Fiesta del Fuego


Confesiones del poeta o Jes√ļs Cos Causse frente al espejo del tiempo¬†

Las confesiones m√°s conocidas, sin duda, son las judiciales y las religiosas. La primera es la declaraci√≥n que, sobre lo sabido o hecho, hace alguien (testigos, acusados‚Ķ) voluntariamente ‚Äďo no‚Äď o preguntado por otro (abogado‚Ķ) ante la autoridad judicial. En la segunda alguien (el penitente) declara al otro (el confesor), los pecados cometidos, que a la postre ser√°n perdonados a trav√©s del mismo Dios u otra deidad. Quiz√°s entre ambas formas de confesi√≥n la similitud m√°s expedita sea el acto declaratorio en aras de lograr, finalmente, la absoluci√≥n (indulto‚Äďperd√≥n).

Ambas procuran, tomando como punto de partida al sujeto de la confesi√≥n ‚Äúen estado de crisis,‚ÄĚ establecer una forma (acci√≥n) de comunicaci√≥n, hasta cierto punto dial√≥gica, donde la palabra cobra fuerza como expresi√≥n, entre otras esencias de la ecolog√≠a interior del ser humano, de sus valores personales. Procuran, adem√°s, recuperar ‚Äúalgo‚ÄĚ ll√°meseme libertad, felicidad, goce, tranquilidad‚Ķ, ¬†o sea, llegar a un estado deseado, presumiblemente de bienestar espiritual. Entonces si se suscribe la afirmaci√≥n, que la comunicaci√≥n es un arte ‚Äďel de lograr el impacto interpersonal‚Äď, la confesi√≥n puede ser asumida como tal: un arte ‚Äďherramienta‚Äď para la expiaci√≥n (reparaci√≥n, enmienda, satisfacci√≥n, compensaci√≥n), incluso la sanaci√≥n. ¬†

As√≠ lo han entendido artistas y escritores cuyas obras giran en torno al tema de la confesi√≥n. En 2016, Gideon Jacobs y Gregor Hochmuh, dos artistas radicados en Nueva York, pusieron en pr√°ctica un pol√©mico proyecto art√≠stico denominado Confessi√≥n,[1] un mecanismo de confesi√≥n a trav√©s del cual las personas pod√≠an declarar ese secreto impronunciable o bien, funcionar como receptores de las m√°s oscuras revelaciones. Esta experiencia‚Äďexperimento dio cuentas de la necesidad que muchas personas ten√≠an de expresarse, de externalizar sentimientos. M√°s atr√°s en el tiempo, la pensadora, fil√≥sofa y ensayista espa√Īola Mar√≠a Zambrano en su obra La Confesi√≥n: g√©nero literario (1943), planteaba las claves que encierran un lenguaje del sujeto entendido como confesi√≥n, que se comunica en ¬†‚Äďa trav√©s de‚Äď la escritura bajo el secreto y la soledad.

Los ejemplos anteriores mucho tienen que ver con la poes√≠a, a la que le es consustancial ‚Äďo le ata√Īe‚Äď tales sensibilidades inherentes a la expresividad humana. En este sentido, la poeta y profesora santiaguera Ileana Rosabal, en la introducci√≥n al libro Confesiones del poeta (Editorial Oriente, 2006), de la autor√≠a de Jes√ļs Cos Cause, tra√≠do a colaci√≥n a prop√≥sito de la edici√≥n homenaje al Festival del Caribe, dijo que la poes√≠a, al menos lo concerniente al aspecto creativo, ‚Äúno ser√° nunca un rito colectivo, que ella ha nacido y ha de extinguirse con el hombre solitario‚ÄĚ, que independientemente que el autor la denomina ‚Äúpordiosera de la soledad‚ÄĚ, tambi√©n nos salva del olvido. Algunos opinan que la poes√≠a es propensa a convertirse en un hecho colectivo toda vez que, en lecturas o recitales, se comparten los textos. Ciertamente es v√°lida esta forma para involucrarse, esencialmente, con el poema.

En este poemario de Cos Causse, el ritual solitario est√° cargado de voces, lo cual se percibe cuando se recorren sus l√≠neas. Quiz√°s porque es un pleno ejercicio de confesi√≥n y de comunicaci√≥n con el otro ‚Äďcon su otro‚Äď: el n√°ufrago, hu√©rfano, son√°mbulo, artesano esp√≠a del amor. Quiz√°s porque no est√° escrito por el poeta que se sienta en una piedra/ a esperar la soledad y la muerte, sino por el poeta que hace un examen de conciencia, ante el inminente crep√ļsculo, revisitando hermosos fantasmas, que de un modo u otro le ir√°n dictando las premisas para encontrar las palabras entre los escombros/del tiempo y las incertidumbres de la historia.

Cos Causse o El Quijote Negro si se prefiere, del cual el próximo mes de octubre del presente 2020 se estará conmemorando el aniversario 75 de su natalicio, encontró las palabras, además de entre los escombros del tiempo, en la ciudad de Santiago y en el pasado histórico del Caribe, sus islas, su gente. 

As√≠ explic√≥ los derroteros del presente y entendi√≥, como pocos, las po√©ticas de esta regi√≥n geogr√°fica cultural. Ello le llev√≥, por ejemplo, a gestar Encuentro de Poetas del Caribe y el Mundo, en el contexto de la Fiesta del Fuego, espacio donde a√ļn se sigue promoviendo la literatura y la integraci√≥n cultural caribe√Īa. Sobre esto daba cuentas Pedro L√≥pez Cervi√Īo, editor de una buena parte de su obra, en el paneg√≠rico dedicado a este embajador de la poes√≠a titulado Fuegos que arman la luz XI.[2] En √©l acotaba que era un poeta ‚Äúins√≥litamente vivo a pesar de la muerte, conocedor a fondo de los rumbos de las luci√©rnagas del Caribe.‚ÄĚ

El Caribe, constante en la obra de Cos Causse, es sin√≥nimo de resistencia, de modo que la resistencia (cultural): reconstrucci√≥n hist√≥rica de expresiones diversas y unidad, es asumida en el libro de manera casi natural. El poeta, una especie en peligro de extinci√≥n, habla desde estas claves, no se arrepiente de lo que ser√° su √ļnico delito (pecado) probable: buscar el amor a toda costa. As√≠ lo anuncia en ‚ÄúConfesiones a Saint-John Perse‚ÄĚ: Como un delincuente /voy a violar tu ventana/y robarte el coraz√≥n/ y estar√© preso en tu recuerdo. Saint-John Perse, premio Nobel de Literatura 1960, es un nombre venerado por mucho poetas del orbe, cuyos versos Y es la hora, ah poeta, de declarar/tu nombre, y tu nacimiento y tu raza constituyen en Confesiones‚Ķ un leitmotiv para (re) construir la historia de ese hombre‚Äďpoeta caribe√Īo, viajero en mar a la deriva/‚Ķel Crusoe conversando con su fantasma [‚Ķ] bautizado con la sangre de un animal sacrificado/ en una ceremonia entre tambores.

Saint-John Perse estuvo en la lista de √≠dolos (literarios, intelectuales y pol√≠ticos) de Cos Causse junto a Roque Dalton (poeta activista pol√≠tico e intelectual), Pedro Mir (poeta nacional de Rep√ļblica Dominicana), Aim√© C√©saire (ide√≥logo del concepto de la negritud), Luis Pal√©s Matos (escritor puertorrique√Īo), y Federico Garc√≠a Lorca. Los hace desfilar (los convoca‚Äďexorciza) en este poemario que fuera publicado un a√Īo antes de su muerte, sobre la cual presagi√≥: me voy a morir el siglo XXI. ¬†

En 2007 m√≠sticamente se despidi√≥. Seg√ļn el escritor y profesor universitario Jos√© Millet Batista, su muerte fue por ‚Äúalegr√≠a incontenible de su viol√≠n roto [‚Ķ] de ni√Īez, [‚Ķ] de poes√≠a‚ÄĚ.[3] Entonces no resulta desacertado subrayar que Cos entreg√≥ su poes√≠a como una oraci√≥n, como ¬†balanza entre el recuerdo y el olvido a juzgar por su poema dedicado al poeta y activista pol√≠tico haitiano Paul Laraque.

Confesiones‚Ķ no escapa, por suerte, de las imaginer√≠as y fabulaciones del bardo que dominaba un estilo singular√≠simo del lenguaje dentro del panorama literario insular. En este se vislumbra un halo testamental que ir√≠a a verse a la postre en Cr√≥nica del crep√ļsculo (Ediciones Santiago, 2012), definitivamente su testamento po√©tico. Por lo tanto, no pod√≠a ser de otro modo, se registran en 66 cuartillas sus temas m√°s recurrentes: la vida (una pesadilla), la muerte, la soledad, el tiempo, los sue√Īos, el amor (un cicl√≥n sin br√ļjula. Un problema de la primavera), el misterio del hombre, la religiosidad popular, los poetas, la poes√≠a misma. En sus propias palabras: Todo aquello que explicara, de alguna forma el mundo y una definici√≥n para justificar lo que se hace y la propia existencia.[4]

Asimismo, tambi√©n destaca la muerte ‚Äď el gran tema universal‚Äď por la carga imaginativa que sugieren la belleza y el horror del fen√≥meno, que adquiere relieves muy particulares dentro de esta obra, en tanto desfilan no la muerte, sino las muertes, lo que se encargar√° de introducir desde los propios t√≠tulos Epigramas y epitafios, Difuntos y sepelios, Testimonio del tiempo, Imagen de libertad de Arriba, Imagen de Ignacio V√°zquez, entre otros. Su presencia y preeminencia se mueven en los poemas, cual asidero filos√≥fico, a veces claramente otras entre l√≠neas y puede decirse que hasta con obsesi√≥n (la obsesi√≥n de muchos poetas), entendi√©ndola en su Elogio y eleg√≠a a Federico Garc√≠a Lorca como: ‚Äúuna met√°fora [‚Ķ] una m√°scara bell√≠sima. / [‚Ķ] la imagen mas perfecta entre el hombre y la naturaleza‚ÄĚ. El rostro que vimos la √ļltima vez en La diosa de la ciudad. Una flor y un epitafio, destaca en Identidad. Es, por sobre todas las cosas, la muerte como motivo de significaci√≥n cultural.

Groso modo, en el discurso po√©tico de Confesiones‚Ķ subyace un lirismo atendible y hasta experimental. Es por ello que el citado poema a Federico Garc√≠a Lorca se asemeja a un ‚Äúlargo‚ÄĚ ensayo po√©tico en el que magistralmente, se resumen las ideas de los textos anteriores, sin desde√Īar el rejuego simb√≥lico y hasta las conexiones e impronta con sus √≠dolos. No menos importante son las coordenadas expuestas del acto po√©tico, en sus definiciones ‚Äďjuicios de gran valor‚Äď sobre poes√≠a: La poes√≠a ser√° siempre/ Una semilla/ Que germina. / [‚Ķ]. La poes√≠a es el espejo del tiempo.

Al poeta y periodista¬† Reinaldo Cede√Īo, uno de sus afortunados entrevistadores, en la entrevista Y Dios estuvo de acuerdo le revelar√≠a: La poes√≠a es un misterio del hombre. Creo que afortunadamente nadie, ni los mismos poetas, saben qu√© cosa es. Quiz√°s el d√≠a que se sepa, comience el fin. Uno tiene que explicarse de alguna forma el mundo y todos buscan una definici√≥n para justificar la propia existencia.[5] Sobre el poema, como forma de expresar la poes√≠a, acotar√≠a: Cuando escribo un poema no me propongo que sea largo o corto. Termina cuando cesa la imaginaci√≥n. Se antoja acercarse a Confesiones‚Ķ como un largo e ininterrumpido poema.

Notas y referencias bibliogr√°ficas

[1] Alejandro I. L√≥pez: El proyecto «art√≠stico» que te har√° confesar y escuchar los m√°s oscuros secretos. Disponible en https://culturacolectiva.com/arte/el-proyecto-artistico-que-te-hara-confesar-y-escuchar-los-mas-oscuros-secretos

[2] Disponible en  http://www.uneac.org.cu/secciones-periodisticas/resenas/fuegos-que-arman-la-luz-xi.

[3] Texto Completo. Disponible http://www.afrocubaweb.com/jesuscos.htm

[4] Reinaldo Cede√Īo Pineda: Jes√ļs Cos Causse: el tiempo nos devora. Disponible en

https://oncubanews.com/cultura/literatura/el-quijote-negro/

[5] Reinaldo Cede√Īo Pineda: Y Dios estuvo de acuerdo o la entrevista recuperada a Jes√ļs Cos Causse. La Jiribilla # 773, 30 de abril al 6 de mayo de 2016. Disponible en

lajiribilla@cubarte.cult.cu

http://www.lajiribilla.cu/articulo/y-dios-estuvo-de-acuerdo-o-la-entrevista-recuperada-a-jesus-cos-causse


Almas Nuevas y el Caribe que nos une

Del 3 al 9 de julio vuelve el Festival del Caribe. En esta ocasi√≥n se presenta como una Edici√≥n Homenaje, una iniciativa que sentar√° las bases de la celebraci√≥n en 2021. El estado de excepci√≥n provocado por la COVID 19 ha impedido que la Fiesta del Fuego, como tambi√©n se le conoce, dinamite las arterias de Santiago de Cuba. Entonces, ¬Ņc√≥mo pensar y dialogar con los pueblos del Caribe? ¬ŅSer√° posible no dejar morir el esp√≠ritu del festival?

La Casa del Caribe, instituci√≥n rectora de la magna cita, ha dise√Īado una serie de acciones en pos de mantener vivo el evento. Dise√Īo enriquecido (como cada a√Īo) por los principales organismos y proyectos culturales de la provincia. El empleo de los nuevos medios y las plataformas digitales fue el camino seleccionado por su comit√© organizador para concretar el encuentro.¬† ¬†

Como ya es costumbre, la Asociación Hermanos Saíz en Santiago de Cuba se convierte en espacio de diálogo e intercambio del festival desde el quehacer orgánico de sus miembros. El programa paralelo, Almas Nuevas, se reafirma como el espacio más fértil/radical/e innovador entre los jóvenes que aspiran a un Caribe amplio y diverso.

  • ¬ŅQu√© es lo caribe√Īo? ¬ŅC√≥mo dialoga el arte contempor√°neo con los c√≥digos culturales de la regi√≥n? ¬ŅEs el Caribe un espacio de b√ļsqueda creativa para el arte de vanguardia? ¬ŅPor qu√© salvar nuestra identidad es salvar nuestros pueblos?

Durante estos d√≠as muchos creadores daremos respuestas a cada una de estas interrogantes. Repensaremos las distintas formas de expresar ‚Äúlo caribe√Īo‚ÄĚ desde √°reas investigativas, creativas y multidisciplinarias, que son transversales a las nociones antropol√≥gicas, est√©ticas, sociales y pol√≠ticas que representan la regi√≥n. ¬†

El p√ļblico tendr√° acceso al programa de la AHS a trav√©s de las plataformas institucionales de la filial en Santiago de Cuba (la p√°gina de Facebook y el canal de YouTube).

Entre las acciones m√°s significativas destacan:

Ventana Performance

Días 3, 4, 5, 6 y 7/Hora 10:00 a.m.

Invitados: Yuri Seone/Frank Lahera/Edgar Brielo/Carlos Gil Calderón

Foro Online El Cuerpo político: Identidad, arte y renovación en la imagen del Caribe

Día 5/Hora 3:00 p.m.

Invitados: Colectivo Muestra Internacional de Videoarte FAENZA  (Colombia)

Concierto Online del grupo Yerba Buena

Día 9/Hora 5:00 p.m.

El Festival del Caribe es un suceso que trasciende a Santiago de Cuba y sus habitantes. Aun cuando se gesta desde las instituciones de la ciudad, su proyección responde a una condición de país. Cuba es el Caribe. Los esfuerzos por mantener espacios tan vitales como estos muestran la voluntad de mantener el diálogo con los pueblos de nuestra zona geográfica. Un diálogo regido por la cultura y el arte. Un terreno que nos hace diferentes pero que nos une. Un terreno donde los hombres aprenden a respetar sus diferencias porque en ellas yacen sus verdades y fortalezas.

Los j√≥venes creadores debemos estar prestos para formar parte de ese di√°logo. Todo cuanto sucede en el mundo del arte y la cultura es territorio para la AHS, es territorio para la vanguardia. Es el Caribe una regi√≥n f√©rtil para convertir nuestros sue√Īos en una obra humanamente posible. ¬†¬†¬†


Rap a lo tricolor: una escena musical con sabor local

Cantar, saltar, bailar, tomar, pinchar la pista de discos, alzar la voz en responsorio cantado cuando el int√©rprete convite, levantar un brazo en se√Īal de apoyo, moverlo de arriba hacia abajo, ladearse la gorra y hacer todo esto imbuidos en frases como ‚Äút√°’mo aqu√≠‚ÄĚ o ‚ÄúI don¬īt believe in Babilon‚ÄĚ, dice mucho de la salud de la escena rap-reggae en Santiago de Cuba. Si bien resultar√° propicio acercarse a esta producci√≥n musical en un momento en que sus m√ļsicos, apoyados por la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, mantienen sus propuestas y conforman una comunidad ya con m√°s de 20 a√Īos en cocci√≥n.

La mirada que propongo no se dirige a analizar precisamente su desarrollo zigzagueante, sino hundir las raíces en su rótulo mixto. En suma, diseccionar las razones que conducen a entender dicha escena bajo el título rap-reggae, en vez de separarla en virtud de cada género musical constituye el tema central del presente texto.

Las huellas de profunda afinidad entre artistas de rap y de reggae se observan tanto de forma explícita como cuando se profundiza en su análisis. Enumero algunas de las pistas que permiten visualizar la estrecha sintonía:

(1) La continua colaboración fuera y dentro del estudio musical que conduce a featurings bajo el predominio de uno de ambos ritmos pero con la inclusión de sendos tipos de intérpretes;

(2) sus relaciones m√°s expl√≠citas sobre el escenario, tan comunes en pe√Īas o en propio patio de la AHS santiaguera;

(3) la incorporaci√≥n de accesorios est√©ticos procedentes de los movimientos culturales vecinos, hip hop y Rastafari, en la creaci√≥n del estilo visual, por ejemplo, cuando los raperos usan alg√ļn elemento tricolor verde, amarillo y rojo;

(4) la propia identificación personal con tales culturas vecinas y su expresión artística mediante la canción, por ejemplo, cuando la concepción Babilonia procedente de Rastafari adquiere importancia en el discurso del rap;

(5) por √ļltimo, el compartir ideas comunes contenidas en sendas culturas, por ejemplo el ideal antirracista y la re-significaci√≥n de la deuda¬† cultural cubana con √Āfrica.

No es intención de esta autora abordar con todo el peso de la semiótica, la sociología y la historia, las peculiaridades de la escena antes citada. Los límites editoriales del texto no lo permitirían. Sin embargo, declarar los hechos fundamentales que conducen a una escena mixta, sí posibilita transitar por un breve análisis culturológico donde salta uno de los sellos identitarios de una vertiente musical contemporánea con sabor local, de parecer folclorista para algunos, sinceros matices regionales para otros, e indudable enlace de tradición y actualidad.

Ante todo, considero preciso puntualizar el significado de escena musical, cuya utilizaci√≥n en el contexto cubano le debe mucho al periodista y cr√≠tico musical Joaqu√≠n Borges Triana. Constituye una de las √ļltimas conquistas terminol√≥gicas del post-subculturalismo contempor√°neo, probablemente gracias a su c√≥moda amplitud significativa. Esta d√≠ada, alcanza mayor√≠a de edad en los predios del periodismo musical, pero son los soci√≥logos post-subculturales, especialmente dedicados a la m√ļsica, quienes en la postrimer√≠as del siglo XX elaboran un marco te√≥rico para explicar las comunidades de consumidores y productores musicales, una de las formas de contrastar con el enfoque sustentado en la disecci√≥n clasista inherente a los cl√°sicos subculturalistas de Birmingham.

Foto cortesía del artista Edgar Brielo. Patio de la AHS durante Festival de hip hop. 2016

De esa manera, junto a subculturas, culturas juveniles, culturas de club, tribus y neo-tribus, llega a bien posicionarse los enclaves conceptuales y emp√≠ricos de la escena musical. Aunque su procedencia sociol√≥gica se deriva de las investigaciones de Barry Shank y las del canadiense Will Straw (1991), es el √ļltimo quien alcanza mayor repercusi√≥n en las investigaciones sociales de m√ļsica.

En s√≠ntesis, la escena musical se conforma tanto por la comunidad flexible y porosa de productores y consumidores de alg√ļn ritmo en espec√≠fico, como por sus enclaves espaciales fundamentales, sus redes de producci√≥n, distribuci√≥n y comercializaci√≥n, el movimiento n√≥madas de los seguidores de dicha m√ļsica, y una comunidad de gusto con base en un g√©nero o como aqu√≠ se observa, g√©neros en espec√≠fico, comunidad de membranas m√≥viles, inclusivas y cambiantes.

Una vez entendida la escena como una relaci√≥n en movimiento entre los creadores y su p√ļblico, vale volver la mirada hacia la historia de los g√©neros musicales que nos ocupan. El acontecer del rap santiaguero se ha trenzado con otros movimientos musicales que florecieron en el Caribe hacia finales del siglo XX. Primero el reggae, luego el raggamuffin, su variante el dancehall, e incluso el incipiente reguet√≥n, acompa√Īaron los √°nimos creativos que hacia las postrimer√≠as de la d√©cada del 90 e inicios del nuevo milenio motivaron a varios j√≥venes a destacarse en el estilo recitativo con inclusi√≥n de jergas caracter√≠stico de la canci√≥n de rap.

Si miramos a fondo, hallaremos que las conexiones entre el reggae, sus derivados sonoros y el rap, ya hab√≠an sido forjadas entre los padres de estos ritmos. El profesor estadounidense Mickey Hess, por ejemplo, recuerda que el rap halla ra√≠ces en la pr√°ctica art√≠stica del toasting jamaicano, una forma en que los DJ de Kingston animaban aquellas fiestas informales de barriadas al margen conocidas como sound system. Si a ello le sumamos que todos los g√©neros mencionados constitu√≠an, de alguna forma, cr√≥nicas sociales donde se plasmaba el pensamiento cr√≠tico de sectores pobres as√≠ como su espiritualidad o, en el otro extremo, se vert√≠a un discurso nihilista, l√ļdico y con alto contenido sexual, tambi√©n como parte de una subjetividad social que describ√≠a un pretendido estilo de vida, entonces, las conexiones son evidentes.

Lo cierto es que la hist√≥rica mixtura entre creadores del rap y reggae adquiere un cariz m√°s s√≥lido en el caso santiaguero y las primeras sospechas de este hecho emergen cuando nos percatamos del afianzamiento del reggae en el gusto popular de la ciudad, am√©n de involuntarios desconocimientos en las herramientas de investigaci√≥n social como las encuestas de consumo. Las causas deber√≠an rastrearse en el apego emocional y cultural del santiaguero a la cultura y sonidos caribe√Īos, pero, una aseveraci√≥n as√≠ parecer√≠a pecar de folclorismo. Con ella, se pretende poner en debate el esencialismo de nuestra identidad que, en tiempos actuales de hibridaci√≥n cultural, se permea de variopintas influencias, de suerte que es preferible aportar datos en los cuales se explicite la incidencia de lo reggae en la ciudad.

Los investigadores Samuel Fur√© y Mar√≠a Elena Orozco recuerdan que la llegada de estudiantes caribe√Īos y entre ellos jamaicanos a universidades capitalinas y de Santiago de Cuba, as√≠ como el arribo en 1976 de obreros, tambi√©n con jamaicanos en sus plantillas, en busca de cursos de superaci√≥n; fueron hechos que estrecharon el contacto con la cultura de Jamaica y, por extensi√≥n, con el reggae. En este punto, el lector juzgar√≠a imperdonable la no menci√≥n de las oleadas inmigratorias jamaicanas hacia el Oriente cubano, antes de los pret√©ritos a√Īos 50 y el supuesto espaldarazo que pudieron proveer al gusto local por el reggae. Sin embargo, S. Fur√© responde al cuestionamiento con justicia cuando explica que al momento de la ascensi√≥n de este ritmo como m√ļsica popular, bailable y globalizada, ya dichos inmigrantes y su descendencia pose√≠an tal integraci√≥n a la estructura social cubana que el reggae era tan nuevo para ellos como para los dem√°s cubanos.

Promoci√≥n y portada del √°lbum de d√ļo Golpe Seko «Golpe Seko brothers» cortes√≠a del MC Darwin Sibadie. Su dise√Īo resalta los colores de la bandera Rastafari como alusi√≥n no s√≥lo a esta cultura sino tambi√©n al Caribe.

Considerado sobremanera por m√ļsicos, integrantes de Rastafari y estudiosos de procesos culturales en la regi√≥n Este de Cuba, otro elemento que ha cimentado el gusto en el reggae ha sido la posibilidad de sintonizar estaciones radiales jamaicanas desde algunas zonas orientales, Santiago de Cuba entre ellas. S. Fur√© tambi√©n adiciona la influencia del turismo en los 80, que acerc√≥ m√°s la cultura jamaicana del momento a la cubana. Por √ļltimo, pero no menos importante, debo destacar siguiendo dicho autor, la influencia que dejaron algunos eventos donde conflu√≠an figuras del reggae internacional: el de Varadero, el Carifesta y el Festival del Caribe. Lo que no menciona este ex√©geta de la cultura Rastafari es que de los tres, el √ļltimo todav√≠a se lleva a v√≠as de hecho cada verano y su realizaci√≥n impacta directamente en la configuraci√≥n de la escena rap- reggae.

El desarrollo anual del festival o Fiesta del Fuego probablemente representa una de las motivaciones m√°s antiguas y reiteradas para llevar a cabo conciertos de rap y reggae, en conjunto con la AHS, como uno de sus espacios neur√°lgicos. Con este juicio no pretendo desconocer la convergencia, en el marco del evento, de numerosos ritmos tradicionales, caribe√Īos y latinoamericanos, empero, el car√°cter participativo de la m√ļsica urbana citada, esto es, la din√°mica relaci√≥n in situ de los artistas con su p√ļblico mediante el baile o cualquier otra manifestaci√≥n de sinergia colectiva, acent√ļa su significaci√≥n y conduce a la activaci√≥n de la escena puesta en la mira. Se explicar√≠a entonces por qu√© mientras se trova, la m√ļsica adquiere funci√≥n de tel√≥n de fondo, pero cuando se canta reggae, los part√≠cipes, otrora conversando, se levantan de sus asientos, cantan o corean al cantante mientras este repite alguna frase significativa como la inicial I don¬īt believe in Babilon.

Volviendo a mi objetivo inicial, creo necesario se√Īalar que la mayor parte de estas condicionantes no corresponden exclusivamente al territorio santiaguero, sino que, en relativas medidas se hallan diseminadas por el resto del pa√≠s. Por ejemplo, los estudiantes jamaicanos no solo arribaron a Santiago, sino tambi√©n a La Habana y, en menor escala, a otros territorios como Santa Clara.

Ahora bien, su convergencia en adici√≥n a los factores hist√≥ricos que funcionaron como puente de relaciones culturales con el √°rea caribe√Īa desde la √©poca colonial, s√≠ debe considerarse en su conjunto elemento exclusivo de esta ciudad. En mi consideraci√≥n, la comuni√≥n de todos ellos ha condicionado al sujeto social santiaguero, en especial una sensibilidad cultural que se aviene a la conciencia de caribe√Īeidad que mencionara un autor ya cl√°sico: Joel James. Se trata de una hist√≥rica disposici√≥n est√©tica con relieves caracter√≠sticos del Caribe que ha influido en buena medida en el gusto y, en consecuencia, en la creaci√≥n musical de la urbe.

No quisiera ahogar la interpretaci√≥n sobre la creatividad santiaguera en materia de m√ļsica con el lazo del determinismo cultural; por tanto, no pienso que todos los m√ļsicos santiagueros y los mel√≥manos expresen por fuerza el vaso conductor con dicha sensibilidad caribe√Īa. Aun as√≠, ha sido v√°lido analizar una escena musical donde la expresi√≥n caribe√Īa resulta palpable debido a la estrecha y s√≥lida relaci√≥n emocional y art√≠stica entre raperos y m√ļsicos de reggae.

Otra ejemplificaci√≥n de este v√≠nculo descansa en la frase meton√≠mica, probablemente oportuna, sostenida por algunos raperos que reza: ‚ÄúMientras La Habana mira al norte (o lo que es lo mismo, a Estados Unidos), Santiago observa al Caribe‚ÄĚ. La probable certeza o desmesura de esta frase no es lo importante aqu√≠, sino el hecho de hallar entre qui√©nes la afirman, identidades sustentadas en la auto-calificaci√≥n como parte activa de esta regi√≥n cultural.


AHS en el Festival del Caribe: Cronología del Fuego

Cuando las estatuas vivientes del proyecto OJOS se deslicen junto a santiagueros, caribe√Īos y for√°neos de todas partes del mundo, en esa gran serpiente que va, en la 37 Edici√≥n del Festival del Caribe, desde la Plaza Dolores hasta la Alameda, ser√°n solo la parte m√°s visible de la AHS en la Fiesta del Fuego. El Desfile de la Serpiente es ese gran performance en el que tambi√©n se muestra el arte joven casi siempre precedido por estas efigies que recrean personajes del Caribe o la explosividad crom√°tica de la regi√≥n.¬†

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Jóvenes artistas en la Fiesta del Fuego de Santiago de Cuba

Egresada de la Universidad de Oriente en Licenciatura en Comunicaci√≥n Social, la invitada de hoy, Daniela Anaya Vicente, se desempe√Īa como subdirectora de Promoci√≥n de la Casa del Caribe, y hace algunos a√Īos es parte del Comit√© Organizador de la Fiesta del Fuego, Festival del Caribe, un espacio emblem√°tico donde confluyen tradiciones y nuevos lenguajes art√≠sticos. [+]