Fernando Pérez


«Seca» de Caminos Teatro: ¬°Hay que verla!

Con el montaje de ‚ÄúSeca‚ÄĚ, de Roberto D. M. Yeras, la agrupaci√≥n Caminos Teatro vuelve a salir airoso en el panorama teatral avile√Īo. Pero el nivel de las actuaciones todav√≠a le dar√° algunos dolores de cabeza, antes de que entorne por un mejor camino.

Considero que una de las debilidades de su montaje está en que el espectador no podrá encontrar una escuela de la actuación donde apoyarse para entender de qué se trata. Y pareciera que todavía las cosas no cuajan del todo a la hora de decidirse por la actuación basada en el modo preferido de Bertolt Brecht, la experiencia y la identificación para producir asombro y educar a las masas; o en el método de Serguei Stanislavski, donde lo vívido tiene la preponderancia y se lleva a su máxima expresión el asunto de caracterizar a los personajes y situaciones.

Digo esto porque en la hora y cuarto que dura la puesta no hay algo que nos desvíe el interés para hacernos mirar el reloj. Nos quedamos en nuestra silla más que interesados en la trama que se desarrolla ante nuestros ojos.

Seca, por Caminos Teatro/ foto de vasily m. p

Por lo tanto, tiempo y ritmo van de la mano, buenamente, para que la historia se vaya desenrollando de manera veloz y sin atolladeros. Nos llega a cautivar todo lo que ocurre en escena y hasta nos hace ser part√≠cipe de cada suceso. Si alg√ļn personaje tropieza, nos re√≠mos; si alguno hace algo que da l√°stima, pues nos acongojamos; y as√≠, la puesta nos atrapa desde el mundo afectivo hasta el raciocinio.

Pero, ¬Ņqu√© es lo que pasa que no nos podemos centrar en los personajes tranquilamente? Es m√°s sencillo de lo que parece. Por lo general, cuando un grupo de teatro hace su trabajo de mesa, valora las posibles escuelas de actuaci√≥n por la que ha de erguirse su trabajo esc√©nico. Y hacia esa pauta se dirige la direcci√≥n de actores.

Con esto se consigue que los niveles de actuaci√≥n est√©n lo m√°s parejo posibles para no ‚Äúmarear‚ÄĚ al espectador y conseguir que el mensaje de la obra llegue lo m√°s pronto y certero posible. Adem√°s de que se perfila mejor el objetivo del montaje y se refuerzan las debilidades dramat√ļrgicas que pudiera tener el texto.

Claro que esto no tiene que ser una camisa de fuerza. Cada grupo trabaja a su manera y como mejor le parezca, pero en una cosa sí parecen coincidir todos, y es en la manera en que cada uno de los actores interpretan sus personajes y lo que obtiene con esto.

Si vemos el montaje que ha imaginado Juan Germán Jones (https://uneaciegodeavila.cubava.cu/artes-escenicas/juan-german-jones-pedroso/), y la preparación actoral que ha venido supervisando Jenny Ferrer (https://uneaciegodeavila.cubava.cu/jenny-ferrer-diaz/) con cada uno de los actores, enseguida se echa a ver que algunos de ellos están sobre la línea de lo conversacional. Un tanto a tono con los cánones más contemporáneos de la dramatización cubana donde se apuesta por el discurso verbal más que por el escénico o imaginario.

En este tipo de línea actoral podríamos ver a Roberto Castillo en su personaje del Nene, Jorge Luis Sardinas en El Papi, esencialmente. A pesar de ser un teatro arena, y de no exigir una grandilocuencia en el actor, sus representaciones descansan sobre algunas caracterizaciones físicas, y casi ninguna psicológica. Muy a pesar de que ambos tienen historias personales como para sacarles todo el jugo interpretativo.

Por el contrario, la Raza, interpretado por Mercedes Mesa, tiene una profundidad psicológica que lo lleva a echarle mano a recursos como la tartamudez, los tics nerviosos, las grandes gesticulaciones, y otros, que hacen que su personaje sea más disfrutable en cuanto a las posibilidades histriónicas de la actriz. Pero como que desentona, un tanto, ante una Yamara Pereira y Yanelis Velázquez en los roles como La Chula y la Jefa, indistintamente, y el resto del grupo. Y hasta pudiera crear ese ruido molesto, cual motor de una turbina de agua, a los que quieren concentrarse en la dramatización en sí.

La actuaci√≥n de Mercedes, para los que gustan de la ‚Äúvieja escuela‚ÄĚ, es memorable y con una fuerte dosis de credibilidad. Porque el uso que hace de la personificaci√≥n es mesurado y logra que se dibuje un personaje maltratado por la vida y las situaciones familiares inapropiadas. Por lo que su personaje cala en el espectador y se vuelve identificable.

Mercedes Mesa en el presonaje de la Raza/ foto de vasily m. p

No quiero decir con esto que la obra adolece de una dirección actoral más precisa. Todo lo contrario. Llegar a este tipo de representación y con la calidad que tiene, en apenas cinco puestas, es un mérito.

Una pieza teatral todav√≠a no llega a ‚Äúcuajar‚ÄĚ todo lo que tiene para ser considerada un verdadero ejemplo de genialidad, con muy pocas puestas ante el p√ļblico. En la medida que m√°s personas la ven, y los cr√≠ticos hagan su trabajo, pues ganar√° en precisi√≥n y calidad.

Con una esmerada concepci√≥n escenogr√°fica, la puesta nos revela una especie de c√°rcel circular, donde los personajes interact√ļan y sueltan al viento los textos tan paradigm√°ticos y esclarecedores.

Los elementos escénicos cumplen su función al montar y desmontar el espacio de realidad en que descansa la obra. Por momentos es una cárcel, en otros, un espacio arquitectónico; también es la habitación donde ocurren los interrogatorios y la calle donde se citan el Nene y la Jefa. A veces es un ring de boxeo.

En m√°s de tres l√≠neas de tiempo, donde se juntan pasado y presente, las historias de los personajes se entrelazan y generan nuevos conflictos que van in crescendo hasta dar con el desenlace ¬Ņtr√°gico?

Y estos puntos de vista hacen que la puesta se vuelva interesant√≠sima al colocar al concurrente en funci√≥n de anotar y recordar los ‚Äúbocadillos‚ÄĚ m√°s importantes, y a descartar aquella informaci√≥n que no esclarece ninguno de los subtramas.

Es casi un ejercicio intelectual donde el espectador asume el mayor protagonismo. Y eso es una cortesía. Se agradece. La acción intelectual del espectador siempre traerá consigo la mejor retroalimentación posible. Es casi el objetivo supremo de una obra de arte: la comunicación.

En este sentido, creo profundamente que la pieza se inscribe dentro de aquellas ‚Äúraras avis‚ÄĚ en el panorama teatral cubano, que no echa a mano al fen√≥meno ‚ÄúCuba‚ÄĚ para achacarle las culpas de todos los males que cohabitan con los cubanos. Asunto que me ha llevado a pensar en una crisis de la dramaturgia en esta isla, en los √ļltimos diez a√Īos, porque no todo en el teatro tiene por qu√© ser la oscura realidad ni la espina contra el sistema pol√≠tico que hemos decido llevar sobre los hombros.

Recuerdo obras como las del grupo El Portazo, algunas de Teatro del viento, y otras a todo lo largo de la ínsula, que repiten el nombre CUBA como si quisieran encontrar en ello a un culpable, un redentor o una tabla de salvación, en vez de ponerle el nombre que llevan los responsables de las cosas nefastas que ocurren a diario.

Recuerdo, también, a Fernando Pérez con su multipremiada de 1996, donde es evocada Cuba, el nombre un  personaje, con el doble sentido a su máxima expresión y una fuerte carga dramática.

Historia aparte, pareciera que nadie quiere ponerse el arma de la censura sobre la sien, o se la pasan de mano en mano, provocativamente, para armar cierto caos y para ello, disfrazan un discurso adverso a la política cultural de la Revolución, y a la Revolución misma, tras ese sustantivo provocativo.

¬ŅA qui√©n critican cuando evocan a Cuba ante los males que denuncian? ¬ŅQui√©n es Cuba?

Por suerte, en esta obra, es una palabra apenas dicha. Bastante tenemos ya con nuestras cruces como para querer convertir el teatro de esta nación en calvario.

Caminos Teatro tiene, aqu√≠, obra para seguir trabajando y reestrenar una vez que la pandemia de la COVID-19 abandone para siempre nuestro terru√Īo. Con perfilar un poco m√°s los hilos de la actuaci√≥n se conseguir√° que la pieza gane en sostenibilidad y coherencia. As√≠, su estructura esc√©nica y dram√°tica se erguir√° hasta los mismos cielos.


«Los personajes me ayudan a vencer los miedos»

*Tomado de Cubahora

Ella sonríe. Responde con naturalidad, hace algunos gestos, y otra vez la alegría en sus labios. Parece un personaje, tal vez uno de antes o ensaya para la próxima grabación. Quizás es su manera de esconder el nerviosismo que dice sentir en cada entrevista.

Yeny Soria ha entrado varias veces a nuestros hogares mediante pantallas de televisión. La hemos visto en obras de teatro, películas, series y videoclips. Mucho ha cambiado desde su comienzo en el grupo de teatro Olga Alonso, en la Casa de Cultura de Calzada y 8 en La Habana, pero en sus palabras permanece el amor a esa familia que tanto la ayudó en su formación.

Su desempe√Īo en la pel√≠cula¬†Insumisas,¬†en el a√Īo 2018, volvi√≥ a despertar aplausos y reconocimientos, incluido el premio Adolfo Llaurad√≥, que entrega cada a√Īo la¬†Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, el cual hab√≠a obtenido por primera vez cuando cursaba el primer a√Īo en el¬†Instituto Superior de Arte, por su rol protag√≥nico en el teleplay¬†Abre los ojos, mami.

Para esta carism√°tica actriz, quien debut√≥ en el cine con la pel√≠cula¬†Bailando con Margot¬†(2015), ‚Äúel Llaurad√≥ es sin dudas uno de los reconocimientos m√°s importantes para los¬†j√≥venes actores en Cuba. Sobre todo el primero que obtuve, me tom√≥ totalmente por sorpresa, pues la verdad no sab√≠a que lo pod√≠a ganar siendo estudiante. Lograrlo fue muy significativo en mi carrera. Me dio la posibilidad de trabajar posteriormente con varios directores de la televisi√≥n, quienes me ofrecieron personajes llenos de matices y profundos sicol√≥gicamente. Ahora la felicidad es enorme otra vez‚ÄĚ, expresa con un brillo especial en sus ojos.

‚ÄĒComenzaste tu camino en la actuaci√≥n en el Grupo de Teatro Olga Alonso ¬Ņc√≥mo recuerdas aquellos d√≠as?

‚ÄĒEl grupo Olga Alonso fue, es y ser√° siempre mi familia. Eran d√≠as con muchas ganas de aprender, de hacer, de reinventarnos… D√≠as de mucha inocencia, de luchar contra el cansancio, el hambre‚Ķ, y de estar muy unidos siempre como equipo.

‚ÄúHumberto Rodr√≠guez, director de ese conjunto, me dio oportunidades de interpretar personajes del teatro cubano y norteamericano, que contribuyeron a mi madurez en la actuaci√≥n‚ÄĚ.

‚ÄĒ¬ŅQu√© tipo de personajes prefieres o los asumes todos con el mismo entusiasmo? ¬ŅPor qu√©?

‚ÄĒPara m√≠ no existen diferencias en la preparaci√≥n, en apropiarme de ellos, pero prefiero los personajes que sean muy distantes de m√≠, con lados oscuros, profundos sicol√≥gicamente, pues siempre ha sido una parte del ser humano que me interesa contar e indagar.

‚ÄúCada uno viene con algo muy importante para decir. Eso es lo que siempre trato de encontrar, ¬†qu√© quieren decir y por qu√©. Son preguntas b√°sicas para m√≠. As√≠ particularizo la informaci√≥n sicol√≥gica e intento descifrar cu√°nto de similares y diferentes somos ellos y yo‚ÄĚ.

‚ÄĒHas dicho en otras entrevistas que lo m√°s dif√≠cil es ser una misma. ¬ŅPor qu√©?

‚ÄĒComo actriz, los personajes me ayudan a refugiar mis miedos y me obligan a vencerlos. Me es m√°s dif√≠cil mostrarme como soy en verdad. Por ejemplo, las entrevistas como esta me ponen un poco nerviosa.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo es Yeny Soria cuando est√° fuera de los escenarios o del alcance de las c√°maras? ¬ŅQu√© te gusta hacer?

‚ÄĒMe encanta pasar tiempo con la familia y amigos, pues las grabaciones y ensayos suelen exigir mucho tiempo. Me encanta bailar, es otra forma de expresarme art√≠sticamente y lo disfruto a plenitud.

‚ÄĒ¬ŅCu√°l consideras que ha sido tu mayor desaf√≠o profesional?

‚ÄĒInterpretar el personaje de Enma en una obra de teatro llamada¬†Personas, lugares y cosas. Era una mujer alcoh√≥lica y drogadicta. No fue solo un desaf√≠o por el intenso trabajo de investigaci√≥n, sino por todo el compromiso de trabajo f√≠sico que exig√≠a en cada funci√≥n.

‚ÄĒEn el caso particular de¬†Insumisas, ¬Ņc√≥mo fue la experiencia de trabajo con los directores Laura Cazador y Fernando P√©rez?

‚ÄĒTodos los d√≠as aprend√≠a algo nuevo en cuanto a los c√≥digos de c√≥mo contar como actriz en el cine. Fue una experiencia retroalimentadora, de escucharnos todo el tiempo en cuanto a propuestas, y dem√°s est√° decir cu√°nto aprend√≠ de ellos como seres humanos, de c√≥mo respetar un equipo de trabajo, c√≥mo ganarse el respeto y amor. Ah√≠ entend√≠ por qu√© tantas personas aman, por ejemplo, a Fernando. Tuve la dicha de compartir escenas con grandes actores y amigos, que en todo momento estaban conectados con el proceso en lo art√≠stico y humano.

‚ÄĒ¬ŅQu√© sientes en el escenario y delante de las c√°maras? ¬ŅCu√°nto le temes o no a las reacciones del p√ļblico?

‚ÄĒSiempre que voy a interpretar cualquier personaje me pongo nerviosa, pero a la vez con mucha fuerza interna, una adrenalina que me da una seguridad para salir al escenario o para que me atrape una c√°mara.

‚ÄúRealmente no me asustan las reacciones del p√ļblico, para eso tambi√©n trabajamos, para ponerlos inc√≥modos, hacerlos sentir, pensar… Cada espectador tiene el derecho a reaccionar como desee‚ÄĚ.

‚ÄĒPor lo general, se piensa que las actrices son desinhibidas. ¬ŅC√≥mo es en tu caso?

‚ÄĒPues en la actuaci√≥n me considero totalmente desinhibida, sin temores de nada, porque somos un instrumento completo de trabajo para expresar, pero en mi vida personal me considero un poco t√≠mida.

‚ÄĒ¬ŅSientes algo especial por alg√ļn personaje en particular? ¬ŅPor qu√©?

‚ÄĒEl personaje de Blanche Dubais, de la obra teatral¬†Un tranv√≠a llamado deseo, ha sido uno de los personajes que m√°s me ha marcado en mi vida profesional y personal, pues signific√≥ mi premier premio de actuaci√≥n en un festival de teatro. Tuve que estudiar su sicolog√≠a con apenas 17 a√Īos de edad, y eso me ayud√≥ a ver la vida desde otros puntos de vista y a madurar m√°s r√°pido de lo habitual.

‚ÄĒSeguramente has tenido experiencias muy especiales con el p√ļblico a partir de los efectos de algunos personajes, ¬Ņpuedes compartir alguna an√©cdota con nosotros?

‚ÄĒMe parece m√°gico el efecto que puede provocar un personaje en las personas, en ese punto uno comprende que el arte puede transformar. He tenido varias experiencias donde las personas se han acercado personalmente para agradecerme lo que sintieron con mi interpretaci√≥n de Juana de Le√≥n, en la pel√≠cula¬†Insumisas…

“Días después de terminar el ciclo del filme en los cines, se me acercó una muchacha en el Vedado para darme las gracias, porque desde hacía tiempo ella tenía una relación con otra joven, pero escondidas por miedo a los padres. Luego de ver la película juntas salieron tomadas de la mano y decididas a ir por encima de todo para salvar la relación.

‚ÄĚNo se puede explicar la sensaci√≥n de sentirte √ļtil, de saber que alguien est√° feliz o cambi√≥ su vida para bien, gracias al granito de arena que pusiste‚ÄĚ.

‚ÄĒ¬ŅCu√°les son tus referentes en la actuaci√≥n?

‚ÄĒMe encanta el trabajo actoral de Isabel Santos y lo que proyectaba Betty Davis. Entre los hombres Dustin Hoffman y mi eterno profesor Mario Guerra.

‚ÄĒ¬ŅQu√© piensas del teatro y la actuaci√≥n en general en Cuba? ¬ŅCu√°les son sus principales desaf√≠os?

‚ÄĒHay un movimiento art√≠stico en la actuaci√≥n muy progresista, dispuesto a crear proyectos que muevan los asientos a los espectadores, sobre todo en el teatro, pero pienso que la principal dificultad es tener pocas sedes para trabajar, y poco tiempo en cada una para la funciones.

‚ÄĒ¬ŅQu√© importancia le concedes a la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z como aglutinadora, impulsora de proyectos y defensora de los j√≥venes creadores?

‚ÄĒRespeto mucho el trabajo que realiza la AHS, pues brinda oportunidades a nuevos proyectos de trabajo que necesitan una gu√≠a y un patrocinio para concretar parte de sus sue√Īos como artistas.

‚ÄĒ¬ŅPrincipales anhelos en la actuaci√≥n?

‚ÄĒA veces siento que estoy en un punto cero, donde deseo volver a comenzar de nuevo, y eso me gusta mucho… Lo que m√°s deseo como actriz es que mi trabajo, con cualquier personaje, mueva siempre sensaciones, transforme personalidades…. Y en el futuro ganar un Oscar ‚ÄĒconcluye sonriente.


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