Enseñanza artística


Jazz Namá: de vuelta a la raíz (+ programa e infografías)

Es sin dudas Santiago de Cuba una ciudad fértil para el arte. Una ciudad que necesita renovación o actualización en muchos aspectos transversales a la creación artística, pero donde la música es un estandarte para la urbe. Santiago de Cuba es una ciudad musical. Su sonoridad marca el espíritu de su gente, que desfila en una coreografía a ritmo de conga.

fotos frank lahera

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No son pocos los espacios destinados para el desarrollo y visualización de la música. La alta gama de estilos, tendencias y géneros son defendidos por los distintos proyectos que hoy habitan en los escenarios de un Santiago bailador y diverso.

En 2021 el festival se propone ofrecer un debate acerca de la influencia de la cultura africana en el jazz cubano. Convirtiéndose en un espacio interactivo que conecte la expresión actual del jazz con las raíces del género.

Aun en las circunstancias excepcionales en la que se encuentra el país, la jornada promete días intensos. Del 25 al 28 de este mes, disímiles plataformas digitales servirán para que el jazz reine en nuestra ciudad con el mismo calor. A través de los canales de Facebook y YouTube de la AHS en la provincia se podrá disfrutar de los grupos y artistas: Cauce, Camilo D´Bess, Mestizaje, DJazzVi, Influencia (AHS Matanzas), Proyecto VT,  Iván Sánchez Guardiola, Giselle Lage Gil, Confluencias Sax, Albertico Lescay, y Okan Jazz.

Otras acciones complementarán el programa: Expo Colectiva Online “Raíces y Compás” por Edgar Brielo y Frank Lahera; la conferencia magistral “Identidad Percutida”, por Miguel Rodríguez Zulueta (Director Grupo Mestizaje); y la entrega del reconocimiento especial a la Casa del Caribe por sus aportes al género.

Esta edición, dedicada a los 35 años de la Asociación Hermanos Saíz y a la 40 edición del Festival del Caribe, nos trae una imagen nueva del evento que ha estado a cargo de Carlos Lloga. La campaña de comunicación del Jazz Namá introduce una serie de cambios en la imagen de los posteriores eventos de la AHS en Santiago, los cuales tendrán una visualidad diferente.

fotos frank lahera

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No es casualidad que en los últimos años la ciudad sea un escenario anhelado por los jazzistas del país, múltiples eventos vinculados a este género lo validan. El encuentro Amigos del Jazz, y la acogida como subsede del Festival Internacional Jazz Plaza son muestra de la huella cultural que deja esta expresión en el oriente cubano.

fotos frank lahera

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El movimiento jazzístico dentro de la ciudad es respaldado (por mencionar algunos exponente), por la búsqueda de un jazz más clásico como el de Jazz DBess, experimental como el de Influencia, o incluso desenfadado como DJazzVi o Confluencias Sax.

fotos frank lahera

Es innegable en cada uno de estos estilos la presencia de ritmos sincopados y armonías nostálgicas propios de esta ciudad, que nutren y enriquecen constantemente la creación de estos artistas. La mirada del comité organizador por pensar el jazz y su práctica desde la herencia de la música africana es un acierto. Volver a la raíz siempre es útil aun cuando el encuentro sea conceptual como es el caso, puesto que el abrazo será simbólico dentro del ciber-mundo.

 

¡Venga entonces el Jazz Namá!

¡Hágase la música!

¡Y que todos los caminos nos conduzcan a la raíz!

 

Programa Jazz-Namá

 

 

Jueves 25

9:00 a.m. / Inauguración Online / Nataly Ruiz

10:00 a.m. / Expo Colectiva Online “Raíces y Compás” / Edgar Brielo y Frank Lahera

11:00 a.m. / Estreno Cápsulas “Jazz Namá Plus” / José Portillo Herrera (Director Grupo Cauce)

3:00 p.m. / Cápsulas “Jazz Namá Plus” / Camilo D´Bess.

7.00 p.m. / Cierre de la Jornada / Nataly Ruiz.

8:00 p.m. / Concierto Online / Jazz D´Bess.

 

 

Viernes 26

9:00 a.m. / Presentación del Programa Diario del Festival / Nataly Ruiz.

9:30 a.m. / Cápsulas “Jazz Namá Plus” / Miguel Rodríguez Zulueta (Director Grupo Mestizaje).

10:00 a.m. / Clase Magistral “Identidad Percutida” / Miguel Rodríguez Zulueta (Director Grupo Mestizaje).

11:00 a.m. / Entrega de reconocimiento a la Casa del Caribe / Transmisión en vivo. 

3:00 p.m. / Cápsulas “Jazz Namá Plus” / David Gómez Cruz (Director Grupo DJazzVi)

5:00 a.m. / Cápsulas “Jazz Namá Plus” / Grupo Influencia (AHS Matanzas).

7.00 p.m. / Cierre de la Jornada / Nataly Ruiz.

8:00 p.m. / Concierto Online / Grupo Influencia (AHS Matanzas).

 

Sábado 27

9:00 a.m. / Presentación del Programa Diario del Festival / Nataly Ruiz.

10:00 a.m. / Cápsulas “Jazz Namá Plus” / José Ernesto González (Proyecto VT; AHS Habana)

11:00 a.m. / Concierto Online / Proyecto VT (AHS Habana)

3:00 p.m. / Cápsulas “Jazz Namá Plus”/ Iván Sánchez Guardiola

5:00 p.m. / Cápsulas “Jazz Namá Plus”/ Giselle Lage Gil

7.00 p.m. / Cierre de la Jornada / Nataly Ruiz.

8:00 p.m. / Concierto Online / Giselle Lage.

 

Domingo 28

9:00 a.m. / Presentación del Programa Diario del Festival / Nataly Ruiz.

10:00 a.m. / Cápsulas “Jazz Namá Plus” / Carlos Javier Alcántara y Wilfredo Fuentes (Consortes Jazz)

11:00 a.m. / Concierto Online / Consortes Jazz

3:00 p.m. / Cápsulas “Jazz Namá Plus”/ Confluencias Sax

5:00 p.m. / Cápsulas “Jazz Namá Plus”/ Albertico Lescay

7:00 p.m. / Cierre Oficial del Evento / Nataly Ruiz

8:00 p.m. / Descarga Clausura / Invitados: Iván Sánchez Guardiola, Confluencias Sax, Influencia, Proyecto VT, DJazzVi, Okan Jazz.


«No existe una fórmula exacta para el éxito»

Tengo el privilegio de conocer personalmente a no pocos de mis entrevistados. Tengo, además, el doble privilegio de afirmar que compartí con ellos tiempo de vida y de estudios. A Igor Ernesto Corcuera Cáceres lo conocí en las aulas del Nivel Medio de Música en el Conservatorio Amadeo Roldán. En aquel entonces, Igor aún no era el joven director de orquesta que, pocos años después, alcanzaría justo reconocimiento nacional, sino un talentoso trompetista, un amigo que siempre tenía al alcance de la mano una palabra amable y una sonrisa. Siempre he disfrutado el hecho de seguir la carrera y los éxitos de mis antiguos compañeros del mundo musical. Por eso conecté una vez más con Igor y, a través de las palabras, le invité a este tránsito por su memoria.

 

—¿Percibes que existe un tránsito entre Igor trompetista, e Igor director de orquesta?

—Más que un tránsito, pienso que soy una mezcla de ambos. El director se nutre de la experiencia y sentir del instrumentista y, por otra parte, la sensación de tocar el instrumento es totalmente distinta a la de dirigir. Aun hoy no puedo decidirme por una sola de ellas. Es por eso que, a pesar del gran esfuerzo que conlleva, he decidido mantenerme en ambos roles.

—¿Qué nuevos rigores o desafíos incorporó la carrera de Dirección Orquestal a tu vida como músico?

—Desde niño siempre soñé con ser director de orquesta, sin saber —por supuesto— lo difícil que es. Primero, se trata del hecho de estudiar una carrera difícil y sacrificada, y después dedicarse a eso como modo de vida y profesión. Los desafíos fueron muchos, comenzando con un elemento vital: casi siempre los directores de orquesta provienen de instrumentos como el piano, el violín o la dirección coral. Al ser yo trompetista, al inicio me vieron como algo extraño (a pesar de no ser el primer trompetista en Cuba en ejercer la dirección orquestal) y eso supuso muchos desafíos en cuanto a niveles de conocimientos técnicos y también en cuanto a la capacidad de demostrar la posibilidad real de llevar a cabo el objetivo final. Me obligó a superarme en todos los sentidos y a exigirme más para “suplir” aquellos aspectos que tuviera en mi contra.

—A tu criterio, ¿qué rol juegan los directores de orquesta en la historia musical de nuestro país?

—Nuestro país ha sido cuna y herencia de grandes músicos, entre los cuales han existido grandes directores y compositores. Al inicio, sin muchos estudios profesionales, pero con mucho oficio y talento; en algunos casos, padres fundadores de movimientos sinfónicos, de bandas, de música de cámara: ellos incorporaron nuestra cubanía a las obras universales. Los tenemos desde Guillermo Tomás, Gonzalo Roig, Rodrigo Prats, Amadeo Roldán y Manuel Duchesne Cuzán; hasta renombradas figuras de nuestra actualidad como Helena Herrera, Zenaida Romeu o nuestros queridos maestros Guido López-Gavilán, Jorge López Marín o Enrique Pérez Mesa, por solo citar algunos.

—¿Sientes que tu juventud puede ser, o quizá haya sido en el pasado, un hándicap a la hora de enfrentarte a los instrumentistas a los cuales diriges? ¿O acaso esa misma juventud incorpora nuevos matices a la relación instrumentista-director?

—Casi siempre se asocia al director de orquesta como una persona mayor, o al menos de cierta madurez. Ser un director joven exige, en primer lugar, emanar mucha seguridad en el trabajo, prepararse continuamente pero, a la vez, estar dispuesto a aprender de tus músicos y de los años de experiencia del atril. Igualmente pienso que la juventud también puede servir para dar un giro a las cosas, para verlas desde otra mirada y eso también los instrumentistas lo agradecen.

tomada del perfil de facebook de Igor Ernesto Corcuera Cáceres

—¿Cómo te enfrentas a una nueva partitura, cómo asumes ese proceso creativo que se engendra en el trabajo colectivo?

—Cada nueva partitura es un desafío, es la incesante búsqueda de información sobre ella, sobre el compositor, sobre los períodos en que fue concebida y todo lo que alrededor de la música existe. Solo así puedes enfrentarte con un trasfondo más amplio al proceso de estudiar y montar la música, para brindar una interpretación distinta pero, a la vez, lo más acertada posible. Y, como en cada proceso colectivo, todos nos nutrimos del conocimiento y la experiencia del conjunto que le da el toque final a la interpretación.

—¿Existen suficientes oportunidades internacionales para que los jóvenes directores de orquesta cubanos se prueben en otras lides más allá de nuestras fronteras geográficas?

—A pesar de que nuestra academia de Dirección cuenta con excelentes profesores de probada calidad y experiencia, las oportunidades internacionales para los directores jóvenes cubanos son escasas, por no decir nulas. Casi siempre se consiguen a título personal y en la mayoría coinciden con la emigración. Al final, como dice el viejo proverbio: “no eres profeta en tu tierra”. Pienso igualmente que aún somos un tanto “desconocidos” en la arena internacional, aunque sí hay algunos directores cubanos con resultados muy loables. En Cuba hay mucho talento joven que merece más oportunidades.

—¿Qué les pides a los músicos a los que diriges? Y cuando asumes tu rol como instrumentista, ¿qué les pides a los directores con los que trabajas?

—Como director, más que pedir, exijo disciplina ante el trabajo y la música. Que cada músico se entregue por completo al hecho artístico tal como lo hago yo. Que confíen en mí y disfruten lo que hacemos. Como instrumentista, me complace trabajar con directores que vayan al detalle, que demuestren que saben trabajar y que me exijan en aras de que el trabajo salga lo mejor posible.

—¿Cuál es el principal reto de la educación musical cubana en estos precisos momentos?

—Los retos son muchos, máxime cuando no tenemos muchas veces las condiciones necesarias para desarrollar nuestro trabajo. Soy profesor desde hace 13 años y me he encontrado con grandes dificultades de todo tipo, pero también uno siente satisfacción cuando ve sus alumnos desarrollarse y pensar que, en algo al menos, se contribuyó a este proceso. Pienso que el principal desafío es mantener nuestra enseñanza artística y, sobre todo, pensar en elevar cada día más el nivel de nuestros estudiantes.

—Desde 2014 asumiste la dirección de la Banda Nacional de Conciertos de Cuba. Luego de seis años de trabajo, ¿cuánto has cambiado como director?

—La Banda Nacional de Conciertos ha sido lo más grande que me ha sucedido en mi carrera profesional. Llegué casi por casualidad con solo 24 años, sin haberme graduado aún como Director de Orquesta. Pienso a veces que fue el destino quien me puso allí, pues ellos necesitaban de mí tanto como yo añoraba un trabajo como ese. Como director ha sido el mayor de los desafíos. Preparar un repertorio distinto cada semana, que sea atractivo para los músicos y para el público, y que a la vez responda a los intereses musicales y culturales de la institución —sin caer en la repetición y el facilismo, y que además eleve el nivel de la orquesta— me ha hecho adquirir madurez y a la vez el tan necesario “oficio” de dirigir cada día, lo que exige estudio y superación constante. Además, se carga con la historia de más de 120 años de una institución y con el hecho de haber sido precedido por grandes como Guillermo Tomás y Gonzalo Roig. Y a eso hay sumarle todo el trabajo extra musical que exige ser el director de una institución nacional. Cada mañana cuando llego a mi oficina pienso que no me alcanzará la vida para todo lo que quisiera hacer en ese lugar, pero a la vez me siento realizado de poder estar allí cumpliendo mi sueño.

—En 2017 te fue conferida la Distinción por la Cultura Nacional, máximo galardón que otorga el Ministerio de Cultura de Cuba. Eres, de hecho, una de las personalidades más jóvenes en ostentar tan importante reconocimiento. Las distinciones, los premios, ¿marcan el camino de un artista u opinas que es un eslabón más, entre muchos otros, que un creador puede o no alcanzar?

—La Distinción por la Cultura Nacional llegó un día inesperadamente. De hecho, me costó interiorizar que me la habían conferido sin siquiera llegar a los 30 años de edad. En lo personal, no trabajo para premios. Los reconocimientos regocijan a uno, pero a la vez comprometen a honrarlos y a trabajar cada día más y mejor. Pienso que para un artista el premio mayor es el público, ese que recibe la energía de la orquesta en cada concierto y se va complacido de que cada uno brindó lo mejor de sí.

—¿Piensas que existe una fórmula para el éxito?

—Creo que no existe una fórmula exacta para el éxito, como también pienso que estoy muy lejos de alcanzarlo. Lo que sí es cierto es que debemos cada día intentar aprender algo nuevo, que nos sirva para nuestra vida y nuestras profesiones. Estudiar y trabajar todo lo que se pueda y disfrutar al máximo lo que hacemos.

—De tu experiencia como creador y como ser humano, ¿cuáles son tus memorias más perdurables?

—Memorias hay muchas, se entrelazan entre sentimientos. Desde aquellos espectáculos con “La Colmenita” cuando apenas contaba siete u ocho años de edad, hasta el más reciente concierto. Cuando uno disfruta lo que hace, queda prendado en la memoria por siempre. Las distintas experiencias, enseñar, tocar, dirigir, pienso que se quedarán conmigo para siempre, así como guardo con celo los momentos de todos los lugares en los que he podido trabajar. En el plano personal, el nacimiento de mis hijas y verlas crecer es lo más grande que me ha sucedido…

—Más allá de la escena y de la música, ¿quién es Igor Ernesto Corcuera Cáceres?

—Realmente, fuera del trabajo, soy una persona normal, común y corriente. Para nada vivo el personaje del “Maestro”, incluso siempre les digo a las personas que ni siquiera luzco como tal. Pienso que soy un joven sencillo, con gustos parecidos a los de todos, padre de dos hijas que son mi mayor tesoro, alguien a quien le gusta la tranquilidad y a veces el silencio. Quisiera tener más tiempo libre en ocasiones para investigar sobre muchos temas que me interesan. Me gusta hacer ejercicios y salir a comer (como todos), y dedicar tiempo a mi familia. Ellos realmente me hacen quien soy.

tomada del perfil de facebook de Igor Ernesto Corcuera Cáceres

Susuki-Camaquito: ¡semilla, tiempo y estímulo! (+Fotos)

  • «La enseñanza de música no es mi propósito principal. Deseo formar a buenos ciudadanos, seres humanos nobles. Si un niño oye buena música desde el día de su nacimiento, y aprende a tocarla él mismo, desarrolla su sensibilidad, y disciplina y paciencia. Adquiere un corazón hermoso». Shinichi Suzuki

Lo admito, el proyecto Suzuki-Camaquito para la enseñanza del violín en Santiago de Cuba me resulta muy cercano. Son dos las principales razones por las que me siento parte. Adriana Mercedes, mi hija, otra vez fue guía para el hallazgo. Ya escuchaba noticias sobre el taller a cargo de docentes de la enseñanza artística musical, atriles además de la Orquesta Sinfónica de Oriente y colegas en la Sala Dolores. Y fue con la petición de Adriana por aprender el instrumento que me avecé en este universo. La segunda causa, como con otros aconteceres sonoros, proviene de la participación de la Sala de Conciertos en la labor que  protagonizan músicos y pedagogos de la ciudad.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

Por esos vínculos familiares y de profesión e informaciones previas,  entiendo que el fin del método Suzuki trasciende la intención de que los alumnos lleguen al ejercicio profesional de la música. Su enseñanza se entiende como un concepto de vida más amplio.

Tras el término de una primera etapa con la graduación del Violín de Cartón, y el paso al violín de madera, me vale motivo para esta conversación  con la pedagoga y violinista Jana Marieta Perdigón Milá, coordinadora del proyecto.

¿Qué es el Método Suzuki como filosofía para la enseñanza-aprendizaje de la música?

El método Suzuki es novedoso, revolucionario por así decirlo. Entrado el siglo XX el violinista y pedagogo Shinichi Suzuki lo crea para su aplicación en la temprana edad, con la premisa de que el talento no es innato, sino que se desarrolla. Esa idea rompe con la concepción de lo que es la enseñanza tradicional. Siempre se ha dicho que el individuo nace para la música o no, y que quien no posea un oído de Mozart no tiene oportunidad. Tal criterio es una interpretación fatalista.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

El musicólogo Alberto Alén, quien además estudió psicología, bajo el rubro “Diagnosticando la musicalidad”, critica el proceso de las pruebas de captación. Plantea que éstas diagnostican lo que el niño desde que nace  hasta que llega a esa etapa ha aprendido en su ambiente, y que no garantizan que se desarrolle o no en la música. Ese libro ganó premio Casa de las Américas en 1968 aunque su publicación acontece después. Tiene relación con la filosofía Suzuki aún sin conocerla. En ese pensamiento se basa el método, su idea es que el talento no es una predisposición genética sino que responde a incentivos. Cada  pequeño aprende a su ritmo, unos más rápido que otros pero todos logran conocimientos y habilidades a través de esta enseñanza.

La máxima de nuestro método es que todos los niños pueden alcanzar objetivos en la música, lo cual incluye a aquellos con diagnósticos como el  autismo, síndrome de Down y otros. Sigo en Facebook a una profesora Suzuki italiana que trabaja con estos infantes.

Suzuki llamó a su método el enfoque de la lengua materna. Hace una analogía entre el proceso de aprendizaje de la lengua y la música. La primera se aprende en un contexto, en un ambiente donde es todo lo que el individuo escucha. Quien está pendiente a la palabra, su pronunciación es la familia. Él hace una traslación de estas nociones a la iniciación musical.  A niños muy pequeños se les ponía la música que luego iban a tocar. Esa música se les quedaba en su oído interior y luego eran capaces de replicarla no solo con el sonido sino con la afinación.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

Al final el propósito de Suzuki es la educación a través de la música, hacer de los niños personas sensibles. Él sostuvo la afirmación que si cada persona del mundo tocara un instrumento se acabara la guerra.  El método tiene muchos beneficios, un menor que desde temprano aprende una disciplina, desde una constancia y sistematicidad, valora el logro desde el esfuerzo. La filosofía  se sustenta en el trabajo constante con esencias del pensamiento oriental y la aplicación de un proverbio japonés  como Tarde o temprano, la disciplina superará al talento.

Luego de la II Guerra Mundial Suzuki amplía el método al piano, el chelo. En la actualidad se adecua a la  flauta, guitarra, trompeta, contrabajo y otros instrumentos.

¿Cómo llega esta metodología a Santiago de Cuba?

Conocimos el método a través de la profesora y chelista Yaqueline Jardines. Nos llegaban audiovisuales de niños asiáticos muy pequeños tocando de manera asombrosa, y la distinción de la palabra Suzuki pero no la información de qué se trataba. Pensamos que era una cuestión de niños prodigios, algo innato.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

Jardines tiene la oportunidad de ir a Francia a cursar estudios en un importante Instituto Suzuki. Ella regresa y se encuentra con profesores en Santiago de Cuba, comienza el empleo de los arreglos orquestales del repertorio Suzuki con niños de la Vocacional de Arte. Ese fue el acercamiento dentro de  una orquesta infantil en el referido centro, que siempre estuvo a cargo del profesor Ignacio Mora Clavel. En cada ocasión que Jaqueline venía a Cuba se realizaron estos conciertos.

Más tarde llega un amigo suizo, contrabajista, que pertenece a la ONG Camaquito. Nos habla de una profesora suiza Suzuki que viene a Camagüey a impartir unos talleres y por supuesto nos interesamos. Cuando llega a Santiago recibimos por dicha profesora el primer curso de filosofía Suzuki e introducción al Libro I del método, nos enamoramos.  Nos introdujo entre otras cuestiones en la noción acerca de las clases individuales y grupales para la socialización de los infantes, la importancia de que aprendan desde los valores. Ese fue el impulso de lo que existe hoy en Santiago de Cuba, ese movimiento que está  en nacimiento. Primero a partir de Jaqueline y luego esta profesora  que impartió un primer curso en el 2017 y otro en 2019.

A nuestra disposición para iniciar como profesoras Suzuki,  recibimos el apoyo de la ONG Camaquito para asistir a un festival en Lima, Perú que acontece cada enero. El evento  ofrece capacitación para profesores latinoamericanos en la metodología.  Ahí recibimos adiestramiento en el 2018 Cecilia Rosales y yo en Filosofía Suzuki y en Libro I.  Al siguiente año sumamos a las profesoras Claudia Rodríguez y Mayra Yeline. Las primeras accedimos al Libro II y III, además de curso de lectura musical y de otro método que se utiliza en muchas escuelas en el mundo, el Dalcroze.  Este año  vimos la integración  de otras dos profesoras que ya trabajaron con nosotras en la comunidad de Ducureaux, Claudia Pantoja y Cecia Machado.  Ellas pasan por el proceso de iniciación, yo hago Libro IV más otro método conocido como el Kodály.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

En Santiago de Cuba somos hasta el momento un equipo de seis profesoras, cuatro trabajamos en el taller vocacional del Conservatorio, y las otras dos en el primer proyecto que hicimos en 2018 cuando regresamos del primer Festival. Queríamos aplicar el método. Nos invitan en el Conservatorio a exponer nuestra experiencia y se hallaba presente una estudiante teórica y de violín, cuyo padre es pastor en la comunidad de Ducureaux. Ellos tienen una guardería desde los 18 meses a edades tempranas y les interesaban las clases de música. Estuvimos un año completo de trabajo allí.

Se nos dio la oportunidad de presentar el proyecto en el Conservatorio para que formara parte del taller vocacional que cada escuela debe implementar.

El método presupone la participación familiar como guía en la formación de valores en los niños. Compártenos al respecto.

Como cuando un niño aprende a hablar, los padres participan en el aprendizaje musical de su hijo. Asisten a clase con el niño y sirven como maestros en casa durante la semana. Un padre a menudo aprende a tocar antes que el menor, para que comprenda lo que se espera que haga. El objetivo es la educación a través de la música. Este pensamiento incluye a la familia.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

La presencia de la familia es muy importante, es otra de las diferencias con respecto al método tradicional. En éste el estudiante llega a la escuela y recibe la clase individual  del profesor. El niño en la casa debe tener la capacidad con 8 años de recordar y resolver todos los problemas sin que nadie medie. Después que conozco el Suzuki pienso en cuán difícil lo ya establecido.

El método lo resuelve con la figura de la madre o el padre u otro familiar, en lo que se conoce en esta filosofía como el triángulo Suzuki, que ubica al niño encima y en la base, en una esquina al profesor y en la otra al familiar. El padre se convierte en el profesor en casa. Conozco a una madre en Perú que aprendió violín para enseñarles a sus hijas y hoy es profesora Suzuki. No llega a un nivel de un libro V que tiene conciertos de Bach, Mozart, pero para comenzar con niños pequeños ella funciona a la perfección. Una de sus hijas ha ganado concursos. Incluso esa familia proviene de la cordillera andina. Hacían viajes de horas hasta Lima para que recibieran las clases.

Es un reto, trabajamos con el niño y también con la familia. Nuestra cultura tiene tendencia a la impaciencia con los pequeños. Queremos que el niño aprenda ¡ya! No nos percatamos que cada uno tiene su ritmo de aprendizaje. Vemos familiares que se desesperan a plena clase cuando el niño no realiza un ejercicio o rutina como debe alcanzar. Por eso debemos nuestro trabajo también a la familia para que interiorice el proceso.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

La clase comienza con una reverencia muy al estilo de las artes marciales. De esta forma el alumno siente el respeto hacia el maestro y se genera un intercambio de enseñanzas de uno a otro lado. La dinámica de la clase propicia que el niño aprenda desde el disfrute.  Cuando finaliza el encuentro repetimos la reverencia. La admiración al maestro es otra de las cuestiones que vemos diluirse en la actualidad.

Para muchos padres la participación quizás sea una práctica normal, cotidiana, mientras para otros que están muy ocupados o piensan que la educación instrucción es solo responsabilidad de las instituciones,  constituye un llamado a dedicarle su tiempo a los procesos de crecimiento del hijo. Se trata de conformar un equipo donde los padres son coprotagonistas.

Cuéntanos de la trayectoria del proyecto en Santiago hasta el momento actual.

Pienso que lo más significativo ha sido despertar la atención de los niños y sus familias hacia el mismo. A partir de las características de cada uno está el logro de la motivación y los primeros resultados.  Incluso ellos se sienten ya violinistas. Eso incluye sus participaciones en los conciertos de la Orquesta Sinfónica, porque este universo musical  necesita de ese ambiente que le aporte conocimiento.  Al final es eso lo que vemos como un taller vocacional.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

Quizás a la edad requerida el infante por cualquier motivo acceda o no a la Escuela Vocacional de Arte pero tuvo una ganancia, una preparación previa.   Lo que se aprende a esas edades es algo que te marca. Es una persona que va a ser asiduo a una sala de concierto,  con una sensibilidad y noción cultural.

De esta primera etapa hay niños que alcanzaron pasar la etapa previa del violín de cartón, con habilidades del instrumento como el agarre del arco y una rutina básica con un violincito construido, y la apelación a  imágenes infantiles como un conejito, y otras dinámicas que trascienden el mero juego. Con ellos llegamos a una nueva etapa con nuevos retos.

En sentido general el proyecto tiene mucha salud a partir de los logros correspondientes y las expectativas que genera.

¿Existen perspectivas para la posible integración de esta metodología a la enseñanza artística cubana?

Comencemos por reconocer que lamentablemente el Suzuki es un método desconocido por el profesorado cubano.  Se le ve hasta con prejuicio por algunos, a causa de lo anterior. Hay quien lo asocia con juegos de niños y le restan credibilidad. La mayoría de los profesores del ámbito tradicional no lo ven como una posibilidad,  herramienta o camino hacia la música profesional.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

Considero que actualmente no se está preparado para asumir el método Suzuki en las escuelas de arte, porque no hay un referente todavía. Nosotros estamos llamados a ser el referente, con la capacidad que tengamos para demostrar sus aportes. No se trata de imposiciones. Si miramos la filosofía hay varios aspectos diametralmente opuestos a la enseñanza tradicional.

La enseñanza artística prevé formar a la vanguardia artística y se entiende por eso que quienes accedan deban ser los de mejores condiciones desde el inicio. En Suzuki todos los niños pueden. En las escuelas de arte hay un tiempo límite para el cumplimiento de los programas y con ello el pase de año y nivel, y quien no cumpla dicho estándar  abandona los estudios.

En Suzuki difiere la idea, ¿qué pasa si no llega? Al final lo que aporta a tu vida es mucho más. El método más bien  plantea que el niño debe ser feliz tocando la música. En lo tradicional no siempre se ve eso. Hay quienes sufren porque no llegan o logran en breve tiempo algún objetivo.

Fui educada en lo tradicional y aprendí mucho de mis profesores, a los que respeto y agradezco todo lo que sé. Estoy orgullosa, conocemos el nivel de los músicos cubanos, pero no me conformo.  

Qué hago yo, y opto por la responsabilidad de hablar por mí. Además del estudio del método Suzuki, me avezo en otras superaciones y métodos como el Dalcroze y el Kodály. Quisiera que mis colegas en Cuba los conozcan porque brindan herramientas novedosas para el trabajo con las individualidades de cada  niño.

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

Por ejemplo, coloco marcas en los diapasones a los estudiantes de primer año en el nivel elemental y llegan a la escuela y sitúan los dedos donde corresponde. Con asiduidad cito a los padres, ahora no por el tema de la covid, pero lo normal es que con los de primero y segundo tengamos clases en las que les muestro cómo tienen que estudiar con sus hijos en casa. Eso ofrece logros insospechados.  Y hablo de padres que no son músicos. Ellos indagan de cómo llegar a los diferentes procederes para hacerles de guía en el estudio y se notan los avances en los estudiantes hijos de madres y padres con profesiones ajenas a la música, tanto como en aquellos que tienen un progenitor músico o violinista. De esa manera aplico herramientas del método en mi clase de enseñanza artística.

En el método tradicional se comienza con sonidos un poco largos; sin embargo nuestro método enseña que el niño puede tocar con movimientos más rápidos y cortos, semicorcheas y corcheas, y ellos lo logran. Esa importancia a ambas manos los hace más atrevidos a la hora de comenzar. Eso lo aplico y me da resultado.

De manera general, lo que veo es la necesidad de abrir el panorama a conocimientos y a nuevas formas de transmitirlo. Así como la sociedad se abre a las tecnologías, nos tenemos que expandir a nuevos métodos de enseñanza. Sería bueno un entendimiento.

Por lo que nos compartes, el Proyecto se adscribe a los talleres de formación vocacional del Conservatorio Esteban Salas…

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

El CNART en su política 2017-2021 propuso que cada escuela desarrolle talleres vocacionales dirigidos a diferentes beneficiarios,  grupos de edades, comunidades  con el fin de aumentar la información cultural y los valores de la identidad cultural en la población. El Conservatorio Esteban Salas buscó alternativas entre los propios profesores. Nosotros en paralelo ya teníamos nuestro taller en Ducureaux y coincide con que  la ONG Camaquito nos da la noticia del financiamiento para la compra de instrumentos, violines pequeños para los integrantes del proyecto.  Camaquito es una ONG suiza que trabaja solamente con el estado cubano. Nuestro  proyecto fue aceptado por el Conservatorio como nuestra propuesta de taller vocacional. Así se legitimizó este empeño de colaboración internacional.   En noviembre de 2019 nos llega la primera donación de violines que es la que utilizan actualmente los niños. Como taller vocacional es la respuesta que la cátedra de cuerdas dio al Conservatorio como Institución de la enseñanza, con la aplicación de esta metodología para niños preescolares.

Son varias las familias santiagueras que a partir de la reciente graduación de la etapa Violín De Cartón se interesan por la matrícula de sus hijos en el Proyecto. ¿Tienen prevista alguna fecha para la siguiente hornada con niños principiantes?

Ahora mismo no prevemos ese momento. La razón es que somos pocas profesoras y es mucha la demanda. No es correcto comprometer la palabra porque no discriminamos entre los niños, para nosotros quien toque a la puerta tiene las mismas oportunidades que el otro. También trabajamos conforme a la cantidad de instrumentos que tenemos, y ya estamos al límite, aunque se espera que entre otra donación. Eso depende de posibilidades externas. Para el Suzuki en violín debemos esperar transcurra un ciclo de niños que lleguen a la edad límite que podemos tener.

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

La otra posibilidad es el aumento a otros instrumentos y eso espera a que pase la situación actual de la covid, que rompió algunos planes. Previmos la invitación de una profesora Suzuki de piano, porque tenemos profesores del instrumento con el interés e incluso ya con un núcleo de algunos niños pequeños para el comienzo. Esa y otras capacitaciones se realizarán en posteriores momentos.

Es un tema delicado, para ser profesor Suzuki se recibe una capacitación de su filosofía y herramientas técnicas. No se trata de apelar a cualquier profesor o violinista y asignarle un grupo de niños. Esto se estudia, implica una filosofía. El Suzuki va mucho más allá de tocar un repertorio. Cada una de esas primeras piezas tiene su objetivo para la mano izquierda y su objetivo para la derecha. Solo cuando el docente recibe la formación  se le considera un Suzuki.

Cuando escuchaba a otros profesores emitir juicios negativos del método como equivalencia a juego de niños me percato que no se dan cuenta que hablamos de infantes de dos, tres años, edad preescolar. El aprendizaje tiene particularidades y el juego cumple un rol principal. Los más pequeñitos por ejemplo no tienen la claridad de la repartición espacial. Incluso hay  diferencias notorias de un año a otro y buscamos las maneras de desarrollarles las habilidades. El método incluso se concibe para que el profesor hable lo menos posible, porque en estas edades tempranas cuando sucede lo contrario el pequeño se distrae. El niño aprende haciendo y a través de la imitación.

Después de cada curso tenemos intercambios con otros profesores a través de clases grabadas y en esa dinámica también crecemos. Lo que más nos señalan a las profesoras cubanas es que hablamos demasiado. La clase debe ir más a lo práctico, con el empleo de la imaginación que proviene del entorno infantil.

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

Coméntanos acerca de la proyección de Suzuki Camaquito en las redes sociales. ¿Por qué canales se puede acceder a sus informaciones?

Hasta el momento tenemos dos espacios en las redes, uno propio del proyecto, Suzuki Santiago Camaquito, donde brindamos informaciones y para los padres diversas enseñanzas como la importancia de educar al niño con el pensamiento de que sí puede alcanzar los objetivos. Compartimos además nuestros quehaceres pedagógicos y los resultados de nuestra labor cotidiana.

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

También está la página de Camaquito Español, en la que además de nosotros  aparecen  todos los proyectos que desarrolla la ONG con la infancia cubana. Existen en Camagüey, Ciego de Ávila y Santiago de Cuba en expresiones como la danza, el teatro, deporte como el fútbol en los barrios, los hay de enfoque comunitario desde Casas de Cultura.

En ambos sitios se ofrecen guías sobre nuestras dinámicas.

Como dijera Shinichi Suzuki, Dos cosas necesita una semilla: tiempo y estímulo, esa es la guía de nuestro proyecto. 

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

 

Páginas de Facebook de los proyectos:

https://www.facebook.com/suzukisantiagocamaquito

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«El arte es el lenguaje de los sensibles»

Las memorias de la infancia son un mapa ineludible para cualquier ser humano. En las mías, Merlyn Cruz Acosta es más que la silueta desdibujada de una niña que jugaba en el patio de la Escuela Elemental de Música “Alejandro García Caturla”. Con los años, esa silueta y ese recuerdo adquirieron nuevos contornos. Cuando la vi actuar por primera vez, descubrí no solo la calidez de su voz sino también el histrionismo de su paso por la escena. Esta joven mezzosoprano tiene mucho que contarnos porque su lenguaje es el arte.  

¿Cuál fue el primer paso que te encaminó en busca de tu carrera?, ¿qué puso en movimiento la pasión por tu oficio?

La primera vez que fui a la ópera llegué en el segundo acto de “La bohème”, de Puccini. La soprano Maite Milian estaba interpretando personaje y yo adoré su intensidad e histrionismo. Cuando terminó la última nota de la ópera lo supe: era aquello lo que quería hacer en mi vida.

cortesía de la entrevistada

Uno de los más reconocidos artistas de nuestra generación afirmó que la creación es un lenguaje y un fenómeno holísticos, ¿sientes que sucede así con tu propia obra?

En lo personal soy bastante espiritual y creo en mundos fantásticos y sobrenaturales: por ende, pienso que cuando uno hace arte —y en especial te hablo del canto— se conecta con un mundo más elevado, se entra en una especie de trance holístico. El arte es una de las cosas que, según mi apreciación, nos hizo ser cúspide en la evolución. Es el lenguaje de los sensibles.

¿Qué es indispensable en la formación de un cantante lírico?

La sensibilidad, la constancia y el estudio… No nos podemos olvidar de la técnica, por eso diría que también es importante la resistencia física y sobre todo la respiración y el apoyo costodiafragmático. Todo eso acompañado por la guía de un buen maestro de canto.

¿Cómo transcurre tu proceso creativo?

Lo primero es enamorarme de la pieza, conocer bien al compositor y a su época; ya luego —y esta es la parte que más disfruto— pongo la pieza en voz y pruebo las diversas formas en que puedo interpretarla y darle diferentes matices.

cortesía de la entrevistada

En materia de arte, ¿cuáles son tus principales búsquedas? ¿De qué manera encaminas tu formación artística e intelectual por diversas sendas de pensamiento?

Trato siempre de interpretar personajes u obras que me gusten y que ericen todas las fibras de mi cuerpo. Adoro a los personajes controversiales. En cuanto a la formación intelectual y artística, eso se lo agradezco al Instituto Superior de Arte (ISA), que me dió una apertura a nuevas formas de pensamiento en cuanto al arte y la manera de asumirlo. También busco otras fuentes no tan artísticas para ver cómo los que no son creadores ven el arte desde diversas aristas de la sociedad: esto enriquece mi campo visual e interpretativo y, de paso, me muestra cómo va la sociedad y cómo hacer el canto lírico de una forma que sea más asequible a todos.

La voz como instrumento, ¿qué retos particulares entraña?

Nunca se deja de aprender formas nuevas en la voz. Según mi apreciación, la voz es el instrumento más difícil, ya que se encuentra dentro de nosotros mismos y depende mucho de factores totalmente internos. Si alguno de estos falla, en ese momento se afecta el proceso creativo. En cuanto a educación creo que hasta el fin de mi carrera tendré siempre en consideración la opinión de mi maestro. Un maestro nunca deja de ser la guía de un cantante, así este sea profesional o tenga una exitosa carrera. Un cantante siempre vive en constante aprendizaje.

¿Cómo enfrentas la escena, la teatralidad acompañada por la música? ¿Cómo unes ambos registros para crear un arte que defienda tanto la calidad del sonido como la calidad histriónica del intérprete?

Es de las cosas más difíciles de conseguir. Son muchas las responsabilidades que recaen sobre el cantante, pues es la cara de todo un proceso que se gesta durante meses desde toda una  parafernalia estética (dígase vestuario, maquillaje, dirección artística y demás) hasta el propio rostro de la orquesta. Uno se convierte en orquesta y en cantante. Esto es un reto que exige muchísimo y que en ocasiones paraliza y asusta, pero cuando se estudia, se ensaya y se tiene seguridad en uno mismo, el personaje y el intérprete pasan a ser la misma piel.

cortesía de la entrevistada

¿Cuáles son tus personajes favoritos y las piezas que prefieres interpretar?

Adoro a los personajes negativos y los más dramáticos. Entre mis preferidos está Azucena de “El trovador” y Ulrica de “Un baile de máscaras”, ambas obras de Verdi, y mi preferido de todos es la Carmen de Bizet. Sí, Carmen es mi gran pasión. Adoro el repertorio francés, en especial Massenet y Hahn, también me gusta mucho el Barroco: es cómodo y sano para el cantante. En este periodo, mis preferidos son Händel y Vivaldi.

Musicalmente hablando, ¿qué entraña un reto para ti?

La música contemporánea es el gran reto, ya que me cuesta a veces lograr entenderla del todo; creo que es de las más complejas. También considero un súper que cantar a Wagner es difícil y demanda mucho del cantante.  

¿Hasta dónde el pensamiento y el espíritu de un artista condicionan al fruto de su creación?

En mi opinión, muchísimo. El arte es la forma que tiene el espíritu (el alma) para comunicarse con el mundo exterior. Un pensamiento o una experiencia —ya sea positivo o negativo— cambian por completo la forma de hacer del creador. Un pensamiento puede condicionar el resultado de un proceso, sea para bien o para mal.

¿Consideras que existen artistas que no necesitan una formación académica o consideras que este es, cuando menos, un paso fundamental para un creador?

Si te hablo desde mi experiencia personal te diría que no sería nada sin mi formación académica, y la influencia del estudio y de los diversos maestros que tuve. Mi vida es un antes y un después gracias al conocimiento académico pero, por supuesto, esa es solo mi experiencia: hay artistas tremendamente admirables que no tuvieron formación académica y son excelentes en lo que hacen, y también hay otros que, al escucharlos, te das cuenta que si hubieran pasado por un proceso académico pudieran hacer más de lo que hacen.

cortesía de la entrevistada

En tu experiencia, ¿cómo transcurren las dinámicas formativas de tu cuerpo actoral y las de tu voz?

Cuando tengo a asumir un personaje, primero me aprendo la música lo mejor y más completamente que se puede, para luego incorporar el movimiento y la emoción. La música tiene que ser algo seguro para que, cuando la emoción y el movimiento aparezcan, se trate solo de expresar.

No solo has actuado y cantado en obras del repertorio clásico sino también en piezas modernas, que abarcan incluso las dinámicas del teatro musical a la usanza Broadway. ¿Qué te aportan estos diversos modos de entender la escena dentro de un espectáculo?

Me aportan flexibilidad y frescura interpretativa, también recursos nuevos y otra visión del escenario. Hacen a mi voz más dúctil a otras formas de emisión sonora.

cortesía de la entrevistada

¿Piensas que es preciso actualizar escénicamente las obras clásicas para que sean de más fácil acceso al espectador contemporáneo? ¿De qué manera propondrías esta actualización de referentes?

Sí, creo que de vez en cuando hay que hacer puestas antiguas con una visión más moderna, juvenil y fresca. Esto ayudaría mucho al acercamiento de los más jóvenes al género; además, enriquece la historia. Mi propuesta sería hacer obras de pequeño formatos en escenarios poco convencionales y con vestuarios modernos; también se podrían llevar obras del repertorio internacional a nuestro idioma o adaptarlas a nuestra idiosincrasia, es preciso escapar de la idea de la cantante o el cantante lírico estático o en pose.

¿Cuánto valoras la posibilidad de intercambio del arte joven cubano con el arte de otras regiones geográficas?

Es fundamental. Así, el joven cubano se nutre del hacer de otras culturas y a la vez se enriquece la nuestra, ya que la cultura cubana en su inicio fue un amasijo de muchas influencias. De esa forma, también nuestra manera de hacer llega a otras latitudes.

cortesía de la entrevistada

¿Cuáles son tus principales referentes musicales?

Tengo muchos cantantes que son referencias y que admiro por diferentes motivos. Entre mis preferidas en el arte lírico están Cecilia Bartoli, Jessye Norman, Ana Caterina Antonacci, Patricia Petibon, Dolora Zajick y Joyce DiDonato. ¿Cantantes masculinos?: Jonas Kaufmann, Plácido Domingo y Dimitri Hvorostovsky.

Eres una mujer joven, mulata, hermosa, ¿piensas que tu físico te condiciona o te restringe a interpretar determinados roles, o es solo una circunstancia más que la calidad de la voz debe (y puede) traspasar?

Hoy día se intenta la inclusión de todas las razas en todo tipo de manifestaciones del arte, pero a veces determinadas cuestiones físicas frenan algunos procesos; por ejemplo, el peso o la altura. En mi caso, lo que en ocasiones me limita es mi tipo de voz ya que en escena se presentan pocas cosas para las mezzosopranos. Al ser una voz tan escasa, se priorizan más las obras escritas para sopranos.

¿De qué manera defines qué es un sueño creativo y cuál sería el tuyo?

Lo defino como mi mayor realización, mi meta, lo que me completa y me eleva. Es lo que me hace sentir diferente y real, es mi expresión más sublime. Mi mayor sueño es llegar a ser reconocida como una gloria en el arte lírico del mundo y de mi país, poder ser ejemplo positivo a seguir para las nuevas generaciones.

 


«Muchos trovadores se podrían considerar poetas»

Los pasillos de la ENA nos hicieron conocernos hace ya mucho tiempo. Ángel Lorenzo Ramos es trovador, un joven músico que hace su obra desde la honestidad creativa, esa que no necesita premios ni aplausos excesivos para cimentarse. Imaginemos por un segundo que estas preguntas son la partitura que nos invita a retomar una conversación pendiente entre dos amigos.

Tu tierra de origen, San Antonio de los Baños, ¿ejerce alguna influencia en tu creación?

De cierto modo, sí. Vengo de una generación de ariguanabenses a la que le tocó el recuerdo, las memorias de la gloria pasada de un pueblo que era referente cultural en muchos aspectos, y que quedó relegado en la desidia institucional y los escombros de los 90´s.

No sé los de ahora, pero esa idea caló bastante entre mis contemporáneos e influyó mucho en lo que luego quisimos ser. Cuando éramos niños bebíamos de la utopía de hacer cosas para reanimar San Antonio: las iniciativas no faltaron, las puertas cerradas tampoco se quedaron atrás. Yo crecí y me fui a estudiar a La Habana. Quizás eso provocó un distanciamiento pero no pierdo la oportunidad de sumarme a las aventuras de los que quedan dando la pelea.

Tu primer acercamiento con el mundo del arte provino de tu experiencia con el Movimiento de Artistas Aficionados, ¿cuánto valoras este primer encuentro y de qué manera influyó en tu desarrollo ulterior?

Crecí dentro de la Casa de Cultura de San Antonio. Mi mamá era instructora de música allí y nunca me llevó al círculo infantil. Era el niño pequeño de todos en la casa. Según me cuentan, era además una esponja de conocimiento artístico todo el tiempo, me encantaba observar. Pasaba de una manifestación a otra como un juego infantil pero al final la fijación por la música pudo más que la literatura y el teatro. Aunque la literatura sí la estuve llevando a la par hasta casi los 15 años, escribía cuentos sobre todo y fui a varios eventos de niños escritores. Esto me dio la base para después poder afrontar la enseñanza profesional de forma más orgánica. Es innegable su influencia.

¿Qué valor le concedes a la literatura y su relación con la música en tus composiciones y en la conformación de tu pensamiento creativo?

Muchos trovadores se podrían considerar poetas. Excelentes artesanos de la palabra que decidieron expresar sus musas acompañadas de música; en muchos casos, para llegar a un público mayor. No es mi caso. Me veo más como un músico que aprendió a usar la palabra para expresarse. Eso lleva a que hay días en que me pongo a componer y quizás la balanza se inclina entonces más para un lado que hacia el otro o, como es ideal, se queda en un término medio. En un comienzo lo hacía todo de forma más empírica, luego fui aprendiendo más sobre las estructuras poéticas y su aplicación.

Anécdota simpática: tenía una canción que se llamaba “Sonetos derrotistas” y un buen día descubrí que en mi ignorancia había escrito con la estructura de rimas pero los versos no eran endecasílabos. De nada sirvió tratar de remendarla, ya la canción sonaba así como estaba, lo resolví cambiándole el nombre.

Entras a la Enseñanza Artística gracias a las pruebas de suficiencia, a las cuales te sometiste en octavo grado. ¿Qué puedes contarme de tu formación en la Cátedra de Guitarra, Laúd y Tres?

Muchas personas queridas me dicen en ocasiones: “¿Por qué tocas tan poco el tres si es de lo que te graduaste?”; a lo que  respondo: “yo estudié música, el instrumento es la vía, no el fin”.

Respeto y admiro tanto a los treseros que durante la carrera descubrí que no quería formar parte de ese show competitivo que la gente a veces alimenta tanto, el clásico dicho de fulanito es mejor que menganito y esas cosas.

Me dedico actualmente de modo profesional a tocar la guitarra en la agrupación de uno de los mejores treseros del mundo, pero ese logro se lo debo también a la Cátedra. Muchas veces un guitarrista, desde su formación clásica, se las ve difícil a la hora de afrontar la música popular; a mí me fue más sencillo el salto. Eso lo gané a mi favor en la Cátedra de Tres y Laúd, además de una formación que iba más allá de lo académico y en un ambiente donde éramos tan pocos que todos nos conocíamos y éramos casi familia.

En el universo particular de la experiencia humana, ¿qué lugar ocupa la música?

En mi universo es todo. Puede sonar una exageración pero es así. No sirvo para más nada que no sea la música, dicho por mis padres que me malcriaron de más y no me han dejado ser bueno en otra cosa… si hasta en matemáticas soy pésimo. Mi mayor temor adolescente era no entrar a la ENA porque ahí sí que me iba a quedar en la calle, de lo malo que era en todo lo demás.

Creativamente has estado vinculado a artistas del teatro, el performance y las artes visuales. ¿Esta relación es la búsqueda de una experiencia artística “completa” o solo intentas lograr, a través de la síntesis y la asimilación, un vínculo con otros campos de conocimiento?

En algún momento de mi vida no quería hacer las pruebas del ISA. Pensé que la carrera se podía quedar en el título de Nivel Medio. Al final, las hice por embullo y porque me metieron miedo con los dos años de Servicio Militar. Cuando me vi allí descubrí lo equivocado que estaba.

Poder convivir con otras manifestaciones artísticas amplió mi horizonte en muchos aspectos; de hecho, mi época más fructífera como cantautor fueron los años que pasé en el ISA. Mis incursiones en bandas sonoras de ejercicios de FAMCA, la música que hice para varias obras de teatro de un gran amigo y coterráneo, la participación espontánea en algún que otro performance sonoro durante las Bienales de La Habana, todo aquello me aportó considerablemente y me ayudó a aterrizar esa concepción personal de artista que, de otra forma, se hubiera quedado a medias.  

Como instrumentista, has trabajado con artistas como Pancho Amat, Liuba María Hevia, Annie Garcés, por solo mencionar a algunos. La observación del hacer de otros creadores musicales, ¿ha influido en tu labor en solitario?

cortesía del entrevistado

La influencia existe. Quizás no sepa decirte concretamente en qué, pero está. La influencia de Pancho Amat está desde que soy pequeño. Mucho antes de ser parte de su grupo ya había recibido su apoyo y magisterio en varias ocasiones. Estrené una obra suya en mi graduación del ISA y se apareció de sorpresa a pesar de que era el día de su cumpleaños, ¡te imaginas la de nervios! Es una enciclopedia humana, se aprende a diario con él.

Como parte del grupo de Liuba toqué por primera vez en la Casa de las Américas, un lugar que para mí es el templo de la Nueva Trova. Disfruté aquel concierto como pocos.

Annie es un diamante en bruto que tiene mi admiración desde que le conozco, tanto como cantante como por lo bella persona que es. Un día me mandó un SMS diciéndome que necesitaba un guitarrista para el Festival Pepe Sánchez y para Santiago nos fuimos. Después colaboramos muchas veces y hasta me dio la oportunidad de ser director musical de uno de sus conciertos, cosa que hice por primera vez (y única).

¿Quiénes son tus principales influencias musicales?

Lo primero que nos marca es la música que suena en casa mientras uno crece: mi mamá escuchaba mucho a Serrat y teníamos un casete con un variado de Silvio, Pablo y Amaury Pérez que repetíamos hasta rayarlo; mi papá era más de música tradicional cubana, sobre todo bolero: Orlando Contreras, Ñico Membiela, Benny Moré y muchos más. Todos los domingos me despertaba con la “Discoteca del ayer” de Radio Progreso.

Con esta base salí al mundo y aún hoy llevo esa diversidad en mis gustos: si abres mi carpeta de música te puedes chocar con un disco de Los Zafiros o con lo último de Fito Páez, con una recopilación de changüí guantanamero o “Multiviral” de Calle 13. Toda esa heterogeneidad de gustos la he ido llevando a mi obra de manera consciente, no me hace mucha gracia estancarme en ningún género.

Un artista joven, ¿de qué no debe carecer? ¿Qué es para ti la calidad artística y creativa? ¿Es, acaso, un medidor del talento?

No debe carecer de atrevimiento. De saber dar la cara por su obra aunque le viren los mil cañones de la crítica o ciertos públicos se pongan de espalda ante su propuesta. Para todo hay consumidores, no se debe dejar de cantar algo pensando que no sirve pues esa canción le cambiará el día a alguien, en alguna parte.

La calidad es un parámetro, depende de concepciones ya establecidas que no siempre benefician a la creación. Uno debe sentirse bien con sus principios y tener claras sus pretensiones. A veces hay quien dice que lo creativo debe ser un fenómeno social, que se debe escribir para los demás, etcétera… para mí, no es así. Si tu ego no está conforme con lo que engendras, en muchos casos ni saldrá a la luz. El concepto de talento se ha desvirtuado tanto en los últimos tiempos que yo ni emito criterio. Con los años he ido aprendiendo lo que debe quedar exclusivamente en mi conciencia, ahí, bajo llave.

En 2017 obtuviste un Premio Lucas en la categoría Video Opera Prima por tu video clip “Regreso Incierto”. ¿Cómo y por qué nace esta canción? Luego de este premio, que sin dudas consiste en un impulso a tu carrera en solitario, ¿en qué te has enfocado? ¿Qué búsquedas guían hoy en día tus caminos creativos?

“Regreso incierto” la escribí para una banda sonora: se trataba de la obra Nora y él, de Raúl M. Bonachea Miqueli. Me pasó el texto y la verdad es que me daba mucha pereza leerlo en digital, por eso fui a un ensayo de la puesta y de ahí marché de cabeza a escribir la canción. Básicamente es la historia de la obra manifestada en su estado puro: el amor más allá de las adversidades y obstáculos. Fuera del contexto del teatro, la canción ganó aceptación y cuando le propuse varias piezas a Leandro de la Rosa, director del video clip, fue esta la que escogió sin dudar. Era su primer video clip y por eso ganó el premio “Opera Prima”.

Sinceramente no aproveché al máximo la cobertura que me dio el evento y lo mucho que pusieron el video en TV. En ciertos casos, un video clip viene emparejado con la promoción de un trabajo discográfico y yo aún no tengo la segunda pieza del puzle. Mi carrera actualmente sigue un perfil bajo, supeditada a mi trabajo como músico, pero eso no ha frenado lo que escribo y espero que alguna beca o discográfica repare en mí. Me autofinancio los temas que he podido grabar y busco alternativas de difusión… aunque siempre queda el deseo de poder hacer más: en eso estoy.

Has creado música incidental para cine y teatro, ¿cómo transcurre tu proceso creativo? ¿Qué desafíos supone?

No tengo un plan de organización en estos casos. Me ayuda mucho la imagen y me auxilio generalmente de la música por computadora, usando instrumentos sampleados y sintetizadores. En muchos casos he estado en las puestas ejecutando la música, como un híbrido entre instrumentista y DJ. Me meto en camisa de once varas pues errores siempre ha habido y eso para el teatro es fatal, pero se aprende para que en el futuro todo sea más orgánico.   


El arte de vanguardia se examina desde dentro

Estrechar los vínculos con quienes estudian en la Enseñanza Artística fuera de la geografía espirituana resultó una de las aristas que movieron el pensamiento en el encuentro protagonizado entre la dirección nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), algunos de sus miembros en el territorio y las principales autoridades del sistema institucional de la Cultura.

Y es que el tópico vuelve, una y otra vez, cuando se analiza el presente y futuro artístico ya que en esas escuelas se forma desde la teoría, mas necesitan palpar los modos de hacer en los diferentes escenarios, tal y como reconoció Rafael González, presidente nacional de la organización que agrupa la joven vanguardia.

“Tenemos que entregarle herramientas y contenidos a esas apetitosas mentes jóvenes para que conozcan la realidad de sus contextos porque así podrán tener elementos para enamorarse de sus territorios y regresar”, añadió.

Entre las deudas que aún tiene la filial espirituana de la AHS se reconoce que finalmente se concrete un espacio para la comercialización de las obras de las artes plásticas y los crónicos pagos atrasados a los músicos.

Además, se conoció que se prevé, desde la provincia, la creación de un centro de documentación y archivos históricos, así como que se culmine la labor de reconstrucción integral a la que es sometida en estos momentos la Casa del Joven Creador de Sancti Spíritus.

En el próximo mes de septiembre la AHS estará involucrada en un proceso de elecciones y volverá sobre lo realizado durante este año.


Cuando el río suena piedras no siempre trae

Cuando el tiempo haga de las suyas, los registros históricos anotarán que la edición del Festival de la Trova Pepe Sánchez, correspondiente al 2020, aconteció del 18 al 22 de marzo.

Sin embargo, me atrevo a asegurar que su celebración primera acaeció en horas de la mañana el pasado 28 de febrero. Cuando finalizaban los ensayos previos a la gala por el aniversario 60 del Conservatorio Esteban Salas, y el plantel era todo jolgorio al calor de los acordes de la Orquesta Sinfónica Juvenil y sus invitados, desembarcaron en el Salón Principal ciertos personajes.

Este año, entre otras dedicatorias, el “Pepe Sánchez” rendirá tributo a la obra del juglar santiaguero Alejandro Almenares, quien en compañía de troveros como Gabino Jardines, Coralito y el vocalista Tony Rondón, desde hace algunas semanas desarrollan talleres trovadorescos en la institución de la enseñanza artística. Pues el referido viernes tuvo la particularidad de que a los creadores mencionados se unieran el trovador Eduardo Sosa y el viceministro de cultura Abel Acosta. 

El primero con la jovialidad que le es inherente declaró que se presentaba en calidad de aprendiz de los maestros santiagueros que prestigiaban el espacio, y también de los propios estudiantes a partir de la formación académica a la que tienen acceso. En tanto Acosta, desde su anterior experiencia como presidente del Instituto Cubano de la Música mantiene un estrecho vínculo con la enseñanza artística, y de modo especial con el “Esteban Salas”. Los que son cercanos a la cultura desde lo institucional conocen la obsesión de Abel por el entorno musical cubano.

estudiantes de guitarra en taller junto a Eduardo Sosa, Abel Acosta y profesora Mireya Hernández/ foto Yorisel andino

Que la trova trascienda los límites que imponen los festivales y otros calendarios es el empeño de Eduardo Sosa y otros hacedores por estas tierras. No siempre se logra, ya sabemos que las festividades obedecen más bien a sets que con mayor o menor alcance de una a otra edición, tras su conclusión, como el eco diluyen sus efectos. La Casa de la Trova ha de ser la catedral de esta sapiencia musical de origen popular lo mismo para entendidos, estudiantes que amantes de dicha musicalidad. ¿Dónde podrían aprender mejor materia los educandos de música que entre sus salones y sus protagonistas? No hay que aguardar porque llegue algún “descubridor” para reconocernos en esas joyas cotidianas que habitan la gran Casa y nuestras calles. Por eso ningún escenario tan propicio como el Conservatorio para trazar caminos de doble vía entre lo popular y la academia o a la inversa.

Fue una clase magistral, es cierto, eso sí, desde el lenguaje jocoso de los trovasoneros que en su modestia atesoran una fonoteca errante. Y no lo digo porque por ejemplo Almenares y Coralito atesoren tantas canciones como años y el tiempo de vida fuera patente de corso. Lo digo porque ellos y otros muchos son historia viva de la música cubana sin hipérboles que valgan.

Eduardo es el sobrino consentido de todos los viejucos, y primo hermano de los más jóvenes como el trovador y sonero vocalista Tony Rondón. Mutuamente se enorgullecen y se reconocen los unos en los otros. Sosa aprovecha el momento para incluir el relato de cómo se inició en las andanzas trovadorescas cuando siendo apenas un muchacho estudiante de la Vocacional se escapaba a la Casona de Heredia para nutrirse en la savia. En lo personal admiro la forma en que el trovador ha creado alianzas profundas entre su hacer y la historia musical. Creo que ya lo dije en otro momento; el creador se alió al maestro Lino Betancourt y supo hallar en sus conocimientos buena cobija. Por eso Eduardo, asistido por su formación pedagógica, a pocos segundos de su presencia tiene al estudiantado, el claustro y artistas concurrentes sumergidos en un capítulo de la Historia de Cuba.

Eduardo Sosa, Abel Acosta y Músicos Santiagueros en Conservatorio/ foto Yorisel andino

Toman la escena Francisco del Castillo, Carlos Manuel de Céspedes, José Fornaris en la noche del 27 de marzo de 1851 cuando dedican a Luz Vázquez la canción La bayamesa. La lección remite al contexto sociohistórico con matices de anécdota y una comunicación cercana a los jóvenes, quienes en más de una ocasión acompañaron el proceso de aprendizaje con sonrisas y ovaciones. Adriana del Castillo, portadora de la bandera cubana en las tropas de Céspedes, emergió también en el coloquio. De inmediato la voz y guitarra sellaron la página en la evocación cantor.

Entre corales emergió un clásico de la trova cubana, Perla Marina. Muchos músicos en Cuba incluyen la pieza en su repertorio, mas la particularidad propuesta por Sosa es que Alejandro Almenares la interpreta a la usanza musical de Sindo Garay, pues siendo muy joven tuvo la oportunidad de conocer al decano trovador. El discípulo se vale de la ocasión para explicar la estructura músico-poética de las primeras piezas trovadorescas. Alumno y maestro exponen cuestiones técnicas inherentes a la armonía de este cancionero y el rol de la primera y segunda voz, así como sus particularidades en intérpretes de la región oriental.

Por su parte Tony Rondón dialogó en torno a las dinámicas que se generaban alrededor de las denominadas descargas y lo trajo a contexto. Ilustró una modalidad casi en desuso, la confluencia de dos duetos de voces y guitarras en la misma interpretación. Así se unieron en Cajón de muerto, otro referente de la trova primera santiaguera, los dúos compuestos por Coralito y Almenares y el propio Tony junto a Gabino. Este momento en particular ofreció toda una lección de campo de la historia de la música. En el caso específico de Rondón es uno de esos vocalistas que bien encarna la simbiosis del sonero-trovador tan usual en Santiago de Cuba como núcleo geocultural. Esas distinciones fueron comprobables en la interpretación realizada al tema A una coqueta, de la firma de Manuel Corona.

Eduardo Sosa, Abel Acosta junto a estudiantes de guitarra y tres y profesores de la enseñanza artística/ foto Yorisel andino

El autor de Retoño del monte y muchas hermosas canciones conversó acerca de la necesidad de despojar lo trovadoresco del encasillamiento como banda de momentos lúgubres y conmemoraciones luctuosas. Si bien la trova cubana protagoniza desde nuestras gestas de independencia hasta la construcción del presente cubano, integra un amplio diapasón temático. Más que un género, para Eduardo el trovar brinda la posibilidad de asumir una actitud y una forma de entender la Canción desde diferenciados postulados estéticos que reclaman de cantautores, intérpretes y receptores un caudal de información. Es la trova entonces un espacio de oposición al facilismo discursivo que proponen otras espacies sonoras. Significa el decir trovadoresco una gama de oportunidades para el regocijo espiritual.

Compay confieso que a mí la trova no me gusta, a mí la trova me encanta. Razón por la que, lo mismo que aprendiz en el taller, aproveché cada una de las enseñanzas. Esta sección matutina concluyó con la descarga a son de trovadores y sinfónica juvenil de una pieza emblemática del repertorio Sosiano, A mí me gusta, Compay. Anécdota mediante, de paso nos enteramos cuáles fueron las vivencias profesionales en ámbitos internacionales que propiciaron los motivos para la creación.

Minutos después Abel Acosta protagonizó el taller impartido a estudiantes de guitarra y Tres de los niveles elemental y medio de la enseñanza musical.  Entonces el músico que le habita dio golpe de guitarra. Acosta escuchó el desempeño de cada uno de los jóvenes instrumentistas en formación. Elogió a quienes alcanzan ya un alto nivel técnico-interpretativo y realizó sugerencias en aquellos aspectos necesarios. Cuando la pasión le desbordó él mismo empuñó ambos instrumentos con el fin de ilustrar las exhortaciones. Importantes autores del repertorio para guitarra clásica latinoamericana ocuparon esta sección. Y entre los aspectos más interesantes vale resaltar el cómo a través de elementos históricos conceptuales se comprende los modos en que se difuminan los ámbitos académico y popular y más bien cada uno incide en el otro.

estudiantes de Tres del Nivel Elemental/ foto Yorisel andino

En lo particular debo expresar mi deseo de que en un futuro cercano fructifique en Santiago de Cuba la creación del nivel medio para la enseñanza del Tres. En la actualidad los egresados del nivel elemental deben continuar sus estudios en las ciudades de Guantánamo o Las Tunas. Con el cariño y respeto que ambas urbes merecen por su desarrollo artístico-cultural, creo que con el Tres los santiagueros tenemos esa asignatura pendiente. Hace poco dediqué mis teclas al monumento al Tresero y me resisto a conformarme con la idea del herrero y su domicilio. La Escuela Vocacional de Arte cuenta con el nivel elemental de este instrumento vital en nuestras trovas y sones. En estos momentos el músico Radamés González funge como profesor de dicha esfera, a la par que se recibe asesoría de personal especializado procedente de Las Tunas, lo cual habla de una importante gestión. Aun así, el Tres clama por su continuidad en la formación de profesionales en el territorio.

Llegado a este punto creo que lo medular no reside en si una celebración comienza tal o más cual día. Lo valeroso será que cada jornada, por cotidiana que parezca, se revierta en 24 horas de aprendizaje. Ojalá y la buena música toda sea una celebración constante de nuestras esencias cubanas. Por lo pronto les aseguro que los del “Esteban Salas” llevan altas cuotas en ello.


Rumbo a las montañas

Tras el rechazo a los actos de profanación contra los bustos del Apóstol en la capital del país, y la rotunda declaratoria de la esencia martiana que caracteriza la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa, los artífices de su trigésima edición partieron desde el céntrico Parque José Martí de esta urbe rumbo a su tradicional periplo artístico por las serranías de este lado del país.

Durante la ceremonia de despedida a los cruzados, Susana Orphe, secretaria del Sindicato Provincial de Trabajadores de la Cultura impuso la Medalla Raúl Gómez García al teatrista Eldys Luis Cuba, por sus veinticinco años de entrega al gremio, mientras la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) confirió el Premio Juglar Honorífico a la actriz Virginia López Arnaud.    

La Casa de José Martí en Zaragoza de España, institución cultural extranjera confirió el galardón «Con todos y para el bien de todos»Â a la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa, por mantener viva la obra y legado del Héroe Nacional, agasajo que recibió Emilio Vizcaíno Ávila, director del identitario proyecto artístico.    

La Asociación Hermanos Saíz (AHS), la Dirección Provincial de Cultura, el Comité de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), y la Asamblea del Poder Popular, a igual instancia fueron otras de las organizaciones que se sumaron al reconocimiento de la valía de  este suceso sociocultural con tres décadas de historia.

Esta edición de la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa está dedicada al aniversario 167 del Héroe Nacional José Martí, a la enseñanza artística, las cinco décadas de fundado el icónico Grupo Guiñol de la provincia; y en esta ocasión convoca a una veintena de conjuntos escénicos del patio, Cuba y Latinoamérica que llegarán hasta más de 180 comunidades. 

🎶 ¡A Baracoa me voy aunque no haya carretera!🎵🎼 Himno de la #CruzadaTeatralGuantánamoBaracoa que interpretan artistas del patio, de Cuba y el mundo antes de iniciar su periplo artístico y esencialmente martiano por las zonas montañosas de este lado del país por treinta ocasión.#MartíNuestro #HacemosCultura

Publicada por Radio Guantanamo en Martes, 28 de enero de 2020