Herencia


Réquiem por tu presencia

Esos papeles de Armando me hablan.

Lo primero fue su palabra apasionada, su voz encendida que es futuro y utopía casi perfecta y adorable…

Aunque su partida fue as√≠‚Ķ tan r√°pida‚Ķ; ya lo he repetido una y otra vez, S√≠, he estado triste, pero no estoy, no me siento desconsolada…, porque el vac√≠o y el desconsuelo sin fin de aquellas terribles primeras horas sin √©l, se fue nutriendo de una forma muy sutil de su entra√Īable presencia y su maravilloso recuerdo, al punto que √©l sigue llenando mi vida de forma plena‚Ķ ¬°Caramba‚Ķ! qu√© grande tiene que ser el amor‚Ķ, cu√°n grande tiene que ser todo lo que √©l hizo a lo largo de mi vida, cu√°n grande ha tenido que ser √©l, para que a√ļn, despu√©s de su partida, pueda afirmar que no me he sentido sola. S√≠, porque Armando dej√≥ una huella de cari√Īo y de amor tan grande en nuestro pueblo y en su patria latinoamericana toda, que ese amor que √©l forj√≥ me acompa√Īa cada segundo, me abraza y hasta me mima, aunque √©l ya no est√© f√≠sicamente. Por eso le doy las gracias por seguirme protegiendo a√ļn con la fuerza que brota de su ejemplo inolvidable, y a ustedes por quererlo, recordarlo y acompa√Īarme con tantas muestras de afecto y cari√Īo del bueno.

S√© que tambi√©n podr√° comprenderse que, aunque en mi alma tambi√©n hay angustia, dolor y mucho dolor‚Ķ, y a ratos ese sufrimiento me embarga plenamente, de eso no solo no puedo, ni debo, de eso no quiero y no voy hablar, porque en verdad fui/ soy una privilegiada por haberlo tenido tantos a√Īos compartiendo todo‚Ķ

Para mí, todo está inundado de Armando y claro que no son, ni serán nunca mis lágrimas, el mejor tributo para él; porque nunca quiso que yo sufriera, me colmó de amor…, plantó en mí los más bellos e imborrables recuerdos… Ya hasta me he sonreído recordando su ingenio, su carisma y su buen humor. Desde luego, que él también supo hacerlo todo para que yo viviera plena y, como si fuera poco, del mismo modo, supo dejarme llena de proyectos…

Por mi parte, le agradecer√© siempre su confianza por haberme hecho su compa√Īera y esposa para siempre. Por todo ello, les pido permiso para hablarles de √Čl, del hombre a quien termin√© de comprender aquella tr√°gica noche que Fidel parti√≥ a la inmortalidad. Y no me pregunten por qu√©, ni c√≥mo; pero durante esos tristes d√≠as que Fidel se fue, supe que el final estaba muy cerca, tanto conoc√≠a a Armando que lo pude intuir‚Ķ Luego, fue as√≠, justo se fue con √©l, a un a√Īo y un d√≠a‚Ķ

tomado del perfil de facebook de Eloisa Maria Carreras Varona

Nunca supe estar lejos de Armando‚Ķ, porque siempre he tenido la sensaci√≥n de que me pierdo cuando √©l no est√° y deja de iluminarme con la luz, la bondad plena y la transparencia que brota de su ser todo. Pero fue solo a partir de aquella aciaga noche que Fidel se fue y de los conmovedores d√≠as de duelo subsiguientes, que comprend√≠ muchas cosas de Armando‚Ķ, aunque las ni√Īas ya cumplieron 27 y yo cuento m√°s de treinta de que nos acompa√Īamos en la vida ¬ŅQu√© no sabr√© de √©l?, cuando nunca m√°s me mov√≠ de su lado, ni √©l del m√≠o; todos esos a√Īos estuvimos ah√≠, as√≠, el uno para el otro, siempre. En cada alegr√≠a y en cada pena de la vida, que ni la una ni la otra son pocas en un lapso de tiempo como este. Aunque para m√≠, el tiempo vol√≥ luchando cada segundo por sus maravillosas existencias‚Ķ Aquella noche tambi√©n comprend√≠ que Fidel es la persona por la que Armando vivi√≥ y solo entonces termin√© de vislumbrar las razones por las que Hayd√©e am√≥ as√≠ a Armando. Porque √©l, como Abel y Boris, vivi√≥ para que Fidel viviera, y ella que era una iluminada, lo supo desde entonces, que Armando tambi√©n le hab√≠a entregado su vida; lo dem√°s fue cosa o cuesti√≥n del destino de cada quien y un poco del azar que siempre hace lo suyo‚Ķ

Por eso creo que, cuando Armando se fue con √©l ‚ÄĒa esa otra dimensi√≥n en la estrella que me dec√≠a mi madre, muy cerca del Se√Īor y del Ap√≥stol‚Ķ, a continuar en la lealtad en la que vivi√≥ por √©l toda la vida‚ÄĒ se fue tranquilo, se fue en calma‚Ķ Y cuando se fue y en ese √ļltimo suspiro que me ofreci√≥ antes de partir, lo hizo con valent√≠a y no emiti√≥ ni una sola queja de dolor. En ese instante decisivo, cuando a√ļn estaba en mis brazos, fue capaz de acariciarme el alma, darme fuerzas y una vez m√°s, brindarme su protecci√≥n, para poder descansar en paz y no dejarme perdida en medio de tanto desconsuelo.

Por mi parte, puedo confesarles que desde hace muchos a√Īos descubr√≠ que estudiar y promover su vida, obra y pensamiento, era lo mejor y m√°s provechoso que deb√≠a hacer. Desde el a√Īo 1979, cuando era una estudiante de la Licenciatura en Historia del Arte, su pensamiento despert√≥ en m√≠ particular admiraci√≥n, a partir de que lo conoc√≠, en una conferencia que dict√≥ para los entonces alumnos de la Facultad de Filosof√≠a e Historia, en el Teatro Manuel Sanguily de la Universidad de La Habana. A√Īos despu√©s, en las complejas circunstancias y contradicciones en las que se desenvolvi√≥ mi trabajo, la ayuda de cada uno de sus art√≠culos, discursos e intervenciones, me permitieron comprender la coyuntura pol√≠tica y, sobre todo, tener la certeza de que, en oportunidad propicia, sus ideas ‚ÄĒportadoras de la aut√©ntica Pol√≠tica Cultural de Fidel y la Revoluci√≥n Cubana‚ÄĒ se abrir√≠an paso sin tantos y tan diversos obst√°culos para su aplicaci√≥n. Desde aquellos dif√≠ciles momentos pens√© que era indispensable que se laborara por difundir su obra y pensamiento; pero al consultarle mi inter√©s, su modestia imposibilit√≥ cualquier gesti√≥n en esa direcci√≥n.

Fue solo a principios de los a√Īos 90, tras el derrumbe del socialismo en Europa Oriental y la URSS, en los embarazosos comienzos del Per√≠odo Especial, cuando se intensific√≥ la necesidad de promover el original pensamiento de la Revoluci√≥n Cubana y al calor de los debates por la salvaguarda de nuestra excepcional historia y tradici√≥n, en el I Taller de Pensamiento Cubano que sesion√≥ en la Universidad Central de Las Villas, en noviembre de 1994, que obtuve ‚ÄĒfinalmente‚ÄĒ su aprobaci√≥n para poder comenzar a gestionar el proyecto investigativo, de lo que se convirti√≥ poco tiempo despu√©s en el anhelado por m√≠: ‚ÄúProyecto Cr√≥nicas. Historia y memoria de la Revoluci√≥n Cubana en la voz de Armando Hart‚ÄĚ, el que, junto a las gemelitas es la causa de mi vida.

Tambi√©n puedo afirmar que contin√ļa siendo mi deber, seguir pensando y, desde luego, hablando de √©l, porque todo lo que conozco me lo dijo y me lo ense√Ī√≥ √©l; desde esa sencillez, modestia y lealtad absoluta en la que vivi√≥ y en la que parti√≥. Pero como ya he contado en otras ocasiones, su amor me ha permitido sentirme iluminada, pose√≠da de una fuerza de la naturaleza que me conmina a trabajar sin descanso para que su obra viva; por eso en tan breve tiempo ya contamos con los primeros 8 vol√ļmenes de la colecci√≥n ‚ÄúCuba, una Cultura de Liberaci√≥n‚ÄĚ. Selecci√≥n de escritos del Dr. ARMANDO HART D√ĀVALOS 1952-2017‚ÄĚ.

Ahora mismo no puedo olvidar que él solo quería trabajar y hacer, porque no conoció el reposo ni el descanso jamás; aunque conocía el sacrificio, sus actos solo eran para él algo necesario y natural como respirar. Siempre fue infatigable, salía de una cosa para entrar en otra; era un verdadero vértigo de acción y de labor; un hombre incansable.

En nuestro hogar fue ejemplo de virtudes extraordinarias; desde luego, primaron en √©l, el infinito amor a nuestras ni√Īas, el honor, la extrema delicadeza y la rectitud de car√°cter, las buenas costumbres, el cari√Īo, la pasi√≥n por el saber, la cordialidad, la solidaridad, el afecto, la pasi√≥n y la consideraci√≥n total. Fue, asimismo, un esp√≠ritu independiente y soberano. Ahora recuerdo que, como su inolvidable hermano Enrique ‚ÄĒa quien vener√≥ toda la vida‚ÄĒ odiaba a quien ment√≠a, porque para √©l la mentira originaba todo la enga√Īifa criminal que hace tan dif√≠cil el arte de gobernar y de crear.

Se refugi√≥ toda la vida en el mundo de las concepciones y en su inmensa pasi√≥n por la abstracci√≥n porque, como √©l dec√≠a, cuando se siente pasi√≥n por una causa, por un valor abstracto como la Justicia, todo hombre honrado debe darse a √©l ‚Äúy es honor al que no se renuncia y deber ante el que no se debe claudicar‚ÄĚ.

Fue amante de lo grande y un total apasionado de la emancipaci√≥n de su amada Cuba, la querida y martiana patria de Fidel; pero es que, como nos dijo Mart√≠, ¬Ņacaso los apasionados no son los primog√©nitos del mundo?

Crey√≥, asimismo, en la necesidad de la dignidad, el decoro y la justicia para todos. Piensen que, para √©l, ‚Äúla Justicia no es odio infecundo, no es tiran√≠a de nuestras ideas, no es parcialidad absurda, es predominio de la raz√≥n, del entendimiento cordial entre los componentes reales de la sociedad cubana‚ÄĚ. Y por eso afirm√≥, ‚ÄúJusticia es elevar al homo sapiens a la categor√≠a de hombre, es darle a cada cual sus bienes y derechos, es hacer que cada cubano disfrute a plenitud de la herencia cultural y material de nuestro tiempo‚ÄĚ.

Toda su vida estuvo caracterizada por un esp√≠ritu inquieto y una intensa pasi√≥n rebelde y furia contra la injusticia y el atropello. Siempre me dijo que la arbitrariedad, la injusticia y ‚Äúla sinraz√≥n y el desajuste‚ÄĚ le provocaban un brote espont√°neo de impotencia, rabia, ira y excitaci√≥n, que no pod√≠a controlar.

Compartir la vida con Armando fue para m√≠ una bendici√≥n, un verdadero privilegio, satisfacci√≥n y goce, un sublime honor. No puedo olvidar que cada amanecer consegu√≠a palpar sus cercanas utop√≠as y convertir lo cotidiano en extraordinario. En el hogar, con la familia, en las relaciones con sus amigos, compa√Īeros, e incluso con simples conocidos, mostraba una sensibilidad, nobleza y humanidad verdaderamente admirables; fue ese uno de sus principales rasgos.

Cuando advertimos el entorno donde creci√≥ y se educ√≥, encontramos los componentes esenciales que contribuyeron a la formaci√≥n de su exquisita personalidad. No olvidemos que cuando recordaba a su madre, su primera asociaci√≥n era el pleno rigor y la exigencia, mezclados con el amor, la bondad y la justicia, sentimientos con los que tambi√©n relacionaba muy directamente a su padre, adem√°s del estricto cumplimiento de la Ley. Les agradeci√≥ infinitamente la educaci√≥n brindada, la cual empez√≥ con la pr√©dica de su intachable ejemplo. De sus padres conserv√≥ siempre vivencias entra√Īables; de ellos aprendi√≥ los estrechos v√≠nculos entre el derecho y la moral, principios esenciales que sustentaron la educaci√≥n que Marina y Enrique brindaron a sus hijos; por ello recordaba que, en su hogar, cuando quer√≠an distinguir a alguien por sus cualidades, dec√≠an: ‚Äúesa es una persona decente‚ÄĚ.

Ese es un detalle clave para entender a esta familia, el origen de sus ideas y actuaci√≥n en la vida, porque como bien √©l afirm√≥: ‚Äúsi entend√≠ la Revoluci√≥n Cubana, el socialismo, y tom√© partido por las causas justas, fue porque he aspirado siempre a ser una persona decente y honesta‚ÄĚ. Estudi√≥ fecundamente en la vasta biblioteca de su padre; la historia, la filosof√≠a, la sociolog√≠a, el derecho y la c√≠vica fueron invariablemente sus materias favoritas. Desde que tuvo uso de raz√≥n le interes√≥ la pol√≠tica como la mayor motivaci√≥n en la vida. So√Īaba que deb√≠a trabajar para transformar la realidad a partir de la √©tica y la justicia. Eligi√≥ la carrera de Derecho porque pensaba que de esa forma podr√≠a encauzar sus ingentes inquietudes pol√≠ticas y su vocaci√≥n de lucha por la justicia y la moral. Deseaba ejercer una c√°tedra como profesor universitario de Derecho Constitucional, lo que, ‚ÄĒcomo se conoce‚ÄĒ no lleg√≥ a realizar porque pas√≥ directamente a servir a la patria en la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Se incorpor√≥ tempranamente a las filas de la Juventud Ortodoxa, como una manera de hacer pol√≠tica y participar en la lucha contra la corrupci√≥n imperante. En la universidad fue un alumno perspicaz y aplicado, con dotes de orador y comunicador social, lo que se evidenci√≥ en su constante participaci√≥n como dirigente de la Federaci√≥n Estudiantil Universitaria (FEU). Estuvo entre los j√≥venes de la direcci√≥n de la FEU que en la misma ma√Īana del cuartelazo se trasladaron al Palacio Presidencial, para ofrecerle su apoyo y respaldo al presidente constitucional con vistas a enfrentar la ilegalidad. A nombre de la Asociaci√≥n de Estudiantes de Derecho denunci√≥, en una carta ante el Tribunal de Garant√≠as Constitucionales y Sociales, la ilegitimidad del r√©gimen nacido el 10 de marzo. Particip√≥ en la Jura de la Constituci√≥n de 1940 y tambi√©n result√≥ v√≠ctima del violento asalto de la polic√≠a batistiana al programa radial la Universidad del Aire. Fue uno de los m√°s destacados miembros del MNR, fundado por el ilustre profesor universitario Rafael Garc√≠a B√°rcena, a quien consider√≥ su maestro y mentor. Precisamente Garc√≠a B√°rcena, lo nombr√≥ su abogado y no admiti√≥ las presiones que le hicieron para que aceptara a otro letrado de experiencia que lo representara, en la causa por la cual fue juzgado en relaci√≥n con los hechos conocidos como la Conspiraci√≥n del Domingo de Resurrecci√≥n.

Cuando se conoce la trayectoria ideol√≥gica y pol√≠tica de Armando, resulta muy elocuente su afirmaci√≥n: ‚ÄúMi integraci√≥n al Movimiento 26 de Julio fue el resultado de un proceso natural. El programa del Moncada ven√≠a a materializar el sentimiento √©tico que estaba profundamente arraigado en la tradici√≥n patri√≥tica cubana‚ÄĚ. Debemos recordar, asimismo, la dura clandestinidad que le toc√≥ vivir en aquellos a√Īos febriles y su pasi√≥n por el trabajo revolucionario.

Estuvo entre los principales gestores y vivi√≥ de forma prominente el Alzamiento del 30 de Noviembre en Santiago de Cuba. El 4 de enero de 1957, en una carta que escribi√≥ a su familia encontramos sus principios y razones esenciales para continuar en la lucha, cuando dijo: ‚ÄúTengo fe porque si yo, lleno de limitaciones soy capaz de entregar lo poco que poseo por alcanzar una vida superior ‚ÄĒla que se vive al servicio de la historia‚ÄĒ, ¬Ņqu√© no est√°n ya haciendo las inmensas legiones de compa√Īeros que son capaces de mayores sacrificios y de m√°s altas virtudes? Y los he visto de carne y hueso en estos d√≠as llenos de emoci√≥n que mi destino pobre me hab√≠a reservado en medio de tanto dolor. Dolor por la angustia que produce saber perdidos para siempre a los mejores cubanos, cuando los malvados nos siguen entorpeciendo. Dolor porque es triste ver caer a personas con quienes hab√≠amos intimado por el trabajo conjunto de meses. Pero todo tiene su parte buena; sin esas grandes emociones la vida no valdr√≠a nada para m√≠‚ÄĚ.

A mediados de febrero de 1957 form√≥ parte del peque√Īo grupo de combatientes que participaron en la primera reuni√≥n entre la Sierra y el Llano. Luego de su regreso a La Habana, en el mes de abril result√≥ detenido y recluido en las c√°rceles de la tiran√≠a. En la ma√Īana del 4 de julio protagoniz√≥ una audaz fuga de la Audiencia de La Habana. Aunque todos pensaban que entonces lo m√°s prudente era que pasara a la Sierra, ello no ocurri√≥. Porque poco tiempo antes de la muerte de Frank Pa√≠s se hab√≠a convenido su traslado a Santiago, para que laborara all√≠, en las actividades organizativas y de direcci√≥n del Movimiento 26 de Julio.

En noviembre de 1957 subi√≥ de nuevo a la Sierra para encontrarse con Fidel y el grupo guerrillero, a fin de tratar todo lo relacionado con la llamada Junta de Liberaci√≥n o Pacto de Miami. All√≠ pas√≥ la Navidad de 1957 y esper√≥ el nuevo a√Īo; pero en los primeros d√≠as de enero tuvo que bajar al Llano a fin de continuar la lucha en su puesto de combate, porque era all√≠ donde √©l consideraba que resultaba m√°s √ļtil para los planes de Fidel y el M-26-7. Cuando bajaba de las monta√Īas fue arrestado como sospechoso por unos guardias de la tiran√≠a cerca de Palma Soriano.

Los compa√Īeros del Movimiento que trabajaban en la Compa√Ī√≠a de Tel√©fonos en la ciudad de Santiago de Cuba interceptaron una llamada del propio Batista para Alberto R√≠o Chaviano ‚ÄĒel asesino de los moncadistas‚ÄĒ en la que le dec√≠a que ‚Äúhab√≠a que matar a Armando Hart como a un perro, que simularan un combate en los alrededores de la Sierra‚ÄĚ. Armando recordaba emocionado que la solidaridad de los combatientes del Llano, con Ren√© Ramos Latour ‚ÄĒel Comandante Daniel‚ÄĒ al frente y la movilizaci√≥n de la opini√≥n p√ļblica le salvaron la vida.

La tiran√≠a lo estuvo trasladando de una c√°rcel a otra del pa√≠s durante todo el a√Īo 1958, no olvidemos que el r√©gimen lo consideraba un individuo muy peligroso. Cuando cay√≥ preso, lo encerraron en el cuartel de Palma Soriano; de all√≠ lo llevaron a un calabozo en las afueras de Santiago de Cuba; luego lo reubicaron en el cuartel Moncada ‚ÄĒlugar donde fue interrogado por el propio Chaviano‚ÄĒ; m√°s tarde lo pasaron a la C√°rcel de Boniato hasta principios de julio, cuando fue trasladado al Castillo del Pr√≠ncipe, en La Habana. En las primeras semanas del mes de agosto, tal parece que, para aislarlo de la capital, lo trasladaron a las galeras del Presidio Modelo de Isla de Pinos. Despu√©s vino el esperado triunfo de Fidel y todos estos a√Īos en la primera trinchera de pensamiento y acci√≥n por su amada patria Cuba, la patria Am√©rica y la patria Humanidad.

Desde los inicios la lucha tuvo para √©l un contenido profundamente √©tico, pi√©nsese en su elocuente afirmaci√≥n: ‚ÄúPara m√≠ todo empez√≥ como una cuesti√≥n de car√°cter moral‚ÄĚ. Esa frase demuestra el enorme peso que tuvo la √©tica en la formaci√≥n de su car√°cter y a lo largo de toda la vida. Para √©l, el tema de la √©tica es el tema central de la pol√≠tica.

La historia de Cuba estar√° marcada para siempre por el obrar y el proceder de la vanguardia revolucionaria de la Generaci√≥n del Centenario que, con su lucha, promovi√≥ el cambio radical de nuestra historia. Armando le aport√≥ a su generaci√≥n y a nuestra patria no solo su destacad√≠sima actuaci√≥n, sino tambi√©n su pensamiento a lo largo de todo el proceso revolucionario, porque para √©l la idea de la felicidad est√° en el trabajo y en la lucha, por eso pudo escribir en sus memorias en abril de 1958: ‚Äúyo era feliz porque estaba luchando y no hay mayor satisfacci√≥n que la de combatir y trabajar por el futuro‚ÄĚ; pensemos que en ese momento estaba preso en la c√°rcel de Boniato, reci√©n hab√≠a conocido la terrible noticia de la muerte de su hermano Enrique y del fracaso de la Huelga de Abril.

Armando fue un ser que no descansó jamás, fue creativo, tenaz, perseverante y esforzado, inquieto e hiperquinético hasta el fin. Amanecía y terminaba el día lleno de proyectos. Al lado de un hombre así, me fue imposible conocer el tedio, la monotonía o la rutina. Practicó en su actuar diario y cotidiano, la filosofía de la ética y el optimismo revolucionario unida a su vocación de servicio a la patria y a la Revolución, lo cual significaba estar allí, donde hacía más falta, en el momento oportuno para desbrozar del arribismo y la mediocridad el camino a la luz. Aparecían entonces su ternura, paciencia profunda y reflexiva, siempre dispuestas al diálogo de lo esencial y a la exposición de la verdad. Pero por encima de todas esas cosas, Armando siempre fue un hombre bueno, fue un ser bondadoso en la profundidad total de esta cálida y tierna palabra. Su vida estuvo bordada de sencillez, humildad y modestia, al punto que jamás reparó en el hecho de que, como dijera el poeta Miguel Barnet, su nombre ya estaba no solo en los museos, sino también en la leyenda.

Por todo esto aparecen las palabras para rezar por tu presencia; por eso no hay comienzo, ni fin, solo estas t√ļ‚Ķ

Gracias Armando por el tibio y tierno beso; Gracias por encender el AMOR hasta en la √ļltima batalla; Gracias por tu confianza, por darme el privilegio de ser tu esposa y compa√Īera; Gracias por Marinita y Florecita.

Lo demás ahora les toca a ustedes, porque solo leyéndolo podrán conocerlo y lo puedo afirmar porque lo que es a mí, los papeles de Armando me han hablado y me lo han dicho casi todo, perdón, me lo han dicho todo…

Descansa en la paz que viviste amado mío, para siempre allí estaré contigo, mi amor.


Remolino de arte

‚ÄúEs un remolino de arte‚ÄĚ, as√≠ describen sus amigos a Leonardo Pablo Rodr√≠guez Mart√≠nez, uno de los j√≥venes pintores m√°s expuestos y reconocidos dentro del panorama cultural camag√ľeyano por la solidez de su trabajo, la responsabilidad y compromiso no s√≥lo con los que creen en su talento sino tambi√©n consigo mismo.

La familia es cuna, la educación primaria y las influencias parten de esa cuna, por lo que para Leonardo es imposible separar hoy la decisión de su vocación artística sin darle el crédito merecido a su padre, Oscar Rodríguez Lasseria, importante artista del barro y del pincel en la provincia.

‚ÄúFormaba parte de un entorno que hice m√≠o y aprend√≠ un gusto por el arte donde la arcilla adquir√≠a ante mis ojos las formas m√°s bellas e inesperadas y esa pasi√≥n heredada la desarroll√© con los a√Īos.

‚ÄúEn el momento que decid√≠ que estudiar√≠a en la Academia de Artes Vicentina de la Torre, la primera objeci√≥n la obtuve de mi padre. Supongo que intentaba alertarme de los sacrificios y disciplina que esta carrera conlleva, pero mi vocaci√≥n ya estaba determinada y no me equivoqu√© con ella‚ÄĚ.

Leonardo Pablo Rodríguez Martínez, artista de la plástica./ Claudia Beatriz Borrero Báez

‚Äď¬ŅC√≥mo fueron tus a√Īos en la Academia?

Al inicio me sentía muy inseguro, sentía que debía probar mucho más por mi procedencia familiar, pero en corto plazo aprendí de mis temores y me impuse el reto de crear mi propio camino.

No fui un alumno modelo; de hecho, siempre fui un poco rebelde, pero al menos no era el peor de mi clase, aunque supongo que mis profesores no dir√≠an lo mismo (sonr√≠e). Realmente no era muy bueno dibujando, algo que luego resolv√≠ con mucho trabajo extra y rigor, pero en general tuve cuatro a√Īos llenos de ense√Īanza en los que la percepci√≥n del mundo y la realidad me cambiaron inevitablemente.

‚ÄďTe especializaste en la t√©cnica de la escultura. ¬ŅPor qu√© inclinarse entonces hacia el dibujo y la pintura?

Entendí que la carrera más completa sería la escultura, pues de la misma forma tendría que dibujar y pintar para mis proyectos, pero además aprendería a manipular la tridimensionalidad y el espacio. Tampoco me interesaba la pintura clásica ni los métodos románticos, prefería la experimentación.

Después de graduarme y esforzándome para crear un mejor dibujo fui encontrando en la pintura una mayor comodidad como medio expresivo, aunque nunca abandoné la instalación, la escultura y el performance.

Creo que ese hábito se me quedó de lo que aprendí estudiando la especialidad, porque he hecho exposiciones en que los materiales que empleo son superficies grandes de madera, de cartón, u otros que tienden a agredir el espacio.

Leonardo Pablo y Reynaldo Labrada, organizador y creador del Almacén de la Imagen./ Claudia Beatriz Borrero Báez

‚Äď¬ŅEs la figuraci√≥n el estilo que te distingue?

Me siento identificado con la abstracción figurativa, con el hecho de perder al espectador entre formas supuestamente aleatorias e indefinidas en un juego de luz y sombras, que cuesta descubrir o que quizás nunca descubran.

Y es que mi trabajo, en su mayoría está hecho para mí, son mis historias y las cuento a mi manera.

En cambio, con la escultura y la instalación, la figuración es recurrente, pues me apropio de símbolos y de elementos específicos para construirlos y recontextualizarlos.

‚Äď¬ŅQu√© te apasiona, adem√°s del √≥leo y el dibujo?

Con 12 a√Īos ya era aficionado del buen cine y hac√≠a mis propias pel√≠culas con amigos y una c√°mara casera, escrib√≠amos guiones y practic√°bamos improvisadas puestas en escena, algunas veces imitando pel√≠culas.

Luego en la Academia de Arte hice experimentos y videos de arte y de danza, pero de a poco el lienzo sustituy√≥ parcialmente la c√°mara pero a√ļn hago fotograf√≠as para llevarlas a la pintura.

Pero ese ni√Īo de los videos a√ļn est√° dentro de m√≠, y sin dudas volver√° a coger la c√°mara, es s√≥lo cuesti√≥n de tiempo que suceda y qui√©n sabe si se convierta en una de esas etapas de mi obra.¬† ¬†

Nueva serie de cuadros abstractos y figurativos, influenciados por el Arte Concreto y el Minimalista./ Claudia Beatriz Borrero B√°ez

‚Äď¬ŅC√≥mo enfrentas el reto que supone la tan llevada y tra√≠da etiqueta de ‚ÄúJoven Promesa‚ÄĚ?

‚ÄúJoven Promesa‚ÄĚ, esa tela puede que a√ļn me quede grande. En lo personal trabajo por el placer y la satisfacci√≥n de hacerlo sin trascendencia personal. Cada obra es un hijo del que luego cuesta desprenderse.

Con los proyectos colectivos pienso en alentar a otros a que me sigan. Así lo hicimos en las provincias de Santiago de Cuba, Villa Clara y Cienfuegos con 8+1, una gira promocional realizada en 2018.

Hay muchos jóvenes artistas llenos de potencial por todo el país, pero que lamentan la nula promoción de sus obras. Lo que estamos haciendo es demostrar que desde provincia se puede promocionar el arte.

Proyectos como ‚ÄúDentro del Juego‚ÄĚ en Santa Clara o los que organiza¬† el artista Alejandro Lescay desde Santiago de Cuba, son muestras de que s√≠ se puede.

-Nos hablabas de 8+1. ¬ŅQu√© es?

El proyecto de Arte 8+1 nació en el 2015, después de organizar y crear el Salón Nacional de Autorretratos en 2010, el cual contó con la participación de más de 40 artistas de la plástica.

8+1 re√ļne a nueve artistas en cada edici√≥n, convoca a los creadores a trabajar bajo una coherencia formal o conceptual sin alejarse de sus propios estilos y los convida a realizar obras originales, muchas veces sac√°ndolos de su zona de confort.

El proyecto cuenta ya con seis ediciones y lo que ha marcado su éxito es su certero poder de convocatoria y organización. Para nosotros el proceso de producción y desarrollo de la muestra ha sido tan importante como la misma, lo que fomenta un esquema fundamental: la promoción.

De alguna manera es una plataforma en términos de unidad de equipo y de la divulgación que se le hace a cada edición; por eso tratamos de que sea itinerante y vaya por todo el país.

Leonardo Pablo ArtStudio/ Claudia Beatriz Borrero B√°ez

‚ÄďLa AHS para ti‚Ķ

Ha sido un apoyo excepcional para mi carrera, fundamentalmente para mis proyectos colectivos, son tan merecedores como yo del relativo éxito que han alcanzado.

Me ha ofrecido las posibilidades de realización, de crecimiento, de superación que no he encontrado en ninguna otra parte.

La Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en Camag√ľey tiene el privilegio de contar con la confianza entre sus asociados, eso dice mucho de su trabajo para con los artistas miembros y los que no lo son.

Mientras fungía como jefe de la sección de Artes Visuales impulsamos algunos programas de subvención, promoción, colección y exhibición de obras de arte, pero aun así siempre será insuficiente, por lo que la promoción debe seguir siendo sistemática y sostenida, aspecto fundamental para el desarrollo de las carreras de los artistas jóvenes.

‚ÄďRecientemente inauguraste tu propia galer√≠a, com√©ntame sobre tus planes futuros y lo que te tiene inmerso en estos momentos.

Ahora trabajo en el Leonardo Pablo ArtStudio, allí estoy creando una nueva serie de cuadros abstractos y figurativos, influenciados principalmente por el Arte Concreto y el Minimalista.

En tiempos de coronavirus, pandemia que azota a toda la población mundial, es prioridad para mí seguir creando desde la seguridad de mi casa y esperar a que cuando todo pase poder exhibir lo realizado en este tiempo.

Leonardo Pablo ArtStudio/ Claudia Beatriz Borrero B√°ez

La vida eterna de Roberto Fern√°ndez Retamar (Fotos, videos y poemas)

(El Portal del Arte Joven Cubano retoma este trabajo period√≠stico, publicado a prop√≥sito de su fallecimiento en 2019, en homenaje a ese gran poeta y ensayista, Maestro de Juventudes, que en el d√≠a 9 de junio cumplir√≠a 90 a√Īos)

Si me dicen que te has marchado O que no vendr√°s, No voy a creerlo: voy A esperarte y esperarte: Si te dicen que me he ido, O que no vuelvo, No lo creas: Esp√©rame Siempre».

La noticia fue un golpe en el alma de millones de personas en Cuba y el mundo. El poeta y ensayista Roberto Fern√°ndez Retamar, el hombre entra√Īable, el profesor de teor√≠a y cr√≠ticas literarias, El Miembro de la Academia Cubana de la Lengua, el Presidente de Casa de las Am√©ricas, el Premio Nacional de Literatura (1989), el doctor en Filosof√≠as y Letras, el revolucionario, el pensador, uno de los intelectuales m√°s grandes del continente, falleci√≥ este 20 de julio a los 89 a√Īos de edad.

Y la gente, aqu√≠ y all√°, en muchas partes, habla de √©l, lo recuerda, lo lee, se sumerge en sus versos y ensayos, le dedica textos‚ĶLlamadas por tel√©fonos, publicaciones en redes sociales y conversaciones entre amigos transmiten el dolor y la admiraci√≥n de quienes lo conocimos personalmente o mediante sus escritos, siempre repletos de lucidez y esa capacidad tremenda para desentra√Īar y alertar, m√°s all√° de lo aparente.

Conocíamos sobre su delicado estado de salud, pero no pensábamos en su partida física. Retamar caló muy hondó en sus familiares y amigos, en la intelectualidad latinoamericana y los amantes de la literatura, pero también mucho más allá.

Lo quieren millones de otras personas que admiran al poeta y pensador, pero sobre todo al ser humano, cultivador de la belleza y empe√Īado siempre en ayudar a su pa√≠s desde las palabras y la acci√≥n.

Nacido en la V√≠bora, La Habana, el 9 de junio de 1930, resalta su capacidad para analizar temas de la cotidianidad y el esp√≠ritu de los pueblos con sencillez y naturalidad, pero tambi√©n con enorme profundidad reflexiva y po√©tica. No escribi√≥ ni habl√≥ nunca √ļnicamente para las √©lites, pero su obra es de una altura tremenda, tal vez por ese mismo don de entender y reflejar como pocos las mareas humanas.

Resulta inevitable pensar en algunas de sus obras, versos y prosas, en su ejemplo de intelectual y hombre fiel a la creaci√≥n y al alma de Cuba y nuestra Am√©rica. Ah√≠ est√° Calib√°n, publicado por primera vez en 1971 y considerado uno de los ensayos m√°s importantes escritos en lengua espa√Īola, un texto con penetrantes reflexiones sobre la identidad latinoamericana, que, como su autor, seguir√° teniendo larga vida. Una fuente a la cual se deber√° volver una y otra vez, desde Cuba y Am√©rica, desde Europa y otras partes del planeta, para entender mejor las esencias de los nacidos en esta regi√≥n del, en estos actuales pa√≠ses, cuyos habitantes somos resultados de ra√≠ces, luchas y procesos muy singulares, mediante los cuales se han ido conformando rostros y cuerpos identitarios peculiares, que incluyen dis√≠miles influencias, pero poseedores de una cultura muy propia, como argumenta Retamar.

Verdaderamente Calib√°n impresiona por la fuerza y profundidad de sus tesis, con¬† an√°lisis sociol√≥gicos, hist√≥ricos, literarios y de otros tipos, desde las entra√Īas del ser humano nacido aqu√≠, de conquistadores, inmigrantes‚Ķ, todo en constante di√°logo con lo ocurrido o proyectado desde otros lugares del mundo, especialmente Estados Unidos y Europa.

Doctor Honoris Causa de las universidades de Sofía, Buenos Aires y Las Villas, Fernández Retamar, quien también impartió clases en universidades extranjeras como las de Yale y Columbia, reafirma sus esencias martianas en ese texto, en el cual varias veces se remite al ensayo Nuestra América y a otros artículos e ideas del Héroe Nacional cubano.

Sin dudas, Calib√°n debe mantenerse siempre como un ser de papel o digital, imprescindible en las aulas de nuestro pa√≠s y Am√©rica, hijo no solo de su autor, sino de dis√≠miles pensadores y sus pueblos, con plena conciencia de que ‚Äúponer en duda nuestra cultura es poner en duda nuestra propia existencia, nuestra realidad humana misma‚ÄĚ, una alerta para el presente y futuro.

  • ¬ŅQu√© es la poes√≠a? dices mientras clavas
    Varias decenas de pinchos en la carne.
    ¬ŅQu√© es poes√≠a? ¬ŅY t√ļ me lo preguntas?
    Que cualquier cosa sea posible, eso es la poesía.

¬ŅC√ďMO VEMOS LOS J√ďVENES A FERN√ĀNDEZ RETAMAR?

Frente a la pantalla del televisor, en el momento de la noticia, la primera imagen que vino a nuestra mente fue la de un Retamar sonriente, repleto de energ√≠as, explicando, leyendo, polemizando, escribiendo, so√Īando‚Ķ

Recordamos el √ļltimo d√≠a cerca, cuando ya caminaba con mucha dificultad, ayudado por un bast√≥n y otra persona, pero todav√≠a con esa imagen po√©tica en el rostro, en su gesto de detenerse y responder una pregunta de manera muy breve, en su jam√°s traicionada sinceridad y compromiso creativo.

Para nosotros es indudablemente un maestro, no solo desde los versos y ensayos, desde su labor en Casa de las Américas, publicaciones en medios de prensa y otras responsabilidades de dirección en la revista Unión, el Centro de Estudios Martianos, y otras instituciones y lugares, sino desde su quehacer como hombre e intelectual, con una permanente proyección social.

Autor de decenas de libros como A quien pueda interesar, Hemos construido una alegría olvidada y Nosotros los sobrevivientes, supo conjugar belleza estética, simplicidad, profundidad, coherencia y capacidad de análisis en sus obras, las cuales son singulares retratos de su época. Las reflexiones suelen estar implícitas en sus versos, tal vez sin proponérselo, pero como algo implícito siempre en su pensamiento.

Leerlo es conocer tambi√©n al esposo, al padre, al revolucionario, al so√Īador que nunca se rindi√≥ y estaba muy seguro de que ‚Äúen Cuba las dificultades son nuestro aire cotidiano. Por lo menos ahora no peleamos una derrota, sino que defendemos una esperanza‚ÄĚ, como expres√≥ en entrevista concedida en 1992, cuando se sufr√≠an los efectos del Per√≠odo Especial.

La obra de Retamar es tambi√©n voz de diferentes momentos de la Revoluci√≥n cubana, y sus ciudadanos, a veces desde la experiencia muy personal. Llama la atenci√≥n el desempe√Īo de diferentes funciones, sin abandonar jam√°s una creaci√≥n de calidad y despojada de hermetismos. Lo recordamos como autor indispensable en la poes√≠a hispanoamericana contempor√°nea, como ensayista pol√©mico y tambi√©n como hombre importante en la pol√≠tica cultural cubana, con efectos innegables en nuestra Am√©rica.

Las nuevas generaciones no podemos olvidar nunca sus consideraciones sobre el papel de los intelectuales y los necesarios procesos de descolonización cultural en nuestro continente, un reto que se mantiene en contextos diferentes, pero iguales de desafiantes.

Debemos tener presente tambi√©n que, como dijo en 1992, m√°s all√° de vientos a favor o en contra, «son los escritores y los artistas los que hacen la obra de arte‚Ķ»

RETAMAR EN EL TIEMPO

  • Cuando pongo mi mano joven,
    Condescendiente,
    Sobre el hombro tormentoso del anciano,
    Es sólo una ilusión, sólo un instante,
    El tiempo
    De mirar a las nubes, a los astros,
    Antes de que otra mano,
    Generosa,
    Se pose sobre mi hombro
    Llam√°ndome ¬°oh anciano!

Hace apenas unas horas de su partida física. Tal vez, todavía algunas personas lloran, muchas sienten la tristeza, el dolor…, pero dentro de todo existe la certeza de que Roberto Fernández Retamar nunca se irá verdaderamente.

Su pensamiento, la obra y cualidades como ser humano resultan demasiados poderosos, como para ser borrados por el tiempo o el olvido. En lo adelante, no se deber√° intentar imitarlo o colocarlo en un pedestal. √Čl est√° en un lugar cimero de la cultura latinoamericana precisamente por la capacidad de di√°logo de sus textos, nacidos desde el amor, la pol√©mica, los sue√Īos, la tristeza‚Ķ, pero sobre todo desde la voluntad, el anhelo y la memoria.

Cada libro suyo permanecerá como parte de su palpitar, la intranquilidad y dimensión de sus ideas. Textos, como Felices los normales, Calibán y Para una teoría de la literatura hispanoamericana le garantizan su presencia junto a cada generación de poetas e intelectuales.

La mejor manera de honrarlo ser√° recordarlo, pero sobre todo tener siempre presentes sus esencias como poeta e intelectual total, en los textos y la cotidianidad, en las decisiones, las propuestas y el quehacer.

ALGUNOS POEMAS DE ROBERTO FERN√ĀNDEZ RETAMAR

EL OTRO

Nosotros, los sobrevivientes,

¬ŅA qui√©nes debemos la sobrevida?

¡Quién se murió por mí en la ergástula,

quién recibió la bala mía,

la para mí, en su corazón?

¬ŅSobre qu√© muerto estoy yo vivo,

sus huesos quedando en los míos,

los ojos que le arrancaron, viendo

por la mirada de mi cara,

y la mano que no es su mano,

que no es ya tampoco la mía,

escribiendo palabras rotas

donde él no está, en la sobrevida?

***

FELICES LOS NORMALES

A Antonia Eiriz

FELICES LOS NORMALES, esos seres extra√Īos.

Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,

Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,

Los que no han sido calcinados por un amor devorante,

Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco m√°s,

Los llenos de zapatos, los arc√°ngeles con sombreros,

Los satisfechos, los gordos, los lindos,

Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,

Los que ganan, los que son queridos hasta la empu√Īadura,

Los flautistas acompa√Īados por ratones,

Los vendedores y sus compradores,

Los caballeros ligeramente sobrehumanos,

Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de rel√°mpagos,

Los delicados, los sensatos, los finos,

Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.

Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sue√Īos,

Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan

Y nos construyen, los m√°s locos que sus madres, los m√°s borrachos

Que sus padres y m√°s delincuentes que sus hijos

Y m√°s devorados por amores calcinantes.

Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

***

POR UN INSTANTE

Esa luz en la noche,

¬ŅSer√° un reflector nuestro?

¬ŅSer√° un arma de ellos?

(Por un instante

Había olvidado

Que hay en el cielo luna, que hay estrellas.)

Roberto Fern√°ndez Retamar

***

OYENDO UN DISCO DE BENNY MOR√Č

ES LO MISMO de siempre:

¡Así que este hombre está muerto!

¡Así que esta voz

Delgada como el viento, hambrienta y huracanada

Como el viento,

es la voz de nadie!

¡Así que esta voz vive más que su hombre,

Y que ese hombre es ahora discos, retratos, l√°grimas, un sombrero

Con alas voladoras enormes

‚ÄĒy un bast√≥n‚ÄĒ!

¡Así que esas palabras echadas sobre la costa plateada de Varadero,

Hablando del amor largo, de la felicidad, del amor,

Y aquellas, √ļnicas, para Santa Isabel de las Lajas,

De tremendo pueblerino en celo,

Y las de la vida, con el ojo fosforescente de la fiera ardiendo en la sombra,

Y las l√°grimas mezcladas con cerveza junto al mar,

Y la carcajada que termina en punta, que termina en aullido, que termina

En qué cosa más grande, caballeros;

Así que estas palabras no volverán luego a la boca

Que hoy pertenece a un montón de animales innombrables

Y a la tenacidad de la basura!

A la verdad, ¬Ņqui√©n va a creerlo?

Yo mismo, con no ser m√°s que yo mismo,

¬ŅNo estoy hablando ahora?

***

A LOS √ĀRBOLES DEL CEMENTERIO

ESTOS √ĀRBOLES SE alimentan

De lo que fuimos, de lo que seremos:

Madera hecha de ojos, ramas

En que, acerc√°ndose, se siente el olor acre

De las piernas.

Por suerte, las hojas m√°s altas,

Las del pelo, van a confundirse

Con el viento de la tarde, el dulce viento

Que menea los primeros terrones sobre el cad√°ver.

***

ANIVERSARIO

Me levanto, a√ļn a oscuras, para llevar a arreglar unas ruedas del auto, que sigue roto,

Y al regreso, cuando ya ha brotado el hermoso y cálido día,

Te asomas a la ventana que da al pasillo de afuera, y me sonríes con tus ojos achinados del amanecer.

Poco después, a punto de marcharme para ir a revisar unos papeles,

Te veo cargando cubos con nuestras hijas,

Porque hace varios días que no entra agua, y estamos sacando en cubos la poca que haya en la cisterna del edificio.

Y aunque tengo ya puesta la guayabera de las reuniones, y en una mano la maleta negra que no debo soltar,

Ayudo algo, con la otra mano, mientras llega el jeep colorado.

Que demora poco, y al cabo me arrastra de all√≠: t√ļ me dices adi√≥s con la mano.

T√ļ me dec√≠as adi√≥s con la mano desde este mismo edificio,

Pero no desde este mismo apartamento;

Entonces, hace m√°s de veinte a√Īos, no pod√≠amos tener uno tan grande como √©ste de los bajos.

El nuestro era peque√Īo, y desde aquel balc√≥n que no daba a la calle,

Pero que yo vislumbraba all√° al fondo, cuando cruzaba r√°pido, en las ma√Īanitas fr√≠as, hacia las clases innumerables de introducci√≥n al universo,

Desde aquel balc√≥n, all√° al fondo, d√≠a tras d√≠a me dec√≠as adi√≥s, metida en tu √ļnica bata de casa azul, que iba perdiendo su color como una melod√≠a.

Pienso estas cosas, parloteando de otras en el jeep rojo que parece de juguete,

Porque hoy hace veintid√≥s a√Īos que nos casamos,

Y quiz√° hasta lo hubi√©ramos olvidado de no haber llegado las ni√Īas (digo, las muchachas) a la hora del desayuno,

Con sus lindos papeles pintados, uno con un 22 enorme y (no sé por qué) dos plumas despeluzadas de pavorreal,

Y sobre todo con la luz de sus sonrisas.

¬ŅY es √©sta la mejor manera de celebrar nuestros primeros veintid√≥s a√Īos juntos?

Seguramente s√≠; y no s√≥lo porque quiz√° esta noche iremos al restor√°n Mosc√ļ,

Donde pediremos caviar negro y vodka, y recordaremos a Mosc√ļ y sus amigos, y tambi√©n a Leningrado, a Bak√ļ, a Erev√°n;

Sino sobre todo porque los celebraremos con un día como todos los días de esta vida,

De esta vida ya m√°s bien larga, en la que tantas cosas nos han pasado en com√ļn:

El esplendor de la historia y la muerte de nuestras madres,

Dos hijas y trabajos y libros y países,

El dolor de la separación y la ráfaga de la confianza, del regreso.

Uno est√° en el otro como el calor en la llama,

Y si no hemos podido hacernos mejores,

Si no he podido suavizarte no sé qué pena del alma,

Si no has podido arrancarme el temblor,

Es de veras porque no hemos podido.

T√ļ no eres la mujer m√°s hermosa del planeta,

Esa cuyo rostro dura una o dos semanas en una revista de modas

Y luego se usa para envolver un aguacate o un par de zapatos que llevamos al consolidado;

Sino que eres como la Danae de Rembrandt que nos deslumbró una tarde inacabable en L`Ermitage, y sigue deslumbrándonos;

Una mujer ni bella ni fea, ni joven ni vieja, ni gorda ni flaca,

Una mujer como todas las mujeres y como ella sola,

A quien la certidumbre del amor da un dorado inextinguible,

Y hace que esa mano que se adelanta parecida a un ave

Est√© volando todav√≠a, y vuele siempre, en un aire que ahora respiras t√ļ.

Eres eficaz y l√ļcida como el agua.

Aunque sabes muchas cosas de otros países, de otras lenguas, de otros enigmas,

Perteneces a nuestra tierra tan naturalmente como los arrecifes y las nubes.

Y siendo altiva como una princesa de verdad (es decir, de los cuentos),

Nunca lo parec√≠as m√°s que cuando, en los a√Īos de las grandes escaseces,

Hac√≠as cola ante el restor√°n, de madrugada, para que las muchachas (entonces, las ni√Īas) comieran mejor,

Y, serenamente, le disputabas el lugar al hampón y a la deslenguada.

Un día como todos los días de esta vida.

No pido nada mejor. No quiero nada mejor.

Hasta que llegue el día de la muerte.

***

CON LAS MISMAS MANOS

Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.

Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían ropas de trabajo,

Pero los hombres y los muchachos que en sus harapos esperaban

Todav√≠a me dijeron se√Īor.

Están en un caserón a medio derruir,

Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches

Ahora en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.

Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando supieron que yo tenía biblioteca.

(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)

Pas√© por el que ser√° el comedor escolar, hoy s√≥lo se√Īalado por una zapata

Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.

Atr√°s estaban las piedras, y un grupo de muchachos

Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una

Y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.

Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores,

Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez

Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba

Como ahora a mí.

¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas,

Amor, qu√© lejos ‚ÄĒcomo uno de otro!

La conversación y el almuerzo

Fueron merecidos, y la amistad del pastor.

Hasta hubo una pareja de enamorados

Que se ruborizaban cuando los se√Īal√°bamos, riendo

Fumando, después del café.

No hay momento

En que no piense en ti.

Hoy quiz√° m√°s,

Y mientras ayude a construir esta

escuela

Con las mismas manos de acariciarte.


Puertas infinitas y una orquesta de papel

¬ŅQui√©n est√° en casa?

¬ŅCu√°ntas puertas puedes abrir con tres llaves? Te aseguro que no hallar√°s una respuesta matem√°tica. Solo perm√≠tanme confesar que con esa cantidad de llaves me aprest√© a varias travesuras. Es cierto, no siempre hall√© el camino correcto, incluso ante sencillos laberintos. V√≠ctima de la ansiedad, extravi√© mis ojos m√°s de una vez. No me arrepiento, es divertido ponerse en el lugar de los ni√Īos aunque sea por unos instantes. Aunque s√© que los m√°s peque√Īos de casa de seguro encontrar√°n todas las puertas con mayor facilidad.

Este no es solo un libro destinado solo al p√ļblico infantil y adolescente. A primera vista ser√≠a cierto pero tras cruzar la entrada cualquier lector disfrutar√° de la belleza y el conocimiento a su disposici√≥n. No crea que si el volumen llegara a sus manos ser√° un lector apacible. En todo caso ser√° quien le otorgue a estas p√°ginas la din√°mica para la que se concibi√≥. Si√©ntase entonces coautor, y al√≠stese al corretaje, ya con la vista, ya con el l√°piz.

Para Puertas a la M√ļsica (Ediciones Santiago, 2014) encontrar√°s las llaves de entrada pero solo un acertijo no podr√°s resolver. Seas ni√Īo o adulto quedar√°s atrapado en su orquestaci√≥n, en el hechizo m√ļsico-visual. Cuando llegas a la √ļltima p√°gina no encontrar√°s la salida y retornas a cualquiera de las anteriores.

Si bien mis palabras parecieran lanzar un conjuro, perdonen damas y caballeros que yo no he sido, fueron el autor Jos√© Orp√≠ y el ilustrador Ra√ļl Gil, los atrevidos.

Pase usted, la casa es suya

La interrogante, en apariencias ingenua, de una ni√Īa a su madre, dio lugar en las primeras d√©cadas del pasado siglo a que del genio popular brotara el son inmortal en el c√©lebre Mam√°, Son de la loma en la autor√≠a de Miguel Matamoros. Raz√≥n que corrobora el acierto de aproximar a los infantes a las tradiciones musicales, autores e int√©rpretes. No por casualidad en el portal del libro se apela a la antol√≥gica pregunta, a continuaci√≥n de un di√°logo entre un nieto y su abuela, en el cual se cita el tema musical en cuesti√≥n. La pieza afina la orquesta y prepara a los asistentes al concierto que sus p√°ginas ofrecen.

Con un lenguaje asequible a las primeras edades, sin que se apele a √Īo√Īer√≠as del verbo o el adjetivo, Orp√≠ coloca a su lector ideal frente a una s√≠ntesis de nuestro acervo musical. Juego y aprendizaje se intercalan y coinciden en id√©ntico espacio con el fin de dialogar en torno al patrimonio sonoro intangible, o como se escucha en voz de un personaje, el tesoro musical.

Puertas‚Ķ es un v√°lido ejemplo de c√≥mo obrar para que las presentes y futuras generaciones de cubanos conozcan el acervo de su cultura musical sin que se apele a la queja ante los presuntos demonios audibles que nos atormentan. Sospecho de quienes solo se conforman con la cr√≠tica a lo que entienden nocivo. Resulta c√≥modo se√Īalar el rinc√≥n sucio desde el sof√°. ¬ŅPor qu√© no atreverse a llevar a t√©rmino las ideas?

En tal sentido Puertas‚Ķ constituye una atractiva propuesta que se enlaza a esa tradici√≥n literaria, musical y audiovisual que en diferentes etapas marcan la infancia cubana. No es la primera vez que Jos√© Orp√≠ Gal√≠ se aveza en proyectos similares, sobre todo cuando a destinatarios tan importante se dirige. Algunos guardar√°n en sus libreros los t√≠tulos Para despertar al duende, por Ediciones Santiago (2003; 2009) o El mundo de los asombros, en la factura de la Editorial Oriente en 2010. Quien atesore entre sus manos Santiago de Cuba: ciudad cantada, otra vez por la de Oriente (2013; 2015), percibir√° la vocaci√≥n del educador que persiste en su obra. En este √ļltimo texto no solo se sirve de la poes√≠a para comunicar etapas y hechos hist√≥ricos trascendentales de la Villa, sino que conf√≠a la ilustraci√≥n del volumen a la creatividad infantil volcada en im√°genes.

Los primeros 35 compases los dedica a la presentación de varios instrumentos presentes en la musicalidad insular y algunos en la universal. Así, escuchamos la primera tonada a manos de la guitarra, cordófono cuya herencia se debe a las tradiciones hispánicas, cuyo asentamiento es primordial en el desarrollo de nuestros géneros musicales de base. A través de la poesía rimada Orpí nos entrega nombres del cubanísimo pentagrama como Sindo y Matamoros, cuyas obras es imposible de separar de la novia de las seis cuerdas.

¬°Cuidado padres dormilones! Este no es un libro para provocar el bostezo y la ca√≠da de los p√°rpados a tus hijos. Madre, no ser√° con estos acordes que te quites al ni√Īo de encima por un rato. Muy por el contrario, prep√°rate para sacar punta a los l√°pices, y con cada part√≠cula de aprendizaje tendr√°s lista una r√°faga de preguntas. Al√≠stense a formar la orquesta, tomen la libertad de divertirse mientras los instrumentos y la literatura hacen su acople.

Puertas a la M√ļsica posibilita la interacci√≥n entre sus creadores y destinatarios, a trav√©s de diversos juegos y otros caminos ser√°n copart√≠cipes del resultado. De tal fiesta resulta la concurrencia de aer√≥fonos, cord√≥fonos y percusi√≥n que entrelazan las huellas de √Āfrica, Espa√Īa y otras regiones contribuyentes a la formaci√≥n sonora cubana. Quienes se atrevan al juego de este concierto, enriquecer√°n de forma amena su saber.

¬°Que toquen, que toquen! Yo bailo de todo

¡Ay Mamá Inés tu hijo Bola está frente al piano! Llamó a Lecuona y entre teclas se les ve en el retozo.

Las autoridades de la m√ļsica pierden el control. Se desordena el pentagrama y la poblaci√≥n amanece a todo baile. Cada quien elige un ritmo diferente y otros cantan. Hasta la reina Isabel se sum√≥ a la algarab√≠a, perd√≥n, ¬Ņqu√© ha tocado ese?

Tras El Misterio de la Uni√≥n las puertas se abren y desde la d√©cima nos llegan varios g√©neros y ritmos surgidos al mismo ajiaco que nuestra identidad nacional. No ha de extra√Īarse usted mi adulto escucha, si tras este encuentro vuelve en s√≠ su memoria y recuerda que antes de los √≠dolos de hoy estuvieron los de siempre, que a veces no se llama balada, aunque rejuvenecido, su nombre puede ser bolero. Lo mismo sucede con el son, la guaracha, la tonada, guajira o la rumba, a quienes muchos voltean el rostro como a extra√Īos inquilinos.

Por esta senda de los g√©neros musicales llegamos a sus cultivadores. Orp√≠ a√ļpa a varios de los m√°s ilustres en tertulia, las edades desaparecen, y Sindo y Matamoros coinciden en el mismo brindis con Silvio y Formell. Porque la obra de quienes trascienden no se limita a los calendarios o el juego de estar o no a la vista de todos. Quienes por la oreja sue√Īan, siempre sabr√°n de d√≥nde y qui√©nes son los cantantes.

Alguien con m√°s sapiencia que yo, expres√≥ que para saber si un libro para ni√Īos est√° bien escrito, uno de los caminos es que le llegue a un adulto tanto como en su infancia. Gracias a las trampas del autor y el equipo de realizaci√≥n del texto, cada p√°gina sonora de Puertas‚Ķ me hizo olvidar que hay documentos oficiales donde reza el a√Īo en que nacimos. Ahora que se desdibujan esas fronteras del esp√≠ritu, simplemente abrazo una palabra, humanidad.

P.D: ¡Ah! olvidé decirles, el libro dejó de existir en librerías santiagueras casi al instante de su presentación. Sería una suerte una reedición. Por lo pronto, anímese a encontrarlo en bibliotecas.

otras ilustraciones de Puertas a la m√ļsica

otras ilustraciones de Puertas a la m√ļsica

otras ilustraciones de Puertas a la m√ļsica


Comienza Forodebate Nación y socialismo

La relación entre nación y socialismo tiene en Cuba una historia rica y no exenta de contradicciones. En la cohesión entre el proyecto nacionalista, donde la tradición liberal burguesa juega un papel importante, y el carácter internacionalista del socialismo, donde los aciertos y errores emanados de la experiencia soviética tienen también su peso, se ha conformado el ideal de soberanía e independencia nacional.

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El biodrama de una generación en Selfie: Carlos Sarmiento en la crisis de los 30

  • Cuando la vida se deja penetrar en el coraz√≥n mismo del teatro‚Ķ

Jacques Derrida

 

Como parte de un ciclo de entrevistas, iniciado desde la Casa Editorial Tablas-Alarcos con el objetivo de registrar el di√°logo con creadores, dramaturgos, teatr√≥logos, teatristas durante estos 20 a√Īos, converso con Carlos Sarmiento, teatr√≥logo, director y actor, que integra nuestro cat√°logo con su investigacion El largo viaje hacia la verdad, dedicada al director y actor cubano Vicente Revuelta.

Y también sobre la verdad, la reconstrucción de la realidad, la vida como fuente inagotable de ficción, el biodrama, la crisis de los 30, la necesidad y posibilidad de multiplicarnos en diversos roles desde el trabajo, el latido de una generación y sus resonancias conversamos Carlos y yo, hace ya unos meses en la sala de su apartamento.

‚Äď¬ŅCu√°les son las fuentes que tuviste en cuenta para la escritura de Selfie? ¬ŅEn qu√© circunstancias comienzas a escribirla?

Selfie surge de una manera curiosa. Habitualmente, se tiene una idea antes de escribir una obra, una esencia que luego se materializa, en mi caso, ni me había pasado la idea por la cabeza de escribir un texto. La motivación nace a partir de la investigación que estaba realizando sobre la autoficción en la Maestría de Dirección Escénica que estaba cursando en la Universidad de las Artes.

En la asignatura Metodología de la Investigación pedían un proyecto investigativo, recuerdo que estaba en casa de Eberto García Abreu mostrándole lo que ya tenía hecho y me dijo: Bueno, ahora tienes que ser consecuente y escribir tu propia autoficción.

En principio no me pareci√≥ necesario, pero fue una provocaci√≥n que se me qued√≥ en mi cabeza. Tiempo despu√©s empiezo a pensar en esa posibilidad, a preguntarme qu√© pudiera encontrar en mi vida de interesante para ser contado, pero a√ļn no estaba decidido. Incluso, pens√© en buscar a un dramaturgo para que escribiera a partir de las fuentes que yo le diera, porque nunca hab√≠a escrito una obra antes, ni siquiera estudi√© dramaturgia; hasta que me decid√≠.

No quería retratarme a mí mismo, hacerme el selfie, más bien quería desde mi imagen poder retratar a una generación, hablar de nuestras vivencias y traumas. Empecé a pensarme en sociedad, había una línea en el texto que se refería a la nuestra como una generación maniquí, fue un concepto que trabajé muchísimo aunque para la puesta se quitó.

También sentí que tenía una deuda grande con mi familia y que debía sacarla a la luz, precisamente porque siempre digo que las decisiones más importantes de nuestra vida cuando nacemos ya han sido tomadas: venir al mundo, cómo te llamarás, la crianza que vas a tener. A partir de ahí tienes que romper esa herencia, seguirla o cuestionarla; a algunas personas hacen más o menos rupturas, otras consolidan esa tradición con mayor o menor éxito.

Comencé con un espectro de cinco o seis de mis familiares de los que quería hablar, luego me quedé con menos personas. Mi vida, solamente, no era interesante y decidí incluir el personaje de Fanny, inspirado en una muchacha que había conocido tiempo antes en Trinidad. La historia de amor entre ella y mi personaje no existe en la realidad, es parte de la ficción, pero me parecía interesante porque es una joven que no ha podido salir adelante porque está marcada por un pasado del que no logra salir.

Todo fue muy curioso con la zona de esa historia que es real. La conoc√≠ durante mis viajes de trabajo a Trinidad, me quedaba en su casa porque ella alquilaba. Un amigo me dice ‚Äúten cuidado que te est√°s quedando en casa de la nieta de‚Ķ (el nombre real nunca lo digo por una cuesti√≥n de √©tica), esa gente es peligrosa‚ÄĚ. Yo le respond√≠ que ella no me parec√≠a mala persona y que no deb√≠a pagar por lo que hizo su abuelo, pero mi amigo me refut√≥ que no solo era el abuelo, su mam√° tambi√©n hab√≠a estado presa. Igual me parec√≠a injusto que si ella hab√≠a tratado de romper con ese pasado siguiera siendo juzgada.

La vida de ella me pareció muy interesante para la obra, porque es muy azarosa. A partir de ahí, salió el personaje de Fanny, aparentemente vulgar. Creé la historia de amor porque me interesaba la contraposición de esta muchacha y un artista que se debate entre su ideal creativo y la realidad. Ella, sin embargo, es una persona con los pies bien puestos en la tierra porque ha sufrido mucho, esa polaridad entre los dos personajes me atraía.

Para este texto yo investigu√© mucho sobre el psicodrama, y lo us√© como concepto para trabajar la puesta en escena: yo en una butaca viendo la representaci√≥n de mi propia vida. Ojal√° y tambi√©n Fanny pudiera estar a mi lado, en un momento del espect√°culo ocurre, la actriz se sienta a mi lado en el p√ļblico y los dos vemos juntos la puesta en escena. Originalmente el texto est√° hecho para que en las representaciones que se hacen no intervengan ninguno de estos dos actores/personajes, que siempre est√©n viendo sus dobles en escena desde la platea.

La imagen del director que interviene en escena y observa el espect√°culo junto a los dem√°s espectadores parte del concepto de Sergio Blanco sobre ‚Äúel gu√≠a tur√≠stico o Estado de GT‚ÄĚ.¬† Yo pas√© el taller Construcci√≥n y Deconstrucci√≥n del Mon√≥logo con este dramaturgo y director en el a√Īo 2014; durante el que hicimos muchos ejercicios con la premisa del efecto GT que me sirvieron enormemente.

‚Äď¬ŅEsta es una conexi√≥n con el trabajo que realizas en el sector del Turismo?

Eleg√≠ poner al personaje Daniel que hace referencia a m√≠ mismo como gu√≠a tur√≠stico para enfatizar la frustraci√≥n, pero en realidad yo trabajo como animador en un show de m√ļsica tradicional cubana para extranjeros no como gu√≠a. Cuando trabajo como animador no me siento frustrado pero pienso que si fuera gu√≠a tur√≠stico tal vez s√≠.

Claro que tambi√©n est√° el paralelismo entre el gu√≠a como el manipulador del relato, el conductor de la historia, el que lleva la historia hacia donde quiere, esa idea que propone Sergio me interesaba mucho desde lo art√≠stico y ten√≠a conexiones con parte del trabajo que realizo fuera del teatro. Me he encontrado en varias ocasiones a teatristas trabajando como gu√≠as tur√≠sticos. Recuerdo que una vez, uno de ellos me dijo: ‚Äúesto se trata de saber un poco de idioma y de actuar la Cuba que ellos quieren comprar‚ÄĚ.

Esa es una gran verdad y lo he comprobado en los shows que he animado, si no vendes esa Cuba que ellos quieren comprar y representas a ese cubano bailador, mujeriego, que siempre sonríe a pesar de los problemas y que nunca está triste, pues entonces no les interesas.

Otro acontecimiento de mi vida que me sirvi√≥ como referencia, ocurri√≥ en la noche del 24 diciembre. Ya sab√≠a que quer√≠a escribir el texto y me tuve que ir a trabajar a Trinidad. Esa noche estaba floja la venta y tuve que salir con unos volantes a venderle el show a los extranjeros. En ese instante mis familiares me llamaron y¬† habl√© con ellos; me puso un poco triste pensar en lo lejos que estaba de casa en una noche como esa que es para celebrarla en familia. Como el parque estaba al lado de la iglesia pude ver el nacimiento del Ni√Īo Jes√ļs por largo rato, ah√≠ fue que me dije ‚Äúaqu√≠ est√° la historia para escribir‚ÄĚ.

Tambi√©n fue una √©poca complicada de mi vida, no s√© si fue llegar a 30 a√Īos y tener que replantearme muchas cosas, en ese per√≠odo no estaba haciendo nada para el teatro, solo trabajaba para el turismo. De hecho tuve que desprenderme un poco porque econ√≥micamente iba bien pero era muy triste. Creo que todo eso est√° en la escritura de Selfie. Fue una obra que fui escribiendo en lugares distintos, lo mismo escrib√≠a en la casa, que luego unas escenas en Cayo Coco, otras en Cayo Santa Mar√≠a y algunas en Trinidad. Me pasaba hasta una semana sin regresar a mi casa. Siempre quise escribir un texto que fuera honesto.

Con respecto a la ficci√≥n y otros elementos que cambi√© y mov√≠, por ejemplo, el abuelo de la muchacha en la realidad no era mas√≥n, pero en la ficci√≥n de la obra es un personaje que luch√≥ en la Sierra Maestra, todos sab√≠an que era mas√≥n y cuando termin√≥ la guerra no lo dejaron tener ning√ļn cargo y por eso se alz√≥.

¬†Lo del mas√≥n fue otra historia que supe, un hombre que luch√≥ tambi√©n pero cuando acab√≥ todo lo sacaron del proceso por pertenecer a esa hermandad, aunque no se alz√≥ fue una p√©rdida pues es una persona que hubiera aportado mucho porque verdaderamente era y es a√ļn, muy revolucionario. En ese caso, un√≠ dos historias de vida en la biograf√≠a de un personaje.

‚Äď¬ŅC√≥mo fuiste tejiendo el texto? ¬ŅC√≥mo esta escritura fue invadiendo la escena y al mismo tiempo c√≥mo lo que quedaba en escena cambiaba el texto?

El texto que conceb√≠ inicialmente cambi√≥ mucho durante la puesta en escena porque al principio ten√≠a demasiadas referencias al Nacimiento, a la Navidad, demasiado po√©tico; era una poes√≠a que para el concepto de puesta en escena que tuve despu√©s no funcionaba. Ante todo por el ritmo que yo quer√≠a, tambi√©n porque siempre quise comunicarme con un p√ļblico joven, entonces ese exceso de alegor√≠a y de poes√≠a en detrimento de la acci√≥n la empec√© a sustituir por otros recursos porque me parec√≠a que para el p√ļblico que yo quer√≠a no iba a resultar.

Fue un texto que trabajamos mucho a partir de improvisaciones, los recursos de Layton para improvisar, y sin dudas, ya cuando tienes el cuerpo de estos actores cambia mucho porque sabes que es un texto escrito para ellos. Los actores me hicieron propuestas desde el principio, a tal punto que la versi√≥n del texto a√ļn se est√° rehaciendo porque ha seguido variando con el trabajo y las sugerencias de los elencos. Todos los d√≠as se actualiza, hoy en la ma√Īana estuve introduciendo algunos cambios a partir de parlamentos que han surgido en escena y, como son valiosos, merecen quedarse.

Algo muy bonito que ocurri√≥ durante el montaje fue el proceso de que los actores se fueran enterando de ‚Äúlos chismes de mi vida‚ÄĚ (risas). Logr√© que tuvieran contacto con las personas reales que citaba en la obra y que conocieran a mis padres; no con el objetivo de que los imitaran pero s√≠ de que supieran qui√©nes eran. Ni siquiera fue con el estilo m√°s usado de que parte de mi familia fuera a un ensayo, ocurri√≥ en una casa en la playa donde estaban todas las personas que yo mencionaba en la obra, los actores fueron y as√≠ se conocieron. Tambi√©n fueron muy √ļtiles los videos que conservo de Gustavo Saffores, Bruno Pereyra y Gabriel Calder√≥n, actores que trabajan muy a menudo con Sergio Blanco, donde ellos explican c√≥mo constru√≠an el personaje para la autoficci√≥n, c√≥mo se apropian de Sergio sin ser √©l.

Tal vez el mejor ejemplo para explicar ese proceso de construcci√≥n del personaje, donde no se imita al referente real si no que se registra de otra manera, est√° en el actor que ‚Äúhace de m√≠‚ÄĚ en la obra. Se llama Carlos, tiene mi edad y estudiamos juntos, tiene tambi√©n muchos traumas que quer√≠a expresar de alguna manera, a partir de esa necesidad de expresi√≥n com√ļn y del contexto que compartimos como generaci√≥n, se uni√≥ mi biograf√≠a a la de ellos.

En la obra hay textos creados por los actores, hay un intermedio (que no est√° en el texto original, solo en la puesta en escena) donde yo les di la pauta de que pensaran lo que era Cuba para ellos, c√≥mo se sent√≠an, qu√© era la Patria, todo eso cada cual lo expres√≥ en un mon√≥logo. Incluso, si ves a una actriz (Aydana Febles) y ves a la otra¬† (Alessia Delgado) no es igual, porque cada una tiene su mon√≥logo. Si alg√ļn d√≠a yo doblara a Carlos Alberto, o Carlos dejara de hacer la puesta, ese actor que lo asuma no har√≠a el mon√≥logo de Carlos, tendr√≠a que hacer el suyo propio.

Estuvimos casi seis meses en el proceso de montaje. Todo los actores están viviendo circunstancias muy parecidas a las de Daniel, el personaje inspirado en mi, les encanta el teatro pero por varias razones tienen que hacer otros trabajos. Por ejemplo, Carlos hace televisión y trabaja de Barman en el Restaurant Habana Blues, Aydana produce videos de reguetón, Hamlet hace radio, Lily también trabaja en el restaurante Habana Blues y Cuza tiene que trabajar en varios grupos a la vez. Eso que aparentemente es muy poético para la construcción de la obra, es un problema a la hora de encontrar horarios afines para ensayar y concretar la puesta en escena.

Despu√©s de terminado el montaje y correspondiente estreno, nuestra din√°mica no es la de un grupo com√ļn, nos reunimos una semana antes para ensayar cuando hay temporada. Son nuevas formas que hay que poner en pr√°ctica si quieres subsistir como artista y como ser humano.¬†

cortesía de Carlos Daniel Sarmientos

‚ÄďHay creadores que insisten en defender una din√°mica de grupo m√°s tradicional porque dicen que las formas alternativas terminan lastrando el trabajo; pero la verdad es que la mayor√≠a de los proyectos y compa√Ī√≠as teatrales sobre todo en la capital, funcionan bajo presupuestos abiertos y cambiantes, y gracias a eso logran sobrevivir.¬†

Recuerdo mi primer grupo serio, fue Peque√Īo Teatro de La Habana, tiene una din√°mica en la cual no se puede faltar a ning√ļn ensayo. Estaba reci√©n graduado y aprend√≠ mucho en la Academia de Jos√© Mili√°n, acept√© esa din√°mica durante un tiempo pero lleg√≥ un momento en el que necesit√© hacer adem√°s otras cosas. Actualmente hay muchos grupos que no est√°n funcionando en buena medida porque no han logrado aceptar y adaptarse a nuevos modos y mecanismos para hacer teatro, variar la frecuencia de ensayo, y a√ļn as√≠, preservar la vocaci√≥n hacia el teatro, sin renunciar por eso a otras zonas de inter√©s ya sea por necesidades creativas y/o econ√≥micas.¬†¬†

‚ÄďAlgunos te√≥ricos y escritores sostienen que a pesar de todo el auge de la autoficci√≥n en tanto escritura y del aparato te√≥rico desplegado a su alrededor, siguen prefiriendo la autorreferencialidad como categor√≠a. Sostienen adem√°s que la autoficci√≥n no es m√°s que una autobiograf√≠a, lo √ļnico nuevo es que deja por sentado algo que ya se sabe de anta√Īo: lo real siempre tendr√° ficci√≥n porque el soporte art√≠stico lo transforma.

La autoficción tiene detractores, que incluso, no subestiman las creaciones que de ahí han surgido, sino que la consideran infundada como distinción de otras formas de escritura que parten de premisas similares. Después de haberla investigado teóricamente y luego de escribir una obra bajo sus presupuestos estéticos, me gustaría conocer tu postura al respecto.

Soy de los que la defiende. Creo que es muy raro un arte que no est√© ligado a la autorreferencialidad, siempre hay al menos un componente autorreferencial, pero creo que la autoficci√≥n lo hace de manera m√°s clara. Adem√°s me interesa como t√©rmino. Dentro de las investigaciones al respecto se habla mucho del ‚Äúpacto ficcional‚ÄĚ: el espectador va a la sala a ver una historia que sabe que no es real, va a ser enga√Īado y se deja enga√Īar. Pero este juego que te propone la autoficci√≥n de ‚Äús√≠, tiene mucho de realidad‚ÄĚ, o ponerte al tanto de que alguien que est√° ah√≠ muestra parte de su vida verdaderamente, genera en el p√ļblico otro tipo de recepci√≥n. Tal vez, en alg√ļn momento, yo lo investigue m√°s a fondo, pero desde la perspectiva del p√ļblico, porque en la investigaci√≥n de la Maestr√≠a lo hice desde la relaci√≥n actor-director.

He vivido con Selfie c√≥mo cambia la recepci√≥n, siempre que se me acerca alguien a hablar de la puesta en escena en el fondo lo que quiere es deslindar la verdad de la mentira. Por supuesto, reitero que el arte est√° lleno de autorreferencialidad, pero me interesa defender el pacto autoficcional porque adem√°s se mezcla mucho con el teatro documental y con las ‚Äúescrituras del yo.‚ÄĚ

La variante de la autoficci√≥n que m√°s disfruto es en la que est√° incluida la figura del director, y si √©l adem√°s, puede ser parte de la representaci√≥n mejor, por eso decid√≠ estar en Selfie aunque sea del lado de la platea e intervenir en algunas escenas. En principio ten√≠a pensado buscar un actor que hiciera de director, pero decid√≠ que deb√≠a ser consecuente con esa pauta. Incluso, si yo tuviera m√°s experiencia como director yo hubiera representado el papel de Daniel, pero me resulta muy complejo a√ļn, necesito mirar desde afuera.

Como espectador, la autoficci√≥n tambi√©n me atrae mucho. Me sucedi√≥ con Diez millones de Carlos Celdr√°n y con Jacuzzi de Yunior Garc√≠a. Cuando el autor dentro del texto lo va construyendo y me asegura ‚Äúes real‚ÄĚ, y tengo ciertos referentes que puedo asociar, intuir, adem√°s de esa sospecha con la que juega la autoficci√≥n, es evidente que me genera una actividad m√°s como p√ļblico y un placer a√Īadido. El siglo XXI ha demostrado que es el tiempo del ‚Äúyo‚ÄĚ, unido al auge de las redes sociales donde cada cual puede desde su cuenta personal representar su propia historia y administrar su perfil, que no es m√°s que una reconstrucci√≥n del ‚Äúyo‚ÄĚ: mis amigos y yo, yo en mi casa, yo en M√©xico; los canales de YouTube que han ido rob√°ndole espacio a la televisi√≥n. Para mi, Facebook es la autoficci√≥n perfecta en la que uno construye identidades m√ļltiples a partir de s√≠ mismo, precisamente porque en las redes hacemos un proceso de selecci√≥n donde no lo mostramos todo, posteamos solo aquello que nos parece relevante.

Siempre existir√° la pol√©mica. Solo hay una autoficci√≥n que no defiendo, la que est√° escrita ‚Äúa la fuerza‚ÄĚ, ese texto que desde su lectura o respectiva puesta en escena, hace evidente que no necesita como obra acogerse a ese pacto. Pero por lo dem√°s, creo que es un g√©nero con grandes potencialidades para trabajar desde la dramaturgia, la puesta en escena, el trabajo con los actores y el p√ļblico.

‚ÄďHe notado que cuando se trata de autores y/o directores que tienen una experiencia precedente, incluso en formas de teatro con presupuestos est√©ticos distintos a los de la autoficci√≥n, por lo general el resultado es superior porque son obras sustentadas por una investigaci√≥n profunda sobre las pautas del g√©nero, escritas desde la consciencia de lo que se est√° tejiendo e interviniendo y sobre todo en una necesidad de desahogo que encuentra en la autoficci√≥n la mejor manera de manifestarse.

Sí, efectivamente. No puedo asegurar que lo próximo que haga será una autoficción, pero sin dudas, este trabajo me ha marcado mucho y a los actores también.

‚ÄďLa autoficci√≥n est√° muy validada en la narrativa, de hecho, empez√≥ por ah√≠, asociada a grandes novelas que implicaban un cambio de perspectiva de acuerdo con las nociones m√°s tradicionales de autobiograf√≠a y exposici√≥n de ‚Äúlo real‚ÄĚ. Sus or√≠genes se remontan a 1977 en Europa, con la novela Fils de Serge Doubrovsky, el que se considera el fundador del g√©nero. En los Estados Unidos ya desde la d√©cada del ¬ī60 hab√≠a una corriente llamada non-fiction-novel que agrupada todo una generaci√≥n de grandes periodistas y cronistas, encabezada e iniciada por Truman Capote con la c√©lebre novela A sangre fr√≠a (1966).¬†

Creo que en la narrativa tiene otra dimensi√≥n, en los libros alcanza una verdad distinta, otra fuerza. Pienso en Yo, Publio, Confesiones de Ra√ļl Mart√≠nez, en Antes que anochezca de Reinaldo Arenas. Son libros que me marcaron y ahora que lo pienso, ese pacto ambiguo que lograron sus autores fue el que me sedujo tanto.¬†

‚Äď¬ŅPara qu√© otros p√ļblicos, adem√°s del capitalino, han representado Selfie?

Estuvimos en Cienfuegos, Holgu√≠n y Sancti Sp√≠ritus. A partir de una vivencia que tuvimos en esta √ļltima provincia, decid√≠ que siempre la primera funci√≥n ser√≠a para los universitarios. All√≠ llevaron a los estudiantes de la Facultad de Ciencias M√©dicas a ver la obra, cuando los vi llegar con bocinas con reguet√≥n puesto pens√© que la funci√≥n ser√≠a un desastre. Pero la verdad, es que ese p√ļblico disfrut√≥ mucho la obra y la percibieron de una manera que hasta ese momento no hab√≠a visto. Era un p√ļblico muy desprejuiciado y con otros referentes que necesitaba el espect√°culo de otra forma. Esperaban el final, como si estuvieran viendo una telenovela (risas).¬†¬†¬†

‚ÄďComo espectadora tambi√©n sucumbo a la necesidad de deslindar la verdad de la mentira, a la curiosidad de saber qu√© tomas, qu√© dejas de tu vida, qu√© alteras (risas).

Es una verdad maquillada, en la salida ilegal del país que se representa en la obra, por ejemplo, la ficción está en que yo no estuve allí ni la vi, pero es un cuento que mis padres han hecho tanto que es como si hubiera estado presente. Ni siquiera le consulté a mi mamá para refrescar la memoria, cuando ella lo vio se molestó, pasó unos días sin hablarme.

El personaje de Nelson existe en la realidad, es mi mejor amigo y cuando fue al estreno me contó que se escondía en la butaca por miedo de en cualquier momento que yo lo parara a testificar (risas).

La historia de Fanny est√° bastante cercana a la real, pero hay muchos elementos que fueron construidos, como aquello que apunt√≥ Sergio Blanco: ‚Äúes la verdad, pero movida de lugar‚ÄĚ.

‚ÄďEn ese sentido hay una cuesti√≥n √©tica que tiene que ver con referir sucesos que acontecieron en las vidas de otros. ¬ŅCu√°l es la delgada frontera en la que te mueves para no da√Īar el espacio privado de los otros? ¬ŅC√≥mo pactar con eso que t√ļ conoces de los dem√°s pero que no te pertenece del todo?

Precisamente como no voy a contar la historia real y voy a cambiar y a mover muchos aspectos de lugar, mi deber es cambiarles el nombre y proteger sus identidades. Creo que en Selfie la autoficción fue un recurso que utilicé para ser honesto. Es una obra que tanto desde la construcción del texto, así como desde la puesta en escena, tiene mucho de psicodrama. Por ejemplo, las fases por las que pasa el psicodrama están en este texto a nivel de estructura. Selfie es como una sesión de psicodrama, incluso, trabajamos mucho las improvisaciones a partir de las pautas del psicodrama.

Hay una pauta fundamental que empecé a escribir la obra: mostrar a jóvenes que no quisieran irse del país y aun así desearan una vida digna, y por ende, exponer lo que tenían que hacer para salir adelante, para superarse profesional y económicamente.

Quer√≠amos adem√°s, dejar un sabor grato en los espectadores, aunque toc√°ramos temas fuertes, a veces dolorosos, no quer√≠amos dejar en el p√ļblico un sentimiento derrotista. Para eso, jugamos mucho con los cambios de tono, algunas escenas las contamos desde un enfoque m√°s de comedia, y otras desde un tono m√°s serio y dram√°tico.

Esta obra es muy susceptible de caer en el melodrama, y por eso la cuidamos mucho con la variedad en los matices. Otro elemento que quise mantener y sacarle partido desde la puesta en escena fue el de teatro dentro del teatro. Los actores debían actuar como ellos mismos en la situación de los personajes, esa fue la premisa. No quería una caracterización forzada y ajena a ellos, por eso el pullover que trae cada uno tiene su fecha de nacimiento, aunque interpreten un personaje nunca dejan de ser los actores, los jóvenes y los seres humanos que son en la realidad.

En ese aspecto fue fundamental la asesoría del director Carlos Celdrán, en todo el trabajo con el comportamiento de los personajes, él fue mi tutor en la Maestría de Dirección Escénica y su influencia fue clave.      

‚ÄďMuchos creadores hablan de c√≥mo se enriquece un texto cuando es pensado por su autor para llevarlo a escena inmediatamente despu√©s de su escritura. ¬ŅFue este un elemento que te ayud√≥ a ti en particular?

Ciertamente. Me bastaron dos lecturas de los actores antes de empezar a montarlo, para cambiarle el final. Ya la dramaturga y maestra Raquel Carrió había entrado en crisis con el final y me dijo entonces que no le gustaba, pero me aconsejó que no me apurara en encontrarlo, que en cuanto empezara a trabajar con los actores, ellos mismos se encargarían de mostrarme el camino, y así fue.

‚ÄďLa autoficci√≥n es un doble pacto, convive entre dos mundos, lo real y lo ficcional, la verdad y la mentira, lo documental y lo reconstruido. Tal vez por eso Selfie es tan honesta, porque tiene ese dolor que nace de la dualidad, de la ambivalencia, de la ambig√ľedad, del desdoblamiento, de lo mutable.

Eso es Selfie. Quer√≠a de alguna manera retratar mi generaci√≥n, creo que nosotros hemos tenido que pactar con muchas ‚ÄúCubas‚ÄĚ al mismo tiempo. Yo trabajo casi todas las noches en shows donde tengo que vender la Cuba del Buena Vista Social Club, Guajira guantanamera, chan-chan y mojitos. Ese es un acto complicado, la gente que lo mira desde afuera lo puede ver desde un punto de vista idealizado, pero tener profesiones tan distintas al mismo tiempo, ver tantas realidades diferentes todo el tiempo es sumamente complejo y agotador.

Ese es el dolor que llevo a Selfie, un padecimiento en el que estoy preso, no puedo salir de ahí porque lo necesito para tener una economía mejor. Entonces hago teatro en el tiempo que me queda para salvarme la vida. He tenido la suerte de poder cohabitar en los dos mundos al mismo tiempo, como muchos de mi generación.


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