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Comp√°s #4: Al final del pentagrama (+Fotos)

Infinitos son los compases del jazz cubano contempor√°neo que hoy cultivan nuestros j√≥venes m√ļsicos, fieles siempre a su ra√≠z. Una mezcla explosiva de excelentes exponentes del g√©nero ha participado en la octava edici√≥n del Festival Jazz Nam√°, desde las redes sociales.

pianista Carlos Javier Alcántara Díaz. fotos cortesía de la ahs de santiago de cuba/archivo

Con una sui g√©neris descarga musical, concluy√≥ el evento, que re√ļne a jazzistas de latitudes diversas, para la visualizaci√≥n, integraci√≥n y reconocimiento cultural de este g√©nero musical. Encuentro que propicia cada febrero la filial santiaguera de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z.

En la cuarta y √ļltima jornada del Festival lleg√≥ al escenario virtual el prometedor pianista Carlos Javier Alc√°ntara D√≠az. Siempre explosivo en el piano e impetuoso en los arreglos, esta vez junto al bajista, tambi√©n santiaguero, Wilfredo Fuentes; se presentaron como el d√ļo Consortes Jazz.

M√°s de 13 600 kil√≥metros nos separan hoy de esos talentosos j√≥venes, distancia irrisoria cuando de Internet se trata. Ellos aseguran que: El color cubano de su m√ļsica es con influencia de nuestro Santiago: la trova, el son, el chang√ľ√≠, el neng√≥n; todo eso, aunque uno no quiera, est√° ah√≠, obligatoriamente lo sientes, lo palpas todo, siempre est√° alrededor.

Ya veterano en el Jazz Namá, el joven percusionista Yordis Baute se sumó a esta edición, defendiendo que: Me gusta el arte que sale del corazón, el que muestra la realidad interior del que la práctica, no el que se hace por conveniencia, sino el que tiene su propia voz, sin importar lo que diga o cómo se manifieste, pero que sea genuino y sincero.  

d√ļo Consortes Jazz. fotos cortes√≠a de la ahs de santiago de cuba/archivo

El cuarteto de saxofones Confluencias Sax, ganador del primer premio en peque√Īo formato del Jojazz 2020, estuvo una vez m√°s en el evento, representado por L√°zaro Alejandro del Valle, baritonista de la agrupaci√≥n. El tambi√©n estudiante de cuarto a√Īo del Conservatorio Esteban Salas de la urbe santiaguera agradeci√≥, en su c√°psula promocional Jazz Nam√° Plus, la existencia de un festival de tal magnitud y esencia, en la tercera ocasi√≥n que participa.

Aunque el joven jazzista Albertico Lescay, hijo del afamado artista santiaguero de la plástica Alberto Lescay, no siguió exactamente los senderos pictóricos de su padre, de cierta manera es también un artista de la plástica. Dibuja con nuevas formas sonoras las actuales tendencias jazzísticas, imprimiéndole a ese movimiento frescura y cubanía, mezclados con elementos folclóricos propios de su natal Santiago de Cuba.

Detr√°s de la realizaci√≥n de todo lo vivido en estos d√≠as hay muchas personas sin las cuales hubiese sido imposible realizar esta edici√≥n del Jazz Nam√°. El coordinador del evento, el joven m√ļsico y director del grupo DNova y vicepresidente de la AHS en el territorio, Erick P√©rez Mart√≠n, expres√≥:

jazzista Albertico Lescay. fotos cortesía de la ahs de santiago de cuba/archivo

El comit√© organizador lleva alrededor de tres meses accionando para lograr el cumplimiento de las actividades que nos propusimos inicialmente, e ineludible debemos agradecer a todos los m√ļsicos que nos acompa√Īaron en esta traves√≠a, a la AHS Nacional, a la Direcci√≥n Provincial de Cultura, a la productora audiovisual L√≠a Videos y su enlace de alcance nacional Streaming Cuba, a la Empresa de Grabaciones Musicales EGREM y su director Marcos Camping, a los trabajadores del Iris Jazz Club, a Ra√ļl Capote, a Rub√©n Aja Gar√≠ y Buena Luz Producciones, y a todos los creadores que confiaron en la idea de este Festival.

Lázaro Alejandro del Valle, baritonista de la agrupación. fotos cortesía de la ahs de santiago de cuba/archivo

Y aunque llegamos al final del pentagrama, para esta edici√≥n, estamos convencidos de que seguir√°n sonando los mejores compases del jazz en Cuba y el resto del mundo. Talento y ganas sobran a nuestros j√≥venes m√ļsicos. Nos vemos en el 2022 ¬°H√°gase la m√ļsica! ¬°Y que todos los caminos nos conduzcan a la ra√≠z!

jazzista Albertico Lescay. fotos cortesía de la ahs de santiago de cuba/archivo

d√ļo Consortes Jazz. fotos cortes√≠a de la ahs de santiago de cuba/archivo

percusionista Yordis Baute. fotos cortesía de la ahs de santiago de cuba/archivo

fotos cortesía de la ahs de santiago de cuba


José Martí, un símbolo en disputa

Ah√≠ estaba yo. Por primera vez ante originales del peri√≥dico Patria. Devoraba aquellas p√°ginas con los ojos en el Centro de Estudios Martianos. Y mi mente, incontrolable, como casi siempre, pasaba im√°genes de Jos√© Mart√≠ escribiendo, guiando, so√Īando…

Gracias a la imaginaci√≥n, lo veo en diferentes etapas de su vida. All√≠ estaba el muchacho, en las clases de Rafael Mar√≠a de Mendive, el adolescente encarcelado con apenas 16 a√Īos de edad, el poeta y periodista, el pensador profundo, el rom√°ntico, el hermano amoroso, el hombre sufrido, el Ap√≥stol, vestido no con el traje grandilocuente, sino con la humildad de un ser humano que padeci√≥, anhel√≥ e hizo a favor de los dem√°s.
Lo observo en las Canteras de San Lázaro. Los grilletes, el sol y el fango mellan su salud, aunque no el valor y la convicción. Desde la madrugada, trabaja y arrastra cadenas y grilletes por un pedregoso camino, excava y desbarata piedras a golpe de pico.

El Ap√≥stol, vestido no con el traje grandilocuente, sino con la humildad de un ser humano… Foto: Cortes√≠a del artista

Despu√©s del indulto y ya en Espa√Īa, escribi√≥: ‚ÄúDolor infinito deb√≠a ser el √ļnico nombre de estas p√°ginas. Dolor infinito porque el dolor del presidio es el m√°s rudo, el m√°s devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borrar√°n jam√°s…‚ÄĚ.

Su mente no descansa: es un volcán en ebullición que, en vez de lava, arroja luz. Le preocupa lo que allá en Washington se trama a espaldas de los pueblos de América. La necesidad de desahogo es inevitable. Toma papel y pluma.

Cada cierto tiempo, da vueltas al anillo de su mano izquierda, mira la inscripción en él (Cuba) y un torbellino se agita en su interior. Viste de negro y esa prenda, forjada con el grillete que llevó en las Canteras, es recuerdo omnipresente de la opresión que se cierne sobre su Patria.

Pasa el tiempo y aquel adolescente que escribió Abdala, obra de profundo sentimiento patriótico, ya es un hombre, un padre lejos de su hijo Ismaelillo, un intelectual reconocido, un revolucionario con la capacidad y el prestigio para aglutinar.

¬ŅCu√°nto conocemos en verdad a ese ser humano?, o lo que es m√°s importante para reflexionar: ¬Ņcu√°nto m√°s nos pueden seguir ayudando sus ideas y ense√Īanzas hasta la eternidad?

Est√° claro que del ni√Īo y el adolescente Pepe, del revolucionario, hermano, hijo y h√©roe Jos√© Mart√≠, deber√≠amos conocer lo m√°s posible, de la A hasta la Z. Su ejemplo e ideas deber√≠an navegar siempre en las venas de cada cubano y hombre digno del planeta, como parte de las esencias de sensibilidad, justeza y valor.

¬ŅC√≥mo conseguir que los ni√Īos y todos lo sientan cerca y crezcan con su luz? Hace poco, pregunt√© a una alumna de segundo grado por √©l, y con orgullo expres√≥: ‚ÄúNaci√≥ el 28 de enero de 1853…‚ÄĚ, y as√≠ continu√≥ con una versi√≥n de su biograf√≠a.

Es muy favorable que los peque√Īos sepan eso, pero qu√© dicen cuando hablan de sus amiguitos o primos. ¬ŅAcaso expresan la fecha de nacimiento? Ojal√° cada familia conociera al Ap√≥stol m√°s all√° de las referencias comunes y transmitiera todo a los infantes con la pasi√≥n con la cual algunos abuelos suelen narrar historias.

Mart√≠ es, indudablemente, un s√≠mbolo en disputa. Est√°n quienes lo aman profundamente, conscientes de que ser martianos significa mucho m√°s que palabras, y hay tambi√©n quienes ‚Äúenarbolan sus ideas, su poes√≠a‚ÄĚ, al ritmo del dinero recibido del mismo imperio que √©l tanto combati√≥ o uni√©ndose a quienes reciben esos billetes provenientes del pa√≠s que ha impulsado decenas de medidas para matar de hambre y miseria a este pueblo. Sentirse martianos jam√°s podr√≠a ser compatible con eso.

Ojal√° cada familia conociera al Ap√≥stol m√°s all√° de las referencias comunes y transmitiera todo a los infantes con la pasi√≥n con la cual algunos abuelos suelen narrar historias. Foto: Antoine Cede√Īo

No es casual que los sucesos frente al Ministerio de Cultura de Cuba ocurrieran en dos fechas significativas: 27 de noviembre, aniversario del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, uno de los hechos m√°s tristes de la historia nacional; y 27 de enero, fecha de la Marcha de las Antorchas, y cuando apenas faltaban unas horas para cumplirse otro a√Īo del natalicio del Ap√≥stol.

Quienes se digan martianos deben tratar de ser verdaderamente √ļtiles, lo mejor posible en todo, como seres humanos y cubanos. Ser consecuentes con el ejemplo de bondad, valor, sensibilidad y amor total a esta naci√≥n y sus esencias, sin asumir jam√°s poses ni servir como instrumentos, consciente o inconscientemente, a quienes pretenden apagar esta naci√≥n.

Los de m√°s edad y los j√≥venes debemos ir de manera permanente a los textos del H√©roe Nacional, navegar en su pensamiento y aprehender, para bien de nosotros, nuestros hijos y nietos…, el pa√≠s, porque Mart√≠ forma parte del coraz√≥n de Cuba, manantial de esencias y fortalezas.

Recuerdo varias visitas a Dos R√≠os, donde cay√≥ en combate y se levanta un obelisco, que prefiero considerar sin dimensiones, infinito, como deber√° ser siempre el cari√Īo, la admiraci√≥n y el agradecimiento de los hijos en este archipi√©lago al Ap√≥stol.

J√≥venes de varias provincias vamos al r√≠o Contramaestre, ubicado cerca, cogemos piedras y las colocamos como otro peque√Īo monumento, tal como suponemos lo hicieron mambises y cubanos de √©pocas anteriores. En ese lugar conversamos y vibramos por la emoci√≥n de estar en un altar sagrado de la Patria, un sitio en el cual el ejemplo del Maestro palpita con m√°s fuerza.

Dejo de teclear durante unos segundos. Me recuesto en el espaldar de la silla, y lo imagino otra vez con la pluma en la mano, redactando y en la conquista de aparentes utopías.

Lo observo sobre su caballo, siento disparos…, pero él sigue de manera impetuosa, renace en cada éxito y muestra de dignidad de los cubanos.

  • *Publicado originalmente en La Jiribilla

Vientos del ISA en Santa Clara

El trío Ventisa tiene pocos meses de fundado y ya participa en uno de los eventos más importantes de su ciudad de origen, A Tempo con Caturla. En Santa Clara los jóvenes integrantes de esta agrupación de cámara han encontrado el sitio idóneo para formar un proyecto en conjunto.

Surgió como un ejercicio docente bajo la guía de Gloria Laura Rodríguez Pérez, estudiante de flauta de la Universidad de las Artes (ISA), junto a otros dos alumnos de la misma alma mater: el cornista Eddimar Chizeca y la trombonista Lisday Pozo Aguila.

Sobre los momentos iniciales de la agrupaci√≥n, en septiembre del pasado a√Īo, Gloria Laura coment√≥:

El Trío Ventisa lo conformamos hace unos meses, cuando se suspendieron las clases por la situación epidemiológica por la COVID 19. La Universidad de las Artes tuvo una iniciativa durante este período, que fue realizar prácticas en el instrumento que serían parte de la evaluación de ese semestre.

De ah√≠ surgi√≥ la idea de conformar un tr√≠o con los estudiantes que est√°bamos en Santa Clara, se lo coment√© a la decana de la facultad de m√ļsica Mar√≠a del Rosario Hern√°ndez, y as√≠ surgi√≥ nuestro tr√≠o de viento.

¬ŅQu√© significa Ventisa? ¬ŅC√≥mo decidieron ese nombre para el tr√≠o?

Esa es una anécdota bastante graciosa; y sucedió en nuestra primera presentación, en octubre, durante la apertura de la jornada martiana en la casa de cultura de nuestra localidad. Cuando el presentador fue a introducir nuestro concierto aun no teníamos decidido nombre y fue entonces que el maestro y trombonista Emilio Sánchez se le ocurrió de pronto llamarnos Ventisa, en alusión a Vientos del ISA.

El profesor Emilio es crucial para nuestro trío, pues nos asesora y estamos muy agradecidos con él.

Sobre la peculiaridad del formato, Gloria Laura ahondó:

Es un formato singular, incluso al principio no sab√≠amos cu√°l ser√≠a el resultado; a√ļn as√≠ quisimos arriesgarnos. Afortunadamente todo nos ha salido bien. El nuestro es un formato √ļnico; aunque no quisiera ser absoluta al decir eso; pero es cierto que pocos podr√°n decir que han escuchado algo parecido antes.

Para escoger el repertorio es todo un reto, porque para el formato no hemos encontrado obras originales a√ļn. Primeramente lo que hicimos fue escoger obras pensadas para otros instrumentos y hacerles un arreglo, reducci√≥n de orquesta o transportar de un tr√≠o de tromb√≥n para el nuestro: corno, flauta y tromb√≥n.

Aunque es un reto dirigir una agrupación tan peculiar, es maravilloso el trabajo que hacemos porque somos muy unidos y nos ayudamos mucho.

¬ŅQu√© obras interpretaron en A tempo con Caturla?

Una de las obras que hicimos fue Recordando cha cha chá del compositor Dario Morgan, con un arreglo del profesor Tony Pedroso que es el director de la Camerata Cortés, de la que también soy miembro. Esa obra en realidad está escrita a cuatro voces para flauta, y yo hice como una reducción y lo transporté a nuestros instrumentos.

También interpretamos Dile a Catalina de Arsenio Rodríguez; con un arreglo de Lisday Pozo.

¬ŅQu√© tal la experiencia de participar en esta edici√≥n de A tempo con Caturla? ¬ŅQu√© significa para ti tocar en tan importante evento de tu ciudad natal?

Participar en este evento es muy importante para nosotros, estamos muy agradecidos porque nos dieran esta oportunidad. Somos un formato novel y es una vía de darnos a conocer.

Desde que me fui a estudiar a La Habana siempre me ha gustado seguir participando en eventos que se organizan y realizan en mi ciudad, Santa Clara; para mí es un honor y un orgullo tocar aquí, donde me formé como persona y profesional.


Alpidio Alonso: la obra cultural de la Revolución Cubana es innegable

El ministro de Cultura de Cuba, Alpidio Alonso Grau, dijo este jueves en el espacio televisivo Mesa Redonda que la obra cultural de la Revolución es innegable y que no se puede aspirar a entender qué cosa es la Revolución Cubana sin saber qué ha sido su política cultural y educacional.

Al comparar ‚Äúlo que era este pa√≠s, de m√°s de un mill√≥n y medio de analfabetos y semianalfabetos, con el pa√≠s de hombres y mujeres preparados de hoy, de m√°s de un mill√≥n de universitarios, sembrado de instituciones culturales desde una punta a la otra, de bibliotecas, de museos, de librer√≠as, de salas de teatro y de cine, de escuelas, de universidades‚ÄĚ, asegur√≥ el titular que se tienen razones para celebrar.

En ese sentido, Alonso Grau habl√≥ de la campa√Īa de acciones que prev√© el ministerio durante este a√Īo para festejar ‚Äúpor todo lo alto‚ÄĚ los 60 a√Īos del discurso pronunciado por Fidel Castro en junio de 1961, conocido como Palabras a los Intelectuales.

De acuerdo con el tambi√©n poeta y editor, este es un discurso fundador, del que se dice nace simb√≥licamente la pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n, ‚Äúah√≠ est√°n las ideas fundamentales, los principios de todo lo que se ha hecho‚ÄĚ.

Seg√ļn destac√≥, se quiere que la conmemoraci√≥n sea una fiesta, ‚Äúporque tenemos que sentirnos orgullosos de la pol√≠tica cultural que tenemos, que no es perfecta, mucho menos cuando tiene que hacerse en las condiciones que se ha tenido que hacer, que han sido de trinchera‚ÄĚ.

Con respecto a los ataques de los que ha sido v√≠ctima la cultura cubana y sus instituciones en estos √ļltimos tiempos, el ministro declar√≥ que estos chocan contra ese esp√≠ritu de participaci√≥n, contra el trabajo de los escritores y artistas, del movimiento art√≠stico cubano revolucionario, contra la verdad y la obra cultural de la Revoluci√≥n.

Se ha estado ignorando lo que ha significado el trabajo de las instituciones culturales, lo que significan la UNEAC y la AHS como canales y espacios para el debate con las instituciones sobre los temas inherentes a la política cultural, manifestó.

Se quiere invisibilizar esa obra, se ha ignorado la complejidada del arte que nosotros auspiciamos y por eso atacan las instituciones, porque sin ellas sería imposible hacer todo lo que hacemos, el nivel de cobertura y de respuesta que se da a las expectativas culturales de la población, lo que significan para mantener una dinámica cultural como la que tenemos, continuó el ministro.

Por eso, enfatiz√≥, se va a celebrar todo el a√Īo el aniversario de Palabras‚Ķ junto a los 60 a√Īos de la UNEAC y los 35 de la organizaci√≥n de los j√≥venes y artistas.

Sin la cultura ser√≠a inconcebible el proyecto socialista nuestro, por eso es que la est√°n atacando, se quiere fracturar la unidad entre nuestros escritores y artistas y las instituciones nuestras, se quiere fracturar la unidad entre la vanguardia art√≠stica y la vanguardia pol√≠tica que se gest√≥ durante todos estos a√Īos, se quiere fracturar nuestra identidad, resalt√≥.

Alpidio Alonso dijo que se sabe bien lo que significa la voz de nuestros intelectuales, «la onda expansiva que genera una opini√≥n de un intelectual y por eso est√°n tratando de atacar la cultura».

Pero contamos con la verg√ľenza de nuestra gente, con el patriotismo demostrado por nuestros escritores y artistas, por el compromiso que se ha visto en este √ļltimo a√Īo de trabajo que ha sido extraordinario, destac√≥.


«Tienes la palabra» para dialogar en la construcci√≥n cultural del presente y el futuro de la Naci√≥n

En junio de 2021 se cumplen 60 a√Īos de los tres encuentros sostenidos por el Comandante en Jefe Fidel Castro y otros dirigentes del gobierno revolucionario, con artistas y escritores en la Biblioteca Nacional de Cuba Jos√© Mart√≠. Ese intercambio marcar√≠a el inicio de una larga, continuada y ascendente relaci√≥n entre las vanguardias pol√≠tica y art√≠stica en nuestro pa√≠s.

Palabras a los intelectuales, como se conocería el discurso con que el líder revolucionario concluyó aquellos encuentros, se constituiría en la plataforma que establece los principios esenciales de la Política Cultural de la Revolución Cubana. La participación de la vanguardia artística y la democratización de la Cultura constituyen pilares esenciales de esta política, inaugurada a pocas semanas de la declaración del carácter socialista de la Revolución.

El Ministerio de Cultura y los creadores cubanos, han organizado un programa conmemorativo para celebrar los sesenta a√Īos de aquel acontecimiento. La participaci√≥n de escritores, artistas y promotores culturales, el di√°logo honesto y la cr√≠tica responsable, son los atributos principales del razonamiento que se quiere promover en torno a los desaf√≠os actuales de la pol√≠tica cultural cubana. Este intercambio al que convocamos hoy, se extender√° durante los pr√≥ximos meses y dar√° continuidad a las acciones que desarrolla el Ministerio de Cultura con el fin de perfeccionar su sistema institucional y articular el Programa Nacional de Desarrollo Cultural hasta el a√Īo 2030.

Fidel Castro durante el discurso conocido como «Palabras a los intelectuales», en la Biblioteca Nacional, el 30 de junio de 1961. Foto: Archivo del sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Este abarcador programa ser√° acompa√Īado de una atractiva plataforma comunicacional. Las instituciones m√°s representativas de nuestro amplio y diverso movimiento cultural enriquecer√°n este esfuerzo con acciones que movilicen al di√°logo en diferentes sectores del pa√≠s, incluidos la educaci√≥n, la ciencia y los medios de comunicaci√≥n. La UNEAC y la AHS tambi√©n se suman al Ministerio de Cultura, mediante programas de actividades que festejan, de manera simult√°nea, sus 60 y 35 respectivos aniversarios.

El¬†@CubaCultura¬†a trav√©s de¬†@AlpidioAlonsoG¬†, su Ministro, en estos momentos presenta la campa√Īa¬†#TienesLaPalabra¬†la celebraci√≥n de los 60 a√Īos de Palabras de los Intelectuales. Ademas de los 60 de la¬†@UNEAC_online¬†y los 35 de la¬†@ahsjovenescuba¬†pic.twitter.com/JRS3MzeCSo

‚ÄĒ Cubarte (@CubarteES)¬†February 10, 2021

Como parte de este programa, se promover√°n espacios de intercambio, textos y audiovisuales que, desde una perspectiva hist√≥rica, dialogar√°n sobre los problemas actuales de la cultura cubana. Las redes sociales constituir√°n escenario fundamental de este intercambio constructivo, que conceder√° especial protagonismo a los j√≥venes. Las nuevas generaciones de creadores, como aquellos de hace 60 a√Īos, tienen la palabra hoy para intercambiar sobre los desaf√≠os de la cultura y abrir un nuevo ciclo de reflexiones colectivas que se pregunte, una vez m√°s, de d√≥nde venimos y hacia d√≥nde vamos, en medio de las numerosas presiones e intentos desestabilizadores que asedian a la Naci√≥n.

Los jóvenes escritores, artistas y promotores culturales cubanos, con limpia voluntad creativa e irrenunciable compromiso y confianza en sus instituciones, sumarán su palabra a la de todas las generaciones que hoy se dan la mano en el concierto de la cultura cubana, por la transformación revolucionaria de la patria.

‚ÄúTienes la palabra‚ÄĚ es el mensaje principal de esta conmemoraci√≥n, que nos invita a volver a la frase final de las Palabras a los Intelectuales y a la plenitud de su esp√≠ritu para dialogar con disposici√≥n en la construcci√≥n cultural del presente y el futuro de la Naci√≥n.


Teatro documental, invocaciones del cuerpo como archivo palpitante

Afuera comienza a salir el manto titilante que es la noche, afuera esperamos que las puertas se abran, algunos confiamos en que la oscuridad despierte a los fantasmas de Frexes #132.

Ellas han tomado la casa. Somos más de una veintena y nos invitan a pasar, a acomodarnos como podamos entre los viejos muebles y libros desparramados por el piso. La sala se llena de su voz. Hoy somos los invitados a la casa de las conspiraciones, y sobre sus paredes se proyecta el ayer. Otra vez la casa que la sobrevive y resucita, nos hace cómplice de su existencia.

Fotos: Carlos Rafael

La luz llega apenas para dejarnos ver el rostro de la muchacha-tiempo que habla de su padre, de la ciudad, de la Historia y de una mujer, poeta del amor diario, Lalita Curvelo. 

Mar√≠a Victoria Guerra transida de las memorias de Holgu√≠n y el tiempo de Lalita nos lleva entre sus amigos; el lucero inolvidable que bajo otro nombre fue su c√≥mplice, Oscar; los ni√Īos rescatados de la orfandad; las sentencias de muerte que sus manos sostuvieron contra asesinos y torturadores. Mar√≠a Victoria nos gu√≠a al pasado y tras ella avanzamos o retrocedemos en la penumbra hacia una habitaci√≥n que debi√≥ ser oficina.

Teclea, los pies en el suelo como Hemingway, una muchacha p√°lida, Nathaly Polo, su voz sale desde un sitio invisible, reparte viejas fotos, mezcla sus vivencias con los versos de la due√Īa de la vieja casa. Regala poemas sueltos, rosas, nos lleva a la peque√Īa capilla, donde un Jes√ļs adolorido sube la mirada e invita encender en el piso velas por las almas que han de habitar estos espacios, por Lalita, por nosotros y nuestra fe en la belleza, que supongo es el m√≥vil que nos mantiene absortos mientras, a lo lejos se escucha el mar ausente.

Atravesamos el patio interior, algo bulle en la oscuridad, y cuando la luz nos toca vemos una mesa dispuesta para el convite visual, caracolas, piedras, dibujos de Lalita y una cafetera modernísima en la que está lista la bebida que compartimos, otros prefieren té y por primera vez alcanzo a ver los rostros de quienes han venido esta noche.

Fotos: Carlos Rafael

Los espejos colocados al fondo del comedor reflejan a una esbelta joven, Darlin Morales, ella tambi√©n ha encontrado una Lalita propia, junto a las otras muchachas ha indagado por dos meses en documentos, objetos, los muros, las leyendas. Darlin ha tra√≠do su tiempo hasta este espacio un antiqu√≠simo reloj cuc√ļ con que marca su existencia desde el inicio, por eso el aparente anacronismo entre √©l, la casa, y la modernidad de la cafetera el√©ctrica no son sino expresi√≥n del di√°logo entre el legado y el descubrimiento, el pret√©rito y su interpretaci√≥n bajo el prisma del hoy, son la danza arm√≥nica del pasado y el presente concaten√°ndose.

Seguimos invadiendo el aposento. Sobre las viejas lozas de barro del patio ha reposado toda la memoria de sus d√≠as. Hemos sido convocados a caminar hacia la atalaya que fue la biblioteca de la escritora. Entre vol√ļmenes vetustos, suvenires, un tel√©fono obsoleto, parece que va a llegar Lalita. Ya est√°, su voz la trae entre el olor de la noche y la mirada taciturna de un gato que sobre una tapia nos observa.

Todo es raro y vibrante. Sumergida en la atmósfera de la década de 1950 es esta una pieza raigal, de la casa para la casa y realizable solo en su interior. Las jóvenes autoras se asumen como peformers que convierten sus cuerpos en archivos palpitantes, documentos vivos.

Fotos: Carlos Rafael

La obra es un claro ejemplo de apropiación de la expresión estética de la realidad. Un texto en el que la subjetividad de las autoras se entronca con la de su objeto de investigación y se expresa luego en este resultado en el que recrean las vivencias de Lalita, su tiempo y espacio, permeados de la circunstancia propia de las dramaturgas.

Sustentada en los paradigmas del teatro documental, Otra vez la casa emplea los resortes emotivos de la poesía mezclados con el realismo propio de este género y aprovecha el espacio, la semipenumbra, la intimidad de las puertas y ventanas cerradas, la casa como un vientre fecundo que gesta la memoria.

Volvemos a la sala, a despedirnos de Eulalia y aplaudimos. Algunos de sus contemporáneos, personas de sus afectos, agradecen el acto casi místico de la resurrección.

Salimos otra vez a la calle Frexes, al 2021, con olor a libro antiguo y una flor en las manos. A√ļn podemos sentir el incienso en nuestras ropas y ver a Lalita en la ventana, reclinada, diciendo adi√≥s.


La angustia que nos ofrece el destino

Vasily Mendoza P√©rez no se ha propuesto escribir sobre la trascendencia y, sin embargo, en su obra pueden seguirse las se√Īales de lo que es ‚ÄĒo, al menos, de lo que yo considero‚ÄĒ gran literatura. Desde lo breve y lo fragmentario, desde el punto en que su vida lo marc√≥ para ser creador y usar la palabra como una de las sendas para comunicarse con el mundo, Vasily ha hecho una apuesta: abrir las ventanas a otros universos posibles.

¬ŅHasta qu√© punto tu historia de vida sign√≥ las historias que, como autor, estabas destinado a contarle al mundo?

Mi historia personal no solo ha signado la literatura que tramo, sin ella no habría narrativa o poesía posible. He sido un vividor de historias fabulosas, desde mi infancia, pero angustiosas. No he sido un delincuente porque estaba signado para otro destino. Tenía todas las condiciones para serlo. Incluso para haber adquirido una conducta o modo de vida más cercano a lo antisocial.

Hijo de padres divorciados que no supieron manejar esa situación familiar y no cuidaron las consecuencias nefastas de ello, tengo huellas de esa infancia, y son las que van saliendo en lo que escribo. Por ejemplo, hay un cuento, Algo que estorba, donde dos hermanos están fabulándose para matar al padre que es un abusador y que, al parecer, mató a la madre de ambos. Este cuento me surgió el día que estaba escribiendo y mi padre y mi hermano me interrumpían a cada rato y no me dejaban concentrar.

Mi proceso de escritura es muy místico. Necesito silencio y concentración para poder escuchar la voz que me dicta lo que transcribo. Y perder esa conexión me es muy doloroso, incómodo, y como soy irascible por arranques, ya te imaginarás cómo terminó la escena en la vida real. Aunque claro, no matamos a nadie, y mi padre no mató a mi madre. Pero son las cosas, verbigracia, que han ido construyendo mi literatura.

Hay cuentos en los que pareciera que escrib√≠ en clave para las antiguas amantes, casadas, que me le√≠an busc√°ndose en esos escritos. Y se encontraban. Y nos volv√≠amos a encontrar en la realidad y todo era m√°gico. Era, quiz√°s, tan maravilloso como dec√≠a Borges cuando se asombraba de que la realidad copiara a la fantas√≠a. Cuando comenc√© a escribir, bastante en serio, empec√© con la poes√≠a. Ah√≠ s√≠ estaba copiando la realidad tal cual era, y no como argumentos sino como sensaciones, porque era el reflejo exacto de mi mundo emocional. Todos mis miedos, mis reacciones, mis afecciones, ah√≠ estaban hechos versos. Cuando estuve los dos a√Īos de misi√≥n en Venezuela, la poes√≠a vino a salvarme. Y me salv√≥ de todos los colores posibles. Incluso del negro. Y ah√≠ est√° el libro in√©dito, En el pa√≠s de los ruidos, donde estoy yo m√°s lacerado que nunca. Porque esa misi√≥n me demostr√≥ que nuestro coterr√°neo puede ser nuestro peor enemigo fuera de los l√≠mites de la isla. Es lacerante saber que, en ocasiones, es as√≠.

El argumento, entonces, en mis cuentos viene a ser la historia del otro que me lo dicta. Pero las sensaciones, los afectos, las claves secretas y tácitas, son las mías. Sin eso no tendría razón de escribir ficción.

¬ŅEn el oficio de escritor juega alg√ļn papel el destino? ¬ŅEs este un oficio como otro cualquiera o comulga con un tipo de espiritualidad distinta, en estrecha conexi√≥n con el alma de los receptores?

Siempre he cre√≠do en la angustia que nos ofrece el destino. Pero ahora empiezo a dudar de la existencia del destino. Por lo que suponer que uno nace para algo, o est√° destinado para algo, es como creer en el destino. Y si analizas mi historia personal, como te dec√≠a, te dar√°s cuenta de que hab√≠a algo, secreto y taciturno, que me halaba hacia el arte, hacia la v√≠a del bien. Yo soy rocker, fui friki en la √©poca m√°s dura de nuestro pa√≠s. Y viv√≠ cosas sorprendentes. No consum√≠ drogas, pero s√≠ sus sin√≥nimos, porque la m√ļsica rock llega a ser una especie de droga y m√°s a√ļn cuando tratas de enajenarte, de irte de vacaciones de tu maldita familia que no est√° haciendo bien las cosas. Los j√≥venes, por lo general, tenemos la sensaci√≥n o la clara idea de que la familia est√° haciendo mal las cosas en alg√ļn momento de nuestras vidas, y por eso queremos salir un rato a tomar una bocanada de aire. Yo hice muchas cosas en mi adolescencia porque era muy libre. Ten√≠a mucho espacio para m√≠ solo. Por eso pertenecer a una tribu urbana como la de los rockers y hacer m√ļsica rock en una banda me daba cierta felicidad y consuelo. Pero ese no era mi destino, solo parte de mi an√©cdota. Y en eso qued√≥.

Pareciera que, aunque ya no creo tanto en el destino, s√≠ estaba destinado a ser escritor. Incluso ahora, ya m√°s maduro, me doy cuenta de que tengo varias profesiones, pero la que se me da bien, o bastante bien, es la de escribir. De hecho, he tenido relaciones con chicas que nunca me han conocido en persona, pero por los correos y cartas que nos escrib√≠amos ya era capaz de establecer un tipo de relaci√≥n. Es ah√≠ donde la literatura, sea ficci√≥n o no, logra ese acto comunicativo direccional con el que lee: acto que empieza con la actitud del escriba. Ning√ļn escritor escribe sin esa actitud, porque es f√≠sica. Nuestra mano deja de ser la mano de siempre, la mano de comer y afeitarnos, la mano de saludar o de agarrar las cosas. Entonces se convierte en la mano de alguien que escribe. Alguien que comunica. Eso es algo muy poderoso. Poderoso porque consigue varios niveles de comunicaci√≥n. Primero, con el que nos dicta lo que escribimos; luego, con nosotros mismos en una especie de introspecci√≥n; y por √ļltimo, con el lector que siempre tendr√° la √ļltima palabra. Pero no acaba. A su vez, el ciclo se repite, pero a la inversa. El lector interioriza lo que lee y lo vive, y luego se lo dice a otros para que compartan las mismas buenas o malas sensaciones. Es pura espiritualidad, s√≠, claro que s√≠. Es energ√≠a en movimiento. Energ√≠a invisible que empieza y concluye en el ser humano.

Lo fant√°stico, lo mist√©rico, lo sobrenatural forman parte del sistema de sentido de muchas de tus obras, ¬Ņpor qu√© te interesa cruzar la frontera, la cortina, que separa a la realidad de esas otras realidades probables?

Todo se relaciona. Y habría que volver a la importancia de mi historia personal. Nunca he sido conforme con lo que he vivido. Siempre quiero más. Y siempre me ha dolido mi pasado por no darme lo que necesité justo en la medida y momento adecuados. Por eso la fantasía y esos temas que mencionas han sido como la puerta de escape. Mi primera fantasía, y que nunca escribí, era ser invisible e incorpóreo. Para andar por ahí haciendo maldades al mundo, obtener dinero fácil, ver a las muchachas que amaba en sus casas sin que me vieran a mí, y poder hacer muchas cosas más con total omnisciencia. Eso es algo literario, fíjate, si se quiere, es lo que hacemos los escritores, somos invisibles e incorpóreos en un mundo ilusorio que no existe pero del que sabemos absolutamente todo. Quizás no fuimos sus demiurgos, pero es nuestro mundo y así lo sentimos.

Despu√©s, con las lecturas y ese proceso natural de selecci√≥n, fui descartando temas y qued√°ndome con el misterio, con lo sobrenatural. Eran geniales v√≠as de escape. La realidad me gusta, pero esa la reflejo o la trabajo con el pseudoperiodismo que escribo y con el que me gano la vida, tambi√©n. Con 18 a√Īos entr√© a formar parte de A.M.O.R.C. y la cuerda m√≠stica vibr√≥ en m√≠ para siempre. Esa parte genial de la espiritualidad se colm√≥ de alegr√≠as y me hizo el Hombre que soy ahora‚Ķ y que tambi√©n reflejo y ha sido determinante en mis lecturas y escrituras.

Háblame un poco de tu proceso creativo…

cortesía del entrevistado

Mi proceso creativo quiz√°s no se diferencie mucho del tuyo o del de otros artistas. Es el mismo para cualquiera de las manifestaciones art√≠sticas que trabajo. Por ejemplo, la primera cosa es la idea en s√≠ que viene sola y sin pedir permiso. Si es un tema musical, tengo que tener a mano algo para grabar o escribir la melod√≠a. Por suerte, s√© escribir partituras y tengo el m√≥vil con apks para grabar. Si es un cuento o un texto cr√≠tico, siempre a la mano tengo con qu√© escribir o guardar. Nunca confi√© en la memoria. Pero siempre conf√≠o en ese soplo de la primera l√≠nea, en el primer acorde. Y es genial porque me siento como en las nubes. Ya despu√©s, cuando me siento a desarrollar esas ideas es como si me distanciara de m√≠, como si fuera otro y me estuviera viendo hacer el arte que hago. Feliz, vibrante, mon√°rquico. As√≠ termino lo que sea y espero la opini√≥n de mis amigos, los selectos. Una cofrad√≠a de humanos que me soportan y dan muy buenas opiniones. Mi mujer es la primera en opinar, periodista de profesi√≥n, y con una sapiencia exquisita. As√≠ va rodando la obra hasta que pareciera que ya est√° terminada. Y cuando sale al mundo, me doy cuenta de que no puedo con ella. No la soporto. Empiezo a verle miles de defectos y la detesto, para siempre. Por eso no puedo leer mis libros ya publicados, ni mis dibujos, ni la m√ļsica que compongo. Es terrible. Altamente doloroso.

El mundo del teatro forma parte indiscutible de tu realidad como artista, ¬Ņhasta qu√© punto sientes que la comprensi√≥n de la teatralidad ha impactado en el sentido narrativo de tus libros?

Vivir el teatro tanto como aficionado como profesionalmente me ha desarrollado, adem√°s, como ser humano. Yo era un rocker t√≠mido y con mucho que callar, pero el teatro me abri√≥ las puertas del pecho e hizo que salieran una a una mis angustias, mis congojas y hasta las piedras de mis zapatos. Me ha dado no solo el sentido de la espacialidad, todo existe con una funci√≥n determinada en este mundo sino, tambi√©n, el de la humanidad. Somos humanos por una cualidad y no por otra; y con un fin determinado estamos en este mundo y no en otro. Aparte de ello, el teatro me hizo aprender de la t√©cnica sin necesidad de ir a la escuela, ni de pasarme a√Īos estudi√°ndolo. Solo lo viv√≠, y me aliment√©, vest√≠, de ello. Fui muy feliz en el teatro como mismo lo soy gracias a A.M.O.R.C. que tambi√©n dise√Ī√≥ el dibujo de lo que ser√≠a, luego, mi personalidad. Adem√°s, me dio todas las herramientas para que en el futuro me dedicara a escribir cr√≠ticas teatrales, asunto que me fascina.

¬ŅC√≥mo trazas la arquitectura de un libro de relatos?

A veces un libro me surge con la misma fuerza de la primera l√≠nea del primer cuento o parte, as√≠ como el t√≠tulo. Muy raras veces desarrollo el libro con los cuentos ya escritos y reunidos despu√©s. Es un todo en com√ļn que me ayuda a que sea m√°s cerrado el sentido de este. Me ayuda a que, despu√©s, se comprenda mejor lo que quise decir, aunque esto no significa que la idea primigenia se mantenga inamovible durante a√Īos.

Hay libros que he demorado m√°s de ocho a√Īos en publicar desde la primera vez que lo escrib√≠ y han sufrido tantos cambios que ya ni se parecen a la idea inicial; pero son los que m√°s me han dado placer y han quedado m√°s en la memoria de algunos lectores. Alguna que otra vez dibujo el libro que quiero hacer y trato de guiarme por ese plano. As√≠ tambi√©n me funciona. El asunto es que veo al libro de cuentos como un juguete de arme y desarme. En el deseo juvenil de transgredir los l√≠mites, intento romper esquemas como los de un cuento detr√°s del otro aunque, en esencia, sea esa la forma. No creo que exista otra manera de armar un libro de cuentos. Nadie puede poner dos cuentos a la vez, o todos los cuentos a la vez, que no sea uno detr√°s del otro. Es como la pintura. Uno trata de darle riendas sueltas a la imaginaci√≥n o a la musa, pero casi siempre traza un plan, una forma.

El dise√Īo, tanto teatral como editorial, ¬Ņde qu√© manera complementa tu vocaci√≥n como escritor y qu√© comprensi√≥n del universo de la industria del libro te ha ense√Īado?

Me veo menos como dise√Īador. Es as√≠ de sencillo. Es un oficio, una manera digna y profesional de ganarme el dinero y asegurar el futuro. Pero no creo que el dise√Īo haya contaminado mi vocaci√≥n de escritor; m√°s bien a la inversa. Al dise√Īo le hallo correlatos como escritor. Y justifico un trazo o una forma de la manera m√°s conceptual posible, como si con ello estuviese haciendo literatura. Es curioso, pero las cosas ocurren as√≠, a la inversa. No le resto el valor al oficio de dise√Īar, pero tampoco le doy el papel determinante sobre mis otras profesiones.

Al dise√Īar a tus personajes, ¬Ņqu√© recursos empleas? ¬ŅSientes que la Psicolog√≠a te dot√≥ de un set de conocimientos sobre la mente y el alma humana que has podido, despu√©s, verter en tus historias?

Llegu√© a la Psicolog√≠a despu√©s de ser escritor. Y me hice consciente de algunos elementos psicol√≥gicos de mis personajes cuando estaba en la carrera. Nunca lo hice consciente, ni ahora que ya estoy graduado. Son pr√°cticas que uno va adquiriendo de las lecturas que hace. Creo, como dec√≠a Robert L. Stevenson, que los personajes literarios son como cubos de papel. Como cubos de papel que se van armando de personalidad mientras voy corrigiendo las historias. No los trazo. Los veo andar. No les hablo, les permito hablar. A veces, conscientemente, los copio de la realidad o de m√≠ mismo. Y transfiero conocimientos que tengo de otros en ellos y los disfrazo para no descubrir alguna cosa, alg√ļn mensaje secreto que dejo en el cuento. Por lo general se me ocurre la historia, no los personajes. Ellos son parte del escenario. Son las herramientas para transmitir una idea. S√© que suena feo. S√© que pareciera una cosa morbosa, cruel. Pero as√≠ es. No creo que hacerlo de otra forma sea m√°s caritativo solo por parecer m√°s humano. Los personajes de mis historias son peleles que se mueven a mi antojo. Eso s√≠, tienen un basamento personol√≥gico real, basado en m√≠ y, quiz√°s por eso, parecen m√°s psicol√≥gicos o m√°s reales. Pero no dejan de ser cubos de papel.

De tus libros (los in√©ditos, los publicados), ¬Ņcu√°l ha quedado tatuado en tu memoria y por qu√©? Si tuvieran que reconocerte por uno solo de esos libros, por una sola de esas historias, ¬Ņcu√°l elegir√≠as?

Mi primer libro, en el a√Īo 99. Mi primera persona, porque fue Yamil√© Tab√≠o Rodr√≠guez la mujer que me invent√≥ como escritor, la que me ayud√≥ y alent√≥ a armar ese libro de cuentos. Lo mandamos a un concurso y fue mi primer concurso nacional en el que sabore√© la victoria. En ese primer libro estoy yo m√°s al desnudo. Est√°n historias de fantasmas y cosas imaginarias que siempre me fascinaron. Est√°n Borges y Cort√°zar, Bach y Picasso. Ah√≠ est√°n mis otras lecturas y mi deseo de ser querido por los lectores y apreciado como escritor. Asuntos que a√ļn est√°n pendientes. Ah√≠ est√°n mensajes en clave para amantes que tuve y que eran casadas y que no se pod√≠an decir todas las cosas que normalmente uno les dice a las amantes. Era una gran complicidad. Como mi segundo libro, Esquijarosa, que es el apellido de mi segunda novia en la vida, alguien que signific√≥ bastante para m√≠. Y fue como un punto m√°gico porque fue, adem√°s, mi segunda mujer en la vida sexual y eso, aunque nadie lo diga, tiene tanto significado como la primera.

Mirar con ojos cr√≠ticos la obra de otro creador es un ejercicio de riesgo, ¬Ņc√≥mo lo afrontas? ¬ŅCu√°l es la √©tica necesaria a la hora de ejercer la cr√≠tica? ¬ŅPor qu√© hemos colocado en picota la cultura del debate y del disentir?

Siempre tengo una opinión sobre cualquier cosa que veo, oigo o digo. Y expresarlo me es fácil. Los pensamientos con criterios fluyen en mí con soltura y logro hilvanarlos. Prefiero más decir que no equivocarme en el criterio. El ejercicio de la crítica es de puro pensamiento. Y no se trata de ser certeros o de poner la verdad al descubierto; se trata de hacer pensar. Cuando tienes un pensamiento genuino es fácil ser polémico. Así soy. Pienso, pienso, y con ello soy polémico. Lo otro es que no tengo miedo de decir eso que pienso, sea bueno o malo. Pero siempre trato de ser constructivo. De que mi opinión sirva para ver la realidad desde otro punto de vista y que la solución parezca, al menos, más palpable. Esa es la ética que me signa.

Disentir no creo que sea el problema. El problema está en disentir un ateo en medio de una misa religiosa, o un satanista en medio de una reunión cristiana. Ese es el punto que muchos no entienden y quieren hacerse entender como disidentes así por así. Es algo complejo, sin dudas. Se ha puesto ahora mismo en la cima de toda la realidad cubana porque muchos no han sabido dialogar y otros no han sabido hacerse entender. A la fuerza no se logra nada. Lo primero es el respeto. Lo primero es escuchar, pero si yo te digo que no quiero dialogar, es mi derecho. Y mi derecho también es entenderlo y aceptarlo.

¬ŅEs la escritura un oficio solitario? ¬ŅC√≥mo interpretas t√ļ la soledad a la hora de sentarte frente a la potencialidad de la p√°gina en blanco?

Si no hay soledad, no hay arte. Porque el arte comunitario existe porque hay un solo y √ļnico receptor, al menos, la primera vez. Eso somos los artistas, los primeros receptores. Alguien nos escogi√≥ a nosotros para transmitir un mensaje y all√° vamos, a duplicarlo y a transmitir. Pero si estamos en compa√Ī√≠a de seres queridos, de distracciones y esas cosas, quiz√°s no podamos concentrarnos ni recibir bien el mensaje.

Tengo amigos que escriben en la multitud de un parque, pero cuando les pregunto, no son capaces de decirme que está ocurriendo a solo unos pasos de ellos. Por lo tanto, la concentración es esencial y, con ello, la soledad es tanto íntima como exteriorizante. Te puedes aislar del mundo en medio de una multitud aplastante.

En mi carrera de Psicolog√≠a, estudi√© los procesos de concentraci√≥n y pensamiento, y estaba m√°s que claro que nadie pod√≠a hacer m√°s de dos cosas al mismo tiempo. Por lo tanto, si es as√≠, cient√≠ficamente: ¬Ņc√≥mo puedo yo hablar con mi novia y, a la vez, escribir un gran cuento? No podr√≠a, jam√°s. Por ello, el arte es un ejercicio en solitario. Incluso en el arte grupal, esa de grupos creativos. Tienes que tener un momento a solas para generar ideas y luego ampliarlas en el colectivo o cambiarlas, mejorarlas, en fin.¬† Siempre la idea base nace en la soledad de uno mismo. Porque es as√≠. Creo yo. No quiero ser absolutista.

¬ŅCu√°les son las principales carencias y excesos, en materia escritural, que acompa√Īa a la literatura que se hace en Cuba, en estos tiempos?

No creo que las principales carencias en materia escritural en Cuba tengan que ver con la censura como algunos predican por ah√≠. Sin ser un especialista en la materia, pienso que la principal barrera est√° en lo material. No todo el mundo tiene 600 hojas en blanco para imprimir su obra y mandarla a un concurso, o un poco menos para enviarla a una editorial. Porque para escribir solo se necesita talento y algo que decir. Y, luego, el espacio para que se haga visible tu obra. Al final, la censura siempre va a existir porque es un mal social que no se deslinda de la moral. Sabemos que la moral tiene que ver con las leyes de la convivencia c√≠vica, con lo establecido por una sociedad y su tiempo. Nadie deber√≠a ir contra ello y despu√©s reclamarle a la censura. Es algo tonto. Porque, de verdad, yo siempre he cre√≠do que no hago nada escribiendo sobre abusadores sexuales de ni√Īos en una sociedad que deplora ese tipo de actitud. Irremediablemente, ser√© vetado o censurado en alguna parte del camino. Entonces, ¬Ņen qu√© sociedad ser√° permitido cualquier tipo de expresi√≥n art√≠stica? ¬ŅPor qu√© pensar que ese tipo de actitud solo se tiene en Cuba cuando la historia del arte universal est√° plagada de actos censurados desde Raphael hasta The Beatles? Y a√ļn hoy. Fuera de Cuba, ¬Ņcu√°ntos artistas no han sido vetados por otros por diferentes motivos? La lista es enorme. Lo triste es que solo los ca√Īones se enfilen hacia Cuba y su Revoluci√≥n. No creo que la censura sea un mal necesario. No. Es deplorable. Pero orinar contra el ventilador me parece est√ļpido. Y m√°s a√ļn cuando despu√©s se arma una campa√Īa para defenderlo. ¬ŅAlguien tiene derecho a orinar contra el ventilador? Por otra parte creo que, si alg√ļn lugar de este mundo es consecuente ahora con el di√°logo entre el artista y el Estado, es en Cuba. Stephen King nunca me ha dicho que se ha reunido con los dirigentes del Congreso que √©l mismo eligi√≥ para decirles alguna inquietud social o pol√≠tica que tenga; y nosotros lo hacemos a cada rato desde una asamblea de la UNEAC o de la AHS. Eso es leg√≠timo. Es un logro de esta Revoluci√≥n.

Ahora bien, que haya artistas que no pertenezcan a ninguna de estar organizaciones y necesiten un espacio de di√°logo, es otra cosa. Bien justa y leg√≠tima. Pero no tiene que ser a la fuerza. El di√°logo para que sea di√°logo tiene que partir del consenso de ambas partes; si no, es imposici√≥n. El Estado cubano: ¬Ņtiene la obligaci√≥n de dialogar con todos los habitantes de la isla? S√≠, lo creo, pero tambi√©n tiene el derecho de no dialogar, porque si no estar√≠a siendo esclavizado por una parte de una poblaci√≥n que quiere di√°logo, que quiere otra cosa. Es algo complejo que merece m√°s de un an√°lisis. Por el momento, yo he tramado mi literatura hasta donde he querido. He escrito lo que pienso y lo he publicado. Nunca he escrito algo que no sienta. La censura nunca me ha tocado un pelo porque mi arte sigue siendo libre y soberano como mi bandera.


«Es imposible crear sin exponerte»

Marlon Duménigo sabe que la literatura se asume como un ejercicio de riesgo. La literatura es un salto al vacío de la (in)certidumbre. Con sus historias, este joven escritor refleja uno de los ángulos de lo real. Ha escogido el vehículo de la palabra escrita para llegar a los otros. Contar es, bien lo sabe, un acto de valor y de supervivencia.

Hay quienes refieren que la literatura les lleg√≥ de repente, que el acto creativo los sorprendi√≥ en la vida cuando no pensaban, ni siquiera, ser artistas. Otros hablan de un llamado temprano de la vocaci√≥n. ¬ŅCu√°l es tu historia: c√≥mo descubres que este era el camino, o uno de los caminos, que te interesaba transitar?

Mi primer intento de hacer literatura fueron unas cuantas poes√≠as rimadas que escrib√≠ a los 12 o 13 a√Īos, y que mi madre a√ļn conserva y se empe√Īa en mostrar como un trofeo infantil a los conocidos m√°s cercanos. Digo intento a riesgo de que le palabra le quede grande, pues fueron apenas pinceladas de creaci√≥n, su principal valor radica en la necesidad de expresar ciertas ideas y que el canal escogido sea precisamente la palabra escrita. M√°s tarde, en el servicio militar, llevaba siempre en el bolsillo derecho del pantal√≥n una libreta doblada y un lapicero que usaba en los ratos libres para conformar una especie de bit√°cora que, adem√°s, conten√≠a vi√Īetas y reflexiones cortas; concebidas bajo la premisa de ‚Äúser escritas solo para m√≠‚ÄĚ. De hecho, llen√© m√°s de una libreta (al final no se cumpli√≥ eso de que eran para m√≠, pues todas se perdieron), aunque por ese entonces tampoco podr√≠a definirlo como una vocaci√≥n. Lo m√°s parecido a eso llegar√≠a m√°s tarde, en 5to a√Īo de la carrera de Ingenier√≠a en Ciencias Inform√°ticas y, esta vez, para bien o para mal, se cumpli√≥ el axioma de que a la tercera va la vencida. Entonces tuve la gu√≠a de Anisley Miraz Lladosa, una poeta que me anim√≥ a la escritura y a presentar mis textos al concurso de talleres literarios de Trinidad, mi Macondo, la ciudad donde viv√≠ hasta los 23 a√Īos.

La velocidad de los res√ļmenes hace que no mencione otros nombres y t√≠tulos de libros que influyeron de manera consciente o inconsciente en el deseo de convertirme en escritor. Un deseo que cobr√≥ otra dimensi√≥n mientras cumpl√≠a el servicio social en La Habana, cuando entr√© al Centro de Formaci√≥n Literaria ‚ÄúOnelio Jorge Cardoso‚ÄĚ y al Taller de Ciencia Ficci√≥n y Fantas√≠a Espacio Abierto. Creo que este fue el punto de no retorno. Era la primera vez en mi vida que estaba rodeado de escritores, de personas con aspiraciones creativas similares a las m√≠as y fue la primera vez que sent√≠ una retroalimentaci√≥n. Ese saber que hay otros como t√ļ, con los mismos bloqueos literarios, ansias de publicaci√≥n, cuentos inacabados y deseos de abandonarlo todo en alg√ļn punto, pero que siguen en el camino de la literatura a pesar de todo. En mi caso, porque la literatura, tras casi diez a√Īos, consigue emocionarme de la misma forma. Hace que me levante a las 5:45 de la ma√Īana a intentar mejorar un texto y lo hago con toda la energ√≠a disponible. Eso tiene que significar algo. Solo si dejo de emocionarme con la literatura dejar√© de escribir.

¬ŅSientes que existe una pauta, una constante, en tu proceso creativo, u optas por ser libre de cadenas vinculadas al ejercicio del oficio o a la costumbre escritural?

Al principio bastaba con la soledad y el caf√©. Me sentaba a escribir cuando me sent√≠a inspirado y rechazaba hacerlo esos d√≠as en los que procrastinar se vuelve tendencia. Luego asum√≠ cierta disciplina. Actualmente escribo cinco d√≠as a la semana. Con el tiempo fui incorporando, adem√°s, rutinas que hacen m√°s predecible o menos extra√Īo el proceso creativo. Escribo por lo general en las ma√Īanas, entre las 6:00 y las 9:00, con el ruido del ventilador de fondo. Solo tomo caf√© mientras escribo y nunca comienzo a escribir la historia hasta tener la primera oraci√≥n exacta. A veces tengo el resto del cuento o del cap√≠tulo en la cabeza y no lo comienzo hasta encontrar esa primera l√≠nea que dicta el tono de la historia. Cuando tengo bloqueos literarios recurro al manuscrito, lleno decenas de p√°ginas de tinta azul o negra y caligraf√≠a apurada que, muchas veces, no representa otra cosa que desechar caminos, decantar posibles finales o di√°logos que reescribo hasta reencontrarme con el tono o la idea que me permita volver a enfrentarme al teclado y la pantalla definitiva en la laptop.

¬ŅCu√°les sientes son los ‚Äúsiete pecados capitales‚ÄĚ de un autor?, ¬Ņqu√© entorpece la creaci√≥n?

El acto creativo es tan personal que se vuelve casi imposible elaborar listas sobre lo que debe o no hacerse. As√≠ que quiz√°s esta sea la respuesta m√°s arriesgada de todas. Para hacerlo menos dif√≠cil me tomo la libertad de no mencionar factores subjetivos como los estados de √°nimo. En mi lista, el orden no obedece a jerarqu√≠as, √ļnicamente a un sentido num√©rico indispensable para no pasarnos horas mencionando posibles ‚Äúpecados capitales‚ÄĚ de un escritor.

  1. No leer.
  2. No reconocer cu√°ndo abandonar un texto.
  3. Editar mientras se escribe.
  4. No dejar ‚Äúenfriar‚ÄĚ los textos una vez terminados.
  5. Procrastinar en exceso.
  6. No ser receptivo a las críticas.
  7. Subestimar los títulos.

¬ŅLos premios te han sido esquivos o conf√≠as que existe una arquitectura en tu vida creativa que te llevar√° a alg√ļn punto en espec√≠fico? ¬ŅConf√≠as en la din√°mica de los premios?

Honestamente, hubiera preferido ganar m√°s premios de los que tengo hasta ahora. Sobre todo porque los premios son en este momento la v√≠a m√°s expedita para un autor de publicar su obra en Cuba y, probablemente, la √ļnica que le asegure cierta promoci√≥n. Como autor me queda intentar ser mejor en cada texto. Si los premios llegan, por supuesto que ser√°n bienvenidos. No renuncio a los concursos como tampoco a otras v√≠as para hacer llegar mi obra a los lectores. Al fin y al cabo no basta un premio para legitimar la calidad de una obra.

Dentro del gremio suele pasar que asociamos los nombres de los autores a sus premios, as√≠ podemos citar de memoria los premios de X autor, pero rara vez podemos mencionar los t√≠tulos de sus libros. Se debe crear expectativa alrededor de la obra galardonada. Garantizar que cuando se publique, un a√Īo despu√©s, esta no pase desapercibida entre las noticias generadas sobre los nuevos ganadores.

cortesía del entrevistado

¬ŅCu√°les te parecen son los principales problemas de la literatura joven actual? ¬ŅSon problemas vinculados al mundo exterior (sistema de premios, consolidaci√≥n editorial, industria del libro, etc.) o m√°s bien relacionados con el mundo interior del creador y sus relaciones con su propia obra?

Pienso que entre los problemas de la literatura hay algunos recurrentes: el tema de los premios, la promoci√≥n, la cr√≠tica literaria y la inserci√≥n en el mercado editorial. Si hablamos sobre autores j√≥venes, estos tema cobran a√ļn m√°s vitalidad porque son escritores que no est√°n consolidados y requieren estas oportunidades, aprovechar los focos de atenci√≥n generados por un galard√≥n m√°s o menos importante, alguna cr√≠tica sobre su trabajo, una s√≥lida campa√Īa de promoci√≥n, para comenzar a formar parte del imaginario de un posible lector.

Incluso la propia etiqueta de ‚Äúliteratura joven‚ÄĚ puede generar predisposici√≥n, pues se puede interpretar como la referencia a una promesa, a un escritor que a√ļn necesita madurar. Y, aunque es cierto que el oficio de escritor requiere de experiencia, considero un error asociar la edad a la falta de madurez creativa. Se puede hacer buena y mala literatura a cualquier edad. Conozco varios escritores j√≥venes, publicados e in√©ditos, que muestran una calidad extraordinaria en sus textos, que sencillamente hacen buena literatura, a secas.

¬ŅEs la literatura un proceso de fricci√≥n entre la realidad del autor y la de sus personajes, o ambas esferas coinciden en alg√ļn punto? ¬ŅC√≥mo te sucede a ti?

Tiene un poco de las dos cosas. Desde el punto de vista de la historia, los personajes tienen vida propia y se desenvuelven de acuerdo a un argumento narrativo que la mayor√≠a de las veces no tiene puntos de contacto con la realidad del autor. Pero la literatura, adem√°s de argumento y estilo, necesita emoci√≥n. Es muy dif√≠cil transmitir emoci√≥n si no se ha sentido antes, creo que en este punto es donde el autor apela a su propia experiencia, ya sea apoy√°ndose en situaciones vivenciales o porque ha recreado tanto la escena que termina vivi√©ndola de alg√ļn modo. Al menos ese es el recurso que utilizo. Ponerme en el papel del personaje, intentar sentir y reaccionar como lo hubiera hecho √©l ante una determinada situaci√≥n, pero desde mis emociones, que son el √ļnico recurso a mi alcance para hacerlo lucir veros√≠mil.

Los actores siempre ponen algo de sí mismos a los personajes, creo que sucede parecido con los escritores. Es imposible crear sin exponerte un poco.

¬ŅCu√°les son las historias que te interesa contar y los personajes que quieres representar?

Me interesan las historias en las que pueda sorprender, historias que dejen sensaciones encontradas. En las que pueda llevar al límite situaciones cotidianas, encaminarlas hacia niveles de realidad que, por lo general, mudan hacia el absurdo o el surrealismo, sin perder ese toque de verosimilitud que las haga palpables al lector, casi posibles. Me interesa trabajar con ese nivel de realidad en el que, si das un paso en una dirección, caes en la fantasía y, si vas hacia el otro, te das de bruces con tu propia existencia.

En cuanto a los personajes, me atrapan los matices. El de la historia de vida triste y que aun así te provoca una sonrisa amarga, el que se esfuerza por hacer lo correcto y termina jodiéndolo todo. Personas comunes que de pronto se encuentran en medio de conflictos inesperados que las obligan a tomar decisiones en apariencia irónicas; personajes que dialoguen sin parecernos ajenos, con nuestra percepción de lo conveniente, de lo negativo, de los estereotipos.

Existe el mito del escritor ‚Äútodoterreno‚ÄĚ, el escritor que muchos g√©neros abarca, ¬Ņasumes de alguna manera este calificativo o prefieres apostar tus cartas en un solo sentido?

Hace algunos a√Īos incursion√© en la poes√≠a, pero me considero narrador. Es el g√©nero donde me siento m√°s c√≥modo y el que se acerca m√°s a mis intereses creativos. Aunque admiro a los escritores que son capaces de moverse dentro de varios g√©neros y saltan del teatro a la poes√≠a o al ensayo, prefiero apostar por el cuento y la novela. Eso no descarta que en alg√ļn punto decida recorrer otros derroteros literarios.

¬ŅHas renunciado a escribir alguna historia? ¬ŅPor qu√©?

Prefiero utilizar el t√©rmino aplazar, acaso un eufemismo con el cual sentirme menos culpable o tornar menos flagrante ese temor a involucrarme en una novela hist√≥rica que lleva a√Īos orbitando entre mis proyectos, y que siempre se aplaza un a√Īo m√°s. Adem√°s de algunos cuentos cortos que he dejado a medias o ni siquiera he comenzado porque s√© que no dan para m√°s y que ni siquiera vale la pena mencionar. Esta novela biogr√°fica sobre uno de los deportistas cubanos m√°s destacados del pasado siglo ser√≠a la respuesta a la primera parte de tu pregunta. ¬ŅPor qu√© no me decido a escribirla? Porque siento que a√ļn no estoy listo para enfrentarme a una investigaci√≥n que podr√≠a durar a√Īos antes de escribir la primera l√≠nea de la novela. Porque necesito terminar antes con otros libros que est√°n a medio camino y aprovechar esa certitud, esa alegre confirmaci√≥n de haber concluido otras novelas, para superar las crisis y los bloqueos que estoy seguro me asaltar√°n en ese otro proyecto, que irremediablemente tampoco empezar√© en el 2021.

¬ŅExiste la autocensura? ¬ŅLa has sentido?

Un doble s√≠ a tus preguntas. Existe la autocensura y, de hecho, afecta de forma notable la calidad literaria. La he sentido, a veces de forma m√°s evidente en cuanto a un argumento, un personaje; otras en formas tan sutiles como esa necesidad de edulcorar ciertas frases que pueden resultar r√≠spidas, inc√≥modas… Vale aclarar que aunque resulte obvio, la autocensura no es un acto inherente al escritor, es una reacci√≥n a la censura y, como toda reacci√≥n, a veces genera un efecto m√°s destructivo porque es el propio autor quien desarrolla mecanismos para limitar y socavar sus engranajes.

Lo peor es que se ha vuelto casi natural, una parte del proceso creativo y da al traste con muchas obras que terminan convirti√©ndose en historias fr√≠as, carentes de esp√≠ritu, por el simple hecho de estar pendientes al ‚Äúqu√© dir√°n‚ÄĚ. Y no solo el ‚Äúqu√© dir√°n‚ÄĚ los decisores o las personas encargadas de evaluar o censurar tu texto, muchas veces se trata de c√≥mo puedan reaccionar ante determinada historia tu familia, colegas, amigos… Pero es muy dif√≠cil hacer arte con tantas concesiones. Si el arte se empe√Īa en ser complaciente se convierte en un simulacro.

cortesía del entrevistado

El papel del autor como autopromotor, ¬Ņlo defiendes?

Definitivamente. Sobre todo en el contexto cubano en el que los espacios de promoci√≥n son tan limitados. Las alternativas de los autores de crearse p√°ginas de Facebook, perfiles en Instagram, gestionarse espacios de presentaci√≥n y otras estrategias con las que llegar al lector me parecen no solo una opci√≥n v√°lida, sino necesaria. Lo que me parece absurdo es que toda la responsabilidad de promoci√≥n recaiga en el autor. Que las editoriales asuman que el trabajo est√° concluido una vez que se imprime el libro, cuando en realidad es ah√≠ donde empieza lo dif√≠cil: llamar la atenci√≥n dentro de un mercado literario plagado de propuestas, muchas de ellas interesantes. Adem√°s, el libro no solo compite contra obras literarias: se enfrenta a Internet, a sus redes sociales y sus algoritmos especializados para captar y mantener la atenci√≥n de un ser humano durante horas. Si pretendemos que el libro llegue al lector, no basta con una presentaci√≥n en la Feria. Son necesarias muchas, much√≠simas otras acciones de promoci√≥n y, de alg√ļn modo, los escritores aprovechamos los canales digitales para hacerlo. Con impericia, cierto, improvisando sobre la marcha, con las limitaciones propias de los que intentan, qu√© remedio, reemplazar el rol promocional que deber√≠an cumplir las editoriales.

Si pudieras elegir a un autor, vivo o muerto, con el que escribir a dos manos un cuento o una novela, ¬Ņqui√©n ser√≠a?, ¬Ņpor qu√©?

William Faulkner. Cuando pienso en autores es el primer nombre que arriba siempre. Despu√©s de leerlo nada qued√≥ en su sitio. Todas las lecturas posteriores estuvieron signadas por una comparaci√≥n ¬ŅMejor que Faulkner? No, ni de lejos. Faulkner al derecho, Faulkner al rev√©s. Definitivo. Jodidamente Faulkner.


La m√ļsica de los sentidos y la creatividad

La Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en Santiago de Cuba esquiva los obst√°culos gracias a ese golpe en el que se mezcla juventud y arte. Esa mixtura desequilibra cualquier inercia y pone la creaci√≥n en un vuelo infinito hasta llegar al p√ļblico. A veces el ciclo no termina, o se estanca, o simplemente se pospone en el tiempo, pero existe y deja sus huellas. Quiz√°s en los entresijos de la vida, la secci√≥n de m√ļsica naveg√≥ con buenos resultados. Leandro Gonz√°lez Revilla es su jefe y analiza estos meses.

tomada de cuenta de facebook hiphopean2

«Empezamos el a√Īo 2020 con buena vibra. La programaci√≥n de la Casona Azul estuvo muy activa con conciertos, pe√Īas. Febrero nos reserv√≥ el primer evento del a√Īo con el Jazznam√° que ha sido quiz√°s la mejor edici√≥n desde su creaci√≥n. Luego vino la pandemia que oblig√≥ a cambiar muchas cosas. El Festival Palabras se suspendi√≥, el Playarte solo se hizo muy poco de manera online. Eso llev√≥ a hacer muchas cosas virtuales. En el verano, Una salva de porvenir lleg√≥ a varios municipios respet√°ndose las medidas sanitarias. Aqu√≠ se reunieron todas las manifestaciones. Tambi√©n se posibilit√≥ que artistas de los municipios se integraran con nosotros. Fue una bonita experiencia porque se logr√≥ hacer algo que era muy dif√≠cil en aquellos momentos y la gente de los territorios lo agradeci√≥. Pudimos divertir, educar, y mostrar mucha de las cosas buenas de la asociaci√≥n y se vio el resultado. Hicimos talleres, a cada artista le tocaba su horario y fue muy exitoso.»

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El proyecto La Casona Azul tuvo mucho impacto. ¬ŅQu√© puedes comentarme al respecto?

«Lo ten√≠amos previsto para finales de agosto pero se pospuso para septiembre. Impartimos el taller de m√ļsica relacionado con el hip hop. El proyecto es dirigido a realizar talleres de diferentes manifestaciones que representan a la asociaci√≥n. Se realiz√≥ uno de teatro, de m√ļsica fusi√≥n, de hip hop, literatura, entre otros. Hubo una convocatoria, y a partir de eso vinieron los talleres con gran participaci√≥n. En mi caso la experiencia fue grandiosa. Qued√© sorprendido con el resultado. Te pongo un ejemplo, los siete muchachos que estuvieron en mi taller sal√≠an de all√≠ e iban para mi casa y quer√≠an seguir con el taller de hip hop fuera del horario planificado. Y te puedo decir que ellos terminaron siendo raperos, DJs, y graffitteros, que era la idea. Nuestro objetivo era al final crear una canci√≥n compuesta por los muchachos y un video clip donde bailaran y aplicaran todo lo aprendido en el curso.

«Este video est√° en producci√≥n con los recursos que tenemos en mi estudio de grabaci√≥n y c√°maras. Pero lo mejor de todo es que el proyecto gener√≥ la creaci√≥n de un proyecto socio-cultural con el nombre de Hiphopeando. Desde hace un tiempo lo ven√≠amos pensando hasta ahora que lo materializamos.

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«Es en el poblado Caney y pretendemos darle una dimensi√≥n provincial o nacional, veremos qu√© pasa. Los estudiantes oscilaban entre 13 y 18 a√Īos. Despu√©s de esto mi casa se llen√≥ de muchachos, de 11 en adelante que quer√≠an formar parte del proyecto. Y eso me obliga a hacer nuevos talleres para darle atenci√≥n a esos alumnos que desean vivir la experiencia nacida en la Casona Azul.»

En todas las secciones se realiza un an√°lisis para valorar la pertinencia de los asociados. Qui√©nes hacen, c√≥mo lo hacen y si merecen seguir en la joven vanguardia art√≠stica cubana es una premisa necesaria para conquistar admiradores. Con la mayor cantidad de asociados, la secci√≥n de m√ļsica toca puertas al entendimiento y la sensibilidad.

Bajo dif√≠ciles condiciones, los creadores inscriben el arte en ese tamiz singular de lo hermoso. Pero la constancia y la responsabilidad es lo que permite la consagraci√≥n de un m√ļsico, sin obviar el talento y la disciplina. Para el 2021 los j√≥venes de la AHS deben bautizar cada espacio con dosis placenteras del buen arte que emana de ellos. Sin panfletos y con dedicaci√≥n, una amalgama de hermosas melod√≠as puede asaltar el futuro.

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