EGREM


Raulito Prieto en Primera Base (+ Fotos)

A Raulito Prieto la música le viene en las venas. Creció bajo el influjo de las sonoridades de su padre, Raúl Prieto, uno de los cantautores más reconocidos de Holguín y de su generación. Es como si el destino le hubiera dicho, obstinado, que no podía ser otra cosa que músico. Escogió el bajo y se aventuró en sus propias búsquedas; primero junto a su padre, cuyo grupo dirigió artísticamente, y después, con estos mismos músicos, se lanzó a la carrera –aún más difícil cuando se hace desde provincia– de fundar una banda desde las posibilidades de lo alternativo y donde confluyen, en los diferentes temas y arreglos, el funk, el pop, el jazz y la trova.

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

Estas búsquedas le hicieron obtener recientemente el Premio en la categoría mayores en el Concurso Primera Base 2020, organizada por el Havana World Music (HWM) con el auspicio de la Egrem y colaboración del Bristish Council y la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Pospuesto el HWM en su séptimo año a causa del avance de la Covid-19, se realizó una edición online del Primera Base del 16 al 18 de julio, y en esas fechas, las bandas preseleccionadas actuaron “para el público y el jurado desde nuestras redes sociales”, dice una nota del propio HWM.

“Es la primera vez que participo en un concurso de cualquier tipo, nunca habíamos estado bajo esa presión. Es un concurso muy importante, con un jurado de lujo, porque en él estaba lo que más brilla en la música alternativa joven en este país sin temor a equivocarme, y los que no estuvieron de jurado, lo hicieron presentando las bandas, participando, y eso nos puso muy feliz”, asegura Raulito.

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

El jurado estuvo compuesto por los músicos Haydée Milanés, Ruly Herrera, Jorge Luis Lagarza, Yissy García, Cimafunk, Daiana García, Zeney Alonso, Radney Barreto y la británica Alley Lloyd; la musicóloga y cantante Yentsy Rangel, la también musicóloga y productora Gretel Garlobo, y Darsi Fernández, abogada especializada en industria musical y delegada de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) en nuestro país.

Primera Base, nacido “de la preocupación por una ausencia de espacios de difusión de otras músicas” y en una “apuesta precisamente por gente que busca la experimentación”, como afirmó Eme Alfonso, directora artística del HWM, tiene el objetivo de “descubrir, apoyar y visibilizar a los artistas emergentes de la escena musical cubana, apostando siempre por la originalidad y la calidad de las propuestas. En un país como Cuba, donde la música está presente hasta en los lugares más inesperados, HWM busca promover y difundir el trabajo de las nuevas generaciones de músicos en la isla aún por descubrir”, leemos en su sitio web oficial.

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

La convocatoria está dirigida a bandas, solistas y productores menores de 35 años. En esta edición participaron 97 bandas, de las que solo 10 quedaron finalistas para optar por los premios. En la categoría juveniles concursaron: Cuadrigales, Los Monos Lácteos (ganador), Misifuz y Tópoc; en el apartado de mayores: Akira Colarte y Habana on Me, La Pimienta y Raulito Prieto; y como DJ productores: Jaidpit, Kill the Party (ganador) y Milano. También contó con la votación del público por su banda favorita en los diferentes sitios habilitados para ello.

“La convocatoria salió en enero de este año y el plazo de admisión venció en marzo. Pidieron una carpeta promocional con tres temas, un dossier con todo el grupo, las letras de las canciones… El concurso tiene algo que me gustó muchísimo desde el primer momento: no se podía hacer cover, música que no fuera de autoría propia. Es un concurso totalmente de música original. Los grupos tenían que ser noveles, sin discos grabados, videoclips”, comenta. “Podía ser profesional pero no tener ninguno de estos compromisos editoriales”, añade Raulito, voz líder de una banda integrada, además, por Carlos Alberto Ramírez (piano), Carlos Vega Pérez (piano), Ismary Yanet Oliva Soto (trombón), Ángel Luis Reyes Montalvo (trompeta), Pedro Enrique Hechavarría Marro (saxofón) y Rubén de la Peña de la Rosa (percusión).

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

El Primera Base “iba a ser en el Pabellón Cuba, donde participarían estas bandas, para que el jurado los viera, pero como se decidió hacer online, hicimos esta carpeta con un video promocional presentando la banda, un concierto de tres temas seguidos, para ver el desempeño en escenario, en vivo. Las instituciones se sumaron: la AHS, la Egrem con el Club Bariay, que fue donde lo hicimos, la Empresa de la Música, con parte de la producción. Luego se presentó online, se hicieron diferentes secciones con los concursantes y hasta aquí hemos llegado”.

Entre los premios, Raulito Prieto y su grupo formará parte del cartel del HWM y tendrá un concierto como parte de la programación del Festival en 2021, además de la difusión en medios de comunicación nacional y local, y la facilidad, para quienes no lo son, de ingresar en la AHS.

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

“Ojalá podamos hacer desde esta tierra un portal de la música alternativa para el mundo; primero desde aquí, pues no es un secreto para nadie que las capitales son las que tienen la mayor fuerza para lanzar la obra de cualquier artista, pero pienso que desde Holguín podemos hacerlo. Me siento muy feliz, al igual que mis músicos. Como cantautor te regocija mucho cuando existe este tipo de eventos donde es reconocida tu obra, no solo por la musicalidad, sino por lo que estás diciendo, por el compromiso social que hay en las letras, el ánimo de ser coherente con lo que sucede en tu país, intentar ser lo más natural, genuino posible. Este concurso nos dio la oportunidad, nos escuchó, y para mí es un placer inmenso empezar por ahí”.

Con la seguridad de que “toda carrera empieza por primera base”, Raulito Prieto y su banda (como Adrián Aguilera, director de Tópoc, el otro grupo holguinero también finalista del Primera Base, pero en la categoría juveniles) continúan trabajando y ganando espacios desde Holguín, sitios luchados con el talento y el trabajo constante.

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

“Se han perdido muchos espacios para la música alternativa, por lo que las instituciones tienen que jerarquizar y tematizar, saber dónde puedo colocar cada género. El público seguidor de la música alternativa sí está, lo que no hay es donde presentarse”, dice. “La música alternativa no es trova, no es pop, no es jazz, no es ningún género hecho, es algo alternativo, es una música donde se ve el virtuosismo de los intérpretes, se ve la letra, el espectáculo…”, añade Raulito Prieto.

Fotos tomadas del perfil de Facebook e Instagram de Raulito Prieto y su banda

Carlos Paz y los instintos endémicos: «Soy un cantautor que siente lo que dice»

Conocí la obra de Carlos Paz Mauli (Santa Clara, 1985) a partir de su álbum debut, Endémico, estrenado recientemente en las plataformas digitales, por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), como resultado de la Beca de Interpretación Ignacio Villa que convoca cada año la Asociación Hermanos Saíz.

Este joven cantautor es graduado del nivel medio de percusión por la Escuela Vocacional de Arte Olga Alonso y, posteriormente, de Instructor de Arte en la especialidad de Música. Su obra se mueve en una sinergia creativa que abraza la diversidad. La trova, la música tradicional cubana, y otros géneros foráneos como el rock and roll, góspel, blues, funk y el country, son aristas que convergen en el cuerpo de este disco, bordado por los instintos sonoros de sus creadores, en un espacio donde también la poesía transita, como es el caso de la musicalización del poema Encuentros, de Carilda Oliver Labra.

Con la colaboración de destacados músicos del contexto nacional y la energía de los nuevos comienzos, la búsqueda y la reinvención de las raíces, inicia su camino Endémico, dando fe de que el terreno del arte joven en Cuba conserva su vitalidad, y la música, más que una expresión creativa, es un viaje, en el que nunca estamos solos.

cortesía del entrevistado

La música, más que una pasión, es una especie de sensibilidad que traemos al nacer, casi por instinto. ¿Cómo fue ese encuentro con lo sonoro? ¿Cuándo supiste que era el camino que querías emprender?

Resulta interesante. Mi madre me dice que yo no podía escuchar la radio, apenas sonaba algún tema dice que comenzaba a bailar en la cuna, así que la música al parecer venía incluida en el paquete (sonrisas). En Manaca Iznaga, Trinidad, donde crecí, creo que allí conscientemente fue que entendí que la música era lo mío. A raíz de una fuerte influencia del movimiento de artistas aficionados que emergía en mi entorno, pude presenciar desde niño varias fiestas populares de grupos aficionados, músicos empíricos, sin formación académica, pero con una bomba y unas espuelas que te hacían bailar y escuchar música toda la noche (risas).

Es típico de mi zona las parrandas campesinas, las tonadas, el punto libre, el punto de limones y el punto espirituano, el son tradicional y la controversia poética que se desarrolla entre dos o más personas de manera espontánea, es algo increíble. La percusión fue la manera más rápida de canalizar mi sentir, mi mundo interior, o de expresarme, ya que era muy divertido desde entonces crear y reproducir ritmos. Fue así que inició todo.

Eres graduado de la Escuela Vocacional de Arte Olga Alonso de Santa Clara, en la especialidad de percusión, cómo recuerdas esa etapa. Háblanos del proceso de formación de un percusionista en el nivel medio de enseñanza artística en Cuba.

En la EVA Olga Alonso tuve el privilegio de recibir clases de talentosos maestros. A pesar de la dura situación de los años 90, siempre me esforcé por obtener todo el conocimiento posible del claustro de profesores de esa gran institución. La percusión me ha servido de base para la vida musical, para hacer arreglos, componer, armonizar. También la guitarra atrapaba mi atención desde la Primaria, pero en ese entonces no le dediqué todo el tiempo que merecía ese maravilloso instrumento.

¿Cuáles son esos referentes musicales que han marcado tu creación?

Mis referentes en la música son varios porque soy bien ecléctico. De Cuba me gusta mucho casi toda su música, es muy rica en ritmos y letras. Entre mis referentes nacionales están Sindo Garay, Matamoros, El Guayabero, Benny Moré, Ernesto Lecuona, Bola De Nieve, La Orquesta Aragón, Los Van Van, Isaac Delgado, Frank Delgado, Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Interactivo, Leonardo García, Dúo Cofradía, Alain Pérez, Gema y Pavel, Habana Abierta. 

De los extranjeros, Juan Luis Guerra, Joaquín Sabina, Pedro Guerra, Fito Páez, Camarón de la Isla, Concha Buika, Esperanza Spalding, Diana Krall, Ray Charles, Stevie Wonder, Michael Jackson, Dj AVAN, Sting, Cesária Évora, Salif Keita, Richard Bona, Robben Ford y Jimi Hendrix.

cortesía del entrevistado

Antes de trasladarte para La Habana formabas parte del Cuarteto Isla, un proyecto en el que te desempeñabas como director, compositor, arreglista, guitarrista y vocalista. ¿Cuánto aportó esa versatilidad a tu madurez musical?

El cuarteto Isla fue una gran oportunidad profesional. Experimenté y llevé a la realidad todo lo que me sonaba en la cabeza musicalmente hablando, gracias a la ayuda y entrega de sus integrantes Yadira Soto Arias (voz líder y bongós), Javier Sariol Medinilla (voz, tres, requinto) Michel Zada (voz y contrabajo). Allí complementamos un sonido típico, ya que mezclamos la sonoridad de la música tradicional de tríos y cuartetos con la trova, el blues, el swing, la canción moderna y el trabajo de cuatro voces, o sea los cuatros cantábamos, pero en diferentes estilos. Era una agradable locura sonora (risas).

Este trabajo me dio confianza e impulsó a seguir creando y experimentando con la música, combinarla, mantenerla siempre viva. También fue un entrenamiento fuerte para hacer música en vivo, pues diariamente hacíamos dos breves conciertos de una hora y media con público diferente cada vez. 

Siempre en mis sueños y proyectos coqueteaba con la idea de vivir en una ciudad que tuviera más oportunidades para la creación y la música. La Habana fue mi siguiente lugar para vivir, luego que, en 2015, después de una gira por Estados Unidos, cada cual se lanzó a forjar su carrera por independiente.

¿Qué temáticas y géneros abordas en tu creación?

Soy un cantautor que siente lo que dice y dice lo que siente. Estoy muy conectado con el pueblo donde crecí, Manaca Iznaga. Estoy atado al campo, la naturaleza, la paz, pero me apasiona escribir de todo: crónicas sociales, historias de ficción, de amor, poesía libre y, sobre todo, no me gusta repetirme en la siguiente canción que escribiré. Me gusta investigar, conocer sobre culturas, música y costumbres diferentes, eso me ayuda a mantenerme motivado y tener siempre material nuevo para crear.

Actualmente diriges la agrupación Carlos Paz y Mestizo. Coméntanos un poco sobre este proyecto.

Soy graduado de la Escuela de Instructores de Arte de la primera graduación en Sancti Spíritus, y por esa etapa que recién llego a La Habana me reconecto con unos de los viejos amigos de la escuela, Pedro Lezcano, excelente guitarrista. Le hablé de mis canciones y las ganas de armar algo en serio. Él me dijo que conocía algunos músicos, y así empezamos a llamar a amigos que le gustara la “pincha”. Algunos se quedaban y otros seguían de largo, tú sabes cómo es eso (risas). Así fueron llegando y quedándose hasta hoy músicos como Roger Rizo (piano, jazzista), Ernesto Sánchez (bajista), Raúl Rizo (percusionista), Florana Padilla González (voz) y Pedro González (guitarrista); estos dos últimos habían estudiado conmigo, en la misma aula de Música 3.

Mestizo es una mezcla, una fusión natural cuando sonamos. Confluyen naturalmente jazz, flamenco, rumba, canción, blues y por ahí para allá (risas). Pienso que su concepto sonoro se creó de manera autónoma, a golpe de amistad, gustos musicales y los deseos de tocar lo que sentíamos, usando mis canciones como base.

cortesía del entrevistado

En 2016 resultaste ganador de la Beca Ignacio Villa, que otorga la Asociación Hermanos Saíz, y con el apoyo de la misma grabaste tu primer fonograma, Endémico, con la Egrem, en el que se recogen composiciones que actualmente se difunden dentro y fuera de Cuba. Háblanos un poco sobre este disco. 

Este disco ha sido resultado de la Beca de Ignacio Villa en 2016, una de tantas oportunidades que ofrece dicha institución de manera gratuita para los jóvenes artistas de Cuba. En el desarrollo cultural de nuestro país, la AHS, juega un papel fundamental en reconocer, apoyar y difundir el quehacer de jóvenes artistas, entre ellos algunos que, como yo, vienen de lugares muy distantes y poco conocidos, pero que nunca han dejado de crear y defender el arte sincero, como bandera e identidad de nuestra cubanía.

Endémico es la declaración de la diversidad musical y social que me alimenta desde niño. Yo me nutro constantemente de la música tradicional nuestra y creo que el endemismo de este álbum viene de la raíz de mis influencias cubanas. En el disco puedes encontrar géneros como el son, el bolero, la rumba… pero que se fortalecen y se complejizan en combinación con el rock and roll, el góspel, el rap o el guaguancó, con temáticas de mi realidad, que es la de muchos de mi generación. La música tradicional y la trova perviven como fuente nutricia en mí, pero no dejo de escuchar, estudiar y aprender de otros géneros foráneos como el blues, el funk y el country. Las 10 canciones no tienen nada que ver una con la otra por decirlo de algún modo. En ellas pude plasmar y hablar de mis puntos de vistas como ser social, mis amores, mis frustraciones, sobre la emigración de generaciones de cubanos, la melancolía, la fe en el mañana, la historia.

cortesía del entrevistado

Estas canciones son hermanas, pero con voz propia cada una. No se parecen ni están conectadas entre sí, aparentemente. Fue uno de los objetivos de la producción; no queríamos condenar un disco entero a una sonoridad específica, cuando cada una en sí es una historia, un mundo, un universo independiente del otro. Los temas son de mi autoría excepto “Endémico”, labor que comparto con Wilfredo Pomares, y “Encuentros”, musicalizado a partir de un texto de Carilda Oliver Labra. La producción musical estuvo a cargo del maestro Justo Rafael Aboy González, quien hizo un trabajo magnífico con las canciones, la orquestación y la dirección musical en el estudio.

Para mí, unas de las bendiciones de este proceso es la muestra de amistad, colaboración y presencia de varios de los más prestigiosos instrumentistas cubanos que hacen de Endémico un álbum con denominación de origen. Firman la nómina, entre muchos otros, Gastón Joya (contrabajo), Ruly Herrera (drums), Oliver Valdés (drums), Lino Lores (tres), Nam Sang Fong (guitarras eléctricas y acústicas), Andy Rubal (piano y teclados), Eduardo Ramos (timbal), Eduardo Sandoval (trombón), Alejandro Martínez (chelo), William Roblejo (violín), Emir Santa Cruz y Jamil Schery (saxofones), Alejandro González y Tonatiut Isidrón (trompetas), Josué Borges (flauta), entre muchos otros. Además de las figuras mencionadas, participan también con carácter de invitados: Alain Pérez en el tema «Canciones», David Torrens en «Arena y mar», Etian Brebaje Man en «Endémico», el trío Los Embajadores en «Te espero», y Sady Cruz como voz solista en «Ámame».

portada del disco endémico

La producción musical de Justo Rafael Aboy (quien, además, hace el bajo eléctrico en todos los temas). Destacan también en los coros Florana Padilla, Yara Castle y Ariel Roig (los dos últimos, responsables de las deleitosas voces del góspel en el tema «Filosofía de Juan»); la grabación de Marvin Mustelier; la mezcla y masterización del binomio Daelsis Pena y José Raúl Varona; en la fotografía participaron amigos como Iván Soka, Iván Botello Alejandro Askuy, Alexei Hernández y Víctor Manuel Echenagusía; y el diseño de Emilio García y Leidy Conde.

Tengo que agradecer a las instituciones que me han apoyado en este momento importante de mi carrera. A la disquera Egrem, que me abrió la puerta de su estudio y me ayuda en la actualidad con la promoción nacional e internacional del álbum. Desde allí siempre estuvieron y siguen apoyándome Mario Ángel Escalona Serrano, Gretel Garlobo, Yamilet Pro León y Natalie Méndez.

cortesía del entrevistado

Isla, Mestizo, Endémico… pareciese que en tu creación hay una búsqueda constante hacia la raíz. En el plano creativo, qué define a Carlos Paz.

De eso se trata. A mi humilde entender, creo que del retorno a explorar e investigar a quienes nos acontecieron, uno como creador va aprendiendo de los que armaron la base de lo que somos, pero, sobre todo, ese proceso te da la cobertura de entender, crecer, y de no repetirte. En la creación trato de ser una especie de fotógrafo, pero con mi propio lente musical.

¿Qué experiencias artísticas te gustaría experimentar en un futuro?

Pretendo insertar nuestro proyecto en cuanto festival, convocatoria musical y eventos surja, dentro o fuera del país. Creo que es la manera más rápida y saludable de madurar como grupo. Bueno y, sinceramente, te confieso que ya tengo canciones escritas para hacer otro disco, pero por el momento vamos a trabajar fuerte en la sonoridad del grupo, afianzarnos y promocionar Endémico que trae de todo para el disfrute de un público bien variado.

Es primordial destacar el apoyo de mis padres, Ada Belkis Menas Agüero y Nelson Medina Lorente, y mi hermano Heriberto Urbein Socarrás, su sacrificio y amor depositados en mí fueron cruciales para ser quién soy. Ellos son mi ejemplo a seguir. Agradecer a Dios por la oportunidad que me da cada día de hacer música y de contar con la presencia de mi esposa Tanja, y mis hijas Alicia y Monce.

cortesía del entrevistado

Tres Tazas de trova (Conversación con Silvio Alejandro)

Esta conversación ha sido atípica, diferente a otros diálogos en los que entrevistador y entrevistado comparten un espacio común, grabadora o agenda por medio, se miran frente a frente, se interrumpen, alguien llega, conversan en fin… Me hubiera gustado, después de Tres Tazas un viernes cualquiera, mientras la noche cae sobre el Pabellón Cuba, y los asiduos a la peña, adictos a este tipo de canción, empiezan a marcharse, conversar con el trovador Silvio Alejandro, anfitrión del espacio desde hace 12 años, fecha que celebran este viernes 19.

No pudo ser una entrevista de esa manera y optamos por conversar vía WhatsApp. Le envié mis preguntas con el objetivo de conocer la historia y evolución de la peña y además, la manera, virtual también, en que Silvio Alejandro y sus invitados estarían festejando un año más. Y él, muy poco después, cordialmente las respondió todas, con la seguridad de que Tres Tazas es, sobre todo, un espacio para la confluencia y la canción que se parece a nuestros días.

Tres Tazas celebra 12 años… Hablemos un poco de esta peña especial y además en las redes…

Doce años no es poco. Han pasado muchas cosas imprescindibles en Tres Tazas en ese tiempo. Me interesa que la peña exista, que sea un espacio real donde la gente pueda escuchar ese tipo de música… Creo que lo hemos logrado en estos 12 años. No hemos sido un espacio fantasma, sino una presencia real para mucha gente. Eso me llena de alegría y sé que a los amigos que han compartido con nosotros también esto los alegra mucho, que Tres Tazas exista.

Este es el tiempo de las redes, de usar nuestros teléfonos para proyectar el trabajo que hacemos. Por eso no quería pasar por alto este duodécimo aniversario… Por lo que tendremos una presencia en las redes, en mi canal de YouTube, en el canal de mis invitados… y en varias plataformas, también en las de la AHS; en fin, vamos a publicar este material todo lo que podamos.

Filmamos esa Tres Tazas especial en Cuartico Records, es el estudio personal de Ariel Díaz. Allí compartimos la canción Ariel Díaz, Erick Méndez, Diego Cano, Yosvani Bernal y Juan Carlos Pérez. Además, Rosaima del Valle, que toca la flauta y trabaja con Ariel en su proyecto La banda pequeña.

foto tomada del perfil de facebook de silvio alejandro

Vayamos a los inicios de estos 12 años… ¿Cómo surge Tres Tazas, en qué contexto, con qué propósitos…?

Tres Tazas surgió en 2008, cuando había una geografía diferente a la que dejamos antes de toda esta crisis de la Covid-19. Ahora es el mundo de la trova pos Covid-19, no tengo muy claro cómo va a ser… Entonces no existían todos los espacios que llegaron después con el transcurso de los años. Era una urgencia que existiera un lugar donde los trovadores pudieron ir a mostrar su trabajo, a cantar sus canciones y, sobre todo, a compartir, a tener vivencias juntos… En esos primeros años estuvimos en el lobby del cine La Rampa; después comenzamos a itinerar por algunos lobbys de los cines del Proyecto 23 del Icaic, fue una de esas instituciones que nos apoyó, lo hizo muchísimo en aquella época, es la verdad, y agradezco mucho lo que pudimos hacer juntos en aquel momento.

Publicada por Asociación Hermanos Saíz en Sábado, 25 de enero de 2020

Era una cosa muy bonita, pues disfrutábamos de los lobbys de los cines de 23, que son hermosos escenarios, y ahí hicimos peñas maravillosas. Después se nos dio la oportunidad de mudarnos al Pabellón Cuba, y ahí llevamos más de 10 años haciendo nuestro espacio en La Pérgola, y en distintos lugares del Pabellón, aunque esencialmente es en La Pérgola, todos los viernes de la vida a las 4 de la tarde.

Crees que, en todo este tiempo, la peña ha consolidado a un público joven, y no tan joven, claro…

La peña, como todo ser vivo, ha tenido sus altas y sus bajas, pero sí creo que hemos hecho felices a mucha gente que nos ha acompañado en el transcurso de estos años. El espacio ha tenido una utilidad para el público que nos visita, que es diverso, de todas las edades, como también para los trovadores cubanos, que en algunos casos han tenido en Tres Tazas el escenario de su primera vez; y en otros han tenido el espacio para probar determinadas canciones, nuevas vivencias, experimentar… Incluso a mí me ha despertado Tres Tazas de algún letargo, alguna que otra vez.

Eso también tiene de bueno tener un espacio así con esa frecuencia semanal; a veces llega la fecha de la presentación y tu estado de ánimo no ha llegado a esa fecha, pero igual tienes que hacerlo. Eso te enseña muchas cosas y pone al arte en ese rol de mejorar la vida y hacerte sentir mejor, aunque tú estés atravesando en ese momento alguna dificultad. Tres Tazas ha sido un escenario para compartir, tener vivencias entre nosotros y con el público, pues terminamos por ser parte de una misma familia, la de la canción.

foto tomada del perfil de facebook de silvio alejandro

Algunos de los trovadores que han pasado por el espacio…

En esta peña se ha presentado mucha gente, mucha gente… No nos va a alcanzar la conversación para mencionar a todos los que han pasado por ahí. Creo que lo más importante es que ha sido un espacio real de los trovadores cubanos, que ahí ha tocado gente de todas las edades, de todas las estéticas, que ahí se han presentado cantautores de todo el país, de todas las provincias, y mucha gente también de otras partes del mundo que nos han acompañado. Yo creo que hemos vivido momentos muy especiales, y de verdad no quiero mencionar a ninguno porque son muchos, mucha gente, los que han compartidos nuestras tardes.

Silvio Alejandro, ¿por qué Tres Tazas?

Al que no quiere trova le damos Tres Tazas… Por eso el nombre. Y opino que detrás de eso está esa terquedad de la que presume el trovador, esa tozudez de hacer la canción que uno hace por ese compromiso con un arte que uno cree que es verdadero, sustancial a la vida y la verdad.

¿Cuánto crees que ha ayudado el espacio a la promoción de los jóvenes valores de la trova?

El espacio ha permitido que se den a conocer varios jóvenes cantautores. Muchas veces ha sido el escenario de la primera vez de algunos artistas que hoy empiezan a tener un recorrido, relaciones comerciales con la Egrem, con el mercado cubano, cantautores que dieron allí sus primeros pasos y que después han seguido adelante… Eso me parece lindísimo, pues es uno de los objetivos esenciales de nuestra peña, ser un lugar de presentación de jóvenes cantautores. Eso, verdaderamente, lo hemos logrado al cien por ciento en Tres Tazas: ha sido el espacio de los jóvenes, de los consagrados, el espacio de todos, el sitio para compartir la música.

Y la AHS, cuánto crees que sirve como plataforma que visibiliza y promociona la canción de autor…

foto tomada del perfil de facebook de silvio alejandro

La AHS es una rareza en el contexto mundial, y en particular en estas circunstancias cubanas la AHS ha salvado la vida y ha cogido los ponches de mucha gente. Ha contribuido extraordinariamente a que se demostrará, en un momento determinado, que el arte joven también tenía cosas importantes que decir, urgencias, y la AHS, de alguna manera, permitió que esas urgencias se canalizaran y que mucha gente, no solo en la música, encontrara donde pararse a decir lo que quería decir…

La AHS ocupa un lugar ya ganado, muy particular, dentro del ajedrez de la cultura cubana; se ha convertido en una autoridad en asunto de arte y artistas. Solo espero que la AHS se siga trasformando con los años y se parezca más a la época por venir. Me parece magnífico todo esto que han estado haciendo durante la crisis de la Covid-19, en los medios digitales, adueñándose de esos espacios, generando tanto contenido… Mis aplausos para la AHS, a quien le agradezco en nombre de Tres Tazas y de los trovadores y trovadoras cubanas, y también del público, que son los que le dan vida a Tres Tazas.

¿Cómo ves la trova cubana ahora mismo?

La trova cubana es inextinguible en su totalidad. Es una chispa que se prendió a finales del siglo XIX y que se ha ido pareciendo a su tiempo, a su realidad… Creo que estos meses tremendos que hemos vivido de Covid-19 han sido, también, terreno fértil para la creatividad… Yo mismo tengo varias canciones nuevas y sé que otros cantautores también tienen nuevas producciones. Creo que la trova está perfectamente viva y como tal avanza, en fin, se parece más a su época, pero está perfectamente viva. La trova que viene por generación detrás de mí asombra de verdad. Hay gente muy talentosa haciendo cosas muy lindas.

¿Cómo definirías Tres Tazas?

Me gustaría definirlo como un espacio para confluir, para esa canción que se parece a nuestras realidades, a nuestras vidas, a las personas que amamos, a nuestra familia, a nuestro país… A mí me gustaría pensar que Tres Tazas sea siempre un lugar para que las artes confluyan.


Concurso Primera Base edición online

En el mes de marzo nos golpeó la noticia de que la 6ta edición del Havana World Music debía ser pospuesta a causa del avance de la pandemia de COVID-19 que hasta el día de hoy nos mantiene en confinamiento.

El Festival se ha mantenido activo desde casa, prestando atención a las novedades en materia de world music, tanto como a las iniciativas que han impulsado a muchísimos artistas a crear durante estos meses.

Y como la música no se ha detenido en el mundo, hemos decidido celebrar este año nuestro concurso Primera Base en edición online los días 16, 17 y 18 de julio, con el auspicio de la Egrem y la colaboración del Bristish Council y la Asociación Hermanos Saíz. En esas fechas, las bandas preseleccionadas actuarán para el público y el jurado desde nuestras redes sociales.  

Las bandas en concurso son:

JUVENILES

MAYORES

DJ PRODUCTORES

 

Cuadrigales

 

 

Akira Colarte y Habana on Me

 

Jaidpit

Los Monos Lácteos

 

LA Pimienta

Kill the Party

Misifuz

 

Raulito Prieto

Milano

TóPop

 

 

 

El jurado que evaluará las actuaciones está conformado por importantes artistas y profesionales de la música: Haydée Milanés (músico), Ruly Herrera (músico), Jorge Luis Lagarza (músico), Darsi Fernández (abogada especializada en industria musical, Delegada de SGAE en Cuba), Yissy García (músico), Cimafunk (músico), Daiana García (músico), Yentsy Rangel (musicóloga y cantante), Zeney Alonso (músico), Gretel Garlobo (musicóloga y productora), Rodney Barreto (músico), y la británica Alley Lloyd (músico).

Durante los días en que se celebre el concurso se transmitirá la presentación live de las bandas por categorías (una categoría cada día), y en fechas posteriores se dará el resultado de la evaluación del jurado, en transmisión en vivo desde los perfiles oficiales del HWM. El público también podrá votar por su banda favorita en nuestra página web (www.havanaworldmusic.com), votación que otorgará el premio de la popularidad a una única banda.

En su séptima edición, Primera Base continúa promoviendo el trabajo de las noveles bandas y artistas radicados en la Isla, preparándolos para comenzar su carrera dentro de la industria musical cubana.


EL DISCO DE LA SEMANA: Faílde con tumbao, Orquesta Miguel Faílde

*Tomado del Portal Cubarte

Presentado en plataformas digitales el pasado 19 de mayo, llega hoy a esta sección el tercer CD de estudio de la Orquesta Miguel Faílde, Faílde con tumbao, una producción de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, Egrem. Abanderada desde Cuba en generar iniciativas para promover las medidas sanitarias y difundir la música tradicional mediante las redes sociales durante este período de aislamiento, en los últimos meses La Faílde ha lanzado temas y videos hechos en casa​ en los que han colaborado con Omara Portuondo, Eugenia León, Guadalupe Pineda, Eva Ayllón y Haydée Milanés, entre otros artistas. Estos esfuerzos han sido significados por prestigiosas publicaciones de la escena musical como la revista Billboard, y por la prensa nacional. El video de «Lágrimas negras» se convirtió en viral y alcanzó el millón de reproducciones en Facebook a la semana de su estreno.

Desde su fundación en abril de 2012, la orquesta que dirige Ethiel Faílde se propone dar continuidad al legado de Miguel Faílde y asume el danzón como base de su repertorio, aunque interpreta un amplio abanico de géneros de la música cubana como el danzonete, el mambo, el chachachá, el bolero, el son y la timba. Conformada por jóvenes músicos en su mayoría egresados del sistema de la enseñanza artística y con un promedio de edad inferior a los 24 años, además del repertorio de clásicos de la música tradicional cubana, propone renovaciones en las concepciones musicales y orquestales, fusionando el danzón con la timba y llevando temáticas sociales de actualidad a los géneros tradicionales. Con dos producciones anteriores (Llegó La Failde, 2016, y Siempre tu voz. Homenaje a Benny Moré, 2019, junto a la diva Omara Portuondo), la orquesta fue nominada en Cubadisco 2017 (Ópera prima y Música tradicional) y premiada en ese mismo certamen en 2019 (Premio Centenario de Benny Moré). Además, su música ha estado presente en más de veinte ciudades de México, Perú, Martinica, Estados Unidos y Canadá, en espacios como el Kennedy Center de Washington (Festival Artes de Cuba, mayo 2018)​, el Gran Teatro Nacional de Perú, el Salón Los Ángeles​ de la capital mexicana o el Place des Arts de Montreal.

Faílde con tumbao propone desde danzones reactualizados –donde destaca la versión contemporánea de «Nievecita», compuesto por Miguel Faílde en 1883, muestra de la labor de arqueología y rescate musical que se ha propuesto la orquesta desde su fundación–, hasta clásicos y covers de éxitos mundiales, como «Concierto de Varsovia» (versión tropicalizada del clásico de Addinsell y Douglas, con arreglo de Gonzalo Rubalcaba) o «Havana» (éxito reciente de Camila Cabello, en el que destaca la hilarante trompeta de Julito Padrón); además de temas nuevos de la autoría de Pedro Pablo Cruz. Nuevamente resalta entre las colaboraciones la presencia de Omara Portuondo (en singular versión del poema musicalizado «Me desordeno» de Carilda Oliver, que transita de una intro apasionada en tiempo de tango, a la clave de danzón, el chachachá y el montuno); también Andy Montañez (quien recrea el clásico de Ignacio Piñeiro «Esas no son cubanas» junto al joven vocalista Yurisán Hernández, quien demuestra una vez más sus excelentes dotes de sonero e improvisador ya anunciadas en el disco anterior homenaje al Bárbaro del Ritmo) y el violinista Federico Britos (con su participación en «Concierto de Varsovia»).

A los arreglos se suman Yosvany Terry («It do me good», tema que muestra las potencialidades vocales de la cantante Yerlanis Junco y su versatilidad para desdoblarse en varios géneros, en este caso el jazz, con sorprendentes y acertadas improvisaciones), José Antonio Fernández Font, el propio Ethiel y Alejandro Falcón, quien también interviene con su piano en algunos temas como ya es habitual en las producciones de la orquesta. De esa manera, la placa configura una importante mixtura entre tradición y modernidad donde es reconocible, innegablemente, el sello latino más contemporáneo, sobre todo, en temas más movidos y cercanos al bailador actual como el propio «Tumbao» o «La Cumbanchá».

Ocho tracks propone inicialmente este fonograma (se espera tenga un total de 10 temas para su presentación física a finales de año, una vez las condiciones actuales lo permitan) mezclados por Ignacio Nacho Molino y masterizados por Alex Saraudakis, dos nombres de vasta experiencia en la industria y ganadores de varios Grammys Latinos. Con la producción musical del propio Ethiel Faílde y de Pedro Pablo Cruz, la grabación estuvo a cargo de Daelsis Pena.

Y en tanto ya se ha anunciado el estreno en redes sociales del próximo videoclip de La Faílde, el primero totalmente en dibujos animados y que servirá para promocionar este disco con el tema «Tumbao» (a estrenarse el próximo viernes 5 de junio), les dejo como adelanto el liric video de «It do me good»:

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«Soy un guajiro moderno»

La primera vez que vio la torre-campanario de Manaca Iznaga le pareció inmensa. Tenía dos años de edad cuando su familia plantó bandera bajo su sombra y su historia comenzó a gestarse entre los cañaverales, ruinas de barracones y guateques campesinos.

“Donde sonaba una lata, yo estaba ahí, dice con nostalgia Carlos Paz, un joven cantautor que a fuerza de constancia viene inscribiéndose en el pentagrama musical de nuestro país.

“Era superlindo porque aquellos hombres no tenían saberes musicales, pero lo hacían de forma muy perfilada, tras muchos años de fiestas. Me quedaba deslumbrado al escuchar a sus repentistas como Marcial Antúnez y Emelio Arrechea. Soy guajiro y conservo todo aquello. Por eso es que me siento un guajiro moderno, tanto así que en Manaca Iznaga me quito los zapatos y no me los pongo hasta que regreso a La Habana”.

Era la época en que el niño de cuna santaclareña estudió percusión en la Escuela Vocacional de Arte (EVA) Olga Alonso, de Villa Clara, durante algunos años, y luego apostó por la Escuela de Instructores de Arte Vladislav Volkov de Sancti Spíritus, de donde egresó en su primera graduación.

“Dice mi mamá que no había un tema con el que no me moviera. Por eso me llevó cuando estaba en preescolar a la Casa de Cultura de Trinidad porque en Manaca no hay. Y ya en la escuela me di cuenta que la percusión no me llenaba”.

Un vacío que sólo se borró cuando Carlos Paz, con 17 años, tatuó en un papel su primera canción.

“Empecé a leer mucho, sobre todo poesía. La primera en escucharlas era mi mamá, con quien siempre lloraba cuando terminaba de mostrársela y quien me alentaba a presentárselas al público”.

Mucha fue la influencia, primero de los profesores y compañeros de la escuela de instructores espirituana, y luego de los amigos que la música le regaló.

Los 10 temas de Endémico son de la autoría de Carlos Paz/ Tomada de su perfil de Facebook.

“Me siento orgulloso de haberme formado en ese centro porque crecí como ser humano. Pero ser uno de sus egresados me ha costado dolores de cabeza y mucho tiempo de mi carrera profesional, porque durante el proceso para alcanzar esa categoría muchas empresas me cerraron sus puertas, a veces, sin escucharme, sólo al saber que procedía de esa enseñanza.

“Estoy seguro que de esa primera graduación, Cuba se ha nutrido de excelentes artistas, algunos de ellos siguen como instructores –expresa como si en sus 35 abriles fuera la mayor de sus tristezas–.

“Tras culminar los estudios me presenté como guitarrista suplente en el Septeto Manacanabo, una verdadera escuela, dirigida por Gradelio Pérez. Luego, en la ciudad de Trinidad me tendieron sus manos Pedrito González, el Dúo Cofradía y Carlitos Irarragorri”.

Fue la época en que anduvo escoltado con la guitarra o tres, seduciendo recodos e instalaciones turísticas de la añeja villa trinitaria, junto a los cuartetos Ácana e Isla.

Mas, este mediador entre amigos –como suele identificarse al reconocer que su apellido Paz se le ciñe a su estatura– sintió la necesidad de echar a volar. Nuevos horizontes musicales resultaron tentadores y hasta La Habana no detuvo sus ansias.

“El cambio fue radical. Dejé grupos, mis peñas, amigos, familia… Mi equipaje fue una guitarra y empecé de cero. Conocí la jungla de cemento”.

Un año difícil para Carlos Paz. Tanto así que depuso por ese período la composición hasta que los sueños fueron teniendo forma, colores y sonidos.

“Comencé a presentarme poco a poco en varios sitios y más tarde retomé la composición influenciado por la nueva realidad. La llegada de mis dos hijas ha sido mi mayor regalo –dice y siento al otro lado del WhatsApp una sonrisa inmensa–. “En una de las presentaciones conocí al maestro Justo Aboy y me comenta que le gusta mi trabajo. Me sugiere hacer algo juntos.  Así comenzamos a trabajar en las primeras canciones de Endémico sin saber que sería el disco”.

En 2016, quien asume el timonel de la banda WorldMusic, Carlos Paz y Mestizo gira su carrera hacia un rumbo más exacto. Gana la Beca Ignacio Villa, una de las más prestigiosas que otorga la Asociación Hermano Saíz. Justo ahí siente con fuerza el olor a cascarón de su primera producción discográfica.

“Su nombre tiene que ver porque es el discurso de un compositor cubano de estos tiempos. Pasa por muchos géneros, maneras de escribir, climas, colores, pero todo está visto, vivido, sentido y expresado por mí, quien defiende una generación, sonoridad y manera de ser muy propia”.

Carlo Paz no abandona sus raíces montunas/ Tomada de su perfil de Facebook.

-¿Por qué apostar por la Beca Ignacio Villa?

Nunca pensé concursar. Mi meta con 17 años era escribir canciones para cantarlas y esperar la reacción de mis amigos, del público… Las canciones por encargo no se me dan. Tengo que superarme para llegar a ese nivel. En Trinidad estaba muy activo con la AHS y, tras mi llegada a La Habana, retomé mi vínculo con la Asociación. Es muy beneficioso la oportunidad que te da si ganas porque puedes grabar y eso es un proceso muy costoso. Aproveché el premio para retribuirles a los músicos, y la otra la mitad del disco lo pagué con mi bolsillo.

Creo que la AHS escucha a los artistas, por eso se mantiene fresca, saludable. Un criterio de uno de los asociados puede generar nuevos conceptos, vías de crear y eso es importante.

-A tu juicio, ¿qué tiene Endémico, que artistas de la talla de Alain Pérez, David Torrens, el trío Los Embajadores… aceptaron acompañarlo?

Tiene mucha naturalidad, tal y como soy, y eso ayudó. El proceso fue largo, pero hecho con mucha sutileza. Hubo entrega y humildad. Fui a cada casa y les llevé en una memoria la música para que con tiempo la estudiaran y eso conectó. Más allá de la obra, creo que pesa mucho el ser humano que está detrás. Esto es, sin dudas, un viaje musical lleno de amigos.

El disco alcanza solidez al contar con instrumentistas como Gastón Joya, Eduardo Sandoval… ¿Cómo fue el trabajo con ellos?

Me sentía como un niño cada vez que los veía llegar. Por ejemplo, al disfrutar de Gastón Joya tocando mi tema sin equivocarse, me preguntaba “¿esto es cierto?, ¿esa obra es mía?” Aprendí que cuando se llama a grabar es de arriba a abajo.

-Te lanzas con la trova y fusión, ¿no resulta un riesgo apostar por expresiones musicales de no grandes multitudes?

Nací sin nada. Me crié en una familia humilde, pero siempre fuimos muy felices. Ese tipo de expresiones son verdaderamente ricas, alegres en el alma. No creo que sea un riesgo si son 20 o 10 seguidores, si ellos disfrutan mi música y se sienten identificados con lo que digo. Estoy feliz con eso. Los números para mí nunca han significado algo importante”.

Ya Endémico le da la vuelta al mundo, gracias a la presentación que en las plataformas digitales le hizo la Empresa de Grabaciones y Ediciones a los 10 temas de la autoría de Carlos Paz.

Un deleite por develarnos un recorrido por la historia musical desde el bolero, son, canción y géneros foráneos como el funk, blues y música country.

Melodías que ya enamoran y seducirán a muchos más oídos cuando suban a los escenarios habituales, donde este guajiro manaquero encanta cada noche a La Habana.

“Está previsto, cuando pase la COVID-19, los lanzamientos del CD en el Pabellón Cuba, en un sitio que proponga la Egrem, y otra donde yo gestione, y esa será de todas-todas en Trinidad, para tocar con mis amigos de allá. Va hacer una fiesta enorme y si me dan chance llego hasta Sancti Spíritus”, aseguró.


El Disco de la semana: Oda al plagio, GAPE

*Tomado del Portal Cubarte

Sin dudas, la Beca de creación «Ignacio Villa» que convoca la Asociación Hermanos Saíz (AHS) desde 2013, se ha convertido en una plataforma efectiva para la promoción y visibilización de los nuevos valores de la música popular cubana. Hurgar, encontrar, dar a conocer se unen como supraobjetivos más que logrados en Oda al plagio, álbum debut de Yunier Pérez García, producción discográfica perteneciente a la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, EGREM, y ganador de la beca en 2018.

                                        

Yunier Pérez García, GAPE, es un joven trovador y cantautor cubano licenciado en Historia del Arte. Graduado como narrador oral, también es reconocido como una de las voces solistas de la compañía Ópera de la Calle, con la cual ha participado en múltiples escenarios nacionales e internacionales y desempeñado papeles principales en las obras «Espíritus» y «Hatuey». Ganador en 2013 del Gran Premio del Concurso de Trova Walfrido Guevara, es además miembro de la AHS desde 2015 y ha participado como cantautor en varios de los eventos de trova que se organizan en el país.

Conformado por once temas, Oda al plagio constituye una propuesta audaz dentro del panorama de la canción de autor en Cuba. Con una voz punzante, GAPE, sin hacer concesiones, aborda la realidad cruda y despiadada a la que se enfrentan muchos artistas en un escenario complejo, sobre todo, los que desarrollan su propuesta en géneros y manifestaciones menos mediáticas y aclamadas por la crítica o el público. Se mofa como un Chaplin tropical de toda mediación preestablecida, lo que amortigua conscientemente con el uso del sarcasmo, que deviene recurrente y efectivo recurso, y con sus dotes histriónicas y vocales procedentes de su formación de narrador oral y cantante lírico. Su discurso franco, matizado por el desenfado y el humorismo, se erige en una especie de «oda al artista antihéroe» que también lucha, vive, crea.

No nos vemos porque no nos ponen, pero no nos ponen porque no vendemos…nos dice en el tema «Rock para hacerte invisible por tus propios medios», crítica velada a los estereotipos, la burocracia y la falsa jerarquía. Como subraya Tony Ávila en las notas discográficas, se trata de una propuesta que va « […] de [una] profunda y sutil melancolía a casi icónicos parajes de sarcasmo, […] como pateándole el trasero a los tiempos modernos, emerge de canción en canción un trovador que propone, que viene arañando la tierra desde el anonimato con este proyecto de puesta en escena». Por eso está también el amor, su cotidianidad, su visión de la vida (en canciones no menos atendibles como «Almas gemelas», «Queja de amor», «Luna de Altahabana» o «Fotogramas»).

El amasijo de referentes en esta Oda… es también un resultado peculiar del más «puro» posmodernismo, que se luce además con arreglos de extremo preciosismo en la selección de timbres, progresiones armónicas y estilos a cargo del binomio de José Víctor Pepe Gavilondo, como productor musical y Yasel Muñoz como arreglista, quienes también asumieron pianos y teclados del disco, además de todas las flautas, en el caso de Muñoz. Igualmente se suman como instrumentistas varios de los más representativos jóvenes exponentes del jazz cubano y artistas de reconocida trayectoria en varias escenas musicales de la actualidad, lo cual le atribuye al álbum una alta factura en la instrumentación, entre ellos: Marcos Morales en la batería, Degnis Bofill en la percusión, César Ochoa en las guitarras, Raúl Fernández en los bajos, Carolina Rodríguez en el cello, Ernesto Herrera en el corno y Mario Salvador en el tres. Completan esta producción la fotografía de Enrique Kike Smith y el diseño de Katia Hernández.

En tanto llega la primera producción audiovisual acompañante de este fonograma, les dejo un live de GAPE en un tema que habla del valor y la labor del personal de la salud en estos tiempos de pandemia, «Mi superhéroe»:

 


«La trova no está ni en la guitarra ni en el cantor»

La sinceridad como recurso para engendrar canciones y una sonrisa estampada en el rostro a modo de bandera. Yunier Pérez García, o simplemente GAPE, es una de las voces más desenfadadas del universo trovadoresco actual. Recientemente ganó la Beca de Creación Musical Ignacio Villa y ya se encuentra listo su primer fonograma Oda al plagio, bajo el auspicio del sello EGREM.

––Estudiaste Historia del Arte en la Universidad de La Habana, no obstante, te dedicas a la creación musical y estás muy vinculado a las artes escénicas, además, escribes canciones, lo cual denota una sensibilidad hacia la palabra. Pareciera que la creación se precipita en ti de cualquier forma y, que es precisamente esta mezcla de impulsos lo que te define como artista. ¿De dónde proviene tu instinto creativo? ¿Alguna influencia familiar?

Ninguna influencia familiar, aunque mucho debo a mis padres y mi hermana menor por haberme servido de horcón para poder dedicarme a pensar en las musarañas. Mi instinto creativo, como lo llamas, supongo que nació conmigo y luego fue creciendo a partir de las diferentes influencias estéticas externas y de la educación que recibí.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

Entonces creo que sí, la palabra me atrae de un modo poderoso. De siempre preferí la Historia a la Química, el Español a las Matemáticas y definitivamente considero que la palabra tiene un poder precioso. Luego la Licenciatura llegó para hacer coincidir con más exactitud las imágenes de mis fantasías con las que al fin y al cabo materializaban mis creaciones.

––¿Cuándo supiste que este era el camino que querías emprender?

Tal vez esto vaya a sonar poco modesto, pero lo supe desde siempre. Soy un artista y mi razón de ser en este mundo es la de legar a la humanidad algo que un segundo antes no existía y que sólo yo puedo extraer de la nada.

––¿Qué géneros y temáticas abordas en tus composiciones musicales?

Me gusta pensar que lo imaginable es mi temática. Tal vez por eso preferí la trova, una música que asimila orgánicamente todos los ritmos y todos los temas, porque su intención es cantar desde el alma con la mente y el corazón, sin tiempo ni espacio preestablecidos, ni mordazas de mercado. La trova se parece a la libertad y eso me enamora.

––Desde el 2011 perteneces a la Compañía Ópera de la Calle. ¿Cómo ha sido el trabajo con esta compañía que, por mucho, ha logrado cambiar la visión elitista con respecto al género?

Es cierto lo que dices, la Ópera de la Calle fue concebida con el afán de desacralizar y actualizar el género lírico, aprovechando las posibilidades de intertextualidad que provee el lenguaje postmoderno para acercarlo al pueblo. Esta fue una de las razones que me hizo gravitar a ella.

En la Compañía lo único que he hecho es crecer como artista. He aprendido a dominar mejor mi voz y mis movimientos y a interrelacionarme con el público. He tenido mucha suerte de formar parte de esta familia, la verdad.

––¿Qué crees que deben hacer los artistas de estos tiempos para llegar a todo tipo de público, teniendo en cuenta que aquellos que no van a conciertos y teatros, y que por lo general consumen otro tipo de música para muchos considerada escasa de valores, también pueden sentirse sensibilizado por el llamado arte inteligente?

Te confieso, alguna vez soñé con ser tendencia, y llenar estadios y que me hicieran la ola, y ver filas de muchachas hermosas esperando su turno para recibir un autógrafo mío, luego la vida me liberó de ese gran peso y me hizo más feliz.

Creo, amiga mía, que la cuestión no está en llegar a todos los públicos más que en sentirse bien con uno mismo. Nada deben hacer los artistas de estos tiempos al respecto: el artista debe sólo educarse para hacer arte y los públicos educarse para apreciar arte. Alterar este orden produce el riesgo de generar un producto empobrecido. Luego si la consecuencia de ello es un arte popularísimo, bienvenido sea entonces.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

Por otra parte, habría que definir con qué concepto de inteligencia vamos a tratar. Si por inteligente vamos a entender un arte diverso, original y que expanda el espíritu y el intelecto aun cuando nos haga bailar, pues sí, desafortunadamente no prima en el gusto popular tal arte inteligente, sin embargo, me niego a pensar que es la sociedad la que se ha embrutecido. El gusto se crea.

––Tus inquietudes creativas te han acercado al mundo de la narración oral. Has recibido clases de excelentes profesoras como Mayra Navarro y Elvia Pérez, y formaste parte de la Compañía Teatro de la Palabra, en la cual también obtuviste algunos reconocimientos. ¿En qué medida crees que los músicos deben desarrollar habilidades histriónicas que le ayuden a desenvolverse en la escena?

Al universo de la narración oral entré por embullo de mi novia. Luego me fascinó. Estos que vivimos, opino, son tiempos de extrema humanización donde mucho han tenido que ver las redes sociales. Se evitan los elitismos y se procura la integración, la visualidad, sentir texturas y olores, todo en el menor espacio y tiempo.

La música no ha podido quedar exenta de ello, de ahí la suma importancia de vincular, sin tabúes, todo cuanto pueda tributar a potenciar el mensaje que queremos transmitir como músicos y artistas. No tiene mucho sentido pasar el día horneando un delicioso pastel para que se nos caiga al suelo al momento de darlo a comer.  

––Has participado en varias ocasiones en el festival de la trova cubana Longina canta a Corona, que se celebra todos los años en Villa Clara. ¿Qué importancia le concedes a estos eventos y cómo contribuyen al desarrollo de la carrera de los jóvenes trovadores?

Les concedo una importancia literalmente vital, a partir de que contribuyen a la memoria de la trova cubana. El Longina es para mí uno de los más atractivos y relevantes, pero todos los festivales donde los trovadores podemos estar son determinantes.

A través de estos eventos los que cultivamos la canción trovadoresca no sólo ganamos en promoción, también tenemos la oportunidad de reencontrar y conocer a otros trovadores del país y nuevos modos, de primera mano, de hacer la canción.   

––¿Cómo puedes definir a los trovadores?

Un trovador es alguien que suele valerse de la guitarra para, bellamente, decir cosas. Pero un trovador puede desconstruir todo lo anterior para continuar siendo un excelente trovador, y es que la trova no está ni en la guitarra ni en el cantor; ni siquiera está en la relación entre ambos. Un trovador es también lo siguiente, lo posible.

––¿Qué figuras, experiencias, obras… han marcado tu formación artística?

Mis mayores influencias vienen de la música cubana en primera instancia, de la española, la brasileña, la norteamericana y la francesa. Me fascinan la fuerza armónica y las hermosas imágenes poéticas de la obra de Silvio, la ironía y el humor finísimo de Joan Manuel Serrat y las disonancias de Chico Buarque, además de la delicadeza que consigue en ciertas creaciones.

No obstante, lo que más amo de los tres es su capacidad de desdoble, de reinventarse en cada canción haciendo parecer que han sido compuestas por personas diferentes. Luego hay millones de otras influencias, aunque ya más dispersas.

––¿Para componer, sigues alguna especie de ritual, o la creatividad salta a flor de piel en todo momento?

Antes me condicionaba más a la hora de crear. Necesitaba regular las persianas para que entrara la luz exacta en la habitación, estar completamente desnudo y una gran cantidad de hojas en blanco, puesto que cada vez que hacía una pausa, ya fuera para almorzar o simplemente refrescar un poco, debía volver a reescribir desde cero lo hecho hasta el momento.

Hoy, no sé si por oficio o por la presión de lo cotidiano me conformo con algo de tiempo libre y un poco de paz interior. Luego a la musa ya la bajo yo. Algunas veces sale primero la letra, otras la música, pero lo que más me ocurre es que me vienen ambas juntas.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

––¿Actualmente cuáles son los principales retos que enfrentan los músicos, en especial los trovadores?

El más importante reto es el de siempre: hacer un arte de calidad, sincero y original. Los demás problemas, que sabemos cuáles son, ya no corresponden tanto a los músicos, menos a los trovadores, son retos de la sociedad toda.

––Recientemente ganaste la Beca de Creación Musical Ignacio Villa, que otorga la Asociación Hermanos Saíz, y grabaste tu primer fonograma Oda al plagio, bajo el auspicio del sello EGREM. Háblanos un poco de la propuesta estética que traes con este proyecto.

Oda al plagio es mi benjamín fonográfico, entonces he procurado presentar a GAPE a través de él. Está conformado por 11 canciones en las que rindo un sencillo tributo a las músicas y músicos que admiro.

En el álbum el escucha podrá encontrar una diversidad temática que transita desde la crítica social hasta canciones de amor y desamor. Estoy muy contento con lo que va saliendo hasta ahora.

El diseño de portada fue por parte de los artistas Kike y Katia, y las palabras del disco, que estuvieron a cargo de Tony Ávila.

Debo siempre agradecer a la AHS y al sello EGREM por el fundamental apoyo, pero también a los Estudios de grabación Pablo Milanés Records, a la ingeniería de Giraldo García, a la producción de José Víctor Gavilondo, a los arreglos de Yasel Muñoz y al exquisito trabajo de los músicos convocados.

––¿Qué rasgos definen al artista y al ser humano que viven en el GAPE?

Muchas ganas de cambiarlo todo, respetuosidad, nobleza, autoexigencia, amor por la familia, por el arte y por la vida.

––En el espacio creativo, ¿con qué sueñas?

Sueño con poder hacer siempre lo que amo, que es la música, y vivir humildemente de ella.


El DISCO DE LA SEMANA. La Cosquillita, Kolao

*Tomado del Portal Cubarte

En una interesante interacción, la música cubana ha sabido adecuarse a las prácticas mundiales de la industria. Por eso, cada año surgen proyectos capaces de gestionar sus propuestas más allá del acuerdo y la firma con una disquera determinada. Esa capacidad de autogestión y búsqueda de financiamiento, a través del crowfunding o el apoyo de organizaciones de creadores u otras instituciones, configuran un ecosistema musical que permite desarrollar temáticas, géneros y sonoridades más cercanas a determinados públicos y consumidores.

En esa cuerda se presenta hoy el artemiseño grupo Kolao, creado en el año 2014 por un grupo de jóvenes artistas perteneciente a la Asociación Hermanos Saíz en esa provincia. Direccionado inicialmente en el cultivo de la música tradicional cubana, esencia inspiradora del proyecto, Kolao ha sabido imbricar ese legado musical y colocarse como una banda con una propuesta otra dentro de la llamada música alternativa.

La Cosquillita fue ganador en el año 2017 de la Beca El reino de este mundo que otorga la AHS a proyectos de sus asociados, mediante la cual se financió su grabación, mezcla y masterización en los míticos Estudios Areito de la EGREM. Las canciones de Kolao albergan en sí mismas la sencilla belleza del roce y las historias diarias de las personas a través del amor, las luchas de grupos sociales, el sentir de generaciones nuevas que van buscando su espacio en la leyenda de la vida. Fluye armoniosamente a través de la música cubana y latinoamericana, la trova, el funky, el reggae, el hip hop, el rock and roll, blues, soul, merengue, la balada y el pop rock. Su nombre enuncia en sí mismo el concepto musical de la banda, así como su slogan (La esencia del Caribe), al cultivar cada género musical respetando parámetros y formas de interpretación de diferentes países y mezclándolos con los géneros de la música cubana. En 2019 fueron nominados al festival Cuerda Viva en la categoría Música contemporánea.

Conformado por diez temas y dos bonus track, La Cosquillita conecta muy bien con un público sobre todo joven, que reconocerá la frescura musical de una propuesta cercana a sus propios gustos, desterrada de la banalidad formal en las letras y acordes sonoros, aunque utilizando las fórmulas habituales cercanas al pop y a la música urbana. “Ámame como soy”, “Candela” (en reposición junto a Adonis Puentes), “Déjalo ir”, “La cosquillita”, “Una noche más”, “Me he quedado solo” (con un remix final en colaboración con el rapero El Continuo), “Divino anhelo”, “Lola”, “Cachito” y “Me enamoré”; configuran un fonograma bailable, escuchable, de momentos reflexivos, que recuerda la estética del Moneda Dura primigenio o de algunas zonas del Talismán de Arnaldo Rodríguez. Contó con la producción musical de Alexander Ortega, la grabación, mezcla y masterización de Lino Lores, y el diseño de Jorge Veliz. Cuenta con el mérito adicional de que todos sus temas fueron grabados por los integrantes de la banda, dirigida por el percusionista José Sisto López.

Como carta de presentación, les dejó este videoclip del tema que da título a la placa y que ya se ha movido en redes sociales y en el portal de la música Pistacubana: 


EL DISCO DE LA SEMANA. Añejo XXV, Tendencia

*Tomado de Cubarte

Ahora que las medidas tomadas en nuestro país para evitar la propagación de la Covid-19 han dado al traste con la suspensión de Cubadisco 2020, a desarrollarse entre el 15 y el 23 de mayo de 2021, según nota oficial del Instituto Cubano de la Música; este espacio continúa acercándose a los fonogramas aspirantes a nominaciones en el evento más importante de la industria musical y discográfica de Cuba.

En esta ocasión nos referiremos a Añejo XXV, perteneciente a la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, Egrem, última producción discográfica del pinareño grupo Tendencia que, sin dudas, debe estar entre los propuestos en el área de música Rock.

Fundada en 1994, Tendencia arribó en el 2019 a sus primeros 25 años. Banda fundamental en la escena del rock cubano, es portadora de una sonoridad donde se mezclan la intensidad del rock más apasionado junto a la alegría y el ímpetu contagioso del Caribe, definida como Metal Mestizo o Etno Metal, que ha marcado una etapa de búsquedas y hallazgos donde se mixtura el groove metal con elementos de la música afrocubana: rumba, conga y tradiciones folclóricas de percusión.

Con varios demos grabados y cuatro discos anteriores: Re-evolución (System Rock, 2002), Rebeldes (Egrem, 2005), Confidencial (Santo Grial Producciones, 2009) y Cargando cruces (K-100/Antipop Prod., 2018); sabe lo que es ganar Cubadisco (Álbum del Año, 2005), además de obtener un premio a Mejor video de rock en Lucas (2011) y Premio Cuerda Viva (2014). Añejo XXV, su quinto álbum de estudio, compila diez temas y un bonus track con canciones incluidas en placas anteriores que, de manera especial, marcan el recorrido musical de la banda en estos años: “Moñunga”, “Egofilia”, “Aché pá té”, “Pal chapeao”, “Al machete”, “Payaso”, “Por tus venas”, “A degüello”, “Mr. Fula” y “Miedo interno”. Resulta una recreación y una especie de vuelta antológica que reafirma el sonido característico de Tendencia como uno de los pilares del rock nacional en las últimas décadas. El sonido gutural característico del metal se vuelve aquí una añoranza sentida por el buen rock, lo que a la vez combina esa necesidad de creación auténtica con la mezcla de los tambores y ritmos afrocubanos. En ese sentido, temas como “Moñunga” (“Ritual en cazuela”) es muy evocador en la búsqueda de una sonoridad “afrorockera”, a la vez que otros como “Mr. Fula” o “Miedo interno” cumplen el cometido de crónica social más cercano a géneros como la trova.

  

Con dirección general y producción musical de José E. Mederos (Kiko Tendencia: guitarra, teclados y coros), la banda a regrabado estos temas con la participación de Aniel Barrera (voz), Sergio Puente (guitarra), Jorge Alfredo Carballo (bajo), Enmanuel Pujol (timbal, congas y tambores batá), Lázaro Hernández (drums) y la colaboración especial de David Blanco en el tema “Al machete”, erigido en clásico del metal doméstico. La producción ejecutiva estuvo a cargo de Adriana Pazos; la grabación, mezcla y masterización de Daelsis Pena y José Raúl Varona; la fotografía de Gabriel Dávalos; y el diseño de Raúl Muñoz.  

Como siempre, les dejo este link de youtube con el performance en vivo de Tendencia tocando uno de los temas incluidos en esta placa, “Mr. Fula”: