Escritores


El simbolismo de un ascenso (+ Fotos, videos y tuits)

Subir al punto m√°s alto de Cuba, a la cima del Pico Turquino, no es cosa de juego. Implica sacrificio y atrevimiento. Cada escalada tiene su historia, sus sensaciones m√°s √≠ntimas. Hacerlo significa mucho m√°s que un hecho o metas individuales. Constituye un s√≠mbolo, un mensaje de voluntad y fidelidad a las esencias, de capacidad para vencer los obst√°culos y seguir en el camino de los sue√Īos.

Desde hace m√°s de 10 a√Īos, j√≥venes creadores de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z siempre llegamos en agosto al encuentro con el busto del Ap√≥stol, a mil 974 metros sobre el nivel del mar. Ah√≠ est√° tambi√©n el recuerdo de la hero√≠na Celia S√°nchez Manduley, su padre y la escultora Gilma Madera, quienes lo llevaron hasta la emblem√°tica elevaci√≥n cuando se cumpl√≠an cien a√Īos del natalicio del H√©roe Nacional.

Para nosotros es muy especial esta tradición, que mantenemos a pesar de la complejidad de las circunstancias. En la ocasión más reciente fuimos apenas 20 escritores y artistas del oriente del país, 20 amantes de la utopía, que desafiamos el fango y el cansancio, 20 inquietos que subimos como hermanos, inspirados en los poetas Luis y Sergio Saíz Montes de Oca, en Fidel y Martí. Ese fue también un ascenso por la esperanza y la vida.

PRE√ĀMBULO

El itinerario incluy√≥ durante los d√≠as anteriores las visitas al Museo de Cera de Bayamo y a la Casa Natal de Carlos Manuel de C√©spedes, Padre de la Patria y Primer Presidente de la Rep√ļblica en Armas, patriota y hombre de literatura y m√ļsica. Disfrutamos una exposici√≥n dedicada a Fidel, y caminamos por la primera Plaza denominada de la Revoluci√≥n en el pa√≠s y por el lugar donde fueron estrenadas las notas del Himno Nacional el 20 de octubre de 1868. Otro momento especial ocurri√≥ en la sede de la AHS en Granma, fuente de trova y poes√≠a. Tuvimos adem√°s un intercambio con autoridades de la provincia.

Hasta el Monumento Nacional La Demajagua, en el municipio de Manzanillo, llegamos conscientes de estar en un altar sagrado de la nación, lugar donde palpita parte importante del corazón de Cuba. Muy cerca de la campana que retumbó el día del alzamiento inicial y de las ruinas del ingenio, conocimos más sobre los acontecimientos de aquel 10 de octubre de 1868, cuando comenzó la primera guerra por la independencia aquí. Más tarde desandamos el centro urbano de la ciudad también conocida como Perla del Guacanayabo, urbe con rica historia artística, cuna de Carlos Puebla, llamado Cantor de la Revolución, y de otras personalidades de la cultura de ayer y hoy.

Luego nos fuimos a Santo Domingo, comunidad de la Sierra Maestra, ubicada apenas a ocho kil√≥metros de donde radic√≥ la Comandancia General del Ej√©rcito Rebelde en La Plata. Ah√≠ la AHS tiene otra familia, pobladores que esperan cada a√Īo esta expedici√≥n de arte y sue√Īos. El saludo de Jorge y otros trabajadores del campamento de pioneros exploradores Ram√≥n Paz Borroto. El cari√Īo y la certeza de que est√°bamos en otra casa.

HACIA LO M√ĀS ALTO

El 12 en la madrugada comenzamos el ascenso hasta el campamento de Aguada de Joaqu√≠n, cinco kil√≥metros antes de lo m√°s alto. Nos acompa√Īaban los gu√≠as Oilet y Yordanys, dos amigos que siempre dan pasos firmes. Y el d√≠a 13 a las tres de la madrugada, fecha del cumplea√Īos 94 de Fidel y del aniversario 63 del asesinato de Luis y Sergio Sa√≠z, retomamos el rumbo hacia la cima.

En la oscuridad compartimos la luz de un teléfono. Cuando alguien temblaba por el cansancio le brindamos la mano. Ante la lesión de alguien nos convertimos en enfermeros y algunos hasta en ambulancia. Así fuimos metro a metro por la serranía.

Los instantes siguen en nuestras mentes como recuerdos en movimiento. Ah√≠ est√° el cansancio, la seguridad de que llegaremos a pesar del mal estado del sendero. √ćbamos todos con agua, caramelos y algo m√°s.

Cerca de las nubes hubo canciones, versos, y un abrazo gigante, muestra de hermandad. También fotos, muchas fotos, tal vez porque todos querían guardar el momento.

El escritor Norge Luis Labrada (izquierda) en sendero del Parque Nacional Pico Turquino.

Para el joven poeta holguinero Norge Luis Labrada la experiencia fue inolvidable. ‚ÄúLlegar con un grupo de j√≥venes diversos a lo m√°s alto de Cuba me devolvi√≥ la fe, a pesar de este tiempo de coronavirus. Este ascenso y el abrazo entre todos fue una confirmaci√≥n de que quedamos muchos comprometidos. Gracias por la devoluci√≥n. Estoy orgulloso, ahora un poco llor√≥n con ganas de encontrar otra vez a quienes me acompa√Īaron en esta aventura‚ÄĚ.

La actriz tunera Leonor Pérez Hinojosa asegura que nunca olvidará esas vivencias, gracias a las cuales conoció un poco más a su país y a otros creadores enamorados de la utopía.

Es inevitable recordar la emoción de la trovadora guantanamera Annalie López mientras cantaba al lado del busto de Martí, el entusiasmo del investigador baracoeso Carlos Urgellés, el ánimo del actor granmense Ruslan Domínguez o la fuerza de Yoana Aranda, a pesar del esguince en un tobillo.

El ascenso al Turquino representa también el espíritu de la AHS, una familia grande que jamás se deja vencer por los obstáculos, un grupo de creadores que se apoya en la conquista de los anhelos.

Son muchas las im√°genes en nuestras mentes: las sonrisas, las canciones, el abrazo en lo m√°s alto. Seguramente el Turquino seguir√° recibiendo a j√≥venes escritores, artistas e investigadores cada 13 de agosto durante muchos a√Īos. Ah√≠ habr√° siempre poes√≠a.

Visita al Museo de Cera de Bayamo.

Intercambio con autoridades de Granma

Creadores de la AHS visitan el Museo Casa Natal de Céspedes.

En el Monumento Nacional La Demajagua

En el Alto de Naranjo, minutos antes de comenzar el ascenso al Pico Turquino.

En el Campamento de Aguada de Joaquín, cinco kilómetros antes de la cima del Turquino.

En la cima del Pico Turquino, a mil 974 metros sobre el nivel del mar.

Abrazo entre jóvenes creadores en lo más alto de Cuba.


Cienfuegos: jóvenes artistas y escritores suben a la serranía

En el emblemático Pico San Juan, la mayor altura del Macizo Guamuhaya (mil 400 metros sobre el nivel del mar), comenzó el periplo con un acto de entrega de carnés a quienes se integran por vez primera a esa significa acción cultural.

Como parte de las medidas higi√©nicas y sanitarias, a cada joven le hicieron una prueba r√°pida para determinar la posible presencia del nuevo coronavirus o la Covid‚Äď19. Todos portan nasobucos confeccionados por los sobresalientes dise√Īadores cienfuegueros Reinier y Dianko.

El programa de la cruzada considera presentaciones en m√ļltiples asentamientos poblaciones de la zona monta√Īosa, con intercambios especiales con ni√Īos y j√≥venes, sobre la base de la presentaci√≥n de las diferentes manifestaciones art√≠sticas.

Quienes toman parte en la Cruzada Art√≠stica‚ĒÄLiteraria permanecer√°n en el lomer√≠o hasta este lunes 3 de agosto.


Las voces de La Luz y los hombres del centenario (+ audio)

El sonido se disipa y si quedan los falsos abalorios, no habremos comprendido nada. Los podcasts precisan necesariamente el sentido directo de las palabras. Liset Prego, editora de Ediciones La Luz, es la voz que incita a la lectura en colaboración conjunta desde su proyecto La NarraTK y nuestra casa editora.

El podcast Los hombres del centenario es un tríptico donde se recogen cuentos de Charles Bukowski, Isaac Asimov y Ray Bradbury. Tienes la facilidad de ir haciendo varias cosas mientras consumes literatura, la rutina se hace más llevadera, sobre todo en tiempos donde la tecnología ha apartado a muchos del placer del olor al libro impreso, he aquí otra manera de estar conectados. Prego y su esposo Marjel Morales Gato, quien precisa la edición, alojan estos proyectos en la plataforma spreaker.com. En esta edición del Celestino de Cuento, nuestro sello insiste porque #ElSonidoEsUnaPuertaSeguraHaciaElCorazón.

Clase, de Charles Bukowski

No estoy muy seguro del lugar. Alg√ļn sitio al Noroeste de California. Hemingway acababa de terminar una novela, hab√≠a llegado de Europa o de no s√© d√≥nde, y ahora estaba en el ring peg√°ndose con un t√≠o. Hab√≠a periodistas, cr√≠ticos, escritores ‚ÄĒbueno, toda esa tribu‚ÄĒ y tambi√©n algunas j√≥venes damas sentadas entre las filas de butacas. Me sent√© en la √ļltima fila. La mayor parte de la gente no estaba mirando a Hem. Solo hablaban entre s√≠ y se re√≠an.

El sol estaba alto. Era a primera hora de la tarde. Yo observaba a Ernie. Ten√≠a atrapado a su hombre, y estaba jugando con √©l. Se le cruzaba, bailaba, le daba vueltas, lo mareaba. Entonces lo tumb√≥. La gente mir√≥. Su oponente logr√≥ levantarse al contar ocho. Hem se le acerc√≥, se par√≥ delante de √©l, escupi√≥ su protector bucal, solt√≥ una carcajada, y volte√≥ a su oponente de un pu√Īetazo. Era como un asesinato. Ernie se fue hacia su rinc√≥n, se sent√≥. Inclin√≥ la cabeza hacia atr√°s y alguien verti√≥ agua sobre su boca.

Yo me levanté de mi asiento y bajé caminando despacio por el pasillo central. Llegué al ring, extendí la mano y le di unos golpecitos a Hemingway en el hombro.

‚ÄĒ¬ŅSe√Īor Hemingway?

‚ÄĒ¬ŅS√≠, ¬Ņqu√© pasa?

‚ÄĒMe gustar√≠a cruzar los guantes con usted.

‚ÄĒ¬ŅTienes alguna experiencia en boxeo?

‚ÄĒNo.

‚ÄĒVete y vuelve cuando hayas aprendido algo.

‚ÄĒMire, estoy aqu√≠ para romperle el culo.

Ernie se rió estrepitosamente. Le dijo al tío que estaba en el rincón.

‚ÄĒPonle al chico unos calzones y unos guantes.

El tío saltó fuera del ring y yo le seguí hasta los vestuarios.

‚ÄĒ¬ŅEst√°s loco, chico? ‚ÄĒme pregunt√≥.

‚ÄĒNo s√©. Creo que no.

‚ÄĒToma. Pru√©bate estos calzones.

‚ÄĒBueno.

‚ÄĒOh, oh… Son demasiado grandes.

‚ÄĒA la mierda. Est√°n bien.

‚ÄĒBueno, deja que te vende las manos.

‚ÄĒNada de vendas.

‚ÄĒ¬ŅNada de vendas?

‚ÄĒNada de vendas.

‚ÄĒ¬ŅY qu√© tal un protector para la boca?

‚ÄĒNada de protectores.

‚ÄĒ¬ŅY vas a pelear en zapatos?

‚ÄĒVoy a pelear en zapatos.

Encendí un puro y salimos afuera. Bajé tranquilamente hacia el ring fumando mi puro. Hemingway volvió a subir al ring y ellos le colocaron los guantes.

No había nadie en mi rincón. Finalmente alguien vino y me puso unos guantes. Nos llamaron al centro del ring para darnos las instrucciones.

‚ÄĒAhora, cuando caigas a la lona ‚ÄĒme dijo el √°rbitro‚ÄĒ, yo…

‚ÄĒNo me voy a caer ‚ÄĒle dije al √°rbitro.

Siguieron otras instrucciones.

‚ÄĒMuy bien, volved a vuestros rincones; y cuando suene la campana, salid a pelear. Que gane el mejor. Y ‚ÄĒse dirigi√≥ hacia m√≠‚ÄĒ ser√° mejor que te quites ese puro de la boca.

Cuando sonó la campana salí al centro del ring con el puro todavía en la boca. Me chupé toda una bocanada de humo, y se la eché en la cara a Hemingway. La gente rió.

Hem se vino hacia m√≠, me lanz√≥ dos ganchos cortos, y fall√≥ ambos golpes. Mis pies eran r√°pidos. Bailaba en un cont√≠nuo vaiv√©n, me mov√≠a, entraba, sal√≠a, a peque√Īos saltos, tap tap tap tap tap, cinco veloces golpes de izquierda en la nariz de Pap√°. Divis√© a una chica en la fila frontal de butacas, una cosa muy bonita, me qued√© mir√°ndola y entonces Hem me lanz√≥ un directo de derecha que me aplast√≥ el cigarro en la boca. Sent√≠ c√≥mo me quemaba los labios y la mejilla, me sacud√≠ la ceniza, escup√≠ los restos del puro y le pegu√© un gancho en el est√≥mago a Ernie. √Čl respondi√≥ con un derechazo corto, y me peg√≥ con la izquierda en la oreja. Esquiv√≥ mi derecha y con una fuerte volea me lanz√≥ contra las cuerdas. Justo al tiempo de sonar la campana me tumb√≥ son un s√≥lido derechazo a la barbilla. Me levant√© y me fui hasta mi rinc√≥n.

Un tío vino con una toalla.

‚ÄĒEl se√Īor Hemingway quiere saber si todav√≠a deseas seguir otro asalto.

‚ÄĒDile al se√Īor Hemingway que tuvo suerte. El humo se me meti√≥ en los ojos. Un asalto m√°s es todo lo que necesito para finalizar el asunto.

El tío con la toalla volvió al otro extremo y pude ver a Hemingway riéndose.

Sonó la campana y salí derecho. Empecé a atacar, no muy fuerte, pero con buenas combinaciones. Ernie retrocedía, fallando sus golpes. Por primera vez pude ver la duda en sus ojos.

¬ŅQui√©n es este chico?, estar√≠a pensando. Mis golpes eran m√°s r√°pidos, le pegu√© m√°s duro. Atacaba con todo mi aliento. Cabeza y cuerpo. Una variedad mixta. Boxeaba como Sugar Ray y pegaba como Dempsey.

Llevé a Hemingway contra las cuerdas. No podía caerse. Cada vez que empezaba a caerse, yo lo enderezaba con un nuevo golpe. Era un asesinato. Muerte en la tarde.

Me ech√© hacia atr√°s y el se√Īor Hemingway cay√≥ hacia adelante, sin sentido y ya fr√≠o.

Desat√© mis guantes con los dientes, me los saqu√©, y salt√© fuera del ring. Camin√© hacia mi vestuario; es decir, el vestuario del se√Īor Hemingway, y me di una ducha. Beb√≠ una botella de cerveza, encend√≠ un puro y me sent√© en el borde de la mesa de masajes. Entraron a Ernie y lo tendieron en otra mesa. Segu√≠a sin sentido. Yo estaba all√≠, sentado, desnudo, observando c√≥mo se preocupaban por Ernie. Hab√≠a algunas mujeres en la habitaci√≥n, pero no les prest√© la menor atenci√≥n. Entonces se me acerc√≥ un t√≠o.

‚ÄĒ¬ŅQui√©n eres? ‚ÄĒme pregunt√≥‚ÄĒ. ¬ŅC√≥mo te llamas?

‚ÄĒHenry Chinaski.

‚ÄĒNunca he o√≠do hablar de ti ‚ÄĒdijo.

‚ÄĒYa oir√°s.

Toda la gente se acerc√≥. A Ernie lo abandonaron. Pobre Ernie. Todo el mundo se puso a mi alrededor. Tambi√©n las mujeres. Estaba rodeado de ladrillos por todas partes menos por una. S√≠, una verdadera hoguera de clase me estaba mirando de arriba a abajo. Parec√≠a una dama de la alta sociedad, rica, educada, de todo ‚ÄĒbonito cuerpo, bonita cara, bonitas ropas, todas esas

cosas‚ÄĒ. Y clase, verdaderos rayos de clase.

‚ÄĒ¬ŅQu√© sueles hacer? ‚ÄĒpregunt√≥ alguien.

‚ÄĒFollar y beber.

‚ÄĒNo, no, quiero decir en qu√© trabajas.

‚ÄĒSoy friegaplatos.

‚ÄĒ¬ŅFriegaplatos?

‚ÄĒS√≠.

‚ÄĒ¬ŅTienes alguna afici√≥n?

‚ÄĒBueno, no s√© si puede llamarse una afici√≥n. Escribo.

‚ÄĒ¬ŅEscribes?

‚ÄĒS√≠.

‚ÄĒ¬ŅEl qu√©?

‚ÄĒRelatos cortos. Son bastante buenos.

‚ÄĒ¬ŅHas publicado algo?

‚ÄĒNo.

‚ÄĒ¬ŅPor qu√©?

‚ÄĒNo lo he intentado.

‚ÄĒD√≥nde est√°n tus historias?

‚ÄĒAll√° arriba ‚ÄĒse√Īal√© una vieja maleta de cart√≥n.

‚ÄĒEscucha, soy un cr√≠tico del New York Times. ¬ŅTe importa si me llevo tus relatos a casa y los leo? Te los devolver√©.

‚ÄĒPor m√≠, de acuerdo, culo sucio, s√≥lo que no s√© d√≥nde voy a estar.

La estrella de clase y alta sociedad se acercó:

‚ÄĒ√Čl estar√° conmigo. ‚ÄĒLuego me dijo‚ÄĒ. Vamos, Henry, v√≠stete. Es un viaje largo y tenemos cosas que… hablar.

Empecé a vestirme y entonces Ernie recobró el sentido.

‚ÄĒ¬ŅQu√© co√Īo pas√≥?

‚ÄĒSe encontr√≥ con un buen tipo, se√Īor Hemingway ‚ÄĒle dijo alguien.

Acabé de vestirme y me acerqué a su mesa.

‚ÄĒEres un buen tipo, Pap√°. Pero nadie puede vencer a todo el mundo.

Estrech√© su mano: ‚ÄĒNo te vueles los sesos.

Me fui con mi estrella de alta sociedad y subimos a un coche amarillo descapotado, de media manzana de largo. Condujo con el acelerador pisado a fondo, tomando las curvas derrapando y chirriando, con el rostro bello e impasible. Eso era clase. Si amaba de igual modo que conducía, iba a ser un infierno de noche.

El sitio estaba en lo alto de las colinas, apartado. Un mayordomo abrió la puerta.

‚ÄĒGeorge ‚ÄĒle dijo‚ÄĒ, t√≥mate la noche libre. O, mejor pensado, t√≥mate la semana libre.

Entramos y había un tío enorme sentado en una silla, con un vaso de alcohol en la mano.

‚ÄĒTommy ‚ÄĒdijo ella‚ÄĒ, desaparece.

Fuimos introduciéndonos por los distintos sectores de la casa.

‚ÄĒ¬ŅQui√©n era ese grandul√≥n?

‚ÄĒThomas Wolfe ‚ÄĒdijo ella‚ÄĒ. Un co√Īazo.

Hizo una parada en la cocina para coger una botella de bourbon y dos vasos.

Entonces dijo:

‚ÄĒVamos.

La seguí hasta el dormitorio.

A la ma√Īana siguiente nos despert√≥ el tel√©fono. Era para m√≠. Ella me alcanz√≥ el auricular y yo me incorpor√© en la cama.

‚ÄĒ¬ŅSe√Īor Chinaski?

‚ÄĒ¬ŅS√≠?

‚ÄĒLe√≠ sus historias. Estaba tan excitado que no he podido dormir en toda la noche. ¬°Es usted seguramente el mayor genio de la d√©cada!

‚ÄĒ¬ŅSOlo de la d√©cada?

‚ÄĒBueno, tal vez del siglo.

‚ÄĒEso est√° mejor.

‚ÄĒLos editores de Harperis y Atlantic est√°n ahora aqu√≠ conmigo. Puede que no se lo crea, pero cada uno ha aceptado cinco historias para su futura publicaci√≥n.

‚ÄĒMe lo creo ‚ÄĒdije.

El crítico colgó. Me tumbé. La estrella y yo hicimos otra vez el amor.

Cómo ocurrió, de Isaac Asimov

Mi hermano empezó a dictar en su mejor estilo oratorio, ese que hace que las tribus se queden aleladas ante sus palabras.

‚ÄĒEn el principio ‚ÄĒdijo‚ÄĒ, exactamente hace quince mil doscientos millones de a√Īos, hubo una gran explosi√≥n, y el universo…

Pero yo había dejado de escribir.

‚ÄĒ¬ŅHace quince mil doscientos millones de a√Īos? ‚ÄĒpregunt√©, incr√©dulo.

‚ÄĒExactamente ‚ÄĒdijo‚ÄĒ. Estoy inspirado.

‚ÄĒNo pongo en duda tu inspiraci√≥n ‚ÄĒasegur√©. (Era mejor que no lo hiciera. √Čl es tres a√Īos m√°s joven que yo, pero jam√°s he intentado poner en duda su inspiraci√≥n. Nadie m√°s lo hace tampoco, o de otro modo las cosas se ponen feas)‚ÄĒ. Pero, ¬Ņvas a contar la historia de la Creaci√≥n a lo largo de un per√≠odo de m√°s de quince mil millones de a√Īos?

‚ÄĒTengo que hacerlo. Ese es el tiempo que llev√≥. Lo tengo todo aqu√≠ dentro ‚ÄĒdijo, palme√°ndose la frente‚ÄĒ, y procede de la m√°s alta autoridad.

Para entonces yo había dejado el estilo sobre la mesa.

‚ÄĒ¬ŅSabes cu√°l es el precio del papiro? ‚ÄĒdije.

‚ÄĒ¬ŅQu√©?

(Puede que esté inspirado, pero he notado con frecuencia que su inspiración no incluye asuntos tan sórdidos como el precio del papiro).

‚ÄĒSupongamos que describes un mill√≥n de a√Īos de acontecimientos en cada rollo de papiro. Eso significa que vas a tener que llenar quince mil rollos. Tendr√°s que hablar mucho para llenarlos, y sabes que empiezas a tartamudear al poco rato. Yo tendr√© que escribir lo bastante como para llenarlos, y los dedos se me acabar√≠an cayendo. Adem√°s, aunque podamos comprar todo ese papiro, y t√ļ tengas la voz y yo la fuerza suficientes, ¬Ņqui√©n va a copiarlo? Hemos de tener garantizados un centenar de ejemplares antes de poder publicarlo, y en esas condiciones, ¬Ņc√≥mo vamos a obtener derechos de autor?

Mi hermano pensó durante un rato. Luego dijo:

‚ÄĒ¬ŅCrees que deber√≠amos acortarlo un poco?

‚ÄĒMucho ‚ÄĒpuntualic√©‚ÄĒ, si esperas llegar al gran p√ļblico.

‚ÄĒ¬ŅQu√© te parecen cien a√Īos?

‚ÄĒ¬ŅQu√© te parecen seis d√≠as?

‚ÄĒNo puedes comprimir la Creaci√≥n en solo seis d√≠as ‚ÄĒdijo, horrorizado.

‚ÄĒEse es todo el papiro de que dispongo ‚ÄĒle asegur√©‚ÄĒ. Bien, ¬Ņqu√© dices?

‚ÄĒOh, est√° bien ‚ÄĒconcedi√≥, y empez√≥ a dictar de nuevo‚ÄĒ. En el principio… ¬ŅDe veras han de ser solo seis d√≠as, Aar√≥n?

‚ÄĒSeis d√≠as, Mois√©s ‚ÄĒdije firmemente.

El tío Einar, de Ray Bradbury

‚ÄĒLlevar√° s√≥lo un minuto ‚ÄĒdijo la dulce mujer del t√≠o Einar.

‚ÄĒMe opongo ‚ÄĒdijo el t√≠o Einar‚ÄĒ. Y eso s√≥lo lleva un segundo.

‚ÄĒHe trabajado toda la ma√Īana ‚ÄĒdijo ella, sosteni√©ndose la espalda delgada‚ÄĒ, ¬Ņy t√ļ no me

ayudar√°s ahora? El tamborileo anuncia lluvia.

‚ÄĒPues que llueva ‚ÄĒdijo el t√≠o Einar con despreocupaci√≥n‚ÄĒ. No dejar√© que me traspase un

relámpago sólo por airear tus ropas.

‚ÄĒPero lo haces tan r√°pido…

‚ÄĒRepito, me opongo.

Las vastas alas alquitranadas del tío Einar zumbaban nerviosamente detrás de los hombros

indignados.

La mujer le alcanzó una cuerda delgada con cuatro docenas de ropas recién lavadas. El tío

Einar sostuvo la cuerda entre los dedos, mir√°ndola con profundo desagrado.

‚ÄĒDe modo que hemos llegado a esto ‚ÄĒmurmur√≥ amargamente‚ÄĒ. A esto, a esto, a esto.

Parecía a punto de derramar unas lágrimas tristes y ácidas.

‚ÄĒAnda, no llores, o las mojar√°s de nuevo ‚ÄĒdijo la mujer‚ÄĒ. Salta ahora, pas√©alas.

‚ÄĒPas√©alas. ‚ÄĒLa voz del t√≠o Einar sonaba hueca, terriblemente lastimada.‚ÄĒ Pues yo digo: que

truene, ¬°que llueva a c√°ntaros!

‚ÄĒNo te lo pedir√≠a si fuese un d√≠a hermoso y soleado ‚ÄĒdijo la mujer, razonable‚ÄĒ. Todo mi lavado

ser√≠a in√ļtil si no me ayudas. Tendr√© que colgarlas en la casa…

Esto convenció al tío Einar. Sobre todas las cosas odiaba las ropas que cuelgan como banderas

o festones, de modo que un hombre tiene que arrastrarse por el suelo para cruzar un cuarto.

Saltó en el aire, y las vastas alas verdes zumbaron.

‚ÄĒ¬°S√≥lo hasta la valla de la pradera!

Una sola voltereta, y arriba: las alas mordieron el hermoso aire fresco. Antes que uno pudiese

decir: ¬ęel t√≠o Einar tiene alas verdes¬Ľ ya navegaba a baja altura por encima de la granja,

arrastrando las ropas en un largo lazo aleteante detr√°s de los golpes pesados de las alas.

‚ÄĒ¬°Ahora!

De vuelta ya del viaje el tío Einar trajo flotando las ropas, secas como granos de maíz, y las

depositó en las mantas limpias que la mujer había preparado.

‚ÄĒ¬°Gracias!

‚ÄĒ¬°Bah! ‚ÄĒgrit√≥ el t√≠o Einar, y vol√≥ a rumiar sus pensamientos debajo del manzano.

Las hermosas alas sedosas del tío Einar le colgaban detrás como las velas verdes de un barco,

y cuando estornudaba o se volvía bruscamente le chirriaban o susurraban en los hombros.

Era uno de los pocos de la familia con un talento claramente visible. Todos los primos y

sobrinos y hermanos oscuros viv√≠an ocultos en pueblos peque√Īos del mundo entero, hac√≠an

cosas mentales invisibles o cosas con dedos de bruja y dientes blancos, o descendían por el

cielo como hojas en llamas, o saltaban en los bosques como lobos plateados por la luna.

Vivían relativamente a salvo de los seres humanos comunes. No así un hombre con grandes

alas verdes.

No era que odiara sus alas. Lejos de eso. En su juventud había volado siempre de noche,

pues las noches son momentos excepcionales para un hombre alado. La luz del día tiene sus

peligros, siempre los tuvo, siempre los tendría; pero en las noches, ah, en las noches había

navegado sobre islas de nubes y mares de cielo de verano. Sin correr ning√ļn peligro. Hab√≠a

disfrutado realmente de aquellos vuelos.

Pero ahora no podía volar de noche.

De regreso a un alto paso en ciertas monta√Īas de Europa, luego de una reuni√≥n de familia en

Mellin Town, Illinois (hace algunos a√Īos), hab√≠a bebido demasiado vino tinto. ¬ęPronto estar√©

bien¬Ľ, se hab√≠a dicho a s√≠ mismo, vagamente, mientras volaba bajo las estrellas del alba,

sobre las lomas que se extend√≠an m√°s all√° de Mellin, y so√Īaba a la luz de la luna. Y de

pronto…, un crujido en el cielo…

Una torre de alta tensión.

¡Como un pato en una red! Un tremendo siseo. La chispa azul de un cable le cruzó y

ennegreció la cara. Las alas golpearon hacia adelante parando la electricidad, y el tío Einar se

precipitó cabeza abajo.

Cayó en el prado iluminado por la luna al pie de la torre y fue como si alguien hubiese arrojado

desde el cielo una voluminosa guía de teléfonos.

A la ma√Īana siguiente, temprano, se incorpor√≥ sacudiendo violentamente las alas empapadas

de roc√≠o. La √ļnica luz era una d√©bil franja de alba extendida a lo largo del este. Pronto esa

franja se coloraría y todos los vuelos quedarían restringidos. No había otra solución que

refugiarse en el bosque y esperar escondido en los matorrales a que otra noche ocultara los

movimientos celestes de las alas.

Así conoció el tío Einar a la que sería su mujer.

Durante el día, un primero de noviembre excepcionalmente cálido en las tierras de Illinois, la

joven Brunilla Wexley sali√≥ a orde√Īar una vaca perdida; llevaba en la mano un cubo plateado

mientras se deslizaba entre los matorrales y le rogaba inteligentemente a la vaca invisible

que por favor volviera a la casa o la leche le reventar√≠a las entra√Īas. El hecho casi seguro de

que la vaca volvería sola cuando las ubres necesitaran realmente atención no preocupaba a

Brunilla Wexley. Era una buena excusa para pasear por el bosque, soplar flores de cardo y

morder hojas; todo lo que estaba haciendo Brunilla cuando tropezó con el tío Einar.

Dormido junto a un arbusto, parecía un hombre debajo de un alero verde.

‚ÄĒOh ‚ÄĒdijo Brunilla, entusiasmada‚ÄĒ. Un hombre. En una tienda de campa√Īa.

El t√≠o Einar despert√≥. La tienda de campa√Īa se abri√≥ detr√°s como un alto abanico verde.

‚ÄĒOh ‚ÄĒdijo Brunilla, la buscadora de vacas‚ÄĒ. Un hombre con alas.

As√≠ se lo tom√≥ ella. Estaba sorprendida, s√≠, pero nunca le hab√≠an hecho da√Īo, de modo que

no le tenía miedo a nadie, y esto de encontrarse con un hombre alado no pasaba todos los

días, y se sentía orgullosa. Empezó a hablar. Al cabo de una hora eran viejos amigos, y al

cabo de dos horas Brunilla hab√≠a olvidado las alas. Y el t√≠o Einar le confes√≥ de alg√ļn modo

cómo había llegado a parar a este bosque.

‚ÄĒS√≠, ya not√© que est√°s golpeado por todos lados ‚ÄĒdijo Brunilla‚ÄĒ. Esa ala derecha tiene mal

aspecto. Será mejor que te lleve a casa y te la arregle. De todos modos, no podrías volar así

hasta Europa. Y adem√°s, ¬Ņqui√©n quiere vivir en Europa en estos d√≠as?

El tío Einar se lo agradeció, aunque no entendía muy bien cómo podía aceptar.

‚ÄĒPero vivo sola ‚ÄĒdijo Brunilla‚ÄĒ. Pues, como ves, soy bastante fea.

El tío Einar insistió diciendo que todo lo contrario.

‚ÄĒQu√© amable eres ‚ÄĒdijo Brunilla‚ÄĒ. Pero soy fea, no me enga√Īo. Mis padres han muerto. Tengo

una granja, grande, toda para mí sola, lejos de Mellin Town, y necesito a alguien con quien

hablar.

Pero ¬Ņella no sent√≠a miedo?, pregunt√≥ el t√≠o Einar.

‚ÄĒOrgullo y celos ser√≠a m√°s exacto. ¬ŅPuedo?

Y Brunilla acarició las membranosas alas verdes con una envidia cuidadosa. El tío Einar se

estremeció y se puso la lengua entre los dientes.

De modo que no hab√≠a otro remedio: ir a la casa de ella en busca de medicinas y ung√ľentos,

y qué barbaridad, qué quemadura en la cara, ¡debajo de los ojos!

‚ÄĒSuerte que no quedaste ciego ‚ÄĒdijo Brunilla‚ÄĒ. ¬ŅC√≥mo pas√≥?

‚ÄĒBueno… ‚ÄĒdijo el t√≠o Einar, y ya estaban en la granja, notando apenas que hab√≠an caminado

un kilómetro y medio mirándose a los ojos.

Pasó un día y otro, y el tío Einar le dio las gracias desde el umbral y dijo que debía irse, que

apreciaba mucho el ung√ľento, los cuidados, el alojamiento. Ca√≠a la noche y entre ahora, las

seis, y las cinco de la ma√Īana ten√≠a que cruzar un continente y un oc√©ano.

‚ÄĒGracias, adi√≥s ‚ÄĒdijo, y despleg√≥ las alas y ech√≥ a volar en el crep√ļsculo y se llev√≥ por delante

un arce.

‚ÄĒ¬°Oh! ‚ÄĒgrit√≥ Brunilla, y corri√≥ hacia el cuerpo inconsciente.

Cuando el tío Einar despertó, al cabo de una hora, supo que ya nunca más podría volar en la

oscuridad; había perdido la delicada percepción nocturna. La telepatía alada que le había

se√Īalado la presencia de torres, √°rboles, casas y colinas, la visi√≥n y la sensibilidad tan claras

y sutiles que lo habían guiado a través de laberintos de bosques, acantilados y nubes, todo

había sido quemado para siempre, reducido a nada por aquel golpe en la cara, aquella

chicharra y aquel siseo azul eléctrico.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo? ‚ÄĒse quej√≥ el t√≠o Einar en voz baja‚ÄĒ. ¬ŅC√≥mo ir√© a Europa? Si vuelo de d√≠a, me ver√°n,

y ay, qué pobre chiste, ¡quizás hasta me bajen de un tiro!

O quiz√° me encierren en un jard√≠n zool√≥gico, ¬°qu√© vida ser√≠a esa! Brunilla, ¬Ņqu√© puedo hacer?

‚ÄĒOh ‚ÄĒmurmur√≥ Brunilla, mir√°ndose los dedos‚ÄĒ. Ya se nos ocurrir√° algo…

Se casaron.

La Familia asisti√≥ a la boda. En una inmensa precipitaci√≥n oto√Īal de hojas de arce, sic√≥moro,

roble, olmo, los parientes susurraron y murmuraron, cayeron en una llovizna de casta√Īas de

Indias, golpearon la tierra como manzanas de invierno, y en el viento que levantaban al llegar

a la boda sobreabundaba el aroma del pasado verano. La ceremonia fue breve como una vela

negra que se enciende, se apaga con un soplido, y deja un humo en el aire. La brevedad, la

oscuridad, esa cualidad de movimientos invertidos y al revés se le escaparon a Brunilla, atenta

sólo a la pausada marea de las alas del tío Einar, que murmuraban dulcemente sobre ellos

mientras concluía el rito. En cuanto al tío Einar, la herida que le cruzaba la nariz estaba casi

curada, y tomando del brazo a Brunilla sentía que Europa se debilitaba y desvanecía a lo lejos.

No tenía que ver demasiado bien para volar directamente hacia arriba o descender en línea

recta. Fue pues natural que en esta noche de bodas tomara a Brunilla en brazos y volara

verticalmente hacia el cielo.

Un granjero, a cinco kilómetros de distancia, a medianoche, le echó una ojeada a una nube

baja y alcanzó a ver unos resplandores y unas débiles estrías luminosas.

‚ÄĒLuces de tormenta ‚ÄĒdijo, y se fue a la cama.

El t√≠o Einar y Brunilla no descendieron hasta la ma√Īana, junto con el roc√≠o.

El matrimonio prosper√≥. Le bastaba a Brunilla mirar al t√≠o Einar, y pensar que era la √ļnica

mujer del mundo casada con un hombre alado. ¬ę¬ŅQu√© otra mujer podr√≠a decir lo mismo?¬Ľ, le

preguntaba al espejo. Y la respuesta era siempre: ¬ę¬°Ninguna!¬Ľ.

El tío Einar, por su parte, pensaba que el rostro de Brunilla ocultaba una verdadera belleza,

una bondad y una comprensión admirables. Consintió en algunos cambios de dieta para

conformar a Brunilla, y tenía cuidado con las alas cuando andaba dentro de la casa; las

porcelanas golpeadas y las lámparas rotas irritan siempre los nervios, y el tío Einar se

mantenía a distancia de esos objetos. Cambió también de hábitos de dormir, pues de

cualquier modo ya no podía volar de noche. Y ella a su vez arregló las sillas, acomodándolas

a las alas, poniendo unas almohadillas extras aquí o quitándolas allá, y las cosas que decía

eran las que más agradaban al tío Einar.

‚ÄĒEstamos a√ļn encerrados en capullos, todos nosotros ‚ÄĒdec√≠a Brunilla‚ÄĒ. Mira qu√© fea soy, pero

un día romperé la cáscara y extenderé un par de alas tan delicadas y hermosas como las

tuyas.

‚ÄĒHas roto la c√°scara ‚ÄĒdijo el t√≠o Einar.

Brunilla pensó un momento.

‚ÄĒS√≠ ‚ÄĒadmiti√≥ al fin‚ÄĒ. Hasta s√© qu√© d√≠a ocurri√≥. En los bosques, ¬°cuando buscaba una vaca y

encontr√© una tienda de campa√Īa!

Los dos rieron, y sintiendo el abrazo del tío Einar, Brunilla supo que gracias al matrimonio

había salido de la fealdad, así como una espada brillante sale de la vaina.

Tuvieron ni√Īos. Al principio el t√≠o Einar temi√≥ que nacieran con alas.

‚ÄĒTonter√≠as, ojal√° fuera as√≠ ‚ÄĒdijo Brunilla‚ÄĒ. Nunca les pondr√≠amos el pie encima.

‚ÄĒNo ‚ÄĒdijo el t√≠o Einar‚ÄĒ, ¬°pero se te subir√≠an a la cabeza!

‚ÄĒ¬°Ay! ‚ÄĒllor√≥ Brunilla.

Nacieron cuatro hijos, tres ni√Īos y una ni√Īa, tan movedizos que parec√≠an tener alas. A los

pocos a√Īos saltaban como renacuajos, y en los d√≠as calurosos de verano le ped√≠an al padre

que se sentara bajo el manzano y los abanicara con las alas refrescantes y les contara

historias fantásticas a la luz de las estrellas acerca de islas de nubes y océanos de cielos y

formas de nieblas y viento y el sabor de un astro que se le disuelve a uno en la boca, y de

c√≥mo bebes el helado aire de la monta√Īa, y c√≥mo te sientes cuando eres un guijarro que cae

desde el monte Everest y te transformas en un capullo verde abriendo las alas como los

pétalos de una flor poco antes de golpear el suelo.

Eso había sido el matrimonio del tío Einar.

Y hoy, seis a√Īos despu√©s, aqu√≠ estaba el t√≠o Einar, aqu√≠ estaba sentado, envenen√°ndose

debajo del manzano, sintiéndose cada vez más impaciente y malévolo, no porque así lo

deseara sino porque después de la larga espera era todavía incapaz de volar en el abierto

cielo nocturno; nunca había recuperado el sentido extra. Aquí estaba, desalentado, convertido

en un mero parasol, descartado y verde, abandonado ahora por los veraneantes infatigables

que en otro tiempo hab√≠an buscado el refugio de la sombra transl√ļcida. ¬ŅTendr√≠a que estar

aqu√≠ para siempre, sin atreverse a volar de d√≠a porque alguien pod√≠a verlo? ¬ŅNo ser√≠a ya otra

cosa que un secador de ropas para Brunilla o un abanico para ni√Īos en las noches calurosas

de agosto? Hasta hac√≠a seis a√Īos hab√≠a sido siempre el mensajero de la Familia, m√°s r√°pido

que una tormenta. Volando sobre lomas y valles, como un bumer√°n, y aterrizando como una

flor de cardo. Siempre hab√≠a dispuesto de dinero; ¬°a la Familia le era muy √ļtil el hombre con

alas! Pero ¬Ņahora? Amarguras. Las alas estremecieron y barrieron el aire y sonaron como un

trueno cautivo.

‚ÄĒPap√° ‚ÄĒdijo la peque√Īa Meg.

Los ni√Īos miraban la cara pensativa y oscurecida del padre.

‚ÄĒPap√° ‚ÄĒdijo Ronald‚ÄĒ, ¬°haz m√°s truenos!

‚ÄĒHoy es un d√≠a fr√≠o de marzo, llover√° pronto y habr√° muchos truenos ‚ÄĒdijo el t√≠o Einar.

‚ÄĒ¬ŅVendr√°s a vernos? ‚ÄĒpregunt√≥ Michael.

‚ÄĒ¬°Corred, corred! ¬°Dejad reflexionar a pap√°!

Estaba cerrado al amor, a los hijos del amor y al amor de los hijos. Sólo pensaba en cielos,

firmamentos, horizontes, infinitudes, de noche o de día, a la luz de las estrellas, la luna o el

sol, cielos nublados o claros, pero siempre cielos, firmamentos y horizontes que se extendían

interminables en las alturas. Y aquí estaba ahora, navegando en el césped, siempre abajo,

para que no lo vieran.

¡Qué estado miserable, en un pozo hondo!

‚ÄĒ¬°Pap√°, ven a mirarnos, es marzo! ‚ÄĒgrit√≥ Meg‚ÄĒ. ¬°Y vamos a la loma con todos los ni√Īos del

pueblo!

‚ÄĒ¬ŅQu√© loma es √©sa? ‚ÄĒgru√Ī√≥ el t√≠o Einar.

‚ÄĒ¬°La loma de las Cometas, por supuesto! ‚ÄĒcantaron los ni√Īos.

El tío Einar los miró por primera vez.

Cada uno de los ni√Īos ten√≠a en las manos una cometa de papel, y el calor de la excitaci√≥n y

un resplandor animal les encendía las caras. Los deditos sostenían unas pelotas de cordel

blanco. De las cometas, rojas y azules y amarillas y verdes, colgaban colas de algodón y

trozos de seda.

‚ÄĒ¬°Remontaremos las cometas! ‚ÄĒle dijo Ronald‚ÄĒ. ¬ŅNo vienes?

‚ÄĒNo ‚ÄĒdijo el t√≠o Einar tristemente‚ÄĒ. No tiene que verme nadie o habr√° dificultades.

‚ÄĒPuedes esconderte y mirar desde los bosques ‚ÄĒdijo Meg‚ÄĒ. Hicimos las cometas nosotros

mismos. Pues sabemos cómo.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo lo sab√©is?

‚ÄĒ¬°Porque somos tus hijos! ‚ÄĒfue el grito instant√°neo‚ÄĒ. ¬°Por eso!

El t√≠o Einar mir√≥ a los ni√Īos largo rato. Suspir√≥.

‚ÄĒUn festival de cometas, ¬Ņno es as√≠?

‚ÄĒ¬°S√≠, se√Īor!

‚ÄĒGanar√© yo ‚ÄĒdijo Meg.

‚ÄĒ¬°No, yo! ‚ÄĒcontradijo Michael.

‚ÄĒ¬°Yo, yo! ‚ÄĒpi√≥ Stephen.

‚ÄĒ¬°Dios de las alturas! ‚ÄĒrugi√≥ el t√≠o Einar, saltando hacia arriba, batiendo el ensordecedor timbal

de las alas‚ÄĒ. ¬°Ni√Īos, ni√Īos, os amo tiernamente!

‚ÄĒPap√°, ¬Ņqu√© pasa? ‚ÄĒdijo Michael, retrocediendo.

‚ÄĒ¬°Nada, nada, nada! ‚ÄĒenton√≥ Einar. Flexion√≥ las alas hasta el punto m√°ximo de propulsi√≥n y

embestida. ¬°Bum! Las alas golpearon como c√≠mbalos. La ola de aire tir√≥ a los ni√Īos al suelo‚ÄĒ

¡Lo conseguí, lo conseguí! ¡Soy libre de nuevo! ¡Fuego en la caldera! ¡Pluma en el viento!

¬°Brunilla! ‚ÄĒEinar llam√≥ a la casa. Brunilla apareci√≥ en el umbral.‚ÄĒ ¬°Soy libre! ‚ÄĒllam√≥ Einar,

emocionado y alto, de puntillas‚ÄĒ. Escucha, Brunilla, ¬°ya no necesito la noche! ¬°Puedo volar de

día! ¡No necesito la noche! ¡De ahora en adelante volaré todos los días y cualquier día del

a√Īo! Pero… pierdo tiempo, hablando. ¬°Mira!

Y mientras Brunilla y los ni√Īos lo miraban preocupados, Einar sac√≥ la cola de algod√≥n de una

de las cometas y se la ató al cinturón, a la espalda; tomó la pelota de cordel, se puso una

punta entre los dientes y les dio la otra punta a los ni√Īos ¬°y vol√≥, arriba, arriba en el aire,

alej√°ndose en el viento de marzo!

Y los ni√Īos de Einar corrieron por los prados, cruzando las granjas, soltando cordel al cielo

soleado, trinando y tropezando, y Brunilla, de pie en el patio, saludaba con la mano y reía, y

los ni√Īos fueron a la loma de las Cometas sosteniendo la pelota de cordel entre los dedos

√°vidos, y orgullosos, todos tirando y tironeando y dirigiendo. Y los ni√Īos de Mellin Town

llegaron corriendo con sus peque√Īas cometas para soltarlas al viento y vieron la gran cometa

verde que saltaba y oscilaba en el cielo y exclamaron:

‚ÄĒ¬°Oh, oh, qu√© cometa! ¬°Qu√© cometa! ¬°Oh, c√≥mo me gustar√≠a una cometa parecida! ¬ŅD√≥nde,

dónde la consiguieron?

‚ÄĒ¬°La hizo pap√°! ‚ÄĒgritaron Meg y Michael y Stephen y Ronald, y tironearon animadamente del

cordel y la zumbante y atronadora cometa se zambulló y remontó en el cielo, y cruzando una

nube dibujó un largo y mágico signo de exclamación.


Premio la Llave P√ļblica a las puertas

A solo unas horas de que el Premio de Narrativa La Llave P√ļblica, auspiciado por la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en Ciego de √Āvila, tenga un nuevo ganador, la literatura no detiene su paso y ha hecho del espacio virtual el escenario ideal para que los j√≥venes creadores muestren su obra y lleguen a mayores segmentos de p√ļblico.

Con la actualizaci√≥n diaria de la p√°gina La Llave P√ļblica, en Facebook, cualquiera ha podido escudri√Īar en el ya lejano 2005, cuando Natacha Cabrea Cepero, Arlen Regueiro Mas y Vasily Mendoza se aventuraron en la creaci√≥n de un espacio para aprender y ensanchar los horizontes de esta manifestaci√≥n, y que adem√°s respondiera a las exigencias de los nuevos narradores del terru√Īo que buscaban su sitio en una ciudad de poetas eminentes.

Despu√©s vendr√≠a una renovaci√≥n hasta transformarlo en lo que conocemos hoy: un com√ļn espacio para el disfrute de la literatura, que alterna cada a√Īo con la entrega del Premio Poes√≠a Primavera, mientras gana prestigio y alcance con la inclusi√≥n de voces cada vez m√°s j√≥venes.¬†¬†

Hasta la fecha se han dado a conocer tambi√©n la lista de finalistas que incluye a √Āmbar Caridad Carralero, Marianela Labrada, Lioneski Buquet, Yasel Toledo, Yasmani Rodr√≠guez, Ariel Fonseca y H√©ctor Leandro Barrios. A su vez, el jurado encargado de las deliberaciones estar√° integrado por Yunier Riquenes, Pedro de Jes√ļs y Herbert Toranzo, escritores de una reconocida trayectoria en el pa√≠s.

Por el momento se ajustan detalles y se garantiza convocatoria con la promoción oportuna porque lo que no debe pasar es que el llamado a quedarse en casa y el distanciamiento social nos deje sin opciones para hacer y disfrutar arte.

Por eso a estas alturas otro de los motivos para celebrar es el empedernido deseo de no dejar morir los Juegos Florales en su cuarta edición, aunque esto implique reinventarse y hacer de todo un poco para saltar obstáculos.

Sin dudas ese ser√° otro de los saldos positivos cuando pase la Covid-19, mirar atr√°s y comprobar que se pudo.

Tu tarde conmigo, programa radial que hoy condujo Yudeisy Viera Miranda, nos ofreci√≥ el espacio para continuar…

Publicada por La Llave P√ļblica en Martes, 26 de mayo de 2020


Orígenes: en busca del corazón de la isla

Dicen que el corazón de la isla está en el cementerio de Remanganaguas. Que si pones el oído sobre el suelo puedes sentir cómo late, que más de un siglo después todavía mantiene su vitalidad. Dicen que desde allí fluye toda la sangre hacia el cuerpo de Cuba, marcando el devenir de nuestros movimientos e ideas.

La filial provincial de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en Santiago de Cuba no renuncia a homenajear al Ap√≥stol en el aniversario 125 de su ca√≠da en combate en Dos R√≠os. Como cada a√Īo, Jos√© Mart√≠ se convierte en motivo de encuentro en Contramaestre, municipio de Santiago de Cuba, durante los d√≠as 18 y 19 de mayo. All√≠ la AHS realiza el Encuentro de J√≥venes Escritores Or√≠genes, un evento que en este 2020 llega a su duod√©cima edici√≥n.

Se trata de un programa que promueve la literatura, la identidad, el patriotismo y el pensamiento del hombre de La Edad de Oro. Desde las primeras ediciones, la ruta funeraria de nuestro H√©roe Nacional ha sido inspiraci√≥n para la b√ļsqueda de su legado. La peregrinaci√≥n al cementerio de Remanganaguas, lugar donde aconteci√≥ su primer entierro, marca la voluntad de los j√≥venes escritores y artistas por encontrarse con la Patria toda. Porque la Patria de Mart√≠ es la Patria del cubano, y eso, para quienes asumimos su legado como hoja de ruta, no tiene debate.

En esta edición el evento tendrá la particularidad de combinar algunas de sus actividades habituales con acciones generadas desde otros sitios del país. El espacio virtual se convertirá en un puente para el diálogo político y literario. Una iniciativa sin fronteras que nos empuja al latir del corazón de la Patria.    

Foto de archivo del Encuentro de Jóvenes Escritores Orígenes/ foto rubén aja garí

El programa se desarrollar√° del siguiente modo:

Día 18

  • 9:00 a.m. Recital de poes√≠a Al o√≠do de Mart√≠ (P√°gina de Facebook de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z)
  • ¬†
  • 10:00 a.m. Dialogar Dialogar Mart√≠ y los desaf√≠os del presente (P√°gina Web Nacional de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z)

Invitados: Dr. C. Eduardo Torres Cuevas, director de la Oficina del Programa Martiano y Presidente de la Sociedad Cultural José Martí; la Dra. C. Marlene Vázquez Pérez, Directora del Centro de Estudios Martianos, y el Dr. Fabio Fernández Batista, profesor de historia de la Universidad de La Habana.

  • 11:00 a.m. Presentaci√≥n y lectura de Manigua por Ediciones √Āncora, libro de la autor√≠a de Eduard Encina. (P√°gina de Facebook de la filial provincial de la Asociaci√≥n hermanos Saiz en Santiago de Cuba)

Invitados: Juan Antonio Taboada, Rafael Carballosa, Eduardo S√°nchez y Yadi√°n Carbonell.

  • 3:00 p.m. Foro Debate: Rememorar Or√≠genes (P√°gina de Facebook de la Filial Municipal de Contramaestre) Se sumar√°n foristas que compartir√°n sus experiencias en el Encuentro de J√≥venes Escritores Or√≠genes, se publicar√°n fotos y videos al respecto.
Foto de archivo del Encuentro de Jóvenes Escritores Orígenes/ foto rubén aja garí

19 de mayo

  • 11:00 a.m. Secci√≥n de lecturas y mensajes dedicados al Ap√≥stol Al o√≠do de Mart√≠ (P√°ginas de Facebook de la AHS Nacional, Contramaestre y Santiago de Cuba).
  • ¬†
  • 2:00 p.m. Proyecci√≥n del documental Un Camino al Coraz√≥n de Cuba del realizador Rub√©n Aja Gar√≠ en el Canal de YouTube Buena Luz Producciones.
  • ¬†
  • 3:00 p.m. Di√°logo con el artista visual Alejandro Lescay sobre la influencia de Jos√© Mart√≠ en su obra (P√°gina de Facebook de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en Santiago de Cuba)
  • ¬†
  • 4:00 p.m. Proyecci√≥n de im√°genes referentes al homenaje realizado a Jos√© Mart√≠ en Remanganaguas en a√Īos anteriores (P√°gina de Facebook de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z¬† de Contramaestre)
  • ¬†
  • 5:00 p.m. Donaci√≥n de obra de arte del escultor y ceramista Luis Arag√≥n T√©llez sobre la figura de Jos√© Mart√≠, a la comunidad Carlos Dubois, con la participaci√≥n del Centro de Estudios Antonio Maceo, la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z y la Sociedad Cultural Jos√© Mart√≠ (P√°ginas de Facebook de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z¬† en Santiago de Cuba y del Centro de Estudios Antonio Maceo)
Foto de archivo del Encuentro de Jóvenes Escritores Orígenes/ foto rubén aja garí

A Mart√≠ hay que tenerlo cerca todos los d√≠as. Pero es v√°lido que nuestros j√≥venes encuentren conexi√≥n con su legado a partir de motivaciones como estas. El coraz√≥n de una isla no tiene tama√Īo ni color. Late en se√Īal de esperanza para su cuerpo-pa√≠s. En cada pulsaci√≥n yace la fuerza para recorrer todos los caminos y volver a refundarnos en nuestros or√≠genes. ¬†¬†¬†¬†¬†¬†


Desiderio Navarro: ‚ÄúHe logrado bastante, pero no logro convencerme‚ÄĚ

*Tomado de Adelante

Desiderio Navarro¬†no suele conceder entrevistas. ‚ÄúCada palabra se me convierte en un drama‚ÄĚ, me dijo, pero hab√≠a accedido en seguida a nuestra petici√≥n. Alguien se preguntaba el porqu√© de un homenaje a este camag√ľeyano en¬† un evento para mirar el audiovisual. Quiz√° no se conoc√≠a de su entusiasmo de medio siglo atr√°s, donde est√° parte de la g√©nesis del¬†Taller Nacional de Cr√≠tica Cinematogr√°fica,¬†ni se ‚Äúsospechaba‚ÄĚ que desde¬†Adelante¬†comenz√≥ a estimular el pensamiento cr√≠tico en el v√≥rtice de la cultura.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo recuerda al Desiderio que viv√≠a en Camag√ľey?

‚ÄĒEse per√≠odo inicial, sobre todo a partir de los seis a√Īos, fue, ante todo, el de la b√ļsqueda √°vida de libros y la lectura incesante ‚Äďprimero, de qu√≠mica, biolog√≠a, psicolog√≠a, filosof√≠a y ling√ľ√≠stica. Fui un autodidacta nato: un d√≠a, mis padres descubrieron que hab√≠a aprendido a leer solo, y desde entonces estimularon en m√≠ el estudio y procuraron mi desarrollo intelectual en la medida de sus limitadas posibilidades econ√≥micas. Mi mejor regalo de Reyes Magos fue un escritorio, hecho por mi pap√° en calidad de Gaspar, Melchor o Baltasar. Gracias a una licencia del entonces Ministro de Educaci√≥n, Armando Hart, a los quince a√Īos pude ingresar en la Universidad de las Villas para estudiar Qu√≠mica, pero pronto me vi obligado a dejar la carrera.

Con el Premio Literario de Cuento de la UNEAC Provincial en 1965, me descubro a m√≠ mismo como escritor y mis lecturas se reorientan hacia la literatura, el teatro, el cine y las artes pl√°sticas ‚Äďsin abandonar la filosof√≠a. Poco tiempo despu√©s, la Direcci√≥n Provincial de Teatro me contrata como asesor del Conjunto Dram√°tico de Camag√ľey me contrata como Asesor del Conjunto Dram√°tico de Camag√ľey en su per√≠odo de oro, que transcurri√≥ en un contexto nacional de luchas ideo-est√©ticas entre ideas de vanguardia, de un lado, y realistas-socialistas, populistas, sovietizantes, cuyo desenlace, como es sabido, fue favorable a estas √ļltimas.

Hay que recordar que el primer ataque p√ļblico contra Lezama Lima, publicado en Bohemia, provino de Camag√ľey, y el √ļnico ataque contra la extraordinaria puesta en escena de Vade Retro por Pedro Castro, con actores de la talla de H√©ctor Echemend√≠a, Yolanda Cu√©llar, Mercedes Arnaiz y Rogelio Meneses, provino de un escritor del propio Camag√ľey. En ese tenso contexto tambi√©n hac√≠an sus obras los artistas pl√°sticos Juan V√°zquez, Santos Serpa y Gabriel Guti√©rrez, as√≠ como los escritores Carlos Victoria, Jos√© Rodr√≠guez Lastre y Francisco Garz√≥n. Y por entonces escrib√≠ sobre algunos de ellos. En 1968 dej√© Camag√ľey, y, poco tiempo despu√©s, tambi√©n lo hicieron casi todos los creadores mencionados.

‚ÄĒ¬ŅCu√°les influencias del ambiente familiar y del contexto de su ciudad natal reconoce en la forja de su personalidad?

‚ÄĒTuve las mejores influencias culturales que puede tener, en una ciudad muy conservadora, un autodidacta cuyas lecturas se adelantaban a su edad y cuyos intereses se sal√≠an de las materias y bibliograf√≠as establecidas: las influencias de quienes ante esa voluntad de saber ‚Äúheterodoxa‚ÄĚ no pon√≠an obst√°culos, sino ofrec√≠an las mejores sugerencias y pr√©stamos que pod√≠an: Eduviges Montalb√°n, maestra en la Escuela Primaria 6; Adela Rivas, profesora de Qu√≠mica en el Colegio Pinson; Osvaldo Mor√°n Arteaga y Antonio Mart√≠nez Caballero, profesores de Qu√≠mica y Psicolog√≠a, respectivamente, en el Instituto de Segunda Ense√Īanza, y Josefa Cruz, bibliotecaria de la Biblioteca Provincial. Las sugerencias de Fefa y las de Carlos Victoria Olivera, a quien conozco en ocasi√≥n del mencionado premio, abrieron ante m√≠ un extraordinario mundo de obras modernas y de vanguardia ‚ÄďKafka, Joyce, Eliot, Eluard…‚ÄĒcuyas inquietudes existenciales, sociales y est√©ticas nada ten√≠an que ver con lo poco de literatura de otros tiempos que me hab√≠an hecho leer ‚Äďun tanto formalmente– como asignatura.

‚ÄĒ¬ŅQu√© sentimientos le producen los t√©rminos Cineforum y Adelante?

‚ÄĒEn el peri√≥dico¬†Adelante¬†se public√≥ no s√≥lo mi primera obra literaria premiada, sino tambi√©n mi primera obra ‚Äúcr√≠tica‚ÄĚ, m√°s informativa que propiamente anal√≠tico-interpretativa, seg√ļn las exigencias de la √©poca y el objetivo que me hab√≠a propuesto de ganar nuevos receptores ‚Äúno-iniciados‚ÄĚ para la literatura y las artes de vanguardia. As√≠, segu√≠ escribiendo en¬†Adelante¬†lo mismo sobre La muerte de un bur√≥crata que sobre La felicidad de Agnes Varda, labor cr√≠tica que, ya en La Habana, continuar√≠a en las p√°ginas de Uni√≥n, Granma, La Gaceta de Cuba y Cuba Internacional.

‚ÄúEn ocasi√≥n de la primera Semana de Cine Cubano que organic√© en 1966 con la participaci√≥n de las m√°s destacadas figuras y obras del cine nacional del momento, pude informar en Adelante sobre el Cineforum, que no era m√°s que el sue√Īo de un Taller de Apreciaci√≥n y Cr√≠tica Cinematogr√°fica como el que muchos a√Īos despu√©s realizar√≠an con inimaginables creces Juan Antonio Garc√≠a Borrero, Luciano Castillo y Armando P√©rez, nucleando a un equipo de excelentes colaboradores, atrayendo a los mejores representantes del cine y la cr√≠tica nacionales, y dando acceso a enormes caudales de selectas obras nacionales y extranjeras.

‚ÄúLamentablemente, una repercusi√≥n de la pol√©mica sobre Vade Retro me alej√≥ de las p√°ginas de Adelante hasta la presente entrevista. Y, entre muchas otras cosas, agradezco al Taller de Cr√≠tica Cinematogr√°fica el motivo de este reencuentro con sus p√°ginas‚ÄĚ.

‚ÄĒEl dominio de otras lenguas no le invalida hablar en buen cubano. ¬ŅQu√© significa para usted ser pol√≠glota?

‚ÄĒEl traducir m√ļltiples lenguas es la parte menos importante de mi trabajo, pero es lo que yo llamo ‚ÄĚla parte circense‚ÄĚ,‚ÄĚmalabar√≠stica‚ÄĚ, la que llama la atenci√≥n y que, lamentablemente, alguno que otro utiliza para desviar las miradas de lo m√°s importante de esta faceta divulgativa de mi trabajo: el rigor del trabajo de investigaci√≥n, lectura y selecci√≥n practicado en el oce√°nico pensamiento mundial sobre las m√°s diversas disciplinas art√≠sticas y culturales. Tambi√©n esa labor de divulgar traducciones propias y ajenas de textos valiosos comenz√≥ en Adelante, cuando publiqu√© un art√≠culo sobre el surrealismo del destacado cr√≠tico franc√©s, Jos√© Pierre, miembro del Grupo Surrealista.

‚ÄúEn mayo pr√≥ximo arribar√© a la cifra de 500 traducciones de textos te√≥ricos de 38 pa√≠ses en traducci√≥n de veinte idiomas. A diferencia de tantos que, cuando, en medio de nuestras carencias informativas nacionales, consiguen un libro valioso del extranjero, lo usan, lo citan, pero lo mantienen ‚Äúenguacado‚ÄĚ en su casa, yo no soporto la sensaci√≥n de estar leyendo un texto importante, interesante, sea en espa√Īol y, m√°s a√ļn, en otro idioma, mientras a mi alrededor cr√≠ticos, investigadores, profesores, estudiantes y otros interesados en el tema no tienen acceso al mismo. Y me duele no tener m√°s tiempo para darle a tanta gente todo lo extraordinariamente valioso del pensamiento te√≥rico cultural mundial que desconocen y necesitan, cada vez m√°s‚ÄĚ.

‚ÄĒEl conocimiento humano est√° en Internet, donde lo que vale, cuesta. ¬ŅC√≥mo ha logrado para el¬†Centro Cultural Criterios¬†la gratuidad de lo sobresaliente del pensamiento te√≥rico contempor√°neo?

‚ÄĒDurante d√©cadas lo he logrado gracias a mis propios recursos –los de mis becas y premios internacionales–; pero, sobre todo, gracias a la generosidad de editoriales, revistas, bibliotecas, universidades, ministerios de cultura y academias de ciencia de Europa y Norteam√©rica; y, a√ļn m√°s decisivamente, gracias a la simpat√≠a hacia mi trabajo de cientos de las m√°s importantes figuras te√≥ricas internacionales, algunos de los cuales, como Iuri Lotman, me han cedido todos sus derechos en espa√Īol por gran parte de su obra, o solidariamente han pagado ellos mismos, por m√≠, a su casa editora los derechos ya cedidos.

‚ÄĒSi tuviera que definir, en t√©rminos de apertura intelectual, ¬Ņqu√© color le dar√≠a al m√°s reciente quinquenio? ¬ŅD√≥nde estamos en presente despu√©s de tanto debate de pasado?

‚ÄĒCreo que no se podr√≠a hablar de un √ļnico color, sino de algo as√≠ como un cuadro neoexpresionista en el que todav√≠a a veces sobre grandes planos verdes y azules se ven bruscos brochazos grises. Un cuadro, por lo dem√°s, en expansi√≥n, como una obra de Cesare, pero no en todas direcciones.

No creo que haya habido tanto debate de pasado: ha habido un poco de historiograf√≠a, y bastantes memorias ‚Äďque algunos tratan de devaluar calific√°ndolas de ‚Äúcatarsis‚ÄĚ–, pero muy poco an√°lisis, reflexi√≥n e intercambio de argumentos y contraargumentos.

‚ÄúYa el s√≥lo hecho de que se siga haciendo referencia al propio debate de 2007 con la expresi√≥n ‚Äúguerrita de los emails‚ÄĚ revela cu√°n poco ha habido de reflexi√≥n. Pues no hubo ninguna guerra: los que fueron objeto de cr√≠tica nunca respondieron‚ÄĚ.

‚ÄĒ¬ŅDe qu√© se piensa en Cuba ahora, seg√ļn su opini√≥n? Este pa√≠s trascendi√≥ en otros siglos por la hondura y alcance de grandes pensadores, pero en las √ļltimas d√©cadas pareciera que, m√°s all√° de la ejecutoria pol√≠tica directa de varias figuras, no abundan las personalidades que marquen pauta por esa labor invaluable de pensar un pueblo. ¬ŅCoincide con eso?

‚ÄĒResulta dif√≠cil saber lo que se est√° pensando en el medio intelectual, as√≠ en general. Entre otras cosas, porque desde los 70 se desalent√≥ la figura del intelectual p√ļblico revolucionario, o sea, cr√≠tico, y ahora estamos pagando los costos de ello. Habr√≠a que ver cu√°nto pensamiento aflorar√≠a en nuestra vida p√ļblica cuando se le ponga fin a la invisibilizaci√≥n del intelectual en la esfera p√ļblica en general y en los medios masivos en particular, donde su presencia, m√°s all√° de dos o tres programas sobre temas rodeados de una previsible unanimidad, se ve reducida a la informaci√≥n sobre aniversarios, premios, eventos internacionales, o al espect√°culo de la puesta a prueba de su cultura general. Y hablo de intelectual no en la acepci√≥n d√©bil de trabajador no manual, sino en el sentido fuerte original del que interviene en la esfera p√ļblica sobre asuntos extra art√≠sticos, sociales.

‚ÄĒ¬ŅCu√°l siente sea el lugar del intelectual cubano en ese acercamiento Estados Unidos-Cuba que muchos ven solo desde t√©rminos pol√≠ticos o comerciales? ¬ŅNo estamos abocados ya al tiroteo principal de esa guerra de pensamiento?

‚ÄĒHasta ahora, a lo largo de d√©cadas, gran parte de las contradicciones ideol√≥gicas se han resuelto no por v√≠as propiamente ideol√≥gicas, sino sobre todo por v√≠as administrativas –parametraci√≥n en los 70, depuraci√≥n, el «tapabocas revolucionario», invisibilizaci√≥n medi√°tica, exclusiones y obstaculizaciones, etc.–; en este nuevo per√≠odo de democratizaci√≥n tecnol√≥gica y m√°xima apertura a la presencia personal y cultural extranjera es cuando, si se quiere defender las propias ideas, se tendr√° que hacerlo mediante una verdadera lucha ideol√≥gica: escuchar, analizar, explicar, argumentar y contra-argumentar. Del imponer habr√° que pasar al proponer. Para defender no se podr√° ofender. Y para vencer habr√° que convencer.

‚ÄĒAhora regresa a Camag√ľey para celebrar medio siglo de vida intelectual. ¬ŅQu√© ventajas le ha brindado pensar de todo?

‚ÄĒEl t√≠tulo de mi libro al que haces referencia —¬†A pe(n)sar de todo–, como puedes imaginar, no es un mero juego de palabras. Esa voluntad o impulso de pensar de todo, pero de manera independiente, al margen de los cambiantes pensamientos «ortodoxos» dominantes en cada momento, m√°s bien me ha dado desventajas en muchos √≥rdenes ‚Äďhasta un bruxismo arrasador desde los 70. A veces me digo que, para ser el hijo de un hojalatero nacido y criado en calle de tierra, totalmente autodidacta, he logrado bastante, pero no logro convencerme. La gran desventaja de ser realmente intelectual es que se te va la vida y nunca has pensado, estudiado o hecho lo posible, lo suficiente, lo necesario. La √ļnica verdadera ventaja es que te realizas en esa lucha de S√≠sifo.


Homenaje a Martí en el aniversario 125 de su caída en combate

*Tomado de Claustrofobias. Promociones Literarias

CONVOCATORIA

Claustrofobias Promociones Literarias, la revista cultural El Caimán Barbudo y la Asociación Hermanos Saíz invitan a poetas, escritores y lectores amantes de la obra de José Martí, a rendirle tributo desde las redes sociales al conmemorarse este 19 de mayo el aniversario 125 de su caída en combate.

Para participar puedes subir un video breve donde leas un fragmento de tu texto martiano favorito, compartir una frase, una pintura, una fotografía, o un verso que revele el significado personal de la obra martiana para ti. Menciónanos en tu publicación y usa las etiquetas #MartíMaestro, #MiMartí.

El 19 de mayo se har√° una selecci√≥n de los videos para conformar un audiovisual que compartiremos en nuestras p√°ginas oficiales como homenaje al Ap√≥stol de Cuba, ese misterio que nos acompa√Īa.


La sugerencia del chef

Pienso que el sentimiento puede m√°s que la palabra

                                                                    Y en cada caso siempre encuentras la razón.

                                                                     Pienso que una sonrisa vale tanto en este tiempo

¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬†Que puede a veces hasta curarte alg√ļn dolor.

                                                                                                           (José Aquiles)

Cortesía de José Aquiles

Aquel hombre percibi√≥ que muchos a su alrededor desfallec√≠an. De inmediato comenz√≥ a alimentarlos. Enseguida se hizo noticia. Las filas para entrar al recinto tomaron las calles, a veces se le ve√≠a ansiosa a la muchedumbre mientras las d√°divas se multiplicaban. La afluencia es heterog√©nea: algunos en la madurez de sus a√Īos, otros muy j√≥venes, uno que otro ni√Īo, familias enteras o almas en el af√°n de despojarse de la soledad. Fueron recibidos con la carta a la mano y resultaron saciados. As√≠ creci√≥ la congregaci√≥n hasta desbordar el lugar, llegaron feligreses de comarcas aleda√Īas. Tal fue la bendici√≥n que ni la lluvia los apart√≥ de las citas.¬†

Transcurre casi ya una d√©cada desde que es este hecho acontece en Santiago de Cuba. Soy testigo de c√≥mo se adereza el banquete con canciones y otras m√ļsicas, conversaciones y hasta chistes para altas dosis de materia gris. Cuando experimento hambre corro primero a saciar mi esp√≠ritu, ellos tambi√©n.

No intento falsear escritura sagrada alguna ni llevarlos a la literatura de remotos parajes.

Supongo que cuando los jugos gastro-neuronales de varios coinciden, surge un acontecimiento sociocultural.

‚ĶPara espantar los temblores y ciclones yo te invito a la pe√Īa del Men√ļ

Con un guarachoso estribillo y durante su primer decenio, el anfitri√≥n, el trovador Jos√© Aquiles Virelles junto a un equipo de c√≥mplices reciben a la concurrencia el primer s√°bado de cada mes en el patio del Centro Cultural Francisco Prat Puig. Julio de 2010 registra el surgimiento de la pe√Īa El Men√ļ. El creador, productor musical y promotor irrumpi√≥ en el panorama art√≠stico-cultural de la urbe en un momento de emergencias.

Digo esto no porque Santiago haya mostrado jam√°s un rostro desolado en cuanto a la creaci√≥n ni a las propuestas art√≠sticas para el p√ļblico. Y es en ese uso del singular a m√≠ entender donde radica muchas veces el conflicto que genera insatisfacciones en las espiritualidades de los individuos. Urge hablar de p√ļblicos, de una concepci√≥n plural desde las pol√≠ticas culturales, y no creer que en la unicidad de conceptos est√©tico-art√≠sticos todos hallar√°n representadas sus motivaciones. Si bien la caribe√Īa regi√≥n cubana tiene caracter√≠sticas que desde las manifestaciones del arte particularizan su psicolog√≠a social, hay quienes prefieren trascender la imagen de perfil.

 Mi idea no es sinónimo de una promoción de lo entendido como cultura elitista, es sinónimo de una cultura social y artística diversa, donde existan OPCIONES que no se deslegitiman entre sí.

Pues bien, El Men√ļ salv√≥ la mesa espiritual de muchos santiagueros y visitantes. Tiene como predecesora la pe√Īa de Los Escorpiones, que en la d√©cada de los 90 aun√≥ a la vanguardista generaci√≥n trovadoresca y literaria del momento. La concepci√≥n actual ampl√≠a las pretensiones. Aunque tanto Aquiles como otros trovadores en este decenio han interpretado muchas de sus piezas, este es un espacio que promueve los valores del arte y la cultura en sus manifestaciones plurales.

Festival Internacional de Coros de 2019/ Cortesía de José Aquiles

Con esta premisa las memorias apuntan la contribuci√≥n¬† de poetas y escritores, artistas de la escena, historiadores, deportistas, artistas de las artes pl√°sticas, presentadores de televisi√≥n, investigadores de las ciencias sociales y humanistas, narradores orales, chef de cocina, m√ļsicos cubanos y del panorama internacional, entre otros personajes cuyas huellas se hacen patentes en el Santiago de hoy.

En el caso particular de las expresiones musicales variada es la experiencia. Sus invitados van desde la voz y guitarra, a las agrupaciones de la m√ļsica de c√°mara, formaciones vocales, jazzistas, septetos soneros, formatos de percusi√≥n como Los tambores de Bonne y agrupaciones congueras.

Evito detenerme en la menci√≥n de nombres de los protagonistas de estos cap√≠tulos y formaciones art√≠sticas puesto que siempre entra√Īa omisiones y porque el prop√≥sito de mis palabras no es jerarquizar la val√≠a de los invitados, de eso ya se ocupa Jos√© Aquiles en cada emisi√≥n. Si menciono de modo excepcional el caso de Los tambores es porque no hallo equivalencia alguna para una agrupaci√≥n √ļnica de su tipo en el pa√≠s. La encomienda que me ocupa es el reconocimiento al espacio en cuesti√≥n como dinamizador de la pol√≠tica cultural en el territorio.

José Aquiles junto a Darina, Giselle Lage y Grisel Gomez/ cortesía de José Aquiles

Los encuentros propician la confluencia entre figuras legitimadas de los √°mbitos ya mencionados y figuras noveles en cualquiera de los lenguajes de la creaci√≥n. Aquiles ha presentado a j√≥venes m√ļsicos que con cercana posterioridad obtuvieron importantes lauros a partir de los cuales tomaron impulso sus carreras. En otras oportunidades ya abord√© el paso por esta pe√Īa de los entonces emergentes proyectos de j√≥venes jazzistas en la ciudad.

Una de las secciones de mayor interés para los asistentes es la entrevista al invitado. El anfitrión guía el coloquio no solo hacia aquellos aspectos relevantes del quehacer profesional de dicha persona, incluye además indagaciones acerca de temáticas polémicas del entorno sociocultural santiaguero y cubano. Usted puede coincidir o no con las percepciones del entrevistado, lo que es seguro es el tratamiento desprejuiciado del plato a la mesa.

Otro momento que la asistencia aguarda es la sección Lo que trae Reynaldo. Con la conducción del escritor y promotor Reynaldo García Blanco, es el tiempo en que la risa hace catarsis colectiva por medio de curiosidades y un humor que desafía el intelecto.

El Men√ļ incluye en sus ofertas las ediciones de festivales de la m√ļsica y otras celebraciones del Sistema de la Cultura. Cr√©anme, a veces se torna dif√≠cil acceder a la mesa. Siempre es un encuentro nutritivo para las esencias humanas.

Seguramente Aquiles tendrá a buen recaudo de guitarra varias ideas en cocción para la próxima cena. Mientras esperamos, los fieles encontramos maneras para la degustación.

Amaneciste contando a tus heridas

cómo es que al tiempo le sangra

la vida en nuestro canto

Iluminando mi espacio

con tu palabra encendida

comienzo de pronto a crecer.

(Frag. ‚ÄúMira‚ÄĚ, Jos√© Aquiles)