Historia


Eusebio Leal Spengler: Verba volant, opra manent

¬†Este 16 de noviembre de 2020 se cumplieron 501 a√Īos de la fundaci√≥n de San Crist√≥bal de La Habana. Ciudad de leyendas, enigmas, religi√≥n, mestizaje y cuban√≠a, que conoci√≥ los pasos del Maestro de Juventudes Eusebio Leal Spengler. Para departir sobre esta ciudad maravilla, debemos fecundar y evocar las figura del eterno y querido historiador de La Habana; Leal es un ente vivo que nos acompa√Īa en las obras urban√≠sticas, hist√≥ricas, sociales, culturales que conocieron sus manos, su intelecto y tiempo de vigilia a la conservaci√≥n del patrimonio hist√≥rico de la naci√≥n cubana.

Al cubano m√°s √ļtil de su tiempo, le debemos la monumental obra de restauraci√≥n de las obras del centro hist√≥rico de La Habana, declarado por la UNESCO en 1982 Patrimonio de la Humanidad. Aunque su sencillez formada en los duros avatares de su vida de infante, que esbozo en el libro Fi√Īes, dedicado a su amor verdadero, su madre Silvia, lo conducen a no prevalecer sus m√©ritos sobre su llaneza, reconoci√©ndose como un servidor p√ļblico que cumpl√≠a con el deber impostergable de defender la obra de la revoluci√≥n desde su puesto de trabajo.

Hombre de ense√Īanza emp√≠rica, autodidacta, fue so√Īando y se√Īalando su camino con el valor de la perseverancia, acompa√Īado con horas de estudio y desvelo que lo consagraron de un conocimiento vasto que hacia germinar a disposici√≥n de su pueblo habanero y cubano.¬†

En una entrevista que le realizo √Āngel Calcines, Eusebio expreso: ‚ÄúTuve que superar mis grandes limitaciones intelectuales, pues escrib√≠a con faltas de ortograf√≠as y me ve√≠a obligado a buscar soluciones alternativas para intentar suplir esa deficiencia, priorizando la palabra oral. Tuve que llenar grandes vac√≠os porque le√≠a y estudiaba lo que me gustaba.‚Ä̬†

Lo importante de estas afirmaciones es que reconocía que su abnegación y superación a todaacosta le permitieron ir evolucionando en su peregrinaje.

Qu√© decir de su oratoria elocuente, sensible, tierna, ferviente e inflamable, que hacia enamorar y enarbolar la conciencia hist√≥rica y revolucionaria de nuestra poblaci√≥n. Dis√≠miles fueron sus reconocimientos internacionales y nacionales en toda su vida, premios que son el reflejo de a√Īo de energ√≠a, atrevimiento y unidad colectiva para hacer prevalecer la historia.

Como apasionado martiano, Eusebio rememor√≥ las ense√Īanzas de Mart√≠ y las trasmiti√≥ en su oratoria, escritos y acciones. Como fiel estudiante del legado del nuestro H√©roe Nacional, llevo en su pecho una m√°xima martiana: ‚ÄúEn la cruz muri√≥ el hombre un d√≠a; pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los d√≠as. Todas las grandes ideas tienen su nazareno.‚ÄĚ

Las grandes ideas de restauración del patrimonio histórico tenían su nazareno, y el de La Habana, era Eusebio Leal. Por eso nuestro pueblo reconoce fielmente lo pulcro de sus actos, de su obra al servicio de la Historia.

¬ŅPero c√≥mo juzgar√° la historia y las nuevas generaciones a Eusebio Leal Spengler?

La propia respuesta fue dibujada en la entrevista: ‚ÄúUn d√≠a en la historia con Eusebio Leal Spengler.‚ÄĚ

  • ‚ÄúSiempre ser√° una inc√≥gnita el c√≥mo seremos enjuiciados por las futuras generaciones. ¬ŅSobre qu√© fundamentos establecer√°n su juicio? ¬ŅMirar√°n hacia su pasado con la suficiente amplitud de matices para entender que cada cual es hijo de su tiempo y, como tal, sucumbe a sus contradicciones y desvelos?‚ÄĚ

Temo afirmar que las nuevas generaciones y la historia lo juzgar√°n por sus obras. Verba volant, opra manent*.

 

Nota:

*Las palabras vuelan, pero la obra permanece


Pensar la ciencia: Riesgos para un joven investigador y cómo manejarlos (IV)

Los estilos de tutor√≠as: microgesti√≥n vs autogesti√≥n. ¬ŅCu√°l me conviene?

¬ŅCu√°ntas veces no has escuchado, al hablar con otros j√≥venes investigadores, an√©cdotas incre√≠bles de las relaciones con sus tutores? En la gran mayor√≠a de los casos, hay un balance positivo. Es decir, la interacci√≥n instructiva con un mentor provey√≥ aportes significativos para el disc√≠pulo. Pero a veces, en estas historias los tutores pueden ser representados como tiranos egoc√©ntricos que cortan la imaginaci√≥n con su hostigamiento evaluador o, por el contrario, como una especie de anacoreta indiferente que va a su bola y que no les prest√≥ ninguna atenci√≥n. Estos polos no expresan (generalmente) una sucesi√≥n de hechos concretos, sino el sentir individual del joven que cuenta su vivencia. No habla tanto del tutor, sino de la experiencia concreta construida en el proceso de realizaci√≥n de la investigaci√≥n.

En un trabajo anterior, mencionábamos que la independencia, o sea, la capacidad para reconocer problemáticas, hallar soluciones y acometerlas solo, es un requisito para la obtención de un título académico. Por supuesto que esto depende del nivel en el que te encuentras (licenciatura, maestría o doctorado). Mientras más alto sea tu nivel, más independencia se espera de ti. Pero también obedece al estilo de coaching que emplee tu tutor. Es decir, algunos supervisores gustan de la microgestión (orientación y control de todos los pasos que das en la investigación), mientras que otros dejan mayor espacio a la autogestión del investigador. En este artículo, te comento acerca de estas dos formas de tutoría y te exhorto a identificar cuál de ellas se relaciona con tu entorno específico.

Imag√≠nalo de la siguiente forma: entre el t√≠tulo acad√©mico y t√ļ se extiende un tupido bosque lleno de peligros. En la medida que avanzas en la investigaci√≥n, te adentras en √©l. Con la microgesti√≥n, tu tutor marcha junto a ti, te indica y te empuja hacia adelante, te se√Īala los peligros y te reprende cuando tropiezas. Es casi seguro que llegar√°s al otro lado, pero lo m√°s probable es que no ganes la capacidad de avizorar los peligros, no tendr√°s perspectiva del universo que acabas de franquear y no tendr√°s la confianza necesaria para indicar a otros c√≥mo superar el bosque.

Con la autogestión, el tutor se coloca del otro lado del bosque, junto al título que ansías y, desde allí, te da las instrucciones mínimas para que avances. Caminas solo. Tropezarás mil veces, te sentirás perdido y ansioso. Si no eres capaz de leer las orientaciones con claridad puede tomarte demasiado tiempo vencer los desafíos de la ruta, puedes extraviarte y perder la motivación, o lo peor, no salir nunca del bosque. Sin embargo, cuando llegues al otro lado, habrás atesorado un arsenal extraordinario de recursos y estarás increíblemente capacitado para superar lo que sea que te venga delante. La confianza y orgullo conseguido te permitirá guiar a futuros investigadores con la certeza de aquel que venció el bosque.

Las dos t√©cnicas tienen pros y contras. Por un lado, con la microgesti√≥n tu tutor construir√° junto contigo las actividades diarias que debes realizar y ser√° muy espec√≠fico con respecto a los resultados a alcanzar. Es un sistema que potencia el adiestramiento en cuestiones t√©cnicas, en el c√≥mo hacer. Con √©l, es casi seguro que adquieras un cuerpo de habilidades de manera r√°pida, estar√°s cerca de investigadores con m√°s experiencia que t√ļ y evitar√°s las incertidumbres de moverte en √°mbitos epist√©micos desconocidos. Si eres astuto y buen observador, cultivar√°s infinidad de aptitudes que de otro modo podr√≠a tomarte a√Īos dominar.

El sacrificio que trae consigo la microgestión radica en que tendrás al tutor respirándote en el cuello todo el tiempo y eso es una presión con la que tendrás que lidiar. Asimismo, esta técnica de supervisión sucede mayormente cuando el tutor tiene un interés marcado en los resultados que obtendrás, por tanto, se espera un crédito compartido.

Por otro lado, en la autogesti√≥n posees m√°s libertad para explorar los posibles cauces de tu estudio. Tienes mayor espacio para las peque√Īas equivocaciones. Adem√°s, disfrutar√°s much√≠simo de tus logros, ya que ser√°n fruto de tu autonom√≠a, crecimiento y maduraci√≥n. Tu tutor no te molestar√° con frecuencia y es com√ļn que funcione solo como un revisor atento de tu informe de tesis. Suena bien, ¬Ņverdad?

El peligro está en que no tienes toda tu vida para completar la investigación. Tienes un tiempo limitado, por lo que el desarrollo de capacidades tiene que ser acelerado. Es muy difícil lograrlo en solitario, mantener la motivación y la disciplina de trabajo. Debes sumar que hay muchos procesos en los que la representación de un investigador de peso es muy valiosa. Por ejemplo, en los trámites burocráticos a menudo se requieren firmas y cabildeos en los que la ayuda de tu tutor es invaluable. Te ahorra tiempo y energías, te permite mantenerte enfocado. Igualmente, la participación en eventos, el encuentro con personalidades de tu ámbito y el proceso mismo de publicación de resultados, es un paisaje más llano y amigable cuando junto a tu nombre marcha un peso pesado con título de doctor.

…

Evidentemente, un apropiado balance entre un modo y otro es la situación ideal. Los tutores siempre, siempre, siempre, desean el buen resultado de sus discípulos. No solo porque, para el momento de la defensa ya habrá empleado mucho tiempo en ti, sino también porque en ello va involucrado también su propio prestigio.

Como ves, no hay una √ļnica forma de cruzar el bosque. Cada quien tiene su historia. Mi consejo es que, antes de elegir a tu tutor, inf√≥rmate con otros investigadores j√≥venes acerca de cu√°les son los estilos de cada qui√©n. Elige de acuerdo con tus intereses. Y si no puedes hacerlo, si ya te ves embarcado en alguna de estas naves, aprovecha los beneficios que trae cada sistema. Maxim√≠zalos y suple t√ļ mismo las carencias innatas de cada uno. No olvides que cuanto m√°s profunda sea tu inmersi√≥n en la formaci√≥n de habilidades, m√°s f√°cil ser√° para ti construir experticia, crecer√° tu confianza y, como resultado, aumentar√° tu independencia. Entonces, ya no necesitar√°s que alguien te diga qu√© hacer.


Dayron Chang: «El primer jurado deber√≠a ser uno mismo» (+Fotos y videos)

En √©l habita un duende, quiz√°s el m√°s travieso. Anda por ah√≠ provisto de valent√≠as y pasiones, algunas cohibidas, otras desbordadas. A Dayron Chang Arranz, el comunicador y la persona, solo le importa amar, estremecer, descubrir, trascender; se niega a lo f√ļtil.

Periodista, realizador, locutor y declamador, Dayron busca asir el alma de las cosas. No sabe hacerlo de otro modo. Lleva el peso de actuar y pensar de esa forma desde muy joven, por eso lee mucho, investiga, cuestiona y crea. Busca así traspasar el peligroso manto de la superficialidad y el acomodamiento. Se aleja de los lugares sin espíritu pero no se niega a las experiencias que le acerquen lo más posible al encuentro total con la vida.    

El arte y la historia lo acunan en sus atrevimientos y son su pase de entrada al mundo intelectual cubano. En su corta carrera ya le conocen en festivales, concursos y premios de diversa √≠ndole, sin embargo, es en las historias de los otros, en el abrazo de sus paradigmas y en el gui√Īo sensible de los amigos donde atesora sus logros. Aunque no les huye a los desaf√≠os sabe poner cautela ante lo inmenso, por eso lleg√≥ algo asustadizo y esc√©ptico al concurso Caracol para cosechar luego el reconocimiento de noveles y consagrados. Sobre los derroteros del evento y la participaci√≥n de los j√≥venes realizadores accedi√≥ a conversar con nuestro sitio.

Dayron Chang entrevistado en los estudios de Radio Siboney por el periodista y escritor Reinaldo Cede√Īo Pineda/ cortes√≠a del entrevistado.

‚ÄĒQuiz√°s seas uno de los pocos afiliados de la AHS o de los j√≥venes realizadores del oriente del pa√≠s que ha sido premiado en el Caracol en dos de las √°reas en concurso: Radio y Televisi√≥n. Cu√©ntame cu√°les fueron las obras con las que resultaste ganador, su origen, caracter√≠sticas y otros detalles de tu participaci√≥n.

‚ÄĒLlegar a obtener ese resultado en dos medios como la radio y la televisi√≥n, cada una con sus riquezas particulares, no fue para nada una meta. M√°s bien tiene que ver con mis inquietudes y prop√≥sitos, como persona y profesional, de socializar con los dem√°s aquellos saberes que por azar o por intenci√≥n llegan a mis manos. Al final, eso es lo mejor: el descubrimiento.

Un primer paso lo di con los sonidos, en medio del desaf√≠o que implic√≥ reconstruir completamente la historia de la √ļnica gran cadena de radio que tuvo su epicentro fuera de la capital antes del Triunfo de la Revoluci√≥n. Como parte del ejercicio de mi tesis de pregrado en la Licenciatura de Periodismo surgi√≥ la serie radiodocumental Sonidos de Ciudad en el a√Īo 2013.

Durante una de las transmisiones vía streaming del Festival del Caribe/ cortesía del entrevistado.

Conoc√≠ entonces lo que para un joven del este del pa√≠s pudiera y a√ļn puede parecer distante, tanto geogr√°fica como generacionalmente, el Premio Caracol. En aquel momento obtuve el lauro en direcci√≥n de radio con esa investigaci√≥n que rescataba de la desmemoria el v√≠nculo de la CMKW Cadena Oriental de Radio con acontecimientos de impacto de la cultura nacional y con personalidades como Luis Carbonell, Celina Gonz√°lez, Ibrahim Apud, Yolanda Pujols, Salvador Wood, entre otros.

Resultaba casi impensable la posibilidad de ganar, aunque conocía de algunos casos ya premiados con similares edades, en entornos más cercanos a la capital. No obstante, hay que reconocer que no es lo cotidiano. Y decidí aventurarme porque creía en todo aquello que defendía y poseía el material. Cuando vine a ver era un recién graduado con un Caracol en sus manos y comencé a cambiar mi percepción sobre el premio.

En el caso de la televisi√≥n compet√≠ con la obra Historias entre monta√Īas desde la cual se hace un an√°lisis sobre la rebeld√≠a del cubano. Esta mereci√≥ el premio del jurado en las categor√≠as de direcci√≥n y guion de programas educativos e hist√≥ricos. Hab√≠a pasado ya un tiempo desde la sorpresa de Sonidos de Ciudad, pero para un joven el Caracol siempre es un impulso pues representa la posibilidad de medirte con realizadores a nivel nacional, unos menos conocidos, otros de renombrada trayectoria, pero todos al final creadores que entregan algo de s√≠ en cada obra y que por diversos motivos apuestan por el Caracol. Siento que la intenci√≥n, m√°s que el acto de ganar, es ver c√≥mo algunos ven y sue√Īan a Cuba desde el audiovisual. A eso deber√≠a aferrarse el concurso.

‚ÄĒDesde hace unos a√Īos se ha ido ampliando el n√ļmero de categor√≠as a premiar en el Festival Caracol. ¬ŅConsideras que esto es beneficioso o no para la calidad y prestigio del evento?

Dayron Chang junto a la cineasta Lourdes de los Santos, presidenta de la secci√≥n de Asociaci√≥n de Cine, Radio y Televisi√≥n de la Uneac, tras la premiaci√≥n del concurso Caracol en el a√Īo 2019/ cortes√≠a del entrevistado.

‚ÄĒLa calidad del evento se sustenta en demasiados pilares como para pensar que ampliar el n√ļmero de categor√≠as pudiera mellar en alg√ļn sentido su prestigio. Si bien es necesario respetar esencias y tradiciones dentro de cualquier concurso, tambi√©n es menester repensarlo en cada tiempo porque la radio, el cine y la televisi√≥n evolucionan a la par de la tecnolog√≠a, los creadores, las est√©ticas, los soportes… Por tanto, resultar√° beneficioso en la medida en que el comit√© organizador y todos aquellos que est√©n detr√°s del certamen estudien, antes de elaborar cada convocatoria, esas tendencias para saber qu√© debe permanecer, qu√© debe modificarse o qu√© a√Īadir. Si no se piensa con esa profundidad y entrega podr√≠a ser funesto.

El Caracol no se puede permitir lo superfluo o lo improvisado. Estamos hablando de un concurso que por a√Īos ha formado parte de la vida cultural y creativa de los realizadores cubanos, que ha sido medidor de la creaci√≥n a lo largo y ancho del pa√≠s, que ha legitimado anualmente con sus premios tanto a obras como artistas, y eso es una gran responsabilidad.

Mantener esa exigencia; abrirse cada vez más a nuevas formas; pensarlo sin la etiqueta de las edades como es mi experiencia; expandirlo para que siga siendo plataforma de diálogo entre realizadores; premiar con rigurosidad y respeto… Ahí están los pilares que no deberían faltarle para ser un concurso siempre actualizado.

‚ÄĒVarios realizadores y miembros de la Uneac han planteado en distintos espacios gremiales la necesidad de crear un jurado de admisi√≥n como un primer filtro para que resulten nominadas las obras de mayor calidad. ¬ŅQu√© opinas al respecto?¬† ¬†

‚ÄĒPodr√≠a decirte que soy de los que est√° de acuerdo con una idea como la que plantean algunos de mis colegas realizadores, pero lo valoro como una decisi√≥n circunstancial. No todos los d√≠as se concursa en un evento como el Caracol, no haces cotidianamente una obra que crees merecedora de competir. Al concurso no se env√≠a lo com√ļn, sino lo que cada cual considera que sobresale entre todo aquello que ha producido. Por eso digo que el jurado de admisi√≥n es algo circunstancial.

El primer jurado debería ser uno mismo. No se trata de autolimitarse, pero sí de saber con claridad y autocrítica cuando se ha elaborado un producto que sobresale. Si no se nos va un pedazo de nuestra alma en el arte que hacemos entonces algo le falta. Cada quien sabe cuánto le ponen a su obra; lo que si no puede pasar es que por participar enviemos aquello que no cumpla con las expectativas del evento. Aun así, tener un jurado de admisión permitiría que llegara lo más depurado a manos del jurado que cada edición prestigia el Caracol. Es una decisión que exige respeto y cuidado.  

Dayron Chang junto al Presidente de Honor de la Uneac, el intelectual Miguel Barnet/ cortesía del entrevistado.

‚ÄĒMuchos realizadores j√≥venes hoy buscan fuente de financiamiento o auspicio para sus proyectos fuera de los circuitos institucionales ¬ŅCrees que esta situaci√≥n podr√≠a afectar su relaci√≥n con el concurso Caracol o no?¬†¬†

‚ÄĒLa creaci√≥n audiovisual est√° buscando actualmente nuevos mecanismos para organizar procesos que durante largo tiempo han permanecido dispersos y sin direcci√≥n en este universo, todav√≠a con grietas y dudas. El Registro del Creador, liderado por la Uneac, el Icaic, el Icrt y otras expresiones de nuestra institucionalidad es una muestra de ese intento del cual hay que seguir aprendiendo porque a√ļn no conocemos todo aquello que ofrece o facilita en cuanto a organizaci√≥n, legitimidad, representaci√≥n, financiamiento, etc.

Siempre he pensado que por encima de todo importa la creaci√≥n y eso no tiene por qu√© entrar en conflicto o afectar el sentido de convocatoria del concurso Caracol. El certamen tiene esencias que ha defendido por a√Īos y no creo que la forma en la que se logre financiar o auspiciar la obra, mientras se respete la legalidad, deba entrar en disputa con esas esencias.

Vi√©ndolo como un joven realizador, creo que mientras sea una obra de calidad, con estimables valores est√©ticos, no hay nada que pueda entrar en conflicto. Son tiempos de abrirse a los discursos que cobran fuerza en diversas partes de la Isla porque juntos contribuimos a esa obra coral que es la cultura. Con el acto de rechazar lo ‚Äúno institucional‚ÄĚ podr√≠amos omitir una parte importante de lo que somos y decimos. El concurso y evento te√≥rico del Caracol deber ser ese espacio de creaci√≥n y discusi√≥n libre donde se exhiba aquello que con calidad se hace en materia de realizaci√≥n audiovisual.

‚ÄĒPodr√≠a pensarse que siendo un certamen convocado por la secci√≥n de Cine, Radio y TV de la Uneac este sea un espacio solo al alcance de consagrados artistas. ¬ŅPor qu√© piensas que los j√≥venes realizadores deb√≠an participar en el concurso y sesiones te√≥ricas del premio Caracol?

‚ÄĒCreo ser un ejemplo, entre muchos otros que conozco en varias provincias del pa√≠s, de que el Caracol no es un espacio elitista solo para consagrados. Pudiera plantearse sumar a m√°s j√≥venes, o ‚Äúsalirse‚ÄĚ de La Habana en todo el sentido de la palabra, aunque tambi√©n podr√≠an ser los j√≥venes quienes se atrevan, arriesguen, experimenten o propicien el di√°logo.

Por otra parte, los tres d√≠as del espacio te√≥rico han demostrado ser insuficientes; en la presente edici√≥n la crisis generada por la pandemia de la COVID-19 ha encauzado como nueva v√≠a de socializaci√≥n las plataformas digitales, experiencia que deber√≠a replicarse en los pr√≥ximos a√Īos para que quienes consumen nuestras obras tambi√©n formen parte de lo que antes se analizaba entre paredes. Pensar un caracol en los m√≥viles, en tablets o un PC, debatir o polemizar con el p√ļblico desde Instagram, Facebook, iVoox, entre otros soportes, en torno a lo que un jurado decidi√≥ que era lo mejor. Hacia ah√≠ debe andar el Caracol, en la b√ļsqueda de un camino que le acerque a los nuevos tiempos.

Siempre he cre√≠do en la continuidad. El di√°logo generacional que se genera, en ocasiones, entre los pocos realizadores j√≥venes y los m√°s experimentados podr√≠a ser la piedra filosofal de esa continuidad y esa ruptura que le son inherentes al arte. Pero no lo podemos saber si no vemos al otro, si no escuchamos como lo ven los dem√°s, si no somos capaces de ver m√°s all√° de lo que tenemos conceptualizado. ¬ŅC√≥mo crecer sin interactuar? Por tanto, el Caracol debe buscar v√≠as para crecer. No es malo que a√ļpe a los consagrados, ‚ÄĒson imprescindibles‚ÄĒ, lo que importa es que siempre encuentre una manera de ser abierto a todo lo que con calidad se haga en Cuba, porque es la √ļnica manera de perpetuarse y sobrevivir. Mi consejo a los j√≥venes como yo: atr√©vanse, qui√©n sabe si ma√Īana ustedes sean los consagrados.

Varias series televisivas y coberturas periodísticas han probado el talento del joven realizador Dayron Chang./ cortesía del entrevistado.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo podr√≠a contribuir la AHS a que los noveles realizadores se enfrenten a cert√°menes como el Caracol mejor cualificados o con m√°s posibilidades de √©xito?

‚ÄĒLa AHS no deber√° carecer jam√°s de agudeza en sus proyecciones. En esa habilidad se sustentar√° su vocaci√≥n para integrar, escoger, consolidar y perpetuar aquello que se quiere definir como lo mejor del arte joven. Ser√≠a iluso no pensar que lo mejor puede que tambi√©n siga all√° fuera. Eso le impone a la organizaci√≥n un esp√≠ritu de b√ļsqueda, renovaci√≥n, de contacto y apertura, que se equipare al ritmo de la creaci√≥n misma; que jam√°s niegue la esencia de libertad que hay en el arte y el artista; y que sepa andar con los tiempos.

No le debe faltar instinto para esto ‚ÄĒal fin y al cabo el arte tiene un poco de ese impulso natural‚ÄĒ, pero mejor que se sustente en un pensamiento y una estrategia. Hablamos de una organizaci√≥n de conceptos y filosof√≠as de vida que concomitan para dialogar, que se juntan para hacer crecer al ser humano.

Varias series televisivas y coberturas periodísticas han probado el talento del joven realizador Dayron Chang./ cortesía del entrevistado.

No es solo el artista lo que se elige. También se elige una historia, una leyenda individual, con principios y visiones del mundo que deberán encontrar en la organización vías para crecer, polemizar, revolucionar, aportar a una construcción coral más determinante que es la cultura cubana.

La AHS tiene que ser ese espacio para aprender a escuchar al de al lado, para analizar a Cuba no solo desde mi rinc√≥n vital y cercano, sino para entenderla en su profundidad a trav√©s del otro. Y qu√© suerte es tener un lugar de reuni√≥n, para ver nuestro arte en contexto, para saber que lo que nace en la individualidad, en el encierro de un taller; en un estudio de grabaci√≥n, en el tabloncillo de un teatro, en un parque cualquiera de la isla, adquiere mayor sentido cuando interact√ļa con la realidad que le da vida. Y no es solo el cuadro, la coreograf√≠a danzaria, el nuevo libro, la pel√≠cula, es cada una de esas chispas dispersas hallando su verdadera raz√≥n cuando moviliza, contradice, embellece, cambia y enriquece lo espiritual y lo f√≠sico del entorno local, nacional y universal.

Hay una responsabilidad sobre los hombros de la AHS. Y en ello est√° en juego la herencia de una creaci√≥n art√≠stica y una obra intelectual que nos trasciende y de la que sabremos o no si queremos o somos merecedores de formar parte. Siempre he cre√≠do que todo artista debe ser conocedor de sus ra√≠ces, y a partir de ellas trazarse prop√≥sitos nuevos. La organizaci√≥n debe prepararnos para momentos as√≠, para circunstancias donde hay que tomar decisiones, para opinar en funci√≥n de crecer y no de degradar, para madurar en ideas que nos lleven a concursos como el Caracol con obras y discursos que nutran a la naci√≥n. Y eso no es el logro de un d√≠a. Ese es el camino que deber√° estar sembrando siempre la AHS; para ser esa coordenada en la que quieran encontrarse los j√≥venes que sue√Īan y piensan a Cuba desde su arte, ya sea para continuidad y/o cambio.


En Granma, fiesta virtual de pensamiento científico

A 152 a√Īos de la interpretaci√≥n por vez primera del Himno Nacional, aquel 20 de octubre, sobre los adoquines de la otrora Plaza de la Iglesia Mayor San Salvador de Bayamo (hoy Plaza del Himno) llega la Fiesta de la Cuban√≠a. El a√Īo 1994 marca la g√©nesis del festejo de cuban√≠a, a propuesta del entonces Ministro de Cultura Armando Hart D√°valos, con motivo del hist√≥rico suceso que marcar√≠a para siempre la historia de la Patria. ¬†

[+]


Vean Watchmen, pero…

Ya lo sabemos. En un mundo de extremos, vacilaciones metaf√≠sicas y relativismo cultural no es de extra√Īar que, cada vez m√°s, las personas desconozcan cualquier an√°lisis o proyecci√≥n de la realidad que no se corresponda con su visi√≥n del mundo. De otro modo no podr√≠a explicarse c√≥mo el fen√≥meno serial de la pasada temporada televisiva en Estados Unidos fue perdiendo poco a poco miles de espectadores mientras cosechaba los aplausos de la cr√≠tica y la prensa especializada.

Y es que, en cuanto al firmamento audiovisual, a muchos nos gustan los remakes, las adaptaciones, la intertextualidad o las menciones, solo y solo si, no se meten con los miembros de nuestros particulares panteones de culto. Ese era un riesgo que conoc√≠an los creadores de la serie Watchmen¬†(HBO), coronada con 11 estatuillas en la primera ceremonia virtual de los premios Emmy, en sus 72 a√Īos de existencia.

La metáfora del enmascaramiento alude a varios aspectos de la realidad social y política actual.

El pol√©mico productor y guionista de cine y televisi√≥n Damon Lindelof¬†(The Leftlovers y Lost) tom√≥ como punto de partida para el ambicioso proyecto del canal HBO una serie de c√≥mics hom√≥nima creada por el guionista Alan Moore, el dibujante Dave Gibbons y el entintador John Higgins; publicada durante los a√Īos 1986 y 1987 por DC Comics.

Watchmen, la novela gráfica (también adaptada al cine en 2009 por Zack Snyder) es un material de culto que describe a la humanidad en el preludio de una Tercera Guerra Mundial mientras un grupo de superhéroes de ambigua moralidad propician el triunfo en Vietnam de los Estados Unidos para luego ser proscritos. No obstante, la serie televisiva utiliza el universo del comic para crear un contenido completamente nuevo, y es ahí donde despunta, al cimentar su propio camino de fabulaciones y aportes al discurso social, político y artístico de nuestra época.  

El supremacismo racial es uno de los temas abordados en la miniserie.

Algunos argumentan que no es necesario leerse la historieta para ver la adaptación libre de Lindelof, pero algo de información hace falta, pues la carga referencial es muy alta y, sin dudas, dificultaría disfrutar completamente de una serie en la que la complejidad discursiva se va armando entre las consecuencias de los hechos narrados en la historia original y las licencias que se toman los guionistas, siempre en función de un argumento renovador para criticar la sociedad y el poder emulando lo que se propusieron, en su momento, Moore y Gibbons.

Esta ‚Äúprofana‚ÄĚ revisitaci√≥n asienta su relato varias d√©cadas despu√©s de los eventos de la novela gr√°fica con la aparente superaci√≥n de los traumas causados por el conflicto de Vietnam (que ahora es un estado m√°s de la uni√≥n americana), el caso Watergate (Nixon nunca renunci√≥), la Guerra Fr√≠a o el cataclismo nuclear. Asume como desencadenante de la acci√≥n las tensiones raciales en Tulsa, una ciudad sure√Īa donde en 1921 hubo una masacre de personas negras en manos de supremacistas blancos (hecho real), para luego trasladarnos a un 2019 alternativo en el que un progresista Robert Redford (s√≠, el mismo) gobierna en la Casa Blanca. ¬†

La reconocida actriz Regina King protagoniza Watchmen.

Durante la llamada Noche Blanca, un grupo supremacista llamado La S√©ptima Kaballer√≠a, ‚Äēversi√≥n moderna del Ku Klux Klan‚Äē, ataca coordinadamente a la polic√≠a de Tulsa, mientras los agentes deben cubrir su rostro con una banda de color amarillo para evitar ser reconocidos. Tras el asesinato de un oficial se suscita una trama detectivesca, aparente sost√©n del guion, en la que asume el protag√≥nico una polic√≠a retirada y justiciera encapuchada, Angela Abar (interpretada por la oscarizada Regina King), pivote para durante nueve cap√≠tulos adentrarnos en el fundamento de la serie: la brecha racial y la situaci√≥n pol√≠tica actual de los Estados Unidos.

Es de reconocer que los realizadores sostienen con audacia los enigmas de la trama ante la expectativa de una audiencia acostumbrada al desarrollo narrativo clásico, a través de un ejercicio de implicaciones semánticas significativas, apoyado en un empaque visual y sonoro tan atrevido, en ocasiones, como el mismo argumento de la serie.

Entre metáforas más o menos evidentes los creadores se acercan, entre otros temas, a los vínculos entre poder, raza y violencia, la brutalidad policial, la paranoia antiterrorista luego del 11 de septiembre de 2001, las fake news, la pandemia silente de las drogas, la doble moral, el miedo como arma de manipulación, la homofobia, los traumas intergeneracionales, la memoria histórica, el control armamentístico, la identidad y el anonimato en internet.

Se analiza, asimismo, el legado y sus secuelas en el devenir social y personal.   Y es que Watchmen es un vuelco al pasado, una lección sobre cómo las acciones de nuestros antepasados hilvana la experiencia colectiva del presente para bien o para mal.

Las relaciones entre raza, poder y violencia centran la atención de la miniserie.

Ciertamente los giros dramat√ļrgicos pueden ser rocambolescos, pero no desentonan en un entramado argumental que, al igual que el original, apuesta por la densidad tem√°tica, la estructura compleja y varias l√≠neas temporales. Si ambas obras coinciden en algo es en el prop√≥sito de deconstruir la figura del superh√©roe mientras se nos presenta una distop√≠a apabullante.

Simula este ser un ejercicio ca√≥tico, pero sociol√≥gicamente bien nutrido para situarnos frente a disyuntivas morales muy de nuestro tiempo. En ese sentido dir√≠a que es una serie para el p√ļblico estadounidense. Y, adem√°s, imagino que sin propon√©rselo funge como una suerte de punto de compensaci√≥n ideol√≥gica luego del evidente tufillo antirruso de la muy aclamada Chern√≥bil (2019), tambi√©n de HBO. ¬†¬†

La cr√≠tica audiovisual estadounidense, celosa guardiana de su herencia cultural, que aguijonea sin miramientos cualquier intento magro de acercarse a sus √≠conos, ‚Äēque tantas veces hemos visto encartonados e insustanciales‚Äē, se ha rendido ante esta miniserie. Le agradecen abrir nuevamente el debate sobre grandes cuestiones de la identidad americana, siendo arriesgada y entretenida a la vez. Otros, en cambio, le cuestionan su √©nfasis sociopol√≠tico y destacan, en parte, el fascinante conjunto de personajes que reescriben los guionistas.

Las relaciones entre raza, poder y violencia centran la atención de la miniserie.

Sus detractores, que sobre todo se cuentan entre el gran p√ļblico, no les perdonan a Lindelof y su tropa la transformaci√≥n de algunos de los personajes y s√≠mbolos del comic ochentero hacia posiciones a√ļn m√°s controversiales. ¬†Algunos de los comentarios en redes y webs de votaciones apuntan a cierta saturaci√≥n con la tem√°tica del conflicto racial que, junto al supremacismo blanco, se han convertido en tendencia en el cine y la televisi√≥n actuales. Otros se√Īalan que esta revisi√≥n transige ante la llamada woke culture.

Yo por mi parte la recomiendo. Vean Watchmen, pero no acudan a ella con el infantil prop√≥sito de compararla, ni con el argumento ni la est√©tica del legendario comic, ‚Äēhay cosas que no se comparan‚Äē, ni mucho menos en la b√ļsqueda de una historia de superh√©roes a la medida de las producciones de Marvel. Watchmen es lo que es. ¬†¬†¬†¬†

Ficha:

A√Īo: 2019

País: Estados Unidos

Director: Damon Lindelof (Creador), Steph Green, Nicole Kassell, Andrij Parekh

Basado en: Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons

Reparto: Regina King, Jeremy Irons, Yahya Abdul-Mateen II, Don Johnson, Tim Blake Nelson, Louis Gossett Jr., Adelaide Clemens.

Género: Serie de TV. Drama. Thriller. Fantástico. Ciencia ficción. Distopía.

N.¬ļ de temporadas: 1

N.¬ļ de episodios: 9

Medio de difusión: HBO

Fecha de lanzamiento: 20 de octubre de 2019.         


¬ŅPor qu√© llamarle haiku?

Normalmente cuando se aborda el tema del haiku en alg√ļn escrito o art√≠culo, lo primero que se hace es decir qu√© es el haiku; en esta ocasi√≥n no voy a romper esa especie de regla, pero lo voy a hacer un tanto diferente, mostrando, o haciendo un intento por mostrar una peque√Īa porci√≥n de lo que es, desde lo que no es.

Idiograma de haiku

Cualquiera puede haber visto alg√ļn libro o poema con esta palabra por t√≠tulo: ‚Äúhaiku‚ÄĚ. Uno muy curioso es el de Berta Caluff, salido bajo el sello de Ediciones Matanzas: √öltimos haikus, en su portada incluso figura un kanji. En este libro podemos encontrar poemas como:

El

Tiempo sobre

sí,

y miente.

Tambi√©n de Samuel Feij√≥o, uno de los primeros escritores que intentaron acercarse al g√©nero, leemos como ‚Äúhaiku libre‚ÄĚ, en el libro El pensador silvestre:

Sue√Īo y hago.

Sue√Īo y no hago.

Hago y no sue√Īo.

De Fermín Carlos Díaz, está publicado como haiku:

No busque fuera

La riqueza que escondes

dentro del pecho.[1]

Pedro Juan Guti√©rrez es otro escritor que tiene algunos poemas publicados como ‚Äúhaiku‚ÄĚ:

 

Todo el significado del círculo,

No interior, no exterior,

No luz, no sombra.[2]

Y se pueden encontrar much√≠simos ejemplos en la literatura cubana y for√°nea, pero, ¬Ņqu√© tanto de ‚Äúhaiku‚ÄĚ tienen esos poemas? T√©cnicamente hablando, el haiku est√° provisto de Kigo, palabra o frase que enmarca al poema en una estaci√≥n del a√Īo determinada. ¬ŅTienen Kigo estos poemas? No. Tambi√©n vemos que existe en este breve poema el Kire, corte sem√°ntico que se realiza, mediante una coma, un punto y aparte, un punto y coma, o muchas veces se dice que est√° ‚Äúoculto‚ÄĚ; este corte se emplea para separar en dos polos o centros de atenci√≥n al poema, haciendo que el lector pueda realizar una ‚Äúcomparaci√≥n interna‚ÄĚ (t√©cnica del Katachi) para degustar en cuanto a semejanzas o diferencias de los elementos (naturales) que lo componen, se dice que ah√≠ es donde surge una especie de ‚Äúchispazo‚ÄĚ o ‚Äúfogonazo‚ÄĚ que despierta un fuerte asombro, adem√°s que transmite determinadas sensaciones. ¬ŅTienen Kire y Katachi estos poemas? No, no lo tienen.

Pero es que el Kigo, el Kire y el Katachi en el haiku no han sido de estricto cumplimiento, porque el haiku es una tradici√≥n, un arte tradicional japon√©s, que ha evolucionado y ha modificado algunas de sus reglas y principios. Entonces, ¬Ņqu√© ha mantenido el haiku inalterable a trav√©s de los siglos, generaci√≥n tras generaci√≥n? ¬Ņla m√©trica de 5-7-5 s√≠labas? ¬Ņlas tem√°ticas?

Lo que ha mantenido el haiku, y que ninguno de estos poemas presentados posee, es lo que los japoneses llaman Aware, pero que no es exclusivo de los japoneses. El Aware es lo que permite al haijin (poeta de haiku) escribir su poema y lo escribe, porque luego de llegar al estado de contemplación (aquí y ahora), hay algo del mundo (la Naturaleza) que ha captado su atención y que le ha hecho conmocionarse: esa conmoción, ese asombro, es el Aware, alma o corazón del haiku.

Tambi√©n hay una idea o concepto fuertemente vinculado al principio del Aware, que es el Haimi, o ‚Äúsabor a haiku‚ÄĚ: el Haimi incluye al Aware pero tambi√©n se abre a todo el entramado de categor√≠as est√©ticas que sustentan el haiku, planteadas en su mayor√≠a por Matsuo Basho y Masaoka Shiki. Esta idea o concepto, en cuanto al lector, es la que va a medir, es decir, va a decir cu√°nto tiene un poema de haiku, cu√°nto ‚Äúsabe‚ÄĚ a haiku; en cuanto al poeta, es la habilidad para incluir en la misma composici√≥n, adecuadamente, determinadas est√©ticas. En estos poemas presentados, tampoco hay Haimi.

El haiku nace o se solidifica, llega a la c√ļspide de g√©nero literario gracias a Basho, porque este poeta rompi√≥ con la est√©tica expresiva (Kokoro ari),

donde si ‚Äúa una luna le pon√≠as un mango, era un abanico‚ÄĚ, o donde ‚Äúel viento peinaba los arrozales‚ÄĚ. El haiku logra trascendencia, porque la naturaleza deja de ser instrumentalizada, deja de ser humanizada y a las cosas se les da su lugar, se les empieza a llamar por sus nombres: la luna deja de ser ‚Äúun abanico‚ÄĚ, para ser solo la luna; el viento deja de ser ‚Äúun peine‚ÄĚ para ser el viento.

Basho sustituye el Kokoro ari (lo expresivo) por el Kokoro nashi (lo transparente). Principios estéticos como Hosomi, Butsuga ichingo, Shiori, Futoki mono, Karumi, Zoka zuijin, etc, llevaron al haiku a ser un poema limpio, sencillo, natural, espontáneo, lejano a la injerencia y pretensión del yo. También lo hicieron principios antiguos que Basho retoma del Manyoshu, primera antología del país del sol naciente: algunos de estos son Yuugen, Sabi, Wabi, Mu, Ma. Estas características del haiku, sobre todo la evasión del yo, dejan bien claro que hay una línea divisoria entre este tipo de poesía y la que normalmente se escribe en occidente, como estos poemas expuestos.

Es que estos poemas, ¬°maravillosos como poes√≠a occidental! qui√©n lo duda,¬† han salido de la mente, del ingenio creativo, cuanto m√°s hace un intento por acercarse esa especie de Koan Zen de Pedro Juan: pero es que el haiku tampoco es un acertijo, un Koan, un misterio a descifrar. El haiku, al igual que Aware, es Makoto, autenticidad, verdad po√©tica, experiencia; ‚Äúel poeta es un fingidor‚ÄĚ, dec√≠a Pessoa, en el haiku no hay espacio para la mentira, porque es todo verdad, sin experiencia (real objetiva, con mundo, con la Naturaleza, llegada mediante los sentidos corporales) no hay haiku.

Estos poetas cubanos presentados ac√°, a los que se pudieran sumar Lezama Lima, Ra√ļl Hern√°ndez Nov√°s, Jes√ļs Orta Ruiz, Juan Luis Hern√°ndez Mili√°n, y por mencionar otros conocidos que no son cubanos como Benedetti, Octavio Paz, Borges‚Ķ apostaron por la reinvenci√≥n del g√©nero desde una perspectiva completamente diferente, asumieron la forma o estructura del poema nip√≥n para expresarse, pero, ¬Ņpor qu√© lo han hecho? ¬Ņpor qu√© han llamado y siguen llamando haiku a algo que NO es haiku?

Para estas interrogantes ‚Äďseg√ļn mi criterio‚Äď, hay dos respuestas: La primera, es la ignorancia, porque si miramos el recorrido del haiku, desde Basho (siglo XVII) hasta la renovaci√≥n propuesta por Shiki (siglo XX) y luego revisamos el primer estudio profundo sobre el haiku, hecho en Occidente, por Reginald Horace Blyth (Haiku, Vol. 1, 2, 3, 4; 1949-52), o en castellano, El haiku japon√©s. Historia y traducci√≥n de Fernando Rodr√≠guez Izquierdo, sabremos que el haiku no se reduce a su forma.

Portada del libro de Reginald Horace Blyth

Su forma no es lo que importa, pues la de 5-7-5 a la que han querido encasillarlo no es ni siquiera la m√°s utilizada; lo realmente importante es el contenido y, en su contenido, inevitablemente se sustenta por todo un entramado de principios y est√©ticas (he mencionado aqu√≠ las principales), las cuales no tuvieron ‚Äďy no tienen en cuenta‚Äď muchos poetas a la hora de hacer un intento de haiku. Respecto a esto, en su libro El coraz√≥n del haiku: la expresi√≥n de lo Sagrado, Vicente Haya, considerado en el mundo hispanohablante como el mayor experto en haiku, dice con cierta aspereza, pero muy acertadamente:

Portada del libro de Mario Benedetti

Recientemente, Mario Benedetti nos ha sorprendido publicando la más desastrosa colección de haikus que no son haikus con que los castellano-parlantes contamos en la actualidad. Veamos uno de sus menos patéticos ejemplos:

            Cuando me entierren

            por favor no se olviden

            de mi bolígrafo.

Luego vuelve a decir en El espacio interior del haiku:

Tenemos que hacernos conscientes de que su √©xito (el del haiku) se debe a claves internas que han de ser comprendidas, y bien comprendidas, antes de pretender que lo que nosotros estamos escribiendo sean haikus. O, de lo contrario, caeremos en el ¬ęs√≠ndrome Benedetti¬Ľ, que en el mejor de los casos es una falta de respeto a la civilizaci√≥n japonesa y en el peor un mamarracho literario.

También expresa en una conferencia impartida en Sofía, Bulgaria, en el 2010:

La IGNORANCIA occidental respecto al haiku hace que no sepan que adem√°s del haiku existe el senryŇę y el zappai.

Por una parte, se encuentra lo ya explicado anteriormente y, por otra, la cuesti√≥n comercial, el nombre de ‚Äúhaiku‚ÄĚ es atractivo, vende, tanto as√≠ que a centros de ventas, cafeter√≠as y productos como perfumes les han puesto ese nombre.

Perfume con el nombre de -haiku-

Entonces, a estos poemas breves, muchas veces hermosos, que se siguen produciendo en Cuba y en Occidente, no se les deber√≠a seguir llamando con un nombre que no le corresponde, habr√≠a que llamarles ‚Äúseguidillas‚ÄĚ, ‚Äútercetos‚ÄĚ, ‚Äúpoetrix‚ÄĚ, ‚Äúzappai‚ÄĚ, ‚Äúanti-haikus‚ÄĚ, ‚Äúminipoemas‚ÄĚ, etc. Tal vez lleguen a tener la popularidad que ha alcanzado el haiku, y me parecer√≠a genial, ¬°perfecto!, pero con su propio nombre: no utilizando el nombre de un g√©nero que merece ser estudiado y respetado, para alcanzar notoriedad.¬†

 

Notas:

[1] Fermín Carlos Díaz. Alma en vilo. Ed Montecallado. p.43

[2] Pedro Juan Gutiérrez. Arrastrando Hojas secas a la oscuridad. Colección Sur Editores. UNEAC. p.83


No siempre el ocio produce monstruos

Lo que ni Arquitas de Tarento ni el propio Arqu√≠medes en el siglo III A.C. imaginaron, es que en el siglo XXI un fot√≥grafo avile√Īo hiciera arquitecturas fotogr√°ficas con tornillos y tuercas.

Mucho menos lo sospecharían los que inventaron los destornilladores por allá por el siglo XV alemán o francés.

Humberto Del R√≠o, dise√Īador y fot√≥grafo, se las ingeni√≥ en tiempos de aislamiento social por el nuevo coronavirus, c√°mara en tr√≠pode, para realizar una serie de fotograf√≠as empleando como personajes, tornillos, tuercas, destornilladores, anillos, presillas, fosforeras, y otros menesteres.

No se trata de un Andrew Myers con sus retratos sobre madera empleando tornillos. Ni de un Brian Mock con sus esculturas de animales hechos de chatarra y una buena carga de tornillos y tuercas. Y menos que menos, de un Claes Oldenburg (EE.UU, 1978) con su escultura Screwarch Model  donde sugiere, con dos tirafondos arqueados, que sean utilizados para sostener un puente en medio de un río holandés.

Humbertico no pretende desconocer el historial de artistas visuales que a lo largo de la creatividad humana han echado guante a elementos cotidianos para concebir obras monumentales. El ocio, en este período, le permite al siempre creativo artista, aprovechar tiempo y espacio para crear sus fotografías.

El internet también le brinda esta posibilidad de ampliar sus ya vastos conocimientos de fotografía y composición plástica.

Con el t√≠tulo ‚ÄúMetr√≥polis Screw‚ÄĚ, un conjunto de 11 piezas de diversos tama√Īos y soportes, fueron expuestas en el caf√© Barquito de la Casa del Joven Creador, sede de la AHS en Ciego de √Āvila, har√° apenas unos d√≠as.

Metrópolis Screw

Lo primero que me llama la atenci√≥n es el espacio expositivo. Si bien es cierto que la galer√≠a oficial de esta sede de la vanguardia juvenil avile√Īa est√° inhabilitada por las tareas reconstructivas en la casa, se pudo haber aplazado la inauguraci√≥n de dicho evento.

¬†Las paredes del caf√© son suficientemente amplias para montar m√°s de una expo. Pero las condiciones de dise√Īo del espacio no permiten la relaci√≥n tan necesaria entre el p√ļblico y las obras.

Me explico. Hay mesas de por medio entre lo que se expone y el espectador. Mesas polis√©micas porque seg√ļn como se miren, a veces son √ļtiles, y a veces obst√°culos. Habr√≠a que estar pidiendo permiso a los comensales para acercarse a las propuestas visuales. Ya se sabe las m√°s de una incomodidad que esto genera.

Metrópolis Screw

El tama√Īo de las obras no son lo suficientemente grandes como para ser contempladas desde la distancia. Adem√°s de una buena conversaci√≥n, un caf√© o un traguito, a uno le vendr√≠a bien degustar cada pieza desde el confort de su asiento. Pero es pr√°cticamente imposible hacerlo en esta oportunidad.

Cada obra en sí nos muestra una belleza inusual. Construida con laboriosidad e ingenio, la panorámica de ciudades que nos obsequia Humbertico es ficticia, pero si una las mira un poco equivocadamente, como con malicia, se podrían parecer a muchísimas metrópolis que existen en este mundo.

Y es que el fotógrafo ordena sus herramientas y objetos de uso diario en una disposición que pareciera calcar la arquitectura de otros países. Con ello, entonces, estaría reproduciendo parte de la cultura de otros países.

La belleza emana, creo yo, no solo desde la misma composici√≥n, sino, tambi√©n, desde que el testigo visual descubre que no se trata de una simple aglomeraci√≥n de √ļtiles de metal. Y empieza el viaje por la polisemia y las diferentes interpretaciones.

Es el momento mágico en cada cual se vuelve artista de la exégesis y casi demiurgo de otras obras análogas a estas que ve.

Fotograf√≠as digitales, s√≠, retocadas en Photoshop. Armadas tras un cielo y un fondo captados, tambi√©n, de la misma realidad avile√Īa. Se podr√≠a hasta ver el bulevar, algunas casas estilo siglo XVIII, y otros detalles que, visto a lupa, denotan nuestra identidad.

También somos testigos de deformaciones en el lente. Cóncavos que dan un aspecto ilusorio, como fantásticos, a estas ciudades o artefactos. Mundo mágico. La belleza va en tuercas y tornillos. La belleza de lo cotidiano.

Aquí pareciera que Humbertico nos da una lección. No siempre el ocio produce barbaries o monstruos. El ocio podría ser el primer gestor de una buena obra artística.

Metrópolis Screw

No me queda claro si llamar a ‚ÄúMetr√≥polis Screw‚ÄĚ exposici√≥n personal. Si bien tiene la intenci√≥n o estructura para ser una expo, como que se me queda corta en cuanto a la lectura de los correlatos que entrega, y da hasta la impresi√≥n que no todo est√° dicho sino, por decirse. Asunto que estar√≠a bien si no pareciera una colecci√≥n inacabada.

Tampoco es una muestra en su sentido estricto. No la presentación de las obras realizadas por su autor en un tiempo o tema determinado. Ni es una especie de antología de sus mejores piezas con fines promocionales o comerciales.

Es algo m√°s. Algo m√°s que necesita ser acabado un d√≠a. Cualquier d√≠a. Y expuesto en una galer√≠a de las de verdad, de esas que hacen sentir c√≥modos, como pez en el agua, a cualquier artista y al p√ļblico.

Humbertico quizás, de ahora en lo adelante, ya no tenga más ocio para crear, pero creo que buscará ese anhelado tiempo para seguir construyendo obras, con tornillos o no, que sigan siendo el utópico asombro de Arquímedes y de Arquitas de Tarento, o del propio Marcel Duchamp.


Telefone√°ndole a Dios en tiempos de pandemia

‚ÄúEsta obra pudo bien llamarse El amor en tiempos del Covid-19 ‚Äď sostiene el promotor del Centro Cultural Mejunje Alexis Casta√Īeda P√©rez de Alejo‚Äď con respecto a la m√°s reciente entrega de la Compa√Ī√≠a Mejunje. Una obra que narra los soliloquios de una anciana, desde ese (des)enfoque hilarante conque suele acompa√Īar temas de hondo contenido humano y social.

Y es que ‚ÄúSi puedes t√ļ con Dios hablar‚ÄĚ se concret√≥ por obra y gracia del confinamiento que durante la terrible pandemia varios artistas han revertido en producci√≥n creativa.

Seg√ļn figura en pancarta promocional, ‚Äúera una idea que llevaba tiempo punzando la imaginaci√≥n de Ram√≥n Silverio, pero el recogimiento en su casa con tiempo para precisar detalles, m√°s la cercan√≠a actuante del motivo que dio pie a la historia, pues llevaron al logro.‚ÄĚ

As√≠ present√≥ Casta√Īeda la puesta; y ratifican sus palabras la historia real contada por el Mejunjero Mayor, quien afirma que se inspir√≥ en su propia vecina para concebir el personaje y en las an√©cdotas rom√°nticas que ella le contaba cada d√≠a de confinamiento, para darle color a la trama. ¬†

Se trata, en esencia, de una anciana que espera la llegada de su novio Jorge, hasta que descubre que este había muerto, y entonces decide entablar una comunicación telefónica con Dios.

‚Äú¬ŅC√≥mo usted est√°, y la virgen y los dem√°s? Sal√ļdelos de parte m√≠a, sabe. ¬ŅQu√©? No, yo le dije a usted que usted es un hombre casado y yo no rompo matrimonio. Siga usted con la virgen que ustedes hacen muy linda pareja.‚ÄĚ

Ella lo que pide es que la reunifique con su pretendiente preferido, ya sea tray√©ndolo a √©l de vuelta a la vida o llev√°ndosela al cielo. Dios, en efecto, parece escuchar su s√ļplica, pero Jorge insiste en esquivas hacia la protagonista, y en sus zalamer√≠as para con otras mujeres (tambi√©n imaginadas por la anciana).

‚ÄúAy Jorge, ¬°t√ļ me las vas a pagar! ¬°S√≠ se√Īor, porque yo me voy a casar! Yo no s√© si me case con el italiano, con el millonario, con Dio¬ī, con‚Ķ ¬°pero esto no se va a quedar as√≠! ¬ŅY sabes por qu√©? Porque yo todav√≠a tengo mucho por vivir‚Ķ‚ÄĚ

Encarna a esta graciosa se√Īora la actriz Mayuli Hern√°ndez S√°nchez, a quien se agradece la identificaci√≥n con la soledad de una anciana, su apropiaci√≥n del escenario y la identificaci√≥n con el recurso escenogr√°fico m√°s importante, un andador; para regalarnos un personaje cre√≠ble en un ambiente sugestivo.

El dise√Īo escenogr√°fico, minimalista y de gran sencillez, hace prevalecer el histrionismo, el texto locuaz y la ambientaci√≥n sonora. Esta √ļltima est√° estructurada a partir de diversas versiones de la pieza original de Alberto Dom√≠nguez que da t√≠tulo a la puesta, ‚ÄúPerfidia‚ÄĚ.

Pudiera decirse que el unipersonal ‚ÄúSi puedes t√ļ con Dios hablar‚ÄĚ es una amalgama tragic√≥mica que nos invita a la reflexi√≥n desde la risa; pero que superpone la empat√≠a y el respeto hacia quienes peinan canas. M√°s lejos del melodrama que rodea a la demencia fue concebida esta graciosa alegor√≠a de la fantas√≠a senil.

‚Äú‚Ķy mis penas, ¬°mis penas s√≠ saben nadar!‚ÄĚ


¬°Nuestra Maestra Juventudes est√° de cumplea√Īos!

Cuando se piensa en la historia de la m√ļsica cubana muchos son los nombres que regresan de la memoria. Gracias a la labor y obra de numerosos artistas, m√ļsicos y estudiosos, Cuba posee todo un acervo documental que respalda el hecho de ser reconocida como ‚Äúla isla de la m√ļsica‚ÄĚ. Creadores e int√©rpretes como Ernesto Lecuona, Rita Montaner, Ni√Īo Saquito, Celeste Mendoza, Miguel Matamoros, Benny Mor√©, sumado a otro tantos que se desempe√Īaron en el terreno del conocimiento como Fernando Ortiz, Alejo Carpentier, Argeliers Le√≥n, Danilo Orozco, entre otros, conforman esa comunidad indispensable en la historia y el desarrollo por nuestra cultura musical.

Pero sin dudas, en este 2020 hay un nombre que cobra singular importancia para todos, porque justamente en esta ocasi√≥n nos regala cien a√Īos de su compa√Ī√≠a. Y es que nuestra Mar√≠a Teresa Linares est√° de cumplea√Īos.

Resultar√≠a imposible pensar o hablar de los estudios relacionados con la historia de la m√ļsica cubana sin mencionar de manera indiscutible el nombre de Mar√≠a Teresa Linares. De igual modo, no se puede explorar la musicolog√≠a de Cuba y Latinoam√©rica sin que su obra sea un referente obligado. ¬ŅC√≥mo quedar inerte ante su generoso saber, puesto al servicio la cultura musical de un pa√≠s y de un continente?

Al acercarnos a todo su quehacer y ser testigos de la vasta obra emanada de sus manos, parecer√≠a que son dos los siglos vividos por Tet√©. Siendo una music√≥loga 360, Mar√≠a Teresa Lineras supo involucrarse en todas las aristas de la profesi√≥n. Solo existen elogios para contar su desempe√Īo en √°reas como la investigaci√≥n, la docencia y la producci√≥n discogr√°fica.

Su labor investigativa recorre todo tipo de procesos musicales gestados en la isla. El inter√©s por el antecedente hispano en la m√ļsica cubana devino una amplia producci√≥n de t√≠tulos como ‚ÄúEl punto guajiro‚ÄĚ (1949), ‚ÄúLa d√©cima en el cancionero campesino‚ÄĚ (1957), ‚ÄúInfluencia espa√Īola en nuestra m√ļsica‚ÄĚ (1958), ‚ÄúAntecedentes hisp√°nicos en nuestra m√ļsica‚ÄĚ (1964), ‚ÄúAlgunos elementos hisp√°nicos en la m√ļsica cubana‚ÄĚ (1989), ‚ÄúLa d√©cima como viajera peninsular y su regreso aplatanado‚ÄĚ (1995), La m√ļsica entre Cuba y Espa√Īa (1998), El punto cubano (1999). Todos estos devienen textos medulares para el estudio y entendimiento de esta √°rea tem√°tica.

Por otra parte, escritos como ‚ÄúM√ļsica popular en la Revoluci√≥n‚ÄĚ (1970), La m√ļsica popular (1970), La m√ļsica y el pueblo (1974), ‚ÄúLa guaracha cubana, imagen del humor criollo‚ÄĚ (1999) son el resultado de su afici√≥n por los fen√≥menos propios de la m√ļsica popular cubana.

¬ŅQu√© decir entonces de esa Tet√© Linares, Maestra Juventudes? Fue formadora de generaciones y generaciones de m√ļsicos y music√≥logos cubanos. M√°s all√° de su labor como maestra de m√ļsica en varios conservatorios y universidades, su faena educativa trascendi√≥ las aulas para llegar a ense√Īar desde la pr√°ctica misma la esencia y la √©tica de la investigaci√≥n. En sus trabajos de campo, junto a su esposo Argeliers Le√≥n, transmiti√≥ este conocimiento a las pr√≥ximas camadas de music√≥logos en el pa√≠s. De igual modo, su solo presencia impartiendo conferencias y su papel como interlocutora en las m√°s cotidianas conversaciones fue tambi√©n parte de esa labor formadora que nunca dej√≥ de ejercer y que los m√°s j√≥venes agradecemos.

A Mar√≠a Teresa tambi√©n debemos numerosas colecciones fonogr√°ficas que preservan y difunden el imaginario musical cubano, entre las que destacan La m√ļsica del pueblo de Cuba y Antolog√≠a de M√ļsica Afrocubana. De igual modo, admiramos su ejemplo de direcci√≥n y gesti√≥n cultural en instituciones como el Museo Nacional de La M√ļsica (1984-1997) y la Fundaci√≥n Fernando Ortiz, desde las que supo guiar dis√≠miles procesos de conocimiento e intervenir en la formaci√≥n de nuestros investigadores.

Su labor fue reconocida con las m√°ximas condecoraciones que otorga el estado cubano, incluida La Orden F√©lix Varela, H√©roe del Trabajo de la Rep√ļblica de Cuba y Premio Nacional de la M√ļsica.

Por todo esto, hoy celebramos los 100 a√Īos de una mujer cubana, madre y esposa abnegada; hoy festejamos una vida de trabajo al servicio del pueblo y la cultura, llena de logros y sacrificios. Hoy agradecemos el legado que Mar√≠a Teresa Linares pone en nuestras manos y aceptamos el compromiso de honrar su empe√Īo por la cultura nacional. Hoy Cuba celebra la vida y obra de nuestra Maestra Juventudes.


J√≥venes creadores «por encima de lo conocido» (+ Fotos)

Jóvenes creadores de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) llegarán nuevamente, este 13 de agosto, hasta el punto más alto de Cuba, el Pico Real del Turquino, en la Sierra Maestra, como homenaje a Luis y Sergio Saíz Montes de Oca, a cuya memoria rinde tributo desde sus orígenes la Asociación, al Comandante en Jefe Fidel Castro y a José Martí.

Esta experiencia se inserta como parte de las m√ļltiples actividades que realiza la AHS dentro de la Jornada 13 de agosto, que incluye tambi√©n la visita a la casa natal de los Hermanos Sa√≠z en San Juan y Mart√≠nez, Pinar del R√≠o, as√≠ como diversas propuestas en las plataformas digitales, principalmente en los perfiles en redes sociales de la Asociaci√≥n, y en el Portal del Arte Joven Cubano, disponible en la direcci√≥n www.ahs.cu.

Como parte de este reencuentro con la historia nacional, que re√ļne j√≥venes artistas de todo el pa√≠s, el ascenso hasta el Pico Turquino posee, adem√°s, una jornada cultural en Granma, provincia que los acoge antes. Dentro de un amplio programa, este lunes llegaron hasta el Museo Casa Natal de Carlos Manuel de C√©spedes, Padre de la Patria y primer Presidente de la Rep√ļblica en Armas, quien cultiv√≥ adem√°s, la literatura y la m√ļsica, coment√≥ Yasel Toledo Garnache, vicepresidente nacional de la AHS.

Tambi√©n visitaron el Museo Provincial, en Bayamo, que exhibe una exposici√≥n dedicada al L√≠der Hist√≥rico de la Revoluci√≥n cubana, la Plaza de la Revoluci√≥n en la provincia, el lugar donde fueron estrenadas las notas del Himno Nacional y el Museo de Cera, √ļnico de su tipo en el pa√≠s, que contiene piezas dedicadas a reconocidas figuras de la vida cultural, social y pol√≠tica de Cuba y el mundo, como Mart√≠, C√©spedes, Gabriel Garc√≠a M√°rquez, Ernest Hemingway, Bola de Nieve y Juan Formell, a√Īadi√≥ Toledo.

Otro momento especial fue en el Museo de Cera/ foto tomada del perfil de facebook de yasel toledo

En horas de la noche realizaron una descarga de arte en la sede de la AHS de Granma/ foto tomada del perfil de facebook de yasel toledo

Además se realizó un provechoso intercambio con autoridades del territorio para dialogar acerca de los retos de la juventud cubana, que antecedió, en horas de la noche, a una descarga de arte en la sede de la Casa del Joven Creador de esta oriental ciudad.

Los j√≥venes artistas llegaron hasta el Museo Casa Natal de C√©spedes, Padre de la Patria y primer Presidente de la Rep√ļblica en Armas, quien cultiv√≥ la literatura y la m√ļsica/ foto tomada del perfil de facebook de yasel toledo

Los j√≥venes artistas llegaron hasta el Museo Casa Natal de C√©spedes, Padre de la Patria y primer Presidente de la Rep√ļblica en Armas, quien cultiv√≥ la literatura y la m√ļsica/ foto tomada del perfil de facebook de yasel toledo

También sostuvieron un intercambio con autoridades de Granma/ foto tomada del perfil de facebook de yasel toledo

Antes del ascenso, los j√≥venes miembros de la AHS visitaron este martes el Monumento Nacional La Demajagua, donde iniciaron las guerras por la independencia de Cuba en 1868, y en horas de la tarde se trasladaron hasta la comunidad de Santo Domingo, en la Sierra Maestra, para comenzar ma√Īana la subida hasta el campamento de Aguada de Joaqu√≠n, ubicado cinco kil√≥metros antes de la cima del Turquino.

En horas de la noche realizaron una descarga de arte en la sede de la AHS de Granma/ foto tomada del perfil de facebook de yasel toledo

Una vez en la cima, junto al busto del Ap√≥stol que custodia las alturas de la isla, estos j√≥venes de varias provincias leer√°n versos dedicados a los Hermanos Sa√≠z, dos j√≥venes poetas que integraron el movimiento revolucionario 26 de Julio y fueron asesinados el 13 de agosto de 1957, exactamente el mismo d√≠a en que cumpl√≠a Fidel 31 a√Īos.

Esta vez, en consonancia con las disposiciones del país ante la propagación de la Covid-19, serán menos los artistas, intelectuales y promotores culturales que protagonizarán tan importante experiencia, pero mantendrán el simbolismo de un ascenso que forma parte del espíritu y la tradición de la Asociación, vanguardia creativa del país, consecuente con las ideas de aquellos jóvenes que cultivaron el amor por el arte y por Cuba por encima de todo, con la premisa martiana de que subir lomas, hermana hombres.

En horas de la noche realizaron una descarga de arte en la sede de la AHS de Granma/ foto tomada del perfil de facebook de yasel toledo

En horas de la noche realizaron una descarga de arte en la sede de la AHS de Granma/ foto tomada del perfil de facebook de yasel toledo

Otro momento especial fue en el Museo de Cera/ foto tomada del perfil de facebook de yasel toledo

Los j√≥venes artistas llegaron hasta el Museo Casa Natal de C√©spedes, Padre de la Patria y primer Presidente de la Rep√ļblica en Armas, quien cultiv√≥ la literatura y la m√ļsica/ foto tomada del perfil de facebook de yasel toledo