Escena


Telefone√°ndole a Dios en tiempos de pandemia

‚ÄúEsta obra pudo bien llamarse El amor en tiempos del Covid-19 ‚Äď sostiene el promotor del Centro Cultural Mejunje Alexis Casta√Īeda P√©rez de Alejo‚Äď con respecto a la m√°s reciente entrega de la Compa√Ī√≠a Mejunje. Una obra que narra los soliloquios de una anciana, desde ese (des)enfoque hilarante conque suele acompa√Īar temas de hondo contenido humano y social.

Y es que ‚ÄúSi puedes t√ļ con Dios hablar‚ÄĚ se concret√≥ por obra y gracia del confinamiento que durante la terrible pandemia varios artistas han revertido en producci√≥n creativa.

Seg√ļn figura en pancarta promocional, ‚Äúera una idea que llevaba tiempo punzando la imaginaci√≥n de Ram√≥n Silverio, pero el recogimiento en su casa con tiempo para precisar detalles, m√°s la cercan√≠a actuante del motivo que dio pie a la historia, pues llevaron al logro.‚ÄĚ

As√≠ present√≥ Casta√Īeda la puesta; y ratifican sus palabras la historia real contada por el Mejunjero Mayor, quien afirma que se inspir√≥ en su propia vecina para concebir el personaje y en las an√©cdotas rom√°nticas que ella le contaba cada d√≠a de confinamiento, para darle color a la trama. ¬†

Se trata, en esencia, de una anciana que espera la llegada de su novio Jorge, hasta que descubre que este había muerto, y entonces decide entablar una comunicación telefónica con Dios.

‚Äú¬ŅC√≥mo usted est√°, y la virgen y los dem√°s? Sal√ļdelos de parte m√≠a, sabe. ¬ŅQu√©? No, yo le dije a usted que usted es un hombre casado y yo no rompo matrimonio. Siga usted con la virgen que ustedes hacen muy linda pareja.‚ÄĚ

Ella lo que pide es que la reunifique con su pretendiente preferido, ya sea tray√©ndolo a √©l de vuelta a la vida o llev√°ndosela al cielo. Dios, en efecto, parece escuchar su s√ļplica, pero Jorge insiste en esquivas hacia la protagonista, y en sus zalamer√≠as para con otras mujeres (tambi√©n imaginadas por la anciana).

‚ÄúAy Jorge, ¬°t√ļ me las vas a pagar! ¬°S√≠ se√Īor, porque yo me voy a casar! Yo no s√© si me case con el italiano, con el millonario, con Dio¬ī, con‚Ķ ¬°pero esto no se va a quedar as√≠! ¬ŅY sabes por qu√©? Porque yo todav√≠a tengo mucho por vivir‚Ķ‚ÄĚ

Encarna a esta graciosa se√Īora la actriz Mayuli Hern√°ndez S√°nchez, a quien se agradece la identificaci√≥n con la soledad de una anciana, su apropiaci√≥n del escenario y la identificaci√≥n con el recurso escenogr√°fico m√°s importante, un andador; para regalarnos un personaje cre√≠ble en un ambiente sugestivo.

El dise√Īo escenogr√°fico, minimalista y de gran sencillez, hace prevalecer el histrionismo, el texto locuaz y la ambientaci√≥n sonora. Esta √ļltima est√° estructurada a partir de diversas versiones de la pieza original de Alberto Dom√≠nguez que da t√≠tulo a la puesta, ‚ÄúPerfidia‚ÄĚ.

Pudiera decirse que el unipersonal ‚ÄúSi puedes t√ļ con Dios hablar‚ÄĚ es una amalgama tragic√≥mica que nos invita a la reflexi√≥n desde la risa; pero que superpone la empat√≠a y el respeto hacia quienes peinan canas. M√°s lejos del melodrama que rodea a la demencia fue concebida esta graciosa alegor√≠a de la fantas√≠a senil.

‚Äú‚Ķy mis penas, ¬°mis penas s√≠ saben nadar!‚ÄĚ


Raulito Prieto en Primera Base (+ Fotos)

A Raulito Prieto la m√ļsica le viene en las venas. Creci√≥ bajo el influjo de las sonoridades de su padre, Ra√ļl Prieto, uno de los cantautores m√°s reconocidos de Holgu√≠n y de su generaci√≥n. Es como si el destino le hubiera dicho, obstinado, que no pod√≠a ser otra cosa que m√ļsico. Escogi√≥ el bajo y se aventur√≥ en sus propias b√ļsquedas; primero junto a su padre, cuyo grupo dirigi√≥ art√≠sticamente, y despu√©s, con estos mismos m√ļsicos, se lanz√≥ a la carrera ‚Äďa√ļn m√°s dif√≠cil cuando se hace desde provincia‚Äď de fundar una banda desde las posibilidades de lo alternativo y donde confluyen, en los diferentes temas y arreglos, el funk, el pop, el jazz y la trova.

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

Estas b√ļsquedas le hicieron obtener recientemente el Premio en la categor√≠a mayores en el Concurso Primera Base 2020, organizada por el Havana World Music (HWM) con el auspicio de la Egrem y colaboraci√≥n del Bristish Council y la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS). Pospuesto el HWM en su s√©ptimo a√Īo a causa del avance de la Covid-19, se realiz√≥ una edici√≥n online del Primera Base del 16 al 18 de julio, y en esas fechas, las bandas preseleccionadas actuaron ‚Äúpara el p√ļblico y el jurado desde nuestras redes sociales‚ÄĚ, dice una nota del propio HWM.

‚ÄúEs la primera vez que participo en un concurso de cualquier tipo, nunca hab√≠amos estado bajo esa presi√≥n. Es un concurso muy importante, con un jurado de lujo, porque en √©l estaba lo que m√°s brilla en la m√ļsica alternativa joven en este pa√≠s sin temor a equivocarme, y los que no estuvieron de jurado, lo hicieron presentando las bandas, participando, y eso nos puso muy feliz‚ÄĚ, asegura Raulito.

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

El jurado estuvo compuesto por los m√ļsicos Hayd√©e Milan√©s, Ruly Herrera, Jorge Luis Lagarza, Yissy Garc√≠a, Cimafunk, Daiana Garc√≠a, Zeney Alonso, Radney Barreto y la brit√°nica Alley Lloyd; la music√≥loga y cantante Yentsy Rangel, la tambi√©n music√≥loga y productora Gretel Garlobo, y Darsi Fern√°ndez, abogada especializada en industria musical y delegada de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) en nuestro pa√≠s.

Primera Base, nacido ‚Äúde la preocupaci√≥n por una ausencia de espacios de difusi√≥n de otras m√ļsicas‚ÄĚ y en una ‚Äúapuesta precisamente por gente que busca la experimentaci√≥n‚ÄĚ, como afirm√≥ Eme Alfonso, directora art√≠stica del HWM, tiene el objetivo de ‚Äúdescubrir, apoyar y visibilizar a los artistas emergentes de la escena musical cubana, apostando siempre por la originalidad y la calidad de las propuestas. En un pa√≠s como Cuba, donde la m√ļsica est√° presente hasta en los lugares m√°s inesperados, HWM busca promover y difundir el trabajo de las nuevas generaciones de m√ļsicos en la isla a√ļn por descubrir‚ÄĚ, leemos en su sitio web oficial.

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

La convocatoria est√° dirigida a bandas, solistas y productores menores de 35 a√Īos. En esta edici√≥n participaron 97 bandas, de las que solo 10 quedaron finalistas para optar por los premios. En la categor√≠a juveniles concursaron: Cuadrigales, Los Monos L√°cteos (ganador), Misifuz y T√≥poc; en el apartado de mayores: Akira Colarte y Habana on Me, La Pimienta y Raulito Prieto; y como DJ productores: Jaidpit, Kill the Party (ganador) y Milano. Tambi√©n cont√≥ con la votaci√≥n del p√ļblico por su banda favorita en los diferentes sitios habilitados para ello.

‚ÄúLa convocatoria sali√≥ en enero de este a√Īo y el plazo de admisi√≥n venci√≥ en marzo. Pidieron una carpeta promocional con tres temas, un dossier con todo el grupo, las letras de las canciones‚Ķ El concurso tiene algo que me gust√≥ much√≠simo desde el primer momento: no se pod√≠a hacer cover, m√ļsica que no fuera de autor√≠a propia. Es un concurso totalmente de m√ļsica original. Los grupos ten√≠an que ser noveles, sin discos grabados, videoclips‚ÄĚ, comenta. ‚ÄúPod√≠a ser profesional pero no tener ninguno de estos compromisos editoriales‚ÄĚ, a√Īade Raulito, voz l√≠der de una banda integrada, adem√°s, por Carlos Alberto Ram√≠rez (piano), Carlos Vega P√©rez (piano), Ismary Yanet Oliva Soto (tromb√≥n), √Āngel Luis Reyes Montalvo (trompeta), Pedro Enrique Hechavarr√≠a Marro (saxof√≥n) y Rub√©n de la Pe√Īa de la Rosa (percusi√≥n).

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

El Primera Base ‚Äúiba a ser en el Pabell√≥n Cuba, donde participar√≠an estas bandas, para que el jurado los viera, pero como se decidi√≥ hacer online, hicimos esta carpeta con un video promocional presentando la banda, un concierto de tres temas seguidos, para ver el desempe√Īo en escenario, en vivo. Las instituciones se sumaron: la AHS, la Egrem con el Club Bariay, que fue donde lo hicimos, la Empresa de la M√ļsica, con parte de la producci√≥n. Luego se present√≥ online, se hicieron diferentes secciones con los concursantes y hasta aqu√≠ hemos llegado‚ÄĚ.

Entre los premios, Raulito Prieto y su grupo formará parte del cartel del HWM y tendrá un concierto como parte de la programación del Festival en 2021, además de la difusión en medios de comunicación nacional y local, y la facilidad, para quienes no lo son, de ingresar en la AHS.

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

‚ÄúOjal√° podamos hacer desde esta tierra un portal de la m√ļsica alternativa para el mundo; primero desde aqu√≠, pues no es un secreto para nadie que las capitales son las que tienen la mayor fuerza para lanzar la obra de cualquier artista, pero pienso que desde Holgu√≠n podemos hacerlo. Me siento muy feliz, al igual que mis m√ļsicos. Como cantautor te regocija mucho cuando existe este tipo de eventos donde es reconocida tu obra, no solo por la musicalidad, sino por lo que est√°s diciendo, por el compromiso social que hay en las letras, el √°nimo de ser coherente con lo que sucede en tu pa√≠s, intentar ser lo m√°s natural, genuino posible. Este concurso nos dio la oportunidad, nos escuch√≥, y para m√≠ es un placer inmenso empezar por ah√≠‚ÄĚ.

Con la seguridad de que ‚Äútoda carrera empieza por primera base‚ÄĚ, Raulito Prieto y su banda (como Adri√°n Aguilera, director de T√≥poc, el otro grupo holguinero tambi√©n finalista del Primera Base, pero en la categor√≠a juveniles) contin√ļan trabajando y ganando espacios desde Holgu√≠n, sitios luchados con el talento y el trabajo constante.

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

‚ÄúSe han perdido muchos espacios para la m√ļsica alternativa, por lo que las instituciones tienen que jerarquizar y tematizar, saber d√≥nde puedo colocar cada g√©nero. El p√ļblico seguidor de la m√ļsica alternativa s√≠ est√°, lo que no hay es donde presentarse‚ÄĚ, dice. ‚ÄúLa m√ļsica alternativa no es trova, no es pop, no es jazz, no es ning√ļn g√©nero hecho, es algo alternativo, es una m√ļsica donde se ve el virtuosismo de los int√©rpretes, se ve la letra, el espect√°culo‚Ķ‚ÄĚ, a√Īade Raulito Prieto.

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

Mi nombre es Martina, ¬Ņy el tuyo?

La Sala Mamb√≠, sede del Gui√Īol Santiago es una de las instituciones culturales emblem√°ticas en Santiago de Cuba. Atesora toda una tradici√≥n que por d√©cadas construy√≥ el teatro para ni√Īos en esta ciudad a la gu√≠a de Rafael Mel√©ndez Duany. Aunque hoy la instituci√≥n de referencia¬† se desmembr√≥ en dos agrupaciones, los conceptos han de mirarse siempre en la reserva que les antecede para que las actuales generaciones de infantes tengan acceso a lo m√°s valioso de su historia y actualidad.

Desde que Adriana tiene tres a√Īos hemos asistido a todas las puestas en la Sala¬† Mamb√≠. La verdad es que como a otros santiagueros me preocup√≥ cierta penumbra que por un tiempo observ√© en varios sentidos. Primero que nada lastimaba la escasa asistencia de p√ļblico a las presentaciones. Ya s√© que la crisis de audiencias afecta la vida institucional hoy, que entre otras much√≠simas causas profundas, tienen un clip en el abuso de las tecnolog√≠as que sumen a algunas familias en burbujas ‚Äúdesconectadas‚ÄĚ de la realidad out-line.

fotos tomadas durante la obra

Ese distanciamiento entre el p√ļblico ideal y la Sala teatral tambi√©n ocasiona la p√©rdida de normas de comportamientos y apreciaci√≥n en los primeros, quienes a√ļn en el transcurso de la obra no logran desprenderse de sus tel√©fonos, jabitas y meriendas. Pero el Gui√Īol siempre fue y ha de ser promotor de valores culturales y centro de formaci√≥n de valores est√©ticos y espirituales.¬† Tambi√©n me coloc√≥ en alerta la reiteraci√≥n de escasas piezas en cartelera, no siempre con la m√°s oportuna concepci√≥n art√≠stica.

Mas algunas de mis desazones se atenuaron con la esperanza que coloc√≥ el estreno en agosto de 2019 de la obra Mi nombre es Martina. ¬ŅLos motivos? Pues una escenograf√≠a plena de buen gusto en coherencia con el argumento y la puesta en s√≠. A eso se entretejen la acertada adaptaci√≥n del original en una versi√≥n contextualizada en cualquier lugar de Cuba o el Caribe, y que en lo personal me situ√≥ en un bichindario santiaguero. Las casas, con sus tejas criollas recrean el entorno al estilo arquitect√≥nico de nuestras ciudades, especialmente √©sta del oriente cubano que habito. La distribuci√≥n de cada elemento en escena resulta adem√°s de agradable, oportuno en los usos de sus escenas.¬† La m√ļsica combina las piezas en audio con las interpretaciones cantadas del elenco actoral. Lo que se escucha es festivo en una fusi√≥n de¬† ritmos cubanos desde arreglos contempor√°neos.

foto tomada durante la presentación de la obra

El Proyecto Campanadas, casi un a√Īo despu√©s tiene la dicha de reponer la puesta justo cuando la Sala Mamb√≠ acaba de ser remozada para el disfrute de las agrupaciones teatrales y la familia cubana. Sobre el texto La cucarachita Martina,¬† de Manuel Mor√°n, Jorge Socarr√°s presenta esta versi√≥n bajo su propia direcci√≥n art√≠stica y la general de Liorge Reyes.

La trama acontece en el bichindario. Sus habitantes son una nueva cucarachita Martina junto a su alter ego Martina, personaje que interpreta una actriz como mediadora del conflicto, en interacción con los títeres. Un gallo vanidoso, un perro haragán, el gato de poca higiene y el ratón Pérez integran la lista de pretendientes. Otros compinches de la cucarachita habitan cada una de las escenas. Los actores cohabitan con la manipulación de títeres en el retablo a lo largo de la historia.

Desde un lenguaje asequible para todos, la versi√≥n actualiza conceptos como el amor y la convivencia en tiempos de equiparaci√≥n de g√©neros, o al menos el intento. Con una propuesta din√°mica y sensible, aflora en las tablas el cuestionamiento a la desigualdad dom√©stica, el machismo, el sometimiento femenino o el egocentrismo. Los actores interact√ļan a ratos con los asistentes en el af√°n de educarlos en una necesaria visi√≥n que movilice al cambio desde edades tempranas. Martina, la cucarachita, no se amedrenta ante las decepciones y se reh√ļsa a las propuestas de sometimiento de los pretendientes que en pasarela van a la conquista. Es esta una cucaracha emancipada, cuya felicidad trasciende los motivos matrimoniales. No obstante el rat√≥n P√©rez har√° valer el peso de su protag√≥nico en la historia y ser√° el causante de la celebraci√≥n final.

Estamos ante una puesta que moviliza a las palmas, los pies y el pensamiento. Si ud es el adulto, seguramente cuestionará razones de su existencia cotidiana. La primera ocasión en que Adriana y yo la presenciamos, me sumergí en una profunda conmoción. Aquel sábado el regalo  fue más bien para mí. Salimos y ella con su ternura agarraba mi mano hacia la calle segura de los buenos afectos.

Ahora que repetimos la experiencia, ella me ofreci√≥ su criterio de experta, ¬Ņqui√©n mejor?, y yo me dispuse a la tecla.


Escena #6: Bonsái (galería de fotos + videos)

  • ¬ŅC√≥mo fluir con un arte vivo?

  • ¬ŅSoy un artista o un coordinador de dispositivos esc√©nicos?

Todos los d√≠as alguien nos cultiva. Reducen nuestro tama√Īo mediante t√©cnicas como el trasplante, la poda, el alambrado, el pinzado, la palabra, la costumbre, el error. Moldean nuestras formas para crear un estilo que nos recuerde una escena de la entendida naturaleza.

Cada uno de nosotros es la representaci√≥n de ‚Äúlo divino‚ÄĚ y ‚Äúlo humano‚ÄĚ. Los cultivadores experimentan al intentar transmitir las caracter√≠sticas de un individuo desarrollado en la naturaleza, a uno peque√Īo cultivado en macetas. Lo que nuestros cultivadores desconocen es que, si nos plantan adecuadamente, sobrevivir√≠amos el mismo tiempo para el que fuimos biol√≥gicamente dise√Īados. Pero, si se hace de forma incorrecta, lo menos doloroso ser√° vivir como como plantas empeque√Īecidas.

Todos los días alguien ya cultivado se incorpora a la tarea de sembrar bonsáis.

foto: Belice Blanco

Lo aprendido durante el proceso de la obra El Plan B es seguir el Plan A, nos hizo establecer una b√ļsqueda m√°s radical a trav√©s de nuestro lenguaje. Una exploraci√≥n de los distintos sistemas simb√≥licos que podr√≠a generar el cuerpo sin parafernalias ni atrezo. El cuerpo como eje pol√≠tico de nuestra investigaci√≥n esc√©nica. El cuerpo como hallazgo sensorial.

El Plan B‚Ķ nos plate√≥ varios caminos para posibles espect√°culos, de ellos Bons√°i result√≥ seleccionado por ser una tesis que daba continuidad a nuestras b√ļsquedas. Sab√≠amos que el performance invadir√≠a el dise√Īo total de la obra y nos dejamos llevar. Lo que parec√≠a ser un espect√°culo para hablar de la violencia y sus consonancias como experiencia grupal, termin√≥ en un concepto amplio, interdisciplinario y definitorio en la est√©tica de LA CAJA NEGRA.

Pensamos en el proceso de mutilación que sufren algunas plantas para convertirse en un bonsái. Una obra de arte-espejo frente al auditorio. Un resultado del consumo, la tradición y el ocio. Crear bonsáis en el siglo XXI es una práctica alejada de las costumbres milenarias de los asiáticos pero el resultado es el mismo: el cuerpo amputado de un ser vivo.

  • ¬ŅSer√° este un proceso inherente a la bot√°nica?

  • ¬ŅD√≥nde radica la belleza del proceso?

  • ¬ŅPuede el cultivador ser un bons√°i?

  • ¬ŅPuede controlar su existencia tanto como controla la existencia de sus plantas?

  • ¬ŅNo ser√° una acci√≥n en cadena?

  • foto Frank Lahera

En ese ejercicio, en el cual un bons√°i no puede liberarse de su suerte, subyace el recorrido contempor√°neo de nuestros sistemas sociales. Nuestra existencia es condicionada por el absurdo de la existencia del otro. As√≠ los l√≠mites imponen el ritmo cortado de ‚Äúlo posible‚ÄĚ, ‚Äúlo probable‚ÄĚ, ‚Äúlo √©pico‚ÄĚ, ‚Äúlo constructivo‚ÄĚ, o sea: EL EMBARGO. La fuerza de la mente contra la resistencia del cuerpo, el ruido de la acci√≥n contra la voluntad del obrante.

Foto Belice Blanco

Nada escapa a la naturaleza del bons√°i dentro de nuestro sistema conductual. Dinamitar esa parquedad supone un riesgo poco atractivo, para quienes desde su zona de confort han elegido el enanismo como un fin glorioso.

  • ¬ŅC√≥mo atomizar la inmovilidad?
  • ¬ŅC√≥mo desarraigar y desgajar al individuo que descansa conforme en una maceta?
  • ¬ŅC√≥mo subvierto el comportamiento colectivo?
  • ¬ŅC√≥mo ser aut√≥nomo?

Repensar como somos cultivados y sacarlo a la luz termin√≥ siendo nuestro prop√≥sito esc√©nico. Quer√≠amos crear un espejo donde cada cual pueda percibir qu√© tan peque√Īo le han obligado a ser. La idea era dejar macetas vac√≠as y a individuos sin macetas, enajenarlos de la costumbre del sembrado y la unilateral forma de ganarse el aire. Reencontrarlos con la imperfecci√≥n de su naturaleza para que puedan juzgar su mortalidad y su poder.

Cartel de la obra. Dise√Īo Rub√©n Aja Gar√≠

Bonsái fue estrenada el 19 de enero de 2018 en el patio del Centro Provincial de Cultura Comunitaria de Santiago de Cuba (CPCC). La obra es una mezcla de imágenes que transitan entre lo surrealista y lo absurdo. Una pantalla gigante al fondo del escenario mantiene el diálogo con todos los elementos. El audiovisual y las voces en off mueven la dramaturgia espectacular para dotar de ritmo, atmósfera y resignificar los contenidos a la vista del espectador.

El montaje puede entenderse como un tratado contra el ego y al mismo tiempo, como una revista sobre la convivencia, la aceptación y la comunicación sensorial.

Los actores permanecen todo el tiempo (una hora) con un overol azul de trabajo, unas botas y un cubo en la cabeza. No hablan, no escuchan, no ven, pero act√ļan con normalidad, como si eso no representara una barrera para existir y manifestarse ante la vida. Tales limitantes hacen dif√≠cil el trabajo del actor pero el p√ļblico no lo advierte. El espectador cree en un principio que es un truco, luego que en alg√ļn momento se quitaran el cubo de la cabeza. Finalmente no sucede nada esperado, el actor no existe, es una idea fuera de los m√°rgenes de esta representaci√≥n.

  • ¬ŅPuede el teatro ser tan perturbador?
Foto Frank Lahera

El eje para el entendimiento de los cinco actores sobre el escenario es el cuerpo. El cuerpo posee los registros aliados a lo sensible, la memoria, la individualidad y colectividad del espacio p√ļblico, la relaci√≥n con los elementos de la naturaleza y las normas sociales, la conducta, las pr√°cticas pol√≠ticas y la experiencia como argumento de vida. El cuerpo contiene no solo la biograf√≠a personal del individuo, sino tambi√©n parte de la biograf√≠a colectiva.

La obra es mostrada al espectador a través de seis capítulos donde se conjuga lo onírico y lo real.

Capítulo #1 EL CULTIVADOR

Capítulo #2 LA SIEMBRA

Capítulo #3 LA PODA

Capítulo #4 EL TRANSPLANTE

Cap√≠tulo #5 EL JARD√ćN

Capítulo #6 EL PROYECTO

Foto Belice Blanco

A través de estos capítulos se aprecia el cultivo del bonsái. Un proceso cíclico para subvertir el discurso de un cuerpo sentenciado. La mutilación en los individuos escenificados se obtiene en gran parte a través de elementos a fines con su biografía familiar. Objetos ordinarios pero propios del actor, aditamentos que conforman imágenes/ideas/conceptos identitarios que el cultivador desea para invalidar sus conciencias.

  • ¬ŅQui√©n es el cultivador?
  • ¬ŅEs una obra hecha por actores?¬†¬†

La obra es interpretada por individuos que no conoceremos jamás. Personas sin rostros, con no más identidad que la ofrecida por la acción, nunca sabremos el sexo, color, ni nombre real, porque no hará falta. Sus cuerpos son una imagen colectiva y genérica.

Era necesario aislar a los actuantes de su ego. De sus deseos por mostrarse y exhibir sus cualidades en la escena. Apartarlos de la manera ingeniosa con la que construyen un personaje. Este es un espectáculo para mostrar el compromiso del artista, su postura ante el cambio que propone y ante la duda que engendra. 

Foto Cortesía del Grupo
  • ¬ŅSoy un bons√°i?
  • ¬ŅPuedo no serlo?
  • ¬ŅPuedo hacer que otros renuncien a la esencia del bons√°i?
  • ¬ŅCu√°nto habr√° de pol√≠tico y art√≠stico en m√≠ accionar?
  • ¬ŅCu√°nta informaci√≥n contiene un cuerpo?

La enajenación del individuo define su conducta social/personal y su participación política. Nuestro trabajo busca crear un camino al auto-reconocimiento. En un contexto donde el bonsái representa al individuo como resultado de los moldes sociales, la escena muta como un cuestionario ineludible para la platea. El individuo que es un bonsái también es un cultivador de bonsáis, es responsable por multiplicarse.

  • ¬ŅC√≥mo introducir un punto de quiebre?
Foto Frank Lahera

El escenario está repleto de cubos, se utiliza la reiteración de objetos como componente estético, algo que ya habíamos explorado en El Deseo (otro panfleto escénico) con cajas de cartón. La escena empieza limpia, organizada y a medida que transcurre la obra, se ve como todo se vuelve caótico. Los elementos de la puesta yacen sobre el escenario por alguna razón: primero crear el jardín, luego hacer del jardín el gran proyecto.

Bons√°i es una obra dif√≠cil. Si las puestas anteriores del grupo hacen dudar al espectador sobre las nociones de teatro y teatralidad, en esta obra el espectador se paraliza. El p√ļblico hace malabares con los conceptos y principios preestablecidos que utiliza para ejercer la interpretaci√≥n y se adentra en un universo sin fronteras. Un lugar donde la idea y la forma est√°n subvertidas, hechas pedazos sobre las tablas. Un lugar donde los cuerpos pol√≠ticos/simb√≥licos nos condenan a practicar la libertad y la diversidad de criterios. ¬†

Foto Belice Blanco

La obra se presentó en Las Romerías de Mayo, Holguín 2018; Puente Sur, Mayabeque 2018; Máscara de Caoba, Santiago de Cuba 2018; Desconectado a 969, Santiago de Cuba 2018 y 2019.

El elenco ha sido integrado por Maibel del Rio Salazar, Adolfo Guzm√°n Pacheco, Erasmo Leonard Gri√Ī√°n Labadi√©, Jos√© Alfredo Pe√Īa Ortiz, Yanisleidys Labor√≠ Cuevas, Lisandra Hechavarr√≠a Hurtado y Ricell Rivero Rivera.¬†

Frank Lahera (intervenci√≥n p√ļblica en Mayabeque Festival Puente Sur)

Foto Frank Lahera (intervenci√≥n p√ļblica en Mayabeque Festival Puente Sur)

Bons√°i es un producto art√≠stico que ha mutado desde sus inicios hacia otras manifestaciones. La construcci√≥n del espect√°culo a partir de c√≥digos proveniente del audiovisual y las artes visuales han permitido que la obra asuma dis√≠miles modos de representaci√≥n. Todo el proceso nos permiti√≥ colaborar con creadores que ven en el grupo un espacio de di√°logo y proyecci√≥n de sus propias obras. All√≠ quedan video-artes, videos performance, intervenciones p√ļblicas, performance y lo que tal vez sea el movimiento m√°s arriesgado de esta saga: una pel√≠cula.

Cartel de Bons√°i La pel√≠cula dise√Īo Frank Lahera

La pel√≠cula es una extensi√≥n de la investigaci√≥n del grupo. Una b√ļsqueda que inicia con esta experiencia y en la cual trat√© de hacer part√≠cipe a todos los implicados por igual. Un d√≠a llam√© a los actores y les di pautas espec√≠ficas para comprender y realizar el proyecto. Quer√≠a otra visualidad y lectura del texto tanto en el plano escritural como espectacular. Las orientaciones le permiti√≥ al elenco conectar la investigaci√≥n hecha para la puesta en escena y readaptarlas a nuevas circunstancias. Ellos escogieron los √°ngulos fotogr√°ficos, las locaciones, el sonido ambiente, las acciones f√≠sicas y se registraron en una documentaci√≥n como si fueran individuos en una probeta. La idea era mantener lo experimental no solo desde el resultado sino tambi√©n desde el proceso. La documentaci√≥n de la vida real de cuatro actores durante una semana en cuarentena se convirti√≥ en una pel√≠cula que extiende las ideas del espect√°culo esc√©nico.

Bons√°i es un proceso art√≠stico infinito/inagotable. Hay quienes creen que la ciudad de Santiago de Cuba no estaba preparada para su consumo. Pero acercar las nuevas narrativas y est√©ticas al p√ļblico de nuestra urbe, forma parte de los fundamentos del Grupo de Experimentaci√≥n Esc√©nica LA CAJA NEGRA.¬†¬† ¬†

Entonces la pregunta: ¬ŅHago obras?

Todos los días alguien sin macetas se incorpora la tarea de liberar bonsáis.

Foto Frank Lahera (intervenci√≥n p√ļblica en Mayabeque Festival Puente Sur)

Escena #5: El Plan B es seguir el Plan A (+ fotos y videos)

  • ¬ŅC√≥mo filtrar a trav√©s de mi experiencia y contradicciones la biograf√≠a de otros?
  • ¬ŅPara qu√© trabajar sobre las heridas de mis compa√Īeros?

Cuando termin√© de escribir El Plan B es seguir el Plan A, supe que se trataba de un poema que podr√≠a ser representado. Fue un ejercicio de b√ļsqueda escritural donde las nociones est√©ticas que afectan mi escena invadieron mi poes√≠a. Luego de este texto todo mi trabajo literario cambi√≥. Encontr√© sinergia entre el Homo-theatralis y las distintas expresiones a las que ten√≠a necesidad de investigar fuera de las tablas. La obsesi√≥n con mostrar una sola voz en todas las exploraciones ideoest√©ticas/art√≠sticas/docentes con las que me involucro en la actualidad, tuvo su ritual de iniciaci√≥n tras este proyecto. ¬†¬†¬†¬†

El texto resultó ganador de la edición XX de los Juegos Florales en Santiago de Cuba, y publicado posteriormente bajo el sello editorial Ediciones Santiago. Tener el poema impreso en formato de libro fue suficiente motivación para reinterpretarlo. Primero hice algunas lecturas performáticas y luego algunos ejercicios de improvisación con el grupo, hasta que me envolví en un proceso de puesta en escena. 

foto: Frank lahera

El poema tiene una estructura que se desplaza entre lo narrativo y lo teatral. La utilizaci√≥n del verso libre, di√°logos, personajes, escenas e im√°genes tipogr√°ficas caracterizan a un material h√≠brido y simb√≥lico. Manejar estos elementos para una puesta en escena supone un proceso de construcci√≥n e investigaci√≥n arduo para cualquier equipo de trabajo. ¬ŅC√≥mo renunciar al desaf√≠o de reinterpretarme? ¬ŅC√≥mo hacer de la ficci√≥n una historia real? ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†

Propuse a los actores resimbolizar el texto desde sus vivencias. En el cuerpo del poema aparec√≠a un personaje nombrado Garbe, figura que por algunos momentos representa ‚Äúal opresor‚ÄĚ y, en otros, ‚Äúal oprimido‚ÄĚ. Un ser que transita entre ‚Äúlo humano‚ÄĚ y ‚Äúlo animal‚ÄĚ (como criatura sin conciencia).

foto: Frank lahera

Los actores crearon un alter ego (un Garbe) a partir de una persona que ejerci√≥ fuerza sobre ellos, causando alg√ļn da√Īo irreparable hasta el inicio del proceso. La idea: enfrentar al actor con miedos/frustraciones y heridas causadas en ellos por la relaci√≥n t√≥xica con su Garbe.

Les ped√≠ documentar toda la relaci√≥n con aquella figura de dolor/poder a trav√©s de objetos, videos, fotos e historias. Deb√≠an dar testimonio y exponerse como v√≠ctimas que rememoran estados incontables/tristes/violentos. El dominio del Garbe alojado en el subconsciente como crisis invariable. ¬ŅC√≥mo se deja de ser lo que se es? Durante el proceso deb√≠an crear un mecanismo de resoluci√≥n y sanaci√≥n ante el da√Īo. Quiz√°s este fue el ac√°pite m√°s dif√≠cil de concretar, pero deb√≠an superar todos los traumas y complejos. Intu√≠ que el camino hacia la puesta en escena deb√≠a transcurrir por tal rebeli√≥n.¬†¬†

En los ensayos recordé mucho a Eugenio Barba cuando habla de la acción desnuda y esencial. Yo también buscaba la gota de agua que hace rebasar el vaso. El momento crítico. La resurrección. Me dejé llevar tanto por el proceso que olvidé el resultado (la puesta) como objetivo esencial. Durante ese tiempo entendimos que trabajar no solo cansa, a veces duele.

Tuvimos diversos contactos con el p√ļblico. Era elemental poder medir los niveles de percepci√≥n del auditorio. ¬ŅMientras el actor sana qu√© pasa con el espectador? ¬ŅQui√©n es el Garbe para el p√ļblico? ¬ŅC√≥mo regular la acci√≥n?¬† ¬†La puesta mostraba al actor en contacto con elementos que simbolizan el poder del el opresor, objetos que a nivel personal rememoran su imagen y su accionar. El novio agresivo/secuestrador, el suegro d√©spota, el jefe tirano, la profesora injusta y cruel.

foto: Frank lahera

El autoreconocimiento de cada experiencia permitía la reconstrucción sensorial de la memoria. Recordar cada vez dolía menos y significaba más. El ejercicio de lo real y lo performativo como elemento estético del cuerpo y la escena evidenciaban una aprendizaje personal sobre el dolor. Entonces cada hecho sufre una ampliación sensorial y psicológica a través de los elementos de ficción que introduce el poema. El actor sabe que la representación termina tras superar el temor a la imagen que asfixia. Por eso se expone al experimento teatral, para vencerse a sí mismo y resurgir entre sus agonías.

La obra tuvo un alto componente físico. Era importante equilibrar el cuerpo y la mente. Empezamos a jugar con los límites particulares de cada actuante y los utilizamos como vía para introducir otros elementos de ficción. Era importante que a través de sus angustias el espectador se hiciera las respuestas precisas. No queríamos que encontraran respuestas a través de nuestras historias, que por ende eran incompletas/abstractas/particulares. Siempre hemos asumido nuestro teatro como generador de preguntas, las respuestas a ellas siempre están en el espectador.

dise√Īo de Frank lahera

Esta es una obra con profundos contenidos polisémicos. Una obra donde cada actor introduce el ciento por ciento de su narrativa. Cada uno selecciona las armas para enfrentarse al despiadado Garbe. La escena es vista como campo de batalla, muerte y resurrección. Los implicados saben que algo debe cambiar tras el cierre del telón, que los testigos en la sala asisten a un exorcismo de liberación.

El performance est√° compuesto por perros reales, objetos personales, poes√≠a, m√ļsica en vivo, voces en off, proyecci√≥n audiovisual, autoflagelaci√≥n.

  • ¬ŅCada persona tiene un Garbe?
  • ¬ŅPuedo yo ser el Garbe de otra persona?

Durante el mes de octubre de 2017 participé en dos talleres organizados por el Laboratorio de Experimentación Escénica Social. Ambos pertenecían al programa de la residencia de creación INSERVI. Espacios desarrollados en el piso 10 del edificio López Serrano a una cuadra de la calle línea. Entre lo que ya no está y lo que todavía no está fue el taller impartido por Rubén Ortiz, director y pedagogo mexicano integrante del proyecto La Comuna: Revolución o futuro y del colectivo La Comedia Humana.

En ese encuentro se abordó la noción de teatro expandido, un teatro que transita por lo performático, documental y ciudadano. Fueron premisas para el análisis la incorporación de nuevos sujetos escénicos y la necesidad de una dramaturgia participativa para un espectador que se implica con un escenario más vulnerable. Recuerdo que aquellos encuentros empezaron a descolocar todo lo concebido para el montaje, lo curioso es que reafirmaba cada paso que había dado durante el proceso. El encuentro con Rubén fue una instructiva indulgencia para repensar la política del espectador. Recuerdo desandar la calle Monte en busca de conexión con el país de los sobrevivientes. Cuba vista desde su patrimonio y sus ruinas para construir un Diccionario de Cubanismos.

foto: Frank lahera

El profesor y fil√≥sofo espa√Īol Jordi Claramonte dirigi√≥ el segundo taller: Arte de contexto. √Čl tambi√©n tuvo a cargo la conferencia inicial del Festival Internacional de Teatro de La Habana ese a√Īo: La est√©tica modal o la importancia de poder hacer lo que tienes que hacer. Claramonte comparti√≥ distintos puntos de vista sobre el proceso creativo (en especial el teatral), la autonom√≠a y la acci√≥n enfocada desde lo pol√≠tico. Nos habl√≥ de la importancia del autoan√°lisis y el enfrentamiento de las ideas. Cada persona se produce a s√≠ misma y para hacer aut√≥nomo se necesita al otro tanto como a uno mismo. Un d√≠a conversando con √©l sobre El Plan B es seguir el Plan A me dijo que la obra en s√≠ era el proceso y deb√≠a mostrarlo como tal al p√ļblico. Adem√°s, que se trataba de un proyecto del cual podr√≠an salir varias puestas en escena, que deb√≠a discernir en el discurso aquellos elementos afines y potenciarlos desde su particular existencia.

Volví a Santiago de Cuba; repensé todo. Tanto Rubén como Jordi me habían aportado luces para lo que vendría después. Dos espectáculos/textos/posturas significativas de nuestro grupo: Bonsái y Leviatán.

El Plan B es seguir el Plan A resultó ser un examen de valentía. Un performance donde el biodrama y el docudrama funcionaron como estructuras para el riesgo. Seis funciones para mostrar un proceso angustioso e incómodo para actuantes y expectantes. Una experiencia que radicalizó el quehacer del Grupo de Experimentación Escénica LA CAJA NEGRA y que pudimos compartir en la segunda edición de la jornada Perro Huevero, Las Tunas 2018.

Toda puesta en escena termina convirti√©ndose en una met√°fora sobre nuestra realidad/fe/cuerpo. Mis proyectos suelen buscar la conversi√≥n del espectador en un sujeto que experiencia un juego inconcluso/inclusivo/procesual/sensorial. Abrir las heridas del actor se ha convertido en pr√°ctica vital de nuestro trabajo. La puesta ya no es entendida para nosotros solo como el resultado artesanal de nuestra profesi√≥n. Nuestras b√ļsquedas contienen elementos espectaculares que solemos compartir y dialogar. ¬ŅCu√°l era el Plan? Tal vez nunca hubo uno. El teatro es un espacio para vivir con imprudencia. No se trata de la amputaci√≥n est√©ril de la ficci√≥n sino el empleo org√°nico de lo real. Cuando el proceso emana desde esa percepci√≥n todo se simplifica, el actor sana y se convierte en paradoja de un cuerpo sin sombras.¬†


Rap a lo tricolor: una escena musical con sabor local

Cantar, saltar, bailar, tomar, pinchar la pista de discos, alzar la voz en responsorio cantado cuando el int√©rprete convite, levantar un brazo en se√Īal de apoyo, moverlo de arriba hacia abajo, ladearse la gorra y hacer todo esto imbuidos en frases como ‚Äút√°’mo aqu√≠‚ÄĚ o ‚ÄúI don¬īt believe in Babilon‚ÄĚ, dice mucho de la salud de la escena rap-reggae en Santiago de Cuba. Si bien resultar√° propicio acercarse a esta producci√≥n musical en un momento en que sus m√ļsicos, apoyados por la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, mantienen sus propuestas y conforman una comunidad ya con m√°s de 20 a√Īos en cocci√≥n.

La mirada que propongo no se dirige a analizar precisamente su desarrollo zigzagueante, sino hundir las raíces en su rótulo mixto. En suma, diseccionar las razones que conducen a entender dicha escena bajo el título rap-reggae, en vez de separarla en virtud de cada género musical constituye el tema central del presente texto.

Las huellas de profunda afinidad entre artistas de rap y de reggae se observan tanto de forma explícita como cuando se profundiza en su análisis. Enumero algunas de las pistas que permiten visualizar la estrecha sintonía:

(1) La continua colaboración fuera y dentro del estudio musical que conduce a featurings bajo el predominio de uno de ambos ritmos pero con la inclusión de sendos tipos de intérpretes;

(2) sus relaciones m√°s expl√≠citas sobre el escenario, tan comunes en pe√Īas o en propio patio de la AHS santiaguera;

(3) la incorporaci√≥n de accesorios est√©ticos procedentes de los movimientos culturales vecinos, hip hop y Rastafari, en la creaci√≥n del estilo visual, por ejemplo, cuando los raperos usan alg√ļn elemento tricolor verde, amarillo y rojo;

(4) la propia identificación personal con tales culturas vecinas y su expresión artística mediante la canción, por ejemplo, cuando la concepción Babilonia procedente de Rastafari adquiere importancia en el discurso del rap;

(5) por √ļltimo, el compartir ideas comunes contenidas en sendas culturas, por ejemplo el ideal antirracista y la re-significaci√≥n de la deuda¬† cultural cubana con √Āfrica.

No es intención de esta autora abordar con todo el peso de la semiótica, la sociología y la historia, las peculiaridades de la escena antes citada. Los límites editoriales del texto no lo permitirían. Sin embargo, declarar los hechos fundamentales que conducen a una escena mixta, sí posibilita transitar por un breve análisis culturológico donde salta uno de los sellos identitarios de una vertiente musical contemporánea con sabor local, de parecer folclorista para algunos, sinceros matices regionales para otros, e indudable enlace de tradición y actualidad.

Ante todo, considero preciso puntualizar el significado de escena musical, cuya utilizaci√≥n en el contexto cubano le debe mucho al periodista y cr√≠tico musical Joaqu√≠n Borges Triana. Constituye una de las √ļltimas conquistas terminol√≥gicas del post-subculturalismo contempor√°neo, probablemente gracias a su c√≥moda amplitud significativa. Esta d√≠ada, alcanza mayor√≠a de edad en los predios del periodismo musical, pero son los soci√≥logos post-subculturales, especialmente dedicados a la m√ļsica, quienes en la postrimer√≠as del siglo XX elaboran un marco te√≥rico para explicar las comunidades de consumidores y productores musicales, una de las formas de contrastar con el enfoque sustentado en la disecci√≥n clasista inherente a los cl√°sicos subculturalistas de Birmingham.

Foto cortesía del artista Edgar Brielo. Patio de la AHS durante Festival de hip hop. 2016

De esa manera, junto a subculturas, culturas juveniles, culturas de club, tribus y neo-tribus, llega a bien posicionarse los enclaves conceptuales y emp√≠ricos de la escena musical. Aunque su procedencia sociol√≥gica se deriva de las investigaciones de Barry Shank y las del canadiense Will Straw (1991), es el √ļltimo quien alcanza mayor repercusi√≥n en las investigaciones sociales de m√ļsica.

En s√≠ntesis, la escena musical se conforma tanto por la comunidad flexible y porosa de productores y consumidores de alg√ļn ritmo en espec√≠fico, como por sus enclaves espaciales fundamentales, sus redes de producci√≥n, distribuci√≥n y comercializaci√≥n, el movimiento n√≥madas de los seguidores de dicha m√ļsica, y una comunidad de gusto con base en un g√©nero o como aqu√≠ se observa, g√©neros en espec√≠fico, comunidad de membranas m√≥viles, inclusivas y cambiantes.

Una vez entendida la escena como una relaci√≥n en movimiento entre los creadores y su p√ļblico, vale volver la mirada hacia la historia de los g√©neros musicales que nos ocupan. El acontecer del rap santiaguero se ha trenzado con otros movimientos musicales que florecieron en el Caribe hacia finales del siglo XX. Primero el reggae, luego el raggamuffin, su variante el dancehall, e incluso el incipiente reguet√≥n, acompa√Īaron los √°nimos creativos que hacia las postrimer√≠as de la d√©cada del 90 e inicios del nuevo milenio motivaron a varios j√≥venes a destacarse en el estilo recitativo con inclusi√≥n de jergas caracter√≠stico de la canci√≥n de rap.

Si miramos a fondo, hallaremos que las conexiones entre el reggae, sus derivados sonoros y el rap, ya hab√≠an sido forjadas entre los padres de estos ritmos. El profesor estadounidense Mickey Hess, por ejemplo, recuerda que el rap halla ra√≠ces en la pr√°ctica art√≠stica del toasting jamaicano, una forma en que los DJ de Kingston animaban aquellas fiestas informales de barriadas al margen conocidas como sound system. Si a ello le sumamos que todos los g√©neros mencionados constitu√≠an, de alguna forma, cr√≥nicas sociales donde se plasmaba el pensamiento cr√≠tico de sectores pobres as√≠ como su espiritualidad o, en el otro extremo, se vert√≠a un discurso nihilista, l√ļdico y con alto contenido sexual, tambi√©n como parte de una subjetividad social que describ√≠a un pretendido estilo de vida, entonces, las conexiones son evidentes.

Lo cierto es que la hist√≥rica mixtura entre creadores del rap y reggae adquiere un cariz m√°s s√≥lido en el caso santiaguero y las primeras sospechas de este hecho emergen cuando nos percatamos del afianzamiento del reggae en el gusto popular de la ciudad, am√©n de involuntarios desconocimientos en las herramientas de investigaci√≥n social como las encuestas de consumo. Las causas deber√≠an rastrearse en el apego emocional y cultural del santiaguero a la cultura y sonidos caribe√Īos, pero, una aseveraci√≥n as√≠ parecer√≠a pecar de folclorismo. Con ella, se pretende poner en debate el esencialismo de nuestra identidad que, en tiempos actuales de hibridaci√≥n cultural, se permea de variopintas influencias, de suerte que es preferible aportar datos en los cuales se explicite la incidencia de lo reggae en la ciudad.

Los investigadores Samuel Fur√© y Mar√≠a Elena Orozco recuerdan que la llegada de estudiantes caribe√Īos y entre ellos jamaicanos a universidades capitalinas y de Santiago de Cuba, as√≠ como el arribo en 1976 de obreros, tambi√©n con jamaicanos en sus plantillas, en busca de cursos de superaci√≥n; fueron hechos que estrecharon el contacto con la cultura de Jamaica y, por extensi√≥n, con el reggae. En este punto, el lector juzgar√≠a imperdonable la no menci√≥n de las oleadas inmigratorias jamaicanas hacia el Oriente cubano, antes de los pret√©ritos a√Īos 50 y el supuesto espaldarazo que pudieron proveer al gusto local por el reggae. Sin embargo, S. Fur√© responde al cuestionamiento con justicia cuando explica que al momento de la ascensi√≥n de este ritmo como m√ļsica popular, bailable y globalizada, ya dichos inmigrantes y su descendencia pose√≠an tal integraci√≥n a la estructura social cubana que el reggae era tan nuevo para ellos como para los dem√°s cubanos.

Promoci√≥n y portada del √°lbum de d√ļo Golpe Seko «Golpe Seko brothers» cortes√≠a del MC Darwin Sibadie. Su dise√Īo resalta los colores de la bandera Rastafari como alusi√≥n no s√≥lo a esta cultura sino tambi√©n al Caribe.

Considerado sobremanera por m√ļsicos, integrantes de Rastafari y estudiosos de procesos culturales en la regi√≥n Este de Cuba, otro elemento que ha cimentado el gusto en el reggae ha sido la posibilidad de sintonizar estaciones radiales jamaicanas desde algunas zonas orientales, Santiago de Cuba entre ellas. S. Fur√© tambi√©n adiciona la influencia del turismo en los 80, que acerc√≥ m√°s la cultura jamaicana del momento a la cubana. Por √ļltimo, pero no menos importante, debo destacar siguiendo dicho autor, la influencia que dejaron algunos eventos donde conflu√≠an figuras del reggae internacional: el de Varadero, el Carifesta y el Festival del Caribe. Lo que no menciona este ex√©geta de la cultura Rastafari es que de los tres, el √ļltimo todav√≠a se lleva a v√≠as de hecho cada verano y su realizaci√≥n impacta directamente en la configuraci√≥n de la escena rap- reggae.

El desarrollo anual del festival o Fiesta del Fuego probablemente representa una de las motivaciones m√°s antiguas y reiteradas para llevar a cabo conciertos de rap y reggae, en conjunto con la AHS, como uno de sus espacios neur√°lgicos. Con este juicio no pretendo desconocer la convergencia, en el marco del evento, de numerosos ritmos tradicionales, caribe√Īos y latinoamericanos, empero, el car√°cter participativo de la m√ļsica urbana citada, esto es, la din√°mica relaci√≥n in situ de los artistas con su p√ļblico mediante el baile o cualquier otra manifestaci√≥n de sinergia colectiva, acent√ļa su significaci√≥n y conduce a la activaci√≥n de la escena puesta en la mira. Se explicar√≠a entonces por qu√© mientras se trova, la m√ļsica adquiere funci√≥n de tel√≥n de fondo, pero cuando se canta reggae, los part√≠cipes, otrora conversando, se levantan de sus asientos, cantan o corean al cantante mientras este repite alguna frase significativa como la inicial I don¬īt believe in Babilon.

Volviendo a mi objetivo inicial, creo necesario se√Īalar que la mayor parte de estas condicionantes no corresponden exclusivamente al territorio santiaguero, sino que, en relativas medidas se hallan diseminadas por el resto del pa√≠s. Por ejemplo, los estudiantes jamaicanos no solo arribaron a Santiago, sino tambi√©n a La Habana y, en menor escala, a otros territorios como Santa Clara.

Ahora bien, su convergencia en adici√≥n a los factores hist√≥ricos que funcionaron como puente de relaciones culturales con el √°rea caribe√Īa desde la √©poca colonial, s√≠ debe considerarse en su conjunto elemento exclusivo de esta ciudad. En mi consideraci√≥n, la comuni√≥n de todos ellos ha condicionado al sujeto social santiaguero, en especial una sensibilidad cultural que se aviene a la conciencia de caribe√Īeidad que mencionara un autor ya cl√°sico: Joel James. Se trata de una hist√≥rica disposici√≥n est√©tica con relieves caracter√≠sticos del Caribe que ha influido en buena medida en el gusto y, en consecuencia, en la creaci√≥n musical de la urbe.

No quisiera ahogar la interpretaci√≥n sobre la creatividad santiaguera en materia de m√ļsica con el lazo del determinismo cultural; por tanto, no pienso que todos los m√ļsicos santiagueros y los mel√≥manos expresen por fuerza el vaso conductor con dicha sensibilidad caribe√Īa. Aun as√≠, ha sido v√°lido analizar una escena musical donde la expresi√≥n caribe√Īa resulta palpable debido a la estrecha y s√≥lida relaci√≥n emocional y art√≠stica entre raperos y m√ļsicos de reggae.

Otra ejemplificaci√≥n de este v√≠nculo descansa en la frase meton√≠mica, probablemente oportuna, sostenida por algunos raperos que reza: ‚ÄúMientras La Habana mira al norte (o lo que es lo mismo, a Estados Unidos), Santiago observa al Caribe‚ÄĚ. La probable certeza o desmesura de esta frase no es lo importante aqu√≠, sino el hecho de hallar entre qui√©nes la afirman, identidades sustentadas en la auto-calificaci√≥n como parte activa de esta regi√≥n cultural.