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Un código de tiempo que viene al caso

La Fototeca de Cuba programa desde el mes de marzo la exhibición 00:00:00 de Linet Sánchez Gutiérrez. Esta joven artista ―ya probada fotógrafa― presenta dos piezas de la serie que da título a la muestra; dichas imágenes comparten la visualización de un mismo teatro. Es una obra dispuesta a redimensionarse con las actuales circunstancias, aún sin que vuelva a aparecer la palabra cuarentena en esta breve charla con la creadora.

–Mantienes un patrón identificable en algunas de tus producciones anteriores: la aproximación al tópico Memoria (función cerebral), mediante fotografías digitales a escala de grises de un interior arquitectónico sin sujetos, interior que construyes artesanalmente como un pequeño plató para registrar determinados encuadres. No solo conservas los elementos mencionados, sino que abordas una misma zona desde múltiples ángulos a través de 14 capturas muy similares, pero incuestionablemente diferentes. Esta condición es un indicio de cómo se manifiestan las variaciones en tu poética ¿Qué define a 00:00:00?

Creo que mi proceso creativo es bastante constante en cuanto a motivaciones y temáticas. Mis obras tienen mucho de cita o de reinterpretación de mis trabajos anteriores. Muchas veces cada una es consecuencia de la anterior, y no solo consecuencia, sino que nace de una especie de análisis de mi propio proceso creativo (cosa que no es intencional sino que se da de manera natural). En esta serie me interesaba evidenciar el carácter temporal que empecé a sentir como algo importante en mi trabajo y sobre todo en la manera en la que el espectador establece una relación con estos interiores vacíos. Por esta razón, como bien dices, esta serie fue realizada a partir de una sola maqueta, cosa que no pasaba en la anterior.

De la serie 00:00:00

Esta te obliga a detenerte más en un solo espacio en el que se hace referencia directa a lo temporal, ya sea por el propio título como por el políptico que forma parte de la muestra y que funciona a modo de secuencia.

En el caso del díptico, que representa dos tomas generales del mismo espacio desde puntos opuestos, se sitúa al espectador al mismo tiempo en el escenario y en el público como una especie de alusión a la relación entre la propia obra y el espectador.

De la serie 00:00:00

–En tu statement sobre este proyecto sostienes: “mis obras surgen del ensimismamiento, de la introspección y no de la observación de lo que nos rodea; a este estado pretenden volver en su contemplación”. Ciertamente, a tus propuestas no les es ajena la contemplación, pero los estados a los que conduce pueden ser múltiples. No obstante, confiesas una especie de objetivo. ¿De qué recursos te vales para apostar a esa finalidad?

El vacío en los espacios (esa ausencia de sujetos y muchas veces de objetos, ese cierto blanqueamiento no solo en cuanto a color) es el elemento visual más característico de mi trabajo. De él me valgo para intentar establecer una relación con el que observa más allá de su intento por decodificar las intenciones del artista. Me gustaría que mis obras pudieran servir de lugar de encuentro consigo mismo del sujeto que mira, un espacio donde poner algo, y que por supuesto, va a hablar más del que observa que de lo observado.

Inauguración de la exposición 00:00:00

–Sin título #1 (2015-2016) brinda una visual fascinante desde los asientos hacia el escenario, y viceversa, el montaje de una foto frente a la otra subraya la perspectiva; mas, esta implica un baggage de clichés propios de las analogías entre la sociedad y el teatro, en la que todos pertenecemos a la vez al público y al elenco. ¿Cómo lidias con los lugares comunes asociados al referente escénico?

Toda mi obra parte de experiencias personales relacionadas a cada espacio y estas experiencias son las que me mueven a utilizarlos. El teatro es para mí un lugar cargado de mucha energía y recuerdos; y que he habitado desde los dos puntos a los que hago referencia en el díptico. No obstante, la razón de usar esta contraposición va más allá de eso, y tiene ver con lo que mencionaba anteriormente sobre la relación específica que encuentro entre el espectador y mi obra. En cuanto a esas asociaciones que mencionas sobre el individuo como una especie de actor social, no es algo relacionado a mis motivaciones en este caso.

Vista de la exposición 00:00:00

–Explican supersticiones ancestrales que las luces permanentemente encendidas en los teatros ―incluso sin personal― son para ahuyentar fantasmas. Dicha creencia parece subvertirse con el “movimiento” de la luz seguidor en las composiciones de Sin título #2 (2015-2016). Es un artificio que soporta especulaciones más que lícitas en este ámbito, ya sean sustentadas en mitos o en sólidas teorías sobre la presencia de la ausencia. Amén de lo que sugiere, sería interesante conocer con qué sentido creaste dicha simulación.

El uso de la luz en el espacio es el elemento protagónico de la serie e intenta sugerir una presencia en el escenario. En el caso del políptico, sugerir una historia de manera muy abstracta, un sujeto que se desplaza en ese espacio vacío con la ayuda de los ligeros cambios de la luz y del foco.

Vista de la exposición 00:00:00

Esta presencia no hace alusión a los elementos que mencionas, sino que surge de la idea del presente como algo fugaz, a todo aquello que no atrapamos y que por ende solo existe luego en nuestra memoria.

Es también otra manera de establecer una relación con el que observa, como te mencionaba antes. Una historia que comenzará realmente a transcurrir en la mente del espectador, de ahí que pusiera este código de tiempo en ceros como título de la muestra.

De la serie 00:00:00

De la serie 00:00:00

De la serie 00:00:00

De la serie 00:00:00

De la serie 00:00:00


Narrar, ante todo, narrar

Ella estaba sentada al fondo de la sala, expectante, como los demás, cuando de la voz de Magda Resik emanó su nombre. Desde que la presidenta del jurado comenzara a enumerar las razones que le habían hecho merecer el premio, en su rostro se había dibujado una sonrisa que no se iría en toda la tarde.

Quería ser escritora y cuando preguntó dónde podría estudiar, en su casa le dijeron que la carrera para eso era Periodismo. Entonces se lanzó a ello, y luego de un par de años en su natal Holguín, emprendió el tan recurrido viaje a La Habana.

Con menos de un año de graduada, Dailene Dovale se ganaba el Premio Nacional de Periodismo Cultural Rubén Martínez Villena, que otorga Asociación Hermanos Saíz, con perfil de Natalia Bolívar publicado en la revista El Caimán Bardudo.

«No entiendo por qué ahora me hacen tantas entrevistas”. Se asombra de la repercusión del premio y la preponderancia que le dan los medios. A juzgar por las reiteradas solicitudes de entrevistas luego de acuñarlo con su nombre, es más importante de lo que ella misma creía. No se siente del todo cómoda estando al otro lado, suele sucedernos a muchos, y más cuando se es joven y la experiencia es corta.»

Lleva ya un tiempo colaborando con El Caimán…, desde su época de estudiante. «Ahí ya existe tradición de participar en este premio, que al final es uno de los más importantes en la temática cultural, en la que se especializa El Caimán”. Por eso cuando Darío Alejandro Escobar le sugirió participar ella no demoró en escoger los trabajos que enviaría, “con la esperanza de tener alguna oportunidad, si no ganar, aprender de esa experiencia.»

  • Me has dicho que prefieres el periodismo narrativo…

«Sí, desde pequeña soñé con ser escritora. Quizás como me gusta mucho leer, tanto narrativa como poesía, eso influye en que mi estilo sea más narrativo, sobre todo por la incidencia de profesores como Rafael Grillo.»

Sin reparo alguno me dice que no se siente cómoda escribiendo notas informativas, un género que respeta mucho, eso sí, pero que asegura, no es para ella. “Admiro a las personas que lo escriben con facilidad y en menos de media hora casi, pero en mi caso me siento más cómoda en géneros como el perfil, crónicas, reportajes, un poco el comentario, donde se pueda “narrar, narrar en el sentido amplio, no solo escrito”.

El nombre de Rafael Grillo, profesor y editor de El Caimán…, no escapa a las conversaciones con ella si de periodismo se trata. Él le “pasó la mano” a sus primeros trabajos cuando ella aun cursaba cuarto año de la carrera y debió escribir un perfil para la asignatura de Periodismo Narrativo. En ese momento la “víctima” fue el polémico escritor devenido director de televisión Eduardo del Llano, autor de los también polémicos cortos de Nicanor. Luego, con ganas de repetir la experiencia, tocó la puerta de Natalia Bolívar.

  • ¿Por qué Natalia?

«Natalia Bolívar es una mujer excepcional. Ya había publicado un perfil de Eduardo del Llano y tenía ganas de publicar otro en El Caimán, que es como mi medio de prensa favorito. Me encontré de casualidad con Rafael Grillo y le dije que cuándo haríamos el próximo trabajo. Él me sugirió que si era un perfil, fuera de una personalidad que representara un poco el espíritu de La Habana, pero que no fuera en la primera persona que se pensara cuando se hablara de La Habana. Pasé un tiempo pensando, preguntando, hasta que una compañera del Grupo de Comunicación, Aline Marie Rodríguez, me sugirió a Natalia Bolívar. Entre más información busqué de Natalia más me enamoré de ese personaje, le hice una entrevista de dos horas y algo y me quedé encantada con ella, yo sentía la responsabilidad de escribir y narrar a la altura de una vida tan interesante, llena de conflictos y peripecias, pero también de sabiduría, inteligencia, perseverancia, orgullo. Me agradó y me impactó tanto que Darío Alejandro me dijo “cálmate”, porque cuando uno se enfrenta a un personaje que te impresiona tanto se puede incurrir en el error de en vez de escribir un perfil o una entrevista, escribir una oda en prosa, entonces eso también fue el reto en este caso, mantener la admiración y que no llegara a adular ni a construir un mensaje que nadie creyera ni apreciara.»

Su interés era narrar, pero este estilo, a su juicio, abunda más en la rama cultural que en cualquier otra. El espacio por excelencia para narrar en la prensa cubana, dice, es El Caimán Barbudo, y esta revista se especializa en temas culturales. Eso, unido a la casualidad de que en cada práctica laboral fuera a parar a las redacciones culturales, hicieron que ella empezara a escribir de cultura.

“Un trabajo con estilo de periodismo narrativo quizás en otro tema lo vean mal porque va en contra de la objetividad, pero dentro del periodismo cultural se ve muy bien. Yo creo que esas son alianzas que están formadas y que se pueden seguir entrelazando para que ganen unos y otros”.

Aún está empezando, pero hay cosas que ya parece haber aprendido: a no quedarse con la primera impresión, sino ir más allá; y sobre todo, a no ver solamente el arte sino al artista, no solo ver lo que esa persona crea sino el ser humano que está creando esa obra.

  • ¿Tu objetivo final es ser escritora?

«Eso es una aspiración, ahora mismo estoy en el centro de formación Onelio Jorge Cardoso, pero está claro que no todo el que pasa por el centro consigue ser escritor, entonces por eso mantengo las expectativas como al mínimo, leo mucho, escribo, pero ya de ahí a llegar a publicar hay una distancia considerable.»

Dailene Dovale. Foto: Cristian Suárez Castro
  • Si lo hicieras, ¿sería escribiendo ficción?

«Me gustaría los dos, me gusta leer y escribir ficción, pero también adoro leer y escribir periodismo narrativo».

Lee mucho, escribe, pero también imparte clases en las mismas aulas de las que acaba de salir. Es profesora de Periodismo hipermedia y trabaja en el Equipo de Comunicación Institucional de la Facultad de Comunicación.

  • Si te gusta escribir, ¿por qué quedarte como profesora en la Facultad?

«A mí la facultad siempre me ha parecido un espacio de aprendizaje para aprovechar en todo momento, desde el proceso de las investigaciones, hasta la profundidad de dar clases. Cada clase que uno brinda es un tema del cual se tiene que documentar, tiene que analizar las experiencias nacionales e internacionales. Si te interesa también hacer periodismo, vas aprendiendo de la teoría y vas ejerciendo la práctica, que es lo ideal.»

Prefiere ambas, dice, tal vez para evadir compromisos. «Adoro hacer periodismo –bueno, mis primeras incursiones periodísticas, porque aún estoy empezando– y al mismo tiempo ir aprendiendo de los grandes profesores que hay en la facultad.»

  • Ganaste un premio importante y también estaban los talleres, ¿qué te llevas además del reconocimiento?

«Me llevo el encuentro entre jóvenes talentosos de toda Cuba, de los cuales aprendí, con sus observaciones, sus apuntes, el debate. Me llevo el espacio de reflexión, sobre todo por ser tan joven y no tener tanta experiencia práctica en periodismo. Me llevo las vivencias de otras personas sobre todo como Reinaldo Cedeño, José Luis Estrada, todos esos profesionales ya reconocidos de la prensa que compartieron sus experiencias. También el ambiente agradable que se formó entre todos, el espíritu de camaradería, de conocer nuevas personas, intercambiar números, no solo es espacio de taller como de aprendizaje y de conocimiento, que fue así, sino más allá de eso los lazos que se pueden establecer y las alianzas que saldrán luego a partir de esos contactos.»

Cuando uno gana un premio tan joven, pueden suceder varias cosas: que te sirva de impulso para seguir haciéndolo bien; o pensar que ya todo está hecho, y llegar a “creerse cosas”. «No creo que el riesgo sea tanto de creerse superior por un premio, porque al final eso te evalúa, te distingue, pero en cierta medida. No va más allá de reconocer que entre las obras concursantes y a juicio del jurado este fue el mejor trabajo. El premio es un reconocimiento en el camino para que uno sienta que su incursión en el periodismo cultural dio frutos. Es un incentivo, una distinción a un trabajo logrado, pero nunca va a ser una categoría infinita ni ya lo has conseguido todo dentro del periodismo.»

  • ¿Te presentarás de nuevo?

“Claro, si hay algún trabajo que me enorgullezca, que me complazca”.

Cuando 2020 parece despuntar como uno de los peores años del siglo, Dailene podrá recordarlo con felicidad cuando mire atrás en el futuro. Por un lado, el “Villena”, y por otro la complacencia de cursar uno de los talleres literarios más prestigiosos del país, el del Centro Onelio Jorge Cardoso.

Ella dice ser consciente de que su habilidad más desarrollada es la escritura y pretende seguir perfeccionándola. Espera, algún día, añadir a su catálogo títulos de cuentos, novelas, poemarios. “Ese es el sueño”. Pero no está ajena a la realidad, quiere incorporar otras habilidades, otras narrativas que imponen tendencia en los tiempos que corren, y no solo lo dice, también lo aplica. Así lo constatará quien haya escuchado sus podcasts narrativos en el diario Juventud Rebelde.

Esta conversación empezó un poco más tarde de lo previsto. Dailene estaba en una conferencia de prensa que después plasmaría en la revista Somos Jóvenes. Dice que hizo su mejor intento, que se esforzó por mantener un lenguaje informativo y sin muchos adornos. Ya me había dicho que no le gusta escribir diarismo, pero qué le vamos a hacer, es periodista.


Abiertas convocatorias a becas y premios de la AHS 2020

Si quieres grabar un disco con Bis Music, Colibrí o la EGREM, publicar un libro, poner en escena una obra teatral, recibir presupuesto para proyectos audiovisuales, concretar una exposición…, poner a prueba tu talento, entonces el sistema de Becas y premios de la Asociación Hermanos Saíz es una buena opción.

No pierdas la oportunidad de participar y envía tus obras al correo becasypremiosahs@gmail, según se precisa en cada convocatoria. Una de las bondades es que puedes participar en casi todas de manera digital.

Aprovecha estos días de aislamiento en casa para crear, consciente de que el arte también salva, una idea que mueve nuestra organización en redes sociales.

Puedes seguirnos en nuestros perfiles y grupos en Facebook (Asociación Hermanos Saíz); Twitter (@ahsjovenescuba), Telegram (AHSCuba), Youtube (Asociación Hermanos Saíz), Instagram (AHSCuba) y WhatsApp (AHSCuba), donde constantemente brindamos información y podrás conocer ganadores de años anteriores.

Fruto de alianzas con distintas instituciones y centros de la Cultura, estas becas y premios pueden ayudarte a crecer dentro del panorama creativo del país. Te invitamos a ver el PDF.

Convocatorias a becas y premios de la AHS 2020 (Ver documento completo)


La música como crecimiento espiritual

Nos conocimos hace mucho tiempo y, desde entonces, la música resonaba en su cabeza y en todo su cuerpo como una necesaria forma de apreciar el mundo, de dibujar las realidades circundantes y hasta de filosofar. El sonido era esa parte que, aunque él no sospechase, hacía que sus pulmones se llenaran de oxígeno y su mente alcanzase otra dimensión. Con una vida dedicada a la música, para Marcos Prawl (La Habana, 1984) la creación, más que un modo de expresión, constituye un camino hacia el crecimiento espiritual humano.

Licenciado en Música en la especialidad de Guitarra Clásica, por el Instituto Superior de Arte (ISA), actualmente es profesor de la Academia de Etnografía en la Asociación Canaria de Cuba y director de Rondalla Típica Cubana, alternando sus facetas de compositor e instrumentista, con la docencia y la investigación. Próximo a terminar su maestría, este joven nos habla sobre las diversas aristas de la música, esa que, para él, pareciese ser más de un estilo de vida, un modo de aferrarse a la sensibilidad del ser humano.

La música vino a ti desde la infancia y llegó a volverse indispensable ¿alguna herencia familiar o simplemente un impulso? ¿Cómo fueron tus inicios?

En mi casa había una guitarra que mi padre dejó antes de marcharse, porque él fue guitarrero de afición, mi hermano y yo la descubrimos a los seis años. Cuando observo mi infancia no puedo evitar sentir nostalgia por las noches de descargas musicales, en los bancos de mi edificio en Alamar, cada vez que se iba la luz.

Eran los comienzos del período especial, ahí fue donde comenzó mi relación con la música, gracias al guitarrista Julio, un joven músico empírico del barrio que me colocó la mano en el instrumento. Luego recibí clases en la casa de cultura de mi localidad con una profesora llamada Nilda. No obstante, tuve que esperar hasta los 18 años para empezar a estudiar en el conservatorio Guillermo Tomás.

¿Qué figuras, experiencias y obras han marcado tu formación musical?

He tenido muchos profesores a los que no podré dejar de agradecerles toda la vida. De mi barrio, de varias academias en La Habana, de otras provincias, otros países, no han sido pocos. Creo que por eso he aprendido a valorar y disfrutar muchos tipos de música de distintas partes del mundo.

No puedo dejar de mencionar a mis profesores cubanos Felicia y César Hecheverría, este más conocido como “el lento del Tres”, Esteban Campuzano, Mario Güemer Lay, Acela Padrón, Eduardo Martín y Martín Pedreira; de instrumentos de plectro a Efraín Amador y Erdwin Bichot; de canto Amalia Arriaza, Sahily Castillo Suárez y Carmen Collado; de orquestación y composición, Enrique Guerrero, Alfredo Diez Nieto, Luis Ernesto Peña, Rafael Guzmán, Juan Piñera, Roberto Valera y Alemán entre otros.

Entre los métodos que han sido más significativos en mi formación musical se encuentran el de guitarra Isaac Nicola, la escuela clásica española de Gaspar Zans, Dionisio Aguado, Fernando Sor y Francisco Tárrega; la guitarra en la música cubana de Alexis Baxter, todos los métodos de Ignacio Díaz González, The Jazz Piano Book por Mark Levine, el curso de Romeu por correspondencia, algunos de orquestación de Walter Piston y Aaron Copland, de forma musical y composición de Arnold Schönberg y los libros de armonía y análisis de la profesora Iliana Zaida García.

Obras musicales son muchas, pero los estilos europeos (renacimiento, barroco, clásico, romántico y otros del siglo XX), que son la columna vertebral de la academia musical en el mundo entero, han conformado de una forma poderosa mi estética y apreciación musical, aunque no sea esta la única influencia. Por otro lado, admiro la llamada música folclórica y tradicional que sigue siendo un campo lleno de riquezas por descubrir, pues esa música no se aprende en la escuela.

¿Qué géneros y temáticas abordas en tus composiciones musicales?

No puedo desligarme de mi formación académica, aprendí a componer música de cámara antes que nada, pero después de terminar el ISA me empecé a interesar por la música popular. Me pasó lo que a muchos colegas, que salimos de nuestra amada burbuja y el mundo empieza a mostrarnos otra realidad, y es entonces cuando entendemos que para comunicarnos con el pueblo, como seres sociales que somos, tenemos que hacer una música más potable, menos conceptual.    

Cuando hago alguna canción no puedo evitar la temática social, tengo un compromiso con la historia de la música nuestra, donde cada movimiento, tendencia estilística y creador ha representado de una forma u otra, una época histórica.

Creo en la importancia que tiene conocer el camino recorrido para poder continuar el legado y hacerlo, si se puede, más universal, porque patria es humanidad… pero partiendo de nuestra raíz, eso no puede desprenderse nunca.

Estoy en una etapa de mi vida donde siento fuerte admiración por los géneros más tradicionales de la música cubana, incluso esos géneros que se dicen que ya no son populares, pero que, en su mayoría, contienen una riqueza estética que bien vale traerlos al contexto actual. Es una tarea difícil pero apasionante para mí.

Eres graduado del Instituto Superior de Arte, con Licenciatura en Música por la especialidad de Guitarra Clásica. ¿Cómo es el proceso de formación en las escuelas de música en Cuba?

El proceso es extenso, de mucha dedicación y necesario. La guitarra se convierte para el estudiante en una filosofía de vida. Hay tres niveles fundamentales de largos períodos de tiempo: elemental, medio y superior, que están muy bien dosificados a lo largo de doce años o más.  

Los estudiantes hemos llegado a estar casi ocho horas diarias durante años en una íntima relación con el instrumento para alcanzar el mayor nivel técnico de interpretación posible porque el fin es ser un guitarrista concertante y poder interpretar todos los estilos históricos hasta la más contemporánea y virtuosa de las obras. A pesar de esto, desde mi punto de vista por supuesto, sigue faltando la música cubana tradicional. Aunque se están implementando algunos talleres está muy lejos de tener la fuerza necesaria.

Habría que cambiar mucho y nuestras estructuras son aún bastante rígidas, seguimos compitiendo contra el mundo académico eurocentrista, sus paradigmas, y a veces perdemos el rumbo, un rumbo que en ocasiones pareciera que lo hemos encontrado pero la brújula no se direcciona del todo. Es necesario enseñarles a las nuevas generaciones las raíces de nuestra tradición musical para entre todos poder desarrollarlas también desde las escuelas de arte.

Entre las facetas de la composición y la interpretación has escogido también el camino de la enseñanza como una de esas tantas vías a las que recurres para crear, más allá de letras y acordes, sembrar la pasión y la sensibilidad por la música en los jóvenes. Ya han pasado 15 años desde que comenzaste a ejercer como profesor de música en la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba, en la que han encontrado una formación inicial muchos jóvenes que luego han ingresado a las escuelas de música y otros, que no siguen profesionalmente en la música, pero han aprendido a apreciar la guitarra de concierto. ¿Cómo ha sido la experiencia de instruir a jóvenes de diversos contextos y edades en el arte de la guitarra clásica?

Dar clases ha sido la experiencia que más me ha marcado en mi carrera. He ido formándome como profesor sobre la marcha y le estoy eternamente agradecidos a la vida y a la Sociedad Canaria, al señor Carmelo González Acosta, al poeta Rafael Orta Amaro y a la investigadora Olivia América Cano Castro, fundadores de la Academia, por confiar en mí durante tantos años.

Tengo la suerte de haber recibido clases de guitarra de grandes maestros durante mi formación, pero el que más influyó en esta vocación es indiscutiblemente el maestro Esteban Campuzano, a él le debo más que mi licenciatura. Por supuesto, me esmero por superarme cada día, porque en el magisterio, cuando crees que todo está dicho aparece un nuevo reto y más cuando los estudiantes no vienen de formaciones académicas o de preselecciones, como es el caso de nuestra academia en la Sociedad Canaria.  

Sueño con hacer un doctorado en pedagogía, o algo así, pero falta para eso aún. Estoy convencido de que la superación metodológica es un obligatorio camino para mejorar cada vez más el procedimiento que empleo en mis clases. Ser profesor me ha enseñado a comprometerme con cada alumno en su aprendizaje al precio que sea necesario, porque es lo que da sentido a la actividad docente, que es compleja y requiere mucha dedicación.

MArcos Prawl. Cortesia del entrevistado

Poco después de comenzar a impartir talleres de música te convertiste en director de Rondalla Típica Cubana. ¿Qué peculiaridades tiene este formato musical y cuáles son sus influencias?

La rondalla (además se le conoce como estudiantina, tuna o parranda) es un formato instrumental que también puede ser vocal y hasta con cuerpo de baile, pero los orígenes más directos que nos llegan a los cubanos es la influencia hispana que usaban instrumentos de plectro, arco y rasgueo preferiblemente.

La Rondalla Típica Cubana es un proyecto que surge en el 2004 en la Sociedad Canaria de Cuba Leonor Pérez Cabrera y está integrada por estudiantes de la Academia de Etnografía, así como egresados de las escuelas de música del país. Esta tradición musical, aprendida principalmente por transmisión oral en la comunidad de descendientes de canarios de gran parte del país, se desarrolla gracias al intercambio cultural de rondallas como: Danza Isleña de Pozas en Cabaiguán, Canarios de Pinar del Río, Rumores del Teide en Villa Clara, Los magos de Chambas en Ciego de Ávila, Rondalla Timanfaya, Rondalla Islas Canarias, Coral Hespérides, Danza Tamarco y Tamarán en La Habana.

También ha sido de gran importancia para el desarrollo cultural y profesional los hermanamientos que se han dado por casi 100 años entre canarios y cubanos, y entre sociedades de beneficencia de diferentes regiones de España y la Federación de Sociedades Españolas en Cuba, donde podemos resaltar los múltiples talleres y clases que han brindado en nuestra Sociedad Canaria prestigiosas agrupaciones de este tipo y músicos reconocidos como: Los Gofiones, Los Sabandeños, Los Cesteros, Parranda de Teror, Bentahod, Los Majuelos, Mestisay, Tsaxiraxis, Benito Cabrera, Josele del Pino, Domingo Corujo de Tejera, Pancho Amat, Efraín amador, Ricardo Gallén, entre otros.

Las letras que empleamos pertenecen al cancionero histórico-popular al igual que los géneros musicales y la organología, donde utilizamos varias familias de instrumentos de cuerda pulsada como guitarra, requinto, timple, tres, cuatro, charango, familia de laúdes españoles y percusión menor cubana y canaria, como parte de este último grupo utilizamos también la huesera, la chácara, la pandereta, entre otros. Las técnicas instrumentales, vocales, corales y en ocasiones los empleos de danzas típicas de Cuba y Canarias conforman todo un espectáculo músico-danzario que muestran al espectador un recorrido cultural por el folclor y las parrandas más arraigadas a la tradición campesina de estos países.   

Esta práctica tuvo gran auge en la Cuba de finales del siglo XIX y principio del XX, principalmente en el marco las sociedades españolas, también en las zonas rurales. Por suerte en estos momentos está recuperándose esta hermosa tradición musical en varios puntos del país gracias al impulso matriz que significó la agrupación Danza Isleña de Pozas en Cabaiguán, después del triunfo de la Revolución cubana. 

Como parte de tu trabajo como director musical has tenido que adquirir la habilidad de dominar diversos instrumentos musicales, sobre todo de cuerdas. Entre todos estos podría ser la guitarra aquel que permeó tu sensibilidad por encima de los otros. ¿A qué se debe esto?

La guitarra es la madre. Toda nuestra tradición de cuerda pulsada bebió de este instrumento, además, la enseñanza académica se ha enfocado históricamente en ella y su desarrollo por lógica ha sido mayor, sin embargo, existen muchos instrumentos de cuerda que tienen otros caminos y modos de expresión, por lo que todos son un mágico universo por descubrir, eso lo experimento cada día que me tengo que enfrentar a alguno de estos. Podría mencionar sobre todo al timple, el laúd, la bandurria y al tres.

Integraste por tres años el Coro Polifónico de La Habana, como tenor segundo, bajo la dirección de Carmen Collado. ¿Qué habilidades aportaron esos años a la percepción musical desde la mirada del cantante y compositor?

El tema de los coros es una incógnita profunda para mí. Cuando siento un coro cantar no puedo evitar el impacto emocional. Me atrapa la atención y hago catarsis tarde o temprano. Te confieso que siempre terminaba cautivado en los ensayos diarios, que con Carmen eran bien densos porque esta admirable directora nos hacía creer que estábamos en Alemania y nos exigía como si fuéramos a cantar delante del mismísimo Bach.

 A pesar de la tensión y los fuertes ensayos terminé enamorado para siempre del trabajo coral, por lo que de alguna forma trato de usar coros en la música que compongo, donde empleo generalmente cuatro voces y el registro coral a la hora de distribuir los instrumentos musicales y mover las líneas melódicas.

No puedo separar de mi gusto personal las estéticas aprendidas, sin embargo, existen muchas formas de que un coro suene bien, aunque sea con otra impostación e intención vocal.

Como cantante me cuesta mucho desprenderme de esa delicadeza y en ocasiones tengo que batirme con mi color de voz para no parecer un cantante de coro cuando debo cantar música tradicional.

En más de una ocasión se han presentado en el espacio televisivo Palmas y Cañas, así como en otros festivales y eventos relacionados con la música tradicional cubana, dado que la agrupación que diriges es una de las defensoras del punto cubano en nuestro país. No obstante, dadas las circunstancias del propio conjunto musical su repertorio suele navegar entre las aguas de sonoridades cubanas y canarias. ¿Cómo lo desarrollan?

No hay dudas que la música campesina cubana fue un producto de la música tradicional canaria también, pero en Cuba encontró su propio camino y logró un desarrollo envidiable que se separó de sus raíces hispanas y africanas tanto en el desarrollo de los instrumentistas como en los géneros musicales, el estilo de canto y las danzas. 

En el caso de las rondallas de ascendencia canaria, estas se quedaron en nuestros campos y es por eso que tienen tantos puntos en común con la música campesina, como si fueran dos hijas de los mismos padres, que se criaron en contextos parecidos y en condiciones similares, pero logrando diferencias claras una de otra. Los instrumentos musicales de cuerda, el uso de la prosa y el verso rimado son los mismos para ambos universos estilísticos.

Es por eso que, si tocamos una folía, una malagueña o una isa, después podemos hacer una tonada, un son o una habanera, sin que esto traiga contradicciones discursivas en nuestras actuaciones.

Participaste en el Festival Internacional Tenderete con sentir canario, celebrado en 2018 en Venezuela. Coméntanos un poco sobre esto.

Vargas es una ciudad costera muy parecida a lo que pudiera ser una provincia cubana en el extranjero desde todos los puntos de vista, aunque con más recursos económicos. Me parecía una mezcla de Pinar del Río, La Habana, Sancti Spíritus y Villa Clara… impresionante. Imagínate que tuvimos la oportunidad de compartir con jóvenes, adultos y niños de todo el país que pertenecían a más de 20 agrupaciones folclóricas, que confluyeron en un evento de una semana que se parecía a los festivales de tradiciones que hacemos aquí en Cuba, pero con música venezolana y canaria.

En Venezuela hay muchas sociedades, y las sociedades canarias son clubes grandes y poderosos, muy superiores logísticamente que las cubanas pues la inmigración isleña a la tierra de Bolívar durante el siglo XX fue numerosa y estos grupos sociales lograron un poderío económico vinculado entre otras cosas al negocio del petróleo.

A pesar de la compleja situación política y económica que había en el país cuando fuimos de visita, pasamos unos días hermosos llenos de eventos culturales variados y la mayor hospitalidad que he experimentado en mi vida.

Has compartido escenarios con músicos y agrupaciones prestigiosas de Islas Canarias, España y Venezuela tales como los Gofiones, Mestisay, El Colorao, Los Cesteros, Tsaxiraxis, La Parranda de Valladolid, Benito Cabrera, Domingo Corujo de Tejera, así como músicos y agrupaciones inglesas e irlandesas en los festivales de música celta celebrados en La Habana. También has participado en proyectos discográficos de otros artistas, entre ellos el álbum “Un restaurador de sueños”, que rescató la discografía del cantautor cubano Antonio Machín, que obtuvo el premio Cubadisco 2009. ¿Cómo han sido estas experiencias?

Creo que por eso me identifico tanto con la música que hago y enseño a mis alumnos, porque he podido nutrirme de estos grandes del folclor internacional. Estos músicos de talla mundial funcionan como una hermandad y nos han visitado durante años con sus propios recursos impartiendo sus conocimientos y experiencias, así como materiales didácticos e instrumental técnico para nuestro desarrollo. Hemos tenido la oportunidad de compartir escenario con ellos fuera y dentro de Cuba y estos hermanamientos han sido la base ideológica por la que nuestras agrupaciones de ascendencia hispana en Cuba han mantenido la labor de rescate y preservación de este legado patrimonial de forma gratuita y altruista a pesar de los pesares…

Con respecto a la obra discográfica “Un restaurador de sueños”, producida e interpretada por el canario Víctor Rodríguez, me siento muy dichoso de haber tenido esta experiencia de vida que me permitió participar en un trabajo discográfico profesional de gran magnitud.

Este álbum que se grabó en los estudios Abdala durante más de dos meses ininterrumpidos y tuve la oportunidad de que sus productores me incluyeran en dos canciones donde toqué la bandurria, el laúd tenor y el timple canario. Este proyecto reunió un gran número de músicos y agrupaciones de diferentes formatos de toda Cuba, siendo una experiencia única en mi vida.

Como parte de tu proyecto de maestría en Musicología, desde hace unos años vienes desarrollando investigaciones dedicadas a explorar la presencia de las rondallas en diversas regiones del país, sobre todo en el entorno rural, y a través de la ayuda del Centro de Investigación de la Música en Cuba, recientemente se encuentran en proyecto de grabar el CD La huella isleña. ¿Cuáles son los propósitos que se han propuesto alcanzar con este disco?

Canarias y el mundo hispano en general conformaron el “etnos” cubano junto a África, China, los árabes y muchos inmigrantes de otras nacionalidades del mundo. Pero los isleños se destacaron no solo por su laboriosidad y entrega al trabajo, sino que la música siempre estuvo presente en la vida diaria y nunca faltó un canto o una danza que les acompañara en la nueva patria que les brindó su seno durante siglos. A tal punto que en la década del 60 en el siglo XX se hicieron grabaciones a cantadores isleños y sus descendientes en el poblado de Pozas, tradición de la que somos continuadores también aquí en La Habana.

Es por eso que nuestra agrupación se propuso grabar toda la música representativa de nuestras fiestas y celebraciones cubano-canarias que tiene más de 20 años, dentro y fuera de la Federación de sociedades españolas a modo de homenaje a estos padres fundadores y a su vez mostrar nuestra labor musical durante este período. Tenemos la dicha de contar con el apoyo de CIDMUC que hace grandes esfuerzos por conseguirnos las condiciones necesarias de logística y recursos de personal técnico para hacer posible este sueño.

Desde tu visión, qué importancia le confieres al rescate musical de la obra de autores ya desaparecidos y a las labores de musicología que se desarrollan en torno a estos, dado que muchas veces las piezas quedan atrapadas en los pentagramas de un cuaderno de música y, a menos que sepas leer la partitura e interpretar el instrumento, no puedes descifrar la magia creativa que guardan las notas escritas sobre el papel.

Tienes toda la razón. Si enseñamos un plano del Capitolio confeccionado por un ingeniero, no podemos pretender que las personas comprendan lo que significa o sientan la experiencia de apreciar la obra arquitectónica cuando nos paramos frente a ella. Por eso instituciones como el CIDMUC, Casa de las Américas y el Museo de la Música se han dado a la tarea desde sus comienzos de rescatar y preservar nuestro patrimonio histórico musical.

Ellos se han valido del trabajo de campo de destacados musicólogos y estudiantes egresados de nuestras escuelas de música, a partir de todas las herramientas técnicas posibles y el uso de la tecnología para registrar tanto en partitura como en grabaciones musicales y videos, ese extenso y excitante mundo sonoro que es la música cubana. También de esa forma el público en general puede apreciar la música lo más parecida posible a como se tocaba en épocas pasada y como la conciben las nuevas generaciones en la actualidad.

Entre nuestro contexto, podríamos decir que existe una línea invisible pero latente entre la música clásica y la música popular, ¿a qué crees que se deba esto?

Ambos tipos de música se desarrollan en contextos heterogéneos e históricamente han cumplido funciones sociales diferentes. La música popular salió del creador empírico, por lo que se comunica fácilmente con las masas sin instrucción musical académica, ya que este artista bebe directo de lo que esta mayoría consume. La música clásica la entiende, aprecia y crea el que la estudió o el que de alguna forma en su infancia y educación estuvo influenciada por esta estética musical, aunque también depende de la sensibilidad de cada cual.

A pesar de eso la política cultural de nuestro país ha tenido como objetivos durante muchas décadas que la población en general logre disfrutar y entender la música clásica porque, créeme, apreciar la música clásica sin duda alguna eleva la sensibilidad musical de cualquier ser humano a otro peldaño y, además, es una herramienta indiscutible para entender la historia de la humanidad, aunque esto parezca abstracto, como mismo sucede con las artes plásticas, el teatro y la literatura.

Recientemente, estuviste entre los 24 compositores seleccionados para participar en el concurso Adolfo Guzmán 2019, con la canción Deja que te ame así. Háblanos de este tema que tanta aceptación tuvo por parte del público y qué ha significado para ti esta experiencia.

Deja que te ame así es una canción a la fe y al amor a la vida. Quise hacerla con un género bailable, pero que la letra en sí hiciese el contraste. Tuve la suerte de contar con dos importantes creadores que me apoyaron en el acabado del tema. En primer lugar, el músico y amigo Jorge Mancebo: “Choco”, quien me ayudó en la producción, grabación y mezcla del tema en solo cinco días, pues es un maestro de la creación con ordenador y un excelente arreglista.

La otra colaboración estuvo a mano de una persona muy especial para mí, que quiero inmensamente, excelente mujer y escritora, quien le dio un importante acabado al discurso poético de la canción, sellando el producto final. Me siento muy feliz por la colaboración de ambos artistas en mi canción y estoy convencido de que el trabajo en equipo es tan necesario como productivo.

En cuanto al concurso Guzmán, fue una experiencia necesaria para mi carrera porque siempre he trabajado al margen del mundo del espectáculo y este concurso me introdujo en uno de gran magnitud. Pude constatar lo complejo que se hace una producción a estos niveles, el gasto económico y la logística que se necesitan sin dejar de mencionar los cientos de profesionales de diferentes áreas de las artes, el diseño y la ingeniería audiovisual en pos del espectáculo.

No alteró el rumbo de mis proyectos personales, pero sí me ubicó en donde estoy, lo complejo que funciona y que hay que ser muy serio en todo para no derrochar los recursos y trabajar con los pies en la tierra, aunque de vez en cuando haya que buscar en las nubes.

Le agradezco inmensamente a Pedrito Camacho con ese espectacular arreglo y a los muchachos de la Banda Gigante bajo la dirección de Gaitán, hombre de mucha paciencia y entrega. No quiero dejar de mencionar la gran experiencia que fue para todos los competidores el haber participado del evento ya que hoy nos une una bonita amistad. 

¿Actualmente cuáles crees que son los principales retos que enfrentan los músicos?

Creo que los retos de un músico tienen mucho que ver con sus concepciones de la vida, su vocación-talento y sus condiciones socioeconómicas. Si un músico quiere defender un repertorio, una estética o un discurso artístico depende mucho de su voluntad y su entrega a lo que hace y desea lograr.

Pareciese que donde las condiciones económicas lo permiten hay más desarrollo para el que desea dedicarse a la música, sin embargo, la vida nos sigue demostrando que los intereses personales, los valores morales y la intensión que se le dedique a la actividad musical limitan o hacen avanzar al artista hacia el más preciado sueño. 

¿Qué rasgos crees que definen a Marcos?

Creo que el rasgo que ahora mismo me define es la pasión y dedicación por las actividades profesionales que hago. También considero que con los años me he vuelto más trabajador y estudioso, aunque el tiempo casi nunca me alcanza, por lo que he tenido que ir dejando de hacer muchas actividades que me gustan y he ido concentrando mis esfuerzos en las más importantes para ir concluyendo proyectos, porque como dice el refrán, “el perro tiene cuatro patas, pero coge para un solo lado”.

¿Cuáles son las expectativas que tienes para el futuro?

Aconsejan los grandes maestros espirituales, para decirlo de alguna forma, que en silencio deben gestarse las cosas, no obstante, me encuentro inmerso en un proyecto que tiene que ver directamente con la música popular patrimonial que incluye un estudio profundo de determinados géneros tradicionales cubanos y al fenómeno cultural que se desarrolló en torno a estos, para así intentar traerlos al contexto actual y seguirlos desarrollando en diferentes formatos musicales y, por su supuesto, en mi creación futura.


Los nasobucos infantiles de Luis Manuel

Cuando Luis Manuel Valdés LLauguert cosía los vestuarios del grupo Noria, y conservaba luego los retazos que sobraban, sabía que en algún momento iban a ser útiles. Su invariable hábito lo llevó a nuevas tareas, pues desde que en Cuba fuesen declarados los primeros casos de COVID-19, ya su máquina de coser se apresuraba a crear los primeros nasobucos que repartió entre amigos y vecinos de su barrio al centro de la ciudad de Matanzas.

fotos cortesía de Luis Manuel

Entre ellos unos niños testarudos, vecinos de la cuadra, se negaban a usar la prenda, sin embargo, la creatividad de este joven miembro de la AHS en Matanzas y director del proyecto de teatro callejero Noria no se hizo esperar y en unos pocos días ya tenía listos otros tantos, esta vez, con modelos muy singulares, a los cuales los pequeños no pudieron resistirse.

fotos cortesía del entrevistado

“De ese incidente viene mi motivación, pues cuando vi que con un poco de creatividad lograba que esos pequeños usaran el nasobuco, pensé que utilizando los recortes de nuestros vestuarios podía hacer otro grupo para  otros niños que los necesitaran y me enfrasqué en la tarea”, comenta Luis Manuel.

Cerca de 25 piezas con diseños sumamente originales fueron donadas por él a varios círculos infantiles de la cabecera provincial. Luis Manuel cuenta con orgullo la alegría con que fueron recibidos, incluso los niños de su barrio le han otorgado nuevas funciones en a veces intentan usarlos como títeres.

“El objetivo esencial es crear una pieza que resulta imprescindible en estos tiempos, pero más personalizada, de manera que los niños se sientan motivados a usarla y se protejan.

fotos cortesía del entrevistado

“Por supuesto, es un trabajo que lleva tiempo y recursos, porque recrear estos personajes de cuentos o dibujos animados requiere un esfuerzo extra y a veces no tenemos suficiente material, pero lo importante es saber que a los niños les gustan y que estamos colaborando al enfrentamiento del coronavirus”.

Junto a Luis Manuel y su madre, otros artesanos de la Red de Educadores Populares se suman a esta tarea de crear para los más pequeños en tiempos de Coronovirus.

“Vamos a seguir aportando mientras se pueda, son tiempos de solidaridad y si tenemos la posibilidad de ayudar, lo seguiremos haciendo”, dijo con seguridad.

fotos cortesía de Luis Manuel

Los nasobucos infantiles de Luis Manuel

Cuando Luis Manuel Valdés LLauguert cosía los vestuarios del grupo Noria, y conservaba luego los retazos que sobraban, sabía que en algún momento iban a ser útiles. Su invariable hábito lo llevó a nuevas tareas, pues desde que en Cuba fuesen declarados los primeros casos de COVID-19, ya su máquina de coser se apresuraba a crear los primeros nasobucos que repartió entre amigos y vecinos de su barrio al centro de la ciudad de Matanzas.

fotos cortesía de Luis Manuel

Entre ellos unos niños testarudos, vecinos de la cuadra, se negaban a usar la prenda, sin embargo, la creatividad de este joven miembro de la AHS en Matanzas y director del proyecto de teatro callejero Noria no se hizo esperar y en unos pocos días ya tenía listos otros tantos, esta vez, con modelos muy singulares, a los cuales los pequeños no pudieron resistirse.

fotos cortesía del entrevistado

“De ese incidente viene mi motivación, pues cuando vi que con un poco de creatividad lograba que esos pequeños usaran el nasobuco, pensé que utilizando los recortes de nuestros vestuarios podía hacer otro grupo para  otros niños que los necesitaran y me enfrasqué en la tarea”, comenta Luis Manuel.

Cerca de 25 piezas con diseños sumamente originales fueron donadas por él a varios círculos infantiles de la cabecera provincial. Luis Manuel cuenta con orgullo la alegría con que fueron recibidos, incluso los niños de su barrio le han otorgado nuevas funciones en a veces intentan usarlos como títeres.

“El objetivo esencial es crear una pieza que resulta imprescindible en estos tiempos, pero más personalizada, de manera que los niños se sientan motivados a usarla y se protejan.

fotos cortesía del entrevistado

“Por supuesto, es un trabajo que lleva tiempo y recursos, porque recrear estos personajes de cuentos o dibujos animados requiere un esfuerzo extra y a veces no tenemos suficiente material, pero lo importante es saber que a los niños les gustan y que estamos colaborando al enfrentamiento del coronavirus”.

Junto a Luis Manuel y su madre, otros artesanos de la Red de Educadores Populares se suman a esta tarea de crear para los más pequeños en tiempos de Coronovirus.

“Vamos a seguir aportando mientras se pueda, son tiempos de solidaridad y si tenemos la posibilidad de ayudar, lo seguiremos haciendo”, dijo con seguridad.

fotos cortesía de Luis Manuel

El arte de vanguardia se examina desde dentro

Estrechar los vínculos con quienes estudian en la Enseñanza Artística fuera de la geografía espirituana resultó una de las aristas que movieron el pensamiento en el encuentro protagonizado entre la dirección nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), algunos de sus miembros en el territorio y las principales autoridades del sistema institucional de la Cultura.

Y es que el tópico vuelve, una y otra vez, cuando se analiza el presente y futuro artístico ya que en esas escuelas se forma desde la teoría, mas necesitan palpar los modos de hacer en los diferentes escenarios, tal y como reconoció Rafael González, presidente nacional de la organización que agrupa la joven vanguardia.

“Tenemos que entregarle herramientas y contenidos a esas apetitosas mentes jóvenes para que conozcan la realidad de sus contextos porque así podrán tener elementos para enamorarse de sus territorios y regresar”, añadió.

Entre las deudas que aún tiene la filial espirituana de la AHS se reconoce que finalmente se concrete un espacio para la comercialización de las obras de las artes plásticas y los crónicos pagos atrasados a los músicos.

Además, se conoció que se prevé, desde la provincia, la creación de un centro de documentación y archivos históricos, así como que se culmine la labor de reconstrucción integral a la que es sometida en estos momentos la Casa del Joven Creador de Sancti Spíritus.

En el próximo mes de septiembre la AHS estará involucrada en un proceso de elecciones y volverá sobre lo realizado durante este año.


Salvado por el teatro

En cada obra hay parte de su alma; en cada personaje, un pedazo de sus esencias, de sus miedos y tristezas. Carlos Daniel Sarmiento Barlet, escritor, actor, locutor, realizador audiovisual y director escénico, resalta por su versatilidad y atrevimiento creativo. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), este apasionado joven, Máster en Dirección Escénica, se graduó con Título de Oro de Teatrología en el Instituto Superior de Arte (2011).

Su lista de aplausos abarca la obtención de la beca El reino de este mundo, de la AHS, en 2014 y 2018, cuando también obtuvo una mención en el Premio Aire Frío, por la puesta en escena de la obra Selfie. El premio Calendario (2020), el más importante convocado para escritores menores de 35 años de edad en Cuba, es otra de sus conquistas.

Cuando niño, veía actores en la televisión y soñaba con ser como ellos, por eso en la escuela primaria siempre estaba dispuesto a declamar e interpretar personajes. «A los 11 años mis padres, los artífices de casi todo en mi vida, me llevaron a un lugar mágico en el centro de Guanabacoa, llamado Teatro de la Villa. En ese sitio, y de la mano de Tomás Hernández, descubrí que el teatro me acompañaría siempre».

—¿Llama la atención tu versatilidad. ¿Qué prefieres? ¿Por qué?

—Me aburro constantemente y necesito hacer mucho a la vez. La actuación y la realización audiovisual quedaron en el pasado, aunque les agradezco no poco, pues me proporcionaron saberes y herramientas. Prefiero asumirlo todo como dos islas: la locución, que me relaja, me divierte y, al mismo tiempo, me aporta enormemente en lo profesional. Siento que no me podré desligar nunca de los programas de televisión y de la animación de espectáculos. El teatro es mi gran pasión, sin duda, sobre todo la dirección y la investigación. Escribo siempre pensando en una posible puesta en escena.

—Selfie ha sido una de tus obras más exitosas…

—Selfie significó un antes y un después en mi trayecto. Partió de una investigación que estaba realizando para la Maestría en Dirección Escénica acerca de la autoficción, género que consiste, precisamente, en fabular a partir de vivencias personales.

«Decidí contar mi vida en escena, los pasajes que más me han marcado, así como de las vivencias de una joven trinitaria que conocí en 2016. La intención era hablar de nuestro pasado y de nuestras heridas, a través de estas dos historias. Es un espectáculo que, curiosamente, nació desde la nostalgia. Fue la manera de aliviar un dolor personal que en ocasiones se hacía muy fuerte. Una especie de revisión de mis recuerdos, de mi familia, de mi propia existencia y, desde esa verdad personal, conectar con la memoria y las interrogantes de toda una generación.

—¿Cuán favorable es reflejar las vivencias personales en las obras? ¿Acaso es posible evitarlo?

—En mi caso es imposible evitarlo. Creo en la honestidad a la hora de hacer teatro, por eso empiezo por retratarme a mí mismo, a mi familia, amigos, a las personas que me rodean. Para escribir y dirigir me nutro de lo que veo, de lo que sueño, de las preguntas para las que no encuentro respuestas, de lo que me inquieta, de lo que no entiendo, de lo que me duele, incomoda o divierte, por eso busco cada personaje a mi alrededor. La realidad es muy seductora, y Cuba es un país maravillosamente teatral.

—¿Cómo asumes el acto creativo: como algo lúdico y espontáneo o como algo que exige una búsqueda y disciplina permanente?

—Tiene de ambas. Para mí la disciplina es la esencia de la vida. Ante cada trabajo que asumo parto de una investigación extensa, para escribir el texto. A la hora de asumir la puesta en escena y el trabajo con los actores, siempre busco otros referentes teóricos, pruebo cosas nuevas, pero después tratamos de despojarnos de la carga teórica y damos paso al juego, a la espontaneidad y a la imaginación creadora. Si llegas a La Madriguera, sede de la AHS en La Habana, te costará distinguir si se trata de un ensayo o un encuentro de amigos.

—¿Cuál ha sido tu principal desafío profesional hasta el momento?

—Lograr tener un colectivo de actores maravillosos, seducirlos para que me acompañen en cada aventura, crear una dinámica de trabajo en la cual todos seamos parte de la creación, que cada puesta en escena sea un taller de aprendizaje para todos. Mis actores participan desde el proceso de escritura, del montaje, hasta en las decisiones de mi vida personal. Ese ha sido el mayor desafío.

—¿Qué tipo de personajes prefieres? ¿Por qué?

—Los que inquietan, los polémicos, que no son blancos o negros, ni buenos ni malos, que tengan matices. Los que tienen un pedazo de mí, de mi biografía, mi credo y mi memoria. Adoro los personajes que te sorprenden, que ocultan, que callan…, esos son los más interesantes para el teatro. En mis obras las mujeres tienen un lugar importante. Me interesa polemizar y crear debates a partir de la figura femenina. Cada vez que termino una obra siempre lo hago enamorado de algún personaje femenino y hasta sueño con él.

—¿Le temes a las reacciones del público?

—Le temo a que no reaccione. El teatro es un arte de reunión e imaginación, por ese motivo me gusta trabajar con la diana puesta en el público, sobre todo en el espectador joven. Mi propósito con cada obra es inquietarlo, que salga de la función con muchas preguntas y que le tome varios días responderlas. Por eso es muy triste que salgan de la función inmunes, tranquilos. Es como si el teatro no surtiera efecto.

—Tu obra como realizador audiovisual es menos conocida. Me gustaría que nos comentes sobre el documental Alcanzando estrellas…

—Tengo engavetados algunos guiones que tal vez dirija algún día o los entregue a un realizador. Alcanzando estrellas llegó una noche escuchando la radio. Hablaban sobre un juego de béisbol para ciegos. Me acerqué a ellos y descubrí que era fascinante, por lo cual decidí hacer el documental sobre el deporte y sus beneficios para la salud del invidente.

«Me trajo muchas satisfacciones. Se ha exhibido en la televisión nacional, se proyectó en los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011. Especialistas en la actividad física para discapacitados lo exhiben en sus conferencias, y lo más hermoso fue que el Presidente de la Federación Internacional de Béisbol para Ciegos estuvo en Cuba, quiso conocerme y me pidió el material para mostrarlo junto a una película que estaban realizando en Italia».

—¿Qué piensas del teatro cubano? ¿Cuáles son sus principales desafíos?

—El teatro cubano está en un buen momento, sobre todo para los jóvenes. En diversos rincones de Cuba hay nuevas voces emergiendo con poéticas significativas. Creo que no debemos acomodarnos, seguir luchando por ocupar un lugar. Salir de la zona de confort, tener proyección internacional, crear un mercado para las artes escénicas. Debemos gestionar nuevas maneras y estrategias de producción, movilizar a las instituciones que en ocasiones permanecen estáticas.

«Hay sedes en la capital con grandes espacios vacíos en su cartelera, pero no puedes acceder a esas salas porque tienen sus grupos, aunque no estén trabajando en ese momento, eso debe ser cambiado. Como buen soñador, me gustaría que se habilite una sala con una programación íntegra para el teatro joven. Me brindo para presentar y ejecutar el proyecto».

—¿Cómo valoras la crítica cultural que se hace actualmente en los medios de comunicación, sobre todo la relacionada con las artes escénicas?

—En Cuba tenemos muy buenos profesionales, pero considero que existen pocos espacios dedicados a la crítica especializada en teatro, que desmonte los espectáculos y que ayude al público a una mejor apreciación del hecho teatral. Muchas veces la reseña se publica cuando ya el espectáculo no está en cartelera. La relación creador, espectador y crítico debe estrecharse.

—¿Qué importancia le concedes a la AHS dentro del panorama creativo cubano?

—Vital. En mi caso la Asociación y su actual presidente, Rafael González Muñoz, me han ayudado a cumplir cada sueño. La beca de creación El reino de este mundo es una gran oportunidad, un apoyo importante para los jóvenes creadores. Cuando cumpla 36 y deje de pertenecer a sus filas tendré que reinventarme porque esa organización me lo ha hecho todo más fácil. Las filiales están en cada provincia, la esencia es acercarse a ellas, llevarles proyectos, ideas, inquietudes. Doy fe de su acompañamiento.

—¿Sueños en el mundo creativo?

—Muchos. El más importante: oficializar mi proyecto. Tener una sede para nuestros espectáculos. Que los actores que tengo a mi lado me sigan acompañando en cada aventura. Ver mis textos montados por otros directores y también llevados al cine. Sueños que llegarán paso a paso, por ahora solo quiero que el teatro me siga salvando.