Lectores


Los entresijos de la literatura

En ella se cumple el lugar com√ļn: Malena Salazar Maci√° no necesita presentaci√≥n alguna. Su rostro es conocido no solo entre los lectores y escritores del fant√°stico cubano, sino m√°s all√° de las fronteras geogr√°ficas que nos circunscriben a un universo de referencias.

En honor a la verdad, debo confesar que me he aprovechado de la amistad que nos une para hacerle responder esta entrevista. Malena acept√≥, por supuesto, sin que mediaran demasiadas excusas, impelida quiz√°s por esta distancia f√≠sica que no nos permite ahora compartir caf√© juntas, an√©cdotas ni pel√≠culas. Sea cual sea el formato que nos sirva como (pre)texto para dialogar, es innegable que Malena Salazar Maci√° se ha convertido en m√°s que una ‚Äújoven promesa‚ÄĚ. Ese concepto tan debatido y que a√ļn cargan algunos de nuestros mejores creadores literarios, nos obliga a repensar, acuciantemente, cu√°l es el lugar que ocupan los creadores j√≥venes en el tejido escritural de la naci√≥n.

En tiempos recientes, algunos de los autores de las generaciones m√°s j√≥venes del fant√°stico cubano han tenido el privilegio de ser traducidos a otras lenguas, ¬Ņcu√°l ha sido tu experiencia? ¬ŅSientes que el mundo de la traducci√≥n es una posibilidad otra hacia diferentes p√ļblicos y mercados?

cortesía de malena salazar

Hasta el momento, he tenido la suerte de ser traducida mayormente al ingl√©s y al japon√©s de la mano de Toshiya Kamei; no obstante, algunas de mis historias tambi√©n han sido elegidas para ser llevadas al alem√°n y al croata. No ser√≠a cierto si afirmara de forma categ√≥rica que alguna que otra vez no albergu√© la idea de ver algunas de mis obras en otros idiomas, sin embargo, lo curioso es que las traducciones llegaron en per√≠odos en que no ten√≠a contemplada la posibilidad. As√≠ que fue una sorpresa agradable ver c√≥mo mis textos en espa√Īol se convert√≠an, poco a poco, en otras palabras, construidas a trav√©s de otros abecedarios, otras reglas, conceptos similares que capturaban la esencia del original. La experiencia se completa cuando se logra una publicaci√≥n; porque tampoco es sencillo colocarse en el mercado o llegar a un determinado p√ļblico. Tambi√©n existen muchos escritores y traductores talentosos a nivel internacional que buscan un lugar para sus trabajos.¬†

El mundo de la traducción me gustaría compararlo con la posibilidad que alberga la idea de la existencia de mundos paralelos: abre miles de puertas al intercambio con lectores y escritores de culturas diversas. Promueve la posibilidad de retroalimentación literaria, de estudio de nuevas temáticas, de adquisición de conocimientos sobre el constante movimiento de las problemáticas socio-económicas y políticas en otras latitudes.

Cuando se trasciende el √°mbito sem√°ntico de la lengua madre, ocurre un cambio sustancial en las historias, ¬Ņc√≥mo concilias el ejercicio de la escritura con la potencial idea de una traducci√≥n futura? ¬ŅPiensas en eso a priori?

La traducción es, también, arte. El traductor no solo debe tener un conocimiento multicultural vasto, sino ser capaz de conservar el espíritu del texto original cuando lo lleva a otra lengua, debido a que a veces, muchas palabras, frases y conceptos no poseen una traducción precisa a otros idiomas, o la estructura de la historia no resulta adecuada para llegar a lectores que descubren por primera vez algo escrito en otro país, en otra lengua. El traductor debe conocer la mente y el estilo del autor. Debe volverse, de cierta forma, el segundo autor.

No pienso en futuras traducciones cuando escribo un texto. Deseo que la historia se desarrolle en su propio ambiente, con los elementos que le son innatos debido a su temática, al estilo, al tono que deseo darle. Después es que puede apreciarse la belleza del proceso de renacer en otro idioma: el ejercicio intelectual de interpretación que debe realizar el traductor.

cortesía de malena salazar

En los dos √ļltimos a√Īos has sido una de las autoras m√°s premiadas a nivel nacional. Pocos concursos del g√©nero fant√°stico se te han resistido, ¬Ņqu√© har√°s cuando no te queden otros cert√°menes de literatura fant√°stica en los cuales competir? ¬ŅSientes que el verdadero aliciente del escritor se encuentra en el premio o acaso tus resortes creativos se encumbran hacia otras v√≠as?

Exploraré otros géneros literarios. Me gustaría incursionar en el mainstream, el policíaco y el teatro. Sin embargo, quiero hacerlo después de estar segura de cuáles son sus elementos, después de crearme una base a través de lecturas y análisis de obras de dichos géneros, tal y como procedí con la fantasía y la ciencia ficción.

Tomé la participación en los concursos para medir, poco a poco, cuánto mejoraba o retrocedía en mi literatura, en qué fallaba, por qué y cómo podía solucionar esos problemas y errores. Me sirvieron también para conocer a escritores de todo el país y ganar experiencia a través de sus consejos.   

No es esta la primera entrevista que tengo el placer de pensar para ti. En nuestro primer di√°logo eras a√ļn una autora novel que comenzaba a lidiar con los trazos del Premio David en la categor√≠a de ciencia ficci√≥n, ¬Ņcu√°nto ha cambiado la autora de Nade desde entonces hasta estos tiempos?

A veces hago comparaciones entre Nade y mis textos recientes. No surge como algo premeditado sino que, en alg√ļn momento, ese primer libro cae en mis manos y siento el deseo casi hipn√≥tico de abrirlo en una p√°gina al azar, leer p√°rrafos, di√°logos, personajes. Y noto los cambios. Veo un progreso. De Nade hasta mi √ļltimo escrito, sea cuento o novela, existen detalles sutiles (y otros no tanto) que marcan cu√°ntos obst√°culos he superado, cu√°ntos consejos he escuchado y asimilado, cu√°ntos errores he subsanado. Me percato de que el camino contin√ļa.

Siempre digo que, cada vez que leo algo nuevo, percibo cuánto me falta por crecer como autora.   

¬ŅEres una creadora a la que le gusta reescribir sus libros? Si, por ejemplo, pudieras retornar a esa Nade primigenia que public√≥ Ediciones Uni√≥n en su colecci√≥n Premio David, ¬Ņcambiar√≠as algo?

Corregir√≠a errores en la dramaturgia y el estilo escritural, desarrollar√≠a de forma m√°s justa a los personajes, pero no cambiar√≠a la esencia de la historia. Me gusta ese ‚Äúpor qu√©‚ÄĚ y ‚Äúc√≥mo‚ÄĚ fue concebida, me gusta que tenga la ingenuidad de una opera prima. Si realizara un cambio sustancial, si la reescribiera por completo, ya no ser√≠a la misma Nade que me ense√Ī√≥ tanto y me acerc√≥ a los lectores. ¬†

Has comenzado a transitar, con muy buen paso, en la literatura infantil y juvenil. ¬ŅC√≥mo llegas al g√©nero? ¬ŅPor qu√© tu inter√©s como escritora se ha enfocado en esa nueva lupa de sentido y producci√≥n? ¬ŅQu√© posibilidades te ofrece la literatura infantil y juvenil?

Lo sent√≠ como una asignatura pendiente: de ni√Īa, le√≠ a Excilia Salda√Īa, Enrique P√©rez D√≠az, Dora Alonso y Julia Calzadilla, as√≠ que durante mi crecimiento como autora me presionaba una deuda invisible con ellos, con la propia literatura infantil. Sus libros me inculcaron el amor por la lectura y la escritura. Son parte de m√≠, de la fuente a la que regreso a cada rato para aprender los entresijos de la literatura.

No fue una decisi√≥n precipitada: tard√© un tiempo en convencerme de que estaba lista para escribir para ni√Īos, que es uno de los p√ļblicos lectores m√°s exigentes que puedan existir. Por el momento, disfruto mucho creando estas historias porque me permiten recordar esos sentimientos que me provocaba el leer a los autores que funcionan como mis pilares. Me gustar√≠a acercar a los ni√Īos a la lectura a trav√©s de mis textos. Quiz√°s algunos de ellos, como yo, sientan el llamado literario y se armen de letras. ¬†¬†

La pandemia nos ha obligado a revolucionar y repensar no solo la literatura, sino su modo de comunicaci√≥n al p√ļblico, ¬Ņqu√© tal la experiencia?

Antes de la pandemia, las redes sociales, Internet, los medios de comunicaci√≥n masiva‚Ķ comenzaban a volverse herramientas √ļtiles para los escritores. Con la llegada de la covid-19 se han reafirmado o, quiz√°s, se han convertido en un elemento indispensable tanto para trabajar como para la socializaci√≥n, donde se hace necesaria la distancia.

¬ŅPiensas que son pocos los autores j√≥venes que se interesan por la ciencia ficci√≥n y la fantas√≠a? ¬ŅHasta qu√© punto pueden los autores de generaciones anteriores, incluso siendo j√≥venes, apoyar e impulsar a los m√°s noveles?

Durante la pandemia y gracias a una mayor incursi√≥n en las redes sociales, he descubierto que en Cuba existen muchos j√≥venes con deseos no solo de leer ciencia ficci√≥n y fantas√≠a, sino tambi√©n de crearla. A trav√©s de Twitter, Facebook e Instagram, muchos realizan publicaciones de sus obras e intercambian, sin tener conocimiento de que existen otros escritores, premios y la colecci√≥n √Āmbar de Gente Nueva que aborda el fant√°stico. Cuando lo descubren, exigen orientaci√≥n inmediata acerca de estos autores, y c√≥mo pueden acercarse m√°s a esta comunidad que ya exist√≠a.

Si algo ha caracterizado a los autores del fantástico cubano, es el apoyo mutuo y hacia los jóvenes que comienzan a través de asesorías, invitándolos a talleres, recomendándoles libros e instándolos a participar en concursos. Todos forman parte de este proceso, sin importar la generación. Los autores jóvenes escuchan a los veteranos y viceversa. Cada persona, desde su punto de vista, es capaz de arrojar luz sobre una temática poco explorada por otros.

De esa forma, los creadores más jóvenes adquirimos y compartimos experiencias que nos colocan en condiciones de, también, capacitar a los noveles, o a los que comienzan a leer a los autores cubanos.


Yanarys Valdivia: «La poes√≠a debe ser capaz de iluminar»

Yanarys Valdivia siente que la poes√≠a nos hace observar y entender la vida con ojos nuevos, ojos que trascienden el cristal ‚ÄĒlas barreras‚ÄĒ de nuestra experiencia humana. Toda entrevista no es m√°s que un pretexto y esta no es la excepci√≥n, lo reconozco: quer√≠a conocer m√°s de las reflexiones sobre esa realidad siempre cuestionable que Yanarys parece revelarnos a trav√©s de su creaci√≥n.

‚ÄĒ¬ŅDe d√≥nde nace tu inter√©s por el haiku y por otras estrofas provenientes de la tradici√≥n po√©tica oriental?

‚ÄĒSiempre me han fascinado la cultura y la filosof√≠a orientales, en especial la tradici√≥n literaria japonesa, tanto la narrativa como la poes√≠a, y fundamentalmente el haiku y su poder de dibujar el mundo en breves notas. Eso para m√≠ es esencial, de una claridad y autenticidad que siempre he admirado y respetado. Conoc√≠ del haiku espec√≠ficamente por un amigo que lo llev√≥ a una tertulia a la que asist√≠a con regularidad luego de mis estudios de arte. Ya para entonces escrib√≠a mis cositas, pero el descubrimiento de esta forma po√©tica sin dudas me abri√≥ a un mundo desconocido, y cambi√≥ para siempre mi manera de observar y ver la vida.

‚ÄĒ¬ŅEs posible definir, fehacientemente, qu√© es la buena o mala poes√≠a, o esta definici√≥n se filtra en el espectro subjetivo de cada lector?

‚ÄĒNo puedo ser tajante en cuanto a mi criterio con respecto a la buena o mala poes√≠a porque, sin lugar a dudas, esto pasa por infinitud de tamices personales, pero s√≠ pienso que la buena poes√≠a debe ir m√°s all√° de toda clase de convenciones, de estructuras, debe ser capaz de iluminar, de huir de los lugares habituales, de remover, de transformar, es algo vivo y en movimiento. Lo podemos ver en los grandes poetas como Whitman o Rimbaud, solo hay que observar el gran c√ļmulo de grandes de la poes√≠a, sus vidas, sus obras, para discernir ‚ÄĒde entre la mala hierba‚ÄĒ lo verdaderamente valioso, lo que trasciende tiempos y lugares.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo manejas el mundo de la autorreferencialidad a la hora de escribir? ¬ŅEs la poes√≠a, por necesidad, un ejercicio de autorreferencia?

‚ÄĒEn toda obra, am√©n de que se usen sujetos l√≠ricos, narradores o voces diferentes a los del autor, es imposible huir completamente del creador, pues el background est√° ah√≠, la vivencia: para poder hablar con voces prestadas, por debajo se hallar√° la del autor siempre. En mi caso, como en el de otros poetas y escritores en general, lo he usado tambi√©n como soporte creativo. Hay una gran zona de mi poes√≠a de un marcado car√°cter autorreferencial; aunque el que hable sea el paisaje, mis ojos est√°n ah√≠, tras el cristal.

‚ÄĒEn el proceso creativo, ¬Ņa qu√© paso le confieres mayor importancia?

‚ÄĒCada escritor es un mundo aparte y los procesos creativos son dis√≠miles; difieren un poco los poetas de los narradores, pero igual tienen su estructura, como es l√≥gico. Para m√≠ es fundamental la observaci√≥n, la acumulaci√≥n de experiencia para que pueda surgir una obra: el pozo ha de ser llenado, como bien apunt√≥ el maestro y amigo Roberto Manzano. Luego, no en todo momento se escribe de igual manera, a veces puede ser espont√°neo, a veces es resultado de la experimentaci√≥n y el juego, especie de reto; a veces se est√° escribiendo un poema mental, esbozando una idea, a veces se perfila todo un proyecto a partir de una idea iluminada. Todo paso es importante. Despu√©s viene el trabajo duro: la reescritura, que puede tomar mucho m√°s tiempo que la escritura inicial, y es un paso important√≠simo en el proceso creativo para la factura final o casi final del texto.

‚ÄĒSe ha hablado mucho de la investigaci√≥n como parte de dicho proceso creativo. En el caso del poeta, ¬Ņesta investigaci√≥n se reduce solo al an√°lisis del sujeto hablante o de las particularidades del discurso, o se preocupa adem√°s por otros esca√Īos de sentido?

‚ÄĒUna vez m√°s, esto depende del poeta y su visi√≥n, pero creo que s√≠ hay todo un proceso de acumulaci√≥n de informaci√≥n de todo tipo: visual, sensorial‚ĶY claro est√°, dependiendo de la obra como se haya perfilado, hay algunas que nacen de manera m√°s espont√°nea. Ya luego el escritor las va enfocando hacia un camino, y est√°n tambi√©n las que se trazan hacia una meta desde el inicio. Ah√≠ puede notarse quiz√°s esta investigaci√≥n inicial, que no solo en el caso de la poes√≠a es una preocupaci√≥n formal del sujeto hablante o sujeto l√≠rico, ni de lo que se habla o c√≥mo se habla, sino de todo un contexto tambi√©n, que puede tener una carga hist√≥rica y de diversos or√≠genes, intertextualidades, etc. Creo que un buen escritor lo abarca todo, me refiero a los diversos esca√Īos de sentido, los reconoce y los pone en funci√≥n de su obra

‚ÄĒ¬ŅPiensas que la poes√≠a tiene l√≠mites? ¬ŅCu√°les ser√≠an estos?

‚ÄĒNo creo que tenga l√≠mites. Estos solo pueden existir en las mentes. La poes√≠a tiene sus caracter√≠sticas formales, pero eso para m√≠ no supone un l√≠mite, sino una posibilidad.

‚ÄĒ¬ŅCu√°l es el papel del escritor, del poeta, en el mundo que nos ha tocado vivir? ¬ŅTiene acaso alg√ļn papel?

‚ÄĒEl papel del escritor es solo con s√≠ mismo: ser leal a su tiempo y a su obra, pero no por convenciones, por demostrar nada a nadie. Si uno es fiel a su visi√≥n, esto sin dudas llegar√° a otros, invitar√° a otros a participar de tu visi√≥n y sembrar√° buenas impresiones siempre.

‚ÄĒEn materia creativa es cierto, innegable dir√≠a yo, que existe el fatalismo geogr√°fico. El lugar donde nacemos nos define y, muchas veces, nos condiciona. ¬ŅDe qu√© manera puede un escritor, con su esfuerzo individual, desterrar este fatalismo o al menos luchar contra √©l?

‚ÄĒCreo que puede afectarte quiz√°s en cuanto a posibilidades de mostrar tu obra, de acceder a informaci√≥n si naces en un campo muy apartado; por ejemplo, la b√ļsqueda incansable de nuevos horizontes, la aventura, la exploraci√≥n, son las herramientas fundamentales para crecerse ante cualquier fatalismo, el estudio y la superaci√≥n de los l√≠mites propios y de tu contexto.

‚ÄĒ¬ŅQu√© opinas de la promoci√≥n literaria en Cuba? ¬ŅY de la autopromoci√≥n?

‚ÄĒLa promoci√≥n literaria en Cuba ha pasado por diversos momentos, unos m√°s felices que otros, pero sin dudas hay un trabajo sostenido. Se han publicado montones de obras de diversos autores, a veces tarde, pero al final salen. Tambi√©n existen eventos como el Festival Internacional de Poes√≠a, concursos o ferias que visibilizan un poco m√°s a los autores. Luego, est√°n adem√°s la autogesti√≥n y el camino que uno mismo logre labrarse: publicar fuera de Cuba puede servir para que otros lectores conozcan lo que se hace aqu√≠, aunque no d√© muchas ganancias monetarias. La literatura no va a dar grandes dividendos, pero s√≠ grandes satisfacciones de otras maneras que son tambi√©n disfrutables.¬†

‚ÄĒ¬ŅLa poes√≠a puede considerarse un ejercicio de reflexi√≥n sobre lo real?

‚ÄĒ¬ŅY qu√© es lo real? La poes√≠a puede hurgar en diversos sitios. La realidad es una constante cambiante, ef√≠mera y no permanente; la poes√≠a tambi√©n observa y registra estos movimientos.


‚ÄúNo dejar nada gratuito‚ÄĚ

María Lorente, quien obtuviera Mención en la más reciente edición del Premio Calendario por su texto teatral She is leaving home/Qué va a ser de ti, es una joven dramaturga con mucho por contar. Sabe que hacer buen teatro depende, en gran medida, de no dejar nada gratuito. Su historia como escritora y teatrista recién comienza y esta es la invitación para conocerla, en un ángulo mas cerrado de observación.

¬ŅC√≥mo ocurre tu primer contacto con el mundo de la escritura y con el del teatro? ¬ŅC√≥mo descubriste tu vocaci√≥n?

Creo que mis padres son lo más importante al hablar de mi vocación. Ellos son escritores y en mi casa siempre viví un ambiente de libertad, de buen gusto, una visión lo menos prejuiciada del mundo. Siempre fui hiperactiva y mis padres tuvieron que encontrar maneras para que yo soltara toda aquella energía: cursos de ballet, fotografía, numismática, artes plásticas y, por supuesto, teatro.

¬†Sara Miyares, muy cercana a mi familia y Teatro Gui√Īol, Las Estaciones o El Arca, fue fundamental en mi inserci√≥n en el teatro desde peque√Īa. Crec√≠ vi√©ndola actuar en el Gui√Īol, me inscribi√≥ en mis primeros talleres de teatro, mont√≥ obras conmigo y los ni√Īos de mi aula y me llev√≥ a formar parte de su grupo de entonces (Teatro de mu√Īecos Okantom√≠). Fue all√≠ donde tuve mis primeras experiencias dentro de un teatro.

Con Okantom√≠ particip√© en La calle de los fantasmas y en Beb√© y el se√Īor don Pomposo, todav√≠a guardo los programas de mano: hice de fantasma, de mendiga, de lazarillo y ayudaba a los actores en los cambios de ropa o en cualquier cosa que surgiera tras los telones. A partir de ah√≠ tuve muy claro en mi ni√Īez y parte de la adolescencia que quer√≠a ser actriz. Me present√© en las pruebas de la ENA y no aprob√©, lo cual, para mi sorpresa, no fue el fin del mundo. Todo lo contrario. Empec√© a escribir, a escribir con conciencia.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo? ¬ŅCu√°nta importancia le concedes a la investigaci√≥n dentro de este proceso?

Cuando escribo, me encierro. Me gusta estar sola, en un ambiente tranquilo, sin interrupciones. Sin embargo, el tiempo de escribir no coincide siempre con el de concepción, trabajo de la idea o investigación, por lo menos para mí. Me pasa que cuando estoy en la primera fase de producción de un texto, mi mente se enfoca en eso con mucha fuerza, tanto que todo lo que leo, estudio, escucho o percibo, lo relaciono directamente con ese proceso.

Creo que cada proceso requiere un tipo de investigación que responda a las particularidades del futuro material. La investigación vivencial y la bibliográfica son las que he practicado para enriquecer mis textos. Me parece que todo lo que he escrito es también una investigación sobre mí misma.

¬ŅQu√© universo de referencias, tanto literarias como visuales y teatrales, te acompa√Īa?

He visto mucho teatro malo, y creo que todav√≠a me toca ver otra gran cantidad. Ese teatro que yo considero malo o poco interesante me ha ense√Īado mucho, me ha dejado claro lo que no quiero hacer. Ver o leer el teatro que me gusta tambi√©n es de gran ayuda. Estoy en una edad en la que dejarme influenciar y, de alguna manera, intentar copiar recursos de mis paradigmas, es muy productivo.

En lo literario, mi primera referencia son mis padres, y creo que por eso no me he aventurado en la poesía, porque sería trabajar en un campo muy trabajado por ellos. Soy fanática de la literatura latinoamericana: Cortázar, Vallejo, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Quiroga o Ricardo Piglia. También Dostoievski, Hemingway y Salinger causaron revoluciones en mi manera de escribir.

Háblame un poco de tu texto teatral She is leaving home/Qué va a ser de ti, que fuera reconocido con una Mención en el Premio Calendario 2019 de Teatro.

Es el primer texto teatral que escribo de manera seria y todav√≠a sigo trabajando en √©l. Despu√©s de leer Aire fr√≠o, de Virgilio Pi√Īera, hice varios intentos por escribir una obra cuyo centro fuera una familia cubana (otra m√°s para la gran lista de muestra dramaturgia). Finalmente vi 10 millones, de Carlos Celdr√°n, y eso fue lo que me impuls√≥ a escribir sobre mi familia, mi casa, mis preocupaciones. Tal vez de ah√≠ tom√© la autoficci√≥n, la frontalidad o lo narrativo.

Fueron dos influencias conscientes: Aire fr√≠o y 10 millones, luego se sum√≥ La noche de los asesinos, de Jos√© Triana. She is leaving home/Qu√© va a ser de ti es sobre Luc√≠a, una joven de 24 a√Īos que se separa radicalmente de sus padres, Ram√≥n y Mar√≠a. El texto ya est√° en proceso de publicaci√≥n en la editorial Aldab√≥n, de Matanzas, y eso me tiene muy entusiasmada y trabajando m√°s.

Desde el a√Īo 2018 has acompa√Īado al proceso creativo de Carlos Celdr√°n y Argos Teatro como asistente de direcci√≥n. Esto te ha permitido asistir de cerca al nacimiento de los montajes de Misterios y Peque√Īas Piezas (Premio Villanueva de la cr√≠tica en 2018) y Hierro (Premio Villanueva de la Cr√≠tica en 2019), ¬Ņqu√© experiencia te ha otorgado esta cercan√≠a y hasta qu√© punto has podido revertirla en beneficio de tu trabajo de escritura?

Siento la influencia de Argos Teatro desde muchísimo antes de tener la oportunidad de observar sus procesos de montaje. Por eso empezar a trabajar ahí ha sido un privilegio y, a la vez, una enorme responsabilidad. El trabajo de asistente de dirección es un término medio raro entre lo técnico y lo artístico. Este trabajo me deja mucho espacio para el aprendizaje, que es mi principal objetivo en el grupo. Ellos me han aportado tanto que estaré siempre en deuda.

Salí de la soledad de mi cuarto, de mi mundo de dramaturgia utópico, para insertarme de lleno en un teatro. Esa es una experiencia que todos los estudiantes deberíamos tener. Estar ahí, durante todo el proceso de montaje de una obra, cambia totalmente el punto de vista de uno con respecto al teatro.

 Como dramaturga lo que más me aportó fue ser testigo de la mutación del texto del papel a la escena. Además, fue muchísimo más productivo para mí el hecho de haber participado en dos montajes en los que el dramaturgo y el director eran la misma persona. Vi a Celdrán mirando desde la perspectiva de un director su propio texto, tratando de ser lo más objetivo posible, haciendo cortes, rescribiendo escenas y descubriendo facetas u objetivos nuevos que como dramaturgo no imaginó.

¬ŅPiensas que el ISA es un paso necesario, o acaso imprescindible, para los j√≥venes dramaturgos, o existen otros caminos posibles?

Un artista no necesita un t√≠tulo o una ley para legitimarse. Un artista necesita una obra. Creo que el ISA no es el √ļnico camino, sin embargo, s√≠ es un puente, una valiosa gu√≠a para encaminarse en el arte. Al menos desde mi experiencia lo ha sido.

El ISA no hace al artista, le brinda herramientas y es el estudiante quien tiene que saber aprovecharlas. Uno no se puede quedar nada más con el ISA, hay que salir, que entrar en contacto directo con las cosas, participar en todos los eventos (los buenos, los malos y los peores) y estudiar también materiales que necesariamente no están en el plan de clases.

La Facultad de Teatro tiene la suerte de contar con profesores que son, a la vez, artistas y teóricos de referencia nacional. Ese diálogo que se establece con los profesores y futuros colegas es lo más valioso de la Universidad, desde mi punto de vista.

Si tuvieras que definir tu escritura, ¬Ņqu√© palabras elegir√≠as?

La definiría con las palabras claridad, transparencia y verdad. Ojalá y otras personas al leerme definieran mi escritura de ese mismo modo.

¬ŅCu√°les son los temas que le interesan a tu teatro?

Las relaciones familiares, entre padres e hijos, y los conflictos de los personajes con su entorno. Sobre todo, temas y personajes que tengan posibilidades de cuestionar la realidad y de dialogar con el p√ļblico cubano actual sin caer en estereotipos.

Me gustaría hacer un teatro que, aun partiendo de un contexto nacional particular, pueda rebasar esa frontera y hablar de algo universal. Esto se lo debo mayormente a Argos Teatro.

¬ŅSientes que el mundo de la intermedial y lo hipermedial permea de alguna forma, menos o m√°s visible, tu creaci√≥n?

Por supuesto. Esa es una realidad en la que nací. Mi generación ha vivido esa fugacidad con cierto atraso por ser Cuba, pero igual es apabullante. Desde que tengo conexión a Internet por el teléfono móvil, todo se mueve desde ahí. No he insertado de manera consciente estos medios en mi escritura, pero creo que de una manera u otra están ahí.

Por ejemplo, en She is leaving‚Ķ las diferencias generacionales se pueden reconocer tambi√©n por el modo en que cada personaje interact√ļa con la tecnolog√≠a: los padres de Luc√≠a no saben conectarse a Internet por el m√≥vil y el padre no sabe manejar el tel√©fono inal√°mbrico, por ejemplo.

Como joven artista, ¬Ņcu√°les son los principales obst√°culos espirituales, materiales o de cualquier orden que entorpecen la creaci√≥n en los momentos que corren?

Siento que el mayor obstáculo para mí, soy yo misma. Lucho todo el tiempo en contra de mi vagancia para sentarme y seguir puliendo el material, en contra de la idea de que un texto ya está terminado, en contra de otro texto en proceso que puede hacerme dejar el anterior a medias, en contra de mis inseguridades y, la más dura, en contra de la autocensura. Pienso que la mejor manera de quedar bien ante un futuro lector o espectador es ser sincero, investigar de manera seria y pulir mucho el material, no dejar nada gratuito.


«El fin √ļltimo de la poes√≠a es dejar un testimonio»

Es una de las j√≥venes voces de la poes√≠a actual que sobrevivir√° al paso del tiempo. Hacer una puesta semejante puede resultar arriesgado o pol√©mico ya que, en materia de escritura, en materia art√≠stica, es dif√≠cil anticiparse al paso del tiempo y de las miradas, siempre subjetivas, de la cr√≠tica y el p√ļblico.

Sin embargo, el arte también posee objetividad. Objetividad que asume el sinónimo de talento, persistencia, memoria y vibración. Quienes recibieron con sorpresa la noticia de que Antonio Herrada se había alzado con la Mención Única del Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén, en su más reciente edición, tal vez se han perdido a uno de los poetas cuyo testimonio, en los caminos de lo creativo, vale la pena escuchar y sentir. 

¬ŅCrees que hay una necesidad de definir qu√© es la poes√≠a en los tiempos que corren (o en cualquier otro tiempo)?

Una definici√≥n siempre presupone una frontera. Una marca que delimita el esto s√≠ y aquello no. Creo que a veces hace m√°s da√Īo definir. Lo mejor de los avances siempre ha sucedido en los m√°rgenes. Si me arriesgara a esbozar un concepto empezar√≠a cada l√≠nea con la palabra NO. (Criterios de forma): NO hay que escribir en rima, NO hay que escribir en versos, NO hay que evadir las formas narrativas, NO hay que evadir la rima, NO hay que evadir los versos, NO hay que escribir con moldes narrativos‚Ķ y as√≠ un largo etc√©tera. (Criterios de contenido): NO quiero extenderme en esto, pero me gustar√≠a proponer un concepto f√≠sico, la resonancia, y hacia all√≠ que camine el texto, que la poes√≠a NO sea un reba√Īo de temas que sale a pastar todas las ma√Īanas, sino que cualquier asunto humano provoque una vibraci√≥n, una igualdad de frecuencias que hagan al texto y lector oscilar.

La poes√≠a es una materia, asociada muchas veces a la palabra escrita, pero que claramente se transmuta y asume cuerpo no solo en muchas manifestaciones art√≠sticas, sino tambi√©n en la vida cotidiana. En t√©rminos can√≥nicos est√° la tradici√≥n, la historia de la literatura, las escuelas, los estilos. Sobre eso volvemos, negamos o asentimos. Y nos ponemos en di√°logo con personas que ni siquiera conocimos, y de las cuales a veces nos separan siglos. Otra muestra m√°s de la teor√≠a de las vibraciones. Si me pidieran una definici√≥n, me arriesgar√≠a a esa frontera difusa, y que la libertad expresiva tenga la √ļltima palabra.

¬ŅC√≥mo transcurren tus procesos creativos?

Hay dos etapas. La primera es una etapa permanente, es la b√ļsqueda, la lectura, el estar atento a todo lo que el ojo del poeta ve en su d√≠a a d√≠a. Muchas veces esa mirada est√° condicionada por el proyecto que escribo en esos momentos, aunque no desatiende otras im√°genes no relacionadas con esto pero que pudieran formar parte de algo futuro. Por eso digo que soy poeta a tiempo completo.

Una pel√≠cula, un libro, una noticia, un resultado cient√≠fico, una canci√≥n, el paisaje que observo cuando me traslado por la ciudad, una frase dicha al aire, cualquier cosa que me provoque una m√≠nima vibraci√≥n. Muchas veces acompa√Īo estas experiencias de notas. Y esas notas son la materia prima de la segunda etapa. A veces paso meses sin revisarlas y cuando lo hago encuentro poemas completos. Soy un escritor de notas y a veces hago poemas.

Cuando maduran, surgen los libros. Me gusta hallar relaciones infinitas y la idea del proyecto de libro. En esto contradigo la posición de Hemingway, y aunque a veces la musa me agarra escribiendo, nunca comienzo un texto como una invocación.

Esta segunda etapa lleva el corrientazo de la escritura y un larguísimo proceso de revisiones, donde trato que cada palabra tenga su justo lugar. Este modus operandi arriesga por la calidad antes que por la cantidad. Me permite disfrutar como un escolar sencillo y no como un asalariado. Y a veces se reconforta con lecturas como la de Pound, cuando dice que más vale legar una buena imagen que no un conjunto silencioso de obras voluminosas. No obstante, siempre queda el riesgo, la apuesta por la idea fallida, el tiempo dedicado a lo que no concretará en página impresa. Para eso solo queda el desprendimiento y el placer que provoca la contemplación.  

Am√©n de las lecturas, ¬Ņindispensables? para cualquier escritor, ¬Ņde qu√© manera se forma un poeta hoy en d√≠a?

Hay que entrenar la sensibilidad como un atleta. La lectura sigue siendo la fuente nutricia fundamental, pero la poesía empieza en todas partes (Nogueras, ob.cit). Me gustaría que existiera un reglamento de estricto cumplimiento para todos los poetas o aspirantes: y que empezara con una orden de alejamiento. Nuestro gremio sigue siendo como un gueto, nadie sale y nadie entra.

Ojal√° pudi√©ramos orientar una hora de conversaci√≥n profunda por cada hora de lectura. Y una libreta donde reflejemos el tiempo dedicado al intercambio con otras artes y artistas. Adem√°s pudi√©ramos disponer de planes de internamiento en zonas naturales, pr√°ctica de deportes extremos, unas cuantas materias cient√≠ficas, clases de baile, idiomas y filosof√≠as orientales, y por qu√© no, el contacto con ni√Īos(as) y con comunidades en desventaja social.

Despu√©s de estas sesiones, la sensibilidad del poeta tendr√° buenos m√ļsculos. NO me gusta la imagen del bardo ensimismado. Prefiero el camino del conocimiento profundo de toda obra humana. Por ese camino quiero llegar a la poes√≠a. ¬†

Algunos de mis entrevistados me han hablado de la existencia de una supuesta crisis de lo po√©tico en el pensamiento de la naci√≥n cubana, ¬Ņopinas de igual manera?

Si la crisis consistiera en que el peso de la poesía en los círculos artísticos, políticos y mediáticos de la nación ha disminuido, pudiera estar de acuerdo. La poesía se ha retirado un poco del imaginario del cubano. El pensamiento (como cuerpo creado desde instancias de poder) ya no la tiene tan en cuenta. Pero esto no tiene nada que ver con la calidad de la poesía. Pocas veces se ha escrito tanta poesía y tanta poesía sobre Cuba. Esa parte del pensamiento que también es marginal tiene una salud increíble, es rebelde, heterodoxa, criolla. Claro que no podremos esperar un coro.

El propio sistema cultural ha hecho que crezcan exponencialmente los poetas publicados, las editoriales, los concursos. Y el propio sistema es un atentado contra la calidad de la poesía. Porque la poesía es una industria de la exclusividad, no de la reproducción continua.

Claro que no es el objetivo del sistema, est√° hecho para todo lo contrario, para crear incentivos y dar apoyo, pero a veces los resultados no acompa√Īan. Lo podemos ver en los cientos de libros que se publican cada a√Īo. Si al escritor y al lector no les molestan estas escrituras desechables, pues no habr√° contradicciones, esperaremos cada a√Īo los nuevos libros como se esperan las nuevas versiones de los celulares.

Pero si por el contrario est√°n buscando un producto √ļnico, habr√° que cambiar las estrategias. Pienso en un peque√Ī√≠simo grupo de poetas contempor√°neos cuyas obras valen para negar esa crisis. Habr√° que abrirles m√°s espacio, llevar sus obras a otros circuitos, argumentar sus valores. Sacarlas del gueto.

¬ŅCreamos poes√≠a en Cuba con miradas √ļnicamente regionales y signadas a un momento en espec√≠fico o se busca lo universal? ¬ŅEs ese ‚Äúlo nuestro‚ÄĚ, de alguna manera, sin√≥nimo de ‚Äúlo universal‚ÄĚ?

Esta contradicci√≥n entre lo universal y lo local me da siempre algo de risa. ¬ŅNo estaban escribiendo los griegos sobre sus dioses, sus haza√Īas y sus problemas cotidianos? ¬ŅNo estaba Guill√©n hablando de lo que nos define en el imaginario del mundo? El verdadero desaf√≠o est√° en evitar la repetici√≥n, en aportarle algo nuevo a lo que tantos han dicho. La clave est√° en el olfato que debe tener el escritor para identificar la universalidad de un tema local o en cu√°ntas sensibilidades pueden abarcarse desde la √≠ntima realidad de un solo hombre. A veces desespera no solo que sean los mismos temas sino que no hay nuevas formas de tratarlos. Y eso s√≠ es la huella de una crisis creativa.

Eres codirector del proyecto Coliseo Poético. Háblame un poco de esta experiencia.

Pudiera hablar de esta experiencia como de un embri√≥n. Surgi√≥ de una manera muy inesperada, en una conversaci√≥n, intentando simplemente hacer una lectura de poes√≠a de forma diferente. Y ha cambiado mucho. De participantes, de espacios y de patrocinadores. Invariable se ha mantenido Osmel Almaguer, el otro poeta culpable, y quiz√°s algo del esp√≠ritu. Ha intentado, sobre todo despu√©s de la segunda edici√≥n, unir varios temas de inter√©s del √°mbito po√©tico nacional: los mundos virtuales (todo, excepto el d√≠a de la competici√≥n, sucede a trav√©s de Internet), una buena remuneraci√≥n econ√≥mica (los premios por la lectura de varios poemas superaron en cuant√≠a lo que cualquier premio que se otorga en la mayor√≠a de los concursos nacionales), el resurgir del inter√©s por la lectura del poema en p√ļblico, la adrenalina de todo concurso en vivo, la participaci√≥n del p√ļblico en las decisiones y no solo del jurado, y en cierta medida la democratizaci√≥n y diversificaci√≥n de la forma de jerarquizaci√≥n literaria m√°s extendida en el panorama literario actual: los concursos.

Después nos enteramos que en el mundo proliferan muchas acciones de este tipo, bajo reglas más o menos parecidas, y hay varios circuitos importantes de slam poéticos, aunque nuestra propuesta gladiadora nos gusta pensarla con nuestros propios intereses.

Solo hemos realizados dos ediciones, la √ļltima tuvo tambi√©n un p√ļblico considerable (dir√≠a que unas diez veces o m√°s de las personas que normalmente participan en una lectura de poes√≠a), y adem√°s activo en cada decisi√≥n que tomaba. Tuvo mucho apoyo y resistencia sobre todo de poetas. Algunos nos pensaron guerreristas o pretenciosos tejedores del canon. Cosa que nos dio mucha risa, y que obviamente es un s√≠ntoma del purismo in√ļtil que a√ļn persiste. Claro que es una obra en perfecci√≥n. M√ļltiples causas han retrasado la realizaci√≥n de la tercera edici√≥n, pero la idea no ha muerto.

¬ŅEst√°s aburrido? Planifica tu aislamiento. Lee los libros que siempre pospones. Termina tus proyectos inconclusos. Responde entrevistas. #Qu√©date en casa. (Mensaje de Antonio Herrada, Menci√≥n √önica del Premio Nacional de Poes√≠a Nicol√°s Guill√©n)/ foto cortes√≠a del entrevistado

¬ŅCrees que existen l√≠neas/propuestas est√©ticas comunes dentro de las diversas voces que conforman la poes√≠a de los nacidos en los a√Īos 90? ¬ŅHasta qu√© punto es infructuoso ya estudiar las po√©ticas de los creadores ateni√©ndose solo a la coincidencia temporal de haber nacido, o no, en una d√©cada?

Como NO me gustar√≠a que nadie viniera a quitarme mi trabajo, creo que ser√≠a bueno dejarle estas preocupaciones a la cr√≠tica, y si no existe, pues a los creadores que quieran aventurarse. Como escritor a√ļn no diviso esas l√≠neas, o ser√° que no logro insertarme en las que existen. Quiz√°s desde fuera alguien pudiera venir a iluminarme y a cambiar mi opini√≥n. Ya habr√° tiempo.

Particularmente no me interesa el tema, más allá de lo que puedo descubrir leyendo a mis contemporáneos o intercambiando criterios. En ese sentido, cuando varios comulgan en intereses, la línea o el grupo emergerá solo. Lo que sí no puede perderse de vista es que para trazar líneas deben existir voces. Y una voz no es publicar libros o ganar varios premios. Hay que establecer la diferencia. Una voz es un sonido muy difícil de imitar.        

Se ha hablado mucho de la poes√≠a como lenguaje revolucionario, que por necesidad obliga a que se revolucionen pensamientos, est√©ticas e, incluso, criterios art√≠sticos de una √©poca. ¬ŅEs esta la funci√≥n, as√≠ sea adyacente, de la poes√≠a? ¬ŅSe percibe esto en nuestro cuerpo po√©tico nacional?

Ojalá toda poesía fuera revolucionaria. Hace poco oí de una joven historiadora del arte que la poesía era la base de todo hecho artístico, como la ciencia básica que experimenta horas y horas en laboratorios para en el futuro desarrollar un producto. Hay sobrados ejemplos de lo que la poesía ha revolucionado, incluso como himno de transformaciones y luchas sociales.

Me gusta pensar la poes√≠a como una forma elevad√≠sima del pensamiento, como un acto del conocimiento. Incluso la m√°s contemplativa. Pudiera hasta establecer una cadena de consecuencias, a mala poes√≠a corresponder√° mal arte, como al pobre desarrollo de un guion corresponde un mal cine. Asumo esta posici√≥n determinista. Pongo esta regla en mi tintero y recuerdo algunas voces. ¬ŅTodav√≠a tengo que hablarte del panorama nacional?

foto cortesía del entrevistado

En la poes√≠a, ¬Ņes mesurable una relaci√≥n con el lector? ¬ŅHasta qu√© punto un poeta debe escribir para dialogar con potenciales ‚Äúotros‚ÄĚ, e intentar ser comprendido por ellos?

La relaci√≥n con el lector que eres es vital para el escritor que intentas ser. No se trata de complacer a nadie. Pero tampoco puede perderse de vista la funci√≥n fundamental: el poema es un medio de comunicaci√≥n. Hay que definir los p√ļblicos a los que quisi√©ramos conquistar, o al menos escribir pensando en el lector ideal, que es el modelo de uno mismo. Todo lo que traicione esto (escribir para concursos, para el mercado, para sacar un libro tras otro‚Ķ) va a tener un r√°pido final, feliz para los que prefieren la Literatura (en may√ļsculas quiero decir).

Me consta que eres un autor que madura sus libros con extrema paciencia. ¬ŅPor qu√©?

Voy a ponerte un ejemplo dom√©stico. En poes√≠a me gusta el ritual de revisar obras completas. Analizar el volumen. Hace poco me percat√© que la poes√≠a de un poeta ¬Ņlocal? que respeto, Delf√≠n Prats, ten√≠a unas 200 p√°ginas. Ya he escrito esa cantidad en poemas. Acabo de pasar mis 27 a√Īos, lo que limita totalmente la posibilidad de ingresar en el club de las leyendas. Podr√≠amos preguntar a muchos lectores y recordar√°n m√°s versos de Delf√≠n que los de muchos Premios Nacionales de Literatura. Esto tomando en cuenta que ni es un poeta medi√°tico ni ha escrito como Buesa para el ‚Äúgran p√ļblico‚ÄĚ. Algo dice esto de su poes√≠a.

Autores han muerto muy j√≥venes con considerables (en cantidad y calidad) de p√°ginas escritas, hay otros que acumulan grandes vol√ļmenes en sus largas vidas. Est√°n los Rimbaud y los Nicanor Parra. Estos ejemplos me sirven para enunciar que el fin √ļltimo de la poes√≠a es dejar un testimonio, una huella que nos trascienda. Un ensayo de lo que ser√≠a la vida despu√©s de la muerte. Claro que la paciencia no es la clave. Es apenas una estrategia para intentar hacer las cosas lo m√°s sedimentado posible.

A veces lo mejor de la producción se da en una corta estación de escritura. Y a veces el tiempo permite entregar obras reposadas. Ya he dicho que soy poeta a tiempo completo, soy un remunerado de la vida académica y científica, a veces escribo.

Paso mil veces m√°s tiempo editando mis textos que poni√©ndolos en hojas. Cuando uno aprende a desprenderse de florituras la paciencia es apenas la evidencia de que el texto es lo que vale, la b√ļsqueda, la escritura, la poes√≠a es lo que vale. Ya para entonces, la vida propia del poema, separada de la emoci√≥n del poeta, habr√° empezado esa lucha por quedarse.

¬ŅEst√°s aburrido? Planifica tu aislamiento. Lee los libros que siempre pospones. Termina tus proyectos inconclusos. Responde entrevistas. #Qu√©date en casa. (Mensaje de Antonio Herrada, Menci√≥n √önica del Premio Nacional de Poes√≠a Nicol√°s Guill√©n)/ foto cortes√≠a del entrevistado

Diez películas de Probeta (+ fotos)

La experimentación artística se ha convertido en una de las divisas de los miembros de la filial santiaguera de la Asociación Hermanos Saíz; no pocos de sus miembros apuestan por esta variante creativa para definir el resultado de sus propuestas. Desde las distintas secciones se pueden advertir creaciones que rompen constantemente con lo formal. Existe una preocupación por la evolución estética de sus obras por parte de los creadores.

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«Escribir para m√≠ es un acto de placer»

Mar√≠a Karla √Āguila escribe desde Montreal sobre las formas de interpretar la belleza (siempre ef√≠mera y cambiante). Su Cienfuegos natal la acompa√Īa y tambi√©n la obsesi√≥n ‚ÄĒesos motores tambi√©n ef√≠meros y cambiantes‚ÄĒ de encontrar al personaje roto, al fragmento de una historia o de un verso. Poes√≠a y narrativa tejen sus hilos sobre esta joven escritora que ha empezado a recorrer los pasillos amplios de la literatura.

¬ŅC√≥mo construyes, desde lo emocional, lo espiritual y lo racional, tu propio ejercicio creativo?

No hay nada que piense que no pueda ser dicho por uno de mis personajes. Cuando me encuentro frente al papel, la historia parece ser dictada por otra persona, yo soy m√°s bien la copista. No s√© c√≥mo funciona. A veces todo empieza por una frase, el recuerdo de mi madre dici√©ndome que si no me ba√Īaba me iba romper los dientes. Es una frase que puede resultar violenta, pero mi madre es una santa y en el cuento, la madre de la muchacha tambi√©n la quiere mucho, pero la muchacha no soy yo, es otra. La muchacha puede ser una compa√Īera de clase que tuve en la primaria y que vi hace unos d√≠as. Es algo as√≠, es un efecto collage o Frankenstein.¬†¬†

En tu viaje desde Cienfuegos a Montreal, ¬Ņsientes que tu mirada hacia la creaci√≥n y hacia la narrativa ha cambiado sustancialmente? ¬ŅLa migraci√≥n f√≠sica conduce, de manera obligatoria, a una mutaci√≥n est√©tica? ¬ŅC√≥mo asumes, adem√°s, el cambio de una lengua hacia otra?

La Karla que partió de Cuba en abril del 2017, ya no es la Karla que responde a esta entrevista. Yo cambié, cambió mi manera de ver las flores, los animales y mis semejantes. Ya no veo a mi país igual, ya no veo a mi familia igual, ni a mis amigos tampoco. Mi literatura (eternamente mutante) heredó, por suerte, este principio orgánico y evolutivo. Creo que la migración física conduce de manera obligatoria a la mutación estética. Las formas de interpretar la belleza cambian, porque la belleza no es la misma.   

El franc√©s, como lengua proveniente del lat√≠n, guarda bastante hermandad con el espa√Īol. Una vez que conoces un poco de vocabulario te vuelves especialista traduciendo mentalmente de una lengua a la otra, ya que ambas guardan estructuras gramaticalmente id√©nticas. Aunque por el momento no escriba en esta lengua, no abandono la idea de que alg√ļn d√≠a sea capaz de hacerlo. ¬†¬†¬†

En el a√Īo 2019 obtienes el premio que otorga la Universidad de Montreal y la revista Hispanophone por tu cuento Un tren sin puertas ni frigor√≠fico. ¬ŅC√≥mo se abre paso un artista joven en un contexto geogr√°fico que no es el suyo?

No tengo muchos consejos que dar respecto a ello. Realmente participé en ese concurso porque soy estudiante de la Universidad de Montreal en Estudios Hispánicos. La convocatoria llegó directamente a mi correo y vi en ella una oportunidad de probar suerte y ser leída por otras personas que no fueran cubanos. Fue una sorpresa. Un premio siempre se recibe con inmensa sorpresa y sobresalto, cuando dijeron mi nombre casi me desmayo.

D√≠as despu√©s me invitaron a una clase de pr√°ctica del espa√Īol, que se imparte en la misma universidad, y los estudiantes me hicieron algunas preguntas con respecto al acto de creaci√≥n. Era una experiencia que viv√≠a por primera vez en un pa√≠s que no era el m√≠o. Mis compa√Īeros de clase me hablaban en los pasillos de los personajes de mi cuento, les intrigaba el hecho de que fueran reales. Hermos√≠simo.¬†¬† ¬†¬†¬†¬†

¬ŅSientes que el escritor tiene alguna responsabilidad de mapear o retratar su realidad y su tiempo, o debe enfocarse en otras b√ļsquedas?

No creo que necesariamente tenga que retratar su realidad; cuando el acto creativo se convierte en un deber deja de ser arte por arte y comienza a tener otros apellidos. No me considero una escritora militante, no estoy comprometida con mi realidad, ni siquiera estoy comprometida conmigo.

Los temas, los personajes, los versos surgen de una manera inexplicable, vienen en forma de obsesiones o de imágenes. Algunos hablan de lo que he vivido o he visto, pero no surgen de una necesidad social o de un comprometimiento con alguna causa. No me veo hablando de reciclaje, ni de consumismo, ni de maltrato animal. Me veo hablando del ser humano, de mí, buscando…    

De tu experiencia como escritora en Cuba, ¬Ņcon qu√© te quedas? ¬ŅY qu√© desechar√≠as?

Me quedaría con casi todo. Desecharía la parte de imprimir y buscar sobres para enviar a concursos, la parte de enviar por correo mis textos y que casi nunca lleguen.   

La di√°spora de autores cubanos, di√°spora ya sea temporal o permanente, ha provocado una cierta dispersi√≥n en el conocimiento que los creadores tenemos unos de otros; y tambi√©n una cierta dispersi√≥n entre los lectores que pierden de vista a determinados autores. ¬ŅCrees que exista una estrategia, as√≠ sea m√≠nima, para establecer puntos y puentes de conexi√≥n entre las escrituras de la Isla, con independencia del √°rea geogr√°fica en que su creador se encuentre?

Creo que es buena cosa esto que haces, por ejemplo. Mediante las entrevistas podemos conocer lo que piensan otros autores, lo que nos separa, pero principalmente lo que nos une. Admiro la labor de Milho Montenegro. Quisiera, alg√ļn d√≠a, tener esa dedicaci√≥n de promover a otros escritores, esa dedicaci√≥n que hace que nos acerquemos a otras maneras de crear.

Pienso que otra buena estrategia ser√≠an las antolog√≠as; en medio de esta crisis editorial, creo que son una buena soluci√≥n. Dar paso a la publicaci√≥n colectiva. Cada cual, con su estilo y su propia b√ļsqueda, pero tomados de la mano, en un mismo libro. La antolog√≠a como un espacio de socializaci√≥n.

H√°blame un poco de tu libro La que debe morir, Premio Reina de Mar 2017 en el g√©nero narrativa…

La que debe morir es un libro que me hace siempre sonre√≠r. Es un libro que adoro y del cual me siento s√ļper orgullosa. Est√° dividido en dos partes: la primera se desarrolla en una ambientaci√≥n rural y la segunda en una ambientaci√≥n urbana. Es un libro de mujeres, de mujeres al borde de la fatiga, de la existencia. Mujeres tratando de lidiar con la miseria personal y colectiva. Hay risa y llanto, fango y asfalto. Son cuentos breves, medios acabados, como la vida de sus personajes.

¬ŅCu√°les son los temas/obsesiones/seducciones que intenta tocar tu literatura?

Me interesa el sexo, todo se trata de sexo, como dijo Oscar Wilde. Me interesan las din√°micas callejeras, c√≥mo habla la gente, me interesa la gente an√≥nima, los que acompa√Īan a los h√©roes, los que no se atreven a matar, pero lo piensan. Me divierte hacerlos hablar porque tengo alma de titiritera. Poner esperanza all√≠, donde se supone que no hab√≠a espacio para una puerta, entonces la puerta se abre y el ladr√≥n se escapa del polic√≠a.

En la poes√≠a soy otra, la poes√≠a es un espacio m√°s personal. Cada verso es una imagen que cre√≠ ver o que quise que sucediera. Escribo poes√≠a porque no se cantar, ni tocar ning√ļn instrumento musical.¬†¬†¬†

¬ŅDe qu√© manera se imbrica, en tu trabajo, la poes√≠a?

La poes√≠a est√° presente en todos los aspectos de mi vida. Sin embargo, cuando escribo narrativa, hay textos que me demandan alejarme de ella, mientras que en otros se entremezclan ‚Äúlo narrativo‚ÄĚ y ‚Äúlo po√©tico‚ÄĚ, creando as√≠ lo que algunos definen como ‚Äútexto frontera‚ÄĚ. Pienso que de una manera u otra, la poes√≠a est√° presente porque siempre va conmigo, forma parte de lo que soy y de c√≥mo interpreto cada acontecimiento.

¬ŅCu√°nta importancia le concedes a la disciplina y al rigor del oficio en tu ejercicio creativo?

Una vez le√≠ o escuch√© que si no sent√≠as la necesidad de escribir no eras un escritor. Estuve tortur√°ndome mucho tiempo, incluso, cuando me dicen ‚Äúescritora‚ÄĚ algo en m√≠ tiembla de inseguridad.

No siento la necesidad de escribir. Puedo pasarme meses sin hacerlo y no me castigo, ni me deprimo, ni me juzgo mal por ello. Cuando me siento frente a la computadora, el poema se teje solo, el cuento se sucede sin trabas, todo fluye. No veo mi escritura conectada a una estrategia, escribir para mí es un acto de placer… como hacer el amor. 


La poesía transforma la videncia

Ismaray Pozo sorprende, y eso lo consigue no solo su poes√≠a o su belleza interior sino tambi√©n su pensamiento, que crea zonas de grietas y de relumbre. Conversar con ella sobre el arte y la literatura podr√≠a ser un pretexto, transformado al fin en otra cosa: unos instantes maravillosos que quiero compartir con los lectores de esta entrevista. La poes√≠a, esa videncia primera y √ļltima, es el tema que de inmediato sale a la luz.

¬ŅEs posible poetizar la vida, la experiencia cotidiana? ¬ŅO est√° el poeta condenado de antemano a intentar reflejar el mundo, pero solo ver el reflejo de la luz en el fondo de la caverna?

No veo otro modo de poetizar sino a partir de la experiencia vital. ¬ŅDe qu√© otra cosa vamos a poetizar sino de la vida? El hombre habla de lo que conoce. En √ļltima instancia, puede teorizar sobre algo desconocido, pero siempre lo har√° en relaci√≥n a lo que ya sabe, a lo que es para √©l una evidencia. Y lo desconocido ‚ÄĒpienso en el origen del mundo, la existencia de Dios, la muerte, la existencia de la vida despu√©s de la muerte, etc.‚ÄĒ se convierte en una suerte de ‚Äúconflacionismo‚ÄĚ.

El hombre se subordina al orden de las estructuras, a un nivel de la realidad, en ese sentido hay cosas que tendr√°n que seguir en un estado de ocultamiento, por desentra√Īar o (in)desentra√Īables. Por tanto, lo desconocido es otra evidencia. Es ese el material del poeta, que no es para m√≠ un ser condenado, quiz√°s s√≠ como dec√≠a Pessoa, un fingidor. Un develador de formas. Homo locuens. Hombre hablante y pensante capaz de significar; en el caso del poeta, capaz de resignificar ese mundo que est√° ah√≠ y nos viene dado. ¬†

De la misma manera que el hombre es configurador de lo humano, el poeta es un reconfigurador de lo humano/resimbolizante de lo humano. Es alguien con una sensibilidad para desatender ese nivel de la realidad, ese orden del que hablaba ahorita, para construirse otro. De esa nueva entropía o nueva disposición nace el poeta.

¬ŅHay mestizaje, hay hibridez en tu poes√≠a? En este mundo que vivimos, ¬Ņtodo acto po√©tico/art√≠stico es de por s√≠ mestizo y/o h√≠brido?

Salvando las primeras formas sociales, las primeras expresiones del arte asociadas a la caza, la veneraci√≥n de √≠dolos‚Ķ, creo que nunca m√°s ning√ļn pensamiento naci√≥ del vac√≠o. Todo parte de algo. Todo en el arte fue despu√©s relacional, bien por m√≠mesis o por resistencia a algo, como las vanguardias.

Somos seres temporales, precedidos, eso hace que haya mezclas, influencias, referentes, que haya una circularidad, una vuelta sobre los mismos temas, con puntos de conexión con otras poéticas, otras formas de creación. Si es eso a lo que llamas mestizaje, sí, hago una poesía mestiza, atravesada por todas esas herencias quedadas de lecturas, experiencias, estudios.

Si te refieres a un purismo de estilo, tambi√©n, aunque no siempre. No me molesta ese tipo de contaminaci√≥n porque, siendo fiel a la primera pregunta, la vida est√° muy contaminada, afectada. ‚ÄúLos nuevos mapas son distintos‚ÄĚ, dice Eltit. Ya no importa tanto el c√≥mo sino el fin.

Por ejemplo, siempre me ha parecido La mujer del mercader del río: una carta, de Ezra Pound, un poema, una misiva y un magistral cuento. Igual te podría citar narradores sesgados por la poesía y en mí trasciende más lo leído (en la narrativa) cuando encuentro también eso. Lo otro.

Lo importante, creo, es poder hacerlo bien, no todos los caminos nos conducen a Roma, y a veces comenzamos algo que se termina trenzando, trocando en otra cosa.

Lo puro solo lo veo asociado al origen, al germen de algo; cuando ese algo crezca, progrese, ya estará irremediablemente combinado, conminado también, pues hay en todas las formas de comunicación una amenaza/intrusión/ruido/participación.

Se ha dicho que la poes√≠a, en la actualidad, se lee poco. Sin embargo, la poes√≠a aun tiende a escucharse, tal vez con m√°s facilidad que leerse. ¬ŅContinuamos siendo receptores de la oralidad? ¬ŅHasta qu√© punto el acto de vivir la poes√≠a, cuando la comunicamos a trav√©s de la palabra hablada/escuchada, transforma el acto de comunicaci√≥n?

Continuaremos siendo receptores y emisores de la oralidad, en tanto seres hablantes. Incluso viviendo con un alto nivel de enajenación o ensimismamiento vamos compartiendo tradiciones, mitos, leyendas, parte de nuestra historia a través de nuestras acciones. La palabra tiene fuerza, ya sea oral o escrita. Reencarna en cada uno de nosotros.

Cuba está interceptada, pintada por la palabra. Interceptada por mitos, ritos, por las culturas hispanas, africanas, que fueron trasmitidas de esa manera. Cuánta gente no se inicia hoy en las religiones africanas y esa fe es también fe en la palabra, en la herencia de la palabra. Eso que se vuelve inmutable, trasciende. Pero no tienen los mismos códigos la palabra escrita y la palabra oral.

cortesía de ismaray pozo

No creo que el decir la poesía ayude a que se consuma más. Ciertamente la poesía se consume poco; creo que siempre, en relación con otras artes, se ha consumido menos. Hay un riesgo en lo que es consumido por todos. En ese sentido, no lo veo mal, la poesía no puede ser para todos, como tampoco lo es la Física, la enfermería, la pintura, la fundición de metales.

Hay una gran tradición de repentistas, improvisadores, decimistas en nuestro país. Veo en esa forma de trasmitir lo poético una performatividad, necesita de la interacción con el oyente, se reafirma muchas veces en esa interacción y el oyente recibe y reacciona, como una llamada-respuesta. Ahora, toda la poesía no precisa el mismo nivel de interacción.

Yo prefiero trabajar a un nivel m√°s simb√≥lico, sensorial ‚ÄĒno tan audible‚ÄĒ cuando tengo que enfocar el ojo sobre la l√≠nea impresa, como la punta de un aerostato.¬† En la escucha otras cosas pueden disuadirnos. El o√≠do tambi√©n es un √≥rgano con una memoria temporal muy corta.

Charla conla poeta Ismaray Pozo

Les comparto esta charla que tuve con la poeta Ismaray Pozo el pasado 14 de febrero después de la presentación de su libro.

Publicada por Joaquín Chávez Pérez en Martes, 25 de febrero de 2020

En una narraci√≥n, quiz√°s escuchar si la pared era blanca o azul (solo si eso determina en la historia) no har√° la gran diferencia. Si nos perdemos la l√≠nea de un verso en un poema, quiz√°s no entendamos el poema. En lecturas de poes√≠a, pienso que algo siempre se nos pierde, algo siempre intercede entre el texto y el que escucha, trasformando ‚ÄĒcomo dices‚ÄĒ el acto de comunicaci√≥n, o bien haci√©ndolo incompleto.

Háblame un poco de tus referentes literarios y de cómo llegas al mundo de la escritura.

A todo sitio se llega buscando. Así llegue yo a la escritura, buscando un sitio. Empatizamos con lo que conocemos. Lo que siempre está en nosotros se torna parte de nuestro carácter, de nuestra identidad. En casa siempre tuvimos libros. Mi padre era por entonces un gran lector. Lo primero que hacía con su salario era comprar libros en la librería municipal. Entonces me acostumbré a esa presencia.

Leía libros de la colección Huracán en la adolescencia, Flaubert, Dostoievski, V. Hugo, Tolstoi. La escritura llegó después, estando en el IPVCE, o poco antes. Para mí, aquello solo era garabatear en una agenda. Era una de las muchas inquietudes que sentía por el arte, de manera que no lo sobredimensioné.

No me planteaba escribir. Y lo hacía, como es natural, distanciadamente, con períodos de sequía, inconstancias. Ya estando en la Universidad comienzo a recibir otras influencias literarias, pero lo curioso es que los caminos eran siempre corvos, nunca rectos, nunca el acercamiento fue directo porque no buscaba. Leyendo ensayos por lo general llegaba yo a la poesía. Recuerdo lo determinante que fue leer un ensayo de Beatriz Maggi sobre Emily Dickinson. O leer ensayos sobre el Caribe, la megritud para llegar a Cesáire, Glissant, Roumain… Pessoa. Mis primeros referentes poéticos están por ahí.

¬ŅC√≥mo se puede promover mejor la buena escritura?

Si te refieres a promover, de gestarse, de hacer buena escritura, depender√° del nivel de exigencias que cada uno se plantee para lograr eso.

Si te refieres a impulsar la buena escritura, darla a conocer, también.  

Cada persona es due√Īa de s√≠; ‚Äúcada vida la defensa de una forma precisa‚ÄĚ. Cada uno de nosotros toma lo que cree conveniente, decanta, filtra. Lo bueno es siempre una meta, un fin ulterior. Llegar a lo bueno requiere tiempo, sudor, sacrificio.

¬ŅExisten las modas literarias? ¬ŅSon una real sintomatolog√≠a de lo que lee el p√ļblico o de lo que se consume en estrechos c√≠rculos de cr√≠ticos, seguidores de un autor determinado y/o defensores a ultranza de dichos autores?

Existen. La moda siempre responde a un estado de opinión. Dependerá de la globalización del asunto (el libro, el autor), de su mediatización. Siempre han existido las modas, por molestas que sean a veces, en tanto tendencia, disposición a algo. Eso no lo instaura una persona, es un camino de muchos

Puede deberse a todo eso que apuntas y que yo resumir√≠a en una sola palabra: reconocimiento. Incluso si lo que se quiere con eso es detonar algo anterior, centrifugarlo, remover lo que est√° establecido. Confieso que me gusta mantenerme al margen del tema. Como dice una amiga: ‚Äútan esclavo de la moda es el que la sigue, como el que la rechaza‚ÄĚ. Soy esclava de ese rechazo. Hay que negar ciertas corrientes. Pero, ¬Ņacaso no fueron en su momento ‚Äúmodas‚ÄĚ el impresionismo, el neoimpresionismo, el fovismo, el romanticismo, el pop-art, el bebop?

Por otra parte, la lucha por el reconocimiento existe desde el origen de los vínculos sociales, desde la familia. Como existe también un intercambio, una transferencia de dones: en los autores que siguen a otros autores por moda, en los lectores que leen lo que otros leen, los críticos que coronan o fulminan. Eso va creando jerarquías, voces que se expanden con una fuerza tentacular. Es el despliegue humano.

Para mantener una postura cr√≠tica ante eso, porque cualquiera puede perderse en la curvita anhelada de la fama, a veces me pregunto para qu√© hago lo que hago. Y dudar es bueno ‚ÄĒadem√°s de romper toda vanidad‚ÄĒ: centra, recompone.

¬ŅHasta qu√© punto el mundo de las artes visuales impacta, o no, en tu imaginario po√©tico/creativo?

Creo que bastante. Estudié Historia del Arte y eso, como todo lo que se estudia, fue plantando parcelas, rellenando espacios. Ahora me pregunto cuánto no tendrá que ver el ejercicio crítico con la poesía. La poesía es hipercrítica. Hay varias asignaturas en la formación que entrenan de alguna manera para eso.

En mi tiempo recibía clases de Víctor Fowler y Adelaida de Juan. Ambos impartían talleres críticos, el primero sobre el audiovisual, Adelaida sobre las artes visuales. Ese ejercicio es especular como un espejo. Lo que digamos de la obra puede tener más de nosotros mismos que de la obra. Lo cierto es que pasamos mucho tiempo en el aula recibiendo una cantidad de información que ahí está.

A√Īos despu√©s, sobre todo si una se desvincula de las artes visuales, parece que esos caminos antes plantados fueron con el tiempo arrasados como un viejo maizal. Y no. Siguen estando ah√≠. A menudo llegan. Sobre todo, en textos donde tiendo al barroquismo, a la recreaci√≥n de atm√≥sferas, porque as√≠ es como surgen en mi cabeza ese tipo de im√°genes, muy pict√≥ricas. Contrario a la memoria auditiva, la memoria visual/fotogr√°fica logra otra pre√Īez, una gestaci√≥n m√°s larga en el inconsciente.

El cuerpo que habitamos, el g√©nero que habitamos (o nos habita), ¬Ņimpacta directamente en nuestra escritura o es solo una condici√≥n salvable e intrascendente? ¬ŅC√≥mo sientes que te sucede a ti?

Escribimos con el cuerpo. Bailamos con el cuerpo. Dormimos con/en el cuerpo. Vamos a buscar el pan con el cuerpo. Ba√Īamos al cuerpo con el cuerpo. Gracias a esa corporeidad estamos en este mundo. El cuerpo nos universaliza, pero tambi√©n nos individualiza. De manera que tanto la naturaleza de lo que escribo, lo que persigo, lo que hago en la vida, tiene que ver tambi√©n con la naturaleza de mi cuerpo.

¬ŅExisten reales conexiones entre los poetas cubanos de estos tiempos, esencialmente entre los j√≥venes? ¬ŅConexiones que trascienden al hecho de aparecer juntos en una antolog√≠a o leer en un mismo espacio? ¬ŅCrees que, m√°s all√° del acto creativo, ese que es usualmente solitario, les son √ļtiles al autor las asociaciones con otros creadores? ¬ŅPor qu√©?

Siempre existen conexiones cuando se coincide en un sitio, en un tiempo; cuando vivimos en una isla tan peque√Īa como Cuba, tan burbujeante; cuando se tiene una edad aproximada; pasamos quiz√°s por las mismas escuelas, al menos recibimos los mismos planes de ense√Īanza; tenemos iguales s√≠mbolos patrios; nuestros nombres inventados; tenemos como creadores similares divisas, al menos la de seguir creando en la Cuba de ahora, y coincidimos por tanto en Festivales, Ferias del Libro, Juegos Florales, intercambiamos nuestros contactos de m√≥vil y muchos somos amigos por Facebook.

Puede que incluso muchos de nuestros referentes literarios sean los mismos. Intercambiamos libros, novedades, bases de premios en grupos de WhatsApp. A estos premios enviamos cuadernos, seg√ļn la suerte, los enviamos despu√©s a los mismos planes editoriales. S√≠, las conexiones existen.

Pero no te puedo hablar del nivel de trascendencia de todas ellas. Cuando leo algo de la poesía que hacen los jóvenes en Cuba, no encuentro, más allá estas coincidencias temporales, muchas semejanzas. Eso me alegra.   

Las asociaciones creativas siempre son dinamizadoras, propositivas, agentes de cambio y, a menudo aglutinan parte de lo mejor de una generación. Pienso en la Revista de Avance, Orígenes, el Grupo de los Once, Volumen Uno, Arte Calle, Puré, Enema, Diaspora(s), Fluxus, el Cinetismo, los surrealistas, Irakere, La Fania, qué se yo.

La historia est√° marcada por el tendencionismo, los guettos. Eso habla a favor del grupo, de la centralidad de fuerzas en pos de un bien com√ļn. Aunque un grupo o asociaci√≥n, como quieras llamarlo, no funciona si cada miembro no tiene su propia combusti√≥n.

¬ŅLa poes√≠a duele? ¬ŅHace feliz? ¬ŅPuede transformar?

La poesía transforma la videncia. Hace que todo cambie y descambie, como apunta un personaje infantil de Graciliano Ramos. Ese cambio y descambio es también endógeno en lo más interno de nosotros mismos.

Cuando llegó, de esa manera salvaje, germinal, como llegan todas las cosas, podía asociarlo con el dolor. Ya no: es indolora como muchas enfermedades hereditarias, un gen degenerado; como la miopía que hace que vivas recalculando los objetos, las distancias, que vivas recalculándolo todo.

Por otra parte, la felicidad es vaga, oscilante. La poesía simplemente trasvasa, al margen de una condición u otra.


«No s√© si la literatura me eligi√≥, pero yo s√≠ la eleg√≠ a ella»

En una Cruzada Literaria ‚ÄĒhace ya algunos a√Īos‚ÄĒ conoc√≠ a Evelin Queipo, una autora que apuesta por una literatura cr√≠tica y sin fronteras. Ella sabe que el talento no eclosiona f√°cilmente. Por eso, quiz√°s, es que Evelin se manifiesta como una autora paciente y algo silenciosa. Silenciosa y creadora, porque es preciso decir que los motores de su arte no paran nunca de moverse.

¬ŅQu√© es lo que m√°s valoras en la formaci√≥n de un escritor?

Valoro la asimilación de lecturas, de contenidos, la asimilación de las críticas negativas. Conozco gente que lee de manera voraz y de todo; pero son incapaces de reflexionar en torno a eso que han leído. Entonces, si leemos y no interpretamos, o no asimilamos el mensaje, no ha servido de mucho la lectura.

 Respecto a la asimilación de contenidos sucede casi igual. Si estudias una carrera de humanidades, perteneces a un taller literario o a un Centro de Formación como el Onelio, y no asimilas el contenido que te imparten, se ha perdido el tiempo asistiendo a clases.

¬†Y finalmente las cr√≠ticas. Si alguien se reh√ļsa a escuchar cr√≠ticas, si solo quiere opiniones favorables u opiniones ‚Äúautorizadas‚ÄĚ, nunca mejorar√° demasiado. Yo siento que uno crece cuando es capaz de asimilar verdaderamente esa cr√≠tica que doli√≥, que nos hizo lanzar un texto a la basura.

Y acepto las cr√≠ticas de donde vengan: de mis alumnos del taller, de los ni√Īos con los que trabajo, de los lectores m√°s diversos y casu√≠sticos, y de los grandes escritores tambi√©n. En un primer momento, mi sistema defensivo se reh√ļsa a aceptar la cr√≠tica, pero despu√©s viene el tiempo y se encarga de demostrarme si hab√≠a o no raz√≥n en ella.

¬ŅQu√© es lo que consideras como madurez literaria? ¬ŅSe puede ser un autor maduro con independencia de la edad biol√≥gica?

En su sentido m√°s amplio, madurez indica la llegada a un nivel completamente funcional del desarrollo. Pero, ¬Ņcu√°ndo y c√≥mo puede un artista o escritor demostrar que lo que hace ha llegado a la etapa superior de su desarrollo? Eso puede suceder a cualquier edad. Ejemplos hay de quienes alcanzaron su madurez literaria en la adolescencia y juventud, y quienes tuvieron que esperar a los 50 a√Īos para dar lo mejor de su producci√≥n art√≠stica. Pero en cualquiera de los casos tiene que pasar el tiempo para poder estudiar todo el corpus literario de ese autor, analizar, comparar.

Si te lees los primeros textos de García Márquez, su periodismo, por ejemplo, hallarás textos maduros, magníficos, excelentes. Pero después vivieron otros muy superiores que dejaron a aquella producción en franca desventaja. Lo que quiero decir es que en sus textos primerizos puede encontrarse madurez literaria, pero muchos críticos te dirán que el Gabo llegó a su madurez mucho más tarde.

¬ŅPor qu√© eliges la literatura? ¬ŅC√≥mo transcurren tus procesos creativos?

No s√© si la literatura me eligi√≥, pero yo s√≠ la eleg√≠ a ella. La eleg√≠ porque me gusta leer, y me resultan inexplicables los resortes que mueven la creaci√≥n literaria. Me gusta mi idioma, que es muy sonoro y musical, me gustan las lenguas, me gustan las rimas, los cuentos, vivo enamorada de ese mundo. No s√© vivir si no es en un ambiente literario y creativo, rodeada de ni√Īos, que son unos creadores magn√≠ficos y nunca bien comprendidos. Me encanta que me asalten con un buen poema o un excelente minicuento. Pero, por favor, que nadie se tome esto demasiado en serio. No me acosen en la calle. (Risas).

El proceso creativo ten√≠a antes en m√≠ un momento espec√≠fico, pero ya no. Ese proceso transcurre lento y no para jam√°s. Siempre estoy mascullando algo, un poema, una idea, un cuento. Si la idea se resiste, puedo darle vueltas durante a√Īos. Eso lo aprend√≠ de Heras Le√≥n: ‚Äúcada cuento tiene una forma especial de ser contado. Nuestra misi√≥n es encontrarla‚ÄĚ.

Aunque te describa mi proceso creativo, me quedo corta. De más está decirte que investigo primero, que estudio un pocotón, que no me atrevo a poner una letra si antes no me he preparado. Pero sigue siendo un misterio el proceso creativo.

Te pongo este ejemplo. Una vez tuve una idea para un cuento. Me pas√© a√Īos estudiando el asunto, pero no sal√≠a. Una madrugada, presionada porque me faltaba una cuartilla para completar el n√ļmero de p√°ginas de un concurso, me sent√© y lo escrib√≠ de un tir√≥n. Una idea que trabaj√© durante a√Īos qued√≥ reducida a 20 l√≠neas. Al otro d√≠a se lo le√≠ a un amigo muy cr√≠tico, a ese que no me perdona una, porque yo tampoco le perdono nada a √©l. Resultado: pude ver el asombro en su cara. Pude ver el efecto que ocasion√≥ el final sorpresivo. Creo que si ese amigo no me minti√≥ con sus gestos, con sus palabras, hay que darme un palo en la cabeza para convencerme de que est√° malo el cuento que escrib√≠ aquella noche.

¬ŅExiste una f√≥rmula, fija o no, que procure como resultado el nacimiento de un buen libro?

Hay fórmulas fijas. Claro que sí. Una de ellas puede ser dominar las técnicas narrativas. Eso es vital. Hay quien no las puede nombrar, pero sabe usarlas, porque imita modelos. Otra fórmula es conocer qué quiere el lector para el que trabajas, qué busca. Luego se lo das. Pero también hay que manipularlo. Hay que agarrar las emociones como quien se agarra las partes blandas. Luego aprietas, cosquilleas, masajeas, hasta que saques una lágrima, una risa, una carcajada, una reacción emocional cualquiera.

Si las reacciones le duran al lector, date con un mazo en el pecho, hiciste un buen libro. Eso sí, como el asunto es netamente emocional y, por tanto individual, un mismo libro puede ser excelente para unos y muy malo para otros. Nunca tendrás una opinión general.

Se ha comentado, no en pocas ocasiones, que la literatura joven cubana sufre una ‚Äúcrisis‚ÄĚ creativa. ¬ŅQu√© opinas de estas afirmaciones? ¬ŅSe han perdido los afanes de contar o ha disminuido el talento?

¬ŅAcaso esos comentaristas se leyeron el cuento de Cirilo Villaverde que sirvi√≥ como boceto a Cecilia Vald√©s? Se public√≥, y en opini√≥n de varios cr√≠ticos es un cuento de escasa factura. Y si te pongo otros ejemplos (nada halag√ľe√Īos) de grandes escritores, seguro no me creer√≠as, pero igual podr√≠a catalog√°rseles como v√≠ctimas de la ‚Äúcrisis‚ÄĚ creativa.

Sin embargo, en el peor de los casos esa ‚Äúcrisis‚ÄĚ se ha creado aqu√≠ mismo, la han creado muchos de los que hoy acusan a la ‚Äúliteratura joven cubana‚ÄĚ, porque ellos mismos han sido los jurados de los concursos que los han premiado. Tampoco tengo la posibilidad de leer a la joven literatura francesa, espa√Īola, norteamericana, argentina‚Ķ Creo que muchos tampoco la tienen. Sin un estudio comparativo no me atrevo a afirmar que la literatura joven cubana sufre una ‚Äúcrisis‚ÄĚ creativa. Se puede especular con esa afirmaci√≥n, pero demostrar que es cierto‚Ķ son otros cinco pesos.

¬ŅC√≥mo observas y valoras la literatura de tus cong√©neres, en tanto cercan√≠a espacial y temporal?

Creo, por sobre todas las cosas, que es variada. Siendo así, la literatura goza de salud. Esta lección la aprendí con el maestro Lino Betancourt, que me dijo lo mismo respecto a la trova joven. Y llevaba razón su enunciado. Nada que se mueva y sea diferente muere.

Creo que hay cosas geniales hechas por los j√≥venes, pero tambi√©n muy malas. Y en ese ir y venir de opiniones favorables y desfavorables avanza la literatura. ¬ŅPor qu√© levantar la voz para hablar mal de lo que hacen los j√≥venes? ¬ŅLos adultos y adultos mayores escriben tan genial? Yo quiero ver, Evelin Queipo, si piensas lo mismo de aqu√≠ a 30 a√Īos. (Esta √ļltima oraci√≥n no la escrib√≠ yo, sino mi otra Yo, que conste en el acta).

La tendencia en cuanto a aparici√≥n de nuevas voces en el panorama literario cubano hace creer que nos encontramos en una era donde el talento eclosiona f√°cilmente. ¬ŅEs as√≠ en realidad? ¬ŅTodo lo que se visualiza o se promociona como ‚Äúlo mejor‚ÄĚ de la literatura joven, es precisamente lo mejor?

En un país que ofrece educación gratuita, que da acceso a diversos medios de comunicación e información, que está lleno de Casas de Cultura, de talleres literarios, que tiene programas tan variados para la promoción de la lectura y la literatura… ¡caramba!, ¡claro que tienen que florecer los escritores por todas partes! Y también los que se creen que pueden ser escritores. Eso es normal. Anormal fuera lo contrario.

El talento es otro asunto. Que te ganes un premio o tres, y te publiquen un libro o 10, no quiere decir que tengas talento. Kafka ten√≠a talento y casi no public√≥ en vida. El talento no eclosiona f√°cilmente, pero la literatura s√≠ cuando se han creado las condiciones para ello. En este pa√≠s se han creado las condiciones. ¬ŅContamos cu√°ntas editoriales hay en Cuba? En un r√°pido conteo: cinco de la AHS, 16 de los CPLL, las FAR y el MININT tienen sendas, la UNEAC tiene una en Santiago, otra en Pinar, existe Uni√≥n en La Habana, est√°n las editoriales nacionales, algunas universidades tienen sellos editoriales, algunas Oficinas del Historiador tambi√©n‚Ķ ¬ŅPor cu√°ntas vamos? Y si hay editoriales, la l√≥gica indica que tienen que eclosionar los escritores. Unas veces m√°s y otras menos maduros, pero est√°n ah√≠ y tambi√©n est√° el lector, que no perdona medias tintas.

Lo ‚Äúmejor‚ÄĚ de la literatura joven‚Ķ es mejor que no hablemos mucho de eso. ¬ŅQui√©n puede darte lecciones a ti, que eres un lector voraz, de ‚Äúlo mejor‚ÄĚ? ¬ŅQui√©n puede darme esas lecciones a m√≠? ¬ŅQui√©n puede decirle a mi hija de siete a√Īos, que lo mejor NO es El gato cient√≠fico, de Yunier Riquenes, o Epaminondas, de Oros Viejos? Me los pide cada noche. Yo quiero leerle Platero y yo, y otros cl√°sicos; quiero demostrarle que la literatura infantil es mucho m√°s que eso.

Pero muy poco se puede hacer cuando un ni√Īo de siete a√Īos va al librero repleto de t√≠tulos infantiles, toma el de su preferencia y te lo pone en las manos para que se lo leas. Hay que respetar las elecciones de cada cual. Y mi hija puede presumir de tener un amplio espectro de lecturas, porque yo me encargo de leerle, de llevarla al teatro Gui√Īol, de llevarla a las pe√Īas, a los talleres…

A m√≠ me cuesta mucho trabajo demostrarle a los ni√Īos que leer es mejor que ver animados. Tal vez no lo logre, pero no me canso de intentar. Igual, que siga intentando la gente convencernos de qu√© es lo mejor. Tal vez lo logren.

¬ŅCu√°l es tu opini√≥n con respecto al sistema de premios? ¬ŅAyudan al escritor, facilitan su trabajo o lo hacen lidiar en un pugilato constante donde solo se crea, o mayoritariamente se crea, para ganar?

Es lindo que haya premios, es bueno y es √ļtil. Pero, ¬°cuidado! Nadie se deje obnubilar por tres mil pesos y una publicaci√≥n. En todas partes del mundo hay cazadores de premios. Viven y producen para eso. Y al que velan, no escapa. Es as√≠ como hay gente que repite ganando premios. A veces los mismos premios.

 Hay libros que uno sabe que son para competir. También los hay que no son buenos para eso. ¡Qué terrible debe ser someter la creación a los premios todo el tiempo! ¡Pero qué terrible debe ser también escribir libros que nunca ganen premios! Un premio ayuda y dos también. Veinte premios son geniales. Lo que es terrible y maligno es el vicio, es la esclavitud. Si negociamos con esos males pueden sobrevenir ataques de muy alta y muy baja autoestima, podemos salir perdiendo nosotros como seres humanos. La creación nunca pierde. Ella existe y ha existido desde siempre. 

¬ŅExiste un mercado editorial cubano?

Vayamos, como en ‚Äúmadurez‚ÄĚ, al concepto b√°sico de la palabra ‚Äúmercado‚ÄĚ: conjunto de transacciones o acuerdos entre compradores y vendedores. Comercio formal y regulado, donde existe competencia entre los participantes. ¬°Caramba! Creo que la respuesta a lo que me preguntas es NO.

Sin embargo, no hay que angustiarse por eso. Tenemos libros, tenemos literatura y tenemos lectores. Creo que nada en el mercado tiene un precio real. Todo lo que podemos comprar, negociar, vender, tiene un valor simbólico. Yo no puedo comprar todos los libros que he leído, no puedo comprar todos los que leeré. Pero los libros están ahí y yo los leo de cualquier manera. Nada me lo prohíbe. Ni las leyes del mercado.

Solo si no existieran los libros, la literatura, si no existiera yo, podr√≠a dejar de leer. Olvidemos a los mercaderes. Ya Jes√ļs los ech√≥ del templo hace m√°s de mil a√Īos. A leer, a consumir libros con la vista, con los dedos, con los o√≠dos, con la mente, con las ganas de leer. Y los escritores y las editoriales que lloren las p√©rdidas mercantiles y la usurpaci√≥n de los derechos de autor. (Esta √ļltima oraci√≥n tampoco la escrib√≠ yo.)

Vives y escribes en Camag√ľey que, sin dudas, es una plaza importante si se habla en materia literaria. ¬ŅSientes que los conceptos centro (d√≠gase la capital) y periferia (el resto de las provincias de Cuba) se difuminan cuando abordamos la materia art√≠stica? ¬ŅTienen los creadores de La Habana cierta ‚Äúventaja‚ÄĚ en cuanto a promoci√≥n, creaci√≥n y/o difusi√≥n de la obra?

He editado algunos libros y me parece un poco soberbio que un autor se cite a s√≠ mismo. Pero hoy comprendo la utilidad. Una pregunta muy parecida me hizo Yasel Toledo y la entrevista sali√≥ publicada en Cubadebate. Ser√≠a bueno poner un hiperv√≠nculo aqu√≠ pero no ¬Ņse puede? (Risas).

Si no existiera la diferencia entre centro y periferia, todo se llamar√≠a ‚Äúcentro‚ÄĚ o todo ‚Äúperiferia‚ÄĚ. Ese es un principio b√°sico de la econom√≠a del lenguaje: no deben existir dos palabras para una misma cosa. Si te fijas en los sin√≥nimos, muy pocos comparten lo que se llama ‚Äúsinonimia absoluta‚ÄĚ. Pero veamos, cada cosa tiene sus pros y sus contras. Hay ‚Äúcabezas de rat√≥n‚ÄĚ que se han mudado a la capital y no han llegado a ser ni siquiera ‚Äúcola de le√≥n‚ÄĚ.

En este sentido se puede favorecer el artista que eligi√≥ no migrar a la capital. Pero de que en los centros est√°n las mejores y mayores posibilidades‚Ķ eso es una realidad. Me quedo estupefacta y llena de sana envidia cuando mis amigos de la capital me cuentan cosas que yo ignoro palmariamente: lecturas con pagos en CUC, extranjeros que hacen ofertas, invitaciones, editoriales que vienen y hacen buenos y malos negocios‚Ķ Y se me va llenando el coraz√≥n de arrugas cuando veo que a ‚Äúprovincia‚ÄĚ llega tan solo una de esas bondades, y all√° va la gente dispuesta a todo con tal de conseguir un beneficio m√≠nimo. Se forma la guerra. Se pelean unos con otros.

Entonces quisiera que se difuminaran los conceptos de ‚Äúcentro‚ÄĚ y ‚Äúperiferia‚ÄĚ aunque sea en materia art√≠stica. Pero la sem√°ntica, dentro de las disciplinas human√≠sticas, suele ser bastante exacta: ‚Äúcentro‚ÄĚ y ‚Äúperiferia‚ÄĚ son ant√≥nimos perfectos.

¬ŅQu√© le falta a la joven literatura cubana para romper las fronteras territoriales de la naci√≥n y llegar a los lectores de otros pa√≠ses?

Aquí cerca, a esta hora de la noche, está mi otra Yo, y está loquísima por responder. Dice que tres palabras son suficientes. Le digo que no y se lo prohíbo rotundamente. Pero ella me ha dado un golpe maestro, me ha paralizado los dedos y…

…responde: un mercado editorial.

Solo entonces me devuelve el teclado y yo quiero borrar lo que ella ha escrito y teclear mi propia respuesta, que es diferente aunque no ant√≥nima. Pero entonces pienso‚Ķ ¬Ņy si ella tiene raz√≥n?

 

Camag√ľey, diciembre de 2019

Evelin Queipo Balbuena y mi otra YO.


«El arduo proceso de cuestionar y entender»

En lo real, el escritor encuentra la belleza de la escara y sus (in)certidumbres. Su viaje por el camino de la zozobra es siempre una invitación. Ahmel Echevarría conjuga, en su obra, fotografía y banda sonora de la vida. Por eso, advierto, es que esta entrevista ha de entenderse como un soundtrack incompleto.

‚Äď‚Äď¬ŅSientes que, m√°s all√° del punto de vista del estilo, existen hilos conectores, m√°s o menos visibles, que relacionan a tus textos?

Aunque siempre me propongo ‚Äúcambiar de rostro‚ÄĚ en cada libro, y esto significa no repetirme, o en √ļltima instancia ‚Äúrepetir desde la diferencia‚ÄĚ, hay un prop√≥sito com√ļn en mis libros: el amor y la memoria.

Me interesa situar al individuo en el centro de una historia de amor tan compleja y variable como variable y complejo es el ser humano. Dicha historia, en la que se alternar√°n alegr√≠as y derrotas, acontecer√° en un contexto privado y p√ļblico afectado por los vectores de la ideolog√≠a, la pol√≠tica.

Visto así, las historias que narro, acaso novelas de amor, van del presente a un pasado reciente. Hasta el momento, el pasado en mis libros se ha circunscrito a las décadas del 60 y 70 del siglo XX cubano.

Foto Cirenaica Moreira

‚Äď‚Äď¬ŅExiste una clave, una f√≥rmula, que garantice la hechura de un buen narrador?

No existen, al menos no en el sentido que creo tiene tu pregunta. Sin embargo, pienso en los decálogos como posibles rutas a seguir, no fórmulas.

Cuando analizas el contenido de los decálogos de grandes escritores, esos textos que algunos leen como Mandamientos, además de las coincidencias verás no pocas diferencias. Esas variaciones nos hablan de la imposibilidad de la fórmula.

Los decálogos deben leerse con la alarma de la sospecha siempre activada. Este detalle podría ser una clave.

Hay un factor com√ļn en los grandes narradores: la capacidad de observar y asociar, el singular manejo del idioma, los riesgos asumidos en el acto de construir un relato (personajes, estructura, temas, la disoluci√≥n de las fronteras entre los g√©neros, etc.), la manera en que su literatura se adelanta hasta el punto en que no pocas ocasiones resulta ilegible o incomprensible para sus contempor√°neos.

‚Äď‚Äď¬ŅC√≥mo transcurren tus procesos creativos?

Una imagen siempre es el punto de partida, una imagen que contiene una suerte de enigma. Luego toma la forma de una o varias preguntas cuya respuestas ignoro, lo cual me sit√ļa en el camino de la investigaci√≥n, del modelaje de las tramas, conflictos, personajes, el tipo de narrador.

Junto con la imagen inicial ‚Äúse producen‚ÄĚ una serie de frases relacionadas con el enigma o la(s) pregunta(s). De ah√≠ nace el t√≠tulo del libro y parte del esp√≠ritu que deber√≠a tener.

Como se trata de un proceso de ensayo y error, no doy nada por sentado hasta sentir que he arribado a un punto donde todo cobra sentido. Los elementos que parecían dispares empiezan a conectarse. Entonces solo queda abandonarse al placer de la zozobra.

A la escritura nada le es ajeno, trabajar en un proyecto de novela es casi similar a investigar un crimen.

‚Äď‚ÄďTu obra ha sido identificada como parte de la Generaci√≥n Cero, ¬Ņqu√© ganancias ha reportado, en materia escritural, ser parte de dicha Generaci√≥n? ¬ŅPercibes que es una generaci√≥n ya superada o notas que las nuevas promociones de autores intentan emular, con m√°s o menos √©xito, las f√≥rmulas de la promoci√≥n anterior?

Con Generación Cero hay más de una confusión, toda vez que se ha utilizado para nombrar dos objetos de estudio diferentes.

Partamos de que es una etiqueta. Por un lado, d√≠gase que fue creada por el escritor Orlando Luis Pardo Lazo, en su versi√≥n inicial era Generaci√≥n A√Īo Cero. Bajo esa etiqueta est√°bamos un grupo de escritores que coincidimos en el espacio literario coordinado por el escritor Jorge Alberto Aguiar D√≠az (JAAD), y que adem√°s comenzamos a publicar en el 2000. Para Orlando, el 2000 era nuestro a√Īo cero.

Algunos cr√≠ticos decidieron utilizar la etiqueta a la hora de segmentar y reunir desde el punto de vista temporal, para el estudio de la narrativa y la poes√≠a, a los autores que comenzaron a publicar a partir del 2000. En resumen: redujeron el largo de la etiqueta y ampliaron el tama√Īo del objeto de estudio. En ese punto se gener√≥ cierto desmadre.

Más allá de la aceptación y el disenso de los miembros del grupo que aparece en el párrafo donde menciono a Orlando, y de incorporaciones que luego hicimos, vale aclarar lo siguiente: G0 no es exactamente una generación sino un grupo o promoción de escritores.

En ‚Äúmateria escritural‚ÄĚ, para utilizar tu propio calificativo, al menos en su n√ļcleo la ganancia que report√≥ se resume en una ideolog√≠a de grupo, lo cual conduce a la manera en que pens√°bamos la literatura en relaci√≥n al contexto en el que est√°bamos viviendo, y la cr√≠tica que quer√≠amos hacer.

A pesar de las diferencias de estilo y temas entre sus integrantes, porque esa variedad caracteriza a la G0, pensamos un espacio que no era solo literario, al que no solo le interesaba la literatura, y que no solo era físico, muestra de ello son el e-zine the revolution evening post, las revistas digitales Cacharros(s), 33 y 1/3 y Desliz.

De manera extra√Īa, y tras coincidir en los espacios creados por el escritor JAAD, se produjo una comunidad de afectos e intereses que entre algunos integrantes de G0 dura hasta hoy.

No me concierne responder si G0 ha sido superada. Igual no creo que importe demasiado, porque cada promoción, grupo o generación debe pensar su propio espacio. A su cuenta y riesgo debería reaccionar ante su realidad con sus propias herramientas, con su noción del mundo, con su propio dispositivo de enunciación.

‚Äď‚ÄďHay generaciones inolvidables en la historia de la literatura de un pa√≠s, ¬ŅGeneraci√≥n Cero merece un lugar semejante?

Con el transcurso del tiempo, todo aquello que en cierto momento nos desvel√≥ e hicimos ‚Äēy aqu√≠ uso el plural para referirme a cualquier individuo‚Äē ocupar√° su justo lugar. Ese lugar podr√≠a ser el silencio, la derrota.

Ya se ver√° si los de G0 merecemos el olvido.

‚Äď‚Äď¬ŅDe qu√© manera te relacionas con el mundo de los premios? ¬ŅHay fricci√≥n en tu v√≠nculo con ellos?

Por lo general, los premios solo distribuyen un poco de dinero y resonancia. El dinero y ese tipo de ruido nunca vienen mal.

No tengo ning√ļn problema con los premios. Si lo gana un amigo, me alegra igual. Creo que fue en el 2011 cuando el Guill√©n y los Carpentier cayeron en manos de Luis Yuseff, Jamila Medina, Osdany Morales y Marcial Gala. Fue una muy grata sorpresa, tambi√©n una se√Īal.

Los premios están ahí para que lo intentes, y algunos son menos limpios o menos justos que otros. Son las reglas del juego, no se pueden perder de vista.

Pero la literatura, la literatura a secas, est√° en otra parte.

‚Äď‚ÄďMuchos autores cubanos, tanto j√≥venes como de mayor trayectoria, se quejan de la poca promoci√≥n, a escala internacional, que tienen sus obras. ¬ŅEs este un factor que puede ser combatido por el individuo o requiere de un esfuerzo a mayor escala? ¬ŅQu√© puede aprender nuestro incipiente mercado del libro de otros mercados con mayor experiencia?

La literatura cubana no est√° en ning√ļn mapa literario, en ninguna agenda ni bur√≥ de las grandes, medianas ni peque√Īas editoriales que marcan el pulso de lo que acontece en el panorama literario internacional.

Solo se manejan algunos nombres, muy pocos; la mayoría de esos pocos, porque debo insistir en la cantidad, son los grandes muertos del panteón literario cubano.

Los pocos autores vivos que aparecen en ese panorama o mapa están allí no precisamente por la gestión de agentes o editoriales cubanas.

Cuando en los diferentes movimientos promocionales de autores latinoamericanos j√≥venes ve√≠a y veo la ausencia de Jorge Enrique Lage ‚Äēel Lage de Carbono 14. Una novela de culto, La autopista o Archivo‚ÄĒ confirmo que tal ausencia no solo est√° relacionada con asuntos netamente literarios.

Tu pregunta habla del mercado. Y el mercado tiene reglas duras que hay que conocer. Entre sus actores principales est√°n los agentes y editores. Ellos establecen las reglas del juego, y construyen el mapa o el panorama al que desean acceder los autores que mencionas.

Es casi imposible ubicarse allí desde un lugar tan marginal como Cuba, contando solo con la conexión a Internet.

Puesto que ya estamos hablando de Cuba y el mercado, otra vez utilizar√© tus palabras: ‚Äúnuestro incipiente mercado del libro‚ÄĚ. A mi modo de ver, ni es nuestro, ni es incipiente, tampoco es mercado. No existe.

Lamentablemente, aunque cuenta con personas l√ļcidas, profesionales, y entregadas a su trabajo, incluso con algunas peque√Īas y buenas editoriales, a estas alturas el sistema editorial cubano, tal como est√° dise√Īado, no puede aprender ni mejorar nada.

‚Äď‚ÄďLa palabra ‚Äúcomercial‚ÄĚ, asociada a la literatura, parece ser una condici√≥n de la cual muchos escritores reh√ļyen. ¬ŅQu√© importancia le concedes al hecho de la calidad literaria vinculada al aspecto comercial del libro como objeto arte?

M√°s all√° de la complejidad y densidad de un libro o un autor, lo cual lo sit√ļa en desventaja en un panorama donde la lectura va perdiendo terreno, supongo que el recelo ante ‚Äúlo comercial‚ÄĚ como oposici√≥n a ‚Äúla calidad literaria‚ÄĚ no sea m√°s que un asunto de paradigmas, de nociones personales.

Dejando a un lado ingenuidades, esas que olvidan el verdadero poder de grupos multimediales como el Grupo Planeta, la calidad literaria no siempre est√° divorciada de las ventas. No es secreto ni novedad.

Aunque desconozco con exactitud cu√°nto pueden vender, m√°s all√° de gustos y suspicacias me atrevo a mencionar cinco nombres donde el √≠ndice de ventas no es inversamente proporcional a lo que llamas ‚Äúcalidad literaria‚ÄĚ: Gabriel Garc√≠a M√°rquez, Stephen King, Roberto Bola√Īo, Margaret Atwood, Mario Vargas Llosa, Javier Cercas y Haruki Murakami.

‚Äď‚Äď¬ŅQu√© j√≥venes autores nacionales recomendar√≠as como lecturas indispensables? ¬ŅY cu√°les, a escala internacional?

Puesto que deseo ejercer una crítica férrea ante una pregunta que pide nombres indispensables en el mapa de la literatura escrita por jóvenes, solo me centraré en el contexto nacional. A los otros se les promueve de mil y una maneras, son nombres de mujeres y hombres que circulan en las redes sociales. Pero de esos poetas, narradores y escritores de no ficción solo tenemos, o yo solo tengo, un conocimiento parcial: la lectura de una parte de su obra.

Tomando en cuenta la edad de los autores que mencionar√© (no han llegado a los 45 a√Īos) y la densidad y complejidad del tejido que han ido urdiendo de manera progresiva en sus obras, y por los contenidos de las mismas, te doy dos nombres: la narradora, poeta y ensayista Jamila Medina R√≠os, y el narrador Jorge Enrique Lage.

‚Äď‚ÄďLa narrativa, como g√©nero, aparece cada vez m√°s contaminada por elementos que provienen de la dramaturgia, del performance, de la poes√≠a y del ensayo, ¬Ņesta mixtura se manifiesta en tu creaci√≥n?

De manera consciente he contaminado mis textos con casi todo lo que mencionas salvo con la dramaturgia, entendida aquí como texto escrito estrictamente para el teatro. Que un cuento o una novela tengan diálogos no significa que se haya pensado en la dramaturgia, que la frontera entre los géneros se haya diluido.

En el caso de la performance, me gustaría también decirte que sí. He tratado de ejecutar una suerte de traducción y/o traición teniendo como punto de partida las artes visuales. Otro asunto es conseguir la traducción y la traición.

‚Äď‚ÄďMuchos j√≥venes escritores ven un referente en tu literatura. Son esos mismos j√≥venes que, ahora mismo, comienzan a establecer sus propios caminos y l√≠neas de pensamiento escritural. ¬ŅQu√© te interesar√≠a que encontraran en tus libros?

Inconformidad, placer, riesgo. Tambi√©n desear√≠a que encontraran una serie de preguntas que, junto a las que ya se puedan haber formulado, les acompa√Īen en el arduo proceso de cuestionar y entender el espacio en que viven.

‚Äď‚ÄďTu narrativa tiene mucho de, y es mi criterio, fotograf√≠a en movimiento. ¬ŅLo percibes as√≠?

Entiendo tu observación. Además agregaría la intención de incluir en la ficción una suerte de banda sonora.

He tratado de no pasar por alto el movimiento y el sonido, y no se trata solo de la influencia que puede haber ejercido el cine. La vida es movimiento constante rodeado de una mezcla de sonidos. Como siempre coloco al individuo en el centro de mis historias, adem√°s de construir su universo interior, sus dudas, certezas, alegr√≠as y derrotas, lo sit√ļo en un contexto f√≠sico y all√≠ interact√ļa, vive y muere.

No solo presto atenci√≥n a las peque√Īas historias, a los sujetos que nunca figurar√°n en los grandes relatos hist√≥ricos. Tambi√©n deseo reflejar la cadencia y el sonido de esas vidas aparentemente insignificantes.

‚Äď‚Äď¬ŅPiensas que la cr√≠tica literaria actual se realiza en base a simpat√≠as y antipat√≠as?

La cr√≠tica literaria movida por lealtades o antipat√≠as no es asunto nuevo. Ha sido parte de nuestra ‚Äúindigencia cr√≠tica‚ÄĚ.

La gravedad del problema no radica en la existencia de textos críticos movidos por la simpatía o las bajas pasiones, sino en la escasez de una verdadera crítica no solo literaria, y la poca cultura del debate.

En cuanto a los espacios para el debate, ese detalle ni me los cuestiono. La propia realidad habla por sí sola.

A los críticos mordaces que ni piden ni regalan nada se les lee mal. Se les odia a muerte. Todo se pone peor cuando la polémica pasa del terreno intelectual al personal.

‚Äď‚ÄďY, por √ļltimo, me gustar√≠a preguntarte: ¬Ņcrees que ha muerto una cultura del debate y del encuentro entre individuos que componen los diferentes campos del intelecto nacional? ¬ŅViven cada uno de los creadores encerrados en un particular coto de caza y de referencias? ¬ŅHasta qu√© punto estamos preparados, como naci√≥n y como individuos, para divergir en criterios, tanto en materia escritural como humana?

Ya te había comentado que no veo una verdadera cultura del debate, en muy pocos casos se produce el tipo de encuentro que mencionas desde el punto de vista físico, en el contexto de lo real.

Puedo estar equivocado, igual no s√© si responde a tu pregunta lo que acontece en la relaci√≥n entre peque√Īos grupos de artistas donde casi nunca est√° la literatura.

Las publicaciones digitales no estatales quizás están generando una suerte de cambio en ese marco de relaciones. Son espacios muy dinámicos, con una alta presencia en la web y las redes sociales. Las publicaciones digitales como Hypermedia Magazine, Rialta Magazine o El Estornudo, están inmersas en las nuevas dinámicas de producción y difusión de contenidos, en las nuevas dinámicas económicas; no pocos actores de este escenario son jóvenes.

Tal parece que no solo se están creando redes de trabajo. Esa comunidad de intereses, incluso de afectos, también puede tener la lógica o la materialidad del entorno virtual.

Me preguntas sobre la divergencia de criterios; el panorama es desolador, casi árido. Como nación, como individuos, nos queda muchísimo por aprender. En todos los sentidos.


«Cuando escribo tengo los senos abiertos y canto las tinieblas de su edad»

Confieso que la quiero. Diana Casta√Īos es una criatura especial. Tan especial que otras calificaciones ser√≠an redundantes. He seguido su literatura desde el primer d√≠a en que tuve el placer de leer uno de sus textos. Escribe desde el riesgo y desde su verdad. Es una viajera, una n√≥mada del arte, y sus libros parten desde esa realidad que no es una, sino plural, sencilla y hermosa.

Cortesía de la entrevistada

¬ŅTe consideras una escritora que demora sus procesos creativos? ¬ŅCu√°l es la perfecta manera de concebir un libro?

No tengo una sola manera de crear. Es un proceso que viene desde muchas partes y constantemente. Y de vez en vez desaparece también (lo cual está bien y acepto como venga). Llevo mucho tiempo con la literatura entre los huesos y sé que ella siempre regresa. La manera perfecta de concebir un libro por estos días no es la que ha sido para mí y, estoy bastante segura, no es la manera que será: cambio mucho, a veces caóticamente.

Pero mi respuesta es esta: con Riesgo… uno que vaya desde cómo vivo mi vida personal a lo que, finalmente, se pone sobre la página en blanco. El infierno es despertarme un día sabiendo la persona en la que pude haberme convertido y nunca llegué a ser.

Ahora tomo todos los riesgos del mundo: conf√≠o en extra√Īos; estudio los nuevos requisitos para escalar el Everest y el Annapurna; invierto mi dinero en disulfuro de molibdeno (porque es m√°s eficiente que el grafeno para convertir agua salada en agua potable). Y amo, por primera vez, con mucha fuerza, a todo lo vivo. (Y tomo como asiento el canto de los p√°jaros; y cuando caigo, lo hago como el viento sobre la luz).

Despu√©s de pasar 30 d√≠as de meditaci√≥n en voto de silencio en una de las islas de Las Maldivas ‚ÄĒque sufrieron falta de agua potable a mediados de este a√Īo‚ÄĒ, poco importa si cumplo o no lo que se espera de una cubana fuera de Cuba: si escribo sobre las putas de La Habana, o si le arreglo o no un poco los detalles imaginativos de la historia que nos cont√≥ la Revoluci√≥n. Poco importa sobre qu√©, siempre que escriba desde la certeza que todo en la vida es impermanente.

El √ļnico riesgo es el riesgo de no hacer nada.

¬ŅExiste el libro ideal? ¬ŅExiste la utop√≠a creativa? ¬ŅCu√°l ser√≠a la tuya?

El libro que escribes, el que sea, es el ideal. No hay nada que lograr excepto ser lo que eres, en este momento. Nada es para ser entendido o logrado. Lo que hay, es para ser escrito. Por alguien. De vez en vez.

Como escritora, ¬Ņcu√°l es tu apuesta m√°s arriesgada?, ¬Ņqu√© buscas contar?

No hay necesidad de hacer apuestas porque no hay necesidad de llegar a ning√ļn punto. La literatura es una manera de expresar lo que soy, una forma de vivir. Como amar a tus padres, como mirarte el cuerpo desnudo frente al espejo, tambi√©n desnudo. La literatura es lo que es. Ya est√° en el punto en que tiene que estar en este momento de mi vida, en este momento de la vida de todos. No hay nada que lograr excepto ser. Uno cuenta lo que necesita en ese momento. Lo que sea que se cuente es lo que hab√≠a necesidad de ser plasmado.

¬ŅCrees que la paciencia y la voluntad est√°n infravaloradas en nuestra profesi√≥n?

La vida lleva paciencia y lleva voluntad. No separo la literatura de la vida. Para mí son la misma cosa.

A tu criterio, ¬Ņqu√© es lo esencial que un escritor debe poseer?

Un escritor se caracteriza por tener una necesidad imperiosa, que viene desde todas partes y hacia todas partes va, de usar la literatura como medio de expresión.

¬ŅLa literatura es un proceso sagrado o profano, o quiz√°s una mezcla de ambos?

La literatura es lo que el escritor defina que sea, si es que le interesa definirla. Y lo que el lector que la est√° leyendo sienta, asuma, piense que sea. Si es que le interesa sentirla, asumirla, pensarla.

No sé qué tan cercana o alejada esté mi literatura de los templos de Dios o de los hombres. Sé que cuando escribo tengo los senos abiertos y canto las tinieblas de su edad. Y soy hermosa como un cielo bajo una paloma.

CORTES√ćA DEL ENTREVISTADA

¬ŅSe publica demasiado en los tiempos que vivimos?

Si lo comparas con otros tiempos, seguro. Pero no tengo quejas del mundo en que vivimos. No digo que sea perfecto, ni el mejor de los mundos posibles, como dir√≠a Leibniz. Pero es parte de la Gran Pintura, parte de lo que ES ‚ÄĒo est√° siendo‚ÄĒ en estos tiempos. Y no hay nada que juzgar al respecto.

En el gremio literario existen, como en todo gremio, pol√©micas. ¬ŅCu√°nto crees que aporta el debate al crecimiento de los autores, y al reconocimiento de sus trabas y sus valores?

No sé cuánto aporta un debate al crecimiento de los autores. Habría que ver el debate, y el autor. Habría que ver cada caso en específico. Y supongo que cada persona tendría su propia visión sobre si el debate le aportó o no. Y qué le aportó.

La verdad es que no pienso mucho en este tema. En otras palabras: no s√© cu√°nto ‚ÄĒni qu√©‚ÄĒ me ha aportado el debate sobre mi literatura.

¬ŅC√≥mo se encuentra una voz propia para contar? ¬ŅEs una b√ļsqueda de toda una vida o llega un momento que, por necesidad, oficio y circunstancia, se cimienta ya un estilo?

… cuando eres la voz. Si tienes que encontrar la voz, si tienes que sentarte durante horas con la mirada en la página en blanco, o raspar ideas de la cabeza, o robarle ideas a otro, o si quieres cimentar un estilo, o tener el oficio de escritor, o cualquier otra ignorancia relacionada con el ego, entonces no tiene sentido. Puede que salgan incluso textos relativamente buenos, pero no tiene sentido.

Solo tiene sentido escribir cuando no puedes hacer otra cosa. La historia, las letras, salen rugiendo de adentro tuyo. Salen disparadas, las escupes y caen sobre tu mano. Y tu mano teclea o dibuja las palabras (en dependencia de qu√© edad tengas y en qu√© siglo te muevas). Solo tiene sentido escribir cuando sabes que si no escribes, te suicidas, te tiras del d√©cimo piso del edificio con diez pisos m√°s cercano. Cuando sabes que dentro tienes algo ‚ÄĒun trauma, un desgarre, un lobo comi√©ndote las entra√Īas‚ÄĒ y, o escribes o te consumes. Entonces eres la voz.

No hay nada que encontrar. Si tienes que encontrar algo, entonces no lo eres.

¬ŅPiensas que existe en la actualidad una crisis de la literatura?

Uno ve lo que quiere ver.

¬ŅLos propios escritores, leen?

Habría que preguntarles a los propios escritores. Yo leo. Ahora mismo casi exclusivamente en inglés.

¬ŅQu√© limita nuestras miradas como escritores y la mirada de nuestra literatura?

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo, decía Wittgenstein.

The Price of Being Young

Algunos de tus libros han cruzado ya la frontera de las publicaciones nacionales, ¬Ņqu√© esperas de este cruce?

M√°s lectores, por supuesto. Mi principal sue√Īo en la vida sigue siendo el mismo de cuando era peque√Īa: que un ni√Īo (no importa qu√© edad tenga, entre 9 y 99 a√Īos est√° bien) sea m√°s feliz porque ley√≥ uno de mis libros. Aunque sea por un instante. Aunque no me lo diga nunca.

¬ŅCu√°nto del periodismo narrativo est√° presente en el resto de tu creaci√≥n?

Dado que soy una escritora que se graduó de periodismo, el periodismo narrativo es el género que fluye más vehementemente de mí.

Ahora que vivo cada mes en un pa√≠s distinto, todos los g√©neros que escribo ‚ÄĒpoes√≠a, narrativa, periodismo literario‚ÄĒ tienen parte de esa pluralidad de religiones y modos de vida de los √ļltimos 15 pa√≠ses que he visitado. De alguna manera, las personas, paisajes y animales que he conocido cohabitan pac√≠ficamente dentro de m√≠, como el mar cuando la luna se mira ahogarse, o como el mar que ha mordido todas las playas.

Mientras más países y culturas visite y habite, más soy ese mar que se desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia.

En tu rese√Īa biogr√°fica hay una l√≠nea que me ha llamado mucho la atenci√≥n. La cito: ‚ÄúDesde diciembre de 2018 vive en un pa√≠s distinto cada mes.‚ÄĚ ¬ŅCu√°nto ha cambiado tu visi√≥n como ser humano creador, esa posibilidad de estar en contacto con otros saberes, culturas y geograf√≠as?

¬°Oh, me ha cambiado tanto!

En Qatar, mujeres musulmanes se compadecieron de mí porque mi clítoris está intacto.

En Japón, apliqué para un asiento en la primera nave que llevará artistas a visitar La Luna, en el 2023.

En Nueva Zelanda ayudé, como voluntaria, en el nacimiento de dos osos pandas rojos.

Estuve mar adentro (perdida y sin rumbo) por dos semanas en las costas de Australia, mientras aprendía a navegar una goleta.

En Nepal estudi√© los nuevos requisitos para escalar Annapurna, monta√Īa del Himalaya.

En la India enfrenté mis sancaras en un centro de meditación vipassana.

En Indonesia ayudé a restablecer el equilibrio del sistema de los arrecifes coralinos de la islita de un kilómetro de diámetro de Gili Air, con lo que (después supe) fue dinero que los indonesios lograron gracias a la venta de hongos alucinógenos a turistas europeos.

En Europa hice inversiones en la Bolsa, con una suerte tremenda.

En Per√ļ hice una peregrinaci√≥n (camin√©, literalmente, tres d√≠as) para visitar Machu Pichu.

Estudié alemán en Serbia; depuré mi francés en Marruecos.

Apliqué para el proceso de congelación de óvulos en Rusia, porque los deseos de ser madre me han nacido, pero no lo seré todavía: tengo antes muchos países a los que viajar, y mucho que escribir, incansablemente.