Instructores de Arte


Santa Massiel Rueda: «Todo estalla»

El chat de mi perfil de Facebook se levanta y es Santa Massiel Rueda: “Hola, tienes un cheque aquí”. Y la alegría me muele a palos. En ese mismo instante escucho a Motivos personales en Todo estalla, y es la voz de Massiel que hurga los espacios de la memoria donde todo cabe.

Nunca imaginé, por allá por el 2004, que la adolescente que iba a la Casa del Joven Creador en busca de “clases de solfeo, consejos, música”, antes de hacer las pruebas de captación para la Escuela de Instructores de Arte, se iba a convertir en presidenta de la AHS en Ciego de Ávila, casi 20 años después. Y mensajera de algunas de mis alegrías actuales.

Formada como instructora de Música en el 2008, su carrera musical empezó a tomar caminos hermosos, todavía insospechados y llenos de lugares apropiados para cultivar la amistad.

Cuando se desató en el terruño el fenómeno Motivos personales, tampoco me creía que fuera el proyecto de esta joven llena de sueños y aspiraciones. Pero era ella, eran sus canciones, su mundo interior lanzado al espacio exterior.

Ahora que lidera la organización que reúne la joven vanguardia artística y que ya casi cumple sus 34 años, le escribo por el chat, que es nuestro chat de compartir casi todo, desde música, hasta malas noticias:

Santa Massiel Rueda/ tomada de su perfil de facebook

VMP: Saludos y buenos días

espero que todo esté bien por casa

ya tu silencio me preocupa

espero que no por mal

14:23

SMR: Todo bien amigo, no te preocupes se me habían perdido tus mensajes entre otros… Gracias por estar pendiente… Espero q te estés cuidando…

14:30

VMP: Bien amiga

qué alivio

yo bien

cuidándome

necesito me ayudes con una entrevista que te quiero hacer

te enviaría las preguntas y me las respondes lo más pronto posible.

puede ser?

14:38

 SMR: Claro, mándame las preguntas.

14:40

Sigo escuchando a Motivos Personales. Todo estalla es una canción que tiene swing y permite que el oyente disfrute una amalgama feliz entre la letra y la música, y que hasta mueva los pies marcando el ritmo. Así conformo las preguntas de esta entrevista con el objetivo de explorar su rol como presidenta de la AHS en Ciego de Ávila.

Una primera incógnita me surge luego de dejarme llevar por los recuerdos del devenir cultural en el que se ha sumergido la Santa. Y han sido tantos Juegos Florales, Llave pública, Trovándote, la caminata cultural Cruzando la Trocha, entre otros espacios avileños, que necesito un respiro antes de continuar.

SMR: ¿Y tú, cómo estás?

VMP: Todo bien, amiga… extrañando estar más tiempo con mis niños, pero sigo trabajando ya que, a fin de cuentas, así se mata el aburrimiento

SMR: ¡Qué ganas de que todo pase!

VMP: ¿Tú también? No es fácil. ¿Estarás componiendo en estos días?

SMR: Sí, algo hice y trabajo en cosas viejas (canciones).

VMP: Anda, qué bien… lo importante es no dejar morir la musa

SMR: Ajá

Santa Massiel Rueda/ tomada de su perfil de facebook

—¿En qué medida la AHS te ha servido para hacer tu obra?

—Diría, más bien, para desarrollarla. Ha sido vital. Existe un antes y un después notable. Me ha acogido como creadora ofreciéndome el vínculo con otros artistas (una de sus riquezas). Me regala diferentes maneras de estar viva como creadora. Me estimula y me hace crecer no solo en mi obra, sino también como persona.

—¿Compartir el cargo como presidenta de la AHS avileña y la realización de tu obra ha mermado en algo tu capacidad creativa?

—No la ha mermado, pero sí limitado. Los días se van volando y cargados, casi siempre salgo temprano y regreso tarde o muy tarde, y entonces hay otras prioridades en esos horarios. En ocasiones, siento la necesidad de tocar, de plasmar una idea y el cansancio me lo impide.

—En estos días de confinamiento y rebrote de la COVID-19 en Ciego de Ávila, ¿cómo es un día en la vida de Santa Massiel?

—Bueno, la mayoría de los horarios están corridos, pero, básicamente, se resume en: higienizar el espacio, tratar de ir o comunicarme con la Casa del Joven Creador, teletrabajo, revisar redes sociales, hablar con el círculo diario de personas que no viven conmigo, hacer cosas con mi hijo, tocar la guitarra (no todos los días), pero en cuanto la tomo en mis manos Samuel busca su violín y entonces tocamos juntos y son momentos hermosos. En las noches (son los momentos más largos) leo y lo acompaño a ver sus películas favoritas, cosa que le gusta mucho.

Santa Massiel Rueda/ tomada de su perfil de facebook

—¿Se han cumplido tus expectativas de antes de entrar en la AHS?

—Sí se han cumplido.

—La vida orgánica de la AHS en la provincia, ¿consideras que ha ganado en masividad o es solo una ilusión que muchos tenemos?

—Uno se pierde muchas cosas por estar desde adentro, pero el mismo reflejo en la gente me lo hace saber, así como la afluencia de público a nuestros espacios, ya sean peñas o eventos, es notable. Considero que sí, que hemos ganado mucho más en eso.

—¿Qué piensa hacer la AHS avileña en días de confinamiento por el rebrote?

—En días de rebrote tanto la presidencia como el ejecutivo hablamos casi diario y compartimos ideas, seguimos temas pendientes y otros. Nos hemos centrado en poner a circular nuevamente contenido de nuestros artistas en redes sociales, promocionar las becas y premios ya que estamos en la recta final para entregar, seguir confeccionando los catálogos de nuestros artistas y perfilar la jornada Todo x el arte, en saludo al aniversario 34 de la AHS, completamente online (como es todo por estos días).

Santa Massiel Rueda/ tomada de su perfil de facebook

—En un futuro no muy lejano, sin COVID-19, ¿qué legado crees que dejará este tiempo especial para los trabajadores de la Casa del Joven Creador y para los artistas jóvenes de la AHS avileña?

—A los trabajadores de la Casa del Joven Creador nos ha dejado la lección de que siempre podemos hacer más, que debemos confiar más en nuestras capacidades y hacer más uso del teletrabajo. A los artistas nos ha demostrado una vez más que los primeros promotores de nuestra obra somos nosotros mismos. A veces dejamos todo a la institución (muchas veces sin brindar las herramientas necesarias) y queremos que ocurra la magia, en poco tiempo, con algo que debe ser de ambas partes. Si algo bueno ha logrado este tiempo en diversos artistas es que los ha puesto a promocionar y compartir su obra mediante las plataformas del momento. Pero lo más importante que nos deja, tanto en trabajadores como en artistas, es la unión. También estos han sido tiempos de reafirmación.

—¿Qué importancia le das al trabajo en las redes sociales? ¿Te has insertado bien ellas?

—Les doy mucha importancia, con ellas nuestros contenidos obtienen mayor alcance y nos abren el camino, nos informan (o desinforman). Me he insertado en ellas, sí, pero aún no lo suficiente, me falta mucho por dominar, aprendo todos los días algo distinto, es que ellas no dejan de ser nuevas para mí.

SMR: Hola, amigo, aquí te mando lo que te debía, espero te sirva. No soy de mucho hablar. Espero estés bien.

VMP: Sí, hey, todo bien. Ahora mejor con tus respuestas. Ya puedo trabajar en la publicación. ¿Sigues oyendo a Giordano Guerra?

SMR: Sí, y me encanta. Gracias por dármelo a conocer.

VMP: ¿Viste la entrevista suya publicada en el sitio de la AHS?

SMR: Sí, la vi, la leí, me gustó y la compartí.

VMP: Anda. Gracias. Es su primera entrevista.

SMR: Anjá. A ti gracias por mostrar a ese talentoso artista. Avísame cuando salga la mía, ¿sí?

VMP: Seguro amiga. Cuídate.

—Santa Massiel, como trovadora, ¿no tendrá un futuro como solista o el plan es estar siempre junto a Motivos personales?

—El plan siempre ha sido cantar lo que vivo, lo que siento, lo que me mueve como sea posible, Motivos personales es Santa Massiel y viceversa, puedo estar así toda la vida, igual me siento preparada para cantar sola también. Es más, hasta me seduce, lo hago con frecuencia y es que Motivos… en muchas ocasiones se fragmenta, se estira, se encoge, se multiplica y yo los disfruto y lo gozo.

—En tus canciones hay cierto desapego por las melodías muy “melosas”. ¿Crees que eso tiene que ver con tu formación musical? ¿Qué música escuchas?

—No creo que tenga que ver con mi formación, sino con un estilo o sello que se apodera de mí, que hace que salgan así. Al inicio, en mi niñez y gran parte de mi adolescencia escuché mucha música “retro”, música hecha por generaciones pasadas: Bola de Nieve, De Aida, Blanca Rosa Gil, La Aragón, música afrocubana… Ya en el final de mi adolescencia me llegó la trova, el rap, el jazz, la música brasileña; también en estos tiempos en los que tenemos más tiempo para uno, me he propuesto renovar lo que escucho, es que me apego de una manera enferma a las canciones que hacen banda sonora de mi vida y estoy escuchando música clásica, géneros caribeños, pop y cantores que he rozado y no profundizado. De todas hay que aprender, todas me ofrecen caminos, los transite o no.

Santa Massiel Rueda/ tomada de su perfil de facebook

—¿Eres de las que cree que el arte salva?

—Indiscutiblemente sí, creo en la vida que da el arte, en su esencia de atrapar sentimientos, plasmar gestos, vivencias, creencias e inmortalizarlas. Creo en el arte como antídoto y cura.

—¿Sigues creyendo que todo estalla?

—Sí, claro que sí.


«Soy un guajiro moderno»

La primera vez que vio la torre-campanario de Manaca Iznaga le pareció inmensa. Tenía dos años de edad cuando su familia plantó bandera bajo su sombra y su historia comenzó a gestarse entre los cañaverales, ruinas de barracones y guateques campesinos.

“Donde sonaba una lata, yo estaba ahí, dice con nostalgia Carlos Paz, un joven cantautor que a fuerza de constancia viene inscribiéndose en el pentagrama musical de nuestro país.

“Era superlindo porque aquellos hombres no tenían saberes musicales, pero lo hacían de forma muy perfilada, tras muchos años de fiestas. Me quedaba deslumbrado al escuchar a sus repentistas como Marcial Antúnez y Emelio Arrechea. Soy guajiro y conservo todo aquello. Por eso es que me siento un guajiro moderno, tanto así que en Manaca Iznaga me quito los zapatos y no me los pongo hasta que regreso a La Habana”.

Era la época en que el niño de cuna santaclareña estudió percusión en la Escuela Vocacional de Arte (EVA) Olga Alonso, de Villa Clara, durante algunos años, y luego apostó por la Escuela de Instructores de Arte Vladislav Volkov de Sancti Spíritus, de donde egresó en su primera graduación.

“Dice mi mamá que no había un tema con el que no me moviera. Por eso me llevó cuando estaba en preescolar a la Casa de Cultura de Trinidad porque en Manaca no hay. Y ya en la escuela me di cuenta que la percusión no me llenaba”.

Un vacío que sólo se borró cuando Carlos Paz, con 17 años, tatuó en un papel su primera canción.

“Empecé a leer mucho, sobre todo poesía. La primera en escucharlas era mi mamá, con quien siempre lloraba cuando terminaba de mostrársela y quien me alentaba a presentárselas al público”.

Mucha fue la influencia, primero de los profesores y compañeros de la escuela de instructores espirituana, y luego de los amigos que la música le regaló.

Los 10 temas de Endémico son de la autoría de Carlos Paz/ Tomada de su perfil de Facebook.

“Me siento orgulloso de haberme formado en ese centro porque crecí como ser humano. Pero ser uno de sus egresados me ha costado dolores de cabeza y mucho tiempo de mi carrera profesional, porque durante el proceso para alcanzar esa categoría muchas empresas me cerraron sus puertas, a veces, sin escucharme, sólo al saber que procedía de esa enseñanza.

“Estoy seguro que de esa primera graduación, Cuba se ha nutrido de excelentes artistas, algunos de ellos siguen como instructores –expresa como si en sus 35 abriles fuera la mayor de sus tristezas–.

“Tras culminar los estudios me presenté como guitarrista suplente en el Septeto Manacanabo, una verdadera escuela, dirigida por Gradelio Pérez. Luego, en la ciudad de Trinidad me tendieron sus manos Pedrito González, el Dúo Cofradía y Carlitos Irarragorri”.

Fue la época en que anduvo escoltado con la guitarra o tres, seduciendo recodos e instalaciones turísticas de la añeja villa trinitaria, junto a los cuartetos Ácana e Isla.

Mas, este mediador entre amigos –como suele identificarse al reconocer que su apellido Paz se le ciñe a su estatura– sintió la necesidad de echar a volar. Nuevos horizontes musicales resultaron tentadores y hasta La Habana no detuvo sus ansias.

“El cambio fue radical. Dejé grupos, mis peñas, amigos, familia… Mi equipaje fue una guitarra y empecé de cero. Conocí la jungla de cemento”.

Un año difícil para Carlos Paz. Tanto así que depuso por ese período la composición hasta que los sueños fueron teniendo forma, colores y sonidos.

“Comencé a presentarme poco a poco en varios sitios y más tarde retomé la composición influenciado por la nueva realidad. La llegada de mis dos hijas ha sido mi mayor regalo –dice y siento al otro lado del WhatsApp una sonrisa inmensa–. “En una de las presentaciones conocí al maestro Justo Aboy y me comenta que le gusta mi trabajo. Me sugiere hacer algo juntos.  Así comenzamos a trabajar en las primeras canciones de Endémico sin saber que sería el disco”.

En 2016, quien asume el timonel de la banda WorldMusic, Carlos Paz y Mestizo gira su carrera hacia un rumbo más exacto. Gana la Beca Ignacio Villa, una de las más prestigiosas que otorga la Asociación Hermano Saíz. Justo ahí siente con fuerza el olor a cascarón de su primera producción discográfica.

“Su nombre tiene que ver porque es el discurso de un compositor cubano de estos tiempos. Pasa por muchos géneros, maneras de escribir, climas, colores, pero todo está visto, vivido, sentido y expresado por mí, quien defiende una generación, sonoridad y manera de ser muy propia”.

Carlo Paz no abandona sus raíces montunas/ Tomada de su perfil de Facebook.

-¿Por qué apostar por la Beca Ignacio Villa?

Nunca pensé concursar. Mi meta con 17 años era escribir canciones para cantarlas y esperar la reacción de mis amigos, del público… Las canciones por encargo no se me dan. Tengo que superarme para llegar a ese nivel. En Trinidad estaba muy activo con la AHS y, tras mi llegada a La Habana, retomé mi vínculo con la Asociación. Es muy beneficioso la oportunidad que te da si ganas porque puedes grabar y eso es un proceso muy costoso. Aproveché el premio para retribuirles a los músicos, y la otra la mitad del disco lo pagué con mi bolsillo.

Creo que la AHS escucha a los artistas, por eso se mantiene fresca, saludable. Un criterio de uno de los asociados puede generar nuevos conceptos, vías de crear y eso es importante.

-A tu juicio, ¿qué tiene Endémico, que artistas de la talla de Alain Pérez, David Torrens, el trío Los Embajadores… aceptaron acompañarlo?

Tiene mucha naturalidad, tal y como soy, y eso ayudó. El proceso fue largo, pero hecho con mucha sutileza. Hubo entrega y humildad. Fui a cada casa y les llevé en una memoria la música para que con tiempo la estudiaran y eso conectó. Más allá de la obra, creo que pesa mucho el ser humano que está detrás. Esto es, sin dudas, un viaje musical lleno de amigos.

El disco alcanza solidez al contar con instrumentistas como Gastón Joya, Eduardo Sandoval… ¿Cómo fue el trabajo con ellos?

Me sentía como un niño cada vez que los veía llegar. Por ejemplo, al disfrutar de Gastón Joya tocando mi tema sin equivocarse, me preguntaba “¿esto es cierto?, ¿esa obra es mía?” Aprendí que cuando se llama a grabar es de arriba a abajo.

-Te lanzas con la trova y fusión, ¿no resulta un riesgo apostar por expresiones musicales de no grandes multitudes?

Nací sin nada. Me crié en una familia humilde, pero siempre fuimos muy felices. Ese tipo de expresiones son verdaderamente ricas, alegres en el alma. No creo que sea un riesgo si son 20 o 10 seguidores, si ellos disfrutan mi música y se sienten identificados con lo que digo. Estoy feliz con eso. Los números para mí nunca han significado algo importante”.

Ya Endémico le da la vuelta al mundo, gracias a la presentación que en las plataformas digitales le hizo la Empresa de Grabaciones y Ediciones a los 10 temas de la autoría de Carlos Paz.

Un deleite por develarnos un recorrido por la historia musical desde el bolero, son, canción y géneros foráneos como el funk, blues y música country.

Melodías que ya enamoran y seducirán a muchos más oídos cuando suban a los escenarios habituales, donde este guajiro manaquero encanta cada noche a La Habana.

“Está previsto, cuando pase la COVID-19, los lanzamientos del CD en el Pabellón Cuba, en un sitio que proponga la Egrem, y otra donde yo gestione, y esa será de todas-todas en Trinidad, para tocar con mis amigos de allá. Va hacer una fiesta enorme y si me dan chance llego hasta Sancti Spíritus”, aseguró.


«Subir a escena es quedar descubierto» (+ videos)

Recuerdo su presencia en el ISA. Y su sonrisa, cómo no. El intercambiar saludos y alguna que otra pregunta de rigor sobre las personas queridas que formaban —que aún forman— parte de nuestro universo común. Niurbis Santomé Cudeiro es una de las artistas más transparentes que conozco. He disfrutado, en iguales dosis, su amistad y su talento. Ella sabe que subir a escena es más que un acto de fe; es quedar al descubierto, en esa hermosa exposición que nos hace, a una misma vez, sólidos y vulnerables.

Tu quehacer actoral en diversas agrupaciones teatrales que se especializan en la dramaturgia para niños y adolescentes, ¿ha sido pura coincidencia?, ¿o este es un camino que has decidido conscientemente?

Ha sido el resultado natural de mi formación. Comencé como muchos en Cuba en el taller de creación teatral de una Instructora de Arte y actriz del grupo Teatro Los Elementos, en la casa de la cultura, en mi caso la del municipio Cumanayagua, mi pueblo natal. Luego me formé como instructora de teatro, esa especialidad me motivaba mucho. Los maestros que tuve en la EIA “Octavio García” de Cienfuegos en su mayoría hacían teatro para niños. Con plena conciencia decidí que entre la técnica del clown y la construcción y manipulación de títeres estaría mi devenir como actriz.  

cortesía de la entrevistada

¿Cómo transcurren tus procesos creativos?

Bueno, amiga, esta es una pregunta con varias respuestas. Los artistas necesitamos actividad creativa para vivir y la cotidianidad a veces es otro proceso de creación. Laboro en dos grupos teatrales, allí los directores llegan con su concepto a la hora de realizar un montaje y los actores le aportamos a esa idea nuestra aptitud. Pero más allá de la cotidianidad en los grupos de teatro, muchas veces —desde que comienza el día— despierto con una motivación nueva y la quiero hacer: algún muñeco que construir, algo que escribir o leer, o muchas veces una receta que preparar, pues también me encanta cocinar y decorar los platos que se me ocurren.

Te pongo ejemplos: La cocinerita adorada. Breve historia de Clarita Mazorca fue una obra cuyo proceso creativo era un experimento, un ejercicio complejo que llevé a cabo con el dramaturgo Rafael González Muñoz a partir de una fábula archiconocida, una receta de cocina, unos títeres que construí y el deseo de hacer algo en casa. Ahora, la serie de cápsulas de Mercucho y Mercocha se me ocurrió viendo tutoriales de cómo construir muñecos: la técnica del títere de cono me gustó y construí dos, luego con ellos comencé a decir los textos que preparábamos, sobre todo asociados a la campaña #QuédateEnCasa.    

Trabajar para niños, ¿es tan difícil como se plantea? ¿Cuál es la principal retribución de este quehacer, no solo en el plano humano, sino en el plano actoral?

cortesía de la entrevistada

Es difícil, claro que lo es… más cuando los niños del siglo XXI tienen muchísimas atracciones tecnológicas. Los videojuegos que llevan en el tablet o en el celular no se pueden obviar. Antes el niño iba al teatro y dejaba ese entretenimiento pasivo en su casa, ahora lo lleva en su bolsillo y es capaz de sacarlo en medio de una función. No creo que sean malos los videojuegos ni que tengamos que competir con ellos; creo más bien que el desarrollo le impone a la creación tradicional una actualización en la forma de llegar al público. Los contenidos y las temáticas son casi siempre las mismas; el cómo se le oferta al público infantil es determinante para que sea un éxito cada presentación.

Tanto en el plano profesional como en el personal, el aplauso y el reconocimiento son indispensables; así como los niños que vuelven una y otra vez a verte, a disfrutar de la misma obra y la misma actriz, e incluso deciden actuar contigo o marcharse al finalizar la función tarareando una de tus melodías. Gratificante también es ver a los padres emocionados, que disfrutan de la obra como si fueran un pequeño más dentro de nuestras salas, y que al terminar todo te felicitan y quieren tomar una foto de recuerdo con los títeres y la actriz.

Para un actor de teatro, subir a escena es quedar descubierto, eres tú, tus accesorios y tu verdad. Los niños son capaces de dinamitar la representación con total ingenuidad, se entregan tanto al performance que acaban muchas veces interactuando. El actor debe estar preparado para eso siempre y ser capaz de responder con organicidad.      

Has trabajado con la obra de varios dramaturgos, algunos de estos jóvenes, ¿qué sientes debe poseer un texto para atraer la atención de un actor y de un público, sea este infantil o adulto?

Para atrapar la atención de un actor pienso que la obra debe contar con una excelente historia y que los personajes estén bien caracterizados. Si a esto le sumamos peripecias, un conflicto bien planteado, poemas, canciones, de tal forma que la acción dramática de los personajes alcance distintos niveles, será un reto para el actor y, sin dudas, el público disfrutará más la lectura o la representación.   

El paso por el ISA marca, en muchos, un punto importante de partida y de referencia, ¿cuánto ha cambiado la Niurbis actriz desde que era una estudiante en el ISA hasta este momento en específico?

La Universidad de las Artes era uno de mis sueños. Cuando llegué por vez primera me deslumbró su arquitectura y aquel ambiente que uno supone es maravilloso. Digo supone, porque no todo allí fue extraordinario. En efecto, los campos verdes desde el ventanal de la beca lo eran, como también las ardillas que se escabullían cuando uno caminaba hacia la casona de la Facultad de Arte Teatral. El primer año fue sobre todo de descubrimiento, conocí amigas que serán de las mejores para toda la vida. Pero la compleja situación de la beca y la ausencia de profesores de algunas asignaturas condicionaron nuestra formación. Terminé graduándome con Título de Oro, pero con deseos de vivir las anécdotas que algunos predecesores me contaron sobre su experiencia en el ISA.

No obstante, creo que es una academia necesaria e importante, con excelentes profesores. El ISA me permitió tener un título que me legitima como actriz. Eso, para alguien que no proviene del sistema de escuelas profesionales de arte, es imprescindible. 

 

Mercucho y los siete.Texto: Rafael González Muñoz#QuédateEnCasa#TitiriterosEnAcción #TeatroDeTíteres#ActrizCubana #ElArteSalva #ElArteNosUne#MantenteInspirado

Publicada por Niurbis Santomé Cudeiro en Sábado, 23 de mayo de 2020

¿Qué importancia le otorgas a la investigación dentro de tu proceso creativo? ¿Qué otros factores influyen en este, con independencia del trabajo sobre la corporalidad y lo físico?

Antes de comenzar a construir cualquier personaje —ya sea partiendo desde mi propio cuerpo como desde el muñeco— dedico varias jornadas a la investigación. Son muchos los referentes que reviso para encontrar técnicas e ideas que me sirvan para hacer más atractiva y novedosa mi propuesta. Aunque en el mundo del teatro casi todo está inventado, siempre hay un detalle que se puede aportar, algo que particulariza tu idea.

Los procesos creativos son muy individuales, casi ninguno se parece al anterior. Si uno quiere superarse debe estudiar mucho, investigar y tratar de ser lo más original posible. Además de tener en cuenta el trabajo sobre la corporalidad y lo físico; factores estos de suma importancia para cualquier actor a la hora de llevar a cabo la gestación, desarrollo y representación de cualquier personaje, dentro de mi labor un factor importante lo es también el uso de la voz. En el teatro en general ese es un elemento clave pero en el teatro de títeres es indispensable, pues cada uno de los personajes es distinto del otro y la voz juega un papel sumamente característico aquí.

La cocinerita adorada marcó un antes y un después en tu trabajo teatral, ¿lo consideras así?, ¿por qué?

En realidad La cocinerita… ha sido muy importante en mi carrera teatral. Yo quería hacer una obra donde en escena estuviera en soledad, acompañada de todos los accesorios necesarios… y de títeres, claro. Un unipersonal donde pudiera actuar, manipular, animar, cantar y bailar. Tuve que prepararme mucho, estudiar, investigar y ensayar más, fue un proceso de casi dos años. Trabajoso pero hermoso porque descubrí cuánto podía hacer.

Me enfrenté por primera vez al diseño y construcción de todos los personajes de una obra; otro de los retos que me impuse. Finalmente recogí los frutos. Primero participé en el Taller de Títeres de Matanzas y allí recibí muchos consejos de los mejores titiriteros de Cuba y algunos del mundo, luego participé en el Festival Nacional de Teatro de Camagüey y en el Festival del Monólogos de Cienfuegos. Obtuve Mención en el Premio Llauradó y estuve nominada a los Premios Caricatos, me gradué del ISA, pero sin dudas lo mejor fue que me evaluara como actriz de Primer Nivel y que esa evaluación llegara de la mano de Yudd Favier, Rubén Darío Salazar y el maestro Armando Morales.

Anímese en casa. Conoce los títeres de hilos y el poema: "Cacha, la cucaracha", del escritor Rafael González Muñoz. #QuédateEnCasa #ActrizCubana #TitiriterosEnAcción #TeatroDeTíteres#TeatroYPoesía#ElArteSalva #ElArteNosUne#MantenteInspirado

Publicada por Niurbis Santomé Cudeiro en Domingo, 17 de mayo de 2020

Hablemos más de tu experiencia con los títeres, ¿de qué manera encarnar e integrar, a tu propio cuerpo, los personajes? ¿De qué herramientas te vales?

En realidad soy una joven actriz (risas). Mi experiencia en el mundo titiritero comenzó por el 2012 en el grupo Retablo de Cienfuegos, bajo la dirección de Christian Medina Negrín. En el 2007 había pasado un taller con Panait Díaz Villalvilla y di clases con Jorge Luis Mora, ambos excelentes actores. Pero en Retablo comencé a hacer mis primeras apariciones en escena en la obra Boribón. Luego hice otras hasta que vine para La Habana y comencé en los grupos con los que aún trabajo acá; sobre todo en La Proa, donde he realizado varias obras que han demandado mucha preparación física.

En Romance en Charco Seco, de Erduyn Maza Morgado, tuve que manipular títeres de varilla, una técnica complicada. Recuerdo que hasta una de las Belindas, personaje que interpreté, me la llevé para la casa y practicaba a toda hora, era una extensión de mí misma a través de mi brazo; prestaba mis movimientos a Belinda para que luego ella los hiciera suyos en la escena.

Aunque no es tanto el tiempo que llevo en esta profesión, he manipulado varios tipos de títeres, hasta una marioneta bailarina, junto al Ballet Nacional de Cuba en la Gala Clausura de la 2da Jornada “Habana Titiritera, figuras entre adoquines”, que realiza Teatro La Proa, ¡una de las experiencias más extraordinarias de mi vida! No tengo más herramientas que mi propio cuerpo y la técnica que, gracias a mis maestros y directores, he ido adquiriendo en estos años.

"Anímese en casa". De pico y porra.Poema: "De pico y porra"Autor: Rafael González Muñoz.#QuédateEnCasa #ActrizCubana #TeatroDeTíteres #TitiriterosEnAcción #ElArteSalva #ElArteNosUne#MantenteInspirado

Publicada por Niurbis Santomé Cudeiro en Domingo, 10 de mayo de 2020

¿Sientes que con la cuarentena y el necesario aislamiento social han variado las formas de entender y producir el arte? ¿De qué forma influyen las redes sociales, en este momento, en la difusión de la creación, y de qué manera sucede en tu caso específico?

Evidentemente esta pandemia supone un cambio para la humanidad toda. Nosotros no estamos exentos de ello: ha condicionado nuestra interrelación, nuestra cotidianeidad, nuestro modo de vida de manera general. Aun así no puedo afirmar con toda seguridad que por la situación actual han variado las formas de entender y producir el arte. Apenas ha pasado dos meses del primer caso de Covid-19 en Cuba y aunque muchos nos hemos aislado lo más posible, la cuarentena no ha sido tan drástica como en otros países.

Producir una obra de arte es muy complejo, sobre todo cuando no se tienen todos los recursos, y uno de los sentidos de hacer una presentación teatral es que sea disfrutada por el público. Es muy importante para mí como creadora poder trasmitir un mensaje y que este influya en la sociedad. Habitualmente para crear y soñar me reúno con colegas de los grupos de teatro donde trabajo, Teatro del Puerto y Teatro La Proa.

Mensaje de Mercocha a la sombra de La Luz.#ALaLuzSeLeeMejor#EdicionesLaLuz#QuédateEnCasa#RomeríasEnCasa#TodosSomosRomerías#ElArteSalva#ElArteNosUne#MantenteInspirado#ActrizCubana#TeatroDeTíteres#TitiriterosEnAcción

Publicada por Niurbis Santomé Cudeiro en Jueves, 7 de mayo de 2020

Por estos días reunirnos todos en las sedes de dichas agrupaciones sería una irresponsabilidad, pero de alguna forma estamos juntos y en eso las redes sociales sin dudas han sido determinantes. Han pasado varias semanas: algunos construimos títeres, otros diseñan, hay quien aprovecha para repasar los textos del próximo estreno y otros nos seducen mostrando cuanto plato tradicional o exótico de la culinaria se le ocurre. Las redes sociales, internet, han llegado para democratizar el conocimiento y para socializar un pensamiento plural. A través de las redes, en mi caso, he llegado en estos momentos a cientos de hogares con Mercocha y Mercucho, dos personajes que he creado para hacer felices a los que puedan verlos.     

¿Piensas que este es un cambio a corto o largo plazo?

No sé cuánto durará esta situación; ojalá para la etapa vacacional ya nuestras salas de teatro estén repletas de espectadores y que podamos recibirlos sin susto, sin el nasobuco que esconde su sonrisa ante nuestras acciones titiriteras. Esa interacción actor-titiritero-público y las sensaciones que produce, no la puede sustituir ninguna red social.  

En la actualidad, y ante la necesaria pausa social y artística que experimenta Cuba, muchísimos creadores se han sumado, desde sus esfuerzos individuales y colectivos, a promocionar el quehacer y el entretenimiento a través de la campaña #QuédateEnCasa. ¿Es esta una manera más de celebrar la vida? ¿Cómo, desde el arte, podemos incentivar a otros, y despertar su conciencia y deber individual?

Así es, las grandes crisis hacen que el ser humano saque lo mejor de sí. De los mitos más trágicos nacieron las mejores tragedias publicadas por los clásicos dramaturgos. Hay un refrán que dice: “no hay mal que por bien no venga”, prefiero pensar que después de todo esto, vendrán cosas maravillosas. Lamentablemente hay muchas personas en todo el mundo sufriendo, por eso no creo que haya que celebrar nada, celebrar la vida en medio de una crisis donde están muriendo miles a diario es contraproducente.

La campaña #QuédateEnCasa es una iniciativa de resistencia, de supervivencia, de amor al prójimo pero, sobre todo, de amor a uno mismo. A través del arte invitamos a ser responsables, disciplinados, a cumplir con el aislamiento, a emplear el tiempo en casa haciendo algo que nos guste, a descubrir nuevos horizontes mientras miramos al quehacer de nuestros artistas porque, sin dudas, en momentos como estos el arte, la literatura y la cultura juegan un papel primordial.

También contribuimos a entretener, a aliviar el estrés, para que el tiempo pase de la mejor manera posible. No hay nada que celebrar pero sí hay mucho que agradecer a todos los médicos y al personal en general que se mantienen trabajando contra la Covid-19.

¿Qué piensas que puede ofrecer el teatro, en su amplio registro, al mundo que hoy nos enfrenta, y al que hoy nos enfrentamos? ¿Cuál es la utilidad del teatro en estos tiempos?

Hoy nos enfrenta un mundo muy complejo y desigual, donde hay quienes tienen muchas posibilidades y acceden a una alta cultura, a teatros, conciertos, festivales, etc. Y hay otros que apenas viven para alimentarse sin el mínimo interés de apreciar el arte. En Cuba todo esto tiene matices. Acá todo el que quiera puede ir al cine, al teatro, se organizan conciertos en plazas y parques totalmente gratis, y de mucha calidad.

La mayor dificultad que tenemos, en mi opinión, para enfrentarnos al mundo y cambiarlo, son nuestros escasos recursos. Pese a ello, el teatro siempre ha sido una especie de laboratorio donde se entremezclan crítica, reflexión, conocimiento, memoria histórica-social-personal, humor, estados de ánimo, sentimientos, emociones, conflictos, interacción e intercambio.

A partir de la individualidad y la colectividad de las experiencias de los actores, el público puede llegar a sentirse reflejado y cambiar su accionar: es precisamente esto lo que nos ofrece el teatro en su amplio registro.

Para mí, la utilidad del teatro en estos tiempos está marcada por la necesidad de hacer pensar al público, de fomentar en ellos una mayor conciencia social mediante el juicio de temas y situaciones desarrolladas a través del arte; en mi caso mediante el acto teatral. Por eso la creatividad de los artistas —específicamente de los teatristas— es indispensable para resistir, para continuar luchando por la utopía. En tiempos complejos, de pandemias, de teatros cerrados, de incertidumbres, la cultura y el arte salvan.