Escritores


El Madrigazo, festival de arte joven de la AHS

El festival del arte joven en La Habana, nombrado El Madrigazo y considerado el principal evento organizado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en esta capital, concluye este domingo 15 de noviembre.

Esta propuesta se celebró en las vísperas del aniversario de la fundación de la ciudad y con ella, se festejó también la reapertura de la sede habanera de la AHS conocida como La Madriguera, donde transcurrió el festival, informó a través de nota de prensa Heisa Altabaz Guzmán, comunicadora de la Asociación.

Indicó, además, que por la actual situación del país respecto a la COVID-19, en esta ocasión el evento sólo abrió sus puertas a los asociados de la institución.

La inauguración del evento comenzó con la presentación de diferentes músicos y proyectos: Ernesto Oliva, Harold Merino, The Concept y Grupo Gigantería en el escenario principal.

Esta primera jornada continuó con la muestra colectiva Hay más caminos después del abismo, y con la proyección de cortos, películas y teleteatros, para seguir luego con la descarga entre músicos y escritores
Por las calles de una isla.

Tony Ávila fue el invitado especial del concierto inaugural que ocurrió en el escenario central, seguido por el espectáculo Todos los caminos conducen al patio, y las actuaciones de Jan Cruz, Abel Geronés, Ronkalunga y Negrons.

Para el resto del fin de semana, el evento propuso un programa de actividades compuesto por charlas, proyección de audiovisuales, descargas músico-literarias, exposiciones y conciertos.

Igualmente, compartieron con la audiencia, como Maestros de Juventudes, el cineasta Fernando Pérez, el músico Pancho Amat, y el dramaturgo Carlos Díaz, director la compañía El Público.

El evento cerrará hoy a las nueve de la noche con la presentación de Havana Electrings, Club Conexo, Golpe Seko, The Shepal, Rapzodia y Christopher Simpson, para, a la medianoche, efectuar un brindis por el aniversario 501 de la fundación de la ciudad.


Los símbolos del derrumbe

Transcurre el mes de julio cálido y luminoso; con un buen augurio llega repentina la llovizna, los días argentados, el clima propicio para permanecer debajo de una manta y elegir un libro.

En la cubierta predominan los tonos oscuros, una luz que se acerca, un hombre que aguarda en lo que pudiera ser una terminal ferroviaria o un escenario. Líneas de tiempo anuncian las letras del color de la luz.

Un tren es el símbolo que recorre estas líneas invisibles. Delimitadas por las fechas como estaciones inevitables. El hombre no es el conductor sino la maquinaria; transita el tiempo que le ha sido otorgado, ruge humo, se descompone, vuelve a las vías, pero jamás tiene el control. Los vagones le siguen como un cámara fija, dejan constancia del paisaje, los transeúntes, del deterioro, mas no juzgan la trayectoria.

Según las palabras de la joven escritora Elizabeth Reinosa Aliaga, autora de este volumen —con el que obtuvo el Premio Calendario de Narrativa 2019—, no ha podido precisar en qué género situarlo. Pero si continuamos el viaje necesitaremos definir, al menos para poder ordenar y analizar.

Por eso trataré de dar mi propia clasificación. Líneas de tiempo no es un libro de cuentos y creo que eso queda claro, pero ¿es una novela?, pudiera ser, sobre todo atendiendo a las libertades que la modernidad le ha concedido a esta. Posee un alto vuelo poético, lo cual conjugado a su estructura se acerca sobremanera a la prosa poética. Sin embargo, me decantaré por llamarlo relato, como otros antes denominaron así a El curioso caso de Benjamin Button, de F. Scott Fitzgerald. Este al igual que Líneas…narra la vida de un personaje desde el nacimiento hasta su muerte —aunque en un orden peculiar—, seccionándola por etapas.

Una vez dicho esto quisiera pasar a hablar de Seda, novela del italiano Alessandro Baricco, y referente cercano de Líneas de tiempo. La obra de Baricco también se estructura de manera viñética, flashazos de la vida de HervéJoncour; en esta el autor emplea capítulos muy cortos, casi todos de media página, que por orden numérico nos narra la vida de Hervé y otros personajes. Claro Alessandro sí entra en cuestiones propias de la novela, permite visualizar personajes y lugares en su forma física desde la Siberia hasta el Japón.

En este relato se nos muestra a los personajes siempre indefinidos, como detrás de la bruma, en las sombras, como los ingrávidos de Valeria Luiselli. Su protagonista no posee nombre, ni siquiera rostro, aunque sí una angustia, un dolor que deviene violencia. Esta violencia será padecida por el resto de los personajes, sin excepciones, ni siquiera de los más pequeños, ni siquiera del mismo que la genera.

Al escribir sobre otros escritores se apunta, por ejemplo: su estilo narrativo se inspira en las novelas de… o es evidente la influencia de autores como… Este punto es acertado y lógico, todos tienen referentes, puntos de partida, de contacto, de inspiración.

Me atrevo a decir que tiene precisos puntos de contacto con Celestino antes del alba, de Reinaldo Arenas. La casa como infierno, prisión. El predominio de la violencia. El único que comprende al protagonista es su hermano Kiko; al igual que al protagonista de Arenas solo lo entiende Celestino, su primo, quien más tarde se transformará en su hermano y viceversa. La madre, dualidad de brutalidad y ternura, igualmente “muere”, pero como en Celestino continúa viva. 

Y un trasfondo como el de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Piramidal: todo se va construyendo hasta llegar a la cúspide y, entonces, inicia el descenso, el estropicio. Su línea central es la locura y, por supuesto, la soledad.

De un aliento corto. Sintético. Lírico. No existe en estas páginas una inquietud por el mundo exterior. No es el cómo la sociedad modifica al sujeto, sino cómo el individuo altera su mundo interior y cercano. Nos hemos trasladado de esa visión de lo macro a lo micro. A la familia como preocupación y como orden. El ser como causante e impotente testigo de su propio derrumbe.


Convocan a primera edición del premio nacional de narrativa para niños Reina del Mar Editores 2020

El sello literario de Cienfuegos “Reina del Mar Editores”, perteneciente a la Asociación Hermanos Saiz, convoca a la primera edición del premio nacional de narrativa para niños. En el concurso podrán participar escritores menores de 36 años, residentes en Cuba, miembros de la UNEAC o la AHS.

En esta oportunidad el volumen o proyecto de libro tendrá características diferentes y será entregado de una manera habitual por estos días, pues el formato digital cumplirá con las bases de la convocatoria.

Se puede concursar con un texto de Narrativa para niños, ya sea en los géneros noveleta o cuento y el mismo puede tener una extensión de hasta 95 cuartillas, incluyendo ilustraciones.

Es esta la primera ocasión que Reina del Mar editores dedica su principal certamen a la literatura infantil, como reconocimiento también a la fuerza de esta categoría en el territorio sureño.

La convocatoria cierra en el mes de octubre, fecha en la que la comisión de admisión sesionará para dar a conocer los 5 mejores volúmenes presentados.

El sello editorial de los jóvenes escritores cienfuegueros, celebra con este premio el aniversario 23 de su fundación. Más de una década impulsando la literatura, siempre desde textos audaces e innovadores.

*Tomado de Perlavisión


Librerías: espacios esenciales en las nuevas realidades sociales contemporáneas

“…sólo el júbilo que me produce entrar en una gran librería es comparable al frío que se siente al entrar en un gran arsenal”.

José Martí.

(Diario La Nación El 13 de enero de 1886)

“Las librerías son antros donde se pasean unos tipos raros que ojean lo que no compran, que hojean lo que sólo pueden mirar…”

César Hildebrandt

(Periodista limeño)

Quien se decida a realizar una exhaustiva búsqueda bibliográfica, acerca de temas relacionados con las instituciones culturales en nuestro país, podrá percatarse de siguiente detalle: sobre las librerías resultan, aún, escasos los trabajos que atiendan suficientemente su quehacer y papel, en torno a procesos articuladores como el servicio y la gestión cultural o su participación en la producción de conocimientos e intercambios de información y significaciones de la sociedad.

La necesidad de indagar en estas y otras zonas de profundas connotaciones para estas instituciones, cuya actividad se relaciona con las formas tradicionales del consumo de libros, radica en el largo tiempo que han estado presentes en los itinerarios y prácticas culturales[1] de muchos cubanos. Ocupan un lugar crucial en la memoria colectiva, fundamentalmente, por el interés de los servicios que prestan y de sus usos, servicios que dejaron de ser una práctica de consumo cultural[2] elitista mediado por signos de status, con peso en las competencias económicas o culturales.

Lo antes descrito les ha permitido ganarse cierta distinción y destaque en los distintos momentos histórico-culturales de nuestra sociedad, a partir de interconexiones establecidas en el tejido social, que les imprimen características —quizás las más conocidas— como las de ser soportes estructuradores de barrios y actividades culturales y lugar de afinidades cultivadas de diversas maneras: El lugar “donde a la memoria y la emoción se suma el encuentro, según postulados de la sicogeografía[3]”.   

El periodista, narrador, crítico y editor cubano Imeldo Álvarez García, da cuentas en su artículo «Libros, libreros y librerías”, de la impronta emotiva que estos lugares tienen al plantear “que valdría la pena compilar los criterios y anécdotas de los más importantes escritores, artistas e intelectuales sobre las librerías [donde] Saldría un libro colmado de experiencias incalculables en la memoria de cualquier densidad cultural”. Aunque valdría la pena recoger también las vivencias de otros grupos sociales, pues la permanencia y diversificación de las librerías por todo el territorio nacional[4] patentiza una de las maneras en que se han defendido, nuestros derechos culturales, en tanto, hacer usos de sus servicios,[5] ejemplifica la democratización y acceso a los productos culturales (específicamente los productos editoriales).

II

Urge recuperar y organizar la mayor cantidad de información posible sobre las librerías porque en Cuba, “donde se libra actualmente la más auténtica revolución cultural de estos tiempos, la librería tiene un significado distinto”[6],  al estar sometidas, entre otras mediaciones, a las cambiantes condiciones de la realidad social contemporánea, caracterizada por la diversificación (y nuevos hábitos) de consumo de bienes y servicios culturales que coadyuvan, de una manera u otra, a debilitar su viabilidad.

La diversificación de este tipo de consumo, ya ocupa el centro de disímiles procesos de reproducción social, lo que significa para las librerías, a escala local, según la opinión del pedagogo vazco, experto en politica y gestión cultural, Iñaki López Aguileta, “una dura competencia en el sector del ocio y la cultura, teniendo en cuenta la existencia de muchas ofertas públicas y privadas, en el hogar y fuera de él”[7].

Pese a las amenazas que se derivan de estos contextos, las librerías siguen desempeñando, desde su objeto social, el papel primordial de asegurar la bibliodiversidad y el fomento de la lectura de los niños, jóvenes y adultos, razones que convocan e invitan a reflexionar acerca de su lugar como espacio público que ha de ser promovido y defendido por todos los actores de la sociedad, los que deben (debemos) reconocer los roles y funciones de estas instituciones, para hacer ciertos las distintas proyecciones y asumir la pertinencia de valorizar la oportunidad que representan para el desarrollo cultural.

Este reconocimiento puede catalogarse de estratégico porque, hoy día, sobre las librerías se ciñen no pocos pronósticos oscuros, que guardan relación por una parte —y terreno de agudas polémicas— con el empuje de las tecnologías de la información y las comunicaciones (Tics) consideradas, muchas veces, colaterales a todo el ciclo productivo del libro[8].  y que afecta indiscutiblemente a los actores involucrados en ese proceso, entre ellos el lector y el libro respectivamente.

Por otra parte relacionados con comportamientos culturales,[9] tanto en el ámbito social y educativo, que indican que la práctica de lectura está quedando por debajo de otras prácticas como escuchar música, ver la televisión, escuchar la radio y ver películas en el hogar gracias al amplio inventario de equipos electrónicos para ello. En otros términos: desplazamientos hacia otras zonas «más atractivas” que dan motivos, a veces extremistas, para decir que las librerías “se están vaciando aceleradamente».  

Si bien en ambos sentidos existen verdades (relativas), resulta oportuno señalar que estas son las nuevas configuraciones donde las librerías se están (de)construyendo; asimilando e integrando otras interrelaciones y dinámicas para ampliar sus servicios, que no debe ser exclusivamente la venta de libros. Configuraciones donde las Tics pueden ser, efectivamente, excelentes aliadas ante las oportunidades que ellas proporcionan[10].

III

Datos obtenidos de las encuestas sobre el consumo y prácticas culturales en América Latina[11], apuntan a que la asistencia y/o visitas a librerías están exhibiendo cifras alentadoras lo que corrobora que estos espacios constituyen un incentivo para satisfacer intereses diversos. Cuba no es la excepción.

En los estudios que se desarrollan sobre el consumo de libros (producto cultural líder de la industria editorial), las visitas a librerías poseen una importancia particular, en tanto contribuyen a diagnosticar el sistema de prácticas relacionadas con el mismo. Preguntas diseñadas sobre la asistencia o visitas a librerías se realizan con el propósito de diagnosticar la utilización (uso) de esos espacios, ambos a disposición de las personas durante todo el año, a lo cual se debe agregar que visitarlas y ser socio de alguna es una práctica fácil de realizar y se pondera sobre la base de la importancia, utilidad y promoción de la lectura.

La información de y sobre las librerías, extraídas de estudios que indagan en otros fenómenos culturales vinculados con las mismas, sugiere y  aporta un  material nada desdeñable para el diseño y puesta en práctica de los resultados concretos de las políticas del libro en estos espacios culturales, esfuerzos institucionales a los que se incorporan investigadores de instituciones culturales y académicas, así como los propios  agentes de la industria cultural del libro, preocupados, desde visiones interdisciplinares y la conveniente combinación de recursos metodológicos, en conocer las razones por la que determinados grupos sociales asisten a las librerías y a cuáles asisten.

En perspectiva las valoraciones anteriores contribuyen a bosquejar los actuales derroteros de las librerías, que deben trabajar por superar la representación tradicional como el lugar donde se venden libros, creencias, muchas veces compartidas, entre la población y el personal que labora en ellas[12] y apostar por una  orientación hacia:

  • el servicio caracterizado por la creatividad; la utilización eficientemente de la información aportada por los estudios de la demanda; el sustento en diagnósticos socioculturales y programas de actividades flexibles; por la articulación de la actividad atendiendo a los principales factores que influyen en la conducta del consumidor como: los culturales, sociales y personales.[13] Asirse a la convicción de que presentar un servicio de buena factura contribuirá al aumento de hábitos, necesidades, demandas y expectativas culturales en la población (potencial comunidad de usuarios).

IV

A modo de conclusión, repensar las librerías como espacio público de la cultura, dedicado a la comercialización, posee intereses específicos que no deben dejarse pasar por alto, dígase, las relaciones que se establecen entre el binomio economía―cultura, pues están en el terreno del sector cultural cuyas actividades económicas se vinculan a la producción cultural a partir de ofertas que intentan satisfacer un tipo de necesidad específica: la cultural.  

Desde estas relaciones se visualiza la importante función de las librerías de ser una organización económica proveedora de servicios de distribución, función que las coloca en calidad de sociedad humana que tiene en mente los intereses de ese tipo de organización, situación que, en ocasiones, convierte las ventas al público en obsesión para los libreros,  sin tiempo para reparar en la responsabilidad de lo que representa el producto cultural editorial, de manera general, de otro tipo de producto.

La gestión comercial con enfoque cultural, un tipo de gestión venida a bien dentro del modelo de actualización social y económico cubano, está llamada a solventar las deficiencias generadas por esas posturas y reordenar los procesos en aras de elaborar engranajes más orgánicos. Gestión que está llamada a defender, “la única riqueza renovable (la cultural) y por tanto inagotable que tenemos [la cual] no puede ser sometida a las leyes de la oferta y la demanda”[14].

Así los procedimientos de trabajo a elegir ―o los elegidos―, tendrán inevitablemente que ser consecuentes con la creciente importancia del binomio antes señalado y tener la voluntad por comprender, acompañar y dominar mejor el lenguaje del mercado cultural (armónico y coherente con nuestra política cultural); realidad que exige entrenamientos más sólidos de los libreros y otros gestores para trabajar con recursos científicos de la actividad cultural más complejos, expeditos para estimular el deseo y la necesidad de llegarnos a esos “grandes arsenales” y sentir que tienen definitivamente un protagonismo mayor en nuestra vida cotidiana.

Notas y referencias bibliográficas

[1] Prácticas culturales (PC): se define como conductas y formas de proceder de las personas que expresan cierta relación con los objetos culturales. La acción directa y conscientemente practicada por los individuos, por ejemplo, escribir, asistir a funciones de teatro o visitar galería, bibliotecas y librerías, etc.

[2] El consumo cultural es un concepto estratégico para interpretar hoy día los asuntos culturales. El teórico de la cultura Néstor García Canclini, lo define como “el conjunto de procesos de apropiación y usos de productos en los que el valor simbólico prevalece sobre los valores de uso y de cambio, o donde al menos estos últimos se configuran subordinados a la dimensión simbólicas”. La idea del consumo cultural suele tener un ámbito de aplicación más amplio en el que caben las actividades relacionadas con los servicios culturales.

[3] La cursiva pertenece al escritor, poeta y ensayista español Manuel Rivas, que desde esta disciplina de la psicología, que estudia, entre otros aspectos, los efectos psíquicos que un determinado contexto produce en los individuos o entender los efectos y las formas del ambiente geográfico en el comportamiento y emociones de las personas, aseveró que sin las librerías y las bibliotecas no existiría la ciudad.

[4] Más de 310 librerías en funcionamiento según el Instituto Cubano del Libro.

[5] La respuesta de los usos, a decir del investigador granmense Máximo Gómez Castell, se objetiva en las producciones de sentido, en la actitud creativa de los individuos.

[6] Más información consultar el artículo de Imeldo Álvarez García “Libros, libreros y librerías”. Disponible en http://www.cubaliteraria.cu/artbaul.php?idarticulo=23

[7] Iñaqui López Aguileta (2002). La promoción del libro a escala local. Ponencia presentada en el XVIII Congreso Nacional de Libreros. Orense, Bilbao, Portugal. 1-4 de mayo.

[8] En el esquema del ciclo productivo del libro en Cuba las librerías se destacan como uno de los eslabones esenciales en la distribución. Ellas responden como estructuras comerciales al Instituto Cubano del Libro (ICL) y administrativamente a los Centros Provinciales del Libro y la Literatura.

[9] Entiéndase por comportamiento cultural el comportamiento exhibido por los seres humanos, o sea, la manera de proceder que tienen las personas en relación con su entorno o mundo de estímulos.

[10] El diseño y puesta en práctica de proyectos como los cibercafés, áreas de lecturas en la red o áreas para descargar libros digitales (gratuitamente) de las bibliotecas virtuales son algunos de los ejemplos que ilustran el resultado de estas alianzas.

[11] Refiérase, entre otras, a los datos recuperados de los informes del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina, el Caribe, España y Portugal (CERLALC) al cual pertenece Cuba, los informes iberoamericanos del libro y a la segunda Encuesta Nacional sobre Prácticas de Consumo Cultural realizada por el Instituto Cubano de Investigaciones Culturales Juan Marinello (ICICJM) en coordinación con el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE) de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

[12] Ver “La Gestión de los Servicios Culturales desde  la perspectiva socio-cultural en Santiago de Cuba. El Caso de las Librerías” de Liudska Guadarrama Álvarez.

[13] Los factores que influyen en la conducta del consumidor cultural serán determinantes en la toma de decisiones para usar o no el servicio que se presta. Según Philip Kotler, economista y especialista en mercadeo, estos son los: Factores culturales, sociales y personales.

[14] Fragmento de una exclusiva de Fornet aparecida en el artículo » Cultura cubana: Nunca respuestas fáciles a preguntas difíciles.» Publicado: en el sitio digital Cubarte el 27 de febrero de 2012.


34 años unidos por el arte (+Video)

La Asociación Hermanos Saíz celebra este 18 de octubre su aniversario 34 y con motivo de la fecha los jóvenes creadores de toda la isla desarrollan por estos días múltiples actividades para enaltecer el arte joven que los une como vanguardia en el país.

Desde el mes de septiembre impulsan en las redes sociales una campaña con el slogan “el arte nos une”, resaltando la capacidad de resiliencia del arte en tiempos de pandemia y aislamiento social, y exponiendo la creación a través de las plataformas digitales.

“En los perfiles de la Asociación se han compartido cápsulas, postales, crónicas, entrevistas, fotos de momentos importantes de la organización, y secciones como AHS Te presenta, utilizando las etiquetas #AHSAniversario34, #AHSCuba, #AHSViva, #ElArteTambiénSalva y #ConLaMismaEstrella”, comentó Yasel Toledo, vicepresidente de la organización.

También, el Portal del Arte Joven Cubano, disponible en la dirección www.ahs.cu, es fuente de múltiples contenidos, apoyados en la red de colaboradores a lo largo del país.

“Entre las acciones más importantes, explicó el novel periodista, se incluirá un forodebate en el sitio de la organización para intercambiar en torno al quehacer de la joven vanguardia  artística luego de su Tercer Congreso, desarrollado en octubre de 2018; así como se analizarán los proyectos que tiene por delante la Asociación. Además, se darán a conocer los premios Maestros de Juventudes 2020, mayor reconocimiento que otorga la AHS a personalidades referenciales que marcan una pauta importante en la cultura cubana.”

El día 18 se prevé transmitir por el canal Cubavisión y por varias plataformas digitales un concierto de jóvenes músicos, así como el estreno del audiovisual Bitácoras AHS, que tiene como protagonistas a creadores de Santiago de Cuba. Por otra parte, se ha habilitado el correo electrónico ahscomunicacion@gmail.com para recibir textos breves, videos y otras propuestas en las cuales los asociados expresen el significado de la AHS.

Desde Internet, escenario principal, las diferentes provincias impulsan también varias iniciativas, que incluyen una gala especial en la ciudad de Santa Clara y un amplio programa de actividades en Granma, coincidiendo con la Fiesta de la Cubanía.

“Defendiendo la capacidad de arte como factor espiritual ante las adversidades, celebraremos este nuevo aniversario de la Asociación, explicó Toledo, pues celebramos, además, todos los proyectos colectivos que han surgido entre escritores, investigadores y artistas durante este tiempo de pandemia a propósito de la Covid-19.”

“Mantenernos unidos como familia, sin importar las circunstancias, ni cuán lejos estemos físicamente, es parte de las esencias de la AHS, así como el arte y la capacidad de soñar y crear debe mantenernos unidos siempre, como vanguardia creativa del país y grupo de amigos enamorados de la belleza más allá de lo que se pueda ver”, añadió el joven escritor.


Arte y promoción: El límite es la creatividad (+ tuit)

La promoción suele ser preocupación o interés permanente de los creadores y otras personas. Alrededor del fenómeno gravitan muchos factores. Algunos artistas prefieren quedarse a esperar que otros asuman esa labor, vital para que se conozca más su obra. La mayoría aspira permanentemente a estar en los medios tradicionales de comunicación, pero la verdad es que hoy existen múltiples oportunidades para llegar a públicos diversos.

Un ejemplo ineludible de eso es que ciertas propuestas suelen hasta evitarse en la televisión o la radio, pero son ampliamente consumidas circulan en memorias flash, chats, grupos en redes sociales, alcanzan miles de reproducciones en canales de youtube… y hasta son tarareadas en la calle.

Teóricamente en Internet, millones de personas están a la distancia de un clic, un “me gusta”, una especie de comunidad global interconectada. Solamente en Facebook, la red social de más uso en el mundo, suelen conectarse más de 2 mil 500 millones de internautas; en youtube más de dos mil millones, en WhatsApp más de mil 600 millones, Instagram más de mil millones.

Cuba también ha dado pasos, y según estadísticas divulgadas en varios sitios oficiales, ya más de siete millones de personas aquí acceden a las plataformas digitales, aunque no debemos desconocer que muchas lo hacen con bajos niveles de conexión o a un precio alto que les exige ahorrar casi hasta el extremo.

En #BlogMiraJoven: Arte y promoción: El límite es la creatividad (+ tuit)Por Yasel Toledo GarnacheLa promoción suele…

Publicada por Yasel Toledo Garnache en Lunes, 28 de septiembre de 2020

Aquí todavía no logran fuerza fenómenos como el de los youtubers, más allá de algunos esfuerzos. Debemos reconocer que perfiles de organizaciones e instituciones de la Cultura, con funciones también de promoción avanzan en el mundo digital. Ojalá algunas lleguen, por ejemplo, al millón de seguidores, aunque significa vencer otros obstáculos especiales para Cuba desde estas plataformas. No son muchos todavía los creadores que tienen cuentas en Instagram y en Youtube, ubicadas entre las redes preferidas a nivel global. Y algunos no las pueden actualizar con frecuencia por diferentes razones.

A eso sumamos que esos contenidos no suelen llegar a muchos internautas en otras regiones, y son consumidos casi totalmente por el público cubano, aunque resulta justo reconocer las buenas experiencias impulsadas en el sector de la cultura, especialmente durante los meses más recientes, con conciertos on-line y una presencia más atractiva en el mundo hipermedia.

Debemos continuar diseñando más y mejores campañas comunicacionales también para el exterior, realizar más alianzas con artistas y organizaciones de otras partes del mundo que nos permitan llegar más lejos. En lo adelante cada evento deberá tener una programación digital, con la aspiración de ir más allá de los límites de nuestra geografía nacional, atraer y enamorar.
Debemos compartir más contenidos en otros idiomas, además del Español, analizar estadísticas y readaptar el trabajo en función de lo que queremos, tener en cuenta los horarios más pertinentes para publicar según la hora a la que acceden nuestros públicos… Según nuestros objetivos se pueden tener en cuenta otros elementos como sus edades, sexo, ciudad donde residen…, información que brindan con facilidad las administraciones de páginas en las redes.

Otra de las desventajas que se suele enfrentar aquí es que el posicionamiento de nuestros sitios webs y perfiles es solamente natural, o sea fruto del trabajo, mientras que otros pagan por lugares privilegiados en buscadores o llegar a más internautas con facilidad direccionando incluso hacia otros países o grupos de edades.

En la situación de Cuba influyen diversos aspectos, incluida la infraestructura y organización existente para la promoción, y la preparación humana para desarrollarla. Es fundamental comprender mejor las dinámicas de las plataformas digitales, conocer su funcionamiento y las maneras de llegar a sectores de internautas más diversos. No se trata de inundar los sitios de contenidos, sino de brindarlos de una manera creativa y sugerente, y hacer luego una labor de promoción para esos propios materiales.

Fenómenos como la comercialización digital del arte deben ser aprovechados en mayor medida. No basta con tener, por ejemplo, una plataforma para la música, también es preciso hacerla atractiva y crear múltiples canales que lleven a ella. Los propios creadores también deben ser más protagonistas en todo esto. Deberían existir muchas más multimedias, exposiciones virtuales y posibilidades de visitas on line a nuestros principales centros de arte, muesos y otros lugares.

Es pertinente un mayor ejercicio de la crítica artística y cultural en general en espacios que verdaderamente tengan gran impacto mediático y contribuyan a la jerarquización de las mejores opciones. Lo ideal sería que quienes tienen entre sus funciones la promoción desde las instituciones y los medios también sean coherentes con eso.

Lo realizado en esta etapa de coronavirus demuestra que teníamos muchas potencialidades sin aprovechar, y a pesar de la complejidad de las circunstancias se han redimensionado varias de las propuestas artísticas en el país.

Escribimos esto siendo críticos sobre todo con nosotros mismos. Es fácil escribir, saber lo que se debe mejorar, pero lo verdaderamente complicado es conseguir lo que se quiere.

Necesitamos superación de las personas encargadas de la promoción y también de los propios autores que deben ser cada vez más protagonistas en función de que se conozca lo que hacen. Son fundamentales las alianzas entre las instituciones, entre ellas y los artistas, y con algunas de las personas o grupos creativos que mejores experiencias tienen.

Debemos estar conscientes de que más allá de lo hipermedia y los medios tradicionales, los espacios físicos siempre serán un escenario importante de promoción. Lo más importante seguirá siendo la obra como tal, pero cada vez resulta más vital presentarla de la mejor manera posible y según las características de cada plataforma.

Es importante resaltar los pasos que se han dado en el país y especialmente en el sector de la Cultura, a favor de la promoción y la comunicación en general, con transmisiones en vivo, conciertos on-line y otras iniciativas, que han mantenido el arte muy vivo en esta etapa de pandemia. Resulta favorable que muchas de las mejores experiencias han sido impulsadas por el Ministerio de Cultura y organizaciones de creadores como la Asociación Hermanos Saíz y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

En todo esto tampoco hay reglas fijas. Lo aparentemente incorrecto puede ser lo que mejor funcione para algunos. En esto como en el arte y la vida es muy favorable tener siempre un estilo propio. El límite es la creatividad.

  • *Publicado originalmente en el blog del autor Mira Joven


El simbolismo de un ascenso (+ Fotos, videos y tuits)

Subir al punto más alto de Cuba, a la cima del Pico Turquino, no es cosa de juego. Implica sacrificio y atrevimiento. Cada escalada tiene su historia, sus sensaciones más íntimas. Hacerlo significa mucho más que un hecho o metas individuales. Constituye un símbolo, un mensaje de voluntad y fidelidad a las esencias, de capacidad para vencer los obstáculos y seguir en el camino de los sueños.

Desde hace más de 10 años, jóvenes creadores de la Asociación Hermanos Saíz siempre llegamos en agosto al encuentro con el busto del Apóstol, a mil 974 metros sobre el nivel del mar. Ahí está también el recuerdo de la heroína Celia Sánchez Manduley, su padre y la escultora Gilma Madera, quienes lo llevaron hasta la emblemática elevación cuando se cumplían cien años del natalicio del Héroe Nacional.

Para nosotros es muy especial esta tradición, que mantenemos a pesar de la complejidad de las circunstancias. En la ocasión más reciente fuimos apenas 20 escritores y artistas del oriente del país, 20 amantes de la utopía, que desafiamos el fango y el cansancio, 20 inquietos que subimos como hermanos, inspirados en los poetas Luis y Sergio Saíz Montes de Oca, en Fidel y Martí. Ese fue también un ascenso por la esperanza y la vida.

PREÁMBULO

El itinerario incluyó durante los días anteriores las visitas al Museo de Cera de Bayamo y a la Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria y Primer Presidente de la República en Armas, patriota y hombre de literatura y música. Disfrutamos una exposición dedicada a Fidel, y caminamos por la primera Plaza denominada de la Revolución en el país y por el lugar donde fueron estrenadas las notas del Himno Nacional el 20 de octubre de 1868. Otro momento especial ocurrió en la sede de la AHS en Granma, fuente de trova y poesía. Tuvimos además un intercambio con autoridades de la provincia.

Hasta el Monumento Nacional La Demajagua, en el municipio de Manzanillo, llegamos conscientes de estar en un altar sagrado de la nación, lugar donde palpita parte importante del corazón de Cuba. Muy cerca de la campana que retumbó el día del alzamiento inicial y de las ruinas del ingenio, conocimos más sobre los acontecimientos de aquel 10 de octubre de 1868, cuando comenzó la primera guerra por la independencia aquí. Más tarde desandamos el centro urbano de la ciudad también conocida como Perla del Guacanayabo, urbe con rica historia artística, cuna de Carlos Puebla, llamado Cantor de la Revolución, y de otras personalidades de la cultura de ayer y hoy.

Luego nos fuimos a Santo Domingo, comunidad de la Sierra Maestra, ubicada apenas a ocho kilómetros de donde radicó la Comandancia General del Ejército Rebelde en La Plata. Ahí la AHS tiene otra familia, pobladores que esperan cada año esta expedición de arte y sueños. El saludo de Jorge y otros trabajadores del campamento de pioneros exploradores Ramón Paz Borroto. El cariño y la certeza de que estábamos en otra casa.

HACIA LO MÁS ALTO

El 12 en la madrugada comenzamos el ascenso hasta el campamento de Aguada de Joaquín, cinco kilómetros antes de lo más alto. Nos acompañaban los guías Oilet y Yordanys, dos amigos que siempre dan pasos firmes. Y el día 13 a las tres de la madrugada, fecha del cumpleaños 94 de Fidel y del aniversario 63 del asesinato de Luis y Sergio Saíz, retomamos el rumbo hacia la cima.

En la oscuridad compartimos la luz de un teléfono. Cuando alguien temblaba por el cansancio le brindamos la mano. Ante la lesión de alguien nos convertimos en enfermeros y algunos hasta en ambulancia. Así fuimos metro a metro por la serranía.

Los instantes siguen en nuestras mentes como recuerdos en movimiento. Ahí está el cansancio, la seguridad de que llegaremos a pesar del mal estado del sendero. Íbamos todos con agua, caramelos y algo más.

Cerca de las nubes hubo canciones, versos, y un abrazo gigante, muestra de hermandad. También fotos, muchas fotos, tal vez porque todos querían guardar el momento.

El escritor Norge Luis Labrada (izquierda) en sendero del Parque Nacional Pico Turquino.

Para el joven poeta holguinero Norge Luis Labrada la experiencia fue inolvidable. “Llegar con un grupo de jóvenes diversos a lo más alto de Cuba me devolvió la fe, a pesar de este tiempo de coronavirus. Este ascenso y el abrazo entre todos fue una confirmación de que quedamos muchos comprometidos. Gracias por la devolución. Estoy orgulloso, ahora un poco llorón con ganas de encontrar otra vez a quienes me acompañaron en esta aventura”.

La actriz tunera Leonor Pérez Hinojosa asegura que nunca olvidará esas vivencias, gracias a las cuales conoció un poco más a su país y a otros creadores enamorados de la utopía.

Es inevitable recordar la emoción de la trovadora guantanamera Annalie López mientras cantaba al lado del busto de Martí, el entusiasmo del investigador baracoeso Carlos Urgellés, el ánimo del actor granmense Ruslan Domínguez o la fuerza de Yoana Aranda, a pesar del esguince en un tobillo.

El ascenso al Turquino representa también el espíritu de la AHS, una familia grande que jamás se deja vencer por los obstáculos, un grupo de creadores que se apoya en la conquista de los anhelos.

Son muchas las imágenes en nuestras mentes: las sonrisas, las canciones, el abrazo en lo más alto. Seguramente el Turquino seguirá recibiendo a jóvenes escritores, artistas e investigadores cada 13 de agosto durante muchos años. Ahí habrá siempre poesía.

Visita al Museo de Cera de Bayamo.

Intercambio con autoridades de Granma

Creadores de la AHS visitan el Museo Casa Natal de Céspedes.

En el Monumento Nacional La Demajagua

En el Alto de Naranjo, minutos antes de comenzar el ascenso al Pico Turquino.

En el Campamento de Aguada de Joaquín, cinco kilómetros antes de la cima del Turquino.

En la cima del Pico Turquino, a mil 974 metros sobre el nivel del mar.

Abrazo entre jóvenes creadores en lo más alto de Cuba.


Cienfuegos: jóvenes artistas y escritores suben a la serranía

En el emblemático Pico San Juan, la mayor altura del Macizo Guamuhaya (mil 400 metros sobre el nivel del mar), comenzó el periplo con un acto de entrega de carnés a quienes se integran por vez primera a esa significa acción cultural.

Como parte de las medidas higiénicas y sanitarias, a cada joven le hicieron una prueba rápida para determinar la posible presencia del nuevo coronavirus o la Covid–19. Todos portan nasobucos confeccionados por los sobresalientes diseñadores cienfuegueros Reinier y Dianko.

El programa de la cruzada considera presentaciones en múltiples asentamientos poblaciones de la zona montañosa, con intercambios especiales con niños y jóvenes, sobre la base de la presentación de las diferentes manifestaciones artísticas.

Quienes toman parte en la Cruzada Artística─Literaria permanecerán en el lomerío hasta este lunes 3 de agosto.