José Lezama Lima


El andar de Aristóteles por los caminos pandémicos

*Tomado de Cubahora

La ense√Īanza, ese espacio que llenaran los alumnos de Arist√≥teles que, en una caminata constante, iban de la oscuridad a la luz, c√≠rculo cuya eficacia depende de ese movimiento indetenible, enemigo de la petrificaci√≥n del dogma. S√≠, en el griego antiguo, la t√©cnica, algo que hoy asociamos casi exclusivamente a las ciencias duras, era referente al arte, ya que de este sali√≥ la verdadera sabidur√≠a. El conocimiento era amor a la belleza. Todo hombre deb√≠a ser hermoso y bueno. Sin una cultura as√≠, no habr√≠amos llegado hasta el presente como civilizaci√≥n occidental, ni existiese todo un universo detr√°s de nosotros como salvaguardia de los altos valores. Cuba, en el centro del hurac√°n desatado por el golpe de la¬†Covid-19¬†en un Occidente carcomido, es ejemplo en la ense√Īanza de aquellos dorados lineamientos antiguos.

Nuestras escuelas de las artes sirven de referencia¬† en el presente, cuando todos estamos en las casas y debemos echar manos a lo creativo, para guardarnos las vidas. All√≠ est√°n los magros recursos dedicados a que lleguen las teleclases o que est√©n disponibles en plataformas masivas como you tube. Tambi√©n, la sociedad civil del arte, b√°sicamente la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, ha dise√Īado estrategias para que los creadores, a la vez que exponen su obra e interact√ļan con el p√ļblico, ejerzan una funci√≥n pedag√≥gica sobre las masas mediante las redes sociales. Los mecanismos de promoci√≥n de los talentos son, en estos minutos, m√°s que vitales. No se cuenta con todo el internet, ni con los mejores soportes t√©cnicos, pero el talento est√° all√≠, esperando a que lo nombren, para aparecer como un mago en medio de la tragedia y el vac√≠o.

Cuba no puede renunciar a las esencias culturales, a los legados, pues como naci√≥n que se halla en el epicentro de la batalla por lo simb√≥lico, sabemos que recibir√° los m√°s fuertes ataques del proyecto hegem√≥nico post pandemia que se gesta. No habr√° un mundo m√°s justo cuando esto acabe, sino uno donde los recursos para el desarrollo ser√°n m√°s caros e incluso inaccesibles para casi todo el planeta. El reparto tendr√° que ver con el v√≠nculo hacia una √©lite que hoy maneja las l√≠neas de lo pol√≠ticamente correcto y que, incluso, plantea el derrumbe de los Estados, para erigir un nuevo orden. Quienes vivimos en peque√Īos terrenos, sin muchos recursos naturales, y dependemos de la soberan√≠a para seguir existiendo, tenemos que defender lo simb√≥lico y lo nacional.

La defensa de lo cultural se inicia en la preservaci√≥n del peso de lo que somos universalmente y que el nuevo poder hegem√≥nico quiere avasallar: un pa√≠s fundado sobre el Estado de Derecho y la democracia republicana, de ra√≠z occidental, con una visi√≥n humanista. Detr√°s de tal andamiaje se hallan nuestras obras literarias y art√≠sticas, los discursos que acompa√Īan el devenir cotidiano, las construcciones pol√≠ticas y los c√≠rculos sociales. Abandonar la ense√Īanza del arte, entonces, incluir√≠a dejarles a los enemigos el campo de batalla del s√≠mbolo, para que lo siembren de la ciza√Īa que ya crece allende el globo: el dogma falaz de que unos seres ‚Äúmerecen‚ÄĚ vivir m√°s que otros. As√≠, no es extra√Īo que se predique en medio de la pandemia la medida del contagio del reba√Īo, que inducir√≠a supuestamente a una inmunidad natural luego de la muerte de un determinado n√ļmero de personas m√°s d√©biles. De ese mundo, especie de nuevo nazismo eugen√©sico, debemos huir como naci√≥n que se basa, precisamente, en todos y para el bien de todos.

Vayamos a uno de los s√≠mbolos m√°s esenciales de la cultura cubana, la novela¬†Paradiso¬†de Jos√© Lezama Lima. All√≠ hay valores que, a la vez que se enra√≠zan en ese pasado luminoso occidental, nos revelan la esencialidad de lo cubano mediante unos fundamentos que hoy se quieren atacar desde el afuera: la familia, lo identitario, lo criollo. Y en tales bases suelen surgir nuestros mejores momentos como pa√≠s, cuando nos unimos por encima de las diferencias para proteger a ese hermano, hijo, amigo, pues su sonido espiritual es tan cubano como el nuestro. La ense√Īanza de Jos√© Cem√≠, a lo largo de las p√°ginas, m√°s que aprehender una t√©cnica para la poes√≠a, avanza en el terreno denso y vital de la cultura cubana, siendo √©l, al cabo, un maestro de s√≠ mismo. Porque Cuba extrae ese poder de su propia savia, de los cem√≠es del pasado.

Tales virtudes, presentes a lo largo de la cultura, nos defienden como vacuna de lo que vendr√°: un universo donde las plataformas informativas ya no son siquiera propiedad de Estados, sino que, privatizadas, responden a una √©lite, especie de gobierno profundo, que necesita que el orden financiero, aunque vulnere los derechos naturales de la mayor√≠a, contin√ļe dando los dividendos de siempre. Ya lo vemos en You Tube, donde todo video que incrimine con fuerza a la √©lite es borrado y a su autor se le penaliza. O en Facebook, con fuertes v√≠nculos con quienes manejan el¬†Big Data¬†en los resultados de procesos eleccionarios, donde el fraude se basa en el conocimiento cultural, esto es de las costumbres, gustos, tendencias, comportamientos y se traza as√≠ la ingenier√≠a social. Si Cuba abandona el cetro que ha detentado como naci√≥n occidental que se defiende y que conserva unos valores, no habr√° ense√Īanza del arte que nos rescate luego.

Lo que veremos, ya lo avizor√≥ Jos√© Ortega y Gasset, es una deshumanizaci√≥n de la creatividad, una distancia total entre el legado brillante y el presente obtuso y medieval. La ingenier√≠a social transhumanista se propone disolver el derecho natural, sustituirlo por una arbitraria clasificaci√≥n que privilegie determinados c√°nones de la cultura de cara al servilismo y la pasividad ante la injusta rebati√Īa de recursos.

En una reciente entrevista ante el diario¬†El Mercurio¬†de Ecuador, el periodista e investigador Daniel Estulin record√≥ sus tesis vertidas en el libro¬†La trastienda de Trump, donde precisamente habla del Estado profundo detr√°s de las apariencias, ya que no se trata de una guerra entre naciones ni partidos, sino entre dos modelos del mismo capital. La ca√≠da del financismo en las garras de su propia estrategia, la baja en la producci√≥n mundial resultante del auge especulativo y por ende la carencia de recursos y empleos para todos, nos trae la estrategia de las √©lites de matarnos a una parte, la mayor√≠a, antes¬† de que nos sublevemos. Del otro lado, los poderes industriales sufragan al viejo capitalismo productivo, representado en Trump y la ultraderecha conservadora y nacionalista en alza. De tal enfrentamiento entre √©lites, el resto del planeta es ente pasivo y v√≠ctima. Estamos en la crisis sist√©mica de un capital basado en la propiedad y el monopolio y no en la socializaci√≥n de las riquezas y el trabajo. Pero en todo ello la cultura nos puede salvar o hundir, todo depende de cu√°les cantos escuchemos: ¬Ņlos de la escuela de las artes de Grecia o los de las sirenas que quisieron ahogar a Ulises?

Para seguir siendo hombres y no convertirnos en transhumanos ni sucumbir a un mundo financiero dominado por la rob√≥tica y la ingenier√≠a social, para que la t√©cnica sea de nuevo arte y no mero instrumental de dominio; Cuba deber√° sufragar como hasta ahora el coraz√≥n de su soberan√≠a: la cultura y su ense√Īanza. No habr√° quiz√°s un cambio planetario, pues no somos nosotros quienes conspiramos en clave de hegemon√≠a, pero cuando miren hacia ac√° quiz√°s vean otras luces, las del andar de Arist√≥teles, en un legado que no podremos ocultar pues ser√° parte y esencia, vida de lo que somos.


Hay un grupo que lee

En cuanto mi teléfono se conecta a internet comienza una sinfonía de rintongnes, notificaciones sin parar y en la pantalla un ícono que remeda a un avioncito de papel. Telegram me asalta con las interacciones en el canal de La Estantería Cubana. Sí, pertenezco a un grupo, y pertenecer es importante, porque se habla un mismo idioma, el de los libros.

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Coordenadas o cómo determinar la posición del arte en un espacio

Palabras del catálogo del 34 Salón de la Ciudad, que con el título Coordenadas fue inaugurado en el Centro Provincial de Arte en la Semana de la Cultura holguinera y que expone la obra de jóvenes creadores y estudiantes de la Academia Profesional de Artes El Alba.

Fotos Wilker López

Todo compendio conlleva a una aptitud de selectividad. A una mirada racional y crítica sobre la muestra original. Y, al mismo tiempo, toda selección es parcialmente representativa del quehacer actual de un grupo de creadores de un determinado contexto social o geográfico, sin que esto signifique que la muestra simboliza el estado real del arte en ese momento.

Algo as√≠ sucede con los salones, es verdad, pero‚Ķ. ¬Ņtiene futuro la verdad?, se preguntaba George Steiner.

Fotos Wilker López

El Sal√≥n de la Ciudad, con una amplia tradici√≥n dentro de las artes visuales en el territorio, funcionar√≠a como un sistema de coordenadas (institucionales, legitimadoras) donde se utiliza uno o m√°s n√ļmeros (¬Ņobras, autores?) para determinar un√≠vocamente la posici√≥n de un punto (¬Ņel arte?) en un espacio (¬Ņla galer√≠a, Holgu√≠n, Cuba?).

De esta manera el Sal√≥n se ha empe√Īado en las recientes ediciones en mostrar un ejercicio de curadur√≠a sostenible e perspicaz ‚Äď‚Äďbasado en temas como el mercado, la propia institucionalizaci√≥n y circulaci√≥n del arte, etc.‚Äď‚Äď, en contra del sino epid√©rmico, mon√≥tono, tradicionalista, r√≠gido, que suele caracterizar este tipo de espacios en el escenario insular.

Fotos Wilker López

De esta manera, el Sal√≥n representa cada a√Īo un salto cualitativo como concepto y en la pr√°ctica, protagonizado principalmente por j√≥venes que van encontr√°ndoles ‚Äúcoordenadas‚ÄĚ de un lugar legitimador que la instituci√≥n ha creado como catapulta visibilizadora. As√≠ el Sal√≥n posibilita, sobre todo, la convergencia de diferentes po√©ticas con un discurso ideoest√©tico propio dentro del quehacer regional y nacional, incluso an√°logo en cuanto a intenciones e interrogantes creativas.

La galer√≠a se convierte en ese espacio ‚Äď‚Äďcomo el Aleph borgeano‚Äď‚Äď donde todo es posible: v√≥rtice abierto a m√ļltiples posibilidades que terminan sem√°nticamente interactuando en el Sal√≥n.

Fotos Wilker López

Entonces, ¬Ņcu√°les son las coordenadas precisas? ¬ŅA qu√© punto nos llevan? ¬ŅY cu√°les, al decir de Jos√© Lezama Lima, ser√≠an las im√°genes posibles: imagen y posibilidad? ¬ŅY qu√© nos ofrecen? M√°s all√° de la presentaci√≥n de varias posturas creativas, aun j√≥venes pero en estado de crecimiento, y la gratitud por encontrarnos con el trabajo de otros m√°s consolidados, el Sal√≥n de la Ciudad sirve para replantearnos algunas de estas preguntas, tambi√©n a los mismos artistas, y para constatar que no siempre, en cuanto a salones se refiere, el ambiente es tan mim√©tico. Solo basta seguir las coordenadas para llegar al sitio preciso.

Fotos Wilker López

Nota:

El jurado, integrado por Jes√ļs Javier Rodr√≠guez Calder√≠n, Yamile Ramos y Zoila Rodr√≠guez, decidi√≥ premiar, con el Premio de la Ciudad 2020, las obras Leyenda, de Mariannis Mirabal Ripoll, y Hurto, de Elianis del Rosario Su√°rez,por el car√°cter conceptual y posmoderno de la propuesta art√≠stica. Y otorgar una Menci√≥n a Textos despu√©s de pasar dos minutos por la batidora y haber sido reciclados como soporte de una idea, de Liz Maily Gonz√°lez Hern√°ndez.

Fotos Wilker López

Rapsodia para un animal de carga

Pablo Guerra Mart√≠ sabe ‚Äďcomo su admirado Jos√© Lezama Lima‚Äď que ‚Äúpaso es el paso del mulo en el abismo‚ÄĚ y que ‚Äúese seguro paso del mulo en el abismo suele confundirse con los pintados guantes de lo est√©ril‚ÄĚ y adem√°s, suele hacerlo ‚Äúcon los comienzos de la oscura cabeza negadora‚ÄĚ. Pero Pablo Guerra, poeta aguzado en los complejos entresijos del idioma, conoce que el ‚Äúfinal no siempre es la vertical de dos abismos‚ÄĚ. [+]