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El Disco de la semana: Oda al plagio, GAPE

*Tomado del Portal Cubarte

Sin dudas, la Beca de creación «Ignacio Villa» que convoca la Asociación Hermanos Saíz (AHS) desde 2013, se ha convertido en una plataforma efectiva para la promoción y visibilización de los nuevos valores de la música popular cubana. Hurgar, encontrar, dar a conocer se unen como supraobjetivos más que logrados en Oda al plagio, álbum debut de Yunier Pérez García, producción discográfica perteneciente a la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, EGREM, y ganador de la beca en 2018.

                                        

Yunier Pérez García, GAPE, es un joven trovador y cantautor cubano licenciado en Historia del Arte. Graduado como narrador oral, también es reconocido como una de las voces solistas de la compañía Ópera de la Calle, con la cual ha participado en múltiples escenarios nacionales e internacionales y desempeñado papeles principales en las obras «Espíritus» y «Hatuey». Ganador en 2013 del Gran Premio del Concurso de Trova Walfrido Guevara, es además miembro de la AHS desde 2015 y ha participado como cantautor en varios de los eventos de trova que se organizan en el país.

Conformado por once temas, Oda al plagio constituye una propuesta audaz dentro del panorama de la canción de autor en Cuba. Con una voz punzante, GAPE, sin hacer concesiones, aborda la realidad cruda y despiadada a la que se enfrentan muchos artistas en un escenario complejo, sobre todo, los que desarrollan su propuesta en géneros y manifestaciones menos mediáticas y aclamadas por la crítica o el público. Se mofa como un Chaplin tropical de toda mediación preestablecida, lo que amortigua conscientemente con el uso del sarcasmo, que deviene recurrente y efectivo recurso, y con sus dotes histriónicas y vocales procedentes de su formación de narrador oral y cantante lírico. Su discurso franco, matizado por el desenfado y el humorismo, se erige en una especie de «oda al artista antihéroe» que también lucha, vive, crea.

No nos vemos porque no nos ponen, pero no nos ponen porque no vendemos…nos dice en el tema «Rock para hacerte invisible por tus propios medios», crítica velada a los estereotipos, la burocracia y la falsa jerarquía. Como subraya Tony Ávila en las notas discográficas, se trata de una propuesta que va « […] de [una] profunda y sutil melancolía a casi icónicos parajes de sarcasmo, […] como pateándole el trasero a los tiempos modernos, emerge de canción en canción un trovador que propone, que viene arañando la tierra desde el anonimato con este proyecto de puesta en escena». Por eso está también el amor, su cotidianidad, su visión de la vida (en canciones no menos atendibles como «Almas gemelas», «Queja de amor», «Luna de Altahabana» o «Fotogramas»).

El amasijo de referentes en esta Oda… es también un resultado peculiar del más «puro» posmodernismo, que se luce además con arreglos de extremo preciosismo en la selección de timbres, progresiones armónicas y estilos a cargo del binomio de José Víctor Pepe Gavilondo, como productor musical y Yasel Muñoz como arreglista, quienes también asumieron pianos y teclados del disco, además de todas las flautas, en el caso de Muñoz. Igualmente se suman como instrumentistas varios de los más representativos jóvenes exponentes del jazz cubano y artistas de reconocida trayectoria en varias escenas musicales de la actualidad, lo cual le atribuye al álbum una alta factura en la instrumentación, entre ellos: Marcos Morales en la batería, Degnis Bofill en la percusión, César Ochoa en las guitarras, Raúl Fernández en los bajos, Carolina Rodríguez en el cello, Ernesto Herrera en el corno y Mario Salvador en el tres. Completan esta producción la fotografía de Enrique Kike Smith y el diseño de Katia Hernández.

En tanto llega la primera producción audiovisual acompañante de este fonograma, les dejo un live de GAPE en un tema que habla del valor y la labor del personal de la salud en estos tiempos de pandemia, «Mi superhéroe»:

 


“Cada cubano tiene un Martí dentro”

En aquel mundo abstracto, donde es capaz de engendrar las más disímiles sensaciones desde la duda o la afirmación, Raylven Friman laminó de acero a José Martí con la misma fortaleza que se les agiganta en el pecho a los cubanos.

Unos 14,50 metros de alto por 7,50 metros de ancho totalizan las dimensiones del monumento, único emplazado en ese formato dedicada al Apóstol en Bayamo, una ciudad que avistó de “alma intrépida y natural” como reza en lumínico la esfinge.

“Se me ocurrió lo del rostro porque buscaba algo muy sobrio y realmente fuerte. Esa imagen es la que más conocemos, entonces a esa traté de darle fuerza.

“Se trató de buscar un material que le diera perdurabilidad, que la composición de las letras figurara una tipografía manuscrita en correspondencia con los colores de la bandera, tratando de dar sobriedad a la pieza”, precisa Friman.

No obstante, su poca experiencia en el trabajo con metal y las luces, una marcada tendencia por estos días, constituyó a la vez un desafío, aparejado a una pieza que rompió con el arte figurativo que le apasionó desde alumno en la Academia de Artes Plásticas de Las Tunas.

Martí, pieza escultórica inaugurado el 30 de diciembre de 2019/ Ibrahin Sánchez

En la ocasión, el joven granmense no solo concebía de manera habitual en sus trabajos figurativos funcionales el diseño, sino que se adentraría en la nueva meta de redescubrir de cerca la conjugación entre el acero y la luz.

En ese paso fue indiscutible, para desdoblar las varas de hierro en un antojo de creación propiamente, el enlace con Osdanis Antúnez Roselló, y su grupo de creación Divo, adscripto al Fondo Cubano de Bienes Culturales.

“Tienes que combinar la parte tuya creativa con la manufactura que esa persona tiene. Estoy muy agradecido de trabajar con ese equipo. Ellos saben mucho del trabajo de la materia, es decir de hacer una silla, un mueble, que armar una obra que lleva contenido artístico.

“El proyecto se empezó a gestar en octubre (2019). Cuando se aprueba, a partir de noviembre, se comienza a trabajar al entrar en el taller”, detalló.

Las líneas esta vez no precisaron el lenguaje figurado ni los colores se combinaron atractivamente sobre el lienzo. Prefirió el urbanismo, una tendencia retomada para no solo acercar el público al arte sino para hacerlo partícipe de la creatividad.

La pared en blanco de un edificio y chapas de metal fueron el tapiz para moldear en exquisita semejanza el ímpetu de la mirada que emana del rostro del Héroe de Dos Ríos en una arteria que crece desde lo moderno, llena de simbolismos culturales e histórico, el Prado bayamés.

En el Martí de Friman, con un tono serio en su rostro, se advierte la sabia mirada al futuro del más universal de los cubanos, la reflexión temprana, o encuentras la firmeza moldeada en el alma de un patriota digno de su tierra, y acapara la atención entre La Bayamesa y otros íconos de la Cuna de la Nacionalidad Cubana.

Cada mañana, desde el cercano 30 de diciembre de 2019, cuando el sol le descubre, anida en el universo la sospecha de que “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.”

“Mi vínculo con Martí es como el de todo cubano. Creo que cada cubano tiene un Martí dentro”, afimó.


Premios Calendario: Poder de la letra joven (+Fotos)

Muchos volvemos a las páginas durante estas jornadas de coronavirus y aislamiento, conscientes de que la literatura también salva, con su poder para cultivar el espíritu, transmitir conocimientos y hacernos soñar. Decenas de autores ahora mismo escriben en sus casas, conforman mundos con mezclas de fantasía y realidad. Seguramente en el futuro tendremos libros, nacidos durante esta etapa de temores y esperanza, que conquistarán concursos y llegarán a nuestras manos con el encanto de lo auténtico.

Los textos ganadores del premio Calendario, uno de los más importantes en Cuba, siempre son buenas opciones para adentrarnos en lo mejor de la literatura de jóvenes en el país. Hoy les proponemos acercarnos a varios que tal vez ya usted adquirió en las ferias del libro del 2019 ó el 2020, o puede encontrar en diferentes librerías. Todos fueron publicados por la Casa Editora Abril y sus autores son miembros de la Asociación Hermanos Saíz. Estas son obras con el poder de lo atrevido y el talento, pasos de quienes desean crecer siempre.

Leidy González es una de las autoras jóvenes que da pasos importantes en el panorama literario de Cuba.

HÉROES MÁS HUMANOS

El mensajero (2020), escrito por la villaclareña Leidy González Amador, tiene el encanto de lo ágil y preciso, el humor y la historia. Narra las peripecias de un niño llamado Manu Tejeda, hijo de un mambí a las órdenes de Antonio Maceo, que murió como consecuencia de heridas de guerra. El pequeño, delgado y algo “entrometido”, también se suma a las tropas insurrectas empeñado en cumplir la voluntad de su padre.

El infante, fruto de la imaginación de la autora, al igual que otros personajes como Julián Planazo y el negro Cebiche, nos muestra su visión de sucesos y hombres reales de la contienda de 1895, como el propio Maceo, Quintín Banderas, Máximo Gómez y Panchito Gómez.

Ahí va él, caminando entre los demás, lleva cartas como mensajero, siente hambre, cansancio, pero sigue en la invasión hacia Occidente, disfruta las anécdotas y bromas de los más viejos, prueba el aguardiente, es curado con hiervas de una herida en la pierna, pierde a su mejor amigo en la manigua, tiene dolor y orgullo…

González Amador, ganadora también de los premios nacionales Hermanos Loynaz 2013 y 2017; Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2015; Eliseo Diego (2016), Fundación de la Ciudad Fernandina de Jagua 2017 e Ismaelillo 2019, vuelve a demostrar su fuerza como escritora, a pesar de tener solo 31 años de edad.

Los lectores cubanos, especialmente los infantes, necesitarán siempre de propuestas literarias como esta. Ojalá El mensajero, texto para pequeños y adultos, esté en las escuelas primarias, tenga una versión digital suficientemente atractiva y pase también a la vida como audiolibro, con la certeza de que en las creaciones más recientes de la narrativa cubana hay personajes con suficiente fuerza para encantar a los más pequeños y ser referentes muy autóctonos y atractivos.

LAS LÍNEAS Y LA VIDA

Elizabeth Reynosa /Foto: AHS

Portada del libro Líneas de tiempo..

Publicada también en el año 2020, la novela Líneas de tiempo, de la granmense Elizabeth Reinosa nos hace reflexionar sobre el significado de la vida misma, en la cual hay tristezas, anhelos y desesperanzas.

Compuesta por 82 páginas, presenta cuatro capítulos o líneas, denominadas Infancia (1939-1955), Juventud (1956-1970), Adultez (1971-2000) y Vejez (2001-2016), con una armónica narración que presenta relatos breves. Desde Patio (1943), fecha en la cual asumimos que el personaje protagónico tenía cuatro años, hasta Retrospectiva (2016), el lector encuentra sufrimiento, miedos, golpes, sueños y también dolor y pesimismo, como en Estragos (1978), con la certeza de que “…la felicidad solo dura unos minutos…”.

Como expresó Rafael de Águila, integrante del jurado que otorgó el Calendario de Narrativa en 2019 junto a Francisco López Sacha y Ahmel Echevarría, Líneas del tiempo es “rotunda, dura, telúrica, viñética, angustiosa, escrita como a zarpazos tristes”.

Reinosa Aliaga consigue una especie de doble sentido entre el título general, los de los capítulos, las partes de la narración y el ferrocarril y los trenes, pues estos dos últimos elementos atraen a su personaje desde la niñez, un ser que no tiene apellidos ni es ubicado en ciudad o poblado específico.

El lugar de los sucesos pudiera ser cualquiera, pero se siente mucho el sabor a Cuba, el ambiente de este país y el vínculo con algunos hechos de la historia nacional, incluidos Balseros (1994) y Presagios (1998). Esta es la vida de un hombre, que pudiera transcurrir en etapas sin definir, más allá de los años marcados. En su estilo preciso y limpio, la novela tiene también poesía; sin dudas una obra que despierta sensaciones agradables durante y después de su lectura.

UN LIBRO PARA CORREGIR

Un sistema inventado para corregir: El discurso penitenciario y la prisión en la Cuba decimonónica (2020), del joven licenciado en Derecho Adrián Jesús Cabrera Bibilonia es sin dudas una obra interesante.

Ganador del Calendario en la categoría de Ensayo, posee un estilo coloquial y tiene de literatura en cuanto a estilo, a pesar de la hondura de sus exposiciones y análisis.

Según las palabras del propio autor, profundiza en la manera en que la prisión logró su existencia, la necesidad de crear espacios de encierro para moralizar y corregir. O lo que es lo mismo: el nacimiento de un fundamento de por qué el estado moderno puede y debe castigar: la “corrección del delincuente”. Que es, además, un fundamento perfectamente reconocible en la contemporaneidad.

Nacido en La Habana en 1994, Cabrera Bibilonia estudia temas penitenciarios desde su etapa como alumno en la Universidad de La Habana, con una visión más cercana a lo humano y lo social. Para él, “un libro siempre debe tener como máxima transformar comportamientos cotidianos”, por eso considera esencial transcender el campo académico y calar en las personas.

MUNDO DE ROMPIMIENTOS

Cuando despiertes (2018), del también habanero Daniel Burguet es indudablemente una propuesta bien lograda en cuanto a formas y contenidos.

Constituida por 88 páginas y siete relatos, presenta una armónica interrelación entre ellos, con buen empleo de las técnicas narrativas y la variedad de estructuras, con exactitud en los diálogos, y la construcción de personajes y ambientes con un alto nivel de realidad, a pesar de lo suigéneris de los escenarios y sus protagonistas.

Como expresó Eric Flores Taylor, miembro del jurado que le concedió el galardón, esta obra “es una muestra de la literatura de ciencia ficción más humanista y menos tecnológica, donde los gadgets (dispositivos pequeños con un propósito y una función específica) revolucionan el mundo ficticio, mas no por ello son el epicentro de la trama”.

En esta obra hay “tacos” (aparatos para programar como deseas que sea el día…), objetos voladores, un ser con el poder de dirigir guerras desde su casa y verlo todo en una gran pantalla…, pero lo más importante son siempre las personas, sus pensamientos y modos de comportarse, sus amores y desamores, el miedo, las incomprensiones, las traiciones y los sueños en medio de un mundo a veces negro, siempre desafiante.

Daniel Burguet, un muchacho delgado con el pelo largo, recrea dos “realidades” paralelas: la de los conectados y la de los desconectados, ambas con diversos puntos confluyentes, conflictos y anhelos.

Desde el primer cuento, Anatomía de la melancolía, hasta el último, El ojo cosmológico, gravita una especie de metafísica que va creciendo con cada página, dentro de una dramaturgia en la que a veces hay aparente tranquilidad, pero también sangre, muerte, sorpresa y sensibilidad hasta en los seres más impensados.

Llama la atención como el final del último relato cierra también el libro y aporta un elemento que enriquece historias anteriores. Cuando despiertes tiene algo de novela, pero sobre todo de sensibilidad en dos mundos de rompimientos y coincidencias, como es a veces la existencia de los seres humanos.

CONFLICTOS ENTRE NÚMEROS Y LETRAS

Portada del libro Los impares

Los impares, de Claudia Damiani Cavero, cautiva por la diversidad de formas narrativas y cierta singularidad de las historias. Compuesta por 14 cuentos, la obra abarca cierta experimentación en la relación entre las matemáticas, la vida y los temas de conversación de sus personajes, con diálogos que, en ocasiones despiertan sonrisas.

Los argumentos de ellos en leves disputas verbales revelan el conocimiento de teorías y particularidades de las ciencias, aunque los sucesos ocurran en lugares como un pasillo durante una guardia escolar en la madrugada.

Su autora aseguró que para escribirlo utilizó por primera vez la búsqueda de información a conciencia en función de la literatura, algo que se nota en sus páginas, sin restar frescura y ritmo a la narración.

El jurado que le concedió el galardón, integrado por Daniel Díaz Mantilla, Atilio Caballero y Aida Bahr, resaltó que presenta una “cambiante gama de conflictos, emanados de las relaciones interpersonales y la cotidianidad”.

Graduada de Diseño Gráfico, su autora, una muchacha de cabello rubio, espejuelos y aparente timidez, logra una buena construcción de los personajes quienes actúan y hablan con naturalidad, en coherentes relaciones entre ellos, sus acciones e ideas. El humor nunca parece ser objetivo, pero sí capa subterránea.

Es interesante como emplea la segunda persona del singular en algunas narraciones, especie de conversación con los lectores o meditaciones en voz alta. Ganadora también del Premio David (2018) la primera gran pasión de Damiani Cavero fueron las historietas, por eso no sorprende que actualmente sea también ilustradora y autora de la imagen de portada.


Un proceso de creación en la danza folclórica

Los procesos de creación en la danza constituyen un tema poco trabajado. Además, la mayoría de estos espacios o discursos resultan leídos, según cierta exploración, desde la danza contemporánea, la danza clásica, o espacios individuales entorno al cuerpo. Pocas veces nos acercamos o tenemos noción de las habilidades con que cuentan los creadores de danza folclórica cubana en sus procesos de creación.

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Oficio de teatro en una Isla milagrosa (+ fotos y video)

Obertura

  • Vamos a crecer los chamacos ni yonkis ni mal estudiados

  • Y con valor, saber que dar amor es condición que se vale

  • Que al paso por la vida somos ambientales

  • Se dan las proteínas como los minerales

  • Es la evolución que yace de los cafetales…

  • Halando parejo, fortificando futuro

  • Pero que no me falte consuelo, mi mango maduro

  • Halando parejo, fortificando futuro.

Determinando acontecimiento hace que me disponga a escribir y escoger un fragmento para el inicio en mis notas esencialmente de la canción Wacho a la cosecha del compositor cubano William Vivanco. Porque lo que asevera la letra de “crecer”, “halar parejo” y “fortificar un futuro”, son tres verbos importantes que se expresan en la composición del espectáculo que a continuación analizo. Fue una de las muestras que se presentó también en la última edición del evento Traspasos Escénicos realizado por la Facultad de Arte Teatral en el ISA durante el mes de marzo.

imagen tomada de Cuba escena

I

Camino a la entrada

También lo exponen el equipo de creación y realización de Oficio de Isla, una puesta en escena dirigida por Osvaldo Doimeadiós. Asistir al muelle Juan Manuel Díaz, espacio fuera de los circuitos privilegiados de la programación teatral habanera, pero propicia para representar una producción de esta magnitud, bajo el manto del Consejo Nacional de las Artes Escénicas y el Centro Promotor del Humor con la colaboración de la Oficina 500, Carnaval Habana, entre otras instituciones.

Estoy en la función y pienso en mi generación. Considero que ha crecido desconociendo hechos de la Historia de Cuba. El viaje de 1 273 maestros cubanos a la universidad de Harvard en el verano de 1900. Se trató de un momento único, pues el país –bajo ocupación estadounidense− estaba a punto de iniciar su vida como nación independiente. Fue un instante tenso y hermoso, una prueba para todos los que participaron, una suma de lecciones cuyo significado inquieto sigue estremeciendo hoy lo mismo que entonces.

Es la segunda vez que veo a Doimeadiós, reconocido actor, ejerciendo como director teatral. Aseguro que la destreza es el resultado que obtuvo en La Cita, un texto de Andrea Doimeadiós y vuelve a crear otra interesante propuesta para la escena teatral cubana.

En Oficio…, la composición espacial erigida por el director señala una teatralidad que le graba al espectáculo hechos particulares en la elaboración de su estructura dramática: I Camino desde la entrada, II Ara, III Tengo una hija en IHarvard, IV ¡Arriba con el himno!, V Travesías, VI Salida al patio lateral.  Son los títulos de los cuadros y espacios que establecen el orden para el proceso de representación.

imagen tomada de cuba escena

II

Ara

En Ara, que viene siendo como el segundo cuadro del espectáculo, se representa interviene coreográficamente Grettel Montero, con movimientos precisos, plenos de toda una plasticidad que revelan al espectador lo que en un principio fue nuestra Isla desde su descubrimiento, la alternancia y repetición al bailar en el pequeño espacio diseñado para representar los signos más acreditados y componer mediante la danza el despertar de una Isla que sin dudas surgen todo tipo de milagros.

imagen tomada de cuba escena

III

Tengo una hija en Harvard

Tengo una hija en Harvard, texto de Arturo Sotto, conforma en su relato la historia de una joven maestra escogida para su visita a dicha universidad norteamericana. Su prometido se opone al viaje. El acontecimiento va generando un conflicto entre la idea opuesta por sus padres hasta entrar el padre Orozco como concordia en el asunto. Con diálogos bien construidos, el autor recrea el ambiente en que se enmarca la fábula en una unidad temática. Apropiados registros construyen los actores que logran el equilibrio en las actuaciones en sentido general.  Se activan resortes espectaculares con la inclusión en vivo de la banda de música de Rancho Boyeros que se implican como personajes dentro del tejido del concepto de la puesta, brindándole una musicalidad efectiva.

Y cuando me leo más claro que oscuro

Del clarín escuchad el sonido

Somos los primeros

Somos los primeros.

imagen tomada de cuba escena

IV

Arriba con el himno

En un cuarto bloque del espectáculo, bajo el título de Arriba con el himno, del autor Ignacio Sarachaga, vemos cómo se enriquece con escenas del teatro vernáculo, acto que le añade al compuesto heterogéneo del espectáculo un matiz especial    

Que nadie sienta miedo ya estamos llegando

Hay un itinerario (pá cumplir la meta)

Consejito sano (pá cruzar el río)

Y lo aprende quien lo entienda (nos vamos pal surco)

Quien roba caballo paga con castigo

Y si viene, viene, viene un dominó

Ya estamos jugando, jugando…

Otra vez entrecruzo en un acto de libertad otras frases de la canción de Vivanco y sin miedo a originar un trabajo que ya dejó mucho que decir.

imagen tomada de cuba escena

V

Travesías

Su director va cerrando la dramaturgia con Travesías, una instalación y performance que es un concepto del propio director Osvaldo Doimeadiós y con la realización plástica de Guillermo Ramírez y Patricia Díaz Martínez, hasta llevarnos a la salida del patio lateral.

Estos son los seis momentos que dividen la obra, conforman la estructura de este relato con tonos de humor, pero sin llegar a ser una comedia pura. Todo está bien pensado en Oficio de Isla, con cuidadoso diseño de vestuario creado por Oscar Bringas que le aporta a la obra pureza y neutralidad visual que supongo ha querido mostrarnos.

  •         Vivimos en una Isla, es preciso levantarse cada mañana ver el sol, el horizonte como amenaza el lugar de promisión para saber lo que es…

Es este un montaje que, sin dudas, dialoga con un presente. Las instantáneas que se exponen a la salida fueron tomadas hace casi 120 años. En la cosecha de Doimeadiós del presente relata lo que fuimos, somos o aspiramos ser, y estas fotos vienen a recordarnos de dónde venimos y de qué estamos hechos los cubanos en un acto artístico de altos quilates estéticos y de una sensibilidad sorprendente.

Con Oficio sobre el teatro en una Isla milagrosa, director, actores y todos los que en el espectáculo intervienen, desde sus particularidades conceptuales, hacen del espacio una convergencia perfecta con los cientos de espectadores que asisten allí a ver verdadero arte, un acto puro de teatralidad.


Un libro sobre las fiestas de Sapos y Chivos

Una de las experiencias más interesantes que se puede tener con respecto a la cultura popular tradicional en Cuba son las parrandas del centro del país. Surgidas como una celebración con fines religiosos en la otrora Villa de San Juan de los Remedios, se fue expandiendo por todo esa geografía hasta llegar a nuestros días como una de las obras del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, declarada por la UNESCO en 2018. Muchas han sido en los últimos años las iniciativas que se han realizado por la visualización nacional de esta importante tradición cubana, donde destaca el programa Parrandeando del canal Educativo 2.

Una de las parrandas de mayor arraigo y más longevas son las celebradas en el territorio villaclareño de Camajuaní. Las parrandas camajuanenses son testigos de una imborrable huella de tradición e historia, dejada a través del tiempo en sus calles y en su pueblo. Según se conoce, estas son un desprendimiento muy fructífero de las parrandas remedianas que llegó movida por asentados en esta tierra de valles fértiles unidos a otros naturales que veían en ellas la posibilidad de sacar negocios a un fenómeno de masas

Así, después de tres o cuatro años de pruebas y organización, el 6 de enero de 1894 realizan las primeras parrandas en el municipio. Dos barrios, uno en la loma (Chivos) y otro en los bajos cerca de la cañada (Sapos) pasean sus carrozas en una «lucha» fraternal que se enraizaría hasta los días de hoy.

Y sobre esta importante tradición el escritor Alejandro Batista Lópe, ha realizado un libro de testimonio titulado Camajuaní Parrandero; en sus 256 páginas se pueden comprender la naturaleza y arraigo popular de esta tradición. En los trabajos de plaza, el origen de los cabezones, la artesanía popular y los diseños de carrozas y vestuarios se puede entender el sentido de dichas celebraciones.

Reconocer que este texto es una excelente fuente de consulta porque recoge el conocimiento y las experiencias de sus portadores principales, hombres y mujeres de Camajuaní que a lo largo de muchos años han sabido mantener dicha tradición, pero con características propias y diferentes a las de Remedios.

Su autor, Alejandro Batista, proveniente del barrio de los Chivos, siendo un importante promotor y defensor de las parrandas y las tradiciones de Villa Clara. Esto debido a que es hijo de René Batista Moreno, uno de los discípulos y amigos de Samuel Feijoó y quien le pusiera el epíteto del “Doctor Manigua”.

Su madre, María López Martínez, artesana y pintora popular que con su labor ha engalanado muchas parrandas, fue merecedora del Premio Memoria Viva que entrega el Centro Nacional de Casas de Cultura, y el de Investigación Cultural “Juan Marinello».

Por lo que no podemos decir que el libro Camajuaní Parrandero es obra de casualidad ni del interés aislado de un hombre. Sino que es fruto de la pasión investigativa de un portador de la cultura popular que quiso recopilar estos testimonios para las futuras generaciones de parranderos e interesados.

Otro valor que tiene este libro es la riqueza que aportan sus imágenes como el más valioso testimonio gráfico del quehacer diario de los que hacen y viven las parrandas. Y digo quehacer diario porque aunque se celebran un solo día, los que están encargados de su realización la piensan y la ejecutan todo el año. También hay que señalar que Alejandro Batista no dejó ningún detalle suelto; todos los elementos que se conciben para estas fiestas están bien reflejados por sus hacedores.

En ello destacó los capítulos La guerra publicitaria, más de un siglo de ingenio popular; Antonio Cabrera Reyes, constructor de cabezones; El arte de la pirotecnia y Las comparsas y sus grupos callejeros. Además de homenajear a las figuras más destacadas, es en las páginas dedicadas a Antonio Cabrera Reyes y Roberto Prieto González donde se puede sentir con mayor hondura este reconocimiento.

Cada 19 de marzo, día de San José y patrón del barrio de los Sapos, se puede disfrutar de las parrandas de Camajuaní. Siempre teniendo en cuenta la rivalidad que vivirán losCchivos amparado por Santa Teresa y que recorre los barrios de este pueblo de Villa Clara con sus emociones y alegrías.

Libros como estos son dignos de respeto y la más profunda admiración, porque permiten que las esencias de la nación cubana sigan vivas a través de la investigación y la literatura.


Los nasobucos infantiles de Luis Manuel

Cuando Luis Manuel Valdés LLauguert cosía los vestuarios del grupo Noria, y conservaba luego los retazos que sobraban, sabía que en algún momento iban a ser útiles. Su invariable hábito lo llevó a nuevas tareas, pues desde que en Cuba fuesen declarados los primeros casos de COVID-19, ya su máquina de coser se apresuraba a crear los primeros nasobucos que repartió entre amigos y vecinos de su barrio al centro de la ciudad de Matanzas.

fotos cortesía de Luis Manuel

Entre ellos unos niños testarudos, vecinos de la cuadra, se negaban a usar la prenda, sin embargo, la creatividad de este joven miembro de la AHS en Matanzas y director del proyecto de teatro callejero Noria no se hizo esperar y en unos pocos días ya tenía listos otros tantos, esta vez, con modelos muy singulares, a los cuales los pequeños no pudieron resistirse.

fotos cortesía del entrevistado

“De ese incidente viene mi motivación, pues cuando vi que con un poco de creatividad lograba que esos pequeños usaran el nasobuco, pensé que utilizando los recortes de nuestros vestuarios podía hacer otro grupo para  otros niños que los necesitaran y me enfrasqué en la tarea”, comenta Luis Manuel.

Cerca de 25 piezas con diseños sumamente originales fueron donadas por él a varios círculos infantiles de la cabecera provincial. Luis Manuel cuenta con orgullo la alegría con que fueron recibidos, incluso los niños de su barrio le han otorgado nuevas funciones en a veces intentan usarlos como títeres.

“El objetivo esencial es crear una pieza que resulta imprescindible en estos tiempos, pero más personalizada, de manera que los niños se sientan motivados a usarla y se protejan.

fotos cortesía del entrevistado

“Por supuesto, es un trabajo que lleva tiempo y recursos, porque recrear estos personajes de cuentos o dibujos animados requiere un esfuerzo extra y a veces no tenemos suficiente material, pero lo importante es saber que a los niños les gustan y que estamos colaborando al enfrentamiento del coronavirus”.

Junto a Luis Manuel y su madre, otros artesanos de la Red de Educadores Populares se suman a esta tarea de crear para los más pequeños en tiempos de Coronovirus.

“Vamos a seguir aportando mientras se pueda, son tiempos de solidaridad y si tenemos la posibilidad de ayudar, lo seguiremos haciendo”, dijo con seguridad.

fotos cortesía de Luis Manuel

Los nasobucos infantiles de Luis Manuel

Cuando Luis Manuel Valdés LLauguert cosía los vestuarios del grupo Noria, y conservaba luego los retazos que sobraban, sabía que en algún momento iban a ser útiles. Su invariable hábito lo llevó a nuevas tareas, pues desde que en Cuba fuesen declarados los primeros casos de COVID-19, ya su máquina de coser se apresuraba a crear los primeros nasobucos que repartió entre amigos y vecinos de su barrio al centro de la ciudad de Matanzas.

fotos cortesía de Luis Manuel

Entre ellos unos niños testarudos, vecinos de la cuadra, se negaban a usar la prenda, sin embargo, la creatividad de este joven miembro de la AHS en Matanzas y director del proyecto de teatro callejero Noria no se hizo esperar y en unos pocos días ya tenía listos otros tantos, esta vez, con modelos muy singulares, a los cuales los pequeños no pudieron resistirse.

fotos cortesía del entrevistado

“De ese incidente viene mi motivación, pues cuando vi que con un poco de creatividad lograba que esos pequeños usaran el nasobuco, pensé que utilizando los recortes de nuestros vestuarios podía hacer otro grupo para  otros niños que los necesitaran y me enfrasqué en la tarea”, comenta Luis Manuel.

Cerca de 25 piezas con diseños sumamente originales fueron donadas por él a varios círculos infantiles de la cabecera provincial. Luis Manuel cuenta con orgullo la alegría con que fueron recibidos, incluso los niños de su barrio le han otorgado nuevas funciones en a veces intentan usarlos como títeres.

“El objetivo esencial es crear una pieza que resulta imprescindible en estos tiempos, pero más personalizada, de manera que los niños se sientan motivados a usarla y se protejan.

fotos cortesía del entrevistado

“Por supuesto, es un trabajo que lleva tiempo y recursos, porque recrear estos personajes de cuentos o dibujos animados requiere un esfuerzo extra y a veces no tenemos suficiente material, pero lo importante es saber que a los niños les gustan y que estamos colaborando al enfrentamiento del coronavirus”.

Junto a Luis Manuel y su madre, otros artesanos de la Red de Educadores Populares se suman a esta tarea de crear para los más pequeños en tiempos de Coronovirus.

“Vamos a seguir aportando mientras se pueda, son tiempos de solidaridad y si tenemos la posibilidad de ayudar, lo seguiremos haciendo”, dijo con seguridad.

fotos cortesía de Luis Manuel

Convocatoria: Núcleos, Jornadas de Arte Contemporáneo

Se lanza, en la filial avileña de la Asociación Hermanos Saíz, la convocatoria de las Jornadas de Arte Contemporáneo, edición que toma el título “Núcleos”. Evento multidisciplinario con un proyecto curatorial común: el respeto a lo que somos, a nuestra construcción social, a nuestra memoria colectiva, individual, familiar… la añoranza del pasado; son algunos de los elementos inherentes en la creación de disímiles artistas cubanos reflejados en nuestro desempeño cultural actual. Sobre los cimientos de Semana de Arte Contemporáneo, respetando sus patrones, este año Ciego de Ávila vuelve a ser núcleo aglutinador para la creación artística, fundamentalmente en las artes visuales.

Organizado por las licenciadas en Historia del Arte Celia Molina Sánchez y Roxana Consuegra Quintana, en coordinación con la AHS, con la petición a la inclusión, de otras instituciones representativas de las artes; las Jornadas de Arte Contemporáneo hacen un llamado a la participación de los jóvenes creadores visuales de todo el país, dirigido especialmente a Ciego de Ávila.

Por la noche de este martes 21 de junio de 2016 se inaugura la 10 Semana de Arte contemporáneo de la AHS. En la galería…

Publicada por Ahs Ciego de Avila en Miércoles, 22 de junio de 2016

Los creadores visuales interesados, pueden enviar la documentación hasta el 15 de mayo, al siguiente correo electrónico nucleos.jac@gmail.com, la cual debe aportar los datos: Dossier del artista, características de la obra en participación como: Título, Técnicas, Materiales y Dimensiones; e imágenes como evidencia de la obra; con asunto: Convocatoria, Núcleos. Cada participante puede concursar con un máximo de 2 obras, y estas deben responder a la temática fundamental.

Es objetivo de las jornadas ofrecer una programación variada, con la confluencia de diversas manifestaciones artísticas reflejadas en exposiciones, puestas en escena, conciertos e intervenciones públicas. Además, con la participación de especialistas, críticos, curadores e investigadores se prevé la realización de conferencias y paneles para reforzar el enfoque teórico, dentro de los cuales cabe destacar un conversatorio sobre el devenir de La Semana de Arte Contemporánea que alcanzó marcada relevancia en la experiencia expositiva nacional.

Se plantean dos propósitos fundamentales:

  1. Incentivar a los creadores visuales avileños a la participación, debido a la depresión de esta manifestación artística en la provincia.
  2. Destinar uno de los espacios a una exposición colectiva donde se vean involucrados los artistas avileños con otros de disímiles regiones del país que deseen participar, además de compartir la curaduría con creadores.

Esta colectiva vendrá para evidenciar la pluralidad de discursos en función dentro del mismo campo de acción, donde los expositores sean de diferentes ramas con raíces comunes.

El espacio se planifica con la pretensión de aglutinar a jóvenes creadores, con otros de carrera en crecimientos en conjunto con los más visualizados en el entorno nacional. Han sido algunos los que ya se han sumado a la lista, entre los que figuran René Peña, Tamara Campo, Liester Amador, Arián Irsula, entre otros. Donde refleje el sentir cubano de cada artista, sin implicaciones políticas, económicas o sociales con una intención cuestionadora.

Se prevé el evento, para su celebración, en la tercera semana de mes de junio, si las situaciones actuales lo permiten, de lo contrario, se trasladará para una fecha mejor condicionada. En las jornadas tendrán participación coordinada las artes plásticas, la escultura, la fotografía, la música, el teatro, la danza, el performance, el diseño, el audiovisual, la literatura y la crítica e investigación; para apoyar a la diversidad en la creación.