debate


«Creo firmemente que la radio tiene cada vez m√°s que tender al Arte»

Es incansable, nadie lo duda. Zenaida Costales Pérez* junta los espacios de su realización personal y profesional entre los indescriptibles ambientes de una cabina radial, un aula universitaria o la tribuna de un evento académico o gremial. Su alta dignidad científica no le ha hecho olvidar su esencia de reportera. Amante del relato, sigue buscando los sonidos del país, quizás sin percatarse que poco a poco esa labor se va convirtiendo también en patrimonio del rico bregar de la radio en Cuba.

El contexto pand√©mico ‚Äďsobran las explicaciones‚Äď ha evitado que esta entrevista pudiera desarrollarse en un estudio radial o en alg√ļn resquicio de lo que promet√≠an ser las intensas jornadas de trabajo del Festival Lloga. Media un cuestionario que breg√≥ entre sinuosas rutas digitales, pero la maestr√≠a pedag√≥gica salda nuevamente el infortunio de las distancias. ¬†

El Festival y Concurso Antonio Lloga In Memoriam, en su edici√≥n XXX aniversario, se privilegia al sumarla a las sesiones te√≥ricas, a la vez que le reconoce con la Distinci√≥n ‚ÄúMaestra de la Radio‚ÄĚ. Compartimos las respuestas de la ‚Äúprofe‚ÄĚ Zenaida a la espera de que en otra cita de la radio joven se materialice el abrazo prometido.

tomada del perfil de facebook de zenaida costales perez

La enunciaci√≥n en distintos escenarios del concepto de la ‚Äúradio joven‚ÄĚ implica la l√≥gica aparici√≥n de un sintagma antag√≥nico. De asumirlo Zenaida Costales de ese modo, ¬Ņcree que se contraponen o coexisten en Cuba una radio joven y otra vieja? ¬ŅC√≥mo se imbrica esta noci√≥n con su sentencia de que ‚Äúestamos asistiendo a la construcci√≥n de una nueva radio, la que nos hace falta, una radio que se parezca a nuestro pueblo‚ÄĚ?

Los recorridos te√≥ricos de la radio junto a la multimedialidad de su nueva narrativa sonora conducen a replantear al medio radiof√≥nico en la convergencia de sus lenguajes, donde el quehacer de la ‚ÄúNueva Radio‚ÄĚ irrumpe como un paradigma, un cambio de ruta que exige nuevas competencias profesionales, rutinas productivas y supera la tradicional estructura organizativa lo cual implica un cambio en la mentalidad, una nueva cultura de trabajo que fomente roles en funci√≥n de la producci√≥n comunicativa diferenciada y la generaci√≥n de contenidos en varias plataformas.

En el escenario mediático radiofónico cubano conviven la radio tradicional y la emergencia de una nueva radio. Cada una aporta lo mejor de sus prácticas.  Asistimos a una forma de gestión emergente con las capacidades necesarias para afrontar las demandas mediáticas radiofónicas contemporáneas. Algunos puntos a favor de esta práctica podrían encontrarse en la gestión de los contenidos y en el fomento de la interactividad y las relaciones de producción al interior de cada medio que permite, por decirlo de alguna manera, mantener una agenda unida y coherente dentro de un amplio espectro.

La lupa debe situarse en la realidad cubana y en sus demandas informativas. En ese contexto la penetración de Internet y el acceso a la información segmentan a las audiencias, que ya no solo estarían en diversas plataformas, sino que tendrían una base práctica para emitir criterios y participar de las propuestas de comunicación. El medio que no esté preparado para afrontar ese desafío quedará desfasado y cederá ese espacio frente a otras propuestas.

tomada del perfil de facebook de zenaida costales perez

Algunos suponen que la experimentaci√≥n en el √°mbito de la radio se concreta en la inmersi√≥n de las producciones radiales en Internet, no obstante, usted ha insistido en distintos espacios gremiales y acad√©micos en la necesidad de un cambio en las estrategias discursivas, las competencias profesionales y la narrativa radial en un contexto de migraci√≥n de las audiencias hacia otros escenarios comunicativos y medi√°ticos. ¬ŅPuede aportar otras dimensiones respecto a esta problem√°tica?

Creo firmemente que la radio tiene cada vez más que tender al Arte. Ello es una certeza. Esos sonidos, más que nunca, son también patrimonio y memoria de las culturas. Por ello considero que otra dimensión importante para la radio es el uso de sus archivos sonoros, como auténtica marca del tiempo. Ellos reafirman sus usos sociales, políticos, y hasta de entretenimiento. Se han convertido, además, en una fuente de datos sobre la historia, la cultura y la sociedad, y para saberlos emplear se necesita no solo competencias profesionales, sino narrativas sonoras inteligentes para los nuevos escenarios comunicativos que están en los móviles, en las tabletas…

Entre tales desafíos y certezas se redefine la radio, que asume el influjo de paradigmas, tendencias y cambios, auténtica reivindicadora del uso de las sonoridades de nuestras realidades con urgentes reconfiguraciones. 

Zenaida Costales une la pasi√≥n por la radio y la ense√Īanza. Tomada de la p√°gina web de la Facultad de Comunicaci√≥n de la Universidad de La Habana.

En esa b√ļsqueda constante para registrar y transmitir las sonoridades del pa√≠s usted ha encontrado, y cito: ‚Äúun vac√≠o de relatos en Cuba‚ÄĚ. ¬ŅPuede identificar algunas causas? ¬ŅQu√© papel tiene la formaci√≥n de los j√≥venes radialistas en transformar esa realidad?

El relato est√° en nosotros mismos aunque a veces no lo vemos. La gente aprendi√≥ a mirarse y pocas veces a escucharse. Obviando as√≠ la significaci√≥n de la oralidad. Las sonoridades son im√°genes donde est√°n los dolores de la sociedad, la alegr√≠a de la gente. Hay que habitar en ellas para poder contarlas. Los j√≥venes tienen la alta responsabilidad de aprender a mirar a trav√©s de los sonidos‚Ķ Entrenar la imagen sonora que habita en sus sentidos. Y para ello deben asumir lo escrito hace alg√ļn tiempo por el franc√©s Eugene Enr√≠quez:

‚ÄúEl relato, oral o escrito, es en principio la expresi√≥n de un ser vivo, que se reconoce como tal, que narra sucesos, que evoca su experiencia, sus sentimientos, sus emociones de manera concreta, que habla de su universo social y que env√≠a un mensaje cuyas claves entrega a los otros. Si est√° bien construido, si es capaz de despertar la imaginaci√≥n y hacer so√Īar, hechizar√° a quienes lo escuchen, pues los har√° salir de s√≠ mismos y los invitar√° a un viaje imprevisto e imprevisible‚Ķ‚ÄĚ

En un reciente art√≠culo publicado junto a Lys M√°riam Alfonso Berganti√Īo, en la revista Cuesti√≥n titulado ‚ÄúLa radio: vacuna sonora contra la Covid-19 en Cuba‚ÄĚ, destaca el resurgimiento renovado de la radio cubana en esta nueva coyuntura sanitaria a partir de la imbricaci√≥n entre las radios comunitarias y las emisoras nacionales, la presencia en Internet con audio real y el aumento de la audiencia. ¬ŅEn qu√© medida estas circunstancias resulta un punto de inflexi√≥n en ese proceso de resurgimiento de la radio cubana?

La credibilidad de la radio y su capacidad para generar empat√≠a con los oyentes son algunas de las razones que han permitido que durante estos meses de pandemia las escuchas lograran un aumento significativo. As√≠ lo han descrito diferentes investigaciones, no solo cubanas. Y es precisamente esa sensaci√≥n de acompa√Īamiento, complicidad y cercan√≠a de la radio, la que hace que en situaciones de crisis est√© presente.

En Cuba, durante desastres naturales que con frecuencia azotan la isla, como ciclones y huracanes, la radio ha sido la √ļnica v√≠a para mantenerse informado. Y ahora, en medio de la situaci√≥n generada por la Covid-19, se reinventa y ampl√≠a sus ondas para participar junto a la ciudadan√≠a en el enfrentamiento a esa enfermedad.

Para la profesora Zenaida Costales la radio cubana se reinventa y amplía sus ondas para participar junto a la ciudadanía en el enfrentamiento a la Covid 19. Tomada del sitio www.envivo.icrt.cu

Completo la respuesta acotando la √ļltima conclusi√≥n del art√≠culo citado por usted y de mi autor√≠a junto a Lys M√°riam Alfonso:

‚ÄúLos realizadores y periodistas de la radio, desde sus casas, llevaron la informaci√≥n oportuna a la audiencia, matizada con ruidos ambientes e historias de resistencia personal. Radio Rebelde encaden√≥ a la mayor√≠a de las emisoras del pa√≠s para garantizar la informaci√≥n, Radio Reloj inform√≥ minuto a minuto, Radio Progreso retom√≥ antiguas radionovelas y dramatizados, Radio Enciclopedia transmiti√≥ sosiego con la m√ļsica instrumental, Radio Ta√≠no y CMBF se encargaron de las manifestaciones art√≠sticas. Las emisoras provinciales y municipales cumplieron el prop√≥sito de llevar el relato de sus comunidades al discurso pa√≠s, de permanecer al lado de los oyentes, especialmente, en los escenarios m√°s dif√≠ciles. Sin dudas, junto a los m√©dicos, h√©roes indiscutibles de esta contienda, la comunicaci√≥n social destaca como vencedora en la cobertura medi√°tica a la pandemia‚ÄĚ.

‚ÄúLa radio cubana, en especial, reivindica su espacio en la preferencia durante situaciones de crisis, desastres o emergencias. Reafirm√≥ en estos meses de #Qu√©dateEnCasa su vocaci√≥n de servicio, su capacidad para orientar, informar y entretener pero, sobre todo, su don para acompa√Īar, transmitir confianza. Entonces, qu√© suerte, ¬°Tenemos Radio!‚ÄĚ

Usted ha sido reconocida por su entrega pedag√≥gica en la formaci√≥n de nuevas generaciones de periodistas y radialistas, a lo que se suma el reconocimiento en esta edici√≥n del Festival Antonio Lloga In Memoriam. ¬ŅEn estas circunstancias que han dinamitado los procesos tradicionales de ense√Īanza, cu√°les son los m√©todos que ha encontrado Zenaida Costales para continuar con esta labor?

La ense√Īanza del periodismo radiof√≥nico se convirti√≥ para m√≠ en un ejercicio pedag√≥gico trascendental como herramienta del discurso contempor√°neo por excelencia: Seducci√≥n, espect√°culo, imaginario l√ļdico, posibilidades de apropiaci√≥n y construcci√≥n de discursos, con el desarrollo y expansi√≥n de las Tecnolog√≠as de la Informaci√≥n y las Comunicaciones (TICs), pasaron a ser los caminos para una teor√≠a-pr√°ctica transformadora, involucrada directamente con la realidad circundante. La potenciaci√≥n del relato sonoro, su construcci√≥n dramat√ļrgica (que incluy√≥ el papel del docente en la concepci√≥n y puesta escena de la clase) y la innovaci√≥n individual y colectiva para enfrentar la transformaci√≥n social, se convirtieron en modos y medios experimentales de la experiencia pedag√≥gica.

Para la profesora Zenaida Costales la radio cubana se reinventa y amplía sus ondas para participar junto a la ciudadanía en el enfrentamiento a la Covid 19. Tomada del sitio www.envivo.icrt.cu

Relatos y autorelatos realizados en clases, escritos y orales y desde un enfoque radiofónico propiciaron amplios debates teóricos y prácticos sobre aspectos de la realidad con intencionalidad pedagógica. Se privilegió el quehacer práctico y la evaluación individual y colectiva de los resultados con una amplia participación de las docentes junto a los estudiantes, y se registró en soporte digital gran parte de los procesos.

El convertir al espacio docente en un escenario de reconocimiento y autorreconocimiento, de cara a la realidad contemporánea, con un carácter altamente inclusivo, permitió elevar la autoestima de los estudiantes y potenciar el espíritu movilizador-transformador consciente hacia su realidad.

tomada del perfil de facebook de zenaida costales perez

*Doctora en Ciencias de la Comunicaci√≥n (2010), profesora titular de la Universidad de La Habana. Miembro de la Comisi√≥n Nacional de la carrera de Periodismo. Periodista con m√°s de 25 a√Īos de experiencia de la plata Matriz de la red nacional de emisoras de Cuba, Premio al M√©rito Period√≠stico otorgado por la Radio Cubana. Actual Vicedecana de Postgrado, Investigaci√≥n y Relaciones Internacionales de la Facultad de Comunicaci√≥n de la Universidad de La Habana. L√≠nea de investigaci√≥n: ‚ÄúLenguajes y discursos de la informaci√≥n y la comunicaci√≥n.‚ÄĚ


Palabras para Tony (+tuits)

Santa Clara es una ciudad en Crisis; de formas vol√°tiles e inacabadas, siempre tensando las fibras de la emoci√≥n, lo volitivo y el intelecto, en ese sue√Īo de la raz√≥n que engendra monstruos. Siempre distinta, como un incendio catacl√≠smico y est√©tico. En las ma√Īanas todos sus monstruos se sientan sobre tu pecho tal cual son: benefactores, guerrilleros, l√≠ricos, malditos, paranoicos, luminosos y lloran sus verdades que se confunden con el roc√≠o en una ciudad que amanece cada d√≠a con m√°s sed. La crisis no deja piedra sobre piedra, ni absolutos eternos, ni palabra en bronce o papel. Es una bestia de mil rostros que acerca su boca a tu coraz√≥n y te empuja adentro con su lengua azul una aguja de hielo, al tiempo que susurra mirando a tus ojos: ‚ÄúTu Dios no existe‚ÄĚ. Para sobrevivir en una ciudad en crisis hay que ser un hombre de Fe, o como dec√≠a mi abuelo, ese que tambi√©n me amanece sobre el pecho vivo, «hay que tener m√°s Fe que el cura de Meneses».

Cuando regres√© a vivir en Santa Clara en 2014, despu√©s de veinte a√Īos de so√Īarla de lejos, de la mano de la AHS (con Idiel incluido, e incluso) me top√© frente a frente con un hombre de mucha fe, y casualmente, tambi√©n de Meneses, aunque no cura. M√°s bien Santo, pero antes P√©rez. Tony, alias Antonio P√©rez Santos: Nacido en Meneses en 1965, Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de la Habana en 1993 como alumno m√°s integral. Profesor, curador, cr√≠tico, aficionado a la pelota y a los Leopardos azucarados de Villa Clara, tutor, oponente de tesis y subdirector en la escuela Profesional de Arte Samuel Feij√≥o (1996-1999), escuela viejo amor que no se olvida. Subdirector de la casa de cultura de Meneses; buen escuchador, presidente del consejo de las Artes Pl√°sticas en Villa Clara (1999-2003); presidente del Comit√© Provincial de la UNEAC y miembro de su consejo nacional desde 2002; delegado al VI congreso del PCC y compa√Īero de mesa en la etapa Provincial a la que fui invitado, ¬†ahora miembro del Comit√© provincial del PCC y diputado a la Asamblea Nacional, et al; En fin, √©l, me dio la oportunidad de equivocarme como especialista de Artes esc√©nicas de la UNEAC en Villa Clara y no llegu√© a decepcionarlo. Me equivoqu√© una y otra y otra vez, tambi√©n en Cine radio y Tv y Literatura. Pero estuve all√≠ donde tantos grandes y tantas cosas grandes se hacen algo com√ļn: como estar sentado a la mesa del comedor hablando de Mart√≠ y de relajo, y otra vez de Mart√≠ con Yamil D√≠az mientras nos alcanza un plato de arroz con ch√≠charos las manos temblorosas que escribieron una vez el Correo de la Noche, o acomodar las sillas del Foro Agesta y escuchar a Roberto Manzano derramar la sustancia inefable de la poes√≠a; y saber que eso es la vida, la cosa inaprensible que sucede, transcurre, recurre y se agota.

tomada del portal cubarte cubarte

Pero fue al salir de la UNEAC para ser presidente de la Filial de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z cuando m√°s cerca pude estar de Tony y comprobar de primera mano c√≥mo la naturaleza de mi asociaci√≥n de j√≥venes artistas revolucionarios, estaba intacta y palpitante en √©l como quiz√° no lo estaba a√ļn en m√≠. Tony cree y facilita la materializaci√≥n de los principios que definen a la AHS como portadora creativa de la identidad cultural nacional, de valores √©ticos y est√©ticos que se adentran en el amnios de la joven vanguardia art√≠stico-literaria.

Acompa√Īa sin sobresaltos las necesarias fluctuaciones y estertores de los talentos creativos que surgen como una fuerza de la Naturaleza que debe encausarse y autodefinirse antes de crear algo estable y duradero. Le da espacio a los j√≥venes para exponer en la misma Arche galer√≠a de los consagrados; las voces de los escritores que tienen como obra de toda una vida cuatro buenos poemas, tres cuentos, medio ensayo y dos escenas de una obra de teatro se escuchan junto a la de Ar√≠stides, Manzano, Lina, Sigfredo, Laidy, Sergio, Eduardo Heras, Lorenzo, Padura, Mildre, Barnet, Yamilongo y Fornet por ser injustos y recordar solo algunos.

HA PARTIDO EL MEJOR.Cuando el 21 de febrero de 2014 fui electo presidente del Comit√© Provincial de la Uneac en Sancti…

Publicada por Marco Antonio Calder√≥n Echemend√≠a en Lunes, 14 de septiembre de 2020

Luego, el Santamareare con su beca para realizadores de la AHS, el espacio para los de la tv y la radio o para que Jos√© Ernesto critique la parrilla de programaci√≥n nacional y provincial y de ello surja la idea de un programa desde los j√≥venes que es ya una realidad constatable, el patio interior vuelto tabloncillo y escenario para ‚ÄúLa m√°s fuerte‚ÄĚ del naciente teatro La Rosa, as√≠ con el Teatro Escambray, los trovadores de la Ca√Īa Santa y los de la Trovuntivitis, el espacio de pensamiento y Cr√≠tica La Caldera donde a veces se alcanzan temperaturas y presi√≥n que no cre√≠a posibles, la subsede m√°s prestigiosa y estable para todos los grandes y peque√Īos eventos, desde el Longina hasta el que se nos ocurra ma√Īana; lo dicho: la Uneac de Tony como espacio abierto para los talentos que emergen de la noche ontol√≥gica del no ser. Ser√≠a bastante, pero los hombres de fe no reposan su esp√≠ritu: por eso Tony escucha cada idea nueva y comparte proyectos con esa paciencia de ni√Īo con cultura radial, se preocupa y ocupa de la superaci√≥n profesional de todos con una presencia permanente de talleres, conferencias, cursos, paneles, eventos te√≥ricos, pe√Īas, presentaciones de libros, funciones para ni√Īos y adultos, cine debate, publicaciones digitales, que hacen de quien los siga sino un buen artista, porque siempre ha de haber algo m√°s, al menos un ser humano con juicio y gusto est√©tico exquisitos; la Uneac de Tony como espacio de memoria y formaci√≥n.

Una jornada triste. Ha muerto Antonio P√©rez (Tony), presidente de la UNEAC en Villa Clara, luego de una larga batalla…

Publicada por Jos√© Ernesto Nov√°ez Guerrero en Lunes, 14 de septiembre de 2020

Otra faceta de Tony es la de minucioso conspirador, articulando proyectos aparentemente imposibles con la naturalidad de quien ordena al Sicomoro, ‚Äúve y pl√°ntate en el mar‚ÄĚ, o a la revista de pensamiento Zona Cr√≠tica, ‚Äúlev√°ntate y anda‚ÄĚ, y s√© la primera de tu tipo en la AHS de Villa Clara, junto a otros tantos que arriman el hombro para edificar sobre la piedra lo bueno y √ļtil, a√ļn a espaldas de la propia piedra; la Uneac de Tony como espacio de construcci√≥n colectiva.

Aqu√≠, junto a Tony P√©rez y el poeta Edelmis Anoceto celebraba uno mi de mis cumplea√Īos. C√≥mo admitir que este hombre…

Publicada por Alexis Casta√Īeda en Lunes, 14 de septiembre de 2020

¬†Tony nunca se ha ido de la AHS, solo pas√≥ a una etapa en la que no tiene que pagar la cotizaci√≥n. Es uno de nosotros porque atraviesa el incendio que es esta ciudad con la fe intacta, porque llega a su casa como llegamos todos cada tarde con la maleta cargada de monstruos y un trago amargo en la garganta pero dispuestos a cantar nuestra mejor canci√≥n mientras el aire de la noche gime junto a la ventana, con la voz de la Crisis, con el √°rbol de sonido que nace de la maleta y grita ‚ÄúEl rey est√° desnudo‚ÄĚ o blasfema del nombre que viste arder y tronar en el Capiro. Tony es un miembro del honor y un hermano grande que te ense√Īa y te deja ser t√ļ mismo, y se la juega junto a ti. Por eso yo que no creo en Dios, porque creo en algo m√°s grande (como o√≠ decir alguna vez), creo en ese hombre de Meneses y de Santa Clara, que tiene m√°s fe que un Cura.

¡Bienvenido para siempre a la Asociación Hermanos Saíz, hermano!


Pensar la ciencia: Riesgos para un joven investigador y cómo manejarlos (I)

Recientemente termin√© mi doctorado en Film Studies & Visual Culture en la Universidad de Amberes (B√©lgica) y la Universidad de Oriente. Este fue el fin de varios a√Īos de investigaci√≥n y el logro de una aspiraci√≥n personal encubada por mucho tiempo.

Pero la ruta para alcanzar esta meta personal fue infinitamente m√°s tortuosa de lo que imagin√©. No solo porque el acto de la investigaci√≥n cient√≠fica es per se un ejercicio de alto compromiso y empe√Īo, sino porque atravesar el campo de obst√°culos del entorno institucional acad√©mico puede ser (y casi siempre lo es) verdaderamente agotador.

Por eso nace este escrito, para compartir con todos aquellos involucrados en la investigaci√≥n las experiencias y t√°cticas que te permitan hacer frente con √©xito a los retos del ejercicio cient√≠fico. La mayor√≠a de las historias y consejos que compartiremos ac√° apuntan al proceso de doctorado, pero solo porque este es el √ļltimo pelda√Īo de la formaci√≥n acad√©mica y donde las cosas se vuelven m√°s complicadas. No obstante, todas nuestras reflexiones son transferibles a cualquier acto de indagaci√≥n, de modo que, si aun estudias una carrera o est√°s haciendo tu maestr√≠a, solo tienes que sustituir la palabra ‚Äúdoctorado‚ÄĚ por ‚Äúinvestigaci√≥n‚ÄĚ y listo.

Posiblemente los temas que tratemos los encuentres tambi√©n en otros blogs. Es normal. Las peripecias del proceso investigativo son universales y han marcado las vidas de los cient√≠ficos por siglos. Aqu√≠ aspiramos atemperar esas experiencias al entorno cubano. Nos interesa reconocer las particularidades del √°mbito acad√©mico de Cuba (te adelanto que no son tantas como imaginas) y darte pistas para navegar con √©xito en su interior. De ese modo, pretendemos que te sea m√°s √ļtil[1].

caricatura de Jorge Cham/ Tomadas de www.phdcomics.com

Cinco razones por las que debes hacer un doctorado

Esta publicación se orienta hacia las razones por las que, siendo joven investigador, debes hacer un doctorado. Aunque aquí te expongo los criterios que me funcionaron a mí, en ellos van las historias también de varios de mis colegas.

Comencemos por el principio. ¬ŅPor qu√© hacer un doctorado? A continuaci√≥n, te comparto las cinco razones que me llevaron a involucrarme en el proceso. Fueron las metas que me ayudaron a mantenerme motivado y con el enfoque suficiente como para ‚Äúno tirar todo por la borda‚ÄĚ ante los obst√°culos que enfrenta todo doctorando.

  1. 1- Oportunidades de trabajo

He aqu√≠, en mi opini√≥n, la primera y m√°s importante de todas. El ejercicio de realizaci√≥n de doctorado debe ser visto como una inversi√≥n. Es decir, en √©l depositar√°s m√°s tiempo y energ√≠as que en ning√ļn proyecto que hayas emprendido hasta ahora. ¬ŅPor qu√© lo har√≠as? Pues porque el t√≠tulo de doctor es la ‚Äúpatente de corso‚ÄĚ que te permitir√° operar en las aguas del √°mbito acad√©mico. Por tanto, solo recomiendo sumergirse en esta aventura si se aspira a un puesto en una universidad. √Čse es el √ļnico lugar donde el doctorado es un baremo definitivo de tu performance profesional.

Si ese no es tu caso, no te lo recomiendo. Fuera de la academia, no hay correspondencia entre el esfuerzo y el beneficio. Si lo que te interesa es desarrollar habilidades o adquirir conocimientos, los másters pueden ser mejor opción. Recuerda que puedes hacer varios y especializarte en diversos campos. Sé pragmático.

  1. 2- Pasión por el tema de investigación

Vale, esto lo sabemos todos. Pero también es una verdad como una casa. En otro tiempo (no hace tanto), el doctor era una figura con un vasto conocimiento, cuya experticia desbordaba las ciencias específicas y alcanzaba un alto nivel de erudición. Era algo reservado para investigadores de avanzada edad, con prestigio y larga trayectoria. La situación actual es otra.

Hoy, el doctorado es concebido como un aporte concreto a un campo disciplinar cada vez m√°s especializado. Por eso, en lugar de ampliar el espectro de tu sapiencia, la investigaci√≥n te fuerza a estrecharlo y a alcanzar, en cambio, mayor profundidad en el arribo a conclusiones. No eres doctor de todo. Eres doctor en algo muy espec√≠fico y nada m√°s. Si no te apasiona lo que haces y disfrutas cada peque√Īo resquicio de sabidur√≠a, estar√°s cavando un pozo de infelicidad. En cambio, la pasi√≥n por el tema provee del entusiasmo y la satisfacci√≥n que te propulsar√° hacia tu meta. S√© honesto.

  1. 3- Prestigio profesional

Como alguien nuevo en un determinado campo de estudios, nadie presta mucho interés a lo que tienes que decir. Encima, eres joven y eso en la ciencia no es precisamente una virtud. Puede que tus ideas sean extraordinarias, que tengan el potencial para revolucionar el pensamiento de un área. Nada de eso importa. En la academia solo puedes hablar y ser escuchado por tus pares. Los títulos académicos determinan los círculos de debate en el que participan los científicos y son solo el pase de entrada al circuito más elevado de la discusión.

He aquí una anécdota ilustrativa: mientras hacía mi doctorado me encontraba afiliado a varias revistas de mi campo (film studies). La misma semana que me titulé y cambié mi perfil biográfico agregando el Dr. C. antes de mi nombre, recibí dos convocatorias para publicar y una petición para que fungiera como revisor ciego de tres países diferentes. Había entrado en otra arena. Sé orgulloso.

  1. 4- Crecimiento personal

Antes te dije que el doctorado reducía y profundizaba tu enfoque sobre cierto campo científico. Eso como fundamento epistemológico. Pero para lograrlo, deberás desarrollar un catálogo fantástico de habilidades que, por el contrario, sí expanden tus capacidades como ente social.

Aprenderás, por ejemplo, a organizar y planificar tu trabajo orientado a la eficiencia; aumentará tu capacidad de comprensión en otros idiomas (por lo menos, en el inglés); mejorarás tus destrezas de comunicación al enfrentarte a ejercicios de evaluación y eventos; amplificarás tu potencial de carga de trabajo al lidiar con la presión de fechas de entrega, entre muchas, muchas otras cosas.

Cada uno de estos elementos son activos incorporados a tu parque personal y te preparan para afrontar con éxito las demandas de la vida profesional. Chris Do lo dice de la siguiente manera: eres especialista hacia el exterior y generalista hacia el interior. Sé hábil.    

  1. 5- Nuevas relaciones

Finalmente, la aventura de la investigaci√≥n te pondr√° en un camino que no recorrer√°s solo. Conocer√°s a muchos otros que lo emprenden junto contigo. Las relaciones que construyas en el proceso son esenciales en tu proyecci√≥n de futuro. Junto a ti est√°n los cient√≠ficos m√°s prominentes de los pr√≥ximos 20 a√Īos, tambi√©n est√°n los pol√≠ticos y gestores de la ciencia del ma√Īana.

Cimenta tu red de colaboraci√≥n sobre la base de la generosidad. No dudes en ense√Īar a otros lo que ya has aprendido t√ļ y ver√°s c√≥mo eso vuelve a ti. Funda tu red de colegas y, m√°s importante a√ļn, crea amigos. Disfruta compartir con ellos y s√© atento a c√≥mo otros resolvieron sus inconvenientes. All√≠ hay claves que puedes aplicar t√ļ. S√© perspicaz.

…

Estas razones me impulsaron a emprender este camino. Es un periplo dif√≠cil, por lo que tener claro este n√ļcleo me permiti√≥ establecer los objetivos de vida que quer√≠a alcanzar. La motivaci√≥n es esencial. Encuentra las causas que te inspiran, apunta a un objetivo y s√© estrat√©gico.

Por √ļltimo, disfruta el viaje, no veas en los obst√°culos un impedimento sino un desaf√≠o, e identifica qu√© cualidades debes desarrollar para superarlo. Cuando lo logres, cel√©bralo. La investigaci√≥n cient√≠fica es una vocaci√≥n de vida y una oportunidad para convertirte en un individuo valioso.

 

*El autor es profesor del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Oriente

 

Notas

[1] Ojalá en el camino se sumen otros colegas y podamos construir una comunidad. No dudes en escribir, plantear preguntas y sugerencias, así iremos corrigiendo el camino, porque nuestro propósito es pensar en soluciones. De igual forma, si tienes una opinión diferente a algo que subimos, replica de inmediato, desde la AHS animamos el debate.


Rescatar la memoria de la AHS es un gran desafío

Intercambio online con Jos√© Antonio Garc√≠a P√©rez¬† y Celia Molina S√°nchez, ganadores del ‚ÄúCongreso de Pensamiento y Premio Memoria Nuestra 2020‚ÄĚ de la Romer√≠as de Mayo desde Casa.¬†

Este a√Īo por primera vez los Premios Memoria Nuestra de las Romer√≠as de Mayo eran anunciados por la televisi√≥n a las 12:52 p.m en el programa Mediod√≠a en TV. A pesar de la lac√≥nica e incompleta informaci√≥n (faltaron por enunciar las menciones y premios colaterales), los resultados generaron euforia en lo que ya se denomina ‚Äúcomunidad nuestromemoriana.‚ÄĚ ¬†¬†

Jos√© Antonio Garc√≠a P√©rez y Celia Molina S√°nchez de la provincia de Ciego de √Āvila fueron los premiados en la categor√≠a de investigaci√≥n con el trabajo ‚Äú33 a√Īos de historia: un acercamiento al panorama cultural avile√Īo desde el contingente de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z‚ÄĚ.¬†

El jurado integrado por el Dr. C. Alejandro Torres G√≥mez de C√°diz, profesor de la Universidad de Holgu√≠n; la Dr. C. Tamara Castellano Rodr√≠guez; y, el Dr. C. Omar Guzm√°n Miranda, ambos de la Universidad de Oriente, declar√≥ en el acta de premiaci√≥n sus motivos: ‚ÄúPor la novedad del tema, el uso correcto de los m√©todos de investigaci√≥n, el sentido transdisciplinario del enfoque sobre esta instituci√≥n y la solidez de los resultados expuesto‚ÄĚ.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†

As√≠ relata simp√°ticamente Jos√© Antonio Garc√≠a c√≥mo recibi√≥ la noticia. ‚ÄúPuedo contarte que ya no ten√≠a datos, y de pronto me llama mi mejor amigo‚ÄĚ:

  • ‚Äú¬°Le√≥n -como acostumbrarnos a llamarnos- felicidades!‚ÄĚ
  • ¬ŅPor qu√©? Le pregunt√© yo, despistado
  • ¬°Ganaste! ¬°Ganaste el premio Memoria Nuestra!

‚ÄúEstaban dando los resultados en Mediod√≠a en TV y yo despistado. Podr√°s imaginar que corr√≠ al televisor y ya hab√≠a pasado la noticia. Cuando levanto el tel√©fono fijo para llamar a Celia, sin que diese un timbre, hab√≠a descolgado la llamada que me estaba haciendo ella para contarme‚ÄĚ. Afirmaba a√ļn azorado por la noticia, este joven graduado en Ingenier√≠a inform√°tica, residente en Mor√≥n y colaborador del Portal del Arte Joven Cubano.¬†

Jos√© trabaj√≥ en la Asociaci√≥n al tiempo que matriculaba en un diplomado de periodismo en Ciego de √Āvila. As√≠ lo rememora: ‚ÄúToc√≥ una tesina como trabajo final del m√≥dulo de Historia de la Prensa. Compart√≠ equipo con Celia, egresada de Historia de Arte y jefa de promoci√≥n de la sede avile√Īa de la AHS. All√≠ surgi√≥ la idea de realizar un trabajo para dejar plasmada toda esta historia, a falta de documentaci√≥n registrada sobre la misma organizaci√≥n y su historia desde la proyecci√≥n e importancia de la atm√≥sfera cultural.‚ÄĚ

Ninguno de los dos j√≥venes ha asistido a las Romer√≠as de Mayo. Sin embargo, no dudaron en atreverse a participar en esta edici√≥n virtual y tan singular, debido a la situaci√≥n sanitaria de la pandemia de la COVID-19. Anteriormente ya hab√≠amos conversado con Celia sobre las razones que los motivaron a participar: ‚ÄúAunque no he participado en otras ocasiones, la reputaci√≥n del concurso lo precede. Conoc√≠ m√°s sobre el certamen hace dos a√Īos cuando un avile√Īo obtuvo uno de los premios. Eso me motiv√≥ a investigar como participar, y esta edici√≥n virtual nunca la vi menos que las anteriores, pues las redes sociales han cobrado vital importancia para la promoci√≥n y socializaci√≥n del conocimiento, as√≠ que no hab√≠a razones que me llevaran a menospreciar esta edici√≥n‚Ä̬†¬†

El peri√≥dico Invasor, de Ciego de √Āvila, tuvo un suplemento cultural Imagen del Invasor, que fue editado hasta 1991 cuando fue truncado por el inicio del per√≠odo especial. Este suplemento fue unas de las fuentes que les permiti√≥ investigar sobre la g√©nesis del contingente de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Sin embargo, a pesar de revisar los aportes de la prensa escrita y sus archivos, no era suficiente la informaci√≥n, lo que los oblig√≥ a buscar en las fuentes orales la base de su investigaci√≥n. Utilizando como m√©todo la entrevista y cuidando de contrastar las fuentes empleadas. ¬†

Con el objetivo declarado de ‚Äúplasmar el quehacer art√≠stico de la Asociaci√≥n y sus asociados, as√≠ como su proyecci√≥n en la cultura provincial. Compilando informaci√≥n hist√≥rica desde las memorias vivas. As√≠ como evaluar y comparar el funcionamiento a lo largo de los a√Īos. Tambi√©n encontrar con qu√© eventos y pe√Īas se demuestran esas ganancias‚ÄĚ, vale resaltar que ambos autores realizaron trabajos period√≠sticos que compilan la informaci√≥n de los √ļltimos dos a√Īos agrupada por ellos.

M√°s all√° de un objetivo cient√≠fico, la verdadera intenci√≥n seg√ļn Celia era ‚Äúevitar que cuando alguien venga a pedir referencias no tengamos que decir que no tenemos la documentaci√≥n, y para que otros cuenten en el desarrollo cultural avile√Īo el gran aporte de la AHS. Pero, con argumentos s√≥lidos, porque a la larga si no existen evidencias escritas o fotogr√°ficas‚Ķ no sucedi√≥. Lo que es una fatalidad para aquellos que dieron cuerpo y alma durante a√Īos y cuyos nombres se desvanecen cada d√≠a que pasa. ‚Ä̬†¬†¬†¬†¬†

La voluntad de los investigadores se emplaz√≥ cuando tuvieron que asumir el rol de hurgar en la memoria dispersa. Esta situaci√≥n los llev√≥ a buscar a personas de una generaci√≥n distinta, muchos dispersos entre la geograf√≠a de la Isla y la di√°spora. Utilizaron los correos y las redes sociales fundamentalmente. As√≠ lo expresaba Celia en una de las sesiones de debate en WhatsApp: ‚Äúes un trabajo vivo y la profundidad que conlleva mucho tiempo, sobre todo en las redes, porque muchas personas claves hace d√©cadas no est√°n en el pa√≠s. Nos encontramos con personas que quieren colaborar much√≠simo y otras que hacen caso omiso. ¬°Pero la voluntad persiste!‚Ä̬†¬†¬†

Rescatar la memoria de la AHS es un gran desaf√≠o. Generalmente no existen ni se conservan relator√≠as de los eventos, ni suficiente evidencia de las acciones y el tr√°nsito de los asociados en las filiales. Uno de los elementos que salieron fue que existieron etapas convulsas y con errores. A pesar de eso, la cr√≠tica sobre esas problem√°ticas a√ļn no la han desarrollado, aunque Jos√© y Celia no tienen una visi√≥n apacible y triunfalista de la organizaci√≥n. Ambos pretenden avanzar sobre √°reas m√°s complejas como la representaci√≥n, el sentido de pertenencia y los intereses actuales de los asociados.

El d√≠a anterior a la premiaci√≥n sosten√≠a una conversaci√≥n por chat con Celia, donde le comentaba mis expectativas con su trabajo y la esperanza de que fueran elegidos entre los premiados. Ella se mostraba muy esc√©ptica y modesta con su ponencia. Minutos despu√©s de la premiaci√≥n y aun asombrada por mi premonici√≥n, me confesaba las razones por la cuales cre√≠a que ha sido premiada: ‚ÄúLa tem√°tica elegida es vital para la AHS en la actualidad. Es importante que nuestros or√≠genes sean traducidos al papel. Es tener bien claro qui√©nes somos, es parte fundamental de nuestra investigaci√≥n. Es una iniciativa similar que estamos tomando desde todas las provincias. As√≠ lo evidenci√≥ el di√°logo en el chat del concurso; considero que es un incentivo para todos nosotros. Para demostrar que nuestra historia es el pilar fundamental del hoy y el ma√Īana‚ÄĚ. ¬†¬†¬†¬†

Sobre las perspectivas futuras del trabajo, nos adelanta Garc√≠a P√©rez: ‚ÄúEl trabajo sigue creciendo en la actualidad. Es una investigaci√≥n en progreso donde ya se plante√≥ a la Asociaci√≥n a grande rasgos desde sus eventos vigentes. En la actualidad se indaga en elementos m√°s particulares como las pe√Īas de trova desde el surgimiento de la sede. Tambi√©n queremos abordar el √ļnico premio de narrativa que posee la instituci√≥n en la provincia, es un trabajo pendiente. As√≠ como los cambios de inmuebles seg√ļn las necesidades y los aportes de cada cual. El espacio T√© Sof√≠a que fue de conformaci√≥n de opini√≥n p√ļblica y centro aglutinador de la membres√≠a, ya desaparecido, es otras de las aristas. La idea final es establecer un periodo cronol√≥gico profundo ‚ÄĚ. Jos√© nos explica que el proyecto es bastante abarcador y pretende testimoniar el rol de la AHS en su ciudad. Es cierto que tuvieron que hacer un reajuste conceptual para el evento a 15 cuartillas, pero est√°n complacidos con la presentaci√≥n. Sus intenciones son representar y salvar la memoria en la atm√≥sfera cultural local.

El premio m√°s all√° de una recompensa les ha dotado de un nuevo impulso. ‚ÄúEsta edici√≥n nos hizo fortalecernos desde una supuesta etapa de incredulidad. Ahora sabemos que tenemos m√ļltiples v√≠as de socializaci√≥n, promoci√≥n, que podemos explotar mucho m√°s, siempre que exista una vanguardia intelectual dispuesta a mover cielo y tierra por encontrar soluciones, ahondar en la nueva pol√©mica y crear nuevos espacios y enfoques culturales‚ÄĚ, nos afirma la joven. Por su parte, Jos√© nos declara: ‚ÄúEstamos enfocados en ampliar la investigaci√≥n hasta indagar en cada rinc√≥n oscuro al que haya llegado la membres√≠a. El proyecto sigue creciendo‚ÄĚ.


Sancti Spíritus asiste desde casa a las Romerías de Mayo

Interrogantes y reflexiones con una agudeza científica han caracterizado al congreso Memoria Nuestra, una de las citas más esperadas en el programa del Festival Mundial de Juventudes Artísticas.

Esta vez vía online como alternativa impuesta por la COVID-19, pero que no ha depuesto las armas del entusiasmo, el pensamiento y el intercambio constante por quienes acceden al grupo de la mensajería de WhatsApp.

Esa energía, propia de la Asociación Hermanos Saíz, uno de los impulsores de la magna cita con raíces en Holguín, fue sentida por tres espirituanas asistentes desde sus casas al espacio de debate.

“Fue muy provechoso que los jóvenes investigadores del país pudieran emitir criterios, debatir sobre lo creían de sus estudios y la de los otros, detalla Dianelys Hernández Oliva, quien presentó la pesquisa La formación musical en Cuba. Una mirada a sus modelos pedagógicos, una versión preliminar de su tesis doctoral.

‚ÄúHubo muchas personas interesadas porque es un tema que, aunque se hable mucho de la ense√Īanza de la m√ļsica en el pa√≠s, hay especificidades de ella que no son muy estudiadas‚ÄĚ.

Mientras que Anabel Lage Morgado, especialista del Sectorial de Cultura y Arte en Sancti Spíritus, quien puso los puntos sobre las íes en los espacios de socialización de los jóvenes practicantes en la comunidad religiosa Buenas Nuevas, de la ciudad del Yayabo, reconoce la acertada decisión de no dejar pasar por alto un evento que gracias a las tecnologías trasciende los perímetros institucionales.

‚ÄúNos permite intercambiar con investigadores de otras provincias y sobre tem√°ticas diversas, nutrirnos de conocimientos e informaciones sin visitar otras ciudades. El debate fue pol√©mico y en mi caso, fueron comentarios que me han permitido reflexionar e incorporar elementos y argumentaciones necesarios para la profundizaci√≥n de la propuesta‚ÄĚ, insiste.

Tanto ellas como Liset L√≥pez Francisco, jefa de la Secci√≥n de Cr√≠tica e Investigaci√≥n de la filial espirituana de la AHS, con una mirada a las mujeres y la prensa de los primeros a√Īos del siglo XX en Sancti Sp√≠ritus, disfrutan por vez primera de esta cita, donde se confirma que¬†No hay ma√Īana sin hoy.

‚ÄúEs muy enriquecedor esta versi√≥n¬†online¬†porque su esencia se mantiene que es la presentaci√≥n de investigaciones realizadas por j√≥venes de todo el pa√≠s. Se logran intercambios, se realizan acuerdos de colaboraci√≥n, y aunque aspiro a encontrarnos el a√Īo que viene en un espacio f√≠sico, s√≠ considero que ser√≠a muy provechoso mantener ese esp√≠ritu virtual durante todo el a√Īo‚ÄĚ, comenta.

Las Romerías de Mayo, en esta edición, en consonancia con el complejo contexto que nos ha impuesto la COVD-19 ha llegado a cada casa de nuestra nación y el resto del mundo gracias a las redes sociales y al apoyo incondicional de los medios de comunicación.


Romer√≠as: correr el horizonte con Reinaldo Cede√Īo

Esta conversaci√≥n es fruto de un trueque, especie de neofeudalismo virtual. Ya se me extravi√≥ el recuerdo de cu√°ndo traspasamos la frontera.Lo admir√© cuando a√ļn desconoc√≠a su rostro. Para m√≠ era el laureado periodista, poeta, narrador y promotor cultural o el autor de t√≠tulos de mi consulta como Son de la loma. Los Dioses de la m√ļsica cantan en Santiago de Cuba. No recuerdo el d√≠a en que se entrecruzaron nuestros quereres. Solo s√© que cada vez m√°s las coincidencias se reiteraron.

Es un hombre-lente y su palabra, imagen de la certeza. El arrojo de su verbo enamora, el mismo que se hace verso en los recovecos del erotismo y la sensibilidad, o aquel cuyo estilo entrecorta el aliento a la lectura de sus cr√≥nicas. Su obra es P√°gina Abierta, lo mismo que el espacio de promoci√≥n cultural que por a√Īos sostiene.

La noche más larga que viviera la santiaguera urbe en 2012 se le obsesionó memoria literaria. Los corderos alzan la vista, El hueso en el papel, La edad de la insolencia, y Poemas del lente son solo algunos de sus prolíferos títulos cuya presencia se aseguran un lugar en mi librero.

Va de las plataformas radiales a los medios impresos y digitales. Suyo es el reino de las palabras.

M√°s all√° del agua como met√°fora, ambos tenemos coincidencias con la lluvia y Codanza, que tecla mediante nos revelamos.

-¬ŅCu√°ndo comenz√≥ tu nexo con las Romer√≠as de Mayo?

Holgu√≠n fue siempre cercano para m√≠. Ten√≠a el nombre y el rostro de mis compa√Īeros de la Universidad que eran de all√≠. Luego lleg√≥ mi admiraci√≥n por el L√≠rico, por Codanza, por sus poetas… hasta que en 1998 me invitaron a las Romer√≠as de Mayo. He ido a otras convocatorias; pero fue √©sta, por ser la primera en que particip√©, la que ha quedado prendida a mi memoria.

Dirig√≠a en ese momento la p√°gina cultural del peri√≥dico Sierra Maestra y hab√≠a recibido el Premio Nacional de Periodismo Cultural, que se entregaba entonces por la obra del a√Īo. Recuerdo que lo dediqu√© a la imbatible revista √Āmbito ‚Äēpublicaci√≥n cultural del peri√≥dico Ahora y de la cultura cubana‚Äē, porque siempre me acogi√≥, incluso en aquellos momentos en que, en medio del noblemente llamado ‚Äúper√≠odo especial‚ÄĚ, qued√© sin trabajo y sobreviv√≠ gracias a la venta de man√≠. Marlene Gonz√°lez, entonces la coordinadora de √Āmbito, es uno de esos √°ngeles que llevo siempre conmigo.

En esas Romer√≠as de 1998 que refiero, su creador y director general, Alexis Triana, me pidi√≥ estar junto a mi colega Michael Hern√°ndez Miranda en la direcci√≥n del peri√≥dico La Luz, publicaci√≥n que circula en tiempos de Romer√≠as. Fue un encargo dif√≠cil, en verdad retador en medio de la din√°mica que genera una cita m√ļltiple como esa, y trat√© de honrarlo hasta el √ļltimo d√≠a.

-¬ŅQu√© significados te asiste la experiencia de llevar tu obra a los espacios literarios y otros de la Romer√≠a?

He tenido la suerte de estrenar poemas en Romer√≠as, lo cual siempre significa una fiesta √≠ntima para uno. He encontrado un p√ļblico √°vido, presto, un p√ļblico de aqu√≠, de all√° y hasta de acull√°. He disfrutado de conciertos, tertulias, descargas‚Ķ pero recuerdo con particular cari√Īo la oportunidad que tuve de exponer en el Premio Memoria Nuestra, mi aproximaci√≥n a la vida y obra de una gran poeta cubana, envuelta siempre en el misterio.

El ensayo llevaba por nombre ‚ÄúFlor Loynaz: un bosque a la sombra de una ceiba‚ÄĚ y fue bien recibido por los investigadores all√≠ presentes. Yo hab√≠a tenido el privilegio de entrevistar a Dulce Mar√≠a Loynaz y algunas de las confesiones que ella me hizo y su valoraci√≥n sobre la altura literaria de su hermana que emple√© como sustento, no pueden hallarse en ninguna otra parte. Me han publicado aquella entrevista en Cuba y el exterior, e incluso he visto por ah√≠ algunas de las palabras que me dijo, sin la debida referencia; pero aquello fue el resorte que me ha motivado a seguir escrutando en la obra de los Loynaz.

-¬ŅQuisieras compartir alguna an√©cdota que hagan de alguna de tus participaciones un momento especialmente importante, simp√°tico o raro?

Tengo tantas, de tantos matices‚Ķpero voy a escoger dos de muy diverso cariz. Tuve que dar cobertura en el teatro Eddy Su√Īol a una sesi√≥n del concurso danzario Solamente solos. Como invitado bailaba un ni√Īo guantanamero, Esteban Aguilar, sangre de mi sangre.

Cuando vi a mi sobrino, cuando lo vi en el escenario, cuando se hizo silencio… sentí ganas de gritar, de correr, me llevé instintivamente las manos al pecho, algo galopaba a toda velocidad.

La obra era breve, de otra forma, creo que no hubiera podido llegar al final. Luego, no sab√≠a qu√© escribir. Fue una nota apenas, un reporte peque√Īo en La Luz‚Ķ pero qu√© dif√≠cil.

La otra es muy simp√°tica y est√° ligada al mismo teatro. Codanza estrenaba en Romer√≠as una pieza basada en obras de Cosme Proenza. Se llamaba A√Īo cero. Recuerdo que cay√≥ un aguacero tremendo, mas la gente fiel abarrot√≥ el teatro. El caso es que la coreograf√≠a y concepci√≥n de la pieza exig√≠a la desnudez total del elenco, hombres y mujeres, pues se refer√≠a al principio del mundo.

El quebradero de cabeza sobrevino a la hora de seleccionar las fotos para publicar en el periódico. Había varias candidatas hermosas que fueron decantadas, unas por aquella pose, otras por aquel ángulo… y así. No queríamos vender la desnudez, sino el sentido artístico de la propuesta. Finalmente nos decidimos por una general donde aparecía en primer plano uno de los bailarines de espaldas. Todavía me pregunto si acaso fuimos conservadores, o si fue la mejor opción.

-¬ŅEres un Romero reincidente?

Bueno, no tanto‚Ķ. pero justo este a√Īo estaba listo para participar junto a mi colega Katiuska Ramos en el espacio audiovisual de las Romer√≠as con las experiencias de nuestro programa ‚ÄúAs√≠ suena la vida‚ÄĚ y del documental sonoro como veh√≠culo ideal para salvar las identidades locales y las historias de la vida real.

‚ÄúAs√≠ suena la vida‚ÄĚ (Radio Mamb√≠, Santiago de Cuba) estrena cada domingo una pieza radiof√≥nica de excelencia y ha invitado a prestigiosos artistas de la radio de Cuba y Latinoam√©rica. El espacio se forj√≥ bajo la m√°xima de que somos municipios del mundo, sus realizaciones est√°n disponibles en internet e incluso gener√≥ un foro de debate muy hermoso.

Mediada la propuesta de un realizador del prestigio de C√©sar Hidalgo y la invitaci√≥n de Yaylin Ojeda Grass, llev√°bamos tambi√©n a estas Romer√≠as nuestro documental sonoro ‚ÄúEscondida‚Ķ ¬Ņde qui√©n?‚ÄĚ, ocho minutos para contar una historia de amor de Cuba adentro: amor a la tierra, amor a la familia, amor entre dos mujeres. La obra est√° disponible en https://www.youtube.com/watch?v=1SxaPDhK_hY mientras sus antecedentes y entrevistas a sus realizadores se pueden escuchar en https://www.spreaker.com/user/juancarlosroque/asi-suena-la-vida-17-de-noviembre-2019

En este 2020, no podré subir (casi desmayarme) en el ascenso a la Loma de la Cruz, no podré disfrutar de los parques, instalaciones, sesiones de Holguín en Romerías; pero gracias a ti aquí van estas evocaciones, gracias a la virtualidad estamos otra vez de romeros. Y como me gusta correr el horizonte con la mirada, solo aguardo la próxima oportunidad.


Romer√≠as: el s√≠ndrome del √ļltimo d√≠a

Después de tres jornadas de trabajo en Memoria Nuestra todo sigue como el primer día, se puede captar un ambiente de entusiasmo por el intercambio. Cuando quedan menos ponencias y ya se ha recorrido la mayoría del camino las expectativas no bajan. No es fortuito, la propia diversidad y profundidad de los criterios de los participantes permiten avizorar un debate rico. Por los temas compartidos desde la jornada anterior se han atizado las ganas de compartir propuestas y experiencias, llegar a la una de la tarde parece una espera eterna.

El tercer d√≠a el programa estuvo m√°s cargado, con ocho propuestas se recorri√≥ un amplio espectro que fue desde las representaciones sociales y el patrimonio hasta la socializaci√≥n del proyecto cultural Nuestro Entorno, pasando por la relaci√≥n de las mujeres con la prensa en las primeras d√©cadas de la rep√ļblica, un estudio de lo rural en una comunidad holguinera, el an√°lisis de la caricatura editorial en el peri√≥dico Ahora!, la proyecci√≥n sociocultural de la comunidad china en Holgu√≠n y las peculiaridades de los velorios y entierros en el municipio Guisa.

Todos esos temas fueron profundamente debatidos por los participantes, quienes mediados por sus formaciones diversas ofrecieron de manera general un enfoque multidisciplinar a los análisis y sugerencias que les hicieron llegar a los ponentes. El debate también llevó a reflexionar sobre los impactos y sobre la necesidad de que los proyectos que se articulen puedan trascender por el hecho de que sus propios miembros sean gestores de la socialización de sus resultados.

Definitivamente este Memoria Nuestra ha sido histórico, es la primera vez que sesiona fuera de sus normas convencionales. Ha tenido la ganancia de que ha podido reunir a mayor cantidad de participantes, ha forjado vínculos nuevos y ha modificado para bien la visión que se tenía de los eventos ligada siempre a cuestiones logísticas, que son importantes pero está demostrado ya que no son imprescindibles.

Sin embargo, el √ļltimo d√≠a tambi√©n hizo patente una carencia, para la mayor√≠a de los participantes falt√≥ algo, fue un reclamo sostenido la necesidad de verse a los ojos, de tocarse, de intercambiar como estamos acostumbrados los miembros de una generaci√≥n que se resiste a perder la sensaci√≥n del calor humano.

Fue posible captar al final del debate que todos padec√≠an el ‚Äús√≠ndrome‚ÄĚ del √ļltimo d√≠a, daba la sensaci√≥n de que nadie quer√≠a perder los contactos, se repet√≠an los deseos de no olvidarse los unos de los otros, de perpetuar el grupo de WhatsApp, lo √ļnico que nos ha unido en nuestro paso por Romer√≠as en tiempos de pandemia; ciertamente es lo √ļnico tangible, aunque parad√≥jicamente sea virtual.

Participar en el evento fue como si todos hubi√©semos viajado cientos de kil√≥metros para conocernos, como si despu√©s de cada jornada hubiera habido tiempo para ir juntos a un concierto, como si la noche hubiera sido suficiente para tejer una urdimbre de complicidades. Por eso quiz√°s hab√≠a esa necesidad de mirarse a los ojos, porque a√ļn creemos que no son suficientes los abrazos de unos y ceros para complacernos, por eso hay que volver a ser romeros, hay que volver para darnos el cari√Īo que nos debemos.

MADRES INVESTIGADORAS QUE HONRARON EL MEMORIA NUESTRA 2020    

 


Forodebate: La representación intelectual de la Revolución: creación, pensamiento social y comunicación

La Revolución cubana, por su carácter emancipatorio, estuvo obligada a convertir la cultura en uno de los ejes centrales de su acción. El complejo escenario de transformaciones y deslindes ideológicos reconfiguró aceleradamente la dinámica del campo intelectual y sus prácticas en el país. Lo social y lo cultural dejaron de asumirse como compartimentos estancos. En el centro de esas variaciones ocupó un espacio principal el debate sobre la responsabilidad, las tareas y el papel del intelectual frente a la Revolución.

Pasadas seis décadas, la continuidad de estos análisis resulta esencial. Importantes variables se han modificado. Cambios de paradigmas y ambientes generacionales, retrocesos visibles en los escenarios en que se forma, produce y se amplifica el pensamiento cultural, tensiones no resueltas en el plano institucional, modificación del eje de resistencia intelectual de la izquierda a escala planetaria, agotamiento de los nichos de reflexión crítica sobre nuestra realidad; pudieran contabilizarse entre los desafíos principales que asumen las prácticas intelectuales en el momento actual que vive la Revolución Cubana. 

Sobre el compromiso intelectual, las responsabilidades, el rol de los intelectuales en la Revoluci√≥n, invitamos a reflexionar el venidero 7 de mayo a partir de las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Acompa√Īar√°n esta iniciativa la Dr.Cs. Mely Gonz√°les Ar√≥stegui, Profesora Auxiliar de la Universidad Central de Las Villas, y el joven historiador e investigador Fernando Luis Rojas, especialista del Instituto Cubano de Investigaci√≥n Cultural Juan Marinello.

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La pol√≠tica cultural en los a√Īos fundadores de la Revoluci√≥n cubana. Apuntes para un dilema que no cesa.

Por Mely del Rosario González Aróstegui

Con el triunfo revolucionario en 1959, la noci√≥n del compromiso pol√≠tico para los intelectuales cubanos, su pacto con la sociedad, empieza a operar desde otra dimensi√≥n, que prioriza la acci√≥n y donde el ser de la palabra pasa por los horizontes del deber ser de la pol√≠tica y sus contenidos pragm√°ticos. El gran dilema de los intelectuales abre sus fauces, expresada en la eterna contradicci√≥n entre individuo y sociedad, entre artista y Revoluci√≥n. En este trabajo apuntamos hacia ese dilema, dilema √©tico y pol√≠tico sobre todo, del sector intelectual en Cuba, en un contexto que se mueve entre 1959 y 1961, el a√Īo de las reuniones de la Biblioteca Nacional y la celebraci√≥n del I Congreso de Escritores y artistas, momentos claves para comprender el dise√Īo y decursar de la pol√≠tica cultural en el pa√≠s.

Desde el inicio las interrogantes se multiplicaban: ¬ŅC√≥mo entender la cultura en una sociedad que entraba a una v√≠a de construcci√≥n socialista hasta entonces in√©dita? ¬ŅC√≥mo penetrar en el universo cultural cubano siendo sus defensores y a la vez los detractores de muchas visiones, c√≥digos, mitos de nuestra cultura merecedores de olvido y repudio? ¬ŅC√≥mo defender la cultura nacional sin cerrarse al mundo, sin negar la diversidad, sin rechazar lo for√°neo que tambi√©n puede llegar a enriquecernos? Porque el problema de la cultura, en un proyecto como el de la Revoluci√≥n cubana, asumido como proyecto de liberaci√≥n desde el Tercer Mundo, privilegia l√≥gicamente los cambios culturales y pol√≠ticos, que no pueden esperar al desarrollo objetivo y por supuesto tambi√©n necesario de sus fuerzas productivas.

En la v√≠a al socialismo no puede desestimarse la necesidad de encontrar los m√©todos, sistemas de est√≠mulos, instituciones y dem√°s mecanismos adecuados al sector de las actividades intelectuales, precisamente ‚Äúporque el campo espec√≠fico de la funci√≥n del intelectual es el campo de la lucha ideol√≥gica‚ÄĚ (Barral, 1968:4). El intelectual produce elementos que se integran como cimientos en el campo subjetivo de la sociedad: valores, ideas, comportamientos, costumbres, ciencia. Pero no hay que olvidar que este campo ideol√≥gico es tambi√©n un campo de lucha de clases, campo indispensable en el logro del triunfo revolucionario. En esta lucha siempre existir√°n individuos que intentar√°n frenar las nuevas transformaciones, por diferentes razones, y habr√° que encontrar las formas de lucha id√≥neas en cada momento para neutralizar cualquier posici√≥n individualista y reaccionaria.

La cuesti√≥n aqu√≠ ser√≠a encontrar el l√≠mite y el equilibrio entre el inter√©s del artista y el inter√©s del proyecto revolucionario, la f√≥rmula a trav√©s de la cual el inter√©s individual se refrenda en el proyecto colectivo y viceversa. Est√° claro que las f√≥rmulas tienen que ser inventadas y reinventadas constantemente, que no pueden alejarse de las circunstancias y las necesidades de cada contexto hist√≥rico. Pero ¬Ņc√≥mo encontrar este equilibrio, esta confluencia de heterogeneidades, en un contexto en que a√ļn los caminos no estaban del todo delineados y donde decenas de senderos se bifurcaban en el trayecto? ¬ŅC√≥mo asumir una postura coherente con el inter√©s del individuo/artista y el inter√©s del individuo/revolucionario?

No debe desestimarse, en este entramado de conflictos del mundo ideol√≥gico vinculado al sector intelectual y art√≠stico, la forma en que desde el a√Īo 1959 se trabaj√≥ con el sector de la cultura, no siempre dirigido por intelectuales o artistas propiamente. El Gobierno revolucionario compuls√≥ a la direcci√≥n de las instituciones culturales a muchos revolucionarios, a√ļn y cuando no eran propiamente del sector. As√≠ lo reconoce Alfredo Guevara cuando dice que m√°s que intelectuales eran animadores culturales y no protagonistas de la creaci√≥n, eran m√°s pol√≠ticos que intelectuales. ‚ÄúAl triunfo de la Revoluci√≥n √©ramos guerrilleros, simplemente.‚ÄĚ (Estupi√Ī√°n, 2009:14).

Pero la Revoluci√≥n, con un proyecto que hab√≠a conmovido y trastocado tan profundamente las ideas y los sentimientos de todos los cubanos, ahora exig√≠a elaboraciones intelectuales m√°s revolucionarias, porque ya no depend√≠a de lo que en el fondo es decisivo en el capitalismo: la reproducci√≥n de tipo capitalista de las relaciones, sino de una intencionalidad creadora de relaciones, de una visi√≥n cultural que sostuviera las relaciones sociales y las transformara cualitativamente diferentes al sistema anterior. De manera que la necesidad y el car√°cter del proceso exig√≠a un pensamiento reflexivo y una radicalizaci√≥n hacia cambios que se acercaran a los ideales m√°s subversivos de la historia de Cuba, vinculados a la b√ļsqueda de una sociedad m√°s justa, m√°s digna, antimperialista y humana. La pol√≠tica se impon√≠a inevitablemente en el entorno, y exig√≠a de definiciones en al campo de la cultura.

Si tenemos en cuenta los logros alcanzados en el campo de la cultura nacional en Cuba, la relaci√≥n entre pol√≠tica y cultura podr√≠a parecer una mezcla sencilla, sin embargo no lo es. Como afirmara el escritor, poeta, dramaturgo y ensayista cubano Ant√≥n Arrufat al recibir el Premio Nacional de Literatura 2000, en cualquier momento de la historia ‚Äúla relaci√≥n inevitable del artista con el Estado o el Poder no ha sido f√°cil ni placentera (‚Ķ)‚ÄĚ (Arrufat, 2001: 3).

Las pautas de la pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n en defensa de ese ideal social que ya desbordaba los l√≠mites de la sociedad cubana para extenderse a toda Am√©rica Latina y el Tercer Mundo quedaron recogidas en ‚ÄúPalabras a los intelectuales‚ÄĚ. En un ambiente de muchas tensiones y controversias, se reunieron con Fidel Castro en la Biblioteca Nacional las figuras m√°s representativas de la intelectualidad cubana, artistas y escritores discutieron sus puntos de vista sobre distintos aspectos de la vida cultural y sus posibilidades de creaci√≥n.[1]

En este contexto, la inconsistencia pol√≠tica del intelectual ante un cambio radical de la sociedad, interpretada como ambivalencia y miedo por muchas de las figuras de la dirigencia revolucionaria, fue vista por algunos como algo inevitable en este sector, por lo que se ha dado en llamar el ‚Äúpecado original de los intelectuales‚ÄĚ. Fidel fue en este sentido muy cuidadoso, para no herir m√°s a√ļn las susceptibilidades ‚Äúel campo de la duda queda para los escritores y artistas que sin ser contrarrevolucionarios no se sienten tampoco revolucionarios‚ÄĚ (Castro, 1960:8). Consider√≥ que no se deb√≠a renunciar al convencimiento de todos aquellos que albergaran alguna duda, que estuviesen confundidos o no comprendieran bien el alcance del proceso.

La visión de que dentro de la Revolución estarían todos aquellos intelectuales que estaban de acuerdo con sus posiciones económicas y sociales a pesar de no coincidir exactamente con sus posiciones filosóficas e ideológicas fue un momento de distensión que tranquilizó a muchos intelectuales preocupados por el curso radical de la Revolución. Fidel consideró a este sector de la intelectualidad cubana un reto para el proceso, en tanto debía prestársele una mayor atención, que permitiera un mayor acercamiento, pero en el sentido de ganarlos, no para discriminarlos. Y en eso estaría la grandeza de la obra revolucionaria, que solo renunciaría a quienes fueran activamente contrarios a la Revolución.

As√≠ pues, habr√≠a que conformar una pol√≠tica para esa parte de los intelectuales y escritores que no coincid√≠an con todas las proyecciones de la Revoluci√≥n, o no entend√≠an algunas de sus medidas, pero que nunca se enfrentar√≠an a ella para destruirla o hacerle un da√Īo irreversible. Esos intelectuales deb√≠an encontrar su lugar, un campo donde trabajar y crear, donde su esp√≠ritu creador tuviera oportunidad y libertad para expresarse. Pero siempre dentro de la Revoluci√≥n, porque la Revoluci√≥n tambi√©n ten√≠a el derecho de defenderse, de ser y de existir, ‚Äúpor cuanto la Revoluci√≥n significa los intereses de la Naci√≥n entera, – define Fidel- nadie puede alegar con raz√≥n un derecho contra ella‚ÄĚ (Castro, 1960:8). Que no se convirtiera este mensaje en frase manida o discurso vac√≠o, he ah√≠ el gran reto, no siempre bien encauzado y respondido por quienes han tenido en sus manos los resortes de la pol√≠tica cultural en Cuba.

El dilema entre la política y la creación artística.

No hubo tema m√°s debatido en estos a√Īos de dise√Īo de la pol√≠tica cultural que no fuera el relacionado con la libertad de creaci√≥n art√≠stica. El tema ya hab√≠a surgido en las conversaciones de Fidel con Sartre y que Lisandro Otero recogi√≥ en el libro Conversaciones en la Laguna. El propio Fidel declar√≥ que tambi√©n esta cuesti√≥n le hab√≠a sido planteada por el escritor norteamericano Wright Mills, de forma que ya hab√≠a tenido la oportunidad de ir esclareciendo la posici√≥n del gobierno revolucionario.

Muchas de las m√°s interesantes interrogantes se dieron precisamente vinculadas a la dicotom√≠a que surge luego de estas reuniones de la Biblioteca Nacional a partir del problema de la creaci√≥n art√≠stica en la revoluci√≥n: ¬ŅC√≥mo mantener el esp√≠ritu de la creaci√≥n art√≠stica en los cauces que marcaban las palabras de Fidel? ¬ŅC√≥mo ser consecuentes con la l√≠nea: ‚ÄúDentro de la Revoluci√≥n todo; contra la Revoluci√≥n ning√ļn derecho‚ÄĚ, sin dejar de ser creativos y originales? ¬ŅQui√©n trazaba la l√≠nea divisoria entre el ‚Äúdentro‚ÄĚ y el ‚Äúcontra‚ÄĚ? ¬ŅC√≥mo impedir que en nombre de la ‚Äúdefensa‚ÄĚ de la Revoluci√≥n se escondieran posiciones oportunistas y se cometieran excesos de todo tipo? ¬ŅC√≥mo neutralizar a la mediocridad que lleva al dogmatismo por no poder interpretar y actuar en la dial√©ctica que tiene que imprimirse al proyecto socialista? ¬ŅC√≥mo observar la necesaria e inevitable correlaci√≥n pol√≠tica/cultura sin que la cultura se convierta en lo que se√Īalaba Fernando Mart√≠nez: en ‚Äúfrente‚ÄĚ que se atiende ‚Äúpol√≠ticamente‚ÄĚ? (Mart√≠nez, 2009:33)

No era nueva la idea de que dentro de una revolución de carácter socialista habría de llevarse a efecto un cambio en la conciencia de los hombres que construirían la nueva sociedad, y ese cambio tenía mucho que ver con el surgimiento de una nueva cultura y la eliminación paulatina de los rasgos propios de la ideología burguesa. Fidel enfatiza entonces en la necesidad de que se produjera una revolución cultural dentro del proceso de revolución económica y social que vivía la sociedad cubana.

Ya en los momentos en que se desarrollan las reuniones de la Biblioteca Nacional se habían producido mejoras en las condiciones de vida y trabajo de muchos artistas, había comenzado la construcción de Casas de Cultura, el impulso a las instituciones culturales, había comenzado la inmensa obra educacional. Se mostraban garantías, y muchas de ellas se aseguraban como proyección futura, por eso se insiste en que era imposible que la Revolución fuera a liquidar las condiciones que ya había traído consigo.

Las instituciones culturales hab√≠an pasado una etapa dif√≠cil, entre la usual carencia de recursos y abandono y la cooptaci√≥n de funcionarios y voceros. A pesar de que Cuba pose√≠a una riqu√≠sima historia de la literatura y las artes, ellas eran sobre todo asunto individual y de peque√Īos grupos, que sobreviv√≠an con duros esfuerzos, compart√≠an esas tareas con el periodismo y con trabajos muy ajenos para ganarse la vida, o consegu√≠an papeles y encargos en radio, y televisi√≥n.

Ambrosio Fornet reconoce que los artistas cubanos se hab√≠an formado en una fecunda contradicci√≥n, con la clara conciencia de que su tradici√≥n era la vanguardia. ‚ÄúDe ah√≠ que, -dice- mientras los economistas hablaban de la necesidad de salir definitivamente del subdesarrollo, nosotros habl√°ramos de instalarnos definitivamente en la modernidad. Rechaz√°bamos el latifundio, el racismo y el realismo socialista, -para poner tres ejemplos muy dis√≠miles entre si- por la misma raz√≥n: todos eran signos de atraso. La Revoluci√≥n se nos aparec√≠a como el medio m√°s r√°pido y seguro de lograr nuestro objetivo no solo en el campo de la cultura, sino en todos los aspectos de la vida social‚ÄĚ (Fornet, 2009a:6).

Por otra parte, Fornet tambi√©n enfatiza en que las transformaciones radicales de la vida social, y con ellas la aparici√≥n de un p√ļblico masivo, eran factores que no pod√≠an dejar de influir en la obra de los ‚Äúproductores‚ÄĚ culturales. Ahora los intelectuales y artistas podr√≠an crear con total autonom√≠a, gracias al apoyo de instituciones aut√≥nomas y a la subvenci√≥n estatal, que los libraba de las ‚Äúservidumbres del mercado‚ÄĚ. Abordar con tanta nitidez las ventajas que para los propios artistas tra√≠a el proceso revolucionario, aclar√≥ a muchos que, incluso siendo beneficiados en el orden de la seguridad social y las condiciones id√≥neas para la creaci√≥n, se dejaban llevar por la confusi√≥n ideol√≥gica del momento y los prejuicios hacia un orden que a todas luces impon√≠a mayor radicalizaci√≥n.

Es cierto que en los predios de algunas instituciones culturales, incluso creadas por la Revoluci√≥n, como fueron por el ICAIC y el magazine Lunes de Revoluci√≥n, ya se hab√≠an producido fuertes encontronazos, (tal es el caso de la intensa discusi√≥n surgida a partir de la negativa del ICAIC de exhibir el documental PM), pero tambi√©n es verdad que hoy se conocen m√°s a fondo las razones, que llevan a desestimar una sobrevaloraci√≥n de esta cuesti√≥n para la etapa. Un criterio de Garrand√©s subraya esta idea: ‚Äúlas pol√©micas son buenos term√≥metros para medir la temperatura intelectual de una √©poca pero no son su verdad‚ÄĚ (Garrand√©s, 2008:286).

Tampoco se pueden obviar los cuestionamientos temerosos de intelectuales como Virgilio Pi√Īera, sobre los l√≠mites que se estaban imponiendo a la creaci√≥n intelectual en la Revoluci√≥n. Otras figuras prestigiosas, como fue el caso de Guillermo Cabrera Infante, llegaron a prever la posible existencia de un ‚Äúestalinismo cubano‚ÄĚ (Otero, 1984:108).

Fuera del contexto hist√≥rico en que se desarrollaban estas discusiones resultar√≠a imposible comprender los l√≠mites que comenzaban a imponerse en la esfera del arte y la literatura. Pero si tenemos en cuenta el condicionamiento pol√≠tico de las mismas, remarcadas por las palabras de Fidel, visualizar√≠amos la raz√≥n fundamental que llev√≥ a posiciones concebidas por algunos como ‚Äúde censura cultural‚ÄĚ: la preocupaci√≥n esencial en esos momentos era la Revoluci√≥n misma, amenazada de muerte por sus enemigos externos e internos. Esta visi√≥n pol√≠tica del momento se impuso y coloc√≥ frente a los intelectuales cubanos el dilema desprovisto de toda m√°scara.

Fidel conduce a la siguiente reflexi√≥n: ‚Äú¬ŅCu√°l debe ser hoy la primera preocupaci√≥n de todo ciudadano? ¬ŅLa preocupaci√≥n de que la Revoluci√≥n vaya a desbordar sus medidas, de que la Revoluci√≥n vaya a asfixiar el arte, de que la revoluci√≥n vaya a asfixiar el genio creador de nuestros ciudadanos, o la preocupaci√≥n de todos no ha de ser la Revoluci√≥n misma? Porque lo primero es eso: lo primero es la Revoluci√≥n misma y despu√©s, entonces, preocuparnos por las dem√°s cuestiones. Esto no quiere decir que las dem√°s cuestiones no deban preocuparnos, pero que en el √°nimo nuestro, tal y como es al menos el nuestro, nuestra preocupaci√≥n fundamental ha de ser hoy la Revoluci√≥n‚ÄĚ (Castro, 1960:7).

Esta posici√≥n perme√≥ las posturas de las m√°s importantes instituciones culturales surgidas al calor del proceso revolucionario, incluso alrededor de otros muchos elementos en discusi√≥n, como fueron el derecho de definir qu√© significaba la Revoluci√≥n y a qui√©n correspond√≠a la libertad de opinar sobre ella o juzgarla. Pero sobre todo esta l√≠nea del pensamiento de Fidel en ‚ÄúPalabras a los intelectuales‚ÄĚ mostr√≥ una necesidad latente, caracter√≠stica del proceso de defensa de la Revoluci√≥n: la unidad de todas las fuerzas para consolidarla. Y es que, tal y como sugiere Julio C√©sar Guanche, en el fondo de toda esta batalla lo que est√° en cuesti√≥n es el rumbo de la Revoluci√≥n y la calidad del socialismo que habr√≠a de construirse en Cuba.

A√Īos m√°s tarde, Alfredo Guevara reflexiona sobre todo este proceso y considera que no fue la simple prohibici√≥n de un filme lo que signific√≥ la prohibici√≥n de PM, sino la implantaci√≥n una pol√≠tica de principios de defensa de la Revoluci√≥n en unos d√≠as en que ya se esperaba un ataque armado y por todas partes se emplazaban ametralladoras y anti a√©reas. ‚ÄúProhibir es prohibir; y prohibimos (‚Ķ) Lo que no est√°bamos dispuestos, y era un derecho, era a ser c√≥mplices de su exhibici√≥n en medio de la movilizaci√≥n revolucionaria‚ÄĚ (Guevara, 1998:89). Sin embargo, Alfredo reconoci√≥ que quiz√°s en a√Īos posteriores hubiera permitido que el film siguiera su curso, porque aunque las condiciones nunca han sido del todo favorables para el proceso revolucionario cubano, el enfrentamiento ser√≠a de otro tipo.

Por otra parte, si de reconocer el papel jugado por la pol√≠tica en todo este dilema de los intelectuales se trata, hay que observar la forma en que √©sta pugnaba todo el tiempo por salir disfrazada de ‚Äúcriterios est√©ticos‚ÄĚ. Cuando profundizamos en las dis√≠miles pol√©micas art√≠sticas que desde los primeros a√Īos comenzaron a suscitarse, nos percatamos que no eran m√°s que la legitimaci√≥n cultural de posiciones pol√≠ticas, inscribi√©ndose en un debate que no era solo est√©tico, ni acad√©mico, ni literario ni cinematogr√°fico. Era un debate profundamente pol√≠tico, donde los intereses de clases acechaban, donde el ideal peque√Īo burgu√©s se asomaba temeroso.

Pero todas las posiciones, tanto las m√°s ortodoxas como las m√°s contestatarias y herejes, discut√≠an abiertamente, y le imprim√≠an un car√°cter aut√©nticamente atractivo a estos a√Īos. Problem√°ticas de car√°cter est√©tico, novedosas o universales, en las condiciones nuevas del socialismo en Cuba, provocaron acaloradas discusiones te√≥ricas y no menos ‚Äúataques‚ÄĚ te√≥ricos individuales, confrontaciones que vieron la luz en las publicaciones peri√≥dicas que propici√≥ el movimiento del pensamiento est√©tico desde diversas formaciones ideo est√©ticas (Pogolotti, 2006:vii).

Estas pol√©micas continuaron desarroll√°ndose entre Mirta Aguirre y Jorge Fraga (sobre la literatura y el arte, en la que tambi√©n interviene el poeta Rafael Alcides con sus tesis sobre la literatura y el arte revolucionarios); entre Jes√ļs D√≠az, Ana Mar√≠a Simo de ediciones ‚ÄúEl Puente‚ÄĚ y el poeta Jes√ļs Orta Ruiz, (Indio Nabor√≠). Fueron todas ellas pol√©micas que provocan el est√≠mulo a continuar los ex√°menes acerca de los principales temas est√©ticos a debate con el prop√≥sito de establecer su continuidad en el proceso de creaci√≥n revolucionaria.

Pero nada es sencillo en este an√°lisis, porque en un contexto tan complejo, estaban los intelectuales y artistas, con todos sus miedos, asustados con esa revoluci√≥n que desbordaba sus intereses y sus propias necesidades. Tal y como corresponde a las relaciones sociales, ning√ļn an√°lisis puede ser ‚Äúen blanco y negro‚ÄĚ, de manera tal que el veredicto que sol√≠a darse: -«ese no est√° claro, tiene problemas ideol√≥gicos», comenz√≥ a difundirse de una manera peligrosamente subjetiva, cuando en muchos casos lo que ocurr√≠a era que personas con¬† suficiente autoestima y responsabilidad social e ideol√≥gica como para negarse a aceptar medidas que luego fueron reconocidas como desafortunadas, expresaban su inconformidad o se√Īalaban desaciertos pol√≠ticos.

No siempre se tuvieron en cuenta los proyectos personales de los diferentes actores sociales de la etapa estudiada, protagonistas de la oleada revolucionaria, y en el deseo de satisfacer las demandas y sue√Īos colectivos se subestim√≥ al individuo y a su universo de intereses. La reducci√≥n del yo en el «nosotros» constituy√≥ un problema muy evidente en aquellos a√Īos, porque no se supo encontrar la justa medida entre los intereses sociales y los individuales. Ese ha sido un problema muy generalizado en las sociedades del llamado ‚Äúsocialismo real‚ÄĚ: el individuo, con sus intereses y sus necesidades se pierde en el entramado social, provocando exclusiones y rechazos injustificados.¬†

Entre 1959 y 1961 la Revoluci√≥n victoriosa solo daba sus primeros pasos y ya se observaban asombrosos resultados, pero no todos los que se esperaban, dadas las expectativas existentes en un pueblo que era due√Īo de una hermosa tradici√≥n de lucha y resistencia. Hay que insistir en el hecho de que no siempre los que tuvieron la misi√≥n de dirigir los espacios abandonados por los antiguos due√Īos o los nuevos espacios creados por la Revoluci√≥n en el poder ten√≠an la preparaci√≥n y la formaci√≥n adecuadas. Las buenas intenciones de defender el proceso revolucionario se empa√Īaban con frecuencia por el dogmatismo, el totalitarismo y la mediocridad de los propios actores sociales. Proliferaron posiciones extremistas entre aquellos que no llegaban a entender dial√©cticamente la construcci√≥n de un sistema tan complejo como el socialismo, que puede producir r√°pidamente profundos cambios econ√≥micos, sociales y pol√≠ticos, pero que no siempre llevan aparejados, con esa misma rapidez, los cambios de la conciencia social de las grandes masas.

Por otra parte, hay que considerar que las pol√≠ticas realmente en curso fueron transformando los roles de los sujetos sociales y que en esos nuevos roles iba implicada una ruptura con la ideolog√≠a dominante y una inclinaci√≥n espont√°nea hacia una ideolog√≠a m√°s radical, m√°s revolucionaria, m√°s socializante. Es por esto que, al decir de Juan Vald√©s Paz, ‚Äúel proceso de transformaci√≥n acelerada de la sociedad prepar√≥ m√°s que el discurso,‚Ķporque el discurso ideol√≥gico estaba bastante centrado en la pol√≠tica en ese momento y era bastante incluyente, mientras que los procesos reales eran bastante diferenciadores y excluyentes‚ÄĚ (Gonz√°lez, 2012b:76)

Todo lo que no fuera ‚Äúclaramente revolucionario‚ÄĚ era excluido, y la claridad revolucionaria, desde el punto de vista pol√≠tico, ideol√≥gico y moral, era interpretada de una manera muy conflictual. Se abogaba por la unidad revolucionaria y contra el sectarismo, pero m√°s tarde cualquier postura intermedia lleg√≥ a ser considerada una debilidad, porque se corr√≠a el riesgo de estar con el enemigo o de estar con el ‚Äúpol√≠ticamente incorrecto‚ÄĚ.

En un proceso donde confluyen tantos rebeldes e inconformes, son inevitables las contradicciones. Es saludable tratar que estas diferencias puedan expresarse, ventilarse, en un ambiente de debate, y que la unidad que resulta indispensable para la defensa de los objetivos del proceso se construya sobre el consenso generado a partir de la discusi√≥n abierta entre distintas posiciones revolucionarias. Pero comenz√≥ a proliferar, con el pretexto de no dar espacio al enemigo, una unidad construida verticalmente, sobre la base de la obediencia y la disciplina sin cuestionamientos ante directivas de organismos superiores. Ese esp√≠ritu fue caldo de cultivo para muchos de los errores cometidos en la implementaci√≥n de la pol√≠tica cultural, entre los que se destaca, a la luz del debate que nos ocupa, el desprecio y el miedo por la diversidad, situaci√≥n que a√ļn se confronta incre√≠blemente, en algunos de los espacios nacionales. Hay quienes todav√≠a no logran comprender que la inclusi√≥n de todos y todas en un proyecto social, a√ļn y colmando de sentido pol√≠tico la lucha por la diversidad, no tiene por qu√© conducir a la fragmentaci√≥n y al individualismo, sino todo lo contrario, debe llevar a una mayor unidad y al colorido rostro de un socialismo m√°s humano, que desarticule todas las formas de discriminaci√≥n y promueva la m√°s intensa participaci√≥n popular en todos los procesos sociales.

Por otra parte habr√≠a que considerar tambi√©n el criterio acerca de las insuficiencias de las concepciones del mundo y de la vida que hab√≠an regido frente a las pr√°cticas, urgencias y exigencias de la Revoluci√≥n, que provocaron en ocasiones actitudes negativas y simulaciones, movidas por los valores y h√°bitos de la sociedad anterior, y en alguna medida tambi√©n por el escaso desarrollo de la nueva sociedad. Que hab√≠a que lograr justicia social, igualdad, educaci√≥n y salud, seguridad social y solidaridad humana era cuestiones del consenso de todos, lo que no estaba claro y totalmente definido era c√≥mo lograrlo…..y era l√≥gico, porque generalmente, esas respuestas est√°n en el camino, no en el fin. Todos hablaban del socialismo, pero hab√≠a notables diferencias acerca de c√≥mo concebirlo y c√≥mo entender, sin extremismos, la transici√≥n hacia √©l.

Los numerosos sucesos que se desatan en los primeros a√Īos del triunfo del 59 comienzan a mostrar la necesidad imperiosa de que la Revoluci√≥n abrazara a todos sus hijos en su proyecto social.¬† Pero entonces aparece la otra gran dicotom√≠a: ¬ŅC√≥mo hacer coincidir a todos en la unidad que se propugnaba si los hijos eran de diversas ideolog√≠as, diversas religiones, diversas preferencias sexuales?

Con todos sus aciertos, errores e insuficiencias, los intelectuales cubanos entraron a la historia de los sesenta en Cuba con una impronta marcada por el per√≠odo de los tres a√Īos fundadores. Reconocieron natural que entre los revolucionarios cubanos se presentaran diferencias y divergencias en cuanto a los caminos del socialismo y al marxismo, entre otras cosas porque existi√≥ un denominador com√ļn que gui√≥ las conciencias y las voluntades de los que mantuvieron las ideas y posiciones m√°s dis√≠miles: la defensa de la Revoluci√≥n cubana, con su justicia socialista y su car√°cter de liberaci√≥n nacional. Ese denominador com√ļn mantiene su impronta, a√ļn y cuando m√°s profundamente contradictorio se vuelva su entorno y su propio esp√≠ritu, a√ļn y cuando no se supere del todo el ‚Äúcomplejo del intelectual‚ÄĚ y el desprecio de los algunos funcionarios hacia este sector. Aun as√≠, al decir de Aurelio Alonso: ‚ÄúLa intelectualidad cubana es una intelectualidad con porcientos de asimilaci√≥n de su propio papel, de lo que le toca, de lo que puede jugar,¬† de lo que vale la pena ser¬† jugado m√°s all√° del vivir mejor. Yo creo que es importante lo que se ha logrado ante todo.¬† (…) Yo creo que en nuestra intelectualidad hay quien rechaza esto de manera brutal y te dicen ¬ęqu√©date ah√≠ con lo que t√ļ tienes que yo me voy, yo me monto en el avi√≥n y me quedo en la pr√≥xima¬Ľ,¬† pero la mayor√≠a no tiene esa actitud, la mayor√≠a te dice: ¬ęyo sigo aqu√≠ porque esta cosa es tan m√≠a como tuya¬Ľ¬† y vamos a ver, porque en definitiva de aqu√≠ a cien a√Īos Portocarrero sigue siendo Portocarrero y el 90 por ciento de los ministros que han pasado por este pa√≠s en un Ministerio nadie se acuerda de ellos, a lo mejor ni los nietos. Porque esa es la historia de la sociedad y sus intelectuales‚ÄĚ (Gonz√°lez, 2012a:15).

Bibliografía

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Barral, Fernando ‚ÄúActitud del intelectual revolucionario‚ÄĚ en Revoluci√≥n y Cultura. (La Habana) No.9, 30 de abril de 1968. p. 4

Estupi√Ī√°n, Leandro 2009 ‚ÄúEl peor enemigo de la Revoluci√≥n es la ignorancia‚ÄĚ. Entrevista a Alfredo Guevara. En: ¬ęhttp://www.revistacaliban.cu/entrevista.php?numero=5¬Ľ acceso 2 de julio 2010

Castro, Fidel 1961 ‚ÄúPalabras a los intelectuales‚ÄĚ (La Habana, Ediciones del Consejo Nacional de Cultura) p.21

Fornet, Ambrosio 2009¬™. ‚ÄúLa D√©cada prodigiosa‚ÄĚ en Narrar la Naci√≥n (La Habana, Editorial Letras Cubanas) p.358

Garrandés, Alberto 2008ª.  El concierto de las fábulas (La Habana, Editorial Letras Cubanas)

González Aróstegui, Mely 2012a Entrevista a Aurelio Alonso Material inédito en Cuba: Cultura e ideología. Dilemas y controversias entre el 59 y el 61. ISBN 978-959-250-734-0, Santa Clara, Biblioteca de la Universidad Central de las Villas.

González Aróstegui, Mely 2012b. Entrevista realizada a Juan Valdés Paz en Cuba: Cultura e ideología. Dilemas y controversias entre el 59 y el 61. ISBN 978-959-250-734-0, Santa Clara, Biblioteca de la Universidad Central de las Villas.

Guevara, Alfredo 1998ª.  Revolución es lucidez, (La Habana, Ediciones ICAIC)

Guanche, Julio C√©sar 2006 ‚ÄúEl camino de las definiciones. Los intelectuales y la pol√≠tica en Cuba. 1959-1961‚ÄĚ en Temas (La Habana) no. 45, mayo 2006, p.106

Mart√≠nez Heredia, Fernando 2009b ‚ÄúEl mundo ideol√≥gico cubano de 1959 a marzo de 1960‚ÄĚ en Andando en la historia. (La Habana, Ruth Casa editorial. Instituto cubano de investigaci√≥n Cultural Juan Marinello). p.208

Sartre visita a Cuba. Ideolog√≠a y Revoluci√≥n. Una entrevista con los escritores cubanos. Hurac√°n sobre el az√ļcar. 1960. Ediciones revolucionarias. La Habana.

Otero, Lisandro 1984 ‚ÄúUn lunes para Cabrera Infante‚ÄĚ en Disidencias y coincidencias en Cuba, (La Habana, Editorial Jos√© Mart√≠) p. 108.

Pogolotti, Graziella, 2008 ‚ÄúLos pol√©micos sesenta‚ÄĚ en Pol√©micas culturales de los 60 (La Habana, Editorial Letras Cubanas)¬† p.vii ¬†

[1] ‚ÄúPalabras a los intelectuales‚ÄĚ fue entonces el documento que recogi√≥, a modo de resumen, las ideas de Fidel sobre todas estas problem√°ticas, convirti√©ndose en uno de los documentos b√°sicos de la pol√≠tica cultural cubana.

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Política cultural

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Provocaciones para una construcción simbólica

Por Fernando Luis Rojas López

Agradezco a la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS) la invitaci√≥n a este foro. El evento Memoria Nuestra se ha caracterizado por, desde las exposiciones de los propios asociados y j√≥venes participantes, convertirse en un escenario de discusi√≥n colectiva e intercambio de saberes. Por ello, m√°s que concurrir a este foro en calidad de ¬ęespecialista¬Ľ prefiero hacerlo en condici√≥n de ¬ęfacilitador¬Ľ. Para mi alegr√≠a comparto este rol con la profesora, investigadora y compa√Īera Mely Gonz√°lez de la UCLV.

Dada la amplitud tem√°tica que refleja la convocatoria a este foro, me limito a esbozar algunos problemas que considero acompa√Īan el tema y realizar comentarios puntuales.

Primero: ¬ŅPol√≠tica cultural o Pol√≠ticas culturales?

Este problema se presenta al menos en dos dimensiones identificables. Una, relacionada con el espacio geo-pol√≠tico e institucional. La incidencia de ¬ęproblem√°ticas¬Ľ internacionales no se limita a sus efectos en materia de econom√≠a, comunicaci√≥n, movimiento internacional de las personas, etc.; todo ello tiene un correlato con la ¬ęatenci√≥n¬Ľ a las pol√≠ticas de los organismos internacionales. De hecho, se han incorporado c√≥digos discursivos vinculados a organizaciones del sistema de Naciones Unidas y ello incluye las que se dedican a la cultura. Existe tambi√©n la que pudiera considerarse centro en las referencias tradicionales a ¬ępol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n¬Ľ, identificada con el ambiente nacional y, espec√≠ficamente, estatal. Por √ļltimo, puede encontrarse la propia generaci√≥n, lectura e implementaci√≥n que se realiza por organizaciones, instituciones, territorios, etc.

Por tanto, en mi criterio existe una clara diferencia entre lo que se denomina ¬ęprincipios de la pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n¬Ľ y ¬ęla pol√≠tica cultural¬Ľ que, en su condici√≥n descentrada (internacional, nacional, territorial-organizativa) es diversa.

Otra dimensi√≥n tiene que ver con las continuidades y rupturas que se evidencian en este y otros terrenos en los m√°s de sesenta a√Īos que han transcurrido desde 1959. Al discutido ‚Äďcrom√°tica y temporalmente‚Äď Quinquenio gris acu√Īado por Ambrosio Fornet, agrego tres ejemplos para ilustrar la complejidad del proceso.

En su libro p√≥stumo Decirlo todo. Pol√≠ticas culturales (en la Revoluci√≥n cubana) publicado por la editorial Ojal√° en 2017, Guillermo Rodr√≠guez Rivera identifica el par contradictorio pol√≠tica cultural inclusiva y pol√≠tica cultural excluyente, siendo caracter√≠stica esta √ļltima del periodo que media entre 1971 y 1976.

Juan Vald√©s Paz en La evoluci√≥n del poder en la Revoluci√≥n cubana ‚Äďque analiza desde 1959 hasta la actualidad‚Äď se√Īala para el periodo 1975 a 1991: ¬ęA partir de 1976 la pol√≠tica cultural qued√≥ escindida en una pol√≠tica m√°s abierta para las actividades art√≠stico-literarias y una pol√≠tica regresiva y dogm√°tica para las ciencias sociales y human√≠sticas, las cuales eran subordinadas a la instauraci√≥n de una cierta ideolog√≠a de Partido y de Estado¬Ľ.

Y en 2014 apuntaba Fernando Mart√≠nez Heredia en Ciencias sociales cubanas: ¬Ņel reino de todav√≠a?:¬†

No repetir√© aqu√≠ lo que he escrito y dicho acerca del subdesarrollo inducido que sufrieron el pensamiento y las ciencias sociales cubanas a inicios de los a√Īos setenta, ni acerca de los rasgos de aquella desgracia (…) en los an√°lisis que hagamos hoy es imprescindible tener en cuenta que se volvieron cr√≥nicos, y que en cierta medida se mantienen todav√≠a (…) A menudo los cambios impulsados se han reducido a puestas al d√≠a que no brindan mucho m√°s que buena imagen, pero suelen reforzar el colonialismo mental, y tambi√©n a permisividades conquistadas. Pero hoy tenemos avances muy grandes. Contamos con mayor cantidad que nunca de especialistas calificados, cientos de monograf√≠as muy valiosas, centros de investigaci√≥n y docentes muy experimentados, y un gran n√ļmero de profesionales con voluntad de actuar como cient√≠ficos sociales conscientes y enfrentar los desaf√≠os tremendos que est√°n ante nosotros.

Sirvan estos tres ejemplos para mostrar que las din√°micas de continuidad y ruptura, y las lecturas que se hacen sobre ellas, pueden ser bastante heterog√©neas. ¬ŅHablamos entonces de ¬ępol√≠tica cultural¬Ľ o de ¬ępol√≠ticas culturales¬Ľ? ¬ŅLas ¬ędesviaciones¬Ľ de ¬ęla pol√≠tica¬Ľ son o no expresi√≥n de pol√≠ticas nuevas?

Como me he detenido más de lo necesario en este primer problema, me limito a esbozar algunos otros en términos de interrogantes.

Segundo: ¬ŅC√≥mo asumimos, al hablar de Pol√≠ticas culturales, los correlatos entre eso que se ha llamado ¬ęel contexto¬Ľ y los ¬ęestudios particulares¬Ľ? ¬ŅPuede hacerse desde perspectivas binarias?

Tercero: ¬ŅC√≥mo enfrentamos las porosidades y sinton√≠as que tienen las luchas por la hegemon√≠a en los terrenos pol√≠tico, cultural y art√≠stico-literario?

Cuarto: ¬ŅDe qu√© manera valoramos las din√°micas propias y destiempos que se presentan en las pugnas o pol√©micas en estos terrenos?

Quinto: ¬ŅC√≥mo particularizamos las gradaciones y diferencias entre procesos que pueden denotar luchas por el poder (en cualquier √°mbito), construcci√≥n de identidades diferenciadas, pluralidad en la b√ļsqueda del consenso o ejercicio acad√©mico de contrastaci√≥n de resultados?

Sexto: ¬ŅQu√© lugar ocupan las ciencias y la educaci√≥n cu√°ndo de ¬ępol√≠ticas culturales¬Ľ se habla?

S√©ptimo: ¬ŅC√≥mo se enfocan las din√°micas entre la creaci√≥n en el llamado ¬ęexilio¬Ľ, la migraci√≥n, la producci√≥n internacional y desde el espacio geogr√°fico cubano?

Octavo: ¬ŅQu√© expresa el hecho de que, en varios acercamientos a publicaciones que desaparecieron durante estas seis d√©cadas se toma como punto de partida el cierre ‚Äďque no deja de constituir un asunto central‚Äď y se estructura metodol√≥gicamente la narrativa sobre la publicaci√≥n acomod√°ndola solo a su desenlace?

Termino esta provocación, que ojalá llegue a tal, con un comentario.

Hace casi un a√Īo, durante el Congreso de la UNEAC, el actual presidente cubano Miguel D√≠az-Canel manifest√≥:

(‚Ķ) siempre me ha preocupado que de aquellas palabras [Palabras a los intelectuales] se extraigan un par de frases y se enarbolen como consigna. Nuestro deber es leerlo conscientes de que, siendo un documento para todos los tiempos, por los principios que establece para la pol√≠tica cultural, tambi√©n exige una interpretaci√≥n contextualizada (‚Ķ) ser√≠a contradictorio con la originalidad y fuerza de ese texto, pretender que norme de forma √ļnica e inamovible la pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n. Eso ser√≠a cortarle las alas a su vuelo fundador y a su esp√≠ritu de convocatoria¬Ľ.

No constituye un dato menor, si asumimos que la intervenci√≥n de 1961 ha tenido un lugar central en los acercamientos a la historia intelectual cubana del √ļltimo medio siglo, y un car√°cter regulador ‚Äďal menos discursivamente‚Äď en buena parte de la pol√≠tica y pr√°ctica gubernamental hacia los artistas y escritores.


En Memoria Nuestra nace una comunidad

El extenso debate que caracterizó la tercera jornada del congreso Memoria Nuestra fue el resultado de la presentación de seis ponencias que conformaron el programa del evento. Numerosos comentarios permitieron extenderse por más de dos horas, lo que demuestra la importancia que se le ha atribuido a la realización de este encuentro virtual por parte de quienes a él acuden.

Como en las sesiones anteriores, la calidad y el rigor científico han sido componentes esenciales para los informes que se han expuesto como resultados de las pesquisas realizadas. Acceder a las problemáticas planteadas desde la visión de los jóvenes investigadores ha permitido el reconocimiento de este espacio para visibilizar las enormes potencialidades que hoy tiene este movimiento juvenil para aportar a una comprensión integral de la realidad social y cultural cubana y, a su vez, transformarla.

El debate se movió en un amplio espectro que incluyó el análisis de algunas manifestaciones de las culturas populares, el acercamiento al patrimonio arquitectónico, el abordaje a la violencia de género entre jóvenes universitarios, el análisis de las prácticas culturales de los jóvenes integrantes de un proyecto cultural, y el análisis de las prácticas de socialización de dos denominaciones religiosas en distintos períodos de la Historia de Cuba.

Cada una de estas investigaciones gener√≥ un amplio c√ļmulo de interrogantes y reflexiones que permitieron a los ponentes explicar metodolog√≠as, matrices te√≥ricas y compartir resultados. Tambi√©n el espacio fue propicio para hacer notable una petici√≥n que deber√° quedar como una de las tareas de la secci√≥n de cr√≠tica e investigaci√≥n a nivel nacional y la cual consiste en proponer la implementaci√≥n de los resultados investigativos a las instituciones, entidades o comunidades implicadas a trav√©s de las comisiones de trabajo de la Uneac, lo cual constituye un paso significativo en la concreci√≥n de la voluntad de los j√≥venes investigadores de integrarse a la soluci√≥n de problemas reales de la sociedad cubana.

Por otro lado, fue un reclamo la integración de los noveles investigadores no vinculados con universidades y centros de estudio a las estrategias de formación e intervención de esas entidades, con el fin de canalizar su potencial investigativo y facilitar el acceso a metodologías e instrumentos de investigación que les permitan contribuir al desarrollo de indagaciones que tengan impacto real en la vida de las personas.

Aun cuando el objetivo de este evento es la socialización del trabajo de los asociados, esta edición va demostrando cuánto se puede hacer en materia de trabajo mancomunado y en la articulación de estrategias de trabajo. Estos elementos son claves para el desarrollo de una generación de investigadores que comienza a percibirse a sí misma como una comunidad, cuyos miembros tienen intereses similares y su trabajo colegiado puede sentar pautas en el desarrollo de estilos y formas de gestión al tiempo que puede servir de inspiración para futuros investigadores de la Asociación Hermanos Saíz.