drama


Vivir el arte en uno: Orlando González y el teatro (+Galería de fotos)

De seguro mi adicci√≥n al teatro le descubri√≥ tras la m√°scara de alg√ļn personaje. Pero fue con mi arribo a la Vocacional de Arte en Santiago de Cuba, que vi los ojos de Orlandito. Inquieto y apasionado, as√≠ lo defino si la prisa manda. Con el tiempo ¬†observo sus pasos siempre en ajetreo al ritmo que impone la creaci√≥n. Su cerebro es una avenida de doble v√≠a que transita de la ense√Īanza del arte hacia Calib√°n Teatro, y viceversa. A sus 37 a√Īos, uno percibe que es u¬† hombre de las tablas. Lo atestiguan no s√≥lo las pieles asumidas en la escena; a su direcci√≥n, cada una de las puestas es un maremoto de sensaciones. Su modo de habitar la escena transforma el entorno.

Me place compartirles el tiempo y las razones de alguien que admiro.

¬ŅC√≥mo llega Orlando a la actuaci√≥n? ¬ŅEn qu√© momento decidiste este camino profesional?

cortesía del entrevistado

Cursaba el d√©cimo grado en la Vocacional ‚ÄúAntonio Maceo‚ÄĚ cuando escuch√© por primera vez la sigla ISA, sin la idea de qu√© era. Cuando ni√Īo a la gu√≠a de mi abuelo que es locutor, tuve inclinaci√≥n por el decir de poemas y otras cosas sencillas. Pero me era ajeno el mundo de la actuaci√≥n y el teatro como tal. En la Vocacional me explican acerca del Instituto Superior de Arte. Con el 12 grado me present√© a las pruebas para el ingreso, muy emp√≠rico todo. Ese a√Īo se realizaron en Guant√°namo y a los meses me notifican la aprobaci√≥n. Fue algo inesperado, no lo planifiqu√© de siempre como afirma la mayor√≠a en sus discursos, no.¬† Aunque de peque√Īo la gente dec√≠a este ni√Īo va a ser artista, hice la ense√Īanza general hasta que acontece este suceso que nos sorprende tanto a m√≠ como a la familia. Es mi primer acercamiento al mundo del teatro.

De tus a√Īos como estudiante del ISA, ¬Ņqu√© experiencias y aprendizajes consideras que definieron tu desarrollo posterior?

El ISA es un lugar con magia al que agradezco mi paso y formación. Me transformó como ser humano y puso ante mí las herramientas para ser artista. Era algo novedoso. Llegas y te encuentras con su arquitectura, lo primero que deslumbra. Era muy bonito estar allá, sin las grandes condiciones, pero con muchos deseos de hacer. Te enamoras de ese lugar que tiene algo propio, y de tu carrera.

Los primeros a√Īos fueron duros pues muchos no ten√≠amos nociones. Cuando entras a una escuela de arte, al menos me sucedi√≥, piensas, ‚Äúqu√© voy a dar aqu√≠, qu√© cosa es actuar‚ÄĚ, sobre todo cuando no vienes con una formaci√≥n previa.¬† Sorprende lo complejo de la carrera cuando comienzas a saber de Stanislavski, todas las cuestiones t√©cnicas y los diferentes m√©todos de actuaci√≥n. A veces est√°s en la escena, la clase pr√°ctica, y no se logra lo que el profesor solicita. Te percatas de lo complejo de la actuaci√≥n. Los inicios ¬†fueron dif√≠ciles ¬†en el sentido de la adaptaci√≥n a ese rigor.

cortesía del entrevistado

En mi caso, el cuarto a√Īo fue decisivo en lo que me aport√≥ en ese momento como futuro actor. En dicho curso comenzamos con un profesor que es una de las personas que m√°s admiro como ser humano, docente y director de teatro. De Eduardo Eimil he aprendido much√≠simo o eso trato. Ya √©l hab√≠a impartido un semestre con mi grupo en segundo a√Īo, momento en que se hace el g√©nero del cuento cubano.

Puedo decir que mis mayores aprendizajes estuvieron entre cuarto y quinto a√Īo. En cuarto, hicimos obras maravillosas como Cornudo, apaleado y contento; El gallo electr√≥nico, de Yerandys Fleites, que luego la hice en el ISA ac√° con mis estudiantes. Es una fiesta el trabajo con Eduardo y mucho el aprendizaje. Conoce las particularidades de cada estudiante. Este fue el curso que corrobor√© que ser√≠a actor. Hasta entonces pasaban los semestres y lo ve√≠a muy complejo, en ocasiones dud√© de m√≠. De esa fecha al presente certifiqu√© ese amor que me hace ser una persona de teatro.

cortesía del entrevistado

Luego la tesis tuvo la guía de Eduardo también. Fue un punto muy fuerte de mi carrera, era una obra completa de teatro psicológico, de Tennessee Williams. Me gradué con El zoológico de cristal, con el personaje de Tom Wingfield, fue una escuela este tipo de trabajo.

Egresar del ISA y de regreso a Santiago con ganas de comerte el mundo, ¬Ņc√≥mo fueron los inicios ya en el √°mbito profesional?

Hay un nombre que siempre aflora en mi vida y es Norah Hamze. Era la directora de Calib√°n Teatro cuando estoy al graduarme del ISA, estaba en La Habana en un a√Īo sab√°tico y ten√≠a v√≠nculos en el Instituto. Me pregunta si quiero entrar a Calib√°n de regreso a Santiago. Me agrad√≥ la posibilidad porque era de mi conocimiento el trabajo de la agrupaci√≥n. Norah es quien propicia mi entrada a Calib√°n tras mi egreso.

Cuando uno se grad√ļa tiene muchos sue√Īos y ansias de comerse el mundo, muchos miedos tambi√©n. Piensas que pasaron cinco a√Īos y cuestionas tu capacidad. Luego te percatas de que lo que has estudiado lo incorporas a la escena o en la emisi√≥n de criterios, hay una base en la que a veces no se cree pero est√°.

Previo a la graduaci√≥n hice intentos para quedarme en La Habana. En el ISA √©ramos un grupo muy unido, en los dos √ļltimos cursos hicimos alrededor de seis obras de teatro. En alg√ļn momento surge la idea de quedarnos como proyecto dentro del Instituto, al respaldo del trabajo realizado en clase con Eduardo. Eso no fructific√≥, me decepciono y decido venir.

cortesía del entrevistado

Llego a Santiago de Cuba y me uno a Calibán Teatro, la agrupación con la que todavía estoy. La acogida fue buena. Al inicio siempre hay tensiones cuando llega alguien diferente, sobre todo de un nivel que las personas consideran superior, por decirlo de alguna manera. A veces hay reservas. En ese momento eran actores que fueron dirigidos en su mayoría por Norah. Estaba Mae Pérez como directora general del grupo. Una de mis particularidades es que trato de hacer empatía con las personas y la tengo, creo vínculos y doy tranquilidad para que todos se sientan bien con mi presencia.

En ese momento Calibán está en el montaje de Jacques Hippolite y su tambor. La retoman para la ocasión con Valerio Bringas, uno de los actores grandes de esta ciudad.  Llego y me toca sentarme, por supuesto. Pero hay algo más fuerte que yo y comienzo a dar todas las notas de lo que sucede en escena. A Mae le llama la atención mi manera, la forma respetuosa de dirigirme a Valerio, una personalidad. Considero que  con la edad y trayectoria q tenga el actor, debe recibir notas, siempre y cuando tengan un enfoque con todo el respeto. Mi inicio en Calibán fue ese, me senté a dar notas a una obra en reposición. Creo que desde entonces se me valoró como alguien con intenciones en la dirección. En ese momento no había un director artístico en Calibán, Mae era la directora general y Norah acababa de ir a La Habana.  

cortesía del entrevistado

¬ŅQu√© obras de aquel primer periodo marcaron tu crecimiento actoral?

Mae se da a la b√ļsqueda de un director art√≠stico en Calib√°n y llega el maestro Ramiro Herrero Beat√≥n, ya no est√° entre nosotros, uno de los grandes nombres del teatro santiaguero tambi√©n, hombre de teatro. En esa etapa pasaba los setenta a√Īos, pero cuando creaba era ¬†un ni√Īo con certeza en todo lo que hac√≠a. ¬†Un director que apreci√≥ la libertad de los actores para la creaci√≥n colectiva.¬† Es entonces que llegan mis primeras obras como actor. Inicio con La maestra, de Enrique Buenaventura. Ramiro la hab√≠a hecho en muchos lugares, era un espect√°culo raro, m√°s bien un ejercicio actoral que un espect√°culo teatral. Creo que √©l experimentaba con ello y as√≠ conoci√≥ al elenco de ese momento que la mayor√≠a √©ramos j√≥venes.

cortesía del entrevistado

Luego aprieta la tuerca y aparece La declaraci√≥n, basada en Petici√≥n de mano de Ant√≥n Ch√©jov. Es una obra con montaje de lo que restaba y muri√≥ del teatro de relaciones aqu√≠. ¬†El resultado de un h√≠brido de lo que traje del ISA y lo que Ramiro como director acumul√≥ de sus vivencias, era una persona que vio mucho teatro en varias partes del mundo.¬† En La declaraci√≥n hago el protag√≥nico, Iv√°n Vassiliyitch. Se estrena en una de las √ļltimas ediciones del Festival de Teatro de Relaciones y gano mi primer premio de actuaci√≥n con este personaje. Era una puesta muy en√©rgica, de intenso desgaste f√≠sico al aire libre, es complejo porque a nivel corporal te agotas, es parte del trabajo actoral y mientras m√°s sudor, mayor el disfrute en m√≠.¬† Tra√≠a algo en mi cabeza desde el ISA y es Trabaja sobre el cansancio y lo aplicaba todo el tiempo, era mucho m√°s joven tambi√©n (risas).

Ramiro tenía la idea de hacer una trilogía con Chéjov. Otra obra de las iniciales de Calibán fue La Institutriz, una pieza también del autor, que  conocí en el Instituto por Eduardo. Yo hacía esta obra con una muy buena actriz, Aimé Martínez, y también nos dio un premio de actuación en otro Festival de teatro de relaciones acá en Santiago de Cuba.

cortesía del entrevistado

¬ŅTe sorprendi√≥ la direcci√≥n art√≠stica de la agrupaci√≥n? ¬ŅQu√© pretensiones trajiste contigo a este empe√Īo?

El propio Ramiro es quien me induce a que comience a la direcci√≥n art√≠stica. Aunque √©l llevaba esta l√≠nea, siempre hubo afinidad en nuestro trabajo, me escuchaba mucho. Era alguien que ofrec√≠a muchas posibilidades, no era un director con celos profesionales y eso brinda comodidad. √Čl imparte un postgrado de direcci√≥n en la Universidad que culmina con el montaje de una obra o escenas de alg√ļn proyecto. Escojo Las Pericas, de Nicol√°s Dorr, monto el primer acto con los propios actores de Calib√°n, que eran j√≥venes y conf√≠an en m√≠. Lo hago ¬†con las ideas y herramientas de entonces. Actualmente rememoro y no lo repetir√≠a (risa). Es que uno evoluciona. Fue mi primer acercamiento a la direcci√≥n y eso lo agradezco a Ramiro much√≠simo.

Pasa el tiempo y Ramiro enferma, no contin√ļa su labor en Calib√°n. ¬†Se necesita alguien en la direcci√≥n art√≠stica. Mae est√° a punto de jubilarse. ¬†Desde un principio dej√© claro que no asumir√≠a la direcci√≥n general, porque evito un descuido de la creaci√≥n. Entonces la direcci√≥n del Consejo de las artes esc√©nica ¬†decide que Maikel Eduardo tome la direcci√≥n general del grupo y que yo me dedique a dirigir las obras.

cortesía del entrevistado

Fue sorpresivo pero existió una preparación. Luego del trabajo para el postgrado, Las pericas se montó completa, los muchachos del grupo me lo sugirieron y fue la primera obra que dirigí. Se puso en la escena muchísimo, tuvo muy buena aceptación popular. Se trata de una farsa a partir de otros códigos fuera de lo acostumbrado. El género  se asociaba al teatro de relaciones, ésta además de ser una obra de sala, generó comentarios como que en la farsa no se llora o sufre, y yo le decía a la gente que  sí, se llora, sufre como una obra dramática, lo que el tratamiento es otro. Es muy complejo encontrar esa verdad cuando tienes que ser grandilocuente y además asumes  un personaje con una máscara facial. Pero sí se es visceral en todo lo que se haga.

Cuando me llega la dirección tenía los montajes de  Las Pericas y Cualquier lugar menos éste. La segunda, del teatro psicológico norteamericano que también se llevó a escena con Calibán. Es decir que ya contaba con un inicio en la dirección de actores  y mis primeras puestas en escena.

cortesía del entrevistado

Compártenos acerca del trabajo colectivo para la selección, construcción de las obras y puestas escénicas de la agrupación.

Creo que es imprescindible que cuando uno selecciona una obra  el actor sienta motivación por lo que va a realizar. En Calibán  nos reunimos en el consejo artístico del grupo y proponemos lo que queremos. Más allá, no me gusta que se quede en este espacio y  opto por compartirlo con los actores, escucho sus ideas, porque quien dirige lo piensa de mil maneras,  que si el actor no se identifica no haces nada.

Por lo general escojo el repertorio. Con tristeza digo que hay muy pocos actores con inquietudes para la¬† proposici√≥n de una obra. Me encantar√≠a que si por ejemplo quieren hacer un mon√≥logo vengan con el texto y digan ‚Äúquiero hacer esto‚ÄĚ. Pero casi siempre los actores esperamos por el director.

cortesía del entrevistado

Luego, cuando veo la aceptación de los actores ya sé que puede funcionar. Empezamos el trabajo de mesa, donde aparecen todas las dudas y hay que aclararlas. Es lo que te dice la visión del director, y la tuya como actor, qué le vas a poner a ese personaje. El trabajo de investigación es fundamental  antes de subir a escena.

Siempre sit√ļo a los actores con respecto a la escena que se trabajar√° al d√≠a siguiente, lo mismo puede ser la primera que la √ļltima. Dejo que ellos se muevan, inicialmente con el texto en las manos. A partir de lo que surge organizo las piezas de ¬†lo que busco como director, pero les doy libertad y no me aferro a lo que ya pens√©. Lo que ellos hacen inevitablemente ¬†modifica lo que ¬†prev√≠, siempre pasa, hasta llegar a una fusi√≥n.

El actor necesita hacer verídico lo que sucede en escena y el director debe su entendimiento a que cada quien lo imagina de una forma.  Ese consenso es positivo y trato de mantenerlo. Eso sí, hay aspectos que se tienen muy puntuales y no es la intención un cambio en el discurso. También hace falta la valoración de si lo que el actor propone es funcional o no.

Hay una obra que es referente en mi carrera e ilustra estos procesos, Quijotísimo. En cuestiones de la dirección me dio muchísimas herramientas en Calibán, más que las anteriores.

El montaje de Quijot√≠simo lo comienza Ramiro Herrero cuando regresa en uno de sus viajes a Espa√Īa, y me propone que haga el Sancho en esta versi√≥n del Quijote. Es el personaje que lleva la obra. Pasan dos a√Īos al intento y no funciona. En ese periodo sacamos Tragatierras, una obra que hicimos con Cristine en la Alianza Francesa; luego otra y la primera, nada. Aunque Ramiro era de la creaci√≥n colectiva, los actores no estuvieron identificados. La propuesta se sal√≠a de los par√°metros del grupo en el teatro dram√°tico para adultos, porque se dirigi√≥ a los ni√Īos. √Čl se va a Espa√Īa y en alg√ļn momento me da la libertad de concluir a mi manera.

cortesía del entrevistado

Convers√© con los actores del inter√©s que la puesta podr√≠a suscitar en los ni√Īos por lo que significa El Quijote y el acercamiento a la lectura como la novela maravillosa que es. Les propuse un montaje de cero, todo lo previo se quit√≥, incluso la producci√≥n de la obra. Se concibi√≥ ¬†para espacio abierto y nosotros la llevamos a sala. En los inicios no inclu√≠a luces, era una obra para carnaval. Hicimos nuestro taller, la escenograf√≠a, los vestuarios y dise√Īos de las m√°scaras todo se cambi√≥. √Čramos muy j√≥venes y llegamos a esos extremos que en la actualidad no me atrevo. No tengo mil a√Īos pero uno le toma respeto a esas cosas, a esa rebeld√≠a de romperlo todo, quitarlo (risas), eso es muy de j√≥venes. Y era ese el momento, siempre por una buena causa, por hacer el teatro.

Mucha gente se molest√≥, lo comprendo; yo digo que salvamos algo que hubo que cambiar y se hizo, entre todos, con nuestros recursos. En la idea original se usaban dos caballos de madera, me los imagino y hubiera sido muy molesto porque era la cabeza del caballo y un palo alargado como un caballito donde iban montados Sancho y el Quijote todo el tiempo en una obra que duraba una hora. Una de las cabezas de caballo se convirti√≥ en un personaje, el Secretario le nombramos. Sal√≠a un caballo negro inmenso con el que se emocionaban los ni√Īos, era ver un esperpento. ¬†Los actores se enamoraron y la direcci√≥n art√≠stica estuvo compartida, porque fue un proceso que inici√≥ Ramiro y yo le respet√© todo el tiempo. Cuando Ramiro regres√≥ de Espa√Īa se encontr√≥ con otra cosa, le pareci√≥ bien y nunca hubo un s√≠ ni un no por eso. Hice justamente lo que me dijo: ‚Äúhas lo que quieras‚ÄĚ y¬† √©l estuvo conforme.

cortesía del entrevistado

La manera de trabajo de Calib√°n es esa, a veces con mucha diversi√≥n. Rechazo la amargura, evito la rigidez por la salud del proceso art√≠stico. Valoro el punto donde la seriedad y la responsabilidad coexistan pero que no se vuelva amargo ni pesado. La creaci√≥n tiene mucho que ver con el juego. ¬†Entonces trato que fluya el buen estado de √°nimo a√ļn en las obras m√°s terribles, m√°s dram√°ticas. ¬†Propicio ¬†que en los momentos en escena, de b√ļsqueda y construcci√≥n colectiva los actores encuentren un buen ambiente y hasta alg√ļn chiste.

Hay obras que llevan el esp√≠ritu de uno mismo. En tu caso, ¬Ņcu√°les son esas piezas que en Calib√°n por una u otra raz√≥n te resultan espejo?

Aqu√≠ vuelvo a La declaraci√≥n, ya hablamos de esta obra que me movi√≥ mucho y en lo profesional ¬†hizo que encontrara al actor. Hacerla me dio mucha seguridad, encontr√© elementos cuya presencia en m√≠ ignoraba hasta entonces. Soy una persona t√≠mida, los actores cuando tenemos esa caracter√≠stica¬† pasamos¬† dificultad en escena porque uno se inhibe y se revisa demasiado. De hecho en la actualidad aunque estudi√© cinco a√Īos como actor, prefiero la direcci√≥n. La declaraci√≥n hizo que sacara muchos demonios. Logr√© lanzarme, ser grandilocuente sin miedo a los excesos. Apel√© a varias herramientas y sent√≠ la sorpresa del p√ļblico, la expectaci√≥n, esas sensaciones las tuve en cada puesta. Aunque soy t√≠mido tengo una energ√≠a fuerte, muy alta. Me permiti√≥ hacer ese desborde energ√©tico que maravillaba a la gente. Combin√© toda la preparaci√≥n f√≠sica que me dio el ISA, era algo muy intr√©pido, un personaje muy √°gil. Todo en una hora y cinco minutos hasta la muerte del personaje, con una partida que en s√≠ eran solo segundos de descanso porque reviv√≠a. Era una obra que al p√ļblico le gust√≥ mucho. Se acercaban para preguntarme de las pr√≥ximas puestas y sobre mi personaje de Iv√°n Vassiliyitch.

Incluso en un Máscara de Caoba se acercó Ariel Bouza, uno de los mejores directores que existen en el país. Después de ver La declaración me ofreció un lugar en Pálpito, sólo que mi interés ya era dar mi contribución a Santiago.

La Institutriz es una obra cuya menci√≥n vale, ah√≠ hice la se√Īora de la casa. Es una puesta que me permiti√≥ la improvisaci√≥n, disfruto de este recurso en escena. Tengo an√©cdotas espectaculares de la puesta¬† en el patio del Cabildo. Es la historia de una mujer que estafa a la sirvienta el d√≠a del cobro, y de una suma de sesenta u ochenta pesos le entrega once solamente. ¬†La gente se identifica con la historia y reacciona con intercambios y acotaciones desde las gradas al espacio de representaci√≥n.

cortesía del entrevistado

Con una de las puestas de esta obra, me divert√≠ much√≠simo tras un aprieto. ¬†Hay un momento donde la se√Īora le exige a la institutriz que cuente el dinero. Cuando la criada lo hace llega a diez y reclama, a¬† lo que la se√Īora ¬†contesta ‚ÄúAh bueno busca por el piso que seguro dejaste caer el √ļltimo‚ÄĚ. Alguien del p√ļblico lanza un peso, cuando en realidad la idea es que no apareciera. Tengo que improvisar y la frase que llega es la famosa ‚ÄúOjal√° que llueva caf√© en el campo‚ÄĚ.¬† Del p√ļblico comienzan a llover pesos que inundaron el patio de monedas, y la se√Īora recoge todos los pesos.

Siempre recuerdo como ya hablamos a Quijot√≠simo, aqu√≠ actu√© y realic√© la direcci√≥n. Se trabaj√≥ la espectacularidad, que deslumbraba a todo el que la vio. El texto es preliminar, sin embargo la construcci√≥n de la puesta s√≠ es buena. Se recre√≥ la batalla de los molinos, un momento fabuloso, lo hicimos con unos vestuarios de una obra anterior, y eso lo usamos en los molinos, que llevaban como aspas en las manos, especie de banderas de saco como todo el vestuario, con aquellas capuchas y batones inmensos encaramados en unos coturnos. La batalla desde la coreograf√≠a junto al dise√Īo de luces cobraba misterio, era m√°gico. Es una de las obras que todav√≠a nos piden reponer. Y a pesar del tanto tiempo transcurrido todav√≠a¬† valoro traerla a escena nuevamente.

Y está Agnus… por supuesto.

En tiempos recientes, la puesta de Agnus Dei result√≥ de buena acogida por el p√ļblico en cada una de sus puestas. ¬ŅQu√© se llev√≥ de ti y qu√© dej√≥ cada uno de estos momentos?

Yo conozco a Agnus, que luego transformamos el nombre como Agnus Dei, por el significado de Cordero de Dios. Con esta pieza se grad√ļa la mitad de mi grupo en el ISA. Yo lo hago con Zool√≥gico de cristal junto a tres estudiantes m√°s, y el resto, que eran mujeres, se grad√ļan con Agnus. Eduardo Eimil era el director de nosotros y quien montaba la tesis

La obra tiene mucho de Eduardo, cuando pienso Agnus, pienso en su calidad como profesional. En aquel entonces y sin saber que iba a dirigir despu√©s, tuve la intenci√≥n de hacerla alg√ļn d√≠a. Supongo que lo visualic√© como director porque todos los personajes son femeninos, y el planteamiento ¬†no soporta que un actor interprete alguno de √©stos.

Eduardo concibió un espectáculo para la tesis, con vestuarios espectaculares, escenas que recreaban la navidad, las imágenes que uso toman como partida aquellas.  Era una puesta de sala y no intimista como la asumí. Se cantó, porque mi grupo en el ISA tenía el don de la musicalidad y él aprovechaba eso. Todas las actrices cantaban. Era casi un musical, que conservó el dramatismo propio del argumento.

cortesía del entrevistado

Hace casi dos a√Īos ¬†con las clases que imparto en el ISA al tercer curso, periodo en que ¬†tratamos el teatro psicol√≥gico, selecciono escenas de Las Brujas de Salem, y doy con Agnus de nuevo. Monto alrededor de tres escenas para los estudiantes. Y en este proceso me sent√≠ listo para su realizaci√≥n. Agradezco el tiempo que transcurri√≥ para desprejuiciarme de lo que form√© parte y conoc√≠a de memoria. En el ISA me quedo fascinado con el trabajo de Karina Alcina como la psiquiatra;¬† la vi en el personaje y le habl√© de la posibilidad del montaje con Calib√°n.

El espacio del ISA donde se realiz√≥ es un aula peque√Īa, siempre se hizo frontal, pero a partir de ¬†esa visualizaci√≥n me decido por la modalidad de teatro arena con la agrupaci√≥n. Quise que el p√ļblico tuviera la oportunidad del roce con el actor al momento de su desgarramiento, l√°grimas, sonrisas, inocencia. Me enamor√© de esa manera de plantear Agnus y me dio la oportunidad de desprenderme del espect√°culo del que fui testigo. De desprenderme de eso, no de las ense√Īanzas de Eduardo. Tenemos muy buena comunicaci√≥n, cualquier duda se la consulto y escucho sus criterios. Su opini√≥n para m√≠ es sagrada. ¬†Los aspectos que guardan similitud o que encuentran su g√©nesis en ese espect√°culo del ISA se las consult√©, aunque el tratamiento no tiene que ver, es diferente. Los personajes guardan distancia con los que se plantearon con anterioridad.

cortesía del entrevistado

Es una obra que ofrece inmensas posibilidades al actor. Aposté por  una puesta muy minimalista, cuya responsabilidad recayera en la actuación. Hay acciones en que se fuma un cigarro, sirven un té, anotan en una libreta, lo demás es el actor con el otro, en un intercambio de emociones que sustentan  esa historia terrible a la gente que tiene alrededor.

Nos  ha dado regocijo porque Santiago de Cuba no tiene costumbre de tener puestas de este tipo. Nosotros somos más pintorescos, y no está mal, me parece fabuloso, pero se necesita variedad.

Me dio un poco de temor al principio. Me pregunt√© si funcionar√≠a en el p√ļblico, su aceptaci√≥n. Y s√≠, tambi√©n detr√°s de la historia hay un g√©nero policiaco que a la gente le atrapa porque todos quieren saber qu√© sucedi√≥ ah√≠. Es una historia plena de informaci√≥n, densa, que no aburrida. Ponemos ante el espectador un drama fuerte que lo mantiene en tensi√≥n. Esa misma curiosidad, ese policiaco, el personaje de la doctora Livingstone, una psiquiatra que a la vez hace de detective, amarra a la gente. Con el tema de la mujer y la maternidad adem√°s, ¬†se identifica la mayor√≠a.

cortesía del entrevistado

En otras ocasiones las personas me indagan acerca de la temática religiosa en la obra. Desde mi concepción el espacio de la religión es un pretexto. La razón principal no es la delación de cosas que sucedieron en la iglesia católica aunque sí lo digan. La intención no es juzgar a la religión  o a la ciencia. La esencia es la provocación del pensamiento y veas que tus razones no son absolutas, que hay una mirada del otro lado. La psiquiatra no justifica que Agnes haya tenido un hijo que no fuera de un hombre; y la monja sí, porque ve en ella a una criatura suprema, celestial. Esa batalla entre ellas es como desmembrar a un ser en dos partes, que es lo que consiguen al final. Agnes es quien paga una disputa entre ciencia y religión. Es una historia que a la larga hurga en el asesinato de un bebé, conmueve y desgarra.

Estoy muy feliz con el trabajo que se ha hecho. Próximamente nos proponemos su reposición porque está fuera de cartelera un tiempo. Claudia Valdés asume el personaje protagónico y es una obra que pretendemos mantener.

Comedia a la antigua te da la oportunidad de realizar la direcci√≥n art√≠stica a la entrega de los maestros de A Dos Manos. ¬ŅC√≥mo se entrecruzan juventud y experiencia en la escena?

Tener a Nancy Campos y a Dagoberto Ga√≠nza en escena es un lujo para cualquiera. Todo el proyecto comienza en las captaciones del ISA con otro de los nombres importantes en mi vida profesional, Corina Mestre. Ellos le piden¬† que les sugiera una obra, algo que para m√≠ es muy valioso. Son dos actores mayores, Dagoberto tiene ochenta a√Īos y Nancy setenta, y a esa edad las ganas de permanencia sobre las tablas lleva un reconocimiento infinito. Tambi√©n me identifico con esas edades, emocionalmente me trasmiten mucho, lo relaciono con mi abuela que ya no la tengo. Una persona adulta es sagrada.

cortesía del entrevistado

Corina les remite a Comedia a la antigua, que se hizo hace mucho tiempo en Teatro Estudio. Me sit√ļa en la pieza pues no la conoc√≠a. Corina pregunta qui√©n se las va a montar y ellos contestan que Orlandito. Ah√≠ s√≠ quedo en un ‚Äú¬Ņc√≥mo que yo?‚ÄĚ, ¬†mira la cantidad de trabajo que tengo, era como un ¬°ay dios m√≠o! ¬°Pero lo agradezco tanto de verdad! Por ah√≠ empieza esta historia.

Hicimos las captaciones, a los cinco d√≠as ya ten√≠a la obra en mi poder. Corina asume la asesor√≠a de todo el proceso, del dise√Īador, trabajo con Nelson Acevedo, profesor en la escuela de Camag√ľey,¬† investigador, una persona de teatro con muchos conocimientos. √Čl me asesora toda la parte dramat√ļrgica. Viajaba una semana al mes mientras se hizo el trabajo de mesa y arreglo de texto porque es una obra muy extensa que se sintetiz√≥. A las historias se les hizo cambios o m√°s bien ¬†se excluyen partes en las tramas de cada personaje, no se desarrollan todos los conflictos que tiene cada uno. Es una pieza muy extensa que durar√≠a al menos m√°s de tres horas.

cortesía del entrevistado

El trabajo con Nancy y Dagoberto es una escuela, es ver a dos actores con unas condiciones inmensas, con un respeto a la profesión que emociona y cada alumno debería conocer. En ellos hay respeto al escenario, la profesión.

Al inicio entré con nervios, qué te voy a decir. Me pregunté cómo hacerlo, cómo les digo las notas. Sencillamente hice lo que siempre, conversaciones, ensayos, dirigí como si fuera a los actores más jóvenes del mundo, con respeto y buen trato como lo hago de forma habitual. Así funcionamos. Para mí ha sido una gran escuela la experiencia con ambos, hay elementos que incorporas. Tienen recursos que uno se asombra la manera que hallan para resolver distintas situaciones. Son muy profesionales, les tengo mucho respeto y estoy más que agradecido.

Ellos quieren montar algo m√°s conmigo, estamos en ese proceso con El √ļltimo cartucho, de autor franc√©s. La encontr√© en internet, tambi√©n es para dos personajes. Me comuniqu√© con el se√Īor y dio su aprobaci√≥n. Estamos inmersos en ese proyecto, es lo m√°s grande ver a personas de esa edad en escena. Es por lo que apuesto siempre, porque la gente ame por sobre todo el teatro. Es nuestro refugio, eso me dej√≥ la escuela, Eduardo, Ramiro y Corina cada vez que coincido con ella. Ese amor sin medidas por lo que hago, el teatro, y ese respeto que es permanencia.

Estás ante la reposición de Pasaporte, me gustaría que hablemos de esta pieza.

Pasaporte es una obra de Yunior García, la conocí por Víctor Garcés, uno de mis alumnos en el ISA, ahora está en la Habana con Celdrán.  Leo el texto y me encantó.

cortesía del entrevistado

¬†En ese momento est√°bamos en Calib√°n en alg√ļn proceso de montaje. Nosotros tuvimos mucho v√≠nculo un tiempo atr√°s con la Alianza Francesa. Con Cristine, la directora entonces,¬† Maikel y yo montamos Tragatierras, obra con la que fuimos en el 2011 al Salvador. Ella mont√≥ otras cosas en Calib√°n con Dalia. Trabajamos con Cristine y Maurice, entonces su esposo. Maurice viaja a Cuba con la intenci√≥n de continuar el montaje de vez en cuando de alguna que otra obra. Monta La Tabla de salvaci√≥n, se va a Francia y ese tiempo coincide con mi lectura de ¬†Pasaporte.

Le hago llegar el texto, a él le fascinó y viene a Cuba con la idea de su preparación. De hecho es una puesta de Maurice. Para esta ocasión actual,  y las funciones que se posponen  por el rebrote, no he tocado la puesta.  Sí trabajo con los que se incorporan al elenco, o sea, en este caso realizo la dirección de actores.  Se trata de jóvenes egresados de la Academia que ya es hora de verlos en escena. La obra no tendrá cambios en su montaje y el actor la asume como muchos de ellos la han visto. Trato de trabajar con ellos desde su punto de vista, porque la concepción de montaje está pero el personaje lo crea el actor. Las particularidades las encuentran ellos.

Ten√≠amos funciones los pasados fines de semana. Son actores j√≥venes con muchas ganas. Fueron los de la iniciativa por estrenarse, algunos todav√≠a me dicen profe. Yo con todo el placer me bajo, y cedo mi personaje a alguien. Me parece que es una manera de ense√Īanza y que los j√≥venes se motiven. Los personajes no son de uno, est√°n escritos. No se puede vivir con temor, mucho menos con alguien que fue estudiante tuyo. Se trata de dar oportunidad a que se haga con dignidad y que el actor crezca.

Pasaporte tiene esa cualidad, de que las nuevas generaciones pasen por ella, es una obra escuela. Vamos a llamarle así, es un pasaporte a Calibán. Me alegra que no sea una puesta mía porque así ellos experimentan otra manera. Quiero que cuando comiencen las funciones se mantenga un buen tiempo en cartelera, para que puedan foguearse en eso.

Tu construcci√≥n profesional se alimenta con el ejercicio de la docencia en la Escuela Vocacional de Arte Jos√© Ma. Heredia, en la actualidad eres el responsable en el departamento de actuaci√≥n. ¬ŅC√≥mo se complementan el actor, director de escena y el docente?

Mira, la escuela es una escuela para todo el mundo. Siempre aprendes en este escenario. Me gradué y empecé en Calibán en el 2006 y en el 2007 comencé a impartir clases, sin la idea de nada. Cuando tomé un programa en mis manos fue algo inquietante. Sin embargo vi mucho de lo que cursé en el ISA. Nunca pretendo saberlo todo, siempre escucho. Esto no es un grupo de teatro, aunque cuesta entenderlo, no lo es. Es un lugar para brindar herramientas y formación, con todo lo que aborda la palabra, en una persona, actor, adolescente.

cortesía del entrevistado

En la medida que impart√≠ la docencia, ¬†me posibilit√≥ que en mis primeros a√Īos en Calib√°n experimentara una mayor seguridad. En el aula en el intercambio con los alumnos, los se√Īalamientos, sugerencias, incorpor√© como actor otras herramientas. El ejercicio de la docencia y el de direcci√≥n te sistematizan un proceso. Diriges ¬†al estudiante pues, aunque sea un proceso de formaci√≥n es directivo. ¬†Antes de la ense√Īanza¬† est√°s en tu burbuja y luego, la burbuja se rompe. La docencia es fundamental, al menos para m√≠.

Soy alguien que crea mucho sentido de pertenencia, llego a un lugar y ah√≠ me mantengo. Hablo del 2006 y todav√≠a contin√ļo en Calib√°n; digo el 2007, y permanezco en la escuela. Son dos lugares por los que siento, protejo y cuido mucho.

Defiendo la cohesión y prestigio del departamento, la tenencia de un claustro lo mejor posible es clave en eso. Busco que persistan las buenas energías pues trabajamos entre artistas. Ahora tengo la responsabilidad principal, algo que confieso no deseaba, justo por razones como que el curso pasado no impartí docencia porque la carga era mucha y debía dedicarme a una u otra cosa. Sin embargo en el presente ya no resistí y estoy directamente con la docencia y  el departamento. Es mi razón de ser.

Por ejemplo me encanta montar en tercer a√Īo ¬†el verso, y me adue√Īo porque lo disfruto. Persisto en que los estudiantes se identifiquen con esta expresi√≥n tan compleja. Hablamos del siglo de oro espa√Īol, algo que no tienen cercano, no hay teatro en verso, en la actualidad no se hace. Muy dif√≠cil que quiz√°s en La Habana se monte una obra, pero aqu√≠ no. Es mucha la distancia e intento que se enamoren de eso. Veo la parte m√°gica, un importante ejercicio para el futuro actor. Quien pueda decir un verso de forma correcta, puede asumir un texto en prosa con acierto por el resto de su vida.

Tengo a la Vocacional de Arte al mismo nivel que el grupo de teatro, no los puedo separar. Es un lugar con mucha responsabilidad porque formas a tus colegas, a los actores, a diferentes generaciones. Un actor, un artista tiene una responsabilidad social muy fuerte. Tiene el encargo de la movilización  del pensamiento, o simplemente de divertimento. Es la responsabilidad que trasciende tu persona o  cualquier grandeza, es tu función social. Eso no se debe olvidar y es de las ideas que trato de inculcarles a los muchachos. Es difícil, sobre todo en nuestro medio, porque la gente quiere reconocimiento. Trabajo con una frase de Stanislavski que es en apariencias sencilla, Vivir el arte en uno, y no a uno en el arte. Es lo que defiendo dentro del mundo del teatro, ya sea en la escuela como en el grupo profesional. Tal vez por eso he tenido empatía con muchas personas.

Creo que ahí está la clave de lo que hago, como en los casos de Nancy y Dagoberto, dos personas inmensas, personalidades del teatro cubano; que confiaran en mí para dirigirlos, es grande.

Esa frase nadie la usa por simple, ¬°pero dice tanto!, Vivir el arte en uno, y no a uno en el arte. Eso me define como persona.


Escena #2: El deseo (otro panfleto escénico)

Cartel de la obra (Dise√Īo de Frank Lahera)

Un grupo de teatro no es una puesta en escena. La construcci√≥n de un colectivo teatral depende de m√ļltiples factores mediados por el tiempo como argumento inevitable. Crear un proyecto que pueda trascender a la vida de sus integrantes y perdurar como s√≠mbolo de quienes observan para purgar sus deseos, es una tarea casi-ut√≥pica en la contemporaneidad santiaguera. La muerte paulatina del siglo XX para mi generaci√≥n, traer√° grandes p√©rdidas. De ah√≠ la necesidad de entender al teatro como una mecanismo para salvar la memoria, no solo aquella que nos antecede, tambi√©n la que se edifica desde el ahora.

En el Grupo de Experimentación Escénica LA CAJA NEGRA estamos tentados al constante diálogo con la memoria. La información que se hereda no solo es visible a través de los libros, nuestros cuerpos traducen su existencia y la subvierte. Nuestro cuerpo es un recipiente para la memoria. Todos los conceptos son demostrables a través de nuestra corporalidad. Ahí yace una tesis que forma parte de mi investigación teatral, la cual he desarrollado desde el primer espectáculo.

En septiembre de 2016 estrenamos nuestra primera obra: El Deseo (otro panfleto esc√©nico). La sala Van Troi del Cabildo Teatral Santiago nos acogi√≥ durante un mes con gran afluencia de p√ļblico. Nuestra propuesta caus√≥ una entrop√≠a en la ciudad, dividi√≥ a p√ļblicos, especialistas y nos mostr√≥ como un proyecto teatral emergente.

foto: Alcides Carlos Gonzales Díaz (Tití)

La obra empez√≥ su recorrido en agosto (de ese mismo a√Īo). Varias presentaciones en modo Work in Progress en el patio de la Casa del Joven Creador de Santiago de Cuba permiti√≥ nuestros primeros contactos con el espectador. El p√ļblico es una de mis grandes obsesiones; en gran medida creo que los directores montamos las obras que quisi√©ramos ver como espectadores. Esos d√≠as de agosto fueron vitales para pensar c√≥mo mover al p√ļblico se su zona de confort. Cada presentaci√≥n era nueva por la cantidad de cambios que hac√≠amos antes de empezar.

foto: Alcides Carlos Gonzales Díaz (Tití)

Se trataba de mi primer montaje, el cual había escrito desde el escenario sin que pasara por filtros convencionales ni opiniones externas. Organicé el proceso desde una dramaturgia espectacular condicionada por impulsos y resonancias verdaderas. Fue un proceso de libertad absoluta.

En alg√ļn momento empec√© a llevar peque√Īos mon√≥logos al ensayo y lo montaba. Luego llev√© di√°logos y, por √ļltimo, fragmentos de obras de otros autores que inclu√≠ en el texto espectacular. El poema La isla en peso de Virgilio Pi√Īera fue transversal en todo el texto. Mientras que M√°quina Hamlet y H√©rcules 5 de Heiner M√ľller dinamitaron las circunstancias e historias de vida de los actuantes. Construimos un discurso est√©tico basados en cajas de cart√≥n desechables. Fragmentos de la memoria colectiva que habita en objetos sin m√°s valor que la comercializaci√≥n de alg√ļn producto. ¬ŅEs la memoria un producto?

foto: Alcides Carlos Gonzales Díaz (Tití)

Nuestra experiencia con el espectador durante los Work in Progress nos ayudó a darle forma a un gran caos. La simbología propia de los objetos a utilizar y el contenido ideológico de la propuesta tenían una fuerza que superaba nuestras intenciones. Durante una de las tantas tardes que pasábamos en el Café Sofía, vi acumulada una gran cantidad de cajas de cervezas, y esa imagen fue el detonante para la visualidad final del espectáculo.

foto: Alcides Carlos Gonzales Díaz (Tití)

La sociedad nos construye con sus marcas y productos. Nosotros (cuerpos para el deseo) somos el resultado de nuestras posesiones. Esta tesis me sedujo muchísimo, gran parte del montaje dialogaba con ella. Por otra parte, los textos que seleccioné y escribí ponían sobre la mesa un espectáculo que diagnosticaba a mi generación dentro de los preceptos que heredamos. Conceptos que para nosotros poseían otras definiciones y práctica social.

  • ¬ŅQu√© es la masculinidad?
  • ¬ŅQu√© es la heroicidad?
  • ¬ŅC√≥mo/qui√©nes son mis h√©roes actuales?¬†
  • ¬ŅQu√© tan masculinos son mis h√©roes?
foto: Alcides Carlos Gonzales Díaz (Tití)

El espectáculo se hizo un parte-aguas. Cinco actores jóvenes, con sus cuerpos semidesnudos en un escenario infinito, viven la experiencia de actuar su primera obra. Una experiencia sincera/indócil sustentada en sus propias vidas.            

Un pa√≠s. Una familia. Una virgen pol√≠tica. J√≥venes atrapados por el discurso social/hist√≥rico. Una madre que sacrifica a sus hijos. Hermanos obligados a matarse entre s√≠. H√©rcules sin su fuerza divina. La vida del santiaguero mostrada por Sara G√≥mez Yera desde su documental Ir√© a Santiago. Los versos de Virgilio transform√°ndonos en islas sobre un escenario que parece rechazar la ficci√≥n teatral. Otro Hamlet traicionado que busca vengar a su padre. ¬ŅAs√≠ se construye un panfleto?

foto: Alcides Carlos Gonzales Díaz (Tití)

La obra iniciaba desde que el p√ļblico se dirig√≠a a la sala. Todo el pasillo del Cabildo Teatral Santiago estaba inundado de cajas y desechos. All√≠ habitaba un ente protector de los objetos. Un ente conocedor de la memoria vertida en esos objetos. Un ente que sintetizaba lo que suceder√≠a despu√©s en la sala.

Recibido por dicha aparici√≥n, el p√ļblico era conducido por un mar de cajas de cart√≥n de diferentes tama√Īos y radio reloj, el infinito radio reloj. Las cajas invad√≠an toda la platea extendiendo el √°rea para la representaci√≥n hasta convertir a todo el edifico en un solo escenario. A las 8.30 p.m, hora dada por radio reloj, se proyectaba el documental Ir√© a Santiago. Un material que ilustra la idiosincrasia del santiaguero y permit√≠a la comparaci√≥n con el individuo actual, con el espectador presente.¬†

foto: Alcides Carlos Gonzales Díaz (Tití)

El actor nos cuenta su biografía, no pierde su nombre, no interpreta un papel, es un héroe sentenciado a sobrevivir dentro de una escena atroz y política.   

La deconstrucción conceptual/cultural de nociones tan arraigadas como la masculinidad o la heroicidad y su redefinición desde el sentir de la juventud santiaguera, fue una gran osadía nuestra para el contexto donde habitamos. Los actores llevaban soportes negros como vestuario, imagen utilizada para mostrar al cuerpo como eje de poder. El cuerpo como escudo/imagen de victoria/sexo/acción/identidad/adicción/teatralidad y centro de contradicción. El actor como cuerpo político que todo lo que toca se convierte en símbolo.

El Deseo… supuso para nosotros un auto-reconocimiento como Homo-theatralis. El actor no renuncia a las máscaras, los personajes, los artificios, pero se expone como centro de la polémica y el análisis. Fue nuestro primer intento por llegar a un teatro autorreferencial, con síntomas del bio-drama, el docu-drama, y las libertades creativas del performance.

Desde sus complejidades el espect√°culo no solo habla de los conflictos de una historia posdram√°tica donde una generaci√≥n teatral empezaba a tomar conciencia y control de su medio. La obra tambi√©n cuestionaba al teatro mismo. Fue un grito generacional inc√≥modo/apasionado/y reflexivo. La puesta permiti√≥ mostrar nuestra postura con respecto al teatro pasivo y extremadamente artesanal con el que dialogamos constantemente. ¬ŅDial√©ctica?

foto: Alcides Carlos Gonzales Díaz (Tití)

La puesta fue un punto de ruptura al ser divergente con las f√≥rmulas teatrales empleadas en la escena santiaguera. La manera de abordar el tema confrontaba con el an√°lisis del espectador especializado. El intento de mostrar la realidad con tan alto contenido polis√©mico tambi√©n result√≥ pol√©mico en un sector del p√ļblico. Muchos nunca entender√°n el documental de Sara al inicio de la obra, ni la interdisciplinariedad de la propuesta. Sentirse cuestionados todo el tiempo por actores-adolescentes es dif√≠cil de asumir desde una inclusi√≥n limitada del criterio. Lo cierto es que el actor tuvo la oportunidad de ser libre y cuestionar todo: al director, su condici√≥n de actuante, su historia de vida, su masculinidad, la heroicidad de su padre, y su ADN mamb√≠.

La obra estuvo Integrada por un mismo elenco en todas las prestaciones: Jos√© Alfredo Pe√Īa Ortiz, Erasmo Leonard Gri√Ī√°n Labadi√©, Diego Alexander Torres Olivares, Ahmed Ramos Lescay, Adri√°n David Bonilla Ch√≠a y Raudelis Torres Maceira. De ellos solo Jos√© Alfredo y Erasmo contin√ļan en el grupo, los otros sufrieron el peso de la indocilidad cotidiana de la urbe.

foto: Alcides Carlos Gonzales Díaz (Tití)

El trabajo mostr√≥ al grupo como una plataforma para la experimentaci√≥n y no pocos se opusieron. Muchos vieron al proyecto en quebranto de la ense√Īanza art√≠stica tradicional y el quehacer de los teatristas de la ciudad. Mientras otros encontraron en LA CAJA NEGRA su espacio de realizaci√≥n profesional, estableciendo v√≠nculos creativos con nuestra investigaci√≥n.

La aceptaci√≥n entre los m√°s j√≥venes nos ha permitido esquivar las trabas y los infundios desde entonces. El p√ļblico joven representa uno de nuestros mayores retos. De ah√≠ que entre nuestros objetivos de trabajo est√© el di√°logo con ese sector tan vulnerable y tan falto de atenci√≥n.

Creo que la obra nos super√≥. Se nos hizo grande porque su b√ļsqueda lo era. Nos descubrimos en ella y la disfrutamos al m√°ximo. Lo cierto es que no pod√≠a montar otra cosa. Lo que expusimos fue un acto de sinceridad absoluta. Un gesto que modific√≥ mi vida y la manera en la que hoy entiendo el teatro.

El Grupo de Experimentación Escenica LA CAJA NEGRA se define como una plataforma de creación que aborda la escena desde todas sus variantes y potencialidades. Es un teatro que no va en detrimento de nada sino a favor de un arte vivo y renovador. Un teatro de la memoria. Un teatro infinito en el cual puedo entenderme con mi generación.


Escena # 1: La Caja Negra, una biografía generacional

I

El teatro es un acto de fe. Un salto al mundo interior de los hombres. Un desafío a las invenciones sociales/morales/filosóficas/políticas. Una excavación a través del yo y sus armonías conductuales. Una praxis de la ética grupal.    

Cuando el 14 de junio de 2016 empezamos a entrenar en el patio de la Casa del Joven Creador de Santiago de Cuba, nunca imagin√© los avatares de la creaci√≥n teatral. El teatro era un conjunto de valores que se mostraban ante m√≠ como un absoluto caos. Un caos hermoso y seductor, una comprensi√≥n otra sobre mis circunstancias y mis b√ļsquedas expresivas. En ese momento no pude intuir los dilemas que vienen junto a la profesi√≥n, donde legitimar cada gestus creativo es un ejercicio de perseverancia total.

El teatro que imaginaba era un cuerpo puro y transgresor, un cuerpo que cre√≠a ser capaz de representar. Todos los d√≠as a las 5.00 pm, un grupo de ocho amigos se encontraban para darle forma a esa ilusi√≥n. Entonces trabajaba como profesor de actuaci√≥n en la Escuela Profesional de Arte Jos√© Mar√≠a Heredia y Heredia; algunos de mis estudiantes se interesaban por alargar las jornadas docentes. La AHS sirvi√≥ para encontrarnos y desarrollar nuestras capacidades en una instancia extracurricular. Necesitaba conectarlos con el teatro como cuerpo del deseo, como acci√≥n viva. Algunos se cuestionaban si quer√≠an ser actores, si en verdad ten√≠an talento para una profesi√≥n que les parec√≠a tan distante y poco prometedora. ¬ŅPuede el teatro ser un acto de re-conducci√≥n/de salvaci√≥n? ¬ŅC√≥mo nace un cuerpo teatral?¬† ¬†

Un total de ocho personas iniciamos el trayecto. Alexis Mart√≠ Veranes, tambi√©n profesor de la escuela y egresado del Instituto Superior de Arte; Erasmo Leonard Gri√Ī√°n Labadi√©, egresado en actuaci√≥n por la escuela Manuel Mu√Īoz Cede√Īo de Granma; Jos√© Alfredo Pe√Īa Ortiz, estudiante de Letras de la Universidad de Oriente; Adri√°n David Bonilla Ch√≠a, Raudelis Maceira Torres, Diego Alexander Torres Olivares y Ahmed Ramos Lescay, todos estudiantes (en ese entonces) en el nivel medio de actuaci√≥n en Santiago de Cuba.

No teníamos un claro interés por crear un grupo de teatro, aunque en la praxis si actuáramos como tal. Nos conocimos a través de la escena y del ritual del café. Todos los días ensayo y luego al Café Sofía en la Plaza de Marte. Así me obsesioné con el teatro y el café expresso como elemento complementario.

  • ¬ŅRealmente busc√°bamos algo?
  • ¬ŅPuede el teatro ser una pr√°ctica feliz?
  • ¬ŅTiene algo que ver con el caf√©?
  • ¬ŅPor qu√© el teatro para nosotros empez√≥ como un juego?
  • ¬ŅPor qu√© no unirnos a creadores o instituciones teatrales de mayor trayectoria?

El teatro santiaguero no nos cautivaba. No tenía ninguna conexión con nosotros. Ni siquiera su valiosa historia nos parecía (en ese entonces) tan valiosa. Necesitábamos hablar de los conflictos de la gente que conocíamos, de nuestros familiares y amigos. Necesitábamos hablar de ese teatro que no nos representaba.

Entrenamiento del Grupo de Experimentación Escénica LA CAJA NEGRA (foto Juan E. Sosa)
  • ¬ŅPor qu√© empezar en el camino por el kil√≥metro cero?

Desde el kil√≥metro cero redescubrimos la palabra ‚Äúnecesidad‚ÄĚ como indulgencia pol√≠tica/est√©tica/social/teatral. Un motor que impuls√≥ las tardes de ensayo convirti√©ndolas en algo m√°s que un gimnasio com√ļn. El entrenamiento como b√ļsqueda sist√©mica: cuerpo, psiquis, voz e intelecto. La lectura y la visualizaci√≥n de textos y espect√°culos teatrales de distintas latitudes (en video/soportes digitales) alimentaron nuestra insipiente b√ļsqueda. Los que eran estudiantes vieron sus primeros espect√°culos de Teatro El P√ļblico, Teatro de la Luna, El Ciervo Encantado, Teatro Buend√≠a, Argos Teatro y otros tantos del panorama nacional e internacional durante esas tarde-noches. Se trataba de un aprendizaje sin fronteras y sin marcas de agua.

Recuerdo cuando compart√≠ con ellos Visones de la Cubanosof√≠a, obra de la maestra Nelda Castillo. Todos nos sentamos en el suelo frente a la imagen de proyector casi desechable. Desde el primer minuto sus rostros actuaron como una sinfon√≠a. La obra caus√≥ en ellos el mismo efecto que antes hab√≠a producido en m√≠. Fue el d√≠a m√°s importantes en la biograf√≠a del grupo en estos cuatro a√Īos. Nos cambi√≥ todo.

Luego de esa noche nuestra ‚Äúnecesidad‚ÄĚ era hacer algo tan vivo. Algo tan poderoso como el Mart√≠ de El Ciervo Encantado. Un Mart√≠ que no dec√≠a palabra alguna pero que romp√≠a el pecho de quien lo observara. All√≠ encontramos un teatro menos complaciente, audaz y sincero. Un teatro bello y demoledor.

¬ŅC√≥mo hacer un teatro tan cubano como el de Nelda Castillo? ¬ŅC√≥mo entender la grandeza de cualquiera de sus im√°genes? ¬ŅCubanosof√≠a? Lo cierto es que no pudimos entender la obra m√°s all√° del plano sensorial. Ese momento nos dijo cu√°nto necesit√°bamos crecer/buscar.¬†

Obra Cartografía para Elefantes sin Manada (foto de Belice Blanco)

No me percat√© cuando nuestras rutinas diarias de entrenamiento se convirtieron en ritual de aprendizaje (consciente), ni cuando nuestra ‚Äúnecesidad‚ÄĚ nos impuls√≥ a declinarnos por cierto lenguaje esc√©nico. No quer√≠amos repetir el modelo preexistente en la ciudad: las relaciones, lo popular, el folclor, la farsa, o lo did√°ctico. Cuando el escenario se convirti√≥ en el √ļnico fin posible ya √©ramos un grupo, o al menos as√≠ nos ve√≠amos.

Un día llegué con algunos textos para trabajar. Mi escritura surgió (también) como resultado de lo escénico. Empecé a darle voces a los cuerpos, a combinarlos sobre situaciones precisas, a encontrar el rostro/máscara/espíritu de cada ente. Así nació nuestro primer espectáculo: El Deseo (otro panfleto escénico). Un proyecto ambicioso que nos mostró al teatro como participación política, como debate generación y área de contagio ideológica.   

Filmación de un Video Colaborativo entre la banda de Rock Metastasys y el Grupo de Experimentación Escénica LA CAJA NEGRA durate la realizacion del proyecto Bitácora Joven (foto Carlos Gómez)

II

La experimentaci√≥n como m√°xima de nuestro ejercicio investigativo no fue un capricho, sino un resultado imposible de eludir. La b√ļsqueda de informaci√≥n nos permiti√≥ investigar y asomarnos a caminos diversos. Nuestra ‚Äúnecesidad‚ÄĚ fue el trampol√≠n hacia un lenguaje diferente al de nuestra escena popular y carnavalesca.

El performance se mostr√≥ como el camino m√°s pr√°ctico en el cual pudimos mantener una misma unidad conceptual. Nuestros referentes te√≥ricos encontraron forma y con ellos nacieron nuestros espect√°culos e intervenciones art√≠sticas. Confieso que si alguien m√°s en la ciudad hubiese trabajado sobre motivaciones parecidas, nuestro camino ser√≠a otro. Nuestra edad creativa y biol√≥gica nos impulsaba a buscar ‚Äúlo diferente‚ÄĚ/‚ÄĚlo distinto‚ÄĚ, algo que fue tomado como negaci√≥n absoluta a la tradicionalidad de la urbe. Hoy entiendo que s√≠ est√°bamos negando muchas cosas, sobre todo aquellas que err√≥neamente consideramos desechables y otras que aun vemos inf√©rtiles. Hoy entiendo que para crear una entrop√≠a como la nuestra hay que negar siempre algo.¬†

Cuando el proyecto de grupo necesit√≥ un nombre, sent√≠ que la maquinar√≠a funcionaba. Elegir un nombre para un hijo es elegir una serie de significados los cuales nos gustar√≠a encontrar en √©l. Busqu√© un nombre capaz de encerrar nuestros preceptos est√©ticos. ¬ŅManifiesto? Un nombre para nuestra postura divergente.

El estreno de la obra El Deseo (otro panfleto esc√©nico), involucr√≥ a diferentes amigos de otras disciplinas, en especial a Frank Lahera O¬īcallaghan. Frank se convirti√≥ en performer y realizador audiovisual para el grupo. La idea de ser un proyecto interdisciplinario se instaur√≥ en el colectivo y condicion√≥ nuestras definiciones esc√©nicas y art√≠sticas.

Una tarde al ver un documental sobre catástrofes aéreas encontré el nombre ideal para el grupo. El documental hablaba de la caja negra como un dispositivo que registra la actividad de los instrumentos y los tripulantes en las aeronaves y otros medios de transporte. Su función es almacenar datos para analizar los momentos previos antes de un accidente y establecer sus causas. Además las cajas mostradas por el documental no eran negras sino naranja. El nombre que había escuchado ciento de veces en ese instante me cautivó: La Caja Negra. Me gustaba como nombre pero necesitaba algo más que lo obvio. Debía simbolizar algo más. Debía sintetizar lo que queríamos ser.

Logo del Grupo de Experimentación Escénica LA CAJA NEGRA

Ese mismo día investigué sobre la caja negra como un concepto más amplio. Descubrí que en la teoría de sistemas y física, se denomina caja negra a aquel elemento que interesa por su forma de interactuar con el medio que le rodea (lo que hace, sin dar importancia a cómo lo hace) sin que se precise conocer los detalles internos de su funcionamiento.

Por otro lado, la psicolog√≠a emplea el t√©rmino como met√°fora para se√Īalar aquel componente que se encuentra entre el est√≠mulo y la respuesta (conducta). Un concepto adoptado desde la biolog√≠a del comportamiento y utilizado por la corriente conductista para definir procesos cognitivos de procesamiento mental interno (afectos, sentimientos, pensamientos, deseos e ideas).

Lo curioso es que el t√©rmino pose√≠a tambi√©n una connotaci√≥n teatral. Un concepto utilizado y desarrollado por grupos experimentales. Se le nombra caja negra a una sala en su totalidad pintada o cubierta por telones negros, creando un cuadrado perfecto sin adornos ni escenario. Donde el p√ļblico se coloca en gradas o sillas en diferentes posiciones y los actores pueden distribuirse de manera aleatoria.

Esa misma noche llam√© a uno de los muchachos y le dije: ‚Äú¬°Ya tenemos nombre!‚ÄĚ Bajo esas condicionantes el proyecto adquiri√≥ su nombre: Grupo de Experimentaci√≥n Esc√©nica LA CAJA NEGRA. ¬†

III

Nuestra b√ļsqueda conceptual parte de los lenguajes est√©ticos ya validados durante el devenir de la historia teatral (Meyerhold, Artaud, Growtoski, Barba, Kantor, Living-Theatre y Peter Brook). Nombres que junto a otros pertenecientes a una vanguardia m√°s contempor√°nea (Rodrigo Garc√≠a, Ang√©lica Liddell, Romeo Castellucci, Robert Wilson y Jodorowsky), diversifican y complementan nuestras b√ļsquedas referenciales.

También habrá que agregar la subversión de todo ese material por la influencia de creadores como Hans Richtner, Marcel Duchamp, Wolf Vostell, Pina Bausch, Marina Abramovic, David Lynch, y muchos otros en una lista interminable.

Video Poema grabado para el proyecto Bitácora Joven (foto Rubén Aja Garí)
  • ¬ŅY el teatro cubano?

La apatía que sentíamos por el teatro de la ciudad nos llevó a huir de la escena cubana. Solo algunos grupos nacionales entraban en nuestro radar, era imposible no seguir a Carlos Díaz, Carlos Celdrán o Nelda Castillo. Pero lo cierto es que nos conectamos con otra visualidad, y con ella, otras formas de resignificar la escena.

IV

El grupo tom√≥ como centro la creaci√≥n esc√©nica, pensada y practicada desde una transdisciplinariedad que implica las artes visuales, la literatura, la m√ļsica y el performance como pr√°cticas de lo real.

Como grupo de experimentación empezó a trabajar en diversas direcciones: un plano investigativo (desde lo antropológico hasta lo estético, estableciendo nuevas formas de adquisición y relación con la información durante los procesos de trabajo).

El plano de ‚Äúla gesti√≥n‚ÄĚ y ‚Äúla producci√≥n‚ÄĚ resultaron ser definitorio en la sobrevivencia del proyecto. Tal exploraci√≥n nos permiti√≥ adentrarnos en la intervenci√≥n social, la relaci√≥n con nuevos p√ļblicos y los redise√Īos de las relaciones comunitarias. Al utilizar nuestros dispositivos art√≠sticos como un elemento dinamizador, la comunidad es entendida como un lugar infinito para la puesta.

Nuestros objetivos a corto/mediano/y largo plazo llenaron de ambici√≥n nuestras acciones. Yo ve√≠a ‚Äאּy aun veo!‚Äď en LA CAJA NEGRA una plataforma para articular una relaci√≥n org√°nica entre las b√ļsquedas investigativas, las creativas y las estrategias de gesti√≥n. Una oportunidad para dise√Īar e impulsar procesos de formaci√≥n, pensamiento e investigaci√≥n en los campos de la escena contempor√°nea.

Logo del Grupo de Experimentacion Escenica LA CAJA NEGRA

Una oportunidad para establecer un espacio de formaci√≥n para estudiantes, creadores y p√ļblico en general, a trav√©s de otras formas art√≠sticas que transitan por una experimentaci√≥n formal al interior del hecho esc√©nico. Pero tanta ambici√≥n necesita estructura moral y financiera. Necesita ser vista como una acci√≥n (preferentemente) asumida por el gremio, que desde los inicios neg√≥ nuestro trabajo.

Abordar tem√°ticas que problematicen/contradigan en la escena santiaguera, desde una concepci√≥n y un repertorio contempor√°neo no ha resultado siempre del todo feliz. Las b√ļsquedas conceptuales del grupo imponen una visi√≥n del teatro distinta en un contexto envejecido.

Nuestro teatro gana espacio mediante el trabajo de captaci√≥n y formaci√≥n de nuevos p√ļblicos, acci√≥n que se ha convertido en parte indispensable de nuestra labor. Nuestra sobrevivencia responde en un 50 por ciento al di√°logo con la instituci√≥n y, en otro 50 por ciento, a nuestra capacidad para habitar underground e independiente a algunas estructuras.

Obra El Deseo: otro panfleto escénico (foto de Alcides Sanchez Tití)

V

Hoy día nada es más imprescindible para el grupo que comprender las zonas creativas del teatro cubano. Nuestro viaje empezó a la inversa. Hoy nos sentimos capaces de renovar algunos códigos e involucrarnos con otras corrientes de sentido. Hoy entendemos al Martí de Nelda Castillo y el folclor santiaguero.

Despu√©s de cuatro a√Īos solo quedan tres fundadores del grupo inicial. Algunos decidieron no continuar con la idea, otros marcharon al no poder recibir un contrato profesional.

Obra Cartografía para Elefantes sin Manada (foto Belice Blanco)

Encontramos en la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z un respaldo para continuar ante la postura de otras instituciones de no aceptarnos y no promovernos. Nuevos miembros y colaboradores se encuentran inmersos en todos los procesos de creaci√≥n y gesti√≥n. Arquitectos, fot√≥grafos, artistas visuales, core√≥grafos, escritores, dramaturgos, bailarines, m√ļsicos, investigadores, psic√≥logos y periodistas hacen del grupo su fin profesional.

LA CAJA NEGRA es m√°s que un grupo. Es un lugar donde todos participamos de la misma construcci√≥n. Un pa√≠s, una casa, una escuela, un sue√Īo, un escenario, un estado mental. Nuestra cotidianeidad es un constante salto de fe. Una exposici√≥n pol√≠tica/filos√≥fica que asumimos con responsabilidad. Cada gesto art√≠stico es un coro de voces creativas/inclusivas/colectivas. Voces que definen nuestra postura y amplifican una biograf√≠a generacional.¬†¬†


Volver a querer una isla sin cuernos

Oficio de Isla¬†fue una de las obras que un√°nimemente recibi√≥ el premio Villanueva, otorgado por la cr√≠tica a las mejores puestas del a√Īo pasado.

La pieza, escrita por el cineasta Arturo Sotto, focaliza un suceso histórico poco divulgado: el viaje de más de mil maestros cubanos durante 1900 a la prestigiosa universidad bostoniana de Harvard, en momentos en que nuestro país, bajo ocupación estadounidense, se disponía a iniciar vida independiente. Ello da pie a una reflexión, muy contemporánea y contextualizada sobre ese tema siempre en el tintero: las complejas y difíciles relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

El autor ha logrado combinar, con sentido del humor, especialmente de la iron√≠a, las peripecias de una familia clase media cuya hija ha sido seleccionada para la ¬ęmisi√≥n¬Ľ, con las coordenadas de la macrohistoria, todo mediante fluidez narrativa y fuerza dramat√ļrgica, lo cual permite reflexionar en torno al anexionismo, los sentimientos independentistas, los oportunismos pol√≠ticos, las reminiscencias espa√Īolizantes, el paternalismo yanqui, el ¬ędeterminismo geogr√°fico¬Ľ y tantos √≠tems vinculados con las dos naciones vecinas, que desde entonces subsisten con matices y singularidades epocales, correlacionando los dos grandes n√ļcleos donde los mismos se han manifestado: la familia y el pa√≠s.

Ub√ļ sin cuernos a cargo de Ludi Teatro Autor: Osmel Azcuy/Tomado de Juventud Rebelde

Personajes gr√°ciles, bien dise√Īados, que pese a su armadura risible escapan del sainete y la caricatura, encauzan situaciones divertidas pero enjundiosas desde el punto de vista dram√°tico, que la puesta dirigida por Osvaldo Doimeadi√≥s ha sabido plasmar con gracia y solidez esc√©nicas.

Aunque la pieza afortunadamente volver√° en marzo dentro del evento Traspasos esc√©nicos, del ISA, esta vez en la sala Tito Junto, del Brecht, el espacio original result√≥ el perfecto por las caracter√≠sticas de la puesta, en un gran almac√©n de la Avenida del Puerto, donde el p√ļblico pudo trasladarse y presenciar, antes de asentarse en el lunetario, dos puntos que constituyen pertinentes pr√≥logo y ep√≠logo mediante coreograf√≠as, performances y hasta una instalaci√≥n que enriquecen y ensanchan el concepto del montaje, y donde junto a Doimeadi√≥s han prestado sus talentos Gretel Montes de Oca, Guillermo Ram√≠rez y Patricia D√≠az, as√≠ como el intertexto, eficazmente incorporado al corpus de la obra, que constituyen los fragmentos de una revista sat√≠rica de la √©poca (¬°Arriba con el himno!, de Ignacio Sarachaga).

M√©rito indudable de¬†Oficio de isla¬†son las actuaciones, que en t√©rminos generales aprehenden y proyectan el esp√≠ritu de este divertimento sustancioso, junto con la Banda de M√ļsica de Rancho Boyeros y las gaitas Eduardo Lorenzo, que sellan su esencia multiart√≠stica.

Ub√ļ sin cuernos, del laureado Abel Gonz√°lez Melo (premio Casa de las Am√©ricas 2020 por su obra¬†Bayamesa), conoci√≥ estreno mundial en La Habana bajo la puesta y direcci√≥n de Miguel Abreu con su compa√Ī√≠a Ludi Teatro.

Una utop√≠a a la vez dist√≥pica, si se permite el ox√≠moron, propone esta vez el dramaturgo cubano, que tiene del eterno viaje, los rejuegos y abusos de poder, reinados reales y so√Īados dentro de una par√°bola que contiene tambi√©n universos posibles, (re)conquistas y la idea de patria que se inicia en el n√ļcleo literalmente materno, aunque ello tambi√©n signifique el de la tierra.

Todo lo anterior, Gonz√°lez Melo lo explaya desde su habitual sabidur√≠a no solo esc√©nica sino tambi√©n teatral, en el sentido m√°s diacr√≥nico, lo cual implica gui√Īos, alusiones intertextuales y ese raro andar, cual arriesgado equilibrista, por una cuerda floja que transita de manera casi imperceptible por lo grave y lo ligero, lo c√≥mico y lo serio, lo alusivo y lo directo, dentro de esta obra que obtuviera los premios Jos√© Jacinto Milan√©s y Dador.

En su lectura, Abreu, acostumbrado a montar textos complejos, polis√©micos y llenos de enveses (Litoral, Bosques, La mujer de antes‚Ķ), asistido esta vez por Mar√≠a Karla Romero y con producci√≥n de Rafael Vega, consigue trasladar a la escena la corrosividad y el filo de la escritura; desde los minutos iniciales se percibe el logro de la ambientaci√≥n abigarrada y esperp√©ntica que sugiere la letra, para lo cual se apoya en el vestuario sugerente, expresivo de Celia Led√≥n, el maquillaje de Pavel Marrero y el dise√Īo de escenograf√≠a, al tiempo que √©l asume las luces, las cuales detentan suficientes gradaciones y matices.

Tambi√©n, como es habitual en sus puestas, debe exaltarse el tan bien explotado espacio, con movimientos coreogr√°ficos (Yuli Rodr√≠guez es la responsable de este esencial rubro) y una rica banda sonora (Denis Peralta, sobre canciones concebidas por Llilena Barrientos muy a tono con el texto) algo, por suerte, recurrente, como son los notables desempe√Īos: Ludi Teatro cuenta con un equipo competente, apto para personajes que exigen del actor desdoblamientos y proyecciones bien dif√≠ciles, cambios de registro, esfuerzos histri√≥nicos determinantes, y aunque se aprecia un nivel general, habr√≠a que encomiar esta vez a Aim√©e Despaigne, Grisell de las Nieves, Cheryl Zald√≠var, Yoelvis Lobaina y Francisco L√≥pez Ruiz.

Alejandro Palomino y su grupo Vital Teatro han llevado a escena una obra de la dramaturga e investigadora Esther Su√°rez Dur√°n:¬†Vu√©lveme a querer, y el t√≠tulo boler√≠stico es realmente algo m√°s que un gui√Īo. De nuevo tenemos la oportunidad de admirar, aplaudir y solidarizarnos con tres grandes mujeres de nuestra escena: Luz Marina Romaguera (Aire fr√≠o, de Virgilio), Lala Fundora (Contigo pan y cebolla, Quintero) y Camila (Santa Camila de La Habana Vieja, Brene).

La mixtura, el enlace, pasan por otro cl√°sico, esta vez universal (Las tres hermanas, Ch√©jov) que desde una estructura dial√≥gica, fuertemente intertextual, no solo trae a la actualidad los conflictos de esos personajes en sus momentos, sino que los enriquece, los universaliza, pues justamente es ese uno de los reclamos de la autora: exigir para nuestras (anti)hero√≠nas un justo sitio que las extrapole del localismo, el exiguo puesto en la escena nacional, para ponerlas a competir a un nivel donde est√°n sus cong√©neres chejovianas, de Shakespeare, Ibsen y compa√Ī√≠a.

No siempre, valga anotar, estos dif√≠ciles pastiches logran dar en el clavo; hace apenas un a√Īo tuve la oportunidad de ver, en Montevideo, un ejercicio intertextual semejante a prop√≥sito con uno de esos referentes:¬†√Čramos tres hermanas (Jugando con Ch√©jov), del c√©lebre dramaturgo y te√≥rico espa√Īol Jos√© S√°nchez Sinesterra (¬°Ay Carmela!) bajo la direcci√≥n del uruguayo Ramiro Perdomo, pero el resultado quedaba un tanto por debajo de sus posibilidades dial√≥gicas justamente dentro de esos l√≠mites que pretend√≠a focalizar y a la vez desmontar.

Suárez Durán, con la complicidad de Palomino, consigue que enlaces, pespuntes y transiciones se logren dentro de un escenario cuyos puntos de desplazamiento e intercambio actoral refuerzan la evocación, la resignificación y el diálogo.

Las actrices Mayel√≠n Barquinero (quiz√° deba restar un poco de fisicalidad y √©nfasis a su labor), Alina Molina y Yaisely Hern√°ndez vuelven no solo a querer, sino a conminarnos a hacerlo, en las pieles de esas singulares y entra√Īables damas del teatro y, por ello, de nuestras vidas.


Yisel, con Y

Una joven aldeana de la Renania medieval inspira el amor de Loys, bajo cuyos andrajos de pueblerino se encuentra el duque Albrecht. Hilarion, cazador, tiembla de celos. En dos actos de un ballet con m√ļsica de Adolphe Adam suele contarse la historia de Giselle. Pero la Directora Art√≠stica Idania Garc√≠a Casta√Īeira prefiri√≥ decirlo de otra manera.

Para contarnos su Yisel, bebió de la pieza romántica y dispersó su propia versión sobre las tablas. Una que recurre al humor en registro coloquial, para presentarnos personajes con identidad y carisma. Cuyo referente inspira a lo sublime, pero que a la velocidad de la luz nos aterriza en la circunstancia bucólica de Gisselle.

Y por si pareciera poco atrevida la parodia, tres t√≠teres interpretan a los personajes principales y nos conducen por una suerte de secuela jocosa de la obra original. Estos son presentados mediante la recurrencia a algunos actos y la m√ļsica incidental o en primer plano, en muchas ocasiones, del cl√°sico; trascendencia textual que agradece el p√ļblico, pero que responde tambi√©n a cierto objetivo pedag√≥gico detr√°s de esta entrega.

foto Dorisbel Guillén

‚ÄúTanto los ni√Īos como los adultos que no conocen la obra original pueden acercarse a la trama, porque es narrada con naturalidad y desenfado‚ÄĚ, explica al Portal del Arte Joven Cubano Idania Garc√≠a, quien adem√°s de actuar y dirigir, concibi√≥ este original y todo el dise√Īo escenogr√°fico y sonoro.

Comenta tambi√©n que el trabajo con t√≠teres fue un elemento de singular importancia en esa intenci√≥n subyacente. Debido entre otros aspectos, a que ‚Äúresultan muy atractivos se logra sensibilizar al p√ļblico con la representaci√≥n de valor universal.‚ÄĚ

De este modo, la reconocida actriz de la Compa√Ī√≠a Teatral Mejunje se desdobla en escena a trav√©s de tres personajes, dos de ellos masculinos; t√≠teres que manipula con maestr√≠a y a los cuales imprime con su voz matices espec√≠ficos.¬†

En escena, Yisel, es maniobrada por Denet Garc√©s √Āguila Garc√≠a, quien cuenta con cinco a√Īos de estudio del ballet, pero asume por primera vez la actuaci√≥n y tambi√©n se inicia como titiritera. ‚ÄúIntercambiamos experiencias‚ÄĚ; afirma acerca de lo que signific√≥ colaborar con la directora en el montaje de pasos y figuras propias del ballet.

Pero aun cuando esta retroalimentación pudiera mantener una intensidad dramática, puesto que se nutre de recursos bastante atractivos, pasado el primer acto comienza a resentirse el ritmo de la obra teatral. Puesto que los diálogos se tornan algo vacíos. El romance se convierte en melodrama. Se entiende, está claro, la intencionalidad, la ironía hacia el edulcoramiento del romance. Pero redunda en un estancamiento momentáneo del ritmo narrativo que nos deja también un sabor superfluo del tema.

Aun así, captan la atención la recurrencia a localismos jocosos, destellos de improvisación y la gran originalidad de la puesta en sí. Se superpone a todo esto el magistral manejo de los títeres.

Madre e hija so√Īaron esta singular puesta que tuvo su debut en marzo del a√Īo pasado con motivo del ejercicio de graduaci√≥n de Denet √Āguila. Una vez egresada de la Escuela Provincial de las Artes de Villa Clara seguir√° convidando a su disfrute en la sede del Proyecto Mejunje y en otros escenarios del pa√≠s.

La invitaci√≥n se agradece, si se tiene en cuenta que esta ‚ÄúGiselle‚ÄĚ, convida a las propias lecturas paralelas de la leyenda una vez que nos atrevemos a despojarla del preciosismo del ballet para encontrarla en otras po√©ticas. Y es que mientras Yisel ‚Äď‚Äďla puesta‚Äď‚Äď nos hace re√≠r, podr√≠amos preguntarnos nosotros tambi√©n: ¬ŅC√≥mo pudo haber sucedido realmente?


Arturo cede el poder, la mesa redonda es otra

Tomado del Sitio web de la UNEAC

De Camag√ľey llega un hermoso regalo en el marco del XVII Festival de Teatro de La Habana. Esta vez, la compa√Ī√≠a Teatro del Viento toma como excusa la historia de Los Caballeros de la Mesa Redonda, √©pico relato y aut√©ntica demostraci√≥n de democracia e igualdad, para entrar en zonas neur√°lgicas y pol√©micas. Dirigidos por el dramaturgo Freddy N√ļ√Īez Estenoz, sobre la base de un texto alem√°n,13 actores en escena desde la s√°tira y el humorismo, ofrecen su veredicto: el reino ha muerto, el mundo rechazala gloria de Arturo.

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Mozart entre sombras

Los cl√°sicos, generalmente han alcanzado relevancia por ser una mezcla entre una esencia sencilla y una ejecuci√≥n compleja. Basta usar un ejemplo que sirve como base a la obra que comentar√© m√°s adelante, Basti√°n y Bastiana. Una ligera obrita pastoral del siglo XVIII escrita por J. J. Rousseau que recrea el amor de dos pastores sirve de base para que a√Īos m√°s tarde JustineFavart y su amigo Harny de Guerville relaten una obra llamada Los amores de Basti√°n y Bastiana. Luego, tres m√ļsicos alemanes escriben un libreto y basado en este √ļltimo un adolescente conocido como W. A. Mozart y muy famoso en Austria compone una √≥pera en un acto. Est√° claro que la sencilla historia de los pastorcillos ha viajado mucho y de muchas maneras. Pues a esta jornada titiritera llega en versi√≥n de Teatro El Arca.

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