EGREM


EL DISCO DE LA SEMANA. Añejo XXV, Tendencia

*Tomado de Cubarte

Ahora que las medidas tomadas en nuestro país para evitar la propagación de la Covid-19 han dado al traste con la suspensión de Cubadisco 2020, a desarrollarse entre el 15 y el 23 de mayo de 2021, según nota oficial del Instituto Cubano de la Música; este espacio continúa acercándose a los fonogramas aspirantes a nominaciones en el evento más importante de la industria musical y discográfica de Cuba.

En esta ocasión nos referiremos a Añejo XXV, perteneciente a la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, Egrem, última producción discográfica del pinareño grupo Tendencia que, sin dudas, debe estar entre los propuestos en el área de música Rock.

Fundada en 1994, Tendencia arribó en el 2019 a sus primeros 25 años. Banda fundamental en la escena del rock cubano, es portadora de una sonoridad donde se mezclan la intensidad del rock más apasionado junto a la alegría y el ímpetu contagioso del Caribe, definida como Metal Mestizo o Etno Metal, que ha marcado una etapa de búsquedas y hallazgos donde se mixtura el groove metal con elementos de la música afrocubana: rumba, conga y tradiciones folclóricas de percusión.

Con varios demos grabados y cuatro discos anteriores: Re-evolución (System Rock, 2002), Rebeldes (Egrem, 2005), Confidencial (Santo Grial Producciones, 2009) y Cargando cruces (K-100/Antipop Prod., 2018); sabe lo que es ganar Cubadisco (Álbum del Año, 2005), además de obtener un premio a Mejor video de rock en Lucas (2011) y Premio Cuerda Viva (2014). Añejo XXV, su quinto álbum de estudio, compila diez temas y un bonus track con canciones incluidas en placas anteriores que, de manera especial, marcan el recorrido musical de la banda en estos años: “Moñunga”, “Egofilia”, “Aché pá té”, “Pal chapeao”, “Al machete”, “Payaso”, “Por tus venas”, “A degüello”, “Mr. Fula” y “Miedo interno”. Resulta una recreación y una especie de vuelta antológica que reafirma el sonido característico de Tendencia como uno de los pilares del rock nacional en las últimas décadas. El sonido gutural característico del metal se vuelve aquí una añoranza sentida por el buen rock, lo que a la vez combina esa necesidad de creación auténtica con la mezcla de los tambores y ritmos afrocubanos. En ese sentido, temas como “Moñunga” (“Ritual en cazuela”) es muy evocador en la búsqueda de una sonoridad “afrorockera”, a la vez que otros como “Mr. Fula” o “Miedo interno” cumplen el cometido de crónica social más cercano a géneros como la trova.

  

Con dirección general y producción musical de José E. Mederos (Kiko Tendencia: guitarra, teclados y coros), la banda a regrabado estos temas con la participación de Aniel Barrera (voz), Sergio Puente (guitarra), Jorge Alfredo Carballo (bajo), Enmanuel Pujol (timbal, congas y tambores batá), Lázaro Hernández (drums) y la colaboración especial de David Blanco en el tema “Al machete”, erigido en clásico del metal doméstico. La producción ejecutiva estuvo a cargo de Adriana Pazos; la grabación, mezcla y masterización de Daelsis Pena y José Raúl Varona; la fotografía de Gabriel Dávalos; y el diseño de Raúl Muñoz.  

Como siempre, les dejo este link de youtube con el performance en vivo de Tendencia tocando uno de los temas incluidos en esta placa, “Mr. Fula”:


El Viaje, Zule Guerra

*Tomado de Cubarte

Por segunda ocasión llega a este espacio Zule Guerra, vocalista y jazzista cubana que nos presenta este año su última producción fonográfica y primer CD de estudio: El Viaje, perteneciente a la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, Egrem. Consecuente con su incursión dentro del llamado Nu jazz, es este un fonograma que se perfila como un fuerte contrincante dentro del género en el próximo Cubadisco 2020.

El talento de Zule Guerra como cantante y vocalista ha sido reconocido con un premio JoJazz de Interpretación en 2013, Gran Premio y Premio de la Popularidad en el Festival Slavianski Bazar 2014 y un Premio de Oro en el Festival de las Artes Baltic Stage, Letonia, 2015. Ya sabe lo que es ganar un Premio Cubadisco en Ópera prima fonográfica y audiovisual con Blues de Habana (Egrem, 2016), además de ser nominada en el 2018 con su EP independiente Sesiones de Vitrola. Su participación ese último año en el Festival Artes de Cuba, organizado por el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas de Washington, fue de las más ovacionadas por el público y la crítica especializada.

A la exquisitez musical e interpretativa de este disco, debe añadirse la autoría de todos los temas a cargo de la propia Zule. El Viaje nos propone eso: el andar por la vida de una artista que devuelve sus vivencias en trascendentes imágenes musicales, que coquetea con una amplia variedad de estilos, desde el palo monte a la canción afrocubana (excepcional sentido del tempo en «Canción para que Luis se duerma», que recuerda por momentos el «Drume negrita» de Bola de Nieve), pasando por el latin jazz y las obvias influencias de la música cubana. Vuelve a poner de manifiesto sus dotes interpretativas, su amplio rango vocal y el poderío técnico y expresivo de su voz; sobre todo, el dominio del ska que tan certeramente utiliza en temas como «Criolla en blues» o «Sweet and big orange hope».

Disco acústico este, donde la improvisación llega en acordes más claros, sobre todo de la mano de la guitarra y el drums. En ese sentido, se deben destacar los arreglos de Jesús Pupo y la producción musical de Ernán López-Nussa. Elenco acompañante de lujo con el propio Pupo en el piano, Héctor Quintana en la guitarra, Samuel Burgos al bajo, Denis Boffil en la percusión, Marcos Morales en la batería , Emir Santa Cruz en el saxofón y Alejandro Delgado en el fliscorno. Con Yoana Grass en la producción general, completan el equipo de realización Alfonso Peña en la grabación y mezcla; Siavash Mozaffari en la masterización;  Arien Chang y René Rodríguez en las fotos; y Marla Cruz en el diseño gráfico.

Para la promoción de este disco en las plataformas digitales, hace unos días se lanzó el EPK que acompaña su presentación. En él su autora explica las interioridades y motivaciones de este viaje:

 

Recuerde: si va a viajar, que sea con buena música.


Grisel Gómez o Gracias a la vida

La pantalla chica, la radio y los SMS con urgencia van tras las nuevas voces. ¡Qué lástima!, Grisel Gómez no es un suceso mediático.

Muchos la reconocen aún como uno de los rostros-voces del Orfeón Santiago. Llevan razón, no es fácil prescindir del reto que impuso su interpretación en El Castigador, o negar las Gracias a la vida junto a ella sin conmocionarse. Tenía 17 años cuando esta casa le abrió sus puertas, y por varios años fue una de sus habitantes esenciales.

Desde hace algún tiempo se nos presenta como intérprete solista que no necesitan adjetivos.

Orfeon, tercera de Izquierda a Derecha/ foto archivo de la autora

Baste decir que en sí misma viven Alfonsina y el Mar, Perla Marina, Rabo de Nube, Nostalgia, Contigo en la Distancia… para comprenderlo. Las esencias de esta cancionística le resultan propias, tanto como un José Antonio Méndez, Portillo de la Luz hasta una Blanca Rosa Gil, solo por nombrar zonas de su amplio repertorio.

Desde su temprano entorno de vida la cancionística le escogió. En su natal San Luis inició su formación musical de la mano del maestro Félix Varela, único instructor en este arte por aquella etapa. Heredero de sonoridades centenarias de la zona suroriental, aglutinó un movimiento coral encaminado al trabajo con aficionados. Es así como Grisel recibe la formación coral para niños.

Grisel y Gabino invitados a la peÑa El Menú/ foto archivo de la autora

A Anselmo Lainati, cantor fundador del Orfeón y amante de la trova debe sus estancias casi diarias en la Casa “Pepe Sánchez”, y las conversaciones con Lino Betancourt. Tal vez por esa especie de ciudadanía trovera, tras el deceso de la también santiaguera Eva Griñán en 2013, el guitarrista Gabino Jardines la escoge como continuadora del dúo integrado por la voz y las seis cuerdas. Si bien Grisel asume algunos de los temas interpretados por el dueto precedente, me confiesa que prefiere respetar otras zonas que considera “muy a lo Eva”.

De la valía de su trayectoria interpretativa dan fe además sus presentaciones en varios sitios emblemáticos de la ciudad, ya bien en la bohemia nocturna o en los más notables momentos de la vida artístico-cultural santiaguera, la presencia de la cancionera es un hecho habitual.

Su voz aparece registrada en varias compilaciones y fonogramas que aúpan a varios intérpretes de esta tierra en producciones de la EGREM o Bis Music, pero la verdad es que el suceso Grisel amerita más de una producción donde aflore la grandeza de su individual manera de hacer la canción.

Mientras esa oportunidad demora, en fechas recientes la Gómez se avezó en una producción discográfica de las llamadas “independientes”, en una suerte de síntesis de la visión de su ciudad. Para quienes tengan la oportunidad de escucharla, será el momento para encontrarnos con Daniel Castillo, Sindo Garay, Ángel Almenares, entre la variada propuesta, a la que sólo escapó el deseo de interpretar un guaguancó.

Orfeon, tercera de Izquierda a Derecha/ foto archivo de la autora

Eva, la luz de tu nombre

Justo me encontraba en la esquina de la Casa de la Trova cuando supe la noticia.

Ahora tendría a punta de tinta unos cuantos adjetivos que ya emplearon otros para ti. Desisto de tardes grises o cualquier tropo compasivo. Huyo de cualquier reiteración a pesar de las razones. Eva, llena eres de canto y no necesitas más luz que la de tu nombre para trascender.

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Vida a la canción

Los carretones bajan por las lomas y el pregonero anuncia al que de bizcochuelo viene del Caney. Allá, un bolero estremece. En cualquier esquina repiquetea un son. La ciudad de los coros y conciertos también saluda. Los muchachos bailan ritmos que a muchos incomodan. En un escenario diverso, donde su gente hace la música a pie, cuatro cubanas le ponen vida a la canción.

El 8 de abril de 2012 Vocal Vidas propone la unión musical de Ana Josefina Hernández Rosillo, quien en el rol de soprano asume la dirección general del proyecto; mientras que las directivas musicales descansan en la responsabilidad de Maryoris Mena Faez, voz de contralto; Koset Muñoa Columbié cumple la función vocal de mezzosoprano y Annia del Toro Leyva la de contralto. Ellas provienen de su formación como cantoras del Coro Madrigalista y las une la experiencia de cantar juntas a partir del año 2000.

Vocal Vidas/ cortesía de la agrupación

Sus conceptos encuentran raíz en la tradición de los cuartetos femeninos en Cuba, varios de ellos legendarios como Las D´Aida, Hermanas Valdivia, las D´Enriquez, y más reciente en el tiempo, su principal inspiración, Gema 4.

Resulta habitual encontrarlas en el ir y venir de algún ensayo o en los preparativos de sus presentaciones. El resultado se patentiza en sus producciones audiovisuales y fonográficas. Soy Cubana (2016) ha sido un documental premiado en varios festivales estadounidenses. Distinguen en su discografía, Vocal Vidas (producción independiente, 2012) y Canción y Vida (EGREM, 2016). Con este último alcanzaron el Premio CUBADISCO en la categoría de Agrupación Vocal Instrumental. En las notas al fonograma el compositor santiaguero Rodulfo Vaillant expresó: “Escuchar a Vocal Vidas (…) es una de esas experiencias de placer estético de las que uno nunca sale ileso.”

Con los arreglos realizados por Yurka González, la producción musical de Rafael Guédez, la ejecutiva de Rodulfo Vaillant y contemporáneas interpretaciones, las santiagueras exponen un trabajo vocal muy acertado. Quien escuche el fonograma se percatará de las dos líneas que en lo musical distinguen a Vocal Vidas: por una parte un repertorio que apela a la música cubana desde el son, el bolero, la canción, a una zona que se asienta en lo más genuino del cancionero afroamericano, donde sobresalen varios estilos del jazz.

A lo largo de su carrera se han insertado en importantes certámenes del panorama nacional e internacional. Vale destacar su presencia en ediciones del Encuentro de Voces Populares, con la organización de la maestra Argelia Fragosos, en cuyas oportunidades han protagonizado concurridos conciertos como en el espacio del  Museo Nacional de la Música.


La trova se parece a la libertad

La sinceridad como recurso para engendrar canciones y una sonrisa estampada en el rostro a modo de bandera. Yunier Pérez García, o simplemente GAPE, es una de las voces más desenfadadas del universo trovadoresco actual. Recientemente ganó la Beca de Creación Musical Ignacio Villa y se encuentra en el proceso de grabación de tu primer fonograma Oda al plagio, bajo el auspicio del sello EGREM.

––Estudiaste Historia del Arte en la Universidad de La Habana, no obstante, te dedicas a la creación musical y estás muy vinculado a las artes escénicas, además, escribes canciones, lo cual denota una sensibilidad hacia la palabra. Pareciera que la creación se precipita en ti de cualquier forma y, que es precisamente esta mezcla de impulsos lo que te define como artista. ¿De dónde proviene tu instinto creativo? ¿Alguna influencia familiar?

Ninguna influencia familiar, aunque mucho debo a mis padres y mi hermana menor por haberme servido de horcón para poder dedicarme a pensar en las musarañas. Mi instinto creativo, como lo llamas, supongo que nació conmigo y luego fue creciendo a partir de las diferentes influencias estéticas externas y de la educación que recibí.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

Entonces creo que sí, la palabra me atrae de un modo poderoso. De siempre preferí la Historia a la Química, el Español a las Matemáticas y definitivamente considero que la palabra tiene un poder precioso. Luego la Licenciatura llegó para hacer coincidir con más exactitud las imágenes de mis fantasías con las que al fin y al cabo materializaban mis creaciones.

––¿Cuándo supiste que este era el camino que querías emprender?

Tal vez esto vaya a sonar poco modesto, pero lo supe desde siempre. Soy un artista y mi razón de ser en este mundo es la de legar a la humanidad algo que un segundo antes no existía y que sólo yo puedo extraer de la nada.

––¿Qué géneros y temáticas abordas en tus composiciones musicales?

Me gusta pensar que lo imaginable es mi temática. Tal vez por eso preferí la trova, una música que asimila orgánicamente todos los ritmos y todos los temas, porque su intención es cantar desde el alma con la mente y el corazón, sin tiempo ni espacio preestablecidos, ni mordazas de mercado. La trova se parece a la libertad y eso me enamora.

––Desde el 2011 perteneces a la Compañía Ópera de la Calle. ¿Cómo ha sido el trabajo con esta compañía que, por mucho, ha logrado cambiar la visión elitista con respecto al género?

Es cierto lo que dices, la Ópera de la Calle fue concebida con el afán de desacralizar y actualizar el género lírico, aprovechando las posibilidades de intertextualidad que provee el lenguaje postmoderno para acercarlo al pueblo. Esta fue una de las razones que me hizo gravitar a ella.

En la Compañía lo único que he hecho es crecer como artista. He aprendido a dominar mejor mi voz y mis movimientos y a interrelacionarme con el público. He tenido mucha suerte de formar parte de esta familia, la verdad.

––¿Qué crees que deben hacer los artistas de estos tiempos para llegar a todo tipo de público, teniendo en cuenta que aquellos que no van a conciertos y teatros, y que por lo general consumen otro tipo de música para muchos considerada escasa de valores, también pueden sentirse sensibilizado por el llamado arte inteligente?

Te confieso, alguna vez soñé con ser tendencia, y llenar estadios y que me hicieran la ola, y ver filas de muchachas hermosas esperando su turno para recibir un autógrafo mío, luego la vida me liberó de ese gran peso y me hizo más feliz.

Creo, amiga mía, que la cuestión no está en llegar a todos los públicos más que en sentirse bien con uno mismo. Nada deben hacer los artistas de estos tiempos al respecto: el artista debe sólo educarse para hacer arte y los públicos educarse para apreciar arte. Alterar este orden produce el riesgo de generar un producto empobrecido. Luego si la consecuencia de ello es un arte popularísimo, bienvenido sea entonces.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

Por otra parte, habría que definir con qué concepto de inteligencia vamos a tratar. Si por inteligente vamos a entender un arte diverso, original y que expanda el espíritu y el intelecto aun cuando nos haga bailar, pues sí, desafortunadamente no prima en el gusto popular tal arte inteligente, sin embargo, me niego a pensar que es la sociedad la que se ha embrutecido. El gusto se crea.

––Tus inquietudes creativas te han acercado al mundo de la narración oral. Has recibido clases de excelentes profesoras como Mayra Navarro y Elvia Pérez, y formaste parte de la Compañía Teatro de la Palabra, en la cual también obtuviste algunos reconocimientos. ¿En qué medida crees que los músicos deben desarrollar habilidades histriónicas que le ayuden a desenvolverse en la escena?

Al universo de la narración oral entré por embullo de mi novia. Luego me fascinó. Estos que vivimos, opino, son tiempos de extrema humanización donde mucho han tenido que ver las redes sociales. Se evitan los elitismos y se procura la integración, la visualidad, sentir texturas y olores, todo en el menor espacio y tiempo.

La música no ha podido quedar exenta de ello, de ahí la suma importancia de vincular, sin tabúes, todo cuanto pueda tributar a potenciar el mensaje que queremos transmitir como músicos y artistas. No tiene mucho sentido pasar el día horneando un delicioso pastel para que se nos caiga al suelo al momento de darlo a comer.  

––Has participado en varias ocasiones en el festival de la trova cubana Longina canta a Corona, que se celebra todos los años en Villa Clara. ¿Qué importancia le concedes a estos eventos y cómo contribuyen al desarrollo de la carrera de los jóvenes trovadores?

Les concedo una importancia literalmente vital, a partir de que contribuyen a la memoria de la trova cubana. El Longina es para mí uno de los más atractivos y relevantes, pero todos los festivales donde los trovadores podemos estar son determinantes.

A través de estos eventos los que cultivamos la canción trovadoresca no sólo ganamos en promoción, también tenemos la oportunidad de reencontrar y conocer a otros trovadores del país y nuevos modos, de primera mano, de hacer la canción.   

––¿Cómo puedes definir a los trovadores?

Un trovador es alguien que suele valerse de la guitarra para, bellamente, decir cosas. Pero un trovador puede desconstruir todo lo anterior para continuar siendo un excelente trovador, y es que la trova no está ni en la guitarra ni en el cantor; ni siquiera está en la relación entre ambos. Un trovador es también lo siguiente, lo posible.

––¿Qué figuras, experiencias, obras… han marcado tu formación artística?

Mis mayores influencias vienen de la música cubana en primera instancia, de la española, la brasileña, la norteamericana y la francesa. Me fascinan la fuerza armónica y las hermosas imágenes poéticas de la obra de Silvio, la ironía y el humor finísimo de Joan Manuel Serrat y las disonancias de Chico Buarque, además de la delicadeza que consigue en ciertas creaciones.

No obstante, lo que más amo de los tres es su capacidad de desdoble, de reinventarse en cada canción haciendo parecer que han sido compuestas por personas diferentes. Luego hay millones de otras influencias, aunque ya más dispersas.

––¿Para componer, sigues alguna especie de ritual, o la creatividad salta a flor de piel en todo momento?

Antes me condicionaba más a la hora de crear. Necesitaba regular las persianas para que entrara la luz exacta en la habitación, estar completamente desnudo y una gran cantidad de hojas en blanco, puesto que cada vez que hacía una pausa, ya fuera para almorzar o simplemente refrescar un poco, debía volver a reescribir desde cero lo hecho hasta el momento.

Hoy, no sé si por oficio o por la presión de lo cotidiano me conformo con algo de tiempo libre y un poco de paz interior. Luego a la musa ya la bajo yo. Algunas veces sale primero la letra, otras la música, pero lo que más me ocurre es que me vienen ambas juntas.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

––¿Actualmente cuáles son los principales retos que enfrentan los músicos, en especial los trovadores?

El más importante reto es el de siempre: hacer un arte de calidad, sincero y original. Los demás problemas, que sabemos cuáles son, ya no corresponden tanto a los músicos, menos a los trovadores, son retos de la sociedad toda.

––Recientemente ganaste la Beca de Creación Musical Ignacio Villa, que otorga la Asociación Hermanos Saíz, y comenzaste a grabar tu primer fonograma Oda al plagio, bajo el auspicio del sello EGREM. Háblanos un poco de la propuesta estética que traes con este proyecto.

Oda al plagio es mi benjamín fonográfico, entonces he procurado presentar a GAPE a través de él. Está conformado por 11 canciones en las que rindo un sencillo tributo a las músicas y músicos que admiro.

En el álbum el escucha podrá encontrar una diversidad temática que transita desde la crítica social hasta canciones de amor y desamor. Estoy muy contento con lo que va saliendo hasta ahora.

En estos momentos el disco está siendo masterizado y todavía falta realizar la fotografía y el diseño de portada por parte de los artistas Kike y Katia, y las palabras del disco, que estarán a cargo de Tony Ávila; pero ya tengo muchas esperanzas cifradas en el producto final.

Debo siempre agradecer a la AHS y al sello EGREM por el fundamental apoyo, pero también a los Estudios de grabación Pablo Milanés Records, a la ingeniería de Giraldo García, a la producción de José Víctor Gavilondo, a los arreglos de Yasel Muñoz y al exquisito trabajo de los músicos convocados.

––¿Qué rasgos definen al artista y al ser humano que viven en el GAPE?

Muchas ganas de cambiarlo todo, respetuosidad, nobleza, autoexigencia, amor por la familia, por el arte y por la vida.

––En el espacio creativo, ¿con qué sueñas?

Sueño con poder hacer siempre lo que amo, que es la música, y vivir humildemente de ella.


Réquiem para un trompeta

Nunca me acostumbraré a la ausencia y sus golpes. Avocada en los preparativos para la creación del Museo de la Música en la santiaguera urbe, me había decidido a entrevistar a unos cuantos de esos personajes a los que la cotidianidad se encarga de volver cotidianos. Solo había transcurrido un mes y seis días desde que tuviera el encuentro con el maestro Inaudis Paisán Mallet, figura eminente de la música en Cuba, cuando llegó la noticia de su deceso. No era un presagio, incluso llegamos a burlarnos de la posibilidad. ¿Quién no se acostumbra a los achaques? Uno siempre piensa que los viejos le acompañarán un tiempo más…

Hoy que no son días de festival de la trova ni se conmemora fecha alegórica alguna, aprovecho para compartir aquel encuentro y de paso sirva un día cualquiera para recordar a los grandes.

Yo nací el 17 de agosto de 1930, pero me inscribieron dos años más tarde, en el ʻ32. A los cinco años comencé mis estudios en una escuela paga, de ahí a la escuela número 5 en Moncada entre Trinidad y San Germán.

Se activan las alarmas. Escritora detiene tecla.

Inaudis Paisán Mallet y La Estudiantina Invasora.

Marta, la hija, vive con el señor mayor y además de encargarse por los horarios de medicinas y alimentos, es una especie de albacea familiar. Ambos se comprometieron vía telefónica a hurgar entre maletas y papeles, en todo aquello que pudiese contribuir a la salvaguarda del patrimonio musical.

Sí, yo la voy a ayudar, ¿cómo es que se llama usted?, pero fíjese, yo estoy vivo, no he muerto.

Y ambos echamos a reír. El encuentro quedó pactado para el lunes 21 de julio de 2014, a las 10:00 A.M.

Marta toma el auricular, tú preguntas que a mi papá todos lo conocen por aquí.

Estoy a tres días de sentarme frente a uno de los trompetas fundadores de la Orquesta Sinfónica de Oriente en 1962; trompeta también de la legendaria orquesta Chepin-Chovén. De lo clásico a lo popular, o viceversa, estos hombres solían ser geniales en todos los ámbitos.

Aunque vive con Marta, también sus hijos varones están cerca. Nuestra conversación sería custodiada por la albacea y su hijo Tomás. Poco tiempo después pasarían uno de los nietos, y su otro hijo, director de la orquesta Sonora Huracán. Su hermano menor llegaría desde El Cobre. No es nada extraordinario, es habitual.

Viaje de ida

En el Distrito no he tenido amigos ni enemigos. Solo había llegado en alguna ocasión. Pero ya Teresa, autóctona ciudadana y defensora de la zona me ha explicado la ruta. ¿Dónde está la shopping? Sigo la calle en línea recta, camino un poco y allá quedan los edificios R. 14.

Ya he dicho que es julio. No hace falta describir el clima. Llego. Es el último piso de cinco. La puerta entreabierta, toco.

La conversación

Un apartamento común y corriente, sin nada de más ni de menos. De pronto se borran algunas interrogantes previstas. Tengo frente a mí a Inaudis Paisán y su familia, prestos todos a brindar tiempo e información.

¿Tú trajiste con qué grabarme?

Luego de la escuela no. 5 paso a la superior de Romero, en Carnicería, ahí curso el bachillerato. Todo esto paralelamente a la música.

Mi interlocutor realiza pausas, lleva la mirada a algún archivo de esos primeros años.

Comencé mis estudios musicales con mi padre Juan Paisán y Mallet, quien ejecutaba el saxo y el clarinete. Fue músico de la banda municipal, de las orquestas La Caribe y la emblemática orquesta de Mercerón.

Inaudis Paisán/Foto Giusseppe lo Bartolo.

Marta rebusca en el archivo del padre, trae fotos, distinciones, partituras, y una guayabera que usara con frecuencia en las presentaciones con La Estudiantina Invasora.

Llega la enfermera. Hay que chequearle la tensión arterial al viejo por las cosas de la edad.

Seguimos saqueando la memoria.

Al fallecimiento del padre en 1946, Inaudis comienza su vida musical de modo perseverante. Aunque buena parte de su vida profesional fue casi autodidacta. No es hasta que siendo músico de la Sinfónica de Oriente, sale una circular donde se exige que todos sus integrantes debían poseer el nivel medio, titulación que alcanza en 1986.

Su primera agrupación fue el conjunto del tresero Mozo Borgellás. En este periodo integra varios conjuntos como el grupo Maracaibo de José Castañedas, el Actualidades; después el Maravillas de Beltrán, hasta llegar al Copa Club. En este lugar vivió el inicio de Los Modernistas de Pacho Alonso.

Sin embargo, a pesar de integrar numerosas agrupaciones, sería la orquesta Chepin-Chovén la que marcaría su carrera en lo popular.

También pertenecí a Chepín y su Orquesta Gigante, con la que grabé números como Bodas de oro, El Platanal de Bartolo, Diamante Negro, Reina Isabel, entre otras piezas populares.

Gracias a la idea y la obra de Juan Almeida en 1972, Chepin y Chovén se unen nuevamente, yo salgo de la Sinfónica de Oriente para integrarme otra vez a la orquesta. No obstante regreso a ésta cinco años más tarde, cuando era dirigida por el maestro Enrique Castro.

Hacemos un alto, nos sentamos en el pasillo exterior a los apartamentos. Paisán aprovecha para mencionarme su integración a la banda municipal, y a la del Ejército Rebelde en 1959. Sus hijos me muestran lauros como las medallas por la Cultura Nacional, la Lázaro Peña, la Jesús Menéndez, la Raúl García; la distinción José Martí; y la placa José María Heredia, entre tantas otras.

Tengo frente a mí a un viejo excepcional, que vive en un quinto piso, donde cuesta subir los años.

Y llega la Invasora

En 1991 Inaudis Paisán Mallet pasa a dirigir la Estudiantina Invasora hasta su jubilación en el 2013 por afecciones de salud.

Me recuerda que la Estudiantina nace el 24 de febrero de 1927 y sus directores fueron Luis y Manuel Varela, Pedro Fernández, Roberto Nápoles, hasta que él asumiera la responsabilidad. Cuando Paisán toma la dirección mantiene prácticamente el formato con que se creó, aunque dejó un solo Tres, dos guitarras, dos cantantes encargados del güiro y las maracas, un timbal, contrabajo y una trompeta. En este periodo la agrupación realiza grabaciones con los sellos Magic Music y EGREM.

De su obra como compositor Paisán distingue piezas como los danzones Mayarí arriba, Magalis, Belkis, Yaquelin, Yamila y Yamilé, Veracruzana. Similar importancia otorga a  Katerine, Mónica, Esmilda, Claramina, Descarga en el Monte, En el tiempo, Konacli, Milurgia para un flautista, dedicado a su amigo Enrique Navarro, flautista de la Sinfónica de Oriente.

Viaje de regreso

La trompeta de Inaudis está en el son santiaguero, en el legado a la Sinfónica, la Estudiantina, en mis oídos, en los oídos de quienes fueran sus discípulos, en la gente que lo escucha y no sabe que ese sonido lleva un nombre.

El viejo sonríe el cansancio de los años, la familia me despide.

No necesito preguntar, conozco bien el camino. Abordo la camioneta, es un milagro tomar asiento. Pasan algunos días para que los apuntes lleguen a tecla.


Canciones, Rituales y Compañía

Giselle Lage Gil es hoy una de las voces fundamentales en el panorama musical en Santiago de Cuba. Pianista, intérprete, compositora, y egresada de la licenciatura en Estudios Socioculturales, pareciera ostentar muchos títulos para alguien nacido en 1989. La versatilidad de sus propuestas musicales es posible gracias al bagaje cultural y la sensibilidad que le acompañan. 

Más allá de clasificaciones, no importa si es feeling, canción trovadoresca o jazz, dondequiera que se haga el acorde, allí es habitual. De tímida sonrisa, su presencia es suave, y sin embargo colma los confines de quien la escucha.  Su obra amerita ser registrada más allá de cualquier demarcación geográfica. 

Provienes de una formación musical académica como pianista, y sin embargo privilegiaste la interpretación de canciones ¿Cómo fue el tránsito tras egresar del Conservatorio Esteban Salas al decir “pero yo lo que quiero es cantar”?

Hubo una etapa en que pensé que mi destino era como pianista clásica, porque venía estudiando el instrumento desde temprana edad. Cuando llegué al Conservatorio, casi por casualidad, tuve que cantar un tema para ayudar a un amigo, Renecito Avich, un excelente músico.

Él necesitaba hacer un examen de acompañamiento con el tema Veinte años, y no tenía nadie que la cantara. Y yo me ofrecí y canté en su examen. Por supuesto, el obtuvo el máximo en la evaluación porque es un excelente guitarrista. Entonces me llaman de la Cátedra de Guitarra, yo me asusté (risas) pues me dije “¿tan mal lo habré hecho?” y resulta que me felicitaron. A partir de ahí me proponen continuar las colaboraciones con la Cátedra para cantar acompañada de Renecito en una especie de brigada artística que se formaron para realizar actividades en diversos centros.

Yo cantaba desde niña pero al retomarlo me preocupé por estudiar un poco de canto lírico para aprender técnicas y formar un poco mi voz. Recibí clases con las sopranos Cristina Delisle y María Isabel Prado. Y eso fue como un giro en los planes que yo traía.

Siempre me gustó la música popular. Yo quería trabajar en algo que tuviera que ver con el intercambio con otros músicos. La música clásica es un poco solitaria, en el sentido de que demanda muchas horas de estudio y un sacrificio inmenso, lo cual no quiere decir que la música popular no requiera también mucha dedicación.

Pero con la música popular tengo una retroalimentación más rápida con otros músicos, puedo interactuar, escuchar opiniones y ese diálogo lo prefiero. La música popular es la plataforma perfecta para tener ese intercambio.

En tu trabajo como intérprete incursionas en varios géneros y estilos de la música ¿Sientes que esta pluralidad creativa te ofrece oportunidades para insertarte en diversos escenarios?

Bueno yo creo que sí, aunque no he incursionado en esos géneros persiguiendo ese objetivo de abarcar demasiados espacios. Ha sido fruto de la inquietud musical que me ha llevado a experimentar varios géneros y formas de interpretación.

Por supuesto que eso me ha permitido participar en festivales o eventos de disímiles características, pero es eso, la inquietud por experimentar siempre con géneros, temas y nuevos autores. Creo que esa es la razón que me lleva hacia otros horizontes.

Cómo le haces para escoger tu repertorio, las composiciones de otros autores…

Me gusta tener una conexión con el tema que voy a interpretar, especie de identificación con esas piezas. Cuando hago temas que ya son conocidos, que pueden ser clásicos de la música cubana, siempre busco aquellos que no sean demasiado explorados. O sea, intento hurgar en títulos que quizás fueron importantes en la época de su creación pero que ya no se interpretan.

Disfruto devolver estos temas a la actualidad y así salgo de lo más común. Eso da la ventaja de no coincidir con otros intérpretes.  A la hora de participar en un evento o festival resulta más cómodo saber que tus propuestas no van a ser las mismas que las de otros artistas presentes.  A veces uno escoge los caminos trillados y no se percata de otros temas hermosísimos,  a los que si le realiza una versión contemporánea, pueden cobrar vida.

Eso te genera un proceso de investigación también…

Realmente el proceso de indagación me atrae. Aunque hay momentos en los que he encontrado temas por casualidad como sucedió con Tú mi rosa azul, de Eduardo Masón. Lo escuché en la interpretación de Pablo Milanés y me fascinó. Entonces le hice una versión más cercana al estilo de estándar de jazz clásico.

Me gusta hacer versiones a piezas cuyo estilo original fusiono con otras tendencias. Hay autores santiagueros que me han propuesto sus títulos inéditos para que yo los interprete. Esta es otra forma de tener creaciones únicas en mi repertorio, y permite relacionarme con piezas que posibilita que el público me identifique como la artista que los interpreta. Aunque hago temas de mi autoría, disfruto mucho lo que otros autores piensan para mí.

Tengo referencia a tu quehacer junto al de otros jóvenes cantautores…

Actualmente trabajo una serie de temas que pertenecen a varios jóvenes autores, entre eéstos Erick Ramírez, Carlos Javier Álvarez, Danay Sierra, Luisito Rodríguez, Luis Carlos, también Vida Castillo, joven compositora. Todos son jóvenes creadores, algunos son trovadores.

Te gusta confiar en su talento.

Me parece que es importante trabajar con la obra de ellos porque con su juventud hacen canciones con mucho lirismo, poesía y un nivel de factura muy interesante. A veces se juzga la música hecha por jóvenes como algo fácil o que se inclinan solo por los géneros de moda, pero estos creadores apuestan por la diferencia con géneros trovadorescos, la Canción, la fusión, y ellos tienen un potencial muy grande.

Tú además trasciendes el rol de la mujer intérprete de canciones para avezarte en la composición. Coméntame de ese proceso, ese sello que le imprimes a la creación.

Realmente interpreto más temas de otros autores que de la mi autoría, lo de componer es algo que está en evolución. Compongo hace años… fue algo que surgió bastante temprano y voy trabajando poco a poco. Al principio me daba cierto recelo, cierta vergüenza mostrar mis composiciones que primero fueron instrumentales. Ya luego pasé a las canciones con texto y te digo que sentía timidez al momento de mostrar los resultados.

 Hace un  tiempo hago algunos temas en mi peña. En ese espacio presento mis composiciones, algunos poemas que he musicalizado, estas obras tienen un aire más personal, tienen mi sello, claro está.

 Aunque siempre que interpreto el tema de otro autor trato de hacerlo mío, pero cuando es de tu propia creación siempre es muy satisfactorio. Te repito, lo considero algo en evolución. Espero pronto grabar temas de mi autoría para promoverlos en los medios y quizás un poco promocionarme también como compositora.

Asimismo apuestas por la musicalización  de textos ¿qué motivaciones te llevan a discernir entre unos y otros?

En este caso también intento identificarme con el texto, ya sea un poema o una letra que alguien haya escrito con el fin de que llegue a ser canción. Hay textos más complejos de musicalizar, depende de su estructura en sí.

A veces he escogido poemas porque me han gustado. En ocasiones me llevan una letra para que vea si puedo musicalizarlo; y lo hago, además, a manera de desafío a mi propio aprendizaje. En ocasiones estoy ante la necesidad de darle música a un texto para algo en específico como una peña.

Cuando es una obra digamos que patrimonial, que no cuentas con el autor físicamente,  es más complejo, pues no tienes a esa persona para cambiar una coma o una palabra. En el caso de un autor que viene a ti es un  poco más sencillo porque puedes llegar a convenios.

En todos los casos lo disfruto porque siempre es como un rompecabezas. Se sufre pero es divertido. Por ejemplo, qué música va con cada poema. No puedes forzar digamos que un son a tal o más cual tema porque no es lo que necesariamente pide. Y eso me atrae porque debo hurgar en cuál es la musicalidad que el texto reclama. En el texto está ese secreto, en cuanto a género y estilo.

Cortesía de la entrevistada.

Hace algunos años te veíamos cantar haciéndote acompañar por alguien a la guitarra, pero ya prevalecen en tus presentaciones tu figura como intérprete que se acompaña al piano. ¿Cómo fue ese salto?

Ha sido la forma que encontré para que coincidan  las cosas que me vinculan con la música desde siempre. El piano, que estudié desde la temprana infancia y claro, el canto. Al inicio era difícil acompañarme, vengo de una formación netamente clásica como casi todos los que somos egresados de los Conservatorios en Cuba.

Ese salto hacia el acompañamiento de la música popular es casi de manera autodidacta. En la escuela te forman muy bien en la parte técnica en cuanto a lo clásico, pero esta vertiente de la armonía popular, eso tienes que aprenderlo por el camino. Vencí obstáculos y empecé a acompañarme en la peña Crónicas de mi ciudad, y ya luego extendí la práctica a otros escenarios como Amigos del jazz  y el Jazz Plaza. En éstos y otros eventos.

Además, gusto de compartir con un formato de trío, por lo general integrado por un bajo, percusión y yo al piano haciendo la voz. Eso me permite mayor independencia en el sentido que puedo llegar a donde exista un piano y hacer mi obra.

Es un trabajo difícil, no es lo mismo que acompañar a otro. Es el camino que voy a seguir. Viene a ser la independencia absoluta (risas).

En fechas recientes te imbuiste en la realización del videoclip al tema Una mujer. Cuéntame de esta experiencia y en qué canales de promoción has logrado insertarlo.

Una Mujer  es de la autoría del cubano Jorge Luis Borrego. El clip lo realicé gracias a una beca de creación, El reino de este mundo, que me otorgó la AHS en 2018. Los directores de esta producción fueron David Hernández y Reinier Charon. La canción aborda el asunto sobre la violencia psicológica a la mujer, afloran los estereotipos a los que nos vemos ancladas muchas veces. Tratamos de mostrar esa violencia en ocasiones discreta, pero que está ahí y hace daño.

Para mí fue algo novedoso. Tuve que actuar, más largas horas de trabajo y esfuerzo, pero nos divertimos muchísimo. Pretendemos que este video pueda de cierta forma crear una zona de diálogo en mujeres que estén en una situación igual o parecida a la que refleja la canción. Quizás pueda ser un motivo de giro en sus vidas o al menos motivo de reflexión.

En cuanto a los medios, ya se estrenó en Lucas a finales de julio. Ahora estamos en camino a promoverlo a través del canal Clave y en las plataformas digitales.

Sobre el tema en sí debo puntualizar que se grabó en 2017. Se estrenó el 8 de marzo de ese año y se licenció con la Discográfica A.J Music, disquera estadounidense. Viene a ser mi primer trabajo de cierta forma, internacional. La canción tuvo una promoción en 22 países y se radió varios meses en la emisora de la discográfica y en el Top 20 de la misma llegamos a posicionarla en el número tres. Nos quedó la satisfacción que el tema fue bien recibido por la audiencia que sigue esta discográfica.

En Santiago de Cuba hay un público que sigue tus presentaciones. Además de lo que acontece con la promoción del clip, ¿te ocupan otras producciones para intentar llegar a  mayores audiencias?

Ahora me interesa grabar temas que vengo interpretando desde hace algún tiempo. Eso me permitirá tener una mejor promoción a partir de grabaciones más recientes. También quisiera realizar otro material audiovisual, quizás como un DVD de un concierto u otro clip. Eso abriría la obra más allá de los públicos en la ciudad.

Todas mis grabaciones han sido de producción independiente. El pasado año hice otra colaboración con un cantautor español, Chico Malo, grabamos un tema a dúo, él grabó desde España y yo acá, y la discográfica Magnitud Creativa se encargó de la producción, la mezcla, masterización, y eso viene siendo un trabajo con una disquera oficial.

 Aquí participé en el 2018 con EGREM y Bis Music en un CD/DVD de trova tradicional  que se está realizando, cuya compilación estuvo a cargo de Lino Betancourt, creo fue su último trabajo en relación a la fonografía. Acompañada del maestro Gabino Jardines interpreto ¿Y tú que has hecho?  y En falso.

El resto de mis grabaciones que están en los medios santiagueros y nacionales son de producción independiente. Estoy interesada en hacer un disco que aunque inicialmente tenga que realizarlo por mis medios, luego lo presente a alguna discográfica.

La otra manera de llegar al público es con la realización de conciertos, tener otros espacios…

¿Crees que desde Santiago de Cuba existen suficientes plataformas de promoción para dinamizar la obra de jóvenes creadores como en tu caso?

En Santiago existen espacios, no los suficientes, pero existen. Pero falta un poco más en cuanto a promoción, acciones con los jóvenes que están emergiendo en el panorama musical. Hacernos más visibles en el plano nacional sería un objetivo primordial.  

Pero creo que en la ciudad hacen falta mayores espacios pensados no solamente para la música bailable, sino para otras tendencias como puede ser el mismo jazz, que ya tiene algunos, y otros espacios para la trova, pero no solamente la considerada tradicional, sino las tendencias más contemporáneas.

También, en los últimos años se puede decir que ha ocurrido un éxodo bastante significativo de jóvenes y no tan jóvenes músicos de Santiago de Cuba.  Eso se siente en el panorama cultural de la ciudad.

A propósito de esa cuestión del éxodo, siempre que se hace una obra de valía aunque trillada la pregunta, es común que el público, amigos y periodistas se cuestionen si el artista está dispuesto a continuar su trabajo desde su ciudad natal porque siempre es un reto…

En mi caso no quisiera en ningún momento desvincularme de Santiago. Amo mi ciudad y tengo vivencias y recuerdos de lo que he aprendido aquí en el panorama musical. Pero a veces hay que abrirse a otros espacios, escenarios, a otras oportunidades.

Siempre que puedo viajo a La Habana a promocionarme en la televisión y la radio nacional, en espacios también de la ciudad. Es la forma que he encontrado para tratar de visibilizar mi trabajo más allá de nuestra provincia.

De momento estoy en Santiago de Cuba y desde aquí intento hacer todo lo que puedo no solo a nivel nacional, también aprovecho las plataformas digitales, tengo una página web donde se puede encontrar mi música, videos, entrevistas en los medios. Con la promoción en las redes se oxigena el trabajo porque el fin de lo que uno hace es que llegue a los públicos, tanto de Cuba como otras partes del mundo.

Coméntame sobre la experiencia junto a la Orquesta Sinfónica de Oriente y el concierto realizado en febrero en la Sala Dolores.

Fue realmente fascinante, era algo que yo tenía como un sueño, cantar acompañada de la Sinfónica, creo que cualquier intérprete podría soñar con algo así. De verdad que me sorprendió muchísimo que me lo propusieran y enseguida acepté.

Es algo maravilloso, sientes que estás respaldado por una sonoridad inmensa que llena todo el espacio. Los arreglos hermosísimos, estuvieron a cargo de Conrado Monier. Quedé muy complacida con el resultado y espero que se repita. Interpreté Mi ayer, de Ñico Rojas y Amor espérame, de Meme Solís. En el programa estuvieron además Vocal Adalias y Zulema Iglesias.

Este programa tuvo como motivación el 14 de febrero, y todas las obras que se interpretaron tuvieron que ver con la realización del amor feliz (risas). Creo que el público lo agradeció. A veces las personas no asiduas no se atreven a llegar a un concierto sinfónico porque piensan que es algo denso, pero éste en particular mostró que pueden existir muchos puntos de convergencia entre lo considerado música clásica y popular. Se interpretaron temas del feeling, boleros, la música cubana una vez más se fusionó perfectamente con el formato sinfónico.

Hace poco sorprendiste a muchos en tu rol como modelo para la exposición fotográfica  Ritual de Compañía, que se inauguró en la galería de la Librería Ateneo Amado Ramón Sánchez.

Cortesía de la entrevistada.

Bárbara Aguilar, fotógrafa de la exposición me propuso la idea de que yo fuera la modelo para este trabajo. Al principio lo pensé porque era otro desafío grande para mí. Debía asumir algunos semidesnudos, y comoquiera que sea cuando no se tiene la experiencia, es un poco difícil rebasar los límites individuales para que te vea el público en una galería.

Hablamos de las ideas que ella tenía, conversamos de los referentes y los conceptos de las fotos y decidí hacerlo. Ha sido algo interesante en mi carrera porque es una oportunidad para abrirte a la creación en general. Lo que más me gusta de participar la exposición es que solo no hice de modelo, fue mucho más que adoptar una pose, yo también pude aportar ideas, un proceso creativo en el cual me involucré. En este proyecto también participó Noel Pérez, quien aportó muchísimo.

El leitmotiv  de la expo viene siendo el café como especie de ritual de compañía, o sea, ese café que te acompaña, aunque bien puede ser la soledad, la espera. Por ahí va el discurso de la exposición. Soy yo como modelo en interacción con los objetos del café, a veces descontextualizando estos objetos, o sea,  una taza no solo como la simple vajilla para beber café. Juega con descontextualizar esos objetos comunes de la cotidianidad y darle otros significados a través de estas fotos.

¿Por qué te interesa sostener Crónicas de mi ciudad, espacio para el debate y la promoción de la cultura artística actual?

Realmente la peña, más que yo buscarla, llegó a mí. Surgió en 2013 y ha sido un espacio de crecimiento. Estar en contacto con el público como anfitriona, llevar el hilo conductor, realizar entrevista a los invitados, me  supuso un reto hasta que logré que las cosas fluyeran de manera orgánica.

También es un laboratorio, en ocasiones es el espacio en el que  pongo a prueba creaciones en proceso de incubación. El público me da sus criterios y siento que nutre lo que hago. He ganado muchos amigos que han pasado como invitados y luego se quedan como habituales. Es un trabajo en equipo junto al escritor Noel Pérez García, quien ha sido muy importante en el desarrollo del espacio.

Uno de los objetivos es el promocionar a otros jóvenes artistas y eso me permite conocer a jóvenes creadores con una obra interesantísima y en Crónicas de mi ciudad hallan un sitio donde darse a conocer.