Ediciones La Luz
Escritores por la vida desde Holguín
Con transmisiones online realizadas desde la Casa de Iberoamérica y la promoción de catálogos y autores en las diferentes plataformas digitales, se desarrolló recientemente “Escritores por la Vida”, campaña auspiciada por el Centro Provincial del Libro y la Literatura en Holguín ante la suspensión de la Feria Internacional del Libro.
Con auspicio también de la propia Casa, esta campaña posee la finalidad de fomentar el hábito de la lectura a partir del intercambio con escritores holguineros, sus sellos editoriales y como alternativa ante el aislamiento social provocado por la Covid-19, comentó el poeta Moisés Mayán, especialista del Centro de Promoción Literaria Pedro Ortiz.

La misma recorre el panorama literario holguinero a través de los diferentes sellos de la provincia: Ediciones Holguín, que este año arriba a su aniversario35; Ediciones La Luz, de la Asociación Hermanos Saíz, La Mezquita, editorial perteneciente a la filial local de la Unión de Historiadores de Cuba, y el sello de libros artesanales Cuadernos Papiro, con varias transmisiones en vivo realizadas por el proyecto Ángulo Ancho.
Luis Yuseff, editor jefe de La Luz, fundada en 1997, se refirió a los nuevos títulos realizados por esta prestigiosa editorial, como Las piedras clamarán. Poesía cubana contemporánea de temas LGBT+, antología reunida por los poetas e investigadores Virgilio López Lemus y Jesús Barquet; Monstruos. Pequeño Inventario, del espirituano Maykel José Rodríguez Calviño; y los poemarios Mis rejas y mis rosales, de la holguinera Mayda Pérez Gallego; y El Libro de la extraña felicidad, de la tunera Liliana Rodríguez.

Fue presentada, además, la campaña editorial “Leer nos acerca, leer sana”, con presencia en las redes sociales y dirigida especialmente a fomentar el hábito de la lectura en tiempos en los que el distanciamiento social se impone, así como los diversos materiales que circulan en soporte físico y digital, como carteles, almanaques, pegatinas, fondos de pantalla y postales, además de diferentes spots para televisión y radio.

Por su parte, los escritores Lourdes González, directora de Ediciones Holguín, y José Luis García, Premio Nacional Alejo Carpentier 2020, compartieron sus experiencias sobre este sello, sus publicaciones, el trabajo editorial, y su promoción en diferentes espacios, como las peñas que protagoniza este sello. García comentó especialmente sobre su trabajo en la editorial, a la cual se encuentra vinculado desde los inicios de su carrera literaria, y donde ha publicado siete libros, como las obras de teatro Una crónica de amor, El hombre de los guantes amarillos y El amor es una cosa esplendorosa.
Asimismo Kenia Leyva, editora de este sello, presentó la campaña “Patria es lectura”, dirigida a consolidar el concepto de “patria”, más allá de los espacios físicos, analizando su connotación en los procesos culturales e identitarios de la sociedad cubana.

Poemas que testifican el clamor de las piedras (+Videos)
“Este mosaico no pretende ser una antología ni un panorama, sino un sondeo desvelado sobre poemas cubanos contemporáneos que presentan, de forma más o menos evidente en el propio texto, los numerosos temas íntimos, familiares, sociales y culturales relacionados con la experiencia vivida por la comunidad y los individuos LGBT+ tanto en Cuba como en el resto del mundo”, aseguran Jesús G. Barquet y Virgilio López Lemus, compiladores de Las piedras clamarán. Poesía cubana contemporánea de temas LGBT+, publicada por Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín.
El libro —perteneciente a la colección Capella de La Luz, con edición de Luis Yuseff, diseño de Robert Ráez y Armando Ochoa, y cubierta e ilustraciones interiores de Zaida del Río— se promociona en estos meses por las diferentes redes sociales de la casa editorial, principalmente mediante lecturas de poesía enviadas por los autores antologados en formato audiovisual.
“De ninguna forma es esta una colección de autores con tales orientaciones o condiciones personales: es una colección de textos cuyos sujetos líricos se abren a la expresión palmaria de dichos temas, los cuales incluyen tanto lo erótico-afectivo como otros aspectos generales de la vida y la sociedad humanas. (…) Con esta compilación no pretendemos reducir, compartimentar o etiquetar la poesía de los autores incluidos —ni la poesía en sí misma—, sino recoger con énfasis prioritario lo que de sus respectivas y diversísimas obras cumple con los objetivos de esta muestra”, leemos en el prólogo.
Las piedras clamarán reúne poemas enfocados en el “tratamiento de las identidades no solo homosexuales y bisexuales masculinas y femeninas, sino también de género, transgénero e intergénero”, así como “textos que registran formas transgresivas de homosocialidad”, añaden. Además de ser el primer libro de poesía cubana de este tipo, resulta continuación y complemento —a través de numerosas variaciones y adiciones, especialmente de una buena cantidad de autores residentes en la Isla— de la publicada bajo el título Todo parecía (2015), en Las Cruces, Nuevo México, Estados Unidos, por Ediciones La Mirada, también bajo el cuidado de Jesús G. Barquet y López Lemus.
“No nos interesa definir la orientación sexual de los autores, en su mayoría provenientes de diferentes promociones y tendencias estéticas desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días. Nos interesa observar directamente en los poemas aquí agrupados cómo el sujeto deseante LGBT+, celebrado o denostado desde la más remota antigüedad, se revela textualmente con menos aprensiones —e incluso contra estas— en una nueva etapa de la comprensión del ejercicio pleno de la personalidad”, se lee en el prólogo de volúmen poético.
Con antecedentes —algunos directos y otros de forma “sospechosa”— que se remontan a textos de Mercedes Matamoros, Regino Boti, José Manuel Poveda, Emilio Ballagas, José Lezama Lima, Virgilio Piñera, José Mario, Reinaldo Arenas, Antón Arrufat, Severo Sarduy y César López, los temas LGBT+ comienzan a ser tratados en la década de 1980 con mayor frecuencia y explicitud, tanto dentro como fuera de Cuba, mientras que en el consiguiente decenio se convierten en algo sistemático no solo en nuestras letras.
El libro inicia con el especial homenaje (“In memoriam”) a Alberto Acosta-Pérez (1955-2012), uno de los precursores de la nueva mirada lírica homoafectiva en Cuba, y a Alina Galliano (1950-2017), quien desde Nueva York participó en Todo parecía. Durante el proceso de impresión del libro falleció la poeta Lilliam Moro, quien vivía en Estados Unidos.
Le siguen, en orden cronológico, reconocidos autores de nuestras letras residentes en Cuba y fuera del país, así como jóvenes bardos, entre ellos: Miguel Barnet, Antón Arrufat, Delfín Prats, Lina de Feria, Gerardo Fulleda León, Abilio Estévez, Odette Alonso, Norge Espinosa, Achy Obejas, Alfredo Zaldívar, Anna Lidia Vega Serova, Lourdes González, Luis Manuel Pérez Boitel, Pedro de Jesús, Reinaldo García Ramos, David López Ximeno, Nelson Simón, Frank Padrón, Mae Roque, Ghabriel Pérez, Luis Yuseff, Abel González Melo, Elaine Vilar, Legna Rodríguez, Milho Montenegro y Yunier Riquenes.
Estos poemas —subrayan en el prólogo los antologadores— permitirán al lector “descubrir entre ellos un metaforismo peculiar, redes compartidas de confraternidad y autorreafimación con figuras icónicas internacionales (Safo, Tennessee Williams, Anne Sexton, Oscar Wilde, Virginia Woolf, Pier Paolo Pasolini, Yukio Mishima, Jean Cocteau, Miguel Ángel) y cubanas (Ballagas, Piñera, Arenas, Sarduy), así como recurrentes motivos y vivencias afines a estas orientaciones sexuales y manifestaciones de género”.
Ya circulan en las redes sociales —alojados en el canal de Youtube de Ediciones La Luz— videos con varios de los autores incluidos en Las piedras clamarán, entre ellos Norge Espinosa y su icónico “Vestido de novia”, Yoandra Santana, Norge Luis Labrada, Arlen Regueiro, Gleyvis Coro, Frank Padrón y Alfredo Zaldívar. Estos se mantendrán los próximos meses como parte de la campaña de promoción de la lectura “Leer nos acerca, leer sana”, que desde las plataformas digitales acerca al público lector, principalmente a los jóvenes y adolescentes, a una parte del catálogo del sello.
Las piedras clamarán. Poesía cubana contemporánea de temas LGBT+, libro hermoso en su hechura y en su cuidado editorial, resulta además de una selección necesaria, como subrayan Barquet y López Lemus, un “documento de atención y reflexión sobre estos diversos grupos minoritarios cuya visibilidad ya no penalizada y su expresión honesta dentro de la sociedad forman parte también del diverso desarrollo de la humanidad”.
*Publicado originalmente en La Jiribilla
La danza de las palabras en la luz: un pacto entre narración oral escénica y literatura (+ video y podcast)
Como aedas de la luz y el viento van guiados por un hilo invisible que los conduce por la calle Maceo de la ciudad de Holguín, una arteria que conecta la mágica casita del cuento, en las faldas de la Loma de la Cruz, con el número 121 de la céntrica vía, en cuyo segundo nivel tiene la joven literatura cubana un oasis luminoso.
De cómo Ediciones La Luz y la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento se unieron en simbiosis que vuelve a la palabra danza, canción, e insufla vida al libro desde las sonoridades de las voces de los narradores, cuentan sus artífices.
Esta plática transcurrió en la sede de Ediciones La Luz, en vísperas de la primavera. Queríamos conversar de cómo se cumplen los sueños. Fermín López habla bajo, con un chisporroteo de satisfacción en los ojos, ha de ser por la historia que ahora lo desborda. Es el director de la agrupación, única de su tipo en la ciudad:
“Desde nuestros inicios quisimos estar vinculados al trabajo de los escritores, principalmente los de las provincias. Nacimos en Holguín, donde hay compañías de tanto prestigio como el Lírico, el Guiñol, Codanza y, por tanto, donde lograr posicionarse, obtener reconocimiento, tener un lugar dentro de la cultura de la provincia y el país, es difícil.
Nuestro vínculo, casi desde los inicios, con Ediciones La Luz y conocer a Luis Yuseff, el director de la editorial, fue muy importante y colaboró a que Palabras al Viento se ubicara en el lugar que tiene en estos momentos, porque todos saben de este sello y su certera selección de textos y autores. El hecho de darnos la posibilidad de empezar a crear con sus publicaciones hizo que nuestro trabajo fuera creciendo y tuviera cada día más valor y una factura artística acabada”.
Yordanis Sera está a mi diestra trae una gran agenda con apuntes. Es integrante de la compañía y me cuenta anécdotas conmovedoras y tiernas, todas no caben en este relato. Es enfático cuando asegura “creo que no coincidimos solamente por estar en el mismo camino. Nuestros trabajos tenían que encontrase, como vanguardistas, como generadores de una visualidad hermosa, por la búsqueda del atractivo para seducir al público.
Retoñando en La Luz
Esta confluencia nos lleva a perpetuar amistad y relación de trabajo, así llegamos a nuestro primer proyecto juntos, Retoños de almendro. Luis Yuseff, siempre nos motiva y nos reta porque desde La Habana, a donde fuimos a participar en el festival Primavera de Cuentos, Mayra Navarro nos habló de Retoños, no teníamos en nuestras manos ese libro y llegamos aquí con el “bicho” de encontrarlo.

Esa literatura de autores cubanos nacidos a partir de los 70 no formaba parte de nuestro repertorio como narradores. Entonces Luis Yuseff nos llamó y logró despertar en Fermín la pasión por la idea. Creo que ellos mientras hablan van viendo lo que desean lograr y hasta yo mismo veo lo que se arma y gesta ahí. El audiolibro Retoños de almendro nació así, de una chispa que se prendió.”
“Este proyecto está pensado, más que todo, para un público infantil que tiene limitaciones y que demanda una enseñanza especial: los niños ciegos y débiles visuales” (1), aclara Luis Yuseff, tras una taza de café. Todo el tiempo ha estado escuchando nuestro diálogo tripartito, escoltado por sus infaltables caracoles, cuadros, originales enmarañados y recuerdos de sus amigos de todas partes. Rompe el silencio para acotar: “El audiolibro entra en la colección Quemapalabras. Pablo Guerra y yo la ideamos con la intención de preservar la memoria de la voz, pero Retoños… ya no tiene las voces de los autores como en los audiolibros anteriores de la editorial. El propósito de acercar esa obra a los niños para los que estaba dirigido merecía otros añadidos que fueran más allá, por eso acudimos a un grupo de profesionales que no acostumbraba a lidiar con una cabina de radio, pero sí con un público amplio. La condición siempre fue que se respetara en la grabación el texto tal cual”.
“El trabajo con Pablo Guerra como director fue una experiencia grandiosa, él llegaba a grabar con todo pensado, también fue muy divertido, existieron muchos encuentros y desencuentros, pero, finalmente tuvo éxito,” resalta Yordanis.
Todo no quedó en el éter. Estos textos fueron a la escena y recuerda Luis Yuseff que “la puesta tiene una visualidad que los niños a los que se destinan los audiolibros no pueden disfrutar, pero hay otros públicos que también merecen la belleza de esta representación que no se resume nada más en buenas actuaciones, salidas ingeniosas, los colores del vestuario, sino en una puesta que es coreográfica”.
Ya antes Yordanis me ha mostrado en su gran libreta de apuntes, algo que dijo Fermín hace unos días y es que “la narración oral es una expresión teatral con estructura danzaría”. Todo coincide con la mirada del poeta-editor sobre los actores. Y esto distingue a Palabras al Viento, su ritmo, el tempo, la forma grácil de moverse en la escena.

Con ese singular modo de expresión “vino un espectáculo que fue Premio de la ciudad, con autores del catálogo de La Luz: Alabanza para una ciudad, donde Fermín logra que el vestuario se convirtiera en elemento escenográfico dentro de una puesta de narración oral. Fue un espectáculo exitoso y hermoso”, rememora Yordanis.
Retoños… también está versionado para pasacalles y aclara Fermín que “es muy difícil para un narrador trabajar en espacios públicos porque la narración es a viva voz. Para Palabras al Viento se convirtió en algo sencillo porque teníamos una iniciativa que se llamaba Cuenta cuentos en movimiento y entrábamos a las instituciones de la ciudad a narrar.
Sacamos cuentos de Retoños… y fue genial. No teníamos la banda sonora que habitualmente nos acompaña, eso nos obligó a sustituirla por guitarras, claves maracas, y era el mismo cuento, pero en otro contexto.
Y como árbol de raíz persistente Retoños… retoña en un proyecto audiovisual de la joven directora de televisión Eylín Abreu. A la vuelta de media vuelta piensan llamar al programa que prevé de trece a quince entregas con los cuentos del libro interpretados por estos actores.
Abrazos y confesiones
Los pactos entre Palabras al Viento y Ediciones La Luz no van solo dirigidos al público infantil. “Luis Yuseff nos retó con El libro de los abrazos, de Eduardo Galiano”, dice Fermín y sonríe cómplice: “siempre tengo la suerte o el privilegio de que él me de los textos enmarañados, así puedo ver el proceso y eso enriquece mi mundo de creador. Cuando comencé a leer este libro me di cuenta de que era muy complicado lo que me estaba pidiendo hacer. No era un juego creativo como en otros casos. Los textos de Galiano son sintéticos y breves y para llegar a los cuarenta y cinco minutos de espectáculo era necesario trabajar quince o dieciséis cuentos. Entonces pensaba en cómo iba el público a digerir tantas historias pequeñas y me llevó mucho trabajo armarlo, pero el resultado fue fantástico. Se utilizaron todos los recursos de la escena, algo que parece muy distante de nuestra especialización, donde el narrador casi nunca usa todo el aparataje del teatro.

En esa obra a la que llamamos Confesiones, cada puente está enriquecido por tecnicismos. Trabajamos muchas imágenes que van apoyando cada texto y eso le dio cuerpo al espectáculo. Para mi tiene una magia increíble y nos acabó de posicionar en un lugar soñado. Y lo que ha acontecido con el público es asombroso.
De mi maestro Nelson Dorr aprendí que lo más importante para un espectáculo es el efecto final y este tiene un efecto final sorprendente. Para mi es de los espectáculos más retadores y elaborados que tenemos hasta el momento.
El vestuario fue diseñado con mucho tino. Es una tela que casi nadie quiere utilizar, guinga, y fue porque no había otra, pero pensé, son cuadros, están enmarcados, es muy difícil distinguir uno del otro, como a veces es difícil entender el texto, hay muchas transparencias en los diseños porque estamos descubriendo cosas, diciendo otras que en un momento no se podían decir, además el peinado y maquillaje tienen que ver con la línea estética y concepción del espectáculo mismo”.
Puede parecer barroco a algunos el modo de presentar a los narradores, con fantásticos atuendos y elaboradas escenografías. Mas, la eficacia comunicativa del texto narrado que se sostiene en los recursos del teatro es de efectos perdurables, extraordinarios. Entonces ¿por qué habría de privarse en la escena a la narración de las posibilidades expresivas de tales herramientas? Indago.
Fermín me explica que “la escuela de narración oral ortodoxa tenía reglas como que los narradores solo debían vestirse de negro o blanco, estaban despojados de los tecnicismos de la escena y solo tenían como arma potente la voz; después la narración se fue nutriendo de otras expresiones y existe el temor de que las personas empiecen a llenar sus espectáculos de otros elementos y se pierda el cuento.
“Pero el cuento te brinda aperturas para las otras manifestaciones del arte. Cuando no haces un análisis profundo de él no las encuentras. Eso lleva un estudio para que fluya la apertura a otras artes y estas se empasten con la historia. Pero siempre digo que independientemente de lo que utilicemos hay que respetar el discurso del cuento, es la única ley”.
Esto me resulta muy claro cuando Yordanis declara que “la narración oral es como un trasvase del texto escrito al oral, de la literatura a la escena, donde se reinventa la historia y se entra a un proceso de cocreación con el escritor. Cuando la palabra está bien dicha, el vestuario y lo demás no la dañan porque está bien danzada, bien escrita, bien armada”.
Al respecto agrega Fermín que “hay autores que uno trabaja y respeta fielmente el texto, en el caso de El libro de los abrazos, nos ajustamos casi todo el tiempo al texto original y fuimos creando una historia a nivel de imágenes, paralela a este texto que se articula a él, y esta historia es la que hace que el público se acerque y se aleje y se reinvente la historia misma”.
Los narradores aseguran que esta obra los aproximó al público joven como ninguna hecha antes. Tal vez por eso se han animado a multiplicarla, según confiesa Fermín: “estamos trabajando en Confesiones 2, que se pondría consecutivamente en escena en dos días. Tendrá otro diseño de vestuario y concepción de montaje. Ya tenemos una selección de textos”.
Cuando brota el musgo
Volviendo a los inicios mis interlocutores me recuerdan que las colaboraciones entre estos equipos creativos continuaron con “Dice el musgo que brota”(2), un audiolibro que recoge una parte de la antología de igual nombre y de donde sale un personaje que tomó vida propia y forma parte de otro espectáculo”, dice Yordanis.
“Este segundo audiolibro es distinto totalmente del primero, que se trataba de cuentos, con un cuerpo amplio donde se podía jugar con la historia. Son poesía. Textos muy cortos, resultado de una selección que hicimos en conjunto, que resultaba un reto porque era el trabajo de diploma para graduarse del ISA del director, Héctor Ochoa. No obstante, lo disfrutamos mucho.
En su caso nos enfrentamos a otra dinámica de trabajo, con gran flexibilidad para trabajar, conocía dónde quería llegar con cada texto, pero daba un margen para crear, proponer cosas. En ambos audiolibros nos sentimos muy bien. Cada uno con sus características y ahí está el resultado”, especifica Fermín.
“Hemos hablado de la posibilidad de insertar en la escena de la puesta de Dice el musgo que brota, la exposición de las ilustraciones en grandes piezas que acompañan al libro”, añade Luis Yuseff.
Y como es de sabios agradecer, añade: “todo esto siempre ha tenido el apoyo de las becas El reino de este mundo de la Asociación Hermanos Saíz. Siempre habrá que agradecer a los amigos que nos han apoyado, entre ellos, Jeremy Harris, músico australiano. Y hay que acotar que estos audiolibros se han distribuido de manera gratuita”.
Reflejos
La extensión del Sars-cov 2 han limitado la presencia en las tablas de la compañía holguinera, pero ellos buscan modos de hacerse escuchar siempre junto a La Luz. Yordanis anuncia que grabarán cuentos de la colección Espejo (3). “Luis nos convocó, en la era del WhatsApp, a grabarlos y ya tenemos algunos”. Estos audios se distribuirán por las distintas redes sociales y plataformas en las que se insertan la editorial y Palabras al Viento.
Los sueños, el futuro, lo alcanzado
Y así se cruzan los caminos de ambos empeños. Aquí se hacen libros, allá se narran, entre ambos se construye la fascinación por la palabra. Luis Yuseff augura “los vínculos entre la editorial y la compañía han estado matizados por libros que dentro de nuestro catálogo son los más importantes y atractivos para el público.
Retoños de almendro y Dice el musgo que brota son dos antologías importantísimas dentro del panorama literario cubano. Ambas antologadas por Eldys Baratute, y con el valor añadido de ser ilustradas por artistas plásticos de todo el país.
En el caso de Retoños… fue el primer libro de la editorial que tuvo todos sus interiores en cuatricromía. Entrábamos a una nueva era. Fue la primera tirada que superó los 6 000 ejemplares para un título de un sello perteneciente al Sistema de Ediciones Territoriales, pensada para el trabajo de la risográfica y las limitantes propias de dicho sistema de impresiones. Pero este se convirtió en un proyecto que sumó una exposición itinerante, juegos de postales y una de las campañas de promoción del libro y la lectura que tuvo a los muchachos de la Casa del Cuento como protagonistas, y fue el primer audiolibro que se grabó dedicado al público infantil.
Retoños de almendro abrió una puerta que no se cerrará. Marca un antes y un después en la proyección de Ediciones La Luz, porque lo que vino luego fue El libro de los abrazos, una idea largamente acariciada que se logró gracias a la amabilidad de Ivonne Galiano y Eduardo Heras León, un libro que atrajo hacia La Luz la atención de un público que tal vez no sabía que existíamos, y luego estuvo Dice el musgo que brota, un libro muy parecido al concepto de Retoños… y toda la campaña que generó, pero tiene el añadido de que nos trajo por primera vez el Premio de la Crítica Literaria y también Premio de Edición en la Feria del Libro en Holguín.
Por último, la colección Espejo, una de las más buscadas y reconocida por un Premio Especial del Lector en la última Feria Internacional del Libro en La Habana. Esta es una colección atractiva también ideada por Eldys Baratute para celebrar la unión de dos generaciones de autores en un mismo volumen”.
Ante los logros comunes no parecen satisfechos. Los narradores, el poeta editor, sus compañeros y cómplices continúan en el inveterado arte de buscar lo imposible para los otros.
“Ellos seguirán trabajando con el catálogo de la editorial”, declara Luis Yuseff convencido y convincente. “Van a permanecer los vínculos porque estos nexos de Ediciones La Luz y Palabras al Viento siempre están relacionados con libros que en la luz marcan hitos”.
Letra Hembra Episodio 1 (Podcast)
Me interesa contar nuestro tiempo, dialogar con las voces femeninas que crean en el país y crean el país. Quiero hablar contigo sobre la creación con marca de género. Este es un espacio para visibilizarnos con Letra Hembra.
La “correctriz” de Ediciones La Luz, la Baronesa, la Perra, apelativo que tiene connotaciones de profundo afecto, la niña que nació en Banes, Holguín, en 1964, la ingeniera eléctrica que por 27 años amó un trabajo que pareciera no tener nada que ver con la literatura, la mujer que hoy es reconocida como una de las más importantes narradoras de la Cuba contemporánea. A ella se abren nuestros micrófonos, a Mariela Varona Roque, y es un lujo inmenso.
Podcast
Diseño de cartel: Robert Ráez
Fotografía: Anelí Pupo
Título: Las artistas no callan
Sonidista: Ángel López
Guion, conducción y dirección: Liset Prego
https://www.spreaker.com/user/14166219/programa-hembra
Enlace de descarga directa: https://api.spreaker.com/v2/episodes/43790576/download.mp3
URL del RSS https://www.spreaker.com/show/4823264/episodes/feed
Convocan a concurso literario para estudiantes universitarios
La joven literatura cubana busca en sí misma la promoción y el crecimiento, como lo evidencian los organizadores del taller literario Los pasos en la hierba, con sede en Holguín, y fundado desde la Universidad de Ciencias Médicas de esta provincia.
En tiempos de Covid-19, leer nos acerca, leer sana
Ediciones La Luz, reconocido sello holguinero de la Asociación Hermanos Saíz, comparte su catálogo reciente en las diferentes redes sociales como parte de su campaña de promoción de la lectura y como una invitación a quedarnos en casa acompañados de la joven literatura cubano y los clásicos universales ante la situación epidemiológica que vuelve a atravesar el país y Holguín con la propagación de la Covid-19.

Con las etiquetas #LeerNosAcerca y #LeerSana, entre otras, La Luz divulga en sus perfiles en Facebook, Instagram, Twitter y YouTube materiales relacionados con las letras, entre ellos carteles promocionales, con diseño de Robert Ráez, a propósito de aniversarios de nacimiento o fallecimiento de importantes autores como James Joyce, Eduard Encina, J. D. Salinger, Virginia Woolf, Eduardo Galeano, George Orwell, Rubén Martínez Villena, John Dos Passos, José Martí, Gabriela Mistral, Juan Rulfo y Albert Camus.

Además recuerda la obra de Augusto Monterroso, a cuyo centenario se decida la edición XXII del Premio Celestino de Cuento; así como la del poeta, autor teatral y guionista Jacques Prévert en el aniversario 101 de su nacimiento, cuyo poemario Está de nuevo el bosque prepara este sello, con traducción de Elizabeth Soto e Iricha Chaveco.

En las redes, La Luz también promociona sus novedades editoriales, de próxima adquisición en librerías, entre ellas la Celestino, de la propia editorial, como: Bordes, poemario del joven guantanamero Reineris Betancourt; Planeta rojo, del holguinero Eliécer Almaguer; El libro de la extraña felicidad, de la tunera Liliana Rodríguez; Primavera en vano. Trilogía del amor difícil, obra de teatro de Abel González Melo; Sexo chatarra. Los crímenes perfectos del corazón, cuentos de María Liliana Celorrio, de Las Tunas; Fatamorgana de amor con banda sonora, novela del escritor chileno Hernán Rivera Letelier, y Las piedras clamarán. Poesía cubana contemporánea de tema LGBT+, selección de los poetas e investigadores de Jesús J. Barquet y Virgilio López Lemus.
La Luz es uno de los principales sellos editoriales del país, ha recibido múltiples reconocimientos y publicado parte de lo más importante de la joven literatura cubana y clásicos del país y del mundo, como Delfín Prats, Eduardo Galeano, Emily Dickinson, Saint-John Perse, Allen Ginsberg, Lina de Feria, Gastón Baquero y John Robinson Jeffers.

“Celestino” convoca en Holguín
Vuelve Ediciones La Luz y la sección de Literatura de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín, a convocar al prestigioso Premio Celestino de Cuento, esta vez en su edición 22.
Podrán participar todos los escritores cubanos, residentes en el país, miembros o no de la AHS, menores de 36 años de edad, con un cuaderno inédito con una extensión mínima de 45 cuartillas y 70 como máximo que deberán enviar a la dirección electrónica: 22premiocelestinodecuento@gmail.com.
Los interesados podrán encontrar más detalles de esta convocatoria en la página oficial de la editorial:
https://edicioneslaluz.cubava.cu/2021/02/convocatoria-xxii-premio-celestino-de-cuento-video/
El evento, que se desarrollará desde el 15 al 18 de junio, de forma virtual atendiendo a las dificultades resultantes de la COVID-19, está dedicado al centenario de Augusto Monterroso y al aniversario 35 de la AHS.
Las obras serán recibidas hasta el 1 de junio de 2021 y el ganador obtendrá un diploma acreditativo, 1000 pesos, una obra de arte y la publicación del cuaderno premiado a cargo de Ediciones La Luz, a ello se añadirá el pago del respectivo Derecho de Autor.
El jurado lo integrará como es habitual figuras de prestigio en las letras cubanas y darán a conocer su fallo el 18 de junio.
El Premio Celestino es de los más importantes concursos para jóvenes autores cubanos. Sus ganadores más recientes fueron Elaine Vilar Madruga y Robert Ráez.
El árbol silva y canta para Susel Legón
La escritora holguinera Susel Legón obtuvo el XX Premio El árbol que silva y canta, concurso de poesía organizado por la AHS en el municipio de Báguanos y la sección de Literatura de la AHS en Holguín y en el cual participaron jóvenes autores de las diferentes provincias.
Según el acta del jurado, integrado por Eugenio Marrón, Maribel Feliú y Luis Yuseff, la novel autora, con el cuaderno Contumaces, mereció el Premio “por el uso desenfadado y preciso de las técnicas narrativas en función de un texto poético en prosa, así como el manejo de lecturas asimiladas, la contención y proyección del suspense que teje sus textos”.
Susel Legón, nacida en 1997, es estudiante de la Facultad de Medios de la Comunicación Audiovisual en la Universidad de las Artes, egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso (curso 2019) y miembro de la sección de Literatura de la AHS en Holguín.
El jurado reconoció el valor literario de buena parte de los textos presentados a la convocatoria, aunque sugirió, para un mayor número de participantes, la mejor difusión de esta.
El texto ganador será publicado próximamente por la colección Analekta de Ediciones La Luz.
Aunque el evento que no contó, en su XX edición, con el tradicional encuentro entre bardos y trovadores en los poblados de Báguanos y Tacajó, sí llegó hasta el primero de ellos la presentación del Desequilibrio, de Reynaldo Zaldívar, merecedor del premio en su pasada edición, y la lectura de poetas como la ganadora del actual certamen, y Norge Luis Labrada.
Ediciones La Luz sigue de fiesta de las letras en diciembre (programación)
Prepárense para lo que trae Ediciones La Luz esta semana. Se continúa homenajeando a poetas y presentando novedades editoriales.
Martes, 8
Oda a la joven luz
Dedicada a las escritoras Dulce María Loynaz y Emily Dickinson
Invitados: Belkis Méndez y Aylene Rodríguez
10:00 am
Miércoles, 9
Abrirse las constelaciones (especial)
Celebra el 75 cumpleaños del escritor Delfín Prats.
Se presentará el libro, El brillo de la superficie. Poesía reunida, Delfín Prats
Presenta: Adalberto Santos
5:00 pm
Jueves, 10
Abrirse las constelaciones
Desequilibrio, de Reynaldo Zaldívar (Ganador del Premio El árbol que silba y canta)
Colección Analekta
Presenta: Luis Yuseff
5:00 pm
Viernes, 11
Entrada de Emergencia
Lectura de poemas de Dulce María Loynaz
Presentación de Los poemas de Tor House, de John Robinson Jeffers.
Presenta: Javier L. Mola
Lectura de asociados: José Alberto Pérez e Idania Salazar
Los laminarios de Camilo Noa
Varios de los versos de Laminarios, poemario publicado por Camilo Noa (Gibara, 1990) bajo el sello de Ediciones La Luz, son como el álbum de cromos de mi generación. Pero mi generación –esa nacida a fines de los 80 y en los primeros años de la década siguiente– no tuvo álbumes de cromos que coleccionar después de disfrutar las golosinas; apenas recopiló las láminas descoloridas –postales de la cotidianidad, reversos de sueños, frustraciones, anclajes– de aquellos eufemísticos años especiales que, niños al fin y al cabo, veíamos como días luminosos que, sabemos, no volverán más.

Los poemas de Camilo Noa se me tornan generacionales, algo míos, por más de una razón: ambos empezamos a escribir casi por la misma fecha, más bien participar en peñas, lecturas, eventos, porque escribir, lo que es escribir, quién sabe desde cuándo uno anda “labrando” cuartillas, emborronando páginas, sacando del cuerpo, de la mente, los recónditos ritos del alma, recopilando láminas de la existencia; y ambos vimos crecer, coger complexión, en esa complicidad de los primeros años, muchos de los poemas que hoy aparecen en este libro; y porque, claro está, los temas, las preocupaciones, los miedos de Camilo, le pertenecen de una forma a otra, a muchos lectores.
El hombre era un ser endeble/ devoraba un pescado crudo/ untaba sal para adobar la carne/ engullía con dolor las espinas/ Otra vez la gente corrió a mirar/ trajeron a sus hijos en los hombros/ –como se les lleva a ver el circo (“II”).
Uno imagina al poeta sentado, abriendo las páginas del libro de la vida –libro difuso, complicado, arbóreo– y añadiendo láminas vitales, como golpes, caídas de dados, mientras a su alrededor la isla se deja devorar por las aguas cambiantes del mar: el mar de Gibara, las aguas que llegan del Atlántico y que rajan las manos y el cuerpo de los pescadores que, de madrugada, se lanzan a su ruedo, en busca del sustento diario. Uno imagina al poeta también quitando láminas, exorcizándose de algunos momentos a través de la poesía, pero los momentos, descreídos, difíciles de zanjar de la memoria, permanecen, salen a flote, como un cuerpo comido por los peces y encallado entre los arrecifes, como la persistencia de la memoria misma (el poeta también, como diría Fernando Pessoa, como un gran fingidor). En el espectro de la fotografía/ la muchacha de Plzeň, parece que sonríe/ el descenso de la nevisca/ no deja distinguir los rostros/ Me acerco/ porque quiero preguntarle/ si la nieve es tan divertida a pesar del frío/ Pero mami le cuesta recordar esa felicidad/ y pasa a otra página del álbum (“Laminarios I, 1984”).

A Camilo Noa le asedian muchas de las preocupaciones de su generación: la familia (su ausencia, su necesidad) en el centro de todo, equidistante; la madre como eje vital, como brújula mellada por el tiempo, el cansancio, la sobrevivencia; el país y sus aguas, sus rumbos; las liturgias y peregrinaciones a que nos vemos sometidos en el paso de los días y que le obligan a sostener el aire/ comprender/ resignarse/ Abrazar la “rosa de nadie”. Incluso la casa funciona como metáfora de esta cotidianidad vacua: Hemos tenido que cavar su tumba/ con las mismas manos/ que hoy tratan de erguir la casa/ colocando puntales/ y levantando hogueras/ para enfrentar el próximo invierno (“liturgias tres”).
El poeta reza, araña cuartillas para que el dolor no entre –como otro poeta querido y cercano de varias maneras a nuestra generación, Luis Yuseff–, escucha que alguien se persigna, mientras su madre se cubre el rostro y pide un poco más de vida. Pero el dolor no cree en súplicas, el dolor (ese que posa una mano sobre su hombro y lo mira con lástima) entra sin miramientos y llena espacios (del cuerpo y de la memoria); el mismo dolor que precede la muerte, las formas del sufrir, del sobrecogimiento, el miedo, la duda: El dolor está sentado en el sillón de costumbre/ con las piernas cruzadas/ Me precipito como una hoja amarilla/ espoleada por la briza de octubre (“otoño”). El dolor que se corporiza en los sacrificios: En los 90 se comía sacrificio/ tragábamos platos de sacrificio/ pelado/ sin especias/ y mi madre estaba cansada/ lo decía a gritos en las noches/ Cuando nos alumbrábamos/ con mucho sacrificio (“laminarios II”).
Camilo Noa dispara ráfagas sin remordimientos, ráfagas líricas pero humeantes como pólvora, pues aquí se viene a aprender a matar/ y el enemigo existe/ está a quinientos metros de distancia/ su silueta de cartón está amenazando la patria, y es por eso mismo que este laminario –sobre todo en su segunda parte, que son poemas más recientes, y creo los mejores del libro, que incluso se enrumban a nuevas búsquedas y también tanteos formales– se cargan de una cotidianidad vital y peligrosa, necesaria y cívica; crítica ya no solo consigo mismo y sus contextos, su cotidianidad existencial, sino con las honduras de la isla, con las preocupaciones como ser social, como ciudadano de un país que mira las manos del carbonero que tala el árbol de la memoria. Ciudadano, no habitante (el primero es un ser social, político, un escrutiñador de sustratos, un residente de los subterfugios de la razón, y también del miedo).

Nada tiene que perder, lo sabe, ya todo está echado al fuego que cocina lentamente los cimientos de la isla, y en él, los poemas de la sobrevida. Una muchacha/ que a sus diecisiete/ me ofrece su flor/ a cambio de un poema/ ¿te parece sucio?/ ¿te parece prostitución? Yo las he visto canjear/ cosas más terribles/ ofrecer la patria/ por una noche en un hotel de la patria/ y después uniformadas/ cantar el himno nacional (“laminarios VI”).
Vi una fotografía donde la poesía era una mujer que daba de comer a sus hijos. Uno de ellos mamaba de los senos estirados, se alimentaba como un gato, con los ojos cerrados y desagradeciendo. Entonces por primera vez la imagen de la poesía me fue un tanto similar a la imagen de la patria, con todos sus zopencos hijos chupando (“laminarios IX”).
El poeta que captó estos laminarios –con la seguridad de que cada cual va conformando los suyos– sueña con Freud y una granada de fragmentación en su mano, y también con la nieve, esa que añoró Casal, y que aquí le responde a la pureza de la brasileña Olga Banário, cuando David era un nombre que condena/ que llama a la muerte y la seduce; Camilo Noa –aunque nos diga que lo que desea es no complicarse tanto y no pensar, aunque insista en ser sincero y en mentirnos, en fragmentar la cotidianidad en poesía– desea también abrirse temprano y dejar que la noche ahonde en él. En esas honduras nos encontramos con estos Laminarios, y le agradecemos por estos poemas como granadas de fragmentación, por estas láminas como esquirlas de vida.



