Fotografía


Liesther Amador: «Soy un insatisfecho superviviente»

Conocí la obra de este joven al azar, mientras realizaba las correcciones del catálogo de la exposición de arte contemporáneo cubano La Tierra Dada, que organiza la Asociación Hermanos Saíz. Su obra Tiempo Muerto, merecedora del Premio Post-it 2019, que se otorga a creadores menores de 35 años, despertó mi curiosidad en primera instancia y me dispuse a indagar más sobre el concepto y la historia de esas fotografías en las que las personas, como árboles, sembraban sus cuerpos en la tierra.

La obra de Liesther Amador González (Ciego de Ávila, 1983) navega entre los medios expresivos de la pintura, la fotografía, el dibujo, la instalación, el site specific work, la intervención en el paisaje y el performance. La realidad del artista y su entorno se convierten en materia artística, un registro documental. En su discurso, lo individual, lo familiar, el tiempo, la tierra y lo vivencial son asumidos como puntos de equilibrio, que podrían tensar un hilo conductor entre cada una de sus piezas. Podría decirse que hay una especie de radiografía interior en cada ellas, la búsqueda incesante de alguien que escarba en la tierra, como quien escarba en su conciencia, hasta encontrar su raíz.

Háblame de los inicios. ¿Cómo descubriste las artes visuales? ¿Cuándo sentiste que era el camino?

Desde niño me gustó pintar, tenía habilidades para dibujar, modelar con plastilinas o fango. Mis padres se encargaron de cultivarlas con regalos (crayolas, lápices de colores, acuarelas, etc.) y sobre todo con elogios. Siempre me estimulaban a participar en concursos. Recuerdo que esas primeras “obras” eran motivo de orgullo en sus conversaciones con amigos o visitas.

tomada del perfil de facebook de liesther amador

Mi madre se empeñó inagotablemente en conservarlas en carpetas que aún andan por casa.  La motivación es la base de la formación vocacional, sobre todo en la niñez donde la fantasía puede ser incitada y conducida. Nada más serio para un niño que sus juegos a ser adulto. Allí es donde deben actuar con cautela maestros, padres o tutores, pues hay mucha fragilidad también, un descuido o mal manejo puede marcar el rumbo, desvirtuándolo o simplemente matándolo.

Con esa mesura la asumieron todos en mi familia y cuando mis preguntas sobre técnicas de dibujo se fueron complicando (cómo sacarle un destello de luz al parabrisas de un carro que ese momento dibujaba), buscaron ayuda en el único artista (el pintor) que había en mi pueblito.

Así comenzó a ponerse maduro mi juego y el objetivo fue prepararme para las pruebas de ingreso a la Academia deAartes. En aquel entonces (1998) tenía la opción entre Camagüey o Trinidad, las dos a más de 150 kilómetros de mi Jicotea natal. A vencer los miedos de la “desprotección”, hacer sacrificios sentimentales y materiales también estuvieron dispuestos mis viejos, pues yo tenía en aquel momento 14 años, 130 cm de estatura y la situación económica era dura para mi familia y toda Cuba.

Aunque podría decirse que el artista visual se va formando sobre la marcha, a partir de su propia sensibilidad y los intereses que marcan sus inquietudes artísticas, el proceso de formación académica siempre deja una huella importante. ¿Qué particularidades marcaron tu etapa como estudiante?

Así llegue a la Academia de Artes Plásticas “Oscar Fernández Morera” en Trinidad un día de octubre de 1998, con un miedo terrible a una realidad ajena totalmente, pero convencido de que ese era mi lugar.

La formación académica no define la condición de artista. Es un error recurrente en la institución cubana del arte catalogar desde allí. Ser artista es una actitud ante la vida, no es cuestión de acumular habilidades técnicas o erudición teórica para vencer un plan de estudios, pero no se puede negar que esta formación va a marcar para siempre y allanará el camino de quien decida empeñarse en el arte.

cortesía de liesther amador

En principio, hay incontables trillos para la creación visual, y la academia viene con algunos a ponértelos en la cara, desde metodologías probadas por años en la tradición. Estos, en mi experiencia, son los cimientos donde se sostiene todo, aun cuando el arte desdibuja sus fronteras, se expande a una infinitud de disciplinas, facturas industriales o virtuales, metodologías conceptuales de distanciamiento total del artista en la realización de la obra, etc., aun cuando todo esto es asumido desde hace tiempo por las instituciones del arte.

Mirando mi camino transitado desde la distancia, puedo afirmar con total responsabilidad que una academia de arte o cualquier escuela no dependen del confort o la cobija de la instalación, sino de la calidad del claustro que la estructura.

La Academia de Trinidad donde estudié y en la que se formaron artistas que ya tienen un lugar en la historia de arte cubano, fue descrita en símil por el destacado crítico y curador Gerardo Mosquera, como una “escuela de África” por sus condiciones insalubres…; eran las ruinas de un Cuartel de Dragones del Ejército español, pero era un verdadero oasis para la enseñanza.

Allí, un claustro heterogéneo en maneras de asumir y experimentar el arte te mostraba caminos técnicos e ideoestéticos, y te exigía su tránsito, pero en esencia había asumido como método fundamental darte la libertad de la experimentación, el incentivo y el respeto a la individualidad creativa, sin descuidar ponerte en la conciencia códigos del compromiso social del arte.

En esos planes de estudio recuerdo y reconozco cuánto me marcaron ejercicios que buscaban introducirnos en investigaciones cuya praxis nos exigía la inserción en el medio sociocultural. Esa marca no se ha borrado, por el contrario, crece aún. Recuerdo a profesores como Luis Blanco, Tony Gómez, Alain Fernández, Mario Guerra, Papito, Duffay, Acebo, Alejandro Bastida que, entre otros, habían asumido la enseñanza desde la experiencia que la producción artística contemporánea exigía.

Estos métodos tenían su base en el comportamiento de la producción del arte cubano durante los años ochenta, signados por dos problemáticas ideostéticas: la asimilación crítica de los resultados de autoconciencia del arte llevado a cabo por las vanguardias durante el siglo XX y el replanteo de sus roles sociales para nuestra situación cultural. Estoy seguro que de allí venía todo.

de la obra Tiempo muerto/ cortesía de liesther amador

Es muy grato recordar esa etapa hermosísima de mi vida, pero me entristece el hecho de que esa Academia no exista para nuevas generaciones, por una decisión con un análisis que creo fue poco profundo por la gran implicación cultural y social que tenía ese centro para una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, pues su función iba más allá de la formación de artistas visuales de la región central del país, esta servía de contraparte al peligroso mercadeo de arte para la feria (candonga) al que una ciudad turística se expone permanentemente.

¿Quién funciona ahora como contrapartida a la seudocultura? ¿Quién eleva o muestra como estandarte, verdaderos valores artísticos al foráneo? ¿Quién le brinda otros referentes al público trinitario que está siempre expuesto a la deformación que genera ese mercadeo?, incluso, y por qué negarlo, ¿quién eleva la competencia, la calidad en cuestiones técnicas o creativas para ese mercadeo mejor que esos estudiantes de arte? En eso debió pensarse; otros problemas pudieran pesquisarse por especialistas en temas socioculturales, estoy seguro. Pudiera parecer que padezco del sentimiento del trinitario ausente, pero no es así, el problema es de talla mayor cuando hasta el edificio con alto valor patrimonial que albergaba a la escuela, queda en el abandono.

¿Cuáles son los principales referentes que crees que han influenciado tu obra y tu visión del proceso creativo?

La lista sería extensa, te mencionaré algunos que considero son los más cercanos, el orden de los nombres de estos referentes no responde a una mayor o menor influencia, indistintamente todos con mayor o menor evidencia están en mi trabajo: Antonia Eiriz, René Francisco, Eduardo Ponjuan, José Bedia, Joseph Beuys, Bill Viola, Spencer Tunick, Marina Abramovic, Santiago Sierra.

Como ves, son diversas mis referencias, algunos marcan por su actitud o postura ante el arte y su finalidad, otros en la manera que abordan desde el arte determinados procesos culturales o sociales, otros desde los contenidos conceptuales o temáticos que emplean o emplearon. Creo que esos son los tres caminos fundamentales que marcan mi interés por ellos.

El nacimiento de una obra visual a veces requiere de un punto de calma, de soledad, de búsqueda interior. La variedad de aristas en tu creación da la impresión de una exploración constante. ¿Qué es lo que más disfrutas en el proceso creativo de una obra?

No siempre una obra nace desde ese punto de calma, soledad o de búsqueda interior. En mi caso hay obras que han nacido en el punto de ebullición de un proceso en esencia contrario. En mi trabajo casi siempre hay una dosis de accidente, creo que constantemente cedo un poco del control, lo mismo a las personas con las que trabajo o colaboro, o a los materiales y técnicas que empleo; ese riesgo me excita y creo que enriquece el proceso y el resultado.

Además, nunca hay un control total por parte del artista sobre la obra que genera. Siempre hay un otro, otras realidades para la obra, tan simple como que el espacio donde se exhibe o se genera va a condicionarla y ya en eso dejamos de tener el control total, por ponerte un ejemplo.

También hay de soledad y búsqueda interior, pues suelo ser autorreferencial, o exhibir algunos de mis traumas, eso tiene que ver con un principio ético que asumo como máxima, ser sincero, por eso mi discurso se hace directo, sin adornos, a veces en forma documental; encuentro la poesía allí.

de la obra Tiempo muerto/ cortesía de liesther amador

Leyendo a Martí me he dado cuenta que se puede ser directo, duro en el discurso y no perder esa poesía. Eso no está en el empaque de la obra, la llamada superficie o atmósfera, sino en el subsuelo de donde nace.

El arte está lleno de fórmulas y trucos factuales que actúan en el subconsciente del individuo, eso no se puede negar o desechar, pero una obra no puede ser en esencia eso, pues será solo adorno, telenovela para hacer llorar a las amas de casa o simplemente un objeto para el mercado fácil.

La historia del arte está llena de ejemplos de esos artistas cuya obra no ha sido valorada en su momento, han sido censuradas o motivo de burlas por sus contemporáneos simplemente por poner una dosis justa de sinceridad, sin embrago eso son los que han corrido las fronteras para el arte.

En las obras de esos nombres que te menciono como mis referentes está ese condimento esencial que es la sinceridad –también de embeleco, claro– y de cierta manera todos han asumido los riesgos que esto implica, pero tienen el beneficio de trascender y eso es algo que todo artista intenta, pero pocos lo logran.

Lo familiar, las raíces…se muestra como un sitio recurrente en toda tu obra. ¿Qué impulsos te interesa expresar en este sentido?

Ya te mencionaba anteriormente de dónde vengo. Mi familia es numerosa en un pueblito pequeño, y eso genera una especie de núcleo poderoso que me ha condicionado el carácter a un sentimiento de sobrevaloración familiar. Mis tías tienen derechos de madre y los primos nos criamos como hermanos. Aclaro, nada es perfecto por la diversidad de caracteres, pero fue riquísima para mí, esa fórmula. De eso quizás venga todo.

La creación de un artista parte de motivaciones, de experiencias cercanas o ajenas, pero este tiene la responsabilidad de ahondar, no quedarse en la epidermis del asunto. Uno trabaja sobre lo que más conoce, lo que más siente o padece, entonces mi familia es una mina riquísima de materias primas.

de la obra Tiempo muerto/ cortesía de liesther amador

Martí decía, “insértese a la raíz el tronco” y las mías están muy prendidas a ese núcleo familiar. Los que cultivamos plantas sabemos que al trasplantar un árbol hay que cuidar de no dañar sus raíces, siempre hay que dejar parte del sustrato natal para que sobreviva al adaptarse al nuevo terreno, por eso regreso permanentemente a mis raíces, para no marchitarme, creo que no soy capaz de adaptarme totalmente a este nuevo terreno.  

En la base de la sociedad está la familia por lo que es común denominador a todos, es tema universal recurrente en la historia del arte, entonces es fácil que esos microrrelatos que expongo se conviertan en universales.

La pintura, el performance, la instalación, la fotografía, el videoarte… todo un universo de experimentación que gira en torno al arte contemporáneo, y lo define. Por lo general una arista no es comparable con la otra. ¿Qué intentas expresar desde cada una? ¿En cuál te sientes más satisfecho?

No encuentro preferencias por ningún medio de los que he usado. Creo que un artista, joven o viejo, debe conservar la capacidad y el deseo por la experimentación, y eso es lo que he hecho.

Creo que hay medios idóneos para cada idea y mientras más capacidades y herramientas un artista acumule, mejor. Uno tiene que ejercitar permanentemente ese instinto para elegir caminos, modos de hacer, porque puedes convertirte en estanque o en un soñador que esperando los recursos ideales para hacer la obra nunca la produzcas porque nunca lleguen. Aún soy alguien en formación, eso es todo.

Soy un insatisfecho superviviente, quisiera producir el doble y superior en calidad. Entonces permanentemente siento que la mejor obra es la que estoy por hacer.

¿Qué enseñanzas te deja tu experiencia como profesor de Dibujo y Pintura de las Academias de Artes Plásticas Raúl Martínez (de Morón) y Raúl Corrales (de Ciego de Ávila), labor que realizaste por casi una década? ¿Consideras que es importante que un artista se vincule a la faceta pedagógica como un ejercicio más de creación?

Te confieso que en principio tome el magisterio como un juego de ego y rebeldía. Llegar en impositivo a él marcó esa postura adolescente. Yo quería seguir mis estudios en el ISA, pero las circunstancias económicas y la salud de mi madre no me lo permitían y como única opción impuesta por el servicio social me dieron impartir clases en la academia Raúl Corrales en Ciego de Ávila, que coincidía su inauguración con mi graduación en 2002.

Fue un choque violento, pues para nada el sistema que imponía la novata dirección de ese centro se asemejaba al que yo había vivido como estudiante en Trinidad: incomprensión de prioridades en los planes de estudio, baja preparación por parte de algunos profesores en asignaturas fundamentales y complementarias para la especialidad, arbitrariedades que lastraban la movilidad creativa de los estudiantes y otros problemas que por ética no puedo mencionar; un choque generacional, subvaloraban y subestimaban a esos tres chiquillos “rebeldes” recién graduados (Regüel Altunaga, Jeosviel Abstengo y yo).

tomada del perfil de facebook de liesther amador

La rebeldía me dio por jugar a ser el profesor que me hubiera gustado tener, que no era más que una mezcla de las características de esos que te mencioné anteriormente. Y me enamoré de ese juego, descubrí que tenía vocación para dar clases, sentía una satisfacción enorme con la evolución de mis estudiantes, dispuse casi todo mi tiempo a esa labor y por un período no lo sentí como una pérdida, pues para enfrentarse a un grupo de adolescentes estudiantes de arte hay que dosificar las energías para que no te falten para estar en superación permanente, pues exigen, cuestionan y si de pronto te conviertes en su referente, es mucho peor, pues eres como el líder de una banda deliciosamente peligrosa y eso sí que requiere de ajustar la responsabilidad, la ética y el autocontrol.

Realmente lo disfruté muchísimo y poco a poco el empeño no fue demostrar nada, porque me gané el respeto, incluso el cariño de algunos de esos profesores que reconocieron sus lagunas y se superaron.

Yo crecí como profesional, como persona, dejé de jugar al profesor y lo fui, pero no dejé de ser ese rebelde, irreverente ante lo mal hecho, la mediocridad, y seguí tropezando. Un día me di cuenta que no podía cambiar un sistema simplemente porque la dirección no lo entendía y mis prioridades empezaron a cambiar, entonces decidí dejarlo, pero te declaro que en algún momento volveré a enfrentar un taller como profesor, pues me encanta esa profesión. Desde mi experiencia, tienes dominio real del conocimiento cuando logras enseñarlo y eso se logra en el ensayo ante ese discípulo que te enseñará tan bien como el mejor profesor.

Recientemente obtuviste el Primer Premio en el Post-it 2019, muestra-concurso dedicada al arte cubano contemporáneo para creadores menores de 35 años. La obra premiada fue Tiempo muerto. Coméntame un poco sobre ella. 

Es una serie que vengo realizando desde 2016. Tiempo muerto en la cultura agrícola –principalmente en la cañera– se le denomina al período comprendido fuera de la zafra (corte, recolección y procesamiento artesanal o industrial del fruto). Este apelativo queda como rezago de un período neocolonial donde el desempleo, la escasa demanda de fuerza laboral y la desprotección salarial eran sinónimos de desventura entre campesinos y obreros. Paradójicamente, esta denominación determina el intervalo de siembra y cultivo, el tiempo de germinación, de renacer asistido y natural de los cultivos.

Hago este preámbulo a la raíz cultural del término para pulsar sobre este contrasentido simbólico que determina uno de los contenidos metafóricos sobre los cuales se establece esta obra, que además asienta sus bases discursivas en paradojas culturales y sociales como: modelo de éxito, realización personal o colectiva, fama, felicidad, sacrificio, reconocimiento social, etc… respecto a la realidad de cada individuo o grupo que acepta construir estas escenas, literalmente sembrados en el contexto que los define o que ellos mismos, como entes activos, condicionan.

de la obra Tiempo muerto/ tomada del perfil de facebook de liesther amador

Hay un marcado interés biográfico en esta investigación. Aunque no se exhibe en su totalidad, lo hago evidente a través de algunos datos personales, de tiempo y lugar que componen el título individual de cada fotografía o video, porque es principio la voluntariedad, la identificación y conciencia con y sobre la idea.

Todo individuo o grupo está marcado por utopías, algunas comunes —estas utopías son esos emplazamientos sin lugar real, que mantienen con el espacio real de la sociedad una relación general de analogía directa o inversa—. Estas intervenciones proponen la construcción de ese tipo de emplazamiento.

Más allá de los hechos fotográficos, se generan acontecimientos, performances rituales donde la experiencia y las relaciones entre individuo/grupo/artista se desdibujan en el intercambio, en la cooperación de construir espacios heterotópicos que intentan situar al hombre en reflexiones filosóficas y/o psicológicas sobre su condición. En cada escena hay una experiencia de vida asociada directamente al contexto.

Tiempo Muerto propone desde la fotografía una búsqueda en la relación entre el individuo y su circunstancia, pretende la construcción de monumentos fotográficos, apuesta por una operatoria donde lo territorial y la territorialidad poseen el mayor protagonismo. Ambos conceptos guían su mirada hacia el espacio físico, pero también incluye las relaciones sociales que tienen lugar en su interior.

Has realizados diversas exposiciones personales y colectivas, te has desempeñado como curador en otras. Desde tu punto de vista, cuáles son los principales retos que debe sobrepasar un artista visual cuando decide exponer su obra.

Aprender a aceptar la crítica negativa, aprender de ella tanto como de la positiva. Aprehender lo bueno de los dos criterios, pues ambos son peligrosos, eso es saber extraer de la paja el trigo limpio. Ser consciente de que cada exposición es un reto del que tienes que salir airoso, por respeto a ti y al público que asiste. Ser valiente como un guapo que llega a la cola de la cerveza y dice “¡Ahora compro yo!”, porque una vez que estas allí no hay segunda oportunidad para esa obra, porque la dejas sola y no vale un “yo quise hacer, pero…”, simplemente la obra es lo que está y ella debe imponerse con todas las calidades posibles, por respeto.

tomada del perfil de facebook de liesther amador

Hablar de uno mismo es un ejercicio difícil para un artista, pero también podría ser un ejercicio de autorreconocimiento necesario. ¿Qué rasgos crees que definen a Liesther?

Creo que soy alguien con “paciencia de asiático”, que “aprende a esperar” y a seleccionar con la cautela de un cazador los momentos, las ideas para hacer lo que me gusta. Soy un artista que entrena para esperar, que experimenta y juega con los medios que dispone, de allí la gama de maneras que te encuentras en mi dossier. 

No creo que pueda definirme con claridad, como lo puede hacer alguien diciendo que es “el pintor de las tejas”, o “el de los remos y botes”. Esa definición no la tengo y créeme, no me interesa.   

¿Qué experiencias artísticas te gustaría tantear en el futuro?

Exponer en un circuito de arte que me exija un nivel superior.   


El Disco de la semana: Oda al plagio, GAPE

*Tomado del Portal Cubarte

Sin dudas, la Beca de creación «Ignacio Villa» que convoca la Asociación Hermanos Saíz (AHS) desde 2013, se ha convertido en una plataforma efectiva para la promoción y visibilización de los nuevos valores de la música popular cubana. Hurgar, encontrar, dar a conocer se unen como supraobjetivos más que logrados en Oda al plagio, álbum debut de Yunier Pérez García, producción discográfica perteneciente a la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, EGREM, y ganador de la beca en 2018.

                                        

Yunier Pérez García, GAPE, es un joven trovador y cantautor cubano licenciado en Historia del Arte. Graduado como narrador oral, también es reconocido como una de las voces solistas de la compañía Ópera de la Calle, con la cual ha participado en múltiples escenarios nacionales e internacionales y desempeñado papeles principales en las obras «Espíritus» y «Hatuey». Ganador en 2013 del Gran Premio del Concurso de Trova Walfrido Guevara, es además miembro de la AHS desde 2015 y ha participado como cantautor en varios de los eventos de trova que se organizan en el país.

Conformado por once temas, Oda al plagio constituye una propuesta audaz dentro del panorama de la canción de autor en Cuba. Con una voz punzante, GAPE, sin hacer concesiones, aborda la realidad cruda y despiadada a la que se enfrentan muchos artistas en un escenario complejo, sobre todo, los que desarrollan su propuesta en géneros y manifestaciones menos mediáticas y aclamadas por la crítica o el público. Se mofa como un Chaplin tropical de toda mediación preestablecida, lo que amortigua conscientemente con el uso del sarcasmo, que deviene recurrente y efectivo recurso, y con sus dotes histriónicas y vocales procedentes de su formación de narrador oral y cantante lírico. Su discurso franco, matizado por el desenfado y el humorismo, se erige en una especie de «oda al artista antihéroe» que también lucha, vive, crea.

No nos vemos porque no nos ponen, pero no nos ponen porque no vendemos…nos dice en el tema «Rock para hacerte invisible por tus propios medios», crítica velada a los estereotipos, la burocracia y la falsa jerarquía. Como subraya Tony Ávila en las notas discográficas, se trata de una propuesta que va « […] de [una] profunda y sutil melancolía a casi icónicos parajes de sarcasmo, […] como pateándole el trasero a los tiempos modernos, emerge de canción en canción un trovador que propone, que viene arañando la tierra desde el anonimato con este proyecto de puesta en escena». Por eso está también el amor, su cotidianidad, su visión de la vida (en canciones no menos atendibles como «Almas gemelas», «Queja de amor», «Luna de Altahabana» o «Fotogramas»).

El amasijo de referentes en esta Oda… es también un resultado peculiar del más «puro» posmodernismo, que se luce además con arreglos de extremo preciosismo en la selección de timbres, progresiones armónicas y estilos a cargo del binomio de José Víctor Pepe Gavilondo, como productor musical y Yasel Muñoz como arreglista, quienes también asumieron pianos y teclados del disco, además de todas las flautas, en el caso de Muñoz. Igualmente se suman como instrumentistas varios de los más representativos jóvenes exponentes del jazz cubano y artistas de reconocida trayectoria en varias escenas musicales de la actualidad, lo cual le atribuye al álbum una alta factura en la instrumentación, entre ellos: Marcos Morales en la batería, Degnis Bofill en la percusión, César Ochoa en las guitarras, Raúl Fernández en los bajos, Carolina Rodríguez en el cello, Ernesto Herrera en el corno y Mario Salvador en el tres. Completan esta producción la fotografía de Enrique Kike Smith y el diseño de Katia Hernández.

En tanto llega la primera producción audiovisual acompañante de este fonograma, les dejo un live de GAPE en un tema que habla del valor y la labor del personal de la salud en estos tiempos de pandemia, «Mi superhéroe»:

 


La realidad de mi psiquis

Aneli Pupo retrata la verdad de su memoria y también la de aquellos cuerpos que sufren, a su alrededor, tiranías de la tradición. Frente a su vista no pasan desapercibidas las escenas más corrientes —las comunes del día a día—, pero también aquellas extraordinarias, que marcan su sello en nuestros recuerdos. Estas Romerías de Mayo nos trajeron —entre sus muchas propuestas— la exposición online de esta joven artista guantanamera; ese fue mi pretexto para entrar en contacto con sus procesos de creación y los asuntos que ocupan y preocupan a esta creadora.

¿Es la fotografía un lenguaje para retratar la realidad?

Es mi propio punto de vista. Además de poder crear —valiéndome de los recursos que brinda, los escenarios que modifico y/o construyo— se podría decir que me sirve para plasmar mi propia realidad, la de mi psiquis.

¿Cuáles son tus principales referentes en el mundo de las artes visuales, en general, y de la fotografía en particular?

Mis referentes los he ido asumiendo con independencia de sus manifestaciones, por su modo de expresar y su impacto social. Entre ellos no puedo dejar de mencionar al fotógrafo español Chema Madoz, la artista conceptual francesa Sophie Calle, la fotógrafa y directora de cine estadounidense Cindy Sherman, el fotógrafo estadounidense Robert Mapplethorpe, el artista modernista estadounidense Man Ray. No son menos importantes los fotógrafos cubanos que desde mi punto de vista marcan un hito en las artes visuales por la conceptualidad de sus propuestas: Martha María Pérez, Cirenaica Moreira y René Peña.

¿Cuáles son los principales retos en la fotografía joven hoy en día? ¿Cómo encontrar nuevos temas y cómo transformar/adaptar estos para que resulten novedosos?

Es todo un reto destacar en un medio tan popular como la fotografía. Cualquier tema que se aborde ya ha sido tocado de un modo u otro por miles de artistas, y vale recalcar lo difícil de ser original y único bajo estas circunstancias. El hecho de conocer profundamente la propia psiquis ayuda mucho a sumergirse en las experiencias vitales afectadas por el imaginario social circundante, lo cual puede explotarse de manera eficaz, sin descartar la investigación sobre los temas en cuestión. En pocas palabras, desarrollar un proyecto original implica hacer toda una tesis a partir de las inquietudes que tenemos.

¿Cómo transcurre tu proceso creativo? ¿Eres de las que planifica una foto o apuestas por la espontaneidad, porque una buena imagen te sorprenda en el camino?

Ser fotógrafa —esa sola idea— significa que frente a mi vista no pasan desapercibidas escenas sorprendentes; no obstante, en el desarrollo de series que pretendo exponer, hago mayor uso de la semiótica, transformando así las escenas a mi conveniencia con el fin de establecer diálogos entre el público y mis obras, pues otro reto es conectar entre lo que quiero expresar y lo que se interpreta, algo que para nada es una ciencia exacta.

¿Cómo construyes una serie de fotos? ¿Cómo articulas el discurso entre una imagen u otra en busca de una organicidad o unidad?

Parto de una idea central, alrededor de la cual voy construyendo escenas relacionadas pero con algo diferente que decir en cada una, que así cobran forma en mi mente. Lleno cuadernos de conceptos y de dibujos de objetos que en ocasiones ni siquiera salen a la luz. Tengo que admitir que me cuesta trabajo y mucho estudio sobre la temática que me propongo en una serie, para lograr un nexo entre las imágenes. Conjugar elementos formales como color, formato, proporciones, encuadre, planos, luz; puede llegar a ser todo un reto, en el que adquiere gran importancia el trabajo curatorial.

En tu última exposición personal Tiranía de la tradición dialogas con temas tales como el cuerpo femenino intervenido, la inequidad y la violencia de género, ¿estos asuntos atraviesan verticalmente tu obra o han aparecido de manera momentánea?

Las temáticas inequidad y violencia de género las tengo presentes desde que tengo uso de razón; están indisolublemente ligadas a mi obra, se vuelven un motivo para alzar la voz. En mis primeras muestras fueron expresiones espontáneas, pero con el paso del tiempo se ha vuelto una responsabilidad en mi conciencia hablar por aquellas que han elegido callar.

Ser mujer, ¿influye en tu forma de elegir imágenes? Lo femenino y lo feminista, ¿forman parte de tu discurso visual?

Lo que soy indudablemente condiciona lo que digo, una larga cadena de causa y efecto que no voy a explicar ahora. No obstante, creo firmemente que la forma de exteriorizar transita por etapas en mi obra, así que no descarto la posibilidad de un punto de giro en próximas propuestas. En cuanto a lo feminista, es un término complejo por sus contemporáneas corrientes, lo que me provoca mantenerme al margen de sus discursos políticos. Prefiero catalogarme como una persona a favor de la equidad y del equilibrio entre géneros, fundamentalmente como respeto al ser humano en general.

¿Eliges trabajar con determinados tipos de modelos o de cuerpos para componer tus imágenes?

No tengo ningún tipo de preferencia con respecto a la apariencia física de ningún modelo. A la hora de elegirlos me enfoco en su psicología y capacidad para exteriorizar. Prefiero trabajar con personas que conectan con lo que quiero expresar, generalmente busco alta inteligencia emocional y sensibilidad. En el caso de los temas femeninos, las muchachas obviamente establecen un punto de encuentro de inmediato.

De alguna manera, la fotografía —como todo el arte— es un intento del hombre de fijar los instantes en el tiempo y en la brevedad de la memoria, ¿hasta qué punto te sucede esto?

A menudo respondo en forma de broma que elegí la fotografía como compensación de mi mala memoria. Parece una ironía, pero es real que se me dificulta recordar, así que tengo que admitir que en mis piezas están plasmadas subjetivamente muchas de mis vivencias. Como respondí a Yasel Toledo Garnache para Cubadebate en la entrevista: ‘‘El arte como una vía de sanación’’: (…) Hacer fotografía ha sido una vía de sanación mediante la cual sublimo (como mecanismo de defensa), miedos y traumas que han marcado mi vida…

Siendo una artista autodidacta, ¿de qué manera valoras la formación académica? ¿Cómo construiste a la fotógrafa que eres o deseas ser? ¿Qué es indispensable, a tus ojos, para la formación de un artista visual?

aneli pupo/ cortesía de la entrevistada

La formación académica que no tengo la he encontrado en mis referentes y me ha sido muy útil como retroalimentación. Nunca estuve presente en la enseñanza artística de manera formal, y eso ha significado que autogestione conocimientos de diferentes materias, además de la fotografía. La persona que soy es resultado de la diversidad de información que consumo ligada a mis propias experiencias vitales; si lo sumo al uso de cuanta herramienta tengo a mano le dan sentido a la constante búsqueda que experimento dentro de la visualidad de mi obra.

Considero que el desarrollo del pensamiento es indispensable para la formación de cualquier artista que pretenda llegar a un público heterogéneo. Lo demás se alcanza con la práctica, el estudio y la disciplina. Me gusta pensar que ser autodidacta me proporciona muchas libertades; si bien respeto los cánones que se han establecido a lo largo de la historia de la fotografía, me preocupa más la conceptualidad implícita en mis piezas y la originalidad de cada una. Cuestionamientos nunca faltarán y son más que necesarios para la evolución. Lo difícil del camino es lo que me ha hecho crecer como ser humano: tolerancia y paciencia me han proporcionado las herramientas emocionales necesarias para mantener metas y propósito en la vida.

Encontrar un lugar, un espacio dentro del vasto mundo de las artes visuales en Cuba es un difícil ejercicio de talento y persistencia, ¿puedes contarme tu experiencia?

Cuando emprendí este camino no esperaba nada de lo que me ha acontecido. Sin embargo, me propuse ‘‘vivir de lo que me gustaba’’. Significó tocar muchas puertas como las de la Asociación Hermanos Saíz, Ediciones La Luz, Editorial El Mar y La Montaña, Consejos de Artes Plásticas, Centro de Arte, Fondo de Bienes Culturales y otros. No todas se abrieron al mismo tiempo. La constancia, el sacrificio, la voluntad, y una extremada responsabilidad y sentido de pertenencia con mi obra y Guantánamo, junto al apoyo de la AHS, me han dado la oportunidad de ser visible más allá de las fronteras provinciales. Pero sin dudas han valido el esfuerzo y mi empeño de colocar mi obra entre los referentes de las artes visuales.

Y ya que hablamos de Guantánamo, ¿de qué manera influye tu espacio de origen, tu provincia, en la recepción o creación de tu obra? ¿De qué maneras buscas insertarte en un mercado nacional o, incluso, internacional?

El contexto en el que vivo me proporciona material de estudio constantemente y funciona como zona de creación. Dadas las limitaciones geográficas y económicas me ha sido muy útil el acceso a redes sociales, a través de las cuales mantengo un flujo de información en lo referente a las artes visuales. A pesar de la gran distancia física que me separa de un mercado más amplio en el mundo del arte, el hecho de tratar temas vigentes más allá de las fronteras nacionales influye en la recepción que ha tenido mi trabajo como fotógrafa.

¿De qué manera lo cubano, lo nacional impregna el espíritu de tu creación?

En nuestro país se fomenta y se promueve la igualdad entre ciudadanos, pero referente a la violencia de género considero que hay mucho camino por andar y apuesto por ser positiva a la hora de tomar parte en el asunto. Siempre en mis series está contenido lo nacional, tal vez no de forma obvia, pero de manera general es posible encontrarlo. El hecho de ser cubana innegablemente interviene en mis ideales con respecto a la equidad, el respeto al ser humano y la evolución.


ADENTRO/AFUERA: una reflexión visual en exposición online

Como una de las tantas acciones que se han estado llevado a cabo en los días en que transcurrió las Romerías en Casa –alternativa del importante festival de arte joven de Cuba y el mundo organizado por las AHS y entidades culturales de todo el país– se ha establecido como plataforma principal de acción las redes sociales y las plataformas digitales, una manera para evitar la proliferación de la covid-19.

Se han visto conciertos, filmes, textos, forodebates y exposiciones virtuales, lo que ha ampliado las posibilidades y servido de acompañamiento joven a todos. Una de esas iniciativas es la exposición colectiva online ADENTRO/ AFUERA, organizada por la filial de la AHS de Santiago de Cuba y ProbetaFilms, productora audiovisual, y que ha convocado a través de redes sociales a jóvenes artistas.

Malas palabras-Autor Daniel Martínez Reyes 2020

Fueron seleccionadas un total de 13 obras, fotografía y arte digital, de los artistas Alejandro Álvarez (Camagüey), Argel Ernesto González Álvarez (Camagüey), Daniel Martínez Reyes (Camagüey), Edgar Brielo (Santiago de Cuba), Rocío Cruz Toranzo (Santiago de Cuba), Tahymet Muñagorri (Camagüey), Yoel Marrero González (Matanzas) y Yuris Elias Seoane (Santiago de Cuba), bajo la curaduría de Frank L. O´Callaghan.

La muestra, que se inauguró en las plataformas digitales y redes sociales en el contexto de las Romerías en Casa, se encuentra posible para todos los interesados en ver esta diversidad de interpretaciones a través de la dirección electrónica https://frankcineyartesvisuales.blogspot.com/2020/05/exposicion-colectiva-online.html.

de la serie Soledad-Autora Rocío Cruz Toranzo 2020

En esta exhibición online se pueden encontrar instantáneas bajo la dinámica de la fotografía documental (siendo la mayoría de las propuestas) y otras más creativas como retrato, paisajes oníricos y abstracciones visuales, bajo la técnica digital la mayoría de los autores reflexionan entorno al individuo y la colectividad, las relaciones, el encuentro, la nostalgia, entre otros temas.

En estas obras, usted puede encontrar una reflexión a favor de los semejantes y de la sociedad, cuando tanta falta hace, ahora más que nunca, pensar en el otro y la importancia de tenerlos presentes.

Arte de calidad lleno de pensamiento y hermanamiento en el entorno digital, que cada día sirve de universo para iniciativas como esta, porque no hay “Hoy sin ayer” y no habrá “Hoy si no se piensa el Mañana”.

Retos del movimiento-Autor Alejandro Hernández 2020

Título Perdóname Padre-Autor Argel Ernesto González 2020

de la serie ¨Aislado¨ titulo Sin titulo-Autor Yuris Elias Seoane 2020


Memoria Nuestra: claves para hacer historia

I

Qué ingenuos quienes proclamaron el fin de la historia y pensaron trascender con una teoría irracional que nació muerta. Quizás a propósito se olvidaron del carácter acontecimental de la vida; quizás se olvidaron, porque era conveniente, que la historia no es una sola y que el curso de la misma está compuesto por infinidad de relatos, microrrelatos, de experiencias y vidas que no necesitan asentarse como grandes épicas para tener a la existencia como una posibilidad.

Treinta años después de declarada aquella muerte, la historia está viva; la hacemos nosotros los que no nos hemos negado el privilegio construir una realidad diferente, los que trabajan por un porvenir venturoso, los que amamos, soñamos y sentimos que este es el momento de hacer y de crecer.

Si hace 40 años alguien hubiera escrito un guion cinematográfico para una película futurista donde la tierra sería azotada por una pandemia global que reduciría la movilidad humana a la mínima expresión, donde los contactos humanos serían virtuales, lo hubiesen acusado de apocalíptico. Cuarenta años después henos aquí al comienzo de esa película.

Sin embargo, para vivir nuestra película hay que ver el guion como un material sujeto a cambios, un material que puede dejar de ser apocalíptico en la medida que seamos sujetos capaces de transformar la realidad y labrar los posibles hilos narrativos de nuestra trama, sin forzarla pero con la convicción de que la que escojamos sea creíble por ser precisa. 

Nosotros a través de las pantallas

Al anunciar las Romerías virtuales un torrente de escepticismo invadió a más de un participante de en Memoria Nuestra, el concurso de investigaciones que convoca la filial holguinera de la Asociación Hermanos Saíz. Muchas interrogante sobre cómo serían las sesiones, los intercambio que haríamos en ese espacio común en el que estábamos a medias. Los cierto es que desde el principio fluyó bien, desde las coordinaciones previas se respiraba una empatía singular.

Belén

Se pensaron las reglas, se creó el grupo y se coordinó la manera en que funcionarían las ponencias. Era importante la disciplina para avanzar en esta experiencia nueva, las reglas se hicieron más útiles que nunca porque permitieron no andar a tientas frente a la experiencia novedosa.

Aunque todo parecía normal nadie puede soslayar que en ese ánimo de no sucumbir ante la imposibilidad de reunirnos, estábamos nosotros ante nuestras pantallas como Alicia a través del espejo, descubriendo un mundo que creíamos que conocíamos y ajustando constantemente nuestro mecanismo para funcionar bien. El grupo fue creciendo sus dinámicas, complejizándose; primero se subían  las ponencias, pero luego aparecieron los posters, las fotografías, los audios, los videos, cada quien comunicando desde el lenguaje que le parecía más cómodo. Las experiencias personales respecto a la participación fueron entrañables. Para la investigadora Laritza Rodríguez, quien es santiaguera, pero por estos días se encuentra en Jamaica, este encuentro fue particular:

“Cuando me llegó la convocatoria me entristecí, estaba fuera del país y pensé en qué momento. Pero cuando comprendí la dinámica me sentí muy motivada y decidí participar. El desarrollo de las sesiones superó mis expectativas. Me sorprendió la cantidad de jóvenes con proyectos e investigaciones; me llamó mucho la atención el deseo de investigar el ámbito local con el cual se nota que tienen mucho compromiso. Es superinteresante la manera en la que se enfocaron problemas medulares de nuestro contexto cultural que fue abordado desde diversas disciplinas sobre múltiples temáticas. Los investigadores de todo el país están muy preparados, lo que habla de la salud de la sección en todo el país y estoy feliz de ser parte de este movimiento. Participar en este Memoria Nuestra me sirvió para comparar por dónde andamos en relación con el país. Estoy encantada de formar parte de este movimiento juvenil aunque esté lejos”.

Por su parte, la avileña Liset Prego asegura que “este trabajo me ha posibilitado ampliar mis horizontes como investigadora. Tengo que confesar que al comienzo tenía mis dudas sobre la forma en que se podía generar el intercambio en un grupo virtual abierto al que todos los días se podían incorporar nuevos miembros. Pero la práctica me demostró que mis inquietudes eran infundadas y que este trabajo tenía muchas potencialidades para desarrollar el trabajo en colectivo a partir de unificar el interés común. Otro de los logros, quizás el más notable, es la permanencia en el tiempo del grupo para continuar socializando experiencias el resto del año.”

II

Nunca es estéril el “ejercicio de pensar” la concreción de este acto. Este congreso ha venido a confirmar lo necesario de las articulaciones para poner a la ciencia al servicio de la cultura. Los jóvenes que hoy son parte de este movimiento expresan con su obra la madurez que tiene el movimiento de los críticos e investigadores en Cuba, lo cual es fundamental porque habla de la capacidad actual del país para acercarse a las más diversas problemáticas culturales sin necesidad de apelar a la improvisación.

No se debe de andar a tientas cuando se cuenta con investigadores que pueden modelar soluciones y asesorar procesos de transformación social desde el compromiso. Ahí existen una gran reserva de lo que se puede aportar al conocimiento de Cuba y los resortes que hoy están en la base de muchos de los problemas que afectan a la Isla.

La calidad de las investigaciones que han tenido presencia en este evento deberían hacer visible sus aptitudes y promover la necesidad de diálogo entre los jóvenes investigadores y las comunidades e instituciones para generar un pensamiento totalizador que permita a la sociedad en su conjunto buscar soluciones propias a problemas reales. Es tiempo de desterrar prejuicios sobre los investigadores y sobre los –no pocas veces– señalados academicismos, que a decir de algunos de sus detractores, están alejados de la realidad.

Lo que encontramos en WhatsApp

Más de una treintena de ponencias animaron el intercambio de los jóvenes investigadores cubanos, cientos de comentarios y preguntas se emitieron para acercarse a enfoques diversos sobre temas tan complejos como la ritualidad de los funerales en la provincia Granma, el estudio de la arquitectura Art Decó en Guantánamo, la violencia de género entre los jóvenes universitarios, el estudio de la obra de Fernández Retamar Cartier-Bresson, la Revista Casa de Las Américas, las tradiciones populares en Camagüey, entre otros asuntos de trascendencia investigativa que confirma la riqueza que la Asociación posee actualmente en sus filas.

Una de las ganancias más notables de la celebración de este evento es que se revalida la vocación emancipadora de sus participantes, quienes desde sus argumentos proyectan una actitud anticolonial, vital para la Cuba de hoy, tantas veces tentada por la pretensión ridícula de sumarse a las tendencias globales sin una análisis profundo de los orígenes y las implicaciones culturales de las modas.

yula

Uno de los puntos en el que muchos de los participantes coinciden es en la calidad de las ponencias. Al respecto precisó al Portal de la vanguardia artística cubana Yuleidis González, una de las más activas en el este encuentro virtual: “Es impresionante ver la profundidad analítica y el compromiso transformador de quienes participaron en esta edición del evento. Gente muy joven con criterios muy profundos en torno a las problemáticas que afronta el país, pero lo más llamativo es su práctica coherente con ese pensamiento, lo cual es constatable en los resultados presentados. Siendo honesta te tengo que decir que es muy destacable la solidaridad y camaradería que se generó en el grupo. Me sentí esperanzada en medio de las circunstancias que vivimos”

Luis Emilio Aybar Toledo, quien se desempeña como especialista a nivel nacional de crítica e investigación, en una valoración sobre el evento señaló: que “la AHS nació para para conectarnos  en función de metas comunes, y esa razón hay que hacerla valer en cualquier circunstancia. Así que lo que hicimos no fue otra cosa que mantener tozudamente nuestra vocación de unidad aun cuando parecía que ello no era posible. Las nuevas tecnologías nos dieron la infraestructura para lograrlo y nuestra voluntad, entusiasmo e identidad pusieron el resto. Los bits llevaron de un lugar a otro nuestras emociones y conocimiento, lo que resultó en una tormenta de creación. Esto ha sido una tregua fecunda que deja listo el camino para la guerra de pensamiento a la que nos convocó Fidel. Solo nos queda ahora plantearnos nuevos empeños”.

III

Cualquier guion para nuestra historia deberá tener en cuenta a nuestros jóvenes que se saben protagonistas y buscan el resquicio de la realidad desde donde más pueden aportar con la inteligencia puesta en función del bien común. Hay una resistencia natural a ser definidos como diletantes snobs que pueden sostener durante horas conversaciones sobre artes y letras. El trabajo de campo, el vínculo con la comunidad, con sus conciudadanos, habla –y muy claro– de la virtud de quienes en cualquier rincón de Cuba mantienen como prioridad la obligación de autorreconocerse en los otros y trabajar para vivir mejor.

En ese proceder radica una de las fortalezas de los que desafían con su actuar los designios de quienes apostaron por declarar a la historia como un organismo sin signos vitales. Su actuar no es ostentoso, el diario quehacer aporta más que las pretensiones de cambiar el mundo o de entregarse a la ilusión de una épica que los inmortalice, es por eso que un grupo de WhatsApp pequeño, relativamente anónimo, es el escenario para dar los primeros pasos para los empeños que depara el futuro. 

Palabras que perduran en la Memoria Nuestra 

Memoria Nuestra cierra esta edición y pone alto el listón, obliga a pensar en nuestra capacidad para superar las limitantes de una realidad que siempre pone límites, que solo pueden ser superados con la inventiva y la creatividad. El tiempo, el espacio y la logística parecen desafíos menores. Ya lo aprendimos y lo hicimos justo a tiempo para saber que lo más importante es seguir apostando por el siempre saludable “ejercicio de pensar”.

Con varias ediciones de Memoria Nuestra en su trayectoria investigativa, Yolaida Duharte goza de reconocido prestigio entre los investigadores cubanos. A ella recurrimos para saber sus valoraciones sobre esta edición del evento a partir de su experiencia:

“En esencia, no fue muy diferente a lo que ocurre cada año. Vi en el escenario virtual la misma colaboración y entusiasmo de otros años. Las ganas de participar e intercambiar formas de hacer. Es digno destacar la relación entre las instituciones y los organizadores. Aunque obviamente no fueron iguales que las que se comparten habitualmente en la que uno profundiza a través del intercambio extraverbal, esta fue una experiencia nueva con tantos retos como aciertos. Creo que uno de los desafíos más grandes que se logró fue que los investigadores participaran con recursos propios a través de estas plataformas, ya que el acceso a Internet es una imposibilidad aun para muchos, y poner esos recursos a disposición del evento dice mucho de la importancia que le otorgan. De manera general el uso de estas plataformas modifica las dinámicas de los participantes, pues tiene un impacto en las formas de comunicarse y construir colectivamente discursos”.

Yudeniz

Yanelis Martínez, una de los artífices fundamentales de este evento, afirma desde España que “prefiero no comparar porque Memoria Nuestra, en sus versiones virtual y tradicional son muy diferentes, cada una con ventajas y desventajas. Lo que sí nos debe quedar como aprendizaje es que es una gran estrategia tener un grupo en WhatsApp para extender el evento más allá del espacio físico y, por supuesto, que para nosotros ha sido esencial poder superar las limitaciones habituales de hospedajes y alimentación que muchas veces nos dejan traer a todas las personas que queremos. Creo que en el futuro será primordial combinar ambas variantes para llegar a mayor cantidad de personas”.

Solo quienes han estado presentes en la experiencia riquísima que ha sido este Memoria Nuestra, saben lo que significa. Ha habido una voluntad de convivir más allá de entender a la ciencia como una necesidad.

El grupo ha hecho compartir los momentos que nos hacen más humanos, entre tanta emoción aparecieron los niño  de varios participantes para matizar y dar color a una experiencia increíble y el Día de las madres también se celebró como demostración de la capacidad para llevar de la mano múltiples roles, sin que ello dañe bajo ninguna circunstancia la voluntad de crear.

Hacer historia no es un privilegio reservado a unos pocos. Desde la sencillez de nuestras vidas hacemos cada día algo que nos constituye como seres humanos y nos permite siempre mirar hacia atrás, para beber de esas experiencias desde las claves que aporta la cubanía. El cierre de la última jornada estuvo matizado por una sumatoria de palabras que coronaron el evento, con ese poder del lenguaje para sintetizar esencias. Así describieron su experiencia algunos miembros del grupo: “trascendental, interesante, única, reconfortante, enriquecedora, esperanzadora, increíble, inefable, inspiradora, energética.”


Rendir homenaje desde la utopía…

Cuando Thomas More, el pensador, teólogo, político, humanista y escritor inglés escribió en el siglo XVI su obra más famosa Utopía, sabía que conceptualizaba el término: plan, proyecto, doctrina o sistema deseables que parecen de muy difícil realización. Y a esto se enfrentaron los realizadores Carlos Gómez y Manuel A. Rodríguez Yong en su reciente puesta Romerías, la utopía.

El largometraje a cargo de las productoras independientes WajirosFilms y i4films, ha rendido merecido homenaje a este evento de multitudes que no ha sido fácil definir.

Mi comentario parte desde la experiencia. La posición de enfrentarse a una película que he vivido desde fuera y hace varios años desde dentro. Quien ha trabajado en las Romerías de Mayo, solo así puede emitir un criterio acertado, porque el espectador, de las Romerías o de la película posee, sin temor a decirlo, lagunas de información que lo harían ser injusto o demasiado halagador.

en la filmación del documental romerías, la utopía

No me dedico cabalmente a la crítica cinematográfica, mi acercamiento a esta muestra es basado en principios técnicos, meramente razonables, y una mirada oficiosa que en gran medida trata con optimismo la obra del otro, porque cualquier acción donde medie el arte, es bien recibida, aunque exista una fina línea divisoria entre el bien y el mal.

Si de recursos visuales se trata, creo que la muestra representa con veracidad la estética de tratar de absorber el espíritu de fiesta y el poder de atracción, un evento que revoluciona y pone a toda la ciudad a su disposición.

En conversación privada con Ana María González, quien estuvo a cargo de la dirección de fotografía, me explica que para lograr ese efecto se usaron entre tres y cinco cámaras simultáneamente, con la idea de que se visualizara la cantidad de eventos dentro de un mismo evento, que satisface varios públicos a la vez. Fundamentalmente persiguen la algarabía, porque ese sin dudas es el espíritu romero, una especie de catarsis colectiva, donde los jóvenes confluyen en las plazas y se avisan de las presentaciones y las horas, porque el Programa, a veces impreso y escaso, pierde veracidad, al punto de infartar a un inglés. Obviamente estos detalles de los planos, un plano americano y un fondo difuso, un plano medio corto, que resalta en varias ocasiones la figura de su fundador o padre de las Romerías de Mayo, Alexis Triana, propone una mirada polémica y apasionada de su organización.

equipo de filmación del documental romerías, la utopía

Otras veces, cuando el lente se abre y resalta a la ciudad desde la cima, siento, como holguinera al fin, que este pueblo es demasiado grande culturalmente para poder abordar todas sus aristas en apenas siete días. Vemos también, esas zonas de claroscuro, donde se desvanece la imagen con la sensación, de que esta fiesta, tiene sus momentos de muerte, de desgaste.

Hay un abanico de entrevistados, los imprescindibles, y otros que debieron estar y no voy a mencionar por tratarse de subjetividades. Hay una diversidad de criterios que se contraponen como en las Romerías mismas. Y si a usted, que me está leyendo le parece exagerado, como dijera otro romero fundador, que haya que tener en determinado momento cierta “masa testicular” para no salir dañado de unas Romerías, créame que no exagero. Hay opiniones en boca de sus interlocutores bastante sinceras, otras no tanto, pero el documental viene siendo una verdad, y los protagonistas dejan entrever sin esfuerzo alguno de qué está hecho un evento que trata de aunar y no de dividir.

en la filmación del documental romerías, la utopía

Obviamente sus directores estarán en tela de juicio por mucho tiempo, esto garantiza que el material posee las características que requiere el arte, la polisemia a la que nos han expuesto, a la controvertida aparición para muchos de una actriz superflua, para mí tan necesaria, porque me vi retratada en su piel, fugándome de la Universidad de La Habana justo en el mes de mayo, deseosa de ver a los míos en ese mes donde todos confluyen; quizás la dramaturgia de ese personaje se centre en la visión de que no todo es desorden y desenfreno, tratándose de una madre que conjuga todas sus pasiones, al mismo tiempo queda aislada, no logra concomitar el discurso poético de su imagen con la historia que se narra, y mucho menos el final, dejando al espectador más allá de un suspenso, en una duda, careciendo de un significado semiótico.

fotograma del documental

Otros puntos pudieron ser abordados con más intensidad, pero habría que ver la real intención de sus realizadores porque se trata de un largometraje que exhibe y enamora una vez más a los artistas de Cuba y el mundo. No estamos ante un panfleto politizador. El mensaje de amor se transmite y llega con fuerza mediante un guion, que si bien es cierto que tiene mucho de principiantes, resume y concisa la tradición de un pueblo confinado a ser capital del arte joven.


Las poéticas del cuerpo intervenido (+ fotos y video)

El distanciamiento social y la pandemia no ponen freno a los artistas: no hay claustrofobia, sino nuevas maneras de contar desde las plataformas online que hoy, más que nunca, ofrecen su caudal de posibilidades a creadores y espectadores de las artes visuales. El arte no tiene excusas. Es por eso que estas Romerías de Mayo —la magna fiesta de las juventudes creativas— no asumen ahora el rostro ni el jolgorio de las calles, sino que se viven desde casa, desde la inquietud de quienes imaginan para proteger la epidermis de la creación, esa esencia que habita en la espiritualidad del ser humano.

Es por eso que quiero detenerme en Tiranía de la tradición, exposición fotográfica de Aneli Pupo. Las redes han devenido en el espacio de contemplación que la conectividad nos ofrece, una particular galería para los ojos inquietos que buscan un estímulo y una reflexión sobre la condición humana en estos tiempos donde nada —prácticamente nada— es ajeno.

Muestra virtual Tiranía de la tradición

La artista visual guantanamera Aneli Pupo nos invita a visitar su muestra Tiranía de la Tradición. Disponible en los canales de Youtube de la AHS y de la artista.#RomeríasenCasa#PorqueNoHayMañanasinHoy#ArteJoven_Cuba#Elartellamaatupuerta

Publicada por Asociación Hermanos Saíz Guantánamo en Lunes, 4 de mayo de 2020

Aneli Pupo habla, a través de sus imágenes, del cuerpo femenino intervenido por la realidad y su crudeza. Una realidad que se experimenta día a día, en esas violencias del cotidiano que —ya sean imposiciones, costumbres, códigos o modas— transforman nuestro espacio privado en un espacio colectivo. Once imágenes, once fotografías en blanco y negro que dialogan con el constructo social que hemos denominado “buena mujer”, “buena madre”, la guardiana de la familia y la dadora. Las violencias de nuestras prácticas sociales invaden el lente de la cámara para mostrarnos un mundo en crudo, un mundo que ocurre cuando las puertas de la calle se cierran, un ritual de iniciación en el que las mujeres somos víctimas y victimarias, jueces y parte.

Más que de inequidad de género, las fotografías de Pupo nos muestran el cuerpo intervenido, el cuerpo transformado en objeto, “cosificado”, trasmutado en incubadora o en tabla de planchar, el cuerpo “animalizado” —la mujer ponedora, la erótica gallina que ha devenido también víctima. Pero no es esta una contemplación conformista: la creadora no nos invita a mirar y pasar de largo, como el inevitable chismoso que corre el velo de una realidad o la cortina de una casa para observar el desastre, sino que es un llamado a la acción, a romper el ciclo donde alma y cuerpo se escinden, y donde el símbolo —ese arquetipo inoculado en las venas de muchos y muchas— se rompe, se quiebra.  

Estas fotografías son un cuestionamiento. La mujer es vista como hembra —mamífera y ovípara—, las imágenes nos recuerdan un círculo/circo de las violencias. Hablo no solo de la violencia que los otros ejercen contra el cuerpo femenino —como se evidencia en las fotos “Felizmente casada” y “Sin voz ni voto”, quizás las menos logradas de la muestra por la literalidad plana de su mensaje— sino la violencia que nosotras mismas nos imponemos, en búsqueda de transformarnos en el signo, en la representación de la belleza tal y como se ha preconizado en la sociedad de consumo, en el circo del consumo.

Bajo esta mirada se encuentran las fotos “Insensata obsesión”, la cual muestra solo la pesa —esa maldita pesa que determina cuán gordas o flacas somos, cuán deseables, cuán hermosas— y los pies de una mujer. Pies de tobillos hinchados, solo eso: a tal grado ha llegado la despersonalización, la desaparición de la mujer en su propio círculo de cosificación y tortura que se ha convertido en el objeto y en una parte ínfima de sí misma —precisamente aquella parte que carga, que soporta el peso simbólico de las libras y del cansancio. “Leña del árbol caído” hace gala, nuevamente, del recurso de la despersonalización: una cinta métrica mide la cintura de una mujer, nuevamente una usuaria sin rostro, transformada en el objeto y en un fragmento de su cuerpo —ese fragmento que la autora ha decidido enfocar. En contraste con la rigidez de la cinta métrica —y su sentencia— aparece el cuerpo atado, amordazado, rígido bajo el embate de la cinta; cuerpo que, si se observa atentamente, muestra sus estrías, sus marcas, sus imperfecciones.

En “Tierno cilicio” el cuerpo se transforma en objeto al ser intervenido por un símbolo, en este caso, una plancha. La mujer se dobla bajo el peso del signo, asume su rol de protectora del hogar, hasta tal punto que se pierde su esencia: una vez más, la fotógrafa nos niega ver el rostro de la mujer —parece decirnos: “esta soy yo, eres tú, somos todas en un momento de nuestra vida”— y prefiere, en cambio, mostrar el cuerpo en actitud de sometimiento —a gatas—, el organismo devenido tabla de planchar, artilugio doméstico, cosa.

Un punto y aparte merecen las fotografías concentradas en los temas de la maternidad y la sexualidad. Me refiero a “Pudor”, “Maslow es un bebé”, “A flor de piel” y “Vigilia eterna”. En todas, aparece en igual proporción la despersonificación del rostro femenino —que se oculta en uno de los casos; en el resto, se seleccionan partes puntuales del cuerpo relacionadas con el concepto de lo materno, del deseo y el sexo; díganse manos, pubis, muslos, senos—, leitmotiv que ya veníamos apreciando en gran parte de la muestra. De nuevo, es preciso señalar cómo la presencia de un símbolo —en este caso el huevo, a una misma vez sinónimo de nutrición y de maternidad— invade y transforma el cuerpo.

Lo transforma hasta convertirlo en algo obsceno, hermoso y terrible: la mujer ha devenido madre ponedora, gallina que vela el nido, gallina que custodia los embriones que son su carga y bendición. A este concepto, se antepone la idea de una falsa sensualidad que insinúa la genitalia —a modo de zona de fricción— y los pechos —la idea de lo nutricio—, como espacios de sometimiento, espacios de carga, donde los huevos se ordenan con una meticulosidad geométrica, equilibrada y, por ello —hasta cierto punto— también terrible. Es en estas fotografías que la creadora alcanza el cenit de su exposición.

tomado del perfil de facebook de aneli pupo

Una vez más, hago hincapié en que estas imágenes no invitan a la contemplación pasiva —como en nuestro andar por lo cotidiano, donde la violencia simbólica y hasta física pasa por nuestro lado sin que movamos un dedo—, sino que son un llamado a visibilizar, a descorrer las cortinas de nuestro mundo interior, a elevarnos por encima de patrones, cánones, violencias exteriores y personales, a humanizar nuestros cuerpos y a desvirtuar estereotipos. El arte es cambio, bien lo sabe Aneli Pupo.

En este momento de aislamiento, cuerpos desconocidos —cuyas identidades, como los rostros en muchas de las fotos de Aneli, permanecerán ocultas— sufren, batallan contra otros y contra sí mismos, en ese limbo de la mente del que, en ocasiones, parece imposible escapar. Es por eso que la imagen se transforma en voz, con la esperanza de que nos alcance y de que pulse alguna cuerda —una necesaria cuerda— en nuestra espiritualidad.

No lo olvides: tú también eres más que un cuerpo.

 

#aneliphotography #anelipupo #tiraniadelatradicion #nomasviolenciadegenero


Una exposición para emanar luz a través de redes sociales

En estos días en que se acerca lo que podría haber sido las Romerías de Mayo –evento nacional organizado por la Asociación Hermanos Saíz que cada año acontece y moviliza a jóvenes artistas del país y del orbe en la ciudad de Holguín con el objetivo de hacer prevalecer el arte, la hermandad y las causas justas por encima de las imposiciones del neoliberalismo–, la expansión del Covid-19 ha provocado que se hayan tenido que cambiar los planes, por lo que esta institución ha convocado a llevarlo a cabo en el terreno de las nuevas tecnologías.

Poster de la exposición online de fotografía LUZ (cortesía del entrevistado)

Desde nuestras casas podremos encontrarnos con una Romerías en casa, contribuyéndose así a frenar la expansión del Coronavirus, más juntos que nunca pero en la distancia. Es así que varias iniciativas como conciertos, exposiciones virtuales, debates e intercambios a través de diferentes plataformas digitales forman parte de la programación, la cual no busca sustituir lo que normalmente sucede en físico cada mes de mayo, sino más bien ampliar posibilidades.

Una de las tantas iniciativas que contribuirán a que esto sea posible será la posibilidad de encontrarnos a partir del 10 de mayo de la exposición en línea Luz, gestada por Daniel Martínez Reyes, un joven camagüeyano de 23 años, estudiante de Marxismo e Historia y fotógrafo, que convocó a artistas de todo el mundo a través de las redes sociales para ser parte de una muestra que a través de su arte contribuirá a hacer un haz gigante, lleno de calor, energía renovadora y encuentro entre todos con la medicina de la sensibilidad frente a las amenazas del Covid-19. Sobre esta pronta experiencia comenta al Portal del Arte Joven Cubano el novel artista:

–¿Qué motivó la idea de la exposición online a la que has convocado? ¿Es una iniciativa propia o a partir de una idea colectiva?

Fue una idea a raíz de una exposición online a la que fui invitado coordinada por el Movimiento de Artistas Emergentes MAE de México y pensé por qué no organizar una de fotografía… El proyecto Sociocultural EJO, de acá de Camagüey, es la institución que me respalda, el contacto surge a raíz de los eventos de artes plásticas que organiza dicha institución en los cuales participo, y de ahí salió todo.

–¿Cómo fue la recepción de la convocatoria de los fotógrafos nacionales y foráneos? ¿Quiénes de los principales exponentes de la fotografía nacional e internacional serán parte de la muestra?

Ha sido genial, todos los que han sido convocados han dado su disposición de inmediato, realmente estoy sorprendido y muy agradecido con todos los que han apoyado esta idea. Realmente es un grupo muy talentoso, entre los principales exponentes se encuentran May Reguera y Titina Style (ambas de Cuba), Ana Cayuela (España), Rank Uiller (Cuba-Estados Unidos), Esperanza Manzanera (España), Giuseppe Secchi (Italia).

De manera general mucho talento entre los participantes, una mezcla entre varias generaciones de fotógrafos. Ya recientemente confirmaron participación Roberto Ruiz y Evelyn Sosa.

(fotografía 01)

– ¿De cuantas fotografías y fotógrafos estamos hablando entonces?

Hay más de 30 fotografías con participación de artistas cubanos y representación de Argentina, España, Italia, Estados Unidos, Taiwán, entre otros.

–¿Cuándo será la inauguración/ lanzamiento de la exposición? ¿Por cuáles plataformas o medios será visible?

El lanzamiento de la muestra será el día 10 de mayo a las 9:30 A.M., hora de Cuba, a través de las redes sociales, Instagram y Facebook, en páginas que han sido creadas especialmente para la muestra y que luego pretendo dejarlas en función de continuar exponiendo obras de diferentes artistas.

–¿Por qué titular Luz a esta expo online?

El título es Luz porque es lo que necesita la humanidad en estos momentos difíciles por los que estamos pasando, y luz es lo que se pretende llevar a la muestra a través de las obras de los más de 30 artistas que formarán parte de ella.

–¿Ambiciones con esta iniciativa/ convocatoria/ exposición online?

Compartir el arte y el trabajo de cada uno de los participantes, unirnos todos para regalar al mundo un poco de lo que hacemos

–¿Qué otros planes se tiene con este proyecto, tendrá alguna que otra expansión o solo se quedará en el universo digital?

–Sería bien bonito, luego que toda esta pandemia termine, poder reunir a todos estos artistas y realizar la exposición acá en Cuba de manera física. Espero que alguna institución le sea de interés el proyecto y se pueda realizar, sería un sueño hecho realidad.

–¿Hasta qué fecha estará disponible?

Estará disponible hasta el 10 de junio, luego de ello las plataformas quedarán para seguir mostrando el arte de dentro y fuera de Cuba.

Esta entrevista es también una convocatoria para todos los artistas visuales de Cuba y el mundo interesados en exponer en las páginas creadas a partir de la iniciativa de la exposición internacional online Luz, por lo que desde el 15 de mayo algunos especialistas estarán recepcionando proyectos de exposiciones para mostrarlas virtualmente.

Bases:

Artistas visuales de todo el mundo sin límite de edad pueden presentar un proyecto de exposición personal o colectiva con no menos de 15 obras.

El proyecto deberá ser enviado en PDF con la información del o los artistas, además de las obras que se pretenden mostrar.

Los proyectos deberán ser enviados antes del 1 de junio a: luz.exposicion.internacional@gmail.com


Romerías de Mayo en un abrir y cerrar de ojos (+ fotos y videos)

¿Qué joven artista al menos una vez en su existencia no ha escuchado sobre las Romerías de Mayo o se ha visto incentivado a participar en dicho evento? Es que las Romerías, este evento importante para el país, la región y el orbe, sirve de plataforma para el arte, el pensamiento y la hermandad, gracias a la sensibilidad de miles de almas que se abrazan a favor del amor y la defensa del patrimonio, levantando bien alto esa manifestación de solidaridad entre todos.

Como joven artista recuerdo la primera vez que conocí el evento, me encontraba en la ciudad de los parques en el mes de mayo y lo que vi me lleno de tanta emoción que me prometí estar –no sabía cómo– en su próxima edición. Corría el 2013 y apenas comenzaba mis andanzas en el ámbito de la creación. Por arte de magia o casualidad de la vida encontré una convocatoria que me daría un posterior regalo: el Festival Internacional de Fotografía Autodidacta FOTOFEST, al que fui seleccionado y participé con dos de tres fotografías que había presentado al tema: “El Impacto del Hombre en el Medio Ambiente”, posibilitándome estar en medio de esta importante cita a la que tanto deseaba contribuir con mis emergentes creaciones.

Así continué en relación con el festival nacional organizado por la Asociación  Hermanos Saíz, y cada año comencé a involucrarme con todos los eventos posibles. Ya las Romerías de Mayo era parte de mí. En 2015 presenté a través de Babel la intervención pública Objetivos, con el apoyo de amigos y colegas del medio de las artes visuales del patio y de estudios –pues me encontraba cursando el primer año de la FAMCA de la filial oriental– un proyecto multimedial donde el parque Calixto García servía de locación. Fueron unos días de mucho apoyo y trabajo, aunque la lluvia no permitió que se ejecutara tal como se había concebido, aun así las huellas en la memoria ha quedado como inspiración, pues una vez más dicho evento servía de espacio de experimentación.

En la próxima edición, en 2016, nuevas inquietudes me llevan a ser parte nuevamente de Babel, donde la intervención El Patio de mi casa no es… me traslada en esta ocasión a las puertas del Centro Provincial de Arte en la zona más transitada de la ciudad. Fotografías, interacciones, miradas y sentidos compartidos son las motivaciones de la misma, creándose una galería al aire libre, nutriéndose de un mayor contacto entre espectadores y las obras.

Intervención pública El Patio de mi casa no es…

Intervención pública El Patio de mi casa no es…

Intervención pública El Patio de mi casa no es…

El tiempo no se detiene y en un abrir y cerrar de los ojos llegó el 2017. Esta vez con varios colegas: Carlos Gil Calderón y Rafael Borges Hernández, reunidos todos en el Proyecto FRACTURA, presentamos nuevos proyectos,  en múltiples formas y espacios, entre los que se encuentran las intervenciones públicas Fobia, Una Silla y Tú, y Realidades Paralelas, este último una experimentación con las técnicas del videomapping y la instalación, en los alrededores del parque central.

Una Silla y Tú. Intervención pública y documentación de Frank L. O´Callaghan

Una Silla y Tú. Intervención pública y documentación de Frank L. O´Callaghan

Una Silla y Tú. Intervención pública y documentación de Frank L. O´Callaghan

Una Silla y Tú. Intervención pública y documentación de Frank L. O´Callaghan

Una Silla y Tú. Intervención pública y documentación de Frank L. O´Callaghan

Una Silla y Tú. Intervención pública y documentación de Frank L. O´Callaghan

En 2018 nuevamente FRACTURA lleva a cabo acciones buscando más contacto con los transeúntes al crear espacios de interacción entre artistas y público, fusionando literatura, música, artes visuales y performance. Fue hermoso ver el poder de convocatoria que tuvo, al visualizarse en casa rincón de la ciudad amigos que leían sus textos poéticos mientras ejecutábamos acciones performáticas en la calle. Una de las piezas que mas llamó la atención fue Refugio, donde Carlos Gil Calderón ejecutó uno de mis performances.

Este año que avanza íbamos a realizar otras intervenciones, en esta ocasión con otros amigos, todos entusiasmados por volver a visitar y encontrarnos con sus buenas energías, pero no desmayamos el entusiasmo pues ya contamos hasta las horas aun cuando nos espera un año completo, pero los días pasan “en un abrir y cerrar de ojos”.

No podemos perder esa oportunidad de reencontrarnos en sus parques llenos de artistas, el estar en medio de esas risas, colorido, música, movimientos y aprendizajes, de esas enseñanzas que nos deja este evento cada vez que llegamos y que queda grabado en el actuar, haciéndonos más humanos, más comprometidos con nuestro tiempo y la misión que nos toca ejercer como creadores, pues las Romerías de Mayo, sin que quede duda, es eso y más, es una escuela viva, la oportunidad perfecta de superarnos constantemente.

En lo personal debo agradecer siempre al Festival de Juventudes Artísticas por la oportunidad de visualización y socialización, no solo de mis trabajos, sino el de todos mis colegas, que juntos hemos hecho lo posible por contribuir a nuestro arte cubano. Gracias siempre a Romerías de Mayo por el espacio del arte y los artistas jóvenes.


Romerías de Mayo en un abrir y cerrar de ojos (+ videos y fotos)

¿Qué joven artista al menos una vez en su existencia no ha escuchado sobre las Romerías de Mayo o se ha visto incentivado a participar en dicho evento? Es que las Romerías, este evento importante para el país, la región y el orbe, sirve de plataforma para el arte, el pensamiento y la hermandad, gracias a la sensibilidad de miles de almas que se abrazan a favor del amor y la defensa del patrimonio, levantando bien alto esa manifestación de solidaridad entre todos.

Como joven artista recuerdo la primera vez que conocí el evento, me encontraba en la ciudad de los parques en el mes de mayo y lo que vi me lleno de tanta emoción que me prometí estar –no sabía cómo– en su próxima edición. Corría el 2013 y apenas comenzaba mis andanzas en el ámbito de la creación. Por arte de magia o casualidad de la vida encontré una convocatoria que me daría un posterior regalo: el Festival Internacional de Fotografía Autodidacta FOTOFEST, al que fui seleccionado y participé con dos de tres fotografías que había presentado al tema: “El Impacto del Hombre en el Medio Ambiente”, posibilitándome estar en medio de esta importante cita a la que tanto deseaba contribuir con mis emergentes creaciones.

Una Silla y Tú. Intervención pública y documentación de Frank L. O´Callaghan

Así continué en relación con el festival nacional organizado por la Asociación  Hermanos Saíz, y cada año comencé a involucrarme con todos los eventos posibles. Ya las Romerías de Mayo era parte de mí. En 2015 presenté a través de Babel la intervención pública Objetivos, con el apoyo de amigos y colegas del medio de las artes visuales del patio y de estudios –pues me encontraba cursando el primer año de la FAMCA de la filial oriental– un proyecto multimedial donde el parque Calixto García servía de locación. Fueron unos días de mucho apoyo y trabajo, aunque la lluvia no permitió que se ejecutara tal como se había concebido, aun así las huellas en la memoria ha quedado como inspiración, pues una vez más dicho evento servía de espacio de experimentación.

En la próxima edición, en 2016, nuevas inquietudes me llevan a ser parte nuevamente de Babel, donde la intervención El Patio de mi casa no es… me traslada en esta ocasión a las puertas del Centro Provincial de Arte en la zona más transitada de la ciudad. Fotografías, interacciones, miradas y sentidos compartidos son las motivaciones de la misma, creándose una galería al aire libre, nutriéndose de un mayor contacto entre espectadores y las obras.

 

 

Intervención pública El Patio de mi casa no es…

Intervención pública El Patio de mi casa no es…

Intervención pública El Patio de mi casa no es…

El tiempo no se detiene y en un abrir y cerrar de los ojos llegó el 2017. Esta vez con varios colegas: Carlos Gil Calderón y Rafael Borges Hernández, reunidos todos en el Proyecto FRACTURA, presentamos nuevos proyectos,  en múltiples formas y espacios, entre los que se encuentran las intervenciones públicas Fobia, Una Silla y Tú, y Realidades Paralelas, este último una experimentación con las técnicas del videomapping y la instalación, en los alrededores del parque central.

Una Silla y Tú. Intervención pública y documentación de Frank L. O´Callaghan

Una Silla y Tú. Intervención pública y documentación de Frank L. O´Callaghan

Una Silla y Tú. Intervención pública y documentación de Frank L. O´Callaghan

Una Silla y Tú. Intervención pública y documentación de Frank L. O´Callaghan

Una Silla y Tú. Intervención pública y documentación de Frank L. O´Callaghan

En 2018 nuevamente FRACTURA lleva a cabo acciones buscando más contacto con los transeúntes al crear espacios de interacción entre artistas y público, fusionando literatura, música, artes visuales y performance. Fue hermoso ver el poder de convocatoria que tuvo, al visualizarse en casa rincón de la ciudad amigos que leían sus textos poéticos mientras ejecutábamos acciones performáticas en la calle. Una de las piezas que mas llamó la atención fue Refugio, donde Carlos Gil Calderón ejecutó uno de mis performances.

 

 

Este año que avanza íbamos a realizar otras intervenciones, en esta ocasión con otros amigos, todos entusiasmados por volver a visitar y encontrarnos con sus buenas energías, pero no desmayamos el entusiasmo pues ya contamos hasta las horas aun cuando nos espera un año completo, pero los días pasan “en un abrir y cerrar de ojos”.

No podemos perder esa oportunidad de reencontrarnos en sus parques llenos de artistas, el estar en medio de esas risas, colorido, música, movimientos y aprendizajes, de esas enseñanzas que nos deja este evento cada vez que llegamos y que queda grabado en el actuar, haciéndonos más humanos, más comprometidos con nuestro tiempo y la misión que nos toca ejercer como creadores, pues las Romerías de Mayo, sin que quede duda, es eso y más, es una escuela viva, la oportunidad perfecta de superarnos constantemente.

En lo personal debo agradecer siempre al Festival de Juventudes Artísticas por la oportunidad de visualización y socialización, no solo de mis trabajos, sino el de todos mis colegas, que juntos hemos hecho lo posible por contribuir a nuestro arte cubano. Gracias siempre a Romerías de Mayo por el espacio del arte y los artistas jóvenes.