hip hop


De fiesta la comunidad hip hop

Desde Santa Clara se proyecta hacia el mundo el VI Festival de música y cultura Hip Hop “10 de 2”, que concibe como plaza principal la red social de Facebook así como los canales en YouTube de cada uno de los participantes, entre otras alternativas de divulgación e intercambio que ofrece la red de redes durante el actual periodo de pandemia.

Hasta este 20 de junio se desarrolló la cita, la cual contó con la participación de reconocidos músicos de la provincia y de toda Cuba, pero también con un alcance mayor que ediciones anteriores en cuanto al intercambio con músicos extranjeros, debido a su modalidad online. Así lo confirma el presidente del comité organizador del evento Rafael Sotero Águila (Rafa de la Santa):

“Muchas personas enviaron clips, así como presentaciones en vivo firmadas por ellos mismos. Artistas cubanos con proyectos muy interesantes como El Tanque, Laurita (la única rapera de Villa Clara), Chico Pro, Malas Costumbres, entre otros de Holguín, Guantánamo, La Habana, principalmente. Pero también se contó con artistas de Puerto Rico, Colombia, México y otros países, lo cual le da mayor diversidad al festival. De Puerto Rico nos llegó como sorpresa especial un campeón de Bilbox, género muy poco difundido basado en generar sonidos con la boca, incluso sonidos electrónicos, de efectos.”

Comenta Rafa de la Santa que este festival fue más allá de la presentación de videos clip, grabaciones de conciertos o presentación de piezas musicales. Incluyó el debate, la divulgación de audiovisuales, y la presentación de bibliografía relacionada con la identidad cultural que determina al hip hop.

“Se proyectóen la red un corto de una academia de arte estadounidense que sostiene un trabajo comunitario muy interesante con jóvenes desprotegidos por sus familias. Acogen a los muchachos en esta academia donde imparten hip hop como teoría y arte, la danza, la manera de expresarse el hip hop a modo general; y las artes marciales.

“La idea es darle una mayor visibilidad al género, contrarrestar el desconocimiento y los prejuicios.” Por su parte, Sotero Águila pone a disposición de su público el clip Repartiendo Luz, premio en el Festival Cilp-Covid, que se produjo con el auspicio de la beca El Reino de este mundo, de la propia Asociación Hermanos Saíz.

El jefe de la sección de Musica de la AHS en Villa Clara también nos acerca a esta pieza y su audiovisual que tanto agradecen los amantes del género en la ciudad.

“Colaboré con la producción y el diseño. La dirección estuvo a cargo de El Yuca (Raúl Ernesto Gutiérrez). Trabajaron actores de la Compañía Teatral Mejunje; y un artista plástico que también actúa en el video, Luis Miguel Pérez.

“Por los colores que usamos se puede decir que el video clip trabaja sobre la estética pop. Narra la historia de cuatro personajes en circunstancias al límite (alcoholismo, suicidio, instinto de asesinato). El tema es un llamado a convertirnos en personas mejores, y esto se simboliza con un destello (parpadeo de luces) que hace reaccionar a los protagonistas.”

“Yo tenía tres temas en mente que quería visualizar; Ya pasó, que cierra el documental Brigada, Performance y Repartiendo Luz. Los otros dos ya tenían su audiovisual, además, el público siempre manda, y el público siempre estaba pidiendo ese tema.”

Rafa de la Santa, al igual que otros músicos que se alistaron al festival villaclareño “10 de 2”, considera que el hip hop es una comunidad cultural, “una vez que dentro del mismo género tú englobas tantas cosas como su baile específico, un discurso propio y social que genera cambios e incluso una manera de hacer artes plásticas, como es el grafiti.”


Pentagrama #3: Una palabra fuerte

La cultura hip hop se ha extendido a diferentes culturas urbanas, suburbanas y comunidades de todo el mundo

(Diario del festival Palabras 2021 en Santiago de Cuba)

I

Desde de su evolución a lo largo del sur del Bronx, la cultura hip hop se ha extendido a diferentes culturas urbanas, suburbanas y comunidades de todo el mundo. Sus elementos han experimentado una considerable adaptación durante el transcurso de la historia de la cultura y hoy permanecen en constante evolución al ser parte de una cultura que está presente en más de 200 naciones.

El hip hop es un fenómeno moderno cuyas esencias nacen de elementos anteriores a su llegada. Parte de la cultura ha girado en torno a la idea de actualizar las grabaciones clásicas, actitudes y experiencias al público moderno en lo que se denomina “flipping”. Actualmente, aún sigue arraigándose a otros géneros norteamericanos como lo son el blues, jazz y rock and roll, inspirándose mayormente en el soul y el funk, pero también en géneros y sonoridades del contexto donde se practica.  

En la actualidad mantiene una brutal competencia con el rock, el pop y con la música electrónica por el primer lugar en ventas a nivel mundial, así como por la influencia cultural. Aunque es cierto que en el Caribe son otros ritmos nacidos de la exploración constante del rap los que impactan con mayor popularidad entre la población joven.

Las raíces del hip hop pueden encontrarse en su sentido más estricto en la música afroamericana y, por supuesto, en la música africana. Muestra de ello son los “griots” de África Occidental, unos viajeros que forman parte de una tradición oral que se remonta a cientos de años atrás en dicho territorio. Estos poseen un estilo vocal muy similar al de los raperos.

Como dato importante, en la ciudad de Nueva York las interpretaciones similares a los “griots” tuvieron un importante impacto en la cultura y posteriormente en el movimiento por los derechos civiles en los años 1960 y 1970.

II

La última jornada del festival de hip hop Palabras 2021, fue una remembranza con los códigos más genuino de la cultura. Tras la proyección del noticiero del festival se pudo ver la entrevista a Sahay Fajardo, miembro del comité organizador y directora del Proyecto Diversas. No es casual que Sahay formara parte de las proyecciones del evento para este 202; las acciones que Diversas a estado fomentando desde el 2020 son evidencia fehaciente de su contribución a causas comunes a las que defiende la cultura hip hop.

En la jornada también pudimos compartir con la investigadora Ligia Lavielle. Ella articuló un conversatorio titulado “La presencia de la mujer en el movimiento de hip hop cubano y del Caribe”. Para Ligia, la presencia de la mujer dentro de la escena rap en Santiago de Cuba se construye desde un imaginario caribeño. Un signo que aparece por los lazos históricos que Santiago ha mantenido con la región. La toma de conciencia de los músicos sobre el yo-caribe es un elemento que ha conllevado al hip hop a combinarse con otras manifestaciones del área como el reggae. En medio de esa autodeterminación, la mujer se ha impuesto sin importar que desde los inicios siempre fuera un movimiento mayormente masculino.

Tres exposiciones fueron inauguradas al igual que en las jornadas anteriores. La primera, COSASMALAS, de Carmen Barruecos (La Habana). La muestra es un acercamiento a las intervenciones de la artista en espacios públicos a través del grafitis o de murales. Trabajos que se integran con su medio y que trasmiten un mensaje a través de esa integración, pues por si solo perderían parte del concepto inicial.

La segunda exposición Pinta con lo que sea pero pinta, de Laura Soris (La Habana), es una exploración a la mujer como concepto para la imaginación y lo onírico. En sus piezas la mujer es un cuerpo que no envejece. Una imagen multicolor. Entre muros y colores, su obra invita a crecer desde lo físico hasta lo espiritual. Para ella la figura femenina es muestra de grandeza y anda entre flores. Sus trabajo son un llamado de atención sobre cómo podemos apreciar al reino de las mujeres.

La tercera muestra African woman sketch, de la artista visual Inmaray Tillet Fonseca –The black Queeny (Cienfuegos)–, es una oda a la belleza femenina y a la herencia africana. Ella hace énfasis en el peinado, las facciones del rostro, la desnudez, la majestuosidad del cuerpo, el vestir, los aditamentos corporales y la sexualidad. Para Inmaray, la mujer es un símbolo de perdurabilidad de la vida y en ella se concentra lo divino y lo carnal.

Otras intervenciones en el programa del día estuvieron a cargo de DJ Kelly Sugarface (Canadá), Dayli sin Nombre (Pinar del Río), Lady Step (Puerto Rico), La Fina (La Habana) Yisi Calibre (Santiago de Cuba), así como la Reyna y la Real (La Habana).

El programa también sirvió para homenajear a Lourdes la Cimarrona. Figura representativa del hip hop cubano e insignia femenina dentro de la cultura. La Cimarrona estuvo presente a través de materiales que se le hicieran en vida y otros creados para el evento. Vale resaltar la intervención del proyecto de grafitis Undergraff (Holguín), que hizo un mural en su honor y compartió la documentación del proceso.

El Palabras 2021 ha sido un espacio de reflexión, intercambio, superación y de análisis sobre procesos socioculturales y artísticos que son transversales al hip hop. La internacionalización del evento ha permitido circular el arte de las participantes para otros públicos y dinámicas antes no exploradas por los organizadores. Las plataformas digitales habilitadas para estas jornadas no solo han servido para desarrollar un programa sino también como repositorio de todos los materiales. En lo adelante, el público todo podrá acceder a ellos a través de los sitios Facebook (@AHSStgo), Telegram (t.me/ahssantiagodecuba), YouTube (ahssantiagodecuba), Instagram (AHSStgo), Twitter (@AhsStgo).

La próxima edición en 2022 estará enfocada en mostrar aquellos elementos de nuestra identidad dentro de la cultura hip hop. La idea es definir los elementos que hoy la hacen parte de nuestra nación. Próximamente se hará el lanzamiento oficial de la convocatoria; esperemos que la vida nos permita la presencialidad para entonces. Mientras tanto, la palabra seguirá en favor de las causas más nobles, de los valores más esenciales y de la dignidad cultural. Una palabra sin parafernalias ni concesiones. Una palabra fuerte.


Pentagrama #1: Las voces de la resistencia (+videos y programa)

(Diario del festival Palabras 2021 en Santiago de Cuba)

I

Aquello que nos dice que el hip hop es una cultura es la integración de formas artísticas/sociales que coexisten de manera endógena. El movimiento originado dentro de una subcultura marginal en el Sur del Bronx y Harlem, en la ciudad de Nueva York, entre jóvenes afroamericanos e hispanos durante la década de 1970, se caracterizó por cuatro elementos primarios. Elementos que representan las diferentes manifestaciones que le dieron forma a la cultura: el rap, el DJ, el breaking (baile) y el graffiti (pintura). Desde sus primeras manifestaciones, fue asociado con la pobreza y la violencia del contexto histórico. No es casual que para el grupo de jóvenes que gestaron (desde su acción artística y de activismo social, sin que esto representara en inicio tener consciencia sobre la cultura), el hip hop ofreciera modos para expresarse en contra la desigualdad y las necesidades en la que vivían en las áreas urbanas de Nueva York.

Así el hip hop creó una alternativa para la auto-expresión, una que propondría reflexionar y desafiar las circunstancias de su entorno. No pasó mucho tiempo antes que se internacionalizara y que con la contemporaneidad surgieran diversos estilos en cada uno de los elementos. Cada estilo se ha adaptado a los nuevos contextos sin que eso implique desligarse de los principios fundamentales de la cultura, los cuales proporcionan estabilidad y coherencia.

II

En Latinoamérica el rap se ha convertido en la nueva canción protesta. Los años 80 fueron vitales para que tomara esa connotación a partir de un contexto corrupto por distintos procesos inflacionarios. La institución de políticas neoliberales obtuvo su respuesta a partir de los exponentes de la cultura quienes se convirtieron en una resistencia social y culturan ante los ajustes estructurales y las influencias de los organismos internacionales sobre la región.

Cuba ha sido desde el inicio un referente (sobre todo musical) para los cultores de la región. Nuestra naturaleza caribeña permitió fraguar ritmos y sonoridades que junto a los elementos identitarios heredados de nuestros ancestros, marcaron un camino para lo que hoy es conocido como hip hop cubano.

Muchos son los nombres que han aportado al pentagrama del rap en la isla, incluso de una marcada proyección internacional. Sin alejarse de los fundamentos del Bronx, el hip hop cubano siempre ha permanecido al lado de las problemáticas sociales más acuciantes. Los artistas vinculados a esta cultura (no siempre nacidos en torno a lo marginal), pueden poseer un alto vuelo estético y complejidad musical, resultado de la cultura general a la que tiene acceso.  

El sistema institucional de la cultura en Cuba posee algunos mecanismos para la visualización del movimiento de hip hop cubano. Son muchos los ejemplos (algunos inclusos no muy felices) que han permitido estructurar a lo largo del territorio nacional a los exponentes.

Santiago de Cuba es una de las provincias más pobladas y con mayor movimiento cultural de toda la isla. Durante décadas, los ritmos urbanos han matizado el devenir artístico de la ciudad. El rap ha sido una de las expresiones más consumida por los jóvenes y que tuvo su florecimiento con la llegada del nuevo siglo.

La AHS del territorio desde hace varios años organiza el evento Palabras. Una acción que promueve la cultura hip hop en todas sus variantes, incluyendo las más contemporáneas. El encuentro permite la visualización no solo de iniciativas dentro de esta cultura, también busca en iniciativas que desde la sociología y la antropología social poseen vínculos con este género musical. Se trata de activar y compartir procesos que nos ayuden a pensarnos y a expresarnos.

Este año 2021, aun bajo el azote de la pandemia, el comité organizador del evento ha logrado transgredir las barreras del coronavirus. El espacio virtual ha servido como plataforma para la participación de exponentes y públicos en torno a un evento que cada año está más vivo.

Dedicado a la figura femenina dentro de la cultura hip hop, el Palabras busca articular un espacio de diálogo, de construcción ciudadana y artística. Un programa donde la mayoría de las acciones serán ejecutadas por mujeres nos dice qué tan protagonistas son dentro del quehacer de la cultura toda dentro de Cuba.

Algunas de las participantes fueron las investigadoras Yorisel Andino, Sahay Fajardo, Ligia Lavielle; las artistas visuales Yadelin González —Yade 761, Sahily Borrero— SahiCuban, Elizabeth Iglesias, Gabriela Padrón, Thalía Bernard, Jessica Betancourt, Laura Soris, Inmaray Tillet Fonseca —The Black Queeny; las raperas La Klandestina, Neiri MC, Sweet Girl, Yisi Calibre, MC Xiomis, MC Leli La K-lida, Dayli sin Nombre, La Reyna, La Real, y desde Puerto Rico, Lady Step. Desde México también llegó la DJ Hits Wonders, y desde Canadá DJ Kelly Sugarface. La Bgirl Diana estuvo junto al proyecto Rompiendo el paso, del cual es miembro, y se unió a otros como Diversas y AfroMelenas, el cual es dirigido por la activista Clara Betzi.

La participación masculina para esta edición estuvo condicionada por dos factores. El primero: la idea es visualizar a la mujer como ente activo desde la praxis de cualquiera de los elementos de la cultura; y el segundo: la necesidad de mostrar a la figura femenina como símbolo cultural, artístico y social. De ahí la participación de AKM SQUAD, Sketch Partidarios, Peregrino Sánchez y el proyecto holguinero Undergraff, el cual se suma al homenaje que recibió la eterna Lourdes la Cimarrona.

Largas fueron las jornadas de esta edición. El encuentro, pactado para los días 28, 29 y 30 de mayo, fue un solo canto por la esperanza desde Santiago de Cuba. Allí el canto se alzó infinito. Allí la palabra se hizo imagen. Allí se apuntaló el pentagrama para dibujar las voces de la resistencia.

 

PROGRAMA ON LINE PALABRAS DE HIP HOP 2021 (DÍA 28DE MAYO)

10: 00 am / Conferencia Inaugural/Participación y Discurso femenino en el hip hop cubano. (Aproximaciones a la escena santiaguera)./ Por la investigadora Yorisel Andino

11:00 am / Exposición personal/ ¿Estético Correcto? / Por Yadelin Gonzáles – Yade 761 (Cienfuegos).

11:30 am / Cápsulas Palabras/ Por la DJ Hits Wonders (México)

12:00 am / Exposición personal / Rostros del Hip Hop / Por Sahily Borrero – SahiCuban (Cuba)

 

2:00 pm / Conciertos  Palabras/Por La Klandestina & Peregrino Sánchez (Guantánamo)

3:00 pm / Conciertos Palabras/ Por la DJ Hits Wonders (México)

4:00 pm / Conciertos Palabras/ Por Neiri MC (Contramaestre, Cuba)

5:00 pm / Exposición personal/ Elafoxi / Por Elizabeth Iglesias – Elafoxi (La Habana)

6:00 pm / Conciertos Palabras/ Por Sweet Girl (La Habana)

8:00 pm Concierto Palabras / Por Yisi Calibre (Santiago de Cuba)

https://youtu.be/esVj3dgff0o


Ellas tienen la palabra (Adelanto + spot)

(Adelantos de la VI Edición del Festival de Hip-Hop Palabras)

Del 28 al 30 de mayo, la sección de música de la Asociación Hermanos Saíz en Santiago de Cuba estará realizando la VI edición del Festival de Hip Hop “Palabras”. Este es un espacio que suele reunir a los principales exponentes jóvenes de la cultura hip hop en Cuba. Sus objetivos fundacionales fueron visibilizar, compartir y construir experiencias y proyectos alrededor del movimiento de hip hop cubano, haciendo énfasis en los exponentes de la parte más oriental del país.

Este año, “Palabras” estará dedicado a la representación femenina dentro de este género musical. Una representación que deviene en praxis artística pero también en activismo cultural y motivos de inspiración. Sin dudas, ponderar el aporte de la mujer (y en espacial, el de la mujer cubana) dentro de la construcción simbólica y social que ha representa dicha cultura para la cultura toda, es una de las cosas más especiales que la AHS estará realizando en Santiago de Cuba en este 2021. Hay otras motivaciones como: los 35 años de la AHS y el 60 aniversario del discurso Palabras a los intelectuales. 

póster del evento

Esta edición estará marcada por la pandemia, pero también por la capacidad del comité organizador del evento por establecer nexos entre los más noveles exponentes del género y figuras ya consagradas dentro de la escena cubana. Las plataformas digitales se harán eco de una jornada que se internacionaliza. Cubanas radicadas en distintas partes del mundo estarán presentes, al igual que artistas de México, Puerto Rico y El Salvador.

Alrededor de nueve exposiciones personales, 12 conciertos, ocho intervenciones de proyectos socioculturales y disimiles materiales promocionales, podrán ser apreciados a través de los sitios oficiales: Facebook (@AHSStgo), Telegram (t.me/ahssantiagodecuba), YouTube (ahssantiagodecuba), Instagram (AHSStgo), Twitter (@AhsStgo).

Será esta una cita bien recibida, donde el arte y el pensamiento crítico sobre algunos de nuestros procesos socio-culturales tendrán su necesaria reflexión. Porque este también es un espacio para la investigación y la confrontación intelectual de las ideas. Muestra de ello son los paneles y conferencias que estarán suscitándose desde la articulación del proyecto Diversas.

La pandemia no será un muro ante la impronta de estas mujeres empoderadas. Mujeres que representan los valores cívicos más hermosos de una cultura heterogénea y polifuncional. Mujeres taínas, mambisas, madres, creadoras. Santiago de Cuba abre el telón y escucha, porque ahora, ellas tienen la palabra.


Trakeand2 por la vida

En Cuba los inicios del rap y el breakdance dentro de la cultura alternativa de la Isla comenzaron a finales de la década de los 70 y principios de los 80, pero no fue hasta los primeros años de la década de los 90 que el hip hop emergió como un nuevo movimiento en la búsqueda de otros tipos de lenguajes. Con una lírica potente, una estética directa en muchas ocasiones tildadas de “callejeras” sin orden ni linealidad, este género trataba temas de la realidad social mediante un discurso que alejado de refinamientos se convertía en un símbolo de protesta ante la situación que atravesaba el país.

Hoy la cultura hip hop ha sido uno de los pilares en los que se ha sostenido el trabajo de la AHS durante décadas como abanderada del arte joven inteligente y en defensa de un género alternativo que se mantiene abierto a todo tipo de posibilidades dentro de la amplia gama musical de la Isla. Desde los caminos institucionales, la organización ha contribuido a su legitimación como nuevo género musical a pesar de los prejuicios que en ocasiones ha desatado el rap por la banalidad y el facilismo de “algunos” que apuestan por estereotipos musicales y textos cargados de obscenidad.

En nuestros tiempos se ha incrementando la difusión de tendencias musicales netamente comerciales que nada aportan a la cultura general del sector más joven de la población de nuestro país, que consume todo cuanto se difunde en los medios masivos. La música evoluciona, pero no con ello se pierde la influencia de géneros tradicionales como el son, el danzón, el mambo y la rumba.

La juventud cubana vive y se encuentra con el rap, una nueva forma expresiva que aumenta cada día la cantidad de seguidores en el país y que ha sido de los movimientos socioculturales más reprimidos por las instituciones en Cuba, pero que hoy se abre paso en una industria musical competitiva abatiendo los prejuicios que circundan la cultura discriminatoria asociada al género.

El movimiento del rap en Camagüey experimenta un florecimiento gracias al ardúo trabajo que realiza la filial principeña de la AHS en la promoción de sus principales exponentes, quienes se nutren de lo mejor de las tradiciones musicales del país combinado con las influencias de hip hop internacional. Con el fin de contrarrestar la influencia negativa ejercida por el reggaetón y la música sin mensaje social, la filial principeña de la AHS realiza cada año el Festival Nacional de Rap TRAKEAND2 que llega a su decimoquinta edición.

La gran fiesta del rap en la provincia se realizará del 19 al 22 de marzo para llevar un Trakeand2 por la vida desde sus hogares. Las redes sociales serán el escenario para la confrontación artística y el intercambio entre los creadores noveles y los amantes del hip hop a través de los foros interactivos, proyecciones de videos clip de factura nacional e internacional, cápsulas promocionales y grabaciones de temas en conjunto.

Dedicado al aniversario 507 de la fundación de la Villa del Puerto del Príncipe, al 35 de la fundación de la AHS y al 62 del Triunfo de la Revolución, esta edición tratará temas entorno al estado actual del movimiento del hip hop en Cuba y las nuevas tendencias alternativas y expresiones culturales asociadas al género.

Por estos días se podrá disfrutar de los videos clip realizados a algunos de los músicos raperos miembros de la AHS, tales como Reinier Barceló (Babay), Eliécer Velazco (El Empírico) y el Dúo Killas Club. Además se suman los audiovisuales de los artistas colombianos Bag Mc y Duke Clan; de los mexicanos Lil Boy, Zonek Sánchez y Rhinox; y Códi-C, de Chile.

También con las cápsulas promocionales conocerán sobre la música y tendencias que defienden jóvenes cultivadores de este género en Camagüey, entre ellos Félix Leandro (El Padrino), Overlandy Alias (El Creativo), José Elisa (Anomaly) y Eduardo Recio (El Psicólogo).

Sin dudas este evento nacido del empeño sostenido de la AHS ofrece un espacio de intercambio entre artistas, visibiliza proyectos y demuestra la factibilidad de la cultura hip hop para la industria musical cubana.

TRAKEAN2 es un festival vivo, que crece cada año y con ello, aumentan sus propias exigencias en cuanto a la necesidad de un apoyo gubernamental y social para que sus artistas tengan un rol más activo en su desarrollo profesional. Es imperante promover el arte del rap nacional y dejar atrás las visiones estereotipadas y prejuiciosas para comprender que este género es un movimiento de jóvenes profesionales con un alcance dinámico y variado, gracias a la calidad de su lírica y musicalidad.  

No perdía razón el compositor, ilustrador, escritor y artista del hip hop Rodolfo Rensoli  organizador además del primer Festival de Música Rap en Cuba en 1995– cuando definiera al rap como “una lírica potente, una estética callejera que muestra la poesía de maneras diversas, lo mismo en las palabras que se usan comúnmente como en las disfrazadas, es el mismo recurso de la poesía escrita”.


Escuchemos el flow de AK

Lo que inició como un simple hobbie se transformó en 10 años de puentes hacia el horizonte. Quizás la efectividad de los disparos ya encuentra dianas. AKM Squad de Santiago de Cuba instaura sensaciones, ritmos que aderezan el rap más auténtico. Ni las mentes fracturadas, ni los pocos espacios para el género hacen de esta agrupación una combinación de jóvenes sin rumbo. Desde un estudio pequeño, las balas de AKM son proyectiles trazadores al centro de la sociedad. El director Leonardo González Revilla nos ubica en los inicios de AKM Squad.

“Fue creado en 2010 con el fin de unir talentos de la comunidad de El Caney donde vivo, entre ellos el dúo Kamikaze, Adrián DJ y otros exponentes. Cuando nos juntamos le pusimos este nombre. Al inicio la idea cuadró mucho. Luego se incorporaron Félix Manuel (actual integrante) y otros raperos que se motivaron. En aquella etapa hicimos el álbum El Ghetto, donde mostramos nuestra forma de hacer música, con un lenguaje callejero, bastante impactante pero limpio.

cortesía del entrevistado

“Realizamos featuring con varios exponentes del rap en Santiago y eso permitió que creciéramos hasta llegar a los que estamos hoy: Deyvis Arturo, Félix Manuel y yo. Al solidificarse el grupo, empezamos a ser más ambiciosos y reconocer nuestro trabajo. Tuvimos el apoyo incondicional del actual presidente de la AHS en Santiago de Cuba, Juan Edilberto Sosa. Nos ayudó a ser miembros de la Asociación para visibilizarnos aun más. En un festival de fusión celebrado en la provincia alcanzamos dos premios y nos permitió tener un reconocimiento en el territorio.

“Ya dentro de la AHS participamos en peñas y presentaciones en las comunidades. Luego nos invitaron a un festival de rap en Holguín y el proyecto resultó de interés a otros grupos del país. Hemos estado cuatro veces en las Romerías de Mayo, en Potaje Urbano de Matanzas, en el Simposio de rap de La Habana, y hemos sido nominados en el Festival Trackeando de Camagüey. Allí esperamos tener un buen resultado como una gran motivación en nuestros 10 años.

“Esta celebración inició en enero, con un concierto en la Casa del Joven Creador, donde presentamos el fonograma El flow de AK. Aquí incluimos nuevas variantes musicales.

“Estamos insertando la melodía, fusionando el hip hop con géneros tradicionales y utilizamos el toque de tambor. Tenemos pensado realizar una gira provincial por las sedes de la Asociación para hacer llegar más el trabajo. Hemos aprovechado este tiempo en casa para hacer nuevas producciones y, en mi caso, estoy preparando un álbum independiente con canciones que tocan temas globales”.

cortesía del entrevistado

Con 10 años navegando entre luces y sombras, AKM Squad no se estanca. La música electrónica, el reggae, el blues y el jazz con el hip hop tejen una sonoridad auténtica. Leonardo González Revilla esboza las directrices que definen musicalmente a este grupo.

“Nos gusta ir a las raíces, buscamos lo que es el folclor africano, que enriquecen de una manera que a mí me fascina cuando se toca un batá de fondo o una rumba. Queremos ver si incursionamos en el son, mezclarlo con hip hop y sonar un poco a nosotros”.

Un rapero en esta ciudad no tiene todos los espacios que desea para mostrar su obra. Solo tres peñas ponen al desnudo el hecho de que los jóvenes quizás prefieran otros géneros antes que el rap. Sin embargo, Leonardo González Revilla comenta al Portal del Arte Joven Cubano la realidad de un amante del hip hop en esta urbe.

cortesía del entrevistado

“Primero era graffittero y existía un proyecto denominado AG12K, el cual reunía a la mayoría de los raperos en Santiago de Cuba, y me tocó participar en esa peña que se hacía en el cabildo, lo que me llevó a decidirme como rapero. Yo escribía canciones y en aquel tiempo había mucho movimiento, tú veías un grupo sentado en un parque y había una batalla de gallos, de improvisadores, todo era sano.

“Poco a poco se ha perdido el movimiento de rap en Santiago de Cuba. A mí me duele ver cómo por cuestiones de poca promoción y poco apoyo este movimiento no existe. La AHS es el único suero que trata de darle vitalidad al género. Muchos raperos por esta misma situación emigran hacia La Habana. Los que quedaron han estado luchando por salir adelante, el público santiaguero dejó escuchar rap y existen pocos espacios para que los raperos se den a conocer. Es necesario que haya un aporte a la promoción del rap en Santiago.”

AKM Squad lleva 10 años con un disparo certero a esa diana de la incomprensión y los obstáculos. Mientras haya un espacio en los rincones de Santiago de Cuba que promocione el hip hop, esta agrupación seguirá defendiendo un género lleno de puertas abiertas para quienes deseen entrar.


El Potaje de la música cubana en este verano 2020

Sabor, cubanía y diversidad de géneros musicales serán los principales ingredientes de El Potaje: un espacio pensado para tomarle el pulso a la música cubana de estos tiempos.

Con un total de 10 programas de 27 minutos cada uno, dicha iniciativa musical llegará, a partir de este 8 de julio, como parte de las propuestas televisas para el disfrute del verano desde casa. Gracias a su compendio entre latin jazz, fusión, feeling, trova, salsa y hip hop, El Potaje pretende complementar con buen ritmo las noches cubanas de los próximos dos meses.

Un potaje musical para el verano
En exclusiva para VISTAR, Liliam Pérez, productora general del programa, destacó que la idea original surge a partir de la necesidad de crear un espacio para la preservación del patrimonio sonoro de la Isla. “Debido al confinamiento provocado por la pandemia un grupo de creadores pertenecientes a la Asociación Hermanos Saíz (AHS) nos pensamos cómo crear un programa, de corte didáctico, que a su vez encajase en la preferencia del público cubano”.

Bajo la dirección de Maytte Jacobo, la propuesta musical cuenta con la asesoría del saxofonista Michel Herrera y la musicóloga Yentsy Rangel. Su transmisión será todos los miércoles a las 9:00 pm por el canal nacional Cubavisión.

Según su productora, El Potaje siempre fue pensado para trasmitirlo durante el verano. “Todo fue grabado durante la cuarentena e hicimos todo lo posible para que saliera en tiempo sin perder su esencia”.

Lo novedoso de este espacio, además de su formato colorido y dinámico, radica en que se va desarrollando bajo la mirada de los propios músicos. Sus opiniones y la propia historia de los géneros que defienden serán los que lleven de la mano al televidente. El Potaje tendrá un espacio llamado “El Reto”, una sección creada para la interacción en redes sociales con los músicos que complementará cada emisión.
“En el Reto que dejen los artistas invitados en cada programa mediante un video, los músicos tendrán la oportunidad de sumarse desde sus acompañamientos e improvisaciones de manera virtual. Se elegirán varios ganadores y en la próxima transmisión del programa se mostrarán”, explicó Liliam.

Artistas invitados
El programa tendrá como invitados a Alain Pérez, Joaquín Betancourt; estos dos primeros para un primer programa dedicado al Benny Moré, titulado “Bonito y sabroso”.

Además se contará con la presencia de Roberto Fonseca, Eme Alfonso, Beatriz Márquez, César “Pupi” Pedroso, Samuel Formell, Pancho Amat, Israel Rojas, Vicente Feliú, entre otros.


Rap a lo tricolor: una escena musical con sabor local

Cantar, saltar, bailar, tomar, pinchar la pista de discos, alzar la voz en responsorio cantado cuando el intérprete convite, levantar un brazo en señal de apoyo, moverlo de arriba hacia abajo, ladearse la gorra y hacer todo esto imbuidos en frases como “tá’mo aquí” o “I don´t believe in Babilon”, dice mucho de la salud de la escena rap-reggae en Santiago de Cuba. Si bien resultará propicio acercarse a esta producción musical en un momento en que sus músicos, apoyados por la Asociación Hermanos Saíz, mantienen sus propuestas y conforman una comunidad ya con más de 20 años en cocción.

La mirada que propongo no se dirige a analizar precisamente su desarrollo zigzagueante, sino hundir las raíces en su rótulo mixto. En suma, diseccionar las razones que conducen a entender dicha escena bajo el título rap-reggae, en vez de separarla en virtud de cada género musical constituye el tema central del presente texto.

Las huellas de profunda afinidad entre artistas de rap y de reggae se observan tanto de forma explícita como cuando se profundiza en su análisis. Enumero algunas de las pistas que permiten visualizar la estrecha sintonía:

(1) La continua colaboración fuera y dentro del estudio musical que conduce a featurings bajo el predominio de uno de ambos ritmos pero con la inclusión de sendos tipos de intérpretes;

(2) sus relaciones más explícitas sobre el escenario, tan comunes en peñas o en propio patio de la AHS santiaguera;

(3) la incorporación de accesorios estéticos procedentes de los movimientos culturales vecinos, hip hop y Rastafari, en la creación del estilo visual, por ejemplo, cuando los raperos usan algún elemento tricolor verde, amarillo y rojo;

(4) la propia identificación personal con tales culturas vecinas y su expresión artística mediante la canción, por ejemplo, cuando la concepción Babilonia procedente de Rastafari adquiere importancia en el discurso del rap;

(5) por último, el compartir ideas comunes contenidas en sendas culturas, por ejemplo el ideal antirracista y la re-significación de la deuda  cultural cubana con África.

No es intención de esta autora abordar con todo el peso de la semiótica, la sociología y la historia, las peculiaridades de la escena antes citada. Los límites editoriales del texto no lo permitirían. Sin embargo, declarar los hechos fundamentales que conducen a una escena mixta, sí posibilita transitar por un breve análisis culturológico donde salta uno de los sellos identitarios de una vertiente musical contemporánea con sabor local, de parecer folclorista para algunos, sinceros matices regionales para otros, e indudable enlace de tradición y actualidad.

Ante todo, considero preciso puntualizar el significado de escena musical, cuya utilización en el contexto cubano le debe mucho al periodista y crítico musical Joaquín Borges Triana. Constituye una de las últimas conquistas terminológicas del post-subculturalismo contemporáneo, probablemente gracias a su cómoda amplitud significativa. Esta díada, alcanza mayoría de edad en los predios del periodismo musical, pero son los sociólogos post-subculturales, especialmente dedicados a la música, quienes en la postrimerías del siglo XX elaboran un marco teórico para explicar las comunidades de consumidores y productores musicales, una de las formas de contrastar con el enfoque sustentado en la disección clasista inherente a los clásicos subculturalistas de Birmingham.

Foto cortesía del artista Edgar Brielo. Patio de la AHS durante Festival de hip hop. 2016

De esa manera, junto a subculturas, culturas juveniles, culturas de club, tribus y neo-tribus, llega a bien posicionarse los enclaves conceptuales y empíricos de la escena musical. Aunque su procedencia sociológica se deriva de las investigaciones de Barry Shank y las del canadiense Will Straw (1991), es el último quien alcanza mayor repercusión en las investigaciones sociales de música.

En síntesis, la escena musical se conforma tanto por la comunidad flexible y porosa de productores y consumidores de algún ritmo en específico, como por sus enclaves espaciales fundamentales, sus redes de producción, distribución y comercialización, el movimiento nómadas de los seguidores de dicha música, y una comunidad de gusto con base en un género o como aquí se observa, géneros en específico, comunidad de membranas móviles, inclusivas y cambiantes.

Una vez entendida la escena como una relación en movimiento entre los creadores y su público, vale volver la mirada hacia la historia de los géneros musicales que nos ocupan. El acontecer del rap santiaguero se ha trenzado con otros movimientos musicales que florecieron en el Caribe hacia finales del siglo XX. Primero el reggae, luego el raggamuffin, su variante el dancehall, e incluso el incipiente reguetón, acompañaron los ánimos creativos que hacia las postrimerías de la década del 90 e inicios del nuevo milenio motivaron a varios jóvenes a destacarse en el estilo recitativo con inclusión de jergas característico de la canción de rap.

Si miramos a fondo, hallaremos que las conexiones entre el reggae, sus derivados sonoros y el rap, ya habían sido forjadas entre los padres de estos ritmos. El profesor estadounidense Mickey Hess, por ejemplo, recuerda que el rap halla raíces en la práctica artística del toasting jamaicano, una forma en que los DJ de Kingston animaban aquellas fiestas informales de barriadas al margen conocidas como sound system. Si a ello le sumamos que todos los géneros mencionados constituían, de alguna forma, crónicas sociales donde se plasmaba el pensamiento crítico de sectores pobres así como su espiritualidad o, en el otro extremo, se vertía un discurso nihilista, lúdico y con alto contenido sexual, también como parte de una subjetividad social que describía un pretendido estilo de vida, entonces, las conexiones son evidentes.

Lo cierto es que la histórica mixtura entre creadores del rap y reggae adquiere un cariz más sólido en el caso santiaguero y las primeras sospechas de este hecho emergen cuando nos percatamos del afianzamiento del reggae en el gusto popular de la ciudad, amén de involuntarios desconocimientos en las herramientas de investigación social como las encuestas de consumo. Las causas deberían rastrearse en el apego emocional y cultural del santiaguero a la cultura y sonidos caribeños, pero, una aseveración así parecería pecar de folclorismo. Con ella, se pretende poner en debate el esencialismo de nuestra identidad que, en tiempos actuales de hibridación cultural, se permea de variopintas influencias, de suerte que es preferible aportar datos en los cuales se explicite la incidencia de lo reggae en la ciudad.

Los investigadores Samuel Furé y María Elena Orozco recuerdan que la llegada de estudiantes caribeños y entre ellos jamaicanos a universidades capitalinas y de Santiago de Cuba, así como el arribo en 1976 de obreros, también con jamaicanos en sus plantillas, en busca de cursos de superación; fueron hechos que estrecharon el contacto con la cultura de Jamaica y, por extensión, con el reggae. En este punto, el lector juzgaría imperdonable la no mención de las oleadas inmigratorias jamaicanas hacia el Oriente cubano, antes de los pretéritos años 50 y el supuesto espaldarazo que pudieron proveer al gusto local por el reggae. Sin embargo, S. Furé responde al cuestionamiento con justicia cuando explica que al momento de la ascensión de este ritmo como música popular, bailable y globalizada, ya dichos inmigrantes y su descendencia poseían tal integración a la estructura social cubana que el reggae era tan nuevo para ellos como para los demás cubanos.

Promoción y portada del álbum de dúo Golpe Seko «Golpe Seko brothers» cortesía del MC Darwin Sibadie. Su diseño resalta los colores de la bandera Rastafari como alusión no sólo a esta cultura sino también al Caribe.

Considerado sobremanera por músicos, integrantes de Rastafari y estudiosos de procesos culturales en la región Este de Cuba, otro elemento que ha cimentado el gusto en el reggae ha sido la posibilidad de sintonizar estaciones radiales jamaicanas desde algunas zonas orientales, Santiago de Cuba entre ellas. S. Furé también adiciona la influencia del turismo en los 80, que acercó más la cultura jamaicana del momento a la cubana. Por último, pero no menos importante, debo destacar siguiendo dicho autor, la influencia que dejaron algunos eventos donde confluían figuras del reggae internacional: el de Varadero, el Carifesta y el Festival del Caribe. Lo que no menciona este exégeta de la cultura Rastafari es que de los tres, el último todavía se lleva a vías de hecho cada verano y su realización impacta directamente en la configuración de la escena rap- reggae.

El desarrollo anual del festival o Fiesta del Fuego probablemente representa una de las motivaciones más antiguas y reiteradas para llevar a cabo conciertos de rap y reggae, en conjunto con la AHS, como uno de sus espacios neurálgicos. Con este juicio no pretendo desconocer la convergencia, en el marco del evento, de numerosos ritmos tradicionales, caribeños y latinoamericanos, empero, el carácter participativo de la música urbana citada, esto es, la dinámica relación in situ de los artistas con su público mediante el baile o cualquier otra manifestación de sinergia colectiva, acentúa su significación y conduce a la activación de la escena puesta en la mira. Se explicaría entonces por qué mientras se trova, la música adquiere función de telón de fondo, pero cuando se canta reggae, los partícipes, otrora conversando, se levantan de sus asientos, cantan o corean al cantante mientras este repite alguna frase significativa como la inicial I don´t believe in Babilon.

Volviendo a mi objetivo inicial, creo necesario señalar que la mayor parte de estas condicionantes no corresponden exclusivamente al territorio santiaguero, sino que, en relativas medidas se hallan diseminadas por el resto del país. Por ejemplo, los estudiantes jamaicanos no solo arribaron a Santiago, sino también a La Habana y, en menor escala, a otros territorios como Santa Clara.

Ahora bien, su convergencia en adición a los factores históricos que funcionaron como puente de relaciones culturales con el área caribeña desde la época colonial, sí debe considerarse en su conjunto elemento exclusivo de esta ciudad. En mi consideración, la comunión de todos ellos ha condicionado al sujeto social santiaguero, en especial una sensibilidad cultural que se aviene a la conciencia de caribeñeidad que mencionara un autor ya clásico: Joel James. Se trata de una histórica disposición estética con relieves característicos del Caribe que ha influido en buena medida en el gusto y, en consecuencia, en la creación musical de la urbe.

No quisiera ahogar la interpretación sobre la creatividad santiaguera en materia de música con el lazo del determinismo cultural; por tanto, no pienso que todos los músicos santiagueros y los melómanos expresen por fuerza el vaso conductor con dicha sensibilidad caribeña. Aun así, ha sido válido analizar una escena musical donde la expresión caribeña resulta palpable debido a la estrecha y sólida relación emocional y artística entre raperos y músicos de reggae.

Otra ejemplificación de este vínculo descansa en la frase metonímica, probablemente oportuna, sostenida por algunos raperos que reza: “Mientras La Habana mira al norte (o lo que es lo mismo, a Estados Unidos), Santiago observa al Caribe”. La probable certeza o desmesura de esta frase no es lo importante aquí, sino el hecho de hallar entre quiénes la afirman, identidades sustentadas en la auto-calificación como parte activa de esta región cultural.


El DISCO DE LA SEMANA. La Cosquillita, Kolao

*Tomado del Portal Cubarte

En una interesante interacción, la música cubana ha sabido adecuarse a las prácticas mundiales de la industria. Por eso, cada año surgen proyectos capaces de gestionar sus propuestas más allá del acuerdo y la firma con una disquera determinada. Esa capacidad de autogestión y búsqueda de financiamiento, a través del crowfunding o el apoyo de organizaciones de creadores u otras instituciones, configuran un ecosistema musical que permite desarrollar temáticas, géneros y sonoridades más cercanas a determinados públicos y consumidores.

En esa cuerda se presenta hoy el artemiseño grupo Kolao, creado en el año 2014 por un grupo de jóvenes artistas perteneciente a la Asociación Hermanos Saíz en esa provincia. Direccionado inicialmente en el cultivo de la música tradicional cubana, esencia inspiradora del proyecto, Kolao ha sabido imbricar ese legado musical y colocarse como una banda con una propuesta otra dentro de la llamada música alternativa.

La Cosquillita fue ganador en el año 2017 de la Beca El reino de este mundo que otorga la AHS a proyectos de sus asociados, mediante la cual se financió su grabación, mezcla y masterización en los míticos Estudios Areito de la EGREM. Las canciones de Kolao albergan en sí mismas la sencilla belleza del roce y las historias diarias de las personas a través del amor, las luchas de grupos sociales, el sentir de generaciones nuevas que van buscando su espacio en la leyenda de la vida. Fluye armoniosamente a través de la música cubana y latinoamericana, la trova, el funky, el reggae, el hip hop, el rock and roll, blues, soul, merengue, la balada y el pop rock. Su nombre enuncia en sí mismo el concepto musical de la banda, así como su slogan (La esencia del Caribe), al cultivar cada género musical respetando parámetros y formas de interpretación de diferentes países y mezclándolos con los géneros de la música cubana. En 2019 fueron nominados al festival Cuerda Viva en la categoría Música contemporánea.

Conformado por diez temas y dos bonus track, La Cosquillita conecta muy bien con un público sobre todo joven, que reconocerá la frescura musical de una propuesta cercana a sus propios gustos, desterrada de la banalidad formal en las letras y acordes sonoros, aunque utilizando las fórmulas habituales cercanas al pop y a la música urbana. “Ámame como soy”, “Candela” (en reposición junto a Adonis Puentes), “Déjalo ir”, “La cosquillita”, “Una noche más”, “Me he quedado solo” (con un remix final en colaboración con el rapero El Continuo), “Divino anhelo”, “Lola”, “Cachito” y “Me enamoré”; configuran un fonograma bailable, escuchable, de momentos reflexivos, que recuerda la estética del Moneda Dura primigenio o de algunas zonas del Talismán de Arnaldo Rodríguez. Contó con la producción musical de Alexander Ortega, la grabación, mezcla y masterización de Lino Lores, y el diseño de Jorge Veliz. Cuenta con el mérito adicional de que todos sus temas fueron grabados por los integrantes de la banda, dirigida por el percusionista José Sisto López.

Como carta de presentación, les dejó este videoclip del tema que da título a la placa y que ya se ha movido en redes sociales y en el portal de la música Pistacubana: