La Luz


Sonar en Cubano: mis pretextos para comprar espejos

Primer Movimiento (Moderatto)

En Cuba todos “saben” de béisbol, medicina, cocina y música. Los debates en torno a tumbaos, cantantes, sonoridades y disímiles cuestiones del espacio sonoro, acontecen lo mismo en esquinas, centros laborales, fiestas, que en espacios académicos. Incluso en el discurso de presuntas “voces autorizadas”, el término “Música Cubana” suele presentar una condición reduccionista, especie de postal para exportación donde géneros canonizados por la academia o el gusto popular se presentan cual rostro homogéneo de la identidad sonora insular. Nada más falso, puesto que disímiles sonoridades en cada etapa se integran al concierto.

He disfrutado reencontrarme en mi estantería con las entrevistas compiladas en Sonar en Cubano. Músicos en La Gaceta de Cuba, un material donde coinciden varios de los personajes más polémicos de los últimos 40 años en materia musical. Los textos que conforman el volumen aparecieron en la citada publicación en el periodo del 2000 al 2011 aproximadamente.

¿Qué es la música cubana? ¿Para qué sirve contar la música? La compilación realizada por Arturo Arango y Norberto Codina, salida a la luz por la Editorial Oriente en 2012, propone un punto de conciliación entre el lenguaje popular y el académico.

En el arte de abordar la música con-ciencia algunas revistas culturales y las propiamente especializadas en los cursos de las siete notas, llevan la delantera. Si bien una mirada por los anaqueles dedicados al arte musical en cualquier librería del país arroja una diversidad de títulos, creo hallar juicios de actualidad y transdisciplinariedad en los ensayos, artículos y entrevistas circulados en las publicaciones seriadas.

Los entrevistadores se plantean indagar en varios de los ámbitos que inciden en la obra de cada creador en cuestión y el modo en que son devueltas a sus públicos. Ese sentido analítico dota de un carácter imperecedero las conversaciones que el soporte impreso preserva más allá del momento mismo de la publicación.

La Gaceta que a Cuba suena, presenta caminos múltiples para abordar la obra de los creadores que concurren a la cita. Las entrevistas asumen un enfoque sociomusical desde aristas como las identidades músico-culturales, la atención a los consumos culturales, la preocupación por los públicos, el tema de la diáspora, un acercamiento a la temática de género, los nexos entre los músicos, sus producciones musicales y las instituciones culturales, entre otros ejes temáticos que trascienden todo aislamiento cognitivo.

Segundo Movimiento (Alegro  andante)

Como advierte Arango, desde 1992 una de las características de la publicación ha sido sacar a la luz entrevistas que en el seno de la redacción de la revista llaman “de personalidades”, he ahí uno de los vórtices filosos por los cuales transita esta selección, al asumir una categoría quizás demasiado excluyente y cuestionable.  

No dudo que muchos de los que en este volumen se reúnen ostenten todas las cualidades para merecer el calificativo, pero… ¿acaso todos? Yo preferiría defender la idea de que hay artistas cuyo devenir en la cultura musical cubana les merece aparecer en esta u otras páginas sin que necesariamente deban optar por el adjetivo.  

Por otra parte, estoy segura que cada uno de los entrevistados encontrará su lector-escucha ideal; sin embargo, muchos lectores ––entre los que me incluyo–– quedamos a la espera de que, ya sea La Gaceta en proyecto de continuidad o cualquier otro equipo editorial, ofrezcan cabida además de…, a otras voces del país, innecesariamente desapercibidas.

Aun así y a pesar de las ausencias citadas por el prologuista y aquellas que cada lector pueda extrañar, justo es señalar que entre el conjunto de músicos y entrevistadores a estas páginas convocados no aparecen falsos congraciamientos.  La música, como en pocos acercamientos, se despoja del halo mítico, anecdótico, ingenuo, para funcionar como vocero de los diferentes contextos socioculturales que aparecen reflejados.

Tercer Movimiento (Piano Forte)

¿Quién le tiene miedo a la música? Parecería una interrogante absurda de formular. Sin embargo, ausencias, solapamientos, eufemismos para abordar ciertas zonas de la creación musical en Cuba, en la mayor zona de la bibliografía correspondiente pueden contestar.

¿Por qué aún no cuentan con la misma visibilidad los estudios de rock, rap, música electrónica…?  O en el otro extremo, ¿por qué a pesar del amplio reconocimiento social al que se asocia la llamada música de concierto, apenas es reconocida por la bibliografía?

¿Quién le tiene miedo a la música? Es un estribillo que me reitero a diario cuando no encuentro suficientes publicaciones que visibilicen de forma responsable estudios en torno a lo que denomino “Sonidos Incómodos” de la nación. Sonidos que en el argot institucional se han convertido en términos tabú con inadecuadas políticas para el tratamiento de sus cultores y audiencias, así como para una zona considerable del análisis intelectual que opta por el silencio o casi siempre por juicios carentes de seriedad científica, sustituidos por lamentos catárticos.

La música cubana abarca sonidos plurales, de ahí que las entrevistas compiladas en este libro trasciendan las definiciones y acojan exponentes de la música popular, la llamada música de concierto, el jazz, la cancionística y el rap. Las conversaciones aquí contenidas logran la coexistencia responsable de zonas tan aparentemente distantes como la timba de los 90 y 2000, hasta la pianística de concierto, por solo citar algunos ejemplos.

Permítanme presentar someramente a los artistas que por estas páginas, además de virtuosismo musical, muestran capacidad de análisis y conciencia de su arte creativo, y los contextos donde éste transita:

No me sorprende que a las puertas del volumen nos reciban los criterios que Juan Formell  ofreciera a Abel Sierra Madero y Nora Gámez en No veo el Relevo… Uno de los líderes indiscutibles de la popular bailable cubana manifestó su preocupación en cuanto a la revitalización de ésta en las generaciones de músicos más jóvenes. El vanvanero discurrió en torno a disímiles tópicos como el fenómeno de la timba durante y después del denominado periodo especial; el intergénero en relación con el reguetón, asuntos como los espacios para su socialización y públicos; música-músicos, redes de comercialización y medios de difusión. Se avezó en asuntos como bloqueo versus desarrollo de la música cubana, ejes todos que demuestran el alcance social de esta manifestación.

César Pupy Pedroso, se remite a los momentos en que un grupo de músicos muy jóvenes entre los que contaba él mismo, siendo integrantes de la Revé forman los Van Van. Expresa sus criterios respecto a la música cubana en la coyuntura de los 60 y los 70 de la vencida centuria, momentos en que a pesar de las contradicciones, considera que el baile cubano no sufrió crisis como muchas veces se apunta.

En ésta y todas las entrevistas concernientes al universo bajo la etiqueta de lo popular bailable cubano la entidad “Bailador” cobra una connotación sociológica y es abordado como fenómeno de comunicación.

Norberto Codina (izq.), Director de La Gaceta de Cuba y Darsi Fernández, en la presentación de “Sonar en cubano”. Foto: Marianela Dufflar/ Tomada de Cubadebate

No puedo negar que Algunos secretos malditos de José Luis Cortés es una de las entrevistas del libro que más me seduce a la idea de releer una y otra vez sus páginas.

Emir García Meralla había concebido la entrevista para la revista Salsa Cubana como parte de un dossier dedicado a las figuras o hechos polémicos dentro de nuestra escena musical. Era el año 2003 y no fue sólo hasta el 2008 que pudo materializar su idea pero esta vez acogida desde La Gaceta. Bajo el sobrenombre del Tosco, José Luis Cortés desde finales de los 80, y sobre todo durante la década siguiente, fue uno de los representantes de la timba más cuestionado en la Isla.

Por su parte, el compositor y productor musical Joaquín Betancourt ubica su reflexión en la interrogante ¿Música para el bailador o Música para sobrevivir? Disyuntiva agudizada de los 90 en adelante.

Y como Cuba no es sólo baile, aquí aparecen las teclas trocadas en ideas hacia el piano de Mayarí, Frank Fernández. Y es que el propio entrevistador, Emir García Meralla[1], asegura, bien como ejecutante del piano, como profesor, productor discográfico o como espectador.

Una de las disquisiciones más punzantes es aquella que intenta colocar como eternos contrarios el desarrollo de los géneros populares y el de la llamada música de concierto o “culta”.

Sin embargo, el entrevistado opina que: “Hacer bien la música popular es tan difícil como hacer bien la música de concierto, lo fácil es hacer mal cualquiera de las dos. Para eso no hace falta talento”.

Ernán López Nussa, pianista y compositor; músico que se pasea por el jazz, la música de concierto y la pianística popular, es otro de los estilos a los que estas páginas dan voz. De sus opiniones nos llegan momentos que marcaron el desarrollo musical como lo fuera Afrocuba hasta llegar al Ernán de Habana Report en sus varias etapas.

El tercer pianista de esta nómina es Ulises Hernández, defensor del reconocimiento a la formación de pianistas en Cuba desde comienzos del siglo XIX, aunque no se hable propiamente de una escuela cubana de piano.

Otra de las entrevistas que manifiesta el carácter diverso y abarcador de Sonar en Cubano, es la conversación sostenida con el director de orquesta Manuel Duchesne Cuzán, quien destacó como director de importantes orquestas sinfónicas del mundo, y quien frente a la Orquesta Sinfónica Nacional fuera el responsable de la música de casi la totalidad de los dibujos animados cubanos producidos por el ICAIC en décadas pasadas.

La Gaceta también evocó el diálogo que por 1962 sostuviera Octavio Cortázar con Gilberto Valdés y Gonzalo Roig en torno a la versátil y controvertida Rita Montaner. Ambas conversaciones transcurren desde el talento de la artista, a los abruptos giros y excentricidades de su carácter, e incluye anécdotas en disímiles etapas de su trayectoria. Creo que merece la pena esta visita a partir de terceros en tanto quizás Gonzalo Roig tuviera razón cuando sentenció: “Lo que sí le puedo decir es que Cuba no sabe aún quién era Rita”.

Un acorde llamado Cotán nos devela la guitarra popular de Octavio Benedino Sánchez, Banes 1922.

Sus entrevistadores le eternizaron en 1994, dos años antes de su fallecimiento y nos revelan “¿quién era este hombre que invitó a beber a Errol Flynn, que estuvo en la casa que habitó Martí en Tampa, que fue atrapado por el flash junto a Gary Cooper, sembró pinos con Fidel, fue amigo de Ernest Hemingway, conoció a Faustino Oramas cuando todavía no era el Guayabero y a finales de los sesenta se vinculó al quehacer de la primera generación de la Nueva Trova cuando todavía eran vistos como muchachos inquietos ?”

Con la voz que trajo al mundo, Marta Valdés nos presenta más allá de la cantautora y compositora que es, a la periodista y una de las personalidades más comprometidas con el quehacer musical. Y es que como bien la presenta Darsi Fernández, es “pensadora recia y profunda, una persona de imponente cubanía, una mujer con criterios sólidos y atendibles sobre casi todo”.

Considero que la entrevistadora cae en la reiteración cuando de conversar con mujeres músicos y artistas se trata, al formular la pregunta respecto a si la creadora en cuestión fue víctima o no del machismo. Pero también he de confesar que en materia de respuestas, Marta Valdés ofrece un camino diferente:

“La única manifestación de machismo más o menos sutil que me han aplicado a lo largo de mi vida como creadora, la he percibido cuando me miden siempre en relación con otras compositoras, pero jamás de igual a igual con compositores, y eso ha sido una tendencia general a lo largo de más de medio siglo.”

Por la ruta de la canción de autor podremos hallar a Santiago Feliú y Gerardo Alfonso, de manera inevitable no puedo obviar el hipervínculo que estas entrevistas trazan con un libro como Trovadores de la Herejía y La luz, bróder la luz. 

Como para gustos el arcoíris, la melómana que soy se hubiese complacido un poco más si en lo que respecta al universo del rap, más allá del mito Orishas y sin descontar la página que les concierne, La Gaceta por aquellos años se hubiese acercado a otros exponentes (¿acaso también personalidades o al menos variopintos personajes?) que representaron y en algunos casos aun representan este decir de modo más inmediato en la Isla.

Sin embargo, dentro de la llamada escena alternativa o canción cubana contemporánea creo oportuna traer ante lectores y escuchas, a alguien como Yusa, cuyo trabajo es prácticamente desconocido en Cuba, sobre todo en los ámbitos ajenos a la capital.

Descemer Bueno, X Alfonso y Kelvis Ochoa cierran esta entrega desde la llamada escena alternativa. La manera en que ellos observaron para esta entrega el fenómeno musical en relación con los procesos sociales y el tiempo de la creación nos develan interesantes percepciones desde la óptica de tres artistas representativos del escenario musical cubano más o menos reciente.

Si eres de los que considera la historia nacional puede ser contada desde varias perspectivas, incluyendo el devenir musical, te invito a alborotar algún rincón de estante donde todavía y de modo lamentable dormite el título. Sumergirse en Sonar en Cubano implica el debate y, sobre todo, una lectura a la “música como espejo social”.

[1] Este nombre está ligado a gran parte de los acontecimientos y la historia de la música cubana del último medio siglo.


Por La Habana (+ video)

El disco Por La Habana que Miriam Ramos concibió en el año 1999 y que salió al encuentro de la gente en el 2000, apunta a la ciudad como esencia sonora. Aquí aparece lo inspiradora que ha sido para tantos autores y para la artista, quien incluyó en la selección En mi canción retozas, un tema de su autoría que, por cierto, es uno de los más hermosos.

El pianista Tony Pérez tuvo a su cargo los arreglos en la misma medida en que respaldó a la intérprete en ese homenaje a La Habana. Los compositores elegidos son de primer orden: César Portillo de la Luz, Julio Gutiérrez, Marta Valdés, Silvio Rodríguez, Carlos Varela, entre otros.

Miriam Ramos, habanera raigal, trazó una ruta en este CD que va más allá de ser un depósito de canciones. La artista le conoce a la capital sus encantos y sus contrastes, la seductora razón por la que tantos se enamoran de la ciudad que está a las puertas de sus 500 años.

Dos décadas tiene este disco dedicado a La Habana, donde quedan expuestos, al alcance de una escucha atenta, cuánta vida han derramado los autores inspirados, el buen gusto de Miriam Ramos a la hora de elegir y arropar cada canción, en ese tránsito exquisito que son sus discos y su manera de entender y proyectar la música; pero, además, el material permite a través de las obras ir directo hacia lo que los compositores le han visto a la capital de todos los cubanos.

Cada creador ha dibujado su Habana y la ha puesto a sonar, llena de matices, giros melódicos que abrigan en mayor o menor medida el imaginario musical de todos.


El ruido incesante de las hachas (+ fotos)

El Premio Celestino de Cuento arribó a su aniversario 20 con la seguridad de ser uno de los certámenes más cotizados por los jóvenes narradores cubanos, quienes se asoman al pozo no precisamente en busca del agua, sino de los ecos del ruido de las hachas golpeando los árboles del bosque… el mismo ruido que permitía dormir a Celestino.

Nombrado así por Celestino antes del alba, novela prístina del escritor Reinaldo Arenas, la actual edición del Premio se realizó en Holguín del 17 al 21 de junio, dedicada en esta ocasión al aniversario 105 del natalicio de los escritores Onelio Jorge Cardoso y Julio Cortázar; y organizada por Ediciones La Luz –reconocido sello de la AHS en Holguín–, la sección de Literatura de la AHS holguinera y el Centro Provincial del Libro y la Literatura.

Paneles, homenajes, conversatorios, lecturas… caracterizaron el presente capítulo de un Premio nacido en 1999 y que ha tenido entre sus ganadores a escritores como Rubén Rodríguez, Agnieska Hernández, Jorge Enrique Lage, Norge Céspedes, Luis Yuseff, Marvelys Marrero, Alcides Pereda, Liany Vento, Yordis Monteserín, Ariel Fonseca y Evelin Queipo.

 

Onelio, diga usted cómo

Foto: Carlos Rafael

El Salón “Abrirse las constelaciones”, de Ediciones La Luz, acogió un panel dedicado a recordar al autor de Taita, diga usted cómo y El hilo y la cuerda. Moderado por el escritor y editor Adalberto Santos, estuvo integrado por los narradores y poetas Manuel García Verdecia y Nelton Pérez, y el investigador, profesor universitario y crítico literario y cinematográfico Lino Ernesto Verdecia.

Para García Verdecia, Onelio (1914–1986) “trabajó un lenguaje vernáculo a partir de un personaje y sus posibilidades, pero que no llega a un mero criollismo. En su obra hay elementos que se cruzan en el destino de la persona y que van más allá de lo anecdótico, pues se acercan a la condición humana, para hacernos ver cómo somos, con las pasiones, los sentimientos propios. La pérdida de la inocencia, la angustia del hombre cuando se enfrenta a ciertas situaciones, son cuestiones presentes en sus cuentos”, dijo.

“Nos es necesario leerlo y hacerlo sin prejuicio”, enfatizó el reconocido intelectual holguinero.

Foto: Carlos Rafael

Por su parte, Nelton Pérez, ganador del Premio Carpentier de Novela por Infidente, lamentó que varias generaciones de cubanos, especialmente los más jóvenes, no hayan leído como es debido su obra, al solo existir viejas ediciones de sus cuentos. “De alguna manera Onelio Jorge es nuestro Juan Rulfo”, subrayó.

Finalmente, Lino Verdecia recordó, entre anécdotas, el momento en que siendo estudiante conoció a Cardoso y las demás veces que compartieron en Santiago de Cuba y La Habana. “Era un orfebre de la palabra, de la conversación y lo que escribía, de la ética y el respeto. Alguien tan tímido, cordial y sencillo que no parecía lo grande que era”.

Foto: Carlos Rafael

Con voz singular en el ámbito cubano e hispanoamericano, su obra no solo representa la dura y cotidiana existencia de los pescadores, campesinos y obreros agrícolas en la Cuba de entonces, sino es un reclamo al derecho y la necesidad de esos hombres al pleno disfrute de otras vertientes de la realidad gracias a las posibilidades de la imaginación.

En su amplia producción destacan además, El cuentero, El caballo de Coral, Gente de pueblo, Caballito blanco, La cabeza en la almohada y Negrita.

 

Un cronopio llamado Julio Cortázar

Foto: Kevin Manuel Noya

La vida y obra del autor de Rayuela, Las armas secretas y Bestiario fue recordada en un panel moderado por el escritor y periodista Erian Peña Pupo e integrado por los reconocidos escritores Lourdes González, Mariela Varona, Eugenio Marrón y Félix Sánchez.

Lourdes recorrió su cercanía literaria con Cortázar (1914–1984), partiendo de la lectura en su juventud de Rayuela, novela publicada en 1963 y obra central del boom latinoamericano; su trabajo en la edición de la poesía de la argentina Alejandra Pizarnik, amiga de Cortázar; y la visita a su tumba en el cementerio de Montparnasse, en París.

Foto: Kevin Manuel Noya

Mariela Varona se enfocó en “lo fantástico” de la literatura de Cortázar, a partir de cuentos como Casa tomada, publicado en 1946 en Anales de Buenos Aires, revista dirigida por Jorge Luis Borges. Mientras Félix Sánchez comentó la cercanía de su obra con autores cubanos, su labor como traductor, el gusto por el jazz y el boxeo, entre otras cuestiones.

Finalmente, Eugenio Marrón relacionó a Cortázar con la Revolución cubana y su cercanía con ella, a partir de la visita en 1963 a La Habana, como parte del jurado del prestigioso Premio Casa de las Américas, y su vínculo con reconocidos intelectuales como Haydée Santamaría, Roberto Fernández Retamar, José Lezama Lima y Antón Arrufat. Precisamente, un enjundioso prólogo de Lezama Lima acompaña la edición cubana de Rayuela, realizada por Casa de las Américas en 1968 y reeditada en 2018.

Foto: Kevin Manuel Noya

El “Celestino” también dedicó un momento especial a recordar a Lydia Cabrera en su aniversario120, con un panel integrado por Eugenio Marrón, Yasmani Castro y Pascual Díaz. Otro panel, compuesto por Mariela Varona, Marvelys Marrero, Rubén Rodríguez y Erian Peña, estuvo dedicado a la obra de Guillermo Cabrera Infante en su aniversario 90. Asimismo, al aniversario 22 de Ediciones La Luz se dedicó un conversatorio, integrado por Luis Yuseff, editor jefe del sello, y el profesor universitario Manuel Alejandro Martínez.

 

Codas (el hacha continúa cortando)

Foto: Kevin Manuel Noya

Varios libros fueron presentados en el “Celestino”, entre ellos Había una Bez (Ediciones Sed de Belleza, 2018), de Marvelys Marrero; El corazón desnudo (Letras cubanas, 2017), de Félix Sánchez; Ventana al mar (Ediciones Luminaria, 2017), de Ariel Fonseca; Mar de invierno y otros delirios, de Alberto Garrandés; El ritual de las cabezas perpetuas, de Evelio Traba; y La mirada del ingenuo. Celestino antes del alba, de Yailén Campaña, estos últimos bajo la editorial La Luz.

Foto: Elier Cabrera

Otro momento peculiar dentro del programa del XX Premio Celestino de Cuento constituyó la peña “Palabras compartidas”, realizada en el Café del Arte Joven, en la Casa del Joven Creador de la AHS holguinera. Entre la remembranza y el diálogo, compartieron con los presentes María Liliana Celorrio, Félix Sánchez y Nelton Pérez, entrevistados respectivamente por Norge Luis Labrada, Rubén Rodríguez y Mariela Varona.

Foto: Elier Cabrera

Las lecturas de narrativa también ocuparon un espacio protagónico, donde jóvenes y reconocidos narradores compartieron su obra, entre ellos Marvelys Marrero, Lourdes González, Rafael A. Inza, Luis Alfonso, Andrés Cabrera, Eduardo Pino, Robert Armas y Rey Neris.


Ciego de Ávila en primavera de poesía

Noches cargadas de poesía, acordes de buena trova y el intercambio de experiencias entre jóvenes miembros de la Asociación Hermanos Saíz durante los Juegos Florales, fue el saldo positivo que nos dejó este evento habitual en las carteleras culturales de Ciego de Ávila, el cual devino motivo para que la literatura fuera una experiencia estética compartida.

A las alegrías se sumaron las celebraciones por los 25 años de este certamen que, contra todo pronóstico, ha sabido mantenerse y ensancharse hasta ser imprescindible en nuestro panorama cultural.   

De año en año se conforma el cronograma de actividades y llegan hasta aquí invitados ilustres para discursar a plenitud sobre la poesía, el autor y su obra. En esta oportunidad no hubo excepciones.

Nelson Simón, Teresa Melo, Luis Yuseff, Onel Pérez y Yanaris Valdivia llegaron no solo para compartir sus experiencias con el auditorio y comentar sus proyectos personales, sino para poner el lente sobre las múltiples disquisiciones teóricas y retos que rodean hoy a la literatura hecha por jóvenes en el país.

La mesa de opinión “La joven poesía cubana y su relación con las editoriales” generó criterios encontrados relacionados con la responsabilidad del escritor, la figura del editor, y el papel y funcionalidad de las editoriales en el país en un momento en que la racionalidad económica y el aprovechamiento de los espacios debe ser ley.

 

 

Tomada de Internet/ : Lioneski Buquet y Luis Norge resultaron los premiados en el concurso literarioTomada de Internet/ Lioneski Buquet y Luis Norge resultaron los premiados en el concurso literario

Tampoco faltaron las presentaciones de libros, las lecturas de poesía como plato fuerte, el recibimiento de nuevos miembros a las filas de la AHS, y la buena trova de Roly Berrío y Nelson Valdés, quienes matizaron el inicio y la clausura del evento, respectivamente.

El catálogo de Ediciones La Luz, editorial de la Asociación enclavada en la ciudad de Holguín y que ha conquistado un espacio relevante en la industria del libro por el logro de materiales estéticamente exquisitos y por priorizar la publicación de noveles escritores, fue exhibido por Luis Yuseff mientras comentaba sus experiencias con la gestión de este sello.

Si bien las limitaciones tecnológicas de nuestro Sistema de Ediciones Territoriales impiden el logro de textos de alta factura, quedó claro que Ciego de Ávila puede hacer mucho más para promover al autor y su obra, sobre todo, cuando la red de redes acorta distancia y ofrece múltiples plataformas y herramientas. Fenómenos como los ciberbooks, la lectura digital, y el marketing on-line ya no son ajenos.

La última noche floral culminó con la entrega del Premio Poesía de Primavera al avileño Lioneski Buquet por Testamento de sombras, y una mención a Luis Norge Labrada por CruCero, de la provincia de Holguín.

Cuaderno de poesía CruCero. De Norge Luis KaRluisObtiene mención en: Los Juegos Florales.Poesía de primavera. AHS.Ciego de Ávila.

Publicada por Norge Luis KaRluis en Jueves, 30 de mayo de 2019

Las deliberaciones corrieron a cargo de Nelson Simón, Teresa Melo y Heriberto Machado, quienes coincidieron en destacar el buen acabado de ambos textos y lo atractivo de los temas desarrollados desde estilos prometedores.

Sin embargo, aun preocupa que certámenes como los Juegos Florales sigan interesando solo a los miembros de la Asociación Hermanos Saíz y a un puñado de escritores inquietos y habituales en cada actividad de la cartelera cultural de la provincia. La pluralidad de voces que debieran generar encuentros como estos hoy no se hace sentir.

¿Falta de convocatoria o persiste el desinterés del público? En cualquier caso ninguna de las dos opciones es buena y uno regresa a casa con las ganas de haber visto los puestos colmados por los jóvenes, a veces adolescentes, que se escurren en los talleres literarios de la provincia; o de los asesores literarios y especialistas que en las diferentes instituciones tienen sobre sus hombros la tarea de impulsar la literatura.

En esta oportunidad vale aplaudir que se visitaron centros educacionales y se logró en algunas de las actividades traer espectadores dirigidos hasta la Casa del Joven Creador.

La sección de Literatura, quizás una de las más activas en el terruño, ha expandido su diapasón en los últimos años y ha incorporado nuevos miembros a sus filas con la común apuesta de hacer de las letras un jolgorio, exponente de nuestras mejores prácticas. Certámenes como este deben y merecen su espacio.


22 años irradiando “Luz”

Corría el año de 1997 cuando Alexis Triana –presidente de honor de las Romerías de Mayo– aunó a jóvenes que, en ese entonces, se aventuraron a la idea de hacer libros que iban a trascender. Así nació La Luz, editorial de la AHS holguinera que acoge a otras casas hermanas y continúa promocionando las letras de los jóvenes escritores cubanos. [+]