Julio Cortázar


Lourdes Mazorra: «La literatura es un encuentro con uno mismo»

En menos de un año, la joven escritora camagüeyana Lourdes Mazorra obtuvo dos de los principales galardones disputados por los jóvenes narradores cubanos: el Premio Celestino de Cuento, organizado por Ediciones La Luz, sello de la AHS en Holguín, y el Pinos Nuevos, el pasado mayo. El primero por Las fauces, el segundo por Versiones de la sed.

De esta manera su nombre ha empezado a visibilizarse en el panorama literario cubano, con la fuerza del primer empuje, exitoso además. En ambos casos el jurado subrayó el aliento poético de sus cuentos, la atmósfera, el ritmo y la fluidez de sus historias… El del Celestino estuvo integrado por Félix Sánchez, María Liliana Celorrio y Rubén Rodríguez; y el del Premio Pinos Nuevos, por Julio Travieso, Dazra Novak y Raúl Flores Iriarte. Licenciada en Periodismo y graduada recientemente del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, donde obtuvo la beca Caballo de coral, Lourdes asegura que la literatura, sobre todas las cosas, es un encuentro con uno mismo.

Con ella nos encontramos, a través de las redes, con la excusa del Celestino de por medio.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Recibiste con Las fauces el XX Premio Celestino de Cuento, uno de los galardones más disputados por los jóvenes narradores cubanos. Este será tu primer libro… Y nada menos que con el Celestino. ¿Qué ha significado para ti haber obtenido este Premio?

Siempre he dicho que, de manera general, los premios tienen dos ventajas: comienzan a visibilizarte en un panorama bastante complejo y te alientan a seguir trabajando, más fuerte que antes. El Celestino, al ser el primer premio y también la primera publicación, me deja esa sensación de descubrimiento del mundo del libro en Cuba, iniciación en un proceso editorial desde la autoría y sobre todo reafirmación de certezas que ya venían acompañándome. Pero la razón de escribir no puede ser los premios; sigo convencida de que la escritura es un encuentro con uno mismo, por tanto, del Celestino agradezco formar parte de la familia de Ediciones La Luz.

El jurado destacó “la buena construcción de sus personajes, las atmósferas de los relatos, el aliento poético que embellece las historias, lo que influye positivamente en el ritmo y la fluidez de las narraciones, así́ como la adecuada selección del narrador”. ¿Qué encontrará el lector cuando, ya publicado, se adentre en esas páginas?

No puedo decirte qué encontrará el lector, cuando uno pública hace una ofrenda al público, la obra deja de pertenecerte. Espero que cada lector encuentre sus propias respuestas, sus propias dudas y también sus propias batallas.

¿Existe un hilo conductor en estos cuentos, algo que de alguna manera los una?

Este es un libro que indaga en las significaciones para el ser humano de la pérdida y el dolor. No creo que deba decirte más, por aquello de la ofrenda y de que el lector se acerque a Las fauces buscando sus propios caminos.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Hablemos de tus influencias literarias… ¿Qué autores incluirías –además de Julio Cortázar, que sé te interesa bastante– en una especie de “canon literario” creado por ti?

Más que un canon literario, puedo decirte qué autores prefiero y no precisamente con algún tipo de jerarquía. La literatura argentina me encanta: Julio Cortázar (lo siento, no puedo dejar de mencionarlo), Abelardo Castillo, Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnik, Ernesto Sábato, Adolfo Bioy Casares…

También Gabriel García Márquez, Horacio Quiroga, Alejo Carpentier, Onelio Jorge Cardoso, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Virginia Wolf, Antón Chéjov y Mario Benedetti. Ya ves, no es un canon, no suelo hacer estas listas porque leo bastante variado y cada vez que nombro autores, siento que me falta alguno y quedo en deuda.

Te menciono dos cuestiones que quisiera nos comentes… La primera sobre la relación del periodismo, pues eres periodista de formación, con la literatura y sus convergencias…

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Yo siempre he defendido que el periodismo es el hijo moderno de la literatura y me disgusta que los vean escindidos. Siento que nos empeñamos en poner etiquetas cuando lo más importante es narrar y un periodista es también un narrador de hechos.

La diferencia entre un periodista y un escritor de ficción es principalmente de estilo, modalidades de trabajo y técnica. Esto no lo digo yo, sino Alejo Carpentier. Siempre que se habla de periodismo y literatura recomiendo la conferencia de Carpentier que se titula “El periodista: un cronista de su tiempo”, de 1975, en la cual queda zanjada excelentemente esta vieja polémica.

Hay escritores cuya obra periodística parece una antología de cuentos, por el manejo preciso de las técnicas narrativas en el ejercicio periodístico; en Cuba, por ejemplo, Onelio Jorge Cardoso. Muchos grandes escritores de ficción han sido periodistas, porque el periodismo es una escuela imprescindible para la síntesis, el manejo de los adjetivos, la inmediatez, las técnicas narrativas…

Esto me hace pensar que el periodismo cubano hoy necesita retomar ese “estilo narrativo”, potenciándolo en la academia. Tenemos guías certeras en cuanto a todo lo que puede lograrse desde la escritura; Reynaldo Cedeño es uno de esos periodistas.

La segunda cuestión es sobre tu reciente paso por el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, donde obtuviste la beca Caballo de coral que otorgan al finalizar…

El Centro Onelio es una de las mejores experiencias que he tenido. Esta escuela te acorta y te alarga el camino, porque organiza tu manera de leer, recomienda autores, ofrece técnicas y herramientas; pero, al mismo tiempo, abre muchísimas puertas y comienzas a ver todo de manera distinta, a leer con otras pautas, a cuestionarte la realidad y a pensar en otros temas. El “Onelio” me regresó con muchas ganas de escribir; a mí no me dio el famoso bloqueo pos-Onelio. Además, fue la primera experiencia de leer algo en público y esto es muy importante a la hora de aceptar críticas, saber escuchar es una virtud. Yo estoy muy agradecida por la oportunidad de recibir clases de escritores como Eduardo Heras León, Raúl Aguiar y Sergio Cevedo.

Obtuviste también el Pinos Nuevos 2020 con Versiones de la sed… Hablemos un poco de un premio también importante que visibiliza la obra de los jóvenes escritores en Cuba…

Sí, es un premio también importante. Es el segundo concurso en el que participo. Sigo diciendo que me niego a trabajar en base a concursos, pero reconozco que en el complejo panorama editorial del mundo y de la Isla, una de las formas más directas y rápidas de publicación es a través de estos premios, más allá de toda la carga subjetiva del proceso de selección y premiación o de las inconformidades que pudieran generar las decisiones finales. Son riesgos que se corren, por eso no se trata de que digas voy a escribir para tal concurso a ver si público. E

n mi caso, escribo y tengo proyectos terminados, luego aparecen estas oportunidades: la convocatoria del Celestino llegó por esos azares a los que Cortázar llama vida, y la del Pinos Nuevos por una recomendación de otra escritora. Lo que sí tengo claro es que solo presento cuando estoy dispuesta a que un libro tome su propio camino y yo humildemente lo deje ir.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Ambos jurados –el del Celestino y el Pinos Nuevos– han subrayado el “aliento poético” de los cuentos…

Lo dije para el periódico Adelante, “a mí este tipo de elogio me deja sin aliento”. Como autora tengo más posibilidades de enmascarar mi voz a través de la narrativa, pero la poesía me resulta más dolorosa, es un desnudo literario y tiene muchos riesgos, para empezar el lector te ve descubierta en los versos. Ahora recuerdo que mis compañeros y profesores del Onelio también comentaron ese “aliento poético” en el texto que leí en clases. Que mis cuentos me salgan con aliento poético no es un propósito explícito, ellos salen y al parecer me estoy quedando también desnuda en la narrativa.

¿Qué crees caracteriza tu generación, si acaso crees pertenecer a una generación literaria?

No me siento capaz de caracterizar una generación literaria, para ello tendría que haber leído muchísimo a los escritores de esta generación y no lo he hecho con la amplitud que me gustaría, y también creo que deberían pasar unos años más, mirar con la perspectiva que el tiempo te concede.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

¿Cómo valoras el panorama literario cubano desde tu perspectiva como joven escritora?

Si me preguntas por la literatura cubana de manera general, pues es indiscutible que Cuba constituye uno de los paradigmas literarios en el continente y en el mundo. Si se trata de cómo una joven escritora se inserta en el panorama literario cubano, eso es ya un proceso más complicado, que el solo hecho de publicar no garantiza, porque entraña niveles de calidad, compromiso y responsabilidad no siempre presentes y esto me lleva a una preocupación: en ocasiones, lamentablemente, la calidad literaria de la obra no está entre los primeros parámetros a la hora de decidir publicar o no un libro. Pero, de manera general y desde mi corta experiencia, considero que el panorama literario cubano es un prolífico paisaje de autores, temáticas y estilos.

¿Expectativas con Las fauces? ¿Con el trabajo de Ediciones La Luz?

Las expectativas con Las fauces han ido cumpliéndose poco a poco. Me quedan algunas que corresponden al proceso en el cual se encuentra el libro. La edición es otro momento de suma creatividad y entendimiento con la obra, que además implica a muchas más personas que el autor. En ese trayecto estamos. Ediciones La Luz ha tenido mucha paciencia conmigo, una autora que se inicia, y por eso le agradezco a su equipo la profesionalidad. Han sido además una escuela y una familia.

 


Daniel Cundari: una vida entre poesía y teatro

La poesía, en medio de todas las coincidencias, es siempre un terreno fértil al descubrimiento. Los eventos culturales gestan intercambios y diálogos necesarios. Así nos conocimos, en la pasada Feria Internacional del Libro de La Habana, entre el ajetreo de las lecturas y conferencias. Lo primero que atrapó mi atención fueron aquellas palabras en calabrés, arrojadas al viento con la misma intensidad que un hombre lanza su último suspiro, con la pasión de quien rebusca en su interior hasta sacar la verdad, algo que solo sucede cuando el artista logra fundirse en cuerpo y alma con su obra. La palabra en él es una suerte de escudo, impulso, energía, yo diría que es su oxígeno.

cortesía del entrevistado

Daniel Cundari (Rogliano, 1983) es poeta, narrador, traductor, intérprete y performer multilingüe. Ha viajado y actuado en varios países del mundo. Inventor del repentismo cutise, es el ganador más joven en la historia de los premios Lerici Pea, Pericle d’Oro y Genil de Literatura, este último normalmente otorgado a escritores españoles e hispanoamericanos. Ha vivido en China y México. Ahora reside en Barcelona. Entre otros títulos, ha publicado Il dolore dell´acqua, Geografía feroz, Nell´incendio e oltre, Poesie contro me stesso, Istruzioni per distruggere il vento, e Il silenzio dopo l´amore.

Un poeta transmite la palabra, su cultura, sus ideas, pero no siempre se entrega en el acto. Con una vida dedicada a la palabra y un montón de sueños apretados en el corazón, este muchacho observa el mundo, desde sus lentes oscuros, desde el silencio, como quien se observa a sí mismo y, mientras, sonríe.

En un mundo globalizado en el que pareciese que las identidades locales comienzan a desaparecer, defender su cultura y lengua originaria debería más que un deber, ser una necesidad para todo escritor. ¿Qué rasgos arman la esencia del repentismo cutise?

Para mí el idioma es un instrumento. Podría ser un violín, un contrabajo, un sax. Yo escribo en dialecto como un inglés, un japonés o un nigeriano hacen en sus propios idiomas. No hay diferencia. Mi obra se edifica con tres instrumentos. Alejandro Pedregosa, presentando Geografía feroz en 2011, dijo que mi poesía es tridimensional. El dialecto (en mi caso es el calabrés, pero en Italia tenemos cientos de variedades y hablas) es la lengua de los abuelos: me amparaba siempre en sus casas cuando mi madre me regañaba durante la infancia. El italiano es la lengua de los padres: asignada por el Estado, pedagógica, diría institucional. El español es la lengua de los hijos (aloglota): la aprendí viajando y experimentando, me enamoré de ella, es mi novia eterna. Debo añadir que en Calabria coexisten muchos lenguajes. Entre estos destacan el griego antiguo del enclave de Roghudi, el arbereshe preotomano de la minoría albanesa y el occitano de los valdenses. Es un volcán de culturas, un cruce de etnias. Bendigo haber nacido en una tierra ancestral, la más salvaje de Europa, con dos mares mitológicos, tres parques naturales, una hora entre el nadar y el esquiar. La tierra de Gioacchino da Fiore, Bernardino Telesio y Tommaso Campanella, tres figuras claves del pensamiento universal.

Al volver de Granada, en donde me situé para estudiar como autodidacta el arte flamenco, decidí aportar mi energía y mis conocimientos al cante improvisado de los pastores y pescadores de Calabria. Fundé el Repentismo Cutise. He dado la vuelta al mundo gracias a él: Serbia, Francia, China, Mónaco, México, Eslovaquia, Alemania y, por último, Cuba, que, con su tradición repentista sobre la décima espinela, para mí representa el culmen, el punto más alto.

cortesía del entrevistado

El repentismo cutise es una ciencia/espectáculo suscitada por las raíces del poeta/performer en la que cuerpo y alma se mezclan en un cante jondo y espontáneo. Más vale verlo y escucharlo que contarlo. Cuti es el barrio del pequeño pueblo en que nací, Rogliano, en la provincia de Cosenza.

Por lo general, improviso en la estructura del endecasílabo o la octava sobre una temática amorosa o existencial. El movimiento entre la palabra y el gesto produce una danza telúrica, llena de energía. Fundé el repentismo cutise en 2012, pero empecé a masticar las técnicas teatrales espontáneas ya desde niño. Hasta la fecha he tenido la oportunidad de enseñarlo en distintas universidades y centros educativos.

Tras haber estudiado en Siena, una parte importante de tu formación artística tuvo lugar en Roma, en España, especialmente en Granada y Andalucía, en China y México. En estos momentos resides en Barcelona. ¿Cuánto ha aportado el idioma español a la forma de apreciar y construir tu literatura?

Es un idioma que me permite dialogar con artistas procedentes de todos los continentes. México, por ejemplo, ha influido mucho en mi formación y búsqueda de un lenguaje propio. Un poeta, un artista sin voz no tiene sentido. Mi arte se alimenta mucho de otras culturas como la maya, también de la música, el arte figurativo y literatura de otros países.

cortesía del entrevistado

Tu poesía se articula en gran medida a partir de la mixtura artística de los lugares en los que has vivido y las culturas que han tocado tu sensibilidad. Actualmente, cuáles podrías decir que han sido los principales referentes en tu creación.

Mis referentes se llaman faros: Antonin Artaud, Elias Canetti, Carmelo Bene, Yukio Mishima, Catulo, Tirteo, Dante, Baudelaire. Admiro mucho a David Lynch y Jan Fabre, de los contemporáneos. Toda mi poesía se refleja en el teatro. He sido y soy un lector omnívoro.

Háblame de Geografía feroz.

Geografía feroz fue publicado en el ámbito del Premio Genil de Literatura de Granada, que normalmente otorgan a un poeta español o latinoamericano. Mi nombre fue una sorpresa. Era el 2011. Llevaba ya varios años en la ciudad de Lorca y de Falla. El sello Genil es una colección prestigiosa, universitaria. El libro, en particular, es un viaje alrededor de mi poética y del mito, con un aparato de “alucinaciones” sobre autores como Dino Campana, Niccolò Paganini, Julio Cortázar y António Lobo Antunes. Este último, el rey de la prosa lusitana junto a Saramago y Pessoa, lo he conocido en Barcelona el pasado mes de noviembre. Fue un encuentro fulgurante porque me conectó con el recuerdo de uno de mis maestros, Antonio Tabucchi.

Además de escribir en dialecto calabrés, en italiano y español, dominas otras lenguas, lo cual te ha permitido traducir y readaptar un conjunto de obras de autores como Roberto Bolaño, Aresti, Celan, Mandelstam, Casariego, Alberti, Kavafis, Trakl, entre otros. Desde tu experiencia, cuáles son los principales retos a los que se enfrenta un traductor en la actualidad.

¿El traductor es un traidor? ¿Traducir es traicionar? No creo. La traducción es un reto como bien dices: hace falta presunción y humildad. Podríamos añadir que es una forma de escritura. El traductor es un barquero irreverente, una especie de Ulises, un Caronte que transporta al lector a la otra orilla de la vida.

Istruzioni per distruggere il vento, publicado en 2013, es tu primer libro de narrativa, del cual se ha dicho tiene una marcada huella autobiográfica. ¿Cuánto hay de verdad en ello? ¿Qué puede encontrar el lector en estas páginas?

Más que un libro es un codazo o el cañón de un revólver en la sien con el gatillo apretado, como afirmó Gioacchino Criaco, que en la misma colección, “Velvet”, editó sus afortunadas novelas negras, junto al “Boxeador polaco” de Eduardo Halfón. El lector encuentra un puzzle, un rompecabezas absurdo en una tierra imaginaria del sur. Es mi homenaje a la memoria y al Alzheimer, esta enfermedad mezquina que lo destruye todo. Siendo un libro muy peculiar en cuanto a estructura y elementos narrativos, su huella se notará en varios años.

cortesía del entrevistado

Nell´incendio e oltre es uno de tus libros más intensos, en el cual pudiésemos comprender mejor la expresión del repentismo cutise. Háblanos un poco sobre la estructura y esencia de esta obra.

Fue el primer libro de poesía en Italia con QR code. El lector tiene la posibilidad de escuchar el poema y el repentismo con la melodía del músico Sasà Calabrese. Está dedicado a un amigo que falleció por Esclerosis Lateral Amiotrófica. Nació como un volumen epistolar entre los dos. Cuando ya empezó a comunicarse solo con los ojos, cerré este trabajo que me concedió uno de los premios literarios más importante del país, el Lerici Pea como mejor poeta. La obra es un buceo dentro del territorio de la enfermedad y de la esperanza.

Il silenzio dopo l’amore es tu último libro, publicado en 2019 bajo el sello FerrariEditore, escrito en italiano. La obra es una metáfora de la mente humana, un diálogo interior que afronta las contradicciones de sí misma. ¿Cuáles impulsos y confesiones se esconden en ese silencio?

Antinovela o contranovela, Il silenzio dopo l’amore es una obra en prosa que se desarrolla a lo largo de una noche interminable. Está compuesta de una sola frase de cien páginas. Se trata de un proyecto a largo plazo que llevaré a teatro bajo la producción Lyriks de Nino Cannatà. Un primer estudio lo realicé el pasado verano acompañado por un contrabajo y un alquimista que incursionó con una evocación del fuego.

La vida un artista está siempre en constante transformación y movimiento, y parte de ese movimiento te ha permitido atravesar el límite de la palabra escrita, asumirla desde la mirada teatral y performática. ¿Qué significa para ti la poesía, lo poético, en el sentido más amplio de la creación?

La poesía es mi vida. Intento siempre proyectar el sentimiento poético en mi existencia diaria. Durante esa época de cambios he viajado mucho y trabajé en muchos sitios, como watchmaker en Shanghai, bartender en México, sommelier y gourmet en Barcelona. Además, abrí dos locales. Sin embargo, el teatro poético es mi presente y será mi inminente futuro.

cortesía del entrevistado

Has colaborado con diversos artistas a lo largo de tu carrera, ¿eres de los que crees el oficio del escritor es uno de los más solitarios del mundo o consideras que la palabra, y en especial la poesía, contribuyen a crear lazos y hace que resurjan inevitablemente los rasgos más humanos?

El arte es contaminación. La soledad está en el proceso creativo, pero la palabra hay que compartirla con el mundo entero y, si es posible, intentar cambiarlo juntos.

Recientemente estuviste por primera vez en Cuba, para participar en la Feria Internacional del Libro de La Habana y en el X Encuentro de Jóvenes Escritores de Iberoamérica y el Caribe (EJEIC), que tuvo lugar en el mes de febrero. Coméntanos sobre esta experiencia.

Cuba y su pueblo me encantaron. La música, la cultura, el duende de las personas. En la Feria, además, hice amistad con artistas procedentes de otras esquinas del mundo, de Turquía, Francia, México, Chile, Colombia, Argentina y los estupendos artistas cubanos. Tuve la oportunidad de conocer un poco sobre la décima improvisada y visitar sitios emblemáticos como Casa de las Américas, la Universidad de La Habana o el Centro Dulce María Loynaz. También estuve presentando mi último libro. Fue una experiencia artística maravillosa.

Me atrevería a decir que más que un dialecto, una cultura, una vivencia, un sueño… tu idioma es el de la poesía, la poesía come l´unico partito che rimane. A tu juicio qué cuestiones deberían ocupar la labor de los poetas en este mundo.

Poesía es enigma, luz y oscuridad, vacío. Política y sangre. Vida y muerte animan la escritura y la existencia del ser humano.

cortesía del entrevistado

“Campesino de la pluma. Escribo para arar mi corazón. No hago otra cosa que salvar algunos brotes de una tierra infestada por plagas. La verdad es que el campesino es siempre un bandolero, un poeta”, dijiste en cierta ocasión. Hoy, qué rasgos crees que definan a Daniel Cundari.

Cada uno de nosotros posee y protege su geografía feroz hecha por lejanías, ausencias, oportunidades perdidas, pero existe también una poesía de la alegría y del porvenir. Por esto, dije que un idioma, una lengua, es un instrumento y nada más. Yo puedo escribir en dialecto calabrés o en swahili: lo que importa es el mensaje que transmito. Te digo más, yo casi siempre me esfuerzo para “olvidar la Calabria” mientras que utilizo el instrumento del dialecto.

El teatro resurge siempre en tus impulsos creativos. El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana, como dijese Federico García Lorca. El escritor se desnuda siempre sobre el papel, el actor se viste siempre con sus instintos, el que improvisa se desnuda y se viste al mismo tiempo. ¿Qué rumbos te planteas seguir con el teatro en el futuro?

Sueño con un teatro nuevo. Un teatro de locuras, inteligencia y ternura. Mi idea es sencilla, pero muy intensa y honda. Requiere mucho sacrificio y un estudio escénico/corporal penetrante. Hasta hoy he interpretado sobre todo textos de otros autores. Ya es tiempo de cambios.