Historia


¡Qué manera de quererte, qué manera!

¬ŅY a qui√©n caldo quiere, cu√°ntas tazas le dan? Un derroche de amor y virtud fue lo que desbord√≥ el claustro y estudiantado del Conservatorio Esteban Salas en la gala por su aniversario 60. Cual quincea√Īeros por cuarta ocasi√≥n celebrados se vistieron de lujo y desplegaron sus mejores pertenencias, talento y consagraci√≥n. No escatimaron en recursos, hubo se√Īores brindis para todos los gustos. Esplendor y m√°s esplendor, cuando uno crey√≥ que no habr√≠a nada mejor los anfitriones sal√≠an a bandejas plenas. A fiestas como √©stas es a las que siempre quiero asistir. Cuando participo en convites como el del jueves 5 de marzo a partir de las 8.30 p.m en la Sala de Conciertos Dolores, s√© que vale todo el empe√Īo y la fe de los buenos cubanos.

Zulema Iglesias junto a Orquesta Sinfónica Juvenil/ foto yori andino

Varias fueron las semanas de ensayos. Bien puedo apuntar que cualquiera de ellos era ya algo muy cercano a lo sublime. ¬°Bravo! a todo el claustro de profesores y trabajadores que dejaron el alma en cada jornada; y por supuesto, a los j√≥venes artistas que hoy enarbolan la m√ļsica de una isla. A m√≠ me gusta la palabra isla aunque para muchos no est√© de moda, aunque se haya abusado del signo, a m√≠ me va. Un pedazo de ella habita los salones, aulas, pasillos y rincones de nuestra vivienda, el Conservatorio, que a seis d√©cadas expone juventud, salud y armon√≠a.

Yo s√© que me reboso cuando de ustedes hablo. ¬ŅQu√© le voy a hacer? Habitante incorregible soy.

Carlos Alberto Solís junto a Orquesta Sinfónica Juvenil/ foto yori andino

Varios fueron los formatos musicales que en pasarela tomaron el escenario. Segura estoy que lo hicieron a prop√≥sito. Quisieron mostrar a sus concurrentes todo cu√°nto tienen. No la in√ļtil vanidad de quien cambia de uno a otro traje sin llegar a reconocerse en alguno. ¬°Ay sublime belleza de los sentidos, menos mal que existes! Muchas son las generaciones que en Santiago y a miles de kil√≥metros por tierra y mar reconocen su formaci√≥n en la instituci√≥n.

Tal vez por eso es que Silvita Calzado, directora de Vocal Divas, se emocion√≥ al comentar sobre la labor del padre Osmundo Calzado, o de su propia historia de amor familiar con g√©nesis en la calle Santa Luc√≠a. Otro tanto lucieron las muchachas de Vocal Adalias, quienes con varios a√Īos de labor son egresadas todas del plantel. Santiago de Cuba ostenta un desarrollo en la m√ļsica vocal en formaciones femeninas y masculinas que amerita otra dedicatoria. Por lo pronto baste enfatizar que ellos y ellas son hijos de la formaci√≥n acad√©mica que hoy festeja.

Vocal Divas. Imagen de Archivo de yori andino

El Orfe√≥n Santiago y el coro Madrigalista se dieron cita en el tabloncillo bajo la direcci√≥n de la maestra Magalys S√°nchez. Bueno, ya sabemos de esta tierra y su tradici√≥n coral, su a√Īejo Festival de Coros y del rol de la ense√Īanza musical en la salvaguarda y proliferaci√≥n de este patrimonio musical.

Formaciones de m√ļsica de c√°mara integradas por alumnos y profesores tambi√©n asistieron al baile junto a solistas instrumentistas. Maestros como la agrupaci√≥n Magic Sax Quartet y el cuarteto de cuerdas Arkos, por supuesto quisieron aparecer en las instant√°neas, porque son referentes cuando de esta historia se narre. Los intr√©pidos del jazz, que por estas fechas no paran de acaparar el show, otra vez hicieron de las suyas. Sospecho que estos muchachos no tienen pare cochero, en poco tiempo seguir√°n dando mucho y bueno de que hablar.

Magalyz Sánchez frente al Orfeón y el coro Madrigalista/ foto yori andino

¡Pero Víctor, ARRASASTE!

V√≠ctor Vargas es un todoterreno. V√≠ctor es un hombre orquesta al estilo literal. Desde hace varios a√Īos se ech√≥ la Orquesta Sinf√≥nica Juvenil a los hombros y la verdad es algo impresionante. A √©l le han sacado en ocasiones anteriores hasta estribillos congueros a golpe sinf√≥nico ante presentaciones que como las de esta noche de marzo, arrasan.

Esta formaci√≥n acompa√Ī√≥ al mexicano Carlos Alberto Sol√≠s, en un tema de su autor√≠a que honr√≥ a las madres y que ilustr√≥ el hermanamiento entre las culturas de ambos pa√≠ses.

David Gómez y formato de jazz/ foto yori andino

Zulema, para la próxima avisa. ¡Cuánta grandeza! Claro que la Sala Dolores en pleno se puso de pie ante ti. No le pregunten más a la Iglesias por qué con tanta valía se quedó en Santiago, no se lo reiteren por favor. Ella decidió quedarse para que Santiago tenga razones de su orgullo. Respetamos y queremos a los que con talento y amor también habitan otras geografías. Y nos honra que esta mujer sea metáfora de su ciudad.

(a voces, orquesta y conteo de Pérez Prado) Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Seis, Siete, Ocho ¡MaaaaaaaaaamBo! Ahhhh!!!!

‚Ķel p√ļblico baila, no hay quien pueda resistirse.

Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Seis, Siete, Ocho ¬°MaaaaaaaaaamBo! Ahhhh!!!!

Hay flores por doquier, aquellas en celof√°n y aquellas con las que te premia la vida. La felicidad se antoja l√°grima en los ojos de algunos. Risas, Fiesta y alma llevan tatuajes de amor.

jazz band del Conservatorio/ foto yori andino

Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Seis, Siete, Ocho ¬°MaaaaaaaaaamBo! Ahhhh!!!!

Oigan manit@s, ¬°apretaron! Somos una Orquesta que va por mucho m√°s. No me disculpen la sobredosis de adjetivos. No me perdonen el amor. Es mi Conservatorio, y siento orgullo.

(A ritmo de Conga): Unos, Dos y Tres, Uno, Dos y Tres: ¡Qué paso más chévere, qué paso más chévere el del Conservatorio é!


Capítulo # 4: Zona de confort

(historia de una piedra que observa y canta)

Un poeta es un ser que suda/escupe/finge/bosteza/canta. Sí, un poeta es una piedra que canta. Así pudiéramos definir a Roberto Fournier, guantanamero radicado en Santiago de Cuba. Pudiera hacer una biografía o ficha técnica sobre él como escritor, a la manera convencional de los textos sobre escritores, pero no. Hoy quisiera encontrarme con esa biografía a partir de sus versos, encontrar los carteles de neón que faltan para el poeta.

Mi primer contacto con su poesía fue en la feria del libro de Santiago de Cuba 2017, allí me firmó su libro. Era entonces La cantidad rosada, cuaderno que salía bajo el sello Editorial La Luz, de Holguín.

Aquel es un cuaderno de una voz propia. Duro. Experimental. Era el llamado de un hombre ante su derrota y sus victorias m√°s personales. Aquel era un cuaderno escrito en dos territorios: ‚Äúdentro de la jaula‚ÄĚ y ‚Äúfuera de ella‚ÄĚ. Aquel es un libro con paisajes de la familia: un primo/el armario que gime/la madre que busca y sabe. Entre sus p√°ginas se pueden encontrar vivencias/fantas√≠as er√≥ticas/cuerpos para deseo/canibalismo. Esas p√°ginas poseen una sinfon√≠a particular: quemadura con saliva.

Hoy, el poeta vuelve a la carga. Su causa no es menor, su espuela huele a salitre y estiércol.

Publicado por la editorial El Mar y la Monta√Īa de su provincia natal, el 2019 nos deja Zona de confort. Este es su segundo libro/bocanada de aire/suicidio. Un tratado sobre la fragilidad personal de un ser que se coloca desnudo ante el lector. Una piedra que canta.

I

El libro hace tres registros vivenciales. El primero busca la definición del poeta. Un poeta terrenal que lidia con entidades que lo superan, imágenes para el rezo. Figuras donde se combinan identidad/fe/memoria/el mar como fuerza y angustia/la huida.

Estas primeras secuencias de poemas responden a un camino que no es llano, que no conduce a su carne sino a la superficie, a un espacio breve donde se escucha gemir. El agua es un elemento para purificar instantes sin una imagen total. Se trata de un ritmo que él necesita, un ritmo para el confort.  

No hay ángel que aferre la utopía,

el fr√°gil sino de paseantes y balseros:

Osh√ļn bajo los puentes,

abonando risas, memorias…

demasiado reposo…

No hay carteles de neón

para el poeta…          

Los versos anteriores son el tel√≥n de boca. Son las palabras para mentar la distancia propuesta. Luego aparecen otros nombres para ejercer su comportamiento. Resulta necesario encontrar al poeta tras sus dominios: una ni√Īa ahogada, los embarcaderos, Nelson, Playa Blanca, Yuseff, piedras, ZONA DE CONFORT.

Hay una conexión que nace desde la inconformidad con el agua, con el mar que se lleva personas, con la bahía que aparece ingenua a la vista del sol. Es un peón en cualquier arista y sabe que no quedará íntegro ante su condición de hombre-palabra.

Demasiado intrincadas

demasiados fragmentos

para un altar…

El poeta ha visto demasiado la misma imagen y sabe que ya no es efectiva. Renuncia a la voluntad de la memoria, renuncia a bailar sin complicidad y sin agonía. Suda. Cada palabra es un compromiso con la caída. Suda. Luego vuelve sobre la quietud y nace, es la fuerza que posee.

Formas de la quietud,

la misma fuerza que ejerzo

para nacer…

Ready to fly de Viela Valentin

II

El segundo registro que hace Fournier en el libro de su cuerpo y la memoria lleva un título: Formas de la quietud. Un verso que es utilizado con anterioridad y que ofrece una simbología específica al lector. Si bien en la primera parte encuentra la complicidad con imágenes que huyen de lo cotidiano, sin tanto protagonismo dentro de estas; en la segunda se muestra dentro de la imagen como un observador presente y definitivo. Nos recuerda a la voz más natural que pudiéramos encontrar en las páginas de La cantidad rosada, es un Fournier sin pesos en los hombros. 

En este segmento utiliza la prosa poética, diálogos, personajes y locaciones reales. Hace una revista de momentos significativos por su valor textual y asume una postura en la definición del yo-poeta. La voz cambia. Si en la primera parte la lírica definía el matiz y el ritmo pausado/respiracional, aquí hay una intención por mostrarse como la piedra que yace en el parque. Como la piedra que observa y canta.

Dos viejos alemanes pasan en traje de ba√Īo. Un manisero ¬ĺfrente a dos polic√≠as adolecentes¬ĺ, apunta al globo azul que estalla sobre la hierba, en los ojos de un ‚Äúchico de a d√≥lar‚ÄĚ.

Como una piedra que suda frente a un muchacho hermoso, la poética de Fournier resbala y produce una transgresión sensible a la mirada. Allí donde todos habitamos, él encuentra voces, rostros, amapolas con olor humano, mierda de pájaros que cae.

Encuentra un ap√≥stol a quien le dan las espaldas los cibernautas. Su realidad es la de un hombre-piedra. Una criatura que observa y no puede cambiar nada, solo contemplar y modificar el significado. Es un muchacho ch√©vere, gentil, ausente, morboso, sincero, m√°gico. Sus deseos nacen de lo cotidiano, del d√≠a a d√≠a. Vaga el camino con exactitud y lo resignifica. Tiene el golpe de la POES√ćA-SURF.

La palabra no puede sino alegar empacho, inapetencia, disfunci√≥n ‚Äúherejtil‚ÄĚ. Una vez articulada, ensanchada la zona p√©lvica, crece la mano‚Ķ

En estas páginas el poeta se entrega. Abre el cuerpo y propone el goce, el juego, la acción que en parte lo mueve a ser una piedra humana, una piedra de am-bien-te. Roberto Fournier no solo tiene la necesidad de mostrar imágenes, también necesita el diálogo, necesita incorporar voces que lo construyan desde fuera de la jaula.

El poeta asume su papel en la jungla. No teme. Asume sus experiencias homoeróticas como material sensible. Ama sin censura y aboga por un abrazo.

Si el muchacho se queda una parada antes, la guagua que atraviesa la ciudad es otra.

Sus versos poseen la ternura de un adolescente y la libertad del futuro (donde nada es lo que será). Ser sincero es una condición que no puede evitar, que no podría corregir nunca. Allí te percatas que el poeta no solo es la piedra que observa y canta, también es el parque/los alemanes/los policías/el manisero/o el Apóstol. Entonces manda su carta (cifrada e inconclusa) al editor, al amigo Fraguela. Nada impide que le crea a Roberto, que descubra su biografía sensorial/carnal. Transito páginas sediento de imágenes y aparece una que define al autor frente a sus deseos:

La huida es un tatuaje para saberse puro.

III

La tercera parte del libro se titula Parte sensible. Tomado de un poema que aparece con anterioridad, utilizando así la misma conexión que en la segunda parte del cuaderno. Aquí declara que es un terreno sensible al que se enfrenta el lector, pero el lector ya no podría sorprenderse con los tópicos que lo envuelven. Fournier quiere ser profanado por el lector, revive sus experiencias porque quiere retratar con el poema todo lo que sucede. En este punto su lenguaje armoniza con la figura que se nos ha creado verso tras verso.

Lo que sigue no es La Guantanamera sino

lo que quiera o no mostrar el Decisor.

Se lanza a la aventura. Prueba que lo vivencial es su recorrido más exacto. Lengua/pene/Youtube/un virus. Su zona de confort está en las fórmulas que posee para dominar la experiencia de vida y transformarla en palabras. La ira no existe, todo posee calma, deshielo.

Sin embargo, es perceptible el dolor como una constante ante la violencia. Un travesti perseguido/una mujer degollada/aguacates caros. Su fuerza es humana y eso engrandece sus palabras.

Ma√Īana, la misma cortadura.

Le√Īa, el hombre adoctrinado.

Imagen-realizado-durante-la-grabación-de-Bitácora-Joven

Podemos decir que Roberto Fournier encontró la belleza. Su cuaderno es la resonancia de su imagen corporal y emotiva. Allí está la llave y el cerrojo de la jaula, allí está él sentado, como una piedra que observa y canta para recordar a un muchacho cualquiera en una guagua.

¬ŅHay oscuridad? S√≠, y tambi√©n hay luz. Su inspiraci√≥n radica en el retrato de su biograf√≠a. Es arrastrado por el sexo, los elementos del mar y la tierra, deidades, amigos, familiares, amantes. Nada escapa a su mano. Nada obstruye el camino al poema. Los carteles de ne√≥n que le faltan como poeta ya est√°n impl√≠citos en sus textos; all√≠ descansan al azar las im√°genes con las que construye su zona de confort.


Victoria Mogollón: De Venezuela para La Casa

Por estos d√≠as la vor√°gine del XI Coloquio de Musicolog√≠a Casa de las Am√©ricas nos tiene concentrados a todos en los predios de esa instituci√≥n. El gremio se re√ļne en funci√≥n del aprendizaje y el di√°logo sobre m√ļltiples procesos y fen√≥menos musicales. Este es el espacio id√≥neo para conocer los objetos de investigaci√≥n que ocupan el tiempo de nuestros colegas latinoamericanos.

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Documental canadiense en la mira del «Santiago √Ālvarez»

El Festival Internacional de Documentales Santiago √Ālvarez In Memoriam regresa a Santiago de Cuba, para celebrar su XVIII edici√≥n del 6 al 12 de marzo. Dedicado en esta ocasi√≥n a la cinematograf√≠a de Canad√° y Qu√©bec y al aniversario 505 de la ciudad sede, el certamen tambi√©n rendir√° homenaje al realizador Ismael Perdomo, fallecido recientemente.

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Volver a querer una isla sin cuernos

Oficio de Isla¬†fue una de las obras que un√°nimemente recibi√≥ el premio Villanueva, otorgado por la cr√≠tica a las mejores puestas del a√Īo pasado.

La pieza, escrita por el cineasta Arturo Sotto, focaliza un suceso histórico poco divulgado: el viaje de más de mil maestros cubanos durante 1900 a la prestigiosa universidad bostoniana de Harvard, en momentos en que nuestro país, bajo ocupación estadounidense, se disponía a iniciar vida independiente. Ello da pie a una reflexión, muy contemporánea y contextualizada sobre ese tema siempre en el tintero: las complejas y difíciles relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

El autor ha logrado combinar, con sentido del humor, especialmente de la iron√≠a, las peripecias de una familia clase media cuya hija ha sido seleccionada para la ¬ęmisi√≥n¬Ľ, con las coordenadas de la macrohistoria, todo mediante fluidez narrativa y fuerza dramat√ļrgica, lo cual permite reflexionar en torno al anexionismo, los sentimientos independentistas, los oportunismos pol√≠ticos, las reminiscencias espa√Īolizantes, el paternalismo yanqui, el ¬ędeterminismo geogr√°fico¬Ľ y tantos √≠tems vinculados con las dos naciones vecinas, que desde entonces subsisten con matices y singularidades epocales, correlacionando los dos grandes n√ļcleos donde los mismos se han manifestado: la familia y el pa√≠s.

Ub√ļ sin cuernos a cargo de Ludi Teatro Autor: Osmel Azcuy/Tomado de Juventud Rebelde

Personajes gr√°ciles, bien dise√Īados, que pese a su armadura risible escapan del sainete y la caricatura, encauzan situaciones divertidas pero enjundiosas desde el punto de vista dram√°tico, que la puesta dirigida por Osvaldo Doimeadi√≥s ha sabido plasmar con gracia y solidez esc√©nicas.

Aunque la pieza afortunadamente volver√° en marzo dentro del evento Traspasos esc√©nicos, del ISA, esta vez en la sala Tito Junto, del Brecht, el espacio original result√≥ el perfecto por las caracter√≠sticas de la puesta, en un gran almac√©n de la Avenida del Puerto, donde el p√ļblico pudo trasladarse y presenciar, antes de asentarse en el lunetario, dos puntos que constituyen pertinentes pr√≥logo y ep√≠logo mediante coreograf√≠as, performances y hasta una instalaci√≥n que enriquecen y ensanchan el concepto del montaje, y donde junto a Doimeadi√≥s han prestado sus talentos Gretel Montes de Oca, Guillermo Ram√≠rez y Patricia D√≠az, as√≠ como el intertexto, eficazmente incorporado al corpus de la obra, que constituyen los fragmentos de una revista sat√≠rica de la √©poca (¬°Arriba con el himno!, de Ignacio Sarachaga).

M√©rito indudable de¬†Oficio de isla¬†son las actuaciones, que en t√©rminos generales aprehenden y proyectan el esp√≠ritu de este divertimento sustancioso, junto con la Banda de M√ļsica de Rancho Boyeros y las gaitas Eduardo Lorenzo, que sellan su esencia multiart√≠stica.

Ub√ļ sin cuernos, del laureado Abel Gonz√°lez Melo (premio Casa de las Am√©ricas 2020 por su obra¬†Bayamesa), conoci√≥ estreno mundial en La Habana bajo la puesta y direcci√≥n de Miguel Abreu con su compa√Ī√≠a Ludi Teatro.

Una utop√≠a a la vez dist√≥pica, si se permite el ox√≠moron, propone esta vez el dramaturgo cubano, que tiene del eterno viaje, los rejuegos y abusos de poder, reinados reales y so√Īados dentro de una par√°bola que contiene tambi√©n universos posibles, (re)conquistas y la idea de patria que se inicia en el n√ļcleo literalmente materno, aunque ello tambi√©n signifique el de la tierra.

Todo lo anterior, Gonz√°lez Melo lo explaya desde su habitual sabidur√≠a no solo esc√©nica sino tambi√©n teatral, en el sentido m√°s diacr√≥nico, lo cual implica gui√Īos, alusiones intertextuales y ese raro andar, cual arriesgado equilibrista, por una cuerda floja que transita de manera casi imperceptible por lo grave y lo ligero, lo c√≥mico y lo serio, lo alusivo y lo directo, dentro de esta obra que obtuviera los premios Jos√© Jacinto Milan√©s y Dador.

En su lectura, Abreu, acostumbrado a montar textos complejos, polis√©micos y llenos de enveses (Litoral, Bosques, La mujer de antes‚Ķ), asistido esta vez por Mar√≠a Karla Romero y con producci√≥n de Rafael Vega, consigue trasladar a la escena la corrosividad y el filo de la escritura; desde los minutos iniciales se percibe el logro de la ambientaci√≥n abigarrada y esperp√©ntica que sugiere la letra, para lo cual se apoya en el vestuario sugerente, expresivo de Celia Led√≥n, el maquillaje de Pavel Marrero y el dise√Īo de escenograf√≠a, al tiempo que √©l asume las luces, las cuales detentan suficientes gradaciones y matices.

Tambi√©n, como es habitual en sus puestas, debe exaltarse el tan bien explotado espacio, con movimientos coreogr√°ficos (Yuli Rodr√≠guez es la responsable de este esencial rubro) y una rica banda sonora (Denis Peralta, sobre canciones concebidas por Llilena Barrientos muy a tono con el texto) algo, por suerte, recurrente, como son los notables desempe√Īos: Ludi Teatro cuenta con un equipo competente, apto para personajes que exigen del actor desdoblamientos y proyecciones bien dif√≠ciles, cambios de registro, esfuerzos histri√≥nicos determinantes, y aunque se aprecia un nivel general, habr√≠a que encomiar esta vez a Aim√©e Despaigne, Grisell de las Nieves, Cheryl Zald√≠var, Yoelvis Lobaina y Francisco L√≥pez Ruiz.

Alejandro Palomino y su grupo Vital Teatro han llevado a escena una obra de la dramaturga e investigadora Esther Su√°rez Dur√°n:¬†Vu√©lveme a querer, y el t√≠tulo boler√≠stico es realmente algo m√°s que un gui√Īo. De nuevo tenemos la oportunidad de admirar, aplaudir y solidarizarnos con tres grandes mujeres de nuestra escena: Luz Marina Romaguera (Aire fr√≠o, de Virgilio), Lala Fundora (Contigo pan y cebolla, Quintero) y Camila (Santa Camila de La Habana Vieja, Brene).

La mixtura, el enlace, pasan por otro cl√°sico, esta vez universal (Las tres hermanas, Ch√©jov) que desde una estructura dial√≥gica, fuertemente intertextual, no solo trae a la actualidad los conflictos de esos personajes en sus momentos, sino que los enriquece, los universaliza, pues justamente es ese uno de los reclamos de la autora: exigir para nuestras (anti)hero√≠nas un justo sitio que las extrapole del localismo, el exiguo puesto en la escena nacional, para ponerlas a competir a un nivel donde est√°n sus cong√©neres chejovianas, de Shakespeare, Ibsen y compa√Ī√≠a.

No siempre, valga anotar, estos dif√≠ciles pastiches logran dar en el clavo; hace apenas un a√Īo tuve la oportunidad de ver, en Montevideo, un ejercicio intertextual semejante a prop√≥sito con uno de esos referentes:¬†√Čramos tres hermanas (Jugando con Ch√©jov), del c√©lebre dramaturgo y te√≥rico espa√Īol Jos√© S√°nchez Sinesterra (¬°Ay Carmela!) bajo la direcci√≥n del uruguayo Ramiro Perdomo, pero el resultado quedaba un tanto por debajo de sus posibilidades dial√≥gicas justamente dentro de esos l√≠mites que pretend√≠a focalizar y a la vez desmontar.

Suárez Durán, con la complicidad de Palomino, consigue que enlaces, pespuntes y transiciones se logren dentro de un escenario cuyos puntos de desplazamiento e intercambio actoral refuerzan la evocación, la resignificación y el diálogo.

Las actrices Mayel√≠n Barquinero (quiz√° deba restar un poco de fisicalidad y √©nfasis a su labor), Alina Molina y Yaisely Hern√°ndez vuelven no solo a querer, sino a conminarnos a hacerlo, en las pieles de esas singulares y entra√Īables damas del teatro y, por ello, de nuestras vidas.


Convocan a primera edición del Concurso Elda Cento

CAMAG√úEY.- Con el prop√≥sito de rendir tributo a la notable historiadora e investigadora camag√ľeyana,¬†Elda Cento G√≥mez, se realiza la convocatoria de un concurso que lleva su nombre, auspiciado por la¬†Uni√≥n Nacional de Historiadores de Cuba (Unhic), el¬†Centro Provincial del Libro y la Literatura (CPLL), la¬†Sociedad Cultural Jos√© Mart√≠ (SCJM)¬†y la¬†Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS), de este territorio.

‚ÄúLos trabajos de los participantes deben ser in√©ditos y pueden tratar la historia de un pueblo, barrio, la vida cotidiana de √©pocas pasadas, as√≠ como ahondar en el legado de patriotas, personajes t√≠picos y otros. Las obras se aceptar√°n bajo la forma de relato o cr√≥nica, y tienen que ser in√©ditas‚ÄĚ, expres√≥ el presidente de la Unhic, Ricardo Mu√Īoz Guti√©rrez a¬†Adelante Digital.

Se competir√° en las categor√≠as de ni√Īos, adolescentes -hasta 15 a√Īos- y adultos. La extensi√≥n de los textos se ajustar√° a tres cuartillas, en formato impreso o digital, con letra Arial 12, espacio y medio en su interlineado y tres cent√≠metros de margen. De igual manera, deben incluirse en los trabajos, los nombres y apellidos del autor, el carn√© de identidad, el tel√©fono y la direcci√≥n particular.

Integrarán el jurado reconocidos historiadores de la región que concederán un galardón a los mejores, y la cantidad de menciones estará determinada por ese colectivo de especialistas.

‚ÄúLos premiados en las dos primeras modalidades recibir√°n un diploma acreditativo y un lote de libros, mientras, al adulto ganador se le har√° su reconocimiento con la lectura en p√ļblico de su pesquisa, y su correspondiente pago por ese concepto. Los resultados se conocer√°n, durante una mesa redonda en homenaje a Elda Cento que se realizar√° durante la XXIX Feria Internacional del Libro, que acoger√° esta provincia del cuatro al ocho de marzo‚ÄĚ, aclar√≥ Mu√Īoz Guti√©rrez.

Cerrará la convocatoria el día 21 del presente mes y los trabajos deben entregarse en la Casa de la Memoria, sita en Pobres No. 403, esquina Triana. Quienes deseen obtener mayor información, pueden llamar al teléfono 252313, de esa institución.



Jam Session: Notas para una descarga

Si este libro en manos de los lectores se sumara al concierto jazz√≠stico, ganar√≠a la m√ļsica cubana. A pesar del desarrollo hist√≥rico del g√©nero en nuestro pa√≠s, su paralelo te√≥rico no observaba una dedicaci√≥n en similares proporciones, muy a pesar del ejercicio de nombres como los de Leonardo Acosta, o los valiosos aportes no publicados de Danilo Orozco y la contribuci√≥n de trabajos de Borges-Triana, Claudia Fallarero, entre otros autores m√°s o menos noveles que se han dado cita en n√ļmeros de la revista Clave dedicados al tema y en otras publicaciones aisladas.

Unido a esto está el hecho de que investigadores y periodistas muchas veces concentraron su pensamiento en el panteón sagrado de este hacer musical. Solo en tiempos cercanos y gracias a las arenas esparcidas por unos pocos jóvenes investigadores, es que se intenta visualizar en letra impresa o digital la obra de las nuevas promociones de jazzistas.

A partir de los 2000 se observa un ambiente cognitivo creador en los predios académicos a favor de los procesos que rodean la jazzista creación. Tal efervescencia ha brotado en la Universidad de las Artes y en los centros universitarios del país, con la emergencia de tesis de grado desde disciplinas como la musicología, Historia del Arte, Comunicación Social y Periodismo, fundamentalmente. Tales estudios, salvadas las excepciones, perecen justo al momento de la celebrada cuantificación del ejercicio. Unas pocas ven la luz de alguna publicación y en algunos casos, cuando más, se han socializado sus saberes en los espacios teóricos de eventos culturales afines.

También es cierto que muchos de los autores de tesis en opción al grado de esto o aquello, luego de descubrir el agua fría, ignoran el cómo trasladar la redacción académica al discurso del ensayo, artículo, testimonio o cual sea el lenguaje de la publicación dirigida al amplio lector, más allá de las geografías de las altas casas de estudio.

Por todo lo anterior me atrevo a aseverar que los exiguos resultados aparecidos en el surrealista rublo de ‚Äútiempos recientes‚ÄĚ intentan cubrir un vac√≠o de varias d√©cadas. Sin embargo, Jam Session. La Nueva Generaci√≥n, p√°ginas que hoy coloco a consideraci√≥n de posibles lectores, de ninguna manera presenta una historiograf√≠a sobre el g√©nero, sino que ofrece desde la multiplicidad de enfoques un retrato aproximado de una franja de las j√≥venes generaciones de jazzistas cubanos. Lo recibo como una compilaci√≥n de enfoques que tienen como sedimento com√ļn una sociolog√≠a musical del modo jazz.

Creo que este creciente interés por el estudio del entorno jazzístico cubano, sobre todo a partir de los 2000, pudiera obedecer a un panorama más optimista, no en cuanto a creación y calidad musical harto probada, sino en cuanto a los aspectos sociomusicales, socioculturales, institucionales y de promoción que han posibilitado una mayor visualidad a escala social.

Ya hemos conversado en otros espacios de la escritura y la oratoria sobre el rol de festivales y eventos nacionales como el Jazz Plaza a partir de 1980, y desde 1998 el Jojazz, unido a otras paradas organizadas por la UNEAC y la AHS como el Amigo del Jazz y el Jazz Na Má en las respectivas filiales santiagueras, entre otros espacios isla adentro. Estas celebraciones devienen momento de reconocimiento y legitimación para sus participantes.

La creaci√≥n de clubes para la promoci√≥n del g√©nero unido al talento de j√≥venes que entrecruzan las fuentes del jazz con los afluentes que provienen del acervo musical cubano de ra√≠z, despiertan la inquietud en quienes cartograf√≠an el universo sonoro en la Cuba de hoy. Las m√°s insospechadas posibilidades de hibridaci√≥n que signa la emancipaci√≥n del jazz con m√ļsicas y estilos varios ‚Äďque van desde la m√©dula √≥sea de g√©neros etiquetados como ‚Äúm√ļsica cubana‚ÄĚ, cruzan puentes de m√ļltiples v√≠as hasta llegar incluso a la electr√≥nica‚Äď le garantiza nuevos y tambi√©n heterog√©neos p√ļblicos.

Estos discursos de lo jazz√≠stico se reciben por v√≠as como la radio o TV, spots televisivos para eventos de dis√≠mil naturaleza, lo cual redunda en canales informativos que de modo paulatino pudieran contribuir a la formaci√≥n de audiencias. Las plataformas de Internet y el uso de las redes sociales colocan a los m√ļsicos ubicados en la di√°spora al alcance de una tecla, se difuminan los l√≠mites geoculturales, lo que simboliza parcela de cultivo para los investigadores sociales.

Los jóvenes jazzistas y procesos sociomusicales que trae a su escenario Jam Session…, forman la continuidad de una tradición musical, a la que imprimen sus propios aportes y estilos, con lo cual contribuyen a delinear la historia del género en lo que va de siglo XXI.

Los cuatro ensayos convocados comparten el interés por la revisión del movimiento de jóvenes jazzistas. Quienes estudian cada una de las temáticas son o se convirtieron en practicantes del espacio que analizan, lo que les posibilita abordar la creación, la interpretación y el consumo del jazz desde el centro de la tierra.

La presente compilación propone un espacio de debate, a partir de la muestra de resultados obtenidos por estudiosos noveles. El punto de mirada recae en promociones cercanas aun en el tiempo de compositores e instrumentistas, que en la mayoría de los casos visibilizaron su obra preliminar a partir de la participación en el concurso Jojazz.

Para esta publicaci√≥n fueron seleccionadas tres tesis de grado en las especialidades de Musicolog√≠a y Comunicaci√≥n Social. Camila Cortina desde la historiograf√≠a y los estudios culturales estudia las formas en que se conserva la ‚Äúcubanidad‚ÄĚ en la vida y obra de m√ļsicos radicados en Espa√Īa.

Pedro Sureda se detiene en las particularidades que individualizan la interpretaci√≥n de dos j√≥venes m√ļsicos, a partir del estudio de los procesos de s√≠ntesis musicales que identifican sus estilos personales. Es el caso de Harold Lopez Nussa y Rolando Luna.

Reinier Aldazabal propone un an√°lisis de los usos sociales que vivencian los p√ļblicos que asisten a los conciertos realizados en La Habana que tienen como n√ļcleo el jazz hecho por recientes promociones de m√ļsicos. A partir de la descripci√≥n de las principales pr√°cticas comunicativas consustanciales a dichas audiencias durante las presentaciones, son objeto de an√°lisis aquellos elementos que act√ļan como mediadores individuales e institucionales entre el p√ļblico y la m√ļsica, y que transversalizan los usos que se hacen de ella.

A ellos concurre como portada un texto de la musicóloga Claudia Fallarero publicado en la revista Clave que resultó ser el punto de partida de varias aristas de estas investigaciones y que aborda, desde criterios  generacionales, los elementos musicales que caracterizan la novel creación jazzística.

Concluye la descarga un catálogo que recoge parte de las producciones discográficas de jóvenes exponentes del género desde 1998 hasta fechas cercanas a la publicación del título.

Aun cuando los autores en congregaci√≥n apelan a la menci√≥n de nombres de la actual escena jazzista, el principal logro del volumen reside en la triangulaci√≥n de m√©todos y procesos de la investigaci√≥n cultural. La revisi√≥n de estas p√°ginas propuestas por la colecci√≥n d‚Äô M√ļsica del sello CIDMUC (¬°2012!!!!) ‚Äďque como muchos otros t√≠tulos perdieron el sello de garant√≠a como ‚Äúnovedad literaria‚ÄĚ y hoy habitan su madurez en m√°s de una librer√≠a cubana‚Äď bien pueden significar una invitaci√≥n para que otros cr√≠ticos, periodistas e investigadores del pa√≠s se ocupen de visibilizar las omisiones y zonas no constre√Īidas en este volumen, con el fin de la prolongaci√≥n de la descarga desde una mirada contextualizada a cada territorio.