo, lo injusto y el horror andan sueltos por el mundo. Son tambi√©n valientes los que pintan a la luna asom√°ndose, t√≠mida y hermosa, detr√°s de un √°rbol mientras estallan las bombas en el Medio Oriente. Son tambi√©n valientes los que siembran √°rboles mientras las ballenas blancas son atravesadas por el arp√≥n. Creo que, como el resto de las necesidades posibles, la m√≠a tambi√©n es leg√≠tima, sin embargo, he sufrido en varias ocasiones de una extra√Īa especie de censura, porque no suelo mostrar las cosas malas, lo criticable. O tal vez mi manera de cuestionar la realidad es otra, menos directa, menos √°cida, m√°s esperanzadora.

Esa es mi necesidad: defender la vida, la belleza, la armonía de nuestras almas con el alma de la naturaleza. Y mi desafío creativo es que no se banalice lo lindo, lo bueno, lo suave, lo alegre. Mi desafío es que no se desvalorice mi visión porque me guste sacar el lado más positivo a las cosas. Mi desafío es que la gente siga viendo la estrellita tintineante en medio de la noche más oscura, que no se pierdan las ganas de bailar, de cantar, de amar, de jugar, de ser feliz, aunque el mundo esté lleno de injusticias. Para eso escribo y para eso vivo.

¬ŅExiste un di√°logo profundo, de intercambio y creaci√≥n, entre los creadores de una misma generaci√≥n, y entre los j√≥venes y los veteranos?

Los creadores de una misma generación, aunque tengan intereses artísticos diferentes, comparten modos de producción, referentes, modos de vida. El contexto provoca una empatía inevitable, aunque no siempre conduce a un diálogo profundo. En el mejor de los casos las alianzas creativas entre los artistas de una misma generación dan lugar a movimientos, procesos y experiencias colectivas que marcan el ritmo de los tiempos. Así ha sucedido y así ha quedado en la Historia. Sin embargo, tal vez no han sido visibilizados de igual forma los vínculos entre artistas de diferentes generaciones. Muchas veces oigo hablar de los jóvenes y de los viejos, como dos extremos irreconciliables. Te puedo contar que una de las personas con las que más me conecto, que ha leído todo lo que escribo es mi amiga Ivette Vian, que ya pasa de los setenta. Ella es mi estrella. Creo en los aprendizajes mutuos que brotan del diálogo intergeneracional, en el deseo de unos y otros de encontrarse, en la voluntad de superar el estéril dilema entre lo viejo y lo nuevo. Del intercambio profundo entre generaciones solo puede salir un arte joven. Como cuando vemos en el teatro a un maestro como Carlos Díaz montando textos de Rogelio Orizondo o Agnieska Hernández. O a Fernando Pérez dirigiendo una película coral en la que intervienen seis directores noveles.   

Coméntame un poco de tu libro de crónicas y fotos en coautoría con Jorge Ricardo, titulado A Baracoa me voy…, el cual se encuentra en proceso de edición en México por la Editorial Rosa Luxemburgo.

Ese libro, al igual que el documental ‚ÄúEl lenguaje de la monta√Īa‚ÄĚ estrenado en 2019, es el resultado del viaje m√°s maravilloso que hemos hecho. Jorge Ricardo y yo nos fuimos juntos a Guant√°namo a participar en la 28 edici√≥n de la Cruzada Teatral Guant√°namo-Baracoa con el objetivo de hacer un documental. Convivimos 34 d√≠as con los artistas y los pobladores de las comunidades intrincadas de la serran√≠a. Dormimos en casas de campa√Īa, nos ba√Īamos en los r√≠os, nos dimos unos sustos de muerte sobre el cami√≥n, vimos m√°s de ochenta funciones, nos asombramos ante las bellezas naturales de una Cuba hasta entonces desconocida. Hicimos muchos amigos actores, campesinos y pescadores. Jorge y yo nos hicimos muy amigos viviendo en condiciones extremas de campa√Īa, nos enamoramos y regresamos a La Habana con muchos planes: un documental, una exposici√≥n fotogr√°fica, un libro y un hijo. Todos los planes fueron cumplidos. El libro A Baracoa me voy‚Ķ tiene esa energ√≠a. Es un cuaderno de viaje con m√°s de cien fotograf√≠as que relata el descubrimiento de paisajes y gentes incre√≠bles. Cuando los textos parecen demasiado inveros√≠miles, las fotos son la hermosa evidencia de que lo que vivimos es real. Fue una suerte tremenda que la Fundaci√≥n Rosa Luxemburgo publicara nuestro libro. Cuando la pandemia lo permita se podr√° presentar y podremos llevarle algunos ejemplares a los cruzados en Guant√°namo y eso nos har√° muy felices, porque est√° dedicado a ellos.

M√°s all√° de la p√°gina en blanco, ¬Ņqui√©n es Isabel Cristina?

Soy una muchacha feliz con una familia maravillosa. La familia que siempre so√Ī√© construir y para la que mis padres me prepararon toda la vida. Este a√Īo cumplo los 33 y dicen que esa es la edad de cambiar el mundo. Yo s√© que no voy a lograrlo porque no tengo habilidades sobrehumanas, pero seguir√© intentando sacar el lado alegre de las cosas, seguir√© llevando una semilla en la cuenca de la mano y confiando plenamente en la promesa de la germinaci√≥n.


¬ęLo terrible puede ser algo bello¬Ľ

Alejandro Rama sabe que lo marginal es algo que nos define y que vive en las ra√≠ces de lo que somos. Lo terrible puede ser siempre algo bello, nos anuncia a trav√©s de su escritura. Su Sinfon√≠a de las Cavernas, libro por el cual obtuviera el Premio Calendario de Narrativa en el a√Īo 2021, entronca con esta, su filosof√≠a de la existencia y del arte.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo?

Soy de mucho escribir, pero tambi√©n de mucho reescribir. Normalmente demoro entre uno y dos a√Īos para terminar un libro, para estar conforme con √©l. Eso s√≠, necesito mucho ruido, sobre todo m√ļsica estridente, y mucho caf√©.

¬ŅSientes que tu cotidiano permea o contamina tus textos? ¬ŅExploras esa realidad para transformarla en arte o prefieres el ejercicio de imaginar otra realidad posible que no se vincule directamente a ti?

Parte y parte. No escribo sobre mí, pero sí sobre las situaciones que directa o indirectamente terminan rodeándome. Y aunque prefiero imaginar universos, estos terminan contaminándose con situaciones y referentes de la realidad en la que vivo. Eso sí, nunca mi realidad. Como ya dije, no quiero ni puedo escribir sobre mí. Prefiero que mis personajes vivan sus propias vidas.

Fotos cortesía del entrevistado

¬ŅC√≥mo construyes o trazas la arquitectura de un libro?

Muchos escriben sus historias, una tras otra, y luego entre todas arman su libro, de acuerdo a lo que estas puedan, o no, tener en com√ļn. En mi caso no puedo hacerlo as√≠. Las historias sueltas que escribo se quedan como eso: historias sueltas. En cambio, suelo primero tener la idea general del libro, la cual voy conformando como si fuese el armaz√≥n de un edificio y, por √ļltimo, rellenando con las historias como quien agrega concreto a la estructura.

Acabas de obtener el Premio Calendario de Narrativa 2021 con Sinfon√≠a de las Cavernas. ¬ŅSientes que existe una l√≠nea de sentido o de continuidad que te permite asociar esta propuesta a tus textos anteriores: Grunge y Mec√°nica de las naranjas?

Desde la estructura de una sinfonía, el libro arma como un rompecabezas aparente: termina hilvanando un discurso que tiene como premisa la marginalidad, vista desde todas sus aristas y formas. Creo que se acerca y a la vez se aleja de mis textos anteriores. Se acerca en cuanto a temática, pero se aleja en cuanto a ritmo y estructura. Es un libro más calmado, mejor pensado.

Cuando cruzas el camino hacia la senda po√©tica, ¬Ņexiste algo en la poes√≠a que te recuerda a√ļn al narrador que eres?

Escribo poca poesía y mucha narrativa, y a la larga mi poesía termina siendo una especie de ejercicio narrativo. Muchos de mis poemas terminan convirtiéndose, eventualmente, en relatos para agregar a un libro de cuentos o una novela o, como en el caso de Grunge, forman parte del libro sin siquiera perder su categoría poética.

Fotos cortesía del entrevistado

¬ŅCu√°les son los temas que pueblan tu imaginario creativo?

Me gustan las historias ácidas, directas, satíricas. Me gusta moverme dentro de varios subgéneros, parodiarlos con el objetivo de ilustrar y demostrar qué hay o puede existir marginalidad en cualquier lugar. Un árbol puede ser marginal. Una familia que acaba de comprar una mesa puede ser marginal. Una casa. Un paisaje. Una cámara fotográfica. Todo está en la forma, en el cristal con que se mire. De eso trata mi literatura: el golpe constante que nos recuerda que, a veces, lo bello puede ser terrible y lo terrible puede ser algo bello.

¬ŅCrees en la autocensura?

S√≠. Creo que nos ha pasado a todos en alg√ļn momento y nos seguir√° ocurriendo. A veces por miedo y otras por necesidad, pero sucede. En mi caso me ocurre con la poes√≠a. No me veo ni me siento como poeta, y por eso escondo mis textos po√©ticos incluso de m√≠ mismo, o los termino convirtiendo en cuentos o pretextos para cuentos.

¬ŅHasta qu√© punto te interesa dialogar con creadores de tu misma promoci√≥n? ¬ŅLees a otros autores j√≥venes del patio?

Creo que ese di√°logo se hace cada vez m√°s necesario. Los escritores necesitamos retroalimentaci√≥n art√≠stica, y esa no siempre est√° en el libro que te lees. Una conversaci√≥n puede producir muchas ideas, centrar el camino del artista. No he le√≠do a muchos creadores del patio, aunque s√≠ a varios de ellos. Quiz√°s sea tambi√©n que no me llegan los libros. A veces es simplemente porque uno compra el libro del escritor que ya conoce, en el que conf√≠a, y no le da oportunidad a otros. De los que he le√≠do me parecen muy interesantes Daniel Burguet, Junior Fern√°ndez, Alejandra Damiani y Ra√ļl Leyva.

Fotos cortesía del entrevistado

¬ŅCu√°les son los principales h√°ndicaps en la promoci√≥n del arte joven, dentro y fuera de nuestras fronteras?

Se est√° haciendo cada vez m√°s necesaria la actualizaci√≥n de los modelos de promoci√≥n art√≠stica y literaria. Las plataformas, la cr√≠tica y las instituciones necesitan comprender de una vez que el artista es el rengl√≥n fundamental y que ese rengl√≥n necesita ser vendido como lo que es: un producto art√≠stico. Le√≠ hace poco un art√≠culo de Abel G. Roblejo que lo explica de una forma muy acertada. El artista necesita ser valorado, y la mejor forma de hacerlo es a trav√©s de su obra. Creo que los espacios promocionales nunca van a ser suficientes. Ni dentro ni fuera. ¬ŅPor qu√© s√≠ existe un canal de televisi√≥n dedicado completamente al deporte y no existe uno dedicado completamente a la cultura? ¬ŅC√≥mo y d√≥nde puedo conocer del quehacer literario y art√≠stico actual si no pertenezco a una instituci√≥n art√≠stica? Creo que son preguntas que se deber√≠an analizar.

¬ŅExisten virtudes intr√≠nsecas, indispensables para un creador?

Eso está en dependencia del producto que se quiere proyectar. Hay libros, obras de arte en general, que necesitan más que otros. Pero creo que la disciplina, la constancia y la necesidad de decir, de ser escuchado o leído o comprendido es lo que impulsa al artista.

¬ŅLas redes sociales pueden impactar en el futuro a corto o mediano plazos en la forma en que consumimos literatura, y m√°s espec√≠ficamente, la narrativa? ¬ŅImpactar√°n tambi√©n en la forma en que se crea y se concibe un producto art√≠stico?

Ya lo están haciendo. Los escritores hemos tenido que abandonar, de cierta manera, los textos complejos en favor de lo más simple. Oraciones cortas. Textos más dinámicos que captan la atención desde el inicio. Imágenes puramente cinematográficas. Es lo que, a mi entender, nos está legando el mundo de las redes sociales.

Fotos cortesía del entrevistado

¬ŅLos escritores somos criaturas en busca de un nuevo est√≠mulo o meta de forma constante? En ese sentido, ¬Ņeres de aquellos autores que deja de dialogar con sus libros previos para concentrarse en los proyectos presentes y futuros, o prefieres a menudo revisitar lo ya escrito?

Prefiero abandonarlos, aunque nunca los abandone. Pasar p√°gina. Me gusta que mis proyectos siempre sean invenciones y no reinvenciones.

¬ŅCrees en las influencias? ¬ŅHasta qu√© puntos son perceptibles en tu obra?

La influencia existe, nos guste o no, y mi obra est√° plagada de ellas, sobre todo porque trabajo sobre la base de la intertextualidad. Uso muchos referentes para construir mi universo narrativo, a veces incluso inconscientemente.

Fotos cortesía del entrevistado

En estos tiempos de cuarentena, ¬Ņqu√© libro tuyo recomendar√≠as al lector, para que le acompa√Īara? ¬ŅQu√© otro libro de un autor joven cubano?

De mis libros recomiendo Grunge. Aunque ya tiene varios a√Īos de publicado lo considero la puerta principal para conocer e interesarse por mi literatura. De otro autor, recomiendo Powershop, de Junior Fern√°ndez, un libro inmenso en cuanto a forma y contenido, y a su vez muy fresco, al igual que Avenida 99, de Ra√ļl Leyva.

M√°s all√° del escritor, ¬Ņqui√©n es Alejandro Rama?

Pues Alejandro Rama es un ingeniero inform√°tico, devenido recientemente instructor de arte, que est√° enamorado de la vida. Ha intentado ser pintor, m√ļsico, cineasta, pelotero, futbolista, desarrollador de videojuegos y fot√≥grafo. Rom√°ntico sin serlo, amigo incondicional, fiel a sus principios siempre y, por sobre todas las cosas, humanista en cuerpo y alma.


Apuntes de un lector de br√ļjulas

Todo libro es un viaje sin retorno. Todo lector un posible viajero. Hay ciertas p√°ginas donde, inevitablemente, debemos hacer una escala, respirar profundo, releer el viento, el fuego, incluso el humo, para luego partir de nuevo hacia otros puntos cardinales, hacia otra l√≠nea de tiempo, o a la deriva, sin direcci√≥n, sin dilaci√≥n, sin comentarios, con el polvo del camino a cuestas, el polvo como heter√≥nimo, como alter ego. Todos tenemos vocaci√≥n para errar hasta que se pruebe lo contrario. Todos somos el gitano del espejo. En Br√ļjulas (Ediciones La Luz, 2018), de Elizabeth Reinosa Aliaga, hay mapas para perderse o reencontrarse, y parpadean demasiados haces de luz a lo lejos, desde cerca o desde siempre.

La conoc√≠, si mal no recuerdo, en octubre del 2013, en la Pe√Īa de Luis y P√©glez, el nunca suficientemente ponderado Padre Nuestro de Ala D√©cima, en la ahora fragmentada biblioteca Tina Modotti, en Alamar. Elizabeth y yo coincidimos porque √≠bamos a recoger sendos premios colaterales del concurso Toda Luz y toda m√≠a. Nos lo hab√≠an enviado desde Sancti Sp√≠ritus. Desde las primeras palabras o miradas de Elizabeth, supe que hay muchos modos de ser letal, que en mi generaci√≥n hay poes√≠a de elevad√≠simo vuelo. Desde entonces la leo y estudio su orfebrer√≠a, su entramado, su abanico multicolor de im√°genes.

Cinco libros e innumerables premios despu√©s hay otras interrogantes en su obra, as√≠ como novedosas cadencias. He redescubierto matices y confirmado que todo buen volumen de poes√≠a es un peligro. Nadie calcula la dimensi√≥n del peligro que entra√Īa la voz de la poeta de Br√ļjulas.

Hay muchas barcas para orillarse en la arena de este libro-isla; o muchas puertas, algunas desvencijadas, para divisar, a través de las ventanas, imposibles horizontes y gaviotas. Abierto al azar, cualquier página revela un silencio consonante, un desaliento octosílabo, una rabia absolutamente decimal. Duele leer, por ejemplo: Te obsequian la anatomía/ y te incorporan cianuro. / Te ofrecen un prematuro/ espacio bajo la tierra. /Sonríes, pero te aterra: /la bala /tu cuerpo/ el muro.

Demasiados versos que escrutan y escupen a la cara verdades de sal, dolor en estado salvaje. Demasiadas negaciones tejidas con destreza, soltura, como un rompimiento o un alud. Demasiadas líneas que circundan el epicentro del polvo.

Este libro, golpe a golpe, verso a verso, es una lecci√≥n de contundencia, un aleph borgeano que multiplica suspiros, gui√Īos de luz dentro de un cuarto oscuro, como sem√°foros en sepia.

Desde Fugas, esa primera sección plagada de anáforas que enseguida promulgan el fin de un viaje y el inicio de un desvarío, la poeta se pliega y despliega en escalonados cuestionamientos y amonestaciones líricas. Fluimos, heraclitianamente, durante un poema-río. El lector es, en definitiva, esa segunda persona que padece el enjuiciamiento que la poeta impone.

En Br√ļjulas, la segunda secci√≥n, Elizabeth (tambi√©n a trav√©s de un poema-d√©cima, segmentado a su vez por cinco partes), complejiza sus reflexiones, pone en jaque los anhelos, marca pautas m√°s heladas, m√°s filos√≥ficas, destruye mitos, reconoce negaciones, es consciente de su finitud, nos recuerda la mortalidad y la fragilidad. Por momentos tiene un tono de sentencia martiana, se pregunta por la utilidad de la virtud, quiere albergar una esperanza de salvaci√≥n, pero tambi√©n, como una noria, gira sobre sus preguntas y respuestas, que acaban identificando y redondeando, casi siempre, su estilo, lleno de encabalgamientos y rizomas incontinentes.

De pronto, por primera vez en Inxilio, tercer apartado, se muestran los poemas a la manera convencional, y revela otro de sus secretos: su arte para nombrar las cosas, como dir√≠a Eliseo Diego. Aunque p√°ginas despu√©s diga que buscamos definiciones y la vida es movimiento. En este caso no hay axiomas, sino retratos, cuadros o incluso vi√Īetas cinematogr√°ficas, tajantes trazos, planos secuencias de un abismo interior con naturaleza muerta:

La tierra: emana orfandad

que se reparte en pu√Īados.

La casa: los resignados

ladrillos, la soledad.

El miedo: no es una edad,

es la vida, alg√ļn recodo.

La palabra: √ļnico modo

de vengarse del destino.

El mar: no es otro camino,

el mar lo resume todo.

 

Altamente recomendables son los poemas A√Īos, Antifaz, exquisita d√©cima endecas√≠laba que dialoga con Anne Sexton, o Frontera.¬†

Derrumbe, cuarta parcela del poemario, sorprende por la elegancia de sus rimas, por ser una invitación social, una temeraria declaración de principios, una acción poética contra los totalitarismos o las falsas igualdades, una reivindicación de la belleza desde la intimidad, que es también una de las verdades insobornables que nos resume cada uno de estos textos.

La puerta de salida de este decimario se llama Ra√≠z. Mis palabras solo crecen hacia adentro, confiesa y describe un √°rbol geneal√≥gico, generacional, donde reniega un tanto de la nostalgia y asume, con resignada conciencia, el acto que supone entrar en la sobrevida de la adultez, aunque el tiempo todo lo adultere con una serie de desgarros sucesivos, irreversibles. La ni√Īa como la historia da la espalda. / No regresa. ¬†

Bienvenidos a este libro-sistema (no libro-almac√©n, seg√ļn advierte Roberto Manzano en el pr√≥logo), a estos nortes que indican destinos mediante versos adversos, a esta c√°psula de sue√Īos agridulces, a esta c√°tedra de mapas mojados por el tiempo a la intemperie, a este templo de crudeza sensorial, a este disciplinado dolor que, gota a gota, dibuja un pa√≠s dentro de otro pa√≠s que teme al tr√≥pico.

Todo libro es un viaje sin retorno. Un parto de luz. Aunque duela.

 

¬ŅQu√© es Br√ļjulas? ¬ŅGira, gira?

¬ŅQu√© es el norte? ¬ŅUna pregunta

casi verdad, pero adjunta

a otra verdad de mentira?

¬ŅUn instrumento que aspira

a una sola dirección?

¬ŅUn horizonte? ¬ŅPerd√≥n?

No. Ya. Abajo los esquemas.

Este libro de poemas

es una resurrección.

 

 


¬ęHemos encontrado sinergia juntos¬Ľ

Yadira Albet (m√°s conocida, entre los fanes del g√©nero fant√°stico como Yadira √Ālvarez Betancourt) y √Ālex Padr√≥n (Juan Alexander Padr√≥n para amigos y lectores) han decidido no solo compartir su vida como pareja sino tambi√©n habitar un mismo universo creativo. Guada√Īa Universal, ese excelente texto por el que obtuvieron en fechas recientes el Premio Hydra de Novela, marc√≥ un primer paso para este binomio creativo. Sobre el Premio Hydra, sobre arte, inquietudes de futuro y realidad conversar√© con ambos escritores en esta entrevista.

Hablemos del Premio Hydra y de la novela ganadora: Guada√Īa Universal. ¬ŅQu√© temas o cuestionamientos pol√≠ticos, sociales, incluso culturales, les guiaron en su creaci√≥n?

La novela naci√≥ casi al principio de la pandemia, al ver el terrible impacto que estaba teniendo en Europa, m√°s que aquel que ten√≠a y tiene a√ļn en Cuba. Nos conmovi√≥ la lucha del personal de apoyo y los riesgos a los que se enfrentaban. Yadira tuvo una pesadilla sobre un repartidor en una urbe desierta, y empezamos a jugar con la idea de que, avanzada la pandemia, este personal de apoyo tendr√≠a que ser por fuerza inmune. Con esa idea en mente y la inspiraci√≥n de la m√ļsica de Creedance Clearwater Revival, naci√≥ ‚ÄúCorriendo en la jungla‚ÄĚ. Este cuento tuvo buena aceptaci√≥n en el Taller Espacio Abierto, que se estrenaba por esos d√≠as en WhatsApp.

Nos gustaron tanto los personajes que los utilizamos para contar otras futuras problemáticas a los que tendría que enfrentarse una ciudad asediada por una pandemia. Que, ojo, no es el SARS-Cov2, sino otra más virulenta y de propagación más rápida. El tiempo disponible durante el primer confinamiento nos ayudó: los 10 cuentos que conforman la cuenti-novela (12, en realidad), fueron escritos en un plazo de tres meses.

¬ŅDe qu√© manera el reflejo de la realidad (dist√≥pica) que vivimos los llev√≥ a pensar un texto semejante?

La respuesta a esta pregunta está en los dos exergos de la novela, uno de ellos sobre El libro del juicio final, de Connie Willis, donde se establece un paralelismo entre una epidemia pasada y futura. El otro sale de boca de nuestro Yoss (José Miguel Sánchez), que defiende a los escritores de ciencia ficción de la etiqueta de pesimistas, cuando en realidad tratamos de imaginar el peor escenario futuro posible para advertir a nuestros lectores y que, de esta forma, tomen acciones para que la versión más distópica nunca llegue a suceder.

Ambos han sido figuras esenciales dentro del g√©nero fant√°stico en Cuba, ¬Ņc√≥mo nace esta asociaci√≥n? ¬ŅGuada√Īa Universal es solo un experimento a cuatro manos o pretenden continuar escribiendo juntos?

Escribir a cuatro manos no es nuevo para ninguno de los dos. Yadira lo hab√≠a hecho junto a su hermano Denis √Ālvarez en Historias de Vitira (Editorial Gente Nueva; La Habana, 2015). √Ālex lo hab√≠a hecho en sus inicios con Michel Encinosa F√ļ en Los √ļltimos antes de la tormenta, una novela impublicable y por suerte extraviada, pero que tiene el m√©rito de ser el crisol de todo el desarrollo del universo ciberpunk de Ofidia.

Ya desde octubre de 2019 hab√≠amos empezado a escribir a cuatro manos la novela de ciencia ficci√≥n hard Berceuse, a√ļn en fase de preparaci√≥n. Simplemente, con el arribo de la pandemia, la pusimos en pausa y utilizamos Guada√Īa Universal como v√≠a de enfrentar tambi√©n nuestros propios miedos e inseguridades.

Independiente a que cada uno pueda tener sus proyectos personales, claro que aspiramos a seguir escribiendo juntos por un buen tiempo. Al fin y al cabo, en la ciencia ficci√≥n y la fantas√≠a hay tradici√≥n de obras escritas a d√ļo; por ejemplo, los hermanos Strugatski. La ciencia ficci√≥n en Cuba tampoco es ajena a tales colaboraciones, como las de Chely Lima y Alberto Serret, Carlos C. Mu√Īoz y David A. Hermelo, Eric Flores y Jes√ļs B. Minsal, o los propios hermanos √Ālvarez.

Al trabajar a cuatro manos, dos cerebros y dos sensibilidades, ¬Ņcu√°les son los principales conflictos y desaf√≠os creativos? ¬ŅC√≥mo seleccionan el material dram√°tico que desean transformar luego en arte? ¬ŅC√≥mo transcurre el proceso de escritura?

M√°s que conflictos o desaf√≠os, hemos encontrado sinergia juntos. Mientras √Ālex tiene una prosa ‚Äúdura‚ÄĚ y de acci√≥n, heredada de la novela negra (que es el g√©nero por el que es conocido fuera del pa√≠s); Yadira profundiza m√°s en los motivos y aspectos psicol√≥gicos de los personajes.

El proceso de escritura es a carga equitativa: en Guada√Īa‚Ķ, cinco cuentos por cabeza, y desafiamos a los lectores a que adivinen qui√©n es la mente maestra detr√°s de cada uno de ellos. Los √ļnicos conflictos se deben al tiempo para escribir, pues adem√°s de ser escritores tenemos otras responsabilidades. Yadira funciona m√°s por inspiraci√≥n mientras √Ālex funciona por disciplina. Pero lo hemos resuelto poni√©ndonos plazos mutuos: si a una idea se le pone fecha, se convierte en una meta.

Lo m√°s productivo de nuestra alianza es la discusi√≥n del trasfondo de las historias y las cuestiones t√©cnicas de la narraci√≥n. En estas, Yadira destaca por el aporte de su lado human√≠stico, mientras √Ālex aporta su experiencia en la coherencia de los universos, derivada de su experiencia como creador de juegos de rol.

¬ŅQu√© temas o b√ļsquedas escriturales vertebran sus pensamientos creativos? ¬ŅQu√© resulta de inter√©s a ambos?

En primer lugar, los propios protagonistas. En Guada√Īa‚Ķ cada historia est√° contada desde el punto de vista de un personaje diferente que, aunque interact√ļan m√°s tarde o m√°s temprano con otros, est√°n signados y lastrados por su experiencia personal con la pandemia.

En cuanto a temas en general, ambos somos eclécticos: no nos enfocamos en un subgénero, sino que empleamos el escenario y los códigos que más aporten a las historias que queremos contar.

√Ālex se mueve con comodidad dentro de la novela negra contempor√°nea, pellizca del tecnothriller, el suspenso y el terror y, parad√≥jicamente, tambi√©n publica poes√≠a. Yadira se pasea por diferentes g√©neros sin encasillarse en ninguno: ciencia ficci√≥n, futuros especulativos, fantas√≠a, realismo‚Ķ m√°s que nada, enfocada a las din√°micas de los seres humanos dentro de cada escenario planteado.

Nuestro punto de contacto son las historias coherentes, que tienen alg√ļn valor que aportar fuera del simple ejercicio del estilo literario. Para ello, ambos nos esforzamos en que nuestros personajes tengan una dimensi√≥n con la que el lector pueda identificarse y empatizar.

FOTOS CORTES√ćA DEL ENTREVISTADO

A la hora de escribir, ¬Ņcu√°nto influye el hecho de pensar en un potencial lector o receptor?

Mucho. Para narrar una historia coherente y relevante, hay que hacerla accesible y cercana al p√ļblico que la va a leer. Ambos tenemos formaci√≥n como docentes, lo que nos anima a tratar de ense√Īar algo a nuestros lectores m√°s all√° de una simple historia: llevar un mensaje positivo a quienes nos escuchan. Eso quiere decir que tratamos que las puedan disfrutar desde el bodeguero del barrio hasta el intelectual m√°s curtido.¬†

En la actualidad, ¬Ņcu√°les son los desaf√≠os fundamentales que enfrenta el g√©nero fant√°stico cubano?

Todavía no hay suficientes editoriales que apuesten por el fantástico, aun cuando está comprobado que cada libro de ciencia ficción o fantasía que se ha publicado en la Isla agota su tirada en pocos meses. En relación a esto, pensamos que ya va siendo hora de que los decisores editoriales comiencen a pensar en términos de rentabilidad económica y estudien qué es lo que desea el mercado.

Consideramos que en estos géneros, tal como en otros también olvidados, hay calidad y masa crítica en los escritores del patio. Solo basta que surja el respaldo de las instituciones, más allá de unos pocos y valientes editores y editoriales aisladas.

Esto pasa por un factor llamado tiempo: hay concursos que premian calidad, pero entre el premio y la publicaci√≥n pasan a√Īos. Los libros quedan atascados en los planes editoriales, cuando la misma publicaci√≥n en el extranjero est√° lista en cuesti√≥n de meses.

¬ŅCu√°les les parecen son los principales h√°ndicaps en la promoci√≥n de la literatura, dentro y fuera de nuestras fronteras?

La gran sectarizaci√≥n de los concursos en Cuba. No sabemos a qui√©n se le ocurri√≥ que escribir fantas√≠a o ciencia ficci√≥n en Cuba es cuesti√≥n de j√≥venes, quiz√°s con la idea de que cuando crezcan se convertir√°n en escritores de tem√°ticas m√°s ‚Äúserias‚ÄĚ. As√≠, la gran mayor√≠a de los concursos que premian y publican al g√©nero fant√°stico son para menores de 35 a√Īos. Esto es una gran injusticia para los que, pasados esa edad, como nosotros, nos empe√Īamos en seguir so√Īando naves, fantasmas y dragones. La √ļnica honrosa excepci√≥n en nuestro pa√≠s es precisamente el Hydra, que adem√°s de bienal est√° limitado en extensi√≥n. Otros, como el David, no restringen edad pero obligan al autor a ser in√©dito, y ya esa es una especie en extinci√≥n entre las voces del fant√°stico en Cuba‚Ķ que han incursionado en otros g√©neros.

As√≠, esto obliga a los escritores ‚Äúmaduritos‚ÄĚ, que al mismo tiempo ya han alcanzado la madurez en cuanto a estilo y experiencias de vida, a optar por concursar y publicar fuera de Cuba. Y hacer esto les veta de recibir promoci√≥n, apoyo o reconocimiento por parte de las instituciones nacionales.

En Cuba hay un fandom importante que le interesa y está sensibilizado con el género, pero ni se le respeta, ni recibe apoyo, ni se piensa en él en términos editoriales. Existe entonces una fuerte demanda del género y existe entre los escritores la posibilidad de concebir una oferta de calidad. Sencillamente, este filón no se explota y no importa.

No siempre llegan a tiempo las publicaciones fuera del marco nacional. ¬ŅLa arena internacional sigue oponiendo resistencia a los autores cubanos, o acaso faltan los intentos de estos por probar lides en otras fronteras geogr√°ficas?

La arena internacional ya est√° ocupada por otros autores, cada uno en su propio patio. Los escritores nacionales tenemos que llegar a competir y desbancar a autores que ya tienen un p√ļblico establecido. Que, adem√°s, es fundamentalmente angloparlante.

¬ŅC√≥mo convencer a un editor de que un autor le ser√° rentable si no es reconocido ni siquiera en su propio pa√≠s? En la medida que nuestras editoriales den una respuesta al g√©nero y este se divulgue en ferias nacionales e internacionales, los autores cubanos del fant√°stico tendr√°n m√°s opciones de ser conocidos en la escena internacional.

¬ŅExiste la autocensura? ¬ŅEn qu√© o d√≥nde tiene sus or√≠genes, dentro del imaginario propio del autor cubano?

La autocensura en lo fant√°stico se puede dividir en dos grandes grupos: el temor a dibujar una sociedad futura o fant√°stica con demasiados puntos de contacto con el contexto actual, y el empleo del eros y el th√°natos en la narrativa.

Durante un gran período de tiempo nuestra ciencia ficción estuvo muy influenciada por la visión positivista soviética de un futuro luminoso para el proletariado, y cualquier mirada que se apartara de esta directiva era no solo mal vista, sino activamente censurada. En la actualidad esto no es un tema que preocupe tanto al escritor de ciencia ficción, pero sin lugar a dudas es un elemento que salta alarmas internas a la hora de tocar temas de crítica social.

El otro grupo es más general y aplicable a cualquier género en Cuba, y también sufre de censura y autocensura. Salvo pinceladas, se es paternalista con un lector que no vive para nada en una caja de cristal exenta del sexo o la violencia.

Ni el sexo (o la sexo-divergencia) ni la violencia (que llega a extrema en la literatura gore) ser√°n nunca ganchos gratuitos que introduzcamos sin que aporten nada a la historia que queremos contar. Pero tampoco ser√°n elementos que quedar√°n fuera de escena por miedo a la censura. De hecho, en Guada√Īa‚Ķ hay escenas que en otra d√©cada ser√≠an extirpadas con sa√Īa, lo que demuestra un cambio de mentalidad con relaci√≥n a momentos m√°s grises de nuestro pasado.

¬ŅCreen en las influencias? ¬ŅHasta qu√© puntos son perceptibles en la obra de ambos?

Somos lectores √°vidos y variados, y tenemos nuestros √≠conos. √Ālex se form√≥ en el g√©nero a golpe de traducciones de cl√°sicos de la ciencia ficci√≥n y la fantas√≠a de autores anglosajones, pero que ha regresado a las ra√≠ces de la lengua espa√Īola y al estilo de escritores como Arturo P√©rez Reverte. A la vez, se confiesa un ferviente admirador de Ernest Hemingway, y entre ambos √≠dolos se preocupa en escapar de la etiqueta que la literatura fant√°stica ha de ser un g√©nero literario de segunda categor√≠a. Yadira admira y mimetiza en parte a las escritoras de la ciencia ficci√≥n de la ola feminista, encabezada por √örsula K. Le Guin y otras que ‚Äúcontaminan‚ÄĚ parte de lo que ella escribe.

En estos tiempos de cuarentena, ¬Ņqu√© libro de ciencia ficci√≥n o fantas√≠a de un autor joven cubano recomendar√≠an?

Definitivamente, La marca de Kahim y Lo mejor es so√Īar, del matancero Ra√ļl Piad, quien durante esta pandemia ha estado extraordinariamente activo y exitoso en materia de premios. Tanto que, junto a Eric Jorge Mota en segundo puesto, le hemos ganado el Hydra por apenas una cabeza. La ventaja num√©rica de ser dos, suponemos.

M√°s all√° de la p√°gina en blanco, ¬Ņqui√©nes son Yadira y √Ālex?

Nos gustar√≠a decir que ambos somos escritores a tiempo completo, pero faltar√≠amos un poco a la verdad. No nos formamos en carreras relacionadas con la literatura. Hemos llegado a ella desde la experiencia y la b√ļsqueda, desde la lectura y la construcci√≥n de las historias que hubi√©ramos querido leer.

√Ālex divide su tiempo entre su trabajo de creaci√≥n de contenido y la narrativa. Yadira balancea la escritura con la docencia y la investigaci√≥n, ahora movida hacia los espacios virtuales. Ambos adem√°s cargamos con todas las responsabilidades cotidianas que nos aquejan a todos, m√°s en estos tiempos que se han tornado algo dif√≠ciles.

También nos hemos atrevido a asumir un desafío más. Estamos llevando adelante a Realengo +53, un podcast para la divulgación y promoción de la literatura de ficción en Cuba. Es nuestro modesto aporte a la promoción y divulgación, para que otras personas se interesen por leer a nuestros autores de fantasía, terror y ciencia-ficción y aprender sobre la literatura de este género.

En resumen, Yadira y √Ālex son personas, muy, muy ocupadas‚Ķ pero felices de ser y estar.