Historia


¡Sé bendito, Hombre de mármol!

La historia de Cuba, entre sus muchos h√©roes, ha perpetuado un nombre: Carlos Manuel de C√©spedes y del Castillo. Justo cada mes de febrero Cronos trae a la memoria el aciago recuerdo de su muerte, aquel 27 de febrero de 1874, el d√≠a que abandon√≥ el espacio terrenal y que comenz√≥ a vivir para siempre en la memoria del pueblo cubano. Han transcurrido desde entonces 147 a√Īos.

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La política para Martí: Un asunto del alma

Por Lil María Pichs Hernández, intervención en el espacio Dialogar, dialogar, de la AHS

Gracias por la invitaci√≥n a este espacio. Deseo comenzar con referencias al texto de Cintio Vitier¬†Jos√© Mart√≠ en la hora actual de Cuba, escrito en 1994, el cual me parece vital para entender fen√≥menos de aquel momento y el presente. El engranaje social no funciona todo lo bien que deber√≠a. La f√≥rmula martiana ‚Äúcon todos y para el bien de todos‚ÄĚ no ha llegado a todos los que tiene que llegar en nuestro pa√≠s, y son, efectivamente, la educaci√≥n y la cultura campos esenciales para revisarnos como pa√≠s.

Es en el campo de la cultura donde Cintio ubica la soluci√≥n a muchos de nuestros problemas. Y, de hecho, hace una comparaci√≥n entre la Campa√Īa de Alfabetizaci√≥n de 1961 y la nueva campa√Īa de alfabetizaci√≥n o de culturizaci√≥n que har√≠a falta entonces en 1994, seg√ļn sus palabras.

Dijo¬†Cintio¬†entonces: ‚ÄúLa campa√Īa de alfabetizaci√≥n martiana que ahora necesitamos, en un pueblo que ya sabe leer y escribir, y que ha alcanzado niveles cient√≠ficos admirables, pero que en su mayor√≠a desconoce m√°s su historia y por lo tanto el argumento de su propia vida, es una campa√Īa de espiritualidad y de conciencia.¬† Hoy nuestro mayor problema espiritual, sin excluir los campos, est√° en las ciudades, y la ignorancia que hay que remediar es de otra especie, es en verdad la ignorancia de s√≠ mismos, de la propia historia, de la propia naturaleza, de la propia alma.‚ÄĚ

Por qué Cintio llama la atención acerca de estos elementos: historia, naturaleza y alma en la misma oración. Es algo que pudiera quedar flotando en este espacio y que pudiéramos retomar después en otro momento del debate.

Otro elemento que nos llam√≥ la atenci√≥n acerca de¬†este art√≠culo¬†es la caracterizaci√≥n que hace de la juventud de 1994. Cintio Vitier dice en ese momento: ‚ÄúA 36 a√Īos del triunfo de la Revoluci√≥n‚ÄĚ‚Äďsi√©ntanse libres de poner a m√°s de 60 a√Īos del triunfo de la Revoluci√≥n‚Äď, ‚Äúcomprobamos crecientes zonas de descreimiento y desencanto en los j√≥venes, tanto iletrados como pertenecientes a las minor√≠as intelectuales.¬† El nihilismo juvenil, filos√≥ficamente articulado por la corriente llamada posmodernismo, es un fen√≥meno universal y que en nuestro pa√≠s no es un fen√≥meno mayoritario.‚ÄĚ

Quisiera preguntar si alguien sabe de qu√© est√° hablando Cintio Vitier cuando habla del nihilismo juvenil y del posmodernismo, unas palabras que se est√°n poniendo bastante de moda en los √ļltimos a√Īos.

Evidentemente, cuando se habla de nihilismo, se habla de una corriente filos√≥fica que sostiene la imposibilidad del conocimiento y que, por lo tanto, niega la existencia y el valor de todas las cosas; negaci√≥n de toda creencia o todo principio moral, religioso, pol√≠tico o social; ese sentimiento de que nada de lo que se haga tiene sentido. Por ejemplo, ¬Ņpor qu√© se va a estudiar en la Universidad si hay gente que no lo hace y gana m√°s dinero que uno? ¬ŅPor qu√© mis padres y mis abuelos trabajaron toda su vida, y de repente el harag√°n del barrio est√° mejor porque recibe remesas del exterior?

Hacerse esas preguntas y encontrar las respuestas a ellas: absolutamente nada tiene sentido, es asumir una posición nihilista.

Entonces este es un fenómeno asociado a la posmodernidad.  De la posmodernidad se comienza a hablar luego de la caída del Muro de Berlín y del supuesto fin de la guerra fría, cuando evidentemente el socialismo real, o el proyecto idealista soviético completamente queda abandonado, y el capitalismo, el polo que gana la guerra fría, Estados Unidos y su ideología capitalista e imperialista triunfan en el mundo.

Aparecen personajes que empiezan a hablar del fin de la historia.¬† Como la historia humana ha sido la historia de las guerras, si nos ponemos a pensar, la historia de los seres humanos es la historia del batallar constante por un objetivo; sin embargo, si pensamos nihilistamente y nada tiene sentido, y vemos que luego de la importancia que tuvo la guerra fr√≠a, de repente gan√≥ una √ļnica manera de pensar, el capitalismo se instala en el mundo como √ļnico pensamiento racional, o sea, lo m√°s l√≥gico es querer trabajar para tener dinero y comprarse una casa y vivir bien, eso es lo l√≥gico; pensar en el otro, o no pensar ego√≠stamente, es ir en contra de la naturaleza humana.

Eso es verdad, se quedó impregnada en muchas personas, y es la verdad que triunfa luego de la guerra fría.

Esa forma de pensar lleva objetivamente a un cambio de √©poca en el pensamiento. Entonces, como no se sab√≠a qu√© nombre iba a tener esto filos√≥ficamente -lo anterior era el modernismo, a la¬† primera etapa de desarrollo capitalista y toda su filosof√≠a-, se le llam√≥ posmodernismo. Era una cosa provisional, pero no hay nada m√°s permanente que lo provisional. As√≠ que por posmodernismo lo conocemos ahora y es evidentemente una corriente que entre sus caracter√≠sticas tiene, por ejemplo, la idea de que la historia ya no existe, lo √ļnico que tenemos es presente; el pasado en realidad es una ficci√≥n, es un cuento, son relatos, no tenemos que conocerlo; solo tenemos que vivir en el ahora, y ni siquiera preocuparnos por el ma√Īana, y al final nada tiene sentido. Disfruta ahora, t√≠rate varios selfis ahora, porque al final nada tiene sentido.

Luego, no hay dualismo ninguno, se pierde, dejan de existir el oriente y el occidente, dejan de existir blancos y negros, dejan de existir. Aunque se pueden hallar, por supuesto, todo tiene elementos positivos y negativos, aunque nos podemos identificar con algunos elementos positivos del posmodernismo, evidentemente esta dualidad que supuestamente deja de existir entre ricos y pobres, por ejemplo, desde nuestra filosofía, es algo que no se puede aceptar.

La idea de desconocer la dimensi√≥n hist√≥rica de los procesos y las causas que nos han llevado a que las cosas sean como son a nivel internacional, incluso a nivel nacional, c√≥mo vivir en el presente sin conocer nuestro pasado, c√≥mo pensar en qu√© hacer ma√Īana y por qu√© hacemos las cosas, si no lo identificamos como un proyecto de vida; no digo un proyecto de naci√≥n, todo comienza desde el individuo, y desde el c√≥mo las relaciones sociales, las relaciones familiares, nos van transformando en la cotidianidad. C√≥mo enajenarnos de eso y simplemente pensar que estamos aqu√≠ sin ninguna raz√≥n y que por lo tanto nada de lo que hagamos vale la pena, y que por lo tanto no tenemos nada que aportar al otro, no tenemos nada en que ayudar a las dem√°s personas y nos encerramos en nosotros mismos.

Estas ideas son lamentablemente una de las grandes tendencias en el pensamiento. Y no quiero decir eso de que los jóvenes están perdidos, porque la frase data de la Grecia antigua. Sin dudas el artículo de Cintio tiene una visión muy integradora.

√Čl escribi√≥ por ejemplo sobre las relaciones entre pol√≠tica, el pueblo y la poes√≠a. ¬ŅQu√© relaci√≥n puede existir, cuando seg√ļn algunas clasificaciones, sociedad civil es la parte de la sociedad que no toma las decisiones pol√≠ticas, o sea, est√° separada de sus gobernantes?

Hay una sociedad civil que se encuentra completamente enajenada del proceso de construcción de su país, y que no hace nada para seguir construyendo.

Sin embargo, en la historia de Cuba hay un personaje que da respuesta a este problema de qué relación existe entre política, pueblo, poesía, cultura, de una manera muy particular y muy integradora, que es la que Cintio rescata. Por supuesto, estamos hablando de José Martí.  Y de ahí la importancia, una vez más, de recurrir al Apóstol a la hora de intentar encontrar herramientas para dar respuestas, desde nuestras propias realidades, desde nuestros propios pensamientos, nuestros intereses, los intereses de nuestra comunidad, a estos problemas a los cuales nos enfrentamos.

Mart√≠ desmiente el aparente divorcio que existe entre poes√≠a, literatura, arte, cultura, y eso que algunos llaman gente com√ļn, el pueblo, que es sin dudas el tejido de la vida real, que se encuentra saturado de imaginaci√≥n.¬† La pol√≠tica fue para √©l ‚Äďdice Cintio‚Äď, fue para Mart√≠, un asunto del alma. ¬°La pol√≠tica, un asunto del alma!

Y, por supuesto, yo quisiera preguntar a qui√©nes aqu√≠ les gusta la pol√≠tica, ven el Noticiero todos los d√≠as, ven la Mesa Redonda. Qui√©nes aqu√≠ piensan que su vida no tiene nada que ver con la pol√≠tica. Entonces aqu√≠ hay algo interesante: no nos interesa la pol√≠tica, pero hay algo que nos dice que nuestra vida no transcurre divorciada de la pol√≠tica. ¬ŅSe entiende lo que dije?

¬ŅC√≥mo entendemos la pol√≠tica en la actualidad?¬† ¬ŅQu√© es para nosotros la pol√≠tica?¬† Estamos vi√©ndolo como el arte o la ciencia de gobernar personas, un grupo de personas que gobierna a otra, que toma las decisiones, o un grupo de personas que ha sido empoderado por un colectivo m√°s grande de individuos para tomar decisiones por ellos, o estamos pensando que pol√≠tica es simplemente las personas que se dedican a la pol√≠tica, cobran por ser pol√≠ticos en el mundo, esto es una tendencia, esto es una realidad en muchos pa√≠ses. Sin embargo, para Cintio la pol√≠tica no es solo el arte de hombres gobernando a hombres, sino el arte de gobernarse a s√≠ mismo.

Primer elemento: una nueva visi√≥n de qu√© cosa es pol√≠tica. Y segundo, la idea de que las decisiones pol√≠ticas nos afectan de alguna u otra manera, pero no nos interesan, nos lleva necesariamente a hacernos la pregunta de por qu√© no nos interesa la pol√≠tica. Y en el fondo de esa respuesta, un elemento que subyace, independientemente de las cosas que podamos estar pensando ahora mismo, es la idea de que yo no tomo parte en esas cosas, a m√≠ nadie me pregunta, en realidad no me interesa. ¬ŅSer√° que no me interesa porque nadie me pregunta? ¬ŅSer√° porque no acuden a m√≠ las personas a preguntarme porque piensan que no me interesa? Todos formamos parte de lo mismo, y tenemos un papel que jugar en nuestra comunidad, en nuestra familia, en nuestro pa√≠s.

Esa idea, esa visi√≥n integradora de pol√≠tica, es algo que Cintio rescata de Jos√© Mart√≠, y que creemos que vale la pena traer a discusi√≥n en un espacio como este, porque hay muchas edades ac√° representadas y porque ser√≠a muy interesante debatir sobre estos temas, pero sin dudas ‚Äďy concluyo con esto‚Äď una de las grandes ense√Īanzas que nos da Jos√© Mart√≠ es que todo, absolutamente todo, es pol√≠tica, en la medida en que la pol√≠tica es un reflejo de las relaciones humanas, se convierte en un ambiente, en un espacio en el que los seres humanos interact√ļan, y las decisiones que toman afectan a otros, incluso afectan a elementos que supuestamente son ajenos a ellos.

Espero que les haya inquietado con algunos puntos, que les haya causado alg√ļn inter√©s, Y muchas gracias por su atenci√≥n, y espero poder expandir, extender este espacio.

(APLAUSOS)

*Transcripción de la intervención de Lil María Pichs Hernández, miembro de la dirección nacional del Movimiento Juvenil Martiano, en el espacio Dialogar, dialogar sobre José Martí en la hora actual, realizado en el Pabellón Cuba, sede nacional de la AHS, el miércoles 22 de enero de 2020.

 


José Martí, un símbolo en disputa

Ah√≠ estaba yo. Por primera vez ante originales del peri√≥dico Patria. Devoraba aquellas p√°ginas con los ojos en el Centro de Estudios Martianos. Y mi mente, incontrolable, como casi siempre, pasaba im√°genes de Jos√© Mart√≠ escribiendo, guiando, so√Īando…

Gracias a la imaginaci√≥n, lo veo en diferentes etapas de su vida. All√≠ estaba el muchacho, en las clases de Rafael Mar√≠a de Mendive, el adolescente encarcelado con apenas 16 a√Īos de edad, el poeta y periodista, el pensador profundo, el rom√°ntico, el hermano amoroso, el hombre sufrido, el Ap√≥stol, vestido no con el traje grandilocuente, sino con la humildad de un ser humano que padeci√≥, anhel√≥ e hizo a favor de los dem√°s.
Lo observo en las Canteras de San Lázaro. Los grilletes, el sol y el fango mellan su salud, aunque no el valor y la convicción. Desde la madrugada, trabaja y arrastra cadenas y grilletes por un pedregoso camino, excava y desbarata piedras a golpe de pico.

El Ap√≥stol, vestido no con el traje grandilocuente, sino con la humildad de un ser humano… Foto: Cortes√≠a del artista

Despu√©s del indulto y ya en Espa√Īa, escribi√≥: ‚ÄúDolor infinito deb√≠a ser el √ļnico nombre de estas p√°ginas. Dolor infinito porque el dolor del presidio es el m√°s rudo, el m√°s devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borrar√°n jam√°s…‚ÄĚ.

Su mente no descansa: es un volcán en ebullición que, en vez de lava, arroja luz. Le preocupa lo que allá en Washington se trama a espaldas de los pueblos de América. La necesidad de desahogo es inevitable. Toma papel y pluma.

Cada cierto tiempo, da vueltas al anillo de su mano izquierda, mira la inscripción en él (Cuba) y un torbellino se agita en su interior. Viste de negro y esa prenda, forjada con el grillete que llevó en las Canteras, es recuerdo omnipresente de la opresión que se cierne sobre su Patria.

Pasa el tiempo y aquel adolescente que escribió Abdala, obra de profundo sentimiento patriótico, ya es un hombre, un padre lejos de su hijo Ismaelillo, un intelectual reconocido, un revolucionario con la capacidad y el prestigio para aglutinar.

¬ŅCu√°nto conocemos en verdad a ese ser humano?, o lo que es m√°s importante para reflexionar: ¬Ņcu√°nto m√°s nos pueden seguir ayudando sus ideas y ense√Īanzas hasta la eternidad?

Est√° claro que del ni√Īo y el adolescente Pepe, del revolucionario, hermano, hijo y h√©roe Jos√© Mart√≠, deber√≠amos conocer lo m√°s posible, de la A hasta la Z. Su ejemplo e ideas deber√≠an navegar siempre en las venas de cada cubano y hombre digno del planeta, como parte de las esencias de sensibilidad, justeza y valor.

¬ŅC√≥mo conseguir que los ni√Īos y todos lo sientan cerca y crezcan con su luz? Hace poco, pregunt√© a una alumna de segundo grado por √©l, y con orgullo expres√≥: ‚ÄúNaci√≥ el 28 de enero de 1853…‚ÄĚ, y as√≠ continu√≥ con una versi√≥n de su biograf√≠a.

Es muy favorable que los peque√Īos sepan eso, pero qu√© dicen cuando hablan de sus amiguitos o primos. ¬ŅAcaso expresan la fecha de nacimiento? Ojal√° cada familia conociera al Ap√≥stol m√°s all√° de las referencias comunes y transmitiera todo a los infantes con la pasi√≥n con la cual algunos abuelos suelen narrar historias.

Mart√≠ es, indudablemente, un s√≠mbolo en disputa. Est√°n quienes lo aman profundamente, conscientes de que ser martianos significa mucho m√°s que palabras, y hay tambi√©n quienes ‚Äúenarbolan sus ideas, su poes√≠a‚ÄĚ, al ritmo del dinero recibido del mismo imperio que √©l tanto combati√≥ o uni√©ndose a quienes reciben esos billetes provenientes del pa√≠s que ha impulsado decenas de medidas para matar de hambre y miseria a este pueblo. Sentirse martianos jam√°s podr√≠a ser compatible con eso.

Ojal√° cada familia conociera al Ap√≥stol m√°s all√° de las referencias comunes y transmitiera todo a los infantes con la pasi√≥n con la cual algunos abuelos suelen narrar historias. Foto: Antoine Cede√Īo

No es casual que los sucesos frente al Ministerio de Cultura de Cuba ocurrieran en dos fechas significativas: 27 de noviembre, aniversario del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, uno de los hechos m√°s tristes de la historia nacional; y 27 de enero, fecha de la Marcha de las Antorchas, y cuando apenas faltaban unas horas para cumplirse otro a√Īo del natalicio del Ap√≥stol.

Quienes se digan martianos deben tratar de ser verdaderamente √ļtiles, lo mejor posible en todo, como seres humanos y cubanos. Ser consecuentes con el ejemplo de bondad, valor, sensibilidad y amor total a esta naci√≥n y sus esencias, sin asumir jam√°s poses ni servir como instrumentos, consciente o inconscientemente, a quienes pretenden apagar esta naci√≥n.

Los de m√°s edad y los j√≥venes debemos ir de manera permanente a los textos del H√©roe Nacional, navegar en su pensamiento y aprehender, para bien de nosotros, nuestros hijos y nietos…, el pa√≠s, porque Mart√≠ forma parte del coraz√≥n de Cuba, manantial de esencias y fortalezas.

Recuerdo varias visitas a Dos R√≠os, donde cay√≥ en combate y se levanta un obelisco, que prefiero considerar sin dimensiones, infinito, como deber√° ser siempre el cari√Īo, la admiraci√≥n y el agradecimiento de los hijos en este archipi√©lago al Ap√≥stol.

J√≥venes de varias provincias vamos al r√≠o Contramaestre, ubicado cerca, cogemos piedras y las colocamos como otro peque√Īo monumento, tal como suponemos lo hicieron mambises y cubanos de √©pocas anteriores. En ese lugar conversamos y vibramos por la emoci√≥n de estar en un altar sagrado de la Patria, un sitio en el cual el ejemplo del Maestro palpita con m√°s fuerza.

Dejo de teclear durante unos segundos. Me recuesto en el espaldar de la silla, y lo imagino otra vez con la pluma en la mano, redactando y en la conquista de aparentes utopías.

Lo observo sobre su caballo, siento disparos…, pero él sigue de manera impetuosa, renace en cada éxito y muestra de dignidad de los cubanos.

  • *Publicado originalmente en La Jiribilla

Un Martí para ahora mismo

Jos√© Mart√≠ constituye referencia ineludible para el pensamiento patri√≥tico y revolucionario cubano. Hasta el presente, su ideario se manifiesta como plataforma desde la cual repensar los dilemas de la naci√≥n y el orbe. La apuesta martiana por la construcci√≥n de una sociedad garante de la dignidad plena de los seres humanos resulta una aspiraci√≥n que ‚Äďcual horizonte‚Äď nos conmina a avanzar.

De cara a los retos de hoy, seis aristas de la reflexi√≥n del Ap√≥stol devienen soportes para aquellos abocados a la continua apuesta por una Cuba y un mundo mejor. Su inserci√≥n dentro del llamado pensamiento electivo, la irrefrenable b√ļsqueda de la unidad bajo principios compartidos, la autoconciencia nuestraamericana y su beligerante oposici√≥n a la proyecci√≥n hegem√≥nica de los poderes imperiales han de acompa√Īarnos en la lucha cotidiana.

Mart√≠ supuso la c√ļspide del electivismo cubano, movimiento filos√≥fico que desde las postrimer√≠as del siglo XVIII impuls√≥ la conformaci√≥n de un pensamiento propio en la Isla, a partir de adaptaci√≥n cr√≠tica de los referentes for√°neos y de la construcci√≥n de respuestas singulares a los problemas espec√≠ficos de la realidad insular. Para el Maestro, solo el ejercicio intelectual nacido de nuestra universal autocton√≠a franquear√≠a el acceso a los prop√≥sitos de plenitud so√Īados. Hoy que buscamos modelos para enrumbarnos, no debemos pasar por alto esa alerta.

En paralelo, la pr√©dica martiana encontr√≥ otro de sus nortes en la cristalizaci√≥n de la unidad entre los cubanos de buena voluntad. La meta de la independencia y posterior consumaci√≥n de la rep√ļblica plena requer√≠a el modelaje de una amplia coalici√≥n de fuerzas, capaz de articularse bajo presupuestos program√°ticos y de principios. Los retos de la Cuba de hoy exigen de nosotros justo lo que el h√©roe de Dos R√≠os subrayara en el ya lejano siglo XIX. La Revoluci√≥n que ha de revolucionarse ser√° exitosa en tanto exprese la pluralidad de la naci√≥n y denote su capacidad para actuar como un proyecto unitario de pretensiones hol√≠sticas.

Dentro del legado de ese cubano de excepci√≥n al que hoy rendimos tributo destaca, igualmente, su sentido de unidad continental. Mart√≠ pens√≥ en clave nuestraamericana, es decir, concibi√≥ un proyecto enfocado en los problemas que enfrentaba el vasto universo que discurre del Bravo a la Patagonia. Esta concepci√≥n ancl√≥ en la identificaci√≥n de una historia e identidad comunes que, sin desconocer las particularidades, permit√≠a so√Īar con un destino compartido. Dicho sue√Īo com√ļn ve√≠a reforzado su sustento en la identificaci√≥n de un claro antagonista que, desde su agenda de dominaci√≥n, trabajaba en pos de fragmentarnos. Justo en esta hora que vivimos, los factores que nos unen siguen mostrando su vigencia, al tiempo que el enemigo esencial contin√ļa siendo el mismo.

Como es sabido, el pensamiento del H√©roe Nacional se erige como precursor del ideario antiimperialista. El diagn√≥stico martiano acerca de la configuraci√≥n interna de las sociedades del Norte global y de la proyecci√≥n hacia el Sur del capitalismo maduro de las naciones imperiales¬† conserva vigencia en m√°s de un sentido. En la tarea siempre urgente de definir la l√≥gica de funcionamiento del sistema capitalista, Mart√≠ resulta un gran aliado. Solo desde la disecci√≥n anal√≠tica de nuestro enemigo podremos construir la alternativa civilizatoria que el Ap√≥stol identific√≥ como √ļnico camino para la consumaci√≥n de la justicia.

Frente a los grandes dilemas que tocan a nuestra puerta, Mart√≠ nos acompa√Īa. Est√° a nuestro lado en la lucha por un futuro de total emancipaci√≥n. Nos toca pues aprender del veterano guerrero, beber de sus consejos, hacer propio su m√©todo y lanzarnos a crear, a construir, a fundar.¬†¬†¬† ¬†


Cantar a la Patria, no contra ella (+Videos)

Desde La Bayamesa, de C√©spedes, Castillo y Fornaris, escrita en 1851, hasta Me dicen Cuba, en la que Alexander Abreu insert√≥, en medio del son trepidante, las notas del Himno de Bayamo, la Patria ha sido cantada una, diez, mil veces, en sus m√°s limpias y entra√Īables esencias. Porque un pueblo con m√ļsica en el alma expresa su sentido de pertenencia en el arte que mejor lo representa.

Contra esa tradici√≥n, permanentemente actualizada, se estrellar√° todo intento de pervertir sentimientos y erosionar convicciones mediante operaciones como la que, desde Miami ‚Äאּd√≥nde si no!‚Äď hace pocas horas comenz√≥ a circular.

No hay intenciones ocultas. El texto apuesta sin disimulo por la restauraci√≥n capitalista y el derrocamiento del poder revolucionario. Al rese√Īar el lanzamiento, servido por los canales de comunicaci√≥n al servicio de la subversi√≥n, la agencia EFE resalt√≥ esos objetivos: ¬ęLa canci√≥n es abiertamente contraria al Gobierno de Cuba y a sus pol√≠ticas¬Ľ.

No hay argumentos, sino una retah√≠la de lugares comunes al discurso anticubano: una Cuba dictatorial donde predominan la mentira, la represi√≥n, la tortura; una dictadura sin apoyo popular (¬ęya ustedes est√°n sobrando, ya no les queda nada, ya se van bajando, el pueblo se cans√≥ de estar aguantando¬Ľ).

No hay siquiera el m√°s m√≠nimo atisbo de ingenio, ni una pizca de inteligencia en la burda conversi√≥n del lema Patria o Muerte, en Patria y Vida, t√≠tulo de la diatriba. Como si la defensa de la vida, de la libertad, de la resistencia, no encarnaran en la consigna que nos acompa√Īa desde la despedida a las v√≠ctimas del sabotaje al barco La Coubre.

Tampoco sorprende la alianza de los protagonistas. Famosos, alguno que otro con talento formado en nuestro sistema de ense√Īanza ‚Äďaunque se sabe que la fama y el talento no son sin√≥nimos‚Äď, aupados por las corrientes de moda dentro de esa franja que se ha dado en llamar m√ļsica urbana, tuvieron √©xitos comerciales en Cuba.

Hasta que, deslumbrados por el afán de mayores réditos, seducidos por la farándula floridana vinculada a la industria anticubana, y con cuentas mal sacadas acerca de la capacidad de resistencia de los suyos ante las brutales embestidas del trumpismo contra nuestro pueblo, rasgaron sus vestiduras y evidenciaron la precariedad de sus principios éticos, si es que tuvieron.

Entonces, c√≥modamente instalados en Miami, comenzaron a vociferar, denostar, despotricar y reescribir sus historias personales. Uno de ellos borr√≥ de su memoria los versos que cant√≥ en 2016: (¬ęregreso a la cuna que me vio nacer / regreso a ese barrio que me vio correr / lo que fui, lo que soy y ser√© por mi isla bella¬Ľ); otro, como para no dejar dudas de su catadura moral, reneg√≥ de haber saludado en un concierto al Presidente de la Rep√ļblica de Cuba (¬ęfue un error‚Ķ sent√≠a miedo¬Ľ), y un tercero, alentado de seguro por un subid√≥n alucin√≥geno, amenaz√≥ con venir a ¬ędar machete¬Ľ contra los gobernantes.

En esto √ļltimo se emparenta con un invitado a participar en el show: el delincuente que en La Habana pidi√≥ a Trump ¬ęfuego, fuego y fuego pa‚Äô que esto se acabe¬Ľ: bloqueo e invasi√≥n contra Cuba. El fuego que en el video quema una bandera cubana. El fuego de la vileza con que intentan enlodar en la letra la memoria de Mart√≠ y el Che. El fuego contra la Patria, contra la vida.

Bueno ser√° retener en el coraz√≥n las palabras escritas por Mart√≠ a un compatriota en 1886: ¬ęLa Patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal. Se le sirve, pero no se la toma para servirse de ella¬Ľ. Y hacerlas acompa√Īar por una banda sonora que incluya, entre otros temas, la Peque√Īa serenata diurna, de Silvio Rodr√≠guez.


Perucho, el Himno y aquel momento de luz

Aquel hombre tremendo, de m√ļsica y fidelidad total a Cuba, cumplir√≠a este 18 de febrero 203 a√Īos de edad. Pedro Felipe Figueredo y Cisneros, como lo llamaron sus padres, el autor del Himno Nacional, sigue siendo un s√≠mbolo de poes√≠a m√°s all√° de las palabras. Aquella marcha guerrera entra√Īa tambi√©n el amor verdadero, el decoro y la dignidad de un artista y todo un pueblo.

La escena parece casi de pel√≠cula. Perucho est√° sobre su caballo. A su alrededor cientos de personas expresan ‚Äú¬°Viva la Revoluci√≥n!‚ÄĚ ‚Äú¬°Viva la independencia!‚ÄĚ ‚Äú¬°Muera Espa√Īa!‚ÄĚ ‚Äú¬°Viva Carlos Manuel de C√©spedes!‚ÄĚ ‚Äú¬°Viva Perucho!‚Ķ‚ÄĚ

La Ciudad de Bayamo, la primera liberada por los mambises, era un manantial de emociones, un hervidero patriótico. Después de unas 40 horas de combate y lograr la victoria, todos estaban repletos de entusiasmo.

Aproximadamente, a las 10 de la ma√Īana, del 20 de octubre de 1868, hab√≠a entrado a la Plaza de la Iglesia Parroquial Mayor la Divisi√≥n La Bayamesa, bajo el mando del General Figueredo.

Minutos despu√©s, el pueblo aclamaba: ‚ÄúPerucho, la letra‚ÄĚ, ¬°La letra!‚Ķ

El historiador Aldo Daniel Naranjo manifiesta que desde fechas anteriores algunos pobladores tarareaban ese himno de libertad. ‚ÄúEstaban ansiosos, por eso lo ped√≠an con tanta insistencia. Era el momento adecuado, no exist√≠a ning√ļn impedimento para que esos versos bronc√≠neos estremecieran la ciudad libre y se expandieran por toda Cuba‚ÄĚ, expresa.

Resalta que era una marcha de guerra, un llamado permanente al combate. Seg√ļn refiere, en cualquier an√°lisis debe tenerse en cuenta que simboliza la naci√≥n, pues su esencia no es el llamado a los bayameses, sino a todos los cubanos, porque ‚Äú‚Ķ morir por la Patria es vivir‚ÄĚ.

Aclara que verdaderamente toda la multitud no conocía la letra, aunque sabía su existencia. Ese día Perucho no lo compuso, como han divulgado algunos, aunque sí lo reprodujo en un papel encima de su caballo, gracias a la memoria.

Aquellos p√°rrafos pasaron de mano en mano. Hubo quien realiz√≥ copias apresuradamente, y pronto se oyeron voces: ‚ÄúAl combate, corred, bayameses, que la Patria os contempla orgullosa‚Ķ‚ÄĚ

El momento fue m√°s especial, porque tambi√©n estaba la orquesta del maestro Manuel Mu√Īoz Cede√Īo, y se armonizaron letra y m√ļsica, lo cual debi√≥ constituir un espect√°culo estremecedor.

EL HIMNO ANTES DE 1868

Daniel Naranjo narra que en 1867 el abogado y revolucionario bayam√©s Francisco Maceo Osorio le dijo a Perucho Figueredo: ‚ÄúA ti, que eres m√ļsico, te toca componer nuestra Marsellesa‚ÄĚ.

Y meses despu√©s, el talentoso bayam√©s ya ten√≠a la obra, la cual fue conocida por unos pocos. Figueredo entreg√≥ las partituras de su composici√≥n a otro artista de prestigio, Manuel Mu√Īoz Cede√Īo, vecino suyo, quien la instrument√≥ con su orquesta.

Algunos aseguran que la esposa de Perucho, llamada Isabel Vázquez, excelente poetisa, también participó en la creación. Así lo expresó, por ejemplo, Carlos Manuel de Céspedes, hijo del Padre de la Patria y yerno de Figueredo.

Conocido es tambi√©n que, con la aprobaci√≥n del cura Diego Jos√© Baptista, la m√ļsica del Himno fue estrenada p√ļblicamente el 11 de junio de 1868 en medio de las celebraciones del Corpus Christi, en la Iglesia Parroquial de Bayamo.

En esa ocasi√≥n, el teniente coronel Juli√°n Udaeta calific√≥ la melod√≠a de subversiva y revoltosa, pero seguramente jam√°s imagin√≥ que apenas meses despu√©s, el 20 de octubre, √©l tendr√≠a que firmar la capitulaci√≥n de las tropas espa√Īolas, jornada en la cual esa marcha patri√≥tica retumb√≥ en la urbe con su letra completa.

Por la importancia de aquel hecho, se escogi√≥ el 20 de octubre como el D√≠a de la Cultura Cubana, fecha en la cual se realizan m√ļltiples actividades en todo el pa√≠s.

Seg√ļn historiadores, en el futuro se suprimieron las estrofas del texto original que condenaban casi cuatro siglos de ignominias y cr√≠menes del yugo colonial de Espa√Īa, pues podr√≠an herir la sensibilidad de aquel pueblo, con el cual los cubanos permanecemos relacionados por lazos de sangre y de cultura. No se debe olvidar, adem√°s, que muchos espa√Īoles integraron el Ejercito Libertador y alcanzaron grados de oficiales.

Investigadores, como Luis Toledo Sande, resaltan que modificaciones textuales y melódicas han dado por fruto una pieza ágil, de contundente brevedad y de musicalidad electrizante.

El Himno constituye símbolo de heroicidades y sacrificios. Nacido de la sinceridad y el coraje de hombres y mujeres que amaron verdaderamente a Cuba y no deseaban verla sometida por potencia extranjera, ni aceptarían jamás ser instrumentos de quienes desean la muerte de su pueblo y la Revolución por la que tanto ellos lucharon.

 


Ignacio y Amalia: «No se pod√≠a amar m√°s»

El amor no precisa fronteras, el amor traspasa la cruel e inevitable vorágine del tiempo, rompe las barreras de la distancia, disipa los temores, comparte nuestros infortunios y desvela los secretos para escribir ese camino que nos conecta en la simplicidad. Es la esperanza que vive y nos levanta, fragilidad bienvenida que multiplica las sonrisas, las caricias que nos acoge y sana. Es fragancia perpetua, un beso a media noche bajo el pómulo ingrávido de la sedienta madrugada, el abrazo de un padre, la mano amiga, el significado más grande, una vivencia irracional pero completa y absolutamente necesaria para la vida.

‚ÄúSi t√ļ supieras como el coraz√≥n te adora, como mi pecho se abrasa y arde por ti, solo por ti, siempre por ti. Antes faltar√° el firmamento y el orden universal que sujeta a los astros entre s√≠ que faltar al amor que a ti me liga‚Ķ‚ÄĚ[1]

Ciento cincuenta y tres a√Īos han pasado desde la boda del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz y Amalia Simoni Argilagos en la majestuosa iglesia de Nuestra Se√Īora de la Soledad, ubicada en la Plaza del Gallo del centro hist√≥rico de la ciudad de la Villa del Puerto del Pr√≠ncipe. El primero de agosto de 1868, pocos meses antes del estallido de la Guerra de los Diez A√Īos, se inscribi√≥ en la historia de la Patria uno de los amores m√°s sublimes, id√≠licos e imperecederos que hoy forma parte indisoluble del esp√≠ritu bohemio de la ciudad y del alma de los camag√ľeyanos.

Amalia Simoni Argilagos/ Tomada de internet

Tanto admiramos a este hombre virtuoso, como lo definiera José Martí, que no son pocas las parejas que hoy sellan su unión en boda simbólicas cada primero de agosto para honrar esa historia de amor bella y fascinante, que no admitió separaciones y que encontró su camino en los besos apasionados, las caricias y las miradas cómplices de dos enamorados que han trascendido a la posteridad.

Centenares de cartas escritas por el h√©roe ep√≥nimo de los camag√ľeyanos aliviaron la inevitable ausencia de la persona amada y que son consideradas hoy como un preciado ejemplar de la literatura epistolar cubana por su riqueza verbal, su l√≠rica sincera, la prosa fina y cultivada; un valeroso testimonio de un hombre que am√≥, vivi√≥ y luch√≥ por su Patria y su Amalia.

Es este sentimiento la raz√≥n que movi√≥ la pluma de Agramonte para escribir esas palabras destinadas a su ‚Äú√°ngel‚ÄĚ, a su ‚ÄúAmalia idolatrada, a su ‚Äú√ļnico delirio‚ÄĚ, como se refer√≠a en sus apasionados saludos y que expresaron la certeza de lo bueno, lo cre√≠ble y la nobleza desmedida de un coraz√≥n limpio y sublime:

‚Äú‚Ķ yo no te quiero casi como t√ļ a m√≠. Si quieres tener una idea (ya que no una medida porque no la admite) de mi amor, multiplica el tuyo, que me figuro es grande, por la inmensidad del espacio y por la eternidad del tiempo y su resultado te la dar√°. No quiere ni se inquieta una madre por el hijo que contempla en sus brazos como yo por ti, ni concibo amor alguno que alcance la intensidad y vehemencia del m√≠o.‚ÄĚ[2]

‚ÄúAy, Ignacio m√≠o, el coraz√≥n parece querer salt√°rseme del pecho, cu√°ntas veces la leo (las cartas del Mayor); cada una de tus esperanzas, cada tormento, cada palabra, me hacen sentir demasiado; y me admiro de encontrar las fuerzas para vivir tanto tiempo lejos de la mitad de mi alma. Recuerda que tu amor es mi bien y tu existencia indispensable a la m√≠a‚Ķ‚ÄĚ[3]

¬†‚ÄúTodos los d√≠as en cualquier parte del mundo, una muchacha y un muchacho se enamoran y se aman‚ÄĚ, as√≠ expres√≥ el escritor y poeta Juan Ram√≠rez Pellerano en su compilaci√≥n ‚ÄúCartas a Amalia‚ÄĚ editadas por la editorial √Ācana.

Amalia e Ignacio se conocieron siendo muy jóvenes, su noviazgo comenzó en 1866 sabiendo que sus vidas estarían indisolublemente unidas para toda la eternidad a pesar de las negativas del doctor Ramón Simoni, quien cedió ante el ímpetu de su hija al defender su amor con total devoción:

‚ÄúNo te dar√© el disgusto padre, de casarme en contra de tu voluntad, pero si no es con Ignacio, con ninguno lo har√©‚ÄĚ. La poetisa Aurelia del Castillo describ√≠a a Amalia como ‚Äúuna preciosa criolla, de cuerpo arrogante y postura altiva, negros ojos, gran mata de cabellos y gentil figura‚ÄĚ, a lo cual Juan Ram√≠rez Pellerano le a√Īadi√≥, ‚Äúsu intelecto de amplia cultura y esmerada educaci√≥n, no muy usual en las mujeres de entonces. En ella sobresal√≠a una delicada voz de soprano, cualidad que encauz√≥ estudiando m√ļsica (canto y piano). Adem√°s conoc√≠a varios idiomas.‚ÄĚ

Por su parte, Ignacio era un hombre culto, gallardo, un joven abogado de ideas independentistas y progresistas y profundamente cautivado por el ingenio y las virtudes de su Amalia.

Parque Ignacio Agramonte y Loynaz/ Tomada de internet

‚ÄúS√≠ bella m√≠a, quisiera o√≠rte decir incesantemente que me quieres como no es posible querer a nadie m√°s y que te es necesario mi cari√Īo; que excede a todos; cuya inmensidad no es posible exagerar y que desaf√≠a por su duraci√≥n a la misma muerte, como por su constancia a las mayores contrariedades.‚ÄĚ[4]

El 10 de octubre de 1868 Carlos Manuel de C√©spedes se levanta en armas por la independencia de Cuba, seguido por los camag√ľeyanos el 4 de noviembre en Las Clavellinas y una semana despu√©s, en el ingenio Oriente del municipio de Sibanic√ļ, Ignacio Agramonte se incorpora a las fuerzas mambisas para¬† luego escribir una de las p√°ginas m√°s brillantes de las luchas por la independencia de Cuba. A pesar de la distancia, ambos compart√≠an los mismos deseos de libertad con el √≠mpetu de sofocar ese yugo espa√Īol que somet√≠a a los cubanos a vivir en un pa√≠s sin autodeterminaci√≥n ni soberan√≠a.

‚ÄúIdolatrada esposa m√≠a: Mi pensamiento m√°s constante en medio de tantos afanes es el de tu amor y el de mis hijos. Pensando en ti, bien m√≠o, paso mis horas mejores, y toda mi dicha futura la cifro en volver a tu lado despu√©s de libre Cuba. ¬°Cu√°ntos sue√Īos de amor y de ventura, Amalia m√≠a! Los √ļnicos d√≠as felices de mi vida pasaron r√°pidamente a tu lado embriagado de tus miradas y sonrisas. Hoy no te veo, no te escucho, y sufro con esta ausencia que el deber me impone. Por eso vivo en lo porvenir y cuento con af√°n las horas presentes que no pasan con velocidad como yo quisiera.‚ÄĚ

As√≠ expresaba en una de sus cartas, a la cual Amalia respondi√≥: ‚Äútu deber antes que mi felicidad, es mi gusto, Ignacio m√≠o y c√≥mo no amarte si eres tan grande, si tan elevado es tu coraz√≥n. La resignaci√≥n por nuestras ausencias se agota y hace aumentar mi odio a los espa√Īoles. Cuba exige muchos sacrificios pero ser√° libre a toda costa.‚ÄĚ

El 26 mayo de 1870 Amalia Simoni fue echa prisionera por las tropas espa√Īolas en la Sierra de Cubitas junto a su hijo Ernesto de apenas un a√Īo de edad y embarazada de su hija Herminia, a la que Ignacio nunca llegar√≠a a conocer. Ante la propuesta para que convenciera a su esposo de traicionar sus ideales, Amalia respondi√≥ con total entereza y fidelidad a sus principios de emancipaci√≥n y libertad: ‚ÄúGeneral, primero me corta usted la mano, antes que le escriba a mi esposo que sea traidor.‚ÄĚ

‚Äú‚Ķbusqu√© en el monte y solo encontr√© la seguridad de que el enemigo me hab√≠a llevado mis tesoros √ļnicos, mis tesoros adorados, mi adorada compa√Īera y mi hijo. ¬°Qu√© desolaci√≥n, amor m√≠o! Todos, todos tus sufrimientos los he saboreado y c√≥mo me atormentan.‚ÄĚ[5]

boda simbólica en el Museo Quinta Simoni

‚ÄúCada d√≠a se robustece mi fe en el triunfo a pesar de todas las dificultades. Ni un momento he dudado jam√°s que nuestra separaci√≥n terminar√° y volver√° nuestra suprema felicidad con la completa libertad de Cuba‚Ķ‚ÄĚ ‚Äďescribir√≠a El Mayor el 21 de julio de 1872.

El 11 de mayo de 1873, este gran hombre y patriota cubano cae en combate en los potreros de Jimaguay√ļ con apenas 31 a√Īos de edad. La escritora y amiga Aurelia Castillo de Gonz√°lez en su libro Ignacio Agramonte en la vida privada se√Īal√≥:

‚ÄúFue aquel un d√≠a espantoso en Puerto Pr√≠ncipe. Jam√°s podremos olvidarlo los que lo presenciamos. Cuando los espa√Īoles descubrieron, gracias a una cartera y a un retrato de la amada esposa, que uno de los muertos en la que hab√≠an tenido por la insignificante refriega, era Agramonte, la noticia vol√≥ como en alas de electricidad a la capital de la provincia, y los voluntarios, ebrios de gozo ‚Äאּ bien sab√≠an el valor de la vida que hab√≠an tronchado!‚Äď se apoderaron del cad√°ver y atraves√°ndolo sobre una bestia, la hermosa cabeza a ras de tierra, lo pasearon triunfantes por las principales calles de la ciudad.‚ÄĚ

La √ļnica ep√≠stola, que a√ļn se conserva de Amalia Simoni, un mes despu√©s de la muerte atroz de El Mayor, fue el 30 de abril de 1873, desconociendo su deceso.

‚ÄúZambrana dice con pesar que no ver√°s el fin de la Revoluci√≥n. Estas palabras de Zambrana reci√©n llegado del campo de Cuba, no s√© c√≥mo no me han hecho perder la raz√≥n. ¬°Ah! T√ļ no piensas mucho en tu Amalia, ni en nuestros dos √°ngeles queridos, cuando tan poco cuidas de tu vida que me es necesaria, y que debes tambi√©n tratar de conservar para las dos inocentes criaturas que a√ļn no conocen a su padre. Yo te ruego, Ignacio idolatrado, por ellos, por tu madre y tambi√©n por tu angustiada Amalia que no te batas con esa desesperaci√≥n que me hace creer que ya no te interesa la vida. ¬ŅNo me amas? Adem√°s, por inter√©s de Cuba debes ser m√°s prudente, exponer menos un brazo y una inteligencia que necesita tanto. Por Cuba, Ignacio m√≠o, por ella tambi√©n, te ruego que te cuides m√°s.

Estoy m√°s tranquila porque me parece ver tu semblanza adorada y adivinar en √©l lo que me ofreces cumplir lo que tan encarecidamente te ruego‚Ķ‚ÄĚ[6]

Amalia falleci√≥ el 23 de enero de 1918 La Habana y, seg√ļn cuentan, bajo su almohada se encontraban todas las cartas que el amado esposo le escribi√≥:

‚ÄúQuisiera o√≠rte decir incesantemente que me quieres, como no es posible querer a nadie m√°s, y que te es necesario mi cari√Īo; mi cari√Īo que excede a todos.‚ÄĚ[7]

De Amalia, el H√©roe Nacional Jos√© Mart√≠ escribi√≥: ‚Äúpor la dignidad de su vida, por su modestia y gran cultura; por el cari√Īo tern√≠simo y conmovedor que acompa√Īa y gu√≠a en el mundo a sus dos hijos, los hijos del h√©roe, ¬°Respeta Patria y admira a la se√Īora Amalia Simoni.‚ÄĚ

Hoy después de tanto tiempo de sus muertes, de vivir en la era de Internet donde la comunicación es más rápida y cambia la manera de expresarnos, dejando un tanto olvidada la palabra escrita que se plasma en tinta y papel, aun así existen personas que son y serán paradigmas eternos de lo que muchos deseamos para nuestras vidas.

El amor de Amalia e Ignacio no ha tenido fin. M√°s all√° de la devoci√≥n, la infinita ternura, la complicidad de ideales unido siempre a la felicidad de sentirse parte del uno del otro, de la lejan√≠a, los sinsabores, las penas provocadas por la ausencia y la constante esperanza de un futuro juntos en una Patria libre, sencillamente, a√ļn as√≠: ‚ÄúNo se pod√≠a amar m√°s‚ÄĚ ‚Äď estas fueron las palabras de Amalia a su hija Herminia a√Īos despu√©s de la muerte de Ignacio.

Notas:

[1] Ignacio Agramonte, La Habana, 8 de mayo de 1867 (Carta a Amalia Simoni).

[2] Ignacio Agramonte, San Diego, 13 de abril de 1867.

[3] Amalia Simoni.

[4] Ignacio Agramonte, La Habana, 3 de octubre de 1867.

[5] Camag√ľey, 6 de junio de 1870.

[6] Carta a Agramonte, 30 de abril de 1873.

[7] Ignacio Agramonte.


Eusebio Leal Spengler: Verba volant, opra manent

¬†Este 16 de noviembre de 2020 se cumplieron 501 a√Īos de la fundaci√≥n de San Crist√≥bal de La Habana. Ciudad de leyendas, enigmas, religi√≥n, mestizaje y cuban√≠a, que conoci√≥ los pasos del Maestro de Juventudes Eusebio Leal Spengler. Para departir sobre esta ciudad maravilla, debemos fecundar y evocar las figura del eterno y querido historiador de La Habana; Leal es un ente vivo que nos acompa√Īa en las obras urban√≠sticas, hist√≥ricas, sociales, culturales que conocieron sus manos, su intelecto y tiempo de vigilia a la conservaci√≥n del patrimonio hist√≥rico de la naci√≥n cubana.

Al cubano m√°s √ļtil de su tiempo, le debemos la monumental obra de restauraci√≥n de las obras del centro hist√≥rico de La Habana, declarado por la UNESCO en 1982 Patrimonio de la Humanidad. Aunque su sencillez formada en los duros avatares de su vida de infante, que esbozo en el libro Fi√Īes, dedicado a su amor verdadero, su madre Silvia, lo conducen a no prevalecer sus m√©ritos sobre su llaneza, reconoci√©ndose como un servidor p√ļblico que cumpl√≠a con el deber impostergable de defender la obra de la revoluci√≥n desde su puesto de trabajo.

Hombre de ense√Īanza emp√≠rica, autodidacta, fue so√Īando y se√Īalando su camino con el valor de la perseverancia, acompa√Īado con horas de estudio y desvelo que lo consagraron de un conocimiento vasto que hacia germinar a disposici√≥n de su pueblo habanero y cubano.¬†

En una entrevista que le realizo √Āngel Calcines, Eusebio expreso: ‚ÄúTuve que superar mis grandes limitaciones intelectuales, pues escrib√≠a con faltas de ortograf√≠as y me ve√≠a obligado a buscar soluciones alternativas para intentar suplir esa deficiencia, priorizando la palabra oral. Tuve que llenar grandes vac√≠os porque le√≠a y estudiaba lo que me gustaba.‚Ä̬†

Lo importante de estas afirmaciones es que reconocía que su abnegación y superación a todaacosta le permitieron ir evolucionando en su peregrinaje.

Qu√© decir de su oratoria elocuente, sensible, tierna, ferviente e inflamable, que hacia enamorar y enarbolar la conciencia hist√≥rica y revolucionaria de nuestra poblaci√≥n. Dis√≠miles fueron sus reconocimientos internacionales y nacionales en toda su vida, premios que son el reflejo de a√Īo de energ√≠a, atrevimiento y unidad colectiva para hacer prevalecer la historia.

Como apasionado martiano, Eusebio rememor√≥ las ense√Īanzas de Mart√≠ y las trasmiti√≥ en su oratoria, escritos y acciones. Como fiel estudiante del legado del nuestro H√©roe Nacional, llevo en su pecho una m√°xima martiana: ‚ÄúEn la cruz muri√≥ el hombre un d√≠a; pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los d√≠as. Todas las grandes ideas tienen su nazareno.‚ÄĚ

Las grandes ideas de restauración del patrimonio histórico tenían su nazareno, y el de La Habana, era Eusebio Leal. Por eso nuestro pueblo reconoce fielmente lo pulcro de sus actos, de su obra al servicio de la Historia.

¬ŅPero c√≥mo juzgar√° la historia y las nuevas generaciones a Eusebio Leal Spengler?

La propia respuesta fue dibujada en la entrevista: ‚ÄúUn d√≠a en la historia con Eusebio Leal Spengler.‚ÄĚ

  • ‚ÄúSiempre ser√° una inc√≥gnita el c√≥mo seremos enjuiciados por las futuras generaciones. ¬ŅSobre qu√© fundamentos establecer√°n su juicio? ¬ŅMirar√°n hacia su pasado con la suficiente amplitud de matices para entender que cada cual es hijo de su tiempo y, como tal, sucumbe a sus contradicciones y desvelos?‚ÄĚ

Temo afirmar que las nuevas generaciones y la historia lo juzgar√°n por sus obras. Verba volant, opra manent*.

 

Nota:

*Las palabras vuelan, pero la obra permanece


Pensar la ciencia: Riesgos para un joven investigador y cómo manejarlos (IV)

Los estilos de tutor√≠as: microgesti√≥n vs autogesti√≥n. ¬ŅCu√°l me conviene?

¬ŅCu√°ntas veces no has escuchado, al hablar con otros j√≥venes investigadores, an√©cdotas incre√≠bles de las relaciones con sus tutores? En la gran mayor√≠a de los casos, hay un balance positivo. Es decir, la interacci√≥n instructiva con un mentor provey√≥ aportes significativos para el disc√≠pulo. Pero a veces, en estas historias los tutores pueden ser representados como tiranos egoc√©ntricos que cortan la imaginaci√≥n con su hostigamiento evaluador o, por el contrario, como una especie de anacoreta indiferente que va a su bola y que no les prest√≥ ninguna atenci√≥n. Estos polos no expresan (generalmente) una sucesi√≥n de hechos concretos, sino el sentir individual del joven que cuenta su vivencia. No habla tanto del tutor, sino de la experiencia concreta construida en el proceso de realizaci√≥n de la investigaci√≥n.

En un trabajo anterior, mencionábamos que la independencia, o sea, la capacidad para reconocer problemáticas, hallar soluciones y acometerlas solo, es un requisito para la obtención de un título académico. Por supuesto que esto depende del nivel en el que te encuentras (licenciatura, maestría o doctorado). Mientras más alto sea tu nivel, más independencia se espera de ti. Pero también obedece al estilo de coaching que emplee tu tutor. Es decir, algunos supervisores gustan de la microgestión (orientación y control de todos los pasos que das en la investigación), mientras que otros dejan mayor espacio a la autogestión del investigador. En este artículo, te comento acerca de estas dos formas de tutoría y te exhorto a identificar cuál de ellas se relaciona con tu entorno específico.

Imag√≠nalo de la siguiente forma: entre el t√≠tulo acad√©mico y t√ļ se extiende un tupido bosque lleno de peligros. En la medida que avanzas en la investigaci√≥n, te adentras en √©l. Con la microgesti√≥n, tu tutor marcha junto a ti, te indica y te empuja hacia adelante, te se√Īala los peligros y te reprende cuando tropiezas. Es casi seguro que llegar√°s al otro lado, pero lo m√°s probable es que no ganes la capacidad de avizorar los peligros, no tendr√°s perspectiva del universo que acabas de franquear y no tendr√°s la confianza necesaria para indicar a otros c√≥mo superar el bosque.

Con la autogestión, el tutor se coloca del otro lado del bosque, junto al título que ansías y, desde allí, te da las instrucciones mínimas para que avances. Caminas solo. Tropezarás mil veces, te sentirás perdido y ansioso. Si no eres capaz de leer las orientaciones con claridad puede tomarte demasiado tiempo vencer los desafíos de la ruta, puedes extraviarte y perder la motivación, o lo peor, no salir nunca del bosque. Sin embargo, cuando llegues al otro lado, habrás atesorado un arsenal extraordinario de recursos y estarás increíblemente capacitado para superar lo que sea que te venga delante. La confianza y orgullo conseguido te permitirá guiar a futuros investigadores con la certeza de aquel que venció el bosque.

Las dos t√©cnicas tienen pros y contras. Por un lado, con la microgesti√≥n tu tutor construir√° junto contigo las actividades diarias que debes realizar y ser√° muy espec√≠fico con respecto a los resultados a alcanzar. Es un sistema que potencia el adiestramiento en cuestiones t√©cnicas, en el c√≥mo hacer. Con √©l, es casi seguro que adquieras un cuerpo de habilidades de manera r√°pida, estar√°s cerca de investigadores con m√°s experiencia que t√ļ y evitar√°s las incertidumbres de moverte en √°mbitos epist√©micos desconocidos. Si eres astuto y buen observador, cultivar√°s infinidad de aptitudes que de otro modo podr√≠a tomarte a√Īos dominar.

El sacrificio que trae consigo la microgestión radica en que tendrás al tutor respirándote en el cuello todo el tiempo y eso es una presión con la que tendrás que lidiar. Asimismo, esta técnica de supervisión sucede mayormente cuando el tutor tiene un interés marcado en los resultados que obtendrás, por tanto, se espera un crédito compartido.

Por otro lado, en la autogesti√≥n posees m√°s libertad para explorar los posibles cauces de tu estudio. Tienes mayor espacio para las peque√Īas equivocaciones. Adem√°s, disfrutar√°s much√≠simo de tus logros, ya que ser√°n fruto de tu autonom√≠a, crecimiento y maduraci√≥n. Tu tutor no te molestar√° con frecuencia y es com√ļn que funcione solo como un revisor atento de tu informe de tesis. Suena bien, ¬Ņverdad?

El peligro está en que no tienes toda tu vida para completar la investigación. Tienes un tiempo limitado, por lo que el desarrollo de capacidades tiene que ser acelerado. Es muy difícil lograrlo en solitario, mantener la motivación y la disciplina de trabajo. Debes sumar que hay muchos procesos en los que la representación de un investigador de peso es muy valiosa. Por ejemplo, en los trámites burocráticos a menudo se requieren firmas y cabildeos en los que la ayuda de tu tutor es invaluable. Te ahorra tiempo y energías, te permite mantenerte enfocado. Igualmente, la participación en eventos, el encuentro con personalidades de tu ámbito y el proceso mismo de publicación de resultados, es un paisaje más llano y amigable cuando junto a tu nombre marcha un peso pesado con título de doctor.

…

Evidentemente, un apropiado balance entre un modo y otro es la situación ideal. Los tutores siempre, siempre, siempre, desean el buen resultado de sus discípulos. No solo porque, para el momento de la defensa ya habrá empleado mucho tiempo en ti, sino también porque en ello va involucrado también su propio prestigio.

Como ves, no hay una √ļnica forma de cruzar el bosque. Cada quien tiene su historia. Mi consejo es que, antes de elegir a tu tutor, inf√≥rmate con otros investigadores j√≥venes acerca de cu√°les son los estilos de cada qui√©n. Elige de acuerdo con tus intereses. Y si no puedes hacerlo, si ya te ves embarcado en alguna de estas naves, aprovecha los beneficios que trae cada sistema. Maxim√≠zalos y suple t√ļ mismo las carencias innatas de cada uno. No olvides que cuanto m√°s profunda sea tu inmersi√≥n en la formaci√≥n de habilidades, m√°s f√°cil ser√° para ti construir experticia, crecer√° tu confianza y, como resultado, aumentar√° tu independencia. Entonces, ya no necesitar√°s que alguien te diga qu√© hacer.