Herencia


La grave luz del pozo. El cuerpo poético de Yessica Arteaga Ibal

Algunos articulan que el tema amoroso está desfasado, por demás trillado y apenas cautivador. Escribir poesía amorosa en los días que corren,en un mundo que gira alrededor de las redes sociales, la propaganda sin sentido y campañas que promueven el caos, apenas lograría —según aquellos— hacerte ver como rara avis dentro de un mercado que busca desesperadamente —con temas cada vez más estrambóticos, aunque esto no sea un hecho generalizado— hallar sitio dentro de un canon literario.

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Todavía no Somos Familia

Durante mucho tiempo la televisión cubana pareciera sin combustible para crear un programa con la capacidad de paralizar a los hogares del país frente a la pequeña pantalla en las noches del sábado. Pese a varios intentos, la mejor opción al término del Noticiero (o incluso antes) es ahora la fuga hacia otro tipo de consumo audiovisual, basado, en la mayoría de los casos, en preferencias individuales.

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La familia que duele

Conversación con Elaine Vilar Madruga sobre El framboyán de las despedidas.

La joven escritora Elaine Vilar Madruga (La Habana, 1989) vuelve a sorprender. Se trata de su nueva novela El framboyán de las despedidas, proyecto de libro que fue financiado por La Real Embajada de Noruega en Cuba. Aunque dirigida al público más joven, la obra ofrece un panorama de personajes, realidades y conflictos que atañen a cualquier lector. La autora ahonda, a través de sus tramas y protagonistas, una de las problemáticas vigentes en la Cuba de hoy: la familia y la emigración. Los fenómenos —tan complejos y dolorosos— que subyacen tras estos escenarios, son los pilares que sostienen esta historia de rupturas y regresos. Novela de extrema sensibilidad, que puede vivenciarse a través de una niña —personaje principal—, la cual no dejará de asombrar por sus análisis, cuestionamientos y conducta a ratos irreverente, otros perspicaz y tierna.

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Más allá de Los días de la histeria

Quizás la cubierta parezca uno de esos afiches promocionales de alguna película de terror que los adolescentes frickies persiguen en el afán comprobatorio de radicalidad oscura —igual eso podría funcionar como un buen gancho para este público difícil—; pero, sin hacer desdén a esa imagen ajena al propósito o el contenido del libro, por favor, pasen a sus historias, no se queden solo con la impresión de la portada. Comprenderán entonces su merecido reconocimiento, al ganar la segunda edición del premio de narrativa breve Eduardo Kovalivker (2015). [+]


Dos más dos igual a cinco

Pensar el poema; actuarlo después como quien construye edificios de bloque y palabra. Símiles como enlaces para un mundo mejor o peor (la poesía no distingue lazos entre forma y lenguaje, mucho menos distingue las pobres simetrías que los seres humanos se encargan de crear para divisar mejor el borde, la frontera, la fractura). Hacer el poema y después verlo tambalearse sobre la leve gracia de los durmientes, como palabra escrita, como cascada. Medir los vértices y transformarse en escribiente, en escriba, ¿en escritor? [+]