Historia de Cuba


Réquiem por tu presencia

Esos papeles de Armando me hablan.

Lo primero fue su palabra apasionada, su voz encendida que es futuro y utopía casi perfecta y adorable…

Aunque su partida fue as√≠‚Ķ tan r√°pida‚Ķ; ya lo he repetido una y otra vez, S√≠, he estado triste, pero no estoy, no me siento desconsolada…, porque el vac√≠o y el desconsuelo sin fin de aquellas terribles primeras horas sin √©l, se fue nutriendo de una forma muy sutil de su entra√Īable presencia y su maravilloso recuerdo, al punto que √©l sigue llenando mi vida de forma plena‚Ķ ¬°Caramba‚Ķ! qu√© grande tiene que ser el amor‚Ķ, cu√°n grande tiene que ser todo lo que √©l hizo a lo largo de mi vida, cu√°n grande ha tenido que ser √©l, para que a√ļn, despu√©s de su partida, pueda afirmar que no me he sentido sola. S√≠, porque Armando dej√≥ una huella de cari√Īo y de amor tan grande en nuestro pueblo y en su patria latinoamericana toda, que ese amor que √©l forj√≥ me acompa√Īa cada segundo, me abraza y hasta me mima, aunque √©l ya no est√© f√≠sicamente. Por eso le doy las gracias por seguirme protegiendo a√ļn con la fuerza que brota de su ejemplo inolvidable, y a ustedes por quererlo, recordarlo y acompa√Īarme con tantas muestras de afecto y cari√Īo del bueno.

S√© que tambi√©n podr√° comprenderse que, aunque en mi alma tambi√©n hay angustia, dolor y mucho dolor‚Ķ, y a ratos ese sufrimiento me embarga plenamente, de eso no solo no puedo, ni debo, de eso no quiero y no voy hablar, porque en verdad fui/ soy una privilegiada por haberlo tenido tantos a√Īos compartiendo todo‚Ķ

Para mí, todo está inundado de Armando y claro que no son, ni serán nunca mis lágrimas, el mejor tributo para él; porque nunca quiso que yo sufriera, me colmó de amor…, plantó en mí los más bellos e imborrables recuerdos… Ya hasta me he sonreído recordando su ingenio, su carisma y su buen humor. Desde luego, que él también supo hacerlo todo para que yo viviera plena y, como si fuera poco, del mismo modo, supo dejarme llena de proyectos…

Por mi parte, le agradecer√© siempre su confianza por haberme hecho su compa√Īera y esposa para siempre. Por todo ello, les pido permiso para hablarles de √Čl, del hombre a quien termin√© de comprender aquella tr√°gica noche que Fidel parti√≥ a la inmortalidad. Y no me pregunten por qu√©, ni c√≥mo; pero durante esos tristes d√≠as que Fidel se fue, supe que el final estaba muy cerca, tanto conoc√≠a a Armando que lo pude intuir‚Ķ Luego, fue as√≠, justo se fue con √©l, a un a√Īo y un d√≠a‚Ķ

tomado del perfil de facebook de Eloisa Maria Carreras Varona

Nunca supe estar lejos de Armando‚Ķ, porque siempre he tenido la sensaci√≥n de que me pierdo cuando √©l no est√° y deja de iluminarme con la luz, la bondad plena y la transparencia que brota de su ser todo. Pero fue solo a partir de aquella aciaga noche que Fidel se fue y de los conmovedores d√≠as de duelo subsiguientes, que comprend√≠ muchas cosas de Armando‚Ķ, aunque las ni√Īas ya cumplieron 27 y yo cuento m√°s de treinta de que nos acompa√Īamos en la vida ¬ŅQu√© no sabr√© de √©l?, cuando nunca m√°s me mov√≠ de su lado, ni √©l del m√≠o; todos esos a√Īos estuvimos ah√≠, as√≠, el uno para el otro, siempre. En cada alegr√≠a y en cada pena de la vida, que ni la una ni la otra son pocas en un lapso de tiempo como este. Aunque para m√≠, el tiempo vol√≥ luchando cada segundo por sus maravillosas existencias‚Ķ Aquella noche tambi√©n comprend√≠ que Fidel es la persona por la que Armando vivi√≥ y solo entonces termin√© de vislumbrar las razones por las que Hayd√©e am√≥ as√≠ a Armando. Porque √©l, como Abel y Boris, vivi√≥ para que Fidel viviera, y ella que era una iluminada, lo supo desde entonces, que Armando tambi√©n le hab√≠a entregado su vida; lo dem√°s fue cosa o cuesti√≥n del destino de cada quien y un poco del azar que siempre hace lo suyo‚Ķ

Por eso creo que, cuando Armando se fue con √©l ‚ÄĒa esa otra dimensi√≥n en la estrella que me dec√≠a mi madre, muy cerca del Se√Īor y del Ap√≥stol‚Ķ, a continuar en la lealtad en la que vivi√≥ por √©l toda la vida‚ÄĒ se fue tranquilo, se fue en calma‚Ķ Y cuando se fue y en ese √ļltimo suspiro que me ofreci√≥ antes de partir, lo hizo con valent√≠a y no emiti√≥ ni una sola queja de dolor. En ese instante decisivo, cuando a√ļn estaba en mis brazos, fue capaz de acariciarme el alma, darme fuerzas y una vez m√°s, brindarme su protecci√≥n, para poder descansar en paz y no dejarme perdida en medio de tanto desconsuelo.

Por mi parte, puedo confesarles que desde hace muchos a√Īos descubr√≠ que estudiar y promover su vida, obra y pensamiento, era lo mejor y m√°s provechoso que deb√≠a hacer. Desde el a√Īo 1979, cuando era una estudiante de la Licenciatura en Historia del Arte, su pensamiento despert√≥ en m√≠ particular admiraci√≥n, a partir de que lo conoc√≠, en una conferencia que dict√≥ para los entonces alumnos de la Facultad de Filosof√≠a e Historia, en el Teatro Manuel Sanguily de la Universidad de La Habana. A√Īos despu√©s, en las complejas circunstancias y contradicciones en las que se desenvolvi√≥ mi trabajo, la ayuda de cada uno de sus art√≠culos, discursos e intervenciones, me permitieron comprender la coyuntura pol√≠tica y, sobre todo, tener la certeza de que, en oportunidad propicia, sus ideas ‚ÄĒportadoras de la aut√©ntica Pol√≠tica Cultural de Fidel y la Revoluci√≥n Cubana‚ÄĒ se abrir√≠an paso sin tantos y tan diversos obst√°culos para su aplicaci√≥n. Desde aquellos dif√≠ciles momentos pens√© que era indispensable que se laborara por difundir su obra y pensamiento; pero al consultarle mi inter√©s, su modestia imposibilit√≥ cualquier gesti√≥n en esa direcci√≥n.

Fue solo a principios de los a√Īos 90, tras el derrumbe del socialismo en Europa Oriental y la URSS, en los embarazosos comienzos del Per√≠odo Especial, cuando se intensific√≥ la necesidad de promover el original pensamiento de la Revoluci√≥n Cubana y al calor de los debates por la salvaguarda de nuestra excepcional historia y tradici√≥n, en el I Taller de Pensamiento Cubano que sesion√≥ en la Universidad Central de Las Villas, en noviembre de 1994, que obtuve ‚ÄĒfinalmente‚ÄĒ su aprobaci√≥n para poder comenzar a gestionar el proyecto investigativo, de lo que se convirti√≥ poco tiempo despu√©s en el anhelado por m√≠: ‚ÄúProyecto Cr√≥nicas. Historia y memoria de la Revoluci√≥n Cubana en la voz de Armando Hart‚ÄĚ, el que, junto a las gemelitas es la causa de mi vida.

Tambi√©n puedo afirmar que contin√ļa siendo mi deber, seguir pensando y, desde luego, hablando de √©l, porque todo lo que conozco me lo dijo y me lo ense√Ī√≥ √©l; desde esa sencillez, modestia y lealtad absoluta en la que vivi√≥ y en la que parti√≥. Pero como ya he contado en otras ocasiones, su amor me ha permitido sentirme iluminada, pose√≠da de una fuerza de la naturaleza que me conmina a trabajar sin descanso para que su obra viva; por eso en tan breve tiempo ya contamos con los primeros 8 vol√ļmenes de la colecci√≥n ‚ÄúCuba, una Cultura de Liberaci√≥n‚ÄĚ. Selecci√≥n de escritos del Dr. ARMANDO HART D√ĀVALOS 1952-2017‚ÄĚ.

Ahora mismo no puedo olvidar que él solo quería trabajar y hacer, porque no conoció el reposo ni el descanso jamás; aunque conocía el sacrificio, sus actos solo eran para él algo necesario y natural como respirar. Siempre fue infatigable, salía de una cosa para entrar en otra; era un verdadero vértigo de acción y de labor; un hombre incansable.

En nuestro hogar fue ejemplo de virtudes extraordinarias; desde luego, primaron en √©l, el infinito amor a nuestras ni√Īas, el honor, la extrema delicadeza y la rectitud de car√°cter, las buenas costumbres, el cari√Īo, la pasi√≥n por el saber, la cordialidad, la solidaridad, el afecto, la pasi√≥n y la consideraci√≥n total. Fue, asimismo, un esp√≠ritu independiente y soberano. Ahora recuerdo que, como su inolvidable hermano Enrique ‚ÄĒa quien vener√≥ toda la vida‚ÄĒ odiaba a quien ment√≠a, porque para √©l la mentira originaba todo la enga√Īifa criminal que hace tan dif√≠cil el arte de gobernar y de crear.

Se refugi√≥ toda la vida en el mundo de las concepciones y en su inmensa pasi√≥n por la abstracci√≥n porque, como √©l dec√≠a, cuando se siente pasi√≥n por una causa, por un valor abstracto como la Justicia, todo hombre honrado debe darse a √©l ‚Äúy es honor al que no se renuncia y deber ante el que no se debe claudicar‚ÄĚ.

Fue amante de lo grande y un total apasionado de la emancipaci√≥n de su amada Cuba, la querida y martiana patria de Fidel; pero es que, como nos dijo Mart√≠, ¬Ņacaso los apasionados no son los primog√©nitos del mundo?

Crey√≥, asimismo, en la necesidad de la dignidad, el decoro y la justicia para todos. Piensen que, para √©l, ‚Äúla Justicia no es odio infecundo, no es tiran√≠a de nuestras ideas, no es parcialidad absurda, es predominio de la raz√≥n, del entendimiento cordial entre los componentes reales de la sociedad cubana‚ÄĚ. Y por eso afirm√≥, ‚ÄúJusticia es elevar al homo sapiens a la categor√≠a de hombre, es darle a cada cual sus bienes y derechos, es hacer que cada cubano disfrute a plenitud de la herencia cultural y material de nuestro tiempo‚ÄĚ.

Toda su vida estuvo caracterizada por un esp√≠ritu inquieto y una intensa pasi√≥n rebelde y furia contra la injusticia y el atropello. Siempre me dijo que la arbitrariedad, la injusticia y ‚Äúla sinraz√≥n y el desajuste‚ÄĚ le provocaban un brote espont√°neo de impotencia, rabia, ira y excitaci√≥n, que no pod√≠a controlar.

Compartir la vida con Armando fue para m√≠ una bendici√≥n, un verdadero privilegio, satisfacci√≥n y goce, un sublime honor. No puedo olvidar que cada amanecer consegu√≠a palpar sus cercanas utop√≠as y convertir lo cotidiano en extraordinario. En el hogar, con la familia, en las relaciones con sus amigos, compa√Īeros, e incluso con simples conocidos, mostraba una sensibilidad, nobleza y humanidad verdaderamente admirables; fue ese uno de sus principales rasgos.

Cuando advertimos el entorno donde creci√≥ y se educ√≥, encontramos los componentes esenciales que contribuyeron a la formaci√≥n de su exquisita personalidad. No olvidemos que cuando recordaba a su madre, su primera asociaci√≥n era el pleno rigor y la exigencia, mezclados con el amor, la bondad y la justicia, sentimientos con los que tambi√©n relacionaba muy directamente a su padre, adem√°s del estricto cumplimiento de la Ley. Les agradeci√≥ infinitamente la educaci√≥n brindada, la cual empez√≥ con la pr√©dica de su intachable ejemplo. De sus padres conserv√≥ siempre vivencias entra√Īables; de ellos aprendi√≥ los estrechos v√≠nculos entre el derecho y la moral, principios esenciales que sustentaron la educaci√≥n que Marina y Enrique brindaron a sus hijos; por ello recordaba que, en su hogar, cuando quer√≠an distinguir a alguien por sus cualidades, dec√≠an: ‚Äúesa es una persona decente‚ÄĚ.

Ese es un detalle clave para entender a esta familia, el origen de sus ideas y actuaci√≥n en la vida, porque como bien √©l afirm√≥: ‚Äúsi entend√≠ la Revoluci√≥n Cubana, el socialismo, y tom√© partido por las causas justas, fue porque he aspirado siempre a ser una persona decente y honesta‚ÄĚ. Estudi√≥ fecundamente en la vasta biblioteca de su padre; la historia, la filosof√≠a, la sociolog√≠a, el derecho y la c√≠vica fueron invariablemente sus materias favoritas. Desde que tuvo uso de raz√≥n le interes√≥ la pol√≠tica como la mayor motivaci√≥n en la vida. So√Īaba que deb√≠a trabajar para transformar la realidad a partir de la √©tica y la justicia. Eligi√≥ la carrera de Derecho porque pensaba que de esa forma podr√≠a encauzar sus ingentes inquietudes pol√≠ticas y su vocaci√≥n de lucha por la justicia y la moral. Deseaba ejercer una c√°tedra como profesor universitario de Derecho Constitucional, lo que, ‚ÄĒcomo se conoce‚ÄĒ no lleg√≥ a realizar porque pas√≥ directamente a servir a la patria en la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Se incorpor√≥ tempranamente a las filas de la Juventud Ortodoxa, como una manera de hacer pol√≠tica y participar en la lucha contra la corrupci√≥n imperante. En la universidad fue un alumno perspicaz y aplicado, con dotes de orador y comunicador social, lo que se evidenci√≥ en su constante participaci√≥n como dirigente de la Federaci√≥n Estudiantil Universitaria (FEU). Estuvo entre los j√≥venes de la direcci√≥n de la FEU que en la misma ma√Īana del cuartelazo se trasladaron al Palacio Presidencial, para ofrecerle su apoyo y respaldo al presidente constitucional con vistas a enfrentar la ilegalidad. A nombre de la Asociaci√≥n de Estudiantes de Derecho denunci√≥, en una carta ante el Tribunal de Garant√≠as Constitucionales y Sociales, la ilegitimidad del r√©gimen nacido el 10 de marzo. Particip√≥ en la Jura de la Constituci√≥n de 1940 y tambi√©n result√≥ v√≠ctima del violento asalto de la polic√≠a batistiana al programa radial la Universidad del Aire. Fue uno de los m√°s destacados miembros del MNR, fundado por el ilustre profesor universitario Rafael Garc√≠a B√°rcena, a quien consider√≥ su maestro y mentor. Precisamente Garc√≠a B√°rcena, lo nombr√≥ su abogado y no admiti√≥ las presiones que le hicieron para que aceptara a otro letrado de experiencia que lo representara, en la causa por la cual fue juzgado en relaci√≥n con los hechos conocidos como la Conspiraci√≥n del Domingo de Resurrecci√≥n.

Cuando se conoce la trayectoria ideol√≥gica y pol√≠tica de Armando, resulta muy elocuente su afirmaci√≥n: ‚ÄúMi integraci√≥n al Movimiento 26 de Julio fue el resultado de un proceso natural. El programa del Moncada ven√≠a a materializar el sentimiento √©tico que estaba profundamente arraigado en la tradici√≥n patri√≥tica cubana‚ÄĚ. Debemos recordar, asimismo, la dura clandestinidad que le toc√≥ vivir en aquellos a√Īos febriles y su pasi√≥n por el trabajo revolucionario.

Estuvo entre los principales gestores y vivi√≥ de forma prominente el Alzamiento del 30 de Noviembre en Santiago de Cuba. El 4 de enero de 1957, en una carta que escribi√≥ a su familia encontramos sus principios y razones esenciales para continuar en la lucha, cuando dijo: ‚ÄúTengo fe porque si yo, lleno de limitaciones soy capaz de entregar lo poco que poseo por alcanzar una vida superior ‚ÄĒla que se vive al servicio de la historia‚ÄĒ, ¬Ņqu√© no est√°n ya haciendo las inmensas legiones de compa√Īeros que son capaces de mayores sacrificios y de m√°s altas virtudes? Y los he visto de carne y hueso en estos d√≠as llenos de emoci√≥n que mi destino pobre me hab√≠a reservado en medio de tanto dolor. Dolor por la angustia que produce saber perdidos para siempre a los mejores cubanos, cuando los malvados nos siguen entorpeciendo. Dolor porque es triste ver caer a personas con quienes hab√≠amos intimado por el trabajo conjunto de meses. Pero todo tiene su parte buena; sin esas grandes emociones la vida no valdr√≠a nada para m√≠‚ÄĚ.

A mediados de febrero de 1957 form√≥ parte del peque√Īo grupo de combatientes que participaron en la primera reuni√≥n entre la Sierra y el Llano. Luego de su regreso a La Habana, en el mes de abril result√≥ detenido y recluido en las c√°rceles de la tiran√≠a. En la ma√Īana del 4 de julio protagoniz√≥ una audaz fuga de la Audiencia de La Habana. Aunque todos pensaban que entonces lo m√°s prudente era que pasara a la Sierra, ello no ocurri√≥. Porque poco tiempo antes de la muerte de Frank Pa√≠s se hab√≠a convenido su traslado a Santiago, para que laborara all√≠, en las actividades organizativas y de direcci√≥n del Movimiento 26 de Julio.

En noviembre de 1957 subi√≥ de nuevo a la Sierra para encontrarse con Fidel y el grupo guerrillero, a fin de tratar todo lo relacionado con la llamada Junta de Liberaci√≥n o Pacto de Miami. All√≠ pas√≥ la Navidad de 1957 y esper√≥ el nuevo a√Īo; pero en los primeros d√≠as de enero tuvo que bajar al Llano a fin de continuar la lucha en su puesto de combate, porque era all√≠ donde √©l consideraba que resultaba m√°s √ļtil para los planes de Fidel y el M-26-7. Cuando bajaba de las monta√Īas fue arrestado como sospechoso por unos guardias de la tiran√≠a cerca de Palma Soriano.

Los compa√Īeros del Movimiento que trabajaban en la Compa√Ī√≠a de Tel√©fonos en la ciudad de Santiago de Cuba interceptaron una llamada del propio Batista para Alberto R√≠o Chaviano ‚ÄĒel asesino de los moncadistas‚ÄĒ en la que le dec√≠a que ‚Äúhab√≠a que matar a Armando Hart como a un perro, que simularan un combate en los alrededores de la Sierra‚ÄĚ. Armando recordaba emocionado que la solidaridad de los combatientes del Llano, con Ren√© Ramos Latour ‚ÄĒel Comandante Daniel‚ÄĒ al frente y la movilizaci√≥n de la opini√≥n p√ļblica le salvaron la vida.

La tiran√≠a lo estuvo trasladando de una c√°rcel a otra del pa√≠s durante todo el a√Īo 1958, no olvidemos que el r√©gimen lo consideraba un individuo muy peligroso. Cuando cay√≥ preso, lo encerraron en el cuartel de Palma Soriano; de all√≠ lo llevaron a un calabozo en las afueras de Santiago de Cuba; luego lo reubicaron en el cuartel Moncada ‚ÄĒlugar donde fue interrogado por el propio Chaviano‚ÄĒ; m√°s tarde lo pasaron a la C√°rcel de Boniato hasta principios de julio, cuando fue trasladado al Castillo del Pr√≠ncipe, en La Habana. En las primeras semanas del mes de agosto, tal parece que, para aislarlo de la capital, lo trasladaron a las galeras del Presidio Modelo de Isla de Pinos. Despu√©s vino el esperado triunfo de Fidel y todos estos a√Īos en la primera trinchera de pensamiento y acci√≥n por su amada patria Cuba, la patria Am√©rica y la patria Humanidad.

Desde los inicios la lucha tuvo para √©l un contenido profundamente √©tico, pi√©nsese en su elocuente afirmaci√≥n: ‚ÄúPara m√≠ todo empez√≥ como una cuesti√≥n de car√°cter moral‚ÄĚ. Esa frase demuestra el enorme peso que tuvo la √©tica en la formaci√≥n de su car√°cter y a lo largo de toda la vida. Para √©l, el tema de la √©tica es el tema central de la pol√≠tica.

La historia de Cuba estar√° marcada para siempre por el obrar y el proceder de la vanguardia revolucionaria de la Generaci√≥n del Centenario que, con su lucha, promovi√≥ el cambio radical de nuestra historia. Armando le aport√≥ a su generaci√≥n y a nuestra patria no solo su destacad√≠sima actuaci√≥n, sino tambi√©n su pensamiento a lo largo de todo el proceso revolucionario, porque para √©l la idea de la felicidad est√° en el trabajo y en la lucha, por eso pudo escribir en sus memorias en abril de 1958: ‚Äúyo era feliz porque estaba luchando y no hay mayor satisfacci√≥n que la de combatir y trabajar por el futuro‚ÄĚ; pensemos que en ese momento estaba preso en la c√°rcel de Boniato, reci√©n hab√≠a conocido la terrible noticia de la muerte de su hermano Enrique y del fracaso de la Huelga de Abril.

Armando fue un ser que no descansó jamás, fue creativo, tenaz, perseverante y esforzado, inquieto e hiperquinético hasta el fin. Amanecía y terminaba el día lleno de proyectos. Al lado de un hombre así, me fue imposible conocer el tedio, la monotonía o la rutina. Practicó en su actuar diario y cotidiano, la filosofía de la ética y el optimismo revolucionario unida a su vocación de servicio a la patria y a la Revolución, lo cual significaba estar allí, donde hacía más falta, en el momento oportuno para desbrozar del arribismo y la mediocridad el camino a la luz. Aparecían entonces su ternura, paciencia profunda y reflexiva, siempre dispuestas al diálogo de lo esencial y a la exposición de la verdad. Pero por encima de todas esas cosas, Armando siempre fue un hombre bueno, fue un ser bondadoso en la profundidad total de esta cálida y tierna palabra. Su vida estuvo bordada de sencillez, humildad y modestia, al punto que jamás reparó en el hecho de que, como dijera el poeta Miguel Barnet, su nombre ya estaba no solo en los museos, sino también en la leyenda.

Por todo esto aparecen las palabras para rezar por tu presencia; por eso no hay comienzo, ni fin, solo estas t√ļ‚Ķ

Gracias Armando por el tibio y tierno beso; Gracias por encender el AMOR hasta en la √ļltima batalla; Gracias por tu confianza, por darme el privilegio de ser tu esposa y compa√Īera; Gracias por Marinita y Florecita.

Lo demás ahora les toca a ustedes, porque solo leyéndolo podrán conocerlo y lo puedo afirmar porque lo que es a mí, los papeles de Armando me han hablado y me lo han dicho casi todo, perdón, me lo han dicho todo…

Descansa en la paz que viviste amado mío, para siempre allí estaré contigo, mi amor.


Forodebate: La representación intelectual de la Revolución: creación, pensamiento social y comunicación

La Revolución cubana, por su carácter emancipatorio, estuvo obligada a convertir la cultura en uno de los ejes centrales de su acción. El complejo escenario de transformaciones y deslindes ideológicos reconfiguró aceleradamente la dinámica del campo intelectual y sus prácticas en el país. Lo social y lo cultural dejaron de asumirse como compartimentos estancos. En el centro de esas variaciones ocupó un espacio principal el debate sobre la responsabilidad, las tareas y el papel del intelectual frente a la Revolución.

Pasadas seis décadas, la continuidad de estos análisis resulta esencial. Importantes variables se han modificado. Cambios de paradigmas y ambientes generacionales, retrocesos visibles en los escenarios en que se forma, produce y se amplifica el pensamiento cultural, tensiones no resueltas en el plano institucional, modificación del eje de resistencia intelectual de la izquierda a escala planetaria, agotamiento de los nichos de reflexión crítica sobre nuestra realidad; pudieran contabilizarse entre los desafíos principales que asumen las prácticas intelectuales en el momento actual que vive la Revolución Cubana. 

Sobre el compromiso intelectual, las responsabilidades, el rol de los intelectuales en la Revoluci√≥n, invitamos a reflexionar el venidero 7 de mayo a partir de las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Acompa√Īar√°n esta iniciativa la Dr.Cs. Mely Gonz√°les Ar√≥stegui, Profesora Auxiliar de la Universidad Central de Las Villas, y el joven historiador e investigador Fernando Luis Rojas, especialista del Instituto Cubano de Investigaci√≥n Cultural Juan Marinello.

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La pol√≠tica cultural en los a√Īos fundadores de la Revoluci√≥n cubana. Apuntes para un dilema que no cesa.

Por Mely del Rosario González Aróstegui

Con el triunfo revolucionario en 1959, la noci√≥n del compromiso pol√≠tico para los intelectuales cubanos, su pacto con la sociedad, empieza a operar desde otra dimensi√≥n, que prioriza la acci√≥n y donde el ser de la palabra pasa por los horizontes del deber ser de la pol√≠tica y sus contenidos pragm√°ticos. El gran dilema de los intelectuales abre sus fauces, expresada en la eterna contradicci√≥n entre individuo y sociedad, entre artista y Revoluci√≥n. En este trabajo apuntamos hacia ese dilema, dilema √©tico y pol√≠tico sobre todo, del sector intelectual en Cuba, en un contexto que se mueve entre 1959 y 1961, el a√Īo de las reuniones de la Biblioteca Nacional y la celebraci√≥n del I Congreso de Escritores y artistas, momentos claves para comprender el dise√Īo y decursar de la pol√≠tica cultural en el pa√≠s.

Desde el inicio las interrogantes se multiplicaban: ¬ŅC√≥mo entender la cultura en una sociedad que entraba a una v√≠a de construcci√≥n socialista hasta entonces in√©dita? ¬ŅC√≥mo penetrar en el universo cultural cubano siendo sus defensores y a la vez los detractores de muchas visiones, c√≥digos, mitos de nuestra cultura merecedores de olvido y repudio? ¬ŅC√≥mo defender la cultura nacional sin cerrarse al mundo, sin negar la diversidad, sin rechazar lo for√°neo que tambi√©n puede llegar a enriquecernos? Porque el problema de la cultura, en un proyecto como el de la Revoluci√≥n cubana, asumido como proyecto de liberaci√≥n desde el Tercer Mundo, privilegia l√≥gicamente los cambios culturales y pol√≠ticos, que no pueden esperar al desarrollo objetivo y por supuesto tambi√©n necesario de sus fuerzas productivas.

En la v√≠a al socialismo no puede desestimarse la necesidad de encontrar los m√©todos, sistemas de est√≠mulos, instituciones y dem√°s mecanismos adecuados al sector de las actividades intelectuales, precisamente ‚Äúporque el campo espec√≠fico de la funci√≥n del intelectual es el campo de la lucha ideol√≥gica‚ÄĚ (Barral, 1968:4). El intelectual produce elementos que se integran como cimientos en el campo subjetivo de la sociedad: valores, ideas, comportamientos, costumbres, ciencia. Pero no hay que olvidar que este campo ideol√≥gico es tambi√©n un campo de lucha de clases, campo indispensable en el logro del triunfo revolucionario. En esta lucha siempre existir√°n individuos que intentar√°n frenar las nuevas transformaciones, por diferentes razones, y habr√° que encontrar las formas de lucha id√≥neas en cada momento para neutralizar cualquier posici√≥n individualista y reaccionaria.

La cuesti√≥n aqu√≠ ser√≠a encontrar el l√≠mite y el equilibrio entre el inter√©s del artista y el inter√©s del proyecto revolucionario, la f√≥rmula a trav√©s de la cual el inter√©s individual se refrenda en el proyecto colectivo y viceversa. Est√° claro que las f√≥rmulas tienen que ser inventadas y reinventadas constantemente, que no pueden alejarse de las circunstancias y las necesidades de cada contexto hist√≥rico. Pero ¬Ņc√≥mo encontrar este equilibrio, esta confluencia de heterogeneidades, en un contexto en que a√ļn los caminos no estaban del todo delineados y donde decenas de senderos se bifurcaban en el trayecto? ¬ŅC√≥mo asumir una postura coherente con el inter√©s del individuo/artista y el inter√©s del individuo/revolucionario?

No debe desestimarse, en este entramado de conflictos del mundo ideol√≥gico vinculado al sector intelectual y art√≠stico, la forma en que desde el a√Īo 1959 se trabaj√≥ con el sector de la cultura, no siempre dirigido por intelectuales o artistas propiamente. El Gobierno revolucionario compuls√≥ a la direcci√≥n de las instituciones culturales a muchos revolucionarios, a√ļn y cuando no eran propiamente del sector. As√≠ lo reconoce Alfredo Guevara cuando dice que m√°s que intelectuales eran animadores culturales y no protagonistas de la creaci√≥n, eran m√°s pol√≠ticos que intelectuales. ‚ÄúAl triunfo de la Revoluci√≥n √©ramos guerrilleros, simplemente.‚ÄĚ (Estupi√Ī√°n, 2009:14).

Pero la Revoluci√≥n, con un proyecto que hab√≠a conmovido y trastocado tan profundamente las ideas y los sentimientos de todos los cubanos, ahora exig√≠a elaboraciones intelectuales m√°s revolucionarias, porque ya no depend√≠a de lo que en el fondo es decisivo en el capitalismo: la reproducci√≥n de tipo capitalista de las relaciones, sino de una intencionalidad creadora de relaciones, de una visi√≥n cultural que sostuviera las relaciones sociales y las transformara cualitativamente diferentes al sistema anterior. De manera que la necesidad y el car√°cter del proceso exig√≠a un pensamiento reflexivo y una radicalizaci√≥n hacia cambios que se acercaran a los ideales m√°s subversivos de la historia de Cuba, vinculados a la b√ļsqueda de una sociedad m√°s justa, m√°s digna, antimperialista y humana. La pol√≠tica se impon√≠a inevitablemente en el entorno, y exig√≠a de definiciones en al campo de la cultura.

Si tenemos en cuenta los logros alcanzados en el campo de la cultura nacional en Cuba, la relaci√≥n entre pol√≠tica y cultura podr√≠a parecer una mezcla sencilla, sin embargo no lo es. Como afirmara el escritor, poeta, dramaturgo y ensayista cubano Ant√≥n Arrufat al recibir el Premio Nacional de Literatura 2000, en cualquier momento de la historia ‚Äúla relaci√≥n inevitable del artista con el Estado o el Poder no ha sido f√°cil ni placentera (‚Ķ)‚ÄĚ (Arrufat, 2001: 3).

Las pautas de la pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n en defensa de ese ideal social que ya desbordaba los l√≠mites de la sociedad cubana para extenderse a toda Am√©rica Latina y el Tercer Mundo quedaron recogidas en ‚ÄúPalabras a los intelectuales‚ÄĚ. En un ambiente de muchas tensiones y controversias, se reunieron con Fidel Castro en la Biblioteca Nacional las figuras m√°s representativas de la intelectualidad cubana, artistas y escritores discutieron sus puntos de vista sobre distintos aspectos de la vida cultural y sus posibilidades de creaci√≥n.[1]

En este contexto, la inconsistencia pol√≠tica del intelectual ante un cambio radical de la sociedad, interpretada como ambivalencia y miedo por muchas de las figuras de la dirigencia revolucionaria, fue vista por algunos como algo inevitable en este sector, por lo que se ha dado en llamar el ‚Äúpecado original de los intelectuales‚ÄĚ. Fidel fue en este sentido muy cuidadoso, para no herir m√°s a√ļn las susceptibilidades ‚Äúel campo de la duda queda para los escritores y artistas que sin ser contrarrevolucionarios no se sienten tampoco revolucionarios‚ÄĚ (Castro, 1960:8). Consider√≥ que no se deb√≠a renunciar al convencimiento de todos aquellos que albergaran alguna duda, que estuviesen confundidos o no comprendieran bien el alcance del proceso.

La visión de que dentro de la Revolución estarían todos aquellos intelectuales que estaban de acuerdo con sus posiciones económicas y sociales a pesar de no coincidir exactamente con sus posiciones filosóficas e ideológicas fue un momento de distensión que tranquilizó a muchos intelectuales preocupados por el curso radical de la Revolución. Fidel consideró a este sector de la intelectualidad cubana un reto para el proceso, en tanto debía prestársele una mayor atención, que permitiera un mayor acercamiento, pero en el sentido de ganarlos, no para discriminarlos. Y en eso estaría la grandeza de la obra revolucionaria, que solo renunciaría a quienes fueran activamente contrarios a la Revolución.

As√≠ pues, habr√≠a que conformar una pol√≠tica para esa parte de los intelectuales y escritores que no coincid√≠an con todas las proyecciones de la Revoluci√≥n, o no entend√≠an algunas de sus medidas, pero que nunca se enfrentar√≠an a ella para destruirla o hacerle un da√Īo irreversible. Esos intelectuales deb√≠an encontrar su lugar, un campo donde trabajar y crear, donde su esp√≠ritu creador tuviera oportunidad y libertad para expresarse. Pero siempre dentro de la Revoluci√≥n, porque la Revoluci√≥n tambi√©n ten√≠a el derecho de defenderse, de ser y de existir, ‚Äúpor cuanto la Revoluci√≥n significa los intereses de la Naci√≥n entera, – define Fidel- nadie puede alegar con raz√≥n un derecho contra ella‚ÄĚ (Castro, 1960:8). Que no se convirtiera este mensaje en frase manida o discurso vac√≠o, he ah√≠ el gran reto, no siempre bien encauzado y respondido por quienes han tenido en sus manos los resortes de la pol√≠tica cultural en Cuba.

El dilema entre la política y la creación artística.

No hubo tema m√°s debatido en estos a√Īos de dise√Īo de la pol√≠tica cultural que no fuera el relacionado con la libertad de creaci√≥n art√≠stica. El tema ya hab√≠a surgido en las conversaciones de Fidel con Sartre y que Lisandro Otero recogi√≥ en el libro Conversaciones en la Laguna. El propio Fidel declar√≥ que tambi√©n esta cuesti√≥n le hab√≠a sido planteada por el escritor norteamericano Wright Mills, de forma que ya hab√≠a tenido la oportunidad de ir esclareciendo la posici√≥n del gobierno revolucionario.

Muchas de las m√°s interesantes interrogantes se dieron precisamente vinculadas a la dicotom√≠a que surge luego de estas reuniones de la Biblioteca Nacional a partir del problema de la creaci√≥n art√≠stica en la revoluci√≥n: ¬ŅC√≥mo mantener el esp√≠ritu de la creaci√≥n art√≠stica en los cauces que marcaban las palabras de Fidel? ¬ŅC√≥mo ser consecuentes con la l√≠nea: ‚ÄúDentro de la Revoluci√≥n todo; contra la Revoluci√≥n ning√ļn derecho‚ÄĚ, sin dejar de ser creativos y originales? ¬ŅQui√©n trazaba la l√≠nea divisoria entre el ‚Äúdentro‚ÄĚ y el ‚Äúcontra‚ÄĚ? ¬ŅC√≥mo impedir que en nombre de la ‚Äúdefensa‚ÄĚ de la Revoluci√≥n se escondieran posiciones oportunistas y se cometieran excesos de todo tipo? ¬ŅC√≥mo neutralizar a la mediocridad que lleva al dogmatismo por no poder interpretar y actuar en la dial√©ctica que tiene que imprimirse al proyecto socialista? ¬ŅC√≥mo observar la necesaria e inevitable correlaci√≥n pol√≠tica/cultura sin que la cultura se convierta en lo que se√Īalaba Fernando Mart√≠nez: en ‚Äúfrente‚ÄĚ que se atiende ‚Äúpol√≠ticamente‚ÄĚ? (Mart√≠nez, 2009:33)

No era nueva la idea de que dentro de una revolución de carácter socialista habría de llevarse a efecto un cambio en la conciencia de los hombres que construirían la nueva sociedad, y ese cambio tenía mucho que ver con el surgimiento de una nueva cultura y la eliminación paulatina de los rasgos propios de la ideología burguesa. Fidel enfatiza entonces en la necesidad de que se produjera una revolución cultural dentro del proceso de revolución económica y social que vivía la sociedad cubana.

Ya en los momentos en que se desarrollan las reuniones de la Biblioteca Nacional se habían producido mejoras en las condiciones de vida y trabajo de muchos artistas, había comenzado la construcción de Casas de Cultura, el impulso a las instituciones culturales, había comenzado la inmensa obra educacional. Se mostraban garantías, y muchas de ellas se aseguraban como proyección futura, por eso se insiste en que era imposible que la Revolución fuera a liquidar las condiciones que ya había traído consigo.

Las instituciones culturales hab√≠an pasado una etapa dif√≠cil, entre la usual carencia de recursos y abandono y la cooptaci√≥n de funcionarios y voceros. A pesar de que Cuba pose√≠a una riqu√≠sima historia de la literatura y las artes, ellas eran sobre todo asunto individual y de peque√Īos grupos, que sobreviv√≠an con duros esfuerzos, compart√≠an esas tareas con el periodismo y con trabajos muy ajenos para ganarse la vida, o consegu√≠an papeles y encargos en radio, y televisi√≥n.

Ambrosio Fornet reconoce que los artistas cubanos se hab√≠an formado en una fecunda contradicci√≥n, con la clara conciencia de que su tradici√≥n era la vanguardia. ‚ÄúDe ah√≠ que, -dice- mientras los economistas hablaban de la necesidad de salir definitivamente del subdesarrollo, nosotros habl√°ramos de instalarnos definitivamente en la modernidad. Rechaz√°bamos el latifundio, el racismo y el realismo socialista, -para poner tres ejemplos muy dis√≠miles entre si- por la misma raz√≥n: todos eran signos de atraso. La Revoluci√≥n se nos aparec√≠a como el medio m√°s r√°pido y seguro de lograr nuestro objetivo no solo en el campo de la cultura, sino en todos los aspectos de la vida social‚ÄĚ (Fornet, 2009a:6).

Por otra parte, Fornet tambi√©n enfatiza en que las transformaciones radicales de la vida social, y con ellas la aparici√≥n de un p√ļblico masivo, eran factores que no pod√≠an dejar de influir en la obra de los ‚Äúproductores‚ÄĚ culturales. Ahora los intelectuales y artistas podr√≠an crear con total autonom√≠a, gracias al apoyo de instituciones aut√≥nomas y a la subvenci√≥n estatal, que los libraba de las ‚Äúservidumbres del mercado‚ÄĚ. Abordar con tanta nitidez las ventajas que para los propios artistas tra√≠a el proceso revolucionario, aclar√≥ a muchos que, incluso siendo beneficiados en el orden de la seguridad social y las condiciones id√≥neas para la creaci√≥n, se dejaban llevar por la confusi√≥n ideol√≥gica del momento y los prejuicios hacia un orden que a todas luces impon√≠a mayor radicalizaci√≥n.

Es cierto que en los predios de algunas instituciones culturales, incluso creadas por la Revoluci√≥n, como fueron por el ICAIC y el magazine Lunes de Revoluci√≥n, ya se hab√≠an producido fuertes encontronazos, (tal es el caso de la intensa discusi√≥n surgida a partir de la negativa del ICAIC de exhibir el documental PM), pero tambi√©n es verdad que hoy se conocen m√°s a fondo las razones, que llevan a desestimar una sobrevaloraci√≥n de esta cuesti√≥n para la etapa. Un criterio de Garrand√©s subraya esta idea: ‚Äúlas pol√©micas son buenos term√≥metros para medir la temperatura intelectual de una √©poca pero no son su verdad‚ÄĚ (Garrand√©s, 2008:286).

Tampoco se pueden obviar los cuestionamientos temerosos de intelectuales como Virgilio Pi√Īera, sobre los l√≠mites que se estaban imponiendo a la creaci√≥n intelectual en la Revoluci√≥n. Otras figuras prestigiosas, como fue el caso de Guillermo Cabrera Infante, llegaron a prever la posible existencia de un ‚Äúestalinismo cubano‚ÄĚ (Otero, 1984:108).

Fuera del contexto hist√≥rico en que se desarrollaban estas discusiones resultar√≠a imposible comprender los l√≠mites que comenzaban a imponerse en la esfera del arte y la literatura. Pero si tenemos en cuenta el condicionamiento pol√≠tico de las mismas, remarcadas por las palabras de Fidel, visualizar√≠amos la raz√≥n fundamental que llev√≥ a posiciones concebidas por algunos como ‚Äúde censura cultural‚ÄĚ: la preocupaci√≥n esencial en esos momentos era la Revoluci√≥n misma, amenazada de muerte por sus enemigos externos e internos. Esta visi√≥n pol√≠tica del momento se impuso y coloc√≥ frente a los intelectuales cubanos el dilema desprovisto de toda m√°scara.

Fidel conduce a la siguiente reflexi√≥n: ‚Äú¬ŅCu√°l debe ser hoy la primera preocupaci√≥n de todo ciudadano? ¬ŅLa preocupaci√≥n de que la Revoluci√≥n vaya a desbordar sus medidas, de que la Revoluci√≥n vaya a asfixiar el arte, de que la revoluci√≥n vaya a asfixiar el genio creador de nuestros ciudadanos, o la preocupaci√≥n de todos no ha de ser la Revoluci√≥n misma? Porque lo primero es eso: lo primero es la Revoluci√≥n misma y despu√©s, entonces, preocuparnos por las dem√°s cuestiones. Esto no quiere decir que las dem√°s cuestiones no deban preocuparnos, pero que en el √°nimo nuestro, tal y como es al menos el nuestro, nuestra preocupaci√≥n fundamental ha de ser hoy la Revoluci√≥n‚ÄĚ (Castro, 1960:7).

Esta posici√≥n perme√≥ las posturas de las m√°s importantes instituciones culturales surgidas al calor del proceso revolucionario, incluso alrededor de otros muchos elementos en discusi√≥n, como fueron el derecho de definir qu√© significaba la Revoluci√≥n y a qui√©n correspond√≠a la libertad de opinar sobre ella o juzgarla. Pero sobre todo esta l√≠nea del pensamiento de Fidel en ‚ÄúPalabras a los intelectuales‚ÄĚ mostr√≥ una necesidad latente, caracter√≠stica del proceso de defensa de la Revoluci√≥n: la unidad de todas las fuerzas para consolidarla. Y es que, tal y como sugiere Julio C√©sar Guanche, en el fondo de toda esta batalla lo que est√° en cuesti√≥n es el rumbo de la Revoluci√≥n y la calidad del socialismo que habr√≠a de construirse en Cuba.

A√Īos m√°s tarde, Alfredo Guevara reflexiona sobre todo este proceso y considera que no fue la simple prohibici√≥n de un filme lo que signific√≥ la prohibici√≥n de PM, sino la implantaci√≥n una pol√≠tica de principios de defensa de la Revoluci√≥n en unos d√≠as en que ya se esperaba un ataque armado y por todas partes se emplazaban ametralladoras y anti a√©reas. ‚ÄúProhibir es prohibir; y prohibimos (‚Ķ) Lo que no est√°bamos dispuestos, y era un derecho, era a ser c√≥mplices de su exhibici√≥n en medio de la movilizaci√≥n revolucionaria‚ÄĚ (Guevara, 1998:89). Sin embargo, Alfredo reconoci√≥ que quiz√°s en a√Īos posteriores hubiera permitido que el film siguiera su curso, porque aunque las condiciones nunca han sido del todo favorables para el proceso revolucionario cubano, el enfrentamiento ser√≠a de otro tipo.

Por otra parte, si de reconocer el papel jugado por la pol√≠tica en todo este dilema de los intelectuales se trata, hay que observar la forma en que √©sta pugnaba todo el tiempo por salir disfrazada de ‚Äúcriterios est√©ticos‚ÄĚ. Cuando profundizamos en las dis√≠miles pol√©micas art√≠sticas que desde los primeros a√Īos comenzaron a suscitarse, nos percatamos que no eran m√°s que la legitimaci√≥n cultural de posiciones pol√≠ticas, inscribi√©ndose en un debate que no era solo est√©tico, ni acad√©mico, ni literario ni cinematogr√°fico. Era un debate profundamente pol√≠tico, donde los intereses de clases acechaban, donde el ideal peque√Īo burgu√©s se asomaba temeroso.

Pero todas las posiciones, tanto las m√°s ortodoxas como las m√°s contestatarias y herejes, discut√≠an abiertamente, y le imprim√≠an un car√°cter aut√©nticamente atractivo a estos a√Īos. Problem√°ticas de car√°cter est√©tico, novedosas o universales, en las condiciones nuevas del socialismo en Cuba, provocaron acaloradas discusiones te√≥ricas y no menos ‚Äúataques‚ÄĚ te√≥ricos individuales, confrontaciones que vieron la luz en las publicaciones peri√≥dicas que propici√≥ el movimiento del pensamiento est√©tico desde diversas formaciones ideo est√©ticas (Pogolotti, 2006:vii).

Estas pol√©micas continuaron desarroll√°ndose entre Mirta Aguirre y Jorge Fraga (sobre la literatura y el arte, en la que tambi√©n interviene el poeta Rafael Alcides con sus tesis sobre la literatura y el arte revolucionarios); entre Jes√ļs D√≠az, Ana Mar√≠a Simo de ediciones ‚ÄúEl Puente‚ÄĚ y el poeta Jes√ļs Orta Ruiz, (Indio Nabor√≠). Fueron todas ellas pol√©micas que provocan el est√≠mulo a continuar los ex√°menes acerca de los principales temas est√©ticos a debate con el prop√≥sito de establecer su continuidad en el proceso de creaci√≥n revolucionaria.

Pero nada es sencillo en este an√°lisis, porque en un contexto tan complejo, estaban los intelectuales y artistas, con todos sus miedos, asustados con esa revoluci√≥n que desbordaba sus intereses y sus propias necesidades. Tal y como corresponde a las relaciones sociales, ning√ļn an√°lisis puede ser ‚Äúen blanco y negro‚ÄĚ, de manera tal que el veredicto que sol√≠a darse: -«ese no est√° claro, tiene problemas ideol√≥gicos», comenz√≥ a difundirse de una manera peligrosamente subjetiva, cuando en muchos casos lo que ocurr√≠a era que personas con¬† suficiente autoestima y responsabilidad social e ideol√≥gica como para negarse a aceptar medidas que luego fueron reconocidas como desafortunadas, expresaban su inconformidad o se√Īalaban desaciertos pol√≠ticos.

No siempre se tuvieron en cuenta los proyectos personales de los diferentes actores sociales de la etapa estudiada, protagonistas de la oleada revolucionaria, y en el deseo de satisfacer las demandas y sue√Īos colectivos se subestim√≥ al individuo y a su universo de intereses. La reducci√≥n del yo en el «nosotros» constituy√≥ un problema muy evidente en aquellos a√Īos, porque no se supo encontrar la justa medida entre los intereses sociales y los individuales. Ese ha sido un problema muy generalizado en las sociedades del llamado ‚Äúsocialismo real‚ÄĚ: el individuo, con sus intereses y sus necesidades se pierde en el entramado social, provocando exclusiones y rechazos injustificados.¬†

Entre 1959 y 1961 la Revoluci√≥n victoriosa solo daba sus primeros pasos y ya se observaban asombrosos resultados, pero no todos los que se esperaban, dadas las expectativas existentes en un pueblo que era due√Īo de una hermosa tradici√≥n de lucha y resistencia. Hay que insistir en el hecho de que no siempre los que tuvieron la misi√≥n de dirigir los espacios abandonados por los antiguos due√Īos o los nuevos espacios creados por la Revoluci√≥n en el poder ten√≠an la preparaci√≥n y la formaci√≥n adecuadas. Las buenas intenciones de defender el proceso revolucionario se empa√Īaban con frecuencia por el dogmatismo, el totalitarismo y la mediocridad de los propios actores sociales. Proliferaron posiciones extremistas entre aquellos que no llegaban a entender dial√©cticamente la construcci√≥n de un sistema tan complejo como el socialismo, que puede producir r√°pidamente profundos cambios econ√≥micos, sociales y pol√≠ticos, pero que no siempre llevan aparejados, con esa misma rapidez, los cambios de la conciencia social de las grandes masas.

Por otra parte, hay que considerar que las pol√≠ticas realmente en curso fueron transformando los roles de los sujetos sociales y que en esos nuevos roles iba implicada una ruptura con la ideolog√≠a dominante y una inclinaci√≥n espont√°nea hacia una ideolog√≠a m√°s radical, m√°s revolucionaria, m√°s socializante. Es por esto que, al decir de Juan Vald√©s Paz, ‚Äúel proceso de transformaci√≥n acelerada de la sociedad prepar√≥ m√°s que el discurso,‚Ķporque el discurso ideol√≥gico estaba bastante centrado en la pol√≠tica en ese momento y era bastante incluyente, mientras que los procesos reales eran bastante diferenciadores y excluyentes‚ÄĚ (Gonz√°lez, 2012b:76)

Todo lo que no fuera ‚Äúclaramente revolucionario‚ÄĚ era excluido, y la claridad revolucionaria, desde el punto de vista pol√≠tico, ideol√≥gico y moral, era interpretada de una manera muy conflictual. Se abogaba por la unidad revolucionaria y contra el sectarismo, pero m√°s tarde cualquier postura intermedia lleg√≥ a ser considerada una debilidad, porque se corr√≠a el riesgo de estar con el enemigo o de estar con el ‚Äúpol√≠ticamente incorrecto‚ÄĚ.

En un proceso donde confluyen tantos rebeldes e inconformes, son inevitables las contradicciones. Es saludable tratar que estas diferencias puedan expresarse, ventilarse, en un ambiente de debate, y que la unidad que resulta indispensable para la defensa de los objetivos del proceso se construya sobre el consenso generado a partir de la discusi√≥n abierta entre distintas posiciones revolucionarias. Pero comenz√≥ a proliferar, con el pretexto de no dar espacio al enemigo, una unidad construida verticalmente, sobre la base de la obediencia y la disciplina sin cuestionamientos ante directivas de organismos superiores. Ese esp√≠ritu fue caldo de cultivo para muchos de los errores cometidos en la implementaci√≥n de la pol√≠tica cultural, entre los que se destaca, a la luz del debate que nos ocupa, el desprecio y el miedo por la diversidad, situaci√≥n que a√ļn se confronta incre√≠blemente, en algunos de los espacios nacionales. Hay quienes todav√≠a no logran comprender que la inclusi√≥n de todos y todas en un proyecto social, a√ļn y colmando de sentido pol√≠tico la lucha por la diversidad, no tiene por qu√© conducir a la fragmentaci√≥n y al individualismo, sino todo lo contrario, debe llevar a una mayor unidad y al colorido rostro de un socialismo m√°s humano, que desarticule todas las formas de discriminaci√≥n y promueva la m√°s intensa participaci√≥n popular en todos los procesos sociales.

Por otra parte habr√≠a que considerar tambi√©n el criterio acerca de las insuficiencias de las concepciones del mundo y de la vida que hab√≠an regido frente a las pr√°cticas, urgencias y exigencias de la Revoluci√≥n, que provocaron en ocasiones actitudes negativas y simulaciones, movidas por los valores y h√°bitos de la sociedad anterior, y en alguna medida tambi√©n por el escaso desarrollo de la nueva sociedad. Que hab√≠a que lograr justicia social, igualdad, educaci√≥n y salud, seguridad social y solidaridad humana era cuestiones del consenso de todos, lo que no estaba claro y totalmente definido era c√≥mo lograrlo…..y era l√≥gico, porque generalmente, esas respuestas est√°n en el camino, no en el fin. Todos hablaban del socialismo, pero hab√≠a notables diferencias acerca de c√≥mo concebirlo y c√≥mo entender, sin extremismos, la transici√≥n hacia √©l.

Los numerosos sucesos que se desatan en los primeros a√Īos del triunfo del 59 comienzan a mostrar la necesidad imperiosa de que la Revoluci√≥n abrazara a todos sus hijos en su proyecto social.¬† Pero entonces aparece la otra gran dicotom√≠a: ¬ŅC√≥mo hacer coincidir a todos en la unidad que se propugnaba si los hijos eran de diversas ideolog√≠as, diversas religiones, diversas preferencias sexuales?

Con todos sus aciertos, errores e insuficiencias, los intelectuales cubanos entraron a la historia de los sesenta en Cuba con una impronta marcada por el per√≠odo de los tres a√Īos fundadores. Reconocieron natural que entre los revolucionarios cubanos se presentaran diferencias y divergencias en cuanto a los caminos del socialismo y al marxismo, entre otras cosas porque existi√≥ un denominador com√ļn que gui√≥ las conciencias y las voluntades de los que mantuvieron las ideas y posiciones m√°s dis√≠miles: la defensa de la Revoluci√≥n cubana, con su justicia socialista y su car√°cter de liberaci√≥n nacional. Ese denominador com√ļn mantiene su impronta, a√ļn y cuando m√°s profundamente contradictorio se vuelva su entorno y su propio esp√≠ritu, a√ļn y cuando no se supere del todo el ‚Äúcomplejo del intelectual‚ÄĚ y el desprecio de los algunos funcionarios hacia este sector. Aun as√≠, al decir de Aurelio Alonso: ‚ÄúLa intelectualidad cubana es una intelectualidad con porcientos de asimilaci√≥n de su propio papel, de lo que le toca, de lo que puede jugar,¬† de lo que vale la pena ser¬† jugado m√°s all√° del vivir mejor. Yo creo que es importante lo que se ha logrado ante todo.¬† (…) Yo creo que en nuestra intelectualidad hay quien rechaza esto de manera brutal y te dicen ¬ęqu√©date ah√≠ con lo que t√ļ tienes que yo me voy, yo me monto en el avi√≥n y me quedo en la pr√≥xima¬Ľ,¬† pero la mayor√≠a no tiene esa actitud, la mayor√≠a te dice: ¬ęyo sigo aqu√≠ porque esta cosa es tan m√≠a como tuya¬Ľ¬† y vamos a ver, porque en definitiva de aqu√≠ a cien a√Īos Portocarrero sigue siendo Portocarrero y el 90 por ciento de los ministros que han pasado por este pa√≠s en un Ministerio nadie se acuerda de ellos, a lo mejor ni los nietos. Porque esa es la historia de la sociedad y sus intelectuales‚ÄĚ (Gonz√°lez, 2012a:15).

Bibliografía

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Barral, Fernando ‚ÄúActitud del intelectual revolucionario‚ÄĚ en Revoluci√≥n y Cultura. (La Habana) No.9, 30 de abril de 1968. p. 4

Estupi√Ī√°n, Leandro 2009 ‚ÄúEl peor enemigo de la Revoluci√≥n es la ignorancia‚ÄĚ. Entrevista a Alfredo Guevara. En: ¬ęhttp://www.revistacaliban.cu/entrevista.php?numero=5¬Ľ acceso 2 de julio 2010

Castro, Fidel 1961 ‚ÄúPalabras a los intelectuales‚ÄĚ (La Habana, Ediciones del Consejo Nacional de Cultura) p.21

Fornet, Ambrosio 2009¬™. ‚ÄúLa D√©cada prodigiosa‚ÄĚ en Narrar la Naci√≥n (La Habana, Editorial Letras Cubanas) p.358

Garrandés, Alberto 2008ª.  El concierto de las fábulas (La Habana, Editorial Letras Cubanas)

González Aróstegui, Mely 2012a Entrevista a Aurelio Alonso Material inédito en Cuba: Cultura e ideología. Dilemas y controversias entre el 59 y el 61. ISBN 978-959-250-734-0, Santa Clara, Biblioteca de la Universidad Central de las Villas.

González Aróstegui, Mely 2012b. Entrevista realizada a Juan Valdés Paz en Cuba: Cultura e ideología. Dilemas y controversias entre el 59 y el 61. ISBN 978-959-250-734-0, Santa Clara, Biblioteca de la Universidad Central de las Villas.

Guevara, Alfredo 1998ª.  Revolución es lucidez, (La Habana, Ediciones ICAIC)

Guanche, Julio C√©sar 2006 ‚ÄúEl camino de las definiciones. Los intelectuales y la pol√≠tica en Cuba. 1959-1961‚ÄĚ en Temas (La Habana) no. 45, mayo 2006, p.106

Mart√≠nez Heredia, Fernando 2009b ‚ÄúEl mundo ideol√≥gico cubano de 1959 a marzo de 1960‚ÄĚ en Andando en la historia. (La Habana, Ruth Casa editorial. Instituto cubano de investigaci√≥n Cultural Juan Marinello). p.208

Sartre visita a Cuba. Ideolog√≠a y Revoluci√≥n. Una entrevista con los escritores cubanos. Hurac√°n sobre el az√ļcar. 1960. Ediciones revolucionarias. La Habana.

Otero, Lisandro 1984 ‚ÄúUn lunes para Cabrera Infante‚ÄĚ en Disidencias y coincidencias en Cuba, (La Habana, Editorial Jos√© Mart√≠) p. 108.

Pogolotti, Graziella, 2008 ‚ÄúLos pol√©micos sesenta‚ÄĚ en Pol√©micas culturales de los 60 (La Habana, Editorial Letras Cubanas)¬† p.vii ¬†

[1] ‚ÄúPalabras a los intelectuales‚ÄĚ fue entonces el documento que recogi√≥, a modo de resumen, las ideas de Fidel sobre todas estas problem√°ticas, convirti√©ndose en uno de los documentos b√°sicos de la pol√≠tica cultural cubana.

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Política cultural

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Provocaciones para una construcción simbólica

Por Fernando Luis Rojas López

Agradezco a la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS) la invitaci√≥n a este foro. El evento Memoria Nuestra se ha caracterizado por, desde las exposiciones de los propios asociados y j√≥venes participantes, convertirse en un escenario de discusi√≥n colectiva e intercambio de saberes. Por ello, m√°s que concurrir a este foro en calidad de ¬ęespecialista¬Ľ prefiero hacerlo en condici√≥n de ¬ęfacilitador¬Ľ. Para mi alegr√≠a comparto este rol con la profesora, investigadora y compa√Īera Mely Gonz√°lez de la UCLV.

Dada la amplitud tem√°tica que refleja la convocatoria a este foro, me limito a esbozar algunos problemas que considero acompa√Īan el tema y realizar comentarios puntuales.

Primero: ¬ŅPol√≠tica cultural o Pol√≠ticas culturales?

Este problema se presenta al menos en dos dimensiones identificables. Una, relacionada con el espacio geo-pol√≠tico e institucional. La incidencia de ¬ęproblem√°ticas¬Ľ internacionales no se limita a sus efectos en materia de econom√≠a, comunicaci√≥n, movimiento internacional de las personas, etc.; todo ello tiene un correlato con la ¬ęatenci√≥n¬Ľ a las pol√≠ticas de los organismos internacionales. De hecho, se han incorporado c√≥digos discursivos vinculados a organizaciones del sistema de Naciones Unidas y ello incluye las que se dedican a la cultura. Existe tambi√©n la que pudiera considerarse centro en las referencias tradicionales a ¬ępol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n¬Ľ, identificada con el ambiente nacional y, espec√≠ficamente, estatal. Por √ļltimo, puede encontrarse la propia generaci√≥n, lectura e implementaci√≥n que se realiza por organizaciones, instituciones, territorios, etc.

Por tanto, en mi criterio existe una clara diferencia entre lo que se denomina ¬ęprincipios de la pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n¬Ľ y ¬ęla pol√≠tica cultural¬Ľ que, en su condici√≥n descentrada (internacional, nacional, territorial-organizativa) es diversa.

Otra dimensi√≥n tiene que ver con las continuidades y rupturas que se evidencian en este y otros terrenos en los m√°s de sesenta a√Īos que han transcurrido desde 1959. Al discutido ‚Äďcrom√°tica y temporalmente‚Äď Quinquenio gris acu√Īado por Ambrosio Fornet, agrego tres ejemplos para ilustrar la complejidad del proceso.

En su libro p√≥stumo Decirlo todo. Pol√≠ticas culturales (en la Revoluci√≥n cubana) publicado por la editorial Ojal√° en 2017, Guillermo Rodr√≠guez Rivera identifica el par contradictorio pol√≠tica cultural inclusiva y pol√≠tica cultural excluyente, siendo caracter√≠stica esta √ļltima del periodo que media entre 1971 y 1976.

Juan Vald√©s Paz en La evoluci√≥n del poder en la Revoluci√≥n cubana ‚Äďque analiza desde 1959 hasta la actualidad‚Äď se√Īala para el periodo 1975 a 1991: ¬ęA partir de 1976 la pol√≠tica cultural qued√≥ escindida en una pol√≠tica m√°s abierta para las actividades art√≠stico-literarias y una pol√≠tica regresiva y dogm√°tica para las ciencias sociales y human√≠sticas, las cuales eran subordinadas a la instauraci√≥n de una cierta ideolog√≠a de Partido y de Estado¬Ľ.

Y en 2014 apuntaba Fernando Mart√≠nez Heredia en Ciencias sociales cubanas: ¬Ņel reino de todav√≠a?:¬†

No repetir√© aqu√≠ lo que he escrito y dicho acerca del subdesarrollo inducido que sufrieron el pensamiento y las ciencias sociales cubanas a inicios de los a√Īos setenta, ni acerca de los rasgos de aquella desgracia (…) en los an√°lisis que hagamos hoy es imprescindible tener en cuenta que se volvieron cr√≥nicos, y que en cierta medida se mantienen todav√≠a (…) A menudo los cambios impulsados se han reducido a puestas al d√≠a que no brindan mucho m√°s que buena imagen, pero suelen reforzar el colonialismo mental, y tambi√©n a permisividades conquistadas. Pero hoy tenemos avances muy grandes. Contamos con mayor cantidad que nunca de especialistas calificados, cientos de monograf√≠as muy valiosas, centros de investigaci√≥n y docentes muy experimentados, y un gran n√ļmero de profesionales con voluntad de actuar como cient√≠ficos sociales conscientes y enfrentar los desaf√≠os tremendos que est√°n ante nosotros.

Sirvan estos tres ejemplos para mostrar que las din√°micas de continuidad y ruptura, y las lecturas que se hacen sobre ellas, pueden ser bastante heterog√©neas. ¬ŅHablamos entonces de ¬ępol√≠tica cultural¬Ľ o de ¬ępol√≠ticas culturales¬Ľ? ¬ŅLas ¬ędesviaciones¬Ľ de ¬ęla pol√≠tica¬Ľ son o no expresi√≥n de pol√≠ticas nuevas?

Como me he detenido más de lo necesario en este primer problema, me limito a esbozar algunos otros en términos de interrogantes.

Segundo: ¬ŅC√≥mo asumimos, al hablar de Pol√≠ticas culturales, los correlatos entre eso que se ha llamado ¬ęel contexto¬Ľ y los ¬ęestudios particulares¬Ľ? ¬ŅPuede hacerse desde perspectivas binarias?

Tercero: ¬ŅC√≥mo enfrentamos las porosidades y sinton√≠as que tienen las luchas por la hegemon√≠a en los terrenos pol√≠tico, cultural y art√≠stico-literario?

Cuarto: ¬ŅDe qu√© manera valoramos las din√°micas propias y destiempos que se presentan en las pugnas o pol√©micas en estos terrenos?

Quinto: ¬ŅC√≥mo particularizamos las gradaciones y diferencias entre procesos que pueden denotar luchas por el poder (en cualquier √°mbito), construcci√≥n de identidades diferenciadas, pluralidad en la b√ļsqueda del consenso o ejercicio acad√©mico de contrastaci√≥n de resultados?

Sexto: ¬ŅQu√© lugar ocupan las ciencias y la educaci√≥n cu√°ndo de ¬ępol√≠ticas culturales¬Ľ se habla?

S√©ptimo: ¬ŅC√≥mo se enfocan las din√°micas entre la creaci√≥n en el llamado ¬ęexilio¬Ľ, la migraci√≥n, la producci√≥n internacional y desde el espacio geogr√°fico cubano?

Octavo: ¬ŅQu√© expresa el hecho de que, en varios acercamientos a publicaciones que desaparecieron durante estas seis d√©cadas se toma como punto de partida el cierre ‚Äďque no deja de constituir un asunto central‚Äď y se estructura metodol√≥gicamente la narrativa sobre la publicaci√≥n acomod√°ndola solo a su desenlace?

Termino esta provocación, que ojalá llegue a tal, con un comentario.

Hace casi un a√Īo, durante el Congreso de la UNEAC, el actual presidente cubano Miguel D√≠az-Canel manifest√≥:

(‚Ķ) siempre me ha preocupado que de aquellas palabras [Palabras a los intelectuales] se extraigan un par de frases y se enarbolen como consigna. Nuestro deber es leerlo conscientes de que, siendo un documento para todos los tiempos, por los principios que establece para la pol√≠tica cultural, tambi√©n exige una interpretaci√≥n contextualizada (‚Ķ) ser√≠a contradictorio con la originalidad y fuerza de ese texto, pretender que norme de forma √ļnica e inamovible la pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n. Eso ser√≠a cortarle las alas a su vuelo fundador y a su esp√≠ritu de convocatoria¬Ľ.

No constituye un dato menor, si asumimos que la intervenci√≥n de 1961 ha tenido un lugar central en los acercamientos a la historia intelectual cubana del √ļltimo medio siglo, y un car√°cter regulador ‚Äďal menos discursivamente‚Äď en buena parte de la pol√≠tica y pr√°ctica gubernamental hacia los artistas y escritores.


La masonería y la Isla de Pinos. Un conflicto por la soberanía nacional

La masonería es una de las instituciones más importantes y, a la vez, menos conocidas de nuestra historia. El mismo carácter de esta forma de sociabilidad, que excluye a los profanos de un acercamiento profundo a la forma en que funciona, lleva a que el conocimiento que se tiene de la relación entre la masonería y la historia de Cuba sea fragmentario.

Quiz√°s el episodio m√°s conocido de este entrelazamiento sea el de la relaci√≥n de la masoner√≠a y los masones con el proceso independentista cubano en el siglo XIX. Muchos de nuestros grandes pr√≥ceres de esta etapa eran masones y las logias fueron espacios conspirativos de primer orden, a pesar del apoliticismo que profesa la masoner√≠a como instituci√≥n al menos de forma nominal. Esta impronta, no exenta de contradicciones, fue la que determin√≥ el gran prestigio del que gozaba la sociabilidad en las primeras d√©cadas del siglo XX y un lema que resultaba recurrente en esos a√Īos: ‚ÄúMasoner√≠a es Patria‚ÄĚ.

En el per√≠odo 1903-1925, la masoner√≠a fue actor principal en una de las pugnas m√°s significativas que en torno a la soberan√≠a nacional se dieron en esos a√Īos. El esfuerzo por lograr en el senado norteamericano la ratificaci√≥n del Tratado Hay-Quesada, que reconoc√≠a la soberan√≠a cubana sobre la Isla de Pinos, espacio geogr√°fico que desde la firma del Tratado Permanente entre Cuba y Estados Unidos, el 22 de mayo de 1903, hab√≠a quedado fuera de los l√≠mites de la joven naci√≥n.

El libro de los investigadores Javier Negr√≠n y Jorge Fern√°ndez, titulado La masoner√≠a cubana y el tratado Hay-Quesada (Ediciones √Āncoras, 2018), nos abre una puerta para adentrarnos en detalle en la confrontaci√≥n que, durante m√°s de dos d√©cadas, enfrent√≥ a cubanos y espa√Īoles residentes en la Isla de Pinos con la boyante comunidad norteamericana establecida en el enclave de Santa Fe. Mediante el acceso a fuentes privilegiadas, que comprenden desde las publicaciones de esos a√Īos y otros documentos en el archivo municipal, hasta las actas de las reuniones de la logia cubana La Evangelista (protagonista de primera l√≠nea en estos hechos), archivos privados, revistas masonas de la √©poca y un largo etc√©tera, los autores logran reconstruir acertadamente el clima pol√≠tico y social de esos a√Īos en la localidad, as√≠ como la multiplicidad de intereses y contradicciones que pesaron en el accionar de los actores involucrados.

El hecho de dejar fuera a la Isla de Pinos de la autoridad cubana responde, seg√ļn refiere Hortensia Pichardo (Documentos para la Historia de Cuba, Tomo 3, Ciencias Sociales, 1969) a dos causas fundamentales. Primero, a la ambig√ľedad con que hab√≠a sido redactado el art√≠culo II del Tratado de Paz entre Estados Unidos y Espa√Īa el 10 de diciembre de 1898, que ced√≠a a Estados Unidos la isla de Puerto Rico y las dem√°s que estaban bajo su soberan√≠a en las Indias Occidentales sin precisar los l√≠mites geogr√°ficos de esta cesi√≥n.

El profesor Javier Negr√≠n tiene un inter√©s peculiar por la investigaci√≥n, tanto que encontr√≥ nuevas aristas en el estudio que lo llev√≥ a conformar junto a Jorge Fern√°ndez el libro ‚ÄúLa Masoner√≠a cubana y el tratado Hay-Quesada‚ÄĚ./ Foto tomada de islavisi√≥n

La segunda causa est√° en la ambici√≥n de especuladores y empresarios norte√Īos que, desde la etapa de la ocupaci√≥n norteamericana en Cuba hab√≠an comenzado a vender y promocionar en la prensa de su pa√≠s las extraordinarias posibilidades de la que denominaban como Isle of Pines of West Indies.¬†

El gobierno norteamericano, que había entrado en una nueva fase de dominación regional, se mostró desde el principio más interesado en cimentar su dominio económico y militar en la región, que en continuar el proceso anexionista que a lo largo del siglo XIX había llevado a la nación del Atlántico al Pacífico.

El Tratado Hay-Quesada, firmado entre el diplom√°tico cubano Gonzalo de Quesada y el norteamericano John Hay, el 2 de marzo de 1904, hab√≠a sido una migaja diplom√°tica a cambio de la aprobaci√≥n por el senado cubano, verificada en el a√Īo 1903, del convenio que permit√≠a a la naci√≥n norte√Īa establecer estaciones carboneras y navales en Guant√°namo y Bah√≠a Honda. Sin embargo, el Hay-Quesada qued√≥ desde esa fecha hasta 1925 pendiente de la ratificaci√≥n del Senado norteamericano.

En ese contexto de 21 a√Īos transcurre la pugna entre colonos norteamericanos y habitantes cubanos y espa√Īoles de la Isla de Pinos. Pugna que involucr√≥ directamente a la masoner√≠a, pues tanto la logia pinera como la norteamericana Santa Fe usaron sus redes fraternales para lograr sus objetivos contrapuestos. El papel de la instituci√≥n se refuerza por el peso que esta ten√≠a en la sociedad pinera de la √©poca y en la sociedad cubana en general.

tomada de juventud rebelde

Mediante un exhaustivo análisis, los autores de La masonería cubana… demuestran la pertenencia tanto a la logia La Evangelista como a la logia Santa Fe, de las más importantes figuras políticas y culturales de la sociedad pinera de la época. Aunque ambas sociabilidades mantuvieron buenas relaciones durante la mayor parte del período, lo cierto es que desde etapa bien temprana e intensificándose hacia 1924-1925, se dio una lucha simbólica entre ambas referente al estatus de la isla. Para esta lucha ambas logias hicieron uso de los lazos fraternales que las unían con otras logias y las relaciones de fraternidad de sus Grandes Orientes.

Aunque por falta de documentación es mucho más exhaustivo el seguimiento que se da a las gestiones realizadas por la logia La Evangelista y su Gran Oriente La Gran Logia de la Isla de Cuba (GLIC), cuyas gestiones con los Grandes Orientes de Estados Unidos, a los cuales los unían lazos históricos profundos, influyeron en la ratificación del Tratado Hay-Quesada en 1925.

Pero también el libro trasluce la magnitud de las gestiones que debió llevar la logia Santa Fe por su parte. Gestiones que incluso en 1914 habían tenido un momento significativo con la visita de la alta jerarquía de la logia estadounidense al presidente cubano Menocal, donde presumiblemente intentaron ganarse las simpatías del ejecutivo cubano con su causa.

La pugna en torno a la Isla de Pinos iniciada en 1903 tiene su culminación en el período 1923-1925, cuando gracias las gestiones del entonces embajador cubano en Washintong, Cosme de la Torriente, se pone nuevamente sobre el tapete legislativo la ratificación del Tratado.

Es en esa etapa cuando la masoner√≠a criolla juega su rol pol√≠tico m√°s importante en el primer cuarto del siglo XX cubano. Sumado a las gestiones de la GLIC con los Grandes Orientes norte√Īos y a los intercambios de diversa √≠ndole que verificaron las logias cubanas entre s√≠, se desata una campa√Īa nacionalista que tiene su punto culminante en la llamada Misi√≥n Patri√≥tica, donde una serie de importantes figuras de la masoner√≠a, las artes y la pol√≠tica de la √©poca, recorrieron diversos puntos del territorio nacional recabando apoyo para la causa pinera.

Además de la cuidada investigación que nos lleva a conocer una faceta poco visitada de la historia republicana, La masonería cubana… también nos da una visión crítica de las características sociológicas de la masonería cubana en esas décadas que derivó hacia una organización de clase media, del proyecto de país que asumieron (Cuba como la Suiza de América) y de las contradicciones que la dinámica misma de desarrollo del país les fue imponiendo.

Entre los dilemas fundamentales que debe confrontar la instituci√≥n en esta etapa pudi√©ramos se√Īalar la contradicci√≥n entre su car√°cter patri√≥tico y los v√≠nculos estrechos con los Grandes Orientes estadounidenses, lo cual llevaba a ser sumamente cuidadosos y pol√≠ticos a la hora de criticar cualquier faceta de la dominaci√≥n norteamericana en Cuba.

El carácter popular que debían tener las logias y el carácter de clase media que fueron adquiriendo, producto de las cuotas relativamente altas que debían pagar los miembros y que determinó que aquellos más insolventes no pudieran continuar en la institución o lo pensaran para ser parte de ella.

La entrega oficial del premio de la crítica José Luciano Franco al título La Masonería Cubana y el Tratado Hay-Quesada de Javier Negrín y Jorge Fernández, constituyó una de las principales actividades del colofón de la 29 Feria Internacional del Libro/ Foto tomada del periódico victoria

La contradicci√≥n entre el antimperialismo franco de muchos de sus miembros, que se puso claramente en evidencia en los discursos e iniciativas que acompa√Īaron la Misi√≥n Patri√≥tica de 1925, y la actitud m√°s moderada de las jerarqu√≠as mas√≥nicas, comprometidas por sus profundas relaciones con las sociabilidades norte√Īas.

Tambi√©n resalta el conflicto entre el car√°cter apol√≠tico defendido expl√≠citamente por la masoner√≠a y la participaci√≥n constante de sus miembros e incluso de muchas logias en los problemas pol√≠ticos del pa√≠s. Prueba de estos son los muchos pronunciamientos y llamamientos dirigidos al gobierno y la opini√≥n p√ļblica en medio de los muchos conflictos pol√≠ticos y sociales de esa etapa o el estrecho v√≠nculo que durante varios a√Īos la organizaci√≥n mantuvo con el General Machado.

Al premio de la crítica histórica fueron nominados cinco libros, de ellos dos de la Isla de la Juventud: La masonería… y El himno nacional de Cuba de la editorial El Abra, perteneciente al Centro Municipal del Libro y la Literatura./ Foto tomada del periódico victoria

La masonería cubana… nos ayuda a comprender con mayor profundidad la profunda imbricación de esta institución en el proceso de construcción del ideal patriótico nacional. La riqueza y contradicciones de su desarrollo son la riqueza y contradicciones de un país que, frustrado su ciclo revolucionario del siglo XIX, debía rehacerse nuevamente, apresado en las tenazas de la permanente amenaza de invasión que la Enmienda Platt ponía sobre su cabeza y el ímpetu revolucionario que renacía vigoroso en la joven generación.


La mujer cubana, una revolución dentro de una Revolución

«Esta mujer cubana, tan bella, tan heroica, tan abnegada, flor para amar, estrella para mirar, coraza para resistir.»¬† ¬† ¬†

José Martí.

Cinco letras dibujan tu nombre, cinco letras que dibujan tu silueta camino perseverante de tu sue√Īo virtuoso y tu fe inquebrantable en la equidad de g√©nero, en la utilidad de la virtud. Cinco letras dibujan tu nombre, m√°s que flor, m√°s que madre, m√°s que hijas, m√°s que esposas.

Para departir y escribir de esta criatura hermosa, fecunda como la tierra negra de nuestros campos, que provoca y engendra la maravilla del nacimiento y la vida, tenemos que esbozar en un papel el instinto apasionado lo que es ser mujer y, sobre todo, una mujer cubana. Quiz√°s un poeta navegar√≠a en su mar de poemas buscando el verso perfecto, meritorio, para describir a una medida exacta de pies a cabeza y del alma al coraz√≥n el significado eterno de la mujer como un ente social, como compa√Īera, revolucionaria, amante y gu√≠a eterna de nuestros tiempos.

Nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz proyectaría con su prosa auténtica de cubanía, de reafirmación amorosa y de igualdad, el valor genuino de la mujer cubana cuando expresara:

«Las mujeres constituyen un verdadero ej√©rcito al servicio de la Revoluci√≥n (‚Ķ) La mujer es una Revoluci√≥n dentro de la Revoluci√≥n (‚Ķ) Cuando en un pueblo pelean los hombres y pueden pelear las mujeres, estos pueblos son invencibles, y la mujer de este pueblo es invencible

La mujer cubana part√≠cipe necesaria de nuestras luchas independentistas arroja una gu√≠a eterna por m√°s de 61 a√Īos y pone de manifiesto con hechos lo que expresara nuestro Fidel referente a las mujeres cubanas. Demostrado a partir de las luchas de independencia contra la metr√≥poli espa√Īola y norteamericana que ten√≠a sometido al archipi√©lago cubano a√ļn yugo colonial e imperialista.

La bayamesa Rosa Castellanos Castellanos ser√≠a unas de las primeras mujeres que demostrar√≠a su valor, su entrega, vocaci√≥n, por un bien com√ļn, por la Patria en la contienda independentista de 1868 a 1878. Las mayores virtudes de esta mujer ser√≠an expuestas en su humanismo, su buen humor y su sentido de la disciplina, pues existe constancia de que siempre estaba jaraneando con los enfermos, mientras que mandaba, ordenaba e infund√≠a respeto entre todos. Esta mujer negra y esclava que sigui√≥ el camino de la independencia de la dignidad y el decoro alcanz√≥ los grados de capitana del Ej√©rcito Libertador participando activamente en las cargas al machete.

Mariana Grajales ser√≠a otras de las mujeres cubanas que dejar√≠a una huella e impronta en la Historia de Cuba. La madre de los Maceos fue un s√≠mbolo del valor y la generosidad de la mujer cubana, aguerrida combatiente que inculc√≥ a todos sus hijos los ideales de independencia y lucha contra el dominio espa√Īol que le acarre√≥ muchos amigos y admiradores como fue Jos√© Mart√≠.

El Apóstol expresó:

«¬ŅQu√© hab√≠a en esta mujer, qu√© epopeya y misterio hab√≠a en esa humilde mujer, qu√© santidad y unci√≥n hubo en su seno de madre, qu√© decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella como de la ra√≠z del alma con serenidad de hijo, y como de entra√Īable efecto? As√≠ queda en la historia, sonriendo al acabar su vida, rodeada de los varones que pelearon por su pa√≠s, criando a sus nietos para que peleen.»

Mariana Grajales demostrar√≠a con sus acciones que la mujer puede ser √ļtil en las labores revolucionarias, patri√≥ticas, combativas, sin perder la ternura vocacional de ser madre, esposa y gu√≠a de familia. Pero ser√≠a Ana Betancourt de Mora quien se adelantar√≠a a su tiempo cuando pedir√≠a a los independentistas la emancipaci√≥n de la mujer en busca de sus derechos. Carlos Manuel de C√©spedes expresar√≠a que la historia habr√≠a de reconocer el hecho de que una cubana se hab√≠a anticipado a su siglo pidiendo la emancipaci√≥n de la mujer.

Emancipación y derechos que no tendrían frutos hasta el Triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959, en el cual fueron partícipes varias mujeres como Melba Hernández, Haydee Santamaría, María Antonia Figueroa, Celia Sánchez Mandule y Vilma Espín, entre otras que forjaron el camino de una Revolución que se construyó para los pobres, los humildes y, en especial, para las mujeres. Las féminas en el mejor de los casos era un objeto decorativo, la sociedad asumía una actitud y un comportamiento de prepotencia y superioridad de los hombres frente a las mujeres, recluidas fundamentalmente en el ámbito doméstico.

El patriarcado se expresaba con igual crudeza de manera visible. A la luz del día se manifestaban insultos, los gritos, las amenazas, las violaciones y el asesinato. En la zona invisible se oprimía a la mujer con el desprecio, el chantaje emocional, el lenguaje sexista, el humor sexista, la publicidad sexista, con mujeres escasas de ropa para incitar el consumo de un producto.

Estas condiciones de desigualdad propiciaron la vocación de justicia y de amor de las mujeres para unirse a la lucha revolucionaria liderada por Fidel contra la dictadura batistiana y defendieron en las lomas y la clandestinidad el proyecto social que promovía el reconocimiento de la dimensión de clases, raza y género.

En 1962 el Comandante en Jefe afirmó que se proponía crear una sociedad distinta, de organizar un mundo mejor para todos los seres humanos; las mujeres tienen intereses muy grandes en ese esfuerzo, porque, entre otras cosas, es un sector que el mundo capitalista en que vivíamos estaba discriminada. Y, en el mundo que estamos construyendo es necesario que desaparezca todo vestigio de discriminación de la mujer.

Palabras que se fueron cumpliendo paulatinamente, con acciones, medidas, leyes, que concibieron una vida de decoro, de dignidad y oportunidades iguales al de los hombres. Entre las medidas que se adoptaron fue la campa√Īa de alfabetizaci√≥n que permiti√≥ a las mujeres de los sectores menos favorecidos de la sociedad beneficiarse de este progreso social; otras de las medidas fue la creaci√≥n de c√≠rculos infantiles destinados a las madres para el acceso a la formaci√≥n, al trabajo y participar en la vida econ√≥mica del pa√≠s. La emancipaci√≥n de la mujer no habr√≠a sido posible sin el nacimiento de la Federaci√≥n de Mujeres Cubanas (FMC) bajo el liderazgo de Vilma Esp√≠n, como expresi√≥n del tratamiento particular, dentro de lo general, que se le brind√≥ al tema de la mujer. ¬†¬†¬†

Sin la FMC habr√≠a sido imposible la construcci√≥n de la nueva sociedad, la elevaci√≥n del nivel educacional, cultural y pol√≠tico de las mujeres. Hoy, 60 a√Īos despu√©s, la mujer cubana integra el 46 por ciento del sector estatal y el 17 del no estatal. De los 612 diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su VIII Legislatura, 229 son mujeres para el 49 por ciento.

La Revolución enalteció a las cubanas ante sí mismas y la sociedad. A la Revolución, a Fidel, a Vilma y a la Federación de Mujeres Cubanas, las mujeres deben lo que son, mujeres preparadas dignas, decididas, revolucionarias y guías insoslayables de nuestro tiempo.


Un espacio para dialogar y reflexionar

*Espacio Dialogar, dialogar: El sentido de la responsabilidad colectiva. ¬ŅC√≥mo se construye, c√≥mo se destruye? (Transcripci√≥n del espacio)

 

Yasel Toledo Garnache: Bienvenidos a la casa grande de los jóvenes creadores cubanos.

Hoy es una tarde especial para nosotros, porque retomamos el espacio Dialogar, Dialogar, una plataforma para el debate y la reflexión, creada en mayo de 2013 por la Asociación Hermanos Saíz precisamente aquí, en el Salón de Mayo, del Pabellón Cuba.

Elier Ram√≠rez, quien era el coordinador del¬†Dialogar¬†y Rafael Gonz√°lez Mu√Īoz, actual Presidente de la AHS, nos han contado que aquel d√≠a llovi√≥ mucho. Hac√≠a poco hab√≠a fallecido Alfredo Guevara, eterno joven por la manera de pensar y actuar, por la capacidad para polemizar y convencer, sin importar cu√°n complejos fueran los temas, por eso el Dialogar surgi√≥ como un homenaje a ese gran intelectual‚Ķ y as√≠ continuar√° siendo.

Tenemos que permanecer también como fuente de críticas, reflexiones y polémica responsable, aquí se puede decir con sinceridad lo que pensamos, debe primar siempre el respeto a los criterios y el amor a nuestra Cuba, la cual necesitará siempre de sus hijos y especialmente de los más jóvenes.

Hoy, nos acompa√Īan el profesor Manuel Calvi√Īo, Doctor en Ciencias Psicol√≥gicas y fundador de este espacio; Enrique Ubieta, ensayista, investigador y periodista con experiencia como director de varios medios de prensa. Est√° tambi√©n Luis Emilio Aybar, miembro de la AHS en su secci√≥n de Cr√≠tica e Investigaci√≥n.

Dialogar, dialogar¬†sesionar√° siempre el tercer mi√©rcoles de cada mes, a las cuatro de la tarde. As√≠ que esperamos que sea en verdad un espacio para los encuentros, para las reflexiones y para so√Īar la Cuba que queremos.

El tema que nos convoca hoy es El sentido de la responsabilidad colectiva, cómo se construye, cómo se destruye, muy atinado en la actualidad y los desafíos que vivimos como pueblo y nación.

Yo, leyendo el tema, pensaba: ¬°el sentido de la responsabilidad colectiva!, ¬°pensar como pa√≠s!‚Ķ. Ahora estamos hablando mucho sobre eso. ¬ŅPero acaso es la primera vez que se habla con tanta fuerza sobre eso en Cuba? Si buscamos en la historia nacional, ¬Ņacaso no hay ejemplos ¬†tambi√©n de personas que ya nos han demostrado eso, que han pensado de esa manera y nos han convocado a hacerlo?¬† A mi mente vienen nombres como Carlos Manuel de C√©spedes, Francisco Vicente Aguilera, Jos√© Mart√≠, el propio Fidel.¬† ¬ŅCu√°nto nos puede servir beber de toda esa savia? En la actualidad, cu√°les son los principales desaf√≠os, cu√°les pueden ser los obst√°culos en ese empe√Īo de verdaderamente pensar como pa√≠s, y m√°s que pensar, m√°s que hablar, actuar consecuentemente con eso.

Nosotros hablamos del sentido de la responsabilidad colectiva, pero se menciona tambi√©n del sentido de la responsabilidad compartida, el sentido de la responsabilidad individual. ¬ŅPensar como pa√≠s implica tambi√©n subordinar algunas aspiraciones individuales a ese empe√Īo colectivo m√°s grande? ¬ŅEs posible hacerlo? ¬ŅEs posible lograr que todo un pueblo piense como pa√≠s, act√ļe como pa√≠s?‚Ķ

Son algunas de las preguntas que dejamos a los invitados aquí en el panel.  Les propongo escucharlos, y que después ustedes puedan preguntar, opinar lo que deseen…

¬ŅQu√© est√° pasando con la gente con respecto a las problem√°ticas de su barrio; qu√© est√° pasando con la higiene de la ciudad; qu√© est√° pasando con el cuidado del patrimonio p√ļblico, qu√© est√° pasando con el resultado de mi trabajo, si yo concientizo que ese resultado puede contribuir al bienestar de mis compa√Īeros‚Ķ?

LUIS EMILIO AYBAR TOLEDO.

Muchas gracias. Y buenas tardes. Yo creo que, como decía Yasel, este es un momento propicio realmente, porque hemos visto que había algunas reservas de ese sentido de responsabilidad colectiva, de ese espíritu solidario, que a veces pensábamos que estaban perdidas, pero estaban ahí un poco adormecidas, y en una coyuntura como esta, como en otras que hemos tenido, se han activado. Realmente no ha sido una cosa generalizada, sabemos que hay gente que han pasado por esta coyuntura como si no les tocara sensibilizarse, pero sí sabemos que hay muchas personas que han tratado de sumarse al ahorro energético, a la solidaridad con el transporte, que muchos de los choferes estatales han recordado que su carro es del pueblo y no el suyo propio. O sea, que hay una serie de cosas que no son de ahora, pero sabemos que el Presidente ha estado jugando un papel en ir reactivando esa sensibilidad. Y eso, sin duda, es una buena noticia.

Nosotros estamos en el pa√≠s que es ‚Äďcomo dec√≠a Fernando Mart√≠nez Heredia‚Äď el campe√≥n ol√≠mpico de la conciencia pol√≠tica. Eso es lo primero que hay que decir. Nosotros tenemos una historia de sentido de responsabilidad colectiva, expresado en proezas, expresado en actos colectivos, en actos masivos, que es sin dudas muy destacable, y que es parte de ese acumulado.

Cuando nosotros somos solidarios, cuando nosotros sentimos responsabilidad, no lo hacemos en abstracto, sino levantados sobre ese piso, sobre ese piso histórico, sobre esa formación que, sin darnos cuenta, está también nutriéndonos.

Yo quisiera, sin embargo, dedicar la exposición a aquellos elementos problemáticos, aquellos elementos que significan que ese sentido de responsabilidad colectiva se ha ido deteriorando, o que no es todo el que quisiéramos tener, o no es todo el que debería haber en una sociedad socialista.

Me parece que eso es importante porque, cuando a Cuba le tiramos una foto, hay una serie de cuestiones en que nos destacamos en comparaci√≥n con otros pa√≠ses y con determinadas metas universales. Incluso hoy, con una crisis de los ‚Äô90, con todo lo que sabemos que ha pasado, tiramos una foto y hay muchas cosas que son destacables; ahora, cuando le tiramos un video, cuando hacemos un video, empezamos a preocuparnos. La foto nos alegra y nos dice que estamos bien en una serie de aspectos, el video nos empieza a preocupar. ¬ŅPor qu√©? Porque nos muestra la direcci√≥n en la cual muchas cosas est√°n caminando, y nos damos cuenta de que la direcci√≥n en la cual muchas cosas est√°n caminando no es necesariamente positiva, y que muchas cosas de ese gran acumulado se han ido erosionando, se han ido deteriorando. Y yo creo que el caso del sentido de responsabilidad colectiva es uno de esos casos donde la gran piedra construida por la Revoluci√≥n se ha ido erosionando.

Pongo algunos ejemplos: qu√© est√° pasando con la gente con respecto a las problem√°ticas de su barrio; qu√© est√° pasando con la higiene de la ciudad; qu√© est√° pasando con el cuidado del patrimonio p√ļblico, qu√© est√° pasando con el resultado de mi trabajo, si yo concientizo que ese resultado puede contribuir al bienestar de mis compa√Īeros, de mis compatriotas; qu√© est√° pasando con los recursos colectivos, con la riqueza colectiva y con los medios de producci√≥n, que est√° declarado que son de todos, que son propiedad social, que son propiedad del pueblo.

Entonces, cuando vemos que en nuestro barrio están primando muchas veces las soluciones individuales a los problemas comunes, cuando vemos que la ciudad tiene serios problemas de higiene, de cuidado de su infraestructura, de cuidado de sus medios de transporte; cuando vemos que la economía no necesariamente avanza, y que eso tiene que ver en gran medida con la labor de dirigentes y trabajadores; cuando vemos que se roban los recursos, cuando vemos que se corrompe la gente, entonces ahí nos empezamos a preocupar y nos damos cuenta de que hay un problema con el sentido de responsabilidad colectiva, que no es el que debería ser, cuando el socialismo debe caracterizarse justamente por un gran sentido de responsabilidad colectiva como logro cultural. O sea, eso es algo que tiene que estar en las bases mismas del socialismo.

El capitalismo tiene una caracter√≠stica, y es que la estructura, la institucionalidad social est√° montada sobre bases individualistas y despu√©s el sentido de responsabilidad colectiva hay que construirlo por fuera de las estructuras de la sociedad. Por eso es que la caridad en el capitalismo tiene un papel tan importante, porque la misma esencia de la sociedad no est√° montada sobre esa base. Entonces, como los seres humanos seguimos siendo seres humanos, buscamos realizar nuestra esencia en el marco de esa sociedad; pero siempre es ‚Äúpor fuera de‚ÄĚ.

Quiere decir que en el socialismo buscamos que sea ‚Äúpor dentro de‚ÄĚ, ‚Äúen la base de‚ÄĚ; es algo que debe caracterizarnos, tiene que preocuparnos y tiene que ser objeto de constante debate y preocupaci√≥n.

¬ŅQu√© pas√≥? Creo que hay que hacerse esa pregunta: d√≥nde comenz√≥ a deteriorarse el sentido de solidaridad, el sentido de responsabilidad colectiva, los valores altruistas de la sociedad cubana, que ha tenido tantas demostraciones a lo largo de su historia y fueron en un momento hegem√≥nicas, realmente hegem√≥nicas, apabullantes. ¬ŅQu√© pas√≥ que ya no son tan hegem√≥nicas, que ya no son lo que necesitamos?

Yo creo que esa pregunta, obviamente, no la vamos a poder responder hoy aquí; pero me parece importante, desde el punto de vista de la memoria histórica, que la vayamos atendiendo porque de ahí se pueden sacar muchas lecciones.

Ahora, yo creo que hay algunas pautas del concepto que hoy nos convoca, la responsabilidad colectiva, que debemos tomar en cuenta para responder esas preguntas.

En primer lugar, lo colectivo está en la base, o sea, tiene que haber alguna identidad colectiva que interpele a la gente. Esas identidades pueden ser el barrio como colectivo humano, puede ser el centro de trabajo, el colectivo laboral; puede ser el colectivo estudiantil, puede ser la nación, el país; puede ser el pueblo.

Nosotros tenemos una Revoluci√≥n donde ese concepto de pueblo, esa identidad¬†pueblo¬†realmente ha sido una de las identidades m√°s fuertes y ha sido una gran base de un sentido de responsabilidad colectiva. Y hoy casi no hablamos de pueblo. Lo pongo ah√≠ como un elemento a tomar en cuenta. Adem√°s, hay identidades individuales, familiares, que en alg√ļn momento estuvieron m√°s parejas, o sea que la capacidad de interpelar que ten√≠an estas identidades m√°s amplias, m√°s colectivas, era equiparable a la capacidad de interpelar que ten√≠a ese sentido individual o ese sentido familiar o ese espacio privado. Y, hoy por hoy, hay una mayor zona de la poblaci√≥n que est√° predominantemente interpelada por identidades m√°s espec√≠ficas, que no necesariamente incluyen a la naci√≥n, que no necesariamente incluyen al pueblo.

Lo segundo que hay que preguntarse: bueno, ¬Ņsoy responsable respecto a qu√©? Sabemos que est√° de base la identidad colectiva; ahora, ¬Ņsoy responsable respecto a qu√©? Tengo que estarme refiriendo a algo, alg√ļn objeto de referencia, ¬Ņno? Eso nos lleva inevitablemente a la idea de los bienes comunes: soy responsable, me siento responsable respecto a alg√ļn bien o a alg√ļn elemento que es com√ļn a una colectividad a la que pertenezco. Entonces, para yo sentirme responsable de ese bien com√ļn, tengo que sentir que ese bien com√ļn es tambi√©n m√≠o; es un bien com√ļn que es nuestro, no solo m√≠o, sino nuestro.

F√≠jense, tenemos una Constituci√≥n desde hace muchos a√Īos, que dice que los medios fundamentales de producci√≥n son del pueblo, que la riqueza generada por los cubanos y las cubanas pertenece al pueblo y que tiene que regresar al pueblo como depositario, como protagonista de esa riqueza. Sin embargo, siempre nos estamos preguntando: ¬Ņpor qu√© eso que est√° dicho la gente no lo siente en la pr√°ctica?, ¬Ņpor qu√© eso que est√° dicho no sucede en la pr√°ctica, siendo que, adem√°s, nos beneficiamos de esa riqueza colectiva?

O sea, hay un hecho concreto: la posibilidad de que nosotros nos beneficiemos colectivamente de los bienes comunes es porque están declarados como riqueza colectiva y hay la obligación constitucional de usar esa riqueza en función de todos. Nos beneficiamos y, sin embargo, no sentimos que somos parte de eso, no sentimos que nos pertenece.

Yo creo que lo que demuestra la historia y la pr√°ctica de todos estos a√Īos es que no basta con ser beneficiado, o no basta con ser movilizado, o convocado a salvaguardar, cuidar, alimentar ese bien com√ļn, sino que la gente tiene que tener la posibilidad de influir sobre los destinos de ese bien com√ļn, sobre la gesti√≥n de esos bienes comunes. A m√≠ me parece que esa es una idea fundamental, porque explica tambi√©n la separaci√≥n y el despegue de muchos cubanos con respecto a un sentido de pertenencia, con respecto a preocuparse por lo com√ļn.

Lamentablemente es dif√≠cil historiarlo, pero yo estoy seguro de que ustedes tienen muchas experiencias, a lo largo de todos estos a√Īos, de gente que se ha levantado en una asamblea y ha hecho una propuesta, o ha se√Īalado un problema, o ha dicho: este problema lo tenemos que solucionar de esta manera. No solo personas, tambi√©n colectividades enteras. Y ese problema, o esa propuesta, o ese se√Īalamiento no se ha tomado en cuenta. Y los problemas se han ido acumulando y acumulando, y la gente lo ha visto delante de sus ojos.

Ese es un elemento que tenemos que reconocer que influye en el sentido de pertenencia. En otras palabras, la casa es tuya no solo porque la vives, sino porque puedes definir cómo se pinta, qué modificaciones estructurales necesita, qué muebles le compras, cómo son los horarios de comida, cuándo vas a apagar la luz para ahorrar electricidad. Entonces el sentido de propiedad va mucho más allá de la redistribución. Es un tema: hemos reducido en gran medida el sentido de propiedad a la redistribución.

Y ahora vamos a sumarle a esto ‚Äďf√≠jense c√≥mo se va complejizando‚Äď: llega a un punto en el que ya tampoco el pueblo siente que se est√° beneficiando tanto de ese bien com√ļn. Por tanto, se erosiona todav√≠a m√°s, porque ese beneficio directo que estaba recibiendo ya no lo estoy recibiendo, o lo estoy recibiendo en una situaci√≥n de carencias, de escasez; con todas las razones que tiene eso, pero la gente vive en lo inmediato.

Ese beneficio directo ya no lo estoy recibiendo tanto, esos bienes colectivos se est√°n deteriorando, y por otro lado, ya no me convocan tanto a preocuparme y a movilizarme en funci√≥n de ese bien colectivo, porque en los √ļltimos diez a√Īos las movilizaciones para trabajos voluntarios, solidaridad internacionalista, m√ļltiples causas que est√°n en nuestra tradici√≥n, han disminuido. Y eso es un problema, porque la movilizaci√≥n es una escuela de solidaridad y de responsabilidad colectiva. La gente se educ√≥ en ese esp√≠ritu aqu√≠ con las Zafras del Pueblo, en las Microbrigadas, en las acciones de los CDR, en las marchas de solidaridad con Palestina. Entonces tenemos que preocuparnos por el trabajo de las organizaciones de masas, el trabajo de las organizaciones pol√≠ticas, en funci√≥n de mantener esa efervescencia de construcci√≥n y de movilizaci√≥n que, en mi opini√≥n ‚Äďno s√© qu√© pensar√°n ustedes, ser√≠a bueno discutirlo‚Äď, ha disminuido en los √ļltimos tiempos.

Y fíjense si nuestro acumulado es tan grande, que en cuanto empiezan a renacer esas iniciativas, la gente responde. Claro, de todas maneras no se puede abusar, porque en otros tiempos lo que pasó fue que todo eso se desgastó bastante, por la manera en que se hizo, por el exceso con que se hizo, por la no correspondencia entre, por un lado, la cantidad de veces en que yo contribuyo, a partir de lo que define alguien, y por el otro, la cantidad de veces que ese alguien me escucha para saber qué es lo necesario en cada momento. O sea, sabemos que hay que hacerlo de otra manera, pero es una dimensión que pongo sobre la mesa para tomarla en cuenta.

Es decir que para que haya un sentido de responsabilidad colectiva el sujeto no puede ser un sujeto pasivo, sino que tiene que ser un sujeto activo, creador, constructor, y eso tiene que acontecer en la pr√°ctica. El discurso es importante, pero no se decreta. Tenemos que entrar a mirar lo que est√° pasando en la pr√°ctica, si el pueblo en la pr√°ctica est√° siendo due√Īo de lo com√ļn, si la gente en la pr√°ctica est√° siendo responsable, y eso nos va a dar la medida de nuestros avances.

Y por otro lado, nuestra participación tiene que ser eficaz, tiene que traducirse en soluciones efectivas, en procesos efectivos; porque yo puedo participar y después eso que decidimos colectivamente viene otro y lo desarma; o esa participación que hicimos, muy entusiasta, esa carta del sindicato que emitimos al Sindicato Nacional, no recibió respuesta. Es decir, la participación tiene sentido porque se traduce en cosas concretas.

Y bueno, ya para terminar, como sabemos que hoy por hoy el deporte nacional es criticar al Estado, a mí me gusta siempre cerrar con propuestas, o por lo menos con algunos elementos, algunos planteamientos, algunos caminos a tomar en cuenta, porque ese es el Estado que tenemos, y a partir de él, transformándolo, hay que hacer el socialismo.  Procuro una visión propositiva, y sobre todo una visión protagónica.

Estos d√©ficits de los que hemos hablado generan sujetos paternalistas y paternalizados, que se√Īalan con el dedo al problema que est√° all√°, y yo estoy aqu√≠: no soy parte del problema ni de la soluci√≥n. Ese es otro de los resultados que tenemos cuando no hay una dial√©ctica de responsabilidad con participaci√≥n decisoria.

Creo que hay que continuar los esfuerzos que se est√°n haciendo, que se nota que son reales ‚Äďaunque no necesariamente los resultados se est√°n obteniendo tan r√°pidamente como esper√°bamos‚Äď, para satisfacer tantas necesidades acumuladas. Eso es fundamental. Plantear que el asunto no se reduce a la materializaci√≥n de los beneficios, no significa que dejemos de trabajar en esa direcci√≥n. La existencia de bienes comunes tiene que traducirse en el logro del bienestar.

Creo que hay que transparentar el camino de los recursos, la gesti√≥n de los medios, porque es la √ļnica manera en que podemos ver que el resultado de nuestro trabajo contribuye efectivamente al bienestar propio y al de mis compatriotas. O sea, ¬Ņc√≥mo a una trabajadora de la industria farmac√©utica se le hace n√≠tido que las divisas que est√° ingresando al pa√≠s est√°n sirviendo para financiar el hospital de Vertientes, por ejemplo? ¬ŅQu√© se hace con los recursos, y c√≥mo esos recursos se traducen en la satisfacci√≥n de nuestras necesidades?

En ese sentido, hay que superar el proceso de enajenaci√≥n estatal, de enajenaci√≥n pol√≠tica. Me explico. En el Estado hay l√≥gicas de discurso que enajenan la propiedad colectiva. Cuando a nivel institucional, como es frecuente, se enuncia: ‚Äúel Estado, con un enorme esfuerzo, ha entregado las tejas para los techos de los damnificados de tal hurac√°n‚ÄĚ, eso es un discurso que no contribuye en la direcci√≥n de la responsabilidad colectiva. ¬ŅPor qu√©? Porque esas tejas las pusimos todos. Si los de la biotecnolog√≠a no hubieran trabajado para generar esos ingresos, si los trabajadores no hubieran tenido maestros y maestras que los educaron, ni m√©dicos que los curaron, si no trabaj√°ramos como pa√≠s, no se hubieran generado esas riquezas que permitieron ponerles las tejas a los damnificados del cicl√≥n.

Entonces, el Estado se esfuerza, en el sentido del esfuerzo de sus funcionarios y sus dirigentes para movilizar, facilitar, dinamizar la creaci√≥n y asignaci√≥n de esos recursos, pero el esfuerzo lo ponemos todos. Y tenemos que visualizarlo de esa manera. Por eso yo digo: la transparencia de la informaci√≥n, la transparencia en el uso de los recursos, hacer visible en qu√© se usan, d√≥nde se ponen, y adem√°s interpelar a la gente y decir: estos son los recursos del pueblo, que se est√°n poniendo aqu√≠, y estamos todos contribuyendo a satisfacer las necesidades de estos compa√Īeros.

Creo que hay que continuar interpelando y convocando a acciones colectivas. Hay que celebrar a nuestro Presidente por refrescar esas ideas, que no son nuevas; uno se lee los discursos de Fidel, los discursos del Che, la ejecutoria de nuestros l√≠deres hist√≥ricos, y eso est√° en la m√©dula, el pensar como pa√≠s est√° en la m√©dula, en toda nuestra tradici√≥n. √Čl est√° reclamando cosas que se hab√≠an perdido en el discurso p√ļblico, se hab√≠a dejado de interpelar a la gente desde ah√≠, y hay que seguirlo haciendo, con nuevas maneras, con nuevos m√©todos.

Creo que hay que transformar las instancias de participaci√≥n y crear otras nuevas. Esto tiene mucha tela por donde cortar, pero yo hace rato que estoy obsesionado con dos cosas: el Plan y el Presupuesto. Estoy obsesionado con el plan y el presupuesto, sobre todo desde que, por mi trabajo, me he acercado a la obra oral y escrita del Che y me di cuenta de que el Che ‚Äďy seguramente Fidel en esos a√Īos ‚ÄĒ est√° todo el tiempo mostr√°ndole al pueblo cu√°les son los criterios que se siguen en el uso de los recursos. Y eso cristaliza en un presupuesto y un plan. O sea, el Presupuesto y el Plan de la econom√≠a no son otra cosa que una cristalizaci√≥n de necesidades colectivas y de un sistema de prioridades.

Entonces sobre esos recursos, que son los nuestros, tenemos que participar y estar al tanto de cu√°les son los criterios que se est√°n siguiendo. Hay una manera de traducir eso entendible para la gente. Hay una forma t√©cnica, que nadie la va a entender ‚Äďporque un presupuesto es una cosa gigante y un plan es una cosa gigante. Pero hay una forma pol√≠tica de traducirlo; porque el Presupuesto y el Plan son, de conjunto, un proceso esencialmente pol√≠tico.

A mi modo de ver uno de los mecanismos fundamentales para generar solidaridad en la gente es la discusión participativa y democrática del Plan y del Presupuesto. Lo que no lo podemos seguir haciendo como si fuera el plan de mi entidad, el presupuesto de mi entidad. Estamos atomizando una cosa que no es atomizable, porque así el colectivo laboral solo ve una esquina del pastel, cuando en realidad es un pastel global de recursos, y hay un sentido detrás en su distribución, que condiciona lo que se puede hacer en cada entidad.

Y muchas veces, se√Īores, hay un sentido revolucionario, la mayor parte de las veces, en c√≥mo usarlos. Los criterios actuales que se siguen en la asignaci√≥n de los recursos del Plan y el Presupuesto reflejan una voluntad pol√≠tica revolucionaria. Cualquier gobierno capitalista convencional lo primero que hubiera hecho ser√≠a dar un paquetazo. Entonces, ¬Ņpor qu√© no podemos traducir eso para que la gente lo entienda? Y no solo que lo entienda, sino que pueda participar, emitir demandas, conciliar sus demandas con las de otras colectividades y hacer valer los intereses de todos.

De la manera atomizada en que est√° funcionando, el resultado puede ser el opuesto: puede ser ego√≠sta. Por ejemplo, el sindicato de un centro de trabajo puede tener una capacidad de presi√≥n tan grande y fastidiar tanto, que el Ministerio diga: ‚ÄúContra, vamos a ver si a esta gente me la quito de arriba, vamos a darle tal recurso que est√°n pidiendo.‚ÄĚ Y a lo mejor ese recurso era m√°s necesario para los Instructores de Arte del municipio Vertientes. Pero nosotros, como colectivo laboral, ¬Ņc√≥mo lo sabemos? No lo sabemos, porque el sistema de prioridades, expresado en planes y partidas globales y sectoriales, no se difunde, no se discute con los trabajadores.

En cambio, si nuestra participaci√≥n llegara hasta ah√≠, como colectivo laboral pudi√©ramos decir: ‚ÄúBueno, esp√©rate, sabemos que no hay mucho, y hay que definir las cuestiones m√°s importantes y las cuestiones m√°s urgentes, y verdad que aqu√≠ el alcantarillado est√° mal√≠simo‚Ķ pero Guant√°namo tiene pocos hospitales. Hay que poner un hospital en Guant√°namo.‚ÄĚ O, por ejemplo, nos hubi√©ramos dado cuenta hace rato que el Oriente del pa√≠s es el que menos C√≠rculos Infantiles tiene, y es el que m√°s tasa de natalidad ha tenido hist√≥ricamente.

¬ŅD√≥nde se defini√≥ eso? ¬ŅFuimos conscientes nosotros? ¬ŅPudimos participar en un proceso de definici√≥n de prioridades y de asignaci√≥n de recursos para poder solidarizarnos con Oriente y decir: ahora mismo los recursos tienen que ir sobre todo para los C√≠rculos Infantiles del Oriente? Por eso digo que debemos repensar, reorganizar, transformar nuestras instancias de participaci√≥n, y eventualmente crear otras nuevas.

Porque lo otro que nos pasa es que despu√©s viene el hurac√°n o el tornado y somos muy solidarios, pero no somos capaces de ser solidarios en lo instituido. Somos solidarios en la excepci√≥n, muy solidarios; y en el d√≠a a d√≠a, que es cuando m√°s necesario es que lo seamos porque define nuestra vida, no lo podemos ser porque est√° mal organizado, porque hay una serie de malas pr√°cticas, etc√©tera, etc√©tera. La solidaridad tiene que estar intr√≠nseca, √≠nsita a nuestras estructuras, a nuestras instituciones, a su dise√Īo y a sus pr√°cticas.

Y, bueno, esto que es muy general, me parece que también nosotros, los presentes, tenemos que traducirlo en nuestra vida cotidiana.

Todos nosotros somos parte de una colectividad barrial, o somos parte de un centro laboral, o somos parte de unas redes sociales; estamos en muchos espacios de influencia que hacen la sociedad. Estas estructuras y estas cosas tan grandes son m√°s complejas de transformar y de cambiar en lo m√°s inmediato; pero hay muchas cosas que tenemos a mano hacer mientras tanto, y muchas veces no las hacemos.

Tiene que ver incluso con que nadie quiere coger un cargo. Puede ser que no puedo asumir porque la circunstancia personal no me lo permite, ser secretario sindical, o ser secretaria de la FMC, etc., pero por lo menos puedo estimular y trabajar con mis compa√Īeros para generar una din√°mica colectiva y democr√°tica en todos esos espacios, que propicie los valores socialistas, que reduzca la dependencia a la persona que asume el cargo, y que esa persona no est√© sola y estemos todos de conjunto construyendo lo que se debe construir: poder popular.

Yo creo que todo este tema de la responsabilidad colectiva tiene que ver con eso: cómo construimos poder popular en todos los espacios, porque el pueblo está en todos los espacios, y necesita poder para hacer valer sus intereses.

(APLAUSOS)

YASEL TOLEDO GARNACHE.¬† Ahora mismo hay much√≠simos temas sobre la mesa, algunos pueden servir para pr√≥ximos espacios. Est√° claro que para lograr esto de responsabilidad colectiva, lo primero es lograr que la gente participe de manera permanente, que la gente se sienta due√Īa, que participe lo m√°s posible en la toma de decisiones, en una construcci√≥n que sea verdaderamente colectiva. Incluso, ah√≠ hay muchos aspectos en los que habr√≠a que meterse bien por dentro para ver el funcionamiento, para conocer una serie de particularidades, y entonces hacer an√°lisis m√°s precisos de cada uno de ellos.

ENRIQUE UBIETA G√ďMEZ.¬† Yo tengo un vicio del que no me voy a desprender a estas alturas de mi vida, y soy graduado de Filosof√≠a. Entonces les voy a pedir que me permitan un poco entrar un poco desde esa perspectiva filos√≥fico-hist√≥rica. Y lo primero que quiero refutar es esa vieja creencia ‚Äďvieja porque ya el socialismo tiene unos cuantos a√Īos de vida, el fracasado, el que no ha fracasado y el que est√° por nacer; tiene a√Īos de vida, no tantos como el capitalismo, pero algunos‚Äď, hay una especie de estigma que la prensa capitalista reitera una y otra vez, y es que el socialismo se preocupa por lo colectivo y el capitalismo se preocupa por el individuo y defiende al individuo, su individualidad. Y quiero empezar descalificando eso.

Incluso, voy a ir un poquito m√°s all√°.Si el socialismo intentara subordinar lo individual a lo colectivo, se propondr√≠a algo realmente ajeno a la naturaleza social.¬† De hecho, Marx y Engels, en¬†El manifiesto comunista, en ese texto cl√°sico, dicen textualmente que el comunismo es una asociaci√≥n‚Ķ Del comunismo se est√° hablando, por supuesto, ustedes entienden que no estamos ni cercanos ya a esa etapa hist√≥rica, ¬Ņno?, pero entiendan que est√° perfilando lo que en definitiva todo esto se propone; porque desde el momento en que empezamos a negar el capitalismo, ya estamos en el socialismo. Es decir, el socialismo no se construye; lo que se construye es el comunismo, es la otra sociedad. El socialismo empieza el d√≠a en que decimos: en 1961 empez√≥ el socialismo, y entonces decimos: a partir de ahora empezamos a construir una sociedad nueva, porque es un proceso, no es un lugar de llegada. Pero por eso es muy importante saber ese horizonte. Y Marx dec√≠a:¬† ‚ÄúEs una asociaci√≥n en la que el libre desarrollo de cada individuo condicione el libre desarrollo de todos.‚ÄĚ F√≠jense que est√° poniendo en primer plano el libre desarrollo, es decir, solo es posible el libre desarrollo de la colectividad, de todos, si est√° garantizado por el libre desarrollo de cada individuo.

El triunfo o el fracaso de una Revoluci√≥n que se proponga avanzar por el camino socialista estriba en transformar a las masas, que en el capitalismo suelen ser amorfas, suelen ser conducidas por las transnacionales de la desinformaci√≥n, y suelen ser inducidas a actuar como consumistas obsesivas; transformar esas masas, ¬Ņen qu√©? En colectividades de individuos precisamente.

Para ello, lo que hace una Revoluci√≥n, lo primero que hace una Revoluci√≥n es una Campa√Īa de Alfabetizaci√≥n, en Rusia, en Cuba, en Venezuela, en Nicaragua; es una Campa√Īa de Alfabetizaci√≥n, porque necesita que la gente conozca, que la gente se instruya, que se inicie un camino hacia el conocimiento. Porque, desde luego, tambi√©n hay que decir, lamentablemente, que las revoluciones se han producido en pa√≠ses donde el grado de alfabetizaci√≥n es bajo, es decir, pa√≠ses con menos desarrollo del que Marx esperaba en sus inicios. Pero ese momento es indispensable, porque sin una conciencia cr√≠tica que pueda enfrentar lo que propone el otro sistema que debe ser derribado, que lo propone adem√°s de una manera ‚Äďustedes lo saben‚Äď absolutamente encantadora, a trav√©s de todos sus recursos de seducci√≥n; sin una conciencia cr√≠tica que sea capaz de enfrentar eso, no es posible avanzar en una construcci√≥n socialista.

Llegado a este punto, incluso me gustaría apuntar un elemento histórico que me parece importante: Enrique José Varona, ese gran intelectual cubano, de alguna forma intentó ser un ideólogo de un proyecto de nación patriótico-burgués. Y no lo hablo en el sentido para nada destructivo; al contrario, yo creo que era lo que correspondía probablemente en un momento determinado en que él empieza, lo que pasa es que realmente el proceso histórico en Cuba se dio de manera muy apresurada, el cambio de liderazgo de una guerra a la otra, el cambio de los elementos sociales que condujeron la segunda parte de la Guerra de Independencia en Cuba, la intervención de los Estados Unidos, etcétera, etcétera, pues hicieron imposible ese proyecto. Incluso, el pensamiento que estaba muy adelantado para su época, de José Martí, marcó una pauta que se adelantaba también al momento y que dejó en el horizonte otras preocupaciones que luego fueron retomadas.

¬ŅPero qu√© pasa con Varona? Varona no se da cuenta a principios de siglo de que su proyecto individualista no funciona en el mundo, no en Cuba; no funciona. Y yo les traje unas citas peque√Īas de √©l, porque me parece que es muy importante recordarlas. √Čl dice:

‚ÄúQuiz√°s el aspecto m√°s tr√°gico en la historia de la humanidad sea este que ahora nos presenta al individuo consciente de su inmersi√≥n en el agregado, en la masa, donde tiende a desaparecer.‚ÄĚ

Dice Varona: ‚ÄúEstamos en plena crisis del individualismo, y somos individualistas hasta la m√©dula de los huesos.‚ÄĚ

Ese es uno de los textos en que él, casi de una manera lastimosa, reconoce su incapacidad.

Dice en otra parte: ‚ÄúNo se crean que desconozco los esfuerzos meritorios de no pocos hacendados medianos y peque√Īos‚ÄĚ ‚Äďen los primeros a√Īos de la Rep√ļblica‚Äď ‚Äúpara rehacer sus propiedades y elevar sobre ellas nuevas fortunas; pero, por desgracia, en la organizaci√≥n actual del mundo de Occidente, es fen√≥meno econ√≥mico incontrastable que la forma tomada por la gran propiedad se hace preponderante y ahoga al cabo, y solo consiente vida raqu√≠tica a las otras.¬† Es el baobab, que no deja levantar ning√ļn arbusto a su sombra.‚ÄĚ

Hasta ahí Varona.

Es decir, Varona, que ha tenido una trayectoria realmente muy atípica, empieza siendo muy conservador, termina en las filas del independentismo, pero finalmente incluso es el símbolo moral del movimiento revolucionario que empieza a nacer en Cuba, comprende el fracaso de ese proyecto individualista.

Ahora salto para el Che Guevara: El proyecto revolucionario cubano, y como lo enfoca el Che; es decir, yo a todo el mundo le recomiendo ese magistral ensayo, que yo s√© que es muy conocido, pero yo no estoy tan seguro de que sea le√≠do en profundidad, y que en cada una de sus p√°ginas por lo general se va a algunos aspectos √ļnicamente, que es¬†El socialismo y el hombre en Cuba.¬†Y √©l hace hincapi√© en esto, es decir, √©l dice: ‚ÄúEs com√ļn escuchar de boca de los voceros capitalistas, como un argumento de la lucha ideol√≥gica contra el socialismo, la afirmaci√≥n de que este sistema social o el per√≠odo de construcci√≥n del socialismo al que estamos nosotros abocados, se caracteriza por la abolici√≥n del individuo en aras del Estado.‚ÄĚ

Y entonces habla de la participaci√≥n individual, del papel que tuvo el individuo en la lucha guerrillera en la Sierra Maestra, y despu√©s termina hablando de algo que es important√≠simo, que es la unidad, la interrelaci√≥n de lo individual y lo colectivo; √©l dice: entre el individuo y las masas y entre las masas y sus l√≠deres en esos primeros a√Īos de la Revoluci√≥n.¬† √Čl dice: eso no lo puede entender alguien que no est√© viviendo la Revoluci√≥n.

Yo les quiero hacer un ejemplo gráfico, que siempre utilizo. No sé qué piensa de eso Fernando Pérez…

No est√°, pero yo me apropio de eso, como siempre sucede con el arte; el arte aparece, y uno lo interpreta y lo asume, cada quien a su manera.

Yo recuerdo una escena de una pel√≠cula, en la que el personaje, que es una mujer, de pronto dice: ‚ÄúEsp√©rense, que yo particip√© en esa concentraci√≥n‚ÄĚ ‚Äďuna concentraci√≥n en la Plaza de la Revoluci√≥n‚Äď, ‚Äúy yo tengo el peri√≥dico ah√≠, y tiene una fotograf√≠a a√©rea.‚ÄĚ Y busca el peri√≥dico, y desesperadamente empieza a buscarse.¬† Imag√≠nense, una fotograf√≠a a√©rea de un mill√≥n de personas en la Plaza; es decir, hecha con esa impresi√≥n de puntos, que al final lo que aparecen son manchitas negras y blancas, y no se sabe qui√©n est√°. Pero ella est√° desesperada busc√°ndose en la fotograf√≠a, y siente una gran decepci√≥n cuando no se encuentra.¬† ¬ŅPero por qu√©? Porque esa persona se sinti√≥ en ese momento, en ese lugar, como la protagonista; no era una m√°s.

Miren, las revoluciones producen eso, es decir, producen lo ins√≥lito, y es que un mill√≥n de personas concentradas no son una masa; son una colectividad de individuos conscientes, que est√°n conscientemente situados all√≠, defendiendo algo que les ata√Īe de manera directa.

Se siente protagonista, y después se defrauda cuando ve que no aparece, porque ella era la más importante, la más importante que había en esa plaza era ella.  Así lo sentía, y así es como lo plantea.

Yo creo que habr√≠a que entender incluso que lo que nos une a los cubanos ‚Äďesto es probablemente pol√©mico, y yo estoy de acuerdo con casi todo lo que dijo mi antecesor; f√≠jense, no es para discrepar con √©l porque estoy de acuerdo con casi todo lo que dijo‚Äď, yo creo que lo que nos une a los cubanos en estos momentos, m√°s que nada, es un proyecto de vida, es un proyecto de sociedad, un proyecto de pa√≠s, m√°s que cualquier tipo de propiedad que tengamos uno u otro, o cualquier sentimiento de propiedad que podamos tener sobre una entidad u otra, que debe tambi√©n ser m√°s expl√≠cita, ¬Ņno?, debe ser m√°s visible. Y ese proyecto de pa√≠s, que hemos ido construyendo, que hemos ido armando, que hemos ido discutiendo en los barrios, en las escuelas, en las universidades, porque ha habido debate en este pa√≠s, de sobra, ese proyecto de pa√≠s es lo que nos define y lo que nos hace pertenecer a algo.

Yo creo que el sentido de pertenencia, por supuesto, es indispensable; pero, por ejemplo, Mart√≠, para quien el concepto de Patria no era la hierba que pisan nuestras plantas, es decir, no era el lugar, no se materializaba en un lugar; era un proyecto de pa√≠s, a Mart√≠, cuando en Guatemala lo sorprende la amnist√≠a, despu√©s que termina la guerra grande, y le piden que regrese a Cuba, √©l responde: ‚ÄúNo, mi Patria est√° aqu√≠ conmigo, aquella que est√° all√≠ todav√≠a no es la m√≠a.‚Ä̬† Es decir, no est√° hablando de ninguna propiedad concreta; est√° hablando de algo a lo que aspira, algo por lo que va incluso a dar su vida.

Y aqu√≠ hay un relaci√≥n entre lo individual y lo colectivo, que es la asignatura m√°s importante ‚Äďen mi opini√≥n‚Äď, yo creo que es la m√°s dif√≠cil del socialismo, esa imbricaci√≥n de lo individual y lo colectivo, porque nosotros de alguna manera hemos logrado ‚Äďo lo logramos en alg√ļn momento y estamos perdi√©ndolo en alg√ļn sentido, porque el golpe, el golpetazo, el mazazo del per√≠odo especial provoc√≥ una regresi√≥n en muchos aspectos, yo creo que eso es cierto‚Äď, nosotros logramos ciertamente convertir esas masas en colectividades de individuos, de individuos pensantes. Eso nos hace tener opiniones diversas, eso nos hace discutir, debatir, y es necesario el debate, porque somos personas con expectativas y con opiniones, que nos hemos forjado, y nos ha forjado la Revoluci√≥n; eso es un logro de la Revoluci√≥n. Ahora, el mundo entero, la contemporaneidad est√° organizada para que esa nueva individualidad se realice en el individualismo; es decir, todo est√° organizado para eso. Todo lo que nosotros logramos en convertir esas colectividades en individuos, el enemigo inmediatamente trabaja para hacer que ese individuo nuevo, que ha surgido, marche por el camino del individualismo.

Nosotros tenemos muchas cosas en contra, entre otras, la incapacidad para darle, digamos, el máximo, o para extraer al máximo las potencialidades que creamos en ese individuo. Es decir, yo creo que este país es un país singular, es decir, un país donde hay personas en la calle que estudiaron para ser cosmonautas, hay personas que estudiaron para ser físicos nucleares, hay personas que estudiaron para carreras que son impensables en este país, pero que sencillamente, en un momento determinado de la historia de Cuba tuvieron esa posibilidad, y entonces hay el factor, digamos, de la cultura, que se impone en el mundo, porque es la cultura que se impone,  la cultura del capitalismo, la cultura del individualismo, del consumismo, pues también penetra en nuestro país, también nos afecta a nosotros.

Creo que habría que pensar en que es imprescindible también… Yo estoy de acuerdo con el tema de la participación, del protagonismo, de las personas; es decir, cuando alguien deja de participar, si es voluntariamente, es porque se ha roto su vínculo de pertenencia; si es involuntariamente, es un error nuestro, es una debilidad nuestra, porque esa persona de la estamos regalando a otra sociedad que no es la que queremos.

Cintio dec√≠a en una ocasi√≥n, en una entrevista que yo le hice, que las revoluciones son como los poemas. √Čl dec√≠a que exist√≠a un √©xtasis po√©tico inicial, que era el que propiciaba la creaci√≥n del poema, y ese √©xtasis, por supuesto, √©l lo iguala al a√Īo 1959, al triunfo de la Revoluci√≥n, un √©xtasis que era muy contagioso; y despu√©s ese √©xtasis se realizaba en un discurso po√©tico, con aciertos y desaciertos, y ese discurso po√©tico era la propia historia de la Revoluci√≥n.

Bien, no podemos vivir en éxtasis permanente, o puede haber diversos momentos de éxtasis a lo largo de la historia; pero, sin duda, nosotros tenemos que encontrar la manera de que nuestras vidas estén signadas por el sentido de la cotidianidad, el sentido de lo concreto.

T√ļ dec√≠as, con raz√≥n, que hab√≠a llamados, y yo estoy de acuerdo con que los llamados son imprescindibles, yo estoy de acuerdo en que no es posible dejar de convocar a la poblaci√≥n, no es posible dejar que se adormezca ese sentimiento de solidaridad. Y creo que, cuando se convoca, por lo general hay una respuesta bastante generalizada a favor de esa solidaridad.¬† Yo lo viv√≠ concretamente con el tema del √©bola.¬† Es decir, el enemigo ha hecho campa√Īas para que nosotros lleguemos a creer ‚Äďy hay algunos que lo creen ya concretamente‚Äď que nuestra solidaridad internacionalista est√° solamente basada en el dinero que el Estado recibe y en los beneficios que el m√©dico puede obtener de su estancia en el exterior.

Yo viví con los médicos cubanos en muchos países. Y sé que hay un beneficio personal, como es lógico que lo haya, pero hay una dosis extraordinaria de sacrificio y de entrega en esos médicos, que también los hace seres mejores; no digo seres superiores, sino seres mejores. Yo creo que, cuando se practica la solidaridad, se es mejor persona. Y por eso yo digo también, en un artículo, que cuando uno pide botella en un carro y el chofer le da botella a uno, no solo el chofer le está haciendo un favor a uno, uno le está haciendo un favor al chofer, le está dando la posibilidad gratificante de ser solidario, y esa interrelación es necesaria en nuestra sociedad.

Y cuando se produjo el llamado del √©bola, fueron miles los m√©dicos que fueron a decir que quer√≠an ir. Algunos ten√≠an ‚Äďlos vi, los entrevist√©‚Äď propuestas para Arabia Saudita, para Kuwait ‚Äďlos vi, los¬†¬† entrevist√©‚Äď, que iban a ganar m√°s dinero; estaban prepar√°ndose, por eso hablaban mejor el ingl√©s y por eso tambi√©n los seleccionaron.¬† Sin embargo, fueron, se presentaci√≥n voluntariamente.¬† ¬ŅY qu√© pas√≥ con el pueblo de Cuba? El pueblo sinti√≥ de una manera inequ√≠voca que lo que estaban haciendo esas personas era un acto extraordinario de sacrificio y de entrega y de solidaridad,¬† y el pueblo los adopt√≥ como hijos, como hermanos, como¬† familiares.¬† Y cuando uno de esos m√©dicos enferm√≥, parec√≠a que era un hijo, s√≠, parec√≠a que en todas las casas hab√≠a un hijo enfermo; es decir, todo el mundo estaba preocupado.¬† Ten√≠a que transcurrir una semana de la enfermedad para estar seguros de que no se iba a morir, y todo el mundo contaba los d√≠as que iban pasando, hasta que esa persona se cur√≥.¬† Es decir, ah√≠ Cuba realmente pens√≥ como pa√≠s, era un pa√≠s unido.

Yo creo que la responsabilidad colectiva tiene un complemento, que es la responsabilidad individual.¬† El t√©rmino responsabilidad colectiva a lo mejor es el m√°s apropiado, pero, por otra parte, a veces me parece que puede diluir la responsabilidad individual. Es decir, la responsabilidad colectiva es culpa de todos y no es culpa de nadie; es algo que todos debemos asumir, por lo tanto, yo no me muevo si no se mueven los dem√°s, o yo no act√ļo si no veo que hay una actuaci√≥n consecuente de otro.

Yo creo que hay que tener claro esa relaci√≥n de lo individual y lo colectivo, tiene que imbricarse de tal manera que la responsabilidad colectiva debe llamarse tambi√©n responsabilidad individual. Es una responsabilidad individual, no es otra cosa; no se puede transferir la responsabilidad bajo ning√ļn concepto.

Bueno, por √ļltimo, solo para apuntar un tema ‚Äďy estoy siendo ca√≥tico‚Äď, el tema lo voy a decir y ustedes quiz√°s sonr√≠an: el hombre nuevo.¬† Si ustedes deciden o alguien decreta que es un t√©rmino envejecido, est√° decretando la imposibilidad de una sociedad diferente, de una sociedad alternativa.¬† Es decir, el hombre nuevo no es un hombre perfecto, no es el hombre puro, y no puede individualizarse de una manera exclusiva; es el producto de otro tipo de formaci√≥n y de otro concepto de felicidad, de otro concepto de realizaci√≥n personal.¬† Pero si yo les digo a ustedes que los Cinco de alguna manera son expresi√≥n de ese hombre nuevo, quiz√°s est√©n m√°s de acuerdo conmigo, est√©n m√°s cercanos a la idea que quiero expresar.

Si dijéramos que algunos de estos médicos, quizás no todos, pero algunos de estos médicos que fueron a curar el ébola se acercan más a ese concepto, entonces podemos llegar a la idea de que aquí se está desarrollando una batalla cultural entre dos conceptos de vida, dos maneras de entender la realización personal, la felicidad individual, y que una conduce a una sociedad nueva y que otra nos lleva de regreso a la vieja sociedad, que es la sociedad en definitiva imperante en el mundo de hoy.

Hasta aquí lo voy a dejar yo.

(APLAUSOS)

YASEL TOLEDO.¬† Profe Calvi√Īo, usted en un programa reciente nos dec√≠a que para aspirar a lo grande hay que comenzar por lo peque√Īo.

PROFESOR MANUEL CALVI√ĎO.¬† Ah, s√≠.

YASEL TOLEDO.¬† ¬ŅEso se aplica tambi√©n a esto?¬† Hay algo que a m√≠ tambi√©n me preocupa un poco, y es que nosotros a veces, cuando cogemos un t√©rmino, lo repetimos tanto que la gente comienza a rechazarlo de tanto escucharlo. ¬ŅCorremos¬† ese mismo riesgo de repetir tanto ‚Äúresponsabilidad colectiva‚ÄĚ, ‚Äúpensar como pa√≠s‚ÄĚ?.¬† ¬ŅAcaso no es recomendable buscar otras maneras, tratar de motivar a la gente a hacer eso sin repetirlo tanto?¬† Llegar√° el momento en que ya, cualquier cuesti√≥n, cualquier acto, cualquier acci√≥n, sea considerado por algunos ‚Äúpensar como pa√≠s‚ÄĚ.¬† ¬ŅQu√© usted cree al respecto?

Fueron casi tres horas de debate.

PROFESOR MANUEL CALVI√ĎO.¬† Eso no estaba en el guion.¬† (RISAS)

Bueno, yo les ped√≠ que me dejaran para el final con la idea efectivamente de poder o√≠r un poco a Ubieta y a Luis, a un fil√≥sofo y a un soci√≥logo.¬† Yo soy psic√≥logo, y probablemente estamos en el medio entre la filosof√≠a y la sociolog√≠a.¬† Y un poco quer√≠a o√≠r, porque pienso que esta idea que naci√≥ hace muchos a√Īos, Dialogar Dialogar, es muy buena. El di√°logo es no solamente una condici√≥n b√°sica para tratar de entendernos, para tratar de comprendernos, para tratar de juntarnos en la medida de lo posible y afrontar situaciones comunes; el di√°logo es tambi√©n la necesidad de que los diferentes discursos participen y digan las cosas que tienen que decir, y para m√≠ eso es esencial.

Lamentablemente, ya mi memoria no funciona como antes, pero hace poco le√≠ una cosa de Chomsky que dec√≠a: ‚ÄúSi no somos capaces de escuchar y de entender incluso a quien nos contradice, estamos perdidos.‚Ä̬† Y yo creo que ese es el dialogo, el di√°logo es justamente ese espacio en que los diferentes puntos de vista se exponen y pueden o no lograr convergencias, pero sin duda alguna lo que s√≠ deben producir es pensamiento, y cuando producen pensamiento, inevitablemente producen cambios.

Yo siempre digo, y me perdonan empezar as√≠, pero a m√≠ me resulta ‚Äďy mi intervenci√≥n viene por ah√≠‚Äď extremadamente gratificante y extremadamente positivo cuando me acarician el Narciso y el ego, cuando voy por la calle y oigo a alguien detr√°s de m√≠ que dice: ‚Äú√Ď√≥, mira qui√©n va por ah√≠, Vale la Pena, el tipo ese est√° volao.‚Ä̬† Y yo, me hincho. Pero tambi√©n les puedo decir que hay personas que van detr√°s de m√≠ y dicen: ‚Äú√Ď√≥, mira qui√©n va por ah√≠, qu√© manera de hablar mierda el gordo ese‚ÄĚ (RISAS).¬† Existe eso tambi√©n, y eso, claro, ya no me gusta tanto.¬† El problema es que, si oigo solo al que me ensalza, estoy condenado al fracaso; como si oigo solo al que me devasta, tambi√©n estoy condenado al fracaso.

Entonces creo que es muy bueno este espacio, que debe empezar así, y que lo reconstruyamos como una plataforma de diálogo, que significa no solo intentar consensos y acuerdos, sino oír voces distintas, oír miradas distintas.  Así nació.  Y yo creo que ojalá que podamos hacerlo perdurar así, porque hay muchas miradas.

Yo conversaba, a ra√≠z de que me toc√≥ presentar el libro de Limia,¬†Cuba libre, la utop√≠a secuestrada,¬†y entonces yo dec√≠a: es que a veces nosotros miramos un lado de la historia y la distanciamos de las personas.¬† Y cuando entonces efectivamente t√ļ te imaginas a un Agramonte, por una escena del libro, llegando al campamento donde est√° C√©spedes, y sus compa√Īeros de batalla le dicen: ‚ÄúAh√≠ est√° C√©spedes, ¬Ņno vas a saludarlo?‚ÄĚ, y Agramonte dice: ‚ÄúNo, hombre, no, el viejo de mierda ese no sabe lo que habla, va a joder la Revoluci√≥n.‚Ä̬† Entonces como que uno dice: son seres humanos, son personas con sus pros y con sus contras, con sus favores y sus desfavores.

Y cuando entonces desde la psicolog√≠a nosotros miramos al ser humano, encontramos un tema tremendamente importante, ¬Ņno?¬† En los tiempos en que estudi√°bamos filosof√≠a, yo era un convencido del monismo psicof√≠sico, que la unidad cultural y biol√≥gica del ser humano era eso, era una unidad.¬† Pues descubro que no, que por momentos es una unidad, pero por momentos es una diferencia, y que el ser humano sigue un camino en el que va sedimentando, construyendo, reconstruyendo y asimilando todo eso que llamamos cultura y que yo creo que es la clave ‚Äďcoincido plenamente con lo que t√ļ dec√≠as‚Äď de la posibilidad de construcci√≥n de un mundo distinto, de un pa√≠s distinto, de un ser humano distinto; pero tambi√©n el ser humano es un ser biol√≥gico, y tiene una biolog√≠a en la que est√° atrapado y de la solo puede no liberarse, solo puede convertirla en instrumento de su desarrollo, pero lo marca, lo marca cada vez m√°s.

Cuando yo estudiaba biolog√≠a ‚Äďy seguramente que Ubieta, a lo mejor t√ļ no, porque eres un poquito m√°s joven que nosotros‚Äď, estaba convencido de que el cerebro era uno, el cerebro era una masa superior en la cabeza, y hoy sabemos que no, que tenemos tres cerebros, por cierto, que tenemos cuatro. Para mi suerte, se est√° descubriendo que hay un cerebro en el est√≥mago, ¬°cuatro cerebros!¬† Ya pasamos de uno para tres, y ya para m√≠ eso fue un problema, pasamos ahora para cuatro.¬† Y ese cerebro es una sedimentaci√≥n y es una absoluta reinstituci√≥n de lo arcaico en el ser humano.¬† Quiere decir que efectivamente, por mucho que yo acepte y entienda la necesidad del di√°logo y lo favorezca, etc√©tera, etc√©tera, cuando el que va detr√°s de m√≠ dice: ‚ÄúComo habla tonter√≠as el gordo ese‚ÄĚ, yo me encabrono, y trato de decir: ‚ÄúNo, tiene su derecho a expresarse, es su criterio, es su opini√≥n‚ÄĚ, pero no dejo de encabronarme y no dejo de molestarme.¬† Y tengo la posibilidad de intentar construir sobre esa molestia ‚Äďa veces m√°s, a veces menos‚Äď una mirada m√°s tranquilizadora o una mirada menos tranquilizadora; pero est√° ah√≠.¬† Y por lo tanto, yo digo que quiz√°s en nuestro amor inconmensurable, y que tiene que ver hasta con nuestra identidad por las utop√≠as, nosotros a veces perdemos de vista las condiciones en que esas utop√≠as pueden o no realizarse.¬† Estoy convencido de que una utop√≠a no es ning√ļn punto de llegada, claro que es un camino, nunca vamos a llegar a ella.

Siempre cito y digo que Mart√≠ dec√≠a que andar es el √ļnico modo de llegar, y yo que le concedo una inteligencia suprema a Mart√≠, y una mirada suprema a Mart√≠, digo que no puede ser que Mart√≠ estuviera diciendo una cosa tan elemental como que si no caminas, no llegas.¬† Eso est√° claro, porque si no caminas, no llegas.¬† Lo que quer√≠a decir Mart√≠ probablemente ‚Äďpor lo menos as√≠ lo asumo yo‚Äď, es otra cosa: es que nunca se llega, siempre se anda, y andar es el √ļnico modo de llegar.¬† Por lo tanto, siempre estamos andando, siempre estamos llegando.

Entonces yo digo: esos dos grandes pilares de la vida humana los podemos reducir a dos conceptos: la biología del individuo, el individuo, y sus condiciones.  Por eso, si nosotros vamos a hablar de este tema de la responsabilidad y de lo que se ha perdido y lo que se ha dejado perder, nosotros tenemos que hablar de muchas cosas que han sucedido.

Y a mí me impactó un discurso de Fidel de 1995 en el Segundo Congreso de Solidaridad, en el Karl Marx. Y Fidel dice casi textualmente, debería ser una cita textual porque es muy comprometido lo que voy a decir; pero, bueno, pueden buscarlo que ahí está.  Dice Fidel: en estos momentos lo que tenemos que, sobre todo, salvar las conquistas y la soberanía.  Sí, pero el punto no se acaba ahí, él sigue.  Y dice: Dejaremos la construcción del socialismo para cuando haya mejores condiciones de hacerlo.  Cuando yo leí aquello, me partió en dos; me partió en dos porque, efectivamente, lo que estamos diciendo es: no juguemos a los escondidos, no estamos construyendo el socialismo; estamos intencionalmente mirando a la necesidad, la importancia, el significado político-social-cultural del socialismo como solución a la construcción de la nación, pero, ¡cuidado!

Entonces empiezan los problemas, porque seguimos en un discurso pol√≠tico de socializaci√≥n, pero vivimos en una condici√≥n de desocializaci√≥n.¬† Hoy, 2019, el dinero es inconmensurablemente m√°s importante que en el 80 o en el 70. La sociedad est√° dinerizada; si no tienes dinero, no puedes. Resolvimos los problemas a lo mejor de las llamadas injusticias sociales percibidas: los cubanos no pueden ir al hotel.¬† Hoy los cubanos s√≠ pueden ir al hotel, si tienen dinero.¬† Por lo tanto, hoy no hay prohibici√≥n; hoy hay limitaciones, y la limitaci√≥n es el dinero.¬† Hoy nosotros tenemos personas en el pa√≠s que ganan el equivalente de diez CUC.¬† Bueno, ahora con el aumento, que yo agradezco inconmensurablemente, entre otras cosas porque soy favorecido, y s√≠ cuando ese individuo biol√≥gico es favorecido, reacciona de manera distinta que cuando no lo es, lo mira de manera distinta que cuando no lo es. Entonces, claro, conozco a muchas personas que ganan 30, 40 CUC mensuales, y tenemos personas que ganan ‚Äďque ganan no es la palabra‚Äď, que ingresan, por decirlo de alguna manera, porque hay muchas v√≠as de ingreso, 20 mil, 25 mil. Entonces las diferencias son impresionantes.¬† Es dif√≠cil pensar que dos personas ‚Äďdesde Marx‚Äď, que dos personas en dos posiciones sociales econ√≥micas tan diferentes, es muy dif√≠cil pensar que puedan entrar en un proyecto com√ļn de naci√≥n.¬† Es muy dif√≠cil, porque ven la realidad de forma diferente, porque, que me perdonen, yo soy propietario de un Geely, que en estos d√≠as nos est√° sirviendo de mucho, pero la vida se ve distinta desde un Geely que desde un P-1, totalmente distinta.

Vino este documentalista que hace muchos a√Īos que vive en M√©xico, que hac√≠a clips de videos, musicales y eso, bien bueno t√©cnicamente, Fundora.¬† Y me dice Fundora: ‚ÄúQuiero hacerte una entrevista, porque me van a hacer un trabajo para M√©xico. Y yo le dije: ‚ÄúBueno, ning√ļn problema, Fundora, una entrevista de cu√°nto, ¬Ņuna hora?¬† Te digo: son 200 CUC.‚Ä̬† Me mira as√≠, y le digo: ¬ŅQu√©?¬† T√ļ vas a ganar dinero por esto, t√ļ est√°s cobrando tu trabajo, ¬Ņy yo soy qu√©, el amistoso Manolito?¬† Pues no.‚ÄĚ (RISAS) Y comet√≠ un error, porque le dije:¬† ‚ÄúEs m√°s, por 200 CUC hasta me monto en un P-1 contigo.‚Ä̬† Dicho y hecho.¬† Me dijo: ‚ÄúBueno, pues bien.‚ÄĚ Comenzamos la entrevista y la terminamos con una c√°mara en un P1.

Yo hac√≠a a√Īos, no les puedo decir que no, yo hac√≠a a√Īos que no me montaba no en un P1, en un P nada ‚Äďbueno, s√≠, algunas penas he tenido‚Äď, bueno, en ning√ļn P, y fue una experiencia traum√°tica, adem√°s de que la gente me miraba as√≠, y me dec√≠a: ¬ŅY usted qu√© hace aqu√≠?¬†¬† Y eso que ve√≠an la c√°mara, ve√≠an la camarita.

Entonces yo quiero llamar la atención sobre algo importante: naturalmente, orgánicamente, las personas, los seres humanos somos mucho más simios, monos, animales, de lo que creemos, y tenemos un componente que nos moviliza en esa dirección mucho más allá de lo que creemos, y hemos creado una sanación y una salvación posible para podernos construir como algo más que una conjunción de animales, entiéndase como una sociedad de humanos.  Esas dos líneas van juntas en algunas cosas, pero en otras van separadas y son contradictorias.

El ni√Īo se desarrolla como ser social, ¬Ņsaben c√≥mo? Diciendo: Esto es m√≠o.¬† Pr√©staselo a tu hermanito.¬† No.¬† Comp√°rtelo con tu amiguito.¬† No.¬† Te lo quito.¬† (Grita).¬† Y as√≠ se hace ser social.¬† Se construye primero como una individualidad, como due√Īo de, como amo de, como persona que quiere y que tiene, para despu√©s decir: te lo presto.¬† Por lo tanto, entendamos que eso condiciona los comportamientos.

Segundo: la vida tiene un valor finito.  La vida se acaba, se los puedo asegurar.  Nos podemos creer inmortales por gusto, todos los presentes nos vamos a morir, ojalá que ¡bien pa allá, pa allá!, pero todos nos vamos a morir, y por lo tanto todas las realizaciones de nuestra vida son temporales, y por lo tanto nosotros tenemos que tener claridad en qué cosas en nuestras vidas vamos a lograr  y qué cosas no, y si nosotros vivimos en una sociedad que por los efectos que sean, no lo dudo, tiene que estar constantemente modificando las jerarquías, no podemos hacer eso, para empezar, y no sabemos adónde vamos.

La primera vez que llegaron dos carros a mi Facultad, que fueron los Peugeot¬† 404, algunas personas llegaron a la asamblea y dijeron: ‚ÄúCompa√Īeros, hay dos Peugeot, se los vamos a dar a los dos profesores de m√°s experiencia, de m√°s tiempo, al doctor Jos√© Guevara,¬† por cierto, hermano de Alfredo, y a una doctora,¬†¬†los dos m√°s viejos.¬† Y yo, que estaba del lado de ac√° de la asamblea, saqu√© mi cuenta, y dije: dentro de 52 a√Īos tengo carro.¬† Ojo: decir que tengo carro dentro de 52 a√Īos es mucho mejor que decir, ¬Ņcu√°ndo me va a tocar?¬† Cincuenta y dos a√Īos es una magnitud finita, y yo, honestamente, dije: 52 a√Īos, como a esa altura me van a gustar las mujeres j√≥venes, porque cuando eran joven me gustaban las viejas, pues entonces, nada, ning√ļn problema.

Lleg√≥ el a√Īo que viene, y el a√Īo que viene llegaron los Lada.¬† Y dijeron: entraron dos Lada a la Facultad, y nosotros creemos que lo m√°s importante aqu√≠ son los compa√Īeros que han donado sangre, asistido a las guardias, cortado ca√Īa, etc√©tera, etc√©tera, y dije: ‚ÄúCo√Īo, se acerc√≥ el carro, porque no tengo que esperar 52 a√Īos, estas son cosas que yo puedo hacer.‚ÄĚ

Llegaron despu√©s los Polsky, y cuando llegaron los Polsky, dijeron: ‚ÄúNo, la guardia obrera, aqu√≠ hay dos compa√Īeros que se han destacado.‚Ä̬† Y digo: ‚ÄúLoco, ponme el huevo, porque no s√©, yo quiero ganarme el carro, y si me cambian todos los a√Īos los criterios, no puedo.‚ÄĚ

Y ese es un tema complicado de la vida en este pa√≠s, y es que por razones ‚Äďy no voy a entrar en ellas‚Äď, hemos tenido que estar cambiando los referentes y los discursos sobre la base de decir: hay una unidad, pero es una unidad intencional.¬† Es una unidad intencional, es una unidad pol√≠tica, y la unidad pol√≠tica tiene el gran inconveniente para el ser humano medio que es a larga distancia, y los seres humanos no somos buenos con la larga distancia.¬† La larga distancia es un problema porque somos
‚Äďvolvemos al primer punto‚ÄĒ b√°sicamente seres sensoriales. Ojo: para nada quiero que se entienda que estoy diciendo ‚Äďy al final de la intervenci√≥n intentar√©‚Äď, no estoy diciendo que estemos sometidos a esa realidad; estoy diciendo que, si nosotros no consideramos esa realidad, tenemos un problema para proyectar la construcci√≥n incluso de una sociedad, incluso de un pa√≠s, incluso de un barrio.

Yo vivo en un barrio donde ‚Äďpuedo hacer una estad√≠stica intuitiva‚Äď el 70% de las personas no se conocen unos a otros, porque se va gente, viene gente, porque se mudan, porque hay quien viene, porque hay quien vive en la esquina y yo, cuando voy para el trabajo, salgo para la derecha y no para izquierda.¬† Entonces el concepto de barrio, el concepto de comunidad, son intencionalidades representacionales, que forman parte del discurso de lo intencional, del discurso pol√≠tico, pero no nos confundamos, no necesariamente es el discurso cotidiano real de la vida de la gente.¬† Probablemente distinto es si hablo de mi vecino, del que, cuando eructa, yo lo oigo, y de pronto creo que la novela est√° buena porque lo que oigo de la casa de al lado es‚Ķ (palmadas) y no es que est√° aplaudiendo precisamente.¬†¬† Entonces, claro, con ese vecino con quien yo comparto esa sensorialidad las cosas son totalmente distintas.¬† Si adem√°s de ese vecino es Fidelito; si ese vecino es adem√°s un amigo, un compa√Īero, una persona que comparte ideales, que compartepuntos de vista conmigo, pues mejor todav√≠a.¬† Pero ya me cuesta trabajo con el de la esquina, y estamos hablando de 30 metros.¬† Por lo tanto, la construcci√≥n de una sociedad intencional es extremadamente compleja.

¬ŅCu√°ndo funciona una sociedad intencional? Cuando hay un proyecto com√ļn de cambio.¬† Ah√≠ s√≠ funciona. As√≠ funcion√≥ en el 59,¬† ‚Äďespero que no interpreten mal esto, pero bueno, es mi sentir y lo digo‚Äď, adem√°s, cuando ten√≠amos un l√≠der excepcional.¬† Y esos l√≠deres excepcionales en la historia‚Ķ Nosotros hemos tenido mucha suerte, porque hemos tenido dos en nada, en dos siglos, hemos tenido dos en dos siglos, pero no son la media, como tampoco es la media la persona que dice:¬† yo me desprendo de todo lo m√≠o a favor de‚Ķ Eso, para los que hayan estudiado, en la curva de Gauss, es el 10% de un extremo, no nos enga√Īemos.

Por lo tanto, tenemos que considerar a la gran masa, tenemos que considerar a las personas que pudi√©ramos llamar normales, y no es que no seamos normales sino que representan la tendencia a la normalidad.¬† Yo digo que el gran problema de la Uni√≥n Sovi√©tica fue en la colectividad hicieron los koljoses, los sovjoses y todas esas cosas; pero la Uni√≥n Sovi√©tica ‚Äďpara polemizar‚Äď trat√≥ de construir un capitalismo para todos, y crey√≥ que la construcci√≥n social era que todo el mundo tuviera capitalismo, que tuviera todo el mundo su apartamento, que tuviera dos ni√Īos, una hembra y un var√≥n, con tres cuartos, con carro‚Ķ¬† Eso es insostenible, es imposible.¬† Pero una cosa es decir: convivimos con las diferencias, y otra cosa es decir: no me duelen las diferencias.

A lo mejor yo soy m√°s malo que nadie‚Äďme lo dicen para ir mejorando‚Äď; pero cuando a m√≠ me pasa por al lado un alumno que sacaron de la Facultad de Psicolog√≠a por fraude ‚Äďeste no es caso inventado, es un caso real‚Äď y se mete a ajicopero, y me pasa por al lado en un carro de √ļltimo modelo, lleno de cadenas horribles, pat√©ticas, pero tras esas cadenas hay dinero y condiciones de vida que a lo mejor yo invertir√≠a en comprarme un libro, una computadora nueva, etc√©tera, ¬°me jode!¬† Y digo: ¬Ņc√≥mo me van a decir que esta es la revoluci√≥n de los humildes, para los humildes y con los humildes?¬† Y yo no soy humilde, es decir, en t√©rminos econ√≥micos estoy hablando, yo estoy por encima de la media; en la cola, de m√≠ para atr√°s, hay muchos.

Entonces yo creo que nosotros tenemos que entender esa realidad, que no podemos culpar a las personas.¬† Los seres humanos no pueden ser nada m√°s que seres humanos las 24 horas del d√≠a, los 7 d√≠as de la semana, los 30 d√≠as del mes, los 365 d√≠as del a√Īo y, si son hombres, creo que el promedio de edad ya est√° en 74 a√Īos, 74 a√Īos de vida. No, no. El gran reto ha sido siempre ese.

Yo el otro d√≠a encontr√© unas caricaturas del peri√≥dico de la Asociaci√≥n de J√≥venes Rebeldes del momento de la Ofensiva. Si le quito el momento, lo que se dec√≠an los tipos que estaban en la caricatura: Oye, tengo gasolina para ti; oye, no tengo problema, tengo un socio que me lo resuelve.¬† Y yo dec√≠a: ¬ŅQu√© ha pasado? Es exactamente lo mismo.¬† ¬ŅY d√≥nde est√° la unicidad de eso?¬† En el ser humano. No estoy diciendo que el ser humano est√° jodido; estoy diciendo que el ser humano ha crecido con una predisposici√≥n cultural de 500 a√Īos, que se llama capitalismo, y con una predisposici√≥n biol√≥gica de 3 mil millones de a√Īos, que se llama su biolog√≠a.¬† Y nosotros lo vamos a cambiar.

Nosotros tenemos una ventaja, nosotros somos ut√≥picos. Yo siempre digo: me llama la atenci√≥n que, cuando nos reunimos en estos sectores, siempre citamos al Che; Carlos Rafael no existe. ¬ŅPor qu√©?¬† Porque Carlos Rafael es la otra l√≠nea, es la l√≠nea del c√°lculo econ√≥mico, es la l√≠nea de vamos a ver las cuentas.¬† Y nosotros nos identificamos naturalmente, m√°s all√° de la grandeza de la figura, obviamente, porque llevamos esa‚Ķ Pero la utop√≠a es m√°s utop√≠a, es m√°s probable utop√≠a cuando nosotros entendemos sus condicionantes, cuando nosotros ponemos los pies en la tierra.Y Marx dec√≠a‚Äďy me corriges Ubieta‚Äď que el primer hecho hist√≥rico y lo primero que tiene necesidad la historia para que se produzca es el acto humano m√°s importante, que es vivir, y para vivir hay que comer.¬† Y toda vez que el hombre se encuentre en una situaci√≥n en la que su condici√≥n primaria se le representa afectada, volver√° a su condici√≥n primaria para satisfacerla.¬† No hay de otra.

Los problemas que nosotros tenemos que enfrentar son los problemas de lo que se construye malsanamente sobre eso.¬† Porque una cosa es que t√ļ leg√≠timamente luches por superar¬† tus¬† deficiencias alimenticias, de transporte, etc√©tera, y otra es que luches ileg√≠tima e ilegalmente.¬† Pero de que vas a tener que luchar, no te quepa la m√°s m√≠nima duda.

Pero ahora voy a la salvedad: también en esa estructura biológica, en ese determinante biológico milenario, los animales entendieron
‚Äďes un modo de decir‚Äď, aprendieron ‚Äďes un modo de decir‚Äď que no pueden vivir solos.¬† Y mientras m√°s fueron avanzando en la escala zool√≥gica, m√°s se dieron cuenta de que ten√≠an que vivir juntos, que ten√≠an que andar en manadas, que ten√≠an que compartir, que ten√≠an que mutuamente defenderse, que ten√≠an que mutuamente apoyarse.¬† Es decir, que tambi√©n en esa herencia biol√≥gica milenaria, nosotros tenemos una tendencia m√≠nimamente a lo gregario, porque no podemos sobrevivir sin eso. Los animales entendieron las cosas mucho m√°s r√°pido que nosotros.

El otro d√≠a Harrison Ford ‚Äďno s√© por qu√© pero, bueno, Harrison Ford, hay que concederle inteligencia a todo el mundo‚Äď dec√≠a: lo que el ser humano todav√≠a no ha entendido y los animales s√≠, es que nosotros necesitamos de la naturaleza, pero la naturaleza no necesita de nosotros; la naturaleza vivi√≥ sin nosotros, vivi√≥ sin nosotros, pero nosotros s√≠ necesitamos de la naturaleza, y la estamos destruyendo.¬† Los animales, por el contrario, eso lo entienden b√°sicamente. Incluso, la aparici√≥n de los llamados depredadores denota que nosotros s√≠ tenemos la estructura b√°sica biol√≥gica que propende a la socializaci√≥n, que propende al encuentro.¬† El problema es que las propensiones, como todas, se encuentran con ciertas condiciones que las favorecen o no.

No s√© si vieron ya hace bastante tiempo, probablemente un a√Īo atr√°s,uno de los programas de Maladrid, digo, deTaladrid, que fue una genetista que dec√≠a: ‚ÄúYo tengo el gen del alcoholismo, yo tengo el gen del alcoholismo, ah√≠ est√°; yo nac√≠ para ser alcoh√≥lica, pero tambi√©n tengo una capacidad de sobreponerme, si las condiciones me ayudan y me favorecen.‚Ä̬† Y de hecho, dice: ‚ÄúNo tomo, a lo mejor no puedo ni tan siquiera probar una cerveza, porque me va a incitar el alcoholismo, pero lo puedo controlar.‚Ä̬† Y es una definici√≥n gen√©tica, es decir, de esa estructura biol√≥gica primaria.

Por lo tanto, nosotros decimos: tenemos condiciones que favorecen y que entorpecen.  Y tenemos sujetos que les hacen el juego a esas condiciones y sujetos que no se lo hacen.

Hace poco estuvo aqu√≠‚Ķ Por cierto, grab√© un programa sobre el tema, dos programas, uno debe salir creo que esta semana, o la semana que viene, que se llama ‚Äú¬ŅPor qu√© la gente buena hace cosas malas? Porque a veces se nos olvida que somos buenos, pero hacemos cualquier cantidad de barbaridades, y cu√°nto las condiciones nos propician muchas veces eso y nosotros entramos en el juego de las tentaciones, por decirlo de alg√ļn modo. Y lo digo de alg√ļn modo porque estuvo aqu√≠ hace poco un importante psic√≥logo norteamericano, que escribi√≥ un libro que se llama¬†El efecto Lucifer.¬† √Čl dice, lo digo con mis palabras: Lucifer con sus tentaciones est√° constantemente, y uno tiene que tomar una decisi√≥n.¬† ¬ŅUno puede decir soy v√≠ctima de las condiciones?¬† S√≠.¬† Uno puede decir: ¬Ņsupero esas condiciones?¬† S√≠. Pero si las condiciones son‚Ķ Y yo creo que es la apuesta perspectiva y fue la apuesta m√°s realizada por esta Revoluci√≥n, por este pa√≠s, por esta sociedad, sobre todo hasta los a√Īos 70.¬† De pronto nosotros empezamos a transformar los conceptos por necesidades operativas, pero aqu√≠ hasta el otro d√≠a habl√°bamos de igualdad; hoy hablamos de equidad.¬† Pero son dos nociones impactantes de manera distinta.

Aqu√≠ nosotros decimos: volvamos otra vez al instrumento b√°sico del Socialismo: de a cada cual seg√ļn su trabajo.¬† Perd√≥n, ¬Ņde qu√© trabajo estamos hablando?¬† El sector del turismo ‚Äďpara no ponernos a nosotros, profesores universitarios, que nos han subido el salario‚Äď, el sector del turismo que es, como se ha dicho una vez m√°s ‚Äďdesde Lage‚Äď, Lage le dec√≠a la locomotora, pero nuestro Presidente acertadamente est√° diciendo que es lo que mueve la econom√≠a, porque cuando hay que sacar un quilo, ¬Ņde d√≥nde sale?, del turismo. El sector del turismo es el segundo salario m√°s bajo del pa√≠s, ¬°es el segundo salario m√°s bajo del pa√≠s! Ahora mismo est√°n en crisis, est√°n gritando porque dicen: les han subido a todos estos descarados que lo √ļnico que hacen es dar clases ‚Äďeso, para burlarse de m√≠, ¬Ņno?‚Äď, y nosotros, que estamos aportando‚Ķ

Tercero y cierro: la diferencia entre el futuro y el presente, son cosas totalmente distintas por las dimensiones humanas.¬† El futuro para el ser humano es un anhelo, el presente es una necesidad.¬† Y yo lo digo con absoluta responsabilidad pol√≠tica y militante.¬† Entonces yo digo: el futuro, bueno, s√≠, en el futuro vamos a tener ocho millones, diez millones, once millones de turistas en el pa√≠s; el presente no es as√≠, en el presente ‚Äďy lo digo por unas informaciones que le√≠ justo antes de venir para ac√°‚Äď, la ocupaci√≥n media en nuestros hoteles est√° en un 45 o 46 por ciento, y estamos construyendo, solo en la Habana, nueve hoteles m√°s. ¬†¬ŅPara qui√©n?¬† Entonces, claro, hay una respuesta: tenemos que estar preparados para cuando llegue la invasi√≥n tur√≠stica.

A m√≠, que vivo en K entre 17 y 19, en un apartamento de tres cuartos, bueno, que puedo caminar a pie para todos lados, voy hasta a trabajar a pie, me molesta; pero el que no tiene casa y est√° hace 20 a√Īos albergado, dir√°: no, no.

Don Juan Tenorio creo que fue quien, cuando le dijeron: vas a pagar tus culpas cuando mueras, dijo: cu√°n largo me lo fi√°is (RISAS).

Esa dimensión de futuro-presente en el ser humano es extremadamente compleja, porque, vuelvo, estamos dotados de una sensorialidad que somos capaces de superar, pero ella está presente en nuestras vidas.

Entonces, ¬Ņtendr√≠amos soluci√≥n?¬† Por supuesto que s√≠, pero para m√≠‚Ķ Claro, aqu√≠ estamos los cient√≠ficos sociales, probablemente coincidimos en eso.¬† A m√≠ me dicen que la soluci√≥n es econ√≥mica, y yo digo: ¬°Cu√°n largo me lo fi√°is!¬† La econom√≠a funcional de un pa√≠s no se levanta en cincuenta ni en cien a√Īos. Cuidado, no nos equivoquemos.

La gente dice: no, el fen√≥meno vietnamita.¬† El fen√≥meno vietnamita, en primer lugar, si los cubanos vivieran en Viet Nam, hubiera sido otro fen√≥meno.¬† Tiene que ver con una cultura del trabajo que no tenemos aqu√≠, y aun as√≠, el fen√≥meno chino: estamos hablando de 60 a√Īos, cuidado.¬†¬† Entonces no es tan as√≠.¬† Y yo no soyJuanito Triana, yo no soy economista, yo soy psic√≥logo.¬† ¬ŅCu√°l es la soluci√≥n?¬† La m√°s dif√≠cil de todas, porque la soluci√≥n es √©tica. Si efectivamente ese cubano que gana 20 mil CUC tuviera una disposici√≥n √©tica distinta con el que gana 10 CUC, las cosas ser√≠an un poquitico menos problem√°ticas.

Si efectivamente todos los cubanos y las cubanas ‚Äďy voy a tirar duro ahora‚Äď tenemos el derecho de pedir una licencia y alquilar un cuarto, una casa, de lo que tengamos disponibilidad y tener un ingreso, o somos pintores de primera y tenemos la posibilidad, la disponibilidad de vender nuestras obras en 40 mil, 50 mil CUC, lo que sea, me da igual.¬† Primero, si nosotros ocupamos un rol de funcionarios, tenemos una √©tica que salvaguardar.

Cuando mi hijo m√°s peque√Īo ‚Äďlos grandes no lo vivieron, pero el m√°s peque√Īo s√≠‚Äď, cuando mi hijo m√°s peque√Īo llegaba a mi casa as√≠, y yo le dec√≠a: ‚Äú ¬ŅQu√© te pasa?¬† Me dec√≠a: ‚Äúque me rega√Īaron porque estaba hablando en el aula.‚ÄĚ Y le digo:¬† ‚ÄúTe toca, no se puede hablar en el aula.‚ÄĚ Y me dice: ‚ÄúS√≠, pero a los dem√°s no los rega√Īaron.‚Ä̬† Y digo: ‚Äú¬ŅY por qu√© te rega√Īaron a ti?‚ÄĚ Dice: ‚ÄúPorque la maestra me dijo que porque yo soy el hijo de Calvi√Īo.‚Äú¬°Le toca, a mi hijo le toca, porque es el hijo de Calvi√Īo!¬† A buen entendedor, pocas palabras.

Nosotros tenemos que recuperar esa ética del Che.  Tenemos que recuperar esa ética del Che, aquella antológica historia que le digo: usted irá con los tenis peores, no podrá ir nunca jamás con el mejor par de tenis de los alumnos del aula.  Sería otro el mundo, sería otro el país.  Y tenemos que recuperarla.  Y no estoy hablando de ilegitimidad, es legítimo; es decir, no estoy hablando de que haya una apropiación indebida o un beneficio por tener un cargo; estoy hablando de una dimensión ética.

Entonces yo creo, como se dec√≠a al principio‚Ķ¬† No me gusta, por ejemplo, que te digan que tengo que parar el carro, aunque mi carro es particular, que tengo que parar el carro y montar gente.¬† Me gusta que me digan: un buen ciudadano, un buen cubano, lo menos que puede hacer es esto.¬† Y yo quiero ser un buen cubano.¬† Ahora la dimensi√≥n no es impositiva; es √©tica.¬† No quiero que me pongan una foto que diga: fulanito no par√≥, es un hijo de puta.¬† No. ¬ŅHasta las cu√°ntas? ¬ŅQu√© vamos a crear, una guerra civil de valores?¬† No tiene ning√ļn sentido.¬† Lo que quiero es que reforcemos: los que lo hacen, los que lo hacen bien, los que lo hacen de coraz√≥n, los que lo hacen porque lo sienten, porque esos son los que nos dan los ejemplos, y esos son los que, desde el punto de vista biol√≥gico, saben lo que producen, una cosa que creemos que es solo social cultural, pero que es tambi√©n biol√≥gica, que se llama, ¬Ņsaben qu√© cosa?, verg√ľenza.¬† Cuando los monos hacen una cosa mala y el de al lado, el jefe de la tribu lo mira y la hace bien como se debe hacer, aquel hace as√≠ y siente verg√ľenza.

Nosotros tenemos que recuperar esa dimensi√≥n √©tica, esa dimensi√≥n valorativa, lo otro son las contingencias de los tiempos.¬† Vivimos tiempos extremadamente dif√≠ciles, vivimos tiempos de alguna manera de reanimaci√≥n del rol de lo individual, de la soluci√≥n de los problemas individuales; pero tambi√©n tenemos que aprender que por s√≠ mismo nadie lo puede resolver todo.¬† Y lo que podemos es generar en la b√ļsqueda del otro una construcci√≥n de una sociedad ileg√≠tima, ilegal, o una construcci√≥n de una sociedad resolutiva.¬† Porque, claro, nadie por s√≠ mismo, el que tiene dinero va y le compra al que no tiene, pero le quita al que deber√≠a tener y se genera entonces esa red de absurdos y de malos procederes sociales.

Yo creo que desde all√≠ entonces es donde estoy totalmente de acuerdo: tenemos que lograr, desde esa √©tica, la participaci√≥n; pero no una participaci√≥n de estar, porque estoy cansado de reuniones del sindicato ‚Äďyo era secretario del sindicato‚Äď donde yo digo 97% de asistencia, y el 96% est√° con cara que ya, para m√≠ con cara de sindicato.¬† Est√°n as√≠‚Ķ¬† Y cuando t√ļ le dices:¬† Pipo, ponte pa‚Äô esta, les dicen a los j√≥venes: ‚Äú¬ŅQu√© tiempo t√ļ llevas en el Sindicato? ¬ŅDos a√Īos?¬† Yo llevo 45, pipo, y eso mismo lo hemos discutido treinta y tres veces, y no ha pasado nada. As√≠ que tranquilo, yo estoy aqu√≠.‚ÄĚ Obviamente, esa participaci√≥n no nos conviene.

En la discusi√≥n de la Ley del Trabajo, yo, que a veces tengo mis arrebatos de locura, estudio la ley, la subrayo, me pareci√≥ mucho m√°s mala que la que ten√≠amos antes‚Äďes mi parecer‚Äď, en fin. No he entendido nada de las nuevas figuras emergentes en el universo econ√≥mico del pa√≠s, por lo tanto un due√Īo de un paladar que le paga 40 d√≥lares a un trabajador, le paga por encima de un salario m√≠nimo, que es la obligatoriedad por ley, lo que pasa es que le est√° dando el 0,05% de lo que gana √©l.¬† Y esa es la ley, tranquilo.¬† Es decir, una ley que apoya la utilizaci√≥n personal de la plusval√≠a.

Entonces yo me llevo mis cosas, subrayo a la usanza antigua con plumones de tres colores distintos, lo m√°s importante y dice el tipo: Primer t√≥pico, ¬Ņalguien tiene algo que decir? Yo, a ver profe. Digo. Segundo t√≥pico, ¬Ņalguien tiene algo que decir? Yo.¬† A ver, profe. Tercer t√≥pico, ¬Ņalguien tiene algo que decir? Cuando me par√© la tercera vez, me cogieron por atr√°s y me dijeron: Loco, c√°llate ya, que no nos vamos a ir nunca de aqu√≠.¬† Y estamos hablando de la Ley del Trabajo, de la que me va a afectar, bueno, a m√≠ ya no tanto porque estoy a punto de jubilarme, digo a menos que suban la edad de jubilaci√≥n a 70 a√Īos; espero que no lo hagan antes de que yo me jubile.¬† Estamos hablando de la Ley del Trabajo, que es la ley que va a afectar.¬† Olv√≠date ahora de la trascendencia primaria y elemental de los seres humanos, la √ļnica trascendencia primaria elemental de los seres humanos son los hijos.¬† Es la ley que va a afectar la condici√≥n laboral de tu hijo.¬† Piensa en eso.

Entonces yo creo que cuando decidimos, cuando participamos, cuando somos parte de, creo que nos acercamos más a eso que pudiera ser la responsabilidad individual compartida, que es la responsabilidad colectiva; es la responsabilidad individual compartida como un principio elemental ético, de justicia y funcional.  Porque, insisto, solo nadie puede.  Todo el mundo necesita de un otro, y todos los otros necesitan de otro.

Muchas gracias (APLAUSOS).

YASEL TOLEDO. Ahora ustedes pueden hacer preguntas, opinar, comentar sobre lo que deseen.

Fragmentos de intervenciones desde el p√ļblico

1: Yo creo que la responsabilidad colectiva se crea primero en la familia, y después se apoya en la sociedad.

Es verdad que estamos pasando, en t√©rminos de la familia, por momentos dif√≠ciles.¬† Conozco a muchas personas j√≥venes que son madres solteras, que tienen que criar hijos por s√≠ solas, y eso obviamente no contribuye; pero me parece que ah√≠ habr√≠a que poner cierto √©nfasis, y mi pregunta ser√≠a un poco al profesor Calvi√Īo: ¬Ņc√≥mo usted ve eso? ¬ŅC√≥mo ves el papel de la familia hoy en Cuba?

Hay otra cosa en que tambi√©n yo me fijo: yo vivo en un edificio de nueve pisos, dos apartamentos en un piso; hay una comunidad. ¬ŅPor qu√© no hablamos m√°s de comunidad? ¬ŅPor qu√© no estimulamos m√°s la idea de comunidad? Comunidad, que por supuesto es familia, escuela, y yo siento la palabra comunidad como el barrio.

Creo que hay que hablar un poco del tema de la burocracia.¬† Yo creo que tiene que haber bur√≥cratas, yo fui bur√≥crata durante 35 a√Īos; pero hay que eliminar la mentalidad burocr√°tica.

2:¬† Con respecto a lo que dec√≠a Calvi√Īo, hay una cosa fundamental.¬† Nosotros copiamos a la Uni√≥n Sovi√©tica en muchos aspectos. Los trabajadores cubanos est√°n en las empresas organizados como lo hac√≠an los sovi√©ticos; por lo tanto, los trabajadores cubanos no tienen un est√≠mulo real, m√°s otros elementos.

Necesitamos que la política de cuadros se modifique, y exista una candidatura, para definir quiénes ocupan los diferentes cargos, y que los trabajadores definan.

Yosvany Montano:¬†Ubieta apuntaba algo: es cierto que estamos en el medio de un debate y de una ri√Īa agresiva entre dos modelos culturales.¬† El punto ser√≠a c√≥mo estamos respondiendo a ese problema; es decir, si la disputa es entre dos modelos culturales, si la disputa es entre dos modelos de sentido, si la disputa es entre dos formas de entender la ideolog√≠a, de entender la pol√≠tica, la vida cotidiana, entonces nosotros tendr√≠amos que distanciarnos de lo pedestre muchas veces para poder entender c√≥mo est√°n conform√°ndose esos modelos, y casi nunca lo logramos en la pr√°ctica cotidiana.

YASEL PADR√ďN.¬†Mi nombre es Yasel Padr√≥n. Una de mis actividades, adem√°s de ser investigador, laboralmente una de mis actividades m√°s usuales ha sido la de bloguero en los √ļltimos a√Īos. Y realmente me gusta esta actividad porque es un espacio en el cual nos podemos ver las caras las personas; porque realmente, en las redes, se da una din√°mica de que t√ļ no est√°s viendo a la persona con la que est√°s interactuando, y se da un contexto de agresividad muy fuerte, y realmente son necesarios estos espacios, como Dialogar, dialogar, de verse las caras las personas.

Varias de las cosas que se han dicho aqu√≠ me sirven para lo que yo quer√≠a decir, porque yo tambi√©n fui dirigente de la FEEM y de la FEU, y yo choqu√© con el l√≠mite‚Ķ O sea, cuando yo estaba en la FEU a nivel de Facultad, yo choqu√© con que yo ten√≠a un l√≠mite con el consejo de direcci√≥n y con las din√°micas, contra las cuales ya no se pod√≠a avanzar m√°s. O sea, yo vi en las instituciones una mediocridad de funcionamiento, y el problema con esto es lo que dec√≠a el profesor Calvi√Īo, uno dice: hasta cu√°ndo yo voy a estar aqu√≠ chocando y chocando y chocando, y qu√© edad me va a tomar a m√≠, voy a estar como algunas personas, porque uno puede ver personas de 60 a√Īos que han estado toda la vida diciendo las mismas cosas en las reuniones y no han logrado nada, porque existe un fen√≥meno que es el burocratismo; o sea, c√≥mo hay tomas de decisiones que est√°n concentradas y uno no sabe d√≥nde, y uno se pasa a√Īos diciendo las mismas cosas en las reuniones y no logra nada, y ah√≠ es cuando surge la contradicci√≥n, que dentro del socialismo no deben ser antag√≥nicas. El socialismo deber√≠a tener formas de solucionar las contradicciones; sin embargo, el burocratismo, cuando se empieza a acomodar en un lugar de fuerza, esas contradicciones pueden aumentar.

Yo estudi√© Radioqu√≠mica, justamente una carrera que en este pa√≠s no tiene camino, no tiene forma de aplicaci√≥n, y estuve en un momento muy decepcionado del proceso, y realmente estaba viendo que el camino en la vida para m√≠ era el que tomaron la mayor parte de mis compa√Īeros de la Universidad, que es irse para el exterior; muchos est√°n en pa√≠ses de Europa, incluso en los Estados Unidos, en pa√≠ses latinoamericanos, etc√©tera, porque nuestra carrera aqu√≠ en Cuba no tiene casi campo en la f√≠sica nuclear.

Entonces encontré los libros de Fernando Martínez Heredia, de mucha gente, y me fui por este camino de la herejía, y dije: bueno, revolucionario puedo ser yo por mí mismo, no tengo que ir por un canal establecido, porque ese canal no me está resultando. Y así va surgiendo la contradicción, y es el camino que me ha llevado a los blogs y a las redes sociales.

Estamos hablando de la responsabilidad colectiva, c√≥mo vamos a llegar a la responsabilidad colectiva.¬† En un espacio que para m√≠ en este momento es muy importante, el de la construcci√≥n de consensos y la construcci√≥n de imaginarios en la sociedad, ¬Ņc√≥mo vamos a llegar a una responsabilidad colectiva cuando estamos en un debate tan negativo de contradicciones? Porque es que no se entiende que muchas veces hay personas, no es mi caso, pero hay personas que est√°n en este medio que est√°n muy dolidas, que algo les ha pasado en su vida, han tenido un momento, un choque, y se han quedado con eso, y son personas que muchas veces han encontrado en las redes sociales la forma de expresar su inconformidad, y que lo √ļnico que necesitan muchas veces ‚Äďyo creo‚Äď es que se hable con ellas, que se les tome en cuenta; pero que se sienten que est√°n totalmente apartadas.

Yo quisiera preguntarles a los panelistas qué se hace, porque el problema es que la posición que se está tomando muchas veces es que quien critica entonces es el del problema; o sea, el que critica es quien está al servicio del enemigo. Es un debate que se está llevando con mucha violencia, con acusaciones, que no se han quedado solo en las redes sociales, han llegado incluso a la televisión…

Yo s√© que hay muchos oportunistas, disidentes, mercenarios, o sea que est√°n aprovechando esa coyuntura para su agenda; pero el problema es que no se est√° diferenciando y se est√° creando un conflicto muy grande.¬† Y no estoy hablando de esto en √°nimo de subir la tensi√≥n, sino que quisiera que fuera un primer punto la necesidad del di√°logo para bajar esa tensi√≥n, que nos est√° haciendo da√Īo a todos.

Otra persona:

Primero, creo que se impone felicitarlos a ustedes por la idea de retomar esta actividad que siempre fue un precedente que yo creo que fue muy favorable y en la que hemos discutido cosas importantes.  Igualmente, agradecerles a los expositores por lo maduro de sus intervenciones, algunas de ellas polémicas, como es lógico siempre en estos escenarios.

Creo que nuestro actual Presidente est√° desarrollando diversas ideas ‚Äďaqu√≠ se ha se√Īalado‚Äď tendentes a renovar ideas, accionar sobre toda la sociedad, y tambi√©n est√° retomando algunas que fueron de otros momentos, pero que son viables de llevarlas a cabo nuevamente.

Yo quisiera referirme en esto, puntualmente, que hay quien est√° remando contrario a la corriente que se quiere en el pa√≠s, entonces eso hay que verlo en su momento y lugar. Me agrad√≥ la intervenci√≥n del Dr. Ubieta, en el sentido de que hab√≠a que verlo todo como un proceso pol√≠tico. Yo creo que s√≠, que eso es correcto; pero tambi√©n hay que hablar de la lucha de clases, que sigue prevaleciendo, est√° ah√≠, aunque ya no se habla de ella, yo no oigo en ning√ļn escenario por ah√≠ hablar de lucha de clases ni de lumpen proletarios, aunque muchos de estos irresponsables lo son.

Creo que la prensa ha ido avanzando también, en la medida de lo posible, pero se requiere que la prensa haga mucho más, y yo creo que en nuestro país están creadas las condiciones para eso.

Y por otro lado, a pesar de todas las dificultades que tenemos, hacemos cosas maravillosas. Hemos hecho un Plan Vacacional en este pa√≠s, que yo no s√© cu√°ntos recursos de la Reserva habr√°n puesto a disposici√≥n de eso, porque realmente eso es algo sobredimensionado para un pa√≠s como el nuestro. Y el pa√≠s se empe√Ī√≥, y miles y miles de personas, j√≥venes y de todas las edades, disfrutaron de eso.

Los carnavales fueron multitudinarios en todo el pa√≠s, actividades de cultura de primer nivel internacional se est√°n desarrollando en el pa√≠s.¬† Entonces yo digo: bueno, es verdad que tenemos, como se√Īalaba Calvi√Īo, dificultades de esto, de lo otro, de este problema; sin embargo, hacemos cosas monumentales, de miles y miles y miles de ciudadanos. Por tanto, yo creo que tenemos que estar agradecidos de todo lo que hace nuestro pa√≠s, nuestra sociedad y nuestro Partido.

Pável: Gracias. Al fin me dan la oportunidad de hablar. Eso me recordó algo que a veces me pasaba en  las clases: que yo levantaba la mano y la mano…, y entonces la que estaba dando la clase no me veía. Entonces yo empezaba a hacer así, y seguía sin verme.

Yo veo lo del sentido de la responsabilidad, y yo provengo del área de Derecho. Yo me alegro que cada cual se identifique con su origen profesional.  En el área de Derecho la responsabilidad tiene que ver con el deber, con las obligaciones. Lo que pasa que las obligaciones no están separadas de los derechos. Yo hablaría en todo caso de responsabilidad y derecho. Esa es una primera cuestión.

La segunda: yo tengo la buena experiencia de haber vivido en un edificio que ten√≠a m√°s de 130 apartamentos y en el que vivo hace 26 o 27 a√Īos tiene 14. Ese que ten√≠a m√°s de 130, por cierto de marinos mercantes, me ense√Ī√≥ muchas cosas.

Los marinos tienen una lógica: toda la tripulación tiene que salvarse, todo el mundo de la tripulación es importante, la prioridad es que el barco no se hunda y llegue a buen puerto. Eso yo no lo he disfrutado en el edificio de 14 apartamentos aquí en el Vedado, donde cada uno tiene un proyecto independiente totalmente. No, lo peor de todo es de dónde viene cada uno de los que residen en ese edificio.

Pero algo se mencionaba ahorita sobre la √©tica, creo que era Calvi√Īo.¬† En ese modelo de vida que tienen los marinos, que est√°n meses arriba de un barco, solos, si el barco encalla y empieza a hundirse, el capit√°n es el √ļltimo que se baja.¬† Uno pudiera pensar que eso es un acto heroico o un acto suicida sin sentido, pero hay una √©tica.

Hay cosas que yo veo que hemos perdido notablemente en la evolución de la sociedad cubana.  Usted antes iba a una reunión de trabajadores y los trabajadores opinaban, se les escuchaba, y no es que se tomaba un acta o unas notas, sino que después se hacía algo con eso; ahora, no.  Yo coincido totalmente con esa experiencia: la gente va a las reuniones, y entonces 400 veces usted plantea lo mismo, y nada.

Mire, para no dar ‚Äúmuela‚ÄĚ ni hablar en el aire, la sonada Ley del Trabajo, vamos a ir un poquitico m√°s atr√°s: el aumento de la edad de jubilaci√≥n.¬† Yo no he conocido todav√≠a a un solo trabajador, de ninguno de los lugares con los que he interactuado, que son de diferentes sectores, que me haya dicho que estuviera de acuerdo con el aumento de cinco a√Īos para la jubilaci√≥n; todav√≠a no he conocido al primero.¬† Sin embargo, para sorpresa m√≠a ‚Äďyo que pensaba que eso no se iba a poder hacer‚Äď, se convirti√≥ en norma jur√≠dica.

Eso no ha sucedido solamente con eso. Aprovecho, Elier Ram√≠rez, que t√ļ est√°s presente, t√ļ, que eres Diputado; t√ļ, que estuviste en la Comisi√≥n de la Constituci√≥n. No todo lo que est√° regulado en una ley, incluso en la m√°s importante, que es la Constituci√≥n, tiene que servirnos como una camisa de fuerza, debi√≥ existir m√°s debate. Es mi criterio, muy modesto, aunque no estuve en ninguna comisi√≥n.

Lo otro es el tema de la corrupci√≥n. Nadie puede tener un nivel de vida extraordinariamente superior a los ingresos que usted tiene, y aqu√≠ hay gente que tiene un modo extraordinariamente superior a los ingresos que tiene siendo funcionario p√ļblico. Y no tiene nada que ver ni con la historia de la naci√≥n, lo debo decir as√≠
‚Äďy t√ļ, que eres historiador, Elier, seguramente concordar√°s conmigo‚Äď, los bayameses en 1869, aquellos que le dieron candela a Bayamo por los cuatro costados, ten√≠an un patrimonio muy alto; patrimonio que hab√≠an invertido en la fabricaci√≥n de sus haciendas, sus casas, la tenencia de tierras de cultivo, ganado, dinero, propiedades, etc√©tera, etc√©tera, y no dudaron ni un segundo en darle candela a su ciudad, en renunciar a todo lo que ten√≠an.¬† Es decir, que estoy hablando de cosas que vienen de los or√≠genes, de la ra√≠z de nuestra naci√≥n. Eso no nos puede pasar por alto a nosotros, y es de las cosas que yo creo honestamente que est√°n lastr√°ndonos hasta el mism√≠simo fondo.

En nombre de la brevedad, lo que quiero decir es esto: yo me alegro del tema que se ha traído hoy, me alegro.  Ojalá que haya más tiempo para el debate la próxima vez; es decir, no sé si ustedes pueden destinar el tiempo, porque esto lo necesita la nación, no como un área de catarsis, como un área de reflexión colectiva.

YASEL TOLEDO: Ahí les hacemos una propuesta: aquí decíamos ahorita que han salido varios temas, salieron aquí en la mesa, y están saliendo ahora también en el intercambio. Ya hemos anotado algunos, pero además ustedes nos pueden sugerir temas también para los próximos debates.

Ya estamos diciendo que vamos a estar el tercer miércoles de cada mes debatiendo aquí. El próximo Dialogar será el día 16 de octubre. Así que nos pueden hacer llegar temas, lo que ustedes deseen, y vamos a estar debatiendo sobre lo que quieran. Eso nos va a permitir hacerlo de manera mucho más profunda en cada uno de ellos.

Por aqu√≠ est√° pidiendo la palabra Elier. Por ac√° ped√≠a la palabra Gisel, joven investigadora. ¬ŅEntonces terminamos con Gisel? ¬ŅCoincidimos en eso? Bien

ELIER RAM√ćREZ:¬†Bueno, en primer lugar, por supuesto, felicitar las intervenciones de los panelistas, felicitar especialmente a la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z por retomar esta experiencia de Dialogar, Dialogar, que creemos y defendemos. Y yo creo que todo lo que se est√° proyectando en los temas va a ser muy importante, y que ojal√° despu√©s se pueda ir a otros lugares, a universidades, a centros de trabajo, como lo hemos conversado.

Yo no pensaba hablar, pero de todas maneras esto es un di√°logo, un debate con diversidad de opiniones, y Pavel directamente me mencionaba, y la participaci√≥n, yo dir√≠a que la oportunidad hist√≥rica que tuve de participar directamente en esa Comisi√≥n de los 33 diputados, y lo relacionaba tambi√©n un poco con el tema; porque, si hubo alg√ļn ejercicio totalmente de construcci√≥n colectiva, un ejercicio profundamente democr√°tico,‚Äďy yo como historiador lo veo as√≠, porque hago el an√°lisis, aunque no viv√≠ mucho esos procesos, pero s√≠ los vi en la prensa, los vi por un documental, los procesos anteriores‚ÄĒrealmente este no tuvo parang√≥n en la historia, no ha tenido parang√≥n en la historia de la Revoluci√≥n Cubana, y lo podemos comparar con otras realidades.

Por supuesto, nosotros siempre decimos que siempre se puede hacer m√°s, y siempre es posible reflexionar mucho un proceso, siempre es posible aspirar a m√°s; pero indiscutiblemente, cuando nosotros hacemos un an√°lisis de la historia de la Revoluci√≥n Cubana, de los 60 a√Īos de Revoluci√≥n Cubana, en mi criterio, como historiador y como cubano de este pa√≠s, no encuentro comparaci√≥n de ese proceso incluso con procesos anteriores. Est√° lo que se hizo en 1976, pero al mismo tiempo era un contexto diferente, un contexto en que no estaban las redes sociales, no hab√≠a todo el desarrollo de las nuevas tecnolog√≠as que hay hoy, que eso multiplic√≥ mucho m√°s el debate que hubo en otras ocasiones.

Yo tuve una oportunidad doble, digamos, al participar en esa Comisi√≥n, presidida por el general de Ej√©rcito, que para m√≠ fue una ense√Īanza tremenda, porque estar en un espacio dirigido por √©l, donde √©l generaba este mismo clima que estamos viendo aqu√≠, de di√°logo, y donde a veces, cuando interven√≠a, ped√≠a disculpas, dec√≠a: disculpen, no quiero que se parcialicen a partir de mi opini√≥n; digan su opini√≥n, su criterio, y donde se valoraba cada una de las opiniones. Para m√≠ fue una ense√Īanza para la vida y como revolucionario.¬† Tuve esa oportunidad.

Pero, adem√°s de eso, pude participar en otra Comisi√≥n, que fue la Comisi√≥n que analiz√≥ y proces√≥ todas las opiniones de la poblaci√≥n. Un ejercicio totalmente transparente, muy democr√°tico tambi√©n, porque est√° ah√≠; es decir, alg√ļn d√≠a la historia, los historiadores del futuro podr√°n tener toda esa documentaci√≥n, que tambi√©n se enriqueci√≥ por el desarrollo de las nuevas tecnolog√≠as, un sistema que permite hoy buscar una opini√≥n que se dio e ir hasta Guant√°namo, incluso el nombre de la persona que lo dio, y c√≥mo eso despu√©s se incorpor√≥ como propuesta, o no, para despu√©s discutirlo en la Asamblea y despu√©s volver a llevar eso al pueblo. Es decir, que no solo fue que se le consult√≥ al pueblo, sino que despu√©s el resultado de ese proceso de incorporaci√≥n se volvi√≥ a llevar de nuevo al pueblo.¬† Y despu√©s, de nuevo una discusi√≥n en la Asamblea.

Yo tuve, adem√°s, la oportunidad ‚Äďf√≠jense cu√°ntos escenarios‚Äď de ir a La Lisa, por ejemplo, a varias reuniones en La Lisa, de ir a reuniones en el municipio Playa, y talmente fue un Dialogar, dialogar; hubo un ejercicio tambi√©n de responsabilidad colectiva. Yo creo que la gente se sinti√≥ y tuvo un sentido de pertenencia; algunos no, porque no podemos nunca generalizar, tenemos que buscarles siempre los matices a las realidades y a las cosas; pero yo estuve, por ejemplo, en una en que un compa√Īero lleg√≥ con quince p√°ginas de propuestas, y yo quisiera que ustedes vieran el respeto de los compa√Īeros que estaban dirigiendo esa reuni√≥n escuchando a ese compa√Īero, que habl√≥ casi una hora, y el resto de los que estaban ah√≠ tambi√©n de alguna manera se impacientaban un poco, pero se escuch√≥, y se procesaron todas las opiniones, que pod√≠an ser muy v√°lidas o no.

Pero realmente, en mi criterio, en ese sentido discrepo de Pavel. Y adem√°s, muchos soci√≥logos, historiadores y analistas que han hecho sus an√°lisis, que escribieron sobre ese proceso, de alguna manera llegaron a ese mismo criterio: que fue un proceso realmente √ļnico, en gran medida, en estos a√Īos de Revoluci√≥n. √önico en el contexto en que se da, √ļnico por los resultados que tuvo, y por supuesto por los que va a tener hacia el futuro. Pero te digo: fue una experiencia para m√≠ tambi√©n muy importante, que me permiti√≥ estar por dentro de todo ese proceso, y que todav√≠a habr√° que seguir analizando con los a√Īos.

Quer√≠a resaltar eso, porque de alguna manera Pavel se refer√≠a a m√≠: bueno, t√ļ que estuviste all√≠.¬† Bueno, estoy contando de alguna manera mi vivencia personal. Y muchas veces en estos an√°lisis, en estos di√°logos fluyen muchas veces la experiencia y las vivencias personales de cada cual, que yo lo veo v√°lido y me parece que es oportuno, que aporta a estos intercambios.¬† Pero, bueno, como t√ļ dec√≠as, han salido muchos otros temas, que habr√° quiz√°s que ponerlos ah√≠ a debate en pr√≥ximos Dialogar, dialogar, pero esto es a lo que siempre hemos aspirado, y a que toda la sociedad de alguna manera sea el reflejo de esto. Y por eso, cuando √©l hablaba, yo pensaba en c√≥mo ese proceso tambi√©n de la Constituci√≥n se convirti√≥ de alguna manera en un Dialogar, dialogar de casi once millones de cubanos.

Yisel:¬†Quer√≠a hacer dos comentarios, una pregunta y un se√Īalamiento tambi√©n.

Primero el se√Īalamiento: En este espacio, Dialogar, dialogar, participamos muy pocas mujeres en los paneles.

Se ha hablado de varios temas importantes en la mesa. Y creo que tenemos acumulados hist√≥ricos que nos dan algunas pistas para eso, y me remito al concepto de Revoluci√≥n de Fidel. Para construir esa colectividad debemos tener algo com√ļn, algo donde esas necesidades y deseos se vuelvan una misma cosa. Y eso va con el proyecto que se quiere realizar: una sociedad m√°s justa, m√°s digna, o sea el proyecto del que hablamos.

Nosotros √©ramos un pueblo condenado a vivir en una isla peque√Īa, insignificante para toda la vida, pero supimos darnos nuestro lugar.

Entonces, en ese sentido, ¬Ņc√≥mo lograr que esas necesidades y carencias del individuo, se conviertan en posibilidades para transformaciones y soluciones. Se suele acudir a la responsabilidad colectiva cuando estamos en momentos de crisis, y eso habr√≠a que verlo en la subjetividad.¬† ¬ŅPor qu√© pasa en las etapas de crisis y no se mantiene constante?

Yasel Toledo: les damos la palabra a los panelistas. Y les ponemos el reto de que sean lo más breves posible.

LUIS EMILIO AYBAR.¬† A partir de lo que se dec√≠a de la burocracia: estoy de acuerdo. Y voy a poner un matiz ah√≠ en una cosa que dije. Yo dec√≠a que podemos, como parte de esa responsabilidad colectiva, asumir roles, asumir cargos de direcci√≥n cuando sea necesario. Se me olvid√≥ decir que si los asumimos, busquemos la manera de hacerlo diferente pues, si lo hacemos de la misma forma, seguimos reforzando ese proceso de burocratizaci√≥n de la sociedad. Yo creo que en hacerlo diferente una cuesti√≥n fundamental es esta idea que est√° rescatando tanto el Presidente de entender al dirigente como un servidor p√ļblico, el funcionario como un servidor p√ļblico. O sea, t√ļ no eres el centro, ni eres lo √ļnico, ni eres solo, ni eres el due√Īo, sino que te debes a una colectividad, y tu trabajo debe insertarse en ese trabajo colectivo.¬† C√≥mo el dirigente se hace parte de una din√°mica de trabajo colectivo y participativo, del cual es el resultado y no el punto de partida.

Tambi√©n el compa√Īero dec√≠a la propuesta de presentar candidaturas y que los obreros elijan.¬† Yo creo que hay que avanzar en ese tipo de mecanismos. La participaci√≥n tiene que tener un car√°cter vinculante; hay que buscar maneras en que la participaci√≥n sea vinculante porque, aun si en los valores, en las interpelaciones, logramos que los directivos, que los decisores cada vez escuchen m√°s y tomen m√°s en cuenta esa participaci√≥n, eso est√° garantizado eternamente. Hay lugares y contextos donde la gente plantea y plantea, y plantea una y otra vez las cosas, y el directivo dice: te escucho, te escucho, te escucho, y no cambia nada.

Tiene que haber un punto donde la gente tiene la posibilidad de un poder de veto, o la posibilidad de revocar o sustituir a ese directivo, ese gerente que está cometiendo una arbitrariedad y que la sigue cometiendo por tiempos y tiempos. De lo contrario la sustitución de ese directivo depende del de más arriba, y sabemos que eso se traba, porque hay procesos de solidaridad burocrática.

Creo que tenemos que quitarles a los directivos esa comprensi√≥n que les hemos puesto ‚Äďlamentablemente se ha practicado de esa manera‚Äď de que todos los directivos en s√≠ mismos reproducen la pol√≠tica de la Revoluci√≥n.¬† Hay dirigentes que la niegan, hay que reconocerlo; hay dirigentes que la niegan, hay dirigentes que hacen da√Īo a esta Revoluci√≥n y a este socialismo, como mismo hay ciudadanos, ciudadanas, trabajadoras y trabajadores que lo hacen. ¬†Digo m√°s: la corrupci√≥n, ¬Ņqu√© cosa es la corrupci√≥n? Como estaban diciendo por ac√°, es un da√Īo grand√≠simo. Creo que al control administrativo al directivo se le sume un control popular y un control obrero con capacidad vinculante porque, de lo contrario, esos colectivos sociales o laborales pueden estar a√Īos con la bota puesta encima, y no tienen capacidad de modificar esa situaci√≥n.

O sea que yo creo que ideas de ese tipo son necesarias y tenemos que ir experimentándolas cada vez más porque sin dudas, el día que las implementemos, van a transformar muchísimas cosas.

Sobre lo que dec√≠a Yosvany. Me parece fundamental eso que t√ļ dec√≠as porque tiene que ver con la coherencia entre los diferentes espacios: c√≥mo los diferentes espacios de la sociedad convergen y tributan en una misma dimensi√≥n emancipatoria. Podemos tener un centro de trabajo que funciona de una manera democr√°tica, empoderada y de responsabilizaci√≥n colectiva; pero esos sujetos no est√°n solo ah√≠, esos sujetos van al barrio, esos sujetos vinieron de una escuela, se formaron en un determinado lugar.¬† Entonces la idea es que, como mismo nos educamos en la responsabilidad, en la democracia, en la participaci√≥n en el centro de trabajo, tambi√©n nos educamos as√≠ en el barrio, tambi√©n nos educamos as√≠ en la escuela, tambi√©n nos educamos as√≠ en las relaciones con los medios de comunicaci√≥n: que haya una integralidad. Y en ese sentido, la educaci√≥n es fundamental porque tiene ese peso, ese peso educativo, y ese peso de formar a la persona desde que es muy chiquito.

Yo creo que hay antagónicos en la sociedad cubana, tenemos que reconocerlo. Y los antagónicos en la sociedad cubana, ya desde hace mucho tiempo, no son solamente los mercenarios financiados por los Estados Unidos. Hay una franja de la población que se ha separado de los valores socialistas, de los valores revolucionarios, que no cree en ellos por distintas razones, probablemente muchos no saben ni son exclusivamente responsables de que eso haya sucedido. Tenemos que trabajar en esa dirección, pero tenemos que saber que las iniciativas que nosotros generemos, las iniciativas colectivas, las iniciativas de impulso al empoderamiento, tienen condicionantes complejos a la hora de relacionarnos con esos antagónicos en el marco de esos espacios. Condicionantes complejos porque bajo el argumento de la democracia no se le pueden regalar esos espacios a los que vienen con un proyecto que niega la democracia. Pero, al mismo tiempo, tenemos que reconocer que esos antagónicos no mercenarios tienen derechos constitucionales que deben ser respetados. Ese reto hay que asumirlo, porque es la sociedad que tenemos en este momento.

Por suerte, somos muchos los comunes y los iguales todavía, en el sentido de todos los que apuestan en una dirección socialista, en una dirección revolucionaria, en una dirección antimperialista, por suerte somos muchos todavía, y podemos desde ahí acumular, retomar y reoxigenar la hegemonía socialista.

Ubieta decía una cosa que me gustó mucho, que era cómo tenemos que preocuparnos cuando alguien se separa de los espacios de participación. Que tenemos que preocuparnos cuando se separa voluntariamente y también cuando se separa involuntariamente, porque ese que se va porque nosotros lo separamos, porque nosotros lo excluimos, es un sujeto que perdimos y que se lo entregamos por tanto a otros que vienen con otros valores, que en gran medida van a tributar al proyecto que estamos combatiendo.

Y yo creo que una de las cosas que aqu√≠ m√°s nos ha dividido son las etiquetas que, adem√°s, han sido etiquetas en gran medida procesadas administrativamente. Cuando nosotros decimos ‚Äúrevolucionario‚ÄĚ y eso se convierte en un principio de definici√≥n administrativa, ah√≠ hay un margen de discrecionalidad y de arbitrariedad muy grande. Y hay que reconocerlo, se han cometido hist√≥ricamente muchas injusticias en torno a esos conceptos universales, que son muy relevantes, pero tenemos que saber distinguir entre sus usos.

Yo conozco profesores que hoy por hoy nadie se mete con ellos, nadie les dice contrarrevolucionarios, nadie los expulsa de la Universidad, y en sus clases todos los d√≠as ense√Īan el neoliberalismo; yo los conozco. Y est√°n ah√≠, incluso publican, y salen por televisi√≥n. O sea, que ese es un concepto bastante relativo, que tenemos que buscar la manera de que sea un concepto amplio, sin perder la perspectiva de que las universidades deben formar revolucionarios.¬† Ese es un principio importante, pero el proceso en que nosotros administrativamente incluimos o excluimos personas es un proceso muy delicado y en el que se han cometido muchas arbitrariedades. Muchas veces los altos directivos no son conscientes del proceso que desatan cuando hablan y pronuncian una etiqueta.

Yo supe que, en la Universidad de Oriente, a un estudiante, por publicar en su Facebook ‚Äúyo voto no‚ÄĚ, quisieron expulsarlo, o a dos.

A dos estudiantes que pusieron en su Facebook ‚Äúyo voto no‚ÄĚ, quisieron expulsarlos, en un contexto donde, adem√°s de que es un derecho ciudadano, la m√°xima dirigencia est√° enfatizando y dici√©ndoles a todos sus subordinados y a todo el funcionariado estatal: ‚Äúesto es abierto, todo el mundo puede decir su opini√≥n, es importante que surja la discrepancia, de ah√≠ vamos a construir una mejor Constituci√≥n,‚ÄĚ etc.¬† En ese contexto, para que ustedes vean cu√°ntas mediaciones, sucedi√≥ eso, y yo estoy seguro de que en otros lugares probablemente sucedieron cosas parecidas.

Yo coincido con Yisel en que el proyecto es parte de eso que nos une, es parte de eso com√ļn, que es la br√ļjula en esa construcci√≥n de la responsabilidad colectiva.

Yo, cuando empez√≥ a surgir esta coyuntura de la crisis energ√©tica, mi primera reacci√≥n fue: bueno, aqu√≠ estamos, a resistir, no hay problemas con eso; por el contrario: este escenario puede servir incluso para que salgamos m√°s fortalecidos pol√≠ticamente, por la evidencia de una agresi√≥n externa, por la posibilidad de que de que se responda de forma creadora. Yo ve√≠a a otras personas con las que he compartido que lo ven de otra manera: ‚ÄúCo√Īo, una vez m√°s, este pa√≠s est√° de madre, aqu√≠ lo que hay que hacer es irse, esto no tiene soluci√≥n, hasta cu√°ndo,‚ÄĚ etc.¬ŅY por qu√© hay tanta diferencia en las reacciones? Y es que esas personas no est√°n conectadas con un proyecto social que sostenga una resistencia.¬† Resistir, resistir, ¬Ņcon respecto a qu√©?¬† A la hora de resistir, lo que te fortalece es el proyecto, la posibilidad de estar luchando por construir algo mejor, algo diferente, y tienes la fe y la confianza de que eso va a suceder.

Entonces, en la medida en que ha habido una franja del pueblo que se ha desconectado de un proyecto, que ha caído en la desesperanza y el fatalismo en el que están lamentablemente muchas personas y gran parte del pueblo, ahí la resistencia se debilita. O sea que tenemos que reavivar ese proyecto, sobre todo, reencantar a la gente con la posibilidad de hacer las cosas de otra manera y transformar nuestra realidad.

En ese sentido, voy a decirle algo a mi compa√Īero Calvi√Īo, que probablemente le incomode un poco, como parte del di√°logo, y es que yo recib√≠ un poco de esp√≠ritu fatalista en su intervenci√≥n. Le voy a tirar la bola.

Obviamente, me parece muy interesante y muy relevante su reflexión sobre los condicionantes de la transformación, de la construcción de un proyecto, de una utopía; eso sin dudas hay que tomarlo en cuenta.  Yo decía que la participación y la responsabilidad colectiva tienen que resolver las necesidades, y uno de los problemas que hemos tenido es que nuestra participación, nuestras estructuras, no están resolviendo las necesidades colectivas. Eso afecta, por dondequiera que lo mires.

Y es que, el socialismo se hace para eso¬°, para el bienestar. El socialismo como proyecto no es la escasez, no es la pobreza: es el bienestar. Entonces tenemos que lograr que eso se haga efectivo en la pr√°ctica.

Ahora, quería hablar también de esta relación entre el condicionante biológico y la capacidad de los seres humanos de superar el condicionante. Yo los conectaría dialécticamente: la manera socialista de resolver los condicionantes biológicos, es a través de nuestra capacidad de superación de esos condicionantes. O sea, no es que están los condicionantes por aquí y la superación por allá, sino que el socialismo los debe conectar.  El medio para satisfacer nuestras necesidades biológicas tiene que ser socialista.

Esto no significa que nuestro futuro tiene que ser esa utopía abstracta del reino de la superabundancia libre de contradicciones, que lamentablemente está en nuestra tradición marxista.

Yo parto de lo que Calvi√Īo dec√≠a: somos seres extraordinariamente contradictorios. Ahora, siempre hay un lado que es el hegem√≥nico. Entonces se trata de una disputa sobre cu√°l de nuestros dos aspectos termina siendo el hegem√≥nico en el funcionamiento social. En ese proyecto hay que creer; si no creemos, no tenemos nada, es como resignarnos al eterno predominio de nuestro lado miserable.

 

Calvi√Īo:¬†Siempre he sido acusado de hiperoptimista.

El tema de la educación y la familia claro que es basal. Lo que pasa que la familia vive en la condición real en la que está.

Nosotros nos criamos en una familia donde estaban mamá y papá, por lo general, a las cinco de la tarde en la casa, donde el domingo se reunía toda la familia; es decir, nosotros vivimos en un concepto de familia presente, de familia con rasgos de hegemonía, etcétera, pero esa no es la familia de hoy, para nada. Hoy nosotros tenemos personas que salen a las 4 o 5 de la madrugada de su casa, a trabajar, dejan a sus hijos en la escuela antes de que la escuela abra, o lo dejan con un vecino para que los lleve si es muy chiquito, y regresan a las seis y media, siete, ocho de la noche, se ponen a hacer la comida.

Es decir, la familia es absolutamente otra. Y ya no estoy hablando de otros modelos familiares, el gay, etcétera; no, no, estoy hablando de la condición misma de la familia, y la familia vive esas tensiones, y esas tensiones se las transmite a sus modelos educativos, y pasan a través de sus modelos educativos.

Si de alguna manera, entre otras cosas, nosotros optamos por un sistema educacional de acceso libre, e incluso en un determinado momento ‚Äďerr√°tico o no‚Äď decidimos becas desde la secundaria b√°sica, era porque ten√≠amos una convicci√≥n de que la familia estaba en una situaci√≥n dif√≠cil, y que institucionalmente nosotros pod√≠amos de alguna manera apoyar; pero el problema es que el v√≠nculo familiar es el v√≠nculo familiar, y eso es una determinante b√°sica.

Nosotros hemos estudiado casos de ni√Īos separados de sus madres reci√©n paridas.¬† Estoy pensando en un caso en el que me toc√≥ mediar, y me cost√≥.¬† La mujer pare, se fuga del hospital, deja a la ni√Īa ah√≠, se pierde, carn√© de identidad falso, registro falso, todo falso, y adem√°s su decisi√≥n de no querer a la hija.¬† Para un hospicio va la chiquita, con un nivel de atenci√≥n magn√≠fico. Yo no s√© si ustedes han estado en una de esas casas donde se cuida a los ni√Īos.¬† Es impresionante, me erizo de la atenci√≥n que se les da.

Bueno, la chiquita, pasaron ocho a√Īos de su vida, nueve a√Īos de su vida, y no ten√≠a un pelo en la cabeza, ¬°no ten√≠a un pelo en la cabeza!¬† A los ocho a√Īos, no se sabe c√≥mo, apareci√≥ una mujer prostituta, delincuente, sin registro de nada, y dijo: ‚ÄúAh√≠ est√° mi hija, y tengo todo el derecho.‚Ä̬† Y empezaron los procesos: los psic√≥logos, los abogados.¬† Para no hacerles largo el cuento, la chiquita empez√≥ a interactuar con su madre, y tres meses despu√©s el pelo empez√≥ a crecer impresionantemente. Madre puta, descarada, delincuente, borracha.¬† Entonces yo lo que digo es que no podemos de alguna manera desconocer ese dato primario.

La familia est√° viviendo muchas tensiones, las vives t√ļ, las vivo yo, las vive la gente. El tiempo real de acci√≥n de la familia‚Ķ Nosotros antes dec√≠amos: cuidemos nuestras condiciones de trabajo porque la tercera parte de nuestra vida la pasamos en el trabajo, la tercera parte resolviendo problemas para trabajar y la tercera parte en la familia, de la cual, cuando vienes a ver, ¬Ņde las 24 horas del d√≠a cu√°nto es tu nivel de interacci√≥n con tu familia promedio en el pa√≠s? Entonces es duro.

Yo soy de los cr√≠ticos que dice que no podemos dejar a los ni√Īos viendo la televisi√≥n y jugando con el Nintendo, los que pueden, y jugando con otras cosas; no podemos. ¬ŅPero qu√© hace una madre cuando llega a las ocho y media de la noche a su casa? ¬ŅQu√© hace de cinco y media de la tarde a ocho y media de la noche? Porque al ni√Īo, a las cuatro y media de la tarde, la escuela le dice: se acab√≥, pipo, para tu casita, que yo no te puedo tener m√°s aqu√≠.

Entonces yo creo en la importancia de la familia, creo en la importancia capital de la familia; pero creo que si a la familia no se le dan ciertas condiciones para ejercer ese modelo, la tienen extremadamente limitada. Y creo en las diferencias. ¬ŅPero saben lo que me pasa? Que las diferencias me dan que, a pesar de todos los pesares, las familias ‚Äďvamos a buscar un nombre que creo que los soci√≥logos no han inventado‚Äď beneficiadas tienen mejores efectos educativos que las familias no beneficiadas. Y cuando t√ļ ves los ingresos a la Universidad, los ingresos a la Lenin en su momento, los resultados, qu√© casualidad que siempre son las familias beneficiadas.¬† Y yo no creo que haya prioritariamente un proceso de corrupci√≥n, es que determinadas condiciones son distintas. Y es muy distinto cuando yo me paro all√≠ en el aula y yo tengo un alumno que llega en un Kia particular, que adem√°s es tan burro que su padre o su t√≠o le mand√≥ una notebook Chrome, que aqu√≠ no sirve para nada porque tiene que estar conectado las 24 horas, por gusto, pero tiene la notebook Chrome, que tiene el Aiphone 19, que no ha salido en el mundo, pero √©l ya lo tiene. Y tengo al lado a otro con una libreta y un l√°piz. ¬ŅY la apropiaci√≥n de la influencia educativa ser√° igual? Malas noticias, pipo: Silvio es mi amigo, y yo s√© que el rico no hace una cosa, ni el pobre, pero hace una diferencia.¬† El ejercicio de la posibilidad es otra cosa, pero la posibilidad es absolutamente distinta, y lo sabemos, y es un problema que estamos confrontando hoy.¬† Y la salud es la misma para todos los cubanos. S√≠, pero no; porque el que llega al hospital con 100 ‚Äúfulas‚ÄĚ en el bolsillo, no llega al mismo hospital que el que llega al hospital a decir: me siento mal. Y no estoy hablando mal de los m√©dicos; al contrario, nada mejor para m√≠ que la opini√≥n sobre los m√©dicos en este pa√≠s.¬† Lo del √©bola es sencillamente casi antinatura, porque cualquier ser humano dir√≠a: ‚Äú¬ŅQu√© me voy a ir a joderme y a morir all√≠?‚Ä̬† Y fueron. Es decir, no tengo la m√°s m√≠nima duda.¬† Estoy hablando de ese otro momento, que es el lunes, martes, mi√©rcoles, jueves, viernes, s√°bado y domingo.

Ella preguntaba: ¬Ņy por qu√© en los momentos de crisis? Porque esa es la estructura b√°sica. ¬ŅT√ļ alguna vez has ido al hospital a decirle al m√©dico: h√°game un chequeo a ver qu√© tal estoy? ¬°Jam√°s!¬† T√ļ vas al hospital cuando te duele la cabeza, cuando te duele el pie, cuando tienes un problema, cuando tienes una herida; el 99 por ciento de la poblaci√≥n. Hay alg√ļn psic√≥tico que va todas las semanas a chequearse, pero el 99 por ciento no es as√≠.¬† Ese es el ser humano.¬† Entonces claro, por supuesto.

¬ŅHay modelos y modelos de relaciones? S√≠, yo digo, por ejemplo, modelos cooperativos que se han estado intentando instalar en los √ļltimos a√Īos en el pa√≠s son infinitamente mejores que los modelos estatales, infinitamente. Lamentablemente todav√≠a siguen supeditados a los modelos estatales.

El Ministro no me dejar√° mentir en su esfera, pero veamos otra esfera: cuando a m√≠ se me destroz√≥ el Lada y lo llev√© a una cooperativa, me ped√≠an 3,500 CUC los privados por chapistear y pintar el Lada, y en la cooperativa me dijeron: el costo son 316 CUC.¬† Y yo dije: ‚Äú¬ŅMe lo est√°n regalando?‚ÄĚ Y dijeron: ‚ÄúNo, no‚ÄĚ ‚Äďojo, ¬°cooperativa! ‚Äď ‚Äúnosotros tenemos unos ingresos, sobre esos ingresos sacamos un dinero, y sobre ese dinero apoyamos a personas que no tienen condiciones.‚Ä̬† ¬°Co√Īo, esa es la cooperativa que yo quiero!

D√≠ceme el tipo: ‚ÄúPero te digo m√°s: si nos dejaran, podr√≠amos hacer no 80 carros de este tipo al a√Īo, podr√≠amos hacer 160; pero, si necesito pintura, no puedo comprarla, tengo que ir al ministerio que me atiende a decirle: c√≥mprame la pintura, y me dir√°: no, pero no est√° en el plan, tienes que esperar al a√Īo que viene. Pero, aun as√≠, no importa el modelo.

Al mismo tiempo te digo qu√© es lo que pasa: nosotros tenemos hoy una contradicci√≥n, nosotros estamos diciendo que estamos convencidos de que la gesti√≥n fundamental del pa√≠s es la gesti√≥n estatal y empresas estatales, produce el 95 por ciento del Producto Interno Bruto; el sector privado, con un 39 por ciento, ha cambiado hasta un 41 por ciento de la fuerza de trabajo activa, produce el 5 por ciento del Producto Interno Bruto. ¬°Es vergonzoso!¬† ¬ŅY qui√©n tiene mejores condiciones para trabajar?¬† El Estado trabaja uno, a uno, a uno; el cuentapropista, ni por casualidad, el cuentapropista dice: veinticinco a uno aunque me maten; y si puedo ponerla m√°s dura, la pongo m√°s dura, y en eso no se equivoca. El Estado trabaja una, a una, a una. El cuentapropista va, se levanta a las cinco de la ma√Īana, es verdad¬† ‚ÄďAlzugaray sabe de lo que estoy hablando‚Äď, y les da la vuelta a todos los guajiros del mundo y les compra directo y les paga directo; el del Estado tiene que pedir la autorizaci√≥n, tiene que licitar tres, tiene que pedir el cheque. Cuando llega para comprar la lechuga, se ech√≥ a perder la lechuga. Entonces hay algo que estamos haciendo mal.¬† No podemos ponerle las coyundas al Estado, si es que efectivamente nosotros estamos mirando que el futuro ‚Äďy yo estoy de acuerdo con eso‚Äď est√° en manos de la gesti√≥n estatal, porque es la √ļnica que puede garantizar verdadera justicia social. Porque, por bueno que sea el cuentapropista, por bueno que sea ‚Äďy esa es una bronca que tengo con Silvio‚Äď, por bueno que sea el cuentapropista, dir√°: yo te suelto algo‚Ķ

Yo tengo una bronca con Silvio porque le hicieron una entrevista, y dijo: chico, el problema del mundo tiene una soluci√≥n sencilla; y dice: los ricos no tienen que dejar de ser ricos, lo que hace falta es que sean mejores con los que no han tenido su suerte. Digo: ‚Äú¬°Flaco, me mataste, no jodas, veta pa‚Äôl carajo!‚ÄĚ ¬ŅRico o pobre es una cuesti√≥n de suerte? ¬°No jodas, imposible!

Entonces, no, yo s√≠ creo en la capacidad humana totalmente; creo tanto en la capacidad humana, que efectivamente me dedico a la psicolog√≠a, y todo mi trabajo es decirle a la gente: t√ļ puedes, podemos, puedes ser mejor persona, podemos tener un mejor pa√≠s, podemos tener una mejor sociedad. Pero no estamos realizando las cosas que decimos.

Vuelvo otra vez al tema: ¬Ņpor qu√© un cuentapropista, que ingresa 20 mil CUC al mes, tiene la misma libreta de abastecimientos que yo? ¬ŅPor qu√© raz√≥n? Y si les quitan la libreta de abastecimientos a todos, hasta me puedo incluir, que me la quiten a m√≠ tambi√©n; pero nosotros seguimos pensando que la libreta de abastecimientos, o es para todo el mundo, o no es para nadie.¬† No puede ser, nosotros tenemos que entender que la justicia est√° en la diferencia, no en la igualdad, la justicia est√° en la diferencia.¬† Cuando yo trato a este distinto a este es porque su realidad es distinta; esa es la justicia.

La justicia de la Revolución Francesa… Bueno, la justicia de la Revolución Francesa se fue a pique.

Entonces yo creo que hay una capacidad en la población para moverse. Yo lo escribí así y lo viví.

Cuando nosotros fuimos, a 24 horas del tornado, all√≠ a Luyan√≥, y la gente por sus propios pies llevaban el pedazo de pollo ‚Äďno el que le sobraba, el √ļnico que ten√≠a‚Äď, y llevaba el pedazo de pollo, el arroz, el caf√©, lo que fuera, y lo llevaban para all√≠, ¬°ese es este pueblo!

Lamentable tambi√©n es que la Polic√≠a te dec√≠a: ‚Äú¬ŅA d√≥nde usted va?¬† No puede pasar.¬† No, este es un problema del Estado, el Estado se ocupar√°.‚Ä̬† Tenemos que resolver ese problema, pero la capacidad humana existe, porque hasta biol√≥gicamente nosotros no podemos vivir sin el otro, no podemos, ¬°necesitamos del otro, necesitamos la colaboraci√≥n! Entonces, para m√≠, eso es clave.

Lo otro es lo siguiente: y ah√≠, como t√ļ me tiraste, te voy a tirar yo a ti.¬† T√ļ hablas de que existen profesores neoliberales, ¬Ņno? Existen pol√≠ticas neoliberales dentro del gobierno cubano revolucionario y socialista, existen pol√≠ticas.¬† Cuando nosotros estamos en la comedur√≠a de mierda ‚Äďme perdonan que hable as√≠‚Äďde la excelencia y los niveles de excelencia y las publicaciones en el grupo uno de escupo, digo de Escopo y toda esa mierda, esa es una pol√≠tica neoliberal, que niega nuestra identidad, que niega nuestras narrativas, que niega nuestros modos de pensar, que niega nuestra cultura, que es la base de la soluci√≥n de los problemas. Tenemos que denunciar tambi√©n las pol√≠ticas neoliberales.¬† Y el mismo ministerio que te dice que si no es revolucionario ciento por ciento no puede estar aqu√≠, no es revolucionario ciento por ciento.¬† Entonces es contradictorio, es una situaci√≥n dif√≠cil.

Por eso, yo siempre digo: para m√≠, militante del Partido, revolucionario y fidelista a morirme, para m√≠ yo siempre digo: ¬Ņla esencia que no podemos perder sabes cu√°l es? Yo lo digo con mis palabras: ‚Äú¬°Co√Īo, que yo soy cubano, mano, y que yo quiero ser cubano, y yo me siento orgulloso de ser cubano!‚ÄĚ

Y don Fernando Ortiz dec√≠a: ‚ÄúLa salvaci√≥n est√° en la preservaci√≥n, robustecimiento y enriquecimiento del alma cubana.‚ÄĚ

Yo creo en el proyecto socialista, y estoy de acuerdo con el proyecto socialista, aunque no entendamos ahora muy bien por dónde vamos, porque hay tantos socialismos distintos, que es difícil; pero entiendo que el socialismo es la consecuencia de algo, no es el punto de partida. Y ese algo es la esencia de este país. Por solo poner un punto de referencia, de 1868 hasta hoy. Y ese es el alma cubana.  Y lo que está en juego no es el socialismo; si el socialismo se fuera a pique y apareciera el piripintismo, no pasa nada si ese piripintismo cultiva, desarrolla, enriquece, enorgullece y hace sentir grande al alma cubana.

 

Enrique Ubieta: A mí me tocó ahora terminar. Quiero decir algunas ideas.

Realmente, ¬Ņcu√°l es la situaci√≥n de lo que llamamos este largo per√≠odo de tr√°nsito en Cuba?¬† La situaci√≥n es que la cultura imperante a veces; la cultura que se reproduce en bols√≥n y que por momentos acapara grandes segmentos de la realidad nacional, es la cultura del capitalismo sencillamente. ¬ŅPor qu√©? Porque es la cultura dominante en el mundo, es la cultura que se reproduce en el mundo de forma ‚Äúnatural‚ÄĚ.

El capitalismo es el resultado natural de la biología natural, no de la social.

Entonces ese es un ardid del capitalismo. Es lo natural, lo normal, que la gente se mate unos a otros por tal de hacerse ricos, o que, por tal de tener m√°s y saciar, sus apetitos internos imperen sobre sus ideales o sobre sus convicciones, o incluso sus realizaciones. A lo que aspira el socialismo no es a personas irrealizadas, sino a personas que se realicen precisamente en la participaci√≥n; no sentados en la asamblea, por supuesto, sino como protagonistas, en primer lugar, de su propia vida ‚Äďque no puede serlo totalmente en el otro sistema, y despu√©s del colectivo, de las personas que lo rodean.

Desde luego, que durante el Per√≠odo Especial ‚Äďyo recuerdo esa frase de Fidel que t√ļ citaste; no s√© si es exacta, pero es el sentido‚Äď, lo que est√°bamos haciendo era salvaguardando las conquistas de la Revoluci√≥n y la soberan√≠a, vamos a decirlo as√≠; y no avanzar y no continuar el avance ‚Äďdigamos‚Äď en ese proceso de construcci√≥n de una nueva sociedad ‚Äďque es como me gustar√≠a m√°s decirlo.

El problema es que no hay soberanía sin socialismo. Y las conquistas que estamos conservando ya son socialismo; es decir, ya son un camino que tiene que defenderse a partir de un concepto de país, a partir de una concepción de nación. Ahí viene el conflicto entonces.

Claro, ¬Ņqu√© pasa?: choca, choca. Yo s√© que choca a veces el discurso revolucionario con realidades que tenemos en el pa√≠s, que, como t√ļ dec√≠as, nos tienen que doler, porque a m√≠ me duelen las diferencias, esas diferencias me duelen, me molestan; es decir, todas las que puedan existir me molestan, y no me conformo con ellas, no me conformo con ellas. Pero el discurso revolucionario no lo puedes eliminar, decir ‚Äúese discurso ya no es de esta √©poca.‚Ä̬† Cuidado ah√≠, porque ese discurso es el que plantea el horizonte, es el que plantea el proyecto de vida, es la br√ļjula, y si eliminamos ese discurso, que est√° planteando la br√ļjula, el horizonte, entonces s√≠ que esos conflictos y esas contradicciones que s√≠ son antag√≥nicas, aunque est√©n dentro de nuestro sistema, que s√≠ hay lucha de clases y no vivimos en una sociedad ideal‚Ķ

De hecho, cuando hablamos de democracia, por lo general lo que tenemos en la cabeza, inconscientemente, es la democracia burguesa, que ha demostrado a todas luces, en Am√©rica Latina, que no solo es inviable, sino que es una farsa. Los pocos lugares en Am√©rica Latina que han intentado aplicar las reglas de la democracia burguesa al dedillo est√°n siendo avasallados con trampas, con agresiones; es decir, no respetan eso porque no les interesa respetarlo. Es decir, esta es otra democracia, la que queremos construir nosotros: popular, poder popular, como t√ļ dec√≠as, que no tiene esquema de comparaci√≥n con aquella otra democracia.

Y en esa construcci√≥n ‚Äďdisculpen esto que voy a decir‚Äď tambi√©n hay y tiene que haber violencia. Hay guerra, s√≠ la hay; hay conflictos que no se pueden resolver en una conversaci√≥n.¬† Y lo digo siendo partidarios ac√©rrimo del debate, del di√°logo. Lo he demostrado siempre; siempre he estado debatiendo las ideas que defiendo, en las que creo; escuchando al otro y d√°ndole entrada, porque a veces una manera de hacerlo es no darle importancia a lo que dicen los otros. En cambio, cuando las rebato es porque le estoy dando importancia a lo que dicen.

Es decir, yo creo que las contradicciones que est√°n en la sociedad cubana existen, y no van a dejar de propiciar una permanente lucha, un permanente intercambio, que no va a ser muy amistoso en ocasiones, no lo va a ser, y va a propiciar los debates que hoy vemos en las redes sociales y los vemos en otras expresiones de la vida p√ļblica.

Yo creo que aquí hemos pasado de lo más general a lo más anecdótico, que no sé dónde está exactamente el punto medio quizás, pero este es un tema que nos lleva de un lado al otro y a veces nos desvía un poco.

La burocracia es un mal que tenemos. Bueno, podría enumerar otros también; ahora, la burocracia no es un mal del socialismo, es decir, forma parte del capitalismo que tenemos dentro de Cuba, forma parte de los bolsones del capitalismo que tenemos, como forma parte de los bolsones del capitalismo la corrupción; la corrupción es un bolsón capitalista que peligrosamente crece, pero es un bolsón capitalista que funciona orgánicamente en el capitalismo. Al socialismo lo destruye, en el socialismo sencillamente es mortal, es un cáncer.

Ah, eso s√≠ lo tenemos que tener claro nosotros: aqu√≠ no hay ‚Äúpor ahora‚Ä̂Ķ Y cuando digo ‚Äúpor ahora‚ÄĚ quiero decir que mi vida est√° destinada de alguna manera, en lo poquito que pueda lograr, a impedir que eso ocurra.

Sin embargo, aquí no hay las grandes diferencias sociales que se ven en América Latina, a pesar de que hay diferencias sociales importantes; y digo importantes porque las estoy mirando desde el prisma de mi ideal,    de mi proyecto de país.

No podemos renunciar a un proyecto de país; no podemos mirar la solidaridad, no podemos entender la solidaridad, la responsabilidad individual y colectiva, solo desde el prisma de un barrio, de una empresa, de una escuela. Todos esos prismas son importantes, y en todos esos prismas tenemos que participar solidariamente, pero tenemos que tener para ello un horizonte, un proyecto de país, y es ese proyecto de país el que nos une, el que nos da a nosotros los cimientos de la unidad y la razón de ser.  El que no lo tiene, pues obviamente se desmarca, no entiende; es decir, solo puede entender la crítica concreta, solo puede situarse en función de su interés individual.

Eso es lo que quería decir (APLAUSOS).

Yasel Toledo: Les agradecemos a todos.  Hemos estado casi tres horas debatiendo aquí. Nos vemos el 16 de octubre, a las cuatro de la tarde, para dialogar y debatir.

Espacio Dialogar, dialogar, 18 de septiembre de 2019. 


Fiesta de la Cubanía: sello de identidad cultural

Caminar por las calles adoquinadas de la Plaza del Himno en la ancestral ciudad bayamesa, alzar la vista y encontrar ‚ÄĒcolosal e imponente‚ÄĒ el campanario ic√≥nico de la patrimonial urbe justo al p√≥rtico de la Iglesia, contemplar orgullosos la parroquia de San Salvador y saber que cada esquina de la villa fue testigo, hace ya 150 a√Īos, de la historia del nacimiento de nuestro Himno Nacional estremece y, sobre todo, emociona tanto al ignoto visitante como al m√°s raigal cubano.

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