Entrega


Pensar la ciencia: Riesgos para un joven investigador y cómo manejarlos (II)

Estableciendo el enfoque (II): Razones por las que no debes hacer un doctorado

En la primera parte de esta rese√Īa les coment√© acerca de algunos motivos que te pueden servir de impulso para enrolarte en una investigaci√≥n doctoral. Esta vez, traigo para ti tres razones por las que no deber√≠as hacerlo. Si reci√©n terminaste tu m√°ster o licenciatura, probablemente te enfrentes con algunas de estas situaciones. Recuerda que, aunque cada vez son menos, en algunos pa√≠ses como Cuba, no es un requisito tener un t√≠tulo de m√°ster para hacer el doctorado. Si te sientes identificado con alguna, pi√©nsalo dos veces antes de que te veas arrastrado a situaciones poco beneficiosas para ti. As√≠ ahorrar√°s tiempo, esfuerzo y sinsabores.

  1. Embullo

He aqu√≠ el primer escenario ante el que debes estar alerta. En ocasiones, uno trabaja en colectivos j√≥venes y hacen actividades juntos. No solo comparten oficina y horas de trabajo, tambi√©n salen en grupo e inventan un sinf√≠n de acciones extraprofesionales. Los lazos que los unen son estrechos y transitaron por los a√Īos de la carrera como un solo bloque. Ahora tambi√©n comparten los avatares del ambiente profesional y se valora la posibilidad de enfrascarse en la labor investigativa. ¬°Atenci√≥n!

El doctorado es la ruta de un lobo solitario y las razones que motivan a tus compa√Īeros no tienen que ser las tuyas. Adem√°s, el proceso te exigir√° conocimientos y habilidades √ļnicas que deber√°s desarrollar y que no son transferibles de un investigador a otro. No caigas en la trampa del comportamiento del grupo. T√≥mate tu tiempo y asume tus decisiones con responsabilidad.

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  1. Compromisos laborales

Este es el segundo ambiente que debes avizorar con cautela. El n√ļmero de doctores en el claustro de un departamento es un indicador central de su performance. Debes sumar, que la investigaci√≥n cient√≠fica es uno de los motores que atraen proyectos y, con ellos, financiamiento. Por esa raz√≥n, las universidades tienen la formaci√≥n doctoral como una de sus prioridades y ejercen mucha presi√≥n sobre sus profesores para encauzarlos en ese rumbo. Es importante que tengas muy claro tus motivos. Solo as√≠ podr√°s alinear los objetivos de la instituci√≥n donde trabajes con tus propias aspiraciones personales.

Aquí debes tener algo en cuenta. En Cuba, el título de doctor no es imprescindible para trabajar como profesor universitario, a diferencia de la mayoría de los países. No obstante, este es un panorama en transformación, y si te interesa dedicarte a la academia, el doctorado es el primer gran paso para asegurar ese destino. De modo que, al integrarte a un claustro universitario, debes avizorar los proyectos de investigación activos en tu ámbito y orientarte de inmediato hacia el que más te interese. Preparar tu carrera profesional investigativa te permitirá prever los indicadores de tu institución y así evitar el apremio. 

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  1. Dinero

Este es el √ļltimo consejo. Si revisas otros blogs sobre temas similares, encontrar√°s que muchos recomiendan el doctorado como una forma de generar nuevos ingresos. Y tienen raz√≥n‚Ķ en parte. Como ya dijimos, el t√≠tulo de doctor hace que suba tu valor en el mercado laboral y eso viene acompa√Īado con un mejor pago por tus servicios profesionales (tambi√©n en Cuba). M√°s importante a√ļn, durante el proceso investigativo tendr√°s la posibilidad de intercambiar con otros acad√©micos de tu rama y expandir√°s considerablemente tu red de trabajo. Com√ļnmente, eso atrae tambi√©n oportunidades de empleo. Hasta aqu√≠ todo bien.

Pero no te enga√Īes, los beneficios econ√≥micos del doctorado no compensar√°n nunca el tiempo y la energ√≠a que conlleva el obtenerlo (en ning√ļn lugar del mundo). La investigaci√≥n, como todas las profesiones, demanda √≠mpetu y entrega absoluta. Por ello, la motivaci√≥n ha de encontrarse en el proceso mismo y en las satisfacciones de hacer lo que te gusta de manera cotidiana. El dinero no puede ser la zanahoria que hace andar a la tortuga, pues se trata de una recompensa p√≠rrica.

Pi√©nsalo de la siguiente manera: como investigador, eres un profesional que intercambia su tiempo por dinero. El doctorado te permitir√° alcanzar un mayor nivel de especializaci√≥n por lo que tambi√©n aumentar√° el valor de tu tiempo. Hasta aqu√≠ todo bien y si esto te hace feliz no hay ning√ļn problema. Pero en tu d√≠a a d√≠a como acad√©mico de una universidad, dif√≠cilmente te enfrentar√°s a la creaci√≥n de productos en los que est√©s involucrado directamente en su comercializaci√≥n.

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Si lo que te interesa es acumular riqueza entonces deberás dar vuelta a esa fórmula. Es decir, dejar de canjear tiempo por dinero y generar bienes o servicios que solucionen una necesidad de tu entorno. Es decir, debes identificar los flujos de capital de tu área y encauzarte hacia ellos. El doctorado no está en esa ruta.

Hay mejores opciones, por ejemplo, dirigir tus habilidades hacia la producción, el sistema empresarial o de emprendimiento. Las historias de millonarios que abandonaron superuniversidades, como Bill Gates o Mark Zuckerberg, están mal contadas. No hicieron su capital por haber dejado de estudiar, sino que crearon nuevos elementos de alta demanda y se colocaron más cerca del flujo de capital. Como dijimos, la formación doctoral no está en línea con ese fin.  

…

Con estos consejos terminamos las primeras entradas de esta rese√Īa. La prioridad de Estableciendo el enfoque, en sus dos partes, fue presentarte algunas de las interrogantes que afronta todo joven que comienza su camino como investigador. Los an√°lisis y soluciones son solo mi opini√≥n y nada m√°s. Coloca en tu balanza imaginaria los pros y contras de una carrera cient√≠fica. Para m√≠, el ejercicio de la indagaci√≥n, la b√ļsqueda de los ‚Äúpor qu√©s‚ÄĚ, el comprender mejor el ambiente donde vivo, es una pasi√≥n. Dicen que el que trabaja en lo que le gusta es una persona con suerte, porque eso significa que no trabajar√° nunca. En esta columna te ayudaremos a alimentar el entusiasmo por la ciencia y a superar con √©xito los retos de la vida acad√©mica. Te espero. ¬†

 

* El autor es profesor del Dpto. Historia del Arte, Universidad de Oriente


El laboratorio teatral de Ra√ļl Bonachea (+ Fotos)

El teatro forma parte de su vida desde las primeras im√°genes, los pasos, gestos y sonrisas iniciales‚Ķ Creci√≥ entre actores, vestuarios, guiones, libros y sue√Īos en los escenarios, adonde sube para intentar cautivar al p√ļblico desde los cinco a√Īos de edad.

En su mente palpitan las escenas de su abuelo Miguel Migueli en la casa cuando en noches de apagones durante el denominado Per√≠odo Especial interpretaba para √©l personajes, incluidos h√©roes de la historia cubana. En sus palabras est√° tambi√©n el cari√Īo a la madre, Maridely, instructora y directora en su localidad durante m√°s de cuarenta a√Īos.

Nacido en el municipio de San Antonio de los Ba√Īos en 1988, Ra√ļl Bonachea se mantiene fiel a ese anhelo grande, que gu√≠a sus pasos desde peque√Īo. Mejor graduado integral de la Universidad de las Artes en 2018, es autor del libro¬†1 + 2 igual 3,¬†y conjuga una incansable labor teatral con el magisterio. Licenciado en Derecho y director del proyecto Laboratorio fractal, posee diversos reconocimientos como creador, incluidos el Premio nacional de Talleres Literarios en 2014 y el Premio a la Mejor Puesta en Escena en el Festival Nacional de Teatro Olga Alonso en 2015.

El 2019 fue como manantial de aplausos para él, pues culminó la Maestría en Dirección Escénica, obtuvo el premio Abelardo Estorino; una beca otorgada por la Universidad de las Artes para la producción de su obra La Caída; y también la Milanés, entregada por la Asociación Hermanos Saíz, gracias al proyecto Cuerdas Percutidas, con texto dramático de la escritora Elaine Vilar Madruga.

Respecto a esa obra, manifiesta que conjuga varias de sus obsesiones creativas. ‚ÄúTrata de la exclusi√≥n, la memoria de un pa√≠s y las personas m√°s vulnerables. Aborda la locura, los miedos y pesadillas de tres mujeres para intentar desde la oposici√≥n creativa develar sus sue√Īos, para construir una realidad po√©tica, donde se sublime lo que en la vida olvidamos, lo que aborrecemos.

‚ÄúTrata de lo que desechamos, los recuerdos, los maltratos y de los seres humanos que a veces eliminamos en lo social, porque son diferentes o inc√≥modos. Queremos reescribir una narrativa mejor para los que no tienen nada‚ÄĚ, expresa quien en 2011 fund√≥ como director el grupo teatral Im√°genes, en su su municipio natal, cuando apenas ten√≠as 22 a√Īos de edad.

Ese fue un gran reto para él, pues “ser el responsable principal del proceso me hizo crecer, los aciertos o fracasos dependían en gran medida de mis decisiones, de mi carácter y de mi propia cosecha intelectual, por lo que estaba expuesto como nunca, inclusive más que como actor en un escenario. El juego se convertía en oficio.

‚ÄúEn ese momento no comprend√≠a todo lo que eso representaba. En el 2011 ten√≠a un grupo de amigos universitarios que, despu√©s de los primeros a√Īos de estudios y de tantas luces de ciudad, extra√Īaban nuestro pueblo y las ricas tertulias sobre c√≥mo transformarlo. Todas las noches, aun teniendo becas en nuestros centros de estudios, ven√≠amos y nos ve√≠amos en el parque, guitarra en mano, con nuevas ideas en la lengua y con ganas incontroladas de transformar el municipio, azotado por ciclones y la emigraci√≥n temprana de sus pobladores.

‚ÄúEl teatro se volvi√≥ la plataforma donde toda esta energ√≠a se canaliz√≥ en un universo, tal vez m√°s organizado y acorde a nuestros deseos. Fue muy dif√≠cil, lo que en un principio cre√≠a resuelto. El primer reto era que ninguno de los amigos ten√≠a formaci√≥n actoral, incluso la m√≠a ven√≠a de la ¬īempiria¬ī, por lo que desde el primer encuentro me fui trasformando en una especie de profesor, camarada de sus alumnos y a la vez el estudiante m√°s preocupado de la clase. De profesor solo ten√≠a el personaje. Claro, con el tiempo y la superaci√≥n individual, mi roll suprimi√≥ al empirismo de esa primera intentona.

‚ÄúDespu√©s de un a√Īo de madrugadas donde el cuerpo y la mente recib√≠an otros conocimientos muy distintos a los libros de textos, naci√≥ un montaje donde el¬†negrito, la mulata, azuquita¬†y¬†el gallego¬†volv√≠an a ser los voceros del pueblo. Estos personajes de la obra¬†D√°ndose Lija, de la escena ariguanabense de inicios del siglo XX, se transformaron en los recipientes de seres del siglo XXI que luchaban por hacer teatro, por cambiar su realidad‚ÄĚ.

Amante tambi√©n de la historia y la literatura, asegura que el sainete (la comedia) coqueteaba con el drama, y con el propio hecho de hacer teatro, pol√≠tica y experimentaci√≥n esc√©nica. Una b√ļsqueda, tal vez inocente todav√≠a, que lo condujo a la dramaturgia.

‚ÄúEn un a√Īo me trasform√© en una suerte de maestro de actuaci√≥n, director, productor y ‚Äúdramaturgista‚ÄĚ, a la par que terminaba mis estudios como licenciado en Derecho. Despu√©s del primer estreno del grupo dej√© de ser un adolecente inquieto para asumir una responsabilidad y oficios propios de un hombre, no de un muchacho. El teatro una vez m√°s me hizo crecer como ser humano‚ÄĚ, dice con satisfacci√≥n.

‚ÄĒ¬†¬ŅCu√°nto se diferencia aquel proyecto inicial del actual Laboratorio Fractal Teatro?

‚ÄĒAhora no se trata de poner una obra en pie, es m√°s complejo, se trata de una actitud ante la creaci√≥n, una filosof√≠a. Rigor, superaci√≥n, entrenamiento corporal, militancia teatral si se quiere, efectividad de la experimentaci√≥n, integraci√≥n con otras disciplinas art√≠sticas, dan coherencia a un sue√Īo que empieza a bocetarse menos amorfo que hace diez a√Īos. Cambi√© las noches de tertulia y la complacencia de un grupo de seguidores incondicionales, por estar casi las veinticuatro horas del d√≠a pensando y haciendo por el teatro.

En¬†Laboratorio‚Ķ¬†busco resolver mis preguntas est√©ticas y mis cuestionamientos intelectuales, ah√≠ puedo fragmentar y replicar en peque√Īas porciones, que son deglutidas por los actores, equivalentes a horas, d√≠as y a√Īos empleados en esta carrera que da sentido a mi personalidad, a mi yo social y psicol√≥gico.

Cuando dirig√≠a¬†Im√°genes¬†so√Īaba con tener un Laboratorio, ahora quisiera tener la inocencia de esos primeros d√≠as, as√≠ que entre recuerdos, descubrimientos y retos continuos trato de reinventarme sin perder de vista quien soy y donde estoy.¬†Im√°genes¬†era un sue√Īo, una etapa de conquistas menos complejas, de formaci√≥n.¬†Laboratorio Fractal¬†es la puesta en marcha de esos objetivos hasta sus √ļltimas consecuencias.

‚ÄĒ¬†En 2019 los aplausos fueron frecuentes‚Ķ

‚ÄĒ Creo que ese a√Īo marc√≥ el punto fronterizo entre estas dos etapas creativas que te comentaba, pues esos procesos silenciosos o a veces ignorados por los artistas coronaron en mayores resultados.

El Premio Estorino fue desde la dramaturgia la concreción de un crecimiento hasta espiritual, donde a partir de la figura de Ignacio Agramonte colonizo la historia y mi realidad. Aquí pude desarrollar mis roles dentro de la porción que me corresponde en la rica tradición del teatro en nuestro país.

Articulé desde la dramaturgia una respuesta posible a una angustia histórica que es la muerte, inexplicable para muchos como yo, de la figura de El Mayor. Me serví de un argumento metateatral para refractarme en una especie de héroe, antihéroe, insomne y obcecado de la escena. Critico la escena contemporánea, tan fácil de caer ante los cantos apolíticos y de banalidad que a veces afectan a sus ejecutantes más jóvenes.

Un proyecto bastante ambicioso que de inmediato puso en marcha una puesta en escena que fue mi tesis de Maestr√≠a en Direcci√≥n Esc√©nica. En un mismo proyecto confluyeron todos estos oficios, ahora de una manera profesional, con los tiempos, compromisos y responsabilidades correspondientes. Cuando termin√© el proceso fue que tom√© conciencia de lo que represent√≥, un salto a un circuito, a un p√ļblico que no te conoce y que espera recibir una experiencia art√≠stica que de alguna manera, le haga reflexionar sobre su propia existencia y su pa√≠s.

Fue un a√Īo de mucho trabajo, de expandir mis l√≠mites y de cerrar el per√≠metro de los estudios formativos. En ese a√Īo resultados y proceso creativos encontraron la satisfacci√≥n del reconocimiento, que siempre es un impulso para llegar a nuevas fronteras.

Ra√ļl Bonachea en la obra La ca√≠da.

‚ÄĒ¬†Precisamente en La ca√≠da, estrenada en la sala Raquel Revuelta, uno percibe tu inter√©s en la historia y la capacidad para revisitar hechos y personajes de gran trascendencia, desde una visi√≥n reflexiva y muy particular‚Ķ

‚ÄĒ¬†La principal motivaci√≥n para esa obra fue responderme preguntas, reconfigurarme como creador y como cubano. La muerte de Agramonte, ese final tan ambiguo para una vida tan luminosa, era algo que desde peque√Īo, en esas historias nocturnas de mi abuelo siempre me hab√≠a generado una respuesta poco convincente.

Part√≠ de ese h√©roe en un foso com√ļn, de esa muerte sin mucha explicaci√≥n para entrar en su vida, sus conflictos y sus errores y descubr√≠ que los m√≠os en el teatro eran muy similares. Estaba al frente de un grupo de j√≥venes, que no cobraban por su trabajo, que no estaban respaldados, aun con una producci√≥n. J√≥venes que viven en un pa√≠s que lucha diariamente contra adversidades econ√≥micas y donde ellos se desconectan con facilidad de la historia y el ideario que nos conforman como naci√≥n, problem√°ticas que en otras circunstancias tambi√©n tuvo que abatir, machete en mano, El¬†Mayor¬†en la manigua.

Convert√≠ mi teatro en el campo de batalla donde se forja la naci√≥n y la asamblea donde se discute la Constituci√≥n de Gu√°imaro, pero tambi√©n la m√°s reciente. Yo so√Īaba con Agramonte y √©l de alguna manera conmigo.

El proceso fue ag√≥nico, productivo, idealista y pragm√°tico a la vez como fue la¬†Guerra de los Diez A√Īos,¬†muy contradictorio.¬†La investigaci√≥n hist√≥rica en cuanto a personajes, documentos, citas, circunstancias hist√≥ricas, tonos, leguaje de estas personalidades me tom√≥ casi tres a√Īos, por lo que fe un proceso de escritura y de puesta en escena largo y enjundioso que incluy√≥, adem√°s visitas al terreno, museos y entrevistas con especialistas, entrenamientos de danza, circo y algo de esgrima.

Luego lo m√°s dif√≠cil en cuanto dramaturgia fue hacer posible y org√°nico mi vis√≥n esc√©nica, la investigaci√≥n y dar respuesta a la inc√≥gnita de saber lo que pas√≥ el 11 de mayo 1873, adem√°s hacerlo en el tiempo l√ļdico y maravilloso de una puesta en escena.

Vale aclarar que no son el Ensayo y la Narrativa géneros que tienen un tiempo y una mediación. En el escenario el problema está vivo, el argumento no se cuenta sino que se ejecuta porque hay espectadores y actores que en un tiempo determinado activan la emoción, la ciencia y el juicio político, desde lo simbólico y lo kinestésico. Si no tomamos bien el pulso de lo que queremos hacer, el espectador se levanta de su silla y vuelve a su vida lejos de la escena, por eso el texto nunca debe transformarse en un panfleto. En el escenario todo se carnaliza.

Luego fue arrancar las m√°scaras al resto de los int√©rpretes, desmovilizar o reubicar la contradicci√≥n de ellos con la historia y con su contexto para que lograran salir a la carga, con un sinn√ļmero de obst√°culos en su contra, pero desnudos y sin miedo como en las cargas mambisas. No¬† retrocedieron hasta la √ļltima funci√≥n.

‚ÄĒ¬ŅEse ha sido tu mayor desaf√≠o profesional‚Ķ?

‚ÄĒ¬†S√≠,¬†La Ca√≠da.¬†Con la escritura de esta obra me eval√ļe como licenciado en Arte Dram√°tico, pero despu√©s cuando el texto y la puesta en escena estuvieron listos, fue mi tesis de la Maestr√≠a en Direcci√≥n. No era un ejercicio facilista, pues ten√≠a que desempe√Īar el rol de actor, director y dramaturgo con un tema que tambi√©n revaloraba la historia y nuestro presente pol√≠tico m√°s inmediato. Fue un momento donde muchas variables se combinaron para articularse en un complejo entramado emocional que incluso socav√≥ hasta mi salud, pero a√ļn as√≠ fue una experiencia maravillosa. Represent√≥ un crecimiento muy fuerte en lo personal y lo creativo.

‚ÄĒ¬ŅQu√© tipo de personajes prefieres? ¬ŅPor qu√©?

‚ÄĒ¬†Prefiero a los personajes secundarios, porque ellos no tienen el espacio suficiente en casi ninguna obra de desarrollarse, est√°n mutilados y guardan muchas preguntas desde el punto de vista sicol√≥gico. Tienen lagunas en su caracterizaci√≥n, agujeros en sus biograf√≠as, por lo tanto siempre hay que completar estos vac√≠os, esta situaci√≥n es claramente un nicho que atrae a la creatividad.

Los personajes secundarios son individuos que necesitan, lejos de lo que muchos piensan, de un actor lo suficientemente sagaz para que partiendo de las claves textuales viaje el mundo interior que no nos cuenta el texto, hacia lo imaginado o lo probable. Desde la dirección son verdaderas fuentes para dar nuestro punto de vista del protagonista, son depositarios de nuestros juicios estéticos. Si estás en el proceso como dramaturgo con dos o tres giros en sus parlamentos, imperceptibles en apariencia, o la transformación de una acción sugerida en la versión original, se puede cambiar radicalmente el discurso.

Los prefiero por el estado permanente de construcción que nos brindan, por sus preguntas más que por las respuestas.

‚ÄĒ¬ŅCu√°n favorable resulta para ti la conjugaci√≥n de tus conocimientos y la pr√°ctica como actor, director esc√©nico, dramaturgo y tambi√©n profesor?

‚ÄĒ¬†No hay separaci√≥n entre estas categor√≠as en la pr√°ctica, s√≥lo que cada roll subsume a los dem√°s seg√ļn sea el contexto. No s√© c√≥mo lo hacen otros colegas, pero para m√≠ lo que la mente puede separar, la pr√°ctica lo amalgama, un ensayo se transforma en un segundo en una clase, un texto toma cuerpo en mi voz cuando hago una pausa en la escritura y lo interpreto en casa para sentir su pulso o cuando se lo leo a los actores. El teatro es el punto de encuentro, es un espacio espiritual, creativo e intelectual que arropa una conferencia con la piel de mis personajes, que trasmuta mis memorias. En ese el lugar que est√° en mi cabeza, m√°s que el espacio, las letras se vuelven cuerpos en tensi√≥n.

Cada oficio es una parte del todo, diferente pero similar. La pedagog√≠a, la actuaci√≥n, la direcci√≥n, la dramaturgia, solo son fractales para enfrentarme a un escenario, a un p√ļblico y para sentirme parte de la isla, yo como otro fractal entre once millones.

Ra√ļl Bonachea en el programa televisivo Par√©ntesis, de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z.

‚ÄĒ¬ŅAsumes el aula como otro escenario? ¬ŅCu√°nto te aporta el intercambio con los alumnos?

De alguna manera todo es un escenario. Esto me facilita mucho el diálogo y entender también los procesos de mis estudiantes, siempre los incentivo a encontrar los caminos entre la teoría, la historia del teatro y lo que están haciendo ellos, lo que está pasando en la escena actual cubana. Me encantan las clases con el curso por encuentros, muchos son profesionales en ejercicio y sus inquietudes están muy aterrizadas en la técnica y la cotidianidad de lo que hacen.

Tambi√©n trabajo con ni√Īos en mi pueblo, puedo confesar que son las clases para las que m√°s me preparo, las que m√°s disfruto e incluso las m√°s profundas, ellos son como profesionales pero con altas dosis de sensibilidad y creatividad, son mis fractales m√°s puros, por eso con ellos me exijo m√°s. Cuando siento que una clase es un encuentro entre colegas, que me aporta a m√≠ como ser humano entonces le encuentro sentido a estar ah√≠ para ellos y a que ellos me devuelvan las ganas de seguir adelante. De esa manera borro tantas clases que recib√≠ en mi vida donde el aula era una especie de tribunal, en el cual el profesor juzgaba y los dem√°s acat√°bamos sentencias.

‚ÄĒ¬ŅCu√°les son los riesgos de actuar en una obra que tambi√©n es dirigida por ti? ¬ŅSe puede ser suficientemente exigente con uno mismo y los dem√°s?

‚ÄĒ¬†Es c√≥mo saltar de un avi√≥n sin paraca√≠das, solo puedes aterrizar en una pieza si los que te acompa√Īan en esa ca√≠da libre te dan la mano. A la vez debes asegurarte antes de saltar que ellos tengan el equipamiento para aterrizar sanos y salvos. Tiene que haber un verdadero equipo creativo, una democracia teatral, lo cual es muy dif√≠cil de lograr y sostener por largo tiempo.

Creo que un director en cualquier proceso debe ser primero exigente consigo mismo, debe aplicarse el rigor m√°ximo a su tarea y, si adem√°s act√ļa, debe saber comprender a los otros y trabajar mucho en solitario para que su proceso de actor no nuble su juicio como l√≠der. Para m√≠ siempre exigencias, creo que demasiadas.

En proceso de la obra Cuerdas percutidas.

‚ÄĒ¬ŅCu√°nto le temes o no a las reacciones del p√ļblico?

‚ÄĒ¬†Con el tiempo he dejado de temerles. Es lo que necesito, as√≠ sean las m√°s duras, porque hago teatro para compartirlo y comunicarme desde el cuerpo, desde mi esp√≠ritu. Escucho a mis espectadores. Nunca termino una obra porque cuando ya est√° lista para recibir la mirada del p√ļblico, esta interacci√≥n riqu√≠sima hace que vuelva sobre mis pasos para que la obra siga creciendo, siga mutando. P√ļblico y artista son parte de la obra de arte. No funciona muy bien esta ecuaci√≥n cuando se tergiversa p√ļblico por populismo, por producto comercial, por propaganda, eso son residuos de la relaci√≥n emocional principal: actante-obra-p√ļblico.

‚ÄĒ¬†¬ŅCu√°les son tus referentes en el teatro, cubanos y extranjeros?

‚ÄĒ¬†Tengo varios superh√©roes teatrales que vinieron despu√©s de mi abuelo y mi madre, entre ellos puedo mencionarte a Meyerhold, Augusto Boal, Richard Scheckner, Stanislavsky, Eugenio Barba y m√°s recientemente Michael Chekhov. En la escena cubana a Vicente Revuelta, Eduardo Mart√≠nez y Lola Amores, mis maestros Carlos Celdr√°n y Raquel Carri√≥; pero no hay nada m√°s importante en mis referencias teatrales que el juego de mi familia de hacer lo cotidiano teatral, cuando estoy perdido vuelvo a esa casa vieja a encontrar mi camino.

El teatro constituye parte del patrimonio espiritual de la nación, por lo tanto siempre va estar de una forma u otra. Es un diálogo con el presente, con nuestros maestros y los espíritus que nos guían.

‚ÄĒEn tu opini√≥n, ¬Ņc√≥mo deben ser los j√≥venes creadores la Cuba de hoy?

‚ÄĒDebemos ser actores y nunca espectadores de nuestra realidad social, por muy compleja que esta sea, sin miedos, ni justificaciones para expresar el pulso de nuestro tiempo. Con nuestras creaciones tenemos que labrar algunos de los destinos de Cuba, que nunca podr√° ser un futuro ajeno a una tradici√≥n y a la idiosincrasia que nos caracteriza.

‚ÄĒ¬ŅNos quieres adelantar algo de tu segundo libro, que est√° en proceso editorial por Tablas Alarcos‚Ķ?

‚ÄĒEs precisamente La Ca√≠da. Habla de la muerte y el renacer de un h√©roe, de una manera de interpretar la cuban√≠a, pero tambi√©n de un director que expone su cuerpo a la necropsia de los espectadores y de los otros actores. Intenta ser un proceso alqu√≠mico para hacer renacer a un h√©roe y explicar una angustia hist√≥rica.

‚ÄĒ¬ŅQu√© importancia le concedes a la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z como aglutinadora, impulsora de proyectos y defensora de los j√≥venes escritores, artistas e investigadores?

‚ÄĒCreo que es la plataforma principal para los j√≥venes creadores y gracias a ella se visualizan muchos artistas. Si nosotros tenemos que preguntarnos qu√© tipo de j√≥venes somos y que queremos hacer por el futuro de la naci√≥n, la Asociaci√≥n debe estar preparada para ese di√°logo y creo que muchos de sus directivos asumen esa responsabilidad desde la comprensi√≥n, el apoyo y la promoci√≥n, venga de donde venga la obra o el artista. Es ella la que tiene la misi√≥n de encausar este impulso hacia los mejores puertos.

‚ÄĒ¬ŅPrincipales sue√Īos en el mundo creativo‚Ķ?

‚ÄĒTener un espacio para que mi Laboratorio deje de latir dentro mi cuerpo y aterrice en alg√ļn lugar donde se cumplan los otros sue√Īos. Hacer una obra donde ni√Īos, estudiantes, profesionales, artistas sin formaci√≥n acad√©mica y de otras disciplinas se agrupen en pos de un objetivo, ni docente, ni creativo, sino espiritual que engloba a ambos. Unir todos los fractales posibles para transformarnos en mejores seres, que es una manera m√°s efectiva de obtener resultados humanos perdurables en la sensibilidad de una √©poca y sus creadores.


Entregarlo todo, para que no haya divorcio

 

A mis profesores.

Por razones borrascosas hace unos a√Īos me divorci√© de la telenovela cubana; y como buen divorciado, lleno de orgullo, me propuse no verlas m√°s. Sin embargo, ahora escucho rumores, como cuando tu ex se ‚Äúsupera‚ÄĚ y te llegan insinuaciones de aires renovados. Estos son los viejos motivos por lo cuales, solo a hurtadillas, veo alg√ļn fragmento de la √ļltima Entrega, o mejor dicho, de la presente telenovela de la televisi√≥n nacional. Pero, como no acostumbro a hablar de mis divorcios, me voy a concentrar en un tema resucitado por la novela y en una visi√≥n m√°s all√° de ella.

Las telenovelas cubanas han tenido tempestuosas dificultades para tratar con calidad y sin exceso de melodramas la realidad cubana. La √ļltima factura ha tenido el m√©rito de traer a la pantalla un importante debate y decisivo conflicto de nuestra educaci√≥n y cultura: la ense√Īanza y aprendizaje de la Historia de Cuba.

Por estar involucrado de cerca en el proceso y ser miembro de la Uni√≥n Nacional de Historiadores de Cuba, me alejo de la hip√≥tesis de la propia novela y me adentro en las convulsas y actuales circunstancias. Conlleva entonces a dolorosas preguntas:¬ŅQu√© hemos hecho mal para que los j√≥venes desarrollen tanta apat√≠a por la historia? ¬ŅPor qu√© algunos cubanos discriminan la vinculaci√≥n de lo patrio con lo cultural?

La respuesta es complicada y se dispersa en la urdimbre de cataclismo que ha sacudido nuestra cultura.

Resalta un problema: Existen diferencias entre los estudios especializados, los testimonios y la ense√Īanza de la historia y la cultura cubana. Esto parece sencillo pero no lo es. Se mezcla y se confunde y va dejando lagunas amplias, pobladas por el f√©rtil marab√ļ de la ignorancia.

Uno de los mayores retos del pa√≠s es la capacidad de ense√Īarse autocr√≠ticamente as√≠ mismo. No es una cuesti√≥n meramente pedag√≥gica; transciende a su praxis cultural. Es innegable que existen millares de investigaciones sobre la historia y cultura cubana desde m√ļltiples enfoques y disciplinas cient√≠ficas realizadas dentro y fuera de Cuba. El gran problema es c√≥mo sus diferentes actores y la propia Revoluci√≥n articulan estas acciones. ¬ŅC√≥mo se puede lograr que tales investigaciones sean atractivas a los j√≥venes y no mutiladas en sus aspectos m√°s pol√©micos?

Cortesía de Alberto Luberta-Tomada de Cubadebate
Cortesía de Alberto Luberta-Tomada de Cubadebate

En cuanto a la ense√Īanza de la asignatura Historia de Cuba, la educaci√≥n ha sido el principal canal para articular los conocimientos e investigaciones de alcance y prestigio. No obstante, la tendencia de la actualizaci√≥n de los contenidos, los materiales de estudios, programas‚Ķ demoran varios a√Īos y siguen manteniendo estructuras metodol√≥gicas r√≠gidas y la persistencia de los llamados relatos lineales, muchos de los cuales intenta desmontar Entrega.

¬ŅQu√© sucede con las innumerables investigaciones pedag√≥gicas y acad√©micas? La mayor√≠a permanecen reducidas al estricto √°mbito de las gavetas o archivos, en las bases de datos de prejuicios acad√©micos o, cuando m√°s, en los circuitos de eventos cient√≠ficos. A√ļn es exigua la sociabilizaci√≥n de estas investigaciones de car√°cter p√ļblico y masivo para trascender a otras esferas, crear empat√≠a y conciencia.¬†

La ense√Īanza de la Historia se ha convertido en hecho l√≥gica, se parece m√°s a una momia cosificada que a un pret√©rito sustancioso. Por mucho tiempo hemos esterilizado parte de la cultura en la historia del pa√≠s, la hemos inmolado por lo √©pico. Los estudios son mon√≥tonos y muchas veces las proezas intelectuales son alejadas.

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Cortesía de Alberto Luberta-Tomada de Cubadebate

El predominio de la √©pica pol√≠tica ha lastrado una buena porci√≥n de la historia cultural y social. Y ese elemento, lo veo a escondidas desde las rendijas de mi cuarto, el Profesor Manuel intentando rescatar: la necesidad de una historia nutrida de la cultura en su m√°s amplio sentido (football, m√ļsica, cocina o cine).

Tal vez dir√°n que es un so√Īador, pero si les puedo asegurar que no es el √ļnico. Hay un pu√Īado mujeres y hombres, tiza en mano, luchando contra ese monstruo llamado dogma y defendiendo hasta con sus puestos laborales la cultura e historia de este pa√≠s. Es una asignatura pendiente (literalmente) conceptualizar para los estudiantes cubanos un plan de estudio denominado ‚ÄúHistoria de la Cultura Cubana‚ÄĚ. Quiz√°s ustedes piensen que ser√° est√©ril o m√°s de lo mismo. Y este cuestionamiento es parte de la respuesta.

Por estos velos empolvados hoy no entendemos c√≥mo el primer presidente de la Rep√ļblica en Armas figuraba hace poco en un cartel por la cultura cubana. Hemos politizado en exceso parte de la cultura, y viceversa, a veces somos v√≠ctimas de los panfletos, la propaganda y el adoctrinamiento en detraimiento de la cultura. No siempre acertamos a movilizar con las fibras m√°s sensibles de la Patria. No siempre usamos la mejor adarga para defender el pa√≠s.

Es una alternativa posible lograr insertar contenidos sobre el propio proceso para transcender más allá de una orientación al programa de estudios de Historia de Cuba. La inclusión de un programa multidisciplinar de especialidades de historia, arte, filosofía, sociología, literatura, cine, teatro, etc., para vislumbrar nuestra memoria y sus posibilidades de futuro.

A√ļn no se consolida a escala mayor la concepci√≥n para que no existan recelos entre la cultura y la academia. Los libros de Tula o Padura, la poes√≠a de Heredia o Guill√©n, las artes pl√°sticas de Lam o Amelia, el teatro bufo o el de Virgilio, la danza de Alicia o afrocubana y las pel√≠culas de Tit√≥n, Sol√°s o Fernando P√©rez, son parte de nuestra cultura y nuestra historia. Su uso alimenta nuestra espiritualidad como naci√≥n y hace m√°s potable la met√°fora de lo incomprensible.

Mientras esta utopía se acumula en congresos y reclamos, son varios los especialistas que han propuesto investigaciones sobre la apropiación de la historia desde la literatura, la plástica, el cine, el teatro y demás manifestaciones. El éxito de tal alternativa depende en la capacidad de ser reflexiva y poder construir las bases de culturas amplias y libertarias.

Sirva este intento televisivo para honrar a la pedagog√≠a joven, pero no olvidemos a los viejos profesores que lo entregaron todo a pesar de las penurias materiales y a√ļn hoy no tienen nada.

Sin embargo, denoto la falta, precisamente, de este nexo dram√°tico en la novela. ¬ŅO acaso Manuel no se inspir√≥ en otros profesores de m√°s experiencias o no hemos tenidos profesores as√≠ en los 60, 70 o los 80? Sabemos que s√≠, e incluso, en esa √©poca algunos fueron marginados por esos m√©todos heterodoxos y siguieron fieles a la Revoluci√≥n.

Todavía no sabemos lo que va suceder al final de la telenovela. Si Manuel triunfa utópicamente, se convierte en el director quiméricoy entra en lo socialmente deseable o termina colgando la tiza, como ha sido el destino de muchos. Pues no olvidar que el dramatizado fue rodado antes del aumento salarial y el protagonista está asumiendo el paradigma del joven y abnegado, pero el desenlace puede inclinar la balanza al desencanto o al éxodo sufrido antes del acontecimiento laboral.

Lo esencial de esta novela ha sido demostrar la necesidad de retirar las barreras mentales de nuestra Historia. También urge escuchar a muchos Manueles que ya existen en las aulas y corremos los riesgos de perderlos entre el desgaste y la decepción.

Por mi parte no les garantizo una ‚Äúreconciliaci√≥n matrimonial‚ÄĚ, pero s√≠ puedo asegurarles que intento salvar el matrimonio con la cultura y la Historia de esta Cuba y entregarlo todo, para que no haya divorcio.

Cortesía de Alberto Luberta-Tomada de Cubadebate
Cortesía de Alberto Luberta-Tomada de Cubadebate