exposición


Línea de Kármán

La exposición colectiva online Línea de Kármán, inaugurada recientemente en Telegram, reúne la obra de catorce jóvenes artistas visuales estudiantes del Instituto Superior de Arte (ISA), y deviene sugestivo muestrario de lenguajes, géneros y miradas de la creación joven en Cuba.

La mañana después (Aisladas) – Daniela Águila/ Fotos tomadas de la exposición

“Los senderos del arte se abren paso. Escrutan la sabiduría, declarada en basamento conceptual desde su propia denominación. El impulso creador, en pos de la necesidad de expresión y diálogo con el espectador, atisbado desde las diferentes plataformas digitales”, escribe en las palabras del catálogo María de Lourdes Santana Arcos, y añade que aquí “se entretejen líneas, blindadas por cierta visión de historia en la que el artista no puede sobreexistir al margen del entorno”, por lo que la muestra, “resulta, sin dudas, una propuesta fertilizada por la vivencia personal desde una dimensión colectiva y una complementación de lenguajes, donde dibujo, grabado, instalación, calado, fotografía, performance, y videoarte, devienen en traza del límite entre una atmósfera subjetiva y el espacio público-exterior”, añade.

De esta manera encontramos –en esta exposición que toma el título del límite entre la atmósfera y el espacio exterior, a efectos de aviación y astronáutica, conocido como la línea de Kármán– el trabajo de Daniela Águila, Daniel Antón, Jany Batista, Roxana Bello, Rosa Cabrera, María Fernanda Chacón, Liz Maily González, Yasiely González, Liz Melisa Jiménez, Jhonatan Mario González, Osmany Reyes, Juan José Ricardo, María de Lourdes Santana y Aldo Soler.

Liz Maily González, en “Creación de un vínculo. Homenaje a Margaret Mead” (dibujo sobre imagen impresa) aborda “un proceso de sanación, la creación de un ambiente favorable y un pacto ante el dolor”, que “permitió el mejoramiento para el hombre y nuestro paso para convertirnos en seres verdaderamente humanos” (la sanación de un hueso fracturado resulta evidencia del cuidado y la evolución humana, como mostraron los estudios de esta antropóloga estadounidense). Mientras que Juan José Ricardo Peña, en “Ser libre para ser culto” (grafito y acuarela sobre la pared, intervención a manera de cenefas sobre la pared de una casa), “refleja varios cuestionamientos sobre el valor que le damos al arte y como este valor es característica en determinado espacio social. Hago uso del kitsch, el cual es un fenómeno con el que vivo a diario para establecer con el espectador un diálogo desde lo auto-referencial”.

Bisar – Acto 1 (Detalle) – Aldo Soler/Fotos tomadas de la exposición

En “La línea de la vida o composición # 1 en honor al silencio”, performance de tres minutos de duración (pieza de hierro fundido perteneciente a un piano familiar Jhon L. Stowers de 1952 de 11 libras), María de Lourdes Santana “representa el medio idóneo para llevar a cabo una propuesta donde el dolor deviene en traza, y la traza en representación de un gesto efímero”.

En otra de las obras que integra Línea de Kármán, la videoinstalación “Bisar (acto 1)”, Aldo Soler representa “dos videos que inician a la vez, perfectamente sincronizados. Con el paso del tiempo, ambos videos en bucle van perdiendo sincronización, hasta tal punto de que sea muy marcada y los audios se escuchen desincronizados, haciendo inentendibles su contenido. La pieza termina cuando estos videos pasan por todo el ciclo y se vuelven a sincronizar”, explica.

Mientras que María Fernanda Chacón, en “Cabos sueltos” (instalación papel y calado con láser) “profundiza en la idea del paso del tiempo y el deterioro, aludiendo a la representación de patrones de alicatado, como emblema de la arquitectura cubana. Son fragmentos de un pasado próximo, trozos de la memoria colectiva cubana, símbolo del pasado republicano del país”.

Interesantes –como el resto de las piezas y la muestra en sí– resulta la instalación “Paisaje emocional”, a partir de fragmentos de losas, tierra fertilizada y plantas medicinales, de Yasiely González, y “La mañana después”, serigrafía sobre cartulina de la serie “Aisladas” de Daniela Águila. Sin dudas una oportunidad que no debemos desaprovechar para interactuar desde las plataformas digitales con una atractiva muestra del presente (y futuro) de las artes visuales cubanas.


Viaje por los diseños escénicos de Andrés García Benítez

Entre candilejas. Andrés García Benítez y las artes escénicas se titula la exposición que, en sus redes sociales, comparte el Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín a partir de una selección de diseños que visualiza el trabajo de este artista como creador para la escena cubana.

Andrés García Benítez – Foto CPA Holguín

“Por lo regular, cuando se hace referencia a Andrés, siempre se recuerda su labor como portadista de Carteles. Es comprensible que así sea, pues las portadas diseñadas por él para una de las revistas más populares de la etapa republicana en Cuba son, indudablemente, un patrimonio del arte nacional”, asegura el investigador Martín Garrido, curador de la misma y quien ha dedicado parte importante de su trabajo al rescate y estudio de la obra de este necesario artífice plástico holguinero, y añade Martín que iniciada en los años 40, su labor para esta esfera de la creación, el diseño escénico, se amplía y enriquece en las décadas del 50 y 60.

La muestra, expuesta en el perfil de Facebook “Artistas holguineros” ante la imposibilidad de su apertura física por la propagación de la Covid-19 en la provincia, hace pública “una parcela de la obra profesional de Andrés relativamente poco estudiada y algo menos conocida”, añade.

Además del teatro, Andrés (1916-1981) realizó incursiones, “siempre brillantes”, en el diseño de vestuario y escenografía para presentaciones de ballet, ópera, zarzuela, danza moderna y cabaret, cada uno con las características propias de la manifestación y que le permitieron mostrar su “talento multifacético”, “su maestría como dibujante, su versatilidad como creador, su conocimiento profuso de la historia del traje y de la historia del arte en general”, dice.

Entre candilejas – Andrés García Benítez – Foto CPA Holguín

Destaca, además, que “su profesionalidad en la esfera del diseño destinado a las artes escénicas se advierte en todas y en cada una de las piezas que ahora mostramos, demostrando por qué críticos tan exigentes como Rine Leal o Luis Amado Blanco solo tuvieran para él los más encendidos elogios” al reseñar obras donde el creador dejó la impronta de su firma.

Entre candilejas – Andrés García Benítez – Foto CPA Holguín

Las obras expuestas en esta muestra –que celebra el aniversario 105 de su natalicio y los 40 años de su muerte; además, el vigésimo aniversario de la realización en Holguín de la primera exposición que, tanto en Cuba como en otras partes, se dedicó a vindicar el trabajo del notable artista– pertenecieron a las colecciones particulares de dos destacados artistas cubanos: el maestro Ramiro Guerra, pionero de la danza moderna en Cuba; y el diseñador escénico Eduardo Arrocha, “único discípulo de Andrés, a quien debe su consagración a estas disciplinas”.

Entre candilejas – Andrés García Benítez – Foto CPA Holguín

“Fundidas en un todo, ambas colecciones se conservan hoy en Holguín por voluntad expresa de Arrocha. Las piezas que las integran son como pequeñas obras maestras de esta disciplina, que por su calidad no desmerecen dentro del conjunto total de la obra de Andrés”, añade, y que nos reafirman a Andrés García Benítez como uno de los grandes diseñadores escénicos de todos los tiempos en nuestro país, y una de las figuras que engrandece nuestro patrimonio visual.

Entre candilejas – Andrés García Benítez – Foto CPA Holguín

Los artistas abstractos se reúnen

El Centro Provincial de Arte de Holguín inauguró la muestra virtual Todos abstractos, compuesta por obras de 60 creadores exponentes de la abstracción en Cuba, y dedicada al Premio Nacional de Artes Plásticas Pedro de Oraá y al holguinero Armando Gómez.

Obras de la muestra Todos abstractos – cortesía del CPA Holguín

En esta exposición nacional –que puede ser visitada en el perfil de la institución “Artistas holguineros”– participan artistas de varias generaciones, incluidos jóvenes miembros de la Asociación Hermanos Saíz, y destaca por la variedad de la expresión y la multiplicidad de enfoques, miradas, técnicas y denominaciones estilísticas; funcionando, además, como una espiral de confluencias de las diferentes formas de acercarse a lo abstracto: desde la abstracción geométrica hasta la cromática y distintas denominaciones estilísticas como la abstracción lírica, sintética, analítica, el surrealismo abstracto, el informalismo (expresionismo abstracto, abstracción constructiva, la pintura matérica, la action painting), la abstracción postpictórica, entre otros.

Obras de la muestra Todos abstractos – Foto cortesía del CPA Holguín

Si bien están consiente que faltan nombres, esta “solo pretende ofrecer un flashazo en el capítulo del arte abstracto cubano contemporáneo, haciendo novedoso el hecho de brindar una mirada amplia a la condición abstracta”, comenta en las palabras de catálogo, su organizador, el artista y profesor Ronald Guillén, y destaca “la alegría de poder compartir con el público internauta, no solamente las obras mismas, sino también el entusiasmo de los momentos vividos mientras recibíamos y seleccionábamos cada pieza, cada dato, cada currículo; el descubrimiento de los sitios, grupos y nombres que intentan aupar y promover la abstracción cubana toda, ocultos algunos y compartidos otros, la conexión mágica y creativa que enlaza a tantos artistas de diferentes creados, generaciones y experiencias de vida” bajo la señal del arte abstracto.

Obras de la muestra Todos abstractos – Foto cortesía del CPA Holguín

La obra de Pedro de Oraá es bastante conocida, ha marcado impronta en el arte cubano, y es cercana con los pintores holguineros. Por su parte, Armando Gómez, que este 2021 celebra sus 80 años, posee una obra importante en la abstracción matérica. Residente en México, graduado de pintura y escultura de la Escuela Profesional de Arte de Holguín, desarrolló sus primeras piezas basadas en los principios del expresionismo abstracto.

Obras de la muestra Todos abstractos – Foto cortesía del CPA Holguín

Integran, además, la muestra –con piezas que van desde la fotografía, la cerámica y la instalación a diferentes técnicas pictóricas, y donde encontramos a miembros de diferentes generaciones– artistas como Abenamar Bauta Delgado, Adela González, Aníbal de la Torre Cruz, Carlos (Koky) Trillo, Carlos García de la Nuez, Claudio Sotolongo, Emilsy Pérez, Francisco Núñez, Freddy García Azze, Grettel Arrate, Jorge Luis Hernández, José Ángel Vincench, José Manuel Mayo, José Vega Batista, Juan L. Brouwer, Julia Valdés, Julio Ramón Serrano, Katia Leyva, Leandro Pérez, Lidisbelis Carmenate, Luis Miguel García, Luis Santiago Peña, Mariannis Mirabal Ripoll, Martha Beatriz Castro, Rafael González Morales, Ramiro Ricardo Feria, Ricardo Salgado Arias, Yimer González, Teonila Maltas, Yuliet Aguilar Vázquez y Yuliet Fernández Lluch, entre otros.

Obras de la muestra Todos abstractos – Foto cortesía del CPA Holguín

Todos abstractos, compendio de un interesante momento de arte abstracto insular, posee curaduría de Ronald Guillén y Bertha Beltrán, y dirección general de Yuricel Moreno, al frente del Centro de Arte, institución que celebra su aniversario 30 este año.


Homenaje, 60 años de El Alba

Cada academia potencia sus pautas, sus concepciones docentes, sus formas de ver, crear y pensar el hecho artístico; que, aunque se asemejen a otras, le permite irradiar cierto fulgor propio. Distintas miradas, rasgos y criterios, unifican la obra de sus egresados. Y al mismo tiempo –en esa especie de sello, de paradigmas asumidos y trasmitidos, de fragua a fuego lento–, cada escuela es un vórtice a la multiplicidad, un espacio abierto no solo a la experimentación sino a la divergencia, a la dialéctica, a la creación.

Esto lo comprobamos al recorrer la amplia muestra virtual Homenaje, a propósito del aniversario 60 de la holguinera Academia Regional de Artes Plásticas El Alba, dedicada a los artistas y profesores Lauro Hechavarría y José Aguilar, y que, expuesta en el perfil de Facebook de esta institución, reúne piezas de los docentes y de egresados de la misma.

Fotos cortesía de El Alba

¿Podemos hablar, entonces, de un cuerpo visible o, al menos, caracterizable en la obra de los egresados de El Alba en las seis décadas transcurridas desde su fundación en 1961? Muchos de ellos reconocidas firmas de las artes visuales cubanas, radicados en la isla y fuera de ella. Ellos –asegura el profesor e investigador Fernando Almaguer Rodríguez en las palabras del catálogo de esta muestra– “se distinguen por un aspecto en su esencia, heredan partículas espirituales de sus consagrados profesores”, docentes entre los que se encuentran Fausto Cristo, Ramiro Ricardo, Miguel Mayan, Argelio Cobiellas, Fernando Bacallao, Lauro Hechavarría, Fernando Gómez y José Aguilar.

Fotos cortesía de El Alba

Estas prácticas –subraya– se caracterizan “por la búsqueda inquisitiva de estéticas que sondean la realidad social. Se advierte en sus obras –aun en la de aquellos que optaron por la abstracción–, un mordaz análisis comprometido con una entrega consensuada de criterios, no simplemente estéticos o artísticos, sino que se perciben posturas éticas disfrazadas de estéticas visuales; iluminados vestíbulos para comprender fenómenos cotidianos o culturalmente trascendentes. Esto indica algo muy importante, las generaciones de artistas plásticos que se formaron en El Alba entre las décadas de los 80-90 estuvo marcada por la necesidad de ese discurso, un arma estética para designar posturas, un ethos del decir desde la imagen plástica, una imagen plástica deontológica”.

Fotos cortesía de El Alba

Esta generación, más entrada a los 90, se formó en una academia que “re-semantizó su doxología, asumió técnicas y procedimientos de hacer el arte que enriquecían el discurso estético y ponía a tono nuestra visualidad con la del resto del mundo creacional”, y que “sustituyó materiales tradicionales por artesanales, mientras que, se incluía la fotografía, la documentalística y el video-arte, como argumentos procedimentales urgentes y necesarios para administrar los nuevos códigos de la visualidad”.

Fotos cortesía de El Alba

Ronald Guillén, Miguel Ángel Salvó, Alejandro Aguilera, Alexander Lobaina, Freddy García Azze, Rubén Hechevarría, Elsa Mora, José Ángel Vincench, Magalis Reyes, Néstor Arenas, entre otros, cuyas piezas integran Homenaje, forman parte de esta oleada de creadores que demuestra –como subraya Fernando Almaguer– que el enfoque social y antropológico fue ganando espacio y que los artistas de El Alba inician, o vienen a consolidar, un proceso de búsqueda y reflejo de lo otro, a través de prismas que van desde lo religioso y lo popular, hasta lo étnico y la identidad de género. “Sin embargo, semejantes transformaciones no hubiesen todo posibles sin la ductilidad de un proyecto pedagógico que reorientara la dinámica de los debates estéticos, todo sin abandonar los componentes neurálgicos de una academia”, destaca.

Fotos cortesía de El Alba

De esta manera, Homenaje agrupa, en esa especie de crisol abierto a concomitancias y múltiples “senderos bifurcables”, pero que parten de una misma génesis, un punto en común, obras, además de los ya mencionados, de artistas reconocidos como Cosme Proenza Almaguer, Alexis Pantoja, Eduardo Leyva Cabrera, Ernesto Blanco Sanciprián, José Emilio Leyva Azze, María del Pilar Reyes y Rosa Leticia Leyva Azze; y de otros, en perfecto diálogo y al mismo tiempo confrontación fructífera, más jóvenes, graduados recientemente, como Liz Mailys González, Alejandro Ortiz, Emilsy Pérez y Hennier Delgado.

Fotos cortesía de El Alba

Con coordinación de Guillermo Batista del Toro y curaduría de Ronald Guillén y Freddy García Azze, esta muestra refleja las potencialidades del “espacio cultural y pedagógico” que es El Alba, uno de los principales centros de la enseñanza artística en la región. Tanto así que “encontrar estrategias didácticas para encausar la diversidad creativa ante la inercia del discurso posmoderno, es uno de los mayores retos de nuestro colectivo pedagógico. Sin embargo, en medio de tanta confusión, se declara potencialmente útil y fértil, el ejercicio cultural que germina desde El Alba. Si algún propósito enaltecedor junta el alma humana, si alguna sensibilidad artística es capaz de redimir el dolor, encuentra en nuestras paredes hoy día, espacio para abrigar la esperanza”. La exposición Homenaje, a propósito del aniversario 60 de la fundación de la Academia Regional de Artes Plásticas El Alba, es una pieza más para continuar dándole cuerpo a esa esperanza, que es contribuir a darle cuerpo al arte holguinero y cubano.


Evas de José Manuel Fernández

Eva, muestra personal del joven artista y realizador audiovisual José Manuel Fernández Lavado (Santiago de Cuba, 1982) se exhibe en la galería Fausto Cristo de la Uneac en Holguín.

De la serie Entre manos I – José Manuel Fernández Lavado – Foto Bernardo Cabrera

Trece piezas realizadas con plumilla sobre cartulina –aunque también emplea los empastes de acrílico, el dripping y la acuarela para darle profundidad a elementos figurativos–, recorren el cuerpo femenino y sus múltiples posibilidades e interpretaciones con una mirada que va desde lo ancestral (lo neoclásico, lo enigmático, lo arcano) a lo posmoderno (la apropiación, la reelaboración, la hibridación).

Las guerreras de José Manuel “posan” con la voluptuosidad plateada de lo desconocido; parecen sacadas de viejas láminas que recuerdan las mitologías yacentes de aquellas civilizaciones perdidas en el tiempo y la memoria, como la Atlántida de Platón, con sus mitos, sus dioses y amazonas, y sus misterios tragados por la fuerza del mar. Y por otro lado, sus mujeres parecen ser sacadas de fantasías distópicas y ciberpunk que alimentan la ciencia ficción y la hibridación cultural (como la pieza “Alfa”).

Incluso en la intimidad del pudor, sus féminas se nos muestran sensuales y libres. Sus cuerpos están cargados de artilugios y significados, re-armados o ensamblados con elementos (las manos, las cuencas como ancianos rostros) que refuerzan la sensualidad del semblante, el misterio detrás de evocación lírica, la fuerza capaz de crear (incluso nos remite con el nombre a un origen bíblico, al génesis, a la propia creación).

Exposición Eva de José Manuel Fernández Lavado – Foto Bernardo Cabrera

Exposición Eva de José Manuel Fernández Lavado – Foto Bernardo Cabrera

“Galas de cuerpos que se resisten al mandato eterno, canónico, indemostrado, presunto. Rebelión contra cualquier frívola estereotipia u otros, sean lo que fueren, sus roles a priori. He aquí el quehacer del demiurgo, en la sintaxis de líneas pulcras y precisas, premeditadas ante cualquier otredad semántica que se les provea, tras encuadres o composiciones distantes. Identidades antiguas como la sed y el vino. Anatomías enaltecidas ante el goce retiniano, amén de artes proscritas e intrusa polisémica de géneros”, escribe el periodista y profesor Fabio Ochoa en el catálogo de la muestra, con curaduría y montaje del autor y Rolando Salvador Pavón y Juan C. Anzardo.

Obra Alfa – José Manuel Fernández Lavado – Foto Bernardo Cabrera

Con la precisión de la línea de un dibujante hábil y perspicaz, capaz de plasmar elementos tan complejos como los detalles de la fisonomía femenina (el tratamiento del rostro, las manos) y que por momentos nos recuerda el simbolismo “fantasioso”, sobre todo en los paisajes, de algunas imágenes de Gustave Doré, José Manuel Fernández sabe que estas piezas le permiten saldar una deuda con las mujeres que admira y aquellas que tiene cerca, a las que les seguirá seguramente debiendo mucho más.

Egresado de la Academia Profesional de Artes Plásticas José Joaquín Tejeda de Santiago de Cuba, en la especialidad Pintura, y de la Universidad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual en Holguín, perfil Fotografía, José Manuel Fernández Lavado ha realizado ocho muestras personales y participado en más de 100 colectivas.

 

 

Exposición Eva de José Manuel Fernández Lavado – Foto Bernardo Cabrera

Exposición Eva de José Manuel Fernández Lavado – Foto 4 Bernardo Cabrera

Obra La pesca – José Manuel Fernández Lavado – Foto Bernardo Cabrera


«Hasta en lo más cotidiano y común hay algo que contar»

Entre las chimeneas humeantes y los camiones Volvo ciclópeos cargados de mineral, más allá de la tierra roja impregnándolo todo y los paisajes lunares. Por encima de los monótonos edificios y el marchar cotidiano de los otros hacia la industria, anda él.

Una vez fue el testigo privilegiado de las noticias y las multiplicó para la teleaudiencia, con destreza y pasión. Pero la vida estaba reservándole otros rumbos. Todavía intenta averiguar cuáles, en tanto, sigue entregando belleza a quien esté dispuesto a mirar, con el corazón.

Alexudis Leyet, desde Moa, cuenta cómo los detalles inadvertidos por otros captan su atención y son congelados por su lente.

fotos cortesía del entrevistado

¿Cómo llegaste hasta la fotografía?

Hace más de cuatro años me fui del telecentro Moa TV. Anduve algún tiempo haciendo cualquier trabajo para mantener a mi familia. La pasé mal en verdad. Estaba decepcionado, pero la idea y la esperanza de estar relacionado con lo que me gusta hacer, la fotografía, siempre estuvo ahí.

Entonces me regalaron una cámara Nikon D3400 y aunque muchos dicen que es una cámara de iniciación, eso ni me preocupa. Hay quienes tienen tecnología de punta y no la saben usar. No obstante, creo que en este mundo todavía me falta bastante, tengo que aprender más.

Generalmente todos miramos, pero pocos vemos y los fotógrafos debemos ver y graficar eso que otros no logran. Hasta en lo más cotidiano y común hay algo que contar.

fotos cortesía del entrevistado

Sin embargo, tu experiencia profesional era como camarógrafo de televisión. ¿Por qué no seguir haciendo audiovisuales?

Siempre me gustó la foto fija. Siempre. Me impresionaba cuando estaba en coberturas de prensa y veía a fotorreporteros que parecían francotiradores, esperando el momento para disparar… Es muy fácil transmitir un mensaje a través de un video, no así con la foto fija. Es un reto resumir todo en una captura.

fotos cortesía del entrevistado

¿Por qué escoges la naturaleza como tu principal modelo?

Soy de El Cedrito, de Sagua de Tánamo, en el campo. Siempre me gustó la naturaleza y ahora que tengo mi cámara puedo estar más cerca con mi lente 70/300 milímetros.

Me gustan los primeros planos que, en mi opinión, son muy reveladores. Y aún quisiera adentrarme más en este mundo maravilloso, en este modo expresivo.

Facebook se ha convertido en el principal medio para dar a conocer tu obra, ¿en qué otros espacios la has socializado?

En la Casa de la Cultura de Moa participé en la exposición Cubanías, con algunas de mis piezas, gracias a un artista plástico que trabaja allí, Fidel Silvente.

fotos cortesía del entrevistado

Hoy en día la fotografía para ti es un hobby, pero ¿a qué te dedicas profesionalmente?

Hago fotos de quinceañeras, etcétera, pero comencé casi al mismo tiempo que el coronavirus y no he tenido mucha suerte.

¿Con qué sueñas?

Sueño abrirme paso en este mundo y sus tendencias, participar en exposiciones y eventos y estar en lugares donde salir a tomar fotos no asuste a la gente.

Mientras tanto reflejas tu ciudad y sus peculiaridades más allá de los esquemas mentales. ¿Qué tratas de mostrar?

Cuando he hecho fotos donde se ve el mar de Moa, que sabes que no es azul, sino un poco como tierra roja revuelta, la gente me dice, “oye, pero pusiste el mar azul”. Y es que yo espero ver el mar de Moa bien azul y limpio un día. Me interesa fotografiar cosas buenas del municipio que están ahí y las personas ni las ven.

Hoy todo es tan convulso que ya las personas no se fijan en un pájaro o una mariposa y mucho menos en cosas que suceden en fracciones de segundos que, al detenerlas en una foto, se convierten en arte.


Rostros como puertas en la obra de Aníbal De la Torre

Aníbal De la Torre posee una poética reconocible a vuelo de águila en el panorama visual holguinero y de por sí, cubano. Basta con detenerse frente a una de sus piezas para darnos cuenta que si bien cada una es diferente, estos rostros que ha captado exploran idénticos temas y al mismo tiempo dan cuerpo a una singular cosmovisión: el individuo (el creador) que asume la fe en la religión yoruba y que la expresa mediante el arte.

La Espera – Aníbal De la Torre

Palpamos –como si estuviéramos escudriñando, buscando algo más allá– esta simbiosis (fe/arte) en la muestra Rostros, expuesta en la galería Fausto Cristo de la sede provincial de la Uneac en Holguín, donde Aníbal reúne 13 piezas en gran y mediano formato que nos reafirman, en primer lugar, su capacidad como dibujante y retratista, a partir de un trazo conciso, una línea depurada e impresionista, y además la intención de capturar ese “algo más” que buscamos y encontramos en la fuerza del rostro.

Sus rostros (literalmente las deidades yorubas, los Orishas, se llaman “dueños de la cabeza”) no son meros retratos. Los rostros de Aníbal son reflejos del alma; digamos más bien que una especie de puente entre quien nos observa desde el lienzo y quienes, desde este lado del umbral, intentamos comprendernos a nosotros mismos. Aníbal ha ido consolidando su mirada –fraguándola, mirándose a sí y claro, encontrándose en las posibilidades de esta mixtura– luego de las búsquedas a las que se somete todo artista, y del crecimiento que han resultado sus muestras anteriores (unas quince personales y además un promedio de 80 colectivas, nacionales y foráneas).

Las obras de Aníbal, los rostros que nos observan, reflejan sus estados de ánimo, atrapan –cuestión difícil, sin dudas– la espiritualidad que los asecha: los miedos, alegrías, esperanzas… que perviven en cada cual y que dan cuerpo a la cosmovisión del artista. Para esto Aníbal De la Torre conjuga elementos propios de la religión yoruba, como clavos de línea, garabatos, herraduras, caracoles y girasoles, que se “estampan en el fondo plano de colores pastel, y que a la vez contrastan con el cinturón escapular, contenidos en un pequeño espacio abstracto con tonos sienas, sepia, negro y blanco, colores que he venido sistematizando en las muestras anteriores”, comenta el artista, graduado en la Escuela de Instructores de Arte (2004) y en Estudios Socioculturales en 2013.

Trance 2 – Aníbal De la Torre

Otra cuestión evidente en su obra –además de que su pequeña hija y su esposa, la también creadora visual Annia Leyva Ramírez, curadora de esta muestra, sean modelos en algunas de las piezas, como “Madona con Iré” y “Musa de luz”– es la frecuente autorepresentación del propio artista, la mirada hacia el propio yo y sus interrogaciones: “Casi siempre estoy así, de manera evidente, como reflejo del individuo que asume la fe en la religión yoruba”, asegura quien nos mira desde la portada del catálogo (“Autorretrato”) o desde el cartel de la exposición (“Roseado de fe”).

El culto sincrético no es excusa en estas piezas, es asunción de fe, marca de poética, simbiosis de rostros/fragmentos de alma con elementos de la cultura yoruba, que Aníbal dibuja o inserta como complementos (caracoles, fragmentos de yute) en las obras, y que, desde África llegó a América en los barcos cargados de esclavos que trajeron una cultura que, en el transcurso del tiempo, se sincretizó con religiones preexistentes de base africana, con el cristianismo, con la mitología amerindia, entre otros.

“Los rostros desde el lienzo invocan a penetrar en el misterio más insondable”, escribió en las palabras del catálogo el escritor José Conrado Poveda, y a este misterio nos convida Aníbal con la seguridad de que un rostro no es una ventana, es una puerta abierta, y con el riesgo de que frente a una de estas piezas, nos encontremos nosotros mismos.

 

 


La sencillez impresionante del azul y el gris

Con Azul y Gris, expuesta en la galería El Zaguán, del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, el joven artista holguinero Ramón de Jesús Pérez de la Peña realizó, luego de aparecer en varias muestras colectivas, su primera exposición personal.

Toda primera muestra personal marca un antes y un después: es una especie de parteaguas que pone una obra que hasta ese momento ha formado parte de la curaduría de un proyecto colectivo, a ocupar un sitio privilegiado, mostrar un corpus propio. Y toda primera muestra es, por demás, una osadía, una interrogante, una búsqueda, en la que el artista se “ofrece” y se expone a la mirada acuciosa de quien mira (o más aun, la mirada de quien observa y escudriña en la propuesta que nos ofrece).

Ramón de Jesús salió airoso en este primer juego (apuesta) de colores y texturas, ese espacio de confluencias de rostros y formas expresivas que es su primera exposición. En Azul y Gris (colores psicológicamente fríos y en el caso del azul, primario) predominan dos líneas, que al mismo tiempo se complementan en una sola poética: por un lado los retratos y por otro la pujante fuerza de sus abstracciones. Sus retratos son rostros mayormente femeninos, como sacados de revistas o sesiones de fotos, como modelos que posan desprejuiciadas frente a él, sabiendo que “atrapará” la sensualidad de la mirada, el labio insinuante y procaz, la levedad del momento, la fragilidad del cuerpo, la osadía… Pero al mismo tiempo, estos rostros femeninos evaden el kitsch de la primera mirada, para cargarse de complementos, de manchas de color, de relieves y mixturas… No son rostros abstractos, pero en la figuración –en esas miradas femeninas como las de Frida Kahlo y Marilyn Monroe, que es excepción en el rostro del Lennon de “Imagine”– encontramos la base de la propia abstracción con que va poblando su pintura; donde, además de las cualidades físicas que captura, la expresión cobra fuerza (es como si la luz del trópico, siempre subversiva, lo inundara todo).

Por otra parte, lo que más me llama la atención de la obra de Ramón de Jesús Pérez de la Peña son sus abstracciones cargadas de fuerza y lirismo, influenciadas principalmente por el action painting y el color field painting; imágenes que desde la no figuración que sí encontramos en sus otras piezas, intentan expresar mediante el color y la materia del cuadro, sensaciones como el movimiento, la velocidad y la energía (el “automatismo” de Jackson Pollock, que redujo su gama cromática prácticamente al negro, el blanco y el gris azulado, y los brochazos irreverentes de Franz Kline, por ejemplo, son palpables en piezas como “Cronos”, “Encuentro I y II” y “Semana”). Incuso, donde más autonomía alcanza precisamente Ramón de Jesús es en esos “paisajes” abstractos que pueblan su mirada, como vemos en piezas como “Mi primavera” (mi obra preferida de la muestra), “El cuarto de Tula”, “Cromos” y “Tu piel”.

Ramón de Jesús Pérez de la Peña, graduado de la Academia Profesional de Artes Plásticas El Alba y con formación en los estudios de animación Anima de Holguín, no plasma imágenes o retratos femeninos en óleo sobre lienzo al azar: en sus obras vemos momentos, emociones, acciones, pensamientos, inquietudes, que captura, a veces con la rapidez del trazo o la acción inmediata, con las influencias de los maestros de la abstracción, pero sin depender, en su esencia, de ellos. Los colores, que conoce y explota, la espátula, el brochazo, la línea segura en el dibujo, las gotas y trazos que pueblan la orografía de su arte, son acaso excusas para mostrarnos las formas que no vemos siempre, pero que rigen nuestros días con la sencillez impresionante del azul y el gris.


Un artista siempre joven

“Si me preguntaran cómo sería Eduardo dentro de cinco años, los que me conocen dirían que seguiría siendo el mismo. Un eterno joven que a pesar de sus canas, esas que reflejan el tiempo inexorable pero que también traen la experiencia, no perdería nunca la inocencia, la ilusión y el deseo de seguir dibujando.”

Esta, sin dudas, es la esencia que une el pasado, el presente y futuro de Eduardo Castillo Sáez. Un pintor camagüeyano que ha encontrado hoy muchas maneras de expresar el arte desde su percepción del mundo interno del artista; una sinergia inexorable entre sus sueños y la necesidad de crear un discurso pictórico de pequeños trazos y líneas que inmersas entre el blanco y el negro trasluce conceptos en relación con el mundo femenino que tanto defiende en sus obras.

Proceso creativo de Eduardo Castillo/ foto cortesía del artista

Tras la silueta de una mujer intangible…

 “Comencé mirando el espacio que tenía, observando la pasión de muchos que se adentraban en el mundo del trazado y del pincel. Fue una simple curiosidad de un niño que quería dibujar en una libreta de dibujos.

“Creo que es importante tener una aptitud y desarrollarla, buscar un camino y encontrarte en él con las ganas de aprender. En ese sentido las Academias de Arte forman un pensamiento, una filosofía de cómo ser un artista que sin dudas es necesario pero que adolece todavía de la parte técnica y el cómo proyectarse una vez que termina esa etapa estudiantil y cómo emplear el marketing para promocionar y visibilizar tu obra. 

Pintadas realizadas en el Casino Campestre/ foto cortesía del artista

“Aún así, mi tiempo en la Academia estuvo influenciado notablemente por mi profesor de dibujo Alberto de la Red y por importantes artistas plásticos camagüeyanos como Joel Jover, Luis Martínez Pedro, Nazario Salazar y Fidelio Ponce de León, unido al arte expresionista internacional. Mi obra, como yo, es joven; estamos intentando entre los dos llegar a concretar un tema que nos lleve a un pensamiento en común para dialogar y reflexionar, y no es mi intensión conformarme sino el de seguir incansablemente en esa búsqueda.” 

Tras graduarse en 2006 en la especialidad de Artes Plásticas en la Academia de Artes “Vicentina de la Torre”, Eduardo Castillo inició su adiestramiento laboral dedicado a la docencia como conservador de arte en el Museo Provincial “Ignacio Agramonte y Loynaz.

Su tiempo como conservador rediseñó sus códigos estéticos con marcados rasgos abstraccionistas y figurativos, diseñados desde la calidez de un mundo, en ocasiones surrealista, pero que llega con ideas propias introduciéndose subjetivamente en “la imagen de la mujer como insinuación de un universo complejo y por descubrir”, como expresara el propio artista, quien de una forma singular nos describe la feminidad desde sus concepciones siempre unida a la belleza.

Eduardo Castillo junto a los artistas plásticos Nazario Salazar y Joel Jover./ foto cortesía del artista

La curiosidad por las figuras femeninas y la imagen de sus rostros y siluetas provocadoras y sugerentes llevó a Eduardo Castillo a crear una veintena de piezas que conforman su más reciente muestra personal “El Camino incierto suyo”, expuesta en la Galería Julián Morales de la sede de la Unión de Artistas y Escritores de Cuba (UNEAC) en el territorio.

Una exposición que forma parte de las actividades que se realizan en la provincia en el marco de la XIV Feria de Jóvenes Creadores “Golpe a Golpe” y la cual deja entrever el principio de un cambio en la parte física de su obra atadas en un mismo hilo conductor que lo realza como un artista talentoso en una ciudad de artes visuales.

El Camino incierto suyo…

“Esta exposición surge de un proyecto que llevo desarrollando hace varios años, que utiliza a la mujer como referencia. En él hago un estudio de su comportamiento y sus necesidades, su actitud ante la sociedad y su competencia con la misma belleza. En esta muestra hablo del tiempo transcurrido a través del viaje, un viaje personal, subjetivo, que se matiza con un carácter de momentos.

Obra de la serie El Camino Incierto Suyo/ foto cortesía del artista

“Es el comienzo de una vida plagada de transparencia y la necesidad de expresar una contumaz postura en relación con el dibujo, como la describiera Jorge Santos Caballero, escritor y curador de esta exposición. En ella uso técnicas de acrílico sobre cartulinas y dos instalaciones, un rejuego con la línea donde la presencia de la mujer se visualiza en diferentes lugares con un lenguaje simbólico y una imagen más perceptible y atractiva a la vista.”

“Cada exposición creada por mí son como mis hijos, y esta es una más de ellos, cada una con su manera de ser, su momento y peculiaridades. Muchas veces registro todas estas imágenes y las miro una y otra vez, porque cada una tiene su propia esencia pero siempre bajo un mismo concepto. Para crearlas me debe motivar el ambiente que me conecta con mi trabajo y centra mis motivos de inspiración con la disposición de reforzar mi obra”.

Entrega del cuadro Destellos al politólogo Ignacio Ramonet, invitado de honor de la XIV Feria de Jóvenes Creadores Golpe a Golpe/ foto cortesía del artista

 “Un año activo para las Artes Plásticas y la AHS…”

“Siendo asociado de la AHS me propuse como Jefe de la Sección de Artes Plásticas mostrar el excelente talento profesional de los jóvenes artistas visuales que hoy pertenecen a la organización y que ven en ella la oportunidad para darse a conocer en un medio que de por sí es competitivo y en el cual es necesario la promoción. 

“La AHS te abre ese camino y te permite compartir con aquellas personas que piensan y dialogan de la misma forma; te da la experiencia de participar en eventos y fortalece tu currículum como artista.

Eduardo Castillo con su obra de tesis de grado de la Academia de Artes Visuales Vicentina de la Torre/ foto cortesía del artista

“La Sección de Artes Plásticas de la filial camagüeyana cuenta hoy con 21 asociados, siete de ellos culminan este año su paso por la asociación, cinco residen en otras provincias y uno en el municipio de Florida. En este año se realizó la VI edición del Salón de Artes Visuales para Jóvenes Creadores “Gestos”, un encuentro nacional dirigido al público joven, a los estudiantes, artistas autodidactas, graduados y profesionales, quienes abarcan todos los géneros de las artes visuales con una diversidad estética que explora a su vez nuevos modos de hacer.

“Se organizó además un amplio programa de trabajo donde se impartieron clases magistrales, conferencias de críticos, secciones teóricas, exposiciones personales y la reinauguración de un estudio-galería: Leonardo Pablo Art-Studio. Se realizaron dos pintadas, una dedicada a la literatura, expuesta en la Galería Ateneo, y la otra, por los 34 años de la AHS y la cual se exhibe en la Galería Miras. Los artistas crearon 25 cuadros que se donaron al Centro Provincial del Libro y La Literatura para la decoración de sus librerías y cinco de ellos se quedaron como obra de valor de la AHS.

“A pesar de los requerimientos y el distanciamiento social provocado por la Covid-19, este año ha sido atípico pero sin embargo muy activo. Los artistas desde sus casas han creado sus obras personales y se han conectado con los proyectos colectivos. La divulgación de su trabajo se ha mantenido a través de las plataformas digitales con la publicación de cápsulas de videos promocionales. Las exposiciones personales de Alejandro Hernández, Alejandro Rodríguez Leiva, Odalys Ochoa y Chuli Herrera, fueron muestras del quehacer constante de nuestros artistas en tiempos de pandemia.

Exposición Polvos de Carbón/ foto cortesía del artista

“La vinculación entre la organización y las distintas instituciones como el Fondo de Bienes Culturales, la Galería de Arte Universal Alejo Carpentier y el Consejo de Artes Plásticas, entre otras, es lo que ha posibilitado el logro y funcionamiento de un entramado de acciones donde los artistas han logrado mostrar su excelente talento profesional.”

Inauguración de la Exposición El Camino Incierto suyo/ foto cortesía del artista