HolguÃn
El dinosaurio en el fondo del pozo (dossier + videos y fotos)
¡ Y comenzó el Celestino!
Por: Liset Prego
Con una amplia programación a través de distintas plataformas digitales comenzó la vigésimo segunda edición del Premio Celestino de Cuento. El certamen que convoca la sección de literatura de la AHS en HolguÃn y su sello editorial La Luz, está dedicado este año al aniversario 35 de la Asociación y al centenario de Augusto Monterroso.
Con la presentación del jurado, los narradores Dazra Nova, Rafael de Ãguila y Emerio Medina oficialmente se abre el concurso al que enviaron sus textos más de 50 narradores de todo el paÃs. Mientras el jurado delibera, en las redes se comparten contenidos audiovisuales de lecturas, paneles, presentaciones de libros, talleres relacionados con la narrativa de ficción, el microrrelato, la vida y obra de Monterroso y muestras del trabajo de los miembros de la sección de literatura de HolguÃn.
Entre las novedades editoriales de La Luz llegarán: Sexo Chatarra, de MarÃa Liliana Celorrio; Cuando te llamas princesa, de Enrique Pérez DÃaz; Una brizna de tiempo, Rafael de Ãguila, La casa de los gatos perdidos, de Liset Prego, y Fauces, de Lourdes Mazorra.
Las editoriales Caja China y Ãcana estarán presentando Camomila y otros relatos, compilación de los finalistas y el ganador del concurso internacional de minicuentos El Dinosaurio, y La mujer del último show, de Lourdes González.
Bajo el nombre Colección La Brevedad se comparten también relatos en audio de escritores de diferentes provincias.
Otra novedad será el Taller de Técnicas Narrativas Contar con La Luz que desde Telegram permitirá intercambiar nociones sobre la construcción textual y lecturas de los talleristas, asà como trova, con el invitado Rey Montalvo.
El 18 de junio se dará a conocer el premiado en este Celestino, desde las redes sociales de Ediciones La Luz y desde el Portal del Arte Joven Cubano.
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Las lecciones de Monterroso
Por: Liset Prego
No hace falta ser un lector muy sagaz para notar la profusión de animales en los textos de Augusto Monterroso. Estas criaturas no son atrezo en las narraciones, toman los roles protagónicos con organicidad, y vuelcan en sus desdichas o peripecias toda la voluntad edificante del autor.
Escritos de este modo los textos se transforman en un espejo burlesco que no refleja al lector, pero quizás sà a su alter ego animal personificado. Aunque el propio Monterroso insistÃa en que no habÃa en su literatura un afán moralizante, es imposible no encontrar en sus sarcásticas letras, pautas morales, desafÃos existenciales resueltos con la sapiencia del fabulista, o magnificados para hacerlos notar.
Él mismo dijo:
“…si alguien quiere extraer de ellos alguna moraleja, está en su derecho y puede hacerlo. Corregir las malas costumbres de la gente es una tarea demasiado fácil que hay que dejar a las autoridades. El escritor debe ocuparse de lo verdaderamente arduo: el buen uso del gerundio, por ejemplo, o de la preposición a, que se acostumbra emplear mal. Yo me gano la vida corrigiendo esta mala costumbreâ€.
Otra obviedad que emerge de la lectura de este autor es su afán perfeccionista, el cuidado de no permitirse ningún exceso, la precisión, tanto que, parafraseando al genio, aseguró que no escribÃa, corregÃa. Noten si le preocupaba la exactitud de sus palabras, de las estructuras. Era un perseguidor de la sintaxis precisa, una virtud valiosÃsima en su ramo, debo decir.
Augusto Monterroso, apuesta por el no ser, él, que no fue mexicano, ni hondureño, ni guatemalteco, sino todo a un mismo tiempo. El escritor de brevedades más ilustre, quizás, de las letras hispanas, cree que un libro es un zoológico de defectos humanos. Un bestiario de aquello que no teme cuestionar en sus congéneres y que atribuye a los animales, sin importar si el pacto tácito entre el lector y la fábula adjudica tal o más cual rasgo a cada criatura. Monterroso subvierte el acuerdo, lo renueva, cada animal puede ser cualquier cosa y servir de instrumento en sus relatos.
Los disfraces de bestia con los que viste Monterroso a sus personajes son el pretexto para enunciar atributos humanos, conflictos propios de la especie, y cada uno viene además envueltos cuidadosamente en ironÃa. La nueva fábula donde establece el diálogo con criaturas del mundo animal reconstruyendo una convención que basa en la parodia, en el absurdo, suele tener la misma naturaleza moralizante que es común en el género, pero de una manera inesperada.
Los animales parlantes, en la obra de Augusto Monterroso, vuelven a la literatura para adultos, de la que habÃan sido cortésmente relegados, como cosa de textos fantásticos y literatura para niños.
En el artÃculo «Augusto Monterroso y el arte del devenir animal», de Iván Aguirre, el investigador puntualiza que:
“En primera instancia están los animales que representan humanos, aquellos que son más signos retóricos que un ente de ficción con personalidad o rasgos vitales suficientemente desarrollados en la trama. Animales como la oveja negra, el conejo, el león y las moscas que representan algo especÃfico, aunque no sea lo que corresponde en el mundo de la fábula y la mitologÃa popular. Luego están los animales testigo, como la jirafa relativista, que sirven de testigo no-humano ante la ridiculez o absurdo del hombre en su comportamiento destructivo. Y finalmente los animales que están en un proceso erróneo de devenir animal a partir de cambiar o negar su naturaleza: La rana querÃa ser una rana auténtica, La mosca que soñaba que era un águila y el perro que deseaba ser un humanoâ€.Â
Todo puede ser representado por un animal, cada concepto con el que nos alecciona, o sacude, para decirnos, “miren, qué tontos hemos sidoâ€, aunque él mismo rechace que sea esta su voluntad. Aquà tipo y arquetipo están retratados y el lector puede escoger qué traje usar, si será león o conejo, oveja o dinosaurio, rana o mono, porque están dados asà principios éticos, perfiles psicológicos, supuestos estéticos, concepciones sociopolÃticas, y la filosofÃa vital del artista.
Leyendo a Monterroso puedes reÃr socarronamente, reflexionar, comparar con tus conocidos a tal o más cual personaje, a la manera del mono que querÃa ser escritor satÃrico. Siembra dudas, planta cara a la hipocresÃa, la desafÃa abiertamente, asà que ya no importa si alguien lo creyó un émulo de Esopo. Si alguien quiere vivir bajo sus códigos, será una mejor persona, si quiere disfrutar de su prosa y tomar de ella un patrón de la redacción adecuada, será un mejor lector o escritor, o ambos. Cumple asà el autor de «El dinosaurio» su propósito declarado y el que escapó a su intención y domó el espÃritu de sus relatos, autónomos una vez que el público se adueñó de ellos.
Porque aún sin quererlo, cien años después y pese a su oposición, la fábula todavÃa está allÃ.
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Celebración de la memoria: Las fauces, de Lourdes Mazorra
Por: Adalberto Santos
Múltiples son los caminos de la exploración interior. Senderos que pueden conducir a la realización personal o la debacle del yo. Y al comienzo de cada uno de ellos abandonamos algo y cargamos con las expectativas e incertidumbres que el desandar pueda depararnos. Ante nosotros, cada dÃa se abre, como una boca inmensa y preñada de incógnitas, donde el destino se inscribe a golpe de paso, y en cuyo umbral nos detenemos, a veces que con temor, ante la niebla que frente a nosotros extiende el devenir.

Lourdes Mazorra, creo poder afirmarlo, conoce este temor, y frente a la perspectiva del camino ha decidido detenerse y traducir para nosotros, desde la alegorÃa que es Las fauces, múltiples situaciones y personajes que exploran desde la autorrealización hasta la añoranza del amor, todos ellos transcritos desde lo que parece ser el recuerdo brumoso de vidas pasadas. La prosa de Mazorra llega asà pues, envuelta en una brumosa incertidumbre donde cada historia, cada personaje se mueve en el escorzo de un paisaje interior relatado con lentos y difuminados trazos: una vieja vitrina, que representa el legado y permanencia de lo familiar, se vuelve leitmotiv de una historia de fantasmas; una foto antigua rememora los pasajes de un amor que fue, o un añejo hotel, que acaso existe o no, se vuelve escenario de una pasión repetida contra el fondo de una ciudad que existió alguna vez. Todo llegando con la torcida certeza del recuerdo.

Lourdes Mazorra, quiero creer, se declara pues «silenciosa espectadora». No desarma con mano experta o atrevida las palabras, no propone situaciones lÃmites y alucinantes, no ejercita una dinámica narrativa de vértigo: su manera de contar es cauta y queda, reverente de dioses y diablillos tutelares, desde un Abelardo Castillo hasta un (casi inevitable) GarcÃa Márquez. Dicho asÃ, de pronto, parecerÃa lectura aburrida, pongamos por caso para un millennial transgresor. Lejos de ello. La lectura, pues, de Las fauces, es un ejercicio de detenimiento y solaz ante la inevitable vorágine de la vida. Es un llamarse a la evocación como ejercicio de saneamiento y paz ante el excesivo acumulo de signos, muchos de ellos confusos y triviales al uso. Es también la posibilidad de repensar, aun desde la imaginación y lo simbólico aquello que consideramos valioso o no, desde una vocación serena, como quien acude al favor de la memoria frente a las esas múltiples fauces que el vivir pareciera extender hacia nosotros.
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«Decamerónicos. Cuentos aislados» para sobrevivir a la peste de este siglo
Por: Liset Prego
Nuclearse alrededor de la literatura, conspirar en su nombre y en pro de la belleza, puede ser ingenuo, algo fuera de este tiempo, pero ellos insisten. Trece años hay entre el nacimiento de la primera y la última de estas voces narrativas holguineras que se reúnen como homenaje a la Asociación Hermanos SaÃz, en su aniversario 35.
Diez miembros de la sección de literatura de HolguÃn que persisten en el afán del cuentero, obcecados en relatar, por encima de la abulia, de la alienación, de la paranoia, unen sus cuentos breves, escritos sin prisa, sin la urgencia de su generación o generaciones, pues hay entre ellos un puente que une lo analógico y lo ontogénicamente digital.

Se encuentran aquà contenidos frente a la cuartilla, diciendo solo lo preciso. Una virtud parece la de intentar que las palabras sean el sostén de la cordura en estos dÃas.
Como en el Decamerón de Giovanni Bocaccio, esperan su turno para contar, e invitan a leer como un refugio ante la enfermedad que asola afuera, proponen confiados la compañÃa segura del libro.
Decamerónicos II, es un segundo intento por juntar a una decena de autores en medio de la pandemia por Covid-19. La primera vez fue un podcast con igual voluntad, donde diferÃan las ciudades de origen de los escritores.
En el número 39 de la colección Analekta, la misma donde DelfÃn Pratts y Lina de Feria dejaron reposar sus versos, confiados en que los soportes no son la verdadera medida del texto, llegan al papel impreso, algunos por primera vez, acogidos en el amparo fértil de La Luz, que pone el foco ahora sobre estos cuentos aislados.
Idania Salazar, Andrés Cabrera, Miguel Montero, Armando Ochoa, Norge Luis Labrada, Luis Alfonso Lofforte, Elizabeth Soto, Lilian Sarmiento, Susel Legón y Erian Peña examinan la condición humana, la otredad disfrazada de lo heterogéneo para sorprendernos en su rareza. Catan sometimientos, violencias, miran con distancia prudencial a la locura alucinante, atestiguan crÃmenes pasionales o pasiones criminales, contemplan el milagro de la luz y la sombra; saben de la literatura y su artesanÃa, indagan en el eterno conflicto del ser y la apariencia, de la norma y lo que la desborda. Se asoman al pozo que es cada historia, y ahondan con sarcasmo o ternura, con miedo o en la zozobra que no alcanza a medir las honduras de la palabra.
Los jóvenes narradores no quieren que la peste moderna los detenga. Quieren contar, a toda costa, y en la distancia, reúnen sus relatos. Sus voces se distinguen, ritmos, referentes, estilos que empiezan a cuajar, a parecer más propios, tanteos, ensayos, cavilaciones, siempre en busca de la sÃntesis, un juego con la poesÃa es este modo de narrar. Son discÃpulos de Monterroso quien, cien años después, los insta a apostar por la brevedad, los reta a sobrevivirle en un mundo perfecto pero confuso.
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La casa de los gatos perdidos
Por: Rubén RodrÃguez
Me da mucha satisfacción presentar este libro, a cuya autora me une una relación profesional y afectiva. También porque he estado cerca durante su concepción y realización. La casa de los gatos perdidos, ópera prima de la escritora y periodista Liset Prego, no es solo un canto de amor a los animales, sino un llamado a la diversidad, la tolerancia y la aceptación.
A través de una familia peculiar, monoparental, la de Ricardo y su hija Ana, se presenta una decena de relatos: las historias de los felinos que van adoptando sucesivamente.

Y con cada gato que llega o se va, nos queda la presentación y resolución de un conflicto. Porque, utilizando el antiguo recurso de la fábula, Liset Prego caracteriza en sus protagonistas animales a la sociedad humana.
Del mismo modo, el barrio deviene cápsula donde están representadas actitudes, virtudes y prejuicios humanos, corporizados en el vecindario. Lo cual supone el matiz crÃtico intrÃnseco que contienen varias de las historias, pero renunciando al didactismo, las obviedades y el paternalismo, que suelen lastrar a algunos textos escritos para niños.
Luego de la presentación simple donde se declara el amor incondicional de esta familia por sus mascotas, se desgranan los relatos –no siempre felices– donde se alternan diversos tonos, incluso aquellos referidos a un desenlace dramático, resuelto con delicadeza por la autora.

Fluidez, amenidad, ritmo, armonÃa y sencillez, sin renunciar a la elegancia del lenguaje, caracterizan –desde el punto de vista formal– a este cuaderno, que cuenta con un valor agregado: las estupendas ilustraciones de Dagnae Tomás, prolijas y ricas en detalles e ideales para colorear.
Vale señalar que la gráfica ha captado la esencia de las historias y personajes, con gran sensibilidad y constituye un complemento perfecto. Se logra asà la deseada simbiosis entre texto e ilustración, que considero indispensable en un libro destinado a los más pequeños.
Me resta solamente recomendar la lectura de La casa de los gatos perdidos, primer libro de Liset Prego. Y como sé por experiencia que «libro llama libro» y ya comenzó la temporada ciclónica, esperemos que lluevan otras obras de Liset Prego. Precisamente, sobre ciclones trata el proyecto en que trabaja actualmente. Habrá que evacuar a los gatos perdidos, digo yo…
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La mujer del último show
Por: Mariela Varona
La Editorial Ãcana de Camagüey acaba de poner a nuestra disposición La mujer del último show, un libro de Lourdes González Herrero con prólogo de su editor, el Premio Nacional de Literatura Luis Ãlvarez Ãlvarez.
De entrada les aviso que es un libro de cuentos inquietantes. Para transitar por ellos siempre habrá dos opciones. La habitual es recomendable: leer un cuento cada vez, impregnarse de su atmósfera, saborear y detenerse en las ideas más felices o en las más provocadoras. Pero mi opción, y la que sin duda usarán otros lectores, también es válida: leer sin parar las ciento treinta y seis páginas donde caben once relatos y caer en trance.
El libro abre con un relato noir, titulado «Claroscuro». En él, un enano muy cinéfilo se entromete entre un ladrón y su vÃctima, y la obsesión por el cine negro clásico lo transfigura. El cuento resulta hilarante porque ni el ladrón, ni la anciana objeto del robo representan con eficacia sus roles en la historia. DirÃase que son actores de teatro que no han logrado aprenderse el guion de la obra, y es por eso que el enano determina adueñarse del papel protagónico.

A lo largo del libro encontramos dos cuentos más donde aparece el género negro, pero narrados en claves muy diferentes. «Blackmail (Chantaje)» es una historia de desamor fugaz y demoledora entre un presidiario y una mujer borracha que baila sola en un bar. La potencia de esta singular pieza narrativa estremece y duele como un latigazo. «Las manos rojas», en cambio, es un diálogo entre dos personajes masculinos —uno joven, otro viejo— tratando de esclarecer si uno de ellos cometió o no un asesinato. Los dos hombres se muestran tan simples y empecinados que me remiten a los personajes de Rulfo.
En el libro hay tres relatos que exploran la relación del escritor con la literatura y de esta con la vida. «Sobre el uso de las armas de fuego» es un diálogo entre un autor y su personaje. El Narrador discute —no amigablemente— con su personaje Benigno Piñón, un tipo obsesionado con poseer un arma. En «Naturaleza muerta» un escritor que no ha vivido lucha por encontrar dentro de sà la pasión necesaria para narrar la pulsión sexual, que cree le garantizará el éxito. Por su parte, en «DÃas de lectura» Un hombre racionaliza las etapas de lectura de un libro que le resulta a la vez fascinante y agotador, y entabla una relación imaginaria con el escritor y su fotografÃa de solapa.
Entre estos dos cuerpos —el relato noir y la reflexión sobre la escritura— hallamos tres textos que no tienen un denominador común en cuanto a género, tema o estilo, pero sirven como pausa generosa para la densidad de los que ya comenté. Uno de ellos es el tercer relato del volumen, titulado «La gran soirée», donde se cuentan los divertidos avatares de un grupo de amigos “colados†en una fiesta súper fastuosa que deriva en orgÃa. Quien conoce a Lourdes González puede imaginarla leyendo este cuento en público y escuchar perfectamente las risas del auditorio.
La sexta historia es la única donde Lourdes renuncia a la atemporalidad de los otros diez relatos y trabaja a partir de un personaje real: la viuda del cosmonauta Yuri Gagarin. En «La trascendencia según V.G.» la anciana Valentina Goriácheva escribe una carta donde pone su pasado y el de su marido en su justo lugar. Cuando reflexiona sobre la fama, el valor, la trascendencia, y cómo esos conceptos pueden torcer para siempre el destino de una familia, veo el poder de la prosa de Lourdes González puesto en función de reivindicar a todo un universo de esposas olvidadas.
En el octavo puesto cae el relato que da tÃtulo al libro: «La mujer del último show». Se trata de una mujer transgénero llamada Francisco, quien canta en un cabaret de mala muerte y, entre su amiga Ivys y una paloma que cuida con obsesión, sueña con ser actriz e intenta darle sentido a su vida. En este cuento hermoso y lleno de delicadeza siento palpitar, junto al oficio narrativo, el enorme talento poético de Lourdes, que nada tiene que ver con el uso de frases o giros poéticos, sino con la intensidad con la que va tejiendo el relato hasta dejarlo descansar, como si la paloma de Francisco se quedara dormida.
Entonces, al final, el libro desemboca en dos cuentos muy inquietantes, como si Lourdes González o su editor no quisieran que los lectores terminen de leérselo y se vayan tranquilamente a dormir.  Â

Se trata de «Una boutique en el desierto» y «Una situación horrorosa y exultante, aviesa». En el primero, narrado en primera persona por un ser que vive solo y miserable en el desierto, su existencia cambia cuando descubre que alguien ha construido como por arte de magia una tienda lujosa para compradores inexistentes. No se sabe si es una alucinación o la superposición de realidades que generan los mundos paralelos, pero funciona perfectamente como una provocadora metáfora de la realidad.
En el último, un grupo humano se enfrenta a otro que le resulta extraño, ajeno. No se sabe quiénes son ni de dónde llegaron, y el miedo al Otro, a lo desconocido, va convirtiendo tanto al grupo autóctono como al invasor en enemigos mortales. Las estrategias que sugieren los personajes para deshacerse del problema son un muestrario de lo peor de eso que llamamos “humanidadâ€.
Estos dos últimos cuentos transpiran una atmósfera muy a lo Bradbury que, mientras leemos, sugieren un futuro distópico y alucinante. Pero más tarde el lector toma conciencia de que esas historias pueden suceder ahora, hoy, y nadie puede negar que hayan sucedido en algún pasado y que podrÃan suceder en un futuro inmediato. Porque están creadas con la conciencia de lo que el ser humano puede construir o destruir, y son metáforas poderosas del mundo que habitamos ahora mismo.
Es indudable que Cortázar tenÃa razón cuando afirmaba que «el resultado de la batalla entre la vida y la expresión de la vida es el cuento mismo, una sÃntesis viviente a la vez que una vida sintetizada, algo asà como un temblor de agua dentro de un cristal, una fugacidad en una permanencia». También tiene razón José Luis Serrano cuando afirma en la nota de contracubierta que en este libro «La realidad es distorsionada y recompuesta mediante estrategias narrativas que sacan a la luz las estructuras deformes de lo cotidiano».
Y después de invitarlos a la lectura, mejor hago silencio. Y no cualquier silencio, sino el que pone Lourdes González en el último cuento de su libro: «un silencio de paisaje chino con largas hojas afiladas contra un cielo sin nubes».Â
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Sexo chatarra: las provocaciones de MarÃa
Por: Mariela Varona
Un tÃtulo como este es una provocación. Porque, ¿puede el sexo ser tan efÃmero, tóxico y fácil de consumir como las hamburguesas con papas fritas? ¿Puede algo que se ingiere o consume ser irresistible o inevitable para el degustador, y tener luego consecuencias catastróficas? Este libro de MarÃa Liliana Celorrio intenta probar que sÃ: el sexo —o más bien el universo erótico de ciertos personajes— puede moverse entre circunstancias alevosas.
Pero debemos poner atención en la segunda parte del tÃtulo: no es solo Sexo chatarra, es también Los perfectos crÃmenes del corazón. Porque la pulsión del sexo, en los seres humanos, estarÃa mutilada si la razón —o el corazón, como quiera llamársele— no alentara los más temibles y arrebatados proyectos. Entre la naturaleza desnuda del sexo y las trampas de la razón, entonces, podemos apostar que anda este libro.
Desde la cubierta, una mujer bocabajo, crucificada en una cama, comienza también a provocar a los lectores. Lo mismo puede tratarse de una mujer rendida y feliz, que terminó exhausta después de una noche de placer, que una mujer violada, golpeada, inconsciente o muerta después de servir de objeto a algún crimen pasional. La fotografÃa de Lianet MartÃnez parece concebida ex profeso para ilustrar este libro. Después de contemplar a la mujer de la cubierta, el lector puede intuir que cuando comience a transitar por el desfile de historias que van desde el júbilo hasta el horror, quedará atrapado sin remedio en la provocativa marea de MarÃa Liliana Celorrio.
Esta mujer hace una broma desde la dedicatoria: «Dedico estos cuentos a sus protagonistas: mis amantes. A los que vendrán, los espero en el próximo libro». Pero sus protagonistas, casi sin excepción, son mujeres. MarÃa Liliana indica con sutileza que los hombres que figuran como partenaires en estos relatos al menos pueden vanagloriarse de algo, porque contribuyeron a la gestación de extraordinarios personajes femeninos. Quienes tenemos la suerte de conocer a la Celorrio personalmente sabemos que el humor ilumina su vida y su literatura.

Las mujeres que pueblan los cuentos de Sexo chatarra se parecen a ella hasta cierto punto. Porque ella ha sido muchas mujeres al mismo tiempo, y el desenfado de contar historias centradas en sus avatares amorosos es proverbial desde Mujeres en la cervecera. Ese es el tÃtulo del libro de cuentos que dio a su autora un merecidÃsimo Premio de la CrÃtica en el año 2005 y obligó a la ciudad letrada de Cuba a poner sus ojos en ella para siempre. Pero MarÃa Liliana no siempre escribe desde la mujer que es, sino también desde las mujeres que podrÃa ser. Sus personajes femeninos son, incluso, las mujeres en que temerÃa convertirse y aquellas que fueron palideciendo en su interior hasta disolverse.
Fui testigo del placer que dio a Luis Yuseff editar este libro. Mas no fue placer de complacencia o comodidad, todo lo contrario. Luis Yuseff necesita los retos para ser feliz. Y el reto de contener en un solo volumen el torrente magnÃfico de la prosa de MarÃa Liliana valÃa la pena. Creo que para Ediciones La Luz en pleno, este libro fue también un reto y un placer tremendos. Porque una mujer como la Celorrio no solo trae consigo al catálogo de la editorial un nombre y su prestigio: participar en su historia personal es una forma de trascendencia. Â
Quien tenga miedo a las palabras fuertes, que se indigne y cierre el libro. Que se ofenda y cierre el libro también quien tenga miedo de encontrarse con el sexo en todas sus variantes: emergente, feliz, ocasional, frustrante, amoroso, ridÃculo, agotador, apasionado, sucio, animal, extasiado, con violencia. Quienes sigan sin miedo la mano de MarÃa Liliana Celorrio encontrarán el temblor de la rabia, el desamor, la soledad y la desidia entre las sábanas de los matrimonios desdichados y las mujeres adúlteras. Pero encontrarán también canciones y regocijos, confidencias entre amigas, madres fieras protegiendo a sus cachorros, pÃcaros gestos de la intimidad, en fin, la poesÃa en medio de la sordidez humana.
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Un libro debe ser un regalo
Por: Enrique Pérez DÃaz
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.
Pablo Neruda
ImagÃnense una casa que no es igual a ninguna otra y de la cual salen maullidos a cada rato y, en el silencio de la noche, bajo la luna llena, se pueden ver, de repente, las peculiares siluetas de unas gráciles figuras que, sobre el tejado, los aleros o en la cornisa de un ventanal, escapan furtivas hacia los mayores misterios de la oscuridad.
En el dÃa, volverá a ser una casa normal en apariencia, aunque en verdad tampoco se parezca a ninguna, pues la casa de los gatos perdidos siempre ha sido y será el mejor puerto seguro para aquellos mininos que, despreciados por el mundo, allà busquen cobija contra el maltrato, la incomprensión y la desidia de los humanos.
Ana y su padre Ricardo son dos personas muy especiales. Por suerte para los felinos ellos no son de los humanos prejuiciosos que les atribuyen a los gatos todo tipo de defectos y enfermedades que ha consagrado la tradición popular. Verdaderos defensores de la especie, son seres sensibles que abogan por ayudar a los pobres animalitos que encuentran desvalidos por las calles.
¿Alguna vez te has puesto a pensar cuanto maltrato puede recibir un callejero? ¿Acaso has pensado que los callejeros eligieron esa forma de vida por simple vocación? ¿Podrá ser agradable para una criatura viva de cualquier edad —desde la más tierna a la más avanzada— vagar por calles y calles en busca de un mendrugo, evadiendo pedradas o palizas, húmedo de lluvia, sediento bajo un sol inclemente, sobre un asfalto grasiento y sin sentir la cobija de una mano que se tienda a su paso por el mundo?
Lamentablemente hay muchos callejeros en todas las ciudades, pues el nacimiento indiscriminado de especies aquellas que se han convertido en domésticas, la irresponsabilidad de quienes un dÃa los compraron y los avatares de la existencia suelen crear situaciones de indefensión que favorecen que muchas criaturas queden en el desamparo más terrible.
Sobre tema tan actual parece sensibilizarnos un libro singular, escrito por una de estas personas sensibles que todavÃa en el mundo abundan: se trata de La casa de los gatos perdidos, de la periodista Liset Adela Prego, publicado recientemente por la Ediciones La Luz, de la AHS, en HolguÃn.
Con edición del poeta Luis Yuseff, diseño de Roberto Ráez, ilustraciones de Dagnae Tomás, diagramación de Norge Luis Labrada y corrección de Mariela Varona, este sencillo volumen nos confirma una vez más la excelencia editorial de esta casa que, entre sus frentes más notables, cuenta con la esmerada edición de textos para los niños.

De manera sencilla, coloquial, cual si estuviera conversando con nosotros, la autora nos va desgranando las venturas y desventuras de toda una serie de personajes gatunos que se presentan en La casa de los gatos perdidos y van dejando su huella en el cariño y añoranza de sus moradores humanos. Nadie es dueño. Nadie es amo. Liset reivindica a la especie desde la propia redención que significa para alguien —y de eso saben mucho los gatos— elegir su camino, sus propios pasos en la vida. Justamente por ello, estos gatos son itinerantes, eligen su albedrÃo y acuden a la casa cuando requieren de ella y luego, un buen dÃa, desaparecen sin más, dejándonos únicamente su sombra, que se va lejos, bajo el cielo estrellado de una noche cualquiera.
Por eso el pacto entre especies que se da entre padre e hija y los gatos itinerantes nos confirma que quien desea ayudar, nada exige al desposeÃdo, que las buenas acciones no esperan recompensa y que el amor, el verdadero y solidario amor, lleva en sà mismo su propia dádiva.
Bienvenido este tipo de libros que puedan mostrar a la infancia los más auténticos valores de la vida y la convivencia entre quienes habitamos el planeta.
En un mundo donde a veces un niño es más feliz acariciando un celular que el suave pelaje sedoso de un gatico o un perro, hacen falta libros tan sensibles y sinceros como esta obra que nos llama a la reflexión.
Sobre el desfile de gatos, pues evidentemente la autora es una amante de ellos pues los retratos de Pimienta, Lilita, Fiona, Shakespeare, Susana, Garabato, Tito, Feici y Tuiti, Socrates, Zafira, Cosme, Macusa e Itza nos dejan con deseos de conocerlos.
La levedad de sus pasos en el hogar que los acoge, la timidez de su mirada huidiza, o el ronroneo que acompaña nuestro sueño, son imágenes que se nos quedan grabadas en la retina y adentro, muy adentro del alma, allá, donde único pueden resguardarse los mejores sentimientos, los más grandes sueños, donde en verdad, florece la esperanza.
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Una reina que se llama Princesa
Por: Kenia Leyva
 Cuando te llamas Princesa, todos piensan que tu vida es color de rosa, que el mundo gira alrededor de tus deseos, pero en este caso, en esta historia, no es asÃ. Enrique Pérez DÃaz con sutileza, imaginación e ingeniosidad, nos teje una narración en la que los conflictos familiares, generacionales y afectivos, son enmascarados desde un focalizador niño, donde la percepción de la realidad es dibujada desde la ficción y la búsqueda continua del amor.

Es loable destacar cómo la esencia de estas historias, fluye paralela a nuestra identidad. Cada personaje, sus vidas, es Cuba, un pueblo mestizo, rebelde, trabajador y que sueña. Al leer las páginas de este libro, viene a la memoria el poema «Balada de los dos abuelos», de Nicolás Guillén. Cómo la irreverencia, gallardÃa, optimismo de estas abuelas y sus antepasados, crean en Princesa un temperamento fuerte, pero sin impedirle soñar en grande y ver la vida en todo el esplendor de sus colores y matices.
Estamos en presencia de un libro objeto de arte, con una factura visual apreciable. Una propuesta que se disfruta por su frescura y narración fluida. Logra como propósito mayor una complicidad con cada personaje, el lector puede visualizarlos, verlos moverse, gesticular, escuchar sus voces, memorizar frases inscritas en la oralidad del cubano.
Cuando te llamas Princesa, es un canto al amor a la igualdad, a la importancia de la familia, y sobre todo a la esperanza y a la capacidad de soñar como recurso indispensable para entrar en un reino donde lo imposible siempre será realidad, donde la fantasÃa es boleto necesario para viajar por la vida.
Ediciones La Luz apuesta una vez más por una publicación, que no solo dará grandes satisfacciones al autor, sino a esta editorial que al igual que el personaje de este libro, busca incesante la belleza y no deja de soñar a pesar del tiempo y las adversidades.
Nuevas propuestas literarias con el sello de lo artesanal
El Centro de Promoción Literaria Pedro Ortiz DomÃnguez de HolguÃn prioriza opciones alternativas de publicación mediante el trabajo con el papel artesanal y sus posibilidades, para de esta manera acompañar la labor creativa de los escritores y la promoción de sus obras.

Con la asesorÃa de Cuadernos Papiro y el Taller de Papel Manufacturado homónimo, en lo que va de año la pequeña fábrica de la Promotora ha producido cuatro proyectos literarios, extendiendo la obra de escritores holguineros, asà como las propuestas literarias en tiempos de crisis poligráfica, comentó el poeta Moisés Mayán, especialista de esta institución.

Entre sus novedades se encuentra el lanzamiento de la colección PoesÃa de Cordel, presentada en la librerÃa Ateneo Villena-Botev, como parte de la reciente campaña de promoción “Vivo enamorado del libro†que realiza este año el Centro, y que está dedicada a incentivar el hábito de la lectura en todos los públicos, especialmente entre los más jóvenes.

La iniciativa retoma la clásica modalidad portuguesa de presentar publicaciones a los lectores a través de textos colgados en un cordel, y consiste en pequeñas obras que acentúan el carácter festivo de la compra de un libro, añadió Mayán. En el lote inaugural fueron incluidos poetas holguineros como DelfÃn Prats, Lourdes González, Manuel GarcÃa Verdecia, Belkis Méndez, Eugenio Marrón, Luis Yuseff, José Luis Serrano y Gilberto Gonzáles Seik.

Otra de las propuestas, explicó Mayán, fue la serie Las voces del viento, que reunió textos de diez poetas holguineros fallecidos en el siglo XXI, partiendo de la idea de que HolguÃn, como región cultural, cuenta con un significativo “club de poetas muertos†que constituyen soporte y referencia obligatorios en la literatura del territorio, entre ellos Ãngel Augier, Lalita Curbelo, Orestes González Garayalde, Alejandro Fonseca, José Luis Moreno del Toro, Mayda Pérez Gallego, Elena Guarch, Luis Caissés, QuintÃn Ochoa y Daniel Santos.

El libro homenaje La media rueda, como celebración de los 50 años del poeta e investigador Ronel González, unido a 10×10. Una cantidad misteriosa, libro-arte que recoge diez poemas del Premio Nacional de Literatura Cintio Vitier, creado en colaboración con Ediciones La Luz, fueron otros de los tÃtulos salidos de este pequeño taller.

Actualmente el equipo creativo de la Promotora se encuentra enfrascado en una suerte de tarjetero dedicado a Palabras a los intelectuales, con la finalidad de socializarlo próximamente, a raÃz del 60 aniversario de este importante intercambio del lÃder histórico de la Revolución Fidel Castro con valiosos creadores cubanos, añadió Moisés Mayán.
Homenaje, 60 años de El Alba
Cada academia potencia sus pautas, sus concepciones docentes, sus formas de ver, crear y pensar el hecho artÃstico; que, aunque se asemejen a otras, le permite irradiar cierto fulgor propio. Distintas miradas, rasgos y criterios, unifican la obra de sus egresados. Y al mismo tiempo –en esa especie de sello, de paradigmas asumidos y trasmitidos, de fragua a fuego lento–, cada escuela es un vórtice a la multiplicidad, un espacio abierto no solo a la experimentación sino a la divergencia, a la dialéctica, a la creación.
Esto lo comprobamos al recorrer la amplia muestra virtual Homenaje, a propósito del aniversario 60 de la holguinera Academia Regional de Artes Plásticas El Alba, dedicada a los artistas y profesores Lauro HechavarrÃa y José Aguilar, y que, expuesta en el perfil de Facebook de esta institución, reúne piezas de los docentes y de egresados de la misma.

¿Podemos hablar, entonces, de un cuerpo visible o, al menos, caracterizable en la obra de los egresados de El Alba en las seis décadas transcurridas desde su fundación en 1961? Muchos de ellos reconocidas firmas de las artes visuales cubanas, radicados en la isla y fuera de ella. Ellos –asegura el profesor e investigador Fernando Almaguer RodrÃguez en las palabras del catálogo de esta muestra– “se distinguen por un aspecto en su esencia, heredan partÃculas espirituales de sus consagrados profesoresâ€, docentes entre los que se encuentran Fausto Cristo, Ramiro Ricardo, Miguel Mayan, Argelio Cobiellas, Fernando Bacallao, Lauro HechavarrÃa, Fernando Gómez y José Aguilar.

Estas prácticas –subraya– se caracterizan “por la búsqueda inquisitiva de estéticas que sondean la realidad social. Se advierte en sus obras –aun en la de aquellos que optaron por la abstracción–, un mordaz análisis comprometido con una entrega consensuada de criterios, no simplemente estéticos o artÃsticos, sino que se perciben posturas éticas disfrazadas de estéticas visuales; iluminados vestÃbulos para comprender fenómenos cotidianos o culturalmente trascendentes. Esto indica algo muy importante, las generaciones de artistas plásticos que se formaron en El Alba entre las décadas de los 80-90 estuvo marcada por la necesidad de ese discurso, un arma estética para designar posturas, un ethos del decir desde la imagen plástica, una imagen plástica deontológicaâ€.

Esta generación, más entrada a los 90, se formó en una academia que “re-semantizó su doxologÃa, asumió técnicas y procedimientos de hacer el arte que enriquecÃan el discurso estético y ponÃa a tono nuestra visualidad con la del resto del mundo creacionalâ€, y que “sustituyó materiales tradicionales por artesanales, mientras que, se incluÃa la fotografÃa, la documentalÃstica y el video-arte, como argumentos procedimentales urgentes y necesarios para administrar los nuevos códigos de la visualidadâ€.

Ronald Guillén, Miguel Ãngel Salvó, Alejandro Aguilera, Alexander Lobaina, Freddy GarcÃa Azze, Rubén HechevarrÃa, Elsa Mora, José Ãngel Vincench, Magalis Reyes, Néstor Arenas, entre otros, cuyas piezas integran Homenaje, forman parte de esta oleada de creadores que demuestra –como subraya Fernando Almaguer– que el enfoque social y antropológico fue ganando espacio y que los artistas de El Alba inician, o vienen a consolidar, un proceso de búsqueda y reflejo de lo otro, a través de prismas que van desde lo religioso y lo popular, hasta lo étnico y la identidad de género. “Sin embargo, semejantes transformaciones no hubiesen todo posibles sin la ductilidad de un proyecto pedagógico que reorientara la dinámica de los debates estéticos, todo sin abandonar los componentes neurálgicos de una academiaâ€, destaca.

De esta manera, Homenaje agrupa, en esa especie de crisol abierto a concomitancias y múltiples “senderos bifurcablesâ€, pero que parten de una misma génesis, un punto en común, obras, además de los ya mencionados, de artistas reconocidos como Cosme Proenza Almaguer, Alexis Pantoja, Eduardo Leyva Cabrera, Ernesto Blanco Sanciprián, José Emilio Leyva Azze, MarÃa del Pilar Reyes y Rosa Leticia Leyva Azze; y de otros, en perfecto diálogo y al mismo tiempo confrontación fructÃfera, más jóvenes, graduados recientemente, como Liz Mailys González, Alejandro Ortiz, Emilsy Pérez y Hennier Delgado.

Con coordinación de Guillermo Batista del Toro y curadurÃa de Ronald Guillén y Freddy GarcÃa Azze, esta muestra refleja las potencialidades del “espacio cultural y pedagógico†que es El Alba, uno de los principales centros de la enseñanza artÃstica en la región. Tanto asà que “encontrar estrategias didácticas para encausar la diversidad creativa ante la inercia del discurso posmoderno, es uno de los mayores retos de nuestro colectivo pedagógico. Sin embargo, en medio de tanta confusión, se declara potencialmente útil y fértil, el ejercicio cultural que germina desde El Alba. Si algún propósito enaltecedor junta el alma humana, si alguna sensibilidad artÃstica es capaz de redimir el dolor, encuentra en nuestras paredes hoy dÃa, espacio para abrigar la esperanzaâ€. La exposición Homenaje, a propósito del aniversario 60 de la fundación de la Academia Regional de Artes Plásticas El Alba, es una pieza más para continuar dándole cuerpo a esa esperanza, que es contribuir a darle cuerpo al arte holguinero y cubano.
Convocan desde HolguÃn a muestra virtual Todos abstractos
El Centro Provincial de Artes Plásticas de HolguÃn convoca a los artistas cubanos a participar en la muestra virtual Todos abstractos, que se inaugurará el próximo mes de julio, y en la cual podrán participar los creadores residentes o no en el paÃs, que trabajen la visualidad abstracta y sus maneras de manifestarse en lo plano y el volumen.
Cada artista podrá presentar hasta dos piezas (imágenes) en formato digital con un máximo peso de 3 Mb y 300 dpi de resolución, con sus datos personales y de la obra en el tÃtulo del archivo de formato JPG. La imagen puede ser mayor siempre que mantenga su nitidez al aplicarle el zoom. Las piezas se enviarán al correo rguillen68@gmail.com o rguillen@nauta.cu con los datos anexados: Nombre(s) y apellidos del autor, tÃtulo de la obra, técnica, dimensiones y año de realización; además de un breve resumen de su currÃculo. El envÃo de las obras será hasta el 10 de junio.

La convocatoria evoca la importante muestra homónima realizada por los artistas y curadores Ramón Serrano y Magalys Reyes en abril de 1992, en las salas de esa institución. “Los curadores lograron poner a todos los artistas de la ciudad en función de la creación abstracta, para lograr al final una innumerable cantidad de eficaces soluciones visuales, llenando asà las enormes salas de la instituciónâ€, asegura el artista y profesor Ronald Guillén Campos, quien, junto al Centro de Arte, organiza esta selección.

La primera exposición dio pie a la muestra representativa de 1995 titulada Pinturas del silencio, presentada en la GalerÃa Bayado, del Fondo Cubano de Bienes Culturales, con curadurÃa del propio Ronald Guillén y de Ramón Serrano. Esta muestra se amplió y reeditó en la galerÃa La Acacia, de La Habana, en 1997, con la supervisión de Serrano y José Ãngel Vincench, donde se expuso, además de sus piezas, obras de importantes figuras de la abstracción cubana como Hugo Consuegra, Salvador Corratgé, Roberto Diago, Julio Girona, Raúl MartÃnez, Flavio GarciandÃa, Glexis Novoa, Pedro de Oraá, Luis M. Pedro y Antonio Vidal. La misma se realizó de manera colateral a la VI Bienal de La Habana y su catálogo contó con la presentación de textos de Janet Banet y Kevin Power.

Las imágenes serán evaluadas por un equipo curatorial que velará por su calidad antes de su publicación y cuya decisión será inapelable. La muestra será presentada en la página de Facebook del Centro de Arte “Artistas holguinerosâ€, en Instagram y en su canal de YouTube, asà como cuantos espacios de promoción se coordinen al efecto, los que serán divulgados oportunamente. Para mayor información, los organizadores facilitan los teléfonos del Centro de Arte: 24471032 y 24452572, y el WhatsApp: 55084168.
Poetas de HolguÃn en Festival Internacional de PoesÃa
Escritores laureados y de gran experiencia en el mundo de las letras como DelfÃn Pratts, Lourdes González, Ronel González y Luis Yuseff, junto a otros más jóvenes pertenecientes a la sección de literatura de la Asociación de Hermanos SaÃz en la provincia, como Erian Peña y Norge Luis Labrada, serán los representantes de HolguÃn en el Festival Internacional de PoesÃa de La Habana, a celebrarse online, al que se prevé asistan alrededor de 200 autores de 50 paÃses, y se sumarán unos cien de toda Cuba.
Camuflaje de la virilidad
Apropiándose de la función habitual del maquillaje de los payasos, como máscara que proyecta alegrÃa, Annia Leyva RamÃrez la descontextualiza y simplifica “la representación de la sonrisa, como camuflaje que simula felicidad y guarda dentro heridas de batallas por la utópica virilidad que protegerÃa a los modelos contra la violencia psicológica marcada por burlas, insultos, amenazas y maltrato fÃsico que sufren muchas personas de la comunidad LGBT+â€.

Camuflaje de la virilidad, expuesta por el Centro Provincial de Arte de HolguÃn en el perfil de Facebook Artistas holguineros, y como parte de las celebraciones por el aniversario 30 de la institución y de la jornada cubana por el DÃa Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, reúne diez fotografÃas digitales, parte de una serie mayor del 2015, que “muestran dos modelos masculinos representando de manera performática, escenas de lucha de poder, violencia psicológica, entre otras manifestaciones que podemos identificar como respuesta de la comunidad LGBT+ ante el difÃcil enfrentamiento con la sociedad homofóbicaâ€, asegura Annia.
Esta representación performática captada por su lente, precisamente descontextualiza la sonrisa del payaso, que junto a la peluca, los zapatos, el vestuario y la nariz roja son reflejos de esa falsa alegrÃa edulcorada para complacer al otro (a la sociedad) sobre un contrato común, y una tradición. Annia convierte esta simulación –con toda la laceración que contiene– en denuncia y reflejo de un camuflaje cotidiano (aceptación personal y social) para enfrentarse a las múltiples adversidades, tamizadas por la violencia psicológica y también fÃsica frente al otro (no casualmente “persona†viene del griego “personaje†o sea, “máscara de actorâ€).

Sus personajes –el actor Reinier Parra y David Nieves, baterista de la banda Tópoc– corporizan/escenifican estas “respuestas†sociales en obras como “SimetrÃaâ€, “Libertadâ€, “Lucha de Poderâ€, “Ma-Duraâ€, “Lockedâ€, “Sentimientos encontradosâ€, “Domo†y “Be your selfâ€. Aquà determinados objetos “calzan†también los significados: el candado y las llaves para simbolizar el secreto, el silencio y la posibilidad de apertura, de libertad o más bien de la liberación deseada; la sombrilla como elemento protector, como domo contra el desamparo; las corbatas para subrayar poder, estatus social (versus cierta marginalidad condicionada con el vestir, y además estereotipos de las modas para “caracterizar†visualmente a la comunidad LGBTI+). Todo ello como camuflaje, en una lucha de poder con el otro y también consigo mismo.
Cuando le llega la musa –cuenta Annia, quien reconoce entre sus motivaciones haberse encontrado con la obra del fotógrafo estadounidense Robert Mapplethorpe (1946-1989), sobre todo por el empleo de los altos contrastes en las figuras de fondo y en la selección de los modelos de buena parte de su trabajo– viene junto “con una imagen panorámica de lo que tengo que hacer, los tonos que llevarÃa, los objetos de apoyo y el discurso. Necesitaba hablar del tema con imágenes y para ello busqué un actor que desde su interpretación y expresión corporal me diera la imagen que necesitaba. Asà lo hago siempre, armo una composición: modelo-objeto que habla en todos los idiomas. Sin muchos equipos técnicos, solo dispongo de la cámara y las luces son experimentos… Necesito lograr una imagen con la cámara y tenemos que innovar para lograr sacar y que otros vean lo que tenÃa guardado en mi cabezaâ€.

Las piezas de Camuflaje de la virilidad –metáforas para, desde el arte y sus posibilidades, comprendernos y crecer como seres humanos– forman parte de las obsesiones de esta artista, quien es metodóloga de Artes Visuales en el Centro Provincial de Casas de Cultura de HolguÃn. Y al mismo tiempo, resultan detonantes, esquirlas, fragmentos (de realidades) a su imán.
Annia Leyva RamÃrez (Santiago de Cuba, 1986) es graduada de la Escuela de Instructores de Arte en 2004 y de la Licenciatura en Educación, perfil Instructor de Arte, en 2008. Ha realizado acciones performáticas en varias provincias y expuesto en más de una treintena de muestras colectivas en Cuba, Ecuador y Venezuela. En este último paÃs participó en el VI Evento Internacional de Arte Corporal, 2011. Entre las exposiciones personales se encuentran: Compartiendo paredes, Casa del Artista, Caracas, 2011; Silencio roto, Centro Provincial de Artes Plásticas, HolguÃn, 2013; y Cambio de mentalidad, Casa del Joven Creador, Guantánamo, 2015.

De HolguÃn son
Cantautores holguineros jóvenes y más experimentados se sumaron este 8 de mayo a una iniciativa de la EGREM para agasajar al son cubano. Entre los protagonistas de la misma se encuentra Norberto Leyva, quien comenta acerca del proceso creativo previo:
“La idea de hacer el tema Te hablarán de mÃ, es sencilla. Todo surge de una propuesta de la EGREM; su director que nos convocó. Es un homenaje que quisimos hacer al son cubano por su dÃa. Esta canción la tenÃa escrita y la habÃa montado con mi grupo. Invitamos a cantautores holguineros porque es un homenaje desde la canción de autor y la diversidad de las voces generó un resultado interesante en este caso.
“Se sumaron Raulito Prieto, Mayté Segura, vocalista y directora de Cubandaluz; Adonis Vásquez, el director de los Guayaberos, en esa diversidad de voces se logró un producto muy interesante. Desde mi agrupación, desde la base del son cubano.
“Una vez que revisé el reportorio entonces escogà la canción fuimos al local de ensayo, montamos el tema en esta nueva concepción, hicimos el arreglo y fuimos al estudio de grabación que en una tarde y una noche pudimos terminar, luego edición y masterización, quedó con una calidad increÃble y luego buscamos a unos amigos jóvenes para el audiovisual, producciones Naufragio, y quedó un producto final muy bonito.
“Queremos agradecer al programa a buen tiempo donde estrenamos el tema, a los amigos de la radio holguinera; estamos muy contentos por eso.
“La participación de cantautores holguineros en este tema obedece a que tenemos un gran proyecto que debe emerger este año con la salida de cinco discos de Fernando Cabrejas, Raúl Prieto, su hijo, uno de Mayte y Cubandaluz y el mÃo, una compilación de canciones de autores localesâ€.
Mayte Segura comparte sus impresiones: “fue muy bonito compartir escenario con todos y el tema quedó súper. Y aunque el único sonero entre nosotros era Adonis y tuve que ajustarme a sus caracterÃsticas y cantarlo muchas veces, logré hacerlo como si fuera propio. Estoy muy agradecida y contenta por la oportunidadâ€.
Raulito Prieto añade que “es un homenaje muy merecido a un género que ha hecho bailar a muchas generacionesâ€.
El tema ha sido difundido en redes sociales y los medios de comunicación provinciales y multiplica adeptos entre soneros y amantes de la música cubana toda.
Arte escénico en acción en RomerÃas
Para gran parte del público –el holguinero y los romeros que llegan desde diversos sitios del paÃs o de otras latitudes– RomerÃas de Mayo es, sobre todo, arte en espacios abiertos.
Constelaciones compartidas
Durante casi una semana romeros internautas compartieron literatura cubana desde los perfiles de Ediciones La Luz en redes como Facebook, Telegram y YouTube en el espacio por antonomasia de la literatura en RomerÃas de Mayo.
Los escritores Manuel GarcÃa Verdecia, Ronel González y Eugenio Marrón participaron en el panel Una cantidad misteriosa, y fue este también momento oportuno para la presentación del audiolibro y libro-arte de igual nombre, todos dedicados al centenario de Cintio Vitier.
TÃtulos como Penélope acerrando televiché, de Marien Fernández; El libro de la extraña felicidad, de Liliana RodrÃguez; Diario del buen recluso, de Sergio GarcÃa Zamora; Mis rejas y mis rosales, de Mayda Pérez Gallego; Estática milagrosa. Listas para vencer y no para ser vencidas, de Isabel Cristina; Ser periodista, ser Quijote, por Reinaldo Cedeño.
Libros para quedarte joven fue el panel donde se compartieron experiencias y propuestas de los distintos sellos editoriales de la Asociación Hermanos SaÃz. Con la participación de Yadián Carbonell, director de Ãncoras, en la Isla de la Juventud; Daniel Bermúdez, director de Aldabón, en Matanzas, y desde Cienfuegos, Ian RodrÃguez, director de Reina del Mar Editores, se compartieron experiencias en el habitual marco para las novedades editoriales de La Luz: Abrirse las Constelaciones.
También se presentaron nuevos tÃtulos y del Sistema de Ediciones Territoriales y postales de diferentes autores jóvenes y más experimentados como homenaje al 60 aniversario de la UNEAC, y el 35 de la AHS.
Como cierre de las jornadas por la joven literatura cubana se homenajeó a Ediciones La Luz que cumplÃa 24 años el último de los dÃas de la peña.
La mirada virtual del intruso por los 30 años del Centro de Arte de HolguÃn (+Obras)
Con motivo de los 30 años del Centro Provincial de Artes Plásticas de HolguÃn y los 301 de la fundación del pueblo, se exhibe de manera virtual la exposición La mirada del intruso.
Con curadurÃa del artista y profesor Ronald Guillén Campos, la muestra abarca la obra de 25 creadores visuales, subrayando el erotismo y estableciendo paralelos entre la sensualidad y el arte. “En ambos subyace una energÃa que busca trascender los lÃmites de la individualidad a través del goceâ€, comenta el curador en las palabras del catálogo.

La exposición conmemora las tres décadas de la fundación del Centro Provincial de Artes como espacio aglutinador desde el cual se han generado proyectos que contribuyeron a enriquecer el panorama visual del territorio, siendo sitio de promoción de artistas y curadores convertidos luego en paradigmas de la plástica local y nacional.
Por otro lado, afirma, recuerda el DÃa Internacional de la Mujer, una conmemoración anual en todo el mundo para batallar por los derechos y el empoderamiento femenino.


Participan, en esta muestra virtual, entre otros: Bertha Beltrán Ordóñez, Dagoberto Driggs Dumois, Freddy GarcÃa Azze, Julio C. Cisneros, Luis Silva, Nalia MartÃnez Grau, José Emilio Leyva Azze, Salvador Pavón, VÃctor Manuel Velázquez, Juan Carlos Anzardo y Yuri Urquiza.
“Reflexionar desde lo visual acerca de lo sensual, lo carnal, y lo amatorio tiene una finalidad escabrosa y obscena, pues trata de mostrar o evocar al ser humano en su naturaleza puraâ€, añadió Guillén.


El Centro Provincial de Arte constituye una de las instituciones más importantes en devenir cultural de HolguÃn, relacionada con eventos como las RomerÃas de Mayo y su espacio Babel, que ha reunido en sus salas las obra de artistas cubanos, referentes para las nuevas generaciones, como Alexis Leyva, Nelson DomÃnguez, Esterio Segura, Flora Fong, Zaida del RÃo, Arturo Montoto, RocÃo GarcÃa, Eduardo Ponjuán, entre otros.
Por otra parte, ha ayudado a visibilizar la obra de los artistas holguineros, tanto noveles como consagrados, fuera del circuito galérico de la provincia, asà como ha realizado exposiciones antológicas de reconocidos pintores del territorio como Cosme Proenza, Jorge Hidalgo, Armando Gómez, Julio Breff, Magalys Reyes, Julio Méndez, Ernesto Ferriol, Daniel Santos y Miguel Ãngel Salvó.


Fundado el 2 de marzo de 1992, el Centro de Artes Plásticas de HolguÃn concentra una sostenida proyección de trabajo para el cuidado y la promoción de la plástica en una región que tiene una fuerte tradición, tanto en la creación como en la enseñanza artÃstica.
