Guiñol


Los titiriteros del Guaso “echándole mano” a las redes

La niña que fui se recuerda sentada en platea de la sala de Teatro de Guiñol en mi Guantánamo natal. Me recuerdo feliz, y quizás fabulo, pero también persisto en que vi allí a mi primer diablo molido a palos. La niña que fui recuerda cuando le pidió a su padre que la volviera a llevar y recuerda también que le contestaron “que el edificio estaba roto”. ¡Ay! y cómo olvidar tantos años de ver aquel edificio en ruinas. No supe que los titiriteros se iban cada año a las montañas hasta que era una joven estudiante de teatro. La adulta que soy repitió muchas veces que los niños de la ciudad de Guantánamo no habían disfrutado del teatro de títeres como los de las montañas y los campos de mi provincia (por supuesto, habitaba en mí cierto resentimiento “de la niña que fui” a la niña de ciudad que se había quedado sin títeres ni titiriteros durante toda su infancia).

Pero esta realidad cambió. Tardó y mucho, pero la sala se reparó, los titiriteros nómadas tuvieron al fin una sede, empezó la programación sistemática, arribó una tropa efervescente de jóvenes graduados de las escuelas de arte y fue como un proceso natural que surgieran los eventos, las acciones para el intercambio, la posibilidad de pluralizar opciones para ese público “avidísimo” de teatro que son los niños del Guaso, mi Guaso.

Era el 2010. Y eran las 11 de la noche en el patio del Mejunje. Allí conocí a los “niños nuevos” del Guiñol de Guantánamo con un espectáculo fresquísimo, autóctono y pícaro que nos alegró a todos la noche. “El buen curador y la vecina” nos avisó que había una nueva troupe revitalizando a los “Cruzados” y que andaba contaminando con esa savia nueva y buena que aporta la juventud emprendedora. Un año después supe que aquel muchacho (Yosmel López) de aquella noche era primo mío (cosas de “petites villes”).

Hubo talleres, acciones de intercambio teórico, empezaron a asistir al TITIM, por supuesto, se sumaron a La Cruzada y en 2011 promovieron el primer encuentro de lo que, 10 años después, reconocemos como Titereando en la Ciudad, que en breves días –del 1 al 4 de este abril- celebrará su séptima edición.

Quien lo ha preparado sabe que un evento es algo complejo, pero para quien no lo sabe –y hablo como nativa– hacer cualquier cosa en la ciudad más al este de Cuba, con parte del territorio sesgado por una base militar extranjera, con más del 60% de suelos semidesérticos y altísima salinidad, factores que inciden en una significativa precariedad, le da a la tarea una dosis otra de complejidad y exige por tanto de mayor capacidad de emprendimiento, empuje, perseverancia y testarudez creativa de sus coordinadores, una mayor que al resto de los nacionales. Eso se los aseguro.

Estuve una vez –parece ser que aquello de que nadie es profeta en su tierra se aplica–, pero me bastó para entender la utilidad, siempre aportadora, que significa para los teatristas y el público esos días de incesante “titeriterismo”. Es un evento que siempre regresa a los pioneros, a los referentes; rinde homenaje desde sus dedicatorias a personalidades del teatro titiritero o agrupaciones significativas, ratificando así la máxima de que honrar, honra y que un árbol no puede sostenerse si no se cuidan sus raíces. Asimismo, se convierte en una posibilidad para los titiriteros noveles de compartir sus quehaceres y ganar en experiencia. En lo personal creo que revitaliza una zona del país (la oriental) en materia de intercambio especialmente titiritero. Se ejerce la crítica, se hacen conferencias magistrales, se celebra a la marioneta de forma compacta pero precisa.

Me encantaría volver, estar allí con mis coterráneos, disfrutar de estos provechosos encuentros y fatigarles también con lo que ellos llaman “mi hipercrítica”. Este año sigue siendo insólito en sus maneras de desarrollarse. Ahora debe acudirse a las redes, al Internet, a los medios audiovisuales todos para poder trabajar y emerger. Y por supuesto, el teatro precisa de estar en vivo, de estar frente al público, del face to face como condición imprescindible, pero yo como el personaje de Faulkner escogería también entre la nada y la memoria, la memoria. Por eso levanto mi copa por estas acciones de persistencia y reanimación teatral. Levanto mi copa por el Titereando… y la niña que fui… sonríe satisfecha.


La danza de las palabras en la luz: un pacto entre narración oral escénica y literatura (+ video y podcast)

Como aedas de la luz y el viento van guiados por un hilo invisible que los conduce por la calle Maceo de la ciudad de Holguín, una arteria que conecta la mágica casita del cuento, en las faldas de la Loma de la Cruz, con el número 121 de la céntrica vía, en cuyo segundo nivel tiene la joven literatura cubana un oasis luminoso.

De cómo Ediciones La Luz y la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento se unieron en simbiosis que vuelve a la palabra danza, canción, e insufla vida al libro desde las sonoridades de las voces de los narradores, cuentan sus artífices.

Esta plática transcurrió en la sede de Ediciones La Luz, en vísperas de la primavera. Queríamos conversar de cómo se cumplen los sueños. Fermín López habla bajo, con un chisporroteo de satisfacción en los ojos, ha de ser por la historia que ahora lo desborda. Es el director de la agrupación, única de su tipo en la ciudad:

“Desde nuestros inicios quisimos estar vinculados al trabajo de los escritores, principalmente los de las provincias. Nacimos en Holguín, donde hay compañías de tanto prestigio como el Lírico, el Guiñol, Codanza y, por tanto, donde lograr posicionarse, obtener reconocimiento, tener un lugar dentro de la cultura de la provincia y el país, es difícil.

Nuestro vínculo, casi desde los inicios, con Ediciones La Luz y conocer a Luis Yuseff, el director de la editorial, fue muy importante y colaboró a que Palabras al Viento se ubicara en el lugar que tiene en estos momentos, porque todos saben de este sello y su certera selección de textos y autores. El hecho de darnos la posibilidad de empezar a crear con sus publicaciones hizo que nuestro trabajo fuera creciendo y tuviera cada día más valor y una factura artística acabada”.

Yordanis Sera está a mi diestra trae una gran agenda con apuntes. Es integrante de la compañía y me cuenta anécdotas conmovedoras y tiernas, todas no caben en este relato. Es enfático cuando asegura “creo que no coincidimos solamente por estar en el mismo camino. Nuestros trabajos tenían que encontrase, como vanguardistas, como generadores de una visualidad hermosa, por la búsqueda del atractivo para seducir al público.

Retoñando en La Luz

Esta confluencia nos lleva a perpetuar amistad y relación de trabajo, así llegamos a nuestro primer proyecto juntos, Retoños de almendro. Luis Yuseff, siempre nos motiva y nos reta porque desde La Habana, a donde fuimos a participar en el festival Primavera de Cuentos, Mayra Navarro nos habló de Retoños, no teníamos en nuestras manos ese libro y llegamos aquí con el “bicho” de encontrarlo.

Pablo guerra, en grabación de audilibro Retoños de almendro/ cortesía del entrevistado

Esa literatura de autores cubanos nacidos a partir de los 70 no formaba parte de nuestro repertorio como narradores. Entonces Luis Yuseff nos llamó y logró despertar en Fermín la pasión por la idea. Creo que ellos mientras hablan van viendo lo que desean lograr y hasta yo mismo veo lo que se arma y gesta ahí. El audiolibro Retoños de almendro nació así, de una chispa que se prendió.”

“Este proyecto está pensado, más que todo, para un público infantil que tiene limitaciones y que demanda una enseñanza especial: los niños ciegos y débiles visuales” (1), aclara Luis Yuseff, tras una taza de café. Todo el tiempo ha estado escuchando nuestro diálogo tripartito, escoltado por sus infaltables caracoles, cuadros, originales enmarañados y recuerdos de sus amigos de todas partes. Rompe el silencio para acotar: “El audiolibro entra en la colección Quemapalabras. Pablo Guerra y yo la ideamos con la intención de preservar la memoria de la voz, pero Retoños… ya no tiene las voces de los autores como en los audiolibros anteriores de la editorial. El propósito de acercar esa obra a los niños para los que estaba dirigido merecía otros añadidos que fueran más allá, por eso acudimos a un grupo de profesionales que no acostumbraba a lidiar con una cabina de radio, pero sí con un público amplio. La condición siempre fue que se respetara en la grabación el texto tal cual”.  

“El trabajo con Pablo Guerra como director fue una experiencia grandiosa, él llegaba a grabar con todo pensado, también fue muy divertido, existieron muchos encuentros y desencuentros, pero, finalmente tuvo éxito,” resalta Yordanis.

Todo no quedó en el éter. Estos textos fueron a la escena y recuerda Luis Yuseff que “la puesta tiene una visualidad que los niños a los que se destinan los audiolibros no pueden disfrutar, pero hay otros públicos que también merecen la belleza de esta representación que no se resume nada más en buenas actuaciones, salidas ingeniosas, los colores del vestuario, sino en una puesta que es coreográfica”.

Ya antes Yordanis me ha mostrado en su gran libreta de apuntes, algo que dijo Fermín hace unos días y es que “la narración oral es una expresión teatral con estructura danzaría”. Todo coincide con la mirada del poeta-editor sobre los actores. Y esto distingue a Palabras al Viento, su ritmo, el tempo, la forma grácil de moverse en la escena.

Yordanis Sera en grabación de Retoños de almendro/ cortesía del entrevistado

Con ese singular modo de expresión “vino un espectáculo que fue Premio de la ciudad, con autores del catálogo de La Luz: Alabanza para una ciudad, donde Fermín logra que el vestuario se convirtiera en elemento escenográfico dentro de una puesta de narración oral. Fue un espectáculo exitoso y hermoso”, rememora Yordanis.

Retoños… también está versionado para pasacalles y aclara Fermín que “es muy difícil para un narrador trabajar en espacios públicos porque la narración es a viva voz. Para Palabras al Viento se convirtió en algo sencillo porque teníamos una iniciativa que se llamaba Cuenta cuentos en movimiento y entrábamos a las instituciones de la ciudad a narrar.

Sacamos cuentos de Retoños… y fue genial. No teníamos la banda sonora que habitualmente nos acompaña, eso nos obligó a sustituirla por guitarras, claves maracas, y era el mismo cuento, pero en otro contexto.

Y como árbol de raíz persistente Retoños… retoña en un proyecto audiovisual de la joven directora de televisión Eylín Abreu. A la vuelta de media vuelta piensan llamar al programa que prevé de trece a quince entregas con los cuentos del libro interpretados por estos actores.

Abrazos y confesiones

Los pactos entre Palabras al Viento y Ediciones La Luz no van solo dirigidos al público infantil. “Luis Yuseff nos retó con El libro de los abrazos, de Eduardo Galiano”, dice Fermín y sonríe cómplice: “siempre tengo la suerte o el privilegio de que él me de los textos enmarañados, así puedo ver el proceso y eso enriquece mi mundo de creador. Cuando comencé a leer este libro me di cuenta de que era muy complicado lo que me estaba pidiendo hacer. No era un juego creativo como en otros casos. Los textos de Galiano son sintéticos y breves y para llegar a los cuarenta y cinco minutos de espectáculo era necesario trabajar quince o dieciséis cuentos. Entonces pensaba en cómo iba el público a digerir tantas historias pequeñas y me llevó mucho trabajo armarlo, pero el resultado fue fantástico. Se utilizaron todos los recursos de la escena, algo que parece muy distante de nuestra especialización, donde el narrador casi nunca usa todo el aparataje del teatro.

Fermín López en escena/ Autor: Carlos rafael/ cortesía del entrevistado

En esa obra a la que llamamos Confesiones, cada puente está enriquecido por tecnicismos. Trabajamos muchas imágenes que van apoyando cada texto y eso le dio cuerpo al espectáculo. Para mi tiene una magia increíble y nos acabó de posicionar en un lugar soñado. Y lo que ha acontecido con el público es asombroso.

De mi maestro Nelson Dorr aprendí que lo más importante para un espectáculo es el efecto final y este tiene un efecto final sorprendente. Para mi es de los espectáculos más retadores y elaborados que tenemos hasta el momento.     

El vestuario fue diseñado con mucho tino. Es una tela que casi nadie quiere utilizar, guinga, y fue porque no había otra, pero pensé, son cuadros, están enmarcados, es muy difícil distinguir uno del otro, como a veces es difícil entender el texto, hay muchas transparencias en los diseños porque estamos descubriendo cosas, diciendo otras que en un momento no se podían decir, además el peinado y maquillaje tienen que ver con la línea estética y concepción del espectáculo mismo”.

Puede parecer barroco a algunos el modo de presentar a los narradores, con fantásticos atuendos y elaboradas escenografías. Mas, la eficacia comunicativa del texto narrado que se sostiene en los recursos del teatro es de efectos perdurables, extraordinarios. Entonces ¿por qué habría de privarse en la escena a la narración de las posibilidades expresivas de tales herramientas? Indago.

Fermín me explica que “la escuela de narración oral ortodoxa tenía reglas como que los narradores solo debían vestirse de negro o blanco, estaban despojados de los tecnicismos de la escena y solo tenían como arma potente la voz; después la narración se fue nutriendo de otras expresiones y existe el temor de que las personas empiecen a llenar sus espectáculos de otros elementos y se pierda el cuento.

“Pero el cuento te brinda aperturas para las otras manifestaciones del arte. Cuando no haces un análisis profundo de él no las encuentras. Eso lleva un estudio para que fluya la apertura a otras artes y estas se empasten con la historia. Pero siempre digo que independientemente de lo que utilicemos hay que respetar el discurso del cuento, es la única ley”.

Esto me resulta muy claro cuando Yordanis declara que “la narración oral es como un trasvase del texto escrito al oral, de la literatura a la escena, donde se reinventa la historia y se entra a un proceso de cocreación con el escritor. Cuando la palabra está bien dicha, el vestuario y lo demás no la dañan porque está bien danzada, bien escrita, bien armada”.

Al respecto agrega Fermín que “hay autores que uno trabaja y respeta fielmente el texto, en el caso de El libro de los abrazos, nos ajustamos casi todo el tiempo al texto original y fuimos creando una historia a nivel de imágenes, paralela a este texto que se articula a él, y esta historia es la que hace que el público se acerque y se aleje y se reinvente la historia misma”.

Los narradores aseguran que esta obra los aproximó al público joven como ninguna hecha antes. Tal vez por eso se han animado a multiplicarla, según confiesa Fermín: “estamos trabajando en Confesiones 2, que se pondría consecutivamente en escena en dos días. Tendrá otro diseño de vestuario y concepción de montaje. Ya tenemos una selección de textos”.

Cuando brota el musgo

Volviendo a los inicios mis interlocutores me recuerdan que las colaboraciones entre estos equipos creativos continuaron con “Dice el musgo que brota”(2), un audiolibro que recoge una parte de la antología de igual nombre y de donde sale un personaje que tomó vida propia y forma parte de otro espectáculo”, dice Yordanis.

“Este segundo audiolibro es distinto totalmente del primero, que se trataba de cuentos, con un cuerpo amplio donde se podía jugar con la historia. Son poesía. Textos muy cortos, resultado de una selección que hicimos en conjunto, que resultaba un reto porque era el trabajo de diploma para graduarse del ISA del director, Héctor Ochoa. No obstante, lo disfrutamos mucho.

En su caso nos enfrentamos a otra dinámica de trabajo, con gran flexibilidad para trabajar, conocía dónde quería llegar con cada texto, pero daba un margen para crear, proponer cosas. En ambos audiolibros nos sentimos muy bien. Cada uno con sus características y ahí está el resultado”, especifica Fermín.

“Hemos hablado de la posibilidad de insertar en la escena de la puesta de Dice el musgo que brota, la exposición de las ilustraciones en grandes piezas que acompañan al libro”, añade Luis Yuseff.

Y como es de sabios agradecer, añade: “todo esto siempre ha tenido el apoyo de las becas El reino de este mundo de la Asociación Hermanos Saíz. Siempre habrá que agradecer a los amigos que nos han apoyado, entre ellos, Jeremy Harris, músico australiano. Y hay que acotar que estos audiolibros se han distribuido de manera gratuita”.

Reflejos

La extensión del Sars-cov 2 han limitado la presencia en las tablas de la compañía holguinera, pero ellos buscan modos de hacerse escuchar siempre junto a La Luz. Yordanis anuncia que grabarán cuentos de la colección Espejo (3). “Luis nos convocó, en la era del WhatsApp, a grabarlos y ya tenemos algunos”. Estos audios se distribuirán por las distintas redes sociales y plataformas en las que se insertan la editorial y Palabras al Viento.

Los sueños, el futuro, lo alcanzado

Y así se cruzan los caminos de ambos empeños. Aquí se hacen libros, allá se narran, entre ambos se construye la fascinación por la palabra. Luis Yuseff augura “los vínculos entre la editorial y la compañía han estado matizados por libros que dentro de nuestro catálogo son los más importantes y atractivos para el público.

Retoños de almendro y Dice el musgo que brota son dos antologías importantísimas dentro del panorama literario cubano. Ambas antologadas por Eldys Baratute, y con el valor añadido de ser ilustradas por artistas plásticos de todo el país.

En el caso de Retoños… fue el primer libro de la editorial que tuvo todos sus interiores en cuatricromía. Entrábamos a una nueva era. Fue la primera tirada que superó los 6 000 ejemplares para un título de un sello perteneciente al Sistema de Ediciones Territoriales, pensada para el trabajo de la risográfica y las limitantes propias de dicho sistema de impresiones. Pero este se convirtió en un proyecto que sumó una exposición itinerante, juegos de postales y una de las campañas de promoción del libro y la lectura que tuvo a los muchachos de la Casa del Cuento como protagonistas, y fue el primer audiolibro que se grabó dedicado al público infantil.

Retoños de almendro abrió una puerta que no se cerrará. Marca un antes y un después en la proyección de Ediciones La Luz, porque lo que vino luego fue El libro de los abrazos, una idea largamente acariciada que se logró gracias a la amabilidad de Ivonne Galiano y Eduardo Heras León, un libro que atrajo hacia La Luz la atención de un público que tal vez no sabía que existíamos, y luego estuvo Dice el musgo que brota, un libro muy parecido al concepto de Retoños… y toda la campaña que generó, pero tiene el añadido de que nos trajo por primera vez el Premio de la Crítica Literaria y también Premio de Edición en la Feria del Libro en Holguín.

Por último, la colección Espejo, una de las más buscadas y reconocida por un Premio Especial del Lector en la última Feria Internacional del Libro en La Habana. Esta es una colección atractiva también ideada por Eldys Baratute para celebrar la unión de dos generaciones de autores en un mismo volumen”.

Ante los logros comunes no parecen satisfechos. Los narradores, el poeta editor, sus compañeros y cómplices continúan en el inveterado arte de buscar lo imposible para los otros.

“Ellos seguirán trabajando con el catálogo de la editorial”, declara Luis Yuseff convencido y convincente. “Van a permanecer los vínculos porque estos nexos de Ediciones La Luz y Palabras al Viento siempre están relacionados con libros que en la luz marcan hitos”.


Abierta convocatoria del Encuentro de Jóvenes Titiriteros, Titereando 2021 Online

Desde su perfil institucional en Facebook, la Asociación Hermanos Saíz en Guantánamo socializó la convocatoria de la séptima edición del Encuentro de Jóvenes Titiriteros «Titereando», cita que este 2021 será solo en modalidad online del 1ro al 4 de abril próximos, debido al impacto de la pandemia de la COVID-19 en el país.

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Piensa, actúa, luego existe

Un trébol joven le dio suerte tras volar con Alas Buenas por un tiempo, pero fue entre marionetas donde encontró su verdadera casa.

fotos cortesía de la entrevistada.

Su contagioso carisma, histrionismo y desdoblamiento escénico se ganaron rápidamente la preferencia del exigente público infantil, así como el respeto y admiración de sus compañeros del Guiñol, a los que hace apenas un año comenzó a dirigir, tras mudarse a la capital cubana su anterior guía Dania Agüero.

Con la misma entrega que asimila e interioriza cada personaje, Karelia (Karel Fernández) aceptó acercarnos a una de sus mayores pasiones: el teatro.

“Siempre soñé con ser actriz. Recuerdo que veía los muñequitos en la televisión y me ponía a imitar sus voces y a actuar como ellos, y lo mismo hacía con las películas del cine. Con 9 o 10 años me vinculé a Alas Buenas, que tenía en ese momento una compañía de teatro infantil y aprendí mucho. Un día me dijeron que estaban haciendo pruebas de aptitud para las escuelas de arte, me presenté y aprobé.

“Durante los cuatro años que cursé estudios en la Academia de las Artes «Vicentina de la Torre» , de Camagüey, pude aprender de excelentes profesores como Freddy Núñez Estenoz, director general y artístico de Teatro del Viento; del teatrólogo Nelson Acevedo, que fue durante 10 años el director artístico del Festival Nacional de Teatro, y de Jesús Rueda Infante, creador y director de la compañía Teatro de Luz, entre muchos otros a los cuales siempre le estaré agradecida”.

Holguinera al fin, fue más fuerte el arraigo por su tierra que la propuesta de quedarse dando clases de actuación en la provincia de Camagüey vinculada a un grupo junto a Rosa María, que también era holguinera y se graduaba con ella. “Las dos dijimos que regresábamos a Holguín a hacer el Servicio Social, aun cuando Camagüey era una mejor plaza teatral. Nos insertamos en la compañía Alas Buenas, donde se hacía teatro para niños y jóvenes con una estética específica y empezamos a trabajar acorde a eso.

fotos cortesía de la entrevistada.

“Luego conocí al actor y dramaturgo Yunior García, quien me enamoró de sus proyectos y propuestas escénicas y así surgió Trébol Teatro, un grupo dramático conformado por jóvenes egresados de las escuelas de arte, en el cual estrenamos dos obras: Cierra la boca y Asco. Con esta última nos profesionalizamos como tal”.

Trébol le dio suerte y muchas alegrías durante cuatro años, pero casi todas las presentaciones eran de noche y, tras convertirse en madre, no podía dedicarle tiempo a su hijo, por lo que decidió abandonar el grupo y vincularse al Guiñol, que le facilitaba más los horarios de trabajo.

«Subestimaba un poco el teatro de títeres por ese ego de saber que el que va a brillar es el muñeco, que no me voy a ver yo o que no se va a apreciar mi desdoblamiento actoral. Al principio me fue difícil cerrarme un poco y que ese muñeco fuera el que tuviera vida, se expresara e hiciera sentir a los niños y a los adultos, pero luego me enamoré perdidamente, tanto que quisiera hacer teatro dramático, cine y televisión, pero no quisiera dejar nunca de trabajar para los pequeños y los adultos con los muñecos”.

La doña jicotea de la obra Ruandy, la María de La calle de los fantasmas, y muchos personajes más han cobrado vida gracias a su interpretación y entrega. No obstante, Karelia se siente insatisfecha con que se subestime el teatro de títeres en las propias escuelas de arte y con que no existan varias propuestas de trabajo para los actores.

Autor: Carlos rafael. fotos cortesía de la entrevistada.

“Se le debe dar un poco más de importancia a la enseñanza para que los actores lo conozcan y al menos lo respeten si no lo van a ejercer, para que lo vean como un arte mayor porque no está solo el teatro dramático y ya. En el trabajo con los títeres tienes que desdoblarte en distintas aristas porque debes saber cantar, bailar, aprenderte muchas coreografías, recitar y tener una preparación física importante para poder manipular los muñecos grandes y pequeños, en ocasiones estando agachados o en una posición incómoda durante un período largo. Darle vida a una cosa inanimada y que la gente se ría o llore es algo muy especial.

“Siento un amor muy grande por mi ciudad, pero aquí no te dan muchas posibilidades de hacer otras cosas, como por ejemplo sí lo hace La Habana, donde existe una agencia Actuar, se hacen castings y hay más posibilidades de trabajo. Aquí prácticamente tienes que estar mendigando para poder hacer algo que no sea lo que estás haciendo.

“Los artistas quieren que su trabajo se vea, poder desenvolverse, y en el caso de nosotros que tenemos una televisión, aun cuando lleve presupuesto y recursos, se pueden crear espacios dramatizados. También tenemos un estudio de animación del ICAIC que no nos emplea para doblar voces y no entiendo por qué no van a Alas Buenas, a Palabras al Viento o al Guiñol. Son cuestiones que deberían valorar las instituciones para que el talento de aquí no se vaya para otros lugares debido a la falta de propuestas de trabajo”.

Además de la actuación, otra de sus pasiones es dar clases y enseñar a los niños, que son seguidores fieles de esta manifestación y se forman en la Academia La Escalera, perteneciente a la Compañía.

Autor: Carlos rafael. fotos cortesía de la entrevistada.

“La mayoría eran admiradores de nuestro trabajo que no se perdían una presentación y ahora están con nosotros y tienen muchas ganas de aprender. De esta forma además de enseñarlos creamos una cantera para que se presenten dentro de tres o cuatro años a las escuelas de teatro y a la de títeres –que se abrió recientemente en Bayamo– y luego retornen a la provincia”.

Al preguntarle sobre la responsabilidad de dirigir con 31 años a un grupo tan prestigioso de casi cinco décadas, reconoció que es otro personaje más que asumir, aunque “resulta un poco extraño porque hasta hace nada eran mis compañeros y esta posición te obliga a no dar tanta confianza”.

“En ocasiones quisiera tener un gesto de amistad con alguien y me siento limitada porque lo pueden ver como un favoritismo. A veces los regaño y me miran con mala cara. Creo que lo más complicado es dejar de ser un poco la Karelia amiga y compañera para ser la Karelia directora. No obstante, todos estamos trabajando para salir adelante, para estar en la avanzada siempre y hacer obras nuevas tanto para el público infantil como el adulto”.

Aunque su rol de directora le roba un poco de tiempo, sigue viendo la vida como un cuento, el ser actriz como su razón de ser y la ciudad de Holguín como la casa por donde desanda regalando alegrías y contando historias, ya que ella piensa, actúa y luego existe.


Mi nombre es Martina, ¿y el tuyo?

La Sala Mambí, sede del Guiñol Santiago es una de las instituciones culturales emblemáticas en Santiago de Cuba. Atesora toda una tradición que por décadas construyó el teatro para niños en esta ciudad a la guía de Rafael Meléndez Duany. Aunque hoy la institución de referencia  se desmembró en dos agrupaciones, los conceptos han de mirarse siempre en la reserva que les antecede para que las actuales generaciones de infantes tengan acceso a lo más valioso de su historia y actualidad.

Desde que Adriana tiene tres años hemos asistido a todas las puestas en la Sala  Mambí. La verdad es que como a otros santiagueros me preocupó cierta penumbra que por un tiempo observé en varios sentidos. Primero que nada lastimaba la escasa asistencia de público a las presentaciones. Ya sé que la crisis de audiencias afecta la vida institucional hoy, que entre otras muchísimas causas profundas, tienen un clip en el abuso de las tecnologías que sumen a algunas familias en burbujas “desconectadas” de la realidad out-line.

fotos tomadas durante la obra

Ese distanciamiento entre el público ideal y la Sala teatral también ocasiona la pérdida de normas de comportamientos y apreciación en los primeros, quienes aún en el transcurso de la obra no logran desprenderse de sus teléfonos, jabitas y meriendas. Pero el Guiñol siempre fue y ha de ser promotor de valores culturales y centro de formación de valores estéticos y espirituales.  También me colocó en alerta la reiteración de escasas piezas en cartelera, no siempre con la más oportuna concepción artística.

Mas algunas de mis desazones se atenuaron con la esperanza que colocó el estreno en agosto de 2019 de la obra Mi nombre es Martina. ¿Los motivos? Pues una escenografía plena de buen gusto en coherencia con el argumento y la puesta en sí. A eso se entretejen la acertada adaptación del original en una versión contextualizada en cualquier lugar de Cuba o el Caribe, y que en lo personal me situó en un bichindario santiaguero. Las casas, con sus tejas criollas recrean el entorno al estilo arquitectónico de nuestras ciudades, especialmente ésta del oriente cubano que habito. La distribución de cada elemento en escena resulta además de agradable, oportuno en los usos de sus escenas.  La música combina las piezas en audio con las interpretaciones cantadas del elenco actoral. Lo que se escucha es festivo en una fusión de  ritmos cubanos desde arreglos contemporáneos.

foto tomada durante la presentación de la obra

El Proyecto Campanadas, casi un año después tiene la dicha de reponer la puesta justo cuando la Sala Mambí acaba de ser remozada para el disfrute de las agrupaciones teatrales y la familia cubana. Sobre el texto La cucarachita Martina,  de Manuel Morán, Jorge Socarrás presenta esta versión bajo su propia dirección artística y la general de Liorge Reyes.

La trama acontece en el bichindario. Sus habitantes son una nueva cucarachita Martina junto a su alter ego Martina, personaje que interpreta una actriz como mediadora del conflicto, en interacción con los títeres. Un gallo vanidoso, un perro haragán, el gato de poca higiene y el ratón Pérez integran la lista de pretendientes. Otros compinches de la cucarachita habitan cada una de las escenas. Los actores cohabitan con la manipulación de títeres en el retablo a lo largo de la historia.

Desde un lenguaje asequible para todos, la versión actualiza conceptos como el amor y la convivencia en tiempos de equiparación de géneros, o al menos el intento. Con una propuesta dinámica y sensible, aflora en las tablas el cuestionamiento a la desigualdad doméstica, el machismo, el sometimiento femenino o el egocentrismo. Los actores interactúan a ratos con los asistentes en el afán de educarlos en una necesaria visión que movilice al cambio desde edades tempranas. Martina, la cucarachita, no se amedrenta ante las decepciones y se rehúsa a las propuestas de sometimiento de los pretendientes que en pasarela van a la conquista. Es esta una cucaracha emancipada, cuya felicidad trasciende los motivos matrimoniales. No obstante el ratón Pérez hará valer el peso de su protagónico en la historia y será el causante de la celebración final.

Estamos ante una puesta que moviliza a las palmas, los pies y el pensamiento. Si ud es el adulto, seguramente cuestionará razones de su existencia cotidiana. La primera ocasión en que Adriana y yo la presenciamos, me sumergí en una profunda conmoción. Aquel sábado el regalo  fue más bien para mí. Salimos y ella con su ternura agarraba mi mano hacia la calle segura de los buenos afectos.

Ahora que repetimos la experiencia, ella me ofreció su criterio de experta, ¿quién mejor?, y yo me dispuse a la tecla.


Arte joven de Cienfuegos en “cápsulas promocionales” contra la Covid-19

*Tomado del 5 de Septiembre

Jóvenes artistas de Cienfuegos reinventan por estos días la manera de llevar sus propuestas al público ante el cierre obligado de espacios culturales y suspensión de espectáculos por la pandemia de la Covid-19. Cápsulas promocionales, se nombra la iniciativa que los convoca bajo el auspicio de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

Frank Armando Pérez Aguayo, presidente de la organización en la provincia, explicó a 5 de Septiembre que el proyecto responde a una estrategia implementada desde hace algún tiempo, con el objetivo de contribuir a la promoción del arte joven en Cuba.

“En este momento puntual —dijo— quisimos aprovechar la ocasión para llegar a todas las personas que hoy permanecen aisladas en casa, sin la posibilidad de poder disfrutar en vivo de ofertas culturales y recreativas. Las cápsulas agrupan a una selección de artistas de diversas manifestaciones, con el trabajo de nuestros realizadores Alcides Portal Alfonso y Daniel Alujas”.

Los conocidos músicos Nelson Valdés, Rolo Rivera, junto a Ariel Barreiros y la Tía Rosa —miembros de honor de la AHS— aparecen implicados en la singular idea, en la que también participan los escritores Miguel Pérez Valdés y Ian Rodríguez, así como actores del Guiñol Cienfuegos, Cañabrava, Velas Teatro y el Centro Dramático.

Pérez Aguayo comentó que “las grabaciones son en pequeño formato y registran parte del repertorio de los creadores de la asociación, además de avances de estrenos que estaban previstos para el actual periodo y desafortunadamente no podrán presentarse ahora al público”.

El Centro Cultural de las Artes Benny Moré, ubicado en el entorno del parque Martí de la ciudad cabecera, fungió como escenario para el proceso de filmación y producción de estas cápsulas audiovisuales, al constituir desde inicios de año otra de las sedes de la AHS en la región centro sur del archipiélago.

“Quisimos hacerlo en este lugar porque de alguna forma lo sentimos como nuestra casa y es el modo que encontramos para transmitir a las familias la necesidad de quedarse en sus hogares y de cumplir con las medidas establecidas. Por eso decidimos materializar esta iniciativa a puertas cerradas, sin público, solo con la presencia de los artistas y con las normas de prevención e higiene que exigen las circunstancias”, apuntó Pérez Aguayo.

Con el apoyo de Artex, la Dirección Provincial de Cultura y las autoridades políticas y gubernamentales del territorio, las “cápsulas promocionales” pretenden atraer la mirada de cienfuegueros, cubanos y extranjeros al quehacer artístico de la AHS, para lo cual serán empleadas las plataformas de redes sociales que más frecuentan los jóvenes (Facebook, Twitter y YouTube) y los medios de comunicación masiva.

“La intención —concluyó Pérez Aguayo— es aportar, desde nuestra obra, un poco de tranquilidad, paz y confianza a las personas, hacerles sentir que el arte puede ser otra manera de curar”.


AHS avileña, ¡quemando los datos!

Como se había acordado, la tarde del viernes 4 abril, precisamente a las 2 de la tarde, en el Café Barquito de la Asociación Hermanos Saíz en Ciego de Ávila, hacían presencia un grupo de asociados en representación de la vanguardia artística avileña. En transmisión en cadena con el resto de las células del país, vía Skype, brindaban su arte, estos jóvenes creadores, desde Cuba para el mundo con Celia Molina Sánchez, comunicadora de la sede avileña, y representante de la sección de crítica e investigación, como conductora en el espacio avileño.

Caracterizó al gremio central, la jocosidad entres sus participantes con sobresalientes risas. Entre los presentes se encontraban representantes de las secciones Artes Escénicas, Música, Literatura y Crítica e Investigación, tales eran los casos de Alejandro Quiñones, el grupo de trova femenino Motivos Personales, Raynel Nodal, repentista de reconocimiento nacional, y en las letras Iracema Díaz, Daniel Cruzata y Gabriel Montero en voz de Celia Molina con su poema “Yo tuve un sueño…

…Era un sueño ahogado en sangre y sudor ruidoso que me espantaba.

Millones de no-muertos entonaban en orgullo sus balidos de guerra,

y lo derrumbaban todo con balbuceante ardor.

Yo tuve un sueño…

Pero ya no creo en los berrinches de la jauría.

Aunque de vez en cuando

me pregunte qué es la lucha.

Da igual cuántas palabras inventen.

Son demasiados los libros

en los que no se menciona la palabra amor.

Yo tuve un sueño…

Oh, era solo mi sueño: reinterpretémoslo a mi antojo.

Yo soñé que en el fondo y a pesar de todos

somos todos más tiernos que mil fusiles,

que mil antorchas,

que mil espasmos fingidos.”

La representación de la provincia más al centro de la isla tomó partida a continuación de Guantánamo con las lecturas, en voz de sus propios autores, de los poemas «Apocalipsis 4.0» de Iracema …

«Si cayeran las paredes que sostienen

Flotaríamos en un limbo,

Mancharías la memoria en lo ingrato de encarnar

Mienten los ojos, no haya palabras que calmen mi infortunio

Solo la paz

Incontables besos morirán en el Olimpo

No están los detalles que aplaquen lo que hiere

Si cayeran las paredes obsoletas

Al menos, miraríamos cómo se derriban los muros ajenos

El preludio, las sienes, huestes tropezando sobre sí mismas

Sin las paredes no fuéramos más que seres de la aurora y el crepúsculo,

Calcomanías del paisaje

La intemperie fragua, la carne débil con que habitamos, si estamos dentro»

… Daniel le siguió con su creación «Muerte»:

«Profusa tendencia que nutre la ausencia de una muerte postergada

Torrente de sentimientos que demandan las emotivas marcas de nuestro argot

Abrazo eufórico de subterfugio que aplasta las ineludibles ironías de heraldos cegadores

Liviandad de seres resurgen de este mundo apenas discernible

padeciendo la agónica repetición de la existencia…»

De igual forma, el repentismo y la improvisación total de parte de Raynel trajo versos inspirados en la actual situación social. La apertura y cierre corrió por parte de la agrupación trovadoresca, con la interpretación de canciones de su propia autoría.

Jóvenes por la Vida

Transmisión en Vivo de las presentaciones de Jóvenes por la Vida, creadores de la Asociación Hermanos Saíz brindan su arte.#CubaSalva#EstamosContigo#StreamingCuba#QuedatenCasa#CubacontraCovid19#CubaPorLaSalud#AHSCuba#LaSaludTocaATuPuerta#JovenesporlaVida#ElArteSalva#MantenteInspirado

Publicada por Asociación Hermanos Saíz en Viernes, 3 de abril de 2020

La Asociación de la sede avileña ya se destacaba en su quehacer en las redes con su serie conformada por videos caseros, en el perfil de AHS Ciego de Ávila, donde los propios asociados regalan piezas de su autoría mediante la oratoria o la interpretación musical, así como pequeños spots teatrales del guiñol avileño que comparte integrantes comunes con la institución. Todo a favor de la campaña #QuedateEnCasa.

#consumearte #artejoven #cubasalva #siguecreativo #elartesalva #nopuedoparar #quedateencasa #nopuedoparar #AHSCA

Publicada por Henry Godínez Rodríguez en Sábado, 28 de marzo de 2020


Cuentos del Zoo, una puesta necesaria

La mezcla en escena del trabajo con títeres, con máscaras, trabajo actoral en vivo y coreografías de baile, regaló la Compañía de Teatro Océano con la pieza Cuentos del Zoo, para los niños y los amantes del teatro en general de esta ciudad santaclareña. Entrega muy dinámica y alegre de este Mejunje Teatral resulta sin dudas el libreto de Juan González Ramos, puesto en escena por Irina Aguilar.

Estrenada hace ya dos años, con motivo de los 500 de La Villa de La Habana, la obra es un montaje con retablo y tres personajes que encarnan al personal de un jardín zoológico. Idalmis Ramírez como Campana, José Yasser Alfonso, que interpreta al administrador Amapolo, e Irina Aguilar como Cristina.

foto dorisbel guillén

Ellos cuentan a los niños las peripecias de los animales que allí son expuestos y a los cuales dan vida a través de graciosos títeres. Las subtramas se nutren del folclor clásico. Son acompañadas por fragmentos de melodías tan conocidas como “Lo feo”, de Teresita Fernández, cuyas letras fueron alteradas en consonancia con la trama. Tributa así a la unidad dramática.

“Con este elenco llevamos un año de presentaciones regulares y estamos muy felices porque a los niños les gusta mucho,” dijo Aguiar, en declaraciones para el Portal del Arte Joven Cubano. También precisó que en el guion se incorporan fragmentos de los diferentes libros de texto de lectura de la enseñanza primaria.

Cuentos del Zoo desborda energía, pero no solo divierte y nutre a los niños de sabiduría popular, de buena música y colorido. Por encima de todo se avoca al cuidado de la naturaleza y de los animales. Pero no es un llamado ambientalista más, sino uno entretenido y trascendente. Toca temas como la autoestima, la camaradería, el buen gusto, el racismo, la valoración del otro.

foto dorisbel guillén

Involucra al público con preguntas directas, competencias participativas que se logran sin ruidos en la secuencia de acciones, sin perder la hilaridad de las historias secundarias ni de la trama principal del Zoo. Pues los actores devenidos titiriteros se identifican con su entorno, con los fenómenos tan cotidianos de un zoológico, que despiertan admiración en las personas como, por ejemplo, el acto de alimentar a los leones.

En opinión de Aguilar esto justifica las peripecias que se cometen y se logra una atmosfera que no solo agrada, sino que extrapola a los infantes hacia contextos y mundos de su imaginación. Se le añade un diseño escenográfico atractivo y colorido, con un retablo de recursos minimalista. Títeres de diferentes tamaños y materiales, así como textos ágiles y eficacia histriónica. 

A todo esto, se debe la mezcla de alegría y sobrecogimiento que se quedó entre los espectadores del Guiñol después de la puesta. Pues esta es una obra que continúa dialogando con su público al cerrarse el telón.  


Paradigma o ¡Ay, Shakira!, una puesta para niños reales

Si los niños dijeran todo lo que piensan, valientes cosas nos dirían. Por ejemplo, que se sienten inconformes con el color de su piel y le escriben cartas escondidas a Shakira para que les haga el milagro de un cuerpo curvilíneo y un cabello rubio, con nariz respingada. Al menos, es este el conflicto de Amanda, una niña negra acosada por los paradigmas de la industria cultural, y más específicamente por su compañera de aula.

Alrededor de este argumento gira la trama de Paradigma o ¡Ay, Shakira!, puesta del santaclareño Teatro Sobre el Camino bajo la dirección artística de Rafael Martínez; y que ha sido acogida con ovaciones entre el público infantil y adulto de diferentes escenarios nacionales. Premiada además por un jurado de niños durante el festival Titereando en la ciudad en Guantánamo.

Y es que asistimos a una obra para niños construida desde los cimientos de sus preocupaciones actuales, una tragedia que nos hace reflexionar durante y después de la puesta. A criterio de esta reportera, porque no solo se atreve al abordaje de temas considerados tabúes para el público infantil sino también porque se aleja de tratamientos lastimeros o simplistas; y por nada de este mundo se atreve a subestimar un público tan exigente y exquisito como son los infantes.

Aunque cabe especificar que, según palabras del propio director general, prefieren seguir la línea de hacer teatro para la familia, ya que rara vez los niños pequeños asisten solos a las presentaciones que ofrecen en su sede del Guiñol de Santa Clara, o a las que lleva Teatro Sobre el Camino hasta los parajes del centro de la Isla.

¿Tabúes en el teatro para niños?

Entre los temas que desafían cualquier autocensura y que esta obra toca sin mayores miramientos, se encuentra la muerte. Una vez que la protagónico somete su cuerpo a una cirugía estética para transformarse en la cantante de sus sueños, dueña de una caderas y un rostro y un cabello rubio que ella desea imitar, aunque no sean naturales, porque como dice su amiga “El que no es lindo, que se opere”.

Amanda logra su objetivo, pero muere en la mesa de operaciones. En el segundo acto el alma infantil dialoga con su cuerpo inerte, escucha el llanto de sus familiares y se arrepiente del sacrificio que ha hecho. Pero ya es demasiado tarde.

Pareciera que el paradigma industrial ha ganado a la ideología cuando nos sorprende una escena más de esta tremenda entrega dramática. Se permite una retrospectiva al aula, en donde los niños se preguntan a quién les gustaría parecerse “cuando sean grandes”, y mientras se debaten entre los hermosos ídolos de la moda, el cine o la música, los interrumpe la voz en off de algún jefe de colectivo o destacamento con la tradicional consigna de “Pioneros por el Comunismo…”

“Creo que las niñas y los niños tienen el derecho a que en el teatro abordemos estos temas,” comentó Rafael Martínez, quien escribió este libreto tan necesario como atrevido. “También es responsabilidad de sus padres, maestros y aquellos que de alguna manera intervienen en su educación”, añade.

Otro tema importante al interior de la puesta es la violencia: intrafamiliar y la violencia infantil, específicamente, junto a las conductas patriarcales que atraviesan la sociedad y las familias cubanas. Se trata según Rafael de la forma violenta que tienen algunos adultos de resolver determinadas situaciones y que “van pasando de generación en generación.”

Paradigma o ¡Ay, Shakira! cuenta con un guion preciosista. Los diálogos son manejados con habilidad y la intensidad dramática va increscendo hasta lograr un punto de clímax con la operación de Amanda, y luego anticlímax con el vagar de su alma antes de elevarse definitivamente al mundo espiritual. La escena final ofrece un cierre de lujo, a modo de moraleja de la obra, pero con la apertura conceptual necesaria y el nivel de sugerencia que convierte a Paradigma… en una obra substancial.

Fragmento de la obra Paradigma o ¡Ay, Shakira!, puesta en escena por el grupo Teatro sobre el camino,
de Villa Clara, en el Teatro Eddy Suñol, de la ciudad de Holguín como parte de la oncena edición
del Festival Nacional de Teatro Joven/Foto Carlos Rafael/Archivo del Portal del Arte Joven Cubano

El reparto de Paradigma…

Por su parte los actores manejan los parlamentos con histrionismo y rigor. Además de actuar, interpretan títeres planos, con movimientos en todo su cuerpo. Los títeres en escena carecen de retablo por lo que el espectador también puede incorporar a los titiriteros en el producto final que consume. Ellos: Elizabeth Aguilera Fariñas, Yassier Fabá García y Remberto Clavelo.  

Entre camerinos ofreció declaraciones la actriz, en quien muchos santaclareños reconocen esa especie de estrella naciente, cada vez más lúdica y asertiva sobre las tablas.

“Amanda llega a un extremo, y es una niña. Pero también es un títere. Entonces, ¿cómo descubrir todo eso en la figura y que no haya un divorcio entre lo que uno siente y el títere? Es un trabajo de animación muy difícil que exige mucha atención al proceso psicológico que va pasando esta niña con el transcurso de la obra; agredida por su compañera Cecilia, por sus padres cuando intentan aconsejarla y por ella misma cuando cae en este sueño, en este letargo de lo que puede pasar si decide operarse.”

A su vez, Clavelo, quien interpreta al doctor y al maestro de ambos estudiantes, confiesa que en la concepción del cirujano enfatizó “los rasgos alocados del personaje” porque a los niños también “debemos hacerles reír, aunque le estemos tratando temas tan hondos. “

Elementos que ilustran nuestra nacionalidad, como el folclor yoruba, el uniforme escolar, las enseñanzas martianas y la propia formación marxista en las aulas y que son contrapuestos a las tendencias seudoculturales del momento, la expropiación de símbolos, el bullying y la desobediencia de los hijos. Demostrando que de todo esto se nutre hoy día una mentecilla de cinco, siete y hasta 10 o 15 años de edad, aun en crecimiento. 

El tema de la discriminación racial se superpone a las diferentes subtramas, como problemática fuerte y de gran inmediatez en la sociedad cubana actual. Puesto que oprime y reduce las posibilidades de superación y, por tanto, de empoderamiento, de las personas afrodescendientes. Al abordar sus consecuencias la muerte de la protagonista adquiere un valor simbólico.

Durante todo el espectáculo se utilizan diferentes recursos sonoros de nuestro folclor, otros elementos asociados a la cubanía como el pilón, la usanza del delantal. Para marcar la negritud como una parte substancial de la cultura nacional, que el racismo puede estar matando sin que nos demos cuenta de ello.   Dijo Yassier:

“El mundo se ha encargado de hacer una élite de lo que es bello estéticamente. Y que a un lado lo que demuestra diariamente una persona en su actuar, de conducirse socialmente.”

Considera el director artístico que el bullying en nuestras escuelas y en las del mundo entero siempre ha existido.

“Sus razones pueden ser raciales, económicas, de género e identidad de género. Pero siempre está allí esa persona que se cree más fuerte y abusa de los débiles. La obra alerta sobre este conflicto que en otros países lleva a los niños al suicidio.”

“Es importante que los padres que traen a sus hijos a ver la obra se lleven a casa las inquietudes que plantea. Por ejemplo ––explica Fabá García–– yo soy padre, y algo que aquí te queda claro es que la violencia engendra violencia y debemos alejar a nuestros hijos de esa forma de comportamiento con nuestro propio modelo.”

Por último, el diseño escenográfico se nutre de la fantasía infantil y extrapola esa creatividad para la conformación de un escenario minimalista y conceptual. Explota códigos preestablecidos y que su público conoce como son las señalizaciones del tránsito y los origamis de niños tomados de las manos. Ello refuerza el dialogo entre la pieza teatral y su receptor. “Es una obra muy cubana, y que hace pensar a profundidad nuestro contexto”, resume la actriz Elizabeth Aguilera.

El grupo Teatro Sobre el Camino surgió en diciembre de 2009. Y al decir de la prensa provincial, presentó sus cartas credenciales en la sala Margarita Casallas de Santa Clara con la simpática obra Una cama a domicilio. En los últimos años trascienden presentaciones como Concierto de primavera, con la trovadora Yahily Orozco Gálvez, y Las bebidas son por Pearl.

Paradigma o ¡Ay, Shakira! plantó polémica y expectativas entre los teatristas de Cuba, desde el 2016 cuando participara de una lectura dramatizada en el Festival de Teatro de Camagüey. Se estrenó el año pasado en la ciudad de Santa Clara.

El periódico Vanguardia referencia un artículo de Francisnet Díaz Rondón, titulado “Pasión sobre el camino”, en el cual se describe la agrupación a la vuelta de sus 10 años de la siguiente manera:

“Desde su debut, el espectador encontró una propuesta diferente y atractiva, que otorgó un poco de aire fresco a la escena teatral villaclareña.”