Festival de Teatro


Paradigma o ¡Ay, Shakira!, una puesta para niños reales

Si los niños dijeran todo lo que piensan, valientes cosas nos dirían. Por ejemplo, que se sienten inconformes con el color de su piel y le escriben cartas escondidas a Shakira para que les haga el milagro de un cuerpo curvilíneo y un cabello rubio, con nariz respingada. Al menos, es este el conflicto de Amanda, una niña negra acosada por los paradigmas de la industria cultural, y más específicamente por su compañera de aula.

Alrededor de este argumento gira la trama de Paradigma o ¡Ay, Shakira!, puesta del santaclareño Teatro Sobre el Camino bajo la dirección artística de Rafael Martínez; y que ha sido acogida con ovaciones entre el público infantil y adulto de diferentes escenarios nacionales. Premiada además por un jurado de niños durante el festival Titereando en la ciudad en Guantánamo.

Y es que asistimos a una obra para niños construida desde los cimientos de sus preocupaciones actuales, una tragedia que nos hace reflexionar durante y después de la puesta. A criterio de esta reportera, porque no solo se atreve al abordaje de temas considerados tabúes para el público infantil sino también porque se aleja de tratamientos lastimeros o simplistas; y por nada de este mundo se atreve a subestimar un público tan exigente y exquisito como son los infantes.

Aunque cabe especificar que, según palabras del propio director general, prefieren seguir la línea de hacer teatro para la familia, ya que rara vez los niños pequeños asisten solos a las presentaciones que ofrecen en su sede del Guiñol de Santa Clara, o a las que lleva Teatro Sobre el Camino hasta los parajes del centro de la Isla.

¿Tabúes en el teatro para niños?

Entre los temas que desafían cualquier autocensura y que esta obra toca sin mayores miramientos, se encuentra la muerte. Una vez que la protagónico somete su cuerpo a una cirugía estética para transformarse en la cantante de sus sueños, dueña de una caderas y un rostro y un cabello rubio que ella desea imitar, aunque no sean naturales, porque como dice su amiga “El que no es lindo, que se opere”.

Amanda logra su objetivo, pero muere en la mesa de operaciones. En el segundo acto el alma infantil dialoga con su cuerpo inerte, escucha el llanto de sus familiares y se arrepiente del sacrificio que ha hecho. Pero ya es demasiado tarde.

Pareciera que el paradigma industrial ha ganado a la ideología cuando nos sorprende una escena más de esta tremenda entrega dramática. Se permite una retrospectiva al aula, en donde los niños se preguntan a quién les gustaría parecerse “cuando sean grandes”, y mientras se debaten entre los hermosos ídolos de la moda, el cine o la música, los interrumpe la voz en off de algún jefe de colectivo o destacamento con la tradicional consigna de “Pioneros por el Comunismo…”

“Creo que las niñas y los niños tienen el derecho a que en el teatro abordemos estos temas,” comentó Rafael Martínez, quien escribió este libreto tan necesario como atrevido. “También es responsabilidad de sus padres, maestros y aquellos que de alguna manera intervienen en su educación”, añade.

Otro tema importante al interior de la puesta es la violencia: intrafamiliar y la violencia infantil, específicamente, junto a las conductas patriarcales que atraviesan la sociedad y las familias cubanas. Se trata según Rafael de la forma violenta que tienen algunos adultos de resolver determinadas situaciones y que “van pasando de generación en generación.”

Paradigma o ¡Ay, Shakira! cuenta con un guion preciosista. Los diálogos son manejados con habilidad y la intensidad dramática va increscendo hasta lograr un punto de clímax con la operación de Amanda, y luego anticlímax con el vagar de su alma antes de elevarse definitivamente al mundo espiritual. La escena final ofrece un cierre de lujo, a modo de moraleja de la obra, pero con la apertura conceptual necesaria y el nivel de sugerencia que convierte a Paradigma… en una obra substancial.

Fragmento de la obra Paradigma o ¡Ay, Shakira!, puesta en escena por el grupo Teatro sobre el camino,
de Villa Clara, en el Teatro Eddy Suñol, de la ciudad de Holguín como parte de la oncena edición
del Festival Nacional de Teatro Joven/Foto Carlos Rafael/Archivo del Portal del Arte Joven Cubano

El reparto de Paradigma…

Por su parte los actores manejan los parlamentos con histrionismo y rigor. Además de actuar, interpretan títeres planos, con movimientos en todo su cuerpo. Los títeres en escena carecen de retablo por lo que el espectador también puede incorporar a los titiriteros en el producto final que consume. Ellos: Elizabeth Aguilera Fariñas, Yassier Fabá García y Remberto Clavelo.  

Entre camerinos ofreció declaraciones la actriz, en quien muchos santaclareños reconocen esa especie de estrella naciente, cada vez más lúdica y asertiva sobre las tablas.

“Amanda llega a un extremo, y es una niña. Pero también es un títere. Entonces, ¿cómo descubrir todo eso en la figura y que no haya un divorcio entre lo que uno siente y el títere? Es un trabajo de animación muy difícil que exige mucha atención al proceso psicológico que va pasando esta niña con el transcurso de la obra; agredida por su compañera Cecilia, por sus padres cuando intentan aconsejarla y por ella misma cuando cae en este sueño, en este letargo de lo que puede pasar si decide operarse.”

A su vez, Clavelo, quien interpreta al doctor y al maestro de ambos estudiantes, confiesa que en la concepción del cirujano enfatizó “los rasgos alocados del personaje” porque a los niños también “debemos hacerles reír, aunque le estemos tratando temas tan hondos. “

Elementos que ilustran nuestra nacionalidad, como el folclor yoruba, el uniforme escolar, las enseñanzas martianas y la propia formación marxista en las aulas y que son contrapuestos a las tendencias seudoculturales del momento, la expropiación de símbolos, el bullying y la desobediencia de los hijos. Demostrando que de todo esto se nutre hoy día una mentecilla de cinco, siete y hasta 10 o 15 años de edad, aun en crecimiento. 

El tema de la discriminación racial se superpone a las diferentes subtramas, como problemática fuerte y de gran inmediatez en la sociedad cubana actual. Puesto que oprime y reduce las posibilidades de superación y, por tanto, de empoderamiento, de las personas afrodescendientes. Al abordar sus consecuencias la muerte de la protagonista adquiere un valor simbólico.

Durante todo el espectáculo se utilizan diferentes recursos sonoros de nuestro folclor, otros elementos asociados a la cubanía como el pilón, la usanza del delantal. Para marcar la negritud como una parte substancial de la cultura nacional, que el racismo puede estar matando sin que nos demos cuenta de ello.   Dijo Yassier:

“El mundo se ha encargado de hacer una élite de lo que es bello estéticamente. Y que a un lado lo que demuestra diariamente una persona en su actuar, de conducirse socialmente.”

Considera el director artístico que el bullying en nuestras escuelas y en las del mundo entero siempre ha existido.

“Sus razones pueden ser raciales, económicas, de género e identidad de género. Pero siempre está allí esa persona que se cree más fuerte y abusa de los débiles. La obra alerta sobre este conflicto que en otros países lleva a los niños al suicidio.”

“Es importante que los padres que traen a sus hijos a ver la obra se lleven a casa las inquietudes que plantea. Por ejemplo ––explica Fabá García–– yo soy padre, y algo que aquí te queda claro es que la violencia engendra violencia y debemos alejar a nuestros hijos de esa forma de comportamiento con nuestro propio modelo.”

Por último, el diseño escenográfico se nutre de la fantasía infantil y extrapola esa creatividad para la conformación de un escenario minimalista y conceptual. Explota códigos preestablecidos y que su público conoce como son las señalizaciones del tránsito y los origamis de niños tomados de las manos. Ello refuerza el dialogo entre la pieza teatral y su receptor. “Es una obra muy cubana, y que hace pensar a profundidad nuestro contexto”, resume la actriz Elizabeth Aguilera.

El grupo Teatro Sobre el Camino surgió en diciembre de 2009. Y al decir de la prensa provincial, presentó sus cartas credenciales en la sala Margarita Casallas de Santa Clara con la simpática obra Una cama a domicilio. En los últimos años trascienden presentaciones como Concierto de primavera, con la trovadora Yahily Orozco Gálvez, y Las bebidas son por Pearl.

Paradigma o ¡Ay, Shakira! plantó polémica y expectativas entre los teatristas de Cuba, desde el 2016 cuando participara de una lectura dramatizada en el Festival de Teatro de Camagüey. Se estrenó el año pasado en la ciudad de Santa Clara.

El periódico Vanguardia referencia un artículo de Francisnet Díaz Rondón, titulado “Pasión sobre el camino”, en el cual se describe la agrupación a la vuelta de sus 10 años de la siguiente manera:

“Desde su debut, el espectador encontró una propuesta diferente y atractiva, que otorgó un poco de aire fresco a la escena teatral villaclareña.”


«El arte es de percibirlo, no de comprenderlo»

Fue un regalo para los jóvenes teatristas del país que la directora del grupo El Ciervo Encantado, Nelda Castillo, aceptara la invitación para ser homenajeada en el Festival de Teatro Experimental Desconectado a 969 que se realizó en Santiago de Cuba. En un intercambio con jóvenes amantes del arte de las tablas Nelda nos regaló muchas enseñanzas y una frase que nos acompañará por mucho tiempo:

“el arte es de percibirlo, no de comprenderlo”

–¿Hábleme un poco acerca del trabajo que hace El Ciervo Encantado y la manera de encarar el teatro?

–Lo importante es siempre la investigación. Uno nunca deja de investigar cada tema. Realmente uno entrena siempre, la vida es un entrenamiento. Todo te sirve y por eso uno debe ver a un artista en qué gasta su tiempo, qué es lo que mira, porque uno se cultiva o se descultiva.

Uno siempre está entrenando porque lees, porque ves, porque estudias. Uno entrena el espíritu, uno entrena la sensibilidad, y el cuerpo es el que acompaña al espíritu. Un artista entrena ambos, más que el cuerpo, eso tiene que estar unido.

–¿Usted nos habló de la importancia de bañarnos de realidad y eso convertirlo en obra de arte. ¿Cómo eso se logra en El Ciervo Encantado?

–Es que uno no imita la realidad, uno construye esa realidad como un equivalente, observada o percibida en otra dimensión. En una dimensión que quizás no te des cuenta, no lo ves, pero el arte es como para enfocar de manera artificiosa y artística esa realidad. Uno descubre o redescubre la realidad.

–¿Cuánto usted considera que un evento como Desconectados a 969 contribuye al desarrollo del teatro joven en el país?

–Es magnífico porque su dirección se ha propuesto activamente invitar a personas que tienen una lección que brindar, es decir, que se piensa en creadores que tengan un objetivo concreto. Y dado ese objetivo, un investigador que tenga un estudio fundamentalmente sobre Cuba y sus raíces más profundas y cómo hace ese creador para reflejar la cubanidad.

–Aparte del fuerte entrenamiento que realiza, su grupo se nutre de una profunda investigación. ¿Qué necesita El Ciervo Encantado para interpretar una obra?

–El problema está en que no es ir a la calle y ver solo la realidad y la persona que le ocurre lo que reflejamos, el detalle está en que uno cuando investiga tiene que tener el compromiso con lo que se está investigando.

No es una investigación desde una distancia, es estar dentro de ese tema y ser responsable con eso.

Yo tenía un actor que cuando lo mandaba a investigar me decía que ese proceso no le conmovía, y yo le decía que así no podía ser actor.

No es un problema de conmoverse, es sentirte comprometido con eso, no puedes estar distanciado. Si estás distanciado y eso no es capaz de llegarte, pues entonces no tienes nada que decir. Porque tu vives en este país, en este contexto y eso te involucra.

–¿El género influye en la forma de ver el teatro desde la actuación y la dirección escénica?

–Yo no te puedo decir eso. Sí me imagino que pueda haber su diferencia pero no porque sea un teatro de mujer o de hombre. Te voy a decir una cosa, he tenido la experiencia con mis alumnados que la mujer quizás tengan un poquito más de voluntad, de constancia. Eso no quiere decir que todos los hombres sean iguales.

Y es Nelda Castillo es una de esas mujeres nos hace ver la riqueza del arte como esa necesidad de percibirlo, no de comprenderlo.


Más que 40 Megas de capacidad

Hacedores de una obra que fluctúa entre el humor escénico, la sátira, la crítica social y la parodia, el grupo de teatro avileño 40 Megas ha dado mucho de qué hablar en los últimos años y ha confirmado cómo el movimiento aficionado en el país forma y devuelve a los escenarios a muchísimos artistas de incalculable valor.

Aldring Mirabal, instructor de arte; Isaac Miguel Torres, licenciado en Derecho; y Héctor Eduardo Pérez, licenciado en Matemática-Física, trazan una línea discursiva auténtica, con constantes anclajes a la realidad cubana que echa mano de un humor inteligente y no de la burla por la burla.

Hasta la fecha, su repertorio incluye las piezas Amores Ridículos, texto escrito por Iván Camejo, que cuenta las desventuras del amor a partir de las infidelidades a tres personajes creados por Shakespeare; y Greciecitas conmigo no, donde toman como punto de referencia situaciones y personajes del mundo grecolatino antiguo.

Ahora vuelven a ser noticia con el anuncio de la preparación de un nuevo espectáculo, que, como ya nos tienen acostumbrados, contará de cuatro sketches, al centro de los cuales figurará Cosmonauta.

“Se trata de una suerte de recorrido por lo que ha sido y ha hecho la agrupación en estos tres años. Serán números con constantes alusiones al pasado y el futuro, sin abandonar nuestra estética minimalista y el discurso que aboga por divertir y reflexionar al unísono. Apostamos por ser sinceros y construir y desmontar verdades, a partir de los juegos de palabras y el doble sentido”, afirman sus propios integrantes.

Los textos surgen escritos a seis manos para ser este un ejercicio agotador que solo termina cuando los tres están satisfechos. Precisamente, este es el momento más valioso: el proceso, el exprimirse las neuronas para lograr la carcajada oportuna.

23 y 24 de Junio en el Teatro Principal "40 Megas REBORN" 9 de la noche (la imagen es solo promocional en el espectáculo ocurren tonterías ajenas a la de la imagen, me hacía ilusión la foto al lado de Adolfito)

Publicada por Aldring Mirabal en Martes, 19 de junio de 2018

Sin embargo, tampoco descartan las sensaciones de estar sobre la escena, lograr la organicidad de cada movimiento, deconstruir el espacio y mirar a los ojos al público para plantearle después, de principio a fin, sus argumentos.

La economía de recursos sobre la escena, si bien ha sido un elemento que desde el primer día los ha identificado, descubre el hecho de que la producción de espectáculos teatrales se mueve hoy por terrenos baldíos, donde “el no hay” y “el no se puede” cortan alas a la creación, por lo que una y otra vez se ha impuesto el ingenio de los muchachos para caracterizar personajes, trabajar la música de cada presentación y reducir el diseño de vestuario a la transformación de sábanas en vestimentas griegas.

Necesitados todavía de horas de ensayo y de públicos diversos que tasen el producto artístico, 40 Megas es ahora mismo un referente importante para la creación en el país, al punto de ser el conjunto más joven en el centro de la isla dentro de esta manifestación.

Su trabajo llega al público de muchísimas maneras, pero es su habitual peña en la Casa del Joven Creador avileña lo que les ha valido el reconocimiento en el terruño. Ganadores en el XXIII Festival Nacional de Artistas Aficionados de la Federación de Estudiantes Universitarios, el Festival de Teatro Aficionado Olga Alonso, del Reconocimiento Especial del Centro Nacional Promotor del Humor, y de la Beca Bebo Ruíz. No es una sorpresa que el camino a la profesionalización haya llegado sin muchas trabas.

En momentos en que al humor cubano se le entretejen malas prácticas, palabras soeces, propuestas repetitivas e intrusismo profesional, su discurso se reafirma al no dejar de crear y a reinventarse con cada puesta en escena.


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