Eduardo Heras León


El Chino Heras, el escritor, el maestro

*Tomado del Portal Cubarte

Lo conocimos primero mediante sus historias, cargadas de realismo y sensaciones m√°s all√° de las palabras. Todav√≠a recuerdo nuestro primer d√≠a como estudiante en el Centro Onelio. All√≠ estaba √©l, junto a su esposa Ivonne Galeano y los tambi√©n escritores Ra√ļl Aguiar y Sergio Cevedo.

Muy pronto el Chino se convirti√≥ en m√°s que un maestro o un referente literario. Fue amigo y especie de hermano grande para nosotros, con cr√≠ticas, consejos y una facilidad inusual para ense√Īar. Admiro su talento, pero especialmente la bondad, su fidelidad a la creaci√≥n y a Cuba, su capacidad para so√Īar y seguir en el camino de las esencias, incluso en medio de cierto hurac√°n de incomprensiones.

Seguramente los mensajes de felicitaci√≥n este 5 de agosto, fecha de su cumplea√Īos 80, son numerosos, el sonido del tel√©fono debe ser permanente.

Tomada de cubarte

Sin dudas, es uno de esos escritores imprescindibles de la literatura de la Revolución, no solo por su calidad narrativa, también por reflejar en su obra sucesos históricos trascendentales, como el enfrentamiento a la invasión mercenaria por Playa Girón, y otras peculiaridades de etapas posteriores a 1959.

Hoy pienso tambi√©n en el Heras hu√©rfano de padre a los 12 a√Īos de edad, que fue limpiabotas, vendedor de peri√≥dicos y billetes de loter√≠a, limpiador de portales‚Ķ durante parte de la d√©cada de los ‚Äô50, pero que nunca dej√≥ de fantasear. Imagino al muchacho que combati√≥ contra los agresores en Gir√≥n y luego reflej√≥ la experiencia en su libro La guerra tuvo seis nombres, por el que gan√≥ el Premio David.

Me parece verlo alegre, cuando recibi√≥ la noticia de su Menci√≥n √ļnica en el concurso Casa de las Am√©ricas de 1970, por Los pasos en la hierba. Y despu√©s la tristeza, las puertas cerradas‚Ķ por una muy conocida pol√©mica en el campo ideol√≥gico-cultural, provocada sobre todo por la cr√≠tica Otra menci√≥n a los Pasos, de Roberto D√≠az, en el Caim√°n Barbudo, que desat√≥ tempestades.

También con una obra sobresaliente como crítico cultural, Heras es ejemplo de apego a los principios revolucionarios, al país y su gente. Su obra cuentística, incluidos Acero y Cuestión de principio, tiene mucho de autobiográfica.

Resulta inevitable recordar los días en el Centro Onelio, cuando él y otros profesores alimentaban nuestros deseos de ser escritores. Me parece verlo otra vez aconsejar, sonreír y hablar de niveles de realidad, tipos de narradores, corrientes subterráneas de sentidos…, en fin, de ese otro mundo tan suyo: el de las técnicas literarias.

Compilador de Los desaf√≠os de la ficci√≥n, Eduardo Heras Le√≥n est√° en las entra√Īas de muchos j√≥venes, que le agradecen. Ganador del Premio Nacional de Literatura 2014 por la obra de la vida, el Chino, como lo llaman cari√Īosamente familiares y amigos, es tambi√©n s√≠mbolo de resistencia, humildad, y bondad, con una admirable trayectoria como literato, pedagogo y cultivador de la cultura. Un maestro, al cual respetamos y queremos.


Lourdes Mazorra: «La literatura es un encuentro con uno mismo»

En menos de un a√Īo, la joven escritora camag√ľeyana Lourdes Mazorra obtuvo dos de los principales galardones disputados por los j√≥venes narradores cubanos: el Premio Celestino de Cuento, organizado por Ediciones La Luz, sello de la AHS en Holgu√≠n, y el Pinos Nuevos, el pasado mayo. El primero por Las fauces, el segundo por Versiones de la sed.

De esta manera su nombre ha empezado a visibilizarse en el panorama literario cubano, con la fuerza del primer empuje, exitoso adem√°s. En ambos casos el jurado subray√≥ el aliento po√©tico de sus cuentos, la atm√≥sfera, el ritmo y la fluidez de sus historias‚Ķ El del Celestino estuvo integrado por F√©lix S√°nchez, Mar√≠a Liliana Celorrio y Rub√©n Rodr√≠guez; y el del Premio Pinos Nuevos, por Julio Travieso, Dazra Novak y Ra√ļl Flores Iriarte. Licenciada en Periodismo y graduada recientemente del Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, donde obtuvo la beca Caballo de coral, Lourdes asegura que la literatura, sobre todas las cosas, es un encuentro con uno mismo.

Con ella nos encontramos, a través de las redes, con la excusa del Celestino de por medio.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Recibiste con Las fauces el XX Premio Celestino de Cuento, uno de los galardones m√°s disputados por los j√≥venes narradores cubanos. Este ser√° tu primer libro‚Ķ Y nada menos que con el Celestino. ¬ŅQueŐĀ ha significado para ti haber obtenido este Premio?

Siempre he dicho que, de manera general, los premios tienen dos ventajas: comienzan a visibilizarte en un panorama bastante complejo y te alientan a seguir trabajando, m√°s fuerte que antes. El Celestino, al ser el primer premio y tambi√©n la primera publicaci√≥n, me deja esa sensaci√≥n de descubrimiento del mundo del libro en Cuba, iniciaci√≥n en un proceso editorial desde la autor√≠a y sobre todo reafirmaci√≥n de certezas que ya ven√≠an acompa√Ī√°ndome. Pero la raz√≥n de escribir no puede ser los premios; sigo convencida de que la escritura es un encuentro con uno mismo, por tanto, del Celestino agradezco formar parte de la familia de Ediciones La Luz.

El jurado destacoŐĀ ‚Äúla buena construcci√≥n de sus personajes, las atm√≥sferas de los relatos, el aliento po√©tico que embellece las historias, lo que influye positivamente en el ritmo y la fluidez de las narraciones, as√≠ŐĀ como la adecuada selecci√≥n del narrador‚ÄĚ. ¬ŅQueŐĀ encontraraŐĀ el lector cuando, ya publicado, se adentre en esas p√°ginas?

No puedo decirte qu√© encontrar√° el lector, cuando uno p√ļblica hace una ofrenda al p√ļblico, la obra deja de pertenecerte. Espero que cada lector encuentre sus propias respuestas, sus propias dudas y tambi√©n sus propias batallas.

¬ŅExiste un hilo conductor en estos cuentos, algo que de alguna manera los una?

Este es un libro que indaga en las significaciones para el ser humano de la pérdida y el dolor. No creo que deba decirte más, por aquello de la ofrenda y de que el lector se acerque a Las fauces buscando sus propios caminos.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Hablemos de tus influencias literarias‚Ķ ¬ŅQueŐĀ autores incluir√≠as ‚Äďadem√°s de Julio Cort√°zar, que seŐĀ te interesa bastante‚Äď en una especie de ‚Äúcanon literario‚ÄĚ creado por ti?

M√°s que un canon literario, puedo decirte qu√© autores prefiero y no precisamente con alg√ļn tipo de jerarqu√≠a. La literatura argentina me encanta: Julio Cort√°zar (lo siento, no puedo dejar de mencionarlo), Abelardo Castillo, Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnik, Ernesto S√°bato, Adolfo Bioy Casares‚Ķ

También Gabriel García Márquez, Horacio Quiroga, Alejo Carpentier, Onelio Jorge Cardoso, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Virginia Wolf, Antón Chéjov y Mario Benedetti. Ya ves, no es un canon, no suelo hacer estas listas porque leo bastante variado y cada vez que nombro autores, siento que me falta alguno y quedo en deuda.

Te menciono dos cuestiones que quisiera nos comentes… La primera sobre la relación del periodismo, pues eres periodista de formación, con la literatura y sus convergencias…

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Yo siempre he defendido que el periodismo es el hijo moderno de la literatura y me disgusta que los vean escindidos. Siento que nos empe√Īamos en poner etiquetas cuando lo m√°s importante es narrar y un periodista es tambi√©n un narrador de hechos.

La diferencia entre un periodista y un escritor de ficci√≥n es principalmente de estilo, modalidades de trabajo y t√©cnica. Esto no lo digo yo, sino Alejo Carpentier. Siempre que se habla de periodismo y literatura recomiendo la conferencia de Carpentier que se titula ‚ÄúEl periodista: un cronista de su tiempo‚ÄĚ, de 1975, en la cual queda zanjada excelentemente esta vieja pol√©mica.

Hay escritores cuya obra periodística parece una antología de cuentos, por el manejo preciso de las técnicas narrativas en el ejercicio periodístico; en Cuba, por ejemplo, Onelio Jorge Cardoso. Muchos grandes escritores de ficción han sido periodistas, porque el periodismo es una escuela imprescindible para la síntesis, el manejo de los adjetivos, la inmediatez, las técnicas narrativas…

Esto me hace pensar que el periodismo cubano hoy necesita retomar ese ‚Äúestilo narrativo‚ÄĚ, potenci√°ndolo en la academia. Tenemos gu√≠as certeras en cuanto a todo lo que puede lograrse desde la escritura; Reynaldo Cede√Īo es uno de esos periodistas.

La segunda cuestión es sobre tu reciente paso por el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, donde obtuviste la beca Caballo de coral que otorgan al finalizar…

El Centro Onelio es una de las mejores experiencias que he tenido. Esta escuela te acorta y te alarga el camino, porque organiza tu manera de leer, recomienda autores, ofrece t√©cnicas y herramientas; pero, al mismo tiempo, abre much√≠simas puertas y comienzas a ver todo de manera distinta, a leer con otras pautas, a cuestionarte la realidad y a pensar en otros temas. El ‚ÄúOnelio‚ÄĚ me regres√≥ con muchas ganas de escribir; a m√≠ no me dio el famoso bloqueo pos-Onelio. Adem√°s, fue la primera experiencia de leer algo en p√ļblico y esto es muy importante a la hora de aceptar cr√≠ticas, saber escuchar es una virtud. Yo estoy muy agradecida por la oportunidad de recibir clases de escritores como Eduardo Heras Le√≥n, Ra√ļl Aguiar y Sergio Cevedo.

Obtuviste tambi√©n el Pinos Nuevos 2020 con Versiones de la sed… Hablemos un poco de un premio tambi√©n importante que visibiliza la obra de los j√≥venes escritores en Cuba‚Ķ

S√≠, es un premio tambi√©n importante. Es el segundo concurso en el que participo. Sigo diciendo que me niego a trabajar en base a concursos, pero reconozco que en el complejo panorama editorial del mundo y de la Isla, una de las formas m√°s directas y r√°pidas de publicaci√≥n es a trav√©s de estos premios, m√°s all√° de toda la carga subjetiva del proceso de selecci√≥n y premiaci√≥n o de las inconformidades que pudieran generar las decisiones finales. Son riesgos que se corren, por eso no se trata de que digas voy a escribir para tal concurso a ver si p√ļblico. E

n mi caso, escribo y tengo proyectos terminados, luego aparecen estas oportunidades: la convocatoria del Celestino llegó por esos azares a los que Cortázar llama vida, y la del Pinos Nuevos por una recomendación de otra escritora. Lo que sí tengo claro es que solo presento cuando estoy dispuesta a que un libro tome su propio camino y yo humildemente lo deje ir.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Ambos jurados ‚Äďel del Celestino y el Pinos Nuevos‚Äď han subrayado el ‚Äúaliento po√©tico‚ÄĚ de los cuentos‚Ķ

Lo dije para el peri√≥dico Adelante, ‚Äúa m√≠ este tipo de elogio me deja sin aliento‚ÄĚ. Como autora tengo m√°s posibilidades de enmascarar mi voz a trav√©s de la narrativa, pero la poes√≠a me resulta m√°s dolorosa, es un desnudo literario y tiene muchos riesgos, para empezar el lector te ve descubierta en los versos. Ahora recuerdo que mis compa√Īeros y profesores del Onelio tambi√©n comentaron ese ‚Äúaliento po√©tico‚ÄĚ en el texto que le√≠ en clases. Que mis cuentos me salgan con aliento po√©tico no es un prop√≥sito expl√≠cito, ellos salen y al parecer me estoy quedando tambi√©n desnuda en la narrativa.

¬ŅQueŐĀ crees caracteriza tu generaci√≥n, si acaso crees pertenecer a una generaci√≥n literaria?

No me siento capaz de caracterizar una generaci√≥n literaria, para ello tendr√≠a que haber le√≠do much√≠simo a los escritores de esta generaci√≥n y no lo he hecho con la amplitud que me gustar√≠a, y tambi√©n creo que deber√≠an pasar unos a√Īos m√°s, mirar con la perspectiva que el tiempo te concede.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

¬ŅC√≥mo valoras el panorama literario cubano desde tu perspectiva como joven escritora?

Si me preguntas por la literatura cubana de manera general, pues es indiscutible que Cuba constituye uno de los paradigmas literarios en el continente y en el mundo. Si se trata de c√≥mo una joven escritora se inserta en el panorama literario cubano, eso es ya un proceso m√°s complicado, que el solo hecho de publicar no garantiza, porque entra√Īa niveles de calidad, compromiso y responsabilidad no siempre presentes y esto me lleva a una preocupaci√≥n: en ocasiones, lamentablemente, la calidad literaria de la obra no est√° entre los primeros par√°metros a la hora de decidir publicar o no un libro. Pero, de manera general y desde mi corta experiencia, considero que el panorama literario cubano es un prol√≠fico paisaje de autores, tem√°ticas y estilos.

¬ŅExpectativas con Las fauces? ¬ŅCon el trabajo de Ediciones La Luz?

Las expectativas con Las fauces han ido cumpliéndose poco a poco. Me quedan algunas que corresponden al proceso en el cual se encuentra el libro. La edición es otro momento de suma creatividad y entendimiento con la obra, que además implica a muchas más personas que el autor. En ese trayecto estamos. Ediciones La Luz ha tenido mucha paciencia conmigo, una autora que se inicia, y por eso le agradezco a su equipo la profesionalidad. Han sido además una escuela y una familia.

 


Jos√© Mart√≠, razones para la m√ļsica (+ video)

  • Cuando proscrito en extranjero suelo/ La dulce patria de mi amor, so√Ī√©/
  • Su luz buscaba en el azul del cielo/ Y all√≠ su nombre refulgente hall√©./
  • Perpetuo so√Īador que no concibo/ El bien enajenado que entre sue√Īos vi./
  • Siempre dulce esperanza va conmigo,/All√≠ estar√° en mi tumba junto a m√≠.
  • ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬† (El Proscrito, Jos√© Mart√≠)

Preludio

Tal vez sea José Martí el cubano a quien más se ha cantado. Ya en 1906 y 1909 Antonio Morejón,  de quien se dice fue el primero en grabar puntos cubanos, dejó registrado para los sellos Edison y Columbia el tema Al Apóstol Martí. Otros títulos musicales y autores del periodo clamaban la resurrección martiana.  Particular tratamiento reciben las figuras de los próceres en la primigenia trova, y Martí ocupa eje principal en estas composiciones.

Surgen obras como tributo que rinde el trovador a los h√©roes de las gestas recientes, en admiraci√≥n y a√Īoranza por la esperanza perdida. ¬†T√≠tulos como Los tres Patriotas (1919) de la firma de Manuel Corona brindan fe de ello.¬† Dos figuras descuellan en estas composiciones: Antonio Maceo y Jos√© Mart√≠. Los t√≠tulos Dos patrias, de Salvador Adams, y Pobre Cuba, de Manuel Corona, son ¬†una s√≠ntesis de la vastedad de canciones que al respecto emergieron. ¬†

Sindo Garay aseguró en testimonio para Carmela de León que conoció a Martí en Dajabón en 1895, momento a partir del cual y en más de una ocasión le dedicó su poética. Así lo atestigua entre otros, el título Martí.

Canci√≥n a Mart√≠ (1901), con letra de Francisco Eligio y musicalizaci√≥n de Alberto Villal√≥n, fue cantada en el teatro San Carlos, de Tampa, Cayo Hueso, por la contralto Susana Mellado, el bajo Santiago Lima, y otros m√ļsicos.

Recuerdos de Martí, también de Villalón, Clave a Martí, de Emilio Billillo, constituyen unos pocos ejemplos de la vastedad de títulos con temática martiana aportados por los trovadores en la primera mitad del siglo XX.

También, aunque menos conocidos, llega el Apóstol en canción desde los códigos de los soneros. Es el caso de Arsenio Rodríguez en el tema  Adórenla como a Martí, en clara referencia a la tierra cubana.

En lo adelante el canto a José Martí es un punto de encuentro entre los cantautores cubanos y otros hacedores del pentagrama. La musicalización de la poesía martiana y otros textos llegó con la Nueva Trova de la guitarra de Pablo, Sara y Amaury. Teresita Fernández brindó sus acordes para el Ismaelillo.  Las sucesivas promociones de jóvenes trovadores además de musicalizar textos martianos, entregan temas donde Martí deviene sujeto lírico; en otros, la esencia de su pensamiento deviene motivo textual  y paratexto.

La m√ļsica coral y sinf√≥nica en Cuba cuenta con sendas composiciones, musicalizaciones y arreglos a la obra del universal cubano. ¬†

Post-vida: esto nos dice en sus palabras m√°gicas la m√ļsica

Pretexto me resultan las canciones que lo evocan.

¬ŅQu√© cantos tocaron la sensibilidad de Juli√°n? ¬ŅCu√°les acordes se replicaron en su tarareo? ¬ŅD√≥nde hallaron musical remanso sus angustias en tiempos de exilio? ¬†¬ŅQui√©nes fueron los m√ļsicos cubanos en cuyos acordes visualiz√≥ Mart√≠ la patria a la distancia de una nota? ¬ŅC√≥mo se trueca m√ļsica la prosa y la po√©tica martiana? ¬ŅQu√© paralelismos acontecen entre el romanticismo literario de Mart√≠ y los compositores del hom√≥nimo periodo musical?

¬ŅCu√°les sitios frecuent√≥ para asistir a las presentaciones de las que gustaba? ¬ŅQu√© compositores e int√©rpretes hoy considerados ‚Äúcl√°sicos‚ÄĚ conmovieron la pluma del cr√≠tico, poeta y periodista?

Estas y otras interrogantes quedan satisfechas a la lectura de Jos√© Mart√≠ y la m√ļsica, un volumen del Centro de Estudios Martianos (2014), cuya selecci√≥n, introducci√≥n y ensayo corresponde a la autor√≠a de Salvador Arias, en suma con textos complementarios que indagan en el criterio martiano ante hechos musicales.

Los autores en convite ofrecieron sus estudios y criterios en diversos momentos que van desde la tercera d√©cada de la Rep√ļblica, a una Cuba reciente y que, desde la diferencia de enfoques evidencia el inter√©s de los estudiosos por la obra martiana y en particular en relaci√≥n a la tem√°tica musical:

De Gonzalo de Quesada y Miranda se acude al ¬†t√≠tulo Mart√≠ y la m√ļsica, el que apareci√≥ en la revista Bohemia en 1935. Pasi√≥n de la m√ļsica en Mart√≠, es la conferencia que pronunciara Orlando Mart√≠nez en conmemoraci√≥n al centenario del natalicio martiano en La Habana, la que por su extensi√≥n solo se presenta para la oportunidad en fragmentos. Tambi√©n de 1953 es la publicaci√≥n de Alejo Carpentier en El Nacional, de Caracas, en la que el autor descubre al Mart√≠, estudiante de m√ļsica. De 1972 data uno de los m√°s bellos an√°lisis que guarda la relaci√≥n martiana con el arte sonoro, de la autor√≠a de Cintio Vitier es el t√≠tulo M√ļsica y raz√≥n. Este decenio, pero dos a√Īos despu√©s ve la publicaci√≥n en el Anuario Martiano, M√ļsica en el peri√≥dico Patria, por Zoila Lapique. ¬†En 1978 la revista moscovita Am√©rica Latina, public√≥ de M.A. Sap√≥nov el trabajo Jos√© Mart√≠ y la m√ļsica, la versi√≥n al espa√Īol para el Anuario del Centro de Estudios Martianos, 1981, corresponde a Eduardo Heras Le√≥n. La Gaceta de Cuba, dio luz en el no 3 de 1985 a Referencia martiana al jazz, de Armando Caballero. De las p√°ginas del peri√≥dico Granma fueron seleccionados los t√≠tulos Mart√≠ en la m√ļsica, cuya autor√≠a responde a Omar V√°zquez, 1985, y de Sonnia Moro, Mozart en Mart√≠, 1991. Concluye el volumen con Jos√© Mart√≠ y la √≥pera italiana, en la firma de Diana y Rodolfo Sarracino, ¬†tomado del Anuario del Centro de Estudios Martianos, 2001.

En s√≠ntesis, los principales aspectos que gu√≠an estos acercamientos al inter√©s martiano por la m√ļsica se refieren a la musicalidad inherente a la po√©tica y la prosa martiana en consonancia a ciertas caracter√≠sticas del Romanticismo literario y algunos paralelismos con el impresionismo pict√≥rico. Otros, versan acerca del periodismo y la cr√≠tica musical que ejerci√≥ Mart√≠ tras su asistencia a presentaciones musicales lo mismo de coterr√°neos en el exilio norteamericano, que en grandes Salas de Europa con el apogeo de la √≥pera. Varios autores coinciden en la significaci√≥n que cobraron las rese√Īas a las presentaciones de compatriotas cubanos en el exilio, no solo en tanto suceso art√≠stico sino como forma de acercamiento al suelo patrio. Algunas de estas p√°ginas se acercan al Mart√≠ cuyos o√≠dos se entregaron a las esencias musicales de los pueblos.

Lapique brinda un acucioso estudio acerca de la presencia de la tem√°tica sonora en emisiones del Patria. Aunque era un peri√≥dico fundamentalmente pol√≠tico, Mart√≠ no se sustrajo a escribir sobre otras cuestiones. Leg√≥ numerosas p√°ginas sobre artistas cubanos y extranjeros de su √©poca: Ruiz Espadero, White, D√≠az Albertini‚Ķ, y en especial, de aquellos comprometidos con la causa independentista como el tenor Emilio Agramonte y Pi√Īa, y Ana Otero, notable pianista puertorrique√Īa. Se trata de la primera publicaci√≥n que dio a conocer La bayamesa, himno patri√≥tico cubano, y la danza La borinque√Īa, por tradici√≥n, himno de los boricuas. Estos dos himnos son las √ļnicas piezas musicales que publican, acompa√Īadas de textos hist√≥ricos ¬†que exaltan el patriotismo y la unidad antillana de esos dos pueblos, entonces bajo el yugo espa√Īol.

Hermosas son las p√°ginas que coinciden en presentarnos a Jos√© Mart√≠ en su faceta como autor de un texto para canci√≥n. Su liderazgo pol√≠tico y el inter√©s por la m√ļsica cubana le llevaron a escribir la letra de El proscrito, que musicaliz√≥ el tabaquero emigrado Benito O‚ÄôHallorans. Lleg√≥ a conocerse entre los cubanos de la Florida como La canci√≥n del Delegado.

Omar V√°zquez recrea en la publicaci√≥n del Granma correspondiente al 28 de enero de 1985 el relato de c√≥mo 20 a√Īos antes, en la entonces popular Pe√Īa de Sirique, se le escuch√≥ por primera vez a Mar√≠a Granados, quien la interpret√≥ acompa√Īada por el guitarrista Rafael (Nen√©) Enrizo. ¬†

Mar√≠a¬† ‚ÄĒquien falleci√≥ en La Habana, el 30 de enero de 1971, a los 91 a√Īos de edad, pocas horas despu√©s de participar en varias actividades con motivo del aniversario 118¬†del natalicio del Maestro‚ÄĒ gustaba de contar la historia de El proscrito, que por primera vez se la cantara a Mart√≠ cuando apenas contaba 11 a√Īos de edad.

La canción se redimió  para la posteridad gracias al interés del investigador, compositor y apasionado martiano Hilario González. Hoy puede disfrutarse la grabación en las voces del dueto que a tal fin conformaran Eduardo Sosa y la maestra Digna Guerra.

En sus valoraciones, Arias toma como elemento importante los espacios de las presentaciones y divulgaci√≥n del hecho sonoro a finales de la decimon√≥nica centuria, sobre todo con escenario en el Nueva York entre 1881 y 1895. Sitios diversos cuyo centro seg√ļn la ocasi√≥n se ubica ¬†en un teatro, lo mismo que en salones de baile, fiestas populares, paradas militares, circos y parques. Asimismo, la existencia del piano en varios hogares defini√≥ momentos importantes al interior de las familias y en el intercambio de √©stas con amigos seg√ļn los intereses sociales. Es Nueva York una ciudad a la que las oleadas de inmigrantes aportan su folclor.

El siglo XIX,¬† con el triunfo del romanticismo, es escenario de intensas y nuevas relaciones entre la m√ļsica y la literatura. Para Arias Mart√≠ se siente atra√≠do por las deslumbrantes sonoridades. Los conocimientos musicales de Mart√≠ fueron, si no los de un profesional, si de un fervoroso oyente.

En este sentido, Sap√≥nov atribuye especial inter√©s a aquellos aspectos del sistema creador de Mart√≠ en los que se interpreta de manera original las influencias de la est√©tica rom√°ntica con su culto a la m√ļsica, y la aspiraci√≥n a sintetizar los elementos del arte musical con la literatura. En su prosa, plantea, el rom√°ntico descubre en el conjunto de ruidos del paisaje campesino, un leg√≠timo encanto en las leyes musicales.

Un ejemplo de lo anterior lo halla Vitier en tierra cubana, un mes justo antes de caer Martí en Dos Ríos:

La noche bella no deja dormir. Silba el grillo; el lagartijo quiquiquea, y su coro le responde (‚Ķ) entre los nidos estridentes, oigo la m√ļsica de la selva, compuesta y suave, como de fin√≠simos violines; la m√ļsica ondea, se enlaza y desata, abre el ala y se posa, titila y se eleva, siempre sutil y m√≠nima ‚Äďes la mir√≠ada del son fluido; ¬Ņqu√© alas rozan las hojas? ¬Ņqu√© viol√≠n diminuto, y oleadas de violines, sacan son, y alma, a las hojas? ¬Ņqu√© danza de almas de hojas?

Para Vitier, la m√ļsica en el poeta es ‚Äúsustancia de su propio estilo. Musical en alto grado, tanto como pict√≥rica, fue la palabra de Mart√≠‚ÄĚ. Lo describe como al ‚Äúirreprimible m√ļsico de la palabra‚ÄĚ, que apoyaba su prosa en octos√≠labos y endecas√≠labos.

Otro aspecto relevante para Arias y varias de las voces aupadas en el concierto martiano lo constituyen las cartas a Mar√≠a Mantilla. En este epistolario las alusiones a la m√ļsica aparecen en repetidas ocasiones, incit√°ndola a estudiar y tocar el piano. En carta escrita desde alta mar, el 2 de febrero de 1895, identifica a la m√ļsica como alta expresi√≥n del afecto, y define la de su preferencia: «A mi vuelta sabr√© si me has querido, por la m√ļsica √ļtil y fina que hayas aprendido para entonces: m√ļsica que exprese y sienta, no hueca y aparatosa: m√ļsica en que se vea el pueblo, o todo un hombre, y hombre nuevo y superior.»

A las atenciones por su formaci√≥n ¬†cultural y humana, la conduce por primera vez a la √≥pera cuando Mar√≠a era apenas una adolescente de 12 a√Īos. Representaban Carmen, del franc√©s Georges Bizet en la interpretaci√≥n de Enma Calv√©. Se afirma que era vasto el conocimiento que Jos√© Mart√≠ pose√≠a sobre el argumento y los pasajes musicales.

De estos afectos Gonzalo de Quesada extrae algunas conclusiones de las m√ļsicas que pudieron interesarle a Jos√© Mart√≠. ¬†

Entre las piezas que la ni√Īa Mantilla interpretara al piano y que a Mart√≠ proporcionaban tanto placer se citan Evening Star de la √≥pera Tannhauser de Wagner, una Gavotte, de Nebvin, la Rapsodia no.2 de Lizst, y la m√ļsica de la √≥pera Carmen, de Bizet.

Por testimonio de María Mantilla se conoce que a él le gustaba tararear El negro bueno, de Francisco Valdés  Ramírez.  Se presume debió atraerle que esa guaracha se cantó en el Teatro Villanueva de La Habana, el 22 de enero de 1869, hecho que trasciende hasta unos conocidos versos de Martí. Aquella célebre guaracha, cantada en todas partes con más o menos disimulada intención, era una especie de canto de guerra.

Seg√ļn lo que aportara Mar√≠a a Gonzalo de Quesada, a Mart√≠ le gustaban mucho las danzas y tambi√©n una pieza de Gonzalo N√ļ√Īez, La mariposa ¬†y Las campanillitas del cubano Pedro Fuentes.

El Delegado particip√≥ en veladas hogare√Īas de amigos en las que entre otras m√ļsicas se conoce se interpret√≥ al piano La borinque√Īa, danza t√≠pica de Puerto Rico, y la canci√≥n cubana La bayamesa. Alguien record√≥ tarareando, los versos iniciales de esa antigua canci√≥n del oriente de Cuba:

No recuerdas, gentil bayamesa,/ que t√ļ fuiste mi ¬†sol refulgente‚Ķ

Al encontrarse en los a√Īos de la emigraci√≥n con destacados m√ļsicos cubanos que se encontraban en el exilio, como Ignacio Cervantes, pianista y compositor y uno de los fundadores de la corriente rom√°ntica nacional de la m√ļsica cubana, y con el eminente violinista Jos√© White, escribi√≥ Mart√≠ varios art√≠culos en los que expone las ideas sobre el arte de sus coterr√°neos, sobre la naturaleza del arte musical y sobre la m√ļsica cl√°sica europea.

Nicol√°s Ruiz Espadero tambi√©n mereci√≥ la admiraci√≥n y el entusiasmo de Mart√≠. De √©l dijo que puso en m√ļsica el gemido del alma cubana, y a veces su majestad y su tormenta. En una cr√≥nica publicada en Patria, en mayo de 1892, Mart√≠ habla del famoso acto celebrado en los talleres de tabaco de Tampa, en el que tomaron parte Ignacio Cervantes y Rafael D√≠az Albertini

Muchos de los juicios expresados por Martí sobre compositores están vinculados con sus apreciaciones de intérpretes, incluidos numerosos cantantes de ópera italiana y francesa. Para Diana y Rodolfo Sarracino “la opera ítalo-francesa, escuchada por Martí tanto en La Habana como en Madrid y México, tuvo mucho peso en los inicios de su formación musical. Sobre los contactos del joven Julián con las funciones operísticas en La Habana por la década de los 60, los autores aducen la posibilidad la probabilidad de que las haya presenciado al impulso del preceptor Rafael María de Mendive.

Mart√≠ es testigo de c√≥mo las √≥peras de Wagner ¬†ganan terreno ¬†en la gran ciudad, incluso imponi√©ndose a las italianas o francesas. En consecuencia dedica el mayor n√ļmero de referencias a este compositor. Del concierto sinf√≥nico de fines de mayo de 1882 en Nueva York, encontramos la vivencia de un testigo presencial, particularmente ¬†cuando habla de la ejecuci√≥n de Los troyanos de Berlioz. Otros m√ļsicos, como Brahms aparecen en sus textos. ¬†

Descubre ‚Äúlas melod√≠as inefables‚ÄĚ de Chaikovsky. A la m√ļsica de Schubert le dedica una sutil definici√≥n y de Mozart los elogios. Un m√ļsico por quien parece haber sentido indudable empat√≠a fue el polaco Federico Chopin. ¬†Su ‚Äúm√ļsica v√≠vida‚ÄĚ, con ‚Äúmelod√≠as dolientes o r√°pidas polonesas‚ÄĚ, lo lleva a pensar ¬†que ‚Äúsolo ama y entiende a Chopin quien le conoce a la m√ļsica lo m√°s fino y misterioso del alma‚ÄĚ, esto fue quiz√°s lo √ļltimo que escribi√≥ p√ļblicamente sobre un asunto musical, el 26 de enero de 1895. La empat√≠a ¬†ten√≠a una ra√≠z extramusical, al ser el compositor polaco un ardiente defensor de la independencia de su patria.

Mientras convierto este libro en relecturas escucho las mismas m√ļsicas que el Ap√≥stol. Su fe de vida inunda los silencios. Cada una de estas p√°ginas da la posibilidad de conocerle un poco m√°s. En sus expresiones se ven identificados con la m√ļsica a los que aman y fundan, para conseguir ese ideal suyo de Cuba como ‚Äúfutura universalidad americana‚ÄĚ.


Diario luminoso

Son las 2 de la ma√Īana y el grupo Luminosos creado en WhatsApp se mantiene activo. Liset Prego incita a colaborar en su narraTK, un proyecto para compartir literatura en la voz de sus propios creadores o de sus lectores, y lo hace a trav√©s de audios por Telegram o Messenger, se escucha de fondo las voces de sus hijos y me dice: Elizabeth, cuando te grabes trata de que Luna y Mh√≠a se hayan dormido (se r√≠e) y de evitar el sonido ambiente.

Es una locura, me entran mensajes por todos lados de los mismos. El diagramador Norge Luis Labrada decide que hablemos solo por WhatsApp, pero el dise√Īador Robert R√°ez, propone que mejor en Telegram porque si hay que mandar una imagen no pierde calidad.

Luis Yuseff está online y es todo un acontecimiento, sabemos que tecleará un poco lento porque no ha tenido tiempo de ajustar la graduación de sus espejuelos después de la operación de miopía. El avatar del grupo es una taza de café, esto sin dudas nos recuerda los días en que estábamos juntos en la oficina del Yuse, como le decimos en la intimidad del trabajo.

oficina de Dise√Īo de la Editorial.

LY: Vamos a escoger algunos relatos del Libro de los abrazos, de Eduardo Galeano (Ediciones La Luz, 2016) para hacer postales digitales; Robert, trabaja en eso y lo iremos publicando en las redes poco a poco; Ely, t√ļ eres la encargada para que no tengas que salir a la editorial a diagramar que yo s√© que las ni√Īas con este encierro se alteran. Ve haciendo rese√Īas de lo que hubi√©semos presentado en la Feria del Libro, si se pudiera dar promoci√≥n por la AHS, en Facebook, en todas las redes, me etiquetas, acu√©rdate.

Ely: Claro, c√≥mo no te voy a etiquetar si t√ļ eres trending‚Ķ Ay, a ustedes no les duele el pecho, como una sensaci√≥n de ahogo‚Ķ

Norge: Eso es estrés, yo estoy igual.

Ely: Yuse, ya Robert me mand√≥ las im√°genes, pero le vir√© una porque se hab√≠a desajustado una l√≠nea, m√°s o menos 1mm, te imaginar√°s que no √≠bamos a poder dormir esta noche, t√ļ conoces mi TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo).

LY: jjajaja, ok no se preocupen fíjense en los track (espacio entre caracteres)

Ely: Sí, eso le dije que hay una que está demasiado apretada, es que tiene el display roto y además en Corel se pierde la perspectiva, no es como en Indesign. De todos modos, yo llamo a Mariela (Mariela Varona, la correctora) para que revise.

oficina de Dise√Īo de la Editorial.

El libro de los abrazos, del periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano (1940-2015) fue publicado en nuestro sello en el a√Īo 2016 bajo la rigurosa edici√≥n de Luis Yuseff, editor y director de nuestra casa editora, Ediciones La Luz. Un ejemplar pr√°cticamente agotado en las librer√≠as holguineras que mantuvo los grabados e ilustraciones que el propio autor concibi√≥ para la edici√≥n paradigm√°tica de Siglo Veintiuno Editores, gracias a la colaboraci√≥n y el empe√Īo de Eduardo Heras Le√≥n, Ivonne Galeano y Eduardo Freitas.

Si bien es cierto que la aproximaci√≥n a su lectura puede ser hecha de dos maneras: de un tir√≥n o por partes, porque son relatos cortos donde algunos no tienen una secuencia. En este libro la belleza radica en las palabras, aunque hable a veces de dolor o exilio, es el peculiar estilo de Galeano que entreteje lo m√≠stico y lo jovial, una s√≠ntesis perfecta del imaginario del autor, donde celebra o reflexiona, satiriza y encuentra m√ļltiples miradas esperanzadoras a los estados de √°nimo, al coraz√≥n. Un libro que debe ser le√≠do despacio para que no se acabe. Su lenguaje recto, facilita la comprensi√≥n √≠ntegra, absorbe al lector en un acto que hipnotiza y lo devuelve a la realidad con optimismo y otras maneras de enfrentar la vida.¬†

Dicen las paredes

Ediciones La Luz tambi√©n reajusta su programaci√≥n en esta dif√≠cil etapa que estamos viviendo. Seguimos con el plan editorial, los editores desde sus casas y luego la misma cadena de diagramaci√≥n, correcci√≥n, edici√≥n‚Ķ Somos un equipo, que extra√Īa sin dudas nuestra Casa Editora, porque es precisamente as√≠, una casa, con aires de instituci√≥n.

La ventaja y la alegr√≠a es que todos somos escritores, de esta manera a la hora de trabajar podemos lograr una empat√≠a tal con el autor y comprender sus interioridades. Al estar paralizados por el Coronavirus, hemos querido insistir y hacerle comprender a los j√≥venes, a las personas en general, que este es el momento crucial donde el arte salva. Desde sus casas y a trav√©s de las redes estaremos incitando a la lectura, porque nuestro sello ha publicado todos los g√©neros literarios a lo largo de los a√Īos. En la √ļltima campa√Īa comunicativa, el equipo editorial estuvo inmerso en la creaci√≥n de libros electr√≥nicos y audiolibros, spots radiales y televisivos haciendo alusi√≥n bajo la etiqueta #alaluzseleemejor, porque leer poes√≠a constituye un acto de sanaci√≥n.

Ofrecemos estas postales digitales que poco a poco se irán compartiendo a través de las redes, como alternativa o abrazo, percibiendo que desde la lectura lo imposible tiene otra perspectiva. Eso lo dicen hasta las paredes…

Dicen las paredes

Dicen las paredes


Lioneski Buquet: La suerte est√° en los detalles

La vida est√° hecha de peque√Īos detalles. De sucesos aleatorios que se unen para formar el todo. Pocas veces podemos percibir esa realidad, casi siempre nos vamos al conjunto y no a las partes.

Lioneski Buquet sabe que la riqueza de la vida está en esos detalles, a veces tejidos por la suerte, otras por el diablo, y en su mayoría por la constancia del artista.

El joven, además de percibir la realidad, sabe manipularla, recrearla desde la literatura. Y aunque su cuaderno de cuentos se llame El diablo está en los detalles, esta vez la suerte y el talento se unieron para hacerlo merecedor del Premio Literario Portus Patris en su vigesimosexta edición.

Foto: Yeinier Aguilera Concepción.

El texto re√ļne varias historias que destacan por visualizar y conceptualizar la sociedad desde espacios individuales. El jurado, integrado por los escritores Carlos Esquivel, Nelton P√©rez y F√©lix S√°nchez, en el acta de premiaci√≥n resaltan que el libro ‚Äúreverencia el juego intertextual con un apreciable flujo de recursos narrativos y un notorio lenguaje‚ÄĚ, lo que lo hizo ganador del concurso por mayor√≠a de votos.

El premio constituye un est√≠mulo para el joven avile√Īo que encontr√≥ en la literatura m√°s que un oficio: una manera de vivir, una forma de expresi√≥n. Buquet participa en los talleres literarios de la AHS en Ciego de √Āvila, recientemente se gradu√≥ del Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso y se declara influenciado por la obra de Eduardo Heras Le√≥n.

Foto: Yeinier Aguilera Concepción.

Junto a la publicaci√≥n del libro premiado, El diablo est√° en los detalles, por la editorial tunera Sanlope, espera la salida de Testamento de las Sombras por Ediciones √Āvila, texto que recientemente ganara el premio Poes√≠a de Primavera convocado en su provincia natal.

La naturalidad descriptiva, su aguda fabulación y la certera reflexión sobre el papel del hombre en la sociedad, son los detalles que hacen que la obra de Lioneski Buquet se distinga dentro del panorama literario cubano.


Tras los pasos del Chino Heras

La primera es su magisterio, humilde y desinteresado, al punto de uno pensar que el Chino ha dejado de hacer buena parte de su obra ‚Äďesa novela o esas memorias que nos debe‚Äď por revisar tus cuentos con toda la paciencia del mundo, mientras te habla de las t√©cnicas narrativas que desconoces citando la obra de sus maestros o que has usado, pero sin saber que estabas utilizando una caja china o un dato escondido en tus historias. [+]


Heras León: de su tiempo y sin rencores

El hombre que tenemos delante recuerda la proverbial paciencia y sabidur√≠a de los asi√°ticos. El ‚Äúchino Heras‚ÄĚ, Eduardo Heras Le√≥n (1940), cubano y mulato, maestro, escritor. Un sobreviviente. Nos habla pausado, en voz baja, y mira poco a los ojos. Fija su vista en una hoja imaginaria, quiero creer. Ordena el discurso para ser justo y no arrepentirse de lo que diga, imagino.¬† ¬† [+]