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Los impares, conflictos entre números y letras

Los impares, primer libro de la escritora Claudia Damiani Cavero, Premio Calendario 2018 y miembro de la Asociación Hermanos Saíz, cautiva por la diversidad de formas narrativas y cierta singularidad de las historias, que muestran escenas de la cotidianidad cubana, especialmente la de los más jóvenes.

Compuesto por 14 cuentos, la obra abarca cierta experimentación en la relación entre las matemáticas, la vida y los temas de conversación de sus personajes, con diálogos que, en ocasiones despiertan sonrisas.

Los argumentos de ellos en leves disputas verbales revelan el conocimiento de teorías y particularidades de las ciencias, aunque los sucesos ocurran en lugares como un pasillo durante una guardia escolar en la madrugada.

Su autora aseguró que para escribirlo utilizó por primera vez la búsqueda de información a conciencia en función de la literatura, algo que se nota en sus páginas, sin restar frescura y ritmo a la narración.

El jurado que le concedió el galardón, integrado por Daniel Díaz Mantilla, Atilio Caballero y Aida Bahr, resaltó que la obra presenta una cambiante gama de conflictos, emanados de las relaciones interpersonales y la cotidianidad.

Con títulos como Múltiplos (Narrado por Ariana); Breve teoría sobre las influencias (Del libro Breves teorías sobre números y personas); Ecchi (El sueño de Pablo); Solo apto para números enteros (Historia de Pablo y Ariana) y Ser o estar (Narrado por Joan), Los impares tiene un entramado, en el cual el humor nunca parece ser objetivo, pero sí capa subterránea.  

Graduada de Diseño Gráfico, su autora, una muchacha de cabello rubio, espejuelos y aparente timidez, logra una buena construcción de los personajes quienes actúan y hablan con mucha naturalidad, en coherentes relaciones entre ellos, sus acciones e ideas.

Es interesante como emplea la segunda persona del singular en algunas narraciones, especie de conversación con los lectores o meditaciones en voz alta.

Ganadora también del Premio David (2018), por su novela Seres invisibles, Damiani Cavero, en entrevista concedida en septiembre de 2018 reconoció la importancia de Los Impares para ella al expresar que significó el antes y después en su carrera hasta el momento, ya que se convirtió en su libro primogénito, con el cual pasó a una forma de escritura más consistente.

Publicado por la Casa Editora Abril (2019), este hijo de papel, con varios relatos individuales y a la vez interconectados en una historia general, fue un ejercicio bien logrado, preámbulo de lo que sería luego Seres invisibles.

Resulta curioso que los primeros intentos literarios de la autora, ganadora del tercer lugar en el concurso de narrativa de la revista Juventud Técnica (2013) y Mención en el David (2017), fueron en la etapa del preuniversitario, con una novela de ciencia ficción, que, según dijo, nunca terminó y ya abandonó totalmente, “con la suerte de que fue olvidada por todos”.

La primera gran pasión de Claudia fueron las historietas, por eso no sorprende que actualmente sea también ilustradora y autora de la imagen de portada de su libro, el cual indudablemente constituye una sugerente propuesta.


A «golpe» de talento

“Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma” y como este refrán milenario los trovadores, solistas, raperos, bailarines, humoristas, magos y payasos, integrantes todos del Proyecto Sociocultural “Golpe a Golpe” llegan a las comunidades rurales, escuelas, hospitales, barrios y a penitenciarías del territorio en un escenario sobre ruedas para dar a conocer el quehacer de la vanguardia artística de la provincia.

Ni el clima, ni las dificultades técnicas o la falta de transporte han podido menguar la pasión, el amor, la profesionalidad y el compromiso de ese grupo de jóvenes, quienes cada día recorren las carreteras ––en muchas ocasiones con sus propios recursos–– para dibujar sonrisas y expectativas en los rostros de niños y adultos de cada poblado camagüeyano donde en numerosas ocasiones jamás ha llegado un artista de profesión.

Trece años de trabajo ininterrumpido tiene ya el Proyecto Sociocultural “Golpe a Golpe”, que patrocinado por la filial camagüeyana de la Asociación Hermanos Saíz es sin dudas un cambio que oxigena a la comunidad y al propio artista; por lo que cada día crece profesionalmente a pesar de los obstáculos y demuestra que el arte que se realiza debe parecerse al entorno del público para quien está dirigido.

En el Municipio Nuevitas/ Foto Claudia Beatriz Borrero

A golpe de talento…

Con el objetivo de vincular la vanguardia artística de la Asociación Hermanos Saíz) con la Brigada de Instructores de arte “José Martí”, aficionados de la Federación Estudiantil Universitaria y de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media así como al talento de las casas de Cultura de la provincia, se le dio a “Golpe a Golpe” la tarea de organizar los eventos y actividades de extensión de la AHS, responsabilidad con la cual tributa actualmente a la programación de la organización.

Su trabajo se mantiene durante todo el año pero se activa particularmente durante la etapa estival con las esperadas giras de verano por los 13 municipios de la provincia y la zona oriental del país. En el pasado año se realizaron un total de 90 giras con el apoyo de la Dirección Provincial de Cultura, el Comité Provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas y el Centro Provincial del Libro y la Literatura.

 “Golpe a Golpe” se reafirma como un megaproyecto por la variedad de los espectáculos, los cuales agrupan a todas las manifestaciones artísticas como el teatro, la narración oral, artes plásticas, literatura, proyecciones de audiovisuales, juegos de participación, competencias de bailes, entre otras, las cuales contribuyen a que los jóvenes aprecien los valores de la cultura cubana y local.

Los protagonistas y el público…

Desde su creación ––el 6 de diciembre de 2013–– el conjunto ha visitado a cientos de comunidades rurales y barrios alejados del centro histórico de la ciudad.

En la noche del 4 de febrero “Golpe a Golpe” llegó al Reparto de Nadales, ubicado en la salida para el municipio camagüeyano de Vertientes, donde más de 80 personas disfrutaron de un espectáculo que contó con la actuación del Mago Reinier, del grupo de hip hop Killas Club, el rapero El Padrino y El Empírico, los chicos del break dance Top Play, y los DJs de la Casa del Joven Creador.

Yadian Sosa Ardevol, estudiante de la Facultad de Medicina y vecino de la localidad, agradeció a los cantantes del proyecto, en especial a los raperos, por llevar la buena música a sus hogares para que los amantes del género disfrutaran de una noche única y diferente con la invitación de regresar nuevamente.

Historias como estas se han vuelto comunes en cada rinconcito de la otrora villa principeña, donde más de 45 artistas defienden cada noche sus sueños y retos.

Por sus filas han transitado muchísimos creadores que hoy son artistas profesionalizados que enriquecen los catálogos de los consejos, centros e instituciones culturales del territorio, motivo de orgullo para la AHS.

Uno de ellos es Reiner Barceló, director del dúo de rap Babay y Kathy. Para él pertenecer a “Golpe a Golpe” fue la oportunidad de intercambiar con el público, improvisar ideas, mezclar tendencias y sonoridades con un discurso fuerte y consciente en sus letras, lo cual demostró que en Camagüey se hace un buen rap y que es un movimiento de jóvenes profesionales que se abre camino en una industria competitiva, abatiendo los prejuicios que circundan la cultura peyorativa y discriminatoria asociada al género. Según nos comentó:

“El movimiento del hip hop en la provincia experimenta hoy un nuevo florecimiento gracias al arduo trabajo que realiza la AHS con eventos de rap como Trakeando que se realiza del 14 al 18 de marzo. Por su parte, la labor del proyecto sociocultural promueve y difunde la obra de los cultores del género y propicia un clima de confrontación amistosa entre los mismos en cada uno de los espectáculos, llevando así el rap nacional directamente al seno de la familia, de la comunidad y a los corazones de miles de camagüeyanos.”

Golpe a Golpe en el Municipio Sierra de Cubitas/ Foto Claudia Beatriz Borrero

Logros y retos

Sobre los logros y retos para este 2020 que recién comienza el Portal del Arte Joven Cubano conversó con Eliécer Velazco Cabrera, jefe de la sección de Música de la AHS y especialista principal de “Golpe a Golpe”, más conocido artísticamente como El Empírico.

“Lo que más le agradezco al proyecto es la oportunidad que nos dio a todos de superarnos, a la vez que nos ha permitido experimentar el agradecimiento de un público ávido de un escenario. No hay nada más hermoso que los primeros aplausos de quienes esperan con ansiedad ese espectáculo con todo el amor y hospitalidad, capaces de compartir su casa y su comida, y eso para nosotros vale mucho.” 

Yunielkis Guerra Naranjo, creador de esta iniciativa comunitaria y director del Centro Provincial del Libro y la Literatura, nos expresó:

“Somos un colectivo con un gran sentido de pertenencia y con una realidad difícil para cualquier artista, sobre todo con el tema del transporte. Sin embargo, esto no nos quita el sueño ni nos amedranta para seguir defendiendo el reto de “Golpe a Golpe”, que no es más que seguir con la labor de llevar el arte con toda la profesionalidad y esmero que se merece ese público que nos espera. Así que seguiremos adelante.”

Gracias a la entrega de sus protagonistas y el alcance social de su trabajo, el proyecto fue reconocido con la Distinción 506 de la Ciudad en el ámbito de las celebraciones por el aniversario de la Villa del Puerto del Príncipe, donde el talento artístico se hizo sentir con la presentación de performances en las plazas representativas de la urbe, la buena música y la proyección en los barrios de las obras premiadas en la pasada edición del Almacén de la Imagen atendido directamente por la sección de Audiovisuales de la AHS y la productora Luz Joven.

Comunidad La Norma del Municipio de Sibanicú/ Foto Claudia Beatriz Borrero

Para este año, la Asociación Hermanos Saíz mantiene la voluntad de cumplir con uno de sus pilares más importantes, que es la creación de espacios para la difusión de la música, la crítica, las artes visuales, la narración oral, el teatro y la literatura; y de esta forma promocionar lo mejor del arte joven de la provincia. 

Todo esto encuentra su máxima expresión en los proyectos comunitarios que desarrolla la institución en las zonas más intrincadas del territorio y en los barrios de nuestra ciudad.

Es labor y responsabilidad de los miembros del Proyecto Sociocultural “Golpe a Golpe” propiciar el desarrollo de una cultura nacional vinculada a la vida cotidiana del pueblo, al que en primera instancia se debe la organización, porque son ellos quienes apuestan por una nueva alternativa artística que defiende a todas luces la médula y corazón de una nación: su identidad.

Comunidad La Tomatera del Municipio de Florida/ Foto Claudia Beatriz Borrero

Miembros del Proyecto Sociocultural Golpe a Golpe/ Foto Claudia Beatriz Borrero


Yisel, con Y

Una joven aldeana de la Renania medieval inspira el amor de Loys, bajo cuyos andrajos de pueblerino se encuentra el duque Albrecht. Hilarion, cazador, tiembla de celos. En dos actos de un ballet con música de Adolphe Adam suele contarse la historia de Giselle. Pero la Directora Artística Idania García Castañeira prefirió decirlo de otra manera.

Para contarnos su Yisel, bebió de la pieza romántica y dispersó su propia versión sobre las tablas. Una que recurre al humor en registro coloquial, para presentarnos personajes con identidad y carisma. Cuyo referente inspira a lo sublime, pero que a la velocidad de la luz nos aterriza en la circunstancia bucólica de Gisselle.

Y por si pareciera poco atrevida la parodia, tres títeres interpretan a los personajes principales y nos conducen por una suerte de secuela jocosa de la obra original. Estos son presentados mediante la recurrencia a algunos actos y la música incidental o en primer plano, en muchas ocasiones, del clásico; trascendencia textual que agradece el público, pero que responde también a cierto objetivo pedagógico detrás de esta entrega.

foto Dorisbel Guillén

“Tanto los niños como los adultos que no conocen la obra original pueden acercarse a la trama, porque es narrada con naturalidad y desenfado”, explica al Portal del Arte Joven Cubano Idania García, quien además de actuar y dirigir, concibió este original y todo el diseño escenográfico y sonoro.

Comenta también que el trabajo con títeres fue un elemento de singular importancia en esa intención subyacente. Debido entre otros aspectos, a que “resultan muy atractivos se logra sensibilizar al público con la representación de valor universal.”

De este modo, la reconocida actriz de la Compañía Teatral Mejunje se desdobla en escena a través de tres personajes, dos de ellos masculinos; títeres que manipula con maestría y a los cuales imprime con su voz matices específicos. 

En escena, Yisel, es maniobrada por Denet Garcés Águila García, quien cuenta con cinco años de estudio del ballet, pero asume por primera vez la actuación y también se inicia como titiritera. “Intercambiamos experiencias”; afirma acerca de lo que significó colaborar con la directora en el montaje de pasos y figuras propias del ballet.

Pero aun cuando esta retroalimentación pudiera mantener una intensidad dramática, puesto que se nutre de recursos bastante atractivos, pasado el primer acto comienza a resentirse el ritmo de la obra teatral. Puesto que los diálogos se tornan algo vacíos. El romance se convierte en melodrama. Se entiende, está claro, la intencionalidad, la ironía hacia el edulcoramiento del romance. Pero redunda en un estancamiento momentáneo del ritmo narrativo que nos deja también un sabor superfluo del tema.

Aun así, captan la atención la recurrencia a localismos jocosos, destellos de improvisación y la gran originalidad de la puesta en sí. Se superpone a todo esto el magistral manejo de los títeres.

Madre e hija soñaron esta singular puesta que tuvo su debut en marzo del año pasado con motivo del ejercicio de graduación de Denet Águila. Una vez egresada de la Escuela Provincial de las Artes de Villa Clara seguirá convidando a su disfrute en la sede del Proyecto Mejunje y en otros escenarios del país.

La invitación se agradece, si se tiene en cuenta que esta “Giselle”, convida a las propias lecturas paralelas de la leyenda una vez que nos atrevemos a despojarla del preciosismo del ballet para encontrarla en otras poéticas. Y es que mientras Yisel ––la puesta–– nos hace reír, podríamos preguntarnos nosotros también: ¿Cómo pudo haber sucedido realmente?


Coordenadas o cómo determinar la posición del arte en un espacio

Palabras del catálogo del 34 Salón de la Ciudad, que con el título Coordenadas fue inaugurado en el Centro Provincial de Arte en la Semana de la Cultura holguinera y que expone la obra de jóvenes creadores y estudiantes de la Academia Profesional de Artes El Alba.

Fotos Wilker López

Todo compendio conlleva a una aptitud de selectividad. A una mirada racional y crítica sobre la muestra original. Y, al mismo tiempo, toda selección es parcialmente representativa del quehacer actual de un grupo de creadores de un determinado contexto social o geográfico, sin que esto signifique que la muestra simboliza el estado real del arte en ese momento.

Algo así sucede con los salones, es verdad, pero…. ¿tiene futuro la verdad?, se preguntaba George Steiner.

Fotos Wilker López

El Salón de la Ciudad, con una amplia tradición dentro de las artes visuales en el territorio, funcionaría como un sistema de coordenadas (institucionales, legitimadoras) donde se utiliza uno o más números (¿obras, autores?) para determinar unívocamente la posición de un punto (¿el arte?) en un espacio (¿la galería, Holguín, Cuba?).

De esta manera el Salón se ha empeñado en las recientes ediciones en mostrar un ejercicio de curaduría sostenible e perspicaz ––basado en temas como el mercado, la propia institucionalización y circulación del arte, etc.––, en contra del sino epidérmico, monótono, tradicionalista, rígido, que suele caracterizar este tipo de espacios en el escenario insular.

Fotos Wilker López

De esta manera, el Salón representa cada año un salto cualitativo como concepto y en la práctica, protagonizado principalmente por jóvenes que van encontrándoles “coordenadas” de un lugar legitimador que la institución ha creado como catapulta visibilizadora. Así el Salón posibilita, sobre todo, la convergencia de diferentes poéticas con un discurso ideoestético propio dentro del quehacer regional y nacional, incluso análogo en cuanto a intenciones e interrogantes creativas.

La galería se convierte en ese espacio ––como el Aleph borgeano–– donde todo es posible: vórtice abierto a múltiples posibilidades que terminan semánticamente interactuando en el Salón.

Fotos Wilker López

Entonces, ¿cuáles son las coordenadas precisas? ¿A qué punto nos llevan? ¿Y cuáles, al decir de José Lezama Lima, serían las imágenes posibles: imagen y posibilidad? ¿Y qué nos ofrecen? Más allá de la presentación de varias posturas creativas, aun jóvenes pero en estado de crecimiento, y la gratitud por encontrarnos con el trabajo de otros más consolidados, el Salón de la Ciudad sirve para replantearnos algunas de estas preguntas, también a los mismos artistas, y para constatar que no siempre, en cuanto a salones se refiere, el ambiente es tan mimético. Solo basta seguir las coordenadas para llegar al sitio preciso.

Fotos Wilker López

Nota:

El jurado, integrado por Jesús Javier Rodríguez Calderín, Yamile Ramos y Zoila Rodríguez, decidió premiar, con el Premio de la Ciudad 2020, las obras Leyenda, de Mariannis Mirabal Ripoll, y Hurto, de Elianis del Rosario Suárez,por el carácter conceptual y posmoderno de la propuesta artística. Y otorgar una Mención a Textos después de pasar dos minutos por la batidora y haber sido reciclados como soporte de una idea, de Liz Maily González Hernández.

Fotos Wilker López

Ponerle flores a la basura

“… y verás que la tristeza

va cambiando de color”.

Teresita Fernández

 

Hay una mano que intenta agarrar la luminaria antes de que terminen los colores, pero el mural está listo. Bajo la luz: la basura, las flores, los ojos, en la esquina de 13 y 18 en el Vedado. Allí, las ballenas orcas se derriten. Algunas, incluso, han escapado hacia la acera.

Intento darle un significado ambientalista al espacio y pregunto al pintor si el calentamiento global tiene alguna relación con la obra. Pablo Rosendo Machín solo quiere superficies y pintura. “Las ballenas me gustan”, responde y se aleja. Observa las dimensiones y continúa.

“Todo iba a comenzar desde las flores”, comenta Antonio Zamora, el arquitecto que diseñó las estructuras donde van los contenedores de basura, ordenó los espacios, y ahora retoca los bordes de las formas. Hasta la noche, ellas persisten en transformar “lo feo” en algo más.

“La idea nació de tener la posibilidad y las ganas de hacerlo, de querer trabajar con nuestras propias manos”, insiste. “Sabía que en algún momento iba a comenzar este proyecto. Me desagradaba enfrentarme a esa enorme cantidad de basura. La recogían cada cierto tiempo y después de dos o tres días volvía a estar el mismo volumen de desperdicios. La acera y los muros estaban rotos. Necesitaba hacer una estructura para los tanques de basura, pero eso no bastaría, porque muchas veces las personas no respetan el espacio. Tenía que ser algo más llamativo y que pudiera inspirar limpieza, inspirar que podemos tener un lugar limpio solamente queriéndolo”.

La apropiación del barrio cuando se embellece, se vuelve parte del imaginario colectivo. Durante el proceso que se extendió a tres semanas de intervención comunitaria, los niños dibujaban con tizas la continuación del muro. Muchos vecinos disfrutaron de cada trazo nuevo en la pared y poco a poco las personas se volvían conscientes del modo en que vertían los desechos cerca de las flores.

“Era trabajar con la gente, en la calle; era escuchar, motivarnos, sentir que las personas nos miraban, y también saber que había una causa, un objetivo para pintar. Recuerdo cuando comencé. Las personas me preguntaban. No les anuncié sobre la pintura y los carteles que vendrían para tratar de llamar a la conciencia de las personas. El proyecto Por una ciudad más limpia lo ha respetado el barrio. Se eliminó la basura; es decir, dio resultado”.

“El contexto también es parte de la vida de uno. Lo único que tenía dentro de mí era que lo íbamos a hacer bien. Y eso quizás disminuiría las probabilidades de que tiraran basura fuera de los tanques. Luego comenzó una motivación colectiva. Las personas continuaban preguntando. Había bastante curiosidad por parte de la población. Sobre todo, las personas de la tercera edad lo celebraban. Otros decían que en una semana iba a estar lleno de basura, o que esto no era el callejón de Hamlet”.

“El proyecto se volvió un trabajo entre amigos, de un grupo de jóvenes artistas del Instituto Superior de las Artes que entrelazamos experiencias; en mi caso, desde la construcción, para hacer algo respecto a la basura. Para mí se ha vuelto un trabajo social, un trabajo para la comunidad. Quien pasara y dijera algo podía causar desaliento o motivación. Si todos aportáramos nuestro granito, seríamos una Habana diferente”.

Obra en proceso en la esquina de 13 y 16, Vedado. Foto: Adriana Castillo.

 

Pintarse la cara color esperanza…

“El deseo nació al ver la necesidad, cuando te das cuenta de que puedes hacer algo frente a un problema que es social, y hacerlo bien. Se unieron las personas adecuadas, la idea fue confirmada cuando conocí al pintor que hacía este tipo de obras murales y fluyó una buena energía desde el inicio del proyecto.

“Sembramos plantas alrededor. Decidimos ponerle flores, para llevar el mensaje de que la basura no es menos importante. La basura debe ir donde le corresponde: en un tanque, porque si se une a los árboles, a las esquinas… se pierde la higiene del lugar.

 “Si usamos los colores correctos. Los colores pueden hacer cambiar la vida. Podemos dar mensajes a través de las artes plásticas: alegría, constancia, esperanza, risas, sueños, imaginación. ¡Vamos a pintar lo feo! Se puede cambiar lo que se debe poco a poco”.

Cerca del parque de 13 y 16 también cambió la esquina del basurero. Nuevos diseños de losas esmaltadas se van colocando para cambiar el entorno. Se repite la acción. Por una ciudad más limpia, indica el cartel que celebra los 500 años de La Habana.


¿Secretos de una tierra?

Hace varios días la Compañía de Danza Folclórica pinareña presentó en el Teatro Milanés un nuevo espectáculo, Secreto de una tierra. Sin embargo, debemos confesar que ni en el pasado año ni en este 2019 habíamos visto una propuesta escénica cuyos méritos artísticos en Vueltabajo fueran tan cuestionables.

Siendo precisos, nuestras inquietudes con relación al más reciente espectáculo que presenta la Compañía de Danza Folclórica pinareña abarcan tanto lo extra como espectacular del hecho danzario. Cuando me refiero a extra espectacular, lo hago pensando propiamente en las notas al programa; las cuales, si bien son breves, se caracterizan por perfilarse desde una vaga retórica que no aclara ni expone cuestiones imprescindibles relacionadas con el núcleo conceptual o los presupuestos estéticos sobre los que se levanta la propuesta.

No han cumplido el objetivo que siempre debe perseguir este tipo de paratexto, el cual tiene la función vital de servir como presentación, comentario e, incluso, de salvaguarda de un fenómeno (en este caso artístico). Así, pues, en el mismo instante de comenzar la puesta, todavía no sabemos qué veremos: ¿un estreno de un clásico, una nueva producción o una simbiosis de los espectáculos anteriores de la folclórica pinareña, los cuales no fueron los más seductores?

Nos queda solo el beneficio de la incertidumbre. Con todo, el detalle de las notas al programa de mano, en el mejor de los casos, puede ser tolerable, pues aunque no cumplen su función, concretamente no definen o establecen la calidad de la proposición danzaria que nos ocupa.

Con relación a Secreto de una tierra apuntamos que, como estreno anual, esperábamos que estuviera defendido por una plausible calidad y precisión discursiva. Pero lamentablemente no se ha cumplido nuestro horizonte de expectativas. Tratamos seriamente de penetrar y rastrear entre las estructuras que apuntalan la más reciente presentación de la Compañía y no encontramos, en primer lugar, un motivo temático concreto, ni siquiera su atisbo. Lo esencial no está expresado tan siquiera de manera abstracta.

Del autor

Una falla garrafal en vista de que si algo es imprescindible en la danza, es la presencia y desarrollo de un motivo temático, ya que de este dependen la implementación y correcto despliegue de los demás sistemas que conforman el hecho danzario (coreografía, bailarines, luces, música). En su libro El arte de componer una danza, Doris Humphrey, señala que todo “comienza –y termina– con el paso más importante: la decisión sobre la idea básica de la cual surgirá la danza. Todo lo demás fluye de esto[1]”.

Por su parte, Ramiro Guerra, padre de la danza contemporánea en Cuba, afirma que “el contenido ya sea concreto o abstracto de la obra (…), debe ser expresado clara y nítidamente a través de la forma danzaria, con independencia total de las notas al programa[2]”. Cosa que, como se ha dicho, no sucede en la puesta de la agrupación de danza folclórica pinareña.

Ante Secreto de una tierra tenemos la extraña sensación que solo apreciamos una mera teatralización de un hecho folclórico, o una presentación de una parte del repertorio musical que se ha creado alrededor de lo folclórico, pero nada más. No hay reflexión alguna que nos podamos llevar. Una realidad que nos incomoda y decepciona, pues creemos que desde la danza aún quedan muchas cosas que decir, y que los profesionales de este arte en Vueltabajo debían cobrar sentido de ello. No son tiempos de la banalidad del arte, de la reproducción vacía y fría, sino de concebir un arte discursivo, de acción.

Estructurada a través del procedimiento coreográfico aleatorio, donde se suceden cuadros danzarios y musicales, debemos confesar que esperábamos mucho más, o por lo menos, una presentación esencialmente danzaria, donde los lenguajes artísticos (música y danza) se sustentaran de manera orgánica.

Sin embrago, curiosamente notamos que las intervenciones de musicales (solistas) tienen mayor peso –se extienden más– que las danzarias. En el hecho coreográfico hay una vaguedad de enfoque de presupuestos creativos y técnicos que hace que nos preguntemos si estamos ante un resultado danzario folclórico o una revista musical con tema folclórico.

Las intervenciones danzarias no han sido pensadas en función de su unidad de estilo y coherencia. Los cuadros de danzas de los orishas no guardan relación unos con otros. En su evidente inconexión, parecen un frío muestrario que no busca nada más que la trillada y arbitraria ilustración de los bailes de santos. Cosa que hubiera sido hasta cierto punto posible (pero no menos cuestionable), en un momento de nuestra historia, donde estos bailes eran casi desconocidos y se trataban de socializar, de reconocerse como nacionales.

Mas, semejante proceder en este momento parece inconcebible, hasta ingenuo. Como también no menos lo parece que, sin la menor justificación, en medio de cuadros de bailes protagonizados por los orishas, aparezca la “Chancleta” y la consiguiente representación escénica a su alrededor. ¿Acaso no hay un criterio sobre lo que es producente en materia de coexistencia de estilos danzarios dentro de un espectáculo de carácter folclórico (visto como teatralización de lo ritual o numénico)?

Ello, desde luego, sucede porque en el espectáculo no hay de fondo una cuidada dramaturgia escénica que haya determinado que la fragmentación, la diversidad de estilos o vertientes danzarias estuviera solo atravesada y en pos de sostener un mismo leitmotiv. Por eso, Secreto de una tierra no se sostiene en una contundente estructura escénica.

Deslices de concepción, técnicos, que hubieran sido hasta cierto punto permisibles a una agrupación novel y de elenco artístico amateur, pero no para un corp de ballet profesional con más de una década de fundado. A cada cual se le exige según se le ha dado, según tiene.

Creemos que la Compañía de Danza Folclórica pinareña debe trabajar seriamente en determinar qué motivo temático defiende y, de ahí, edificar sus estructuras escénicas y una dramaturgia que sustente contundentemente sus espectáculos. Una posibilidad efectiva para esto es pensar en la teatralidad propia del hecho danzario folclórico.

La amplitud de los patakíes –que se debe al antropomorfismo de los orishas, los cuales, como los seres humanos, son presa de conflictos, intensas emociones, dualidades en los comportamientos– constituye un potencial para su teatralización y su puesta en escena danzaria. De la multiplicidad de caminos de los santos se pueden tomar disímiles líneas temáticas, encontrar puntos de contacto entre estas, trazar líneas de acción, encontrar una integración de las mismas y transformarlas en una fábula escénico-danzaria.

Así surgiría una coreografía original, todo un espectáculo novedoso, donde afloren procedimientos coreográficos, soluciones que estarían al servicio de abordar, desde lo narrativo o lo abstracto, un motivo temático. Se evitaría la linealidad, los vacíos en la acción escénica prolongada, el poco desarrollo del clímax en los cuadros danzarios, los lugares comunes, las reiteraciones básicas de la ritualidad y las prácticas danzarias folclóricas más elementales.

Por último, nos parece imperioso apuntar que la Compañía de Danza Folclórica debe trabajar en pulir la técnica (resulta necesaria la profundidad, la belleza, la expresividad de los giros, el movimiento de los hombros, las ondulaciones de la columna vertebral) y la figura de sus bailarines.

Con relación a esto último, no es que propongamos una estetización de la figura, lo que quizás se asocie a los bailarines clásicos, abogamos a que los intérpretes danzarios, sean folclóricos o no, deben tener y mantener como premisa una impecable presencia, un dominio, una plasticidad y una expresividad del aparato corporal. Algo que por ahora se extraña en el seno de la Compañía.

Secreto de una tierra, según las notas al programa, reclama “conocer lo cubano con mente amplia y científica, para poder comprendernos y comprender nuestro gerundio vital”. Pero nos preguntamos, ¿cómo este espectáculo defiende lo cubano, si no lo hace desde el abordaje de la realidad nacional y tampoco desde el cuidado de la técnica y la interpretación de la danza folclórica, que es parte de la esencia del cubano? ¿Qué tipo de investigación científica sustenta o puede tratar un espectáculo que no es coherente con los presupuestos conceptuales que se plantea y que es un remedo de lo ya trillado?

La danza folclórica en Pinar del Río debe transitar por otros caminos. El espectáculo al que nos acercamos no es el resultado de búsquedas bien orientadas, ya que nos hace preocuparnos seriamente sobre el destino y la continuidad de la danza folclórica profesional en Vueltabajo.

 

*Maestrante en Estudios Teóricos de la Danza

 

NOTAS

[1] Humphrey, D. (1972) En Arte de componer una danza. Ediciones: Instituto cubano del libro, p.34, La Habana, Cuba.

[2] Guerra, R. (1988) Lista de cuestiones para analizar una obra coreográfica. Ediciones: ISA, La Habana, Cuba.


El Retorno de las Bacantes, un constante cuestionamiento de las prácticas danzarias

Otra vez la tradición clásica universal es una plataforma desde la cual nuestros artistas indagan, abordan estos tiempos. El Retorno de las Bacantes, un espectáculo del Proyecto Orígenes que contiene interrogantes y benditos juegos macabros que conducen a la reflexión.

Nos satisface lo que encontramos con El Retorno…., que cerró el Festival de la Universidad de las Artes, ya que en nuestro panorama no abundan los espectáculos escénicos que se erijan a partir de los clásicos griegos; entre tantas cosas, por la dificultad que representa develar, redescubrir, para nuestra contemporaneidad las esencias de estas obras. Otro detalle que nos satisface es que está protagonizado por inquietos jóvenes de la Escuela Nacional de Danza, liderados por Lizenia Zulueta, los cuales, más que tratar de mostrar la destreza de sus corporalidades, buscan edificar una partitura escénica más profunda, en que predomine un discurso que mueva al espectador.

Por lo que, para ganancia de nuestra escena, han escogido el conocido relato que versa alrededor de la venganza del dios griego Dionisio sobre la ciudad de Tebas, y su arrogante gobernante Penteo. Han apostado por la orgía pública en un acto de ineludible liberación, de crimen necesario, en una evocación de la ruina y reedificación de la cuidad como metáfora, del constante cuestionamiento de sus zonas de confort en las prácticas danzarias y sus corporalidades, y por qué no, de la realidad social en que habitan.

En la propuesta, a cargo de Lizenia Zulueta y Héctor Alejandro Ramírez (coreografía), es atendible el gesto de no reproducir la reconocida Bacantes de Eurípes, sino de beber de la tradición del arte griego, universal. De manera que, en El Retorno de las Bacantes, se puede delinear tanto la huella de la tragedia griega como la de Isadora Duncan, Martha Graham, Raquel Carrió y Flora Lauten, Pina Bausch, Merce Cunningham, el cine de Pier Paolo Pasolini, así como las modalidades teatrales del siglo XX (performance) . Así pues, no solo la danza en una deliciosa hibridez de estilos históricos es el lugar en que resurge y se reconfigura el mito, sino en una multiplicidad de lenguajes artísticos (teatro, danza, artes visuales, etc.), que la construyen.

Con ello se pone en jaque la monolítica separación de las artes (esto es teatro, esto danza; ustedes se forman aquí y ustedes allá; esto es menos, esto más), demostrando que estamos en el siglo XXl y que urge que, en diversos escenarios nacionales, fundamentalmente el académico, se apueste por un imperioso rigor artístico (en ocasiones, en nombre de una superespecialización no se encuentra), sustentado en una formación más integral de los artistas, en creaciones en que la interdisciplinariedad artística sea una forma de crecimiento orgánico, de comunicación.

Los jóvenes danzarines nos tientan, nos provocan con una propuesta escénica donde no es la perfección de la tecnología corporal aprendida históricamente (técnica), sino la infinidad de posibilidades del gesto cotidiano, la reivindicación y el juego con el referente académico, la apertura a mostrarse tal y como son, como se les está formando, como están queriendo ser; aquella que revindica el mito tornándolo en realidad, en un organismo cuestionable y cuestionador.

¿Acaso esto es una alerta? ¿Un voto de fe en el oficio y la realidad? La danza está ahí y, a diferencia de los antiguos rituales, se abre al mundo a múltiples respuestas, todas válidas.

Sea El Retorno de las Bacantes una posibilidad al disfrute, al sobrecogimiento, al diálogo.


Los autores de una misma generación se influyen

Daniel Burguet escribe sobre la muerte, sobre el fantástico cotidiano y la surrealista realidad que nos rodea. Su literatura es crítica y convincente incluso cuando nos arranca una sonrisa o carcajada.

Hace algunos años conocí uno de sus primeros cuentos y, desde entonces, he intentado seguir su obra y a un Daniel a quienes los amigos, de manera fraternal, llaman El Señor Muerte, en alusión a uno de los personajes icónicos —y muchas veces presente— en los cuentos de Burguet.

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Como capas de un posible palimpsesto

La exposición personal Capas, del joven dibujante Ramón Jesús Pérez de la Peña, expuesta en la sala principal del Centro Provincial de Arte de Holguín, se nos muestra como las múltiples “capas” de un antiguo palimpsesto que nos permite adentrarnos en aquello que ha sido “grabado nuevamente” y observar las múltiples variaciones de una pieza.

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