Dirección escénica


El laboratorio teatral de Ra√ļl Bonachea (+ Fotos)

El teatro forma parte de su vida desde las primeras im√°genes, los pasos, gestos y sonrisas iniciales‚Ķ Creci√≥ entre actores, vestuarios, guiones, libros y sue√Īos en los escenarios, adonde sube para intentar cautivar al p√ļblico desde los cinco a√Īos de edad.

En su mente palpitan las escenas de su abuelo Miguel Migueli en la casa cuando en noches de apagones durante el denominado Per√≠odo Especial interpretaba para √©l personajes, incluidos h√©roes de la historia cubana. En sus palabras est√° tambi√©n el cari√Īo a la madre, Maridely, instructora y directora en su localidad durante m√°s de cuarenta a√Īos.

Nacido en el municipio de San Antonio de los Ba√Īos en 1988, Ra√ļl Bonachea se mantiene fiel a ese anhelo grande, que gu√≠a sus pasos desde peque√Īo. Mejor graduado integral de la Universidad de las Artes en 2018, es autor del libro¬†1 + 2 igual 3,¬†y conjuga una incansable labor teatral con el magisterio. Licenciado en Derecho y director del proyecto Laboratorio fractal, posee diversos reconocimientos como creador, incluidos el Premio nacional de Talleres Literarios en 2014 y el Premio a la Mejor Puesta en Escena en el Festival Nacional de Teatro Olga Alonso en 2015.

El 2019 fue como manantial de aplausos para él, pues culminó la Maestría en Dirección Escénica, obtuvo el premio Abelardo Estorino; una beca otorgada por la Universidad de las Artes para la producción de su obra La Caída; y también la Milanés, entregada por la Asociación Hermanos Saíz, gracias al proyecto Cuerdas Percutidas, con texto dramático de la escritora Elaine Vilar Madruga.

Respecto a esa obra, manifiesta que conjuga varias de sus obsesiones creativas. ‚ÄúTrata de la exclusi√≥n, la memoria de un pa√≠s y las personas m√°s vulnerables. Aborda la locura, los miedos y pesadillas de tres mujeres para intentar desde la oposici√≥n creativa develar sus sue√Īos, para construir una realidad po√©tica, donde se sublime lo que en la vida olvidamos, lo que aborrecemos.

‚ÄúTrata de lo que desechamos, los recuerdos, los maltratos y de los seres humanos que a veces eliminamos en lo social, porque son diferentes o inc√≥modos. Queremos reescribir una narrativa mejor para los que no tienen nada‚ÄĚ, expresa quien en 2011 fund√≥ como director el grupo teatral Im√°genes, en su su municipio natal, cuando apenas ten√≠as 22 a√Īos de edad.

Ese fue un gran reto para él, pues “ser el responsable principal del proceso me hizo crecer, los aciertos o fracasos dependían en gran medida de mis decisiones, de mi carácter y de mi propia cosecha intelectual, por lo que estaba expuesto como nunca, inclusive más que como actor en un escenario. El juego se convertía en oficio.

‚ÄúEn ese momento no comprend√≠a todo lo que eso representaba. En el 2011 ten√≠a un grupo de amigos universitarios que, despu√©s de los primeros a√Īos de estudios y de tantas luces de ciudad, extra√Īaban nuestro pueblo y las ricas tertulias sobre c√≥mo transformarlo. Todas las noches, aun teniendo becas en nuestros centros de estudios, ven√≠amos y nos ve√≠amos en el parque, guitarra en mano, con nuevas ideas en la lengua y con ganas incontroladas de transformar el municipio, azotado por ciclones y la emigraci√≥n temprana de sus pobladores.

‚ÄúEl teatro se volvi√≥ la plataforma donde toda esta energ√≠a se canaliz√≥ en un universo, tal vez m√°s organizado y acorde a nuestros deseos. Fue muy dif√≠cil, lo que en un principio cre√≠a resuelto. El primer reto era que ninguno de los amigos ten√≠a formaci√≥n actoral, incluso la m√≠a ven√≠a de la ¬īempiria¬ī, por lo que desde el primer encuentro me fui trasformando en una especie de profesor, camarada de sus alumnos y a la vez el estudiante m√°s preocupado de la clase. De profesor solo ten√≠a el personaje. Claro, con el tiempo y la superaci√≥n individual, mi roll suprimi√≥ al empirismo de esa primera intentona.

‚ÄúDespu√©s de un a√Īo de madrugadas donde el cuerpo y la mente recib√≠an otros conocimientos muy distintos a los libros de textos, naci√≥ un montaje donde el¬†negrito, la mulata, azuquita¬†y¬†el gallego¬†volv√≠an a ser los voceros del pueblo. Estos personajes de la obra¬†D√°ndose Lija, de la escena ariguanabense de inicios del siglo XX, se transformaron en los recipientes de seres del siglo XXI que luchaban por hacer teatro, por cambiar su realidad‚ÄĚ.

Amante tambi√©n de la historia y la literatura, asegura que el sainete (la comedia) coqueteaba con el drama, y con el propio hecho de hacer teatro, pol√≠tica y experimentaci√≥n esc√©nica. Una b√ļsqueda, tal vez inocente todav√≠a, que lo condujo a la dramaturgia.

‚ÄúEn un a√Īo me trasform√© en una suerte de maestro de actuaci√≥n, director, productor y ‚Äúdramaturgista‚ÄĚ, a la par que terminaba mis estudios como licenciado en Derecho. Despu√©s del primer estreno del grupo dej√© de ser un adolecente inquieto para asumir una responsabilidad y oficios propios de un hombre, no de un muchacho. El teatro una vez m√°s me hizo crecer como ser humano‚ÄĚ, dice con satisfacci√≥n.

‚ÄĒ¬†¬ŅCu√°nto se diferencia aquel proyecto inicial del actual Laboratorio Fractal Teatro?

‚ÄĒAhora no se trata de poner una obra en pie, es m√°s complejo, se trata de una actitud ante la creaci√≥n, una filosof√≠a. Rigor, superaci√≥n, entrenamiento corporal, militancia teatral si se quiere, efectividad de la experimentaci√≥n, integraci√≥n con otras disciplinas art√≠sticas, dan coherencia a un sue√Īo que empieza a bocetarse menos amorfo que hace diez a√Īos. Cambi√© las noches de tertulia y la complacencia de un grupo de seguidores incondicionales, por estar casi las veinticuatro horas del d√≠a pensando y haciendo por el teatro.

En¬†Laboratorio‚Ķ¬†busco resolver mis preguntas est√©ticas y mis cuestionamientos intelectuales, ah√≠ puedo fragmentar y replicar en peque√Īas porciones, que son deglutidas por los actores, equivalentes a horas, d√≠as y a√Īos empleados en esta carrera que da sentido a mi personalidad, a mi yo social y psicol√≥gico.

Cuando dirig√≠a¬†Im√°genes¬†so√Īaba con tener un Laboratorio, ahora quisiera tener la inocencia de esos primeros d√≠as, as√≠ que entre recuerdos, descubrimientos y retos continuos trato de reinventarme sin perder de vista quien soy y donde estoy.¬†Im√°genes¬†era un sue√Īo, una etapa de conquistas menos complejas, de formaci√≥n.¬†Laboratorio Fractal¬†es la puesta en marcha de esos objetivos hasta sus √ļltimas consecuencias.

‚ÄĒ¬†En 2019 los aplausos fueron frecuentes‚Ķ

‚ÄĒ Creo que ese a√Īo marc√≥ el punto fronterizo entre estas dos etapas creativas que te comentaba, pues esos procesos silenciosos o a veces ignorados por los artistas coronaron en mayores resultados.

El Premio Estorino fue desde la dramaturgia la concreción de un crecimiento hasta espiritual, donde a partir de la figura de Ignacio Agramonte colonizo la historia y mi realidad. Aquí pude desarrollar mis roles dentro de la porción que me corresponde en la rica tradición del teatro en nuestro país.

Articulé desde la dramaturgia una respuesta posible a una angustia histórica que es la muerte, inexplicable para muchos como yo, de la figura de El Mayor. Me serví de un argumento metateatral para refractarme en una especie de héroe, antihéroe, insomne y obcecado de la escena. Critico la escena contemporánea, tan fácil de caer ante los cantos apolíticos y de banalidad que a veces afectan a sus ejecutantes más jóvenes.

Un proyecto bastante ambicioso que de inmediato puso en marcha una puesta en escena que fue mi tesis de Maestr√≠a en Direcci√≥n Esc√©nica. En un mismo proyecto confluyeron todos estos oficios, ahora de una manera profesional, con los tiempos, compromisos y responsabilidades correspondientes. Cuando termin√© el proceso fue que tom√© conciencia de lo que represent√≥, un salto a un circuito, a un p√ļblico que no te conoce y que espera recibir una experiencia art√≠stica que de alguna manera, le haga reflexionar sobre su propia existencia y su pa√≠s.

Fue un a√Īo de mucho trabajo, de expandir mis l√≠mites y de cerrar el per√≠metro de los estudios formativos. En ese a√Īo resultados y proceso creativos encontraron la satisfacci√≥n del reconocimiento, que siempre es un impulso para llegar a nuevas fronteras.

Ra√ļl Bonachea en la obra La ca√≠da.

‚ÄĒ¬†Precisamente en La ca√≠da, estrenada en la sala Raquel Revuelta, uno percibe tu inter√©s en la historia y la capacidad para revisitar hechos y personajes de gran trascendencia, desde una visi√≥n reflexiva y muy particular‚Ķ

‚ÄĒ¬†La principal motivaci√≥n para esa obra fue responderme preguntas, reconfigurarme como creador y como cubano. La muerte de Agramonte, ese final tan ambiguo para una vida tan luminosa, era algo que desde peque√Īo, en esas historias nocturnas de mi abuelo siempre me hab√≠a generado una respuesta poco convincente.

Part√≠ de ese h√©roe en un foso com√ļn, de esa muerte sin mucha explicaci√≥n para entrar en su vida, sus conflictos y sus errores y descubr√≠ que los m√≠os en el teatro eran muy similares. Estaba al frente de un grupo de j√≥venes, que no cobraban por su trabajo, que no estaban respaldados, aun con una producci√≥n. J√≥venes que viven en un pa√≠s que lucha diariamente contra adversidades econ√≥micas y donde ellos se desconectan con facilidad de la historia y el ideario que nos conforman como naci√≥n, problem√°ticas que en otras circunstancias tambi√©n tuvo que abatir, machete en mano, El¬†Mayor¬†en la manigua.

Convert√≠ mi teatro en el campo de batalla donde se forja la naci√≥n y la asamblea donde se discute la Constituci√≥n de Gu√°imaro, pero tambi√©n la m√°s reciente. Yo so√Īaba con Agramonte y √©l de alguna manera conmigo.

El proceso fue ag√≥nico, productivo, idealista y pragm√°tico a la vez como fue la¬†Guerra de los Diez A√Īos,¬†muy contradictorio.¬†La investigaci√≥n hist√≥rica en cuanto a personajes, documentos, citas, circunstancias hist√≥ricas, tonos, leguaje de estas personalidades me tom√≥ casi tres a√Īos, por lo que fe un proceso de escritura y de puesta en escena largo y enjundioso que incluy√≥, adem√°s visitas al terreno, museos y entrevistas con especialistas, entrenamientos de danza, circo y algo de esgrima.

Luego lo m√°s dif√≠cil en cuanto dramaturgia fue hacer posible y org√°nico mi vis√≥n esc√©nica, la investigaci√≥n y dar respuesta a la inc√≥gnita de saber lo que pas√≥ el 11 de mayo 1873, adem√°s hacerlo en el tiempo l√ļdico y maravilloso de una puesta en escena.

Vale aclarar que no son el Ensayo y la Narrativa géneros que tienen un tiempo y una mediación. En el escenario el problema está vivo, el argumento no se cuenta sino que se ejecuta porque hay espectadores y actores que en un tiempo determinado activan la emoción, la ciencia y el juicio político, desde lo simbólico y lo kinestésico. Si no tomamos bien el pulso de lo que queremos hacer, el espectador se levanta de su silla y vuelve a su vida lejos de la escena, por eso el texto nunca debe transformarse en un panfleto. En el escenario todo se carnaliza.

Luego fue arrancar las m√°scaras al resto de los int√©rpretes, desmovilizar o reubicar la contradicci√≥n de ellos con la historia y con su contexto para que lograran salir a la carga, con un sinn√ļmero de obst√°culos en su contra, pero desnudos y sin miedo como en las cargas mambisas. No¬† retrocedieron hasta la √ļltima funci√≥n.

‚ÄĒ¬ŅEse ha sido tu mayor desaf√≠o profesional‚Ķ?

‚ÄĒ¬†S√≠,¬†La Ca√≠da.¬†Con la escritura de esta obra me eval√ļe como licenciado en Arte Dram√°tico, pero despu√©s cuando el texto y la puesta en escena estuvieron listos, fue mi tesis de la Maestr√≠a en Direcci√≥n. No era un ejercicio facilista, pues ten√≠a que desempe√Īar el rol de actor, director y dramaturgo con un tema que tambi√©n revaloraba la historia y nuestro presente pol√≠tico m√°s inmediato. Fue un momento donde muchas variables se combinaron para articularse en un complejo entramado emocional que incluso socav√≥ hasta mi salud, pero a√ļn as√≠ fue una experiencia maravillosa. Represent√≥ un crecimiento muy fuerte en lo personal y lo creativo.

‚ÄĒ¬ŅQu√© tipo de personajes prefieres? ¬ŅPor qu√©?

‚ÄĒ¬†Prefiero a los personajes secundarios, porque ellos no tienen el espacio suficiente en casi ninguna obra de desarrollarse, est√°n mutilados y guardan muchas preguntas desde el punto de vista sicol√≥gico. Tienen lagunas en su caracterizaci√≥n, agujeros en sus biograf√≠as, por lo tanto siempre hay que completar estos vac√≠os, esta situaci√≥n es claramente un nicho que atrae a la creatividad.

Los personajes secundarios son individuos que necesitan, lejos de lo que muchos piensan, de un actor lo suficientemente sagaz para que partiendo de las claves textuales viaje el mundo interior que no nos cuenta el texto, hacia lo imaginado o lo probable. Desde la dirección son verdaderas fuentes para dar nuestro punto de vista del protagonista, son depositarios de nuestros juicios estéticos. Si estás en el proceso como dramaturgo con dos o tres giros en sus parlamentos, imperceptibles en apariencia, o la transformación de una acción sugerida en la versión original, se puede cambiar radicalmente el discurso.

Los prefiero por el estado permanente de construcción que nos brindan, por sus preguntas más que por las respuestas.

‚ÄĒ¬ŅCu√°n favorable resulta para ti la conjugaci√≥n de tus conocimientos y la pr√°ctica como actor, director esc√©nico, dramaturgo y tambi√©n profesor?

‚ÄĒ¬†No hay separaci√≥n entre estas categor√≠as en la pr√°ctica, s√≥lo que cada roll subsume a los dem√°s seg√ļn sea el contexto. No s√© c√≥mo lo hacen otros colegas, pero para m√≠ lo que la mente puede separar, la pr√°ctica lo amalgama, un ensayo se transforma en un segundo en una clase, un texto toma cuerpo en mi voz cuando hago una pausa en la escritura y lo interpreto en casa para sentir su pulso o cuando se lo leo a los actores. El teatro es el punto de encuentro, es un espacio espiritual, creativo e intelectual que arropa una conferencia con la piel de mis personajes, que trasmuta mis memorias. En ese el lugar que est√° en mi cabeza, m√°s que el espacio, las letras se vuelven cuerpos en tensi√≥n.

Cada oficio es una parte del todo, diferente pero similar. La pedagog√≠a, la actuaci√≥n, la direcci√≥n, la dramaturgia, solo son fractales para enfrentarme a un escenario, a un p√ļblico y para sentirme parte de la isla, yo como otro fractal entre once millones.

Ra√ļl Bonachea en el programa televisivo Par√©ntesis, de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z.

‚ÄĒ¬ŅAsumes el aula como otro escenario? ¬ŅCu√°nto te aporta el intercambio con los alumnos?

De alguna manera todo es un escenario. Esto me facilita mucho el diálogo y entender también los procesos de mis estudiantes, siempre los incentivo a encontrar los caminos entre la teoría, la historia del teatro y lo que están haciendo ellos, lo que está pasando en la escena actual cubana. Me encantan las clases con el curso por encuentros, muchos son profesionales en ejercicio y sus inquietudes están muy aterrizadas en la técnica y la cotidianidad de lo que hacen.

Tambi√©n trabajo con ni√Īos en mi pueblo, puedo confesar que son las clases para las que m√°s me preparo, las que m√°s disfruto e incluso las m√°s profundas, ellos son como profesionales pero con altas dosis de sensibilidad y creatividad, son mis fractales m√°s puros, por eso con ellos me exijo m√°s. Cuando siento que una clase es un encuentro entre colegas, que me aporta a m√≠ como ser humano entonces le encuentro sentido a estar ah√≠ para ellos y a que ellos me devuelvan las ganas de seguir adelante. De esa manera borro tantas clases que recib√≠ en mi vida donde el aula era una especie de tribunal, en el cual el profesor juzgaba y los dem√°s acat√°bamos sentencias.

‚ÄĒ¬ŅCu√°les son los riesgos de actuar en una obra que tambi√©n es dirigida por ti? ¬ŅSe puede ser suficientemente exigente con uno mismo y los dem√°s?

‚ÄĒ¬†Es c√≥mo saltar de un avi√≥n sin paraca√≠das, solo puedes aterrizar en una pieza si los que te acompa√Īan en esa ca√≠da libre te dan la mano. A la vez debes asegurarte antes de saltar que ellos tengan el equipamiento para aterrizar sanos y salvos. Tiene que haber un verdadero equipo creativo, una democracia teatral, lo cual es muy dif√≠cil de lograr y sostener por largo tiempo.

Creo que un director en cualquier proceso debe ser primero exigente consigo mismo, debe aplicarse el rigor m√°ximo a su tarea y, si adem√°s act√ļa, debe saber comprender a los otros y trabajar mucho en solitario para que su proceso de actor no nuble su juicio como l√≠der. Para m√≠ siempre exigencias, creo que demasiadas.

En proceso de la obra Cuerdas percutidas.

‚ÄĒ¬ŅCu√°nto le temes o no a las reacciones del p√ļblico?

‚ÄĒ¬†Con el tiempo he dejado de temerles. Es lo que necesito, as√≠ sean las m√°s duras, porque hago teatro para compartirlo y comunicarme desde el cuerpo, desde mi esp√≠ritu. Escucho a mis espectadores. Nunca termino una obra porque cuando ya est√° lista para recibir la mirada del p√ļblico, esta interacci√≥n riqu√≠sima hace que vuelva sobre mis pasos para que la obra siga creciendo, siga mutando. P√ļblico y artista son parte de la obra de arte. No funciona muy bien esta ecuaci√≥n cuando se tergiversa p√ļblico por populismo, por producto comercial, por propaganda, eso son residuos de la relaci√≥n emocional principal: actante-obra-p√ļblico.

‚ÄĒ¬†¬ŅCu√°les son tus referentes en el teatro, cubanos y extranjeros?

‚ÄĒ¬†Tengo varios superh√©roes teatrales que vinieron despu√©s de mi abuelo y mi madre, entre ellos puedo mencionarte a Meyerhold, Augusto Boal, Richard Scheckner, Stanislavsky, Eugenio Barba y m√°s recientemente Michael Chekhov. En la escena cubana a Vicente Revuelta, Eduardo Mart√≠nez y Lola Amores, mis maestros Carlos Celdr√°n y Raquel Carri√≥; pero no hay nada m√°s importante en mis referencias teatrales que el juego de mi familia de hacer lo cotidiano teatral, cuando estoy perdido vuelvo a esa casa vieja a encontrar mi camino.

El teatro constituye parte del patrimonio espiritual de la nación, por lo tanto siempre va estar de una forma u otra. Es un diálogo con el presente, con nuestros maestros y los espíritus que nos guían.

‚ÄĒEn tu opini√≥n, ¬Ņc√≥mo deben ser los j√≥venes creadores la Cuba de hoy?

‚ÄĒDebemos ser actores y nunca espectadores de nuestra realidad social, por muy compleja que esta sea, sin miedos, ni justificaciones para expresar el pulso de nuestro tiempo. Con nuestras creaciones tenemos que labrar algunos de los destinos de Cuba, que nunca podr√° ser un futuro ajeno a una tradici√≥n y a la idiosincrasia que nos caracteriza.

‚ÄĒ¬ŅNos quieres adelantar algo de tu segundo libro, que est√° en proceso editorial por Tablas Alarcos‚Ķ?

‚ÄĒEs precisamente La Ca√≠da. Habla de la muerte y el renacer de un h√©roe, de una manera de interpretar la cuban√≠a, pero tambi√©n de un director que expone su cuerpo a la necropsia de los espectadores y de los otros actores. Intenta ser un proceso alqu√≠mico para hacer renacer a un h√©roe y explicar una angustia hist√≥rica.

‚ÄĒ¬ŅQu√© importancia le concedes a la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z como aglutinadora, impulsora de proyectos y defensora de los j√≥venes escritores, artistas e investigadores?

‚ÄĒCreo que es la plataforma principal para los j√≥venes creadores y gracias a ella se visualizan muchos artistas. Si nosotros tenemos que preguntarnos qu√© tipo de j√≥venes somos y que queremos hacer por el futuro de la naci√≥n, la Asociaci√≥n debe estar preparada para ese di√°logo y creo que muchos de sus directivos asumen esa responsabilidad desde la comprensi√≥n, el apoyo y la promoci√≥n, venga de donde venga la obra o el artista. Es ella la que tiene la misi√≥n de encausar este impulso hacia los mejores puertos.

‚ÄĒ¬ŅPrincipales sue√Īos en el mundo creativo‚Ķ?

‚ÄĒTener un espacio para que mi Laboratorio deje de latir dentro mi cuerpo y aterrice en alg√ļn lugar donde se cumplan los otros sue√Īos. Hacer una obra donde ni√Īos, estudiantes, profesionales, artistas sin formaci√≥n acad√©mica y de otras disciplinas se agrupen en pos de un objetivo, ni docente, ni creativo, sino espiritual que engloba a ambos. Unir todos los fractales posibles para transformarnos en mejores seres, que es una manera m√°s efectiva de obtener resultados humanos perdurables en la sensibilidad de una √©poca y sus creadores.


«Saltar de un avi√≥n sin paraca√≠das»

Lo conoc√≠ en el ISA. La vida nos hizo coincidir en un aula y en los pasillos donde el teatro comenzaba a tener vida. Nada fuera de lo casual. Yo ignoraba que, algunos a√Īos despu√©s, volver√≠a a encontrarlo. De ese hallazgo naci√≥ m√°s que esta entrevista y que estas preguntas a Ra√ļl M. Bonachea Miqueli, un hombre del teatro, un hombre de la Historia y de Cuba.

Tu quehacer esc√©nico bebe de una tradici√≥n familiar que est√° bien entroncada en tu espacio de nacimiento: San Antonio de los Ba√Īos. ¬ŅHasta qu√© punto la familia impacta en tu obra, tanto la que se enfoca en la literatura dram√°tica como en la direcci√≥n?

Ra√ļl M. Bonachea Miqueli/ foto mauro cantillo

Como sabes, provengo de una familia de teatristas. Mi abuelo Miguel A. Miqueli fue integrante de Teatro Universitario en la d√©cada del cuarenta e Instructor de Arte de la primera generaci√≥n en los sesenta; mi madre, Maridely Miqueli fue Instructora en San Antonio por m√°s de cuarenta a√Īos.

Mi casa siempre estuvo rodeada de actores, de guiones, libros y charlas que activaron en mí una manera de asimilar el teatro como un miembro más de la casa. Así que crecí en un ambiente donde estar con mi mamá durante horas y horas de trabajo, y conocer nuevos amigos giraba en torno a un escenario, a una casa colonial donde en cada rincón aparecía un personaje. Es una formación creativa de la que no puedo separarme en el presente porque es parte importantísima en mi educación sentimental y de la manera en que me relaciono con el mundo.

Cada imagen, cada personaje, e incluso los espacios y atm√≥sferas, primero habitan San Antonio, entran por sala de mi casa y luego se transforman en otras cosas, en entelequias con vida propia. Por ejemplo, siempre que veo un cuerpo en el espacio esc√©nico o a un personaje accionar lo ubico en la antigua sala de teatro del pueblo; en un rinc√≥n de mi mente se visten con los vestuarios con los que yo jugaba de ni√Īo.

Creo que un autor puede crear muchos seres a partir de su familia, de sus amigos; por lo menos en un inicio, luego estos desaf√≠an a los que sirvieron de moldes. En el escenario de la hoy Casa de la Cultura de San Antonio he imaginado los mundos m√°s inveros√≠miles. Parad√≥jicamente, ‚Äúla salita teatro‚ÄĚ ‚ÄĒcomo le dec√≠an‚ÄĒ ya no existe, o por lo menos c√≥mo era, pero su magia sigue activando mi imaginaci√≥n.

La estaci√≥n del tren, el bosquecito o la cueva del sumidero son tambi√©n otros lugares que recorro en esa enmara√Īada selva que es el proceso creativo. La familia, el pueblo y sus habitantes laten en la profundidad de mis creaciones sin importar el tema, g√©nero ni procesos a los que me enfrente. Son mi zona de confort.

Desde San Antonio hiciste teatro con diversas asociaciones de actores que, con el tiempo, se disolvieron. ¬ŅEs el gran drama de los directores j√≥venes encontrar un equipo de trabajo perdurable?

Creo que es parte de un drama más profundo, y no solo en nuestra realidad insular: afecta tanto a los jóvenes directores como a otros creadores que trabajan en equipo.

Por supuesto, para los j√≥venes se hace m√°s dif√≠cil nuclear un grupo de gente que lo sigan, pues su escaso curr√≠culo, su inexperiencia y resultados no lo acompa√Īan de caras al mercado; ya no pienso ni tan siquiera para reunir a un equipo perdurable ‚ÄĒque parece m√°s ilusi√≥n que realidad‚ÄĒ sino para invitar a otros a que lo acompa√Īen en su empresa.

Los jóvenes que lideramos estos procesos no somos atractivos para otros jóvenes, ni para un sistema de creación que busca desesperadamente resultados, cada vez a más corto plazo; que busca una ganancia económica sustanciosa y que busca desesperadamente el reconocimiento mediático. Los procesos artísticos en la actualidad se transfiguran en procesos de circulación mercantil.

En el teatro, el conflicto se multiplica. De todas las manifestaciones es una de las más artesanales por su lento proceso y además una de las peores remuneradas en todo el mundo; así que de entrada, hacer teatro es casi como trabajar para una empresa en quiebra permanente.

El verdadero drama es cuando todas estas variables son las que mueven las decisiones personales, antes incluso de que comience el trabajo, antes de saber de qué va esta obra, esta poética o este creador. Muchos optan por terrenos donde todas estas interrogantes estén resueltas de maneras atractivas, donde hay garantizado un aparataje que sostiene el proceso. Ninguno de estos consumidores/artistas se pregunta, o por lo menos de una manera seria, qué me aporta esta propuesta a mi manera de entender el teatro, a mí como ser humano. Lo más triste es cuando el trabajo de arte se vuelve puro objeto de valor de cambio.

El director joven tienen que lidiar con este mundo que est√° dise√Īado para que otros colaboren con √©l mercenariamente, debe tratar de resolver el dilema productivo y de circulaci√≥n (aclaro que la producci√≥n es imprescindible en el mundo teatral, no se malinterprete mi respuesta como una ultra defensa para que todos trabajemos gratis, pues de esto vivimos).

Creo que el director joven debe concentrar siempre su energ√≠a en el proceso, en el crecimiento est√©tico y espiritual que representa una obra determina para √©l y para el resto del equipo. S√≠, que nos d√© para comer, que exista un dise√Īo productivo y promocional, o al menos una estrategia de c√≥mo lograrlo, pero nuestra oferta tiene que ser otra porque por ah√≠ ya vamos perdiendo.

Hay que vender que hacemos ARTE y hay que llegar hasta los límites más insospechados por conseguir un producto ARTE, que es una palabra muy corta y con muchas acepciones, pero que le queda grande a muchos empresarios artísticos, como también a muchos bohemios sin constancia ni rigor estético.

Esa es la manera de cambiar las cosas, porque siempre hay un grupo de gente que salta un rato del circuito que lo convierte en obrero/consumidor de mercanc√≠as y que quiere participar en la maravillosa experiencia de crear un ser, algo vivo. Luego si el equipo perdura o no, es otra la narrativa: al menos ya naci√≥ algo que nos humaniza y que el espectador agradece porque, aunque llegue de √ļltimo a la historia, tambi√©n sufre la misma explotaci√≥n.

Desde las aulas del ISA te formaste como dramaturgo y, recientemente, tambi√©n como director esc√©nico, gracias a la primera maestr√≠a de dicha especialidad que convoc√≥ la Facultad de Arte Teatral. ¬ŅCu√°nto valoras la formaci√≥n acad√©mica?

Es importantísima para desarrollo profesional de cualquier artista, sobre todo en una época donde escuelas, universidades y academias atesoran conocimientos y maestros con un alto nivel técnico; pero soy del criterio que cada artista tiene que ser muy celoso con su crecimiento y no ser un mero receptor de lo que aprende desde un aula, porque corre el peligro de tener más discurso que obra y de repetir conceptos que no le son propios, por estar acorde con los nuevos rumbos teóricos. También el otro extremo es muy peligroso, que es el de los creadores opuestos a todo tipo de formación académica, lo cual es para mí un grave error.

Cada uno debe iniciar su propio camino entre lo que recibe académicamente y lo que necesita, entre la práctica que le rodea y su propia obra. Un artista nunca debe perder la noción del taller, de saber que su trabajo es un oficio que necesita de una maestría sobre el cómo llegar a un resultado.

Muchos en nuestras escuelas se concentran en aprender a redactar un discurso que justifique est√©tica y semiol√≥gicamente al artista, al proceso, a la obra, a los referentes que maneja y el resultado poco tiene que ver con ese maravilloso discurso. Las escuelas de arte a veces ponen todo el peso de su ense√Īanza en la pedagog√≠a y no en la creaci√≥n, por lo tanto sus estudiantes aprenden muy r√°pido a dar la respuesta correcta, a crear estantes de categor√≠as antes de solucionar su propia obra, aplic√°ndole o negando lo que sabe. ¬ŅAcaso existe en materia de apreciaci√≥n, de sensibilidades, la respuesta correcta?

Una obra puede susurrarnos algunas pistas de ese largo proceso de formaci√≥n del creador, de su discurso, pero nunca puede ser un alegato. Un estudiante de arte es un creador y no puede desprenderse de su obra porque con ella transforma la realidad. Desde los ejercicios de clases, el objetivo principal deber√≠a ser crear, desde ah√≠ se aprende, se ense√Īa o ‚ÄĒmejor‚ÄĒ se comparte un pensamiento te√≥rico y una sensibilidad.

Cada artista desde su individualidad ‚ÄĒno s√© si sea demasiado rom√°ntico, pero es lo que creo‚ÄĒ debe conocer el terreno que pisa, debe escuchar su propia voz, as√≠ sabr√° qui√©nes son sus verdaderos maestros, qui√©nes tienen algo que decirle o qui√©nes le muestran un camino hacia maestros de otras √©pocas que se parecen a √©l, hacia esp√≠ritus que lo acompa√Īen en su proceso formativo.

En esa exploraci√≥n, uno se va convirtiendo en aquello que busca; entonces los maestros te eligen a ti y la ense√Īanza llega mediante el filtro de lo que eres: un artista y su obra. Si en tu formaci√≥n acad√©mica pudiste descubrir eso, entonces vali√≥ la pena. Yo en lo personal, en el ISA ‚ÄĒgracias algunos pocos maestros‚ÄĒ puedo decir que todo el tiempo formativo vali√≥ la pena, m√°s por las preguntas que me provocaron que por las respuestas que yo buscaba.

A tu criterio, ¬Ņc√≥mo valoras la joven dramaturgia que hoy se escribe?

Es una pregunta un poco difícil, te lo digo rápido: creo que tiene que luchar por quitarse el apellido. Debe esforzarse por ser dramaturgia a secas y resistir los oleajes de modismos para encontrarse directamente con su rostro, que tiene referentes pero no maquillaje, ni máscaras.

Eres un escritor que, de cierta forma, se resiste a la etiqueta. ¬ŅSientes que ser director es tu esencia m√°s verdadera? ¬ŅPor qu√©?

Mi propia intranquilidad ante lo que me rodea, me juega siempre una mala pasada a la hora de enfrentarme a la hoja en blanco, por lo que prefiero la artesan√≠a de la direcci√≥n y desde ah√≠ voy articulando la literatura. Tal vez este fen√≥meno no lo vivan otros escritores, pero yo tengo esa necesidad de encontrarme con un equipo, con un actor, con un p√ļblico, porque eso es lo que he hecho durante mucho tiempo; es mi manera de encontrar la dramaturgia y por ende la literatura.

Luego la publicación es para mí un registro que supera a la inmediación, cuando esta ya no puede realizarse o para que otros puedan armar sus propios universos a partir de ella. Te confieso: estoy aprendiendo a reconocerme como escritor, porque a la par que he dirigido, he tenido momentos donde mi pensamiento no cabe en el mundo cerrado del teatro, de la acción; entonces estos destellos creativos tienen otras formas como la poesía o la narrativa. Ahí viene el dilema, porque son medios con leyes propias, así que trato de no olvidar que lo que escribo es para ser compartido.

De una forma u otra, siempre caigo en la recepción, tal cual hacen los directores escénicos en su puesta, en cómo colocar mis palabras en la sensibilidad de los receptores. Ta vez por eso mi esencia es la dirección: guiar cuerpos, luces o palabras hasta otros seres humanos.

Valoras la formaci√≥n f√≠sica en tus actores; elemento este que es perceptible en tus puestas en escena. ¬ŅHasta qu√© punto se complementa esta formaci√≥n f√≠sica con las herramientas mentales e intelectuales de un int√©rprete? ¬ŅO son acaso dimensiones diametralmente opuestas?

Los seres humanos estamos entrenados desde edades muy tempranas para desarrollar el pensamiento racional. A los cuatro o cinco a√Īos comenzamos a ir a la escuela, donde el cuerpo es el √ļltimo que interviene en este aprendizaje‚Ķ a veces ni lo hace.

No por gusto los griegos y otras culturas ancestrales equiparaban la inteligencia corporal al pensamiento m√°s elevado; un individuo en esas sociedades deb√≠a potenciar tanto el mundo de las ideas como el de los m√ļsculos. Sin embargo, cient√≠fica y po√©ticamente hablando, ¬Ņpodemos separar la racionalidad del cuerpo, la sensibilidad del proceso bioqu√≠mico que la provoca? ¬ŅExiste una herramienta mental que no se conecte con el mundo sensitivo?

Por lo tanto defiendo un training donde el texto, la teoría y las ideas se conecten primero con nuestra corporalidad, invirtiendo el proceso al que estamos acostumbrados a recibir conocimiento. Busco expandir los cuerpos, sus limitaciones y transformarlos en una especie de receptores, siempre alertas, siempre listos para captar de una manera más integral lo que pensamos y sentimos.

Trabajo con los actores, distanci√°ndome en principio de la racionalidad del teatro, de las herramientas mentales, para que el cuerpo de cada actor se abra a recibirlas en el momento adecuado. En mis procesos, el trabajo de mesa no existe o existe mientras sudamos, mientras improvisamos.

Creo que no es la formaci√≥n f√≠sica lo que valoro o lo que fomento en los actores, es algo m√°s. Trato de encontrar el esp√≠ritu de esos cuerpos que me acompa√Īan en escena, el objetivo de esos movimientos, el movimiento de esas almas que se expresan por medio de un cuerpo: ah√≠ la herramienta deja de ser mental. Invito a los actores, con un bombardeo de ejercicios, a que descubran primero en su piel los latidos del pensamiento y la teor√≠a.

Yo pienso porque tengo un cuerpo. Pienso porque puedo sentir.

Pocos conocen que eres, adem√°s, poeta y narrador. Tu poes√≠a, en particular, va siempre hacia el mapeo de la familia, hacia lo autobiogr√°fico, hacia un desnudo a veces doloroso de qui√©n eres. ¬ŅPiensas que un artista debe partir de la honestidad para escribir?

El artista siempre debe ser honesto consigo mismo y con su época, no solo en la poesía que es el género donde la voz del escritor pasa con menos filtros, con menos máscaras. Algo muy diferente sería hacer confesiones de tu vida personal sin ninguna trascendencia, solo por el hecho de provocar verismos tontos.

Creo que cuando un escritor reflexiona sobre su propia existencia tiene que ser capaz de sublimarla a un nivel artístico, y debe intentar por todos los medios que esa obra sea capaz de conmover y evocar en otras personas, ideas, sensaciones e imágenes parecidas a las que él ha vivido, partiendo de la honestidad para llegar a la metáfora, al signo que arropa lo real.

Claro que el artista puede ser sujeto y objeto de la obra de arte, pero es un compromiso con el que no se puede jugar porque si te mientes a ti mismo, se pierde lo humano, te pierdes en tus propias palabras y tu desnudo es solo un show nudista, un personaje más, y eso se siente en la primera línea.

Muchas veces en mi poes√≠a ‚ÄĒcomo dices, autobiogr√°fica‚ÄĒ hablo como mis ancestros y a ellos no les puedo ocultar nada, es una manera de dialogar, de homenajearlos, de pedirles perd√≥n y de revivirlos.

Como dice Silvio Rodr√≠guez: ‚Äúad√≥nde van esas palabras, ad√≥nde van‚ÄĚ. Estoy seguro que llegan hasta ellos, donde quiera que est√©n. Otras veces me hablo desde el pasado al yo que soy en el presente, pero siempre estos versos, este dolor po√©tico busca al otro ser humano que me lee y siente el peso en sus propias ausencias, de la traici√≥n y de su propia mortalidad en esta isla po√©tica por naturaleza.

Para m√≠ escribir, a√ļn desde la ficci√≥n menos autobiogr√°fica, es un acto de honestidad espiritual. Desde ah√≠ dialogo con los dem√°s creadores y con el p√ļblico. Ya existen demasiados espacios en este mundo para mentirnos y el arte, aunque construido de artificios, siempre habla de qui√©n emite ese mensaje cifrado, de lo que piensa y de lo que siente. Yo no quiero tener incongruencias con estas extensiones de mi ser.

Ra√ļl M. Bonachea Miqueli/ foto mauro cantillo

Con La ca√≠da diste cuerpo, textual y posteriormente esc√©nico, a un Ignacio Agramonte que re√ļne, en un mismo cuerpo, experiencia hist√≥rica con elementos ficcionales. ¬ŅC√≥mo nace tu obsesi√≥n por esta figura de nuestras guerras? ¬ŅC√≥mo transcurri√≥ tu proceso creativo?

La principal obsesión fue responderme preguntas, reconfigurarme como creador y como cubano. Aquí caemos un poco en lo que te mencionaba de la honestidad, ahora no solo personal, sino histórica.

Desde peque√Īo, la muerte de El Mayor era para m√≠ un final ambiguo para una vida luminosa. Desde que mi abuelo ‚ÄĒapasionado por la Historia de Cuba‚ÄĒ me cont√≥ esto, siempre sent√≠ que no hab√≠a respuesta convincente.

Part√≠ de ese h√©roe en una fosa com√ļn, de esa muerte sin mucha explicaci√≥n para entrar en su vida, sus conflictos y sus errores, y descubr√≠ que los m√≠os en el teatro eran muy similares. Estaba al frente de un grupo de j√≥venes que no cobraban por su trabajo, que no estaban respaldados, aun con una producci√≥n. J√≥venes que viven en un pa√≠s que lucha diariamente contra adversidades econ√≥micas. J√≥venes que se desconectan con facilidad de la Historia y el ideario que nos conforman como naci√≥n, problem√°ticas que en otras circunstancias tambi√©n tuvo que abatir, machete en mano, El Mayor en la manigua. Convert√≠ mi teatro en el campo de batalla donde se forj√≥ la naci√≥n y en una asamblea donde se discut√≠a la Constituci√≥n de Gu√°imaro, pero tambi√©n la m√°s reciente. Yo so√Īaba con Agramonte y √©l, de alguna manera, conmigo.

El proceso fue ag√≥nico, productivo, idealista y pragm√°tico a la vez, como fue la Guerra de los Diez A√Īos, algo muy contradictorio. La investigaci√≥n hist√≥rica en cuanto a personajes, documentos, citas, circunstancias hist√≥ricas, tonos, lenguaje de estas personalidades me tom√≥ casi tres a√Īos, por lo que fue un proceso de escritura y de puesta en escena largo y enjundioso que incluy√≥, adem√°s, visitas al terreno y entrevistas con especialistas, entrenamientos de danza, circo y algo de esgrima.

Luego lo m√°s dif√≠cil, en cuanto dramaturgia, fue hacer posible y org√°nica mi visi√≥n esc√©nica, la investigaci√≥n y dar respuesta a la inc√≥gnita de saber lo que pas√≥ el 11 de mayo de 1873; adem√°s, hacerlo en el tiempo l√ļdico y maravilloso de una puesta en escena.

Vale aclarar que no es el de la ensayística o el de la narrativa, géneros literarios que tienen un tiempo y una mediación. En el escenario, el problema está vivo, el argumento no se cuenta sino que se ejecuta porque hay un espectador y actor que, en un tiempo determinado, activan la emoción, la ciencia y el juicio político, desde lo simbólico y lo kinestésico. Si no tomamos bien el pulso de lo que queremos hacer, el espectador se levanta de su silla y vuelve a su vida lejos de la escena, y tu texto entonces se transforma en un panfleto, tal vez bien escrito, disfrutado en la lectura pero que no le cabe al escenario y a sus leyes. En el escenario todo se carnaliza.

Luego fue arrancar las m√°scaras al resto de los int√©rpretes, desmovilizar o reubicar la contradicci√≥n de ellos con la Historia y con su contexto, para que as√≠ lograran salir a escena, con un sinn√ļmero de obst√°culos en su contra, pero desnudos y sin miedo como en las cargas mambisas: ellos no retrocedieron hasta la √ļltima funci√≥n.

Tu pasi√≥n hacia la figura de Agramonte te llev√≥, incluso, a representarlo en escena. ¬ŅQu√© transformaciones f√≠sicas debiste realizar para darle cuerpo al personaje? ¬ŅC√≥mo enfrentar, a una misma vez, el rol de director y el de actor?

El camino que elegí de autorreflexión no permitía soluciones artificiosas. Si yo era un personaje, si yo tenía esta obsesión, pues debía ser consecuente conmigo y transformarme en un soldado de mis propias convenciones. Adopté su imagen como la mía y en este juego de reflejos físicos e ideológicos, cambié mi cuerpo y mi sensibilidad.

Lo m√°s importante no fue alcanzar un parecido f√≠sico, el cual me cost√≥ bastante entrenamiento porque era un hombre mucho m√°s delgado que yo, h√°bil con la espada y en√©rgico al hablar, sino que ese Ignacio de mi investigaci√≥n ‚ÄĒel que yo descubr√≠ y cre√©‚ÄĒ entr√≥ en mi cotidianidad, lo incorpor√© a mi temperamento.

Hoy me sigo sintiendo un poco Agramonte, no he vuelto a tener la misma corpulencia de antes, soy mucho m√°s apasionado con mi trabajo y en mis discusiones digo lo que pienso sin temor, pero a la vez me he vuelto un hombre m√°s dulce y sensible con mi mujer, m√°s familiar. Creo que esto me seguir√° acompa√Īando por mucho tiempo.

Con la escritura de esta obra me evalu√© como licenciado en Arte Dram√°tico pero despu√©s, cuando el texto espectacular y la puesta en escena estuvieron listos, fue mi tesis de la Maestr√≠a en Direcci√≥n. Tal vez no estaba preparado para despe√Īar tantos roles con un tema que tambi√©n revaloraba la Historia y nuestro presente pol√≠tico m√°s inmediato. Ignacio tampoco lo estaba cuando comenz√≥ la guerra y aun as√≠ entreg√≥ todo por no renunciar a sus ideas. Yo hice igual.

Fue un momento donde muchas variables se combinaron para articularse en un complejo entramado emocional que incluso socavó hasta mi salud, pero incluso así fue una experiencia maravillosa. Representó un crecimiento muy fuerte en lo personal y lo creativo.

Cuando act√ļas en la obra que diriges, es como saltar de un avi√≥n sin paraca√≠das: solo puedes aterrizar en una pieza si los que te acompa√Īan en esa ca√≠da libre te dan la mano. A la vez debes asegurarte antes de saltar que ellos tengan el equipamiento para aterrizar sanos y salvos. Tiene que existir un verdadero equipo creativo, una democracia teatral, lo cual es muy dif√≠cil de lograr y sostener por largo tiempo.

Creo que un director en cualquier proceso debe ser primero exigente consigo mismo, debe aplicar el rigor m√°ximo a su tarea y, si adem√°s act√ļa, debe saber comprender a los otros y trabajar mucho en solitario para que su proceso de actor no nuble su juicio como l√≠der.

Hablemos de tu grupo. ¬ŅC√≥mo nace el nombre? ¬ŅQu√© o qui√©nes son Laboratorio Fractal?

El nombre se lo debo a un amigo. Muchas veces la gente a nuestro alrededor puede nombrar con más facilidad lo que hacemos. Siempre he visto mi obra como un resultado de laboratorio, en un constante proceso y como parte de una investigación sobre el actor y su técnica, sobre cómo confluyen otras disciplinas en el plano teatral. En una noche de trabajo, mi amigo Nelson Beatón me bautizó como un fractal que se mueve en diferentes aguas y que, al unirse con sus semejantes, crea otros mundos.

Laboratorio Fractal es la manera en que comparto mi experiencia con otros creadores, los que no pueden resistir la idea de crear, de transformarse en nuevos seres partiendo de sus esencias. Es una nube, un huracán y una gota que cae en el océano.

Mi laboratorio fractaliza el caos del cuerpo/mente, de una sociedad y una época para organizarlo y crear algo nuevo.

Acabas de obtener la Beca de Creaci√≥n Milan√©s, que concede la AHS a proyectos esc√©nicos, con la obra Cuerdas percutidas. ¬ŅQu√© sonidos, emociones o percepciones buscas percutir en la mente de los futuros espectadores con este proyecto en particular?

Busco la melod√≠a de la infancia, las canciones de mi abuela en las tardes de verano, el sonido de un gato hambriento, las resonancias de una caja de m√ļsica, las resonancias del olvido. Busco el sonido de las teclas sin cuerdas de un piano, del sexo sadomasoquista, de la carne. Quiero percutir la soledad. Quiero perfumar la risa sin dientes de una vieja que hurga en un lat√≥n de basura. Quiero que entreguemos una medalla a los que luchan por su libertad sexual y que cantemos con los locos una balada.¬†

En este momento de tu vida como artista, ¬Ņqu√© nociones te han quedado del pasado y qu√© b√ļsquedas te atan a un posible futuro?

Del pasado me queda siempre mi abuelo, el teatro y mi pueblo; nada de lo que hago puede desprenderse de eso. Quisiera encontrar en el futuro a otros fractales que no cierren el laboratorio por angustia económica. Al futuro me ata el destino de Cuba. Mi obra siempre recalará en su gente y en sus costas.


El biodrama de una generación en Selfie: Carlos Sarmiento en la crisis de los 30

  • Cuando la vida se deja penetrar en el coraz√≥n mismo del teatro‚Ķ

Jacques Derrida

 

Como parte de un ciclo de entrevistas, iniciado desde la Casa Editorial Tablas-Alarcos con el objetivo de registrar el di√°logo con creadores, dramaturgos, teatr√≥logos, teatristas durante estos 20 a√Īos, converso con Carlos Sarmiento, teatr√≥logo, director y actor, que integra nuestro cat√°logo con su investigacion El largo viaje hacia la verdad, dedicada al director y actor cubano Vicente Revuelta.

Y también sobre la verdad, la reconstrucción de la realidad, la vida como fuente inagotable de ficción, el biodrama, la crisis de los 30, la necesidad y posibilidad de multiplicarnos en diversos roles desde el trabajo, el latido de una generación y sus resonancias conversamos Carlos y yo, hace ya unos meses en la sala de su apartamento.

‚Äď¬ŅCu√°les son las fuentes que tuviste en cuenta para la escritura de Selfie? ¬ŅEn qu√© circunstancias comienzas a escribirla?

Selfie surge de una manera curiosa. Habitualmente, se tiene una idea antes de escribir una obra, una esencia que luego se materializa, en mi caso, ni me había pasado la idea por la cabeza de escribir un texto. La motivación nace a partir de la investigación que estaba realizando sobre la autoficción en la Maestría de Dirección Escénica que estaba cursando en la Universidad de las Artes.

En la asignatura Metodología de la Investigación pedían un proyecto investigativo, recuerdo que estaba en casa de Eberto García Abreu mostrándole lo que ya tenía hecho y me dijo: Bueno, ahora tienes que ser consecuente y escribir tu propia autoficción.

En principio no me pareci√≥ necesario, pero fue una provocaci√≥n que se me qued√≥ en mi cabeza. Tiempo despu√©s empiezo a pensar en esa posibilidad, a preguntarme qu√© pudiera encontrar en mi vida de interesante para ser contado, pero a√ļn no estaba decidido. Incluso, pens√© en buscar a un dramaturgo para que escribiera a partir de las fuentes que yo le diera, porque nunca hab√≠a escrito una obra antes, ni siquiera estudi√© dramaturgia; hasta que me decid√≠.

No quería retratarme a mí mismo, hacerme el selfie, más bien quería desde mi imagen poder retratar a una generación, hablar de nuestras vivencias y traumas. Empecé a pensarme en sociedad, había una línea en el texto que se refería a la nuestra como una generación maniquí, fue un concepto que trabajé muchísimo aunque para la puesta se quitó.

También sentí que tenía una deuda grande con mi familia y que debía sacarla a la luz, precisamente porque siempre digo que las decisiones más importantes de nuestra vida cuando nacemos ya han sido tomadas: venir al mundo, cómo te llamarás, la crianza que vas a tener. A partir de ahí tienes que romper esa herencia, seguirla o cuestionarla; a algunas personas hacen más o menos rupturas, otras consolidan esa tradición con mayor o menor éxito.

Comencé con un espectro de cinco o seis de mis familiares de los que quería hablar, luego me quedé con menos personas. Mi vida, solamente, no era interesante y decidí incluir el personaje de Fanny, inspirado en una muchacha que había conocido tiempo antes en Trinidad. La historia de amor entre ella y mi personaje no existe en la realidad, es parte de la ficción, pero me parecía interesante porque es una joven que no ha podido salir adelante porque está marcada por un pasado del que no logra salir.

Todo fue muy curioso con la zona de esa historia que es real. La conoc√≠ durante mis viajes de trabajo a Trinidad, me quedaba en su casa porque ella alquilaba. Un amigo me dice ‚Äúten cuidado que te est√°s quedando en casa de la nieta de‚Ķ (el nombre real nunca lo digo por una cuesti√≥n de √©tica), esa gente es peligrosa‚ÄĚ. Yo le respond√≠ que ella no me parec√≠a mala persona y que no deb√≠a pagar por lo que hizo su abuelo, pero mi amigo me refut√≥ que no solo era el abuelo, su mam√° tambi√©n hab√≠a estado presa. Igual me parec√≠a injusto que si ella hab√≠a tratado de romper con ese pasado siguiera siendo juzgada.

La vida de ella me pareció muy interesante para la obra, porque es muy azarosa. A partir de ahí, salió el personaje de Fanny, aparentemente vulgar. Creé la historia de amor porque me interesaba la contraposición de esta muchacha y un artista que se debate entre su ideal creativo y la realidad. Ella, sin embargo, es una persona con los pies bien puestos en la tierra porque ha sufrido mucho, esa polaridad entre los dos personajes me atraía.

Para este texto yo investigu√© mucho sobre el psicodrama, y lo us√© como concepto para trabajar la puesta en escena: yo en una butaca viendo la representaci√≥n de mi propia vida. Ojal√° y tambi√©n Fanny pudiera estar a mi lado, en un momento del espect√°culo ocurre, la actriz se sienta a mi lado en el p√ļblico y los dos vemos juntos la puesta en escena. Originalmente el texto est√° hecho para que en las representaciones que se hacen no intervengan ninguno de estos dos actores/personajes, que siempre est√©n viendo sus dobles en escena desde la platea.

La imagen del director que interviene en escena y observa el espect√°culo junto a los dem√°s espectadores parte del concepto de Sergio Blanco sobre ‚Äúel gu√≠a tur√≠stico o Estado de GT‚ÄĚ.¬† Yo pas√© el taller Construcci√≥n y Deconstrucci√≥n del Mon√≥logo con este dramaturgo y director en el a√Īo 2014; durante el que hicimos muchos ejercicios con la premisa del efecto GT que me sirvieron enormemente.

‚Äď¬ŅEsta es una conexi√≥n con el trabajo que realizas en el sector del Turismo?

Eleg√≠ poner al personaje Daniel que hace referencia a m√≠ mismo como gu√≠a tur√≠stico para enfatizar la frustraci√≥n, pero en realidad yo trabajo como animador en un show de m√ļsica tradicional cubana para extranjeros no como gu√≠a. Cuando trabajo como animador no me siento frustrado pero pienso que si fuera gu√≠a tur√≠stico tal vez s√≠.

Claro que tambi√©n est√° el paralelismo entre el gu√≠a como el manipulador del relato, el conductor de la historia, el que lleva la historia hacia donde quiere, esa idea que propone Sergio me interesaba mucho desde lo art√≠stico y ten√≠a conexiones con parte del trabajo que realizo fuera del teatro. Me he encontrado en varias ocasiones a teatristas trabajando como gu√≠as tur√≠sticos. Recuerdo que una vez, uno de ellos me dijo: ‚Äúesto se trata de saber un poco de idioma y de actuar la Cuba que ellos quieren comprar‚ÄĚ.

Esa es una gran verdad y lo he comprobado en los shows que he animado, si no vendes esa Cuba que ellos quieren comprar y representas a ese cubano bailador, mujeriego, que siempre sonríe a pesar de los problemas y que nunca está triste, pues entonces no les interesas.

Otro acontecimiento de mi vida que me sirvi√≥ como referencia, ocurri√≥ en la noche del 24 diciembre. Ya sab√≠a que quer√≠a escribir el texto y me tuve que ir a trabajar a Trinidad. Esa noche estaba floja la venta y tuve que salir con unos volantes a venderle el show a los extranjeros. En ese instante mis familiares me llamaron y¬† habl√© con ellos; me puso un poco triste pensar en lo lejos que estaba de casa en una noche como esa que es para celebrarla en familia. Como el parque estaba al lado de la iglesia pude ver el nacimiento del Ni√Īo Jes√ļs por largo rato, ah√≠ fue que me dije ‚Äúaqu√≠ est√° la historia para escribir‚ÄĚ.

Tambi√©n fue una √©poca complicada de mi vida, no s√© si fue llegar a 30 a√Īos y tener que replantearme muchas cosas, en ese per√≠odo no estaba haciendo nada para el teatro, solo trabajaba para el turismo. De hecho tuve que desprenderme un poco porque econ√≥micamente iba bien pero era muy triste. Creo que todo eso est√° en la escritura de Selfie. Fue una obra que fui escribiendo en lugares distintos, lo mismo escrib√≠a en la casa, que luego unas escenas en Cayo Coco, otras en Cayo Santa Mar√≠a y algunas en Trinidad. Me pasaba hasta una semana sin regresar a mi casa. Siempre quise escribir un texto que fuera honesto.

Con respecto a la ficci√≥n y otros elementos que cambi√© y mov√≠, por ejemplo, el abuelo de la muchacha en la realidad no era mas√≥n, pero en la ficci√≥n de la obra es un personaje que luch√≥ en la Sierra Maestra, todos sab√≠an que era mas√≥n y cuando termin√≥ la guerra no lo dejaron tener ning√ļn cargo y por eso se alz√≥.

¬†Lo del mas√≥n fue otra historia que supe, un hombre que luch√≥ tambi√©n pero cuando acab√≥ todo lo sacaron del proceso por pertenecer a esa hermandad, aunque no se alz√≥ fue una p√©rdida pues es una persona que hubiera aportado mucho porque verdaderamente era y es a√ļn, muy revolucionario. En ese caso, un√≠ dos historias de vida en la biograf√≠a de un personaje.

‚Äď¬ŅC√≥mo fuiste tejiendo el texto? ¬ŅC√≥mo esta escritura fue invadiendo la escena y al mismo tiempo c√≥mo lo que quedaba en escena cambiaba el texto?

El texto que conceb√≠ inicialmente cambi√≥ mucho durante la puesta en escena porque al principio ten√≠a demasiadas referencias al Nacimiento, a la Navidad, demasiado po√©tico; era una poes√≠a que para el concepto de puesta en escena que tuve despu√©s no funcionaba. Ante todo por el ritmo que yo quer√≠a, tambi√©n porque siempre quise comunicarme con un p√ļblico joven, entonces ese exceso de alegor√≠a y de poes√≠a en detrimento de la acci√≥n la empec√© a sustituir por otros recursos porque me parec√≠a que para el p√ļblico que yo quer√≠a no iba a resultar.

Fue un texto que trabajamos mucho a partir de improvisaciones, los recursos de Layton para improvisar, y sin dudas, ya cuando tienes el cuerpo de estos actores cambia mucho porque sabes que es un texto escrito para ellos. Los actores me hicieron propuestas desde el principio, a tal punto que la versi√≥n del texto a√ļn se est√° rehaciendo porque ha seguido variando con el trabajo y las sugerencias de los elencos. Todos los d√≠as se actualiza, hoy en la ma√Īana estuve introduciendo algunos cambios a partir de parlamentos que han surgido en escena y, como son valiosos, merecen quedarse.

Algo muy bonito que ocurri√≥ durante el montaje fue el proceso de que los actores se fueran enterando de ‚Äúlos chismes de mi vida‚ÄĚ (risas). Logr√© que tuvieran contacto con las personas reales que citaba en la obra y que conocieran a mis padres; no con el objetivo de que los imitaran pero s√≠ de que supieran qui√©nes eran. Ni siquiera fue con el estilo m√°s usado de que parte de mi familia fuera a un ensayo, ocurri√≥ en una casa en la playa donde estaban todas las personas que yo mencionaba en la obra, los actores fueron y as√≠ se conocieron. Tambi√©n fueron muy √ļtiles los videos que conservo de Gustavo Saffores, Bruno Pereyra y Gabriel Calder√≥n, actores que trabajan muy a menudo con Sergio Blanco, donde ellos explican c√≥mo constru√≠an el personaje para la autoficci√≥n, c√≥mo se apropian de Sergio sin ser √©l.

Tal vez el mejor ejemplo para explicar ese proceso de construcci√≥n del personaje, donde no se imita al referente real si no que se registra de otra manera, est√° en el actor que ‚Äúhace de m√≠‚ÄĚ en la obra. Se llama Carlos, tiene mi edad y estudiamos juntos, tiene tambi√©n muchos traumas que quer√≠a expresar de alguna manera, a partir de esa necesidad de expresi√≥n com√ļn y del contexto que compartimos como generaci√≥n, se uni√≥ mi biograf√≠a a la de ellos.

En la obra hay textos creados por los actores, hay un intermedio (que no est√° en el texto original, solo en la puesta en escena) donde yo les di la pauta de que pensaran lo que era Cuba para ellos, c√≥mo se sent√≠an, qu√© era la Patria, todo eso cada cual lo expres√≥ en un mon√≥logo. Incluso, si ves a una actriz (Aydana Febles) y ves a la otra¬† (Alessia Delgado) no es igual, porque cada una tiene su mon√≥logo. Si alg√ļn d√≠a yo doblara a Carlos Alberto, o Carlos dejara de hacer la puesta, ese actor que lo asuma no har√≠a el mon√≥logo de Carlos, tendr√≠a que hacer el suyo propio.

Estuvimos casi seis meses en el proceso de montaje. Todo los actores están viviendo circunstancias muy parecidas a las de Daniel, el personaje inspirado en mi, les encanta el teatro pero por varias razones tienen que hacer otros trabajos. Por ejemplo, Carlos hace televisión y trabaja de Barman en el Restaurant Habana Blues, Aydana produce videos de reguetón, Hamlet hace radio, Lily también trabaja en el restaurante Habana Blues y Cuza tiene que trabajar en varios grupos a la vez. Eso que aparentemente es muy poético para la construcción de la obra, es un problema a la hora de encontrar horarios afines para ensayar y concretar la puesta en escena.

Despu√©s de terminado el montaje y correspondiente estreno, nuestra din√°mica no es la de un grupo com√ļn, nos reunimos una semana antes para ensayar cuando hay temporada. Son nuevas formas que hay que poner en pr√°ctica si quieres subsistir como artista y como ser humano.¬†

cortesía de Carlos Daniel Sarmientos

‚ÄďHay creadores que insisten en defender una din√°mica de grupo m√°s tradicional porque dicen que las formas alternativas terminan lastrando el trabajo; pero la verdad es que la mayor√≠a de los proyectos y compa√Ī√≠as teatrales sobre todo en la capital, funcionan bajo presupuestos abiertos y cambiantes, y gracias a eso logran sobrevivir.¬†

Recuerdo mi primer grupo serio, fue Peque√Īo Teatro de La Habana, tiene una din√°mica en la cual no se puede faltar a ning√ļn ensayo. Estaba reci√©n graduado y aprend√≠ mucho en la Academia de Jos√© Mili√°n, acept√© esa din√°mica durante un tiempo pero lleg√≥ un momento en el que necesit√© hacer adem√°s otras cosas. Actualmente hay muchos grupos que no est√°n funcionando en buena medida porque no han logrado aceptar y adaptarse a nuevos modos y mecanismos para hacer teatro, variar la frecuencia de ensayo, y a√ļn as√≠, preservar la vocaci√≥n hacia el teatro, sin renunciar por eso a otras zonas de inter√©s ya sea por necesidades creativas y/o econ√≥micas.¬†¬†

‚ÄďAlgunos te√≥ricos y escritores sostienen que a pesar de todo el auge de la autoficci√≥n en tanto escritura y del aparato te√≥rico desplegado a su alrededor, siguen prefiriendo la autorreferencialidad como categor√≠a. Sostienen adem√°s que la autoficci√≥n no es m√°s que una autobiograf√≠a, lo √ļnico nuevo es que deja por sentado algo que ya se sabe de anta√Īo: lo real siempre tendr√° ficci√≥n porque el soporte art√≠stico lo transforma.

La autoficción tiene detractores, que incluso, no subestiman las creaciones que de ahí han surgido, sino que la consideran infundada como distinción de otras formas de escritura que parten de premisas similares. Después de haberla investigado teóricamente y luego de escribir una obra bajo sus presupuestos estéticos, me gustaría conocer tu postura al respecto.

Soy de los que la defiende. Creo que es muy raro un arte que no est√© ligado a la autorreferencialidad, siempre hay al menos un componente autorreferencial, pero creo que la autoficci√≥n lo hace de manera m√°s clara. Adem√°s me interesa como t√©rmino. Dentro de las investigaciones al respecto se habla mucho del ‚Äúpacto ficcional‚ÄĚ: el espectador va a la sala a ver una historia que sabe que no es real, va a ser enga√Īado y se deja enga√Īar. Pero este juego que te propone la autoficci√≥n de ‚Äús√≠, tiene mucho de realidad‚ÄĚ, o ponerte al tanto de que alguien que est√° ah√≠ muestra parte de su vida verdaderamente, genera en el p√ļblico otro tipo de recepci√≥n. Tal vez, en alg√ļn momento, yo lo investigue m√°s a fondo, pero desde la perspectiva del p√ļblico, porque en la investigaci√≥n de la Maestr√≠a lo hice desde la relaci√≥n actor-director.

He vivido con Selfie c√≥mo cambia la recepci√≥n, siempre que se me acerca alguien a hablar de la puesta en escena en el fondo lo que quiere es deslindar la verdad de la mentira. Por supuesto, reitero que el arte est√° lleno de autorreferencialidad, pero me interesa defender el pacto autoficcional porque adem√°s se mezcla mucho con el teatro documental y con las ‚Äúescrituras del yo.‚ÄĚ

La variante de la autoficci√≥n que m√°s disfruto es en la que est√° incluida la figura del director, y si √©l adem√°s, puede ser parte de la representaci√≥n mejor, por eso decid√≠ estar en Selfie aunque sea del lado de la platea e intervenir en algunas escenas. En principio ten√≠a pensado buscar un actor que hiciera de director, pero decid√≠ que deb√≠a ser consecuente con esa pauta. Incluso, si yo tuviera m√°s experiencia como director yo hubiera representado el papel de Daniel, pero me resulta muy complejo a√ļn, necesito mirar desde afuera.

Como espectador, la autoficci√≥n tambi√©n me atrae mucho. Me sucedi√≥ con Diez millones de Carlos Celdr√°n y con Jacuzzi de Yunior Garc√≠a. Cuando el autor dentro del texto lo va construyendo y me asegura ‚Äúes real‚ÄĚ, y tengo ciertos referentes que puedo asociar, intuir, adem√°s de esa sospecha con la que juega la autoficci√≥n, es evidente que me genera una actividad m√°s como p√ļblico y un placer a√Īadido. El siglo XXI ha demostrado que es el tiempo del ‚Äúyo‚ÄĚ, unido al auge de las redes sociales donde cada cual puede desde su cuenta personal representar su propia historia y administrar su perfil, que no es m√°s que una reconstrucci√≥n del ‚Äúyo‚ÄĚ: mis amigos y yo, yo en mi casa, yo en M√©xico; los canales de YouTube que han ido rob√°ndole espacio a la televisi√≥n. Para mi, Facebook es la autoficci√≥n perfecta en la que uno construye identidades m√ļltiples a partir de s√≠ mismo, precisamente porque en las redes hacemos un proceso de selecci√≥n donde no lo mostramos todo, posteamos solo aquello que nos parece relevante.

Siempre existir√° la pol√©mica. Solo hay una autoficci√≥n que no defiendo, la que est√° escrita ‚Äúa la fuerza‚ÄĚ, ese texto que desde su lectura o respectiva puesta en escena, hace evidente que no necesita como obra acogerse a ese pacto. Pero por lo dem√°s, creo que es un g√©nero con grandes potencialidades para trabajar desde la dramaturgia, la puesta en escena, el trabajo con los actores y el p√ļblico.

‚ÄďHe notado que cuando se trata de autores y/o directores que tienen una experiencia precedente, incluso en formas de teatro con presupuestos est√©ticos distintos a los de la autoficci√≥n, por lo general el resultado es superior porque son obras sustentadas por una investigaci√≥n profunda sobre las pautas del g√©nero, escritas desde la consciencia de lo que se est√° tejiendo e interviniendo y sobre todo en una necesidad de desahogo que encuentra en la autoficci√≥n la mejor manera de manifestarse.

Sí, efectivamente. No puedo asegurar que lo próximo que haga será una autoficción, pero sin dudas, este trabajo me ha marcado mucho y a los actores también.

‚ÄďLa autoficci√≥n est√° muy validada en la narrativa, de hecho, empez√≥ por ah√≠, asociada a grandes novelas que implicaban un cambio de perspectiva de acuerdo con las nociones m√°s tradicionales de autobiograf√≠a y exposici√≥n de ‚Äúlo real‚ÄĚ. Sus or√≠genes se remontan a 1977 en Europa, con la novela Fils de Serge Doubrovsky, el que se considera el fundador del g√©nero. En los Estados Unidos ya desde la d√©cada del ¬ī60 hab√≠a una corriente llamada non-fiction-novel que agrupada todo una generaci√≥n de grandes periodistas y cronistas, encabezada e iniciada por Truman Capote con la c√©lebre novela A sangre fr√≠a (1966).¬†

Creo que en la narrativa tiene otra dimensi√≥n, en los libros alcanza una verdad distinta, otra fuerza. Pienso en Yo, Publio, Confesiones de Ra√ļl Mart√≠nez, en Antes que anochezca de Reinaldo Arenas. Son libros que me marcaron y ahora que lo pienso, ese pacto ambiguo que lograron sus autores fue el que me sedujo tanto.¬†

‚Äď¬ŅPara qu√© otros p√ļblicos, adem√°s del capitalino, han representado Selfie?

Estuvimos en Cienfuegos, Holgu√≠n y Sancti Sp√≠ritus. A partir de una vivencia que tuvimos en esta √ļltima provincia, decid√≠ que siempre la primera funci√≥n ser√≠a para los universitarios. All√≠ llevaron a los estudiantes de la Facultad de Ciencias M√©dicas a ver la obra, cuando los vi llegar con bocinas con reguet√≥n puesto pens√© que la funci√≥n ser√≠a un desastre. Pero la verdad, es que ese p√ļblico disfrut√≥ mucho la obra y la percibieron de una manera que hasta ese momento no hab√≠a visto. Era un p√ļblico muy desprejuiciado y con otros referentes que necesitaba el espect√°culo de otra forma. Esperaban el final, como si estuvieran viendo una telenovela (risas).¬†¬†¬†

‚ÄďComo espectadora tambi√©n sucumbo a la necesidad de deslindar la verdad de la mentira, a la curiosidad de saber qu√© tomas, qu√© dejas de tu vida, qu√© alteras (risas).

Es una verdad maquillada, en la salida ilegal del país que se representa en la obra, por ejemplo, la ficción está en que yo no estuve allí ni la vi, pero es un cuento que mis padres han hecho tanto que es como si hubiera estado presente. Ni siquiera le consulté a mi mamá para refrescar la memoria, cuando ella lo vio se molestó, pasó unos días sin hablarme.

El personaje de Nelson existe en la realidad, es mi mejor amigo y cuando fue al estreno me contó que se escondía en la butaca por miedo de en cualquier momento que yo lo parara a testificar (risas).

La historia de Fanny est√° bastante cercana a la real, pero hay muchos elementos que fueron construidos, como aquello que apunt√≥ Sergio Blanco: ‚Äúes la verdad, pero movida de lugar‚ÄĚ.

‚ÄďEn ese sentido hay una cuesti√≥n √©tica que tiene que ver con referir sucesos que acontecieron en las vidas de otros. ¬ŅCu√°l es la delgada frontera en la que te mueves para no da√Īar el espacio privado de los otros? ¬ŅC√≥mo pactar con eso que t√ļ conoces de los dem√°s pero que no te pertenece del todo?

Precisamente como no voy a contar la historia real y voy a cambiar y a mover muchos aspectos de lugar, mi deber es cambiarles el nombre y proteger sus identidades. Creo que en Selfie la autoficción fue un recurso que utilicé para ser honesto. Es una obra que tanto desde la construcción del texto, así como desde la puesta en escena, tiene mucho de psicodrama. Por ejemplo, las fases por las que pasa el psicodrama están en este texto a nivel de estructura. Selfie es como una sesión de psicodrama, incluso, trabajamos mucho las improvisaciones a partir de las pautas del psicodrama.

Hay una pauta fundamental que empecé a escribir la obra: mostrar a jóvenes que no quisieran irse del país y aun así desearan una vida digna, y por ende, exponer lo que tenían que hacer para salir adelante, para superarse profesional y económicamente.

Quer√≠amos adem√°s, dejar un sabor grato en los espectadores, aunque toc√°ramos temas fuertes, a veces dolorosos, no quer√≠amos dejar en el p√ļblico un sentimiento derrotista. Para eso, jugamos mucho con los cambios de tono, algunas escenas las contamos desde un enfoque m√°s de comedia, y otras desde un tono m√°s serio y dram√°tico.

Esta obra es muy susceptible de caer en el melodrama, y por eso la cuidamos mucho con la variedad en los matices. Otro elemento que quise mantener y sacarle partido desde la puesta en escena fue el de teatro dentro del teatro. Los actores debían actuar como ellos mismos en la situación de los personajes, esa fue la premisa. No quería una caracterización forzada y ajena a ellos, por eso el pullover que trae cada uno tiene su fecha de nacimiento, aunque interpreten un personaje nunca dejan de ser los actores, los jóvenes y los seres humanos que son en la realidad.

En ese aspecto fue fundamental la asesoría del director Carlos Celdrán, en todo el trabajo con el comportamiento de los personajes, él fue mi tutor en la Maestría de Dirección Escénica y su influencia fue clave.      

‚ÄďMuchos creadores hablan de c√≥mo se enriquece un texto cuando es pensado por su autor para llevarlo a escena inmediatamente despu√©s de su escritura. ¬ŅFue este un elemento que te ayud√≥ a ti en particular?

Ciertamente. Me bastaron dos lecturas de los actores antes de empezar a montarlo, para cambiarle el final. Ya la dramaturga y maestra Raquel Carrió había entrado en crisis con el final y me dijo entonces que no le gustaba, pero me aconsejó que no me apurara en encontrarlo, que en cuanto empezara a trabajar con los actores, ellos mismos se encargarían de mostrarme el camino, y así fue.

‚ÄďLa autoficci√≥n es un doble pacto, convive entre dos mundos, lo real y lo ficcional, la verdad y la mentira, lo documental y lo reconstruido. Tal vez por eso Selfie es tan honesta, porque tiene ese dolor que nace de la dualidad, de la ambivalencia, de la ambig√ľedad, del desdoblamiento, de lo mutable.

Eso es Selfie. Quer√≠a de alguna manera retratar mi generaci√≥n, creo que nosotros hemos tenido que pactar con muchas ‚ÄúCubas‚ÄĚ al mismo tiempo. Yo trabajo casi todas las noches en shows donde tengo que vender la Cuba del Buena Vista Social Club, Guajira guantanamera, chan-chan y mojitos. Ese es un acto complicado, la gente que lo mira desde afuera lo puede ver desde un punto de vista idealizado, pero tener profesiones tan distintas al mismo tiempo, ver tantas realidades diferentes todo el tiempo es sumamente complejo y agotador.

Ese es el dolor que llevo a Selfie, un padecimiento en el que estoy preso, no puedo salir de ahí porque lo necesito para tener una economía mejor. Entonces hago teatro en el tiempo que me queda para salvarme la vida. He tenido la suerte de poder cohabitar en los dos mundos al mismo tiempo, como muchos de mi generación.


En cualquier universo, la m√ļsica

Aunque no conozco, cara a cara, a Luis Ernesto Do√Īas, la obra de este creador y director esc√©nico forma parte de mi universo de referencias como espectadora. Una amiga en com√ļn hizo posible el contacto y as√≠ fluyeron estas preguntas sobre sus procesos y su mundo art√≠stico, sobre el di√°logo entre modernidad esc√©nica y tradici√≥n musical. Este es un di√°logo que aborda su utop√≠a creativa.

¬ŅDe qu√© manera encuentras el camino de la direcci√≥n esc√©nica? ¬ŅC√≥mo llegas al mundo de la √≥pera?

Al finalizar la EICTV (Escuela Internacional de Cine y Televisión), mi maestro de Técnica Meisner de actuación, Sthepen Bayly, me invita a co-dirigir juntos Bent, que tuvo una temporada exitosa en el Teatro Bertolt Brecht en el verano del 2014. Mientras ensayábamos la obra coexistimos con las audiciones y primeros ensayos de la obra musical Rent.

Aquí entré en contacto con los cantantes/actores involucrados, que en muchos casos devino en profunda amistad, como con Teresa Yanet Senra, excelente cantante y actriz, rostro popular entre otras cosas por su participación en Sonando en Cuba.

Fue ella quien me sugiri√≥ que el Teatro L√≠rico Nacional estaba buscando un director para una nueva producci√≥n. Me present√© y surgi√≥ as√≠ la idea de hacer un laboratorio con j√≥venes cantantes como inicio de lo que lleg√≥ a ser Alcina, primera vez que una √≥pera barroca de gran formato ven√≠a incorporada al cat√°logo de la Compa√Ī√≠a.

¬ŅC√≥mo dialoga la direcci√≥n esc√©nica de la √≥pera, en la actualidad, con los conceptos de tradici√≥n y modernidad? ¬ŅC√≥mo se ha podido apreciar esto en algunas de tus puestas m√°s recientes?

La √≥pera es un g√©nero vivo, no solo porque los teatros del mundo constantemente potencian la producci√≥n contempor√°nea con j√≥venes compositores y libretistas, sino porque los grandes cl√°sicos a√ļn tienen mucha vigencia y dialogan de manera muy directa y org√°nica con los p√ļblicos y los panoramas actuales.

La incre√≠ble obra que ha perdurado de los grandes compositores ‚ÄĒpilares de la historia de la m√ļsica‚ÄĒ siempre tiene una esencia, un n√ļcleo tem√°tico y humano que brinda muchas posibilidades de desarrollar y de reinterpretar desde visiones y maneras m√°s actualizadas. Creo que concentrarse en esto podr√≠a ser punto de encuentro entre la tradici√≥n y la modernidad.

Cortesía del entrevistado.

En el caso de Alcina, por ejemplo, nos centramos en el juego de fuerzas amor/poder y apariencia/esencia. Desde aqu√≠ construimos, junto con la escen√≥grafa Denia Gonz√°lez y la dise√Īadora de vestuario Celia Led√≥n, toda la imaginer√≠a de la obra, la cual se distanci√≥ de la propuesta est√©tica barroca que el propio libreto propone.

En Rita, mi más reciente colaboración con la Fondazione Donizetti, por el contrario, juego hasta el punto del choteo con la propia tradición. Los personajes emergen de la bidimensionalidad de la escenografía y no se desarrollan en profundidad, permitiéndome asumir un posicionamiento ético y personal sobre lo que el propio texto propone. Tomar a la ligera de manera radical, si se logra hacer bien, es un fuerte cuestionamiento al texto y es una actitud para nada tradicional.

Cortesía del entrevistado.

¬ŅCrees que existe manera de acercar al p√ļblico a la √≥pera? ¬ŅExiste una concepci√≥n err√≥nea del mundo de la √≥pera como un universo elitista y cerrado?

Es incre√≠ble cu√°nto la √≥pera ha sabido integrarse y reinventarse para poder mantenerse en el gusto popular en el panorama europeo. Los festivales cada vez le dan mayor importancia a sus eventos colaterales, OFF, priorizan espacios no habituales y potencian din√°micas did√°cticas para involucrar tambi√©n a los m√°s j√≥venes. Son canales nuevos que, cuando la buena m√ļsica los transita, salen ganando todos, desde los propios artistas hasta los espectadores. Es cierto que hay √©lites, es cierto que hay estructuras que no apoyan, es cierto que se destinan pocos recursos, pero aun as√≠ no perece. La buena m√ļsica es y tiene que ser un derecho de todos.

Creo que en Cuba estamos en un buen momento de reinvención del arte lírico y de las estructuras que lo rigen. Hay que aceptar e investigar todas las maneras posibles de hacer la lírica, sin olvidar la gran tradición y los grandes errores que nos antecedieron. Pero con un legado musical, escénico y de programación cultural tan rico, solo puedo ser optimista si veo el futuro del arte lírico cubano.

La videodanza ha ocupado tu tiempo como director audiovisual. Coméntame sobre esa experiencia.

Mi formaci√≥n musical primero y audiovisual despu√©s, sumadas a mi pasi√≥n por el universo oscuro que habita la escena, parece que encontr√≥ un punto de reuni√≥n en este g√©nero del video arte. Me estimula mucho pensar en t√©rminos de m√ļltiples lenguajes: no concentrarme en el lenguaje audiovisual o el lenguaje teatral, sino mezclar y crear una gram√°tica compleja. Esto lo permite el videodanza, donde cuerpo-c√°mara-montaje pueden abrazarse y pelear entre s√≠. Es raro, pero en la √≥pera me pasa algo parecido.

¬ŅCu√°n dif√≠cil es concebir una imagen esc√©nica basada en un discurso musical? ¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo y por qu√© diversas etapas pasa?

Ante todo me dejo llevar por la m√ļsica y sentir. Luego, teniendo como experiencia esas sensaciones, me acerco m√°s conscientemente al texto musical y al libreto. Trato de desentra√Īar la gram√°tica utilizada por el compositor y entender las relaciones entre los personajes y el arco dram√°tico individual de cada uno. Al final, trato de proponer im√°genes, situaciones y actitudes a los cantantes, pero siempre busco que ellos se sientan libres de seguir tambi√©n sus impulsos. El espect√°culo final es obra de todos.

Cortesía del entrevistado.

En la actualidad, ¬Ņqu√© nuevas indagaciones dirigen los ejes de tu creaci√≥n?

Siempre me cuestiono qu√© podr√≠a como artista cubano proponer que sea distintivo dentro del panorama l√≠rico, incluso en el audiovisual. Luego aterrizo un poco y me olvido de los conceptos grandes: ARTE, CUBA, PANORAMA, y trato simplemente de conectar con los cantantes y establecer complicidades. De esta manera se crean tantos puentes y, sin proponerlo, se encuentra la manera m√°s org√°nica entro todos para hacer que la experiencia sea √ļnica.

En tu trabajo con cantantes y actores, ¬Ņqu√© buscas?

Es aqu√≠ donde he encontrado el espacio de investigaci√≥n personal entre mi formaci√≥n audiovisual y mi actual desarrollo en el arte l√≠rico. No veo diferencia entre un cantante que se sube a un escenario para defender un dramma in m√ļsica y un actor.

Es cierto que tienen necesidades y estructuras diferentes, pero ambos deben defender una verdad en la escena. Trato de trabajar con los cantantes que est√©n totalmente disponibles a recibir y reaccionar a cualquier est√≠mulo que les llegue en escena. Arribar a este punto ya es un logro, y tanto ellos como el p√ļblico lo agradecen.

En tu experiencia docente, ¬Ņqu√© consideras es lo esencial que debe transmitirse?

Sinceramente, nunca pensé que me haría tan feliz estar frente a otros artistas y compartir lo poco que he podido experimentar y lo mucho de todo lo que me apasiona. Vuelvo otra vez a la complicidad: ese abrazo transparente y horizontal con cierta dosis de humor y mucha autocrítica. Funciona muy bien también en el aspecto académico.

Yo simplemente hablo y dialogo de la manera que me hubiera gustado aprender mientras estuve de ese lado. Sin pretensiones. Lo importante es transmitir y potenciar la pasi√≥n y la voluntad. El conocimiento est√° pero sobre todo est√° por llegar siempre. Y repito: muchas de las alegr√≠as √ļltimas las he recibido de quienes, por azar, han sido mis estudiantes.

La √≥pera, como arte global que incluye a otras muchas artes, requiere de la coordinaci√≥n de diferentes cuerpos y mentes creativas. ¬ŅC√≥mo lo logras?

El trabajo colectivo que conlleva hacer cine, teatro y en este caso se amplía al adentrarse en el montaje de una ópera, es lo que más me apasiona de lo que hago. Dirigir no es ocupar un lugar en una pirámide (¡qué aburrido todo desde allá arriba!).

 Dirigir es estar hombro a hombro, cabeza a cabeza, y corazón a corazón (cursilería incluida) con los demás especialistas y artistas que tienen que defender tu idea primigenia. Ahí sí hay vida, conflicto, bronca y abrazo. Esto es lo que me gusta de lo que hago: #lolindoldelomío.

Cortesía del entrevistado.

¬ŅCu√°l es tu utop√≠a creativa?

Simple pregunta de compleja respuesta. Echo a volar la imaginación y mi corazón late más fuerte si pienso en la creación en total complicidad, cualquiera sea la circunstancia.

Lo importante siempre ser√° el calor humano del proceso, no la visi√≥n distanciada del resultado. Aterrizando m√°s, incluir√≠a que en mi utop√≠a creativa no podr√≠a faltar la m√ļsica, las noches sin dormir a base de caf√©, la famosa tormenta antes de la paz, la revelaci√≥n y de alguna manera u otra, Cuba.

Y en un estado a√ļn m√°s pragm√°tico del asunto, dir√≠a que ser√≠a importante que las estructuras y las condiciones sean flexibles, y soporten y estimulen la utop√≠a creativa de todos.