Holguín


Arte joven por la Patria

Jóvenes artistas de la AHS en Holguín rindieron homenaje con sus creaciones al 126 aniversario del reinicio de las guerras por la independencia, bajo la guía de José Martí, el 24 de febrero de 1895, como parte de la jornada de actividades para recordar tan importante fecha.

fotos Facebook AHS Holguín

Tomando las medidas sanitarias y de distanciamiento físico para evitar la propagación de la Covid-19 y sin público asistente, se presentaron agrupaciones de la AHS, como la banda de rock Claim, en el Gabinete Galigari, espacio mítico de la música alternativa en la ciudad de Holguín.

La trova vino de la guitarra del joven Manuel Leandro, esta vez en la azotea de la Casa del Joven Creador, y en este mismo sitio se presentó el proyecto Electrozona, liderado por Tiko Dj.

fotos Facebook AHS Holguín

Diversas actividades fueron realizadas durante la jornada en la provincia como homenaje a esta fecha, en las cuales participaron miembros de la AHS holguinera, como las presentaciones literarias realizadas en la librería Ateneo Villena Botev como parte del proyecto “Literatura con cordel”, y las presentaciones de integrantes de la Compañía de Narración Oral Palabras al viento, el Orfeón Holguín, la Orquesta de Cámara de la provincia dirigida por el maestro Oreste Saavedra y el reconocido Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín.

Por otra parte, el poeta y promotor Moisés Mayán participó en el foro de pensamiento “La Patria vista desde lo artístico-literario”, realizado en la sede de la Uneac en el territorio, junto con los intelectuales Zenovio Hernández, Hernel Pérez Concepción y Lino Ernesto Verdecia.

fotos Facebook AHS Holguín

Mayán, quien recientemente recibió el Premio de la Crítica Literaria por su poemario Carga al machete, comentó que “aun cuando se dice que los poetas no tienen más patria que la lengua y la literatura, existe una pertenencia que va más allá por el arraigo nacional, vínculos emocionales y afectivos que muchas veces se descubren cuando se está fuera de Cuba”.

Fotos Carlos Rafael

Su obra poética se nutre de “los deseos de construir un punto convergente entre las gestas independentistas del siglo XIX y las guerras que tenemos hoy, en el plano personal y colectivo, en el siglo XXI; hecho por el que eligió un símbolo cardinal en este período: el machete”.

Fueron próceres aquellos patriotas que lo cargaron, subrayó Moisés. “Tenían que serlo para blandir machetes superiores incluso a los 130 centímetros, y hoy a cada uno nos asiste también un machete que es el que nos va a ayudar a abrirnos paso en una manigua simbólica”.

Fotos Carlos Rafael

fotos Facebook AHS Holguín


La travesía plástica de Fidel Silvente (+Obras)

En Moa y desde hace 16 años, un joven artista defiende su fe en la creación para trascender, de la enseñanza de la plástica para cambiar las vidas de sus alumnos, del trabajo continuo para triunfar: Fidel Silvente Palacios, autor de iniciativas socioculturales, instructor de artes plásticas, miembro del grupo nacional de miniaturistas de Cuba; fundador del proyecto de arte contemporáneo Ultreia y ganador del Premio “Rosa Elena Simeón”, que se otorga anualmente por investigaciones relativas a la flora y la fauna. Así de diversos son sus intereses y su creación, sobre los cuales dialoga con esta reportera.

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado

 

¿Cuántos años llevas de graduado como Instructor de Arte?

Soy egresado de la primera graduación de la Escuela de Instructores de Artes (EIA), en Holguín, en el año 2004. Inicié mi vida laboral en la escuela Secundaria Interna ESBEC “Punta Gorda”. Luego trabajé en la escuela primaria “Dominador Fuentes Correa”. Y ya en 2009 comencé a laborar como Especialista de Artes Visuales en la Casa de Cultura “Joseíto Fernández”, de Moa.

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado

¿En tu caso la docencia limita la creación artística?

La docencia, más allá de interferir en mi vida artística, ha sustanciado mi obra. Muchas veces cuestioné mi travesía hacia el camino del quehacer profesional, pero más tarde descubrí que cada paso nos dirige a mejorar, a perfeccionar nuestro trabajo.

No es un título quien define nuestra obra, son las creaciones y el público quienes definen y permiten esa tan ansiada conversación visual entre emisor y perceptor, donde la única protagonista es la creación plástica.

Fotos cortesía del entrevistado

De ahí que asuma que desde el momento que puse mis obras en galerías, en paredes de casas y que logré comercializarla, eso me convierte en profesional.

Por su parte, la docencia me ha enseñado que el arte es diverso, que hay colores propios en cada persona, que cada obra tiene vida y que enseñar nuestros conocimientos nos procura un lugar en el corazón de nuestros pupilos.

Callar el saber para uno mismo nos hace egoístas. Exponer los saberes nos permite enseñar, aprender, ser mejores personas.

Fotos cortesía del entrevistado

Fidel Silvente en apertura de evento Cartacuba/ Fotos cortesía del entrevistado

¿Cuáles han sido los momentos más gratos en tu experiencia como Instructor de Arte?

Guardo como momentos gratos esos espacios que comparto con los instructores en talleres de experiencias, en actividades culturales, en el hecho de pertenecer a un grupo en que tenemos cosas en común, cuando participamos en el evento Escaramujo, cuando convergemos en exposiciones.

Los momentos incómodos han sido los breves en que he sido etiquetado de ´profesorcito´, el no poder optar por un registro de creador que avale mi preparación profesional. No obstante, me siento realizado porque he ganado la admiración de mis compañeros y la gratitud del público que ha acudido a alguna muestra expositiva.

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado

Según declaras en tu perfil de Facebook, eres miembro del grupo nacional de miniaturistas, ¿por qué escoges esta forma de expresión?

En el año 2017, durante el evento ESPINCE que se realiza cada año en Moa, recibimos la visita de José Ángel Naranjo, experimentado artista tunero, y él me introdujo en el movimiento de artistas miniaturistas.

En toda Cuba existen grupos de creadores que practican esta actividad. He participado en exposiciones en Sancti Spíritus, Camagüey, con el proyecto EJO, en Guáimaro y en La Habana.

En Moa diseñé y desarrollé un evento con carácter bienal llamado Cartacuba, donde las artes plásticas desde las miniaturas tocan temas ambientalistas y nos reunimos artistas de distintas ciudades. Es interesante crear grandes obras desde lo pequeño.

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado

¿Cómo consideras que se encuentran las artes plásticas en Moa?

Las artes plásticas en Moa siempre fueron trabajadas con una óptica naif. La mayoría de los artistas naturales son autodidactas y practican el paisajismo.

Desde la creación de las EIA y la incorporación de instructores a las filas de creadores, hemos aportado aire fresco y contemporáneo al accionar plástico.

Fotos cortesía del entrevistado

Fidel Silvente continúa laborando, aunando voluntades creadoras, organizando exposiciones, enseñando, gestionando sus propias piezas para su visibilización en distintos contextos y poniendo al panorama artístico de su municipio otros colores.

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado

Fotos cortesía del entrevistado


En tiempos de Covid-19, leer nos acerca, leer sana

Ediciones La Luz, reconocido sello holguinero de la Asociación Hermanos Saíz, comparte su catálogo reciente en las diferentes redes sociales como parte de su campaña de promoción de la lectura y como una invitación a quedarnos en casa acompañados de la joven literatura cubano y los clásicos universales ante la situación epidemiológica que vuelve a atravesar el país y Holguín con la propagación de la Covid-19.

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

Con las etiquetas #LeerNosAcerca y #LeerSana, entre otras, La Luz divulga en sus perfiles en Facebook, Instagram, Twitter y YouTube materiales relacionados con las letras, entre ellos carteles promocionales, con diseño de Robert Ráez, a propósito de aniversarios de nacimiento o fallecimiento de importantes autores como James Joyce, Eduard Encina, J. D. Salinger, Virginia Woolf, Eduardo Galeano, George Orwell, Rubén Martínez Villena, John Dos Passos, José Martí, Gabriela Mistral, Juan Rulfo y Albert Camus.

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

Además recuerda la obra de Augusto Monterroso, a cuyo centenario se decida la edición XXII del Premio Celestino de Cuento; así como la del poeta, autor teatral y guionista Jacques Prévert en el aniversario 101 de su nacimiento, cuyo poemario Está de nuevo el bosque prepara este sello, con traducción de Elizabeth Soto e Iricha Chaveco.

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

En las redes, La Luz también promociona sus novedades editoriales, de próxima adquisición en librerías, entre ellas la Celestino, de la propia editorial, como: Bordes, poemario del joven guantanamero Reineris Betancourt; Planeta rojo, del holguinero Eliécer Almaguer; El libro de la extraña felicidad, de la tunera Liliana Rodríguez; Primavera en vano. Trilogía del amor difícil, obra de teatro de Abel González Melo; Sexo chatarra. Los crímenes perfectos del corazón, cuentos de María Liliana Celorrio, de Las Tunas; Fatamorgana de amor con banda sonora, novela del escritor chileno Hernán Rivera Letelier, y Las piedras clamarán. Poesía cubana contemporánea de tema LGBT+, selección de los poetas e investigadores de Jesús J. Barquet y Virgilio López Lemus.

La Luz es uno de los principales sellos editoriales del país, ha recibido múltiples reconocimientos y publicado parte de lo más importante de la joven literatura cubana y clásicos del país y del mundo, como Delfín Prats, Eduardo Galeano, Emily Dickinson, Saint-John Perse, Allen Ginsberg, Lina de Feria, Gastón Baquero y John Robinson Jeffers.

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

Rostros como puertas en la obra de Aníbal De la Torre

Aníbal De la Torre posee una poética reconocible a vuelo de águila en el panorama visual holguinero y de por sí, cubano. Basta con detenerse frente a una de sus piezas para darnos cuenta que si bien cada una es diferente, estos rostros que ha captado exploran idénticos temas y al mismo tiempo dan cuerpo a una singular cosmovisión: el individuo (el creador) que asume la fe en la religión yoruba y que la expresa mediante el arte.

La Espera – Aníbal De la Torre

Palpamos –como si estuviéramos escudriñando, buscando algo más allá– esta simbiosis (fe/arte) en la muestra Rostros, expuesta en la galería Fausto Cristo de la sede provincial de la Uneac en Holguín, donde Aníbal reúne 13 piezas en gran y mediano formato que nos reafirman, en primer lugar, su capacidad como dibujante y retratista, a partir de un trazo conciso, una línea depurada e impresionista, y además la intención de capturar ese “algo más” que buscamos y encontramos en la fuerza del rostro.

Sus rostros (literalmente las deidades yorubas, los Orishas, se llaman “dueños de la cabeza”) no son meros retratos. Los rostros de Aníbal son reflejos del alma; digamos más bien que una especie de puente entre quien nos observa desde el lienzo y quienes, desde este lado del umbral, intentamos comprendernos a nosotros mismos. Aníbal ha ido consolidando su mirada –fraguándola, mirándose a sí y claro, encontrándose en las posibilidades de esta mixtura– luego de las búsquedas a las que se somete todo artista, y del crecimiento que han resultado sus muestras anteriores (unas quince personales y además un promedio de 80 colectivas, nacionales y foráneas).

Las obras de Aníbal, los rostros que nos observan, reflejan sus estados de ánimo, atrapan –cuestión difícil, sin dudas– la espiritualidad que los asecha: los miedos, alegrías, esperanzas… que perviven en cada cual y que dan cuerpo a la cosmovisión del artista. Para esto Aníbal De la Torre conjuga elementos propios de la religión yoruba, como clavos de línea, garabatos, herraduras, caracoles y girasoles, que se “estampan en el fondo plano de colores pastel, y que a la vez contrastan con el cinturón escapular, contenidos en un pequeño espacio abstracto con tonos sienas, sepia, negro y blanco, colores que he venido sistematizando en las muestras anteriores”, comenta el artista, graduado en la Escuela de Instructores de Arte (2004) y en Estudios Socioculturales en 2013.

Trance 2 – Aníbal De la Torre

Otra cuestión evidente en su obra –además de que su pequeña hija y su esposa, la también creadora visual Annia Leyva Ramírez, curadora de esta muestra, sean modelos en algunas de las piezas, como “Madona con Iré” y “Musa de luz”– es la frecuente autorepresentación del propio artista, la mirada hacia el propio yo y sus interrogaciones: “Casi siempre estoy así, de manera evidente, como reflejo del individuo que asume la fe en la religión yoruba”, asegura quien nos mira desde la portada del catálogo (“Autorretrato”) o desde el cartel de la exposición (“Roseado de fe”).

El culto sincrético no es excusa en estas piezas, es asunción de fe, marca de poética, simbiosis de rostros/fragmentos de alma con elementos de la cultura yoruba, que Aníbal dibuja o inserta como complementos (caracoles, fragmentos de yute) en las obras, y que, desde África llegó a América en los barcos cargados de esclavos que trajeron una cultura que, en el transcurso del tiempo, se sincretizó con religiones preexistentes de base africana, con el cristianismo, con la mitología amerindia, entre otros.

“Los rostros desde el lienzo invocan a penetrar en el misterio más insondable”, escribió en las palabras del catálogo el escritor José Conrado Poveda, y a este misterio nos convida Aníbal con la seguridad de que un rostro no es una ventana, es una puerta abierta, y con el riesgo de que frente a una de estas piezas, nos encontremos nosotros mismos.

 

 


La sencillez impresionante del azul y el gris

Con Azul y Gris, expuesta en la galería El Zaguán, del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, el joven artista holguinero Ramón de Jesús Pérez de la Peña realizó, luego de aparecer en varias muestras colectivas, su primera exposición personal.

Toda primera muestra personal marca un antes y un después: es una especie de parteaguas que pone una obra que hasta ese momento ha formado parte de la curaduría de un proyecto colectivo, a ocupar un sitio privilegiado, mostrar un corpus propio. Y toda primera muestra es, por demás, una osadía, una interrogante, una búsqueda, en la que el artista se “ofrece” y se expone a la mirada acuciosa de quien mira (o más aun, la mirada de quien observa y escudriña en la propuesta que nos ofrece).

Ramón de Jesús salió airoso en este primer juego (apuesta) de colores y texturas, ese espacio de confluencias de rostros y formas expresivas que es su primera exposición. En Azul y Gris (colores psicológicamente fríos y en el caso del azul, primario) predominan dos líneas, que al mismo tiempo se complementan en una sola poética: por un lado los retratos y por otro la pujante fuerza de sus abstracciones. Sus retratos son rostros mayormente femeninos, como sacados de revistas o sesiones de fotos, como modelos que posan desprejuiciadas frente a él, sabiendo que “atrapará” la sensualidad de la mirada, el labio insinuante y procaz, la levedad del momento, la fragilidad del cuerpo, la osadía… Pero al mismo tiempo, estos rostros femeninos evaden el kitsch de la primera mirada, para cargarse de complementos, de manchas de color, de relieves y mixturas… No son rostros abstractos, pero en la figuración –en esas miradas femeninas como las de Frida Kahlo y Marilyn Monroe, que es excepción en el rostro del Lennon de “Imagine”– encontramos la base de la propia abstracción con que va poblando su pintura; donde, además de las cualidades físicas que captura, la expresión cobra fuerza (es como si la luz del trópico, siempre subversiva, lo inundara todo).

Por otra parte, lo que más me llama la atención de la obra de Ramón de Jesús Pérez de la Peña son sus abstracciones cargadas de fuerza y lirismo, influenciadas principalmente por el action painting y el color field painting; imágenes que desde la no figuración que sí encontramos en sus otras piezas, intentan expresar mediante el color y la materia del cuadro, sensaciones como el movimiento, la velocidad y la energía (el “automatismo” de Jackson Pollock, que redujo su gama cromática prácticamente al negro, el blanco y el gris azulado, y los brochazos irreverentes de Franz Kline, por ejemplo, son palpables en piezas como “Cronos”, “Encuentro I y II” y “Semana”). Incuso, donde más autonomía alcanza precisamente Ramón de Jesús es en esos “paisajes” abstractos que pueblan su mirada, como vemos en piezas como “Mi primavera” (mi obra preferida de la muestra), “El cuarto de Tula”, “Cromos” y “Tu piel”.

Ramón de Jesús Pérez de la Peña, graduado de la Academia Profesional de Artes Plásticas El Alba y con formación en los estudios de animación Anima de Holguín, no plasma imágenes o retratos femeninos en óleo sobre lienzo al azar: en sus obras vemos momentos, emociones, acciones, pensamientos, inquietudes, que captura, a veces con la rapidez del trazo o la acción inmediata, con las influencias de los maestros de la abstracción, pero sin depender, en su esencia, de ellos. Los colores, que conoce y explota, la espátula, el brochazo, la línea segura en el dibujo, las gotas y trazos que pueblan la orografía de su arte, son acaso excusas para mostrarnos las formas que no vemos siempre, pero que rigen nuestros días con la sencillez impresionante del azul y el gris.


Teatro documental, invocaciones del cuerpo como archivo palpitante

Afuera comienza a salir el manto titilante que es la noche, afuera esperamos que las puertas se abran, algunos confiamos en que la oscuridad despierte a los fantasmas de Frexes #132.

Ellas han tomado la casa. Somos más de una veintena y nos invitan a pasar, a acomodarnos como podamos entre los viejos muebles y libros desparramados por el piso. La sala se llena de su voz. Hoy somos los invitados a la casa de las conspiraciones, y sobre sus paredes se proyecta el ayer. Otra vez la casa que la sobrevive y resucita, nos hace cómplice de su existencia.

Fotos: Carlos Rafael

La luz llega apenas para dejarnos ver el rostro de la muchacha-tiempo que habla de su padre, de la ciudad, de la Historia y de una mujer, poeta del amor diario, Lalita Curvelo. 

María Victoria Guerra transida de las memorias de Holguín y el tiempo de Lalita nos lleva entre sus amigos; el lucero inolvidable que bajo otro nombre fue su cómplice, Oscar; los niños rescatados de la orfandad; las sentencias de muerte que sus manos sostuvieron contra asesinos y torturadores. María Victoria nos guía al pasado y tras ella avanzamos o retrocedemos en la penumbra hacia una habitación que debió ser oficina.

Teclea, los pies en el suelo como Hemingway, una muchacha pálida, Nathaly Polo, su voz sale desde un sitio invisible, reparte viejas fotos, mezcla sus vivencias con los versos de la dueña de la vieja casa. Regala poemas sueltos, rosas, nos lleva a la pequeña capilla, donde un Jesús adolorido sube la mirada e invita encender en el piso velas por las almas que han de habitar estos espacios, por Lalita, por nosotros y nuestra fe en la belleza, que supongo es el móvil que nos mantiene absortos mientras, a lo lejos se escucha el mar ausente.

Atravesamos el patio interior, algo bulle en la oscuridad, y cuando la luz nos toca vemos una mesa dispuesta para el convite visual, caracolas, piedras, dibujos de Lalita y una cafetera modernísima en la que está lista la bebida que compartimos, otros prefieren té y por primera vez alcanzo a ver los rostros de quienes han venido esta noche.

Fotos: Carlos Rafael

Los espejos colocados al fondo del comedor reflejan a una esbelta joven, Darlin Morales, ella también ha encontrado una Lalita propia, junto a las otras muchachas ha indagado por dos meses en documentos, objetos, los muros, las leyendas. Darlin ha traído su tiempo hasta este espacio un antiquísimo reloj cucú con que marca su existencia desde el inicio, por eso el aparente anacronismo entre él, la casa, y la modernidad de la cafetera eléctrica no son sino expresión del diálogo entre el legado y el descubrimiento, el pretérito y su interpretación bajo el prisma del hoy, son la danza armónica del pasado y el presente concatenándose.

Seguimos invadiendo el aposento. Sobre las viejas lozas de barro del patio ha reposado toda la memoria de sus días. Hemos sido convocados a caminar hacia la atalaya que fue la biblioteca de la escritora. Entre volúmenes vetustos, suvenires, un teléfono obsoleto, parece que va a llegar Lalita. Ya está, su voz la trae entre el olor de la noche y la mirada taciturna de un gato que sobre una tapia nos observa.

Todo es raro y vibrante. Sumergida en la atmósfera de la década de 1950 es esta una pieza raigal, de la casa para la casa y realizable solo en su interior. Las jóvenes autoras se asumen como peformers que convierten sus cuerpos en archivos palpitantes, documentos vivos.

Fotos: Carlos Rafael

La obra es un claro ejemplo de apropiación de la expresión estética de la realidad. Un texto en el que la subjetividad de las autoras se entronca con la de su objeto de investigación y se expresa luego en este resultado en el que recrean las vivencias de Lalita, su tiempo y espacio, permeados de la circunstancia propia de las dramaturgas.

Sustentada en los paradigmas del teatro documental, Otra vez la casa emplea los resortes emotivos de la poesía mezclados con el realismo propio de este género y aprovecha el espacio, la semipenumbra, la intimidad de las puertas y ventanas cerradas, la casa como un vientre fecundo que gesta la memoria.

Volvemos a la sala, a despedirnos de Eulalia y aplaudimos. Algunos de sus contemporáneos, personas de sus afectos, agradecen el acto casi místico de la resurrección.

Salimos otra vez a la calle Frexes, al 2021, con olor a libro antiguo y una flor en las manos. Aún podemos sentir el incienso en nuestras ropas y ver a Lalita en la ventana, reclinada, diciendo adiós.


Premios en la escena (+video)

El teatro en Holguín está de plácemes tras la noticia del otorgamiento de sendos premios de dramaturgia en distintas categorías a dos jóvenes creadores de la provincia.

Se trata del Premio de Dramaturgia Abelardo Estorino, para autores menores de 35 años, que obtuviera Katherine Perzant por la obra El pájaro motosierra. El jurado, integrado por la Dra. C Raquel Carrió, y los dramaturgos Nara Mansur y Yerandi Fleitas, argumentó que esta pieza era merecedora de dicho galardón por poseer “una estructura que se moviliza desde lo paródico y lo metateatral, en una suerte de ensayo sobre la dramatización, los lugares comunes (vitales) y los presupuestos más inmediatos del teatro cubano contemporáneo. El texto interpela “lo cubano” como teatralidad, desde un centro intertextual/multirreferencial que destaca el perfil del sujeto poético/dramático/narrativo, de ascendencia feminista.”

Perzant es periodista y editora. En 2020recibió el premio otorgado por el jurado cubano en el Festival Internacional de teatro femenino La escritura de la/s diferencia/s, y el jurado italiano le otorgó una mención especial por su pieza Cabo de hornos.

Por su parte, Nelson Beatón, es el ganador del Premio de Dramaturgia para niños y de títeres Dora Alonso, lauro que mereció por la pieza Blanco que, a decir del jurado (Yudd Favier, teatróloga, Maikel Chávez, actor y dramaturgo y Ulises Rodríguez Febles, dramaturgo) es una “metáfora escénica que propone desde su construcción eminentemente poética, una mirada a temas que validan el poder del ser humano y su existencia. Lleno de símbolos, estructurado de manera eficaz, y con un lenguaje provisto de una fuerza dramática, es un texto hermoso, conmovedor, que nos acerca a la figura del niño Hans C. Andersen, a la historia de un pino (Blanco, nacido de imaginación creadora) y su evolución, para hablarnos de lo efímero, de una muerte metafórica, espiritual y física, de los cambios de la materia y las esencias de la HISTORIA, de las conversiones y las ilusiones de un mundo diferente que a veces resulta ilusorio y devastador. También nos habla de la creación, de la fe y persistencia, de otro tipo de relación entre padre e hijo, de la defensa de los sueños. Es un texto complejo que impone caminos novedosos de exploración en el teatro para niños y jóvenes en Cuba.”

Beatón es estudiante de Dramaturgia de la Universidad de las Artes, contexto donde asegura, surgió la pieza ganadora como un ejercicio académico.


Cubandaluz: Que nos salve la música

La agrupación holguinera de flamenco fusión, Cubandaluz, comenzó el proceso de grabación de su primer disco a finales de 2020 en los estudios Caonao, pertenecientes a la EGREM y con sede en Camagüey.

Por cuatro días los noveles músicos con Mayté Segura al frente trabajaron en el fonograma que nace con el nombre Que nos salve el amor, donde una decena de canciones escritas por Mayté germinan, florecen y maduran, para llegar al público que los conoce y para ser descubiertos desde un soporte menos perecedero.

¿Cómo fue el proceso de grabación?

Para todos los músicos de Cubandaluz era la primera vez que hacíamos un trabajo con esta profesionalidad y nos enfrentamos a un estudio grande, con equipos e ingenieros profesionales y con tiempo limitado. Tuvimos que ir con todo bien cuadrado desde los ensayos y aun así fue duro. Resultó un proceso muy bonito y enriquecedor para todos vernos grabando de forma seria.

No estudiaste música, sino artes plásticas ¿Como directora del grupo cómo fue defender tu idea del disco, tu proyecto y el concepto de tu propuesta frente a profesionales tan experimentados?

Es complicado, pero me considero una persona muy determinada con lo que deseo y lo que amo y aunque no he estudiado música en una escuela, pero me gusta tener conocimientos de lo que hago. Prefiero que me demuestren musicalmente hablando, que me aconsejen.

¿Qué influencias podrán encontrar en la música de Cubandaluz los que escuchen el disco?

La música que escucho es muy variada lo miso cubana, que flamenco, pop y pop rock español, todo esto me ha influenciado.

¿Cómo concebiste la estructura del disco?

Ese fue uno de los procesos más difíciles, casi todas las canciones tienen los mismos temas: amor, desamor, marcados por el existencialismo, pero siempre van por la misma línea. Mi arreglista me ayudó mucho a escoger. La mayoría de los seleccionados de entre una veintena de composiciones nacieron durante este periodo de la COVID y otros tienen ya varios años.

Algunos los hemos probado en vivo para ver la reacción del público. Y hay quienes los piden en los espacios donde nos presentamos. Otros los he dejado para dar la sorpresa al lanzar el disco.

Mi miedo era que no los fueran a recibir bien pues las personas están acostumbradas a escucharnos con un repertorio distinto y que conocen, de Sabina, Alejandro Sanz, música cubana, boleros, todas versiones con nuestro estilo, pero casi nunca música propia.

¿En qué fase se encentra el disco?

Estamos en el proceso de edición, y terminando de grabar algunas cosas para las que no alcanzó el tiempo en Caonao. Luego viene la mezcla donde se log

ra el sonido que busco. Y luego la masterización.

La idea es que esté terminado en abril, si la situación epidemiológica lo permite. La promoción parece que será digital, on line, debido a las dificultades por la pandemia. También haremos un video clip, pues la música hoy se ve, no se escucha.

Mientras continúa el proceso creativo, los músicos ensayan, aunque, debido a las restricciones por el coronavirus las presentaciones están suspendidas, pero Cubandaluz confía en que a todos nos salve el amor, y con él, la música.


Jornadas para el audiovisual Por primera vez

El XIV Festival Nacional del Audiovisual Por primera vez se realiza de forma online del 15 hasta el 17 de diciembre, con el objetivo de estimular la creación cinematográfica joven en el país y posibilitar el intercambio entre las diferentes generaciones de realizadores.  

Auspiciado por el Centro Provincial de Cine de Holguín, este evento desarrolla un programa de actividades con conversatorios y proyecciones de los materiales en concurso en el Ateneo Cinematográfico de la ciudad y en la página en Facebook Cine Holguín.

foto vanessa pernía arias

Entre ellos se encuentran producciones con lauros en otros certámenes, como Confinamiento, de Jimmy Ochoa, que participó en la muestra online InAcción, del Festival Internacional de Cine de Gibara y ha sido seleccionado para otros certámenes, y Piel de Burdégano, de Juan C. Domínguez, que obtuvo el premio Luces de la Ciudad, de El Almacén de la Imagen, en Camagüey; así como de jóvenes realizadores estudiantes de la Facultad de Medios de la Comunicación Audiovisual (Famca) de la filial de la Universidad de las Artes en Holguín, y de la carrera de Periodismo de la Universidad de Holguín, como Tres, de Patricia McPherson; La zafra del silencio, de Rosalía Rojas y Carlos Rodríguez Rubio, y Almuerzo al vestido, de Neftalí Pupo, entre otros.

Entre los espacios teóricos destaca el panel “Animación del audiovisual cubano actual”, con Adrián López Morín, director de los Estudios Anima, ubicados en esta oriental urbe.

foto vanessa pernía arias

La gala de premiaciones se realizará el próximo día 17 en la Sala Alberto Dávalos del Complejo Cultural Teatro Eddy Suñol, momento donde se otorgará el Gran Premio del jurado, integrado por el investigador, crítico de cine y profesor universitario Dr. José Rojas Bez, la realizadora audiovisual y profesora del ISA en Holguín Eylin Abreu Más, y el escritor, periodista y crítico Erian Peña Pupo; además de un Premio de la popularidad, elegido por el público mediante las visitas a la página en Facebook Cine Holguín.

Esta XIV edición del Festival Nacional del Audiovisual Por primera vez, cuyo nombre deriva del documental homónimo filmado en 1986 por Octavio Cortázar, está dedicado a los 300 años del pueblo de Holguín, conmemorado en abril último, el aniversario 60 de los Estudios de Animación del Icaic, y al 50 de la creación de Elpidio Valdés, de Juan Padrón.

foto vanessa pernía arias